UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DEPARTAMENTO DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA TESIS DOCTORAL LA REORGANIZACIÓN Y LA OPOSICIÓN DEL PCE AL FRANQUISMO (1939-1946) MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR PRESENTADA POR Carlos Fernández Rodríguez Director Luis Enrique Otero Carvajal Madrid, 2017 © Carlos Fernández Rodríguez, 2016 TESIS DOCTORAL “LA REORGANIZACIÓN Y LA OPOSICIÓN DEL PCE AL FRANQUISMO (1939-1946)” Memoria para optar al Grado de Doctor presentada por Carlos Fernández Rodríguez Bajo la dirección del Doctor Luis Enrique Otero Carvajal Universidad Complutense de Madrid Facultad de Geografía e Historia Departamento de Historia Contemporánea Madrid, 2015 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1 4 6 8 ÍNDICE AGRADECIMIENTOS RESUMEN ABSTRACT INTRODUCCIÓN 10 1. El final de la guerra civil. El golpe de Casado 26 1.1. Resistir es vencer 27 1.2. La conspiración civil y militar 29 1.3. El Consejo Nacional de Defensa y el inicio de las hostilidades 36 1.4. La pequeña guerra civil y el conflicto con los comunistas 39 1.5. El final de la guerra y el inicio de la represión franquista 47 2. Represión y consolidación de la dictadura franquista 52 2.1. Consejos de Guerra: las aplicaciones judiciales franquistas 58 2.2. Servicios de Información franquistas 68 2.3. Campos de concentración, cárceles y exilio 74 3. Los primeros pasos del PCE en Valencia tras la guerra civil 94 3.1. Las primeras reestructuraciones en los campos de concentración y calles de Alicante y Valencia 95 4. Los primeros pasos en la clandestinidad del PCE en Madrid 119 4.1. Matilde Landa Vaz 123 4.2. Otras reorganizaciones clandestinas comunistas en el Madrid de los primeros días de posguerra 127 4.3. Otra organización clandestina comunista: Enrique Sánchez García y José Cazorla Maure 147 5. El inicio de la lucha clandestina de las Juventudes Socialistas Unificadas y el asesinato del comandante Isaac Gabaldón 164 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 2 5.1. La detención de Juana Doña y el fracaso de la liberación de Ascanio, Girón y Mesón 173 6. La reorganización de la JSU en 1939 184 6.1. Otros grupos aislados clandestinos del PCE 225 7. La organización clandestina del PCE en el Norte de España y su relación con Madrid 236 8. La clandestinidad del PCE en Madrid a finales de 1939 y principios de 1940 260 9. Los primeros contactos entre el PCE del interior con la organización en Portugal y México 277 9.1. La organización clandestina antes de la llegada de Quiñones 298 10. Heriberto Quiñones, dirigente del PCE en el interior 310 10.1. El contacto de la dirección quiñonista con la organización en el Norte de España 334 10.2. La llegada del grupo de Lisboa 353 11. La llegada del enlace Jesús Carrera Olascoaga y la situación del 383 Comité Regional de Galicia 11.1. La reorganización del PCE en otras provincias 392 12. El inicio del fin del quiñonismo 414 12.1. El grupo de Información, Seguridad y Recuperación 430 13. La organización comunista tras la dirección de Quiñones 444 13.1. Jesús Carrera: enviado de la Delegación del PCE en Francia 458 13.2. La organización de Carrera en otras provincias 470 14. La organización comunista tras la caída de Jesús Bayón 487 14.1. Jesús Carrera y su relación con el Comité Regional de Euskadi 506 15. Últimas acciones de Jesús Carrera antes de su detención 535 15.1. La preparación de la llegada de Jesús Monzón a España 559 15.2. Trabajos de agitación y propaganda y reorganización de la JSU antes de la llegada de Jesús Monzón 584 16. Jesús Monzón y la política de Unión Nacional 602 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 3 16.1. El PCE en la clandestinidad francesa 607 16.2. La Junta Suprema de Unión Nacional 629 17. El Comité Provincial de Madrid y su relación con la Delegación del PCE 659 18. La llegada de cuadros dirigentes procedentes de América 697 18.1. Las divergencias internas en la reorganización del PSUC y la situación del PCE antes de las invasiones guerrilleras 703 19. Las invasiones guerrilleras por los Pirineos y el valle de Arán 730 19.1. El fin del monzonismo y la subida al poder de Carrillo 750 20. Un nuevo Comité Central. Hacía la lucha armada madrileña 776 20.1. El aparato de agitación y propaganda en Madrid. José María Manzanares López y Gabriel León Trilla 803 20.2. La dirección clandestina de Santiago Álvarez y Sebastián Zapiraín 841 21. La guerrilla urbana madrileña 850 21.1. Las siguientes guerrillas urbanas: Cristino García Granda y Pedro Sanz Prades “Paco el Catalán” 885 21.2. La Agrupación “Eugenio Mesón”. Juan Sanz Pascual y Juana Doña Jiménez 906 22. El nuevo Comité Central del PCE con Agustín Zoroa y el ascenso de Santiago Carrillo en el seno del PCE 926 959 CONCLUSIONES FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA 970 - FUENTES ORALES 970 - FUENTES HEMEROGRÁFICAS 973 - FUENTES DOCUMENTALES Y ARCHIVOS 974 - ABREVIATURAS 975 - PÁGINAS WEB CONSULTADAS 977 - BIBLIOGRAFÍA 979 APÉNDICE DOCUMENTAL 1000 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 4 AGRADECIMIENTOS La realización y elaboración de este proyecto de investigación o tesis doctoral no hubiera sido posible sin el apoyo y la colaboración de un grupo de personas que me han rodeado, apoyado y ayudado a lo largo de este, y a veces, sinuoso viaje. En primer lugar debo agradecer a mi director de tesis doctoral, Luis Enrique Otero Carvajal por su tiempo, dedicación, ideas, discusiones y apoyo en el desarrollo y en la elaboración de dicho trabajo, que con el paso de los años ha dado lugar a una mutua amistad. Mi gratitud a todo el personal y funcionariado de los diversos archivos, fundaciones y hemerotecas en los cuales he estado investigando en los últimos años. Sin ellos, tampoco hubiera sido posible la ejecución de este proyecto. De igual manera mi profundo agradecimiento al contacto mantenido con otros historiadores e investigadores, que gracias a sus palabras de apoyo, intercambio de información y fuentes y sugerencias, me han ayudado en la elaboración de mi trabajo. Mencionar a Ángel Bahamonde Magro, David Ginard i Ferón, Francisco Moreno Gómez, Santiago Vega Sombría, José María Azuaga Rico, José Luis Martín Santos, María del Carmen Agulló, María del Carmen García García, Fernanda Romeu Alfaro, Juan José del Águila, Manuel Bueno Lluch, José María López Sánchez, Gutmaro Gómez Bravo, Fernando Hernández Holgado, Juan Manuel Garai, Andrés Trapiello y otros más con los que he tenido la suerte de compartir su tiempo y la ayuda prestada. Mi sincero agradecimiento a todas aquellas personas, muchas de ellas, familiares de republicanos y comunistas represaliados que vivieron aquellos duros acontecimientos y hechos históricos que aquí analizamos e investigamos. Gracias por el aporte humano, por sus recuerdos, memorias, documentos y experiencias. Asturias Sánchez Biedma Cerdeño, Agustín Gómez Puertas, Antonio Gil Alvarado, Javier Gil, Juan Sanz Arnau, Enrique y Antonio Pérez Claudín, Marisela Pando Moreno, Eva Bernalte Sánchez, Timoteo Ruiz Sánchez, Ana Verdaguer, Carlos Mera Verdaguer, Daniel Cazorla Hernández, Luz Agulló de Guillerna, Alexis Mesón Doña, Fernando Pérez Claudín, Lucía Moreno Berzal, Luis Pérez Lara, Zonia Celia Espi Villegas, Ana Verdaguer, José Manuel García Peruyera, Orto y Aitor Sánchez Tejedo, Manuel Baquedano Rivera, Ramón Ángel Baquedano, Teresa Cabada Guisado, Lidia Kúper, Alberto Elvira, Susana Yagüe, Carmen Porras Caballero, Chely Tuero, Antonio Ibias Pereira, Marisa Castañeda. Mi gratitud y palabras de agradecimiento a las amistades. Que sería de uno sin sus verdaderos amigos, que están en los buenos y en los malos momentos, demostrándote sin esperar nada a cambio su camaradería y compañerismo: Fernando Lázaro Delgado, Antonio Fernández Ramírez, Oscar Molina Jorge, Oscar Pérez Caba, José Antonio Cuesta García, Cristina González Villaluenga. Agradecer también a Néstor, Sara y Susana por su ayuda en correcciones y traducciones. Simplemente gracias. Una dedicación especial a mi familia, ya que sin ellos nada de esto hubiera sido posible. A mis padres, Calixto y Rosa, a mi hermana Begoña y su inseparable Alex, a Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 5 Conchi y Ariadna. Gracias por aguantarme, por su paciencia, amor, cariño y comprensión, siendo algo mutuo y recíproco. Por haberles quitado parte de mi tiempo que era suyo. En especial, a mi doble esencia por los momentos compartidos y sentimientos vividos y amados. Sólo los dos lo podemos saber. Y un reconocimiento especial para Concha Carretero Sanz, Juana Doña Jiménez, Faustina Romeral Cervantes, Isabel Alvarado Sánchez, Isabel Sanz Toledano, Josefina Amalia López Trellas, Francisco González Adámez, José Murillo Murillo, Timoteo Ruiz Sánchez, Gabriel Aguilera Gómez, Concepción Feria Pozo, Luis Berlinches Raso, Francisco Corrais Muñoz, Joaquina Sánchez Martín, Salvador Lledó Mas, José Perón Rodríguez, Segundo Martín Arroyo, Ignacio López Maroto, Gervasio Puerta García, Carmen Novo García, Andrés Navarro Ballesteros, Faustino Villalobos Villamuelas, Vicenta Camacho Abad, Luis Villagarcía Higueras y miles de compañeros como ellos, verdaderos protagonistas de estas páginas. Tuve la suerte de conocerlos y en muchos casos, tener una verdadera amistad. Gracias por vuestra lucha, por el afán de superación, por el compromiso adquirido por unos ideales y principios, por alzar vuestras voces y no quedarse silenciadas y por mantener viva la memoria histórica de este país. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 6 RESUMEN En el proceso y desarrollo histórico del PCE durante el primer franquismo tuvieron lugar diferentes reestructuraciones y luchas clandestinas protagonizadas por miles de militantes que integraron la organización comunista en aquellos años, muchos de ellos fueron encarcelados y algunos ejecutados por las autoridades franquistas. El origen de la resistencia antifranquista tuvo lugar incluso antes de la finalización de la guerra civil española y estuvo marcada por la desunión entre las distintas organizaciones republicanas españolas, la desorganización entre los militantes, ya que en el caso del PCE, los principales dirigentes que habían salido del país se refugiaron dispersos entre la URSS, México y Francia y una falta de medios y organización entre los diversos grupos heterogéneos clandestinos de comunistas que no salieron de España. Todo ello influyó en estrategias impuestas desde el exterior, subordinadas a las variaciones de la política internacional y condicionada, en numerosas ocasiones, por la represión de la dictadura franquista. Para la realización e investigación de esta tesis doctoral se han consultado diversos archivos donde se albergan los fondos documentales fundamentales para el desarrollo de la misma. Destacaría los consejos de guerra expedidos por el sistema judicial franquista depositados en los diferentes archivos históricos militares, expedientes e informes de la Brigada Político Social y de la Guardia Civil y toda la documentación generada por el propio PCE y albergada en su archivo histórico. El final de la guerra civil española se inició con un período de sistemática y desmedida represión por parte de las autoridades franquistas contra miles de republicanos que fueron víctimas de encarcelamientos, torturas, fusilamientos y exilio. Para legitimar sus acciones, el régimen franquista se apoyó en un sistema judicial basado en un código de justicia militar y articulado en unas leyes promulgadas que parecían justificar sus actos. La división en el campo republicano español entre socialistas, anarquistas y republicanos por un lado y los comunistas por otro, marcado por un claro sentimiento anticomunista, llevó a un golpe de Estado protagonizado por el coronel republicano Segismundo Casado y la creación de una Junta Nacional de Defensa. Se produjo un enfrentamiento armado entre las propias fuerzas republicanas causando unos dos mil muertos, encarcelamiento de gran cantidad de comunistas y la imposibilidad de realizar una oposición unitaria contra la dictadura. Las primeras reorganizaciones se crearon de manera espontánea ya que la militancia comunista estaba desarticulada. Por ello, empezaron a organizarse pequeños grupos y comités clandestinos de militantes que no habían sido detenidos y tuvieron como misión la búsqueda de compañeros para formar parte de la organización. Desde Valencia y Madrid se reorganizaron diversos Comités Provinciales, tanto del PCE como de la Juventudes Socialistas Unificadas: casos como los de Matilde Landa, Enrique Sánchez y José Cazorla; el Comité Provincial de la JSU madrileña (varios militantes de dicha organización, entre ellos las conocidas como las “13 Rosas” fueron fusilados, acusados del asesinato del comandante de la Guardia Civil, Isaac Gabaldón) y la Comisión Reorganizadora, con militantes como Calixto Pérez Doñoro y José Wasjblum Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 7 Herman. Unos grupos y comités que tras su detención, eran sucedidos por otros similares, para continuar con la lucha clandestina. La siguiente reestructuración más organizada, con un organigrama directivo más desarrollado, unas directrices políticas más definidas y una línea política de Unión Nacional (unificación de todos los partidos antifranquistas para acabar con el régimen de Franco), enmarcada en su propio Buró Político, fue la desarrollada por el agente de la Internacional Comunista Heriberto Quiñones. Todo ello le hizo enfrentarse a la dirección del PCE en México, dirigida por Vicente Uribe, que pretendió controlar a la organización en España, enviando unos cuadros directivos para hacerse cargo de la dirección del partido, conocidos como el “Grupo de Lisboa” (Jesús Larrañaga, Manuel Asarta, Isidoro Diéguez), porque llegaron a tierras portuguesas, fracasando en su misión ya que fueron detenidos por las autoridades de Salazar, entregados a Franco y posteriormente fusilados. Quiñones, a pesar de extender la organización clandestina a muchas partes de España, fue desarticulado su organigrama directivo y él fusilado. Desde principios de 1942 a finales de 1943, la estructura quiñonista fue sustituida primero por un Comité Central Provisional dirigido por Jesús Bayón, ayudado por Dionisio Tellado y luego por un dirigente enviado de Francia, Jesús Carrera Olascoaga. Se dio importancia al desarrollo del PCE en otros comités regionales como Cataluña, Andalucía, Euskadi y Galicia y a terminar con la herencia quiñonista en el seno de la organización. La Delegación del Comité Central del PCE en Francia estuvo dirigida por Carmen de Pedro, pero liderada por Jesús Monzón. Desde los campos de concentración y de trabajo franceses, los comunistas españoles (incluidos en la Agrupación de Guerrilleros españoles) se empezaron a organizar y fueron una parte importante en la resistencia francesa contra la invasión alemana. Entre 1943 y 1944, Monzón fue enviando al interior de España a colaboradores (Manuel Jimeno, Gabriel León Trilla) para preparar la política de Unión Nacional, incluida en la Junta Suprema de Unión Nacional y apoyada en el periódico “Reconquista de España”. Tras el triunfo contra los nazis y la exaltación de los guerrilleros españoles, Monzón pensó que se podría producir un levantamiento popular español y junto a las potencias aliadas acabar con Franco. Se realizaron una serie de incursiones de guerrilleros por la frontera pirenaica, siendo la principal, la denominada “Operación Reconquista de España” en la que varios miles de guerrilleros entraron por el valle de Arán, enfrentándose al Ejército franquista. La operación no tuvo éxito y se cambió la táctica utilizada, enviando a pequeñas partidas de guerrilleros para desarrollar unas Agrupaciones Guerrilleras que iniciaran una lucha armada por toda la geografía española. Con la llegada de Santiago Carrillo desde América a Francia (Monzón había sido detenido), se abrió una nueva etapa en la reorganización del PCE, tanto en territorio francés como en España. Ayudado por una serie de dirigentes de su confianza (Agustín Zoroa, Casto García) desarrolló una política estalinista de acusaciones, depuraciones e incluso eliminaciones, instaurando una estructura de partido más férrea. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 8 ABSTRACT In the historical process and development of the Communist Party of Spain (PCE) during the early Franco regime different restructuring processes and clandestine struggles were carried out by thousands of militants who were members of the Communist organization in those years. Many of these were imprisoned and some executed by the Francoist authorities. The origin of the anti-Francoist resistance occurred even before the end of the Spanish Civil War and was marked by the disunity on the Republican side, disorganization amongst the militants – such is the case of the PCE, whose main leaders, being forced to flee the country, became refugees scattered in the USSR, Mexico and France – and the fact that the diverse heterogeneous clandestine Communist groups which had remained in Spain lacked both resources and organization. All this influenced on strategies imposed from outside, subordinated to changes in the international politics and conditioned, on numerous occasions, by the repression of Franco’s dictatorship. Of significant importance for the research done for this doctoral dissertation are the court-martial case files and related records generated by the Francoist legal system and kept in diverse war historical archives, documents produced by the PCE itself and held at its Historical Archive, as well as files and other documentation from the Political-Social Brigade and the Civil Guard. The end of the Spanish civil war began with a period of systematic and disproportionate repression inflicted on thousands of Republicans -who were victims of imprisonment, torture, execution and exile- by the Francoist authorities. To legitimize their actions, the Franco regime was based on a legal system whose backbone was a code of military justice and articulated in promulgated laws which seemed to justify their actions. Marked by a clear anti-Communist sentiment, the division on the Spanish Republican side between Socialists, Anarchists and Republicans on one side, and Communists on the other, led to a coup by Republican Colonel Segismundo Casado and the subsequent creation of a National Defense Junta. There was an armed confrontation between the Republican forces themselves causing about two thousand dead, imprisonment of many communists and the impossibility of acting as a unitary opposition against the dictatorship. As the Communist militancy was disjointed, the first reorganizations were spontaneous. Thus, they began to organize clandestine bands and committees of activists who had not been arrested and had as their mission the search for fellow members to form part of the organization. Various provincial committees, both from the PCE and the Unified Socialist Youth (JSU), were reorganized from Valencia and Madrid: Matilde Landa, Enrique Sánchez and José Cazorla; the JSU Provincial Committee in Madrid (with dozens of young people executed by firearm, including those known as the ‘13 Roses’ for being charged with the murder of the Civil Guard Commander Isaac Gabaldón) and the Reorganizing Commission – with members such Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 9 as Calixto Pérez Doñoro and José Wasjblum Herman –. Such clandestine groups and committees, after their arrest, were replaced by similar ones, to continue the underground struggle. The next restructuring was undertaken by the agent of the Communist International Heriberto Quiñones. This one was more organized, with a more developed organizational management as well as more defined political guidelines and a National Union’s policy line (unification of all anti-Franco parties and dignitaries to topple the Franco regime) laid out in his own Politburo. All this made him confront the executive committee in Mexico, headed by Vicente Uribe, who sought to control the organization in Spain by sending some cadres so as to take over the party leadership. These were known as the ‘Lisbon Group’ (Jesús Larrañaga, Manuel Asarta, Isidoro Diéguez) because they reached Portuguese territory, failing in its mission as they were arrested by the Salazarist authorities and handed over to Franco to finally be executed by firearm, as so was Quiñones – despite having expanded the clandestine organization to many parts of Spain – . From early 1942 to late 1943 the structure set up by Quiñón was replaced first by a Provisional Central Committee, directed by Jesús Bayón – assisted by Dionisio Tellado – and later by Jesús Carrera Olascoaga, a leader sent from France. The PCE development in other regional committees, such as Catalonia, Andalusia, the Basque Country and Galicia as well as putting an end to Quiñón’s legacy within the party were important issues. The Delegation of the Central Committee of the PCE in France was directed by Carmen de Pedro, but led by Jesús Monzón. From the French concentration and work camps, the Spanish Communists – included in the Association of Spanish Guerrillas (AGE) – began to organize themselves and thus played an important part in the French Resistance against the German invasion. Between 1943 and 1944, Monzón sent collaborators such as Manuel Jimeno, Gabriel León Trilla into Spain in order to plan its National Union policy – namely an attempt to unify anti-Franco dignitaries and parties, even Catholics and right-wing – contained within the Junta Suprema of National Union and backed by the Reconquista de España newspaper. After the Allied victory against the Nazis and the exaltation of the Spanish guerrilleros, Monzón believed a Spanish popular uprising would be possible and so, along with the Allies, they could defeat Franco. A series of guerrilla raids was conducted across the Pyrenees border, the main one being ‘Operación Reconquista de España’, in which several thousand guerrilleros entered the Arán Valley fighting Franco’s army. The operation was not successful and they undertook a new tactic, which consisted in sending guerrilla bands to form new groups across the country so that these – called Agrupaciones Guerrilleras- would initiate armed struggle throughout the Spanish geography. With the arrival of Santiago Carrillo in France after Monzón’s arrest, a new era opened in the reorganization of the PCE, both in French territory and in Spain. Aided by a number of leaders he personally trusted, such as Agustín Zoroa and Casto García, Carrillo developed a Stalinist policy based on accusations, purging and even elimination, thus establishing a more rigid party structure. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 10 INTRODUCCIÓN La presente tesis doctoral tiene por objeto un estudio de investigación sobre los orígenes de la oposición antifranquista, centrada en el desarrollo y el proceso histórico seguido por el Partido Comunista de España (PCE) en el interior del país entre 1936 y 1946, a través del análisis de su estructura, organización y de la resistencia armada de una guerrilla urbana incluida en la Agrupación Guerrillera del Centro, una de las Agrupaciones que se formaron a lo largo de los años 40 del siglo pasado. La resistencia antifranquista se inició con una falta de preparación para la clandestinidad de comunistas libertarios, socialistas y demás organizaciones leales a la República, influida por el contexto de la política internacional. Se realiza pues, el estudio de los orígenes de la oposición tras la guerra civil española, las primeras reorganizaciones y delegaciones internas en su complicada lucha contra las fuerzas del orden franquistas, con multitud de caídas, detenciones, encarcelamientos, condenas y fusilamientos. Dentro de esta línea de investigación, también abordaremos la vía armada seguida por el PCE a través del estudio de la guerrilla urbana. Sin embargo, no sólo es un estudio de acontecimientos y sucesos históricos, enmarcados en un determinado proceso (oposición antifranquista) y focalizado en un tiempo histórico definido (primer franquismo, exactamente de 1939 a 1946). Una investigación que pretende rescatar la actividad y vicisitudes de los involucrados en la lucha clandestina contra la dictadura en lo más duros años de la represión, un tiempo de derrotas y esperanzas, de héroes y traidores, de represión y oposición, de exilio y retornos, de luchas y venganzas, de purgas y sectarismo, de muertes y fusilamientos y de ideologías y combates por el poder. Enmarcada en un espacio histórico de consolidación del régimen basada en un contexto represivo contra el enemigo, del inicio de la reestructuración del PCE y de la JSU. De intentos de comunicación entre la dirección del PCE en el exterior de España (América, Francia, URSS) y el interior del país, con las diferentes Delegaciones y Comités Centrales. De la lucha por el poder y el control de la organización comunista desde la clandestinidad y basados en la ambición de determinados dirigentes por controlar el partido desde su liderazgo, en un período donde el estalinismo regía la vida de las organizaciones comunistas (acusaciones de herejes, purgas y eliminaciones de disidentes). Una guerrilla urbana de Madrid, cuya existencia (1944-1947), provocó la inquietud y preocupación a las fuerzas del orden público, por sus atracos, explosiones, acciones de agitación y propaganda y asesinatos. Dio lugar a un foco de inquietud y preocupación por parte de las fuerzas de orden La investigación se fundamenta en las fuentes primarias originales, las cuales han determinado la estructura del trabajo, destacando sobre todo los fondos documentales originados por el PCE, de gran importancia para el estudio de la lucha contra el régimen franquista y de la represión de la dictadura, y los procedimientos sumariales o consejos de guerra a todos los detenidos y encausados por vía militar que se conservan en los archivos de cada uno de los Tribunales Territoriales Militares. También, se dedica atención a las fuentes orales, en muchos casos complementarias a las fuentes escritas y en otros, han servido para reconstruir algunos pasajes y hechos históricos. No siempre Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 11 hay que tener en cuenta la veracidad de la información que aparece en la documentación de los fondos producidos por las fuerzas del orden y el PCE. Por ello, una de las tareas ha consistido en contrastar, comprobar y analizar de manera crítica, la utilización de ese tipo de fuentes, por la ocultación o distorsión de los hecho, por la presencia de errores al transcribir mal una fecha, un dato o nombres (hubo presos que se libraron de la pena de muerte, de condenas mayores e incluso salieron en libertad porque se escribieron mal sus datos y apellidos). Una de las principales críticas de algunos autores sobre el buen uso de los procedimientos sumariales son la veracidad y sinceridad de la declaración de los detenidos. El recurso sistemático a las torturas, palizas y amenazas para conseguir declaraciones para inculpar a los detenidos o de ellos mismos para librarse o poner fin a la tortura estuvo a la orden del día. Después de consultar cientos de sumarios se ha podido comprobar que se daban varios supuestos en las declaraciones ante la policía. Estas declaraciones son las primeras que se hacían y las más importantes, porque eran las más extensas; en el caso de Madrid en la Dirección General de Seguridad. Las siguientes declaraciones del preso eran delante del juez para ratificar las primeras manifestaciones (en el Tribunal Territorial Primero que comprendía la zona Centro y Levante, el encargado en un primer momento fue el juez militar instructor del Juzgado Especial de Espionaje, Masonería y Comunismo, Jesualdo de la Iglesia Rosillo, posteriormente sustituido por el juez Enrique Eymar Fernández). La siguiente vez que el preso debía testificar era cuando se le comunicaba la celebración del juicio y la petición del fiscal militar (en el caso de que no hubiera sido requerida su presencia para carearse con nuevos detenidos, contrastar alguna información facilitada o que participara como testigo de otros hechos enjuiciados en otra causa distinta). Por último, el día del juicio, los secretarios relatores eran los encargados de leer las inculpaciones y acciones al reo para que confirmara si eran correctas o no. Los supuestos podían ser varios: detenidos que declaraban todo en las primeras declaraciones y que iban ratificando sus primeras manifestaciones en todo el proceso judicial, presos que no declaraban nada en ningún momento, o lo declarado era falso, siendo conocido por la policía, a pesar de las torturas recibidas (eran contra los que más se ensañaba la policía, como en el caso de Juan Casín y Magdalena Azzati). Y un tercer supuesto en el que había declarantes que no ratificaban ante el juez las primeras declaraciones expresadas ante la policía, porque denunciaban que habían sido obtenidas bajo tortura y amenazas, y que en el día del juicio solían declarar ante el juez que ninguna de las acusaciones eran ciertas. Algo parecido se puede observar en la documentación generada por el PCE y sus militantes. En ocasiones, los informes realizados desde el interior hacia las Delegaciones del PCE en Francia o México para informar exageraban en los hechos. Otras veces se redactaban informes elaborados por los dirigentes culpando a otros camaradas de actos cometidos o declaraciones que no se habían producido. Por ello, hay que ser crítico con la fuente y tratar de analizarla de manera objetiva. La información con la que se ha trabajado ha sido contrastada y su veracidad comprobada. Ejemplo de ello, son las extensas declaraciones de Calixto Pérez Doñoro y José María Manzanares, tanto en sus respectivos juicios como en los informes elaborados para la Delegación del PCE (el primero desde Francia y el segundo desde México), que eran coincidentes. O los de Jesús Bayón y María Asunción Rodríguez. La historiografía sobre el franquismo ha crecido sustancialmente en los últimos veinte años, con numerosas publicaciones centradas en la represión, la oposición, el Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 12 exilio, el sistema penitenciario y los campos de concentración franquistas, la historia de mujeres, historia social y memorias y biografías. La producción historiográfica sobre el franquismo, y más concretamente, sobre la oposición al mismo, es uno de los campos de estudio que más interés han suscitado. La historiografía muestra una clara división en cuanto a sus análisis, ello dificulta una visión unitaria del período, ya sea por la división ideológica o por la dispersión temática. Existen una serie de publicaciones generales, cuya línea de exposición se basa en lo que representó el franquismo, como las de José Luis García Delgado, Glicerio Sánchez Recio, Stanley Payne, Josep Fontana, Manuel Tuñón de Lara y José María Sabín. Dentro de estas publicaciones, hay algunas obras que desarrollan consecuencias de la dictadura como la represión. En el ámbito de los estudios sobre la represión, podemos diferenciar entre aquellos de carácter local entre los que destacan: Encarnación Barranqueiro, Alberto Reig Tapia, Francisco Cobo, Francisco Espinosa, Pedro Montoliú, Francisco Moreno Gómez, Miguel Ors Montenegro, Manuel Ortíz Heras y Josep María Solé.1 Otras obras que abordan la represión y sus consecuencias de una manera más generalista. Dos clásicos son las obras colectivas de Julián Casanova, Francisco Espinosa, Conxita Mir y Francisco Moreno así como la obra coordinada por Santos Juliá. Otra de las grandes conocedoras del tema es Mirta Núñez Balart con varios títulos en su haber. En los últimos años Julius Ruiz, Paul Preston, Santiago Vega Sombría y Francisco Moreno Gómez han publicado relevantes obras en las que tratan la cuestión de la represión. Hay otras monografías que abordan la represión en la universidad como la coordinada por Luis Enrique Otero Carvajal y Jaume Claret Miranda.2 1 GARCÍA DELGADO, José Luis (ed): “El primer franquismo. España durante la Segunda Guerra Mundial” , Siglo XXI, Madrid, 1989, SÁNCHEZ RECIO, Glicerio (ed): “El primer franquismo (1936- 1959”), Ayer, nº 33, Marcial Pons, 1999, PAYNE, Stanley: “El régimen de Franco 1936-1975”, Alianza Editorial, Madrid, 1987, FONTANA, Josep (ed): “España bajo el franquismo” , Barcelona, Crítica, 2000, TUÑÓN DE LARA, Manuel: “El primer franquismo. España durante la Segunda Guerra Mundial”, V Coloquio de la Historia Contemporánea de España. Siglo XXI, Madrid, 1989, SABÍN RODRÍGUEZ, José María: “La dictadura franquista (1936-1975)”, Akal, Madrid, 1997, BARRANQUEIRO TEXEIRA, Encarnación: “Málaga entre la guerra y la posguerra. El Franquismo”, Ed. 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Odio y exterminio en la guerra civil y después”, Debate, Barcelona, 2011, VEGA SOMBRÍA, Santiago: “La política del miedo, El papel Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 13 La historiografía sobre el PCE, ha sido tratada por David Ginard i Ferón.3 El autor divide el recorrido cronológico de la historiografía sobre la organización comunista española en cinco partes: etapa anterior a la guerra civil, época franquista, primer acercamiento de la investigación histórica de carácter académico en la transición democrática, la década de los años ochenta del siglo pasado de asentamiento de los estudios sobre el comunismo español y la última etapa, desde la década de los años noventa del siglo XX de consolidación de la historiografía científica del PCE. El discurso historiográfico en plena dictadura estaba basado, por un lado, en una literatura hagiógrafa promovida por el propio PCE y sus veteranos dirigentes y por otro lado, en las obras elaboradas por los miembros de las fuerzas de seguridad franquistas, con una visión sesgada de los acontecimientos históricos en contra de sus enemigos. De los primeros cabe destacar la “Historia del Partido Comunista de España (desde su fundación en abril de 1920 hasta enero de 1960”, encargada por una comisión del Comité Central presidida por Dolores Ibárruri y publicada por Editions Sociales, en París (Francia), en 1960. También hubo algunas obras de memorias sobre comunistas disidentes como Enrique Castro Delgado, José Bullejos, José Antonio Balbotín y Valentín González “El Campesino”. Entre las obras de los policías y guardias civiles franquistas destacaron la “Historia del PCE” del secretario de división de la Brigada Político Social, Eduardo Comín Colomer. Otras obras sobre ciertos aspectos de la historia de la oposición comunista e incluso de organización del partido, son las de Francisco Aguado Sánchez y “El Partido Comunista. 37 años de clandestinidad”, de Ángel Ruíz Ayúcar, autores que tuvieron acceso a las fuentes documentales de los archivos de la policía y la Guardia Civil. En esta época hay que destacar la obra de un politólogo francés, Guy Hermet, que realizó un análisis de la organización con sus postulados políticos.4 Tras la muerte de Franco y en la transición española, se realizaron algunos artículos y estudios parciales de escaso rigor histórico, escritos por algunos militantes, como Víctor Alba y Enrique Líster. En la década de los años ochenta se consolidaron los estudios e investigaciones sobre el PCE en el primer franquismo, destacando la labor de algunos periodistas. Las obras de referencia son las de Joan Estruch Tobella, Sergio Vilar y, sobre todo, la obra de Gregorio Morán, obra que a pesar de la falta de citas y metodología aplicada sobre las fuentes utilizadas y por la manera de criticar tan personalizada a ciertos dirigentes, es una de las obras clave de la historia del PCE durante el franquismo. En ésta época hubo otros títulos como los de Carlos Llorens, Pedro Vega, Perú Erroteta y Enrique Líster.5 de la represión en el franquismo”, Crítica, Madrid, 2011, MORENO GÓMEZ, Francisco: “La victoria sangrienta, 1939-1945. Un estudio de la gran represión franquista para el Memorial Democrático de España”, Editorial Alpuerto, Madrid, 2014, OTERO CARVAJAL, Luis Enrique (coord.): “La destrucción de la ciencia en España. Depuración universitaria en el franquismo”, Editorial Complutense, 2006, Madrid. y CLARET MIRANDA, Jaume: “El atroz desmoche. La destrucción de la Universidad española por el franquismo, 1936-1945”, Crítica Contrastes, Barcelona, 2007. 3 GINARD I FERÓN, David: “La investigación histórica sobre el PCE: desde sus inicios a la normalización historiográfica”, en BUENO, Manuel, HINOJOSA, José y GARCÍA, Carmen (Eds): “Historia del PCE, I Congreso, 1920-1977”, 2 Vol., FIM, Madrid, 2007, pp. 19-48. 4 COMÍN COLOMER, Eduardo: “Historia del PCE”, Editora Nacional, Madrid, 1965, RUÍZ AYUCAR, Ángel: “El Partido Comunista. 37 años de clandestinidad”, Librería Editorial San Martín, Madrid, 1976 y HERMET, Guy: “Los comunistas en España”, Ed. Ruedo Ibérico, París, 1972. 5 ALBA, Víctor: “El Partido Comunista en España”, Editorial Planeta, Barcelona, 1979, LÍSTER, Enrique: “¡Basta¡ Una aportación a la lucha por la recuperación del partido”, G. Del Toro Editor, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 14 Desde finales de la década de los noventa hasta la actualidad, las investigaciones sobre el comunismo español se han consolidado y nuevas líneas de investigación, con criterios profesionales y científicos, se han ido extendiendo en gran parte de los centros universitarios españoles. El desarrollo del estudio del comunismo español se ha visto beneficiado por el proceso de recuperación de la memoria histórica, sobre todo más aún desde la Ley de Memoria Histórica, 57/2007 de 26 de diciembre reivindicando los derechos que padecieron persecución durante la guerra civil y la dictadura. Ha habido una serie de obras a nivel de Comunidades Autónomas, comarcas o localidades como en el caso de Cataluña, las obras sobre el PSUC de José Luis Martin Ramos, de Carme Molinero y Pere Ysás y Josep Puigsech. Para el caso de Asturias la obra colectiva coordinada por Francisco Erice Sebares y, dentro del comunismo gallego, la obra de Víctor Manuel Santidrían y otro libro del Partido Comunista Gallego. En el caso andaluz, cabe destacar para el caso de Málaga, el artículo de Eduardo Jorge del Rosal, para Sevilla uno de Aurelio Peral Peral y para Granada y Málaga, el de José María Azuaga, englobado en una historia sobre guerrillas. En Madrid y su relación con otras provincias, Carlos Fernández Rodríguez. Otras obras tratan la clandestinidad de la organización, caso de José Luis Losa, o su relación con el movimiento obrero, caso de Emanuele Treglia. Y otras obras más generales, Joan Estruch, ampliando su obra anterior, el libro colectivo de la Fundación de Investigaciones Marxistas, editado por Manuel Bueno y Sergio Gálvez y de reciente publicación, la obra de Fernando Hernández.6 La historiografía dedicada a las diferentes agrupaciones guerrilleras se caracteriza por su proliferación en los últimos años. La historiografía de los primeros tiempos eran obras de escritores adeptos al régimen, de guardias civiles, militares o autores cuyo Madrid, 1978, ESTRUCH TOBELLA, Joan: “El PCE en la clandestinidad 1939-1956”, Siglo XXI de España Editores, Madrid, 1982, VILAR, Sergio: “Historia del Antifranquismo 1939-1975”, Plaza y Janés Editores, Barcelona, 1984, MORÁN, Gregorio: “Miseria y Grandeza del PCE 1939-1985”, Editorial Planeta, Barcelona, 1986, LLORENS CASTILLO, Carlos: “La primera década. Una aportación al proceso político e ideológico del franquismo y a la historia del PCE”, Fernando Torres Editor, Valencia, 1983, VEGA, Pedro y ERROTETA, Perú: “Los herejes del PCE”, Planeta, Barcelona, 1982 y LISTER, Enrique: “Así destruyó Carrillo el PCE”, Ed. Planeta, Barcelona, 1983. 6 MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, MOLINERO, Carme, SALA, Margarida y SOBREQUES, Jaume (eds): “Una inmensa prisión”, Crítica, Barcelona, 2003, PUIGSECH FARRÁS, Josep: “Entre Franco y Stalin. El difícil itinerario de los comunistas en Cataluña, 1936-1949”, El Viejo Topo, Barcelona, 2009, ERICE SEBARES, Francisco Manuel (Coordinador): “Los comunistas en Asturias, 1920-1982”, Ediciones Trea, Gijón, 1996, SANTIDRIÁN ARIAS, Víctor Manuel: “Historia do PCE en Galicia (1920-1938)”, Edicions do Castro, A Coruña, 2002, PCG: “As últimas horas de José Gómez Gayoso e Antonio Seoane, Loitadores Antifranquistas. Caida, tortura e execución por garrote vil (1948)”, Ediciones do Castro, A Coruña, 2003, DEL ROSAL FERNANDEZ, Eduardo Jorge: “La resistencia comunista de posguerra en Málaga: reorganización y lucha clandestina del PCE (1939-1949)” en BUENO LLUCH, Manuel: “Comunicaciones del II Congreso de historia del PCE: de la resistencia antifranquista a la creación de IU. Un enfoque Social”, 22-24 de Noviembre del 2007. Madrid, UCM, AZUAGA RICO, José María: “Tiempo de Lucha. Granada-Málaga: represión, resistencia y guerrilla, 1939-1952”, Alhulia, Granada, 2013, FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, Carlos: “Madrid Clandestino. La reestructuración del PCE, 1939- 1945”, Fundación Domingo Malagón, Madrid, 2002, LOSA GARCIA, José Luis: “Caza de Rojos, Un relato urbano de la clandestinidad comunista”, Espejo de Tinta, Madrid, 2005, TREGLIA, Emanuele: “Fuera de las catacumbas. La política del PCE y el movimiento obrero”, Eneida, Madrid, 2012, ESTRUCH TOBELLA, Joan: “Historia oculta del PCE”, Temas de Hoy, Madrid, 2000, BUENO, Manuel y GÁLVEZ, Sergio (Eds): “Nosotros los comunistas”, FIM-Atrapasueños, Sevilla, 2009 y HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Fernando: “Los años de plomo. La reconstrucción del PCE bajo el primer franquismo (1939-1953)”, Crítica, Madrid, 2015. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 15 carácter científico y objetividad dejan mucho que desear y antiguos combatientes contra la guerrilla. Obras como las de Tomás Cossias y la de Francisco Aguado, son un claro ejemplo de ello, escritas con la ayuda de los también guardias civiles, Antonio Díaz Carmona y Eduardo Munilla Gómez.7 En los años setenta del siglo XX, dentro de las publicaciones de la oposición antifranquista, se publicaron títulos con un carácter pro comunista, en colaboración con el propio partido, que desgranaban las experiencias en la guerrilla. Destacan autores como Andrés Sorel, Carlos Kaiser, Isidro Cicero, Pierre Malerbe, Eduardo Pons Prades y algunos libros de tendencia anarquista: de Antonio Téllez y de Juan Manuel Molina.8 En la década de los ochenta y noventa del siglo XX, una serie de jóvenes historiadores con mayor rigor científico y siguiendo nuevas líneas metodológicas y de investigación, apoyados en trabajos de campo y consulta de archivos hasta el momento no investigados (registros civiles, archivos municipales, etc), y los fondos documentales del PCE, publicaron diversas monografías de carácter provincial, regional o local. En la zona de León destacan las obras de Secundino Serrano, uno de los mayores especialistas sobre la oposición armada al franquismo. Sobre el Levante, el libro de Fernanda Romeu, en Galicia, la obra del alemán Harmut Heine sobre la guerrilla gallega, en Mallorca, la publicación de David Ginard, en Cataluña la obra de Ferrán Sánchez Agustí y en Extremadura los libros de Justo Vila Izquierdo y de Julián Chaves. En Córdoba, una de las obras más destacadas a nivel provincial de todas las publicadas en la época es la de Francisco Moreno. En Málaga, las publicaciones de José Aurelio Romero y de José María Azuaga Rico. En el territorio asturiano, las obras de Nicanor Rozada y de José Antonio Sacaluga y en la zona de Aragón, el libro de Paloma Fernández Pancorbo. Con un carácter más general se publicaron varias obras sobre el tema de la oposición antifranquista, destacando por encima de todas la obra de Harmut Heine. Otras obras fueron las de Valentina Fernández y de Rafael Gómez Parra. También destacó el libro sobre los maquis y la invasión del valle de Arán de Daniel Arasa y una obra colectiva de la Fundación de Investigaciones Marxistas.9 7 COSSIAS, Tomás: “La lucha contra el maquis”, Editora Nacional, Madrid, 1956 y AGUADO SÁNCHEZ, Francisco: “El Maquis en España”, Ed. San Martín, Madrid, 1975. 8 SOREL, Andrés: “Búsqueda, reconstrucción e historia de la Guerrilla española del siglo XX. A través de sus documentos, relatos y protagonistas”, Colección Ebro, París, 1970, KAISER, Carlos: “La Guerrilla Antifranquista. Historia del maquis”, Ediciones 99, Madrid, 1976. CICERO GOMEZ, Isidro: “Los que se echaron al monte. Machado, Gildo, Juanín, Bedoya…,” Cantabria, Grupo Baces. Santander, 1977, MALERBE, Pierre: “Oposición al franquismo 1939-1975”, Ediciones Naranco, Oviedo, 1977, PONS PRADES, Eduardo: “Guerrilleros Españoles en la Segunda Guerra Mundial” , Planeta, Barcelona, 1975, TELLEZ, Antonio; TELLEZ, Antonio: “La guerrilla urbana en España. Sabaté”, Belibaste, París, 1972 y “La guerrilla urbana. Facerías”, Ruedo Ibérico, Barcelona, 1974 y MOLINA, Juan Manuel: “El movimiento clandestino en España 1939-1949”, Editores Mexicanos Unidos, México, 1976. 9 SERRANO, Secundino: “La guerrilla antifranquista en León (1936-1951)”, Junta de Castilla y León. Consejería de Educación y Cultura, León, 1986 y “Crónica de los últimos guerrilleros leoneses (1947- 1951”), Ámbito, Valladolid, 1989, ROMEU ALFARO, Fernanda: “La Agrupación Guerrillera de Levante”, Edicions Alfons el Magnanim, Valencia, 1987, HEINE, Harmut: “A Guerrilla Antifranquista en Galicia”, Ed. Xerais de Galicia S.A. 2ª Ed, Vigo, 1982, GINARD Y FÉRON, David: “La Resistencia Antifranquista a Mallorca 1939-1948”, Edicions Documenta Balear. 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Diputación Provincial de Cáceres, 1994, MORENO GÓMEZ, Francisco: “Córdoba en la Posguerra (La represión y la guerrilla, 1939-1950)”, Francisco Baena Editor, Córdoba, 1987, ROMERO NAVAS, José Aurelio: Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 16 Desde el año 2000 se ha producido un notable crecimiento en la producción historiográfica sobre la oposición armada al franquismo (guerrillas y maquis), así como la proliferación de escritores que han utilizado la temática de la guerrilla y la lucha antifranquista para inspirarse en sus novelas como Julio Llamazares, Andrés Trapiello, Dulce Chacón y Almudena Grandes, entre otros. Hay que tener en cuenta que nos encontramos en un momento en el que aparecen nuevas fuentes documentales, cuyo acceso, estaba prohibido hasta entonces. Se trata de la documentación de los diferentes cuerpos del orden franquistas, sobre todo de la Guardia Civil y las instancias militares que han permitido investigar en los archivos militares los consejos de guerra. Destacan como en la anterior década, las obras sobre las diferentes Agrupaciones Guerrilleras y sus zonas de actuación. Podemos destacar: para Andalucía las obras de José María Azuaga y José Aurelio Romero, para la Agrupación Guerrillera del Centro, las obras de Benito Díaz y Francisco Moreno. Una de las zonas con más publicaciones ha sido la de Levante-Aragón con tres autores destacados: Salvador Fernández Cava, Fernanda Romeu y Josep Sánchez Cervelló. En Asturias, la obra de Ramón García Piñeiro y en el País Vasco, Mikel Rodríguez. En Cuenca, el libro de David Prieto, para el caso de la guerrilla urbana de Madrid, un artículo de Carlos Fernández, en Aragón, destacan las obras de Mercedes Yusta. También ha habido una serie de obras generales sobre las distintas Agrupaciones Guerrilleras e historia de las mismas desde su origen. Destaca la obra de Secundino Serrano. Hay otras publicaciones sobre esta misma temática como las de Alfonso Domingo, Carlos González Reigosa, Jorge Marco, José Antonio Vidal, Dolors Marín y Abdón Mateos. Obras específicas sobre la operación “Reconquista de España”, de Ferrán Sánchez y de Fernando Martínez de Baños. Por último, no podemos olvidar las publicaciones sobre la historia oral de los guerrilleros, de Andrés Sorel y de José Antonio Vidal. 10 “Recuperando la memoria”, Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga, Málaga, 1997 y “La guerrilla en 1945 (Proceso a dos jefes guerrilleros: Ramón Vías y Alfredo Cabello Gómez-Acebo)”, Biblioteca Popular Malagueña, Málaga, 1999, AZUAGA RICO, José María: La guerrilla antifranquista en Nerja”, Izquierda Unida, Los Verdes Convocatoria por Andalucía Nerja, 1996, ROZADA GARCÍA, Nicanor: “¿Por qué sangró la montaña”?. La Guerrilla en los Montes de Asturias”, Oviedo, 1989 y “Relatos de una lucha. La guerrilla y la represión en Asturias”, Editor Autor, Oviedo, 1993, SACALUGA, José Antonio: “La resistencia socialista en Asturias. 1937-1962”, Ed. Pablo Iglesias, Madrid, 1986, FERNÁNDEZ PANCORBO, Paloma: “El maquis al norte del Ebro”, Diputación General de Aragón, Zaragoza, 1988, HEINE, Harmut: “La oposición política al franquismo 1939-1952”, Ed. 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La lucha armada (1945-1948)”, Tomebamba Ediciones, Cuenca, 2007, ROMEU ALFARO, Fernanda: “Más allá de la utopía: Agrupación Guerrillera del Levante”, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 17 Hay publicaciones sobre la participación española en la resistencia francesa en la Segunda Guerra Mundial y su posterior participación en las guerrillas españolas contra el franquismo, escritas por sus protagonistas y por historiadores especialistas en el tema. También sobre el exilio republicano a Francia. Las obras más importantes sobre los españoles republicanos que combatieron a favor de los franceses en la II Guerra Mundial son de Javier Cervera Gil, Eduardo Pons Prades, Miguel Ángel Sanz y, sobre todo, de Secundino Serrano. En cuanto al exilio español, hay varias autores a mencionar: Alicia Alted y Lucienne Domergue editores, Julio Martín y Pedro Carvajal, el clásico de Javier Rubio, Antonio Soriano, José Antonio Vidal, Antonio Vilanova y sobre todo, Ángeles Egido y Matilde Eiroa y Geneviève Dreyfus-Armand. Incluso se celebró un Coloquio Internacional celebrado en Salamanca en 1991, titulado “Españoles en Francia (1936-1946)”.11 Colección Almud nº 1, Ediciones de la Universidad de Castilla la Mancha, Cuenca, 2001, SÁNCHEZ CERVELLO, Joseph (ed.): “Maquis: El puño que golpeó al franquismo. La Agrupación Guerrillera del Levante y Aragón (AGLA)”, Ed. Flor del Viento Ediciones, Barcelona, 2003, GARCÍA PIÑEIRO, Ramón: “Luchadores del ocaso. Represión, guerrilla y violencia política en la Asturias de posguerra (1937-1952)”, Editorial KRK, Oviedo, 2015, RODRÍGUEZ, MIKEL: “Maquis. La Guerrilla Vasca 1938-1962”, Txalaparta, Navarra, 2001, PRIETO JIMÉNEZ, David: “Los maquis en la provincia de Cuenca (Aproximación a la dialéctica de la represión durante la posguerra (1945-1952)”, Diputación Provincial de Cuenca, Cuenca, 2005, FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, Carlos: “La guerrilla urbana de Madrid” en “Congreso Resistencia Armada en la posguerra, 1939-1950”, en Madrid, 25 al 27 de Octubre del 2006. UCM, YUSTA RODRIGO, Mercedes: “La guerra de los vencidos. El maquis en el Maestrazgo Turolense, 1940-1950”, Institución “Fernando el Católico”, Zaragoza, 1999 y “Guerrilla y resistencia campesina. La resistencia armada contra el franquismo en Aragón (1939-1952)”, Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza, 2003, SERRANO, Secundino: “Maquis. Historia de la guerrilla antifranquista”, Temas de Hoy, Madrid, 2001, DOMINGO, Alfonso: “El canto del búho. La vida en el monte de los guerrilleros antifranquistas”, Oberón, Madrid, 2002, GONZÁLEZ REIGOSA, Carlos: “El regreso de los maquis,” Editorial Júcar, Madrid, 1992, MARCO, Jorge: “ Guerrilleros y vecinos en armas. Identidades y culturas de la resistencia antifranquista”, Granada, Editorial Comares, 2012, VIDAL SALES, José Antonio: “Maquis, la verdad histórica de la “otra guerra”, Espasa, Madrid, 2002, MARIN SILVESTRE, Dolors: “Clandestinos. El maquis contra el franquismo”, Plaza y Janés, Barcelona, 2002, MATEOS LÓPEZ, Abdón: “Contra la dictadura franquista”, Siglo XXI, Madrid, 2008, SÁNCHEZ AGUSTI, Ferrán: “Maquis y Pirineos. La gran invasión (1944-1945)”, Editorial Milenio, Lleida, 2001, MARTÍNEZ DE BAÑOS, Fernando: “Hasta su total aniquilación. El Ejército contra el maquis en el Valle de Arán y en el Alto Aragón, 1944-1946”, Almena Ediciones, Madrid, 2002, SOREL, Andrés: “La guerrilla antifranquista. La historia del maquis contada por sus protagonistas”, Txalaparta, Navarra, 2002 y VIDAL SALES, José Antonio: “La memoria reprimida. Historias orales del maquis”, Universitat de Valencia, Valencia, 2004. 11 CERVERA GIL, Javier: “La guerra no ha terminado. El exilio español en Francia (1944-1953)”, Santillana, Madrid, 2007, PONS PRADES, Eduardo: “Republicanos españoles en la Segunda Guerra Mundial”, La Esfera de los Libros, Madrid, 2003, SANZ, Miguel Ángel: “Guerrilleros Españoles en Francia” , Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1971 y “Luchando en tierras de Francia. La participación de los españoles en la resistencia”, Ed. De la Torre, Madrid, 1981, SERRANO, Secundino: “La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945”), Aguilar, Madrid, 2005, ALTED VIGIL, Alicia y DOMERGUE, Lucienne (coordinadores): “El exilio republicano en Toulouse, 1939-1999”, UNED Ediciones y Press Universitaires du Mirail, Madrid, 2003, MARTÍN CASAS, Julio y CARVAJAL URQUIJO, Pedro: “El exilio español (1939-1978)”, Planeta, Barcelona, 2002, RUBIO, Javier: “La emigración de la guerra civil de 1936-1939”, Editorial San Martín, Tomo 1, Madrid, 1977, SORIANO, Antonio: “Éxodos. Historia oral del exilio republicano en Francia 1939-1945”, Ed. Crítica, Barcelona, 1989, VIDAL SALES, José Antonio: “Exiliados republicanos españoles en Septfonds (1939)”, Ed. Los Libros de la Catarata, Madrid, 2013, VILANOVA, Antonio: “Los olvidados. Los Exiliados Españoles en la Segunda Guerra Mundial”, Ruedo Ibérico, París, 1969, EGIDO LEÓN, Ángeles y EIROA SAN FRANCISCO, Matilde (eds): “Los grandes olvidados. Los republicanos de izquierda en el exilio”, Ciere, Madrid, 2004 y DREYFUS-ARMAND, Geneviève: “El exilio de los republicanos españoles en Francia”, Crítica Contrastes, Barcelona, 2000. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 18 Otras obras especializadas en diversos acontecimientos pueden ser las relativas al final de la guerra civil española y el golpe del coronel Segismundo Casado, entre las que desatacan las de Ángel Bahamonde y Javier Cervera. También cabe mencionar a Ángel Viñas y Fernando y Luis Español. De reciente publicación, son varios libros sobre el final de la guerra: de Francisco Alía Miranda, de Paul Preston y de Ángel Bahamonde. Dentro de la historiografía sobre el franquismo también hay publicaciones sobre historia de mujeres, tanto en su lucha como en su reclusión carcelaria, destacando las obras de Tomasa Cuevas, Consuelo García, Fernando Hernández Holgado, Giulana Di Febo, Mercedes Núñez, Fernanda Romeu y Carlos Fernández Rodríguez. Otro campo a destacar es el del sistema penitenciario y campos de concentración franquistas, en el que cabe mencionar obras como las de Gutmaro Gómez Bravo, de Javier Rodrigo, de Carme Molinero, Margarida Sala y Jaume Sobreques y las de Rodolfo Serrano y Daniel Serrano y Joan Llarch.12 Cabe hacer mención también a aquellas publicaciones de memorias, biografías y autobiografías de aquellos que vivieron los acontecimientos. Aunque algunas de ellas carecen de rigor científico y son poco objetivas, contribuyen a la labor del historiador el hecho de tener y manejar información de primera mano y de datos muy concretos de sus biografías. En el caso de las memorias de militantes comunistas, desde dirigentes, hasta cuadros intermedios, pasando por militantes de base y guerrilleros, existe una gran variedad de las mismas pero destacaremos las de Sixto Agudo González, Gabriel Aguilera, Marcos Ana, Santiago Álvarez, Aurora Arnaiz, Manuel Azcárate, Santiago Carrillo, Juana Doña, Leonor Estevez, Irene Falcón, Ángeles García Madrid, José Gros, Raimundo Hurtado, Dolores Ibárruri, Enrique Líster, Adolfo Lucas Reguilón García, Melquesiades Rodríguez Chao, Simón Sánchez Montero, Francisco Martínez “Quico” .13 12 BAHAMONDE MAGRO, Ángel y CERVERA GIL, Javier: “Así terminó la guerra de España”, Marcial Pons, Madrid, 1999, VIÑAS, Ángel y HERNÁNDEZ HOLGADO, Fernando: “El desplome de la República”, Crítica, Barcelona, 2009, ESPAÑOL BOUCHÉ, Luis: “Madrid, 1939. Del golpe de Casado al final de la guerra civil “, Madrid, Almena, 2003, ALÍA MIRANDA, Francisco: “La agonía de la República. El final de la guerra civil española (1938-1939), Crítica, Barcelona, 2015, PRESTON, Paul: “El final de la guerra. La última puñalada a la República”, Debate, Barcelona 2014, BAHAMONDE MAGRO, Ángel: “Madrid, 1939. La conjura del coronel Casado”, Cátedra, Madrid, 2014, CUEVAS, Tomasa: “Mujeres en las cárceles franquistas”, Madrid, Casa de Campo, 1984, “Mujeres en la resistencia”, Barcelona, Sirocco Books, 1986 y “Testimonio de mujeres en las cárceles franquistas”, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 2004, GARCIA, Consuelo: “Las cárceles de Soledad Real: Una vida”, Alfaguara, Madrid, 1982, HERNÁNDEZ HOLGADO, Fernando: “Mujeres encarceladas. La prisión de Ventas en la República al franquismo, 1931-1941”, Marcial Pons, Madrid, 2003 y “Soledad Real”, Ediciones el Orto, Madrid, 2001, DI FEBO, Giulana: “Resistencia y movimiento de mujeres en España, 1936-1976”, Icaria, Barcelona, 1979, NÚÑEZ TARGA, Mercedes: “Cárcel de Ventas”, París, Colección Ebro, 1967, ROMEU ALFARO, Fernanda: “Más allá de la utopía: Agrupación Guerrillera del Levante”, Colección Almud nº 1, Ediciones de la Universidad de Castilla la Mancha, Cuenca, 2001, FERNANDEZ RODRIGUEZ, Carlos: “La lucha es tu vida. Retrato de nueve mujeres republicanas combatientes”, Fundación Domingo Malagón, Madrid, 2008, GÓMEZ BRAVO, Gutmaro: “La Redención de Penas: la formación del sistema penitenciario franquista, 1936-1950”, Los Libros de la Catarata, Madrid, 2007, RODRIGO, Javier: “Cautivos. Campos de concentración en la España franquista, 1936-1947”, Crítica, Barcelona, 2005. Crítica, Barcelona, 2005, MOLINERO, Carme, SALA, Margarida y SOBREQUES, Jaume (eds): “Una inmensa prisión”, Crítica, Barcelona, 2003, SERRANO, Rodolfo y SERRANO, Daniel: “Toda España era una cárcel. Memoria de los presos del franquismo”, Aguilar, Madrid, 2002 y LLARCH, Joan: “Campos de concentración en la España de Franco”, Producciones Editoriales, Barcelona, 1978. 13 AGUDO GONZÁLEZ, Sixto: “Memorias. En la Resistencia Francesa”, Ed. Autor, Zaragoza, 1985, AGUILERA GÓMEZ, Ángel: “La Tragedia Olvidada”, Editor Autor, Alicante, 1993, ANA, Marcos: “Decidme cómo es un árbol. Memoria de la prisión y la vida”, Umbriel, Tabla Rasa, Barcelona, 2007, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 19 Además, existen una serie de publicaciones biográficas sobre militantes de diversos autores: Irene Abad e Iván Heredia sobre Leandro Saún y Carmen Casas, Mariano Asenjo y Victoria Ramos sobre Domingo Malagón, Emilia Bolinches trata en su libro la figura de Pilar Soler, María José Cardona y Juan José Domínguez sobre Manuel Benítez Rufo. Juana Doña habla sobre su marido Eugenio Mesón, Juan Ramón Garai sobre el dirigente vasco Celestino Uriarte, David Ginard i Ferón en sus libros sobre Heriberto Quiñones y Matilde Landa, Fernando Hernández sobre Jesús Hernández, Norberto Ibáñez y José Antonio Pérez tratan la figura de Ramón Ormazábal, Manuel Martorell esa autor de la biografía de Jesús Monzón, Paul Preston sobre Santiago Carrillo, Antonina Rodrigo analiza la vida de María Teresa Toral, Ángel Velasco habla de Gonzal Castelló, Fernando Claudín también analiza la figura de Santiago Carrillo y Santiago Macías trata sobre el guerrillero leonés Manuel Girón.14 ÁLVAREZ, Santiago: “La Retirada. La lucha guerrillera y el cambio de táctica”, 60 años en la historia del PCE, Fundación de Investigaciones Marxistas, Madrid, 1980 y “Memorias III. La lucha continúa. El exilio, la 2ª Guerra Mundial. El regreso clandestino a España (1936-1945)”, Ediciones do Castro, A Coruña, 1988, ARNAIZ, Aurora: “Retrato hablado de Luisa Julián, Memoria de una Guerra”, Compañía Literaria, Madrid, 1996, AZCÁRATE, Manuel: “Derrotas y esperanzas. La República, la Guerra Civil y la Resistencia, Tusquets, Barcelona, 1994, CARRILLO, Santiago: “Memorias” , Planeta, Barcelona, 1993, DOÑA, Juana: “Desde la noche y la niebla (mujeres en las cárceles franquistas”), Madrid, Novela-Testimonio, Segunda Edición, 1993 y “Gente de Abajo”, A-Z Ediciones, Madrid, 1992, ESTEVEZ, Leonor: “La vida es lucha”, A-Z, Ediciones y Publicaciones. Madrid, 1993, FALCÓN, Irene: “Asalto a los cielos. Mi vida junto a Pasionaria”, Temas de Hoy, Madrid, 1996, GARCIA MADRID, Ángeles: “Réquiem por la libertad”, Madrid, Alianza Hispánica, 2003, GROS, José: “Abriendo Camino: Relatos de un Guerrillero Comunista”, Colección Ebro, París, 1971, HURTADO HOYOS, Raimundo: “Siete años en las cárceles franquistas”, Éride Ediciones, Madrid, 2012, IBÁRRURI, Dolores: “Memorias de Pasionaria 1939-1977”, Ed. Planeta, Barcelona, 1984, LISTER, Enrique: “Nuestra guerra. Memorias de un luchador”, Silente, Zaragoza, 2007, REGUILÓN GARCÍA, Adolfo Lucas: “El último guerrillero de España. “Severo Eubel de la Paz”, Editorial A.G.L.A.G., Madrid, 1975 y “Bajo el terror de las armas. Nuevos datos sobre la autobiografía histórica”, Ed. Autor, Madrid, 1982, RODRÍGUEZ CHAOS, Melquesiades: “24 años en la cárcel” , Colección Ebro, Bucarest (Rumania), 1976, SÁNCHEZ MONTERO, Simón: “Camino de Libertad”, Temas de Hoy. Madrid, 1997 y MARTÍNEZ LÓPEZ, Francisco “Quico”: Guerrillero contra Franco, guerrillero contra el olvido. La guerrilla antifranquista de León (1937-1952). La memoria cautiva de la guerrilla (1952-2011)”, Autoedición, 2011. 14 ABAD BUIL, Irene y HEREDIA URZÁIZ, Iván: “Leandro Saún y Carmen Casas. Organización política clandestina en la Zaragoza de los años 40”, Gobierno de Aragón, Zaragoza, 2008, ASENJO, Mariano y RAMOS, Victoria: “Malagón. Autobiografía de un falsificador”, El Viejo Topo. Madrid, 1999, BOLINCHES, Emilia: “Pilar Soler. Rebelde con causas”, Universitat de Valencia, Servei de Publicacions, Valencia, 2013, CARDONA PERAZA, María José y DOMÍNGUEZ GONZÁLEZ, Juan José: “Manuel Benítez Rufo. Su vida y su tiempo”, Diputación de Sevilla y Ayuntamiento de Dos Hermanas, Sevilla, 1995, DOÑA, Juana: “Querido Eugenio (Una carta de amor al otro lado del tiempo)”, Lumen, Barcelona, 2003, GARAI, Juan Ramón: “Celestino Uriarte: clandestinidad y resistencia comunista, Txalaparta, Navarra, 2008, GINARD I FERON, David: “Heriberto Quiñones y el Movimiento Comunista en España (1931-1942)”, Edicions Documenta Balear, Palma, 2000 y “Matilde Landa. De la Institución Libre de Enseñanza a las prisiones franquistas”, Ediciones Flor del Viento, Madrid, 2005, HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Fernando: “Comunistas sin partido. Jesús Hernández, ministro en la guerra civil, disidente en el exilio”, Raíces, Madrid, 2007, IBÁÑEZ ORTEGA, Norberto y PÉREZ PÉREZ, José Antonio: “Ormazábal. Biografía de un comunista vasco (1910-1982)”, Latorre Literaria, Madrid, 2005, MARTORELL, Manuel: “Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la historia” , Pamiela, Pamplona, 2000, PRESTON, Paul: “El terror rojo. La vida de Santiago Carrillo”, Debate, Barcelona, 2013, RODRIGO, Antonina: “Una mujer silenciada. María Teresa Toral: ciencia, compromiso y exilio”, Ariel, Barcelona, 2012, VELASCO, Ángel: “Gonzal Castelló, 1912-2003”, Biblioteca de Catalunya, Barcelona, 2012, CLAUDÍN, Fernando: “Santiago Carrillo. Crónica de un secretario general”, Planeta, Barcelona, 1983 y MACÍAS, Santiago: “El monte o la muerte. La vida legendaria del guerrillero antifranquista Manuel Girón”, Temas de Hoy, Madrid, 2005. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 20 La normalización historiográfica sobre toda esta temática ha hecho que a lo largo de estos años haya aumentado el número de jornadas, congresos, tesis doctorales e incluso se haya creado una Cátedra de Memoria Histórica en la Universidad Complutense de Madrid. De gran ayuda para la investigación son trabajos colectivos fruto de esos cursos, jornadas o colaboraciones de distintos centros de investigación, como el congreso promovido por la UNED que se celebró en Madrid en 1990 coordinado por Javier Tusell, Alicia Alted y Abdón Mateos titulado “Oposición al régimen de Franco”. Así como los distintos Encuentros de Investigadores del Franquismo que se vienen celebrando desde 1992, publicándose las actas de los congresos celebrados hasta la fecha. La Fundación de Investigaciones Marxistas realizó dos congresos sobre la Historia del PCE, cuyos trabajos están publicados por Manuel Bueno, José Hinojosa y Carmen García (editores) y la Cátedra de Memoria Histórica del siglo XX de la Universidad Complutense de Madrid organizó el congreso “El último frente. La resistencia armada antifranquista en España (1939-1952)”, publicadas las actas por Julio Aróstegui y Jorge Marco.15 La prensa y revistas de la época también ha sido fuente que ha sido utilizada con profusión para el desarrollo de la tesis como el "ABC", "Informaciones", "Ya", "Mundo Obrero", "Reconquista de España", "Nuestra Bandera", "Unidad y Lucha", "Lucha", "Juventud", "El Guerrillero", "Vida Guerrillera", "La Voz del Combatiente", "Mujeres Antifascistas Españolas”. La documentación utilizada para la realización de la tesis podemos agruparla en distintos bloques temáticos: - Documentación originada por las propias organizaciones políticas. Informes sobre camaradas, biografías de militantes, documentación relativa al movimiento guerrillero y al inicio de la clandestinidad de la oposición antifranquista: desde órdenes, actas de fundación, correspondencia, informes e instrucciones, propaganda, fotografías, correspondencia, estadísticas de presos, operaciones desarrolladas y de presupuestos y gastos de la organización clandestina, partes de operaciones, documentación sobre viajes, informes detallados sobre la situación del interior de España desde las cárceles y los diferentes sitios de agitación y propaganda contra el régimen. - Biografías, manuscritos y correspondencia de personas que vivieron aquellos acontecimientos, cuya labor y actividad resulta clave para el entendimiento de los diferentes modos de oposición, cuáles eran sus pensamientos, objetivos y las motivaciones que les llevaban a actuar de aquella forma y las acciones desarrolladas. - Fondos documentales del Gobierno de la República en el exilio en el que aparecen informes sobre la política llevada a cabo por las distintas organizaciones del antiguo Frente Popular, información sobre los servicios secretos franquistas y correspondencia entre republicanos residentes en el 15 BUENO, Manuel, HINOJOSA, José y GARCÍA, Carmen (Eds): “Historia del PCE, I Congreso, 1920- 1977”, 2 Vol., FIM, Madrid, 2007, AROSTEGUI, Julio y MARCO, Jorge: “El último frente. La resistencia armada antifranquista en España (1939-1952)”, Los Libros de la Catarata, Madrid, 2008 y TUSELL, Javier, ALTED, Alicia y MATEOS, Abdón: “Oposición al régimen de Franco, UNED. Dpto. Historia Contemporánea, 3 Vols. Madrid, 1990. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 21 extranjero con otros que no pudieron exiliarse para tener conocimiento de la situación en España. - Documentación relativa a antiguos presos políticos con biografías, correspondencia, informes, peticiones de indulto, fotografías, partes de sus expedientes judiciales y de su estancia carcelaria. También documentos obtenidos por los familiares de los militantes como cartas, fotografías, memorias sin publicar, etc. - Diferente documentación oficial del régimen para poder contrastar lo más objetivamente la información obtenida de los diferentes archivos. Decretos ministeriales, decretos-ley que afectan directamente a los guerrilleros, documentación relativa al Tribunal de la Masonería y el Comunismo, informes internos incautados a diferentes Comités Provinciales del PCE, desde la guerra civil, expedientes de depuración de varios ministerios a individuos que habían sido funcionarios por su adhesión a la rebelión, expedientes personales de internos en las prisiones franquistas, informes del servicio exterior del ministerio de Asuntos Exteriores sobre comunistas que vivían en Francia e investigaciones sobre campañas a favor de condenados a muerte. Y sobre todo, los procedimientos sumariales o consejos de guerra abiertos contra los detenidos por el franquismo. Dichos procesos están depositados en los diferentes archivos militares en los que se dividen las zonas militares en España, para el caso de la zona centro, los consejos consultados pertenecen al Tribunal Militar Territorial Primero de Madrid. No sólo es importante el propio consejo, en el que se contienen las declaraciones de los detenidos y la manera de incoar los procedimientos, sino que junto a los propios consejos de guerra aparece mucha documentación anexa sobre los detenidos como pruebas del juicio: propaganda clandestina, fotografías, informes secretos e internos del PCE, pequeñas biografías de militantes, sus expedientes carcelarios completos con las sanciones impuestas, en el caso de haberlas. Notificaciones judiciales y de expedientes carcelarios sobre los presos y comunicaciones con las distintas delegaciones y subdelegaciones de Falange en toda España, pidiendo informaciones sobre determinados presos o posibles comunistas. - Informes y partes de la Guardia Civil (de las diferentes comandancias y batallones del cuerpo perteneciente a diversas zonas peninsulares), donde aparecen fichas individuales de los encausados así como partes de las diferentes comandancias donde se relatan las actividades y acciones guerrilleras en sus territorios, documentos e informes intervenidos a los guerrilleros, informes de la Dirección General de Seguridad y de la Brigada Político Social sobre los detenidos en las distintas comisarías de Madrid y sobre los servicios de información de espionaje tanto del Ejército como de la Guardia Civil. Expedientes policiales de la Brigada Político Social sobre algunos comunistas e informaciones internas elaboradas por policías para informar de determinados sucesos a personalidades importantes del régimen. Fondos del Ministerio de Justicia con el Tribunal de Responsabilidades Políticas y de la Secretaría General del Movimiento con fichas carcelarias y policiales de la Dirección General de Seguridad, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 22 - Documentación referida a los procesos del Tribunal de Orden Público, con expedientes judiciales, libros de actas e informes de acusados y fusilados dentro del Boletín de Individuos Marxistas. - Las fuentes hemerográficas de gran importancia para esta investigación no tan solo de periódicos de ámbito nacional como el “ABC” sino también de carácter provincial e incluso local como “El Guerrillero”, “Unidad y Lucha”, “Reconquista de España” o “Mundo Obrero”. También la consulta del BOE (Boletín Oficial del Estado y de la Provincia o Gaceta de Madrid). - Las fuentes bibliográficas antes referidas, ya sean monografías o publicaciones periódicas especializadas. Otro tipo de fuentes de gran importancia para esta investigación han sido las fuentes orales, basadas en las diferentes entrevistas realizadas a los supervivientes y sus familiares. A pesar de la dificultad para poder acceder a esas personas he podido realizar más de cien entrevistas, no todas provechosas para la investigación, pero en una gran mayoría sí he podido obtener información directa de los protagonistas de los hechos ocurridos. Sus declaraciones me han servido para reconstruir hechos que parecían olvidados, sus experiencias, me han permitido realizar una recuperación de la memoria olvidada que nos sirve de gran ayuda para la investigación histórica. La historia es memoria y recoger la información oral de personas comunes es tener el acceso a una información de primera mano, muchas veces olvidada o silenciada. De ellos podemos recoger su testimonio, sea cual fuere su ideología y hay que recopilarlo, guardarlo y trabajarlo adecuadamente, para profundizar en su historia más reciente. A pesar de la existencia de detractores de este tipo de trabajos de investigación, por las limitaciones y restricciones de los testimonios, ya que se puede falsear u omitir datos o fechas históricas, ante ello, se puede decir que las fuentes orales son un complemento de la historiografía basada en fuentes escritas (un testimonio puede servir para contrastar o contradecir hipótesis enunciadas en documentos escritos). La historia oral también forma parte del contexto interdisciplinar de la historia, que permite adentrarse en el pasado, desde distintos enfoques y puntos de vista. Ya es la labor del historiador, con numerosas y eficientes herramientas, el que tiene que cotejar y validar, dentro de sus posibilidades, con las fuentes escritas el dato o la información obtenida de la entrevista. Está claro que la memoria del individuo en concreto no es del todo fiable y hay que partir de la percepción subjetiva del entrevistado, pero dicha subjetividad, también puede estar presente en las fuentes escritas y en el criterio casual por el que se elaboró un documento escrito.16 La documentación a la que se ha hecho referencia se encuentra depositada en distintos archivos, La situación de algunos archivos ha dificultado el desarrollo de esta investigación. A veces, por el acceso restringido a la documentación, ya que hasta no hace tanto, el acceso a la consulta de algunos fondos, como en el caso de los archivos militares. También cabe mencionar que en el transcurso de esta investigación ha afectado la falta de personal y desorganización de algunos archivos públicos, obstaculizando y retrasando la labor del investigador. 16 MARIEZKURRENA ITURMENDI, David: “La historia oral como método de investigación histórica” en “Gerónimo de Uztariz”, nº 23-24, Navarra, 2008, pp.227-233. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 23 - Archivo Histórico del Comité Central del Partido Comunista de España (Madrid). Uno de los archivos fundamentales para esta investigación, ya que se conserva toda la documentación generada por la propia organización, con las primeras organizaciones clandestinas después de la guerra y sobre el movimiento guerrillero y lucha armada contra la dictadura franquista. - Archivo General de la Administración (AGA). Alcalá de Henares (Madrid). En él se custodian los fondos documentales de los diferentes organismos de la Administración General del Estado. Para esta tesis doctoral fueron importantes las fichas de la Guardia Civil sobre presos y represaliados. También los fondos del Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas para contrastar sentencias de condenados. Pude consultar el Boletín Oficial de la Provincia donde se publicaban las diferentes sentencias y condenas. Informes y correspondencia del Servicio Exterior a sus embajadas en Francia para investigar y comunicar las actividades clandestinas del PCE y las campañas antifranquistas que realizaban. Fondos del Ministerio de Justicia, con el Tribunal de Responsabilidades Políticas y de la Secretaría General del Movimiento donde se depositan informes carcelarios y policiales de la Dirección General de Seguridad. - Archivos Militares (General e Histórico de Defensa de Madrid, el Intermedio Militar Noroeste de El Ferrol (La Coruña) y el Archivo Intermedio Militar Sur (Sevilla). Son los archivos principales para investigar la temática sobre la oposición al régimen franquista y la militancia de los principales partidos de oposición antifranquista, ya que entre sus fondos se alberga la documentación generada por los juzgados militares, desde el inicio de la guerra civil, hasta el nacimiento del Tribunal de Orden Público y cuyos fondos están depositados en el Archivo General de la Administración. El Archivo General e Histórico de Defensa en Madrid alberga sólo en expedientes judiciales (juicios, causas ordinarias y diligencias previas) más de 350.000 unidades. - Centro Documental de la Memoria Histórica (Salamanca). Entre sus fondos se encuentra la documentación incautada a partidos políticos, sindicatos y otras organizaciones, durante y después de la guerra civil. Se han consultado los expedientes personales de militantes encausados en el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo y documentación relativa al PCE incautada durante la guerra civil y posteriormente. - Archivo Histórico Nacional (Madrid). Además de custodiar los procesos de la conocida Causa General franquista, para la presente investigación ha sido importante la documentación depositada en la sección Fondos Contemporáneos. En ella se conservan algunos expedientes policiales de la Brigada Político Social, enviados desde el Archivo Central de la Dirección General de la Policía, el cual he visitado también para saber dónde se encontraba el resto de la documentación de la Brigada Político Social. Entre los fondos documentales, también estaban los Boletines de Información Antimarxista, utilizados de manera interna por la policía franquista y fichas personales de cientos de presos Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 24 y represaliados, expedidos en cada una de las comisarías de distrito madrileñas donde eran detenidos. - Archivo Central del Servicio Histórico de la Guardia Civil (Madrid). La documentación relativa a este archivo es importante para la investigación sobre las agrupaciones guerrilleras y lucha armada antifranquista. Aquí se conservan diferentes partes de las Comandancias de la Guardia Civil, en este caso para la zona Centro y fichas personales de los que llamaban “bandoleros” con informes incautados, fotografías y biografías de los mismos. - Archivo Histórico de la Fundación Francisco Largo Caballero (Madrid). Documentación relativa a informes y correspondencia para estudiar las relaciones conexiones entre el PSOE y el PCE. - Archivo de la Fundación Pablo Iglesias (Madrid). De igual manera que se ha podido estudiar documentación sobre la relación entre el PSOE y PCE, tanto de oposición antifranquista, como en relación a la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas, también he consultado diversa propaganda clandestina. - Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo (Madrid). Consulta de documentación sobre la relación entre el PCE y la CNT en Madrid, a través de alguna carta e informe y propaganda clandestina. - Fundación Universitaria Española. Archivo de la República en el Exilio. (Madrid). Consulta en sus fondos de documentación sobre la relación del PCE con el Gobierno de la República en el exilio, correspondencia de militantes comunistas con Francia y América y su deseo de exiliarse o buscar información sobre familiares y documentación sobre los servicios secretos franquistas. - Archivo Histórico Provincial de Albacete (Albacete). Entre sus fondos conserva la documentación de la Asociación de Expresos y Represaliados Políticos Antifranquistas, cuya consulta es interesante porque aparecen biografías de presos y militantes, informes y fotografías, piezas separadas de sus consejos de guerra, peticiones de indulto, etc. - Archivo General de la Región de Murcia (Murcia). Consulta de una serie de correspondencia del dirigente anarquista Juan López Sánchez, siendo muy interesante su correspondencia con personalidades como Segismundo Casado. - Registro Civil Único (Madrid). Partidas de defunción de distintos miembros de la guerrilla urbana de Madrid, fusilados por el franquismo e individuos ajusticiados por la guerrilla. - Archivo Municipal de Alcalá de Henares. (Madrid). Consulta documentos sobre un hecho acaecido en dicha localidad, con prensa y notificaciones del propio Ayuntamiento. - Archivo del Ministerio de Hacienda y Administración (Madrid). Entre sus fondos se encuentran los expedientes de depuración de sus funcionarios, entre ellos comunistas, que fueron expedientados por formar parte de organizaciones políticas de izquierda y por ello fueron sancionados con la pérdida del puesto de trabajo. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 25 - Dirección General de Prisiones (Madrid). Consulta de diferentes expedientes personales de presos y su trayectoria carcelaria. - Hemeroteca Nacional y Municipal (Madrid). Consulta para las fuentes hemerográficas (periódicos, revistas, etc…). - Biblioteca Nacional (Madrid). Consulta de todos aquellas monografías que no pude localizar en otras bibliotecas públicas. Para la realización de la tesis doctoral también ha sido importante la consulta de diversas páginas web, como el Censo de Guía de Archivos Españoles e Iberoamericanos y el portal de archivos españoles Pares. De igual manera que otra serie de páginas relacionadas con la búsqueda de información sobre asociaciones, fundaciones, instituciones, prensa y de militantes que he desarrollado en el apartado de fuentes documentales y archivos. En este breve repaso a la historiografía he querido reflejar las principales fuentes documentales y los archivos consultados que me han servido de guía para lograr los objetivos propuestos en el desarrollo de esta tesis doctoral. Intento con ello profundizar en las lagunas que pueda haber sobre el tema, reforzando las investigaciones que otros autores han desarrollado con anterioridad en el estudio de las primeras organizaciones clandestinas comunistas en Madrid tras la guerra civil española, su reorganización y oposición al franquismo y la lucha armada dentro de la guerrilla urbana madrileña. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 26 1. El final de la guerra civil. El golpe de Casado. Antes de la finalización de la guerra civil española las diferencias en el bando republicano desembocaron en el golpe de Estado producido por el coronel Segismundo Casado López, jefe del Ejército del Centro, contra el Gobierno de la República la noche del 5 al 6 de marzo de 1939.17 La preparación del plan tuvo lugar desde finales de 1938 en colaboración y con la complicidad de los servicios secretos franquistas y la Quinta Columna de Madrid, elaborando una completa red de espionaje y soportes entre el Cuartel General de Franco en Burgos y los militares implicados en el golpe. Casado también estuvo apoyado por socialistas como Julián Besteiro y Wenceslao Carrillo, por algunos anarquistas como Cipriano Mera y dirigentes de la UGT como Antonio Pérez García. Todos ellos formaron el Consejo Nacional de Defensa, siendo presidido por el general José Miaja, aunque de manera práctica y real era Casado el que lo dirigía. Este último quiso justificar el levantamiento en el pretendido control por parte de los comunistas hacia el poder de los comunistas y de la Unión Soviética y su desplazamiento facilitaría una posible negociación de paz más favorable para el campo republicano ante Franco. A la división política se le añadía la desmoralización de la población ante una larga y dura guerra civil, Los comunistas aspiraban a simbolizar y representar la proclama de resistir es vencer y constituyeron un pilar de la política de guerra de Negrín, Una política que olvidaba los cambios que se estaban dando, como consecuencia de una guerra tan larga, que se iba adaptando a las circunstancias de la situación internacional y del desarrollo de la guerra.18 Una línea política de resistencia por encima de cualquier otra cosa, sin querer aislar a las masas para que no perdiesen su espíritu combativo y aprovechando la inestable situación internacional, obviaba por otro lado el cansancio del pueblo y el coste que les había supuesto casi tres años de guerra fratricida. La República española estaba internacionalmente aislada e internamente agotada. El anunciado golpe de Estado de Casado produjo unas consecuencias terribles para el 17 El final de la guerra civil española y el acontecimiento del Golpe de Casado esta analizado más detenidamente en algunas obras, destacando: AGUILERA POVEDANO, Manuel: “Compañeros y camaradas. Las lucha entre antifascistas en la guerra civil española”, Actas Editorial, Madrid, 2012; ALÍA MIRANDA, Francisco: “La agonía de la República. El final de la guerra civil española (1938- 1939), Crítica, Barcelona, 2015; BAHAMONDE MAGRO, Ángel y CERVERA GIL, Javier: “Así terminó la guerra de España”, Marcial Pons, Madrid, 1999; BAHAMONDE MAGRO, Ángel: “Madrid. 1939. La conjura del coronel Casado”, Cátedra, Madrid, 2014; HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Fernando: “Guerra o Revolución. El Partido Comunista de España en la guerra civil, Crítica, Barcelona, 2010; HERNANDEZ SANCHEZ, Fernando: “El Golpe de Casado. La puntilla a la resistencia republicana” en VIÑAS, Ángel (Ed): “En el combate por la historia. La República, la guerra civil, el franquismo”, Pasado y Presente, Barcelona, 2012, pp.461-474; MIRALLES, Ricardo: “Juan Negrín, la República en Guerra”, Ediciones Temas de Hoy, Madrid, 2003; MONTOLIU CAMPS, Pedro: “Madrid en guerra civil” , Silex, Madrid, 1998; MORADIELLOS, Enrique: “Don Juan Negrín López”, Ediciones Península, Barcelona, 2006; PRESTON, Paul: “El final de la guerra civil. La última puñalada a la República”, Debate, Barcelona, 2014; ROJO, José Andrés: “Vicente Rojo. Retrato de un general republicano”, Tusquets Editores, Barcelona, 2006; VIÑAS, Ángel y HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Fernando: “El desplome de la República”, Barcelona, Crítica, 2010. 18 BAHAMONDE MAGRO, Ángel y CERVERA GIL, Javier: “Así terminó la guerra de España”, Marcial Pons, Madrid, 1999, pp. 26-27. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 27 bando republicano. Al desembocar una pequeña guerra civil dentro de la guerra civil, con el escenario principal en Madrid. Tras la caída del frente de Cataluña en febrero de 1939, la moral en la zona republicana se fue quebrantando sobre todo en la capital, símbolo de la resistencia durante todo el enfrentamiento. Un Madrid en el que las dificultades producidas en el interior del Ejército Republicano y las profundas y continuas divisiones en el seno de los partidos políticos del Frente Popular, influyeron negativamente en su resistencia, cuya cotidianidad transcurría entre restos de edificios destruidos por los bombardeos y largas colas para la obtención de unos alimentos escasos conseguidos a través del racionamiento. El cansancio y las ganas de acabar con la guerra fue el sentimiento más generalizado no sólo entre los madrileños sino entre el pueblo español en general. Los principales enfrentamientos tuvieron lugar en Madrid, donde durante varios días, distintas unidades del Ejército del Centro dirigidas por los principales cuadros comunistas madrileños lucharon contra las fuerzas casadistas produciendo más de dos mil bajas entre muertos y heridos y centenares de presos, mayoritariamente comunistas. La consecuencia fue la derrota final de Madrid, la rendición incondicional de las tropas republicanas a Franco y el desbarajuste de los intentos de evacuación y salida de centenares de miles de republicanos españoles, uno de los planes que había barajado Negrín en unas hipotéticas negociaciones de paz con Franco. 1.1. Resistir es vencer. Negrín trató infructuosamente que Francia y Gran Bretaña se adhirieran a la causa republicana y abandonaran el Comité de No Intervención, cosa que no fructificó y que Franco aprovechó en su favor con su política de no intervención en la contienda armada mundial. Bahamonde y Cervera en su estudio sobre el golpe de Estado de Casado definieron las divisiones en el bando republicano entre “Partido de la Paz” (Azaña, Besteiro, Prieto) al “Partido de la Resistencia o negrinista”. Negrín era partidario de continuar la guerra a la espera de que llegara el conflicto en Europa y con ello obligar tanto a Gran Bretaña como a Francia a ayudar a la República. La firma del acuerdo de Múnich redujo las opciones de la estrategia de Negrín. La derrota del Ebro y el derrumbamiento de Cataluña dificultaron aún más la política de Negrín. El cansancio, el pesimismo y la desmoralización se apoderaron de buena parte de la población y de los defensores de la República. Negrín siguió con su política de resistencia como la mejor baza para intentar conseguir un tratado de paz lo más ventajoso posible y evitar una futura represión sangrienta por parte de los franquistas. En la última reunión de las Cortes republicanas en sueño español el 1 de febrero del 39 celebradas en Figueras, Negrín quiso un arbitraje internacional para conseguir una serie de garantías y que Franco respetara unas condiciones sin haber más derramamiento de sangre. En dicha reunión se aprobaron las condiciones para la paz: - Garantía de la independencia de nuestro país y de la libertad contra toda clase de influencias extranjeras. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 28 - Garantía de que sea el pueblo español mismo el que señale cuál ha de ser su régimen y cuál ha de ser su destino. - Garantía de que, liquidada la guerra, habrá que cesar toda persecución y toda represalia, y esto en nombre de una labor patriótica de reconciliación, base necesaria para la reconstrucción de nuestro país devastado. 19 Las garantías tenían que estar respaldadas por el gobierno francés y británico. Negrín se reunió con los representantes diplomáticos de ambos países, Jules Henry y Ralph Stevenson y les indicó que a pesar de la derrota en Cataluña, en la zona Centro- Sur se podría mantener la resistencia y que la guerra europea no se podría evitar. Utilizó estas proposiciones para hacerles ver que accedería a un tratado de paz si Franco aceptaba las tres garantías. La opinión de los diplomáticos fue que Franco no aceptaría las garantías y pediría una rendición incondicional. Azaña por su parte hizo ver a los diplomáticos que si Negrín no aceptaba el cese de hostilidades tendría que dimitir.20 Las últimas unidades y fuerzas republicanas pasaron la frontera hacia Francia el 9 de febrero. El presidente del Gobierno quería regresar a España a pesar de las reticencias de Azaña. Miaja desde España quería que Azaña le diera permiso para que pudiera negociar con Franco, rechazaba los llamamientos y presiones de Negrín para que regresara a España como presidente de la República. El presidente de Gobierno republicano llegó a Alicante el 10 de febrero acompañado del ministro de Estado, Julio Álvarez del Vayo y Santiago Garcés Arroyo, miembro del servicio secreto militar. En la primera semana en Alicante se dedicó a tener diferentes reuniones con los principales militares republicanos que habían quedado en territorio español. El político socialista no paraba de repetir que la única manera que había para forzar a Franco a negociar una posible evacuación de republicanos españoles y evitar numerosas muertes era seguir resistiendo. Las luchas en la zona Centro-Sur buscarían unas condiciones proclives para llevar a cabo una evacuación masiva y una retirada controlada de población. Mientras en París y Londres, Marcelino Pascua y Pablo de Azcarate trataban de obtener el apoyo diplomático de los gobiernos francés e inglés para que aceptaran sus garantías ante Franco. La política de Negrín se encontró en un callejón sin salida cuando Francia (el 18 de febrero) y Gran Bretaña (el 27 de febrero) reconocieron al Gobierno del general Franco y Manuel Azaña presentó su dimisión como Presidente de la República Española.21 19 CARRILLO, Santiago: “Memorias”. Planeta, Barcelona, 1993, p.297. 20 PRESTON, Paul: “El final de la guerra civil. La última puñalada a la República”, Debate, Barcelona, 2014, pp.69-72. 21 La carta de dimisión la recibió el 28 de febrero el presidente de las Cortes Republicanas, Diego Martínez Barrio en París y decía: "Excelentísimo señor: Desde que el general en jefe del Estado Mayor Central, director responsable de las operaciones militares, me hizo saber, delante del presidente del Consejo de ministros, que la guerra estaba ya perdida para la República, sin remedio alguno y antes de que, a consecuencia de la derrota, el gobierno aconsejara y organizara mi salida de España, he cumplido el deber de recomendar y de proponer al gobierno en la persona de su jefe el inmediato ajuste de una paz en condiciones humanas para ahorrar a los defensores del régimen y al país entero nuevos y estériles sacrificios. Personalmente he trabajado en este sentido cuanto mis limitados medios de acción permiten. Nada de positivo he logrado. El reconocimiento de un gobierno legal en Burgos, por parte de las potencias, singularmente Francia e Inglaterra, me priva de la representación jurídica internacional necesaria para hacer oír de los gobiernos extranjeros con la autoridad oficial de mi cargo, lo que no es solamente un dictado de mi Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 29 Casado, Miaja, Matallana, Buiza y otros que estaban conspirando contra el Gobierno, vieron en la llegada de Negrín un obstáculo para llevar a cabo los planes de golpe iniciados meses antes. Eran continuas las quejas de la mala situación del Ejército y de la población civil republicana. Insuficiente armamento para resistir, hambre y miseria y que la resistencia era algo innecesario, proponiéndole unas negociaciones de paz con Franco. Casado le señaló que el enemigo estaba concentrando fuerzas para entrar en Madrid y tenía pensado lanzarse a por la conquista final. No le dijo nada de sus contactos con la Quinta Columna ni con el Cuartel General de Burgos, ni tampoco sus planes para dificultar el trabajo de los comisarios políticos de levantar la moral y la integridad de las tropas republicanas. El Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) conocía las opiniones de Casado y de sus colaboradores sobre la evolución de la guerra y ya a principios del 39, los servicios secretos franquistas y la Quinta Columna le hicieron llegar las concesiones de Franco (la segunda versión escrita de dichas concesiones las tuvo Casado en su poder el 5 de febrero). Segismundo Casado veía a Negrín como una marioneta o juguete en manos de los comunistas y le llegó a calificar como un hombre de Moscú. Identificó erróneamente la política de resistencia como una burda maniobra y manipulada acción de los comunistas para quedarse con el poder y control del Gobierno Republicano. 1.2. La conspiración civil y militar. La conspiración contra el Gobierno de Negrín estaba muy avanzada cuando éste regresó de Francia en febrero del 39. Muchos militares y políticos republicanos no tenían confianza en la política negrinista de resistir. La primera de las conspiraciones estuvo protagonizada por los militares republicanos. Sobre todo los de la zona Centro-Sur que tras la pérdida de Cataluña quedaron aislados y lejos de la posibilidad de salir de España por Francia. No sabían lo que el futuro les iba a deparar, sentían temor por sus carreras y ascensos militares y lo que deseaban era un final pactado con Franco desde finales del 38. Este quería conquistar Madrid ya que era el símbolo de la resistencia republicana y también porque las fuerzas entre las tropas franquistas también estaban escaseando tras casi tres años de guerra.22 conciencia de español, sino el anhelo profundo de la inmensa mayoría de nuestro pueblo. Desaparecido el aparato político del Estado, Parlamento, representaciones superiores de los partidos, etc., carezco, dentro y fuera de España, de los órganos de consejo y acción indispensables para la función presidencial de encauzar la actividad del gobierno en la forma que las circunstancias exigen con imperio. En condiciones tales, me es imposible conservar, ni si quiera nominalmente, un cargo al que no renuncié el mismo día en que salí de España, porque esperaba ver aprovechado este lapso de tiempo en bien de la paz. Pongo, pues, en manos de Vuecencia, como presidente de las Cortes, mi dimisión de presidente de la República a fin de que Vuecencia se digne darle la tramitación que sea procedente. Collenges-sous-Selève, el 27 de febrero de 1939. Manuel Azaña”. 22 BAHAMONDE MAGRO, Ángel: “Madrid. 1939. La conjura del coronel Casado”, Cátedra, Madrid, 2014, pp.63-68. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 30 El número de abandonos y deserciones por parte de los militares republicanos fue en aumento, sobre todo tras la caída de Cataluña. Algunos de ellos pensaban ilusoriamente que tras la victoria franquista podrían reincorporarse aquellos militares profesionales republicanos que no hubieran tenido delitos de sangre. Fue de gran ayuda la colaboración de los altos mandos militares de los cinco Estados Mayores en la clara connivencia o neutralidad pasiva a favor de Franco. Ya fuera ocupando puestos de reserva o no entrando en batalla para creer ilusamente en las promesas de generosidad de Franco. Casado y sus compañeros de armas querían acabar la guerra con un “abrazo de Vergara” como el que hizo terminar la I Guerra Carlista. Los contactos entre militares profesionales de ambos bandos se venían dando desde 1938, ya que algunos de ellos fueron compañeros de armas en cuarteles y academias militares. Hubo militares profesionales en el bando republicano que se opusieron a participar en las primeras milicias y luego en el Ejército Republicano, sin recibir apenas castigo por ello. Al contrario, facilitaron ayuda a militares franquistas que se quedaron en zona republicana dando alimentos, dinero e incluso documentación falsa para pasar a territorios ocupados por los franquistas o buscándoles refugio en consulados, embajadas o legaciones diplomáticas. También extendieron un clima derrotista y pesimista entre la población civil e hicieron sabotajes en connivencia con la Quinta Columna y la Falange clandestina, destacando en esta labor Casado y Manuel Matallana. El Gobierno de Negrín se estableció en Madrid, en un edificio del Paseo de la Castellana. El enfrentamiento entre Casado y los comunistas hicieron que se extendieran las discrepancias entre comunistas y Negrín. Había miembros del PCE que abogaban por marginar al presidente, organizar una especie de Consejo revolucionario para dar mayor dosis de combatividad a las tropas y que el propio partido se hiciera con las riendas del poder para acabar con el derrotismo que se extendía en las filas republicanas.23 Una de las decisiones de las que más se arrepintió Negrín fue una serie de nombramientos realizados el 8 de febrero del 39, cuando aún estaba en Francia. Miaja fue ascendido de comandante del Grupo de Ejércitos Republicanos de la zona Centro a comandante supremo del Ejército, Fuerzas Aéreas y Armada. Matallana dejó de ser el jefe del Estado Mayor del Ejército de la Zona Centro a ser comandante del mismo y el puesto que dejaba lo ocupó otro coronel conspirador, Félix Muedra Miñon. En esas mismas fechas se habló de ciertos nombramientos que al final no se dieron como el de los comunistas Jesús Hernández y Luis Cabo Giorla, comisarios respectivamente de Miaja y Matallana. Casado podría haber sido el director de la Escuela Superior de Guerra y su puesto ocupado por el coronel Juan Modesto. José Cazorla, gobernador civil de Guadalajara se le nombraría jefe del Servicio de Información Militar (SIM) en la zona Centro-Sur y Jesús Monzón Reparaz nuevo director de la Dirección General de Seguridad. Esto suponía tener controlado ciertos puestos relevantes en la estructura del Ejército Republicano, debido a que Negrín empezaba a sospechar de algunos 23 Entre las voces discordantes estaban las del búlgaro Stoyan Minev “Boris Stepanov”, asesor de la Cominten y Vicente Uribe. Éste le dijo a Juan Negrín que el anticomunismo extendido entre los soldados y oficiales militares también se generalizaba a un antinegrinismo. La reacción del presiente del Gobierno y ministro de Defensa no se hizo esperar. Indignado y furioso dijo que iba a fusilar a todos los comunistas y a arrestar al Buró Político al completo. Tuvo que llegar Palmiro Togliatti desde París para apaciguar los ánimos y volver a las negociaciones. En PRESTON, Paul: “El final de la guerra civil. La última puñalada a la República”, Debate, Barcelona, 2014, pp.100-101. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 31 movimientos conspiratorios contra su persona. Sin embargo, aquellos nombramientos no se produjeron. Negrín en ese ambiente de oposición anticomunista, que se extendía a su propia persona y a sus seguidores, ascendió a varios oficiales para ocupar puestos de responsabilidad en el Ejército del 27 de febrero al 2 de marzo. Quiso nombrar al coronel Casado jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra hecho que al final no se produjo. Junto a Casado ascendió a general a Juan Modesto Guilloto, a teniente coronel a Etelvino Vega y a coronel a Enrique Líster. También nombró al general comunista Antonio Cordón como secretario general del Movimiento de Defensa y elevó al cargo de coroneles a los comunistas Emilio Bueno y Núñez de Prado y a Luis Barceló Jover. Fueron ascendidos comunistas y también a un militar sin filiación política como José Pérez Gazzolo.24 Todos éstos tuvieron carácter oficial al publicarse en el "Diario Oficial del Ministerio de Defensa” con fecha del 28 de febrero de 1939.25 Aunque se ha generalizado que el mito de la conspiración comunista fue debido a los nombramientos de Negrín y que este hecho originó el golpe de Estado de Casado, la realidad de los hechos desmiente esta interpretación, fue la excusa que los conspiradores utilizaron para justificar el golpe de Estado. El objetivo era acabar con el Gobierno de Negrín y sustituirlo por otro que negociase el final de la guerra a toda costa, con la confianza de poder obtener garantías por parte de Franco con la ayuda de las potencias extranjeras. Manuel Tuñón de Lara afirma “que empezó como todo este tipo de acontecimiento de alcance histórico. No se trata de la pura y simple felonía, ni tampoco del deseo de ayudar a la victoria del adversario. Es algo mucho más complejo, pues se trata de un proceso de desagregación ideológica que se produce cuando las condiciones de una lucha adquieren marcado carácter negativo, tanto el exterior como en el interior, entonces se producen fisuras en el bando que tiene dificultades y parte de sus integrantes revisan sus ideas sobre la estrategia a seguir con tal de lograr una salida, aunque sea a costa de un sector que forma parte del mismo campo.”26 La segunda quincena del mes de febrero de 1939, el presidente del Gobierno se dedicó a visitar el frente. Se le veía extenuado y fatigado ante tantas horas de insomnio y trabajo. Casado le daba noticias falsas y cortaba ciertas comunicaciones que tenía con las embajadas de París y Londres. De todas las reuniones del Gobierno Republicano con militares en Los Llanos y de las notificaciones y avisos que llegaban de Francia, el Cuartel del Generalísimo en Burgos estaba al corriente e informado puntualmente. Desde aquí animaban a Casado a terminar con la situación lo antes posible y que diera el golpe programado. Le pidieron una fecha aproximada para la rendición y les dijo que en las siguientes dos semanas lo daría. Negrín conoció la rebelión militar y la conspiración de Casado contra su Gobierno a través del comisario inspector del Ejército del Centro, Edmundo Domínguez Aragonés. Le dijo que oficiales militares republicanos habían contactado con el servicio secreto franquista y con miembros de la Quinta Columna y que también estaban en 24 BAHAMONDE MAGRO, Ángel y CERVERA GIL, Javier: “Así terminó la guerra de España”, Marcial Pons, Madrid, 1999, pp. 338-341. 25 SOLE I SABATE, Josep María. y VILLARROYA, Joan: "El Final de la Guerra" en JULIÁ, Santos (Coord.): “Víctimas de la Guerra Civil”, Temas de Hoy, Madrid, 1999, p.269. 26 TUÑÓN DE LARA, Manuel: "La Agonía de la República" en “La guerra civil” , nº 23, "El ocaso de la República", Historia 16, Madrid, 1986, p.24. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 32 contacto con otros políticos republicanos en connivencia con Casado para dar el golpe de Estado. Entre estos políticos destacaban Julián Besteiro Fernández, Wenceslao Carrillo Alonso-Forjador, Ángel Pedrero García y el anarquista Cipriano Mera Sanz. La conspiración civil o política se puede remontar también bastante antes del 5 de marzo de 1939. Ya en junio de 1938, los diplomáticos francés y británico en Barcelona, informaban a sus gobiernos de la presencia de una conjura y complot contra el Gobierno de Negrín encabezada por políticos socialistas antinegrinistas con Julián Besteiro a la en connivencia con Manuel Azaña y el presidente de las Cortes, Diego Martínez Barrio. Apoyada por Unión e Izquierda Republicana, los partidos nacionalistas vasco y catalanes y el sector antinegrinista de la UGT y del PSOE.27 Julián Besteiro era un anticomunista declarado. Se había opuesto en su día a la participación del PSOE en la III Internacional Comunista (Comintern) y a la participación en el frente del Pacto de San Sebastián. Había estado en contra de cualquier tipo de radicalización de su partido, que le hizo estar en contra de la actuación en la Revolución de Octubre de 1934. Besteiro quería hacer ver a sus compañeros que la guerra estaba inspirada y dirigida por los comunistas y que sería el único obstáculo para poder conseguir la paz y la reconciliación entre españoles. En las reuniones que tuvo con Negrín, le acusó directamente de ser un agente comunista y con Azaña se quejaba de la política de resistencia de Negrín. Ante el ofrecimiento del presidente de la República para ir a Londres a conseguir la intervención diplomática de los británicos, le contestó que lo único que estaba dispuesto a hacer sería poner fin a la guerra por todos los medios posibles. Por otra parte, Besteiro de la misma manera que había hecho Casado, se puso en contacto desde abril de 1938 con miembros de la Quinta Columna de Madrid en conexión directa con el Cuartel General de Franco en Burgos. Fallada la tentativa de obtener para su causa a Manuel Azaña tras la dimisión del presidente de la República, Besteiro se puso en contacto con miembros del Ejército Republicano más anticomunistas y antinegrinistas. Casado y Besteiro se reunieron en el domicilio del militar. Este le expuso cuales iban a ser sus planes para acabar con la guerra, mediante un golpe de Estado. En el nuevo gobierno que surgiera debía ocupar el puesto de presidente. Sin embargo, el veterano político socialista le contestó que sería más conveniente que dicho puesto fuera ocupado por un militar. Fue en ese momento cuando ambas conspiraciones (militar y política) convergieron en una sola idea, acabar con Negrín y los comunistas. Los dirigentes antinegrinistas del PSOE y de la UGT se reunieron con miembros de la CNT para tratar el descontento generalizado contra la política comunista y su preponderancia en las fuerzas armadas. Eran latentes los conflictos y hostilidades entre comunistas y anarquistas. Desde la visión socialista y anarquista siempre sobrevaloraron la capacidad de los comunistas por encima de la realidad. Fue visto como una amenaza directa para lograr su propia salvación y seguridad. La inclusión de la CNT en el movimiento conspirativo fue decisiva en el conflicto armado interno del golpe de Estado del 5 de marzo. En ello tuvo una labor destacada 27 BAHAMONDE MAGRO, Ángel y CERVERA GIL, Javier: “Así terminó la guerra de España”, Marcial Pons, Madrid, 1999, p.275. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 33 Cipriano Mera y el IX Cuerpo del Ejército. Mera representaba la parte militar de la CNT y sus compañeros Eduardo Val Bescos, Manuel Salgado Moreiras y José García Pradas la parte ideológica. La cúpula cenetista decidió apoyar la insurrección contra y luego desarrolló la conspiración en compañía de Casado. Los contactos entre Mera y Casado se dieron desde mayo de 1938. En Madrid se extendió el rumor de que los anarquistas ayudaban a la Quinta Columna para la obtención de documentación anarquista. Según se iban desarrollando los acontecimientos y Casado postulaba el acercamiento al SIPM y a Franco, Mera se fue distanciando de la toma de decisiones dentro del grupo conspirador. Mera y sus compañeros de armas estudiaron varias posibilidades en el caso de que fracasara el final acordado de la guerra, como una resistencia escalonada con dirección a la costa del Mediterráneo o desarrollar un sistema de guerrillas tras las últimas líneas franquistas.28 Las dificultades se multiplicaban a Negrín para continuar con su política de resistencia. Francia y Gran Bretaña estaban cada vez más cerca del reconocimiento de Franco como Gobierno legítimo. Las renuncias de regresar al territorio español tanto del general Vicente Rojo como del Presidente de la República, Manuel Azaña fueron duros golpes para la política de Negrín. Hubo algunos ministros que ante la negativa de Azaña a regresar a España lo acusaron de alta traición.29 El Gobierno Republicano se trasladó a Elda, en la conocida como Posición Yuste. Negrín estaba acompañado de tres personas de confianza, con ideología comunista. Su ayudante militar, el comandante Julián Soley Conde, el subsecretario del Ministerio de Propaganda, Manuel Sánchez Arcas y su secretario Benigno Rodríguez. El edificio gubernamental situado cerca de la pista de aviación de Monovar estaba custodiado por una unidad de guerrilleros comunistas del XIV Cuerpo del Ejército Guerrillero a cargo de Domingo Ungría. El 2 de marzo, Negrín tuvo una reunión con Casado, Miaja, Matallana y Buiza haciéndoles ver que estaba haciendo todo lo posible por negociar diplomáticamente con Francia y Gran Bretaña y que sólo pactaría si el enemigo aceptaba mínimamente los tres puntos de las Cortes de Figueras. Desde hacía días a Negrín se le fue informando de los movimientos de Casado. Por ello le dijo a Casado que fuera a la Jefatura Mayor del Estado para tenerlo controlado y a Buiza que no sacara a la flota de Cartagena. Negrín daría un discurso el día 6 de marzo para hablar a la población. El nuevo presidente interino de la República, Diego Martínez Barrio regresaría a España para negociar la paz, siempre que no hubiera represalias ni persecuciones, según dejó claro Negrín. Sin embargo, el telegrama de éste fue saboteado y si no llegaba la respuesta de Negrín, Martínez Barrio no podría aceptar ser presidente de la República. No hizo falta dicha aceptación porque llegó la noticia del golpe de Estado de Casado y de la formación de un Comité de Defensa. Los comunistas con Togliatti a la cabeza deseaban continuar con la resistencia. Le planteó el comunista italiano a Negrín realizar un último esfuerzo bélico y una mayor dosis de operatividad para acabar con la trama de Casado, ofreciendo a Modesto para que sustituyera al militar golpista al frente del Ejército del Centro, aunque la respuesta 28 BAHAMONDE MAGRO, Ángel: “Madrid. 1939. La conjura del coronel Casado”, Cátedra, Madrid, 2014, pp.119-136. 29 VIÑAS, Ángel y HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Fernando: “El desplome de la República”, Barcelona, Crítica, 2010, p.133. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 34 de Negrín fue una negativa por los problemas que podrían ocasionar en las filas republicanas. El PCE publicó un manifiesto el 26 de febrero en el que hablaba por primera vez de la necesidad pactar, reiterando los tres de las Cortes de Figueras. Al día siguiente Toligatti informaba a Moscú de la posibilidad de un golpe de Estado liderado por Casado y Matallana. El PCE decidió que no fueran ellos los culpables de haber rendido por las armas el Frente Popular, ya que la derrota de la guerra era clara. Los principales dirigentes comunistas se fueron a la zona levantina y Negrín siguió en la Posición Yuste.30 Casado habló al general Ignacio Hidalgo de Cisneros que podría obtener unas mejores condiciones de paz de Franco que Negrín. El general se lo comunicó rápidamente al presidente del Gobierno y este envió un avión el sábado 4 de febrero para recoger a Casado en Madrid. Al no presentarse le llamó por teléfono molesto y Casado siguió dando largas y negativas a acudir a la Posición Yuste. Mientras se reunió en su casa con Cipriano Mera para la planificación logística del golpe, que posteriormente trasladó a Besteiro, al comandante militar de Madrid, el general Toribio Martínez Cabrera, al jefe del SIM, al Director General de Seguridad y al resto de partidos y sindicatos para que estuvieran preparados para el día 5 de marzo a las 20 horas. El avión desde Madrid llegó con los ministros al aeródromo de Monovar pero sin Casado.31 Negrín obligó a Miaja y a Matallana que estaban en Valencia a que fueran a la Posición Yuste, sólo fue el segundo, tras ser detenido, fue puesto en libertad. Buiza realizó una reunión con los altos cargos y comisarios de la flota en Cartagena para explicarles la conspiración de Casado y la formación de un Consejo Nacional de Defensa que acabaría con el Gobierno de Negrín. Este nombró a Francisco Galán jefe de la base naval de Cartagena, enviando al ministro de Gobernación, Paulino Gómez para explicar a los altos mandos el nuevo nombramiento y verificar cuales eran los ánimos en Cartagena. El recibimiento no fue bueno y tuvo que regresar a la Posición Yuste. El Gobierno republicano envió a la 206ª Brigada Mixta destinada en Buñol (Valencia) bajo el mando del comandante Artemio Precioso para que acompañara a Galán a tomar el mando en Cartagena, ordenó a la Brigada que se quedara a las afueras de la ciudad donde ya se había levantado la Quinta Columna para entregar la base y la flota a Franco. Detuvieron a Francisco Galán y fue sustituido por Carlos Bernal. Los sublevados tuvieron tiempo de comunicar por radio que la ciudad había sido tomada, emitiendo canciones profranquistas y colgando algunas banderas “nacionales” en diversos edificios. También enviaron un ultimátum a la flota que si no zarpaban serían objetivos de las baterías de costa. Buiza en el crucero Miguel de Cervantes zarpó a mar 30 PRESTON, Paul: “El final de la guerra civil. La última puñalada a la República”, Debate, Barcelona, 2014, pp.180-184. 31 Casado justificaba el golpe en los nombramientos que había hecho Negrín de militares comunistas para ocupar la cúpula del Ejército Popular de la República. No obstante se comprobó con posterioridad que los únicos nombramientos que se dieron el 3 de marzo en el Diario Oficial del Ministerio de Defensa fueron para asegurar una evacuación segura. A Juan Modesto como general, a Enrique Líster como coronel, a Antonio Cordón como Secretario General del Ministerio de Defensa, a Manuel Tagueña comandante militar de Murcia y a Etelvino Vega gobernador militar de Alicante. También cesaron a Miaja como Jefe Supremo del Ejército y a Matallana, cuyas funciones las iban asumir directamente Negrín como ministro de Defensa. El único nombramiento de un militar comunista con atribución de mando de tropas fue el teniente coronel comunista Francisco Galán, que ocupó el cargo de jefe de la base naval de Cartagena. Los jefes de los principales ejércitos republicanos siguieron siendo los mismos, incluido el propio Casado. En BAHAMONDE MAGRO, Ángel y CERVERA GIL, Javier: “Así terminó la guerra de España”, Marcial Pons, Madrid, 1999, pp.340-345. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 35 abierto con más de 700 refugiados militares y civiles, entre ellos algunos comunistas que fueron detenidos en el propio barco, incluido Galán que había subido al barco. Matallana le dijo a Buiza que el golpe se había suspendido hasta el día 6 de marzo, postergando los planes para llevar la flota mar adentro. En la madrugada del día 6, se recibieron algunos radiogramas que confirmaban el levantamiento de Casado y la constitución de un Consejo Nacional de Defensa. Casado ordenó a Buiza que mantuviera la flota en alta mar. La 206ª Brigada con Artemio Precioso al mando tomó Cartagena y ordenaron a la flota regresar a puerto, la flota republicana quedó fondeada en la bahía tunecina de Bizerta en manos de las autoridades francesas, que entregaron a los militares franquistas. El 8 de marzo, el jefe de la flota franquista, el almirante Cervera, estableció un bloqueo total y prohibir el paso a la entrada de barcos mercantes en los puertos de Murcia, Almería, Alicante, Castellón y Valencia. Buiza acabó culpabilizándose de la entrega de la flota ya que había traicionado tanto a Negrín como a Casado. Terminó alistándose a la Legión Extranjera Francesa, participando con posterioridad en la II Guerra Mundial. La pérdida de la flota representó el golpe definitivo a la ya debilitada posición de Negrín. Ya no tendría la manera para poder realizar una evacuación segura y ordenada de la población civil y de militares republicanos que quisieran salir de España para evitar la represión. El comunista Jesús Hernández fue a verle la madrugada del 5 de marzo y le vio agotado. Negrín no era partidario de una guerra civil interna en el Ejército Popular republicano, conocedor de la postura de cierto sector comunista de no rendirse sin luchar. Cansado y fatigado, no se opondría a que fueran otros los que negociaran la paz con Franco.32 Jesús Hernández ordenó en connivencia con el jefe de los asesores soviéticos actuar por su cuenta y riesgo. Basándose en la superioridad comunista con el XIV Cuerpo de Guerrilleros y con la base de tanques de Calasparra, junto a otras unidades militares como la 19 División de Tarancón, el XXII Cuerpo del Ejército, la 15 División del XXI Cuerpo del Ejército y la Agrupación Toral de Ciudad Real, para avanzar desde Levante sobre Madrid y acabar con el Consejo Nacional de Defensa.33 32 Para seguir los acontecimientos ocurridos en Cartagena y la sublevación en la base naval murciana ver: PRESTON, Paul: “El final de la guerra civil. La última puñalada a la República”, Debate, Barcelona, 2014, pp.199-221; VIÑAS, Ángel y HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Fernando: “El desplome de la República”, Barcelona, Crítica, 2010, pp. 270-279 y BAHAMONDE MAGRO, Ángel y CERVERA GIL, Javier: “Así terminó la guerra de España”, Marcial Pons, Madrid, 1999, pp.426-439. 33 HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Fernando: “Guerra o Revolución. El Partido Comunista de España en la guerra civil, Crítica, Barcelona, 2010, pp. 433-435. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 36 1.3. El Consejo Nacional de Defensa y el inicio de las hostilidades. El día 5 de marzo, Domingo Girón García, secretario de organización del Comité Provincial del PCE de Madrid comentó a Tagueña que había sectores del PCE de Madrid y algunos militares, que planeaban hacer frente a Casado al saber de sus intenciones de levantarse contra el gobierno. Jesús Hernández confirmó esos rumores y dijo a Antonio Cordón que había sospechas de las actividades conspirativas de algunos militares republicanos contra el Gobierno de Negrín. Segismundo Casado se reunió la misma tarde del día 5 en el edificio del Ministerio de Hacienda, en la calle Alcalá, muy cerca de la Puerta del Sol, con Julián Besteiro Wenceslao Carrillo, el diputado de Izquierda Republicana Miguel San Andrés y Rafael Sánchez Guerra. Junto a Casado estaban otros militares como el general Toribio Martínez Cabrera y el coronel Adolfo Prada Vaquero. También acudieron los miembros de la CNT-FAI Val y García Prados. El último en llegar fue Cipriano Mera acompañado de su comisario político Antonio Verardini Diez-Ferreti. En las horas siguientes se enviaron varias unidades de orden público y militares socialistas en su mayoría para ocupar edificios emblemáticos y estratégicos de Madrid como la Dirección General de Seguridad, la Telefónica, Palacios de Buenavista y Comunicaciones. Las emisoras de Unión Radio y Radio España fueron ocupadas por dos escuadrones anarquistas. Las primeras detenciones de mandos y cuadros comunistas empezaron a darse el mismo día 5. En la reunión, Casado propuso que Besteiro fuera presidente del Consejo, pero lo rechazó aduciendo que debía ser un militar quien la ostentase. Al final la presidencia fue ocupada por Miaja, aunque de una manera representativa ya que sería Casado quien llevaría la voz principal y el mando. El edificio del Ministerio de Hacienda estuvo defendido por la unidad militar de Cipriano Mera. El ambiente era tenso. Hubo voces discordantes como la de Edmundo Domínguez. Dijo que siendo vicepresidente de la UGT no podía tomar una postura sin consultar con la Ejecutiva de su sindicato. Casado enfadado lo presionó diciendo que daba igual si no contaban con la UGT y que el secretario general de la UGT, José Rodríguez Vega, había dado su consentimiento para que la UGT participara (esto último fue un invento de Casado). El Consejo Nacional de Defensa representaría al PSOE, la CNT-FAI, UGT y los partidos republicanos. Domínguez puso objeciones de que la UGT estuviera representada por Besteiro o por Carrillo, ya que el primero representaría al PSOE y seguía insistiendo en que no se había consultado con Rodríguez Vega. Al final Casado aceptó relegar el anuncio de los consejeros para dar paso a las alocuciones y discursos radiofónicos. Durante toda la tarde estuvieron redactando los discursos que iban a pronunciar desde una sala de los sótanos del ministerio que iban a ser transmitidos por Unión Radio. El encargado de presentar a los locutores de leer los manifiestos fue el Jefe de los Servicios de Radio y Propaganda del Estado Mayor del Ejército del Centro, el socialista Augusto Fernández Sastre. El primero en hablar fue Julián Besteiro, con voz temblorosa y consciente de las palabras que iba a pronunciar Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 37 dijo: “(…). La verdad es que, cuando los ministros de la República se han decidido a retornar a territorio español, carecen de toda base legal y de todo prestigio moral necesario para resolver el grave problema que se presenta ante nosotros. (…) El Gobierno de Negrín con sus veladuras de la verdad, con sus verdades a medias y con sus propuestas capciosas, no puede aspirar a otra cosa que a ganar tiempo, tiempo que es perdido para el interés de la masa ciudadana, combatiente y no combatiente. (…) Yo os pido, poniendo en esta petición todo el énfasis de la propia responsabilidad, que en este momento grave asistáis, como nosotros los asistimos, al Poder legítimo de la República que, transitoriamente, no es otro que el Poder militar”. El siguiente en hablar fue Miguel San Andrés de Izquierda Republicana que leyó el Manifiesto del Consejo dando explicaciones sobre la ineficacia del Gobierno de Negrín y su política de resistencia, dando legitimidad al nuevo Consejo ante la nula constitucionalidad del anterior Gobierno, proclamándose defensores del pueblo español. El tercero en leer fue Cipriano Mera, el cual se vanagloriaba de su pasado como albañil y persona sencilla, defensor de su patria descalificando continuamente a Negrín como traidor y desaprensivo y aduciendo que la legalidad la podría dar el nuevo Consejo para conseguir una paz honorable para España. El último de los manifiestos lo leyó Casado, iba dirigido a la población y a Franco. Dejaba en sus manos la paz y la guerra. Hizo alarde de lealtad como militar y valentía en buscar el camino de la paz mediante una conciliación con los militares del otro bando: “(…) Asegurar la paz de España y evitar que nuestro país se sumerja en un mar de sangre, de odio y de persecución que hagan imposible por muchas generaciones una patria española unida por algo más que la dominación extranjera, la violencia o el terror. En vuestras manos, que no en las nuestras, están hoy la paz, necesaria para que España se recobre a sí misma, y la guerra, sangría que la debilita y la desbrava para ponerla al servicio del invasor. (…) O la paz por España o la lucha a muerte”. Aún quedaba pendiente el tema de la adhesión de la UGT al Consejo para anunciar con posterioridad los consejeros. Casado comunicó a Rodríguez Vera que se habían levantado contra el Gobierno de Negrín. El sindicalista dijo que tenían que celebrar una Ejecutiva de la UGT para saber qué decisión tomarían. La Ejecutiva se reunió en la sede de la UGT en la calle Fuencarral. La reunión fue acalorada y encendida, más aun sabiendo que el Presidente de la UGT, Ramón González Peña, estaba con Negrín en El Poblet. Al final se decidió que la UGT tuviera representación en el Consejo por medio de Antonio Pérez, viejo amigo de Besteiro. Casado ya tenía el “Gobierno” que deseaba, con representación de todas las fuerzas políticas y sindicatos contrarios a Negrín.34 El Consejo Nacional de Defensa más que parecerse a una Junta de Gobierno de transición o una Junta de Consejeros o Ministros, era más bien una Junta Militar. Ninguno de los que fueron llamados representantes en dicho Consejo tuvieron un respaldo o apoyo completo de las organizaciones que representaban. Estuvo presidido por el general José Miaja. Como vicepresidente y Consejero de Estado Julián Besteiro. Interior fue ocupada por Wenceslao Carrillo (PSOE), Casado se reservó la Consejería de Defensa. Manuel Gómez Marín Hacienda (CNT), Antonio Pérez en Trabajo (UGT), Miguel San Andrés Justicia (Izquierda Republicana), Eduardo del Val Obras Públicas (CNT) y José del Río Instrucción Pública (Unión Republicana). 34 PRESTON, Paul: “El final de la guerra civil. La última puñalada a la República”, Debate, Barcelona, 2014, pp.223-247. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 38 Los miembros del Consejo eran conscientes de la represión vivida en las zonas republicanas conquistadas por las tropas franquistas. Sin embargo, quisieron creer la información sesgada y falsa que le proporcionaban los servicios secretos franquistas para conseguir la paz. El fin era terminar con los comunistas y su aliado principal, Negrín. La noticia de la sublevación de Casado la recibió Negrín tras un gabinete de crisis y preparó el discurso por radio a la nación el día 6 de marzo, donde anunciaría acciones en los puertos de Levante para una posible evacuación de la población y evitar las represalias de las tropas franquistas. Casado llamó a Matallana a El Poblet para que le pasara con Negrín. Le dijo que se había sublevado contra su persona y no reconocía su ascenso a general porque procedía de un Gobierno ilegal.35 Tanto Paulino Gómez como Cordón intentaron disuadirle para que cambiara de opinión. Negrín ordenó a Cordón que telefoneara a los principales mandos militares. Sólo fueron leales el general Domingo Moriones Larraga, comandante del Ejército de Andalucía y el general Antonio Escobar Huerta, comandante del Ejército de Extremadura. Eran partícipes de la sublevación el propio Matallana y Leopoldo Menéndez, este último comandante del Ejército de Levante, el cual pidió a Cordón que liberara a Matallana, lo que sucedió al poco tiempo. Negrín con sus ministros decidieron que sin posibilidad de defenderse, la mejor opción era salir del país y oponerse a una lucha interna dentro del campo republicano. La única defensa que tenían en el edificio gubernamental eran ochenta guerrilleros que custodiaban al entramado ministerial del Gobierno. Negrín telefoneó al jefe de Aviación de la zona Centro, Antonio Camacho Benítez para que preparara dos aviones Douglas DC2 en el aeródromo de Monovar. Antes de salir del país, quiso despedirse de los dirigentes comunistas que estaban en la Posición Dakar, muy cerca de Elda. Allí estaba la cúpula del PCE con Dolores Ibárruri, Vicente Uribe, Cordón, Enrique Líster, Togliatti, Stepanov, Ignacio Hidalgo de Cisneros y Juan Modesto, entre otros. Los ministros y el personal ministerial se fueron de Poblet en dirección a Monovar, con unos cuantos coches cargados de maletas y documentación, esperando el regreso de Negrín y Álvarez del Vayo. Togliatti le dijo al presidente que cambiara de opinión y que intentara conseguir un acuerdo con la Junta de Casado para evitar un derramamiento de sangre republicana. Negrín ofreció al Consejo hasta el último momento un traspaso de poderes. Sin embargo, Besteiro rechazó dicho ofrecimiento argumentando que lo único que querían era ganar tiempo. La única contestación de Casado fue una nota de radio para detener a Negrín y a todo el Buró Político del PCE. El comunista Pedro Checa envió una serie de emisarios para comprobar la situación en el Centro, dándose cuenta rápidamente que los casadistas habían empezado a hacer listas de comunistas para su detención. Tagueña fue hasta Alicante para ver si el puerto seguía en manos del Gobierno. Álvarez del Vayo y Negrín abandonaron la Posición Dakar, despidiéndose de los dirigentes comunistas. A las dos y media de la tarde del día 6 de marzo, Negrín y sus ministros salieron del aeródromo de Monovar en dirección a Toulouse. Por su parte, algunos dirigentes del PCE despegaron en dirección a Orán a bordo de un avión DH89 Dragón Rapide. Junto a Dolores Ibárruri, iban el 35 El propio Manuel Azcárate hablaba de la situación vivida por él en Elda cuando Negrín le encargó a su ayudante militar el comandante Soley que llamara a Casado para saber porque no había ido a Elda y en una conversación algo llamativa, el doctor Negrín le dijo al saber que se había sublevado contra el Gobierno Republicano que estaba destituido. En AZCÁRATE, Manuel: “Derrota y Esperanzas. La República, la Guerra Civil y la Resistencia”, Tusquets, Barcelona, 1994, pp.163-165. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 39 diputado comunista francés Jean Cattelas, el búlgaro Stepanov, Antonio Cordón, Rafael Alberti y su mujer María Teresa León y otros dirigentes como Jesús Monzón. 36 1.4. La pequeña guerra civil y el conflicto con los comu nistas. Los primeros enfrentamientos y combates en Madrid enfrentaron a comunistas contra la Junta de Casado. Entre la gran confusión reinante y el espíritu de derrota que se vivía, los comunistas fueron perseguidos, sus locales asaltados y destituidos sus cargos militares. Los militantes del PCE sin sus dirigentes en Madrid, se sintieron desorientados y temerosos por no saber qué hacer en un partido donde la disciplina y el rigor eran fundamentales. Dirigentes del PCE como Vicente Uribe, Togliatti, Pedro Checa, Jesús Hernández y Fernando Claudín se reunieron para ver qué política iba a seguir el partido e iniciar la preparación de la clandestinidad. Para Togliatti, no se podría llevar a cabo una insurrección ya que el poder militar estaba en manos del Consejo Nacional de Defensa y lo que tendrían que hacer sería salvar tantos militantes como fuera posible. Otra de las proposiciones que hizo Togliatti fue intentar asegurar un gran territorio que hiciera de bastión o fortificación entre Albacete, Valencia y Cartagena con la ayuda del Ejército del Levante y así preparar una evacuación más planificada. Pero era un plan descabellado porque Leopoldo Menéndez ya había detenido a los mandos comunistas de su Ejército y porque el gobernador de Alicante había sido detenido y la ciudad tomada por los casadistas. Pedro Checa, Fernando Claudín y Palmiro Togliatti se quedaron unos días más para orientar al partido, formar una dirección clandestina que trabajara en la futura reestructuración del partido y preparar un plan para asegurar la evacuación de comunistas. Una vez dilucidada la política que iba a seguir el PCE, en la madrugada del 7 de marzo, salieron tres aviones del aeródromo de Monovar con jefes militares y dirigentes como Líster, Delicado, Modesto, Irene Falcón, Benigno Rodríguez, Ángel Álvarez, etc. 37 Checa, Togliatti y Claudín estuvieron a punto de perder la vida al ser detenidos por guardias de asalto cuando se dirigían a Valencia. Les llevaron primero al Ayuntamiento de Monovar y luego a la cárcel de Alicante, pero tuvieron la suerte de que el jefe del SIPM de Alicante era Prudencio Sayagués, amigo de Claudín en sus tiempos estudiantiles de la Federación Universitaria Española (FUE), dejándolos en libertad. De allí se fueron a Albacete donde la situación también era peligrosa porque empezaron a darse detenciones contra militantes comunistas. La resistencia a los golpistas se organizó y originó entre militantes comunistas de base. Eran miembros de la Sección Político Militar o cuadros del Comisariado que de manera libre e independiente actuaron en sus unidades militares. La preparación 36 La escena vivida la describen varios de los protagonistas de aquel suceso como AZCÁRATE, Manuel: “Derrotas y Esperanzas”…, p.164; IBARRURI, Dolores: “El único camino”, Castalia, Madrid, 1993, pp.612-614 y FALCÓN, Irene: “Asalto a los Cielos. Mi vida junto a Pasionaria”, Temas de Hoy, Madrid, 1996, pp.173-176. 37 TUÑÓN DE LARA, Manuel: "La Agonía de la República" en “La guerra civil” , nº 23, "El ocaso de la República", Historia 16, Madrid, 1986, pp.47-48. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 40 defensiva en Madrid estuvo dirigida por unos pocos militantes. Desde la dirección del Buró Político del PCE, con Manuel Delicado y Pedro Checa, les aconsejaron que actuaran con estrategias de corte militar. Una de las voces principales que organizó la resistencia comunista fue el responsable de la Comisión Político Militar de Madrid, Domingo Girón García, acompañado por otro miembro del Comité Provincial del PCE en Madrid, Isidoro Diéguez Dueñas. Desde un chalet del barrio de Ciudad Lineal conocido por Villa Eloisa (fue utilizado por el PCE como Cuartel General), organizaron la resistencia entre los diversos comités locales junto con las divisiones militares comunistas. Las bases del PCE de Madrid siempre habían tenido una cierta autonomía. Decidieron que no querían entregarse sin luchar, porque su destino serían las cárceles al ser entregados a las fuerzas franquistas. Ellos pensaban que los iban a utilizar como moneda de cambio a Franco para las concesiones que la Junta de Casado esperaba recibir. Salían a relucir todos los enfrentamientos entre las diferentes organizaciones del Frente Popular. La parte militar de la resistencia estuvo encabezada por Guillermo Ascanio Moreno, comandante de la 8ª División, Vicente Eugenio Pertegaz, comandante de la 9ª División, Francisco Félix Montiel Jiménez, Delegado de Propaganda en Madrid, Manuel Fernández Cortinas, jefe de la 42 Brigada Mixta, Jacinto Barrios Capilla,38 uno de los responsables de la Comisión Político Militar de Madrid, José Sánchez que sucedió a Manuel Fernández como jefe de la 42 Brigada Mixta y algunos camaradas más como Arturo Jiménez, Arturo García, Ramón Ormazábal Tife y Cayetano Fernández. Luis Barceló Jover se autoproclamó Jefe del Ejército del Centro a petición de la cúpula comunista, aunque realmente quien dictaba las órdenes de la defensa comunista contra los casadistas era Guillermo Ascanio. En el Cuartel General del Ejército del Centro la presencia de los comunistas fue mínima, ya que Casado se había encargado de ello desde mediados de 1938, siendo destituidos, detenidos o neutralizados. De los pocos que quedaban, como el teniente coronel Daniel Ortega Martínez, fue detenido antes del golpe, el 5 de marzo. Los madrileños estaban hambrientos y desmoralizados, contemplaron de forma pasiva el enfrentamiento entre republicanos. Un Madrid donde el espíritu y la sensación derrotista se extendía por sus calles y donde las ideologías, doctrinas y partidos disminuían para dar paso a la propia supervivencia de la población. Las fuerzas de Casado eran muy superiores a las de los comunistas. Tenía el apoyo de los Estados Mayores de los cuatro Ejércitos, el Grupo de Ejércitos, las fuerzas del orden público y la Aviación, cuyo jefe, el teniente coronel Antonio Camacho Benítez, aunque fue comunista, dio su apoyo a Casado y ordenó en su momento el bombardeo de la sede central del PCE en Madrid. El bando casadista tenía bajo su control las brigadas 35, 50, 65, 70, 90 y 98 del IV Cuerpo del Ejército de Cipriano Mera. La 41 y 67 del II Cuerpo del Ejército. Las brigadas 83, 112, 114, 125 y 127 llegadas del Ejército de Extremadura y de los cuerpos de reserva y del XVII Cuerpo del Ejército, reserva del Grupo de Ejércitos, las fuerzas de seguridad con la ayuda de su 38 Jacinto Barrios Capilla nació en Madrid. Fue empleado de la Dirección de Estadística dependiente del Ministerio de Trabajo. En 1933 se afilió a la Juventud Socialista y a la UGT y en octubre de 1936 en el PCE. Fue el secretario general del Comité del Batallón Alpino de la brigada 29 de la 2º División e instructor en la 8ª y 9ª División del Ejército Republicano. Combatió en las Milicias Antifascistas de Cataluña, en el Batallón Largo Caballero y en el Batallón Alpino en Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, PS-MADRID, CARPETA 86, LEGAJO 1065. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 41 inspector general, el coronel Armando Álvarez Álvarez organizó doce batallones. Las escasas fuerzas comunistas fueron la 42 Brigada Mixta que fue la que ocupó los Nuevos Ministerios y parte del Paseo de la Castellana. Algunos batallones de las brigadas 18, 44 y 111 de la 8ª División de Ascanio que luchó en el norte de la ciudad, la 300 División de Guerrilleros y la base de tanques acantonados en Alcalá de Henares que estuvieron por la zona de la carretera de Aragón y calle Alcalá. Pasados unos días también contaron con la ayuda de la 99 Brigada del Primer Cuerpo del Ejército, que ocuparon las localidades de Fuencarral y Chamartín. Casado tuvo también el apoyo pasivo del XXII Cuerpo del Ejército formado en el Ejército del Levante y las reservas del Ejército de Extremadura pero poco hicieron ya que las acciones militares armadas se limitaron a Madrid capital.39 Guillermo Ascanio con la 8ª División estaba asentado en la zona de El Pardo. Su estrategia era progresar hacia Madrid por la zona de Nuevos Ministerios y seguir avanzando por el Paseo de la Castellana hasta el centro de la capital. Durante el día 6 de marzo se fueron ocupando la mayoría de calles y edificios destacados hasta las cercanías de la calle Ríos Rosas. Otras unidades y brigadas de la 8ª División que habían llegado de la sierra madrileña ocuparon la zona de Ciudad Lineal y Chamartín. Al llegar la noche se acercaron a la sede del Estado Mayor del Ejército del Centro, conocida como la Posición Jaca, donde detuvieron a tres militares ayudantes de Casado. Se trataba de los coroneles José Pérez Gazzolo (Segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército del Centro), Joaquín Otero Ferrer (miembro del Estado Mayor del Ejército del Centro) y Arnoldo Fernández Urbano (Jefe de la 1ª Sección del Estado Mayor del Ejército del Centro). Los tres fueron fusilados al día siguiente por un grupo de comunistas sin consultar a sus superiores. Parece ser que fue un ajuste de cuentas ante las noticias de algunos fusilamientos de camaradas comunistas a manos de fuerzas casadistas.40 Las fuerzas de orden público con la Guardia de Asalto a la cabeza asaltaron los diferentes locales del partido en la capital de España y todos sus órganos de propaganda e imprenta quedaron prohibidos. En una estructura tan férrea y jerarquizada como la del PCE, lograron romper las líneas de comunicación internas entre los diversos cuadros de mando, Buró Político, Comité Central, Comité Provincial y comités locales, donde la clandestinidad empezó a ser la protagonista de la actividad del PCE desde esos días. 39 BAHAMONDE MAGRO, Ángel: “Madrid. 1939. La conjura del coronel Casado”, Cátedra, Madrid, 2014, pp.166-168. 40 En un artículo del “ABC”, de 25 de marzo de 1939, titulado “El pueblo y el Ejército rinden emocionante tributo a los jefes asesinados por los comunistas”, se contaban como fue el sepelio de los tres asesinados y del comisario Ángel Peinado Leal, que fue consejero del Ayuntamiento de Madrid, fusilado también por los comunistas el 10 de marzo de 39. La capilla ardiente quedó instalada en la Subsecretaría de Defensa. Fue el general Miaja, acompañado de sus ayudantes Pérez Martínez y Páramo. Seguidamente se presentaron Casado y algunos jefes y oficiales del Ejército. El recorrido de la comitiva iba desde la calle Lista hasta la plaza de Manuel Becerra. Los féretros envueltos en banderas republicanas fueron llevados a hombros por parientes y el de Ángel Peinado fue transportado por las directivas de organizaciones socialistas. La comitiva rendía honores de la Comandancia Militar de Madrid. Iban coches de la Dirección General de Seguridad ocupados por el director general Vicente Girauta Linares y el comisario superior Jiménez Pacheco. Se oyeron voces de condena para los autores de la muerte de los que “iban a recibir tierra”. Los tres militares fueron enterrados en el cementerio del Este y el comisario Peinado en el cementerio civil. En el diario “ABC”, Diario al Servicio de la Democracia, Madrid, Sábado, 25 de Marzo de 1939. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 42 El día 7 y 8 de marzo la resistencia comunista había sido protagonista y sus unidades militares acorralaron a Casado en su cuartel general del Ministerio de Hacienda. El coronel Luis Barceló se unió a las fuerzas comunistas por la presión de Ascanio. La entrada de la 42ª Brigada Mixta comandada por José Sánchez desde el frente de la Casa de Campo a la zona del Palacio y Teatro Real. En la tarde del día 8 las unidades militares de Ascanio y de Sánchez se encontraron por la calle Serrano para dirigirse a las inmediaciones de la calle Alcalá. El panorama cambió a partir del día 9. El pesimismo y la decepción cundieron entre los dirigentes comunistas madrileños al saber que era Madrid el único sitio donde se resistía al golpe de Casado y que el Buró Político y los principales mandos militares se habían exiliado. La desesperación cuando dos emisarios en nombre de Pedro Checa y del Buró Político del PCE, se presentaron en Villa Eloísa, haciéndoles ver que sería conveniente terminar la lucha para preparar una evacuación de militantes y su preparación para la clandestinidad. Esto se vio cómo una falta de apoyo en la lucha contra los sublevados y un reproche y desautorización de la dirección nacional a las acciones de resistencia que habían llevado a cabo, a pesar de los cuantiosos comunistas muertos en batalla. El coronel Daniel Ortega propuso en nombre de Casado el final de las hostilidades, que dio lugar a la división de los comunistas madrileños. Isidoro Diéguez aceptaría la propuesta de Casado si garantizaba la presencia de aviones para evacuarlos. Ascanio y Jacinto Barrios no querían compromiso alguno por las numerosas bajas que habían tenido.41 Para conocer aquellos acontecimientos de primera mano, son muy interesantes las memorias inéditas de un comunista que vivió aquellos momentos en primera persona. Se trata del argentino con ascendencia asturiana José Américo Tuero. Antes de empezar la guerra fue un afamado ciclista. Nada más empezar el conflicto se alistó voluntario en la sierra de Guadarrama en el batallón Alpino. Luego estuvo en la 18 Brigada Mixta, para pasar al Estado Mayor del Ejército del Centro hasta que en enero de 1938 hizo un curso de capacitación en una Escuela del Comité Central del PCE, destinándole al Tercer Cuerpo del Ejército en el Centro como representante del PCE e instructor. Para pasar desapercibido alegó su condición de extranjero y fue licenciado oficialmente sin aparecer en el último destino. Durante el desempeño de este cargo estuvo trabajando con el asesor soviético del Cuerpo del Ejército, coronel Siroki y con Domingo Girón, responsable de la Comisión Político Militar del Ejército del Centro. José Américo relata cómo en la tarde del día 6 de marzo recibió por parte de dos camaradas, el chofer y el escolta de Dolores Ibárruri, un mensaje para dárselo a Isidoro Diéguez: “En las condiciones actuales, la continuación de la resistencia es imposible. Hay que aprovechar el tiempo que queda para adaptar el partido a las condiciones de lucha en la más absoluta clandestinidad”. Esos compañeros le recalcaron que varios miembros de la dirección del partido y del Gobierno habían partido hacia el extranjero en avión. La manera de hacer entrega la misiva a Diéguez fue acompañar al coronel Ortega a la entrevista que tuvo con Casado, pero sin pasar a la reunión. De esta manera le sería más fácil pasar el control de los casadistas y llegaría a Diéguez para entregarle la nota. La entrevista de Casado con Ortega duró menos de una hora y cuando estuvieron en la posición Jaca, Ortega entregó las proposiciones a Isidoro Diéguez y cuando terminó él hizo lo propio con el mensaje de La Pasionaria. 41 BAHAMONDE MAGRO, Ángel y CERVERA GIL, Javier: “Así terminó la guerra de España”, Marcial Pons, Madrid, 1999, pp.387-394. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 43 El comunista argentino cuenta un hecho peculiar sucedido en una patrulla comandada por un oficial comunista. Este se presentó con un prisionero que acababa de detener. Era un teniente coronel de Artillería que había llegado gritando a una de las posiciones avanzadas que tenían los comunistas. Preguntó si eran de Casado o Negrín y el soldado astuto y rápidamente contestó que de Casado. El teniente coronel le respondió que le llevara ante su jefe porque quería ver al coronel Casado, ya que tenía algo importante que contarle. El soldado le llevó ante el coronel Barceló. Este le conocía de anterioridad pero le hizo creer que estaba a favor de los casadistas. El teniente coronel le indicó que se había pasado al otro bando porque ante todo era español. Barceló se dio a conocer y le increpó, para que le dijera lo que tenía que contar a Casado, amenazándole con el fusilamiento. Dijo que llevaba un mensaje de los servicios secretos franquistas para Casado con el fin de coordinar una operación que debía comenzar el día 7, a las cinco de la mañana. Barceló le enseñó un plano para que marcara las coordenadas del ataque, detallando la fuerza que lo iba a realizar y el apoyo artillero con el que contaban. Barceló informó a Diéguez de lo acontecido. Este último pidió una comunicación con Casado vía telefónica con el Ministerio de Hacienda. En dicha conversación, Diéguez le dijo que tenían una información de que tropas franquistas iban a realizar un ataque y le proponía unir las fuerzas para que enviara una brigada a la Ciudad Universitaria, ya que ellos iban a enviar otra de refuerzo. Casado respondió afirmativamente. Con esto Diéguez confirmó la relación directa de Casado con los servicios franquistas y el Cuartel del Generalísimo. Como eran conocedores con anticipación de los movimientos de las tropas franquistas, el avance fue rechazado rápidamente por la brigada comunista. No así la actitud de Casado, que para coincidir con el ataque franquista, adelantó la 12 División del IV Cuerpo del Ejército que estaba cerca de Alcalá de Henares, avanzando hasta el margen derecho del río Jarama, replegándose en orden de combate para atacar la posición Jaca. Las unidades militares comunistas llegaron a las cercanías del puente de San Fernando. El Estado Mayor de la 12 División encabezado por el anarquista Liberio González había llegado ya a la carretera de Barcelona, con las banderas de la FAI desplegadas. Intentaron dialogar para que abandonaran su posición y se replegaran, pero no hubo entendimiento y la primera medida que tomó la 18 Brigada comunista fue lanzar una granada antitanque y destrozar una parte del puente. En un primer momento produjo un cierto desconcierto y repliegue por parte de las tropas anarquistas, pero al mediodía la Posición Jaca fue duramente castigada por la artillería de la 12 División, al anochecer las unidades comunistas volaron las comunicaciones, replegándose al ser cercados por los tanques casadistas. El día 9 de marzo intentaron recuperar infructuosamente la Posición Jaca con un ataque envolvente, pero por la inferioridad en armamento (los casadistas tenían el apoyo de tanques y artillería) y del personal militar, la acción fue un fracaso rotundo. La noche del día 11, tras enfrentarse en los últimos combates en la zona de Ciudad Lineal, las pocas tropas comunistas que quedaban fueron cercadas en Fuencarral, aprovechando la oscuridad para retirarse desordenadamente hacia el Pardo. Aquí algunos dirigentes comunistas, entre ellos Tuero, decidieron concentrarse en Manzanares el Real al día siguiente y tomar las decisiones oportunas. José Américo Tuero fue a Madrid enterándose de las detenciones de militares y cuadros comunistas. Estuvo durante días, en un Madrid caótico, sin contactos y con muchos camaradas encarcelados. Pudo enlazar con algunos de ellos días después y el 27 de marzo recibió la orden de dirigirse Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 44 al Levante para intentar embarcar en algún barco que le llevara fuera del país.42 Ascanio, Diéguez, Barceló, Arturo Jiménez, Ortega y Barrios enviaron otras ofertas a Casado, recordándole que ellos eran los que dominaban la situación. Esas ofertas incluían cuatro cláusulas que tenían que cumplir: dejarían de luchar siempre que la unidades militares de Casado lo hicieran con anterioridad, libertad absoluta e inmediata para los presos comunistas detenidos sobre todo para Domingo Girón, Daniel Ortega y Pedro Checa (había sido detenido en Levante y pedían que fuera enviado a Madrid), tenían que ofrecer garantías del funcionamiento del partido y reposición de los mandos militares detenidos y destituidos y por último garantía de la vuelta a la lucha y reconstrucción de los Frentes Populares contra los franquistas. Ramón Mendezona y el coronel Ortega les llevaron personalmente las propuestas a Casado, Besteiro y Matallana. Los dos enviados fueron recibidos de muy mala gana. La contestación fue que no aceptarían dichas condiciones y fueron amenazados con que utilizarían la Aviación para bombardear a los comunistas.43 La labor de propaganda tenía que tener la importancia que el PCE siempre le había dado. Sin embargo, las limitaciones y la desmotivación fueron un lastre para un mejor desarrollo de la labor propagandística en el intento de animar a los luchadores madrileños. A pesar de ello, Ramón Ormazábal (responsable del aparato de propaganda en el Comité Provincial del PCE de Madrid), sin poder editar los periódicos “Mundo Obrero” y “La Voz del Combatiente”, si realizó esfuerzos titánicos para pegar por las paredes hojas impresas a modo de primeras planas de los órganos de prensa. También redactaron proclamas y manifiestos desmintiendo la salida del ya huido Gobierno Negrín, alentando al pueblo madrileño a defender la ciudad de las tropas franquistas y casadistas, continuando con la resistencia. Ante la carencia de materiales y sin casi tener opciones de impresión, Ormazábal y sus compañeros utilizaron una imprenta de las instalaciones del Comisariado del II Cuerpo del Ejército Republicano donde en pocos días pudieron tirar ejemplares con la cabecera del periódico “Mundo Obrero” y siendo repartidos por varios barrios madrileños. También por indicación de Diéguez hicieron un periódico de pequeño formato y tamaño con el propósito de hacer ver engañosamente al enemigo que aún estaban bien organizados en Madrid.44 Los combates se reanudaron con refuerzos importantes para los casadistas del IV Cuerpo del Ejército y de las unidades militares del Ejército de Levante. Esas asistencias hicieron que el signo de la contienda cambiara. Las tropas de Cipriano Mera se fueron del frente de Guadalajara con la 14 División conquistando Alcalá de Henares y Torrejón de Ardoz. El comandante del Ejército de Extremadura, Antonio Escobar, entró en acción a favor de los casadistas para terminar con la resistencia comunista en Ciudad 42 José Américo Tuero escribió sus experiencias y vida en un libro que se terminó gracias a su hija María del Pilar Tuero “Chely”. Este libro está en vísperas de ser publicado con el título “Mi Desquite”. En sus hojas narra sus vivencias de antes de la guerra, del conflicto armado, de la lucha clandestina, de su fuga del Valle de los Caídos y su exilio cubano. 43 BAHAMONDE MAGRO, Ángel: “Madrid. 1939. La conjura del coronel Casado”, Cátedra, Madrid, 2014, pp.185-188. 44 Ramón Ormazábal concentró a diferentes periodistas en su puesto de mando para intentar realizar una emisión radiofónica desde Unión Radio, pero fracasó en la tentativa. Hubo también intentos de sabotaje entre los impresores, siendo señalado como uno de los responsables a uno de los miembros del aparato de comunicación apellidado Delgado, ya que por su propia iniciativa retiró algunos trabajos enviados por el Comité Central del Partido para su tirada en IBAÑEZ ORTEGA, Norberto y PEREZ PEREZ, José Antonio: “Ormazábal. Biografía de un comunista vasco”, Ed. Latorre Literaria, Madrid. 2005. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 45 Real, deteniendo a los miembros del PCE y de las Juventudes Socialistas Unificadas en la sede del PCE. Por otra parte, Jesús Hernández ante la salida de los principales dirigentes del partido, creó un nuevo Buró Político con Jesús Larrañaga Churruca, Sebastián Zapiraín Aguinaga, Pedro Martínez Cartón y José Palau. El 9 de marzo, Hernández publicó un belicoso manifiesto haciendo un llamamiento a todos los oficiales y comisarios comunistas para que resistieran con las armas hasta el final. Habría que tener garantías de restablecer el Frente Popular, que la persecución del PCE hubiera acabado con la liberación de todos los presos y la prensa funcionara libremente. Si no hacían caso a estas peticiones usarían los tanques para atacar al Consejo de Defensa y sus miembros. Togliatti por su parte realizó otro manifiesto más diplomático y pacificador publicado el 12 de marzo que fue el que al final se aceptó indicando que la evacuación de militantes comunistas fuera lo prioritario. Para el político italiano la política del partido había errado en la ligazón con las masas. Pretendía conservar la legalidad en el partido y su capacidad para funcionar libremente, no culpabilizar al PCE de que la guerra finalizase en un desbarajuste total. Las instrucciones de rendición de Togliatti fueron llevadas por su esposa Rita Montagnana desde Valencia, ya que allí estaban escondidos junto al director del periódico “La Verdad”, Ettore Vanni. En el Levante a pesar de las protestas de Wenceslao Carrillo y Casado, el coronel Leopoldo Menéndez quiso reunirse con dirigentes comunistas para hablar de la libertad de acción del PCE siempre y cuando las unidades militares permanecieran paradas. Al final Menéndez aceptó liberar a comunistas presos, reponer a militares en sus puestos, reabrir algunas sedes comunistas y que se editara de nuevo el diario “La Verdad” . El Comité Provincial del PCE levantino prefirió concentrar sus esfuerzos en la salvaguarda de sus militantes e intentar preservarlos de la primera persecución casadista y posterior franquista. El 11 de marzo algunas unidades militares del IV Cuerpo del Ejército obligaron a las fuerzas comunistas a retroceder hacia la Casa de Campo y el Pardo. Las fuerzas franquistas por su parte iniciaron un ataque por el frente de la Casa de Campo para presionar a los comunistas en su despliegue. Los últimos reductos de combatientes comunistas madrileños aislados e incomunicados unos de otros estuvieron en la zona de Nuevos Ministerios, siendo la última posición de resistencia comunista en Madrid. La manera de actuar de los comunistas madrileños en esos días no tuvo la organización férrea que había caracterizado a las unidades militares comunistas, debido a la desmoralización y por el menor número de fuerzas militares. Todo ello les hizo replegarse defensivamente. La madrugada del día 11 al 12, Matallana comunicó la decisión del Consejo Nacional de Defensa de liberar a presos, reconocer la legalidad del PCE, la autorización para abrir sus locales y la tirada de la prensa comunista. El cese de la lucha se dio a las ocho de la mañana del domingo 12 de marzo. Matallana también comunicó puntualmente a los servicios secretos franquistas y al Cuartel General de Burgos todas las novedades de las negociaciones. El acuerdo de paz para evitar futuras represalias fue aceptado por los comunistas a regañadientes ya que no se fiaban que los golpistas fueran a cumplir sus promesas. Toglitatti, había ido enviando misivas al PCE madrileño para que frenara la combatividad y pudieran negociar con Casado, con el fin de ofrecer a otros cuadros y dirigentes del PCE la ocasión de preparar una evacuación de militantes Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 46 y organizar la clandestinidad, unas proposiciones que ya había remitido con anterioridad Pedro Checa. Desde ese momento el PCE en Madrid empezó su reestructuración y transformación hacia la clandestinidad. Fue una tarea ardua y difícil debido al gran número de detenciones y de cuadros y militantes comunistas que habían desaparecido, escondido y evadido. Algunos militantes de base, intentaron reorganizarse con los sectores y radios que habían sobrevivido a las caídas y encarcelamientos. En esos días le dieron importancia a la propaganda para ponerse en contacto lo más rápido posible entre ellos y que supieran que el partido aún estaba activo. Al carecer de papel, tinta e imprentas, utilizaron las paredes para pintar y colocar carteles con letreros e inscripciones. Se movilizaba a la militancia para que hiciera acto de presencia en los tribunales, asistiendo a los consejos de guerra y visitando a los presos en las cárceles, con el peligro que conllevaba este tipo de acciones. Organizaron varias comisiones de mujeres para presionar al Consejo Nacional de Defensa y así evitar algún fusilamiento y la petición de libertad de los presos. Los problemas empezaron a surgir cuando vieron que no había militantes para hacer todo lo proyectado. El trabajo principal fue la organización de grupos clandestinos para ayudar a la organización de comunistas y preparar la salida del país. La idea era el envío de cuadros delegados a diferentes provincias para formar nuevas direcciones integradas muchas de ellas por mujeres (los hombres estaban en las cárceles), dando prioridad al trabajo de agitación y propaganda y asegurándose puntos de apoyo y estafetas para el trabajo clandestino.45 Jesús Hernández salió de España, junto con Togliatti, Checa y Claudín el 24 de marzo de 1939 desde Totana (Murcia) en dirección a Orán y desde allí a Francia. Tras su salida se creó una nueva dirección del PCE en tierras levantinas con Jesús Larrañaga, Manuel Navarro Ballesteros (director de Mundo Obrero), Florencio Sosa Acevedo (diputado comunista por Santa Cruz de Tenerife en las elecciones de febrero de 1936), Francisco González Montoliú (miembro de la Comisión Político Militar y enlace con el B.P. del PCE), Fernando Rodríguez Villaseco (gobernador civil de Castellón), Juan Zapico (secretario de organización del PCE en Castellón), un individuo llamado Pozas y Pinto. De los informes y redacciones enviadas por militantes comunistas al Comintern, los soviéticos pudieron hacerse una idea más general de lo ocurrido en el conflicto contra la Junta de Casado. Esto les valdría para realizar un estudio del comportamiento del PCE en el golpe de Casado. No sólo conocieron lo que los asesores y enviados a la guerra civil habían escrito, de primera mano y por sus protagonistas, fueron conocedores de las acciones y decisiones que se adoptaron. Lo siguiente sería tomar medidas contra algunos dirigentes y reflexiones de autocrítica para corregir lo que pudo fallar. Se desprende de esos informes una falta de unidades militares bien organizadas y unos militares mal cualificados y entrenados. Una falta de cohesión, disciplina y ligazón entre los militares, por una parte de los jefes con sus soldados y por otra entre la misma soldada. Una carga excesiva de voluntarismo individualista y nula coordinación entre las cúpulas directivas y las unidades militares lideradas por militantes del partido. Nulo trabajo de agitación y propaganda, actividad fundamental en toda estructura orgánica comunista. Falta de entendimiento de lo que había sucedido con el fin del Gobierno de 45 HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Fernando: “Guerra o Revolución. El Partido Comunista de España en la guerra civil, Crítica, Barcelona, 2010, pp. 437-441. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 47 Negrín y la llegada del golpe de Casado. Se reaccionó tarde y mal, ya que era un hecho más o menos predecible el golpe de Casado. Casado incumplió sus promesas de poner en libertad a los comunistas que no hubiesen cometido asesinatos y a conversar con sus dirigentes, se les empezó a juzgar en tribunales especiales militares. Como consecuencia de ello, muchos fueron encarcelados y posteriormente la gran mayoría fusilados por los militares franquistas (el comandante Guillermo Ascanio, Domingo Girón, comisario de Artillería y el secretario de la JSU, Eugenio Mesón fueron fusilados el 3 de julio de 1941, junto a otros once comunistas). Se produjeron los fusilamientos del jefe del I Cuerpo del Ejército, el coronel Luis Barceló Jover y el comisario de la VII División, José Conesa Arteaga, el día 13 de marzo de 1939.46 Hay diferentes versiones del número de víctimas y bajas de la pequeña guerra civil en Madrid. No obstante, se calcula que fueron unas 2.000 bajas entre muertos y heridos las causadas por ambos bandos en esa semana de enfrentamientos de marzo de 1939. 1.5. El final de la guerra y el inicio de la represión f ranquista. El final del conflicto entre casadistas y comunistas dio paso a otra fase del final de la guerra, las negociaciones con Franco. Casado entendió que el supuesto “abrazo de Vergara” daría paso a un entendimiento y unas negociaciones de paz lo más cordiales posibles. Los servicios secretos franquistas y la Quinta Columna habían extendido por Madrid falsos bulos y rumores de que a partir de ese momento se volvería a la normalidad, sin represalias o peticiones de responsabilidad. Que la hambruna, miseria, bombardeos y enfrentamientos darían paso a momentos de bonanza, calma y comida para todos. Todo ello Franco lo utilizó como un instrumento de guerra, para terminar lo antes posible el conflicto, pero no para obtener una reconciliación, sino para obtener una rendición incondicional. Casado quería presentarse ante Franco como el gran salvador que había acabado con los comunistas y eso le concedería una solvencia elevada en las peticiones a los franquistas. El mismo día 12 Casado manifestó a los servicios secretos franquistas su intención de ir a Burgos con Matallana para iniciar las negociaciones de paz. Franco se hizo de rogar y hasta el día 18 no contestó, indicando que no negociaría nada, sino que tenía que haber una rendición incondicional y que lo hicieran lo antes posible porque si no ordenaría un ataque masivo. Desde el Cuartel General de Burgos fijaron el día 23 de marzo para encontrarse en el aeródromo burgalés de Gamonal, los enviados de Casado y los negociadores de Franco. Los primeros fueron los tenientes coroneles, Leopoldo Ortega Nieto y Antonio Garijo Hernández, acompañados de tres miembros del SIPM madrileño. Por parte franquista, estuvo el coronel del Estado Mayor franquista Luis Gonzalo Victoria, el comandante Carmelo Medrano Ezquerra y el coronel Eduardo 46 SOLÉ I SABATÉ, Josep María y VILLARROLLA, Joan: "El Final de la Guerra" en JULIÁ, Santos (coord.): “Víctimas de la Guerra Civil”, p.271. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 48 Rodríguez Madariaga. Luis Gonzalo fue el primero en hablar, diciendo que no se negociaría nada, que deberían entregar la aviación en un plazo máximo de 48 horas y el resto del ejército antes del día 27 de marzo. Los emisarios casadistas llevaban un documento escrito por el Consejo Nacional de Defensa solicitando que el plazo de entrega fuera superior. Gonzalo y sus compañeros no admitieron ninguna condición sólo aceptaban una rendición incondicional y no permitirían una evacuación masiva de los republicanos, solamente de los miembros de la Junta de Casado.47 Franco iniciaba el día 26 su última ofensiva de la guerra por la zona del Valle de los Pedroches, en Pozoblanco (Córdoba), donde no encontró apenas resistencia. Casado se dio cuenta de que tendría que rendirse sin conseguir nada, sólo asegurarse la salida del país. El Gobierno de Negrín ya había iniciado un plan de evacuación previo. La Junta de Casado también elaboró unas listas de evacuados, que oscilaban entre 10.000 y 40.000 republicanos. Pero todo plan de evacuación tenía que contar con la ayuda de los buques ingleses. Sin embargo, Gran Bretaña no haría nada sin contar con la opinión de Burgos. El día 27 de marzo los miembros de la Junta de Casado llegaron a Valencia. El cónsul británico Goodden tuvo una entrevista con Casado y en concordancia con uno de los jefes falangistas valencianos, pidieron a Casado que ayudara a tranquilizar a la ya de por sí nerviosa población que estaba agolpándose en las cercanías del puerto y de este modo evitar problemas de orden público. Casado se dirigió a la emisora de Radio Valencia para lanzar un mensaje de tranquilidad y calma y evidenciar la negativa de Franco a negociar, marchándose luego con sus consejeros a Gandía. Llegaron a primera hora de la tarde, encontrándose con centenares de militares republicanos que buscaban desesperadamente huir del país y que se enfrentaron a los miembros del Consejo. Casado con la ayuda de algún mando inglés, les tranquilizó diciendo que la situación en Gandía era complicada y que fueran al puerto de Alicante porque allí había barcos para embarcar. Muchas personas se estaban agolpando en los puertos de Valencia y Alicante con la idea de irse de España ante posibles represalias. El puerto de Gandía era el sitio más adecuado para salir, porque tenía una relación directa con los puertos ingleses, tanto comercial como militar, siendo también el puerto donde se hacían los intercambios de prisioneros organizados por asociaciones humanitarias y la Cruz Roja Internacional. La salida de los miembros del Consejo Nacional requería de un planteamiento diplomático y logístico lleno de dificultades y complicaciones. Casado se instaló en las oficinas del puerto de Gandía y pidió comida para todo el grupo humano que iba a salir. Además de solicitar de Gooden protección para la salida de los barcos. Desde Alicante llegaron noticias de que en su puerto se estaban concentrando miles de republicanos esperando unos barcos prometidos para salir de España. Entre los miembros de la Junta de Casado se discutió si zarpar desde Gandía o irse a Alicante, sin embargo al final se optó por quedarse en Gandía. Hubo fuertes enfrentamientos entre Wenceslao Carrillo y algunos dirigentes socialistas valencianos porque el primero no quería que embarcaran, sacando alguna uno pistola para al final poder embarcar. El embarque en el buque inglés HMS Galatea capitaneado por el contraalmirante Tovye duró casi cuatro horas, desde las seis de la mañana del día 30 hasta las 9.30. Embarcaron un total de 194 personas, más de las esperadas, mientras el mercante franquista armado, Mar Negro, veía sin 47 BAHAMONDE MAGRO, Ángel: “Madrid. 1939. La conjura del coronel Casado”, Cátedra, Madrid, 2014, pp.192-198. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 49 hacer nada como se iban hacinando en la cubierta del buque inglés.48 Al día siguiente el destructor franquista Melilla iba en dirección al puerto de Gandía para cumplir la misión de bloquear la salida de republicanos, hasta que recibió luego la orden de ir hacia Valencia dejando libremente la operación de embarque de pasajeros en Gandía. Muchos de los embarcados en el “HMS Galatea” fueron trasladados el día siguiente al barco hospital Maine, con dirección a Marsella, llegaron a ésta ciudad el 3 de abril. La gran mayoría de ellos fueron en tren por Francia para embarcar hacia Londres. Casado lo hizo el día 4, quedándose en la capital británica, donde estuvo trabajando en los programas en castellano de la BBC. En 1947 se fue a Barranquilla (Colombia) donde permaneció dos años, hasta que se fue a vivir a Venezuela, como gerente de una empresa láctea. La idea de regresar a España la tenía desde hacía tiempo y en 1955 solicitó, a través del Consulado español en Caracas, su vuelta a España pero se retrasó su llegada hasta septiembre de 1961. Casado fue juzgado en consejo de guerra en julio de 1965 y absuelto unos meses más tarde, murió en Madrid en 1968. El general Miaja se fue de Madrid a Valencia en coche el día 26 de marzo. Dos días después y vestido de paisano llegó a Alicante, al aeropuerto de Rabasa, donde despegó en avión hacía Orán. Estuvo en tierras africanas hasta el 13 de abril, en el que embarcó con destino a Marsella y se dirigió a París. Estuvo en la embajada cubana hasta que obtuvo una invitación para ir a La Habana. Su último destino como exiliado fue México donde murió en 1958. En Madrid sólo quedaron tres consejeros de la Junta de Casado. Julián Besteiro, Antonio Pérez García y Miguel San Andrés Castro. El primero de ellos en unas declaraciones a la directora del diario socialista "La Voz", Regina García, el 18 de marzo de 1939, reflejaba su estado de ánimo: "Me quedaré con los que no pueden salvarse. Es indudable que la salida de España a muchos compañeros que deben irse, y que se irían por mar, por tierra o por aire; pero la gran mayoría, las masas numerosas, ésas no podrán salir de aquí, y yo, que he vivido siempre con obreros, con ellos seguiré y con ellos me quedo. Lo que sea de ellos será de mí”.49 Julián Besteiro fue condenado a muerte, conmutada a treinta años de reclusión mayor. Estuvo en la prisión de Porlier, luego en el monasterio de Dueñas en Palencia y su último destino fue la prisión de Carmona (Sevilla) donde moriría a mediados de septiembre de 1940. Antonio Pérez García fue juzgado y condenado a veinte años de prisión y Miguel San Andrés Castro, condenado a muerte, conmutada por la de treinta años, murió en el fuerte de San Cristóbal de Pamplona.50 48 Los componentes que formaban el grupo de 194 personas que salieron de Gandía en el buque HMS Galatea era muy variado: miembros del SIM, cuadros políticos y sindicales con poca significación, comisarios y mandos militares intermedios del Ejército del Levante, miembros del Comité de Defensa de la CNT madrileña, nueve miembros del Comité Internacional de Coordinación e Información para la Ayuda de la España Republican de París, más las mujeres y niños de algunos de ellos en SANTACREU SOLER, José Miguel: “La huida imposible. El fracaso de las gestiones del Consejo Nacional de Defensa en Marzo de 1939”, en “Ebre, 38”, nº6, Barcelona, 2011, pp. 81-99. Aparece la lista completa de embarcados en el buque inglés. 49 PRESTON, Paul: “Las Tres Españas del 36”, Plaza y Janés, 1998, Barcelona, p.238. 50 Los consejos de guerra de Miguel San Andrés Castro son el 12491/1939 y el 951/1940 ambos en Valencia y el de Julián Besteiro el 1449/1939 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid. A Melchor Rodríguez le conmutaron la pena de muerte por una de doce años. Cipriano Mera logró huir de España en dirección a Orán, siendo internado en varios campos de concentración. En el 42 fue entregado a las autoridades franquistas en el Marruecos español y trasladado a España en abril del 42, siendo condenado a muerte y conmutada a la de treinta años. Salió con libertad provisional en el 46. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 50 El coronel republicano Adolfo Prada, nombrado jefe del Ejército del Centro, contactó con el Cuartel General de Franco para organizar la rendición formal de Madrid, donde la Quinta Columna y personas pro franquistas ya habían empezado a colocar banderas monárquicas y falangistas. El 28 de marzo Casado le dijo a Prada que hiciera la entrega, acto que tuvo lugar en el Hospital Clínico de la Ciudad Universitaria, siendo detenido seguidamente y tratado con desprecio e insultos. El anarquista Melchor Rodríguez, alcalde de Madrid, hizo entrega del Ayuntamiento a las tropas franquistas. Hubo algunos anarquistas madrileños que quisieron dinamitar edificios vacíos de Madrid y otros emblemáticos para torpedear el acceso de los franquistas al poder y la utilización de unidades suicidas para organizar una estructura defensiva mediante un Ejército de guerrillas. Muchos comunistas madrileños y de otras provincias, fueron detenidos y encarcelados por la Junta de Casado. Los locales y sedes del PCE y de la Juventudes Socialistas Unificadas fueron asaltados, saqueados y cerrados. Guillermo Ascanio Moreno, tras ser detenido, fue juzgado y condenado a pena de muerte, siendo fusilado el 3 de julio de 1941, junto a otros once compañeros. Entre las notas que dejó antes de morir, destacan sus palabras que resumían su lucha contra los represores: “Soy comunista. He sido jefe de una División. Me he opuesto a la entrada de ustedes en Madrid. He luchado contra los casadistas y hasta el último momento de mi vida haré todo lo que pueda contra el fascismo y por la revolución. Ahora, hagan lo que quieran”. La derrota y el inminente final de la guerra plantearon la urgente necesidad de la evacuación. El resultado fue una odisea humana en busca del exilio, en dirección hacia los puertos mediterráneos, donde miles de españoles fueron llegando al puerto de Alicante hasta unas 12.000 personas. La situación dramática que se vivió en el puerto de Alicante en aquellos tres días inacabables era indescriptible. Suicidios, desesperación de familias enteras y la incertidumbre y el miedo de no saber qué iba a pasar y cuándo iban a llegar los barcos que habían prometido. El viernes 31 de marzo, la ciudad de Alicante fue tomada por las tropas italianas. Hubo intentos por parte de los cónsules argentino, francés y cubano para facilitar salvoconductos a quienes quisieran abandonar España con el beneplácito de los italianos presentes allí pero Franco lo desautorizó. Unas horas más tarde llegaron dos barcos cargados de tropas franquistas para controlar la situación y desalojar el puerto. Las mujeres y los niños fueron llevados a Alicante donde se les alojó en cines y conventos. Por su parte los hombres fueron llevados al tristemente famoso Campo de los Almendros situado a las afueras de la ciudad y otros pocos a la plaza de toros de Alicante. Los suicidios no dejaban de producirse, obligando a los prisioneros que allí estaban a pasar delante de los cuerpos hacinados y de los muertos en intentos de fuga. En el campo de los Almendros estuvieron aproximadamente apiladas más de 45.000 personas durante varios días, hasta que la maquinaria franquista empezó a enviarlas a sus lugares de origen. La situación por la que tuvieron que pasar era extrema, sin comida ni agua, alimentándose solo con una lata de sardinas para cuatro personas y un chusco de pan para cinco. Todas ellas vigiladas, cercadas por alambradas de espinos y una brigada de ametralladoras para impedir que se fugaran.51 51 Los últimos barcos que salieron de Alicante para el exilio fueron los barcos “Stanbrook”, “Maritime”, “Ronwyn” y “African Trader”, llevando entre todos 5.416 pasajeros. Un buque de guerra franquista impidió salir del puerto al barco “Winnipeg”. El último barco que salió el 28 de marzo fue el Stanbrook, capitaneado por el galés Archibald Dickson, que llevaba hacinados a 2.638 refugiados llegando a Orán, pero sin poder desembarcar durante casi un mes, accediendo al final por el peligro de la propagación de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 51 Franco redactaba de su propia mano el último parte de guerra, correspondiente al 1º de Abril, III Año Triunfal: "En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”. Burgos, 1º de Abril de 1939. Año de la Victoria, el Generalísimo. Franco. La división en las filas republicanas al final de la guerra y su enfrentamiento armado a raíz del golpe de Casado dejaron profundas heridas que se prolongaron y proyectaron a lo largo del exilio lastraron la oposición a la dictadura. Se iniciaba un período de represión, fusilamientos, hambre, carencias y miserias tras el fin del conflicto. Los consejos de guerra que se celebraron en los primeros meses tras la guerra consideraban que todo aquel que hubiera prestado servicios a la República era rebelde por definición, sin aclaratoria previa y sin saber el delito o no que hubiera cometido. La maquinaria judicial franquista tomó como base de su acción los artículos 172 y 173 del Código de Justicia Militar. Los militares vencidos sólo eran rebeldes armados, no se les reconocía su carácter militar y fueron juzgados como tales el delito de adhesión a la rebelión militar, sin mayor justificación o prueba, era suficiente para una condena a pena de muerte en un juicio sumarísimo sin capacidad de defensa para los acusados.52 enfermedades en PRESTON, Paul: “El final de la guerra civil. La última puñalada a la República”, Debate, Barcelona, 2014, pp.307-309. 52 BAHAMONDE MAGRO, Ángel: “Madrid. 1939. La conjura del coronel Casado”, Cátedra, Madrid, 2014, pp.214-215. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 52 2. Represión y consolidación de la dictadura franqu ista. El final de la guerra dio lugar al establecimiento de la dictadura franquista que ejerció una represión metódica, sistemática y premeditada que se constituyó en una de sus señas de identidad. Una dictadura que utilizó la represión para imponer su dominio ideológico, político, social y cultural. La represión franquista puso en marcha los elementos de tortura y eliminación del enemigo a lo largo de la guerra civil. La victoria conllevó el perfeccionamiento y el desarrollo de los mecanismos necesarios para seguir con la política de venganza contra aquellos españoles que fueron tachados de asesinos, antiespañoles y rojos. La represión no sólo perseguía la eliminación física del enemigo, también y, no me nos importante, la extirpación de los fundamentos culturales y políticos de la España vencida, mediante la imposición de los principios ideológicos de la dictadura, basados en un nacionalismo tradicionalista y excluyente que encontró su formulación más acabada en el nacionalcatolicismo. El franquismo puso de manifiesto una voluntad de rechazo, exclusión y eliminación hacia los vencidos, sin comparación alguna con otra etapa de la historia de España. Este tipo de actitud crearía unas bases sociales donde la asistencia, ayuda y conexión con el nuevo régimen dictarían un fuerte y cohesionado sistema de control. Los vencedores podrían enmendar y compensar lo ocurrido en la guerra y así actuar violentamente contra los que con tanto odio y rencor habían luchado. La ruptura de la sociedad española se incrementó y multiplicó sus consecuencias desde el inicio de la posguerra española.53 El franquismo edificó un aparato de control y poder totalitario utilizando diferentes estrategias, donde las piedras angulares serían la represión y un aprendizaje de la población sometida a través de la violencia e impuesto con el uso de las armas. Aquellas estrategias iban acompañadas de un amplio abanico de procedimientos de propaganda legalizadas por un sistema jurídico represivo, que extendieron la enseñanza de la sumisión, el vasallaje, la pasividad y la subordinación de los vencidos, contando con la política penitenciaria y la reclusión masiva como uno de los elementos disuasorios contra los represaliados. Una de las tácticas utilizadas en la política del terror puesta en marcha por el franquismo fue la de ejecutar a aquellos que eran enemigos. Había que acabar con toda tentativa de organizarse, arrancar de raíz para que no volvieran a aparecer ideologías o pensamientos distintos a los que proclamaba el nuevo régimen. También desarrollaron una política de terror y miedo contra aquellos que ayudaron a los republicanos. El franquismo quiso frustrar, castigar y escarmentar a todo aquello que intentara acabar con el poder establecido. Buscaba el sometimiento y el aislamiento social, terminar con la decencia, la autoestima y la dignidad de las familias republicanas, todas ellas sometidas al escarnio y la vergüenza pública. Se imponía en ellos un silencio rotundo, el miedo a hablar por parte de los vencidos fue una de las características durante todo el franquismo. A través de esas estratagemas impuestas se buscó legitimar lo ilegítimo, legalizar lo ilegal. “Se mataba para eliminar a los peligrosos, pero también mataban pensando en los que sobrevivían. (…). No basta el encarcelamiento o la muerte, el destierro o el exilio, había que asegurarse bajo ley 53 GÓMEZ BRAVO, Gutmaro: “Venganza tras la victoria: la política represiva del franquismo (1939- 1948)”, en VIÑAS, Ángel (ed.): “En el combate por la historia. La República, la guerra civil, el franquismo”, Pasado&Presente, Barcelona, 2012, pp. 575-591. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 53 que los vencidos fuesen además empobrecidos, los vencidos debían conformar una nueva identidad individual y familiar, desde la sumisión, con la obligación de expresar públicamente el sometimiento al nuevo régimen en sus rituales”. La represión ayudó a fortalecer un proyecto totalitario con el apoyo militar y eclesiástico.54 La dictadura franquista quiso eliminar a sus enemigos, desprenderse de cualquier tipo de resistencia, de oposición y de forma de pensar que no fuera la suya. El nuevo Estado nacional-católico, conservador y tradicionalista se basó en unos aparatos especializados y una jurisdicción militar que les dio una legitimación tanto en su formación como en sus acciones. En una España de posguerra llena de penuria, hambre, la miseria, cartillas de racionamiento, estraperlo, militarización, disciplina, orden, cárceles, fusilamientos, campos de concentración, represión y violencia ante los vencidos, fueron determinantes para la desarticulación de las bases sociales, el movimiento obrero y la cultura republicana, a la vez que los vencedores obtuvieron ventajas políticas, económicas y sociales que cimentaron las solidaridades del apoyo social a la dictadura. La eliminación impune del vencido y los métodos sangrientos utilizados marcaron sus formas de actuar. El terror, la violencia vengadora, la muerte, el castigo impune, la depuración de enemigos hicieron que los republicanos sufrieran tal impacto que les dejó inmovilizados, silenciados y aterrorizados durante la dictadura. La religión ayudó al nuevo régimen a normalizar y regularizar la represión con un cuerpo doctrinal y el control, intervención y manipulación de las formas de pensar y educar.55 La dictadura puso en marcha una política de exterminio, limpieza y desinfección, venganza y persecución, de masacre contra la Anti España llena de laicos, masones, marxistas y revolucionarios. Los vencidos, prisioneros, hambrientos, desesperanzados, torturados, fusilados y destruidas sus familias y sus hogares. Ilusos en las promesas falaces de Franco de “quien no tenga las manos manchadas de sangre nada tiene que temer”. La represión se extendió más allá de las murallas de las prisiones, alcanzó a las familias y los bienes de los vencidos. Las confiscaciones y apropiaciones (explotaciones agrícolas, industrias, bienes inmuebles, negocios, etc.), beneficiaban tanto al oportunista particular protagonista de la rapiña y el pillaje como al Nuevo Estado que lo veía como una manera de sufragar y financiar el nuevo régimen. Tenía como designio castigar económicamente a los derrotados, sometiéndoles a la más absoluta de las miserias. Esa persona sometida a la penuria y a la pobreza quedaba rápidamente desideologizada, solo pensaría en cómo sobrevivir. Fue una técnica de control y degradación contra los republicanos.56 La represión franquista constituyó uno de los pilares del nuevo régimen dictatorial. La propaganda, difusión y prácticas de las políticas del terror llevadas a cabo por el nuevo Estado indujo a pensar que los verdaderos culpables e inductores de lo que se llevaba a cabo eran los rojos y la puesta en marcha de sus ideas desde tiempos de la II República. Los vencidos fueron criminalizados por estar significados políticamente y lo que había que hacer era acabar con cualquier huella o rastro republicano y de las organizaciones políticas e ideologías que les hubieran apoyado. A través del terror, de 54 NÚÑEZ DÍAZ BALART, Mirta (Coord.): “La Gran Represión. Los años de plomo del franquismo”, Flor del Viento, Barcelona, 2009, pp. 21-52. 55 CASANOVA, Julián; ESPINOSA, Francisco; MIR, Conchita y MORENO GÓMEZ, Francisco: “Morir, matar, sobrevivir. La violencia en la dictadura de Franco”, Crítica, Barcelona, 2002, pp. 3-50. 56 MORENO GÓMEZ, Francisco: “La victoria sangrienta. 1939-1945. Un estudio de la gran represión franquista para el Memorial Democrática de España”, Editorial Alpuerto, Madrid, 2014, pp. 85-113. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 54 unas prácticas de violencia política (fusilamientos, encarcelamientos, depuraciones, expropiaciones) y de unos principios conservadores de autoridad, religión y propiedad hicieron una limpieza intensiva social y política a nivel nacional. Entraban en juego antiguos pleitos y disputas, venganzas y desagravios personales que utilizaron la humillación y la intimidación de sus adversarios políticos, generalizándose un temor social a ser detenido y represaliado.57 El nuevo régimen franquista buscó desde antes de finalizar la guerra civil una legitimidad jurídica. El sistema judicial franquista para llevar a cabo la represión, se basó en una serie de leyes promulgadas para dar un armazón “legal” y un corpus jurídico para la política represiva. La legitimación del aparato represivo fue realizada por una serie de juristas y profesores universitarios que desde antes de la guerra buscaron la manera de adaptar la legislación represiva del conflicto al nuevo status legal. La justicia militar, sistémica e integral daría forma al nuevo cuerpo jurídico basándose en una legislación que sería el pilar de la futura dictadura, sobre la base de los diversos servicios especiales creados durante la guerra civil y que perduraron durante casi todo el franquismo.58 Los vencedores aplicaron el delito de rebelión militar a través del Código de Justicia Militar para ejecutar a decenas de miles de personas. El decreto que promulgó la Junta de Defensa Nacional en Burgos, el 13 de septiembre de 1936, extendiendo el bando de guerra, ilegalizando todos los partidos y sindicatos del Frente Popular y prohibiendo todas las actuaciones políticas y sindicales, sirvieron de base para los futuros consejos de guerra y establecer los cánones de la represión. Con el bando de guerra en cada guarnición militar sublevada, cualquiera que estuviera en contra del levantamiento podía ser sometido a un procedimiento militar. El estado de guerra se mantuvo en vigor hasta el año 1948. La nueva jurisdicción nacida para completar sus acciones represivas se sustentó en la Ley de Responsabilidades Políticas de 9 de febrero de 1939 (con efectos retroactivos hasta el año 1934), la Ley de la Represión de la Masonería y el Comunismo de 1 de marzo de 1940 (ampliada con la Ley del 15 de noviembre de 1943, donde cada región militar dispondría de un juzgado especial para investigar los delitos de comunismo y masonería), las Leyes de Seguridad del Estado de 12 de julio de 1940 y de 29 de marzo de 1941, la Ley de Modificación del delito de rebelión militar de 2 de marzo de 1943, el Decreto-Ley sobre represión de los delitos de Bandidaje y Terrorismo de 18 de abril de 1947, la Ley de Orden Público de 30 de julio de 1959 y la Ley 15/63 creadora del Tribunal de Orden Público en diciembre de 1963. La Ley de Responsabilidades Políticas fue el primer acto en la política vengativa y represiva del franquismo con la legitimación dentro de la maquinaria judicial. Con esta 57 “La voluntad política del exterminio se llevaba a cabo en nombre de Dios, de la patria, de la moral, de la dignidad humana. La eliminación de los oponentes a la sublevación militar el régimen utilizó dos mecanismos: la denominada vía “extrajudicial” con la que se alude a los procedimientos sumarios o “ilegales” conocidos habitualmente como paseos o sacas y la “legalizada” para describir la aplicación de la justicia militar. En general, se podría decir que la práctica totalidad de las víctimas fueron ejecutadas por razones exclusivamente políticas” en VEGA SOMBRÍA, Santiago: “La política del miedo, El papel de la represión en el franquismo”, Crítica, Madrid, 2011. 58 GÓMEZ BRAVO, Gutmaro: “Venganza tras la victoria: la política represiva del franquismo (1939- 1948)”, en VIÑAS, Ángel (ed.): “En el combate por la historia. La República, la guerra civil, el franquismo”, Pasado&Presente, Barcelona, 2012, pp. 575-591. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 55 ley se daba paso a lo que el historiador Francisco Moreno llama multi-represión. A los vencidos se le hacía la vida muy difícil entre los acosos, la humillación, mendicidad, emigración, persecuciones sistemáticas y extrajudiciales, suicidios, eliminación de los derechos básicos y fundamentales del ser humano (supervivencia, alimentación, etc.), limpieza y exterminio de la otra España, que no levantaran la cabeza en más de treinta años, ocupación total de sus bienes, supresión y depuraciones laborales, desideologización y despolitización, falta de humanidad, limosna y caridad, estraperlo y mercado negro, terror y estrategias represivas como encarcelamientos, tribunales y consejos de guerra.59 La dictadura franquista se presentaba con unas estructuras militarizadas donde las bases principales del régimen fueron los diferentes cuerpos de seguridad del Estado, como el Ejército, la Guardia Civil (que englobaba al antiguo Cuerpo de Carabineros) y los diversos cuerpos de policía (la Dirección General de Seguridad y la policía armada antiguo cuerpo de Seguridad y Asalto), destacando por encima de todo la Brigada Político-Social, que: “Supuso el principal y más fiel aparato policial, diseñado para ser un eficaz instrumento de coacción institucionalizado; en definitiva, una policía política que actuó como último garante del orden público junto al ejército... (…)Actuó con plena impunidad dentro del Estado, habilitada con facultades absolutas y discrecionales en el ejercicio de sus amplias funciones. Aquella policía no precisaba rendir cuentas de sus actividades a casi ninguna instancia de carácter jurisdiccional, ya que los escasos controles jurisdiccionales a los que podía ser sometida estaban deliberadamente embotados mediante la “sofisticada” fórmula de atribuir la actuación “ad extra” de sus cuerpos armados a la tutela de la jurisdicción militar”.60 También fue importante la labor desarrollada por los Gobernadores Civiles, los Servicios de Información (Contraespionaje, del Territorio y del Interior) incluso la Secretaría del Movimiento que fueron ocupados por militares. Algunos ejemplos para el caso de Madrid fueron los del responsable de la Dirección General de Seguridad a cargo del teniente general Francisco Rodríguez Martínez y el Gobernador Militar de Madrid, el general Fernando Moreno Calderón. En el Ministerio de Gobernación primero estuvo Ramón Serrano Suñer de octubre de 1939 hasta octubre de 1940, siendo sustituido por el general Valentín Galarza Morante hasta septiembre de 1942. El que más tiempo permaneció en el puesto fue el falangista Blas Pérez González hasta febrero de 1957, fecha en la que fue sustituido por Camilo Alonso Vega que estuvo hasta octubre de 59 MORENO GÓMEZ, Francisco: “La victoria sangrienta. 1939-1945. Un estudio de la gran represión franquista para el Memorial Democrático de España”, Editorial Alpuerto, Madrid, 2014, pp.119-126 y El Tribunal de la Masonería y el Comunismo estuvo presidido por el general Andrés Saliquet Zumeta, hasta el año 1941, siendo también Capitán General de la I Región Militar de Madrid y luego presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar. LANERO TABOAS, Mónica: “Una milicia de la justicia. La política judicial del franquismo (1936-1945)”, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1996, pp.334-335. 60 Los antecedentes normativos que asentaron la Brigada Político-Social se deben a la aparición de la Ley de Vigilancia y Seguridad de 8 de marzo de 1941, que sustituía a la antigua ley de 23 de septiembre de 1939. Ésta había reorganizado todos los servicios policiales estatales en la Dirección General de Seguridad. Con esta nueva ley se encuadraban los servicios de Vigilancia y Seguridad en el Cuerpo General de Policía, el Cuerpo de la Policía Armada y de Tráfico; la Guardia Civil y la Milicia del Partido. La Ley de Vigilancia y Seguridad estuvo vigente hasta que fue derogada en 1975. En DEL ÁGUILA, Juan José: “El Top. La represión de la libertad (1963-1977)”, Planeta, Barcelona, 2002, pp.40-43. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 56 1969. Ese año ocupó el cargo Tomás Garicano Goñi hasta junio de 1973 que fue sustituido por Carlos Arias Navarro.61 Dentro del nuevo orden establecido, el control y la vigilancia policial fueron severos con aquellos individuos de "moral y condición peligrosa" para la sociedad franquista cuyos valores estaban estipulados en los principios fundamentales del Movimiento. Los sistemas represivos franquistas se valían en sus métodos de trabajo de fichas personales que incluían (como el caso de los servicios de Falange que realizaron a militantes de izquierda durante la República) a cualquiera que hubiese estado adherido a la causa republicana, no sólo por sus actividades políticas sino por cualquier tipo de acción que hubieran cometido. Se trataba de unos informes hechos por guardias civiles, policías, alcaldes y falangistas, que informaban sobre inquilinos o personas sospechosas a través de los delegados de casas, de bloques y de calle. Fue una represión en la que también colaboraron eclesiásticos y particulares adheridos al régimen mediante sus declaraciones, denuncias o delaciones. La policía y la Guardia Civil, dependiente del Ministerio de Gobernación pero militarizadas, eran ayudadas por los servicios de investigación e información de Falange, que vigilaban y detenían a los enemigos del nuevo régimen. El franquismo estructuró una red de denunciantes, soplones, chivatos, confidentes y delatores, entre militares, falangistas, eclesiásticos y gentes de derecha, que extendió sus tentáculos entre personas procedentes de la España vencida. Las delaciones simbolizaban la involucración con el nuevo régimen represor. Por ello se quería la participación y colaboración ciudadana, los buenos patriotas debían con sus denuncias incriminar a los enemigos de la patria. Las venganzas, resentimientos y animadversiones personales permitieron y justificaron las acciones de hurto, robos y pillajes por parte de los vencedores. No sólo con la confiscación de bienes muebles e inmuebles, sino también con la usurpación de puestos de trabajo. Los republicanos fueron depurados, exiliados, desterrados y muchos de ellos perdieron sus empleos en la Administración, siendo ocupados sus puestos por aquellos que demostraran lealtad al Movimiento y hubieran luchado en el bando vencedor. Había ex combatientes, familiares de los mártires de la Cruzada y con posterioridad miembros de la División Azul. El instrumento que utilizó el aparato franquista para espolear las denuncias fue la “Causa General Instruida por el Ministerio Fiscal sobre la dominación roja en España” creada por un decreto del Ministerio de Justicia, con Eduardo Aunós Pérez a la cabeza, el 26 de abril de 1940. La Causa General fue la herramienta de persecución del bando vencedor sobre los republicanos. Muchas denuncias fueron falsas y los denunciados no pudieron hacer nada por evitarlas. La delación fue el primer acto de compromiso y responsabilidad con el nuevo orden represor. Todos los informes de los servicios de vigilancia y seguridad escritos por falangistas, eclesiásticos, gentes afines al nuevo Estado, demostraban y daban testimonio del grado de complicidad e implicación de la población en las estrategias del terror. Sin toda esa participación y colaboración ciudadana, la violencia represiva del Estado franquista se hubiera quedado en una praxis de dominación, fuerza y contención. Sin embargo, puso de manifiesto un procedimiento de autovigilancia y un sistema de vigilancia constante hacia el derrotado, contra el 61 La Dirección General de Seguridad tuvo durante la dictadura franquista los siguientes directores: el general José Ungría Jiménez, el falangista José Finat y Escrivá de Romani, el que fuera Gobernador Civil de Guipúzcoa, el comandante Gerardo Caballero Olabezar, el teniente general Francisco Rodríguez Martínez, el general Rafael Hierro Martínez, el falangista Carlos Arias Navarro, el coronel Eduardo Blanco Rodríguez y el general de Brigada Francisco Dueñas Gavilán. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 57 humillado, teniendo como consecuencia un clima de miedo y desconfianza generalizado y muy pocas ganas de resistir y oponerse a un régimen dictatorial totalitario y represivo como fue el franquista. La represión fue un instrumento básico para la consolidación de la dictadura. No sólo se producía la persecución, condenas, torturas, encarcelamientos y eliminaciones de los "enemigos" del nuevo Estado, sino también otra variedad de sanciones de tipo económico, moral, sexual, religioso e ideológico. Un ejemplo de esto fueron: los requisamientos de bienes, depuraciones en el trabajo, falta de libertades, inhabilitaciones de por vida, rechazo social que conducía a la estigmatización y segregación social al estar marcado de por vida con el cartel de “elemento peligroso” por su adhesión a la causa republicana y que afectaba a su persona y a su entorno familiar. La Delegación Nacional de Información e Investigación hizo público en 1942 un informe que decía que unos 693 agentes del servicio durante el año 1941 facilitaron unos 570.000 informes a Falange y organismos del Estado y que existían alrededor de seis millones en sus archivos. En 1943 según datos publicados por el periódico falangista "Arriba” sólo en Madrid había unos 22.000 jefes de casas, 1.800 jefes de bloque y 120.000 jefes de barrio, cifras quizás exageradas pero que dan muestra de la connivencia entre parte de la población con la dictadura a pesar de que muchos de ellos habían sido simpatizantes republicanos.62 La población para poder estar integrada en todos los órdenes sociales de la nueva realidad cotidiana franquista como la búsqueda de un trabajo, la obtención de cartillas de racionamiento, la posibilidad de viajar dentro del territorio nacional, etc… o para cualquier trámite, debía tener su correspondiente cédula personal, extendida por algún organismo estatal y rellenado una ficha policial completa del pasado más reciente, para comprobar que no se poseían antecedentes policiales. En ella se tenían que incluir avales de todo tipo para que le tramitaran la documentación y los salvoconductos correspondientes.63 En el caso de Madrid los salvoconductos se expedían en las oficinas del Servicio de Información de la Policía Militar (SIPM), que tenía su sede en el Paseo de Recoletos, 2. Las nuevas autoridades buscaron ejercer un control férreo, con el fin de garantizar una normalidad diaria en el buen funcionamiento del régimen. Por ejemplo, las declaraciones de un comunista llamado Valentín Serrano Pérez reflejaban que el tamaño de los salvoconductos en Madrid variaba constantemente; los que había para 1940 eran de media cuartilla con un color entre amarillo y gris, con una impresión hecha en imprenta, no con una estampilla ni realizado a mano, en él ponía "para viajar por toda España menos por zona fronteriza" y con el carné de Falange no hacía falta el salvoconducto para viajar.64 La justicia franquista basó sus enjuiciamientos en un estado 62 ELLWOOD, Sheelagh: "La actuación de Falange" en “Historia del Franquismo. Franco, su régimen y la oposición”, Capítulo 2, "La represión de la posguerra (I)", Primera Parte, Diario 16, Madrid, 1985, p.29. 63 Archivo Histórico del Comité Central del Partido Comunista de España (AHCCPCE), Represión Franquista, Procesos, Caja 45, Carpeta 45/7. 64 AHCCPCE, Informes del Interior, Informe de Valentín Gómez Serrano "Goyo” 15 de noviembre de 46, Microfilm, Sig.124-126. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 58 de guerra que duró hasta el decreto del 7 de abril de 1948, que el Tribunal Supremo, el 24 de abril de 1950, declaraba por fin no vigente el bando de estado de guerra.65 2.1. Consejos de Guerra: las aplicaciones judiciale s franquistas. El control de la justicia ordinaria civil por parte de los militares condujo a procedimientos judiciales de urgencia en Consejos de Guerra sumarísimos, ejercidos por los diferentes Tribunales de Justicia Militar. Las instancias seguidas con anterioridad a los Consejos de Guerra provenían de las detenciones efectuadas hasta ese momento, muchas de las cuáles aparte de las pesquisas realizadas por la policía, se producían por las denuncias realizadas por la gente más insospechada y que en la mayoría de los casos no tenían motivos políticos ni militares. También se empezó a estudiar la documentación, archivos y propaganda de los republicanos para ver si se podía sacar más información de las organizaciones e instituciones republicanas y utilizarla contra ellos. Los controles de entrada y salida de Madrid se intensificaron en los principales puentes y puertas de acceso a la capital y en pueblos colindantes como Fuencarral y Chamartín (Puertas de Hierro y de Toledo, puentes del Rey, de la Princesa y Vallecas y en el barrio de Ventas). Aquellas personas que salieran de la ciudad por otros puntos distintos podrían ser puestas a disposición de la autoridad militar competente. El jefe del Ejército del Centro franquista Andrés Saliquet Zumeta le comunicó el día 28 de marzo de 1939 al coronel de la 16 División del Ejército, Eduardo Losas, que ocupara militarmente la ciudad, tras haberse rendido las tropas casadistas en la Ciudad Universitaria. Los quintacolumnistas y falangistas habían tomado los principales edificios como los ministerios, cuarteles, centros penitenciarios, comisarias, sedes de organizaciones políticas y sindicales. También ocuparon la sede del Ayuntamiento que estaba situado en el Palacio de los marqueses de Amboage, en la calle Juan Bravo. El notario de Madrid, Luis Ávila, que se hizo cargo del Ayuntamiento el día anterior, se lo entregó a Alberto Alcocer, a quien Franco le nombró alcalde en 1936 a la espera de que pudiera ocupar su puesto. Todos los periódicos recogieron la declaración del estado de guerra de Madrid y provincia decretado por el Gobernador General de Madrid, el general Eugenio Espinosa de los Monteros y Bermejillo. Ordenó entregar todas las armas en las Tenencias de Alcaldía, amenazó de muerte a los autores de tiroteos o robos, acusó de delito de rebelión militar a quienes insultaran a los militares o personal civil de los vencedores, ocultaran impresos clandestinos y realizaran acusaciones falsas o reuniones no autorizadas.66 65 BALLBÉ, Manuel: "El sistema jurídico de un régimen policial" en “Historia del Franquismo. Franco su régimen y la oposición”, Capítulo 3, "La represión de la posguerra (II)", Primera Parte, Diario 16, Madrid, 1985, pp.36-37. 66 MONTOLIÚ, Pedro: “Madrid en la posguerra. 1939-1946. Los años de la represión”, Silex, Madrid, 2005, pp. 15-20. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 59 Las autoridades franquistas en Madrid tenían en su poder listados, elaborados por falangistas y por miembros de la Quinta Columna, de nombres de sospechosos de haber cometido crímenes. Los falangistas colaboraron también en los registros domiciliarios y en las primeras detenciones, aunque hubiera una orden interna indicando que no estaban autorizados a hacer ninguna de las dos cosas. En el fortalecimiento del Orden Público de la capital contribuyó la llegada entre el 30 de marzo y el 1 de abril de la Columna de Orden y Policía de Ocupación, que incluía el Servicio de Información y de Investigación de la Falange. Querían empezar a detener lo antes posible y a hacer limpieza ideológica y política. La población tenía la obligación de denunciar todo lo que pudiera saber ante las autoridades militares, incluso la pasividad estaba condenada. Todas las personas que supieran sobre crímenes cometidos en Madrid durante la guerra civil estaban obligadas a denunciarlos. Todos los veredictos dictados después del 18 de julio de 1936 por tribunales republicanos ya fueran por lo penal, civil o contencioso administrativo fueron declarados nulos y derogados. También fueron invalidadas todas las anotaciones de matrimonios, nacimientos y defunciones inscritas en el Registro Civil (incluso se cambiaron nombres propios que algunos padres pusieron a sus hijos/as como Octubre, Progreso, Pasionaria, Libertad, etc.) y los cambios producidos por las autoridades republicanas en el Registro de la Propiedad.67 De igual manera se dio paso al cambio de los nombres de las calles y retirada de estatuas. En el Ayuntamiento de Madrid se creó una Comisión Revisora de Nombres de Vías Públicas. También se anularon todos los acuerdos municipales aprobados desde febrero de 1936. La estructura policial inicial estuvo compuesta por la Brigada Político Social que contaría con treinta funcionarios. La Brigada Móvil, con otros treinta funcionarios, se haría cargo de las estaciones de Madrid, de los servicios de extranjeros, actividad criminal e información. Rápidamente se nombraron a responsables de distintos organismos franquistas de la capital madrileña. Como Gobernador Civil se nombró al teniente coronel de Artillería, Luis Alarcón de la Lastra instalándose en el palacio de Lázaro Galdiano. Como Gobernador Militar fue nombrado el coronel Eduardo Losas ubicándose en el edificio Capitol. Presidente de la Diputación Provincial de Madrid fue nombrado Justo Sarabia de Hazas. El cargo de Gobernador General de Madrid fue para el general Eugenio Espinosa de los Monteros, instalándose en el Paseo de la Castellana, 43. Como Jefe de Orden Público se nombró al teniente coronel Francisco Bonel Huici con sede en la calle Núñez de Balboa, 31, como jefe del Servicio Nacional de Seguridad, el coronel José Ungría Jiménez, en agosto se denominó Dirección General de Seguridad, bajo la dirección del falangista José Finat y Escrivá de Romaní.68 El mismo día 28 de marzo, muchos de los miembros de los cuerpos de seguridad y del Ejército republicano fueron detenidos, recibiendo la orden de presentarse en los diferentes campos de concentración instalados en Madrid, como los estadios de fútbol de Vallecas y Metropolitano, en la plaza de Toros de las Ventas y en algunos cuarteles 67 RUIZ, Julius: “La justicia de Franco. La represión en Madrid tras la guerra civil”, RBA, Barcelona, 2012, pp. 56-88. 68 El poder de los falangistas fue creciendo en toda España en la primera posguerra. Sus miembros fueron ocupando muchos puestos de la nueva estructura franquista como gobernadores civiles, alcaldes, jefes de barrio y casa. Esto produjo a veces enfrentamientos con militares por el control del poder. Incluso tuvieron que prohibir desfiles, el uso de uniformes falangistas en diversos sitios y la venta de insignias y emblemas ya que podrían ser utilizados por personas que no eran del partido con fines particulares. En MONTOLIÚ, Pedro: “Madrid en la posguerra. 1939-1946. Los años de la represión”, Silex, Madrid, 2005, pp. 42-47. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 60 de Campamento. También se habilitaron otros a nivel provincial como en Chamartín, Carabanchel, Tielmes, Chinchón, El Pardo, Perales de Tajuña, El Escorial, Alcalá de Henares y Aranjuez. Miles de republicanos empezaron a llenar los campos de concentración habilitados para su reclusión, recuento y posterior enjuiciamiento. Era normal en los primeros días el paso de grupos de falangistas poseedores de listados de buscados sospechosos de crímenes, participantes en hechos delictivos. En centros de Falange, en puestos de la Guardia Civil y en comisarías se acumulaban las denuncias sobre las desapariciones de personas y el nombre de los que presumiblemente las habían asesinado. En la prensa diaria madrileña se podían leer gran cantidad de avisos y citaciones para que la población fuera presentándose por posibles delitos cometidos. A muchos de los recluidos se les devolvió a sus casas, bien por la gran cantidad de personas recluidas o porque hubo fallos en la gestión de dichos campos, lo que fue aprovechado por muchos para huir. Entre los reclusos había milicianos, comisarios políticos, abogados, funcionarios, jueces, porteros, chóferes, etc. Se compraba a personal judicial para agilizar las diligencias y conseguir la libertad condicional de algunos condenados. Un ejemplo de ello fue el caso del auxiliar de justicia en el Tribunal Militar número 6 de Madrid, Pablo Cruz Gómez, que por dinero y sexo consiguió rebajar penas y obtener libertades de presos republicanos. La policía militar inició una investigación contra Pablo Cruz y descubrió cómo muchos familiares de presos habían ido a verle a su despacho y tenía una larga lista de nombres para interceder por ellos. Al final Cruz fue detenido y condenado a muerte el 13 de septiembre de 1939.69 La policía franquista detenía a los denunciados y los llevaba a las distintas comisarías madrileñas. Antonio Ortíz Mateos ha elaborado un listado de las principales comisarías de distrito, locales de Falange, cuarteles de la Guardia Civil y otros centros de detención y tortura en el Madrid de posguerra y son las siguientes: - Comisarías de Distrito: Buenavista (calle Hermosilla), Centro (calle Pontejos, 1), Chamartín de la Rosa (calle Bravo Murillo, 357), Chamberí (Paseo de la Castellana, 19), Congreso (calle Montalbán, 5), Cuatro Caminos (calle Juan de Olías, 15), Guindalera-Prosperidad (calle Cartagena, 152), Hospicio (calle San Mateo, 25), Hospital (calle Santa Isabel, 7), Latina e Inclusa (fusionadas, plaza del Cordón, 2), Palacio-Universidad (Calle San Bernardo, 62) y Vallecas (Avenida de la República, 21). - Cuarteles de la Guardia Civil: Hortaleza (calle de las Heras), Carabanchel (Paseo de Extremadura), Tetuán (calle Lino), Peñagrande (calle Joaquín Palacios), Valdeconejos (calle San Gerardo, 2), Vallecas (calle Picos de Europa), Villa de Vallecas (antigua carretera de Valencia) y Villaverde (calle Sargento Barriga). - Delegaciones de Distrito de Falange y JONS: Distrito 1 Centro (calle Flora, 1), Distrito 2 Hospicio (calle San Lorenzo, 15), Distrito 3 Chamberí (calle Eloy Gonzalo, 24), Distrito 4 Buenavista (calle Velázquez, 73), Distrito 5 Congreso (calle Fernanflor, 2), Distrito 6 Hospital (calle Valencia, 5), Distrito 7 Inclusa 69 RUIZ, Julius: “La justicia de Franco. La represión en Madrid tras la guerra civil”, RBA, Barcelona, 2012, pp. 126-127. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 61 (calle Duque de Alba, 4), Distrito 8 Latina (calle Tabernillas, 2), Distrito 9 Palacio (calle Arenal, 21), Distrito 10 Universidad (glorieta de San Bernardo, 7). - Otros centros de detención y tortura: Jefatura de Policía de la calle Jorge Juan, 5, Comisaría de Policía de la calle Almagro, 39, Comisaría de la calle Fomento, 9. Comisaría de la Policía Militar del Centro en la calle Núñez de Balboa, 31, Cuartelillo de la Plaza del Progreso, Secadero de Pieles de Fuencarral en la calle Manuel Villarta, Sección de Guerrilleros de la Policía Militar en la Carrera de San Jerónimo, Servicios de Información de Falange en la Puerta del Sol, etc.70 Los detenidos pasaban por las distintas comisarías de los distritos madrileños donde se hacían las primeras pesquisas por parte de los inspectores de guardia. Tras esas averiguaciones, se rellenaban las fichas personales donde aparecía el nombre de la comisaría, el tipo de brigada que investigaba el caso, el número del expediente, los datos de filiación, con el nombre y los dos apellidos y el historial del detenido con la fecha de detención y el motivo de la misma, todo de manera muy resumida. Si había sido detenido por actividades clandestinas de índole comunista, la causa pasaba al Sr. Juez Especial de la Masonería y Comunismo correspondiente, a cuya disposición había sido llevado el detenido por parte de la policía. En la estructura policial había Brigadas de tipo Social, Político-Social, del Servicio de Información, Censo Local, Espectáculos, Criminal (encargada de delitos de sangre), etc. También aparecen informaciones procedentes de las diferentes Comandancias de la Guardia Civil. En algunas de estas fichas se especificaban datos del lugar y fecha de nacimiento del detenido, trabajo y nombre de los padres y a continuación el nombre de otro expedientado que tenía que ver con el encausado. En esta etapa de diligencias el preso no tenía derecho a ninguna ayuda legal y no sabía cuánto tiempo permanecería detenido. De muy mal recuerdo para todos los que pasaron por allí fue la Dirección General de Seguridad que solía ser el lugar de Madrid donde iban los detenidos después de pasar por comisaría. Se les llevaba a veces directamente al edificio de la Puerta del Sol, especialmente si era por motivos políticos, con el fin de sonsacarles más información y que denunciasen a cuantos más compañeros mejor. Las declaraciones se obtenían mediante torturas denominadas eufemísticamente "hábiles técnicas de interrogación", en los inhóspitos, húmedos y lúgubres calabozos de la Dirección General de Seguridad. La Dirección General de Seguridad llegó a ser conocida como la "Belsen" por las técnicas de tortura empleadas, similares a las realizadas por la Gestapo germana. El drama humano que llegó a darse en aquel edificio es indescriptible; así lo manifiestan los cientos y cientos de declaraciones de las torturas recibidas a manos de sus verdugos. Los largos silencios que allí se dieron sólo eran apagados por los gritos y súplicas de los detenidos hasta que en muchos casos se desvanecían desmayados por las palizas recibidas por parte de sus torturadores. Luego ya sería la fortaleza física de cada uno o la posibilidad de soportar las palizas, las que llevaban a los detenidos a delatar, hablar más de la cuenta o a callar y enmudecer a pesar de las torturas sufridas.71 En la 70 Este listado aparece en el blog personal del historiador Antonio Ortíz Mateos titulado La H/historia en la memoria. http://lahistoriaenlamemoria.blogspot.com.es/ 71 Incluso se llegaron a precisar los servicios de boxeadores como los casos de Álvaro de los Santos, Mario de las Heras y Heliodoro Ruiz Arias para propinarlas en lo que denominaban irónicamente "sala de las reflexiones", el propio "Mundo Obrero” pedía en un lenguaje duro al pueblo de Madrid, la Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 62 Dirección General de Seguridad se realizaban los primeros interrogatorios y diligencias sobre el motivo de su detención, para pasar a continuación a la petición de antecedentes con la documentación que se tenía sobre el preso, ya fuera de anteriores detenciones o de la Causa General. Se realizaban tres copias de su detención, una destinada a la policía, otra al juzgado militar y otra para archivarla en el expediente del procesado. Tras esto, el encargado de seguir con el procedimiento era el Juzgado Instructor adscrito al Tribunal Militar Permanente correspondiente, pidiendo informaciones del reo ya fuera en las comisarías, a la Guardia Civil, a eclesiásticos, a las Juntas Municipales de Distrito y a las delegaciones de Falange para que les informasen de la conducta social y política de los detenidos.72 Durante los primeros meses tras la finalización de la guerra, los Consejos de Guerra se celebraban en Audiencia pública en diferentes lugares de Madrid, principalmente se utilizó el habilitado en el edificio de las Salesas y el Tribunal Especial para la Masonería y el Comunismo, en la calle del Reloj, donde fueron juzgados miles de republicanos por instancias militares (era cotidiano ver los camiones que transportaban a los presos para ser juzgados o para acabar ante pelotones de fusilamiento en las tapias de los cementerios madrileños). Los juzgados especiales que funcionaban en Madrid durante la posguerra al servicio de la represión franquista fueron en su gran mayoría militares.73 eliminación de los sicarios franquistas si se los encontraban por la calle en AHCCPCE, Prensa, 12/32 y 12/33, "Mundo Obrero” del 22 de abril de 1945. Los dos primeros fueron boxeadores que peleaban en combates de Madrid desde la década de los años 20. Heliodoro Ruiz Arias fue el fundador en 1909 de la Sección de Lucha en España, siendo campeón en su peso sin conocer la derrota. Con un número reducido de alumnos se presentaban en festivales públicos celebrados con fines benéficos en el Parque del Retiro. En 1913 hicieron varias giras por localidades cercanas como Guadalajara, El Escorial y Aranjuez. Heliodoro también era aficionado al levantamiento de peso. Con posterioridad dirigió varias entidades y organizaciones deportivas como la Real Sociedad Gimnástica Española, Agrupación Deportiva Ferroviaria, Agrupación Deportiva Municipal, Gimnasio Cívico-Militar, Círculo de la Unión Mercantil, etc. También fue uno de los responsables de las diferentes secciones deportivas del Real Madrid durante la década de los años treinta y cuarenta (boxeo, atletismo, gimnasia, lucha grecorromana, etc…), inaugurando el gimnasio del Real Madrid en 1924. Heliodoro Ruiz llegó a recibir la medalla de plata al mérito deportivo en enero de 1965. Su hijo Fernando Ruiz García fue profesor de educación física y deportes del Rey Juan Carlos de Borbón, cuando este llegó a España con diez años, en la finca Las Jarillas, Alcobendas (Madrid). Uno de los cientos de ejemplos es el dado por Gabriel Aguilera Gómez reflejando su primera incomunicación, los cerrojazos y el ruido de llaves en los rejados de otras celdas que sobresaltaban al detenido y las palizas sufridas. Calculaba que para los 106 días que estuvo en la Dirección General de Seguridad recibió más de 120 palizas hasta su posterior traslado a Alcalá de Henares. AGUILERA GOMEZ, Ángel: “La tragedia olvidada”, Editor Autor, Alicante, 1993, pp.129- 130 y DE PABLO CAMPO, Lino: “El Deporte de la lucha”, Gráficas Versal, Madrid, 1947. 72 Todo este procedimiento desde la denuncia, pasando por las detenciones y el posterior enjuiciamiento aparece de manera muy completa para el caso de Madrid en el libro de NÚÑEZ DIAZ-BALART, Mirta y ROJAS FRIEND, Antonio: “Consejo de Guerra. Los fusilamientos en el Madrid de la posguerra (1939- 1945)”, Compañía Literaria, Madrid, 1997, pp.44-45. 73 También había juzgados en las Tenencias de Alcaldía: Centro (Plaza Mayor, 3), Chamberí (Plaza de Chamberí, 4), Congreso (Lope de Rueda, 24), Hospital (calle Olmo, 4). Había otros juzgados para juzgar a jefes y oficiales, (calle del Cisne, 6), para suboficiales y clase de tropas (calle Serrano, 42, Especiales (calle General Castaños, 1), para funcionarios (Paseo de la Castellana, 13 y calle Piamonte, 2), de la Causa General (calle de la Victoria, 1), de ferroviarios (Calle Pacífico, 8), de la Policía Militar (calle Núñez de Balboa, 66), en GARCÍA MUÑOZ, Manuel: “Los fusilamientos de la Almudena. La violencia sectaria en Madrid durante la guerra civil y la posguerra”, La Esfera de los Libros, Madrid, 2012, p.47. También se abrieron otros tribunales militares en otros lugares de la provincia madrileña como Alcalá de Henares, Aranjuez, Colmenar Viejo, El Escorial, Getafe, Navalcarnero y Torrelaguna. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 63 La jurisdicción franquista había establecido que el cargo de "defensor" tenía que desempeñarlo un militar (con graduación de teniente, alférez o capitán) lo que llevaba a demostrar lo arbitrario de la justicia y la indefensión del detenido ya que el "defensor" era impuesto por el tribunal militar correspondiente, siendo la culpabilidad de los acusados incuestionable: "Con ello se transgredía otro de los axiomas jurídicos que confiere igualdad procesal a las dos partes, por lo cual, si el fiscal ha de ser con preferencia letrado, lo mismo debería requerirse del defensor. Por lo que el acusado carecía de las posibilidades de defensa mínimamente exigibles, siendo difícilmente imaginable que su defensor, al no ser jurista, conociera la ley lo suficientemente bien para darse cuenta de las infracciones procesales que se pudiesen cometer y, sobre todo, por su condición de militar, que osara denunciar en su caso, tal lesión”.74 Seguidamente se elevaban los autos al pleno correspondiente, se hacía la petición del fiscal y se procedía a la lectura de cargos del procesado para posteriormente fijar la fecha del consiguiente Consejo de Guerra pudiendo variar el tiempo que transcurría desde la instrucción del caso hasta la celebración del Consejo en un período que iba desde los pocos días (sumarios urgentes) hasta varios años. Los Consejos de Guerra podían instruirse de manera individual o colectiva, siendo generalmente encausadas más personas para dar más importancia a los procesos, además, se podía dar la circunstancia de juzgar a personas cuyos motivos de detención no fueran iguales a los de sus compañeros de sumario. Muchos procesados fueron inculpados en varios sumarios a la vez, en diferentes lugares o por acciones distintas. A veces solían unirse en uno sólo, en el que finalmente eran condenados. En un primer momento los tribunales tuvieron un carácter itinerante, (sobre todo en las poblaciones más pequeñas) pasando con posterioridad a ser permanentes, una vez la maquinaria judicial se estableció en los Tribunales Militares Territoriales respectivos. Los informes y las pesquisas policiales eran incontestables, las intervenciones del tribunal se dirigían más a resaltar los valores patrióticos, del Movimiento y la ideología del nacional-catolicismo que a dirimir las acusaciones de los arrestados.75 El Consejo estaba compuesto por un presidente (de alta graduación), tres vocales y un vocal ponente, todos ellos militares, que eran los encargados de leer las sentencias y las penas dictadas. Los presos eran avisados en las prisiones donde estaban a través de unas disposiciones enviadas desde los Juzgados indicando la fecha de cuando se iba a celebrar el juicio y una referencia en la que se indicaba que tenían que ir acompañados por fuerzas de orden público para el traslado. Este solía hacerse la noche anterior al juicio y por ello solían pasar la noche en el Palacio de las Salesas. Las sentencias del Consejo se tomaban por unanimidad o por mayoría de votos entre los miembros del mismo. El fallo de la sentencia se elevaba al auditor de guerra que era el que tenía que confirmar las sentencias. Una vez ratificada la sentencia se remitía al Capitán General de la Región que era el que finalmente la aprobaba. Contra las sentencias no se podía recurrir, aunque fuera para pedir medidas de gracia. Si la pena era la de muerte tenía que ser ratificada por el mismo Franco con el enterado. La Auditoría de Guerra paralizaba las ejecuciones máximas hasta que ese enterado no llegaba, y casi siempre estaba firmado por el asesor del jefe del Ministerio del Ejército. 74 NÚÑEZ DIAZ-BALART, Mirta y ROJAS FRIEND, Antonio: “Consejo de Guerra”,…, p.49, sacado del libro de NÚÑEZ, Mercedes: “Cárcel de Ventas”, Colección Ebro, París, 1967, p.70. 75 MORENO GÓMEZ, Francisco: "La Represión Física" en JULIÁ, Santos (coord.): “Víctimas de la Guerra Civil”, Temas de Hoy, Madrid, 1999, pp.319. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 64 Luego la oficina jurídica de Franco comunicaba al Coronel Auditor de la Región Militar la orden para los fusilamientos. En los juzgados correspondientes se hacían las listas de las personas que iban a ser fusiladas y se enviaban al Director de la Dirección General de Seguridad. Este a su vez hacía informes dirigidos a la cárcel de Porlier, donde permanecían los condenados a muerte. Si estos estaban en otras prisiones madrileñas, el director de Porlier enviaba una orden a los directores de los diferentes centros penitenciarios para que prepararan el trasladado de los condenados, normalmente el día antes de su fusilamiento, estos traslados eran conocidos como “sacas”. En Porlier se habilitó una galería de penados de muerte. Los fusilamientos solían ser de madrugada y los condenados eran llevados por la fuerza pública, Guardia Civil o policía armada en camiones hasta las tapias de los cementerios donde iban a ser fusilados. En verano solía fusilarse entre las 04.30 y 06.00 de la mañana y en invierno entre las 06.00 y 07.30 de la mañana. Sobre las 23 horas de la noche anterior los presos salían de sus celdas y eran llevados a una sala donde el juez o su ayudante les leían las sentencias a muerte. Tras esto, debían firmar la comunicación de la sentencia, muchos de ellos se negaban a hacerlo. Entonces el juez escribía que se negaban a firmar y eran los oficiales de prisiones los que firmaban como testigos de la comunicación de la sentencia. Los condenados permanecían en la sala llamada capilla, ya que iba un funcionario con el párroco de la cárcel para preguntar si querían confesarse. Los presos que lo hacían, aprovechaban para darle al cura alguna carta o nota personal para sus familiares, distintas a las cartas oficiales de despedida que entregaban a los funcionarios de prisiones y que estaban sujetas a la censura y a un modelo oficial. En esa sala estaban durante unas tres o cuatro horas.76 El juez instructor del caso era el encargado de las diligencias posteriores a la ejecución como: la certificación de defunción del jefe de sanidad militar y la ratificación de la pena de muerte. Incluso una vez los cadáveres de los fusilados eran enterrados en fosas comunes, los propios alcaldes de los pueblos donde eran enterrados, firmaban un informe remitido al juez dándose por enterados del enterramiento, como sucedió en Madrid con el alcalde de Carabanchel, también en Alcalá de Henares y Ocaña. Una vez elegido el personal judicial, se daba inicio a los Consejos. El relator o secretario judicial leía un resumen de cada procesado y las oportunas acusaciones. El fiscal hacía pocas preguntas a los acusados, sin carácter probatorio. No se desviaba del guión, sin variar las acusaciones ni las denuncias. Lo que decían la declaración policial se tomaba como cierto y verdadero, insistiendo en los rasgos ideológicos y políticos de los acusados. El fiscal utilizaba un tono agresivo y provocador con una retahíla bien aprendida de tópicos y oratoria falangista o nacional-católica. El “defensor” no era reconocido como tal por los acusados, ya que se lo imponían de manera obligatoria, no pudiéndolo elegir ellos mismos. Tampoco podían presentar testigos ni pruebas y jamás hacer apelaciones contra ninguna condena. Los interrogatorios duraban poco tiempo, y muchas veces no se realizaba a todos los acusados, sino a los principales inculpados del sumario valiéndose de las declaraciones policiales para emitir las peticiones de culpa. El fiscal solicitaba las condenas oportunas y el "defensor" leía las alegaciones que hiciera para la "indefensión" de su cliente casi siempre pidiendo la redención de la pena de muerte por una disminución de las demás de la pena. Era como un juego donde el fiscal y el abogado "defensor" practicaban sus papeles repetitivos una y otra vez. 76 GARCÍA MUÑOZ, Manuel: “Los fusilamientos de la Almudena. La violencia sectaria en Madrid durante la guerra civil y la posguerra”, La Esfera de los Libros, Madrid, 2012, pp.51-54. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 65 El proceso se terminaba con los alegatos de los acusados, normalmente denunciando que la acusación era incierta, negando los hechos, inculpando a personas exiliadas o fallecidas y declarando que el juicio era ilegal ya que no se les había dejado tener un abogado civil. Tras ello, se obligaba a los condenados a firmar y dar el visto bueno de las acusaciones y de sus declaraciones, cosa que no ocurrió siempre ya que hubo algunos detenidos que no firmaron su Consejo de Guerra. Un ejemplo de esto es el caso del dirigente comunista Agustín Zoroa Sánchez, detenido en octubre de 1946 y fusilado en junio de 1947. Antes del Consejo de Guerra realizó un escrito al capitán general de Madrid, Agustín Muñoz Grandes, pidiéndole que de acuerdo con el artículo 604 del Código Penal Ordinario y el Decreto de Ley del 18 de abril de 1947, se procediera al paso de su expediente de la jurisdicción militar a la ordinaria civil, no siendo atendida su instancia. Los supuestos hechos delictivos que se le imputaban fueron por sus actividades políticas clandestinas como dirigente comunista en Madrid, definidos, previstos y penados en los artículos 172 y 173 del Código Penal de 1944 que sancionaba a los dirigentes de esas asociaciones a penas de prisión menor que iban de seis meses y un día a seis años, una inhabilitación especial y una multa de 500 a 1.000 pesetas. Era la pena máxima que podría imponerse por un Tribunal Ordinario de Justicia Civil y no por un Consejo de Guerra militar. Al final la sentencia fue pena de muerte, en su sumario nº 138.610 donde también estaban encausadas 23 personas, de las que sólo pudieron declarar cinco que también fueron condenados a muerte y los restantes a penas que iban de treinta a seis años de cárcel. En sus últimas declaraciones expusieron que el verdadero motivo de ser juzgados era la defensa de sus ideales, en los cuáles estaba el derrocamiento de la dictadura franquista y que luchaban por esta causa justa y por la cual iban a morir.77 Viendo algunos de estos Consejos de Guerra existentes en el Archivo General e Histórico de Defensa de la Capitanía General de la Primera Región Militar de Madrid, se puede observar la minuciosidad seguida por la estructura militar judicial franquista. Un ejemplo de ello es el Consejo de Guerra seguido contra unos guerrilleros comunistas en febrero de 1945 con el número de proceso 129.185, donde se les acusaba de la muerte de dos falangistas en el local de la Subdelegación de Falange en Cuatro Caminos y de la pertenencia a un partido clandestino contrario al régimen. Es un proceso de los más exhaustivos que se han podido hacer por el impacto que tuvo el asesinato de los dos falangistas. En él aparecen las primeras diligencias de la policía, la reconstrucción del asesinato paso a paso, fotos de los asesinados y de los detenidos, un informe detallado y completo con dibujos de los cuerpos y autopsias de los mismos hechas por el Servicio de Investigación Criminal Forense. Pruebas de todo tipo, desde carnés falsos utilizados, cartas, un casquillo de bala extraído a uno de los cadáveres, propaganda comunista incautada en la imprenta clandestina que fue desarticulada, los interrogatorios e, incluso, careos entre los propios detenidos, autos de procesamiento, así como las partidas de defunción de los fusilados con el lugar y fecha de fusilamiento.78 Los sumarios suelen estar compuestos por los autos y trabajos que los jueces militares hacían para el desarrollo y preparación del juicio. Dependiendo del año en que se instruyeron, el conjunto y preparación de los procesos son diferentes. Los consejos que se instruyen a partir de 1944 en adelante son mucho más complejos, detallados y 77 AHCCPCE, Represión Franquista, Jacques sobre cárceles, Jacques 199, Caso Agustín Zoroa (Instancia de Zoroa al Tribunal Militar). 78Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, Causa nº 129.185 incoado por el asesinato de los falangistas, Martín Mora Bernalte y David Lara Martínez. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 66 amplios que los que se abrieron en la primera posguerra. La maquinaria judicial franquista iba perfeccionando su tarea represora desde el punto de vista de la administración jurídica. En los consejos aparecen las primeras denuncias, declaraciones de testigos y familiares de víctimas, petición de informes y antecedentes a autoridades locales, Falange y Guardia Civil, interrogatorios sometidos al detenido por parte de la policía y del juez instructor del caso, que también exponía y realizaba informes indagatorios. Pruebas, avales y cartas, documentación de los presos o de sus actividades políticas. Informe del fiscal y del abogado “defensor”, sentencia y tramitación con visto bueno del auditor y confirmación de la pena impuesta por el Capitán General. Si era pena de muerte se incorporaban al sumario diferentes oficios de las cárceles, traslados, vistos buenos y notificaciones de fechas, entregas y sentencias leías a los condenados. El certificado de defunción firmado por un médico militar, fichas del cementerio donde se reflejaba la fecha y lugar donde había sido enterrado y el certificado del juzgado municipal con la inscripción de la defunción en el registro. Solían ponerse al final del sumario los expedientes y traslados carcelarios del condenado, con sus datos, incidencias de su paso por los diferentes centros penitenciarios, fechas con las entradas y salidas a diligencias y juicios y cartas para pedir reducción de penas.79 La duración del juicio no sobrepasaba casi nunca las dos horas a pesar de que en algunos de ellos el número de encausados superaba el medio centenar. El tribunal se retiraba a deliberar y emitir un veredicto en sesión a puerta cerrada y se ordenaba que despejaran la sala. Las condenas podían ser de todo tipo, desde la pena de muerte hasta penas menores de cárcel. Podían ser acusados por delitos de rebelión en sus diferentes grados: incitación, auxilio o adhesión a la rebelión. Una vez probados los hechos, los jueces buscaban en el Código de Justicia Militar y en el artículo correspondiente, el tipo de delito al que correspondía y según la Ley poder juzgarlo. En el caso de Madrid y por delitos políticos (casi todos comunistas), los enjuiciamientos, en muchos casos pasados los primeros años de posguerra, fueron esperados por los detenidos en la Prisión Militar de Alcalá de Henares, también conocida como Prisión Central, dependiente del Tribunal Especial de Delitos del Comunismo. Para pasar luego a ser ejecutados en cumplimiento de la condena a muerte o a las diferentes cárceles donde se les había designado para cumplir sus condenas. La mayor parte de los condenados fueron por delitos cometidos durante la guerra civil y en menor medida por actividades ocurridas después del conflicto. El primero de los sumarios en ser incoado fue a Julián Besteiro y Rafael Sánchez Guerra, ambos detenidos el día 28 de febrero de 1939. En la Auditoria de Guerra de la Primera Región Militar de Madrid entre 1939 y 1944 se llevaron a cabo más de 130.000 expedientes judiciales para las provincias de Madrid, Ávila, Toledo y Segovia. Hasta mediados de los años cuarenta aparecen casi 308.000 sumarios, en las que podrían haber sido procesadas casi 275.000 personas. Si extrapolamos estas cifras a las Nueve Regiones Militares y a las diez Auditorias de Guerra Provisionales que se crearon, los números de encausados y procesados son increíbles y abrumadores, con la multiplicación de los juzgados militares desbordados y sobrepasados con miles y miles de denuncias, sumarios y condenas. 79 GARCÍA MUÑOZ, Manuel: “Los fusilamientos de la Almudena. La violencia sectaria en Madrid durante la guerra civil y la posguerra”, La Esfera de los Libros, Madrid, 2012, pp.71-75. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 67 Ante la escasez de personal jurídico, en abril de 1939 se dirigió una orden a todos los oficiales y cuerpo jurídico de carrera de Madrid que hubieran trabajado en tribunales militares antes de la guerra para que se presentaran ante las autoridades y pudieran reactivar su trabajo. Incluso hubo casos de personal jurídico que estuvo en el bando republicano y que había sido condenado para volver a los tribunales militares franquistas. Hubo otros casos de jueces ya retirados como el de Ricardo Monet y Taboada, coronel “Caballero Mutilado de guerra por la patria” que volvió al servicio activo primero en el Juzgado de Colmenar Viejo y luego como Juez instructor del Juzgado Militar Permanente, nº 26, situado en el Paseo del Prado, 6. La necesidad de personal jurídico formado y sus traslados era tan apremiante que perjudicó notablemente la actuación y situación de la justicia militar, sumiéndola en el caos.80 De triste e infausto recuerdo para muchos de los condenados y familiares de los fusilados antifranquistas, sobre todo los militantes del PCE, fue la actuación del coronel de Infantería "Caballero Mutilado de guerra por la patria", Enrique Eymar Fernández, que ejerció como juez militar en el Juzgado Militar Especial para los Delitos del Espionaje y Comunismo. Este juez sustituyó a otro juez militar, Jesualdo de la Iglesia Rosillo.81 Desde los talleres penitenciarios de Alcalá de Henares o desde las dependencias del nº 6 del Paseo del Prado (luego trasladado al nº 5 de la calle del Reloj y más tarde a Ocaña) custodiado por funcionarios del cuerpo de prisiones y guardado por los soldados de la guarnición local, fue el encargado de los interrogatorios y las condenas a muerte de varios miles de militantes antifranquistas durante los años que ejerció su labor en los tribunales. La figura de Eymar representa ejemplo del entramado militar franquista. Perteneció al Ejército Republicano, siendo procesado por un delito de negligencia al prestar adhesión y acatamiento al régimen rojo, el represor y juez fue juzgado por los que serían posteriormente sus "compañeros de faena".82 Incluso se llegó a crear un Juzgado Especial Militar del Coronel Eymar el 24 de enero de 1958, que junto con la Ley de Responsabilidades Políticas de 1939 y la Ley de Represión de la 80 RUIZ, Julius: “La justicia de Franco. La represión en Madrid tras la guerra civil”, RBA, Barcelona, 2012, pp.99-104. 81 Jesualdo de la Iglesia Rosillo nació en Sevilla en 1869 y murió en Madrid en 1964. Llegó a ser General de División Honorífico de Infantería en 1940. Ese mismo año fue nombrado, primer juez instructor del Juzgado Especial de Espionaje y otras actividades marxistas. Le concedieron la Cruz del Mérito del Águila Alemana, con Estrellas y Espadas otorgadas por el Reich Alemán, premiando su actitud favorable hacia el III Reich, seguramente por su trabajo en el juzgado a favor de la causa alemana y en contra de elementos antialemanes. En Noviembre de 1943 le nombraron Inspector General de los Juzgados Especiales de Espionaje en todo el territorio nacional, y fue sustituido en el anterior puesto por Enrique Eymar Fernández. Durante los siguientes años y hasta el año 1952 estuvo viajando por toda España para inspeccionar y controlar todos los Juzgados Especiales del país. El 3 de Mayo de 1952, cesó en el cargo de Inspector de Juzgados Especiales en situación de reserva, hasta su muerte el 16 de diciembre de 1964, en DEL AGUILA TORRES, Juan José: “El general Jesualdo de la Iglesia, Primer Juez Militar Instructor del Juzgado Especial de Espionaje. Un perfil biográfico para la represión” en NAVAJAS ZUBELDIA, Carlos e ITURRIAGA BARCO, Diego: “Coetánea. III Congreso Internacional de Historia de Nuestro Tiempo”, Universidad de la Rioja, 2012, pp. 197-210. 82 Enrique Eymar Fernández participó en la guerra de África siendo herido por una bala en 1924, tras esto siguió en el cuerpo del Ejército español participando en el bando republicano durante la guerra civil, por esto se le abrió un auto de procesamiento en el Archivo General e Histórico de Defensa con la causa nº 856, se le acusaba de seguir en activo en Madrid adherido y acatando órdenes al régimen rojo como 2º Jefe del Cuerpo de Inválidos y subdirector del Museo Histórico Militar. Sustituyó a Jesualdo de Iglesia Rosillo como máximo exponente del Juzgado Especial para los Delitos de Espionaje y Comunismo pasando el anterior a cargos superiores a los de Eymar dentro de la justicia franquista, ocupando su puesto hasta la llegada del Tribunal de Orden Público y muriendo a los 82 años en 1967. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 68 Masonería y el Comunismo de 1940, era una jurisdicción encargada de la represión política franquista, estando vigente hasta el 24 de enero de 1964.83 2.2. Servicios de Información franquistas. Los Servicios de Información franquistas formaban parte de la estructura militar que desarrollaron las fuerzas militares franquistas. Estaban divididos de una manera orgánica y articulada en cinco organismos a mediados de los años cuarenta (unos servicios que empezaron a organizarse con anterioridad al final del conflicto bélico). Su estructura fue cambiando a lo largo de los años, con unos aparatos de información más asentados y complejos, en comparación con los que había en la primera etapa de la dictadura. Este entramado secreto estaba dividido en: • EL PARDO. Residencia del Jefe del Estado. La propia residencia del Jefe del Estado estaba dividida en dos casas o dependencias, una militar y otra civil. La casa militar estaba dirigida por el general Agustín Muñoz Grandes que fue reemplazado por el general José Moscardó Ituarte y este a su vez por el teniente coronel Moreno. La casa civil estaba dirigida por el general Julio Muñoz Aguilar a cuyo cargo tenía una brigada de policías con la misión de proteger al jefe de Estado. • SERVICIO DE INFORMACIÓN DE FALANGE El Servicio de Información de Falange tenía su sede en la Puerta del Sol nº 2, siendo sus principales funciones la defensa del régimen y la lucha contra el comunismo. Estaba dirigido por el ex jefe del partido FET y JONS y ex secretario general del Movimiento, José Luis Arrese y Magra, a cuyo cargo estaba el que ocupaba la jefatura de este servicio de información, David Jato Miranda. Este servicio se articulaba y dividía en 49 inspectores provinciales, siendo el inspector Francisco Rodríguez "Pachín” el que dirigía los asuntos de Madrid, cuya sede estaba en la calle Abascal, 30. Sus actividades estaban representadas por unas brigadas especiales que eran sus órganos de ejecución; destacando por encima de todas las dedicadas a los temas políticos (con la Brigada Político Social). • COMISIÓN DE ESTADÍSTICA DEL ALTO ESTADO MAYOR La Comisión de Estadística del Estado Mayor estaba compuesta por dos secciones, una en el interior, que se encargaba de informar al Alto Estado Mayor del clima político en el Ejército y en la población en general, a cuyo cargo estaba el comandante Manuel 83 DEL ÁGUILA, Juan José del: “El Top. La represión de la libertad (1963-1977)”, Planeta, Barcelona, 2002, pp.385-388. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 69 Gutiérrez Mellado siendo sustituido por otro militar apellidado Ayuso. Y otra exterior que daba cuenta sobre las actividades de información y represión de los grupos republicanos fuera del país, dirigida por el coronel Ignacio Moyano Araiztegui, que se ocupaba de asuntos que concernían a Francia y teniendo como adjunto al marqués de Goicoerrota. Estaba organizado en dos servicios, los centrales que se arbitraban en Madrid y los servicios regionales cuyas líneas de actuación estaban en Barcelona, San Sebastián e Irún. • 2ª SECCIÓN y 2ª SECCIÓN BIS en el Estado Mayor del Ejército. El jefe del Estado Mayor del Ejército era el general Rafael García Valiño y Marcén, cuyo despacho estaba en el Ministerio del Ejército y a su cargo estaban la 2ª Sección y la 2ª Sección Bis. - 2ª SECCIÓN El jefe del Servicio de la 2ª Sección era el coronel Emilio Alamán Ortega cuya misión era recibir a los agregados militares extranjeros. Su adjunto era el comandante Manuel Gutiérrez Mellado que era verdaderamente el que desempeñaba el cargo de jefe del servicio una vez dejó su puesto en la Comisión de Estadística. También era asesor técnico de la delegación de Falange en lo que se refería a la información y a la investigación, asegurando así la unión del Servicio de Información del Ejército y el de Falange. Para la región de Madrid el jefe de la 2ª Sección era el teniente coronel Castillo Campillo cuyos despachos estaban en la calle Alberto Aguilera, 35. Está sección era un servicio puramente oficial cuyas funciones se establecían sobre todo para la atención diplomática con algún país extranjero. - 2ª SECCIÓN BIS. Derivaba de la 2ª Sección pero con personal y atribuciones propias. Al contrario que el Servicio de Estadística, cuyas brigadas provinciales estaban agregadas al Alto Estado Mayor en Madrid, la 2ª Sección Bis era un organismo regional dependiente del comandante general de la Región Militar correspondiente. Sus misiones eran: - Contraespionaje y seguridad militar; la vigilancia del estado del espíritu de las tropas (oficiales sobre todo) y de la población, la conservación de la moral y retención de toda influencia subversiva y la búsqueda de informes políticos. - Espionaje con el envío (destacando Francia) de agentes que se integraban en las organizaciones antifranquistas, búsqueda de alianzas con los servicios extranjeros (alemanes en primer lugar y después americanos) para el intercambio de informes y la utilización de filiales para aligerar más el trabajo desempeñado. Entre las diferentes misiones y objetivos de esta Sección aparece también la investigación a la Falange y algunos miembros de la anterior (agentes que mandaban al extranjero). También del estado de ánimo de las tropas para que no se introdujera ningún tipo de influencia política contraria al régimen, lo que demuestra hasta qué punto llegaba el control y vigilancia de las instituciones franquistas. También es sintomática la Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 70 colaboración con los servicios de espionaje extranjeros sobre todo alemanes y estadounidenses tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Su organización estaba integrada por el jefe del Servicio en la persona del teniente coronel Antonio Cores Fernández Cañete, con despacho en la calle Covarrubias, 18 y su adjunto el capitán Herreros de Tejada. También tenía un ayudante que era hermano del jefe del Servicio, el teniente de la Guardia Civil Fernando Cores. En Madrid, el jefe del Servicio era el comandante Moreno González. La importancia de este servicio radicaba en la cercanía del servicio central, que el comandante Moreno González transmitía las informaciones al coronel Cores y a la Dirección General de Seguridad. Dentro de esta 2ª Sección Bis tenía otras subdivisiones con tres secciones: una de Contraespionaje, otra del Servicio de Información sobre el territorio y otra del Servicio de Información del Interior. En general, todos los tipos de servicios de información se pueden ejemplificar con las misiones que tenían que hacer los agentes de la 2ª Sección Bis en Francia para hacerse una idea de lo que estos organismos podían llevar a cabo. Tres tipos de información era la que esos agentes daban a la 2ª Sección Bis (político, militar y sobre contactos con la población y alguna autoridad). • Información de orden político El agente franquista debería esforzarse en saber: - Cómo estaban organizados los diversos partidos políticos de los republicanos españoles en Francia, las relaciones que pudieran tener con los partidos franceses de la misma ideología, los nombres de los principales dirigentes y sobre todo el domicilio particular de cada uno. - Medios económicos de que disponían los partidos políticos y sus relaciones con los miembros de las exbrigadas internacionales. - Actividad de la policía en esos partidos. - Ayuda consentida y la efectiva concedida al Gobierno Republicano Español en el exilio por Francia y por los países simpatizantes. • Información militar Debería indicar: - El lugar exacto en donde se encontraba el Estado Mayor de las tropas republicanas, los nombres de los que formaban parte del Estado Mayor así como sus direcciones personales, ayuda financiera y material aportada por el gobierno francés. Conocer con todo detalle la relación que pudiera existir entre el Estado Mayor Republicano Español con el Estado Mayor Francés y los nombres de los oficiales franceses que estuvieran en contacto con los militares republicanos por regiones. - La composición de los grupos guerrilleros por región, la situación numérica y administrativa, los cuadros activos y de reserva, el armamento de que dispusieran y Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 71 su origen. Las maniobras militares que efectuaran y el lugar de las maniobras, la moral de los elementos incorporados, los efectivos de las armas enviadas a los guerrilleros del interior, la situación de los pasos u hombres enviados en misión a España y el lugar por donde pudiesen ser detenidos por las autoridades franquistas. • Información sobre contactos con la población y las autoridades - Grado de simpatía existente de los españoles con la población civil francesa y la ayuda financiera y material posible que pudieran adquirir. - Relación de la policía del Gobierno Republicano con la policía francesa y ayuda entre ambas. La labor efectuada por los servicios de información no eran del todo satisfactorios y fueron numerosos los fracasos. A pesar de ello, obtuvieron algunos éxitos, sobre todo en la información de tipo político y en lo relativo al estado de ánimo y simpatía de la población francesa y la ayuda a los españoles exiliados. No tanto desde un punto de vista militar y en las investigaciones sobre la formación y la composición de las guerrillas españolas. Se desarrollaba un trabajo de doble juego ya que las autoridades españolas exiliadas, partidos políticos y diferentes organismos republicanos se dedicaban a informar también de las actividades de ciertos ministerios y personal franquistas tanto militares como policiales con nombres y apellidos de torturadores y agentes "provocadores" que pasaban a Francia con el objetivo de intentar desarrollar esa labor secreta de información. Era un juego de espionaje y contraespionaje en el que las informaciones secretas de unos y otros servían para conocer la realidad de ambos Gobiernos, el franquista y el republicano en el exilio, aunque en muchas ocasiones no resultaban verídicas, pues los testimonios que mandaban unos y otros estaban muy lejos de lo que reflejaban los informes.84 El coronel José Ungría Jiménez fue el encargado del paso del espionaje militar durante la guerra a la policía política, que también tuvo una estructura militar y una organización en diferentes Brigadas. La Brigada Especial de Información estaba formada por antiguos policías del cuerpo de Inspección y Vigilancia y daría lugar a la Brigada Político Social. El paso de la policía militar a la política se dio tras la desmovilización del SIPM, pasando el personal civil a la Dirección General de Seguridad, junto con los archivos documentales de interés para la maquinaria judicial. La Dirección General de Seguridad se modificó gracias a un acuerdo de cooperación policial entre las autoridades españolas y alemanas. Desde noviembre de 1937, hubo acuerdos de colaboración entre la Gestapo y los servicios de inteligencia franquista, a solicitud del gabinete diplomático de la Jefatura del Estado de una comisión de expertos para instruir y enseñar a la policía española. Formaron un equipo dirigido por el coronel de la SS y jefe de la Oficina de Inteligencia Extranjera, Heinz Jost, formado por tres hombres que fue enviado a Valladolid en enero de 1938, donde quedó incorporado al Ministerio de Orden Público, dirigido por el general Severiano Martínez Anido. El 84 La indagación y búsqueda de los Servicios de Información secretos del régimen franquista apareció entre la documentación que tenía el Gobierno de la República en el Exilio procedente a su vez de sus servicios de contraespionaje o de algún infiltrado en las fuerzas policiales. FUNDACIÓN UNIVERSITARIA, Signatura 133-I, 20 de julio de 1946. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 72 grupo alemán ayudó a reorganizar la administración policial, la policía política y el cuerpo de la policía criminal franquista. En abril de 1938, Heinrich Himmler se puso en contacto con Martínez Anido para ampliar el acuerdo de cooperación, debido a que la Gestapo estaba interesada en la repatriación de judíos, comunistas y socialistas alemanes que combatieron en las Brigadas Internacionales y que habían sido capturados por las fuerzas franquistas y estaban en campos de concentración españoles. La idea era canjearlos por políticos republicanos apresados en territorio francés o alemán por los servicios de seguridad de ambos países. Los miembros de la Gestapo instalados en España interrogaban a los brigadistas y muchos de ellos fueron enviados a campos de concentración alemanes. En el tratado también se había pactado que Paul Winzer, agregado de la Gestapo en la embajada de Alemania en Madrid, ayudara en el programa de instrucción a la policía política franquista. El general Martínez Anido murió en diciembre de 1938 y el Ministerio de Orden Público pasó al de Gobernación con Ramón Serraño Suñer a la cabeza. Éste envió al director de la Dirección General de Seguridad, José Finat y Escrivá de Romaní, conde de Mayalde, a finales de agosto de 1940 a Berlín para visitar a Himmler y otros altos cargos de la policía y Servicios de Seguridad alemanes. Estos le propusieron intercambiar agentes de zona y enlace para arrestar a ciudadanos de sus respectivos países con inmunidad diplomática. Algunos agentes de la Dirección General de Seguridad fueron enviados a París para extraditar a varios líderes republicanos como el Presidente de la Generalitat, Luis Companys i Jover que fue detenido por la Gestapo el 29 de Agosto de 1940 (fusilado el 15 de octubre del mismo año en el castillo de Montjuic), el ministro de Trabajo durante la II República, el anarquista Juan Peiró Belis (fusilado el 21 de julio de 1942 en el campo de Paterna) y el ministro de la Gobernación durante la guerra civil, el socialista Julián Zugazagoitia Mendieta detenido el 27 de julio de 1940 (fusilado el 9 de noviembre de 1940 en las tapias del cementerio de la Almudena). El agente Pedro Urraca Rendueles era el encargado de dirigir una red de agentes secretos en Francia dedicados al espionaje. Se encargaba de garantizar que los políticos españoles fueran entregados a los agentes de la Dirección General de Seguridad y llevados hasta la frontera con España. La cooperación hispano alemana se intensificó con la visita de Himmler a España a finales de 1940, en la que se alcanzó otro acuerdo. La Gestapo abriría una oficina en la embajada de Alemania en Madrid y ellos tendrían despachos en los principales consulados alemanes en España, que actuarían con total inmunidad y libertad diplomática.85 85 PRESTON, Paul: “El holocausto español. Odio y exterminio en la guerra civil y después”, Debate, Barcelona, 2011, pp.616-669. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 73 La estructura orgánica de los Servicios de Información Franquistas: FRANCO SERVICIOS DE INFORMACIÓN DE FALANGE ALTO ESTADO MAYOR MINISTERIO DEL INTERIOR CHECA POLICÍA COMISIÓN DE ESTADÍSTICA ESTADO MAYOR DEL EJÉRCITO DIRECCIÓN GENERAL DE SEGURIDAD SEGUNDA SECCIÓN SEGUNDA SECCIÓN BIS 1ª SECCIÓN CONTRAESPIONAJE 2ª SECCIÓN SERVICIO DE INFORMACIÓN SOBRE E L TERRITORIO 3º SECCIÓN SERVICIO DE INFORMACIÓN DEL INTERIOR Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 74 2.3. Campos de concentración, cárceles y exilio. Fusilamientos, campos de concentración y cárceles saturadas, compañías de trabajo, torturas, censura y control estricto en todas las facetas de la vida, unido a la expropiación de las propiedades y bienes, la penuria y el hambre y la exclusión constituyeron los referentes de la vida de la España vencida en la que las fuerzas del orden (militares, policías, guardias civiles), los alcaldes, párrocos y falangistas constituían los pilares sobre los que se asentaba la represión y persecución de los vencidos. Todo ello para lograr el sometimiento de la sociedad en los principios del nuevo régimen. La persecución arbitraria y sistemática no acabaría en ningún ámbito de la vida cotidiana hasta finales de la década de los cincuenta. La destrucción política e ideológica de todo lo que tuviera que ver con los vencidos republicanos, la destrucción moral mediante el terror para acabar con la dignidad del represaliado. Una reconversión y reeducación total para convertirse a los principios de la Nueva España nacionalcatólica a través del canto de himnos, saludos a la romana, asistencia obligatoria a misas y demás ceremoniales y fórmulas católicas de la Cruzada. Los campos de concentración fueron el primer eslabón en la cadena represiva, miles de hombres fueron recluidos sin acusación previa ni decisiones judiciales. El mundo carcelario fue el eje de la represión franquista. La magnitud y la dimensión del internamiento representaban el plan de exclusión y supresión de la mitad de España del nuevo proyecto de Estado. No se quería integrar a los vencidos, sino reprimirlos y purificarlos.86 Los primeros lugares que se habilitaron para la gran masa de republicanos detenidos fueron los campos de concentración. Para tal uso fueron destinados edificios destartalados, campos de fútbol, plazas de toros y grandes espacios de terrenos delimitados con alambradas. Su función fue servir de puente para buscar la depuración de responsabilidades entre los detenidos y encontrar entre estos a comisarios políticos, militares de graduación y personalidades de renombre por su pasado republicano tanto político como militar. Ante la magnitud del volumen de prisioneros se decidió que fuesen los propios detenidos los que buscaran los avales correspondientes para librarse de posibles penas y borrar sus antecedentes. Dichos avales tenían que ser solicitados a personas adscritas a los nuevos poderes, tales como falangistas, párrocos y militares.87 En los más de 189 campos de concentración, de los que 104 eran estables, fueron internados miles de prisioneros de guerra con la idea de aniquilarlos política e ideológicamente y trabajar como esclavos en la reconstrucción del país. Dichos campos empezaron a abrirse en noviembre de 1936 para regular el tratamiento, categorización y codificación de los prisioneros de guerra, siendo regulados en marzo de 1937 con la Orden General de Clasificación y centralizados en la Inspección de Campos de 86 MORENO GÓMEZ, Francisco: “La victoria sangrienta. 1939-1945. Un estudio de la gran represión franquista para el Memorial Democrática de España”, Editorial Alpuerto, Madrid, 2014, pp.467-470. 87 MORENO GÓMEZ, Francisco: "La Represión Física" en JULIÁ, Santos (coord.): “Víctimas de la Guerra Civil”, Temas de Hoy, Madrid, 1999, pp.278-281. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 75 Concentración de Prisioneros. Estos campos fueron la respuesta militar de los sublevados en la guerra civil para afrontar el problema de la acumulación de prisioneros en la retaguardia y procedentes de los diferentes frentes de guerra, con una naturaleza de provisionalidad e ilegalidad. La regulación del sistema de campos fue paulatina y paralela a la de la maquinaría jurídica represiva de los sublevados. Para ello se valieron de las Comisiones de Clasificación queriendo sin conseguirlo dar una visión de legitimidad a la regularización de los campos de concentración. Uno de los objetivos principales de estos recintos fue el de utilizar a los prisioneros como mano de obra forzosa y encuadrarlos en Batallones de Trabajadores. Era una moderna forma de esclavitud y humillación para los enemigos de España que reconstruyeron la Nueva Patria, trabajaban para acabar con las huellas físicas de la guerra civil pero también inculcar a los prisioneros el sentimiento de derrota. La exclusión y la segregación general de los vencidos fue un paradigma fundacional del régimen franquista y los campos de concentración verdaderos laboratorios para someter a los vencidos mediante el hacinamiento, la depuración, el internamiento, la humillación y reevangelización de los vencidos. Los presos estaban internados durante meses o años en unos centros lamentables, con malas condiciones higiénicas, donde la alimentación escaseaba y la que había era de mala calidad. Debían rendir tributo con su trabajo, sangre y sufrimiento a la verdadera España. Más de 300.000 prisioneros y presos políticos estuvieron durante la guerra en aquellos campos y más de 200.000 los que lo hicieron en la posguerra para terminar como mano de obra esclava en trabajos forzosos. Esos esclavos eran necesarios para la reconstrucción industrial y económica del país (construcción de carreteras, puentes, reedificación de pueblos, etc.).88 Uno de los campos de concentración más famosos fue el campo de los Almendros situado a las afueras de Alicante. Este campo llegó a albergar más de 40.000 republicanos entre civiles y militares que no pudieron salir del país. Lo prepararon los italianos de la División Littorio para albergar la ingente masa de personas que se habían agolpado en la zona. El 6 de abril dicho campo quedó desmantelado. Unos 15.000 presos fueron llevados a la plaza de toros de Alicante, al centro Reformatorio de Adultos y a los castillos de Santa Bárbara y San Fernando. La gran mayoría fueron a parar al campo de concentración de Albatera. Este campo fue construido por los republicanos en el sudoeste de la provincia alicantina, con una capacidad máxima para dos mil personas y en tiempos de la II República no pasó nunca de 1.040 presos. Allí llegaron a estar hacinadas más de 30.000 personas. Fueron muy numerosos los muertos por enfermedades, suicidios, asesinados al intentar escapar y otros muchos fueron trasladados por los falangistas a sus pueblos de origen donde serían fusilados. Las primeras semanas casi no había comida, empezó a llover y la gente dormía en el suelo embarrado. Muchos presos enfermaron con fiebres altas, malaria, tifus y disentería. Fueron obligados a cantar los himnos de los vencedores dos veces al día y les hacían ponerse de pie durante más de cuatro horas seguidas mientras eran insultados.89 88 En Madrid y su provincia existieron una serie de campos de concentración: antiguo campo de fútbol del Rayo Vallecano, Estadio Metropolitano, Carabanchel, Cuartel de la Montaña, Cuartel Guzmán el Bueno, el Pardo, Pinar de Chamartín de la Rosa, Plaza de Toros de las Ventas, Perales de Tajuña, Chinchón, El Escorial, Torrelodones, Aranjuez, Tielmes, Leganés, Alcalá de Henares y Depósito de prisioneros Grupo Escolar Miguel de Unamuno. Todos los campos a excepción del último estuvieron abiertos hasta 1939 y este último hasta 1942. Hubo algunos campos de concentración como el de Miranda del Ebro que duraron hasta 1947. RODRIGO, Javier: “Cautivos. Campos de concentración en la España franquista, 1936-1947”, Crítica, Barcelona, 2005. 89 PRESTON, Paul: “El holocausto español. Odio y exterminio en la guerra civil y después”, Debate, Barcelona, 2011, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 76 A lo largo del verano de 1939 los campos de concentración fueron siendo sustituidos por cárceles habilitadas en lugares tales como escuelas, iglesias, hospitales, cines y teatros, ya que las prisiones utilizadas con anterioridad estaban repletas; el estado de todos estos edificios dejaba mucho que desear. La elevada mortandad fue generalizada en todas las prisiones españolas. Con la privación de la libertad lo que se perseguía era la degradación total de la persona, un sometimiento del reo para que fuese incapaz de organizarse políticamente. Esto no se consiguió en su totalidad ya que hubo gente que siguió luchando y organizándose dentro de las cárceles, con huelgas para protestar por su situación y para acabar con las torturas a las que eran sometidos, intentos de fuga, etc. Desde los inicios de la guerra civil, las cárceles estuvieron desbordadas, intentado dar la falsa sensación de normalidad por parte de los golpistas. La situación de miles de hombres y mujeres era cruel y difícil, estigmatizados por su paso por los centros penitenciarios como delincuentes políticos, teniendo que hacer frente a una imagen de criminalización y deformación como perdedores de la guerra. Los golpistas habilitaron más prisiones provisionales y trasladaron de unas zonas a otras a miles de detenidos. El Sistema de Redención de Penas fue creado por el jesuita José Agustín Pérez del Pulgar, verdadero artífice intelectual del sistema penitenciario franquista y la única persona dentro de aquella maquinaria represiva que mencionó abiertamente la presencia de presos políticos. La Redención de Penas fue aceptada como la doctrina y la política penitenciaria en la Nueva España. El progresivo traspaso de las cárceles y campos de concentración militares a las prisiones centralizadas supuso el principal motor de la estructura penitenciaría nacional-católica. El Sistema de Redención de Penas sustituyó a un auténtico reglamento de prisiones rigiendo y tutelando las normas de cada centro penitenciario. Su misión fundamental fue legitimar y legalizar el castigo en la posguerra y otorgar unos referentes a la justicia y a las prisiones franquistas. El propio Patronato de Redención de Penas dirigió todo lo relacionado con el trabajo de los prisioneros como mano de obra esclava y barata. Tanto poder y control tenían que incluso se amplió a toda la familia del preso. Si este tenía mal comportamiento o cometía un delito era sancionado o perdía todos los beneficios, ayudas y rebajas de condena que hubiera acumulado hasta la fecha. La etapa penitenciaria de posguerra se asentó en un modelo de disciplina militar y en unas bases conservadoras y católicas tradicionalistas. La legitimación del castigo y torturas, incluida la pena de muerte, estaba rodeada de la defensa y conservación de los principios y valores salidos de la guerra civil, reeducación, militarización, nacionalcatolicismo y tradicionalismo. El problema creció cuando la población carcelaria empezó a multiplicarse a mediados de 1941, ya que a los presos de guerra se les unieron los detenidos por delitos políticos de posguerra. La deshumanización en el trato de los funcionarios de prisiones (muchos de ellos excombatientes) no desapareció con el paso de los años y las condenas a penas de muerte no disminuyeron en los primeros años de posguerra El Código de Justicia Miliar y la Ley de Enjuiciamiento Militar fueron los principales instrumentos utilizados para la aplicación de un sistema de excepción, que no tardando mucho se sistematizaría, mediante la regularización y normalización de toda la maquinaria judicial franquista. Las cárceles siguieron durante años saturadas, incapaces de garantizar la subsistencia y sustento de la población reclusa. Máximo Cuervo Radigales el que fuera consejero del Consejo Supremo de Justicia Militar y Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 77 luego Director General de Prisiones, en mayo de 1940 escribió una carta a Franco en la que le avisaba del número excesivo de presos en las cárceles españolas. La situación empeoraba sostenida por la falta de un cuerpo jurídico competente y experto para hacer frente a la gran cantidad de trabajo acumulado en la política. Esa situación había obligado a reclutar a muchos abogados y juristas sin experiencia, sin conciencia profesional ni especialización militar, teniendo la necesidad imperante de terminar la liquidación iniciada con el golpe de Estado y la Cruzada. El trabajo de Máximo Cuervo fue fundamental para el establecimiento de las instituciones carcelarias franquistas.90 En noviembre de 1940, el general Máximo Cuervo escribía “la restauración del orden jurídico perturbado” para referirse a la revolución llevada a cabo en los aparatos judicial y penitenciario tras la guerra civil por los vencidos, formando parte de un orden moral nacional-católico.91 La libertad vigilada fue otro de los mecanismos de represión, censura y presión social utilizada por el franquismo en la posguerra. Las autoridades emitían informes sobre la conducta moral, ideológica, política y social de los que habían estado presos o habían sido investigados por su pasado. Se valían de los informes emitidos por miembros de Falange, alcaldes, guardias civiles, párrocos y personas de derechas. La exigencia de avales, garantías y certificados conllevó a una corrupción generalizada y a un mercado negro de documentación parecido al que hubo con el de los alimentos. Los antecedentes penales, la ficha de inhabilitación profesional, las multas y sanciones, la inscripción en el registro de penados y rebeldes, las depuraciones, las incautaciones de bienes, etc., hicieron que volver la vida anterior a la guerra civil fuera imposible. Cualquier persona que quisiera viajar, abrir un negocio o solicitar un carné de conducir debía tener el permiso de una autoridad local o gubernativa y eso supondría o daría lugar a una nueva investigación.92 Los edificios no estaban preparados para el desbordamiento de tantos miles de presos republicanos encarcelados. Los traslados de una prisión a otra eran constantes. El prisionero estaba estigmatizado y desacreditado política, social y humanamente. Se les hacía ver que cualquier tipo de mal comportamiento, intentos de fuga o intento de oposición y resistencia serían castigados. Aun así los presos se organizaron colectivamente para protestar contra las malas condiciones de vida que tenían. Hicieron plantes, publicaban periódicos y propaganda clandestina y daban clases de diversas asignaturas y alfabetización. Esto ayudó a algunos a mantener un espíritu combativo y de lucha contra la política represiva y espiritual del régimen dictatorial. En las cárceles se caracterizaban por sus condiciones pésimas por la falta de higiene, hacinamiento, mala y escasa alimentación, enfermedades como tuberculosis, epidemias y avitaminosis, lo que provocaba numerosas muertes entre los reos. Las cárceles eran los "ejes represivos del régimen".93 90 Máximo Cuervo explicaba cómo debían de ser las cárceles franquistas “En nuestros organismos penitenciarios debe presidir la disciplina de un cuartel, la seriedad de un banco y la caridad de un convento”. GÓMEZ BRAVO, Gutmaro: “La formación del Sistema Penitenciario franquista (1936- 1950)”, Catarata, Madrid, 2007, pp. 11-133. 91 HERNANDEZ HOLGADO, Fernando: “Mujeres encarceladas. La prisión de Ventas: de la República al franquismo, 1931-1941”, Marcial Pons, 2003, Madrid, p.183. 92 GÓMEZ BRAVO, Gutmaro: “Venganza tras la victoria: la política represiva del franquismo (1939- 1948)”, en VIÑAS, Ángel (ed.): “En el combate por la historia. La República, la guerra civil, el franquismo”, Pasado&Presente, Barcelona, 2012, pp. 584-591. 93 Hay diversas fuentes que hacen referencia a la situación infrahumana por las que atravesaron los encarcelados y de las cárceles donde estaban presos. Aparece reflejado los hechos y manifiestos de los Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 78 En Madrid capital hubo veintiuna cárceles (seis de mujeres y quince de hombres) habilitadas para ingresar a los miles de republicanos y republicanas que por orden judicial fueron enviados a los edificios, colegios y conventos habilitados como prisiones franquistas. - Cárceles de mujeres: Prisión de Quiñones era la antigua cárcel de mujeres de Madrid durante el período republicano y fue cerrada para construir la Cárcel Modelo de Ventas. El franquismo la abrió como clínica psiquiátrica penitenciaria de mujeres y estaba situada en la calle Quiñones, 2. Prisión de Claudio Coello estaba habilitada en el convento de Santo Domingo, calle Claudio Coello, 112, albergó a unas 1.000 presas. Prisión Maternal de San Isidro destinada a mujeres embarazadas o con niños lactantes situada en la Carrera de San Isidro, 5 y fue inaugurada el 17 de Septiembre de 1940. Prisión Maternal en el Instituto-Escuela dedicado a mujeres de la prisión de Ventas que tenían niños y estaba situada en los Altos del Hipódromo. Prisión Central de madres lactantes de Ventas habilitada en 1945 en el ala sudoeste de la cárcel de Ventas, en la calle Marqués de Mondejar, 16-22. y la Prisión de Ventas inaugurada en 1933 como Cárcel Modelo de Mujeres, situada en la calle Marqués de Mondejar, 16-18, llegando a tener casi 12.000 mujeres prisioneras. - Cárceles de hombres: Prisión de Porlier oficialmente era la Prisión Provincial de Hombres, número 1. Estaba situada en la calle General Díaz Porlier, 58, siendo cárcel desde Agosto de 1936 y devuelto como colegio Calasancio a los Escolapios en 1944, tuvo unos 4.000 prisioneros. Prisión de Atocha estaba situada en la Ronda de Atocha, en el Colegio de los Salesianos, con 2.000 presos. Prisión de Cisne estaba situada en el Paseo del Cisne, 2, actualmente Paseo de Eduardo Dato y ocupaba el Colegio de las Damas Negras, siendo durante la guerra cárcel y hospital del Servicio de Inteligencia Militar republicano. Prisión de Barco situada en la calle Barco, 24, en un edificio que había ocupado los estudios de Discos Columbia. Prisión de Comendadoras ocupaba en Convento de las Comendadoras en la Plaza de las Comendadoras, teniendo a 1.000 presos. Prisión de Conde de Toreno situada en la Plaza de Conde de Toreno, 2 y llevaron a los presos que pertenecieron al SIM, a la policía y unidades guerrilleras republicanas, contabilizando unos 700 prisioneros. Prisión del Duque de Sexto ubicada en el convento de los franciscanos en la calle Duque de Sexto, 5 y 7, albergó a unos 800 presos. Prisión de Príncipe de Asturias situada en el antiguo reformatorio Príncipe de Asturias, en la finca de Vista Alegre de Carabanchel. Prisión de San Antón habilitada en el antiguo colegio de San Antón en la manzana entre la calles Farmacia, Santa Brigida y Hortaleza, tuvo unos 2.000 presos. Prisión de San Lorenzo situada en un antiguo colegio religioso de la calle San Lorenzo. Prisión de Santa Engracia habilitada en el colegio Divina Pastora, calle de Santa Engracia, 134, llegó a tener unos 1.000 presos. Prisión de Santa Rita situada en el antiguo reformatorio de Santa Rita, en la calle Eugenia de Montijo, 53, de Carabanchel, transformado en Prisión Central de que vivieron aquella odisea de los encarcelamientos en una serie de libros como los de LEIVA, José: “En nombre de Dios, de España y de Franco. Memorias de un condenado a muerte”, Unión Socialista Libertaria, Buenos Aires, 1948, p.137; SÁNCHEZ GUERRA, Rafael: “Mis prisiones”, Claridad, Buenos Aires, 1946; DOÑA, Juana: “Desde la noche y la niebla (mujeres en las cárceles franquistas)”, De la Torre, Madrid, 1978; CUEVAS, Tomasa: “Mujeres en las cárceles franquistas”, Casa de Campo, Madrid, 1984; SAN JOSÉ, Diego: “De cárcel en cárcel”, Ediciós do Castro, A Coruña, 1988 y DE GUZMÁN, Eduardo: “Nosotros los asesinos”, G. Del Toro Editor, Madrid, 1976. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 79 Trabajadores, siendo utilizados sus presos como mano de obra en la construcción de la nueva Prisión Provincial, albergando a 4.000 presos. Prisión de Torrijos habilitado en un antiguo convento de monjas en la calle Torrijos, actual Conde de Peñalver, 53, teniendo unos 3.000 presos. Prisión de Yeserías estaba entre las calles Juan de Vera, del Plomo y Batalla de Belchite, donde estuvieron entre 3.000 y 5.000 prisioneros y Prisión Provincial de Carabanchel empezaron sus obras en abril de 1940, siendo inaugurada el 22 de Junio de 1944 por el ministro de Justicia Eduardo Aunós con una capacidad para 2.000 presos, siendo construida por más de mil presos de otras cárceles.94 La represión franquista no fue menor con las mujeres, odiadas y vilipendiadas por su trabajo y esfuerzo en tiempos de guerra. El ideal de mujer difundido por la nueva España falangista y de ideología nacional-católica, consideraba que su espacio vital era la reclusión en el hogar y la sumisión en su papel de esposas y madres. Algo a lo que la mujer republicana se negó, Por este motivo, las mujeres fueron víctimas una presión social, política e ideológica, específica, además de la compartida por sus compañeros varones. La sección femenina de Falange contribuyó a la expansión y desarrollo de ese ideal de mujer, alentado y apoyado desde todos los sectores eclesiásticos. Las “rojas” como así fueron calificadas, sufrieron la estigmatización social grande, siendo víctimas de actos de deshonra y humillación como la toma de aceite de ricino y el famoso corte de pelo al cero, para que la gente conociera públicamente su papel de “roja” o familiar de republicano, una especie de sanción y escarmiento que se generalizó y desarrolló como si fuera una ceremonia social, en la que las protagonistas eran ellas, acusadas y represaliadas por sus verdugos falangistas. Las mujeres sufrieron las mismas palizas, abusos y torturas que los hombres, en las diferentes cárceles y centros de reclusión a las que fueron confinadas. La represión ejercida contra las presas políticas se extendió a las diferentes cárceles con población reclusa femenina. Las condiciones vitales de las presas eran bastante malas por el trato recibido por parte de sus guardianas y por las pésimas situaciones de habitabilidad y confinamiento a las que eran sometidas. Escasa y mala alimentación, nulas condiciones higiénicas y sanitarias y una humillación y desprecio constante hacia la mujer, como ser humano, marginada y apartada socialmente. No tuvieron un trato diferente con las detenidas y encarceladas que estaban embarazadas, que soportaron la crueldad y brutalidad de las funcionarias de prisiones y sus vigilantes. En el interior de las cárceles la resistencia fue importante, creándose unos comités de unidad formados por representantes de todos los partidos políticos, que protestaban contra las malas condiciones de las prisiones, desde la falta de higiene, el trato represivo contra las presas políticas y la escasa alimentación. Se mantenía la organización y estructuración política para mantener viva la unidad de lucha y de acción contra el franquismo, aunque fuera en el interior de las prisiones. Lo importante era el grupo y la familia, como denominaban al núcleo de presas de cada celda. El espíritu de militancia 94 Cárceles de Madrid, blog personal del historiador Antonio Ortíz Mateos titulado La H/historia en la memoria. http://lahistoriaenlamemoria.blogspot.com.es/ y MORENO GÓMEZ, Francisco: “La victoria sangrienta. 1939-1945. Un estudio de la gran represión franquista para el Memorial Democrática de España”, Editorial Alpuerto, Madrid, 2014, p.477 y el número de prisioneros en las cárceles madrileñas en AHCCPCE, Represión Franquista, Procesos, Caja 45, Carpeta 45/7. La referencia aparece en un escrito sobre una Convención de Solidaridad del pueblo español celebrada en México en 1943 titulada "España Bajo el Terror Franquista". Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 80 y resistencia seguía vivo, por mucho que las mujeres estuvieran privadas de libertad. Les ayudó a formar su propia identidad personal, ante la mala experiencia vivida. Las presas no se sintieron vencidas, la salvación era no perder su espíritu combativo y militante, haciéndoles frente con la organización. Seguían teniendo vida política, con la lectura de propaganda clandestina que les llegaba del exterior y con clases de formación ideológica y cultural. El fin de todas ellas era el mismo, su ansiada libertad y que se restablecieran los valores democráticos de la República, para conseguir el final de la dictadura. En la Prisión Central de Alcalá de Henares, las llamadas galerías de celdas eran los lugares donde se encontraban los castigados y los condenados a muerte y que junto con las demás galerías eran conocidas con el apelativo de "dormitorio". Se calculaba en unas 100 a 140 su número (en un primer momento de posguerra la situación de hacinamiento era elevadísima en todas las cárceles franquistas, no obstante y aunque el elevado número de presos seguía existiendo, no fue igual que en los tres primeros años de posguerra). El primer dormitorio era conocido como Destinos, el segundo, la Enfermería, el séptimo, la Escuela, que estuvo cerrada durante mucho tiempo. Los "dormitorios" eran naves rectangulares muy mal ventiladas, con techos bajos y paredes enyesadas, donde reinaba insalubridad (los chinches y las ratas eran compañeras diarias de los presos) y estaban muy mal acondicionadas. En el interior de esos habitáculos no había bañeras y las duchas eran insuficientes, los lavabos escasos y muchas estaban inutilizados por falta de agua. Al carecer los internos de camas suficientes, dormían en el suelo sobre petates de crin vegetal. En un gran patio central rectangular se hacía la vida el día a día de los presos. Entre estos se nombraba un cabo por dormitorio y un secretario que tenían de diferentes funciones como repartir el pan y formar a los presos para su recuento cuando iban a misa o al comedor. En cada dormitorio había un wáter sin aislamiento para 150 personas. No había agua y se nombraban a cinco presos para la limpieza del "dormitorio", para fregar cada día tenían que subir el agua con gavetas de rancho hasta su piso. Los penados vestían unos uniformes con gorros de algodón mal confeccionados, la ropa interior era escasa y para el calzado gastaban unas alpargatas que duraban poco por su mala calidad. Al preso, una vez entraba en la cárcel, se le cortaba el pelo al cero y estaba veinte días incomunicado (ocurría casi siempre con los presos políticos y no así con los preventivos). El ejercicio físico consistía en una hora de paseo sin hablar y sin fumar mientras caminaban. La alimentación era muy mala y la que había en el economato, muy cara; los problemas sanitarios eran de todo tipo: astenias, cefalalgias, problemas musculares y cerebrales, úlceras de estómago, colitis y gastroenteritis debido al agua no potable, que producían en el reo pérdidas de peso de hasta quince kilos. Hubo casos que demostraban la dureza y la crueldad con la que se empleaban las autoridades ya que algunos presos políticos en espera de ser juzgados que sufrieron síntomas de apendicitis y vieron denegado por el juez Enrique Eymar su traslado al hospital para ser operados. Una enfermería que estaba sin desinfectar y sin sábanas contaba con sesenta camas, viéndose los enfermos obligados a pernoctar en sus respectivas galerías. No faltaban aspirinas y bicarbonato sódico, pero escaseaba el alcohol, el agua oxigenada y la tintura de yodo, el algodón y las vendas, no había gasas esterilizadas ni ampollas o pomadas de penicilina (llegadas a España después de la Segunda Guerra Mundial) ni inyecciones de opio ni ampollas de estrofantina. Los centinelas daban gritos en alto cada Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 81 cuarto de hora por motivos de seguridad y de control de los encarcelados y ante cualquier movimiento, reflejo o sombra sospechosa que divisasen, sobre todo por las ventanas, disparaban. No se podía leer la prensa española, tan sólo el periódico del Patronato de Penados, "Redención”95. No había libros en la cárcel, sólo un diccionario y libros religiosos sobre asuntos familiares y de salud. Sólo se podía hablar en el locutorio con familiares de línea directa (padres, hermanos y mujer) una vez cada 15 días, pero si se suscribían a "Redención”, eran destinados a servicios de cocina, oficinas, enfermería, lavadero o almacenes y podían hablar dos veces más al mes. El correo era muy escaso, recibiéndose una tarjeta o carta por semana, sólo dirigidas a parientes de línea directa también, para enviar una carta extra, debían hacer una solicitud al director y que diera su visto bueno. Incluso las familias debían pagar 1,25 pesetas por comunicarse con los presos durante tres minutos y abonar la misma cantidad por el paquete de comida, ropa o libros que mandaban a sus familiares encarcelados.96 La Prisión Provincial de Carabanchel albergó a los presos de las cárceles de Porlier, Torrijos y Santa Rita debido al hacinamiento que padecían los prisioneros. De los tres patios que Carabanchel tenía habilitados, el de la izquierda era donde salían los aislados en el período de entrada, de unos diez días, pudiendo hacerlo sólo una o dos horas al día. Las celdas eran compartidas tanto por presos políticos como comunes, entre estos abundaban desde atracadores, falsificadores, carteristas, homosexuales hasta los llamados vagos de quincena siendo el número de esos presos unos 1.200 en el verano de 1945. El patio central era el más grande y en el que permanecían más tiempo, ya que estaban desde la mañana después del recuento y de la diana, hasta cuando se retiraban por la noche. El tercer patio era el de los comunes, se dividía a su vez en dos galerías de planta baja donde se albergaron los talleres-reformatorios, una vez la cárcel se terminó de construir. En ese patio de la derecha llamado de preventivos, estaban los presos que estaban todavía sin juzgar y los llamados de quincena – presos que sólo pasaban ese tiempo en las dependencias penitenciarias-. En las dos galerías de la planta baja no había agua y sólo contaban con cuatro retretes.97 Diego San José, preso de la cárcel de las Salesas, cerca de Embajadores en Madrid, nos ha dejado testimonio de cómo era su situación en la cárcel antes de ser juzgado en Consejo de Guerra en los primeros meses tras el fin de la guerra: "…Darnos a conocer unos a otros y ver a través de las ventanas de las galerías altas y de un sótano sombrío y húmedo el antihigiénico hacinamiento de los cuerpos. Los del piso alto, menos mal porque podían disfrutar del aire y de las caricias del sol, pero los que de aquel antro, ni una cosa ni otra. Aquello era una cloaca, en toda la extensión de la palabra. (…) Y, a bofetadas y vergajazos, fue acomodando al "rebaño”. Sobre esta "comodidad”, como estábamos en tres filas, los pies de unos chocaban con los de los otros y suponía una habilidad de verdaderos equilibristas al pasar por la noche a los evacuatorios, ya que había que hacer los dos viajes de ida y vuelta por encima de los durmientes”.98 95 El periódico “Redención” fue creado por un jesuita, Pérez del Pulgar en donde se manifestaban a favor de una posible rehabilitación del preso y de las reducciones de las condenas por los trabajos realizados. 96 AHCCPCE, Represión Franquista, Jacques sobre cárceles, Jacques 3, Cárcel de Alcalá de Henares. Y en Cárceles, Caja 39, carpeta 3/3. 97 AHCCPCE, Represión Franquista, Jacques sobre cárceles, Jacques 8, Sobre la Prisión Provincial de Carabanchel en el verano de 1945. 98 SAN JOSE, Diego: "De cárcel en cárcel”, Ediciones do Castro, A Coruña, 1988, pp.39-40. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 82 Lo mismo sucedió con el periodista Eduardo de Guzmán que tras ser detenido y habiendo sufrido palizas en las cárceles, fue condenado a muerte (luego conmutada en 1941), pasando por las prisiones de Yeserías y Santa Rita. Describió su experiencia personal en las dos cárceles: "El cuarto de las duchas es relativamente pequeño. Como apenas cesan de correr un minuto y son muchos los que entran y salen de ellas (unos 5000), el suelo está encharcado. No hay otro sitio en que dejar la ropa que llevamos puesta y la tiramos en el suelo para correr a las duchas. Soy de los primeros del grupo en meterme bajo una de ellas. Hace cuatro meses que no me ducho, baño ni casi me lavo la cara y las manos. Estoy lleno de piojos y comido por la sarna… Los que dormimos en los lavabos somos los últimos en acostarnos. Aun tumbándonos debajo de las pilas de los lavabos, pegados a los urinarios y los retretes no hay sitio para todos y hemos de tendernos materialmente unos encima de otros. Si en la sala disponen de una anchura de treinta y cinco centímetros por metro y medio de largo, aquí no tocamos a más de veinticinco. Ni siquiera tumbados de lado cabemos, pese a que ninguno dispone de mucha ropa y algunos carecen hasta manta en que tumbarse… Toda nuestra alimentación se reduce a un poco de malta sin azúcar como desayuno; un cazo de agua cocida con minúsculas porciones de boniato y una raspa de corbina a mediodía y una cena parecida al atardecer con la única diferencia de que falta hasta la raspa. La ración de pan -un pan moreno con más salvado de centeno que harina de trigo- se reduce a ciento cincuenta gramos por jornada… Son escasas las probabilidades de curación de cualquiera dada la falta de alimentación e higiene de la prisión. Pero para no perder hasta la más remota esperanza, los enfermos han de poner las medicinas. Como en la cárcel no hay farmacia, depósito de medicamentos ni nada parecido, han de comprarlas sus familiares en la calle y mandárselas en los paquetes. A veces se pierde tanto tiempo en conseguirlos, que cuando llegan los medicamentos el enfermo ya no los necesita”.99 El panorama en las cárceles de mujeres en Madrid fue idéntico. La cárcel de Ventas constaba de tres plantas, dividida la prisión por una galería central que separaba el ala derecha e izquierda. Cada planta tenía tres galerías de celdas, de una dimensión de tres metros cuadrados, que albergaban a cinco personas cada una por término medio. Había dos duchas y ocho lavabos por cada galería, pero el agua procedía de la parte de abajo ya que no había ni en las duchas ni en los lavabos; los cubos y las latas de agua tenían que dejarse dentro de las celdas, por imposibilidad de hacerlo en el pasillo, lo que originaba todavía más humedad en el interior. En la parte baja estaban los sótanos que eran grandes salas rectangulares, llenas de las basuras procedentes de las celdas. No había colchones ni mantas, los lavaderos tenían dos pilas de dos metros y se lavaban por días. La primera comida de la mañana era a las ocho y consistía en un cazo pequeño que contenía una especie de malta (en los primeros años después de la conclusión de la guerra civil, solamente había una comida diaria). A las once y media, otro cazo con una especie de potaje y a veces habas y harina y otras, garbanzos con semilla, algarrobas y muy pocas veces patatas y verduras, todas en estado de descomposición. Se repetía la escena a las siete de la tarde, con una ración de pan de 200 gramos por persona. El número de calorías por persona era mínimo para poder conservar una salud medianamente estable. Había un economato en la prisión donde se adquirían artículos alimenticios y de mercería, pero con un recargo del 20% sobre el precio normal de la calle. En la cocina no se podía calentar la comida y allí mismo hacían un café pésimo 99 DE GUZMÁN, Eduardo: “Nosotros, los asesinos”, G. Del Toro Editor, Madrid, 1976, pp.175-195. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 83 que se cobraba a una peseta el octavo de litro. El aspecto sanitario era deficiente, a pesar del aumento de la plantilla de médicos especialistas con salas nuevas en la enfermería.100 Juana Doña y Tomasa Cuevas nos han dejado sus testimonios de las dramáticas vivencias de la cárcel de Ventas, según la primera de ellas: "Se dividió la cárcel en tres categorías: Peligrosas, Inadaptadas y Recuperables. Para las primeras se creó una galería especial con una disciplina tan rigurosa que controlaba hasta el respirar de las reclusas que habían sido calificadas de "peligrosas”. (...) La galería de "peligrosas” no tenía más que dos horas de paseo; las visitas y correspondencia pasaban por la criba más meticulosa; la separación del resto de la reclusión era rigurosa”.101 El Estado franquista no sólo se contentó con tener a los presos encarcelados, sino que quisieron sacarles partido económicamente, al ser utilizados como mano de obra barata en diferentes formas de trabajos forzados, como los batallones disciplinarios de trabajadores, en trabajos para las regiones devastadas o en los talleres penitenciarios. Todos ellos para reducir la pena por la labor desempeñada. Los "amiguismos" y los favores que se debían entre los diferentes poderes surgidos con la dictadura hicieron que aquellos reos fueran utilizados entre las diferentes empresas e industrias para reducir la mano de obra y así conseguir beneficios. Los Batallones de Trabajadores se pusieron en marcha en enero de 1939, contabilizándose unos 119, con casi 88.000 prisioneros republicanos obligados a trabajar e ingresar si querían conseguir la libertad (en 1940 llegaron a ser más de 100.000). Lo primero era pasar por unas Comisiones de Clasificación, en las que la estructura represiva de los sublevados estableció cuatro grupos: A) Adictos o no hostiles al Movimiento. B) Desafectos con responsabilidad. C) Desafectos con responsabilidad “militar o políticamente” y D) sospechosos tildados de criminales. Iban pasando de los campos de prisioneros o de concentración a los batallones de trabajadores. El régimen utilizó la mano de obra barata o gratuita como elemento de represión ideológica y física, utilizando la sumisión, la humillación, el castigo e incluso la muerte como medio represor en una estructura militarizada y jerarquizada. Luego los Batallones se llamaron Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores, que no sólo integraron a los prisioneros de guerra recluidos en los campos de concentración sino también a los conocidos como desafectos y a los llamados al servicio militar franquista. Los Destacamentos Penales fueron otra modalidad de trabajo que estuvo gestionado por el Patronato de Redención de Penas. Los prisioneros con condenas inferiores a doce años eran concedidos a empresas públicas, privadas y eclesiásticas estando en régimen de semi-libertad, aunque la obligación era de hacer noche en la cárcel. A principios de la década de los años cuarenta había unos 70 Destacamentos Penales con más de 5.000 prisioneros que trabajaban en obras sobre todo en el Centro y Norte del país. Las labores en Regiones Devastadas fueron otro tipo de trabajo controlado por el Patronato de Redención de Penas cuyos trabajadores tenían condena a penas menores o podían trabajar a petición propia para la reconstrucción de zonas y pueblos que fueron 100 AHCCPCE, Represión Franquista, Cárceles, Caja 39, Carpeta 3.3/2. También aparece en AHCCPCE, Prensa, 37/17 en una hoja editada por la Unión de Intelectuales Libres "Demócrito” con fecha de junio de 1945, nº 24, Madrid, año II, p.4. 101 DOÑA, Juana: “Desde la noche y la niebla (mujeres en las cárceles franquistas)”, Novela- Testimonio, Madrid, Segunda Edición, 1993. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 84 devastadas por la guerra. También trabajaron en las fortificaciones militares, en infraestructuras ferroviarias y portuarias, en las minas y fábricas estatales.102 Grandes constructoras como Banús y Construcciones ABC y otras muchas empresas privadas se favorecieron con el trabajo de miles de republicanos. En el Valle de los Caídos, realizado por las empresas San Román y Banús, se empleó a más de 20.000 presos políticos en la construcción de la basílica a lo largo de casi veinte años. En toda esta maquinaria franquista, los benefactores eran muchos a costa de los represaliados, que con su trabajo, esfuerzo y muerte, hicieron que muchos bolsillos se llenaran en abundancia. La vinculación de la represión con los ideales "reeducadores" del nacional-catolicismo, hizo que fuera visto positivamente. “El sistema de explotación llegó a funcionar con tal grado de perfección que los presos levantaban edificios –sus propias cárceles, entre otros- con cemento que fabricaban los propios presos en las factorías de Portland Iberia (Toledo) y Asland (Córdoba), cuya carpintería y mobiliario construían los presos en talleres como los de Alcalá de Henares. Vestían uniformes confeccionados por reclusas de Ventas, en Madrid, o de Amorebieta, en Guipúzcoa, y comían con cubiertos fabricados en el taller de Metalisteria de El Dueso, en Cantabria. Si enfermaban y tenían suerte, los trasladaban a hospitales penitenciarios atendidos por médicos y enfermeros reclusos, y eran tratados con fármacos fabricados en el laboratorio de la cárcel de Yeserías (Madrid). Sus hijos, si podían estudiar, lo hacían en pupitres y ante crucifijos fabricados en Alcalá. La expropiación del salario de los presos y el ahorro que el régimen de Franco le supuso no tener que construir cárceles y mantener las que tenía gracias al trabajo de los reclusos en los llamados destinos generó un formidable beneficio que aún está por cuantificar”.103 La represión fue más allá de los muros de las cárceles. En el ámbito laboral la depuración castigó a todos aquellos que no acreditaron su temprana adhesión al bando nacionalista. Desde el punto de vista social, la exclusión, la marginación o la estigmatización también marcaron una profunda frontera entre los vencedores y los vencidos. En todo ello cumplió un papel destacado la Ley de Responsabilidades Políticas de 9 de febrero de 1939. De las sanciones impuestas por esta ley destacaban las restricciones a la actividad, las que limitaban la libertad de residencia y las económicas. Dicha Ley venía a sustituir y ampliar la acción de las Comisiones Provinciales de Incautación de Bienes que funcionaban desde febrero de 1937. Dependiente de la Presidencia de Gobierno, con vértice en el Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas, se estableció una red de tribunales regionales con juzgados instructores a nivel provincial y juzgados civiles de responsabilidades políticas adscritos a los tribunales regionales.104 Los vencidos sufrieron un pillaje y una rapiña generalizada, ya que se expoliaban sus pertenencias y bienes. Cualquier propiedad podía ser arrebatada: fincas, casas, dinero, joyas y animales. La represión llegó hasta la Administración Pública con la depuración de miles de funcionarios. Tras la guerra tuvieron que rellenar una serie de formularios para ver cuál 102 MORENO GÓMEZ, Francisco: “La victoria sangrienta. 1939-1945. Un estudio de la gran represión franquista para el Memorial Democrática de España”, Editorial Alpuerto, Madrid, 2014, pp.519-532. 103 LAFUENTE, Isaías: “Esclavos cara al sol” en “El País”, Sección Domingo, p.11, 28 de mayo de 2002. 104 LANERO TABOAS, Mónica: "Una milicia de la justicia. La política judicial del franquismo (1936- 1945)”, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1996, pp.330-331. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 85 había sido su implicación y actuación en el conflicto, pidiendo que se denunciara a sus compañeros que hubieran tenido responsabilidades en la zona republicana. Las Comisiones Depuradoras se formaron por categorías, grupos y ramas de trabajo, actuando el cuerpo de mayor rango como juzgado instructor. Se valían de una serie de informes de buena conducta política político social, un pliego de cargos que hacía la comisión y otro de descargos del propio interesado que podía aportar avales y garantías de buena conducta, para terminar con la propuesta de la posible sanción y la sanción impuesta. Las depuraciones más numerosas se dieron la enseñanza, maestros, profesores de bachillerato y universidad e investigadores que fueron depurados y muchos se tuvieron que marchar a otros países, dejando el sistema educativo y científico español muy castigado ante la falta de profesionales con la preparación y valía de los que se exiliaron.105 Una de las prácticas más utilizadas en la represión ejercida por el régimen franquista fueron las torturas y palizas por parte, no sólo de policías o guardias civiles, sino también de falangistas, personas anónimas y párrocos. Todos ellos llevaban a cabo aquellas sistemáticas torturas para intentar sonsacar información, con el fin de que se produjeran delaciones o chivatazos sobre las acciones de las organizaciones clandestinas y de sus compañeros de lucha. El ir a ser interrogado, significaba ser víctima de continuas palizas y apaleamientos con unos medios y unas formas diferentes pero que siempre se producían de manera brutal y bárbara. El agotamiento físico y psíquico de algunos de los represaliados les condujo a querer finalizar sus vidas, a través del suicidio, para acabar con los sufrimientos vividos. El nuevo régimen dictatorial intentó ocultar esas acciones brutales de cara a la opinión internacional para no ser tachado de sistema represor y autoritario (no se consiguió porque muchas noticias sobre fusilamientos, ley de fugas y torturas llegaron a manos de la opinión pública internacional). Un ejemplo de ello fue que a partir de 1943 empezaron a remitirse circulares a prisiones para que cesaran de manera generalizada las palizas, pero sin grandes resultados, ya que los que llevaban a cabo la represión, continuaron haciéndolas.106 Francisco Moreno distingue tres tipos de tortura diferente utilizada por los represores franquistas: la tortura de choque o vengativa de las iras y furias reprimidas durante la guerra, la de los odios personales y venganza de las víctimas de derechas. Luego estaba la tortura judicial que tenía que ver con la instrucción de un consejo de guerra. Las brutales palizas se hacían muchas veces delante del juez instructor. Los acusados al regresar a sus celdas lo hacían irreconocibles y sus compañeros intentaban curar las heridas con agua de sal y vinagre en el caso de que fuera posible. En dichas torturas participaban falangistas, derechistas locales, guardias municipales y civiles. Por último estaba la tortura policial que los miembros de la policía practicaban en las comisarías de ciudades más grandes. Aparte de utilizar los mismos mecanismos que la anterior, también utilizaban técnicas más refinadas como artilugios de tortura y corrientes eléctricas. Moreno habla de una posible cuarta forma de tortura que fue la del mantenimiento del terror que aplicaba la Guardia Civil en el mundo rural con bofetadas, puñetazos, vergajazos y otras técnicas para hacerles hablar. Este tipo de torturas represivas marcó a los presos y condenados. No descansaban pensando que el día vivido 105 OTERO CARVAJAL, Luis Enrique (coord.): “La destrucción de la ciencia en España. Depuración universitaria en el franquismo”, Editorial Complutense, 2006, Madrid. 106 MORENO GOMEZ, Francisco: "La Represión Física" en JULIA, Santos (coord.): "Víctimas de la guerra civil”, p.303. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 86 sería el último, quedando marcado y dañado psicológicamente para siempre. Un terror que se extendía al preso, a su familia y a la sociedad, y que pretendía tener paralizada a una parte de los españoles por si había una posible reacción de oposición: “El franquismo fue un río de sangre para los muertos y un río de lágrimas para los vivos. Si alguna vez disminuía la sangre, crecían las lágrimas”.107 En Madrid hubo dos maneras oficiales de ejecución, el fusilamiento y a garrote vil. Esta última manera estuvo reservada para personas que cometieron crímenes calificados como crueles o miembros destacados del PCE. La sentencia era cumplida por verdugos en lugares habilitados en la cárcel para ello (entre 1939 y 1945 fueron unas 150 personas las ejecutadas a garrote vil). Por norma general se solía ejecutar a las cuatro de la madrugada para posteriormente ser llevado el cuerpo al cementerio de la Almudena. Aquí recibía sepultura, tras haber sido comprobada su muerte por un oficial médico, que escribía en el parte del fallecimiento muerto por constricción mecánica. Los fusilamientos en Madrid pasaron del cementerio de la Almudena a las instalaciones militares de Campamento, siendo posteriormente enterrados en el cementerio de Carabanchel. La mayoría de los fusilados hasta el año 1944, fueron por delitos de la guerra civil. Los posteriores se debieron por pertenencia a organizaciones y partidos políticos antifranquistas, en su mayoría comunistas, por delitos de atraco a mano armada y por actos de bandidaje y terrorismo como pertenecer al maquis o colocar artefactos explosivos. En el Cementerio de la Almudena se fusilaba en la tapia exterior orientada al sur. Parece ser que eran fusilados en grupos de cinco a diez, escuchándose los tiros de gracia tras la descarga. Las personas que formaban parte del piquete de ejecución eran: el médico militar que certificaba las muertes, el cura de la cárcel, empleados municipales del cementerio, algún oficial del juzgado militar y los empleados de la funeraria que recogían los cadáveres para llevarlos en coches fúnebres al depósito del cementerio, dejándolos el plazo legal establecido para enterrarlos. Era en ese momento cuando algunos familiares con la ayuda de los empleados municipales pudieron ver a sus familiares brevemente. Hubo casos de algunos familiares que quisieron enterrar a sus seres queridos en nichos de su propiedad y obtuvieron la autorización del auditor militar, pero con la condición de que el entierro se produjera en la más estricta intimidad. Las autoridades de los cementerios avisaban a las familias a los diez años del fusilamiento para que se hicieran cargo de los restos. Como muchos familiares se cambiaron de domicilio y otros no se enteraron, los restos pasaron a un osario, donde con los años fueron trasladados al cementerio de Carabanchel y en un horno crematorio, reducidos a cenizas.108 Tuve la oportunidad de participar hace más de doce años en el intento de recuperar los restos óseos del guerrillero asturiano Cristino García Granda a petición de la familia del guerrillero. Mi vía crucis personal empezó en el Tanatorio Sur de Madrid donde fui a consultar la propiedad del columbario donde está enterrado el guerrillero asturiano junto a dos camaradas suyos, Alfredo Ibias Pereira y Francisco Esteban Carranque. La idea de la familia desde Asturias era poder recuperar los huesos para llevarlos de regreso al lugar donde había nacido Cristino, incinerarlos o darles sepultura. En el tanatorio pude comprobar que el columbario estaba a nombre del hermano de Alfredo Ibias, Antonio, al que pude localizar y entrevistarlo. Me dijo que los restos que había 107 MORENO GÓMEZ, Francisco: “La victoria sangrienta. 1939-1945. Un estudio de la gran represión franquista para el Memorial Democrática de España”, Editorial Alpuerto, Madrid, 2014, pp.246-359. 108 GARCÍA MUÑOZ, Manuel: “Los fusilamientos de la Almudena. La violencia sectaria en Madrid durante la guerra civil y la posguerra”, La Esfera de los Libros, Madrid, 2012, pp.61-69. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 87 dentro del columbario no sabía a quienes pertenecían porque junto con la madre de Francisco Esteban Carranque, decidieron poner el nombre de los tres por ser los más destacados del grupo de fusilados, sin saber qué huesos pertenecían a su hermano o a Cristino. Lo único que se les permitió ver fue el momento en que metieron algunos huesos en una urna y ésta dentro del nicho. Fue el director del cementerio quien le dejó poner el nombre de Cristino para que se recordara. Sin obtener más ayuda e información, acudí a los Servicios Centrales del Cementerio de Carabanchel donde están enterrados y me remitieron al Tanatorio de la M30 para hablar con uno de los encargados de la Empresa Madrileña de los Servicios Funerarios. La cuestión era saber cuál era el procedimiento para trasladar los huesos desde Madrid a Asturias. La reacción de la persona consultada fue de asombro y estupor primeramente y luego de indiferencia y hasta cierto enfado, tras insistir en la pregunta. Sus respuestas fueron cortas y rápidas, indicando que lo primero que había que hacer era pedir a un juez el levantamiento de los restos, un estudio de ADN al Instituto Anatómico Forense y finalmente y tras un largo y costoso proceso separar unos restos óseos de otros con la autorización pertinente del juez, siendo muy complicado que esto ocurriese. Al final el intento de recuperar los restos se quedó en eso, en un intento fracasado y sin iniciar dichos trámites. El fusilamiento de Cristino García Granda el 21 de febrero de 1946, tuvo una repercusión internacional. Su detención y posterior juicio fueron seguidos muy de cerca por varios países. Este guerrillero, reconocido como héroe en la resistencia francesa contra el nazismo alemán, fue objeto de una extensa campaña internacional para evitar su fusilamiento, motivando incluso, una vez asesinado, el cierre de la frontera entre España y Francia. Cuando estaba en prisión, pudo pasar al cónsul francés que le visitaba unos escritos dirigidos a un amigo suyo, en ellos relataba las palizas que sufrió a manos de sus "verdugos asesinos" como él mismo los llamó: "Me tuvieron dos días en aquel calabozo del Ministerio de la Guerra, luego me tuvieron más de tres semanas torturándome, sacándome las uñas de los dedos de las manos por eso yo no te puedo escribir bien aunque las heridas de estas torturas ya están curadas, pero por ello sufro unos extraños dolores que me impiden escribir con cierta soltura. A parte de haberme arrancado las uñas de los dedos de las dos manos, me han puesto una plancha al rojo vivo en la espalda y cuatro días después me volvieron a poner otra plancha en el pecho. Estos verdugos son unos asesinos a sueldo, estas torturas me han dejado hecho una birria, no sé cómo explicarlas, pero voy hacer todo lo posible por contar todo como ocurrió. Me pusieron una plancha en cada planta de los pies al rojo vivo, me sacaban de la celda esposado, con las manos atrás y me ponían unos grilletes en los pies. De ropa sólo me dejaban puestos los calzoncillos y los pantalones, así al llegar a la celda de torturas me quitaban las esposas de las manos, me sentaban en un sillón de peluquero y me pasaban un cinto por la cintura que me impedía todo movimiento. Con una ganzúa, me daban pinchazos por las plantas de los pies, así que no podía mantenerme ni de pie ni acostado, solamente podía estar sentado en esa posición, estando así durante más de un mes. Cuando se cansaron de torturarme y al ver que de todo cuanto querían que cantara no han conseguido nada -ellos querían que yo diera nombres de varios camaradas-, me llevaron a la prisión”.109 Los problemas en la cuantificación de encarcelados, represaliados, víctimas, exiliados son grandes y difieren de unos autores a otros. Los nuevos tipos de 109 AHCCPCE, Represión Franquista, Procesos, Caja 44, Carpeta 26. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 88 documentación descubren que los datos que hasta ahora se manejaban quedan obsoletos y muy por debajo del número real con los registros civiles, actas de defunción, partes de enterramiento, fichas policiales y consejos de guerra. Esto demuestra que el recuento y la estimación de ese tipo de víctimas son muy elevados en contraste con lo que las fuentes oficiales proporcionaban. La represión practicada fue desmesurada, desmedida, arbitraria y cruel y el número de muertos se va multiplicando a medida que salen nuevos estudios de carácter local y provincial. Hay autores que hablan que la represión de posguerra en España produjo entre 50.000 y 80.000 muertes. Que entre presos, prisioneros de guerra y detenidos superaron el millón de personas. (500.000 los encarcelados, 90.000 en Batallones de Trabajadores, 47.000 en Batallones Disciplinarios de Soldados de Trabajadores, etc…). Los presos para noviembre de 1940, según el Breve Resumen de la obra del Ministerio de Justicia por la pacificación espiritual de España, fechado en 1946, eran de 280.000 internados de los cuáles 17.800 eran mujeres. El problema de esa cifra es que no contabilizaron los presos de los Batallones de Trabajadores ni en los Disciplinarios de Soldados Trabajadores. De igual manera que no cuentan los prisioneros que pudiera haber en otras dependencias que no fueran las prisiones propiamente dichas, como conventos, castillos y comisarías de policía. Los fusilamientos eran continuos; según el periodista A.V. Philips, sólo en Madrid había de 200 a 250 por día y para 1940, las sentencias de muerte en la capital eran de mil diarias. Para Hugh Thomas, el número de muertos por represalias y por desnutrición en la guerra fue de 200.000. Gabriel Jackson calcula la misma cifra, pero sólo de prisioneros rojos muertos por ejecución o enfermedades de 1939 a 1943.110 Los datos de los que se dispone hasta ahora estiman el número de fusilamientos de republicanos, en la guerra y en posguerra, de unos 72.000 en 24 provincias, por lo que podemos suponer que esa cifra se eleva mucho en el conjunto del territorio español.111 Para el caso concreto de Madrid está el estudio de Núñez Balart y Rojas Friend quienes contabilizan los fusilamientos, sólo en el Cementerio del Este, entre 1939 y principios de 1944, en 2.663. Se podrían cuantificar las muertes en Madrid en un número muy superior a lo largo del período que comprende 1939 a 1950, cuando la represión franquista fue más brutal. En Aranjuez fueron fusiladas 373 personas, en Alcalá de Henares 273 y en San Lorenzo del Escorial 78. El exilio fue otra de las condenas para los vencidos tras la guerra civil. Al finalizar la guerra, la odisea vivida por miles de personas que huyeron de España fue dramática, no solamente entre los soldados republicanos desmoralizados por la derrota, sino por familias enteras destrozadas, separadas y con la única obsesión de encontrar sitios más seguros donde vivir por temor a las represalias. Todos los medios de locomoción imaginables fueron utilizados para este propósito, ya que el temor de culpabilidad estaba presente en cada uno de ellos hasta que se demostrara su participación o no en hechos que los franquistas señalarían como contrarios a los vencedores. 110 VILAR, Sergio: “La historia del antifranquismo, 1939-1975”, Plaza y Janés, Barcelona, 1984, pp. 38- 39. 111 MORENO GÓMEZ, Francisco: "Las cifras. Estado de la cuestión" en JULIÁ, Santos (coord.): “Víctimas de la guerra civil”, p.410. Otras fuentes hablan de unos 40.000 muertos republicanos en la posguerra, a los que habría que añadir los más de 90.000 eliminados durante el conflicto bélico, siendo sólo un 10% del total de las víctimas considerados como autores de delito de sangre en SERRANO, Secundino: “Maquis. Historia de la guerrilla antifranquista”, Temas de Hoy, Madrid, 2001, p.73. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 89 La desesperación, el miedo, el hambre, el cansancio y la incertidumbre fueron realidades que sufrieron los españoles que se vieron en la necesidad exiliarse. Destacan los miles de soldados republicanos cuyo estado era deplorable, con un deterioro físico y una desmoralización completa. Se desplazaron ya desde el verano de 1937 y durante todo 1938, pero la gran masa humana de refugiados que pasaron a Francia atravesando los Pirineos se dio en los primeros meses de 1939 con unas condiciones climáticas extremas; nieve, lluvia y un viento terrible, que penetraba en unos cuerpos enfermos y heridos, escasamente vestidos con unos capotes y unas mantas echadas por encima de sus hombros y con unas botas en su mayoría destrozadas tras largas marchas de cientos de kilómetros. En la frontera les esperaban los gendarmes franceses en unos barracones improvisados, gritando sus famosos "allez, allez, les hommes par ici, les femmes avec les enfants par là”, para que se dieran prisa en ser registrados, depositaran las armas y posteriormente se separaran las mujeres de los hombres ante la desesperación de las familias. Las mujeres, niños, ancianos y enfermos fueron llevados después de pasar cierto tiempo, a centros de acogida donde las condiciones y el trato también fueron malos, si bien no tanto como las condiciones encontradas por los milicianos que fueron conducidos en dirección a los campos de concentración, tales como las playas de Saint Cyprien y Argelès-sur-Mer (sólo aquí llegaron a concentrarse unos 180.000 españoles) o a Arles-sur-Tech, Latour-Carol, Vernet, Septfonds, Agde, Le Vernet, Gurs, Barcarès, Bram, el fuerte de Mont-Louis o de Colliure.112 Esa Francia republicana y democrática, que no había querido ayudar en el conflicto bélico y ahora seguía sin hacerlo, ofreció un trato vejatorio y vergonzoso a los republicanos españoles, internándolos entre alambradas guarnecidos por los gendarmes y por spahis senegaleses. En un estado penoso, con nulos medios de higiene, pasando frío, humillaciones y hambre, la situación vivida fue caótica. Muchos de estos españoles posteriormente desempeñaron un papel muy importante en la resistencia francesa contra la Alemania nazi. Este trato pretendía en parte disuadir a los españoles a que volvieran a España, con el falso llamamiento de Franco de que no les pasaría nada a aquellos que no hubieran tenido delitos de sangre. Hubo casos de exiliados que se presentaron ante las autoridades y luego fueron fusilados; incluso se enviaron policías franquistas a campos franceses para alentar el regreso a España, con la falsa promesa de que no tendrían represalias por parte del nuevo Estado franquista. Las condiciones de los españoles que estuvieron hacinados en las playas de Argelès y Saint Cyprien fueron duras, sin más cobijo que las alambradas, guarecidos algunos con sus propios capotes o mantas y sufriendo la humedad de la brisa marina. Se habilitaron letrinas de madera pero insuficientes ante la gran multitud, ello conducía a unas malas condiciones higiénicas a las que había que unir la sarna, la disentería y los piojos. En los campos de concentración, se volvió a vivir la división y el enfrentamiento entre los comunistas y el resto de los republicanos. Aquellos tenían una mayor y más completa organización y cohesión en los campos de concentración que las demás fuerzas republicanas, con puestos importantes en su poder que repercutían directamente en los propios internados, como la cocina, la enfermería o la correspondencia. No olvidaron la formación política de sus camaradas y la organización de pequeñas células 112 DREYFUS-ARMAND, Geneviève: “El exilio de los republicanos españoles en Francia”, Crítica, Barcelona, 2000 y MARTIN CASAS, Julio y CARVAJAL URQUIJO, Pedro: “El exilio español (1936- 1978)”, Planeta, Barcelona, 2002. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 90 dentro de los campos, de los que saldrían los mejores combatientes de la posterior guerrilla que lucharon tanto en la resistencia francesa como en el interior de España.113 Otros campos de concentración donde estuvieron los republicanos españoles fueron los campos nazis de Mauthausen, Buchenwald y Dachau, a los que habían sido deportados desde los campos y tierras francesas. Se calculan en unos 7.000 los muertos -sólo en Mauthausen murieron 4.613- o los campos del Norte de África como Djelfa, Boghari, Hadjerat-M`guil, Morand, Boghar, Suzzoni, de cuya dureza también dieron cuenta miles de españoles. Los franceses también aprovecharon a los españoles que se quedaron y no regresaron como mano de obra; en el caso francés en las Compañías de Trabajo (CTE) y en los Batallones de Marcha o la Legión Extranjera. Los comunistas rechazaron su ingreso en dichas compañías ya que las consideraban una total explotación como mano de obra. Esos trabajos de carácter militar con el pretexto de la defensa nacional francesa, eran para acondicionar campos militares, fabricar armamento, construir fortificaciones y otros trabajos de sectores industriales y agrícolas. Como suele ocurrir siempre en la cuantificación numérica, se manejan cifras diversas. Según Miguel Ángel Sanz, el número de españoles alistados a estos Batallones fue de 5.000 en los Batallones de Marcha, otros 2.000 en la Legión, 12.000 españoles en las Compañías de Trabajo de la línea Maginot, 30.000 en la zona situada al norte del Loira y 8000 al sur del Loira, fuera del área de operaciones de los ejércitos.114 Lo mismo se puede decir del número total de exiliados españoles, ya que habría que separar el número total de refugiados nada más terminar la guerra y los que en los primeros meses van regresaron a España. Javier Rubio daba las siguientes cifras totales de refugiados, en las diferentes fases que estableció de la emigración española, desde el inicio de la guerra: En la campaña de Guipúzcoa 15.000 Evacuación del Norte en 1937 160.000 Evacuación del Alto Aragón en 1938 24.000 Éxodo desde Cataluña 470.000 Fugitivos de la zona Centro-Sur en 1939 15.000 115 113 ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.19-20. 114 ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, p.22. Siguiendo unas cifras del SERE para el primer trimestre de 1940 los españoles incorporados a las compañías de trabajadores era de 70.000, contratados en Industria y en Agricultura unos 40.000 y en regimientos de marcha unos 7.000 en RUBIO, Javier: “La emigración de la guerra civil de 1936-1939”, Editorial San Martín, 1977, Tomo 2, p.392. 115 RUBIO, Javier: “La emigración de la guerra civil de 1936-1939”, Editorial San Martín, 1977, Tomo 1, p. 106. Pero el propio autor en una posterior comunicación da la cifra de 125.000 exiliados para la campaña del Norte, "Los españoles en Francia, hacia Francia y desde Francia" en “Exils et migration, Italiens et Espagnols en France, 1938-1946”, p. 39, aparece ésta información en DREYFUS-ARMAND, Geneviève: “El exilio de los republicanos españoles en Francia”, Crítica, Barcelona, 2000, p.358. Calculando que el total de exiliados españoles con carácter permanente era de 160.000 tras las repatriaciones iniciales y las que se producen entre 1940 y 1944 de unas 20.000 personas. REFUGIADOS ESPAÑOLES DESDE EL INICIO DE LA GUERRA CIVIL Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 91 Se calculaba en unos 500.000 el número total de exiliados. Genevieve Dreyfus- Armand se acercaba también a esa cifra, mientras Salvador de Madariaga los cuantifica en unos 440.000 y Rubio García Mina en unos 470.000. El cálculo, según el censo de Refugiados Políticos de la Delegación de México, en Francia, y que había tomado los datos del Ministerio del Interior Francés, sumaba 527.832, los españoles exiliados en julio de 1939. Tuñón de Lara estima unos 450.000 para marzo de 1939 y unos 250.000 en septiembre, contando los que habían regresado a España. De los casi 250.000 refugiados que retornaron, casi un 50% eran soldados que no estaban comprometidos de una manera muy destacada, desde un punto de vista militar y político.116 No sólo fue Francia el lugar de destino de los exiliados españoles, pues otros miles de personas fueron a países como México, Chile, Cuba, Colombia, la URSS y al norte de África (aproximadamente unos 12.000). En el caso de América, se seleccionó mucho a los españoles aceptados, ya que no todo el mundo estaba “capacitado”, según ellos, por lo que preferían sobre todo a intelectuales, maestros, abogados, médicos, veterinarios, ingenieros y peritos, periodistas, economistas, etc., en vez de otra mano de obra menos cualificada. El número total de exiliados fue de unos 22.000 hasta 1948. Los viajes los hicieron en barcos cuyos nombres fueron recordados y se hicieron famosos entre los españoles que embarcaron con destino a América, tales como los que fueron a México. El "Ipamema” (con un millar de refugiados y que llegó a primeros de julio de 1939), "Mexique” (con el número más elevado, 2.000 exiliados que llegaron a primeros de agosto) y el "Sinaia”, en el que salieron para México 1.599 exiliados el 25 de mayo de 1939. El "Winnipeg” llegó en septiembre de 1939 a Chile con unos 2.200 refugiados en su gran mayoría comunistas y socialistas. El número de refugiados con destino a la URSS fue menor (unos 4.000 en los primeros meses y para finales de 1939 y principios de 1940 unos 2.000 más procedentes de Francia y el norte de África), todos ellos comunistas formados política y militarmente en territorio soviético, con posterioridad.117 Un caso dramático fue el "exilio de los niños de la guerra”. Niños que por temor a que sus vidas corrieran peligro y que se pudieran quedar huérfanos, fueron enviados a otros países en pleno conflicto a través de diferentes operaciones de salvamento, contabilizándose el número total en 37.487, de los que 20.266 llegaron a repatriarse. La situación al llegar a España fue dramática ya que había casos en que se encontraron con sus padres muertos, pasando a orfanatos. Los demás niños permanecieron en los diferentes países de acogida, tales como Francia (el mayor número de acogidos), la Unión Soviética, Bélgica, Reino Unido, México, Suiza. La mayor parte de esos niños procedían del norte de España: vascos, asturianos, santanderinos, seguidos de catalanes y madrileños.118 116 VILAR, Sergio: “La historia del antifranquismo, 1939-1975”, Plaza y Janés, Barcelona, 1984, p.41. El Ministerio de Asuntos Exteriores francés hablaba para el 1 de marzo de 1939 de 450.000 refugiados y el 9 de marzo un informe que llega a la Cámara de Diputados francesa data en 440.000 refugiados, 210.000 civiles, 220.000 milicianos y 10.000 heridos en DREYFUS-ARMAND, Geneviève: “El exilio de los republicanos españoles en Francia”, Crítica, Barcelona, 2000, p.53. 117 RUBIO, Javier: “La emigración de la guerra civil de 1936-1939”, Editorial San Martín, 1977, Tomo 1, p.202. 118 MORENO GÓMEZ, Francisco: "La Represión Física" en JULIÁ, Santos (coord.): “Víctimas de la guerra civil”, pp.286-287. Las cifras son de los estudios de ALTED VIGIL, Alicia: “El exilio español de la guerra civil: los niños de la guerra”, Ministerio de Cultura-Fundación Largo Caballero, Madrid, 1995 y PONS PRADES, Eduardo: “Las guerras de los niños republicanos”, Compañía Literaria, Madrid, 1997. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 92 Hubo dos organismos encargados de la ayuda a los emigrantes españoles. Por un lado, el Servicio de Emigración de Republicanos Españoles (SERE) creado en marzo de 1939 por el Gobierno de Negrín y que estuvo dirigido por Pablo de Azcárate, ex embajador español en Londres. La labor desempeñada por este organismo fue importante para la emigración española sobre todo hacia Latinoamérica. Estableció un sistema de selección de ayudas con la concesión de subvenciones o con la aprobación de solicitudes de emigración. Se daba prioridad a la formación socio-profesional y a la condición política por encima de cualquier otra cosa, razón por la que se dieron más ayudas a aquellos que tuvieron relevancia en la administración republicana y no tanto a los miles de refugiados internados en los campos franceses. Desde un punto de vista político, la mayor parte (un 55% del total de exiliados) de los que fueron eran comunistas, socialistas y militantes de la UGT, seguidos por los anarquistas, que representaban un 22%, los republicanos y de los partidos catalanistas con un 20% de los que emigraron a Latinoamérica.119 Con posterioridad y cuando se prohibieron todas las organizaciones y asociaciones comunistas en territorio francés, tras la firma del pacto germano-soviético, el SERE fue disuelto. En contraposición a este organismo y gracias sobre todo al trabajo de Indalecio Prieto, surgió en julio de 1939 la Junta de Auxilio a los Refugiados Españoles (JARE) presidida por Nicolás D´Olwer e Indalecio Prieto como vicepresidente. Se constituyó aprovechando el tesoro del Gobierno Republicano que fue enviado a México en el yate "Vita” (seguía constante la división entre comunistas y las demás fuerzas republicanas con la creación de ambas instituciones de ayuda al exilio español, estando ausentes de la JARE, tanto el PCE como el PNV). A la hora de elegir los exiliados que formarían parte de la JARE, se produjeron unas elecciones partidistas. Su principal problema fue que las ayudas proporcionadas a los republicanos empezaron a darse tarde, justo en el momento en que habían pasado las mayores penalidades vividas por los refugiados, es decir, en los primeros meses después de final de la guerra civil. El franquismo quiso emular los experimentos nazis con los detenidos, sin llegar a utilizar las técnicas perversas y criminales de los alemanes, Franco sólo hizo un esbozo de grotesco experimento, con la teoría del gen rojo, que incluso se llegó a considerar como contagioso. El gran artífice de ese despropósito fue el comandante médico Antonio Vallejo Nájera, jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares. Franco autorizó al doctor Vallejo Nájera la creación de un Gabinete de Investigaciones Psicológicas cuya finalidad principal fue la de investigar las raíces psicofísicas del marxismo. Hizo un estudio con 297 brigadistas internacionales que estaban presos en Burgos y con 50 mujeres presas en la cárcel de Málaga. Del estudio “demostró” la inferioridad mental de los marxistas y su peligrosidad, no siendo capaces para criar sus hijos. En palabras del propio Vallejo Nájera “Si militan en el marxismo de preferencia psicópatas antisociales, como es nuestra idea, la segregación de estos sujetos desde la infancia, podría liberar a la sociedad de plaga tan terrible. (…) La inferioridad mental de los partidarios de la igualdad social y política o desafectos. La perversidad de los regímenes democráticos favorecedores del resentimiento que provoca a los fracasados sociales con políticas públicas, a diferencia de lo que sucede con los regímenes aristocráticos donde sólo triunfan los mejores. (…) Recuérdese para comprender la activísima participación del sexo femenino en la revolución marxista su característica 119 RUBIO, Javier: “La emigración de la guerra civil de 1936-1939”, Editorial San Martín, 1977, Tomo 1, pp.135-137. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 93 debilidad del equilibrio mental, la menor resistencia a las influencias ambientales, la inseguridad del control sobre la personalidad”.120 También se ha demostrado que el franquismo utilizó los manicomios para reprimir y curar a republicanos de algunas supuestas locuras y enfermedades psicológicas. Sin la utilización de una política del terror, unos mecanismos represivos y con el uso de una extrema violencia no se pueden pensar en una duración tan prolongada de la dictadura. El miedo, el rencor, el odio, la venganza y el conformismo fueron sentimientos que la represión franquista extendió y provocó entre los republicanos y sus familiares. Las consecuencias y los resultados psicológicos de la represión hoy en día no se han superado, ya que por parte de las instituciones y los organismos artífices de la transición, no se hizo nada por restaurar el recuerdo de las víctimas sin poder dejar salir los sentimientos reprimidos durante tantos años. 120 VINYES, Ricard, ARMENGOU, Montse, BELIS, Ricard: “Los niños perdidos del franquismo”, Plaza y Janés, Barcelona, 2002. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 94 3. Los primeros pasos del PCE en Valencia tras la g uerra civil. Las condiciones de vida que tuvieron que afrontar los miles de republicanos españoles que perdieron la guerra fueron de una dureza extrema. Se trata de una España de posguerra dividida entre vencedores y vencidos, entre adictos al régimen y desafectos al mismo, una nación silenciada y silenciosa. Hambre, control y represión, racionamiento y mercado negro, cárceles, juicios sumarísimos y fusilamientos, paseos y ley de fugas. Ese era el panorama que les había correspondido vivir. Una España franquista apoyada en una justicia militarizada y en una dura y cruenta represión contra los que habían sido y seguirían siendo sus "enemigos. Por otra parte, la desorganización interior de todas las fuerzas políticas y sindicatos que habían actuado en la II República era casi completa. Con los miles de fusilados, encarcelados y exiliados políticos republicanos la situación no era favorable para poder ejercer la oposición al franquismo, a ello se unían las divisiones en el seno de los partidos republicanos en el interior y en el exterior de España. En los campos de concentración, en los organismos políticos y de ayudas al refugiado, en la calle, las discusiones entre los partidos políticos giraban sobre la responsabilidad en las acciones que se desarrollaron en el conflicto, qué hacer para organizar la resistencia al franquismo y a los regímenes fascistas. Todos los intentos para encontrar una política unitaria de oposición a la dictadura fracasaron. La división se vivía incluso en el interior de las cárceles franquistas donde la desconfianza entre comunistas y socialistas, republicanos y anarquistas fue grande. Pronto se empezó a ver que el PCE era el partido mejor y más organizado. Gracias a su férrea y fuerte disciplina fueron articulándose pequeños grupos de comunistas con la idea de ir desarrollando una organización lo más extensa posible. Una de las principales acciones que realizaron fue el adoctrinamiento y la formación de comunistas para desarrollar la actividad política en condiciones de clandestinidad. En el interior de las cárceles se empezaron a crear las primeras células mediante los Comités de Ayuda que se ocupaban del reparto de alimentos y de ayudas de todo tipo a los militantes comunistas: ayuda política, moral y material a los represaliados, presos y perseguidos por la dictadura franquista. También tenían conexiones entre las diferentes cárceles para conocer su situación. La primera reestructuración clandestina del PCE tuvo lugar entre abril y diciembre de 1939. Con la salida de los principales dirigentes comunistas del Buró Político y del Comité Central del PCE, los militantes que se quedaron para llevar a cabo la reorganización del partido y de la JSU en la clandestinidad, actuaron con total independencia, libertad y autonomía respecto a las directrices emanadas desde el exterior por parte de los dirigentes exiliados a Francia, URSS y México. Las diferentes tentativas e intentos de reestructuración por parte de los distintos comités, tanto centrales como provinciales (con sus sectores, radios y células) fueron breves y efímeros. Había una gran desorganización y desconcierto dentro de los primeros grupos de comunistas que se empezaron a formar. Se trataba de pequeños grupos de militantes aislados y dispersos, sin unión entre ellos, con escasa ligazón en su estructura interna. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 95 Una de las principales preocupaciones de los dirigentes comunistas clandestinos fue acabar con esa desunión interna entre las diferentes direcciones clandestinas que estuvieron actuando a la vez en Madrid. La planificación y programación deseada era obtener una estructura y ordenación lo más cohesionada posible. Pero, debido a la falta de militantes por estar detenidos o escondidos, al miedo y temor a ser detenidos y al gran número de delatores, chivatos y confidentes al servicio de la policía y de Falange (unos para salvaguardar sus propias vidas, otros para borrar y silenciar su pasado republicano, algunos verdaderos profesionales del soplo y la denuncia y los últimos por no poder soportar las bárbaras torturas y palizas a las que fueron sometidos), la dirección del PCE clandestino en aquellos primeros meses de posguerra se planteó objetivos modestos y sencillos como: la ayuda económica y de cualquier tipo al Socorro Rojo Internacional y a los presos, perseguidos y familiares, unificación de los grupos y la organización de la militancia y conocer la verdadera situación del PCE y sus componentes e integrantes para llevar a cabo una ligazón entre ellos y extender la idea de que algo había que hacer por ellos mismos y por el partido, en la dura clandestinidad que les había tocado vivir. 3.1. Las primeras reestructuraciones en los campos de concentración y calles de Alicante y Valencia. Vimos con anterioridad como el PCE antes de terminar la guerra, ante el gran número de detenciones de cuadros y militantes comunistas y la salida de los principales dirigentes del partido, dieron los primeros pasos para la clandestinidad. Los que no fueron detenidos, desde su escondite empezaron a organizarse con camaradas de barrio, de sector y radio que sobrevivieron a las caídas y a los encarcelamientos. La desorganización y el desconcierto era generalizado, los que no estaban escondidos, intentaban buscar a camaradas con la organización y salvar sus vidas. Los militantes tanto en Madrid, como en Valencia y en Alicante usaban el boca a boca para reclutar a sus compañeros. Como no tenían papel para imprimir propaganda, usaban las paredes para pintar letreros, rótulos e inscripciones indicando que el partido seguía existiendo y se empezaba a organizar. Por parte de los diferentes grupos clandestinos de comunistas indicaban a sus camaradas, sobre todo a mujeres, que fueran a los consejos de guerra para presionar en un intento desesperado de petición de libertad de presos y visitar a estos en las cárceles. La planificación y proyección de estos primeros grupos de militantes clandestinos fue más bien teórica que práctica debido a la falta de militantes, pues estaban casi todos encarcelados y porque casi no tenían medios de organización, agitación ni propaganda. Un ejemplo de ello fue el conato de enviar cuadros a diferentes provincias para organizar el partido y crear una red de enlaces y estafetas clandestinas. La desorganización y desorden eran tan grandes que antes de terminar la guerra circulaban tres manifiestos impresos con diferentes orientaciones y disposiciones políticas. El PCE lanzó una serie de octavillas para explicar los acontecimientos, la lucha llevada a cabo por los comunistas, las acciones de resistencia que deberían realizar y quiénes eran los verdaderos enemigos. Estas disposiciones tuvieron un rechazo entre el Comité Provincial de Valencia debido a que entre sus acciones más Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 96 importantes estaba la preparación de la evacuación de militantes comunistas y el anuncio de reivindicaciones de lucha contra los casadistas y sublevados no llegaba en el mejor momento posible. Como vimos, el Buró Político del PCE encargó a Jesús Larrañaga Churruca121 la creación de una nueva dirección para la clandestinidad, con 121 Jesús Larrañaga Churruca “Goiherri” nació el 17 de abril de 1901 en Villareal de Urrechua (Guipúzcoa), hijo de Joaquín y Margarita. El padre era contratista de obras y la madre planchadora. Jesús fue el tercero de cuatro hermanos (Luis María, Esteban, Jesús y María José). Los dos mayores fueron jesuitas y fueron enviados a Colombia, aunque murieron siendo jóvenes. Margarita Churruca les inculcó una educación religiosa. La familia se instaló en Beasain (Guipúzcoa) y envió a Jesús a estudiar a un colegio apostólico (previo al Seminario) a Sangüesa (Navarra). Las notas de Jesús fueron sobresalientes y aprendió una buena formación clásica. Sin embargo, la rebeldía y el hecho de no querer obedecer órdenes hicieron que se fuera del colegio y regresa con su familia. Se puso a trabajar como peón en la empresa Construcciones Auxiliares de Ferrocarril. Larrañaga empezó a tener contacto con nacionalistas vascos afiliándose a la Juventud Vasca –Eusko Gastediya en Ordizia. También se afilió al Sindicato de Obreros Vascos (SOV) y al Partido Nacionalista Vasco (PNV). En 1926 Jesús fue detenido por unos gritos contra el dictador Primo de Rivera en una visita a Ordizia y por otros escritos a favor de la figura de un alcalde irlandés muerto en huelga de hambre tuvo que exiliarse a Francia. Se puso a trabajar en una fundición que había en las localidades de Boucau y Tarnos Aquí fue influenciado por las ideas comunistas, tanto por otros vascos allí residentes como por los franceses. En 1927 Jesús se fue con su madre y su hermana a vivir a San Sebastián trabajando en los talleres municipales e ingresó en la Federación Vasco-Navarra del PCE junto con los hermanos Zapiraín, Juan Astigarrabía, Rafael Marín, Félix Cuenca… dedicándose a distribuir folletos y revistas y sellos del Socorro Rojo Internacional. En los años treinta del siglo XX como directivo de la Federación Local de Sociedades Obreras y con los movimientos huelguísticos fue detenido. Jesús Larrañaga se casó con Carmen Agarrista Lauzirika. En 1931 se presentó como candidato del PCE a las elecciones municipales por el barrio de La Concha. Con la llegada de la II República, Larrañaga y sus camaradas estuvieron activos con huelgas y continuas protesta y con la preparación del IV Congreso del PCE en Sevilla en 1932 y en solidaridad con los obreros parados, hacían actos de protesta y fueron detenidos varias veces. En 1933 editaron la revista “Euskadi Roja” y al año siguiente participaron en los movimientos huelguísticos revolucionarios. Jesús Larrañaga dio alojamiento y el paso clandestino de asturianos de Francia a España por haber escapado de la represión militar de Asturias. En 1934 nació la hija de Jesús y Carmen, llamada Rosa y un año después se fundó el PC de Euskadi siendo su secretario el general Juan Astigarrabía y como miembros del Buró Político y del Comité Central estarían Jesús Larrañaga, Leandro Carro, Ramón Ormazábal y Dolores Ibárruri. En enero de 1936 se constituyó el Frente Popular de Guipúzcoa que obtuvo dos diputados en las elecciones, participando Larrañaga también en el proceso de unificación de las Juventudes Socialistas Unificadas. El golpe de estado del 18 de julio no triunfó en Guipúzcoa y se formó una columna obrera para marchar sobre Vitoria donde si había triunfado el golpe. La columna salió dirigida por Larrañaga y el Comandante Pérez Garmendia del Estado Mayor a las órdenes del general Aranda de Oviedo que estaba de vacaciones en San Sebastián, armados todos de rifles, escopetas, pistolas ametralladoras, etc. Sin embargo, se declaró el estado de guerra en San Sebastián y las tropas sublevadas se acuartelaron en el hotel María Cristina, tras varias horas de asalto se rindieron y fueron detenidos y conducidos a la Diputación. Larrañaga tuvo en su poder el mantenimiento del orden público y el control de los actos delictivos. Luego participaron en el asedio de los cuarteles que finalmente se rindieron y fueron fusilados todos los que se habían sublevado. Larrañaga se dispuso con sus compañeros a organizar y a armar a las fuerzas resistentes y milicianas dentro de la Junta de Defensa. El PC de Euskadi apoyó el gobierno provisional autónomo de Euskadi y Larrañaga se incorporó al frente de un batallón, el MAOC, nº 1 que llevaba su nombre. Tras el avance de las tropas golpistas, los republicanos tuvieron que evacuarse a Bilbao. El batallón “Larrañaga” participó en la ofensiva sobre Oviedo estableciéndose en Gijón, y tras unas duras batallas regresó a Bilbao, integrándose al cuerpo del Ejército de Euskadi. El gobierno de Francisco Largo Caballero, nombró a Jesús Larrañaga Comisario Inspector del Cuerpo de Ejército de Euskadi pese a las protestas del PNV. En marzo de 1937 acudió a la reunión del Comité Central del PCE en Valencia donde dio un discurso. En junio de ese año cayó Bilbao y las tropas tuvieron que retirarse a Bilbao reorganizándose en cuatro divisiones integradas en el XIV Cuerpo del Ejército al mando del coronel Prada y el comisario Larrañaga a quien nombraron Comisario General del Ejército del Norte. En la contienda Larrañaga fue herido y el 19 de octubre de 1937 escapó en un barco dirección Francia junto a otros compañeros. Cogieron un tren con destino Barcelona y luego se dirigió al frente del Centro. Larrañaga participó en el pleno del C. C. del PCE en noviembre de 1937 y en la elección nacional del P.C. de Euskadi junto a Asarta, Ramón Ormazábal y Juan Corta. Editaron de nuevo el periódico “Euskadi Roja” y abrieron un local en Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 97 Casto García Rozas como secretario de organización y enlace con las provincias, Manuel Navarro Ballesteros encargado de la propaganda, Francisco González Montoliú el enlace con el Ejército, Pinto como secretario sindical, Florencio Sosa Acevedo comisionado para contactar con las autoridades, Fernando Rodríguez para las tareas de evacuación y como ayudantes un miembro de la JSU, Pedro Martínez Cartón y Pedro García Ferreño. Los primeros intentos de reorganización clandestina, tras el final de la guerra, se deben a la tentativa de crear un Comité Central Provisional. Con la salida de los principales miembros del Buró Político del PCE hacia el extranjero, otros comunistas destacados del partido salieron en varios grupos hacia la costa levantina, en camiones e incluso en ambulancias disfrazados algunos de enfermeros. Los primeros que tenían preferencia en salir fueron los miembros del Comité Central (que todavía no se habían exiliado) y del Comité Provincial de Madrid. Muchas de las detenciones de comunistas madrileños se produjeron por no facilitar ni proporcionar la dirección del PCE salvoconductos y documentación que les hubiera permitido pasar los controles de los sublevados e intentar llegar a las zonas levantinas. En el puerto de Alicante se encontraban hacinadas miles de personas esperando a unos barcos que no llegaron. Entre todos los militantes de las distintas organizaciones políticas republicanas constituyeron un comité para la organización de la evacuación. El máximo dirigente del PCE era el único miembro del BP que permanecía en Alicante, Jesús Larrañaga, quien encargó a Nilamón Toral Azcona la defensa del puerto.122 La labor de dicho comité fue agrupar e identificar a los refugiados por ideologías políticas para con posterioridad elaborar unas listas de embarque. El comité intentó mantener la confianza y la esperanza entre la población refugiada, ante la desesperación, agotamiento y pesimismo generalizado. El día 31 de marzo entraron las tropas italianas de la División Littorio, que convencieron al comité de evacuación internacional del puerto de Alicante para que los republicanos que defendían el puerto depusieran sus armas. Muchos de aquellos republicanos fueron llevados a una gran explanada de almendros de más de tres kilómetros de largo por 500 metros de ancho, conocido por el Campo de los Almendros. En aquel espacio había militares y civiles durmiendo en un suelo fangoso por las Barcelona. Jesús pasó a la Comisión Político Militar del PCE con labores de asesoramiento y ayuda a los comisarios, estando presente en la batalla del Ebro. El 5 de marzo de 1939 Larrañaga fue enviado desde Valencia por Jesús Hernández a la Posición Dakar, cerca de Elda (Alicante) donde estaba la dirección del PCE para participar en una reunión del Buró Político. pero no pudieron llegar por la presencia de las tropas casadistas en EGIDO, José Antonio: “Jesús Larrañaga comunista y abertzale”, Ediciones Vosa, Madrid, 1994. 122 Nilamón Toral Azcona nació en Dos Barrios (Toledo). Fue miembro de la JSU y al empezar la guerra se enroló voluntario en el batallón de milicias “Juventud Campesina”, yendo al frente de la sierra de Somosierra en agosto de 1936 y ascendido de sargento a teniente formando parte de la Columna Perea. Por actos de guerra y valentía volvió a ascender a capitán de milicias. Con posterioridad se encargó de la Columna Mangada, que pasó a ser con la creación del Ejército Popular, la 32ª Brigada Mixta, dentro de la 3ª División. En abril de 1937 fue ascendido de nuevo a Mayor de milicias, participando en la batalla de Brunete. En agosto del mismo año Nilamón se traslada con su compañía al frente de Aragón, teniendo el mando de la 3ª Columna con la que participó en la batalla de Belchite. Un mes más tarde dirigió la 70 División combatiendo en la zona del Maestrazgo turolense. En mayo del 38 fue ascendido a Teniente Coronel de milicias, dándole el mando de varias divisiones en el Frente de Extremadura, recibiendo el nombre de Agrupación Toral con la que participaría en una de las últimas ofensivas republicanas de la guerra en la batalla de Valsequillo en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 132.678, contra Nilamón Toral. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 98 lluvias, unos contra otros durante los seis días que estuvieron confinados. Cada día morían por decenas los internados en el campo de concentración debido a las enfermedades, al hambre (al principio no comieron nada y luego les dieron una lata de sardinas para dos y un chusco de pan para cinco) y por las expediciones de falangistas que se los llevaban a sus pueblos de origen para matarlos allí o en las afueras del propio campo. Una vez que el campo de Los Almendros se cerró, los republicanos fueron distribuidos en distintas cárceles, campos y espacios destinados como centros de reclusión (plaza de Toros, castillo de San Fernando, castillo de Santa Bárbara, prisión provincial de Alicante, salas de teatro y cine, etc…). El campo que mayor número de presos albergó fue el campo de Albatera. Estaba rodeado por una doble valla de alambradas vigilado por unas torres metálicas y en las afueras del campo por ametralladoras de los soldados del Regimiento de Arapiles, de la 13 División de Infantería, mandada por el coronel Pedro Pimental Zayas. El número de prisioneros se ha estimado de 15.000 a 35.000, muchos de los cuales murieron en él. Los presos no podían acercarse a la alambrada porque les podían disparar. Tenían que formar dos veces al día y eran obligados a cantar los himnos falangistas y patrióticos. Ante las lluvias de las primeras semanas, los prisioneros usaron algunas mantas y capotes que llevaban. Hambre, insalubridad, infecciones, desnutrición y enfermedades se extendieron por todo el campo. La sed se extendió, porque la poca agua que había no era suficiente para todos los prisioneros. La Comisión de Depuración no pudo hacer el primer recuento entre los oficiales y comisarios políticos ante la cantidad de prisioneros que había. Por ello les organizaron en centurias con un cabo responsable en cada una de ellas el encargado de hacer una relación nominal de todos sus componentes, dando a cada centuria tiendas de campaña de los italianos para que se resguardaran de la lluvia. El Consejero Nacional de Falange, Ernesto Jiménez Caballero, pronunció un discurso en el que señaló que todo el peso de la justicia recaería en los comisarios políticos y los comunistas. Desde ese momento la represión y la barbarie aumentaron en el campo de concentración con comisiones de falangistas y policías en busca de los que iban a represaliar. En el campo había prisioneros de toda índole política y empezaron a formarse grupos según las tendencias políticas que tuvieran. Los socialistas y anarquistas por un lado y los comunistas por otro empezaron a tener discusiones sobre lo acontecido en las semanas anteriores al golpe de Casado. Los primeros defendían la paz honrosa y atacaban el falso golpe comunista que iban a dar junto con el Gobierno de Negrín. Los comunistas defendían la política de resistencia y reprochaban la actitud de los otros en la entrega del Gobierno de la II República a Franco. El PCE contaba con una organización y estructura establecida sobre la base del conocimiento de la militancia que albergaba el campo. Había una relación directa interna entre los comunistas con el grupo directivo del partido. Uno de los grandes peligros que había para las organizaciones políticas republicanas dentro del campo eran las denuncias y delaciones en su interior. Muchos de los detenidos no habían sido reconocidos, bien porque hubieran dado nombres falsos o porque las autoridades franquistas no habían tenido tiempo de clasificar y depurar a los prisioneros. Para este trabajo los vencedores utilizaron una amplia red de militares y falangistas cuya labor fue averiguar la identidad de los presos y establecer unos mecanismos de delatores, soplones y chivatos que les pudieran facilitar la información deseada. Un ejemplo de ello fue la llegada en junio de 1939 de dirigentes falangistas Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 99 madrileños acompañados del militante de las Juventudes Libertarias, el valenciano Amor Buitrago. Este denunció a todos los miembros de partidos políticos que conocía y que posteriormente fueron trasladados a Madrid, en la que se conoció como la “Expedición 101” (los interrogatorios se hicieron en la comisaría de policía de la calle Almagro, 36), por ser esa la cantidad de los detenidos que fueron llevados a la capital madrileña. Entre los más destacados había dirigentes políticos, sindicales, alcaldes, periodistas, gobernadores, etc. El jefe de la 3ª Brigada de Carabineros, apellidado Velasco, también entregó a dirigentes y jefes militares comunistas. Entre ellos estaba Ramón Ormazábal Tife123 que cuando lo estaban trasladando al calabozo, solicitó al oficial hablar con el comandante del campo de Albatera. Le habló del personaje que les había denunciado, Velasco, el cual había sido camisa vieja falangista y fue detenido por la policía republicana y que para librarse de alguna condena grave denunció a muchos falangistas que fueron detenidos y juzgados por los tribunales republicanos. Incluso, por parte de algunos comunistas, hubo propuestas para acabar con su vida dentro del campo. Velasco salió en libertad y se incorporó al ejército ascendiendo hasta jefe de Brigada. El jefe del campo inició una investigación sobre el asunto y descubrió que la información de Ormazábal era cierta, procediendo a la detención, procesamiento y juicio del delator, siendo encarcelado y viviendo míseramente durante muchos años.124 Ante esta situación y por posibles denuncias futuras, las organizaciones políticas, sobre todo el PCE, pusieron en marcha planes e intentos de fuga, para salvar al mayor número de militantes y a que contactaran con cuadros en el exterior y poder iniciar así la reconstrucción del partido y el trabajo clandestino. La respuesta por parte de las autoridades franquistas fue más represión y ejecuciones con la presencia del coronel Pedro Pimentel Zayas en Albatera, quien amenazó con fusilar a diez presos por cada recluso huido, que dispararía a matar a quien se acercara a la alambrada y que los fugados detenidos serían fusilados. Esto ocurrió en varias ocasiones, por ejemplo contra tres comunistas, Ramón Navarro, capitán del XIV Cuerpo de Guerrilleros, su hermano y un médico, tras ser capturados y sentenciados a muerte fueron fusilados delante de los prisioneros, para que sirviera de escarmiento. Lejos de conseguir su 123 Ormazábal había llegado a Valencia en un camión con otros camaradas desde Madrid. Él y Julio Antonio Ramírez trabajador del “Mundo Obrero” fueron ocultados durante tres o cuatro días por una chica en la calle de la Paz, siendo avisados por Jesús Larrañaga por medio de un enlace para que fueran a la calle Nicolás Salmerón donde vivía Vicente Uribe, donde cogerían otro camión que los llevaría a Alicante. Aquí fue hecho prisionero y llevado a Albatera, utilizando el nombre falso de José Azoain Ruiz pero fue identificado. 124 Ramón Ormazábal Tife nació en Irún el 26 de mayo de 1910, hijo de Valentín y de Amalia. En 1934 ingresó en el Socorro Rojo Internacional, siendo vocal de la Junta en Irún. En marzo de 1936 ingresó en el PCE estando en su Comité Central hasta septiembre de 1937 año en que fue designado como encargado de la dirección técnica del periódico “Euskadi Roja”, siendo la dirección del Comité Central del PCE en Euskadi, Juan Astigarrabia Andonegui, Ricardo Urondo Camiyo y Jesús Monzón. Tras la toma de Bilbao se fue a Santander pero al no poder quedarse en ningún periódico se fue a Gijón encargándose de la dirección técnica del periódico “Boletín del Norte” cuyo director era Gregorio Velasco. Ormazábal pasó a Francia por Puigcerdá donde estuvo con sus padres durante unos días y regresó a Barcelona, siendo nombrado auxiliar al director del “Frente Rojo”, el periodista madrileño Mariano Perla, estando en ese puesto hasta diciembre de 1938 en el que se fue a Madrid para hacerse cargo de la dirección técnica del “Mundo Obrero” hasta tres o cuatro días antes del triunfo de los casadistas en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 361 en IBAÑEZ ORTEGA, Norberto y PÉREZ PEREZ, José: “Ormazábal. Biografía de un comunista vasco”, Ed. Latorre Literaria, Madrid. 2005. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 100 propósito se produjo un aumento de fugas durante los meses de mayo y junio de 1939.125 El PCE empezó a organizarse dentro del campo de Albatera desde casi el inicio de su apertura. La dirección estaba liderada por Jesús Larrañaga Churruca, acompañado por Ramón Ormazábal, José Cazorla, Sebastián Zapiraín, Manuel Asarta Imaz, Enrique Sánchez García, Juan Zapico, Pedro García, Etelvino Vega, Cristóbal Errandonea, Nilamón Toral, Casto García Roza, Fernando Rodríguez Villaseco, Calixto Pérez Doñoro, Francisco González Montoliú, Manuel Navarro Ballesteros, Luis Sendín López, Ramón Torrecilla y otros. Se reunían para valorar y analizar la situación y plantear las tareas de todos los comunistas del campo. Hubo voces discordantes contra la actuación del Buró Político, por la salida de los principales dirigentes comunistas y por la falta de apoyo a los comunistas madrileños en su lucha contra los casadistas. La falta de unanimidad y de concordancia se dejó ver desde el principio. Jesús Larrañaga defendía la idea de salvar el mayor número de militantes y organizar la clandestinidad, en el interior o en el exterior. Otros defendían la integración en las primeras unidades de guerrilleros que se organizaron para el caso de evasión (opción compartida por algunos dirigentes anarquistas) entre los que destacaba Etelvino Vega. Otra línea de actuación era la defendida por José Cazorla que defendía la huida y el exilio como la mejor alternativa. Ormazábal se sumó a esta opción, que terminó por imponerse al defender que cada uno hiciera todo lo posible por escapar y salir de España y una vez en el exterior, contactar con la dirección del partido en el exilio y seguir las orientaciones dadas por la Internacional Comunista.126 El comité del PCE en Albatera tomó una serie de medidas para sacar al mayor número de presos comunistas y alejarlos del peligro de las alambradas. Una de las maneras de sacar a los prisioneros era a través de los batallones de trabajo para trabajar en diferentes lugares de la geografía española. Había comunistas que trabajaban en las oficinas del campo como oficinistas que elaboraban los listados de presos que debían ir a las expediciones de los batallones de trabajadores. De esta manera se libraron muchos comunistas que no habían sido reclamados por los juzgados militares, como Calixto Pérez Doñoro, Julián Vázquez, Luis Sendín, Luis Espinosa Casado, etc., que salieron en las dos primeras expediciones. Benito García, capitán republicano del Ejército de Extremadura y del PCE, secretario del jefe del campo, por mediación de Manuel Tuñón de Lara (director de la Escuela de Cuadros de las Juventudes Socialistas Unificadas y del Comité Central de dicho organismo durante la guerra), falsificó la documentación de varios cuadros comunistas como Virgilio Carretero Maenza (gobernador civil de Córdoba en la guerra) y Sixto Agudo González (comandante republicano y miembro de la JSU), que pudieron salir en la expedición de trabajadores. Sixto Agudo salió con el nombre de Luis Aguado González.127 125 AGUDO GONZÁLEZ, Sixto: “Comunicado sobre los campos de concentración franquista” en “Els camps de concentració i el món penitenciari a Espanya durant la guerra civil i el franquisme”, Museu d´Història de Catalunya, UAB, CEFID, Barcelona, 2002, pp. 934-965. 126 MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.36. 127 Sixto Agudo González nació en Torrijos (Toledo), hijo de Jerónimo y Sabina, contable. Tras finalizar la guerra tuvo varias denuncias por sus actos en los pueblos toledanos de Navahermosa y Gálvez. Ingresó en el campo de Albatera el 30 de marzo de 1939. Su padre estaba detenido en Burgos y su madre Sabina González Ibáñez residía en Albacete con sus cinco hermanos, en la casa de Paco el Pintor, en el Paseo del Olivo Sabuco de Nantes. En Toledo vivían dos hermanas de su padre Carmen y Basilisa Agudo Solana y el hermano de su madre Santos González Ibáñez en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 101 Una segunda vía de salida del campo fue la oportunidad que brindó la Comisión Depuradora de presentar documentación civil o militar para acreditar la personalidad la personalidad de los presos, para que las autoridades les dieran un salvoconducto para ir a sus lugares de origen y presentarse a las autoridades locales. Algunos jefes y cuadros militares que no habían destruido su documentación y que llevaban su papel timbrado y sellos, lo utilizaron para identificarse y dirigirse a sus autoridades locales de procedencia. Cuando llegaban a sus pueblos de nacimiento eran detenidos por las autoridades locales. Otra manera de fugarse de Albatera fue la utilización de grupos de presos que trabajaban fuera de las alambradas para montar unas tiendas de campaña con destino a albergar a más prisioneros que iban llegando al campo. Por el día sacaban a los trabajadores para montar las tiendas y al caer la tarde, los puestos de ametralladoras adelantaban su puesto hasta acercarse a la alambrada. Las tiendas de campaña eran alargadas y se extendían para que pudieran acoger a más de cien prisioneros. Estos hacían una hendidura preparada para que el jefe del campo cuando hiciera la inspección de media tarde viera que no había nadie dentro. Sin embargo, al final de la tienda dejaban un espacio tapado con lonas, donde se ocultaban estrechamente de diez a doce hombres, ocupando aquel falso espacio. Llegada la noche y al adelantarse el servicio de guardia y vigilancia, iban saliendo los hombres ocultos y se escapaban campo a través, poniéndose en contacto con miembros de la organización en Alicante y Valencia que les facilitaban documentación falsa, para ir a otras partes del país. Esta idea la tuvo Pedro García y fue dirigida por Luis Espinosa con una comisión de evacuación. De esta manera se escaparon muchos dirigentes y militares comunistas y algún que otro asesor soviético que estaba prisionero. Entre los militantes que escaparon estaban Jesús Larrañaga (llegó a Valencia en un camión), Casto García Roza, Manuel Asarta, Manuel Cristóbal Errandonea, Fernando Rodríguez, etc.128 Tanto Larrañaga como Ormazábal al llegar al campo dieron nombres falsos, el segundo de ellos fue identificado y detenido, por lo que no pudo escapar. Larrañaga y otros comunistas ocupaban el barracón que había en el centro del campo que estaba cubierto con toldo amarillo, con el rótulo de almacén, era el de mayor tamaño. Pedro García Ferreño cuando se disponía a salir con documentación falsa fue detenido dentro del campo y trasladado a Orihuela. Este destacado dirigente comunista tuvo una actuación secreta durante la guerra civil española. No había certificado de nacimiento a su nombre y había desaparecido su expediente de la Dirección General de Seguridad, con la fotografía y el legajo completo. Era desconocido en todas las direcciones que dio en su detención y nadie le había denunciado. En 1913 estaba ya en París siendo chofer en una camioneta. Durante su estancia en Francia se hizo comunista, regresando a España en noviembre de 1934. Se afilió al PCE y viajó varias veces a Francia en representación de la organización comunista española, pagándole algunos viajes el PCE y otras el Partido Comunista Francés. Debido a su destacada actuación fue elegido por la Internacional Comunista (I.C.) como delegado especial de la misma. Parece ser que junto a un cuadro de la Internacional Comunista (pudiera ser el húngaro Ernst Moritsovich Gere, más conocido por Ernö Gerö teniendo los alias de “Pedro” y “Pierre” , que fue delegado de la I.C. en el PCE desde 1932), montaron un aparato u causa nº 1896 y en AGUDO GONZÁLEZ, Sixto: “Comunicado sobre los campos de concentración franquista” en “Els camps de concentració i el món penitenciari a Espanya durant la guerra civil i el franquisme”, Museu d´Història de Catalunya, UAB, CEFID, Barcelona, 2002, pp. 934-965. 128 AHCCPCE, Informe de Vázquez Ruíz, 59/2. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 102 organización clandestina que sólo entraría en acción en momentos y condiciones en que el PCE no pudiera actuar de una manera legal en todo el territorio español. Pedro García utilizaba en Francia el nombre falso de Higinio Cangas Rubiera, siendo detenido y expulsado varias veces del país galo. Unos días antes de empezar la guerra envió a su familia a Francia y él se quedó colaborando secretamente en la organización del PCE. Siguió utilizando el nombre de Higinio para pasar desapercibido. En la guerra ayudó al concejal comunista del Ayuntamiento de Madrid, Germán Alonso Galán129 en la Cooperativa del Frente Popular en 1937 y hacía viajes a distintos puntos del país, entre ellos a Valencia como delegado de la Internacional Comunista. Al terminar la guerra estaba en el puerto de Alicante para intentar salir del país, formando parte de una delegación internacional para organizar y controlar la salida y el embarque en barcos franceses que nunca llegaron. La comisión estaba formada por siete personas de diferentes nacionalidades, entre los que había un inglés, un holandés y dos franceses. Pedro García hacía de intérprete de los dos franceses, un periodista y el diputado Charles Tillón, que era el encargado de la Comisión de Evacuación. Al llegar las tropas nacionales, los dos franceses fueron a su Consulado y salieron en un avión de Air France para Francia.130 129 Germán Alonso Galán nació en Rueda (Valladolid) el 19 de enero de 1891, hijo de Arsenio y Pilar. De joven se fue a Bilbao donde trabajó fabricando maletas y en empresas de confección. Fue prófugo del ejército, siendo influido por las ideas revolucionarias. Participó en la fundación del PCE en 1919 y se incorporó a la organización comunista. Fue partícipe de las huelgas de la década de los años veinte y en la Revolución de octubre de 1934, siendo encarcelado por ello. Cuando estaba en Madrid vivió en las calles de Guzmán el Bueno 32 y 34 y en Cardenal Cisneros, 12. Germán fue agente comercial y viajante de la Casa Parrondo de la calle Pez, 1. En las elecciones de febrero de 1936 fue elegido concejal por el PCE en el Ayuntamiento de Madrid, nombrado teniente de alcalde. Durante la guerra fue pagador de Intendencia Militar en el Ejército Republicano, dando conferencias y haciendo propaganda a favor del PCE. También ocupó el puesto de concejal de Intendencia de la Alcaldía en el distrito de Buenavista. Se le hizo una Comisión Deponedora para intentar echarlo del Ayuntamiento, siendo el presidente de la misma el socialista José Serrano Batanero. Parece ser que en agosto de 1936 las milicias confederales quisieron darle un paseo y matarlo pero fue avisado por la mujer de Manuel Parrondo y así pudo evitarlo. Al terminar la guerra fue detenido en Alicante y llevado al campo de Albatera, de donde fue trasladado a Orihuela en mayo de 1939. Luego en julio de 1941 a la cárcel de Aranjuez y más tarde a Porlier. En el juicio se dijo que se había portado bien con la gente de derechas y se defendió diciendo que no hacía propaganda ni conferencias. De las acusaciones y denuncias que hicieron contra él no hubo testigos que las verificaran, siendo condenado a tres años y ocho meses. Más adelante por una confusión en el nombre y apellido fue puesto en libertad, muriendo en 1977 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 30.102 contra Germán Alonso Galán y http://germanelrojo.blogspot.com.es/2008/08/germn-alonso-galn.html. 130 Pedro García Ferreño nació el 2 de enero de 1894 en Cesuras (La Coruña), hijo de José y María. Cuando fue detenido dijo no pertenecer al PCE pero si ser simpatizante y conocer a dirigentes de este partido. Dijo que sólo había pertenecido a la UGT. Su actividad en la Internacional Comunista y las misiones que hiciera fueron secretas. De los tres testigos que aportó sólo le conocía Teodosio Fernández Sánchez diciendo que le había arreglado un reloj y que llevaba la administración del número 7 de la calle Romero Robledo, viviendo antes de la guerra en compañía de su mujer Carmen y su hijo, sin saber su ideología y sin verle casi nada. Era tal el secretismo que había en su actividad que nadie le denunció, aunque fuera con un nombre falso y en los archivos de la Causa General, no aparece nada, sólo alguna denuncia de Pedro García, portero y que había denunciado a personas de derechas, pero como no aparecía el segundo apellido no pudieron identificarlo con él. De todas maneras y por su supuesta actividad comunista, tanto en el PCE como en la Internacional Comunista, fue condenado en mayo de 1943 a treinta años de prisión en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 41.768, contra Pedro García Ferreño y HEINE, Harmut: “Julián Teixeira, protagonista del primer resurgir del PCE clandestino (1938-1941)” en BUENO LLUCH, Manuel (Editor): “II Congreso de Historia del PCE Madrid, 22 – 24 de noviembre de 2007”, FIM, Madrid, 2007. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 103 En Valencia los componentes del Comité Provincial del PCE que no habían sido detenidos o habían partido para el exilio empezaron a reestructurar el partido en la clandestinidad. Entre estos militantes estaban Vicente Todo Vercher, Ricardo Moltó Brotons, José Palau Gabarra, José Agulló, Francisco Estrella Marimon, Ernesto Prats Haro y Genoveva Aparicio Alpuente de Degidor.131 Algunos eran comunistas no muy conocidos, lo que facilitó el trabajo clandestino. Una de las primeras labores fue ayudar y socorrer a los comunistas para salir de la zona levantina. Francisco Estrella Marimon definió así la situación del PCE en los últimos días antes de terminar la guerra: “Antes del final de la guerra, el PCE tenía nombrado los comités regionales y provinciales y hasta el nacional. Había que actuar en la clandestinidad, cubriéndose los puestos con personas de tercer orden, porque los de primero y segundo trataban de irse al extranjero”. Estrella no fue detenido en Alicante y se fue con otro comunista, Antonio Escuin Méndez, hospedándose en el Hotel Faro, fueron a ver a Vicente Todo que había salido del campo de Albatera y pasaba por una difícil situación económica, dándole en varias ocasiones 10 y 15 pesetas para poder comprar botes de leche condensada porque tenía un hijo pequeño. El día 29 de marzo, un día antes de entrar las tropas franquistas en Valencia, Vicente Todo, José Agulló y Francisco Estrella, dejaron encargado la creación de un Comité Provincial a Ricardo Moltó (empleado en la droguería “Las Barcas”, de la calle Moratín, 15), Ernesto Prats y Genoveva Aparicio. Moltó estaba al frente del Comité, acordando una contraseña para quien quisiera ponerse en contacto con organización. La contraseña era acudir a la droguería “Las Barcas” y pedir una pastilla de jabón Flor de Blasón, preguntarían por el dependiente Moltó, a quien se darían a conocer una vez que tuvieran en la mano la pastilla de jabón. El lugar de reunión de Todo, Genoveva Aparicio, Agulló y Estrella fue la casa de la comunista Pilar Soler Miquel132 en la calle 131 Francisco Estrella Marimon hijo de Ramón y Francisca, nacido en Valencia y estaba casado. Estuvo antes de la guerra civil en la guardia cívica de Valencia de la que se escapó. En la guerra ingreso en las milicias republicanas, pero al estar enfermo se le dio de baja. En octubre de 1936 fue nombrado secretario sindical y en mayo de 1938 consejero de la Diputación Provincial de Valencia. También fue asesor e inspector de comisarios políticos. Ernesto Prats Haro nacido en Valencia, hijo de Vicente y Encarnación, de profesión chofer. En la guerra fue el responsable de los coches del Comité Provincial del PCE en Valencia y conductor, perteneciendo a la célula 26 del radio Museo, compuesta por chóferes. Ricardo Moltó Brotons estaba casado, hijo de Ricardo y Rosa y su profesión era fotógrafo. Vicente Todo Vercher estaba casado y era empleado de banca, nació en Tabernes de Valldigna (Valencia). Estaba afiliado a la UGT desde 1933 en el Sindicato de Bolsa y Banca. Al empezar la guerra prestó servicios de vigilancia en el sindicato y en algunos edificios que albergaban bancos. En octubre de 1936 ingresó en el PCE en la célula número 2 del Radio Centro de Valencia. Luego pasó al Comité Provincial como auxiliar de oficinas de la secretaría general. También fue el secretario particular de José Palau Gabarra que era el secretario general del Comité Provincial de Valencia. Su último cargo fue delegado del PCE del Frente Popular. Genoveva Aparicio Alpuente de Dedigor, soltera, hija de José y Amparo, de Mislata (Valencia). En junio de 1937 se afilió al PCE siendo secretaria política de la célula 35 en Radio Centro. Luego pasó a la célula 58 del Sector Sur, estando afiliada también en el Socorro Rojo Internacional. 132 Pilar Soler Miquel nació el 19 de septiembre de 1914 en Valencia. Su padre fue Félix Azzati i Descalce director del diario republicano “El Pueblo” , militante del partido republicano e íntimo amigo del escritor Vicente Blasco Ibáñez. Su madre era Ángeles Soler Miquel. Su padre estaba casado con Esperanza Cutanda Salcedo con la que tuvo seis hijos, cuatro varones (Renau, Néstor, Octavio y Arnaldo) y dos mujeres (Magdalena y Paz). De la relación amorosa entre Félix Azzati y Ángeles Soler nació a parte de Pilar, una hermana, Ángeles. Ante la muerte de su padre en 1929, Pilar, su hermana y su madre pasaron penurias económicas viviendo en su casa de la calle Sorni en Valencia. Con 15 años se puso a estudiar en la Escuela de Comercio y más tarde a trabajar en las oficinas del Gran Teatro de Valencia. Muy pronto empezó a imbuirse de ideas de clase obrera y trabajadora, alegrándose mucho con la llegada Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 104 Sorni, 29, en unión de su esposo Gonzalo Castelló Gómez Trevijano133 y una tal Marina, que acabó yendo a Madrid. En la reunión se trató el socorro de los presos, la de la República. Con posterioridad aprobó unas oposiciones como mecanógrafa en la Diputación de Valencia. Pilar empezó a salir con un estudiante de Derecho llamado Gonzalo Castelló Gómez Trevijano, frecuentando los locales de la Federación Universitaria Española y en contacto con amigos de su novio como Ricardo Muñoz Suay, Arnaldo Azzati y Ángel Gaos. También se reunían con obreros de la UGT, anarquistas de la FAI, con socialistas y comunistas. Conoció a Carmen Manzana dirigente comunista y una de las fundadoras en 1933 del comité de Mujeres Antifascistas. El estallido de la guerra le sorprendió en Valencia. La hermana de Pilar, Ángeles ocupó el puesto de secretaria del PCE trabajando al lado de Pedro Checa con el que empezó una relación. Pilar Soler junto con Manuela Ballester y Agustina Sánchez solicitaron al PCE un local para constituir un grupo de Mujeres Antifascistas y crear su propia revista. Pedían voluntarias para hacer cursos rápidos de enfermeras y ayudar en los hospitales (su madre se apuntó a uno de ellos). También participó en el consejo de redacción de la revista “Pasionaria” y en la II Conferencia Nacional de Mujeres Antifascistas formando parte del Comité Provincial de dicha organización. En 1938 bajo presión del PCE se desplazó a Barcelona con el Gobierno Republicano mientras su marido era el Jefe del Estado Mayor de la 31 Brigada. En la Ciudad Condal estuvo trabajando en la Comisión de Organización del Comité Central del PCE, siendo responsable Pedro Checa. Su intención era volver a Valencia ya que su madre estaba sola, pero Checa le mandó que organizara las células comunistas en el aparato del Estado, teniendo que contactar con los comunistas de los Ministerios menos el de la Guerra y Gobernación. Solicitó a la organización del PCE en Madrid y Valencia que le dieran más nombres de militantes para organizarlo. Su marido había sido nombrado Jefe del Estado Mayor de la 54 División en el frente de Levante y rechazó un encargo de Dolores Ibárruri para ir con una expedición de niños a la URSS. Su idea era volver a Valencia, quedándose su hermana en Barcelona y saliendo Ángeles de España con Pedro Checa y Dolores Ibárruri hacia Francia. Pilar Soler regresó a Valencia con otros dirigentes comunistas para explicar a la gente que había terminado la guerra y organizar la evacuación del mayor número de comunistas posible en BOLINCHES, Emilia: “Pilar Soler. Rebelde con causas”, Universitat de Valencia, Servei de Publicacions, Valencia, 2013. 133 Gonzalo Castelló Gómez Trevijano nació en Gandía el 9 de octubre de 1912, hijo de Constantino y María Consuelo. Estudió el bachillerato con los Maristas y en 1929 ingresó en la Universidad de Valencia, primero en Derecho y luego en Filosofía y Letras. Participó activamente en la creación en 1930 de la Federación Universitaria Española (FUE). Se afilió a la JSU y luego al Bloque de Escolares de Oposición Revolucionaria. Los comunistas valencianos eran pocos y estaban influidos por los obreros, siendo las reuniones de la JSU clandestinas y casi todos los que iban estudiantes, entre ellos: José Garbajosa, Ángel y José Antonio Uribas Moreno, Ángel Gaos, José Renau, Alejandra Soler, Vicente Talens Singra. A finales de 1932 participó en la creación de Unión de Escritores y Artistas Proletarios. Ante la falta de profesores, Gonzalo presentó un certificado de estudios de las facultades de Derecho, Filosofía y Letras y de la Universidad de la Sorbona de París, siendo catedrático de francés en un instituto en Cervera del Río Alhama (La Rioja), y luego en Felanitx (Mallorca). Tras las elecciones de febrero de 1936, pidió una excedencia del instituto para prepararse unas oposiciones a la carrera consular. Se incorporó al Comité Regional del PCE de Valencia con José Antonio Uribes, siendo encargado de organizar el movimiento de intelectuales y la revista “Nueva Cultura”. Cuando empezó la guerra se fue de Valencia con un grupo de milicianos a la sierra de Madrid, encontrándose con su camarada José Antonio Uribes, que le pidió que regresara a Valencia para incorporarse al trabajo en el PCE, formando en el Comité Ejecutivo Popular, la subdelegación de milicias. Gonzalo colaboró en la constitución de la Alianza de Intelectuales Defensa de la Cultura en octubre de 1936. Fue nombrado jefe provisional de la 22 Brigada Mixta, incorporándose como teniente en el frente de Teruel, donde combatió hasta el año 1938 Regresó a Valencia y luchó en la defensa de la capital en una compañía, siendo ascendido a Comandante Mayor del Ejército Republicano. Luego en Barcelona estuvo tres meses en un curso de oficiales de Estado Mayor, siendo nombrado Jefe del Estado Mayor de la 54 División, interviniendo en el frente de Levante. Tras terminar la guerra se fue a Alicante, huyendo del campo de Albatera y se ocultó en Valencia donde fue detenido con nombre falso y condenado a seis años en la cárcel Modelo de Valencia. Al ponerle en libertad le desterraron a Madrid donde trabajó como pasante en el despacho del abogado de Reus, Antonio Pedrol Rius. A finales de 1945 se casó con la actriz Lola Gaos. Trabajó en temas de abogacía y de negocios bancarios. Se reunía en tertulias con escritores como Antonio Buero Vallejo o Camilo José Cela y con directores y productores de cine como Ricardo Muñoz Suay, Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga. En 1957 empezó a ejercer la profesión de procurador judicial hasta 1982, año de su jubilación, interviniendo en muchos casos del Tribunal de Orden Público. Murió en Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 105 recaudación de dinero, alimentos y ropas para sus familias, los despidos de comunistas por su ideología y la organización de células comunistas. Otra labor que desarrollaron fue la recogida de fotos entre todos los comunistas valencianos para facilitarles pasaportes y poder salir de España. También comentaron que todo comunista que quisiera ponerse en contacto con la organización tendría que ir a la droguería donde trabajaba Ricardo Moltó con la contraseña convenida. José Agulló le dijo a Genoveva Aparicio que debería entrevistarse con un dirigente del Comité Provincial de Alicante, Ángel Fermín Cardín Martín, el cual le diría cuales serían sus funciones, pero no acudió a la cita ya que no quería trabajar en la organización comunista. Francisco Estrella ayudado por una comunista llamada Rosa (había sido alcaldesa de un pueblo) propuso a Joaquín Ortells Juan (miembro del PCE en la Comisión de Cuadros de Valencia durante la guerra) que contactara con elementos que habían pertenecido al Sector Sur del Comité Provincial del PCE en Valencia para proceder a la reorganización del partido y ayudar económicamente a los presos y sus familias. Estrella estuvo varias veces en su taller de reparaciones de automóviles donde trabajaba Ortells pero se negó a colaborar. Francisco Estrella quiso contar con la ayuda de Federico Tudela y Morera del Val ya que ambos habían pertenecido al mismo radio del PCE en la Caja de Ahorros del Radio Centro. No obstante, en la cita que habían convenido para hablar Estrella no acudió.134 Pilar Soler había llegado a Valencia procedente de Barcelona en los últimos días antes de terminar la guerra. Nada más llegar le dio la bienvenida un bombardeo de la aviación franquista y se protegió en un refugio. Cuando llegó a su casa a ver a su madre comprobó que en ella estaba instalada la familia del comunista gallego Luis Sendín López y su mujer Encarnación Fuyola.135 Al poco tiempo acudió a la sede del PCE 2003 en VELASCO, Ángel: “Gonzal Castelló, 1912-2003”, Biblioteca de Catalunya, Barcelona, 2012 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 1050. 134 Federico Tudela y Morera del Val, divorciado, hijo de Arcadio y Teresa, nacido en Fuentes Claras (Teruel), empleado en una Caja de Ahorros y Monte de Piedad. En noviembre de 1936 fue nombrado secretario de agitación y propaganda de la Caja de Ahorros del Radio Centro y luego secretario de organización de la misma hasta finales de 1937. En mayo de 1938 fue requerido desde la Secretaría de Finanzas del Sector Sur del PCE, presidido por un individuo apellidado Erraiz para que llevara la contabilidad hasta principios de 1939. Con posterioridad fue detenido el 14 de junio de 1939, siendo ingresado en la cárcel Modelo de Valencia. Fue puesto en libertad y de nuevo encarcelado en 1946 con una sentencia de seis años, saliendo en libertad condicional en febrero de 1949. Federico Tudela murió al poco tiempo por estar enfermo de tuberculosis debido a las torturas a las que había sido sometido por la policía franquista en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causas nº 381, 1050 y 13.811. 135 Encarnación Fuyola Miret nació en Huesca el 3 de septiembre de 1907. Estudió en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid, luego en Barcelona hizo la carrera de Magisterio. En 1930 se afilió al PCE y tres años más tarde aprobó dos oposiciones: la de Correos y la de Magisterio, compaginando su trabajo en el cuerpo auxiliar de Correos con su labor como maestra. En las elecciones a Cortes de 1933 se presentó por el PCE en Zaragoza y Huesca sin obtener escaño. Junto a Irene Flacón y Lucía Barón publicó la revista “Compañeras”. Participó en el Primer Congreso Mundial de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, estando en su comité nacional desde 1933, y junto a Dolores Ibárruri y otras mujeres fundaron primero la organización Pro Infancia Obrera, de la que surgiría la asociación “Agrupación de Mujeres Antifascistas” siendo su secretaria general. También formaba parte del Socorro Rojo Internacional. En la guerra estuvo trabajando en la Administración Principal de Madrid y fue designada vocal en la Junta Provincial de Protección de Menores de Madrid. Se casó con Luis Sendín y tras la guerra pudo irse a Pamplona y de aquí se exilió a Francia. En París el PCF le ayudó a salir hacia México en el barco El Havre, llegando a Veracruz en noviembre de 1939. Encarnación estuvo cuatro años en la ciudad de Zamora, hasta que viajó a Ciudad de México, donde fue acogida en casas de camaradas suyos comunistas. Volvió a casarse ya que Luis Sendín fue fusilado en Madrid y tuvo un hijo. Trabajó como correctora de estilo y traductora de libros en francés para varias editoriales. Siguió colaborando con el PCE en periódicos como “Mundo Obrero” y “España” y siguió en la Unión de Mujeres Españolas siendo secretaria y presidenta entre 1948 y 1950. Murió en México D.F. el 8 de diciembre de1982 en Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 106 donde le dijeron si podía ayudar en la labor de la Asociación de Mujeres Antifascistas, coincidiendo con mujeres como Carmen Manzana, Manuela Ballester Vilaseca, Consuelo Barber y otras, entre la que estaba su hermanastra Paz Azzati Cutanda. Ésta se había casado con un periodista italiano llamado Andrés Familiari que había llegado a España con las Brigadas Internacionales y se quedó trabajando en el periódico comunista “Verdad” . Su otra hermana Magdalena Azzati se había puesto a trabajar en el Instituto de Previsión Social de la Casa del Chavo. Al terminar la guerra, Andrés Familiari se fue desde Gandía en uno de los últimos barcos a Francia y de allí a la URSS con más periodistas y políticos. En 1947 regresó a Italia y reclamó la repatriación de Paz que estaba detenida, consiguiéndolo en 1948. La hermana de Pilar, Ángeles se fue a la URSS con Pedro Checa y un año después a México, vía París. Pedro y Ángeles se separaron al llegar a México. Ella rehízo su vida dos veces, ya que su primer marido murió en accidente de tráfico y con el segundo tuvo cuatro hijos, no queriendo hablar nunca de su pasado en España. Gonzalo Castelló se despidió de Pilar Soler ya que por motivos de seguridad iba a ir a Alicante por otros medios distintos a los de su mujer. Ésta le dijo que estaba embarazada y junto a su madre y Consuelo Barber fueron al puerto de Alicante en un coche particular. Por el camino vieron como los falangistas habían ocupado algunos pueblos. Al llegar al puerto observaron las masas hacinadas de miles de republicanos y pudo encontrar a su marido. Las organizaciones políticas constituyeron un comité de Estado Mayor para ver si había posibilidad de organizar la evacuación, pero al no llegar los barcos y estar controlado el puerto por los italianos, empezó la desesperación y la confusión entre la población. Gonzalo estaba desmoralizado y trató de que Pilar huyera pero ella se quedó junto con otros comunistas, apoyados por guerrilleros comunistas del 14 Cuerpo. Durante tres días no comieron nada, hasta que un capitán republicano les dio algo de pan y latas de carne. Al amanecer del cuarto día llegó la División italiana de Littorio. Las mujeres fueron insultadas y amenazadas por las tropas marroquís que estaban en el puerto y llevadas a diferentes cines de Alicante. Pilar, su madre y Consuelo Barber estuvieron en el Cine Ideal, todas hacinadas durmiendo en las butacas, hasta que al tercer día fueron conducidas a la playa de Alicante, donde se encontró con su hermanastra Paz. Allí permanecieron otros tres días, teniendo la noticia de que los presos republicanos habían sido llevados al campo de los Almendros y los que no eran mandos militares fueron puestos en libertad, llevándose a sus mujeres de la playa. Aquellas que no habían sido recogidas quedaron en libertad y los militares franquistas les comunicaron que había trenes en la estación de Alicante con destino a sus ciudades de origen. Pilar y las otras tres mujeres cogieron un tren en dirección a Valencia. Sin embargo, el destino fue Chinchilla, y tuvieron que regresar de nuevo a Alicante donde había un gran caos y tumulto por la gran cantidad de gente que se agolpaba en el puerto de Alicante. Finalmente, Pilar y sus acompañantes pudieron obtener unos salvoconductos que las llevaron a Valencia. Allí Pilar pudo ver a unos militares republicanos que, tras salir de Los Almendros, estaban en libertad y por ellos supo que Gonzalo se había ido a Valencia. Aquí llegaron de noche, teniendo conocimiento del peligro que corrían. Consuelo Barber fue a su casa en Ruzafa y Pilar y su madre a la casa de unas camaradas también cerca de Ruzafa. Estas amigas lo primero que hicieron fue advertirles que tuvieran mucho cuidado porque los falangistas estaban vigilando las http://exiliadosmexico.blogspot.com.es/2012/09/fuyola-miret-encarnacion.html y DOMÍNGUEZ PRATS, Pilar: “La actividad política de las mujeres republicanas en México”, en “Revista Arbor, Ciencia, Pensamiento y Cultura”, nº 735, pp.75-85. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 107 calles y llevándose a mucha gente detenida. Pilar les dijo que solo estarían una noche porque al día siguiente, utilizando al marido de Consuelo, Leandro, intentarían buscar a Gonzalo en Valencia. Leandro acudió a la casa de la familia de Gonzalo y volvió con el contacto de su hermana, pero no sabían nada de él. Pilar no era querida por la familia de su marido y la contestación de su cuñada no le convenció por lo que Leandro volvió a la casa de Gonzalo y al final éste salió, diciendo que estaba escondido y que a los tres días volviera Pilar. La conversación fue muy tensa, ya que Pilar le reclamaba su ayuda, por su embarazo y por ser su mujer, pero Gonzalo le dijo que no podía ya que estaba escondido y su familia no se lo permitiría. Paz Azzati estuvo retenida en una cárcel para mujeres en Alicante. Allí cambió su apellido Azzati en las listas de nombres que daban para ingresar en la cárcel. Esto lo hizo porque le podía haber supuesto muchos problemas debido al pasado republicano de su padre. En el campo coincidió con camaradas como Carmen Orozco, Carmen Manzana y Agustina Alvarado Sánchez. Ésta le dio las señas de su hermana Isabel que vivía en Madrid por si alguna vez iba a la capital madrileña. Una vez puesta en libertad, Paz regresó a Valencia con Carmen Orozco y fue a casa de ésta última durante unos días, donde permaneció escondida debido al temor de ser detenida. Paz le mandó una nota a su madre porque tenía la intención de irse a Madrid y antes de hacerlo quería verla. Al mismo tiempo la organización clandestina se puso en contacto con ella para que pudiera facilitar nombres y domicilios de comunistas con los que engrosar el PCE de Valencia, y escribió una carta a su hermana Magda para que le ayudara. La misiva fue llevada por otro camarada a la casa de los Azzati y recogida por su madre, Esperanza Cutanda Salcedo. Magda Azzati estaba enferma y pidió a su madre que le diera una nota a su prima Consuelo Sempere Azzati para que le proporcionara la dirección y nombre de los militantes comunistas que actuarían en la clandestinidad. Entre esos nombres estaban los de María Año Barbera, María Roig Causares (en la guerra secretaria de finanzas de una célula comunista), María Santolaria Sabater (durante la guerra fue secretaria de agitación y propaganda en el Hospital Pasionaria de Valencia), Carlos Llorens Iranzo y María Andrés Romero (afiliada al PCE en el Sector Sur de Valencia), todos ellos declinaron la invitación para participar en la organización clandestina.136 Esperanza Cutanda escribió otra nota a su hija para que fuera al piso vacío de su hermano que estaba situado en la planta inferior a su casa y era más seguro. Debía de ir por la noche cuando la portera no estuviera. Junto a la nota, su madre le mandó las llaves y así pudieron verse antes de la partida de Paz Azzati. Esperanza le dio dos naranjas y 1 peseta para su viaje porque era lo único que tenía. La marcha a Madrid duró casi tres días, con paradas continuas y sin probar bocado ni agua en un tren de refugiados. En el trayecto conoció a una mujer que iba con su hijo, la cual le ayudó a encontrar la dirección donde vivía Isabel Alvarado, calle Ramón de la Cruz, 14. Ésta comunista estuvo trabajando antes de empezar la guerra en la casa de Guillermo Wilken Méndez, agregado del servicio diplomático holandés que vivía en la calle Lagasca, 40, que al empezar la guerra se fue a San Sebastián, quedando ella al cuidado de los enseres y muebles de la casa. Tras regresar del País Vasco, el diplomático le ofreció a Isabel Alvarado la posibilidad de irse con ellos a Australia, ella declinó porque estaba esperando a su hermana Agustina y su marido Ángel Martínez Martínez, que se habían ido a Valencia durante la guerra civil. Al finalizar la misma, el matrimonio regresó a 136 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 13.811. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 108 Madrid gracias a una documentación facilitada por Ramón Mendezona Roldán, antes de embarcarse hacia Orán (Argelia).137 La casa de Isabel Alvarado fue una de las principales estafetas clandestinas del PCE en Madrid, durante muchos años. Todo el que pedía ayuda, la encontraba en la persona de Isabelita, como así la llamaban sus compañeros. Paz Azzati cuenta como fue el recibimiento que le dio Isabel: “…se había quedado solo con una habitación en la que vivía y lo hacía todo. Cuando llegué me abrió los brazos y, “no te preocupes” - decía-, vamos a hacer lo que se pueda, el problema es vivir, pero...”. ¡Y cómo vivíamos! Ella solo tenía una cartilla de racionamiento, yo no tenía de que comer, se planteó que teníamos que encontrar trabajo porque tampoco tenía dinero, disponía de casa donde estar y nada más”. 138 La situación económica era difícil, como la gran mayoría de la población madrileña. Isabel, Paz y Agustina vivían de lo que le daban sus conocidos y amigos. Todo el día recorrían las calles de Madrid para buscar trabajo y contactar con camaradas que pudieran participar en la reorganización del PCE. Por mediación de la portera del edificio donde vivían, Paz se puso a servir en la casa de un médico del mismo portal. El sanitario era falangista, no así su mujer que hizo amistad con Paz (usaba el nombre falso de María Andrés). La mujer del médico quiso ayudar a la comunista valenciana tras decirle ésta que su marido estaba en Francia y que quería pasar al país vecino. Le ofreció la posibilidad de irse a Galicia para desde allí transitar al país galo. Sin embargo, la organización clandestina madrileña del PCE le dijo que se quedara y así ayudar en la reorganización del partido. Junto a Isabel Alvarado, su hermana Tina y Paz Azzati, estaba escondido Enrique Sánchez García, principal dirigente de una de las primeras reestructuraciones que se hicieron en Madrid. Un día estaban comiendo las tres cuando llamó la policía preguntando por uno de los individuos que tenía Isabel cobijados en su casa. Todos tenían documentación falsificada con nombres supuestos, tras la comprobación de la documentación, la policía se fue sin detener a nadie. No obstante, la policía instaló un dispositivo de vigilancia durante unos días en la casa de Isabel Alvarado, el hecho era detener a cualquier persona que se presentara en el domicilio para proceder a su detención. Pasados unos días, Paz e Isabel regresaron a la calle Ramón de la Cruz, 14 y al abrir la puerta fueron detenidas por la policía y llevadas a una comisaría cercana. Al poco tiempo detuvieron a Agustina que estuvo retenida casi un mes en la casa con la policía. Toda persona que iba a la casa era detenida aunque no tuviera nada que ver con la política, como unos tíos de Isabel que fueron detenidos y llevados a la prisión de Yeserías y Ventas. Enrique Sánchez no tardó en ser detenido, trasladado a la Dirección General de Seguridad, en los interrogatorios no dijo nada de Isabel ni de Paz, sólo que había sido huésped en su casa. Andrés Familiari mandó una carta a su suegra en Valencia para que se comunicara con Paz. Esperanza Cutanda a su vez tenía las señas de su hija y por medio de un conocido de Magdalena Azzati se la llevó a la calle Ramón de la Cruz. Una vez llegó a ésta dirección fue detenido por la policía creyendo que se trataba de un enlace del PCE de Valencia. Gracias a esto la Brigada Político Social averiguó la verdadera identidad de Paz Azzati que la tuvieron incomunicada en una celda de la Dirección General de Seguridad, donde fue torturada. La policía de Madrid y 137 En Entrevista a Isabel Alvarado, Madrid, 16/06/05. 138 CUEVAS, Tomasa: “Testimonios de mujeres en la cárceles franquista”, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 2004, p.348. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 109 la de Valencia detuvo a militantes comunistas de la organización valenciana y por algunos chivatazos fueron detenidas tanto la madre como la hermana de Paz Azzati.139 Pilar Soler y su madre se dirigieron a la casa de Consuelo Barber. Por mediación de otros camaradas supo que Encarnación Fuyola estaba intentando exiliarse a Francia. Sin embargo no le dio tiempo a contactar con Encarnación ya que estando en la casa de Consuelo Barber, llegaron unos falangistas preguntando si ella era Consuelo y dijo que no, que sólo eran amigas. Los falangistas no la creyeron y la llevaron detenida a una casa que habían habilitado como comisaría. La denuncia había sido efectuada a Consuelo y no a ella. La policía interrogó a las tres, dando una versión de que eran mujeres de soldados y que habían ido a ver a su amiga. El 8 de mayo de 1939, las tres salieron en dirección a la cárcel de Pechina (Valencia). Pilar, su madre Ángeles y Consuelo figuraban en el mismo expediente, el fiscal militar solicitó unas condenas de doce años por las dos primeras (al final las conmutaron a seis) y a Consuelo una de treinta años, con la condición de conseguir tres avales, uno del Ayuntamiento, otro de la Guardia Civil y otro de Falange. Estos avales pudieron conseguirlos gracias a otra comunista, Concha Castelló, que estaba destinada en la oficina de la cárcel y tenía la posibilidad del control del libro de registros de entradas y salidas. En otra ocasión también ayudó a la madre de Pilar porque tenía otro expediente anterior por haber trabajado como enfermera en un hospital republicano y por esconder a comunistas en su casa. Concha Castelló arrojó una mancha de tinta sobre la línea del expediente de su madre y así pudo librarse de otra condena. Pilar y su hermana Magda estaban embarazadas. Ésta última perdió a su hijo dentro de la cárcel y Pilar dio a luz a una niña de nombre Mari Luz el 15 de septiembre de 1939, ante la pésima situación de la cárcel, pidió a su marido y a su familia que se llevaran a la niña a casa. A Pilar Soler le llegó una nota en la que se decía que su marido entró en contacto con algunos grupos de comunistas que no habían sido detenidos en Valencia para ver qué se podía hacer en la reorganización del partido, formando pequeños grupos en la clandestinidad. Los que estuvieran más implicados se intentaría ayudarles a pasar la frontera. Gonzalo no estaba comprometido con la reorganización del partido, fue detenido y utilizó a prostitutas para pasar notas de la cárcel Modelo donde estaba, a su mujer. Ésta le dijo que había sido detenida pero no por los hechos de Pilar Soler, sino por estar en la casa de Consuelo Barber. Uno de los principales temores de Pilar Soler durante su estancia en la cárcel fue que se descubrieran sus actividades y la condena fuera mucho más alta. Pero por la falta de organización entre militares, policías y falangistas la condena fue menor. Pilar escribía a su marido una nota al mes pero nunca obtuvo respuesta de él. Sabía que su familia le llevaba la comida todos los días pero a ella y su madre nunca les llevaron nada. Gonzalo salió de la cárcel gracias a los buenos abogados contratados por su familia, todo ello acabó con la separación del matrimonio. Utilizó una documentación para poder ir al extranjero a nombre de Dionisio Castelló Gómez. Pilar Soler salió de la cárcel en la primavera de 1944 y continuó su actividad política dentro del PCE.140 139 En el juicio le pidieron treinta años y fue rebajaba a veinte años de condena en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 70.097. 140 Por medio de una funcionaria de prisiones llamada Doña Manolita, Pilar supo que su hermana Ángeles había escrito a la cárcel para saber si estaban allí, pero Doña Manolita fue expedientada. La funcionaria, antes de estar en la cárcel de Pechina, estuvo en la de Ventas en Madrid y le contó a Pilar Soler el trágico suceso de las llamadas 13 Rosas, contándole como antes de ser fusiladas, las chicas fueron a la peluquería Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 110 Los comunistas que salían de Albatera estaban en contacto con los miembros de la organización en Valencia, que por medio de enlaces y contactos personales con algunos militantes del PCE, pedían que les facilitaran documentación falsa para viajar por la geografía española y casas donde poder quedarse y ocultarse. La situación se complicó cuando Ricardo Moltó Brotons fue despedido de la droguería Las Barcas que era el lugar y las señas que tenían los que llegaban de Alicante o los que querían contactar con el partido en Valencia. Ricardo Moltó y Ernesto Prats Haro reorganizaron el partido a través de una serie de células con los comunistas que iban captando. Esto ocurría en los meses de abril y mayo de 1939, cuando celebraron algunas reuniones en sus propias casas y en otras, como las de Francisco Estrella y Genoveva Aparicio. Se formó un Comité Provincial del PCE provisional en Valencia del que fue nombrado Ricardo Moltó como secretario general, Ernesto Prats secretario de organización (fue llevado al campo de concentración de Albacete y puesto en libertad el 11 de abril de 1939) y Genoveva Aparicio secretaria de agitación y propaganda, desistiendo al poco tiempo de ser nombrada. Para sustituirla pensaron en un joven estudiante comunista apellidado Sánchez pero no acudió a ninguna de las reuniones. En esos momentos apareció en escena tal como lo describen sus camaradas “un joven alto, delgado, algo calvo, acento mallorquín, vistiendo trajes azul y negro y que se dice andaba delicado del estómago y pulmón”. Este joven se hacía llamar Felipe. En realidad se trataba del dirigente comunista Heriberto Quiñones González.141 Entre el 20 y el 25 de marzo de 1939, Quiñones trató de ingresar en un Sanatorio Antituberculoso, no pudo hacerlo porque lo ocuparon las tropas franquistas, fue detenido y trasladado al campo de Albatera, donde estuvo dos o tres días. De allí fue llevado al Hospital de Elche hasta mediados de abril, cuando salió libre y regresó a Valencia, donde se refugió en varios sitios con los nombres falsos de Felipe y José María. Quiñones se encontró con Gonzalo Castelló, antiguo conocido del PCE valenciano, pidiéndole dinero y alojamiento, le alojó en su casa de la calle Pilar, 3, por 5 pesetas diarias. Gonzalo estuvo hospedado en la casa de Vicente Rubio Sáez utilizando el nombre de Dionisio Castillo y cuando salió de Valencia, Quiñones se hospedó en la casa de Vicente Rubio utilizando el nombre de José María. Quiñones no le propuso a Gonzalo nada en relación con la reorganización clandestina del partido, porque le vio con muchos temores y miedo a ser detenido y lo único que quería era estar escondido, incluso llegó a irse a Jaca para ver si podía salir hacia Francia pero regresó a Valencia al fracasar en su intento. Posteriormente, Quiñones se encontró con Francisco Estrella quien le habló de la existencia de un Comité Provincial del PCE (los dirigentes del Comité Central le dijeron antes de salir de España que intentara recaudar fondos y ayudar a los camaradas presos). Quiñones se de la cárcel y pidieron a sus familias que les llevaran la mejor ropa que tuvieran en BOLINCHES, Emilia: “Pilar Soler. Rebelde con causas”, Universitat de Valencia, Servei de Publicacions, Valencia, 2013. 141 En las declaraciones ante la policía, Heriberto Quiñones dijo que era soltero, de 32 años, albañil, hijo de Juan y Luisa y natural de Gijón. El inicio de la guerra le cogió en el Sanatorio de Tuberculosos de Húmera (Madrid). Durante la guerra en Valencia desempeñó distintos cargos en el Sindicato Autónomo de Albañil, colaborando en varias secretarías y células y a partir de 1937 fue miembro de la Comisión de Cuadros del Comité Provincial. Estuvo en la organización del Servicio de Inteligencia Especial Periférico (SIEP) y también fue comandante de guerrilleros en una División del Ejército en el frente de Levante. En 1938 se puso a trabajar en la embajada rusa en Valencia ayudando en los suministros y abastos de la embajada y en otras actividades y servicios como ser intérprete de los rusos Grixa y Pavel, pero siempre limitadas por su enfermedad. Quiñones negó ser miembro de la Delegación del Comité Central pero si fue enlace de la organización de la misma, la cual le utilizó para organizar y dar impulso al movimiento y lucha del PCE, siendo delegado en el Comité Provincial del PCE. Una de sus tareas fue la de entrevistarse con otros camaradas y darles instrucciones en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causas nº 361 y 1050. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 111 entrevistó con Moltó y Ernesto Prats tres o cuatro veces en sus casas y en los Viveros municipales de Valencia. Le contaron que Moltó era el secretario general, Prats el secretario de organización y que en el cargo de agitación y propaganda estaba un individuo apellidado Sánchez, ya que Genoveva Aparicio había rechazado este cargo. Francisco Estrella intentó que Genoveva Aparicio volviera a participar en la organización pero no aceptó, por temor a una posible detención (se fue a Barcelona y desde allí cogió el barco “Mendoza” que le llevó hasta Argentina). En estas reuniones del Comité Provincial, a las que también acudía Francisco Estrella, se hablaba de la necesidad de recaudar dinero, ropa y comida para ayudar a los presos y a sus familias y en la reorganización del Sector Norte y Sur en Valencia, y de la búsqueda de militantes que no hubieran sido detenidos. Quiñones insistió en la necesidad de intensificar el trabajo, pero no fue posible debido al miedo a ser detenidos. En aquellos días apareció Vicente Todo que había sido detenido en Alicante y salió del campo de Albatera en mayo de 1939. Como su situación económica era pésima, pidió ayuda a otros camaradas. Francisco Estrella le dio 25 pesetas y Antonio Escuin Méndez 15 pesetas. La actividad del Comité Provincial en Valencia iba a durar poco porque Ricardo Moltó y Ernesto Prast fueron detenidos. Heriberto Quiñones y Francisco Estrella quedaron entonces como enlaces entre los militantes y el nuevo Comité Provincial cuyo secretario general fue José García Vidal (en la guerra responsable del PCE en la 81 Brigada y luego en el Centro de Reclutamiento Instrucción y Movilización), como secretario de organización nombraron a Juan Pastor Pellicer (afiliado a la JSU en 1934 y luego en la guerra con el PCE estuvo en la Escuela de Mando de Godella, en el 2º Batallón de la 219 Brigada, para terminar siendo ayudante del comisario de Artillería del Ejército de Levante) y como secretaria de agitación y propaganda Carmen Orozco Muñoz (fue secretaria de la responsable de la Sección Femenina del Comité Provincial del PCE en Valencia y responsable en un sector comunista de la Asociación de Mujeres Antifascistas). También ayudaban en el Comité Adolfo Sebastiá García, Agustina Alvarado y otro apellidado Navarro. Los miembros del Comité Provincial se reunían en la casa de Alberto Catalá Mateu en la calle San Vicente, 161 y eran presididas por Quiñones. Este les advertía del peligro y que si los descubrían existía la posibilidad de que fueran fusilados. Quiñones dividió Valencia en doce distritos, actuando la organización solo en tres: distrito de Ruzafa cuyo jefe fue Juan Pastor, distrito de Hospital con José García a la cabeza y el distrito de Museo liderado por Carmen Orozco. Ésta había intentado huir por Alicante y al regresar a Valencia se puso en contacto con Irene Conesa Andreu, Carmen Recatala Tortajada y con Pilar Soler, reuniéndose con ésta última en la calle del Pintor Salvador Abril, 33 (fue Agustina Alvarado quien le presentó a Heriberto Quiñones).142 Carmen también visitó a Amparo Ortíz Campos (maestra afiliada al Socorro Rojo Internacional desde 1934 y al PCE desde 1937, responsable comunista del Radio Cuenca en el distrito Museo) que estaba escondida porque la policía la estaba persiguiendo. Carmen pidió a Amparo que colaborara con las actividades clandestinas del PCE pero declinó dicho ofrecimiento de igual manera que otra comunista llamada Concepción Monleón Burgos (anteriormente había recibido la visita de un desconocido con una carta de Clara Pueyo Jornet para que confiara en él y facilitara los nombres de militantes que pudieran colaborar). Francisco Estrella le dijo a Quiñones que había visto a un miembro del Comité Provincial del PCE en Valencia, un camarada apellidado Pinedo, pero no se presentó a 142 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 13.811. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 112 la cita que habían convenido. De igual manera Quiñones le dijo a Juan Pastor que tenía que entrevistarse con Agustín Alexandre, un posible elemento de la organización clandestina. Para contactar con él utilizaron a su padre Abdón Aleixandre Ramón, entrevistándose con él en la playa, Juan Pastor y Alberto Catalá. En la entrevista le dieron una cita al padre para que se reuniera con ellos y cuando el padre fue a buscar a su hijo fue detenido en su casa. Modesta Díaz Ruiz fue una comunista madrileña que trabajó como cocinera en la casa de la Cultura de Valencia cuando el Gobierno Republicano se trasladó allí. Después estuvo en el Ministerio de Instrucción Pública y más tarde en las cocinas del Comité Provincial del PCE, primero en Valencia y luego en Barcelona. Modesta se afilió al PCE en mayo de 1937 y una vez terminada la guerra estuvo primero en Alicante para ver si podía embarcar y luego regresó a Valencia. Aquí contactó con antiguas militantes, para ayudar a los antiguos camaradas. Se les ocurrió comprar tabaco y ropa para llevarlo a las cárceles y repartirlo entre los presos. Junto a Dolores Hernández Perpiña (fue mecanógrafa en el Comité Provincial del PCE en Valencia), Carmen Riera Martínez (Secretaria de Finanzas del PCE de Valencia y vocal en el Sindicato del Vestido y Tocado) e Irene Conesa Andreu (Presidenta del Sindicato del Vestido y Tocado en diciembre de 1937 y miembro del Comité Provincial del PCE de Valencia) acordaron ayudar en la reorganización del partido y del Socorro Rojo Internacional. Las reuniones las hacían en la casa de Carmen Riera, Modesta desempeñaría funciones de enlace debido a que conocía a mucha gente con el cometido de buscar nuevos militantes que formaran parte de la organización comunista. También contaron con la ayuda de Ernesto Pérez Martín (comunista que trabajó en la Comisión de Organización del PCE en Valencia y tras salir en libertad de Albatera en junio de 1939, regresó a la capital levantina). En la casa de Carmen Riera también estuvieron Carmen Manzana e Irene Conesa, miembros de la organización clandestina del PCE.143 Modesta Díaz intentó ampliar el número de militantes de la organización clandestina comunista, para ayudar en la recaudación de dinero y ropa para presos y reorganizar el Socorro Rojo Internacional y el PCE. Entre esos militantes estaban: Dolores Renau Berenguer (maestra interina en las Escuelas de la Beneficencia, exiliándose con posterioridad a México en septiembre de 1948), Pilar Ripoll Aguilera (mecanógrafa en el Comité Provincial del PCE de Valencia), Felicidad Mateu García (cuyo hermano Federico también estaba implicado en la organización clandestina), Miguel Ballester Torrejón, Isabel Engasa Alonso (secretaria sindical en una célula comunista en la Industria Hotelera durante la guerra), Eugenio Villegas Villalba e Ignacio Díaz Calvo. La mayor parte de ellos se negaron a participar en la reconstrucción del partido por la desmoralización de la derrota y el temor a la represión. 143 Modesta Díaz trabajaba en la casa del señor Barón de Casa Soler y parece ser que planteó para el día 29 de mayo envenenar la comida debido a que iban a acudir personalidades importantes del Nuevo Estado. Este ofrecimiento no lo llegó a realizar porque no recibió la orden de ningún dirigente del PCE. Por su parte, Irene Conesa al ser muy conocida estaba escondida en su casa, incluso una vez la detuvieron y rápidamente obtuvo la libertad porque dio un nombre falso en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 361. Carmen Riera Martínez al terminar la guerra fue a Alicante donde estuvo ingresada en la cárcel ubicada en un centro de Auxilio Espirituales. Allí coincidió con Josefina Salvador y Elvira Albelda. Ésta fue la comunista que más ayudó a las comunistas en el centro de reclusión. Carmen Riera tenía una perforación en el estómago y Elvira Albelda cambió su reloj de pulsera de oro por unos chuscos de pan para que comiera algo en CUEVAS, Tomasa: “Testimonios de mujeres en la cárceles franquista”, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 2004, pp.798-802. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 113 La policía franquista tenía noticias de las reuniones y de la reorganización del PCE en Valencia. Las detenciones e interrogatorios empezaron a multiplicarse entre los comunistas valencianos, que aunque no tuvieran nada que ver con la reorganización del partido, si eran sospechosos por su pasado comunista. Fueron los casos de Matilde Renau Berenguer (hermana del gran pintor y muralista comunista José Renau, maestro nacional y miembro del Socorro Rojo Internacional (SRI) y a la Asociación de Amigos de la Unión Soviética), de la novia de Ernesto Pérez llamada Pura Soriano Blanco (fue miembro de la Comisión de Cuadros de la JSU en Valencia, participando en la pega de pasquines, venta de periódicos y recogida de dinero para Mujeres Antifascistas durante la guerra), Concepción Balbuena Luna (afiliada al PCE, en el SRI y en Amigos de la Unión Soviética), Federico Mateu García (responsable general de las compras y comedores del PCE de Valencia y elemento de confianza de Jesús Hernández), Eugenio Teruel Benedicto (perteneciente también al PCE, al SRI y a los Amigos de la Unión Soviética) y Antonio Gómez Jiménez (militante del PCE, del SRI y Amigos de la Unión Soviética). La policía investigó a Juan José Merlo Pisa y a Vicente Domínguez Garijo por haber facilitado a Ernesto Pérez unos avales de conducta. Pero finalmente se comprobó que no tenían nada que ver con la organización clandestina del PCE. Algunos dirigentes comunistas estaban más preocupados por no ser detenidos e intentar exiliarse que en una posible reorganización del partido. La realidad era distinta a las pretensiones de los cuadros comunistas ya que en la práctica poco pudieron hacer en los trabajos de organización y sólo algunos donativos personales sirvieron para ayudar a los presos y a sus familias. Vicente Todo fue detenido el 24 de junio, Heriberto Quiñones a mediados de julio y Francisco Estrella el 28 de julio de 1939, ingresando este último en la prisión celular de Valencia (fue puesto en libertad sin pasar por el juzgado el 20 de mayo de 1940). Magdalena Azzati ingresó en la cárcel Provincial de Valencia con su hija de pocas semanas. Allí coincidió con Carmen Orozco que estaba embarazada. La hija de Magda Azzati se contagió de sarna, para que estuviera mejor cuidada se la llevó la familia de su marido, aunque al final murió. Las presas de la cárcel vendían pan y con lo que recaudaron le compraron la caja para enterrar a la niña.144 Jesús Larrañaga Churruca llegó a Valencia tras escaparse del campo de concentración de Albatera y contactó con la organización clandestina del PCE en la capital del Turia. Una de las primeras misiones que llevó a cabo fue contactar con los militantes del PCE en Madrid y establecer el Socorro Rojo Internacional para ayudar a los presos en las cárceles y en los campos de concentración, nombrando a delegados interprovinciales que sirvieran de nexo para relacionarse por medio de enlaces con Madrid. El trabajo de ayuda estaba a cargo de las mujeres que organizaban reuniones, llevaban avisos, vendías joyas robadas, ocultaban a camaradas evadidos o perseguidos, recaudaban dinero, comida y ropa y servían de enlace entre la organización valenciana y los detenidos en campos de concentración y prisiones. Larrañaga contactó con Madrid a través del enviado de la organización del PCE madrileño, Juan Sanz Pascual. Tenía la ayuda en Valencia del dirigente Manuel Sánchez Esteban (su hermano Vicente fue un 144 Las condenas fueron desproporcionadas y desiguales como por ejemplo a Gonzalo Castelló Gómez Trevijano, Irene Conesa e Isabel Engasa a seis años, José García Vidal a cuatro años, Vicente Todo y Carmen Riera y Magdalena Azzati a tres años, Alberto Catalá a dos años, Adolfo Sebastián y Ernesto Pérez a un año, Amparo Ortíz, Modesta Díaz, Antonio Escuin y Carlos Llorens a seis meses, siendo absueltos también varios de los procesados en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causas nº 381, 1050 y 13.811. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 114 abogado comunista exiliado a la URSS y su hermana Agustina casada con el dirigente José Antonio Uribes Moreno, ambos también exiliados a la URSS) y de Crescencia Uribe Galdeano, hermana del que fuera ministro de Agricultura, Vicente Uribe que estaba exiliado en México.145 Crescencia Uribe regresó a Valencia a la calle Ciscar, 64, casa de Abelardo Vidal, a los pocos días tras la marcha de éste a Bilbao, se cambió a la casa de una camarada llamada Patrocinio Baena, que había sido compañera de Agustina Alvarado, en la calle de Joaquín Costa. Aquí vivía junto a dos mujeres que conoció en Alicante, María Nieves Cabeza Guillén y su hija Nieves López Cabeza. Debido al carácter de la madre de Patrocinio se fueron a vivir por indicación de otra comunista conocida de Crescencia, llamada Enriqueta Pardo Iranzo (afiliada al PCE durante la guerra y casada con un comisario político comunista huido a Francia llamado Vicente Marín Ortíz), a la casa de huéspedes de su cuñada Ana Martín López (también afiliada al PCE y al SRI en la guerra), en la calle Císcar, 10. También tenía escondido a otros comunistas como Alberto García Esteve y a Antonio Buitrago. Crescencia no tenía dinero y vendió algo de ropa, una radio pequeña y un pequeño reloj de oro que le había comprado su hermano en Suiza. Para venderlos utilizó a otra comunista Evangelina Santamaría Álvarez, cuyo padre Ángel Santamaría Martín, grabador y joyero de profesión tenía una tienda de marroquinería y se dedicaba a vender joyas y objetos de valor de algunos comunistas escondidos o fugitivos. Por el reloj obtuvo 1.100 pesetas, quedándose 200 como comisión y también vendió otro anillo de oro de la comunista Carmen Díaz García por 325 pesetas. Evangelina tenía como misión en Valencia la reorganización de la JSU, trabajo que empezó a realizar con la idea de salir de España junto a Crescencia desde Bilbao embarcando dirección Francia, plan interrumpido por su detención. 145 Crescencia Uribe Galdeano nacida en Baracaldo (Vizcaya), hija de Telesforo y Bonifacia, modista. Desde las elecciones de noviembre de 1933 simpatizaba con el PCE porque su hermano era diputado del partido, por ello se afilió a las Juventudes Comunistas en Baracaldo. En la guerra estaba en Madrid con su hermano que había sido elegido diputado a Cortes por Jaén. El 6 de noviembre de 1936 se trasladó con el Gobierno republicano a Valencia debido a que su hermano había sido nombrado ministro de Agricultura y en 1937 se afilió al PCE. En noviembre de ese mismo año su hermano se fue a Barcelona con el gobierno pero ella se quedó en Valencia, siendo nombrada en enero de 1938 secretaria femenina del Radio Centro, cargo que abandonó porque tenía una plaza en la sección de Trigos del Ministerio de Agricultura. En junio de 1938 empezó a cooperar en el Comité Provincial del PCE de Valencia, en la Comisión de Cuadros, tras haber pasado por la Escuela Provincial de Cuadros del PCE en Godella (Valencia). La Comisión de Cuadros estaba dirigida primero por Carmen Manzana y luego por Juan José Pérez. En enero de 1939 el partido le mandó a estudiar en la Escuela de Cuadros del Comité Central porque el partido quería que algunas mujeres ocuparan puestos de responsabilidad ante la falta de hombres, estando allí hasta marzo. Con los sucesos ocurridos con el golpe de Casado estuvo oculta primero en Valencia y luego en Madrid acompañada por Enriqueta Aroca Gorraiz y por otro camarada mutilado llamado Pérez Gallo. Al regresar a Valencia fue a verle a su casa María López, secretaria de José Silva Martínez, el Secretario General del Instituto de Reforma Agraria del Ministerio de Agricultura pidiéndole dos fotografías para hacerle el pasaporte y salir del país. Le advirtió que no saliera de casa porque era muy peligroso ya que había muchas detenciones y permaneció así hasta el 23 de marzo, día en que le avisaron que estuviera preparada para salir en un camión con seis hombres que conocía del Comité Provincial del PCE, Enriqueta Aroca y sus hermanas Josefina y Matilde y dos mujeres más. Llegaron al puerto de Alicante pasando la noche allí hacinadas hasta el día 1 de abril. Fueron llevados al campo de los Almendros, donde las autoridades nacionales hicieron una división y a las mujeres las llevaron a cines, teatros y lugares habilitados para su internamiento. Crescencia fue llevada a una casa de Ejercicios Espirituales, donde le tomaron la filiación y dio el nombre de su cuñada que sabía que estaba en Francia, Teresa García Murillo, que fue el nombre que usó durante su etapa clandestina en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 34.916. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 115 Agustina Alvarado fue la encargada de introducir a Crescencia en la organización comunista clandestina. Anteriormente había visitado a Tomasa García, a Carmen Díaz y a Juan José Pérez Pérez por tener amistad con ellos y para saber lo que había pasado con los demás cuadros comunistas.146 La primera toma de contacto con la organización fue en una entrevista que mantuvo con Heriberto Quiñones en el mes de junio a través de Agustina. Al dirigente comunista le conocía como antiguo militante y perteneciente al Comité Provincial en Valencia. En la reunión Quiñones le encargó que se hiciera cargo del Socorro Rojo Internacional. Para ello se reunió con Francisco Estrella 146 Carmen Díaz García nacida en Murcia, hija de Enrique e Isabel. Afiliada al PCE y a la JSU en agosto de 1937, participó en la organización de Mujeres Antifascistas, asistiendo como delegada a dos conferencias celebradas en Valencia y en Madrid. Su novio era el secretario general del PCE en Murcia, Matías Martínez Palau que fue detenido tras terminar la guerra en Yecla y finalmente fusilado. Tras estar en Alicante, estuvo unos días hospedada en la casa de un tío de su novio que le ayudó económicamente. Un vecino falangista la denunció y la estuvieron siguiendo durante días pero sin detenerla, solo la registraban porque no tenían nada para acusarla, llamándola “La Pasionaria”. Ante el temor de ser detenida pensó en irse a Sevilla aunque al final regresó a Murcia. La misma situación que se encontró en Alicante la tenía en Murcia. Diariamente era incordiada por falangistas y guardias civiles. Debido a esto decidió irse a Valencia donde estuvo hospedada en casa de Tomasa García, también en la de Juan José Pérez, luego en la de un estudiante de la FUE llamado Alfredo y por último y antes de ser detenida en casa de Ricardo Bastid Peris. Entre los detenidos estaba otro comunista llamado Antonio Buitrago que fue sometido a unas palizas terribles. Para evitar más represión policial dijo que le dieran una máquina de escribir para decir todo lo que sabía. La policía le dejó sólo en un despacho de la comisaría donde estaba detenido y cerró la puerta. En ese momento llegó una brigada de la Brigada Político Social de Madrid, cuando uno de los policías al abrir la puerta le vio escribiendo a máquina. Le preguntó que hacía allí y avispadamente, Antonio Buitrago le contestó que estos gilipollas compañeros míos me han encerrado aquí, cogiendo la máquina de escribir y marchándose hacia la puerta de salida. Allí otro policía le preguntó dónde iba, contestándole que si no veía que estaba de servicio. Un hecho inimaginable, lleno de astucia y valentía en la manera de escaparse de la comisaría valenciana. Este luchador comunista pasó a Francia y participó con los maquis franceses en su lucha contra los nazis, acabó muriendo en París cerca de la Plaza de la Concordia. Evangelina Santamaría Álvarez nació en Madrid hija de Ángel y Virginia. Se afilió al PCE en julio de 1936 en Bilbao donde vivía con su padre Ángel Santamaría que era grabador. Su hermano del mismo nombre que su padre murió en el frente de Levante. Su pareja era el histórico dirigente Santiago Zapiraín Aguinaga casi como una relación matrimonial pero sin hijos. En julio de 1937 se trasladó con su familia a Valencia pero ella regresó a Madrid siendo avalada por el secretario general del Comité Provincial de Valencia José Palau. Estuvo trabajando en un taller de ropa de la Asociación de Mujeres Antifascistas, de la calle O´Donnell, 27, donde estuvo hasta enero de 1938. Evangelina pertenecía al Radio Este de Madrid y en una conferencia celebrada por el PCE fue nombrada responsable femenina del Comité Provincial del PCE de Madrid hasta junio del mismo año, pasando a la Comisión de Agitación y Propaganda hasta enero de 1939. Junto a Encarnación Fuyola tenía encomendada una misión pero no pudieron hacerla ya que fueron detenidas el 6 de marzo por la Junta de Casado, junto a otras muchas comunistas en los locales del PCE. Estuvieron primero en los Salesianos de Atocha y luego a Ventas, siendo puestas en libertad el 26 de marzo. La noticia de que había sido fusilada le llegó a la dirigente comunista Aurora Arnaiz que la trasladó al partido. Sin embargo junto con otros comunistas a veces en coche y otras andando llegó a Valencia donde estaban sus padres. En su estancia en Madrid tuvo amistad con Miguel González responsable de la Sección de Finanzas del PCE, con Isidoro Diéguez y Ramón Mendezona. En Valencia trató con José Palau, Irene Conesa, Carmen Manzana, Carmen Díaz y Crescencia Uribe. Juan José Pérez Pérez nació en Alpuente (Valencia), hijo de Casimiro y Carmen, barbero. Afiliado al PCE desde principios de 1936, porque entre su clientela iban muchos comunistas, entre ellos el secretario general del PCE de Valencia, José Palau. Empezó a participar en la Guardia Popular Antifascista (GUAPOAN) hasta 1937 que pasó como guardia de seguridad en la 14 Compañía y trasladado a Ciudad Real. Una desgracia hizo que la aviación franquista bombardeara la casa donde estaba su mujer y sus cuatro hijos en Grao de Castellón matándolos a todos. En diciembre de 1937 por mediación de Palau ingresó en el Comité Provincial de Educación Militar encargándose del reclutamiento hasta octubre de 1938, fecha en que fue nombrado responsable de la Escuela de Cuadros del PCE en Valencia, cargo que ocupó hasta enero de 1939 no presentándose a las autoridades franquistas tras el final de la guerra. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 116 Marimón en la calle de Burriana, domicilio de los camaradas Juan y Leonor Brines López. En esa reunión y otras parecidas que tuvieron allí hablaron de la necesidad de reorganizarse para poder ayudar a los comunistas detenidos en cárceles y campos de concentración. La idea era recaudar dinero y comida a través de una lista que Francisco Estrella proporcionaría a Crescencia con nombres y señas, siendo ayudada en estas labores por Pilar Ripoll Aguilera y Lola Hernández. Como cotizantes estaban Miguel Corberán Cortés (comunista desde 1938, dio en varias ocasiones dinero a Francisco Estrella y a Agustina Alvarado y fue miembro de una célula donde la responsable era Genoveva Aparicio) y José Bonet San Juan (secretario general de la JSU en Valencia). Las gestiones para que hubiera más cotizantes habían comenzado con anterioridad con un sastre apellidado Viana, un empleado de una tienda de perfumes, apellidado Robillar y otros médicos y dentistas, cotizantes por sus simpatías con el PCE. Juan y Leonor Brines entregaron en varias ocasiones dinero y comida para la organización que recogió Crescencia.147 Ésta quiso ampliar el número de militantes con los amigos comunistas de su novio Francisco Vera (estaba detenido en el castillo de Orihuela por haber sido comisario político de la Brigada 221 en el Frente de Levante en el Ejército republicano). Al primero que se lo dijo fue a Alberto García Esteve. Luego a José Bonet San Juan y a José Fuentes Ayllón, teniendo los datos de Fermín Vivo Texeire (se los dio su hermana Josefina por si coincidían en alguna ocasión), Manuel Iranzo Moliner y de Carlos Dolz Puchol. Algunos de ellos tuvieron reuniones clandestinas con algunos industriales para poder conseguir avales de cargos del Ayuntamiento de Valencia como el caso de Carlos Dolz que fue avalado por Alonso Carbonella Amorós y por el falangista Julio Muñoz Estévez148 147 Juan Brines López facilitó a la organización nombres de otros comunistas valencianos para utilizarlos en la organización clandestina. Vicente Juan que había sido responsable en la guerra del Radio Centro del PCE y que trabajaba en las oficinas de la Eléctrica Valenciana. También Ricardo Montero que era cojo y llevaba una pata de palo y Arturo de Gracia que fue un responsable del partido en el comité de propaganda en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 34.916. 148 Alberto García Esteve nació en Valencia el 8 de diciembre de 1919, su padre Antonio era mecánico de máquinas de coser y pintor de abanicos y su madre Vicenta era modista. Él y su hermano gemelo Antonio (luego emigró a Brasil) se quedaron pronto huérfanos de padre, teniendo desde muy joven ideas republicanas. El Bachillerato lo hizo por libre en los institutos de Segunda Enseñanza “Luis Vives” y “Blasco Ibáñez” de Valencia. En 1932 se afilió a la FUE. Cuando se estaba preparando el ingreso en el Plan Profesional de Magisterio estalló la guerra civil ingresando en el PCE el 1 de agosto de 1936. Dentro de la organización ocupó los puestos de secretario de agitación y propaganda en el Comité Regional y del Provincial del SRI, también en el mismo puesto en la Secretaría de la Federación Provincial Campesina, redactor y corresponsal de guerra en los diarios “Verdad”, “Lucha” y “Vanguardia” y colaborador en “Mundo Obrero” y “Frente Rojo”. Junto a otros dos camaradas dirigieron la emisora “Radio Turia” para hacer propaganda en el campo enemigo. Luego fue comisario político y jefe de propaganda de una División Republicana. El final de la guerra le cogió en Alicante y luego fue internado en Albatera, de donde salió por ser menor de edad, regresando a Valencia donde fue detenido en agosto de 1939. Estuvo 17 días en la jefatura de policía y el 2 de septiembre llegó a la cárcel Modelo de Valencia, siendo acusado de haber fundado la FUE en la Facultad de Filosofía y Letras. En 1940 un señor de su barrio que había sido asistente del juez militar en la guerra de Marruecos, hizo gestiones para conseguir su libertad condicional que la consiguió el 7 de febrero de 1940. Al salir se volvió a incorporar a la lucha clandestina dentro de Unión Nacional y volvió a ser detenido el 29 de marzo de 1943, ingresado en la cárcel Modelo y le revisaron el expediente de la primera detención del Juzgado Militar nº8 en la Capitanía General de Valencia, en la que había sido condenado a doce años, aunque salió en libertad en junio de 1944. Con posterioridad se sacó la carrera de Derecho por libre en Salamanca, defendiendo en la década de los sesenta y setenta a militantes del PCE y de CC.OO en el Tribunal de Orden Público Alberto García Esteve murió en noviembre de 1989 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 117 Debido a las detenciones de Heriberto Quiñones y Francisco Estrella en julio de 1939, no se pudieron concretar las listas con los nombres de cotizantes del SRI. Por su parte Crescencia Uribe suspendió de momento su trabajo por seguridad y miedo a ser detenida. Las entrevistas que tenía con otros camaradas y estafetas las hacían designando un sitio y allí dibujaban con una tiza o a lápiz el día y la hora de la reunión, con lo que no se tenían que ver antes de la cita y si por casualidad coincidían en la calle, hacían como si no se conocían. Pilar Ripoll y Lolita Hernández presentaron a Crescencia a Juan Sanz que había sido enviado por la organización comunista clandestina madrileña. Al enterarse que Quiñones había sido detenido, Juan Sanz quiso que le presentaran a otro dirigente destacado de la dirección del PCE valenciano. Crescencia pensó en Juan José Pérez pero este no quiso intervenir en ninguna acción comunista clandestina. Juan Sanz pudo contactar con la organización a través de Agustina Alvarado que le preparó una entrevista con Jesús Larrañaga, Manuel Sánchez Esteban y otro apellidado Piedra que también ayudaba a los anteriores. Sánchez se entrevistó varias veces con Carlos Llorens al ser viejos amigos, proponiéndole algún cargo en el aparato clandestino del PCE, ofrecimiento que rechazó. La policía no pudo detener a Manuel Sánchez al escapar a Francia, fue detenido por los alemanes cerca de Perpignan pero logró fugarse. Regresó a España en julio de 1944 para participar en la lucha clandestina del PCE en Madrid, reclamado por el máximo dirigente del PCE en el interior del país, Jesús Monzón Reparaz. Una vez pasada la frontera, a la altura de San Juan de las Abadesas (Gerona) tuvo un encuentro con la Guardia Civil, muriendo en el mismo Manuel Sánchez y el guardia Basilio González Escribano. Un día dos falangistas que conocían a Crescencia Uribe de su pasado comunista, la vieron limpiar los cristales en la casa donde había estado sirviendo y pusieron una denuncia. Los falangistas y la policía la siguieron hasta la casa de Ana Martín en la calle Císcar, 10. Los cuerpos de seguridad preguntaron a Ana por Crescencia pero la dueña de la casa dijo que no conocía a ninguna Crescencia y era cierto porque usaba el nombre de Teresa. Ana fue a la habitación de Crescencia para avisarla antes de que la policía la detuviera y le diera tiempo a escapar por la terraza. No obstante, Crescencia para evitar que detuvieran a Antonio Buitrago que también estaba escondido se entregó a la policía. 13.953 y GÓMEZ RODA, José Alberto: “Comisiones Obreras y la represión franquista”, PUV, Valencia, 2004, pp. 165-173. Carlos Dolz Puchol nació en Argel, hijo de José y Desamparados, contable. En septiembre de 1936 se afilió al PCE y al SRI. En octubre del mismo año se fue a Berja (Almería), como cabo de intendencia yendo a la Escuela Popular de Guerra, saliendo en 1939 como teniente de intendencia. Una vez liberada Valencia se presentó en el Ayuntamiento, en la Sección de Quintas, dando referencias para justificarse. Fermín Vivo Texeire nacido en Valencia, hijo de Rafael y Josefa. En agosto de 1936 se afilió al PCE como responsable de finanzas en el radio de Ruzafa, controlando los cobros de las reuniones de los militantes. Solía usar pistola porque daba la sensación de ser un hombre de acción. En noviembre del mismo año ocupó un puesto como agente de milicias de retaguardia, informando sobre las cuentas corrientes de los bancos, las cantidades que sacaban las personas, censura de correos e informe de los porteros sobre los inquilinos de las casas, hasta que en marzo de 1938 fue nombrado agente de primera clase del Cuerpo de Seguridad en el grupo civil de la provincia de Valencia, haciendo registros, detenciones y cuantos servicios le indicaban. Era habitual a las reuniones que hacían en el café Lyon D´or de tendencia comunista con camaradas como Ángel Silvestre, Ángel Gaos, José Bonet, José Antonio Uribes Moreno y su hermano. Con el final de la guerra y tras caer Valencia, se presentó en el Sexto Sector de la policía franquista donde entregó la pistola y haciendo un amplio informe de su actuación y conducta. Le dijeron que tenía que presentarse diariamente hasta que ya quedó libre. Parece ser que en centro de Representaciones y Viajantes de la calle Poeta Quero, se hacían reuniones clandestinas entre miembros comunistas simulando que estaban jugando al domino pero la policía franquista tenía conocimiento de esas reuniones y permitió que se realizaran. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 118 Estos también detuvieron a dos socialistas que vivían en la misma casa. Antonio pudo escapar momentáneamente a otro sitio llevado por la portera del edificio. En la comisaría de policía fueron brutalmente torturados, Crescencia fue una de las que más sufrieron, por ser la hermana de Vicente Uribe. A ella le desfiguraron la cara y le cortaron el pelo. Evangelina Santamaría entre los puñetazos y las corrientes recibidas, se quedó medio sorda y perdió el conocimiento varias veces, tal fue el grado de brutalidad empleado que incluso mandó una nota a la organización del exterior para que le dieran veneno porque no podía aguantar más. La policía propuso a Evangelina y a Carmen Díaz que se hicieran confidentes para no torturarlas más. La proposición era llevarlas a un hotel y comprarlas ropa para ir bien arregladas para localizar a sus camaradas y proponerles la reorganización del partido. Cuando tuvieran varias decenas de comunistas organizados, la policía haría una redada y los detendrían. Las dos comunistas rechazaron la propuesta, por lo que continuaron las palizas. La Brigada Político Social de Madrid era la encargada de poner las corrientes eléctricas a las presas porque la policía valenciana no se atrevía. Un miembro de la Brigada Político Social conocido por los comunistas como “Carlitos” (fue uno de los policías más represivos y sanguinarios de la Brigada Político Social en Madrid llegando a ser 2º jefe de dicho cuerpo policial, en la guerra formaba parte del Ejército republicano como capitán pagador de una unidad en el Ejército del Levante), en los interrogatorios acompañado por un alemán que eran los encargados de poner las corrientes. El alemán daba las indicaciones y un intérprete las traducía al español. La policía consiguió detener a casi veinte comunistas de la organización clandestina del PCE en Valencia. Evangelina, Enriqueta Pardo, Crescencia y Carmen Díaz fueron a la prisión Provincial de mujeres de Valencia y otras a la cárcel de Santa Clara. El juicio se celebró en el juzgado número 8 de Valencia el 10 de junio de 1944. Algunos de los detenidos habían salido en libertad provisional menos Crescencia Uribe a la que no le fue concedida. Las condenas fueron las siguientes: Crescencia Uribe, Fermín Vivo, Alberto García Esteve y Carlos Dolz a doce años. A Juan José Pérez a la pena de doce años pero luego conmutada a seis. A Juan y Leonor Brines López a cuatro años y a Miguel Corberan y Manuel Iranzo a un año. Evangelina no se presentó al juicio y se pidió por parte del juzgado una requisitoria para que se presentara en el juzgado, siendo declarada en rebeldía.149 149 Crescencia Uribe salió en libertad provisional a los cinco años demacrada y envejecida yéndose a vivir a un pueblo de Vizcaya donde estaba su familia. Evangelina Santamaría quiso librar a su padre de cualquier culpabilidad en los hechos. El joyero apellidado Carbonell que había comprado las joyas a su padre tenía influencias y dio buenas referencias de Ángel Santamaría. El juez instructor de la causa en los interrogatorios que hacía a Evangelina la insultaba y vilipendiaba porque al parecer tenía un hijo comunista y eso le provocaba un gran malestar, pagándolo con todos los detenidos. Sin embargo, puso en libertad sin cargos a Ángel Santamaría y también concedió más tarde la libertad a Evangelina. Ésta se quedó en Valencia donde se encontró con Heriberto Quiñones (había salido de la cárcel), quien le propuso que se fuera a Madrid con él para reorganizar el PCE, pero le contestó que no podía hacer más un trabajo de dirección. Ella era muy conocida y su detención llevaría a la de muchos otros. También se encontró con Luis Sendín quien si accedió a irse a Madrid con Quiñones. Le dijo a Evangelina que se iba a quitar las gafas, teñirse el pelo y cambiar el aspecto para no ser reconocido. Ella temía que fuera detenido no por su fisionomía sino por la manera de andar y ademanes. Debido a esto podría ser detenido por la policía. Evangelina se fue a Madrid pero con la caída de la dirección de Quiñones (utilizaba el nombre de Eva) y tras una nota que le envió un camarada que había llegado de Francia llamado Antonio, indicándola que querían detenerla, se fue a Barcelona usando el nombre de Ana. La policía fue a Valencia a detenerla, incluso retuvieron a su padre y a otra comunista llamada Concha Eva durante ocho días para saber dónde podría estar su hija pero al final acabaron soltándolos. Evangelina se tiñó el pelo y cambió su aspecto Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 119 4. Los primeros pasos en la clandestinidad del PCE en Madrid. La primera reorganización del PCE en Madrid tuvo lugar en las semanas anteriores al final de la guerra coincidiendo con el golpe de Casado. En un primer momento eran comunistas que iban contactando unos con otros sin ningún tipo de normas establecidas, que se comunicaban entre ellos a través de una red de enlaces para ir viendo lo que había quedado del partido, qué camaradas no habían sido detenidos y tratando de organizarse lo más rápidamente posible. Actuaban sin grandes pretensiones y con objetivos modestos, tales como difundir noticias y esperanzas y ampliar el número de simpatizantes y colaboradores para una posible reorganización. Las redadas por parte de la policía eran frecuentes y los enlaces poco estables. A pesar de ello y de las continuas caídas, cada una de ellas surgía otro grupo que les relevaba en su trabajo.150 La formación de pequeños grupos encargados de encuadrar y organizar a los militantes comunistas dispersos fue constante. Una de las actividades que se solía realizar al salir de los campos de concentración y, con posterioridad, de las cárceles, era aglutinar a cuantos comunistas se conociesen y englobarlos en los comités que se iban creando, como los de ayuda para auxiliar a los presos y encarcelados comunistas y sus familias. Una vez se estaba en la calle, uno de los principales problemas que se encontraron en su trabajo clandestino fueron las delaciones, que produjeron numerosas caídas en los primeros grupos que se formaron, por lo que no se llegó a crear una organización estructurada, sino grupos de carácter aislado y disperso. La misión de aquellos primeros grupos era encontrar direcciones de camaradas, familiares y conocidos que estuvieran dispuestos a participar en la difícil y peligrosa tarea de la reestructuración del PCE, utilizando sus casas como estafetas clandestinas, debido a la dura represión y a las difíciles condiciones de vida, la rutina diaria era escapar y esconderse para evitar ser detenidos. Los cambios de domicilio entre los cuadros comunistas eran continuos por las denuncias ante la policía y la Falange. Las diferentes direcciones del PCE se formaban en las calles de Madrid y se disolvían en la Puerta del Sol (en la Dirección General de Seguridad) para volver a reagruparse ante los pelotones de fusilamiento. En Madrid se concentraban los mejores cuadros del partido organizados en los diferentes comités centrales que fueron cayendo a manos de la policía.151 Antes de la finalización de la guerra, los miembros del Buró Político del PCE que quedaban en Madrid y que no se habían ido hacia tierras levantinas se reunieron con físico para pasar desapercibida. Al llegar a la Ciudad Condal se puso en contacto con Vicente Peñarroya que se conocían de los tiempos de la JSU en Madrid. Sin embargo, una nueva caída se produjo de la dirección del PSUC en Barcelona, no sabiendo si las detenciones fueron provocadas por la caída de Quiñones o por un chivatazo de un contacto con Francia. Tras estas caídas Evangelina se apartó de todo trabajo clandestino hasta 1945 que la volveremos a ver en la organización comunista del PCE en Valencia en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 34.916 y varias entrevistas a varias militantes comunistas en CUEVAS, Tomasa: “Testimonios de mujeres en la cárceles franquista”, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 2004. 150 AGUILERA GOMEZ, Ángel: “La tragedia olvidada”, Editor Autor, Alicante, 1993, p.104. 151 MORAN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.40. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 120 otros comunistas del Comité Central y de la organización comunista madrileña para analizar el comportamiento del partido en la lucha contra la Junta de Casado y organizar una estructura o comisión directiva, para no dejar abandonados a los militantes comunistas en Madrid antes de terminar la guerra; y por otro lado preparar el paso a la clandestinidad. A esa reunión asistieron Ramón Ormazábal y Gabriel Abad González 152 entre otros, Gabriel fue el encargado de exponer una autocrítica a la labor del PCE en Madrid en la lucha contra Casado. Criticaba que el Servicio de Información del Comité Provincial del PCE en Madrid no tomó las medidas de carácter organizativo y militar necesarias ante la sublevación de Casado. El aparato de agitación y propaganda no había estado a la altura de orientar a la militancia ni al pueblo y tampoco había desarrollo la actividad propagandística suficiente para aumentar la combatividad y lucha de los comunistas. El único Radio del Comité Provincial de Madrid que ayudó fue el de Ventas. A pesar de tener cinco emisoras de radio, sólo utilizaron una para emitir unos radiogramas dirigidos a las fuerzas militares comunistas, cuya emisión fue realizada por orden de Isidoro Diéguez y Arturo Jiménez, miembros de la Comisión Político Militar del PCE en Madrid al delegado de propaganda del partido, Francisco Félix Montiel Jiménez.153 Se nombró una Comisión Político Militar distinta a la que dirigió Domingo Girón e Isidoro Diéguez. La nueva Comisión estaba integrada por Calixto Pérez Doñoro, Manuel Prades Blanco, José Luis Sanabria Muñoz, Víctor Abajo (instructor del II Cuerpo del Ejército durante la guerra), un camarada apellidado Lagos, Arturo García 152 Gabriel Abad González nació en Madrid, casado y fundidor de hierro. Afiliado al PCE desde 1930 y en la Juventud Comunista desde 1932 donde llegó a ser secretario de organización del Sector Sur. Afiliado a la UGT en la Sección de Metalúrgicos. Fue detenido durante tres meses por una huelga de metalúrgicos. Durante la guerra Gabriel fue el secretario general del Sector Sur en el Comité Provincial del PCE en Madrid. Al terminar la guerra se fue a Alicante, pudiendo exiliarse a la URSS. Abad fue uno de los voluntarios españoles que ingresó en el Ejército Soviético y que combatió a los alemanes en la 4º Compañía Especial. 153 Francisco Félix Montiel Jiménez nació en Águilas (Murcia) el 5 de noviembre de 1908. Se licenció en Derecho por la Universidad de Murcia y fue el encargado de la Cátedra de Derecho Administrativo en dicha universidad de 1933 a 1936. Fue el Presidente de la Juventudes Socialistas y de la Federación Provincial en 1935. Elegido diputado por el PSOE por Murcia-provincia en las elecciones generales de febrero de 1936. Una vez iniciada la guerra fue nombrado Delegado de Propaganda de Madrid y en noviembre de ese mismo año se afilió al PCE. Montiel también dirigió el periódico “Nuestra Lucha” en Murcia. En 1939 fue nombrado Presidente de la Junta de Espectáculos de Madrid. Con los acontecimientos de la Junta de Casado realizó un informe muy crítico, para la Comintern sobre la actividad del PCE durante el levantamiento militar, calificándola como improvisada, débil y vacilante. Con el final de la guerra pasó a Francia y luego se exilió a Cuba a mediados de1940. En la isla caribeña trabajó para la Casa de la Cultura junto a otros comunistas españoles, colaborando en numerosas publicaciones y realizando varias obras. A principios de 1948 viajó a Checoslovaquia donde impartió varias conferencias en la Universidad de Praga. Al ver de primera mano la situación de los comunistas en el bloque soviético, renunció ese mismo año a su cargo dentro del Comité Central del PCE, pasándose a la corriente comunista del yugoslavo Tito. En 1952 regresó a Cuba impartiendo clases en la Universidad de Santiago, notándose una postura más conservadora y una separación del comunismo en los artículos y escritos que hizo. En 1958 se fue a Perú donde abandonó definitivamente el comunismo. Con la muerte de Franco regresó a España trabajando como profesor adjunto en la Universidad Complutense de Madrid y publicó ensayos y obras anticomunistas y antisoviéticas. Al morir su mujer en 1993 regresó a Perú donde vivían sus dos hijas. Falleció en Lima el 4 de noviembre de 2005 en http://www.fpabloiglesias.es/archivo-y-biblioteca/diccionario-biografico/biografias/13183_montiel- jimenez-francisco-felix y http://exiliadosmexico.blogspot.com.es/2012/09/montiel-gimenez-francisco- felix.html Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 121 (podría ser Arturo García de la Rosa) y Antonio García (posiblemente sea Sotero Antonio García Samino), siendo este último el secretario general de dicha Comisión.154 Algunos de estos militantes fueron los encargados y protagonistas de las diferentes reestructuraciones en Madrid en los siguientes años. Entre Víctor Abajo, Manuel Prades, un individuo llamado Nacho y otro comunista conocido por Goiri se repartieron los diferentes sectores del Comité Provincial del PCE en Madrid. Los demás ayudaron a los diferentes comités de radio que estaban en vías de formación. A la Comisión de Información fueron destinados muchos de los comunistas que la Junta de Casado iba poniendo en libertad en los días siguientes antes de entrar las tropas de Franco en Madrid. Esa Comisión era la encargada de averiguar que había de organización comunista en Madrid, las posibilidades reales de reorganización y una posible evacuación de cuadros comunistas a tierras levantinas. Para este tipo de trabajo también se sirvieron de militantes del Centro Segoviano, de algunas fuerzas de retaguardia y de otras células de barriadas de Madrid que no habían sido desarticuladas. La nueva Comisión Político Militar buscó la ayuda de otros dirigentes para que les auxiliaran en los trabajos de reestructuración. Sin embargo, entre los cuadros que habían salido de Madrid, como Jacinto Barrios Capilla y otros que no quisieron ayudar por temor a ser detenidos (el caso de un dirigente conocido como Ferbo que alegó no ayudar en la reorganización del partido por estar indocumentado), las opciones de extender el número de militantes del PCE en Madrid fueron disminuyendo. El día 20 de marzo de 1939 se celebró una reunión a la que acudió por parte del Comité Central Francisco González Montoliú, Arturo Jiménez, Gabriel Abad, Victoria Moreno Romero y Antonio García. En dicha reunión se constituyó un Comité Provincial cuyo secretario general fue Arturo Jiménez, Sotero Antonio García Samino ocupó la secretaría político militar y la de agitación y propaganda Concha del Río Álvarez155 ayudada por dos mujeres. Los demás cuadros no ocuparían cargos de responsabilidad y a la espera de ser llevados al Levante por un comité encargado de la evacuación de dirigentes comunistas. Una de las primeras misiones que tuvo el Comité Provincial fue mantener el contacto con todos los radios comunistas madrileños, exceptuando el de Chamartín. El Comité debía lograr el funcionamiento de los diferentes comités y sectores reagrupando a los militantes en sus respectivas células. Entre éstas y los radios se distribuyeron las comunicaciones que el Buró Político había dejado antes de salir de España para que pudieran imprimir dichas comunicaciones cada uno con sus propios medios. Algunos sectores pudieron reproducirlo pero a escala muy reducida porque no contaban con medios suficientes (ni papel ni tinta). Otros militantes pintaron consignas y proclamas en las paredes como: ¡Libertad para los presos! ¡No más penas de muerte!. También querían organizar visitas a los tribunales donde se celebraban los juicios para que no se firmaran sentencias de pena de muerte. Otra tarea fue la movilización de los comunistas madrileños para ir a las cárceles a visitar a los camaradas presos y organizar comisiones de mujeres para visitar a los miembros de la Junta de Casado solicitando el cese de los fusilamientos y los paseos y la libertad de los presos políticos. El Comité Provincial del PCE en Madrid intentó realizar por dos veces 154 Antonio García de la Rosa durante la Guerra civil fue el representante de la JSU en el Comité Provincial de Investigación Pública. A finales de 1936 entró en el PCE y fue nombrado miembro del Consejo de Investigación de la Dirección General de Seguridad, dentro de la Junta de Defensa de Madrid. Luego le nombraron comisario político en el Ejército Popular. Tras el final de la guerra se exilió regresando a España tras la muerte de Franco. 155 Con posterioridad estuvo en la lucha clandestina en Madrid, novia del dirigente Valeriano García Barcina del Radio Oeste en el Comité Provincial del PCE en Madrid. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 122 una manifestación de mujeres pero no lo pudo llevar a cabo por falta de personal. Debido al gran número de comunistas detenidos, otros huidos fuera de Madrid, el miedo a ser detenidos, las directrices dadas no pudieron llevarse a cabo. A lo largo de los días previos a la entrada de las tropas de Franco en Madrid y antes de salir de la capital madrileña, Arturo Jiménez estuvo reuniéndose con todos los secretarios generales de los sectores y con los dirigentes que se iban a hacer cargo del PCE, antes de evacuar a los miembros del Comité Provincial, Emilio Esteras Cid (instructor del PCE durante la guerra y con posterioridad y cuando fue detenido y condenado a treinta años fue el máximo responsable del partido en la prisión de Guadalajara entre 1943 y 1945) y Matilde Landa Vaz. Los radios que más destacaron fueron los de Ventas y Guindalera que desde los primeros días llenaron las calles de sus barrios con carteles, pinturas y pasquines. El Sector más débil fue el Oeste debido a que su secretario general, Antonio Benigno Elvira Segovia estaba deprimido y hundido por el resultado del final de la guerra (tuvieron que sustituirlo) y al desaliento y decaimiento de Victoria Moreno al ser una persona muy conocida en Madrid. La evacuación hacia Valencia de muchos de los últimos dirigentes del PCE tanto del Comité Central como del Comité Provincial se produjo el día 27 de marzo. Desde el 27 de marzo, los máximos responsables de la reestructuración del PCE en Madrid fueron Emilio Esteras Cid y Matilde Landa Vaz, ayudados por Felipe Sánchez Sierra (recibió dinero del Buró Político del PCE para la reorganización y el contacto con la dirección del Comité Provincial de Sevilla) y otros más en la lucha clandestina del PCE.156 El Comité de Evacuación que se creó por parte del último Comité Provincial del PCE antes de evacuar Madrid facilitó documentación a muchos comunistas (no tantos como podían haberlo hecho, ya que existió la posibilidad de que muchos más comunistas salieran documentados de Madrid hacia Valencia. Esto fue muy criticado con posterioridad por algunos de los dirigentes del PCE) para llegar a tierras levantinas y poder salir hacia el extranjero. En una reunión celebrada por dirigentes comunistas con miembros del XIX Cuerpo del Ejército republicano (Salvador Pomata Orsi, comandante jefe de intendencia del 19 Cuerpo del Ejército en Levante, Joaquín Vidal Munárriz, coronel jefe del 19 Cuerpo del Ejército en Levante y Carlos Sanz Asensio, comisario anarquista del mismo cuerpo) se decidió sacar de Madrid a cuadros comunistas para que no fueran detenidos por Franco. El procedimiento para salir era rellenar con los datos personales las hojas de servicios del 19 Cuerpo del Ejército firmadas por el coronel Joaquín Vidal y por el comisario Carlos Sanz. Al llegar a Valencia, los comunistas evacuados en Madrid fueron concentrados en la localidad valenciana de Buñol.157 156 Archivo Histórico del Comité Central del Partido Comunista de España (AHCCPCE), DOCUMENTOS PCE, Informe sobre la actividad del partido en Madrid, Film XXI, Apartado, 249, Sin Fecha. 157 DOÑA, Juana: “Querido Eugenio. Una carta de amor al otro lado del tiempo”, Lumen, 2003, Barcelona, p.230. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 123 4.1. Matilde Landa Vaz. Matilde Landa Vaz en los pocos días que pudo trabajar en la reorganización antes de ser detenida, intentó aglutinar, con sus escasos medios y ante la marcha de los principales dirigentes hacia el exilio o encarcelados, al mayor número de camaradas posible. Fue una mujer comprometida y liberal, cuya familia tendía a la izquierda republicana burguesa. En 1934 participó en el Congreso del Comité Nacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo. Ese mismo año se afilió al Socorro Rojo Internacional del que llegó a ser secretaria provincial. Parece ser que su ingreso en el PCE se produjo en mayo o junio de 1936. Con el estallido de la guerra civil, Matilde Landa se enroló en el batallón femenino del Quinto Regimiento e incluso llegó a realizar una breve instrucción militar, con el estudio en el uso de armas de fuego y lanzamiento de granadas. Más tarde pasó a ser responsable del personal del Hospital Obrero de Maudes de Madrid. Este fue trasladado a Valencia y allí fue Matilde Landa para reorganizar el SRI. A lo largo de la guerra estuvo en diferentes frentes y ciudades para ayudar en la organización de la sanidad civil y militar, facilitar alojamientos, evacuación de los heridos y colaborar en el trabajo de propaganda y difusión de la educación que protagonizaba la solidaridad y el apoyo del SRI. En julio de 1937, Matilde Landa estuvo en París como delegada del SRI en la Conferencia Sanitaria de Ayuda a España. Con tanto trabajo el estado de salud de la dirigente comunista cada vez era peor y tuvo que ser hospitalizada para curar sus pulmones, sin embargo en abril de 1938 ayudó a los refugiados en Mérida. Después ingresó en la Sección de Información Popular de la Subsecretaría de Propaganda del Ministerio de Estado, fijando su residencia en Barcelona en el verano de 1938. Los viajes por toda la geografía española no pararon a lo largo de ese año, para reunir a alcaldes y delegados de Información Popular, dando conferencias, siendo conocida en muchos ámbitos de la España republicana. A finales de 1938 participó en el Congreso Nacional de Solidaridad celebrado en Madrid siendo reelegida miembro del Comité Ejecutivo Nacional del SRI. En enero de 1939 voló hasta Barcelona y permaneció allí hasta la caída de la Ciudad Condal, regresando a Madrid para dirigir el SRI en la capital madrileña.158 El Buró Político del PCE antes de su evacuación de España decidió que fuera Matilde Landa la encargada de reorganizar el PCE como máxima dirigente en los últimos días del final de la guerra. Matilde tomó medidas de seguridad para no ser detenida, escondiéndose en varios domicilios y tras el golpe de Casado ya no frecuentaba la oficina de la Subsecretaría de Propaganda ni la delegación madrileña del Comité Central del PCE en la calle Serrano. Los comunistas con los que se encontró estaban desperdigados y escondidos en una casa de la calle de Atocha. Lo primero que hizo Matilde Landa fue crear un Comité Provincial del PCE en Madrid, cuyas zonas de actuación también comprendían las provincias de Toledo, Cuenca y Guadalajara. Su nombramiento era más bien teórico que real. Matilde a pesar de su labor en el SRI, no tenía una preparación política adecuada para reorganizar el partido en la clandestinidad. Intentó de organizar a una serie de grupos de comunistas para que se pudieran establecer redes de apoyo y ayuda, primero entre sí y para ayudar a presos y familiares. 158 GINARD I FERON, David: “Matilde Landa. De la Institución Libre de Enseñanza a las prisiones franquistas”, Flor del Viento, Barcelona, 2005. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 124 No se sabe muy bien quiénes fueron las personas que prestaron ayuda a Matilde en esos pocos días en los que estuvo como máximo responsable del PCE en Madrid. Hay diferentes versiones de quienes fueron los comunistas que ayudaron a Matilde Landa en aquel Comité Provincial. Parece ser que, entre éstos, pudieron estar Joaquín Rodríguez López, Victoria Moreno Romero, Felipe Sánchez Sierra, María Guerra Micó y Antonio García Esteva (secretario de propaganda). Este último aparece en un documento que se elaboró en la URSS y que hoy en día está en el Archivo de la Comintern, titulado “Los comités provinciales de la zona centro-sur”. En la redacción del mismo hay muchas erratas en los nombres y apellidos de los miembros del Comité Provincial del PCE en Valencia. De igual manera que a la hora de referirse a Felipe Sánchez Sierra, omiten el primer apellido y le nombran solo como Felipe Sierra. Cabe la posibilidad de que el mencionado como Antonio García Esteva, sea otro militante comunista que aparecerá en la organización comunista unas semanas después, llamado Sotero Antonio García Samino y que el apellido Esteva sea el de Emilio Esteras que aparece en otro informe como colaborador de Matilde Landa. En el poco tiempo que tuvo para actuar le encargaron la preparación de la fuga de los dirigentes comunistas Domingo Girón García, Eugenio Mesón Gómez y Guillermo Ascanio Moreno que habían sido detenidos por las tropas de Casado. El 26 de marzo fueron trasladados al penal de San Miguel de los Reyes en Valencia, para ser entregados a las autoridades franquistas, siendo llevados a Madrid, a la cárcel de Porlier, el 29 de mayo. No obstante, el plan de fuga no se pudo llevar a cabo por la detención de una comunista que declaró el procedimiento de cómo se iba a realizar la fuga. En ésta iban a utilizar una ambulancia para escapar, conducida por Joaquín Rodríguez. Al final los tres detenidos, junto con otros camaradas, fueron entregados a la policía franquista, siendo fusilados con posterioridad. A los pocos días Joaquín Rodríguez fue detenido al ir a su casa a cambiarse de ropa, ya que estaba escondido en el domicilio de su vecino.159 Este comunista fue salvajemente torturado por la Brigada Político Social en la Dirección General de Seguridad. Su detención dio paso tras su declaración al apresamiento de Elvira. Este era el nombre que utilizaba Matilde Landa en la clandestinidad. La detuvieron el 4 de abril de 1939, en un edificio situado en la Plaza de la Independencia, 2, junto a la que hacía veces de secretaría suya, María Guerra Micó, que compartía piso con Matilde Landa. Las caídas de este grupo y de muchos otros posteriormente parece que se debió a la presencia de un antiguo militante de la JSU confidente de la policía Roberto Conesa Escudero que desarrolló una larga carrera en la Brigada Político Social. Matilde y María fueron llevadas a la Dirección General de Seguridad el 12 de abril; en los calabozos coincidieron con la comunista Josefina Amalia Villa López (posteriormente compañera sentimental de Heriberto Quiñones). Las tres permanecieron durante nueve días en las dependencias de la Puerta del Sol. Josefina Amalia estaba en la Residencia de Estudiantes cuando estalló la guerra. Estudiaba la carrera de Filosofía y 159 Joaquín Rodríguez López casado, natural de San Juan del Muro (Lugo), hijo de Eleuterio y Pilar, vivía en Madrid en la calle de La Paloma, 5. Secretario de Organización del Comité Provincial del PCE de Madrid. Durante la guerra fue miembro de la Comisión de Finanzas y de Estudios Económicos del PCE. Fue también voluntario carabinero en los batallones de milicianos “Francisco y José Díaz”, en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 50.941 contra Joaquín Rodríguez López y MORAN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.38. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 125 Letras en la Universidad de Salamanca. Lo primero que hizo fue ayudar en el hospital que se instaló en la Residencia, debido a una enfermedad estuvo año y medio sin poder colaborar con la causa republicana. En 1938 realizó unos cursillos avanzados en enfermería y se trasladó al Hospital de Marina de Fuente Alama (Murcia), ejerciendo de enfermera hasta el final de la guerra. Una vez terminada regresó a Madrid, donde le esperaba una denuncia de un antiguo compañero en sus tiempos de la Federación Universitaria Escolar (FUE), el falangista Alonso Cardona, con el cual tuvo un enfrentamiento en sus tiempos universitarios salmantinos. Josefina fue detenida en la casa de unos amigos de su hermano y trasladada a la Dirección General de Seguridad, donde permaneció unas dos semanas.160 María Guerra y Josefina Amalia fueron brutalmente torturadas. La primera de las dos fue apaleada de tal manera que algunas compañeras creyeron que la habían matado. A los nueves meses de estar en los calabozos de la Dirección General de Seguridad fue puesta en libertad, gracias a las declaraciones de Matilde Landa declaró haberla contratado como empleada del hogar unos doce días antes del final de la guerra. María Guerra se marchó primero a Vitoria y luego a Motrico (Guipúzcoa) con su marido Carlos Sánchez, cuando este se evadió, en 1944, de la prisión de Santa Rita. Ambos estuvieron con identidades y nombres falsos, hasta que Carlos fue de nuevo detenido en julio de 1947 y encarcelado en San Sebastián (tuvo la suerte que estando en Madrid un militar franquista al saber que había sido militar de profesión tiró su expediente a una chimenea diciéndole “de militar a militar” y gracias a ello se perdieron sus datos y tuvo una condena inferior). En diciembre de 1948 logró la libertad, aprovechando el matrimonio para exiliarse a Francia (los hermanos de María, Fernando y Francisco fueron fusilados el 9 de septiembre de 1939). María murió en Rennes (Francia), el 4 de mayo de 2010. A Josefina Amalia le reventaron los tímpanos, teniendo que usar más adelante unas gafas con altavoces que le hizo un médico comunista amigo suyo. No pasó lo mismo con Matilde Landa que no fue torturada físicamente. La policía la consideró una mujer muy preparada y culta, como dijo la propia Matilde a Josefina Amalia “contigo no valen los palos”. Si lo fue psicológicamente por su papel clave dentro de la reorganización comunista madrileña y por su conocimiento de cuadros y militantes del partido. Uno de los métodos de tortura psicológica que utilizó la policía durante las primeras semanas en los calabozos de la Dirección General de Seguridad, aparte de dejarla incomunicada, fue mostrarle a Joaquín Rodríguez, salvajemente torturado. Al ver que de esta forma no conseguían sus propósitos, las autoridades franquistas le ofrecieron la libertad, sobornándola si se retractaba de sus acciones e ideología comunista, ofrecimiento que rechazó. La estrategia de Matilde Landa en los interrogatorios fue la de aparecer como un cuadro relativo en el PCE, donde sólo había participado en acciones solidarias y asistenciales de signo humanitario dentro del SRI. Observando las declaraciones de su consejo se puede comprobar que no delató a nadie y que hacía referencias a su actividad en los hospitales y colonias infantiles, sin tener 160 Josefina Amalia fue trasladada de la Dirección General de Seguridad a la prisión de Ventas. La joven comunista salió en libertad provisional debido a unas influencias que su padre tenía con unos amigos de peso en el nuevo régimen franquista. Sin embargo, en marzo de 1940 volvió a ser detenida y llevada a Ventas a la espera de consejo de guerra, saliendo de nuevo en libertad en mayo de ese mismo año. La vida activa de Josefina Amalia no finalizó ya que estuvo colaborando con el PCE en diversas tareas, por las que fue detenida otra vez en septiembre de 1942 y que podremos analizar más adelante en Entrevistas con Josefina Amalia Villa, noviembre de 2001 y junio de 2002 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 111.454. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 126 responsabilidad política alguna. Tuvo mucho cuidado en no denunciar a nadie y en que no le encontraran documentación relativa a la organización clandestina, llegando a comerse unas listas con nombres de militantes antes de ser detenida.161 De la Dirección General de Seguridad fue trasladada a la prisión de Ventas el 26 de septiembre de 1939, más de cuatro meses después de su detención, fue procesada el 7 de diciembre del mismo año sin conseguir ningún testimonio de su implicación en la reorganización del PCE. La condena impuesta fue la pena de muerte, conmutada a la de treinta años el 18 de junio de 1940, debido a unas arduas y difíciles gestiones que hizo su hermana Aida. En la prisión de Ventas las mujeres ser organizaron con direcciones políticas por galerías. Pedían mejoras en la alimentación, daban clases a mujeres analfabetas, la organización de comunas para el reparto de alimentos y de las comunicaciones e información con los familiares. En todas estas acciones participó Matilde Landa pero el suceso más destacado en la cárcel de Ventas, fue la creación de una oficina de penadas para asesorar a las mujeres con condena a muerte. Las presas estaban conmocionadas por el fusilamiento de las “Trece Rosas”, el 5 de agosto de 1939, al no haber podido solicitar una posible conmutación de la pena y para que un hecho de estas características no volviera a ocurrir. Matilde habló con la directora de la prisión, Carmen de Castro, pidiéndola que las dejara abrir una oficina de penadas. La primera respuesta fue negativa, pero ante la insistencia y peticiones terminó accediendo y habilitándoles la oficina en septiembre de 1939., en la celda de Matilde Landa, con unas cajas de cartón y algunas maderas que hicieron funciones de sillas y mesas, facilitándolas una máquina de escribir para realizar los escritos. Matilde preguntaba a las condenadas todo lo que pudieran recordar de los hechos que se les imputaban. Todo ello les valía para la preparación del indulto. Había otras presas con formación que les ayudaban, estudiando las actas del proceso y la posibilidad de reducir las penas impuestas. Redactaban peticiones e instancias dirigidas a la maquinaria judicial franquista y poder así revisar el proceso, demostrando en muchos casos las injusticias e incoherencias cometidas en los procesos franquistas. También buscaban con la ayuda del exterior avales y garantías a favor de las procesadas. Pero la labor más importante fue la de apoyo a las condenadas, en momentos tan difíciles como era la espera de la conmutación de las penas impuestas. Sin embargo, consiguieron pocos indultos, pero la esperanza y la ilusión que transmitieron a las compañeras condenadas a muerte, como la propia Matilde, hizo que no se sintieran solas ni abandonadas en ningún momento.162 Matilde Landa contó con la ayuda de otras presas: Paz Azzati, Angelines Vázquez, Purificación González González, Rosario del Olmo, Concepción Feria Pozo, Josefina Amalia Villa, Dolores Freixa, Justa Blanco y Mercedes Gómez Otero: “Matilde tiene uno de los papeles más interesantes que ha habido en la cárcel. En aquellos años 161 En su estancia en la cárcel, la familia de Matilde pudo verla al enterarse de que a partir de las ocho de la noche los detenidos salían a coger la comida, momento en el que su hermana Aida y sus hijos yendo de paseo, podían verla por un ventana pequeña que daba a la Dirección General de Seguridad desde una calle contigua en FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, Carlos: “Madrid Clandestino. La reestructuración del PCE, 1939-1945”, Fundación Domingo Malagón, Madrid, 2002, pp. 65-69, GINARD I FERON, David: “Matilde Landa. De la Institución Libre de Enseñanza a las prisiones franquistas”, Flor del Viento, Barcelona, 2005, pp. 86-96, HERNÁNDEZ HOLGADO, Fernando: “Mujeres encarceladas. La prisión de Ventas: de la República al franquismo, 1931-1941”, Marcial Pons, Madrid, 2003, p.265 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 50.683 contra Matilde Landa Vaz y María Guerra Micó. 162 GINARD Y FÉRON, David: “Matilde Landa. De la Institución Libre de Enseñanza a las prisiones franquistas”, Ediciones Flor del Viento, Madrid, 2005, pp. 102-115. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 127 mandaban a muchas mujeres a juicio, muchas campesinas. Venían a la cárcel y les preguntabas que condena traes, y no lo sabían. Muchas traían pena de muerte y a los dos o tres días las fusilaban. Matilde que tenía estudios, habló con la directora Carmen Castro y le dijo: “Voy a organizar una oficina de penadas para ayudar a estas mujeres que van a juicio y vienen sin saber en qué condiciones están”. La directora se lo permitió y efectivamente, cuando salían al juicio y volvían del juicio, Matilde se hacía cargo de ellas. Hacía las instancias, gestionaba, organizaba descargos y testigos… Hubo muchas conmutaciones por el trabajo de Matilde”. 163 El 2 de agosto de 1940 Matilde Landa salió de la prisión de Ventas con destino a la prisión de mujeres de Palma de Mallorca (el destierro fuera de la península era una de las consecuencias de la conmutación de la pena de muerte). Tras unos episodios epistolares protagonizados por las mujeres de Acción Católica, trató de convertirla al catolicismo, continua y constante (de su conversión parece que dependería el conseguir más alimento para los hijos de las presas, su hija Carmen y algunos hermanos exiliados a México y la muerte de algunos amigos y seres queridos), Matilde Landa se suicidó el 26 de septiembre de 1942, arrojándose desde la galería superior de la prisión de Palma de Mallorca (hubo teorías que decían que la habían matado). 4.2. Otras reorganizaciones clandestinas comunistas en e l Madrid de los primeros días de posguerra. Tras la caída de la dirección provincial que había creado Matilde Landa se empezaron a formar pequeños grupos clandestinos, desconocedores de la reestructuración que se estaba llevando a cabo, por parte de lo que quedó del Comité Central Desde la más estricta clandestinidad, no se resignaban a permanecer inactivos, a pesar de la represión. La frase de “hay que hacer algo” era la más repetida entre aquellas primeras organizaciones clandestinas, integradas por camaradas que ya habían trabajado juntos en tiempos de guerra y que escaparon de las detenciones y de los fusilamientos. Entre los días 15 y 17 de marzo de 1939, por orden de la Dirección General de Seguridad y sin orden judicial más de quinientas mujeres fueron detenidas y llevadas a la prisión de Ventas, la gran mayoría dirigentes del PCE y de la JSU. En esos momentos la jefa de servicios era Purificación de la Aldea y Ruiz de Castañeda.164 A pesar de ser comunista recibía órdenes y su condición de funcionaria no le permitió hacer 163 GARAI, Juan Ramón: “Celestino Uriarte. Clandestinidad y resistencia comunista”, Txalaparta, Navarra, 2008, p. 166. 164 Purificación de la Aldea y Ruiz de Castañeda nació en Madrid el 10 de agosto de 1889. Estudió cursos de matrona en la Universidad Central y en 1923 la carrera de practicanta. Trabajó como funcionaria en la prisión de Ventas, llegando a ocupar el cargo de Jefe de Servicios durante la guerra y con la Junta de Casado hasta que fue encarcelada al finalizar la guerra, siendo acusada de adhesión a la rebelión, inculpada de tener ideología izquierdista y de haber tratado duramente a las presas de ideas derechistas en su cargo de funcionaria de prisiones. Se afilió al PCE en 1936 y a la asociación Amigos de la Unión Soviética. Tras el consejo de guerra, Pura de la Aldea fue condenada a treinta años en RUIZ BERDUN, Dolores y GOMIS BLANCO, Alberto: “La depuración de las matronas de Madrid tras la guerra civil” en “Dynamis”, Universidad de Granada, Vol. 32, nº 2, pp. 439-465. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 128 concesiones a las presas. Una comisión de internas fue a hablar con Pura de la Aldea para decirle que iban a entrar las tropas franquistas en Madrid y que si no ponía a las presas en libertad, cuando llegaran los franquistas, la vida de muchas de ellas correría grave peligro. Sin embargo, Pura de la Aldea se negó a abrir la prisión. La consecuencia fue un motín y todas las presas marcharon a las puertas, teniendo que dejar los guardianes salir a las presas en libertad el día 27 de marzo, muchas de ellas fueron detenidas con posterioridad por hechos de guerra o por su participación en la reorganización clandestina del PCE. También fueron detenidas otras comunistas debido a la incautación por parte de la policía franquista de los archivos de la cárcel de Ventas y de los ficheros de militantes del Comité Provincial del PCE de Madrid. Ésta documentación fue confiscada por la Junta de Casado pero no destruida, ni por los comunistas ni por las fuerzas de Casado.165 Luisa de Pablo Cuevas y Victoria Moreno Romero fueron de las primeras mujeres que tras volver del Levante (de Valencia y Alicante respectivamente), empezaron a trabajar en la búsqueda de militantes que pudieran colaborar en la reorganización del PCE en Madrid. Traían consigo directrices de dirigentes comunistas en Albatera como Gabriel Abad, Ramón Mendezona y otros para ayudar en la reorganización del PCE en Madrid.166 Luisa se encontró por la calle a Victoria Moreno que iba acompañada de otra 165 DOÑA, Juana: “Querido Eugenio. Una carta de amor al otro lado del tiempo”, Lumen, 2003, Barcelona, pp.208-209 y HERNÁNDEZ HOLGADO, Fernando: “Mujeres encarceladas. La prisión de Ventas: de la República al franquismo, 1931-1941”, Marcial Pons, Madrid, 2003, pp. 105-112. 166 Luisa de Pablo Cuevas nació en Madrid, hija de Pedro y Martina, de profesión bordadora. Se afilió a la JSU en febrero de 1936 y al PCE al inicio de la guerra, siendo avalada por un miembro del PCE de Barcelona. Luisa pertenecía al Sector Oeste en Madrid, situado en la calle Hortaleza, donde fue mecanógrafa y luego secretaria de organización y secretaria femenina de dicho Sector. En septiembre de 1937 viajó a Valencia. Un camarada apellidado Alcántara, que era secretario de organización del Comité Provincial de Madrid, le propuso participar en unos cursos de capacitación política en una Escuela de Cuadros del Comité Provincial, incluso le dijeron que se quedara como ayudante de profesor y no quiso. En Valencia coincidió con su hermana Rosa (participó en los periódicos “Frente Rojo” y “Mundo Obrero”) y su marido Agustín Nieto María (miembro de la JSU y Consejero del Consejo Superior de Cultura exiliado con posterioridad en Francia) que estaban con el Gobierno Republicano. En octubre del mismo año regresó a Madrid, volviendo a su puesto de mecanógrafa y haciendo informes para el Comité Provincial en la secretaría de organización, conociendo allí a Victoria Moreno que era la secretaria general del sector Oeste. A principios de 1939 fue nombrada enlace entre el Comité Provincial del PCE de Madrid y el de Guadalajara, realizando continuos viajes para destruir fichas y preparar reuniones de una conferencia nacional del partido que se iba a celebrar en Guadalajara. Fue muy valorada por el Comité Provincial, que la consideraba una mujer capaz e inteligente a pesar de su juventud. En los días del conflicto entre comunistas y casadistas desempeñó labores de organización con otras camaradas en la preparación de la documentación necesaria para salir de Madrid, entrevistándose con el coronel Daniel Ortega Martínez. Al terminar la guerra se fue a Valencia y regresó a los quince días de terminar el conflicto. Cuando fue detenida le acusaron de haber acogido en la casa de sus padres a La Pasionaria y de ser un agente del SIM republicano. Si era cierto que Dolores Ibárruri iba a su casa de la calle Menéndez Valdés, 13, pero a visitar a un cubano apellidado Colinas porque estaba enfermo. Esta casa, donde la madre de Luisa había tenido la portería fue precintada al parecer por contener objetos y enseres procedentes de saqueos. Pero esto no era cierto ya que todos los muebles eran de su hermana Rosa. Un día ésta y Luisa fueron a su casa con las llaves. Tras pedir permiso y autorización a la comisaría pertinente, se llevaron en una furgoneta los muebles y utensilios de su propiedad a la nueva dirección de Rosa de Pablo en la calle Príncipe de Asturias, 1 en Carabanchel. Su hermano Pedro de Pablo Cuevas nació en Madrid y era mecánico, afiliado al PCE y a la JSU desde la guerra. Fue voluntario en la columna Galán y combatió en el frente de Somosierra, estuvo haciendo guardias. En octubre de 1936 ingresó en el batallón “Joven Guardia” yendo al frente al pueblo de Santa Cruz de Retamar (Toledo) y luego en la Compañía Divisionaria del Cuerpo del Tren donde estuvo hasta el final de la guerra. Tras el final de la guerra hizo el servicio militar en el Primer Batallón de Automóviles, viviendo con sus hermanas en la calle Amparo, 78. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 129 mujer llamada Teresa Colomer “Tasa” . Victoria conocía a “Tasa” de la guerra porque habían estado juntas en el Comité Provincial del PCE en Valencia. Tras ser liberadas en Alicante fueron en la misma expedición de Alicante a Madrid.167 Para la Brigada Político Social Teresa Colomer era el alma principal de la reorganización del PCE tras Matilde Landa. Era el enlace de todos los dirigentes dispersos en las provincias la organización en Madrid. Habían sido los dirigentes comunistas del Comité Central en Alicante los que le habían encomendado la misión de poner en contacto la organización de Madrid con los posibles comités que hubiera en otras provincias. Victoria llevó a “Tasa” a la casa de inquilinos donde vivía su madre pero no se hospedaron allí porque podrían comprometerlos por su actividad política. Luisa propuso a las dos comunistas que se fueran a vivir a su casa de la calle Amparo, 78. De esta manera Victoria podría ayudar a Luisa en unos trabajos de bordado que estaba realizando para obtener algo de dinero. Ambas observaron rápidamente la reserva y desconfianza que había en los trabajos clandestinos del PCE, por las muchas detenciones practicadas por parte de la policía franquista y el miedo a ser apresado. Se ocultaban las direcciones de todos los camaradas existiendo enlaces para ponerse en contacto con otros grupos de comunistas. Luisa de Pablo, contactó con otra conocida militante comunista para extender la organización clandestina (se conocían del Comité Provincial del PCE en Guadalajara). Se trataba de Antonia García Vaquero “Toñi”, se vieron por primera vez en el Paseo del Prado.168 En las conversaciones que tuvieron con posterioridad en la casa de Luisa, ésta Victoria Moreno Romero de 36 años en 1939, nacida en La Carolina (Jaén), hija de Juan y Dolores, viuda. Trabajaba en la fábrica de caucho de Hutchinson, llegó a ser la secretaria general de la célula comunista en esta empresa y estaba afiliada a la UGT. Participó en los movimientos revolucionarios de 1934, siendo represaliada por ello. Victoria Moreno se afilió al PCE en marzo de 1936, destinada al Sector Oeste fue secretaria general de dicho sector y teniente de alcalde del distrito de Chamberí, formando parte de actos de propaganda y participando en mítines no sólo en Madrid, sino también en otras provincias españolas a lo largo de la guerra. Estuvo en la Escuela del Comité Central del PCE en la calle Antonio Maura. Cuando se produjo el golpe de Estado de la Junta de Casado se escondió en varios domicilios para no ser detenida, siendo el último en la calle Doctor Castelo, 11, casa de un profesor de la Escuela de Cuadros del Comité Provincial. del PCE llamado Rafael González. En esos días se encontró con Luisa de Pablo en la calle Atocha y ambas se dedicaron a organizar y preparar la documentación de los comunistas que iban a ser evacuados al Levante. Victoria fue una de las militantes evacuadas, yendo primero fue a Buñol (Valencia) y allí se dirigió al Socorro Rojo Internacional de la localidad. Permaneció en Valencia ayudando en el Comité Provincial del PCE de dicha localidad y más tarde pasó a Alicante donde no pudo embarcarse hacia el extranjero. Fue detenida y llevada al campo de los Almendros, donde coincidió con dirigentes del Comité Central del PCE en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causas nº 3.417 y 30.426 y Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, PS- MADRID, CARPETA 86, LEGAJO 1065. 167 Según los informes policiales franquistas Teresa Colomer “Tasa” fue una comunista destacada, participando desde pequeña con elementos de la JSU. Participó en los movimientos revolucionarios y se relacionó con dirigentes importantes del PCE, no sólo en España sino también con miembros de la Internacional Comunista. Al empezar la guerra estaba en el Comité Regional del PCE de Aragón. Tasa pasó luego al Cuartel General de Nino Nanetti, comunista italiano y miembro de la JSU, comandante de milicias. Más tarde participó junto a Enrique Líster en la disolución del Consejo Regional de Defensa de Aragón y trabajó en el servicio de contraespionaje republicano. También estuvo en la Escuela de Mandos del CC como profesora. Colaboró con la 22 División, siendo reclamada por el Comité Central del PCE para ir al Comité Provincial del PCE en Valencia. Estuvo también en Barcelona usando un uniforme de comisario político y siempre armada. Llegó a coincidir con el diputado comunista francés André Martí que la llamaba cariñosamente “Mi pequeña”. 168 Antonia García Vaquero, de la misma edad que Luisa de Pablo, 19 años en 1939, nació en Alcocer (Guadalajara), hija de Melquesiades y Rita. Se afilió al PCE en abril de 1937 en el radio de su pueblo que estaba integrado entre otros por Antonio Martínez, Emilio Quesada, Maximino Vivares y Mariano Lanza. En enero de 1936 se fue a Madrid para ponerse a servir en la casa de Esteban Pinilla, en la calle Galiano, 8, donde estuvo hasta diciembre de ese mismo año. Regresó a su pueblo hasta noviembre de 1937 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 130 y Victoria hablaron con Antonia sobre la marcha y organización del partido. Todas estaban interesadas sobre las camaradas que habían sido detenidas para descartar comunistas que engrosaran las filas en la reestructuración y por otro lado para ayudar y visitarlas en las cárceles. Luisa y Victoria encomendaron a Antonia llevar prensa a su casa y que en las siguientes visitas recibiría nuevas instrucciones (Antonia tuvo que meter la prensa por debajo de la puerta al no estar sus camaradas en la calle del Amparo. También dejó a Pedro de Pablo una nota que decía “Luisa, para un asunto urgente preséntate en la calle Enrique Trompeta, 3”, que tras leerla la rompió y le dio el recado a su hermana). . Antonia García conoció por parte de Luisa de Pablo la reestructuración del Comité Provincial del PCE en Madrid. Había diferentes direcciones por parte del PCE y de la JSU que estaban trabajando individualmente y una de las tareas principales de los diversos grupos clandestinos era unificar acciones y criterios. Luisa de Pablo conocía a muchos camaradas de los diferentes comités y radios del PCE durante la guerra que no habían sido detenidos, con los que se podía contar para trabajar dentro de la clandestinidad, siendo la enlace entre los diferentes comités clandestinos en Madrid. Una de las tareas que le indicó Luisa a Antonia aparte de llevar prensa, fue la de socorrer con los propios medios de cada militante a los presos y sus familias. Antonia debía ampliar el trabajo clandestino a más comunistas conocidos y estar en contacto con Luisa para recibir las instrucciones oportunas de las tareas a desarrollar. Cuando Antonia llegó a Madrid de Guadalajara vio a varios dirigentes de la organización comunista, como Miguel Castro (miembro del Comité Central del PCE) y Benigno Álvarez Alba. Con el primero no pudo contar ya que no le volvió a ver más, pero con Benigno empezó a reunirse en su casa de la calle Enrique Trompeta, 3 para hablar de la reorganización clandestina del PCE y la posibilidad de crear una célula. A parte de Benigno, también iban a las reuniones conocidos de Luisa de Pablo de su época en Guadalajara con el PCE, como Claudio García Cogolludo, Pedro Menéndez Mangana, Antonio Faustino Isasi Guzmán, Honorio de la Cruz Pérez y Demetrio Dorado Martínez. Todos estos comunistas crearon una especie de comité, dirigiendo las reuniones la propia Antonia.169 momento en que pasó a Guadalajara para prestar servicios dentro del PCE, haciendo un cursillo de capacitación política. Antonia García solicitó al secretario general del PCE de Guadalajara, Vicente Relaño, quedarse en el Comité Provincial de esta localidad para ayudar en la secretaría de organización. Llegó a ser la secretaria de masas y de la sección de cuadros, para más tarde alcanzar la secretaria de organización de dicho Comité y el control del SRI. Una de sus misiones era visitar los radios de los pueblos de Guadalajara para seleccionar al personal más capacitado para realizar unos cursillos de capacitación política y poder ocupar puestos de dirigentes y de responsabilidad. También se encargaba de llevar los ficheros y los expedientes de todos los afiliados al PCE en Guadalajara. Dos días antes de entrar las tropas franquistas en Madrid se fue a la capital madrileña para trabajar. Estuvo escondida un mes en casa de su hermana Agustina, en la calle Ventosa, 14, salvo una noche que fue a visitar a un amigo suyo de la Comisión Político Militar llamado Benigno Álvarez, en la calle Enrique Trompeta, 3. Otro día fue a ver a su amiga Consuelo Ruiz que estaba enferma en casa de unos amigos en la calle Carlos Arniches, 12. Al regresar a casa de su hermana supo que la policía había ido preguntando por ella, refugiándose en la casa de Adela Patrocinio, en la calle General Lacy, 36, aunque primero había dicho en la casa de una conocida de Guadalajara, llamada Agustina Rozas en el Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 3.417 169 Benigno Álvarez Alba nacido en San Juan del Río (Orense), casado, castrador, hijo de Camilo y Crisanta, domiciliado en la calle Enriqueta Trompeta, 3. Se afilió al PCE en noviembre de 1936 siendo avalado por su compañero del batallón “Largo Caballero” , Félix Lucandi Aurrecoechea. Estuvo como soldado en Guadalajara y luego en la 35 Brigada a cargo de la Comisión Político Militar, haciendo Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 131 En las reuniones celebradas en la casa de Benigno comentaron la necesidad de establecer casas estafetas para poder esconderse y conseguir enlaces con personas que aunque no fueran militantes del PCE, simpatizaran con ideas izquierdistas y no fueran muy conocidas. Antonia García llevaba días percibiendo que la policía la estaba siguiendo e intentó tomar medidas de seguridad para no ser detenida. Incluso llegó a proponer a sus camaradas de célula asesinar al policía que le estaba siguiendo, llevándolo a la casa de un paisano suyo llamado Demetrio Dorado Martínez en la calle Lérida, 81 y allí poder matarlo. Sin embargo, este plan no se llevó a cabo porque todos fueron detenidos como consecuencia de la denuncia de un camarada. En la búsqueda de casas donde refugiarse y enlaces que colaboraran en el trabajo clandestino encontraron el apoyo de Teófila Mateo Moreno, Eulalia Delgado Verdejo, Áurea Martín González, Dolores Estrada Hidalgo y Magdalena Bonafé Bourguignon.170 Teófila dejó su casa para ocultar a compañeros y para que se hicieran reuniones a pesar de las reticencias y obstáculos que puso su familia. Áurea Martín también albergaba reuniones con células militares, cobraba las cotizaciones y distribuía la prensa y propaganda. Cuando terminó la guerra se fue a Madrid usando documentación falsa a nombre de Eligio González Sánchez. Los documentos pertenecían a unos chicos catalanes que estuvieron alojados donde él estaba y se dejaron la ropa y entre ésta encontró la documentación, usándola por miedo a ser detenido. Benigno regresó a Madrid al final de la guerra y se encontró con varios camaradas como Felipe López López y comentaron el miedo que había a ser detenidos por la policía franquista. Claudio García Cogolludo nació en Burgohondo (Ávila), casado, chófer, cantero, hijo de Félix y María. Afiliado al PCE desde febrero del 1936. Estuvo en Guadalajara, pasando luego a Cuenca como conductor del 19 Cuerpo del Ejército. También distribuía propaganda, prensa y cobraba cupones de cotización. Cuando empezó la guerra Claudio fue voluntario en la Columna Mangada por la zona de Navalperal hasta octubre que regresó a Madrid y permaneció allí hasta agosto de 1937, momento en que fue movilizada su quinta y se incorporó a la 18 Brigada en el Jarama. Pasado un tiempo estuvo de conductor al SIEP en el 19 Cuerpo del Ejército Republicano. Claudio pasó a la Comisión de Evacuación del Frente Popular de la provincia de Ávila. Finalizada la guerra se fue a Madrid conviviendo con una chica llamada Belarmina en la calle Juan Bravo, 69. Claudio estuvo escondiéndose en casas de algunos camaradas y teniendo entrevistas con otros para saber si el partido estaba organizado (habló con comunistas como María Pellico, Manuel Sanz Sabrían y Paca que le dijeron que habían visto al miembro del CC del PCE, Miguel Castro). Un día se encontró con Benigno Álvarez quien le dijo que se fuera a su casa y le ayudara en un grupo que iba a trabajar en la reorganización del PCE. Pedro Menéndez Mangana, nació en Madrid, casado, pintor, hijo de Pedro y Natalia, con domicilio en la calle Archena, 4, Pertenecía a la UGT desde 1934 y al PCE desde 1936, encuadrado en el Radio Ventas en Madrid como escribiente al empezar la guerra. En septiembre de 1936 se fue a Parejas (Guadalajara), con la misión de reclutar militantes para el Comité Provincial del PCE en esta localidad. Pedro pasó a la Comisión Político Militar de Guadalajara coincidiendo con Felipe Isabel Blanco, Emilio Menéndez, Antonio Faustino Isasi, Claudio García y Antonia García. Antonio Faustino Isasi Guzmán, nacido en Bilbao, casado, hijo de Gregorio y Ángeles, vivía en la calle Enrique Trompeta, 3. Se afilió al PCE en 1937, siendo soldado republicano en Guadalajara, colaborando en la secretaria de organización y en la Comisión Político Militar Honorio de la Cruz Pérez de 17 años, nació en Rebollosa de Hita (Guadalajara), jornalero, hijo de Ciriaco y Araceli, con domicilio en Palos de Moguer, 9. Se afilió al PCE cuando empezó la guerra siendo destinado al Comité Provincial de Guadalajara, primero como mecanógrafo y tras realizar un curso de capacitación política pasó a la Comisión Político Militar en Guadalajara. 170 Teófila Mateo Moreno nació en Segovia, modista, hija de Justo y Gregoria, con domicilio en la calle Alonso Cano, 47, 4º. Casada con el voluntario mexicano en la guerra civil española Carlos Álvarez Alegría, que llegó a ser Jefe del Estado Mayor de la Primera Brigada Móvil de choque y luego de la 10ª Brigada Mixta, afiliándose al PCE a principios de 1938. Estuvo en el Radio Este del Comité Provincial de Madrid donde conoció a Luisa de Pablo y Victoria Moreno. Al terminar la guerra se trasladó a una casa de la calle Torrijos, 27, entresuelo derecha donde tuvieron lugar reuniones con algunos elementos comunistas como Luisa, Tasa y Magdalena Bonafé. Teófila se fue a la URSS donde estuvo muchos años y se volvió a casar con un estadounidense. Murió en noviembre de 2009 en Estados Unidos, donde había llegado tres años antes. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 132 algún cuadro para evitar su detención. Eulalia Delgado, novia de Pedro de Pablos, fue la encargada de llevar una nota de Luisa de Pablos a Antonia García en la que se hablaba de detenciones de elementos del PCE por parte de la policía. Dolores Estrada, esposa de Benigno Álvarez, ayudaba a su marido en la ocultación de compañeros y camaradas de célula en su domicilio y Magdalena Bonafé Bourguignon, considerada como una mujer intelectual al saber varios idiomas, ocultó a varios dirigentes comunistas y sirvió de enlace a otras camaradas como Luisa de Pablo. Uno de los grupos mejor organizado fue el formado por Alejandrino González Venero “Eloy” , Ángel Baquedano Mañanés, Francisco Sotelo Luna “Cecilio” , Carmen Barrero Aguado, José Luis Sanabria Muñoz (miembro de la Comisión Político Militar del Centro), Sotero Antonio García Samino “Pedro” , Federico Bascuñana Sánchez y Pilar Bueno Ibáñez.171 Este grupo estuvo asesorado por uno de los principales artífices 171 Ángel Baquedano Mañanes nació en Benavente (Zamora).Hijo de Ángel y Carmen. Su padre era el jefe de estación de tren de Benavente y eran cuatro hermanos. A los 14 años se quedó huérfano de padre y su madre le envió a Madrid con unos familiares para estudiar en un colegio religioso, pero a los pocos días se fugó. Empezó a estudiar en una academia de peluquería de la calle Huertas y se hizo peluquero de señoras. Pronto empezó a ganar dinero y montó un negocio por su cuenta, incluso hacía pelucas para personas adineradas, teniendo muchos encargos. Ingresó en el PCE en noviembre de 1933, llegando a ser el secretario de agitación y propaganda en el Radio Guindalera-Prosperidad. Al empezar la guerra se casó con Valentina Rivera Ariza comprándose una casa en la calle Harreman. Baquedano estuvo en el Radio Este, célula 3, llegando a ser el responsable de la Comisión de Cuadros y Pagos del Sector Este. Estuvo afiliado al Sindicato de la CNT, Sección Aseo e Higiene en mayo de 1936. En la guerra fue voluntario en las milicias del V Regimiento, en el cuartel de la calle de Francos Rodríguez combatiendo durante unos días en Somosierra y llevando víveres. Luego pasó a la 36 Brigada y más tarde a la 46 Brigada Mixta, donde estuvo hasta el final de la guerra. Un día antes de terminar ésta las fuerzas casadistas le detienen en Cuatro Caminos junto a otros soldados. Iba en la caja del camión y se encontró con un amigo suyo socialista del mismo barrio, aprovechando la coyuntura para escaparse saltando del camión. Tuvo muy mala suerte porque al día siguiente, 1 de abril, volvió a ser detenido y llevado al campo del Rayo Vallecano, de donde también se escapó por la noche y se dirigió al Pardo. Aquí tenía un familiar lejano que tenía un kiosco y allí estuvo escondido durante unos días, hasta que se lo dijo a su mujer. A ésta, su suegra y su hijo les detuvieron por un problema que tuvo su suegra con la guardia civil y los tuvieron desde abril hasta agosto en Ventas. El hijo de Ángel, Manuel Baquedano Rivera tenía tres años cuando entró en la cárcel con su madre y salió unos días antes de fusilar a las llamadas “Trece Rosas”. Algunas veces le sacaban por el día para estar con algún familiar y por la noche regresaba a la cárcel. En una ocasión se lo llevó una tía de Manuel y cuando regresó por la noche iba con el pelo cortado y arreglado. En el interior del pantalón llevaba una nota de su tía que decía que le había cortado el pelo el mismo peluquero que siempre se lo cortaba. En referencia a que había sido su padre quien se lo había cortado. En Entrevista a Manuel Baquedano Rivera. Francisco Sotelo Luna de 40 años, nacido en Sevilla, hijo de Francisco y Juana, tenía su domicilio de Madrid en la calle Bravo Murillo, 67. Desde 1933 afiliado al PCE en Sevilla. Al inicio de la guerra se ocultó en un barco carbonero llamado Luis Adaro, yendo hasta el pueblo asturiano de San Juan de Nieva. En el mismo barco iba el guerrillero asturiano Cristino García Granda. Francisco estuvo unos días en Asturias, luego en Santander, Bilbao y San Sebastián, pasando a Francia y en un camión atravesó la frontera por la Junquera dirección Barcelona, regresando a Madrid en septiembre de 1936. Junto a otros andaluces ingresó en el batallón de “Voluntarios Andaluces” mandados por Saturnino Barneto Atienza, combatiendo en distintos frentes por la zona de Toledo. En abril de 1937 regresó a Madrid ejerció de vendedor un mes, hasta que le colocaron como ordenanza en el Comité Central del PCE en la calle Serrano, 6. En enero de 1939 fue movilizada su quinta y le destinaron a la 99 Brigada Mixta. Antes de terminar la guerra Francisco Sotelo se fue a Alicante donde fue internado en el campo de Albatera. De aquí se escapó llevando el encargo de Jesús Larrañaga y Casto García para contactar con la organización clandestina comunista en Madrid y el viaje de Alicante a Madrid lo hizo con Luisa de Pablo. Carmen Barrero Aguado nacida en Madrid. Cuarta de nueve hermanos en una familia pobre de Cuatro Caminos. Su padre murió antes de la guerra dejando a la familia en una difícil situación económica, por lo que todos los hijos tuvieron que trabajar desde edades muy tempranas (Carmen con doce años de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 133 de la reorganización del PCE clandestino madrileño, Amable Donoso García “Pablo” .172 Amable Donoso era sacerdote, pero colgó los hábitos afiliándose al PCE en marzo de 1936 donde ocupó diferentes cargos durante la guerra. Fue enviado a Madrid como miembro del Comité Central, donde, por cuestiones de seguridad, fue cambiando de domicilio. Vivía de la venta de objetos saqueados durante la guerra civil en la Plaza Mayor con la ayuda de otro camarada, Juan Fonseca Serrano. Estos ingresos también los utilizaba para la organización clandestina del partido. Amable sufrió según él mismo, una crisis o problema moral de conciencia por el hecho de vivir maritalmente con una mujer de cuya unión habían tenido tres hijos. Esto le originó un problema de aprendiz de modista). Se afilió al PCE y a la JSU perteneciente al Radio de Cuatro Caminos. Era conocida por Marina y utilizaba el nombre falso de Carmen Iglesias Díaz. Sotero Antonio García Samino nació en Madrid, hijo de Román y Carmen, domiciliado en la calle Artistas, 37, casado y de profesión cerrajero, trabajó como obrero municipal en al Ayuntamiento de Madrid. En contacto con el PCE desde 1929, año que se afilió a la UGT. En 1931 se afilió al PCE y a las Juventudes Comunistas. Estuvo represaliado durante diecisiete meses por su participación en los hechos revolucionarios de octubre de 1934 como obrero en el Ayuntamiento. Sotero fue socio fundador de la Sección Cultural de Embajadores, también pertenecía al SRI y a los Amigos de la Unión Soviética. En la guerra fue secretario general de la Comisión de Cuadros en el Sector Oeste, haciendo informes en la 40 Brigada de la 7ª División donde estaba destinado como cabo. Realizó varios cursos de Capacitación Política en la Escuela de Cuadros del Comité Provincial de Madrid. También estuvo en los frentes de Guadarrama, Alcalá de Henares y Guadalajara. Al final de la guerra no fue detenido y se ocultó en su casa de la calle Ayala, 78. Federico Bascuñana Sánchez nació en Madrid, hijo de Wenceslao y Martina, metalúrgico, casado domiciliado en la calle Orense y después en Tahona de las Descalzas, 4. Se afilió al PCE en la guerra, miembro de la dirección del sector Norte por la barriada de Cuatro Caminos. José Luis Sanabria Muñoz nacido en Madrid, dorador. Se afilió al PCE tras empezar la guerra, siendo mecanógrafo en la Comisión de Agitación y Propaganda del Sector Norte, utilizó dos nombres falsos, José Luis García y Joaquín Falcó. Pilar Bueno Ibáñez nacida en Sos del Rey Católico (Zaragoza), modista, domiciliada en la calle Príncipe de Vergara, 83, residencia de sus tíos. Al empezar la guerra fue voluntaria en una de las casas cuna que se habilitaron en Madrid para cuidar a huérfanos de guerra y a hijos de milicianos que iban al frente. En noviembre de 1936 se afilió al PCE y fue auxiliar de la secretaria del sector Este. Pilar recibió unos cursillos en la Escuela de Cuadros del partido y a mediados de 1938 fue nombrada secretaria de organización en el sector Norte dentro del Comité Provincial del PCE en Madrid hasta el final de la guerra en Archivo del Tribunal Militar Territorial Primero, procesos nº 30.426 y 35.163 y Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, PS-MADRID, CARPETA 86, LEGAJO 1065,"1936- 1939.- Boletines de afiliación al Comité Provincial de Madrid y autobiográficos de militantes de diferentes Radios y Sectores del PCE dirigidos a la Comisión de Cuadros y relación de delegados e invitados a un Pleno de Radios y Sectores. 172 Amable Donoso García nació en Huelma (Granada) en 1908. Hijo de José Donoso Díaz y Antonia García Valenzuela. Fue el mayor de once hermanos, siendo su padre sacristán en 1925, pasó a regentar una fonda llamada “Fonda Pitisa”. Amable estuvo influido por su tío Marcos Donoso, también capellán, estudió para hacerse sacerdote, cosa que logra tomando las órdenes en diciembre de 1927 y ayudando durante varios años a sacerdotes en la parroquia del pueblo. Aquí conoció a su pareja con la que tuvo varios hijos, vivió con ella y con su madre. En 1936 colgó los hábitos y en marzo de dicho año se afilió al PCE y participó activamente con la JSU de Huelma. Amable se fue a Madrid y ejerció como maestro de biblioteca circulante en Chamartín de la Rosa. En enero de 1937 se hizo alumno de la Escuela de Cuadros del Comité Provincial del PCE de Madrid. Le destinaron como profesor en febrero del mismo año a la Escuela de Cuadros del Comité Provincial de Alicante. En febrero de 1938 pasó a la Escuela de Cuadros en Barcelona, después a la de Valencia y regresó a Madrid, donde le sorprendió el final de la guerra. Tras ser detenido con posterioridad por su participación en la lucha clandestina comunista, que veremos a continuación, le conmutaron la pena de muerte por la de treinta años en RÚIZ SÁNCHEZ, Francisco: “Semblanza de dos republicanos de Huelma”, en “Sumuntán: anuario de estudios sobre Sierra Mágina”, nº 29, CISMA, 2011, pp.293-299, y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 48.924 incoada contra Enrique Sánchez García y diez más celebrado el 16-1-1940 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 134 conciencia, razón por la que acudió a hablar con tres sacerdotes (Salvador Blanes, Francisco León Carrillo, director del orfanato del Pardo, y Rafael Cobaledo Marto, coadjutor de la parroquia de Navalcarnero) e incluso se planteó volver a ejercer el sacerdocio, llegando a entrevistarse también con el rector del Seminario Conciliar de Madrid. Al no obtener nada positivo de las entrevistas, se desilusionó y abandonó la idea. Las conversaciones con el capellán de la prisión de Porlier y luego en las otras prisiones donde estuvo (Puerto de Santa María y Linares) le hicieron volver a tomar los hábitos de sacerdote. Las relaciones con los curas de las prisiones y con un compañero de órdenes y párroco de Linares, Juan Diego de Dios Barrero, hizo que intercedieran por su caso y el 27 de enero de 1950, el Consejo de Ministros le absolvió de cualquier condena. En 1952 fue profesor de formación religiosa en un centro de Daimiel (Ciudad Real), donde murió en 1974. Ángel Baquedano, que se hacía llamar “Paino” y Sotero Antonio se conocían de la guerra porque ambos habían colaborado en la Comisión de Cuadros del PCE en Madrid, tras la guerra se instalaron en la calle Ayala, 78 (domicilio donde vivía con su mujer) y posteriormente en la calle de los Artistas, 37. A principios de mayo se encontraron en la calle con un antiguo camarada llamado Pablo Fernández Amigo.173 Éste les dijo que el partido estaba reorganizándose y si querían ayudar a los presos, sus familias y a los comunistas perseguidos y cotizar. Ambos dijeron que sí y Pablo les proporcionó el contacto de Luisa de Pablo y Victoria Moreno en la calle Amparo (enfrente de una fábrica de luz donde hacían guardia los requetés), para recibir instrucciones y entrevistarse con “Tasa” , que era la que controlaba la dirección clandestina. El primero en acudir fue Sotero, pero cuando llegó no había nadie. A los pocos días se presentó Ángel Baquedano en la calle Amparo, 78 y pudo entrevistarse con Teresa Colomer. Ésta le dijo lo mismo que Pablo Fernández en relación al trabajo de ayuda a los presos, perseguidos y familiares. Ella sería quien diera las directrices oportunas y conociendo su pasado en la Comisión de Cuadros del Comité Provincial del PCE, tenían la misión de buscar a militantes tanto para cotizar como para engrosar la organización clandestina comunista. Que intentaran localizar a comunistas que hubieran tenido responsabilidad en los sindicatos porque ella conocía a los directivos de los Sindicatos de Artes Blancas y de la Industria Hotelera, para así organizar una comisión con militantes que hubieran trabajado en temas sindicales. Una vez iniciadas las gestiones y los trabajos debería ser Sotero quien diera el resultado a la propia “Tasa” o a Luisa de Pablo. También establecieron un lugar donde podrían verse con cita previa en las cercanías de Nuevos Ministerios, pero nunca fueron ninguno de los dos. Sotero Antonio García y Ángel Baquedano empezaron pronto su labor de búsqueda de militantes para que cotizaran y crearan grupos de comunistas que ayudaran 173 Pablo Fernández Amigo nacido en Cebolla (Toledo), hijo de Faustino y Antonia, moldeador de hierro, con domicilio en la calle Embajadores, 60. Se afilió a la UGT en 1934 y al PCE en 1935 recomendado por Sotero Antonio que trabajaba como barrendero. Al empezar la guerra fue voluntario en una compañía de guardias de asalto por la zona de Villanueva de la Serena (Badajoz). Pablo regresó a Madrid y fue enviado al Ministerio de Industria para formar un comité de control del taller de propio Ministerio. Fue en una comisión de comunistas para visitar Rusia hasta diciembre de 1936. En julio de 1937 fue requerido por la Secretaría de Armamento para transportar material de guerra en varios camiones. El Comité Provincial. del PCE le encargó que hiciera junto a otros técnicos y obreros una Comisión de Industria de Guerra para el partido, hasta agosto del mismo año momento en que le destinaron a la 44 Brigada, Segundo Batallón de Transmisiones por la zona de la Cuesta de las Perdices. Tras la guerra fue detenido el 5 de mayo y tras una petición de pena de muerte se le conmutó a treinta años Archivo General en Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 129.974. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 135 en las labores clandestinas. Baquedano tal y como le indicó Teresa Colomer a dos antiguos directivos del Sindicato de Panaderos llamados Carlos Peña y otro apellidado Monteserín sin poder entrevistarse con ninguno de ellos al no encontrarlos. Sí pudo ver y dar instrucciones a un directivo del Sindicato de la Industria Hotelera apellido Hernández. Ángel Baquedano fue con Daniel Martín Crespo, cuñado de Sotero Antonio, a visitar a un antiguo concejal comunista del Puente de Vallecas, llamado Pablo Diezma. Se citaron en la calle Alameda, esquina calle de Atocha. La entrevista era para avisarle que no acudiera a una cita que tenía con Sotero y que se pospondría para el día siguiente. Sin embargo, Pablo Diezma no se presentó. Baquedano también logró verse con otra comunista llamada María del Carmen Neira Rodríguez y con Juan Miguel Jiménez Moreno, camarero del bar “Metropolitano” (durante la guerra y en la clandestinidad los comunistas del barrio de Cuatro Caminos se reunían en éste bar donde se intercambiaban armamento y documentación), diciéndole éste en el propio establecimiento que si necesitaban dinero podría ayudarles económicamente. Igualmente preguntó a Baquedano por Federico Bascuñana y Pilar Bueno ya que les conocía. Juan Miguel Jiménez Moreno era un confidente y colaborador policial que trabajaba al servicio de las Fuerzas de Seguridad del Estado, primero para el SIPM y luego para la Brigada Político Social (era un viejo militante del PCE que había tenido un puesto importante de responsabilidad durante la guerra en al aparato guerrillero de los frentes de Guadalajara).174 Jiménez cumpliendo órdenes de sus superiores se infiltró en la organización comunista clandestina descubriendo a muchos de sus militantes y desarticulando sus planes en Madrid (sobre todo el Sector Norte), también ayudó a detener a casi toda la dirección clandestina del PCE en el Norte de España en los primeros meses después de la guerra civil. Juan Miguel Jiménez colaboró primero con la Policía Militar a las órdenes del comandante de la Guardia Civil, Antonio Parra Álvarez, prestando servicios en la Brigadilla de la calle Jorge Juan, 65. Su manera de actuar era dar por escrito cualquier tipo de incidencias al jefe de la policía Basilio del Valle Montero (llegó a ser comisario principal y jefe de la Comisaría madrileña de Centro), el cual le dio un documento oficial en el que se patentizaba su cometido, que le daba vía libre para poder realizar cuantas acciones y movimientos quisiera con el beneplácito policial. En marzo de 1940, al disolverse la Brigadilla Especial pasó con el mismo personal a colaborar con la Brigada Político Social contactando con el policía Caballero Gómez, siendo conocido Jiménez con al anagrama PCM 1.175 Por su parte, Sotero Antonio García también realizó gestiones para buscar a militantes del partido que ayudaran a presos, cotizaran y formaran grupos en todos los sectores que componían parte del Comité Provincial del PCE de Madrid. En el Sector Sur localizó a Felipe García Bustos, Juana Pérez y un relojero de Cuatro Caminos para que formaran un grupo en dicho sector. En el Sector Oeste habló con Cerezo, otro llamado Ricardo y otro llamado Mariano (con los dos últimos contactó gracias a su enlace Ángeles Vázquez Fernández).176 El grupo del Sector Este lo formarían Simón, 174 AHCCPCE, Informes del Interior, Informe de Calixto Pérez, 29 de julio de 1950, Sig.180. 175 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 57.956. 176 Ángeles Vázquez Fernández nació en Las Segadas (Oviedo) hija de Ramón y Elvira, de profesión mecanógrafa y su domicilio en Madrid era la calle Capitán Salazar, 11. Se afilió al PCE en agosto de 1936, trabajando en el Radio de Chamberí dentro del Comité Provincial del PCE en Madrid. A últimos de ese mes pasó a trabajar en la checa denominada La Españoleta como mecanógrafa en los interrogatorios que hacían agentes de la Dirección General de Seguridad, estando hasta noviembre de 1936. Luego pasó al Servicio de Información del Ejército Republicano también como mecanógrafa en la calle Diego de León durante tres meses, para cambiar a otro servicio del Ejército Republicano en la calle Velázquez, 68 y luego a la Comisión de Seguridad del Comité Provincial donde recibió clases de teoría política en una Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 136 José Antonio y Caide pero Sotero no pudo hablar con ellos por falta de tiempo antes de ser detenido. Sotero tenía dos enlaces para desarrollar y extender su trabajo lo más ampliamente posible. La primera era Ángeles Vázquez Fernández que había ingresado en la reorganización clandestina por mediación de Juan Miguel Jiménez en el Sector Sur, gracias a las labores del marido de Ángeles, José Llorente Martínez, quien se vio en el bar “Metropolitano” con Jiménez,177 que le indicó que se pusiera en contacto con Sotero Antonio por cuestiones organizativas del partido y cuestiones relativas a la ayuda de presos y perseguidos comunistas. Ángeles y Miguel se reunieron varias veces en el bar “Metropolitano” , hasta que la primera se enteró por la prensa que habían detenido a Jiménez. Sotero le dio a Ángeles varias direcciones y nombres para ver si tenían la disposición de colaborar con la organización, uno de ellos era el de Francisco Chorro Gallego (comprobó que había sido detenido), sin mucho éxito porque ya eran conocedores de que la policía estaba deteniendo a mucha gente y todos estaban muy nerviosos por ello. La segunda enlace era una comunista llamada María que era la encargada de establecer contacto con los miembros de la dirección clandestina y de contactar con más comunistas para engrosar las filas clandestinas, siendo la Plaza Mayor el lugar donde se reunía con Sotero. Unos días antes de la finalización de la guerra, un impresor llamado Paco, realizó en la calle Alburquerque, 18, unos sellos de cotización de 1 peseta y otros de 50 céntimos. Los nuevos componentes de la dirección del PCE en Madrid pensaron en vender esos sellos de cotización para sacar dinero y de esta manera ayudar a los presos. Sotero enseñó a Baquedano los sellos, éste último no estaba muy convencido de su valía ya que no tenían distintivos o sellos del PCE y creía que podrían tener otro tipo de procedencia y ser confeccionados por algún individuo para lucrarse personalmente y no para ayudar a militantes o familiares necesitados. A pesar de la opinión de Baquedano, Sotero Antonio repartió entre algunos militantes sellos de cotización, siendo Ángeles la encargada de recoger el dinero de las recaudaciones. Todos los días cuando regresaban de trabajar, Sotero Antonio y Ángel Baquedano comentaban la labor del día en la calle Escuela del Comité Central del PCE. Tras la guerra participó en la clandestinidad de la organización comunista y se reunía con Sotero Antonio en la Plaza Mayor, en la Plaza de Isabel II y en la puerta del Real Hospicio de San Fernando. Su marido José Llorente Martínez no veía con buenos ojos la actividad clandestina de Ángeles y quería que los dos se fueran a Asturias avalados por unos papeles en blanco sellados procedentes de un Batallón de Automóviles, nº1, residente en Valladolid en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 35.163. 177 El Bar “Metropolitano” y el Bar “Chumbica” fueron dos bares míticos de la glorieta de Cuatro Caminos en Madrid. El primero de ellos se inauguró en 1919 siendo sus dueños tres camareros y un cocinero del “Café Levante”. En un principio se llamó Bar “Metro” por la línea de metro Sol-Cuatro Caminos que se había inaugurado un poco antes de la apertura del bar. Sin embargo, se abrió otro bar en la misma glorieta con el mismo nombre y tras un pleito judicial el primero bar tuvo que cambiar el nombre a “Metropolitano” . En sus primeros momentos fue un bar pequeño pero tras sucesivas reformas llegó a tener cuatro salones y una tertulia en el piso de arriba. En 1981 desapareció y actualmente hay una pizzería y otros establecimientos. El Bar “Chumbica” fue inaugurado a mediados de la primera década del siglo XX por parte de Julián Sanz, dueño de una tienda de ultramarinos cercano al bar. Este tenía la mejor ubicación de la glorieta de Cuatro Caminos (esquina con el número 101 de la calle de Bravo Murillo), sirviendo sus instalaciones para contactar con personas que quisieran hacer negocios de compraventas. En enero de 1920 tuvo lugar un incendio en el inmueble donde estaba situado el bar produciéndose grandes pérdidas materiales. Uno de los primeros teléfonos que llegó a Cuatro Caminos lo pusieron en el Bar “Chumbica”. En la década de los años treinta del siglo pasado se modernizó el local, permaneciendo abierto hasta el año 1957 con el kiosco de prensa delante de su puerta. Hoy en día ya no queda nada del bar ya que el edificio se derrumbó y se construyeron otros inmuebles en GEA ORTIGAS, Isabel: “Curiosidades y anécdotas de Madrid”, Ediciones La Librería, Madrid, 1993 y http://antiguoscafesdemadrid.blogspot.com.es/2014/11/el-bar-chumbica-y-la-fuente-de-los.html Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 137 de los Artistas, 37 (Sotero trabajaba en el Ayuntamiento por lo que tenía menos tiempo para dedicarse a trabajar para el partido, haciéndolo sobre todo por las tardes y Baquedano salía a primera hora de la mañana, volviendo un par de veces al día a la casa casi a la hora de cenar). Los dos repasaban el trabajo realizado con los militantes, contactos y enlaces que se habían entrevistado. La policía iba a veces a la casa de los suegros de Baquedano (en la calle Pradillo) a preguntar por él. En una ocasión que estaba en dicha casa viendo a su familia llegó la policía y Baquedano tuvo que escapar por el patio interior, bajando por las tuberías hasta llegar al suelo. Las medidas de seguridad en la clandestinidad eran inexistentes, dando lugar a una gran cantidad de detenciones, también por la falta de disciplina que exigía la lucha clandestina y más aún en esos momentos iniciales donde la represión fue más generalizada. El domicilio de la calle de los Artistas, 37 había sido un Ateneo Libertario de la CNT durante la guerra donde las fuerzas anarquistas habían llevado a interrogar a detenidos derechistas. Los conserjes del edificio eran el matrimonio compuesto por Juan Beltrán Miralles y Adela Guijarro Ruiz y el dueño de la finca se llamaba Andrónico Díaz Zurita Ruiz (era de derechas, estuvo preso en la cárcel y fue puesto en libertad el día 4 de abril de 1939 por las tropas franquistas, viviendo en la calle Cicerón, 6)178. El cuñado de Andrónico, Juan Martín Crespo era el hermano de la mujer de Sotero Antonio, Elena Martín Crespo. Ésta, con sus hermanos Juan, Daniel y Amelia y sus familias fue a residir a aquella casa donde tanto Sotero como Baquedano hacían reuniones clandestinas a las que acudían comunistas como Juan Beltrán Guijarro y Manuel Garrido Balbuni. Todos los que convivieron con Ángel Baquedano declararon que éste tenía miedo y decía que si lo cogían nadie le salvaría del paredón y que no diría nada. Por todo ello tuvo un marcado comportamiento introvertido, receloso y poco comunicativo con las personas que no fueran muy allegadas a él. El miedo y temor fue tan grande que incluso había repasado y ensayado rutas alternativas por las calles cercanas y más apartadas a su casa para despistar a la policía franquista en el caso de ser descubierto, al regresar a casa nunca iba por el mismo camino, evitando pasar por lugares muy conocidos y siempre vigilando los lugares por donde transitaba.179 Por temas de seguridad y desde la guerra Sotero Antonio tenía una pistola 7.65 milímetros que entregó a su tía Clementina Samino Villalvilla para que la escondiera en su casa. También había sacado unos papeles en blanco timbrados y sellados pertenecientes al Ayuntamiento para el que trabajaba, por si los necesitaba para falsificar algún documento o para eludir su presentación junto a la de Baquedano, en caso de ser movilizados al servicio militar. 178 Andrónico Díaz Zurita apareció en un artículo de “ABC” titulado “La Justicia de Franco. Al liberarse Madrid se ponen en libertad las personas honradas que gemían en las cárceles” en “ABC”. Sevilla, 12/04/1939, p.13. 179 Daniel Martín Crespo, cuñado de Sotero Antonio no era bien visto por éste ni por Baquedano por sus ideas derechistas. Daniel les oyó decir que Juan Negrín habló desde radio Toulouse dando misivas a los españoles que no entregaran el dinero republicano, porque el régimen franquista iba a durar poco tiempo. También decían que el dirigente comunista Jesús Hernández estaba escondido en Valencia, con una fisionomía diferente, caracterizado de tal manera que era imposible que le reconocieran. Igualmente hablaron de la posibilidad de que el periódico “Mundo Obrero” pudiera imprimirse en tiradas de pequeña escala. Juan Martín Crespo no sabía nada de las actividades comunistas de Sotero y las únicas que conocían lo que ocurría eran Amalia y su hermana Elena, cansada de la labor clandestina de su marido y motivo por lo que más de una vez discutieron, diciéndole que dejara lo que hacía y que se cagaba en el PCE en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 35.163. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 138 En la misma calle de Los Artistas, pero en el número 9, vivían otros hermanos comunistas, los Barrero Aguado, junto a sus padres Marcelino y Engracia (Palmiro, Carmen, Progreso, Basilio). Palmiro Barrero fue el primero en participar en actividades comunistas clandestinas formando junto a otros camaradas la célula número cuatro en el Sector Norte, en una de las diferentes direcciones clandestinas del PCE que se formaron tras la guerra y que estaban divididas y desconectadas las unas de las otras. La célula estaba formada por cuatro hombres, siendo su enlace Julián Gómez y el lugar de encuentro el bar de Cuatro Caminos “Chumbica”, donde le llevarían sellos de cotización para la ayuda a presos, a camaradas y a mutilados de guerra, siendo su trabajo el de reclutar a más comunistas y extender la labor de organización clandestina. Todos usaban nombres falsos para poder despistar a la policía. Para su célula Palmiro movilizó a un amigo llamado Fernando de Molina y a sus hermanos Basilio y Progreso Barrero. También contactó con otros miembros del Sector Norte como un albañil llamado Pepe González, Cecilio y otro llamado Manuel, siendo necesario buscar militantes en palabras propias de los protagonistas “que no se rajen” ante cualquier tipo de problema u obstáculo. El dirigente comunista Ramón Mendezona Roldán antes de salir para Valencia y tras el final del conflicto con la Junta de Casado tuvo alguna reunión clandestina en la casa de Gabriel González (secretario de una célula comunista durante la guerra en la calle Ávila) en la calle Teruel, 41.180 Uno de los asuntos a tratar fue la recepción de fondos económicos por parte del Buró Político y del Comité Central del PCE para ayudar a la reestructuración del partido en la clandestinidad. El encargado de recibir y gestionar dichos fondos fue Felipe Sánchez Sierra con la ayuda de Gabriel González. Sin embargo, éste fue detenido muy pronto y fue su hija María González del Amo quien guardó durante un tiempo el dinero para la organización clandestina comunista (sus hermanas Pilar y Josefina eran conocedoras de este hecho, siendo la primera secretaria del Sector Norte del Comité Provincial del PCE durante la guerra). María González llevó el dinero destinado a la lucha clandestina a la casa de Plácida Aguilar Fonseca, calle Postas, 10. Ésta mujer ocultaba el dinero detrás de un cuadro de la casa cubierto 180 Ramón Mendezona Roldán nació en Rosario de Santa Fe (Argentina) en noviembre de 1913. Su padre José Antonio Mendezona desapareció cuando tripulaba un barco vapor. Regresó a España con poca edad. Su madre volvió a contraer matrimonio con Juan Pitz Schmitz y se fueron a Logroño, donde empezó a estudiar el ingreso en la Escuela de Ingenieros Industriales. Militante de las Juventudes Comunistas desde 1931. Estuvo encarcelado por unos sucesos ocurridos en 1933, siendo secretario político del Sector Norte de la Juventud Comunista y ocupó puestos destacados. Ramón participó en los sucesos revolucionarios de 1934 al intentar ocupar un Cuartel de Guardias de Asalto en la calle López de Hoyos, donde había más de 800 fusiles, por el que estuvo encarcelado en la cárcel Modelo durante cuatro meses aunque la petición era de doce años. Una vez estalló la guerra civil fue el secretario general del Radio de Chamartín, participando en la toma del Cuartel de la Montaña. Durante la guerra fue también responsable del partido en la zona norte, Secretario General del Sector Norte, Delegado del Comité Provincial. del PCE en el Frente del Jarama, secretario agrario del Comité Provincial y miembro del Secretariado del mismo. Tras escapar de Madrid se embarcó en un barco francés con destino a Orán (Argelia) donde fue internado en un campo de concentración y una vez puesto en libertad se marchó a la URSS. Aquí estuvo trabajando en Radio Moscú y luego su destino más conocido como director de Radio España Independiente “La Pirenaica”. Mendezona también fue colaborador del periódico “Mundo Obrero” y miembro del Comité Central y del Ejecutivo del PCE, regresando a España en 1977 y de manera definitiva en 1988. Murió en Madrid en junio de 2001 en Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, PS-MADRID, CARPETA 86, LEGAJO 1065,"1936-1939.- Boletines de afiliación al Comité Provincial de Madrid y autobiográficos de militantes de diferentes Radios y Sectores del PCE dirigidos a la Comisión de Cuadros y relación de delegados e invitados a un Pleno de Radios y Sectores. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 139 por una estera y cuando los enlaces que iban a su casa necesitaban dinero ella lo repartía. El dinero fue llevado a su casa por María González en cinco paquetes y luego fue sacado por diferentes personas que estuvieron escondidas en su casa (Manuel González, Felipe Sánchez, Victoria Moreno y Maruja, hija de la portera). Su hijo Antonio Gamero Aguilar le ayudaba en todo lo que tuviera que ver con la organización comunista clandestina. Su casa también fue un lugar donde se escondieron diferentes militantes como Sinesio Cavada Guisado “Pionero” , Victoria Moreno, Felipe Sánchez Sierra y Manuel González Gutiérrez, estos dos últimos militantes estaban armados y hablaban mucho sobre la organización del PCE (también estuvo viviendo el dirigente comunista Manuel Delicado Muñoz). La dirección del PCE en el campo de Albatera decidió la evasión de varios comunistas para la reorganización del partido en Madrid, ante la falta de noticias del trabajo que se estaba llevando a cabo en la capital. Uno de los primeros que llegó a Madrid en el mes de mayo de 1939 fue Enrique Castro, “Cecilio” . Éste se entrevistó en el domicilio de Amable Donoso, comunicándole su evasión de Albatera y la permanencia allí de algunos dirigentes pertenecientes al Comité Central del PCE, Enrique Sánchez, José Cazorla, Montiel y Jesús Larrañaga, siendo nombrado éste último máximo responsable de la organización clandestina del partido en el interior del país. Larrañaga le dio instrucciones a Castro para que se pusiera en contacto con lo que pudiera quedar en Madrid de militantes comunistas. Enrique Castro organizó un comité provisional con la ayuda de Luisa de Pablo y de Victoria Moreno. El problema era que éstas eran muy conocidas y por temor a que fueran detenidas tuvieron que ser sustituidas por otros camaradas. Unos grupos estaban aislados los otros, haciendo difícil la reorganización de los sectores comunistas madrileños. El miedo, el nerviosismo y las venganzas eran constantes entre los madrileños, habitantes de una ciudad trampa, en la que tenían que cambiar constantemente de estafetas y domicilios por temor a ser detenidos. La nueva dirección provisional decidió procurarse un sistema de seguridad en cadena para que no se conocieran más de tres camaradas, intentar salvar el mayor número de cuadros posibles, unificar a las diferentes direcciones que actuaban independientemente unas de las otras, facilitar a los camaradas documentación falsa y organizar una asistencia económica mediante abonos de cotización entre militantes comunistas y simpatizantes, incluso existía la esperanza de que si estallaba un conflicto mundial, podían acometer acciones que llamaran la atención, sembrando la alarma y el malestar general, para acabar con el régimen dictatorial. En la reunión celebrada en un descampado cerca del depósito de aguas de Lozoya acudieron Enrique Castro, Carmen Barrero Aguado, Amable Donoso y José Luis Sanabria Muñoz. Acordaron la creación de un Comité Provincial. Federico Bascuñana a través de su mujer Georgina Martín Hernández fue a visitar a Pilar Bueno Ibáñez para concertar una cita en el metro de Tetuán. Bascuñana fue a esta cita acompañado de José Luis Sanabria para proponer a Pilar Bueno que trabajara en la reorganización del partido a través de grupos pequeños en el Sector Norte (en la práctica lo llevaría a cabo un comunista llamado Antonio González que tenía que venir de Salamanca), sobre todo por la zona de Cuatro Caminos. Al haberse producido detenciones de algunos miembros de un Comité Provincial anterior, decidieron que el Sector Norte, ante la desorganización existente, se convirtiera en el nuevo Comité Provincial de Madrid, con la ayuda de otros comunistas como Teresa Cabrero, Francisca García de las Heras y José González. Pilar Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 140 Bueno recibió las órdenes de buscar a individuos de su confianza que formaran parte de los diferentes sectores y fueran enlaces con el Comité Provincial, entre ellas Dionisia Manzanero Salas (la casa de Pilar Bueno en la calle Príncipe de Vergara, 83, fue lugar de reunión de los miembros del Comité Provincial del PCE). Bascuñana ordenó a Pilar Bueno la creación de diferentes radios en Madrid pero debido al miedo existente entre los militantes, al poco tiempo que dispuso y a la falta de direcciones y estructuras le fue imposible llevar a cabo nada de lo encomendado. Carmen Barrero presentó un proyecto para que la nueva dirección tuviera una responsable femenina y una adjunta creando grupos de tres por barrios que se encargarían de visitar en las cárceles a los presos, ayudar a sus familias y si era posible infiltrarse en las organizaciones fascistas. Dentro de cada sector intentarían crear una agrupación de mujeres que llevaría el título de “Unión de Mujeres contra la Guerra” agrupando a mujeres de distintas ideologías y movimientos, incluso de derechas para realizar labores de solidaridad. La dirección del PCE pudo distribuir una serie de sellos de cotización como los que había distribuido Sotero Antonio con un valor de 50 céntimos y 1 peseta indicando en los sellos Sección Española de la Internacional Comunista, siendo el encargado de dichos sellos José García. En la casa de Pilar Bueno se guardaban unos certificados sellados de Falange en blanco y unos avales para poder falsificarlos y usarlos según las necesidades. Esos certificados se los había proporcionado José María a Carmen Barrero “Marina” (usaba el nombre falso de Carmen Iglesias Díaz) y ésta a su vez a Pilar Bueno para que los escondiera. De igual manera que Enrique Castro salió de Albatera, Francisco Sotelo Luna también salió de allí con las directrices de colaborar en la reestructuración del PCE y que cada comunista ayudara en la reorganización de la forma que pudiera. Francisco Sotelo llevaba la dirección de Luisa de Pablo, estando oculto en varias casas, entre ellas la Pilar Bueno y la de Manuel González Gutiérrez. A pesar de que Luisa conocía a muchos camaradas de la guerra y que había intentado localizar y presentarlos a los dirigentes comunistas, el resultado no fue el esperado por la desmoralización y recelos de los afiliados a ser detenidos y por la falta de recursos económicos. La dirección del partido en Madrid estuvo formada por Enrique Castro, Francisco Sotelo, José Luis Sanabria (utilizaba el nombre falso de José Luis García). Carmen Barrero (responsable femenina), apoyados con el primer secretario general de la JSU tras el final de la guerra civil, Severino Rodríguez Preciado. Amable Donoso era el enlace entre el Provincial y la dirección. Una de las acciones que pretendieron realizar fue el lanzamiento de un manifiesto que pareciera hecho por militantes de Falange, en el cual se protestaría contra la represión que se llevaba a cabo y también pretendían ilusamente anular el dinero de curso legal que se acababa de establecer. Una muestra más de la estrecha relación existente entre la Internacional Comunista y el PCE fue un intento de contactar desde Francia, con la promesa de enviar un agente de la Internacional Comunista que se haría pasar por un agente comercial (así es como aparecieron algunos miembros de la Internacional Comunista, como el polaco José Wajsblum Hermán y Heriberto Quiñones). Larrañaga dijo a Enrique Castro que Pedro Checa cuando se exilió, se había llevado tres direcciones o puntos de referencia de Madrid para comunicarse desde el extranjero y mandar a alguien desde allí. Las direcciones de la capital las tenía la madre de Ramón Mendezona. Luisa de Pablo al llegar a Madrid hizo las gestiones oportunas comprobando que había quemado las Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 141 direcciones junto con unos francos, por temor a que se las encontrara la policía después de haber llegado desde Alicante cuando fracasó en su intento de embarcar hacia el extranjero. Castro siguió entrevistándose con Amable durante todo el mes de mayo de 1939, hablaban de cómo iba el trabajo de la organización y de quiénes eran los cotizantes del partido. Federico Bascuñana conocía a José Pena Brea (sustituyó a Severino Rodríguez como secretario general de la JSU clandestina e introdujo a sus hermanos Felipe y Luis en las actividades clandestinas del PCE y de la JSU, debido a su corta edad fueron utilizados como enlaces para transmitir órdenes y llevar documentos y dinero sin levantar sospechas) porque había tenido relación con el hermano mayor de Federico, que había desaparecido en el frente de Aragón durante la guerra civil. Bascuñana preparó una entrevista entre José Pena y José González a través de un enlace del partido llamada María Martínez. De esta manera quedaron ligados el PCE y la JSU, siendo Bascuñana el enlace entre ambas organizaciones y José Luis Sanabria quien le daba las órdenes y las instrucciones. Otra misión de este comunista fue la captación de algunas chicas que trabajarían como enlace para el Comité Provincial como Dionisia Manzanero. También utilizaba a su mujer Georgina Martín como enlace para transmitir instrucciones y citas con otros camaradas, visitar a presos en la cárcel y encargar a otra compañera de partido, María Valdeolivas Benavides, que hiciera desaparecer cierta cantidad de dinero republicano. A ésta comunista cuando fue detenida le dieron unas palizas brutales hasta conseguir que declarara. La propia policía que en su argot represivo decía “estrechada a preguntas en múltiples y sucesivos interrogatorios” pudo conseguir manifestaciones que ellos deseaban como que el PCE estaba reorganizándose con el fin de atentar contra la seguridad del Estado y sus instituciones y que reconociera la falsedad de las declaraciones que había efectuado en un primer momento, ya que la propia María negaba continuamente una serie de sucesos y conocer a algunos camaradas (sí se reunió con miembros de su célula pero no proporcionaba las direcciones y ante las pruebas que le indicaba la policía tuvo que reconocer ciertos aspectos que había negado con anterioridad). En sus declaraciones entraba en sucesivas contradicciones. Era cierto que Bascuñana fue quien la introdujo en la organización comunista clandestina como enlace tras la mediación del camarero del bar “Metropolitano”, Juan Miguel Jiménez Moreno. María se carteaba con su novio Manuel Sanz Cebrián que estaba detenido en la prisión de San Antón y con otro camarada llamado Francisco Gálvez Silva que estaba en la cárcel de Porlier. Ante la cuñada de Bascuñana, llamada Vicenta Ortega reconoció que estuvo en la casa de Federico Bascuñana en la calle Orense varias veces, incluso antes de terminar la guerra y en la clandestinidad en su puesto de enlace contactó con Gabriel González y sus hijas Pilar y Josefina en su casa de la calle Teruel, 41 y con Dionisia Manzanero. La labor realizada en la reorganización del PCE por Sotero Antonio y Ángel Baquedano estaba relacionada con trabajos de organización y el reparto de sellos de cotización para la ayuda a presos y gastos del partido. Para conseguirlo mantenían contactos con enlaces comunicándoles las instrucciones y la recogida de las cotizaciones de los sellos, haciendo especial hincapié en la organización del Sector Sur. El Comité Provincial del PCE supo utilizar bien a estos dos comunistas con la ayuda de Luisa de Pablo para extender la organización entre los camaradas madrileños. Ángel Baquedano, Sotero Antonio y Luisa de Pablo habían estado durante la guerra trabajando en la Comisión de Cuadros del Comité Provincial, como los encargados de dos sectores Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 142 y Luisa colaboró activamente en la Comisión de Cuadros, por lo que conocían bien a los miembros de la organización madrileña del PCE La situación se complicó cuando la policía franquista empezó a detener a cuadros del PCE clandestino. De los primeros detenidos fueron los integrantes de la casa de la calle de los Artistas, 37. Sotero Antonio fue detenido junto a toda su familia y Ángel Baquedano.181 Cuando la policía empezó a registrar la habitación de Sotero tuvo la sorpresa de encontrar documentación muy importante. No por su valor político e ideológico como informes, manifiestos o propaganda clandestina, sino una información más significativa y sustancial como cuadernos, libretas y notas con claves, domicilios, nombres de camaradas, fechas y lugares de citas, números de teléfono, estafetas y sitios donde quedaba cada sector, que les facilitó la detención de numerosos comunistas.182 En esos cuadernos y otras hojas de cotización mensuales también tenía anotaciones de los miembros de alguno de los sectores que formaban parte del Comité Provincial de Madrid con lugares y horas de las citas de dichos componentes. En el Sector Sur se reunían en una célula Felipe Sánchez Sierra, Juana Pérez y un relojero de Cuatro Caminos en la boca de metro de Antón Martín a las 8 y media de la noche. En este Sector había otras células con comunistas como Fría, Barahona y Antonio. En el Sector Este había dos células, una compuesta por Martín Sánchez, Ricardo Martínez y Ricardo González reuniéndose todos los martes a las 12 de la mañana en una taberna de la Plaza Olavide y si no acudían a dicha cita podían ir a las 6 de la tarde a un bar de la calle Quevedo esquina con Lope de Vega. La otra célula formada por E. Simón, Caide y José Antonio. En el Sector Oeste había otra célula con Cerezo, otro llamado Mariano y otro conocido por Ricardo. Aparte de estos sectores, Sotero Antonio también tenía una anotación un chófer de taxis llamado Joaquín y se le podía localizar por las mañanas en el bar “Peñalara” sobre las 10 de la mañana. Parece ser también que la mujer de Sotero habló más de la cuenta ya que la policía la presionó para que hablara sino le harían daño a una hija que tenía con algún tipo de minusvalía. Ante la presión policial, Elena Martín contó todo lo que sabía implicando a más gente de lo esperado. Las siguientes en ser detenidas fueron Victoria Moreno, Luisa de Pablo y Teresa Colomer en la casa de la calle Amparo, 78. Antonia García pudo escapar gracias a Rosa de Pablo, la cual advirtió a la primera de las detenciones en la última visita que hizo a la calle Amparo, saliendo ambas de la casa aprovechando la visita de un chico falangista que conocía a Rosa y de esta manera pasaron desapercibidas. Antonia cuando contactó 181 A Ángel Baquedano le estuvo buscando su familia por varias cárceles hasta llegar a Porlier. Su suegra y su mujer supieron que le habían dado grandes palizas en la Dirección General de Seguridad porque les dieron su ropa con uñas arrancadas y la piel pegada a la camisa. Su familia le llevaba lo que podía para darle de comer y comunicaban a menudo con su hijo para que pudiera verlo en Entrevista a Manuel Baquedano Rivera. 182 Los nombres y direcciones que escribió Sotero en el primer cuaderno eran: Felipe García Bustos y Carmela García, calle Londres, 14. Magdalena, calle Atocha, 119, Pablo Fernández, calle Embajadores, 60 que estaba detenido en Porlier, Felipe cuñado de Bascuñana, domiciliado en la calle Jaén y estaba a disposición de la Falange de San Bernardo a la que se tenía que presentar todos los días. Ruja, en la calle Marqués de Leis, 3 y 5, Balbuena, calle Mateo López, 69, Pepín, calle Narváez, 65, 2º izquierda e Isidoro Pérez, empleado del metro. En otra libreta aparecían números de teléfono cambiados de antiguos militantes del PCE que figuraban como probables miembros de la organización clandestina y eran: 95183 que es 13895 bar Metro, 62302 que es el 20362 es la Fundición Iglesia llamar a un individuo llamado Enrique, 68401 es el 10468 corresponde a Enrique Vega, 74557 es el 57574 un militante del PCE llamado Chozas y el 25927 es el 72952 Magdalena Bonafé. Las anotaciones más largas son de diversas citas y sus horas que tuvo a lo largo de diferentes meses con camaradas y trabajos que tenía que hacer para el PCE. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 143 con otro de sus camaradas le confirmó la caída de otros compañeros a últimos de abril y principios de mayo de 1939. La idea de que había compañeros implicados en las detenciones se empezó a extender entre la organización, e incluso como la propia Antonia García dijo “que por lo tanto había que coger al traidor para recriminarle su acción y hacer ver que ese proceder era reprobable”.183 Los militantes extendieron la idea de tomar medidas de seguridad para impedir que hubiera nuevas detenciones y en el caso de saber que alguien hubiera delatado, ajusticiarlo para que no cayeran más camaradas y por venganza de los que habían caído. En este sentido nos vamos a detener en los casos de denuncias y delaciones realizadas bajo ningún tipo de represión dentro de un sistema estructurado por los vencedores, formado por una red paralela de informadores y delatores. Los soplones, chivatos, confidentes, agentes dobles, delatores… sucumbían ante las falsas de la obtención de beneficiosas proposiciones y ofrendas. Había que salvaguardar lo propio antes de intentar salvar la vida a los demás. Si a eso le añadimos la represión, torturas y fusilamientos hizo que la desconfianza, el temor, el recelo y el retraimiento de los comunistas fuera generalizado en aquellos que no habían sido detenidos y que habían decidido seguir militando en la clandestinidad. Aquellos que declararon bajo tortura cuyas declaraciones fueron sacadas con sangre y en muchos casos con la muerte, que quebraron su voluntad y capacidad de resistencia. No existía generalmente en ellas una doble intencionalidad, sino salvaguardar la propia integridad del preso y represaliado, salvar la vida y parar como fuera las palizas. Una de las directrices dadas por parte de los organismos superiores del PCE a sus militantes en caso de ser detenidos era el que no hablaran ni denunciaran a sus propios camaradas. Había que aguantar y soportar cualquier tipo de tortura y represalia. Lo que importaba era la organización, los comités y los demás militantes. Más valía la caída de uno que no la del resto de camaradas. Aquellos que aguantaban sin declarar nada eran vistos como verdaderos héroes, pero los comunistas que hablaban y denunciaban a sus compañeros eran tildados, como chivatos, delatores y desviacionistas de la línea oficial del partido. No era lo mismo denunciar por propia decisión que “sucumbir” bajo la tortura. Cuando fueron detenidas Luisa de Pablo, Victoria Moreno y Teresa Colomer las llevaron a la comisaría del Distrito de Centro.184 Teresa se fue a Barcelona con el consentimiento del comisario sin llegar a declarar ni estar procesada. Ya había 183 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 3.417. 184 Entre las pertenencias de Luisa de Pablo encontraron un manifiesto del “Mundo Obrero” que decía: “Obreros de Madrid”. Volvemos a dirigirnos a vosotros en estos momentos críticos para poneros en vuestro conocimiento, que el gobierno de Franco y comparsa, siguen ordenando fusilamientos en masa, como los 125 camaradas de la cárcel de Porlier que fueron llevados a las tapias del Cementerio Nuevo del Este y ejecutados por agentes de la Gestapo, después de varias torturas haciéndoles confesar cosas inexactas, como la del camarada Raimundo López Arias, que después de haber comprobado su inocencia lo pusieron en libertad en la calle de Almagro, 36, donde le pusieron en sus partes un infiernillo hecho ascuas, para obligarle a confesar como que era el director del Mundo Obrero y no pudiéndolo confesar por no saber quién era el director. Le llevaron los asesinos en un coche, marca Hispano, matrícula 25936 de la compañía de la calle de Serrano, 46 y de allí los sacaron a la carretera de Madrid-Alcalá de Henares donde encontramos su cadáver bárbaramente martirizado a los dos kilómetros del puente donde le sacamos dos fotografías y observamos los bárbaros suplicios que le hicieron pasar. El suplicio más grande es que le faltaban las uñas de las manos y de los pies de los tormentos que había sufrido y no había confesado nada los malvados asesinos ordenaban el inmediato fusilamiento de los 124 camaradas restantes y no teniendo en cuenta sus bárbaras hazañas sufrieron la sorpresa más grande al oír de su propia boca, cuando los fementidos asesinos iban a abrir fuego contra nuestros camaradas todas a una sola voz gritaron, MUERA EL FASCIO Y VIVA EL PARTIDO COMUNISTA, (SEIC. CC.IC)”. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 144 sospechas por parte de sus camaradas por su comportamiento hacia algunos de sus militantes y algunas salidas extrañas que hacía durante la clandestinidad. La propia policía comentaba en los informes como “Tasa” estaba fuera de Madrid aunque era vigilada. Llegó un día a la casa de Luisa de Pablo diciendo muy disgustada y contrariada que habían detenido a camaradas de la dirección nacional y del Comité Provincial, cuando al parecer nadie conocía la existencia de esas detenciones. Teresa Colomer se había convertido en una delatora de sus compañeros ante la policía franquista, en un servicio de confidentes e informadores que habían montado los cuerpos de Seguridad del Estado, con la Brigada Político Social y la Falange, incluso en Barcelona llegó a realizar servicios de información y delación en contra de sus camaradas.185 Aquí es cuando viene a colación el nombre de Roberto Conesa Escudero (más adelante iremos viendo sus actividades represivas dentro de la policía franquista para desenmascarar y detener a miembros del PCE durante todo el franquismo). Este agente doble había militado en la guerra en la JSU y en los primeros días de posguerra, siendo aún miembro de la organización juvenil comunista, propuso a sus compañeros organizar grupos del Socorro Rojo Internacional para ayudar a los presos políticos. Sin embargo, lo que estaba preparando era la detención de sus compañeros y su entrada en la policía política franquista. Durante mucho tiempo no fue bien visto por sus compañeros policías, pero con el paso del tiempo y gracias a su “esfuerzo” y “trabajo” se fue ganando a pulso la confianza y beneplácito de sus superiores (comisarios, jefes de policía y jueces). Según un informe del Servicio de Información e Investigación de Falange, distrito de Hospital y en unión con la Brigada Político Social, Roberto Conesa junto a Juan García del Olmo, miembros del Servicio de Información e Investigación habían creado una trama y servicio de “colaboradores” de esa Brigada. Hubo varios comunistas pertenecientes a esa red tejida desde el seno de la maquinaria policial franquista, de la que Conesa era uno de los brazos ejecutores. Entre esos comunistas y en relación con esas primeras detenciones tuvo a su cargo a Pedro Menéndez Mangana, su hermano Emilio Menéndez y a Felipe Isabel Blanco. En un primer momento Conesa y su compañero García del Olmo engañaron a los tres comunistas haciéndose pasar por comunistas (Conesa era conocido por su pertenencia a la JSU). Pedro Menéndez fue con ellos hasta una taberna de Ventas, donde se encontraban Emilio y Felipe. Los agentes dobles preguntaron si la gente que había en el bar era de confianza, respondiendo Pedro que era gente de total confianza, alguno comunista y que incluso el tabernero cuando la policía iba a pedir informes sobre los comensales, les decía que todos eran afectos a la causa nacional. Los tres comunistas creían que sus acompañantes eran enviados de un comité secreto del PCE y que si el Comité Provincial o Central de dicho partido quería su compromiso o ayuda la tendrían, ya que estaban dispuestos a lo que el partido dijera. Pedro Menéndez dijo que Benigno Álvarez era un dirigente que iba a ocupar un puesto en el Comité Provincial del PCE clandestino. En ese momento, los supuestos comunistas detuvieron a los tres camaradas y fue cuando decidieron colaborar y ayudar al Servicio de Información y Vigilancia, denunciando todo lo que sabían de sus compañeros de clandestinidad.186 185 CUEVAS, Tomasa: “Testimonios de mujeres en la cárceles franquista”, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 2004, p.657. 186 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 3.417. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 145 Luisa de Pablo y Victoria Moreno fueron brutalmente torturadas y según algunas fuentes delataron a camaradas y colaboraron con la policía “con auténtico ensañamiento”. Otro comunista que fue detenido, Felipe Sánchez Sierra también fue torturado y según esas fuentes “sucumbió” a las torturas.187 A la dirección clandestina le llegó la noticia de que Felipe Sánchez había sido un confidente de la policía y encargó a Palmiro Barrero Aguado que buscara a dos individuos para ajusticiarlo. Entre los dos que podrían llevar a cabo el asesinato estaba el propio hermano de Palmiro, Basilio. Sin embargo al final no hicieron nada porque la organización clandestina no encontró a nadie dispuesto a realizar dicho cometido y porque Felipe Sánchez ya estaba detenido en la cárcel de las Comendadoras. El caso de éste dirigente comunista es algo extraño ya que no aparecen declaraciones de su participación en la lucha clandestina y en hechos de posguerra a pesar de haber sido detenido en junio de 1939. Y lo más insólito e infrecuente es que estuvo esperando hasta noviembre de 1942 y su condena de muerte no se llevó a cabo hasta febrero de 1943. También contribuyó a las detenciones la información que disponía la policía franquista requisada a las fuerzas casadistas tras el final de la guerra civil. Se trataba de Boletines de Afiliación del Comité Provincial del PCE de Madrid durante la guerra y fichas biográficas de militantes de diferentes Radios y Sectores dirigidos a la Comisión de Cuadros, con direcciones y cargos del mismo Comité Provincial (entre ellos estaba Felipe Sánchez Sierra).188 Cuando fueron detenidos en diferentes sedes del PCE no les 187 Según la información en HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Fernando: “La reconstrucción del PCE bajo el primer franquismo (1939-1953)”, Crítica, Barcelona, 2015, pp. 92-93, había otros delatores como Jesús G. que acompañaba a la policía a las casas de sus compañeros en la barriada de Cuatro Caminos. Otro apellidado Herráiz, redactor del periódico “Mundo Obrero” era un agente de Falange que actuaba en las filas republicanas siendo jefe de una brigadilla policiaca al terminar la guerra deteniendo a compañeros sobre todo en el Juzgado de periodistas. Según estas fuentes las informaciones sobre el hecho de que estos militantes sucumbieran a las torturas policiales aparecen referenciadas en la siguiente documentación Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, PS-MADRID, CARPETA 86, LEGAJO 1065, "1936-1939.- Boletines de afiliación al Comité Provincial de Madrid y autobiográficos de militantes de diferentes Radios y Sectores del PCE dirigidos a la Comisión de Cuadros y relación de delegados e invitados a un Pleno de Radios y Sectores. Consultadas también en esta investigación la misma fuente no aparece por ningún lado referencia a que esos militantes delataran a sus camaradas y colaboraran con la policía. 188 Felipe Sánchez Sierra nació en mayo de 1909, en el pueblo leonés de Olleros de Sabero. Hijo de Manuel y Genoveva, siendo cuatro hermanos, aparte de Felipe, Carlos, Víctor y Pepe. Felipe se marchó con su familia a Estados Unidos. Una vez terminados sus estudios regresaron a España, instalándose en Madrid. Aquí ingresó en la UGT, en el Sindicato de Tintoreros y Quitamanchas donde formó parte como vocal de Jurados Mixtos y desde 1931 en las Juventudes Comunistas. Fue represaliado por su participación en los movimientos revolucionarios de 1934 por la defensa de unas mejoras y beneficios para los trabajadores, lo que le llevó a formar su espíritu y esencia combativa y luchadora dentro de la organización comunista, donde llegó a ser secretario general del Sector Este (Concepción Velasco Estevanot era la secretaria de agitación y propaganda del mismo sector, ayudado por Paulino Lucia Sanz) dentro del Comité Provincial del PCE, donde ingresó en julio de 1936, dentro del Sector Este, célula 1 de Canillas. Una vez iniciada la guerra estuvo destinado en la dirección de una Cooperativa de Alimentos, perteneciente al Sindicato de Alimentos de la UGT. La distribución oficial de alimentos y la socialización de la industria alimenticia, provocó la existencia de canales de aprovisionamiento, como cooperativas y economatos, que promovieron comedores populares, conocidos por comidas económicas. Felipe Sánchez se hizo cargo de una de estas cooperativas, situada en la carretera de Aragón y organizadora de varios comedores populares. Felipe hacía labores de contabilidad y abastecimiento de víveres, teniendo que hacer viajes a Valencia para la adquisición de alimentos y su distribución, lo que llevó a que fuera muy valorado y querido por su labor desinteresada y de acuerdo con su personalidad íntegra y esforzada. También fue concejal del Ayuntamiento de Canillas y secretario del comité de enlace de Canillas, Canillejas y Vicálvaro. En septiembre del 37 fue movilizado junto a su quinta y destinado a la 42 Brigada Mixta. Tras su detención fue llevado al campo de concentración de El Pardo, luego a la prisión de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 146 dio tiempo a destruir esos ficheros y su documentación. La Brigada Político Social detuvo a muchos comunistas con la información incautada a los casadistas. Otros muchos militantes de la organización comunista detenidos por la Junta de Casado estaban presos en las cárceles cuando llegaron las tropas franquistas. El trabajo estaba efectuado y lo único que tuvieron que hacer fue juzgarlos y fusilarlos. La condena impuesta a estos primeros detenidos fue la siguiente: Victoria Moreno y Antonia García a veinte años (tras petición de pena de muerte), Pedro Menéndez a veinte años (a pesar de haber facilitado nombres y delatado a camaradas), Luisa de Pablo a doce años, Teófila Mateo Moreno, Antonio Faustino Isasi, Claudio García Cogolludo, Honorio de la Cruz y Benigno Álvarez Alba a seis años, Pedro de Pablo Cuevas a seis meses y absueltos Rosa de Pablo, Eulalia Delgado, Áurea Martín, Dolores Estrada, Demetrio Dorado y Felipe Menéndez. Fueron condenados a la pena de muerte Sotero Antonio García, Ángel Baquedano Mañanes, José Llorente Martínez y Palmiro Barrero Aguado. Conmutada la pena de muerte por la de treinta años a Juan Beltrán Miralles, Plácida Aguilar Fonseca, Ángeles Vázquez Fernández y María Valdeolivas Benavides. Condenados a seis años fueron Progreso Barrero Aguado, Basilio Barrero Aguado, María González del Amo, Pilar González del Amo, Manuel Garrido Balbuni, Juan Martín Crespo, Amalia Martín Crespo, Georgina Martín Hernández y Antonio Gamero Aguilar (éste intentó suicidarse desde una de las ventanas de la comisaria donde estaba detenido e interrogado por la policía militar. Fue llevado al Hospital Provincial con fractura del fémur izquierdo) y absueltos Luis y Felipe Pena Brea.189 Comendadoras el 3 de junio de 1939 procedente del Juzgado número 8 hasta mediados de 1942, siendo maestro auxiliar e impartiendo clases de inglés a otros reclusos. Luego fue trasladado a la cárcel de Porlier. Desde aquí escribió unas cartas de aliento y fuerza combativa a sus compañeros del partido, a la Juventud y a los tintoreros sabiendo que tenía la pena de muerte. Su consejo de guerra con el número 55.578 se produjo en noviembre del 42 y fue condenado a muerte, llevándose a cabo la pena en el cementerio del Este, el 17 de febrero de 1943, junto con otros nueve condenados. Su mujer Carmen Abelenda Morales estuvo escondida tras el fusilamiento porque la buscaba la policía. Su hermano Carlos fue teniente del Ejército republicano y fue condenado a muerte dos veces tras pasar por las cárceles de Comendadoras, Torrijos, Porlier y Santa Rita, de esta prisión escapó en 1944 y se fue con su mujer María Guerra Micó al País Vasco. Ambos tomaron identidades falsas y trabajaron él en una tintorería y ella cuidando niños. Carlos fue detenido en julio de 1947 y puesto en libertad en diciembre de 1948, se exiliaron a Francia. Víctor Sánchez había sido concejal del Ayuntamiento de Madrid. Tras la guerra fue detenido en abril de 1939 encarcelado en la prisión de Santa Rita. Fue liberado pero en julio de nuevo le detuvieron y le llevaron a la prisión de Comendadoras, donde sufrió bárbaras palizas de las que no llegó a recuperarse, muriendo en la cárcel de las Comendadoras en 1941. El tercero de los hermanos, Pepe se exilió a Francia tras terminar la guerra en Entrevista a Eva Bernalte Sánchez, nieta de Felipe Sánchez Sierra y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causas nº 55.578 y 107.812. 189 El mismo día que fusilaron a todos los condenados a muerte, Valentina Rivera Ariza, su madre, su hijo y otro niño que vivía con ellos fueron a Porlier para comunicarse con Ángel. No obstante, no pudieron hacerlo ya que le habían fusilado. Valentina y su madre se enteraron porque los funcionarios les dieron su ropa y pertenencias. La suegra de Baquedano, mujer con mucho carácter y con unos ideales similares a los de su yerno, montó en cólera. Empezó a gritar en el interior de la prisión, llamándoles asesinos e insultando al Caudillo. Los que estaban allí creían que le había dado un ataque de locura, momento que le dijo a su hija que saliera corriendo hacia el cementerio del Este para ver si podía ver a su marido o enterarse de algo. Valentina cogió a los dos niños y se fue hacia el cementerio del Este. Al llegar vio mucha gente y familiares de los dieciocho fusilados ese mismo día 8 de abril de 1940. El enterrador que estaba allí empezó a nombrar en alto el nombre de todos los fusilados para que las familias pudieran saber quiénes habían sido fusilados. Sin embargo, el capitán militar que había dirigido el pelotón de fusilamiento sacó su revólver y se dirigió al enterrador diciéndole que como no dejara de decir nombres le pegaría un tiro en la cabeza. A los familiares no les dejaron ver los cuerpos y tuvieron que irse. Pasados cinco años Valentina recibió una carta del cementerio indicándole si quería hacerse cargo del cadáver de Ángel Baquedano y darle enterramiento en una sepultura. Pero la familia no pudo hacer nada porque no Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 147 Cuando José Pena Brea fue detenido (veremos su participación como secretario general de la JSU clandestina) delató a gran cantidad de camaradas. Ello facilitó la detención el 15 de mayo de Federico Bascuñana, Pilar Bueno, Francisco Sotelo, José Luis Sanabria y varias decenas de compañeros del PCE y de la JSU, entre ellos las conocidas como “Trece Rosas”. Amable Donoso se enteró de las detenciones por una comunista que vivía en su misma casa llamada Carmen Muñoz Montoria.190 4.3. Otra organización clandestina comunista: Enriq ue Sánchez García y José Cazorla Maure. Los comunistas que salieron de Madrid en dirección a tierras levantinas, al regresar dos meses después se encontraron con una ciudad llena de denuncias, consejos de guerra, cárceles y fusilamientos, donde la represión se daba en cada rincón contra los vencidos de la guerra civil. Miseria y hambruna entre la población madrileña por la escasez de alimentos y la aparición del mercado negro y el estraperlo para la adquisición de comida. La presencia de falangistas era una constante diaria en las calles madrileñas. A pesar de las detenciones, Amable Donoso no cejó en la reorganización del partido, aprovechó la tasación de unas joyas que hizo con Ramón Soriano Marín, con el fin de mejorar la maltrecha situación de la organización comunista clandestina. En este esfuerzo reorganizativo, Amable también se entrevistó con Agustina Alvarado Sánchez, “Tina”, que le manifestó que en Valencia permanecía escondido Jesús Larrañaga, quien había formado una especie de Comité Central. Para que existiera una conexión del trabajo y estuvieran más ligadas las organizaciones clandestinas de Madrid y de Valencia, se pensó que lo mejor sería mandar un enlace, desde Madrid a Valencia, llevando la referencia de dos domicilios a los que acudir en la capital valenciana (los había facilitado Amable para entrar en contacto con la organización clandestina valenciana).191 Enrique Sánchez García192 se evadió del campo de concentración de Albatera con una documentación falsificada a nombre de un guardia de asalto llamado Hipólito Pérez tenía dinero ni para comer, así que el cuerpo de Baquedano fue llevado como el de muchos de los fusilados a un osario o a una fosa común. En los años sesenta el propio Manuel Baquedano fue detenido por pertenecer al PCE en una célula de la empresa donde trabajaba, siendo condenado a seis años, posteriormente rebajada a cuatro y cumplió tres años en la prisión de Cáceres. No obstante, Manuel sufrió otras detenciones más cuando algún dirigente o político extranjero visitaba Madrid y fue llevado como muchos otros antiguos detenidos a la Dirección General de Seguridad (de ésta manera los tenían controlados y vigilados) en Entrevista a Manuel Baquedano Rivera y Ramón Ángel Baquedano y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causas nº 3.417 y 35.163. 190 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 30.426, contra José Pena Brea y cincuenta y siete más. 191 Una de las direcciones, pertenecía al domicilio de Lola Hernández, en la calle Juan Bocha, 2 y el otro era la casa de Carmen Orozco en la carretera del Tránsito, 237 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 48.924 incoado contra Enrique Sánchez García y diez más celebrado el 16-1-1940. 192 Enrique Sánchez García nació en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en 1907. Su padre era administrador de la Casa de Medina Sidonia, aunque había sido músico militar con Alfonso XIII. Eran de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 148 Doñoro (la documentación pudo haberla facilitado el comunista Calixto Pérez Doñoro). Junto a Enrique Sánchez se escapó Jesús Larrañaga con un salvoconducto a nombre de Eusebio, extendido para ir a un pueblo navarro.193 Los dos cogieron un tren y se separaron en la estación de La Encina (Alicante). Enrique en dirección a Madrid y Larrañaga hacia Valencia. Este último dirigente dio a Enrique unos puntos de referencia para que pudiera esconderse. Enrique tenía una doble misión en Madrid: contactar con la organización clandestina del PCE y ayudar a Larrañaga para encontrar los medios necesarios en su intento de salida del país. Enrique llegó de noche a Madrid y se origen malagueño y debido a una embolia adquirió luego un estanco. Fueron tres hermanos Lisardo, Rosario y Enrique. Este empezó a estudiar la carrera de maestro pero sin ejercer. Las ideas políticas pronto calaron en el joven Enrique siendo el anarquismo y el espíritu revolucionario las que primero influyeron en él. Se afilió al PCE en Málaga en el año 1930, siendo secretario general de la organización local. Se trasladó a Madrid durante un mes para trabajar en la administración del periódico “Mundo Obrero” donde estableció contacto con Jesús Hernández (administrador del periódico), y comenzó a relacionarse con comunistas como Dolores Ibárruri, Etelvino Vega, Jaime Canamera, Adame y Bullejos. Sustituyó a Jesús Hernández en el cargo de administrador y luego el de su confeccionador, participando en la creación de la cabecera del periódico. También trabajó como corrector del periódico “Hora” , teniendo en su casa una máquina de escribir que era donde realizaba las copias y escribía. También perteneció y ayudó al Socorro Rojo Internacional junto a Miguel González y Encarnación Fuyola, iba a las cárceles para visitar a compañeros y les llevaba comida y tabaco. En octubre de 1932 fue elegido por el PCE como representante de “Mundo Obrero” para ir a Rusia junto a otros representantes de sindicatos, organizaciones y movimientos de distintos sitios de España. En tierras soviéticas visitaron fábricas y organizaciones campesinas y dieron charlas y conferencias en centros rusos, siendo orientados sobre puntos que fueron necesarios ponerlos en práctica en España. El regreso a España fue caótico ya que el movimiento nazi alemán estaba en auge y tuvieron que dar mucho rodeo y pasar desapercibidos tardando casi un mes en regresar. En 1933 se casó por lo civil con Anastasia Tejedo Martín que la había conocido en el partido (Anastasia se había presentado en las elecciones para el Congreso en 1931 con el Bloque Obrero y Campesino sin obtener representación parlamentaria). Con motivo de la huelga revolucionaria de 1934 Enrique fue detenido, aunque fue puesto en libertad por sobreseimiento de la causa en diciembre del mismo año. El matrimonio vivía en la calle Alonso Cano 60, 3º y tuvieron tres hijos: Orto, Acero y Aitor (este nombre lo eligió Dolores Ibárruri porque era vasco como ella), aunque tuvieron que cambiárselos con la dictadura franquista por los de Enrique, Antonio y Manuel respectivamente. Al empezar la guerra toda su familia se fue a Valencia con el SRI. Mientras Pedro Checa llamó a Enrique Sánchez para que se hiciera cargo de la Jefatura de Intendencia en la Cuarta Sección del Estado Mayor del Ejército de Defensa de Madrid (tras la fusión del Ejército de Defensa de Madrid mandado por el general Miaja y el Ejército de Operaciones del Centro mandado por Pozas) y luego de los Servicios de Intendencia del Ejército del Centro con el grado de comandante. A finales de 1938 Enrique se fue a Valencia en busca de su familia para que regresara a Madrid ya que Anastasia estaba embarazada. El viaje de regreso fue muy complicado porque sufrieron varios bombardeos en Tarancón (Cuenca) y tuvieron que refugiarse en una finca de campo que había cerca del pueblo de Fuente del Saz de Jarama (Madrid). Antes de terminar la guerra toda la familia viajó a Alicante, siendo detenidos y llevados al campo de los Almendros y más tarde, en el caso de Enrique al de Albatera. Según cuentan los propios hijos de Enrique Sánchez estando en Alicante iban a salir en avión pero Santiago Carrillo se negó a que los hijos y las compañeras de los camaradas fueran juntos, ya que no había sitio para todos. La decisión de Enrique Sánchez fue quedarse porque no quería dejar a su familia. Anastasia en el campo de Los Almendros preguntó a un centinela donde podía hacer sus necesidades y aprovechando que éste no miraba, cogió a sus hijos y se escapó hacia Alicante donde vivía una familiar suya cuyo marido era ferroviario. Sin saber nada de Enrique, de allí se trasladaron a Málaga donde había sido destinado el familiar ferroviario. Enrique se encontró con muchos camaradas en Albatera: Jesús Larrañaga, González Lara, Pedro García, Montoliú, Antonio Navarro Ballesteros, Etelvino Vega, Zapico, Luis Sendín, cuya dirección estaba formada por Larrañaga, Zapico y Montoliú en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 48.924 incoado contra Enrique Sánchez García y diez más y Entrevista a Orto Sánchez Tejedo y Aitor o Manuel Sánchez Tejedo, 29 de mayo de 2012. 193 Hay otras teorías de como Jesús Larrañaga se evadió del campo de Albatera. La hermana de Larrañaga, María Jesús dijo que se escapó vestido con un uniforme de militar italiano y Sebastián Zapiraín dijo que se fugó haciendo como que estaba orinando en un rincón en EGIDO, José Antonio: “Jesús Larrañaga comunista y abertzale”, Ediciones Vosa, Madrid, 1994. p.112. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 149 presentó en la dirección que le había facilitado Larrañaga en la calle de Doctor Esquerdo, 41, preguntando por un uno apellidado Ortuza. Allí le dijeron que no estaba y un vecino que había sido comunista y que estuvo en Unión Radio apellidado Ortigosa, se ofreció a buscarle para que pudiera entrevistarse con Enrique Sánchez. Finalmente pudieron entrevistarse y Enrique Sánchez que usaba el nombre de “Adolfo” , le hizo saber que había salido de Albatera y que iba por mediación de Larrañaga y de Martín García Novoa. Ortuza le dijo que se quedara esa noche a dormir en casa de Ortigosa y que al día siguiente tendría que ir a la casa de María Tienda Sánchez (novia del hermano de García Novoa) en la calle General Pardiñas, 43. Con posterioridad y por motivos de seguridad Enrique se trasladó a la casa de Isabel y Agustina Alvarado en la calle Ramón de la Cruz, 14, siendo llevado por Juan Sanz. María Tienda Sánchez puso en contacto a Enrique Sánchez con Amable Donoso y le transmitió los deseos que tenía el primero en establecer contacto con lo que pudiera existir de la organización clandestina en la ciudad. En esas entrevistas entre Enrique y Amable éste expuso la difícil situación que atravesaba la organización clandestina, debido a las numerosas detenciones. Enrique Sánchez propuso como primera misión, la adquisición de documentación y tres domicilios a los que acudir para pasar desapercibido. También acordaron la necesidad de formar una dirección central del PCE, ya que todas las reorganizaciones que había habido hasta entonces no lograron su objetivo, así como la urgente necesidad de mandar un enlace para contactar con la delegación comunista de Valencia. En la casa de Lola Hernández en Madrid, estaban escondidos un socialista valenciano y el comunista Juan Sanz Pascual, que había pertenecido durante la guerra al destacamento de Domingo Girón y a un comando guerrillero. Su función era pasar de una zona a otra para realizar sabotajes y acciones secretas para el Estado Mayor Militar republicano. Su experiencia como guerrillero le valdría para ser uno de los principales protagonistas de la lucha armada dentro de la guerrilla urbana madrileña. Amable Donoso y Enrique Sánchez llegaron a la conclusión de que tenía que ser Juan Sanz quien fuera el enlace para viajar a Valencia. Juan utilizó la documentación y el salvoconducto del socialista escondido para desplazarse a Valencia a mediados de julio de 1939. Tras su estancia en tierras levantinas, Juan debería mandar una carta dando cuenta de lo ocurrido y enviar a otra persona desde Valencia hacia Madrid. Ese enlace fue Agustina Alvarado, quien llegó a la capital madrileña y se encontró con Juan Fonseca Serrano,194 comentándole que había sido enviada por el Comité Central y el Comité Provincial de Valencia, para contactar con los dirigentes en Madrid. Fonseca se lo comentó a Amable y quedaron los tres citados en la puerta de Hernani del Retiro. 194 Juan Fonseca Serrano natural de Peñalba de la Sierra (Guadalajara), comisionista y con domicilio en la calle Particular de Vallehermoso, 6. En 1933 se afilió a la UGT y en 1936 al PCE, al SRI y a la asociación Amigos de la Unión Soviética. La guerra le sorprendió junto a su familia en Santander, yéndose con posterioridad a Alicante y de allí a Madrid y a Miraflores de la Sierra. En enero de 1937, Juan se trasladó con su familia a Valencia, como responsable y secretario de organización de una célula comunista en el Radio de Ruzafa, llegando a ser el responsable del Comité Provincial del PCE en Valencia. En los últimos días de la guerra regresó a Madrid donde fue detenido por la Junta de Casado y luego liberado. Juan se encontró con un viejo camarada, Amable Donoso. Una de las tareas a las que se dedicaron fue la de vender joyas y alhajas de algunos comunistas para que pudieran ganar algo de dinero y para ayudar económicamente al PCE clandestino, se escondió ocasionalmente en una casa de la calle Diego de León, 27. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 150 Alejandrino Tomás González y Amable Donoso se reunieron en mayo de 1939 en la calle Imperial (el primero recibía instrucciones del segundo y en el caso de que Alejandrino perdiera el contacto, podría retomarlo a través de otra comunista llamada María Luisa Villar Sánchez, que vivía en la calle Amaniel, 20). Amable le puso en contacto con Sotero Antonio y Ángel Baquedano para tratar de la reorganización del partido (la cita sería en la Plaza de Santa Bárbara, donde terminaba el tranvía nº 40). Amable les informó que la anterior dirección clandestina tanto nacional como provincial había sido detenida, por lo que era necesario crear nuevas direcciones clandestinas del PCE con la ayuda de Enrique Sánchez que había llegado en esos días a Madrid. El nuevo Comité Central del PCE, quedó compuesto por Enrique Sánchez y por Amable Donoso. El Comité Provincial formado por Alejandrino González “Pablo”, como secretario general, Sotero Antonio García, "Pedro”, como secretario sindical y Mercedes Gómez Otero, como secretaria de organización. Sin lugar a dudas, una de las mujeres más activas en la reorganización del PCE en Madrid durante la década de los años cuarenta, que participó en diferentes delegaciones y direcciones del partido en el interior, desempeño distintos cargos en cada una de ellas, y que a pesar de ser detenida varias veces no se atemorizó y siguió con su trabajo político clandestino.195 195 Mercedes Gómez Otero nació en Madrid el 10 de agosto de 1915. Hija de Mamerto Gómez y de Francisca Otero. Criada en el ámbito de una familia modesta y sencilla. Su padre era conductor de tranvías socialista y afiliado a la UGT. El primer drama familiar de Merche lo vivió con tan solo seis años cuando murió su padre. Ella pudo asistir a la escuela desde los ocho hasta los doce años, momento en que dejó de estudiar para empezar a trabajar. Ingresó como aprendiz de modista en unos pequeños talleres situados en la plaza Dos de Mayo. Se afilió a la JSU, donde se despertó su conciencia ideológica y formó la personalidad combativa. En el seno de la JSU, Mercedes formó parte de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC) acudiendo a discusiones políticas, colaborando en la pegada de folletos y carteles y en el reparto de prensa clandestina. El inicio de la guerra civil le sorprendió trabajando en un taller de costura y empleada también como portera en una casa de la calle México, 31. Pasó a formar parte del batallón “Avanti”, perteneciente al PCE, en el Radio Este, que comprendía el barrio de Guindalera y Prosperidad. Merche colaboraba en un taller de costura confeccionando uniformes para los militares. Sin embargo, le llamaba más la atención los servicios sanitarios y empezó a trabajar en el Hospital General de Madrid como ayudante de enfermería. Allí se hacían las primeras curas y atenciones hasta que los heridos pasaban por las manos de los diferentes médicos. Un trabajo esforzado y doloroso por la gran cantidad de muertos que se veían pasar por el Hospital. El aprendizaje fue continuo, el día a día y el devenir de los acontecimientos, llevaron a aquellas mujeres a instruirse en los conocimientos sanitarios y de enfermería. El novio comunista de Merche murió en los primeros combates en la sierra de Madrid cuando él era miliciano. A finales de 1938 Merche fue enviada por el PCE a una Escuela de Cuadros del Comité Provincial de Barcelona. La idea era la formación, el estudio y la instrucción de los postulados marxistas. El método y el aprendizaje de una serie de asignaturas teóricas y prácticas para la formación de un revolucionario, cuyo trabajo y compromiso estaría integrado en la creación política de su organización. Estuvo en Barcelona durante tres meses y luego regresó a Madrid, pasando a formar parte de la Comisión Femenina del Comité Provincial del PCE madrileño. Casi al final de la guerra Merche se fue a Puerto Lápice (Ciudad Real) a ver a su cuñado que era policía para informarle que la guerra estaba llegando a su fin. Antes de que esto sucediera. Mercedes Gómez se fue a tierras alicantinas. La propia Merche narraba como fueron aquellos días: En el puerto de Alicante nos juntamos muchos miles de personas a los cuales no nos recogió ningún barco y nos detuvieron. Así es como a los hombres los llevaron al campo de los Almendros y a las mujeres con los niños a los cines. Imagínate, un cine con quinientas mujeres y otros tantos niños y niñas, como estaba el cine a los tres o cuatro días, cuando nos llegaba el turno nos daban de comer una lata de sardinas. Aquello tampoco era solución para los franquistas y montaron una oficina para que fuéramos dando los datos y dijéramos adonde íbamos a ir. La dirección que les di era falsa. La cuestión era salir de allí y ellos querían quitarse de encima a aquellas mujeres y sus niños”. Al salir de la cárcel regresó a Madrid empezando a trabajar en la clandestinidad del PCE en GARAI, Juan Ramón: “Celestino Uriarte. Clandestinidad y resistencia comunista”, Txalaparta, Navarra, 2008 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 131.397 contra Mercedes Gómez Otero. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 151 El 7 de abril a las 04.20 horas de la madrugada llegaron a Madrid en un tren de mercancías procedente de Minaya (Albacete), Ramón Torrecilla Guijarro y José Cazorla Maure.196 Era tal la incertidumbre que tenían estos recién llegados a Madrid que 196 Ramón Torrecilla Guijarro nació en Madrid, hijo de Ramón y Epifanía. En 1917 se afilió a la CNT, estando en el Sindicato de Banca y Bolsa. En 1931 ingresó en el Partido Radical Socialista y tres años más tarde en el Grupo Aida la Fuente del SRI. En febrero de 1935 se afilió al PCE en la célula 206 del Radio Sur. Cuando estalló la guerra Ramón era miembro del Comité Provincial del PCE de Madrid en la Sección de Organización. En agosto de 1939 le nombraron agente de policía de la Dirección General de Seguridad y de la comisaría de Universidad. Un mes más tarde ocupó el cargo de Vicepresidente del Comité Provincial de funcionarios de la Dirección General de Seguridad y junto con otros policías se encargó del Comité del Sindicato para la Depuración de Funcionarios situado en el Paseo de la Castellana, 19. Con la Junta de Defensa de Madrid fue nombrado por Santiago Carrillo miembro del Consejo de la Dirección General de Seguridad. En diciembre de 1936 nombrado Delegado de Orden Público en Murcia donde estuvo hasta abril de 1937, cuando fue detenido por una denuncia de la Federación Socialista de Murcia, estando en la cárcel hasta febrero de 1938, momento en el que salió en libertad provisional. Torrecilla regresó a Madrid y fue destinado a la Brigada Social. En diciembre de ese mismo año nombrado delegado jefe y comisario de Guadalajara, hasta que fue detenido el 6 de marzo por las fuerzas de la Junta de Casado y puesto en libertad el 28 de marzo. Ramón, junto con José Cazorla, la mujer de éste Aurora Arnaiz y un miembro del Comité Provincial del PCE de Guadalajara llamado Malaguilla salieron de la capital alcarreña en dirección Alicante. Cogieron una camioneta hasta el pueblo de Sacedón (Guadalajara), luego llegaron andando hasta Tarancón (Cuenca). Al ser ocupado este pueblo por las tropas franquistas huyeron por Santa Cruz de la Zarza (Toledo), saliendo en dirección a Alicante por la vía del tren andando y durmiendo en barracones. En Alcázar de San Juan (Ciudad Real) cogieron un tren que les llevaría hasta Albacete, pero por temor a que conocieran a Cazorla (había sido gobernador de Albacete) fueron hasta el cruce de la carretera de Chinchilla (Albacete), en una camioneta hasta este pueblo y luego en un convoy hasta Villena (Alicante), en donde estuvieron dos días y sin llegar a Alicante se despidieron en el paso a nivel de la carretera Madrid a Alicante. Aurora Arnaiz se quedó en Alicante con el nombre supuesto de María Aranguren y viviendo en el barrio de los Pescadores. Torrecilla, Cazorla y Malaguilla se fueron andando hasta la estación de ferrocarril de Novelda (Alicante) hasta que cogieron un tren de mercancías que les llevó a Minaya (Albacete) y al día siguiente cogieron otro tren que les llevó a Madrid. Malaguilla se separó de ellos y se fue a casa de un primo suyo abogado, apellidado Rubio de Izquierda Republicana que vivía en la calle Alonso Cano, 56. José Cazorla Maure nació en Madrid en 1906. En 1925 se afilió a las Juventudes Socialistas llegando a ser vocal de la Comisión Ejecutiva de éstas Juventudes. Cazorla ingresó en el PSOE en 1931 y ya desde 1923 estuvo afiliado a la UGT. Participó activamente en las huelgas y proceso revolucionario de 1934 y en las elecciones del Frente Popular de 1936. Al estallar la guerra civil formaba parte de la Comisión Nacional del Frente Popular en representación de la UGT, reuniéndose en la sede del PSOE en la calle Carranza, 2 y luego en la Subsecretaría del Ministerio de Comunicaciones para controlar la situación tras el asalto del Cuartel de la Montaña. Fue jefe de un batallón de la JSU llamado “Tomás Meabe” y Capitán del Estado Mayor de la Sección de Operaciones. En noviembre de 1936 se afilió al PCE y el 25 de diciembre del mismo año le designaron Consejero de Orden Público de la Junta de Defensa (En su posterior detención hace un largo análisis de la Junta de Defensa, estructura, cuerpos y funcionamiento, tribunales y temas de Consejo de Seguridad, sobre las checas y los asesinatos indicando que no había participado en ningún crimen ni ninguna checa y que sólo acudía al local de la Federación Nacional de la JSU en la calle General Oraá y a la sede de la JSU de Madrid en la calle Antonio Maura,. También narraba las relaciones con la embajada soviética, el combate contra la Quinta Columna, enfrentamientos con anarquistas y con Melchor Rodríguez, etc…). En enero de 1937 se casó con Aurora Arnaiz Amigó, aunque ya tenía un hijo de una relación anterior. Una vez destituido como Delegado de Orden Público quiso hacer un folleto para escribir la labor desarrollada en la Dirección General de Seguridad y sus enfrentamientos con los anarquistas pero el PCE lo prohibió para no aumentar las ya de por si malas relaciones existentes entre ambas organizaciones políticas. En junio de 1937 quiso volver al frente pero su partido se lo impidió ya que le iban a nombrar gobernador civil de Almería, ocupando al final el mismo cargo pero en Albacete desde el 25 de julio del mismo año hasta el 25 de mayo de 1938 (Cazorla dijo en sus declaraciones ante la policía que no hizo ninguna checa y que siguió teniendo problemas con los anarquistas por ciertas detenciones, incluso las demás fuerzas políticas republicanas enviaron un escrito al ministro de la Gobernación en contra de él. Sin embargo el propio ministro le ratificó en el puesto. También envió unas comisiones depuradoras por los distintos pueblos de la provincia para examinar los ficheros de las organizaciones y expulsar a los elementos derechistas, reuniones con los diferentes Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 152 estuvieron hasta las siete de la mañana en la glorieta de Atocha sin saber dónde ocultarse. Cazorla se fue a la casa de un primo suyo llamado Manuel Maure de Pedro, que vivía en la calle Cabanillas, 44 (ésta fue utilizada por Aurora Arnaiz desde Francia como estafeta para enviar correspondencia cifrada dando instrucciones a Cazorla y a la organización clandestina para ver la manera de cómo escapar al país galo). Sin embargo, solo estuvo unas horas ya que fue a la casa de otro primo suyo llamado Agustín Maure, en la calle Baltasar Bachero (Puente de Vallecas) hasta el 20 de abril. Ramón Torrecilla se fue a la casa de una hermana suya llamada Vicenta, en la calle Baltasar Bachero, 56, 2º Izquierda, estando allí hasta el 10 de abril. No obstante, por no querer comprometerla se fue al domicilio de otra hermana llamada Micaela, en la calle Cristóbal Bordiú, 134 5º C. En ésta dirección coincidieron Torrecilla y Cazorla (a partir de 20 de abril) y estuvieron hasta el 31 de mayo, fecha que ambos fueron a una casa alquilada por Micaela y la mujer de Ramón Torrecilla en la calle Rosa Menéndez, 3 (Tetuán de las Victorias). Los cambios de estafetas y domicilios fueron muy frecuentes por el temor y la inseguridad producidos por las caídas y las detenciones entre compañeros. Alejandrino Tomás González se encontró en la calle con una conocida llamada Teresa Ramos. Ésta mujer había visto al cuñado de Torrecilla llamado Alberto Ruiz Laurin, que fue quien le dijo que José Cazorla y Ramón Torrecilla estaban escondidos en Madrid (en el caso de que alguna vez perdieran el contacto con la organización, podrían recuperarlo a través de Alberto Ruiz). En una reunión que tuvieron en el Hipódromo, esquina Paseo de Ronda, Alejandrino Tomás y Torrecilla, éste le dijo que querían contactar con la organización clandestina comunista y solicitaban ayuda económica. El primero contestó que haría todo lo posible por relacionarlos con los dirigentes comunistas pero que de momento no podría ayudarles económicamente ni darles documentación debido a que la organización clandestina no disponía de medios para ello. En una de las reuniones celebradas en el Retiro, Alejandrino Tomás les comunicó a Enrique Sánchez y a Amable, que tanto José Cazorla Maure como Ramón Torrecilla estaban en Madrid y querían contactar con el partido. Cazorla no quiso hablar con Alejandrino Tomás, sino con alguien que conociera y que fuera de total confianza. El enviado para entrevistarse con Cazorla fue Enrique Sánchez y lo hicieron en el paseo de Ronda, esquina con Alonso Cano el 28 de junio de 1939. A ésta cita acudieron Cazorla, Sánchez y Torrecilla, hablando los dos primeros y siendo seguidos por Torrecilla. Tuvo ayuntamientos para cumplir las disposiciones de la República y perfeccionar los servicios). En los primeros días de junio de 1938 ocupó el cargo de gobernador civil de Guadalajara teniendo al principio buenas relaciones con el anarquista Cipriano Mera, jefe del IV Cuerpo del Ejército, acompañándole varias veces a los frentes de guerra. Cazorla puso en libertad a los presos gubernativos entregando el mando a la autoridad militar. Sin embargo, los problemas con los anarquistas y con algunos miembros del SIM persistían por abusos cometidos. El día 5 de marzo recibió una llamada telefónica del Estado Mayor que lo convocaba a una reunión urgente con Cipriano Mera, coincidiendo con el secretario del PCE de Guadalajara, Vicente Relaño, siendo detenido junto con otros comunistas, enterándose de la formación de la Junta de Casado. A los dos días fueron llevado a una finca llamada “El Sargal”, luego a un pabellón de caza y por último al Cuartel del Batallón de Retaguardia de Guadalajara, donde estuvo hasta el 28 de marzo, día que fueron puestos en libertad. Junto con su mujer Aurora, Ramón Torrecilla y Malaguilla se fueron a Alicante con la idea de irse al extranjero. Cazorla acordó con su mujer separarse para eludir mejor la acción policial. Ellos fueron detenidos y llevados a Alicante y ella se quedó clandestinamente en la capital alicantina. Tanto Cazorla como Torrecilla lograron escaparse del campo de concentración de Albatera y llegar hasta Madrid en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 48.924 incoado contra Enrique Sánchez García y diez más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 153 una duración aproximada de una hora y en ella cambiaron impresiones sobre la marcha del partido en la clandestinidad y de cómo estaba organizado, planteando cómo establecer una serie de normas para el posterior desarrollo del partido. Quedaron en verse cada lunes con el fin de que Cazorla le asesorara sobre la marcha de la organización clandestina en Madrid, para lo que le pidió a Sánchez documentación y domicilios de seguridad. Este hecho era lo que más preocupaba a todo aquel que vivía en la clandestinidad, en unas fechas tan difíciles como los primeros meses después de haber finalizado la guerra civil, con tantas detenciones y fusilamientos. Cazorla temía que al tener sólo relación directa con una persona, podría ser detenido, por ello, con grandes precauciones, empezó a enlazar con otras personas como Alejandrino y Amable Donoso. Aurora Arnáiz Amigo consiguió escapar por la frontera hacia Francia vía Puigcerdá. Una vez que llegó al país vecino envió una carta desde París a su marido José Cazorla para ver la posibilidad de escaparse de la misma manera que lo había hecho ella, gracias a un fotógrafo llamado Emilio que tenía la cara desfigurada.197 197 Aurora Arnáiz Amigo nació en Sestao (Vizcaya) el 5 de mayo de 1913. Hija de un sindicalista socialista religioso convencional. Preparó el bachiller en Bilbao y se trasladó a Madrid para estudiar Derecho. Aquí se afilió a las Juventudes Socialistas en una célula clandestina junto a otros militantes como Federico Melchor. Se casó por lo civil con José Cazorla, acompañándole a Albacete y a Guadalajara donde ocupó el puesto de gobernador civil. En esta última ciudad estuvo colaborando con el Comité de Mujeres Antifascistas. El día 5 de marzo de 1939 Cipriano Mera detuvo a José Cazorla. Aurora fue a verle al Estado Mayor donde estaba detenido en una habitación con casi otra veintena de comunistas detenidos. En un momento de descuido, Cazorla le dijo a su mujer que al salir llamara a Wenceslao Carrillo indicándole su situación. Al regresar al Gobierno Civil, Aurora telefoneó a Wenceslao Carrillo, sólo pudiendo decir que estaban detenidos, Cazorla y sus camaradas en la Comandancia Militar, porque las líneas telefónicas fueron cortadas. Aurora Arnáiz quemó el archivo del Gobierno Civil para no implicar a más personas y al poco rato fue detenida. Cazorla, Malaguilla, Torrecilla y los demás detenidos se negaron a firmar su adhesión a la Junta de Casado, obligándoles a cavar sus propias tumbas si no firmaban. Carlos, el hijo de meses de Cazorla y Aurora, murió esos días, pudiendo verlo solo dos minutos Cazorla sin hablar nada con su mujer. Aurora y otras treinta presas más fueron llevadas a la prisión de mujeres hacinadas todas en una habitación. El 29 de marzo Cazorla y sus compañeros y también Aurora salieron en libertad. Todos cogieron un camión militar en la carretera de Loeches y se dirigieron a Tarancón (Cuenca) y desde allí un tren con dirección a Alicante. Sin embargo, José Cazorla propuso separarse ante una posible detención. Aurora llegó sola a Alicante dirigiéndose al puerto. Aquí presenció la terrible imagen de miles de republicanos intentando salir al extranjero. Aurora pudo eludir las detenciones y al cabo de unos días vio como los hombres eran detenidos y llevados a la Plaza de Toros o al campo de los Almendros. Ella se dirigió a La Goteta, barrio alicantino donde estaba ubicado el campo de los Almendros para ver si localizaba a su marido, ya que el paso a familiares de los presos estaba permitido. Allí vio a Etelvino Vega y Victorio Codovilla “Luis el Argentino”. Este comunista argentino le facilitó la dirección de Encarnación Fuyola en Alicante para que le explicara su situación. Aurora le dijo a Victorio quería salir por Barcelona hacia Francia y llegar a Toulouse. Una vez en Alicante fue a la dirección de Encarnación Fuyola y ésta a su vez le facilitó otra dirección para que esperara unos días a recibir instrucciones. Aurora utilizaba el nombre falso de María Aranguren y tras esperar cuatro días en la casa de acogida, llegó una mujer que le dio un carné de identidad a nombre de Luisa Julián y algo de dinero en moneda franquista. Le dijo que no podría ayudarla en su viaje y que la frontera catalana estaba muy vigilada. Si lograba llegar a Toulouse que tuviera mucho cuidado y no se fiara de nadie. En un banco de un parque vio a la mujer de Santiago Carrillo, Asunción Sánchez Tudela “La Chon” amamantando a su hija también llamada Aurora. En Alicante subió a un tren que estaba lleno de presas que eran llevadas a Valencia y coincidió con una mujer llamada Ester Jiménez. Ésta y Aurora se bajaron del tren y fueron a Valencia para conseguir una célula de identidad para Ester. Las dos mujeres cogieron un tren pero en vez de ir al norte fue a Cartagena, aunque regresó a Castellón. Aquí cogieron otro tren hasta Barcelona. En la Ciudad Condal les ayudó un amigo de Ester llamado Jordi dándoles cobijo. Aurora pidió ayuda a un amigo de su padre llamado Félix que trabajaba en una fábrica de galletas suizas. Aunque era de derechas y había perdido a su hijo en la batalla del Ebro, le dio dinero por unos asuntos comerciales que tenía pendientes con el padre de Aurora. Jordi sacó dos billetes de autobús para Puigcerdá, teniendo la suerte que al llegar a esta localidad, dos chicos que iban en el mismo autobús olvidaron la documentación militar en el momento en que la guardia civil se la pidió y los hicieron bajar del vehículo. Momento que Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 154 Una de las últimas apariciones de Enrique Sánchez, entre las pocas salidas que efectuaba por seguridad, se produjo cuando Alejandrino González le puso en contacto con una mujer de origen polaco llamada Juanita Liedman "La Judía”, esposa del médico comunista Julio González Recatero (jefe del Ejército Republicano del Levante que se suicidó en la comisaría de la calle Almagro tras ser detenido por las tropas franquistas el 8 de julio de 1939). Juanita había estado en el campo de los Almendros tras terminar la guerra y se trasladó a Madrid junto con otra mujer llamada Clara (podía tratarse de Clara Pueyo Jornet, comunista catalana y secretaria del SRI de Cataluña, que tras exiliarse a Francia, regresó a España siendo detenida en 1941 por ser miembro del PSUC clandestino. Dos años después consiguió fugarse de la cárcel de Les Corts de Barcelona, sin saber que fue de ella con posterioridad). Las dos mujeres se hospedaron en una casa de la calle Cava Baja, 31 y buscaron a un médico amigo del marido de Juanita llamado José Izquierdo Pascual. La idea de ellas era ir a Barcelona, porque Clara conocía a una familia en Manresa que podría ayudarles económicamente y conocían a un chico que les ayudaría a pasar a Francia por los Pirineos. También comentaron la posibilidad de una posible ayuda (tanto económicamente como de alojamiento) de los trabajadores de la fábrica Pirelli en Barcelona, porque eran antiguos afiliados al PSUC. José Izquierdo no pudo darles nada de dinero ni facilitarles documentación, pero sí les dijo que para sacar un salvoconducto fueran a una comisaría y pidieran una hoja de solicitud para tal efecto, y que en el caso de no tener aval, rellenaran la solicitud con un nombre supuesto y pagaran el importe del documento. Juanita Liedman se reunió con Enrique Sánchez en el Retiro. A ésta reunión también acudió un individuo apellidado Rodero, ayudante de la secretaria de organización del Comité Provincial, Mercedes Gómez Otero. Enrique Sánchez destacó la importante la labor que iba a desempeñar “La Judía” , ya que se pretendía contactar con el partido en Francia, desde Barcelona y allí conseguir los medios posibles para ellas dos aprovecharon para salir y así poder cruzar la frontera unos días después. Al llegar a Toulouse Aurora se reunió con miembros de la JSU para que ayudaran a Cazorla a salir de España. Les dijo que su marido poco podría ayudar en la reorganización porque era muy conocido y que la resistencia y la ayuda a los presos y familiares tendría que ser organizada con cuadros surgidos de las propias cárceles y con desconocidos y familiares jóvenes de presos, pero no con dirigentes conocidos. El marido de Ester fue desde París a buscarlas para que fueran a la capital francesa. Aquí Aurora colaboró en una oficina de refugiados e inmigración a la URSS ubicada en el Barrio Latino. En las oficinas coincidió con Santiago Álvarez Gómez, Aurora Andrés (primera secretaria de Dolores Ibárruri antes que Irene Falcón y ex mujer del dirigente comunista Jesús Hernández) y Carmen de Pedro (fue secretaria de Palmiro Togliatti). Desde la oficina se aconsejaba como eludir a la policía y se ponía en comunicación a familiares dispersos. En una ocasión se encontró con Dolores Ibárruri y Francisco Antón, le dijeron que estaban haciendo lo posible para organizar la salida de Cazorla hacia Francia, pero que no era nada fácil porque aparte de ser verano, había dificultad de encontrar gente activa y dispuesta para colaborar en aquella misión. Pasionaria también le aclaró que el partido había hecho lo posible en la detención de Mera a su marido, incluso envió escolta en un coche que no pudo llegar a Guadalajara porque en Alcalá de Henares fue detenido, despidiéndose de ella diciendo que pronto se verían en Moscú. Ante la llegada de las tropas nazis a París, Aurora Arnáiz pensó en irse fuera pero no pudo coger un barco hacia la URSS. El 1 de diciembre de 1939 salió de Francia en el barco “Lasalle” hacia Santo Domingo, luego a Cuba esperando la documentación para llegar a México. Una vez que llegó a tierras mexicanas se instaló en varias casas entre ellas las de Pedro Checa y Ángeles Soler y en otras de camaradas. Se reunía con Aurora Andrés que también se había exiliado y con Aurora Urrutia (ex mujer de Jesús Monzón Reparaz). Aurora Arnáiz se casó con otro republicano español llamado Emilio Rodríguez Mata y tuvo dos hijos (Emilio y Rosario). Reanudó sus estudios de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, siendo la primera mujer catedrática en México, publicó gran cantidad de estudios y publicaciones de Ciencias Políticas y Derecho. Aurora Arnáiz murió en el 2009 en ARNÁIZ, Aurora: “Retrato hablado de Luisa Julián, Memorias de una guerra”, Compañía Literaria, Madrid, 1996. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 155 pasar la frontera. Entre Sánchez y Cazorla se plantearon utilizar la referencia que le había dado su mujer para comprobar la posibilidad de pasar a través de Puigcerdá.198 A Juanita Liedman le proporcionaron un aval para obtener un salvoconducto con la idea de ir a Barcelona y un domicilio de confianza en la misma ciudad consiguiendo el propósito de pasar la frontera. Iban cumpliendo órdenes de Amable Donoso y Enrique Sánchez. Para ponerse en contacto con la organización clandestina en Madrid desde Francia, Juanita y Clara tenían cuatro estafetas y direcciones madrileñas para enviar correspondencia e informes desde el país vecino. Clara y Juanita habían acudido a un joven comunista llamado Tomás Cenamor Velasco para que les ayudara en la búsqueda de un salvoconducto con el cual llegar a Barcelona. Cenamor contactó con otro militante asturiano de la JSU llamado Guillermo García Colao (las gestiones fueron realizadas por Félix Aguilar Gil). Cenamor le indicó a García Colao la necesidad de ayudar a dos mujeres llamadas Juanita y Clara, proporcionándoles un salvoconducto para ir a Barcelona y luego pasar a Francia. García Colao dijo que no podía ayudarles a conseguir el citado salvoconducto. Unos días después García Colao se entrevistó con Clara, quien le comentó que conocía a dos familias catalanas que podrían ayudarle económicamente. Lo que necesitaba Clara era las señas de alguien de la JSU o del PSUC en Barcelona para ponerse en contacto con los dirigentes catalanes. García Colao, aparte de ofrecer dinero para poder trasladarse a la Ciudad Condal (otra farsa y mentira más del joven asturiano dentro de las muchas falsedades que decía a sus camaradas), les dio las señas de tres comunistas en Cataluña, conocidos suyos durante la guerra: María Salvo Iborra “Cionin” (vocal del Comité Local de la JSU de Barcelona en la guerra), Emilio Puig (que vivía en la calle del Carmen, 7 de Badalona y había sido miembro del PSUC y especialista en trabajos clandestinos) y Miguel Oliveras Marshall (miembro de la JSU, que vivía en la Plaza de Badal, 2 en Barcelona). No obstante, la dirección clandestina desestimó la ayuda, porque había informaciones de otros miembros de la JSU que acusaban a Guillermo García Colao de ser un chivato de la policía.199 Estas acusaciones y afirmaciones fueron 198 A Juanita Liedman le ayudó económicamente la familia de su marido con 150 pesetas franquistas. 199 Guillermo García Colao nacido en Gijón, hijo de Luis y Maura, soltero, estudiante y domiciliado en Madrid, en la calle Conde Duque, 44, piso 4º centro. La guerra le sorprendió en una aldea y a los tres meses se fue a Gijón trabajando como peón agrícola. Guillermo quería ser maestro nacional interino y por ello se afilió a la JSU en febrero de 1937. Fue destinado como maestro a Biedes (Infiesto). Al caer Asturias ante las tropas nacionales, Guillermo pasó a Francia y regresó a España por Barcelona, trasladándose a Madrid, donde impartió clases de cultura en el Cuartel de Carlos Marx. Fue trasladado a Valencia y allí conoció a Teresa Colomer “Tasa” y Félix Fernando Álvarez Juanillo. García Colao ocupó el puesto de secretario general de la Comisión de Educación del Soldado de Levante y de agosto hasta diciembre de 1938 estuvo en el 19 Cuerpo del Ejército, siendo herido y hospitalizado hasta marzo de 1939. El 28 de marzo fue detenido en Alicante y trasladado al campo de los Almendros y después a la plaza de Toros de esta ciudad. Salió en libertad al decir que sólo era un simple soldado. Guillermo regresó a su ciudad natal donde estuvo entre el 13 y el 23 de abril, momento que por consejo familiar a posibles represalias se fue a Madrid. Guillermo García se refugió en casa de un camarada llamado Manuel Gutiérrez en la calle Ramón y Cajal, 7. Las elucubraciones, fantasías e invenciones de Guillermo García empezaron cuando visitó a dos conocidos suyos llamados Agustín Cáceres Bonilla y Luis Crespo diciéndoles que conocía a mucha gente del partido entre los que estaban Fernando Claudín, Teresa Colomer, Santiago Carrillo y Jesús Hernández. Que en París se encontraba la máxima autoridad del PCE y que era el lugar donde se tomaban todas las decisiones y se tenía contacto directo con la Internacional Comunista. Para legalizar su situación consiguió un salvoconducto por parte de Félix Aguilar mintiendo en las acciones que iba a realizar a favor del partido en diferentes localidades, las cuales eran necesarias pasar para llegar hasta Gijón. El viaje fue largo y tortuoso, comenzó el día 13 de julio en Calatayud, luego pasó a Teruel y de aquí a la localidad valenciana de Torrebaja (aquí vivía su novia Lucía Gómez, hermana de la mujer del destacado comunista apellidado Turiel, el cual estaba en Francia). En Torrebaja fue donde Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 156 correctas porque Guillermo García Colao contó a la policía todo lo que sabía de la organización clandestina tanto del PCE como de la JSU y delató a muchos de sus camaradas.200 José Izquierdo Pascual201 conoció a Enrique Sánchez por Juanita y quedaron citados para entrevistarse en el Retiro (lugar por excelencia de encuentros y citas). La presentó a la guardia civil el salvoconducto que le permitía vivir en dicha localidad, donde permaneció hasta el día 25 de julio, momento en que salió de nuevo para Teruel y Calatayud. De aquí siguió hasta Valladolid y llegó a Gijón el día 26 de julio de 1939. Ante el peligro a ser detenido en Gijón se fue a Oviedo. Aquí tenía unos tíos que podrían ayudarle a trabajar en la Casa “La Vidriera de Basurto-Miyar- González”. Esta empresa tenía sedes en Barcelona y Madrid y cuyo gerente Luis González era amigo de sus tíos. Lo primero que hizo Guillermo fue contar a su familia los contactos que había tenido con los miembros de la organización clandestina del PCE y de la JSU. Su tío era José María Frontera Aurrecoechea, doctor en Ciencias Físico Matemáticas y catedrático de la Universidad de Oviedo. Al enterarse este de la situación de su sobrino, su reacción fue decirle que había que trabajar y defender a la nueva España. Debería dar cuenta de dichas actividades e individuos al hijo de José María Frontera, su primo también llamado José María Frontera de Haro (este había sido gobernador civil de Asturias, de Cuenca y de Ciudad Real. Al estallar la guerra era director y profesor de Ciencias Químicas del instituto de Calahorra (La Rioja), también alcalde de esta localidad y tras la guerra gobernador civil de Cuenca. En 1948 fue designado Director Técnico en la Comisaría de Abastecimientos). Una vez que hubiera desenmascarado toda la organización clandestina, su primo iría a Madrid para denunciar lo que había descubierto y hablarían también con el Delegado de Orden Público de Gijón y Secretario Local de la Delegación de Información e Investigación de FET y JONS José María Basterrechea. El 9 de agosto regresó a Madrid y al verse con Agustín Cáceres, éste le dijo que la policía había ido preguntando por él. Tanto Agustín como José Gutiérrez Bañeras vieron extraño su comportamiento y las fantasiosas declaraciones que hacía sobre sus actuaciones dentro de la organización comunista. También se extrañaron de que Guillermo no tomara precauciones de seguridad ni intentara pasar desapercibido para no ser detenido. Félix Aguilar y Agustín Cáceres le dijeron que habían hablado con varios elementos del PCE y de la JSU del Puente de Vallecas y que habían dado su nombre para que se les encuadrara en la organización clandestina. Aguilar le habló también de la existencia de un policía en el Puente de Vallecas apellidado Viñas que por dinero hacía favores y de esta manera fue como Guillermo García, avalado por Viñas, solicitó y consiguió el salvoconducto utilizado para ir a Gijón. 200 La relación de comunistas que Guillermo García Colao delató fue la siguiente: Félix Fernando Álvarez Juanillo (Secretario de la Comisión de Educación del Soldado de Levante y luego en el Comité de la JSU), Luis Torres (del comité del PCE, durante la guerra estuvo en el 19 Cuerpo del Ejército y vivía en la calle Pacífico, 41, 4º), Félix Aguilar Gil (conductor de ambulancia en el 19 Cuerpo del Ejército), Tomás Cenamor Velasco (militante del PCE y de la JSU que le dio el salvoconducto para ir a Gijón), José Gutiérrez Bañeras (delegado de compañía en la 28 Brigada Mixta e instructor de la JSU), Agustín Cáceres Bonilla (instructor de la JSU), Luis Crespo (responsable de la JSU en una brigada), Arturo Falagán (del comité del PCE en el 19 Cuerpo del Ejército que trabajaba en una pescadería en el mercado de San Ildefonso), Emilio Puig, Miguel Oliveras y María Salvo Iborra, Francisco Oliete (del comité del PCE y residente en Oliete (Teruel), Felipe Cuevas y su hermano (miembros del Comité del PCE de Valencia y residentes en el pueblo valenciano de Cárcer), Sixto Agudo (jefe de la 28 Brigada de Ocaña (Toledo) que estaba detenido en un campo de concentración de Alicante) y Lola Bustamante (militante valenciana comunista del PCE y de Unión de Muchachas). La relación de nombres y direcciones fue utilizada por la policía para proceder a diferentes arrestos de militantes comunistas. 201 José Izquierdo Pascual de Valencia, hijo de Mariano e Irene, médico y con domicilio en la calle Ríos Rosas, 8. Perteneció a la FUE en la Sección Medicina desde 1933, a la UGT (Sindicato Médico) desde septiembre de 1936 y afiliado al PCE desde abril de 1938. Cuando empezó la guerra estaba en Madrid preparándose unas oposiciones para médico forense. Regresó a Valencia en septiembre de 1936, siendo médico interino en el asilo de Nuestra Señora de la Misericordia. En octubre del mismo año regresó a Madrid ocupando un cargo en la inspección sanitaria al sur del Tajo, donde fue herido e ingresado en el Hospital Clínico. Aquí estuvo hasta febrero de 1937 momento en que de nuevo se fue a Valencia, ocupando el puesto de médico forense interino en el Juzgado de Instrucción Pública, 2. Izquierdo fue llamado a filas y enviado al Quinto Cuerpo de Sanidad Militar como alférez. Luego en el 10 Regimiento de Infantería de Valencia siendo teniente. En noviembre de 1937 en la Jefatura de Sanidad de Valencia para incorporarse un mes más tarde a la 68 División en el frente de Teruel. En febrero de 1938, Izquierdo sufrió una hemoptisis siendo evacuado al Hospital Clínico de Valencia hasta abril del mismo año en que Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 157 razón por la que querían ver Enrique Sánchez y Juanita a José Izquierdo era para que les proporcionara el aval de FET y JONS que había usado para salir del campo de Albatera y conseguir a alguien que pudiera falsificar la documentación que necesitaban Enrique Sánchez, Cazorla y Torrecilla. La necesidad de conseguir esa documentación era para pasar desapercibidos por las calles madrileñas, pero sobre todo para utilizarlas en su idea de exiliarse a Francia. La organización comunista clandestina buscaba el modo de falsificar unas firmas, con la copia de sellos de un aval de dos falangistas camisas viejas que había obtenido Enrique Sánchez, así como unos sellos oficiales franquistas y de la FET y de las JONS.202 Juanita y Clara se habían reunido con Amable Donoso y Juan Fonseca para ver los pormenores de su viaje a Francia y luego quedaron con José Izquierdo para comprar los billetes a Barcelona en una agencia que había en la calle Alcalá. Por la tarde, quedaron con Agustina Alvarado, la cual y con un lenguaje agresivo y ofensivo contra el nuevo régimen franquista indicó que en Valencia habían quedado comunistas que estaban organizando el PCE clandestino para luchar contra el franquismo. Enrique Sánchez quedó con José Izquierdo para devolverle el aval que le había dejado. No obstante, a la cita acudieron Amable Donoso y Alejandrino González diciendo que necesitaban tener más tiempo para conseguir que alguien pudiera falsificar el aval. La contestación de Izquierdo fue una negativa rotunda y les dijo que un amigo suyo llamado Antonio Buero Vallejo, que era delineante les podría facilitar un dibujo de un sello para reproducirlo y proporcionar el aval a Enrique Sánchez. Izquierdo expuso a Buero Vallejo que el trabajo que tenía que realizar era para miembros destacados de la dirección del partido en España. Tras dar su visto bueno, le hicieron entrega de tres avales de Falange y un documento de la Jefatura de Recuperación Mobiliaria "Orden Público", con un sello de la misma estampado al pie de los oficios, para que falsificara los sellos (estos habían sido obtenidos por Jorge Luque Méndez que falsificó la firma del jefe de un Centro de Recuperación y del encabezamiento del nombramiento)203. fue destinado al XIV Cuerpo del Ejército Guerrillero, en la Escuela que tenía el PCE en Benimámet como capitán médico. En este último cargo estuvo hasta febrero de 1939 que quedó a disposición del Jefe de Sanidad del Grupo del Ejército de Levante. Al terminar la guerra fue hecho prisionero en Alicante, luego en el campo de Los Almendros y en Albatera, saliendo de éste con un certificado de buena conducta que le proporción un pariente suyo llamado José Valls. En el mes de mayo regresó a Madrid y se fue a vivir a casa de su novia en la calle Álvarez de Castro, 17, donde estuvo poco tiempo por falta de espacio y de allí se fue a la casa de huéspedes de Simón Carrasco, en la calle Ríos Rosas, 8. 202 Entre la documentación falsa realizada estaba la del propio Enrique Sánchez, a nombre supuesto de Adolfo Marcos Buendía con la firma falsificada del comandante delegado general Valerio Pérez Ondategui. También le dieron documentación falsa a Juanita Liedman. El trabajo de falsificación lo hizo Juan Fonseca con la ayuda de su mujer llamada Felisa Hernández Vicente en una máquina de escribir en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 48.924 contra Enrique Sánchez García y diez más. 203 Jorge Luque Méndez nació en Madrid, soltero, hijo de Francisco y Rosa, estudiante, domiciliado en la calle Nicolás María Rivero, 4. Se afilió a la JSU en 1937 y al SRI en 1938. En la guerra se fue primero a Málaga y más tarde a Alicante, regresando a primeros de 1937. Jorge trabajó en un laboratorio de farmacia militar, siendo secretario de propaganda del Sector Este de la JSU madrileña. Mientras estuvo en la organización juvenil conoció a militantes como Hermógenes Villa, Antonio Nuño, Paquita Fernández, Paquita Pedregosa. Al finalizar la guerra se encontró con un antiguo compañero llamado Antonio Sebastián López quien le dijo que se estaba reorganizando la JSU clandestina y le ofreció un cargo directivo en el Sector Este. Sin embargo, Jorge perdió contacto con Antonio. La novia de Jorge Luque era Isabel Alvarado Sánchez que vivía en la calle Lagasca donde tenía cobijado a un individuo llamado Moisés que fue comisario político en Trujillo (Cáceres) de donde era originaria Isabel. Ésta se cambió de vivienda a la calle Ramón de la Cruz, 14, donde vivía con su hermana Agustina Alvarado y con Paz Azzati, estando escondidos entre otros también Enrique Sánchez y otros comunistas. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 158 Buero Vallejo hizo tres copias de un sello de Falange que decía "Servicio de Ordenación e Investigación de Camisas Viejas" y otras cuatro de otro sello de FET de las JONS de la Delegación Provincial de Madrid. El trabajo lo realizaba con anilina y azúcar, de la que obtenía una tinta, luego los dibujaba en un papel aparte, quedando estampados en el papel en blanco. Antonio Buero falsificó la firma de un falangista apellidado Jiménez Villa. Los sellos una vez terminados fueron entregados por Izquierdo a Agustina Alvarado en la calle del Cisne. Sin embargo, todo el trabajo de falsificación no fue utilizado porque todos los miembros de la organización clandestina madrileña fueron detenidos.204 Importante fue el papel desempeñado por los comunistas encargados de la falsificación de documentos, carnés de identidad, pasaportes y salvoconductos para poder pasar desapercibido, otorgando muchas veces prioridad al trabajo de falsificación por parte de los aparatos encargados de la seguridad de los militantes comunistas. El enlace entre la dirección del Comité Central y el Provincial seguía siendo Amable Donoso (iba cambiando de casa por razones de seguridad, siendo una de ellas la de la calle Abascal, 16 y otra la casa de José Manuel López Perales que fue donde le detuvieron). En las sucesivas reuniones se estableció la organización de los sectores y radios y la manera de desarrollar las actividades por parte de toda la organización clandestina. Se nombró como secretario general del Sector Sur a Ramón Torregrosa, del Sector Oeste a José Sánchez (aquí formaron diez células distintas) y del Este a Simón Sánchez Montero (cuya dirección era conocida por su novia Carmen Rodríguez Campoamor, que vivía en la calle Mendivil, 26 a 28). La secretaría del Sector Norte fue ocupada por el anterior secretario provincial de Madrid que no había sido detenido. Una de las orientaciones y determinaciones que tomó el Comité Provincial de Madrid y el nuevo Comité Central por no tener una secretaría de agitación y propaganda fue buscar una imprenta y un grabador para hacer impresos con membretes falsos para documentar a los elementos del partido, así como sellos de cotización para recaudar fondos y propaganda de la organización. El encargado de hacerlo fue Alejandrino González con una máquina de escribir que tenía María Tienda Sánchez. Los sellos eran de dos clases: unos de cotización con valor de una 1 peseta y otros de ayuda al partido, con un precio de cincuenta céntimos. En total para el mes de junio de 1939 hizo unos 350 sellos que fueron distribuidos por Sotero Antonio entre los militantes que cotizaban para el Comité Provincial del PCE en Madrid. Ninguno de los sectores tenían grupos armados ni 204 Antonio Buero Vallejo nació en Guadalajara el 29 de septiembre de 1916, hijo de Francisco (militar gaditano) y María Cruz. Gran aficionado desde pequeño a la pintura y la literatura. En 1934 se fue a vivir a Madrid ingresando en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, afiliándose a la FUE. Al comenzar la guerra quiso alistarse como voluntario e ir a las milicias pero su padre, militar retirado se lo impidió. A este último lo fusilaron el 7 de diciembre de 1936. Antonio Buero fue el secretario de la FUE en la Facultad de Bellas Artes haciendo carteles de propaganda para la FUE. Fue llamado a filas en 1937 incorporándose a un batallón de infantería en la Jefatura de Sanidad de la 13ª División y luego en la Jefatura de Sanidad del Ejército del Levante. Se afilió al PCE y al SRI en 1938. Tras el final de la guerra fue detenido y llevado al campo de concentración de Soneja (Castellón), donde estuvo poco tiempo. Antonio Buero regresó a Madrid trabajando clandestinamente para el PCE, siendo detenido y condenado a veinte años, cumpliendo un total de seis años y medio. Estuvo en las cárceles de Conde de Toreno, Yeserías, en el Dueso (Cantabria) y en la de Santa Rita, Cuando salió en libertad provisional fue desterrado a Carabanchel Alto dedicándose en un primer momento a dibujar para diversas publicaciones y con posterioridad a la narrativa. El propio Buero Vallejo decía: "No podíamos durar, y claro, con los chivatazos, caímos todos a los dos meses”. En Entrevista a Antonio Buero Vallejo de ANDRADA, Beatriz: “La represión de la posguerra (II)” en “Historia del Franquismo. Franco su régimen y la oposición”, Primera Parte, Diario 16, Madrid, 1985, pp.40-41 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 48.924 contra Enrique Sánchez García y diez más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 159 funcionaba el SRI. Si existía la solidaridad, ayuda y respaldo de los militantes y camaradas comunistas con los presos, familiares, perseguidos y obreros despedidos. También hubo intentos de contactar con miembros de la JSU clandestina por parte de comunistas como Félix Fernando Álvarez “Juanillo” ,205 Luis Gamboa Corrales y Guillermo García Colao (este último fue acusado de traidor por sus compañeros). Éste le dijo a Félix Fernando que había huido de Asturias y que si tenía conocimiento de algún trabajo para la organización clandestina y que si había contactado con algún miembro de la clandestinidad se lo dijera. Parece que las sospechas de que fue un delator por las peticiones de información sobre sus camaradas (para pasar desapercibido ante sus compañeros Guillermo García propuso a Félix salir al extranjero por los Pirineos, contestándole éste que veía la fuga imposible). De igual manera que hubo caídas de las direcciones del PCE, también hubo detenciones entre los miembros clandestinos de las Juventudes Socialistas Unificadas. Cazorla, que fue miembro de la comisión ejecutiva de la organización juvenil comunista tenía previsto una entrevista con un joven llamado Sinesio Cavada Guisado, “Pionero” , jefe de las proyectadas milicias armadas clandestinas de la JSU en Madrid, para que les marcara la línea de actuación a seguir, pero dicha entrevista no se produjo debido a la detención de Cazorla.206 En la calle madrileña de Granada se creó una célula comunista clandestina en la peluquería de Vicente Fernández García para hablar de la organización y de los trabajos a realizar en la clandestinidad. Esa célula estaba formada por los siguientes militantes: Tomás Cenamor Velasco, José Gutiérrez Bañeras, Guillermo Olivas García, José Bielsa Oliva, Luis Martínez Sánchez y Vicente Sánchez Bretaño (éste hacía funciones de secretario del SRI). Aparte de todos estos cuadros pertenecientes al Comité Provincial 205Félix Fernando Álvarez Juanillo nació en Madrid hijo de Esteban y Filomena, estudiante, con domicilio en la calle Plaza de los Ministerios, 6. Cuando empezó la guerra ingresó en el Batallón “Joven Guardia” como voluntario en la Sección Rotulista de dicho batallón. En diciembre de 1936 ingresó en la JSU. En enero del año siguiente, al constituirse la 34 Brigada Mixta quedó adscrito a la misma en los servicios del Hogar del Combatiente. En septiembre de 1937, Félix Fernando sustituyó a Joaquín Peña Medinabeitia como responsable de la JSU en la 34 Brigada Mixta. En noviembre del mismo año pasó al Segundo Cuerpo del Ejército como representante de la JSU hasta finales de 1938 y por incompatibilidad con el comisario de la División cesó en su cargo. Félix regresó a Madrid y la JSU le trasladó al Ejército de Maniobras, que con posterioridad se fusionó con el Ejército del Levante, ocupando el cargo de secretario de organización de la JSU en todo el Ejército del Levante y más tarde el de secretario general hasta febrero de 1939. Antes de terminar la guerra fue detenido por las fuerzas casadistas y llevado a un depósito de evadidos y prisioneros hasta el 14 de marzo en que fue liberado y se escondió en su casa de la calle Zorrilla, 1. El día 25 de marzo se fue con sus camaradas de la JSU a Valencia, recibiendo un pasaporte para salir hacia el extranjero. No obstante, Félix Fernando no pudo exiliarse y se fue a Alicante con la idea de coger un barco para el extranjero. Fue detenido y trasladado al campo de concentración de Albatera hasta que el 20 de abril salió del campo porque dijo a las autoridades que era menor de edad y regresó a Madrid. Recibió la visita de José Luis Sanabria y Luis Gamboa Corrales informándole que tanto el PCE como la JSU estaban llevando a cabo actividades clandestinas. Para contactar con ellos le dieron el enlace de Lolita Bustamante que tenía un puesto de libros en la Cuesta de Moyano. Sin embargo, cuando fue a visitarla no estaba y le dio una nota a su padre para que fuera a la Puerta del Sol para entrevistarse, pero Lolita no acudió a la cita concertada. También se encontró con otro camarada de la JSU apellidado Plaza que había salido de la cárcel y había coincido con José Pena Brea, dirigente de la JSU clandestina y que sabía que lo iban a fusilar. 206 Las milicias armadas de la JSU fueron un grupo de jóvenes comunistas, sin ninguna estructura articulada y con una actividad más teórica que práctica, por la dificultad que entrañaba su acción con la dura represión vivida. Sinesio Cavada Guisado estuvo implicado en el asesinato del Comandante de la Guardia Civil e inspector de la policía militar de la Primera Región, Isaac Gabaldón, de una de sus hijas y de su chofer, el 29 de julio de 1939 en la carretera de Madrid a Talavera de la Reina. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 160 del PCE, hubo otros comunistas y familiares que participaron en los trabajos clandestinos y colaboraron en la ocultación de comunistas siendo, con posterioridad, detenidos. Fueron los casos de: Ángeles Pardo Perea, Purificación González González (en la guerra secretaria del sector Sur del Comité Provincial del PCE en Valencia), Encarnación Sánchez Ruiz, Micaela Torrecilla Guijarro y Epifanía Guijarro Javega (hermana y madre de Ramón Torrecilla respectivamente), Sabina Caro Armada, Francisca Rodríguez López, Constanza Gonzalo García, Leonarda Gonzalo García, Cruz Vilches del Val, Mercedes Gutiérrez Bañera (hermana de José Gutiérrez), Carmen Sabadie Vives (comunista y colaboradora de la JSU), María López Núñez (en la guerra funcionaria del Instituto de Reforma Agraria como secretaria de organización de la célula comunista y del SRI), José González Recatero (hermano de Julio González Recatero y cuñado de Juanita Liedman), José de la Torre Montero (miembro de la JSU, del PCE, del SRI y del AUS y participó en los cursillos de preparación del Comité Provincial del PCE de Madrid, tras terminar la guerra estuvo en contacto con José Luis Sanabria, Alejandrino González, Jaime Tost, Emilia Cordero y otros, cotizando 25 pesetas mensuales para el mantenimiento de la organización clandestina), José Sancho Bernal, Leandro García Sánchez, Valentín Recatero Vilches, Luis Losada García (miembro de la JSU), José de la Fuente Jiménez (fue comandante de fortificaciones durante la guerra y tras ésta estuvo relacionado en la clandestinidad con Amable Donoso y Sotero Antonio), Juan José Gutiérrez Bañeras (hermano de José), Miguel Sánchez Álvarez, Santiago López Núñez y Francisco Manrique Legasi.207 Hay opiniones que afirman que fue Amable Donoso, el que delató a la organización clandestina porque cuando le detuvieron, se arrepintió de su labor comunista y volvió a coger los hábitos. Según estas fuentes, Cazorla, le negó la mano antes de ser fusilado diciendo que no daba la mano a traidores. Sin embargo, no parece que el antiguo sacerdote denunciara a sus compañeros como señalan las fuentes oficiales del PCE. Donoso fue uno de los muchos ejemplos de lo que ocurrió cuando por medio había delaciones y entregas entre camaradas de partido, en momentos tan difíciles y duros, llenos de represión y muerte, como tan bien ha definido Gregorio Morán "paradigma de los tiempos revueltos y de la grandeza y miseria del partido”.208 Las acusaciones de las delaciones y traidores, a aquellos que muchas veces no habían podido resistir las continuas palizas, a las que fueron sometidos y que por muchas circunstancias (miedo, resistencia física menor, autoprotección), contaban todo lo que sabían, entregando a sus compañeros eran generalizadas. Pero tampoco hay que olvidar que, en otros casos, los traidores sí existieron, sin arrepentimiento de ello y sin el menor atisbo de tortura por parte de las autoridades franquistas. La presencia de elementos policiales dentro de las organizaciones comunistas clandestinas fue muy habitual en el período franquista y ya hemos visto varios ejemplos. Casi todos los miembros, tanto de la dirección del Comité Central como del Comité Provincial de Madrid del PCE fueron detenidos entre julio y septiembre de 1939. Otra de las causas que pudo desembocar en las detenciones posteriores fue la confesión de Sinesio Cavada Guisado (detenido como uno de los inculpados por el asesinato del comandante de la Guardia Civil, Isaac Gabaldón) de la existencia de una organización clandestina en Madrid tanto del PCE como de la JSU. Cuando estaba 207Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 48.924. 208 MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, pp.39-40. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 161 delante del pelotón de fusilamiento, las autoridades franquistas le ofrecieron salvar la vida a cambio de los nombres de dirigentes comunistas establecidos en la capital de España. Tras sufrir bárbaras palizas e incomunicado nuevamente en Porlier, dio pistas a la policía que conllevaron a la detención de los integrantes del Comité Central y del Comité Provincial del PCE. Pero como casi siempre ocurría, Sinesio no se libró del pelotón de ejecución. Cuando los detenidos pasaron a las distintas comisarías empezaban los interrogatorios con el lenguaje utilizado por la maquinaria franquista: “Queda obligado a decir la verdad y de las penas que incurra el reo de falso testimonio, prometa que sea veraz”. Sin poner todavía la mano encima, advertían de las posibles consecuencias que podía conllevar el hecho de no decir la verdad o no escuchar lo que ellos querían oír. Las palabras intencionadas de Aurora Arnáiz en Francia a los dirigentes comunistas para que sacaran a José Cazorla de España eran reveladoras de la opinión de muchos camaradas en el interior y exterior de España. Todo el trabajo clandestino, ayuda a presos y actividades de resistencia contra el franquismo no debería ser de dirigentes conocidos. Tenían que tener mayor protagonismo algunos cuadros menos conocidos y militantes más jóvenes, que pasaran más desapercibidos ante la represión franquista. La propia Dolores Ibárruri dijo que la misión de sacar a Cazorla de España era una tarea muy complicada al no haber gente dispuesta y activa para organizar y llevar a cabo dicha misión. Gregorio Morán señalaba lo siguiente: “El carácter suicida de la iniciativa de Cazorla venía agravada aún más por su condición de ex consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid y ex gobernador de Albacete y Guadalajara. Si lo pillaban era hombre muerto”. 209 Está claro que la decisión de Cazorla de ir a Madrid fue muy arriesgada y comprometida ya que era de sobra conocido y si era detenido su final iba a ser el paredón. Madrid era el lugar donde podría conseguir contactos y medios suficientes para salir del país. La segunda intención de Cazorla era la de intentar colaborar en la reorganización del PCE como miembro del Comité. Central. Hay varias versiones de cómo fue la detención de José Cazorla. La primera decía que él y Ramón Torrecilla vivían en una casa en la que había dos habitaciones adyacentes que se comunicaban entre sí. A una se entraba por el pasillo y para entrar en la otra había que descorrer un armario que tapaba la puerta de entrada. Allí recibían a los distintos enlaces de la organización que tenían que dar una contraseña acordada. Ésta llegó a oídos de la policía por algún confidente o policía infiltrado en la organización clandestina comunista y así fue como le detuvieron. La versión más verídica fue una de las últimas casas en las que se escondió Cazorla fue en una finca agrícola llamada “El Torreón” en un pueblo cercano a Madrid donde se hizo pasar por jardinero y obrero agrícola. Torrecilla iba a Madrid más a menudo para sus trabajos en la organización y Cazorla salía sólo para entrevistarse con Enrique Sánchez y algún que otro dirigente como Amable Donoso. Parece ser que se iba a reunir con varios enlaces en los bancos de entrada de la estación de Atocha y allí fue detenido junto con Ramón Torrecilla. La policía se enteró de la presencia de José Cazorla en Madrid porque un familiar suyo que lo tuvo escondido en su casa cuando llegó a Madrid (Manuel Maure de Pedro y Agustín Maure), salió una noche de copas y dijo en alto que su pariente 209 MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, pp.39-40. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 162 estaba en Madrid. Parece ser que fue Agustín Maure porque a pesar de ser sometido a interrogatorios y chequeos no fue enjuiciado y salió en libertad. La policía empezó a seguir a una chica del Comité Provincial del PCE de Madrid que fue detenida y obligada a decir donde estaban escondidos Cazorla y Torrecilla y en la finca “El Torreón” fueron detenidos.210 Enrique Sánchez fue detenido en la calle Ramón de la Cruz, 14. Su familia que estaba en Málaga al enterarse de su detención regresó a Madrid (Anastasia y sus hijos fueron a vivir a unas habitaciones compartidas de la calle Orense). Anastasia Tejedo Martín y sus hijos iban a verle a la cárcel. En el libro de Gregorio Morán se narra una conversación entre Enrique Sánchez y su hijo de siete años: “Dime: ¿Qué van a hacer con papá?”. Y el niño responde: “Matarte”. “Y tú – añade Sánchez- ¿Qué tienes que hacer? No dudó: ¡Vengarte!”. La mujer de Enrique Sánchez no fue al juicio de su marido y sus compañeros y se enteró de la pena de muerte en una visita a la cárcel, con un guardia y una alambrada de por medio, poniéndose a llorar tras conocer la noticia. La propia Anastasia fue detenida con otros comunistas en actividades clandestinas comunistas en 1946. No quiso recuperar el cuerpo de su marido tras el fusilamiento, sólo a través de un familiar intentó saber dónde estaba enterrado en el cementerio de la Almudena pero sin lograr nada positivo. Enrique Sánchez dejó constancia de su valentía, dignidad y camaradería con dos actos: por un lado dejó escrito una frase de su lucha y valor: “Cuando se cae en la lucha por liberar a la humanidad, no se está tranquilo sino orgulloso”. Por otro lado, cuando el director de la cárcel le comunicó la última voluntad antes de ser fusilado, le dijo que le tomara el pulso, para que viera como morían los comunistas sin temblar.211 José Cazorla coincidió con Miguel Hernández en la prisión de Conde de Toreno donde asistían a clases de historia. Compartió celda con Ramón Torrecilla, colaborando con sus camaradas. El juicio se celebró el 16 de enero de 1940, con las siguientes penas impuestas: pena de muerte a Enrique Sánchez, Juan Fonseca, Alejandrino González, fusilados el 2 de julio de 1940. Treinta años a Amable Donoso, veinte años a Antonio Buero Vallejo (le conmutaron la pena de muerte y la de treinta años), José Izquierdo Pascual (también tenía pena de muerte) y Guillermo García Colao. Doce años a Félix Fernando Álvarez, dos años a Manuel Maure y a Jorge Luque. A José Cazorla también le impusieron la pena de muerte, en un sumario celebrado aparte de sus compañeros, fusilado el 8 de abril de 1940, junto con otras diecisiete personas, entre las que estaban Sotero Antonio García y Ángel Baquedano Mañanes, en el cementerio del Este madrileño.212 Antonio Buero Vallejo y José Izquierdo estuvieron más de nueve meses 210 Ambas versiones fueron relatadas por Melquiades Rodríguez Chao y Clotilde Ballesteros en ARNAIZ, Aurora: “Retrato hablado de Luisa Julián, Memorias de una guerra”, Compañía Literaria, Madrid, 1996. 211 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 48.924 incoado contra Enrique Sánchez García y diez más, Entrevista a Orto Sánchez Tejedo y Aitor o Manuel Sánchez Tejedo, 29 de mayo de 2012 y MORÁN, Gregorio “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.40. 212 Los detenidos y fusilados junto a José Cazorla Maure y Enrique Sánchez García fueron algunos de ellos integrantes de la reorganización clandestina del PCE tras la guerra (en negrita los que formaron parte de la reestructuración del PCE). Junto a José Cazorla fueron fusilados: Eloy Álvarez Rincón, Ángel Baquedano Mañanes, Palmiro Barrero Aguado, Rafael Carmona Rubio, Mariano Castejón Sanz, Restituto Castilla González, Marcelino García Linares, Sotero Antonio García Samino, Guillermo Gómez Rodríguez, Miguel Izquierdo Gutiérrez, José Jiménez Quijano, José Llorente Martínez, Ignacio Lorenzo Cayuela, Francisco Nieto Tartalo, Emilio Pedroche Barajas, Francisco Salbanes Ballesteros y Ángel Vázquez Monje. Junto a Enrique Sánchez pasaron por el pelotón: Gabino Blas Sanz, Gregorio Cabrero Herrero, Salvador Canstan Morales, Hilario Carpintero Ortiz, Victorio Casado Fernández, Andrés Colao Martínez, Teodoro Corona López, Santiago Coronado Zazo, Inocencio Díaz Almunia, Felipe Díaz Alonso, Andrés de Diego del Val, Juan Fonseca Serrano, Alejandrino González Venero, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 163 esperando a que les conmutaran la pena de muerte. Los condenados a muerte eran recogidos en un camión de las diferentes cárceles, esposados muchas veces con alambres a las muñecas porque no había suficientes esposas ante la gran cantidad de presos que había condenados a muerte. Si el fusilamiento era rápido eran tirados en la fosa común del Cementerio de la Almudena. La detención de Mercedes Gómez Otero se produjo por las mismas fechas que sus compañeros. Lo primero que hizo la policía fue una ficha policial a Merche. Ésta dijo que tenía tres años menos de los que realmente tenía y no ocultó su pertenencia al PCE. La idea de la edad fue para hacerse pasar por menor edad, debido a que en aquellos años no se tenía la mayoría de edad hasta los veintiún años. Si ella conseguía ese propósito, la pena que le podrían imponer sería de menor importancia. La policía le preguntó sobre sus actividades clandestinas políticas, estaba acusada por una mujer que la implicaba como miliciana en el paseo que le habían dado a dos de sus hijos, sin que esto fuera cierto. Varios policías no dejaban de preguntarle lo mismo, mientras le golpeaban por detrás. Merche estuvo varios días en la comisaría de la calle San Jerónimo, para ser enviada posteriormente a la cárcel de Ventas donde estuvo incomunicada en una celda junto a Paz Azzati. Cuando salió de la incomunicación, Merche fue ingresada en una de las galerías de presas políticas. Su juicio se celebró en diciembre de 1941 fue condenada a una pena de veinte años, juntándose los expedientes de adhesión a la rebelión y el de posguerra. Durante su estancia en Ventas, Mercedes Gómez recibió el indulto del expediente de la guerra pero no pudo salir por tener pendiente aún la causa de posguerra. Junto con otras detenidas fueron trasladadas a la prisión de Segovia. Otras condenas impuestas a compañeros y compañeras de su mismo expediente fueron: José Bielsa y Vicente Fernández a treinta años, a José de la Fuente y Paz Azzati a veinte años. A Purificación González, Carmen Sabadie, María López, Carmen Muñoz, José de la Torre, Alberto Ruiz, José Manuel López, Félix Aguilar, Tomás Cenamor, Agustín Cáceres, José Gutiérrez, Guillermo Oliva, Luis Losada, Vicente Sánchez y Luis Martínez a la pena de doce años. Los demás detenidos fueron absueltos.213 Atanasio Gutiérrez Álvarez, Jaime Gutiérrez García, Fabián Hormigas Ludeña, Faustino Manzanares Martín, Rufino Martínez Redondo, José Martínez Llodrá, Domingo Martínez Ruiz, Sabino José Notario Llano, Antonio Juan Parreño Pajarrón, Fidel Pérez Sanz, Vicente Ramos Corredor, Mariano Rivero Alonso, Alberto Rodríguez Moya, Mariano Sánchez Lorenzo, Pedro Sánchez Martín, Francisco Saquete Vázquez y Ramón Torrecilla Guijarro . 213 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 48.924. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 164 5. El inicio de la lucha clandestina de las Juventu des Socialistas Unificadas y el asesinato del comandant e Isaac Gabaldón. La homogeneidad y similitud en la clandestinidad entre el PCE y la JSU se hizo latente en los primeros momentos de posguerra. El análisis de la primera clandestinidad del PCE dejó entrever como ante la salida de los principales dirigentes del Buró Político y del Comité Central hacia el exilio, aquellos comunistas que se quedaron, ayudándose unos a otros, sentaron las bases para el partido y la organización juvenil comunista. El caso de la JSU fue muy similar al del PCE, ya que muchos de sus militantes fueron encarcelados. La diferencia entre los jóvenes dirigentes de la JSU y sus camaradas del PCE fue el mayor impulso dado a diferentes actividades clandestinas, mayor dosis de operatividad y la puesta en práctica de acciones de lucha armada. En los diferentes sectores y comités que organizaron había un responsable militar encargado de crear grupos de acción armados y de recoger y almacenar el armamento que tuvieran escondido o que se encontraran en polvorines abandonados o en los barrios destartalados de Madrid, tras tres años de guerra. Los jóvenes comunistas estaban influenciados por los acontecimientos de exaltaciones como la proclamación de la II República, las manifestaciones y huelgas de los trabajadores, los movimientos revolucionarios de octubre de 1934, las divergencias políticas e ideológicas que se dieron entre los diferentes partidos políticos y los enfrentamientos entre las principales organizaciones juveniles, tanto de izquierda como de derecha. Muchos se afiliaron a la JSU. La idea era contribuir en la estructura de alianzas marcadas por las dos tendencias políticas, en una unidad de acción y lucha. Su labor se basaba en trabajos como pegada y reparto de folletos y propaganda, asistencia a discursos y debates políticos, pintadas de queja y reivindicativas, mítines relámpago a la entrada de las fábricas, participación en huelgas y manifestaciones callejeras. La verdadera experiencia era la calle. En este ámbito era donde se aprendía, a marchas forzadas, la lucha y combate contra la policía y contra los adversarios políticos, a veces con armas de por medio. Un hecho que alcanzó gran relevancia en el verano de 1939 fue el asesinato de Isaac Gabaldón Irurzún, inspector de la policía militar de la Primera Región y comandante de la Guardia Civil. Su coche fue tiroteado a las 21.30 de la noche del 29 de julio por tres individuos vestidos de militares, en el kilómetro 121 de la carretera de Extremadura cuando iba en dirección a Madrid, en las proximidades de Talavera de la Reina. En la acción también murieron su hija Pilar Gabaldón Velasco y el chofer, José Luis Díaz Madrigal. Los cadáveres no fueron encontrados hasta la madrugada del día 31 de julio. Cuando se empezó a sospechar de su ausencia se inició la búsqueda, los cadáveres aparecieron junto a unos cañaverales, al ser arrastrados por los asesinos desde el lugar donde fueron tiroteados, tras ser apeados del coche en el que viajaban. Los motivos sobre el móvil del asesinato y quiénes lo llevaron a cabo han variado a lo largo del tiempo. Las primeras investigaciones llevadas a cabo por parte de las fuerzas del orden estaban llenas de irregularidades en la tramitación de las diligencias Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 165 practicadas, por lo que una vez finalizadas las pesquisas policiales y judiciales, se inculpó a tres jóvenes de la JSU como los artífices del crimen, Saturnino Santamaría Linacero, Francisco Ribades Cosials y Damián García Mayoral. Pero ante las denuncias de la viuda del comandante, Manuela Velasco Santamaría y de otros compañeros militares de Gabaldón, se volvieron a reabrir las indagaciones, revelando sospechosas circunstancias y relaciones en la manera de cómo se produjo el crimen. El comandante Isaac Gabaldón fue un elemento hostil ante todo lo que estuviera relacionado con los partidos del Frente Popular y de las logias masónicas, porque denunció y persiguió tanto a masones como a elementos de izquierda.214 Durante la Segunda República fue destinado a Talavera de la Reina, pero en 1935 le trasladaron por la “presión de las autoridades marxistas” locales a Asturias215, incluso llegó a ser miembro de la Quinta Columna franquista en Madrid.216 Fue el encargado de algunos ficheros del Archivo de la Masonería y el Comunismo, como miembro del Servicio de Inteligencia de la Policía Militar (S.I.P.M.) y bajo las órdenes del general Hungría y Gabaldón a su vez tenía a su mando a agentes como el capitán Manuel Gutiérrez Mellado “Teodosio”. A su disposición estaban miles de fichas de posibles comunistas y masones, algunos de estos últimos integrados en las filas de la policía militar o de la Guardia Civil, con un pasado algo turbio, relacionado con logias masónicas y con hechos ocurridos durante la guerra civil (masones de la provincia de Toledo y más concretamente de Talavera de la Reina). La causa por la que se sospechaba que pudo haber sido asesinado fue la posesión, por parte de Gabaldón, de un archivo con nombres de personas involucradas en la masonería y el comunismo. Algunos integrantes de ese archivo podían haber sido militares de alta graduación del Ejército franquista. Incluso el chofer José García llevó dos ficheros desde donde trabajaba Gabaldón, en la Inspección General situada en las llamadas Cuarenta Fanegas, hasta su casa madrileña de la colonia Iturbe, en la calle Doctor Esquerdo, viéndole trabajar de noche en esos archivos. El hijo mayor de Isaac Gabaldón dijo que su padre les advertía que estaba siendo vigilado por el tema de los archivos de la Masonería y que había entregado una copia de los mismos a la Dirección General de Seguridad temiendo por su vida. A principios de julio de 1939, Isaac Gabaldón fue a Talavera con un permiso del teniente coronel Francisco Bonell, para levantar la casa que allí tenía, descansar y ser tratado de un inicio de paludismo (el 214 Según las declaraciones del farmacéutico José Vélez Bajo y del general de brigada retirado, Emilio Borrajo Viñas, el comandante Gabaldón por su operación antimasónica y antimarxista en Talavera de la Reina fue el centro de los cánticos por parte de las fuerzas de izquierda. Cantaban lemas como los de: ¡Un dos muera Gabaldón!, ¡Queremos pan y carbón y la cabeza de Gabaldón! o ¡Alirón, alirón, la cabeza de Gabaldón! en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 103.370. 215 El traslado se produjo a Sama de Langreo. El hijo de José Fernández Sanguino, Manuel Fernández Sanguino, individuo de izquierdas y con antecedentes masónicos, pidió a Isaac Gabaldón que solicitara el traslado a otra población, el comandante de la Guardia Civil se negó y a los pocos días le llegó la orden de traslado a Asturias. Estaba casado con Manuela Velasco y tuvieron nueve hijos. Isaac Gabaldón pidió a uno de sus hermanos que vivía en Arenas de San Pedro (Ávila) que cuidara de su familia. Durante la guerra la familia se fue a Ávila porque su cuñado era un importante falangista de la zona. Uno de los hijos de Gabaldón llamado Alfonso fue detenido y fusilado en un intento falangista de tomar el pueblo tras el inicio de la guerra. Otro de los hijos llamado Luis pudo escapar al esconderse en una cárcel (llegó a ser General de Brigada del Arma de Aviación, Escala de Tierra). Una vez iniciada la guerra, Isaac Gabaldón fue trasladado a Plasencia en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 103.370. 216 DÍAZ DÍAZ, Benito: “La guerrilla antifranquista en Toledo. La primera Agrupación Guerrillera del Ejército de Extremadura-Centro”, Colectivo de Investigación Histórica Arrabal, Talavera de la Reina, 2ª edición, 2001, pp.41-42. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 166 comandante de la Guardia Civil quería utilizar esta dolencia para que le concedieran la baja del S.I.P.M. e ingresar nuevamente en la Guardia Civil, baja que le denegó el médico de la policía militar a instancias del jefe Bonell).217 El chofer José García llevó los ficheros a Talavera de la Reina en un saco. Gabaldón le advirtió de la importancia que tenía lo que transportaba, por eso reiteró que lo llevara con mucho cuidado. La desaparición de los archivos fue denunciada por el chofer en sus declaraciones ante la policía. Según la viuda del asesinado, los ficheros contenían fichas de personas importantes de distintas ideologías y clases sociales. Esos ficheros desaparecieron y lo que encontraron fue un fichero con nombres de personas de poca significación social, política y militar. A uno de los jóvenes comunistas que le acusaban de ser el asesino del comandante, le encontraron un bloc de notas de Gabaldón donde aparecían nombres de individuos de Talavera. Estos individuos presuntamente eran de izquierda, con el cargo que desempeñaban en esas organizaciones comunistas y socialistas. Al lado del nombre aparecía una inicial en mayúscula y en rojo en cada una de las fichas y con anotaciones del propio Gabaldón.218 El trabajo que realizó Gabaldón en los ficheros fue exhaustivo y pormenorizado con notas de antecedentes de las personas involucradas y con citas personales y de carácter privado. Contó con la ayuda de una mecanógrafa llamada Dolores, que pasaba todo a limpio y redactaba los informes del archivo, que desaparecieron por razones desconocidas. El mismo día que eran enterrados los asesinados, se produjo un registro en la casa de Gabaldón en Talavera de la Reina. A pesar de las presiones y las amenazas a las que fue sometida por parte de jueces, del teniente coronel Francisco Bonell y sobre todo de Fernández Amigo,219 Manuela Velasco, esposa de Gabaldón, acudió a diferentes personas para que le ayudaran a indagar cuál fue la verdadera causa de la muerte de su 217 Isaac Gabaldón quiso utilizar esta afección y dolencia para volver al tercio de la Guardia Civil pero por las presiones y negaciones del teniente coronel Bonell, no se llevó a cabo, siguiendo con su actitud de recelo y ocultamiento. Manifestaciones realizadas por el médico militar de Talavera, Albano Fernández en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 37.038 contra Sinesio Cabada Guisado y once más 218 En los apuntes que aparecen en ese bloc de notas, Gabaldón explica diferentes cosas a lo largo del bloc de notas: la condición de preso de algunos de los individuos que aparecen en las fichas, la necesidad de indagar sobre sus pasados o sobre su actuación reciente en el seno de los partidos políticos clandestinos. Entre las personas que aparecen en esa lista hay varios veterinarios municipales, dueños de fondas y tabernas, miembros de la Unión de Carrocerías que los acusaban de socialistas, barberos, dependientes y familiares de algún personaje importante en el período republicano en Talavera de la Reina. Los nombres de estos supuestos comunistas y socialistas son: Pedro Vázquez, José Hidalgo, José Luis Sinio Galdós, Ernesto Vázquez Zori, Zoilo Moreno, Francisco Gómez, Faustino Enrique, Manuel Recuero, Saturnino Segovia, Felipe Gaullat, José María Mira, Isidoro Álvarez, Domingo Sánchez Esteban, Juan Ruiz de Luna, Gabriel Fernández Carreño, José Vázquez Díaz, Francisco González Vasallo, Francisco Juan Martínez, Constantino Malumbres, Alfonso Valero Sánchez, José Pernias Cabañas, Antonio Sánchez Sacristán, Lorenzo Reneo Rodríguez, Santiago Sánchez Sagira, Darío Torres Díaz, José Villacampa González, Damián Ortiz Fernández, Pablo Sánchez Ortiz, Marcelino Agudo López, Julio de la Casa, Rosa Cancho de la Puerta, José Cancho de la Puerta, Francisco Pinilla, José Merino, José Isasi, Ramiro Gómez, Fernando Mora Salinas, Jerónimo García Alonso, Julián Pérez Elvira, Ángel Carrillo, Francisco de la Puerta Romeral, Vidal García Recuero, Bernardo Ordóñez, Tomás Magán, Diego Garrido Cambón, Inocencio Jiménez Velasco, Argimiro Díaz, Emilio Carretero Bermejo, Ismael Sánchez Peña, el practicante y teniente Romo, Maruja Gómez, Emilio Madroño, Manuel Correas Pérez y una tal Paulina, tía de Felisa Álvarez. 219 A principios del mes de diciembre de 1939, Manuela Velasco fue a declarar junto a Aurelia Segovia a Madrid, al Juzgado Militar del Gobierno Militar. Al llegar allí encontraron muy nervioso a Fernández Amigo. Éste les dijo que les podía pasar algo si no dejaban de hacer indagaciones y que podía perder la pensión de viudedad en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 37.038 contra Sinesio Cabada Guisado y once más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 167 marido y su hija, al no estar satisfecha con la acusación a los jóvenes de la JSU. Sospechaba que detrás del crimen estuvieran otros organismos superiores y con mayor poder que unos simples jóvenes comunistas. La viuda visitó en un primer momento al inspector de la Guardia Civil Álvarez Arenas y al auditor del proceso apellidado Pereira, quienes le preguntaron si conocía a Antonio Pérez Asperilla, asesinado por la masonería y que estaba relacionado con el asesinato de su marido. Igualmente le dijeron que uno de los inductores del crimen, el comunista conocido por “Pionero” , no había sido fusilado todavía. Tras estas aclaraciones, recibió la promesa de que acelerarían las investigaciones. Pero cuál fue su sorpresa que al regresar a los pocos días lo único que consiguió fueron amenazas y acusaciones de que sufría alucinaciones motivadas por los chismes que se originaban en Talavera de la Reina, recomendándole que no fuera tan obcecada y que no prosiguiera con las preguntas. En otras visitas que realizó, como por ejemplo al director de la Dirección General de Seguridad (sólo pudo hablar con su secretario), obtuvo el mismo resultado. Por ello, circuló la sospecha de que los asesinos podrían estar vinculados con los servicios de inteligencia del Ejército franquista. Una vez reabierto el caso, las investigaciones sacaron a la luz el carácter turbio de las investigaciones. Tras los primeros interrogatorios, enseguida salieron a colación las malas relaciones entre los mandos del S.I.P.M. del que formaba parte Isaac Gabaldón. El jefe de dicho servicio era el teniente coronel habilitado de caballería Francisco Bonell Huici. También estaba el comandante de la Guardia Civil, Cristino Torres García y el capitán Pedro Fernández Amigo. Gabaldón llevaba tiempo con la intención de abandonar la policía militar, descontento con su funcionamiento. Isaac Gabaldón manifestó esas quejas a sus más allegados familiares y compañeros, deseoso de reintegrarse en el cuerpo de la Guardia Civil. Gabaldón investigaba también la corrupción, robos y abusos que cometían desde antes del final de la guerra algunos agentes del SIM, a pesar de que quiso denunciarlo sus superiores se lo impidieron. La policía gubernativa que investigaba el proceso llevaba tiempo detrás de la presencia de elementos masónicos en la policía militar. Avanzadas las pesquisas se remitió un informe al ministro de la Gobernación, que se hacía eco de las sospechas. Como consecuencia se produjeron veintidós detenciones y separaciones del servicio en la policía militar. Las indagaciones en la reapertura del caso se centraron en los dirigentes del S.I.P.M.: el teniente coronel Francisco Bonell, el comandante de caballería Cristino Torres y el capitán Pedro Fernández Amigo, todos con cargos de dirección en el Alto Tribunal de Justicia Militar y Fernández Amigo en el Primer Negociado del Consejo Supremo de Justicia. Al teniente coronel Bonell se le atribuía su pertenencia a una logia masónica, porque apareció su nombre en una ficha de masones del Gran Consejo Federal Simbólico de la Masonería Universal220, que había en un archivo en el piso alto del edificio del Ministerio de la Gobernación, posterior Dirección General de Seguridad (uno de sus informantes había sido el teniente coronel republicano José Centaño de la 220 La lista de masones estaba fechada en Madrid en julio de 1934, dividida por regiones y remitida por los grandes maestros masones de cada una de las regiones. En la Gran Logia Regional Nordeste de España aparece el nombre de Francisco Bonell Mayor, con el que asimilan al jefe de la policía militar. Las autoridades comprobaron entre los testigos si conocían que el teniente coronel hubiera sido capitán de caballería en Larache, porque según venía en la ficha este Francisco Bonell Mayor había estado prestando sus servicios en dicha localidad, con la respuesta negativa de todos los que fueron preguntados en el Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 37.038 contra Sinesio Cabada Guisado y once más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 168 Paz, ayudante de Segismundo Casado y conceptuado como masón). También se le achacaba que obstaculizaba las investigaciones de la policía militar, aduciendo en su defensa que había ya otro servicio dedicado a la búsqueda de masones. A Cristino Torres se le acusaba de la negación de prestar servicios a un chofer de Gabaldón, José Luis Díaz Madrigal, estudiante de medicina, al que detuvo al acusarle de ser un desertor, lo que originó una fuerte discusión entre Torres y Gabaldón221, que empeoró la relación de este último, con el jefe de la policía militar, Bonell. A Pedro Fernández Amigo le involucraban en la desaparición de documentos de la logia masónica de Talavera de la Reina, porque en ella estaba su suegro, el doctor Juárez, médico del pueblo toledano de La Mata y amigo, del que decían, jefe de la masonería en la provincia de Toledo, José Fernández Sanguino222. Gabaldón había dado informes desfavorables del suegro de Fernández Amigo, acusándole de masón. No fueron las únicas denuncias, también les implicaban en negocios turbios y controvertidos como el paso de personas de la zona republicana a la zona nacional y de la venta de joyas, tras saqueos producidos durante la guerra. Según Aurelia Segovia Martínez, vecina de Talavera, en su declaración a los policías desplazados a esta localidad para la investigación abierta por el juez especial del Gobierno Militar de Madrid, Miguel Carbonell, aquellos individuos tuvieron: “un comportamiento inmejorable y de una conducta excelente en el orden moral, político y social del nuevo régimen establecido”. Pedro Fernández Amigo fue procesado por su actuación en la Comandancia Militar de Talavera durante la guerra civil. En unión de Perís de Vargas y de Julio Moya, “El Químico” , ingresó 10.000 pesetas a nombre de sus hijas, en el intervalo de octubre a noviembre de 1938. El dinero fue cobrado por haber pasado a otro hombre, 221 Las discusiones fueron escuchadas por varios guardias civiles y policías militares en las oficinas del SIPM, calle Núñez de Balboa, 66. En el desarrollo de las discusiones, según los testigos, Gabaldón gritó a Carlos Torres que era el último mono de la policía militar y que no pintaba nada allí. 222 En las declaraciones realizadas por José Fernández comentaba que conocía a Isaac Gabaldón y que tenían una correcta relación, incluso fue médico de su mujer, Manuela Velasco y amigo de una de sus hijas. La relación empezó a enfriarse cuando Gabaldón no quiso tratar más con Fernández Sanguino. Las acusaciones fueron hechas por el general de brigada retirado Emilio Borrajo, pero para nada estaba de acuerdo con las denuncias porque no era cierto, incluso inculpaba a un padre jesuita apellidado Díaz. Borrajo centraba sus palabras en la masonería de Talavera de la Reina, donde hubo nueve mil masones. También se refirió a la situación de libertad que ostentaba José Fernández Sanguino, tras el final de la guerra civil y del encarcelamiento de un hijo suyo. Denunció a destacados masones de Talavera, como a Francisco Cancho Ceballos, que fue alcalde de la ciudad y que en aquellos momentos estaba en la cárcel condenado a muerte, siendo finalmente fusilado en diciembre de 1940. También denunció a uno llamado Palau, magistrado de la Audiencia de Badajoz y que fue juez en la plaza toledana, nombrado por el juez militar Peris de Vargas, también conocido masón. Este general retirado no se contentó con las denuncias sino que visitó en Madrid a su amigo el general Eugenio Espinosa de los Monteros y Bermejillo, para aplazar la ejecución de los detenidos como presuntos asesinos de Gabaldón y así poder obtener de ellos una declaración más amplia y saber quiénes estaban detrás del crimen. Según Benito Díaz, la policía creía que Emilio Borrajo era masón, que fue presidente de la Comisión Gestora Municipal de Talavera de septiembre de 1936 a abril de 1937. Le acusaban de haber dejado escapar a los dirigentes rojos de Talavera con salvoconductos expedidos por la Comandancia Militar que él presidía en DÍAZ DÍAZ, Benito: “La guerrilla antifranquista en Toledo. La primera Agrupación Guerrillera del Ejército de Extremadura-Centro”, Colectivo de Investigación Histórica Arrabal, Talavera de la Reina, 2ª edición, 2001, p.43-44. Se contradicen, por tanto las declaraciones del general que denunció a los líderes masones talaveranos, quizás, para poder desviar la investigación de su persona a terceros. Pero no fue la única declaración que imputaba a los presuntos masones con esta categoría, ya que el comandante de la Guardia Civil, José Pascual Barba, el capitán Rodríguez Durán y el doctor Albano Fernández Gómez denunciaron lo mismo en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 37.038 contra Sinesio Cabada Guisado y once más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 169 apellidado Navazo García, de la zona republicana a la zona franquista.223 Los presuntos masones, dirigentes de la policía militar, negaron en sus declaraciones, cualquier vinculación con la masonería y los otros que les atribuían, así como cualquier relación que pudiera haber entre ellos y el asesinato del comandante Gabaldón. A la pregunta de por qué no realizaron una investigación más profunda en el suceso, respondieron que no tenían que hacerlo por no ser de su competencia. Sin embargo, aunque no fueron acusados en ningún momento de ser los inductores del crimen, sí se tenían sospechas de que pudieron cometer irregularidades para encubrir a los verdaderos incitadores del delito. Las declaraciones del comandante Carlos Torres y del capitán Pedro Fernández estaban llenas de contradicciones e incongruencias. En las primeras declaraciones realizadas ante la policía, afirmaron que el asesinato fue un hecho casual y sin premeditación, de unos atracadores que estaban por los alrededores. Pero ante el juez encargado del caso manifestaron que los asesinos del comandante conocían detalles de la víctima como su identidad y detalles del coche donde viajaba, por referencias de un capitán de regulares del que no recordaban el nombre y por conversaciones entre quienes llevaban la investigación y el teniente coronel Francisco Bonell. Avanzadas las pesquisas, la creencia de que el asesinato fue planeado por personas con más experiencia y organización que los jóvenes de la JSU tomó mayor fuerza. No obstante, los acusados de haber cometido el crimen (los tres jóvenes de la JSU, Saturnino Santamaría Linacero, Francisco Ribades Cosials y Damián García Mayoral) fueron detenidos y fusilados. Isaac Gabaldón había empezado a tomar precauciones de seguridad según declaraciones de gente que estaba a su cargo y sus familiares, al saber que estaba vigilado. Uno de los chóferes de Gabaldón, José García Fabián, dijo que su jefe estaba enemistado con sus superiores de la policía militar y le manifestó que tenía temor a ser víctima de un atentado. Debido a ello, le hizo llevar cuatro bombas de mano para su defensa personal, que fueron retiradas por el hijo de Gabaldón una vez que su padre murió. Manuela Velasco acusó al teniente coronel Bonell y a Pedro Fernández Amigo, de ser los verdaderos responsables del crimen. Según sus declaraciones, el día que se cometió el crimen, su marido estaba investigando el robo de unas joyas, en las cuáles estaba inculpado un portero que era un protegido de Bonell. El dueño de las joyas fue molestado por agentes de la policía militar y tuvo que irse de Madrid. Francisco Bonell envió dos giros postales de 5.000 pesetas a Manuela Velasco sin venir a cuento, antes incluso de que realizara las primeras declaraciones ante la policía y el Juez. Daba la sensación de que quería comprar su silencio. La viuda de Gabaldón también sospechó de la participación del capitán Fernández Abril en el crimen. Éste era amigo de la familia de Gabaldón desde 1931 y fue quien le propuso a Francisco Bonell, el ingreso de Isaac Gabaldón en el cuerpo de la policía militar. Las sospechas de Manuela Velasco se sustentaban en el hecho de que el día posterior a la desaparición de su marido e hija, uno de sus otros hijos le pidió un coche al capitán Pedro Fernández para buscar a su padre. La única respuesta que obtuvo fue que su coche lo tenía averiado. Aunque en las pesquisas posteriores los agentes de policía comprobaron que no era así y que no fue reparado como el propio Fernández Amigo confesaba en sus declaraciones. Esa misma tarde regresó rápidamente a Madrid en su automóvil y no fue capaz de ir a visitarla, 223 Aunque el propio implicado negaba que hubiera pagado dinero a Fernández Amigo. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 170 cuando se enteró de que habían asesinado a su marido.224 En las manifestaciones de Pedro Fernández ante la policía dio dos versiones diferentes de cómo se enteró del hecho. En la primera decía que quien se lo dijo fue el médico militar de la caja recluta nº 5, de Talavera de la Reina y delegado del Frente de Juventudes y afiliado a Falange, Albano Fernández. En otra declaración posterior dijo que se enteró por medio de otro capitán de la Guardia Civil e integrante del S.I.P.M., apellidado Durán, el cual llamó a Talavera para comunicar el final de la licencia que le concedió el teniente coronel Bonell a Gabaldón y le dijeron lo del asesinato. Sorprendente también fue que Fernández Amigo, al día siguiente de la aparición de los cadáveres y en la casa del coronel Pardo a la que había ido a comer, comentara que ya sabían quiénes eran los asesinos, dando detalles de ellos (entre otros que iban disfrazados de militares). Esta información fue conocida por Fernández Amigo a través de un policía infiltrado en la organización comunista que había planeado un atraco a un militar en una carretera de la provincia de Toledo y eran los que habían asesinado al comandante, a su hija y a su chofer.225 La coincidencia de que los asesinos de Gabaldón le conocieran fue uno de los aspectos más utilizados por aquellos que querían probar la participación de sectores masónicos del Ejército y que no respondía a un atraco, como querían hacer ver los presuntos causantes del crimen. Les extrañaba cómo tomando las medidas de seguridad que Gabaldón adoptaba pudiera parar su coche en plena carretera a unas personas, aunque fueran soldados. Por eso, esgrimieron la teoría de que el comandante de la Guardia Civil conocía al menos a una de sus víctimas. Entre los objetos ocupados a uno de los jóvenes comunistas, apareció una placa de la policía militar sin numerar, que para unos era del propio comandante Gabaldón y para otros, dejaba intuir la posible participación de la policía militar en el suceso, al darles una placa de policía y los uniformes que utilizaron para cometer el homicidio.226 Todavía se enreda más el asunto porque el día 30 de julio, apareció también el cadáver del ayudante de Gabaldón, Jacinto Alcántara. En el asesinato imputaron a su novia, como presunta asesina, indicando que había sido un disparo accidental (hay otras fuentes que decían que el padre de ella era masón y que la joven al final confesó su crimen). Algo que también se reproduce en todas las declaraciones de los testigos del caso fue que Isaac Gabaldón, en el momento de ser asesinado, no ejercía ningún servicio 224 Manuela Velasco acusó de ser masón a José Fernández Sanguino (parece que fue protegido por el general Borrajo acusado por lo mismo). También nombró como posibles masones a un químico de Talavera apellidado Moya, al boticario Serranillo y a señor apellidado Muñiz. 225 El capitán Fernández Amigo comunicó a su jefe Francisco Bonell la desaparición de Gabaldón, mandándole llamar al capitán de la Guardia Civil, Ovidio Alcázar para que se desplazara a Talavera. Éste último guardia civil fue quien se lo comunicó a la viuda Manuela Velasco y así fue como ésta se enteró de las detenciones de los jóvenes comunistas de la JSU. No obstante y a pesar de todo, ella siguió creyendo que esos jóvenes no fueron los que originaron la muerte de su marido, porque los únicos que sabían de la presencia de Gabaldón en Talavera, aparte de los presuntos culpables del triple homicidio, eran el capitán de la Guardia Civil de Talavera, Arturo Durán, Albano Fernández, el teniente coronel Almoguera del 14º Tercio de la Guardia Civil, el ordenanza Luis Monja, la familia Pardo de Madrid y una mecanógrafa llamada Lolita en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 37.038 contra Sinesio Cabada Guisado y once más. 226 La placa de policía militar encontrada no estaba numerada. Este hecho fue preguntado por los funcionarios que llevaban a cabo la investigación del proceso. La respuesta por parte de los policías militares y guardias civiles no se hizo esperar y fue que ninguna de las placas estaba numerada en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 37.038 contra Sinesio Cabada Guisado y once más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 171 oficial y para que a su viuda le quedara una pensión íntegra, falsificaron documentos públicos cuando lo mataron. Esto originó problemas dentro de las instancias militares franquistas, que afectaron al capitán Manuel Gutiérrez Mellado y a Carlos Arias Navarro,227 por lo que fueron procesados, su auto de procesamiento fue revocado posteriormente. La investigación reabierta en 1940, no llegó a inculpar nunca al capitán franquista, dejando en el aire su posible participación en el triple asesinato. Es cierto que se redactaron varios informes falsos para demostrar que el comandante Gabaldón estaba realizando un servicio delicado cuando fue asesinado y así favorecer a la viuda del fallecido para que cobrara íntegra su pensión, ya que si un militar era asesinado cuando estaba en acto de servicio, su viuda cobraba íntegramente la renta de su marido. Pero en la falsificación de dichos documentos estaba implicada la totalidad de la policía militar que tenía acceso a dichos informes y que fueron remitidos al coronel Hungría, responsable de las investigaciones sobre los militares. La inculpación de Manuel Gutiérrez Mellado y Carlos Arias Navarro en el asunto de las falsificaciones de documentos fue nula. El primero de ellos, como capitán de artillería de la policía militar, llevaba las pesquisas de la organización clandestina comunista y los interrogatorios a varios de los detenidos. Carlos Arias, capitán del cuerpo jurídico militar de la Jefatura del Aire, fue el fiscal de la instrucción del sumario que se abrió contra los presuntos asesinos del comandante Gabaldón, creyendo también Arias Navarro que había una organización superior a la de la JSU implicada en el crimen. Las causas abiertas por el triple asesinato cometido el 29 de julio de 1939 fueron sobreseídas y el caso cerrado en el procedimiento sumarísimo nº 37.038, fallado en consejo de guerra del 5 de agosto de 1939, con el fusilamiento de los autores del asesinato. Las versiones que inculpaban a elementos del Ejército franquista como masones y verdaderos inductores de los asesinatos no cesaron. Por ello el teniente coronel Francisco Bonell hizo una petición a las instancias judiciales militares para esclarecer el origen y el fundamento de esas versiones calumniosas sobre su persona. Así se inició un procedimiento de información en el proceso nº 103.370, con fecha mayo de 1942, a instancias del Juzgado Militar Eventual veintiséis de Madrid, a cargo del juez militar, coronel del Cuerpo de Caballeros Mutilados de Guerra por la Patria (como también lo era el coronel Enrique Eymar), Ricardo Monet y Taboada (unos años después del asesinato y al abrir nuevas diligencias recibió amenazas de muerte si investigaba de nuevo el crimen). La información la abrió el general José Sánchez Gutiérrez con un oficio reservado y secreto del coronel jefe de la 5ª Sección de Justicia. En esta segunda reapertura del caso se entrevistó de nuevo a los testigos que ya habían sido interrogados, como Aurelia Segovia, la viuda del comandante y el teniente médico Albano Fernández. Este último se ratificaba en sus primeras declaraciones inculpadoras de elementos masónicos en el triple asesinato y en que el móvil no pudo ser el robo porque Gabaldón no tenía fama de adinerado.228 Tanto este testigo como la viuda, en 227 Manuel Gutiérrez Mellado (1912-1985) tuvo un cargo en el Estado Mayor del Ejército franquista, del que sería posteriormente Jefe en 1976, con el cargo de general desde 1970. Carlos Arias Navarro (1908- 1989) ocupó varios cargos desde gobernador civil en varias provincias, director de la Dirección General de Seguridad, alcalde de Madrid, ministro de la Gobernación con el Gobierno de Carrero Blanco y tras la muerte de éste, Presidente de Gobierno de 1973 a 1976. 228 Albano Fernández en su testimonio ante el juzgado manifestó que en mayo de 1936, teniendo conocimiento de actividades masónicas en Talavera de la Reina, al ocupar el cargo de presidente de los empleados municipales, creyó que por mediación de estos, podía obtener alguna información, pero fue el padre agustino residente en esta localidad toledana, Plácido Mayo, quien le proporcionó una lista de personas sospechosas de ser masones, que le había facilitado el general Emilio Borrajo, para que viera la manera de verificar por medio de los serenos o guardias municipales, la veracidad de la sospechas que Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 172 las nuevas declaraciones efectuadas, no inculparon al teniente coronel Francisco Bonell como lo habían hecho en sus primeras declaraciones. Mientras mantuvieron sus acusaciones sobre el capitán Fernández Amigo, al que siguieron calificando de masón y de ser uno de los que planeó el crimen, como declararon otros testigos, como los hermanos Mariano y Petra Mieres de la Justicia y el jefe de Falange en Talavera de la Reina, Alfredo Manterola. Manuela Velasco, ante las presiones y amenazas a las que fue sometida por jueces y militares, renunció a seguir acusando a Francisco Bonell. El resultado fue la inculpación de nuevos acusados que habían sido juzgados en el primer consejo de guerra, pero el tribunal militar acordó desglosar su caso para ampliar las diligencias y porque una de las acusadas, Purificación González Mayoral, prima de Damián García Mayoral, se creía que era menor de edad. El final de las investigaciones y el sobreseimiento provisional del proceso lo redactó el secretario del juez militar Ricardo Bonet y Taboada, José de Muesas Sánchez, que declaraba: “Fuerza es confesar, que las investigaciones no han tenido éxito alguno, puesto que no se ha llegado a nada positivo en los puntos tratados y del esclarecimiento del hecho y a sus autores materiales, ya juzgados en el sumario nº 37.038. No hay en ninguna de las diligencias base alguna para atribuir la realización del crimen a personas distintas de aquellas de las que se juzgó. (...) Igual resultado negativo han aportado las investigaciones en cuanto hace relación a los autores de la desaparición y destino ulterior del cuaderno y papeles del fallecido Sr. Gabaldón, que se reputan interesantes, sin que, por tanto, este aspecto puedan tampoco fijarse meras responsabilidades, originando una distinta solución a la que se propondrá al final de este dictamen, en cuanto se refiere a las omisiones o deficiencias observadas en sumarísimo de urgencia nº 37.038, algunas de las cuáles, que aparte de la consideración que merece una naturaleza especial del procedimiento sumarial de urgencia y la necesidad de aquel caso por el rapidísimo trabajo del mismo, que fuera de una ejemplaridad que se buscaba, tenía un escaso relieve que pudiera influir en el enjuiciamiento que se hizo”.229 Estas declaraciones del secretario del juez encargado del proceso reabierto por el crimen del asesinato de Isaac Gabaldón, su hija y su chofer, no dejan lugar a la duda del intento de ocultamiento de lo sucedido, al no indagar en las deficiencias observadas y reconocidas por parte de las instancias militares judiciales, sobre la base de las pruebas presentadas. Aparte de calificarlas de una “naturaleza especial”, las consideran no tener el suficiente relieve e importancia, en el desarrollo del proceso reabierto. Las suposiciones y teorías sobre el hecho ocurrido han crecido con el paso de los años entre los historiadores e investigadores que han escrito sobre el caso, como Hartmut Heine, que atribuía la muerte de Gabaldón a antiguos grupos de soldados recaían sobre dichas personas. Entre ellas estaban los nombres de José Fernández Sanguino, individuo que salvó la vida y la de un hijo suyo cuando le iban a ejecutar. El general Borrajo era el presidente de la Gestora municipal, posiblemente por esto se tenían sospechas de que él también era masón. Además en la lista aparecían el alcalde de Talavera durante la República Antonio Hesse Corral, Fidel Corrochano, administrador del anterior y Antonio Moreno, concejal de dicho Ayuntamiento republicano. Aparte de la lista también daba los nombres de Julio García Moya, Genaro Suela y una familia apellidada los Calvos como masones de Talavera en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 103.370. 229 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 103.370. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 173 republicanos, conocidos como huidos, que disparaban desde sus escondites, contra vehículos en marcha, que pasaban cerca de ellos.230. No quiere decir esto, que no pudiera haber un complot por parte de las instancias militares, para sustraer los expedientes y fichas del Archivo de la Masonería y el Comunismo, guardados por el comandante Isaac Gabaldón y así borrar sus oscuros pasados dentro de las logias masónicas. 5.1. La detención de Juana Doña y el fracaso de la liberación de Ascanio, Girón y Mesón. Los miembros del PCE y de la JSU, Guillermo Ascanio, Domingo Girón, Eugenio Mesón y los demás miembros de su expediente que fueron entregados a las instancias militares franquistas por la Junta del coronel Casado, sabían que acabarían delante de un pelotón de fusilamiento. Antes de que esto ocurriera, pensaron la manera de poder escapar de las prisiones donde estaban recluidos (estuvieron primero en la valenciana de San Miguel de los Reyes y luego trasladados a otras cárceles madrileñas). Una de las misiones que dejó encargado el Buró Político del PCE, antes de salir hacia el exilio, a los dirigentes comunistas que se quedaron en España, fue intentar por todos los medios posibles la huida de Girón, Ascanio y Mesón. La primera que empezó a organizar la fuga fue Matilde Landa, pero no logró su objetivo. Se creía que era posible una fuga desde el exterior a semejanza de una evasión masiva que se hizo de once militantes de la CNT en Valencia cuando los trasladaban desde la prisión al lugar donde iban a ser fusilados. La que organizó toda la acción fue una anarquista llamada Ana Aragó. En la refriega que se mantuvo entre la Guardia Civil y los evadidos murieron dos anarquistas y un Guardia Civil resultó herido de gravedad, pudiendo escapar el resto y conseguir su objetivo de cruzar la frontera hacia Francia. Esa fuga llegó a oídos de la organización clandestina comunista de Madrid y pensó que se podía preparar algo parecido en Madrid para conseguir la evasión de los dirigentes comunistas, en el momento de ser trasladados desde el penal de Yeserías, donde estaban internados hasta el cementerio del Este, donde iban a ser fusilados. La organización clandestina del PCE se puso en contacto con la mujer de Eugenio Mesón, Juana Doña Jiménez231 para indicarle que 230 HEINE, Hartmut: “La oposición política al franquismo”, Crítica, Barcelona, 1983, p.65. 231 Juana Doña Jiménez nació en Madrid el 27 de diciembre de 1918. Hija de José Doña y Francisca Jiménez. Su padre era asentador de plátanos en un mercado madrileño y su madre una mujer muy combativa y luchadora. Juana fue la mayor de cinco hermanos y vivían en una corrala de la calle Espino, 6, barrio de Lavapiés. Una vida de calle y de vecindad la que vivió en su infancia. Las lecturas de escritores marxistas influenció a Juana y otros compañeros de juegos que les llevaron a afiliarse a las Juventudes Comunistas en enero de 1933. Formaban círculos y ateneos particulares con discusiones y mítines “relámpago” (aquí es donde conoció a Eugenio Mesón) por las fábricas del cinturón obrero del sur como la Standard, Osram, etc. Debido a la huelga general que hubo en Madrid fue detenida en septiembre de 1933 por participar en un piquete al romper con piedras unos escaparates de una armería que no había cerrado. Fue nombrada secretaria femenina del Sector Sur de la J.C. madrileña Se hizo novia del secretario general de la organización juvenil comunista, Trifón Medrano Llurba. Luego ocupó el cargo de secretaria femenina pero el en C. C. de la JSU para pasar al poco tiempo a la Agrupación de Mujeres Antifascistas. Con los sucesos revolucionarios de octubre de 1934, Juana volvió a ser detenida junto a Eugenio Mesón, Fernando Claudín, Mesón y muchos más jóvenes comunistas. El esfuerzo de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 174 trabajo que tuvo que desarrollar a lo largo de 1935 fue grande por su doble trabajo en la J.C. y en la Agrupación de Mujeres Antifascistas. De nuevo fue detenida en agosto de 1935 cuando hacían una reunión clandestina. Eugenio Mesón y Juana Doña se casaron por lo civil el 2 de mayo de 1936, ya con la unificación de las Juventudes Comunistas y Socialistas en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). El mismo día que estalló la guerra, Juana y Eugenio se fueron al Círculo Socialista de Lavapiés donde repartieron fusiles. De allí Mesón se fue a la sede de la JSU en la calle Barquillo y le dijo a Juana que se fuera a casa al estar embarazada. Mesón y sus camaradas se fueron como milicianos al frente con Enrique Lister y Juana se quedó trabajando en la retaguardia en labores de la JSU: organizando cuarteles de reclutamiento, lavando ropa, ayudando a milicianos y en talleres de confección. Mesón regresó de la sierra para dedicarse a sus labores en la dirección de la JSU de Madrid y en la edición de la revista “Europa América”. En enero de 1937 nació la primera hija de ambos llamada Lina. Debido a una meningitis que tuvo Juana y que le provocó graves secuelas en su ojo izquierdo no pudo dar de mamar a su hija. La madre de Juana y sus hermanos pequeños junto con la niña partieron hacia Navarrés (Valencia) para que tuviera más alimentación pero acabó muriendo de meningitis. Cómo consecuencia y debido al estrés por trabajo Eugenio fue enviado a una casa de reposo en el pueblo de Espot (Lérida) donde le acompañó Juana durante tres meses, hasta que regresaron a Madrid. Juana, embarazada de nuevo acudía a una Escuela de Mandos del PCE para recibir formación política y militar. En febrero de 1938 nació su hijo Alexis, sin dejar de trabajar activamente ambos dirigentes juveniles. Ellas no se dedicaban exclusivamente a sus hijos, sino que trabajaban con ahínco en sus labores de retaguardia. La propia Juana me decía: “Las mujeres no han sido un grano de arena en la lucha de resistencia, sin la participación abnegada de miles de mujeres en todos los frentes, desde la pasividad silenciosa traducida en el descanso del guerrero, pasando por la participación activa de la lucha clandestina, no sólo ha sido colaboradora, sino organizadoras de la resistencia, casi nunca han sido cabeza de expediente”. Con el golpe de la Junta de Casado Juana no sabía nada de su marido y se escondió en una casa particular junto con Virtudes González García. Estuvieron dos veces a punto de ser detenidas pero pudieron escapar. A Juana le engañaron sus propios camaradas porque le dijeron que Eugenio estaba libre y que se reunirían en París y así fue como aceptó salir hacia Alicante el 23 de marzo, junto con su hijo, dos hermanas y el padre de Mesón. Llegaron a la sede valenciana del PCE. Aquí le confirmaron que su marido junto con Ascanio, Girón y otros dirigentes comunistas habían sido detenidos y llevados a la prisión valenciana de San Miguel de los Reyes. Los camaradas valencianos le dijeron que harían todo lo posible para liberarlos porque habían hablado con el director socialista de la cárcel y el plan era llevarlos hasta Cartagena para salir del país. Sin embargo, Juana Doña desconfiaba de las noticias y se fueron para Alicante confiando en coger los barcos para exiliarse al extranjero. Todos los republicanos fueron detenidos y llevados al campo de los Almendros, Juana, su hijo y hermanas fueron llevadas a los cuatro días a un cine. Lo único que sacaba Alexis del pecho de su madre era sangre. A los pocos días fueron trasladadas a la cárcel de Alicante y luego a un caserón que hacía veces de campo de concentración. A los cuarenta días de estar encerradas, a finales de mayo de 1939 las llevaron en tren de mercancías desde Alicante a Madrid dejándolas en libertad en la estación de Atocha obligándolas a cantar el “Cara el Sol” pero al no sabérselo los falangistas las pegaron e insultaron. Juana junto a su hijo Alexis fue a la casa de su madre Francisca. Aquí estaba la madre de Francisca y otros hermanos más pequeños de Juana (Araceli, Antonio, Paquita…). La policía hacía visitas frecuentes por la calle del Espino para buscar a Juana e incluso detuvieron a su madre donde fue torturada. Juana dejó a su hijo con su familia y se fue a la casa de unos amigos de su padre a esconderse. Sin embargo, ante el temor de ser represaliados, la obligaron a irse. Durante los tres meses siguientes, estuvo en más de diez casas, disfrazada con una vestimenta muy recatada, teñida el pelo y se había puesto gafas. Araceli a pesar de ser una joven de trece años aparentaba incluso menos, era muy valiente y audaz ya que era la encargada de comunicarse con el resto de la familia y transportar notas y comunicaciones. Para pasar desapercibida se vestía a veces de falangista o se hacía pasar por una chica que estaba algo retrasada. Sin embargo, Juana estuvo un par de veces a punto de ser detenida cuando fue a visitar a su madre enferma. En la primera de ellas se hizo pasar por una vecina del piso de abajo e incluso tuvo que ir a la casa de la verdadera vecina para decir que era su hija. En la segunda de las ocasiones se escondió en el váter de la corrala dejando una nota sobre una multicopista de una camarada llamada Margarita, teniendo que guardarla su madre para que la policía no se diera cuenta. A pesar de ser perseguida y buscada, Juana ayudó a la organización clandestina comunista debido a la caída de un grupo de camaradas, tuvo que ir en compañía de su hermano pequeño Antonio a la calle de Santa Cruz para avisar a otros de esa detención. Al llegar al piso en cuestión estaba la policía, uno en el interior de la casa y otro en la puerta. Al llegar Juana le preguntaron dónde iba y ella dijo que iba a comprar harina porque se dedicaban al estraperlo. El policía le dijo que allí no vendían harina y que se esperara para apuntar su nombre en un papel, momento que aprovechó Juana para salir corriendo junto a su hermano. Una de las últimas casas donde estuvo escondida junto con su hermana Pepita fue una casa Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 175 había la posibilidad de ver a su marido en la cárcel de Yeserías. (Mesón escribió una tarjeta postal desde el penal de San Miguel de los Reyes a la casa de la calle Espino para informar que estaba detenido, Araceli Doña llevó la tarjeta a la casa donde estaba escondida Juana y fue así como supo que estaban detenidos. En una segunda tarjeta que recibió se le comunicó que les habían trasladado de Valencia a la prisión de Yeserías). En junio le prepararon una documentación falsificada a nombre de Elena Mesón, la hermana de Eugenio, y así entró en la prisión para ver a su marido. Juana fue con su hermana Pepita y casi se desmaya de la emoción al encontrarse con su marido. Juana contactó con el enlace de la organización clandestina comunista quien le dio una carta del interior de la prisión escondida en una caja. En la misiva se explicaba cómo tenía que ser la fuga de los detenidos a semejanza de la conseguida por los anarquistas en Valencia. La dirección clandestina a los tres o cuatro días por medio del enlace, le decía a Juana que comunicara a su marido que era imposible, por falta de medios. Se indicaba que hicieran la fuga desde dentro y que la organización una vez fuera les daría cobertura. Habían estudiado concienzudamente el plan y se percataron de la imposibilidad de la acción, ya que todas las mañanas cuando había fusilamientos, toda la carretera del cementerio del Este estaba vigilada por miembros de la guardia civil en todo el trayecto. El problema fue que por falta de infraestructura y armamento, de gente cualificada y porque tampoco se quería esperar hasta el último momento por si algo fallaba, se desestimó el plan enseguida por parte de los encargados de organizar la fuga. El joven dirigente de la JSU, Sinesio Cabada Guisado232 se entrevistó con Eugenio Mesón en la cárcel, a través de la esposa del actor Joaquín Dicenta, Guadalupe Llorens, ya que presentó una carta del hijo de la anterior que también estaba detenido, Sinesio Cabada fue a la cárcel como si fuera a tener una comunicación con el hijo de Joaquín Dicenta, a nombre de Mariano de Diego. En la entrevista le transmitió la situación de la organización y los planes para la fuga.233 Según las declaraciones efectuadas ante la policía por Sinesio Cabada cuando fue detenido, Mesón le dijo a Juana Doña que regresara la misma tarde porque tenía una comunicación extraordinaria con un individuo que estaba trabajando en conseguir su libertad, este hombre era Sinesio Cabada, que se hizo llamar Antonio. Tras intercambiar unas palabras, le dijo lo mismo destrozada sin ventanas ni puertas en el barrio de Usera. El padre de ambas les ayudó a llevar un colchón y un armario y les daba 8 pesetas diarias para subsistir, de las cuales ellas se gastaban la mitad en ir al cine en FERNÁNDEZ RODRIGUEZ, Carlos: “La lucha es tu vida. Retrato de nueve mujeres luchadoras antifranquistas”, Fundación Domingo Malagón, Madrid, 2008, pp.161-176 y Entrevistas realizadas a Juana Doña Jiménez en el 2002 y 2003. 232 Sinesio Cabada Guisado nació en Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba). Eran diez hermanos, pero tres de ellos murieron de niños por la viruela. El padre trabajaba en la Fundición de las minas de carbón y su madre no quería que sus hijos fueron mineros por lo duro que era ese trabajo. Los tres hijos mayores: Joaquín, José y Lotario se fueran a Madrid, quedándose Sinesio al cuidado de los tres hermanos pequeños en Peñarroya-Pueblonuevo. Una vez empezada la guerra y ante el avance de las tropas franquistas por el norte de Córdoba, la familia Cabada Guisado se fue a vivir a la casa de Joaquín en la calle Jordán, 8. Ya estaba casado y trabajaba como panadero. Fue Lotario quien le inculcó a Sinesio sus ideales políticos y el ingreso en la JSU (lo hizo Sinesio en diciembre de 1935 en las Juventudes Comunistas. Lotario acabó muriendo en la guerra en el frente de Morata de Tajuña (Madrid). Ante el avance franquista y el cerco a la capital, los padres de Sinesio decidieron que sus tres hijos pequeños, entre los que estaba la única niña Teresa, se fueran de Madrid con las Colonias Militarizadas primero a Barcelona donde fueron acogidos por trabajadores de la fábrica de cervezas Damn y luego a Francia. En Entrevista a Teresa Cabada Guisado, mayo de 2015. 233 En las declaraciones ante la policía de Sinesio Cabada manifestaba que Guadalupe Llorens tenía bastante influencia dentro de la cárcel. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 176 que a Mesón y la manera de conseguir el dinero por medio de un atraco para lo que necesitaban la ayuda de algunas mujeres. Juana Doña se negó por la anterior experiencia fracasada. Sinesio contestó que no se preocupara porque otra camarada, Concepción Carretero Sanz234 les facilitaría unos uniformes militares para el atraco. Tanto Juana 234 Concha Carretero Sanz nació el 30 de mayo de 1918 en Hospitalet del Llobregat (Barcelona). Hija de Roque y de Gregoria, ambos de La Granja (Segovia). Toda la familia trabajó para los reyes en el Palacio de la Granja (planchadoras, doncellas, ebanista, jardineros…). El padre de Concha estaba imbuido en ideas anarquistas y tenía amistades libertarias, viéndose envuelto en la preparación y atentado contra el rey Alfonso XIII. Por ello se fue a Barcelona a esconderse. Concha tuvo otros dos hermanos más, Pepe y Luis, también activos militantes de la JSU y del PCE. La familia regresó a Madrid pero las condiciones económicas de la familia fueron malas, debido también a que Roque era adicto al alcohol, muriendo a consecuencia de ello. Pepe Carretero y su madre fueron los que sacaron la familia adelante. A Gregoria, la madre de Concha se le cayó encima el ascensor de la portería donde limpiaba y le dio en un costado, produciéndole un desprendimiento del riñón que la tuvo prostrada durante mucho tiempo. Por medio de Pepe, Concha se colocó en una camisería, propiedad de Eustaquia Blocona Camacho, “Doña Taqui” señora adinerada que fue detenida varias veces por la compra de joyas robadas, estafas y por atracos simulados. Tenía negocios de compra y venta de artículos y otro de vehículos. “Doña Taqui” ayudó con dinero a la lucha antifranquista, no sólo a militantes comunistas, presos y familiares, sino también a la lucha armada, ayudando a guerrilleros, ocultándoles y facilitándoles comida y ropa. Concha entró a trabajar de aprendiz en la camisería con diez años. Su familia pasaba mucha hambre y cuando la madre se recuperó del accidente se dedicaron a vender churros en un puesto de la calle de Eloy Gonzalo. Luego Concha se puso a cuidar a una niña de una cuñada de su madre que era modista. Fue Pepe quien le inculcaba ideologías y le hablaba de política a pesar de la juventud de Concha. Ambos fueron a la Puerta del Sol a ver la proclamación de la II República. La propia Concha decía: “La República fue algo necesario por tener un mundo más igualitario y en defensa de los trabajadores. Todos aquellos que la defendimos, somos hijos de ella. Lo que hicimos fue defenderla, defender las libertades y la democracia. En contra del fascismo, siendo luchadores y por la clase trabajadora”. En 1935, Concha se puso a trabajar en el Hospital del Niño Jesús limpiando y cuidando a niños, pero debido a la muerte de uno de los niños y al no poder tener en su conciencia la muerte de otro dejó el hospital. Gregoria se colocó en una portería de la calle Santísima Trinidad, 1, donde Concha le ayudaba con las tareas domésticas. Pepe militaba en un radio de la Juventud Comunista y Concha ingresó en las MAOC ayudando en la venta del periódico “Juventud” y pegada de carteles (sin dejar de trabajar sirviendo en casas y cosiendo en talleres de confección). Su hermano Luis ingresó en los Pioneros de las Juventudes Comunistas. Tras la disolución de la MAOC, Concha pasó a la organización juvenil comunista y Pepe al PCE. Con el estallido de la guerra civil, Concha dentro de la JSU fue una de las encargadas de organizar unos talleres de costura en el convento de las Pastoras, entre las calles de Maudes y de Martínez Bordiú. Concha se hizo cargo de la sección de jersey y tuvo a su cargo a más de cien mujeres. En 1937 todos los talleres se centralizaron en uno sólo situado en la calle José Abascal, dirigidos por el Sindicato de la Aguja dirigido por Petra Cuevas. Concha fue a hablar con el dirigente de la JSU, Aquilino Calvo a quien le dijo que tenía que trabajar en algo para llevar dinero a su casa ya que Pepe estaba en el frente como comisario político y le encomendaron dirigir un grupo de Pioneros dentro de Madrid capital y provincia, teniendo su sede en la calle Fortuna, 51. La secretaria general era Adela Sánchez, la de organización Carmen Cerviño y Concha era la secretaria de agitación y propaganda. Su labor era gratuita y solidaria con el fin de organizar a los niños en grupos de trabajo y que no estuvieran en la calle. Pero al no ganar nada de dinero se fue a ver a otro dirigente de JSU, Felipe Muñoz Arconada quien la metió en la Fábrica de Material de Guerra y Experiencias Industriales de la calle Joaquín Costa, 3. Concha era tornera haciendo material de guerra (estopines de artillería) junto a otra militante, Aurora Bautista (futura famosa actriz). A pesar de este trabajo Concha no dejó de colaborar en la sección de Pioneros de la JSU yendo de barrio en barrio con actos y juegos educativos. El Comité Provincial de la JSU le dijo a Concha que fuera a estudiar a una Escuela de Cuadros a Valencia, pero ella lo rechazó debido al mal estado de su madre y con su hermano Pepe en el frente y Luis viviendo en Gerona. El 6 de marzo de 1939, un día después del golpe de Casado, Concha se fue con Adela Sánchez, Aurora Bautista y Carmen Cerviño a la sede del Comité Provincial de la JSU en la calle Núñez de Balboa para quemar y destrozar los ficheros y archivos de los camaradas, pero cuando se disponían a salir del edificio fueron detenidas por la policía, con toda la documentación incautada y trasladadas al edificio de los Salesianos de Atocha. Allí coincidió con muchas mujeres de las JSU y del PCE. No fueron ni interrogadas y a los pocos días las trasladaron a la cárcel de Ventas. Concha salió en libertad el mismo día que las tropas de Franco entraban en Madrid. La primera acción represiva contra ella y su familia fue echarlas de la portería de la calle Santísima Trinidad y se fueron a vivir a una Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 177 como Concha negaron este asunto, aunque Sinesio conocía a Juana Doña, no coincidieron en aquellos días del mes de julio (ni siquiera Sinesio volvió a nombrar a Juana Doña en las siguientes declaraciones). Ninguna de las dos supo que se estaba preparando el asesinato de un comandante de la Guardia Civil, ya que se enteraron una vez en la cárcel (la que facilitó uno de los trajes fue Casimira Cacharro Barrios).235 La familia de Juana Doña estaba en una situación económica muy delicada y pidió a Guillermo Ascanio y a Eugenio Mesón que les ayudaran. Los padres de Ascanio desde Santa Cruz de Tenerife ayudaron en todo lo que pudieron a sus hijos, porque aparte de Guillermo, otros dos hermanos también estaban detenidos, una en la cárcel de Ventas y otro en Porlier. Bernardo Ascanio y Elisa Moreno enviaban dinero desde Canarias para que sus hijos estuvieran atendidos lo mejor posible. Jacinto Mejías (tío de Gabriel Mejías Fragoso también detenido en Porlier y amigo de Guillermo Ascanio), con la ayuda de su sobrino Vicente Armas les llevaban comida y ropa. Sin embargo, durante dos meses no pudieron seguir haciendo ésta labor y le pidieron ese favor a un auxiliar de farmacia llamado Luis García Cadenas que estuvo trabajando en la farmacia de Gabriel Mejías y que durante la guerra había sido salvado por Gabriel de una checa que había en un centro socialista de la carretera de Extremadura. Luis García facilitó a Elisa Moreno su domicilio en la calle Fernán González, 21. Ella remitió unos seis envíos con distintas cantidades y le dijo a Luis que se quedara con una pequeña asignación mensual para que cuidara a los tres detenidos. Luis les llevaba ropa, comida y libros durante los dos meses que estuvo ayudándolos. En otra ocasión, la madre de Guillermo Ascanio le envió mediante una transferencia bancaria al Banco Hispano Americano la cantidad de 10.000 pesetas para que estuvieran a disposición de su hijo, pero poniéndolas al nombre de Luis García para evitar cualquier problema a la hora de cobrarlas. Guillermo Ascanio escribió una carta dirigida a Luis García para que le diera a Juana Doña 1.000 pesetas. La carta salió de la cárcel oculta en el lio de la ropa y fue recogida por Juana que la llevó a la calle Fernán González para que Luis, tras verificarla (antes había recibido otra carta diciéndole que una mujer se iba a pasar para recoger 1.000 pesetas de las 10.000 que su madre le había mandado), le diera el dinero. Juana fue recibida por la esposa de Luis, llamada Marisa, que fue quien le dio el dinero (el destino de las 1000 pesetas estuvo repartido de la siguiente manera: 250 pesetas para su padre, 100 a su abuela, 75 buhardilla en la calle Feijoo, 3. De Pepe no sabían nada y a los pocos días Concha y Luis se encontraron por la calle con Ángel Baquedano Mañanes diciendo todos que la situación era complicada y difícil debido a las numerosas detenciones, no sólo provocadas por las fuerzas franquistas sino por los camaradas que podrían delatar y provocar muchas caídas para salvarse a ellos mismos. Lo que tenían claro era una cosa, que algo habría que hacer en la clandestinidad. Lo primero era buscar a comunistas que no hubieran sido detenidos y ver qué posibilidades había para reorganizar grupos clandestinos tanto del PCE como de la JSU. Concha para salvaguardarse de una posible detención pidió informes y un certificado de buena conducta a una vecina de ideología derechista y muy católica conocida como Doña Paquita. Pasadas unas semanas, Luis y Concha encontraron a su hermano Pepe en el campo de concentración de Villaviciosa de Odón y en mayo le llevaron a la prisión de Ocaña. Ya en la clandestinidad Concha Carretero junto a Aurora Bautista, Adela Sánchez y Carmen Cerviño organizaron una célula de la JSU perteneciente al Sector Norte. Concha y sus compañeras se vieron con Aquilino Calvo, quien las encomendó contactar con antiguos camaradas. Concha fue el enlace entre su célula y la organización del PCE clandestino (se reunía con los padres de Aurora Bautista, Santiago y Sagrario Zumel que pertenecían al Sector Este del Comité Provincial del PCE de Madrid). Concha y su madre se mudaron a la casa de Adela Sánchez, en el Pasaje de la Fundición, 10 por razones de seguridad ya que la policía había ido preguntando por ella a la buhardilla de la calle Feijoo en FERNÁNDEZ RODRIGUEZ, Carlos: “La lucha es tu vida. Retrato de nueve mujeres luchadoras antifranquistas”, Fundación Domingo Malagón, Madrid, 2008, pp.43-65. 235 Entrevistas realizadas a Juana Doña Jiménez y a Concepción Carretero Sanz. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 178 pesetas para el pago del alquiler a su patrona, 25 en libros para Eugenio, 50 pesetas en ropa para ella y su hermana Pepita y las 400 pesetas restantes se las quedó la policía cuando Juana fue detenida). Juana Doña se encontró en el Puente de la Princesa con un antiguo camarada de la JSU llamado Alfonso Pernas García.236 Juana le dijo que su marido estaba detenido y hablaron del Pacto de No Agresión Germano Soviético de agosto de 1939, indicando Pernas que no entendía el proceder de la URSS. Juana le dijo que Mesón le explicaría a través de una carta el significado y la trascendencia de dicho pacto. Éste produjo una gran conmoción e impacto entre la militancia comunista española. Algunos comunistas lo vieron como una traición a los ideales defendidos desde tiempos de la II República. Sin embargo, los dirigentes españoles del PCE percibieron el pacto como un intento de la URSS para ganar tiempo y lo había decidido Stalin. Entre la militancia interna hubo algunas discusiones al respecto, sobre todo en el interior de las cárceles, provocando disidencias y abandonos de algunos militantes. En el cuerpo de letrados del régimen había un abogado que junto con un funcionario de prisiones237 y otro de teléfonos, tenían a su alcance el poder hacer desaparecer expedientes y pasarlos a una Junta Clasificadora de Presos. Aquí el encargado correspondiente los ponía en libertad por falta de la acusación oportuna. Para probar lo propuesto, les dio los nombres y apellidos de encarcelados que consiguieron la libertad de esta manera. Si esto fallaba, la siguiente opción la desarrollaba el oficial de prisiones que interceptaría la llamada y se haría pasar por oficial de policía dando la orden de liberar a dichos presos. A cambio de la liberación de los presos pedían 10.000 pesetas por cada expediente238. El problema era cómo conseguir tal cantidad de dinero en un momento donde la miseria y el hambre hacían acto de presencia en la vida cotidiana madrileña. Un Madrid derruido tras la guerra civil, con racionamiento y con el estraperlo como protagonista, rodeado de una atmósfera gris y opaca, donde el conflicto todavía estaba latente y que se reflejaba en cada rincón y en cada esquina de la ciudad. 236 Alfonso Pernas García nacido en Madrid, casado y domiciliado en la calle Felipe V, 6. Al empezar la guerra se enroló voluntario en la Casa de Campo, yendo con posterioridad a la sierra donde fue herido y trasladado al Hospital del Casino de Madrid. En noviembre de 1937 se afilió a la JSU siendo destinado a la 36 Brigada con la que combatió en los frentes de Usera y Levante. Durante la guerra frecuentaba mucho la organización Unión de Muchachas donde hacían festivales de confraternización con los combatientes. El final de la guerra le sorprendió en Valencia donde estuvo internado en un campo de concentración del cual salió gracias a unos avales en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 56.643. 237 A este oficial de prisiones lo conocía personalmente Sinesio Cabada porque era el cuñado de un compañero suyo durante la guerra civil en la 47ª Brigada, en el seno del Ejército republicano. Sinesio sabía que una vez finalizado el conflicto, su compañero había buscado trabajo como peón de albañil y vivía por la zona de Lavapiés. 238 La segunda opción les saldría algo más cara, ya que pedían 15.000 pesetas, 10.000 pesetas para el oficial de prisiones y 5.000 pesetas para el funcionario de teléfonos. No fue algo tan puntual el hecho de casos de presos, que por bastante dinero, pudieron lograr la libertad, con sobornos y pagos a funcionarios de prisiones, policías y otros miembros del cuerpo jurídico y del orden franquista. Un ejemplo de esto fue el caso del comunista Heriberto Quiñones que pudo salir de la cárcel de Valencia en 1940 pagando a un cura cierta cantidad de dinero, que era el encargado de rellenar las libertades de los presos. Incluso, hubo sumarios, en los primeros días de posguerra, que pudieron sacar a presos comunistas, gracias a que otros camaradas se hacían pasar por falsos policías con vestimenta y documentación falsificada. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 179 El abogado era Enrique Agustín Márquez239 que había organizado una trama para conseguir dinero de familiares de presos a cambio de una “supuesta” liberación, debido a su cargo dentro del Juzgado Militar número 20 de Madrid. Se sirvió de Eustaquia Blocona Camacho, que en una visita a su casa de la Avenida de Reina Victoria, 4, le comunicó que si conocía a alguien con familiares presos en la cárcel para ponerlos en libertad o reducir penas por dinero se lo hiciera saber y que ella podría a su vez llevarse algo de dinero. Con algunos familiares incluso llegó a hacerse pasar por juez militar. Eustaquia le mandó varios “clientes” para que el abogado les ayudara. Una vez a una mujer que vivía en la calle de Trafalgar y en otra ocasión a amigos y familiares del primer alcalde republicano de Albacete, Virgilio Martínez Gutiérrez que estaba detenido en la prisión de Yeserías. Un agente de la policía urbana, llamado Román Martínez Tomás visitaba con frecuencia la casa de Eustaquia Blocona y en una de esas visitas le habló de la situación de Virgilio Martínez. Éste era una persona de familia adinerada que según Román era una buena persona, honrado, de buenos sentimientos, religioso y que no estaba manchado de sangre a pesar de su puesto en el Ayuntamiento de Albacete, pese a lo cual nadie estaba dispuesto a defenderlo y pocos le apoyaban por su pasado republicano. Eustaquia le habló del amigo abogado que podría encargarse de su defensa y lograr rebajarle la pena o conseguir su libertad. El abogado dijo que le pediría 60.000 pesetas y que la mitad sería para “Doña Taqui”. Román Martínez y Enrique Agustín se reunieron en la casa de Eustaquia. El abogado dijo al primero que era un juez militar del juzgado número 20 y que fuera a su despacho de las Salesas para hablar con él. Enrique Agustín para alardear delante de Román le dijo que todos los expedientes que le enseñaba eran de personas condenadas, diciendo que tenía grandes influencias en el juzgado. Señalando a las personas que estaban en el pasillo dijo que todas estaban en situación similar y le indicó que tenía que ir a Albacete para ver el sumario de Virgilio para lo que le pidió 1.000 pesetas. Román le comunicó a la mujer de Virgilio, María Jiménez toda la conversación que tuvo con el abogado y le dijo que era preferible que se fuera a vivir a Madrid mientras el proceso siguiera adelante (cosa que hizo a la calle de Trafalgar, 27). El abogado fue a Albacete y se vio con María Jiménez pidiéndole otras 3.000 pesetas para los primeros gastos del proceso y le dijo que si era condenado a muerte en el juicio tendría que ir a Burgos para evitar el enterado de S.E. el 239 Enrique Agustín Márquez nació en Valencia pero vivía en Madrid, en la calle María de Molina, 4. Toda su familia durante la Dictadura de Primo de Rivera pertenecía a la Unión Patriótica. Su hermano Manuel fue el presidente de las Juventudes de dicho partido y su abuelo recibió la cruz de Carlos III, concedida por Alfonso XII. Enrique de Agustín tenía todos sus amigos de derechas y ayudó a los socios fundadores en 1933 del partido Renovación Española liderado más tarde por José Calvo Sotelo. En las elecciones de 1936 estuvo de interventor por Unión Patriótica junto a Gamir Conde de Mazarredo y apoderadas como la Marquesa de Luca de Tena y Asunción Ariza y Díez de Bulnes, mujer de Pedro Muñoz Seca. Enrique de Agustín fue detenido y cuando se abrieron las diligencias policías declaró que había engañado y convencido a personas de izquierdas para que votaran a los partidos de derechas en las elecciones de 1936. Desde muy pronto se pudo ver la verdadera personalidad de este pícaro abogado donde el engaño, la astucia, la trampa y la estafa eran protagonistas en su vida para conseguir beneficios propios. Los elogios hacía el nuevo Régimen y el dictador Franco eran evidentes: “Los que más sangre ha dado por la causa de nuestro inmortal Caudillo que es la causa de España”. El abogado quería quitarse toda culpa de cualquier tipo de inculpación o delito en sus actividades ilegales. Al empezar la guerra según el propio Enrique de Agustín fue víctima de dos intentos de fusilamiento y bestialmente torturado. La primera vez le llevaron a la casa del Director General de la Unión Explosiva Española y tras darle una fuerte paliza, simularon que le iban a fusilar sin balas. Ante el temor de ser de nuevo detenido se fue a la Embajada de Guatemala a esconderse pero antes de llegar fue arrestado y trasladado al Ministerio de Instrucción Pública. Junto a otras cincuenta personas subieron a un camión y les llevaron primero a Pacífico y luego a Manuel Becerra, sin llegar a ser fusilados porque había mucha gente por la calle. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 180 Generalísimo. Al regresar a Madrid se reunió de nuevo con Román diciendo que había visto el expediente y que por los datos que tenía, Virgilio era una persona honrada y honorable y que el asunto no tenía importancia. Lo primero que conseguiría sería sacarlo de la cárcel e ingresarlo en un hospital. Desde aquí esperaría hasta el día del juicio; creía que no tendría problema para obtener su libertad, para lo que le pidió las 60.000 pesetas pactadas con Eustaquia. Enrique Agustín por sus prácticas ilegales como abogado antes de finalizar la estafa. Un sobrino de Eustaquia Blocona llamado Antonio Perea Arbeloa era cuñado de Domingo Girón. Antonio tenía un gran afecto y cariño por su cuñado, al que consideraba opinando que era un hombre de ideales ajeno a los desmanes y delitos de sangre perpetrados por otros camaradas suyos. La familia de Domingo Girón era conocedora de que su condena sería seguramente la pena de muerte. Por ello Antonio Perea, preguntó a su tía si había posibilidad para poder salvarlo e incluso a otros compañeros de prisión (Eustaquia fue una vez a la prisión con su sobrino para ver a Girón). A lo que Eustaquia contestó que cabría la posibilidad de su libertad o rebaja de la pena por una gran cantidad de dinero, asunto que llevaba el abogado Enrique Agustín. La noticia fue trasladada por Antonio Perea a los presos en una de las comunicaciones. La dirección del PCE en Yeserías pensó en la manera de conseguir dinero para lograr la libertad provisional de Girón, Mesón y Ascanio. Acordaron la manera de conseguir dinero a través del padre de uno de los condenados a muerte, compañero de expediente de los anteriores, Pedro Sánchez Vázquez. Antonio Perea fue a la casa de Modesto Sánchez (era propietario de un establecimiento de cacharrería en la calle Hartzenbusch) y Desideria Vázquez en la calle Cardenal Cisneros, 9. Antonio les puso al corriente de la situación y de la necesidad de dinero para ayudar a su hijo y sus compañeros. Modesto le dijo que su cuenta corriente estaba bloqueada pero que haría las gestiones oportunas para conseguir el dinero (le dijeron que serían unas 10.000 pesetas por preso). Desideria iba a llevar a su hijo la ropa limpia a la cárcel de Yeserías y en la puerta de la prisión coincidía con Juana Doña, que la conocía de la guerra porque había sido amiga de su hija Remedios Sánchez Vázquez miembro de la JSU. Desideria le comentó a Juana lo del abogado y Juana fue a la casa de Modesto quien le presentó a su vez a Antonio Perea para que le explicara con más detenimiento y ante las informaciones de Desideria. Juana, tras escuchar atentamente las indicaciones de Antonio, fue a comunicárselo a Eugenio Mesón. Al poco tiempo abogado ante la importancia de los mismos, pidió por cada preso liberado o rebaja de su pena la cantidad de 30.000 pesetas. Por medio de las comunicaciones que existían entre el interior de España y Francia, se preparó todo para que un militante comunista en tierras galas llevara el dinero, y que desde Madrid fuera alguien a recogerlo cerca de la frontera pirenaica en territorio francés. Fue Juana Doña la persona encargada de recoger el dinero: “Fui no sólo por disciplina ni por labor del partido, sino por salvarlos, era capaz de todo”. Juana recibió una nota del interior de la prisión de Yeserías. Se le comunicaba, junto a una contraseña acordada, la señal para verse con el enlace del partido que era Alfonso Pernas (miembro de la JSU clandestina en Madrid que junto a otro camarada llamado Valentín Serrano Pérez “Goyo” unificaron cuatro o cinco grupos que habían formado clandestinamente). Éste le dijo si estaba dispuesta a realizar una misión secreta y peligrosa. Tras dar su visto bueno, le pondría en contacto con otro enlace para verse al día siguiente en la calle de San Bernardo, pactando que este hombre, Luis García Cadenas llevaría un ejemplar del periódico “ABC” en su mano izquierda (incluso llegaron a detener a un amigo suyo llamado Rodolfo Jiménez Camarero porque Luis Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 181 García le debía dinero y la policía creía que estaba implicado en la clandestinidad del PCE). No fue difícil dar con su contacto y tras hacerle la pregunta convenida y recibir la respuesta deseada, el enlace preguntó a Juana si tenía ropa adecuada para viajar. La contestación fue negativa, entonces le dio 1.000 pesetas (sacadas del dinero de Guillermo Ascanio) para que se comprara un traje largo, sandalias y un bolso de viaje. También le llevó una foto pequeña para utilizarla en el salvoconducto falso que usaría en su viaje. Con el salvoconducto también le fue entregado un billete de tren con destino a San Sebastián. Juana visitó a Alfonso Pernas en su casa de la calle Felipe V, quien le dio el nombre y la dirección de la mujer con la que tenía que contactar en San Sebastián. Se trataba de Teresa Harina Salado (había pertenecido a la organización de Unión de Muchachas en Valencia), con dirección en la calle Nueva, 20, en San Sebastián y que una vez allí le daría más instrucciones. El primer destino sería San Sebastián y luego Irún. En la casa de Alfonso Pernas estaba escondida una camarada de Juana y Alfonso de tiempos de la guerra, Dolores Márquez Álvarez, por la detención de su padre y porque la policía preguntaba por ella en su casa de la calle Cristóbal Bordiú, 44. En la estación de tren de San Sebastián la esperaría Teresa Harina que le daría las explicaciones oportunas tras una contraseña acordada. A Juana Doña, el enlace de Madrid le transmitió dos consignas: si su contacto en San Sebastián no llegaba en diez minutos tendría que regresar a la capital de España y la otra que no visitara a su marido en la cárcel antes de salir hacia tierras vascas. La primera dificultad llegó cuando la policía le pidió la documentación, preguntándole dónde iba. Nerviosa, pero controlando la situación, dijo que a ver a su abuela y a pasar el verano con ella, y ahí quedó la cosa. El siguiente paso sería encontrar a la enlace. Según las señas que le dieron era una mujer rubia, vestida de negro y con una bolsa blanca. Lo que Juana Doña debía llevar para que su contacto la reconociera era una cinta azul recogiéndole el pelo y un libro de José Pemán en la mano. Tras establecer contacto con Teresa, las dos salieron de la estación. Las medidas de seguridad que se tomaban en aquellos momentos eran estrictas para no ponerse en peligro uno mismo ni a los camaradas que formaban parte de los grupos clandestinos. Una seguridad que intentaría posteriormente imponer el máximo responsable de la delegación interior del Comité Central del PCE, Heriberto Quiñones, como agente del Comintern (III Internacional), era un gran conocedor de las estrictas medidas de seguridad y disciplina. Por ello, dio prioridad a las normas de comportamiento clandestinas, para no poner en peligro innecesariamente las vidas de sus camaradas y las estructuras comunistas del interior del país. Juana Doña y su acompañante fueron a comer a una taberna. Esta última le preguntó si sabía francés porque debía pasar a Bayona (Francia), la respuesta fue un no rápido y conciso, pero que haría e iría donde hiciera falta. La siguiente parada estaba programada en Irún, pero las dos personas que debían pasar de Francia con la ayuda de un guardia civil habían sido detenidas y ahorcadas en esta localidad (el guardia civil había sido detenido en el intento de paso). El primer intento de pasar al país vecino fracasó. Juana estuvo esperando incomunicada por razones de seguridad en una casa de San Sebastián durante diez días para ver si se podía contactar con otro enlace de Francia, hecho que no se produjo. Teresa Harina le comunicó que debía regresar a Madrid y cogió un taxi hasta la estación de tren de San Sebastián. Sin ningún incidente en el camino de regreso, sólo la desolación de Juana por no haber podido entregar el dinero tal y como estaba programado. Al día siguiente Juana, comunicó en Yeserías a Mesón, Ascanio y Girón que su viaje había sido un fracaso. Esta noticia supuso un Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 182 mazazo y una desilusión para todos los comunistas que estaban esperando la pena de muerte. Una de sus últimas esperanzas para salvar la vida había fracasado.240 Con posterioridad, se recogieron firmas e incluso se realizó una búsqueda de avales por parte de Elena Mesón y de Pepita Jiménez (ésta llegó a ir a Valencia) pero todos los intentos fueron en balde. Con esta tentativa fracasada para obtener el dinero algunos militantes buscaron otra alternativa, se informaron que había un comandante pagador de la Guardia Civil o del cuerpo de la policía armada, que en sus viajes llevaba grandes sumas de dinero en metálico, y que por medio de un golpe podían conseguir el dinero que les hacía falta. Se trataba de Isaac Gabaldón Irurzun. La policía empezó a cercar más a Juana Doña por su pasado comunista y la participación en la estructura clandestina, y por una denuncia por parte de su tía Esperanza Jiménez Moreno. Le acusaba de ser una gran activista comunista durante la guerra, gran propagandista, de ir siempre armada, vestida con mono y correaje, acompañada de Eugenio Mesón y partícipe en paseos de personas de derechas. La denuncia era muy exagerada, ya que intentaba acusarla de cosas que no eran ciertas La razón de la denuncia fue el asesinato de su marido y la imposibilidad de evitarlo por parte de su sobrina.241 Juana Doña tenía pensado irse a Valencia con la documentación falsa que tenía a nombre de la hermana de Girón. El día que fue detenida no había ido a comunicarse con su marido ya que le dijeron desde el interior de la cárcel que no fuera porque había habido detenciones en la fila de Yeserías, entre los familiares de presos. Juana estaba escondida en la casa donde vivía otra camarada comunista, Asunción Rodríguez Fernández “Chon”, en una pensión de la calle García de Paredes (también había estado escondida allí Pepita, la hermana de Juana y había sido una estafeta para recibir correo de la prisión de Yeserías). Ese día estaba haciendo la maleta para ir a comprar un billete para Valencia. A media mañana, Asunción le dijo a Juana que el edificio estaba rodeado de policías y que no dejaban bajar a ningún inquilino. Juana pensó en que la única escapatoria era bajar por las escaleras como si no pasara nada y al llegar al segundo piso (ellas vivían en el tercero) un policía le preguntó que donde iba ella, le contestó que a la mercería porque vivía en la pensión de Doña Marta. El policía llevaba una foto de Juana, pero a pesar de estar disfrazada y el pelo pintado, la reconoció e hizo subir a la pensión. La policía obligó a la dueña de la pensión que dijera a todas las mujeres que salieran de sus habitaciones fue detenida y trasladada a un chalet del Paseo de la Castellana que hacía veces de comisaría. Allí fue bárbaramente torturada con corrientes eléctricas en los pechos. Entre todos los familiares de Juana, hubo más de diecinueve detenidos. Pepita Doña fue detenida en la entrada de la prisión de Yeserías cuando iba a 240 Toda la relación del viaje y de la experiencia vivida por Juana Doña Jiménez se debe a varias entrevistas con la protagonista, mantenidas a lo largo de los años 2001 y 2002. 241 A principios de agosto de 1936, Esperanza Jiménez fue a la casa de Juana Doña diciéndole que la portera de su inmueble le había denunciado a su marido por fascista. Esperanza pidió a Juana un aval. Como conocía a José Pena Brea, que era responsable de la checa del Palacio de Juan March, fueron las dos a verle para conseguir dicho aval, a lo que Pena Brea se negó, diciendo éste que se cambiaran de casa para que no les pasara nada. Sin embargo, a los pocos días y en la casa de un amigo llamado Antonio Arroyo situada en la calle de San Bernardo, 84, fueron detenidos Esperanza, su marido, su hijo y a Antonio Arroyo, siendo trasladándolos al palacio de Juan March. Juana, al enterarse de esta detención fue al Palacio de Juan March para sacar a su tía y a su primo pero no consiguió hacer lo mismo con José Luis Mayor de Zaragoza, negando en todo momento que hubiera tenido nada que ver en su muerte en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 56.643 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 183 ver a Eugenio Mesón. Le acusaban de haberse visto con Sinesio Cabada paseando por la Ronda de Atocha, aunque solo eran amigos, sin estar ella implicada en el posterior asesinato de Isaac Gabaldón. Dos agentes de policía acompañaron a Juana a la casa de la madre de Alfonso Pernas, por el Puente de la Princesa y al no encontrarlo esperaron a que llegara su madre que había ido a verlo a la calle de Felipe V, donde estaba con su mujer Josefa. Los tres se presentaron como militantes comunistas de la organización clandestina, diciéndole a su madre que tenían dinero y documentación para salir hacia Barcelona, Juana y uno de los hombres. La madre, antes de decidirse a dar el domicilio donde estaba su hijo, les hizo muchas advertencias sobre que actuaran con precaución porque si le detenían a su hijo lo matarían. También les dijo que sabía de un individuo llamado Simón (en la guerra fue teniente de Intendencia) que formaba parte de la organización clandestina comunista y que había salido en dirección a San Sebastián por temor a ser detenido por la policía. Siguió diciendo que desconfiaba de su nuera porque era de una familia burguesa y que en su casa había estado escondida durante unos días Dolores Márquez. Cuando la madre de Alfonso Pernas facilitó la dirección de su hijo, los dos policías se identificaron y procedieron al arresto de la mujer, para posteriormente ir a la calle Felipe V y detener a Pernas delante de Juana Doña. Ésta había confesado porque aparte de haber recibido unas salvajes y bárbaras torturas, le dijeron que si no hablaba matarían a su hijo Alexis y a su madre Paca Una vez en la cárcel, Pernas entró primero en una gran depresión y luego en una crisis de locura. Hasta tal punto era el grado de demencia y perturbación que veía fantasmas por todos lados, provocando temor en algunos de sus camaradas que pensaron en acabar con él por el peligro que entrañaba el que se desvelase todo lo que sabía. No obstante, la familia de Pernas pudo conseguir su libertad a los seis o siete meses y sacarlo de la cárcel gracias a las influencias e intervención de un familiar y de paso salvarle la vida de un posible ajuste de cuentas de sus compañeros de prisión. Al salir ya no volvió a trabajar para la JSU ni para el PCE.242 242 En el juicio celebrado contra Juana Doña y sus compañeros de expediente, las acusaciones contra Juana fueron las de pertenecer a la organización comunista tanto en la guerra como en la clandestinidad. No le juzgaron por la denuncia de su tía Esperanza porque de haber sido así la pena que hubiera tenido no sería de doce años como al final tuvo sino pena de muerte. En el propio juicio al ser leída la condena a Juana Doña, su tía se levantó dando gritos pidiendo que a esa criminal le condenaran a pena de muerte, teniéndola que sacar de la sala. A la llegada de Juana a la cárcel de Ventas hubo un gran alborozo y alegría entre las presas políticas y la madre de Juana que también estaba presa, porque “sólo” le habían condenado a doce años en Entrevista a Juana Doña, años 2001 y 2002, Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 56.643.y AHCCPCE, Relación de Militantes de la zona Centro, Inf. y Ampliación de Goyo, 15-11-46, p.2-7. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 184 6. La reorganización de la JSU en 1939. Uno de los dirigentes que formaba parte de la Comisión Ejecutiva de la JSU, el comunista andaluz Teodoro Ignacio Gallego Bezares (junto a Santiago Carrillo, Segismundo Álvarez, etc.),243 antes de exiliarse, dejó encargado, el 23 de marzo de 1939, al Comité Provincial de la JSU formado por Víctor García como secretario general, Aquilino Calvo Miguel como secretario de organización (vivía en la calle Dulcinea, 32), Alfonso Coco Muñoz secretario de propaganda (tenía una mano inutilizada por una bomba que se le explotó en la mano y vivía en la calle Lista, 40 o 50), Severino Rodríguez Preciado, secretario militar y una tal Antonia secretaria femenina, la preparación de la organización comunista juvenil en la clandestinidad. Entre esos militantes estaban: Antonio López del Pozo “Gordo” y Joaquina López Laffitte.244 El 27 de marzo de 1939 se celebró en Madrid, en la casa de María del Carmen Vives Samaniego,245 en la calle Coloreros, 4 (se hacían allí las reuniones porque su padre estaba enfermo en el Hospital de San Juan de Dios), una reunión de los integrantes del Comité Provincial, menos Aquilino Calvo y Alfonso Coco que salieron de la capital madrileña hacia Valencia y Alicante respectivamente. En esa reunión se 243 Los miembros de la que fue Comisión Ejecutiva Nacional de la JSU y de la Comisión de Evacuación (se constituyó tras el exilio con otros dirigentes nacionales de la JSU) que se quedaron en tierras españolas y que estaban en el campo de concentración de Albatera eran: Valentín Serrano Pérez, “Goyo”, Jesús Valenciano (Secretario de organización del Comité de Evacuación del Soldado del Ejército de Levante), José Lacomba, (Secretario de la Comisión Ejecutiva Nacional), Ricardo Muñoz Suay, (Secretario general de la Unión Federal de Estudiantes Hispanos (U.F.E.H.) ), Manuel Tuñón de Lara (Director de la Escuela Nacional de Cuadros dirigentes “Trifón Medrano”), Antonio Cela Mombiedro, (Secretario de organización de la Comisión del Soldado del Ejército del Centro y Secretario de Educación Técnica de la Comisión anterior), Guillermo Fernández (Secretario de Educación Técnica de la Comisión del Soldado del Ejército del Centro), José Rodríguez (Secretario de propaganda del Comité Provincial de Madrid), José García (Secretario de la Comisión de Educación de Dirigentes del Ejército de Levante) y Ángel Martínez Teidos (Secretario técnico de la Comisión Nacional de Educación del Ejército del Centro). Otros dirigentes que salieron del campo fueron: Alfonso Pernas García, Pedro Piedra (Secretario general de la Comisión de Educación del Ejército de Extremadura) y Félix Fernando Álvarez Juanillo (Secretario de Educación Técnica de la Comisión Nacional de Educación del Soldado en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 30.426, contra José Pena Brea y cincuenta y siete más. 244 Antonio López del Pozo “Gordo” nacido en Madrid, hijo de Eugenio y Encarnación, camarero, con dirección en la calle de Ríos Rosas, 19. En la guerra se enroló voluntariamente en el batallón de milicias “El Águila”. En febrero de 1937 se afilió a la JSU y en abril del mismo año al PCE. Fue el secretario general del 3º Cuerpo del Ejército en representación de la JSU y luego lo mismo en la 99 Brigada siendo cabo. Con su participación en la clandestinidad de la JSU utilizaba unas estrictas normas de seguridad en sus citas, a las cuales solía ir vestido con pantalón claro, chaqueta negra y cruzada, boina negra pequeña, botas altas con dos hebillas por dentro del pantalón y el pelo rubio y liso. Joaquina López Laffitte nacida en Trubia (Asturias), hija de Manuel y María. Nació en Asturias porque su padre era comandante del Ejército y estaba destinado allí. Era la más pequeña de cuatro hermanos, lo cuales se quedaron huérfanos de padre y madre en 1931. Toda la familia vivía en la calle Goya, 109. Joaquina se afilió a la JSU en septiembre de 1936, siendo secretaria de cultura del Sector Este y luego ayudante del secretario general del Comité Provincial de la JSU en Madrid. También estuvo afiliada a la AMA e impartió clases a otros compañeros de la JSU. Al terminar la guerra Joaquina quemó toda la propaganda y documentación que pudiera involucrarle en alguna organización de izquierdas. 245 María del Carmen Vives Samaniego nació en Madrid el 22 de agosto de 1923, hija de José y Felicidad, vivía en la calle Coloreros, 4 con su abuela paterna, María Hernández Hernández. Afiliada en Valencia a la JSU en junio de 1937. En marzo de 1938 regresó a Madrid ayudando en el traslado de fichas de la JSU del Sector Oeste. Estuvo también de mecanógrafa en la Escuela Militar de la calle Fortuny, 30, en el Sector Oeste y en el Comité Provincial de la JSU en la calle Núñez de Balboa, 62. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 185 eligieron nuevos integrantes del Comité Provincial y el reparto de funciones y responsabilidades: Nieves Torres Serrano, Gregorio Sánchez, Ana Vinuesa Cortázar, América Rincón Tecles, Sinesio Cabada Guisado, Virtudes González García, Florencio, conocido por “El de Torrelaguna” y Severino Rodríguez Preciado “Gordito” , siendo elegido éste último como secretario general del Comité Provincial de la JSU, Rubén Muñoz Arconada como secretario de organización, América Rincón secretaria de agitación y propaganda, Nieves Torres como secretaria agraria para organizar los pueblos de la provincia y Sinesio Cabada como responsable de temas militares (también realizaron reuniones en la casa de Joaquina López Laffitte en la calle Goya 109).246 246 Nieves Torres Serrano nació en Venturada (Madrid) en 1919. Hija de Celestino y Rosa, vivía en Madrid, en la calle Goya, 111. Nieves era la mayor de tres hermanos. Su padre se dedicaba a lo que salía (agricultor, fontanero, albañil…) y su madre ama de casa. A los doce años se fue como aprendiza a Miraflores de la Sierra a un taller de sastrería, pero estuvo poco tiempo porque su tía se la llevó para que le ayudara en un comercio. Sin embargo, a Nieves no le gustó este trabajo y regresó a su casa ya durante la guerra. En abril de 1937 fue nombrada secretaria general de la JSU de Venturada seducida por las proclamas y discursos de sus compañeros (a pesar de la educación católica y tradicional que había recibido) y al desarrollo de actividades culturales y artísticas que hacían. Nieves recibió una carta del Comité Provincial de la JSU solicitándola que fuera a Valencia durante tres meses a una Escuela de Cuadros, pero su madre no le dejó. En septiembre del mismo año recibió otra carta para hacer otro curso de un mes en Madrid y estaba vez sí acudió. De esta manera fue como se inició políticamente para pasar al Comité Provincial de la JSU (tenía su sede en la calle Lista, esquina a la calle Lagasca, en el palacio de Juan March). Su misión fue recorrer los pueblos de la sierra primero y luego por toda la provincia madrileña alentando a los jóvenes a afiliarse a la JSU y aleccionando a los mismos para que estudiaran y dejaran de ser analfabetos. Nieves fue cogiendo cada vez mayores responsabilidades en la distribución de funciones. El 6 de marzo de 1939 estaba en Rascafría (Madrid) cuando se enteró que las fuerzas de la Junta de Casado estaban deteniendo a comunistas del PCE y de la JSU. Fue desde Buitrago de Lozoya a su casa para despedirse de su madre y luego a Guadarrama donde con una compañera regresaron a Madrid. Al terminar la guerra, Nieves buscó un trabajo para servir en una casa del Barrio de Salamanca y a través de un antiguo camarada llamado Víctor García que era cojo, se enteró de que la JSU se estaba empezando a reorganizar a nivel provincial y le planteó si quería colaborar, proposición que aceptó inmediatamente en EGIDO LEÓN, Ángeles: “Condena a muerte: Nieves Torres, dieciséis años en las cárceles de Franco”, en MARCOS, C, y SERRANO, R, (eds); “Mujer y política en España (1868- 1936)”, Universidad de Valladolid, Valladolid, 2012, pp.223-242 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 35.161. Virtudes González García natural de Madrid, modista, soltera, vivía en la calle General Pardiñas, 35. Afiliada a la JSU desde agosto de 1936, fue secretaria femenina del Club Pablo Vargas y luego estuvo en la Comisión de Organización del Comité Provincial de la JSU. El 28 de marzo de 1939 se escondió en la casa de Mari Carmen Vives en la calle Coloreros, 4, durmiendo también esa noche en la misma casa Sinesio Cabada. Por mediación de éste, de Severino y de Antonio López supo que la JSU estaba organizándose de manera clandestina. Un policía franquista con simpatías hacia las organizaciones comunistas quería colaborar pasando documentación y salvoconductos para que fueran utilizadas por miembros del PCE y de la JSU (como José Pena, Sinesio Cabada y Severino Rodríguez), dándole la dirección de Virtudes como estafeta para llevar dicha documentación, algo que al final no ocurrió. Severino Rodríguez Preciado nació en Almagro (Ciudad Real), hijo de Severino y Felicia, de profesión vaciador y con domicilio en Madrid, calle Ferrocarril, 21. En 1935 se afilió a la JSU. Una vez iniciada la guerra estuvo en la 35 Brigada, 138º batallón de la 4º Compañía representando a la JSU fue secretario de su compañía, también secretario de organización de una Brigada y del 4º Cuerpo del Ejército en Guadalajara. En septiembre de 1938 trabajaba para el Comité Provincial de la JSU controlando a militantes y orientándoles en su trabajo. En enero de 1939, Severino era instructor volante del Ejército del Centro y en febrero del mismo año prestó servicios en la sierra en la 29 Brigada. El día 5 de marzo estaba en el local del Comité Provincial de la JSU de Madrid escuchando por radio la conferencia de Ignacio Gallego y llamaron por teléfono diciendo que las tropas nacionales estaban por Villalba. Él, junto a Joaquín de Diego y un individuo llamado Luis fueron a comprobar si la noticia era real. Se dudaba de la veracidad de la misma por haber sido dada por otro apellidado Ayala, ya que no creían en su palabra. El día 10 de marzo fue detenido y trasladado al campo de concentración de Alcalá de Henares del cual se escapó. Llegó a Madrid e ingresó en el Centro de Reclutamiento e Instrucción Militar (C.R.I.M.) y luego se escondió en una casa clandestina de la calle Diego de León, 41. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 186 Mari Carmen Vives debido a su corta edad fue utilizada como enlace para pasar desapercibida y no levantar sospechas, junto con Adelaida Abarca Izquierdo.247 En los pocos días en los que estuvo desempeñando su labor el Comité Provincial. De la JSU (desde principios del mes de abril hasta mediados de mayo) elaboró una serie de tareas como: orientar el trabajo de sus compañeros en el Comité Provincial, la posible recogida de armas abandonadas durante la guerra civil, la creación de un socorro clandestino para ayudar a los presos y la organización de sectores y grupos de la JSU en Madrid, objetivos y tareas muy parecidas a las programadas por el PCE clandestino del que dependían. Gracias a una serie de notas que habían dejado a Severino Rodríguez, Aquilino Calvo y Alfonso Coco antes de irse de Madrid248, pudo contactar con el enlace entre la JSU y el PCE, Federico Bascuñana, Severino era el representante de la JSU en el Comité Central del PCE. A finales de marzo de 1939 se puso en contacto con Antonio García Esteva (puede ser Sotero Antonio García) para que intentara ayudar a los líderes comunistas a salir de Madrid durante la sublevación de Casado. Severino contactó con otro Juan Canepa Quinto (músico, vivía en la calle Lope de Vega, 16) que fue el encargado de establecer contacto con los miembros del Comité Central del PCE en Madrid. Severino tenía también dos enlaces, Florinda Alonso y María del Carmen Cuesta Rodríguez.249 Esta Rubén Muñoz Arconada nació en Astudillo (Palencia). Hijo de Ángel y Ángela, vivía en la calle Santa Engracia, 150, 4º Izquierda. Su hermano Felipe, periodista, fue uno de los fundadores de la JSU y luego secretario general de esa organización juvenil y responsable de la JSU en el Ejército del Ebro. Rubén se afiló a la JSU en 1935 y durante la guerra estuvo trabajando en el periódico “Ahora” , hasta marzo de 1938 momento en que fue llamado a filas. Al poco tiempo regresó al periódico y así estuvo hasta el final de la guerra detenido y llevado al campo de concentración de Chinchón, de donde salió en libertad el 5 de abril para regresar a Madrid. Aquí se fue a vivir con su amigo Francisco Montilla a la calle General Díaz Porlier, 34, porque su madre y su hermano estaban en Barcelona. 247 Adelaida Abarca Izquierdo nació en Madrid el 2 de noviembre de 1923, mecanógrafa y vivía en la calle Pasaje Moderno, 14. Durante la guerra frecuentaba el Sector Este de la JSU afiliándose a dicha organización en julio de 1938. Trabajó como mecanógrafa en el Comité Provincial de la JSU en la comisión de organización. Una vez terminada la guerra se encontró con diversos militantes de la JSU entre ellos Joaquina López Laffitte. En su casa estaba escondida Paquita Rodríguez Fernández que había llegado de Valencia. 248 Junto con esas notas también les dejaron 12.000 pesetas que se repartieron entre los componentes del Comité Provincial de la JSU, para sufragar sus gastos. En la relación de camaradas con los que tenía que contactar estaba Juan Canepa Quinto, natural de Orán (Marruecos), músico, vivía en la calle López de Vega, 16, fue el encargado de establecer el acercamiento con los miembros del comité clandestino del PCE de Madrid, parece que tenía armas en su casa. Severino tenía dos enlaces como secretario provincial de la JSU, María del Carmen Cuesta y Florinda Alonso. En su barrio de la calle Antonio López, le conocían como “El Gordito” en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 30.426, contra José Pena Brea y cincuenta y siete más. 249 María del Carmen Cuesta Rodríguez nació en Madrid el 21 de diciembre de 1922, hija de Alfonso y Luz y vivía en la calle Jorge Juan, 76. En la JSU desde junio de 1937 y tuvo el cargo de cornetas en la sección infantil de Pioneros. Durante la guerra trabajó como enfermera en el Hospital Niño Jesús. Durante la guerra conoció a Virtudes González y a su novio Valentín Ollero Paredes, que le hablaron mucho de política y el padre de Mari Carmen era del PCE, con lo que le influyeron mucho en su pensamiento político. A finales de 1938 en la Escuela de Cuadros del Comité Provincial de la JSU en la calle Núñez de Balboa le dieron la secretaria de Cometas de la JSU. Aquí conoció a mucha gente e hicieron muchas actividades culturales como bailes, cine, representaciones teatrales, etc. En los últimos meses de la guerra junto con otras compañeras, entre ellas Virtudes González, estuvieron por pueblos como Villaconejos, Aranjuez y Chinchón movilizando a la juventud para que se organizara y luchara contra el fascismo. Al regresar a Madrid se encontró con el levantamiento de la Junta de Casado. Su padre fue detenido y encarcelado a pesar de creerse las palabras de Franco (todos aquellos que no tuvieran las manos manchadas de sangre no tenían nada que temer). En un primer momento había una gran desorientación. Junto con Virtudes y otras amigas lo primero que hicieron fue conseguir algo de tabaco y comida para Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 187 última militante realizó una serie de encargos: visitó a Víctor García, sastre en su casa de Augusto Figueroa, 7 para pedir ayuda económica para la JSU; a Juan Canepa en su casa de la calle Lope de Vega, 16 para que acudiera a una cita con Severino, y a la casa de Nieves Torres a entregar una pistola para que la guardara en su casa hasta que Sinesio Cabada fuese a recogerla. Al perder valor legal la moneda republicana, pensaron en organizar algún atraco para financiarse económicamente. Alfonso Coco Muñoz encargó a Lorenzo García Moya organizar la JSU entre sus amistades del barrio. Lorenzo habló con Pablo Huete Bermúdez “Chino” y Carlos Piernavieja Toro, ambos aceptaron participar en la organización juvenil clandestina.250 Los lugares de reunión eran el metro de Sol, en un lugar conocido como “Calle 42” a las nueve y media de la noche y en las proximidades de la estatua del General Espartero. Alfonso Coco y Lorenzo García tuvieron tres entrevistas en las que Coco iba acompañado de una camarada llamada Concha Bidrié. En dichas entrevistas Lorenzo (que tenía una pistola en su casa) contaba cómo iba la organización del grupo que había formado y Coco le indicaba que debía ampliar el número de afiliados. También pertenecían a la JSU otros jóvenes vecinos del barrio como Rogelio Palacios Urosa, José Gutiérrez Montañez, Antolín Casado Marcos, Pablo Díaz Pinto (vendedor de periódicos en la calle Hermosilla, que vivía en la calle Ramón de la Cruz, 52) y un individuo llamado Ángel. Todos residían entre las calles Ramón de la Cruz, Hermosilla y General Pardiñas. Adelaida Abarca conocía a casi todos los integrantes de este grupo porque era enlace del Comité Provincial de la JSU y secretaria de agitación y propaganda en uno de los grupos clandestinos.251 A principios del mes de abril de 1939, la red de información de la JSU tuvo constancia de la llegada a Madrid de un dirigente de la organización comunista juvenil, José Pena Brea.252 Antes de terminar la guerra había ido a Alicante para intentar llevar a los presos a las cárceles. Todas las tardes entre las siete y las ocho de la tarde contactaban entre sí llevando contraseñas como cintas en el pelo o en la ropa por la calle de Alcalá, según ponían la cinta podían hablar o no. Empezaban a trabajar en la clandestinidad y cualquier norma de seguridad era conveniente. Una de las misiones que les dieron fue que todas las armas que tuvieran las dejaran en sitios determinados para que algunos camaradas las pudieran recoger en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 55.047 y CUEVAS, Tomasa: “Testimonios de mujeres en la cárceles franquista”, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 2004, pp.195-207. 250 Lorenzo García Moya nacido en Madrid el 27 de julio de 1921, comerciante, vivía en la calle Ramón de la Cruz, 49 y se afilió a la JSU en enero de 1937. Pablo Huete Bermúdez nacido en Madrid el 10 de marzo de 1921, sastre, domiciliado en la calle Ramón de la Cruz, 2. Afiliado a la JSU en octubre de 1936 y a la UGT en marzo de 1938. Carlos Piernavieja Toro nació en Madrid, domiciliado en la calle Ramón de la Cruz, 51. Afiliado a la UGT en septiembre de 1946 y a la JSU en enero de 1937. 251 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 11.829. 252 José Pena Brea nació en Madrid, hijo de Josefa, vivía en Madrid, en la calle Diego de León, 23, junto con sus hermanos Luis, Justo y Felipe. Afiliado a la JSU desde enero de 1935, en el Radio Este (Goya). Al estallar la guerra fue voluntario y se fue a combatir a la sierra, regresando a Madrid el 10 de agosto, nombrándole secretario de organización del Sector Este organizando más de veinte células. Fue el secretario general de la JSU en el Comité del Frente de Brunete hasta el 9 de diciembre que le nombraron secretario general de la JSU del Radio Este. En enero de 1937 se fue a organizar el frente de Guadalajara con la JSU hasta marzo cuando regresa a Madrid, ocupando el mismo cargo que tenía antes. En abril formó parte del Comité Provincial de la JSU. José Pena fue comisario de batallón en el frente Norte hasta que dicho frente se perdió y tuvo que regresar a España por Francia hasta alcanzar Barcelona y volviendo a Madrid donde le nombraron Secretario de la Escuela de Cuadros “Trifón Medrano” del Comité Provincial de la JSU de Madrid hasta diciembre de 1937, momento en que fue nombrado responsable de cuadros de la Comisión de Educación del Soldado del Ejército del Centro hasta febrero de 1938. En esta Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 188 exiliarse al extranjero. Fue detenido y trasladado al campo de concentración de Los Almendros, Albatera y luego a la plaza de toros de donde salió en libertad provisional al alegar que sólo había sido soldado. El día 7 de abril salió de Alicante hacia Madrid y llegó el día 10 (llevaba la dirección de la casa de Aquilino Calvo con el que había coincidido en el campo de Albatera). A los pocos días, José Pena recibió la visita de Ana Vinuesa, quien le dijo que la organización juvenil estaba funcionando clandestinamente y que conocía el paradero del entonces secretario general del Comité Provincial de la JSU Severino Rodríguez. Pena le dijo que quería hablar con Severino; en una entrevista producida unos días después (preparada por Juan Canepa) en la calle Torrijos, esquina al Paseo de Ronda, trataron de la conveniencia de consultar al PCE la creación de una Comisión Ejecutiva de la JSU clandestina (en Alicante había quedado un grupo de dirigentes que formaron parte de la Comisión de Evacuación nombrada por la antigua Comisión Ejecutiva y quisieron dejar organizada y estructurada la JSU clandestina). En una reunión anterior Severino explicó a José Pena cómo estaba organizada la JSU en diferentes sectores madrileños con más de seiscientos afiliados entre los distintos radios que la componían (el Sector Sur era el más numeroso con más de quinientos afiliados, seguido por el Este con unos cien). Pena le pidió que, por motivos de seguridad, le buscara un nuevo domicilio donde ocultarse, fue a la casa de la mujer de Aquilino Calvo Miguel, llamada Ana Hidalgo Yera, en la calle Dulcinea, 32.253 Otro de los asuntos de los que trataron José Pena y Severino fue la manera de contactar con Francia para poder extender la organización clandestina a otras provincias (las órdenes las recibirían del país vecino a través de Santiago Carrillo, Ignacio Gallego y Segis Álvarez, miembros de la Comisión Ejecutiva Nacional de la JSU). Pena vio una carta por medio de una camarada de Francia, llamada Julia Tellado, a nombre de Clemente Rodríguez Chaos, dirigente de la JSU. Éste indicaba que quería regresar a España y que tenía una misión encomendada por la dirección de la JSU en Francia. Julia Tellado le contestó también por correo indicando por medio de clave que el PCE y la JSU estaban trabajando clandestinamente (la carta iba dirigida a Jacobo Paniagua, Ville del Ermitage, Rue del Ermitage, Seinevet Moixe, Francia, a la atención de Clementina, y su destinatario era Clemente Rodríguez). Todo el Comité Provincial de la JSU acordó que José Pena fuera el secretario general, Severino pasó a desempeñar el cargo de secretario de organización, Rubén Muñoz Arconada fue el secretario de agitación y propaganda (también era colaborador fecha ocupó el mismo cargo anterior pero en el Ejército de Extremadura hasta junio del mismo año, que regresó a Madrid para ser nombrado responsable de la Escuela de Cuadros dirigentes de la JSU. En diciembre de 1938 ocupó el mismo cargo de la Comisión de Educación del Soldado del Ejército del Centro hasta el final de la guerra. 253 Ana Hidalgo Yera nació en Mancha Real (Jaén) en agosto de 1921, hija de Cristóbal Hidalgo Martínez (empleado del Metro y miembro del PCE) y María, de profesión sastra. Se afilió a la JSU al empezar la guerra trabajando en unos talleres de confección de la organización juvenil comunista. Al terminar la guerra su marido Aquilino Calvo Miguel se fue a Alicante siendo detenido e ingresado en el campo de Albatera. Tuvo escondidos en su casa durante unos ocho días a José Pena Brea y a Severino Rodríguez, a pesar de las reticencias de su padre. En aquellos días fueron a visitar a los dos dirigentes comunistas Antonio López, Rubén Muñoz, José Martín y Sinesio Cabada. También fue utilizaba como enlace yendo a la casa de Antonio López “Gordo”, a la de Gil Nogueira y a la casa de José Gutiérrez “Guerrillero” para llevar diferentes mensajes y para ver si ambos comunistas podían quedarse a dormir en sus respectivos domicilios. Tras su detención y salida de la cárcel tuvo a su hijo Pablo Calvo Hidalgo nacido en Madrid en marzo de 1949 y famoso por ser el niño que dio vida en 1955 a Marcelino en la película “Marcelino pan y vino”. Ana emigró en 1958 a Río de Janeiro (Brasil), regresando porque su hijo siguió haciendo películas hasta 1962, murió a consecuencia de un derrame cerebral en Alicante en febrero del 2000 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 55.047. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 189 en la organización de los Sectores Este, Oeste y Ventas), Sinesio Cabada Guisado, “Pionero” , jefe militar y responsable del armamento que se recogiera, ayudante suyo fue José Martín Yuste “Nueve”.254 Antonio López del Pozo sería el encargado de los servicios especiales, como del contacto con las demás organizaciones antifascistas, las averiguaciones de los camaradas de más confianza haciéndoles fichas que formarían parte de un archivo de militantes del Comité Provincial de la JSU y la búsqueda de individuos que pudieran introducirse en la Falange y una vez dentro, favorecer a la JSU y al PCE .Y por último, Joaquina López Laffitte, responsable femenina encargada de los enlaces. Los componentes del Comité Provincial de la JSU solían quedar en las inmediaciones del metro de Goya y Cuatro Caminos, por Sol, en la puerta de la tienda de la “Mallorquina” y en el bar “Chumbica”. Bascuñana ofreció en nombre del PCE 50.000 pesetas que tenía reservadas desde el final de la guerra a la JSU para sus gastos pero dicho dinero no se utilizó (una de las depositarias del dinero era Dionisia Manzanero). El Comité Provincial estaba dividido en seis sectores: el Sector Norte liderado por Faustino Jiménez Alonso,255 el Sector Sur e dirigido por un comunista apellidado Viejo Bueno (se veía con Rubén Muñoz en el cine Monumental) y en el Sector Chamartín (que también incluía a los barrios de Tetuán y Estrecho) cuyo secretario general era Manuel González Gutiérrez.256 Como enlace de estos tres sectores con el Provincial de la JSU estaba María del Carmen Vives Samaniego. El Sector Este estaba supervisado por Francisco Montilla Torres257 (las funciones que transmitió en su sector a los militantes fue ponerse en contacto con comerciantes de izquierdas para que dieran comida a los presos y perseguidos, la creación de cuotas para el SRI, formación de grupos de cuatro o cinco militantes y la búsqueda de armamento por si era necesario), el secretario de organización fue Antonio Sebastián López “El Cojo” (su enlace con los otros grupos del sector era Adelaida Abarca Izquierdo). El 254 José Martín Yuste nació en Teruel. Hijo de José y Palmira, metalúrgico, con domicilio en la calle Valverde, 22. Durante la guerra se afilió a la JSU y al terminar la misma fue detenido y llevado al campo de concentración de Ciudad Real. Al volver a Madrid se encontró con un antiguo compañero de la JSU, llamado Joaquín Álvaro Blanco “Marxista” que le comunicó que la organización juvenil estaba funcionando clandestinamente y que acudiera a la calle Goya, 109, casa de Joaquina Laffitte, para contactar por medio de Ana Hidalgo con la organización. 255 Faustino Jiménez Alonso nació en Madrid el 10 de julio de 1921. Hijo de Andrés y Francisca, dependiente y vivía en la calle Martínez Campos, 4. Pertenecía a la JSU desde 1936, siendo responsable de la JSU en las Divisiones 6ª y 19ª que actuaban en los frentes de Extremadura y Levante respectivamente. Al terminar la guerra sobre el día 10 de abril se encontró en la calle de Santa Engracia a Joaquín Álvaro Blanco que le propuso ayudar a la organización clandestina de la JSU. Faustino aceptó con algunas reticencias porque había noticias que había ingresado en Falange y podría ser un posible delator. Tuvo una cita con Elena Romo (fue la secretaria del responsable del secretario general de la Comisión Ejecutiva Nacional) en la glorieta de Cuatro Caminos y le dijo que recibía órdenes de Joaquín y sería el encargado de notificarle cualquier cosa en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 55.047. 256 Manuel González Gutiérrez nació en Madrid el 7 de mayo de 1923. Hijo de Francisco y Juana, carpintero. Afiliado a la JSU desde 1937 y ayudaba llevando cartas y siendo enlace en la sección de Cornetas (sección infantil de la JSU). Una vez terminada la guerra fue visitado por Severino Rodríguez quien le propuso ser enlace entre el Comité Provincial clandestino de la JSU y el Radio de Chamartín de la Rosa, cosa que aceptó contactando también con otro camarada llamado Julián Muñoz Tárraga. 257 Francisco Montilla Torres nació en Málaga, hijo de Emilio y María, peluquero y vecino de Madrid, en la calle General Díaz Porlier, 34. Al terminar la guerra salió del campo de concentración de Chinchón donde estaba detenido y se puso en contacto con Rubén Muñoz Arconada, secretario de agitación y propaganda del Comité Provincial de la JSU, quien le dijo que sería el responsable del Sector Este de la JSU clandestina. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 190 Sector Ventas con Celedonio Fernández Galán258 al frente y el Sector Oeste, dirigido por Valentín Ollero Paredes259 (siendo ayudado por Soledad Menéndez González que vivía en la calle Caracas, 19). El enlace de esos tres sectores era Ramón Fernández Peña Secades260. Así mismo, Virtudes González, novia de Ollero, era utilizada como enlace entre su novio y Severino Rodríguez.261 Valentín recibió las órdenes de Ramón Fernández para organizar grupos de base o células, compuestos por conjuntos de cinco jóvenes. También tenía que crear un socorro de ayuda a presos, familias y perseguidos, recoger armamento en la cantidad que fuera posible, localizar grupos que estuvieran 258 Celedonio Fernández Galán nació en Escalona del Alberche (Toledo). Hijo de Benjamín y Dominga, empleado de oficina, vivía en la calle Figueras, 25 (cerca del campo de fútbol de Ventas y de una taberna que en tiempos de guerra se llamaba “El Proletario”). Se afilió a la JSU en febrero de 1936 y al empezar la guerra fue al local de la JSU del barrio. Celedonio al estar impedido físicamente no pudo ir al frente y colaboró en la retaguardia como guardia en un local y en las fortificaciones. En el Radio de la JSU era el secretario general Martín Pascual Lobo, Román de Eusebio como secretario sindical, Francisco Revilla como escribiente vocal y Valentín Artero como ayudante. Entre otros miembros del Radio estaban Juan García Cuchas, Antonio Atienza, Margarita Sánchez, Antonia García, Antonia Hernández y una tal Ina. En agosto de 1937 Celestino fue nombrado secretario de organización del Sector Este de la JSU hasta que fue llamado a filas y destinado a la 206 Brigada Mixta. El 27 de marzo de 1939 se incorporó al CRIM, yéndose a Gilet (Valencia) a visitar la tumba de su padre y regresando a Madrid a los diez días. Aquí contactó con la reorganización clandestina del PCE, primero con Antonio Sebastián López (vivía en la calle Londres, 29), quien le comunicó que la JSU llevaba más de quince días organizándose en todo Madrid y que había sectores como el Sector Sur que tenía más de ciento cincuenta militantes. El Comité Provincial. de la JSU decidió que Celedonio fuera el secretario general del Sector Ventas. También sabía que José Díaz “El Mella” antiguo secretario general de un Sector de la JSU en Madrid estaba escondido primero en casa de Aquilino de Castro Mella, en la calle Santa María y luego en otras casas por temor a ser detenido. 259 Valentín Ollero Paredes hijo de Emiliano y Eulogía, nacido en Madrid y vivía en la casa de unos tíos en la calle Serrano, 98, porque su padre estaba detenido. Trabajaba como botones en la sede del Banco Hispano Americano. Se afilió a la JSU en diciembre de 1936. Durante la guerra estuvo trabajando en el banco hasta que fue movilizado por su quinta. En marzo de 1938 fue nombrado secretario general del Sector Oeste de la JSU hasta noviembre de dicho año que se fue al frente. Tras terminar la guerra, el 29 o 30 de marzo se fue a comer a la casa de Mari Carmen Vives con su novia Virtudes González para hablar de la organización clandestina de la JSU. En dicha reunión estuvieron Severino Rodríguez, Antonio López, Sinesio Cabada, Joaquín López, Ana Vinuesa, Manuel Chicharro, Eduardo Carretero y una chica rubia que no conocía. Le nombran secretario general del Sector Oeste, cargo que empezó a ocupar a mediados de abril. 260 Ramón Fernández Peña Secades nació en Oviedo, hijo de Faustino e Isabel, con domicilio en Madrid en la calle Nervión, 9, donde residía con su hermano Belarmino. A veces vivía con sus tíos en la calle Santa Engracia, 150. Ingresó en la JSU en mayo de 1936 y en enero de 1938 estuvo en un batallón hasta el final de la guerra. Una vez terminada ésta se encontró con Rubén Muñoz quien le ofreció formar parte del aparato clandestino de la JSU, como enlace entre él y los jefes de los Sectores de Ventas, Oeste y Este. Rubén le dijo que tenía que socorrer en lo que pudiera a los presos y sus familias, localizar a grupos que funcionaran aisladamente haciendo propaganda e intensificar el alta de militantes para la organización juvenil comunista. 261 En el Sector Oeste con Valentín Ollero colaboraban militantes como Jorge Escribano Riloba (hijo de Claudino y Fidela. Nació en Alcalá de Henares, empleado y con dirección en la calle madrileña de Hermenegildo, 19. Se afilió a la JSU al empezar la guerra, siendo secretario general en los Servicios Auxiliares del Segundo Cuerpo del Ejército Republicano. Tras el final de la guerra Valentín Ollero le propuso participar en la organización clandestina de la JSU para editar pasquines y propaganda y ayudar a los presos y sus familias y Fermín Guerrero, que colaboraba en los trabajos clandestinos y en la búsqueda e introducción de nuevos individuos a la organización. En el Sector Norte desempeñaba la función de secretario de organización David Bedmar Arcas nacido en Linares (Jaén), casado y de profesión albañil. Se afilió a la JSU durante la guerra siendo secretario de organización de un batallón y una brigada donde fue destinado, más tarde en el 21 Cuerpo del Ejército). El Sector Este, anteriormente a la llegada de Francisco Mantilla, estaba dirigido por Antonio Sebastián López, “El Cojo”, que pasó a desempeñar el cargo de secretario de organización de dicho sector. Los sectores de Vallecas y el de Carabanchel no llegaron a estar constituidos como tales puesto que sus militantes estaban integrados en el Sector Sur. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 191 trabajando aisladamente y contactar con las demás organizaciones antifascistas. Valentín intentó ampliar el número de militantes en el Sector Oeste con Mariano Martín (vivía por las Vistillas y trabajaba como ayudante de panadero), un individuo llamado Emilio “El Chuleta” , otro llamado Guillén (vivía en la calle Santa Cruz) y otro apellidado Carballo. Todos ellos a pesar de dar su consentimiento para formar parte del Sector Oeste de la JSU no volvieron a contactar con Valentín. El Sector de Chamartín de la Rosa, contaba, además del secretario general a Manuel González Gutiérrez (también enlace con el C. P. de la JSU y estaba armado), como secretario de propaganda a Pablo Pinedo Ovejero, Gregorio Muñoz García “Goyo” era el jefe de la organización militar, Ana López Gallego la secretaria femenina y encargada del SRI y Julián Muñoz Tárraga como secretario de organización. Éste organizó un grupo de mujeres y hombres al mando de Sergio Ortiz González para ser enlaces y colaborar en los trabajos clandestinos de la JSU. Entre los militantes estaban: Julián Fernández Moreno, Ana López Gallego, Victoria Muñoz García, Antonia Torres Yela, Argimira Hompanera Pinilla, Elena Gil Olaya, Luisa Rodríguez de la Fuente, Josefa Rodríguez de la Fuente, Martina Barroso García y Antonio Barahona Iglesias (tenía la misión de encontrar a chicas de la JSU que estuvieran dispuestas a colaborar con la organización clandestina).262 Uno de los grupos del Sector de Chamartín estaba 262 Ana López Gallego nació en La Carolina (Jaén), hija de Juan y Concepción y vivía en la calle Lérida, 94. Era la mayor de cuatro hermanos (Manuel, Juan y José Luis). Su profesión fue modista y se afilió a la JSU en enero de 1937, llegando a ser la secretaria femenina del Sector de Chamartín de la Rosa. En febrero de 1937 conoció a su novio Francisco Agudo (también comunista y durante la guerra fue comisario político, acabó detenido y preso, primero en Albatera y luego en el castillo de Santa Bárbara de Alicante), el cual le propuso antes de terminar la guerra que se fuera con él a Francia, pero ella no quiso dejar solos a sus tres hermanos más pequeños. En los primeros días de posguerra su padre se dedicaba a recoger llantas de coche para venderlas y ella con sus hermanos, acudían al frente a por madera para calentarse y a las colas de Auxilio Social para conseguir algo de comida. Por las tardes aprovechaba para pasear con su amiga Martina Barroso y fue así como contactaron con Julián Muñoz, el cual le dijo que la JSU estaba reorganizándose clandestinamente y la encuadró en el grupo de Chamartín de la Rosa dirigido por Sergio Ortiz, aunque no estaba de acuerdo con la recogida de armas y municiones de la Ciudad Universitaria. Victoria Muñoz García nació en Madrid, hija de Camilo y Juana y domiciliada en la calle Postas, 2 de Tetuán de las Victorias. Se afilió a la JSU durante la guerra y al terminar ésta y a través de Julián Muñoz participó en el grupo de Sergio Ortiz para recoger fondos económicos para la organización clandestina de la JSU y organizar el SRI. Su hermano Juan Muñoz García murió en comisaría de las palizas recibidas por parte de la policía. Antonio Barahona Iglesias nacido el 25 de febrero de 1922 en Madrid, hijo de Antonio y Gabriela, albañil y domiciliado en la calle Isaac Peral, 76. Se afilió a la JSU en 1938 y la mayor parte de la guerra la pasó en Valencia trabajando en la Subsecretaría de Armamento. Argimira Hompanera Pinilla nacida el 5 de febrero de 1922 en Las Bodas (León), hija de Bernardo y María. En la guerra se afilió a la JSU y trabajó como secretaria en la Secretaría de Finanzas del Comité Provincial de la JSU de Madrid. Francisco Nieto Vaquerizo nació en Madrid, hijo de Mauricio y Jacoba, ebanista y domiciliado en la calle de los Artistas, 40. Afiliado a la Juventud Comunista en 1935. Pertenecía a la Liga de Mutilados al ser mutilado de guerra. Antonia Torres Yela nació en Madrid, hija de Juan y Micaela, domiciliada en la calle Manchegos, 5 de Tetuán de las Victorias. Afiliada a la JSU en octubre de 1936. Después de la guerra y acompañada por Josefa Rodríguez de la Fuente se encontraron con Julián Fernández, secretario del Sector Chamartín de la Rosa de la JSU, el cual las citó en el Hotel del Negro para proponerlas que participaran en la clandestinidad de la JSU y buscar a más chicas dispuestas a participar en la organización comunista. Antonia aceptó pero con ciertas reticencias porque su madre acababa de morir y por temor a posibles represalias. Elena Gil Olalla nació en Madrid hija de Ángel y Elena, domiciliada en la calle de Guiñol, 30. Afiliada a la JSU desde 1937. Al finalizar la guerra estaba en Murcia desde donde regresó a Madrid. Una vez aquí se Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 192 formado por Rafael Muñoz Coutado “Falin” , Gregorio Muñoz García “Goyo” , Vicente Criado Pérez, Ricardo Gómez, Máximo de Diego de Diego, Julio Martínez Pérez263, Francisco Fernández González, Felipe Arranz Martín, Gil Nogueira Martín, José Pérez Sánchez, Román Prieto Martín, Vicente Martín Acirón, José Bustillo Hernández e Isidro Hernández de la Fuente (éste último primo de Luisa Rodríguez de la Fuente).264 Este grupo tenía como misión la recogida de armas en los frentes cercanos a Madrid, llegando a guardar en un pozo seis pistolas y algunas bombas. Ricardo Molina de la Mata265 y Ricardo Gómez recogieron dos revólveres que estaban depositados en una encontró con Sergio Ortiz, el cual le dijo que participara en un grupo de la JSU en el Sector de Chamartín y que en su grupo estaría Victoria Muñoz y otras tres más, ya que los grupos, como ya se ha indicado, estaban formados máximo por cinco individuos. Luisa Rodríguez de la Fuente hija de Pedro y Luisa, nacida en Madrid, modista, y con domicilio en la calle Manchegos, 3 (Tetuán de las Victorias). Se afilió a la JSU en octubre de 1936 y una vez terminó la contienda Julián Muñoz, le ofreció el puesto de jefe de un grupo del Sector de Chamartín de la JSU clandestina, proposición que aceptó e integró a su primo Isidro Hernández de la Fuente al grupo. Josefa Rodríguez de la Fuente, nacida el 18 de septiembre de 1922 en Chamartín de la Rosa, hija de Pedro y Luisa. Se afilió a la JSU en mayo de 1937 alentándole la idea de acabar con la Quinta Columna y personas que pudieran dar información a los golpistas. El final de la guerra estaba en Cuenca y regresó a Madrid en los primeros días de abril de 1939. Martina Barroso García. Hija de Salustiano y María, modista y había nacido en Gilbuena (Ávila), con domicilio en la calle Calderón de la Barca, 1 (Tetuán de las Victorias). En marzo de 1937 ingresó en la JSU (su hermano Luis fue quien le llevó hasta la sede del Radio de Chamartín) y estuvo hasta finales de 1938 cosiendo en un taller de costura organizado por la organización juvenil. Luego ayudando en un Comedor Social hasta el final de la guerra. Estuvo también afiliada en el Sindicato de la Aguja y en el AMA. Una vez terminada la guerra, Martina formó parte del grupo que había organizado Sergio Ortiz en la JSU, Sector Chamartín de la Rosa en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 30.426, contra José Pena Brea y cincuenta y siete más y LÓPEZ, Ángeles: “Martina, la Rosa número trece”, Círculo de Lectores, Barcelona, 2006. 263 Había varios infiltrados de la policía urbana en la organización juvenil. Uno se llamaba Joaquín Ferreira Malpica, había sido un antiguo compañero de Julio Martínez Pérez durante la guerra. Tras esta le ofreció un fusil para la JSU. Julio aceptó el ofrecimiento de Joaquín sin saber su cometido de infiltrado policial y fue de ésta manera como ayudó a la localización y posterior detención de algunos de sus compañeros. También estaba como infiltrado Luis Fernández Villajurbin. 264 Rafael Muñoz Coutado hijo de Rafael y Julia. Nacido en Madrid, fumista y con dirección en la calle Toro, 8 de Tetuán de las Victorias. Se afilió a la JSU en marzo de 1936. Una vez empezada la guerra se alistó como voluntario en una columna que se formó en Chamartín de la Rosa. Luego combatió en la sierra en el batallón “Capitán Condes” donde fue herido en su pierna izquierda y se la tuvieron que amputar. Fue elegido concejal del Ayuntamiento de Chamartín de la Rosa en representación de la JSU. Al terminar la guerra se encontró con un antiguo camarada llamado Julián Muñoz Tárraga quien le invitó a participar en la organización de la JSU clandestina. Le propuso formar parte de un grupo de Chamartín de la Rosa junto con otros jóvenes militantes, siendo Rafael el encargado de la recuperación de armas por su afición al manejo de las mismas. Julio Martínez Pérez nació en Santa Fe (Argentina), el 21 de julio de 1920, de profesión pintor decorador. Durante la guerra ingresó en el Cuerpo de Carabineros y luchó en varios frentes. Tras terminar la guerra por mediación de Rafael Muñoz ingresó en las JSU clandestinas, en el grupo de Chamartín de la Rosa teniendo como misión la recogida de armas. Román Prieto Martín nació en San Miguel de Corneja (Ávila), hijo de Justo y Amada, vivía en la calle Antonio Zozaya, 15 de Tetuán de las Victorias. En octubre de 1936 se afilió a la JSU siendo el secretario general del Sector de Chamartín. Tras la guerra se encontró con José Bustillo Hernández quien le propuso ayudar a la JSU y tras aceptar formó parte de un grupo que mandaba para recaudar dinero para socorrer a los presos y sus familias, recoger material de guerra y crear el descontento y desconcierto por medio de pasquines. 265 Ricardo Molina de la Mata nació el 15 de octubre de 1922 en Madrid. Hijo de Pablo y María, mecánico y domiciliado en Tetuán de las Victorias. En 1937 se afilió a la JSU trabajando en un taller de transmisiones. Ricardo estaba en La Roda (Albacete) cuando finalizó la guerra y al poco tiempo regresó a Madrid. Ricardo Gómez fue quien le propuso entrar en el Sector de Chamartín de la Rosa de la JSU clandestina, aceptando dicha proposición. El grupo estaba formado por Ricardo como jefe, Vicente Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 193 alcantarilla de una calle de Chamartín usada como lugar de depósito de armas, trasladándolos a la casa de José Pérez Sánchez. Rafael Muñoz Coutado era el encargado técnico del armamento y tenía un listado con nombres y una numeración que coincidían con las de los fusiles ametralladores que poseía el Cuerpo de Carabineros del Ejército Republicano. Dicho listado de nombres fue intervenido por la policía con posterioridad, escondida en su mesilla de noche, sin poder recuperar dichos fusiles al ser detenido. José Pena citó a Manuel González en la salida del metro de Estrecho a las seis de la tarde. La contraseña era poner un papel de fumar en la boca y se presentaría diciendo “España” y le contestaría “libre”. Pena le dio instrucciones para que cada grupo estuviera integrado por cinco individuos que debían ayudarse entre sí y a los camaradas que estaban perseguidos y a los presos políticos. A pesar de la posesión de tres máquinas multicopistas, la secretaría de agitación y propaganda de la JSU dirigida por Rubén Muñoz Arconada no efectuó trabajo alguno debido a las dificultades existentes, quien se encargó de la organización del Sector Norte hasta que lo dirigiera Joaquín Álvaro Blanco, “Marxista”. Sin embargo, este estaba ayudando a Sinesio Cabada en la organización militar y por este motivo se eligió a Faustino Jiménez Alonso como secretario general del Sector Norte, a Enrique Bustamante Sánchez266 como secretario de propaganda (en dicho sector colaboraba como ayudante y enlace Concepción Carretero Sanz), a José Martín Yuste (su ayudante era David Bedmar) como secretario de organización y a José Gutiérrez González como responsable militar.267 También actuaron dentro de las filas de la FET y JONS integrando a militantes como Joaquín Álvaro Blanco y Antonio López del Pozo. El primero consiguió certificados favorables a la causa nacional, así como beneficios reservados a los “expresos perseguidos por los rojos”. Uno de los grupos del Sector Norte cuyo jefe era Adolfo Latorre Toledo (regresó a Madrid desde Valencia el 31 de marzo de 1939), incorporó a la organización a Lorenzo Rincón Vaquero, Francisco Nieto Vaquerizo “El Sordo” y Marcelino Martín.268 Otro grupo lo dirigía José Gutiérrez Criado, Francisco Pérez y José Pérez, reuniéndose en las inmediaciones de la carretera de Chamartín y teniendo como misión la recuperación de armas. 266 Enrique Bustamante Sánchez nació en Linares (Jaén), casado y de profesión albañil. Afiliado al PCE durante la guerra fue secretario de organización de batallón y brigada y luego en el 21º Cuerpo del Ejército. 267 José Gutiérrez González “Marxista” nació en Mula (Murcia). Hijo de Ernesto y Francisca, de profesión pintor y domiciliado en Madrid en la calle Ríos Rosas, 36, vaquería. Durante la guerra civil se afiló a la JSU, estuvo en la 18 Brigada de la 300 División de Guerrilleros del XIV Cuerpo del Ejército, luchando en el frente de Guadarrama. Sus funciones eran transportar a prisioneros, poner artefactos en carreteras nacionales y volar centrales eléctricas. Estos guerrilleros se disfrazaban de guardias civiles para pasar al otro bando por la zona de Ávila y Segovia, haciendo controles de carretera en territorio de los golpistas. En la zona de Cebreros su unidad de la 155 Brigada, pasó a la provincia de Salamanca dónde tuvieron un encuentro con guardias civiles, muriendo cinco de ellos y volaron una fábrica de luz que recibía energía del río Alberche. También volaron otra fábrica de luz cerca de Cercedilla y ponían bombas en vías férreas por la zona de Arrebatacapas (Torrelaguna), Hoyo de Manzanares, Cebreros, Navalperal de Pinares, Las Matas, etc. Su unidad estaba dirigida por el capitán Cervero y los soldados que le acompañaron fueron: José Urbina, Tomás Martín Corral, Celestino y Crescencio Espinosa, Celedonio Martín, Francisco Nieto, Miguel Nieto, Crescencio Martín, Demetrio Garrido, Domingo Ortega, Santiago Luján, Paulino Bejos “El Morucho”, Manuel Sánchez, Alfonso Carbajo, Damián Domínguez, Luis Sánchez, Anastasio Melantuche y Cayetano Garzón. Una vez terminada la guerra fue a la casa de Joaquín Álvaro junto con José María Yuste. Joaquín les informó que la JSU estaba trabajando clandestinamente y les invitó a participar, contestando afirmativamente en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 30.426, contra José Pena Brea y cincuenta y siete más. 268 Lorenzo Rincón vivía en la calle Juan Pantoja, 13, Francisco Nieto en la calle de los Artistas y Marcelino Martín en la calle Palencia. Adolfo Latorre tenía la misión de agrupar al mayor número posible Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 194 González “Marxista” que formó tres escuadras, designando como jefes a comunista apellidado Orozco, a Juan Ayala (vivía en calle Ponzano, 43) y a otro del que recordaba el nombre (sí podría dar el nombre otro compañero llamado Pedro Guardeño). Faustino Jiménez recibió la orden de José Pena y Rubén Muñoz (la enlace fue Virtudes González) de organizar el Sector Norte con escuadras, pelotones y secciones teniendo como misión reconocer los frentes de guerra de los alrededores de Madrid por si quedaba algo de material bélico abandonado y estudiar la manera de conseguir medios económicos para ayudar a huidos, presos y sus familiares. El enlace del Comité Provincial de la JSU con el Sector Norte era Dionisia Manzanero Salas (por mediación de Pilar Bueno ingresó en la JSU clandestina).269 El secretario general del Sector de Ventas fue Celedonio Fernández Galán que se encargó de enlazar con otros individuos para formar la organización del sector, teniendo contacto con el Comité Provincial de la JSU. En las semanas que estuvo en su puesto como dirigente organizó tres escuadras con militantes como Fernando Guerra Micó, Antonio Sebastián López, Antonia García Alonso, Mauricio Robledo Ávila, Ginés Sarabia “El Veneno”, Antonia Hernández Barrillero, Josefa Hernández Barrillero, Manuela Huerta Ortíz, Juana García, Dolores García, Dolores Torregrosa Blea, Vicente Goya Arroyo, Mariano Ramos Fraile, Rafael Cantillos González y Ramón Cantillos González.270 Celedonio Fernández se reunió en la calle Velázquez, frente al Retiro con de cuadros en su grupo y contactar con personas de confianza que tuvieran cualquier tipo de armas y explosivos y de igual modo hacer reconocimientos por los diferentes frentes cercanos a la capital con el fin de coger todo el material bélico que estuviera abandonado. 269 Dionisia Manzanero Salas nació en Madrid, de profesión modista. Era la tercera de seis hermanos. En la guerra primero se afilió a la JSU y luego al PCE en abril de 1938. Dionisia trabajó en servicios auxiliares ayudando en comedores sociales, servicios sanitarios en el Hospital de las Brigadas Internacionales, estuvo como soldado en el batallón “Octubre” al inicio de la guerra y luego fue mecanógrafa en el Sector de Chamartín de la Rosa. En el PCE conoció a su novio Bautista Almarza, que había dirigido una división de tanques en Valencia y tras la guerra fue detenido en Alicante y estaba preso en Albatera. 270 Fernando Guerra Micó “Guerrita” nació en Madrid, hijo de Luis y Carmen, cerrajero. Se afilió a la UGT y a la JSU en agosto de 1938. Al empezar la guerra se fue como voluntario al frente de Buitrago donde fue herido hasta septiembre de 1936. Luego pasó a la 50º Brigada en el frente de Guadalajara y de ahí se fue a la 32ª Brigada en el frente de Levante donde estuvo hasta el final de la guerra. Se encontró en la calle con Celedonio Fernández quien le dijo que estaba formando grupos clandestinos de la JSU en Ventas y aceptó formar parte del mismo, en un grupo que denominaron “Audaces”. Antonia García Alonso “Toñi “nacida en Madrid, hija de Joaquín y Leonor, domiciliada en la calle Candela de San José, 15 (Ventas). Afiliada a la JSU desde septiembre de 1936, habiendo sido secretaria de organización de un sector de la JSU en 1938. Tras la guerra participó en la clandestinidad de la JSU dentro del Grupo de los Audaces que hizo el Sector de Ventas. Mauricio Robledo Ávila nació en Canillas (Madrid), hijo de Teodoro y Petronila, con domicilio en la calle Francisco Barreras, 4, Canillas (Madrid). Se afilió a la JSU en mayo de 1936 y al empezar la guerra se fue como voluntario en el 4º Batallón de Ventas, saliendo el día 25 de julio para el frente de Buitrago hasta junio de 1937. Luego estuvo en la 28 Brigada como cabo y pasó a la Brigada del Campesino donde le ascendieron a sargento hasta febrero de 1938. Mauricio estuvo en los frentes de Teruel y en las operaciones de Celadas (Teruel) donde fue herido y hospitalizado en el pueblo de Cabanes (Castellón) y trasladado al Hospital nº 2 de Valencia, siendo dado de alta en mayo de 1938. En esa fecha pasó a la 43 Brigada tomando parte en varias operaciones y luego a la 99 Brigada siendo herido de nuevo y hospitalizado en el Hotel Palace de Madrid, donde coincidió con el final de la guerra. Pasó a formar parte del grupo de los Audaces en la clandestinidad de la JSU en el Sector de Ventas. Antonia Hernández Barrillero nació en Madrid, hija de José y Guadalupe, modista y domiciliada en la carretera de Aragón, 41. Afiliada a la JSU desde agosto de 1936. Al empezar la guerra se ocupaba de la limpieza del local de la JSU de Ventas situado en la calle Capitán Sediles, 3, hasta diciembre de 1936, en que se fue con su padre a Alcázar de San Juan (Ciudad Real) al ser destinado allí y regresó a Madrid casi Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 195 Antonio Sebastián, Rubén Muñoz, Severino Rodríguez, Adelaida Abarca y otros militantes más. Severino le explicó a Celedonio cómo se habían organizado en Madrid otros sectores de la JSU y que tenían un depósito de armas en caso de necesidad. También le dijo que habían introducido un joven comunista del Sector Sur en el periódico “Ya” y que sería conveniente introducir a otros militantes en la Falange. Severino daba explicaciones falsas a Celedonio para estimular en los trabajos al final de la guerra. Tras ésta formó parte del grupo de militantes que englobaban el Sector de la JSU clandestina en Ventas y dentro de ésta en el grupo denominado de Audaces. Vicente Goya Arroyo, hijo de Vicente y Purificación, nacido en Madrid, comerciante y domiciliado en la calle Arango, 15. Perteneció a la JSU desde enero de 1937, siendo profesor en la Escuela de Cuadros de Trifón Medrano y luego en la Escuela Militar de la calle Fortuny, como profesor militar y político. En septiembre de 1938 se incorporó a la 53 Brigada Mixta hasta el final de la guerra. Mariano Ramos Fraile nació en Canillas (Madrid), hijo de María, profesión cantero y domiciliado en Madrid, en el barrio de Bilbao. En la guerra ingresó como voluntario en el batallón “Pueblo Nuevo” y “Ventas” marchando a la sierra donde estuvo combatiendo hasta noviembre de 1936, luego regresó a Madrid. en marzo de 1937 estuvo en el frente de Guadalajara, para pasar al de Levante y Extremadura. El final de la guerra estaba en Guadalajara y regresó a Madrid viéndose con Celedonio Fernández quien le propuso participar en un grupo clandestino de la JSU, reunido con otros militantes de esa organización. Fernando Guerra le pidió que le acompañara a buscar unas pistolas a la casa de un hombre que vivía en Ciudad Lineal pero la madre de dicho individuo dijo que había tirado las pistolas. También sabía que un individuo apellidado Arroyo que trabajaba en el cementerio tenía dos pistolas, una se la dio a Mariano Alcalde Lázaro y la otra a Mariano Ramos. Dolores Torregrosa Blea, hija de José y María, soltera, sastra, nacida en Madrid y domiciliada en la calle José Nakens, 27, en Ventas. Durante la guerra se afilió a la JSU porque entre las actividades culturales que realizaban había bailes. Manuela Huerta Ortiz nació en Madrid, hija de Tomás y Guadalupe, sastra y domiciliada en la calle Navas de Tolosa, 9-11. Se afilió a la JSU en septiembre de 1937 trabajando en un taller de costura, donde estuvo hasta el final de la guerra. En el mes de abril de 1939 Celedonio Fernández le propuso participar en el Sector de Ventas de la JSU clandestina donde él era secretario general y aceptó dicha propuesta. Rafael Cantillos González nació en Madrid, hijo de Antonio y Antonia y vivía en la calle Canillas, 6 de Ventas. En agosto de 1934 ingresó en la UGT en el Sindicato Metalúrgico El Baluarte. Al empezar la guerra se afilió a la JSU y al SRI. La guerra le sorprendió en el local de la JSU en Ventas, situado en la calle Covadonga, 9. Se alistó voluntario en las milicias interviniendo en el Asalto al Cuartel de Vicálvaro y luego se alistó en el 4º batallón de Ventas Pueblonuevo, hacia el frente de Buitrago. Con posterioridad estuvo en los frentes del Centro, Levante y en la ofensiva de Extremadura donde fue herido y llevado primero al hospital de Villanueva de Córdoba y luego al Hospital Casino de Ciudad Real, para pasar los últimos días de la guerra en Madrid. Tras terminar la guerra pudo ver a varios conocidos suyos de la guerra que estaban escondidos como Juan Román de Eusebio (vivía en Pueblonuevo, había pertenecido al SIM y fue secretario de la JSU de Ventas), Ángel Indarte que vivía en la calle San Blas en Ventas y Lucas Jodra del Amo (vivía en la calle Canillas 28 o 30). En las declaraciones hechas ante la policía una vez que fue detenido inculpó a ambos de la participación en un asesinato de un cura en la carretera de Aragón, aunque el segundo dijo que fue el primero el autor del asesinato. Celedonio Fernández le propuso formar parte de la JSU clandestina y aceptó, ingresando en el grupo de Audaces del Sector de Ventas. Rafael cuando fue detenido dio detalles de Celedonio y Fernando Guerra para que la policía supiera mejor sus señas. Del primero dijo que paseaba por la calle Alcalá en la acera de los impares, entre Ventas y Goya, vistiendo un traje marrón, con gafas y dientes afilados, siendo dos de ellos de oro. Fernando Guerra iba siempre peinado con la raya al medio y padecía una afección en la vista que se podía ver fácilmente. Ramón Cantillos González nació en Madrid, hijo de Antonio y Antonia, de profesión ebanista. Estaba afiliado a la JSU, al SRI y a la MAOC desde abril de 1936. Al empezar la guerra fue voluntario, siendo armado por el Ministerio de la Guerra y concentrado en la Ciudad Universitaria. El primer destino fue el frente de Guadalajara en el batallón nº 20. Desde agosto hasta octubre de 1936 estuvo en el pueblo de Mirabueno (Guadalajara), luego se fue a Trijueque (Guadalajara) donde fue herido y hospitalizado en Guadalajara, Cuenca y Valencia donde le dieron el alta en mayo de 1937. Ramón se incorporó a su batallón en Humanes estando hasta agosto del mismo año, en que pasó a la Intendencia hasta mayo de 1938. Un tribunal médico le declaró inútil, realizando servicios auxiliares en la 2º Agrupación. Tras la guerra Celedonio Fernández le propuso que engrosara uno de los grupos de la JSU clandestina, ya que se lo habían ordenado desde el Comité Provincial de la JSU en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 35.161. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 196 clandestinos de su Sector. La estructura se organizaría en escuadras completas de tres o cuatro militantes y una mujer sería el enlace en cada una de ellas. Celedonio también contactó con otros posibles candidatos para formar parte del Sector de Ventas, comunistas como Rafael Otero, Alfonso Román, Román de Eusebio, Juan García López, Manuela Toya, Manuela García, Martín Pascual Lobo, Francisco Revilla, Esteban Díaz, Valentín Artero, Juan Antonio Andreu, Ignacio Teresa Carretero, Jesús Domínguez Fernández, Lucas Jodrá del Amo y Fernando Ribagorda “Pachichi” (a Celedonio le extrañó el hecho de que este último militante apareciera de manera espontánea, sin decirle nada, ofreciéndose a ayudar en la reorganización clandestina, lo que le llevó a sospechar que podría tratarse de un infiltrado de la policía),271 pero bien porque no aceptaron la proposición o porque no dio tiempo a que integraran los grupos, no formaron parte de la JSU clandestina. Sí enroló a tres jóvenes que trabajaban en el cementerio para ayudar en lo que se les pidiera: Antonio Contreras, José Pastor Pastor y otro apellidado Martín. Pasados unos días Celedonio se volvió a entrevistar en la entrada del metro de Goya con Antonio Sebastián, que iba acompañado de Nieves Torres, Adelaida Abarca y otros dos más, transmitiéndole el primero que deberían hacer labores de captación para así aumentar las escuadras y que cotizaran un real a la semana para socorrer a los presos y sus familias. Cuando Celedonio tuvo todos los miembros del Sector de Ventas de la JSU elaboró unas listas de nombres, distribuyéndolos en tres escuadras, sumando en total unos veintitantos militantes en su Sector. La estructura del sector estaba formado por él como secretario general, Andrés Yuncal Díaz272 como secretario de organización y Rafael Cantillos como secretario de agitación y propaganda. Para cada una de las escuadras nombró a Ginés Sarabia, Mauricio Robledo y Antonia García como responsables. Fernando Guerra comentó a Celedonio la mala situación de su hermano Francisco Guerra Micó273 acusado de haber matado en la guerra a los dueños de una tienda de ultramarinos en la carretera de Aragón llamada “Los Picos de Europa”, de la que se declaraba inocente y acusaba a Carlos Sánchez Pérez que estaba encarcelado en la prisión de Guadalajara, ayudado por un individuo apellidado Mellado y otro apodado El Socialista (Francisco declaró a la policía que los autores de las muertes en el barrio de 271 Jesús Domínguez Fernández había pertenecido en la guerra a la JSU. Cuando estaba trabajando como limpiabotas en la estación del metro de Ventas se le acercó Celedonio diciéndole que se estaban formando unas escuadras clandestinas para el Sector Ventas de la JSU, contestándole Jesús que en su casa tenía una multicopista que le había dejado antes de terminar la guerra la organización juvenil y que quería deshacerse de ella porque no quería problemas con la policía. 272 Andrés Yuncal Díaz nació en Madrid, hijo de Antonio y Josefa, albañil y domiciliado en la calle Santiago Sedeña, 2 de Canillas. Estaba afiliado a la UGT, en el Sindicato de Oficios Varios. Durante la guerra se afilió a la JSU, realizando servicios de vigilancia y de Orden Público. Luego estuvo destinado como voluntario en un batallón de la JSU en el frente de la sierra madrileña. Cuando se creó el Ejército Popular pasó a la 58 Brigada estando en diferentes frentes de guerra y al terminar ésta fue recluido en el campo de concentración de Chamartín de la Rosa. 273 Francisco Guerra Micó nació en Madrid, hijo de Luis y Carmen, casado, pintor y domiciliado en la Avenida de Trueba, 5. Se afilió a las Juventudes Comunistas en 1935 de donde fue expulsado y luego reingresó en agosto de 1936. Al empezar la guerra estaba en el Parque de Artillería para pasar a una columna de milicianos que se dirigía a Navacerrada donde estuvo en el frente hasta enero de 1937. Luego se fue al frente de Guadalajara con un batallón de la 50 Brigada donde fue herido y hospitalizado. Tras recibir el alta pasó a la 66 Brigada y en el CRIM de donde salió destinado a la 46 División como teniente primero en la sierra de Madrid y luego en Brunete, donde de nuevo fue herido y trasladado al Hospital de Príncipe de Vergara. Al salir se fue al frente de Teruel, al del Centro y a Lérida, pasando a la 61 Brigada en el pueblo turolense de Sarrión y regresó a Madrid, siendo destinado a la 99 Brigada. Francisco se puso enfermo y estuvo dos meses de convalecencia, coincidiendo con el final de la guerra. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 197 Ventas fueron un conocido por Filete y el Perrachica, policías y agentes del SIM y otro llamado Víctor que había sido policía). Francisco Guerra se escondió en la casa de un primo de Celedonio que era limpiabotas y que trabajaba en el bar “La Moderna” de la calle Alcalá. A los pocos días Celedonio se reunió en la Plaza de Manuel Becerra con Ramón Fernández Peña Secades, enlace con el Comité Provincial de la JSU para saber cuál era la situación del sector y el número de militantes que había conseguido reunir. Ramón le dijo que una de las tareas principales era la recaudación de dinero para ayudar a los camaradas presos y sus familias. En el Sector de Ventas también crearon un grupo denominado “Los Audaces” compuesto por los miembros más comprometidos y decididos a cumplir las órdenes que les dieran por extremas y duras que fueran Este grupo estaba formado por Fernando Guerra, Mauricio Robledo, José Pastor Pastor, Rafael Cantillos, Dolores García, Antonia García, Antonia Hernández, Juanita García, Manuela Huertas Ortiz y Dolores Torregrosa (las dos últimas militantes fueron excluidas del grupo por no querer cometer ninguna acción armada). El jefe del grupo era Fernando Guerra y el subjefe Mauricio Robledo. Uno de sus primeros objetivos fue el asesinato de un falangista de Ventas llamado Luis Zaragoza (había sido de la JSU durante la guerra) que vivía por la calle Cervantes, porque había denunciado a dos camaradas y si seguía denunciando podrían ser todos detenidos. Antonia García propuso que si nadie quería matarle con armas que podrían envenenarlo y que ella misma se ofrecía a servir de enlace para de alguna manera atraerlo y así poder acabar con su vida. Fernando Guerra manifestó su acuerdo con Antonia diciendo que estaba dispuesto a todo, utilizando el procedimiento que fuera necesario. El grupo tenía más objetivos para liquidar, entre ellos a una tal Ramona, que también vivía en el barrio de Ventas. Celedonio habló con Antonio Sebastián para saber la opinión del Comité Provincial de la JSU sobre estos posibles asesinatos y le contestó que no hicieran nada hasta que no tuviera una respuesta de la dirección clandestina. Para llevar a cabo esos asesinatos, Fernando Guerra tenía tres pistolas del 9 mm largo y varias bombas de mano enterradas en un patio. Mauricio Robledo dijo que tenía una pistola enterrada en un campo cercano a su casa, Andrés Yuncal dijo que sabía quién disponía de otras tres pistolas e Ignacio Teresa también tenía otra pistola del 9 mm largo escondida en su casa. Fernando Guerra le dijo a Celedonio que fuera a la casa de Wenceslao Amador Amador y Francisca Pérez Ramos que vivían en la calle Altamira, 9 para recoger dos pistolas que tenía guardadas, pero al llegar Celedonio, Francisca dijo que se las había dado al Radio de Ventas del PCE antes de terminar la guerra y que conocía a un vecino apellidado Teresa que vivía en la calle Torrecilla, el cual tenía una pistola. Fernando Guerra tenía unos amigos que hacían funciones de enlace, los cuales le ayudaban a buscar armas. Uno de ellos, Eugenio Sánchez Ortiz, le facilitó municiones y un revolver que tenía su madre escondido en un sembrado. Un individuo conocido por Calila que trabajaba en el cementerio y vivía por el Puente de Vallecas también dijo que tenía unos revólveres que había encontrado. De igual manera otros jóvenes del barrio, como Rogelio Arroyo Arroyo tenía otra pistola. Éste le encargó a Mariano Alcalde Lázaro ponerse en contacto con la JSU clandestina para facilitarles el armamento. Todos los grupos de jóvenes que formaban parte de los diferentes sectores de la JSU clandestina tenían como consignas controlar a otros grupos que trabajaban aisladamente en los barrios madrileños para integrarlos en la organización y que trabajaran unificadamente. Los grupos de base deberían ampliarse por sí mismos, cada militante formaría más agrupaciones, pero siempre con el mismo número de individuos Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 198 (por parte de la dirección de la JSU se dieron consignas para agrupar a los componentes de los sectores de igual modo al que tenían las antiguas Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (M.A.O.C.). Las cotizaciones semanales serían de 5 pesetas para quienes trabajaran, los parados pagarían 25 céntimos y la sección femenina unos 15 céntimos. Otra misión era buscar casas de confianza para alojar a aquellos camaradas perseguidos, donde se pudieran ocultar. También tenían tres multicopistas para la realización de propaganda, una en la calle Fuente del Berro, otra en la casa de María del Carmen Vives Samaniego y en la casa de Rubén Muñoz Arconada, pero no pudieron hacer nada porque era casi imposible conseguir papel. En una de las reuniones que mantuvieron los dirigentes del PCE con los de la JSU se planteó la posibilidad de que la JSU se transformara en la Juventud Comunista por los enfrentamientos que había habido entre los diferentes partidos de izquierda y englobar a todas las juventudes en una organización que se llamaría Juventudes Antifascistas, iniciándose por parte de Severino Rodríguez Preciado la localización de socialistas, republicanos y anarquistas con el fin de ver la posibilidad de llevar la idea a la práctica. José Pena le dijo a Severiano que políticamente era buena la decisión porque así se abarcaba a un mayor sector de trabajo y un mayor abanico de posibilidades. Pena se reunió con Federico Bascuñana para plantearle el tema de las Juventudes. El dirigente del PCE le dijo a Pena que lo consultaría con el Comité Provincial del PCE y que de momento no hicieran nada. José Pena algo molesto, quiso plantear directamente la propuesta a los responsables del Comité Provincial del PCE sin éxito. Bascuñana le dijo que estableciera contacto con las organizaciones antifascistas para saber cuál era su propósito y hasta dónde podían llegar y una vez que supieran sus intenciones, sería el PCE quien decidiría sobre la unificación en esas Juventudes Antifascistas. Severino conocía a un joven anarquista, Antonio López, también buscó jóvenes de las otras tendencias políticas sin encontrar a nadie. Parece ser que el PCE nombró a un individuo apellidado Arenas para que se pusiera en contacto con las otras organizaciones juveniles y trataran así de este tema pero al final todo quedó en meras intenciones. “Por confidencias llegadas a este organismo, dio lugar a unas investigaciones dando como resultado…”. Estas fueron las palabras textuales escritas por un informe que abrió la Policía Militar abrió una investigación sobre las actividades clandestinas de las Juventudes Socialistas Unificadas, a través de su extensa red de denunciantes, delatores y chivatos que tenían en el interior de la organización juvenil. Gaspar Ruiz Faura, de dieciséis años, contó a la policía cómo un miembro de las JSU clandestina llamado Bernardino Francisco Sanz García le había dicho que su organización clandestina juvenil planeaba cometer atentados y actos de sabotaje coincidiendo con el día del desfile de la Victoria, que se iba a celebrar el día 19 de mayo de 1939. La falsa y exagerada denuncia indicaba que la estructura comunista era bastante fuerte, que contaban con chicas que se dedicaban al espionaje. Que los componentes de la JSU desarmaban a falangistas y les hacían contar todo lo que sabían sobre los preparativos y planes que relativos al desfile y de la maquinaria franquista. Que también contaban con ametralladoras y que las iban a poner en las desembocaduras de las alcantarillas, estando comprometidos incluso miembros y empleados de los subsuelos del Ayuntamiento de Madrid. Aparte de las ametralladoras, tenían un gran número de armamento para poder ser utilizado. En la denuncia se indicaba también que disponían de un aparato de agitación y propaganda con material apropiado para difundir pasquines y propaganda. Se señalaba también que en el seno de la Falange Tradicionalista de las JONS se habían introducido miembros comunistas y espías procedentes de Valencia que habían llegado en varios coches, en cuyo interior habían escondido fusiles Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 199 ametralladores. Que la organización no disponía de locales para hacer las reuniones clandestinas y sus miembros ser reunían en grupos, disimulando que paseaban o tomaban el sol transmitiéndose de esta manera las directrices y órdenes de un comité o sector a otro. Otras denuncias parecidas a estas indicaban que había un firme propósito de cometer un acto contra Franco y miembros destacados del régimen aprovechando el día del desfile, para lo cual la organización comunista tenía bombas con mecha, depositadas por la zona de Puerta de Hierro, siendo transportadas por mujeres. Incluso se hizo referencia a que se encontró una bomba en la tribuna presidencial pero que explotó antes de tiempo sin causar víctimas ni heridos (era igual de falso que el complot de atentar contra Franco, ya que no existió ni plan de atentado ni se puso ningún artefacto). Incluso se sabía que el día 15 de mayo muchos integrantes de la organización del Sector de Chamartín de la Rosa habían quedado para realizar distintos actos de reparto y tirada de pasquines y recogida de armamento en los diferentes frentes cercanos a Madrid (por eso en ese día fueron arrestados casi todos los miembros de dicho sector de la JSU clandestina). Ni el PCE ni la JSU tenían capacidad organizativa ni estructura suficiente para poder llevar a cabo un acto como el que se les quería imputar, ni entre sus actividades y misiones estaba el hecho de cometer un acto de tal calibre como el que les quisieron atribuir las fuerzas del orden y seguridad. Bernardino Francisco Sanz García274 y su novia Concepción Campoamor Rodríguez, hermana de Clara Campoamor, estaba afiliada a la JSU y al Círculo Aida Lafuente, lugar donde conoció a Bernardino sabían de la existencia de la organización clandestina de la JSU en el barrio de Cuatro Caminos por medio de Antonio Fuertes Moreno Peñuelas. Julia Vellisca del Amo y su novio Fernando López González (también pertenecientes a un grupo de la JSU clandestina) eran conocedores de que el hermano de Fernando, Carlos, había llevado armas en su camión desde Valencia a Madrid para la reorganización de la JSU. Las declaraciones de Bernardino Francisco indicaban que Carlos había introducido más de doce fusiles ametralladores y más de un centenar de pistolas para cometer los actos de sabotaje, disturbios y atentados el 19 de mayo, día del Desfile de la Victoria, habían podido burlar el control de la guardia civil en Tarancón (Cuenca). Todas estas declaraciones se las había hecho Fernando García. Tanto Carlos como Fernando, según Bernardino se reunían en el número 8 de la calle Churruca (antiguo domicilio de Fernando) y en el campo de fútbol de las Calaveras, cerca de Bravo Murillo. Sí era cierto que Carlos López había llevado tres pistolas, que había entregado a un individuo en Tarancón (Cuenca) y otra a un policía llamado Félix que vivía en la calle Tudescos, 3 (Madrid). Sin embargo no era cierto que hubieran 274 Bernardino Francisco Sanz García nació el 20 de mayo de 1921 en Ávila y estaba domiciliado en la calle madrileña de Jardines, 18. Al empezar la guerra se afilió a la JSU, al SRI y al Club Aida la Fuente. Bernardino trabajaba en los talleres de la imprenta de la calle Tiziano, 10 hasta noviembre de 1937 que pasa a trabajar en servicios de fortificaciones. El siguiente destino fue el batallón “Bolívar” en el Quinto Regimiento y luego en el Segundo batallón de la Primera Brigada de Reserva, saliendo en diciembre al frente de Pozuelo, pero al negarse a ir a primera línea regresó a Madrid y a pesar de presentarse en el cuartel, volvió a su casa siendo reclamado por su madre. Ingresó como mecánico en la Escuela de Aprendices Studebaker de la calle Argensola, 2 y luego trabajó en un taller de la calle Ayala, 62, hasta que en julio del mismo año pidió su ingreso en la sección de Transportes del Cuerpo de Carabineros. En agosto fue con la 222 Brigada hacia Valencia, con el 19 batallón hasta el frente de Teruel y luego estuvo en el Frente de Levante. El golpe de Casado le sorprendió en Mislata (Valencia) y fue detenido y encarcelado en la prisión de San Miguel de los Reyes, hasta que fue liberado y regresó a Madrid. Gaspar Ruiz Faura le dio una pistola para que la vendiera pero no pudo hacerlo y la guardó en su casa. Gaspar intentó recuperarla acudiendo a la casa de Bernardino, pero como su madre no le conocía, no se la devolvió y la tiró a una alcantarilla en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 55.047. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 200 llevado la cantidad de armamento ni que el fin de dichas armas fuera para cometer actos de sabotaje. El propio Bernardino tenía una pistola que le había dado un falangista llamado Ángel Caminos. Otra de las acusaciones que les imputaron a algunos jóvenes de la JSU clandestina (algunos de ellos miembros durante la guerra civil del Club Aida Lafuente en el barrio de Cuatro Caminos) fue la colocación de unos pasquines en algunas calles madrileñas, con anterioridad a la celebración del día del desfile de la Victoria de Franco que decía: “Menos Viva Franco y más pan blanco”. Estos pasquines fueron realizados por Joaquín Fernández Vera con una imprentilla de tipo de goma. Cuando fue detenido negaba que hubiese sido el autor de la propaganda, pero cuando le incautaron la imprenta dijo que lo había hecho a modo de prueba. Entre los jóvenes se encontraban: Enrique Sánchez Pérez, “El Cardiaco” , Bernardino Francisco Sanz García, Pascual González Pérez, Manuel González Pérez, Delfín Azuaga Yonte, Luis Nieto Arroyo, Antonio Fuertes Moreno Peñuelas, Alfonso Domínguez Palazuelos, Juan José Pacheco Flores, Fernando López González, Carlos López González, Pedro Lillo Carballo, Gregorio Sandoval García, Ignacio González Hernández, “El Rubio” , Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas “La Mulata” (parece que iba a infiltrarse en la Falange clandestinamente) y Julia Vellisca del Amo. El resultado fue el fusilamiento de casi todos estos jóvenes comunistas como consecuencia de la falsa acusación de cometer el delito que les imputaban.275 Uno de los mandatos de la organización del PCE en Madrid a la JSU fue la adquisición de recursos económicos. En varias reuniones de dirigentes de la JSU se estudió cuál podía ser la manera de adquirir fondos para hacer frente a los diferentes gastos que tenían. En una de esas reuniones, a la que asistieron Severino Rodríguez, Joaquina López, Sinesio Cabada, Rubén Muñoz y Nieves Torres decidieron llevar a cabo algunos atracos para proveerse de dinero. Planearon asaltos a varios cines, como el de Tetuán (en el que intervendrían Sinesio Cabada, José Martín Yuste y José Gutiérrez González) y el cine Europa o a la estación de metro de Cuatro Caminos para quedarse con la recaudación. Aunque el intento que estuvo más preparado y planeado fue el 275 Enrique Sánchez Pérez “Cardiaco” nacido en Valladolid, de profesión mecánico montador. Afiliado a la JSU durante la guerra y miembro del Círculo Aida Álvarez. Pascual González Pérez nacido en Madrid, encuadernador y afiliado a la JSU durante la guerra. Antonio Fuertes Moreno Peñuelas nacido en Madrid y de profesión fotógrafo. Alfonso Domínguez Palazuelo nacido en Madrid y dependiente de comercio. Fernando López González nacido en Madrid, chofer y domiciliado en el Paseo de Santa María de la Cabeza, 35, igual que su hermano Carlos López González. Pedro Lillo Carballo nacido en Madrid, casado y domiciliado en el Puente de Vallecas, en la calle Clara Mate, 2. Su padre era de Izquierda Republica, llamado Josué. De profesión conductor y mecánico, durante la guerra se afilió a la JSU. Gregorio Sandoval García nacido en Madrid y de profesión calefactor. Ignacio González Hernández “El Rubio” nació en Madrid y de profesión carpintero. Julia Conesa Conesa nacida en Oviedo, hija de José y Dolores, siendo la pequeña de tres hermanas (Trinidad y Ángeles). El padre era maquinista de la línea ferroviaria Madrid-Oviedo, muriendo en 1928 debido a una pulmonía. La familia estaba domiciliada en la calle Galería de Robles, 5. Durante la guerra se afilió a la JSU a finales de 1937, llegando a ser la secretaria deportiva del Sector Oeste de la JSU madrileña. Como la familia estaba necesitada económicamente se puso a trabajar como cobradora de tranvía en la guerra. Adelina García Casillas nacida en Hoyocasero (Ávila), de profesión modista y miembro de la JSU desde principios de 1937. Julia Vellisca del Amo nació en Madrid, de profesión modista, estaba domiciliada en la calle Conde Duque, 7. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 201 atraco a una tienda de comestibles de la calle Dulcinea para apoderarse de la recaudación cuando el dueño se dirigiese a su domicilio. A las inmediaciones de la tienda acudieron Florinda Alonso, Joaquina López, Sinesio Cabada, Rubén Muñoz, Nieves Torres, Antonio López del Pozo, Ana Vinuesa y Severino Rodríguez, armados todos los hombres, pero justo en el momento de entrar en el establecimiento reconocieron a varias personas sospechosas y Antonio López decidió abandonar el atraco, por el temor a ser denunciados, dirigiéndose todos a la casa de Ana Vinuesa donde depositaron las armas.276 La pistola que utilizó Sinesio había pertenecido a un tío de Mari Carmen Cuesta que se había ido a Francia y la tenía escondida en su casa junto a otra pistola más. La parte militar de la organización juvenil estaba dirigida por Sinesio Cabada Guisado, “Pionero” . Éste pensaba en formar algo parecido a una estructura militar con un responsable de sección que nombraría a dos jefes de pelotón y estos a su vez elegirían a unos cabos, con la idea de que los militantes no supieran nada de los dirigentes militares por medidas de seguridad. José Pena estaba en contra de esa formación militar y de cualquier uso de la violencia, pero el enlace del PCE, Federico Bascuñana les ordenó que siguieran con la organización militar (el contacto entre Bascuñana y José Pena se hacía a través de María Martínez).277 Como ya hemos visto intentaron recuperar armas pérdidas durante la guerra civil o que algún camarada pudiera tener en su casa. El anterior Comité Provincial de la JSU poseía una serie de armas que guardaban desde la entrada de las tropas franquistas en Madrid, Severino Rodríguez, Sinesio Cabada y Antonio López del Pozo tenían una pistola cada uno. Entre los encargados de la recolección de armas y la constitución de un depósito estaban José Martín Yuste “Nueve”, José Gutiérrez González “Guerrillero” (conocido así porque perteneció a una brigada de guerrilleros en el frente de Guadarrama durante la guerra), Ana Vinuesa y otros miembros del Sector Sur como Enrique García Mazas, “Aguado” (su mujer era Blanca Brisac Vázquez), Juan Canepa Quinto, Celestino García Novoa, Domingo Cándido Luengo Fernández y Esteban Dodignon López.278 Entre el 276 Rubén Muñoz Arconada y Ana Vinuesa se quedaron fuera del establecimiento para vigilar que no entrara nadie en la tienda mientras se efectuaba el atraco y proteger la retirada a los demás miembros en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 30.426, contra José Pena Brea y cincuenta y siete más. 277 En las declaraciones efectuadas por Severino Rodríguez Preciado contradice las opiniones de sus compañeros sobre la formación de una estructura militar porque afirmaba que el propio PCE no estaba de acuerdo con ello, ya que el realizar atracos y hacer pegadas de carteles y propaganda, como quería Sinesio Cabada, sólo llevaría problemas para los presos comunistas. 278 Enrique García Mazas nació en Madrid, hijo de Julián y Mercedes y de profesión músico (tocaba el violín). Estaba domiciliado en la calle San Andrés, 1. Afiliado a la UGT en el Sindicato de Profesores de Orquesta. Se casó con Blanca Brisac Vázquez y se fueron a vivir al barrio de Maravillas, según cuenta su hijo Enrique García Brisac. Enrique tocaba el violín en el café Europeo, situado en la glorieta de Bilbao, mientras Blanca trabajaba cosiendo. Cuando estalló la guerra Enrique estaba tocando con una orquesta en el balneario de Corconte (Cantabria). Enrique tenía problemas en el pecho por lo que no fue movilizado en el frente y le destinaron como platillero en la banda de música del Regimiento de Ingenieros. Por recomendación del Presidente y Secretario de su Sindicato, Esteban Dodignon y Juan Canepa respectivamente se afilió al PCE. Al terminar la guerra se volvió a encontrar con Juan Canepa a quien le pidió ayuda para encontrar un trabajo. Juan Canepa Quinto nació en Orán (Argelia), casado y de profesión músico, domiciliado en la calle Lope de Vega, 16, 3º y casado con Julia de la Hera Maceda. Blanca Brisac Vázquez nació en San Sebastián. Hija de un adinerado empresario francés judío. Blanca era la mayor de tres hermanas. Tocaba el piano en la banda del cine Alcalá donde conoció a Enrique García Mazas y se casaron, mudándose a una casa de la calle de San Andrés. Tras casarse se puso a coser en su casa vendiendo lo que confeccionaba. El matrimonio tuvo primero una hija, Mercedes que murió de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 202 armamento que llegaron a recoger se encontraban seis pistolas cortas que tenía José Martín, tres fusiles ametralladores que tenía José Gutiérrez, seis bombas de mano y dos revólveres que tenía escondidos en un vaquería de la calle Ríos Rosas, 36, que ocupó posteriormente el cargo de jefe militar del Sector Norte. En el registro que efectuó la policía en la casa de Juan Canepa en la calle Lope de Vega, 16, en el interior de un piano se encontraron dos pistolas ametralladoras marca “Mauser” y “Astra” y una pistola marca “Star” calibre nueve corto. Las denuncias realizadas contra militantes de la JSU como posibles inductores y culpables de la preparación de un complot para atentar contra la vida del Generalísimo en el día del Desfile de la Victoria no cesaron. Manuela de la Hera Maceda, cuñada de Juan Canepa (éste no se llevaba bien con la familia de su mujer existiendo una gran animadversión y antipatía, sobre todo con su suegra y cuñada, ambas llamadas Manuela y vivían en la calle Buenavista, 36). Estuvo viviendo con ellas durante un tiempo porque su mujer Julia estaba en Alicante, pero la convivencia se hizo insostenible y se mudó a la casa de su madre en la calle Lope de Vega, 16, de donde apenas salía por miedo a ser detenido, con diecinueve años denunció que en la casa de Enrique García y Blanca Brisac tenían lugar reuniones clandestinas entre comunistas que se saludaban con el puño en alto y daban Vivas a Rusia (folio 16 de la causa 30.426). En la misma denuncia implicaba a su cuñado Canepa indicando que era músico y amigo de Enrique García, haciendo la salvedad a la policía de que “antes de hacerle hablar, habría que picarle” . Juan Canepa recibió bárbaras palizas por lo que decidió suicidarse en la Dirección General de Seguridad antes de sucumbir a las torturas y denunciar a sus compañeros. El pragmatismo iba por un lado y la ortodoxia y el dogma del partido por otro. Todos los militantes conocían como praxis en la clandestinidad el hecho de no hablar bajo ningún concepto ni forma de represión. No podían delatar ni hablar a sus camaradas porque si caía una pieza del domino, iban a caer lineal y directamente los demás en la estructura piramidal que representaban las organizaciones clandestinas comunistas. Cada militante era el eslabón necesario para formar una cadena, de este modo, si se rompía alguna pieza de dicha cadena, se rompía todo. El hecho de no delatar o hablar sería considerado como acción heroica y encumbrada dentro de la propia organización (aunque otros dirigentes lo veían como algo habitual y normal). En caso contrario, aunque se recibiera la más terrible de las palizas posibles, era considerado como una traición, una debilidad que no se podían permitir y acabarían siendo estigmatizado por sus camaradas en el caso de que sobreviviera. José Pena Brea, sin embargo terminó por colaborar con la policía, dio nombres, direcciones y detalles de todos sus camaradas de la JSU y del PCE también delató a sus camaradas Severino Rodríguez. Manuela dijo de su cuñado que tenía armas escondidas matar al Jefe del Estado. Sin embargo, los comentarios y escritos en la propia causa ante la denuncia de Manuela pulmonía con pocos meses y luego nació Enrique. Durante la guerra se afilió al PCE siendo miembro de una de las comisiones del Comité Provincial del PCE de Madrid. Celestino García Novoa nació en Madrid, hijo de Francisco y Dolores, casado con Librada Batanero Sánchez (hija de Manuel y María nacida en Trillo (Guadalajara). Celestino vivía en la calle Lope de Vega, 16, 4º y su profesión era jornalero. Cuando le detuvieron tenía 51 años. Uno de sus hijos era Francisco García Batanero de profesión tipógrafo. Domingo Cándido Luengo Fernández nació en Jaraíz de la Vera (Cáceres), hijo de Modesto y Margarita y domiciliado en la calle Lope de Vega, 16. Durante la guerra fue Capitán de Sanidad Militar. Estaba casado con Victoria Batanero Henche, sobrina de Celestino García y Librada Batanero. Esteban Dodignón López nació en Cádiz, de profesión músico y casado con Francisco Blas Rodríguez. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 203 de la Hera levantaron sospechas a la policía, “un comportamiento tan extraño como irresponsable en el clima de miedo y persecución del Madrid de 1939, que hace dudar de la verosimilitud del testimonio”. A pesar de lo cual siguió adelante el procedimiento, en los registros policiales que se hicieron en la casa de Juan Canepa y Enrique Sánchez solo encontraron en el interior del piano del primero las tres pistolas mencionadas (una Astra de 9 mm corto, otra Mauser del calibre 7.65 mm y una Star del 7.65 mm). Juan Canepa tuvo la opción de irse a México con un hermano suyo poco antes de que terminara la guerra, oferta realizada también a Enrique García, pero que fue rechazada por ambos. A mediados de mayo de 1939 muchos integrantes del Comité Provincial de la JSU y parte de los dirigentes del recién reorganizado PCE en Madrid habían sido detenidos. Sinesio Cabada fue uno de los que escaparon y estuvo escondido hasta mediados de junio en una casa de la llamada Huerta de San Fernando, en el distrito de Ciudad Lineal. Tras salir de su escondite, Sinesio empezó a reorganizar la JSU con lo que quedaba de jóvenes comunistas. Entre otros contactó con Gregorio Sánchez y Juan Reyes, quienes formaron una especie de triunvirato. Otros militantes fueron Manuel Chicharro Hidalgo, que fue el encargado de organizar el Sector Sur, y Emiliano Martínez Blas, responsable del Sector Este,279 que provocó la caída de todo el grupo al ser un infiltrado y confidente policial. Según varias declaraciones de testigos en el proceso de investigación abierto por el asesinato de Isaac Gabaldón, Emiliano participó activamente, junto con otros comunistas en el desarrollo del crimen, acusación desmentida por el implicado. Cuando fue detenido, salió muy pronto de la comisaría mediante el pago de 500 pesetas y una recomendación para la obtención de un trabajo en la empresa Agromán, tras una denuncia de unos familiares suyos de haber formado parte del ejército republicano acabó de nuevo encarcelado.280 La obtención de dinero seguía siendo el objetivo primordial ante la carencia de recursos económicos. Sinesio encargó a Chicharro y a Emiliano Martínez agenciarse sellos oficiales y falsos y robar ruedas de camión para luego venderlas. También vieron la posibilidad de obtener una multicopista, pero rápidamente se desestimó este proyecto. 279 Emiliano Martínez Blas natural de Alcalá de Henares, perteneció al sindicato metalúrgico antes de la guerra. Durante ésta participó en el frente de Guadarrama, siendo ascendido a sargento con destino en el servicio de abastecimientos de la retaguardia. Tras el final de la guerra civil fue internado en un campo de concentración y de allí fue al castillo de Santa Bárbara (Alicante), de donde salió en libertad por la intervención de un policía franquista llamado Antonio Cañete Heredia, relación que venía de antes de la guerra y que se prolongará en los primeros meses de posguerra, al servirle como confidente en la reorganización de la JSU. Su encuentro con miembros de la organización juvenil se produjo cuando estaba buscando trabajo con su amigo Justo Pérez Fernández, “Vizco” (conocido así por ser mutilado de guerra), se encontraron con una mujer llamada Casimira Cacharro Barrios, diciéndoles que pertenecía al PCE y siendo presentados a Sinesio Cabada en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 103.370. 280 El cheque de 500 pesetas, así como la recomendación, le fue facilitada en la Jefatura de la Policía militar por el capitán Ovidio Alcázar y fue acompañado por el agente Antonio Cañete. Emiliano Martínez fue detenido acusado de rebelión militar en noviembre de 1939, esperando el juicio en la prisión de Santa Rita, que se celebró el 26 de junio de 1941, siendo condenado a treinta años, con destino al fuerte de San Cristóbal de Pamplona. Durante su estancia en la cárcel le llamaron dos veces a Madrid para declarar en la reapertura del caso de Gabaldón, porque los otros comunistas le imputaban ser el asesino. Emiliano se defendió diciendo que al enterarse los otros de ser el confidente, se quisieron vengar e incluso acabar con su vida. En un traslado que le hicieron de la cárcel de Pamplona al penal de Cuéllar (Segovia) y tras ser avisado de que podían tomar represalias contra él, se evadió junto a otro individuo, queriéndose instalar en un pueblo de la provincia de Orense, pero nuevamente fue apresado. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 204 El contacto con las cárceles no cesó en ningún momento, tanto por parte del PCE como de la JSU. El acercamiento entre el PCE y la JSU, tras las detenciones de ambos Comités Provinciales, se produjo en el mes de junio de 1939 y se prolongaron hasta finales del mes de julio, contactando Sinesio Cabada con Alejandrino González, “Eloy” . Éste le encomendó que siguiera con la labor de reorganización de las Juventudes Comunistas, creando grupos de confianza y reforzando las medidas de seguridad frente la represión y la introducción de elementos policiales en el partido. Alejandrino González le pidió una lista de domicilios libres de toda sospecha para militantes que estuvieran perseguidos y que necesitaran un lugar donde esconderse temporalmente. El propio Sinesio estuvo a punto de ser detenido en la vivienda del barrio de Chamberí donde estaba oculto. Fue avisado por el hijo de la dueña de la casa de que había llegado la policía, dándole tiempo para huir y refugiarse en un domicilio que le proporcionaron Emiliano Martínez y la que se hizo pasar por su novia, Concepción Carretero Sanz,281 que junto a Carmen Cerviño Pastoriza eran enlaces de la JSU. La casa era propiedad de María Callejón Moya, y tenía huéspedes militares de la Sección de Automovilismo.282 La casa fue utilizada desde finales de la guerra como refugio y estafeta para comunistas y lugar de reuniones de los miembros de la JSU, entre los que estuvo el hermano de Concepción, Luis Carretero Sanz. En las conversaciones que mantuvo con Alejandrino González, Sinesio le explicó el plan de fuga de los dirigentes comunistas Ascanio, Girón y Mesón y la necesidad de obtener el dinero que hacía falta para comprar su libertad, obteniendo por parte de Alejandrino la promesa de estudiar el asunto. El problema era la falta de tiempo para obtener el dinero porque los encarcelados podían ser enjuiciados y fusilados rápidamente. Por ello, Sinesio Cabada pensó en la creación de grupos de acción que tuvieran como labor indagar e informar sobre posibles objetivos, sitios o personas que tuvieran dinero para atracarlas. La siguiente tarea era encontrar a las personas capaces de integrar esos grupos armados clandestinos de la JSU. Sinesio pidió a Manuel Chicharro y a Emiliano Martínez, jóvenes dispuestos a trabajar en esos “Grupos de Audaces”, como los llamó Sinesio, “Pionero” , eran jóvenes con poca experiencia en este tipo de cometidos. Emiliano Martínez y Justo Pérez Fernández presentaron a Sinesio Cabada,283 a Damián García Mayoral (natural de Cazalegas, Toledo) persona clave en el asesinato de Isaac Gabaldón, tanto en su preparación como en su ejecución. Detenido después de la 281 Concha Carretero se había librado de las detenciones porque se había cambiado de domicilio a la calle Fundición. Junto con Aurora Bautista se encontraron con Emiliano Martínez y Justo Pérez “Vizco” quienes le hablaron de la necesidad de hacer su grupo más numeroso y activo siéndoles presentados a Sinesio Cabada, Juan Reyes, Manuel Chicharro, Alejandrino González y Joaquín Peña. Concha Carretero prefirió pasar como novia de Emiliano Martínez para no tener problemas si era detenida y como norma de seguridad clandestina. En Entrevista a Concepción Carretero el 7 de mayo de 2002. 282 Según las declaraciones tanto de María Callejón Moya como de Emiliano Martínez Blas, Sinesio Cabada en los ocho o nueve días que estuvo en la casa de la primera, en la calle Colorero, 4, le robó unas joyas y unas alhajas que luego vendió. Pero según Sinesio Cabada las alhajas y algo de oro fueron encontrados por el Comité Provincial de la JSU y llevados a la casa de María Callejón desde otra casa de la calle Núñez de Balboa donde las tenían depositadas, proporcionando su venta algo de dinero para la organización en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 37.038 contra Sinesio Cabada Guisado y once más. 283 Lo conocieron en casa de Casimira Cacharro, en la calle Fuente del Berro, 39, en el mes de junio de 1939. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 205 conclusión de la guerra civil e internado en el campo de concentración de Miranda de Ebro (Burgos), fue destinado a un batallón de trabajadores, de donde se fugó con otros presos. Tras estar viajando por varias provincias españolas, se instaló en Madrid, realizando viajes continuos entre la capital y algunas localidades toledanas. La personalidad de Damián García era bastante fuerte, a pesar de su corta edad, diecinueve años.284 Sinesio y Damián se entrevistaron y cambiaron impresiones sobre lo que se podía realizar. Los dos estuvieron de acuerdo en la realización de atracos para obtener recursos económicos. Sinesio le transmitió la situación de la JSU, tras la caída del anterior equipo dirigente. Le habló del contacto permanente con las cárceles a través de diferentes enlaces, casi todas mujeres, del plan de “salida” de Ascanio, Mesón y Girón,285 de la posesión de diferentes tipos de armas por parte de otros camaradas para poder utilizarlas en un momento concreto, y de la posibilidad de poder contactar con policías de la Jefatura del Servicio Nacional de Seguridad. Sintomática es la relación de Sinesio Cabada con elementos de las fuerzas del orden franquista, desde el oficial de prisiones sobornable, pasando por un misterioso policía, y su fusilamiento y las posteriores indagaciones policiales, resultantes de las “denuncias” de Sinesio, tanto del PCE como de la JSU. Damián por su parte le comentó la posibilidad de cometer un atraco que le proporcionaría el dinero suficiente para pagar la salida prevista de los dirigentes encarcelados. Para pasar desapercibido en Madrid y en sus viajes entre la capital y la provincia toledana, Damián García se hacía pasar por alférez del ejército franquista, vistiéndose con un traje militar que había conseguido al matar a un alférez del cuerpo de ingenieros. También se había provisto de documentación falsa, lo que aprovechaba para hacer ciertos negocios con el estraperlo.286 En los viajes Damián iba acompañado por Adoración Iglesias Marugán, alojándose en la casa de Casimira Cacharro Barrios, en este domicilio de la calle de Fuente del Berro se reunían una serie de comunistas para hablar de la situación y de cómo iba la reestructuración del PCE. Además de Damián, Adoración y Casimira, también acudían el hijo de esta última, José Enrique Rodríguez Cacharro, José Chumilla Sáez, María Callejón y Emiliano Martínez Blas y Justo Pérez. 284 En varias declaraciones de los detenidos en el proceso judicial abierto por el asesinato de Isaac Gabaldón, se refleja la dureza de los trabajados desarrollados y previstos por Damián García Mayoral, hombre de acción en los proyectados grupos armados de la JSU. Francisco Ribades Cosials anunciaba la dedicación de pistolero de Damián en sus viajes de provincia en provincia, actuando cada vez que contrataran sus servicios. También planearon Damián Mayoral y Justo Pérez Fernández, “Vizco” , robar al padre de éste, Félix Pérez, que al parecer, tenía una amante, manifestando el propio Damián, que si algo salía mal, él mismo mataría a la víctima de un martillazo y a su amante con un cuchillo. 285 Incluso llegaron a planear un intento de fuga de los dirigentes comunistas, aprovechando el traje de alférez que tenía Damián García y con la ayuda de otros camaradas entre los que se encontraba Concepción Carretero pero que no se llegó a realizar por la falta de medios e infraestructura en Entrevista a Concepción Carretero Sanz el 7 de mayo del 2002. Al final todos los de su expediente fueron fusilados el 3 de julio de 1941: Guillermo Ascanio Moreno, Fernando Barahona Pérez, Manuel Bares Liébana, Raimundo Calvo Moreno, Domingo Girón García, Godofredo Labarga Carballo, Eugenio Mesón Gómez, Eladio López Poveda, Federico Manzano Govantes, Germán Paredes García, Pedro Sánchez Vázquez, José Suarez Montero y Daniel Ortega Martínez (éste fusilado en Cádiz el 7 de agosto de 1941) siendo enterrados en dos tumbas colectivas del Cementerio del Este nombradas como 45E y 45F, ambas recordadas con dos lápidas, cada una con seis nombres y la fecha del día del fusilamiento abajo en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 52.012. 286 Un ejemplo de estos negocios fue la realización de un viaje con Justo Pérez, a los alrededores de Toledo para comprar 150 kilos de patatas. Damián se hacía pasar como alférez, diciendo que la compra era para el Ejército y cómo iba con uniforme militar, las cargaba en cualquier camión. Ya una vez en Madrid, Justo y Damián llevaban las patatas a la casa de Casimira Cacharro, donde se vendían a 1.50 pesetas el kilo en el mercado estraperlista. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 206 El desarrollo del plan que tenían pensado no fue fácil287 porque para que saliera bien eran necesarias otras dos personas más así como la posesión de documentos y trajes militares. En cuanto a la adquisición de la documentación, Damián obtuvo la información de Casimira Cacharro, que tenía una conocida llamada Antonia Sánchez Moreno, empleada en el taller nº 15 de Recuperación Militar de la calle Nueva del Este y que sería la encargada de facilitar la documentación con salvoconductos en blanco y con el sello del centro de recuperación.288 Otros individuos de la JSU rellenaron los salvoconductos a máquina, poniendo sus nombres con la firma falsa del capitán de la dependencia. Damián también le pidió a Sinesio dos hombres de confianza y dispuestos a jugarse la vida en cualquier acción que desarrollara el “ Grupo de Audaces”. Los dos jóvenes fueron Saturnino Santamaría Guisado y Francisco Ribades Cosials, ambos compañeros en el Ejército republicano. Sinesio les transmitió la dificultad y el peligro de las acciones que iban a desarrollar (atracos, asaltos a cárceles e incluso asesinatos si hacía falta). El siguiente paso que dieron fue la adquisición de los trajes militares para los otros dos miembros del grupo, ya que Damián García tenía su traje de alférez (ante la imposibilidad de pagar las 2.000 pesetas que les pedían por la venta de los trajes militares). En una reunión en el garaje de la casa de Justo Pérez, Damián les comunicó la posibilidad de obtener dos trajes militares por medio de Casimira Cacharro, uno de soldado raso y otro de comandante. Saturnino y Francisco Ribades fueron a la casa de Casimira, donde solo obtuvieron un traje y una gorra militar para Saturnino Santamaría. A Casimira le había sido imposible conseguir los trajes, aunque sabía de la existencia de otro traje militar de teniente del ejército franquista, cuya dueña era una mujer que vivía en la calle Alcalá, 164. Para apoderarse del traje se hicieron pasar por agentes de policía. Sinesio Cabada conocía la existencia de algunas armas en el sector Sur. Aquí se había constituido un grupo de base o célula mandado por José Rodríguez Frade, junto a Vicente Oliva Iglesias, Francisco Pardo, Crispín Sancho y un tío y un sobrino apellidados Fuenfría. El jefe del grupo, José Rodríguez, acompañó a Saturnino Santamaría a la casa de Vicente Oliva para que le entregara las tres pistolas que tenía. Los tres miembros del “grupo audaz”, acompañados de Emiliano Martínez Blas, se dirigieron en metro a la calle Alcalá para apoderarse del traje militar.289 Para la adquisición de los dos uniformes militares que quedaban y para mayor seguridad, Sinesio Cabada pidió ayuda a Juana Doña, pero se negó tras el fracaso en el intento de fuga de Ascanio, Girón y Mesón. Sinesio recurrió a Concha Carretero que estaba trabajando en una Intendencia militar cosiendo trajes para los militares (una prima de Concha le había facilitado dicho trabajo). Ésta aceptó la petición de entregar 287 Entre otros objetivos que tenían planeados estaba el atraco a la marquesa de Urquijo, a la que durante la guerra civil habían buscado pero se encontraba refugiada en una embajada. También habían pensado en el ajusticiamiento de un cura de la provincia de Madrid, llamado Manuel Cervantes, porque durante el conflicto, él mismo había dado el tiro de gracia a los fusilados. Estas manifestaciones las realizó Damián García a su prima Purificación García, quien a su vez se las comentó a una presa llamada Misericordia García Martínez, sin saber que era una confidente que tenía la policía en el interior de la cárcel de Ventas. Tras conocer sus compañeras de la prisión esta situación fue víctima de presiones y amenazas, siendo recluida en la galería de incomunicadas en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 37.038 contra Sinesio Cabada Guisado y once más. 288 Antonia Sánchez Moreno también facilitó el paradero de otro comunista conocido suyo, que vivía en la calle del Ángel, llamado Pablo Robles. Emiliano Martínez y Justo Pérez fueron los encargados de hablar con él y ponerle en contacto con el PCE. 289 Los tres miembros de ese grupo querían que Emiliano Martínez participara en la adquisición del traje militar, pero no lo hizo porque no estaba armado en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 103.370. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 207 dos uniformes militares. En vez de entregar a la Intendencia Militar, cuarenta uniformes que tenía que coser, dio treinta y ocho poniendo la excusa de que le habían salido mal y tras arreglarlos los entregaría. “No me dicen para que van los trajes ni lo pregunté, eso era cosa de la clandestinidad, no decir lo que hacía una mano ni poner la otra”.290 Sinesio no dijo nada de cuál iba a ser la finalidad de los uniformes militares. En una reunión en la que estuvieron Sinesio, Carmen Chicharro y Concha, ésta les hizo entrega de los dos trajes que faltaban para Saturnino y Francisco. Todos los planes y las acciones del “Grupo de los Audaces”, así como los pasos que daba Sinesio Cabada y toda la estructura de la JSU eran conocidos puntualmente por la policía, debido a los informes que pasaba Emiliano Martínez Blas por medio de un agente llamado Antonio Cañete Heredia.291 La oportunidad de obtener información de la organización comunista clandestina a través de la infiltración de Emiliano Martínez no fue desaprovechada por la policía. Cañete informó a sus superiores del confidente y fue llamado a entrevistarse con el jefe de la policía militar, el teniente coronel Francisco Bonell. En el diálogo que ambos mantuvieron, Bonell acogió de manera muy fría el asunto, salvo cuando Cañete le dijo que uno de los que podían detener era un individuo apodado “Pionero”. Entonces la frialdad se convirtió en interés, comentándole que era muy importante su detención ya que llevaban tiempo detrás de él y para ello le puso en relación con el jefe de la Sección de Guerrilleros de la Policía Militar, el capitán Ovidio Alcázar, para que le mantuviera informado de todas las novedades de las investigaciones.292 La organización juvenil comunista se enteró de la llegada a Madrid de otro militante que había escapado de la cárcel de Aranjuez. Se trataba de Joaquín Peña. Era un comunista muy capaz y formado que podría ser de gran ayuda en la recién reestructurada dirección comunista. Sinesio encargó a Concha y a Damián ir hasta Aranjuez para informar a la familia de Joaquín Peña de su presencia en Madrid y mandarle algo de dinero y ropa. Concha llevaba una carta para el cuñado de Joaquín Peña, encargado de una fábrica. La carta contenía la petición de ayuda y la dirección de la casa de Carmen Cerviño donde estaba escondido. Al llegar a las cercanías de la casa de Eloy, así se llamaba el cuñado de Peña, Damián y Concha se dieron cuenta de que estaba rodeado de policía. Concha tuvo el tiempo para decirle a Damián que se fuera por otro lado, ya que iba disfrazado de militar con documentación falsificada y de tragarse la carta que llevaba encima. Una vez separados, Concha con gran templanza fue hasta la 290 Entrevista a Concha Carretero Sanz, Madrid, 10/01/07. 291 Emiliano Martínez Blas y Antonio Cañete se conocían de antes de la guerra civil, cuando el primero se dedicaba al boxeo en la Sociedad Deportiva Ferroviaria donde conoció a Cañete, el cual le proporcionó un trabajo en un pequeño hotel que había abierto en el pueblo de Villaverde (Madrid). Tras dejar ese puesto de trabajo, Emiliano ingresó en la casa Boeticher y Navarro donde le sorprendió la guerra. 292 En las declaraciones como testigo del policía Aureliano Fernández Montela sobre el proceso abierto contra Sinesio Cabada, afirmaba que se descubrieron las actividades de la JSU para hacer actos de sabotaje y atracos y en todas las investigaciones practicadas, aparecía la figura de “Pionero” , sabiendo según confidencias, que se reunía en un bar de la Ronda de Atocha. Pero en el momento que ya se tenía planeada su detención con el edificio rodeado y todo se desestimó el plan y le mandaron a Burgos por orden expresa del coronel Hungría. Pero no fue la única manifestación sobre esto, ya que un capitán de la Guardia Civil, apellidado Barreiro, también habló de la presencia de un confidente en el Comité Provincial de la JSU, que informaba al Servicio de Información y Policía Militar (S.I.P.M.) dando noticias sobre los atracos que querían dar fuera de Madrid, siendo Sinesio Cabada el que buscaban y también un individuo que fue guerrillero y miembro del servicio de inteligencia republicano en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 37.038 contra Sinesio Cabada Guisado y once más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 208 puerta de la casa. La policía nada más llegar le preguntó que donde iba y Concha respondió que a la casa de Eloy para pedirle trabajo, porque sabía que era encargado de una fábrica y ella había trabajado en otra factoría. La policía no sospechó nada y la dejó pasar. Tras saludar a la familia, ella le hizo una seña con los ojos a Eloy para indicarle el verdadero motivo de su visita. El cuñado de Peña se dio cuenta de esta treta y le dijo que no tenía trabajo, que si algún día abrían la fábrica, ya le avisaría. Antes de salir, la policía le preguntó también quién era el que iba con ella. Concha contestó: ¡Un tonto que venía dándome la lata y le mandé a tomar por culo!. Esta respuesta convenció a la policía y dejaron ir a Concha. Los dos se volvieron a ver y cogieron el tren hacia Madrid, informado a Sinesio de lo ocurrido.293 Una vez documentados y disfrazados de militares los tres miembros del Grupo de los Audaces acordaron el 28 de julio a la diez de la mañana en el bar Royal de la calle Alcalá, esquina calle Narváez, preparar la Los tres miembros del “Grupo de los Audaces”, Sinesio Cabada, Justo Pérez y Emiliano Martínez se citaron en una reunión. Emiliano Martínez había informado convenientemente a Antonio Cañete de la reunión que se iba a producir, el cuál fue a ver si la confidencia era real y si era verídica, proceder a la detención de todos los miembros de la JSU, porque en otras ocasiones había acudido a otras presuntas reuniones de los jóvenes, pero no se realizaron por la desconfianza de Sinesio Cabada. El policía se presentó el día 28 de julio, a las 10.30 de la mañana, cerca de la boca del metro de Goya, para ver lo que acontecía. En primer lugar llegaron los tres “audaces” vestidos de militares, uno de teniente, otro de alférez de ingenieros y otro de soldado. Pasado un rato llegó Emiliano acompañado de Justo Pérez, Sinesio Cabada que estaba citado no se presentó. Sin embargo, la reunión siguió adelante y Damián expuso el plan que tenían previsto realizar. Sacó un cuaderno donde tenía apuntadas personalidades y objetivos para atracar, entre los que indicó un golpe económico a un estanco del pueblo toledano de Oropesa y varios golpes de mano pero sin concretar más. Mientras, el policía Antonio Cañete llamó al coronel Múgica de la Policía Militar, para que le mandara refuerzos y proceder a la detención de todos los reunidos allí. A la espera de Sinesio Cabada que era al que principalmente estaban buscando, llegó un agente de policía, colocándose cerca de Cañete. Tras esperar unas dos horas y media y al ver que Sinesio no llegaba decidieron irse al saber que los otros estaban armados, a la espera de tener otra oportunidad para detener al antiguo secretario de organización del Comité Provincial de la JSU. Tras disolverse la reunión, ambos policías fueron a dar cuentas a sus superiores, que pidieron explicaciones por no haber detenido a esos individuos, pero tras la descripción de los hechos, aprobaron la actitud tomada por los policías. Debidamente informado estuvo Antonio Cañete por Emiliano Martínez, exponiéndole lo que se dijo. Damián encargó a Justo Pérez que llevara a Sinesio Cabada una nota para citarle esa misma tarde en la casa de una prima de Damián, llamada Crescencia González Mayoral que vivía en la calle Tetuán, 4. A las tres de la tarde se reunieron los cuatro (Sinesio, Damián, Saturnino y Francisco). Damián viajaba continuamente a Talavera de la Reina y a Cazalegas (Toledo), lo que le permitía indagar sobre posibles objetivos y personas que tuvieran bastante dinero y que fueran importantes en las instituciones franquistas. Según las informaciones de Damián, estos requisitos los reunía un comandante de la Guardia Civil, que tenía una casa en Talavera de la Reina y que había destacado en la persecución de comunistas en la provincia de 293 Entrevista a Concha Carretero Sanz, Madrid, 07 de mayo de 2005. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 209 Toledo. Incluso le comunicaron que era responsable de un archivo con fichas de elementos de izquierda y de masones que actuaban en tierras toledanas. Varias declaraciones señalaban las relaciones de Damián García e individuos masones, y de ahí las conjeturas de la implicación de las logias masónicas en el asesinato del comandante de la Guardia Civil. El nombre que más se repite es el de José Fernández Sanguino, con conversaciones entre éste, su hijo y Damián.294 En los testimonios del sumario, una de las acusadas de haber participado como cómplice y que observó el asesinato, Purificación García Mayoral, prima de Damián, manifestaba que éste, antes de haber cometido el crimen, se bajó de la camioneta donde iban y dijo “Voy a casa de Sanguino, el médico, para entrevistarme con un hijo de él”. En el interrogatorio de Fernández Sanguino, tras la reapertura de las investigaciones unos años más tarde, dudaba de que alguien le hubiera visitado el mismo día que mataron a Gabaldón, aunque no podía afirmarlo con rotundidad por el paso del tiempo. Lo que sí negaba era que ningún militar hubiera estado pasando consulta en su casa. También le preguntaron por los rumores que circulaban en Talavera de la Reina sobre cuál pudo ser el motivo del asesinato del comandante de la Guardia Civil, Isaac Gabaldón, según José Fernández: “Se corrieron varias versiones, que pasados los primeros momentos de estupor que ocasionó el hecho, se hicieron manifestaciones de distintas clases respecto de las causas que pudieron motivar este asesinato, pues había quien decía que se trataba de un vulgar atraco, quienes lo achacaban a la labor de los masones y por último quien decía se trataba de un asesinato cometido por elementos de su mismo cuerpo por pugilato entre ellos, claro que todo esto no son más que rumores, sin que pueda concretar absolutamente nada”.295 Los rumores que comentaba Fernández Sanguino estaban en boca de todos, en Talavera y en las instancias policiales que llevaban el caso. Por un lado la suposición de que pudieran haber sido militares o policías para hacer desaparecer el archivo, en donde aparecían unas fichas que les imputaran con un pasado masón. Por otro, los propios masones de la provincia toledana y de Talavera de la Reina, en connivencia con algún Guardia Civil o militar, por la misma causa que la anterior hipótesis, la desaparición del archivo que custodiaba Gabaldón. Frente a la tesis de un simple atraco del que fueron víctimas los tres asesinados, en el que estaba detrás de la organización clandestina comunista para hacerse con dinero. La teoría del atraco fue la que finalmente expuso la policía como el principal motivo del asesinato. La persona clave para saber cuál o cuáles fueron los motivos del asesinato era Damián García Mayoral. En varios de sus viajes a Talavera de la Reina iba con frecuencia a ver a una tía suya llamada Brígida Mayoral Díaz (en las declaraciones de Purificación García manifestaba que era de derechas y que su marido había sido fusilado por los rojos durante la guerra civil), amiga íntima de la viuda de Gabaldón, Manuela Velasco. En una de esas visitas y estando en la casa de Brígida Mayoral su amiga Manuela, Damián les oyó hablar que Gabaldón había estado en contra de todo lo que fuera republicano y comunista, denunciando a individuos que luego habían sido fusilados. Y que en aquel momento, desempeñaba un puesto importante que le seguía permitiendo trabajar contra todo posible enemigo del régimen, ya fuera comunista o masón, sobre todo en la propia Talavera de la Reina. El motivo del crimen como asalto 294 Dichas entrevistas se habían producido con anterioridad al triple asesinato, sobre todo entre Damián y el hijo de José Fernández que vivía cerca del cine situado al lado del cuartel de la Guardia Civil de Talavera de la Reina. 295 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 103.370. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 210 para apoderarse de dinero es indiscutible, pero no fue el único, Gabaldón no tenía fama de ser un hombre acaudalado, como lo afirman personas allegadas a él, que fueron interrogadas en las indagaciones policiales. Las informaciones que le llegaron a Damián eran que Gabaldón llevaba dinero porque era un comandante pagador. Si a la vez que podían obtener dinero, podían destruir los archivos con nombres de personas y de presos vinculados al PCE y a la JSU, mataban dos pájaros de un tiro. Las relaciones entre Damián y varios miembros de la logia masónica de Talavera fueron constantes. Esto pudo conllevar a un acuerdo entre ambas partes para la eliminación del archivo de la masonería y el comunismo. Un hecho ocurrido minutos antes del triple asesinato podría confirmar, la implicación de los masones en lo sucedido. Según la declaración de Purificación García, su primo Damián tras cometer el crimen repartió gran cantidad de dinero entre todos los que habían participado. Pero ese dinero, según Purificación, lo tuvo que obtener después de su visita a la casa de José Fernández Sanguino, porque sus familiares le tenían que ayudar económicamente con comida y tabaco. El dinero no se lo dio el PCE, ya que no tenía medios para ello. Purificación también manifestó que después de que su primo y los otros dos dieron muerte al comandante, registraron su coche y el cadáver, cogiendo gran cantidad de papeles, unas 300 o 400 pesetas, una chapa de la policía militar, una pistola y una pluma. Tras la revisión de los papeles, Damián comentó que Gabaldón no llevaba el fichero de la masonería y que estaba disgustado por el poco dinero que llevaba consigo. La implicación de elementos militares franquistas en la trama del crimen es misteriosa y enigmática, a pesar de la posible complicidad de militares como Francisco Bonell, Pedro Fernández Amigo y Cristino Torres. Lo que sí queda claro son los obstáculos y problemas impuestos por parte de los militares e instancias judiciales para investigar las causas de lo acontecido. Los impedimentos y las dificultades que se encontraron los que tenían que investigar eran numerosos, incluso con ocultación de pruebas y amenazas a quienes querían indagar más profundamente en el caso. A pesar de reconocer que se cometieron negligencias en las investigaciones y que había ciertas acciones de una “naturaleza especial”, las condenas permanecieron como se habían dictado y las causas que las motivaron también. Damián García iba vestido de alférez de infantería con unas estrellas que se había comprado y puesto en el traje, Saturnino Santamaría con un pantalón y camisa de soldado, sin emblema ni divisa alguna y Francisco Ribades con el traje de teniente que robaron. Acompañados los tres por Sinesio Cabada, se metieron en el metro de Tetuán hasta la Estación del Norte donde se separaron. Los tres “audaces” se fueron a la estación de Carabanchel y de aquí a Pontón del Rey, donde se subieron a un camión hasta Villaviciosa de Odón y a otro que les llevó a Cazalegas (Toledo). Sinesio por su parte se reunión en un bar de Atocha con José Enrique Rodríguez Cacharro, José Chumilla y Justo Pérez, para dar apoyo a la acción que iba a tener lugar. Al día siguiente, los últimos comunistas salieron de la Plaza Mayor en una camioneta Ford, conducida por un individuo que se hacía llamar Nicolás y que iba vestido de cabo de ingenieros. Se dirigieron hacía Talavera de la Reina (estos militantes también imputaban a Emiliano Martínez en el asunto diciendo que les había acompañado, pero esto fue desmentido por él con la aclaración de que el día que se cometió el crimen ya estaba en prisión, dando a entender que lo hicieron porque sabían que era un delator y un chivato). Sinesio se vio con Emiliano Martínez y le citó para tener una reunión al día siguiente, a las siete de la tarde, en la plaza del Ángel y hablar de la organización de la JSU madrileña. Tras esto, Emiliano fue a ver a Antonio Cañete y le habló del lugar y la hora Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 211 de la reunión. Este último notificó al capitán Ovidio Alcázar que tuviera preparado el servicio para proceder al día siguiente a la detención de Sinesio y los camaradas que le acompañaran. El sábado 29 de julio, Emiliano Martínez fue a la cita convenida acompañado de Concha Carretero. Como llegaron antes de lo previsto y tenían establecido que no estuvieran más de cinco minutos en el lugar de la cita, los dos se fueron a la plaza de Santa Ana para hacer tiempo esperando sentados en un banco.296 Llegada la hora fueron a la plaza del Ángel donde se encontraron con Sinesio, Justo Pérez y Joaquín Peña. En cuanto empezaron a hablar fueron rodeados por varios policías entre los que estaban Antonio Cañete y Ovidio Alcázar. De allí se los llevaron a la Carrera de San Jerónimo, a la Sección de Guerrilleros de la Policía Militar. Pero la labor de Emiliano Martínez como confidente no había acabado. Los metieron en celdas individuales. A las pocas horas subieron a Concha a declarar y le preguntaron sobre la organización comunista clandestina, que quién era el enlace entre la JSU y el PCE y que diera nombres y datos. Concha no dijo casi nada, a pesar de los primeros puñetazos que le empezaron a propinar. Ella utilizó una táctica, diciendo que no sabía nada, que había ido a la organización juvenil porque era una chica frívola y voluble al gustarle los chicos, no por asuntos políticos, indicando también que uno de los detenidos era su novio. Nada más y nada menos que el confidente de la policía, Emiliano Martínez. Una estrategia que no le valió para librarse de la tortura. Aparte de los puñetazos, también le dieron con los vergajos, corrientes eléctricas y placas calientes en muchas partes de su cuerpo. Concha se intentaba sobreponer por el recuerdo de su madre, de que no estuviera sola y no sufriera por tener a todos sus hijos encarcelados, porque a Luis, le habían detenido días antes por participar también en la JSU y en la reorganización del Socorro Rojo Internacional. Los tres jóvenes “audaces” llegaron a Cazalegas y fueron a la casa de la prima de Damián, Purificación García, para pasar la noche allí. Hay disparidad de opiniones entre los acusados en inculpar o no a los tíos y primas de Damián en el asesinato de Gabaldón, sobre todo a su prima Purificación. Lo que sí es cierto es que los tíos de Damián, Luisa Mayoral Díaz y Víctor González Fernández, se fueron esa misma noche de viaje, no se sabe si ya lo tenían programado o lo hicieron para despistar. Esa noche, Damián y Puri salieron a dar un paseo por el pueblo. En relación a esto también hubo controversia entre los detenidos por saber lo que se habló en aquella conversación. Según Francisco Ribades y Saturnino Santamaría, Damián le dijo a Puri que iban a atracar al comandante Gabaldón y que sólo estaban esperando la orden del PCE de Madrid, con lo que inculpaban como encubridora a su prima. Otro testimonio de la confidente policial, Misericordia García, denunciaba que mientras Purificación estuvo en la cárcel de Ventas le dijo que había presenciado el crimen y todos los acontecimientos que habían manifestado Ribades y Santamaría. No obstante, todo esto 296 Mientras ambos esperaban, empezaron a cantar canciones de su juventud (era conocido entre todos los comunistas la alegría contagiosa de Concha). En un momento dado, Emiliano Martínez le dijo a Concha Carretero: ¿Por qué estaba tan alegre, ya que podían detenerlos en cualquier momento? y le contestó con un rotundo ¡No jodas!¿Cómo nos van a detener?. Fue algo que le llevó a pensar a Concha Carretero, justo en el momento de ser detenidos, que fue Emiliano Martínez quien les había delatado en Entrevista Concepción Carretero el 7 de mayo de 2002 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 212 fue negado categóricamente por Purificación, lo mismo que su participación en algo que hubiera tenido que ver con el asesinato.297 El sábado 29 de julio a las cinco de la tarde, los tres “audaces” salieron de Cazalegas en un camión en dirección a Talavera de la Reina. Una vez aquí, cruzaron el pueblo y en el control de salida hacía Oropesa cogieron otro camión que les dejó en el cruce de la carretera de Velada. En esa posición y en una casa que había esperaron a otro camión que les llevó a Oropesa donde nada más llegar cenaron algo. En las pesquisas policiales hay testificaciones de gente que vio cenar en una posada a los tres jóvenes comunistas vestidos de militares, declarando que su actitud era de mofa ante todo con risas y palabras altisonantes. A las diez de la noche salieron en dirección a Talavera. En uno de los cruces de entrada al pueblo habían quedado con otros camaradas procedentes de Madrid. Se trataba de Enrique Rodríguez Chicharro, José Chumilla Sáez y Justo Pérez (según estos también fue Emiliano Martínez). Antes habían recogido en Cazalegas a Adoración Iglesias y probablemente a Purificación García. Todos se dirigieron, según las órdenes de Damián García a Talavera. Al pasar por la plaza del pueblo Damián hizo parar la camioneta y se dirigió a la casa de José Fernández Sanguino, regresando media hora después y encaminándose a las afueras de Talavera la Reina. En el trayecto, José Chumilla hizo entrega a Damián de una nota en la que le ordenaban cometer el atraco (parece que esa orden procedía de Madrid). Todos los ocupantes de la camioneta se pararon a unos dos kilómetros de Talavera, antes de llegar a la bifurcación de las carreteras que iban hacía Arenas de San Pedro (Ávila) y hacia Mérida (Badajoz), bajándose Damián, Francisco y Saturnino y esperando en una caseta al coche del comandante Gabaldón (había ido a Talavera para preparar el traslado de la familia de Talavera a Madrid y porque iba a asistir al funeral de su hijo Alfonso que hacía tres años había sido fusilado en Arenas de San Pedro). Mientras los demás se quedaron apostados alrededor de la carretera. Tras dejar pasar a tres vehículos, vieron venir otro coche, Damián hizo una seña a sus compañeros porque sabía que era el del comandante (era extraño que sin haber visto nunca el coche pudiera saber cuál era). El vehículo se detuvo al ver que los tres eran militares y Damián le preguntó si les podía llevar a Madrid (otro aspecto chocante y raro era el hecho de que Gabaldón no tenía por costumbre parar el coche si no era porque conociera a alguno de los que les pararon, hay teorías que dicen que quienes los pararon fueron agentes conocidos suyos del SIM). El comandante les respondió que no iban en esa dirección pero que podría acercarlos hasta 297 La confidente Misericordia García Martínez también declaró sobre una nota que mandó María Callejón Moya, escrita por otra presa llamada Catalina Benito San Guillén y que iba destinada a Purificación García. En esa nota le invitaba a que no dijera nada sobre Adoración Iglesias porque perjudicaría a todo el mundo. Luego en un careo entre María, Misericordia y Purificación, la primera negaría lo de la nota no así las otras dos que confirmaron su existencia. Purificación García fue detenida en agosto de 1939 y juzgada, pero su caso fue desglosado de los demás, porque se debía averiguar si era mayor de edad. En ese juicio declaró que no había participado en los hechos y fue acusada de no haber declarado a las autoridades la presencia de su primo y la de los otros dos en su casa y como confidente. Cuando se volvieron a abrir las investigaciones para esclarecer quiénes habían sido los instigadores del hecho, tuvo que declarar de nuevo en 1942 y fue cuando salieron a colación los nombres de otros posibles individuos participantes en el crimen. En estas testificaciones sí que manifestó su inculpación en los hechos del triple asesinato y fue condenada a treinta años en un juicio celebrado en marzo de 1944. Pero al comprobarse por instancias judiciales que se habían omitido diligencias de prueba en los anteriores sumarios y que constituían motivos de nulidad en los procesos, se elevó el caso al Consejo Supremo de Justicia Militar y dictaminó en 1949 sobreseer los primeros consejos de guerra y retirar los cargos a Purificación García y a sus compañeros. Ésta declaró que en 1942, había manifestado sus inculpaciones en los hechos que se le acusaba bajo amenazas y que las firmó porque no sabía leer en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 103.370. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 213 el cruce. Damián y Saturnino se subieron al lado del chofer y Francisco atrás con el comandante y su hija. A unos ciento cincuenta metros de donde subieron, Damián dijo que no se sentía bien. Por eso el coche paró y bajaron los tres jóvenes del interior del vehículo. Tras ponerse en marcha, Damián salió de detrás del coche y les dijo a sus ocupantes que se le había caído su cartera en el interior, haciendo gestos como si buscara en sus bolsillos. El chofer y Gabaldón empezaron a buscar la cartera del otro sin encontrar nada. En ese momento Damián sacó su pistola, ordenándoles que levantaran las manos y que bajaran del coche, siendo apuntados por los otros dos acompañantes que también habían sacado sus pistolas. Les obligaron ir a unos cañaverales que había fuera de la carretera, a unos metros antes de llegar en un claro que había, Damián disparó contra Isaac Gabaldón. Saturnino disparó contra el chofer, José Luis Díaz Madrigal y Francisco Ribades a la hija del comandante. Tras cometer el triple asesinato escondieron los tres cadáveres en los cañaverales. Damián se enfadó bastante al no encontrar nada de dinero ni de documentación entre las pertenencias de Isaac Gabaldón. Los tres “audaces” se montaron en el coche del comandante Gabaldón conducido por Saturnino hasta donde estaban los demás, que se habían quedado en la camioneta presenciando la escena desde lejos. El camino de regreso a Talavera fue accidentado porque Saturnino no sabía conducir bien el vehículo de Gabaldón y al forzarlo se averió. Entre todos no pudieron remolcarlo con la furgoneta, por lo que tuvieron que parar a un camión para que les hiciera el favor de remolcarlo hasta el taller del parque militar de Talavera de la Reina y los tres disfrazados de militares se subieron en la camioneta. En el momento de entrar en el pueblo, justo en el paso a nivel que había en la entrada, había un control de la Guardia Civil por debajo del puente. Ante el temor de ser descubiertos se bajaron de la furgoneta y fueron andando al taller mecánico. La camioneta Ford siguió hacia Cazalegas y en el cruce se bajaron Adoración y Justo, Chumilla y Enrique Rodríguez regresaron a Madrid. El problema mecánico era más grave de lo que creían y no pudo ser reparado en un día, entonces tras coger unos jamones que había en el coche y un paquete decidieron regresar a Cazalegas, pasando la noche en la casa de su prima Purificación e Isabel García (Gabaldón había comprado los jamones en un lugar denominado del Lagarterano). Al día siguiente volvieron a Madrid para dar cuenta a la organización de su operación en Talavera, permaneciendo en la casa de la prima de Damián, situada en la calle Tetuán. Por la tarde fueron a la casa de Casimira Chicharro, donde se enteraron de la detención de los demás miembros de la organización clandestina, incluido Sinesio Cabada. Los tres “audaces” iban vestidos aún con los trajes militares. Por ello quisieron deshacerse de ellos cuanto antes por temor a que fueran detenidos, ya que el día 31 de julio se supo el asesinato del comandante Gabaldón. Damián mandó una nota a Saturnino Santamaría (vivía con su mujer cerca de Atocha), para que les proporcionase otra ropa, citándole en la glorieta de Pirámides. No obstante, la policía se les había adelantado y gracias a las informaciones facilitadas por Sinesio Cabada,298 fueron a la casa de Saturnino deteniéndole e interceptando la nota. Preparado el dispositivo policial oportuno, detuvieron a los tres jóvenes comunistas y se los llevaron a la Sección de Guerrilleros de la Policía Militar, ubicada en la carrera de San Jerónimo. 298 La policía quería encontrar por todos los medios a los autores del asesinato de Gabaldón, por eso salieron con Sinesio Cabada y con Emiliano Martínez a los posibles lugares donde podían estar. Sin embargo, al no ser satisfactorias las gestiones realizadas volvieron a las dependencias de la Sección de Guerrilleros de la Policía Militar. La rapidez de las delaciones e informaciones obtenidas dieron su fruto porque la misma tarde fueron detenidos Damián García, Saturnino Santamaría y Francisco Ribades. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 214 Tras la desaparición de Isaac Gabaldón, su hija y el chofer, pronto empezó su búsqueda, primero por parte de su familia y luego de la Guardia Civil de Talavera de la Reina. Fueron unos campesinos quienes encontraron los cadáveres escondidos en los cañaverales, tal y como los habían dejado. La noticia llegó rápidamente a Madrid y se extendió con rapidez por los Cuerpos de Seguridad del Estado. Las pesquisas e investigaciones policiales se abrieron enseguida y las detenciones de los presuntos asesinos fueron inmediatas. La prensa se hizo eco de las detenciones y las noticias que fueron recogidas en los diarios madrileños sobre el suceso, fechados en los primeros días del mes de agosto. Con titulares como “Los españoles pueden estar seguros de la justicia” o “Frente a la nueva España fracasarán sangrientamente todos los degenerados y miserables”. Se podía leer: “Con el brío de uno de nuestros héroes del frente, ha muerto en acto de servicio el comandante de la Guardia Civil, inspector de Destacamentos de la Policía Militar de Madrid. D. Isaac Gabaldón Irurzun, y ha caído a su lado, igualmente en acto de servicio, el agente conductor D. José Luis Díez Madrigal. Todavía quedan misiones duras que cumplir por España, y a ellas van quiénes deben dispuestos al sacrificio de su vida si es necesario. Las autoridades saben ya todo lo que necesitan saber sobre la muerte del comandante Gabaldón y del conductor D. José Luis Díez. Pero no sólo tienen información segura y rigurosa sobre los directores y ejecutores del crimen, sino sobre todas las ramificaciones y sobre las complicidades que en este caso han quedado ya probadas. Una vez más España y los españoles pueden estar seguros de la justicia. Con el rigor que los más elementales principios de la moral pública y privada exigen, con la inexorable energía que la autoridad demanda si quiere ser verdadera autoridad; con el sentido más profundo de homenaje a nuestros Caídos y a la España que el Caudillo va haciendo cada día, los órganos justicieros del nuevo Estado proceden ya a tramitar todo lo relacionado con este suceso, y se hallan segurísimos de llegar al fin necesario”.299 Los interrogatorios, el procedimiento judicial, la celebración del consejo de guerra y la ejecución de los condenados fueron rapidísimos. Los interrogatorios duraron dos días, del uno al cuatro de agosto, el día cinco se celebró el juicio. En las declaraciones no salieron los nombres de José Chumilla Sáez, Enrique Rodríguez Chicharro, Casimira Chicharro y María Callejón Moya. Las respuestas de los detenidos no coincidían unas con otras. En lo que coincidieron Damián, Saturnino y Francisco fue en imputar a Sinesio Cabada como el verdadero inductor del asesinato de Isaac Gabaldón. Fue en la primera reunión que tuvieron en el Retiro, cuando les dijo que debían cometer el atraco contra el comandante de la Guardia Civil y si era necesario matarlo. También tenían previsto con posterioridad cometer un atraco contra unas tiendas de comestibles en el Puente de Vallecas. Por su parte Sinesio aclaró que de un atraco planeado se cometió un fallo al asesinar a las personas, pero quien dio la información y la orden de realizar el atraco fue el PCE. El informador fue Damián García, esperando la orden de la dirección de la JSU y del PCE para realizar el crimen. La policía quería enterarse de lo que podían hablar entre sí los responsables del crimen encerrados en el sótano de las dependencias de la policía militar, por eso metieron al confidente Emiliano Martínez para que informase. Tras pasar una noche con ellos al día siguiente fue conducido a los 299 Las noticias o artículos que se publicaban en los periódicos sobre detenciones, fusilamientos o celebraciones de consejos de guerra eran escritos por funcionarios policiales, secretarios relatores judiciales e incluso fiscales del cuerpo jurídico militar. Apareció en el periódico “ABC” del día 2 de agosto de 1939, así como en otros diarios madrileños. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 215 despachos policiales y contó que los detenidos estaban muy alterados echándose la culpa unos a los otros. Saturnino y Francisco le decían a Damián que no debían haber hecho eso y éste les contestó que se dieran cuenta, que al tratarse de un comandante de la policía militar, sólo con el robo no bastaba, porque si hubieran sido detenidos (como así fue), inmediatamente les hubieran reconocido, lo mismo que a su hija y al chofer. También les oyó decir que los papeles de Gabaldón los habían roto y arrojado al retrete del garaje donde llevaron el vehículo a arreglar y pudo ser este motivo por el que les detuvieron, ya que no sabían quién pudo haberles delatado. La referencia de la destrucción de esos papeles sólo aparece en las declaraciones del confidente policial pero en ningún momento en las confesiones de los detenidos. Emiliano Martínez sacó sus propias conjeturas e impresiones afirmando que cometieron el crimen sin saber quién era, sólo querían robarle, pero al darse cuenta que era un comandante de la Guardia Civil y por temor a ser detenidos los mataron. Con Damián y Sinesio, por ser los comunistas más destacados de la organización juvenil la policía se cebó más con ellos en los “hábiles métodos interrogatorios” que utilizaban.300 El consejo de guerra se celebró el cinco de agosto de 1939, condenando a muerte, por el tan repetido artículo 238 del Código de Justicia Militar como delito de rebelión militar, a Sinesio Cabada, Saturnino Santamaría, Damián García, Francisco Ribades, Luisa Mayoral y Víctor González Fernández (padres de Purificación González), Vicente Oliva, José Rodríguez Frade, Justo Pérez y Manuel Chicharro, treinta años para Sofía Núñez y la absolución de Herminia González. En el momento de la ejecución el día 6 de agosto, varios agentes de la policía militar comandados por Manuel Gutiérrez Mellado irrumpieron en el pelotón de fusilamiento para sacar a Sinesio Cabada y llevárselo a la sección de la policía militar, ante las miradas extrañadas de sus camaradas. Le habían ofrecido salvar su vida si hablaba sobre la organización comunista, no sólo de Madrid, sino también del resto de España. Sinesio aceptó y le llevaron en coche a la comisaría. Manuel Gutiérrez Mellado en sus declaraciones por su presunta implicación en el asesinato de Gabaldón, manifestaba que Sinesio era la persona más perseguida de la policía militar, gracias a sus conocimientos sobre la JSU y el PCE. La orden de sacar a Sinesio del pelotón de ejecución fue dada por el delegado de Orden Público en Madrid, el coronel Silva. Una vez en los calabozos de la cárcel, Sinesio se vino abajo y no quiso contestar a las preguntas que le hacían, entonces fue bárbaramente torturado le habían arrancado parte del frontal de la cabeza y se le podía ver parte del cerebro, metiéndole agujas en el mismo,301 acabó cayendo por una ventana, no se sabe si le tiraron o se intentó suicidar. La policía le hizo “reflexionar” y le dieron unas cuartillas para que pusiera nombres de personas y dirigentes del PCE. Además de imputar a casi cincuenta personas (algunas de ellas inocentes en la participación del crimen de Gabaldón como la madre y la hermana de Juana Doña Jiménez, Aurora y Pepita), también escribió una pequeña biografía y una carta a su madre. Las cuartillas fueron triplicadas por la policía y guardadas en un cajón de un despacho policial. Cuando se reabrió la investigación, desaparecieron misteriosamente sin saber cuál fue su destino.302 300 Damián especificó que entre las pertenencias registradas al comandante Gabaldón se quedó con un cuaderno de notas y teléfonos y otro con nombres de supuestos masones y gentes de izquierda. Esta última lista aparece en el proceso sumarial abierto contra los detenidos nº 37.038. La pistola de Gabaldón de níquel con el mango blanco se la dio Damián a su primo Higinio de la Llave Mayoral en Talavera de la Reina en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 103.370. 301 Entrevista a Juana Doña, 2001 y 2002. 302 También hubo polémica por la retirada de Sinesio Cabada del pelotón de fusilamiento, el día cinco de agosto. Las pesquisas policiales querían demostrar que algo extraño había existido, pero Gutiérrez Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 216 Uno de los testigos interrogados que vio a Sinesio Cabada días antes de ser fusilado, declaraba que estaba muy nervioso al enterarse de que le iban a fusilar, repitiendo una y otra vez que le habían engañado porque aun habiendo delatado a sus compañeros no iba a salvar la vida. La policía detuvo a la madre de Sinesio, a su hermano Joaquín y a su hermana Teresa, debido a que estaban buscando a la supuesta novia de Sinesio, Pepita Doña que estaba en paradero desconocido. Les tuvieron durante quince días en un chalet de la Castellana utilizado como comisaría, coincidiendo en aquella casa con Juana Doña cuando fue detenida. Mientras estaban allí la policía les dio papeles en blanco para que los firmaran (su madre les había dicho con anterioridad que no firmaran nada sin haberlo leído) y Teresa se negó a firmarlo. También había un cura que le dijo a Teresa que si confesaba podría ir a verlo las veces que quisiera tras confesarse, no cumplieron su promesa. Mientras estuvo en la cárcel de Porlier, Sinesio fue visitado por su madre que le llevaba lo que podía de comida y la ropa lavada. La madre y la hermana de Sinesio se turnaban en las visitas porque tenían a su hermano José en la prisión de San Antón. Uno de los días que la madre de Sinesio fue a visitarlo a la cárcel de Porlier, un funcionario le dijo que esperara. Le preguntó si era la madre del “Pionero” y ella dijo que era la madre de Sinesio Cabada. Su madre al ver el paquete que había llevado en el suelo, sin que lo hubieran entregado, supo que habían fusilado a su hijo, era el 15 de septiembre de 1939 (Sinesio fue fusilado junto con otros once individuos).303 Salió de la cárcel de Porlier y desde allí se dirigió al barrio de Estrecho donde vivían. A los pocos días acompañó a su hijo Joaquín a la cárcel a por la colchoneta de Sinesio para aprovecharla y al abrir la colchoneta vieron que estaba llena de trapos de lana llenos de sangre de Sinesio. Con el paso de los días circuló una información de que habían abierto el féretro de Sinesio porque había gente que parece ser seguía utilizando la documentación de éste y la policía, para confirmar su fallecimiento abrió el ataúd. Algunos dijeron que no estaba el cadáver. No se fiaban de que el Pionero estuviera bien fusilado, ni una vez muerto le dejaron en paz.304 Mellado afirmó que los interrogatorios se produjeron con todas las garantías procesales. Al no poder obtener nada más del preso, dieron por finalizados los interrogatorios y Gutiérrez Mellado se lo comunicó a sus superiores, entre ellos estaba Francisco Bonell. 303 Los otros individuos fusilados fueron: Eugenio Arcones González, Santiago Andrés Andrés, Tomás Benavente Barnés, Mariano Cuadrado Fuentes, Brígido Fernández López, Víctor González Valle, Mariano López Piñuela, José Luis Moreno Sevilla, Antonio Moro Barrios, Nemesio Pastor Fulgueiras y Juan Valderrey Sanz en NÚÑEZ DIAZ-BALART, Mirta y ROJAS FRIEND, Antonio: “Consejo de Guerra. Los fusilamientos en el Madrid de la posguerra (1939-1945)”, Compañía Literaria, Madrid, 1997, p.124. 304 La madre de Sinesio y su hermano Joaquín fueron desterrados a Puertollano (Ciudad Real). Sus tres hijos más pequeños se quedaron con su abuela Dolores Ramos Muñoz, con la hija pequeña de Joaquín y con otro hijo de los hermanos de Sinesio (la mujer de Joaquín estaba enferma cuando dio a luz a su hija, incluso se llegó a quedar ciega, muriendo un poco después, igual que su hija que murió por inanición y hambre). Sin embargo, la madre quiso que sus hijos pequeños estudiaran y gracias a un guardia de asalto consiguió que los dos hijos más pequeños al no estar empadronados en Madrid se fueran a estudiar a Córdoba y Teresa se quedó en Madrid con las monjas. Antes de terminar el destierro, la madre de Sinesio regresó a Madrid preocupada por el estado de su madre y de sus hijos. Se presentó en la comisaría diciendo cual era la difícil situación por la que estaba atravesando su familia. Los policías le dijeron que podía quedarse siempre y cuando se presentara una vez a la semana en la comisaría. Al llegar a su casa no encontró a su madre, buscándola desesperadamente por hospitales, comisarías, Casas de Socorro pero no la encontró. Joaquín regresó también a Madrid y se fueron a vivir primero a unas casas derruidas de la Dehesa de la Villa y luego Joaquín consiguió trabajo de panadero gracias a su antiguo jefe trasladándose a vivir a una casa en la calle Marqués de Leys, cerca de Estrecho en Entrevista a Teresa Cabada Guisado mayo de 2015. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 217 Las suposiciones y sospechas de que los verdaderos inductores del asesinato de Isaac Gabaldón, su hija y su chofer, no fueron los que fusilaron, se extendió a lo largo del tiempo, por las continuas denuncias de la viuda del comandante de la Guardia Civil.305 Tras la apertura de un nuevo proceso sumarial fueron encausados Adoración Iglesias, Enrique Rodríguez Cacharro, Concepción Carretero Sanz, Carmen Cerviño Pastor, María Callejón Paz, Antonia Sánchez Moreno, José Chumilla, Casimira Cacharro, Juana Doña Jiménez, Josefa Doña Jiménez y José Fernández Sanguino.306 Hubo careos de los detenidos y reconstrucciones de los hechos con el traslado de varios presos a Talavera de la Reina. Cuando Enrique Rodríguez Cacharro y José Chumilla Sáez estaban haciendo con la policía un reconocimiento minucioso del lugar, Chumilla intentó escapar campo a través fue tiroteado por los guardias civiles que le custodiaban, trasladado al Hospital Provincial de Madrid, falleció unas horas después. Por otra parte, Casimira Cacharro no llegó a declarar en esta segunda reapertura del proceso al fallecer a causa de una enfermedad en la cárcel de Ventas. El juicio se celebró el 6 de marzo de 1944, fueron condenados a doce años Purificación García y Adoración Iglesias, a treinta años Enrique Rodríguez Cacharro y absueltos todos los demás, incluido el confidente policial Emiliano Martínez Blas. Emitidos los dictámenes y resoluciones, se redactó un informe por parte del auditor en el que pedía que se abriera una investigación y se elevara al Consejo Supremo de Justicia Militar, al estimar que se habían omitido diligencias de pruebas y que podían constituir motivos suficientes de nulidad de las penas impuestas. Una vez que la autoridad judicial dio el visto bueno y al no poder aportar pruebas respecto a la participación de los encartados en el último sumario, el Alto Tribunal del Consejo Supremo de Justicia Militar determinó que con las nuevas diligencias sumariales abiertas se debían transformar las penas impuestas a Purificación García, Adoración Iglesias y Emiliano Martínez y sobreseer las causas números 103.370 y 110.133. Esta resolución y las diligencias de ejecución no se firmaron hasta 1949. Las prisas y urgencias que se dieron para enjuiciar y fusilar a los culpables del asesinato de Isaac Gabaldón, se transformaban en un retraso de varios años para el sobreseimiento definitivo de las condenas impuestas, incluso a los muertos José Chumilla y Casimira Cacharro. Tras las confidencias recibidas y las investigaciones policiales finalizadas, el cerco policial se cernía contra los miembros de las diferentes estructuras y sectores de la JSU clandestina madrileña. La desarticulación de la JSU de Madrid fue una realidad. María del Carmen Cuesta Rodríguez fue detenida el 14 de mayo en su domicilio de la calle Jorge Juan, 76. Junto a los destacamentos de la policía iba uno que había sido de la JSU (Emilio Gaspar Alou, según María del Carmen Cuesta era Roberto Conesa pero no era 305 Manuela Velasco recibió amenazas si seguía investigando el asesinato de su marido, las amenazas iban desde quitarle la pensión de viudedad o que sus hijos no pudieran seguir con sus estudios en las distintas Academias Militares. Una de las hipótesis que manejó la familia de Gabaldón y ciertos sectores falangistas (siempre defendieron que el verdadero impulsor de la muerte de Isaac Gabaldón fue Manuel Gutiérrez Mellado) sobre el verdadero motivo del asesinato fueron unos documentos que tenía en su poder Antonio de Oliveira Salazar que formaban parte de un informe secreto de su Gobierno en el que hacían mención a un plan de los Aliados para acabar con Franco, por estar temerosos de que se pusiera al lado de Hitler en la consiguiente II Guerra Mundial. Dentro de estos papeles también había un informe de un Congreso Masónico que se hizo en Lisboa y Franco quería tener en su poder dicho informe y la misión de Gabaldón era llevar una copia al Generalísimo. 306 A Concepción Carretero la volvieron a detener por las inculpaciones que hizo Emiliano Martínez; al no conseguir nada en las dependencias policiales, la llevaron a las tapias del cementerio del Este para simular que iba a ser víctima de un fusilamiento y ver si podían obtener algo más. Al final fue absuelta de todas las acusaciones en Entrevista a Concha Carretero el 7 de mayo de 2002. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 218 así) y María del Carmen Vales (hacía funciones de delatora). Primero la llevaron en coche cerca de las tapias del cementerio del Este preguntándole donde había guardado su arma y ella dijo que no tenía. La siguiente parada fue a la sede de la Jefatura de la Policía Urbana en la calle Jorge Juan, 5. También detuvieron a su madre, a su tía y a su hermana. María del Carmen sabía que la policía tenía en su poder todos los archivos del Comité Provincial de la JSU y del PCE, entregados por las fuerzas de la Junta de Casado, con lo que sería imposible intentar negar su militancia en la organización juvenil comunista, porque dijo que “sí había pertenecido a la JSU y a mucha honra”, la policía le propinó unas pocas bofetadas e insultos (tuvo suerte porque no sufrió más torturas). La llevaron a una habitación oscura donde coincidió con Virtudes González, Ana Vinuesa y otros compañeros más que ya habían sido detenidos. En esa comisaría estuvo de diez a quince días. Cada quince minutos les interrogaban para que no se durmieran y así declararan todo lo que sabían y lo que no sabían. No dejaban de oír los terribles gritos de compañeros que sufrían las corrientes eléctricas. A otras compañeras les cortaron el pelo al cero. De esta manera entraron las mujeres en la cárcel de Ventas.307 La detención de Adelaida Abarca Izquierdo se produjo en su casa por un grupo de falangistas. Con anterioridad ya habían detenido a sus padres y la policía buscaba a Adelaida por haber sido enlace de la JSU clandestina y haber dado cobijo a otra compañera, Paquita Rodríguez Fernández308 Las dos fueron trasladadas a una casa que estaba situado en un descampado, dejándolas varias horas, lo que aprovecharon para ponerse de acuerdo para contestar las mismas respuestas. El siguiente destino fue otra casa más grande donde empezaron los interrogatorios sobre los dirigentes de la JSU, el uso de armas, si hacían propaganda y que actividades subversivas hacían. Al cabo de unas horas Adelaida salió en libertad y fue a su casa. Pero al día siguiente la detuvieron de nuevo y la trasladaron en coche al departamento de la Policía de servicios especiales de la calle Padilla, esquina Núñez de Balboa. Adelaida se encontró con compañeros y compañeras como Angelita García, Lorenzo García, Pablo Huete, Carlos Piernavieja, Paquita Rodríguez, Pablo Díaz, José Gutiérrez y Rogelio Palacios. Los tres últimos fueron detenidos por el grupo 7 de Servicios Especiales del SIPM del distrito de Buenavista el día 5 de mayo y llevados primero al Centro de Falange del barrio de la Elipa, llamado Tejar de Sixto. Los hombres fueron torturados y colgados de las piernas. Todo lleno de sangre (la propia Adelaida tuvo que limpiar el suelo de la sangre de sus compañeros) y las ropas con trozos de piel pegadas en ellas.309 A los interrogatorios a los que fueron sometidos Pablo Díaz Pinto acudió el que denunció a Lorenzo García, Carlos Piernavieja, Pablo Huete, Francisca Rodríguez y Adelaida. Como las declaraciones de Lorenzo eran diferentes a las de Rogelio Palacios, ambos tuvieron un careo en el que Rogelio dijo que la madre de Lorenzo era una entusiasta propagandística del PCE y estaba detenida en la cárcel de Ventas. El juicio se celebró muy rápido, el día 307 CUEVAS, Tomasa: “Testimonios de mujeres en la cárceles franquista”, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 2004, pp.195-207 y LÓPEZ, Ángeles: “Martina, la Rosa número trece”, Círculo de Lectores, Barcelona, 2006, pp.247-251. 308 Paquita Rodríguez Fernández nació en Colmenar de Oreja el 4 de octubre de 1921 y vivía en casa de Adelaida Abarca en la calle Pasaje Moderno, 14, a la que conocía de antes de la guerra. Durante ésta se fue a Valencia con su novio Paulino Villanueva Moraleda que era de Bilbao y quería estudiar en la Universidad Popular la carrera de ingeniero industrial. Al regresar a Madrid tras haber detenido a su novio, Paquita se fue a vivir a casa de Adelaida y se encontró en la calle con Teresa Romero que vivía en la calle Francisco Navacerrada, 19 y poco después de esto fue detenida. 309 CUEVAS, Tomasa: “Testimonios de mujeres en la cárceles franquista”, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 2004. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 219 5 de agosto con la sentencia de tres penas de muerte para Lorenzo García Moya, Pablo Huete Bermudez y Carlos Piernavieja y veinte años para Paquita Rodríguez Fernández y Adelaida Abarca Izquierdo. Los demás fueron absueltos. A los tres penados de muerte se les conmutó la pena por la de treinta años. El juzgado para verificar y determinar la edad de varios de los detenidos hizo que examinaran a Lorenzo García y Pablo Huete en la cárcel de Santa Engracia (en el despacho del director) y a Paquita Rodríguez y a Adelaida Abarca en la prisión de Ventas (acompañado de las funcionarias de prisiones y en la enfermería). Los médicos forenses Manuel Pérez de Petinto y Bartomeu y Antonio Piga Pascual reconocieron a los cuatro detenidos. Los dos chicos tenían la dentadura sana y completa faltándoles el tercer molar o muelas del juicio, el pubis y las axilas pobladas de pelo y barbas con bozo de bigote. Los médicos llegaron a la conclusión de que los dos detenidos tenían entre diecisiete y dieciocho años. A Paquita y Adelaida los médicos forenses comprobaron que tenían la dentadura poblada y sana sin salirles el tercer molar igual que a sus compañeros. Que tenían el pubis poblado de pelo no así las axilas que tenía pelo discretamente. Ambas estaban sanas y determinaron que tenían dieciséis años. Con el paso del tiempo se reabrieron las investigaciones del consejo número 11.829, ante la posibilidad de que hubiera habido falsedad en las pruebas aportadas y que las sentencias no fueran las correctas. Con el número 117.992 el juzgado militar de Madrid volvió a abrir las pesquisas e indagaciones para averiguar si algo no se había hecho bien en el anterior juicio. El 25 de septiembre de 1941, los detenidos enviaron al Auditor de Guerra de la Primera Región de Madrid un escrito en el cual denunciaban como habían sido maltratados en la comisaría de policía, donde fueron víctimas de un intento de fusilamiento y de unas brutales torturas. Los condenados se negaron a firmar las declaraciones que la policía había escrito, argumentando que eran falsas, En el escrito seguían denunciando que las tramitaciones y diligencias fueron rápidamente procesadas en el juzgado militar Letra Z. Los condenados solicitaban la intervención judicial ante las graves, injustas y duras penas a las que fueron sometidos. Sin embargo, las autoridades judiciales descartaron modificar las penas impuestas y reafirmaron las mismas.310 Antonia García Alonso “Toñi” tenía dieciocho años cuando fue detenida en su casa y llevada a la comisaría de Núñez de Balboa. La policía detuvo a tantos jóvenes de todos los sectores de la JSU en Madrid que tuvieron que dividirlos en varios expedientes por barrios y sectores (ella era de Ventas). Antonia fue detenida por las delaciones habidas de sus “camaradas” y por el conocimiento policial de los ficheros y archivos requisados por la Junta de Casado y entregados a la policía franquista. Fue objeto de brutales golpes, vergajazos, corrientes eléctricas en los oídos hasta que le reventaron los tímpanos, se desmayó y la trasladaron a la enfermería de la cárcel sin conocimiento, estando un mes trastornada. A pesar de todas las palizas Antonio no abrió la boca negando conocer a Celedonio Fernández ni a ninguna otra persona que se dedicara a actividades políticas. Negando haber estado en reuniones con Fernando Guerra ni con Mauricio Robledo Tras ser bestialmente torturada tampoco dijo mucho más y que si se acordaba de algo más lo diría porque se lo aconsejó un sacerdote. Ella se mentalizó que no sabía nada ni que tenía que decir algo y fue su manera de combatir contra el régimen. “He tenido a todas mis amistades que han estado perseguidas, detenidos. Estoy dispuesta a que eso se sepa y a ser un testimonio vivo. Lo que les pido 310Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 11.829 y 117.992. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 220 a los jóvenes y a las nuevas generaciones es que hagan todo lo posible para que esas situaciones no se repitan y que sólo se lograra si nosotros transformamos la sociedad, tomando una conciencia muy clara de lo que se puede hacer, pero que se haga, que no vayamos dando palos de ciego y estamos perdiendo el tiempo mientras los demás se van rehaciendo siempre. (…). He visto morir tantas mujeres, he visto desaparecer tantos hombres que tenían un valor incalculable, he visto el sacrificio de tantísima gente que ha sido maravillosa y ha dedicado toda su vida para conseguir que la sociedad cambiara, que yo pido en nombre de todo estos hombres y mujeres y creo que tenemos autoridad para pedirlo que cada uno de los que comprenda que cambiar la sociedad que se incorpore y se ponga en el lugar de aquellos que perdimos, que no se note su falta”.311 Nieves Torres Serrano fue detenida el día 15 de mayo y trasladada a la comisaría de la calle San Justo. La policía utilizó a otro camarada, Antonio López Sebastián para detener a varios de sus compañeros (entre ellos a Nieves). En la comisaría le tomaron declaración pero no fue fichada. Estuvo un mes declarando y la policía la sacaba como gancho a la calle para que pudiera delatar a más compañeras pero no cayó nadie ni habló de ningún camarada. Durante su permanencia en comisaría coincidió con muchos otros miembros de la JSU siendo testigo de los estragos que las corrientes eléctricas y duchas de agua fría aplicadas, hacían en los cuerpos de los detenidos. Nieves tuvo un careo con el supuesto delator Antonio Sebastián. Mientras hablaban y ella contradecía las acusaciones, la policía le iba cortando el pelo al cero. De esta guisa fue trasladada Nieves Torres a la cárcel de Ventas a esperar su juicio.312 Las numerosas detenciones de jóvenes de los diferentes sectores de la JSU clandestina madrileña hicieron que las instancias militares judiciales franquistas tuvieran que separar a los detenidos en varios consejos. El primero de ellos se instruyó con el número 13.896 teniendo como resultado el fusilamiento el 17 de mayo de 1939 de los siguientes jóvenes: Julián Muñoz Tárraga, Julián Fernández Moreno, José Pérez Sánchez, Gregorio Muñoz García, Sergio Ortiz González, Joaquín Fernández Vera, Ricardo Gómez Alonso y Daniel de Diego.313 El más multitudinario y el que mayor repercusión tuvo fue el 30.426 incoado contra José Pena Brea y cincuenta compañeros más. Empezó el día 1 de agosto en las Salesas y la sentencia se dio dos días después con condenas establecidas de antemano, sin posibilidad alguna de defensa basada en declaraciones y denuncias obtenidas bajo tortura y sin contrastar ni comprobar en muchas ocasiones. Las condenas fueron cincuenta y seis penas de muerte y doce años para Julia Vellisca del Amo (cumplió sentencia en las cárceles de Ventas, Gerona y Málaga). Todos los condenados a muerte formaban parte de la organización comunista en Madrid, tanto del PCE como de la JSU. La ejecución se llevó a cabo el 5 de agosto. Los nombres de los fusilados fueron: José Pena Brea, Federico Bascuñana Sánchez, Severino Rodríguez Preciado, Rubén Muñoz Arconada, Antonio López del Pozo, José Gutiérrez González, Francisco Sotelo Luna, 311 CUEVAS, Tomasa: “Testimonios de mujeres en la cárceles franquista”, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 2004, pp.321-326. 312 EGIDO LEÓN, Ángeles: “Condena a muerte: Nieves Torres, 16 años en las cárceles de Franco”, en MARCOS, C, y SERRANO, R, (eds); “Mujer y política en España (1868-1936)”, Universidad de Valladolid, Valladolid, 2012, pp.223-242 313 Hay una referencia de este consejo en el diario “ABC” , Jueves, 18 de mayo de 1939, p.16 y FONSECA, Carlos: “Trece Rosas Rojas”, Temas de Hoy, Madrid, 2004, pp.116-117. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 221 José Luis Sanabria Muñoz, Valentín Ollero Paredes, Francisco Montilla Torres, Ramón Fernández Peña de Secade, Rafael Muñoz Coutado, Isidro Hernández de la Fuente, Vicente Criado Pérez, Julio Martínez Pérez, Máximo de Diego de Diego, Vicente Martín Acirón, Francisco Fernández González, Román Prieto Martín, Felipe Arranz Martín, David Bedmar Arcas, Joaquín Álvaro Blanco, Adolfo Latorre Toledo, Enrique Bustamante Sánchez, Carlos López González, Fernando López González, Enrique Sánchez Pérez, Pascual González Pérez, Manuel González Pérez, Antonio Fuertes Moreno Peñuelas, Adolfo Domínguez Palazuelos, Pedro Lillo Carballo, Gregorio Sandoval García, Ignacio González Hernández, Delfín Azuaga Yonte, Enrique García Mazas, Esteban Dodignon Gómez, Domingo Cándido Luengo Fernández, Celedonio Fernández Galán, Luis Nieto Arroyo, Gil Nogueira Martín, Francisco Nieto Vaquerizo, Jorge Escribano Riloba, Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brisac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffitte, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente. Las trece últimas mujeres fueron conocidas como las “Trece Rosas”. La mayoría de edad en aquellos momentos estaba estipulada en veintiún años, por lo que varias de las jóvenes fusiladas eran menores de edad. Victoria Muñoz, Virtudes González y Luisa Rodríguez tenían dieciocho años. Julia Conesa y Adelina García contaban con diecinueve años cuando fueron juzgadas y Elena Gil y Dionisia Manzanero tenían veinte. Las demás eran mayores de edad: Ana López veintiuno, Martina Barroso veintidós, Joaquina López veintitrés, Carmen Barrero Aguado veinticuatro, Pilar Bueno veintiséis y Blanca Brisac veintinueve años.314 Según el consejo de guerra uno de los delatores de los fusilados fue el secretario general de la organización juvenil, José Pena Brea. Está claro también el papel que desempeñó en todas estas caídas el agente de la policía infiltrado Roberto Conesa Escudero.315 Este antiguo miembro de la JSU obligó a algunos miembros de la 314 Incluso fueron jueces forenses para comprobar la edad de las jóvenes en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 30.426, contra José Pena Brea y cincuenta y siete más y CUEVAS, Tomasa: “Testimonios de mujeres en la cárceles franquista”, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 2004. 315 Roberto Conesa Escudero nació en Madrid en 1918. De pequeño le llamaban “El Orejas” (por tener las orejas grandes y salidas) o “El Garbanzo”, debido a que se puso a trabajar como aprendiz en una tienda de ultramarinos en la calle General Lacy, esquina con la calle Áncora. Roberto Conesa se afilió a la JSU porque le gustaban las actividades culturales que desarrollaban (bailes, cine, actividades deportivas, etc.) y porque le atraían las chicas jóvenes que iban a esos actos que la JSU organizaba (era conocida la fama de mujeriego del futuro policía). Conesa se enamoró de la hija de los dueños de la tienda de ultramarinos donde él trabajaba llamada Francisca Arranza. Sin embargo, ella tenía novio y ambos estaban afiliados a la JSU. Al terminar la guerra el novio de Francisca fue denunciado por Conesa y posteriormente fusilado. Con el paso del tiempo Roberto propuso en matrimonio a aquella joven, persuadiéndola de que si no se casaba con él también denunciaría a sus padres. Conesa y Francisca se casaron pero parece ser que la venganza de ella fue no tener descendencia (algo que Conesa deseaba). Era sabido entre las militantes comunistas el ofrecimiento que hacía Conesa una vez que salían de la cárcel para verse con ellas, sobre todo con aquellas que eran agraciadas físicamente y no tenían pareja. Con el paso de los años volvería a casarse de nuevo, porque Francisca Arranza murió en los años sesenta. Durante la guerra Conesa no destacó ni tuvo un puesto de dirigente en la organización clandestina comunista. Antes de terminar la guerra y parece ser que no por ideología, sino por desplante de sus antiguos “camaradas” y el trato recibido por ellos, empezó a trabajar como doble agente en los Servicios de Información e Investigación de Falange, adscritos a la Policía Militar primero y luego a la Brigada Político Social. Ya hemos podido leer como actuó contra los jóvenes de la JSU clandestina en los primeros meses de posguerra. A pesar de que no era del agrado de sus compañeros de policía por su pasado comunista y las maneras de conseguir los ascensos, sí era reconocido por sus superiores en las Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 222 organización juvenil comunista a ser soplones y ganchos de la policía para ir delatando por la calle y en las casas a sus camaradas. Fue el caso de María del Carmen Vives Samaniego y Antonio Sebastián (la primera pudo salvar la vida por tener quince años cuando fue detenida y el segundo salió en libertad a los pocos días). En la cárcel de Ventas y tras el fusilamiento de las trece rosas, María del Carmen Vives declaró haber sido la delatora a Roberto Conesa de sus compañeras (parece ser que por un par de zapatos rojos que le ofreció Conesa como recompensa y seguramente por la brutalidad de las palizas y torturas que pudo ver en comisaría. No hay que olvidar que era una niña de quince años y su aspecto físico endeble y débil con las piernas vendadas por la sarna, que le hacían aparentar incluso menos edad de la que tenía). En la prisión de Ventas las presas políticas apodaron a María del Carmen Vives “la Bicho” siendo denigrada y acusada de ser la culpable de la detención de sus camaradas. Nadie la dirigía la palabra y fue sometida a un vacío completo. Incluso las funcionarias tuvieron que meterla durante los días siguientes al fusilamiento en una habitación especial en la enfermería por la posible reacción de las mujeres. La dirección del PCE en la prisión encargó a dos presas, Maruja Valiente y otra compañera para que subieran a María del Carmen Vives a la azotea para tirarla abajo como represalia ante su comportamiento y haciendo creer que había sido un suicidio. Sin embargo en el momento en el que la iban a tirar pasó una enfermera polaca y no pudieron realizar la misión (parece que terminó sus días en un convento de clausura).316 Antonia Torres Llera estaba encausada en el mismo expediente y por un error a la hora de transcribir su nombre (pusieron Antonio) se libró del fusilamiento el día 5 de agosto. Una vez subsanado el defecto fue fusilada el 19 de febrero de 1940. Severino Rodríguez se ofreció a ampliar su declaración de manera voluntaria sobre los militantes de la JSU y a colaborar en la captura de sus camaradas por estar dependencias policiales y en la Brigada Político Social. Destacaban sus habilidades para interrogar y las técnicas utilizadas a la hora de conseguir y captar entre los militantes de organizaciones de izquierdas soplones y confidentes a su servicio. El número de detenciones de miembros de la oposición antifranquista que realizó Conesa por sus métodos de trabajo hizo que fuera teniendo misiones de mayor importancia. En 1942 se desplazó a Francia para ayudar a detener a guerrilleros españoles debido a una delación de otro infiltrado en la organización de guerrilleros españoles. Durante todo el franquismo aparecía en las múltiples caídas de miembros de las organizaciones clandestinas y la red de delatores y chivatos se fue ampliando. En los años cincuenta se fue a trabajar a la República Dominicana para ayudar en la organización de la policía del dictador Leónidas Trujillo al que había conocido en Madrid en 1954 cuando había sido parte de su escolta personal. En los años sesenta murió su esposa y volvió a casarse en segundas nupcias trabajando en las oficinas de los Servicios Técnicos de la Dirección General de Seguridad. En 1968 viajó hasta Ginebra y Bruselas para investigar el nacimiento de la organización Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO). Conesa pasó al Servicio de Coordinación, Vigilancia y Enlace de la policía y participó en la detención de muchos militantes de CC.OO y llevó las investigaciones del atentado de ETA, en la cafetería Rolando de la calle Correos de Madrid donde hubo trece muertos. En junio de 1976, Manuel Fraga Iribarne, vicepresidente y ministro del Interior le nombró Jefe Superior de Policía de Valencia. Un año más tarde le encargaron la liberación de Emilio Villaescusa Quilis (Presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar) y Antonio María de Oriol (antiguo ministro de Justicia y miembro del Consejo del Reino y del Estado franquista) siendo puestos en libertad en poco tiempo y sin pegar un tiro, por ello Conesa fue recompensado con 500.000 pesetas. Conesa se jubiló en la década de los ochenta del siglo XX, yéndose primero a Canarias y luego a Alicante en CLEMENTE, Josep Carles: “Historias de la Transición: El fin del apagón (1973-1981)”, Fundamentos, Barcelona, 1994, Entrevista a Faustina Romeral, abril de 2005 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 30.158 contra Roberto Conesa Escudero y otros. 316 Entrevistas con Josefina Amalia Villa, noviembre de 2001, Juana Doña en el 2000 y 2001 y Concepción Carretero Sanz, 7 de mayo del 2002, CUEVAS, Tomasa: “Testimonios de mujeres en la cárceles franquista”, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 2004, pp.321-326 y LÓPEZ, Ángeles: “Martina, la Rosa número trece”, Círculo de Lectores, Barcelona, 2006, p.210. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 223 desengañado de los que habían sido sus compañeros. Las acusaciones contra los jóvenes por parte del juez militar eran: adhesión a la rebelión, ayudar a presos buscando subvenciones, investigar donde había armas, ser enlaces entre el PCE y la organización juvenil comunista, realizar “actos de sabotajes e intentos de complot” y ayudar a la creación del SRI. Finalmente se descartó entre las acusaciones la del plan de atentar contra Franco el día del desfile de la Victoria. A pesar de los intentos por varias instancias para intentar salvar la vida de los jóvenes, con peticiones de clemencia, recogida de firmas y búsqueda de avales, no se pudo hacer nada por ellos y los fusilamientos se llevaron a efecto de una manera rapidísima (algunas de las instancias realizadas dentro de la cárcel de Ventas no salieron al exterior debido a que su directora, Carmen Castro nunca las cursó). El “Visto Bueno” del Generalísimo para que se llevaran a cabo los fusilamientos, llegó con posterioridad a las ejecuciones. El aparato judicial franquista quiso hacer ver que las detenciones de los jóvenes comunistas de la JSU tuvieron que ver con el asesinato de Isaac Gabaldón. Sin embargo, muchos de los fusilados fueron detenidos antes de que se produjera el asesinato del comandante de la Guardia Civil. La impresión que causó el fusilamiento de las “Trece Rosas” fue enorme entre las mujeres de Ventas, entre la organización clandestina y a nivel internacional. Este hecho provocó ante el revuelo provocado que se conmutaran algunas penas de muerte a mujeres. Los detenidos pasaron por la sede de la dirección de la Policía Urbana situada en la calle Jorge Juan, 5 (a finales de abril pasó a depender de la Dirección General de Seguridad). El director de la Policía Especial del Ministerio de Gobernación, el gallego Aurelio Fernández Fontenla fue el responsable de los interrogatorios de los detenidos. Algunos de los que habían sido confidentes, infiltrados y delatores se transformaron en torturadores con técnicas como el uso de aceite de ricino, cortes de pelo al cero, simulacros de fusilamiento e incluso violaciones en algunas de las jóvenes detenidas. Entre los torturadores destacaron Luis Fernández Villajurbin Bueno, Joaquín Ferreira Malpica, Emilio Gaspar Alou, José González Fernández “Orejas o Media Orejas” y Rodolfo Martínez López, de la Policía Militar y tras terminar su “servicios” para Fontenla en septiembre de 1939, se hicieron pasar por policías utilizando un carné falso. De esta manera hicieron entradas y registros en diferentes casas y tiendas de Madrid incautándose de dinero y joyas, intimidando a sus víctimas y negociando con divisas extranjeras. Hicieron un atraco en la calle Luchana, 19 con violencia e intimidación hacia su dueña, Braulia Campanares. Otros robos fueron a la casa de Francisca Pastor Viso, esposa de un condenado a muerte a la que quitaron un joyero y un intento de atraco a la tienda de Aniceto Martín Esteban del Paseo del Rey, 8. Los primeros detenidos fueron Luis Fernández Villjurvin Bueno (el jefe de la banda), Joaquín Ferreira Malpica y Emilio Gaspar Alou. Un informe interno del juzgado militar indicaba “Sirvieron en los primeros días de la liberación tan admirablemente a los fines de la justicia militar descubriendo a encartados de temibles marxistas. Tras esto realizaron robos e incautaciones en distintos centros de la capital llevándose dinero y alhajas con las cuales se han ido lucrando. (…) Para estos lamentables sucesos, hay que tener un escarmiento ejemplar solicitando la pena de muerte”. Fueron tres condenas de muerte el 25 de marzo de 1940, aunque finalmente conmutadas por treinta años el 25 de junio del mismo año. El juicio se reabrió un tiempo después porque los detenidos inculpaban como verdadero inductor de los atracos a José González Fernández, antiguo compañero de torturas y delaciones. Sin embargo, a Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 224 José González sólo le condenaron a cuatro años por otros robos, falsificaciones y estafas cometidas tras la guerra.317 Otro de los consejos fue el 35.161 celebrado el 12 de agosto en las Salesas (la sentencia se firmó el 20 de agosto). Las condenas fueron para Vicente Goya Arroyo, Fernando Guerra Micó, Francisco Guerra Micó, Ignacio Teresa Carretero, Eugenio Sánchez Orgaz, Jesús Domínguez Hernández, Mariano Ramos Fraile, Mauricio Robledo Ávila, Lucas Jodrá del Amo, Ramón Cantillo González y Rafael Cantillo González a la pena de muerte. También fueron condenadas a la pena de muerte Nieves Torres Serrano, Antonia García Alonso y Antonia Hernández Barrilero siéndoles conmutadas la pena a treinta años en noviembre del mismo año (llegaron a estar las tres en capilla creyendo que iban a ser fusiladas. El 9 de septiembre de 1939 fueron fusilados un total de veintisiete personas (once penas de muerte del proceso 35.161). Las demás penas fueron para: Manuela Huertas Ortiz y Dolores Torregrosa Blea a veinte años y a Marcelino Montero Sánchez, Juan Mollar Arteaga, Rogelio Arroyo Arroyo y Mariano Alcalde Lázaro a entrar en un batallón de trabajadores por un tiempo inferior a tres años y fueron absueltos Wenceslao Amador Amador y Francisca Pérez Ramos.318 Nieves Torres tuvo un aval de un sacerdote de su pueblo, sin embargo su tío no quiso avalarla y en su pueblo, Venturada (Madrid), su familia quedó marcada y estigmatizada por su condición de presa roja. Antonia Hernández murió de tuberculosis contraída en la cárcel y le concedieron la “libertad” de morir en su casa. El juicio de la causa 55.047 se celebró el 15 de diciembre de 1939 acusadas de complot y actos de sabotaje contra el Estado. Las condenas fueron las siguientes: Francisco Sanz García a veinte años, María del Carmen Cuesta Rodríguez, Ana Hidalgo Yera, Antonio Barahona Iglesias, Argimira Hompanera Penilla y Faustino Jiménez 317 Luis Fernández Villajurbin Bueno hijo de Manuel y Dolores, nacido en Madrid el 24 de julio de 1919 y domiciliado en la calle Gravina, 14. Joaquín Ferreira Malpica hijo de Ubaldo y Joaquina, casado y nacido en Conil de la Frontera (Cádiz). Estaba domiciliado en la calle Donoso Cortés, 72, izquierda. Emilio Gaspar Alou hijo de Enrique y María, nacido en Madrid y domiciliado en la calle Goya, 69, 1º Dª. Tras terminar la guerra actuó bajo las órdenes de Aurelio Fernández Fontenla realizando unos “servicios meritorios contra el marxismo” hasta finales de agosto que se suprimió por orden de sus superiores y empezó a estudiar Bachillerato. José González Fernández “Media Orejas u Orejas” durante la guerra estuvo en las milicias populares republicanas y tras la guerra estuvo en la Policía Urbana desde el 5 de abril hasta el 1 de septiembre de 1939, en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causas nº 61.968, 108.357 y 114.098. 318 Juan Mollar Arteaga nació en Madrid, hijo de Vicente y Asunción. Vivía en la calle Ferrer, 16 de Canillas (Madrid). Durante la guerra afiliado a la JSU y fue voluntario de Carabineros en la 3º Brigada en el frente de las Rozas, pasando luego a prestar servicios de vigilancia en el 2º Cuerpo del Ejército. Era amigo de Mauricio Robledo que le comentó lo de la JSU clandestina pero sin participar en ella. Marcelino Montero Sánchez nació en Madrid, hijo de Evaristo y Agustina, jornalero y domiciliado en la calle Juan González cerca de Ventas. Al estallar la guerra estaba trabajando en los talleres de la empresa Euskalduna. Luego estuvo en un polvorín hasta junio de 1937 cuando fue llamado por su reemplazo al batallón ciclista número 1, para pasar como enlace al batallón nº 1 de motoristas destinado en Úbeda (Jaén) y Almadén (Ciudad Real). El final de la guerra le sorprendió en Navahermosa (Toledo). Al terminar la guerra fue detenido junto a Juan Mollar y Mauricio Robledo cuando hablaban de su despido en el aeródromo de Barajas sin tener nada que ver con la reorganización clandestina de la JSU en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 35.161, EGIDO LEÓN, Ángeles: “Condena a muerte: Nieves Torres, dieciséis años en las cárceles de Franco”, en MARCOS, C, y SERRANO, R, (eds); “Mujer y política en España (1868-1936)”, Universidad de Valladolid, Valladolid, 2012, pp.223-242 y CUEVAS, Tomasa: “Testimonios de mujeres en la cárceles franquista”, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 2004, pp.321-326. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 225 Alonso a doce años. Absolvieron a Josefa Rodríguez de la Fuente y Concepción Campoamor Rodríguez. Manuel González Gutiérrez, María del Carmen Vives Samaniego y Ricardo Molina de la Mata que fueron trasladados al juzgado tutelar de menores (María del Carmen entró en la cárcel de Ventas).319 6.1. Otros grupos aislados clandestinos del PCE. Los esfuerzos para reconstruir el PCE y de la JSU fueron constantes, con los Comités Provinciales, sectores y radios formados por gente que no entró en las cárceles o que fue saliendo de ellas (en muchos casos volverían a ser encarcelados tras ser detenidos nuevamente). Aquellos militantes clandestinos desarrollaron las acciones para intentar unificar esfuerzos y grupos, su preparación política era peor que la de los dirigentes que escaparon de España, por temor a ser fusilados y por su participación destacada en puestos de responsabilidad durante la guerra civil. Pero contaban con un valor y un coraje que llevó a muchos de ellos a dar su vida por el PCE y por la defensa de sus ideales. Una de las principales misiones que tenía programada la dirección clandestina del PCE desde el final de la guerra fue dar un mayor impulso y auge al aparato de propaganda del partido. El PCE desde el principio de la guerra dedicó una gran parte de sus medios humanos y materiales a la creación de un importante aparato de agitación y propaganda. Siendo un partido político combativo para la clase obrera y dando importancia a la organización y vinculación a las masas, quisieron darle importancia a la difusión de la propaganda y de sus principales publicaciones, en especial “Mundo Obrero”. En casi todas las secretarías de agitación y propaganda y en sus medios de edición y reproducción había una multicopista, una máquina de escribir, tintas, clichés y papel para realizar este tipo de trabajos. En la primera clandestinidad no había medios ni estructura para montar un aparato de propaganda ante la escasez de papel y de utensilios para llevar a cabo la impresión de cualquier tipo de propaganda (sólo se realizaron bonos de ayuda del SRI). Los dirigentes del Comité Provincial del PCE en Madrid dieron la orden de informarse de cualquier noticia que hubiera sobre la existencia de imprentas o máquinas de escribir entre la militancia comunista para poder utilizarla por su aparato de propaganda. Uno de esos militantes era Rafael Castillejos Expósito que había contactado con la organización clandestina a través de su cuñado José Herrera López. Éste le había dicho que una antigua conocida suya llamada Nieves Garrido Llorente tenía contacto con el Comité Provincial y podía darle cobijo (Rafael había trabajado para el padre de Nieves).320 A mediados de abril Nieves recibió la visita de dos 319 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 55.047. 320 Rafael Castillejos Expósito nació en Madrid, hijo de Rafael y Rosalía, casado, de profesión delineante y domiciliado en la calle Hartzenbusch, 3. Afiliado al PCE en octubre de 1936, siendo Comandante de Ingenieros en el Primer Cuerpo del Ejército hasta el verano de 1938, porque fue detenido Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 226 anarquistas procedentes de Manzanares (Ciudad Real) para que les ayudara a buscar trabajo (uno se llamaba Antonio “Calderas” había estado en la 88 Brigada y les conocía de cuando ella estuvo durante la guerra en Manzanares). También le pidieron si podía guardarles una multicopista y una máquina de escribir que habían sacado de Manzanares, al no reunir las condiciones necesarias de seguridad. Ella contestó que sí y que, además, podría ponerles en contacto con Rafael Castillejos para hablar de temas de organización y trabajo clandestino. Nieves y los dos anarquistas quedaron con Castillejos cerca del hotel Ritz y allí le informaron de la posesión de una máquina de escribir y de una multicopista que podían ser utilizados por el Comité Provincial del PCE de Madrid. Al día siguiente Rafael fue con los dos anarquistas desde Atocha hasta una casa de la calle Antonio López donde tenían escondidas en sacos las dos máquinas. Los tres fueron acompañados por otras dos mujeres hasta la calle Francisco Silvela, 19, domicilio de Nieves Garrido a depositar momentáneamente los sacos, ya que ésta última le dijo a Castillejos que buscara otro domicilio para guardar las máquinas. El verdadero motivo de la búsqueda y posterior uso de la máquina de escribir y la imprenta era la decisión por parte del Comité Provincial del PCE de Madrid de sacar el “Mundo Obrero”. Rafael fue a visitar a su amigo Felipe Fernández Arias comentándole que tenían escondidas unas máquinas con el propósito de lanzar el periódico clandestino. Felipe Fernández presentó a Rafael a una serie de comunistas que podrían ayudar en el aparato clandestino del partido: José Vaquero Huertas, Juan Gil Aparicio, Mariano Malagón Fernández, Juan del Agua Caballo, Leonardo Sánchez Jordán “More” y Fernando Rodríguez Martín (los tres últimos no participaron en las actividades comunistas clandestinas ya que lo único que hicieron fue darles algo de dinero de ayuda para presos y para la familia de un compañero que había muerto en los combates entre comunistas y fuerzas casadistas). Rafael y Felipe, acompañados de Juan Gil, fueron a casa de Nieves Garrido. Ésta había redactado de su puño y letra una hoja de cómo querían que fuera el número de “Mundo Obrero” y las noticias que podrían poner. Rafael empezó a redactar a Juan Gil para que éste copiara en la máquina todo el texto que tendría que salir en la tirada del periódico (el informe lo hizo conforme a los partes que tenía, algunos partes de guerra eran de la URSS porque hablaban del frente ruso mongol). Sin embargo, dicho informe estaba tan mal escrito y tenía tantas faltas de ortografía que tuvo que ser Felipe Fernández quien lo corrigiera e hiciera el título de la portada de “Mundo Obrero”, a Nieves no le gustó el resultado de la composición.321 El siguiente paso era por el SIM, tras una denuncia del capitán de su unidad, Antonio González que le acusaba de ser falangista y de tener una red de espionaje dentro del batallón a favor de los servicios secretos franquistas. Rafael negó en todo momento dicha acusación. Una vez acabada la guerra fue detenido y encarcelado, escapándose a mediados de mayo de 1939. Nieves Garrido Llorente nació en Madrid, hija de Román y Petra y casada con José Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”. Su domicilio estaba en la calle Francisco Silvela, 19. Afiliada al PCE en enero de 1937 y el 5 de marzo de 1939 fue elegida miembro del Comité Provincial del PCE de Ciudad Real, tomando parte del Comité responsable del SRI en Manzanares (Ciudad Real) y siendo responsable de los talleres colectivos de la Asociación de Mujeres Antifascistas de Manzanares. José Herrera López nació en Madrid, hijo de Salvador y Luz. Estaba empleado en la casa J.G. Giró S.A. en la calle Velázquez desde 1931. En enero de 1937 se incorporó al Cuerpo de Asalto y allí fue donde se afilió al PCE en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 54.661. 321 Felipe Fernández Arias nació en Gijón, hijo de Elvira y padre desconocido. Vivía en Madrid y era estudiante. Se afilió a la JSU en enero de 1936 y al PCE en noviembre del mismo año. Durante la guerra fue voluntario en la 75 Brigada de Infantería pasando en diciembre de 1936 a la Escuela de Tanques estando tres meses para luego combatir en la División de Tanques Renault en el frente de Usera. Felipe tomó parte de los combates contras las fuerzas casadistas con su tanque en el Paseo de la Castellana. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 227 buscar un sitio para esconder la multicopista y un lugar donde realizar la tirada de la propaganda. José Vaquero pensó en llevar la máquina al taller de un maestro carpintero llamado Faustino García Santoja, pero éste se negó ya que no quería comprometer a nadie. Al final, Vaquero decidió esconder la máquina en casa de su abuela durante seis o siete días. Vaquero junto a Juan Gil llevó la máquina en dos sacos desde la casa de Nieves al domicilio de la abuela del primero, en la calle Castillo. Felipe Fernández pensó en Mariano Malagón para que hiciera la tirada del periódico en su casa que aceptó. Felipe y José llevaron los dos sacos desde la glorieta de Chamberí hasta el Puente de Vallecas donde Mariano junto a un tío suyo llamado Julio Malagón, llevó la multicopista en los dos sacos hasta su casa, Mariano la escondió en el patio debajo de una chatarra. Felipe Fernández y Rafael Castillejos le enseñaron a José Vaquero un paquete con quinientas hojas de papel en el que estaba dibujado el título de “Mundo Obrero” (el que había dibujado Felipe) para que lo llevara a la calle Rodríguez San Pedro, esquina San Bernardo y lo entregara a Mariano Malagón, que no acudió a la cita, por lo que Vaquero tuvo que llevar el paquete al taller donde trabajaba Mariano. Éste junto con otros dos camaradas, uno de ellos Fernando Núñez Delgado, montaron la multicopista y Mariano Malagón pudo realizar la tirada e impresión de “Mundo Obrero”. Mariano con la ayuda de Fernando hacía la propaganda primero en una cueva ayudados por una vela y a veces en el domicilio del primero.322 Nieves Garrido localizó a Azucena Bonillo Benaches. Ambas habían pertenecido al PCE en Manzanares (Ciudad Real). Azucena tenía a su marido preso en la cárcel de Ciudad Real y quería ver la posibilidad de ayudar a los internos de esa prisión y si se podía preparar una fuga, ya que había algunos condenados a muerte, entre ellos el que fuera diputado comunista, Adriano Romero Cachinero.323 Nieves le preparó una cita con Juan Gil Aparicio nacido en Madrid e hijo de Juan y Julia, de profesión albañil. Durante la guerra prestó servicios de camillero en el frente de Levante. José Vaquero Huertas nacido en Madrid, hijo de José y Francisca y domiciliado en la calle Cardenal Cisneros, 19, de profesión carpintero. Se afilió a la JSU en abril de 1936 y durante la guerra solo hizo servicios de fortificación ordenado por el Círculo Federico García Lorca al cual estaba adscrito. Mariano Malagón Fernández nacido en el Puente de Vallecas, hijo de Francisco y Marcelina y de profesión calderero. Juan del Agua Caballo nació en Madrid, hijo de José y Tomasa, casado y con domicilio en la carretera de Valencia, 14, de profesión comerciante. Durante la guerra estuvo haciendo servicios auxiliares de la Agrupación de Tanques Renault hasta febrero de 1939 que pasó a los talleres de una Brigada en Daimiel (Ciudad Real). El 1 de marzo del mismo año tuvo permiso y se fue a Madrid donde le sorprendió la sublevación de Casado. Leonardo Sánchez Jordán “More” nacido en Vallecas (Madrid), hijo de Andrés y Fausta, con domicilio en la carretera de Madrid, 2, del Puente de Vallecas. Al empezar la guerra fue destinado en la Agrupación de Tanques de Archena y luego a la Agrupación de Tanques Renault estando aquí hasta el final de la guerra, participando contra la sublevación de Casado. Fernando Rodríguez Martín nacido en Madrid, hijo de José y Juana, domiciliado en la calle Jovellanos, 4 y de profesión mecánico. En enero de 1937 fue movilizado por su sindicato en los talleres militares de Archena (Murcia), luego a Aranjuez, Alcalá de Henares y en la Agrupación de Tanques Renault. Fueron compañeros suyos Felipe Fernández, Mariano Malagón, Juan del Agua y Leonardo Sánchez. 322 Fernando Núñez Delgado nació en Berlanga de Duero (Soria), hijo de Pascual y Francisca, con domicilio madrileño en la calle Rodríguez Espinosa, 23 y de profesión cerámico. En julio de 1936 se afilió a la CNT y en septiembre del mismo año al PCE. 323 Azucena Bonillo Benaches nació en Madrid, hija de Baldomero y Catalina y con domicilio en la calle Virtudes, 7. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 228 Rafael Castillejos en la calle Serrano, esquina Diego de León. En ella hablaron de la fugazmente de la situación de los presos de la cárcel de Ciudad Real, debido a que Rafael creía que le estaba siguiendo la policía. Los dos se citaron para otra entrevista que tuvo lugar diez días después cerca del Hospital Clínico y de la Ciudad Universitaria. Rafael acudió a ésta cita con Felipe Fernández y le comentaron a Azucena Bonillo la intención de instalar una máquina de imprenta en alguna de las cuevas que allí había. También trataron el tema de ayudar económicamente y enlazar con los presos de la prisión de Ciudad Real, indicando a Azucena que le darían un salvoconducto para ir a Ciudad Real y entregar a Adriano Romero una nota. Ella tendría que averiguar información relativa a dicha prisión tal como el número y relevos en la guardia. En la nota con lenguaje cifrado, Adriano Romero y otros camaradas suyos también condenados a muerte, tenían que dar la información de dentro para preparar la fuga desde el exterior. Las palabras “relevos y horas” eran relativas al régimen carcelario. La frase “datos y croquis de la situación del dinero” se refiere a la de la propia cárcel y el dinero hace alusión a la documentación. “Hay que evitar tiros” se refería a que había que evitar cualquier tipo de disparos. En la nota se daban las instrucciones que cada uno debía seguir para ocultarse sin implicar a la familia. “La visita del primo Juan” trataba sobre un camarada que iría a la cárcel para ultimar el plan y los últimos detalles. Sin embargo, el plan no se llevó a cabo porque Azucena y sus compañeros fueron detenidos antes de su realización. Rafael Castillejos dijo a su cuñado, José Herrera, que en la calle Embajadores, 60, 3º, iba a tener lugar una reunión para hablar con otros camaradas y contactar con el partido. Allí le dieron otro contacto para ir a la calle López de Hoyos, 181, domicilio de Pedro Arroyo Jiménez. En la cocina de éste se reunieron José Herrera, su mujer Elvira Castillejos Expósito, Pedro Arroyo, Encarnación Manrique Sierra, Juan Ángel Pardo Blanco y Ángela Manrique Sierra.324 En dicha reunión tomó la palabra Pedro Arroyo Adriano Romero Cachinero nació en Villanueva de Córdoba (Córdoba). En 1931 se afilió al PCE y un año más tarde se trasladó a Córdoba capital donde trabajaba como carpintero en obras de construcción de cemento armado, siendo secretario sindical del Ramo de la Construcción. De allí se fue a Madrid para colaborar en el periódico “Mundo Obrero” en la sección Agrícola. Su misión era ordenar notas que escribía, corregir artículos y algunas veces incluso escribió alguno. También fue secretario del Sindicato Local de Madrid. Con la constitución del Frente Popular fue propuesto para ocupar la candidatura del PCE por Pontevedra, siendo elegido diputado por esa provincia. La guerra le sorprendió en Almería donde iba a dar un mitin, pero no pudo darlo y se refugió en el Gobierno Civil. Todos los que estaban allí organizaron una columna para ir a Madrid pero al llegar a Motril (Granada) que estaba tomada por una columna republicana y por su cargo de diputado fue nombrado comandante de la 55ª Brigada Mixta en el frente de Vélez (Málaga) y por Sierra Nevada hasta la costa, estando allí hasta septiembre de 1937. A principios de 1939 Adriano Romero estaba en Ciudad Real donde le sorprendió el golpe de la Junta de Casado, siendo detenido y encarcelado en la prisión de Ciudad Real. Antes de eso estuvo a punto de ser fusilado por una columna anarquista. Fue condenado a pena de muerte y luego vuelto a juzgar en septiembre de 1943 y conmutada la pena a treinta años. Adriano fue trasladado a las prisiones de Córdoba, Granada y Alcalá de Henares. En las diferentes prisiones tuvo enfrentamientos con la dirección del PCE siendo acusado de traidor y desviacionista y de crear una facción y división en el seno de la organización en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 125.514. 324 Elvira Castillejos Expósito nacida en Madrid, hija de Rafael y Rosalía y casada con José Herrera López. Pertenecía a la Juventud Comunista desde 1934. En la guerra fue miliciana del batallón “Pasionaria” y acudió a un curso de capacitación marxista leninista. Pedro Arroyo Jiménez nació en Madrid, hijo de Joaquín y Sebastiana. Con domicilio en la calle López de Hoyos, 181 y de profesión pintor. Se afilió al PCE en septiembre de 1936 y fue sargento interino en el batallón de Etapas. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 229 diciendo que había que impedir en todo lo posible la represión fascista y que había que estar organizados para cuando la situación internacional cambiara ya que la guerra mundial terminaría con el triunfo de los países democráticos. También indicó que entre los asistentes había un agente de la Falange y por eso desconfiaba de lo que allí pudiera suceder. La desconfianza y suspicacias estaban latentes entre los militantes por posibles delaciones y confidentes que pudieran existir. En la organización se propagó la sospecha de que Rafael Castillejos era trotskista y que actuaba por su cuenta y desconectado del partido, a pesar de haber contactado con Nieves y de poseer la multicopista para imprimir “Mundo Obrero”. Los asistentes a la reunión sospechaban también de José Herrera como el supuesto falangista, ya que otro comunista apellidado Cabezudo y dos camaradas le habían visto por un centro de Falange. En dicha reunión Pedro Arroyo sacó a Herrera al pasillo y le dijo que había un agente falangista entre ellos, que tuviera mucho cuidado con lo que hacía y con quien iba porque se la podía jugar y también comprometer a los demás. Pedro preguntó a solas a Elvira Castillejos por la vida política de su marido ya que nadie la conocía y ella contestó que respondía por él. A continuación también individualmente Pedro preguntó a Encarnación (quería que fuera su novia) sobre Herrera y su mujer, contestando Encarnación que conocía a Elvira desde pequeñas y a su marido por habérselo presentado ella, pero no sabía si eran personas de confianza dentro del partido. Al cabo de unos días Pedro Arroyo fue a la casa de Encarnación Manrique para decirla que Herrera pertenecía a Falange y que en sucesivas reuniones dijera que él (Arroyo), era un agente de policía y que era muy peligroso. Así sucedió en la siguiente reunión que tuvieron y a la que Pedro Arroyo no acudió. José Herrera le dio una hoja a Encarnación que contenía cierta información sobre la sublevación del norte de España, a lo que ella dijo que no quería saber nada. Herrera le dijo que era una falsa y que él no era lo que ellos y ellas creían. En ese momento Encarnación le dijo que Arroyo era un agente de policía, tratando de equivocarle respecto a su personalidad. Siguió diciendo que era muy peligroso porque siempre iba armado y que estaba dispuesto a hacer de todo ya que era un comunista de acción y decidido y que recibía las órdenes directas de la dirección clandestina comunista, sabiendo y conociendo que el periódico “Mundo Obrero” se estaba realizando. Sin embargo, José Herrera no se contentó con la explicación que le había dado Encarnación y acudió otro día para que le ayudara a contactar con el partido porque habían detenido a unas chicas y la dirección clandestina del partido debería saberlo. La contestación de Encarnación fue la misma, un rotundo no, Herrera respondió que algún día le pesaría esa actitud ya que le podrían exigir cuentas por parte de sus camaradas. Unos y otros no se fiaban de sus “compañeros”. El trabajo de reorganización de estos grupos aislados duró poco porque a mediados de julio fueron detenidos todos e incautada la máquina multicopista, la máquina de escribir, dos ejemplares del “Mundo Obrero”, veinte hojas en blanco con la cabecera del periódico en tinta encarnada en el papel y diversa documentación. Tras la celebración del juicio se condenó a Rafael Castillejos a veinte años, a Nieves Garrido a doce años, a Felipe Fernández, Fernando Núñez, Mariano Malagón, Juan Gil, José Juan Ángel Pardo Blanco nació en Madrid, hijo de Ángel e Inés y de profesión fumista. Durante la guerra fue compañero de Pedro Arroyo por haber sido sargento del VIII batallón de Etapas republicano donde también estaba Arroyo. Encarnación Manrique Sierra y Ángela Manrique Sierra nacidas en Madrid e hijas de Victoriano y Encarnación. Ésta fue militante del PCE y miembro del Comité Provincial del PCE de Madrid, y al finalizar la guerra se exilió a Francia. Tras la guerra su situación económica era muy difícil y fueron ayudados por José Morales Díaz, Federico Manrique Espinar y Francisco Menéndez. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 230 Herrera y Azucena Bonillo a dos años y a José Vaquero a un año. Los demás fueron absueltos. En julio de 1939 algunos comunistas crearon una organización clandestina llamada “Bloque Antifascista Español” cuya misión era la de difundir las ideas y consignas de la URSS procedentes de Francia y ayudar al Socorro Rojo Internacional mediante cotizaciones entre los elementos dispersos republicanos para lograr una unidad de acción. El funcionamiento de la organización era en cadena, siendo su secretario general y máximo dirigente José Antonio Picado Maldonado, el secretario de organización era Francisco Casado García, el secretario de agitación y propaganda Eugenio Martín Saldaña y el secretario de administración y de socorro a los presos y sus familiares Carlos Blanco Iribarren.325 Cada militante tenía asignada una letra y un 325 José Antonio Picado Maldonado nació en Alburquerque (Badajoz), hijo de Alberto y María y cuando llegó a Madrid se domicilió en la calle Ponzano, 44. José Antonio empezó a trabajar con catorce años en la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba), afiliándose a la UGT. En 1924 se afilió a la Juventud Socialista y dos años después, con diecisiete años fue despedido de la empresa metalúrgica para la que trabajaba, yéndose con otros compañeros a Sevilla donde trabajó en la construcción de la Exposición Universal. En mayo de 1929 tras ser de nuevo despedido, José Antonio Picado regresó a la casa de sus padres, marchándose a Utrillas (Teruel) donde estuvo un año trabajando en las minas de esta localidad. Tuvo que regresar de nuevo a casa de sus padres para cumplir el servicio militar y tras haberlo cumplido, en octubre de 1930 se fue a Madrid, ingresando rápidamente en las Juventudes Comunistas, en la célula nº 3 del Radio Oeste. En 1932 ingresó en el comité de Radio, siendo secretario de agitación y propaganda y luego en el de organización, colaborando en la organización de la Universidad Popular con un grupo de estudiantes. En 1934 ingresó en el PCE ocupando la secretaría de agitación y propaganda de una célula participando en los movimientos revolucionarios de octubre de ese mismo año, pudiendo eludir las detenciones por cambiarse continuamente de domicilio. El inicio de la guerra civil le sorprendió en la Casa del Pueblo yendo al Parque de Artillería de Pacífico a coger fusiles para repartirlos entre el pueblo. Estuvo en diferentes frentes y batallones como en Guadalajara, Peguerinos (Ávila), en la Comandancia General de Milicias, en Andalucía y Valencia (en Astilleros que blindaban los camiones). Estuvo también en la 89 Brigada en la que siendo teniente mandó una compañía de ametralladoras del 3º batallón. Por orden del Jefe del Ejército de Andalucía ocupó la jefatura de la Sección de Información del Estado Mayor de la Brigada de Andalucía hasta el verano de 1937 en que pasó la jefatura del SIEP en la misma Brigada y más tarde el mismo puesto en la 20º División. En 1938 pasó al Estado Mayor del 10º Cuerpo donde estuvo hasta el final de la guerra. El golpe de la Junta de Casado le sorprendió en Jaén donde el secretario general del PCE de allí y miembro del Comité Central, Cristóbal Valenzuela Ortega supo lo que estaba pasando y tuvieron la orden de salir de Jaén. Picado cambió su uniforme militar por otro de paisano e iba en dirección al Comité Provincial del Partido, pudiendo esquivar a dos agentes del SIPM que querían detenerlo. Junto a seis hombres que le hicieron de escolta salió de Jaén cogiendo un coche en la carretera de Martos y logrando pasar los controles de los casadistas y se reunió en Martos con Valenzuela. Éste y Picado salieron a reunirse con miembros del Comité Provincial pero habían sido detenidos y estuvieron dos días ocultos en Torredonjimeno (Jaén), en casa de los padres de Valenzuela. Después José Picado volvió a Jaén para contactar con miembros del Comité Provincial del PCE de Jaén que estuvieran ocultos. Localizó a un individuo apellidado Linares quien le dijo que los demás comunistas habían sido detenidos. Linares y Picado se presentaron en la sede de la Federación Provincial Socialista y se entrevistaron con Alejandro Peris Caruana y José López Quero, ambos diputados por Jaén. Los dos enviaron un coche a Torredonjimeno para recoger a Valenzuela y les dijeron que elaboraran listas con los nombres de camaradas que estuvieran más comprometidos para salir de España. A pesar de hacer gestiones con el Gobierno Civil, con el director de la prisión donde estaban los comunistas detenidos y con el capitán de asalto que mandaba la guardia de la prisión, no pudieron hacer nada y la noche del día 28 de marzo cogieron un camión dirección Baza (Granada). En Vélez Rubio (Almería) se enteraron de que Jaén había sido tomada por la 5ª Columna, por lo que decidieron internarse en la sierra, primero en Baza (Granada) y luego en la de Cazorla (Jaén). El grupo era numeroso y decidieron separarse. José Picado quiso que Cristóbal Valenzuela fuera con él en su grupo pero decidieron que él y Linares regresarían a Jaén para tener más recursos y eludir su detención. Sin embargo, las autoridades franquistas le detuvieron el 11 de abril y fue fusilado el 4 de agosto de 1939. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 231 número siendo José Picado el A1, Francisco Casado el A2, Eugenio Martín el A3 y Carlos Blanco el A4. En la organización había un delegado de cada servicio desde la C1 a la C21, enlazándose entre sí y estos a su vez con las distintas ramificaciones y subdivisiones de barrios y calles. De la propaganda se encargaba directamente Picado tratando temas de política interior y exterior. Realizaban y repartían de octavillas con textos como los siguientes: “Jóvenes españoles. Más enemigo tuyo es un fascista español que un republicano francés. Si Franco te entrega las armas empléalas contra él. Viva la República (BAE). Españoles tras la careta de la neutralidad española prepara la entrada de España en la guerra”. En la redacción de las octavillas estaban de acuerdo los otros tres secretarios y las repartían entre los delegados de las células por medio de cupones a los que pusieron el nombre de “Cotex” (simulaban que estaban vendiendo un producto químico), llevaban un espacio en blanco a continuación de la fórmula química que al rellenarse con la letra era la que representaba su cargo o como eran designados dentro de la organización. El precio de cada cupón era de veinticinco céntimos y se pagaba semanalmente, donde constaba la fecha del día que hacían el pago. También había otros cupones hechos a máquina por valor de diez céntimos cuya recaudación era para los presos y sus familias, llamados “pro presos” con una estrella roja de cinco puntas dibujada en el centro. Carlos Blanco llevaba una libreta de contabilidad de las sesenta y tres delegaciones o células en la que estaba estructurado BAE, algunas estaban en formación, esperando su organización definitiva. José Picado pretendía extender la organización a otras provincias españolas, ya que también había en Valencia, Barcelona, Granada, Sevilla y Jaén (aquí el representante era Juan Pulido). El Bloque Antifascista Español era una organización de tipo comunista nacida en la clandestinidad de posguerra y sin un control directo por parte del Comité Central del PCE, ni en el interior ni en el exterior del país, construida, estructurada y organizada por José Antonio Picado (decía que pertenecían a la Sección Española de la III Internacional Comunista o Comintern). Desde Francia, por parte de algunos comunistas, fue enviada una ayuda económica de 75.000 pesetas para activar las acciones de BAE, cuyos miembros en su mayor parte eran comunistas y estudiantes de la FUE. La secretaría de agitación y propaganda encontró una imprenta que sería utilizada para todos los servicios y publicaciones que la organización necesitara. Los sellos de cotización de diez y veinticinco céntimos los realizaba Carlos Blanco, que se los daba a Picado y éste a su vez a Saturnino Palero de las Heras quien tenía el anagrama C4 dentro de la estructura clandestina. Las octavillas que repartían alentaban a mantener la subversión contra el fascismo y atacar a la dictadura. Dentro del organigrama y estructura directiva del BAE estaban Ranulfo Fuentes de la Hoz (era delegado del PCE), Vicente Méndez López (delegado de la FUE en el Instituto Pérez Galdós), Rodrigo Cañero García, Francisco Mateos Montejano, Manuel Cenicerque Casas (empleado del periódico “Mundo Obrero” durante la guerra), Emilio Barroso Jiménez (delegado de la BAE), César Rodríguez Jiménez (delegado de la BAE) y Pedro de Diego Monje (enlace con los secretarios). Carlos Vázquez de Lama tenía como misión contactar con españoles exiliados a través José Picado llegó a Madrid en mayo del mismo año en www.joseyrafaela.com y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 54.774. Francisco Casado García nacido en Madrid, hijo de José y Laura y estudiante. Eugenio Martín Saldaña nacido en Madrid, hijo de Eugenio y Flora y estudiante. Carlos Blanco Iribarren nacido en Madrid, hijo de Rafael e Isabel, estudiante. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 232 de unos servicios de información con extranjeros residentes en España y otros individuos en las diferentes embajadas extranjeras (era enlace entre Poyatos y Blanca).326 También militaban en el “Bloque Antifascista Español” los siguientes individuos (casi todos jóvenes entre dieciocho y veintiún años, muchos eran estudiantes y mecánicos): Emilio Barroso Calvo, Arturo Gayo Solares, Pedro de Diego Monje, Manuel Expósito Cáceres, Miguel Jiménez Hospitalet, Antonio Puga Maestre, José Luis Fernández Jiménez de Cisneros, José Fuentes Chercoles, Manuel Ortiz Valiente, José García Franco, José Gómez Martínez, Julio Hernández Martín, Florentino López Martín, Elías Mínguez Magán, Ricardo Carro García, Enrique Ramos Lozano, César Rodríguez Jiménez, Salustiano Ruiz Magán, Ulises Sanz Molpares, Antonio Felipe Vallejo, Francisco Martín Martín y Fernando Girón Témez.327 La caída de toda la organización parece ser que se debió a un infiltrado de la policía que conocía a Manuel Cenicerque Casas porque había trabajado en “Mundo Obrero”. El policía le dijo a Manuel Cenicerque que había llegado una carta de José Díaz y que deseaba que le presentara a algún responsable del partido y de ésta manera fue como empezaron las detenciones, la primera de ellas el 2 de octubre y las demás dos días después, con un total de treinta y cuatro detenidos. Carlos Vázquez se dio a la fuga de la Dirección General de Seguridad y nada más salir en la calle Correos empezó a gritar a la gente que pasaba diciendo su nombre, su dirección y que no permitieran que entrara de nuevo porque le iban a matar. Todos los detenidos estuvieron primero en una comisaría de la Travesía de Trujillos, luego fueron trasladados a un chalet de la calle Serrano cercano a Diego de león y por último a otro chalet cerca de Nuevos Ministerios, siendo llevados algunos a la Dirección General de Seguridad. Las torturas fueron bestiales desde puñetazos, patadas, corrientes eléctricas en pezones y testículos a cualquier hora del día y de la noche. Parece ser que uno de los detenidos murió a consecuencia de las palizas recibidas y otro estuvo a punto de morir. Uno de los que más palizas recibió fue José Antonio Picado que perdió varias veces el conocimiento, con corrientes eléctricas en muchas partes de su cuerpo y golpes en la cabeza durante mucho tiempo. En el chalet de Nuevos Ministerios coincidieron con la madre y la hermana pequeña de Juana Doña, ambas torturadas y vejadas hasta límites inconcebibles. También estuvieron allí, Mimi de la Fuente (hermana de Aida de la Fuente Penaos) que entró embarazada y tuvo a su hija en un centro hospitalario y Victoria Zárate Zurita a la que también torturaron. El delator estuvo varias semanas en la cárcel y salió en libertad tras ello. Las declaraciones de los detenidos ante el juez militar fueron hechas en la comisaría, siendo la misma declaración que habían firmado ante la policía. Luego fueron llevados a distintas cárceles, Picado y otros catorce miembros de su expediente 326 Francisco Mateos Montejano nacido en Madrid, hijo de Francisco y Consuelo y de profesión fotograbador. Ranulfo Fuentes de la Hoz nacido en Alustante (Guadalajara), hijo de Recaredo y Gregoria, de profesión dependiente. Emilio Barroso Jiménez hijo de Faustino y Catalina y de profesión estudiante. Carlos Vázquez de Lama nacido en Madrid, hijo de Ángel y Matilde y de profesión estudiante. Vicente Méndez López nacido en Madrid, hijo de Vicente y Elvira. Saturnino Palero de las Heras nacido en Madrid, hijo de Ricardo y de Josefa, de profesión zapatero. Manuel Cenicerque Casas nacido en Córdoba, hijo de Joaquín y Juana, de profesión fotograbador. 327 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 54.774. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 233 fueron a la prisión de Comendadoras, donde otro juez militar le tomó declaración de nuevo. El primer consejo de guerra se celebró el 16 de junio de 1940 solicitando el fiscal treinta y tres penas de muerte y tres condenas de treinta años. Las familias empezaron a movilizarse para pedir indultos y firmas. Incluso tenían un conocido que tenía contactos con el ministro de Justicia, Esteban Bilbao Eguía, de esta manera fue como por medio de Capitanía General anularon el consejo de guerra y el 28 de agosto de 1940 se celebró otro consejo, solicitando el fiscal “sólo” diecisiete penas de muerte, de las que se dictaron cinco: José Antonio Picado, Carlos Blanco, Eugenio Martín Saldaña, Francisco Casado García y Ranulfo Fuentes de la Hoz. Sin embargo, el Capitán General volvió a disentir de la sentencia porque dos de los integrantes del consejo (Miguel Jiménez Hospitalet y Antonio Puga Maestre) no tenían nada que ver con el proceso y se volvió a anular la sentencia. El Capitán General elevó el juicio al Tribunal Supremo de Justicia Militar demorándose la vista de la causa hasta el 23 de septiembre de 1942, el fiscal solicitó sólo la pena de muerte de Picado y a los demás condenas desde los treinta, veinte y diez años, siendo absueltos dos de los procesados .Ranulfo Fuentes y Francisco Martín fueron condenados a treinta años, Fernando Girón y Saturnino Palero a veinte años y a Pedro de Diego a doce años). Los cinco condenados a muerte fueron trasladados a la prisión de Porlier para conocer su sentencia definitiva. José Antonio Picado estuvo cuatro meses en la Tercera Galería esperando a saber si le conmutaban la última pena, los presos fueron trasladados a la Cuarta Galería donde se encontraron con Guillermo Ascanio, Eugenio Mesón y Domingo Girón, la dirección del PCE dentro de la cárcel de Porlier. Pasados unos días, Girón, en nombre del partido les dijo que debían desarrollar y desplegar la conciencia solidaria entre los propios camaradas del penal. También deberían aumentar el nivel cultural de los miembros del PCE y de la JSU y de la preparación política de los militantes. José Antonio Picado fue testigo de la última noche en capilla que pasaron Ascanio, Mesón, Girón y los demás camaradas que fueron fusilados el 3 de julio de 1941. A las 3.30 horas de la madrugada del 2 al 3 de julio, un oficial de prisiones llamó a José Antonio Picado. En la cabina del oficial de servicio de la galería le cachearon detenidamente y le hicieron desnudarse para saber si llevaba algo. Tras vestirse, el funcionario le dijo que su cuñado quería despedirse de él. Lo mismo hicieron a otro camarada detenido, el comunista cubano llamado Pelayo Cordero Nicot. A éste camarada le llamó Germán Paredes García para comunicarse con él y a Picado le comunicó Fernando Barahona Pérez. En realidad no eran cuñados, dijeron que sí lo eran para poder despedirse antes de ser fusilados. Como capilla habían habilitado uno de los despachos de la jefatura de servicios. En la puerta estaban Germán y Fernando Barahona rodeados de cuatro funcionarios y les dijeron que tenían diez minutos para despedirse. Ascanio y Girón estaban jugando una partida de ajedrez y los demás a su alrededor observando el juego, saludando con la mano a los recién llegados. No tuvieron tiempo de nada en los diez minutos de despedida. Picado abrazó a Barahona y Paredes le dijo: “No me gusta morir pero moriré con la confianza en el partido y en nuestro pueblo”. A los demás condenados a muerte sólo pudieron decirles adiós y les correspondieron con el puño en alto. A las cinco de la mañana varios camiones de la guardia civil se llevaron a los condenados. En la Sexta Galería nadie durmió aquella noche, pudiendo salvar la vida Carlos Toro y Antolín Pérez Barahona. En febrero de 1943, José Antonio Picado con la condena de treinta años fue trasladado a la Prisión Central de Guadalajara donde estuvo tres meses en régimen de aislamiento. En marzo de 1944 Picado fue a la prisión de Yeserías y en febrero de 1945 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 234 al penal de Ocaña (aquí llevó una vida política más intensa y activa con plantes y reivindicaciones). En mayo de 1946 de nuevo fue trasladado a otra prisión, en este caso al penal de Alcalá de Henares (coincidió su llegada con el procedimiento de Santiago Álvarez y Santiago Zapiraín) y cuatro meses después fue llevado a la prisión de Burgos donde le fue concedida su libertad el 31 de diciembre de 1957, saliendo del penal el 6 de enero de 1958, tras estar más de dieciocho años en las prisiones franquistas.328 Hubo otros grupos que estuvieron relacionados con el BAE y con algunas células comunistas existente tanto en el interior de las cárceles (sobre todo Porlier), como en el PCE clandestino. La misión de uno de esos grupos era extender la organización comunista clandestina lo máximo posible e incorporar al mayor número de militantes. Uno de esos comunistas fue Enrique Sigüenza Vales que estaba como legionario en el cuartel de la Agrupación Legionaria de Carros. La misión de Enrique era de organizar una célula dentro del cuartel, introduciendo en la misma a sus compañeros, con actividades de propagada y cotización para los presos. A Enrique le ordenaron la adquisición de material bélico y armamento, si había posibilidad el nombre y domicilio de oficiales del cuartel por si “llegado el momento proceder en consecuencia” y acciones de agitación como que escribiera en una de las garitas ¡Viva el Comunismo!. Enrique Sigüenza estaba en contacto con el BAE a través de un compañero que hacía de enlace llamado Martín Díaz Gutiérrez. Éste a su vez contactaba con el BAE a través de Francisco Mateos Montejano, Ranulfo Fuentes de la Hoz y con el PCE con Manuel Cenicerque solicitándoles que cotizaran a favor de los presos. Mariano Alcalde Lázaro y José Contreras Cabra “El Chato” se habían puesto en contacto con Enrique Sigüenza para saber cómo iba la organización clandestina dentro del cuartel. Mariano Alcalde había estado seis meses preso en la cárcel de Porlier y allí había sido comisionado por la dirección comunista para reorganizar grupos de comunistas fuera y crear células en diferentes sectores de Madrid. Su enlace era José Contreras que a su vez contactaba con Martín Díaz. En la reorganización de este grupo también estaban Gregorio Escribano Vázquez, José Gil Pérez, Lucas Matas Sánchez (realizaba propaganda clandestina), Ángel García Marcos, Ángel Palomares Sánchez, José Pastor Pastor (realizaba propaganda clandestina), Rogelio Arroyo Arroyo, Marcial Sánchez de Francisco, Juan Nuño Sánchez, Ramón Martínez Alonso y Enrique del Castillo Orellana.329 328 En www.joseyrafaela.com y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 54.774. 329 Enrique Sigüenza Vales nació en Madrid, hijo de Enrique y Maximina, impresor. Durante la guerra se afilió a la UGT y a la Juventud Socialista. Estuvo en la 17, 196 y 219 Brigadas Mixtas. En octubre de 1939 ingresó en la Agrupación Legionaria de Carros de Combate. Mariano Alcalde Lázaro nació en Madrid, hijo de Norberto y Micaela y de profesión albañil. José Contreras Cabra nacido en Padilla del Ducado (Guadalajara), hijo de Fermín y Rosa, de profesión albañil. Gregorio Escribano Vázquez nacido en San Fernando de Henares (Madrid), hijo de José y Victoriana, de profesión jornalero. José Gil Pérez nacido en Canillas (Madrid), hijo de Juan y Alejandra, de profesión albañil. Durante la guerra afiliado al PCE y fue conductor de las Brigadas Internacionales. Lucas Matas Pérez nacido en Valladolid, hijo de José y Dolores, de profesión mecánico, parece ser que fue camisa vieja de Falange pero no se pudo contrastar. Ángel García Marcos nacido en Madrid, hijo de Abel y Eugenia, de profesión mecánico. Ángel Palomares Sánchez nacido en Valdepeñas (Ciudad Real), hijo de Agustín y María Juana, casado y de profesión jornalero. José Pastor Pastor nacido en Valencia, hijo de Rafael y Amelia, de profesión albañil. Rogelio Arroyo Arroyo nacido en Navalcarnero (Madrid), de profesión ebanista. Marcial Sánchez de Francisco natural de San Martín de Valdeiglesias (Madrid), hijo de Marcial y Felisa, de profesión mecánico. En realidad se llamaba Francisco pero todos le conocían como Marcial. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 235 Todos los miembros de estos grupos fueron detenidos en noviembre de 1939. Tras celebrarse el juicio Enrique Sigüenza Vales fue condenado a doce años, once meses y veintinueve días de prisión mayor y seis años de prisión correccional. A Mariano Alcalde Lázaro a una pena de treinta años, a Gregorio Escribano, José Gil y Lucas Mata a veinte años, a Ángel García, Ángel Palomares, José Pastor, Rogelio Arroyo, Marcial Sánchez, Juan Nuño, Martín Díaz, José Contreras, Ramón Martínez y Enrique del Castillo a doce años y luego otra serie de imputados y procesados que fueron absueltos.330 Juan Nuño Sánchez nació en Sama de Langreo (Oviedo), hijo de Juan y Herminia, de profesión músico y era legionario. Martín Díaz Gutiérrez natural de Cañaveral (Cáceres), hijo de Benigno y Petra, de profesión albañil. Ramón Martínez Alonso nació en Madrid, hijo de Ramón y Ángeles, de profesión conductor. Enrique del Castillo Orellana nacido en Santa Cruz de Tenerife, hijo de Enrique y Gloria, de profesión mecánico. 330 Los individuos que fueron procesados en este expediente pero que fueron absueltos eran: Ramón Martínez Alonso, Enrique del Castillo Orellana, Ramón Hevía Fernández, Raimundo Sepúlveda Villarejo, Fernando Revuelta Martínez, Enrique del Castillo Orellana, Ramón Martínez Alonso, Manuel Sánchez Medina, Vicente González Guindo, Luis Navarro de la Hoz, Matilde Matesanz Fernández, Rosendo González Campos, Martina Beodia Arcos y Rafael Arroyo Pastor en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 54.773 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 236 7. La organización clandestina del PCE en el Norte de España y su relación con Madrid. Tanto la organización comunista como la JSU designaron a sus respectivos comités encargados de encauzar y dirigir la organización clandestina conservando los cuadros que no pudieron exiliarse. Los dirigentes comunistas fueron nombrando a varios Comités Provinciales que se iban sucediendo en sus funciones a medida que la policía detenía a sus miembros. Esto ocurría entre los meses de marzo a mayo de 1939 con las detenciones de la dirección de Matilde Landa, la de Enrique Castro, Francisco Sotelo, José Luis Sanabria y Carmen Barrero así como la dirección de Federico Bascuñana y Pilar Bueno. En junio, al quedarse la organización sin dirección, los dirigentes escondidos en Madrid se reorganizan bajo la dirección de Amable Donoso, Enrique Sánchez y Alejandro González. Los tres junto con otros camaradas pudieron hacer un Comité Central y un Comité Provincial y contactar con José Cazorla y Ramón Torrecilla, fueron capaces de crear una estructura más homogénea y articulada con los sectores y radios clandestinos e incluso trataron de ponerse en contacto con otros Comités Provinciales del PCE. Esta dirección estuvo en funcionamiento hasta la primera quincena de agosto cuando fue desarticulada y casi todos sus miembros detenidos. La organización clandestina siguió en funcionamiento con militantes de base con una deficiente organización. La idea era mantener el contacto entre los camaradas del partido y así evitar que no perdieran la costumbre a la organización, que no sufrieran un posible desengaño político y que no se les ocurriera la posibilidad de caer en posibles delaciones y confidencias en favor de la policía franquista. Un informe elaborado por la policía franquista sobre el PCE clandestino “Informe General referente a la organización clandestina comunista descubierta en las distintas provincias del Norte de España, así como la organización formada por elementos rojos para el paso de militantes significativos por la frontera francesa, con ramificaciones en Navarra, San Sebastián, Logroño y otras capitales de provincia”, expresa lo extensa y amplia que había llegado a ser la clandestinidad comunista en el Norte de España. Dicho informe ponía de manifiesto el conocimiento de la presencia en Madrid de José Díaz Teresa (de 20 años, estudiante, natural de Santander y destinado como soldado en la Censura Militar de Almendralejo (Badajoz). Este comunista aprovechaba sus permisos para ver a sus familiares en Santander, pero también contactó con el Comité Provincial del PCE de Madrid para enlazar con el Comité Provincial de Santander (algún viaje lo hizo en compañía de Petra Boada Arroyo). Una vez detenido, José Díaz facilitó informes de la organización y algunos nombres de sus componentes. La policía le acompañó a Santander y detuvieron a todo el Comité Provincial de dicha localidad y a otros enlaces de la organización. Tras varios interrogatorios se supo que la dirección de toda la zona norte del PCE clandestino estaba en Bilbao, donde detuvieron a Juan Corta Tuesta, jefe máximo de toda la organización comunista clandestina, a Manuel Endeiza Bilbao “Miguel”, como el secretario general del Comité Provincial del PCE en Bilbao y representante del Buró Político del PCE como instructor técnico, a Manuel Quinzanos Marzo, miembro del Comité Provincial de Bilbao y enlace con Santander, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 237 Asturias y Galicia, junto a otros miembros de la organización y comités comunistas en fábricas y minas.331 La organización comunista clandestina encargó en la primavera de 1938 a Juan Corta Tuesta la formación y el montaje de una red de evasión para pasar a comunistas de España a Francia, a través de una serie de pasos por la frontera de Navarra. También sería utilizada a la inversa. Aparte de organizar la red de evasión y pasos, los dirigentes comunistas se encargarían de la organización clandestina del PCE en el interior del país. Corta fue a la rue Lafayette de París (el domicilio era propiedad del PCF) con una credencial o carta de presentación del PCE firmada por Pedro Checa, la cual tenía que enseñar a un comunista español llamado Luis. La Comisión de Cuadros del PCF les puso en contacto con un camarada francés llamado Jean (secretario del PCF en los Bajos Pirineos), que le pondría en contacto con otros comunistas que les facilitarían y proporcionarían ayuda para cruzar la frontera y montar así una estructura para preparar los pasos, a la vez que debían buscar lugares para esconder y refugiar a los comunistas que entraran a España desde Francia o salieran de España hacia el país vecino. 331 José Díaz Teresa nació en Santander, hijo de Vicente y Damiana, estudiante. Era enlace entre el Comité Provincial del PCE en Santander y la dirección clandestina del Norte enviado para contactar con la organización de Madrid y ayudar a presos y familiares. Manuel Endeiza Bilbao “Miguel” nació en Elanchove (Vizcaya), hijo de Valentín y Juliana, de profesión cocinero y estaba casado con Restituta Iturrioz. Afiliado a la UGT desde 1930 y al PCE desde 1935. Durante la guerra fue nombrado secretario general del PCE del litoral Norte. Tras la caída de Asturias se pasó a Francia y de allí volvió a pasar a España por Barcelona. Aquí estuvo ayudando en tareas políticas al PCE pero ante el avance de las tropas nacionales en febrero de 1939 pasó a Francia, siendo internado en un campo de concentración francés. Juan Corta Tuesta “Arizmendi” nació en Portugalete (Vizcaya), hijo de Juan y Pilar, casado, de profesión metalúrgico. Se afilió a la Juventud Comunista en 1931 y al SRI y PCE desde mayo de 1936. Participó en los movimientos revolucionarios en su pueblo de origen donde se hizo una huelga general y más de cien revolucionarios tuvieron enfrentamientos con la Guardia Civil habiendo algún muerto. Juan participó en las revueltas junto a sus hermanos Felipe y Francisco, huyó y fue declarado en rebeldía. Al estallar la guerra era el secretario de organización en el comité de Radio del PCE de Portugalete. El PC de Euskadi le ordenó llevar armas al extranjero a bordo del barco “Machino” haciendo escala en los puertos franceses de San Juan de Luz, Bayona, Brest, Burdeos, Saint Nazaire y el Havre, tardó en realizar todo el recorrido unos tres meses. Al regresar Juan fue nombrado instructor y responsable de la organización del PCE en Cadagua (zona de Bilbao), hasta que cayeron Bilbao y Santander. En un pleno del partido fue elegido secretario de agitación y propaganda del PC de Euskadi, teniendo que irse a Asturias donde ocupó el cargo de instructor en las organizaciones del PCE dentro del Ejército Republicano y cuya misión era agitar y animar a los soldados para luchar contra los enemigos. Tras perder el frente Norte, Juan Corta se fue a Burdeos en compañía de cuatro camaradas (Goitia, Avesterán, Jesús Carrera y Luis Aira) y pasó a Barcelona en octubre de 1937. Juan se dirigió a la Delegación del PC de Euskadi que había en Barcelona y de allí le enviaron a Valencia para asistir a un pleno del partido. El siguiente destino sería el de instructor del Comité Provincial del PCE de Granada, residente en Baza pero aquí sólo permaneció unos días porque fue reclamado por el PC de Euskadi cumpliendo órdenes del Comité Central del PCE ordenándole que fuera a Francia con la misión de organizar y abrir un paso de frontera a la zona nacional. Una vez llegó a Francia en enero de 1938, Juan Corta visitó a Juan José Manso (exiliado luego a México) quien comunicó la misión y los pormenores del trabajo a realizar. Manuel Quinzaños Marzo “Echeparen” afiliado a la UGT en 1936 y al PCE y al SRI en 1937. Fue adjunto a la sección de Finanzas en el PCE a las órdenes de un camarada llamado Goitia. Manuel Quinzaños fue el Delegado Gubernamental de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Gijón. Al caer el frente de Asturias intentó escapar a Francia en el vapor “Antonieta” pero se cayó siendo detenido y trasladado a los campos de concentración de Ribadeo, Santoña y Orduña y luego a la Caja de Reclutamiento de Burgos, en la 21 Batería de Artillería. Tras este destino fue al Hospital de San José donde fue declarado inútil y el 10 de marzo de 1938 llegó a Bilbao donde estuvo con documentación falsa trabajando como agente comercial. en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 57.634. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 238 Para sufragar los primeros gastos, el PCF dio a Corta 5.000 francos. Éste, junto a Jean, fue a Bayona y a Boucau, donde contactaron con Tomás Zubizarreta. Los primeros intentos se saldaron con un fracaso y Corta regresó a París para dar cuenta de su labor. Lo primero que hizo fue solicitar más dinero, consiguiendo otros 40.000 francos del PCF. De allí se dirigió a Bayona para conseguir un paso por la frontera y contactó con dos camaradas llamados Azanza e Idoate, navarro y vasco respectivamente. Se enteraron de que había un tabernero en San Juan de Luz, el cual podría pasarles por la frontera pirenaica pagando 5.000 francos con la ayuda de un contrabandista francés que tenía una fonda en el pueblo de Sare. Juan Corta no pudo pasar con los contrabandistas porque sólo lo dejarían en San Sebastián y él quería llegar hasta Bilbao. Fracasada esta opción de paso, Azanza e Idoate buscaron otro medio para pasar a través de un contrabandista español llamado Pedro, residente en el pueblo francés de Aldudes. Éste con la ayuda de un navarro apellidado Azcárate se dedicaba a pasar a gente a España por dinero. Corta y sus camaradas decidieron que primero pasara Idoate y preparara la estructura y la base de la organización de pasos desde España a Francia. Por 400 pesetas Azcárate dejó a Idoate a unos treinta kilómetros de Pamplona. Una vez en la capital navarra, Idoate fue a casa de Pilar Ortega Escudero, en la calle Descalzos, 3, 1º, donde se alojó, siendo el lugar en el que se hospedarían todos los individuos que cruzaran la frontera, tanto de un lado como del otro. Idoate permaneció en Navarra unos quince días y obtuvo la ayuda de otro individuo llamado Pedro Urizalqui. Una vez que Idoate llegó a Francia informó a Corta y éste dio cuenta en París al PCE y al PCF de que el paso de frontera estaba habilitado y abierto y que había un refugio en Pamplona. Corta indicó a Luis que quería pasar la frontera: asentar el paso de frontera y empezar los trabajos de organización clandestina del PCE en el País Vasco, Cantabria y Asturias. Juan Corta obtuvo dinero en pesetas de curso nacional y pasó la frontera utilizando los mismos métodos y personas que Idoate, llegando a la casa de Pilar Ortega en junio de 1938. Lo primero que hizo Corta fue contactar con Pedro Urizalqui para que le pusiera en contacto con comunistas y pudiera saber que había de organización del PCE en Navarra. Tras quince días Corta, con un salvoconducto que le dio Urizalqui llegó a Bilbao, escondiéndose durante varios días, primero en su casa donde estaba su mujer María Mardones Ruiz y posteriormente, por no sentirse seguro, en el domicilio de dos hermanas en la calle Goya, 5 de Bilbao, Jesusa y Julia Bengoechea Isasi (utilizó este domicilio para recibir como estafeta correspondencia cuyas cartas iban dirigidas a la madre de las hermanas Bengoechea, que actuaron como enlaces de la organización clandestina y reparto de cartas). Corta contactó primero con Dionisio Uribondo quien le puso en contacto con Manuel Quinzaños Marzo, que estaba viviendo clandestinamente en Bilbao con documentación falsa. Este comunista le habló de la posibilidad de contar con Carolina Puente Sagasti para la organización clandestina. Era amiga de Cecilia López, esposa de José Pérez Nanclares, preso en la cárcel de Larrinaga (Bilbao). Por la casa de Cecilia iba mucho Manuel Quinzaños, sobre todo tras la salida de la cárcel de José Pérez y un portugués que se hacía llamar Antonio Barros Dos Santos, pero que en realidad se trataba del comunista Julián Teixeira Vento.332 Éste 332 Julián Teixeira Vento fue un individuo cuya figura está llena de incógnitas, secretismos y ocultaciones como el caso de Heriberto Quiñones. Parece ser que fue un estudiante de origen gallego que nació en 1912. Militante de las Juventudes Comunistas desde 1931 y máximo dirigente de las mismas en el País Vasco desde 1932 hasta 1936. En enero de 1933 participó en un intento de sedición militar en Alcalá de Henares. Así era como lo narraba el periódico “ABC” en un artículo titulado “Consejo de Guerra por tentativa de sedición”: En prisiones militares se ha celebrado un consejo de guerra por delito Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 239 había salido de la cárcel de Larrinaga, donde Félix Llanos333 le facilitó la dirección de Cecilia López, donde se hacían reuniones diarias entre Cecilia, Manuel Quinzaños y Teixeira. Teixeira se entrevistó con Juan Corta quien le expuso la misión que había venido a realizar a España, siendo Quinzaños enlace de los dos dirigentes. Otro enlace llamado Pedro Adin Iribarren llevó un día, a la calle Goya, 5, una carta, 7.000 pesetas y varios manifiestos del PCE en color amarillo (trataban sobre la invasión de España por los alemanes e italianos y fueron tirados por Quinzaños en las calles de Bilbao) procedentes del PCE en Francia. Manuel Quinzaños fue el encargado de contactar con la organización clandestina del PCE en Asturias por medio de dos chicas de Gijón, llamadas María García Montes (usaba el nombre falso de Lolita Echeguren) y Consuelo Peón Fernández “Juanita” (prima del dirigente comunista refugiado en Francia Ángel Álvarez). Quinzaños mandó a Carolina Puente con dos cartas, una suya y otra de Corta (a la calle Calvo Sotelo, 9, 3º Izda donde vivía María de tentativa de sedición militar, descubierta en los primeros días de enero del corriente año en Alcalá de Henares. Aparecen encartados los soldados de caballería. José Campos Melero, Ernesto Torres Pagán, Diego Trabado Mejías, Manuel Aguilera Reyes, José López Valverde y Francisco Trujillo Pérez y los paisanos Manuel Egidazu Gray, Víctor Calleja García, Manuel Muñoz Murcia, Eugenio Cumplido Barco, Julián y Agustín Teixeira Vento y Domingo Eibar Arce. El fiscal solicitó para los primeros penas de prisión correccional y para los paisanos Eguidazu, Cumplido y Julián Teixeira, doce años de prisión mayor, para los demás ocho años. Parece que el soldado Manuel Aguilera ha sido absuelto y a los demás se les ha impuesto penas que oscilan entre dos y cuatro años de prisión menor”. También fue comisario del batallón “Perezagua” dentro del Ejército del Norte. Tras la caída del frente del País Vasco fue detenido y encarcelado en la prisión de Larrinaga (Bilbao), saliendo en libertad por decir que era de nacionalidad portuguesa en HEINE, Harmut: “Julián Teixeira, protagonista del primer resurgir del PCE clandestino (1938-1941)” en BUENO LLUCH, Manuel (Editor): “II Congreso de Historia del PCE Madrid, 22 – 24 de noviembre de 2007”, FIM, Madrid, 2007 y “ABC” , Edición de Andalucía, Madrid, 31 de diciembre de 1932, p.20. 333 Félix Llanos nació el 29 de marzo de 1913 en Cienfuegos (Cuba). Cuatro años más tarde junto con su familia regresó a Asturias. Félix fue maestro de escuela en Trubia (Asturias), militando en el Sindicato ATEA-UGT de profesores y en el Comité de Asturias del PCE, participando en la Revolución de octubre de 1934. Al empezar la guerra el Comité de Guerra de Gijón propuso que se editara un único periódico siendo designado Félix como representante del PCE pero no se llegó a editar. Llanos editó un nuevo periódico “Milicias” primero en Llanes (Asturias) y luego en Covadonga. Ocupó el cargo de secretario de agitación y propaganda del Comité Provincial del PCE de Asturias. Tras la caída del frente del Norte, Félix Llanos huyó al monte con otros camaradas como José Tuñón, Mario Huerta y uno conocido como “El Cubano” donde estuvieron hasta diciembre de 1938, escondiéndose en Gijón. El 4 de agosto de 1939 pudo pasar la frontera francesa pero un mes más tarde fue detenido y encarcelado en Bayona, condenado a 45 días por entrada ilegal en el país, antes de ser trasladado al campo de concentración de Gurs. En enero de 1940 fue trasladado a la 185ª Compañía de Trabajadores Extranjeros (CTE) a Montreuil-Bellay (Maine et Loire). En abril del mismo año regresó al campo de Gurs de donde pudo escaparse y llegó hasta Bayona con la idea de coger un barco de refugiados que salía para África. Sin poder embarcar, Llanos se fue a Burdeos intentando conseguir ayuda en el Consulado cubano, pero al no lograrlo se fue en agosto del mismo año a Orleans. Enfermo de pleuresía estuvo varios meses en un sanatorio antituberculoso. En febrero de 1941 llegó a Burdeos por orden de la dirección española de la Resistencia y en mayo del mismo año se puso a trabajar para la Unitarian Service Committee y para el PCE clandestino con Jesús Monzón. En septiembre de 1942 fue detenido y encarcelado en el fuerte de Vancia (Rillieux-le-Pape), cerca de Lyon, para ser trasladado a las prisiones de Marsella y Aix-en-Provence, siendo condenado a cuatro años por actividades comunistas. El 15 de octubre de 1943 fue llevado a la Central de Eysses, organizando con otros españoles una resistencia en el interior del presidio, incluso en febrero de 1944 intentaron provocar un motín sin conseguirlo. El 30 de mayo del mismo año las autoridades de Vichy entregaron a Félix Llanos a los nazis, siendo deportado al campo de concentración de Dachau (Alemania) y asignado el número 73.683, siendo el responsable de la organización clandestina de los comunistas españoles dentro del campo. Tras ser por los aliados, Llanos se fue a Francia donde murió unos años más tarde a consecuencia de su estancia en el campo de concentración nazi en http://www.museedelaresistanceenligne.org/media.php?media=1861&popin=true&eysses=true. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 240 García). La primera misiva fue para presentar la misión de Carolina y la carta de Corta proponía a María García y a Consuelo Peón ser las responsables de la organización clandestina del PCE en Asturias, utilizando como enlace a José Romani Carballo, fogonero del vapor “Anselmi” que hacía viajes entre Gijón y Bilbao y entregaba informes, manifiestos y propaganda en la casa de Carolina Puente, calle Solocoeche, 2 de Bilbao. María y Consuelo fueron a Bilbao a entrevistarse con Juan Corta y Manuel Quinzaños sobre la organización del PCE.334 Pedro Adin y Pedro Urizalqui entregaron unas cartas procedentes de Francia a Corta indicándole que tenía que regresar a París para finales de enero de 1939. Antes de irse, Juan Corta encargó que la organización estuviera controlada por Manuel Quinzaños y otro comunista llamado Manuel Felipes Echevarría “Nicolás”. Pedro Adin y Pedro Urizalqui llevaron a Corta unas cartas procedentes del PCE de Francia indicándole que tenía que regresar a Francia a finales de enero de 1939 con Julián Teixeira. Antes de irse Corta dejó la organización en manos de Manuel Felipes Echevarría “Nicolás” y como enlace a Manuel Quinzaños. Juan Corta y Julián Teixeira fueron a Pamplona, en vez de ir a la casa de Pilar Ortega por haber sido detenida, se dirigieron a la casa de Remigia Salas Amorena, en la calle Amaya, 20, 3º, domicilio que le había proporcionado con anterioridad Pedro Urizalqui. De igual manera, el servicio de transportes y guías de paso de frontera había cambiado debido a algunas detenciones que se habían producido La documentación del viaje fue facilitada a Juan Corta por parte de Carolina Puente y a Julián Teixeira se la dio Quinzaños. Pedro Adin llevó en coche a Corta y a Teixiera al punto kilométrico 28 de la carretera de Pamplona hacia el Norte donde fueron recogidos por un guía llamado Francisco y junto con otro guía que se reunió con ellos un poco más adelante, pasaron a Francia. En el hotel “La Terrasse” les estaba esperando Tomás Zubizarreta, enlace que recibía a personas y la correspondencia que llegaban desde España. Corta y Teixeira fueron a París a una dirección que les dio Zubizarreta. Allí preguntaron por un francés de padres españoles llamado Alfredo Soria, el cual les entregó 800 francos y avisó a Joaquín Olaso Piera “Modesto” (fue secretario de cuadros del PSUC y agente del Servicio de Información Militar del NKVD ruso). Éste les citó en un café de la Plaza de la República donde Corta y Teixeira le informaron del trabajo realizado. Durante cinco días se alojaron en la casa de un comunista francés llamado Albert, en el pueblo de Montmorency; posteriormente Alfredo Soria les llevó a París a la casa de otro francés donde recibieron la visita de Joaquín Olaso y de un técnico de organizaciones clandestinas del PCE que les dio las instrucciones del trabajo que tenían que realizar a su vuelta en España. A principios de marzo de 1939, Teixeira y Corta recibieron la orden de ir a Burdeos. Allí la dirección del PCE ordenó a Julián Teixeira que buscara un nuevo paso por la frontera portuguesa, aprovechando el hecho de que Teixeira tenía unos familiares cerca de la frontera portuguesa con Galicia. Una vez llegado a Portugal escribió una carta dirigida a Cecilia López, utilizando el nombre de Antonio Barros o Baigorri. Las señas de donde escribía eran las de Silverio Álvarez Rosio, paseo Leiteria, 55, Lisboa. A finales de abril, Corta volvió a entrar a España bajo las órdenes de la dirección del PCE encargada de infiltrar a dirigentes comunistas en España y de sacar a otros que 334 María García Montes nació en Gijón, hija de Sandalio y Etelvina. Se dedicaba a dar clases particulares y se hizo cargo antes de terminar la guerra de la organización clandestina de Asturias, enviando informes a Juan Corta de los trabajos realizados en Asturias para extender el PCE. Consuelo Peón Fernández nació en Gijón, hija de Ángel y Consuelo. Miembro del PCE y del SRI. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 241 estaban en peligro. Esa dirección estaba liderada por Francisco Antón Sanz (encargado de los temas del PCE en Francia con el interior del país), Antonio Mije García (dirigía las relaciones con otros partidos) y Juan José Manso del Abad (responsable de las relaciones de los militantes entre los diferentes campos de concentración).335 Juan Corta fue, con 3.000 pesetas que le había dado la dirección del PCE, y en coche hasta el pueblo francés de Aldudes, donde un guía francés le llevó hasta un caserío cercano a la frontera. Aquí le fue a recoger un guía español hasta un monte español a una hora y media de camino donde estaba esperándole el guía llamado Francisco, quien lo llevó hasta las afueras del pueblo navarro de Irurita, donde finalmente subió en el coche de Pedro Adin hasta la casa de Remigia Salas en Pamplona, desde donde llamó a Manuel Felipes, que residía en Bilbao, para que se hiciera cargo de la organización clandestina del PCE en la capital navarra, alojándose también en la casa de Remigia Salas donde se instaló la principal estafeta para la llegada de documentación procedente de Francia. Corta fue a Bilbao para entrevistarse con Manuel Quinzaños, para que ampliara la organización comunista a Santander, Asturias y San Sebastián misión encomendada a Carolina Puente. En mayo de 1939, Manuel Felipes envió a Pedro Urizalqui desde Pamplona a Bilbao, para informar a Juan Corta que habían llegado al domicilio de Remigia Salas los dirigentes comunistas Jesús Larrañaga, Casto García Rozas y Urresola. Larrañaga se había evadido del campo de Albatera al igual que sus camaradas, utilizando documentación falsificada facilitada por algunas mujeres comunistas salieron de Valencia hacia Zaragoza y de allí a Pamplona (hay otras fuentes que decían que había llegado en tren a Bilbao y desde la capital vasca a Pamplona pasando a Francia en abril de 1939, yendo a París y luego a Boucau)336. Larrañaga señaló que había que ponerse en contacto con la organización de Madrid y de Valencia dándole a Quinzaños un papel con los domicilios de militantes del partido para contactar con ellos y una nota que señalaba la existencia de dinero escondido por la zona de Guadarrama, dando las señas de la persona que sabía dónde estaba el 1.500.000 de pesetas en dinero republicano canjeable y 17.000 pesetas en emisiones nacionales. Corta dio la orden para que salieran hacia Francia. Pedro Adin los llevó en coche hasta el punto kilométrico de la carretera de Pamplona. Aquí les esperaba el guía Francisco que los llevó a un monte próximo a la frontera y allí fueron recogidos por otro guía que los llevó hasta el pueblo francés de 335 Francisco Antón Sanz nació en Madrid en 1909. Trabajó en la Compañía de Ferrocarriles del Norte, ingresando en el PCE en 1930 y antes de empezar la guerra era el secretario general del Comité Provincial del PCE de Madrid. En la guerra participó en la elaboración e instrucción del V Regimiento. En 1937 fue nombrado comisario del Ejército del Centro y luego ayudante del general Vicente Rojo. Al terminar la contienda se exilió a Francia y actuó clandestinamente en el país galo desde un piso en la rue Espelet de París, con un puesto de avanzadilla en Burdeos. Antonio Mije García nació en Sevilla. Afiliado al PCE desde 1926, fue el máximo responsable del sindicato del partido Confederación General del Trabajo Unitario (CGTU) en 1934 y director del periódico “Mundo Obrero”. En las elecciones de 1936 fue elegido diputado a Cortes por Sevilla. Al empezar la guerra Mije ocupó el cargo de consejero de la Junta de Defensa de Madrid hasta abril de 1937 y luego fue nombrado Jefe del Subcomisariado de organización en el Ejército Republicano. Con el final de la guerra pasó a Francia desde Cataluña. Juan José Manso del Abad nació el 8 de noviembre de 1906 en Cenera (Asturias). Minero de profesión, Manso fue un activo sindicalista y militante del PCE, participando activamente en la Revolución de Octubre de 1934, donde fue detenido, condenado a muerte y posteriormente conmutado a treinta años. La guerra civil le sorprendió en Oviedo donde formó parte del Comité Antifascista Asturiano y en 1937 miembro de la Junta Delegada del Gobierno del Norte. También fue nombrado comisario político y en febrero de 1939 se exilió a Francia. 336 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa 108.289. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 242 Boucau donde les esperaba Tomás Zubizarreta (al llegar a este pueblo se organizó una comida de recibimiento a la que acudieron los comunistas Rafael Ureta y Francisco Santín).337 A los pocos días de que hubieran pasado Larrañaga y sus camaradas, Corta recibió un aviso de Manuel Felipes indicando al domicilio de Remigia Salas habían llegado la comunista Encarnación Fuyola y la mujer del también comunista Manuel Cristóbal Errandonea. Corta fue a la casa de Remigia pasaron la frontera hasta Boucau, donde fueron recibidos por Jesús Larrañaga y Tomás Zubizarreta, en unión de Francisco Antón que había llegado desde París, para darles nuevas instrucciones sobre el desarrollo de las actividades clandestinas en el Norte de España. Corta fue nombrado máximo responsable de toda la organización, según había acordado el Comité Central del PCE en Francia. Una de las primeras misiones que le encargaron fue intentar pasar a Francia a Manuel Cristóbal Errandonea que estaba escondido en El Perelló (Valencia), a otro comunista, que fue militar, apellidado Marquina que tenía su escondrijo en Archanda (Bilbao) y a Teodoro Ibáñez refugiado en Gijón. El primero fue conducido a Pamplona por mediación de David Mardones, cuñado de Corta que fue hasta El Perelló y entregó a Manuel Cristóbal Errandonea una carta de presentación de su cuñado (Mardones fue enlace de la organización clandestina llevando correspondencia, consignas y propaganda entre Endeiza y Corta, algunas escritas con tinta simpática). Una vez en Pamplona estuvo escondido en la casa de Manuel Felipes hasta que pasó a Francia. Marquina llegó a Pamplona gracias a la ayuda de Manuel Quinzaños y pasando a Francia con otro comunista llamado Félix Llanos. Y Teodoro Ibáñez pasó gracias a la ayuda del propio Corta. También llegó la noticia de que en la casa de José Urigoitia Iparraguirre, que vivía en Erandio (Vizcaya), estaban escondidas la mujer e hija de Santiago Carrillo, Asunción Sánchez Tudela y Aurora, estuvieron dos meses. Habían llegado de tierras levantinas con la idea de pasar a Francia. Juan Corta envió a su cuñado David Mardones para que llevara una carta a Asunción Sánchez donde le indicaba cómo tenía que pasar a Francia con su hija. Mardones acompañó a la mujer e hija de Santiago Carrillo a la estación de tren y por medio de los enlaces de la organización pudo pasar a Francia. Lo que ocurrió con posterioridad a Asunción Sánchez y a su hija Aurora es una incógnita, la niña murió en 1940 por enfermedad. Múltiples teorías de qué sucedió con ellas se han extendido a lo largo de los años.338 337 Jesús Larrañaga contactó con André Moine que era el responsable comunista en Boucau y le buscó alojamiento en casa de un comunista que tenía un bar y tenía una habitación libre. Empezando muy pronto su labor de reorganización comunista en compañía de otros comunistas en EGIDO, José Antonio: “Jesús Larrañaga, comunista y abertzale”, VOSA, Madrid, 1994, pp.112-114. 338 Asunción Sánchez Tudela “Chon” nació en Madrid en 1915, hija de Mariano y Felisa, tenía una hermana que se llamaba Aurora. Asunción fue una militante de las Juventudes Comunistas y en la Revolución de Octubre de 1934 conoció a Santiago Carrillo, casándose ambos en 1936. Dos años más tarde nació su hija Aurora (puede que le pusieran el nombre por su tía Aurora o por el acorazado del mismo nombre que bombardeó el Palacio de Invierno en octubre de 1917). Al terminar la guerra fue detenida e internada en el campo de Albatera junto a su hija. Siendo puesta en libertad fueron a Valencia y luego se fueron a Francia. Hay varias versiones sobre la muerte de Aurora Carrillo. Su propio padre dio versiones distintas de la muerte de su hija, unas veces la señalaba en Moscú y otras en Francia. Hay una tercera versión que situaba la muerte de Aurora en un exilio cubano. Sobre Aurora también hay versiones erróneas y falaces. Enrique Lister dijo que “Chon” tras estar en Argentina con Carrillo (éste ya había salido para Europa), regresó a Toulouse donde ocasionó algún problema a su marido y al PCE y decidieron estrangularla y enterrarla en el jardín de la casa donde vivía Dolores Ibárruri. Una segunda teoría indicaba que Carrillo y Asunción se fueron a la URSS, luego a EE.UU y llegaron a La Habana. Un tiempo después se fueron a México y recalaron en Argentina. Aquí Carrillo conocería a otra mujer y se Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 243 Otro dirigente comunista que también utilizó esta red de enlaces fue Manuel Asarta Imaz que tras escapar del campo de Albatera fue a Valencia, Zaragoza y Pamplona, para pasar a Francia. Manuel Endeiza Bilbao “Miguel” salió del campo de concentración donde estaba internado en marzo de 1939 por mediación de la Delegación del Gobierno de Euskadi en Francia, siendo trasladado a un refugio que dicha Delegación tenía en Pezenas. Por medio de un camarada suyo llamado Goitia, se puso en contacto con la dirección del PCE por mediación de Juan Aguiriano. Éste a través de una carta indicaba a Endeiza que tenía que salir del refugio porque le iban a preparar su traslado a la URSS. Para ello debía presentarse al secretario general del PCE en Pezenas, Luis Carazo, el cual le entregaría 400 francos para trasladarse a París donde iba a recibir órdenes concretas. Una vez en París recibió, a mediados de junio de 1939, la visita de un enviado especial del PCE, apellidado Aguirre, éste le dio alojamiento y le puso en contacto con Manuel Asarta, quien a su vez contactó con Jesús Larrañaga. Éste junto a Francisco Antón como representantes de la dirección del PCE en Francia le comunicaron en el café París que ya no iría a la URSS, sino que pasaría a España para organizar el PCE clandestinamente en Bilbao. Se formaría una dirección central que enlazaría con las células y grupos que había en las fábricas, minas y empresas y extenderían la organización a otras provincias. El tiempo estimado de estancia en Bilbao sería de unos tres meses, período aproximado para la formación de la organización clandestina. Una vez acabara su misión, Endeiza tendría que regresar a Francia. Este último militante estuvo esperando en Bayona con Larrañaga a la llegada de Juan Corta procedente de España y tras pasar por París. En Bayona se celebró la última reunión antes de partir hacia España entre Corta, Antón y Endeiza. Endeiza recibió el guión de un manifiesto que tenían previsto lanzar para que le sirviera de base a la propaganda que iban a realizar y difundir. Tenían que alentar, animar y estimular a los miles de presos republicanos que llenaban las cárceles franquistas. También trataban de justificar la derrota republicana por la ayuda de Italia y Alemania y por la traición de Casado y Besteiro. Se resumía la crisis económica que atravesaba España por la carencia de alimentos y de mano de obra debido a la gran cantidad de proletarios encarcelados. Corta mantuvo otra con Antón y Larrañaga en la que le dieron dinero y algunas direcciones de comunistas en Valencia y Madrid, para que por medio de enlaces estableciera contacto con las organizaciones clandestinas de aquellas ciudades Manuel Quinzaños por orden de Corta le entregó 1.500 pesetas, que tenía que repartir 500 pesetas en Valencia y en Madrid. Así mismo, le fueron proporcionadas dos fue a Uruguay, saliendo finalmente para Portugal. Un camarada de Carrillo, llamado Luis Cabo Giorla impidió salir a Asunción de tierras americanas y allí se quedó. La versión más verídica decía que cuando el matrimonio regresó de tierras americanas (ya estaban separados en Argentina), una vez en Francia Ascensión se enamoró de otro hombre llamado Antonio Muñoz Martín (formaba parte del aparato de radio y de la secretaría de organización del PCE elaborando biografías de camaradas y que formó parte de los servicios secretos soviéticos). A la propia Asunción se le relacionó con el servicio de inteligencia soviética teniendo como trabajo el de técnico de radio, misión que había desempeñado durante su estancia en Rusia, en una Escuela de Capacitación en Moscú. Ascensión y Antonio estuvieron escondidos en varias casas, logrando escapar del servicio secreto francés a principios de la década de los cincuenta del siglo pasado. Antonio Muñoz y Ascensión Sánchez emigraron a Cuba donde ella acabaría muriendo en 1958. Carrillo por su parte conoció a Carmen Menéndez Menéndez en 1947, en un congreso de la JSU en París. Carmen fue su secretaria y dos años más tarde se casaron, llegando a tener el matrimonio tres hijos. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 244 listas con nombres de contactos a los que tenía que visitar. Quinzaños comisionó a Carolina Puente para ir a Madrid como avanzadilla y preparar las entrevistas. Para el viaje a Madrid, Quinzaños puso en contacto a Carolina con un soldado de artillería llamado Luis, que iba a Madrid en camión pero al final no fue posible y viajó en tren con 50 pesetas que le dio Quinzaños. Se alojó en la casa de su hermana, que vivía en la calle Murcia, 11 y se puso en contacto con Purificación de Pablo Garrido, cuyo domicilio estaba en la calle Alonso Heredia, 29, portería. Las señas se las había proporcionado una hermana de Purificación, llamada Clara que estaba en la cárcel de Ventas. Carolina le dijo a Purificación que iba a llegar una persona de Bilbao (Quinzaños) para que le pusieran en contacto con la organización clandestina de Madrid. Una vez que llegó Quinzaños a Madrid prepararon una entrevista en la glorieta de Atocha, a la que acudieron Quinzaños, Carolina Puente, Purificación de Pablo y su hermano Ricardo de Pablo. El dirigente vasco y Purificación se apartaron de los otros dos para hablar y ella le dijo que no conocía a elementos de la organización comunista madrileña, pero que le habían dicho que habían sido detenidos en su totalidad.339 Su siguiente destino era Valencia, y en el pueblo de Mislata se entrevistó con Manuel González que le presentó a los miembros del Comité Provincial del PCE de Valencia. Le dijeron que Crescencia Uribe estaba escondida. En la entrevista que mantuvo con Manuel González le dio las 500 pesetas y las consignas que llevaba, dejando un enlace de su confianza que podía contactar tanto con Bilbao como con San Sebastián a través de unas señas que les dejó. Al regresar a Bilbao hizo un informe por triplicado. Uno para Manuel Felipes, otro para Juan Corta y el tercero lo enviaron a Francia escrito con tinta simpática. Mientras Quinzaños estuvo en Madrid, llegó un paquete con dinero y armas a la casa de Maximina Arranz Matesanz. Por orden de la organización clandestina tenía que llevarlo a la casa de Ángeles Jiménez Monleón. Ésta comprobó que el dinero iba en dos paquetes grandes de billetes canjeables, pero por temor los quemó delante de un primo suyo. A los pocos meses Maximina acudió con un dirigente comunista a la casa de Ángeles para pedir el dinero, pero les dijo que lo había quemado.340 Juan Corta y Manuel Endeiza salieron por la noche desde Bayona en coche particular hasta Boucau donde les esperaba Tomás Zubizarreta encargado de llevarles a través de los Pirineos hasta España. Una vez llegaron a España fueron llevados a las cinco de la mañana hasta el caserío de “Maitones” propiedad de Francisco Apezteguia Elizagoyen en la localidad navarra de Lecaroz. A las diez de la mañana salieron a pie hasta kilómetro 46 de la carretera a Pamplona, donde les esperaba un coche negro conducido por Pedro Adin, llegaron a Pamplona el día 7 de julio de 1939 (día de San Fermín). Una vez en la capital navarra fueron a la casa de Remigia Salas en la calle Amaya, 20, donde estaba Manuel Felipes, que les facilitó un salvoconducto a nombre de David Mardones para ir a Bilbao. Juan Corta fue el primero en ir a Bilbao, devolviendo el salvoconducto al día siguiente por mediación de un conductor de autobuses llamado Ramón Armendáriz Eguidazu, que hacía diariamente el trayecto entre Bilbao y Pamplona. La organización clandestina de Pamplona tenía la necesidad de contar con un medio de comunicación seguro con Bilbao. Carolina Puente propuso a Ramón, que fue aceptado por Manuel Felipes. De esta manera se realizaron envíos y mandaron muchas 339 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 57.956. 340 Maximina Arranz Matesanz nació en Tetuán (Madrid), hija de Lorenzo y Encarnación, casada, sus labores. Ángeles Jiménez Monleón nació en Madrid, hija de Arturo y Filomena, sus labores. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 245 cartas escritas con tinta simpática. Para realizar la entrega se valieron de la consigna de preguntar a Ramón: ¿Hay algo para los señores de Ortiz?. Al llegar a Bilbao Endeiza fue recibido por Carolina Puente que le llevó a la casa donde iba a hospedarse en la calle Zabala, propiedad de Pedro Martín, pagando 9 pesetas diarias por la pensión completa (Endeiza recibió 1.000 pesetas nada más llegar a España por parte de Corta y otras mil quinientas posteriormente para sus gastos). Al día siguiente fue a la calle Goya, 5, donde residía Corta y se encontró con Marquina, el cual estaba a punto de pasar a Francia. Manuel Quinzaños era el hombre de confianza y secretario de Corta (también enlace del Comité Provincial de Vizcaya) fue con Endeiza a conocer a Amable Pérez Domínguez, Manuel Gómez Gutiérrez y Domingo Rodríguez de la Fuente “Chiqui” (enlace entre el Comité Provincial. y Manuel Endeiza) con los que montó la dirección del Comité Provincial de Vizcaya.341 Endeiza empezó a moverse por Bilbao y su provincia para localizar y organizar a los antiguos militantes comunistas y a todos los simpatizantes que estuvieran dispuestos a colaborar en el trabajo clandestino (introdujo propaganda en el interior de las cárceles de Bilbao). Vizcaya se subdividió a su vez en tres zonas: Bilbao ciudad, zona fabril y zona minera, teniendo en cada una ellas a sus respectivos responsables y comités de distritos y fábricas que agrupaban a los dirigentes de los grupos. El Comité Provincial de Vizcaya estaba integrado por los siguientes comités: el Comité Local de Portugalete formado por Amable Pérez Domínguez (también formaba parte del Comité Provincial de Vizcaya), Manuel Ibáñez Orrantia e Isidro Ruiz Rodríguez (éste enlace con el Comité Provincial). El Comité Local de Sestao formado por Pablo Vela Aragón y Virgilio Sáez Mendizábal. Amable Pérez era el responsable de la zona fabril que estaba compuesto por una serie de comités de fábricas: Celestino González San Pedro (responsable de la fábrica “La Iberia”), Félix Fernández de Diego (de la fábrica “La Vizcaya”), Pedro Carro Larrabe (del comité de fábricas), Ricardo Coupeau Lecanda (responsable de la fábrica “La Obrera”) y Santos León Guenechea (de la fábrica “Pase de Zorroza”). La zona de Bilbao capital y el casco viejo estaba dirigida por Manuel Gómez Gutiérrez y en la zona minera había un comité de minas formado por Primitivo Penin Astorga y Simón Salazar Sagarduy “El Cojo” (también responsable de la mina de Malaespera) y como enlaces figuraban Manuel López González “Virgilio” y Romualda Tomás Sáez. También formaban parte de dicho sector, Isidro Sánchez Borobio (responsable de la mina de Gallarta) y Francisco Arizmendi Paradizabal (responsable de la mina de San Luis). El Socorro Rojo Internacional estaba a las órdenes de Manuel Endeiza, ayudado por Agustina 341 Amable Pérez Domínguez al terminar la guerra se fue a su pueblo donde tuvo contactos con elementos del PCE que hablaban de la opresión a la que se veían sometidos por el régimen franquista. Había uno llamado Félix Fernández de Diego que fue el que le invitó a participar en la organización comunista clandestina presentándole a Manuel Endeiza y le hicieron responsable de la organización en Portugalete y poniéndose en contacto con otros camaradas para formar otros grupos y células y nombrando a camaradas de confianza. Amable Pérez redactó informes del trabajo realizado, haciendo también una copia fotográfica del pacto Germano-Soviético que entregó para su difusión. Manuel Gómez Gutiérrez antes de la guerra se afilió al PCE siendo secretario de propaganda del PCE y de SRI en Erandio (Vizcaya). Tras la guerra Manuel Endeiza le visitó en su casa invitándole a que formara parte de la organización clandestina del PCE y pasó a integrarse en la organización en Portugalete. Manuel recibió de Endeiza dos manifiestos sobre la situación precaria del obrero y sobre el pacto Germano Soviético. Domingo Rodríguez de la Fuente tras la guerra no fue hecho prisionero y se puso a trabajar en el puerto de pescadores de su pueblo. A través de Manuel Gómez tuvo una reunión con Endeiza para que engrosara las filas del PCE clandestino y luego formó parte del Comité Provincial. de Vizcaya Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 246 Gallastegui Ramírez, María Dolores García Murillo (novia de Manuel Gómez) y Romualda Tomás (ante la falta de militantes, algunos de ellos tenían varios cargos y misiones dentro del trabajo clandestino). Juan Corta le entregó a Manuel Endeiza un oficio en blanco con un sello en tinta de la Jefatura de Servicios Sanitarios de la 62ª División del Ejército franquista por si alguna vez, alguno de los camaradas tenía que utilizarlo como documentación o para ser falsificado. El grupo de Amable Pérez estuvo ayudado por Alfredo Abecia Ipiña, Isidro Ruiz Rodríguez, Isidoro Fernández Ponce Santo Tomás y Mariano Zarzosa Aldecoa. El grupo de Manuel Ibáñez estaba formado por Valentín Gorbea Llanos, Pedro Sánchez Urrecha, Fidel Hernando de la Cruz y Pedro Barandiaran Guillén. Y el grupo de Félix Fernández estaba compuesto por Roque Millán Bachiller, Gervasio Aborruza Aguirregoitia y Felipe Valverde Arana. También había un grupo de información que ayudaba al Comité Provincial de Vizcaya compuesto por Eulogio Martínez López, Jesús Cuadrado Martínez, Luis Izquierdo Martínez y Pedro Antón Andrés. Igualmente formaban parte de la organización del PCE en Vizcaya Hilaria Arrieta Fernández, Julia Bengoechea Isasi, Jesusa Bengoechea Isasi, David Mardones Ruiz, Eloy Mardones Ruiz, José Pérez Nanclares, Higinio Tomás Sáez, José Urigoitia Iparraguirre, Jesús Ventura Lasso de la Vega (hacía labores de captación de nuevos elementos para la organización), Manuel Gómez Luzárraga y Adolfo Mateo Velasco.342 Había otra 342 Pablo Vela Aragón se afilió antes de la guerra al PCE y al SRI siendo interventor del PCE en las elecciones de 1936. Fue Félix Fernández quien le dijo que se estaba organizando en la clandestinidad el PCE y le comisionó para que creara un comité en Sestao, reuniéndose todos los domingos para ver la marcha y el funcionamiento del partido. Félix le entregó un manifiesto del Buró Político del PCE para su lectura y difusión. Virgilio Sáez Mendizábal perteneció al PCE y al SRI antes de la guerra. Se puso a trabajar en una peluquería de Sestao donde conoció a Manuel Ibáñez Orrantía quien le dijo que el PCE se estaba reorganizando clandestinamente y le pidió que organizara un grupo en Sestao (Vizcaya), dándole un manifiesto para que lo leyera y difundiera. Celestino González San Pedro perteneció al PCE y al SRI durante la guerra. Por medio de Amable Pérez le dijo que el PCE estaba funcionando clandestinamente y le pidió su colaboración, cosa que aceptó perteneciendo al comité de fábricas y secretario del SRI de Portugalete. Félix Fernández le proporcionó unos manifiestos que llevó Juan Corta desde Francia. Félix Fernández de Diego salió en libertad de un campo de concentración y se encontró con Juan Corta quien le pidió su colaboración para reunirse con algunos comunistas en la clandestinidad. Félix habló con Endeiza indicándole que se encargaría de encuadrar a diferentes camaradas en algunos grupos y que él pasaría al comité clandestino de Portugalete (Vizcaya) y al de la fábrica donde trabajaba. Endeiza dio a Félix algunos manifiestos sobre el primer aniversario de la guerra para su difusión. Pedro Carro Larrabe tras la guerra recibió la visita de Endeiza para hacerle saber que la organización del PCE clandestino estaba funcionando y le nombró miembro del comité de fábricas, entregándole un paquete de cigarros, dentro de los cuáles iban ocultos unos manifiestos para repartir entre camaradas. Ricardo Copeau Lecanda afiliado al PCE antes de la guerra y después de ésta estuvo internado en el campo de concentración de Sestao. Tras salir en libertad aceptó participar en la clandestinidad del PCE y se encargó de intentar hacer un troquel para lanzar un manifiesto de propaganda pero no llevarlo a efecto al no disponer de medios. Santos León Guenechea fue visitado por Amable Pérez para que formara parte de la organización clandestina y se dedicara a captar militantes para el PCE. Primitivo Penin Astorga, tras terminar la guerra estuvo en varias cárceles, campos de concentración y batallón de trabajadores. Manuel Endeiza y Adolfo Mateo Velasco fueron a verle a su casa pidiéndole su colaboración en la reestructuración del PCE clandestino. Fue nombrado miembro del comité de minas a las órdenes de Manuel López quien le dio dos manifiestos del Comité Central del PCE en Francia. Simón Salazar Sagardui afiliado al PCE antes de la guerra. Durante ésta envió a su único hijo a la URSS. Con el final de la guerra civil, Simón tuvo conocimiento de la reorganización del PCE y aceptó captar elementos de confianza con el fin de agruparlos y formar células. Fue nombrado miembro del Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 247 organización parecida al Socorro Rojo Internacional dentro de la prisión de Larrinaga (Bilbao) de orientación socialista que ayudaba a presos y familiares. Los trabajos de reorganización clandestina, de captación de nuevos militantes y de extensión de la organización a otras provincias aumentaron en poco tiempo. El trabajo de Corta fue muy intenso. Fue personalmente a Santander, Pamplona y San Sebastián comité de minas. En las reuniones se trataban de temas de la organización y se discutían las órdenes recibidas. Romualda Tomás Sáez estuvo casada con un comunista que murió en el frente durante la guerra civil. Tuvo escondido en su casa al comunista Teodoro Ibáñez, siendo enlace entre él y la dirección del PCE, utilizó el nombre falso de Petra. Romualda llevó cartas a Juan Corta y a Isidro Sánchez diciendo que iba de parte de Federico (así se hacía llamar Teodoro Ibáñez). En dichas cartas se hablaba de actividades políticas clandestinas y del dinero recaudado por el SRI. Teodoro Ibáñez antes de irse a Francia entregó a Romualda unos documentos para que los guardara y ella los enterró en el gallinero de su casa, tratando dichos documentos sobre el mal trato recibido en los campos de concentración franceses y otro titulado “Cómo ha sido vendida España”. Isidro Sánchez Borobio durante la guerra estuvo afiliado a la UGT y al SRI. Con el final de la misma se fue a su pueblo, donde le visitó Teodoro Ibáñez indicándole que la organización comunista clandestina se estaba reorganizando y tenía que hacer labores de captación entre elementos comunistas de confianza. Francisco Arizmendi Paradizabal recibió tras la guerra la visita de Amable Pérez quien le invitó a participar en la organización comunista clandestina, ordenándole que se hiciera responsable del grupo que reorganizaba la mina de San Luis. También le dijo que habían recibido algunos manifiestos desde Francia que invitaban a los comunistas a reorganizarse. Agustina Gallastegui Ramírez antes de la guerra pertenecía a la JSU y al terminar la guerra regresó a Portugalete. Unos antiguos camaradas de la organización comunista juvenil le dijeron que el PCE clandestino estaba funcionando y que si quería ayudar con el SRI, aceptando dicha proposición. La tarea de Agustina fue buscar a más gente para que ayudara a los presos y sus familias y lavar ropa. Dolores García Murillo, después de la guerra su novio Manuel Gómez le presentó a Manuel Endeiza quien le dijo que colaborara con la organización clandestina comunista lavando ropa y llevando comida a los presos. De igual manera le pidió que extendiera la organización a otras mujeres que pudieran ayudar en el SRI. Isidro Ruiz Rodríguez una vez terminó la guerra pertenecía al Comité de Portugalete siendo también enlace con el Comité Provincial de Vizcaya. Amable Pérez le habló de la organización clandestina y le dio varios manifiestos para que los difundiera. Pedro Sánchez Urrecha, tras la guerra se fue a su pueblo porque fue herido y declarado inútil, siendo Manuel Ibáñez el que le dijo que le encuadraba en una célula clandestina del PCE. Roque Millán Bachiller al final de la guerra recibió en su casa la visita de Juan Corta y Manuel Endeiza quienes le dijeron que habían llegado de Francia para organizar el PCE en la clandestinidad, pidiéndole su colaboración. Una de sus misiones sería captar nuevos elementos en la fábrica donde trabajaba. Eulogio Martínez López afiliado al PCE antes de la guerra y tras la misma estuvo en un campo de concentración. Se encontró con Félix Fernández en Portugalete, el cual le pidió su ayuda en la reorganización clandestina del PCE. Hilaria Arrieta Fernández tuvo contacto con Manuel Endeiza quien le dijo si le podía ocultar durante un tiempo y le dijo que sí. Luego supo de la organización clandestina del PCE y de algunos militantes que se fueron a Francia. Hilaria recibió 1.500 pesetas emitidas por el Gobierno Vasco, 14 pesetas de plata y 28 de níquel del anterior Gobierno citado. Eloy Mardones Ruiz al terminar la guerra se escondió en su casa de Portugalete. Con la llegada de su cuñado Juan Corta, procedente de Francia, le pidió ayuda para colaborar en la reorganización del PCE y se puso a revelar las cartas escritas con tinta simpática que llegaban de Portugal enviadas por Julián Teixeira. También ayudó en la entrega y distribución de unos manifiestos de propaganda, recibiendo algo de dinero de la organización clandestina. José Pérez Nanclares, la organización clandestina utilizó su casa para hacer reuniones, aceptando su mujer Cecilia López. Manuel Quinzaños fue el que le habló de la reestructuración del PCE clandestino y Endeiza quien le mandó que hiciera labores de captación entre personas de confianza y antiguos elementos del partido. También tuvo contactos con Julián Teixeira. Adolfo Mateo Velasco nació en Sestao (Vizcaya), hijo de Dámaso y Polonia, de profesión fotógrafo. En la organización clandestina del PCE sacó unas copias fotográficas de un manifiesto de propaganda del Comité Central del PCE en Francia. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 248 donde estableció unos Comités Provinciales, en Santander, a través de Carolina Puente entregó una carta a Mariano Moreno Blanco “Moreño” que vivía en la estación pequeña y a su vez entregaría la misiva a la organización clandestina. El Comité Provincial de Santander estaba formado por Adolfo Álvarez Encinas, Ramón Rincón, Máximo Royo Zornoza, José Álvarez Álvarez (entregaba el dinero del Socorro Rojo Internacional a los presos en Santander) y como enlace José Díaz Teresa. El resto de la organización y del Socorro Rojo Internacional estaba formado por los siguientes militantes: Isidoro Asenjo Alonso “Joyero” (enlace con la cárcel de Santander), Mariano Luzgardo Alfaro Fernández, Justo Robledo Medina, José Ganzo Regidor, Tomás Berraondo Galiano, Ángel Peña Arteche, Antonio González Mantecón, Vicente Rentería Martínez, Guillermina Corsino Sánchez, Elena Ruiz Torres, José Santiago Gómez Toca, Manuel Pascual Pardo, Manuel Gómez Gómez, Valentina Soller Sánchez, Victoria Reguela Buceta, Eduardo Rincón García, Manuel Ballesteros Rueda, Justo Juez Sánchez, Petra Boada Arroyo, Felipe Casado Ruiz, Feliciano Canales Cubria, Antonio Campos Bustamante, Constancia García Toledo, Jaime Jiménez Merino, Ángeles Guillén Lemour, Alicia de Juan García, Enrique de Juan García, Isabel de Juan García, Celia de Juan García, Juan Juez Sánchez, Lorenzo Macías Fernández, Luis Merino Gao, Aurora Platas Nuevo, Herminia Vallina del Hoyo, Jaime Varela Fernández y José Hierro Real (aparece en una lista de miembros del Socorro Rojo Internacional clandestino el nombre de Sabino Ruiz Sáez, pero cuando fue detenido negaba pertenecer al PCE y al SRI).343 343 Adolfo Encinas Sanz nació en Fuentelcésped (Cantabria, hoy provincia de Burgos), hijo de Pantaleón y María. Estaba en la organización clandestina del PCE ayudando al SRI para los presos y sus familiares. Mariano Moreno le enseñó una carta en la que se pedían informes de diferentes elementos comunistas de Santander. Adolfo Encinas recibió la visita de Juan Corta, indicándole que se unificaran todo los grupos del SRI que había y fusionando su grupo con otro que tenía organizado Ramón Rincón. Máximo Royo Zornoza nació en San Salvador (Medio Cudeyo, Cantabria), hijo de Gregorio y Baldomera. Fue el organizador jefe del SRI en Santander y luego en el Comité Provincial. del PCE el secretario de agitación y propaganda, redactando informes que se enviaron a Francia. Adolfo Álvarez le dio una célula a nombre de Domingo Rodríguez Lafuente. Mariano Moreno Blanco nació en Deva (Cantabria), hijo de Higinio y Matea. Tras la guerra participó en la organización clandestina del PCE entrevistándose con Adolfo Álvarez y Corta que le pidieron informes sobre algunos militantes comunistas vascos. José Álvarez Alvarez nació en Gijón (Asturias), casado, hijo de Casimiro y Rosalía, de profesión soldador mecánico. Por medio de Ramón Rincón se incorporó a la organización clandestina del PCE y al SRI. Isidoro Asenjo Alonso hijo de Vicente y Damiana, casado. Perteneció a la organización clandestina del PCE, proporcionando datos para la redacción de un informe relativo al régimen interior de las prisiones en Santander. Mariano Luzgardo Alfaro Fernández nació en Santander, estudiante, hijo de Alfredo y Blanca, ayudó en la organización clandestina comunista y en el SRI. Justo Robledo Medina nació en Santander, casado, hijo de Anastasio y Escolástica, de profesión tornero. Militó en la organización por medio de José Álvarez quien le introdujo en un grupo del SRI y luego en el PCE para ayudar a presos y familiares y cotizaciones económicas. José Ganzo Regidor hijo de Jesús y Francisca y de profesión ajustador mecánico. Pertenecía al grupo del SRI en Santander y cotizaba semanalmente. Tomás Berraondo Galiano nació en Santander, hijo de Germán y Carmen. Fue José Ganzo quien le metió en un grupo del SRI clandestino. Ángel Peña Arteche nació en Santander, hijo de Ezequiel e Isabel y de profesión metalúrgico. Participó en el SRI clandestino de Santander. Antonio González Mantecón nació en Santander, hijo de José y Julia y de profesión mecánico. Ayudó y militó en el SRI clandestino de Santander, cotizando en favor de presos y familiares. Vicente Rentería Martínez nació en Santander, casado, hijo de Vicente y Consuelo y de profesión mecánico. Ayudaba a una familia de presos en Santander dentro del SRI. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 249 José Santiago Gómez Toca hijo de Isidoro y Ramona, de profesión vendedor. Ayudaba a presos y sus familias dentro del SRI. Manuel Pascual Pardo nació en Santander, hijo de Félix y Marian, vendedor. Facilitó dinero a las familias de presos de Santander. Manuel Gómez Gómez nació en San Román (Cantabria), hijo de José y Marian, de profesión músico y estaba casado. Ayudó al SRI en Santander. Valentina Soller Sánchez nació en Santander, hija de José Luis y Carmen. Ingresó en el PCE clandestino y fue utilizada como enlace de Ramón Rincón y también participó en el SRI. . Victoria Reguela Buceta nació en Santander, hija de Agapito y Clara, de profesión modista. Era la enlace del Comité Provincial de Santander con el de Bilbao, llevando informes y propaganda. Petra Boada Arroyo nació en Bilbao, hija de Miguel y Carmen. José Díaz Teresa le propuso formar parte de la organización clandestina del PCE en Santander. Felipe Casado Ruiz nació en Santander, hijo de Felipe y Obdulia. Asistió a reuniones del PCE clandestino y formó parte del SRI. Feliciano Canales Cubria nació en Santander, hijo de Feliciano y Aurelia, estudiante. Ayudó clandestinamente al SRI de Santander. Constancia García Toledo nació en Santander, hija de Eusebio y Esperanza, viuda. Ayudaba al SRI de Santander con cartas y correspondencia con sus hijos donde se hablaba contrariamente del régimen franquista. Jaime Jiménez Merino nació en Santander, hijo de Baldomero e Inés. Un amigo suyo llamado José Hierro le dijo que había que organizarse clandestinamente en el SRI y le presentó a Ramón Rincón, quien le pidió ayuda económica para los presos y sus familias. Guillermino Corsino Sánchez era enlace del PCE clandestino a las órdenes de Antonio González Mantecon y celebraba reuniones clandestinas. Murió el 4 de diciembre de 1942. Ángeles Guillén Lemour hija de Manuel y Carmen. Participó en el SRI de Santander lavando ropa a los presos y ayuda a sus familias. Ramón Rincón le dijo que si quería ser madrina de un preso y dijo que si, de igual manera que dio el nombre de otra compañera para poder ayudar a lavar la ropa de los presos. Alicia de Juan García nació en Santander, hija de Enrique y Constancia. Formó parte de una célula del SRI en la clandestinidad. Antonio Campos Bustamante nació en Santander, hijo de Antonio y Luisa, dependiente y formó parte del SRI de Santander. Isabel de Juan García nació en Santander, hija de Enrique y Constancia. Pertenecía a una célula del SRI en Santander y lavaba ropa a los presos. Enrique de Juan García nació en Santander, hijo de Enrique y Constancia, de profesión sastre. Hizo de enlace de José Díaz recogiendo en Bilbao una maleta que iba a su nombre y Ramón Rincón le pidió ayuda económica para los presos y sus familiares. Lorenzo Macías Fernández se encontró con José Álvarez que era quien daba el dinero del SRI a los presos en Santander. Luis Merino Gao nacido en Cabuérniga (Cantabria), hijo de Jesús y Margarita, de profesión músico. Perteneció al SRI clandestino de Santander. Aurora Platas Nuevo nació en Santander, hija de Manuel y Carmen. Ayudaba en la organización del SRI lavando ropa a los presos. Herminia Vallina del Hoyo nació en Santander, hija de Pío y Amalia. Ayudó en la organización del SRI para lavar ropa a los presos en Santander. Jaime Varela Fernández nació en Cieza (Murcia), hijo de Segundo y Aurelia, de profesión vendedor. Participó en el SRI de Santander en grupos o células, uno era para los ciegos. También ayudaba en la captación de nuevos militantes y recaudaba el dinero de otros compañeros para la ayuda de presos y familiares. José Hierro Real nació en Madrid el 3 de abril de 1922. Hijo de Joaquín Hierro Jimeno y Esperanza Real. Su padre era empleado de telégrafos. En 1924 la familia se trasladó a Santander donde José estudió en un colegio de los Salesianos y luego estudió en la Escuela de Industrias, con el fin de graduarse como perito electromecánico. Durante la guerra se afilió a la Unión de Escritores y Artistas Revolucionarios, empezando a escribir algunas poesías de corte político. Su padre murió el 26 de marzo de 1939 por motivos políticos. Después de la guerra, Hierro ayudó con otros amigos a presos y formó parte de un grupo del SRI, siendo detenido el 3 de septiembre de 1939 y condenado a doce años de cárcel, saliendo en libertad en enero de 1944 de la prisión de Alcalá de Henares. Fue desterrado a Valencia donde acudía a tertulias literarias y publicó sus primeras obras. En 1949 se casó con María de los Ángeles Torres y regresó a Madrid donde empezó una gran obra poética y fundó varias revistas de poesías a lo largo de toda su vida, que le valieron ser poseedor de los principales premios literarios en España y en Europa Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 250 La organización en San Sebastián se constituyó un Comité Provincial formado por José María Vázquez Sarasola (máximo dirigente), Fidel García Barona (enlazaba con Corta en Bilbao) y Enrique Pérez Sesma, siendo los enlaces Agustín Zumalabe Olave y Gregorio Berrotaran Sorondo. Otros miembros de la organización donostiarra fueron: Eduardo Echegoyen Tolosa, Rufino Salustiano Eguren Sorrondegui, Luis Unanua Bengoechea, José Barrena Amilibia, Ignacia Gárate Egaña y Fidel Arrillaga Gómez.344 Juan Corta en San Sebastián, se puso en contacto con Fidel García Barona a quien le indicó que estaba reorganizando el PCE en todo el norte. Le dijo que contactara con José María Vázquez Sarasola para reunirse en el bar Politena. En el encuentro Corta le (Príncipe de Asturias de las Letras, Cervantes, Premio Nacional de Poesía, Premio Europeo de Literatura “Aristeión”, miembro de la RAE y Doctor Honoris Causa por varias universidades). José Hierro murió de un infarto el 22 de diciembre de 2002. 344 Fidel Arrillaga Gómez nació en Pasajes (Guipúzcoa), hijo de Tomás y Aniceta, casado y de profesión cocinero. Afiliado al PCE desde enero de 1936. Tras la guerra estuvo en varios campos de concentración y en la cárcel de los Escolapios de Bilbao, siendo acusado de ser comisario pero su causa fue sobreseída. José María Vázquez Sarasola nació en San Sebastián, hijo de Domingo y Josefa. Durante la guerra se afilió al PCE y pasó a la secretaría de agitación y propaganda. En Bilbao se dedicó a corregir planas, a traducir artículos y poner el pie de página a algunas fotografías. Allí conoció a otros comunistas como Tomás Zubizarreta, Fidel García y otro apellidado Dorronsoro. Vázquez conoció a Juan Corta en el pueblo de Cicero (Cantabria) que también estaba en la secretaría de agitación y propaganda del Comité Provincial del PCE de Bilbao. José María estuvo en Santander durante quince días en el mismo puesto de propaganda y luego estuvo en Gijón donde le hicieron médico de guerra a las órdenes del Comandante Médico, Ángel Soutullo López. Estuvo en varios frentes de Asturias: en Avilés y en el cerco de Oviedo. Vázquez Sarasola fue detenido y pasó a la Junta Clasificadora de prisioneros de guerra siendo embarcado en Santoña (Cantabria), pasando luego a la caja de reclutas de Santander, donde le destinaron al Cuartel de Sanidad de Burgos. Luego participó en la ofensiva de Teruel, Huesca y Cataluña, regresando al pueblo de Rentería (Guipúzcoa) y fue licenciado el 1 de julio de 1939. Enrique Pérez Sesma nació en San Sebastián, hijo de Lucio y Amparo, de profesión profesor mercantil. Conocía a José María Vázquez desde antes de la guerra y durante ésta le pidió que ingresara en el PCE, dentro de la sección de propaganda donde trabajaba él, aceptando dicho ofrecimiento. Agustín Zumalabe Olave nació en San Sebastián, hijo de Agustín y María y de profesión herrero. Estuvo afiliado al PCE antes de la guerra. Eduardo Echegoyen Tolosa nació en San Sebastián, hijo de José y María, de profesión delineante. En la guerra escapó de los frentes de Santander y Bilbao, cuando estaba en alta mar para pasar a Francia fue capturado y encarcelado durante veintidós meses. Gregorio Berrotaran Sorondo nació en Fuenterrabía (Guipúzcoa), hijo de Severo y Ana, casado y de profesión mecánico. Rufino Salustiano Eguren Sorrondegui nació en San Sebastián, hijo de José María e Ignacia, de profesión listero. Afiliado al PCE desde 1931 y al SRI y a la UGT desde 1935. Desde 1931 a 1933 tomó parte en las actividades clandestinas para ocultar y esconder a los dirigentes del PCE que por orden del Comité Central o del Buró Político tenían que pasar a Francia para trasladarse a la URSS, donde deberían imponerse las directrices y órdenes del partido en una Escuela de Capacitación Leninista de Moscú. Rufino llevaba a dichos dirigentes hasta Irún, donde los recogía en taxi Manuel Cristóbal Errandonea que los llevaba hasta la frontera y por medio de guías y contrabandistas que cobraban 50 pesetas por persona, los pasaban a Francia. Tuvo gran amistad con Jesús Larrañaga por ser comunistas y por trabajar juntos en el Ayuntamiento de San Sebastián. Luis Unanua Bengoechea nació en San Sebastián, hijo de Melchor y María, casado con Carmen Abalós Miguel y de profesión justador. Afiliado al SRI desde 1934 y al PCE desde 1936. José Barrena Amilibia nació en Mondragón (Guipúzcoa), hijo de Ramón y María, casado con Carmen Romero y de profesión empleado. Afiliado al SRI y al PCE en 1937. Fidel García Barona nació en Bilbao, hijo de Antonio y Amalia, casado con Ana y de profesión conductor. Perteneció al PCE desde 1936 conociendo a Juan Corta cuando estaba en la secretaría de agitación y propaganda, a Tomás Zubizarreta cuando era inspector de investigación para el PCE, a José María Vázquez también miembro de la secretaría de agitación y propaganda y a Jesús Larrañaga como miembro destacado del PCE en el País Vasco durante la guerra civil. Ignacia Gárate Egaña nació en Cestona (Guipúzcoa), hija de Hipólito y María, dependienta. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 251 preguntó sobre la situación de algunos camaradas, respondiéndole que algunos estaban encarcelados y otros habían huido a Francia. Corta indicó que había creado una red de enlaces y de pasos para cruzar la frontera a comunistas que estuvieran en peligro y que le habían encargado reorganizar el PCE clandestino. Corta estaba hospedado en una habitación del bar “José Mari” y tuvo que ir durante ocho días a Pamplona para hacerse cargo del paso a Francia de Jesús Larrañaga y otros comunistas, regresó con folletos, propaganda y libros del partido y una lista de nombres de personas y señas facilitadas por Larrañaga para ponerse en contacto con ellas. Corta había enviado a Carolina Puente con dos cartas, una para entregar en San Sebastián a Modesta de la Cruz y otra para entregar en Rentería a otra mujer. El 24 de julio de 1939, Ignacia Gárate Egaña345, prima del comunista Tomás Zubizarreta estaba trabajando en los almacenes “El Búfalo” en la calle Oquendo de San Sebastián. Le visitaron Fidel García y Juan Corta quiénes le dijeron que iban de parte de su primo. Quedaron en verse más tarde en otro lugar, donde Corta le puso al corriente de las actividades clandestinas comunistas y de la situación en Francia. Siguió indicándole que no tuviera miedo a la policía ya que su actividad sería recoger correspondencia que llegara de Francia, teniendo como nombre supuesto el de Magdalena y que tendría que entregar la documentación a José María Vázquez que usaría el nombre de Aquiles. Los dos se verían todos los lunes para saber si había llegado alguna carta del país vecino. Corta le ofreció a Ignacia la posibilidad de que pasara a Francia para ver a su primo. El 25 de julio Vázquez y Corta se entrevistaron en la playa de la Concha con Enrique Pérez Sesma indicándole que sería necesario que recibiese en su casa algunos paquetes a través de un sistema de enlaces. Para la organización era importante utilizar la vía de Fuenterrabía para contactar con Francia, extender la ayuda a presos y perseguidos comunistas y desarrollar la colaboración entre los simpatizantes y militantes del partido. Corta le dijo que la correspondencia le llegaría en un sobre lacrado con el nombre de Aquiles, debería romper el sobre y entregar su contenido al enlace que fuera a recoger las cartas. A veces sería Ignacia Garate quien recogería los paquetes. Corta encargó a José María Vázquez y a Enrique Pérez que hicieran informes sobre distintos temas como: los movimientos de los barcos en Pasajes (Guipúzcoa), el desarrollo industrial y económico de la zona, estadísticas del paro entre los obreros, movimientos de fuerzas militares y fortificaciones, nombres de perseguidos y fusilados comunistas. Estos datos e informes serían utilizados para posteriores publicaciones clandestinas del PCE para desarrollar campañas internacionales en contra del régimen franquista. 345 Ignacia Garate recibió el 6 de marzo de 1939 una carta de Francia de su primo Tomás Zubizarreta con las señas Mesón Dordon, Boucau, Rue H. Barbusse indicando que quería mantener correspondencia con ella. En abril recibió otra carta en la que Zubizarreta le preguntaba por su hermano José que estaba en un campo de concentración francés tras terminar la guerra. En mayo volvió a recibir otra carta para que indagara sobre la situación de su novia que estaba detenida en la prisión de Santoña (Cantabria), para lo cual le dijo que hablara con su hermana Dominica que estaba sirviendo en una casa de San Sebastián. En junio recibió otra carta de Zubizarreta quien en términos supuestos le preguntaba sobre su tía que estaba en Francia, aunque en realidad hablaba de la organización comunista, aprovechando que Ignacia conocía bien la zona porque había trabajado en Hendaya y sabía francés. Las señas de la organización clandestina para sus actividades en España eran: Madame Oller, 7, Avenue Floquet, Biarritz. Ignacia recibió la visita de una mujer llamada Mercedes Vitini que vivía en Francia y conocía a Tomás Zubizarreta. Le habló del PCE en Francia y le dio 200 pesetas y varios paquetes de parte de su primo Tomás. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 252 La labor de José María Vázquez era la de reclutar simpatizantes para ampliar la organización clandestina en San Sebastián y provincia. Sin embargo, Vázquez preparaba un viaje a Madrid para ampliar sus estudios de Medicina, y fue sustituido en sus labores por Enrique Pérez Sesma que recibiría las cartas de Francia por medio de Ignacia Gárate (le dio un papel en blanco escrito en tinta simpática con las señas donde deberían remitir la correspondencia que llegaba de Francia) y por Fidel García encargado de reclutar nuevos adeptos y militantes y de recibir unas direcciones que irían a nombre de Vázquez (durante unos días estuvo escondido porque tenía temor a ser denunciado por un guardia municipal o cabo de motoristas que conocía de antes de la guerra conocido por Pitarte). Corta le dijo que una vez que llegara a Madrid le enviara las señas a Enrique Pérez para que éste a su vez se las remitiera a Bilbao desde donde escribiría a algún camarada de la organización comunista madrileña que contactara Vázquez, pero al final no lo hizo porque su estancia en la capital de España no fue tan larga como esperaba. Tras su regreso, José María Vázquez se encontró con Eduardo Echegoyen Tolosa, procedente de Bilbao, a quien propuso colaborar con ellos, poniéndole al corriente de las actividades y las instrucciones que procedían de la dirección del PCE en Francia. Uno de los encargos fue hacer copias a máquina de un manifiesto editado en Francia para su tirada y distribución en San Sebastián. El manifiesto había sido introducido en España en una copia fotográfica, una vez reproducido, Echegoyen se lo entregó a Rufino Salustiano Eguren Sorrondegui. En uno de los viajes que Juan Corta hizo a San Sebastián llevaba manifiestos redactados por el aniversario del 18 de julio y otros que saludaban a los luchadores comunistas, les animaban a seguir la lucha y condenaban a Casado por haberles traicionado. Los manifiestos fueron entregados por Vázquez a Fidel García para que los repartiera y colocara en San Sebastián. Fidel hizo dos paquetes con los manifiestos, repartiendo unos por el Paseo de los Fueros y otro por el Paseo de Salamanca. Vázquez y Pérez Sesma tenían una serie de normas de seguridad entre ellos. Una era que tenían un papel cortado utilizándolo de contraseña para en el caso de que enviaran a algún desconocido, le sirviera de presentación y garantía entre ambos. Otra clave era la utilización del libro titulado “José Antonio y Cataluña” y la palabra clave “Nik”. Tenían que buscar una página cualquiera del libro y poniendo después de esa palabra el número de la página con las palabras comprendidas en ella se formaría un abecedario correspondiendo las frases a la clave que querían decir (Vázquez le entregó a Pérez Sesma un libro sobre la Historia del PCE para que se formara). Luis Unanua Bengoechea recibió en su casa la visita de un individuo apellidado Pineda “El Argentino”, era delgado, bajo, pelo castaño y tenía un hombro izquierdo ladeado hacia el costado derecho, así fue como lo describieron los que le vieron aquellos días en San Sebastián. Había pasado por Valencia y Barcelona y tenía órdenes y la misión de reorganizar cuadros del PCE en la clandestinidad y organizar un sistema de evacuación a Francia para sacar a dirigentes y militantes comunistas que estuvieran perseguidos. Algo similar a lo que había hecho Juan Corta con el equipo de pasos de Navarra. A los pocos días Unanua y el “Argentino” , se reunieron con José Barrena Amilibia y Fidel Arrillaga Gómez y hablaron sobre la organización y la necesidad de reclutar a más militantes y simpatizantes para crear grupos más numerosos del PCE y del Socorro Rojo Internacional. “El Argentino” fue a Francia por Pasajes y con la ayuda de algunos camaradas. Antes de irse les dijo que les enviaría un enlace que les llevaría las orientaciones del PCE en Francia, así como ayuda económica y propaganda clandestina. Luis Izaguirre empleado del Ayuntamiento de San Sebastián, en la Sección Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 253 de Beneficencia, facilitó las señas de una droguería en Fuenterrabía donde acudían enlaces y guías que utilizaba la organización para pasar a Francia. El propio Izaguirre dijo que él personalmente ayudaría a pasar a gente con la estructura que estaba montada y que para contactar con él tenían que llamar al Ayuntamiento de San Sebastián, marcando el número de teléfono 82. Agustín Zumalabe Olave conoció a José María Vázquez a través de Luis Unanua. Le expuso que había que trabajar para la organización clandestina, recaudar fondos para los presos dentro del Socorro Rojo Internacional (Fidel Arrillaga se encargó de la recaudación del dinero que cotizaban). Sin embargo, su situación no era la adecuada para trabajar clandestinamente porque había salido de la cárcel recientemente y estaba en libertad provisional, a pesar de ser un hombre con una fe ciega en el partido y acostumbrado a los trabajos clandestinos. Recibió un manifiesto por parte de la dirección para que lo distribuyera entre sus camaradas y la misión de encuadrar a militantes que no estaban activos (pero no pudo hacer nada porque tuvo que incorporarse al campo de concentración de San Pedro de Cardeña (Burgos) y luego al Miranda de Ebro (Burgos). Debido a su situación, Zumalabe contactó con Rufino Eguren Sorondegui para cumplir las misiones que le habían propuesto, la dirección pensó en Eguren para reemplazar a Ignacia Garate pues habían llegado noticias de que no era de confianza y que no había que fiarse de ella. Juan Corta envió a Eloy Mardones Ruiz como enlace hasta La Coruña para contactar con Mercedes Núñez Targa346, encargada de la organización clandestina del 346 Mercedes Núñez Targa nació en Barcelona el 16 de enero de 1911, hija de José Núñez Otero y Ángela Targa Guitart. Su padre era natural de Bergondo (La Coruña) y se estableció en Barcelona abriendo una joyería en las Ramblas de las Flores. Su madre era la hija de un chocolatero que tenía su negocio en las Ramblas de Canaletas. Mercedes recibió una educación clásica con clases de idiomas, de comercio, de música, etc. A los 16 años se puso a trabajar en un laboratorio fotográfico y en 1930 como auxiliar de contabilidad y mecanografía en la empresa “Películas Cinematográficas Huguet”, a la vez que trabajaba domo dáctilo-mecanógrafa en el Consulado de Chile en Barcelona hasta diciembre de 1936, siendo secretaria del cónsul de Chile en Barcelona, el escritor Pablo Neruda. Mercedes era tesorera del “Club Femenino y Deportes”, afiliada al “Ateneo Enciclopédico Popular” y a una asociación relacionada con temas de naturaleza llamado “Amigos del Sol”. Su participación política empezó al afiliarse a la JSU y luego al PSUC. Durante la guerra desempeñó trabajos administrativos en la sede del Comité Central del PSUC situado en la Casa Milá (La Pedrera). Una vez terminó l aguerra se fue a Francia y desde allí pasó la frontera por Irún y se fue a vivir a La Coruña para reorganizar clandestinamente el PCE pero fue detenida el 10 de noviembre de 1939 y trasladada primero a la cárcel de Betanzos (La Coruña) y en marzo de 1940 a la de Ventas (Madrid), siendo condenada a doce años y puesta en libertad en enero de 1942, fijando su residencia en Barcelona. Estaba en libertad condicional y tenía pendiente otro juicio de la guerra por pertenecer al SRI, teniendo que presentarse cada quince días en una comisaría de la Ciudad Condal. Por este motivo decidió salir clandestinamente hacia Francia con una identidad falsa a nombre de Francisca Colomer. Pero de nuevo fue detenida en un pueblo de la Cerdeña francesa en septiembre de 1942, pasando un mes en la prisión de Perpignan y un mes más tarde internada en el campo de Argeles. Mercedes salió del campo en noviembre del mismo año diciendo que sabía cuidar cerdos. En enero de 1943 encontró trabajo como cocinera en las cocinas del Estado Mayor de las Fuerzas de ocupación nazis en Carcassone, incorporándose a la Resistencia Francesa dentro de la 5ª Agrupación de Guerrilleros Españoles en el departamento de L`Aude como enlace con el nombre de Paquita Colomer y colaborando también con Agustín Centelles en la falsificación de documentación para guerrilleros. En mayo de 1944 Mercedes junto a otros once guerrilleros fue detenida, siendo brutalmente torturada por la Gestapo. Los hombres fueron trasladados al campo de Royallieu y las mujeres al “Fuerte de Romainville”. En junio de 1944 Mercedes Núñez fue trasladada al campo de concentración de Ravensbrück (Alemania) donde estuvo unos cuarenta días con el número 43.225 y el 21 de julio de 1944 fue enviada al Kommando HASAG, cerca de Leizpig para trabajar en una fábrica de material de guerra, que junto a otras españolas proporcionaron continuos actos de sabotaje. El 14 de abril de 1945 fueron liberadas por los aliados, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 254 PCE en aquella ciudad. Mercedes se hospedó en una casa de la calle Emilia Pardo Bazán, 28, 4º de La Coruña y se puso a trabajar como taquimecanógrafa para un agente comercial llamado Carlos Canel. Eloy contó a Mercedes que la organización del partido estaba en contacto con Francia y que tenía que extender la organización en Galicia. Mardones le facilitó una dirección donde tenía que enviar informes usando tinta simpática para redactarlos, los cuales una vez leídos por Corta, serían enviados a Francia. En los primeros informes que Mercedes Núñez escribió dejó claro que había escasas posibilidades de organizarse por la gran cantidad de detenciones y la huida de muchos comunistas a los montes. Recibió cartas desde Francia remitidas por una tal Elisa, para darle las instrucciones del trabajo que tenía que realizar en la clandestinidad. Cuando fue detenida el 10 de noviembre de 1939 se le encontró en su habitación un tintero, un frasco de tinta simpática, algunos cuadernos en blanco y algunos sobres. La policía no encontró nada de la existencia de una organización en Galicia. Manuel Quinzaños era el encargado de establecer contacto con las distintas regiones del Norte de España donde se pretendía establecer una organización clandestina del PCE. La dirección de la organización de Bilbao se puso en contacto con la estructura comunista en Gijón a través de María García Montes y Consuelo Peón Fernández, las cuales junto a José Pérez Lafuente (era ciego y formaba parte de la comisión de ciegos dentro de la organización) formaron un Comité Provincial del PCE en Gijón, siendo enlaces José Romani Carballo (enlace con Bilbao) y María del Carmen Martín Tuero (enlace entre Gijón y Oviedo y novia de Félix Llanos). También estaban en la organización Guillermo García Blanco, Consuelo Fernández Alonso y Concepción Riera Álvarez (esposa de Manuel Quinzaños).347 En la prisión de Coto en Gijón estaba detenido José Sirgo Hevia “Pilu” condenado a veinte años por adhesión a la rebelión. Era enlace entre la cárcel y el PCE clandestino. Las notas clandestinas de la cárcel eran pasadas en palillos introducidos en la miga de pan de la comida que introducían los familiares desde el exterior. En la cárcel de Oviedo había otro enlace apodado “El Cubano” quien contactaba con Félix Llanos, que se había ido a Francia. siendo repatriadas a Francia el 24 de mayo y en julio fue ingresada en el Hospital de Bichat de París. En el centro de convalecencia de Meillon (Bajos Pirineos) conoció a un antiguo capitán republicano de la Guardia de Asalto de Madrid y que se escapó de España en el barco Stanbrook con destino a Orán, llamado Medardo Iglesias Martín. Los dos se fueron a vivir al pequeño pueblo francés de Drancy y en 1949 tuvieron a su hijo Pablo. Mercedes siguió siendo militante primero en el Movimiento de la Paz y luego en la “Unión de Mujeres Francesas”. Aparte de atender una consulta sindical de la UGT para asesorar a los emigrantes españoles participó en muchos congresos y publicó artículos en revistas y periódicos, siempre bajo pseudónimo. Tras la muerte de Franco, Mercedes y Medardo regresaron a España dando conferencias en colegios e institutos de Galicia y Cataluña y escribiendo libros. Mercedes murió el 4 de agosto de 1986 en Vigo en http://www.buscameenelciclodelavida.com/2015/02/mercedes- nunez-targa.html, NÚÑEZ TARGA, Mercedes: “Destinada al crematorio”, Renacimiento, Sevilla, 2011 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 57.634. 347 José Pérez Lafuente nació en Gijón, hijo de Narciso y Mercedes, de profesión músico. María del Carmen Martínez Tuero vecina de Gijón, hija de Romualdo y Mercedes, maestra nacional. Guillermo García Blanco era vecino de Gijón, hijo de Santiago y Josefa y de profesión viajante. Afiliado al PCE desde noviembre de 1936. Al terminar la guerra ingresó en el campo de concentración de Camposanco (Pontevedra). En agosto de 1939 se encontró con Maruja García y Concepción Riera quiénes le propusieron participar en la organización clandestina comunista, proposición que fue aceptada. Concepción Riera Álvarez nacida en Gijón, hija de Gumersindo y María, esposa de Manuel Quinzaños y encuadrada en el PCE clandestino de Gijón. Consuelo Fernández Alonso nacida en Cenero (Asturias), hija de José y Elvira y de profesión costurera. Era viuda del comandante republicano Horacio Argüelles. Maruja García le propuso participar en las actividades clandestinas del PCE. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 255 Las primeras tareas de reorganización de María o Maruja García y Consuelo Peón no fueron productivas, ante la falta de militantes, bien por estar detenidos o exiliados. Tras la visita que realizaron en mayo a Juan Corta, en Bilbao, los trabajos de organización mejoraron ya que se pusieron en contacto con más militantes y desarrollaron el SRI. Corta ordenó a las dos máximas responsables del PCE en Gijón que hicieran informes sobre la situación de la ciudad, nombres de camaradas que se habían echado al monte, situación de los presos en las cárceles y listados de fusilados y que si podían facilitaran documentación a los comunistas para facilitarles el paso a Francia. Consuelo Peón contactó con Félix Llanos, que recibía correspondencia de Manolo de Oviedo, y “El Cubano” enviaba cartas cerradas a Félix con datos y noticias sobre los huidos a los montes y él se las entregaba a María del Carmen Martínez. Todos los documentos se los daba Consuelo Peón a María García para que ésta redactara los informes que tenía que enviar a Quinzaños. Éste le llamó la atención varias veces por la escasez y la lentitud de dichos informes para la dirección del PCE clandestino. A finales de julio Consuelo Peón regresó de Bilbao con las instrucciones de cómo tenía que ser el paso de Félix Llanos a Francia. Sin embargo, Consuelo no encontró a Quinzaños que estaba en Madrid junto a Carolina Puente, en el barrio de Prosperidad. Consuelo llamó por teléfono a Carolina y pudo hablar con Quinzaños sobre el paso de Llanos a Francia. Manuel Quinzaños le dijo que enviaría una carta con los planes de la salida y que se fuera con María del Carmen Tuero y otra comunista llamada Maruja Mayor Camblor a Bilbao. Félix Llanos pasó a Francia en un coche camuflado y vestido de falangista. En Pamplona el máximo responsable de la organización clandestina era Manuel Felipes Echevarría “Nicolás”, constituyéndose un Comité Provincial de Pamplona compuesto por: Emilio Goñi Zarategui, Antonio Orcoyen Recio, José Sainz Aguirre e Ignacio Galarza Garayoa, siendo el enlace entre el Comité Provincial y Manuel Felipes, Enrique Pérez de Villarreal y Felipe Aguirre Arastoa un guía con Francia. La organización de pasos por la frontera navarra estaba compuesta por Guillermo Frías Arizaleta como jefe principal y Juan de Luis Oses el secretario de organización (estaba empleado en el Gobierno Civil y en la Diputación de Navarra). Enlaces del primero eran Celestino Ezponda Alfaro, José Luis Jurio Goye y Félix Abizanda Burgorri. Los enlaces de Juan de Luis eran Alejandro Tapia Encinas, Gervasio Larraga Pérez y Argimiro Archanco Zubiri. Otros enlaces eran: José Maraver Serrano (Magistrado de la Audiencia Provincial de Pamplona y secretario de sala en la misma), Dolores Aleson Esteban y Dolores Setuain Aleson, estas dos últimas eran enlaces entre José Luis Jurio y la jefe de pasos de Logroño, Simona Tobías Rojo. El máximo responsable del equipo de pasos en Logroño era José Rodríguez Tercero que junto a José Luis Herrero Jiménez estaban en el pueblo de Cervera del Río Alhama (La Rioja). Otros enlaces eran Serafín Uriz Turrillas, Valentín Herrero Jiménez y Aniceto Arocena Zubidia. Esta organización de pasos cobraba por pasar a Francia entre 350 y 4.000 pesetas a cada persona, según la posición económica o disponibilidad del que quería pasar. Una de las personas a las que pasaron fue el Presidente de los Jurados Mixtos de Pamplona, Luis Elio Torres. El lugar donde tenían que esperar hasta su salida era el domicilio de Remigia Salas, en la calle Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 256 Amaya, 20, 3º y luego a través de la red de enlaces y guías, pasando por el puerto de Vilate, cruzaban la frontera francesa 348 Las comunicaciones con Bilbao, San Sebastián y Santander eran recibidas por la dirección del PCE del Norte a través de enlaces que llevaban la correspondencia a la casa de Jesusa y Julia Isasi en la calle Goya, 5 de Bilbao. En esas comunicaciones se recibían informes sobre la marcha de la organización en las provincias, así como todo lo relacionado con la entrada y salida de barcos, mercancías que transportaban y destino y procedencia de las mismas, número y movimiento de las fuerzas militares y de Seguridad del Estado por la zona fronteriza y sus fortificaciones, la situación del racionamiento entre la población civil, la información sobre los escasos sueldos de los obreros en cada ramo de trabajo, la producción agrícola, la situación económica, social e industrial del Norte de España y toda información o noticia que pudiera ser de interés para su posterior publicación en propaganda y periódicos comunistas. La información que recibían de Asturias llegaba a la casa de Manuel Quinzaños, el cual se la remitía a Corta directamente. Éste, por su parte, dejaba en la calle Goya, 5, todas las directrices y órdenes que mandaba a cada Comité Provincial del PCE, donde cada uno de los enlaces lo recogía y era llevado a cada responsable. Corta enviaba a Manuel Felipes todos los informes que recibía de cada Comité Provincial por mediación de Ramón Armendáriz Eguidazu, chófer de la línea de autobús de Pamplona-Bilbao. Desde Pamplona, Felipes enviaba los informes recibidos y los suyos a Francia por la red de enlaces ya mencionada. De igual manera, todos aquellos informes o documentación que llegaban 348 Emilio Goñi Zaratiegui nació en Guendulain (Navarra), hijo de Roque y Matilde, casado y ganadero. Ayudó a la organización comunista clandestina con la búsqueda de domicilios para ocultar a comunistas perseguidos. Antonio Orcoyen Recio nació en Pamplona, hijo de Cipriano y Magdalena, casado y fontanero. José Sainz Aguirre nació en Pamplona, hijo de Modesto y Gervasia, de profesión peletero. Ignacio Galarza Garayoa nació en Aoiz (Navarra), hijo de Miguel y Emiliana, topógrafo, Enrique Pérez de Villarreal nació en Pamplona, hijo de José y Antonia, zapatero. Guillermo Frias Arizaleta nació en Elizondo (Navarra), hijo de Gregorio y Francisca, viudo y empleado. Juan Mayora Iparaguirre nació en Elizondo (Navarra), hijo de Martín José y Josefa Antonia, casado y labrador. Felipe Aguirre Arastoa nació en Irurita (Navarra), hijo de Valeriano y Francisca, labrador. Aniceto Arocena Zubidia, nació en Elizondo (Navarra), hijo de Ramón y Antonia, casado, chófer. Pilar Ortega Escudeero nació en Pamplona, hija de Paulino y Antonia, vendedora. Pedro Urrizalqui Sarasate nació en Oroz-Betelu (Navarra), hijo de Agustín y Joaquina, tornero. Juan de Luis Oses nació en Peralta (Navarra), hijo de Julián y Rufina, casado y empleado. Gervasio Larraga Pérez hijo de Cecilio y Feliciana, casado y sastre. Argimiro Archanco Zubiri nació en Pamplona, hijo de Gabriel e Isidora, casado y escribiente. Félix Abiznada Burgorri nació en Isaba (Navarra), hijo de Gaspar y Teresa, casado y comerciante. Celestino Ezponda Alfaro nació en Pamplona, hijo de Ramón y Jacinta, casado y sastre. José Luis Jurio Goyen nació en Pinar del Río (Cuba), hijo de Tomás y Matea, casado y peón de albañil. Dolores Aleson Esteban nació en Nájera (La Rioja), hija de Crisanto y Carmen, casada. Dolores Setuain Aleson nació en Bayona (Francia), hija de Gregorio y Dolores, casada y modista. Simona Tobias Rojo nació en Nájera (La Rioja), vecina de Logroño. Hija de José y Catalina, viuda. José Rodríguez Tercero nació en Villagonzalo, hijo de Pedro y Clara, casado y carrocero. José Luis Herrero Jiménez nació en Cervera del Río Alhama (La Rioja), hijo de Martín y Julia, industrial. Valentín Herrero Jiménez nació en Irún (Guipúzcoa), hijo de Francisco y Luisa, casado y técnico de radio. Serafín Uriz Turrillas nació en Urroz Villa (Navarra), hijo de Javier y Micaela, viudo y carpintero. Ramón Armendáriz Eguilazu de Olaeta (Álava), hijo de José y Teodora, casado y conductor. Gregorio Berrotaran Sorondo nació en Fuenterrabía (Guipúzcoa), hijo de Severo y Ana, casado y mecánico. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 257 de Francia a la casa de Remigia Salas seguían el procedimiento inverso desde Pamplona hasta las manos de Juan Corta. Éste a lo largo de su actividad clandestina recibió del PCE unos 50.000 francos y unas 20.000 pesetas, unas veces recibidas personalmente y otras mediante envíos desde Francia a Pamplona.349 Algunos agentes de la Brigada Político Social de Madrid, con la ayuda de José Díaz, fueron al Norte de España, donde con agentes de la policía de la zona se introdujeron en la organización clandestina haciéndose pasar por comunistas. De esta manera supieron los nombres y direcciones de todos los integrantes y miembros de la estructura clandestina del PCE en esta zona del país, siendo detenidos todos sus integrantes. Ignacia Garate Egaña también colaboró con las detenciones de sus compañeros, ya que comunicó a su jefe Anselmo Gómez, falangista y jefe de bandera de la misma, tanto de palabra como por escrito todo lo que conocía de la organización comunista clandestina, nombres, direcciones y trabajos que había efectuado. En total fueron más de ciento veinte los detenidos de la organización clandestina del PCE en el Norte de España, que fueron repartidos entre distintas prisiones españolas: Yeserías, Prisión Provincial de Madrid (Porlier), Conde de Peñalver, Ventas, Gijón, Sevilla, Valdenoceda (Burgos), Pamplona, Saturriarán (Guipúzcoa) y Santander. Con los detenidos fueron incautadas: 500 pesetas en billetes nacionales, 7.112 pesetas de curso republicano, 250 pesetas de plata, 305 francos franceses, 13 monedas de níquel francesas y tres anillos de oro. Fue también intervenida gran cantidad de documentación, propaganda y correspondencia escrita mucha de ella en tinta simpática.350 349 Juan Corta empleó el dinero en gastos de la organización: 3.000 pesetas para Manuel Quinzaños, 1.500 pesetas para Manuel Endeiza, 8.000 pesetas para pagar el coche de Pedro Adin, 2.000 pesetas para Manuel Felipes o 1.500 pesetas para pagar el alquiler del cuarto de la calle Goya en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 57.634. 350 Un ejemplo de ello es una carta de Manuel Endeiza dirigida a Francia por medio de Manuel Felipe escrita en tinta simpática (invisible) fechada el 4 de septiembre de 1939: Estimados camaradas, salud. Recibo tu carta en la cual pides datos, que algunos de ellos, creo estarán en vuestro poder, puesto que te los he enviado en los anteriores. La dirección no la he podido constituir por causas diversas, primero, la llegada de algunos camaradas, a quienes aprovecho pero es para localizar camaradas que tengan más deseos de trabajar. Los camaradas tienen mucho miedo para trabajar, pero poco a poco, vamos fijándonos en el mismo trabajo, cuando vine aquí me pusieron, en contacto con dos de aquí y otro en la fábrica, pero recién entrando que no conocía a la gente, por no haber actuado, en el SRI y que desconocedor del partido. Ahora se va localizando a más y pronto será un hecho la dirección. El ambiente del pueblo es formidable. Los manifiestos han ejercido una gran impresión, entre todos los sectores y ha sido repartido, profusamente y ellos entre sí. Uno de los métodos que los camaradas han tenido para repartir son a forma de cigarrillos, que en plena calle lo daban, a mí mismo un camarada socialista me dio uno anoche, pero con la condición de devolverle una vez leído y se leyó en casa. Esto da ánimo y el que me lo dio lo llevó a un pequeño taller donde trabaja. Cuando el pacto decidí hacer el manifiesto adjunto y con la ayuda del fotógrafo pudimos lanzarlo y que va haciendo una buena impresión y comprendiendo cada vez mejor. Al principio fue una desilusión y fue un efecto desmoralizador el que causó, pero viene la reacción y entre los folletos del informe de Stalin y Maniloski, que estaban leyendo por todo Bilbao y todos los sectores se van comprendiendo el alcance de este pacto, necesitamos como agua de mayo que nos mandéis la correspondencia internacional y la IC y otros folletos. Comprendo las dificultades con que tropezáis. Felipe ha recibido el dinero pero no sabe el remanente lo que debe hacer y yo le he pedido un préstamo mientras me manidas para mí y para el trabajo. Aquí te mando la ficha de un camarada que quiere que sus hijos se llevan para la URSS, este sabe cómo ha salido Marquina, puesto que él le acompañó donde Arizmendi, no me da razón sobre esto y tenemos el mismo enlace Asturias, Santander y Bilbao y él mismo comprenderás que no es lo que ahí quedamos, estará pronto la organización de un Comité de Ayuda de Presos, por lo cual ver si el SRI pueda mandar algo, compuesta la dirección y grupos por mujeres exclusivamente. Tienen gran solidaridad con los presos. Los manifiestos se los han introducido en la prisión aquí te mando un Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 258 El consejo de guerra se celebró en octubre de 1943 con las siguientes penas: pena de muerte (luego conmutadas a treinta años) a Juan Corta Tuesta, Manuel Endeiza Bilbao, Amable Pérez Domínguez, Manuel Gómez Gutiérrez, Félix Fernández de Diego, Pedro Carro Larrabe, Ricardo Coupeau Lecanda, Primitivo Penin Astorga, Simón Salazar Sagarduy y Manuel Quinzaños Marzo. Domingo Rodríguez la Fuente, Manuel Ibáñez Orrantia, Isidro Ruiz Rodríguez, Pablo Vela Aragón, Virgilio Sáez Mendizábal, Celestino González San Pedro, Santos León Guenechea, Romualda Tomás Saéz, Isidro Sánchez Borobio, Emilio Goñi Zarategui, Antonio Orcoyen Recio, Ignacio Galarza Garayoa, María García Montes, Consuelo Peón Fernández, Máximo Royo Zornoza, José Álvarez Álvarez, José Díaz Teresa y José Sainz Aguirre a treinta años. Francisco Arizmendi Paradizabal, Enrique Pérez Sesma, José María Vázquez Sarasola, Fidel Arrillaga Gómez, Agustín Zumalabe Olabe y Adolfo Encinas Sanz a veinte años. Alfredo Abecia Ipiña, Gervasio Aborruza Aguirregoichea, Pedro Antón Andrés, Ángel Becia Pardo, Valentín Gorbea Llanos, Eulogio Martínez López, Roque Millán Bachiller, Higinio Tomás Sáez, José Urigoitia Iparraguirre, Mariano Zarzosa Adecoa, Rufino Eguren Sorondegui, Fidel García Borona, Luis Unanua Bengoechea, Isidoro Asenjo Alonso, José Santiago Gómez Toca, Justo Juez Sánchez, José Hierro Real, Luis Merino Gao, Manuel Pascual Pardo, Ángel Peña Arteche, Vicente Rentería Martínez, Hilaria Arrieta Fernández, Jesusa Bengoechea Isasi, Agustina Gallastegui Ramírez, Dolores García Murillo, Petra Boada Arroyo, Ángeles Guillén Lemour, Alicia de Juan García, Isabel de Juan García, Aurora Platas Nuevo, Elena Ruiz Torres, Herminia Vallina del Hoyo, Maximina Arranz Matesanz, Jesús Cuadrado Martínez, Manuel Gómez Luzarraga, Fidel Hernando de la Cruz, Eloy Mardones Ruiz, David Mardones Ruiz, José Pérez Nanclares, Isidoro Fernández Ponce Santo Tomás, Pedro Sánchez Urrechea, José Barrena Amilibia, Eduardo Echegoyen Tolosa, Mariano Luzgardo Alfaro, Manuel Ballesteros Rueda, Tomás Berraondo Galiano, Felipe Casado Ruiz, Feliciano Canales Cubria, Enrique de Juan García, Lorenzo Macía Fernández, Mariano Moreno Blanco, Justo Robledo Medina, Jaime Varela Fernández, Luis Izquierdo Martínez y Jesús Ventura Lasso de la Vega y a Antonio Campos Bustamante (conmutada a seis años) a doce años. Se absuelve a José Pérez Lafuente, José Romani Carballo, María del Carmen Martínez Tuero, Guillermo García Blanco, Consuelo Fernández Alonso, Manuel Gómez Gómez, Jaime Jiménez Merino, Concepción Riera Álvarez, Constancia García Toledo, Celia de Juan García, Ángeles Jiménez Monleón, Victoria Reguela Buceta, Valentina Soller Sánchez, Adolfo Mateo Velasco, Dolores Setuain Aleson, Valentín Herrero Jiménez.351 Dos de los detenidos fallecieron en su esquema de la situación del partido en embrión pero que pronto se hará enlace, Aurrera, dos Zona Minera dos, estos no dan señales de vida. Según informes se dedican al contacto con los escondidos. Bilbao sector Minas, cinco, aquí hay comité que funciona regularmente. Echavarría no se ha podido localizar a ninguno. Base Zorroza uno, pero no conoce a ninguno, le hemos dado el nombre de Vega para que los dos puedan hacer algo. Hay muchos trabajando camaradas fuera de su profesión en la construcción, es debido a que no les dan trabajo en las fábricas puesto que hay control de Falange, que de esta manera hay localizados entre quince o veinte camaradas que creo serán más. La organización que se dará es la que quedamos ahí, que comprenden camaradas que es la más visible. Comités de fábrica o de lugar de trabajo en caso de que sean pocos, el del sector, controlara directamente a los grupos, salvo los de la fábrica, un comité que controle a todos los sectores. Cualquier aclaración sobre estos extremos, pueden hacer conocer en la próxima. En todos estos sitios y en otros en los cuales no tenemos. Esperamos impacientes las instrucciones que nos mandéis. No pude contestarte a vuelta de correo porque a las doce y media pasadas recibí tu carta y a las tres y media salió el auto y estaba lejos la que tenía que llevarla. Esperando tus noticias cordiales, saludos a todos y tú recibe un fraternal abrazo de Manuel Txo. 351 Hay una serie de nombres que estaban enjuiciados y procesados en el consejo de guerra número 57.634 y luego no aparecen en la lista de condenados del mismo proceso. Los nombres son los siguientes: Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 259 estancia en prisión, Julia Bengoechea Isasi murió en la prisión de Ventas el 21 de diciembre de 1941 (aunque aparece erróneamente como Julia Villaluenga Isasi) y Manuel López González murió en la Prisión Provincial de Madrid (Porlier) el 16 de febrero de 1942. Guillermo Frías Arizaleta, Francisco Apezteguia Elizagoyen, Juan Mayora Iparaguirre, Felipe Aguirre, Pedro Adin, Aniceto Arocena, Enrique Pérez de Villarreal Ariz, Pilar Ortega Escudero, Pedro Urrizalqui Sarasate, Remigia Salas Amorena, Juan de Luis Oses, Gervasio Larraga Pérez, Argimiro Archanco Zubiri, Félix Abiznada, Celestino Ezponda, José Luis Jurio, Simona Tobias, José Rodríguez Tercero, José Luis Herrero Jiménez, Serafín Uriz, Ramón Armendáriz, Gregorio Berrotaran, Pedro Barandiaran Guillén, Ignacia Gárate Egaña, Antonio González Mantecón, Eduardo Rincón García, Sabino Ruiz Sáez, Felipe Valverde Arana, José Ganzo Regidor, Mercedes Núñez Targa y Guillermina Corsino Sánchez. Aparece también el nombre de Jesús Cuadrado Martínez en una lista de elementos de confianza del PCE clandestino al final del proceso, pero sin ser nombrado en las diligencias policiales ni en el proceso ni condenado. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 260 8. La clandestinidad del PCE en Madrid a finales de 1939 y principios de 1940. La reestructuración clandestina del PCE en Madrid y en otros lugares de la geografía española sufrió un duro golpe con la caída de toda la organización del Norte de España y las detenciones en la dirección del PCE en Francia. No obstante, siempre hubo pequeños grupos de comunistas organizados y dispuestos a “hacer algo. Uno de estos grupos pertenecía al Sector Norte del Comité Provincial del PCE de Madrid, militantes que no fueron detenidos en las grandes caídas producidas entre mayo y septiembre de 1939. Según declaraciones de Federico Bascuñana y Sotero Antonio García el secretario general del Sector Norte era el portugués Manuel Durao Cermeño.352 A los pocos días de terminar la guerra un antiguo compañero de partido, Antonio Sebastián López “El Cojo” le presentó a Guillermina Corsino (ésta luego se fue al norte con su hermano pues parece ser que la sacó de una comisaría. En el norte peninsular estuvo colaborando en el SRI de Santander y fue detenida). Guillermina le propuso a Manuel Durao participar en la organización clandestina comunista el cual aceptó y pasado un tiempo se hizo cargo del Sector Norte tras las caídas producidas. Guillermina le dio un listado con nombres de militantes del partido que consideraba de confianza, indicándole que era muy importante que viera sobre todo a María Parajua Martín353, porque podría orientarle y ser su guía en los trabajos iniciales de clandestinidad. La labor que tenía que desarrollar era igual a las que habían llevado a cabo las otras direcciones clandestinas: extender la organización al mayor número de camaradas posible y desarrollar la ayuda a presos, perseguidos y familiares. Con esas premisas, Manuel Durao fue a visitar a María Parajua a su casa en la calle Juan de Olías, 57 y le enseñó el listado de los nombres de militantes que había dejado escrito de su puño y letra Pilar Bueno Ibáñez. En dicho listado aparecían nombres y direcciones de militantes de militantes del Sector Norte durante la guerra civil como: Hortensia Recio Casado (con posterioridad esposa del propio Manuel Durao), Emilia Recio Casado, Antonio Sebastián López, Vicente Guerra Santos y su mujer Agustina, Rosalía Agudo Lozano, Matilde Marcos, Segundo Sánchez Martínez, Félix Esteban (vivía en la calle Bravo Murillo, 75), Aurora Rodríguez (trabajaba en los talleres del PCE del Sector Norte y vivía en la calle Tiziano, 14) y María Montes (colaboradora del taller del PCE que vivía en la calle Francisco Silvela, 49). Además de estos nombres, María Parajua aportó algunos más de cuando colaboraba en la guerra en el Comité Provincial del PCE y en sus talleres.354 Parajua conocía la letra de Pilar Bueno ya que había formado parte del 352 Manuel Durao Cermeño nació en Freixo da Espada á Cinta (Portugal), hijo de Santiago e Irene, casado con Hortensia Recio Casado, de profesión mecánico y con domicilio en la calle Almansa, 88, bajo derecha. Afiliado al PCE desde septiembre de 1937 formó parte de una célula en el taller donde trabajaba en la calle Casado, estando en diferentes frentes durante la guerra. Al terminar ésta permaneció durante unos ocho días en el campo de concentración de El Pardo, siendo puesto en libertad. 353 María Parajua Martín nació en Madrid, hija de Manuel y Francisca y domiciliada en la calle Juan de Olías, 57. Afiliada al PCE desde noviembre de 1936 y fue la secretaria femenina del Sector Norte en el Comité Provincial del PCE de Madrid. También estuvo como secretaria de agitprop y administrativa en la célula 104 y responsable de los talleres de invierno del PCE en dicho Sector ubicados en el convento de las Pastoras en la calle Santa Engracia. 354 María Parajua indicaba la existencia de más militantes: un camarada llamado Tino, dos hermanas cubanas, una llamada Teresa y la otra Luisa o Felisa. Una de las dos trabajaba en una librería popular en Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 261 Comité Provincial y escribía y firmaba las comunicaciones a cada uno de los sectores y radios y le sirvió como garantía de presentación de Durao. Éste le pidió una amplia información relativa a los nombres de la lista y de otros que ella conociera para que pudieran trabajar en las actividades clandestinas del PCE. Parajua le contestó a todas las preguntas era la que mejor conocía a los camaradas del Sector Norte, debido a los contactos que tuvo con ellos durante la guerra. Durao le dijo que eligiera los cinco nombres de más confianza, Parajua escogió a Hortensia y Emilia Recio, Natividad Puigaron, una tal Matilde que vivía en la calle Palencia y Alicia Cerezo que vivía por la calle Juan de Olías. Con el fin de reorganizar el partido, Durao y Parajua fueron a visitar primero a las dos hermanas Recio Casado, acordaron convocar una reunión en su casa de la calle Ávila, 31. A esta reunión acudieron Durao, Parajua, Hortensia y Emilia Recio y Matilde Marcos. Durao llevó la voz cantante aludiendo que tenía el respaldo de Antonio Sebastián y de Pilar Bueno, Durao quería saber cuál era el estado de ánimo de los militantes del PCE. Las tareas a desarrollar serían labores de solidaridad y la adquisición de fondos para ayudar a los presos y sus familiares. Cada uno de los asistentes a la reunión comentó lo que debían hacer, indicando las hermanas Recio Casado que la situación no era la más propicia por la represión y porque estaban casi todos desempleados. Parajua fue la que más intervino indicando que podían contar con ella para lo que fuera. Todos aceptaron colaborar con la organización clandestina y se organizaron en grupos de tres personas, de esta manera habría menos contacto entre unos y otros y si alguien era descubierto podrían limitar el número de detenidos. El enlace sería de Matilde a Emilia, ésta a Hortensia, ésta a Durao y éste a María Parajua. Emilia Recio recibió una lista con los nombres de Pilar y Josefa González y a Aurora Cuatro Caminos cerca del bar “Metro” y la otra era modista. Había uno apellidado Solares que era electricista, una tal Agripina que fue secretaría de una célula en el Comité Provincial, luego sustituida por una comunista llamada Conchita que vivía en la calle Alonso Cano. También comentó la presencia en la organización de Natividad Puigaron. Emilia Recio Casado nació en Destriana (León), hija de Vicente y Gila, con domicilio en la calle Almansa, 88, bajo derecha. Estaba afiliada al PCE desde octubre de 1938 en la célula 103 del Sector Norte y ayudaba en unos talleres del PCE que había en la Avenida de Reina Victoria. Vicente Guerra Santos nació en Alcuéscar (Cáceres), hijo de Antonio y Dionisia, casado y con domicilio en la calle Villaamil, 43. Afiliado al PCE desde 1937 en las células 106 y 110 del Sector Norte, siendo secretario general y de masas de los mismos. En un hotel de la calle Ávila, 9, tenían lugar reuniones con diferentes células del Sector Norte. Tras la guerra se vio con Gregorio Miguel Fernández quien le dijo si había algo de la organización comunista clandestina para ponerse en contacto con ellos. Gregorio Miguel Fernández “El Argentino” nació en Buenos Aires (Argentina), hijo de Adolfo y Magdalena, electricista y domiciliado en la calle San Lorenzo, 2, Huerta del Obispo (Fuencarral). Afiliado al PCE durante la guerra, en octubre de 1936 fue voluntario de milicias en el batallón “La Pasionaria” saliendo para el frente en Lozoya, Navarredonda y Buitrago donde estuvo hasta enero de 1937 cuando le concedieron la baja por enfermedad hasta marzo de 1939. Rosalía Aguado Lozano nació en Madrid, hija de Francisco y Mauricia Luisa y domiciliada en la calle Cuenca, 4. Pertenecía al PCE desde finales de 1938, aunque trabajaba en unos talleres de ropa controlados por el Sector Norte del PCE. Segundo Sánchez Martínez nació en Balconete (Guadalajara) hijo de Benito y Petra, capataz de vías y obras de tranvías y domiciliado en la portería de la calle Francisco Silvela, 60. Pertenecía al PCE desde noviembre de 1938, afiliándose por indicación de Domingo Belinchón, tesorero del Sindicato de Tranvías, a quien sustituyó con el cargo ya que Belinchón tuvo que irse al frente (hubo varios comités con militantes como Segundo de la Cuerda, Antonio López Rodríguez, uno apellidado Ganga y otro Raposo. Hacían reuniones en la calle Zurbano, 5 y en Santa Engracia, 132). Tras la guerra detuvieron a su mujer por actividades clandestinas comunistas y se vio con Antonio Pérez quien le dijo que había oído en la radio que el Comité Provincial del PCE estaba oculto en la embajada de Chile en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 57.956. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 262 Rodríguez para visitarlas pero no pudo hacerlo porque tenía que trabajar. Durao fue a visitar a varias de las personas que aparecían en lista de Pilar Bueno y a otras que él conocía de la guerra (Félix Esteban, Jesús Rentero Olalla, Julián Razabal Medrano “El Jaro”, Quintín Rufo León, Antonio Agudo Lozano, Domingo Belinchón, Segundo Sánchez Martínez y María Montes)355, que aceptaron ayudar económicamente al PCE y al SRI pero sin más responsabilidades. Hortensia Recio visitó a otras de la lista con el mismo resultado que Durao. Durao informó a Antonio Sebastián “El Cojo”, que su misión era extender las comunicaciones y la labor clandestina a otras organizaciones antifascistas y de izquierda (luego se comprobó que Antonio Sebastián fue un delator y al salir en libertad se fue a Salamanca con sus padres). Durao visitó a Rosalía Agudo para que colaborara con la organización hablando con más militantes y para recaudar dinero (antes lo había hecho Pilar Bueno). Le dio el nombre de Félix Esteban como contacto y le indicó que visitara a otros comunistas para que participaran en la clandestinidad del partido. Rosalía visitó a las dos hermanas cubanas pero no quisieron colaborar, igual que a uno conocido como Sio y otro apellidado Simón. Durao también vio a Segundo Sánchez a quien pidió dinero para el SRI y para que contactara con otros militantes, su contacto sería Mercedes Gómez Otero (había trabajado en los tranvías durante la guerra) que tras la guerra coincidió con ella en la cárcel de Ventas cuando visitaba a unas familiares. Allí conversaron sobre la organización clandestina y cómo estaba formado el Comité Provincial del PCE. También podía hablar con otra militante llamada Emilia Quintana, que vivía en la calle Pacífico. 355 Jesús Rentero Olalla nació en Madrid, hijo de Jesús y Josefa, casado, camarero y con domicilio en la calle Francisco Silvela, 49, portería. Afiliado al PCE desde noviembre de 1936 y fue llamado a filas por su quinta a primeros de 1937 siendo destinado a la 42 Brigada Mixta en Carabanchel. A últimos de 1938 fue secretario de finanzas en el comité de su brigada. Julián Razabal Medrano “El Jaro” nació en Madrid, hijo de César y Dolores, litógrafo y vivía en la calle Tiziano, 22, bajo. Afiliado en agosto de 1936 al PCE en la célula 3 del Radio Norte, siendo su misión la de repartir propaganda y la pegada de pasquines. Al empezar la guerra estaba en la Columna Galán y estuvo por la Cuesta de las Perdices y en diferentes frentes hasta marzo de 1938 en que fue detenido en Mora del Ebro (Tarragona) y luego trasladado a Gandesa (Tarragona), León, San Pedro de Cardeña (Burgos) y al 100 batallón de trabajadores de la 24º División en Monterrubio de la Serena (Cáceres) hasta que en junio de 1939 y con la libertad regresó a Madrid. Una vez aquí se encontró con antiguos compañeros del partido por el Sector Norte y por Cuatro Caminos como Ángel Zarza, Ángel Galera, Antonio Agudo y Quintín Rufo, invitándole a participar clandestinamente en la organización del PCE. Quintín Rufo León nació en Pastrana (Guadalajara), hijo de Lorenzo y Francisca, casado y electricista, domiciliado en la calle Ponzano, 53.Afiliado al PCE desde 1933 estando en la célula 53 del Radio Norte. Al empezar la guerra estaba en la columna Galán combatiendo en la sierra, con el cargo de sargento. Estuvo en San Martín de Valdeiglesias (Madrid) hasta octubre en que fue destinado a Brunete y en el frente de Seseña (Toledo), donde fue herido. Se reincorporó en agosto de 1937 en el Belchite donde fue de nuevo herido y hospitalizado hasta diciembre del mismo año en que se incorporó al frente del Alto Aragón y por tercera vez fue herido hasta marzo de 1938 siendo evacuado a Castellón de Rugat (Valencia), donde le proporcionaron un salvoconducto y regresó a Madrid. Aquí se encontró con un antiguo camarada del partido llamado José Matilla Matilla quien le dijo que estaba organizado el PCE y el SRI clandestinamente, e incluso habían hecho dos tiradas del periódico “Mundo Obrero”. Quintín dijo estar dispuesto a colaborar en la clandestinidad y su misión sería controlar a aquellas personas que habían sido del PCE e intentar que ayudaran a la misma. Antonio Agudo Lozano nació en Madrid, hijo de Francisco y Luisa, litógrafo y domiciliado en la calle Cuenca, 4. Afiliado al PCE desde mayo de 1937, trabajando en la imprenta Helios hasta mayo de 1938 cuando fue llamado a filas destinado a la 40 Brigada Mixta haciendo servicios de control y luego en el CRIM. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 263 Durao habló con Parajua y con Víctor Guerra sobres las numerosas detenciones que hubo entre los comunistas. Víctor indicó que había que enlazar con los presos dentro de la cárcel, aprovechando el contacto de un amigo suyo llamado Fernando García podría tener conversaciones especiales con su mujer y de esta manera contactar con el interior de la cárcel. Durao envió a su esposa Hortensia a la casa de María Parajua para indicarle que había que darle un mayor impulso a la organización y al trabajo de cotizaciones para la ayuda de presos. Parajua indicó que los militantes tenían mucho miedo a ser detenidos y que no tenían medios económicos para colaborar con la organización clandestina. La detención de otra comunista que había sido lavandera en el 5º Regimiento, provocó la detención de Parajua y traslado a la comisaría de Cuatro Caminos. La policía le solicitó el nombre de cuantos camaradas conociera y a las pocas horas fue puesta en libertad. La labor del confidente Juan Miguel Jiménez Moreno, camarero del bar “Metropolitano” , para ampliar su red de “camaradas” y aumentar el número de detenidos no cesó en ningún momento. Contactó con Juan Ledesma Díaz356 quien aceptó trabajar para el PCE clandestino (se conocían porque los dos eran camareros de la zona de Cuatro Caminos-Bravo Murillo). Jiménez le puso en contacto con dos hermanos apellidados Vandervel, quienes le dijeron que formaría parte del Sector Norte del PCE y que debía ir a visitar a otros antiguos compañeros de partido para ver si querían participar en los trabajos clandestinos (visitó a Gorgonio Fernández, a un individuo llamado Roberto y a otros camareros conocidos suyos pero sin obtener resultado positivo). Ledesma fue a ver Abundio Gómez Cerezo357, que era camarero del bar “Racimo de Oro”, en la calle Bravo Murillo esquina con la calle Almansa, que aceptó su propuesta (los dos habían trabajado juntos en un bar de la glorieta de Iglesia), de igual manera se entrevistó, en el bar “San Sebastián”, con Manuel Bolaños Ortíz358. 356 Juan Ledesma Díaz nació en Madrid, hijo de desconocido y de María, dependiente de bar y domiciliado en la calle Bravo Murillo, 158, 1ºC. Afiliado en el PCE desde diciembre de 1937. Al empezar la guerra estaba enfermo en la cama pero en septiembre de 1936 como miliciano fue a los frentes de la sierra madrileña con el batallón de “Octubre nº 11”, luego estuvo en la 30 Brigada siendo cabo. Al terminar la guerra fue detenido y llevado al campo de concentración de La Granjuela y Valsequillo (Córdoba) siendo puesto en libertad el 14 de mayo haciendo la presentación en la Junta de Clasificación de Prisioneros del Distrito de Chamberí. 357Abundio Gómez Cerezo nació en Almaraz de la Mota (Valladolid), hijo de Felipe y Rosario, camarero y domiciliado en el Paseo de Ronda, 13, 1º A. Afiliado a la JSU desde 1938 y al estallar la guerra estaba trabajando en un bar de la calle Bravo Murillo, 111. Fue movilizado por su Sindicato en el batallón de milicias “Vanguardia Roja” yendo a la Casa de Campo donde fue herido y evacuado al pueblo de Vergel (Alicante). En agosto de 1937 formó parte del batallón Presidencial en la compañía que daba escolta y servicio en el Cuartel del Estado Mayor del Ejército del Centro en la denominada Posición Jaca hasta abril de 1938, año en que trasladado a un pueblo valenciano donde fue trasladado el Estado Mayor, estando allí hasta el final de la guerra civil. Abundio fue detenido y trasladado al campo de concentración de Mestalla (Valencia) y luego al de Conde de Ferrer (Castellón). En abril de 1939 fue puesto en libertad y presentándose en Madrid a la Junta de Clasificación de Prisioneros del distrito de Universidad. Abundio se encontró con su compañero de trabajo Juan Ledesma, al cual dijo que le iba a presentar a un individuo expatriado a Francia desde la Dictadura de Primo de Rivera para informarse de la situación en el país vecino. Le comentó que iría de parte de un amigo suyo llamado Manuel Huertas, pero al final no se produjo entrevista alguna. 358 Manuel Bolaños Ortíz nació en Almendralejo (Badajoz), hijo de Juan José y Josefa, casado y con tres hijos, impresor y domiciliado en la calle Álvarez de Castro, 44, 1º Dª. En agosto de 1936 fue voluntario con las milicias populares denominadas “Los Abisinios” yendo a la sierra de Peguerinos y regresando a Madrid. En septiembre ingresó en las milicias de Lecheros y Vaqueros de Madrid, eran los primitivos Leones Rojos, llamados “Leones Abisinios”, que estaban en el frente de Lozoya, Paredes de Buitrago y Gargantilla de la Sierra. En diciembre de 1936 fue evacuado a Madrid por enfermedad hasta mayo de 1937, en que se enroló como voluntario a las milicias del Cuerpo de Carabineros en la 51 Brigada Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 264 Ledesma le dijo a Bolaños que contactara a todos los militantes que conociera del PCE y que empezara a buscar a Florián García Velasco e Hilario Caloto, que habían pertenecido al Sindicato “Los Independientes”, pues serían de gran utilidad y buenos colaboradores para el PCE. Juan Ledesma nombró a Manuel Bolaños enlace con las organizaciones exteriores que hubiera del PCE en algunos pueblos de la provincia de Madrid, para que los visitara y pusiera en contacto con la organización clandestina, dada su condición de vendedor ambulante de novelas. Si no había organización en los pueblos tendría que contactar con los militantes de izquierda de esas poblaciones y crear una dirección, nombrando a un enlace para que fuera a Madrid. Para contactar con Ledesma, Bolaños tendría que ir al bar “Metropolitano” y preguntar por él. Bolaños, aprovechando un viaje de ventas con sus compañeros de trabajo (trabajaban para la editorial J. Ballesteros que tenía su sede en la calle O´Donnell, 18, Manuel Rodríguez Rodríguez, Manuel Gallego y Gregorio González) fue a Arganda, Chinchón y otros pueblos cercanos. En Arganda formó una dirección con tres individuos, uno de ellos llamado Francisco Rodríguez que iría a Madrid para dar cuenta a Ledesma del trabajo realizado, indicando que aunque no había mucha gente se conseguirían más adeptos y una organización más numerosa con el paso del tiempo. En Chinchón, Bolaños habló con Ricardo Sánchez, dependiente de una tienda de comestibles en la plaza del pueblo, y quedó en ir a Madrid para ver a Ledesma. También intentó preguntar a falangistas de la zona las diferencias existentes entre los tradicionalistas y la Falange y utilizar esa información y opiniones de cara al PCE. En otra entrevista, Bolaños dijo a Ledesma que quería infiltrarse en la Falange. Pasados unos días de la propuesta, Ledesma junto con Armando Vandervel, comunicó a Bolaños que podría ingresar en Falange en beneficio del partido. También le dijeron que no se fiara de Jiménez porque sospechaban que era un delator policial. La policía utilizando las “noticias confidenciales recibidas por comparecientes que estaban comprometidos con la organización clandestina comunista” o dicho de otra manera, por medio de los informes recibidos por parte de Juan Miguel Jiménez pudo saber de la existencia del grupo de militantes del Sector Norte. También a través de otro antiguo comunista, Francisco del Pino Mohedano359, que facilitó en varias ocasiones informes al comisario de policía del distrito de Palacio de personas de izquierdas, por las que fueron detenidas más de cincuenta personas. Ramón Solares, vecino de Francisco del Pino, presentó a éste a Manuel Durao, que le propuso formar destinado en Requena (Valencia) y luego en la 5ª Brigada Mixta y trasladado al frente de Arganda. Bolaños se afilió al PCE en agosto de 1937 desempeñando funciones de auxiliar del capitán Florián García Velasco hasta septiembre del mismo año cuando fue nombrado sargento. En enero de 1938 fue a la Escuela de Capacitación del PCE en Orihuela (Alicante) y ascendió a teniente. El final de la guerra le sorprendió en el sector de Arganda donde fue detenido y llevado al campo de concentración de Chinchón. 359 Francisco del Pino Mohedano nació en Guadalajara, hijo de Francisco y María, casado, contable y domiciliado en la calle Castilla, 38. Afiliado al PCE desde diciembre de 1936, estuvo en el V Regimiento en el batallón del “Capitán Benito”. En febrero de 1937 fue ascendido a teniente desempeñando trabajos de oficina en la pagaduría del batallón al ser declarado inútil para actividades de guerra. Al terminar la guerra se presentó en la comisaría militar del Distrito de Hospital presentando unos avales que le había dado Salvador Acevedo Soriano, agente del SIPM porque durante la guerra, él le había dado salvoconductos para pasar a la zona republicana. Se hizo confidente de la policía. Entre las informaciones facilitadas dijo que en la calle María Pineda, en la sombrerería Castillo, en uno de los pisos estaba escondido Fernando del Castillo, secretario del ministro republicano de Trabajo, Sanidad y Previsión, Enrique Ramos Ramos (Izquierda Republicana). Francisco del Pino dijo que una amiga suya llamada Consuelo, que vivía en la calle Concepción Jerónimo, 1, conocía a una mujer anarquista que tenía en su casa escondidas dos pistolas y un fusil ametrallador y que a pesar de que la policía había hecho varios registros en su casa no las habían incautado. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 265 parte de la organización comunista y recoger dinero para los presos. Del Pino tuvo dos o tres entrevistas con Durao, pero éste no le dijo nada más porque fue detenido casi todo el Comité Provincial del PCE. La policía detuvo a este grupo de militantes del Sector Norte entre septiembre y noviembre de 1939. En los interrogatorios y debido a las palizas sufridas, Manuel Durao se ofreció para colaborar con las autoridades y facilitar los datos de sus camaradas y de la organización. Ese trabajo ya había sido realizado con anterioridad por Jiménez. El consejo de guerra fue el 7 de marzo de 1940, incluyéndose en él a Carolina Puente Sagasti, Purificación de Pablo Garrido y Ricardo de Pablo Garrido. Estos tres últimos aunque no tuvieron que ver con las acciones clandestinas del grupo del Sector Norte del PCE, fueron detenidos en las mismas fechas denunciados por Jiménez. La sentencia del consejo fueron cinco penas de muerte a Manuel Durao Cermeño, Manuel Bolaños Ortíz, Juan Ledesma Díaz, Carolina Puente y María Parajua (conmutadas la pena de muerte a las mujeres por la de treinta años el 14 de mayo). Treinta años para Rosalía Agudo, Emilia Recio y Vicente Guerra, veinticinco años para Quintín Rufo y Jesús Rentero, condena de veinte años para Julián Razabal, Gregorio Miguel “El Argentino” , Abundio Gómez, Antonio Agudo, Francisco del Pino y Purificación de Pablo, quince años a Antonio Agudo Lozano y seis años para Antonio Pérez Rodríguez. Los tres condenados a muerte fueron fusilaos el 1 de junio de 1940.360 El Comité Provincial del PCE de Madrid estaba organizado por células de barrio y éstas enmarcadas en cuatro grandes sectores denominados Comarcales, manteniendo contactos entre ellos mediante enlaces para evitar que sus componentes se conocieran entre sí y de esta forma impedir que fueran descubiertos por la policía. La labor era la de organizar el SRI (atender a familiares o personas que estaban presas o perseguidas), captar elementos comunistas para extender la organización y realizar una activa campaña de propaganda. Según un informe interno de la propia Brigada Político Social tras las detenciones producidas, la dirección del Comité Provincial estaba formada en la cárcel de Porlier, desde donde se daban las disposiciones concretas y llevaba la dirección política. Desde el interior de esta prisión y por medio de notas se hacía llegar a los enlaces las consignas a los respectivos comarcales, quien por medio de otros cuadros transmitían dichas órdenes a cada de una de las células. Cada uno de los cuatro sectores que estaban dirigidos por un comité comarcal estaba en contacto con el Comité Provincial. Las células estaban demarcadas por cada barrio con unos doce individuos como máximo, con sus secretarios y algunas mujeres utilizadas como enlaces. El Sector de Ventas estaba formado por varias células: una la de los barrios de la Bomba y San Pascual (término de Vicálvaro), otra célula desde la carretera del Este hasta la plaza de Manuel Becerra y alrededores, otra célula por el barrio de Guindalera, Prosperidad y Chamartín, la célula 82 comprendía Tetuán y Ventilla y otras células en la zona de Cuatro Caminos.361 José Carrillo Martín “El Cojo” fue el encargado de contactar con el Comité Provincial del PCE y buscar elementos para formar una célula en el Sector de Ventas. Una vez enlazados varios camaradas organizó una célula (la 32) siendo Carrillo el secretario general, Raimundo Hurtado Hoyos el secretario de organización y Matías Esteban Franco el secretario de agitación y propaganda. También formaban parte de 360 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 57.956. 361 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 65.881. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 266 esta célula Pedro Gutiérrez García, Valeriano de Pedro Martín, Maximino Pascual Soler, Pablo Iñigo Villalba, Andrea Barrera Ocaña y Margarita Rodríguez Porto. Carrillo enlazaba a través de Ángel Canals Campos con el Comarcal y Canals mantenía contacto con otras células de Cuatro Caminos, Guindalera y Puente de Vallecas. Andrés Yuncal Díaz era el secretario general de otra célula de Ventas que a su vez enlazaba con otras de Guindalera, Prosperidad y Chamartín de la Rosa.362 Otro comunista apellidado 362 José Carrillo Martín nació en París (Francia), hijo de Fernando y Victoria, ajustador mecánico y domiciliado en la calle Antonia Sánchez, 10, de Ventas. Afiliado en 1936 al Sindicato de la UGT de Baluarte y al SRI. Al inicio de la guerra civil se afilió a la JSU formando parte de la milicia urbana con funciones de orden público y realizando detenciones. Por ser cojo fue designado a prestar servicios en un taller de guerra de SEFA en el que funcionaban las células del PCE y donde llevó a cabo una depuración entre sus compañeros de trabajo. Matías Esteban Franco nació en Vicálvaro (Madrid), hijo de Matías y Magdalena, jornalero y domiciliado en la calle General Sanjurjo (actual calle Abascal), 51, en Ventas. Su padre trabajaba en los tejares haciendo ladrillos y su madre sirviendo en casas de familias adineradas. La familia tenía otro trabajo que era una especie de servicios de limpieza. Tenían carros y mulas y se llevaban la basura de las casas, clasificando la basura y los traperos eran los encargados de venderlos. De igual manera tenían animales en casa. Matías ayudaba en todas estas labores. Desde los nueve años pertenecía a un grupo llamado “Salud y Cultura” en el que representaban obras de teatro y realizaban actividades culturales. A los quince años ingresó en las Juventudes Socialistas y luego en la JSU. También estaba afiliado a la UGT en el Sindicato de Dependientes del Comercio. Al comenzar la guerra Matías fue a un club de la JSU de Ventas y luego voluntario en una milicia urbana, pasando al Cuarto batallón de la JSU de Ventas estando en la defensa de Madrid y en Pozuelo de Alarcón. Más tarde fue designado en la 50 Brigada Mixta, estuvo en el frente de Madrid y de Guadalajara. Casi al final de la guerra pasó a la 128 Brigada en el frente de Levante y con el final del conflicto bélico regresó a Madrid sin presentarse en ningún campo ni comisaría. Matías empezó a trabajar en la ampliación del campo de Aviación de Barajas Raimundo Hurtado Hoyos nació el 21 de mayo de 1921 en Canillas (Madrid), hijo de Francisco y Juliana. De pequeño se puso a trabajar en el cine Ventas vendiendo caramelos, pipas y bocadillos. Antes de la guerra afiliado a la UGT, en el Sindicato de Piedra y mármol. Al empezar la guerra se fue al local de su sindicato y trabajó por su edad en la carretera cercana al cementerio del Este. Con 15 años se apuntó al Cuerpo de Carabineros yéndose como voluntario. Se afilió al SRI y a la JSU, agrupándole en una de las células en la 8º Brigada del 16 batallón. Al terminar la guerra se fue a Alicante, regresando a Madrid y fue internado en un campo de concentración en Chamartín de la Rosa donde permaneció varios días y fue puesto en libertad, trabajando en un taller de mármoles en la Carretera del Este. Pedro Gutiérrez García nació en Madrid, hijo de Pedro y María, mecánico y domiciliado en la calle Ronda, 1 de Ciudad Lineal (Madrid). Al empezar la guerra se afilió a la UGT en el Sindicato de Baluarte para aprender el oficio de mecánico y pasó al taller militarizado nº 78 de la calle Alcántara. Su padre fue designado alcalde de Vicálvaro, en cuyo Ayuntamiento Pedro realizó servicios de Abastos hasta el final de la guerra. Valeriano de Pedro Martín nació en Torrejón del Rey (Guadalajara), hijo de Pedro y Pilar, ebanista y domiciliado en la calle Canillas, 28, Ventas. Antes de la guerra afiliado a la UGT en el Sindicato de Carpintería. Al empezar la guerra se fue al local de su sindicato y en noviembre de 1939 en el 4ª batallón de Milicias hasta que se convirtió en la 38 Brigada combatiendo en el Pardo. La guerra le sorprendió en Cuenca donde fue detenido y una vez puesto en libertad se fue a Madrid. Maximino Pascual Soler nació en Vicálvaro (Madrid), hijo de David y Mercedes, jornalero y domiciliado en la calle San José, 11 de Vicálvaro. Al empezar la guerra se afilió a la UGT, siendo voluntario en el 4º batallón de la UGT combatiendo en el frente de Guadalajara. Luego estuvo en una célula del PCE, en las unidades de milicias armadas, formando parte de la 50 Brigada. Al terminar la guerra pasó al campo de concentración de Chamartín de la Rosa, siendo puesto en libertad al poco tiempo. Pablo Iñigo Villalba nació en Miedes de Atienza (Guadalajara), hijo de Pedro y Luisa, ebanista y domiciliado en la calle Federico Gutiérrez, 46, en Ventas. Antes de la guerra estaba afiliado a la UGT en el Sindicato de la Madera. Una vez iniciado el conflicto ingresó en el batallón 509 de milicias populares, luego estuvo en la 128 Brigada en el frente de Levante y al terminar la guerra fue detenido y llevado al campo de concentración de Alcázar de San Juan. Andrea Barrera Ocaña nació en Madrid, hija de Marcos y Juana, domiciliada en la calle San José, 15, Ventas. En la guerra se afilió a la UGT trabajando en la confección de prensa militar y luego se afilió al PCE encuadrada en la célula de su trabajo. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 267 Montijano facilitó datos de la organización en la provincia de Madrid pero no se confirmaron. Los miembros de la célula cotizaban 50 céntimos semanales para ayudar a presos y poder comprar los medios necesarios para hacer algo de propaganda. Aparte de facilitar datos sobre la situación política y social del momento, también acordaron facilitar listas de personas de derechas y falangistas que tenían que ser eliminadas por su comportamiento (dos listas fueron elaboradas por Valeriano de Pedro con nombres y direcciones de miembros de Falange, siendo entregadas a José Carrillo y éste a Matías Esteban para que lo guardara y llegado el momento por las órdenes de un organismo superior atentar contra ellos). También hicieron unos impresos de propaganda con imprentilla que decían: “Hambre y desolación. Miles de españoles fusilados. Ésta es la obra del fascismo. Viva el Partido Comunista”, “Jóvenes, la causa de la libertad no está perdida, en alto el espíritu de la revolución. Viva el Gobierno de Negrín” y “Franco se dispone a acabar con los rojos, nosotros decimos mientras haya españoles con vergüenza, habrá rojos en España”. Fueron impresos a centenares por Matías Esteban Franco que tenía una imprentilla escondida en un altillo de su casa. Eran repartidos por los miembros de las células (sobre todo José Carrillo, Maximino, Matías y Raimundo), y pegados en las paredes de la zona de Ventas y de la carretera del Este (a veces lanzaron pasquines en las proyecciones del cine de Ventas), eran escoltados por otros que iban armados para proteger sus actos. También tenían armamento y material de guerra. Pedro Gutiérrez tenía escondidas en su casa una pistola Astra de 9 mm con dos cargadores, un revolver de cinco tiros, una caja con veinticinco cartuchos de dinamita y una escopeta de fuego central marca Quilet. José Carrillo tenía dos bombas de mano marca Laffitte que le había dado para esconder Ángel Canals. Matías Esteban tenía una pistola marca Star del calibre 6.35 mm con dos cargadores. Éste último comunista decía “Me incorporé a un grupo de chavales de mi barrio, deseosos de hacer algo para cambiar la situación, ayudar a los que estaban en la cárcel, luchar contra el Régimen y hacer trabajos lanzando octavillas”.363 Las células tenían contacto con la cárcel de Porlier a través de las mujeres enlaces (Margarita Rodríguez y Andrea Barros), que tenían una amiga llamada Carmen Morencos Bueno (habían sido compañeras de trabajo y también era comunista) que vivía en la calle Huerta de Baños, 5, cuyo marido Enrique García Fernández estaba preso en Porlier, teniendo muchas facultades de comunicación. Debido a ello Margarita Margarita Rodríguez Porto nació en Madrid, hija de Narciso y Pilar, domiciliada en la calle Cerro de la Vaca (Vicálvaro). Al empezar la guerra se afilió en la UGT, trabajando en un taller mecánico de industrias de guerra. También se afilió al PCE formando parte de la célula en el taller donde trabajaba y cotizando para el SRI. Ángel Canals Campos nació en Madrid, hijo de Román y Carmen, mecánico, vivía en la calle Torrecilla, 28, en Ventas. Afiliado antes de la guerra en el Sindicato El Baluarte de la UGT, trabajó durante el conflicto en la industria de guerra hasta mayo de 1938 en que fue llamado por su quinta presentándose en el Centro de Reclutamiento de Santa María de Huerta (Soria). Al finalizar la guerra fue detenido y puesto en libertad al poco tiempo. Andrés Yuncal Díaz nació en Madrid, hijo de Antonio y Josefa, albañil y domiciliado en la calle Santiago Sedeño, 2, Ventas. Afiliado en la guerra a la UGT, Sindicato de Oficios Varios y también a la JSU, desempeñó servicios de vigilancia y orden público. Luego estuvo en el Primer batallón de la JSU, en el frente de la sierra y en la 58 Brigada una vez se constituyó el Ejército Republicano, estando en diferentes frentes y al terminar la guerra estuvo preso en el campo de concentración de Chamartín de la Rosa, siendo puesto pronto en libertad. 363 Entrevista a Matías Esteban Franco en Proyecto de Spanish Civil War Memory Proyect, University of California, San Diego. En http://libraries.ucsd.edu/speccoll/scwmemory/about-esp.html Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 268 acudió más de quince veces a Porlier dando cuenta de la marcha del partido a través de notas y llevando paquetes. Andrea y Margarita también llevaban documentos y objetos y trasladaban avisos. Las reuniones de la célula 32 del Sector de Ventas se hacían en la puerta del cine Ventas o en el Cerro de las Vacas, cerca del cementerio del Este tratando temas como la situación política, la labor de captación y hacer efectiva la propaganda según las órdenes que daba el Comité Provincial de. PCE. Andrés Yuncal conocía a amigos del barrio que habían sido miembros y simpatizantes del PCE durante la guerra. Con ellos formó una célula (nº 1) que comprendía la barriada de Vicálvaro, dividida en los barrios de La Bomba y San Pascual. La célula estaba compuesta por Andrés Yuncal, Jerónimo Ingelmo Marcos, Antonio Yuncal Díaz, Leoncio Vidal Hernando, Guillermo González Álvarez, Andrés Manzaneque Rodríguez, José Molina Serrano, Calixto Molina Serrano, Ignacia Morán Escapa (enlace con la barriada de la Bomba), Francisco Almorox Salmerón, Francisco Velázquez Martín y Alfonso Carreño Martínez (los tres últimos con actividad en el barrio de San Pascual).364 Yuncal realizó un reparto de pistolas entre algunos de los 364 Jerónimo Ingelmo Marcos nació en París (Francia), hijo de Germán y Victoria, carrocero, domiciliado en la calle San Miguel, 3, Ventas. Afiliado a la UGT al empezar la guerra, siendo destinado a la retaguardia. En 1937 se afilió a la JSU y fue voluntario en una brigada de ingenieros, batallón de Zapadores, 1, perteneciente al Primer Cuerpo del Ejército. Al terminar la guerra fue hecho prisionero y llevado al campo de concentración de Chamartín de la Rosa. Una vez fue puesto en libertad regresó a Madrid a casa de su madre. Antonio Yuncal Díaz nació en Canillas (Madrid), hijo de Antonio y Josefa, peón de albañil y domiciliado en la calle Santiago Sedeño, 2. Al empezar la guerra se afilió a la UGT y luego a la JSU, encuadrado en el batallón nº 2 de fortificaciones y al ser militarizadas en la Brigada 202, como fuerza de primera línea, estando en distintos frentes. Al terminar la guerra estuvo en el campo de concentración de los pueblos valencianos de Casinos, Alcublas y Segorbe, luego a Barracas (Castellón), Pina de Montalgrao (Castellón) y Torrijos (Toledo), de donde fue puesto en libertad y se dirigió a Madrid. Leoncio Vidal Hernando nació en Canillas, hijo de Juan y Rosalina, impresor, domiciliado en la calle Santiago Sedeño, 2. Al empezar la guerra estaba afiliado en la JSU, encuadrado en uno de los batallones de fortificaciones, nº 2. Leoncio fue trasladado a la Brigada 202, donde estuvo hasta el final de la guerra, pasando por diferentes frentes como fusilero. Fue llevado al campo de concentración de “La Normal “en Teruel de donde salió en libertad y se dirigió a Madrid. Guillermo González Álvarez nació en Canillas (Madrid), hijo de Santiago y Josefa, jornalero y vivía en el barrio de la Bomba (Ventas). Se afilió a la JSU en 1937 en el Sector de Ventas. Andrés Manzaneque Rodríguez nació en Canillas (Madrid), hijo de Francisco y Brígida, tejero, domiciliado en la calle de Mayo, 4, Ventas. Al estallar la guerra se afilió a la JSU siendo destinado a la 26 Brigada Mixta, sector Somosierra, hasta el final de la guerra. Fue detenido y llevado a un campo de concentración, pasados unos días fue puesto en libertad y regresó a Madrid. José Molina Serrano nació en Canillas (Madrid), hijo de Bernardo y Leonor, albañil y domiciliado en la calle Villafuerte, 4. Afiliado a la UGT desde el principio de la guerra, en el Sindicato de Tejeros Cerámicos. Inactivo hasta abril de 1937 enrolándose voluntario en la 26 Brigada Mixta y combatiendo por Buitrago. Al terminar la guerra fue hecho prisionero y conducido al campo de concentración de Valladolid, siendo puesto en libertad a los pocos días y regresó a Madrid. Calixto Molina Serrano Nació en Canillas (Madrid), hijo de Bernardo y Leonor, tejero y domiciliado en la calle Villafuerte, 4. Se afilió a la JSU en el Radio Ventas y a la UGT, Sección Tejeros y Cerámicos. En septiembre de 1937 ingresó voluntariamente en la 26 Brigada Mixta estando en el sector de Somosierra. Al terminar la guerra estuvo en un campo de concentración en Chamartín, donde fue puesto en libertad pasados unos días. Ignacia Morán Escapa nació en Santa María del Monte de Cea (León), hija de Mario y Eleuteria, domiciliada en la calle Olivar, 9, portería. Se afilió a la JSU en el Sector Vallecas durante la guerra. Francisco Almorox Salmerón nació en Canillas (Madrid), hijo de Hipólito y Basilisa, chapista y domiciliado en la calle Rafael Chacón, 22, Ventas. en 1934 se afilió a la UGT, Sección de Chapitas y en mayo de 1936 a las Juventudes Socialistas y luego a la JSU. Al empezar la guerra trabajaba en el taller del Parque Automovilístico, yendo en diciembre de 1937 a la 50 Brigada donde estuvo toda la guerra. Al terminar ésta fue internado en el campo de concentración de Campamento y luego puesto en libertad. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 269 miembros de la célula. Guillermo González tenía un depósito con dos o tres pistolas, y en el cobertizo de su casa un revólver del calibre 6.35 mm. En las reuniones de la célula nº 1 del Sector de Venas celebradas en el campo de Quintana (casi siempre los domingos por la mañana) todos los integrantes estaban dispuestos a hacer lo que se les indicara. Hablaban de labores de captación, desenvolvimiento político, propaganda y ayuda de presos. Andrés Yuncal se reunió con José Pino quien le dijo que había organizado otra célula de unos diez militantes en la zona de Guindalera y Prosperidad. Ambos decidieron estar en contacto. El Comité Provincial del PCE proporcionó a Yuncal el contacto de Miguel Fraile Castillo365 quien controlaba la célula número 2 del Sector de Ventas, formada por otros doce individuos y quedó en contacto con ellos, de igual manera que había hecho con la célula controlada por José Pino. Andrés Yuncal tenía escondidas en el patio de su casa dos bombas de mano y una escopeta de dos cañones (se deshizo de las bombas de mano tirándolas a una alcantarilla). Otra de las células estaba compuesta por trabajadores de la fábrica de Reposición de Toldos Zaballos y personas que vivían en Cuatro Caminos. El secretario político era Manuel Ramos Huertas y también formaban parte de la célula, Justo Díaz Fernández, Juan Mouchet Castejón, Julián Ruiz Gimeno, Pablo García Yáñez, Justo Pamo García, Félix Guillén Carranza, Santos Aparicio Estebaranz, Rodolfo Estévez Maldonado, Alejandro Canals Campos (enlace del Comarcal de Ventas con las células nº 32 y nº 1, tenía guardadas en el patio de su casa dos pistolas), José Rodríguez Canal y Ángel Canals Campos.366 Realizaban sobre todo cotizaciones económicas para ayudar a los Francisco Velázquez Martín nació en Canillas (Madrid), hijo de Lorenzo e Isabel, jornalero y domiciliado en la calle Andrés Ponce, 5 (Canillas). Se afilió a la Juventudes Socialistas en mayo de 1936 y en mayo de 1938 en la 201 Brigada estando hasta el final de la guerra, siendo detenido y conducido al campo de concentración de Villanueva de Castellón (Valencia), fue puesto en libertad y regresó a Madrid. Alfonso Carreño Martínez nació en Canillas (Madrid, hijo de Pedro y Carmen, carpintero y domiciliado en la calle Verdaguer y García, 10. Al empezar la guerra se afilió a la CNT y luego a la JSU, trabajando en un taller de industria de guerra llamado Codina y Fuimar. En junio de 1938 se hizo voluntario en el cuerpo de carabineros 8ª Brigada. Al terminar la guerra fue detenido y trasladado al campo de concentración de Campamento, del que fue puesto en libertad. 365 Miguel Fraile Castillo nació en Vicálvaro (Madrid), hijo de Justo y Agustina, jornalero y domiciliado en la calle García Luzón, 5. En la guerra se afilió al Sindicato de la UGT, El Baluarte y a la JSU. Fue declarado inútil para actos de guerra y trabajó en los talleres del Cerro de la Plata en la fabricación de material de guerra. Cuando fue detenido negó su participación clandestina en el PCE y que hubiera sido el secretario político de ninguna célula en el Sector de Ventas. 366Manuel Ramos Huertas nació en La Carolina (Jaén), hijo de Juan y Alfonsa, forjador. En 1932 se afilió a la UGT, Sección Metalurgia. Al empezar la guerra estaba en un taller de forja en la calle Embajadores donde estuvo hasta el final de la guerra, presentándose en una comisaría. Juan Mouchet Castejón nació en Madrid, hijo de Juan y Feliciana, dependiente de comercio. En la guerra estuvo en el Regimiento Ligero de Artillería con base en Getafe. Estuvo en la custodia de un polvorín en Villalba (Madrid) y luego como guardia personal del jefe de la 3ª División Republicana hasta el final de la guerra que le sorprendió en Morente (Valencia), salió en libertad a los pocos días y regresó a Madrid. Pablo García Yáñez nació en Madrid, hijo de Luis y Rosa, tallista. En 1929 se afilió a la UGT. Cuando fue detenido dijo que no pertenecía a ninguna célula de Cuatro Caminos ni trató temas políticos. Justo Pamo García nació en Portillo de Toledo (Toledo), hijo de Victoriano y Lucrecia, metalúrgico. En la guerra se afilió a la UGT, Sindicato de Trabajadores de la Tierra, se fue con su familia evacuada a Beniel (Murcia). Julián Ruiz Gimeno nació en Toledo, hijo de Lope y Mercedes, casado y cerrajero. Afiliado a la UGT, en la Sección Metalurgia. En la guerra fue voluntario en el batallón de retaguardia nº 2 estando hasta marzo de 1939 en la zona de Barcelona. Fue detenido y llevado al campo de concentración de Figueras (Gerona), luego a Tarragona y más tarde a Reus (Tarragona). Justo Díaz Fernández nació en Pedro Bernardo (Ávila), hijo de Demetrio y Catalina, cerrajero. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 270 presos y sus familias (varios militantes lo hicieron por labores humanitarias sin intenciones políticas) y algunos hacían labores de captación. Fernando Jimeno Rodríguez creó otra célula en Vallehermoso con dos amigos suyos llamados Ramón Rodríguez Norzagaray y Enrique Orviz Fernández para ayudar a presos.367 Fernando contactó con Juan Galera Macías que había creado una célula en el taller de Recuperación de Automóviles de Villaverde Bajo donde trabajaba. Proscopio Fernández fue el que le dijo a Galera que creara una célula comunista para captar a otros elementos del partido que intentaran vender sellos de cotización y trataran de colocar pasquines en contra del “Estado Español Nacional Tradicionalista”. Juan Macías encuadró en la célula a Julio Álvarez y a uno apellidado Bedia. Hacían las reuniones en el cementerio de los Románticos, cerca del Canal de Loyozuela. La policía conocía la presencia de las células existentes en el Sector Ventas, que desde noviembre de 1939 estaban trabajando. El 24 de febrero de 1940 la policía rodeó el Cine de Ventas debido al soplo de un individuo conocido por el “Chivero” . Éste se había infiltrado en el grupo con anterioridad y el día de la detención de muchos de los militantes de la célula nº 32 también fue arrestado. Chivero estaba situado detrás de las cortinas del cine y fue señalando a cada “camarada” de su célula. Los detenidos fueron llevados a una comisaría de la calle General Pardiñas donde permanecieron cuatro días. Matías Esteban fue uno de los que más palizas sufrió, llegándole a serrar las muñecas Félix Guillén Carranza nació Madrid, hijo de Lorenzo y Catalina, cortador de toldos y domiciliado en la calle de las Requenas, 138 del Puente de Vallecas (Madrid). En marzo de 1936 se afilió a la CNT. Al empezar la guerra fue a la 31 Brigada Mixta luchando en Cercedilla y luego a la 200 Brigada en el pueblo de Hortaleza (Madrid) donde le cogió la guerra en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 65.881. Santos Aparicio Estebaranz nació en Madrid, hijo de Juan y María, casado, cerrajero y domiciliado en la calle Calatrava, 13. En 1935 afiliado a la UGT, Sección Metalurgia. Hasta septiembre de 1936 estaba en una fábrica de material de guerra y luego en el 6º batallón de Milicias Populares, para pasar a la 28 Brigada Mixta en la zona de Somosierra. Fue hecho prisionero de guerra en Matallana (Guadalajara), luego utilizado como soldado en el Ejército Nacional, regresando a Madrid. Rodolfo Estévez Maldonado nació en Madrid, hijo de Luis y Hermenegilda, casado, mecánico y vivía en la calle María de Panes, 7. Antes de la guerra estaba afiliado en la UGT, Sección de Metalurgia. En marzo de 1937 fue voluntario en el 2º batallón de Etapas en el Levante. Luego estuvo en la 70 División en Extremadura y en Madrid al terminar la guerra. Alejandro Canals Campos nació en Madrid, hijo de Román y Carmen, mecánico y domiciliado en la calle Torrecilla, 28. En la UGT desde 1934, en la Sección de Telégrafos. Al empezar la guerra se hizo voluntario en un batallón de la UGT luchando en el frente de Talavera. En 1937 estuvo en un grupo de transmisiones en Villarreal (Castellón) y luego se puso a trabajar en Telégrafos en Madrid sin ser detenido. José Rodríguez Canal nació en Madrid, hijo de José y Mercedes, jornalero. En mayo de 1938 fue movilizado por su quinta como guardia de seguridad y afiliado a la UGT, en la sección de mecánicos eléctricos. Al final de la guerra fue detenido y llevado al campo de concentración de Tomelloso (Ciudad Real) y fue puesto en libertad. 367 Fernando Jimeno Rodríguez nació en Madrid, hijo de Leopoldo y Manuela, cerrajero y domiciliado en la calle Jordán, 8. Afiliado en 1930 en la UGT, El Baluarte. En la guerra fue voluntario en el batallón “Joven Guardia” cuyo frente estaba en El Escorial (Madrid). El final de la guerra le sorprendió en Ciudad Real y se trasladó a Madrid. Ramón Rodríguez Norzagaray nació en Bilbao, hijo de Manuel y María, empleado de teléfonos y domiciliado en la calle Ruiz de Alda, 4. Afiliado a la UGT desde 1935, Sección de Teléfonos. En la guerra no participó en ningún bando. Enrique Orviz Fernández nació en Madrid, hijo de Enrique y Luisa, fontanero, domiciliado en la calle Donoso Cortés, 44. Pertenecía a la UGT, Sección Fontaneros. En la guerra fue voluntario del batallón Deportivo que estaba en la Casa de Campo, siendo declarado inútil por un ataque de reuma y hospitalizado. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 271 con los grilletes americanos puestos (los policías más brutales fueron Roberto Conesa y el comisario Isa). También sufrieron un simulacro de fusilamiento en la carretera de Maudes si no contaban todo lo que sabían. A José Carrillo le golpeaban en la pierna mala y fue uno de los que más contó a la policía. De la comisaría de General Pardiñas fueron trasladados en unas furgonetas llamadas “Las Rubias”, porque tenían la carrocería de atrás de madera con tonos claros y amarillentos, a la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol.368 Tras estar trece días en Gobernación, los detenidos fueron conducidos a la Unidad Especializada de la Brigada Político Social en la calle de Fomento donde continuaron las palizas: “La tortura era más fina, asesorada por la Gestapo alemana. Te golpeaban con la cabeza de un pomo de los que llevaban los paraguas, de un perro, muy fina. Te golpeaban en el pecho y con una bala antitanque, en otros lados. En el estómago te golpeaban con una regla de estas de colegio de dibujar, con el canto. Aparentemente no parecía tampoco tanto, pero eso producía hemorragias internas y ese dolor era intenso, con más frío”.369 En el interior de la Unidad Especializada estaba el “Chivero” para ver si podía conseguir más información de sus compañeros de clandestinidad. Allí estuvo también el boxeador Álvaro de los Santos como torturador, pegando incluso a Margarita Rodríguez y Andrea Barros. Francisco Almorox quedó casi inválido por palizas. Luego fueron trasladados a la prisión de San Antón donde coincidieron los de la célula nº 32 con los demás miembros de su expediente, pertenecientes a las demás células del Sector de Ventas del Comité Provincial del PCE de Madrid. El último traslado antes del juicio fue a la prisión de las Comendadoras. La policía incautó a los detenidos casi cien pasquines hechos a imprentilla, dos listas de personas pertenecientes a Falange, un cuaderno con proclamas propagandísticas escritas a mano, una pistola marca Star calibre 6.35 con dos cargadores con cápsulas y funda pertenecientes a Matías Esteban, una pistola marca Astra del 9 mm largo, un revolver de cinco tiros, una caja de cartón con 25 cartuchos de dinamita, un rollo de mecha para los cartuchos, cinco fotografías de milicianos, un carné del Ayuntamiento de Vicálvaro con fotografía a nombre de Pedro Gutiérrez Peiró, una escopeta de dos cañones propiedad de Pedro Gutiérrez, una imprentilla, un tampón, ocho cápsulas del 9 mm, himnos proletarios y unas coplas alusivas contra el Movimiento Nacional. El Consejo de Guerra tuvo lugar en 1942 con las siguientes condenas: José Carrillo y Matías Esteban a veinte años, Raimundo Hurtado, Valeriano de Pedro, Maximino Pascual y Andrés Yuncal a doce años, Ángel Canals y Alejandro Canals a la pena de ocho años, Pedro Gutiérrez y Guillermo González a la pena de seis años, Leoncio Vidal, Francisco Velázquez, Calixto Molina, Andrés Manzaneque, Pablo Iñigo y José Rodríguez a la pena de cinco años, Jerónimo Ingelmo a la pena de dos años, Francisco Almorox, Alfonso Carreño, Juan Galera, Santos Aparicio, Rodolfo Estévez, Félix Guillén, Justo Pamo y Julián Ruiz Gimeno a cuatro meses. Los demás fueron todos absueltos (también fueron procesados Mariano Rodríguez Sancho, Luis Martínez 368 En la Dirección General de Seguridad al curar las heridas de Matías Esteban cantaban una cancioncilla “Margarita la enfermera, la que sale cada tarde a Matías a curar. Pone gasas a montones y amorosos achuchones para poderlo sanar” en HURTADO HOYOS, Raimundo: -Siete años en las cárceles franquistas”, Eride Ediciones, Madrid, 2012. 369 Entrevista a Matías Esteban Franco en Proyecto de Spanish Civil War Memory Proyect, University of California, San Diego. En http://libraries.ucsd.edu/speccoll/scwmemory/about-esp.html Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 272 Charfole y Antonia Márquez Díaz).370 Sorprende que tuvieran unas penas tan “leves” en comparación con las decenas de fusilados al terminar la guerra cuyos delitos eran parecidos e incluso en algunos casos de menor importancia, ya que varios de los detenidos en esta causa tenían armamento, explosivos y listados con nombres de falangistas a los que poder acabar con sus vidas. Hubo otras organizaciones de carácter asistencial, benéfico y humanitario de ayuda a los presos de izquierda y sus familias, aunque no ocultaban su raíz política y su origen antifascista. Una de ellas fue la creada en enero de 1940 por el malagueño Juan Cuellar Guerrero “Juanito” , quien elaboró unas fichas con la bandera republicana estampada en ellas. Realizaban propaganda para socorrer a los encarcelados marxistas, extendiendo la organización a gran número de personas entre antifascistas y comunistas. Todos los componentes de la organización pagaban su cuota de cotización semanal a cada uno de los jefes de grupo. A Juan Cuellar le ayudó en labores de dirección, de recepción de correspondencia y de propaganda Gabino de la Fuente Elvira (vivían en la misma casa), asistiendo a reuniones que tenían lugar en casa de algunos militantes. Gabino era el encargado de comunicarle confidencialmente cualquier tipo de novedad y noticias de la organización y le facilitó una tarjeta que en caso de peligro podría hacerle valer su seguridad en el Consulado de Inglaterra. Viendo los informes de la organización se podía observar el gran número de cotizantes que tenía el grupo y las ideas izquierdistas y antifascistas de sus componentes. Juan Cuellar utilizó a su tío Vicente Guerrero Luque para extender los afiliados al círculo de amigos más íntimos y utilizar su casa para hacer reuniones y actos de propaganda, al igual que en los lugares de trabajo.371 370 Matías Esteban Franco estuvo luego en las prisiones de Santa Rita, Yeserías, Figueras, Alcalá de Henares, Guadalajara, Cuellar (Segovia), Carabanchel y Burgos. “Una de las tácticas era hacerte la vida difícil, trasladarte de una galería a otra para que no tuvieras contacto ni afinaras con nadie y de una cárcel a otra para hacer la vida difícil a la familia y a ti. Luego también te mandaban fuera de Madrid, a otras provincias, te desmoralizaran y no tuvieras entereza y ser manejado”. Matías salió en libertad en 1951, Su padre había muerto en 1941 y sólo estaban su madre y su hermana también viuda con un hijo pequeño porque su marido había muerto en la guerra. Raimundo Hurtado Hoyos fue condenado a doce años siendo trasladado de la prisión de las Comendadoras, a la de Porlier y luego a la de Guadalajara, saliendo en libertad en 1946. Los padres de Raimundo murieron mientras estaba esperando el juicio en la prisión en HURTADO HOYOS, Raimundo: -Siete años en las cárceles franquistas”, Eride Ediciones, Madrid, 2012, Entrevista a Matías Esteban Franco en Proyecto de Spanish Civil War Memory Proyect, University of California, San Diego. En http://libraries.ucsd.edu/speccoll/scwmemory/about-esp.html y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 65.881. 371 Juan Cuellar Guerrero nació en Málaga, hijo de Pedro y Concepción, casado con Dolores Gómez, mecánico y residente en Madrid. La guerra le sorprendió en Málaga donde ingresó en el Cuerpo de Carabineros, como teniente, y fue detenido y condenado a muerte, siendo revisada su causa y conmutada la pena. El final de la guerra le cogió en Valencia. Sin presentarse a las autoridades regresó a Málaga. Gabino de la Fuente Elvira nació en Colmenarejo (Madrid), hijo de Enrique y Carmen, soldador eléctrico y casado con Antonia Peláez Castro. Vicente Guerrero Luque nació en Málaga, hijo de Juan e Isabel, pintor y casado con Lucía López Romero. Enrique Córdoba Villegas nació en Madrid, hijo de José e Isabel, pintor y casado con Francisca Martín Marinas. Bonifacio Díaz Martín nació en Cervera de los Montes (Toledo), hijo de Gregorio y Juliana, casado y chófer. Dionisio Martín Cuervo nació en Toledo, hijo de Paulino y Feliciana, casado y albañil. Ramón Galán Martín Delgado nació en Alcalá de Henares (Madrid), casado y albañil. José Pérez Fernández nació en Jerte (Cáceres), hijo de Mariano y Felipa, casado y peluquero. José Folgueira Veiga nació en Bazor (Lugo), hijo de Paulina, casado y panadero. Benito Marroqui Aguado nació en Madrid, hijo de Atanasio y Lorenza, impresor. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 273 Juan Cuellar usaba los nombres falsos de Eugenio Garicano Torres y José Ramírez Lucena y estuvo escondido durante un tiempo en la casa de Enrique Córdoba Villegas, donde celebraban reuniones los principales integrantes de la organización creada por Juan Cuellar: Bonifacio Díaz Martin, Dionisio Martín Cuervo, Ramón Galán Martín Delgado, José Pérez Fernández y José Folgueira Veiga. El responsable de la mayoría de las afiliaciones y llegada de militantes fue Gabino de la Fuente. La labor de captación tuvo lugar entre febrero y julio de 1939. Toda la documentación de la organización y las fichas identificativas fueron confeccionadas por el impresor Benito Marroqui Aguado y el tipógrafo Manuel Zamarreño García en la imprenta donde trabajaban en la calle San Carlos, 4, propiedad de Francisco González Ruiz (el dueño no conocía esta actividad). Los originales se los facilitaban Juan Cuellar y Vicente Guerrero. Enrique Córdoba confeccionó unas tarjetas para que Cuellar las usara poniendo el nombre falso de Eugenio Garicano. El máximo responsable de la organización iba armado por razones de seguridad y tenía buena relación con la embajada inglesa, donde acudía con frecuencia para llevar propaganda de la organización e indicar la existencia y trayectoria de su organización. Los integrantes de la organización fueron: Alejandro Velasco Bravo (jefe de grupo), Miguel Ruano Recio (enlace y afilió a más de veinte personas), Victoriano Pérez Maestre, Francisco Rebato Sánchez (enlace), Mariano de la Fuente Peláez (hijo de Gabino de la Fuente), Alfonso Vilches Brantua, Juan José Rodríguez Sánchez, Evaristo Yagüe Herranz (enlace de Juan Cuellar), Eusebio Martín Cuervo, Paulino Arnés Carrasco, Eduardo Bens Galdo, Félix Bonilla Sánchez, Victoriano Cabrera Martín, Eustiquiano Campaya Mazarracin, Lucio Campaya Mazarracin, Vicente Casas Mula, Esteban Cerezo Estrada, Felicísimo Esteban Recio, Wenceslao Fabián Álvarez, Pedro García García, Jacinto González Pérez, Alfonso Guijarro Vallejo, Crescencio Gutiérrez Saiz, Pablo Hornillo Fernández, Antonio Infiesta Miguel, Félix de Marco Román, Florentino Díez Cámara, Alejandro Martínez Fernández, Pedro Miguel Sauza, Buenaventura Navarrete Sánchez, Eugenio Novoa Blanco, José Pérez Martín, Mariano Pérez Ranera, Félix Pompa Serrano, Tomás Ray Romero, Daniel Revilla Mateo (jefe de grupo), Fernando Rodríguez Civiriain, Antonio Rodríguez Duarte, Gerardo Rodríguez González, Ángel Sanz Sánchez Miranda Pérez, Isidro Romero Ortíz, Manuel Romero Robles, Lucio Siguero Asenjo, Antonio Vivar González, José Vivo Valero, Antonio Hierro Maeztu, Antolín Arteaga Prieto, Felipe Chozas Rodríguez, Miguel Peiroo López, Fermín Rupérez Crespo, Pedro Ramos Marques, Joaquín Toral Azcona, Francisco Barba Fernández, Vicente Díez Cano, José González Hernando, Cruz Mogarra Sánchez, Gregorio Ruano Recio, Valentín Rubio Olmo, Enrique Sánchez Fernández, Casildo Sánchez Fernández, Miguel Sanz Díaz, Juan Tejada Álvarez, Ciriaco Herrero de Pedro, Miguel Joga Fernández, Francisco Lobato Marchena, Antonio Martín Martín, Antonio Martín Serna, Policarpo Nicolás García, Francisco Saiz Nobaldos, Miguel López López y José Álvarez Sevilla.372 Manuel Zamarreño García nació en Madrid, hijo de Sebastián y Valeriana, tipógrafo. 372 Alejandro Velasco Bravo nació en Las Rozas (Madrid), hijo de Vicente y Micaela, casado y tranviario. Miguel Ruano Recio nació en Higueras de las Dueñas (Ávila), hijo de Mariano y Salustiana, casado y tranviario. Victoriano Pérez Maestre nació en Puertollano (Ciudad Real), hijo de Antonio y Carmen, casado y pintor. Francisco Rebato Sánchez nació en Madrid, hijo de Ángel y Sacramento, chófer. Mariano de la Fuente Peláez nació en Madrid, hijo de Gabino y Antonia, fontanero. Alfonso Vilches Brantua nació en Madrid, hijo de Francisco y de Fidela, casado y pintor. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 274 Juan José Rodríguez Sánchez nació en Madrid, hijo de Manuel y Matilde, pintor. Evaristo Yagüe Herranz nació en Navalperal de Pinares (Ávila), hijo de Eleuterio y Ceferina, casado y electricista. Paulino Arnés Carrasco nació en Tuzbado (Salamanca), hijo de Ricardo y Encarnación, tranviario. Eduardo Bens Galdo nació en Vivero (Lugo), hijo de Salvador y Antonio, casado y jornalero. Félix Bonilla Sánchez nació en Huete (Cuenca), hijo de Florentino y Sandalia, tranviario. Victoriano Cabrera Martín nacido en Higueras de las Dueñas (Ávila), hijo de José y Andrea, casado y albañil. Eutiquiano Campaya Mazarracin nacido en Mocejón (Toledo), hijo de José y Andrea, albañil Lucio Campaya Mazarracin nació en Mocejón (Toledo), hijo de José y Andrea, albañil. Esteban Cerezo Estrada nació en Madrid, hijo de Elías y Ramona, tranviario. Felicísimo Esteban Recio nació en Castrillo de Tejeriego (Valladolid), hijo de Teófilo y Marta, tranviario. Wenceslao Fabián Álvarez nació en Aldea del Mirón (Ávila), hijo de Juan Antonio y Manuela, ferrallista. Pedro García García nació en el Tejado (Salamanca), hijo de Gabino y Antonia, fontanero. Jacinto González Pérez nació en Madrid, hijo de Jacinto y Joaquina, casado y jornalero. Alfonso Guijarro Vallejo nació en Navares de las Cuevas (Segovia), hijo de Nemesio y Paula, casado y albañil. Crescencio Gutiérrez Saiz nació en Fontiveros (Ávila), hijo de Crescencio y Julia, dependiente de comercio. Pablo Hornillo Fernández nació en Cervera de los Montes (Toledo), hijo de Jesús y Juana, casado y albañil. Antonio Infiesta Miguel nació en Navahermosa (Toledo), hijo de Jesús y Juana, casado y albañil. Félix de Marco Román nació en Villanueva del Pardillo (Madrid), hijo de Alberto y Paz, casado y mozo de fábrica. Florentino Diez Cámara nació en El Espinar (Segovia), hijo de Eugenio y Pilar, empleado municipal. Alejandro Martínez Cámara nació en Madrid, hijo de Mariano y María, casado y solador. Pedro Miguel Sauza nació en Fuente Espina (Burgos), hijo de Basilio y Santa, casado y cobrador de tranvía. Buenaventura Navarrete Sánchez nació en La Carolina (Jaén), hijo de Manuel y Rosario, pintor. Eugenio Novoa Blanco nació en Chamartín de la Rosa (Madrid), hijo de Manuel y María, jornalero. José Pérez Martín Nació en Pascualcobo (Ávila), hijo de Lope y Gregoria, casado y tranviario. Mariano Pérez Ranera nació en Pastrana (Guadalajara), hijo de Julián y Emilia, casado y jornalero. Félix Pompa Serrano nació en Casarrubuelos (Madrid), hijo de Lope y Gregoria, casado y tranviario. Tomás Ray Romero nació en Madrid, hijo de Luis y Bruna, casado y pintor. Daniel Revilla Mateo nació en Madrid, hijo de Antonio y Carmen, casado y pintor. Fernando Rodríguez Civiriain nació en Madrid, hijo de Fernando y Victoria, casado y tranviario. Antonio Rodríguez Duarte nació en Madrid, hijo de Adolfo y Josefa, obrero municipal. Gerardo Rodríguez González nació en Espereira (Lugo), hijo de Ángel y Josefa, casado y jornalero. Ángel Sanz Sánchez Miranda Pérez nació en Madrid, hijo de Victoriano y Sebastiana, casado y fundidor de hierro. Isidro Romero Ortíz nació en San Juan de la Encinilla (Ávila), hijo de Nazario y Teresa, auxiliar de farmacia. Manuel Romero Robles nació en Madrid, hijo de Ramón y María, pintor. Lucio Siguero Asenjo nació en Bercimuel (Segovia), hijo de Félix y Juana, dependiente. Antonio Vivar González nació en Madrid, hijo de Doroteo y Filomena, pintor de coches. José Vivo Valero nació en Alhama (Murcia), hijo de Atanasio y Leonor, impresor. Antonio Hierro Maetzu nació en Lerín (Navarra), hijo de Gregorio y Macaria, casado y tranviario. Antolín Arteaga Prieto nació en Madrid, hijo de Pío y Segunda, fundidor. Felipe Chozas Rodríguez nació en Toledo, hijo de Claro y Leonor, albañil. Miguel Peiroo López nació en Parea (Guadalajara), hijo de Salvador y Modesta, casado y tranviario. Fermín Ruipérez Crespo nació en Burgo de Osma (Soria), hijo de Mariano y Jacoba, pintor. Pedro Ramos Marqués nació en Madrid, hijo de Pedro y Petra, casado y pintor. Joaquín Toral Azcona nació en Dos Barrios (Toledo), dependiente. Francisco Barba Fernández nació en Arenas de San Pedro (Ávila), hijo de Esteban y Fermina, casado y albañil. Vicente Díez Cano nació en Berzocana (Cáceres), hijo de Francisco y Florentina, casado y tranviario. José González Hernando nació en La Granja (Segovia), hijo de Juan y Gabriela, casado y albañil. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 275 La Comandancia de la Guardia Civil de Badajoz detuvo en Villafranca de los Barros a uno de los miembros de la organización llamado Julio Soto Negro, que fue el que dio a conocer la existencia de la estructura creada por Juan Cuellar. Las investigaciones llegaron hasta Madrid. Uno de los primeros detenidos fue Gabino de la Fuente. La decisión de los demás miembros de la directiva fue quemar la documentación que tenía Juan Cuellar en la casa de Enrique Córdoba. José Pérez fue el encargado de romper la cerradura de la maleta de Cuellar y quemaron todos los documentos que había en su interior. Juan Cuellar y Vicente Guerrero estaban pasando unos días en Málaga y fueron avisados por telegrama cifrado de las detenciones producidas, advirtiéndoles de lo que podía suceder (las encargadas fueron Lucía López Romero, Juana García López y Francisca Martín Marinas). Cuando empezaron las detenciones muchos de los miembros de la organización que tenían sus fichas de adscripción escondidas, las quemaron para intentar pasar desapercibidos y que no se les inculpara. Hubo gran cantidad de detenciones, otros fueron declarados en rebeldía porque se habían fugado y no se habían presentado a la requisitoria del juzgado: Pedro Cuellar Villanueva, José Campaya Mazarracin, Eloy Pérez Fernández, Sebastián García Moreno, Lorenzo Rubio Payo, Jacinto Sánchez García, Miguel Popen López, Eugenio Narváez Blanco, Ángel Bergar Gómez, Julián Crespo, Rafael Bujella y Julio Soto Negro, que es escapó mientras estaba detenido. Fue sobreseída la causa de tres detenidos al ver que no tenían nada que ver con los hechos: Miguel Terrer López, José Cuellar Guerrero y Luis Rodríguez Elvira. El juicio se celebró en abril de 1942 con las siguientes condenas: quince penas de muerte (conmutadas trece de ellas a treinta años) al final se quedaron en dos a Juan Cuellar y Vicente Guerrero. Miguel Ruano, Gabino de la Fuente, Alejandro Velasco, Ramón Galán Martín, Dionisio Martín, Francisco Rebato, Evaristo Yagüe, Bonifacio Díaz, Daniel Revilla, Victoriano Pérez, Enrique Córdoba, José Folgueira y José Pérez Fernández tras conmutarles la pena de muerte por la de treinta años. Florentino Díez, Felicísimo Esteban, Mariano de la Fuente, Pedro García, Jacinto González, Francisco Lobato, Mariano Pérez, Valentín Rubio, Fermín Ruipérez, Lucio Sigueiro y Alfonso Vilches a treinta años. José Álvarez, Paulino Arnes, Cruz Mogarra Sánchez nació en Madrid, hijo de Martín y Severiana, casado e impresor. Gregorio Ruano Recio nació en Higueras de las Dueñas (Ávila), hijo de Mariano y Salustiana, casado y fontanero. Valentín Rubio Olmo nació en Madrid, hijo de Casimiro y María, panadero. Enrique Sánchez Fernández nació en Talavera de la Reina (Toledo), hijo de Valentín y Cesárea, mecánico. Casildo Sánchez González nació en Higuera de las Dueñas (Ávila), hijo de Luciano y Bruna, albañil. Miguel Sanz Díaz nació en Madrid, hijo de Clemente y Josefa, pintor. Juan Tejada Álvarez nació en Azuaga (Badajoz), hijo de Juan y Ramona, casado y tranviario. Ciriaco Herrero de Pedro nació en Sepúlveda (Segovia), hijo de Ciriaco y Francisca, dependiente de comercio. Miguel Joga Fernández nació en Madrid, hijo de Santiago y Victoria, casado y jornalero. Francisco Lobato Marchena nació en Fuente del Canto (Badajoz), hijo de José y Carmen, casado y pintor revocador. Antonio Martín Martín nació en Granada, hijo de Antonio y Serapia, pintor. Antonio Martín Serna nació en Boadilla del Monte (Madrid), hijo de Antonio y Vicenta, albañil Policarpo Nicolás García nació en Madrid, hijo de Ángel y Adela, chófer. Francisco Saiz Nobaldos nació en Valdepeñas (Ciudad Real), hijo de Santiago y Manuela, mecánico. Miguel López López nació en Madrid, hijo de Antonio y Antonia, fontanero. José Álvarez Sevilla nació en Carabanchel Bajo, tintorero en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 65.881. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 276 Antolín Arteaga, Francisco Baraba, Eduardo Ben, Félix Bonilla, Victoriano Cabrera, Lucio Campaya, Esteban Cerezo, Vicente Díez, Alfonso Guijarro, José González, Crescencio Gutiérrez, Pablo Hornillos, Antonio Infiesta, Miguel Joga, Félix de Marcos, Antonio Martín, Alejandro Martínez, Pedro Miguel, Buenaventura Navarrete, Policarpo Nicolás, Eugenio Novoa, Pedro Ramos, Antonio Rodríguez, Gerardo Rodríguez, Isidro Romero, Manuel Romero y Miguel Sanz a veinte años. Eutiquiano Campaya, Vicente Casas, Felipe Chozas, Wenceslao Fabián, Ciriaco Herrero, Miguel López, Antonio Martín, Cruz Mogarra, Miguel Peiró, José Pérez, Félix Pompas, Tomás Ray, Fernando Rodríguez, Gregorio Ruano, Francisco Sáez, Enrique Sánchez, Casildo Sánchez, Ángel Sanz, José Vivo, Antonio Hierro, Manuel Zamarreño, Benito Marroqu, Francisca Martín, Juana García y Juan José Rodríguez a doce años. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 277 9. Los primeros contactos entre el PCE del interior con la organización en Portugal y México. Julián Teixeira Vento recibió la orden de la Internacional Comunista de ser el responsable del PCE en Portugal e intentar colaborar en la reconstrucción del Partido Comunista Portugués. Otra de las misiones que le encargaron fue la de localizar en tierras lusas al diputado comunista Leandro Carro Hernáez373. Teixeira llegó a Lisboa en el vapor llamado “Massillia” con el nombre supuesto de Manuel Pinheiro (también utilizaba los nombres de Antonio Barros Dos Santos y Manuel Alves). Contactó con un comunista español que le facilitó dinero para realizar sus trabajos en Portugal. En compañía de otro español fue hasta el pueblo de Póvoa de Varzim, a 20 kilómetros de Oporto. Aquí estableció contacto con un comunista portugués que era el encargado de recoger a Leandro Carro, que estaba escondido en una aldea del concejo portugués de Castro Laboreiro, muy cerca de la provincia orensana. En la zona norte de Portugal, Teixeira se puso en contacto con el comunista español Víctor García García374 373 Leandro Carro Hernáez nació en Zarratón (La Rioja) en 1890. De joven se trasladó a Vizcaya donde estuvo trabajando como obrero metalúrgico. Se afilió al PSOE y a la UGT, siendo el presidente del Sindicato Metalúrgico de Vizcaya. Luego se afilió al PCE siendo miembro del Comité Central del PCE en 1931. Al año siguiente ocupó el cargo de secretario de acción sindical de la Federación Vasco Navarra del PCE. Leandro Carro participó en todas las convocatorias a elecciones desde 1931 y fue elegido diputado a Cortes por Bilbao en las elecciones de 1936. El estallido de la guerra le sorprendió en Orense donde había asistido a una conferencia del Comité Provincial del PCE de Orense y gracias a un grupo de ferroviarios logró pasar la frontera portuguesa y esconderse cerca de ella. Gracias a la labor de camaradas comunistas logró emigrar a América. A los pocos años regresó a Francia donde trabajó para el PCE clandestino y dentro del Gobierno Vasco en el exilio. En 1967 murió en Dresde (en la antigua República Democrática Alemana). 374 Víctor García García “Brasileño” nació en Muriellos (Quirós, Asturias) el 20 de septiembre de 1908 hijo de Vicente García Álvarez y Adelaida García, siendo el menor de tres hermanos. Toda la familia emigró a Brasil para intentar mejorar económicamente. En tierras brasileñas, concretamente en Santos, Víctor García estudió contabilidad (montó un despacho de contabilidad financiera) y se afilió al Partido Comunista Brasileño (fue detenido en varias ocasiones por sus actividades clandestinas). Fue expulsado del país por sus actividades políticas subversivas el 23 de noviembre de 1934 en el barco transatlántico “Bagé”, previa escala en Rio de Janeiro con destino a Vigo (Pontevedra). De aquí se fue a Oviedo a la casa de su hermano Manuel y de allí a Mieres, a casa de unos familiares. Víctor se afilió al PCE y participó activamente en la Revolución de octubre de 1934 (organizó una huelga en la construcción), siendo detenido y encarcelado en el Penal del Dueso (Cantabria), en la prisión de San Cristóbal (Pamplona) y en la cárcel Modelo de Oviedo, fue condenado a dos años de prisión por tenencia ilícita de armas. Una vez iniciada la guerra civil combatió en el frente Norte, en la 111ª Brigada, siendo comisario de brigada de la 200. Miembro de la dirección del Comité Provincial del PCE en Asturias. Su hermano Manuel que participaba en ninguna actividad política fue detenido, enterrado vivo con otros tres individuos y unos maquis pudieron salvar a Manuel al desenterrarlo. Se casó por lo civil con María de los Ángeles Fernández Roces en junio de 1937. Tras caer el frente Norte de España, se trasladó a Barcelona donde fue designado comisario de guerra del V Regimiento 5ª Brigada Internacional. Pasó a Francia donde ayudó a la reorganización del PCE en territorio galo y por mandato de la Internacional Comunista se fue al norte de Portugal y a la frontera gallega donde ayudó a reestructurar el PCE en la zona y participar en la organización de las guerrillas en Zamora y León. Estableció puntos de apoyo para el PCE en dicha zona. Junto con otros guerrilleros en 1942 contactó con la dirección de Quiñones en Madrid. Este grupo, en colaboración con los servicios secretos ingleses y americanos también organizó una línea de fuga para los aliados a través de España en dirección a Portugal, pasando dos o tres personas por semana. A finales de 1943 se fue a Vigo donde junto a Tino y Ribas crearon el Comité Regional del PCE en Galicia. Víctor García fue detenido pero logró evadirse de la cárcel y volvió al monte con los guerrilleros. Parece que la orden de acabar con Víctor García fue dada por Santiago Carrillo a José Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 278 “Brasileño” , que el encargado de organizar clandestinamente a los refugiados españoles de la zona y también estaba escondido en Castro Laboreiro. Leandro Carro llegó a Lisboa donde escribió una carta a Burdeos (posiblemente a Francisco Antón) para que le ayudaran y se pusieran en contacto con Indalecio Prieto. Éste a través del embajador cubano en Lisboa preparó la salida de Carro hacia el exilio americano. Teixeira contactó con españoles residentes en Lisboa y con miembros del Partido Comunista Portugués (con el inicio de la Segunda Guerra Mundial perdió contacto con la dirección del PCE en Francia). Cuando llegó a México, Leandro Carro se puso en contacto con la dirección del PCE en América encabezada por Vicente Uribe Galdeano. Desde allí enviaron un enlace a Lisboa, un ciudadano norteamericano que tenía el nombre de José Menduiña o los apodos de “Joe“ o “Shaw”, que llegó en el barco “Excalibur” contactando con Julián Teixeira. Seguidamente llegó otro enlace llamado “Jacques”, que llevaba un plan elaborado por Vicente Uribe para estructurar la organización tanto en Portugal como en España. La dirección clandestina estaría en Lisboa desde donde se iniciarían los contactos con Asturias (encargándose de la reestructuración del PCE en el Norte de España), en Sevilla (para realizar la misma tarea en el Sur) y otro núcleo en Madrid (responsable de la reorganización del PCE en el resto de España). En Cataluña sería el PSUC el encargado de hacer esas labores. “Jacques” estuvo un mes en la capital lusa consiguiendo formar la dirección del PCE en Lisboa y dejó dinero y las directrices marcadas por Uribe para la organización del partido en el interior del país. Antes de salir de América “Jacques” indicó que enviaría más dinero a través de los tripulantes de la “American Export Lines”. La dirección del PCE en Lisboa dirigida por Teixeira (vivía en la calle Conde de Balbón, 154 de Lisboa,) recibió certificados de nacimiento cubanos que podrían utilizarse para sacar a camaradas de Portugal si era necesario mediante el soborno al cónsul cubano en Lisboa y a algunos policías portugueses de aduanas, que permitían el embarque en buques sin poner muchas trabas. Uribe ordenó a Teixeira el montaje de dos emisoras y una imprenta en el interior de España y otra en Lisboa. La dirección del PCE en Portugal montó una imprenta en una quinta de Amora (Seixal), cercana a Lisboa. Los gastos de alquiler de la casa corrían a cargo de otro comunista que había facilitado la imprenta. Desde la tipografía clandestina se editó a finales de 1940 un número del “Mundo Obrero”. En las cuatro páginas de las que se componía esa tirada se exponía la línea argumental y política que la dirección del PCE en México, que había transmitido a Teixeira y los principales acontecimientos nacionales e internacionales. La reacción de la directiva comunista española en Latinoamérica fue crítica indicando que no habían prestado mucha atención al tema de la unidad con otras organizaciones de izquierdas antifranquistas. Desde América había un total desconocimiento de la situación que se vivía en España, no sólo de la organización interna del PCE o de la propaganda y prensa que se estaba difundiendo, sino del estado del pueblo español. Pero Gómez Gayoso y éste a su vez a Manuel Blanco Bueno. Le acusaban de traidor y desviacionista. La guerrilla del “Brasileño” formaba parte de la 5ª Agrupación que había creado él mismo y fue absorbida por la nueva 5ª Agrupación, creada a principio de 1948, a las órdenes de Gayoso que había creado a principios de 1948, siendo su jefe el mítico guerrillero Benigno Andrade “Foucellas”. Parece que fue Eugenio Rueda Perosanz y otros compañeros quienes lo mataron porque habían pertenecido a su guerrilla y serían bien vistos por Gayoso y la dirección del PCE en Francia. Víctor García fue asesinado el 8 de agosto de 1948 en la población de Moalde (Pontevedra) en http://blocs.tinet.cat/lt/blog/victor-garcia-g.- estanillo-el-brasileno. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 279 el trabajo que se le pedía a Teixeira estaba muy por encima de sus medios, por lo desde el Comité Central en México se le recriminó en varias ocasiones, a través de la correspondencia, su actuación no del todo satisfactoria. El propio Vicente Uribe pensó en enviar a otros dirigentes más cualificados para reforzar la organización comunista en Lisboa. A Teixeira se le pedía: “reforzar los enlaces que tenía con las organizaciones del PCE para preparar las jornadas del 14 de abril y del 1 de mayo para realizar una campaña y la acción de masas a través de todo el país, en la medida de sus posibilidades”.375 También hay que destacar las instrucciones enviadas a Teixeira por parte de Victorio Codovilla en las que la Internacional Comunista le pedía que se relacionara con el Partido Comunista Portugués (había una división en el seno de la organización comunista portuguesa). La dirección española pensaba que sería mucho mejor que Teixeira no se entrometiera en el problema del PCP (también había un recelo por parte de los dirigentes españoles en México ante una posible pérdida de protagonismo en Portugal por la injerencia de la Internacional Comunista y la petición de Teixeira y Víctor García de trabajar como delegados de la Comintern).376 En palabras de la propia policía franquista “Una confidencia decía que se estaba organizando el PCE en España teniendo su sede en Portugal. Tenían allí una imprenta instalada de donde tiraban el Mundo Obrero con discursos de dirigentes de México, introducidos en España por enlaces de confianza y repartida por elementos conocidos, tres zonas: Centro la más interesada, Norte y Sur. (…) Residían en Lisboa, muchos españoles formando grupos para luchar contra nuestro régimen, viviendo allí un individuo de nacionalidad portuguesa llamado Manuel Álvarez o Piñeiro, como también se hacía llamar, detenido por las autoridades de su país, ayudando a partidos comunistas de otros países, entre ellos el español. Su misión era buscar contactos con otros comunistas residentes en España. Para sus fines de propaganda alquiló en los alrededores de Lisboa una finca de labor, donde dio trabajo a varios fugitivos y montar una pequeña imprenta donde se tiraban ejemplares del periódico Mundo Obrero, en formato reducido”.377 Severiano Morán Arias378 estaba en Lisboa como enlace de la Internacional Comunista. Entró con contacto con comunistas españoles residentes en Portugal, que 375 MAJUELO GIL, Emilio: “El infortunio del grupo lisboeta del PCE” en “Enfrontaments Civils: Postguerres i Reconstruccions. 5. Guerra Civil de 1936 i franquisme”, Volumen II, Universitat de Lleida, Associació Recerques i Pagès Editors, Lleida, 10-12 Abril 2002, pp.977-979. 376 HEINE, Harmut: “Julián Teixeira, protagonista del primer resurgir del PCE clandestino (1938-1941)” en BUENO LLUCH, Manuel (Editor): “II Congreso de Historia del PCE Madrid, 22 – 24 de noviembre de 2007”, FIM, Madrid, 2007 377 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 106.194. 378 Severino Morán Arias nació en Viñales (León), hijo de Aurelio y Constantina, dependiente de comercio y domiciliado en Madrid en la plaza de Celenque, 1. Estaba afiliado a la UGT Sección de Ultramarinos la que le obligó en octubre de 1936 a enrolarse en sus unidades dentro del batallón de dependientes de comercio, yendo al frente de Guadalajara y al de Brihuega. Luego pasó al cuerpo de asalto en el Primer Grupo del Pacífico, 3º Compañía. En mayo de 1937 solicitó realizar los cursillos de pilotos de Aviación, pero no pudo ir a la URSS por no estar afiliado al PCE, ya que tenía ideas anarquistas. Al terminar la guerra fue depurado y fijó su residencia en Madrid. Luego estuvo en su pueblo y más tarde en Barcelona donde trabajó como vendedor ambulante de ultramarinos. Severino regresó a Madrid pero al no encontrar trabajo se fue a Portugal para ver si mejoraba económicamente pasando la frontera por Badajoz, cruzando gracias a unos contrabandistas a los que pagó 10 pesetas. En Lisboa Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 280 habían escapado de España también era enlace entre la dirección de Lisboa y la organización de la región Centro. En la playa de Caparica, Severiano conoció a un asturiano comunista refugiado llamado Julio que le invitó al Salón Americano de Lisboa, lugar de reunión de los españoles, donde conoció a Luis Regueiro (había sido capitán de Aviación durante la guerra en Barajas y en Getafe) y a un ingeniero llamado Jaime Martínez. Severino dijo a Luis Regueiro que había sido piloto del PCE durante la guerra, este le respondió que le iba a presentar al jefe de la organización comunista española en Portugal y miembro de la Internacional Comunista, llamado Manuel Alves (era gallego y había llegado de Francia), pseudónimo de Julián Teixeira. La cita tuvo lugar en la casa de Silverio Álvarez. Allí aparte de Teixeira había otros tres individuos más, uno era el enlace americano llamado “Jacques”, que trabajaba en la tripulación del barco de la American Export Line. “Jacques” llevaba órdenes procedentes de la dirección del PCE en América para Teixeira. Dentro de una cartera llevaba documentos en los que aparte de designar a Julián como jefe máximo de la organización clandestina del PCE en Portugal, se ordenaba la instalación de una imprenta para hacer tiradas del periódico “Mundo Obrero” con la obligación de distribuirlo e introducirlo en el interior de España. También era necesaria la instalación de tres emisoras de radio que deberían situarse en el centro, norte y sur de España y otra que tuviera mucha potencia, similar a Radio Lisboa que sería la que recibiría la comunicación de las otras tres situadas en España. Severino tenía que facilitar el paso a España a diferentes enlaces para contactar con cuadros comunistas en distintas zonas de la geografía española. Severino recibió mil escudos de Teixeira y un chófer portugués le llevó hasta la frontera española. Por medio de un comunista luso llamado Antonio Tabales recibió una partida de nacimiento portuguesa, para que con ella obtuviera el billete. Desde La Guarda (Portugal) Severiano Morán escribió a su amigo Enrique Candelas Asenjo379 que vivía en Madrid pidiéndole nombres y direcciones de personas en España de total confianza y con pasado izquierdista o comunista a los que dirigirse. Enrique le facilitó los datos de Leandro Quevedo Rodríguez380, a quien Severino escribió primero una carta con el nombre supuesto de Luciano Fernández Borgues y luego con su verdadero nombre para que fuera hasta La Guarda. Pero Leandro le volvió a escribir diciendo que no tenía dinero. Severino escribió otra carta a Quevedo indicando que le enviaría 300 pesetas y que un contrabandista llamado Manuel María Margarido le pasaría la frontera (pasaba continuamente la frontera llevando tanto contrabando como personas). El dinero llegó el 12 de octubre de 1940 pero Leandro no lo recogió, al no aparecer Severino Morán encargó a Margarido que fuera a Madrid para entrevistarse en persona con él y acompañarle hasta Portugal. Desde Salamanca Leandro recibió un aviso de parte de Margarido para que fuera a Madrid y se hospedara en la pensión Velasco, de la calle Montera, 10. Leandro fue a la entrevista y aceptó ir a Portugal con Margarido cuando recibieran el dinero de Severino que llegaría de Salamanca, Valladolid y otros sitios conoció a unos portugueses que le enseñaron a sacar contrabando de los barcos que llegaban a puerto. Sus dos hermanos Manuel y Nicanor eran policías armadas. 379 Enrique Candelas Asenjo nació en Tomelloso (Ciudad Real) el 28 de junio de 1916, hijo de José y Juliana, herrero y domiciliado en la calle San Mateo. En agosto de 1936 se afilió a la CNT y en noviembre del mismo año a las Juventudes Libertarias siendo secretario de las mismas en su pueblo y delegado del Sindicato de los Herreros. En el frente no tuvo graduación alguna y al terminar la guerra estaba en Alicante. Fue puesto en libertad y regresó a su pueblo donde estuvo escondido hasta junio de 1940 momento en que fue a Madrid antes de pasar a Portugal. 380 Leandro Quevedo Rodríguez nació en Tomelloso (Ciudad Real) el 2 de octubre de 1921, hijo de Leoncio y Ceferina, albañil y con residencia en su pueblo en la calle Buenos Aires, 12. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 281 más. Los dos esperaron el dinero unos cinco o seis días, al no llegar el dinero tuvieron que irse a la pensión Pérez de la Avenida de José Antonio (Quevedo había pedido dinero a un paisano para irse a su pueblo). La ayuda económica llegó y Margarido y Quevedo salieron para Portugal yendo por Ciudad Rodrigo (Salamanca), Fuentes de Oñoro, a Vilar Formoso y aquí cogieron el tren para La Guarda, hospedándose en una fonda. Leandro tuvo una entrevista con Roberto Espí Carbonell y con Teixeira pidiéndoles que redactara su biografía política y su actuación en la guerra civil. Roberto Espí oyó a Teixeira que el dinero que tenían lo recibían de la URSS de Viacheslav Mólotov, jefe de la Internacional Comunista y que lo dedicaban para organizar el partido en todas las provincias excepto en Barcelona. En ambos escritos se daban gran cantidad de nombres de comunistas del PCE. Teixeira estableció las normas y medidas políticas que Leandro tenía que adoptar en Madrid. También le dio algunas direcciones y nombres de algunos comunistas que estaban presos, a los cuales había que visitar (como el caso de José Pérez Nanclares, preso en la cárcel de Larrinaga en Bilbao y que si no podía contactar con él, escribiera una carta a su mujer Cecilia López a la calle Achuri, 11 de Bilbao, en la carta tenía que indicar que iba de parte de Juanita o Manolita) y éstos a su vez le pondrían en contacto con otros grupos organizados clandestinamente, tenía que organizar a todos los elementos comunistas. Leandro Quevedo regresó a Madrid el 14 de diciembre con una cartera con propaganda comunista escondida (portaba algunos ejemplares de “Mundo Obrero” y discursos de dirigentes comunistas españoles, también aprovechó para visitar a una antigua amiga llamada Josefa Hernández Muñoz en la calle Hernani, 22, a quien pidió que si alguna carta llegaba a su casa aunque fuera distinta a su nombre se la guardara). Al llegar a Madrid Leandro se encontró con su amigo Juan Maroto Maroto381 que había ido a buscar trabajo a la capital de España. Como ninguno tenía dinero fueron a la Telefónica porque Leandro iba a poner una conferencia con Portugal para que le giraran dinero, pero al llegar allí estaba Roberto Espí (iba a poner una conferencia a su novia para que fuera a verle) que le dijo que llevaba una carta con muchas direcciones que debería visitar (entre los que estaban Julio y Ricardo Ortiz en la calle Fernández de la Hoz e Isidoro Mediavilla García en Ronda de Segovia, 25 en una casa medio derruida y con una mirilla de cristal en la puerta de madera) y que no hacía falta que pusiera el giro porque tenía 400 pesetas, dándole la mitad a Leandro. Éste y Juan Maroto fueron a dormir a la pensión Velasco. Al día siguiente Roberto Espí indicó a Leandro Quevedo que fuera a su pueblo (Tomelloso) con los manifiestos comunistas y ejemplares del “Mundo Obrero”, y que esperase allí hasta nuevo aviso. Espí también habló con Juan Maroto diciéndole que Quevedo se había ido a Tomelloso para establecer una organización comunista en el pueblo pero que lo vigilara porque no le inspiraba confianza y que si no se comportaba como tal debería comunicarlo a la dirección. Maroto fue a Tomelloso para hablar con Quevedo llevándole una carta de Roberto Espí, indicándole que tuviera mucho cuidado con lo que hacía porque los traidores pagaban con la vida la traición y que le tuviera al corriente de todo lo que hiciera. Roberto Espí quedó con Severiano Morán para ir a ver a los hermanos Ortiz y a Mediavilla para darles propaganda. Espí también fue a ver a Sofía Morán Arias382 para decirle que su hermano estaba bien y que vivía en una casa de 381 Juan Maroto Maroto nació el 19 de junio de 1920 en Membrilla (Ciudad Real), hijo de Juan y Catalina, albañil. 382 Sofía Morán Arias nació en diciembre de 1911 en Viñales (León), hija de Aurelio y Constantina, casada y con domicilio en la plaza del Celenque, 1. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 282 unos guardeses cerca de Lisboa (antes de esta visita Severino había visitado a su hermano en alguna ocasión y desde Portugal le había escrito algunas cartas con el nombre de Luciano Fernández). Roberto Espí visitó por orden de Teixeira a Ángeles Reguilló García cuyo marido estaba escondido en la calle Alcalá, 68 por haber sido capitán de la Brigada Líster. También llevaba noticias de su hermano Juan José que estaba exiliado en México. El individuo en cuestión era Alberto Cachón Álvarez.383 Éste tuvo varias entrevistas con Espí y con Severiano Morán, los cuales le hablaron de la organización comunista, cuyo jefe en Madrid era Isidoro Mediavilla García, Morán era el enlace entre Portugal y España, al igual que Espí. Le informaron que el procedía de Portugal, donde se hacía el “Mundo Obrero” y otra clase de propaganda. El paso de la frontera se realizaba casi sin ninguna dificultad. La idea de Alberto Cachón era pasar a Portugal para trabajar en la imprenta que tenían cerca de Lisboa. Morán y Cachón concertaron otra cita en la calle Esparteros, 1, en la cual entregaría a Alberto Cachón 50 pesetas para comprar un billete con dirección a Salamanca, la cita no se produjo porque Cachón fue detenido. En enero de 1941, Leandro Quevedo recibió una carta firmada por un individuo apellidado Reinaldo Pérez y Castro, que en realidad era Enrique Candelas, para que fuera a La Guarda. Quevedo utilizó el mismo camino para llegar que la anterior vez. En La Guarda pidió a Quevedo algo de calzado al tener las zapatillas destrozadas. Este último comunista escribió una carta a Lisboa dirigida al señor Nobrin (Teixeira) y le enviaron 300 escudos y un traje, entre el paquete, perfectamente disimulada, iba mucha propaganda comunista entre libros de Rubén Darío y reglamentos de fútbol. En el interior de la propaganda iba la historia del PCE, reglamentos de la organización, discursos de La Pasionaria y otros dirigentes comunistas, aparte de varios ejemplares pequeños de “Mundo Obrero”. Quevedo tenía que llevarlo a España a las direcciones que le habían dado y otras que recibiría más tarde, además de 300 escudos, le indicaron que confiara en los contrabandistas y por 100 escudos pudo pasar con el paquete, dirigiéndose a su pueblo donde fue detenido. Severino Morán fue a Lisboa por orden de Teixeira donde la dirección comunista había comprado una finca y una imprenta en las que se imprimía “Mundo Obrero”. Roberto Espí Carbonell acudió a esta finca donde se le indicó que llevara a Madrid unas cartas y direcciones a Leandro Quevedo. Roberto Espí y Severino salieron desde Lisboa hasta Vilar Formoso donde se vieron con el contrabandista que había pasado a Quevedo y una vez llegados a España actuaron como si no se conocieran (Severino se hospedó en la pensión “La Marquesa” del pueblo salmantino de Fuentes de Oñoro). Al día siguiente Espí y Morán fueron a Madrid y se encontraron con Enrique Candelas, éste antes de salir hacia Portugal se escondió dos días en el Paseo de las Acacias, 15, en casa de Mariano Hernández López y otros dos días en la casa de Isidoro Mediavilla García, en la Ronda Segovia, 25. Era el responsable de toda la organización del PCE clandestino con direcciones organizadas en Madrid, Guadalajara, Toledo y Ciudad Real. Isidoro Mediavilla conocía a través de Leandro el trabajo desempeñado en Portugal por Severino, que la propaganda que llevaba. Severino por su parte pidió a Mediavilla un informe con los trabajos realizados y una lista con nombres de las personas que Ángeles Reguilló García nació en Madrid hija de Manuel y Pilar, casada y domiciliada en la calle Valencia, 11. 383 Alberto Cachón Álvarez nació en Madrid el 31 de julio de 1907, hijo de Juan y Úrsula, casado, ebanista y domiciliado en la calle Alcalá, 68. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 283 componían la organización para llevarlo a Portugal. Isidoro se negó a realizarlo por motivos de seguridad y por temor a ser detenidos.384 Mediavilla dijo a Morán y a Espí que para una mejor organización y estructura del partido haría falta dinero y un reparto de la propaganda más extensivo entre los militantes. En otra entrevista que mantuvieron 384 Roberto Espí Carbonell nació en Alcoy (Alicante) el 22 de abril de 1921, hijo de Desiderio y María, mecánico y con residencia en Tomelloso (Ciudad Real). De pequeño en el pueblo junto con otros amigos pegaba algunos folletos y propaganda a favor de la República siendo fichado por la Guardia Civil como elemento izquierdista. Durante la guerra perteneció a las Juventudes Libertarias siendo voluntario en el cuerpo de carabineros. En 1938 pasó a Francia durante seis meses donde fue adiestrado por un grupo de militares que adiestraban a individuos que quisieran ir voluntarios a España para luchar a favor de la República. Aprendieron a combatir cuerpo a cuerpo, a disparar y a transportar las armas. Roberto se dedicó a pasar armamento y explosivos con mulas por los Pirineos desde Francia a España para la causa republicana hasta Gerona y otros puntos de Cataluña. Acostumbrado a este tipo de tareas se fue a Portugal donde también pasaba radios, prensa y propaganda clandestina. Estuvo como contrabandista durante toda la guerra y su padre le ayudaba enviándole dinero. Formaba parte de un grupo libertario de la CNT y participaba en emboscadas contra carros de combate y camiones del bando sublevado. Requisaban armamento, alimentos e incluso joyas que los mismos soldados habían confiscado por su parte a familias republicanas. Se desplazaba por la frontera tanto en Francia como en Portugal utilizando tarjetas de identidad y cédulas de muertos a las que les cambiaba la fotografía. Durante cierto tiempo llegó a tener tres identidades y nacionalidades distintas: italiana, francesa y portuguesa. Para evitar que a su padre le detuvieran, hizo que se alistara en el Cuerpo de Carabineros. Se escondían en el campo para que la Guardia Civil no les detuvieran y disimulaban como si fueran campesinos que estuvieran arando y trabajando la tierra. Tuvo una grave discusión con su hermano Desiderio por sus ideales. Éste había luchado con los franquistas y fue herido en una rodilla, quedándose cojo para toda la vida. Roberto viendo que la guerra estaba casi perdida pasó a Portugal gracias a unos contrabandistas conocidos. El viaje hasta Lisboa duró seis días y encontró trabajo en el puerto de Lisboa cargando madera colocado por Enrique Candelas en septiembre de 1940. Pero la policía portuguesa le detuvo por no tener documentación y regresó a España por Ciudad Rodrigo (Salamanca). Otra vez fue detenido por la Guardia Civil pero aprovechó un descuido de ellos que estaban algo bebidos para escapar. En la huida fue atacado por un pastor alemán, cuyo dueño que era republicano le estuvo curando y le ocultó en su casa. Se fue a los Pirineos para intentar pasar a Francia. Estuvo escondido por la zona y se encontró con una hermana y un hermano quien al parecer fueron los que le denunciaron a la Guardia Civil y fue detenido y torturado. Fue trasladado a la prisión de Burgos donde esperó seis meses a que se celebrara el juicio. El padre de Roberto fue a Burgos y mientras estuvo esperando a saber alguna noticia, escuchó el nombre de Roberto Smith y creyó que era su hijo que le habían fusilado y de esta manera regresó a su pueblo. Roberto Espí fue condenado a pena de muerte y luego conmutada a treinta años. Estuvo preso durante trece años y medio y en 1954 salió en libertad. Su estancia en la cárcel fue dura a pesar de participar con sus compañeros en grupo de teatro, música o deportes. Colaboró como contador en el economato de la prisión y a veces del hambre que pasaba abría los sacos de azúcar y la masticaba, provocándole la pérdida de dientes y muelas. Durante su estancia en prisión tuvo dos hijos con su novia Margarita Chillaron Ajenjo en las visitas conyugales que hacía y que fue la que le hacía llegar el dinero y las noticias de su padre. Parece ser que sus hijos con Margarita murieron. Roberto Espí se fue a Venezuela (Margarita no quiso irse con él) donde conoció en Valera, estado de Trujillo a María Celina Villegas, veintidós años menor que él, con la que tuvo siete hijos. Se fue a vivir luego a un pueblo de montaña llamado Escuque, también del estado de Trujillo. Recibió una pensión desde España por haber estado preso político y gracias a ella y a algún trabajo que hacía pudo sacar a la familia adelante. Tuvo contacto con su hermana Carmen a través de correspondencia y tenía un gran recuerdo de su otra hermana Dolores. Roberto Espí Carbonell murió el 28 de abril de 1993 en Entrevista telefónica e intercambio de documentación con Zonia Celina Espí Villegas. Mariano Hernández López nació el 2 de febrero de 1914, hijo de Luis y Dolores, casado, gasista y domiciliado en el Paseo de las Acacias, 15, ático, letra E. Conoció a Leandro Quevedo y Roberto Espí durante la guerra en Tomelloso cuando era motorista. Tras tener escondido a Enrique Candelas, volvió a ver a Roberto Espí y a Leandro Quevedo, quiénes le comunicaron que se iban a Portugal para trabajar en la organización clandestina del PCE, diciéndole también que había una imprenta clandestina destinada a confeccionar propaganda y que Isidro Mediavilla sería el jefe de la organización en el interior, dándole algo de propaganda con discursos de Dolores Ibárruri y otros dirigentes comunistas. Isidro Mediavilla García nació en Madrid el 5 de julio de 1894, hijo de Feliciano y Ramona, fontanero y con domicilio en la Ronda de Segovia, 25. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 284 Mediavilla y Espí estuvo también Francisco Olmeda Esteban al que se propuso organizar el PCE en Guadalajara, recibió propaganda de Espí y Quevedo para que la leyera y distribuyera en la organización de Guadalajara una vez confeccionada (Olmeda tuvo que ayudar económicamente varias veces a Mediavilla porque no tenía dinero para dar de comer a sus hijos). Otro comunista llamado Ricardo Ortiz Vázquez recibió una carta de Severino Morán para que fuera a su casa en la plaza del Celenque. Aquí le dio noticias de su familia que estaba en México y le propuso participar en una organización comunista clandestina. Ortiz fue reacio al principio, aunque finalmente recibió tres cuadernillos de propaganda385 e informó a Mediavilla que sabía de la organización comunista en Huelva y que tenía un amigo en Lugo que podría organizar el partido en aquella provincia (el hermano de Ricardo, Luis no participó en la organización clandestina). Severino Morán y Roberto Espí acordaron elevar un escrito a la Internacional Comunista en el que informaban del estado de la organización: difícil situación económica, pocas acciones políticas y una mala planificación y desarrollo de la propaganda. El informe fue redactado por Mariano Hernández y escrito por Isidoro Mediavilla. Enrique Candelas pasó a Portugal por Vilar Formoso y en coche fue hasta Guarda, donde un portugués llamado Antonio Alves le llevó al Consulado mexicano. Todas las tardes iba al puerto para establecer conexión con la organización y a través de dos españoles contactó con Severino Morán (máximo responsable del PCE en Guarda y responsable de los enlaces españoles), le comunicó que en pocos días irían a verle un español llamado Carlos Núñez y un americano conocido por Sok. Estos le prometieron ayuda, al igual que a un extremeño llamado Julián Valle, que había sido capitán republicano en Caballería. Pasados unos días Candelas y Valle fueron citados a una comida en una casa donde estaban Carlos, Sok, Teixeira, Baldomero Fernández Martínez, Silverio Álvarez Álvarez, uno apellidado Constante, Ramón López Biettez y una portuguesa que era maestra de escuela. Unos meses antes, Baldomero a instancias del gerente del Club Salón Americano, Ramón Lop, llevó a su cuñado Silverio hasta Teixeira para que le diera una habitación en la casa donde vivía.386 Teixeira estuvo una temporada en el norte de Portugal y al regresar pidió a Silverio que alquilara una finca cercana a Lisboa llamada “Patateiro” que estaba anunciada en un periódico para albergar a refugiados españoles, Silverio la alquiló a su nombre y la pagó Teixeira. Al principio la finca tuvo jornaleros para pasar desapercibida por cuestiones de seguridad (allí estuvo trabajando Santos López García), cuando Teixeira decidió montar la imprenta para imprimir propaganda decidió que no trabajara nadie. Teixeira mandó a 385 Francisco Olmeda Esteban nació en Guadalajara en octubre de 1913, hijo de Gregorio y Nieves, soltero, electricista y domiciliado en Guadalajara en la calle de las Cruces, 5 (funeraria). En la guerra civil combatió en Guadalajara siendo movilizado en un batallón de la 7ª Brigada afiliándose al PCE, siendo teniente de transmisiones. Al terminar la guerra y tras haber muerto su madre, tuvo una discusión con su padre por la orientación del negocio familiar y se fue a Madrid, allí, en un garaje, conoció y pidió trabajo a Mediavilla que le habló de la organización clandestina que estaba controlada desde Portugal. Ricardo Ortiz Vázquez nació en Badajoz el 13 de mayo de 1918, hijo de Teodoro y Julia, estudiante y domiciliado en Madrid en la calle Fernández de la Hoz, 25. Al empezar la guerra fue voluntario en el servicio de información de artillería. Luego estuvo en una Escuela de Mandos en Godella (Valencia), de donde salió como teniente de ingenieros. Al terminar la guerra fue liberado por un tío suyo de derechas. 386 En la misma casa donde estuvo hospedado Julián Teixeira estuvieron escondidos Leandro Carro, un médico de León llamado Jesús Maroto, un aviador republicano apellidado Regueiro y un ingeniero gallego llamado Jaime Martínez. Todos ellos escondidos antes de salir hacia el exilio americano en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 106.194. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 285 Silverio que comprara balanzas de farmacia con tubos de vidrio, dos tableros esmaltados, diversos frascos y ácidos de ingredientes para fotografías. La máquina tipográfica estuvo escondida en casa de Manuel Álvarez Fernández antes de ser llevada a la finca. Carlos ofreció a Candelas que aprendiera el oficio de impresor y que ayudara a la organización comunista. También fue Julián Valle con su mujer onubense Pepa. Una vez instalada la imprenta, accesorios y llevado el papel, acompañados de Teixeira, que llevaba los escritos, Enrique Candelas realizó la impresión del primer número del “Mundo Obrero” el 20 de noviembre de 1940, apareció a primeros de diciembre (Teixeira llevó los ejemplares a Lisboa). Candelas empezó el segundo número del periódico con sólo tres hojas y lo terminó Agio Álvarez Cantora (usaba el nombre de Germán Fernández Cantora y se hacía pasar por argentino; vivía con una mujer llamada Josefa Cordero Ortiz también colaboradora d de la organización), pues Candelas fue a Guarda para llevar el “Mundo Obrero” que había confeccionado y unos folletos llegados de América que Teixeira le dio para que Leandro Quevedo los pasara a España.387 Agio Álvarez trabajó como agricultor en la finca durante un tiempo hasta que le empezaron a enseñar trabajos tipográficos y aprendió a componer (se puso en contacto con su cuñada Ana Faya González por correspondencia).388 Después de terminar el segundo número del “Mundo Obrero”, Teixeira encargó a Agio el tercer número pero cuando estaba trabajando en su composición fue detenido y expulsado a España, donde fue detenido por la policía franquista (se hizo pasar primero por argentino y luego tras los “hábiles interrogatorios” desveló su verdadera personalidad). El intento de organizar el partido en Andalucía se debió a Rafael Moya Mata, en Córdoba capital, en Sevilla, Málaga y otros pueblos andaluces, su detención junto a su hermana Concepción, frustró el intento. Su nombre aparece en la lista de nombres y direcciones que la dirección del PCE en México facilitó a la dirección en Portugal y fue 387 Agio Álvarez Cantora nació en Ceceda (Asturias), hijo de Víctor y Benigna, jornalero y casado con Amelia Faya González. Perteneció al Sindicato Ferroviario de Asturias, estando empleado en la sección de vías, obras y movimiento en los ferrocarriles económicos de la zona. En 1934 emigró a Francia en busca de trabajo y a los pocos meses, pasando por Polonia, se fue a Luansky (Rusia). Regresó a Francia en 1935 y un mes antes de empezar la guerra civil se instaló en Nava (Asturias). En agosto de 1936 por mediación de Lucio Losa pasó a ser intérprete de un jefe del ejército republicano que era ruso o polaco llamado Frapio, estando sólo unos días. Luego Agio pasó a Aviación siendo intérprete telefonista al servicio de los aviadores que estaban en el campo de Colunga (Asturias) y otros más en el norte de España. Después estuvo al servicio del general ruso Dambrosky, hasta el final del frente del Norte, y se marchó con él en avión hasta Valencia, pasando luego a Barcelona al servicio de otro militar ruso llamado Murrasky hasta finales de 1938. Más tarde Agio se fue a Francia y se instaló en París y en Montauban (Francia), donde estuvo unos cinco meses. Luego pasó a Portugal por la frontera de Vinhais. Con la ayuda del español Antonio Onis, fue a Lisboa y le puso en contacto con Julián Teixeira. 388 Ana Faya González nació en Nava (Asturias), el 27 de mayo de 1908, hija de José y Saturnina, casada con Nicolás Zalamea Fernández y domiciliada en su pueblo. Su marido estaba huido en Argentina y ella fue detenida al terminar la guerra. Recibió dos cartas de su cuñado Agio Álvarez desde Portugal dándole un nombre supuesto para que respondiera a las cartas, que eran entregadas a un teniente del ejército nacional, jefe de la oficina de información de Nava. Por la actuación de su marido y de su cuñado, toda la familia fue perseguida y una hermana suya estuvo en un campo de concentración. Por la zona se denunciaba que Agio era uno de los jefes guerrilleros de los montes de Asturias. Recibió una carta dirigida a Constantino Ramos, con membrete de papel que decía Sotero Pérez, calle Uría, 60, Oviedo, sin que este último supiera nada del tema de la carta. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 286 proporcionada por el novio de su hermana, Fernando Díaz Medrano que estaba refugiado en México.389 La organización del PCE en Zamora había sido reorganizada por el cubano Luis Milton. Ayudado por Félix Falcón (se fue a Portugal), Ezequiel Segundo Martín Martín y Dolores Paz Pérez. Cuando Luis Milton se marchó a Cuba, Dolores Paz se quedó como máxima responsable del PCE en Zamora teniendo contacto con la dirección del PCE en la cárcel de Zaragoza a través de un preso llamado Robert. Ezequiel Segundo Martín organizó unas células comunistas en los Altos del Duero junto a Vicente Julián y José Ramos (los datos de toda la organización del PCE en Zamora fue facilitada por Milton a la dirección del PCE en Cuba cuando llegó a la isla caribeña).390 La policía portuguesa deportó a España a varios guerrilleros que actuaron en las provincias de Galicia y Asturias, pasando propaganda a Portugal y siendo enlaces con la dirección del PCE en tierras lusas. Esos guerrilleros eran Rogelio Rodríguez López, Gerardo Núñez Rodríguez y Constantino Santos Morán.391 Autores de varios atracos a 389 Rafael Moya Mata nació en Córdoba, el 17 de agosto de 1914, hijo de Antonio y Concepción, casado y hojalatero. En 1932 estuvo detenido por actividades políticas. Al empezar la guerra se fue de Córdoba y se enroló voluntario en las filas republicanas en Villaviciosa de Odón (Madrid). En Madrid estuvo en el batallón “Canario” , luego en el frente de Valdemoro y Casa de Campo. En abril de 1937 fue destinado al Frente del Jarama y luego en el de Levante en la 101 Brigada Mixta. El final de la guerra le sorprendió en Alicante cuando intentaba salir al extranjero siendo detenido y llevado a la plaza de toros y luego trasladado al cuartel de Benalua (Granada). 390 Luis Milton nació en Cuba pero con dos años llegó a España. Cinco hermanos suyos miembros del PCE fueron fusilados. Estuvo en varios batallones de trabajadores en África y luego se fue a Cuba en el barco “Magallanes” en octubre de 1940. Dolores Paz Pérez nació en Grijalba de Vidrales (Zamora) en 1914. Hija de Ernesto y Rufina, maestra nacional. Estuvo en un colegio de monjas interna. Antes de empezar la guerra participó en una huelga de estudiantes. Durante la guerra se afilió a la JSU. Su padre fue fusilado en Muela de los Caballeros (Zamora). Al terminar la guerra sus hermanos fueron detenidos junto a Ezequiel Segundo Martín. Cuando fue detenida negó ante la policía su participación en ninguna organización porque “quien lo hiciera era un demente”, ya que ella era joven y no quería problemas. Dolores dijo que pudiera ser que como ella tenía una cultura superior a los elementos comunistas de la organización la utilizaron para esos fines pero que a ella no le propusieron nada. Cuando salió de la cárcel fue destituida y apartada de su profesión de maestra. Estudió auxiliar sanitario, especializándose en cosmetología. También trabajó como anestesista instrumentalista de tocología en la Jefatura Nacional del Seguro Obligatorio de Enfermedad. Publicó un conjunto de poesías “Poesías de una época” donde reflejó sus años de cárcel, de soledad y de muerte de los familiares y amigos. Dolores Paz murió en 1996. 391 Rogelio Rodríguez López nació en Soucelin (Orense) el 2 de junio de 1913. Hijo de Domingo y Amalia, labrador. Al empezar la guerra fue movilizado por su quinta al frente de Asturias en la 1º Compañía del 1º batallón de La Coruña. Al cabo de un tiempo se pasó a las filas republicanas. Cuando cayó Gijón fue detenido y luego puesto en libertad mediante un aval de un conocido suyo llamado Ramón Losada. Rogelio se fue a su casa llevándose un fusil, dos bombas de mano y una pistola. En febrero de 1938 fueron a su domicilio un guardia civil y un soldado. No sabía si le iban a detener a él o a su hermano que estaba de permiso en las filas nacionales. El guardia civil y el soldado le apuntaron con sus fúsiles, él disparó y mató al guardia civil y salió huyendo. En el camino se encontró con su hermano Sebastián, al contarle lo sucedido decidieron regresa a casa, cogieron el fusil del guardia civil y el armamento y se fueron al monte y luego a Portugal, pasando por la Sierra del Eje, en la frontera de Vinhais, donde se les unieron tres más. Después pasaron a Oporto y unas semanas más tarde regresaron a España donde para sobrevivir, asaltaban casas en pueblos españoles cercanos a la frontera. Gerardo Núñez Rodríguez nació en Val (Orense) en septiembre de 1905, hijo de Manuel y Josefa. Al empezar la guerra fue detenido por unos falangistas pero se escapó, huyendo a los montes de Asturias donde ingresó en el Hospital de Caldas de Besaya (Cantabria). No participó en la guerra civil, al terminar ésta le mandaron a su pueblo, pero al llegar a Riosa (Asturias) fue detenido y trasladado a la cárcel de Vitoria y luego a la de Orense. Gracias a unos informes al mes fue puesto en libertad y fue llevado a un campo de trabajo en Orense de donde se escapó y se escondió en su pueblo. Estuvo un año escondido y como había otro huido por el pueblo, los falangistas de la zona hicieron una búsqueda y matando a tres de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 287 mano armada en pueblos de la provincia de Orense y León y un secuestro del que no obtuvieron ningún beneficio económico. En la casa de Sebastián Rodríguez, en Oporto, acudían refugiados españoles en Lisboa, sobre todo uno llamado Manuel conocido por “Oclus” o “Gafas” (enlace entre Lisboa y Oporto hacía frecuentes viajes haciéndose pasar por vendedor de café y al tener documentación legal portuguesa, podría tratarse de Teixeira porque también usaba gafas) que pedía explicaciones sobre los asaltos que hacía este grupo y otros grupos de guerrilleros de la zona. Manuel les entregó propaganda comunista y dijo que todas sus acciones serían conocidas en México porque mandaban la información de la actividad desarrollada. La contraseña entre los diferentes grupos de guerrilleros que actuaban en la sierra gallega y leonesa era decir “clavo” y su contestación “hierro” o viceversa (en los montes orensanos debía haber unos cuarenta huidos). Otro grupo de españoles residentes en Portugal y que serían expulsados fueron: Manuel Álvarez Fernández, Santos López García, Waldo López Gutiérrez, Baldomero Fernández Martínez, Silverio Álvarez Álvarez y Constantino Ramos Fernández. Ayudaban económicamente a la organización comunista y facilitaban sus casas como estafetas, sitios donde recibían la correspondencia de América y lugares de reunión para los dirigentes comunistas.392 El centro de tertulia de todos ellos con otros comunistas españoles era el Café Salón Americano en Lisboa, donde se produjo una redada de refugiados españoles por parte de la policía portuguesa. Teixeira recibió correspondencia, dinero y propaganda procedente de la dirección comunista en México, remitida vía Nueva York a través de los tripulantes y camareros de los vapores de la compañía “American Sport Line” (donde existía una célula comunista formada por tripulantes). También recibía correspondencia de Burdeos (Francia) por mediación de un comunista francés llamado Pierre Douval y por otros enlaces como un comunista sus hermanos en octubre de 1939. Gerardo se fue al monte Páramo donde se encontró con Rogelio Rodríguez y su hermano Sebastián, yéndose los tres a Portugal, pasando la frontera por Vinhais llevaban un fusil y dos pistolas. Constantino Santos Morán nació en Bembibre (León) el 11 de enero de 1916. Hijo de José y Eudevigis, jornalero. En la guerra fue declarado inútil y en 1938 bajaba al muelle en los puertos de Sagunto (Valencia) y Valencia. Al terminar la guerra fue detenido e ingresó en el campo de concentración de Albatera (Alicante). Fue puesto en libertad y se fue a Ponferrada (León), habiéndole llegado carta de sus hermanos desde Buenos Aires (Argentina), por lo que quiso irse a este país. Pasó la frontera portuguesa por Vinhais y en Oporto se encontró con un contrabandista español llamado Cándido que lo llevó a Vales (Portugal) donde conoció a Constantino Santos y a Rogelio y Sebastián Rodríguez, así como a uno llamado Abelardo. Todos asaltaban casas en los pueblos españoles cercanos a la frontera a principios de 1940. 392 Manuel Álvarez Fernández nació en Vilarino (Orense), el 18 de abril de 1879, hijo de Antonio y Rosa, comerciante y domiciliado en Lisboa (Portugal), en la Plaza de San Pablo, 3, piso nº 1. Santos López García nació en Orense el 6 de noviembre de 1906, hijo de Elisa, jornalero. Al empezar la guerra se fue de su pueblo y estuvo escondido en el monte hasta 1940 que se encontró en la sierra de Correjanes (Orense) con los hermanos Sebastián y Rogelio Rodríguez con los que se fue a Portugal, llegando primero a Oporto donde conoció a Julián Teixeira que le llevó a Lisboa para encontrar trabajo. Su idea era irse a Cuba haciéndose pasar por cubano y tenía documentación de esa nacionalidad. Waldo López Gutiérrez nació en Colombres (Asturias), el 19 de mayo de 1901, hijo de Pedro y Rosa, comerciante. En la guerra estuvo en Vigo hasta 1937 en que pasó a Portugal, siendo detenido y entregado a las autoridades españolas permaneció nueves meses en la cárcel hasta que en diciembre de 1939 pasó de nuevo a Portugal clandestinamente y se fue a Lisboa. Baldomero Fernández Martínez nació en Lovera (Orense), el 19 de octubre de 1888, hijo de Cándido y Luisa, camarero del café Olimpia Club y residente en Portugal. Silverio Álvarez Álvarez nació en Gron (Orense), el 11 de mayo de 1878, hijo de Benito y Luisa, comerciante y residente en Lisboa desde hacía 48 años, siempre dispuesto a ayudar a los españoles. Constantino Ramos Fernández nació en Gron (Orense), el 23 de diciembre de 1906, hijo de José y Elvira. Vivía en Lisboa desde hacía 18 años y trabajaba en el Hotel Americano de Lisboa. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 288 español llamado Antonio en Oporto que entregaba la correspondencia a Silverio Rodríguez y luego se la hacía llegar a Teixeira. Entre la documentación de Vicente Uribe recibida por Teixeira desde México había un informe titulado “Consejos para la organización del partido en el interior del país” y cartas personales dirigidas a Teixeira. El primer punto de dicho informe fue titulado “ Orientación del trabajo” indicaba que la primera tarea consistía en reconstruir el partido en el interior del país para “la lucha contra el terror y por la amnistía, la explotación y el hambre, contra la injerencia del imperialismo Italo- Alemán y los intentos del imperialismo inglés. La lucha por estos objetivos esenciales solo puede desenrollarse y progresar, a base de la organización y desarrollo de la misma, por las reivindicaciones más inmediatas, elementales y pequeñas de los obreros, campesinos, juventud, mujeres, pequeños industriales y comerciantes y pueblo en general”. La actividad del partido debía centrarse en los siguientes objetivos: a) Contra el terror y por la amnistía. Contra los asesinatos y ejecuciones, contra los consejos de guerra, contra los campos de concentración y de trabajo forzado, contra las condenas monstruosas sobre hombres, mujeres y jóvenes. BASTA YA DE SANGRE Y DE TERROR. BASTA YA DE ANIQUILAR EL PUEBLO. LIBERTAD PARA LOS PRESOS. VUELTA DE LOS EMIGRADOS. AMNISTIA. b) Contra la explotación de los capitalistas y del estado. Elevación de los salarios en proporción de la carestía de la vida. Salarios dignos y jornada de ocho horas y menos para los industriales nocivos. Contra las jornadas agotadoras de 9, 10 y más horas. Contra los impuestos abusivos y los “donativos voluntarios”. Trabajo libre para todos los obreros y no sólo para los excombatientes de Franco. Por condiciones dignas de trabajo, que aseguren a los obreros contra los continuos accidentes que se producen. Libertad para los sindicatos que definen los intereses de los trabajadores, fuera de los sindicatos, los patronos, los condes y señoritos de Falange. Fuera de los puestos de trabajo los invasores italianos y alemanes. Contra el paro y por trabajo remunerado o subsidio. Queremos trabajo y no la caridad de Auxilio Social. c) La tierra para quien la trabaja. Contra las requisas e incautaciones forzosas. Contra los impuestos o rentas y condiciones leoninas de los terratenientes. Abonos y simientes para la tierra. Contra las tasas injustas. Devolución de las tierras arrebatadas a los campesinos. Contra las jornadas de sol a sol y los salarios de hambre. d) Contra la carestía de la vida. Pan y víveres para el pueblo. Intensificar todas las formas populares que el pueblo emplea para estos casos. Lo que España produce debe ser para los españoles y no para exportarlo a Italia y Alemania. Comida para los trabajadores y no para los gandules de la Falange. Contra los ranchos de Auxilio Social y por condiciones de vida dignas para las familias del pueblo adonde a parar el aceite, el arroz, las naranjas españolas. e) Reconstrucción de las viviendas destruidas por los aviones alemanes e italianos y por Franco y no de iglesias y cuarteles. Necesitamos viviendas sanas y no cuarteles y conventos. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 289 f) Contra la guerra imperialista y la paz. Los españoles no deben ser carne de cañón al servicio de Italia y de Alemania, ni de Inglaterra, ni de Franco y los capitalistas y terratenientes. No queremos luchar por un imperio par los explotadores y los invasores. Queremos una España para el pueblo, libre de enemigos. Queremos vivir en paz con todos los pueblos y en primer lugar con la URSS, la gran amiga del pueblo español. El pueblo español no tiene nada que ganar entrando en la guerra y sí mucho que perder. La única guerra sagrada y justa es la del pueblo contra Franco y el franquismo. g) Defensa de la URSS. Contra todos sus enemigos, la libertadora de pueblos (Bielorrusia, Ucrania Occidentales, Letonia, Lituania, Estonia-Besarabia y Bucovina). Defensa de su política de paz estalinista. Solidaridad revolucionaria con el gran país del socialismo. h) Queremos las libertades arrebatadas, ayuntamientos elegidos por el pueblo y que defiendan a este. Sindicatos que defiendan los intereses de los trabajadores. Libertad de expresión para el pueblo. Representantes legítimos del pueblo y no “mangarranes” impuestos por arriba. Restablecimiento de las libertades de la República Popular que nos han sido arrebatadas. i) Libertad para Euskadi, Cataluña y Galicia. Por el derecho de hablar su idioma y a mantener sus costumbres. Contra la opresión nacional de esas nacionalidades. j) Por los derechos de la juventud. Por trabajo y salarios más altos para los aprendices y los ayudantes. Por escuelas profesionales. Por salarios según el trabajo, para los jóvenes obreros y campesinos. Contra las jornadas de sol a sol. Por el reconocimiento de las asignaturas aprobadas durante la República a los estudiantes. Escuela y Universidades libres de la influencia clerical y falangistas. k) Por las reivindicaciones de los soldados. Por la completa desmovilización. Elevación de los pluses. Permisos (estudiar las recientes rebajas en los sueldos de las clases y oficialidad inferior para plantear de acuerdo con las particularidades las consignas justas). l) Por los derechos de las mujeres. Derecho al trabajo y contra el concepto feudal de la mujer al hogar. Contra la carestía de las subsistencias. Por mayor racionamiento. Por la protección a la maternidad y escuelas para los niños. m) Defensa de los intereses de los pequeños comerciantes e industriales. Por la disminución de los impuestos y tasas agobiadoras. Contra las multas abusivas. Contra los intentos de enfrentar a los pequeños comerciantes con el pueblo, acusándoles del hambre y la especulación, de las que son responsables el régimen y los explotadores. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 290 n) Contra los verdugos y explotadores del pueblo. Contra los asesinos de Falange y los negociantes con el hambre del pueblo. Contra el franquismo. POR LA REPUBLICA POPULAR”.393 El PCE debería crear una dirección central en el interior del país para asegurar una orientación política eficaz del trabajo del partido y para su reconstrucción en todo el país con la lucha de masas como tarea principal. El primer paso era la creación de un centro directivo en Portugal que sirviera de enlace con el interior y el exterior de España, dirigido desde Lisboa por Julián Teixeira ayudado por otros tres camaradas responsables de otros centros para el Norte, Sur y Centro del país, con el fin de crear direcciones de la organización comunista en el interior de España, editar y distribuir “Mundo Obrero”. A través de los enlaces del interior habría que hacer llegar a la dirección en México toda la información, documentos y trabajo del partido en España y de la Internacional Comunista. Había que montar una emisora de radio para informar de acontecimientos a la dirección del partido en el interior de España. Los guerrilleros serían utilizados para conocer el terreno, garantizar la seguridad en ciertos lugares y también los contrabandistas pero con las precauciones necesarias. Había que conseguir documentación portuguesa y española para ser utilizada por cuadros, enlaces y colaboradores de la organización comunista. La dirección del partido en Portugal tendría que ser clandestina y no inmiscuirse en los problemas de la emigración española y del Partido Comunista Portugués (clara alusión a la orden de la Internacional Comunista de participar en la división del PCP). Si algún refugiado español tenía problemas en Portugal se podría utilizar a los guerrilleros para pasarlos a territorio español. Sería necesaria la selección y preparación de enlaces y cuadros para su envío como organizadores e informadores entre España y Portugal. Uribe indicaba que era necesaria la creación de un centro de dirección en Asturias para apoyar a los guerrilleros de las zonas de Asturias, Euskadi, Santander y León. También habría que crear unos Comités Provinciales en cada una de las provincias con una secretaría de propaganda capaces de publicar folletines y el “Mundo Obrero”. Además, de una emisora en las montañas de las mismas características que la de Portugal. Imprescindible era la utilización de los puertos para mantener el contacto y la información por medio de los barcos con aquellos países en los que hubiera dirección del PCE (consejo que se llevó a la práctica sobre todo en Lisboa y en Euskadi). También era necesario crear un Comité Central en Madrid que extendiera el trabajo político por diferentes Comités Provinciales en todo el territorio español, ayudando a Cataluña donde el PSUC sería el encargado de la reorganización. En la zona Sur se debería crear un centro de dirección en Sevilla para todas las provincias de Andalucía, por su gran extensión territorial. En otro punto titulado “Sobre la composición y trabajo en los centros de dirección” Uribe planteaba que en cada uno de los Comités, ya fueran Centrales o Provinciales hubiera un secretario general, un secretario de organización como enlace entre cada uno de los organismos que asegurase el buen funcionamiento de cada órgano de dirección. También habría responsables o secretarios de literatura (crearía un aparato de distribución directa de la propaganda y los escritos), del trabajo con el Ejército, de solidaridad y de sindicatos y condiciones de vida de las masas (todos independientes de 393 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 106.194. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 291 la organización central). El secretario general garantizaría las reuniones que deberían ser pocas y breves planteándose problemáticas generales y de tipo político (debería faltar siempre uno de los dirigentes responsables para que en el caso de que hubiera caídas se pudiera garantizar la continuidad del trabajo y de la organización). También habría un secretario de propaganda encargado de buscar una máquina de impresión o de edición para ejecutar los trabajos de propaganda necesarios con la ayuda de otro camarada. Habría un militante en contacto con los guerrilleros y otro dedicado a las cuestiones técnicas como la documentación y el archivo. Los enlaces tendrían que buscarse entre militantes de confianza. Se crearían órganos de dirección en los Comités Provinciales y si fuera necesario en los Comarcales, para que la ligazón del partido fuese mejor y estuviera garantizada, disponiendo de casas y estafetas seguras para los enlaces. El número de miembros en cada Comité sería distinto, dependiendo de su importancia y sobre todo de los cuadros que dispusieran, no superando nunca los cinco miembros. Los comités locales estarían integrados también por tres camaradas máximo cinco, habiendo siempre secretarios generales, de organización y de propaganda (como mucho secretario de solidaridad y de sindicatos) trabajando clandestinamente y cada miembro del comité tendría contacto con un sector de la población o con un grupo de células formadas por camaradas. La organización, para que tuviera garantía y solidez, fuera eficaz, pudiera crecer y atender a los cuadros dirigentes tendría que organizarse sobre todo en los lugares de trabajo, especialmente en fábricas, talleres, minas, puertos, almacenes, grandes comercios, explotaciones agrícolas, sectores de la construcción, etc. Allí se crearían células comunistas compuestas como máximo por cinco miembros y cada célula no conocería la existencia de las demás por motivos de seguridad. Tendrían reuniones seguras para cambiar impresiones, siendo breves y nunca en lugares ni días fijos, verificándose cada veinte o treinta días, mediante entrevistas, conversaciones o contactos personales en el lugar de trabajo, o al salir del mismo o en horas de la comida. Esas células estarían organizadas por el militante más seguro que seleccionaría a los militantes de más confianza para formar dichas células. Sería el único que tendría contacto con el órgano superior y sería el que orientara al grupo y a los trabajadores de la línea política a seguir, conociendo bien a los obreros de la empresa, sus necesidades, estados de ánimo, reivindicaciones de los trabajadores, ligado con ellos en momentos de descontento y protesta. Tendría un adjunto que en caso de detención podría hacerse cargo del grupo y reorganizarlo si fuera necesario. También habría otro militante como secretario de propaganda encargado de la recepción y distribución de los materiales de propaganda, creando una tela de araña de arriba abajo para distribuirla (uno entregaría a otros dos, estos a su vez a cuatro y así sucesivamente) Sería necesario conocer a los obreros que fueran de la CNT y de la UGT para unificar la lucha de clases dentro del sindicato, creando vínculos de unidad que pudieran servir para las reivindicaciones del sindicato. No se sabía cómo estaban ambas organizaciones sindicales, habiendo que mantener entre los obreros el culto a ambos sindicatos desarrollando la idea de unidad sindical sobre la base principal de la UGT y dejando fuera a los provocadores faistas (miembros de la Federación Anarquista Ibérica). Si fuera posible otro camarada tendría la misión de solidaridad conociendo a las familias de los trabajadores, si tenían detenidos en sus familias o perseguidos, para ello se deberían organizar colectas a favor de los presos y sus familiares y ayudar a los huidos. Todos aquellos militantes que no pudieran englobarse en células de empresa tendrían que ser englobados en células de barrio con unas características similares a las Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 292 de la empresa, habiendo un militante encargado de las actividades de las calles, de los problemas de la vivienda y de la lucha contra la carestía de la vida y la escasez de productos. Si algún comunista fuera conocido por la policía, por el Ejército, Falange, etc… no debería estar en las organizaciones de base ni ser conocido por los demás militantes por motivos de seguridad. Los órganos dirigentes estarían ocupados por militantes que fueran oficinistas, empleados, artesanos, profesiones liberales, etc… y de arriba abajo por obreros y campesinos, firmes y fieles al PCE, sin olvidar a camaradas que aunque estuvieran perseguidos por su experiencia y capacidad pudieran asegurar una línea política firme, siendo la norma general la combinación de ese tipo de militantes. La Juventud Socialista Unificada (JSU) se organizaría independientemente del partido, pero siempre con su ayuda, siendo un apéndice más del mismo. Con sus propios militantes y métodos, organizando la lucha entre la juventud. La organización juvenil debería organizarse sobre la base de células, sin estar incluidos todos los antiguos militantes de la JSU. Deberían integrarse en las organizaciones juveniles de Falange para sacar provecho. El PCE debería ayudar a la creación de una única dirección central de la JSU y los dirigentes de ambas organizaciones estarían ligados unos con otros. El trabajo en el Ejército era muy importante para librar a muchos trabajadores del uso de las armas. Los responsables de este trabajo tendrían que ser camaradas muy seguros para contactar con militares afectos a la organización comunista y desafectos a la dictadura para crear comités dentro del Ejército. Crearían comités de tres camaradas independientes entre sí y ligados al responsable del trabajo, tratando a la tropa y los oficiales por igual y de manera directa e individual. Otro punto era el trabajo en las organizaciones del régimen teniendo que hacer un trabajo político eficaz infiltrándose en su seno para acentuar las divergencias y creando contradicciones internas con camaradas infiltrados, siendo desconocidos unos de otros, ligados a un responsable de este trabajo directamente que les orientaría y recogería sus informaciones. Si fuera posible se introducirían en los puestos de dirección o de mando para ayudar al partido en misiones especiales. Los camaradas que se infiltraran serían escogidos por las condiciones que reunieran para el trabajo especial de documentación, viajes, dinero, salvoconductos, información, infiltración, etc… Tendrían que infiltrarse en organizaciones como Falange, Falange femenina, Auxilio Social, organizaciones católicas, estudiantiles, deportivas, de infancia y de Excombatientes, siendo su ayuda muy valiosa para la organización. El trabajo de la organización, según Uribe, también tendría que desarrollarse en campos de concentración, batallones de trabajadores, cárceles y unidades de redención de las penas de trabajo, conociendo realmente la situación de todos ellos y orientar una línea política a seguir en cada centro. El partido debería asegurar desde el exterior la comunicación y el contacto con el interior de cada uno de los presidios y campos de concentración valiéndose de diversos procedimientos, destacando sobre todo los familiares de los presos y a través del camarada responsable de la solidaridad. Una ayuda tanto moral como material que vinculara a todo el pueblo y al partido en la tarea de asistencia y de la lucha por la amnistía. La labor a desarrollar con las organizaciones guerrilleras se centraría sobre todo en las diversas zonas montañosas donde había huidos guerrilleros desde el final de la guerra civil, condenados y amenazados de muerte en caso de ser detenidos. Entre ellos Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 293 había muchos comunistas, incluso cuadros políticos y militares de gran valía. Se podía ampliar los grupos guerrilleros y su zona de actuación con desertores y con individuos no conformes con la situación política del país. Desarrollarían actos de sabotaje, acciones parciales y golpes sorpresa. Lo que debería evitarse era que esos grupos de guerrilleros degeneraran en bandidaje, habría que inculcarles el ideal revolucionario con hombres conocedores del terreno para ayudar en la organización del partido (ser enlaces entre los centros fronterizos con los del interior, de estos entre sí y con el exterior, para salvar a cuadros perseguidos, ser guías y creadores de partidas de guerrilleros, distribuidores de propaganda y organizadores del partido en diversos puntos del país). Los grupos de guerrilleros deberían estar controlados por la dirección del PCE. Deberían crear depósitos de armas y explosivos en puntos determinados para las futuras luchas del pueblo. Si los cuadros del partido en las ciudades y pueblos eran perseguidos debería evitarse que fueran al monte, salvo en casos puntuales que decidieran los dirigentes del partido. Los guerrilleros podían reintegrarse en la organización del partido en ciudades como agentes de enlace, siendo la guerrillera una fuente inagotable de organizadores del partido (en la práctica ocurrió al contrario a lo que aconsejaba Uribe, siendo los militantes perseguidos en las ciudades los que integraron las partidas de guerrilleros y pocos los casos de guerrilleros que fueron a las ciudades a colaborar con los Comités Provinciales del PCE, sino fuera para esconderse, buscar ayuda e intentar salir del país). Otra tarea fundamental de la organización sería salvaguardar a los militantes huidos y perseguidos, ayudándoles y facilitándoles los medios necesarios para sobrevivir. Siempre que se pudiera sería mejor sacarlos fuera del país. Todo dependía de los medios económicos que se tuvieran, los puntos de apoyo, conseguir documentación necesaria llevándolos a poblaciones grandes donde fueran desconocidos y, en último término llevarlos a las montañas. Había muchas dificultades para saber realmente lo que estaba pasando en el interior de España porque la información que llegaba no era concreta y muchas veces era incompleta y sesgada. En las zonas donde las organizaciones falangistas tenían mayor desarrollo, había que intensificar el trabajo de los sindicatos. Tenía que desarrollarse una mayor resistencia y lucha contra el franquismo manteniendo siempre la ligazón con la masas, estrechando vínculos con los presos y sus familias, con los represaliados y los parados, con el fin de impulsar el Frente único y el Frente Popular en la lucha por las reivindicaciones de las masas. Vicente Uribe era el encargado de la financiación y la propaganda del PCE que llegaba a Portugal. Se enviaban folletos ya confeccionados llevado por los tripulantes de los barcos americanos de la compañía “American Sport Line”. Vicente Uribe envío tres cartas a Julián Teixeira recriminándole su comportamiento, su falta de rigor político y el desarrollo de la organización en Portugal y en el interior del país, a pesar de las instrucciones y las órdenes dadas desde la dirección de México. “Querido Manuel. Tu tío Vicente me dijo que había recibido la información de últimos de enero, hace cuatro meses que te llegaron instrucciones precisas políticas y de organización para el mejor desenvolvimiento del trabajo de la organización en nuestro país. Resultado a parte de la salida del Mundo Obrero por tu conducto no conocemos nada de lo que pasa en el país ni en lo político ni en la organización del Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 294 partido, significa que no has comprendido tu misión, ni has trabajado como te decían las instrucciones, no hablas de lo que pasa en el país que es lo que interesa a la dirección del partido, pero no las envías, diciendo que si lo harás. Hay que terminar con este juego y ejecutar al pie de la letra lo que se dice en las instrucciones y mandatos del partido. Grave retraso que origina perjuicios. No sabemos nada de dónde van los periódicos que se te mandan, ni la dirección del partido, con que organizaciones estas en contacto, tienes que contarlo a la dirección del partido, lo de esperar a completar no tiene valor, queremos que como viejo militante del partido corrijas estas lagunas del trabajo, sin olvidar las dificultades se te dijo que no utilizaras gente de ese país, camaradas de absoluta solvencia y con las cosas que han pasado se nota que no se han tenido en cuenta las reglas de conspiración. Necesario reforzar los enlaces con las organizaciones del partido, para preparación las jornadas del 14 de abril y del 1 de mayo, para hacer una campaña de masas en todo el país en la medida de lo posible, que serán enviadas las instrucciones necesarias. Saludos. Vicente”.394 En otra misiva seguía criticando la forma de trabajar el tema de la propaganda, de la edición y reparto de “Mundo Obrero”, indicando que si la organización no se desarrollaba y ampliaba, ante cualquier acontecimiento que se desarrollara, el PCE quedaría fuera del juego por no estar preparados. “Todas las noticias que se reciben de España es que hay mucha hambre, descontento entre la población, desprecio a los falangistas, con una actuación del pueblo contra todo esto. Tenemos un débil trabajo de propaganda y de organización, que trae una confusión política y aprovechamiento de la voluntad de lucha de masas. El enemigo de clase trabaja en todas las direcciones y son los agentes de Inglaterra en el país quienes más se mueven hoy en este sentido. De manera urgente debes tratar de que Mundo Obrero salga regularmente orientarse a que sea quincenal, solo sabemos que salió el número uno, aunque ya hace más de dos meses dijiste que estaba en máquina el segundo, ampliar su tamaño a ocho páginas, con cuatro es imposible tratar todos los problemas importantes que existen. Editar otras cosas aparte del MO, pasquines, manifiestos, volantes y algunos artículos de los dirigentes del Partido, que se te podían enviar para imprimirlos y así ganar tiempo. Deben ir con la firma de partido, comunicar donde y como se envía el material que te mandamos, localidades y organizaciones que lo reciben y su distribución a las masas, especificando el número y clases de materiales que entran. Aprovechar todos los contactos que tengas y buscar otros nuevos, para hacerles llegar las orientaciones del partido, intentar crear una dirección en el interior que unifique y dirija nacionalmente todo el trabajo del partido en una misma dirección política y de organización, un camarada que contacte con los guerrilleros de cada zona y obtener la ayuda en las tareas de organización. Con ello tenemos retraso y nos pillara desprevenido cualquier acontecimiento que pase en el país. Me decías que el amigo Menduina me tiraría más información pero no llevó nada, solo que estaban bien. Recibe tu noticia por avión pidiéndome dinero, ya te había mandado por medio de uno de nuestros amigos, doscientos, pero no mandes notas de esa forma, porque llama la atención, cuando escribas una carta por correo, escríbela mejor, no en un pedazo de papel cualquiera, el dinero hemos quedado en mandártelo por conducto personal siempre que sea posible y recurrir al giro lo menos posible y en 394 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 106.194. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 295 casos necesarios. Te mando unos artículos para que los utilices para el MO, A Manolo. He recibido los ejemplares y tu nota”.395 La última de las cartas que fue intervenida a Julián Teixeira cuando fue detenido estaba fechada el 2 de enero de 1941. Uribe seguía sin comprender la actitud de Teixeira, dejando fuera del trabajo a Severino Morán y a Enrique Candelas, por ser conocedores del aparato de propaganda del partido y de donde se confeccionaba el “Mundo Obrero”. Seguía criticando como había editado el periódico, tanto en su formato como en su redacción. También hacía mención a la manera de conseguir certificados de nacimiento cubanos para ser utilizados por refugiados españoles de toda confianza y la forma de sobornar al cónsul de Cuba en Lisboa y a un policía portugués, haciéndole la observación de que no guardara la carta sino que la aprendiera de memoria y luego la quemara por razones de seguridad. “Enero, 2 de 1941. Querido Manuel. He recibido tus dos últimas y la otra con el amigo que te visitó acompañado del aceite y los periódicos. Hay cosas que no se comprenden. No uses el correo ya que tenemos contacto cada semana. A la marcha de Morán se insiste en que tengas cuidado con la relación cuidadosa con los camaradas, el contacto con el centro poner otro de más confianza, buscando un lugar que no sea conocido por Morán, si regresa hay que tenerle fuera del trabajo y nosotros terminemos lo que hay que hacer, en Portugal no se debe pensar en un aparato grande con muchos camaradas, digo esto por lo que dices de emplear más camaradas en el Molino, solo los necesarios en el aparato, otra cosa son los colaboradores fuera del aparato. El que el Molino ya funcione es buena cosa, ahora consolidarlo y mejorarlo técnicamente, en su primer número es sectario en cuanto al saludo no haciendo distinción entre los jefes socialistas y anarquistas, no se hace mención al problema de la unidad, hay cosas que no quedan claras como la nota de la guerra en Grecia, no se le concede un lugar destacado a la política de la URSS, tampoco destacar la lucha de nuestro pueblo y resultados positivos, debes utilizar las informaciones que aparecen en España Popular, así como todo los materiales redactados. El caso de Castro de acuerdo con prescindir de él y cortar toda clase de relaciones tomando precauciones por tu parte para que no te pongan dificultad. Te adjunto certificado de nacimiento de nacionalidad cubana, solo utilizarlos en los casos extremos para gente de nuestra confianza y no para casos como Castro, presentarse con el certificado en el Consulado de Cuba en Lisboa y pedir pasaporte para su país, el cónsul es reaccionario y listo para darse cuenta que se trata de un truco, pero por dinero extiende un documento que sirve para embarcar, ese documento carece de toda clase de visados de entrada en Portugal y para conseguir el embarque fuera del control de la policía, hay que recurrir a un policía portugués cuya dirección te doy y por 400 escudos y previo importe del pasaje de la compañía, te lleva a bordo y ya sales. Así han salido algunos militantes nuestros, tenemos que saber quién va a salir y el nombre que usa, para hacer las gestiones cuando el momento llegue. Acuso recibo 100 dólares que se manó por cable a Pelegrina, enviar los 20 que te mandé. Manolo. No la guardes la carta, hazla memoria y quémala”.396 395 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 106.194. 396 La última de las cartas ocupadas estaba dirigida a Josefa Hernández para Juan Maroto, enviada por R. Pérez, Ruanda Paz, 15 Guarda, enviada el 22 de febrero de 1941. “Ya tendréis una carta mía, que decía mi llegada ahí el lunes, pero no puedo hacerlo. No se trata de acusar a L. sino de que sea mejor que él, no haber sabido trabajar” en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 106.194. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 296 El 8 de marzo de 1941 la policía portuguesa realizó una redada contra la organización comunista española deteniendo en Guarda a Enrique Candelas. Éste había ido a Lisboa a recoger ejemplares del número dos de “Mundo Obrero” para llevarlos al puesto fronterizo de Vilar Formoso. También fueron detenidos en Guarda, Severino Morán y otros tres compañeros más (entre ellos Santos López García). Josefa Cordero Ortiz fue detenida cerca del puesto fronterizo de Vila Real de San Antonio, probablemente cuando quería pasar a España. Teixeira fue detenido aportando gran cantidad de información de la organización del PCE en Lisboa, no así sobre su pasado en la guerra civil y trabajo clandestino en el interior de España y en la Internacional Comunista.397 Los españoles fueron expulsados del país y entregados en la frontera a las autoridades policiales españolas. A los detenidos se les incautó una relación de nombres y domicilios en el que figuraban los comunistas expulsados de Portugal y otros que formaban parte de la organización del PCE. En Madrid: Ricardo y Julio Ortíz, calle Fernández de los Ríos, 25, hermanos del camarada Ortiz, cuadro de la JSU y del PCE que estaba exiliado en México. Ángeles Reguilló García, calle Valencia, 11 (referencia dada por José Reguilló García). Aida Landa, calle Caracas, 3, cuyo marido fue fusilado en Badajoz, trabajando ella en colonias infantiles su hijo mayor estaba en la URSS. Ella no era de ningún partido político pero si de ideas izquierdistas y estaba en contacto con su hermana Matilde Landa que estaba en la cárcel, atravesando una difícil situación económica. Su hija María Villa era de la JSU desde abril de 1937. En Buitrago estaba Petra Rodríguez cuyos datos era la carnicería y un almacén de vinos (referencia dada por Sebastián Olmos). Flores Alonso Muñoz, calle Joaquín Dicenta, 12 hablaría con su sobrino Modesto Sedeño Alonso (nacido el 24 de febrero de 1911 en Mijares, (Ávila) exiliado en México en julio de 1939 a bordo del vapor francés “Mexique), militante de la JSU y del PCE. En Baracaldo (Vizcaya), Cecilio Ortega Santa María, barrio del Regato (referencia Secundino Ortega Santamaría). En Portugalete (Vizcaya), Luis Meliton San José Marcos398 prisionero en Asturias y militante del PCE que podrían hablar con él a través de una chica llamada Gloria Barrera, novia de su cuñado José San José Marcos, también militante del PCE. En Barcelona Sánchez Mascuñán, puerta Ferrisa, 28, 3º comunista y hermano de Alberto Sánchez Mascuñán que estaba en México y cuadro de la JSU, también estaba allí su padre que era republicano de izquierdas. Eloisa López 397 Parece ser que Julián Teixeira fue puesto en libertad por la policía portuguesa, igual que unos meses después lo hicieron con el dirigente comunista Julio Figueredo, tras haber dado muchos datos sobre las actividades y el trabajo de los componentes del “Grupo de Lisboa”. Tras esto fue puesto en libertad sin ser juzgado. La policía portuguesa indicó a sus compañeros españoles que Teixeira había sido asesinado por sus compañeros porque entre los papeles que le incautaron a Isidoro Diéguez tras su detención había una nota que decía: “El caso de Teixeira está liquidado”. En otro informe, el dirigente Casto García Rozas dijo que cuando llegó al pueblo de Chaves (Portugal) le dijo el responsable del PCE en el norte de Portugal, Joaquín Pires “Jorge” que Teixeira estaba en el pueblo cercano de Pedras Salgadas intentando organizar el partido socialista y Casto García le indicó a Pires que se encargara de él, dándole su merecido. En 1941 el Partido Comunista Portugués se reorganizó y formó un Comité Central con Álvaro Cunhal “Duarte” como secretario general, un individuo apodado “Manuel” como secretario de organización y otro apellidado “Santos” como secretario de agitación y propaganda en AHCCPCE, Documentos PCE Anexos, Jacques 47-51, del Informe de Roza, 25 de noviembre de 1945, firmado Alfredo, en HEINE, Harmut: “Julián Teixeira, protagonista del primer resurgir del PCE clandestino (1938-1941)” en BUENO LLUCH, Manuel (editor): “II Congreso de Historia del PCE Madrid, 22 – 24 de noviembre de 2007”, FIM, Madrid, 2007. 398 Luis Meliton San José Marcos nació en Portugalete (Vizcaya) el 21 de junio de 1913, era pintor y decorador. Tras salir de la cárcel se exilió a México el 21 de junio de 1945 en http://pares.mcu.es/MovimientosMigratorio. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 297 Raimundo, calle Castillejos, 117, hermana de Gregorio López Raimundo. Soledad Pérez, calle Grau y Torres, 37, madre de Soledad Real de la JSU que estuvo en Francia y la devolvieron a España, parece que estaba en Valencia, podrían acudir en nombre de Margarita Abril para contactar con su hija. En Valencia y provincia con Ernesto Sanchis Gómez, calle Unión Ferroviaria, 31 (referencia José Sánchez Gómez). José Quilez Martínez, calle Lepanto, 7 (referencia Camacho). En Masanasa (Valencia), Octavio Domingo y Antonio García. En Rentería (Guipúzcoa), Paulino Angulo Surgerregui, militante del PCE y de la JSU (referencia Deobarro). En Oviedo Enrique Salimet Faya y Emilia González, calle Postigo Alto, 18 y en Zaragoza Amado Pérez, Academia Militar de San Gregorio. Severino Morán Arias no quiso hacer ninguna declaración ante la policía portuguesa, sí lo hizo extensamente sobre la organización comunista ante la policía española. El 14 de mayo de 1941 en la Dirección General de Seguridad hubo un careo entre Isidoro Mediavilla, Severino Morán, Leandro Quevedo y Roberto Espí. Todos menos Severino estuvieron de acuerdo en señalar que Mediavilla era el secretario general del PCE, Quevedo el responsable de la organización en Madrid, Morán que utilizaba el nombre falso de Luciano Fernández era el jefe del PCE en la zona Centro. Severino dijo que no ocupaba ese cargo, creyendo la policía que era el miembro más destacado de los cuatro porque fue quien introdujo la propaganda clandestina en España. El 18 de agosto de 1942 el diario “ABC” publicaba la requisitoria del juicio de los individuos relacionados con la organización del PCE en Lisboa y su extensión en el interior de España: “En el término de quince días y ante el Juzgado Especial de Delitos de Espionaje, de la calle del Prado, 6, comparecerán Sotero Pérez García, Antonio Albez, que ha residido en Lisboa, donde se le ha relacionado con Baldomero Fernández Martínez y Ramón López. José Alonso Estevez “El Sevilla, Sebastián Rodríguez López, el cual a la iniciación de la guerra huyó a la sierra de Gorrejanos (Orense). José Rodríguez que se ha relacionado con Constantino Santos Morán. Mendiguez, que ha residido en Portugal. Matías Núñez que se ha relacionado en Lisboa con Manuel Álvarez Fernández. José Pérez Nanclares, él o su esposa, han residido en Bilbao, calle Achuri, 11. Regueiro que ha sido piloto de aviación del Ejército Rojo, celebrando entrevistas con Silverio Álvarez Álvarez. Pepa natural de Isla Cristina (Huelva) que residió en Lisboa en una finca denominada el Patateiro. Antonio Onis, el cual se ha relacionado en Francia con Germán Fernández Cantora. Jesús Maroto que residió en Lisboa, frecuentando el café de dicha capital llamado Salón Moderno. Manuel Piñeiro, que ha estado en Lisboa relacionado con Matías Núñez y Manuel Álvarez Fernández. Urbano Martínez Albide, comandante que fue del Ejército Rojo. Jaime Martínez, ingeniero que tenía amistad con Silverio Álvarez Álvarez. Antonio Hurtado que se le relaciona con Rafael Moya Mata. Arturo, amigo de Severino Morán Arias, ambos han cometido delitos en San Martín de Valdecorras (Orense). Fernando Díaz Medrano que estuvo en relación con Concepción Moya Mata. Pierre Douval que residió en Bourdeos. Ángel Bermúdez que estuvo en el campo de Barcares. Antonio Bardo Dos Santos que estuvo hospedado en Portugal, en casa de Silverio Álvarez Álvarez, Luis Regueiro que estuvo en Aviación del Ejército Republicano. Manuel María Margarido, que residió en la pensión Velasco de esta capital, calle Monter, 10, fue guerrillero con el Ejército Republicano, se le relacionó con Concepción Moya Mata. Mamerto, de Asturias, tiene la mano derecha inútil, es delegado, frecuentó en Lisboa la casa de Sebastián Rodríguez, de la calle Ernesto Silva, 115. Julio Ortiz que residió en Portugal, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 298 frecuentando en Lisboa el café Salón Americano. Joaquín de profesión sastre conocido amigo de Severiano Morán Arias, que frecuentó en Lisboa el café Salón Americano y La Esperanza. Pizarro, residió en Portugal y uno llamado Antonio de nacionalidad argentina, le fue recomendado un individuo llamado Germán Fernández Cantora en Portugal”.399 Isidoro Mediavilla García fue condenado a treinta años, Severino Morán Arias a treinta años faltando la revisión del Capitán General de la 1ª Región que le condenó a muerte luego conmutada a treinta años. Agio Álvarez Cantora fue juzgado el 12 de noviembre de 1941 y condenado a muerte, fusilado el 17 de diciembre de 1941 en Gijón. Enrique Candelas Asenjo condenado a muerte fue fusilado el 16 de marzo de 1943. El periódico “YA” del 15 de agosto de 1942 y el mismo día que salía el artículo del diario “ABC”, a través de Radio Nacional de España según comunicado de la Vicesecretaría de Educación Popular, se hacía una requisitoria para que Manuel Piñeiro se presentara en el juzgado en un plazo de quince días. Las autoridades judiciales franquistas emitieron una orden de busca y captura para otros individuos del mismo proceso como Pierre Douval y Antonio Barro Dos Santos. Julián Teixeira fue detenido por la policía portuguesa y puesto en libertad tras dar extensa información sobre la organización del PCE en Lisboa y en España. Pero no se llegó a saber que se trataba de la persona que se hacía pasar por Manuel Piñeiro o Antonio Barro Dos Santos, al pedirle que se presentara al juzgado y emitiera una orden de busca y captura hacia su persona. 9.1. La organización clandestina antes de la llegad a de Heriberto Quiñones. Con la caída de Enrique Sánchez y José Cazorla, la dirección del PCE en el campo de Albatera formada por los comunistas Manuel Prades Blanco, Calixto Pérez Doñoro, Valeriano García Barcina y Luis Espinosa Casado, siguió con la idea de trabajar en la organización del partido desde la clandestinidad para saber si había una dirección central del PCE, las direcciones comunistas de otros campos de concentración y los puntos de destino de los cuadros comunistas que salían de las cárceles.400 Calixto Pérez, 399 En el diario “ABC” Martes, 18 de agosto de 1942, p.2. “Los Tribunales”. 400 Manuel Prades Blanco nació en Madrid, hijo de Tomás y Francisca, dependiente y domiciliado en la calle Ave María, 33 (taberna). A finales de 1932 se afilió al PCE en el Radio Sur, célula 108, perteneció antes, sin estar afiliado, a la Agrupación Madrileña comunista. Luego pasó al Radio Oeste, siendo secretario de una célula. También afiliado a la UGT desde 1931 en la Sección de Artes Blancas, siendo secretario contador en la Ejecutiva del Sindicato y luego presidente de la Sección de Dependientes. En marzo de 1937 fue nombrado miembro suplente del Comité Provincial del PCE de Madrid y pasó a ser miembro efectivo con el cargo de secretario sindical. En 1938 su reemplazo fue movilizado y fue nombrado instructor en el Primer Cuerpo del Ejército organizando la propaganda y la orientación del PCE sobre sus militantes. Manuel también fue soldado en el 175 batallón de la 44 Brigada en la 8ª División. Antes de terminar la guerra se marchó a Valencia para embarcar al extranjero y al no conseguirlo fue detenido y enviado al campo de concentración de Albatera (Alicante). Calixto Pérez Doñoro nació en Santorcaz (Madrid), el 7 de marzo de 1913. Hijo de Calixto y Paula, panadero y domiciliado en la calle María Guerrero, 5 (Ciudad Jardín). En 1931 ingresó en la JSU en el Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 299 también conocido por "Evaristo Pérez Díaz” o "Víctor” y Luis Espinosa fueron los encargados de realizar esa función. En representación del máximo responsable del Comité Central del PCE en el interior, Jesús Larrañaga Churruca. Tras intentar salir de España por Alicante y no conseguirlo, fueron destinados desde el campo de concentración de Portaceli (último sitio en el que estuvieron tras Albatera) a un batallón de trabajadores de Cartagena. Con la libertad condicional, Luis Espinosa fue a su pueblo Radio de Ventas y en 1934 al PCE en el Radio de Prosperidad-Guindalera. En 1932 se afilió a la UGT, en el Sindicato de Artes Blancas. La guerra le sorprendió en Madrid trabajando en su profesión de repartidor de pan. Ingresó voluntario como miliciano en la “Columna Madrid” con la que partió el 7 de noviembre de 1936 al sector de Carabanchel, participando en distintas acciones militares. Luego pasó a la 42 Brigada Mixta haciendo trabajos relativos a la JSU. Después fue trasladado a la 45 Brigada Mixta actuando en el frente del Jarama también siendo también instructor de la JSU. Formó parte de la 65º y 13ª División. Al terminar la guerra partió hacia Valencia para intentar salir al extranjero y luego a Alicante, pero fue detenido y llevado primero al campo de Los Almendros y luego a Albatera y en Portaceli. Calixto participó en diferentes direcciones y reorganizaciones de la Delegación del Comité Central del PCE hasta su detención en 1943. Estando preso logró escapar de la prisión de Alcalá de Henares junto a otro comunista llamado Dionisio Tellado, incorporándose luego a la lucha clandestina en Madrid y a las guerrillas en la provincia de Ciudad Real. Tras varios años en el movimiento guerrillero pasó a Francia en enero de 1947. Luis Espinosa Casado nació en Escañuela (Jaén), hijo de Juan y Dolores, jornalero. Afiliado a la UGT y en 1935 a las Juventudes Comunistas. Al empezar la guerra se afilió al PCE siendo responsable de una célula en el batallón de fuerzas del Cuartel General del Grupo de Ejércitos de la zona Centro-Sur, bajo las órdenes de Pedro Checa en el aparato militar del PCE Al finalizar la guerra se fue desde Extremadura hasta Alicante para salir del país siendo detenido y trasladado los campos de concentración de los Almendros, Albatera y Portacoeli en MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.41-42, ACCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.79-80, Informe de Calixto Pérez Doñoro, 8 de febrero de 1947, Toulouse y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 121.548. Valeriano García Barcina nació en San Millán de Yécora (La Rioja), era practicante colegiado. En mayo de 1936 frecuentaba una sección de propaganda comunista instalada en la calle Mayor, 6, cuando se afilió al PCE encuadrado en el Radio de Chamberí. Al empezar la guerra el PCE le encargó la dirección de un botiquín de urgencias. Fue designado secretario general de dicho Radio, porque el anterior secretario Ángel Caraballo fue llamado a filas. Ante un llamamiento del Gobierno Republicano a todos los médicos y practicantes se presentó voluntario en el Centro de Reclutamiento y fue destinado a la Jefatura de Sanidad, incorporándose al 2º Cuerpo del Ejército a las órdenes del comandante médico, Manuel Martínez Iborra, siendo soldado practicante de la 8ª División. Valeriano fue secretario de organización de una célula del Estado Mayor de Sanidad. El final de la guerra le sorprendió en Torremanzanas (Alicante) donde fue detenido y llevado a Albatera, luego a Portacoeli. Se reunía con elementos del PCE como Manuel Prades, Calixto Pérez Doñoro y Luis Espinosa tratando temas generales del partido y de la situación interior de España y pensando en reorganizar el partido cuando estuvieran en libertad. Al salir en libertad en noviembre de 1939, Calixto Pérez y Luis Espinosa le encargaron que fuera a Madrid a la calle Fernández de los Ríos, 127, piso primero para buscar a una chica conocida como “Ciri” era Ciriaca González Organista, la cual le pondría al corriente de la situación del partido en Madrid. De la casa salió una chica de unos veinte años. Valeriano le dijo que iba de parte de Luis Espinosa para saber qué había de organización clandestina en Madrid, pero Ciriaca, desconfiando no le dio ningún tipo de información. Por este motivo García Barcina escribió por carta a Calixto y Espinosa informándoles de lo sucedido. Valeriano regresó a su pueblo para ver a la familia y en enero de 1940 se fue a Vitoria para acompañar a su sobrino Máximo Barriocanal García, que iba para hacerse un reconocimiento e ingresar en la policía armada. Allí vio a su amigo Jesús Balza quien le dijo que se fuera a trabajar a una peluquería de su propiedad en Villafranca de Oria (actual Ordizia (Guipúzcoa)). Antes tenía que arreglar unos asuntos en su pueblo y luego en Madrid presentándose a las autoridades militares el 9 de febrero, cuando le indicaron que quedaba en libertad. Después regresó a su pueblo y en marzo fue a Villafranca de Oria. Pasado un tiempo y como iba mal el negocio en el que trabajaba tuvo que dedicarse a la venta de quincalla. En Tolosa (Guipúzcoa) estaba un individuo que había conocido en la guerra como soldado sanitario llamado Liberto Llorca Pardo, que le ofreció un puesto de trabajo en el bazar Justiniano de San Sebastián del cual era jefe comercial en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 109.493. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 300 Escañuela (Jaén). Aquí debía presentarse a las autoridades diariamente, pero al ser movilizado su reemplazo para el servicio militar, le declararon desafecto y fue enviado a un batallón de trabajadores de guarnición en Rota (Cádiz). Espinosa estuvo trabajando en ese batallón en diferentes sitios del territorio español y en julio de 1942 se evadió. Calixto Pérez Doñoro fue a Madrid con la libertad provisional (dictada por el Ministerio del Ejército una disposición en virtud de la cual gozarían de un beneficio todos los que llevaban un año de permanencia en un batallón de trabajadores) y contactó con la organización comunista clandestina para trabajar en su reorganización y unificación. Se instaló en el pueblo madrileño de Orusco de Tajuña. Desde allí hacía viajes a la capital y se puso en contacto con varios comunistas (uno de los puntos de referencia para quedar con él era la parada de tranvías que había enfrente de Plaza de España): Manuel Prades Blanco (de Albatera pasó a Portacoeli donde estuvo hasta finales de 1939), gracias a la ayuda de un comunista que estaba destinado en las oficinas del campo le incluyó en las listas con destino al batallón de trabajadores nº 67, junto a Vázquez, Calixto Pérez y Luis Espinosa con destino a Cartagena. En mayo de 1940 fueron puestos en libertas. Prades regresó a Madrid con Julián Vázquez Ruiz, José Américo Tuero Pareja, Julio López Benito “Julito” y Anastasio Orgaz Lorenzo.401 401 Julián Vázquez Ruiz nació en Madrid, hijo de Dionisio y Gabina, casado, sastre y domiciliado en la calle Huertas, 32, piso cuarto. Tras la guerra estuvo en el campo de concentración de Albatera y luego en el batallón de trabajadores nº 67 junto a Manuel Prades. Julio López Benito nació en Madrid, hijo de Luis y Francisca, encuadernador y domiciliado en la Puerta de Toledo, 2, 1º. En 1925 se afilió a la UGT, Sección de Artes Gráficas. En 1935 se afilió al PCE en el Sector Oeste, siendo responsable de una célula. En noviembre de 1936 Julián fue movilizado por su sindicato y enviado al frente de Carabanchel, Usera y por todo el frente de Madrid. En 1938 pasó al frente de Extremadura, sector Belalcázar (Córdoba) no teniendo ninguna graduación. Al finalizar la guerra se fue en camión a Murcia para poder llegar a Valencia y recoger a su hermana pero fue detenido en Alicante y conducido al campo de Albatera de donde salió a los tres meses fijando su residencia en Madrid. José Américo Tuero Pareja nació en Buenos Aires (Argentina), hijo de José y Asunción, matrimonio de emigrantes asturianos a Argentina. José era carpintero y Asunción ama de casa. Tuvieron siete hijos y tras la I Guerra Mundial y debido al desempleo regresaron a España. Toda la familia menos el padre enfermó, muriendo Asunción Pareja y el hijo más pequeño. Los niños que estaban entre los 5 y los 12 años fueron llevados con su abuela materna a una aldea cercana a Gijón. Tenía una pequeña finca con manzanos, hortalizas y maíz. Tras pasar una temporada con su abuela fueron con su padre a Gijón. La hija mayor, de 14 años, era la que hacía de ama de casa. José Tuero realizaba trabajos por su cuenta y compró una vaca que servía de sustento en la alimentación de la familia. José Américo iba a la escuela y ayudaba en el huerto familiar. Su padre volvió a casarse y tener otros tres hijos más. Con 13 años José Américo dejó la escuela y se puso como aprendiz de carpintero. Utilizaba la bicicleta para ir diariamente a trabajar y se apuntó a un club ciclista haciendo excursiones y carreras de bicis. Su primera acción política fue a finales de 1930 participando en una huelga que acabó con la quema de una iglesia. La represión no se hizo esperar habiendo muchos despidos, entre ellos el de José Américo y su padre, dedicándole más tiempo al ciclismo y empezó a destacar rápidamente. En 1933 murió su padre y se tuvo que ir a vivir a León con su hermana mayor que se había casado con un militar (Gabriel Parra Jiménez) declarado inválido, junto a los demás hermanos de padre. Al marido de su hermana le ofrecieron trabajar en la Oficina de Inválidos en Madrid y todos se fueron a la capital de España. Aquí se apuntó a un Club ciclista llamado “Velo Club Portillo” y empezó a ganar carreras que le aportaron cierto dinero, empezando a trabajar como mecánico de bicicletas. Un admirador le ofreció empleó en una granja avícola y le obligó a matricularse en una Escuela de Avicultura para graduarse como perito avicultor. Esta granja llamada “Priegola” estaba situada en la calle Marqués de Riscal, 8. Fue seleccionado para competir en la Vuelta Ciclista a España. Empezó la guerra y Tuero estaba afiliado al Sindicato Obrero Socialista. Estaba seleccionado para correr el Tour de Francia. Sin embargo, con 22 años decidió alistarse al batallón de Milicias “José Diéguez” y afiliarse al PCE. Antes de salir hacia la sierra de Guadarrama fue llamado por el Consulado de Argentina en Madrid donde se le sustrajo el pasaporte aduciendo las autoridades que no podía combatir con los republicanos. El batallón de milicianos con los que combatió pasó una instrucción elemental con Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 301 En los primeros meses de 1940 Valeriana Barriocanal García402 visitó a diferentes presos en la cárcel de Porlier, a los que llevaba paquetes de comida, entre otros a indumentaria civil y luchó frente a la Ciudad Universitaria y luego en la sierra de Guadarrama, siendo elegido responsable comunista de su batallón teniendo que vigilar parte de la sierra y hacer largas caminatas por ella. En uno de sus viajes a Madrid se casó con Pilar su novia el 16 de septiembre de 1937 Ella también pertenecía al PCE y a la Unión de Mujeres Antifascistas. En enero de 1938 estuvo en un curso de capacitación durante seis meses en la Escuela del Comité Central del PCE siendo destinado al 3º Cuerpo del Ejército en el frente del Centro, como representante del PCE. Allí se tenía que revisar los cuadros de mando de las tres divisiones, con diez brigadas, tres trenes blindados, una brigada de caballería y una agrupación de artillería. Para pasar desapercibido dijo que era extranjero y fue licenciado porque había la posibilidad de que le expulsaran del país al ser extranjero. De esta manera pudo trabajar con el asesor soviético del Tercer Cuerpo del Ejército y con Domingo Girón. El 27 de marzo recibió la orden del PCE de irse a Valencia para intentar escapar, fue con otros camaradas en camión hasta Tielmes, luego andando hasta Tarancón (Cuenca) y en un camión fueron dirección a Valencia pero tuvieron que parar porque vieron como pasaba la División italiana “Vittorio” dirección al puerto de Alicante. Entonces Tuero decidió irse a Madrid y se escondió en su casa con Pilar. Unos días después llegó su cuñado vestido con uniforme militar franquista y le dijo que podría sacarle en una tanqueta con documentación militar e ir a León donde estaba su hermana. José Américo Tuero fue con la documentación y dinero en un coche de unos negociantes italianos a la estación de ferrocarril más próxima dirección a León. Allí se quedó escondido mientras su hermana se iba a Madrid para preparar el viaje de su mujer Pilar a León con un salvoconducto proporcionado por su cuñado. A los seis meses de estar en León su hermana le dijo que había contactado con el Consulado argentino para darle su documentación. Con documentación falsa Tuero viajó a Madrid en bicicleta llegando muy cansado a la cita con el Consulado, tras pasar por la casa de su cuñada y adecentarse. Consiguió el pasaporte, el certificado de matrícula y libreta de Enrolamiento como documento militar. Ese mismo día se encontró en un restaurante a su antiguo jefe (millonario aristócrata) que le había dado el trabajo en la granja avícola, dándole de nuevo el mismo trabajo, alojándose en la casa de su hermana y cuñado. Empezó a contactar de nuevo con los militantes comunistas para ver si había alguna organización clandestina y acudió a la casa de Julio López Benito, concertando una entrevista con él a través de su mujer. José Américo habló con su hermana acordando el alquiler de un chalet para todos en la Colonia el Viso. Se fue a León para buscar a Pilar que no salía de la casa porque la policía la había estado buscando por su pasado en el PCE y en la Agrupación de Mujeres Antifascistas. Un día llegaron dos policías preguntando por Tuero aprovechando para llevar a Pilar a casa de unos familiares a un barrio distinto. Tuero habló con los policías (eran de la Policía Criminal y no la política algo que le favoreció) y les convenció de que la denuncia era falsa. Pilar se fue a Barcelona y José Américo no volvió a la casa. No obstante, Pilar escribió una carta a su marido diciéndole que estaba embarazada y tuvo que volver. Gracias a la labor de otro comunista llamado Antonio López, alquilaron un piso pequeño en la calle Alcalá, 162, piso 4º situado en la azotea del edificio. Tuero se puso a trabajar en la granja avícola done se asaban pollos. Estaba situada en el centro de Madrid, justo encima estaba la guardia personal del ministro de Gobernación, Ramón Serrano Suñer. Esto le daba cierta protección y seguridad utilizando las cámaras frigoríficas para hacer reuniones. Tras localizar a militantes del partido que estaban en la clandestinidad, algunos organizados en pequeñas organizaciones locales a las que identificaban como “El Partido¨, se vio que el PCE no tenía una organización vertical ni bien estructurada, indispensable para el trabajo clandestino necesario en el libro que José Américo Tuero indicaba en el libro que escribió y que su hija María del Pilar Tuero terminó y que se publicará con el título de “Mi Desquite” y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 106.773. 402 Valeriana Barriocanal García nació en San Millán de Yécora (La Rioja), hija de Marcos y Faustina, modista y con domicilio en la calle Ponzano, 4, piso 3º Dª. En febrero de 1937 se afilió al PCE, en el sector Oeste, siendo la secretaria de agitprop en la célula de la guardería infantil de la calle Claudio Coello. Estaba afiliada a la UGT, en el Sindicato de Hospitales. Al empezar la guerra estaba sirviendo en la casa de unos extranjeros en la calle Fortuny, 27 pero se fueron de España. Por mediación de su tío Valeriano García Barcina entró en la guardería mencionada y luego pasó a ser visitadora de los servicios de Higiene Infantil, cargo que obtuvo con un aval del PCE. Valeriana visitaba el Sector Oeste del que era secretario general su tío Valeriano y Agustín Vaquerizo García el secretario de organización y sindical. En el Sindicato de Hospitales conoció a Juana Corzo San Miguel que era una de las que tenía cargo dirigente. El 6 de marzo de 1939 fue detenida por las fuerzas casadistas cerca del Comité Provincial del PCE siendo puesta en libertad tras el final de la guerra. En mayo de 1939 fue a ver su tío Valeriano que estaban preso en Albatera hablando de temas familiares entre alambradas y vigilados por los soldados y con el que siguió manteniendo comunicación a través de cartas. Valeriana recibió la visita de la mujer de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 302 Francisco Vera que fue trasladado a la cárcel de Cuellar (Segovia), Andrés Pascual y al novio de Valeriana, Ángel Domínguez, que se fue a vivir a Pontevedra. En una de las visitas conoció a los dirigentes comunistas Mesón, Ascanio y Girón. Por mediación de un individuo llamado Luis, que les entregaba las notas a los presos que ella visitaba, le dieron una carta de Domingo Girón para que le diera curso, pero no lo hizo porque faltaba la dirección. Valeriana Barriocanal le comunicó a Manuel Prades las visitas que realizaba a Porlier y él le daba notas para que las pasara al interior de la cárcel. Las cartas iban firmadas por otro individuo llamado Federico y se referían a la ayuda que era precisa dar a Girón, Mesón y compañía condenados a muerte, para impedir que fueran fusilados. En noviembre de 1940 Manuel Prades recibió la visita de Agustín Vaquerizo García “El Bombero”403 para hablarle también de la situación de los presos citados y de la necesidad de reorganizar el PCE. La misma conversación tuvo con Calixto Pérez que le visitó en su casa para tratar sobre la conveniencia de unificar trabajos y desarrollar una labor más eficaz. Hubo la posibilidad de crear un primer Comité provisional dirigido por Calixto Pérez con la ayuda de Agustín Vaquerizo, Manuel Prades y Luis Sanzano, uno de los tres enlazaría con Calixto y con el resto de militantes que formarían parte de la organización pero no se llevó a cabo. A finales de 1940 tuvieron lugar varias reuniones en la casa de una comunista llamada Maruja que vivía por Bravo Murillo, y a la que acudían Julián Vázquez, Calixto Pérez y Manuel Prades, con la presencia de otros camaradas como Josef Wajsblum Hermán que fue el asesor político, visitado en su casa de la calle Diego de León, 61 por Manuel Prades y por Calixto Pérez para hablar de la organización comunista clandestina. Prades dijo que había muchos grupos de comunistas que no tenían control y que había que unificarlos y controlarlos. Le dijeron que redactara un informe sobre política internacional, porque leía mucha prensa extranjera debido a la gran diversidad de idiomas que hablaba. Wajsblum había llegado a Madrid desde tierras levantinas. Era de nacionalidad polaca y agente de la Internacional Comunista enviado por la URSS durante la guerra civil española. Estos agentes internacionalistas o "profesionales de la revolución mundial", como los llamó André Malraux en su libro "La condición humana” (también lo era Heriberto Quiñones y Julián Teixeira), debido a su secretismo y a su papel dentro de los partidos comunistas era muy difícil conocer sus orígenes y sus biografías. Tanto Quiñones como Wajsblum eran unos "profesionales" de menor protagonismo que otros agentes del Comintern, pero que ante el abandono de los dirigentes comunistas, asumieron papeles protagonistas en la reorganización del partido, sobre todo Heriberto Quiñones.404 Manuel Prades Blanco llamada Petra Morales Fuertes para conocer los medios para viajar a Albatera y saber cómo estaban los presos en el campo. 403 Agustín Vaquerizo García nació en San Martín de Valdeiglesias (Madrid), hijo de Agustín y Juana, tipógrafo y domiciliado en la calle Marianela, 13. Tras la guerra estuvo detenido en la prisión de Yeserías por estar afiliado en el PCE, en el Radio Oeste. 404 Josef Wajsblum Herman nació en Ozorkow (Polonia), de nacionalidad rusa porque formaba parte del Imperio Ruso. Su padre se llamaba Naftalix, un ingeniero eléctrico inglés emigrado a los Estados Unidos en los años veinte y formado en la URSS, Estaba casado con su mujer judía llamada Hinda. Naftalix dirigía varias fábricas textiles de Lodz (Polonia) propiedad de una firma inglesa. En su casa hablaban polaco e inglés y en la escuela hablaba ruso, luego sustituido por el alemán con la presencia de los alemanes por la zona. La familia tenía relaciones con unos vecinos apellidados Sklodowska Boguska que hablaban francés en su casa (su hija María Salomea será la famosa Maríe Curie). Joseph llegó a hablar doce idiomas y dialectos. En 1924 se fue con su familia a Palestina, viajando a Egipto y a Jaffa (Israel). En 1929 se fue a París (Francia) donde estudió Ingeniería de Telecomunicaciones y trabajó con el posterior premio Nobel de Química Jean Frederic Joliot Curie, casado con la hija de Marie Curie, Irene. También cursó estudios en Berlín (Alemania) donde llegó a coincidir con Albert Einstein. En Francia Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 303 En enero de 1941, Calixto se encontró con José Américo Tuero (se conocían de cuando estuvo en el Comisariado de Morata de Tajuña (Cuenca), a quien le comunicó que se estaba reorganizando el partido; de igual manera también le informó a otro antiguo camarada del Comité Provincial del PCE de Madrid, Antonio Benigno Elvira Segovia diciéndole que había organizado a varios grupos clandestinos de comunistas. Esas reuniones celebradas a finales de 1940, conocidas como "Conferencia de Unión de Grupos". Lo que se pretendía era dar a Madrid una única dirección y evitar la desmoralización de los militantes ante la proliferación de Comités Provinciales. Se contabilizaron hasta cuatro comités distintos, los que operaban en Madrid a finales de 1940.405 A mediados de febrero de 1941, se convocó una conferencia provincial de la Comisión Central Organizadora. Se acordó que tuviera lugar en el domicilio de José Américo Tuero, en la calle Alcalá, 156, con el pretexto del bautizo de su hija María del Pilar “Chely”, en la gran azotea que había. La portera que era la que informaba a Falange de los acontecimientos que se producían en el inmueble fue avisada previamente para no tener ningún problema. A esta reunión acudieron además de Calixto Pérez Doñoro, Julián Vázquez Ruiz, Julio López Benito, José Wajsblum, Anastasio Orgaz Lorenzo y Manuel Prades, otros nuevos integrantes de la organización clandestina comunista: Antonio Benigno Elvira Segovia, Emilio Rodríguez López, Agustín Vaquerizo García, Luis Sanzano, Juana Corzo San Miguel, Valeriana Barriocanal García y Benito Vaquerín Martín.406 Prades abrió la sesión presentando a tuvieron lugar sus primeros contactos con el Partido Comunista Francés pero sin estar afiliado. En 1933 terminó sus estudios y se puso a trabajar en una fábrica de aparatos de radio. En febrero de 1936 y por mandato de la Internacional Comunista se fue a Madrid y fijó su residencia en Valencia. Al casarse en Francia con una española la tapadera de su condición de agente comunista estaba garantizada. Por mediación de Simón Redondo en septiembre de 1936 se puso a trabajar en la Subsecretaría de Armamento y Municiones donde estuvo durante toda la guerra, siendo asesor; también colaboró como profesor en la Escuela de Cuadros del Comité Central del PCE. Al terminar la guerra fue detenido en Alicante y llevado al campo de concentración de Los Almendros, Albatera y Portacoeli. Allí conoció a Manuel Prades, Calixto Pérez y Heriberto Quiñones. Tras ser disuelto el campo de Portacoeli pasó a la cárcel de Valencia y luego a la prisión de Unamuno en Madrid, de donde fue trasladado al batallón de trabajadores nº 152, siendo licenciado en abril de 1940. A pesar de no tener legalizada su situación de extranjero y debido a sus conocimientos se puso a trabajar en la Comandancia de Ingenieros del Ministerio de Gobernación, de donde sacaba oficios sellados para ser utilizados por otros miembros comunistas. Parece ser que un coronel franquista le dio una emisora de radio de los alemanes entre el material de telecomunicaciones y eléctrico con los que estraperlaba y una vez instalada pudo utilizarla para comunicarse con Moscú. Wajsblum se encontró con Manuel Prades cerca del Retiro y le ofreció su casa (vivía en la calle Diego de León, 61 de la que se mudó a otra casa en la calle Ibiza, 37) en MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.42-44 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 106.773. 405 ACCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de Mayo de 1949. Es un informe muy interesante que permite conocer la organización del PCE en Madrid desde finales de 1940 hasta la caída de la dirección de Carrera, así como la labor desarrollada en las cárceles madrileñas. María Asunción Rodríguez tuvo gran importancia en esas primeras organizaciones del PCE en Madrid, desde su Comité Provincial y particularmente, en el trabajo de agitación y propaganda. 406 Antonio Benigno Elvira Segovia nació en Navalperal de Pinares (Ávila), hijo de Mariano y Elisa, casado con Liboria y tuvieron dos hijos, Alberto y Antonio. Durante la guerra vivía en la calle Fernández de los Ríos y luego se mudó a la plaza de Manuel Becerra, 16 (aquí fue donde con posterioridad le detuvieron). Era ferroviario y trabajó en la Compañía de Ferrocarriles del Norte hasta el final de la guerra. Estuvo afiliado en el Sindicato Español de Ferroviarios y también en el PCE, siendo su representante en la Comisión de Comedores Ferroviarios. Al terminar la guerra fue depurado de la Compañía del Norte, trabajando luego en una oficina comercial ferroviaria. A finales de 1939 fue visitado por un amigo llamado Domingo López Gandón quien le habló de la conveniencia de localizar a antiguos militantes del partido para colaborar en la reorganización clandestina del partido y le presentó a José Américo Tuero en Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 304 Joseph Wajsblum que iba a hablar de política internacional. Este habló sobre las razones del pacto-germano soviético indicando su aspecto transitorio ante la inminencia de la guerra, porque no podía concebir que dos pueblos con ideologías tan distintas pudieran tener una colaboración duradera, transmitiendo que Alemania necesitaba la alianza con la URSS para poder dominar a Inglaterra y la URSS, por su parte, la necesitaba para prepararse cuando Alemania la atacara, fue una larga explicación porque el pacto germano-soviético había desconcertado a los comunistas, terminó su larga locución con la idea que si la guerra era duradera la victoria sería para Inglaterra y de los aliados. También les habló sobre la marcha de la guerra mundial. Luego tomaron la palabra algunos de los asistentes dando cuenta de la marcha de sus trabajos y los puntos de vista de cada uno sobre la reorganización del partido. Prades terminó la reunión hablando sobre la necesidad de organizar una dirección que se responsabilizara de acabar con la incomunicación y falta de cohesión de los grupos aislados de comunistas. Prades prosiguió hablando de la política interior de España y sobre la ayuda a presos y familiares, terminando con un resumen de todo lo expuesto y fijando las normas y la orientación del partido. La dirección de dicha Comisión Organizadora estaría compuesta por Calixto como secretario con la ayuda de Julián Vázquez, Julio López Benito y Manuel Prades y Wajsblum como asesor. Para la mejor marcha de los trabajos dividieron Madrid en cuatro sectores: el Sector Norte (barridas de Cuatro Caminos y Tetuán) estaría dirigido por Emilio Rodríguez López ayudado por Benito Vaquerín y otros más. En el Sector Sur (barriadas de Atocha a Delicias y todas las Rondas) dirigido por Julio López Benito y ayudado por Anastasio Orgaz y Ramón Toro. En el Sector Este (barriadas de Torrijos, Ventas, Alcalá y Prosperidad) dirigido por José Américo Tuero auxiliado por otros camaradas y en el Sector Oeste (barriadas de Rosales, Puente Segovia y Universidad) dirigida por Antonio Elvira Segovia y otro más. La organización contaba, según Prades, con unos cuatrocientos militantes. Tras la celebración de la reunión comieron todos juntos para celebrar el bautizo de la hija de José Américo Tuero.407 la plaza de Colón hablando de temas relacionados con la guerra y en posteriores entrevistas sobre la reestructuración del PCE en Madrid, en Entrevista a su nieto Alberto Elvira, Toledo, julio de 2009. Emilio Rodríguez López nació en Madrid, hijo de Manuel y Victoriana, camarero y con domicilio en la calle Fernández de los Ríos, 23. Afiliado a la UGT y al PCE y durante la guerra fue teniente. Juana Corzo San Miguel nació en Madrid, hija de Francisco y Leandra y domiciliada en la calle Amparo, 101, segundo. En febrero de 1936 se afilió a la UGT, en el Sindicato de Hospitales y en diciembre del mismo año al PCE. Durante la guerra trabajó en el botiquín de la Casa del Pueblo y por un tiempo en el Servicio de Información de Heridos de la Cruz Roja. En noviembre de 1936 fue designada representante en la Agrupación de Mujeres Antifascistas donde conoció a Victoria Kent, Dolores Ibárruri y Margarita Nelken pero sin cargo. No era verdad como había dicho su cuñada que fuera la secretaria de Dolores Ibárruri, porque sólo desarrolló actividades en dicha Agrupación. Con el golpe de Casado fue detenida y llevada a la cárcel de Ventas hasta abril de 1939. En enero de 1941 recibió la visita de Manuel Prades para saber si conocía algo de la organización comunista clandestina. En la primavera de 1931 se encontró en la calle Toledo con un antiguo conocido llamado Ramón Toro Martínez; hablaron de los acontecimientos de la Junta de Casado y de la posible organización comunista clandestina y en la taberna de Manuel Prades le contó la conversación que mantuvo con Ramón Toro. Benito Vaquerín Martín nació en Malagón (Ciudad Real), hijo de Demetrio y Agustina, cestero y domiciliado en Madrid en la calle Castilla, 23. Antes de la guerra estaba afiliado a la UGT y durante la misma fue comisario político. Anastasio Orgaz Lorenzo nació en Madrid, hijo de Florentino y Leonor, casado, dependiente y domiciliado en la calle Nicolás Salmerón, 1. 407 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causas nº 106.773 y. nº 121.548. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 305 En la casa de Julián Vázquez en la calle Huertas, 32, se celebró una reunión entre Manuel Prades, Calixto Pérez y Joseph Wajsblum para hablar de la marcha de la organización. Hablaron de la necesidad de editar un “Boletín Interior del PCE” hecho a máquina, cuyo reparto debía hacerse muy cuidadosamente entre los militantes del partido en Madrid para indicarles que se había creado una dirección con un Comité Provincial y cuyo texto contendría lo que se había tratado en la reunión de la conferencia provincial. También hablaron de la necesidad de que de algunos comunistas pudieran introducirse en la Central Nacional Sindicalista o Sindicatos Verticales, para que los trabajadores supieran que el PCE estaba trabajando a favor de ellos y de las masas clandestinamente. Otro tema que trataron fue la ayuda a los presos y sus familias y la obtención de dinero a través de cotizaciones entre los militantes y simpatizantes. El último tema tratado fue la forma de contactar con otros Comités Provinciales del PCE de otras regiones españolas, algo de lo que se encargaría Calixto. Una de las misiones de la recién creada Comisión Central Reorganizadora era la vigilancia y control de las cárceles de Madrid. Calixto Pérez le encargó a María Asunción Rodríguez Fernández “La Chon” y “La Peque” que organizara un aparato para controlar las cárceles (Comendadoras, Torrijos, Ventas, Porlier, Yeserías y Santa Engracia que visitaba a través del batallón de trabajadores de Carabanchel). Alfonsa Sánchez Gil, Francisca Arcones Calvo y Concepción Martín eran las encargadas de visitar a uno de los dirigentes de las cárceles madrileñas (en la de Ventas a Paz Azzati Cutanda y Enriqueta Aroca Gorraiz, en Torrijos a Primitivo Carpintero Mollejo, en Porlier a Bernardino del Cerro González, en Comendadoras a Eulogio Marcelino Camacho Abad, en Yeserías a Melquesidez Rodríguez Chaos y en el batallón de trabajadores a Santiago Torres Velasco). María Asunción Rodríguez era la encargada de clasificar la información y llevarla a través de Enrique García Díaz “Nicolás” y Josefina Aroca Gorraiz a la dirección comunista.408 408 María Asunción Rodríguez Fernández “La Peque”, “Adela”, “Mercedes” y “La Chon” nació en El Tiemblo (Ávila), su padre era Eugenio Rodríguez Sánchez y su madre Paula Fernández. Se afilió en el PCE en enero de 1937 en Villarrubia de Santiago (Toledo) que era donde vivía. En agosto de 1937 fue enviada a la Escuela Interprovincial de Cuadros de Ciudad Real para incorporarse a la Comisión Provincial de Masas en Ocaña (Toledo) siendo secretaria de las mismas (en Ocaña se había instalado eventualmente la Diputación Provincial de Toledo, mientras la ciudad estaba sitiada). Fue nombrada secretaria general de la Agrupación de Mujeres Antifascistas en la provincia de Toledo y tras la conferencia provincial ocupó primero el cargo de secretaria femenina del Comité Provincial del PCE de Toledo y luego secretaria de organización del mismo Comité hasta febrero de 1939. Estuvo realizando actos de propaganda por muchos pueblos toledanos durante el verano de 1938 (Tembleque, La Guardia, Dos Barrios, Mora, Villarrubia de Santiago y Noblejas). Con el golpe de Casado como miembro del Secretariado Provincial del PCE dirigió en Ocaña la actividad del partido hasta el 27 de marzo de 1939 que en compañía de otros dirigentes del Comité Provincial del PCE en Toledo, Julio Muñoz y otro apellidado Fonterit (delegado de la Caja de Reparaciones del Comité Provincial del PCE), Gregoria y Benedicta García Vidales (de la Comisión Comarcal de la Agrupación de Mujeres Antifascistas) y otra comunista llamada Feliciana (de la Comisión del Partido) fueron hacia Alicante donde estuvieron tres días en el puerto intentando exiliarse. María Asunción fue detenida e internada en un campo de concentración durante veintiún días tras los cuales y por decreto gubernativo salió en libertad. Tras una estancia de tres meses en Murcia, en casa de la novia de su hermano regresó a Madrid donde estaban sus padres en julio de 1939. Primero estuvo viviendo en la casa familiar en la calle de Aduana, 14, piso cuarto, luego con su amiga Paquita Arcones en el Paseo de las Acacias, 20 y finalmente en la calle Lavapiés 19, piso primero centro. El primer contacto que tuvo con la organización clandestina fue con Gabino Fernández Blanco (fue capitán de la 47 Brigada Mixta). La primera misión fue la de confeccionar paquetes de comida para llevarlos a la prisión de Torrijos (a Nemesio Maqueda y Primitivo Carpintero Mollejo). También participó en la creación de grupos del SRI y de otro grupo de más de veintisiete personas entre las que estaban: Policarpo Peñalva Martín, Gabino Fernández Blanco, Alfonsa Sánchez Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 306 Manuel Prades trabajaba en la taberna de su tía, en la calle Ave María, 33 y enlazaba con Calixto que era quien informaba sobre la marcha de la organización (a veces usaba a Anastasio Mínguez Díaz “Negus” como enlace)409. A principios de junio de 1941 a Calixto le llegaron noticias de que la policía estaba detrás de Manuel Prades, por lo que le aconsejó que se fuera de Madrid. Prades se escondió en casa de sus padres donde permaneció unos nueve días, pero al saber que nadie había ido preguntando por él regresó a la taberna. Las normas de seguridad de las que habían hablado en la reunión de la Comisión Central Reorganizadora fueron incumplidas, ya que Manuel Prades fue detenido el 7 de julio en la taberna junto a Julián Vázquez (también estaba allí otro comunista que durante la guerra había sido el jefe de suministro de víveres de los comedores del Comité Provincial del PCE, Pedro Lence Rodríguez410, que a pesar de intentar huir fue detenido). Valeriana Barriocanal era enlace de Prades llevándole a su casa cartas, algunas procedentes del Norte de España. En una ocasión en que fue a llevarle una carta, y la mujer de Prades, Petra, le dijo que se fuera porque habían detenido a su marido y corría el mismo riesgo. Un día faltó un miembro de la Comisión Central Organizadora a una de las reuniones de dicha Comisión. Era Manuel Prades. Hubo una proposición de condenarlo a muerte si no había una buena y demostrada justificación ya que era considerado como una deserción. Cuando se procedió a la verificación de la causa su ausencia, las razones expuestas no fueron aceptadas. La propuesta de ejecución se llevó adelante ganando el no por siete votos a dos. Hasta tal punto llegaban las condiciones de clandestinidad del aparato del PCE que por temor a que una detención de uno de sus miembros pudiera provocar la caída de todos los demás, era mejor antes acabar con su vida. Tras su detención los dirigentes de la Comisión Central huyeron de sus domicilios. Prades fue llevado a la cárcel de Porlier y desde el interior de ésta, otros militantes comunistas (entre ellos Julián Vázquez que había asistido al bautizo de la hija de José Américo) indicaron en un primer momento que Prades Blanco no había hablado a pesar de las torturas y que sólo le acusaban de temas relacionados con la guerra, que estaban equivocados sobre la actuación de Manuel Prades en la Dirección General de Seguridad con respecto a su comportamiento. Benito Vaquerín junto a Albino Álvarez Álvarez y José Viñas Taberna del Sector Norte ayudaban a los presos y a sus familias, de Porlier y de Alcalá de Henares. Emilio Gil, Leocadio del Río, Eulogio Vicente Camacho Abad, Juan Espinaco Martín y Francisca Torres en ACCPCE, Sección Equipo de Pasos, Informes del Interior, Microfilm Sig.1. Informe de Asunción Rodríguez Fernández, “La Chon” y “La Peque”, 1 de mayo de 1949 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. 409 Anastasio Mínguez Díaz nació en Málaga del Fresno (Guadalajara), hijo de Demetrio y Francisca, casado, jabonero y domiciliado en la calle de los Mesejo, 14, 1º Izda. En febrero de 1936 se afiló a la UGT, Sindicato de Productos Químicos y a Izquierda Republicana. En la guerra estuvo movilizado por su sindicato siendo escolta y en noviembre de 1936 en la 65º División como cabo de transmisiones. Al terminar la guerra fue detenido y pasó por varias cárceles hasta que consiguió la libertad en noviembre de 1940. 410 Pedro Lence García era panadero. En mayo de 1931 se afilió a la UGT, en el Sindicato de Artes Blancas y a las Juventudes Comunistas. En octubre de 1934 Pedro también se afilió al PCE, en la Comisión de Agitprop, siendo secretario de finanzas en el Comité Provincial del PCE. También fue secretario general de la célula 210 en el Sector Sur. Al estallar la guerra fue voluntario con el sindicato y luego estuvo en la 42 Brigada Mixta. Tras la detención junto con Manuel Prades su causa fue sobreseída y estuvo trabajando para Regiones Devastadas. En 1945 se puso a trabajar en unos hangares de madera de Torrejón de Ardoz (Madrid) y luego como contratista de obras. Un año más tarde trabajó en el Instituto Nacional de Técnicas Devastadas y luego en la Dirección General de Regiones Devastadas. En una ocasión fue declarado en rebeldía pero no se presentó en comisaría hasta 1952 por hechos ocurridos en 1943 siendo condenado a seis meses de cárcel en 1953. . Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 307 Rodríguez secretario de este Sector Norte recaudaba fondos para ayudar a los presos y estaba esperando unos folletos de propaganda, discursos políticos de Vicente Uribe y Dolores Ibárruri y los acuerdos tomados por la dirección del PCE en México, documentación que había llegado por vía portuguesa y por el norte de España. Una vez que llegara la propaganda tenía que ser distribuida entre los miembros del Sector. Benito Vaquerín recibía las instrucciones de la dirección del PCE en Porlier (Mesón, Ascanio, Girón, etc.) y para tener una mejor comunicación entre el interior y el exterior de la prisión pensó en utilizar una lata de doble fondo para pasar cartas, notas y consignas. Benito utilizaría a su cuñada Dominga Navarro Ballesteros411 (hermana del director de “Mundo Obrero”, Manuel Navarro Ballesteros) para pasar la lata ya que iba a ver a su marido Amador Vaquerín a la prisión de Porlier todas las semanas. Agustín Vaquerizo había salido de la cárcel con instrucciones de Ascanio y Girón para ver las posibilidades de organizar una fuga (fueron varios los intentos para lograr sacar a los condenados a muerte de la cárcel de Porlier sin conseguirlo). Antonio Benigno Elvira extendió el trabajo clandestino en el Sector Oeste de Madrid. Visitó a Domingo López Gandón para encargarle que contactara con los antiguos amigos miembros del partido y que ampliara el número de militantes y agrupara a otros que estaban dispersos. Elvira le dijo que contactara con José Luis Barriopedro y con Hipólito Heras Vega. Con este había hablado anteriormente Elvira diciéndole que enlazara con otro militante para que repartiera propaganda, un ejemplar de “Mundo Obrero” y unos partes de guerra ingleses. Hipólito contactó con José Peral Eguirre de la Federación de Amigos de la Escuela donde editaban una revista. Peral, por su parte entregó a Mariano Benavente Sánchez la propaganda para su distribución.412 Uno de los primeros trabajos que tenían que desarrollar era las cotizaciones para ayudar a los presos y sus familiares. A pesar de la detención de Manuel Prades y quedar un poco paralizados los trabajos, Elvira contactó con Calixto Pérez y José Américo Tuero. Antonio Benigno enlazó con Mariano Suárez, quien le dijo que había que seguir con los trabajos de organización y le dio unos manifiestos de Unión Nacional, cuatro ejemplares de “Mundo Obrero” (de los documentos que habían impreso en Portugal) y unos partes 411 Dominga Navarro Ballesteros nació en Villarrobledo (Albacete), hija de Matías y Carmen, casado, sastra y domiciliada en la calle Santa Engracia, 8, piso 3º nº 2. En diciembre de 1939 fue detenida acusada de ayudar al Socorro Rojo Internacional y a la organización comunista clandestina. 412 José Viñas Taberna nació en Madrid, hijo de Fernando y Antonia, óptico y domiciliado en la calle Juan de Olías, 17. Perteneció a la UGT y fue comisario político. Tras la guerra detenido y encarcelado, siendo puesto en libertad en abril de 1940. Domingo López Gandón nació en Moratalla (Murcia), hijo de Francisco y Francisca, jornalero y domiciliado en la calle Preciados, 21, portería. En agosto de 1936 ingresó en el Sindicato Español Ferroviario de la UGT y en el PCE. En la guerra trabajó como ferroviario en varias estaciones y al terminar la misma reingresó en la Compañía de los Ferrocarriles del Norte. Hipólito Heras Vega nació en El Escorial (Madrid), hijo de Julio y Tomasa, casado, ferroviario y domiciliado en la calle Jesús y María, 22, ático, C. Afiliado en 1931 al Sindicato Español Ferroviario. En octubre de 1936 ingresó en la UGT y en 1937 en el grupo sindical socialista. Al terminar la guerra fue depurado en la Compañía de los Ferrocarriles del Norte, trabajando como camarero en un bar de la calle Encomienda, 13. José Peral Eguirre nació en Madrid, hijo de Mariano y Tomasa, casado, ferroviario y domiciliado en la calle Doña Berenguela, 27, 2º. Afiliado a la UGT en 1931, en el Sindicato Ferroviario y al PSOE, siendo el presidente del Consejo Obrero de la Compañía del Norte hasta tres meses antes de los sucesos de 1934 por lo que fue detenido. Al terminar la guerra fue depurado de la compañía ferroviaria. Mario Benavente Sánchez nació en Madrid, hijo de Mariano y Saturnina, casado, serrador mecánico y domiciliado en la calle Caramuel, 8, bajo. Desde 1925 pertenecía a la UGT, no haciendo servicios durante la guerra. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 308 de guerra ingleses. Algunos de estos documentos se los entregó a Domingo López para que a su vez se los diera a Barriopedro, el cual se encargaría de copiarlos a máquina y repartirlos entre los militantes. También le entregó otro de los ejemplares de “Mundo Obrero” para que lo leyera y distribuyera (Barriopedro y José Luis se fueron a trabajar a otro sector). José Américo Tuero quedó enlazado con Calixto Pérez y con Julio López. Éste conversaba con Tuero para ver cómo iban los trabajos en cada uno de sus sectores, indicando que Anastasio Orgaz era el que más éxito había tenido a la hora de organizar varios grupos de comunistas (Anastasio Orgaz murió el 31 de agosto de 1941 a consecuencia de una cardiopatía, fue enterrado en el cementerio de la Almudena). En abril de 1941 Tuero recibió de Antonio Elvira dos folletos de propaganda, y se los pasó a Calixto. Éste comentó la dificultad que tenían para encontrar una máquina de escribir, Tuero dijo que haría lo posible por conseguir una. También le comentó que de momento dejara el trabajo clandestino porque habían detenido a Emilio Rodríguez. Calixto indicó que pasara diariamente por la calle Valverde en el tramo comprendido entre las calles de Colón y Desengaño por si tenía novedades que contarle. A mediados de julio volvieron a verse indicando Calixto “que había pasado el nublado” refiriéndose a que no se habían vuelto a producir más detenciones. Tuero observó a un Calixto con muchas reservas de contarle como había ido la marcha de la organización. Calixto indicó que no podía decirle nada, a lo que Tuero le llamó “arribista” diciendo que si quería trabajar era para someterse a la disciplina del partido. Al final Calixto le dijo que como era extranjero y estaba muy expuesto a la policía no podía darle mucha información, La localización de otros miembros comunistas en diferentes provincias fue difícil por la falta de información y contacto existente entre las distintas direcciones del PCE. En Andalucía se había creado un Comité Regional cuya dirección estaba en Sevilla. Este Comité Regional había contactado con la Comisión Central Organizadora en enero de 1941, enlace que se hizo mediante un individuo que trabajaba de dependiente en la zapatería Perpignan de la calle Atocha. La organización andaluza era parecida a la de Madrid con sus respectivos sectores y Comités Provinciales y un trabajo de organización en cadena. Los distintos Comités Provinciales estaban en contacto con el Regional y éste a su vez mantenía contacto con la dirección del PCE en la cárcel de Córdoba donde estaba preso el que fuera diputado comunista Adriano Romero Cachinero. En Valencia estaba el Comité Regional del Levante que estaba formado por el dirigente Luis Sendín López y Antonia Sánchez ayudados por Heriberto Quiñones antes de su llegada a Madrid. En Barcelona también se organizó un Comité Regional con militantes del PSUC. Manuel Prades, Calixto Pérez, Valeriano García y Joseph Wajsblum se reunieron en la granja donde trabajaba José Américo Tuero en la calle Marqués de Riscal. Los principales dirigentes encargaron a Valeriano García que fuera a Euskadi para saber qué había de organización del PCE y contactar con ellos. Valeriano García (usaba el nombre de Victoriano García Barriocanal) pudo contactar gracias a algunos camaradas con el principal dirigente del PCE en Bilbao, Realino Fernández López, que había escrito una carta para contactar con la Comisión Central de Madrid. Realino le entregó la carta al actor Antonio Ayora Catalán, que estaba representando una obra de teatro en Bilbao. Éste a su vez una vez llegó a Madrid, se la entregó a la sobrina de Valeriano, Valeriana Barriocanal que la confirió a Joaquín Jiménez Muñoz Delgado, quien se la dio a Agustín Vaquerizo y éste a Calixto Pérez. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 309 Realino pedía en la carta la presencia de un miembro de la dirección del partido de Madrid. Calixto Pérez Doñoro fue el encargado de ir a la capital vasca, entrevistándose en Archanda, donde estaba escondido Realino. Calixto comprobó que no había ningún Comité Regional organizado, sino una serie de militantes con muchas ganas de organizar en la clandestinidad el PCE en Bilbao (también estaban otros comunistas como Jesús Ugalde Baztán, Luis Fernández García y Félix Miñon Merino). Realino le puso en antecedentes de los trabajos que desempeñaban para reorganizar el partido en Bilbao, hablaron de temas generales del partido y de política interior de España, quedando en mantener el contacto establecido a través de la comunista Manuela Olmedo Román. Los comunistas vascos habían contactado con el Buró Político del PCE en México por medio de barcos que atracaban en los puertos de Euskadi. Vicente Uribe les envió propaganda, entre la que iba el manifiesto que contenía la orientación política a seguir por la organización comunista clandestina, que ya había recibido la dirección del PCE en Portugal. También podían contactar con la Comisión de Trabajo del PCE en Francia dirigida por Francisco Antón. Calixto Pérez regresó a Madrid con la documentación e informó a sus camaradas de la visita a tierras vascas. Valeriana Barriocanal fue con su familia en septiembre de 1941 a San Sebastián, hospedándose en la pensión donde vivía su tío Valeriano, confirmándole la detención de Manuel Prades. Valeriano trabajaba como representante comercial en un almacén de juguetes llamado “Justiniano” donde también trabajaba otra comunista llamada Manolita del Arco Palacio (durante la guerra estuvo en el Sector Oeste del Comité Provincial del PCE de Madrid). A los quince días Valeriana regresó con sus padres y luego fue a Madrid donde fue detenida. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 310 10. Heriberto Quiñones, dirigente del PCE en el int erior. El papel desempeñado por Heriberto Quiñones González ha sido muy discutido por parte de historiadores y del propio PCE a lo largo de muchos años. El quiñonismo y todo lo que estuviera relacionado con él, como posteriormente pasaría con otros dirigentes del PCE, no estaba bien visto, por lo que se llevaron a cabo diferentes purgas y "limpiezas" de lo que pudiera quedar de ellos y de su obra política e ideológica. La personalidad y la biografía de Heriberto Quiñones ha sido una incógnita, pero gracias al manejo de nueva documentación se ha podido conocer mejor a este agente internacional comunista. A pesar de ello, hay algunas lagunas en su vida que con el tiempo podremos esclarecer gracias a la apertura de archivos que hasta ahora estaban vetados para los investigadores, como los archivos soviéticos.413 Parece ser que nació en la Besarabia (Moldavia) en la primera década del siglo XX, tenía acento sudamericano por haber vivido en un país latinoamericano como agente del Comintern, trabajó en los años veinte en Argentina (estuvo junto al dirigente comunista argentino, Vitorio Codovila). Vivió varios años en Francia cruzando la frontera hacia España en octubre de 1930 con el nombre supuesto de Yefin Granowdisky. En este viaje llevó consigo un gran número de maletas y trajes que luego utilizaría en territorio español, en sus continuos viajes como falso agente comercial. Según un informe de Calixto Pérez Doñoro, Wajsblum le dijo que Quiñones también había sido delegado de la Internacional Comunista en Francia y que controlaba el partido chino en tierras galas (también pudo actuar como miembro de la Comintern en Alemania y en Italia).414 Quiñones utilizó varios nombres falsos, José Cavanna García (en Palma de Mallorca) y Vicente Moragues Martorell (en Valencia), proporcionándose más adelante una cartilla de nacimiento de Gijón a nombre de Heriberto Quiñones González, con fecha de nacimiento de 8 de enero de 1907 y en la que se indicaba que era hijo de Juan y Luisa. En un informe que poseía la Dirección General de Seguridad de sus antecedentes se indicaba que era un comunista peligroso, supuesto delegado soviético y de nacionalidad rumana o polaca. En agosto de 1931 ya estaba en España según consta en unos informes policiales, el día 22 del mismo mes y año fue expulsado del país. Entre 1932 y 1933 estuvo en Valencia y en Palma de Mallorca, donde sufrió varias detenciones y encarcelamientos por su vinculación con el PCE y por la utilización de 413 Son varios los libros que han recogido de una u otra manera la labor desarrollada por Quiñones. Debido a su misteriosa personalidad para conocer su verdadera identidad. En la comisaría de Gijón consultando los libros de los dos juzgados municipales de la localidad aparece registrado el nacimiento de Heriberto Quiñones González el 8 de enero de 1907, hijo de Juan y Luisa. Pero en el censo de vecinos de Gijón no figura Quiñones y con este nombre tampoco había nada de antecedentes. Ángel Ruiz Ayúcar escribió que el agente comunista internacional era de Gijón y que emigró a Argentina. Pasado un tiempo regresó a España como miembro de la Internacional Comunista con la proclamación de la República en RUIZ AYUCAR, Ángel: “El Partido Comunista. 37 años de clandestinidad”, Editorial San Martín, 1976, p.112 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. 414 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.79-80, Informe de Calixto Pérez Doñoro, 8 de febrero de 1947, Toulouse. Aparece una nota en la radio comunista de Mahón (Menorca), en 1937, refiriéndose a su participación como luchador internacional en Francia, Alemania y en España en GINARD Y FERON, David: “Heriberto Quiñones y el movimiento comunista en España (1931-1942)”, Edicions Documenta Balear, 2000, p.17. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 311 falsas identidades. Dada su facilidad para aprender idiomas, aprendió el catalán casi sin acento. Se casó en tierras levantinas con una comunista mallorquina llamada Aurora Picornell y con la que tendría una hija a la que llamaron Octubrina. El 23 de diciembre de 1934 Quiñones fue trasladado de la prisión de Palma de Mallorca a la de Oviedo, participando activamente en la Revolución asturiana de 1934, sufrió varios arrestos y se integró en el Comité regional del PCE de Asturias. Tras salir de la cárcel en un estado de salud delicado volvió a Baleares en noviembre de 1935, los médicos del Instituto Provincial de Higiene de Palma de Mallorca le diagnosticaron una tuberculosis pulmonar. Su labor política fue la de pronunciar charlas y discursos, a la vez que trabajaba como redactor del periódico comunista “Nuestra Palabra”.415 El inicio de la guerra civil le sorprendió en el sanatorio antituberculoso de Húmera (Madrid) tras llegar aquí en mayo de 1936, acompañado de su mujer, Aurora Picornell, que regresó enseguida a Palma, rechazando una propuesta de Dolores Ibárruri para trabajar en Madrid (Quiñones fue declarado inútil para desempeñar el servicio de armas en mayo del 38). Heriberto Quiñones permaneció unos días en Madrid, pero tenía en mente salir hacía Mallorca, por lo que se trasladó a Barcelona donde buscó todos los medios para su traslado a la isla y pensó hacerlo con la expedición de Alberto Bayo, que iba a pasar en barco a tierras baleares. Quiñones fue a Madrid para pedir al nuevo presidente del gobierno, Francisco Largo Caballero, una ayuda militar que reforzara las fuerzas de Bayo pero fracasó en el intento. Al final logró ir a Mallorca donde participó en la resistencia de la isla y también en la de Menorca También estuvo en Valencia donde tuvo distintos cargos en el Sindicato Autónomo de Albañiles y a partir de 1937 fue miembro de la Comisión de Cuadros del Comité Provincial del PCE de Valencia. Participó en la organización del Servicio de Inteligencia Especial Periférico (SIEP), rama del Servicio de Inteligencia republicana y fue comandante de guerrilleros en una División del Ejército del Levante. En 1938 estuvo colaborando con la embajada de la URSS en Valencia en la ayuda de suministros y abastos de la embajada y en otras funciones como técnico de radio, asesor e intérprete de algunos militares soviéticos (firmaba los informes que hacía con el nombre de Alfonso).416 Una de sus últimas funciones fue la de enlace con la Delegación del Comité Central en Valencia.417 Los últimos meses, antes de la conclusión de la guerra Quiñones estaba en la península y todos los intentos de sus camaradas para que abandonara el país fueron vanos. La última tentativa sería la de embarcarse en el puerto de Alicante y salir al extranjero, pero su contestación fue la que esperaban todos aquellos que llegaron a conocerlo, consideraba que su puesto estaba en España y que la guerra no había acabado 415 Quiñones fue desterrado de Palma de Mallorca el 25 de junio de 1932 en el Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. 416AHCCPCE, Documento PCE Anexos, Jacques 1, Carta de Emilio Carreras, 11 de noviembre de 1942. 417 En la diligencia de antecedentes que solicitó la policía política tras la detención de Quiñones aparecieron muchas detenciones y fechas: Fichado en Valencia el 24 de agosto de 1933 con el nombre de Vicente Moragues Martorell, el 12 de junio de 1932 fichado en Palma de Mallorca por indocumentado y comunista y expulsado el 25 de junio del mismo año, el 24 de agosto de 1933 ingresó en la cárcel celular de Valencia a disposición del Juzgado de Palma de Mallorca que lo reclamaba, el 3 de agosto de 1933 detenido por reunión clandestina en Valencia, el 24 de diciembre de 1934 es trasladado de Palma de Mallorca a Oviedo a disposición de la Junta Clasificadora para revisión, el 16 de mayo de 1935 fue arrestado por la Ley de Orden Público a disposición del Gobernador General de Asturias. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 312 sino que continuaba.418 De la prisión de Alicante pasó al campo de Albatera, donde coincidió con los miembros más destacados del PCE que no pudieron exiliarse. Fue puesto en libertad y se marchó a Valencia. Tras un intento de reestructuración de la organización comunista en esa ciudad fue detenido. Hubo hipótesis que indicaban que la detención de Quiñones se debió a la información que facilitó a la policía un detenido republicano del SIM (Servicio de Inteligencia Militar), pero no fue así, la denuncia fue de una camarada de la organización de Valencia, Agustina Alvarado Sánchez.419 En junio de 1939 estaba en la cárcel de Valencia, tras pasar por una clínica militar debido a sus dolencias respiratorias. En la prisión valenciana coincidió con Ramón Ormazábal, que era el máximo responsable de la dirección del PCE en el presidio. Durante varios días tuvieron lugar reuniones y discusiones relativas al pacto germano soviético. Quiñones pronunció varios discursos muy extensos sobre la traición que le parecía dicho pacto para el antifascismo y los demás partidos comunistas. El acuerdo colisionaba con los postulados de la Internacional Comunista y sus partidos, que estaban subordinados a las directrices y manipulaciones de la diplomacia de Moscú. La II Guerra Mundial, decía, no era solamente una guerra imperialista ajena a los intereses del proletariado, sino que era una guerra en defensa de la democracia y las libertades de los países anglo-franceses y, sobre todo, de EE.UU por un lado y de los fascismos germano-italiano y del militarismo japonés por otro. La solución que daba Quiñones era la alianza o unidad con las fuerzas amigas que luchaban contra el fascismo y la defensa de los valores e ideales democráticos amenazados por la opresión hitleriana. La respuesta de otros presos comunistas no se hizo esperar y acusaron a Quiñones de traidor, llegando casi a las manos. La dirección del PCE expresó su apoyo al pacto germano-soviético. En la prisión, la dirección del PCE advirtió a Quiñones y a varios comunistas que si rechazaban esa política se atuvieran a las consecuencias. En el interior de la cárcel Quiñones afirmaba que había que crear un verdadero Comité Central en el interior del país porque los dirigentes del exilio no sabían ni conocían la verdadera realidad de España.420 La salida de Quiñones de la prisión de Valencia en octubre de 1940 fue rocambolesca, porque se intentó sobornar a un cura que tenía la oportunidad de rellenar los documentos de libertad de los presos en los expedientes del juzgado militar. Parece ser que también intervino el consulado inglés por medio de Joseph Wajsblum, que realizó el pago al párroco haciéndose pasar por un ingeniero inglés, siendo visto muy a menudo en la embajada y consulado ingleses (su padre fue ingeniero inglés). El pago al final no se llevó a efecto y el cura fue procesado al descubrirse los negocios que tenía. 418 La URSS propuso a Quiñones, igual que a otros agentes de la Comintern, la posibilidad de abandonar España, negándose a una posible salida del país en GINARD Y FERON, David: “Heriberto Quiñones y el movimiento comunista en España (1931-1942)”, Edicions Documenta Balear, 2000, p.75. 419 Agustina Alvarado Sánchez, “Tina” con posterioridad a este hecho y debido a una serie de dificultades personales, terminó suicidándose. Heriberto Quiñones confesó al marido de Agustina, Ángel Martínez Martínez que había sido su mujer quien le había denunciado. 420 Quiñones tuvo un enfrentamiento con el comunista Ángel Luengo que le acusó de traidor, del maltrato a un comunista alemán llamado Otto por haber defendido el pacto germano soviético y de malmeter a los camaradas en contra de la URSS en IBÁÑEZ ORTEGA, Norberto y PÉREZ PÉREZ, José Antonio: “Ormazábal. Biografía de un comunista vasco”, Ed. Latorre Literaria, Madrid, 2005, AHCCPCE, Tesis, manuscritos y memorias, Fernando Rodríguez, “El Caso Quiñones”, 54/12 y AHCCPCE, Informes del Interior, Informe sobre Quiñones, París, 14 de septiembre de 1946. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 313 Desde octubre de 1940 hasta abril de 1941 permaneció en Valencia. La idea de Quiñones era reconstruir el PCE en España con antiguos militantes del partido que buscaban la conexión con sus camaradas dispersos para unificarse y organizarse, como un comunista llamado Arturo (había trabajado en el Sindicato Autónomo de la Construcción), otro llamado Pepe (del Comité Provincial del PCE de Valencia) y otro extremeño llamado Rafael, que junto a otros camaradas comenzaron a reorganizar el partido en Valencia a las órdenes de Heriberto Quiñones. En abril de 1941, Quiñones se entrevistó con el comunista gallego y antiguo dirigente de la JSU Luis Sendín López. Éste había contactado con la organización a través de un individuo conocido por “Ducho”, que le conoció durante la guerra por haber trabajado en el Comité Provincial del PCE en Valencia y en la Comisión Militar Los dos quedaban en el mercado de frutas de Valencia para hablar de la situación política del país y de la posible existencia de organizaciones del PCE en otras capitales de España. Sendín le dijo que su idea era ir a Madrid. “Ducho” le contestó que la represión en la capital madrileña era más fuerte y que en la Gran Vía de Valencia le presentaría a un dirigente del partido. Era Heriberto Quiñones. Ambos querían ir a Madrid porque según Heriberto en Valencia era muy difícil la reorganización comunista. Sendín pidió a Quiñones documentación para tener mayor seguridad en la calle. El agente internacionalista le pasó dos oficios de un parque militar de automovilismo del Ministerio de la Gobernación a nombre de Enrique González Pulgar, que a su vez le pasó a Quiñones el otro miembro del Comintern, Wajsblum. Los dos acordaron hacer todo lo posible para colaborar en la reorganización del PCE en el interior del país desde la clandestinidad.421 421 Luis Sendín López nació en Lugo en 1909. Afiliado a la UGT en 1929 y en 1931 a las Juventudes Comunistas, siendo nombrado secretario general del Radio Sur en Madrid. En 1932 fue elegido miembro del Comité Regional de Castilla y entre 1933 y 1934 fue elegido miembro del Comité Central de la JSU. En 1934 fue nombrado confeccionador del diario “Mundo Obrero”, cargo que simultaneaba con el otro diario comunista “La Lucha”, que salía cuando “Mundo Obrero” era suspendido gubernativamente. Durante la guerra también confeccionó el diario “Juventud” y el “Ahora” dedicándose casi exclusivamente a ello. Debido a una discrepancia que tuvo con otro miembro de la directiva de la JSU Fernando Claudín, por la línea política y orientación de la JSU, dejó su puesto en los periódicos. En enero de 1937 se fue como voluntario a la Escuela de Tanques de Archena (Murcia) donde hizo un curso de tres meses y al crearse la Brigada de Carros Blindados fue nombrado comisario político. A finales de 1937 fue nombrado comisario político de la División de Ingenieros Blindados, luego llamada Agrupación Regional de Fuerzas Blindadas. Antes de terminar la guerra fue detenido por las fuerzas casaditas en Valencia en el Grupo de Ejércitos siendo puesto en libertad a los ocho o diez días. El final de la guerra le cogió en Valencia y se presentó en el campo de Mestalla, convertido en un campo de concentración, pero como no estaba bien organizado, en unión de otros individuos se fue a los montes próximos a Valencia. El grupo se dividió en dos, unos partidarios de presentarse en Zaragoza y otros de ir por los montes hasta Cataluña para pasar a Francia. Sendín se unió al segundo grupo y se dirigieron a Tortosa (Tarragona). En aquella zona y Ganduesa (Tarragona) estuvieron unos cuatro meses, dirigiéndose luego a Reus donde querían conseguir trabajo y dinero para irse a Francia (allí se enteraron del inicio de la II Guerra Mundial). El grupo se disgregó quedando sólo cinco personas (Alonso que había sido comandante del 20 Cuerpo del Ejército, un capitán apellidado Pina, un teniente llamado Paulino y uno al que llamaban “El Nano) refugiándose en unos montes cercanos a Castellón desde finales de 1939 hasta el verano de 1940. Se alimentaban con productos de la huerta, aves y corderos y otros animales domésticos, no haciendo uso de la fuerza para conseguir comida o ropa. Luego se dirigieron a Valencia al saber que la situación se había normalizado un poco. Vivían en las cercanías de Valencia hasta que en abril de 1941, Sendín se fue a trabajar y vivir a la capital del Turia junto a Paulino y Pina. Su idea era ahorrar dinero e irse a Madrid donde rehacer su vida y contactar con el PCE clandestino. En abril de 1941 estaba trabajando en el mercado de Valencia cargando y descargando alimentos. Estaba enfermo y muy bajo de defensas por su mala alimentación en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más, RUIZ AYUCAR, Ángel: “El Partido Comunista. 37 años de clandestinidad”, Editorial San Martín, 1976, pp.112-115; GINARD Y FERON, David: “Heriberto Quiñones y el movimiento comunista en España (1931-1942”), Edicions Documenta Balear, 2000, pp.81- Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 314 Wajsblum y los demás miembros de la Comisión Central Organizadora, ante la falta de preparación política de la misma buscaron a elementos del partido con una formación marxista más elevada, Wajsblum comentó en una reunión de la Comisión que conoció a un camarada en Valencia muy preparado políticamente para desempeñar el cargo de responsable de la misma. Los demás integrantes la Comisión aceptaron la propuesta y fueron a buscarle. Calixto Pérez y Julián Vázquez fueron los encargados de preparar el viaje de Quiñones a Madrid. Para sufragar el desplazamiento y algunos gastos le mandaron algo de dinero. Quiñones llegó a la capital a finales de mayo o principios de junio de 1941, con una documentación falsa a nombre de Anselmo García Gómez o Anselmo Aracil Laborda de arquitecto o agente de publicidad. A lo largo de su lucha clandestina Quiñones utilizó varios nombres de guerra como "Juan”, “Salva”, “Fermín”, "El Padre” y "El Abuelo”. Una vez en Madrid lo primero que hizo fue ir a la taberna de Manuel Prades, gracias a las señas que le había dado Wajsblum y le proporcionaron una casa en la calle Sainz de Baranda. Calixto Pérez Doñoro le puso al día de lo que quedaba en Madrid de la organización comunista clandestina y de los componentes de la Comisión Organizadora (en las conversaciones mantenidas entre ellos, Calixto le comentó que le desagradaba la figura de Wajsblum y que habría que destituirlo porque coincidían las circunstancias de ser extranjero y al estar en los estatutos del partido el hecho de no permitir la presencia de extranjeros en los cuadros de mando, no había más remedio que apartarlo de su trabajo en la Comisión Organizadora)422. Quiñones también se entrevistó con otros camaradas como Julián Vázquez, Agustín Ibáñez de Zárate y Wajsblum que se dieron cuenta rápidamente que era el dirigente que más capacidad de liderazgo y formación política tenía de todos. A través de Calixto Pérez conoció a los hermanos Julián y Mariano Martín Mon a los que pidió que buscaran a una persona de total confianza y que fuera propietaria de una tienda para utilizarla de estafeta y de lugar de recepción de documentación y de personas que llegaran de otras provincias para enlazar con Quiñones. Los hermanos Martín Mon le buscaron una tienda de material eléctrico situada en la calle Coloreros, 3, propiedad de Pascual García Muñoz. En el mes de julio de 1941 Quiñones les comunicó que en Valencia había un comunista que le estaba ayudando en el estudio y en la confección de una tesis para establecer la línea política para la reorganización del Partido en España, resaltando la necesidad de traerlo a Madrid. Se trataba de Luis Sendín, primeramente llamado "Ramón” y luego conocido por "Eduardo”. Éste había seguido manteniendo contacto con “Ducho” que le proporcionó una cédula personal con el mismo nombre que constaba en la documentación que le dio Quiñones. “Ducho” le dijo que sacara el billete del tren con antelación, que no se bajara en ninguna estación del trayecto y que al llegar a Alcázar de San Juan (Ciudad Real) estuviera más atento porque la policía podría pedirle la documentación. Una vez llegara a Madrid que se hospedara en alguna pensión cercana a la estación de tren. En Madrid tendría que ir todos los días a un bar que había en la calle Amor de Dios esquina Antón Martín, hasta que viera a “Ducho”, que sería el encargado de enlazarlo con la organización clandestina madrileña. El día 14 de agosto su amigo Pina sacó el billete para que Sendín fuera a Madrid en el tren de la noche llegó a Madrid al siguiente día a las once de la mañana. Lo primero que hizo fue comprar el 82; MORAN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, pp.44-48. 422 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 315 diario “Ya” para buscar una pensión económica y fue a una de la calle de la Magdalena, 3.423 Sendín contactó con “Ducho” en el bar de Manuel Prades y este le llevó hasta el Hotel Nacional porque había quedado con un comunista que se hacía llamar Félix Pulido, que en realidad era Félix Navarro Adeva. Éste a su vez le presentó en la Puerta del Retiro, esquina con la calle de Moyano, Joseph Wajsblum. Éste le habló de la guerra y del cariz que estaba tomando el conflicto mundial. Sendín le dijo que no comprendía como Inglaterra a pesar de su alianza con la URSS, dejaba de ser imperialista y que la posición del Gobierno inglés era aprovecharse de la URSS para dar una tregua a su propio pueblo en la lucha contra Alemania sin beneficio alguno para la propia URSS. Wajsblum le respondió que el partido no enfocaba esa cuestión desde el mismo punto de vista indicando que para el proletariado cualquier alianza era buena, aparte de que al mismo tiempo se aprovechaba de la actitud de los EE.UU al que se obligaba a participar en la guerra aliado con la URSS y esto era bueno para el final deseado de la guerra. Le preguntó Sendín cual era entonces la línea política del partido y Wajsblum respondió irónicamente: “¿Pero hay línea del partido?”. Añadiendo que el Comité Central del PCE al terminar la guerra había abandonado al país y al partido casi deshecho, sin dejar una línea a seguir por los militantes que quedaban en España. Por lo tanto, no podía hablar de una línea política del partido, diciendo que la victoria más importante de Franco había sido el aplastamiento del proletariado. En sucesivas entrevistas le comunicó que la organización del partido en España era muy difícil ya que localizar a los elementos dispersos era una tarea complicada, funcionando muchos de ellos a su libre albedrío. Que a pesar de existir camaradas que actuaban de buena fe creyendo que obedecían consignas del partido procedentes del exterior, en realidad hacían el juego a la propaganda e intereses ingleses. Había otros grupos que usando el nombre de Socorro Rojo Internacional se dedicaban a pedir dinero a conocidos y familiares para vivir ellos, con el consiguiente daño que se hacía a la imagen de la organización clandestina. Así mismo, le transmitió que había otra serie de militantes que funcionaban de manera individual, muy difíciles de localizar y otros que eran agentes provocadores al servicio de la policía que se valían de la ingenuidad de los comunistas para hacerlos figurar en organizaciones clandestinas siendo luego detenidos. Terminó diciéndole que le pasaría algo de propaganda editada en América, entre ellos un ejemplar del periódico “Nuestra Bandera” y números atrasados de las revistas nacionales “Tarea”, “Destino” y “Tajo” para que se documentara sobre la verdadera situación de España y Europa. Quiñones había encargado a Wajsblum que buscara tipos de imprenta usados y alguna multicopista de segunda mano. Wajsblum le dijo a Sendín que necesitaba a alguien experto para saber cómo estaban las máquinas y Sendín dijo que había un comunista en el Rastro que se dedicaba a la compra y venta de artículos de reprografía y podría ayudarlos. Una máquina estaba valorada en 1.200 pesetas y otra en 600 pesetas. Sendín y Wajsblum dijeron que sería interesante obtenerlas porque estaban a buen precio, pero finalmente las multicopistas no se adquirieron. El 25 de agosto Wajsblum llevó a Sendín a la calle Ramón de la Cruz donde se encontró con Heriberto Quiñones llevaban ambos de contraseña el periódico “Arriba”. La organización comunista le dijo que fuera a la lechería que la comunista Carmen Castro tenía en la calle Ayala y desde 423 Luis Sendín intentó ponerse en contacto con un antiguo compañero suyo que había sido comandante en Tanques durante la guerra llamado Ángel Leiva. Tras contactar con él no hablaron para nada de política ni de la organización clandestina. Sendín le pidió si podía conseguirle trabajo y Leiva le facilitó 100 pesetas Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 316 allí ésta le llevó a una casa de la calle Ramón del Cruz, 67, piso principal, interior derecha acordando el precio con la dueña llamada María. Desde Sevilla llegó Manuel Morillo Carretero424 con una cédula y un salvoconducto a nombre de Julio Rodríguez Arenas. Tenía las señas de Félix Navarro, en la calle Carlos Arniches, 8 y en el caso de no encontrarlo, también llevaba la dirección de Asunción Hernández en la calle Alonso Cano, 68, 2º A. Morillo se puso en contacto con Navarro que usaba el nombre de Enrique Muñoz y se instaló en su casa. Unos días después conoció a Quiñones con el que se entrevistó varias veces, haciéndole el máximo dirigente un examen minucioso tanto moral como políticamente. Le dijo Quiñones que ocuparía el puesto de secretario agrícola (le dio material para que trabajara en la secretaría) y le conocerían con el nombre de “Salvador” e “Isidro” . Morillo acompañado de Félix Navarro se reunió varias veces con Quiñones y Sendín en el Paseo del Prado y en la casa de Asunción Hernández. Quiñones presentó un informe sobre las dificultades del trabajo en la clandestinidad, las medidas que tenía que tomar la organización, la línea política del partido y la situación internacional. Quiñones y Sendín empezaron a reunirse para hablar sobre lo que trataron con Wajsblum haciendo una especie de resumen sobre las cuestiones relacionadas con España, la guerra y el partido. Ambos examinaron las noticias inconcretas que tenían de América, comprobaron que la información que tenía la dirección del PCE en México 424 Manuel Morillo Carretero nació en Sevilla el 9 de enero de 1909. Afiliado al PCE desde 1933, siendo designado como orador en mítines y asambleas sindicales. Fue también control de radios en Sevilla y en el Radio de Alcalá de Guadaira (Sevilla) que era donde residía. Perteneció al Sindicato de Obreros Electromecánicos “La Unión” de la compañía Sevillana Electricidad, siendo primero vocal y luego presidente hasta el inicio de la guerra. En las elecciones de 1936 fue elegido concejal del Ayuntamiento del Frente Popular en Alcalá de Guadaira representando al PCE. Morillo trabajó mucho por la defensa del paro, de la financiación de los Ayuntamientos, mejora del alcantarillado, abaratamiento de los alquileres y reducción de la jornada laboral de los trabajadores. El día 18 de julio de 1936 varios falangistas fueron a buscarlo a su lugar de trabajo para matarlo pero lo pudo evitar porque estaba en su casa. Junto a otros siete compañeros se fueron al monte y estuvieron escondidos varios días. Los compañeros de fuga de Morillo se fueron de la zona, pero él se escondió en casa de unos familiares en el doble fondo del armario. La Guardia Civil fue a buscarlo varias veces a esa casa sin conseguir encontrarlo y dos hermanos de Manuel fueron detenidos y encarcelados por represalias. Morillo estuvo escondido allí durante cinco años y en junio de 1941 pasaron por la casa dos antiguos camaradas, José Muñoz Sánchez y Faustino García Marín “El Tranviario” que le comunicaron que el PCE estaba organizado clandestinamente en Sevilla y que podría irse a Madrid para ayudar a la organización. Estos dos comunistas sabían de su presencia en la casa porque el hermano de Manuel, llamado Francisco “Chisco” que era soldado en la Maestranza de Artillería de Sevilla se lo habían dicho. Unos días después, José Muñoz fue en un taxi acompañado de otro comunista, José Ríos Muñoz, llevándole a la casa de los hermanos María y Antonio Ruiz Torres, en la calle Santa Mariña, 13, donde estuvo escondido durante cinco semanas. Allí supo que Faustino y José Muñoz eran miembros del Comité Provincial del PCE de Sevilla. Tras ser detenido y condenado a treinta años, salió en libertad el 23 de abril de 1950 y regresó a la capital andaluza. Aquí contactó con la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) formando parte de la Comisión Diocesana y como vocal de Andalucía, de la Comisión Nacional. Se puso a trabajar en la Fábrica de Contadores y por la defensa de los trabajadores fue despedido junto a otros compañeros. Luego junto a otros de los despedidos montaron una cooperativa de electrónica en Triana (Sevilla). En 1958 estuvo presente en la constitución del Frente de Liberación Popular (FLP) cuya iniciativa salió de varios grupos católicos de izquierda. A mediados de los años sesenta del siglo XX dejó las HOAC y en la década siguiente ayudó en distintos planes de formación, sobre todo los relacionados con el marxismo. Con la legalización del PCE pidió su reingresó en el partido. Manuel Murillo Carretero murió el 13 de julio de 1978 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.455 y Microbiografía de José Hurtado en http://www.todoslosnombres.org/content/biografias/manuel-morillo-carretero. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 317 sobre España era errónea. Los dos decidieron que la mejor opción política sería una concentración de fuerzas políticas contrarias a la dictadura bajo la denominación y bandera de “Unión Nacional”. Quiñones y Sendín mantuvieron otra reunión en casa de José Américo Tuero en la calle Alcalá 166, a la que también acudió el comunista Agustín Ibáñez de Zarate. Los tres hablaron y discutieron sobre la situación interior del país y el conflicto internacional, levantó Agustín Ibáñez acta de la misma y de otra más que tuvieron días después. Establecieron la necesidad de ampliar la estructura organizada en la capital de España y contactar con otras provincias españolas, por lo que decidieron ampliar la Comisión Reorganizadora que pasó a ser Comisión pasó a ser, en teoría, una especie de Buró Político Central (su plasmación tendría lugar con la celebración de una conferencia, que contaría con la presencia de todos los representantes de las direcciones regionales y provinciales comunistas existentes en España), con todo su organigrama y con un secretario general en la persona de Heriberto Quiñones, que se autodenominó "máximo responsable y organizador nacional" y cuya función sería redactar un Anticipo o Tesis, que tras ser discutido marcaría la línea política del partido. También redactaría manifiestos, proclamas y otros trabajos dedicados a la propaganda. Sendín era el encargado de redactar los trabajos políticos, sobre diferentes temas (para ello compraba muchos periódicos y revistas como “Tajo”, “Domingo”, “Tarea” y “Economía Mundial” gastando semanalmente unas 30 pesetas) aparte de su función como segundo de Quiñones, (se quejaba éste de lo mal que trabajaba Sendín y de lo vago que era en la labor que tenía que desarrollar porque no le había entregado ninguno de los trabajos encargados). También se encargó de estudiar el material recibido de América para ver cuál de ellos representaba la mejor línea política marcada por el Comité Central residente en México. Agustín Ibáñez era como una especie de secretario que se dedicaba a escribir la correspondencia, a levantar actas de reuniones y servir de enlace con las diferentes estafetas madrileñas. Diseñaron un organigrama directivo (que era un organismo típico político militar de los que utilizaban los partidos comunistas en la clandestinidad adaptado a la realidad española) de una manera muy teórica y que, debido a la falta de militantes y a las continuas caídas, no llegó a fructificar en su totalidad. Todo ese organigrama se recogió en una publicación de la policía titulada “Boletín de Información Antimarxista” publicado por la Dirección General de Seguridad, que manejaban de manera secreta e interna.425 Aparte del Boletín de Información Antimarxista, la policía también utilizaba una serie de boletines informativos editados por la Comisaría General Político Social, cuyo primer número vio la luz el 16 de diciembre de 1946, con una periodicidad variable que iba desde dos días a más de veinte dependiendo de los hechos que hubieran ocurrido. En él se trataban temas políticos, se resumían las actividades clandestinas por parte de los partidos u organizaciones antifranquistas, detenciones practicadas, hechos delictivos, 425 Archivo Histórico Nacional (AHN), Fondos Contemporáneos, Expedientes Policiales, Expediente H- 53.142, Boletín de Información Antimarxista nº 9 (abril-mayo 1942), pp.3-17. Es muy interesante esta publicación que hacía la policía franquista y que era de uso restringido entre sus miembros. Se trata del Boletín de Información Antimarxista que se empezó a publicar en 1939 y que estuvo hasta 1945, siendo el primer número el de 1 de julio de 1941. Tuvo una periodicidad mensual hasta enero de 1942, luego pasó a ser bimensual, encargándose la propia Dirección General de Seguridad de su impresión, encuadernación y posterior divulgación. Estaba prohibida su circulación entre personas ajenas al Cuerpo General de Policía. SEBASTIÁN, Lorenzo: "Una fuente policial: el Boletín de Información Antimarxista" en TUSELL, Javier, ALTED, Alicia y MATEOS, Abdón (coords): “La oposición al régimen de Franco”, Tomo 1, vol. 2, UNED, Departamento de Historia Contemporánea, Madrid, 1990, pp.325-335. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 318 propaganda comunista y republicana. Su publicación se extendió en los años siguientes.426 Ante las dificultades presentadas en las tareas de reorganización del partido, Quiñones comprendió que había que modificar la estructura y el funcionamiento de la organización clandestina. El organigrama del PCE impulsado por Quiñones se componía de un Comité Central que se encontraba fuera del país dividido entre México y Moscú, entre cuyos dirigentes se encontraban Dolores Ibárruri, José Díaz, Pedro Checa, Fernando Claudín, Santiago Carrillo y Vicente Uribe. Ligado a este Comité Central existían otros organismos dependientes de él, que controlaban a comunistas evacuados de España a Argentina, Cuba, Estados Unidos, México, Francia, Portugal… aparte de una Delegación en Orán dependiente del Comité Central de Francia. La misión de este organismo central superior, aparte del control y orientación política, era la redacción de “Mundo Obrero” que se editaba en el exterior y que se hacía llegar a España (uno de los centros de reproducción fue Lisboa) para su difusión, así como otro tipo de material de propaganda como folletos, llamamientos, discursos y artículos. La propaganda llegaba limitada y escasa. Una vez cuantificada se repartía entre las distintas provincias con direcciones clandestinas para su reproducción y difusión. En el interior de España había un responsable u organizador nacional encargado de mantener relación por medio de sus enlaces con el Comité Central residente en el exterior y controlar todas las actividades del partido exigiendo responsabilidades en sus funciones a quienes desempeñaran los demás cargos. En otra secretaría estaba el responsable nacional de Organización que se hacía cargo del mantenimiento de las relaciones con los organismos de provincias, buscando ayuda en sus colaboradores para celebrar las reuniones. Para ello, se alquilarían cuatro tipos diferentes de locales (uno, para el secretariado, otro, para los componentes del Buró, otro para los delegados de las provincias, y otro para el alojamiento) por cuestiones de seguridad y para no caer en manos de la policía. También contestaría a la correspondencia que recibía por medio de estafetas, atender a la visitas de camaradas de otras provincias buscándoles alojamiento y casa para reunirse. La tercera secretaría estaba compuesta por el responsable nacional de Agitación y Propaganda que tenía la misión de reproducir los materiales de propaganda que llegaban del extranjero en el interior dentro de sus posibilidades. Estos tres responsables formaban el organismo llamado Secretariado superior o nacional. El Buró estaba integrado, además de los miembros del Secretariado, por todos los componentes del Comité Central que tuvieran trabajos como responsable militar, de juventudes, de Ayuda o Socorro Rojo Internacional y tres instructores dependientes del responsable de organización. El organismo superior, más amplio aún que el Buró, era el Comité Central del Partido, organismo máximo de dirección, cuyos miembros eran elegidos en los congresos y conferencias nacionales. Estaba formado por un número no fijo, generalmente por los nueve secretarios del Buró y por los responsables regionales de Galicia, Cataluña y Vascongadas, como responsables máximos provinciales y algunos instructores (eran los que recorrían las provincias para orientar y recoger impresiones e informar luego al secretariado). 426 AHN, Fondos Contemporáneos, Expedientes Policiales, Expediente H-53.077, este expediente pertenece a finales de 1946, el H-53.078 al año 1947, el H-53.079 a 1948 y el H-53.080 al año 1949. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 319 En el orden provincial, el Secretariado estaba compuesto por los responsables del Provincial, de Agitación y Propaganda y el de Organización. El Buró Provincial estaba formado con los anteriores más los responsables de Ayuda, Juventudes, Militar, Comarcal para la capital y el Comarcal para los pueblos. El responsable o Secretario de Ayuda tenía tres colaboradores: uno jurídico, que se relacionaba con aquellas personas que estuvieran introducidas en las Auditorías para suspender o aplazar juicios, valiéndose del soborno si era necesario, y los dos encargados de dar víveres, fondos y prendas de vestir para socorrer a los presos y a sus familiares. La Organización de Base contaba con un responsable local cuyas organizaciones se llamaban células o troikas, que en ese momento se denominaban "cadenas" o "sastrería", "carpintería" o "fragua". Organizada por el sistema de cadenas en el que uno controlaba a dos y cada uno de éstos a otros dos y así sucesivamente. Los responsables militares ejercían un control sobre otros tres, el de guerrilleros profesionales, el de guerrilleros eventuales y el del Ejército. Éste controlaba a un comandante que tenía a su mando a cinco capitanes y a su vez cada capitán a tres tenientes; todos ellos formaban una unidad o batallón que estaba constituido por cinco compañías, cada una con tres secciones y cada sección con dos pelotones. Los guerrilleros profesionales eran comunistas huidos a los montes que se empleaban para la ejecución de sabotajes, atentados, voladuras e incendios. El responsable militar tenía como misión la organización del Ejército Popular con militantes comunistas que durante la guerra habían tenido cargos de jefes u oficiales; fueron instruidos política y militarmente extendiendo la organización comunista en el Ejército. Cada provincia tenía que dar a ese responsable militar la relación de comunistas que se incorporaran a filas. También debería informar sobre las fuerzas existentes de Aviación, Infantería, Guardia Civil, Asalto, Carabineros y Milicia, el armamento disponible, polvorines, emplazamientos y guardianes que los custodiaban, las armas de militantes no sólo de comunistas sino de otras organizaciones de izquierdas e incluso de derechas descontentos dentro de Falange o del Ejército. También se ocuparía de adquirir documentación valiéndose para ello de personas que estuvieran en organismos oficiales o de Falange. En palabras del máximo "responsable nacional" ante una posible movilización en el interior del país: "En caso de complicación de España en la guerra se produciría, naturalmente, una movilización de quintas. Muchos camaradas tendrán que incorporarse, pero no todos tendrán que hacerlo por la razón de que, estando fichados, en vez de incorporarlos los llevarían al cementerio. Nuestros camaradas, lejos de optar por ser desertores, deben incorporarse ocupando los mejores puestos, para desde ellos hacer el mayor daño a los aventureros. Los que no deben incorporarse son únicamente aquellos que serían llevados al cementerio. Pero no debe ser cada camarada el que haga tal apreciación, sino el Responsable Provincial el que debe estudiar caso por caso y señalar a tiempo a cada uno lo que debe hacer, si incorporarse o convertirse en desertor”.427 Es muy significativo como la propia policía a la hora de redactar este tipo de noticias en sus Boletines de Información, cuando se hacía referencia a lo dicho por 427AHN, Fondos Contemporáneos, Expedientes Policiales, Expediente H-53.142, Boletín de Información Antimarxista nº 9 (abril-mayo 1942), p.10. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 320 Quiñones de “llevarlos al cementerio a los camaradas”, lo ponían entre paréntesis y recalcaban que los comunistas tenían manías persecutorias, según ellos ninguna fuerza del orden les molestaba en un ejercicio supremo de cinismo. El trabajo de las cárceles también fue muy importante para la organización del Partido Comunista, en aspectos tales como el reparto de propaganda para conseguir la “unidad de todos los presos como forma de ayuda a la lucha y unidad del pueblo” y para captar el mayor número de militantes (según la policía no prestando tanta atención a la calidad del militante sino a que pagara, sin ninguna objeción las cuotas al partido). Con los trabajos desarrollados en las prisiones, una vez vendidos podían obtener beneficios y dinero para sufragar gastos. Las actividades desarrolladas en las cárceles eran denominadas "Servicio de Información y Recuperación" (S.I.R.) para informar de lo que sucedía dentro de ellas y recuperar a elementos que una vez puestos en libertad, trabajasen para el partido. Dentro de ese aparato de cárceles dependiente de la secretaría de Masas y Prisiones, habría dos secretarías, una general para las cárceles y otra conocida como aparato policíaco. De la secretaría general salían dos subsecretarías, una de archivo y otra de correspondencia que tenían como misión recoger y archivar fichas e informes que recibieran del aparato policial, actividades del enemigo, incluyendo informaciones de Falange y de la policía con sus ficheros correspondientes. Los formularios donde se tenían que recoger las informaciones obtenidas diariamente estaban detallados como en los siguientes cuadros: Cuadro 1. Prisión de….. Fecha….. 1. Fichas de recuperación. 2. Fichas de indeseables. 3. Información de vida interior. 4. Casos jurídicos. 5. Necesidades urgentes. 6. Estado General de la prisión. - Moral. - Político. - Material. 7. Varios. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 321 Cuadro 2. Se ponía el ejemplo de que sí en alguna población había más de una cárcel se agruparían de dos en dos o de tres en tres. En las cárceles madrileñas de Santa Rita y Yeserías habría un grupo, en Ventas y Porlier otro grupo, quedando sola la prisión de las Comendadoras. El aparato policial por su parte estaba dividido en cinco apartados: comisario general, comisarías de distrito, aparato anti-G.S.P., aparato anti-F.E. y vigilancia interior, siendo su misión la de informar sobre lo relativo a las acciones desarrolladas. También se quería asegurar la vida política en las cárceles, conectando su interior por medio de enlaces con la calle. Además de organizar un servicio de propaganda propio dentro de los penales con boletines, periódicos, manifiestos y otro tipo de textos, había también un servicio de discusiones y otro de cotizaciones.428 428 Tanto la estructuración de los organismos del PCE como la organización comunista en las cárceles aparece en AHN, Fondos Contemporáneos, Expedientes Policiales, Expediente H-53.142, Boletín de Información Antimarxista nº 9 (abril-mayo 1942), p.12-17; GINARD Y FERON, David: “Heriberto Quiñones y el movimiento comunista en España (1931-1942)”, Edicions Documenta Balear, 2000, pp. 113-118, con esquemas sobre la organización quiñonista en las pp.104, 106 y 117 y en el Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. Otro parte que era general y diario. 1. Servicios Efectuados. 2. Información recogida. - Fichas de recuperación - Fichas de indeseables. - Domicilios. - Actividad enemiga. - Policía. - F.E. - Estado. - G.S.P. - I.S. 3. Necesidades. - Personal. - Datos. - Forma de Actuar. 4. Casos urgentes y especiales. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 322 La policía declaró que la misión y la organización de los comunistas en las cárceles eran muy escuetas y reducidas, algo que no reflejaba la realidad. Después de la finalización de la guerra se fueron creando los primeros Comités de Ayuda a los presos y a sus familiares para socorrerles en todo en lo que necesitasen. Por ejemplo, en Alcalá de Henares, quienes fueran de Madrid o cercanías, lavaban en sus casas la ropa de quienes no podían hacerlo. Se fabricaban veleros, pájaros de madera, muñecas y joyeros, y todo para poder obtener dinero vendiéndolos o en rifas. La Comisión de Ayuda también proporcionaba ropa, alpargatas, tabaco, jabón, pasta de dientes o dinero para escribir, comunistas, republicanos y militantes de otros partidos con el fin de intentar unificar posturas políticas. Sin embargo, este método no funcionó y tanto socialistas como anarquistas no participaron en actividades promovidas por los comunistas. Incluso se organizaban foros de debate para discutir sobre las noticias internacionales que venían en el diario "Ya” o en revistas político-económicas como "Mundo” y "El Español”. Había una Comisión de Expedientes encargada del estudio de los caídos para conocer su comportamiento y ayudarles para cuando tuvieran que declarar ante el juez, con un control estricto de quienes delataron en Gobernación. Otra comisión era la encargada de dar cursillos en los que se estudiaban y discutían todo tipo de temas, tales como los problemas de las nacionalidades, el significado de un soviet, materialismo histórico y dialéctico. Los problemas de la ilegalidad del partido, la manera de editar un periódico clandestino y cómo encontrar al partido y organizar grupos de comunistas una vez se salía de la cárcel. Además, impartían clases de idiomas, álgebra, cultura general, mecánica y automoción. También se editaba "Mundo Obrero” dentro de la propia cárcel, hecho a mano, constituyendo verdaderas obras miniaturizadas en algunos casos de una gran calidad pictográfica.429 La idea era la de formar al militante dentro de la disciplina del partido y que ello le valiera para hacer una crítica de las funciones del partido y autocrítica de las suyas propias. Pero las disputas, envidias, acusaciones y divisiones por parte de algunos militantes en las cárceles eran notorias. Lo primero que hacía la dirección del Partido Comunista a un recién ingresado en la cárcel era una serie de pesquisas sobre su actividad y trabajo político; si se sospechaba que su comportamiento no había sido el adecuado y que había acusado y delatado a camaradas, su aislamiento era total, así como el odio por parte de la gran mayoría de los presos. No sólo los que delataban eran víctimas de ese trato por sus camaradas los que habían pertenecido o habían apoyado a la dirección quiñonista fueron maltratados por los nuevos dirigentes y por los presos comunistas no afines a la antigua dirección. Incluso, si entraba un preso que había sido destacado dirigente y quería desarrollar las mismas funciones dentro de la cárcel, podía producirse un enfrentamiento con la dirección que en ese momento estaba actuando. El responsable local de la JSU tenía bajo su dirección a otro de organización y a otro del Ejército. La organización de las Juventudes era idéntica a la del partido, con la única diferencia de que se subdividía en dos ramas, masculina y femenina. Todo responsable mantenía un subsecretario que tenía una estrecha relación con él y se le conocía por el “hombre oscuro” porque solamente salía a la luz cuando el responsable era detenido. 429 AHCCPCE, Represión Franquista, Jacques sobre cárceles, Jacques 3, Cárcel de Alcalá de Henares. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 323 Todo militante del partido contribuía económicamente a sostener los gastos del mismo. Las cuotas normalmente no eran definidas, sino que cada uno cotizaba con arreglo a sus posibilidades, siendo semanales. Los fondos recaudados se hacían llegar por el conducto regular de la cadena al responsable de la organización, quien a su vez los hacía llegar al responsable de Ayuda o de finanzas, y éste al responsable comarcal, que tras descontar los gastos entregaba el resto íntegro al responsable provincial quien se quedaba con la mitad para gastos de correspondencia y desplazamientos y la otra mitad la giraba al Comité Central. Aparte de esos ingresos había cuotas voluntarias y de tipo extraordinario entre aquellos que su situación económica era más desahogada. También se aconsejaba montar negocios de gasolina, tabaco y otros artículos de estraperlo cuyas ganancias se pasarían a los fondos del partido. La política de Unión Nacional que deseaba crear Quiñones sería un organismo que agruparía a católicos, falangistas descontentos, requetés, militares, republicanos, derechistas, anarquistas, socialistas, hombres sin ideal político definido, juventudes socialistas y comunistas, UGT y CNT. Se buscaba la libertad para todos los presos políticos y sociales, el regreso de los exiliados, la No Intervención en la II Guerra Mundial al lado del Eje y la alianza con Gran Bretaña, URSS y sus aliados, normalidad en los abastecimientos, que no salieran de España víveres ni materias primas y como fin principal derribar al gobierno de Franco y sustituirlo por uno de Unión Nacional que sirviera de antesala para dar paso a una República Popular. La constitución de comités de Unión Nacional en cada lugar ser haría por mediación de un responsable comunista o de un delegado de confianza quien expondría el programa de Unión Nacional a los demás posibles miembros de la organización y les invitaría a formar parte de ella. En íntima unión con la política de Unión Nacional estaban los comités de fábrica. Recomendaba esta estructura quiñonista escuchar las emisiones de Radio Londres y Moscú. De la teoría a la práctica había un abismo, ya que toda la programación e intento de organizar ese nuevo Buró Político del PCE en el interior, no alcanzó ni mucho menos lo previsto y la realidad fue muy diferente por la falta de militantes para la ocupación de tantos cargos y por las continuas detenciones por parte de la policía. A pesar de que fuera un organigrama muy complejo, las diferentes Delegaciones del interior lo adaptaron a sus estructuras con los pertinentes cambios. En aquel período, la clandestinidad había que llevarla de la manera más segura posible para evitar las caídas. Por ello, Quiñones, dio unas estrictas instrucciones sobre la clandestinidad. Lo primero que debía hacer una persona al ingresar en el partido era adoptar un nombre de guerra, que no debía ser ni el suyo ni tampoco estrambótico, sino natural y religioso, fuera del partido seguiría usando su nombre real. Quedaba totalmente prohibido ser visitados en las casas y en los lugares de trabajo, debían ser ignorados por los camaradas para llevar una vida lo más normal posible y no levantar sospechas. Si se sospechaba que podían ser vigilados, deberían ir a misa o pedir su ingreso en centros católicos, derechistas o falangistas a través de los conductos normales y consultando previamente con los organismos competentes. No se debía llevar la documentación o papeles comprometedores encima ni guardarlos en casa, salvo que se utilizasen como archivo y de éste se encargaría una persona concreta de la organización. No debían saludarse con ningún camarada al entrar en algún establecimiento o en la propia calle, tendría que cesar toda amistad y correspondencia con gente del partido y mantenerla sólo con la familia y amigos íntimos fuera del Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 324 partido. Debían acabar con cualquier tipo de indiscreciones, como emborracharse o jugar, ya que lo que se pudiera hablar involuntariamente podían ser cosas del partido y, por ello, perjudicarlo. No podían verse envueltos en riñas, ni con estraperlistas profesionales, evitando los círculos anglófilos. Les estaba prohibido visitar las cárceles, debían ir bien documentados como reflejo de seguridad dentro de la clandestinidad, ser puntuales a las citas en la calle y en los diferentes sitios donde se hubiera establecido y observar si eran seguidos para cambiar el destino y el itinerario si fuera posible. Así mismo, tenían obligación de informar de todo a sus superiores procurando evitar cualquier estimación personal y exageración. Tampoco participarían en grupos o círculos creados fuera de las competencias del partido. Las ayudas a militantes, presos y perseguidos iban encaminadas a darles domicilios seguros en los cuales alojarse y esconderse y, si era preciso, trasladarlos a otra ciudad. También se debía recaudar cuotas entre los militantes para los diferentes comités. Precisaban utilizar un lenguaje especial para burlar la acción represora de la policía y la intervención de la censura en la correspondencia; por ejemplo, cuando se hiciera referencia al partido se podría llamar “familia” y si se hablaba de comités, dirigentes y militantes a menudo se utilizarían palabras como “lecherías”, “zapaterías”, “taller”, “universidad” , “campos de fútbol”, etc. Se empleaban también ciertos términos como “estudios” (material de propaganda), “separación” (fusilamiento), “enfermedad” (prisión), “sanatorio” (cárcel), “hermana” (enlace). También se utilizaban números para referirse a nombres propios, ciudades u otros partidos políticos. El sistema de información en la organización prevista para el partido permitía a la dirección conocer las actividades y los movimientos del enemigo. Cada provincia debía tener un responsable con un comité quincenal para hablar del estado de Falange, de la policía, del Ejército, agentes secretos alemanes e italianos, católicos, situación general del país y de otras organizaciones, debiendo dar datos reales y concretos y evitar vaguedades y generalizaciones. Una de las principales secretarías, a la que el PCE dio más importancia, fue la secretaría de agitación y propaganda. Desde un punto de vista propagandístico con anterioridad a la llegada de Quiñones y procedente de la dirección del PCE en el exilio existían periódicos como "Mundo Obrero”. Ya en el interior, los responsables de agitación y propaganda se encargaban de reproducirlos para su difusión. Para pasar desapercibido y en un total secretismo, ese material procedente del exterior, según la policía, tenía una calidad extrafina y con la letra pequeña, con portadas de Novenas de San Ignacio de Loyola y San Basilio o con obras de Rubén Darío. No se disponía, sin embargo, de mucha infraestructura para la elaboración de la propaganda, a través de periódicos y folletines. El propio Quiñones decía que si hubiera tenido una multicopista a mano hubiera llenado Madrid con proclamas y consignas. Se hacían unos boletines internos mecanografiados con títulos como "La Gaita y la Lira” o "Reglas de Aligación, Interés y Descuento” aconsejándose, por su escaso número, ser enviados a las direcciones centrales de Cataluña, Euskadi y Galicia y a las diferentes direcciones provinciales para que estudiasen y fueran reproducidas y distribuidas por ellos mismos. Dichos folletines pasaban de mano en mano rápidamente para que no perdieran actualidad y, una vez leídos, eran devueltos al responsable de dirección que debía guardar uno en el archivo y destruir el resto. También se elaboraban circulares internas por parte de algunas secretarías como las de agitación y propaganda y la de finanzas.430 430 Todo este sistema de clandestinidad que quiso imponer Quiñones a sus camaradas aparece detallado en AHN, Fondos Contemporáneos, Expedientes Policiales, Expediente H-53.141, Boletín de Información Antimarxista nº 8 (febrero-marzo de 1942), pp.26-29 y GINARD Y FERON, David: “Heriberto Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 325 Ángel Fermín Cardín Martín hablaba sobre la manera de distribuir y reproducir la propaganda en las diferentes provincias: "Se manda al responsable de cada lugar un número con la orden de que lo transmita a dos amigos, para que éstos a su vez lo hagan a otros dos, siguiendo así en forma de cadena hasta llegar a todos los afiliados, consiguiendo de esta forma discreta burlar la acción de la Policía”. La propaganda debía contener todo tipo de temas desde cuestiones tanto organizativas, hasta de sentido político, económico, social y militar, sobre la situación internacional y de los presos.431 El primero que habló del Anticipo fue Ángel Ruiz Ayúcar en su libro sobre el PCE, del cual, tampoco hizo un estudio pormenorizado, algo que llevó a autores como Gregorio Morán a dudar sobre lo dicho por Ruiz Ayúcar.432 Para llevar a cabo su programa político en el interior, con ayuda de Luis Sendín, Quiñones redactó un documento titulado "Anticipo de orientación política (Hasta que se redacte el Ante- proyecto de tesis)”. Se trata de un polémico documento para los investigadores pues algunos dudan de su existencia, ya que para unos sí existió y para otros no. El Anteproyecto existió y empezaba analizando la situación internacional que coincidía con la invasión de la URSS por la Alemania Nazi; no destacaba el pacto germano-soviético de una manera relevante. Las referencias internacionales para Quiñones y Sendín servían para analizar de mejor manera lo ocurrido en el interior y ver la línea política a seguir por el partido. Hacía un balance de la nueva España franquista bastante negativo, proponiendo como solución, no restablecer la legalidad republicana del Frente Popular, sino una política de Unión Nacional de todos los antifascistas unidos contra los regímenes totalitarios y, consecuentemente, contra la dictadura franquista. Pedían el final de la represión franquista y la vuelta de los exiliados, una mejora en los abastecimientos, el restablecimiento de los Estatutos de Cataluña y del País Vasco, así como concedérselos a Galicia y Marruecos, y proteger a la juventud y a la infancia. Esa propuesta de Unión Nacional (el origen de la futura política de Unión Nacional llevada a cabo por el PCE) demostraba que Quiñones no coincidía con la política seguida por la dirección del partido en el exilio, que tenía un desconocimiento total de la realidad que se vivía en España; llevó al máximo dirigente comunista en el interior, a criticar la huida de los dirigentes comunistas y el abandono político del partido. Pedía una República Popular, el mantenimiento de la Constitución de 1931 y la formación del Gobierno Republicano con Negrín en el exilio. Había que seguir la línea de Unión Nacional de Quiñones y el movimiento comunista en España (1931-1942)”, Edicions Documenta Balear, 2000, pp. 102-113. 431 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. 432 Una de las copias de dicho Anticipo se encontró entre los papeles del propio Francisco Franco, siendo publicado posteriormente por la Fundación que lleva su nombre en uno de sus volúmenes, sin ningún tipo de anotaciones y explicaciones sobre el mismo, pero que verifica su existencia e importancia en sus 132 páginas de extensión, en Fundación Nacional Francisco Franco: "Documento tomado a Heriberto Quiñones para reorganizar el PCE" en “Documentos inéditos para la Historia del Generalísimo Franco”, Tomo II-2, Madrid, 1992, pp.186-294. La controversia sobre existencia en GINARD Y FERON, David: “Heriberto Quiñones y el movimiento comunista en España (1931-1942)”, Edicions Documenta Balear, 2000, p. 90-91; RÚIZ AYUCAR, Ángel: “El Partido Comunista. 37 años de clandestinidad”, Editorial San Martín, 1976, pp. 123-124; MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, pp. 51-52. También aparece referencia del documento de Quiñones en HEINE, Harmut: “La oposición política al franquismo” Crítica, Barcelona, 1983, pp.70-71. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 326 todos los españoles contra Franco y el Eje, y para ello, redactó ese bosquejo de su tesis política, hasta que la pudiera plasmar en la práctica.433 Heriberto Quiñones desarrolló una actividad incansable, incorporando a muchos militantes a la organización y contactando con otras direcciones provinciales y con representantes de otras fuerzas políticas para crear el frente nacional dentro de los postulados de Unión Nacional. El 17 de agosto de 1941, el Buró de Quiñones tomó una resolución en la que aparecían críticas a la dirección exterior debido a la desorganización y la línea política que había seguido el partido en los primeros momentos de la clandestinidad; en ella, aparte de saludar afectivamente a Dolores Ibárruri y José Díaz, recalcaba que eran fieles a la Internacional Comunista, la única dirección central para elevar lo máximo posible el nombre del partido. El nuevo Buró Político contactó con la dirección del partido en el exilio, a finales de ese mismo mes de agosto de 1941, a través de varias comunicaciones para presentarles e informarles de las actividades llevadas a cabo en España. Quiñones estaba actuando bajo las directrices conjuntas del partido y de la Internacional Comunista, pero de una manera autónoma, expresándolo de modo firme y sin vacilaciones y aclarando cómo debían ser los militantes enviados desde el exilio. También hacía alusión a aquellos que no tuvieran penas de muerte e incluso quienes estuvieran amenazados, deberían regresar a España y aquí, serían destinados donde hiciesen falta. En palabras del propio Quiñones: "deben imitar a los paracaidistas que caen en suelo enemigo capaces de orientarse [solos] y de saber orientar a los demás”, en referencia a la recomendación de cómo debían ser los militantes que llegaran al interior del país.434 Manuel Prades Blanco al salir del batallón de trabajadores en 1940 donde le destinaron tras su estancia en Albatera, llegó a Madrid y regentó una taberna de una tía suya en la calle Ave María. Este establecimiento fue una estafeta utilizada por los comunistas que llegaban a la capital de España ante el peligro de posibles caídas, por lo que la dirección tomó la determinación de vigilar la labor de Prades. El encargado fue Calixto Pérez Doñoro (que era el enlace entre el Provincial de Madrid y la Comisión Reorganizadora) Éste hizo dos proposiciones a Manuel Prades: ir a trabajar a Salamanca como albañil o desplazarse a San Sebastián como viajante donde le colocaría Valeriano García Barcina, quien había empezado a reorganizar del PCE en aquella provincia. Prades no aceptó ninguna de las proposiciones. Sin embargo, por seguridad, sí fue apartado una temporada de su casa y de toda actividad política, debido al gran conocimiento que tenía de militantes comunistas y de la organización del partido. El problema fue que a espaldas de la dirección del partido volvió a su domicilio y fue detenido el 7 de julio de 1941. Una vez que Prades cayó, su mujer, Petra Morales Fuertes también gran conocedora de muchos militantes comunistas y por temor a sufrir la represión policial, denunció todo lo que sabía. Juan Miguel Jiménez Moreno camarero de profesión en el bar “Metropolitano” y confidente y soplón policial como “trabajos secundarios” fue el que delató a Manuel Prades, ya que envió a varios comunistas a su taberna para ponerse en contacto con la organización clandestina (parece ser que otro comunista que delató a compañeros fue Pedro Lence Rodríguez, 433 GINARD Y FERON, David: “Heriberto Quiñones y el movimiento comunista en España (1931- 1942)”, Edicions Documenta Balear, 2000, pp.92-96. 434 MORAN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.52. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 327 que había estado en el Sindicato de Artes Blancas, donde había estado ligado con Calixto Pérez y Luis Espinosa).435 Prades, en sus primeras declaraciones en la Dirección General de Seguridad no dijo nada y la policía le achacó cosas de la guerra civil. La táctica que utilizó fue la de haber perdido el sentido y estar desequilibrado. Esto le valdría de cara a sus camaradas para pasar desapercibido y no ser visto como un posible delator y sobre todo ante la policía, para evitar que su condena fuera inferior a la que podría darse. No obstante, desde la cárcel y siendo presionado por la policía con la detención de su mujer y ante la promesa de que su vida no corría peligro (luego incumplida) fue de nuevo llevado al edificio de la Puerta del Sol y ante el juez Jesualdo de la Iglesia Rosillo contó todo lo que sabía, entregando a sus compañeros del Provincial madrileño. Prades explicaba por qué había decidido realizar una nueva declaración: “Desde pequeño ha trabajado por cuenta ajena, no encontrando la retribución a que se ha considerado acreedor por su trabajo, tratando de llegar a esto por diversos caminos por lo que se orientó hacia los sindicatos donde colaboró, buscando la perfección ansiada sin encontrarla, por lo que creyó que el PCE era el que reflejaba de modo más exacto su sentir, por lo que entró en sus filas, teniendo cargos y procurando en este sentido trabajo cuanto le fue posible durante la guerra. Terminada ésta y visto el mal comportamiento de los dirigentes y por el trato que ha tenido con otros de los mismos ideales en campos de concentración y en prisiones ha comprendido el error de su actuación, viendo que todo era una apariencia engañosa y considerándose defraudado, como español solicitó dar cuenta de cuanto sabía a las autoridades al objeto de que se llevara a cabo una labor respecto al comunismo, por entender que la extensión de estas ideas era un mal grave para el país, habiendo dado toda clase de detalles, por lo que cree que como consecuencia de sus declaraciones se han practicado detenciones y se han conseguido resultados de importancia”.436 José Américo Tuero fue detenido por siete policías de la Brigada Político Social en su casa de la calle Alcalá a finales de octubre de 1941. Unas horas antes había tenido una conversación con Quiñones sobre la organización clandestina y la opinión que tenían sobre algunos camaradas. Tuero fue llevado junto a Wajsblum que también fue detenido y llevado en un coche “Hispano Suizo” a la Dirección General de Seguridad donde les recibieron con una gran cantidad de golpes diciendo que ahí estaban el polaco y el argentino. Los dos días siguientes los calabozos de la Dirección General de Seguridad se llenaron de dirigentes del Comité Provincial del PCE.437 La policía 435 Pedro Lence intentó hacer un Comité Provincial en Madrid independiente del que había y lo quería hacer en compañía de Juan Miguel Jiménez Moreno en AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sig.283-286, Relación de camaradas en la zona Centro (Inf. Tuñón. 23-11-46, p.12 a la 22); AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949; AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.180, Informe de Calixto Pérez, 29 de julio de 1950; AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.124-126, Valentín Serrano Pérez, "Goyo”, 15 de noviembre de 1946 y en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289 contra Jesús Larrañaga Churruca y trece más. 436 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 106.773. 437 Los miembros de la Brigada Político Social trabajaban por la noche en dos horarios, uno para detener y otro para interrogar. Ofrecían la libertad a cambio de la delación y como no obtenían resultados aplicaron todo tipo de torturas. Golpes, quemaduras con cigarrillos y corrientes eléctricas. A José Américo le pegaron menos porque la embajada argentina había llamado a la Dirección General de Seguridad preguntando por su ciudadano. Su mujer Pilar y su hija se habían escondido en la casa de unos vecinos. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 328 utilizaba a Manuel Prades para asistir a los interrogatorios. Lo primero que hacían a los presos era admitir que conocían a Prades y éste a su vez persuadía de que era inútil negar la evidencia porque lo sabían todo y él lo había contado. La policía trasladó a José Américo a la celda nº 12 donde coincidió con un comunista alemán llamado Otto Hauser. En realidad era un confidente policial introducido en la Dirección General de Seguridad para sonsacar información de los comunistas detenidos, sobre todo de Wajsblum y de Tuero (en una nota interna que Wajsblum había pasado a través de Juana Corzo a Tuero decía que Otto era de la Gestapo). Muchos de los detenidos estuvieron sesenta y cinco días en la Dirección General de Seguridad y el 6 de enero de 1942 fueron trasladados a la prisión de Torrijos. A mediados de enero Wajsblum y Tuero fueron trasladados a la cárcel de Porlier, en la 4ª Galería. Rápidamente la dirección del PCE en la cárcel les informó de los camaradas que eran fiables y de los que no se podía confiar o eran chivatos, donde estaban confinados unos 6.000 presos. José Américo Tuero y Joseph Wajsblum podían comer mejor gracias a las familias de dos compañeros madrileños (un comunista llamado Teógenes y otro conocido por Chano) que estaban en su comuna y les mandaban dinero y algo de comida. Pilar fue a visitarlos un día haciéndose pasar por la mujer de Wajsblum (la mujer de éste se había ido fuera de Madrid con el hijo de ambos que tenía algún tipo de minusvalía) con el peligro que ello conllevaba, ya que su hermana Lola había sido detenida creyendo que era Pilar. Mientras Tuero estuvo en la Dirección General de Seguridad, la policía le preguntó mucho por Emilio Rodríguez López. El argentino, a pesar de conocerle no dijo nada sobre su compañero. Hasta que la propia policía comunicó a Tuero que le habían detenido. Cuando Tuero llegó a Porlier preguntó a la dirección si estaba allí Emilio y le dijeron que sí, pidiendo Tuero una reunión con él para preparar una coartada conjunta de cara a la visita con el juez. Uno de los encargados de la dirección del PCE en Porlier le presentó a un individuo diciendo que era Emilio Rodríguez. Tuero se encontró con un individuo desconocido, lleno de hematomas y con una gran cicatriz en la cabeza y en la cara. Tuero le dijo que no era el Emilio Rodríguez que buscaba la policía y que él había conocido en la clandestinidad. Era otro camarada que se hizo pasar por él para que no le detuvieran y así poder trabajar en la clandestinidad y en la lucha contra la dictadura (con posterioridad cuando salió el juicio le condenaron a pena de muerte conmutada a treinta años, pasando en la cárcel casi veinte años y murió a los seis meses de salir en libertad con tan sólo 48 años de edad). La policía registró la casa y el lugar de trabajo de José Américo Tuero situado en la calle Marqués de Riscal, era la oficina de la Sociedad Anónima de Cervezas Santander cuya llave tenía el propio Tuero. Delante del empleado José Iglesias Babe la policía descubrió que detrás de unas tablillas estaban escondidos un escrito a máquina en una cuartilla donde aparecían unos listados con nombres de militantes de Guadalajara detenidos, una lista de un Regimiento Mixto también de Guadalajara con los nombres de sus componentes, un escrito a máquina con encabezamiento “Instrucciones y suscrito por el secretariado fechado el 30 de agosto de 1941, tres folletos con la carátula de Jesucristo, pero en su interior textos comunistas, tres folletos de propaganda comunista, dos recortes de periódico con artículos y un ejemplar de “Mundo Obrero” de agosto de 1941. A Joseph Wajsblum le intervinieron en su casa otro ejemplar de “Mundo Obrero”, un libro titulado “Judío sin dinero” y otro titulado “El Idioma internacional: auxiliar esperanto” de Fernando Soler Valls y varios membretes de cartas del Ministerio de la Gobernación, Dirección General de Sanidad. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 329 La pena de muerte era la condena más previsible que podían imponer tanto a Tuero como a Wajsblum. Los dos comunistas con la ayuda de algunos camaradas presos de Porlier planearon una fuga (sin la autorización de la dirección del PCE de la cárcel que no autorizaba a hacer fugas por la represión que conllevaban). Pero cuando ya lo tenían todo casi preparado los dos fueron incomunicados durante tres meses para el juicio. 438 Las declaraciones de otros de los detenidos en la comisaría y en las dependencias de las Dirección General de Seguridad consistieron en negar las inculpaciones que se les achacaban y no conocer a casi ninguno de los nombres por los que les estaban preguntando.439 A pesar de las numerosas caídas producidas tras la delación de Prades, la organización comunista no fue desmantelada en su totalidad. Prades habló incluso de los integrantes del Buró Político y fue cuando la policía tuvo noticias de la presencia de Heriberto Quiñones en Madrid. 438 El plan de fuga era complicado de realizar. Localizaron a un preso que había sido capataz en la red de alcantarillado de Madrid y sin que se diera cuenta, supieron que cerca de la prisión pasaba un canal subterráneo con andenes laterales. La idea era utilizar el antiguo lugar de trabajo de Tuero que estaba en la misma calle que la cárcel, a una distancia de unos 800 metros. Le pidieron a otro camarada que inspeccionara la alcantarilla desde el canal principal hasta la entrada de la cárcel por el lado derecho de la calle General Díaz Porlier y la calle Lista, siendo preciso hacerse con un plano. Tuero y Wajsblum cogieron cera que le daban otros presos que se dedicaban a encerar las agujas con las que hacían las suelas de las alpargatas. Esa cera la utilizaron para hacer el molde de una cerradura. Consiguieron sacos con los cuales otro individuo experto en sogas les tejió cuerdas de cuatro a cinco metros. También consiguieron una llave en bruto gracias a una lima que les prestaron pudieron hacer una llave siendo probada con éxito. La puerta blindada por la cual tenían pensando salir no tenía guardián por la noche. El compañero estaba esperando a que le dijeran el día y la hora que estaría esperándolos en la alcantarilla. Tenían que hacer un ensayo porque la boca de la alcantarilla estaba en el centro del patio interior y había que levantar la tapa de hierro, deslizarse en la alcantarilla y volver a colocar la tapa. En la granja donde trabajaba les estaría esperando la ropa limpia. Otra de las cosas que tenían que provocar era unos apagones generales de la luz de la cárcel, encargándose de ello Wajsblum con éxito. El primer día que se produjo el apagón todos los policías y guardias se pusieron muy nerviosos apuntado con sus ametralladoras, pero como el apagón fue producido durante varias noches alternas creyeron que eran los cables que eran viejos y producían cortocircuitos. El problema venía porque no sabían si Wajsblum podría bajar más de veinte metros por una soga hasta el patio interior. Buscaron una forma de entrenarle utilizando al que consideraban más tonto de los oficiales cuando pasara visita de inspección. El funcionario se llamaba Perfecto y aprovechando una de sus visitas a la sala donde estaban, los presos le pidieron si era posible que Teógenes que había sido campeón de España de alpinismo pudiera demostrar cómo se utilizaba la soga para escalar. El ingenuo funcionario permitió la demostración a Teógenes quien amarrando las sogas a la estructura del techo, explicó cómo se pasaban la soga por la espalda, pecho y entrepierna y de esta manera pudieron ver cómo se deslizaban por una soga. Pero esa misma noche, Tuero y Wajsblum fueron incomunicados durante tres meses en el libro sobre José Américo Tuero “Mi Desquite” que pronto será publicado. 439 A Julián Vázquez le incautaron una carta dirigida a Bernardino Puente que estaba preso en la cárcel de Pamplona aludiendo a la reorganización comunista y hablando de uno apellidado Dominguín (era Domingo Girón que ya había sido fusilado). Julio López dijo que sólo conocía a Prades y negaba su participación en la Comisión Organizadora y que estuviera en el Sector Sur del Comité Provincial del PCE en Madrid. En una rueda de reconocimiento fue reconocido por todos como “Julito” pero él lo negaba. Agustín Vaquerizo dijo que no conocía a Prades ni a José Américo Tuero ni que había estado en su casa. En la rueda de reconocimiento tanto Antonio Benigno como Valeriana Barriocanal le reconocieron. Ramón de Toro dijo que perteneció al PCE durante la guerra y que luego no participó en la organización clandestina. Fue intervenida por la policía más documentación a los detenidos: un escrito titulado “Consejos para la organización del partido en el interior del país”, interceptados en Portugal y que iban dirigidos a Isidro Diéguez y demás responsables del PCE. Otra carta consignada a Josefa Hernández para entregar a Juan Maroto, calle Hernani, 22, Cuatro Caminos. Dos cartas firmadas por un tal Manolo que era Manuel Asarta, que mucho antes de su detención dirigía a Julián Teixeira en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 106.773. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 330 La policía redactó un informe interno de resumen de los detenidos, sus actividades y los contactos que tenían unos con otros para remitírselo al juez y hacer su “trabajo” más fácil”: “Julián Vázquez Ruiz antiguo miembro del PCE y durante su estancia en Albatera, entró en relación con Heriberto Quiñones, menciona a Emilio Rodríguez, afiliado a la UGT y al PCE, de Julio López afiliado al PCE en el Radio Oeste del que fue responsable, que también pertenecía Agustín Vaquerizo y que fue secretario de dicho radio durante la guerra. También estaban Benito Vaquerín, Juana Corzo, Valeriana Barriocanal. Todos pertenecían a la Internacional Comunista que tenía sede en una República Sudamericana para organizar de manera clandestina la organización comunista. Iniciaron la propaganda y reparto de folletos clandestinos del diario “Mundo Obrero”, partes de guerra donde se ataca al régimen español y donde quieren cambiarlo de manera violenta, para ello captar y encuadrar a antiguos militantes no sólo los que estaban en libertad sino los que estaban en campos de concentración. Parece que organizaron a unas 400 personas y aprovechando la circunstancia de que el partido estaba en el exterior, constituyeron una Comisión Reorganizadora del PCE en Madrid, que actuaba como Comité Provincial, encargándose del norte Emilio Rodríguez, del sur Julio López Benito, del oeste Antonio Elvira Segovia, y como asesor internacional Wajsblum que como conocía ocho idiomas le consideraban útil para eso. Un comité ejecutivo compuesto por Manuel Prades, Agustín Vaquerizo y Julián Vázquez. De la misma manera fueron constituyéndose a nivel nacional la misma composición, divulgando las consignas que del exterior se recibía. Benito Vaquerin recaudaba fondos y repartía folletos. En la cabeza del triángulo estaban Emilio Rodríguez y José Viñas. Manuel Prades enlazaba con Ormazábal huido en Argentina y con Julián Vázquez que a su vez lo pone en contacto con Vaquerizo. Antonio Elvira Segovia enlazaba con Américo Tuero y con Domingo López. José Wasjblum enlazaba directamente con el jefe Heriberto Quiñones y con Prades. Américo era enlace del triángulo de Segovia y Emilio Rodríguez. Julián Vázquez enlazaba con Prades y Quiñones, Emilio Rodríguez enlazaba con Américo Tuero. Agustín Vaquerizo era cabeza del triángulo que enlazaba con Valeriana y esta a su vez con Juana Corzo la cual cerraba la cadena con Prades. José Viñas afiliado a la JSU y al PCE durante la guerra fue delegado de compañía enlazaba con Benito Vaquerin, siendo su misión repartir propaganda que el otro le entregaba. Dominga Navarro Ballesteros comunista cuyo cometido era lograr introducir en la prisión una lata de doble fondo para hacer llegar a los presos las consignas del partido, cuñada de Vaquerin y perteneciente al SRI. José Peral enlazaba con Hipólito de las Heras y Benavente ocupándose de entregar y hacer correr la propaganda. Domingo López tenía como misión la localización de comunistas dispersos que ponía en contacto con Segovia. Hipólito Heras enlace de Peral que tenía en su poder partes ingleses y Mundos Obreros. Dolores Molina Martín antigua afiliada al PCE tenía como misión el recibo de correspondencia que a su vez cursaba a sus enlaces correspondientes y que se le ocupó una postal debajo de cuyo sello, se solicitaban consignas y datos de individuos encarcelados. Mariano Benavente Sánchez, vértice del triángulo entre Peral y de las Heras, vocal del comité del MZA al que se le ocupó folletos de propaganda comunista y Mundos Obreros”. El fiscal solicitó once condenas a muerte. El día anterior al juicio celebrado el 23 de marzo de 1943, el “abogado” defensor de los procesados, el teniente Verísimo Vázquez García de los Reyes comunicó a sus defendidos lo que el fiscal había solicitado y que disponía de nueve horas para leerse una causa de más de cuatro mil páginas (esa era la defensa en los juicios franquistas que no daba la oportunidad de presentar un Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 331 abogado propio). José Américo Tuero fue visitado por el Canciller de la Embajada Argentina quien le dijo que había hablado con el Capitán General de la I Región Militar de Madrid el Capitán General Andrés Saliquet Zumeta y le había prometido que su petición de condena a muerte sería conmutada. Desde la 4ª Galería de la prisión de Porlier y conducidos en un camión de la policía fueron llevados al Palacio de las Salesas. La sentencia fue la siguiente: Joseph Wajsblum, José Américo Tuero, Antonio Benigno Elvira y Manuel Prades pena de muerte. Benito Vaquerín, Julio López Benito, Julián Vázquez, Emilio Rodríguez, Agustín Vaquerizo, Juana Corzo y Valeriana Barriocanal a treinta años. José Viñas, Dominga Navarro, José Peral, Domingo López, Hipólito Heras, Dolores Molina y Mariano Benavent a doce años. Wajsblum y Tuero fueron conducidos a una habitación esperando a ser trasladados de nuevo a la cárcel. La mujer de Tuero, Pilar había sobornado a un guardia para que les llevaran algo de comida. Los dos condenados a muerte se fumaron un tabaco habano “Romeo y Julieta” que les había pasado otro preso de Porlier. Tuero se dedicó a escribir una carta al embajador argentino informándole de su condena a muerte e indicó al policía que estaba vigilándoles que si se quería terminar el puro era con la condición de que le dejara dar un beso a su hija. El policía aceptó la propuesta y Tuero aprovechó para meter la carta entre la ropa de su hija. La estancia de Prades en la cárcel fue una odisea, no sólo por el trato recibido por parte de los que había denunciado, sino también por los demás presos, acusándole de traidor, tuvieron que meterle en la celda de castigo incomunicado por posibles represalias de los comunistas. 440 A José Américo Tuero le conmutaron la pena de muerte, no así a los otros tres condenados, incluido Manuel Prades que fueron fusilados el 19 de octubre de 1943.441 Tuero fue trasladado a un batallón de trabajadores a Chamartín de la Rosa y luego a la construcción del Valle de los Caídos (por las empresas “Banús Masdeu”, “Agromán”, “Molan” y “San Román”). En el verano de 1944 Tuero, siendo uno de los responsables de la dirección del PCE en Cuelgamuros, decidió organizar una fuga masiva del Valle adueñándose del campamento, con armamento y explosivos y con los que se pudieran escaparan realizar un Frente Guerrillero en la Sierra de Guadarrama. Tenía escondidas en el patio de la casa donde había vivido tras terminar la guerra dos pistolas con su munición y un día que fue a visitarle su mujer (que había desenterrado las pistolas), su hermana y su hija les llevaron las pistolas camufladas entre la comida. Tuero había consultado con la organización del PCE en Madrid el plan que tenían preparado y la contestación fue denegar la constitución de una guerrilla en la Sierra de Guadarrama pero sí le autorizaron a fugarse para poder salir de España. Las autoridades del campo le dijeron que iba a ser trasladado a otro lugar.442 Tuero pensó que le iban a aplicar la ley de fugas porque había 440 Un día Wajsblum recibió la visita en la cárcel de un alemán que había conocido en la Universidad de Berlín ofreciéndole la libertad a cambio de que trabajara para los alemanes ayudando en la producción de las fábricas de armamento de Schneider pero rechazó dicha proposición. Tuero escribió otra carta al embajador argentino para que hiciera lo posible por salvar su vida. 441 Junto a Manuel Prades fusilaron a Antonio Benigno, Antonio Elvira Segovia, Luis Jiménez Melgarejo, Gerardo Jiménez Melgarejo, José Wajsblum Hernán, Tomás Melgares de Pablo, Adolfo Redondo Varela, Marcelo Gutiérrez de Diego, José Mota Ortega y Rafael Mota Ortega en NÚÑEZ DIAZ-BALART, Mirta y ROJAS FRIEND, Antonio: “Consejo de Guerra. Los fusilamientos en el Madrid de la posguerra (1939-1945 “, Compañía Literaria, Madrid, 1997, pp.46-47. 442 José Américo Tuero había planeado con antelación la fuga y le había dicho a su mujer que preparara una maleta con traje, zapatos, camisas, ropa interior, jabón, maquinillas de afeitar, perfume y una pluma estilográfica y la dejara en la casa de un capataz del Viaducto apellidado Guerrero que tenía su casa cerca del campamento de trabajadores de Cuelgamuros. Incluso la hermana de Tuero había hecho gestiones con Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 332 preguntado a camaradas de la administración del campo si había orden de traslados y le dijeron que su nombre no aparecía en los listados. El 17 de agosto de 1944 salía del penal en dirección a la estación de tren más cercana a unos doce kilómetros. En el momento en que el cabo de la Guardia Civil le dijo que iniciara la marcha, Tuero salió corriendo siendo perseguido por los policías. Conocía la zona de cuando corría en bicicleta antes de la guerra con el Club Ciclista y porque estuvo combatiendo allí en los primeros momentos de la contienda. Llegó hasta la casa de Guerrero y cogió la maleta y fue en dirección a la Dehesa de Pérez Tabernero entre rebaños de toros. Desde allí se dirigió a la estación de tren de Villalba para coger un tren que pasaba a las once. Se paró para cambiarse de ropa y lavarse en una fuente cercana (rellenó un documento sustraído por sus camaradas de las oficinas con el sello y la firma del teniente en el cual se le daba la libertad del campamento de “Banus Masdeu” del Valle de Cuelgamuros fijando su residencia en Madrid). Tuero compró un billete y al llegar a Madrid primero dejó la maleta en la casa de unos amigos y luego se dirigió a la embajada argentina. Aquí se extrañaron porque habían estado trabajando en su repatriación y que si le cogían le fusilarían. Tuero dijo que sólo quería agradecerles lo que habían hecho por él y que protegieran a su mujer e hija que seguro serían detenidas. El embajador y otros funcionarios de la embajada le dijeron que podían conseguirle un pasaporte para otro país extranjero pero tendría que recogerlo en el Consulado esa misma tarde y también le dieron dinero. Antes de salir de la embajada llamó por teléfono a la casa de unos vecinos que cuidaban a su hija y le dijeron que Pilar había salido. Tuero se fue al Consulado y recogió el pasaporte recibiendo también algo de dinero en francos y escudos. Luego se fue cerca de su casa en la calle Alcalá, 166 y por medio de un chico le hizo llegar una nota para que fuera a un lugar determinado para verse. Allí se vieron y le comunicó que se iba a ir a Francia (cuando realmente iba a intentar pasar la frontera portuguesa diciéndoselo como medida de protección para cuando fuera detenida) y que fuera a ver al embajador argentino para que le ayudara porque sería detenida. Cuando él llegara a América haría lo posible para que fueran con él (la embajada argentina les facilitó documentación de este país y ayudó a sacar de la cárcel a Pilar ya que fue detenida).443 Tuero cogió un taxi con dirección a Segovia, parando en el pueblo de Guadarrama debido a un control de la Guardia Civil, que pasó sin ningún problema. En Segovia cogió un autobús hacia Valladolid y cogió un tren (la policía estuvo pidiendo documentación pero gracias a que a una mujer le habían robado la cartera, Tuero avispadamente se aproximó a unos guardias civiles que había en un vagón para decirle lo que había pasado y aprovechó para sentarse a su lado, en el momento que la policía entró en el vagón y vio que estaban los guardias civiles tuvo la suerte de que no le pidieran la documentación). José Américo Tuero cambió de tren y se dirigió a Vigo donde se hospedó en un hotel. De allí salió a la seis de la mañana y se dirigió al consulado argentino pidiendo que le ayudaran a pasar la frontera con Portugal. El secretario del cónsul le dijo que podría pasar la frontera ayudado por unos guerrilleros que estaban clandestinos y vivían de contrabando con Portugal y por 2.000 pesetas podría pasar. José Américo llamó a su mujer para que consiguiera el dinero y de el cónsul argentino en Barcelona para que en el caso de que saliera en libertad le ayudara a embarcar en un buque argentino que saliera de la capital catalana. 443 La idea de Tuero era coger un tren en dirección a Galicia. En aquella época los trenes hacía Francia y hacia la frontera norte de Portugal tenían que cruzar la sierra de Guadarrama, obligándoles a dar un largo rodeo pasando por las cercanías de El Escorial hasta Ávila, debiendo enganchar dos o tres locomotoras en la pendiente a causa de las sobrecargas y porque usaban como energía leña o carbón de baja calidad. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 333 esa manera logró pasar la frontera por el río Tuy. Estuvo escondido en una granja al otro lado de Tuy y oculto en una ambulancia llegó hasta Oporto, dirigiéndose al consulado argentino donde registraron su pasaporte en el libro de matrícula pero sin visado ni el certificado de inmigración. Allí le fue entregado dinero portugués y el secretario del cónsul le acompañó hasta la embajada argentina en Lisboa en tren. La conversación con el embajador argentino no fue nada agradable intercambiándose improperios uno al otro y acabando la conversación con la llamada a la policía del embajador y con la salida apresurada de Tuero de la embajada. La situación se complicaba ya que era un huido político del franquismo en un país bajo la dictadura de Salazar, que había detenido a muchos refugiados políticos españoles y entregados a la policía española. No contaba con la ayuda de la embajada argentina ni de ninguna representación soviética. Tuero pensó en la ayuda humanitaria que prestaba los EE.UU y se dirigió a la embajada norteamericana, allí le remitieron a una organización de tipo humanitario de los aliados que ayudaba a aquellos que eran perseguidos por el fascismo. Una alemana llamada María Oppeinheimer que era la vicepresidenta de la organización, le ayudó dándole cobijo y algo de dinero. Le dijo que se cambiara de ropa y llevara sombrero para pasar desapercibido. El plan que le proponía la organización era hacerlo súbdito norteamericano y que ingresara en el ejército para luchar contra el fascismo, algo que rechazó. Tuero se había encontrado con un búlgaro comunista que estuvo preso con él en la cárcel de Porlier que había luchado en la guerra civil y se había escapado del campo de concentración de Albatera. El búlgaro usaba el nombre de Juan Romero (Wajsblum le dijo que se llamaba Iván Romanov) pero su verdadero nombre era Dichinov Boichov y quería ir a la URSS, pidiéndole a Tuero que si alguna vez llegaba a otro país donde hubiera embajada soviética hablara con el embajador y le dijera su nombre. Mientras la policía española había publicado en los diarios “Ya” y “Madrid” y en el Boletín Oficial y Diario de Madrid una requisitoria para que se presentara Tuero al juzgado pertinente y tomado declaración a los funcionarios de prisiones que entregaron a Tuero a la guardia civil, llamados Tomás Calvo Gilgado y Pablo Blázquez Jiménez.444 La Interpol detuvo a Tuero y éste se inventó que era un tripulante argentino que había llegado hacía pocos días a Oporto y tenía intención de pasar clandestinamente a España porque era hijo de españoles y quería visitar el país y por eso no regresó a Argentina. A los dos días el comisario de la Interpol le dijo que sería expulsado del país en el barco español “Marqués de Comillas” pagado el viaje y la multa que le pusieron con el dinero que le habían confiscado al detenerle. Llevaba un visado de tránsito por Cuba y el viaje hasta aquí incluyó varias paradas: Gibraltar, Santa Cruz de Tenerife y en la Isla de Trinidad. Tras treinta y cuatro días de navegación llegó a La Habana siendo retenido por la dirección de inmigración y liberado a los pocos días por el comunista Julián Grimau. Tuero empezó su vida cubana esperando a que su familia pudiera llegar a la isla antillana. Pilar y su hija, con documentación argentina, en el invierno de 1945 salieron con dirección a Cuba reencontrándose los tres donde rehicieron sus vidas. Aunque al principio le costó adaptarse pronto encontró la amistad del pueblo cubano. Fue testigo de la Revolución Cubana participando en la misma. 444 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 129.097. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 334 10.1. El contacto de la dirección quiñonista con la organización en el Norte de España. Quiñones, una vez planteó la estructura organizativa y la nueva línea política a seguir respecto a la reorganización comunista, empezó a interesarse por la situación existente en el resto del país; envió enlaces, a las delegaciones provinciales que pudieran tener un mínimo de organización. La única provincia que tenía contacto con la dirección del PCE en México era Euskadi. A través de algunos tripulantes de barcos de nacionalidad norteamericana como el “Leigh” y el “Artigas” que llegaban al puerto de Bilbao, llevaban paquetes de propaganda comunista editada en México y que luego era distribuida en el resto del país. También enviaban otros materiales u objetos que la dirección interior utilizaba para sufragar los gastos de la organización comunista. Tras la visita de Calixto Pérez, unos meses antes, los dirigentes vascos empezaron a organizar la dirección comunista por Realino Fernández López.445 Con la caída de Prades, Quiñones mandó a Calixto Pérez a Bilbao (por temor a que fuera detenido), para exponer a la dirección vasca la orientación de Unión Nacional. Según Pérez Doñoro le dijo Quiñones "si no logras convencerles, quédate allí y mándamelos aquí”.446 Entre la primera y la segunda visita de Calixto Pérez a Bilbao, los comunistas vascos empezaron a organizarse y a contactar con otros militantes y simpatizantes. Realino Fernández se vio con camaradas como Manuela Olmedo Román, Félix Miñón 445 Realino Fernández López nació en Roales del Campo (Valladolid), hijo de Antonio y Gregoria, confitero. Estaba afiliado en Bilbao hasta 1932 en la Juventud Republicana de donde se dio de baja para ingresar en el PCE, en la célula 31 de Bilbao. En 1933 fue nombrado para formar parte de una delegación en representación de los Sindicatos para ir a la URSS y asistir a las fiestas conmemorativas de la Revolución Rusa durante un mes. En 1935 fue nombrado secretario administrativo de la célula a la que pertenecía. En 1936 fue vocal de la UGT sorprendiéndole la guerra en la capital vasca yendo voluntario durante unos días al frente de Ochandiano hasta que fue reclamado por el PCE para la Comisión de Finanzas de la que formaban parte Félix Miñón y como responsable Juan Astigarrabia. Tras la caída de Bilbao éstos se fueron a Santander y luego a Asturias pasando a depender del Buró Político del PCE del Norte en la Comisión de Finanzas. Realino fue hecho prisionero en Pola de Siero (Asturias) estando en la cárcel hasta junio de 1938 en que pasó al campo de concentración de Avilés (Asturias) y luego al de San Pedro de Cardeña (Burgos). Después pasó a un batallón de trabajadores en Soria y fue liberado en junio de 1940. Regresó a Bilbao y gracias a la ayuda de un camarada llamado Agustín Ballesteros que era propietario de un caserío en el monte de Archanda se fue allí a trabajar y vivir. Se encontró casualmente con otro comunista llamado Antonio Bilbao (la policía lo buscaba y estuvo escondido en el caserío de Archanda hasta que se fue a Vigo y luego gracias a unos tripulantes de los barcos norteamericanos se exilió a América) quien le dijo que había que localizar a miembros del partido para organizarse. En septiembre de 1940 vio en el caserío a Manuela Olmedo Román “Manoli” a quien pidió que escribiera a una amiga suya comunista de Madrid para saber si había algo de organización en la capital de España. Otro comunista llamado Félix Miñón Merino visitó a Realino y trataron temas de reorganización y de la necesidad de localizar a militantes de confianza y unirlos entre sí. En noviembre de 1940 Realino en una de las visitas que hizo a Bilbao se encontró con Benito Martínez Fernández “Zapatero” y le encargó que buscara a militantes para reorganizar el PCE en esta ciudad. Le volvió a visitar Manuela Olmedo con Antonio Ayora Catalán para que se pudieran organizarse. Manuela se llevó una de las dos partes de una contraseña que serviría para identificar al enlace que pudiera enviar la dirección de Madrid. Ayora fue a Madrid y entregó a Calixto la contraseña que era un nombre escrito en un papel y la dirección de Manuela Olmedo. 446 MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.50. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 335 Merino, Antonio Quirós Expósito, Antonio Ayora Catalán y Benito Martínez Fernández con el propósito de localizar a otros. A finales de 1940 Rafael Arriaga González (usaba el nombre de Rafael Prado) le presentó en Archanda a Luis Fernández García y más adelante conoció a Jesús Ugalde Baztán. Entre los tres decidieron crear un Comité Provincial provisional del PCE de Bilbao, siendo Realino secretario general, Luis Fernández secretario de organización y Jesús Ugalde el secretario de agitación y propaganda.447 Este comité, con el paso de los meses se transformó en un Comité 447 Manuela Olmedo Román “Manoli” nacida en Úbeda (Jaén), hija de Manuel y Estrella, casada, modista y domiciliada en Bilbao. A principios de 1937 se separó de su esposo y se afilió al PCE para conseguir trabajo. Manuela conoció a gente del teatro y le dieron trabajo en la Alianza de Intelectuales Antifascistas de la que formó parte hasta finales de 1938. Antes de terminar la guerra se fue a Alicante para intentar salir del país pero fue detenida e internada en el campo de concentración de Benalúa (Guadix, Granada). Aquí coincidió con muchos compañeros que vivían en Bilbao. Como no obtuvo ayuda de ningún familiar para poder trabajar de modista se fue a la capital vasca y empezó a trabajar para una familia que le daba casa y comida. Trabajaba mucho para Agustín Caballero y en su caserío de Archanda conoció a Realino Fernández. Félix Miñón Merino nació en Burgos, hijo de Jacinto y Piedad, casado, peluquero y domiciliado en Bilbao. Afiliado al PCE desde 1931 siendo el secretario de finanzas del Comité Local de Bilbao. Al empezar la guerra no pudo incorporarse a filas por sus problemas de vista y se colocó en un puesto de la administración del PCE, recaudando cuotas de los afiliados al partido. Tras la caída de Santander fue detenido, juzgado y condenado a treinta años, condena que cumplía en la prisión de El Carmelo de Begoña (Bilbao), luego le llevaron a la prisión flotante del vapor Altuna Mendi (Bilbao), pasó al Dueso (Cantabria) y para finalizar en el Puerto de Santa María (Cádiz). Una vez puesto en libertad visitó a Realino Fernández en un caserío de Archanda quien le dijo que había que colaborar en la reorganización clandestina comunista y que se viera con antiguos camaradas. Uno de éstos fue Nicolás Chopitea Paralizabal que había salido de la cárcel pero no quiso intervenir en temas políticos. Realino le dijo que controlara a los comunistas que salieran de la cárcel para intentar que colaboraran en la organización. Antonio Ayora Catalán nació en Teruel el 3 de junio de 1907, hijo del matrimonio formado por Juan Antonio Ayora y Adela Eulalia Catalán. Fue el mayor de tres hermanos, la familia emigró a Valencia y luego a Madrid para mejorar económicamente. Cursó sus estudios primarios los hizo en la Escuela Pública de la Normal de Maestros y el Bachillerato en el Instituto Escuela de Segunda Enseñanza. El padre trabajaba en una tienda de máquinas de coser y escribir en Gran Vía. La afición teatral de Antonio le venía desde pequeño participando en veladas teatrales en su barrio de Ciudad Lineal. En 1925 por decisión de su padre empezó a estudiar Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, carrera que no terminaría. Debido a que la tienda no iba bien el padre tuvo otro negocio de pescado, teniendo que ayudar Antonio en el mismo. En 1932 ingresó en el Estudio de Arte Dramático del Teatro Español dirigido por Cipriano Rivas Cherif participando en alguno de los espectáculos montados por Margarita Xirgu y Enrique Borrás. Afiliado a la UGT en la Sección de Oficinas y en el PCE antes de la guerra. Ésta le sorprendió en Madrid trabajando en la Sociedad de Autores de donde pasó por orden de su sindicato a la Junta de Compras de Material del Ministerio de la Guerra. También fue el secretario del Comité Directivo del Teatro Escuela de Arte incluso escribiendo obras Durante el transcurso de la guerra su madre y su hermana se fueron a Valencia y Antonio se quedó en Madrid con su padre. Fue profesor de literatura en el Teatro del Arte y Propaganda de María Teresa León y Rafael Alberti. También formó parte de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Fue destinado al Cuerpo de Sanidad Militar en Albacete hasta enero de 1939 en que regresó a Madrid como sanitario en los hospitales del Rosario y Asilo de las Mercedes. El final de la guerra le cogió en Valencia y se fue a Alicante presentándose en una oficina que había instalado el ejército franquista donde vio a un antiguo amigo que era falangista y le dijo que se fuera de allí porque le podrían detener. En Madrid, Antonio pudo trabajar como actor en la compañía de Arturo Serrano y en la de Enrique Jardiel Poncela con el viajó a Bilbao en una de las giras y donde se encontró con una antigua alumna suya llamada Manuela Olmedo Román quien le dijo de visitar a Realino Fernández que se hacía llamar Alejandro. Antonio Ayora regresó a Madrid y le llevó la contraseña que le había dado Realino a Calixto Pérez. Ayora regresó a Bilbao por trabajo y volvió a verse con Manuela quien le dio las gracias por lo que había hecho. Antonio Ayora tras ser detenido y condenado a seis años estuvo en la prisión de Porlier y en septiembre de 1943 fue trasladado al penal de Burgos. Tras salir de la cárcel trabajó como profesor en el Instituto San Isidro de Madrid, en el Colegio Academia Barceló, en la Fundación Caldeiro, en el Colegio San Estanislao de Koska de la calle Santa Isabel de Madrid y en el Colegio de las Madres Reparadoras del Sagrado Corazón de Jesús de la calle Narváez en Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 336 Regional de Euskadi cuyo secretario general era Realino Fernández, el secretario de organización Félix Miñón, como secretario de agitación y propaganda Antonio Quirós. Existía también un segundo Comité de reserva, por si sus dirigentes eran detenidos, compuesto por Luis Fernández como secretario general, Jesús Ugalde como secretario de organización y Rafael Arriaga como secretario de agitación y propaganda (hubo cierto distanciamiento entre Realino y sus camaradas Luis Fernández y Jesús Ugalde por lo que Realino tomó la decisión de nombrar a Miñón y Quirós como nuevos directivos del Comité clandestino del PCE. En palabras del propio Realino “por diferencias de tipo moral observadas en Ugalde acordamos separarle de la dirección de la organización”. Debido a la desconfianza, Ugalde decidió apartarse de la organización unos meses más tarde).448 En enero de 1941, Manuela del Arco Palacio “Manolita” contactó con la organización clandestina y se entrevistó con Realino Fernández quien le puso en http://teatro.es/publicaciones/antonio-ayora-y-el-aula-de-teatro-del-instituto-san-isidro-de madrid/pdf y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 109.493. Benito Martínez Fernández nació en Villaescusa (Burgos), hijo de Felipe y Tomasa, casado, zapatero y domiciliado en Bilbao. Afiliado al PCE desde 1934 en la célula de la ribera de Deusto. En la guerra civil fue voluntario del Ejército Republicano estando en un batallón de zapadores y cuando el frente de Asturias cayó fue detenido e ingresado en varios batallones de trabajadores. En mayo de 1939 fue puesto en libertad y se regresó a Bilbao. Se puso en contacto con la organización clandestina cuando fue visitado por Realino Fernández en la zapatería donde trabajaba. Luis Fernández García nació en Sama de Langreo (Oviedo), hijo de Eulogio y Concepción, casado, perito industrial y domiciliado en Bilbao. A finales de 1938 fue detenido por haber dado cobijo a un comunista que le había llevado su hermano y puesto en libertad en agosto de 1939. En noviembre de 1940 un antiguo compañero de la cárcel llamado Juan Muñoz le dijo que si podía alquilar una habitación al comunista Nicolás Chopitea que había salido de la cárcel. Aceptó la propuesta y Chopitea fue con su mujer y dos hijos. Luis empezó a verse con otros individuos para hablar sobre la guerra y de la organización del PCE. Un día se vio con Rafael Arriaga quien le dijo que había un individuo escondido en Archanda que quería ver a Luis Fernández. Éste se lo comentó a Chopitea quien le dijo que le parecía bien pero sin tener gran interés. Luis fue con Rafael Arriaga a ver a Realino que en palabras del propio Luis “de forma velada y con la torpeza que le caracteriza” le expuso sus deseos de lograr una organización con elementos del PCE que pudiera haber en Bilbao y que haría falta unificarlos. También le encargó que buscara domicilios para ser utilizados como estafetas para recibir a personas que llegaran a Bilbao. Luis adujo que no conocía bien Bilbao y Realino le dijo que en sus cometidos sería ayudado por Benito Martínez. Antonio Quirós Expósito nació en Madrid, hijo de padre desconocido y Concepción, albañil y domiciliado en Bilbao. Afiliado al PCE desde octubre de 1936. La guerra le sorprendió en Barcelona y fue voluntario en las milicias republicanas siendo destinado al frente de Aragón dando apoyo en un hospital. Luego pasó a una unidad de apoyo de carros de combate donde conoció a Luis Sendín López que era comisario político de su unidad. Antonio fue a veces delegado político de Compañía sorprendiéndole el final de la guerra en Valencia y trató de huir por Alicante con su novia Blanca Álvarez Lebrero pero fue detenido e internado en el campo de concentración de Albatera y luego destinado a un batallón de trabajadores. En noviembre de 1940 obtuvo la libertad condicional y se fue a Bilbao donde estaba su novia Blanca. Se puso a trabajar en unos emplazamientos que se hacían para la artillería antiaérea. Un compañero de trabajo llamado Rafael Arriaga le propuso participar en la reorganización clandestina comunista y fue al monte de Archanda para entrevistarse con Realino Fernández “Alejandro” . Blanca Álvarez Lebrero nació en Bilbao, hija de Alfredo y Eulalia, viuda y domiciliada en Bilbao. Su marido fue comandante republicano y murió en un bombardeo. En el verano de 1938 conoció a Antonio Quirós y se hicieron pareja. Al terminar la guerra quisieron salir de España por Alicante pero fueron detenidos. Blanca salió en libertad y se fue a Bilbao y cuando Quirós obtuvo su libertad también se fue a Bilbao. Vivieron en casa de un peluquero llamado Basilio siendo visitados por varias personas, pero sobre todo, por Calixto Pérez. 448 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 121.548 contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 337 contacto con Luis Fernández y Jesús Ugalde para que se incorporara a la organización de Bilbao (una de las misiones que tenían era la reproducción de un manifiesto del PCE que Realino tenía que devolver a Valeriano García, pero no se llevó a cabo hacer por falta de medios materiales). Manolita del Arco se fue a vivir a la casa de Luis Fernández junto a su madre y una hermana más pequeña. También fue a vivir con ellos Manuela Olmedo Román. Ésta fue comisionada por Realino para que escribiera a Antonio Ayora. En la carta le pedían que escribiera una obra de teatro para enviarla a América y con la explotación de sus derechos de autor poder ayudar a la organización clandestina del PCE, propuesta que fue rechazada por Ayora. En marzo de 1941 la dirección del PCE en Vizcaya encargó a Manolita del Arco que fuera con Jesús Ugalde a San Sebastián, para visitar a Valeriano García que era el encargado de la reorganización del PCE en la capital donostiarra (Manolita consiguió las señas de Valeriano y de su novia Concha del Río Álvarez). Ugalde le dijo a Valeriano que en Bilbao existía una organización comunista clandestina y que recibían instrucciones y propaganda de América. Jesús Ugalde y Valeriano fueron a Rentería para entrevistarse con Ramón Amilibia Machimbarrena449. Éste era amigo de Realino, se habían conocido en la prisión (Amilibia había salido de la cárcel recientemente por lo que desconocía la reorganización del PCE). Ugalde le dijo que buscara camaradas para impulsar la organización clandestina del partido. Propuesta que no fue bien acogida por Amilibia, aunque haría todo lo que pudiera fue finalmente desterrado por las autoridades a Vigo (otros comunistas vascos habían propuesto a Amilibia para que se encargara de la dirección del PCE en todo Euskadi pero él lo rechazó). Valeriano intercedió a favor de Manolita del Arco para que pudiera trabajar como mecanógrafa en la “Casa Justiniano” donde Valeriano era representante comercial y cuyo jefe era Liberto Llorca Pardo.450 449 Ramón Amilibia Machimbarrena nació en San Sebastián, hijo de Eustasio Amilibia Calbetón y María del Coro Machimbarrena Blasco, casado y oficinista. En 1931 afiliado a la UGT, un año más tarde al PSOE y en 1934 al PCE. Al empezar la guerra estaba en la Comisaría de Guerra en San Sebastián, luego estuvo en al frente de los Servicios de Intendencia del Sector Centro del Frente Norte como comandante y luego con el Ejército Republicano llegó a ser teniente. Antes de terminar la guerra fue detenido y condenado a treinta años de cárcel, saliendo en libertad en septiembre de 1940. Fue el encargado de reorganizar el PCE clandestino en Rentería (Guipúzcoa). Ramón Amilibia llegó a Vigo en junio de 1941 hospedándose donde su suegra y se puso en contacto con dos comunistas, Francisco Herrera y Francisco Barreiro Barciela. Éste llevó a Bilbao personalmente el contacto de Amilibia para dárselo a Jesús Ugalde y éste envió a Concepción Santalla Nistal para utilizarla de enlace. 450 Manolita del Arco Palacios nació en Bilbao en 1920 pero muy pronto se fue con su familia a Madrid. Siendo joven ingresó en la Federación Universitaria Española, en el Socorro Rojo Internacional y en la Asociación de Mujeres Antifascistas. En octubre de 1936 se afilió al PCE, ayudando en unas oficinas del batallón de Unión de Hermanos Proletarios (UHP) y luego en la Secretaria de Cuadros del Comité Central del PCE. Fue detenida el 6 de marzo de 1939 por las fuerzas casadistas e ingresó en la cárcel de Ventas, siendo puesta en libertad el 27 del mismo mes. El 1 de abril fue detenida de nuevo permaneciendo unos quince días en una comisaría de la calle Almagro. Luego estuvo en Bilbao y tras ser detenida otra vez en 1942 en La Coruña fue juzgada en Madrid y condenada a treinta años tras conmutarle una pena de muerte. Ingresó en la cárcel de Ventas, en 1946 fue trasladada al penal de Málaga y dos años más tarde a la cárcel de Segovia. De 1956 a 1960 año en el que la excarcelaron estuvo en la prisión de Alcalá de Henares en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 111.723. Liberto Llorca Pardo. La guerra le sorprendió en Barcelona a donde había ido para visitar a unos representantes, regresando a Madrid sin acudir a ninguno de los llamamientos del Gobierno Republicano. A finales de 1936 se afilió a la UGT en el Sindicato de Oficios Varios. Antes de ser llamado a filas se afilió como voluntario en el cuerpo de Sanidad Militar en el Primer Cuerpo con destino en La Roda (Albacete) donde pasó toda la guerra. Al terminar ésta se fue a San Sebastián donde se colocó como gerente de la Casa de Artículos de Juguetería, Justiniano García Polo era su cuñado. En mayo de 1940 se encontró a Valeriano García Barcina en la capital donostiarra, a quien le dio trabajo como agente Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 338 Valeriano, acompañado de Luis Fernández, visitó a Realino para hablar sobre la reorganización del partido en Guipúzcoa y Vizcaya. En dicha reunión se acordó que Valeriano asumiera la dirección de la organización en San Sebastián manteniendo el contacto con Bilbao a través de Luis Fernández. Valeriano dijo que había recibido la visita en su casa de dos comunistas llamados Zósimo García Rivero y Juan López, enviados por otro comunista apellidado Iglesias diciendo que querían colaborar en la formación de una dirección del PCE en San Sebastián. Valeriano le comunicó a Realino unas noticias que tenía sobre las supuestas inmoralidades de Luis Fernández con algunas mujeres de la organización con las que tuvo trato y que se aprovechaba de los recursos del partido en beneficio propio. Antonio Quirós dijo a Valeriano, al salir del caserío de Archanda que como era agente comercial y podía viajar por muchos sitios se pusiera en contacto con un comunista de Pamplona llamado Marcelino y con un camarero de Zaragoza llamado Manuel para ver si había algún tipo de organización en aquellas ciudades y si estaban dispuestos a participar en los trabajos de reorganización del partido como enlaces. Valeriano aprovechando uno de sus viajes comerciales fue a Pamplona, primero contactó con Marcelino que le dijo que no sabía mucho de la organización, porque había salido hacía poco de la cárcel y que si había algo era minoritario, dándole instrucciones Valeriano para organizar el partido en la capital navarra. El siguiente destino de Valeriano fue Zaragoza donde se entrevistó primero con Enrique Sorni Herrero que le conocía de Valencia. Enrique le presentó a Manuel Lavin Cobo, camarero en un cabaret, quedando con ellos para verse después del cierre del local. Lavin y Sorni le dijeron que casi no había nada de organización en la ciudad porque existía un mayor arraigo político anarquista. Valeriano también le dio las normas de clandestinidad para reorganizar el partido y buscar militantes y simpatizantes. Al día siguiente Valeriano se fue a Madrid, antes de salir le entregó a Sorni una dirección de Madrid para que fueran a dar cuenta de los trabajos. En agosto Valeriano envió una carta a Sorni para decirles que fuera a Madrid, a la calle Tortosa, 4, taller de zapatería propiedad de María Carrión López, donde fue a recogerlo un individuo que le llevó hasta una casa del Puente de Vallecas donde estaban Félix Navarro y Manuel Morillo. Los dos estuvieron preguntándole sobre la organización del PCE en Zaragoza y le dieron a Sorni un ejemplar de “Mundo Obrero” y un manifiesto para que se lo llevara a Zaragoza, diciéndole que lo entregara en el regreso a Zaragoza a Justo Barrena Asín. Luis Fernández visitó en San Sebastián a Valeriano para entregarle propaganda comunista consistente en varios ejemplares de “Mundo Obrero”, dos folletos de la Historia del Partido Ruso y otros folletos de propaganda para que Manolita del Arco y Valeriano los distribuyeran entre los militantes del partido en San Sebastián. Al regresar Luis Fernández a Bilbao se entrevistó con Jesús Ugalde en el café Nervión. Ugalde propuso a su compañero de dirección en el Comité Provincial la posibilidad de instalar una oficina comercial para que fuera una tapadera del trabajo clandestino y así ofrecía ciertas garantías a las actividades, pero por falta de infraestructura y medios económicos al final no se llevó a cabo. comercial de artículos para su venta a comisión. Valeriano le presentó a Jesús Ugalde y en Bilbao a Luis Fernández quienes le hablaron de la organización comunista clandestina colaborando con ayudas económicas. Aparte de Manolita del Arco también tuvo como empleada a otra comunista Concepción Santalla Nistal que trabajaba como viajante. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 339 Valeriano García le dijo a Jesús Ugalde que tenía que ir a Madrid para llevar una carta que había recibido de Amilibia y que era necesario que se pusiera en contacto con la organización de Madrid. Dicha carta tenía que ser entregada a la sobrina de Valeriano, Valeriana Barriocanal, la cual le pondría en contacto con los dirigentes del PCE en Madrid. Ugalde consultó a Realino la indicación de Valeriano de ir a Madrid y Realino dijo que tenía que redactar un informe a su regreso de sus actividades. Liberto Llorca le dio 100 pesetas por medio de Manolita del Arco para ir a Madrid y Luis Fernández un salvoconducto. Ugalde se presentó en la casa de Valeriana que más tarde le llevó a la taberna de Manuel Prades donde había quedado con Calixto Pérez quien le albergó en su casa. Los dos hablaron de la situación del partido y de la II Guerra Mundial. En cuanto a la organización, indicó Ugalde que había grupos de comunistas dispersos pero aún no había una organización estructurada. Calixto insistió en que había que enlazar con los demás comunistas por el sistema de cadenas que ya se usaba en la organización de Madrid. Ugalde le explicó que en Euskadi utilizaban el sistema mitad oral y mitad escrito que consistía en hablar unos con otros y escribir notas autobiográficas de cada cuadro enlazado. Pero Calixto le dijo que tenían que usar el método de cadena porque era más seguro y ofrecía menos riesgos ante una acción policial. Ugalde recibió 50 pesetas de Liberto para regresar a Bilbao. Una vez allí, dio cuenta a Realino de sus trabajos y éste le dijo que no estaba claro su informe e incluso que lo había falseado. La relación entre Ugalde y Realino no era nada buena y había sospechas como supuesto delator.451 Ugalde recibía correspondencia de Amilibia procedente de Vigo y de Valeriana Barriocanal desde Madrid. A principios del año 1941 una comunista llamada Francisca fue a ver a Realino para comunicarle que Benito Martínez había recibido la visita de dos marineros norteamericanos que habían llegado al puerto de Bilbao en el vapor “Leigh” y que querían contactar, con la organización del partido. Benito fue a Archanda con un marinero norteamericano llamado John. Éste había sido enviado por la dirección del PCE en México para saber la verdadera situación del país y cómo estaba la reorganización del PCE, sobre todo en aquellos lugares donde llegaban los barcos procedentes de América. Realino habló de la situación política interna del país, del descontento que había entre la clase trabajadora por la dictadura, de la forma de encuadramiento y captación de los elementos comunistas, de la situación de los presos en la cárceles franquistas y de las necesidades económicas por las que atravesaba la organización. El tripulante norteamericano respondió que en los próximos viajes les ayudaría. Realino le dio la dirección de Luis Fernández en la calle Henao como estafeta, para que se pusiera en contacto con ellos en los siguientes desplazamientos. A finales de abril volvieron a ir los dos tripulantes y se entrevistaron con Luis Fernández. Éste les habló de las penurias económicas por las que atravesaban, vendiendo objetos pequeños para conseguir dinero. Luis Fernández, Benito Martínez y el marinero llamado John subieron a Archanda para verse con Realino. El norteamericano le entregó una carta de los dirigentes de México en la que les daba ánimos para seguir adelante y prometían ayuda económica. También llevaba propaganda comunista de la cual se hizo cargo Jesús Ugalde como secretario de agitación y propaganda. Realino encargó a sus compañeros 451 José Américo Tuero en una de las reuniones que mantuvo con Heriberto Quiñones le planteó el peligro que entrañaba la decisión de incorporar a Jesús Ugalde al trabajo clandestino porque había sido expulsado del Comité Central del PCE de Euskadi en 1934 acusado de ser trotskista. Quiñones no estaba de acuerdo con esos temores y Tuero dijo que era muy peligroso para todos que trabajaban en la clandestinidad la responsabilidad que era el hecho de tener a Ugalde trabajando con ellos porque podría provocar la detención de todos. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 340 de dirección Luis y Jesús que redactaran un informe para la dirección del PCE en México sobre la situación política de la organización en Euskadi y una relación de la organización en provincias disimulada en forma de clientes comerciales y que fue escrita por Valeriano García. A primeros de mayo llegó a Bilbao el barco “Artigas” y con él un tripulante llamado Stewart. Éste junto a Jesús Ugalde y Alfonso Bilbao (que hacía de intérprete) fueron a ver a Realino. El tripulante llevaba otra carta de la dirección del PCE americana con promesas de ayuda y aliento en la lucha, de cuya visita redactó Jesús Ugalde un informe. Luis preparó junto a Benito el plan de cómo retirar el material que traerían los barcos de América para el partido. Para ello Realino pensó en utilizar a un antiguo militante del partido apodado “Tanga” que trabajaba en el muelle y tenía un bote de su propiedad. Realino le puso en contacto con Luis Fernández, quien era el encargado de todo el trabajo. Félix Miñón a las órdenes de Luis Fernández, organizó a los contactos que se encargarían de desembarcar los objetos y materiales procedentes de los barcos norteamericanos. Para ello contactaron con Teófilo Pérez Pinedo “El Carabinero” o “Jaime” y con Manuel Barreda del Bosque (el primero fue localizado por Félix Miñón y el segundo por Antonio Bilbao).452 Los dos habían trabajado en los muelles y conocían las costumbres y prácticas portuarias. Teófilo y Manuel fueron a entrevistarse con Realino para que les hablara de la reestructuración del partido y de la labor que tenían que desarrollar en el desembarco de los productos enviados desde América (los dos comunistas fueron retribuidos por sus servicios). Félix Miñón les presentó a Calixto Pérez Doñoro que sería el encargado de supervisar todo lo que llegara de América. Los dos siguientes viajes que hizo el barco “Leigh” a Bilbao y a Santurce (Vizcaya), el marinero llamado John (tenía un gran estrabismo y debido a ello era fácilmente reconocible) entregó a Manuel Barreda en su camarote gran cantidad de propaganda comunista disimulada bajo cubiertas religiosas y Barreda, a su vez, se las entregó a Teófilo Pérez. Barreda era el que sabía las fechas exactas de la llegada de los barcos americanos. Lo que recibían era entregado a Luis Fernández en su casa de la calle Henao y a Calixto Pérez Doñoro que era el encargado de hacer la distribución de la propaganda. Otro de los paquetes contenía una gran cantidad de plumas estilográficas marca “Parker”. Éstas fueron entregadas por Luis Fernández a Valeriano García Barcina para que las vendiera en San Sebastián a un precio inferior de 100 pesetas por pluma y el dinero obtenido fue a parar a la organización del PCE clandestino. El norteamericano John también les entregó 250 dólares procedentes de la dirección del PCE en México y Calixto encargó a la mujer de Luis Fernández llamada Carlota García Rodríguez que las cambiara por pesetas. Carlota lo hizo por medio de un conocido suyo que trabajaba en el Banco Vizcaya obteniendo 5.875 pesetas que fueron a parar también a las arcas de la organización. Manuel Barreda también encargó a un camarero del barco “Cold Hamburg” el cambio de unos dólares que le dio a Carlota García Rodríguez (recibió de manos del marinero llamado John un abrigo del resto de ropa que llevaron para 452 Teófilo Pérez Pinedo nació en Bilbao, soldado carabinero fue expulsado del cuerpo. Al empezar la guerra le propusieron el mando de unas milicias republicanas saliendo como teniente al frente de Ochandiano, afiliándose al PCE y al SRI. Estuvo en distintos frentes mandando una sección de morteros y acudió a un curso en la Escuela Militar de Bilbao. Cuando cayó el frente de Santander fue hecho prisionero y condenado a treinta años siendo enviado a la cárcel de Burgos fue puesto en libertad en mayo de 1940. Manuel Barreda del Bosque nació en Ampudia de Campos (Palencia), hijo de Manuel y Asunción, casado y domiciliado en Bilbao. Afiliado al PCE en 1936 y estuvo en un almacén de Intendencia. Fue detenido en enero de 1938 y fue puesto en libertad en 1940. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 341 entregarla a las familias de los presos).453 En noviembre de 1941 llegó a Bilbao otra vez el barco “Artigas” recibiendo Manuel Barreda unos 150 “Mundos Obreros”, otros folletos de propaganda, unas planchas de metal dorado y unos botes de tinta que entregó a una chica en Portugalete y ésta a su vez a Calixto. El tripulante comentó a Manuel Barreda que en el barco iban también dos máquinas de escribir y tres multicopistas, mercancía que fue sacada por el marinero y guardada en una de las estafetas que tenía el partido. A primeros de agosto de 1941 llegó a Bilbao en el barco “Leigh” Luciano Sadaba Urquía454 “Jaime” con el norteamericano John como acompañante. Sadaba fue a casa 453 Carlota García Rodríguez nació en Cariño de Ortigueira (La Coruña), hija de Gabino y Fermina, casada con Luis Fernández. Desde 1926 estaba afiliada a la Compañía de Telefónica en la Sección de Empleados y Obreros de la Compañía Telefónica. Al empezar la guerra estaba con su marido en León pero en noviembre de 1936 se fueron a la Bañeza (León) al encontrar Luis trabajo. En diciembre de 1938 su marido fue detenido por haber albergado a un individuo apellidado Prieto que le llevó el cuñado de Carlota, siendo trasladado Luis a la prisión de Escolapios (Bilbao). Ella se fue a vivir a Bilbao para atender a Luis y cuando este salió en libertad en agosto de 1940 decidieron quedarse a vivir en la capital vasca ya que él encontró trabajo como perito electricista. Carlota tenía una deficiencia física ya que era coja de una pierna. Por mandato de Calixto Pérez se fue a Madrid ayudándola económicamente y se fue a vivir a la calle General Pardiñas, 33. 454 Luciano Sadaba Urquía nació en Pamplona, hijo de Conrado y Eulalia, metalúrgico. Antes de la guerra se afilió a la JSU en Pamplona. La guerra le sorprendió en Barcelona donde había ido a presenciar la Olimpiada Popular. Se hizo voluntario en las milicias republicanas pasando al frente de Madrid con la Columna de Jaime Granell. Tras combatir unos meses regresó enfermo a Barcelona. Una vez recuperado pasó a la 131 Brigada. Al caer Cataluña pasó a Francia donde estuvo internado en algunos campos de concentración, siendo el último el campo de Agde acusado de ser difamador del Ejército Francés. Luciano recibió documentación del Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles (SERE) con el que se embarcó hacia la Republica Dominicana el 1 de diciembre de 1939. Estuvo en Santo Domingo hasta noviembre de 1940 trabajando en una colonia agrícola. Allí coincidió con otros militantes comunistas como Jesús Larrañaga, Manuel Asarta, Jesús Gago, Jaime Girabau, Eladio Rodríguez y María del Carmen García Company. Recibió una carta desde Cuba en la que se le decía que pasara por el Consulado Cubano. La organización comunista española en Cuba le envió dinero y con documentación a su nombre se trasladó a Cuba a primeros de diciembre de 1940 acompañado de Jesús Gago. Al llegar a La Habana fue recibido por Santiago Álvarez Gómez que los llevó a un hotel donde estuvieron unos quince días. Álvarez les presentó al dirigente comunista Fernando Claudín. Hicieron varios viajes por la isla estando en San Antonio y Camagüey. Claudín les indicó que tenían que regresar a España para trabajar en la reorganización de la JSU y colaborar en a la organización clandestina interna. Las noticias que tenían de la situación de España eran las que les habían llegado de los refugiados españoles. Luciano y Gago recibieron las colecciones completas de los discursos de Lenin y Stalin para que les sirvieran de preparación en sus trabajos y Claudín les puso al corriente de la utilización de dos tipos de tinta simpática, uno con cocimiento de arroz y otro basado en un nitrato del que se usaba en la agricultura. Antes de salir les dieron las señas de una persona de La Habana para que se escribiera desde España sólo diciendo que había llegado. Dicha carta la tenía que escribir a máquina y a doble espacio por si quería escribir algo en tinta simpática. Sadaba recibió las señas de María Salvo Iborra en Bilbao para establecer los primeros contactos. El 24 de junio de 1941 embarcó como polizón en el puerto de La Habana en un barco de pabellón norteamericano con destino a Nueva York acompañado de Jesús Gago Correas. Llegaron a la ciudad norteamericana el 28 de junio y fueron recibidos por un camarada apellidado Martínez que les llevó a su casa, estando allí hasta el 10 de julio cuando se fueron a Baltimore (EE.UU) para embarcar en el vapor “Leigh,” pero no pudieron embarcarse y regresaron a Nueva York, Aquí se vieron con Ramón Ormazábal que acababa de llegar de Portugal. Éste les dio la dirección de Luis Fernández García en Bilbao que había recibido a través de media tarjeta comercial del taller de electromecánico donde Luis trabajaba. También le dieron las señas del comunista Eladio Rodríguez que vivía en Vigo para que al desembarcar pudiera entrevistarse con él y que a su vez le proporcionaría las señas de Manuel Oliveira (Julián Teixeira) que estaba domiciliado en Lisboa, en la Calzada de Ajuda. Gago y Sadaba embarcaron a Nueva York como polizones en el vapor “Leigh” llegando a Vigo a finales de julio. Un tripulante del barco al que llamaban “El Gallego” le llevó a una taberna donde estaba el comunista Francisco Barreiro Barciela a quien le pidió Sadaba que le llevara ante Eladio Rodríguez. Éste le dijo que no había nada de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 342 de Luis Fernández a quien le enseñó la tarjeta comercial que le había dado Ormazábal, a lo que Luis señaló que no era necesaria, ya que John le había confirmado de su llegada desde Vigo y que estaban intranquilos porque al llegar más tarde de lo esperado, creían que habían sido detenidos. Sadaba se alojó durante un tiempo en casa de Luis pagando 7 pesetas diarias por el alquiler de una habitación. Con posterioridad estuvo alojado en la casa de Basilio Díez Fernández455 y luego en la de Antonio Quirós. Entre Luciano Sadaba y los componentes de la dirección del Comité Regional del PCE en Euskadi (Realino Fernández, Rafael Arriaga, Antonio Quirós y Luis Fernández) tuvieron lugar varias reuniones. Realino indicó que la dirección del exterior ignoraba la realidad interior española y cómo habían evolucionado los trabajos de la dirección del PCE en Bilbao. Luciano Sadaba expuso el contexto político internacional con el carácter que tenía la guerra entre Alemania y la URSS y cómo la dirección del PCE en América había decidido restaurar la política del Frente Popular, siendo aceptada por los dirigentes vascos. También explicó las normas de organización, consignas, procedimientos y los esfuerzos que había hecho el partido en América para contactar con la dirección del interior. Calixto Pérez fue a Bilbao al domicilio de Luis Fernández García en la calle Henao, 50. Tras cambiar impresiones con Realino (antes de salir le había dicho a Quiñones los defectos de Realino y su indiscreción por vivir en un caserío de Archena)456, sobre el escaso rendimiento político que habían realizado y explicándole los postulados de Unión Nacional, el dirigente vasco vio la dificultad en poder convencer a los demás miembros de la dirección de Euskadi, por lo que convocaron otra reunión. Pérez Doñoro, que usaba el nombre de “Tomás” presentó unos documentos con la línea política de Unión Nacional que había iniciado Quiñones, no consiguiendo su objetivo por las reticencias a aceptar una política diferente de la dirección del PCE en América donde prevalecía el Frente Popular, por encima de cualquier otra manera de coalición política. Tras largas discusiones, por sugerencia de Luciano Sadaba se redactó un escrito para enviar a la dirección de América, en el que no se condenaba la política de Quiñones, sino que se ponía en duda la importancia que tendría la delegación interior quiñonista y si era justa su política, por encima de la que provenía del exterior. También hablaron del caso “Luis Fernández” debido a la acusación realizada por Valeriano García. Los asistentes a la reunión decidieron apartarlo momentáneamente de las tareas clandestinas hasta ver que decidía la dirección nacional en Madrid sobre su organización clandestina ni de la JSU (había nombrado a Jacinto Nogueira Nogueira como dirigente de la JSU). Sadaba le dijo que Jesús Larrañaga y Manuel Asarta habían llegado a Lisboa desde Nueva York y que era necesario ponerse en contacto con los camaradas de Lisboa. Realizaron una reunión Eladio Rodríguez, Jacinto Nogueira, Manuel Barreiro y Sadaba en la que se indicó que la organización en Vigo estaba compuesta por un número reducido de militantes de bastante confianza. Sadaba habló sobre la línea política de la dirección del PCE en el exterior para una restauración del Frente Popular. Nogueira le dio su cédula personal y un salvoconducto y 150 pesetas para ir a Bilbao, saliendo de Vigo el 31 de julio. Llegó a Bilbao a principios de agosto de 1941, escribiendo una carta a Nogueira devolviéndole la cédula y en la que le decía que enviaba su dirección a Cuba. 455 Basilio Díez Fernández nació en Alfoz de Burgos (Burgos), hijo de Mariano y Sabina, casado, peluquero y domiciliado en Bilbao. Afiliado al PCE en 1923 dándose de baja en e1926. En la guerra civil fue vocal del SRI en el comité de Bilbao siendo detenido y encarcelado en Madrid hasta su puesta en libertad en diciembre de 1939. Un día fue a su peluquería Luis Fernández pidiéndole que diera alojamiento a Antonio Quirós. Basilio aceptó y Quirós fue con su pareja Blanca Álvarez. Antonio le entregó a Basilio algún ejemplar de “Mundo Obrero”, propaganda comunista y copias de partes de guerra ingleses y soviéticos. Basilio también tuvo en su casa, hospedados a Calixto Pérez y Luciano Sadaba. 456 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.80, Informe de Calixto Pérez Doñoro, 29 de julio de 1950. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 343 asunto. Calixto se haría cargo de los envíos procedentes de América y de orientar a la organización de Bilbao. Quiñones era informado por Calixto detenidamente de lo acontecido mediante cartas, en las cuales, afirmaba que le era imposible convencer a los militantes de que adoptaran la política de Unión Nacional. El máximo responsable de la delegación interior pidió a Calixto Pérez que enviara a Madrid una comisión de la dirección de Euskadi para que les explicara personalmente sus posturas. Luciano Sadaba y Rafael Arriaga fueron a Madrid para entrevistarse con Quiñones, llegaron el 20 de agosto a la casa de Pascual García Muñoz, dirección que le había facilitado Calixto. Fueron recibidos por Félix Navarro Adeva457 "Fernando”, (también utilizaba el nombre de Félix Pulido o Enrique Muñoz Jiménez), quien a su vez les presentó a Heriberto Quiñones que usaba el nombre de “Juan”, “Paco” o “Salva” (en palabras de Luciano Sadaba “fue un tal Paco, era un individuo de unos 35 a 40 años, tocado con sombrero claro, con acento raro, difícil de precisar”). En las entrevistas celebradas entre Quiñones y los enviados por la dirección vasca, no se reconoció la autoridad ni la estructura de la dirección madrileña,458 pero Quiñones consiguió que Sadaba se quedara en Madrid. Tras ocho días de conversaciones, Rafael Arriaga regresó a Bilbao sin convencerse de la política que quería implantar Quiñones, transmitió a sus compañeros que fuese a Madrid una comisión más amplia. A mediados de septiembre Realino Fernández (llevaba una cédula personal y un salvoconducto a nombre de Manuel Fernández facilitados por Antonio Quirós), Félix Miñón y Antonio Quirós llegaron a Madrid a la calle Tortosa, 4, taller de zapatería, propiedad de María Carrión López,459 preguntara por un individuo llamado Juan quien les puso en contacto con Luciano Sadaba (estuvo hospedado durante unos días en la calle Bretón de los Herreros, 4, piso tercero, casa propiedad de Julio Fernández Fernández)460. Los tres dirigentes utilizaron parte del dinero que habían enviado desde América para ayudar a sufragar gastos de la 457 Quiñones asignó a Félix Navarro Adeva como enlace para contactar con el Comité Provincial andaluz a través de cartas, aunque enseguida acabó su tarea porque los dirigentes de aquel Provincial fueron detenidos. 458 En esta conversación fue cuando Quiñones se enteró de la orientación política fijada por el Comité Central del PCE en México. Quiñones les hizo saber su rechazo hacía la línea de actuación marcada por el restablecimiento del Frente Popular. Quiñones refutaba esto debido al desconocimiento que se tenía del interior por parte de los dirigentes externos en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. 459 María Carrión López nació en Romanillos de Medinaceli (Soria), hija de Miguel y Elisa, viuda, sombrerera y domiciliada en la calle Tortosa, 4. Su marido era Manuel Trillo miembro del PSUC muerto en un combate de la guerra. María estuvo trabajando como sastra en Peal del Becerro (Jaén) y al terminar la guerra regresó a Madrid. En su casa tenía un pequeño taller de zapatería donde a finales de 1940 se puso a trabajar Félix Navarro Adeva que vivía con su familia por el Puente de Vallecas. Navarro utilizaba la casa de María como estafeta para recibir correspondencia y personas como en el caso de los dirigentes de Bilbao. Con María Carrión vivía Emilio Vicente Mellado nacido en Madrid, hijo de Eustaquio y Demetria, zapatero. Éste conoció a Félix Navarro quien le habló de su participación en la organización clandestina comunista y que si alguna vez alguien iba por el taller de zapatería preguntando por él y no estaba lo mandara a la zapatería de Pedro Perpiñán y que le esperara en la puerta o en el metro de Antón Martín. 460 Julio Fernández Fernández hijo de Bonifacio, casado, delineante y domiciliado en la calle Bretón de los Herreros, 5, 3º. Antes de la guerra estaba afiliado a la UGT y trabajaba en la Central de la Sociedad Española de Construcciones Navales. Al empezar la guerra la empresa fue militarizada siendo destinado al archivo de dicho centro y se afilió al PCE en 1937. En enero de 1940 fue detenido y condenado a seis años, siendo puesto en libertad en junio de 1941. Por mediación de una vecina suya llamada Francisca admitió en su casa a Luciano Sadaba quien dijo que era estudiante y se hacía llamar José García. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 344 organización. De las 5.875 pesetas se gastaron el dinero relativo a los billetes de ida y vuelta y lo demás se lo entregaron a Quiñones. En aquellos días tuvieron lugar cuatro entrevistas, las tres primeras en una casa de la calle Hernani, 43, propiciada por Calixto Pérez, propiedad de Guadalupe Jiménez Calvo (antes de regresar a Madrid Calixto hizo varios viajes por distintas capitales de provincia para extender la política de Unión Nacional y ver cuál era la situación real del PCE en aquellas provincias),461 y la última en un piso propiedad de la compañera sentimental de Quiñones, Josefina Amalia Villa López-Trelles en la calle Sainz de Baranda, 20. En las reuniones participó Quiñones, Agustín Ibáñez y de vez en cuando Sendín en representación de la dirección central y Realino Fernández, Félix Miñón y Antonio Quirós por la parte vasca. Las discusiones entre ambas partes fueron largas. Quiñones realizó una exposición amplia de la situación nacional e internacional y detalló minuciosamente la política de Unión Nacional. Por su parte Realino expuso de manera escueta y bastante confusa los postulados políticos que venían del exterior basados en la implantación de un Frente Popular o una República como sistema de Estado para acabar con el régimen dictatorial franquista. Recordó también que la forma de actuar en aquella región debía de ser diferente por la fuerza del nacionalismo vasco. Uno de los representantes madrileños propuso mantener poca actividad sin decidir qué postura política seguir hasta que pudieran llegar desde México las orientaciones necesarias, postura que fue rechazada por Quiñones. Éste observó más comprensión en la segunda visita de los dirigentes vascos y el resultado fue la aceptación de la propuesta, esperando que fuera enviada y aprobada por la dirección en América. También se acordó que Realino Fernández se quedara en Madrid, al ser muy conocido por la policía de Bilbao y ser más eficaz su trabajo en la Comisión Reorganizadora sustituyendo a Agustín Ibáñez en la dirección de la secretaría de organización en Madrid y con el nombramiento de Luciano Sadaba como máximo responsable de la JSU.462 Quiñones daba a Realino dinero para sus gastos y le dijo que ayudara a Agustín Ibáñez con la correspondencia que llegaba de Valencia, Sevilla y Barcelona escritas en lenguaje convenido y tratando temas de organización. Antonio Quirós y Félix Miñón regresaron a Bilbao, Rafael Arriaga fue elegido máximo responsable de la organización en Euskadi (tuvo sus discrepancias con los otros por ser en un primer momento reacio a adoptar la postura y la línea política de Quiñones), con Félix como secretario de organización y Antonio Quirós como secretario de agitación y propaganda. La primera determinación que tomaron fue la de 461 Calixto Fernández se trasladó desde Bilbao a San Sebastián llevando una carta de Quiñones para Valeriano García Barcina comunicándole que los trabajos que realizara estaban supeditados al Comité de Euskadi y que en San Sebastián sólo se establecería un Comité Provincial. Le hizo saber que habían detenido a Prades y a otros dirigentes en Madrid. Calixto siguió insistiendo en que la organización en Euskadi era muy deficiente y que había poca responsabilidad. Había que nombrar una dirección menos visible y más segura. Calixto le dijo que fuera a Madrid para cambiar impresiones de cómo iba la organización comunista en Guipúzcoa. El siguiente destino de Calixto fue Pamplona por órdenes de Quiñones pero sin lograr nada claro porque no había casi organización. A los pocos días envió una carta Quiñones a Calixto para que fuera a otro lugar porque la organización comunista que hubiera en tierras navarras pasaría al Comité Central de España en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, causa nº 121.548 contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más 462 Quiñones explicó que el motivo del cambio de Agustín Ibáñez por Realino Fernández fue debido a la poca fe comunista y la frialdad demostrada por Agustín en los trabajos de reorganización desempeñados en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 345 intensificar los trabajos clandestinos y extender la organización bajo los postulados de la nueva política de Unión Nacional. La nueva dirección ordenó a Luis Fernández que fuera a Madrid por la denuncia que había contra él donde se entrevistó en la calle Martínez Campos con Luis Sendín (iban acompañados de Luis Sadaba). Luis Fernández reconoció lo irregular de su conducta y Sendín le dijo que hiciera un informe sobre los hechos, su arrepentimiento y la promesa de enmendar su comportamiento. Quedaron unos días después para que entregara el informe a Sendín, pero se marchó a su pueblo Sama de Langreo (Asturias). Luciano Sadaba y Quiñones tuvieron varias reuniones para organizar la Juventud Socialista Unificada a nivel nacional. Realino Fernández les presentó a dos hombres y una mujer para que les ayudaran. Uno llamado Ramón (era cojo y tenía que usar bastón) que ocuparía la secretaría de agitación y propaganda, otro llamado Antonio (tenía la pierna derecha de madera) y una chica llamada Carmen. Mantuvieron varias reuniones en una casa de la calle Amor de Dios, 8, piso cuarto, propiedad de Ascensión García Muñoz463 y hablaron sobre la posición política que tenía que tener la JSU para impulsar una Alianza Nacional de Juventudes bajo la dirección de Quiñones. Luciano quiso extender la organización de la JSU a otras provincias y con unas señas que le facilitó Quiñones fue a Valencia, a la casa de una camarada llamada Amparo que tenía los dientes superiores de oro. Ésta le presentó a un individuo llamado Valentín, quien le dijo que no conocía nada de la organización juvenil en Valencia y le presentó a su vez a otro individuo conocido por el “Pintor” dándole las instrucciones y orientación política de Unión Nacional. Sadaba le dejó las señas de Francisca Bustos Somoza, en la calle Piamonte, 19, bajo, para que le escribieran desde Valencia y de aquí recibió las señas de Bienvenido Sandoval Cabrero para recibir la correspondencia de Madrid. Luciano se fue a Alicante con las señas un individuo llamado Ángel, que a su vez le presentó a otro llamado Julián diciendo éste que sólo tenía algunos contactos y que haría lo posible por extender la organización de la JSU. Julián le entregó las señas de José Martínez para que escribieran de Madrid y Sadaba facilitó las señas de Francisco Domínguez Arana, calle Jaén, 37, principal, yendo la correspondencia firmada por un individuo que se hacía llamar Catalino. Al regresar a Valencia le facilitaron las direcciones de Gracia García de Zaragoza, Manuel Calvo y Fernando Ferraz, del Sindicato Español Universitario en la Facultad de Filosofía y Letras también de Zaragoza para que se entrevistara con ellos, ya que eran elementos de confianza y podrían trabajar para la organización. Sadaba estuvo un día en Zaragoza sin poder contactar con ellos por las dificultades que tuvo para encontrarlos con los datos de los que disponía. En octubre de 1941 Luciano Sadaba se encontró en el Rastro de Madrid con Valentín Serrano Pérez464 “Goyo” al que había conocido en la guerra en Cataluña y 463 Ascensión García Muñoz hija de Emilio y Justa, modista y domiciliada en la calle Amor de Dios, 8, piso cuarto. Su hermano Gregorio García Muñoz fue un destacado dirigente comunista durante la guerra pero ella no estuvo afiliada a ningún partido político. Durante la contienda conoció a una chica que se llamaba Carmen cuyo marido estaba detenido. Tras terminar la guerra Carmen le pidió que pudieran reunirse en su casa amigos suyos para realizar algunos trabajos y escribir correspondencia sin saber que eran amigos de su hermano Gregorio. 464 Valentín Serrano Pérez “Goyo” nació en Madrid, hijo de Vicente y Modesta, casado con Palmira Díez Cabañas y domiciliado en la calle Escosura, 55, piso primero exterior derecha. En mayo de 1936 se afilió a la JSU y también a la UGT. La guerra le cogió en Madrid, residía en la calle Viriato, 75, piso bajo. Se hizo voluntario en el batallón “Octubre” incorporándose al frente de Peguerinos. Luego se incorporó a la 37 Brigada en el sector del Pardo. Fue instructor del XVIII Cuerpo del Ejército y miembro de la Comisión Ejecutiva Nacional de la JSU. Con posterioridad se fue al frente de Cataluña estando unos Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 346 pertenecía a la JSU. Luciano Sadaba le dijo que estaba reorganizando la JSU y que si quería participar en la lucha clandestina, proposición que fue aceptada. La primera misión que le encomendó fue buscar antiguos militantes de la JSU y simpatizantes que quisieran formar parte de la organización juvenil, el lugar de encuentro sería el Bar de Pablos, en la calle Barceló. En una reunión que tuvieron Valentín y Luciano, éste realizó una exposición, por medio de gráficos, de la estructura que pensaba dar a la organización y le explicó las diferentes actividades y gestiones que había realizado, dándole Sadaba 700 pesetas para que las guardara (dinero para la JSU). También le pidió que le buscara un lugar donde dormir y Valentín por mediación de su esposa Palmira Díez Cabañas (ella no conocía la actividad política de su marido) le buscaron una habitación en una pensión de la calle Abascal. Valentín también participó en alguna de las reuniones que tuvieron lugar en la calle Amor de Dios junto a Sadaba, Ramón y Quiñones. Hablaron de la estructura que quería dar a la organización basada en el Frente Nacional de Juventudes y quedaron en redactar un informe como base de constitución de la citada reorganización para que se sometiera a la aprobación por el resto de los asistentes en una futura reunión que nunca se celebró porque fueron detenidos. Valeriano García viajó a Madrid para entrevistarse con Quiñones. Previamente Calixto le había dado dos direcciones, una en la calle Mayor donde estaba el taller de electricidad de Pascual García y el taller de zapatería en la calle Tortosa, propiedad de María Carrión. Valeriano fue a la primera dirección y al no encontrar a la persona que buscaba (Pascual había sido detenido) se dirigió al taller de zapatería donde, siguiendo la consigna de Calixto, pidió a María Carrión ver a Juan. Por la tarde Valeriano tuvo una reunión con Quiñones, Realino y Luis Sendín. Hablaron sobre la conducta moral y comportamiento de Luis Fernández, sobre la situación de la organización en San Sebastián, del dinero conseguido en la venta de las plumas estilográficas procedentes de América como Valeriano era representante comercial le encargaron que contactara con un individuo llamado Emilio miembro de la JSU, que estudiaba en la Facultad de Medicina de Valladolid para que le dijera como estaba la organización tanto del PCE como de la JSU en aquella provincia. Valeriano hizo un viaje de negocios a Zamora y aprovechó esta circunstancia para verse con Emilio en Valladolid. Tras contactar con Emilio éste le dijo que los trabajos de organización en la provincia eran muy difíciles porque la Falange tenía mucha fuerza y además él no podría hacer nada porque tenía que irse a África donde le habían destinado. Manolita del Arco, bajo el pretexto de una enfermedad de su madre se dio de baja de la empresa “Justiniano” donde trabajaba y se fue a Madrid a casa de unos primos en la calle Santa Engracia. Manolita y Valeriano quedaron para verse en el Hotel Español de Valladolid indicando Manolita que Valeriana, sobrina de Valeriano, había sido detenida y estaba en la prisión de Claudio Coello. La idea de Quiñones fue que llegaran a Madrid elementos de las direcciones provinciales y regionales que había del PCE de toda España (la labor de Calixto Pérez Doñoro era la de avisar a las delegaciones para que acudieran personalmente a Madrid). Los dirigentes que llegaron o estaban en Madrid fueron: Ángel Fermín Cardín nueve meses, luego se fue en barco a Cartagena y después a Madrid incorporándose a la 206 Brigada con la que se marchó al frente de Extremadura. Con la misma unidad se trasladó al frente de Levante sorprendiéndole el final de la guerra en Alicante con la intención de embarcar hacia México porque tenía familia allí pero fue detenido y encarcelado en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.493 y correspondencia e intercambio de información a través de correo electrónico con su nieto Andrés Serrano Chacón residente en Cuernavacas (México). Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 347 Martín(responsable del Comité Provincial de Alicante que había sustituido a Julián Vázquez en esa dirección),465 Manuel Morillo Carretero conocido por “Santiago” e “Isidro” de Andalucía, aprovechando la presencia de Luciano Sadaba Urquía y Realino Fernández, que habían venido en una comisión de la delegación vasca, se celebró una conferencia para discutir la línea política y los métodos de organización que había diseñado Quiñones. La conclusión fue crear un organismo superior en la estructura orgánica del PCE del interior que, aunque de manera teórica venía funcionando desde julio de 1941, no fue hasta esta reunión en que adquiriera carácter oficial. El Buró Político estaba integrado por Heriberto Quiñones como máximo responsable, Luis Sendín como secretario de agitación y propaganda, Antonio Ibáñez secretario de organización ayudado por Félix Navarro, Manuel Morillo secretario agrario y Luciano Sadaba como secretario general de la JSU. También formaban parte del Buró Político: Realino Fernández, Calixto Pérez Doñoro, Ángel Fermín Cardín, Jesús Bayón González, un individuo que tenía de apodo “Pepe” responsable de la Comisión Político Militar, más dos comunistas, uno andaluz y otro catalán. En esta conferencia Heriberto Quiñones presentó su dimisión como máximo responsable, no fue aceptada por los demás miembros y estableció la necesidad de contactar con otras direcciones provinciales para comunicar lo acontecido en Madrid y extender las orientaciones relacionadas con la organización en sus respectivas provincias. Fue el caso de Valeriano García Barcina en San Sebastián, Alberto Puente García en La Coruña y un individuo llamado Antonio en Santander.466 Ángel Fermín Cardín manifestó: “la creación de un Comité Central en España que estaría integrado por todos los miembros del Buró Político, los responsables regionales, algunos instructores de provincia y elementos impuestos por el Comité exterior, bajo las instrucciones del responsable nacional”.467 Manuel Morillo “El Andaluz” recibió de Sendín artículos de prensa que hacían referencia a problemas agrarios y le ordenó que redactara un informe sobre la cuestión agraria en España. Morillo ayudaba a Félix Navarro en el Comité de Organización haciendo labores de enlace con Gregorio Sánchez Herráez “Pascual” , a quien daba dinero para ayudar a presos y para que comprara jabón y con la venta del mismo ayudara al Socorro Rojo Internacional (la compra de los productos necesarios para hacer jabón los proporcionaba el empleado de una droguería que había en la calle Imperial, 11, esquina con la calle Lechuga, quien daba diez kilos de bicarbonato para transformarla en sosa caustica y así hacían el jabón). El 31 de agosto de 1941, Morillo 465 Ángel Fermín Cardín Martín nació en 1917 en Santander y era metalúrgico. Se afilió al PCE en 1935, siendo responsable de agitación y propaganda en el Comité Provincial de Santander de la JSU en 1936. Durante la guerra civil fue voluntario en el frente de Santander. Al terminar la contienda pasó a Francia y de allí a Cataluña donde estuvo hasta el final de la guerra como soldado en la 22 Brigada Mixta. Después de la guerra se fue a Alicante, ocupando el cargo de máxima responsable del Comité Provincial del PCE. Por orden de Quiñones, Ángel Fermín fue a Madrid, quedándose en la dirección clandestina. En Alicante se quedaban Elvira Albelda y una comunista llamada Joaquina natural de Ibi (Alicante) siendo asesoradas por otro comunista llamado Antonio López. 466 En todas las declaraciones efectuadas por Calixto Pérez Doñoro, ya fuera en las manifestaciones ante la policía o en los diversos informes que efectuó para el PCE estando en el exilio francés, fueron constantes las disputas contra la política y la figura de Heriberto Quiñones, que le llevaría posteriormente a denunciarle como traidor. Se refería a que muchos de los dirigentes y miembros del Buró Político recién creado no estaban de acuerdo con las normas de trabajo y línea política de Quiñones, que llegaron a originar las detenciones de Ángel Cardín, Luis Sendín, Realino Fernández e incluso del propio Quiñones en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548 contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. 467 GINARD Y FERON, David: “Heriberto Quiñones y el movimiento comunista en España (1931- 1942”, Edicions Documenta Balear, 2000, pp.88-89. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 348 recogió en la estación de Atocha a María Ruiz Torres, mujer que le había dado cobijo en Sevilla cuando se escondió. Ésta mujer se hospedó en casa de Félix Navarro y llevaba cartas de familiares, libros, una cédula a nombre de José Luis Morales Saavedra y unos manifiestos a máquina escritos por la organización del PCE en Sevilla. Pasados unos días, María Ruiz se llevó documentación que le había facilitado Quiñones a Morillo para que se la diera a la organización sevillana. La presencia en Madrid de Jesús Bayón González, "Manolo”, fue utilizada por Quiñones para extender la política de la organización comunista a provincias como Valladolid, Palencia, León y Oviedo. Jesús Bayón llegó a Madrid gracias a la ayuda de Antonio Caraballo Barrios quien le dijo que podría encontrar trabajo en la capital de España y contactar con la organización del PCE (se había carteado con Calixto Pérez exponiéndole su interés por colaborar con la dirección clandestina). Una vez que llegó a Madrid se fue a vivir como huésped a una casa en la calle Santa Polonia, 8. Aquí contactó con la organización comunista a través de Agustín Ibáñez de Zárate. Éste le llevó a la casa de Joaquín Jiménez Muñoz Delgado en la calle Olivar, 28, donde le presentaron a Agustín Vaquerizo García, tras entrevistarse con él y ver la preparación política de Bayón, acordaron una reunión para el día siguiente en la glorieta de Quevedo. Allí le presentaron a Heriberto Quiñones y ambos acudieron al domicilio de María Ciriaca González Organista (ésta se hizo pasar por mujer de Bayón por razones de seguridad)468, en la calle Fernández de los Ríos, 157. En dicha reunión Quiñones expuso el funcionamiento de la organización y la orientación política de Unión Nacional, poniendo de relieve las divergencias existentes entre el Comité del exterior y la dirección quiñonista. Heriberto Quiñones también le habló de la mala estructura de la organización del Comité Provincial de Madrid, para solucionarlo la idea era dividir Madrid en diez radios cada uno regido por una troika compuesta por tres secretarios (general, organización y agitación y propaganda). Para la realización del trabajo que Quiñones encomendó a Bayón en León, Palencia, Valladolid y Oviedo, se llevó cuatro paquetes de números del “Mundo Obrero”, unas 300 pesetas para gastos del viaje y las estafetas donde acudir en cada una 468 María Ciriaca González Organista “La Peque” nació en Hoyo de Pinares (Ávila), hija de Nemesio y Aniana, casada y domiciliada en la calle Martín de los Heros, 32, piso 2º Dª. Al empezar la guerra hizo amistad con un comunista llamado Antonio Baños quien le dijo que ingresara en el PCE y se hizo mecanógrafa del Comité Provincial del PCE en Madrid en cuyo cargo estuvo hasta el final de la guerra. Tras ésta tuvo contactos con varios antiguos camaradas que le dijeron si sabía algo de la organización clandestina o si podía facilitar direcciones de militantes pero ella no sabía nada. Otro día vio a un individuo que iba de parte de Luis Espinosa que le conocía del Comité Provincial durante la guerra y que había estado en Portacoeli. El individuo en cuestión era Calixto Pérez que le pidió si podían utilizar su casa para recibir cartas y que una vez que llegaran se las diera a Calixto o a Julián Vázquez Ruiz. Calixto le entregó una carta a María Ciriaca para que la copiara y en la que iban las instrucciones para que Jesús Bayón pudiera enviar documentación. La dirección de Bayón era Fuente de los Fierros (Asturias). La carta decía que estaba solo en Asturias y que quería mayor actividad política. En otras cartas que envió Bayón hacía referencia a que había contactado con los amigos por vías diferentes y que iría a Madrid en junio de 1941 utilizando su casa para recibir correspondencia. María Ciriaca entregó las cartas a Julián Vázquez. Quiñones recomendó a María Ciriaca que no saliera mucho y le citó en el Museo del Prado presentándole a Luciano Sadaba. Éste le pidió una casa de personas, que no fueran de izquierdas para recibir paquetes y hacer entrevistas. Sadaba le presentó a Realino. María Ciriaca González facilitó una casa en la calle Fernández de los Ríos, 57, propiedad de Benita Roiba, sin saber para qué iba a ser utilizada. Allí tuvo lugar una reunión entre Quiñones, Realino y Jesús Bayón. Estos quisieron convocar otra reunión pero Benita se negó; los dirigentes comunistas se dirigieron de nuevo a María Ciriaca con el mismo fin, pero también se negó porque estaba con los planes de su boda y su marido no sabía nada de las actividades políticas de ella. María Ciriaca murió en Madrid el 21 de noviembre de 2011. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 349 de las ciudades.469 Su primer destino fue Valladolid, en las inmediaciones de la Universidad, le esperaba un individuo que se hacía llamar Emilio (el mismo que visitó Valeriano García). Tras las contraseñas oportunas, Jesús Bayón le entregó uno de los paquetes con periódicos que le había dado Quiñones; Emilio, por su parte, le comentó la dificultad de integrar a más militantes en la organización por falta de gente dispuesta y de infraestructura en la ciudad vallisoletana. Bayón escribió a Quiñones para transmitirle su estancia en Valladolid, cuando se disponía a viajar a Palencia tuvo que regresar a Madrid por cuestiones personales. Al llegar a Madrid Bayón conoció a Realino Fernández, que le llevó a casa de Guadalupe Jiménez, donde le esperaban Quiñones, Calixto Pérez y Félix Navarro (la casa de Guadalupe era una estafeta del partido donde se hacían reuniones y recibía mucha correspondencia de diferentes lugares de España, Quiñones tenía una llave de la casa para entrar cuando quisiera). El primero de ellos le reprochó su falta de disciplina por no haber finalizado la misión, exponiendo Bayón que no había podido continuar por un contratiempo de tipo personal, ofreciéndose para emprender de nuevo el viaje y concluir su trabajo. El siguiente destino de Jesús Bayón fue Palencia, donde tenía que contactar con un individuo ciego llamado Justino, que frecuentaba un establecimiento de bebidas. Una vez logrado el contacto le entregó uno de los paquetes de propaganda, al día siguiente Bayón se vio con otro camarada de elevada estatura, que parecía ser el máximo responsable del PCE en la capital palentina, que expuso la dificultad para reorganizar el partido igual que había pasado en Valladolid y por ser una ciudad muy pequeña donde toda la gente se conocía. La siguiente ciudad que visitó fue León donde se puso en contacto con un camarada que se apellidaba Bueno. En un primer momento no confió en Bayón por temor a que fuera un enviado de la policía, por lo que se limitó a ayudarle en su estancia en la ciudad. Bueno recibió noticias de Quiñones desde Madrid en las que le comunicaba la llegada de Bayón. Entonces el dirigente palentino confió y Bayón le expuso las directrices que traía de la dirección quiñonista, entre las que estaba no hacer caso a los criterios expuestos por el Comité Central del PCE en el exterior, por desconocer lo que estaba ocurriendo en España. Bayón explicó a Bueno que no era acertado centrar las críticas en la figura de Franco, por la gran influencia que tenía el dictador en determinadas esferas sociales y militares, por ser un obstáculo para ampliar la influencia en el seno de la Unión Nacional. La orientación de la lucha debía ser impedir la injerencia extranjera en los problemas españoles y lograr el desplazamiento de la política española de figuras como Ramón Serrano Suñer, proclives a la entrada de España en la guerra mundial y de los intereses alemanes en territorio español. Bueno le expuso, como anteriormente había hecho con sus compañeros de Valladolid y Palencia, la dificultad para formar una estructura de la organización comunista en León y que intentaría dentro de sus escasas posibilidades de impulsar la organización. La última etapa de la misión de Jesús Bayón fue Oviedo, donde entregó en el bar “Sport” un paquete de propaganda a un individuo llamado Pepín, quien a su vez presentó a otros dos conocidos suyos que habían estado presos en la cárcel de Vitoria. Los tres paseando por las afueras de la ciudad quedaron de acuerdo en que tratarían de impulsar las labores organizativas y conseguir la adhesión de nuevos miembros. Bayón 469 Jesús Bayón dio cuenta del resultado de sus gestiones en varias cartas escritas y dirigidas a María Ciriaca González en términos amorosos por motivos de seguridad en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 113.711. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 350 escribió desde Oviedo a Madrid para dar cuenta de la finalización de su trabajo y de su estancia en Llanos de Soberón (Asturias) durante cierto tiempo para ver a su familia. El aparato de comunicación con el exterior del PCE en Bilbao estaba dirigido por Calixto Pérez. Éste aún contaba con la ayuda de Benito Martínez Fernández (encargado de la correspondencia), Manuel Barreda del Bosque (era el que tenía contacto con los tripulantes de los buques americanos en los muelles) y Teófilo Pérez Pinedo (enlace entre los otros dos y Calixto). Los barcos norteamericanos (“Capulin”, “Leigh”, “Cold-Haiburg”, “Artigas”, etc.) seguían llevando propaganda comunista, ejemplares de “Mundo Obrero” y “Nuestra Bandera”, manifiestos del PCE y diversos materiales, también llegaron dos máquinas de escribir portátiles y tres multicopistas de un modelo distinto al utilizado en España, junto con su papel especial, goma, clichés y tinta, que fueron muy bien recibidas por la secretaría de agitación y propaganda en Madrid, a las que llegó una máquina de escribir y dos de las multicopistas, gracias a la ayuda de una prostituta llamada Luisa Díaz Canellada,470 que conocían Realino y Félix Miñón. Calixto comunicó a Luisa que su misión sería llevar una maleta y entregarla a su mujer Eugenia Lara en la casa de Guadalupe Jiménez Calvo471, en la calle Hernani, 43, 2º B, dándole dinero para el viaje y dos cartas, una para Eugenia y otra para uno apodado “el Gallego”, que era Heriberto Quiñones. Luisa llevó la maleta, que pesaba mucho, sin saber su contenido y esa misma tarde Quiñones se llevó la maleta. Hablaron de la situación de Bilbao y de la II Guerra Mundial. Quiñones volvió a visitar a Luisa diciéndole que le iba a dar dinero para volver a Bilbao, se tenía que ir con la maleta vacía, un sobre cerrado muy abultado para Calixto. La mujer de éste también iría con ella por su mala situación económica. Luisa y Eugenia Lara fueron a Bilbao y estuvieron con Calixto en casa de Luisa durante un mes. En el domicilio de Luisa recibió cartas de Quiñones y de Guadalupe para Calixto. Éste propuso a Luisa ir a Madrid de nuevo, pero se negó y Calixto le dijo que iría Manolita del Arco. Calixto informó a Quiñones de su trabajo y la maquinaria enviada, pero la dificultad se planteó cuando no pudieron utilizar las multicopistas, porque no era el sistema rotativo que usaban las copistas que ellos manejaban. Calixto dijo que tenía una plancha del tamaño de un cliché y Quiñones señaló que era un aparato de rejilla, que no era una multicopista 470 Luisa Díaz Canellada nació en Gijón (Asturias), hija de Luis y Dolores, domiciliada en la calle madrileña de Hernani, 18. Al empezar la guerra estaba en Bilbao y se afilió al PCE por influencia de Realino Fernández siendo mecanógrafa de la dirección del PCE en Bilbao. Al ocuparse esta se fue con su familia a Santander embarcando hacia Francia y de ahí pasó a Cataluña. En septiembre de 1939 regresó a Bilbao. Empezó a trabajar como prostituta. En septiembre de 1941se encontró con Félix Miñón y con Calixto Pérez que le dijo que funcionaba el PCE clandestinamente en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.061. 471 Guadalupe Jiménez Calvo hija de Manuel y Trifona, viuda y domiciliada en la calle Hernani, 43, 2º Bº. Una amiga suya llamada Eugenia Lara, mujer de Calixto Pérez, le dijo que estaban en una situación difícil porque Calixto era perseguido por la policía, pidiéndole si podían quedarse en su casa. A los pocos días Calixto se fue a Bilbao y se quedó Eugenia en su casa. A finales de agosto Luisa Díaz fue a su casa diciendo que quería ver al “Padre” , también conocido por Paco y Salva, que era Quiñones. Guadalupe hizo las gestiones oportunas para verse y dio dinero a Luisa y a Eugenia para que fueran a Bilbao, dándole Luisa sus señas por si querían tener noticias de ellas. Guadalupe recibió una carta en la que decían que habían llegado bien y que no utilizaran su dirección porque había peligro y no era seguro. Cuando empezaron a producirse las detenciones Quiñones le envió una nota a Guadalupe advirtiéndole que no fuera más por su casa y le devolvió la llave que le había dejado. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 351 rotativa y que no sabía su funcionamiento ni su montaje. Calixto indicó que lo mejor sería venderlas para sacar algún beneficio económico.472 La dirección del PCE en Bilbao tenía una serie de enlaces en Madrid para utilizar sus domicilios como estafetas. Uno de ellos fue Moisés Torres Alonso que conocía a los dirigentes comunistas vascos Realino Fernández y Manuel Abascal, que le pidieron su casa para recibir correspondencia. Moisés a su vez buscó a más personas para que fueran enlaces y estafetas de la organización como Manuel Guerrero García, Victoriano Robledo Ceballos y Ángel Martín Cabestreros.473 También ofreció su casa para celebrar reuniones Joaquín Jiménez Muñoz Delgado que vivía en la calle Olivar, 28. Incluso participó en algunas reuniones con Agustín Vaquerizo, María Postigo de Santos, Antonio Caraballo Barrios, Vicente Bermejo Colmenar, Ángel Martínez Martínez y Félix Rodríguez Bello “Bolita”. En las reuniones hablaban de la organización clandestina en Madrid y la manera triangular en la que tenían que organizarse. También sobre la ayuda a los presos y la recomendación de ir a los juzgados y buscar a militantes del partido o simpatizantes para que ayudaran a los presos (tras la detención de Agustín Vaquerizo dejaron de realizar las reuniones). Algunos de estos comunistas también fueron utilizados como enlaces dentro de la organización comunista clandestina.474 472 Quiñones afirmó que “si hubiera tenido la suerte de poseer uno sólo de esos aparatos hubiera llenado Madrid de proclamas y consignas” en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. 473 Moisés Torres Alonso nació en Pancorbo (Burgos), hijo de Luis y Petra, casado, camarero del bar Tropical y domiciliado en la calle Santa Teresa, 2, 1º Dª. Afiliado a la UGT y en septiembre de 1936 estuvo en Asistencia Social para distribuir a los refugiados que llegaban a Bilbao procedentes de otros sitios. Cuando fue movilizado por su quinta estuvo como soldado hasta la caída de Santander cuando fue detenido y conducido a un campo de concentración. Luego estuvo en un campo de concentración durante once meses y al salir en libertad se trasladó a Madrid. Manuel Guerrero García nació en Valladolid, hijo de Manuel y Julia, viudo, camarero del bar Tropical y domiciliado en la calle de la Madera, 9. 2º Dª. Durante la guerra se le declaró inútil estando en Bilbao y se afilió al PCE. Al caer Bilbao se trasladó a Santander donde fue detenido pero salió absuelto tras ser enjuiciado. 474 Joaquín Jiménez Muñoz Delgado era médico y estaba domiciliado en la calle Olivar, 28. En la guerra se afilió al PCE y en 1937 fue nombrado teniente prestando servicios en un Hospital Obrero. Allí conoció a María Postigo que era la responsable del quirófano y que se fue a la sierra como responsable de una guardería. Al terminar la guerra se encontró con otra comunista llamada Consuelo García quien le dijo que María Postigo estaba escondida. Otro día acudió donde estaba escondida María con Antonio Caraballo que iba de parte del novio de María que estaba preso en Elche (Alicante). Caraballo le dio propaganda comunista y varios ejemplares de “Mundo Obrero”. Vaquerizo le ofreció realizar una misión en Salamanca y Joaquín no aceptó. María Postigo de Santos nació en Segovia y domiciliada en la calle Santiago Massarnau, 3. En 1931 se afilió a la Juventud Socialista y luego en la UGT, Sección Hospitales. Durante la guerra se afilió a la JSU y sirvió como enfermera en un Hospital Obrero. En 1937 se afilió al SRI, a la Asociación de Mujeres Antifascistas, a la Asociación de Amigos de la Unión Soviética y al PCE en el Sector Norte, célula 71, donde fue secretaria sindical de la célula y responsable femenina del Radio. Estuvo en la Comisión de Organización del Radio Norte. Aquí fue donde conoció a Joaquín Jiménez y Consuelo García. María regresó a Madrid en abril de 1939 y se fue a vivir con Joaquín Jiménez y allí fue Consuelo a darle trabajo para confeccionar prendas militares. María pidió a Consuelo usar su nombre para recibir cartas de su novio que estaba preso en Elche (Alicante). María contactó con Juana Corzo hablando de temas de política y en la casa de Joaquín Jiménez participó en algunas reuniones de tipo político. Ángel Martínez Martínez nació en Santander, hijo de Telesforo y Benita, viudo y domiciliado en la calle Fernán González. La guerra le sorprendió en Lérida ya que estuvo trabajando en Francia y pasó a España. Afiliado a la UGT se incorporó al Ejército por su reemplazo. Al ser detenido pasó a un campo de concentración y luego a la cárcel. Tras salir en libertad fijó su residencia en Madrid. En 1940 se encontró con Antonio Caraballo quien le presentó al practicante Joaquín Jiménez para que le curara y también se vio con Agustín Vaquerizo que había salido de la cárcel. Éste le dijo que tenía como misión buscar Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 352 Consuelo García García invitó a participar en la organización a Concepción Martínez Garralón, también conocida de María Postigo y ésta a Dolores García Hernández.475 Félix Rodríguez Bello estableció contacto con antiguos militantes del PCE y con compañeros de prisión como los hermanos Daniel Casillas Sanchidrián y Lorenzo Casillas Sanchidrián (otro hermano llamado Jesús supo de la existencia de los contactos pero no participó en la organización), Emilio Humanes Hita y Ramón Peinador Lozano. Todos ellos tuvieron alguna reunión en la que hablaban de la situación del PCE y del pacto germano-soviético. Intentaron extender la organización con Gregorio Alonso Domínguez, José Ramos Mata, Severino Gómez Marín y Juan Sáez Ballesteros, pero lo rechazaron.476 Hubo casos de algunos simpatizantes del PCE, que fueron encausados por actividades clandestinas por el simple hecho de aparecer pintadas y escritos en su puesto de trabajo sin tener nada que ver, a pesar de sus simpatías hacia organizaciones militantes para la organización comunista. Joaquín Jiménez le dio un sobre que tenía señas de Bilbao traídas por Antonio Ayora para buscar enlaces que pudieran ayudar a la organización comunista de Bilbao. Le dijo al portero de su casa que si alguien llegaba preguntando por él dijera que dijera que no vivía allí y que quitara su nombre de la tarjeta del fichero de los vecinos. Félix Rodríguez Bello nació en Piedralaves (Ávila), casado y domiciliado en la calle Quiñones, 13, 1º Izqda. Afiliado a la UGT en el Sindicato de la Construcción siendo voluntario de este sindicato cuando empezó la guerra. Ingresó en una brigada de fortificaciones pasando al frente de Somosierra. Se afilió el PCE en agosto de 1936 y estuvo en un cuerpo de seguridad policial en noviembre de 1937 en la comisaría de Buenavista. Le destinaron a Almería y en febrero de 1939 regresó a Madrid donde fue detenido por las fuerzas casadistas siendo encarcelado en la prisión de Atocha hasta abril de 1940 en que fue puesto en libertad. En la cárcel coincidió con Agustín Vaquerizo. Al salir de la prisión Félix se encontró con Vaquerizo en el puesto de verduras donde trabajaba para que colaborara con el PCE clandestino y dijo que sí. Félix participó en varias reuniones clandestinas en casa de Joaquín Jiménez en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.061 y 107.135. Vicente Bermejo Colmenar nació en Madrid, hijo de Vicente y Josefa, casado y domiciliado en la Ronda de Segovia, 18. Al finalizar la guerra pasó por un campo de concentración y al salir en libertad se fue a Madrid. Estuvo involucrado en temas de estraperlo y fue detenido, conociendo en la cárcel a Ángel Martínez. Conoció a Joaquín Jiménez, María Postigo y otros militantes. 475 Consuelo García García nació en Madrid, hija de Mariano y Leonor y domiciliada en la calle Palma, 14. Después de la guerra se encontró con Joaquín Jiménez y con María Postigo quien le dijo que le ayudara a enviar unas cartas de su novio que estaba preso en Elche. María y Consuelo trabajaron juntas en la confección y lavado de ropa. Recibió nota de Antonio Ayora para que le relacionara con alguien del PCE teniendo unas señas que le había facilitado la organización de dirigentes de Bilbao. Dolores García Hernández nació en Madrid, hija de Emilio y María, viuda y domiciliada en la calle Montesa, 12. María Postigo le dijo que recibiera cartas que debían llegar de su hermano preso en Alcalá de Henares (en realidad eran de su novio y de otros militantes del PCE), sin saber realmente de sus actividades comunistas. Concepción Martínez Garralón nació en Madrid, hija de Antonio y Adela, casada, costurera y domiciliada en la calle Feijoo, 2. En noviembre de 1940 fue a su casa Antonio Ayora para saber si alguien del PCE se había puesto en contacto con ella y le dijo que no. Le presentó a Consuelo García y quedaron en esta en contacto por si alguna vez necesitaba su ayuda en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.061. 476 Emilio Humanes Hita nació en Madrid, hijo de Patrocinio y Purificación, ajustador y domiciliado en la calle Pacífico, 48, 2º Izda. Conocido de Lorenzo Casillas y de Félix Rodríguez de la prisión. Daniel Casillas Sanchidrián nació en Madrid, hijo de Bonifacio y Vicenta, conductor, casado y domiciliado en la calle Ortuño, 2, Puente de Vallecas (Madrid), Conoció a Félix Rodríguez en la cárcel. Jesús Casillas Sanchidrián nació en Madrid, mecánico y domiciliado en la calle Bravo Murillo, 125. Trabajaba en los Talleres de Aviación donde se fracturó una pierna. Lorenzo Casillas Sanchidrián nació en Narrillos de San Leonardo (Ávila), chófer. Ramón Peinador Lozano nació en Toro (Zamora), hijo de Ezequiel y María, casado, guarnicionero del CASE y domiciliado en la calle Argente, 3, Puente de Vallecas (Madrid). Conocía a Lorenzo Humanes de la prisión en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 107.719 siendo todos absueltos. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 353 de izquierda. Fue el caso de unos letreros fijados en las paredes de los retretes de los Talleres de la Compañía Auxiliar de Transportes situados en Villaverde (Madrid) cuyo texto decía “¡Viva el Comunismo y Viva Rusia!. Varios de sus trabajadores fueron detenidos y posteriormente enjuiciados por estos hechos. José Iglesias Gómez, José Quirós, Ramón Escobar Andrés, Francisco Heras Pastor, Felipe Pastor García Olaya, Tomás Guillén Menéndez, Jesús de la Calle Ocio y Manuel Sánchez Escribano, fueron todos absueltos porque no se pudo comprobar quién había sido puesto el letrero subversivo.477 10.2. La llegada del grupo de Lisboa. Una vez controlada la situación en el interior del país, lo más complicado fue coordinarse con el Buró Político de América. Desde España se habían mandado varias comunicaciones a México (donde se había creado una Delegación del Buró Político del PCE con Antonio Mije, Vicente Uribe, Pedro Checa y en Cuba Santiago Álvarez, Julián Grimau y Luis Delage García). Anteriormente habían llegado informaciones desde la dirección de Euskadi a Cuba a través de los barcos españoles que hacían escala en La Habana, el “Marqués de Comillas” y el “Magallanes”. Desde muy pronto se dieron cuenta de la importancia de Quiñones y el nuevo aparato que estaba formando. Uribe intentó recuperar el poder perdido y por ello decidió enviar a varios comunistas a Portugal, para conocer la situación política social de España y facilitar desde aquí el paso a través de la frontera portuguesa de agentes enviados desde Cuba y México. Éstos se encargarían de determinadas misiones como la facilitación de medios económicos, el establecimiento de contactos y la reorganización desde el mismo interior del país al PCE. Deberían ser dirigentes representativos que se encargasen de la dirección de la organización comunista en España y de crear una de infraestructura para ayudar a los militantes que llegaran desde América a la Península Ibérica. La extensión de la organización quiñonista en España no era tan amplia como el "máximo responsable del interior", De todas formas, la reestructuración del PCE conseguida por Quiñones fue la reorganización más extensa lograda en la clandestinidad en el interior del país. Su estructura orgánica y normas de seguridad fueron copiadas por reestructuraciones venideras y supuso un “peligro” para las demás direcciones del PCE en el exterior porque amenazado el control del partido y la línea política a seguir en el interior del país. La dirección del Buró Político en México empezó a trabajar en el intento de recuperación del control de la delegación del PCE en territorio español. Se inició una labor de captación y selección de los comunistas que debían de ir a Portugal y a España, para adiestrarles en trabajos clandestinos y proporcionarles información sobre España por el escaso el conocimiento de la situación del país. Los dos principales dirigentes del 477 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 107.135. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 354 grupo que fueron a Portugal eran Jesús Larrañaga Churruca y Manuel Asarta Imaz.478 Santiago Álvarez y Luis Delage, por la orden de Vicente Uribe, desde México decidieron enviar a un grupo de dirigentes españoles para crear un núcleo de dirección del partido en Lisboa. Antonio Mije García les propuso ir a Portugal para estar más cerca de España y saber de primera mano lo que allí estaba pasando. Luis Delage y otro comunista llamado Antonio Martínez (encargados de enviar la propaganda a España desde los barcos que salían de Cuba) fueron los instructores durante varios meses de preparar, enseñar y adiestrar a los cuadros que iban a salir hacia España. Jesús Larrañaga fue el primero que salió el 13 de marzo de 1941 desde La Habana a Nueva York. A su llegada a la ciudad norteamericana el día 18 del mismo mes con la documentación proporcionada por Antonio Martínez a nombre de un supuesto cubano llamado Julio Torres García, se puso en contacto con Isidoro Diéguez Dueñas,479 que le 478 Jesús Larrañaga Churruca estaba en Bocau (Francia) en octubre de 1939. Como consecuencia de una explosión que tuvo lugar en una casa en la que militantes vascos estaban manipulando explosivos, Larrañaga fue detenido en una gran redada que la policía francesa llevó a cabo entre refugiados españoles por no tener la documentación en regla. Por lo que fue encarcelado en la prisión de Baiona (Francia), condenado a seis meses y trasladado al campo de concentración de Vernet (Francia). Al salir en libertad se dirigió a París con ayuda del PCF donde pudo ver a toda su familia antes de embarcar, el 1 de mayo de 1940, en el puerto de Havre (Francia), con destino a la República Dominicana, gracias a la labor del Servició de Evacuación del Refugiado Español (SERE). Larrañaga salió en el barco “La Salle” junto a otros comunistas como José Isasa, Jesús Gago y Luciano Sadaba. Al llegar a Santo Domingo fueron alojados en un chalet que había alquilado el dirigente comunista Santiago Álvarez para recibir a militantes exiliados comunistas. Álvarez fue a La Habana para preparar una base y la llegada de los españoles. Mientras se quedaron al cargo del chalet Luis Zapiraín Aguinaga y Teresa Pamies Bertrán (esposa del dirigente Gregorio López Raimundo). En septiembre de 1940 Larrañaga y sus camaradas fueron llamados para ir a Cuba en un barco del mismo nombre. Al desembarcar se encontró con Santiago Álvarez y mantuvo la siguiente conversación: ¿Qué quieres, un café con leche?. Preguntó Santiago, respondiendo Larrañaga: ¡Qué coño, gallego!¡Una copa de coñac! Y de buen coñac. ¿Cómo ofreces a un vasco un café con leche?. Respondiendo Santiago: “Hombre Jesús, tú sabes que yo a ti te pago lo que quieras”. Larrañaga se tomó en coñac y luego el café en EGIDO, José Antonio: “Jesús Larrañaga comunista y abertzale”, Ediciones Vosa, Madrid, 1994, pp. 114-118 y en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289. Manuel Asarta Imaz nació en San Sebastián, de profesión carpintero. Se afilió al PCE en 1930 y tres años después fue secretario político del comité local de esa ciudad. En 1935 fue el delegado para los trabajos del Círculo Femenino para la recaudación de fondos para los presos de la Revolución de octubre. Participó en actividades de agitación y propaganda con el periódico "Euzkadi Roja”. Ya durante la guerra luchó como comisario de Finanzas en la Junta de Defensa de Guipúzcoa, siendo también comandante de milicias, de batallón y de brigadas y enlace entre el PCE y el Estado Mayor. También fue Comandante del Ejército Republicano de Andalucía, con destino en la Sección de Propaganda del Estado Mayor. Con la caída de Bilbao pasó a Francia y de aquí a Barcelona, desde donde fue destinado a la Escuela de Capacitación de Jefes y Oficiales de Baza (Granada). La idea de Asarta era escapar desde Alicante pero al no conseguirlo se fue desde Zaragoza a Pamplona, cruzando la frontera a pie y fue detenido y trasladado a varios campos de concentración hasta que pudo exiliarse el 30 de abril de 1940 a la República Dominicana y en septiembre a Cuba. 479 Isidoro Diéguez Dueñas nació en Puertollano (Ciudad Real) el 19 de enero de 1909, hijo de Julián y María, albañil. Militante del Sindicato de Albañiles de Madrid desde 1924. En 1932 se afilió al PCE siendo nombrado delegado sindical del Radio Sur y luego secretario general del mismo. Ocupó también un puesto en el Comité Provincial del PCE de Madrid siendo su secretario general. Durante la guerra estuvo en los frentes de Somosierra y Guadarrama, en el Cuartel de la Montaña, Getafe y Cuatro Vientos. Fue Consejero suplente de la Junta Defensa de Madrid ayudando a Antonio Mije y a José Cazorla, miembro del Comité Central del PCE desde 1937. Tras el golpe de Casado se fue a Valencia y allí embarcó hasta Francia. En agosto de 1939 emigró desde Francia hacia Nueva York y en septiembre del mismo año a México. Pedro Martínez Cartón le ordenó que se fuera a Nueva York de nuevo para contactar con el Partido Comunista Americano y pedir su ayuda económica en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289 contra Jesús Larrañaga Churruca y trece más; RUIZ AYÚCAR, Ángel: “El Partido Comunista. 37 años de clandestinidad”, Editorial San Martín, 1976, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 355 facilitó alojamiento y medios necesarios para su viaje a Lisboa. Estuvo en Nueva York cerca de un mes, le proporcionó 1.500 dólares de los fondos de solidaridad del Partido Comunista Americano. De Nueva York se desplazó a la ciudad de Tampa (Florida), desde donde partieron a Portugal. Por su parte, Manuel Asarta embarcó como polizón en un barco desde La Habana a Nueva York el 20 de abril, con documentación a nombre de Guillermo Octavio Rojas Camejo, fue recogido por un enlace apellidado Ramos, que lo llevó a casa de un matrimonio de americanos comunistas. Asarta se enteró por medio de Isidoro Diéguez de la llegada de Larrañaga y de su traslado a Tampa. Al día siguiente salió también hacia esa ciudad y una vez conectados ambos esperaron al barco portugués “Gaza” que les trasladó a Lisboa el día 30 de abril, ocultos en la bodega (gracias a la ayuda de unos tripulantes de la “American Sport Line” que estaban en connivencia con el Partido Comunista Americano). Llegaron a la capital portuguesa el día 19 de mayo. La dirección del PCE en Cuba tuvo noticias de que había un comunista en la isla que quería regresar a España y trabajar clandestinamente. Se trataba de Eladio Rodríguez González.480 Resuelto el tema de la documentación (a nombre falso de Eladio López Rodríguez cuya estancia fue avalada por José Villargide), fue instruido durante veinte días, Santiago Álvarez Gómez y Luis Delage Su formación se basó en la manera de utilizar claves, lenguajes cifrados y la emisión de informes.481 En un primer momento su misión iba a ser ayudar económicamente a los presos y a los refugiados. Para ello tendría que desembarcar en Nueva York y entrevistarse con Isidoro Diéguez. Si éste no le mandaba otra cosa, llegaría a España por La Coruña y tenía que pasar como pudiera a Lisboa. Si no era por medio del pasaporte convencional, lo haría clandestinamente para presentarse a un comunista llamado Julián Teixeira, cuyo domicilio lisboeta estaba en la calle Conde de Balbón, 154, era el responsable del PCE en Lisboa desde finales de 1940, y mantenía correspondencia muy frecuente con Cuba. Entre las cosas que fueron enviadas a Teixeira había certificados de nacimiento cubanos que podría utilizar para sacar a camaradas de Portugal si era necesario, gracias al soborno del cónsul cubano en Lisboa y de algunos policías portugueses de aduanas que pp.101-103; AHCCPCE, Procesos, Caja 44, Carpeta 1, Jesús Larrañaga Churruca, Carpeta 29, Manuel Asarta. y Carpeta 35, Isidoro Diéguez Dueñas. 480 Eladio Rodríguez González nació en San Miguel de Otero (Orense), hijo de Carmen y jornalero. La guerra le sorprendió en Gijón donde estaba trabajando en el Puerto del Musel como obrero eventual, ingresando a los pocos días como camillero en una ambulancia de los frentes del Norte, donde permaneció hasta la caída de Asturias momento en que pasó a Francia en un barco llamado “Bayona” y allí, con la ayuda de un amigo francés llamado Michele, se fue a Carcasone (Francia) donde trabajó con él y al empezar la II Guerra Mundial, y con algo de dinero ahorrado se embarcó en otro barco francés llamado “Flandes” y emigró a Santo Domingo donde estuvo unos quince días. Eladio tramitó los papeles para ir a Cuba y pasó a La Habana reclamado por su padrino llamado Agenor Losada, residente en Jobabo (Cuba) estando allí unos tres meses. En este lugar pasó un comité de propaganda comunista compuesto, entre otros por Luis Delage y Santiago Álvarez convecino de su pueblo al que le hizo saber que quería regresar a España: Luis y Santiago le dijeron que podrían conseguir el pasaporte y el dinero para regresar, pudiendo ser útil su presencia para el PCE Eladio fue a La Habana a la calle Barnaza, 113 donde vivía Santiago Álvarez y se entrevistaron en casa de Luis Delage en el edificio de la Ursulinas, en la plaza del Sol. Allí le comunicaron que su misión sería ayudar a los familiares y presos. 481 También recibió instrucciones durante veinte días de cómo escribir en letra simpática en el caso de que tuviera que enviar alguna información a la dirección comunista en Cuba. Ese tipo de escritura se basaba en el uso de agua de arroz cocido, técnica empleada de manera secreta en este tipo de comunicaciones ocultas. Una vez recibida la nota se podría revelar con yodo y agua y leer su contenido. Le dijeron cómo tenía que ir dirigida la carta: “B.G. He visitado a mi familia y me han recibido con los brazos abiertos” en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289 contra Jesús Larrañaga Churruca y trece más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 356 permitían el embarque en buques sin poner muchas trabas. Había un total desconocimiento desde América de la situación que se vivía en España y de la organización interna del PCE. El trabajo que se le pedía a Teixeira estaba muy por encima de sus medios, por lo que le recriminaron varias veces desde el Comité Central en México, a través de la correspondencia que tenían, de lo negativo de su trabajo. Se pensó en enviar a otros dirigentes más cualificados que Teixeira para reforzar la organización comunista en Lisboa (Teixeira recibió el encargo de “reforzar los enlaces que tenía con las organizaciones del PCE para preparar las jornadas del 14 de abril y del 1 de mayo para realizar una campaña y la acción de masas a través de todo el país, en la medida de sus posibilidades”).482 Sin embargo, el contacto con Teixeira no sucedió. Antes de salir de tierras americanas, Eladio recibió 500 dólares para gastos y una serie de direcciones de personas en España que podrían serle de gran ayuda,483 especialmente la de Francisco Barreiro Barciela de Vigo (su ayuda sería inestimable si tenía que pasar a Portugal). Eladio Rodríguez salió el 8 de marzo de 1940 de La Habana en el vapor español “Marqués de Comillas”. Sin hacer escala en Nueva York, como creían, llegó a La Coruña el día 23 del mismo mes. Lo primero que hizo Eladio fue cambiar 217 dólares que llevaba (al cambio una cantidad de 2.709 pesetas). De La Coruña se trasladó a Vigo para entrevistarse con Francisco Barreiro. Sin embargo, debido a la tardanza de éste en la preparación de su viaje a Lisboa y al enterarse de que había un lugar fronterizo donde el paso era bastante sencillo, cruzó la frontera en compañía de unas mujeres gallegas que iban a comprar al país vecino, dirigiéndose así a la capital portuguesa. Eladio Rodríguez buscó a Julián Teixeira pero éste había sido detenido por la policía portuguesa,484 por lo que se trasladó al norte de Portugal donde tenía unos familiares. Allí permaneció unos veinte días durante los cuáles escribió una carta a la dirección en Cuba con la explicación de lo acontecido, su marcha a Vigo y que pronto necesitaría más dinero. Se hospedó en el hotel Miño y en el intervalo de un mes recibió dos cartas escritas a máquina, donde entre líneas se podía leer que iba a recibir 100 dólares y que esperase en Vigo instrucciones porque Larrañaga había salido dirección a Portugal. 482 Julián Teixeira utilizaba el nombre de “Manuel” . Además del resto de competencias atribuidas tenía las de la impresión y publicación de propaganda entre la que se encontraba un número de “Mundo Obrero” en Lisboa, muy sencillo a cuatro páginas para extender el programa político desarrollado por la dirección en América y los acontecimientos nacionales e internacionales en MAJUELO GIL, Emilio: “El infortunio del grupo lisboeta del PCE” en “Enfrontaments Civils: Postguerres i Reconstruccions. 5. Guerra Civil de 1936 i franquisme”, Volumen II, Universitat de Lleida, Associació Recerques i Pagès Editors, Lleida, 10-12 Abril 2002, pp.977-979. 483 Las direcciones eran de una serie de personas con las que podría comunicar en España. Se trataba de Manuel Martín de Madrid, Dolores Paz Pérez, maestra de Zamora, Segundo Martín, trabajaba en los “Saltos del Duero” y uno llamado Manolo “el de Mongueiro”, de Orense. El primero de ellos era Manuel Martín Mon, Dolores Paz Pérez y Ezequiel Segundo Martín Martín eran comunistas del Comité Provincial de Zamora. Éste había sido reorganizado por un cubano llamado Milton Luis (ya había desarrollado ese trabajo de reorganización en varios campos de concentración), al marcharse a Cuba dejó a Dolores Paz Pérez como máxima responsable del Provincial comunista en Zamora. También le ayudaba otro comunista llamado Félix Falcón. Por su parte Ezequiel Segundo Martín organizó una célula comunista en los Altos del Duero con Vicente Julián, José Ramos y Félix Falcón. La dirección de los comunistas en España fue facilitada por el cubano Milton Luis a la dirección comunista en Cuba en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289 contra Jesús Larrañaga Churruca y trece más. 484 Parece ser que Larrañaga y Asarta cuando llegaron a Lisboa recibieron las claves y los códigos que debían utilizar en la capital portuguesa por otro enlace. HEINE, Hartmut: “La oposición política al franquismo”. Crítica, Barcelona, 1983, pp.81-82. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 357 La llegada de Jesús Larrañaga y Manuel Asarta fue algo accidentada porque al buscar al enlace que tenían en Lisboa, Julián Teixeira, se encontraron con que estaba detenido y fueron advertidos por la familia de éste que tuvieran prudencia porque estaban siendo vigilados. Con este contratiempo, Larrañaga escribió una carta dirigida a Julián Grimau, a la “Casa de la Cultura” en La Habana contando lo que había pasado y pidiéndoles la dirección de Eladio Rodríguez en Vigo, la cual fue enviada en una carta remita por Grimau. Fue un sastre portugués llamado Julio Figueredo, uno de los máximos dirigentes del Partido Comunista Portugués, el que se encargó de buscarles alojamiento y de comunicar a Eladio Rodríguez que fuera a Lisboa para dar cuenta de su trabajo e informarle de la situación político-social de España. Con la ayuda de otros camaradas portugueses y españoles, Julio Figueredo creó un aparato para facilitar el paso de republicanos españoles de España a Portugal y proporcionarles los medios suficientes para emigrar a América. Fue el caso de los comunistas Ramón Ormazábal Tife y Antonio Perol Guerrero. El primero de ellos, después de estar preso en el campo de concentración de Albatera (Alicante) fue trasladado a la cárcel de Valencia. En mayo de 1940 llegó una orden de indulto para los presos que tuvieran el primer apellido comprendido entre la A y la H. Ormazábal formaba parte de la dirección del PCE en la prisión valenciana y por medio de otros camaradas que trabajaban en la administración de la cárcel y tenían acceso a las fichas cambiaron el apellido Ormazábal añadiéndole una H. De esta forma pudo salir de la prisión. Rápidamente la dirección de la cárcel se dio cuenta del engaño y salieron a buscarle. Ormazábal sabiendo de antemano que el engaño sería descubierto, se ocultó en una acequia excavada llena de agua y tapado con hojas. Pasadas unas horas, salió del escondite y se dirigió a Valencia capital. Desde aquí, en un peligroso y tortuoso viaje, a veces andando y otras en ferrocarril llegó a Madrid. Vivió en una pensión de la calle Alfonso XI y por razones de seguridad para pasar desapercibido se cambió de imagen e identidad haciéndose llamar Enrique Martínez. Parece ser que tuvo un problema con la mujer que regentaba la casa en la que vivía acusándole de rojo y tuvo que irse con su hermano Julián quien le buscó un piso. Éste era conserje del Banco Vizcaya y con el paso de los años consiguió ascender (estaba casado con Ángeles Aizpiri de las Reygadas). La idea de Ramón Ormazábal era exiliarse a América a través de la organización clandestina de Madrid para que le ayudaran a pasar la frontera y salir del país.485 En octubre de 1940 Ramón visitó a una amiga suya de la infancia llamada Ana María Bustamante Cuevas. Ormazábal le dijo que había salido de la cárcel y que quería irse a Bilbao pero como no tenía documentación le dijo si le podía conseguir alguna. Ana le respondió que haría todo lo posible para conseguirla. A los pocos días Ana María se puso en contacto con su primo Eugenio Rubio Bustamante que vivía eventualmente en su casa de la calle Fernando el Católico, 27. Le dijo que le diera su documentación para un amigo que estaba escondido y la necesitaba. Al principio Eugenio era remiso a dársela pero al final se la pasó en un café al que acudieron su prima, Ramón Ormazábal y una chica llamada Gabriela Manso Chamón “Gaby” (amiga de Ana María y novia de Ormazábal). La documentación de Eugenio consistía en su cédula personal, en un carné de militante de Falange y en un certificado acreditativo de la rescisión voluntaria de la Guardia Civil. Eugenio con la ayuda de la 485IBAÑEZ ORTEGA, Norberto y PÉREZ PEREZ, José: “Ormazábal. Biografía de un comunista vasco”, Ed. Latorre Literaria, Madrid. 2005. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 358 cédula personal de su mujer pudo solicitar una nueva certificación de la Guardia Civil con el carné de Ex combatiente.486 Ramón Ormazábal pensó cómo pasar la frontera ya que la idea era ir a Portugal y desde allí a América. Tras unos negocios de venta de tabaco ilegal consiguió el contacto con Fernando Izquierdo Moreno487 que se dedicaba a pasar mercancía de contrabando de Extremadura a Portugal y conocía a los contrabandistas de la zona. Ana María y Gabriela conocían a un dirigente comunista que estaba en la cárcel y que había sido jefe de ellas en el Parque Automovilístico de Albacete cuyo nombre era Antonio Perol Guerrero (quería irse a América una vez conseguida la libertad). Éste desde el interior de la prisión, estuvo en contacto con Ormazábal a través de Ana María para ayudarle a preparar el plan para salir del país. A primeros de noviembre de 1940, Ramón Ormazábal y Gabriela Manso fueron a Cáceres y una vez allí contactaron con Fernando Izquierdo. Ormazábal le propuso realizar un negocio pasando algunos artículos relacionados con la odontología y que sería más conveniente y seguro ir a Lisboa para hacer las compras y preguntó si era fácil pasar a Portugal como luego entrar en España 486 Ana María Bustamante Cuevas nacida en Irún (Guipúzcoa), hija de Francisco y Francisca, domiciliada en la calle Fernando el Católico, 27, 3º Dª. La guerra le sorprendió en Madrid donde estuvo hasta noviembre de 1936 cuando su padre fue trasladado primero a Valencia y luego a Albacete. Ana María se colocó en el Parque de Automóviles donde conoció a Gabriela Manso. Con el final de la guerra regresó a Madrid. Eugenio Rubio Bustamante nació en Melgar de Fernamental (Burgos), hijo de Crisanto y María, casado y empleado de seguros, con domicilio normalmente en el pueblo de Saldaña (Palencia). En 1932 se afilió al Partido Republicano Conservador. Tres años después entró como corneta en el Instituto de la Guardia Civil, prestando servicio hasta julio de 1940, fecha en que se dio de baja voluntaria en el Cuerpo. La guerra le sorprendió en el pueblo de Barruelo de Santuliano (Palencia) donde fue conductor de la Guardia Civil. En 1938 ingresó como militante de Falange. Tras abandonar el cuerpo de la Guardia Civil se puso a trabajar como delegado de la Sociedad Mutua de Seguros Generales “La Previsión”. Gabriela Manso Chamón nació en Puente de Vallecas (Madrid), hija de Eugenio y Gabriela, mecanógrafa y con domicilio en la calle Altamirano, 3. En 1934 se afilió a Unión Republicana Femenina cuya presidencia la tenía Clara Campoamor. La guerra le sorprendió en Madrid yéndose en diciembre de 1936 a Los Alcázares (Murcia) donde estaba empleado un cuñado suyo hasta agosto de 1937 que por traslado de éste se fue a vivir a Albacete. En abril de 1938 se puso a trabajar en el Parque Automovilístico de Albacete donde conoció a Ana María Bustamante y cuyo trabajo conservó hasta el final de la guerra en que regresó a Madrid. En marzo de 1940 se encontró con Ana María Bustamante diciéndole Gabriela que quería aprender un poco de alemán y que no tenía dinero para ir a una academia. Ana María le dijo que conocía a un amigo suyo (se hacía llamar Enrique porque no quería que supieran su verdadera identidad) que sabía alemán y que podría ayudarla. Gabriela y Ormazábal empezaron a conocerse más íntimamente. Ormazábal le dijo que como andaba mal de dinero tenía pensado entrar en un negocio de venta y compra de tabaco rubio y que conocía, a un individuo que en Cáceres podría conseguirlo. Gabriela fue a la ciudad extremeña para ver a esta persona, al encontrarse con ella le dijo que no tenía tabaco, pero le presentó a Fernando Izquierdo Moreno quien le dijo que tenía paquetes de tabaco rubio portugueses haciéndole una entrega y ofreciéndose para otras futuras. Sin embargo, la venta de tabaco en Madrid no era tan buena como esperaba. 487 Fernando Izquierdo Moreno nació en Ahillones (Badajoz), hijo de Antonio y Dolores, casado, vendedor y domiciliado en Cáceres. Estuvo afiliado a la UGT, Sindicato de Empleados y Obreros en la compañía Telefónica hasta mayo de 1938 que fue expulsado estando a la espera de revisión. Tras la guerra perteneció a la Falange como adherido y había trabajado en la Fábrica de Cervezas “La Cruza del Campo” y se dedicaba a traficar con la compra y venta de diversos artículos. Encarnación Rosado Duque nació en Eliseda (Cáceres), hija de Genaro y Ramona, domiciliada en Valencia de Alcántara. Elvira Baguillo Presumido nació en Valencia de Alcántara (Cáceres), hija de Francisco y Elvira, sastra. Conocía a Julio Figueredo porque unos años antes había montado una sastrería allí trabajando ella para él. Al regresar a Portugal le encargó Figueredo a Elvira que le liquidara el negocio. A veces le escribía cartas para saber cómo iba el tema de las liquidaciones. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 359 de contrabando con los objetos comprados. Fernando le dijo que el negocio le parecía bueno y que no era difícil el paso hacia Portugal. Ormazábal e Izquierdo se dirigieron a Valencia de Alcántara (Cáceres) para pasar la frontera, mientras Gabriela esperaba en Cáceres. Ormazábal dijo que lo mejor sería tener el nombre y dirección de una persona de Lisboa para que tener más seguridad y así evitar caer en las manos de la policía portuguesa. Fernando Izquierdo dijo que en Valencia de Alcántara había vivido un sastre portugués que había huido a su país por sus ideas políticas y que posiblemente pudiera conseguir la dirección a través de su cuñada Encarnación Rosado Duque. Los dos fueron a ver a Encarnación pero no la encontraron, Izquierda dijo que había otra chica llamada Elvira Baguillo Presumido que podría facilitarles la dirección, ya que estuvo trabajando con él y le llevaba el tema de la liquidación de la sastrería. Fueron a ver a Elvira y ésta les dio las señas de Julio Figueredo en Lisboa, Rua de Belén, del uno al nueve. Fernando tenía dudas sobre el objeto del viaje, sospechaba que era por temas políticos a lo que Ormazábal trató de convencerle diciendo que no y enseñándole la documentación que llevaba. Fernando, al ver que en ella no ponía el nombre de Ormazábal se lo hizo saber pero éste le dijo que era su nombre de pila y todo el mundo le conocía por Enrique. De esta manera Fernando escribió una carta de presentación para Figueredo y le presentó a otro portugués que era el encargado de pasar la frontera. Así fue como Ormazábal llegó a Lisboa y contactó con Figueredo. Izquierdo le entregó la dirección del sastre a Gabriela y algo de tabaco y ella regresó a Madrid (Fernando Izquierdo en un viaje que hizo a Madrid para resolver un expediente de su trabajo en Telefónica, visitó a Gabriela pero no hablaron nada del tema de Ormazábal). Al cabo de unas semanas Ormazábal envió un sobre certificado con la documentación de Eugenio Rubio indicando que no devolviera aún la documentación hasta su regreso, recibiendo también un paquete con material de odontología. En diciembre Gabriela algo intranquila por no saber de Ormazábal recibió otra carta pidiéndole 500 pesetas para regresar a Madrid y que se las pidiera a Antonio Perol enseñándoselas Gabriela mediante un giro postal. Gracias a la ayuda de Figueredo y a sus contactos Ormazábal pudo embarcarse en la primavera de 1941 desde Portugal hasta Nueva York. Aquí contactó con Isidoro Diéguez quien le puso al corriente del envío de cuadros del partido hacia Portugal. Debido a la persecución y detención de refugiados comunistas españoles en EE.UU, Ormazábal tuvo que ir a México con la ayuda de un guía mexicano. Una vez en México empezó a trabajar con la dirección del PCE, colaborando muy estrechamente con Leandro Carro. En 1943 la dirección del PCE decidió enviar a varios dirigentes comunistas a Europa para ayudar a la reorganización en territorio francés y estar más cerca de la realidad política española. Uno de ellos fue Ramón Ormazábal que en 1943 fue desde México a Buenos Aires (Argentina) y a principios de 1944 salió hacia Europa, llegando a Portugal. Tras pasar unos meses en territorio portugués, Ormazábal se dirigió en barco a Casablanca (Marruecos) y luego a Orán (Argelia) en el verano de 1944 (coincidió con Santiago Carrillo en esta ciudad africana). La idea era ir a Francia, primero llegó Santiago Carrillo, en septiembre de 1944 y un mes más tarde lo hizo Ormazábal.488 Gabriela Manso habló con Antonio Perol Guerrero (se hacía llamar “Pedro” o “Valentín” ) del deseo de este último de irse a Buenos Aires (Argentina) porque un amigo que estaba allí le conseguiría trabajo y quería que Gabriela le proporcionara las 488 IBAÑEZ ORTEGA, Norberto y PÉREZ PEREZ, José: “Ormazábal. Biografía de un comunista vasco”, Ed. Latorre Literaria, Madrid. 2005 y en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 106.773. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 360 señas de Figueredo. Parece ser que Antonio Perol Guerrero utilizó los mismos medios que Ormazábal para salir de España a Portugal y luego emigrar a América. En agosto de 1941 Gabriela recibió una carta de Julio Figueredo con dos fotos que pertenecían a otro dirigente, que iba a llegar a Lisboa por aquellas fechas llamado Eleuterio Lobo Martín “Leandro” . La policía franquista, gracias a unas confidencias y a algunas declaraciones de diversos detenidos, supo de la existencia de algunos dirigentes comunistas españoles que habían llegado de América a Portugal. Debido a la detención de un marinero del vapor “Exeter” le incautaron una documentación que tenía que entregar en Lisboa a Isidoro Diéguez, de parte de Antonio Perol Guerrero. Un policía español haciéndose pasar por comunista recibió varias cartas y documentación (una de ellas era el escrito de Uribe titulado “Consejos para la organización del partido en el interior del país” que habían enviado primero a Julián Teixeira y luego a Diéguez y a los demás responsables de la dirección del PCE en Portugal. También había una carta de José Hernández para entregar a Juan Maroto y otra de Manuel Asarta dirigida a Julián Teixeira). Entre la documentación aparecía el nombre de Gabriela Manso. La policía fue a la calle Altamirano, 3 y delante de su madre Gabriela Chamón Esteban y su abuela María Tomasa Esteban, fue detenida encontrando la documentación de Eugenio Rubio Bustamante y la carta de Figueredo fechada el 21 de julio acompañada de una fotografía de Eleuterio Lobo (la otra se la había dado Gabriela a la madre de Antoni Perol). Una vez detenidos y sometidos a juicio Gabriela Manso, Eugenio Rubio y Fernando Izquierdo fueron condenados a dos años de prisión y Ana María Bustamante a seis meses.489 También llegó a Lisboa Eleuterio Lobo Martín490, conocido por “Leandro”. Tenía como misión servir de apoyo a la organización comunista de Lisboa y ver el estado de la JSU en el interior de España. Salió de México por vía terrestre, acompañado por un enlace americano hasta San Antonio (EE.UU) y desde aquí, con otro enlace hasta Nueva York a principios de mayo de 1941. Isidoro Diéguez le encargó que se pusiera en contacto con Larrañaga y Asarta para darle las instrucciones necesarias, a su vez ellos le facilitarían el paso al territorio español, dándole dinero en dólares y la dirección de Julio 489 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 106.773 y 109.210. 490 Eleuterio Lobo Martín nació en Ayllón (Segovia), Hijo de José y Timotea, carnicero. La guerra le sorprendió en Madrid trabajando en una carnicería como dependiente. Estaba afiliado a la UGT, en el Sindicato de la Alimentación. En enero de 1937 se afilió a la JSU y se enroló en el Ejército Republicano siendo soldado en el 167 batallón de la 147 Brigada Mixta prestando servicios de transmisiones. Eleuterio estuvo en diferentes frentes como en Cataluña y en abril de 1938 destinado primero en la 45º División y luego en la 16ª pasó a Francia pudiendo exiliarse a México en diciembre de 1939. Allí estuvo viviendo un tiempo de un subsidio que le daba la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE). En la emigración empezó a interesarse por la política leyendo muchos discursos y asistiendo a muchos mítines. Para ganarse la vida estuvo trabajando como ceramista, electricista y cocinero. En México frecuentaba centros de republicanos españoles llamados “Agrupación de Españoles” y la “Casa de la Juventud” donde conoció a Fernando Claudín quien le habló sobre la situación interior del país y el curso de la guerra mundial. Según Eleuterio Lobo las posturas de los dirigentes comunistas cambiaban según los acontecimientos. Unas veces querían para España un socialismo de masas otras veces una República Popular. Cuando se produjo el pacto germano soviético dejaron de atacar a Alemania para hacerlo contra Inglaterra y Francia. Pero cuando la URSS empezó la guerra contra Alemania los ataques por parte del PCE volvieron a cambiar porque su verdadera defensa era la URSS. En la prensa del PCE en América pedían el cese del envío de alimentos desde tierras americanas hacia España. Por algunos militantes era mal visto que los dirigentes comunistas en México vivieran de los fondos de la organización mientras que los cuadros medios o militantes de base tenían que trabajar para poder mal vivir. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 361 Figueredo en la calle Belén, 9 de Lisboa, Diéguez le encargó a Lobo que una vez en Madrid se ocupara de la organización de la JSU, constituyendo peñas y clubs deportivos que sirvieran para camuflar centros comunistas y reclutar a jóvenes. El comunista americano apellidado Wells fue el encargado de introducir clandestinamente a Eleuterio Lobo como polizón en el barco “Excambrión”, así como ser enlace de las cartas entre España y Nueva York. La labor de Wells fue destacada en la relación entre el PCE y el Partido Comunista Americano. Durante el trayecto Lobo fue descubierto y obligado a realizar trabajos a bordo como otro marinero. El barco llegó a Lisboa a mediados de mayo. Wells y otro marinero ayudaron a Lobo a desembarcar y fue a casa de Figueredo donde estaban alojados Larrañaga y Asarta, estos le ayudaron a encontrar otro sitio por razones de seguridad.491 El siguiente en llegar a la capital lusa fue Pedro Valverde Fuentes con un pasaporte cubano a nombre de José Fernández Ortega (su madre era cubana y tenía nacionalidad de aquel país). Al tener documentación legal fue utilizado por la dirección del PCE como enlace de correspondencia entre Lisboa y América. El Buró Político de PCE en México encargó a Isidoro Diéguez que fuera quien dirigiera la política en España, basada en la creación de un Frente Popular, en el que tuvieran cabida todas aquellas organizaciones políticas y personas que descontentas con la dictadura franquista, con la finalidad de implantar una República democrática. Este fue el principal punto de discusión entre los postulados quiñonistas y el Buró Político del PCE en el exterior. Isidoro Diéguez, al igual que Larrañaga y Asarta, llegó a Lisboa en el buque portugués “Gaza”, a mediados de junio de 1941, con una documentación falsa a nombre de Marcos Hilario Samper Vélez. A los pocos días de su llegada, se reunieron en la playa lisboeta de Caparica, Diéguez, Larrañaga, Asarta “Augusto”, Valverde, Figueredo y Lobo; hablaron de la situación política y establecieron cual iba a ser el puesto de cada uno de ellos. Isidoro Diéguez sería el máximo responsable de la dirección del PCE en Portugal, acompañado de Jesús Larrañaga y Manuel Asarta como ayudantes. Pedro Valverde sería el máximo responsable del PCE en el interior de España hasta la llegada de los anteriores (la idea era que llegara de América otro dirigente con mayor responsabilidad como Fernando Claudín o Federico Melchor Fernández), Eleuterio Lobo participaría en la dirección de la JSU en el interior del país y Julio Figueredo sería enlace y proporcionaría domicilios a los españoles que llegaran a Lisboa. A Lobo le encargaron que pasara a Galicia por Vigo para saber la verdadera situación del país y hacer un informe a Diéguez a través de Eladio Rodríguez (dicho informe fue elaborado por Eleuterio Lobo y entregado a Eladio, el cual fue posteriormente detenido por la policía, que le incautó dicho informe. Como consecuencia la dirección del PCE en Galicia fue detenida). Una vez que llegara a España, Lobo tendría que buscar a una chica que había llegado de América y que se hacía llamar María del Carmen García Company “Irma” y “Mari Ibarra” (su verdadero nombre era Perpetua Rejas) para enviarla a Barcelona. También tenía que preparar las cosas para la llegada de Manuel Asarta a Madrid. El sastre Julio Figueredo fue con su mujer a Vigo para no levantar sospechas en busca de Eladio Rodríguez. Cruzaron la frontera cada uno por separado y se encontraron en el pueblo de San Gregorio para marchar juntos con dirección a Lisboa, el 10 de agosto. En la casa de Julio Figueredo se celebró una reunión entre Isidoro Diéguez, 491 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289 contra Jesús Larrañaga Churruca y trece más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 362 Jesús Larrañaga y Eladio Rodríguez en la que los dos se interesaron por la situación social y política en Vigo,492 mientras Diéguez apuntaba todo en una libreta. También hubo otras entrevistas con Eleuterio Lobo, Larrañaga y Asarta en las que hablaron de la necesidad de luchar por la República del 14 de abril, propugnando la unidad de todos los españoles, incluso derechistas, católicos y falangistas. Las actividades planeadas eran de tipo propagandístico y extensión de la organización siguiendo con la línea política de la dirección comunista en México para hacer frente a la política de Heriberto Quiñones. Después de esta primera reunión se entrevistaron Eladio y Diéguez, transmitiendo este último una serie de consignas: - La ampliación del Comité del PCE de Vigo en sus trabajos de organización y búsqueda de militantes. - Enlazar con tripulantes de barcos que hacían el trayecto España y América con el fin de valerse de ellos para recibir propaganda (si lograban obtener la presencia de buenos enlaces en Vigo también podrían enviar una multicopista). - La búsqueda de personas legalmente documentadas para enviarlas a Lisboa e instruirlas para su posterior traslado a España como agentes comunistas clandestinos. - La adquisición de dos salvoconductos para Eleuterio Lobo y Manuel Asarta para su paso a España, con tres fotos de Asarta a nombre supuesto de Augusto (Eleuterio Lobo sería enviado primero para lograr puntos de apoyo, direcciones y estafetas de seguridad con las que contaría Manuel Asarta, encargado de dirigir la organización comunista clandestina en Madrid). - Visitar Bilbao para ponerse en contacto con Realino Fernández y Luciano Sadaba y comunicarles que se iba a crear en Madrid el PCE y la JSU. Sería necesaria la tirada de un periódico con una secretaría de agitación y propaganda (el desconocimiento de las conversaciones entre Quiñones y la dirección del Comité de Euskadi era total por parte de los dirigentes del PCE en Lisboa). Ya habían estudiado la posibilidad de establecer una serie de enlaces en la frontera hispano-portuguesa para introducir en España propaganda comunista. - Que se procurase un contacto con la delegación del partido en Francia y ver la posibilidad de crear de nuevo el PSUC en Cataluña. 492 En Vigo se había creado una especie de comité de orientación política sobre la situación nacional e internacional, integrado ese comité por Jacinto Nogueira Nogueira, Francisco Barreiro Barciela y el secretario del sindicato de conserveros, Francisco Herrera. Su labor fue la de realizar un recuento de los comunistas que podía haber en la ciudad para así tenerlos organizados y poder obtener una cotización de ayuda de los presos. Con la llegada de Eladio Rodríguez a Vigo y la visita de este a Francisco Barreiro se dio una nueva estructura a ese comité, para ampliar la ayuda a los presos y a los perseguidos. Eladio pidió a Barreiro la dirección de una persona que no fuera sospechosa para utilizarla como conducto a la hora de recibir correspondencia. Le dio el nombre supuesto de Francisco Caballero. Fue Francisco Barreiro el que propuso a un amigo suyo llamado Manuel Caballero Calleja, dueño de una imprenta llamada “Sindicatos Católicos”, en la plaza de la Iglesia de Vigo. Su función sería darle toda la correspondencia que llegara a nombre de Francisco Caballero. Así fue como le llegaron a Eladio Rodríguez las dos cartas de América en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289 contra Jesús Larrañaga Churruca y trece más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 363 - Transmitir a la mujer de Manuel Asarta, Manuela Urdapilleta Iturriza la llegada de su marido, a través de una carta que iba acompañada de una foto y una ayuda de 200 pesetas.493 Eleuterio Lobo debía entregar a la cuñada de Isidoro Diéguez, Felisa Arranz Saugar, igual que a la mujer de Asarta, una nota informándole de su llegada a Lisboa y la posibilidad de ayudarla. - Dejar claro la detención de Julián Teixeira y su relación con la organización del interior y así como su conocimiento de los dirigentes que iban a llegar a Lisboa, por motivos de seguridad. - Estudiar la posibilidad de sacar de la cárcel a Girón, Ascanio y Mesón. Este tema todavía estuvo coleando entre diversos dirigentes del PCE hasta el fusilamiento de los tres comunistas en julio de 1941. La dirección del PCE en Lisboa tenía pensado introducir en España a Jesús Larrañaga y Manuel Asarta por mediación de Eladio. Por seguridad fue primero Eleuterio Lobo con Eladio Rodríguez. Unos días antes recibieron de Larrañaga 5.000 mil pesetas (producto de la venta de los dólares que le dio Diéguez a Lobo en Nueva York) y una documentación con códigos, claves y direcciones que utilizaría posteriormente Manuel Asarta en Madrid. Estos papeles fueron intervenidos por la policía cuando se produjo la detención de Eladio Rodríguez y Eleuterio Lobo. El listado con nombres y direcciones residentes en Madrid con las que Lobo tendría que ponerse en contacto cuando llegara sería para que le ayudaran en su labor de la JSU y para cuando llegara Asarta a la capital de España. Entre los nombres que aparecían estaban: Antonia Benito Díaz, Manuela Vergara Beriau, Pilar Claudín Pontes, Sara Muñoz Arconada, Encarnación Fernández y Felisa Arranz Saugar; se trataba de personas de confianza. Otro documento era un código con claves relativas a la organización comunista para recibir consignas, por ejemplo, utilizaban las siguientes palabras: Familia (Partido), negocio (sector), hermano (secretaría política), socios (JSU), parientes (socialistas), molino (imprenta), despistado (confidente), sierra (cárcel), aquellos (sindicatos), Paco (Málaga), María (Sevilla), Cuatro Caminos (América), Castellana (Inglaterra), juego (propaganda), etc. Y así bastantes más palabras que utilizaron en las cartas e informes redactados entres las direcciones del PCE, del exterior y el interior. También le fue intervenido un informe político y tareas a desarrollar a nivel nacional, comentando la situación internacional de la guerra mundial y las actividades a desarrollar contra la dictadura, con atención especial a los soldados y a los campos de concentración. Además, le incautaron una carta firmada por María Salvo Iborra, “Cionín” desde Madrid, transmitiendo la información sobre la situación en la capital ante la llegada de Eleuterio Lobo. María Salvo también dio a Eladio Rodríguez una nota con direcciones para su utilización como citas de seguridad y posibles miembros de la organización clandestina.494 493 La carta decía: “Mi queridísima Mandi, atiende a este amigo que es de toda mi confianza, mucho “mushies, Manuel” en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289 contra Jesús Larrañaga Churruca y trece más. 494 En la lista aparecían Marcelina Martínez, calle Olías, 37 de Madrid, Mario o Roberto Grau y Torres, en la Barceloneta, 37, Pilar Chelín Claudín, farmacia de Haz (Cangas), Fernando Salvo Barrio, Euzkalduna, 3, Deusto, Bilbao (hermano de María Salvo), Consuelo Rodríguez, Uribarri, 23, Bilbao (novia de Fernando Salvo) en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289 contra Jesús Larrañaga Churruca y trece más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 364 Eladio Rodríguez y Eleuterio Lobo hicieron el viaje desde Lisboa a Vigo a mediados de agosto de 1941 cruzaron la frontera de Tuy clandestinamente de día, acompañados de dos mujeres que se unieron a ellos antes de entrar en España. Francisco Barreiro Barciela buscó alojamiento a Eleuterio Lobo en el bar la Estación, permaneciendo allí hasta su salida hacia Madrid. La dirección del PCE en Vigo estaba integrada por Barreiro y Jacinto Nogueira Nogueira (ayudados por Francisco Herrera).495 Eleuterio Lobo y Eladio se reunieron con los dos dirigentes gallegos en la casa de la suegra de Nogueira. Les explicaron la escasa organización del partido en Vigo, que había algunas células comunistas tanto en el campo como en la ciudad, algunas en los puertos de pescadores y que había que ir a Orense para ver si había algo organizado. Nogueira se ocupaba de los asuntos de la JSU y dijo que había unas once células compuestas por unos treinta militantes. Hablaron también de la escasez de dinero y alimentos, del aumento constante del desempleo en la zona, del descontento generalizado entre la población por cómo vivían y la dura represión que había. Para mantener una correspondencia entre Vigo y la capital madrileña, Eleuterio Lobo utilizaría la dirección de la imprenta de los “Sindicatos Católicos”, enviando las cartas a nombre de Francisco Caballero. Lobo, cuando llegó a Madrid, envió una carta cifrada comentando que había llegado bien y con la dirección que tenían que mandar al doctor Augusto (Manuel Asarta) para que cuando llegara a Madrid fuera a la pensión “Arenas de San Pedro” en la calle Príncipe, 5 y preguntara por Felisa Arranz, cuñada de Isidoro Diéguez. A éste le envió otra carta en la que explicaba la difícil situación por la que estaba atravesando ante la dura represión que se daba en el interior del país y la triste noticia del fusilamiento de Ascanio, Girón y Mesón. Esta noticia le fue comunicada por Felisa Arranz Saugar (quien se enteró por medio de otro comunista llamado Ángel Romero Ramos).496 Lobo también visitó a la mujer de Manuel Asarta, facilitándole la carta de la que era poseedor. 495 Francisco Barreiro Barciela nació en Vigo, hijo de Joaquín y Emilia, casado, oficinista y domiciliado en Vigo, calle Pino Tronco, 5, piso primero. Perteneció a la UGT, Sindicato de Empleados de Oficinas. Al empezar la guerra estuvo dos meses escondido en su casa, yendo al cuartel cuando le llamaron para su reemplazo, pero fue detenido y se le abrió una causa por auxilio a la rebelión siendo sobreseída a los cuatro meses. El motivo de la detención fue no se presentó al llamamiento del servicio militar siendo condenado con un recargo de cuatro años de servicio. Fue detenido en la 5ª Región hasta septiembre de 1939 cuando se fue a África a cumplir la condena del recargo estando allí hasta agosto de 1940 en que fue licenciado. Jacinto Nogueira Nogueira nació en Vigo, casado, comerciante y domiciliado en esta ciudad, calle del Progreso, 27. Afiliado a la UGT desde finales de 1935. En noviembre de 1936 salió en expedición para Zaragoza en el Regimiento de Aragón nº 17 con las fuerzas nacionales, luego al frente de Cariñena hasta junio de 1937 cuando fue detenido e ingresado en Prisiones Militares de Santoña (Cantabria) y después en un batallón de trabajadores en el que estuvo hasta abril de 1940 del que fue puesto en libertad y partió hacia Vigo donde se puso a trabajar en representaciones comerciales. 496 Ángel Romero Ramos nació en Madrid, hijo de Alfonso y Concepción, casado y tipógrafo, domiciliado en la calle Cáceres, 11, entresuelo. Desde 1931 afiliado a la UGT, Sindicato de Artes Gráficas, antes de empezar la guerra se afilió al PCE ocupando un puesto en la Comisión Organizadora del Radio Sur. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a doce años, siendo rebajada a ocho años y fue puesto en libertad en julio de 1941. Conocía a Felisa Arranz y a su marido Ángel Diéguez por pertenecer al PCE. Felisa Arranz Saugar nació en Rozas de Puerto Real (Madrid), hija de Santiago y María, casada y domiciliada en la calle José Caminos, 6, 1º G. Afiliada a la UGT, Sindicato Metalúrgico desde 1935 causando baja cuando se casó con su marido Ángel Diéguez Dueñas (emigró a la URSS). Trabajaba como asistenta en la pensión “Arenas de San Pedro” situada en la calle Cruz, 5, 1º (cuando iba a ser detenida y Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 365 Eladio Rodríguez conoció a María Salvo Iborra “Cionin” 497 por medio de Jacinto Nogueira. María Salvo le dijo a Eladio que iba de parte de Luciano Sadaba y de una joven que había llegado a España, a través de Bilbao desde La Habana. Se trataba de Perpetua Rejas, pero utilizaba el nombre falso de María del Carmen García Company y el nombre supuesto de “Irma” 498, siendo su misión conseguir la dirección de Eleuterio Lobo en Madrid. Perpetua Rejas, una vez llegó a Bilbao, habló con Fernando Salvo para que se pusiera en contacto con su hermana María, que estaba en Hellín (Albacete) y también le dio la dirección de Consuelo Alonso Guindal. Petra Cuevas antes de salir de América se casó por orden del partido con un hombre mayor que ella para dar mayor garantía al viaje. A través de Fernando Salvo estableció contacto con la dirección del PCE en Bilbao viendo a Luis Fernández, Luciano Sabada y Realino Fernández hablando de las actividades clandestinas en Bilbao y de la postura del comité de Madrid. El destino que le había dado el Buró Político de Vicente Uribe era Cataluña pero ante las insistencias desde Madrid para que se desplazara a la capital de España tuvo que acudir, para lo cual Calixto le dio las señas de Pascual García Muñoz. Cuando Perpetua llegó a Madrid se dirigió a casa de Consuelo y le dio una nota para que a su vez se la entregara a María cuando llegara a Madrid. Fernando Salvo, hermano de María, envió un telegrama desde Bilbao a su hermana informándole de la presencia de una mujer que había llegado a dicha ciudad procedente de Cuba y que llevaba noticias de su novio Antonio Ruiz. Tendrían que verse en Madrid para hablar, pero primero tenía que acudir a casa de su amiga Consuelo Alonso Guindal499 para recoger las señas de aquella mujer ayudada por la dueña de la pensión se escondió dentro pero al día siguiente la detuvieron en la pensión “Granada” de la calle Montera, 23). 497 María Salvo Iborra nació en Sabadell (Barcelona) el 27 de mayo de 1920, hija de Pantaleón y Asunción. A los siete años la familia se trasladó a Barcelona. Afiliada a la UGT y militante de la JSU catalana, vinculada al PSUC desde marzo de 1937. Conoció a Antonio Ruiz Hidalgo dirigente de la JSU en Santander y tras la caída de esta llegó a Barcelona. Antes del final de la guerra se fue a Francia y regresó en febrero de 1940 a Bilbao donde su madre Consuelo fue a vivir con ella. Ésta llegó muy enferma y se tuvieron que ir a a Barcelona en junio de 1940 a que la realizaran una intervención quirúrgica, viviendo casi clandestinas por el temor a ser detenidas. El día 23 de abril de 1941 la madre de María se suicidó. Antonio Ruiz quiso desde América que María Salvo se fuera con él a México por medio de un marino combatiente en las Brigadas Internacionales pero el proyecto fue un fracaso. “Cionin” decidió irse de Barcelona, despidiéndose de sus amigas Soledad Real, Clara Pueyo e Isabel Imbert dándoles las señas de su nuevo destino. La Vicaria, Hellín (Albacete), domicilio de Ángel Vizcaya Carreño amigo del hermano de María, Ferrán. Ángel cuidaba la central eléctrica de Hellín viviendo con su mujer Francisca. Ángel Vizcaya organizó un núcleo del Socorro Rojo Internacional en Hellín. Ángel quería tener ayuda e instrucciones de cómo ampliar esa organización y para ello recabó nombres y domicilios. María le dio la dirección de su amigo Consuelo Alonso Guindal en MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, pp.159-160, VINYES, Ricard: “El daño y la memoria. Las prisiones de María Salvo”, Plaza y Janés, Barcelona, 2004, pp. 57-67 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289. 498 Se equivoca quien confunde a la persona de Perpetua Rejas con el nombre de María del Carmen García Companys. Este era el nombre falso que utilizó Perpetua Rejas y fue con el que engañó a la policía franquista y el que dijo que utilizó Ruiz Ayúcar en GINARD Y FERON, David: “Heriberto Quiñones y el movimiento comunista en España (1931-1942”), Edicions Documenta Balear, 2000, pp. 118-119. 499 Consuelo Alonso Guindal nació en Madrid, hija de Rufino y Valentina, domiciliada en la calle Divino Pastor, 27, 2º nº 8. Conoció a Fernando y María Salvo en Bilbao cuando entró en España procedente de Francia y trabajó con María en la confección de trajes militares para la Intendencia Militar. Perpetua Rejas le preguntó si quería trabajar para la organización clandestina y Consuelo rechazó la propuesta porque tenía miedo y se fue con su familia a Rejas de San Esteban (Soria), donde vivían unos tíos suyos. Perpetua Rejas “María del Carmen García Companys” en sus declaraciones ante la policía dijo que había nacido en La Habana (Cuba), hija de Francisco y María y estaba casada. En Cuba vio a Antonio Ruiz, novio de María Salvo y que en la guerra había conocido al padre de Perpetua. Antonio quería sacar a María de España para poder estar juntos. Le dio la dirección de Fernando Salvo en Bilbao creyendo que Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 366 que podía ver en una dirección de Cuatro Caminos donde se encontró con Perpetua (la conocía de la guerra). Ésta le dijo que había llegado de Cuba y que su nombre era María del Carmen García Company, “Irma”; para que su situación fuera lo más legal posible y pasar desapercibida el partido le había mandado casarse con otro militante más mayor que ella. Su misión era organizar a los diferentes núcleos de dirección dispersos y hacer frente a la política de Quiñones. Perpetua pasó a Francia con María y emigró a la República Dominicana. En Santo Domingo coincidió con Antonio Ruiz y le dio información para que se la diera a María Salvo. Perpetua quería que María dejara Hellín y le ayudara en la organización clandestina comunista. Vivirían en el piso de la madre de Perpetua con su hermano, que por razones de seguridad iba vestido de falangista. Esta casa era mucho más segura que la de Consuelo Alonso. Ésta creía que la estaba siguiendo la policía. El primer encargo que tuvo María Salvo fue ir a Vigo como enlace para conseguir la dirección de Eleuterio Lobo. María Salvo tuvo que comprarse ropa y arreglarse mejor de cómo iba vestida, incluso con un sombrero para pasar desapercibida. El viaje lo hizo a primeros de septiembre de 1941 y se vio con Eladio Rodríguez, quien le dio las señas de la hermana de Eleuterio Lobo, llamada Celia, en la calle Topete, 9, dentro de una caja de cerillas. María Salvo aprovechó el viaje para ver a su amiga Pilar Claudín que vivía con su hermana Chelín en Cangas del Morrazo (Pontevedra). Pilar y María eran amigas desde tiempos de la guerra en Barcelona por estar encuadradas en la JSU. Mientras María Salvo iba tomando nota, Eladio le explicaba a grandes rasgos la línea política que habían traído los dirigentes de Lisboa y que procedía del Comité Central de América. María Salvo regresó a Madrid el día 5 de septiembre y se encontró con su hermano Fernando en la casa de Perpetua, que había huido del Ejército y de Bilbao por la caída de un grupo de jóvenes de la JSU en Barcelona el 20 de agosto, por temor a que se extendieran a tierras vascas las detenciones. María transmitió a Perpetua Rejas su trabajo en Vigo y las señas de Eleuterio Lobo en Madrid. Rejas en Bilbao se había entrevistado con Luciano Sadaba, quien le encargó que fuese a Madrid para exponer a la dirección quiñonista la política que traía de América. Fue Calixto Pérez Doñoro quien le dio la dirección donde podía establecer un primer contacto Quiñones (Luciano Sadaba hizo todo lo posible para que Calixto Pérez no viera a Perpetua Rejas en la capital vizcaína antes de ir a Madrid).500 La dirección del PCE, gracias a la ayuda de Eladio Rodríguez y Eleuterio Lobo estuvo mejor estructurada y organizada. Lobo elaboró con la ayuda de Francisco Barreiro y Jacinto Nogueira un informe detallado de la situación política y social de Vigo (industrias y fábricas pesqueras, los sueldos, el desempleo, racionamiento de la vivía allí también María, pero tras la muerte de su madre se había ido a otro sitio más lejos. Otra dirección que le proporcionó de Madrid era la de Pascual García quien le dijo que podría facilitarle la dirección de Leandro (Eleuterio Lobo). Perpetua, al llegar a Bilbao fue a ver a Fernando para que avisara a su hermana pero le dijo que no se podría mover al no tener dinero y Perpetua le entregó 100 pesetas para que se las hiciera llegar y así poder viajar a Madrid. Fernando le dio la dirección de otra amiga llamada Consuelo y le dijo a ésta que cuando llegara María le mandara a donde ella estaba hospedada, en la calle Juan de Olías, 27. Fernando Salvo Iborra nació en Barcelona, hijo de Pantaleón y Asunción. Vivía en Bilbao y era soldado de Parques y Talleres de Automovilismo en Deusto. Recibió cartas y notas de Luciano Sadaba para que las hiciera circular. Fernando llevó unas cartas a Barcelona para entregarlas a Antonio Pardinilla “Roberto” y otras a Madrid para entregarlas a Rosa Cremón. Fernando Salvo se enteró de las detenciones que hubo en Barcelona de militantes de la organización comunista por medio de un soldado llamado Juan Rill, amigo de Jacinto Miguel que había estado de permiso en Barcelona. 500 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.180, Informe de Calixto Pérez, 29 de julio de 1950. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 367 alimentación, hambre y miseria y la falta de organización en grupos de oposición vigueses) que llegaría a manos de la dirección comunista de Lisboa. Se constituyó el Comité Regional del PCE con Jacinto Nogueira como secretario general, Francisco Barreiro como secretario de agitación y propaganda y Francisco Herrera como secretario de organización, realizando un recuento de los militantes que podrían formar parte de la organización comunista y trabajar en las industrias de la ciudad. De los barcos españoles procedentes de América llegaron diez folletos de propaganda, entre ellos varios “Mundo Obrero”, todos escondidos en barras de jabón para no ser descubiertos. Francisco Herrera había organizado un grupo de mujeres que ayudarían a socorrer a los presos en las cárceles, no sólo con comida, sino también con ayudas económicas. El problema surgió cuando los integrantes del Comité Regional y Eladio Rodríguez fueron detenidos. Antes de esto, Eladio envió una notificación a Lisboa diciendo que Manuel Asarta, haciéndose pasar por el doctor Augusto, podría ir a Madrid, dirección Vigo y que disponía de la documentación necesaria. Jesús Larrañaga le dijo a Manuel Asarta antes de que saliera de Vigo que una vez que estuviera en Madrid tendría que buscar elementos comunistas leales iniciándoles en los trabajos a desarrollar en la organización clandestina y comunicar posteriormente los nombres a Lisboa. También le dio el número de teléfono de Barreiro en Vigo y las direcciones de Eladio Rodríguez en el hotel Miño y de la Pensión “Arenas de San Pedro” en Madrid. Manuel Asarta cuando cruzó la frontera por Freiras hacia Vigo, no pudo contactar con ninguno de sus camaradas porque habían sido detenidos. Al carecer de documentación se volvió a Lisboa escribiendo dos cartas de lo que había ocurrido, con la firma del seudónimo “Doctor Augusto” poniendo unas direcciones que le había dado Isidoro Diéguez a donde iban dirigidas dichas cartas (una a Eladio Rodríguez y otra a una dirección de Bilbao). El Comité Central de América mandó efectivos para que reforzaran la reestructuración comunista en España, a Eduardo Castro Delgado, Jesús Gago Correas y Jaime Girabau Estévez501. Gago fue seleccionado por Jesús Larrañaga antes de la salida 501 Jaime Girabau Estévez nació en Sabadell (Barcelona), perteneció a la CNT en 1932, como vocal de la Comisión Técnica del Ramo del Agua y luego de la UGT como obrero del ramo textil de Sabadell. Ingresó en el PSUC en 1936 siendo miembro de su Comité Nacional. Una vez iniciada la guerra civil fue voluntario con la expedición del capitán Bayo a las Islas Baleares y más tarde pasó al frente de Aragón como comisario político de la 143 Brigada en agosto de 1937. Tras el final de la guerra se fue a Francia donde fue internado en un campo de concentración de Barcares. Una vez puesto en libertad embarcó el 1 de diciembre de 1939 desde Burdeos hacia la República Dominicana. Aquí estuvo trabajando y en julio de 1941 se fue a Cuba. Jesús Gago Correas nació en Guaza de Campos (Palencia). Se afilió a la UGT en 1936 y en septiembre del mismo año al PCE en Bilbao. Fue soldado durante todo el conflicto y al ser herido actuó en servicios de retaguardia en la 213 Brigada, pasando a Francia y gracias al S.E.R.E. salió del puerto del Havre hacia la República Dominicana. En diciembre de 1940 gracias a una organización llamada “Casa de la Cultura” llegó a Cuba en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289 contra Jesús Larrañaga Churruca y trece más. Eduardo Castro Delgado nació en Madrid, hijo de Manuel y María, casado y empleado de banco. En 1928 trabajaba en el Banco Central de Madrid siendo trasladado a una sucursal de Lérida hasta 1931 en que fue nombrado director de la sucursal en Arenys de Mar (Lérida) estando hasta 1933. Este año el banco fue fusionado por el Banco Hispanocolonial siendo director de la misma sucursal hasta 1936 en que fue trasladado a Tarragona. En 1936 se afilió al PSUC y a la UGT. Dos años más tarde fue nombrado secretario de organización del PSUC y movilizado por su reemplazo destinado a la 43 División como soldado y haciendo servicios de guarnición en Falset (Tarragona). Con la caída del frente de Cataluña pasó a Francia en febrero de 1939 siendo internado en los campos de concentración de Saint Ciprien, Argeles y Septfonds hasta diciembre de 1939 en que desde Burdeos y gracias a la ayuda del SERE embarcó con destino a la República Dominicana en el barco “Lasalle” llegando a Santo Domingo el 22 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 368 de éste, entregándole impresos escritos a máquina sobre la situación en España y con las instrucciones de cuál iba a ser su misión en el interior del país. Jaime Girabau se puso en contacto con un miembro del PSUC apellidado Sánchez Marín, quien le propuso su entrada en territorio español. A ambos le presentaron a Julián Grimau que les dio unas instrucciones más concretas de su labor (creación de células y comités locales en España), y la documentación necesaria para su viaje. La de Jesús Gago iba a nombre de José Antonio Basante García y la de Jaime Girabau, a la de Hernán de la Caridad Ocaña González. Vicente Uribe indicó a Jesús Gago la importancia de su trabajo clandestino para el futuro del PCE. El primero en salir desde La Habana en un barco norteamericano y con destino a Nueva York fue Gago a últimos de julio de 1941, un enlace apellidado Martínez502 le buscó alojamiento. Girabau salió el 18 de agosto, utilizando el mismo barco, destino y enlace que su camarada Gago y fue acompañado por un comunista americano llamado “Jhoni” hasta la casa de Martínez. Aquí también estaba Eduardo Castro Delgado, que llegó desde Cuba vía Filadelfia a mediados de agosto y estuvo catorce días contactando con un norteamericano llamado Jack, quien a su vez enlazó con un latino apellidado Martínez. Los tres comunistas acompañados de Martínez y de “Jhoni” fueron al puerto de Norford (EE.UU), de donde salieron el 1 de septiembre en el barco portugués “Gaza” hacia Lisboa, escondidos en la bodega, llegaron a la capital portuguesa el 18 de septiembre. El primero en desembarcar fue Eduardo Castro por el Mayordomo del barco siendo que lo hospedó en su casa en la calle Portela de Sacavém, 52, piso primero. Por la noche fueron a verle Jesús Larrañaga e Isidoro Diéguez quienes le preguntaron por las incidencias del viaje. Castro le preguntó cuándo iba a empezar a trabajar para la organización y Larrañaga dijo que no tuviera prisa. Le dieron 250 escudos para que comprara algo de ropa y tabaco. Después de esta reunión se vieron dos veces más, en una cena a la que el Mayordomo del barco les había invitado y otra para pedirle dinero con el que pagar su hospedaje y los gastos efectuados por unos paquetes que le había pedido Larrañaga. Con el paso de los días Castro se quedó sin dinero. Intentó contactar con Jesús Gago y Jaime Girabau pero no lo consiguió. A estos otro tripulante del barco les llevó hasta la casa del comunista portugués Julio Figueredo, poniéndoles en contacto con Jesús Larrañaga y buscándoles un alojamiento en una pensión de la calle Gloria (luego se instalaron en otra pensión de la calle Doña Estefaní, 123, donde fueron detenidos por la policía portuguesa). Para los primeros gastos Larrañaga les entregó doscientos escudos. Tras cuatro o cinco entrevistas, comentaron la situación del PCE en el exterior y en el interior pero sin concretar cuál iba a ser su misión y cuándo iban a pasar a territorio español. Isidoro Diéguez seguía recibiendo de América instrucciones sobre el trabajo y normas orientadoras de su misión como responsable del PCE en Portugal y posteriormente en España. Diéguez empezó a saber por las cartas recibidas que existía un Comité Central en el interior con una línea política divergente a la que querían establecer. La tesis que elaboraron en Madrid fue discutida con la dirección del PCE en de diciembre. Eduardo trabajó como contable en una sastrería y en una ferretería residiendo en Santo Domingo hasta abril de 1941, año en que pasó a Cuba ingresando su mujer en el Sanatorio de la Esperanza y colocó a una hija en la casa de unos amigos. En La Habana hizo amistad con dirigentes del PCE, del PSUC y de la JSU diciendo que quería volver a España. Se entrevistó con Santiago Álvarez quien le dijo que querían enviar cuadros a España y aceptó el ofrecimiento para ayudar a la organización clandestina comunista en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 106.773. 502 Según las declaraciones de Jesús Gago usaba el nombre de Antonio o Pedro y ya había estado en Cuba pero fue enviado a EE.UU para enlazar el PCE con el Partido Comunista Americano en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289 contra Jesús Larrañaga Churruca y trece más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 369 Euskadi y se acordó mandarla a América para que se decidiera sobre esos postulados políticos. También le informaron de la llegada a Bilbao de Luciano Sadaba, que les enviaba cartas sobre lo acontecido en las reuniones con la delegación del PCE en Madrid. Por su parte Isidoro Diéguez les daba noticias preocupantes por la escasez de información y falta de colaboración que tenían de los enlaces en el territorio español (exceptuando sólo las notas que había mandado Eladio Rodríguez desde Vigo). En Madrid y antes de la llegada de los dos jóvenes de la JSU procedentes de América, Eleuterio Lobo y Perpetua Rejas, la secretaría de organización de la dirección quiñonista fue organizando un sistema de redes de enlaces para ponerse en comunicación entre las diferentes direcciones provinciales. Un contacto que se basaba en la recepción de documentación y el establecimiento de unos lugares de seguridad para acoger a comunistas procedentes de fuera de la capital madrileña y sitios donde celebrar reuniones sin temor a una posible detención. El encargado de buscar lugares de este tipo fue Julián Vázquez Ruiz. Para ello tenía una serie de enlaces, entre los que estaba los hermanos Mariano y Julián Martín Mon. Julián Vázquez habló con Mariano Martín sobre si conocía a una persona izquierdista que tuviera una tienda de electricidad. Mariano le habló de Pascual García Muñoz, que lo conocía y había ayudado económicamente a su hermano Francisco, preso y enfermo en la cárcel (falleció en prisión). Al acceder Pascual a entrevistarse con Julián Vázquez en la estación de metro de Sol, éste le propuso utilizar su tienda de la calle Coloreros, 3, como lugar para recibir correspondencia de la JSU. Aunque al principio rechazó la proposición, accedió a recibir en su tienda a aquellos individuos que llegaran a Madrid.503 El enlace entre Julián Vázquez y Pascual García fue Félix Navarro, “Fernando” . Mariano Martín, debido a su mal estado de salud, delegó el trabajo en su hermano Julián Martín que quedó como enlace entre Julián Vázquez y “Fernando” . A pesar de haberse negado a acoger correspondencia, Pascual García recibió dos cartas desde Bilbao. La primera venía a su nombre. Una vez abierta se dio cuenta de que no era para él, porque aunque hablaba en términos comerciales, decía que iban a enviar a un oficial de mecánico electricista y que en Madrid tenían que hacer todo lo posible para su alojamiento. Estaba firmada por un individuo llamado “Vale”. Pascual se las dio a Julián Martín y éste a su vez a “Fernando” . La labor de llevar la correspondencia entre Vázquez y “Fernando” (gracias al contacto con otro comunista llamado Bernardino Puente) se le encargó a una joven llamada Rosa Cremón Parra (la primera chica que iba a hacerlo era Clara Pueyo, secretaria de organización del SRI pero se fue a Barcelona).504 Se vieron varias veces en 503 No fue la única ayuda que prestó a la organización comunista ya que facilitó a Julián Martín varios pliegos y sobres con el membrete de su tienda en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289 contra Jesús Larrañaga Churruca y trece más. 504 Mariano Martín Mon nació en Cuenca, hijo de Mariano y Pilar, dependiente de comercio, casado y domiciliado en la calle García de Paredes, 15, 1º 9. Al empezar la guerra se afilió a la UGT. Julián Martín Mon nació en Cuenca, hijo de Mariano y Pilar, empleado, domiciliado en la calle Viriato, 18, 1º Dª. Pascual García Muñoz nació en Cebreros (Ávila), hijo de Isidoro y María, casado, industrial y domiciliado en la calle Mayor, 24. Rosa Cremón Parra nació en Villaverde (Madrid) el 26 de octubre de 1914, hija de Luis y Lucía. Su padre era minero y fueron ocho hermanos. En 1918 toda la familia se fue a Francia al pueblo de Longwy- Haut. Estudió en Francia obteniendo el título de enfermera y aprendió francés, alemán e italiano. Al estallar la guerra pasó a España con un grupo de voluntarios de la CGT y del PCF llegando a España en una ambulancia y varios camiones. Fue destinada a los hospitales de las Brigadas Internacionales en Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 370 la Avenida Menéndez Pelayo, esquina Alcalá y Rosa se comprometió a ayudar a la organización comunista en la labor de enlace, con lo que pasaría a ayudar a Julián Martín. En la primera carta se anunció la llegada de Luciano Sadaba y Rafael Arriaga. Estos dos militantes se presentaron en la tienda de Pascual García (luego uno de los dos visitó de nuevo el establecimiento para llamar a Bilbao), siendo avisado Julián Martín que los relacionó con “Fernando” en la plaza de Antón Martín, desde allí, fueron a ver a Heriberto Quiñones. La segunda carta que se recibió en la tienda de electricidad de Pascual García llegó también desde Bilbao con membrete de un establecimiento electromecánico (en la confección de ambas cartas tuvo mucho que ver Calixto Pérez Doñoro por ser él quien facilitó las señas de la tienda de Madrid a Perpetua Rejas). En esa carta se comunicaba la llegada de Perpetua Rejas a Madrid para principios de agosto de 1941. Tras buscar alojamiento en la casa de su madre, Perpetua Rejas fue a la tienda de Pascual García para ponerse en contacto con la organización madrileña. En la tienda estaba Mariano Martín, a quien dio sus señas en Madrid (calle Juan Olías, 37, bajo) para que se las pasara a la dirección comunista. Utilizando la estructura de enlaces que se había constituido, estos le dieron a Perpetua Rejas las señas de la casa de Rosa Cremón (calle Juan Bravo, 175) para ponerse en contacto con sus superiores en la organización comunista. Rosa Cremón llamó por teléfono al lugar de trabajo de Julián Martín (en la “Clínica contra la Calvicie” situada en la calle Fuencarral, 15) y le comentó que había llegado Perpetua Rejas a su casa. Julián Martín por su parte le dijo que fuera a la plaza de Cibeles con la recién llegada y que alguien del partido iría a la cita. Éste fue Julián Vázquez que se hizo cargo de Perpetua Rejas y le puso en contacto con Quiñones. Eleuterio Lobo llegó a Madrid el 22 de agosto y contactó con Felisa Arranz, gracias a una vecina llamada Leonor. Después de la cita convenida en la estación de metro de Puente de Vallecas, Lobo le comunicó cuál era su misión: la realización de trabajos de organización clandestina a favor de la JSU y del PCE. Lobo le encomendó que fuera a visitar a una mujer llamada Manuela Vergara Beriau, que vivía en la calle Gaztambide, 18, para preguntar por un posible enlace, Felipe Barriopedro Obejón. Este nombre lo traía Lobo desde América porque se lo había dado una amiga de Felipe Barriopedro, Teresa Benito. Felisa Arranz fue a ver si estaba Felipe pero no le encontró (también tenía que ayudar a preparar la llegada de Manuel Asarta a Madrid). La segunda visita la realizó Eleuterio Lobo con Antonia Benito Díaz, familiar de Teresa Benito, pero también estaba ausente (Manuela Vergara le comentó la visita de Felisa y Lobo, contestándole Felipe Barriopedro que no quería saber nada de ellos). Felisa habló a Eleuterio sobre el proceso de Girón, Mesón y Ascanio y de las detenciones ocurridas de la Comisión Central Reorganizadora. La pareja antes de irse, le dejó el número de teléfono de Felisa Arranz y un lugar donde poder verse. La determinación que tomó Felipe Barriopedro fue ir a Alicante para no tener ningún tipo de problema. El contacto de Eleuterio Lobo, haciéndose llamar Antonio, con Felisa Arranz no terminó ahí porque le preguntó si conocía a algún individuo que quisiera colaborar con la JSU y se acordó de un amigo de su marido, Ángel Romero Ramos. Felisa le hizo una visita para ver si quería ayudar y sabía quién estaba en la dirección del PCE en Madrid en aquellos momentos. La respuesta de Ángel fue una rotunda negativa, diciéndole que había salido recientemente de la cárcel y que tuviera mucho cuidado porque hacía poco tiempo la Albacete, Murcia y Benicasim (Castellón). Al retirarse las Brigadas Internacionales se quedó trabajando en el Ejército de Evacuación cuidando enfermos. Rosa estaba embarazada de nueves meses y dio a luz a su hija Elvira en el suelo del campo de Los Almendros (Alicante). Cuando salió en libertad fue a Madrid, domiciliada en la calle Juan Bravo, 75, 1º F en PAGÈS i BLANCH, Pelai (dir): “La guerra civil als Països Catalans”, UPV, Valencia, 2007, p.389. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 371 policía había detenido a unos cuantos dirigentes comunistas, entre los que estaban Manuel Prades y Emilio Rodríguez. Lobo entregó a Felisa dos cartas para que las enviara a Eladio Rodríguez y otra para otro comunista llamado José Rodríguez.505 Antonia Benito dijo a Eleuterio y luego a Perpetua Rejas que podría facilitarle direcciones de personas que podrían ayudar a la organización, facilitando el nombre de Rafael Asensi y Araceli García de Alicante. Heriberto Quiñones se entrevistó primero con Perpetua Rejas en la casa de la calle Juan de Olías, donde residía Perpetua. En este lugar celebraron dos encuentros y uno más paseando por la calle. Quiñones quería conocer la posición política del Comité Central del PCE de América y una vez expuestos los postulados por parte de la joven comunista (de manera muy escueta sobre la política del Frente Popular), el máximo dirigente comunista le planteó su orientación política de Unión Nacional. Nada más empezar a hablar sacó una impresión muy pobre de su formación política, no produciéndose ninguna discusión ya que como decía el propio Quiñones en las declaraciones ante la policía: “se quedó callada y no aportó ninguna razón para el mantenimiento de su tesis”506. Perpetua Rejas no aceptó la política de Unión Nacional. Quiñones se sorprendió como el Buró Político del PCE en América podía mandar a una persona tan poco preparada para debatir unas cuestiones tan importantes, teniendo que dilucidar la línea política a seguir por parte de la delegación interna del PCE. Quiñones quería tener una segunda opinión y valoración sobre Perpetua Rejas, por ello citó a Luis Sendín en la salida del metro de Goya, esquina Narváez. Allí le explicó que tenía que entrevistarse con una joven llegada de América y como Sendín había sido antiguo militante de la JSU, podría hacerse una idea mejor de la política del Comité Central del PCE de América. Sendín conoció a “Irma” en la plaza de Ópera, quedándose los dos solos. Rápidamente Sendín se dio cuenta de la incapacidad política de Rejas, Sendín llegó a pensar que no desempeñaba el papel que decía tener.507 Matilde Benito, hermana de Antonia, visitó a Eleuterio Lobo para informarle que habían ido dos chicas preguntando por él (María Salvo y Perpetua Rejas). Rejas visitó a Eleuterio Lobo diciéndole que había contactado con los dos máximos responsables de la dirección del PCE y de la JSU en el interior del país. Perpetua le explicó que eran muy altaneros y bruscos y que les exigían permanecer en Madrid para poder entrevistarse con ellos. Eleuterio Lobo se entrevistó primero con Heriberto Quiñones, algunas citas d en la calle y otra en el domicilio de Pilar Calzado Andrade, en la calle Alcalá, 166.508 A pesar de que su preparación política era más elevada, sólo consiguió saber que había un 505 Manuela Vergara Beriau nació en Arenas (Navarra), hija de Jacinto y Tiburcia, domiciliada en la calle Gaztambide, 28, 1º C. Felipe Barriopedro Obejón nació en Alcalá de Henares (Madrid), hijo de Inocencio y Carmen, comerciante y domiciliado en la calle Mesonero Romanos, 6, 2º Izqda. En julio de 1937 se afilió al PCE, siendo el representante del partido en el Comité Directivo del Sindicato de Viajantes de la UGT. Antonia Benito Díaz nació en Madrid, hija de Felipe y Francisca, sirvienta y domiciliada en la calle Herrera, 17. 506Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. 507 Perpetua Rejas habló de los miembros más importantes que conocía de la JSU y del PCE en América: Santiago Carrillo y Fernando Claudín por la primera y Vicente Uribe por el partido en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. 508 El domicilio pertenecía a Amparo Calzada Andrade, hermana de Pilar y aunque esta negaba todo contacto con elementos de la organización comunista, tanto Lobo como Quiñones, afirmaron en sus declaraciones ante la policía que fue en esa casa donde celebraron una reunión. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 372 grupo en Lisboa con camaradas que estaban dispuestos a intervenir en el interior (no dio nombres) y del cambio de la línea política adoptada por el Comité Central del PCE. Lobo dijo que había que luchar por la República del 14 de abril, agrupados bajo la bandera de un Frente Nacional antifranquista y antifalangista. Con ello Quiñones confirmó su opinión de que la dirección comunista española en América desconocía lo que sucedía en España y que no serían capaces de dirigir la lucha y la organización clandestina.509 Quiñones trató a Lobo con recelo y desconfianza por su falta de preparación y por defender otra orientación política distinta a la que él defendía. Quiñones le pidió la lista de palabras cruzadas que le habían dado a Lobo en América y las direcciones de Lisboa y Vigo que había sacado de Portugal. Quiñones acabó la conversación diciendo que la organización estaba extendida por Barcelona, Valencia, Sevilla, Bilbao y otras provincias y que en el caso de Galicia la dirección no estaba en Vigo sino en La Coruña. Quiñones quiso que Luis Sendín se entrevistara con Eleuterio Lobo. Perpetua Rejas fue al mismo lugar donde había quedado con Quiñones. Los tres (Rejas, Lobo y Sendín) fueron paseando y empezaron a conversar sobre algunas cuestiones. La impresión que obtuvo de Lobo fue parecida a la de su compañera, aunque con una formación política más desarrollada. Le comentó que había llegado de América mandado por Santiago Carrillo y Fernando Claudín para trabajar en la reorganización de la JSU, pero con la política del partido en México. A Sendín le extrañó mucho que desde un primer momento y sin ninguna tibieza, Lobo preguntara sobre la organización en Madrid y quién era el que lo dirigía, contestándole Sendín que no hiciera esas preguntas a la ligera, dada la difícil situación por la que atravesaba el partido. Lobo por su parte comentó que no eran esas las noticias que esperaba oír. No hablaron más del asunto y se despidieron. No obstante, quedaron para verse unos días después pero a la cita no acudió Perpetua Rejas. En otra cita que tuvo Lobo con Sendín y otro comunista apellidado Sánchez, criticaron la falta de preparación de Perpetua y a Lobo por las imprudencias cometidas. Sendín propuso la creación de una Dirección Central integrada por él mismo, Luciano Sadaba, Eleuterio Lobo, Perpetua Rejas y dos comunistas más de Valencia y Sevilla, asignando a Lobo los trabajos de organización en Madrid pero sin ser miembro de la dirección nacional. No se comentaba la figura de Heriberto Quiñones y los demás miembros de la Comisión Reorganizadora del PCE. En otra reunión Eleuterio Lobo le tendría que pasar todas las señas, consignas y claves que supiera de la organización comunista del exterior, prohibiéndole cualquier contacto con ésta. Perpetua junto a Consuelo Alonso fueron a ver a Eleuterio Lobo sabiendo que había llegado una carta de Fernando Salvo diciendo que habían detenido a muchos camaradas en Barcelona. Este por temor se presentó en Madrid y se reunieron Sendín, Lobo, Rejas y Fernando Salvo que informó de las detenciones producidas en Barcelona. Sendín dijo que había que cerciorarse de las dobles direcciones para evitar detenciones y tener una mayor seguridad en el trabajo clandestino. Luis Sendín y Luciano Sadaba le dijeron a Fernando Salvo que viajara a Barcelona para saber lo que había sucedido y que avisara a su hermana María para evitar que le detuvieran. Sendín citó a Lobo a los pocos días para que le entregara todo lo que le había pedido. Unas horas antes Lobo tenía una cita con Perpetua y con Fernando Salvo a la que no acudieron510 509 Igual que Perpetua Rejas, Eleuterio Lobo no aceptó la orientación de la Unión Nacional, a pesar de comentarles que esa política fue enviada al Comité Central de América para su aprobación en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. 510 Eleuterio Lobo le confirmó en otra reunión las detenciones de Perpetua Rejas, María Salvo y Fernando Salvo por lo que acordaron tener más precauciones en sucesivas entrevistas. Ambos quedarían en Ciudad Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 373 Las indagaciones policiales sobre la presencia de elementos comunistas procedentes de América eran notorias y más aún con la detención de los jóvenes comunistas catalanes de la JSU. Tras esto, lograron introducirse en la estructura comunista clandestina madrileña, gracias a la labor de un agente de la Brigada Político Social, conocido como “Carlitos” . La policía introdujo a un agente en la organización comunista madrileña llamado Pedro García Sobrino. Este junto con su compañero Suárez estuvieron en Hellín (Albacete) donde consiguieron la dirección de Consuelo Alonso. Haciéndose pasar por comunistas fueron a la calle Divino Pastor donde residía Rufino Alonso y con la ayuda de una mujer contactaron con Consuelo Alonso. Pedro García le dijo que era un enlace enviado desde Hellín por Ángel Vizcaya con noticias importantes para María Salvo. Consuelo dijo que María había salido de Madrid para hacer gestiones del partido y que hasta finales de la semana o principios de la otra no regresaría a Madrid, pero que no se preocupara porque se lo diría y le facilitaría una cita en los Altos del Hipódromo. También le dejó una carta para que se la enviara a Ángel Vizcaya. El policía le dio una carta que su compañero Suárez había cogido a la organización comunista del PSUC y de la JSU catalana y se llevó otra fingiendo que era la respuesta de Vizcaya. Consuelo fue a ver a María quien le dijo que había ido un individuo llamado Pedro García preguntando por ella y que sabía muchas cosas de Ángel y de Hellín, llevando una carta personal para ella, pero Consuelo no había querido darle sus señas hasta que no se lo hubiera preguntado primero a María, sólo que le había dado una cita en los Altos del Hipódromo. María Salvo fue a la cita donde Pedro García le mostró la carta que el policía Suárez había traído de Barcelona. El policía quería romper la carta temiendo que si la examinaba pudiera ver que era falsa. María le pidió que no la rompiera porque se la tenía que entregar a otra persona para leer su contenido, esa persona era Perpetua Rejas. El policía, para ganarse la confianza de María le dijo que en Barcelona habían tenido lugar muchas detenciones de camaradas y que su misión era contactar con otros cuadros en Madrid para ser advertidos como decía la carta que iba firmada por Alberto Assa “El Turco” . María le dijo al policía infiltrado que había conocido a un individuo llamado “Leandro” llegado de México con las mismas intenciones que Perpetua pero que contactar con él había sido muy laborioso y que tuvo que ir a Vigo para ver a otro llamado Eladio. María dijo que su hermano Fernando estaba hospedado en la calle Divino Pastor, 27 y que saldría pronto para ver cómo estaba la organización de la JSU y del PSUC en Barcelona y le preguntó a Pedro García si él creía que debía ir o no a la Ciudad Condal viendo lo que había pasado. El otro le contestó que de momento no se moviera de Madrid hasta esperar noticias de lo sucedido en Barcelona. Le pidió que redactara una carta para Ángel detallando las actividades que desarrolló en Madrid pero ella se negó. La siguiente cita fue en una cafetería de la plaza de Cuatro Caminos. Era el 9 de septiembre a las doce del mediodía. María Salvo redactó una carta sin direcciones ni nombres sólo sobre su actividad en aquellos días. María Salvo se encontró casualmente de camino a la cita con Perpetua Rejas y le dijo que fuera con ella. Al entrar a la cafetería seis policías armados las detuvieron y fueron conducidas, junto a Pedro García a la Dirección General de Seguridad. El agente infiltrado tenía que seguir fingiendo su papel. La policía registró la casa de Perpetua Rejas y encontró documentos, panfletos y la caja de cerillas que había llevado María Salvo desde Vigo con las señas de Eleuterio Lobo (María Salvo llevaba la documentación de la novia de su hermano Fernando, llamada Lineal y en la calle Arturo Soria. También tendría que buscarle más colaboradores para mejorar el desarrollo de la organización en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289 contra Jesús Larrañaga Churruca y trece más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 374 Consuelo Rodríguez), que fue detenido el 13 de septiembre de 1941. Para Vigo salieron varios agentes de la Brigada Político Social de Madrid donde detuvieron a Eladio Rodríguez y a diferentes miembros de la organización del PCE en Vigo y en otros lugares. Varios de los detenidos fueron trasladados a Barcelona por su relación con la JSU de aquella ciudad y encarcelados en distintas prisiones de la capital catalana. María Salvo y Perpetua Rejas cuando eran trasladadas a Barcelona (Prisión Provincial de Mujeres) esposadas vieron en el andén del tren de Chamartín a Pedro García charlando con los demás agentes de policía. María pudo abrazarse en el tren a su hermano y vio a Eleuterio Lobo abatido sin querer ver a los demás detenidos. En las declaraciones ante la policía María Salvo dijo que quería conseguir noticias de su novio Antonio, exiliado en América pero que no sabía nada de la documentación (partes de guerra ingleses, textos con publicaciones clandestinas, informes manuscritos sobre la situación del interior del país). Perpetua Rejas dijo que ella no era la autora de los informes y dueña de la documentación cuando en realidad sí lo era. María, siguiendo los ideales del partido que eran defender a sus superiores, aceptó la culpa de ser la dueña de toda la documentación. Perpetua era cuidada por su familia y asistida por la embajada cubana. Uno de los detenidos supo que un hombre alto había pedido lápiz y papel siendo confirmado por uno de los guardias de la cárcel. Ese individuo alto era Eleuterio Lobo que en veintiún folios de declaración habló de la estructura orgánica del PCE en Cuba, México, República Dominicana, Portugal y España. Dio nombres y apodos, direcciones, teléfonos, lo que habían realizado y lo que quedó pendiente por hacer, claves utilizadas para comunicarse, pasos de frontera, la manera de recaudar dinero, contenido de reuniones, enlaces y contactos, organización de los barcos norteamericanos y nombre de tripulantes. Eleuterio Lobo y Eladio Rodríguez fueron los que más se extendieron en sus declaraciones ante la policía.511 Eleuterio Lobo dijo en el juzgado que estaba dispuesto a prestar una declaración extensa y mantener con careos sus afirmaciones. La ayuda que prestó a las autoridades franquistas no era para eludir la responsabilidad o el castigo que pudiera tener. Las autoridades franquistas declararon sobre Lobo: “Todas estas declaraciones las hizo ante la policía de Madrid sin haber sido objeto de mal trato ni coacción alguna, ya que fue de buen grado en que se encontró metido de hoz y de coz, casi sin proponérselo, aceptó ir a España por espíritu de aventura y para lograr pasaje gratuito hasta España, en consecuencia relató cuantos detalles sabía y pudieron orientar a la policía de Madrid para sus trabajos y detenciones, sabiendo que cuando salió de la capital, habían sido detenidos la mayoría de los que por él habían sido acusados, sin dejar un momento de actuar con los agentes acompañándoles a aquellas casas a que sabía ir y a todos los demás lugares de cita para marcar a los que había que detener”. El comisario de policía Eduardo Quintela dijo: “las manifestaciones de Eleuterio Lobo son veraces, no era un fanático comunista, semiconsciente de la gravedad de las misiones que los dirigentes le encomendaron y se entregó sin reserva alguna y ayudando en todo momento a la policía, siendo para la policía de Madrid, un excelente informador, gracias a cuyas manifestaciones pudo continuar actuando fructuosamente cuando todos 511 Perpetua Rejas fue avisada por parte de varios de sus camaradas del PCE en Madrid que tuviese cuidado en sus trabajos de organización y reestructuración de la JSU porque se estaba dejando ver demasiado por la calle y por ciertos domicilios en AHCCPCE,, Informes del Interior, Microfilm Sigc.80, Informe de Calixto Pérez Doñoro, 29 de julio de 1950, Tomasa: “Mujeres en las cárceles franquistas”, Madrid, Casa de Campo, 1984, VINYES, Ricard: “El daño y la memoria. Las prisiones de María Salvo”, Plaza y Janés, Barcelona, 2004 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 375 los demás detenidos se encerraron en mutismo. Y está dispuesto a hacer cargos y careos contra los inculpados”. Incluso el propio policía infiltrado Pedro García Sobrino dijo: “Siendo más extensas y francas las declaraciones de Eleuterio Lobo, porque carece de fe comunista y que solo por accidente se encargó en México de las misiones que se decidió a traer de bastante importancia”. 512 En el testimonio de condena de Eleuterio Lobo se especificaba: “con anterioridad a su detención demostró un activo arrepentimiento, colaborando eficazmente a la desorganización de aquellos con quienes antes había colaborado”.513 La extensión de lo declarado por Lobo fue de tal magnitud que la policía pudo conocer todo el organigrama y estructura del PCE en territorio americano y en el interior: nombres, direcciones, propaganda, formas de subvención, etc. Un ejemplo de esas extensas declaraciones escritas de su puño y letra son las siguientes: “En México los tres componentes del Buró Político son: Pedro Checa, como secretario de organización, Vicente Uribe y en Cuba, Antonio Mije. Luego por categoría los ex diputados Leandro Carro, Margarita Nelken, Martínez Carton. Entre otros dirigentes estaban un tal Duque de Aragón, Emilio Pérez de Valencia, Edmundo Domínguez, dirigente de la UGT, con familia en Madrid y cree que trabaja para el partido, Morilla elemento asturiano, Abelardo Alonso conocido en Gijón, Rozas o Rozal al parecer de Madrid, elemento muy destacado, Collantes, natural de Sevilla. Hay también un grupo de catalanes, Comorera que no sabe su paradero. Han dado un mitin a mediados del 40 en el palacio de Bellas Artes de México, Benejan, Marles, Fruiz Ponseti, todos como jefes y hacen labor desde Argentina. La JSU en México tenía a Santiago Carrillo, Federico Melchor y Wenceslao Colomer, luego Felipe Muñoz Arconada de Madrid, con su hermana Sara que vive en Santa Engracia 150, es una de las direcciones que traía desde México. Margarita Abril de Mataró, dirigente de Cataluña. Teresa Azcárate que dirige la Casa de la Juventud. Rodríguez ex jurídico del Ejército republicano de mucha graduación, otro Rodríguez de la Juventud de Madrid. Ángel y Antonio Palero, el primero dirige el periódico de la JSU “Juventud de España”. Pablo Cuevas de Madrid. Geli y Vila ambos de Sabadell parece que fueron dirigentes allí. Varela comisario del ejército. Manuel Dobarro, vasco, los hermanos Masso catalanes, Francisco Ortiz. A la dirección de este individuo iba dirigida la correspondencia del partido y de la juventud que proviene de otros sitios de América. Luisa Viqueira, Nuñez dirigente de Cataluña que vive con su mujer en México. A finales del 40 llegaron de Francia elementos destacados que procedían del campo de Argeles y no llegó a conocer. En Cuba estaba Vicente Uribe, Juan José Manso y Santiago Álvarez. Le conocía bien un tal Eladio que fue detenido por la policía, Ángel Fernández conocido por Angelín el asturiano, Delage comisario republicano. Hay otros destacados que no conoce y hablan la prensa mexicana y cubana porque dan mítines. La relación de la JSU de Cuba son: Santiago Carrillo, Fernando Claudín, cuya hermana llamada Pilar estaba en España y parece que detenida, Vicente Ruiz de Pamplona, Germán Pérez de Madrid, Ruiz Hidalgo de Santander, Eugenio Domínguez Casas de Madrid, Francisco Ortiz de Valencia, Teresa Pamues dirigente de Cataluña. Había otros como María del Carmen García Company y Luciano Sadaba conocido por “Jaime”, ambos detenidos por la policía de Madrid, sabiendo que el nombre de la primera no es el verdadero, no recordándole. 512 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289. 513 CUEVAS, Tomasa: “Mujeres en las cárceles franquistas”, Madrid, Casa de Campo, 1984. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 376 Otro centro importante es el de Nueva York cuyo jefe era Isidoro Diéguez Dueñas, que tenía una hermana en Madrid llamada Felisa, al parecer detenida. Trabajando con él estaban tres individuos, uno americano y dos españoles, uno gallego era el que se encargaba de proporcionar sitio seguro a los emigrados que llegaban e introducirlos en barcos. El otro navarro que había salido recientemente de España porque había sido detenido, era conocido por Luciano Sadaba “Jaime”, parece que estaba en España. Servía para trasladar a la gente en la propia América y principal punto de apoyo con Europa. En Argentina había otro puente pero lo desconoce, sabiendo que trabajaban los catalanes y tenían comunicación directa con España. En Santo Domingo había muchos militantes del partido y de la JSU pero sin saber más. (---) También había puentes en Francia y en Marruecos Francés, se llegó a decir en México que en Francia había una organización con 5000 hombres con sus organismos respectivos. El dinero lo adquirían por medio de colectas y festivales, también les llega dinero de algún elemento judío de Nueva York y que es la principal fuente de ingresos, sin conocer más. En México tenían la editorial “Nuestro Pueblo” donde había dirigentes y periodistas y en Cuba se edita “Mundo Obrero”. Para los traslados de la gente se valen de centros influyentes en las esferas oficiales, como son Casa de España y Centro Gallego, logrando documentaciones legales y falsas según los casos. A veces iban personas sin tener documentación en barcos ayudados por marineros de la misma ideología, tanto barcos extranjeros como españoles. Vio en Galicia pastillas de jabón con manifiestos y le dijo Barreiro que habían llegado ese día del Marqués de Comillas. A los elementos no importantes iban indocumentados y a los dirigentes iban documentados. El enlace entre España y Portugal para los indocumentados se hacía a través de contrabandistas. La tinta utilizada en México y América estaba compuesta por alcohol y nitrato de plata y el reactivo es agua destilada, pigarol y nitrato de plata. Entre Portugal y España se utilizaba una tinta que es agua de arroz hervida y el reactivo es tintura de yodo con agua”. Eleuterio Lobo antes de ser juzgado en 1944, pasó varios años esperando su juicio en varias cárceles, entre ellas la de Alcalá de Henares. Aquí llegó a comentar que algún día hablaría de las acusaciones que le habían hecho por parte del partido, incluso hubo algunos dirigentes comunistas presos en la misma cárcel que Eleuterio Lobo (Jesús Carrera, Jesús Bayón y Ramón Guerreiro) que dijeron que él había sido el que denunció a Isidoro Diéguez, Jesús Larrañaga y Manuel Asarta.514 La policía franquista una vez supo de la presencia de un Comité Regional del PCE en Vigo, desplazó a esta ciudad a dos agentes de la Brigada Político Social (Francisco Cañizares Gutiérrez y Luis Martín Muñoz), con las señas que le había proporcionado Lobo de Jacinto Nogueira. Se presentaron como camaradas llegados de Madrid y con la contraseña que habían acordado con Eleuterio Lobo, “enviados de parte de Jaime”, entrevistándose sobre la marcha de la organización comunista en el país. Nogueira les llevó al hotel Miño, lugar donde vivía Eladio Rodríguez, quienes tras hacer una exposición de sus actividades clandestinas durante esos meses en Lisboa y en Galicia fueron detenidos por los policías, como también lo fue Francisco Barreiro. Con ello quedó desarticulado el Comité Regional de Vigo. En los primeros interrogatorios de los detenidos se puso de manifiesto la presencia de dirigentes comunistas en la capital portuguesa. Tras las órdenes precisas por parte de los superiores de la Brigada Político 514 AHCCPCE,, Informes del Interior, Microfilm Sigc.80, Informe de Calixto Pérez Doñoro, 29 de julio de 1950. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 377 Social, uno de los policías, Luis Martín Muñoz, se desplazó a Lisboa con la dirección de Pedro Valverde. Tras la oportuna vigilancia para saber los sitios donde iba y a la gente con la que se relacionaba, Luis Martín se presentó haciéndose pasar como enlace de la organización comunista en Madrid y respondiendo a la gran cantidad de preguntas que le hizo sobre su misión en Lisboa y la situación del partido en España. Pedro Valverde y el policía quedaron al día siguiente a las 18.30 horas en la plaza del Comercio para presentarle a uno de los dirigentes comunistas. Con este primer contacto, Luis Martín creyó conveniente informar a la policía portuguesa de su presencia en tierras portuguesas y comunicar que su misión era intentar detener a la estructura clandestina comunista española. Por ello se personó en la Dirección General de Seguridad lisboeta, obteniendo la ayuda solicitada con el establecimiento de un servicio policial de vigilancia para descubrir a individuos que tuvieran relación con la organización comunista. El policía Luis Martín y Pedro Valverde se presentaron a la cita convenida en la plaza del Comercio. Jesús Larrañaga llegó un poco más tarde. La entrevista duró tres horas y media, en ella Larrañaga preguntó al supuesto enlace del partido sobre la situación nacional e internacional del PCE y cuál era su tarea en territorio portugués. Le contestó a cada una de las cuestiones planteadas. Quedaron de acuerdo en verse al día siguiente (5 de octubre de 1941) en la Avenida de la Libertad con el máximo dirigente de la dirección comunista en Lisboa, Isidoro Diéguez. Mientras se estaba celebrando la entrevista con este comunista en la que estaban también Valverde y Larrañaga, hizo acto de presencia la policía portuguesa salazarista, siendo detenidos y trasladados a la Dirección General de Seguridad portuguesa. En estas dependencias empezaron los primeros interrogatorios. A las pocas horas llegaron Jaime Girabau, Jesús Gago y poco después Manuel Asarta y Julio Figueredo. Eduardo Castro fue detenido el 14 de octubre. El servicio policial no había terminado porque procedieron a registrar los domicilios de los detenidos, encontrando gran cantidad de documentación y propaganda comunista que posteriormente le fue entregada al policía Luis Martín.515 Éste habló telefónicamente con las autoridades españolas que le comentaron la determinación de expulsar a los detenidos del país, hecho que ocurrió a principios de octubre de 1941 por el paso fronterizo de Valencia de Alcántara, siendo conducidos por los agentes Urbano Pérez del Campo y Ángel Pérez Batallón y a la Dirección General de Seguridad madrileña con fuertes medidas de seguridad y varios coches de policía escoltándolos. Al único que no pudieron expulsar fue a Pedro Valverde por su pasaporte cubano que regresó a Cuba e informó de todo lo acontecido a la dirección en México y Cuba. Con el paso de los años Valverde regresó a España para seguir luchando con la guerrilla comunista. Fue detenido en mayo de 1947 y ejecutado en febrero de 1949.516 515 La mayor parte de lo incautado en las casas donde estaba oculta la dirección comunista en Lisboa le fue ocupado a Isidoro Diéguez, debido a su papel de máximo responsable del grupo procedente de América. Entre los documentos confiscados por la policía había propaganda comunista de México, llamamientos del PCE camuflados con portadas de obras religiosas, cartas con clave secreta en su escritura, manuscritos en los que se explicaba el lenguaje cifrado en inglés y en español e informes sobre la situación política y social en España. También los pasaportes y las falsas certificaciones de nacimiento que utilizaron los detenidos para llegar a Lisboa, así como algo de dinero (en dólares, pesetas y escudos) en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289 contra Jesús Larrañaga Churruca y trece más. 516 MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, p.111. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 378 Tras los interrogatorios en la Puerta del Sol (Larrañaga ingresó en comisaría, incomunicado el 8 de octubre siendo puesto a disposición del Segundo Grupo de la Brigada Político Social) todos los detenidos fueron conducidos a la cárcel de Porlier. Aquí pudieron verse con los camaradas de la dirección del PCE y hablar de todo lo que había sucedido. También escribieron cartas, algunas dirigidas a sus familiares y otras conjuntas. Una de éstas iba destinada al partido y al pueblo español y otra carta dirigida al Comité Central del PCE. En la primera hicieron una visión de su lucha contra el fascismo como la que había realizado la URSS, explicando que su caída no quedara como algo vacío, sino que fuera de utilidad.517 La segunda carta fechada el 20 de enero de 1942, un día después de ser dictada sentencia, iba dirigida al Comité Central del PCE en donde acusaban a los que habían sido sus delatores: "Los nombres de Eleuterio Lobo, Mari Ibarra (Sionín), aparecen en primer lugar, como los primeros causantes de esas detenciones. Pero sin duda hay otros camaradas que en mayor o menor grado, por debilidad, por cobardía, tal vez algo peor, han contribuido, con su actitud, a facilitar la labor de la policía franquista. Ya que nosotros no podemos aportar algo más concreto a este respecto, confiamos en que el Partido en su día, con los supervivientes y documentos que existan, sabrá aclararlo hasta el fin y colocar a cada uno en su lugar".518 Los dirigentes comunistas se confundieron al referirse a la misma persona en Mari Ibarra y Cionin, ya que Mari Ibarra e Irma, en realidad eran los nombres que utilizaba Perpetua Rejas y Cionin fue como llamaban a María Salvo. A esta se le acusó injustificada y erróneamente por parte de otros comunistas de ser la delatora de los integrantes del grupo de Lisboa. Lo que sí fue cierto es que María Salvo, para poder desligar de las sospechas policiales a Perpetua Rejas, aceptó que los documentos ocupados en el domicilio donde residían las dos eran de su propiedad, a pesar de ser de Perpetua Rejas. Todo ello para que a esta última no le pasara nada por tener documentación extranjera. Una vez que “Mundo Obrero” publicó la carta de Diéguez, Larrañaga y Asarta, las reacciones no se hicieron esperar y María Salvo fue apartada por sus compañeras y por el PCE y acusada de haber sido una de las causantes de la caída de los dirigentes comunistas en Lisboa. Pero en ningún momento aceptó las acusaciones 517 Los presos se daban cuenta de la dificultad para acabar con el régimen dictatorial de Franco y así lo dejaron escrito: “Queremos insistir en los pocos instantes de vida que nos quedan. El enemigo es muy fuerte todavía. Huid de los optimismos infundados que sólo conducen a castrar el ánimo. Contra él, cada uno de nosotros no podemos nada o podemos muy poco. Sólo el conjunto de los pueblos en el plano internacional y la unidad de todos los españoles en el plano nacional dará al traste con el hitlerismo... Caemos cara al enemigo, con la gallardía revolucionaria de nuestro Gran Partido Comunista y “La Internacional” vibrará en nuestros labios hasta que el plomo falangista siegue nuestras vidas” en EGIDO, José Antonio.: “Jesús Larrañaga. Comunista y abertzale”, Vosa, Madrid, 1994, pp.15-16. 518 Según Santiago Álvarez fue Eleuterio Lobo el que delató al grupo de Lisboa. En 1945 Santiago Álvarez y Eleuterio Lobo estaban juntos en el penal de Alcalá de Henares y el PCE había apartado a Lobo del partido en EGIDO, José Antonio.: “Jesús Larrañaga. Comunista y abertzale”, Vosa, Madrid, 1994, pp.11-19. En un informe de María Asunción Rodríguez Fernández, Quiñones obligó a Perpetua Rejas a escribir una carta escrita por ella misma, diciendo que fue la responsable junto a Lobo de la caída del grupo de Lisboa, siendo dirigida a la dirección del exterior. En esa carta también señalaba como traidores a María Salvo “Cionin” y uno apellidado Ibarra, que debía ser su hermano Fernando y aparecía en las cartas de despedida de los detenidos de Lisboa en AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 379 que se le imputaron, a pesar de la marginación a la que fue sometida por muchas de sus camaradas en la cárcel y en libertad.519 Quiñones al enterarse de las detenciones (según Ruiz Ayúcar, Quiñones conoció la detención del grupo de Lisboa a través de la radio inglesa)520 redactó una carta muy dura dirigida al Buró Político en México, responsabilizándoles de las mismas: "Unas detenciones habidas en Alicante, Barcelona, Hellín, Sevilla y Madrid. […] Todas estas detenciones por separado y en distintas fechas tienen su importancia. Pero más importante todavía por las cosas que saben son las de Perpetua y Lobo. La primera cayó porque quiso caer (no sabemos por qué nos enviasteis una mierda como ésa) e inmediatamente cantó y en consecuencia detuvieron a Lobo entre otros muchísimos. Este último, de la misma calidad de su compañera de fatigas, a su vez cantó y canta, sigue cantando como una cotorra. Debido a esta actitud traidora han detenido a varias personas”.521 El juicio se celebró el 19 de enero de 1942 (consejo de guerra sumarísimo de urgencia nº 108.289) con quince procesados. Se dictaron penas de muerte a seis acusados: Jesús Larrañaga, Manuel Asarta, Isidoro Diéguez, Jaime Girabau, Eladio Rodríguez y Francisco Barreiro, treinta años para Jesús Gago y Jacinto Nogueira. Felisa Arranz a veinte años. Pascual García y Julián Martí a dieciséis años y Mariano Martí y Rosa Cremón a seis años, fueron absueltos Ángel Romero, Felipe Barriopedro y Pilar Calzado. Los condenados a muerte fueron fusilados el 21 de enero de 1942 en el cementerio del Este.522 Todos dejaron escritas cartas a sus familiares.523 Los detenidos 519 CUEVAS, Tomasa: “Mujeres en las cárceles franquistas”, Madrid, Casa de Campo, 1984. 520 Esto lo confirmó el propio Luis Sendín en las declaraciones ante la policía en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. 521 GINARD Y FERON, David: “Heriberto Quiñones y el movimiento comunista en España (1931- 1942)”, Edicions Documenta Balear, 2000, pp.121-122. Seguía Quiñones siendo duro en sus declaraciones cuando afirmaba: "Quiero daros una mala noticia y es que por culpa de la chica que últimamente habéis mandado la detuvieron y ha cantado la muy puta como un loro […] Y más que habrán caído que ahora yo no puedo deciros, como veréis un enorme estrago y lo que todavía pueden hacer por lo que ellos conocen, desde luego tenéis que tener presente que gente como ésta aquí nos sobra”. 522 Junto a los seis fueron fusilados Aurelio Alonso Pascual, Toribio Gormaz Pina, Victorino Hernández de Canto, Antonio Hernández Pérez, Mariano Jiménez Aylagas y Pedro Ruiz Jiménez en ROJAS FRIEND, Antonio: “Consejo de Guerra. Los fusilamientos en el Madrid de la posguerra (1939-1945)”, Compañía Literaria, Madrid, 1997, p.153. 523 Por ejemplo Jesús Larrañaga dejó escritas unas cartas a su familia que estaban en Moscú, entre ellos a su mujer Carmen Agarrista. Una de esas cartas es la siguiente: “Querida Carmen: Te escribo momentos antes de perder mi vida ante el piquete de fusilamiento. No sé cuándo podrás regresar a España y leer mis últimas impresiones. Quiero decirte algunas cosas de interés. Siempre nos quisimos bien y colaboramos juntos. El hecho de que la muerte nos separe, no borra para ti, no prescribe el cumplimiento de mis deberes que nos eran comunes y que con gran dolor por mi parte, tendrás que cumplir ahora tú sola. Me refiero a nuestros hijos. Quiéreles como madre y atiéndeles solicita y cariñosa; pero sobre todo, háblales de mí, de mi vida, de mi lucha, de mis ideales, de mi muerte. Ellos comprenderán y conservando vivo mi recuerdo, te querrán más como hijos y cumplirán mejor sus deberes como hombres. En estos menesteres encontrarás ayuda valiosas de aquellos que como amigos y camaradas a quienes tanto debo yo. Es mi última voluntad la de que mis hijos mejoren con su esfuerzo y trabajo, el de su padre, es mi deseo el de que luchen por un mundo mejor, por una España llena de felicidad, de bienestar y de progreso. Di a Miren que tiene ya quince años, a Eustaquio que tiene catorce y a Rosita que cumplirá pronto los ocho, que les quiero mucho y muero acordándome de ellos. Querida Carmen; hasta siempre. Besos y abrazos de tu esposo que te quiere”. Manuel Asarta le escribió otra carta Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 380 que llevaron a Barcelona fueron juzgados en Madrid el 15 de diciembre de 1944, Perpetua Rejas y María Salvo fueron condenadas a treinta años de cárcel. Eduardo Castro fue juzgado en otro proceso y condenado a treinta años, trasladado a la cárcel de Burgos donde murió en diciembre de 1947. Entre la documentación incautada por la policía a los Lobo y Rejas aparecían más nombres de militantes y personas de confianza de la organización clandestina como enlaces, estafetas y miembros del PCE clandestino. Araceli García de Dionisio Sánchez de la Blanca era amiga de Antonia Benito y ésta fue la que le dio su nombre a Perpetua Rejas. Agustina Rodríguez Casas tenía a su hermano Eugenio exiliado en México y su padre detenido en Porlier, siendo su hermano el que daría sus señas para que los enviados de América pudieran contactar con ella. Florentino Álvarez Valle vivió en Portugal conociendo allí a Julio Figueredo. Éste y el núcleo directivo del PCE en tierras portuguesas utilizaron a Florentino una vez que regresó a Asturias para que recibiera correspondencia de los barcos que llegaran a Gijón como el “Marqués de Comillas” y que informara de la situación de una posible organización clandestina en Asturias. Todo lo que recibiera se lo tenía que dar a Mario Huertas García “Luis” . El tripulante se llamaba Juan Bobadilla quien le dijo que la dirección del PCE en América les había enviado dinero. Un agente de policía infiltrado fue a Villaviciosa (Asturias) con la dirección de Mario Huertas haciéndose pasar por un enlace comunista enviado desde Madrid, para saber cómo estaba la organización clandestina en Asturias y en nombre de Pepe, un dirigente comunista José Fernández exiliado en Cuba, quien se carteaba con Mario y con otros comunistas asturianos para decirles que tenían que organizarse clandestinamente. El policía le enseñó una carta de José Fernández (incautada entre la documentación confiscada) en el que hablaba en sentido figurado. Mario dijo que ya era hora de que fuera porque le habían dicho desde América que iría un individuo para darle las instrucciones concretas. Siguió contándole lo del tripulante que llevara cartas y paquetes en el barco “Marqués de Comillas” desde América al puerto de Gijón. El agente infiltrado y Mario fueron a la casa de la amante de este último llamada Manuela Casielles Álvarez diciendo que allí se reunían algunos camaradas para hablar de temas del partido, algunos enlaces: una tal Trini y su marido José María, Claudio Amet Martínez, un chófer llamado Isidro y otro comunista llamado Segundo. La realidad es que no había una estructura organizada propiamente dicha sino un grupo de militantes a su mujer: “Carta de Manuel Asarta. "Mi queridísima Manoli: Ayer día 19, me anunciaron que al amanecer de hoy sería fusilado, pero fue suspendida la ejecución; espero acabar mis días de un día para otro. He hecho inventario de mis cosas para que te sean entregadas. No desesperes, cariño mío. Muero tranquilo y sereno, confiando en que el sacrificio de mi vida servirá para que en el porvenir no sufran los que nos sucedan las vicisitudes de nuestra generación. Inmenso es el amor que siento por ti y por nuestra querida Amatxo. Vuestra imagen me acompaña hasta la muerte. Durante toda mi vida he procurado ser buen hijo, buen esposo y buen padre. Como corresponde a un hombre de mi condición. No os dejo en herencia más que mi pasado de consecuente honradez, mi limpio apellido de comunista. Cuidadlo como las niñas de vuestros ojos; que él ilumine el camino que has de recorrer durante toda tu vida. Deseo no te dejes ganar por el dolor y la melancolía que pueda producirte mi desaparición. Eres joven todavía y el tiempo cicatrizará la herida de tu sufrido corazón. ¡Mi Manoli querida! No quiero que, por venerar mi memoria renuncies a tu juventud. Te quiero demasiado para desear tal cosa. Cuando te uniste a mí yo no pude ofrecerte esa felicidad risueña y apacible con que sueñan las muchachas de tu edad. Ese género de “felicidad” no nos pertenece; es totalmente contrario a nuestras aspiraciones. Cuando te uniste a mí, te uniste a un luchador con el que has compartido todas tus vicisitudes durante las accidentadas etapas de nuestro “idilio”. Procura forjarte en las enseñanzas de esta dura experiencia, pues las vicisitudes no han terminado para los que sobreviváis. Aconseja de esta manera a nuestra querida Luisita. Yo vigilaré desde los luceros, que no se entristezca demasiado: ya veis que yo conservo el buen humor. Mis postreros besos para todos y, en especial, para nuestra Amatxo, para ti, para Eusebi y Luisita." Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 381 dispersos que se reunían con la idea de organizase y crear un Comité Provincial del PCE. Mario Huertas fue detenido y encarcelado en la cárcel de El Coto (Gijón). Otra de las personas que aparecen entre la documentación incautada por la policía era Sara Muñoz Arconada, hermana del dirigente comunista de la JSU, Felipe Muñoz (exiliado desde México a Santo Domingo, Cuba y México). El nombre de esta militante comunista fue dado por su hermano para que contactaran con ella. También aparecían los nombres de Ascensión Sanz de Arellano Gorria y de Nieves Marín Sánchez. La primera creó un grupo militantes de confianza para ayudar a la organización del PCE. Uno de los trabajos era pasar a los presos comunistas en las cárceles claves y notas clandestinas. El grupo estaba formado en triángulos del que también formaban parte Nieves Marín, Dolores Molina Martín y la hermana de Ascensión, Dolores Sanz. Ascensión le dijo a Nieves que habían llegado cuadros de Valencia, Valladolid, Sevilla y Málaga para recibir instrucciones sobre la organización del partido (elaborada por Quiñones). Un camarada de Nieves llamado Eduardo Obrero Zafra que estuvo en la cárcel de Valencia y luego trasladado a Madrid a la prisión de Santa Rita le pidió que recibiera a un amigo suyo conocido por Pepe que había llegado de Málaga para que le ayudara en lo que pudiera. Nieves también buscó alojamiento para Luis Sendín cuando llegó a Madrid y para otros que iban a llegar del extranjero. Cuando Nieves Marín fue detenida, la policía encontró en su casa dentro de una carpeta las señas de Lorenzo Fuyola Miret (a pesar de aparecer en esa nota no tuvo nada que ver con la organización y fue puesto en libertad provisional porque tenía una tuberculosis pulmonar grave), cuñado de Luis Sendín, una tarjeta postal y dos cartas dirigidas a ella por el dirigente comunista Pedro García Ferreño. La dirección de Bernardo Espin López y más cartas y tarjetas en clave de Miguel Santos Martí y Amalio Presmanes Lavin. Ascensión Sanz cuando fue detenida negó todas las acusaciones y que fuera la responsable de un grupo de militantes comunistas. No quiso hacer más declaraciones ni manifestaciones de ningún tipo. Dolores Sanz y Dolores Molina recibían en sus casas tarjetas postales, cartas y algún paquete procedentes de otros comunistas presos.524 Por los escritos 524 Araceli García de Dionisio Sánchez de la Blanca nació en Manzanares (Ciudad Real), hija de Julián y Teresa, casada, durante la guerra estuvo en Madrid y en el verano de 1937 fue evacuada a Altafulla (Tarragona), trabajando en una guardería de la JSU e hizo amistad con Antonia Benito. Agustina Rodríguez Casas nació en Navalmoral de la Mata (Cáceres), hija de Cleofeo y Eufemia, modista y domiciliada en Madrid en la calle Ciudad Real, 32. Florentino Álvarez Valle nació en Las Segadas (Asturias), hijo de José y Florentina, labrador. En octubre de 1936 se afilió a la JSU estando en el frente de Asturias. Cuando este cayó se fue desde Avilés en un barco a Francia en un barco pesquero siendo sorprendidos por un barco de guerra franquista que los hizo cambiar de ruta hacia Camposanco donde fueron detenidos y conducidos a un batallón de trabajadores a Burgos. Luego se incorporó al batallón de guarnición de Villafaría hasta mayo de 1940. Regresó a su casa tras conseguir la libertad hasta mayo de 1941 que se fue a La Bañeza (León) encontrándose con unos contrabandistas y pasó a Portugal. Aquí encontró trabajo y se quedó yendo en julio a Lisboa donde hizo contactos con la organización comunista al frente de Julio Figueredo. Mario Martín López nació en Gijón (Asturias), hijo de Ramón y Adela, casado, carpintero y domiciliado en La Parra (Villaviciosa, Asturias). En enero de 1936 se afilió a la UGT, Sindicato de la Construcción. Sara Muñoz Arconada nació en Astudillo (Palencia), hija de Ángel y Ángela, modista y domiciliada en la calle Santa Engracia, 150, entresuelo centro. Nieves Marín Sánchez nació en Madrid, hijo de Bernabé y Valentina, modista y domiciliada en la calle San Pedro, 26. Afiliada a la UGT, en el Sindicato de Uso y Vestido. Durante la guerra estuvo en los Talleres de Intendencia que por salud tuvo que dejarlo pasando en julio de 1937 al comedor de la Brigada de Blindados de Valencia, regresando a Madrid con el final de la guerra. Hizo vestidos para Ascensión y Dolores Sanz teniendo amistad con ellas. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 382 confiscados se supo que había más ramificaciones de la organización comunista en Córdoba con los individuos Rafael López Benítez y José Merino Campos que pertenecían a un grupo de la JSU. Dolores Sanz de Arellano Gorria nació en Zaragoza, hija de José y Pilar, mecanógrafa del Sindicato de la Piel y domiciliada en la calle Escosura, piso principal. En la guerra fue evacuada a Valencia teniendo la familia un almacén de pieles. Fue mecanógrafa en la Dirección de los Servicios de Intendencia del Grupo de Ejércitos de la Zona Centro. Ascensión Sanz de Arellano Gorria nació en Zaragoza, hija de José y Pilar, licenciada en Filosofía y Letras, domiciliada en la calle Escosura, piso principal. Dolores Molina Martín hija de José y María, casada y maestra. En marzo de 1936 se afilió a la Federación de Trabajadores de la Enseñanza y en agosto del mismo año al PCE. Debido a una denuncia estuvo detenida en la prisión de Ventas haciendo amistad con otras presas políticas. Lorenzo Fuyola Miret nació en Huesca, hijo de Lorenzo y Adela, aparejadora y domiciliado en la calle Villanueva, 38 principal. Afiliado a la UGT desde 1936. Durante la guerra dirigió obras de una edificación en el sector de Madrid, afecto a la Comandancia de Ingenieros de Madrid. Estuvo en el 9º Cuerpo del Ejército y fue capitán destinado al batallón de ingenieros, nº 15 en fortificaciones. Estuvo en un sanatorio y se fue a Alicante donde le cogió el final de la guerra estando en los campo de concentración de Los Almendros y Albatera (Alicante) y luego en otras prisiones hasta que fue. puesto en libertad en febrero de 1941. Su hermana y su madre se exiliaron siendo su cuñado Luis Sendín en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 106.773 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 383 11. La llegada del enlace Jesús Carrera Olascoaga y la situación del Comité Regional de Galicia. El enfado de Quiñones fue importante y su preocupación iba en aumento por las continuas caídas producidas. Ese enojo venía dado también por la indiferencia de algunos camaradas a las consignas que él había establecido sobre la clandestinidad, dando a entender a sus compañeros a finales de octubre que debían evitar todo contacto con la dirección en el exilio para evitar detenciones. Un ejemplo de esa relación entre el exterior y el interior fue la correspondencia entre Luis Cabo Giorla en Buenos Aires y Federico de Frutos San Antonio en la cárcel. El primero le ofrecía ayuda económica para reorganizar el partido pero una vez que Federico salió de la cárcel, Quiñones le prohibió toda comunicación con Cabo Giorla. Éste escribía las cartas a su suegra Florinda Puntos Urgoiti, que vivía en la calle Miralles, 29. En las cartas le pedía que llevara paquetes de comida a Girón y Mesón a la cárcel de Porlier y las notas para Federico de Frutos. Florinda no podía ir a la cárcel por su negocio de venta de verduras y acudió a una amiga María González Escandón, quien tenía a su sobrino Saturnino Miers preso en Porlier, para llevarle en varias ocasiones los paquetes de comida con un libro de papel de fumar y en el interior del mismo las cartas de Luis Cabo Giorla.525 La comunicación con el Comité Central del PCE en el exterior era algo que preocupaba de manera especial a Heriberto Quiñones y más aún si cabe, tras la caída de la dirección comunista en Lisboa. En el momento en que comunicó a Luis Sendín la detención del grupo de Larrañaga y sus camaradas, le dio a entender que estaba dispuesto a contactar personalmente con la dirección del exterior y que si era preciso viajaría a Lisboa para establecer ese vínculo con los de afuera. Con esa preocupación latente, Quiñones quiso estudiar los documentos que habían llegado del exterior, bien mediante los camaradas llegados de América o por medio de Calixto Pérez Doñoro, que los había traído de Bilbao. Quiñones y Luis Sendín analizaron el material en varias citas que tuvieron en un domicilio de la calle Modesto Lafuente, 14. Llegaron a la conclusión de que los camaradas del exterior vivían muy lejos de la realidad española, que la verdadera situación del país era muy distinta a la que ellos reflejaban en los manifiestos, calificando esos trabajos como de algo “exótico” en su planteamiento y su significado.526 Observando alguno de los documentos, propaganda y prensa procedente 525 Florinda Puntos Urgoiti hija de Silvestre y Petra, casada, vendedora y domiciliada en la calle Hermanos Miralles, 29, principal centro. Su yerno era Luis Cabo Giorla que estaba casado con su hija Araceli Bravo Puntos. Recibió cinco cartas de Cabo Giorla, la primera desde Nueva York y las siguientes desde Buenos Aires. Fue condenada a quince años de prisión. María González Escandón nació en Santander, casada, vendedora y domiciliada en Madrid en la calle Torrijos, 33, bajo en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.454. Luis Cabo Giorla nació en Vigo (Pontevedra) en 1906. Hijo de Claudio y Vitoria. Afiliado al PCE y a la UGT, Sección de la Construcción. En la guerra fue teniente de alcalde del distrito de Buenavista en Madrid y Gobernador Civil en Murcia. Tras la caída de Cataluña pasó a Francia ayudando en la organización y ayuda a los evacuados republicanos. Se exilió desde Francia a América enviado por el partido para controlar un centro de trabajo hacia España montado en Buenos Aires (Argentina). Con el paso del tiempo regresó a Francia y estuvo en el Comité Central y Buró Político del PCE. Luis Cabo Giorla murió en Madrid el 10 de junio de 2012. 526 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 384 del exterior, nos podemos hacer una idea de lo justificado de las manifestaciones de Quiñones al denunciar el desconocimiento de los camaradas que vivían fuera de España, a la hora de alentar la lucha de una manera desproporcionada, ignorando el panorama político y social español. En un artículo publicado en México por “Mundo Obrero”, en agosto de 1941 se exageraba la lucha contra el fascismo que se desarrollaba en España y el papel del PCE. Todo enmarcado en una “Unión Nacional sustentando al Gobierno legal del Dr. Negrín ampliado, para reconquistar nuestra soberanía y la República”.527 Vicente Uribe y todo el Comité Central del exterior vieron como se les iba de las manos el control del partido en el interior del país. El primer intento de conseguir que el Buró Político quiñonista dejara de funcionar con el envío del grupo de Larrañaga, Diéguez y Asarta había sido un fracaso. Uribe incluso escribió una carta a Calixto Pérez Doñoro cuando éste estaba en Bilbao (que no entregó a Quiñones y utilizó posteriormente en contra de él) para ponerse en contacto con Carmen de Pedro (máxima responsable del PCE en Francia, aunque quien verdaderamente lo ocupaba era Jesús Monzón Repáraz), explicando que había problemas en el interior del país y que enviara un enlace para ver cuál era la situación, siendo portador de una carta que Uribe había escrito.528 El enlace enviado fue Jesús Carrera Olascoaga529. Este emigró a Francia tras el final de la guerra civil española y pasó por varios campos de concentración en tierras galas. A pesar de ello, Carrera no perdió el contacto con la organización del PCE, llegando a ocupar puestos de dirección en los sitios donde estuvo internado. La delegación del PCE en Francia se enteró de su presencia, y a pesar de que Jesús Carrera tenía la idea de exiliarse a América, se dirigió a Marsella para entrevistarse con miembros de esa delegación comunista. Allí habló con Eustaquio Amilibia y Jesús Monzón, los cuales le informaron de la situación del partido en territorio galo y la desconexión que tenían con el interior del país, tras la salida de todos los dirigentes comunistas españoles. La idea de la dirección del PCE en Francia era retomar la comunicación con la península a través de unos trabajos que llamaron “de cara a España” y no era otra cosa que internar a enlaces y agentes comunistas para conocer la situación del PCE en España. A Carrera le encargaron que se desplazara a la zona fronteriza francesa con Navarra y Guipúzcoa por ser gran conocedor de la zona y establecer algunos pasos fijos y seguros que pudieran ser utilizados posteriormente por otros comunistas. Carrera fue a Bayona donde estuvo dos meses para ver los accesos de entrada y comunicación y también para establecer contacto con camaradas de Navarra y Guipúzcoa. Después de ese tiempo y al ver la dificultad para lograr sus objetivos 527 AHCCPCE, Prensa, “Mundo Obrero”, nº 3, agosto, 1941. 528 MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, pp.52-53. 529 Jesús Carrera Olascoaga nació en Fuenterrabía (Guipúzcoa), hijo de José y Carmen, albañil. Se afilió a la UGT y luego al PCE, desempeñando el cargo de secretario político de las Juventudes Comunistas. En 1935 ocupó la secretaría sindical en el comité de radio del partido y vocal en la Junta directiva provincial de la UGT. Durante la guerra civil fue miembro de la Comisión de Traslados en Guipúzcoa y en Vizcaya teniendo como misión el control y avituallamiento de las fuerzas militares que iban en retirada. Posteriormente fue el encargado del batallón “Guernicacoarbola” con la misión de reagrupar a las fuerzas dispersas y dotarlas de mandos militares. Tras la caída de Bilbao se fue por Santander hasta Gijón para controlar a los comunistas que estuvieran descontrolados. Desde Gijón a Burdeos y luego a Barcelona. Aquí trabajó como adjunto de una Comisión Política del PCE integrada entre otros por Jesús Larrañaga, Ramón Ormazábal y Manuel Asarta, cuya función sería informar de la situación de los comunistas vascos en la zona de Levante y luego controlar a los refugiados vascos en Gerona. Casi al final de la guerra estuvo integrado en una unidad de defensa antiaérea y con el fin de la misma pasó a Francia en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 385 decidió atravesar la frontera personalmente (tenía libertad de movimientos y de decisiones por parte de la dirección del PCE), con una documentación falsa que consiguió. Jesús Carrera pasó la frontera cerca de Irún por un lugar conocido como “Puncha” en octubre de 1941. Se desplazó en tren hasta San Sebastián para intentar enlazar con alguien del partido que conociera. Tras permanecer unos días por la zona del puerto donostiarra pudo localizar a un comunista llamado Alejandro Gutiérrez, quien le habló de la existencia de una dirección del PCE en Guipúzcoa y le puso en contacto con Valeriano García Barcina, responsable de dicha dirección. En una entrevista mantenida Carrera le transmitió cuál era su misión. Por su parte, Valeriano García habló de la existencia de la organización comunista con Heriberto Quiñones a la cabeza y que le habían encomendado contactar con comunistas españoles en Francia para enlazar las delegaciones comunistas en ambos países. Valeriano García puso en contacto a Jesús Carrera con Calixto Pérez Doñoro a través de unas cartas en las que hablaba de la personalidad y del trabajo de Carrera (también agregaba en la carta la total confianza de los integrantes de la dirección comunista de San Sebastián en la persona que enviaban). La estancia en Bilbao de Carrera fue de unos ocho días, entre los cuáles se entrevistó con Calixto Pérez y Antonio Quirós Expósito, miembro del Comité Central de Euskadi. Los acontecimientos se precipitaron, porque este último fue detenido por la policía franquista. Unos días antes, Antonio Quirós comunicó a Calixto Pérez que había llegado un individuo que decía ser enviado del Comité Central de Madrid, a lo que Calixto manifestó que no se fiaba, recomendándole no ir a una entrevista que tenía esa misma tarde con el recién llegado. Quirós no hizo caso y acudió a su cita. Calixto Pérez también fue a la cita, pero sin que Quirós supiera nada siguiéndoles desde lejos y vio cómo otros individuos les iban siguiendo por detrás. Confirmó sus sospechas ya que Antonio Quirós fue detenido. Calixto Pérez abandonó Bilbao y se fue a San Sebastián pero antes mandó a Jesús Carrera a Madrid para que se entrevistara con Heriberto Quiñones (le dio una carta y una dirección con la que ponerse en contacto con los elementos de la estructura comunista madrileña). Calixto Pérez se puso en contacto con el Comité Provincial de Guipúzcoa que estaba formado por Valeriano García Barcina, Alejandro Gutiérrez Yagüe y Zósimo García Rivero. Se entrevistó con ellos para ver la posibilidad de situar la organización regional de Euskadi en San Sebastián tras las detenciones de la dirección de Bilbao, no se llevó a cabo porque detuvieron a Valeriano García. Los otros miembros del Comité Provincial atemorizados por las detenciones, se refugiaron dejando una especie de Comité Local con otros camaradas pero con la estructura orgánica y la política de Heriberto Quiñones.530 El viaje de Jesús Carrera desde Bilbao a Madrid lo hizo acompañado de la mujer de Calixto Pérez y el lugar que dio el anterior para la cita fue una zapatería. El enlace que estaba en este establecimiento le llevó ante la presencia de Realino Fernández, quien le puso en contacto con Heriberto Quiñones. La entrevista tuvo lugar en la plaza de Cibeles. Quiñones le hizo ver a lo largo de la conversación, cómo era la situación del partido en España con una fuerte dirección central constituida como un verdadero Buró Político, con un organizado Comité Provincial de Madrid y otros comités provinciales y 530 En la secretaría de organización había una serie de comunistas entre los que estaban Manolita del Arco Palacios y Concepción Santalla Nistal Ésta trabajaba junto a Valeriano García Barcina en una casa de comercio cuyo propietario Liberto Llorca Pardo, conocía las actividades de sus empleados llegando a aportar ciertas cantidades de dinero a la organización clandestina en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 386 regionales en el resto del país. Desde un punto de vista más político le explicó la política de Unión Nacional y cómo entraba en contradicción con los postulados que venían del Comité Central de América. Quiñones mostró también su disconformidad a la designación de los miembros de dirección para el trabajo de organización en el interior del país y cómo esto había motivado la inexplicable caída del grupo de Lisboa. Quiñones pidió a Jesús Carrera ayuda económica de la Delegación del PCE en Francia para ampliar el trabajo de organización en todo el país. Jesús Carrera por su parte estuvo leyéndole una carta de Vicente Uribe enviada desde México vía Francia, en la que le advertía que la única dirección del partido era la del exilio. Tampoco obviaba la labor desarrollada por Quiñones en la reorganización del partido en España. Lo que quería Vicente Uribe era ganar tiempo para intentar conseguir el control del PCE en el interior. Carrera también entregó a Quiñones varios ejemplares de “Reconquista de España” que le había dado Carmen de Pedro. Sin embargo, en el momento que le pidió los nombres y las identidades de otros miembros y componentes de las diversas organizaciones comunistas para integrarlos en el informe que tenía que remitir a la dirección en Francia, obtuvo una rotunda negativa por parte de Quiñones, alegando motivos de seguridad, sobre todo por las múltiples caídas que se produjeron en los últimos meses.531 Jesús Carrera quería contrastar la declaración de Quiñones con otras opiniones, por lo que se entrevistó con Realino Fernández. Carrera transmitió a Realino las profundas divergencias en las políticas desarrolladas en el exterior y en el interior y su creencia de la exagerada situación del PCE en el interior que le había hecho Quiñones en su anterior charla. Con todo esto Carrera se trasladó a San Sebastián para pasar hacia Francia. Antes de cruzar la frontera se vio con Calixto Pérez Doñoro (se había trasladado a San Sebastián por las detenciones de Bilbao) y le comentó lo mismo que había dicho a Realino Fernández y que en unos meses volvería de nuevo a España, procurando tomar contacto con él. Carrera cruzó la frontera el día 8 de diciembre de 1941 y permaneció hasta la primera semana de enero de 1942 en Bayona, fecha en que se trasladó a Marsella para dar cuenta de su misión a la delegación comunista española en Francia. Varios días duraron las entrevistas con Eustaquio Amilibia y un individuo llamado Gonzalo, quienes recopilaron toda la documentación que Carrera había llevado desde España, investigando la enigmática personalidad de Heriberto Quiñones, máximo responsable del PCE en el interior del país. Jesús Carrera quedó a la expectativa de futuras misiones y trabajos conocidos como “de cara a España”.532 Con las caídas de los dirigentes comunistas procedentes de América, así como de varios militantes del PCE y de la JSU en Barcelona y Madrid, Quiñones quería saber el alcance de las detenciones ocurridas y ver cómo había quedado la organización comunista. Por ello mandó a Calixto Pérez Doñoro desde San Sebastián a La Coruña para establecer contacto con el máximo responsable del Comité Regional de Galicia, Alberto Puente García (había estado con Quiñones en la cárcel de Valencia) que lo formaba junto a Elvira Albelda Conejero “La Valenciana” y otro individuo conocido por “El Campesino”.533 Calixto Pérez se apoyaba en el trabajo de la comunista 531 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. 532 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. 533 Elvira Albelda Conejero nació en Navarres (Valencia) el 15 de agosto de 1913, de profesión guantera. Ingresó en el PCE en 1935 y durante la guerra fue la secretaria general de las Mujeres Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 387 Concepción Santalla Nistal534 que gracias a su trabajo como agente de comercios en la “Casa Justiniano” viajaba con facilidad por Galicia y Asturias sin levantar sospecha. Valeriano le propuso trabajar para la organización y aceptó la proposición; su misión sería la de enlazar unas regiones con otras. Su primer trabajo fue en el pueblo de Redondela (Pontevedra) preguntando al llegar por Rufina Darriba (había parido a gemelos y vivía en una casa muy pobre), su marido Paco, un obrero metalúrgico le llevó ante Ramón Amilibia quien le preguntó sobre la marcha del partido y las necesidades que tenían. Amilibia dijo que no sabía del estado de la organización porque hacía poco que había llegado. Concha y Ramón fueron cerca de la estación de Vigo y vieron a Francisco Caballero a quien Concha le dio las instrucciones de Valeriano. Caballero dijo que la organización iba bien en la zona pero no sabía del resto del Galicia y que contactaban directamente con Bilbao. Concha regresó a esta ciudad encontrándose con Blanca Álvarez Lebrero y su novio Antonio Quirós, en San Sebastián contactó con Concha del Río, con Manolita del Arco y con Valeriana Barriocanal. Calixto le dijo que había tenido noticias de Galicia y tenía que acompañarle saliendo el 10 de octubre. Calixto usaba un kilométrico de tercera clase a nombre de Teófilo Pérez con toda la documentación a ese nombre. Antifascistas trabajando junto a Pilar Soler. Al final de la guerra fue detenida en Valencia y encarcelada. Tras conseguir la libertad se fue a Madrid AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.16, Informe de Elvira Albelda Conejero, 30 de abril de 1948. Alberto Puente García nació en La Coruña el 8 de marzo de 1918. En 1933 se graduó en Madrid como perito mercantil. Al empezar la guerra se fue como voluntario al 5ª Regimiento combatiendo en el frente de Somosierra. En noviembre de 1936 pasó al Levante para crear con otros combatientes la 22º Brigada Mixta bajo el mando de Francisco Galán. Un mes más tarde se formó en Gandía (Valencia) la 22º Brigada Mixta del Ejército Popular. Con Alberto estaba su hermano Ángel y otros compañeros que habían participado en la lucha de la sierra de Madrid, siendo muchos de ellos comunistas. La 22º Brigada combatió en el frente de Teruel, en mayo de 1937 en la zona del pueblo turolense de Cedrillas. El final de la guerra le pilló en Alicante siendo detenido e internado en el campo de concentración de Albatera, luego a Portacoeli y en la prisión de Gandía (Valencia). Al salir en libertad se fue a Madrid y tuvo una reunión con Heriberto Quiñones y se fue a La Coruña para organizar el Comité Regional de Galicia en http://www.galizacig.gal/actualidade/200405/xmc_alberto_puente_garcia.htm una pequeña biografía escrita en gallego por Xurxo Martínez Crespo, el 5 de mayo de 2004. 534 Concepción Santalla Nistal afiliada a la UGT en el Sindicato de Empleados y Oficinas desde 1933. Al estallar la guerra se afilió a la JSU siendo secretara femenina en una célula comunista. Trabajaba en la fábrica Standard Eléctrica donde fue la secretaria de propaganda. A principios de 1937 se afilió al PCE, al Socorro Rojo Internacional, a la Agrupación de Mujeres Antifascistas, a la Alianza de Intelectuales Antifascistas y los Amigos de la Unión Soviética. Tomó parte en una conferencia provincial que se celebraba anualmente como representante del PCE refiriéndose en su discurso a la marcha del trabajo en la industria de guerra y las dificultades para la adquisición de las primeras materias primas, cuyo resumen se publicó en la prensa comunista. En noviembre de 1937 fue designada para trabajar por el PCE en el periódico “Mundo Obrero” como periodista, elaborando artículos sobre el trabajo de las mujeres en fábricas, talleres y el campo. Concepción escribió un artículo por semana debido a la escasez de papel. Al terminar la guerra se fue con su madre a Mansilla de Mulas (León) para evitar ser detenida y para que le ayudaran económicamente, porque allí tenía familia que le podría echar una mano. Estuvo unos cinco meses y encontró trabajó como mecanógrafa en un almacén de accesorios de automóviles y bicicletas de León. A principios de 1940 se encontró en León con una comunista que había estado en el Comité Provincial del PCE de Madrid, Concha del Río Álvarez, yéndose a vivir juntas y presentándole a su novio Valeriano García. En la primavera de 1941 por mediación de Valeriano fue colocada en la Casa Bazar Justiniano de San Sebastián como viajante comercial para recorrer las provincias de Galicia y Asturias. En la capital donostiarra dormía en la casa de Valeriano, Concha y Manolita del Arco y fue como supo de la existencia de la organización clandestina comunista. También conoció a Calixto Pérez en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid proceso nº 109.493. Apareció una noticia de Concha Santalla que solicitaba en agosto de 1972 a la Organización Internacional de Patentes que le reconociera un “dispositivo electromecánico de conmutación con elementos del tipo “L” de enclavamiento” siéndole reconocida dicha patente en septiembre de 1975. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 388 Al llegar a La Coruña se pusieron en contacto con Alberto Puente García (trabajaba vendiendo hilos). Calixto y Alberto tuvieron una larga reunión en la que trataron de temas de organización, indicando Puente que el trabajo clandestino en La Coruña iba bien y Calixto le dijo que tenía que ir a Madrid a entrevistarse con Quiñoñes, pasándole algunos materiales del programa político de Unión Nacional. De allí aprovecharon para trasladarse a Vigo y saber cuál era la situación del partido en aquella ciudad tras las detenciones ocurridas y si era posible recoger documentación y propaganda procedente de América. Primero visitaron el pueblo de Redondela (Pontevedra) para ver si podían encontrar a Ramón Amilibia Machimbarrena. En Redondela hablaron con Francisco Darriba Pérez que les dijo que Ramón Amilibia estaba en Vigo pero que no tenía medios para encontrarlo. Con estas premisas Calixto Pérez y Concepción Santaella se fueron a Vigo y gracias a que Concepción conocía a Amilibia y los lugares que frecuentaba, lo encontraron en un café. La conversación mantenida con este comunista fue en un ambiente de desconfianza y recelos por parte de Ramón Amilibia, porque sospechaba que las detenciones de los camaradas del Comité Provincial de Vigo habían sido causadas por Concepción Santalla, ya que estuvo en la zona con anterioridad y creía que era una confidente policial. Aclarada, en parte, por Calixto Pérez esta reticencia y desconfianza hacia su acompañante, le transmitió las órdenes de Quiñones de quedar ligado bajo la estructura del Comité Regional de Galicia de la Coruña.535 Calixto le dijo si conocía el número de detenidos, el nombre de los mismos y el efecto que habían causado las detenciones. Ramón Amilibia le comunicó las dificultades para trabajar en Vigo producidas por las caídas de Eladio Rodríguez, Francisco Barreiro y Jacinto Nogueira, pero no obstante se ofreció para integrarse en la organización comunista clandestina y reorganizar el partido con los elementos que tenía controlados Barreiro. Todos estos estaban paralizados y tenían miedo a ser detenidos. Sólo tuvo la colaboración de Secundino Abelenda Baltar. Amilibia siguió viviendo en la casa de la mujer de Barreiro pero por desconfianza se fue a la casa de José García Méndez (era uno de los que tenía contacto con Darriba) quien tenía que recibir un giro y un paquete importante de América. Pasados unos días Amilibia fue detenido en la casa de José García. El siguiente destino para Calixto y Concha fue Vigo donde algunos militantes del partido les dijeron que hubo detenciones pero el trabajo de reorganización estaba funcionando. Calixto llevó al hotel donde se hospedaban una multicopista desarmada y una máquina de escribir marca Royal portátil diciendo que eran para la organización de Madrid porque eran necesarias. Calixto le dio una dirección a Concha para que visitara en Lugo a un individuo apellidado Luque para saber cómo iba la marcha de la organización. Al llegar a Monforte de Lemos (Lugo), los dos se separaron porque Concha llevaba un billete de Vigo a San Sebastián y fue a ver a Luque en el Hotel Argentino de Lugo indicándole éste que la organización iba regular porque había pocos militantes, otro militante que era peluquero y se llamaba Mariano, integrante de la dirección del PCE en Lugo corroboró lo que había dicho Luque. Concha Santalla pasó las Navidades de 1941 con su familia en Mansilla de Mulas (León). A los pocos días recibió una carta de Manolita del Arco diciéndole que iría ella a pasar las fiestas con Concha. Estuvieron allí hasta pasados los reyes y se fueron juntas 535 Calixto Pérez Doñoro le dio unas señas que le había entregado Alberto Puente para que se pusiera en contacto con él. El domicilio de seguridad correspondía a la casa de Nieves Ribera en el café Moderno de Redondela (Pontevedra) en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 389 hasta Miranda de Ebro (Burgos) donde Manolita partió hacia Bilbao y Concha hacia San Sebastián. Al llegar al almacén donde trabajaba Liberto Llorca le comunicó que habían detenido a Valeriano (éste le dijo que aunque ayudara económicamente al partido no se fiara de Liberto porque era de origen burgués). Calixto visitó a Concha y le hizo saber que habían detenido a Valeriano y algún camarada más. La reacción de Calixto fue irse corriendo, pidiendo a Concha que se escondiera y al día siguiente Concha salió de San Sebastián, siendo detenida en la estación de Miranda de Ebro (Burgos). Valeriano se había ido por motivos comerciales a hacer la ruta de Cáceres sabiendo por Manolita del Arco que había habido detenciones de algunos militantes de la organización. Llamó por teléfono a la “Casa Justiniano” con precauciones, habló con Liberto Llorca y le dijo que se fuera a Villafranca de Oria (actual Ordizia, Guipúzcoa) porque podría ser detenido. Llorca contestó que no se preocupara porque no tenía nada que temer y que debería regresar para poner en orden las cosas del negocio. Valeriano al regresar a San Sebastián primero se vio con Calixto Pérez quien le dijo que tomara precauciones porque se estaban produciendo detenciones. Incluso el propio Calixto tuvo un enfrentamiento armado con la policía del cual salió ileso y no fue detenido. El mismo día que Valeriano fue a la “Casa Justiniano” la policía le estaba esperando y cuando entró fue Llorca quien señaló a Valeriano siendo los dos detenidos el 5 de enero de 1942. De todas formas, el misterio de las delaciones no acababa ahí porque quien realmente delató a muchos de sus camaradas del aparato de dirección del PCE en San Sebastián y el de Bilbao fue Concha Santalla, por su conocimiento del antiguo “camarada” y ahora policía de la Brigada Político Social Roberto Conesa, que logró su colaboración y que Concha dejara sus ideales y actividades comunistas y se convirtiera al catolicismo. Parece ser que hubo testigos que presenciaron en los interrogatorios, ante la policía, la incredulidad y desmoralización de Valeriano, el cual estaba tan afectado que al salir por una puerta de cristal no la vio y se chocó rompiéndola completamente.536 La dirección del Comité Regional de Galicia fue detenida rápidamente debido a la caída de una estafeta establecida en una librería. Con el arresto del enlace de la estafeta, la policía encontró entre los libros de la tienda documentos de la organización con las direcciones de Galicia y de Madrid. A Alberto Puente le dispararon en una pierna en el momento en el que escapaba de la policía y fue detenido, gritando en alto que no le aplicaran la ley de fugas. Al tener una herida de bala fue internado en un hospital de La Coruña (luego fue trasladado a la Dirección General de Seguridad para prestar declaración). Elvira Albelda consiguió escapar y llegó a Madrid donde contactó con Calixto Pérez Doñoro y le contó los extraños sucesos de la detención de Alberto Puente y la negación de éste a una propuesta realizada por Elvira Albelda de evasión del hospital cuando fue a visitarle un día después de su detención.537 Alberto Puente fue condenado a muerte y conmutado a treinta años. Salió en libertad condicional en diciembre de 1961 de la prisión de Burgos y murió en el exilio el 3 de mayo de 2004. 536 MORÁN, Gregorio: “Super agente Conesa. Esta es su vida De mozo de ultramarinos, a militante socialista” en “Diario 16”, 24 de marzo de 1977. Este reportaje generó mucha polémica cuando salió publicado porque desde el Ministerio de la Gobernación creyeron apreciar posibles delitos tipificados como de desacato a la autoridad y ofensas a cuerpos del Estado indicando que eran falsas las acusaciones vertidas en el reportaje, llegando a plantearse tomar medidas judiciales contra el periódico. 537 Calixto Pérez Doñoro dijo que Elvira Albelda y Alberto Puente eran pareja, ofreciéndole ella la posibilidad de escapar del hospital pero el herido se negó. Elvira vio algo raro en la detención de Alberto Puente porque según le contó él pudo escaparse al ser de noche y que no lo hizo porque se paró en el momento de ser fue detenido, en AHCCPCE,, Informes del Interior, Microfilm Sigc.79-80, Informe de Calixto Pérez Doñoro, 8 de febrero de 1947, Toulouse. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 390 La reestructuración del Comité Regional de Galicia se hizo tras la caída de la dirección quiñonista, a principios del año 1942 y gracias a las direcciones de comunistas que había facilitado Elvira Albelda a Calixto Pérez Doñoro. Éste llegó a La Coruña en connivencia con el nuevo Comité Central Provisional. Llevaba las señas de Francisco de la Cal (había sido dirigente del sindicato de ferroviarios y estuvo en la Unión Soviética). Tras entrevistarse con él, le presentó a otro comunista llegado de Valencia conocido por “Michelín” y que era natural del pueblo toledano de Mascaraque. Hablaron de la necesidad de reorganización del partido, dándole instrucciones para ello con normas de organización más desarrolladas y con una nueva línea política a seguir. El nuevo equipo directivo comunista gallego estuvo integrado por Francisco de la Cal, “Michelín” y un comunista que había sido miembro del Comité Provincial de Madrid apellidado González. Con posterioridad incorporaron al individuo que había formado parte del anterior Comité Regional gallego y conocido por “El Campesino” y también llegó a participar en los trabajos de organización la compañera de Francisco de la Cal. Los problemas empezaron a surgir entre “Michelín” y los otros dos miembros del Comité porque éstos no trabajaban de la manera que había establecido el Buró Político de Madrid, actuando con temeridad y sin conseguir objetivos en las acciones de organización y propaganda. Todo condujo a una reprimenda y un toque de atención por parte de Calixto Pérez Doñoro, a fin de que corrigieran su forma de actuar.538 Calixto Pérez Doñoro siguió con sus viajes provinciales para contactar con las direcciones de los diversos Comités Provinciales del PCE existentes. A principios del mes de noviembre de 1941 fue a Santander con dos direcciones facilitadas por Heriberto Quiñones y Realino Fernández. En esas señas se tenía que poner en contacto con camaradas que, aunque no estaban organizados políticamente, sí realizaban algunos trabajos clandestinos a favor de presos políticos y de índole antifranquista. Esos comunistas eran uno que se llamaba Antonio y dos camaradas suyos, de profesión camioneros. Calixto Pérez celebró dos reuniones con ellos en las que hizo: “una exposición de las normas de organización, tanto en lo que afectaba a la estructuración de la misma como a la línea política, mostrándoles también algunos materiales de propaganda de que era portador y dándoles el encargo de que Quiñones quería que uno de los miembros de la dirección de Santander debía desplazarse a Madrid para entrevistarse con la Dirección Central”.539 Ambas partes llegaron a la conclusión de la necesidad de activar los trabajos de organización del PCE en Santander y en varios pueblos de la provincia, así como integrar más elementos en la estructura clandestina. A su llegada a Madrid, Calixto Pérez cambió impresiones con Heriberto Quiñones, informándole de sus viajes y entregándole más propaganda y prensa procedente de América. Quiñones fue la primera vez que habló a Calixto Pérez de la importancia que tenía en su política de Unión Nacional y en lo relativo a la estructuración de la dirección del PCE, las normas básicas de la Internacional Comunista sobre las que había desarrollado toda su actividad política. En el aparato de agitación y propaganda tuvo una destacada importancia María Asunción Rodríguez Fernández, “La Peque”. Su contacto con el nuevo aparato 538 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.79-80, Informe de Calixto Pérez Doñoro, 8 de febrero de 1947, Toulouse y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. 539 Declaraciones de Calixto Pérez Doñoro recogidas de sus interrogatorios policiales en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 391 directivo comunista se dio en el verano de 1941, cuando fue presentada por Gabino Fernández Blanco a Luis Sendín (éste utilizaba los nombres de guerra de “Ramón” y luego de “Eduardo” ), durante dos meses el trato que mantuvo con él fue de intercambio de impresiones sobre trabajos políticos desarrollados por ella para estudiar sus posibilidades de incorporación al partido. Sendín le hizo entrega de dos o tres folletos escritos a máquina, disimulados entre varios artículos científicos titulados “Boletines de Trabajo” con consignas y normas de trabajo en la clandestinidad. En agosto de 1941 María Asunción empezó a colaborar más activamente con el partido, cuando Sendín le presentó a otra persona que se hacía llamar “Luis” . Su misión era entregarle los originales de documentos que recibía de Sendín y devolverle el trabajo realizado (ese individuo era el que controlaba las ocho máquinas de escribir donde la organización realizaba los trabajos). María Asunción Rodríguez describía de esta manera al sujeto conocido por “Luis” : “iba muy bien trajeado ocupando un cargo de oficinista y llevando siempre un libro de contabilidad debajo del brazo para pasar más desapercibido; tenía un defecto que no pasaba desapercibido, usaba una prótesis en el zapato con una suela muy gruesa”.540 Otro trabajo que desempeñó María Asunción fue llevar una serie de paquetes a una lechería situada en la calle Ayala, propiedad de Carmen de Castro “Mary” . Cuando esta camarada estaba ausente, se los daba a una mujer manca llamada Andrea Sánchez. Algunos de los paquetes los recogía en una casa de la calle Hernani, 43 donde vivía Guadalupe Jiménez. Allí conoció a dos andaluces que se hacían llamar, “Fernando” e “Isidro” , el primero era Félix Navarro también conocido como “Andaluz” y el segundo era Manuel Morillo Carretero. María Asunción Rodríguez sospechó que Luis Sendín había sido arrestado porque no se presentó a una cita que tenía con ella en noviembre de 1941 (era la primera manera de suponer la caída de un camarada, al no presentarse a una cita predeterminada con un contacto, hasta que posteriormente se confirmaba la detención por otro compañero). Carmen de Castro le presentó a Heriberto Quiñones “El Padre”, tras una entrevista mantenida entre ambos, Quiñones le destinó como enlace entre él y Carmen de Castro, que vivía en Tetuán de las Victorias, al escapar de su anterior casa en la calle Montera, 13. Quiñones era el encargado de dar a María Asunción Rodríguez los documentos originales para que ésta se los diera a “Luis” . Por prudencia y seguridad Quiñones le ordenó que dejara de ver a Carmen de Castro y a Andrea Sánchez porque estaban siendo vigiladas por la policía. Sí debía seguir entrevistándose con él y con Félix Navarro que era el encargado de las cuestiones económicas en el Buró Político del PCE. De los documentos originales que “El Padre” le entregaba, debía marcar uno por uno todos los ejemplares que tenía de “Mundo Obrero” y manifiestos de Unión Nacional que hubiera en el Archivo del PCE. Estos ejemplares según María Asunción, ponían de manifiesto el desconocimiento que la dirección del exterior tenía de la realidad española.541 Quiñones le dio unas carpetas muy bien ordenadas conteniendo varios ejemplares de las publicaciones de propaganda del partido. María Asunción 540 El número de máquinas de escribir para el trabajo de propaganda no fue suficiente por lo que María Asunción buscó la ayuda de una camarada llamada Paquita Arcones, que tenía una máquina de escribir. También estuvo relacionada con la Juventud Comunista por mediación de Luciano Sadaba Urquía "Jaime” haciendo reproducciones y siendo enlace del anterior comunista en Archivo General de la Administración Civil del Estado (Alcalá de Henares) AGA, Gobernación 7.02, Sign 44/, Exp. 50, Caja 10.751, Expediente de María Asunción Rodríguez Fernández. 541 Esto fue comentado por María Asunción Rodríguez a Luis Sendín, pero la respuesta de este fue grosera y de risa, contestándola que ellos lo que se dedicaban era a luchar y no a discutir las cosas que no se realizaban en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 392 comentó a Quiñones que no tenía sitio en la casa de Paquita Arcones donde vivía para guardar tal cantidad de documentación y propaganda. Al no poder guardarlos habló con “Luis” para que se encargara del archivo y de entregar los ejemplares a Heriberto Quiñones o a Félix Navarro.542 En la organización comunista se fueron incorporando nuevos camaradas como Federico de Frutos San Antonio y Enrique Cortón que había salido de la cárcel de Porlier. El primero se quedó al servicio de Quiñones utilizándolo para buscar estafetas, por su condición de representante de comercio y su conocimiento de Madrid. Y el segundo pasó al grupo de la Ejecutiva de la JSU, con Luciano Sadaba (parece que fue quien entregó a muchos jóvenes comunistas al ser confidente de la policía, incluso al propio Sadaba, que cayó en la calle madrileña de la Concha).543 11.1. La reorganización del PCE en otras provincias . La reestructuración del aparato clandestino del PCE fue una de las principales tareas de la dirección interior de la organización comunista. Los primeros núcleos de dirección reorganizados aparte de Madrid fueron Galicia y Euskadi por su contacto con el Buró Político del PCE en México. La reorganización del PSUC en Cataluña fue más complicada por sus difíciles relaciones y discrepancias políticas con el PCE originadas en la guerra civil (la organización comunista catalana promulgaba una línea de actuación independiente y que tuviera plena soberanía como partido sin el control del PCE y éste defendía que tenían que estar integrados en la organización comunista superior que era el PCE y en el seno de la Internacional Comunista). Uno de los dirigentes históricos del PSUC se instaló en Francia, Joaquín Olaso Piera. Éste con la ayuda de otros colaboradores (incluidos comunistas del PCF) montó un aparato de enlace con Cataluña desde Francia. Hubo un primer intento de reorganización clandestina a finales de 1939 y principios de 1940 pero que fue desarticulada en febrero de ese mismo año con más de cincuenta detenciones y cinco penas de muerte.544 542AGA, Gobernación 7.02, Sign 44/, Caja 10.751, Exp.50. Expediente de María Asunción Rodríguez Fernández. Son las diligencias instruidas por la Segunda Sección de la Brigada Político Social de la Jefatura Superior de Policía contra elementos que llevaban a cabo actividades clandestinas de tipo comunista. También en AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949. 543 Tanto Federico de Frutos San Antonio como Enrique Cortón estuvieron en prisión con Domingo Girón y Eugenio Mesón. Parece ser que cuando salieron de la prisión llevaban en su poder el testamento que había dejado Eugenio Mesón, pero una vez que fueron preguntados por la Dirección del partido contestaron de manera muy vaga y como si desconociesen este hecho en AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sig.283-286, Relación de camaradas en la zona Centro, informa (Inf. Goyo 15 de noviembre de 1946), p.11 y Asunción Rodríguez “La Peque”, 12 de octubre de 1948, p.5). 544 Los cinco comunistas que fueron condenados a muerte fueron: Otilio Alba Polo, Tomás Pons, Julio Montes, Teresa Hernández y Joaquín Navas. Entre los demás condenados estaban María Doménech, Vidal Masdeu, Narcís Sole Tura y Pedro Barroso en MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, pp.154-155. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 393 Dos de los colaboradores de Joaquín Olaso en Francia, Antonio Pardinilla Pérez y Manuel Donaire Moreno pasaron de Francia a España con la intención de reorganizar el PSUC clandestinamente. Contaban con la ayuda de Albert Assa Navi545 que llevaría la secretaría de información dentro del aparato directivo clandestino del PSUC. Antonio Pardinilla “Andrés” fue el secretario general del Comité Ejecutivo del PSUC y Manuel Donaire Moreno “Mario” secretario de organización. Había una casa estafeta donde se reunían los dirigentes, la llamaban el “Oasis” en la calle Grau y Torres, 37, 4º nº 3 donde tres militantes comunistas, Isabel Imbert Lizarralde “Mary” , Clara Pueyo Jornet “Mireia” y Soledad Real López “Morea”, habían montado un taller de costura y a la vez un centro de refugio para comunistas, donde realizar propaganda, ocultar documentación y ayudar a presos. La primera de ellas era la secretaria de información en el comité de Barcelona y Clara Pueyo la encargada del Socorro Rojo en el mismo comité, ayudada por Leonor Zalabardo Vibille. A esta casa escribía María Salvo desde Hellín (Albacete) para preguntarles que tal les iba y para decirles que se había montado una organización en el pueblo albaceteño del Socorro Rojo Internacional. Las hermanas Dolores y Cinta Brugalada Ferré ayudaban como enlaces para llevar documentos desde la cárcel de Pueblo Nuevo (Barcelona) al exterior e indicarles que tenían que organizarse en células comunistas (el contacto lo hacían a través de un preso conocido como Mesgrán). En Hellín, Ángel Vizcaya Carreño vivía con María Salvo, que enviaba correspondencia a casa de Jacinto Miguel Castell. La organización contactaba con Fernando Salvo Iborra “El Chato” que era soldado en la base de Deusto, Reparación de Automóviles (detenido con posterioridad en Madrid). Fernando se carteaba por temas de la organización con Ginés Mateo Barbudo que era soldado en el 34 Regimiento de Guarnición en Cartagena. Había otros miembros de las Juventudes Comunistas cuyo secretario general era Ramón Ferrer Bádenas, ayudado por Ángel Tomás Meca. Los dos hacían un Boletín de las Juventudes Comunistas en el que primero redactaba los artículos a mano y luego era confeccionado con máquina de escribir. Controlaban a 545 Albert Assa Navi nació en Estambul (Turquía) el 6 de mayo de 1909. De pequeño fue educado por institutrices suizas y francesas. Luego fue al Liceo Francés de la capital turca y estudió en la Universidad de Hamburgo (Alemania) donde ingresó en el Partido Comunista Alemán. Fue catedrático de literatura y arte en la Universidad de Estambul. En 1937 entró en España como voluntario en las Brigadas Internacionales siendo detenido a finales de 1938 cuando combatía en la XI Brigada Internacional. Pasó por un campo de concentración y un batallón de trabajadores Belchite (Zaragoza), Palencia y terminó en el campo de San Pedro de Cardeña (Burgos). Aquí había unos mil prisioneros extranjeros. Fue el ruso Nikolai Boiko, instructor de misma brigada que había combatido con Assa, quien organizó un Comité Interior integrado por militantes comunistas. Boiko fue el secretario general, ayudado por el alemán Robert Weinand, comisario político de la XI Brigada. Boiko fue canjeado por otro prisionero de guerra y se quedó Weinand como máximo responsable de la organización. Albert Assa aparte de dar clases de idiomas porque sabía más de seis, fue el responsable con el exterior de la organización, como ya había hecho en los campos de Belchite y Palencia. Assa salió en libertad en 1940 y se fue a Barcelona donde participó en la organización comunista clandestina del PSUC. Fue detenido e ingresó en la cárcel Modelo de Barcelona en septiembre de 1941. En junio de ese mismo año, junto a Antonio Pardinilla y otros camaradas del PSUC escaparon de la cárcel Assa se exilió a Colombia en 1952 llegando a ser uno de los principales impulsores de la educación y cultura del país, fundando asociaciones, institutos y facultades de cultura como la Universidad Pedagógica del Caribe, Instituto Pestalozzi, Facultad de Educación de la Universidad del Atlántico y del Instituto Experimental Atlántico José Celestino Mutis. Fue un gran pedagogo y escribió muchos artículos en varios periódicos y revistas. Albert Assa murió en Barranquilla (Colombia) el 13 de marzo de 1996 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 108.289 y 130.310 y VILLALOBOS ROBLES, José David: “Alberto Assa. Quijote bizantino en Barranquilla (1952-1996)” en “Huellas” , Revista de la Universidad del Norte, 2008, Barranquilla (Colombia), nº83 y 84, pp.9-14. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 394 otros grupos de la organización comunista juvenil. En la Barceloneta el responsable era José Casanovas Berruezo, en este grupo estaban; Fernando Llorens Muñoz (enlace entre Clara Pueyo y Leonor Zalabardo), Miguel Antequera Águila, Juan Grau Mercader y Ángel Tomás Meca. Otro grupo estaba en Pueblo Seco liderado por Andrés Cañas Vidal. Había otros grupos en Badalona, Gracia y Sabadell. Clara Pueyo le daba a Ramón Ferrer sellos del SRI y pretendían crear una biblioteca circulante con libros comunistas. También recuperaron a otros militantes como Francisco Rubio del Hoyo y Joaquín Hernández Álvarez (durante la guerra fue miembro del PCE y del SRI). El 21 de agosto de 1941 fueron detenidos José Casanovas Berruezo y Andrés Casas Vidal. El primero llevaba una máquina de escribir dentro de un saco y el segundo fue detenido en su casa donde le intervinieron sellos del SRI, boletines de las Juventudes y partes de guerra ruso). Llevaban la máquina de escribir a la calle Grau y Torres, 37, para reproducir partes de guerra rusos y repartirlos entre los comunistas. El 22 de agosto fue detenido Ramón Ferrer Badenas encargado de llevar la máquina de escribir a la calle Grau y Torres donde también fueron detenidas Soledad Real, Clara Pueyo e Isabel Imbert (dio el nombre falso de Marina Moreno López). La policía encontró gran cantidad de documentación comunista que formaba parte del archivo de la secretaría de información del Comité de Barcelona, boletines, manifiestos, comunicados, procedentes de cárceles y cuarteles, sellos del SRI (eran de correos, del Estado y de la Exposición con un valor de dos y cinco céntimos respectivamente), casi todos realizados a máquina salvo algunas cartas escritas a mano. También se detuvo a Juan Castillo y José Calderón, soldados y miembros de la organización clandestina. El siguiente en caer fue Jacinto Miguel Castell al que le incautaron la correspondencia que enviaba Ángel Vizcaya desde Hellín. Debido a una carta de amor de Clara Pueyo enviada a Antonio Pardinilla la policía supo de la existencia de Alberto Assa Navi y le detuvieron. Por su condición de extranjero se propuso su expulsión, pero fue puesto en libertad por la Comisión de Excarcelamiento debido a un error, ya que estaba dispuesto para que pasara al campo de Miranda de Ebro (Burgos) en tanto que se gestionaba su visado para conseguir el pasaporte, ya que el Consulado de Turquía en Barcelona se negaba a facilitárselo (Assa había dicho que perdió la nacionalidad por haber servido en un Ejército extranjero). Con la detención de Assa llegaron las de Antonio Pardinilla, Manuel Donaire, Jacinta Brugalada y su hermana Dolores, Fernando Llorens Muñoz, Ángel Tomas Meca, Juan Grau Mercader, Miguel Antequera Águila, Francisco Rubio del Hoyo, Joaquín Hernández Álvarez, Ruperto Aparicio Liarte y Leonor Zalabardo Vibille.546 La policía comprobó que había una organización del PSUC y de las Juventudes Comunistas. Había un Comité Ejecutivo compuesto por Antonio Pardinilla como secretario general, Manuel Donaire como secretario de organización y Alberto Assa como secretario de información. Luego constituyeron un Comité de Barcelona también con tres secretarios y con jurisdicción en la provincia catalana, siendo apoyados por un Comité de sector. Cada miembro del Comité directivo enlazaba con el secretario de su misma especialidad del Comité de Barcelona. La misión de éste era organizar Comités 546 Perpetua Rejas y María Salvo fueron juzgadas junto a varios de los detenidos. Se celebró el juicio en diciembre de 1944 y obtuvieron distintas penas: María Salvo, Perpetua Rejas, Soledad Real e Isabel Imbert a treinta años, Dolores Brugalada a veinte años y Cinta Brugalada y Leonor Zalabardo absueltas en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 108.289 y GARCÏA, Consuelo: “Las cárceles de Soledad Real”, Ediciones Alfaguara Nostromo, Madrid, 1982. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 395 de Distrito (con sus respectivos secretarios y se le denominaba grupo de base). El Comité Ejecutivo se encargaba de realizar los boletines, manifiestos, propaganda y documentos que había que hacer llegar a la base. También dictaban normas de actuación con la línea política a seguir y la disciplina del partido. Acordaban sanciones y decretaban las admisiones de nuevos afiliados que no podían ser admitidos en la organización sin el visto bueno del Ejecutivo, previo informe del secretario de información. El Comité de Barcelona servía de enlace entre el Comité Ejecutivo y el del Sector sustituyendo a los miembros del Ejecutivo en caso de que hubieran sido detenidos. Cada militante sólo podría conocer a otros dos con quienes conectaban organizándose en cadena. El Boletín Interior recogía consignas de trabajo, normas de seguridad y tareas de organización, escritas en catalán. Un ejemplo de ello: “Hemos dejado de lado múltiples y urgentísimos problemas, de actualidad nacional e internacional para dedicarnos a un problema inaplazable, es decir, la conducta y el comportamiento que los militantes deben observar actualmente, malas consecuencias de unos militantes que no saben cómo comportarse en sus actividades y cometen inconscientemente faltas peligrosas, si no se da este primer paso de aclaración y educación, mal iba a subsistir nuestro partido en la dictadura sangrienta de la Falange, la vida y la libertad de un camarada es algo muy querido y no aceptamos que ninguno la pierda inútil y tontamente. Si se pierde una vida por una indiscreción o ligereza, no podemos considerar a estos compañeros perdidos como héroes sino todo lo contrario. Se impone a todos los organismos del partido la obligación de estudiar, asimilar y enseñar a cada militante las indicaciones, no descansando los diversos comités a fin de estar bien seguros de que los militantes a quienes se dirigen las han comprendido bien y las comprenden fielmente, empleando en esta ocasión la severidad. Desde el momento que un militante se haya encuadrado en el partido para mantener contacto con el conducto regular, debe adoptar un nuevo nombre de guerra que no sea el suyo propio, anticuado, estrambótico ni exótico, sino cristiano y corriente como José, Juan, Pedro… Tampoco deben emplearse apelativos propios o imaginarios, sino únicamente nombres nuevos cambiándolos cada vez que sea necesario. Los nombres nuevos deben utilizarse nada más para el trabajo del partido, fuera deben seguir utilizando los nombres y apellidos auténticos, en el caso de que alguno tenga el mismo nombre debe ser sustituido. No visitas a casa ni a lugares de trabajo. Deben conservar todos los militantes una vida normal, para que los vecinos, amigos, familiares y compañeros de trabajo no puedan ni sospechar que un militante pertenezca al partido y trabaja activamente. Es imprescindible si no es conocido como militante de izquierda o comunista, que vayan a misa o procuren que ingresen y militen en centros católicos, derechistas o falangistas, siguiendo las normas competentes y consultando con el organismo superior. Cada militante no debe llevar sobre si papeles comprometedores ni tenerlos en su casa a menos que esta sea utilizada como archivo o cosa parecida. Cuando un camarada va por la calle o entra en algún establecimiento solo o acompañado, al cruzarse con otro, no debe saludarlo ni ser saludado para evitar que lo conozco el que lo acompaña y aquel que se cruza en su camino y para que no se sepa que siguen teniendo relación ambos camaradas y para que si se les sigue no sigan a los demás por medio de ellos. Deben seguir conservando sus amistades, siempre que no sean al mismo tiempo del partido, queda prohibido mantener correspondencia entre compañeros, amigos de la misma provincia o de otras, ni relaciones de cualquier otro Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 396 tipo ni hablar del partido ni de problemas políticos, la única correspondencia admitida es la familiar o amigos que no sean del partido y como una obligación. Deben tomarse toda clase de indiscreciones, cada compañero solo puede hablar, comentar y discutir con el conducto regular, fuera de él con ninguno aunque se sepa o se sospeche que el otro es un compañero de confianza, tampoco con los familiares, aunque sean también del partido. En casa no se debe hablar nada a la esposa a cualquier otro familiar de las actividades del partido ni otra relacionada con él. Los que se reúnan en el bar, cafés, tabernas, fondas, círculos, lugares de diversión, tertulias, grupos en las calles o plazas públicas, dejarán de juntarse o reunirse evitando contactos y las discusiones y comentarios. Los compañeros encuadrados se abstendrán de hacer saber que tal o cual compañero ha salido de la prisión y que se la ha visto en tal o cual lugar. Debe conservarse la misma discreción sobre el compañero oculto, perseguido o cercado. Es inadmisible que un militante indique con sus indiscreciones los cargos ocupados y los trabajos realizados tanto si son de sí mismo como de otros. No pueden pertenecer al partido los que son borrachos o jueguen, tampoco los que tengan la enfermedad de hablar cuando duermen. Cabe evitar verse envuelto en barullos. No convertirse en estraperlistas profesionales abandonando las actividades del partido. No relacionarse con círculos anglófilos ni favorecerlos. No acudir a los consulados británicos para recoger los comunicados de guerra u otra propaganda. No hacer visitas a los presos. No tener reuniones en las casas ni con el conducto regular. Quedan prohibidas todas las reuniones aunque sean fuera de casa. Se procurará ir siempre bien documentado. Se acudirá a los contactos que han de ser siempre en la calle en lugares al aire libre. Ser serios, no esperarse ni cinco minutos, no ponerse en contacto siempre en el mismo lugar, sino variarlos. Cuando uno vaya por la calle para ponerse en contacto con otros debe tener la misma precaución de observar atentamente si le siguen, si fuese así debe cambiar el itinerario procurando no verse en el mismo sitio con quien se había reunido. Deben prestar atención a la vida del pueblo y sus enemigos, sin distinción de sector sobre todo los que están más próximos a ellos e informar al conducto superior. Las tareas son múltiples pero no se pueden hacer todas porque el partido no está estructurado en todo el país, siempre hay que ayudar a los presos, en colaboración con el SRI cada militante debe recoger diariamente ropa, dinero, comida, medicinas… para los presos, la ayuda es para presos y sus familiares, y sus perseguidos, a los que hay que proporcionar domicilios seguros en donde puedan alojarse y ocultarse donde puedan trasladarse a otro lugar, también ayuda jurídica a los presos, dedicar diariamente toda la actividad al trabajo de socorro, empleando para ello y de forma inorgánica a otras personas que sin ser del partido están dispuestos a colaborar y contribuir. Ayudar a encuadrarse a todos los militantes que queden por incorporarse, sabiendo que algún compañero había pertenecido al partido, tomando medidas para no despertar sospechas entre los que pasan, si se ve que sigue fiel y desea actuar se establece con él un contacto provisional después de haberse enterado de la situación y condiciones en que se encuentra, facilitando informe verbal al conducto regular, después de encuadrado el nuevo compañero sino pertenece al mismo conducto regular, vuelve a perderse el contacto entre los dos militantes que tuvieron la entrevista inicial, como si no se hubiesen conocido en la vida. Si un compañero ya encuadrado es abordado por otro y ve que se le intenta sonsacar algo, su respuesta invariable debe ser que no sabe nada ni siquiera saber nada. Lo que decimos sobre los domicilios y lugares de trabajo, así como también sobre los nombres y apellidos que no deben ser conocidos entre los militantes, sería difícil en poblaciones pequeñas, por eso deben tomarse aquí más seguridad, formalidad y puntualidad porque Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 397 allí los militantes son más fáciles de localizarse. Todo ello para edificar que debe ser el partido que tiene la honra de llevar sobre sí la gran responsabilidad histórica de colocarse a la vanguardia de la lucha por la liberación del pueblo y del país”.547 El 22 de septiembre de 1941 la policía se presentó en la casa de Félix Navarro en la calle Carlos Aurioles, 8, en el Puente de Vallecas. En el interior de la casa además de Navarro también estaba Manuel Morillo. Los dos comunistas huyeron por la parte de atrás de la misma casa sin ser alcanzados por los disparos de la policía. Morillo llegó al taller de zapatería de la calle Tortosa, 4 donde apareció poco después Félix Navarro. Éste llevó a Morillo a la casa de Guadalupe Jiménez donde estuvo escondido unas semanas. Después, Morillo, con una cédula y salvoconducto que le dio Quiñones se marchó primero a Zaragoza y luego a Valencia. Llevaba unas señas que le había facilitado Quiñones de la calle Palleter, 10, 2º, casa de una mujer llamada Amparo Navarro. Ésta le dio la dirección de una casa del Camino del Hondo Grao y una vez que llegara a ella tenía que llamar tres veces; la persona que le abriera tenía que decirle como contraseña que iba de parte de la Central. Allí contactó con la familia Llorente compuesta por el padre, Luis, que trabajaba en el puerto de Valencia reparando barcos y vagones. Su mujer se llamaba Andrea, su hija mayor, que era sastra, María, otra llamada Carmen, que trabajaba en una fábrica de plumas, otro chico llamado Juan, que se iba al servicio militar y trabajaba en una fábrica de transformadores eléctricos, otra chica que estaba sirviendo y un niño de unos ocho años. Morillo se instaló en la casa de los Llorente y le presentaron al secretario general del PCE en Valencia conocido como Valentín (delgado, moreno y vestía de obrero) quien le presentó a los otros dos miembros del Comité Provincial valenciano, uno llamado Juan (vendía almendras en la playa) y otro conocido como José (electricista). Morillo que se hacía llamar “Juan”, les dio las instrucciones y la línea política de Quiñones y como asesor trató de convencerles para que continuaran con sus trabajos clandestinos, conociendo a otros militantes de la organización. En octubre de 1941 Manuel Morillo llegó a Barcelona. Tras un breve paso por Zaragoza y Valencia donde contactó con la organización clandestina para informarles de la política establecida por Heriberto Quiñones. Con una documentación facilitada por el jefe supremo de la Delegación Nacional del PCE llegó a Barcelona como instructor con la misión de contactar con los militantes que se libraron de la anterior caída de la dirección del partido y saber si había alguna organización creada y si no era así formarla. En el caso de encontrar a algún militante tenía que hacer un resumen de la línea política a seguir y establecer relaciones con el Comité Central. Las señas que tenía Morillo con Madrid eran las del Círculo de la Unión Mercantil teniendo que enviar las cartas con un lenguaje cifrado a Victoriano Robledo Ceballos. Gracias a la ayuda de Justo Barrena Asín consiguió la dirección de Gloria Cueto Santiesteban548 que estaba 547 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 108.289. 548 Gloria Cueto Santiesteban la guerra civil le sorprendió en Santander donde vivía con su madre. Al morir su madre y caer Santander, se fue a Bilbao en camión y luego en barco hasta Marsella. Estuvo aquí un mes viviendo de sus ahorros y de unas joyas que vendió, pero al quedarse sin dinero regresó en camión a Barcelona. Al terminar la guerra se fue a vivir a la pensión de Carmen Aisa, calle Mallorca, 156, donde estuvo un año y medio. Al no tener dinero ni trabajo Gloria se fue a Zaragoza sirviendo en la casa del general Álvaro Sueiro Vilariño y luego en la casa de otro individuo. En la capital maña estuvo siete meses pero al ponerse enferma regresó a Barcelona yendo de nuevo a vivir a la pensión de Carmen Aisa hasta que pudo encontrar trabajo de sirvienta en la Vía Layetana, casa de la viuda de Trías y luego en la calle Lincoln, 52, casa de Luisa Muñoz. Fue detenida y condenada a veinte años en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.455. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 398 sirviendo en la calle Lincoln, 52. Morillo se hacía llamar “Santiago”. Una vez en la Ciudad Condal, Morillo contactó con Gloria quien le ayudó con comida y ropa y le presentó a un individuo que había salido hacía poco de la cárcel y tenía miedo a volver a participar en actividades políticas. Éste le presentó a Ramón Oró549 que había estado en la anterior dirección clandestina y había escapado de las detenciones. Ramón seguía en contacto con otros elementos del PSUC como Jesús San Bernardino y uno apellidado Pons. Con ellos y con Manuel Morillo como asesor (era conocido por “Miguel el Socialista”) constituyeron una dirección provisional de la que Pons era el secretario general, San Bernardino el secretario de organización y Ramón Oró el de agitación y propaganda. La primera tarea fue captar elementos para ampliar la organización, pronto vieron que era muy difícil conseguir nuevos cuadros y simpatizantes. También decidieron adquirir una multicopista; esta misión sería llevada a cabo por San Bernardino, que conocía a un individuo que la vendía; el dinero para la compra fue dado por Pons. La máquina costó 125 pesetas siendo llevaba a casa de Ramón Oró. Los trabajos de propaganda los escribía Morillo, sobre todo lo referente a la organización. Se realizaban unos boletines que eran repartidos entre los afiliados en catalán y en castellano. Desde Francia recibieron algunos periódicos de “Reconquista de España” y otro material de propaganda de la Unión Nacional. Para las cotizaciones tenían unas estampitas del Sagrado Corazón de Jesús con la leyenda “Sagrado Redentor Ilumínanos” con el anagrama del Socorro Rojo Internacional y que se les daba a los militantes de base como justificante de haber pagado la cotización (también utilizaron una bajara de las que se usaban en las rifas). La cuestión se complicó porque Ramón Oró y Jesús San Bernardino dejaron la dirección provisional del PSUC debido a que utilizaban nombres falsos y eran buscados por la policía. Pons y Morillo iban a comer a la casa donde estaba escondido Pons, en la calle del Taquígrafo Garrida, 198, donde vivía con una mujer llamada Asunción (ésta trabajaba en la casa de José Carceller en la calle San Roque, 3). Manuel Morillo y Pons organizaron una nueva dirección con otro militante llamado Próspero, siendo el secretario de agitación y propaganda y Morillo el asesor. A ésta organización le pusieron el nombre de Delegación en Cataluña del Comité Exterior y se adaptó esa denominación porque el PCE en el exterior se oponía a la constitución de comités y sólo consentía que se adoptara ese nombre. En realidad era un Comité Ejecutivo Regional del PSUC. En la estafeta que mandó Morillo a Madrid (dirección de Gloria Cueto y también envío otra dirección de Enriqueta Mas Estrany550, calle Victoria, 1º, 2º) no se recibían noticias de Madrid. Morillo envió muchas cartas para dar cuenta de los trabajos realizados (los firmaba con el nombre de “Santiago”). Al no recibir respuesta pensó que habían sido detenidos los dirigentes en Madrid, idea que se confirmó cuando un día fue a la casa de Gloria Cueto y supo que la habían detenido. La labor de captación avanzó con las incorporaciones de: Alfonso González Borrego, José Saperas (trabajaba 549 Al finalizar la guerra Ramón Oró fue internado en la prisión central de Guadalajara, de la que fue trasladado a la de Barcelona en 1940, consiguiendo la libertad provisional en mayo del mismo año. Estuvo en la reorganización comunista de Pardinilla y Donaire siendo el secretario de agitación y propaganda del Comité Local de Barcelona y escapó de las detenciones policiales en MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, p.169. 550 Enriqueta Mas Estrany nació en Barcelona, hija de Camilo y Carmen, bordadora y domiciliada en Barcelona. La guerra le sorprendió en esta ciudad trabajando en su oficio. Luego trabajó en una cooperativa obrera de bordadoras hasta el final de la guerra. Una vez terminó la misma Enriqueta trabajó como bordadora de alta costura. Mantenía correspondencia con Ángeles Monjero Alonso que vivía en la calle de la Encomienda, 10 y porque era conocida suya de la cooperativa obrera y sería la que dio su dirección a Quiñones. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 399 en la fábrica de jabón de Pueblonuevo), José Rodríguez Segura y Gabriel Alonso Escudero. El trabajo de Morillo era explicarles la línea política de Unión Nacional. Por aquellos días llegó un enlace de la dirección del PSUC en Francia que se hacía llamar Pedro con escasa formación política, con la misión de conocer la situación del PCE en España y, sobre todo de la organización del PSUC. Morillo realizó un amplio informe de la situación del PCE en España y Pons de lo que conocía del PSUC en Cataluña, Pedro regresó a Francia con los informes a su regreso a Barcelona con una carta política firmada por la dirección del PSUC en la que se condenaba la política de Quiñones y señalando que se tenía que trabajar en Cataluña independientemente, sin el control de la dirección de Madrid. Lo más importante era no olvidar que la única dirección del PSUC era su Comité Central en el extranjero y que las demás direcciones de la organización comunista solo podían considerarse delegadas de aquellas. Morillo, Pons y los demás miembros de la dirección provisional del PSUC estudiaron con detenimiento dicha carta y contestaron con otra indicando que estaban conformes con las órdenes dictadas pero protestaban por la dureza con la que se había tratado a algunas gestiones realizadas por Morillo y por la actitud política, que no se podía juzgar desde el extranjero por el desconocimiento de la situación real del interior de España. Era Pons quien tenía el contacto con la dirección del PSUC en Francia y quien conocía los pasos de frontera. A la casa donde se ocultaba Pons fue un amigo suyo, que había salido de la cárcel llamado Ángel. Vivía en un pueblo de Tarragona y estaba pasando dificultades económicas. Morillo le dijo que fuera a Mérida (Badajoz) para contactar con la organización comunista en el pueblo extremeño a través de otro comunista llamado Juan Carulla Lluelles (fue detenido con posterioridad). También se impulsó la reorganización en Lérida con militantes como Luis Figueras y Marino Granda Fernández (se habían escapado de Madrid ante la posibilidad de ser detenidos). Marino fue secretario de agitación y propaganda y también pasó a la dirección con Pons y Morillo. Éste era el encargado de pasarles propaganda y darles las orientaciones políticas concretas. Los dirigentes del PSUC constituyeron un Comité Local de Barcelona que se reunieron en casa de Alfonso González Borrego y otra en la casa de Gabriel Alonso Escudero, José Rodríguez Segura era el secretario general, Próspero de agitación y propaganda, Alfonso González el secretario de organización, Gabriel Alonso el de información y una chica llamada Montserrat la secretaria femenina (todos fueron detenidos el mismo día menos Prospero). El Comité Ejecutivo siguió activo con Morillo, Pons y Próspero. En Tarragona y Lérida también se crearon otros Comités Locales y se dividió Barcelona en siete sectores, siendo la militancia de base los encargados de hacer los trabajos de captación. En Tarragona, los trabajos de reorganización los realizó Pons encontrándose con grandes dificultades. Tuvo que utilizar a antiguos militantes de la guerra para constituir el armazón de la organización. La mayor parte de los dirigentes del aparato directivo del PSUC fueron detenidos, entre ellos Manuel Morillo. Fue condenado a muerte y la pena conmutada a treinta años, cumpliéndolos en las prisiones de Porlier, Yeserías (donde se casó el 19 de abril de 1943), Sevilla y Chinchilla. Morillo salió en libertad en abril de 1950.551 551 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.455. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 400 A mediados de septiembre de 1941 llegó a Barcelona el histórico dirigente del PSUC Vicente Peñarroya.552 Los dirigentes del PSUC en la cárcel donde había estado le encomendaron que contactara con lo que hubiera de la organización en el exterior y asumiera la máxima responsabilidad. Peñarroya quería seguir una línea política independiente del PCE y de la estrategia impuesta desde Madrid por Quiñones. La dirección del PCE en la cárcel quería que la reorganización clandestina se hiciera empezando de cero por motivos de seguridad. Peñarroya, sin embargo, intentó contactar con antiguos militantes del PSUC en Barcelona. La relación de Peñarroya con el aparato exterior del PSUC en Francia, controlada por el PCE y Monzón fue complicada. Éstos enviaron Pelayo Tortajada para saber cuál era la situación de la organización en Cataluña, contactó con Peñarroya, quien no se sometió directamente al enviado. En una carta a la dirección de Monzón en febrero de 1942 decía que tenían contacto con América y la Internacional Comunista y que ellos eran el PSUC, una organización de la sección del Comintern y que todo lo que se hiciera en Cataluña se haría en catalán. Peñarroya admitió la autoridad política de Monzón desde Francia y Tortajada en Barcelona. En junio de 1942 fueron detenidos en varias partes de Cataluña más de veinte militantes que ingresaron en la cárcel Modelo el 30 de junio (entre ellos Ramón Oró, Juan Carulla, Félix Monje y Ángel Olaya). Pelayo Tortajada fue detenido en agosto y meses más tarde Vicente Peñarroya, quedando de nuevo desorganizado el PSUC en Cataluña.553 Una de las labores de la dirección de Heriberto Quiñones fue extender la línea política de Unión Nacional al resto de las provincias españolas. Un enviado de la dirección del PCE de Madrid contactó con algunos militantes comunistas en Salamanca para explicarles la línea política a seguir y establecer algunas estafetas para recibir correspondencia, consignas y propaganda, e intentaran reorganizar el partido en León y Valladolid. Las estafetas se establecieron en la casa de Carmen Núñez de la Fuente en Salamanca y en casa de Andrés González Zarzosa en Béjar (Salamanca). Carmen recibía correspondencia de una mujer llamada Mercedes que la conoció en la puerta de la cárcel de Salamanca porque iba a ayudar a los presos (la propia Carmen ayudaba a un preso de Fuerteventura llamado Casimiro Pombero Correa y por esta labor recibía ayuda económica de su familia desde Canarias). La pareja de Carmen Núñez era Maximino Sánchez Gómez que junto a Emilio García Criado, máxima figura de los militantes comunistas en Salamanca, crearon la Agencia de negocios “Helios” (eran ayudados por el hermano de Maximino llamado Herminio que vivía en Madrid). Los viajes de negocios de la Agencia fueron utilizados por Emilio García Criado para contactar con 552 Vicente Peñarroya fue secretario general de las Juventudes Comunistas de Cataluña en abril de 1936, luego tras la unificación de la JSU. Cuando empezó la guerra se fue al frente y llegó a ser comisario de división, siendo capturado al final de la misma en Alicante. Pasó por la cárcel de Alcira (Valencia) y por los campos de concentración de Portacoeli (Alicante). En agosto de 1940 fue trasladado a la prisión de Montjuic saliendo en libertad provisional en septiembre de 1941 en MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, p.164. 553 Pelayo Tortajada fue detenido en el tren cuando viajaba en dirección a Figueras, regresando de Francia. Su detención estuvo vinculada a otra del secretario general de la JSU en Cataluña apellidado Fornells, el que fuera asesinado más tarde en las dependencias de la Jefatura Superior de Policía en Barcelona. La detención de Peñarroya también tuvo que ver con la de otro comunista llamado Luis Fernández “Roca” quien dijo que tenía una cita con Peñarroya. Luis Fernández, cuando acudió a la cita a entregar a su compañero se suicidó, arrojándose a las ruedas de un trolebús. Peñarroya fue localizado en una casa de comidas e iba armado y cuando iban a detenerle disparó contra el jefe de la Brigada Político Social en Barcelona, Pedro Polo hiriéndole en una pierna siendo detenido en MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, pp.164-170 y VV.AA: “Las ventanas de Soledad Real”, Fundació Pere Ardiaca, De Barris, Barcelona, 2009, pp.19-23. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 401 otros posibles camaradas en algunos pueblos de las provincias de Salamanca y Valladolid. Tanto Emilio como Maximino se cartearon con otros militantes de León, alguno de ellos preso en la cárcel leonesa. Emilio García realizó un informe titulado “Opinión de algunos camaradas” conteniendo nombres y un pequeño informe sobre algunos militantes comunistas de Salamanca para su posible incorporación a la organización. Dicho informe tenía pensado mandarlo a la dirección de Madrid (no pudo hacerlo porque fue detenido). Emilio García Criado contó con la ayuda de Miguel Corrochano Pliego quien por su trabajo (hacía ampliaciones fotográficas) viajaba mucho por Salamanca y Extremadura. Miguel era el encargado de contactar con conocidos y simpatizantes en pueblos de la provincia, como de Candelario y Béjar (Salamanca). Aquí contactaron con Gervasio Galán Puerta y Andrés González Zarzosa para hablar sobre la necesidad de organizar el PCE. A la casa de Gervasio llegó un paquete para Emilio García procedente de Madrid, quien fue a recogerlo a Béjar y aprovechó para tratar asuntos de la organización clandestina y ofrecer su ayuda en cuyo caso deberían escribirle o acudir a la Plaza del Mercado, 8 de Salamanca.554 554 Carmen Núñez de la Fuente nació en Valladolid, hija de Francisco y Carmen, pantalonera. En 1928 se trasladó de Valladolid a Salamanca. Estuvo haciendo vida marital con un individuo hasta 1935 en que falleció y luego conoció al abogado Máximo Sánchez Gómez. Cuando fue detenida se le ocuparon gran cantidad de correspondencia y libros de sexualidad y de espiritismo. Andrés González Zarzosa nació en Madrid, hijo de Andrés y Leoncia, casado, solador y vivía en Béjar (Salamanca). Durante la guerra se afilió a la UGT y al PCE, siendo comisario político de su batallón. Al acabar la guerra fue detenido e ingresó en un campo de concentración de Alcalá de Henares y fue trasladado a varios batallones de trabajadores. En junio de 1940 consiguió la libertad provisional y tras estar en Madrid se fue a Béjar ya que encontró trabajó. En su casa recibía correspondencia como estafeta para otras personas de la organización comunista. Miguel Corrochano le pidió que hiciera una lista con nombres de personas que fueran de confianza para intentar contactar con ellos para una posible inclusión en la organización y Andrés hizo una lista de unas catorce personas, siendo muchos de ellos comisarios políticos conocidos suyos durante la guerra o que estuvieron presos con él. Gervasio Galán Puerto nació en Madrid, hijo de Andrés y Ángela, casado, albañil y domiciliado en Béjar (Salamanca). En la guerra fue movilizado por su reemplazo en marzo de 1938 prestando servicios en unidades de fortificación. En mayo de 1941 se fue a Béjar para trabajar como soldador hospedándose en la casa de Andrés donde recibía correspondencia de Madrid. Maximino Sánchez Gómez nació en Cabezuela de Salvatierra (Salamanca), hijo de Juan Francisco y Elvira, abogado y domiciliado en Salamanca. Al terminar la guerra estuvo en la cárcel y en un batallón de trabajadores. Maximino estuvo trabajando en una granja avícola y luego montó con Emilio Gómez la Agencia de negocios “Helios” situada en la casa de Emilio y abriéndola gracias al dinero que les dio el padre del anterior. Maximino vivía con Carmen Núñez. Emilio García Criado nació en Bárbalos de Huelma (Salamanca), hijo de Francisco y Vicenta, abogado y domiciliado en Salamanca. En 1933 se afilió a la JSU. Al empezar la guerra se incorporó al cuerpo de Ingenieros donde prestó servicios en el hospital de Salamanca. En octubre de 1936 fue detenido e ingresó en prisiones militares hasta marzo de 1938 en que salió hacia el campo de concentración de Medina del Campo (Valladolid), luego trasladado al de Santa Espina (Valladolid) y finalmente al de Mungiria. Salió en libertad en septiembre de 1939 yendo al Regimiento de Ingenieros para cumplir con el servicio militar hasta mayo de 1941. Luego estuvo en un campo de concentración y en un batallón de trabajadores en Madrid y Chamartín de la Rosa (Madrid) siendo licenciado en julio de 1941. Emilio se fue a su pueblo y luego a Salamanca fundando la agencia “Helios” como dependiente de Margarita Diéguez. La casa estaba a nombre de Emilio y les ayudaba Herminio, hermano de su socio Maximino, desde Madrid. Cuando fue detenido dijo que la lista que le fue incautada con nombres la había realizado para un falangista que había pertenecido a la JSU y que era para el Servicio de Información de Falange que le había encargado una lista de nombres de militantes de izquierda. Antonio Montero García era maestro nacional. En la guerra fue soldado de artillería y estuvo en los frentes de Navacerrada, Peguerinos y El Escorial donde estuvo en el Gabinete Topográfico de la Comandancia. Tras licenciarse estuvo con su mujer quince días en Madrid hospedándose en la casa de su cuñado Victoriano García Fernández y luego regresó a Salamanca donde trabajaba dando clases particulares hasta que se resolviera el tema de su expediente de rehabilitación en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.453. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 402 Entre la documentación encontrada por la policía a algunos miembros de la dirección del PCE en Madrid (entre ellos a Heriberto Quiñones) apareció el nombre y dirección de Antonio Montero García cuyo cuñado estaba exiliado en Francia y su mujer residía en Valencia. Fue su cuñado quien facilitó estos datos a la organización clandestina para ponerse en contacto con él. No obstante, Antonio Montero no fue procesado porque estaba avalado por el secretario del Obispo de Salamanca, el jefe local de Falange de Olmedo de Camaces (Salamanca), el sacerdote y la Guardia Civil de Yecla de Yeltes (Salamanca). Gracias a esos papeles requisados la policía detuvo a todo el embrión de organización del PCE en Salamanca que tras ser juzgados fueron condenados a las siguientes penas: Emilio García y Máximo Sánchez a dieciséis años, Carmen Núñez, Andrés González y Gervasio Galán a seis años. En Valladolid la reorganización del partido se realizó con militantes con poca experiencia y con la creencia de que el hecho de estar agrupados era lo mejor que podían hacer. El secretario general de la organización vallisoletana era un practicante que recibió una visita de un enlace de Madrid para orientarle en el trabajo de Unión Nacional. La secretaria de organización aumentó el número de camaradas. También tenían un secretario para asuntos exteriores que contaba con la ayuda del anterior secretario general y otro secretario de agitación y propaganda a quien le dieron instrucciones políticas porque no entendía ciertos aspectos sobre la línea política que querían implantar. El responsable de la JSU creó una Comisión organizadora con un socialista que estuvo en la dirección del PCE en Bilbao contando con tres dirigentes y unos diez militantes. También había un responsable de solidaridad y ayuda a presos muy discreto y voluntarioso que contaba con la ayuda de un socialista y un republicano. Se plantearon nombramientos de delegados como estaban organizados en la cárcel y el reparto de un manifiesto escrito a mano. La organización se extendió y contactó con varios pueblos como Tudela, Villabáñez, Melgar de Abajo, Peñafiel, Medina del Campo, Corcos del Valle, Cigales, Mucientes y Trigueros del Valle. En el aparato directivo de Quiñones se había puesto en contacto con algunos comunistas de Zaragoza gracias a los viajes de Luciano Sadaba y Valeriano García Barcina pusieron en marcha la reorganización del partido. Justo Barrena Asín (usaba el nombre de Fausto García en la organización) al finalizar la guerra se fue a Zaragoza y en mayo de 1939 fue detenido y encarcelado en la prisión de la capital aragonesa (en abril de 1940 salió en libertad). En la cárcel conoció a un comunista que tenía contactos con el Buró Político de Quiñones. Justo, con una dirección que le habían facilitado de un individuo manco llegó a Madrid. Éste le llevó a una cita a la Glorieta de Atocha con otro camarada que le preguntó sobre la situación de la organización y de los trabajadores en Zaragoza. Justo le respondió que la ideología política preponderante en Aragón era la anarcosindicalista con lo que era muy difícil atraer a muchos individuos. La siguiente cita fue en el metro de Quevedo donde se vio con Quiñones, quien le llevó a una casa y celebraron una reunión de dos horas en la que hablaron sobre la organización del partido. Justo le dio la dirección de Gloria Cueto de Barcelona y otros nombres de Zaragoza para ser utilizados como estafetas (por su parte Quiñones le dio la dirección de Fernando Ferraz Fayos que usaba el nombre de Fernando Sandoval Núñez, a quien le dijeron de parte de la dirección quiñonista, que se infiltrara en el Sindicato Español Universitario y en la Sección de Prensa y Propaganda de Falange para provocar diferencias entre falangistas y tradicionalistas). La misión de Barrena era constituir una dirección formada por Justo Barrena como secretario general, Emilio Bielsa Tarrago (le conoció en la cárcel de Zaragoza) como secretario de organización y Manuel de la Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 403 Escalera Narezo como secretario de agitación y propaganda. Justo redactó un informe que contenía instrucciones para el funcionamiento del PCE, sobre la situación política internacional y del país y señalaba que había que encontrar un responsable para el Socorro Rojo Internacional. La dificultad estaba en la falta de dinero y de militantes para realizar trabajos de reorganización. Justo Barrena intentó extender la organización entre conocidos que habían sido compañeros suyos en la cárcel y con personas que podían ser de confianza para la organización, entre ellos su ex novia Dolores Salvador Carella, Emilio Bernal Laín, Emilio Suárez Calvo, y Gustavo Lacasa Santo Domingo y Bernardino López Santamaría, que hacía con frecuencia viajes de Zaragoza a Madrid por su negocio para llevar correspondencia y ponerse en contacto con Celestino Martín Borja de la organización de Madrid. A principios de octubre recibió la visita de un enlace del PSUC de Barcelona, con algo de propaganda. En noviembre de 1941 recibió la visita de Manuel Murillo Carretero, quien se había escapado de Madrid con dinero y un salvoconducto que le dio Quiñones. También le entregó un sobre que debía dar a Enrique Sorni Herrero, que trabajaba en las oficinas de viajes Cafranga, en la calle de los Mártires, 2, en la capital aragonesa. El sobre contenía las instrucciones oportunas para el trabajo de la organización y el contacto con la dirección del PCE en Madrid. Morillo le dio el sobre a Sorni y luego se vieron con Manuel Lavin Cobos que era camarero de una sala de fiestas llamada Conga. Al día siguiente Morillo contactó en una pensión con Justo Barrena y se fueron a la plaza del Carbón donde quedaron con Manuel de la Escalera. Los tres hablaron de la situación del partido, de las características del trabajo y de las luchas que había entre falangistas y requetés. Tras esta primera cita quedaron para las ocho de la tarde en un café con Enrique Sorni para dar cumplimiento a lo dispuesto por Quiñones. Se fueron todos a una oficina situada en el Paseo de la Independencia y hablaron sobre la labor a realizar en principio por cada uno de ellos, una de sus primeras misiones era la de agrupar a cuantos elementos de confianza conocieran y estuvieran dispuestos a colaborar en la reorganización del partido. Manuel Morillo les entregó folletos de propaganda y un ejemplar de “Mundo Obrero”. También les recriminó el poco trabajo que habían desarrollado en Zaragoza. Justo Barrena dijo que el equipo directivo estaba formado y habían nombrado a Jesús Coy Pérez como secretario del Socorro Rojo Internacional ayudado por Enrique Sorni. Éste gracias a un amigo suyo llamado Isidro Sánchez Covisa fue a Madrid y aquí contactó con un miembro de la JSU, Agustín Caballero Robrero quien le dijo que tenía muchas dificultades para trabajar. Agustín le entregó a Jesús Coy unas señas para recibir paquetes y correspondencia y a su vez se las facilitó a Justo Barrena (Caballero también recibió la visita desde Zaragoza de Teógenes Colás Vázquez que había estado en la cárcel de Zaragoza y era para contactar con la organización). Tras esta entrevista Manuel Morillo se fue primero a Valencia y luego a Barcelona para seguir con su trabajo de asesoramiento. Todos los integrantes de la dirección del PCE clandestino en Zaragoza fueron detenidos y condenados a diferentes penas: Justo Barrena a treinta años, Manuel de la Escalera a quince años y Fernando Ferraz a tres meses. Todos los demás fueron absueltos.555 555 Justo Barrena Asin afiliado a la UGT y al Sindicato del Ramo de la Construcción del cual fue secretario. Fue concejal del Frente Popular en Egea de los Caballeros (Zaragoza) hasta el inicio de la guerra civil. Emilio Bielsa Tarrago durante la guerra ingresó en la JSU, combatiendo en el frente de Aragón y Levante, en un batallón de transmisiones. Al terminar la guerra fue detenido y trasladado al campo de concentración de Albatera (Alicante). Emilio trabajó en la oficina de prestación de personal de la Diputación Provincial de Teruel y Zaragoza. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 404 En Guadalajara también hubo un intento de organizar un núcleo directivo del PCE en la capital alcarreña, gracias a varios enlaces de Madrid y Zaragoza. Agustín Caballero Robredo fue visitado por Ricardo Ortíz quien le propuso ingresar en el PCE clandestino, proposición que aceptó. Los dos hablaron de establecer un servicio de Fernando Ferraz Fayos nació en Valencia en 1918. Hijo de una familia de ferroviarios. Al terminar la guerra era estudiante de Filosofía y Letras. Al conseguir la libertad tras ser detenido en 1942 se dedicó a dar clases de literatura en algún instituto, academias y de manera particular. Su verdadera pasión fue la literatura y escribió poesías, relatos y sobre todo novelas “de a duro” en la década de los cincuenta y sesenta del siglo XX, algunas con cierta fama como la titulada “Operación Cefeida” y la firmaba con el pseudónimo de Profesor Hasley. Fernando Ferraz murió en 1998. http://www.jccanalda.es/jccanalda_doc/jccanalda_cf/articulos_cf/ghnd/hasley.htm. Jesús Coy Pérez afiliado a la JSU en 1933. Al empezar la guerra fue voluntario en el Ejército Republicano combatiendo en diferentes frentes y el final de la guerra le sorprendió en Valencia, estando varios días en el campo de concentración de Albatera (Alicante) y tras obtener la libertad se fue a Zaragoza trabajando como comercial de seguros. Manuel de la Escalera Narezo nació en San Luis de Potosí (México) el 6 de agosto de 1895. A los seis años la familia regresó a Santander donde realizó parte de sus estudios. También estudió en un internado de la Compañía de Jesús en Orduña (Vizcaya) y en los Escolapios de Bilbao. Manuel regresó a México donde estudió Arte en la Academia París y desarrolló el gusto por el cine. A su regreso expuso en Santander dibujos, pinturas y retratos escultóricos en mármol. Trabajó en Madrid con el escultor Julio Antonio y en París con Bourdelle (también trató a Picasso), donde recibió la influencia del cubismo y surrealismo. Entre 1924 y 1927 cursó estudios de Psicología y Cinematografía y trabajó en los estudios Joinville con el director ruso Alexis Granowsky. A su regreso a Santander fundó el Cine Club del Ateneo Popular y el Cine Club Proletario y colaboró con Gerardo Diego en las publicaciones “Carmen y Lola”. Manuel se afilió a la UGT, en el Sindicato de Oficinas y Técnicos. Al empezar la guerra fue movilizado como pagador en el batallón 127, siendo teniente. Manuel de la Escalera organizó en Santander un cine ambulante, rodando con Rufino Ceballos, varios documentales de los frentes de guerra. Fue hecho prisionero, encarcelado y condenado a treinta años, pena luego conmutada a seis años. En la cárcel hizo traducciones de trabajos de Jayne Mansfield, Sarovan y Maughan. Tras su segunda detención y al salir en libertad escribió su libro “Muerte después de reyes” con el pseudónimo de Manuel Amblard donde relataba las vivencias de las prisiones de Burgos y el Dueso (Cantabria). Publicó otros libros, artículos y traducciones. Manuel de la Escalera murió en 1994 en http://www.escritorescantabros.com/escritor/escalera-narezo-manuel-de-la.html Bernardino López Santamaría afiliado a la UGT antes de la guerra. Durante ésta fue jefe sanitario y en abril de 1937 fue encargado de un parque de automóviles en Guadalajara con el grado de teniente. Estuvo llevando trenes de automóviles a distintos frentes. Al terminar la guerra fue detenido y llevado al campo de concentración de los Almendros, Albatera y el de Portacoeli. Fue trasladado a la prisión de Gandía y luego en Guadalajara. Bernardino regresó a Zaragoza al obtener la libertad provisional. Enrique Sorni Herrero se afilió al PCE en mayo de 1937, estando encuadrado en el Radio Sur del Comité Provincial del PCE de Madrid. Manuel Lavin Cobo nació en Santander, hijo de Marcos y María, casado, camarero y domiciliado en Zaragoza. Afiliado en la UGT y durante la guerra estuvo combatiendo en Bilbao. Gustavo Lacasa Santo Domingo hijo de Pedro Lacasa Colaina y Agustina Santo Domingo Serrano. Se casó con María Peralta Plazuelo. Durante la guerra se pasó a la zona republicana en agosto de 1936 y se incorporó a una columna militar siendo su comisario político. Afiliado a Izquierda Republicana. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a doce años siendo conmutada a ocho años. Emilio Bernal Lain desde el principio de la guerra estuvo detenido hasta octubre de 1936 que pasó a la zona republicana sin prestar servicio de armas ni pertenecer a ningún partido, sólo a la UGT. Al terminar la guerra regresó a Zaragoza. Conocía a Justo Barrena porque tenía un alto cargo en el Instituto de Reforma Agraria en Teruel. Dolores Salvador Carella la guerra le sorprendió en Valencia sirviendo. Un año antes había conocido a Justo Barrena y empezaron a salir. Justo fue delegado de Ganadería para el Gobierno Republicano en Aragón. Pero al terminar la guerra Justo desapareció y Dolores fue a Zaragoza a buscar trabajo, enterándose de que Justo estaba casado y rompieron relaciones. Emilio Suárez Calvo cuando empezó la guerra estaba en Caspe (Zaragoza) y se fue como voluntario a un batallón. Luego estuvo en la Escuela de Guerra de Barcelona y se graduó como teniente. Al terminar la guerra estaba en Zaragoza, donde fue detenido y enjuiciado, salió en libertad provisional en enero de 194, conoció a Bielsa en la cárcel en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.453. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 405 propaganda entre el interior de las cárceles y la dirección en el exterior. Tenían que ver la manera de introducir propaganda y notas y recuperar a los camaradas que salían de la prisión para volver a introducirlos en el trabajo clandestino, pero teniendo cuidado con los posibles chivatos y confidentes. Agustín Caballero recibió la visita de Jesús Coy, enviado por un amigo común, Isidro Sánchez Covisa, por medio de Coy llegó Teógenes Colás Vázquez que quería desarrollar el PCE en Guadalajara. Colás realizaba viajes comerciales entre Zaragoza, Madrid y Guadalajara y visitaba también a antiguos compañeros de prisión (Antonio Chaves, Inocencio Zamaña, Jerónimo Durán y Marcelino Sanz) para hablar de la situación internacional y de las posibilidades reales de reorganización del PCE. Agustín Caballero tenía contacto con otras mujeres de la organización clandestina como Enriqueta Aroca Gorraiz y otra llamada Clara. La primera vivía en la calle Modesto Lafuente, 6, 2º y le dio, por medio de Clara, unos manifiestos y documentación para que la guardara porque en su casa no podía tenerlos al ser perseguido su cuñado por la policía. Agustín realizó un croquis de cómo sería la organización y el socorro de las cárceles que había planeado y se lo dio a Enriqueta para que lo hiciera llegar a la dirección del PCE. El problema de Guadalajara era la falta de militantes. En la documentación ocupada a Heriberto Quiñones aparecían los nombres de Rafael Barrios Vaquero, Fermín Ibáñez Saéz y José Caballero Cepero como posibles militantes del partido en Guadalajara. El último de los militantes fue a ver a otro que había conocido en la cárcel de Yeserías y vivía en la calle Arenal, 8, el sastre Víctor García, que le habló de la posibilidad de ingresar en la organización clandestina. Todos fueron detenidos, siendo absueltos algunos de ellos y fueron condenados a quince años para Teógenes Colás, Agustín Caballero y José Caballero.556 556 Agustín Caballero Robrero nació en Madrid, hijo de Agustín y Agustina, traductor y domiciliado en la Avenida Reina Victoria, 53, 1º A. Estuvo afiliado a la FUE como estudiante de Filosofía y Letras. Durante la guerra estuvo en Alemania con motivo de intercambio escolar organizado por el Ministerio de AA.EE y regresó en septiembre de 1936. Fue voluntario en el Ejército Republicano haciendo los cursos de teniente en la Escuela de Artillería de Lorca (Murcia), grado que consiguió en enero de 1938 y fue destinado al Ejército del Centro, siendo teniente ayudante en los pueblos madrileños de Aranjuez, Arganda y Morata de Tajuña, en el 3º Cuerpo. Estuvo en el frente de Carabanchel y luego en Alcalá de Henares. Tras la guerra fue detenido y llevado al campo de concentración de Miguel de Unamuno (Madrid), Alcalá de Henares y batallón de trabajadores nº 40 a Vigo (Pontevedra). Agustín consiguió la libertad condicional y regresó a Madrid viviendo con sus tíos. Hizo el servicio militar en el cuartel del batallón de trabajadores, nº 49, en el Cerro del Aire, Ventas (Madrid). Al ser detenido por la policía registraron su casa y encontraron: un Llamamiento del Comité Central del PCE, un ejemplar de “Mundo Obrero” de agosto de 1941, otra hoja con un mensaje de Stalin, otro manifiesto del PCE, otro escrito a máquina a dos hojas, otra hoja con información de las últimas detenciones, otro Boletín Interior nº 3, otro documento en favor de los presos y de los obreros del Comité Provincial del PCE de Madrid, un cuaderno de papel cebolla con esquema que encabezaba con las iniciales SRI y diversas tareas, una tarjeta con 27 direcciones y 16 números de teléfono, un recibo de la FUE de Madrid a su nombre, más direcciones y números de teléfono, varios libros y fotografías. Teógenes Colás Vázquez nació en El Pobo de Dueñas (Guadalajara), hijo de Aquilino y Niceta, maestro nacional y domiciliado en Molina de Aragón (Guadalajara). Antes de la guerra era simpatizante de la Agrupación Socialista siendo nombrado auxiliar del secretario en el Ayuntamiento de su pueblo. Tras la guerra fue condenado a doce años siendo encarcelado en las prisiones de Zaragoza y Madrid. José Caballero Cepero nació en Brihuega (Guadalajara), jornalero. Durante la guerra estuvo en los Batallones Rojos de Vanguardia luchando en el frente de Somosierra. Fermín Ibáñez Sáez nació en Herce (La Rioja), hijo de Pedro y Lorenza, mecánico y casado. La guerra le sorprendió en San Sebastián donde se enroló en la 51 batallón de Infantería, luchando en Bilbao y Santander donde estuvo en la Defensa Contra Aeronaves durante tres meses y luego en Gijón. Al terminar la contienda fue detenido y encarcelado en Muros de San Pedro (La Coruña), Santoña (Cantabria) y Miranda de Ebro (Burgos). Al salir en libertad fue depurado y trabajó como obrero civil viviendo en Guadalajara junto a Rafael Barrios Vaquero y trabajaban juntos en la Base Móvil de Guadalajara. Los dos aparecieron en los documentos que intervinieron a Quiñones. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 406 En septiembre de 1941 un enlace de la dirección del PCE de Quiñones conocido por “El Asturiano” y de nombre Anselmo (durante la guerra fue comisario político de compañía) fue a Segovia para contactar con un camarada que conocía de la guerra. Jenaro Reinoso Núñez “El Asturiano” llevaba la orden de reorganizar el PCE mediante la formación de grupos de tres individuos que sólo se conocerían entre sí y a su vez cada uno de sus miembros organizaría otros grupos de tres y enlazarían entre ellos. Jenaro introdujo en la organización a amigos suyos como Pedro Pastor Navajas, Fernando Llorente García y Atanasio Dueñas Sanz. El padre de este último había sido fusilado, a los que proporcionó libros de carácter político y social. La intención era que una vez que los hubieran leído, hablarles de la reorganización del PCE. Jenaro y Atanasio cambiaban impresiones sobre la marcha de la organización y sobre la captación de nuevos militantes como Juan Rodríguez Álvarez, Leónides Lumbreras Rueda, Isidro Romano Pascual “Tanguen”, Anselmo Mardomingo Vacas, Juan Misis Calaza, Julián Lázaro Escobar, Eugenio Rodríguez Gil, Alfonso Tapias Luquero y Ana Ruiz Calle. Todos tenían la obligación de cotizar semanalmente. Los lugares de reunión eran: la Plaza del Ayuntamiento, en el bar Ricardo, café Columba, el paseo conocido como el Salón de Segovia y la plaza del Azoguejo. A veces se daban notas para saber cómo iba la organización clandestina y las instrucciones recibidas, escritas a mano o a máquina. Jenaro Reinoso se comunicaba con “El Asturiano” por correspondencia dirigida a Leonora Jiménez Gutiérrez, calle Tribulete, 7 de Madrid. Jenaro le escribió dos cartas a esa dirección y una más a la calle Áncora, 50, (casa de Leonora Jiménez Gutiérrez quien las entregaba a Anselmo). Las cartas que enviaba Jenaro las encabezaba como si fuera una mujer a las que se las remitía. En la última de las misivas “El Asturiano” le dijo con un lenguaje subliminal que sentía mucho la muerte de su hijo queriendo decir que no escribiera más porque había habido detenciones. Jenaro entregó dos ejemplares de “Mundo Obrero” y un manifiesto del PCE a Fernando Llorente García para que las introdujera clandestinamente en la Prisión Provincial de Segovia. Llorente se puso de acuerdo con el ordenanza de la prisión que estaba cumpliendo condena Leónides Lumbreras Rueda, quien se encargó de hacer circular la propaganda por la cárcel. Jenaro le dijo a Llorente que se pusiera en contacto con Julián Lázaro Escobar y con la ayuda de Atanasio Dueñas extendieran la organización en Garcillán (Segovia), pueblo de Julián Lázaro, a Ana Ruiz Calle en Navafría (Segovia) para extender la propaganda comunista y libros marxistas. Atanasio Dueñas pidió a Anselmo Mardomingo que realizara un informe sobre el número de fábricas, talleres, comercios e industrias de la provincia segoviana, así como el número de obreros que trabajaban en cada una de ellas, jornal que recibían y otros detalles. Así como la producción total de cereales y ganadería de la provincia. El informe sería enviado a la dirección de Madrid para redactar uno más extenso sobre la situación agrícola y ganadera de toda España. Jenaro le pidió a Juan Misis Calaza que le informara de noticias de interés para el partido del Parque Automovilístico donde trabajaba. De igual manera indicó a Eugenio Rodríguez Gil, trabajador en el mismo Parque, que inutilizara todos los trozos de chapa posible para entorpecer el trabajo general del Parque Automovilístico. Los dirigentes intentaron Rafael Barrios Vaquero nació en Andújar (Jaén), hijo de José y Luisa, mecánico y casado. Antes de la guerra afiliado a la UGT, Sindicato de Transportes. Durante la guerra estuvo en los talleres militares del Regimiento de Carros de Combate donde intervino en varios frentes como capitán. Al terminar el conflicto bélico estuvo en la Segunda Brigada de Tanques en Daimiel (Ciudad Real), luego en el campo de concentración de Alcalá de Henares, para pasar al de Miguel de Unamuno en Madrid y luego en la 1ª Base Móvil de Guadalajara. Su mujer y dos hijos vivían en Madrid en la calle Palencia, 59 viéndolos los fines de semana en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.456. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 407 captar más cuadros como Justo Mateo Rodríguez y Guillermo Martín Tejero pero sin éxito. A finales de octubre de 1941, Jenaro recibió la orden de ir a Madrid para entrevistarse con “El Asturiano” , en la casa de Pilar Calzado Andrade en la calle Alcalá, 166. En las conversaciones que mantuvieron, “El Asturiano” le dijo que la URSS ganaría la guerra y que eso favorecería la lucha del partido. Jenaro recibió un paquete con varios ejemplares de “Mundo Obrero” de agosto de 1941 y varios manifiestos para que los repartieran por Segovia. La idea de la dirección de Madrid era reemplazar a Jenaro Reinoso por otro militante con más experiencia y ponerle a él al mando de un grupo de agitación y sabotaje. Jenaro recibía fondos de las cotizaciones semanales, parte del dinero será enviado al comité de Madrid.557 Casi todos los 557 Jenaro Reinoso Nuñez nació en Segovia, hijo de Emiliano y Josefa, impresor. Durante la guerra estuvo afiliado a la JSU. Pedro Pastor Navajas nació el 23 de febrero de 1923 en Valladolid, hijo de Victoriano y Manuela, cerrajero y domiciliado en Segovia. La policía encontró en su casa un manifiesto del PCE y billetes republicanos. Fernando Llorente García nació el 12 de marzo de 1921 en Madrid, pintor y domiciliado en Segovia. Atanasio Dueñas Sanz nació el 2 de mayo de 1921 en Segovia, hijo de Paulino y Fuencisla, albañil y domiciliado en Segovia. Estuvo detenido hasta abril de 1938 por no facilitar datos sobre un tío suyo llamado Anselmo Dueñas y en abril de 1937 fue fusilado su padre por auxilio a la rebelión. Juan Rodríguez Álvarez nació el 6 de abril de 1914 en Cangas de Narcea (Asturias), hijo de Juan y Carmen, cerrajero y vecino de Segovia. En su casa la policía le ocupó cuando fue detenido un ejemplar de “Mundo Obrero” y un Libro de la Escuela Popular de Guerra. Isidro Romano Pascual nació el 4 de abril de 1916 en Segovia, hijo de Mariano y Ángela, jornalero. Afiliado a la JSU desde 1934 y a la UGT, Sección Fabril por lo que fue detenido el 19 de julio de 1936. Anselmo Mardomingo Vacas nació el 21 de enero de 1917 en Segovia, hijo de Ramón y Jacinta, botones. Juan Misis Calaza nació el 19 de febrero de 1922 en Madrid, hijo de Juan y Concepción, vulcanizador y domiciliado en Segovia. Julián Lázaro Escobar nació el 27 de enero de 1914 en Garcillán (Segovia), hijo de Fermín y María, labrador. Eugenio Rodríguez Gil nació el 26 de marzo de 1915 en Palazuelos del Eresma (Segovia), hijo de Pantaleón y Faustina, herrero. Alfonso Tapias Luquero nació el 17 de mayo de 1916 en Palazuelos del Eresma (Segovia), hijo de Mariano y Marcela, obrero. Ana Ruiz Calle nació el 7 de noviembre de 1914 en Navafría (Segovia), hija de Justo y Micaela, modista. Justo Mateo Rodríguez nació en Carbonero el Mayor (Segovia), casado, mecánico y domiciliado en Segovia. Un día estaba con Anselmo Mardomingo borrachos en un bar donde recibió un manifiesto del PCE sin saber que era y sin leerlo, se lo devolvió al día siguiente a Anselmo. Guillermo Martín Tejero nació el 25 de junio de 1912 en Segovia, hijo de Mariano y Trinidad, casado, jornalero. Conocía a Atanasio de la cárcel y le dio algunas novelas y lecturas que le ocupó la policía cuando fue detenido. Pilar Calzado Andrade nació en Zaragoza, hija de Bruno y Eloisa, domiciliada en la calle Alcalá, 166. En 1931 estuvo en un convento de franciscanas como postulante durante varios años, abandonando su carrera religiosa cuando empezó la guerra civil. Durante ésta fue enfermera auxiliar en el Hospital de Sangre número 5 de Cuatro Caminos y afiliada a la UGT. Eleuterio Lobo la implicó en actividades clandestinas del partido siendo detenida pero fue puesta en libertad. Con la segunda detención también negó que en su casa se celebraran reuniones, no quiso hacer más declaraciones ni facilitar la labor policial. Parece ser que fue violada en las dependencias de la Dirección General de Seguridad. A pesar de ello fue de nuevo puesta en libertad y siguió colaborando con el PCE ya que junto a su hermana Amparo se pusieron a trabajar en la cárcel de Ventas. Las casas de las dos hermanas situadas en la calle Sainz de Baranda, 3 y Alcalá, 166, fueron utilizadas como estafetas para albergar a miembros del partido, celebrar reuniones y recibir correspondencia. Como funcionaria de prisiones engañó durante más de diez años al entramado franquista de la prisión y colaboró con las diferentes direcciones del PCE en el interior de la Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 408 integrantes de la organización segoviana fueron detenidos el 20 de diciembre de 1941, celebrándose el juicio en Madrid el 6 de abril de 1943 con las siguientes condenas: Jenaro Reinoso a veinte años, Pedro Pastor, Fernando Llorente, Atanasio Dueñas, Juan Rodríguez, Isidoro Romano, Anselmo Mardomingo y Juan Misis a diez años. Julián Lázaro, Eugenio Rodríguez, Alfonso Tapias, Justo Mateos, Guillermo Martín y Leónides Lumbreras a cinco años. Leonora Jiménez a seis años y absolución para Ana Ruiz. A primeros de octubre de 1941 en Albacete tuvo lugar una reunión en el taller de Manuel Montesinos Esparcia, tras la visita de Diego Martínez Molina a Francisca Molina García había recibido una carta de Madrid con las consignas y orientaciones del trabajo a desarrollar. Diego Martínez fue a verla pero encontró a Francisca reticente y negando que hubiera recibido ninguna carta, por lo que Martínez fue a ver a Montesinos para que hablara con Francisca y aclarara la situación. Montesinos así lo hizo, pero Francisca le dijo que no quería saber nada de política porque su familia había sufrido mucho por estos temas. Diego Martínez le dijo a Montesinos que su intención era ir a Madrid por temas de trabajo y que aprovecharía el viaje para contactar con elementos del partido la capital de España, viaje que al final no se realizó. A mediados del mismo mes llegó, a Albacete un enlace de la organización comunista clandestina de Madrid con la misión de reorganizar el PCE en la ciudad manchega. El enlace visitó la casa de Gertrudis Sanguiao González cuyas señas se las habían facilitado unas amigas suyas conocidas de la guerra por pertenecer al PCE, llamadas Carmen Sanz Tendero y Carmen Castro (durante la guerra estuvieron evacuadas en Albacete), que utilizaron a varios enlaces para usar sus casas como estafetas. Una fue la de Higinia Aguilar Berrio que vivía en la calle madrileña de la Empedrada, 2; si iba alguien o llegaba una carta para Mary se la llevaría a la calle Montesa, 13 (recibió dos tarjetas postales). Y la otra la de Antonio Sarabia Martín, cuñado de Carmen Sanz Tendero, que vivía en la calle Hermosilla, 69. El enviado de Madrid era bajo, delgado, con poco pelo castaño, mal vestido y de unos treinta y cinco años, según la descripción de varios de los que le vieron. El enlace dijo ser hermano de un individuo apellido De Agustín que había formado parte del Comité Provincial del PCE durante la guerra y que era metalúrgico. Le dijo que le pusiera en contacto con camaradas de Albacete o que le indicaran la dirección de Francisca Molina García. Gertrudis le contestó que no quería saber nada del partido porque se había casado y que lo único que podía hacer era ponerle en contacto con Francisca. Gertrudis envió una nota para que fuera a su casa porque había llegado un individuo de Madrid preguntando por ella. Pero Francisca se había ido a trabajar y le mandó el recado por medio de la hermana de Francisca de trece años. El individuo llegado de Madrid le indicó que iba como delegado de la organización comunista para reorganizar el Partido en Albacete, comentándole que le diera las señas de Manuel Montesinos Esparcia o de Diego Martínez Molina cuyos nombres llevaba escritos en un papel. Francisca fue al taller donde trabajaba Montesinos porque estaba más cerca del cárcel en FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, Carlos: “La lucha es tu vida. Retrato de nueve mujeres combatientes republicanas”, Fundación Domingo Malagón, Madrid, 2007. Leonora Jiménez Gutiérrez nació en Mancera de Arriba (Ávila), sombrerera y domiciliada en Madrid, calle Áncora, 50. Leónides Lumbreras Rueda nació en Segovia, hijo de Celedonio y Bernarda, labrador. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a doce años cumpliéndolos en la prisión provincial de Segovia en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.581. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 409 trabajo. En la entrevista mantenida entre Manuel Montesinos y el enlace de Madrid hablaron de la posibilidad de reorganizar clandestinamente el PCE en Albacete y Montesinos dijo que hacía falta una persona más seria que se encargara de la dirección de los trabajos y que fuera conocida por los comunistas locales, dando el nombre de Diego Martínez. Éste, Montesinos y el delegado de Madrid mantuvieron una entrevista en la que le dijo que había que reorganizar el partido. Diego Martínez señaló que sería mejor ir a Madrid para conocer a los dirigentes del partido que le aconsejarían personalmente la misión a desarrollar. Pero el delegado se negó aduciendo que tenían que resolver la reorganización por sus propios medios. No quiso tampoco decirle ni su nombre falso por motivos de seguridad y al día siguiente en el taller que tenía en su casa Diego Martínez le entregó un sobre de propaganda que contenía tres “Mundos Obreros”, dos Boletines del Interior y un papel escrito a lápiz con dos direcciones, una para escribir a Madrid una vez que la organización se hubiera formado y otra para que en el caso de que fueran a Madrid establecieran contacto con la capital de España. En la última reunión que tuvieron también estuvo presente un compañero de trabajo de Martínez, Agustín Esparcia Cantero, pero no intervino en la conversación. Al terminar la reunión el delegado de Madrid comentó que tenía que irse ese mismo día porque no tenía dinero y que había hablado con Montesinos, el cual se había quedado encargado para recibir a cualquier camarada que pudiera llegar allí enviado por la organización. La contraseña convenida era: “Vengo de parte de Juanita para ver al señor Pedro” (Pedro era el nombre que había adoptado Diego Martínez en la organización). A los dos días Diego Martínez fue a la sastrería de Montesinos dándole la contraseña convenida, Montesinos la apuntó en el libro de medidas de su establecimiento para no olvidarla y quedaron en que si alguien iba dando la contraseña, Montesinos avisaría a Diego Martínez. Montesinos indicó que quería quedar al margen de cualquier puesto directivo y como mucho podría ser asesor. Diego Martínez habló con Agustín Esparcia proponiéndole para que le ayudara en la reorganización del partido, pero Esparcia se negó aduciendo que la situación no estaba como para jugarse la vida en trabajos de ese tipo. Dada esta situación y debido al trabajo que Diego Martínez tenía para hacer unas medallas destinadas a la División Azul, dejó de lado el trabajo reorganizativo y no fue nadie utilizando la contraseña ni recibieron más propaganda desde Madrid ni él se puso en contacto con nadie relacionado con las señas que le dio el delegado para hablar con ellos. La policía conocía la existencia de la organización comunista en Albacete y la dirección del sastre Manuel Montesinos. Fueron dos agentes desde Madrid, Ángel Merino Casabona y Antonio López Pardo con la contraseña acordada diciendo que eran enviados de la dirección del partido en Madrid. Tras captar la confianza de Montesinos, éste les dijo que hacía dos meses había ido un delegado que iba comisionado por la organización de Madrid para reorganizar el PCE en Albacete. La policía detuvo a Manuel Montesinos, Diego Martínez, Agustín Esparcia y Francisca Molina, siendo inútiles todas las gestiones para localizar al delegado del PCE que fue a Albacete. La policía incautó a Diego Martínez dos ejemplares de “Mundo Obrero” de agosto de 1941, una carta escrita a mano por Antonia Núñez que vivía en la calle Grilo, 52 de Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba) dejando entrever sus actividades en el PCE, y una lista con direcciones de personas que podrían ser enlaces de la organización. En el juicio, el fiscal solicitó pena de muerte para Manuel Montesinos, Diego Martínez, Agustín Esparcia, Francisca Molina y Gertrudis Sanguiau. La sentencia final fue pena de muerte para Manuel Montesinos Esparcia y Diego Martínez Molina y para los otros Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 410 le fue conmutada la pena por la de treinta años. Los condenados a muerte fueron fusilados en el cementerio del Este el 16 de marzo de 1943.558 En Alicante la reorganización del PCE la llevó a cabo Ángel Fermín Cardín junto a otros camaradas como Francisco Arreciado Carratala, Antonio Bas Brotons, Josefina Ripoll Pérez, Isabel López López, Evaristo Paya Prieto, Elvira Box Lizón, Carmen Caamaño Díaz, Benjamín Rodenas, Manuel Sánchez Bravo, Agustín Samos Ibáñez y Francisco Mingorance Álvarez. Se hicieron varias reuniones en las que Cardín indicó que había que buscar, entre camaradas y simpatizantes, a nuevos militantes. Tenían que usar nombres supuestos por razones de seguridad y que las citas tuvieran lugar en calles apartadas para no levantar sospechas. Ampliar la organización a través de células como la que había montado en la zona de la plaza de toros. También tenían que ayudar a los presos y sus familiares y si podían cotizar semanalmente. La dirección de Valencia estaba en contacto con la de Alicante por medio de enlaces y correspondencia. Carmen Caamaño utilizó su casa como estafeta ayudada por un amigo de su marido que le había conocido en la cárcel y que se llamaba Luis Jiménez. Tenían que preguntar por Rosario 558 Manuel Montesinos Esparcia nació en Higueruela (Albacete), hijo de Gaspar y Agustina, casado, sastre y domiciliado en la calle Tinte, 37 de Albacete. Antes de la guerra afiliado a Izquierda Republicana. Durante la misma se afilió al PCE siendo secretario sindical de la célula que había en los talleres colectivos de sastrería que durante la guerra funcionaron en Albacete. Al ser movilizada su quinta fue destinado al arma de Aviación sin ninguna graduación. Diego Martínez Molina nació en Albacete, hijo de Diego y Ana, casado, mecánico y domiciliado en la calle Tejares, 106 de Albacete. En enero de 1937 se afilió al PCE y al Sindicato del Baluarte, del que fue secretario durante 1937 y 1938. Al empezar la guerra trabajaba en su taller y en noviembre de 1936 ingresó como obrero ajustador en los talleres de guerra que estaban controlados por la Secretaría de Armamento siendo encargado de una sección. Al terminar la guerra fue detenido y encarcelado en la prisión de Albacete, saliendo en libertad provisional pero se tenía que presentar cada quince días en el juzgado militar de Albacete. Agustín Esparcia Cantero nació en Albacete, hijo de Agustín y Carmela, casado, metalúrgico y domiciliado en la calle Agustín de Guardiola, 1 de Albacete. Al empezar la guerra se afilió a la UGT, Sección Metalúrgica. Por las presiones del secretario general del PCE de Albacete llamado Francisco Fernández que trabajaba en los talleres de la Subsecretaría de Armamento, Agustín se afilió al PCE. Al terminar la guerra fue detenido y encarcelado estando en la prisión de Albacete hasta septiembre de 1939, presentándose cada quince días en la Auditoría de Guerra de Albacete. Antonio Sarabia Martín nació en Fontanosas (Ciudad Real), casado, dependiente y domiciliado en Madrid en la calle Hermosilla, 69. Afiliado a la UGT, Sección de Empleados de Oficina. Al terminar la guerra continuó trabajando en la droguería de la calle Serrano, 7, donde trabajaba desde los 17 años. Francisca Molina García nació en Albacete, hija de Juan José e Isabel, sastra y domiciliada en la calle Marzo, 13 de Albacete. Estaba afiliada a la UGT, en los Talleres Colectivos. Durante la guerra se afilió al PCE como lo hicieron la mayor parte de las obreras por medio de Ovidio Nieto que dirigía los talleres y estaba afiliado al PCE. Higinia Aguilar Berrio nació en Pinto (Madrid), hija de Pedro e Higinia, casada y domiciliada en Madrid, calle Empedrada, 2. Durante la guerra fue evacuada a Albacete donde se puso a trabajar como sirvienta. Afiliada a la UGT, Sección de Limpieza y al terminar la guerra regresó a Madrid. Higinia se puso a trabajar en una lechería de la calle Ayala repartiendo leche y luego se puso a servir. Gertrudis Sanguiao González nació en Albacete, hija de Francisco y Juana, casada y sastra. En la guerra estuvo trabajando en los Talleres Colectivos de Sastrería haciendo vestuario militar. Estaba afiliada a la USO, a la UGT, Sección del Vestido y al PCE. Durante la guerra conoció a Carmen Castro y Andrea Sanz. Al terminar la guerra se fue a Alicante y fue detenida e ingresada en el campo de concentración de los Almendros. Fue puesta en libertad y se fue a Madrid en octubre de 1939. Por mediación de una amiga llamada Francisca Rueda que estaba sirviendo en la calle Almagro, 25, se vio de nuevo con Carmen Castro y Andrea Sanz, participando las tres en la organización clandestina comunista. Ambas fueron enlaces y utilizaron sus casas como estafetas dando cobijo a varios perseguidos comunistas. En febrero de 1940 regresó a Albacete, carteándose con sus amigas cuatro o cinco veces más en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.901. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 411 porque así era conocida ella en Madrid. De la dirección de Madrid llegó a casa de Caamaño un enlace enviado por Quiñones que se hacía llamar Domínguez y llevó varios ejemplares de “Mundo Obrero” y un Boletín de Información del PCE; quería saber cómo iba la reorganización del partido y se vio con Ángel Fermín Cardín. Caamaño sería el enlace entre la dirección de Madrid y Alicante. Domínguez le dijo que tenía que ir a Murcia y que cuando regresara volvería a ver a Carmen Caamaño, pero no lo hizo. Cardín pidió a Evaristo Paya que reorganizara la JSU con los pocos medios con los que contaban. Aparte de la casa de Carmen Caamaño, también utilizaron los domicilios de Josefina Ripoll e Isabel López como estafetas de la organización comunista alicantina. También estuvieron conectados con la organización Rafael Merce Dos, Alfonso Collado Alvarilla, José Chazarra Hernández y Antonio Quilez Algora. Uno de los primeros detenidos fue Francisco Arreciado Carratala por temas de ayudas a los presos y del SRI. Debido a varias detenciones Ángel Fermín Cardín fue a Madrid para ayudar en la dirección de Quiñones y evitar ser detenido. Otras caídas fueron provocadas por algunas detenciones ocurridas en Madrid, como la de Carmen Caamaño que así contaba lo sucedido: “el Partido me encargó la reorganización en esa zona, pero en la clandestinidad todo era muy distinto. La organización se basaba en una cadena de pequeños grupos, tres personas, las células, de las que sólo una comunicaba con la siguiente, para en el caso de detención, no poder decir nada por mucho que te torturaran. Yo comunicaba con una persona en Madrid, y esta fue detenida con todas las direcciones y nombres de la organización en Levante. Le fusilaron en la misma silla en la que había sido torturado, y claro vinieron a buscarme a casa... y ¡hala!, otra vez”. 559 Los detenidos fueron condenados a distintas penas de cárcel: Carmen Caamaño a veinte años, Francisco Arreciado, Isabel López y Benjamín Rodenas a doce años, Evaristo Paya, Antonio Bas, Manuel Sánchez Bravo, Elvira Box, Agustín Samos y Francisco Mingorance a ocho años, Josefina Ripoll a cinco años y absueltos Rafael Merce y Juan Antonio Quiles.560 559 MONTERO CALDERA, Mercedes: “Carmen Caamaño Díaz: Una voz del exilio interior” en revista “Espacio, Tiempo y Forma”, Serie V, Hª Contemporánea, t. 12, UNED, Madrid, 1999, pp. 239-265. 560 Rafael Merce Dos nació en Castellón, hijo de Severino y Ángeles, casado y empleado. Durante la guerra se afilió al PCE y a la Agrupación Amigos de la Unión Soviética, siendo el delegado del PCE en la fábrica donde trabajaba. Afiliado también en la UGT y en el Socorro Rojo Internacional. Aparecen sus señas en la documentación que le intervinieron a Quiñones. Francisco Arreciado Carratala nació en Alicante, hijo de Luciano y Concepción, jornalero. En noviembre de 1936 ingresó en el PCE siendo miembro del Comité Provincial del PCE de Alicante, en la comisión de agitación y propaganda. También estuvo en el Sindicato de Trabajadores de comercio y oficinas. Al terminar la guerra por mediación de Elvira Box supo que Ángel Cardín estaba en Elche (Alicante), escondido en la casa de Isabel López. Arreciado fue a verle porque Cardín le dijo que le buscara una casa de otro militante, sin poder llevarle a otro domicilio. Celebraron una reunión de la organización clandestina en Alicante con Antonio Bas, Manuel Bravo, un comunista de Valencia y otro de Alcoy (Alicante), cambiando impresiones de cómo tenía que organizarse el partido. Arreciado se puso a trabajar por medio de Antonio Quilez en la tienda de esencias donde trabajaba. Francisco Arreciado estuvo hospitalizado por tener episodios de psicosis. Antonio Bas Brotons hijo de Antonio y Antonia, empleado de Banca en el Banco Central. En 1931 afiliado a la UGT, Sindicato de Banca y Bolsa. Josefina Ripoll Pérez hija de José y María, maestra nacional. Afiliada al PCE durante la guerra y al terminar ésta fue detenida y condenada a tres años de prisión. Aparecía entre los documentos de Heriberto Quiñones. Isabel López Lòpez nació en Alhama de Murcia, hija de José y María, casada. En septiembre de 1936 se afilió al PCE, conociendo a finales de 1938 a Ángel Cardín quien quería que se inscribiera en la Escuela de Cuadros del PCE, porque él era profesor, pero ella se negó aduciendo que tenía poca cultura. Al terminar la guerra fue a su casa Cardín para esconderse y estuvo allí hasta primeros de 1940. Por su casa Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 412 En Málaga y Granada la reorganización clandestina del partido se hizo desde 1940 con cuadros como Joaquín Luna Nieto y Enrique Doménech Calderón. Los dos crearon una empresa de publicidad en Málaga llamada “Profucio” que ayudaban a las personas que lo necesitaban y simpatizantes del PCE a conseguir avales. También les ayudaron Alfonso Caballero Morales y Tomás Cerezo Fernández en labores de ayuda a presos, siendo todos detenidos a mediados de 1941. En Granada militaba Manuel Gamarra Peregrina (formó parte del Comité Provincial del PCE en Granada y durante la guerra fue miembro del Servicio de Información Especial Periférico), quien utilizando su profesión de representante de una empresa de cueros viajaba por varias localidades pasaron José Chazarra, Evaristo Paya, Elvira Box y Francisco Arreciado para hablar con Cardín, el cual no recibió propaganda ni correspondencia alguna. Evaristo Paya Prieto conoció a Cardín durante la guerra y luego supo que estaba escondido en Elche (Alicante) en casa de Isabel López, sabiendo que había recibido varias visitas entre ellas Elvira Box y Manuel Sánchez Bravo. Elvira Box Lizon afiliada al PCE desde mediados de 1937 y trabajó como mecanógrafa en la Federación Provincial Campesina, donde también fue cajera y contable. Allí conoció a Ángel Cardín, encontrándole en Alicante tras terminar la guerra y le dijo que se iba a Elche (Alicante). Allí fue a verle para ver si podía conseguir otra casa para esconderse en Alicante. Tras ser detenida estuvo seis meses y medio en los sótanos de la comisaría de Alicante. Luego estuvo en las prisiones de Albacete, Ventas y Segovia con un total de siete años y diez meses. Al conseguir la libertad provisional en 1947 tuvo que presentarse durante dos años tanto en Madrid como en Alicante a las autoridades policiales y la correspondencia controlada en CUEVAS, Tomasa: “Mujeres en las cárceles franquistas”, Madrid, Casa de Campo, 1984. Carmen Caamaño Díaz nació en Madrid en 1911. Estudió en el colegio Sagrado Corazón de Madrid. En 1926 se matriculó en Filosofía y Letras, especialidad Historia. Carmen se afilió a la Federación Universitaria Española de la que formó parte de su Junta Directiva y fue en 1930 secretaria de la Unión Federal de Estudiantes Hispanoamericanos (UFEH), acudiendo al Primer Congreso Iberoamericano celebrado en Costa Rica en 1931. Carmen aprobó las oposiciones de auxiliar al Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos en el Centro de Estudios Históricos, trabajando con Claudio Sánchez Albornoz en el departamento de Instituciones Medievales y continuando con su formación de historiadora hasta el comienzo de la guerra civil. Empezó a ayudar en el Socorro Rojo Internacional a las familias de los represaliados. Al empezar la guerra comenzó a trabajar en la Junta del Tesoro Artístico, creado por el Gobierno Republicano para proteger las obras de arte de museos, iglesias, instituciones y particulares, teniendo la sede en el Convento de las Descalzas Reales. En noviembre de 1936 con el traslado del gobierno a Valencia, Carmen se fue a trabajar en la Subsecretaría de Educación a cargo de Wenceslao Roces. En 1937 se casó con Ricardo Fuente y en marzo de ese año se afilió al PCE en Alicante donde se trasladó con su marido. Aquí trabajó en la secretaría de la Mujer del PCE y luego como secretaria personal del gobernador civil, Jesús Monzón Reparaz. A este le destinaron como gobernador civil a Cuenca y Carmen Caamaño fue también con él estando embarazada. Al finalizar la guerra se fue a Alicante sin poder embarcar hacia el exilio. Carmen se fue a casa de un amigo médico donde dio a luz y al día siguiente, aún convaleciente del parto, se fue al puerto de Alicante donde fue detenida junto a su marido y fueron condenados a doce años, saliendo de la cárcel a primeros de 1941. Tras ser de nuevo detenida y condenada fue a la cárcel de Ventas, pasando un total de siete años en diversas prisiones y salió en libertad de la cárcel de Cáceres en 1947. Al ser liberada recuperó a su hijo que vivió en casa de unos amigos en Alicante. Carmen se fue a vivir con su marido e hijo a una casa de la Travesía de San Mateo, en Alicante con su madre, hermanas y sobrinos. Un amigo suyo que vivía en EE.UU llamado José López Rey, catedrático de Historia del Arte, le proporcionó trabajo buscando documentación en archivos para trabajos que realizaba con sus alumnos. Carmen tenía que presentarse cada quince días primero y luego cada mes en la comisaría de policía y a cada paso o viaje que daba era seguida por la policía o la Guardia Civil. El padre y hermanos de Carmen se habían exiliado a Francia y allí moriría el padre sin regresar a España. Seguía en contacto con militantes del partido, reanudando su actividad militante según el control de la policía fue disminuyendo. En noviembre de 1953 participó en la fundación, junto con otras mujeres de la Asociación Española de Mujeres Universitarias cuya sede estaba en la calle Miguel Ángel, 8. Carmen volvió a su puesto de trabajo en el Centro de Estudios Históricos tras finalizar su expediente de depuración en los años sesenta en MONTERO CALDERA, Mercedes: “Carmen Caamaño Díaz: Una voz del exilio interior” en revista “Espacio, Tiempo y Forma”, Serie V, Hª Contemporánea, t. 12, UNED, Madrid, 1999, pp. 239-265 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.457. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 413 andaluzas. Así pudo contactar con otros grupos de comunistas en pueblos de Granada, Jaén y Sevilla. Manuel Gamarra fue ayudado por Lucía Pérez Bañuelos y Rosario Lachica Muñoz que tenían como misión ocultar a militantes comunistas y proporcionarles documentación, labor que lograban gracias a Antonio Zafra Freire y a Francisco Revelles López (también perteneciente al Comité Provincial del PCE en Granada). Gamarra contactó con Adriano Romero Cachinero que estaba preso en la cárcel de Córdoba quien fue uno de los principales artífices de la reorganización del PCE en Andalucía.561 Heriberto Quiñones encargó a Agapito del Olmo Collados que se pusiera en contacto con una serie de contactos en las ciudades de Valladolid, Palencia, León y Oviedo para hablar de la política de Unión Nacional y para entregarles propaganda. Quiñones le entregó a Agapito del Olmo en una casa de la calle Montesa, unos paquetes de propaganda consistentes en ejemplares de “Mundo Obrero”, llamamientos de Unión Nacional y algunos boletines de información interior y trescientas pesetas para los gastos del viaje. Agapito daría información sobre las gestiones de su trabajo enviando una carta a Ciriaca González usando términos amorosos para encubrir lo que realmente quería decir. En Valladolid contactó con un estudiante llamado Emilio al que entregó algo de documentación. En Palencia contactó con un ciego llamado Justino, quien le puso en contacto con otro individuo quien le contó cómo iba la marcha de la organización clandestina en la ciudad palentina y la dificultad para hacer algún tipo de trabajo por falta de militantes. En León se entrevistó con un individuo apellidado Bueno que desde el primer momento mostró recelos, pero que al final aceptó hablar con Agapito y le dijo que no había que seguir las orientaciones dadas por el “Mundo Obrero” porque no sabía en realidad lo que estaba pasando en España. El último de sus destinos fue Oviedo entrevistándose con un individuo conocido por “Pepín” al que le entregó el paquete de propaganda que le dio Quiñones, presentándole a otros dos individuos. Los cuatro estuvieron paseando y concluyeron que tenían que organizar una dirección en la capital ovetense. Desde aquí envió una carta a Quiñones explicando las gestiones del trabajo realizado en las diferentes ciudades. En el viaje de regreso a Madrid pasó por Palencia contactó con el individuo que se había visto antes y le dio un informe para Quiñones dando cuenta de los trabajos de reorganización. Una vez en Madrid, Agapito se entrevistó con Quiñones quien le recriminó su falta de disciplina y la manera de relacionarse con los dirigentes de la organización en las ciudades visitadas. Los dos discutieron sus puntos de vista y Agapito le dijo que en las pequeñas capitales, sólo con el simple hecho de que la policía conociera o incautara un ejemplar de propaganda comunista, sería muy fácil detener a todos los integrantes de la organización clandestina. Quiñones no admitió discusión y de manera violenta recriminó a Agapito, quien a su vez le dijo que con ese carácter fuerte no iba a conseguir nada. Quiñones parece que con esa inesperada respuesta se tranquilizó y apaciguó su enfado, proponiendo a Agapito del Olmo viajar hasta Barcelona para contactar con los elementos del PSUC, pero Agapito rechazó la propuesta y su ayuda económica. Ambos se volvieron a encontrar y Agapito comentó que se habían producido una serie de detenciones de camaradas, siéndole contestado por Quiñones que no había tal peligro y que las detenciones se produjeron por las ligerezas cometidas por ellos mismos. 561 AZUAGA RICO, José María: “Tiempo de Lucha. Granada-Málaga: represión, resistencia y guerrilla, 1939-1952”, Alhulia, Granada, 2013, pp. 241-247. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 414 12. El inicio del fin del quiñonismo. La organización del PCE en Madrid a la vez que iba incorporando militantes sufría la detención de otros miembros, como Ángel Leiva (comandante de tanques durante la guerra civil).562 Formaba parte del aparato de agitación y propaganda y fue detenido por un negocio algo turbio e ilegal de máquinas de escribir en una casa, en la calle Mediodía Chica, donde guardaba material de propaganda. Una vez detenido dio el nombre falso que utilizaba Sendín, Enrique González y también la dirección de la novia de Sendín, Mercedes Vázquez (mecanógrafa en el Ministerio de Agricultura) que enseguida fue detenida. A pesar de que Quiñones le dijo a Luis Sendín que tuviera cuidado, él afirmó que su novia nunca hablaría y que no se preocuparan por ese hecho. La noche del 5 de noviembre de 1941 Luis Sendín fue detenido por la policía Político Social en una casa de Modesto Lafuente, 14. Allí vivía como huésped en casa de dos hermanas pertenecientes a la Juventud Comunista con la cual parecía tener relaciones amorosas. Era notoria y conocida la afición de Sendín por el sexo femenino y la indiscreción y falta de seguridad por ello, tuvo una reunión con la dirección del partido antes de ser detenido para que cambiara de actitud y lugar de residencia. Su contestación fue que por razones de seguridad, no les facilitaría la dirección de la casa donde se alojaba, pero que sí cambiaría su comportamiento por el bien de la organización. No obstante, hizo caso omiso a las sugerencias y siguió en la misma casa, donde le detuvieron. El propio Quiñones le entregó dinero varías veces (en cantidades de 500 y 600 pesetas) para que no fuese con mujeres y que pudiera reconducir su labor política, pero acababa gastándoselo de igual manera. Luis Sendín antes de ser detenido, tiró por la ventana del edificio de la calle Modesto Lafuente una maleta de gran peso, que al chocar con el suelo hizo un ruido tremendo. La policía salió corriendo hacia la calle para ver lo que había sucedido porque creían que era una bomba, pero lo que encontraron fue una gran maleta con abundante documentación del partido entre la que había direcciones de todo el país, directrices y propaganda comunista. Quiñones indicó como en él era natural, diciendo a Realino Fernández: "Sendín ha caído porque ha querido. Sabe que está mejor en la cárcel que en la calle. Él tratará de salvarse, pero nosotros le fusilaremos. Ha cantado”. Incluso en una carta enviada a la dirección del PCE en el exilio a Valencia el 22 de noviembre, escribió: "Ya sabréis que está detenido porque lo ha querido. Resultó ser un criminal y canalla de muy mala estofa. Ha cantado y es de esperar que cante más”.563 562 Ángel Leiva una vez puesto en libertad fue a ver a su amante conocida como "Cara de Patin" que vivía en la calle de Lope de Rueda. 563 Toda la información sobre la detención de Sendín en AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949; AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc. 124-126, Valentín Serrano Pérez, "Goyo", 15 de noviembre de 1946, GINARD Y FERON, David: “Heriberto Quiñones y el movimiento comunista en España (1931- 1942)”, Edicions Documenta Balear, 2000, pp.123-124; RUIZ AYÚCAR, Ángel: “El Partido Comunista. 37 años de clandestinidad”, Editorial San Martín, 1976, p.124 y MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.57. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 415 Jesús Bayón González regresó a Madrid a principios del mes de diciembre, avisando a la dirección que fuera alguien al Paseo de Recoletos para entrevistarse con él. Antes de llegar pasó por Palencia donde se reunió con un enlace para reconocer los trabajos realizados en la ciudad y le dio un informe para que se lo entregara a Heriberto Quiñones. Éste fue el miembro de la dirección que contactó con Bayón a su llegada a Madrid. Quiñones le indicó que a partir de entonces se entrevistaría con Agustín Ibáñez y sería su contacto con la organización comunista. En las conversaciones que mantuvieron Jesús Bayón y Agustín Ibáñez coincidieron en la pésima planificación organizativa y de trabajo realizada por Quiñones y en una crítica personal a su figura por la manera violenta que tenía de tratar a sus camaradas, por su disconformidad a que le fueran presentadas sugerencias de trabajo y porque si no se hacían las cosas como él quería les recriminaba diciendo que eran todos unos cobardes. A las pocas semanas Bayón perdió el contacto con Agustín Ibáñez al ser detenido y trató de contactar de nuevo con la organización, frecuentando los lugares donde creía que Quiñones podía estar. Finalmente le vio en las cercanías del Paseo de Recoletos junto con otro individuo y les siguió hasta que Quiñones se dio cuenta de la presencia de Bayón y empezaron a conversar. Bayón le comentó su difícil situación económica y le recriminó que no hubiera cumplido la promesa de buscarle trabajo y que por ese motivo se iba a desligar de la organización y de toda actividad clandestina. Quiñones trató de disuadirle de su idea de abandono y le dio 10 pesetas; quedaron para verse al día siguiente en las inmediaciones del bar Imperio. En esta entrevista Bayón le expuso sus conversaciones con Agustín Ibáñez y la opinión que tenía este último sobre el máximo dirigente de la organización comunista por su carácter violento. Quiñones reaccionó bruscamente, pero se fue calmando poco a poco porque no quería que Bayón desertara de la organización ante la falta de cuadros. Quiñones le propuso que fuera a Barcelona, pero fue rechazado por Bayón y quedaron citados para otras entrevistas, no sin antes darle Quiñones 25 pesetas. En la siguiente reunión, Quiñones le dio 12 pesetas y le comentó que las últimas detenciones de Luis Sendín, Realino Fernández, Luciano Sadaba y otros camaradas se debían a la ligereza que habían tenido con las normas de seguridad. En cuanto al tema económico quedaron en que se lo resolvería en otra entrevista que habrían de tener aquella misma tarde en el Palacio de Comunicaciones, cita a la que no fue Quiñones ni tampoco en los tres días siguientes.564 A finales de diciembre de 1941 la policía de Bilbao supo de la existencia en la calle San Francisco, 59, 4º Dª de Antonio Quirós Expósito dirigente de la organización del PCE en la capital vasca. El policía Carlos Martín de Ellacuriaga565 se hizo pasar por miembro del partido de Madrid y contactó con Antonio Quirós para que le pusiera en contacto con el Comité Provincial de Vizcaya. Quería saber los elementos que formaban parte de la organización y donde estaban las multicopistas, máquinas de escribir y propaganda que habían llegado de México. Las primeras conversaciones entre el agente de policía infiltrado y Antonio fueron de desconfianza por parte de éste, haciéndole un riguroso examen de su historial político y pidiéndole datos precisos para calibrar la verosimilitud de lo que le decía. Antonio Quirós dijo que como el Comité tenía relación directa con Madrid y se habían enterado de cómo habían sido las detenciones, tenía 564 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 113.711. 565 Carlos Martín de Ellacuriaga hijo de José Martín Bosch y Emilia Ellacurriaga Tapia. Se casó con Elvira Beato Madiedo. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 416 recelos y desconfianza del recién llegado, creyendo que era un infiltrado de la policía. Justo en ese momento Carlos Martín procedió a la detención de Antonio Quirós y luego a la de los demás miembros del Comité. Luis Fernández se fue de Madrid a su pueblo en Sama de Langreo (Asturias) y luego a La Bañeza (León) donde fue detenido. Valentín Serrano “Goyo” fue detenido mientras trabajaba como albañil, dándole tiempo a tirar su documentación.566 La policía conocía, por algunas confidencias obtenidas de otros comunistas, los lugares de Madrid por donde paseaban y quedaban algunos dirigentes del PCE. Por ello montaron un servicio de vigilancia en la glorieta de Atocha, calle Amor de Dios y calle Huertas. Durante varios días la búsqueda fue infructuosa, hasta que un día la policía vio a un individuo esperando a alguien en el Paseo del Prado, esquina glorieta de Atocha, frente al Hotel Nacional. Le pidió la documentación y él enseñó una cédula personal a nombre de José Martínez García. La policía tuvo sus sospechas y le chequearon minuciosamente cogiéndole un escrito en el que aparecían frases de antes de morir fusilados los condenados, de ideología comunista. Al final confesó que era Luciano Sadaba. También le encontraron una carta dirigida al dirigente comunista Cartón, siete autógrafos de condenados a muerte, un oficio con un membrete de la Capitanía General de la 3ª Región Militar, sección Justicia de un expediente de prisioneros a nombre de José Martínez García y una cédula personal a ese nombre, que había nacido en Brunete el 8 de enero de 1911 y era corredor, unas notas de cuartillas de papel con anotaciones de la organización y direcciones. Realino Fernández salió corriendo iban a detenerle y la policía tuvo que disparar al aire, rodeándole en la calle San Germán. Al registrarle le descubrieron una navaja y documentación. La policía registró la casa donde vivía en la calle Juan Pantoja, principal derecha y encontraron un folleto de la historia del PC de la URSS, un folleto con el Llamamiento del PCE, propaganda de Santiago Carrillo cuando era secretario general de la JSU, más folletos propagandísticos del PCE, tres cuadernos con el título ¡Viva Nuestro Camarada Stalin!, seis cuadernos del boletín del interior con fecha de junio de 1941 y siete pliegos con el título “La juventud española en primera fila en defensa de la URSS”. Todo estaba metido en un maletín de cuero y medio kilo de arroz, que era utilizado para hacer el líquido empleado para la escritura invisible. Entre la documentación aparecieron más nombres de militantes que fueron detenidos: Ángel 566 Valentín Serrano estuvo treinta y seis días en la Dirección General de Seguridad donde sufrió torturas igual que a su mujer Palmira Díez Cabañas. En el juicio la madre de Valentín se hizo amiga del secretario del juzgado que era capitán del ejército y por dinero, el capitán envió una carta de recomendación a favor del fiscal, rebajando la pena de quince años que pedían por él a la de seis años, cumpliendo cuatro. Salió en libertad provisional en febrero de 1946. Tenía que ir a firmar semanalmente a la comisaría de policía y una semana no lo hizo, por lo que la policía fue a buscar a su mujer sin que supiera nada. Valentín se había escapado a París y desde allí solicitó asilo político a México. Valentín Serrano salió en avión hacía México en abril de 1947 y le dieron permiso para entrar el 14 de Julio de 1947. Palmira Díez Cabañas se fue a Portugal saliendo en octubre de 1946 hacia a América. Su destino final fue Nuevo Laredo, Tamaulipas (México) el 1 de julio de 1947. “Goyo” empezó a trabajar como encargado de obras en diferentes obras de construcción y tuvieron tres hijos: Palmira, Carlos y Fernando. Los tres estudiaron en el Colegio Madrid, fundado por republicanos españoles. “Goyo” nunca habló de su etapa política. El día de su muerte recibió una corona de flores del PCE de México en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.493 y correspondencia e intercambio de información con su nieto Andrés Serrano Chacón residente en Cuernavacas (México). Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 417 Miranda Arejuda, Francisco Sanz González, Romualdo Rodríguez Ruiz y Manuel Maestre Ballesteros.567 La condena de los detenidos fue condena de muerte para Antonio Quirós, Jesús Ugalde, Félix Miñón, Luis Fernández, Luciano Sadaba, Valeriano García y Realino Fernández. Treinta años para Teófilo Pérez, Manuel Barrera, Basilio Díez y Concepción Nistal. Veinte años para Benito Martínez, quince años para María Ciriaca González, doce años para Manuela Olmedo y seis años para Blanca Álvarez, Antonio Ayora, Liberto Llorca, Manuel Maestre, Valentín Serrano, Ascensión García y Ángel Miranda. Los condenados a muerte fueron fusilados el 16 de diciembre de 1942. Otro de los militantes comunistas que apareció entre los papeles de Luciano Sadaba fue Francisco Pérez Gayo. Tuvo los primeros contactos con la organización comunista a través de dos comunistas con los que había coincidido en el campo de concentración de Miranda de Ebro (Burgos), Isidro Zamora Zamora y Anastasio Orgaz Lorenzo. Le presentaron a Carmen Castro para que ayudara en labores clandestinas. A finales de diciembre de 1941, Isidro Zamora le dijo que se iba a reorganizar la JSU y le mandó extraer de varias revistas del régimen como “Frente de Juventudes”, “Vértice”, “Mástil”, “Mundo”, editoriales y noticias que pudieran ser aprovechadas por la organización juvenil comunista. Con esa información pensaba hacer un informe para pasarlo luego a la JSU, cuyo Comité Ejecutivo estaba formado por Luciano Sadaba, Isidro Zamora y otro comunista vasco conocido por Ramiro. Zamora pidió a Francisco Pérez la dirección de personas de confianza de Madrid para que sirvieran de estafetas y recibieran correspondencia de la JSU en distintas provincias españolas. Pérez Gayo le dio las direcciones de Joaquín González Toro (calle Santiago, 25 del Puente de Vallecas), Francisca y Antonia Busto Somoza (calle Piamonte, 19 donde se recibió un giro y una carta de un individuo apellido Aracil de Alicante y Pérez Gayo guardó en su casa paquetes con partes de guerra ingleses) y Celedonio Machuca Tapiador (calle Batalla del Salado, 6, aquí recibieron dos cartas, una de Valencia y otra de Castellón). Cayetano Fernández Fernández y otra comunista llamada Celia facilitaron otras tres estafetas para la JSU, la de Francisco Domínguez Arana (calle Jaén, 37, donde llegaron dos cartas de Alicante), Carlos Royo Zornoza (calle Galileo, 68) y Manuel Domínguez (calle General Zabala, 5). Tras la detención de Sadaba, Isidro Zamora se cambió de casa 567 Ángel Miranda Arejuda en la guerra fue voluntario en unos batallones de la UGT. Fue detenido en Asturias pasando luego a un batallón de trabajadores. Su dirección apareció en una carta de uno de los detenidos de Vigo que tenía correspondencia con un dirigente de Bilbao. Francisco Sanz González durante la guerra estuvo en el batallón “Larrañaga” luchando en el frente de Asturias y Santander. Fue detenido y llevado a un campo de concentración para pasar luego al Ejército Nacional en Intendencia. Romualdo Rodríguez Ruiz afiliado al PCE y a la UGT desde 1936. Fue ordenanza del Ministerio de Obras Públicas en el Gobierno de Euskadi. Luego detenido y condenado a seis años. Manuel Maestre Ballesteros nació en Salinas (Alicante), hijo de José y Ana, zapatero y domiciliado en Granada, calle Alhóndiga, 41, pensión. En agosto de 1936 se afilió a la UGT por su reemplazo tuvo como destino Madrid en el frente de Guadarrama en la 31 Brigada Mixta mandada por Manuel Tagueña. Luego estuvo en la banda de música de la 3ª División, del Primer Cuerpo del Ejército hasta el final de la guerra. Fue detenido y trasladado al campo de concentración del Monte Andaluz y luego en Navalmoral de Pinares (Ávila). Fue puesto en libertad en abril de 1940 fijando su residencia en Elda (Alicante). En agosto de ese mismo año se fue por su profesión a Granada hasta julio de 1941. Aquí llegó un individuo llamado Pepe y que iba de parte de Julio que le conocía de Granada y que era sastre. Otro día llegó la policía a su domicilio diciendo que iba de parte de Carmen y eran enviados por Pepe, tras lo cual fue detenido en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.493. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 418 y Francisco Pérez recibía el dinero de Zamora para la compra de prensa y revistas con las que sacaba la información requerida. En enero de 1942 acordaron crear un Comité Provincial de la JSU en Madrid tras la detención de los dirigentes de la Comisión Ejecutiva anterior. Un joven comunista peón albañil llamado Antonio fue el secretario general, un estudiante llamado José el secretario de organización y Francisco Pérez como secretario de agitación y propaganda. Pero todo quedó en unas reuniones y estudios previos de trabajo y tanteos, ya que Antonio tuvo que ir a cumplir el servicio militar. En febrero del mismo año se constituyó un nuevo Comité Provincial integrado por José como secretario general, Francisco Pérez Gayo como secretario de organización y Encarna García de las Heras como secretaria de agitación y propaganda. De la reunión fundacional redactaron un acta y en la que sólo habló Isidro Zamora como miembro de la Comisión Ejecutiva y asesor para decirles el trabajo que tenían que desarrollar y las formas de relacionarse con el partido. También les facilitó propaganda para que le reprodujeran por medio de una multicopista o si no a máquina. José dijo que les presentaría a otros militantes con los que empezar a trabajar y debían captar a más jóvenes para la JSU, entre ellos estaba el novio de la hermana de Encarna, llamado Evaristo Martínez Botella, que había sido del PCE y estaba haciendo el servicio militar en Campamento; pensaba que podría desarrollar su labor entre los soldados (la familia de Encarna conocía el trabajo de ésta en la organización comunista juvenil y que tenía propaganda comunista en casa). El Comité Provincial del PCE ayudaría a la organización juvenil y les daría las consignas pertinentes. La JSU funcionaba en Valencia, Zaragoza, Euskadi y Andalucía, ya que Sadaba había contactado con los respectivos Comités Provinciales que actuaban con autonomía completa para su funcionamiento. El contacto entre militantes era por el sistema de cadenas pero no triangulares como se hacía en el partido sino por filas de individuos en los que nunca se podía saber el tramo inferior ningún dato del superior, sin saber nombres ni domicilios. En Madrid intentaron crear diversos sectores y establecer una cotización voluntaria entre los militantes, pero como había pocos militantes no consiguieron crear una verdadera organización. La propaganda que tenían se la había proporcionado Isidro Zamora a través del PCE y éste tras las detenciones producidas se fue de Madrid, dejando a Francisco Pérez unas cartas para que las guardara. La policía detuvo a los integrantes y enlaces de la JSU, interviniendo gran cantidad de documentación a Francisco Pérez Gayo y a Encarna García de las Heras.568 568 En la casa de Francisco Pérez Gayo, calle Valdeacederas, 33, patio izquierdo, la policía encontró mucha documentación comunista: veintinueve ejemplares escritos a máquina del Boletín Interior de la Comisión Ejecutiva de la JSU de España disimulados con una portada de carácter deportivo. Doce hojas escritas a máquina encabezadas con el título “A la Comisión Ejecutiva de la JSU y nuestro querido secretario general, Santiago Carrillo”, once hojas a máquina con el título “Puntos que debe constar nuestra plataforma”, diez folletos a una hoja con el encabezamiento “A todos los jóvenes españoles de la emigración”, ocho folletos a doble hoja que empieza “Al Camarada Stalin”, doce folletos escritos a máquina con veinticinco hojas cada uno que comienza “Para apoyar a la URSS y a la Inglaterra democrática”, cuatro hojas que empiezan “Camaradas de la JSU”, dos hojas con el título “Hoy han atacado a la URSS”, un folleto con dos hojas con el encabezamiento “SIM (Somos los mismos)”, un folleto con seis hojas titulado “La juventud española en primera fila de defensa de la URSS”, otro folleto compuesto por tres hojas que empieza “Manifiesto de la Juventud Socialista Unificada de España en el 14 de abril de 1931”, una copia de una carta dirigida a la Comisión Ejecutiva de la JSU de Oviedo”, otra copia enviada a Euskadi, otra carta dirigida a La Coruña, otra a Santander, un informe dirigido al Comité Exterior y escrito con el uso de claves con seis pliegos escritos a máquina, una clave en tres trozos de papel especial de seda escrito a máquina, una copia de un acta de reunión celebrada por el secretariado Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 419 Las condenas de los procesados fueron variadas: pena de muerte para Francisco Pérez Gayo (fusilado el 27 de abril de 1943 a las siete de la mañana en el Cementerio del Este), treinta años para Encarna García (se le conmutó la pena de muerte) y Francisco Domínguez, veinte años para Francisca Bustos, Joaquín González, Celedonio Machuca y Joaquín González Toro.569 provincial de la JSU con un guión del acta y un informe escrito a lápiz, un informe firmado por Jaime (Sadaba) remitido a la dirección exterior en un solo pliego y escrito a máquina, la copia de un manifiesto escrito en capilla por Jesús Larrañaga e Isidoro Diéguez el 21 de enero de 1942. También le encontraron una carpeta con muchos recortes de prensa diaria y revistas. En la casa de Encarna García, calle General Mansó, 2 y 4, piso A incautaron un informe del Comité Central escrito a máquina, un informe de Santiago Carrillo escrito a máquina compuesto por 23 cuartillas de papel, un manifiesto dirigido a la Juventud Española en primera fila en defensa de la URSS en seis hojas escritas a máquina, un Llamamiento del PCE firmado por el Comité Central del PCE, una resolución del Comité Provincial de Madrid en dos cuartillas, un manifiesto del PCE, del PSUC y de la Juventud Comunista escrita en una hoja de papel blanco, un manifiesto de la JSU del 14 de abril de 1941 y una carta escrita y dirigida a Julio Ovejero. 569 Francisca Bustos Somoza nació en Madrid, hija de Francisco y Antonia, casada con José Aizpurua Aramburu. Éste afiliado a la JSU. Durante la guerra fue a algunos locales del Socorro Rojo Internacional donde tenía una amiga llamada Juana Curro. Francisco Domínguez Arana nació en Madrid, hijo de Andrés y Leonor, casado, dependiente y domiciliado en la calle Jaén, 37. Afiliado al PCE desde octubre de 1936. Avalado por la UGT entró en la policía republicana en noviembre del mismo año y destinado a la comisaría de la estación del Norte, luego a la del distrito de Hospicio. En marzo de 1937 fue destinado a Jaén donde estuvo hasta el final de la guerra siendo detenido por las fuerzas casadistas y tras ser puesto en libertad se dirigió a Alicante, donde fue detenido y trasladado primero al campo de concentración de los Almendros y luego al de Albatera. En junio de 1939 fue llevado a la cárcel de Santa Engracia de Madrid, pasando por la de Santa Rita, Príncipe, Santa Engracia y Porlier. Francisco salió en libertad provisional en octubre de 1940. Joaquín González Toro nació en Alconera (Badajoz), hijo de Leandro y Juana, casado, vendedor y domiciliado en la calle Santiago, 25. Afiliado a la UGT, Sección de Vendedores y al PCE en 1938. Durante la guerra tuvo un accidente en una pierna y estuvo hospitalizado en varios centros. En uno de los hospitales conoció a Francisco Pérez Gayo. Al terminar la guerra, Joaquín montó un puesto de verduras y frutas. Carlos Royo Zornoza nació en Bilbao, hijo de Gregorio y Baldomera, casado, empleado y domiciliado en la calle Galileo, 68, piso B. La guerra le sorprendió en Bilbao hasta abril de 1937 en que fue movilizada su quinta y se incorporó en la Brigada nº 10 siendo mecanógrafo siendo detenido. Celedonio Machuca Tapiador nació en Talavera de la Reina (Toledo), hijo de Manuel y Francisca, ebanista y domiciliado en la calle Batalla del Salado, 6. Afiliado a la UGT, Sindicato de la Madera y al PCE en 1936. En la guerra fue voluntario en la Comandancia de Ingenieros. Al terminar la guerra fue detenido y trasladado al campo de concentración del campo de Vallecas. Francisco Pérez Gayo nació en Buenos Aires (Argentina), hijo de Francisco y Filomena, barnizador y domiciliado en Madrid, calle Valdeacederas, 33, Tetuán de las Victorias (Madrid). En 1935 se afilió a la JSU y al PCE, siendo secretario de agitación y propaganda en el Radio de la JSU en Carabanchel. En la guerra se enroló como voluntario en las milicias del batallón 20 de julio y luego en el de La Pasionaria donde fue herido y tuvieron que amputarle una pierna. Fue secretario de organización del comité del PCE en Hospital de Villena (Alicante) donde estaba hospitalizado. Después fue secretario de organización del Comité Provincial del PCE de Alicante, pasando a la Escuela de Mandos de dicho Comité siendo profesor también en la Escuela de Cuadros Políticos Militar del Ejército de Levante en Godella (Valencia), donde fue seleccionado para asistir al Cursillo de Profesores de la Escuela Central de Cuadros del PCE en Madrid. Tras el golpe de Casado salió de Madrid en dirección a Valencia y Alicante donde fue detenido y llevado al campo de concentración de los Almendros y Albatera y en distintas prisiones hasta que fue llevado al campo de concentración de Miranda del Ebro (Burgos). Francisco Pérez salió en libertad provisional en mayo de 1940. Encarnación García de las Heras nació en Madrid, hija de Francisco y Encarnación, domiciliada en la calle General Manso, 42, piso A. En enero de 1937 se afilió al PCE en el Radio Chamberí, siendo la secretaria femenina, repartía folletos y pegaba carteles. En el Radio Oeste conoció a Manolita del Arco y Concha del Río. En 1939 aprobó unas oposiciones a mecanógrafa del Ejército del Aire y fue destinada a Albacete donde le sorprendió el final de la guerra y se fue a Madrid, siendo detenida en mayo de 1939. Encarnación estuvo seis meses en la cárcel de Ventas y su causa fue sobreseída. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 420 Antes de la caída de Quiñones se produjo lo que fue conocido como el "caso Montoliú". Se trataba del comunista Francisco González Montoliú conocido por "Monto” o "Vicente, (según algunos informes de militantes comunistas dentro de la dirección quiñonista era el que llevaba la parte militar). Tras ser detenido Sendín, Montoliú entregó a María Asunción Rodríguez "La Peque” una carpeta con objetos militares y una nota a lápiz que decía que por causas ajenas a su voluntad no podía seguir con su trabajo (ella tenía una cita con Montoliú y con Jesús Bayón en el Paseo del Prado, pero no fueron al encuentro). Montoliú salió de la cárcel de Alicante en diciembre de 1941 dirigiéndose a Bilbao, pero al pasar por Madrid quiso contactar con la dirección del PCE. Gracias a un hermano suyo y a otros camaradas logró una entrevista con Heriberto Quiñones en la Glorieta de San Bernardo.570 La primera impresión que tuvo del máximo responsable del Buró Político fue bastante mala (definió su actitud como teatral). Quiñones le invitó a que se quedara y formara parte del Comité Central del PCE, propuesta que sorprendió bastante a Montoliú porque él era muy conocido en Madrid y su caída podía tener como consecuencia más detenciones para el partido. Montoliú dijo que Quiñones había implantado una verdadera dictadura a la que todos estaban sometidos. Este tipo de denuncia fue algo muy repetido entre otros militantes comunistas que opinaban de la misma manera ante las formas del agente internacionalista y de sus comportamientos hacía ellos.571 Hay que tener en cuenta que los militantes que pasaban clandestinamente de España a Francia, sobre todo a partir de 1944, la dirección del PCE les entrevistaba por parte de un equipo de pasos para conocer lo que sucedía en el interior. La veracidad de esos informes dependía de la actitud de sus dirigentes a la hora de juzgar la acción de los militantes de la época quiñonista y luego la monzonista, en el contexto de las purgas estalinistas que afectó a todos los partidos comunistas, los militantes que habían colaborado con la dirección de Heriberto Quiñones, de Jesús Monzón o que no habían María Luisa García de las Heras nació en Madrid, hija de Francisco y Encarnación. En 1937 se afilió al PCE asistiendo a reuniones de su célula. En 1939 aprobó como su hermana las oposiciones de mecanógrafa en el Ejército del Aire y se fue a Albacete. Al terminar la guerra regresó a Madrid y fue detenida en abril de 1939, condenada primero a veinte años y conmutada a seis. José García de las Heras nació en Madrid, hijo de Francisco y Encarnación, contable. En noviembre de 1936 ingresó como voluntario en el batallón alpino y se afilió al PCE en el Radio de Chamberí. En el verano de 1937 fue nombrado sargento y fue detenido en mayo de 1939, condenado a dos años y trasladado a la prisión de Porlier, siendo voluntario para trabajar en la colonia penitenciaria de Brunete (Madrid). Luego se puso a trabajar en Regiones Devastadas en Boadilla del Monte (Madrid). Su novia era Gloria de Aguilar Domingo. Francisca García de las Heras nació en Madrid, hija de Francisco y Encarnación. En enero de 1937 se afilió al PCE en el Radio Chamberí sólo perteneciendo a una célula. Fue mecanógrafa en servicios auxiliares de oficina del Sector Oeste donde conoció a Manolita del Arco. Francisca se fue con sus hermanas a Albacete donde trabajaba como mecanógrafa en el Ejército del Aire. Al terminar la guerra se fue a Madrid siendo detenida en abril de 1939 y condenada a veinte años y luego conmutada a seis años en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.458. 570 Ante el tribunal que le juzgó declaró que se llamaba Francisco Martínez Sánchez y era sastre. Dijo que antes de la guerra había estado en Francia y que durante la misma fue cocinero en el Ejército Republicano. Fue condenado a treinta años, revisada la condena a seis meses y tras obtener la libertad en Alicante se fue a Madrid. en AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.10-11, Asunto Quiñones, Informe de Francisco Montoliú, (20 de enero de 1948). 571 A pesar de su informe negativo sobre Quiñones, Montoliú también hacía referencia a sus grandes proyectos con referencias y material sobre el partido del exterior que le presentaron en una reunión celebrada con Realino Fernández, Luis Sendín y Agustín Ibáñez y que duró cerca de 12 horas en AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.10-11, Asunto Quiñones, Informe de Francisco Montoliú, (20 de enero de 1948). Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 421 seguido las directrices seguidas del Comité Central sobre todo entre los guerrilleros se produjeron las correspondientes represalias, llegando en algunos casos a la eliminación física de los disidentes tanto, dirigentes comunistas, como militantes de base, con el consiguiente sufrimiento de verse postrados después de años de lucha y dedicación por el partido del cuál formaban parte. Francisco González Montoliú mantuvo varias entrevistas con Quiñones y sus camaradas del Buró Político en las que el máximo dirigente le presentó como un militante que había formado parte del “Buró liquidador”. Lo denominó así por haber estado con otros dirigentes en el campo de Albatera nada más terminar la guerra y allí decidieron que cada uno hiciese lo que quisiera.572 Montoliú en las charlas personales que tuvo con Quiñones quiso obtener cierta información, como por ejemplo cuál era su actitud y lo que opinaba sobre algunos aspectos de la dirección del exterior y los materiales publicados por ésta.573 Por ello decidió quedarse a trabajar temporalmente en la organización del partido, para poder conocer de primera mano a Heriberto Quiñones, su línea política y sus objetivos, todo con vistas a informar posteriormente a la dirección del exterior. Montoliú durante su estancia en la cárcel de Alicante, había contactado con dirigentes gracias a los camaradas que estaban fuera de la cárcel, le contaron las divergencias entre Quiñones y el Buró Político del exterior. Montoliú decía que la dirección quiñonista no iba a mandar ningún enlace para conectar con el Comité Central del exilio. Francisco González comentaba en su informe que a Quiñones se le veía bastante débil, que no trabajaba para la policía y no sabía si podía tener relación con los alemanes. Hacía referencia a algo sorprendente que le había manifestado el propio Heriberto Quiñones como el hecho de que había contactado no hacía mucho tiempo con Moscú y que desde allí se quería mandar a un delegado a España para tener un conocimiento de la labor que se estaba llevando a cabo. Montoliú manifestó que no le creía porque Moscú no haría una cosa así sin haber consultado antes con el Comité Central del PCE tanto en Moscú como en México. En el mismo informe acabó confesando que estaba convencido de que Quiñones trabajaba para el enemigo, no sabiendo para quién lo hacía y especulando que podía trabajar para los ingleses porque fumaba tabaco inglés y que cuando se daba cuenta que lo miraban lo tiraba y encendía tabaco negro.574 También le preguntó Montoliú a Quiñones, en un intento de obtener pruebas sobre él e información, sobre lo que darían los ingleses por tener un partido comunista, a lo que Quiñones no contestó. En dicho informe también le acusaba de cometer imprudencias como anotar en un periódico todo lo que se decía en las reuniones y que a pesar de que le decían que lo rompiera no lo hacía. En otra ocasión llegó a recriminarle que tenía carmín en los labios, pero Quiñones no se justificó diciendo siempre, de manera burlona, que todos ellos tenían miedo.575 Todo este tipo de 572 MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p 59. 573 Francisco González Montoliú comentaba que Quiñones se hizo pasar por agente de la Internacional Comunista en Valencia y que a pesar de tener miedo, había que simular ser fuerte para no aparentar debilidad en AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.10-11, Asunto Quiñones, Informe de Francisco Montoliú, (20 de enero de 1948). 574 Esta referencia de que Heriberto Quiñones fumaba algunas veces tabaco rubio en vez de negro fue utilizada por los comunistas que le acusaban de traidor como una prueba más de su contacto con el servicio de espionaje inglés. Pero ese tabaco rubio no era de su propiedad sino de su propia compañera sentimental, Josefina Amalia, a la que Quiñones cogía los cigarrillos rubios cuando se le acababa su tabaco negro en Entrevista a Josefina Amalia Villa, noviembre del 2001. 575 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.10-11, Asunto Quiñones, Informe de Francisco Montoliú, (20 de enero de 1948). Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 422 acusaciones serían utilizadas posteriormente por parte de la siguiente dirección del partido en el interior, para inculparlo como agente inglés, provocador, traidor, delator y sectario. Pero lo más llamativo y sorprendente fue la manifestación del propio Montoliú de querer acabar con la vida de Quiñones para salvar al partido. Incluso habló con varios camaradas sobre el asunto, como el secretario del Comité Provincial de Madrid que le contó sus preocupaciones aunque al final no pudo contar con él. Tras la detención de Luis Sendín y de Agustín Ibáñez (a éste le vio Francisco González Montoliú en la calle pocos días después de ser detenido), Montoliú siguió con la idea de acabar con Quiñones, encontrándose con Jesús Bayón González. Éste era miembro del Comité Central que Quiñones había creado (formaba parte de la secretaría político militar en la que estaban preparando un primer movimiento guerrillero antifranquista con los conocidos como “huidos”, republicanos que una vez terminada la guerra civil no se entregaron a las fuerzas del orden franquistas por temor a ser encarcelados o fusilados). Montoliú le contó a Bayón que quería asesinar a Heriberto Quiñones. La respuesta de Bayón no se hizo esperar, diciendo que a pesar de la gravedad del hecho él mismo se hacía responsable. Ambos se juramentaron de que sólo lo sabría la dirección en América. Planearon quedar dos días después con Quiñones, entrevista a la que acudieron Bayón y Montoliú una hora antes. El primero le dijo al segundo si había leído el "ABC” del día, ya que había un artículo en el cuál se decía que se había encontrado a un hombre sin identificar (Bayón, según Montoliú se reía al leer el "ABC” ) preguntándose ambos sí se trataría de "El Abuelo”, es decir, Quiñones, ya que no acudió a la cita de las 10. Bayón le dijo que si acudía a la cita lo mataría él para no responsabilizar a Montoliú. Éste no sabía si la persona sin identificar sería Quiñones y si su caída fue como consecuencia de su imprudencia o porque Bayón le había delatado. Montoliú cargaba con toda la responsabilidad del posible crimen a Jesús Bayón, aun cuando la idea de acabar con Heriberto Quiñones fue suya. La obsesión de Bayón, seguía diciendo Montoliú, era acabar con todo lo que estuviera relacionado con Quiñones. Lo que les quedaba por hacer era ver cuál era la actitud de los demás colaboradores de Quiñones. Montoliú no confiaba en Félix Navarro ni en Luis Sendín. Jesús Bayón supo que Quiñones fue detenido porque se lo dijo Félix Navarro Adeva. Bayón comentó a Montoliú que no hacía falta que él sé fuera de Madrid porque no era muy conocido, pero Montoliú no estaba de acuerdo y empezó a dudar de él. Algo que le confirmó, según este último, cuando iba acompañado del brazo de María Asunción Rodríguez (ésta había estado en la organización quiñonista y por eso Montoliú la tildaba de traidora) por la calle de Alcalá, para una cita que habían concertado. A Montoliú no le gustó la situación y les siguió durante todo el día. Después se marchó a Bilbao, no sin antes dejar escrita una carta que entregó a una camarada para que se la hiciese llegar a la siguiente dirección del PCE. En esta carta afirmaba que no podía decir que Quiñones fuese un traidor visto lo visto, retractándose de sus primeras impresiones. Igualmente decía de Bayón que no era un traidor pero sí tenía una actitud y una personalidad muy débil. En esto se contradice Francisco González Montoliú, ya que primero tenía la idea de acabar con la vida de Quiñones y en poco tiempo expresaba que no podía demostrar o no creía que fuese traidor. Incógnitas e incoherencias como estas abundaban en aquellos tiempos.576 576 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.10-11, Asunto Quiñones, Informe de Francisco Montoliú, (20 de enero de 1948). Referencia a Montoliú en MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p 59. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 423 Las caídas se multiplicaron lo que conllevó a la desmembración del Buró Político y de la organización del PCE en el interior. Una de las siguientes detenciones fue la de Realino Fernández López también en noviembre, tras haberse citado con un camarada en la salida del metro de Tetuán. Al estar esperando en la calle fue visto por un policía de Bilbao que le reconoció, tras forcejear pudo escapar. Este hecho fue conocido por Quiñones el cual le dijo que no fuera más por aquel lugar y redujese lo máximo posible su trabajo político y se escondiese durante unos días por seguridad; una vez más, y desatendiendo a las órdenes recibidas hizo caso omiso. El día de su detención tenía que haber llevado una carta a Calixto Pérez Doñoro, pero antes de esta cita acudió a otra también cerca del metro de Tetuán. El mismo policía que lo había detenido sospechó que iría de nuevo por allí y efectivamente se presentó por las inmediaciones de la estación de metro, siendo detenido y llevado a la Dirección General de Seguridad. Entre sus pertenencias le intervinieron un bloc de notas con datos del aparato de organización como citas, estafetas y direcciones de provincias. La noticia de la detención de Realino Fernández le fue contada a Calixto Pérez por el camarada que se tenía que haber entrevistado con él y Calixto a su vez se lo dijo a la dirección.577 Los demás miembros del consejo de guerra abierto contra Heriberto Quiñones tras su detención formaban parte del aparato clandestino del PCE en Madrid, siendo algunos de ellos enlaces de los dirigentes comunistas del Buró Político y haciendo diversos trabajos de organización. José Rodríguez Gallego “Pepe el Manco”, de profesión contable, alojaba en su casa de la calle Murcia, 26, a delegados provinciales del PCE y los ponía en contacto con los dirigentes del PCE de Madrid. La misma tarea desempeñaba Manuel Hernández García en su casa de la calle Alonso Cano, 78 (su hermana Asunción Hernández había sido detenida en Sevilla por ser enlace de la dirección del PCE en Andalucía). Algunos de esos delegados provinciales fueron Manuel Morillo Carretero (miembro del Buró Político), Rafael Benítez, procedente de Córdoba, que fue detenido con posterioridad en Sevilla y Justo Barrena, que había llegado de Zaragoza. Quiñones se entrevistó con estos enviados de las direcciones provinciales y regionales para transmitirles su política de Unión Nacional. Esas entrevistas tuvieron lugar en la calle, en la casa de Manuel Hernández García y en la casa de un sastre llamado Manuel Martín Mon que vivía en la calle José Antonio Armona, 6, hermano del anteriormente detenido Julián Martín Mon que fue quien le propuso utilizar su domicilio para las reuniones. Manuel Martín Mon fue el sastre que confeccionó el abrigo que utilizaba Heriberto Quiñones. Éste cuando iba a la casa de Manuel Martín saludaba con la expresión: ¡Hola Ilustre!. Hecho conocido por la policía gracias a las diligencias y averiguaciones policiales que iban cercando cada vez más a Heriberto Quiñones y a sus colaboradores. También ayudaba en la organización la comunista Petra Cuevas Rodríguez haciendo labores de enlace del Comité Central. Otro de los detenidos fue Juan Agulló Marín, enlace de la dirección desde Valencia a través de Calixto Pérez Doñoro (facilitó la dirección de José Rodríguez Gallego). Esta red de enlaces tejida por la secretaría de organización se ampliaba con otros individuos que aceptaron recibir en sus domicilios cartas procedentes de otras provincias destinadas al Buró Político. Fue el caso de Ángel Martín Cabestreros, Alfonso García Morcillo, Victoriano Robledo Ceballos, José Hernández García y Ricardo Mesonero Martín, en su mayor parte fueron captados por Julián Martín Mon, José Hernández y un camarero que 577 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949; AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.180, Informe de Calixto Pérez, 29 de julio de 1950. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 424 trabajaba en el café Tropical, llamado Moisés Torres Alonso (éste también fue detenido y juzgado en otro proceso judicial). Cada uno de ellos recibía una carta de una provincia diferente: Bilbao, Asturias, Valencia, Alicante, Barcelona, etc. También fueron detenidas otros enlaces que tenían, entre otras, la labor de llevar recados y correspondencia de la organización comunista: Juana Díaz Sevilla, Soledad Díaz Sánchez y Carmen Jiménez Sánchez. Parece que fue esta última militante la que sirvió de enlace para presentar a Ángel Fermín Cardín con Félix Navarro en la calle de Atocha.578 Algunos camaradas de Quiñones le acusaban de no tener cuidado en sus entrevistas y que estuviera más atento a su propia seguridad, algo paradójico ya que él había sido el que estableció unas estrictas normas de seguridad para toda la organización. Según Ruiz Ayúcar antes de ser detenido había visto a cinco camaradas en ciento cincuenta metros y llevaba encima una libreta de direcciones de estafetas de Madrid y provincias con nombres propios y alguna pequeña biografía.579 Algunas de las direcciones de las estafetas encontradas a Quiñones fueron las de Soledad Para Navares (calle Suero de Quiñones, 4), Felisa Valoix Bonilla (calle Ferrocarril, 27, F, 1º), Carmen San Segundo Ruiz (calle Arriaza, 6), Antonio Ozores Ramírez (calle Martín Vargas) y Rosario López Sánchez (Avenida Ruiz de Alda, 45, 2º Dª).580 Una de las últimas citas de Quiñones fue el 23 de diciembre, cuando hizo entrega en la calle de Alcalá a María Asunción Rodríguez "La Peque” (era la encargada de la secretaría de agitación y propaganda tras las caídas de los demás secretarios) junto con Jesús Bayón, de tres carpetas con cartas y un sobre conteniendo diferentes direcciones de las delegaciones provinciales del PCE. Quiñones comentó que había que hacer una reorganización en la dirección tras las detenciones habidas. El día 30 de diciembre Quiñones tenía una cita en una casa para celebrar una reunión. Iba andando en compañía del nuevo secretario de organización, Ángel Fermín Cardín Martín y de Federico de Frutos San Antonio. Éste iba adelantado unos cien metros, según órdenes del propio Quiñones, por la calle Alcalá esquina Avenida Plaza de Toros. Antes de llegar a Manuel Becerra, un coche de la policía que les estaba siguiendo (la policía sabía 578 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. 579 RUIZ AYÚCAR, Ángel: “El Partido Comunista. 37 años de clandestinidad”, Editorial San Martín, 1976, p.125. 580 Soledad Para Navares nació en Madrid, casada, portera y domiciliada en Madrid. Recibió en su casa dos cartas enviadas desde Granada a un individuo que se hacía llamar Felipe, pero en realidad era Antonio Caraballo Barrios, que estaba destinado como soldado en el 47 Regimiento de Infantería, 2º batallón, 2º Compañía de Guarnición en San Roque (Cádiz). Felisa Valoix Bonilla nació en Torres de Don Miguel (Cáceres), hija de Félix y María, domiciliada en la calle Ferrocarril, 27. Una vecina suya llamada Eleonora Jiménez le dijo si podía recibir cartas a su nombre y dijo que no había problema. Recibió varias cartas e incluso una vez fueron tres soldados de Castellón llevándola una carta a su nombre pero era para Eleonora que fue detenida. Carmen San Segundo Ruiz nació en Madrid, hija de Juan e Inés, calle Arriaza, 6. Una conocida suya llamada Soledad que trabajaba en una pastelería de la calle San Bernardo le dijo que si podría recibir cartas de su novio que estaba en Valencia y accedió, recibiendo tres cartas que se las dio a Soledad. Antonio Ozores Ramírez estaba haciendo el servicio militar en la compañía de Zapadores Ferroviarios en San Quirico de Besora (Barcelona). Rosario López Sánchez nació en Villanueva del Duque (Córdoba), hija de Manuel y Rosario, modista. A su casa fue una amiga suya llamada Carmen Mateo que le preguntó si podía recibir cartas a su nombre de una tal Eliodora Mateo de Sevilla. Carmen Mateo era la esposa de Félix Navarro que estaba huido tras escapar de la policía en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.454. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 425 el color del abrigo que le había hecho Manuel Martín y su fisionomía), detuvo a Quiñones y a Cardín. Los dos opusieron algo de resistencia pero al final fueron llevados a la Dirección General de Seguridad, mientras Federico de Frutos escapó. Al principio dieron nombres falsos pero acabaron confesando su verdadera identidad, su edad, el estado civil y sus lugares de nacimiento. Quiñones sólo dio esa información porque y según las palabras utilizadas por la policía Político Social en el juicio: “se negó en absoluto a hacer más manifestaciones alegando que se encontraba enfermo del pecho y garganta, lo que le impedía hablar, encerrándose seguidamente en el más absoluto mutismo”.581 Quiñones no quiso hablar de su domicilio en la calle Felipe II, 28, al tener allí las maletas que contenían abundante documentación sobre el partido. La policía no pudo obtener el domicilio de Quiñones en Madrid y al no estar entre la lista de viajeros de la Dirección General de Seguridad por la que podían saber el lugar donde estaban hospedados aquellos que venían a la capital de España, la policía publicó en el "ABC” un anuncio para poder identificar a Heriberto Quiñones: "Dirección General de Seguridad. Para identificar a un hospitalizado desconocido. El 30 de diciembre último fue recogido en la calle un caballero de unos treinta y cinco años, de buena complexión y pelo castaño, con entradas bastante pronunciadas. Viste traje y gabán color café, con espiguilla; sombrero gris y zapatos marrón. Por haber sido hospitalizado y no tener documentación que le identifique, se ruega a los familiares, dueños de pensión o casas particulares que hayan notado su falta, se personen en la Inspección de guardia de la Dirección General de Seguridad (Puerta del Sol) a efectos de identificación. Madrid, primero de enero de 1942”.582 La policía esperaba que diera resultado la publicación de ese anuncio y efectivamente, el día 5 de enero se presentó la propietaria de la casa donde residía Quiñones, Mercedes Tenés Guardiola, en la calle Felipe II, 48, principal derecha. Manifestó que vio el anuncio y por eso acudió a la Dirección General de Seguridad. Una vez en las dependencias policías Mercedes Tenés reconoció a su inquilino y señaló que estaba hospedado allí desde noviembre a nombre de Anselmo González Sánchez, haciéndose pasar como un agente comercial y que le pagaba 10 pesetas diarias. Según la patrona de Quiñones, éste nunca recibía visitas y que el último día que estuvo allí tenía bastante catarro, por lo que le dejó encargado que le tuviera un vaso de leche caliente y un coñac antes de acostarse. También manifestó que desconocía las actividades de su inquilino y que tenía tres maletas de equipaje en su habitación. Tres agentes de la Brigada Político Social, registraron el domicilio donde dormía Quiñones, llevándose tres maletas con abundante documentación desde documentos personales, partes de guerra, prensa diaria, el Anticipo de Orientación Política, circulares internas de Comités Provinciales, correspondencia con el exterior, publicaciones oficiales y clandestinas, circulares de las Cámaras Oficiales de Comercio, Industria y Navegación informando de la evolución del coste de la vida en España, etc.583 581 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. 582 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. 583 La documentación encontrada en las maletas era muy extensa y de gran importancia por la gran cantidad de información que de ella se desprendía y que fue utilizada por la policía para desmantelar la organización clandestina comunista que había formado Heriberto Quiñones. La policía encontró una cartilla militar a nombre de Heriberto Quiñones, certificado médico declarándole excluido total en Valencia el 24 de mayo de 1938, alta en el Hospital Militar de Elche el 14 de abril de 1939, un salvoconducto de la Comandancia Militar de Elche del 15 de abril de 1939 para su traslado a Valencia y Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 426 Quiñones fue brutalmente torturado durante dos meses. La primera declaración efectuada el día 10 enero, ya no pudo firmarla porque le habían paralizado las extremidades teniendo que firmar con la huella del índice derecho para dar su conformidad. En las manifestaciones se hacía responsable personal de la organización comunista del interior responsabilizando también a un personaje inventado por él, un individuo que usaba el alias de "Jorge”, haciéndole encargado del aparato de finanzas, de los contactos con los Comités Provinciales y de la entrega de la documentación encontrada. También se refirió a sus relaciones con otros militantes como Wajsblum, Ibáñez, Sendín y Realino, incluso teniendo un careo con estos dos últimos para ser reconocido. Habló de la creación de la Comisión Central Reorganizadora, del Anticipo de orientación política, del programa de Unión Nacional y de sus entrevistas con los jóvenes comunistas procedentes de América, Eleuterio Lobo y Perpetua Rejas. Tras los un certificado de libertad de la prisión de Valencia del 18 de octubre de 1940. Además, encontraron 22 ejemplares de la revista “Nueva Economía Nacional”, diez números de la revista “Economía”, 23 de “Economía Mundial”, 22 de “El Economista”, cinco ejemplares de “Índices de Bolsa”, un “Catálogo de Productos Metalúrgicos de Vizcaya”, ocho números del “Boletín Minero Industrial”, 22 de “Mundo”, seis de “Aspa”, once de “Ecclesia”, cinco de “Legiones y Falanges”, cuatro de “Boletín Sindical”, dos de “Alimentación Nacional”, uno de “Sept Jours”, uno de “La Gran Alemania”, una “Memoria de la Cámara Oficial de Comercio de Segovia de 1934”, otro del “Desarrollo Industrial y Comercial de Zaragoza” de 1940, uno de “Revista Internacional del Trabajo”, dos ejemplares de “Destino”, uno de “Misión”, otro de “Tarea”, uno de “Das Reich”, ocho de “Völkischer Beobachter”, nueve de “Le Temps”, cinco de “Il Giornale d´Italia”, uno de “Candide” y otros ejemplares de prensa española y diversas provincias. Un libro de “Revolución sobre Alemania”, “Corporativismo Gremial”, “La revolución democrática y el Proletariado”, Código de Familia Soviética”, “Teoría de ineptos y malvados en la España de Franco”, “Porque ésta el obrero alemán con Adolf Hitler” y “Cosas de los ingleses”. Tres ejemplares de “Mundo Obrero” de agosto y octubre de 1941, un “Llamamiento del PCE”, un manifiesto del PCE dentro de una novena de San Basilio, un mensaje de Stalin dentro de otro libro religioso, “Historia del Partido Comunista” en el interior de las “Obras completas de Rubén Darío”. 21 cuartillas manuscritas con los partes rusos y noticias, cinco boletines de noticias a máquina de Radio Londres, dos circulares y un boletín de Información de “AEMI Arriba el Mundo Ibero”, de carácter falangista. Un tomo a máquina en tamaño cuartilla de 155 folios con título “Anticipo de Orientación política hasta que se redacte el anteproyecto de tesis”, 250 cuartillas manuscritas, casi todos que componen el original del “Anticipo” con notas explicativas para la confección de éste. Varios escritos con títulos como “A todos los combatientes españoles en la emigración”, “Al Comité Provincial”, “Resultados de esta segunda guerra imperialista” escrito sobre la guerra para el subtítulo de “Historietas de Harpin”, un boletín interior con el subtítulo “El arte de jugar al ajedrez”, “Boletín interior nº 1, junio de 1941”, resoluciones del Buró Político del Comité Central bajo el subtítulo de “Entrenamientos de Handball”, escrito “A los presos en espera de condena”, “Las últimas detenciones” bajo el subtítulo “La Gaita y la Lira”, “Ante el 7 de noviembre, 24º aniversario de la Revolución Soviética”, “La agresión a Rusia” carta con instrucciones, informe del partido en Galicia, diversos borradores, manuscrito incompleto de carácter internacionalista. Varias cartas fechadas en Buenos Aires, otra fechada en Valencia de 1941, otra firmada por Santiago el 8 de diciembre de 1941, otra fechada en Vigo el 13 de junio de 1941, otra fechaba el 8 de diciembre de 1941 firmada por Pepe, un manuscrito titulado “Hechos” de Granada y Sevilla, otra dirigida por Pascual García, otra firmada por Mateo Balbuena en Arriondas del 18 de junio de 1941, otra de Valencia, otra fechada en Granada del 20 de diciembre de 1941 dirigida a Sole, otra fechada en Santander del 9 de agosto dirigida a Manolo, otra fechada en Vigo del 3 de junio de 1941 con sobre a Jesús Ugalde, otras dos dirigidas a Luis Fernández en Bilbao por Teresa Rodríguez, otra dirigida a Jesús Ugalde en Sestao (Bilbao), otra dirigida a Jesús del 4 de junio de 1941, otra dirigida a Alejandro y otras similares. También fue detenido Julián Palomero Palomero, que estaba implicado en la obtención de la cédula que tenía Quiñones a nombre de Anselmo García en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. Gregorio Morán indicaba que la propietaria de la pensión donde vivía Quiñones era una militante del partido llamada Guadalupe Jiménez y que fue condenada a treinta años de cárcel. Antes de ir la policía había quemado toda la documentación que había en la habitación al conocer su detención. La denuncia la hizo el "jefe de la casa" y señaló que la documentación encontrada era la de Luis Sendín en MORÁN, Gregorio: "Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985, Planeta, Barcelona, 1986, pp.56-57. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 427 interrogatorios en la Dirección General de Seguridad se le ingresó en camilla en la prisión de Porlier por las bárbaras palizas sufridas, con la columna vertebral rota y ambas extremidades paralizadas, que le dejaron tetrapléjico. Incluso hubo una investigación para conocer las causas de dicha parálisis realizándose dos informes por parte de los dos médicos militares. En el primero se indicaba que sufría cuadriplejia con lesión medular o tal vez cervical, lo que se denominaba un síndrome de Ganser, pero no podía determinar las causas que la había producido. El segundo médico afirmaba que el procesado era el que simulaba tener la paraplejia y que por la noche le veían como movía los brazos.584 Hasta ahora se había creído que el que había delatado a Quiñones había sido Federico de Frutos San Antonio pero no fue así. El que lo delató fue Agustín Ibáñez de Zárate, secretario de organización de Quiñones antes que Realino Fernández. Fueron varios los motivos por lo que delató a Heriberto Quiñones. En primer lugar porque se sentía algo apartado de sus funciones como miembro del Secretariado del Comité Central del PCE en el interior. Decía que Quiñones tenía un aire de superioridad y de autosuficiencia con respecto a algunos de sus compañeros. Tampoco quería seguir la política de Quiñones, ya que según él iba a entregar los mejores hombres de la organización y eso no podía consentirlo. Agustín Ibáñez tras estar en la Dirección General de Seguridad dos o tres días sin sufrir ninguna tortura policial, salió en libertad y la propia policía le buscó trabajo, colocándole en la Estación del Norte, en los trenes ferroviarios que iban a Bilbao. Según las declaraciones de algunos de sus antiguos camaradas veían asiduamente a Agustín Ibáñez en el barrio de Progreso, de Cuatro Caminos y en la calle Carretas.585 El único sustento y apoyo que recibió Quiñones estando en la cárcel de Porlier fue el recibido por parte de su compañera Josefina Amalia Villa586 y la de la familia de su mujer Aurora Picornell, asesinada en 1937. Josefina Amalia le pudo visitar antes del consejo de guerra cuidándole personalmente y llevándole paquetes con cartas, mantas, útiles de aseo, ropa y comida (supo de su detención porque estaba citada con él para celebrar el cumpleaños de Josefina el día 19 de enero pero no fue a la cita). Josefina no recibió carta alguna suya y tuvo tres comunicaciones ordinarias con Quiñones. A pesar 584 El juicio, los interrogatorios, el encarcelamiento y el fusilamiento de Quiñones aparece recogido en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. También aparece en GINARD Y FERON, David: “Heriberto Quiñones y el movimiento comunista en España (1931-1942)”, Edicions Documenta Balear, 2000, pp.126-131; RUIZ AYUCAR, Ángel: “El Partido Comunista. 37 años de clandestinidad”, Editorial San Martín, 1976, pp. 125-126; MORÁN, Gregorio "Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985, Planeta, Barcelona, 1986, pp.56-57; JAÚREGUI, Fernando y VEGA, Pedro: “Crónica del Antifranquismo”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1983, pp. 30-31. 585 Según Francisco González Montoliú vio a Agustín Ibáñez de Zárate a los pocos días de ser detenido por la calle en AHCCPCE,, Informes del Interior, Microfilm Sigc.10-11, Asunto Quiñones, Informe de Francisco Montoliú, , (20 de enero de 1948), AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949; AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.180, Informe de Calixto Pérez, 29 de julio de 1950; AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.124-126, Valentín Serrano Pérez, "Goyo”, 15 de noviembre de 1946. 586 Según las declaraciones de Josefina Amalia Villa, conoció a Quiñones en la playa de Gijón en el verano de 1935. Durante la guerra civil lo vio de manera accidental en Valencia en agosto de 1938. En Madrid coincidieron de nuevo a finales de 1940 viéndose por el Paseo de Recoletos. Quiñones le dijo que había estado en Francia y en Valencia durante unos dieciséis meses. Ella le presentó a sus padres como un amigo y su padre estaba dado de baja como funcionario en 1938. Josefina le dio las llaves de su casa a Quiñones para que fuera cuando quisiera. Supo lo de la detención de Quiñones y que estaba incomunicado en Porlier y luego fue llevado a Yeserías por su enfermedad. Josefina Amalia fue condenada a veinte años de cárcel en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.454. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 428 de las presiones recibidas por parte de la autoridad militar representada en el juez militar Jesualdo de la Iglesia para que dejase de atenderlo, no dejó de hacerlo y siguió visitándole hasta el final de sus días. Tanto Quiñones como Sendín fueron ignorados por parte de la dirección del partido en la cárcel. Los comunistas que formaron parte del nuevo aparato directivo del PCE en el interior tras la detención de la dirección quiñonista, les enviaron una carta diciéndoles que habían sido expulsados del partido y que si querían rectificar de sus errores podían hacerlo. Pero ambos se negaron a ello y la carta de expulsión fue aceptada por la mayoría de los comunistas de Porlier.587 El Consejo de Guerra se celebró el 26 de septiembre de 1942 en la prisión de Porlier con la causa nº 109.539 titulada "Delito contra la seguridad del Estado contra Heriberto Quiñones González y 21 más". Celebrado el juicio se condenó a pena de muerte a Quiñones, Sendín y Cardín, a Federico de Frutos que fue detenido el 18 de enero de 1942 a treinta años, doce años a Manuel Martín Mon, José Rodríguez Gallego y a Petra Cuevas. A Manuel Hernández García, Juan Agulló Marín, Ángel Martín Cabestreros, Alfonso García Morcillo, Victoriano Robledo Ceballos, José Hernández García, Julián Palomero Palomero y Ricardo Mesoneros Martín a diez años, seis años a Primitiva Paniagua Alonso, Carmen Jiménez Sánchez, Juana Díaz Sevilla y Soledad Díaz Sánchez y la absolución para Pedro Ramos Sánchez, Julia Pizarro Alonso y Matilde Luisa Molina. El 2 de octubre de 1942 a las 6.30 de la mañana en el cementerio del Este fueron fusilados los tres condenados a muerte. Quiñones tuvo que ser sentado en una silla ya que su parálisis no le dejaba estar de pie. Antes de ser fusilado Quiñones gritó: ¡Viva la III Internacional!, fueron enterrados en el mismo cementerio.588 Tras su muerte no acabaron las referencias al quiñonismo por parte de los dirigentes del PCE. El antiquiñonismo y la furia contra su persona y sus acciones se mantuvieron tras su desaparición y se extendieron en el tiempo las acusaciones de traidor, delator, hereje, agente británico y sectario por parte de muchos militantes comunistas siguiendo los dictados y las informaciones divulgadas oficialmente por los dirigentes antiquiñonistas del interior y el exterior del país. Acusaciones que se extendieron a aquellos que hubieran mantenido la línea política de Quiñones. Fue el caso de su compañera sentimental, Josefina Amalia Villa, que fue acusada y vilipendiada (ella actuó dentro del aparato de organización, recogiendo huidos de la sierra y sacando de la ciudad a camaradas que estaban “quemados” en la gran urbe). Para intentar retrasar el juicio y el posterior fusilamiento, Ramón Guerreiro Gómez le comentó la posibilidad de que se casaran pero ni se lo plantearon. Guerreiro también le pidió a Josefina que le dijera a Quiñones que rectificara delante de la dirección del PCE pero también se negaron. Fue Ramón Guerreiro el encargado de comunicar a Josefina Amalia la expulsión de Quiñones acudiendo a su casa con otro camarada que se había incorporado a la organización al final de la existencia de la dirección quiñonista, Agapito del Olmo Collados. Las opiniones contrarias a la personalidad y a la actividad política de Quiñones por parte de militantes y dirigentes en escritos y documentos a lo largo de muchos años fueron numerosas. Un ejemplo de ellas son los informes de Calixto Pérez Doñoro, Valentín Serrano Pérez, Elvira Albelda Conejero, Francisco González Montoliú, María 587 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.124-126, Valentín Serrano Pérez, "Goyo”, 15 de noviembre de 1946; AHCCPCE, Informes del Interior, Informe sobre Quiñones, París, 14 de septiembre de 1946. 588 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 109.539 contra Heriberto Quiñones González y veintiún más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 429 Asunción Rodríguez Fernández y Jesús Carrera Olascoaga donde se recalcaban y denunciaban hechos tales como: “nadie podía discutirle nada porque eran cosas del "Padre”, que todos aceptaban y trabajaban ante esa posición dictatorial del que les mandaba. Era un traidor porque trabajaba como agente del servicio inglés hasta su actitud de desprecio e insultos llamando a los camaradas cabrones, indisciplinados e irresponsables y a las camaradas zorras, siendo muy brusco en sus manifestaciones y en sus actitudes nada democráticas y dictatoriales. No dejaba organizarse a las mujeres en una estructura femenina ya que todo estaba controlado por los que conocía personalmente Quiñones y despreció a la dirección exterior del PCE con posturas de desviacionismo ante el partido, que no hacían más que perjudicar a los verdaderos militantes comunistas”.589 Se escribió un editorial en "Nuestra Bandera” fechado en febrero-marzo de 1950. Escrito casi con toda seguridad por Santiago Carrillo titulado "Hay que aprender a luchar mejor contra la provocación" donde se definía al “traidor” Quiñones como aventurero, audaz y agente del Servicio de Inteligencia Inglés. Que con un plan preconcebido se aprovechó de la debilidad de los militantes comunistas en cada uno de los Comités Provinciales, afectando tanto a camaradas honestos y beneficiando a los agentes de policía. También se decía que había luchado contra el Comité Central del PCE y contra la República apoyando a aristócratas y a elementos pro-británicos. Se le acusaba de entregar al grupo de Lisboa y a las organizaciones que controlaba personalmente, incluso se le criticaba su propio fusilamiento, que estuvo a punto de ser evitado por agentes británicos y que aunque hubiera sido fusilado no demostraba nada ya que los fascistas no vacilaban en destruir a sus propios agentes. Todo esto supuso un duro golpe para la organización comunista, la cual tardaría tiempo en eliminar los residuos quiñonistas. Siguieron las censuras antiquiñonistas tanto en el Informe del Comité Central al V Congreso del PCE como en la "Historia del Partido Comunista de España" redactada por una comisión presidida por Dolores Ibárruri, donde se le acusaba de causar un gran daño al partido y que costó mucho liquidarlo. En el primer informe la propia Dolores Ibárruri le denominaba como "aventurero internacional, agente de los servicios policíacos, en el que todo, hasta el nombre era falso". Para Enrique Líster, en su libro "Basta” fue el primero de los dirigentes comunistas que ponía en entredicho las tesis oficiales del partido. Para Líster sólo cometió el crimen de intentar reorganizar el partido en su lucha antifranquista, denunciando la postura que había seguido el partido acusándole de traidor. Más tarde, Santiago Álvarez señalaba que el caso de Quiñones merecía una revisión por parte del partido, algo que no se hizo hasta 1986, cuando Quiñones junto a Jesús Monzón Repáraz y el que fuera secretario general del PSUC Juan Comorera, fueron calificados en vez de traidores y sectarios como "heroicos luchadores por la libertad". Santiago Carrillo en sus "Memorias" mantiene que a la hora de acusarle de agente franquista o de algún servicio de inteligencia, lo hacía con juicios y consideraciones de quienes le 589 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949; AHCCPCE,, Informes del Interior, Microfilm Sigc, 180, Informe de Calixto Pérez, 29 de julio de 1950 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.124-126, Valentín Serrano Pérez, "Goyo”, 15 de noviembre de 1946; AHCCPCE,, Informes del Interior, Microfilm Sigc.16, Informe de Elvira Albelda Conejero, 30 de agosto de 1948; AHCCPCE,, Informes del Interior, Microfilm Sigc.10-11, Asunto Quiñones, Informe de Francisco Montoliú, 20 de enero de 1948 y GINARD Y FERON, David “Heriberto Quiñones y el movimiento comunista en España (1931-1942)”, Edicions Documenta Balear, 2000, pp.137-152. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 430 habían tratado todo ello para evitar cualquier intento de ruptura del partido. Pero siguió haciendo hincapié y cuestionándose la figura de Quiñones, a través de una serie de preguntas sobre su actuación, concluyendo que independientemente de si era o no aventurero o un agente, lo suyo fue una gran provocación.590 El enfrentamiento y las disputas entre la organización del exterior y la del interior fueron constantes. Se temía por parte de la primera que se pudiera perder el control por parte de aquellos que habían abandonado el país. Quiñones pudo cometer errores, pero no se le puede achacar ni criticar su heroísmo y valor a la hora de dirigir un partido cuyos dirigentes habían escapado al final de la guerra dejándolo desorganizado y sin cuadros para dirigirlo. Es cierto que la figura de Heriberto Quiñones sigue siendo controvertida y oscura en cuanto a su origen, pero no se puede obviar teniendo en cuenta el aislamiento que sufría la organización del interior y su política de Unión Nacional, intentando englobar a diferentes organizaciones, en su lucha contra el franquismo en función de la realidad española del momento. Algo que desconocían los dirigentes de la dirección del exterior en un partido tan jerarquizado como era el PCE.591 12.1. El grupo de Información, Seguridad y Recupera ción. Una de las ideas de Heriberto Quiñones, Antonio Elvira Segovia y Julio López Benito fue la formación de un grupo de antiguos milicianos vigilantes de retaguardia, policías republicanos durante la guerra civil y que hubieran pertenecido al PCE para organizarse con características propias, aunque siempre en relación con la organización comunista clandestina. Su misión consistiría en obtener documentación y el conocimiento de sitios donde estuvieran encuadrados cuarteles, comisarías de policía, fábricas y casas de Falange. También tendrían que averiguar las fuerzas que lo ocupaban, los policías que había e incluso la dirección de jefes de Falange y personas de cierta significación en el régimen. Todo ello para poder, llegado el caso, pasar los informes oportunos a la secretaría de organización y así atentar contra ellos. Además Quiñones ya había empezado a estructurar un grupo de agitación para desempeñar este tipo de acciones armadas. La dirección encargó la tarea a Jesús Bayón y Ramón Guerreiro. Este grupo de antiguos policías comunistas facilitaría los datos necesarios para que otro llevara a la práctica los atentados contra los gerifaltes franquistas. 590 CARRILLO, Santiago: “Memorias”, Planeta, Barcelona, 1993, pp.406-407. 591 "Una alerta del Partido Comunista contra la provocación policiaca", en "Nuestra Bandera", 3 (septiembre de 1945), p.60; "Nuestra Bandera", 4 (febrero-marzo de 1950), pp.97-146; IBÁRRURI, Dolores: “Informe del Comité Central al V Congreso del PCE” pp.83-84; “Historia del Partido Comunista de España”, Ediciones Sociales, París, 1960, p.217; LÍSTER, Enrique: “¡Basta!, Una aportación a la lucha por la recuperación del partido", G. Del Toro Editor, Madrid, 1978, p.164; ÁLVAREZ, Santiago: “La Retirada. La lucha guerrillera y el cambio de táctica, 60 años en la historia del PCE, Fundación de Investigaciones Marxistas, Madrid, 1980; "Rehabilitaciones tardías en el PCE" en "El País”, 25 de abril de 1986; MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, pp.57-59. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 431 Desde un primer momento pensaron en Julián Rodríguez Gálvez como el dirigente más capaz de llevar a cabo la organización del grupo, por su formación política e ideológica y por su conocimiento de los antiguos policías republicanos porque había formado parte del cuerpo.592 No obstante, el plan se trastocó porque el 30 de diciembre de 1941, Heriberto Quiñones fue detenido junto a otro compañero en la calle Alcalá cuando acudía a una cita. Julián Rodríguez Gálvez empezó a colaborar con el Comité Provincial del PCE de Madrid debido a Julio López Benito, del cual recibía propaganda y ayudaba a buscar nuevos militantes para la reorganización del PCE. Una de estas personas de confianza fue Zacarías Parra Peña que trabajaba en una panadería en la calle Pilar de Zaragoza, 14. Zacarías aceptó el ofrecimiento para ingresar en el PCE y a su vez le comentó a Julián, que había ido por la panadería Antonia Yagüe, hermana del dirigente histórico Pablo Yagüe Estebaranz, 593 el cual había salido de la 592 Julián Rodríguez Gálvez nació en Madrid el 6 de abril de 1914, hijo de Julián y Carmen, electricista y domiciliado en la calle Atocha, 32, 2º Dª. Fue el séptimo de ocho hermanos. Realizó estudios de peritaje en un colegio de la calle Alberto Aguilera, teniendo grandes conocimientos en electricidad. Su familia era acomodada, pero de ideología izquierdista y republicana. Julián se afilió al PCE en junio de 1934 en el Sector Oeste y al año siguiente al sindicato de la UGT, el Baluarte. Unos meses antes de empezar la guerra ayudaba en el local del PCE del Sector Oeste. Al empezar la guerra fue al local de su Sector en la calle Princesa, 27 sin recibir armamento alguno hasta que su quinta fue movilizada y en los últimos días de julio se incorporó al Quinto Regimiento de Milicias en la calle Francos Rodríguez (era un convento habilitado como cuartel). A los dos días se fue al frente de Peguerinos, luego estuvo en Guadarrama y el Pardo. En abril de 1937 y a petición del PCE fue miliciano de retaguardia en la comisaría de Centro. Después pasó a depender del Consejo de Seguridad para hacer informes del personal del antiguo cuerpo de investigación y vigilancia. Desde septiembre de 1937 hasta marzo de 1938 fue llamado de nuevo a filas en la 37 Brigada Mixta como oficinista, pero volvió a ser reclamado por la Dirección General de Seguridad como agente de primera clase del cuerpo de seguridad, destinado a la Brigada de Información y Control, teniendo bajo su cargo la información de pueblos de la provincia y el control de las carreteras (el jefe de la brigada era el socialista Luis Vázquez Téllez). Más tarde estuvo en la Brigada Social destinado a la calle Serrano, 71 donde prestó servicio de informes. En octubre de 1938 fue destinado a Alicante en el servicio de Puertos y Fronteras hasta enero de 1939 en que regresó a Madrid y se presentó en el Centro de Reclutamiento e Instrucción tras ser llamado de nuevo a filas donde le sorprendió el final de la guerra. Julián Rodríguez no se presentó a las autoridades franquistas y se puso a trabajar como electricista en la estación del Norte. Según un informe de Falange primero estuvo escondido en la calle de Atocha, 32 hasta que se ocultó con sus hermanas Ángela y Carmen en otro domicilio familiar en la calle Manzana, 14, en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.723 y Entrevista a Marisa Castañeda, sobrina nieta de Julián Rodríguez, quien amablemente me ha aportado información sobre este dirigente comunista. 593 Pablo Yagüe Estebaranz nació en Condado de Castilnovo (Segovia), hijo de Jorge y Fausta, panadero, domiciliado en la calle Fernando VI, 1º. Su familia tenía algunas tierras y animales para consumo propio. Ingresó en 1925 en el Sindicato de Artes Blancas de la UGT, Sección de repartidores del pan, teniendo un cargo directivo entre 1933 y 1935. Fundó una Casa del Pueblo de la CNT y fue uno de los fundadores del periódico “La Libertad”. En 1930 se afilió al PCE junto con otros dirigentes como Isidoro Diéguez y Luis Cabo Giorla. En 1935 viajó hasta la URSS junto con otros camaradas durante unos meses para ver el país de los soviets. A su regreso expuso las impresiones de su viaje en una Asamblea y el trabajo a seguir desde entonces. Yagüe estuvo detenido en 1931, acusado injustamente de querer envenenar las aguas que abastecían al pueblo de Madrid. También fue detenido en 1933 y 1935 por pertenecer al Comité Provincial del PCE de Madrid. Dentro del partido conoció a su pareja Dolores Moreno. Al empezar la guerra era vicepresidente del servicio de Pan Candeal en el Sindicato de Artes Blancas de la UGT. Estuvo en el frente pero fue herido y regresó a Madrid. En noviembre de 1936 durante la Junta de Defensa de Madrid fue nombrado Delegado de Abastecimientos encargado de abastecer a la población y de la regulación de las incautaciones. El 23 de diciembre de 1936 le dispararon volviendo de Madrid por la carretera de Alcalá de Henares supuestamente por las milicias de la CNT, aunque otra versión señalaba que fue un camarada comunista, siendo herido y relevado de su puesto. No está claro si el hecho fue premeditado o no. Hay teorías que dicen que le dieron el alto en un control y contestó mal y por eso le dispararon. El propio Pablo Yagüe dijo que habían preparado la excusa para acabar con él y que había gente del PCE que le tenía envidia y según su hermana Antonia “querían Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 432 cárcel y quería una documentación falsificada del partido por razones de seguridad, así como como también ayuda y protección.594 Pablo, durante la guerra conoció en un festival organizado por el Frente Popular a una chica llamada Alicia Martínez López Ocaña595 con la que empezó a tener una relación, cuando terminó la guerra y ambos estuvieron detenidos siguieron carteándose. Una vez que Pablo Yagüe salió de la cárcel de Porlier el 23 de septiembre de 1941 se fue a vivir a la calle Fernando VI, 19, casa de los padres de Alicia, sin pasar por ningún procedimiento judicial (coincidió en la cárcel con el padre de Alicia, Daniel Martínez Martínez). Parece ser que su salida fue un grave error del entonces director de la prisión de Porlier, Amancio Tomé Ruiz. A la cárcel llegaron unas 500 órdenes de libertad para presos con pequeñas condenas y otros con reducciones de pena. Algunos presos que estaban trabajando como administrativos en las oficinas cambiaron 197 expedientes de presos con penas mayores a las 500 órdenes de libertad que habían llegado y de esta forma salieron a la calle todos esos presos, entre ellos muchos comunistas como Pablo Yagüe. Una vez que se descubrió el error la consecuencia fue la destitución de Amancio Tomé como director de la prisión (firmó todas las órdenes de libertad) y de algunos oficiales, con la consiguiente pérdida de su destino y el castigo a los reclusos que habían puesto el paquete de expedientes en las quitarle de en medio”. Los que formaban parte del control de carretera fueron detenidos, juzgados y a los pocos días puestos en libertad. Cuando había bombardeos enviaba un coche del partido para trasladar a su mujer e hijos a lugares seguros, incluso fuera de Madrid. En mayo de 1937 le dieron el alta y fue nombrado secretario de la Cooperativa de Artes Blancas hasta el golpe de Casado en que fue detenido y encarcelado en Porlier. Una vez puesto en libertad por error se escondió, había veces que le despertaban de madrugada para avisarle de que iban a buscarle y tenía que salir corriendo en Entrevista asu nieta Susana Yagüe. 594 Zacarías Parra Peña nació en Torreadrada (Segovia), hijo de Manuel y Valeriana, casado y panadero. Antes de la guerra afiliado a la UGT, Sindicato de Artes Blancas. La guerra le sorprendió en Madrid donde estuvo hasta septiembre de 1937. Estuvo en las milicias republicanas, en el servicio de Intendencia y en un grupo de información y topografía. Zacarías se afilió al PCE siendo destinado al frente de Guadarrama. Su siguiente destino fue como policía en la comisaría del distrito de Hospital hasta principios de 1938, cuando fue movilizado en el Ejército del Levante. Sin embargo a los pocos meses regresó de nuevo a Madrid para ser destinado como ordenanza a la Comandancia Militar de Madrid. Luego a la Dirección General de Seguridad dentro de la Brigada Social y cuya misión era ser escolta personal del Comandante Militar. Fue trasladado a Guadalajara durante un mes y regresó a Madrid donde le sorprendió el final de la guerra. Fue detenido por los casadistas y pasó más de dos años en la cárcel en Porlier hasta que fue sobreseída su causa. 595 Alicia Martínez López Ocaña nació en Madrid, hija de Daniel y Alicia. Cuando era joven simpatizaba por los partidos de izquierda y frecuentaba el local de Izquierda Republicana, conociendo a Pablo Yagüe y empezaron a salir. La relación se cortó porque ella, con sus padres y sus dos hermanos se fueron a La Granja (Segovia) al empezar la guerra. El pueblo fue tomado por las tropas franquistas y los dos hermanos fueron fusilados por ser comunistas destacados de la localidad segoviana. Ella también fue detenida pero puesta en libertad y se fue a Segovia. En diciembre de 1938 fue detenida de nuevo y condenada a seis años, cumpliendo dos años y medio en la prisión de Segovia. En junio de 1941 salió en libertad y se fue a Madrid viendo a Yagüe en la prisión de Porlier, carteándose con él mientras estuvo preso en la cárcel de Gerona, y sabiendo de su paradero por su padre, que también estaba preso en Porlier. El 24 de septiembre fue a verla Pablo Yagüe a su casa preparándole una habitación diciendo al servicio que era un primo suyo. Al día siguiente Alicia Martínez fue a ver a la hermana de Pablo, Antonia a la calle Norte, 5 para decirle que estaba en su casa. Pablo le dijo a Alicia que buscara a Zacarías Parra para que fuera a entrevistarse con él y la cita duró unos 45 minutos y en otra ocasión fue otro individuo que estuvo unos 30 minutos. En los días siguientes le visitaron dos individuos más sabiendo que habían estado en prisión con Pablo. Alicia pidió a los dos individuos que no fueran más a verle por seguridad. Ella fue a ver a Joaquín Jiménez Muñoz Delgado que vivía en la calle Olivar, 28 para que le pusiera unas inyecciones porque el otro había sido practicante. Alicia facilitó a Pablo Yagüe la cédula de su primo Luis Calvo Fernández que estaba empadronado en la casa. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 433 manos del oficial de prisiones encargado de llevárselas a Amancio Tomé para que las firmara.596 Julián Rodríguez Gálvez dijo a Antonio Benigno Elvira que Pablo Yagüe estaba en libertad y que quería entrevistarse con ellos. La comunicación entre los militantes clandestinos y Pablo se hacía a través de Zacarías Parra y de Alicia Martínez ya que tenía miedo a ser de nuevo detenido. En la entrevista que tuvieron Antonio Benigno y Pablo Yagüe, tras comprobar que eran personas de garantía, hablaron de la política y de la situación del partido en la clandestinidad. Antonio le dijo que necesitaban su ayuda por ser un dirigente con una gran solvencia política. Pablo contestó que se pensaría el ofrecimiento de ingresar de nuevo en el PCE. Para intentar que aceptara la oferta fueron a verle Francisco Sierra Fornier y Mariano Suárez. La cita no duró mucho y conversaron de política nacional e internacional y de su ingreso en la organización. Pablo Yagüe contestó lo mismo que le dijo a Antonio Benigno. Desde la cárcel de Porlier los dirigentes del PCE, Domingo Girón y Eugenio Mesón intentaron contactar con la organización comunista en el exterior. Según algunas opiniones estos dirigentes eran los que controlaban las directrices y las pautas del PCE en Madrid desde el final de la guerra civil. Dijeron a Pablo Yagüe que tratara de esconderse durante un tiempo y luego, si era necesario, que participara en la lucha clandestina. Félix Rodríguez Bello597 se puso en contacto con diferentes miembros de la organización clandestina como Joaquín Jiménez Muñoz Delgado, con quien mantuvo unas reuniones en la Dehesa de la Villa para saber cómo iba la reestructuración del partido. Félix Rodríguez acudió a la calle Fernando VI para verse con Pablo Yagüe y transmitir las directrices que le iban dando desde el interior de la cárcel de Porlier. No obstante, todos los planes se trastocaron porque Pablo Yagüe fue detenido junto a Alicia Martínez, su padre Daniel Martínez Martínez y su madre Alicia López Ocaña.598 Los tres ya habían sido detenidos durante la guerra y al terminar la misma, dos hijos del matrimonio, Daniel y Wifredo fueron detenidos en el pueblo segoviano de La Granja y fusilados.599 Julián Rodríguez mantuvo el contacto con el Comité Provincial de Madrid a través de un camarada llamado Ricardo Marín, el cual seguía dándole propaganda, hablando de las detenciones y de la marcha de la organización. Rodríguez Gálvez también se veía 596 En el libro inédito de José Américo Tuero Pareja que saldrá con el título de “Mi Desquite”. 597 Félix Rodríguez Bello nació en Piedralaves (Ávila), hijo de Justo y Dorotea, casado y albañil. En la prisión de Porlier conoció a Pablo Yagüe en la tercera galería y a Eugenio Mesón. Al salir en libertad tenía la orden de ponerse en contacto con determinados elementos del partido como Joaquín Jiménez Muñoz Delgado para que se hicieran reuniones en su domicilio. 598 Daniel Martínez Martínez nació en Madrid, hijo de Daniel y Lucía, casado y odontólogo. A principios de 1937 se afilió al Sindicato de Odontólogos siendo detenido por las tropas casadistas en la calle Serrano y llevado a la prisión de Porlier hasta agosto de 1939 en que fue puesto en libertad. En la prisión vio a Pablo Yagüe, que dijo que era novio de su hija Alicia. El 24 de septiembre Pablo fue a su casa accediendo a que se quedara en ella y diciendo al servicio de la casa que Pablo era su sobrino Luis Calvo. Sabía que estaba escondido por temas de la guerra y cuando fue la policía a detenerle, negó conocer a Pablo Yagüe diciendo que era su sobrino Luis. Alicia López Ocaña Gómez nació en Tomelloso (Ciudad Real), hija de Eduardo y Julia, casada. La guerra le sorprendió en La Granja (Segovia) siendo detenida el 21 de julio de 1936 y condenada a seis años, pasando por distintas prisiones durante cuarenta y nueve meses. Fusilaron a sus hijos Daniel y Wifredo. Accedió a que Pablo Yagüe se ocultara en su casa por simpatía y lástima y negó ante los agentes de policía que fueron a detener a Pablo que fuera él, sino su sobrino Luis. 599 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.723. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 434 con el que había sido secretario de organización del Comité Provincial de Madrid y en ese momento secretario de organización, Juan Fuentes Muñoz, “Eloy”. Este dirigente tenía mucha confianza en Julián Rodríguez y siguiendo la política de Heriberto Quiñones le encomendó que siguiera con la formación del grupo de información constituido por camaradas que habían sido policías durante la guerra. Julián ocuparía también el cargo de secretario de Información dentro del Comité Provincial de Madrid, siendo el secretario de agitación y propaganda, Antonio Simón. El grupo de “Información, Seguridad y Recuperación” se dividiría en los cuatro sectores que correspondían según los cuatro puntos cardinales a las distintas barriadas madrileñas en las que estaba dividido el Comité Provincial, por su significación e importancia. En cada sector habría un responsable, luego jefes y subjefes de distrito con los militantes que hicieran falta. La misión sería estar en relación en todo momento con la organización clandestina por el conducto establecido y recabar todas las informaciones que les encomendaran sus jefes directos. El jefe de distrito daría cuenta al jefe de sector que a su vez se lo daría al jefe de grupo y éste al secretario de organización (en este caso Juan Fuentes) que como miembro del Comité Provincial, transmitiría los trabajos y la información a sus camaradas dirigentes de la Comisión de Organización, para estudiarlos y evaluarlos y luego pasárselo al grupo de acción que llevarían a efecto las acciones planeadas. Era una estructura y una formación muy teórica, más que práctica, debido a la poca militancia en la organización clandestina, a la represión de la dictadura franquista y a los planes y propósitos muchas veces desmedidos de las acciones y propuestas dentro de la Unión Nacional. A pesar de todo, Julián Rodríguez Gálvez comenzó a preparar el grupo que le habían encomendado. En un primer momento y debido a distintos enlaces del Comité Provincial fue enterándose de los antiguos compañeros policías comunistas que no estaban detenidos y con los que podía contar. De esta manera y gracias a diferentes citas y conexiones de unos con otros pudo contactar con una serie de miembros de las milicias de Investigación y Vigilancia y del antiguo cuerpo de seguridad de la policía republicana durante la guerra: Evaristo Valle Linera, Juan Bautista Carmona Delgado, Vicente Rafael Sánchez García, Federico Arribas García, José María San Ildefonso Huetos, Rafael Porras Caballero, Fernando Izquierdo Montes, José Jiménez Senosiain y Enrique Hidalgo García.600 600 Evaristo Valle Linera nació en Salime (Asturias), hijo de Antonio e Isidora, dependiente de bar y domiciliado en la calle Menéndez Valdés, 13. En la familia eran doce hermanos. Los mayores se fueron con el padre a trabajar a Cuba para obtener dinero y ayudar a la familia. Evaristo se fue a Madrid y trabajó en un bar. En enero de 1936 se afilió a la UGT, en el Sindicato de Dependientes de Bares. Cuando empezó la guerra, siendo miliciano, le destinaron como agente provisional en el cuerpo de Investigación y Vigilancia, en la comisaría de Palacio. Ingresó en el PCE en 1937 cuando fue movilizada su quinta y fue destinado a un batallón disciplinario del 3º Cuerpo del Ejército y luego a la 42 Brigada Mixta hasta el final de la guerra. Detenido por las fuerzas casadistas y quedó a disposición del juez especial de funcionarios sin que llegaran a abrirle ningún proceso judicial. Entrevista telefónica con sus hermanos Anacleto, Manuel y Aurora Valle Linera, 10 y 11 de septiembre de 2007. Juan Bautista Carmona Delgado nació en Fuencaliente (Ciudad Real), hijo de Bautista y Adolfa, casado y mecánico, domiciliado en la calle Eduardo Juarranz, 27, bajo. Al empezar la guerra trabajaba en un taller de cerrajería mecánica. Se afilió al PCE y a la UGT, en el Sindicato de trabajadores del Estado. Como era soldado de permiso se presentó en el cuartel de María Cristina formando parte del batallón “El Águila” , dirigiéndose a Toledo para ayudar en el asedio al Alcázar. Luego regresó a Madrid, siendo destinado a la inspección de milicias como miliciano en la DGS, haciendo registros y detenciones domiciliarias. En noviembre de 1936 pasó a la Brigada de Embajadas como agente del cuerpo de Investigación y Vigilancia. Después fue destinado a la Brigada Especial situada en la calle Serrano, 108, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 435 cuyo jefe era Fernando Valenti, siendo felicitado por diversos servicios y salió en el Boletín Oficial del Cuerpo. Su último destino fue la Brigada Social desde donde fue movilizado a la 29 Brigada en los últimos coletazos de la guerra. El 18 de abril de 1939 fue detenido y trasladado al campo de concentración de Unamuno. Más tarde estuvo en la cárcel de San Antón a la espera de juicio, siendo puesto en libertad provisional. Vicente Rafael Sánchez García nació en Salamanca, hijo de Valentín y Mercedes, dependiente de sastrería y domiciliado en la calle Meléndez Valdés, 2, bajo. Al empezar la guerra se afilió al PCE, dentro del Sector Oeste. Se presentó en el cuartel de María Cristina donde fue destinado al batallón “Azaña” de Izquierda Republicana y a los dos meses pasó a las Milicias de Vigilancia de Retaguardia, estando en los controles de las glorietas de Chamberí e Iglesia. En octubre de 1937 estuvo unos meses en la comisaría de Evacuación y luego como agente en una comisaría de policía de Ciudad Real. Con el final de la guerra fue detenido y encarcelado durante casi un año, estando a disposición de la Junta Clasificadora de Prisioneros de Guerra y no fue procesado. Federico Arribas García nació en El Espinar (Segovia), hijo de Joaquín y Bernarda, casado, albañil y domiciliado en la Avenida Federico Rubio y Gali, 211, bajo. En 1927 se afilió a la UGT, en 1935 al PCE, en el Radio de Chamartín de la Rosa y al Socorro Rojo Internacional. Estaba casado con María Paz Cerrada vivían en el pueblo de Chamartín (Madrid), siendo Federico el secretario sindical de una célula a la que pertenecía. Al empezar la guerra fue junto con otros cien hombres de su radio a por fusiles al Radio Norte en Cuatro Caminos, regresando a Chamartín para vigilar las calles Al día siguiente se fueron con la columna Galán, batallón “Thelman”, al frente de Buitrago y Navacerrada. Federico tenía a su cargo la Cuarta Compañía y en noviembre de 1936 regresó a Madrid. Estuvo destinado en la brigada de Investigación hasta septiembre de 1937 momento en que ingresó en las milicias de Vigilancia de Retaguardia. Como policía estuvo en la Brigada de Investigación Criminal y luego en la Social, destinado en las comisarías de Guindalera y Centro. En esta comisaría fue detenido e ingresó en la cárcel de Porlier, instruyéndole sumario por el juzgado 17, donde le pedían seis años de cárcel y fue puesto en libertad provisional Entrevista telefónica con su hija Pilar Arribas Cerrada, 11 de noviembre de 2007. José María San Ildefonso Huetos nació en Ablanque (Guadalajara), hijo de Nicasio y Raimunda, casado, industrial y domiciliado en la Carretera de Aragón, 15, 1º Izqda. Iniciada la guerra ingresó como voluntario en el 14 batallón de Izquierda Republicana, cuyo cuartel estaba en la calle Marqués de Mondejar, destinado en las oficinas de pagaduría, estando hasta octubre de 1936 en que fue disuelto el batallón. En febrero de 1937 se hizo policía y prestó servicios en la comisaría de Latina, como agente de milicias de vigilancia de retaguardia. Luego pasó a la Brigada Social, cuyos servicios los hacía en la embajada de Austria. Su último destino fue en el cuerpo de policía que iba en los trenes donde fue detenido el 27 de abril de 1939. Ingresó en la prisión de San Antón, pasando a disposición del juzgado militar número cinco que le condenó a doce años. Al revisarse su causa quedó en seis años y le dejaron en libertad provisional. Rafael Porras Caballero nació en Pozoblanco (Córdoba) en 1913. Su padre era Antonio Porras Márquez, abogado y doctorado por la Universidad de Madrid y de Victoriana Caballero. Se puso a trabajar en el despacho de abogados de Manuel García Prieto, duque de Alhucemas, subsecretario de Ultramar entre otros puestos importantes. Antonio Porras fue director de personal del Ministerio de Hacienda y Trabajo, teniendo grandes amistades entre intelectuales como Unamuno y Azorín y políticos republicanos Rafael empezó a estudiar la carrera de Derecho, pero debido al estallido de la guerra no pudo terminarla. La guerra le sorprendió en Pozoblanco (su padre estaba en Ginebra (Suiza) representando al Gobierno republicano español en la Sociedad de Naciones, como alto funcionario). Rafael se fue con su familia a Madrid, ingresando como miliciano en el 14 batallón de Izquierda Republicana, mientras sus padres y hermanos se iban a Valencia, con el Gobierno de la República. No llegó a ir al frente, ya que no veía bien y le destinaron a oficinas. Estaba afiliado al PCE y a la UGT. En el mes de noviembre de 1936 pasó a formar parte de las milicias de vigilancia de retaguardia hasta principios de 1937 en que ingresó como policía de segunda clase en la Dirección General de Seguridad, destinado en las comisarías de Latina, Inclusa, Chamberí y en la Brigada de Información y Control. En diciembre de 1938 fue detenido por los Servicios de Inteligencia Militar republicano porque había ayudado a una persona de derechas a esconderse, aunque amigos de su padre que estaban en zona franquista le dijeron que no le pasaría nada. Le metieron en la cárcel de San Antón. Su familia pudo exiliarse gracias a la embajada peruana, que le dejó un coche diplomático para ir hasta Figueras (Gerona) donde estaba el Gobierno Republicano y conseguir, tras complicadas peripecias, la visa con el pasaporte diplomático para llegar a Francia. Cuando llegaron las autoridades franquistas le dejaron en libertad hasta que le volvieron a detener por causas pendientes en Pozoblanco, aunque se comprobó que eran falsas y en el juicio pudo demostrar su inocencia y salir en libertad sin cargos. Al volver a Madrid se domicilió en la calle Hartzembusch, 6, en Entrevista telefónica a Carmen Porras Caballero, 23 de agosto de 2007. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 436 Julián Rodríguez Gálvez les explicó a cada uno de los componentes del grupo las líneas generales de su misión. A los jefes de sector les entregó un papel con las instrucciones escritas de su puño y letra, tituladas “Trabajos a realizar”, en ellas constaban los ocho puntos básicos numerados del cometido. Entre estos puntos, aparte de algunas recomendaciones de comportamiento y reglas generales de clandestinidad para que no corrieran el riesgo de ser detenidos, Julián les había expuesto las órdenes que había recibido de Juan Fuentes: conocer la situación y enclavamiento de las comisarías de policía, cuarteles, centros de Falange, fábricas con el nombre y domicilio del dueño y demás centros oficiales para que pudieran obtener los máximos datos e información posible. El número de efectivos, nombres y direcciones de funcionarios y personas destacadas dentro del régimen que hubiera en cada uno de los distritos y sectores, para que una vez realizado el trabajo de recabar información y con las pesquisas hechas, el grupo de acción pudiera actuar. También deberían informar sobre la existencia de diferentes talleres donde se recuperara el material de guerra abandonado e incluso depósitos de almacenamiento de dicho material, para llegado el caso, robarlo y Fernando Izquierdo Montes nació en Madrid, hijo de padre desconocido y María, casado, carpintero y domiciliado en la Avenida de José Antonio, 33 del Puente de Vallecas (Madrid). En 1935 se afilió a la UGT, en el Sindicato de la Madera, en cuyo batallón se afilió cuando empezó la guerra, recibiendo instrucción hasta que se fue al frente de guerra en la sierra. Regresó a Madrid y fue destinado a la 42 Brigada, actuando en el frente de Toledo. En marzo de 1937 entró a prestar servicios en las milicias de Vigilancia de retaguardia, teniendo como misión pedir documentación, parar coches y pedir consignas. En abril de 1937 fue agregado a la comisaría de Cuatro Caminos siendo policía de aquel centro y fue cuando se afilió al PCE. Luego se incorporó al Ejército Republicano en la 18 Brigada, combatiendo en el Frente del Jarama donde le ascendieron a agente de primera clase de policía, siendo destinado a la comisaría de Centro. Sus últimos destinos como policía fueron en Villanueva de Córdoba y en Almería, donde fue detenido e internado en la prisión provincial. Desde allí le trasladaron a la cárcel de Torrijos (Madrid), pasando a disposición del juzgado militar nº 1 de la calle Ramón y Cajal y le dejaron en libertad provisional. José Jiménez Senosiain nació en Madrid, hijo de Luis y Luisa, casado, tipógrafo y domiciliado en la calle Catalina Suárez, 4, principal, centro izquierda. El 1 de enero de 1936 se afilió a la UGT, en el Sindicato de Artes Gráficas. La guerra le cogió trabajando en la imprenta “La Raza”, afiliándose a la JSU, pasando a pertenecer al Radio número dos. Trabajó en las oficinas de la calle Granada haciendo los ficheros. Empezó a colaborar en una brigada de Investigación comandada por José Abiñol. Debido a su amistad con Luis Díaz Corralero entró al servicio de vigilancia de retaguardias, siendo destinado al servicio de controles en el paseo de las Acacias y Puente de Toledo (iba armado con una pistola y un fusil). Estuvo en este servicio hasta febrero de 1937 donde pasó a la policía, agregado a la brigada de Tribunales y Juzgados Populares, vigilando a los presos que habían sido puestos en libertad y comprobando que actuaban para la causa republicana, afiliándose también al PCE. En enero de 1938 se fue al frente como soldado, pero causó baja y se reincorporó como policía de primera clase. Le destinaron a la brigada de embajadas y luego a la de Información y Control, siendo destinado a Jaén en enero de 1939, teniendo intención de irse al extranjero. Al terminar la guerra fue detenido por las tropas casadistas y encarcelado hasta que consiguió la libertad. Enrique Hidalgo García nació en Madrid, hijo de Enrique y Gumersinda, casado, barnizador y domiciliado en la calle Santa Ana, 4, 4º. En 1933 se afilió a la UGT, al gremio de carpinteros de taller. La guerra le sorprendió trabajando en las obras de la Ciudad Universitaria, donde estuvo hasta mediados de 1936. Enrique se afilió a la JSU y fue destinado al batallón de milicias del Teniente Castillo. Con el batallón se fue al cuartel de Transmisiones de El Pardo (Madrid) haciendo la instrucción durante un mes y luego al frente de Illescas (Toledo), pero cayó herido y fue trasladado al hospital número uno de Madrid. A principios de 1937 avalado por la JSU fue destinado a las milicias de vigilancia de retaguardia, en el puesto 14, situado en la calle Fernández de la Hoz, tenían como misión el control de la noche por las calles y luego le destinaron al servicio de Abastos hasta septiembre de 1937 en que cambió a la comisaría de Centro. En octubre de 1938 pasó a la comisaría de Guindalera. Durante la guerra se afilió al PCE acudiendo a algunas reuniones en la calle de los Madrazo donde iban agentes y guardias del partido para recibir enseñanzas y consignas. Al final de la guerra fue detenido e ingresado en los calabozos de la Dirección General de Seguridad, luego pasó a la cárcel de Porlier donde estuvo hasta marzo de 1941cuando fue puesto en libertad por la Comisión Clasificadora de Reclusos. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 437 utilizarlo por la organización. Otra de las instrucciones era la de notificar sobre edificios, centros oficiales y lugares donde hubiera documentación oficial para poder obtenerla, ya fueran documentos secretos, fichas, expedientes personales o salvoconductos y documentos de identidad para poder ser falsificados. Y los jefes de grupo tendrían que transmitir toda esa información a los jefes de sector, quienes a su vez se lo harían saber a Julián Rodríguez, como secretario de información y éste a Juan Fuentes, como secretario de organización del Comité Provincial del PCE. Uno de los cometidos que Julián Rodríguez les transmitió de manera verbal y no escrita fue la posibilidad de que si el régimen dictatorial franquista caía o fuera derrotado y de nuevo el sistema republicano democrático se instaurara, en un primer momento, hasta que todo se institucionalizase con leyes y prerrogativas, cabía la posibilidad de que pudieran ocupar puestos dentro de la policía y los cuerpos de seguridad del Estado. Incluso podrían hacer servicios de vigilancia y seguridad en el seno del propio PCE por temor a que pudieran sufrir algunos atentados diferentes dirigentes comunistas. De igual manera indicó que si habían actuado bien tanto en su trabajo como en su conducta, las autoridades republicanas lo tendrían en cuenta para recompensarlos de una manera individual. Así fue como empezó a estructurarse el grupo de “Información, Seguridad y Recuperación” que llegó a estar estructurado de la siguiente manera: en el Sector Oeste como jefe de sector Juan Bautista Carmona Delgado ayudado por Evaristo Valle Linera y Vicente Rafael Sánchez García. En el Sector Sur como jefe del distrito Manuel Guerreiro Gómez, con Ramón Pérez y Enrique Hidalgo García. En el Sector Este o Puente de Vallecas, como jefe de distrito Fernando Izquierdo Montes, estando a la espera de integrar a dos componentes más a su grupo. Y en el Sector Norte, pensaban incorporar a Rafael Porras Caballero y a José María San Ildefonso Huetos. Como jefe del grupo quedaba Julián Rodríguez Gálvez y su ayudante sería Federico Arribas García, con Zacarías Parra Peña como enlace. Este organigrama era teórico, con unos objetivos demasiados ambiciosos para la cantidad de personal que lo conformaba. Era una estructura inicial, idea de Julián y de sus superiores en el partido, que con el tiempo se fuera afianzando, que se extendiera y ampliara su número de camaradas. Julián Rodríguez entregaba a sus compañeros de grupo propaganda que recibía de Juan Fuentes, “Eloy” , consistente en algún ejemplar de “Mundo Obrero” y unas proclamas dirigidas “Al pueblo de Madrid” de Unión Nacional, lanzadas por el Comité Provincial del PCE. Las entrevistas se celebraban en sitios convenidos de antemano y a horas concertadas. Julián también se veía en solitario con los jefes de los sectores para transmitirles las órdenes oportunas e indicarles que siguieran con el trabajo. Julián intentaba crear expectativas para que no se vinieran abajo, en una situación de por sí difícil debido a la debilidad de la estructura que habían creado y la falta de infraestructura que tenían. En las primeras semanas Julián no había recibido ninguna información de sus compañeros. Cada semana quedaba los martes y los viernes con Juan Fuentes para saber cómo iba la marcha de la política y las acciones del Comité Provincial de Madrid y el desarrollo del grupo de información. Tras las detenciones de los anteriores miembros del Comité Provincial, los nuevos dirigentes hicieron varias reuniones para saber la situación en la que había quedado el partido. A una de estas reuniones acudió Julián Rodríguez por su cargo de secretario de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 438 información. La reunión tuvo lugar en la casa de Gregoria Díaz Robledo,601 en la calle Saavedra Fajardo, 11, bajo. Julián fue junto con Juan Fuentes y el secretario de agitación y propaganda, Antonio Simón, al que conoció unas horas antes de asistir a la reunión. A ésta acudieron representantes del Comité Provincial, un miembro de la Delegación Central, de la JSU y del Frente Nacional de Ayuda (así pasó a denominarse denominaban el Socorro Rojo Internacional). Se trataba de una reunión importante, en la que cada uno hizo balance de su trabajo y su secretaría. Todos llegaron a la conclusión de que la línea política a llevar a cabo, las normas que debían seguir en lo sucesivo desde un punto de vista interno y de organización era evitar contactos en la calle y empezar a introducir la lucha y el trabajo en las organizaciones de masas como los sindicatos, al Frente de Juventudes e incluso en las agrupaciones deportivas con los más jóvenes. La reunión duró más de dos horas y media, tras exponer cada uno su trabajo, salieron a la calle de uno en uno para no levantar sospechas. Se hicieron más reuniones de este tipo pero Julián Rodríguez solo acudió a esta. Uno de los pocos grupos que llevó a cabo un pequeño servicio de información fue el Sector Oeste enterándose de los emplazamientos de los cuarteles de la policía armada, carabineros, guardia civil y de las fuerzas y hombres que había en cada uno de ellos. Una vez hicieron el trabajo, se lo pasaron a Julián Rodríguez, el cual, en una de las citas convenidas, se lo entregó a Juan Fuentes. El inicio de los trabajos del grupo no era acorde con las posibilidades reales del mismo porque algunos integrantes no tenían tiempo para dedicarse a las misiones que les habían ordenado por parte de Julián y porque a pesar de los esfuerzos de Julián por ampliar el número de integrantes en el grupo, en las pocas semanas de existencia, no pudo realizarlo. El principal problema apareció cuando se empezaron a producir las primeras detenciones por parte de la Brigada Político Social, con lo que la estructura y formación del grupo se vino abajo. Las investigaciones estaban dirigidas por el inspector jefe de la Brigada Político Social, Luis Marcos González, secundadas por los agentes Francisco Caño Herrán y Francisco Cañizares Gutiérrez. El primero de los detenidos fue Zacarías Parra Peña al contactar con otro camarada que seguía la policía. Le detuvieron en la panadería donde trabajaba en la calle Pilar de Zaragoza, delante de su hija pequeña, la cual llorando decía que su padre no había hecho nada. Zacarías fue trasladado a las dependencias de la Dirección General de Seguridad.602 Cuando empezó a ser torturado en los interrogatorios facilitó los nombres de las personas que conocía dentro de la organización clandestina comunista. Uno de los primeros nombres que dio fue el de Julián Rodríguez Gálvez, el cual fue detenido el 14 de abril de 1942. Julián estuvo en la Dirección General de Seguridad hasta el 6 de mayo en que fue enviado a la cárcel de Porlier. Los siguientes en ser detenidos fueron Ernesto Valle Linera, Juan Bautista Carmona y Vicente Rafael Sánchez García. Ernesto recibió la ayuda de su hermano Lino, primero en la Dirección General de Seguridad y luego en la cárcel de Porlier. Con posterioridad Federico Arribas García, José María San Ildefonso y Rafael Porras Caballero fueron detenidos en un bar de la calle Cartagena, mientras estaban celebrando 601 Gregoria Díaz Robledo nació en Cebreros (Ávila), hija de Pedro y Baltasara, domiciliada en la calle Saavedra Fajardo, 11, bajo. En mayo de 1939 fue detenida por auxilio a la rebelión e ingresó en la cárcel de Ventas y luego en la de Claudio Coello, de donde fue trasladada a la cárcel de Durango (Vizcaya). Fue condenado a tres años y cumplió quince meses, siendo puesta en libertad en agosto de 1941. Durante la guerra tuvo una casa de huéspedes y vivía con ella su pareja, Antonio Ramírez García de la CNT y teniente del Ejército Republicano que tras la guerra fue detenido y encarcelado. 602 Entrevista telefónica con Pilar Parra Peña, 12 de septiembre de 2007. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 439 una cita. Los tres últimos en ser detenidos fueron Fernando Izquierdo Montes, José Jiménez Senosiain y Enrique Hidalgo. La policía organizó un grupo con los primeros detenidos, aunque el 8 de mayo tuvo que incoar otras diligencias con los tres ex policías que habían sido detenidos posteriormente. Los interrogatorios evidenciaron la formación de un grupo de antiguos policías republicanos que tenían que informar sobre posibles edificios, centros oficiales y personas del régimen contra los que poder atentar por parte de otro grupo de acción del PCE clandestino. Desde un primer momento la policía dio mucha importancia a estos antiguos policías, no tanto por el grupo de “Información, Seguridad y Recuperación” como por su pasado y acciones durante la guerra civil. El auto de procesamiento lo redactó el juez Jesualdo de la Iglesia Rosillo, el 1 de junio de 1942. Se dio más importancia a su participación en la guerra civil, que a los hechos y acciones clandestinas en la posguerra contra la dictadura franquista. El juez hizo mucho hincapié en todas las denuncias de cada uno de ellos, verificando los informes de la Causa General y a los expedientes y fichas de los servicios de información de FET y JONS. Todos los detenidos tenían varias denuncias relacionadas en la participación de personas desaparecidas, de detenciones de personas de derechas y de registros y saqueos en casas y domicilios de gentes proclives a los sublevados. Un ejemplo de ello fue una denuncia contra Juan Bautista Carmona por parte de Josefa Garrido Roldán por haber detenido a su marido Miguel Marín, quien fue conducido al Ateneo Libertario de Ventas, luego trasladado a la checa de Fomento y de allí, ya muerto, fue llevado al cementerio del Este. Otra denuncia fue de Victoria Loma Osorio por la desaparición de su marido Antonio Morando y la participación de Juan Bautista en su desaparición. Primero lo condujeron a la comisaría del Puente de Vallecas, luego a la Dirección General de Seguridad y a la cárcel de Porlier, no sabiendo que pasó con él, ya que acusaban a Antonio Morando de espía y falangista. Otra denuncia la realizó Deogracias Ferrero Martín por la desaparición de su hijo Pedro Ferrero, detenido el 22 de noviembre de 1937. Fue conducido según ella a la checa de Palacio por Juan Bautista Carmona, al que conocían con el nombre de “El Compare” y fue fusilado. Denuncias como estas se multiplicaron contra cada uno de los detenidos. Todos los detenidos fueron llevados a la cárcel de Porlier, menos las mujeres que fueron a la cárcel de Ventas. La historia de cada uno de ellos en el interior del penal fue diferente pero con un mismo fin, conseguir por medio de sus familiares, amigos y compañeros de partido la ayuda necesaria para intentar vivir mejor dentro de la cárcel y conseguir los medios para intentar disminuir las penas, a la espera del juicio. Zacarías escribía cartas a su familia transmitiendo su situación y si podían ayudarle en algo. Esto también lo hizo Julián Rodríguez con su hermana Carmen. Evaristo Valle recibía la ayuda de su hermano Lino. La mujer y los hijos de Federico Arribas iban a verle a la cárcel. El caso de Rafael Porras es especial porque su padre, Antonio Porras tenía influencias con personas del régimen aunque estuviera exiliado en Francia y quisieron haberle extraditado a España para juzgarle. Estuvo recibiendo correspondencia por valija diplomática por parte del cónsul español en Francia y la ayuda de dos amigos de su padre, Antonio Callejo, que tenía un cargo importante en la administración franquista y el abogado Carlos Albert.603 603 Entrevista telefónica a Carmen Porras Caballero, 23 de agosto de 2007, Pilar Arribas Cerrada, 11 de septiembre de 2007 y a Marisa Castañeda, sobrina nieta de Julián Rodríguez. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 440 El fiscal solicitó pena de muerte para Julián Rodríguez, Evaristo del Valle, Juan Bautista, Federico Arribas, Fernando Izquierdo, Enrique Hidalgo, Antonio Caraballo y Pablo Yagüe. Treinta años para Zacarías Parra, Rafael Porras, José María San Ildefonso, José Jiménez, Alicia y Daniel Sánchez y Alicia López Ocaña. Los familiares y amigos de los detenidos empezaron a moverse para buscar avales que pudieran ayudar a rebajar las penas. Julián Rodríguez Gálvez buscó como testigos de descargo a un vecino suyo de derechas, Luis Araujo Costa, al cual ayudó a salvar su vida sacándole de una checa en la calle Guillermo Royán. También tenía como testigo a otro vecino Juan José Muñoz Gómez, que gracias a Julián y un hermano suyo le sacaron de la cárcel de Ventas. Y un tercer testigo que hablaría en su favor fue un comisario de policía del distrito de Palacio, Enrique Sánchez Gracia. Aunque ninguno de los testigos que presentaron los detenidos les avalaron por no saber cuál era su actuación política durante la posguerra. Unos días antes de celebrarse el juicio, Julián Rodríguez presentó una carta de un antiguo compañero de estudios en el ICAI de los padres jesuitas, Ramón Notario Fondevila, indicando que durante la guerra a pesar de conocer sus ideas derechistas, Julián le trató muy bien, ofreciéndose a protegerle en cuanto tuviera un problema. Evaristo Valle presentó como testigo a Miguel Portell, indicando este que había sacado a un hijo suyo de una checa de Fomento. También hablaron Lorenzo Alonso Fernández y Juan Salvador, defendiéndole porque había ayudado a varias familias de derechas, pero estas no pudieron hacer nada por ayudarle en los avales que buscaba. Juan Bautista presentó los testigos de Miguel de Carmona y Sobrino y Laureano Martín. Vicente Rafael Sánchez los posibles avales de Victoriano Blanco, Sebastián Díaz Ávila y Paulino Manzanares. Federico Arribas hizo lo propio con los nombres de Dolores Pavía, viuda de Almorategui, que era la dueña de la casa donde había trabajado su esposa durante años, y Joaquín Gutiérrez. José María San Ildefonso presentó unos testigos bastante poderosos como fueron un coronel del Estado Mayor, Juan Caballos, que antes de la guerra era propietario de una fábrica. También le avaló la sobrina del general de la Guardia Civil, José Sanjurjo Sacanell. Ella durante la guerra era visitada por varios policías para registrar su casa y José María consiguió que no la molestaran y que las persecuciones a las que estaba sometida no se repitieran, indicando que era un buen chico, amante de su casa y muy trabajador. A pesar de ello ninguno de los dos quiso avalarlo. Rafael Porras presentó los avales de Carlos Alberto Díaz Díaz que era vecino suyo de la calle Goya, 103, quien dijo que era un buen trabajador sabiendo que había sido perseguido y detenido por el SIM republicano y puesto en libertad por las tropas franquistas, pero sin llegar a avalarlo. La otra testigo que presentó la mexicana Dolores Montero, vecina suya durante más de diez años, dijo que durante la guerra tuvo escondida a personas de derechas y falangistas, sabiéndolo Rafael y no dijo nada. También sabía que su marido estaba escondido en la embajada mexicana y no avisó a las autoridades republicanas. Fue la única que avaló su conducta social y política, calificándolo de buen muchacho y amante de su casa. El juicio tuvo lugar el 9 de abril de 1943 en las Salesas. Estuvo presidido por el teniente coronel Joaquín Gil Juga, los vocales fueron los capitanes Francisco Martínez Tortajada, Narciso Rodríguez Luis y el teniente Manuel Cantalejo Jiménez y como vocal ponente a Aquilino Sabrino Álvarez. Durante la celebración del juicio leyeron los cargos y las acusaciones impuestas, tanto de la formación y pertenencia al grupo de “Información, Seguridad y Recuperación”, como de su pasado y pertenencia durante la guerra al cuerpo de la policía republicana, siendo también miembros del PCE. Al que Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 441 más tiempo dedicaron fue a Rafael Porras Caballero, advirtiendo que aunque su familia era adinerada y conservadora, su padre, Antonio Porras, era un miembro destacado de Izquierda Republicana, huido en Francia y persona con cierta influencia. El consejo no daba verificación a que el procesado pudiera con su actitud de defensa y ayuda a personas de derechas y falangistas, reducir las penas que pedía el fiscal del consejo. Éste, en vez de reducir las penas que solicitó en un primer momento, aumentó las peticiones de pena de muerte para todos los inculpados, excepto para Gregoria Díaz Robledo, Alicia Martínez López Ocaña y Antonio Caraballo Baños (fue al único que le redujeron la pena de muerte) de los treinta años, Daniel Martínez a doce años y a Alicia López Ocaña a seis años. El abogado defensor, Guillermo Gullón e Iturriaga recurrió la petición de penas en el consejo de guerra, en cuyo cargo e informe de recurso declaraba: “Los procesados en estos autos, son en su totalidad, gente modesta desde todos los puntos de vista, personas de escasa o nula significación en su casi totalidad de escasa o nula peligrosidad en su mayoría, por no decir en todos ellos y que ni por sus antecedentes ni por los hechos de que se les acusa son acreedores a las gravísimas sanciones que se les impone. “Más vale absolver a cien culpables que condenar a un inocente” dice Sagrada Escritura. Y sin duda todas las garantías procesales son pocas, la justicia nacional, que en todos los casos demuestra el nobilísimo afán de proceder con la máxima serenidad y alcanzar el mayor grado de acierto, no puede negar a hombres cuya vida se ve en peligro, la máxima garantía de examen de su caso por la más alta representación de la justicia castrense, ante la que el caso dudoso, por la elevación de su criterio, adquiere carácter luminoso y cuya resolución en definitiva sirve a todos de luz y guía en los casos futuros en que dudas análogas puede representar la aplicación siempre difícil de la ley”.604 El dictamen del consejo fue dado el 13 de mayo de 1943, con la pena de muerte para: Zacarías Parra Peña, Julián Rodríguez Gálvez, Evaristo Valle Linera, Juan Bautista Carmona Delgado, Vicente Rafael Sánchez García, Federico Arribas García, José María San Ildefonso Huetos, Rafael Porras Caballero, Fernando Izquierdo Montes, José Jiménez Senosiain, Enrique Hidalgo García y Pablo Yagüe Estebaranz. Las diligencias y notificaciones de sentencia y entrada en capilla se hicieron el 18 de mayo. Cada uno de los sentenciados a la pena de muerte redactó las últimas cartas para amigos y los familiares. Un ejemplo de las diversas cartas que escribieron fue la que dejó a su familia Julián Rodríguez: “Queridos amigos: ante la imposibilidad de daros personalmente el ultimo abrazo quiero que recibáis con estas líneas la despedida final del amigo que con vosotros paso en la calle alegres y amargos ratos, amigo que junto a vosotros milito en las filas de la revolución y lucho ardorosamente porque pudiéramos disfrutar en un futuro una vida mejor. Me ha tocado a mí caer, antes de que llegase el día tan ansiado en que los pueblos gocen de bienestar y libertad y engrosar con mi nombre las listas de los miles que el fascismo ha asesinado en España. Voy a la muerte tranquilo, sereno y sin miedo, aunque lamentándome eso sí, porque ya no podré realizar ningún esfuerzo más a favor de los ideales que defendemos. Por eso en este día próximo a mi ejecución, quiero dirigiros mi última petición que espero recogeréis y llevareis a la práctica. (…) 604 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 113.711. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 442 Desconoce cuál es la fe inquebrantable que anida en el corazón de cada hombre amante de la libertad, ignora el caudal de heroísmo y sacrificio que guarda dentro de si esta fe. Él sabe que la guerra la tiene perdida, esto ya no le importa y trata de que la ruina y la miseria se ciernan sobre todos los países. Piensa que ya que él no puede aprovecharse de la riqueza de las tierras no puedan hacerlo los trabajadores, su sueño es arrastra en su caída a todos los países desencadenar el odio de los habitantes en el mundo. Hay una campaña en contra del comunismo presentando a este como enemigo de la humanidad cuando verdaderamente se ha dado cuenta de que la Unión Soviética ha encontrado la horma de su zapato. (...) Se evitara realizando la unión férrea de todas las fuerzas antifranquistas, con la unión de comunistas, socialistas, republicanos, liberales y amigos del progreso y de la libertad, y esto es lo que quiero pediros: que luchéis incansablemente por la constitución de la unidad que liméis las asperezas que deis de lado aquellas pequeñeces que puedan alejaros y tengáis en cuenta que la unión es un bien común, recordar que uno de los hechos que motivaron la perdida de nuestra guerra fue la falta de esa unidad, tened presente que el fascismo no ha mirado colores en la cárcel que juntos matan a republicanos y anarquistas, a socialistas y comunistas. Que sirva de lección el que ante el piquete de ejecución vamos con la unión echa y que si cada uno de los fusilados pudiera volver a la vida fuera del partido u organización que fuese sería el más leal y firme defensor de la unidad. Y ante esto se pide que mantengáis la unidad monolítica del Partido. Que no consintáis que ningún advenedizo, egoísta o trosquista infiltrado en las filas de nuestro glorioso y querido partido creé la desconfianza entre los militantes y realiza una labor de desunión. Otra cosa quiero pediros que os capacitéis políticamente y culturalmente cuando podáis, pues tendréis que hacer frente a épicas jornadas y a vosotros os corresponderá un puesto de honor en ellas. Y nada más queridos amigos, termino estas líneas deseando suerte para que podáis continuar la labor que juntos emprendimos y podáis disfrutar en un día lejano por la libertad que he luchado y muero”. 605 Otra carta de Pablo Yagüe a su mujer decía: “En estas últimas líneas para ti ¿Qué he de decirte?. Como es natural, pues no te voy a decir a ti como era ni lo que era ¡no!, pues resultarían palabras innecesarias pues esto bien lo sabes tú. Cuando estas líneas sean en tu poder, ya hará tiempo que yo dejé de existir, segada mi vida por las balas del fascismo. Y lo mismo que sabes cómo era y lo que era, pues sabes también por lo que ha muerte el padre de tus hijos, por la consecución de una vida mejor para nuestra clase, para la clase obrera. Y ya te ves responsable de la educación de nuestros hijos, lo que procurarás realizar siempre acorde con lo que ellos deben ser en la vida, personas dignas de toda consideración y de respeto de cuantos amen el bienestar de los humildes. Una cosa creo tienes como deber al morir yo, como madre de mis hijos, decirles la verdad, que conozcan esta porque mejor que ellos tiene derecho a conocerla. Quiere y ama a nuestros hijos como yo los quería y amaba, como lo más sublime de mi vida. Sé feliz y muy feliz toda tú vida y recibe este mi último abrazo”.606 Hubo un último intento fracasado para salvarlos por parte de unos amigos de Antonio Porras que tenían ciertas influencias con el régimen, pero que no fueron capaces de hacer nada porque el miércoles 19 de mayo de 1943, a las seis y media de la mañana, fueron fusilados los doce hombres en las tapias del Cementerio del Este, 605 Información y documentación de Julián Rodríguez Gálvez facilitada por su sobrina nieta Marisa Castañeda. 606 Carta facilitada por Susana Yagüe, nieta de Pablo Yagüe Estebaranz. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 443 reconociendo su muerte el oficial médico, Julio Paz de la Rosa. La despedida de Pablo Yagüe de sus camaradas en la prisión de Porlier fue narrada por José Américo Tuero: Al ir a “sacarlo”, Pablo se despidió de todos los compañeros, insistiendo en su convicción de la inevitable derrota del fascismo. El oficial Menoyo, esbirro fascista que realizaba la “saca” que incluía en este caso además de Pablo a varios más, quiso interrumpir la manifestación de fraternidad y dijo: ¡Vamos, termine ya este doloroso momento!. ¡Para mí! -dijo Pablo- es mi última satisfacción el despedirme de mis compañeros y en cuanto a usted no debe serle tan doloroso cuando se presta voluntario a las “sacas”. Así pues no se ponga nervioso que yo no lo estoy!. Y acto seguido pidió picadura de tabaco y lió un cigarrillo al estilo español con mano firme y lo encendió. ¿Ve? - le dijo al fascista -, ¡no estoy nervioso, no me tiembla el pulso!. “Usted no estará nervioso pero yo sí - dijo el asesino-. La diferencia está en que yo tengo la conciencia tranquila y usted no - añadió Pablo y dijo al oficial que estaba visiblemente nervioso-. ¡Vamos!.” También hubo testigos del fusilamiento. Se trataba de Antonio Callejo y un primo abogado de Rafael Porras, llamado Ismael. Los fusilados no quisieron que les vendaran los ojos, muriendo con las manos atadas a la espalda, debido a las ráfagas de metralletas y con el correspondiente tiro en la nuca para rematar la acción. El cura del cementerio quiso que se les enterrara en una fosa común, para que no pudieran ser reconocidos, pero los familiares que tuvieron la posibilidad económica de enterrarlos, pagaron su correspondiente sepultura. Hubo algún caso en que los familiares no pudieron costear la sepultura y fueron enterrados en una fosa común. En algunas de las cartas de capilla de los fusilados se hacían eco de las difíciles condiciones económicas de la familia de Federico Arribas García, porque su mujer se quedó sola con sus hijos. Los condenados pedían ayuda a sus familiares para que pudieran darles algo de dinero y ropa. A las autoridades franquistas no les valía con el fusilamiento de aquellos hombres. La estigmatización social de haber sido familiar de un vencido de la guerra y en este caso fusilado, era muy frecuente. El ejemplo estaba en el caso de Federico Arribas García que cuatro años después de ser fusilado seguía presentándose la policía en su casa, de noche, con el método de la patada en la puerta, preguntando por Federico Arribas, con el miedo consiguiente porque el hijo mayor también se llamaba también Federico y creían que se lo iban a llevar detenido. Cuando preguntaban a la mujer María Paz Cerrada donde estaba Federico, contestaba que lo podrían encontrar donde ellos lo habían fusilado. Incluso años después ella misma sufrió varios años de prisión por aparecer en una lista de nombres de personas cuyas casas podrían utilizarse como estafetas del PCE en Madrid.607 607 Entrevista telefónica con su hija Pilar Arribas Cerrada, 11 de septiembre de 2007. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 444 13. La organización comunista tras la dirección de Quiñones. La herencia política y actividad desarrollada por Heriberto Quiñones como máximo responsable de la dirección del PCE en el interior, pervivió tras su fusilamiento. Las posteriores direcciones intentaron acabar con esa herencia, llegando a destituir también a aquellos que habían formado parte de la dirección de Quiñones y habían colaborado con él. No fue algo extensivo, ya que militantes como Calixto Pérez Doñoro, Francisco González Montoliú o Asunción Rodríguez Fernández, tras la redacción de unos informes contrarios a la actuación de Quiñones, permanecieron dentro del aparato directivo del PCE en el interior del país. La cuestión era reorganizar en lo posible la maltrecha situación del partido tras las sucesivas detenciones producidas. Uno de los principales problemas era encontrar a los hombres capaces de llevar a cabo una labor de este tipo, debido a las vacilaciones que entre ellos se daban por temor a ser detenidos. Algunos dirigentes del anterior Buró Político lograron ponerse en contacto entre ellos; fue el caso de Calixto Pérez Doñoro, Félix Navarro Adeva y Jesús Bayón González, "Manolo", a los que se unió el que fuera secretario general del Comité Provincial de Madrid con la dirección quiñonista, Enrique García Díaz “Nicolás” . Jesús Bayón permaneció de manera provisional como máximo responsable en la reorganización de la dirección en el interior. Se fue rodeando de gente de su máxima confianza hasta la definitiva creación de un verdadero Comité Central. A principios del mes de enero de 1942 tuvo lugar una reunión en casa de un militante que había colaborado anteriormente con la dirección, se llamaba Ventura Arroyo Calvo (tenía un establecimiento de bebidas en la calle Béjar),608 a la que acudieron, con fin de estudiar la situación que atravesaba el partido y, Bayón, María Asunción Rodríguez, un comunista apellidado Yuste y Enrique García Díaz. Tras la reunión, Yuste no quiso seguir en el partido y lo abandonó. Enrique García, por su parte, empezó a demostrar cierta ambición por el puesto de máximo responsable, queriendo controlar toda la reorganización. La organización comunista en Madrid tuvo una estructura piramidal desde el Comité Central hasta los aparatos base. Dejando a un lado los Comités Regionales, Provinciales y Locales del resto de España, el Comité Provincial de Madrid se dividía teóricamente como los puntos cardinales en cuatro direcciones. Los cuatro sectores eran Norte, Sur, Este y Oeste, siendo los más importantes casi siempre el Norte y el Sur por actividad y por número de militantes. Dentro de las dificultades que se daban para poder delimitar esa disposición en el casco urbano de Madrid, la estructura de la organización 608 Ventura Arroyo Calvo nació en Madrid, hijo de Apolinar y Francisca, casado, industrial y domiciliado en la Plaza del Mundo Nuevo, nº 1, 2º B. Antes de la guerra estaba afiliado a Izquierda Republicana y se afilió al PCE en febrero de 1937, siendo teniente en el Ejército Republicano. Entró a formar parte de la organización clandestina del PCE gracias a un amigo suyo llamado Antonio Vallejo que le puso en contacto con Luis Sendín, procurándole ayudas económicas y prestando su casa como lugar de reuniones. Ventura Arroyo era enlace entre Luis Sendín y María Asunción Rodríguez. Ésta le presentó a Jesús Bayón, que fue quien le encuadró en la reorganización del PCE tras la caída de la dirección quiñonista, tuvo varias entrevistas personales con Ramón Guerreiro y Jesús Carrera en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 445 clandestina podía estar dividida de la siguiente manera: el Norte comprendía desde Cuatro Caminos hasta el barrio de Tetuán, el Sur desde el barrio de Lavapiés hasta la plaza de Legazpi, abarcando el puente de Toledo y sus alrededores; el Oeste comprendía lo existente entre los puentes de Segovia y el de Extremadura y el Sector Este estaba formado desde el barrio de Prosperidad hasta el barrio de Ventas, llegando hasta zonas de Vallecas. Cada sector a su vez estaba dividido en radios y dentro de ellos se subdividía a su vez en células o también llamadas "troikas" en número indefinido según sus integrantes. Todo esto se daba de manera muy teórica y se intentaba llevar a la práctica de un modo lo más estricto posible, pero a la hora de la verdad dependiendo de muchos factores (detenciones, número de militantes, comunicación entre sectores, conocimiento de su existencia) este organigrama del Comité Provincial de Madrid era más o menos realista. En el Comité Provincial del PCE de Madrid había otros militantes como Anastasio Orgaz Lorenzo conocido por “Pedro”, “Pepe”, “Luis” , Esteban Monreal Cuesta, “Escultor” y Juan Fuentes Muñoz que extendieron la labor de la organización en todos los sectores madrileños entre julio y noviembre de 1941. Anastasio Orgaz controlaba los sectores Este y Sur, sustituido luego por Juan Fuentes. El sector Sur estaba dirigido por “Pepe” al que sustituyó Esteban Monreal. Para que cada uno de los responsables de los sectores no tuviera a su cargo la secretaría de propaganda, pensaron en utilizar a jóvenes comunistas para esta labor. Una de ellas fue Balbina Torres Callejas que conoció a Juan Fuentes por medio de José Alcázar Espartosa, “Leopoldo” . 609 La propaganda consistía 609 Juan Fuentes Muñoz nació en Madrid, hijo de Juan e Hilaria, pintor y domiciliado en la Ronda de Toledo, 28. Se afilió en la UGT en 1933 y a la JSU en el Sector Sur. Al empezar la guerra estaba haciendo el servicio militar en el Regimiento de Infantería de Almansa (Albacete). Luego estuvo en un batallón de guarnición en Tarragona, combatiendo en el frente de Aragón. Posteriormente se trasladó a Madrid y Barcelona. Aquí estuvo en la Columna Carlos Marx con la que se trasladó a Huesca donde fue herido y llevado a Barcelona. Juan Fuente obtuvo el alta y regresó al combate en la 122º Brigada Mixta en el frente de Aragón, donde fue detenido y se cambió el nombre por el de Guillermo Pérez Muñoz. Estuvo en los campos de concentración de Deusto (Bilbao), Haro (La Rioja), Miranda de Ebro (Burgos) y Unamuno (Madrid), hasta que consiguió la libertad en junio de 1940. Tras establecerse en Madrid, contactó con el PCE por medio de un comunista llamado Anastasio Orgaz que dirigía el sector Este y Sur en mayo de 1941. La misión de Fuentes era la de conseguir nuevas incorporaciones a la organización y ser enlace entre diferentes dirigentes. Orgaz le presentó a dos individuos, uno llamado Pedro que era responsable de los sectores Este y Sur y uno llamado Luis que era el responsable del Sector Sur. La organización interna estaba estructurada triangularmente, cuando se formaba un grupo se iniciaba la constitución de otro nuevo. En la clandestinidad también usaba los nombres de Eloy, El Feo, El Boina, El Trinchera y Mauricio. Esteban Monreal Cuesta nació en Madrid, hijo de Francisco y Trinidad, casado, escultor y domiciliado en la Colonia de Prosperidad, hotel 123 (Madrid). En octubre de 1936 se afilió a la UGT. Fue llamado por su quinta y se incorporó al Ejército, afiliándose al PCE a primeros de 1937. Balbina Torres Callejas nació en Maqueda (Toledo), hija de José y Margarita, casada. Al empezar la guerra mataron a su pareja y se marchó al pueblo de sus padres con su hijo. Aquí el Comité republicano le encargó la limpieza de la Casa del Pueblo. Estuvo como miliciana en el batallón “Dimitrov” en Aranjuez (Madrid) y en otros frentes, pero tuvo que abandonar la unidad republicana cuando prohibieron la presencia de mujeres en las unidades militares. Después se trasladó a Valencia donde estuvo hasta el final de la guerra. Con el fin de ésta viajó hasta Madrid donde fue detenida y condenada con nombre falso de Carmen Peinado García. Fue puesta en libertad y de nuevo detenida al encontrarle con propaganda comunista. De nuevo en libertad se dedicó a la venta clandestina de tabaco y conoció a Juan Fuentes Muñoz (usaba el nombre falso de Guillermo Pérez Muñoz) y empezaron una relación. José Alcázar Espartosa nació en Pozuela de las Torres (Madrid), hijo de Felipe y Santiaga, casado, escribiente y domiciliado en el Puente de Vallecas (Madrid). En 1932 se afilió a la UGT y en febrero de 1937 al PCE. Fue llamado a filas por su reemplazo a principios de 1938, prestando servicios de oficina en el Primer Grupo de Artillería. El final de la guerra le sorprendió en Madrid siendo detenido y conducido Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 446 en algunos ejemplares de “Mundo Obrero”, unos boletines del interior donde se indicaba la política interior y la marcha de la II Guerra Mundial, un folleto dando instrucciones para los militantes y algunos manifiestos de Stalin. Balbina Torres se encargaría de repartir propaganda en el Sector Sur y en el Sector Norte Manuela Rodríguez. Fuentes presentó a Enrique García a Balbina Torres y a los demás enlaces y secretarios de organización del resto de los sectores madrileños para que llevara la propaganda del Comité Provincial del Madrid y del Comité Central. Una propaganda que era repartida entre militantes de los diferentes sectores madrileños y que a veces llegaba a manos de simpatizantes que ayudaban con dinero a los presos y a sus familias. Este fue el caso de una serie de persona que en noviembre de 1941 se pasaron un ejemplar de “Mundo Obrero” y ayudaron económicamente a la organización comunista. Victoriano García Fernández recibió en el Rastro de Madrid por parte de Joaquín Sánchez, el ejemplar del “Mundo Obrero” de agosto de 1941 y le comunicó que tenían que constituir unos grupos (los llamaban ranchos) de tres personas para que distribuyeran el ejemplar y que cotizaran dinero para la ayuda a presos. Joaquín Sánchez hizo lo mismo con Segundo Pingarrón Jaén. Éste amplió el grupo con Pedro Casas Guzmán, Valentín González Sanz y Rafael Bernabé Corzo. Organizaron dos grupos de tres individuos cada uno con la misión de repartir el ejemplar de “Mundo Obrero” y cobrar 50 céntimos de las cotizaciones. Pedro Casas era el encargado de recaudar el dinero (también entregó un periódico a su amigo Enrique Martín Serrano) y se lo pasaba a Segundo Pingarrón y a Victoriano García. Valentín González les pasó el periódico a dos conocidos suyos, Antonio Salt Durán y Basilio García Rodríguez quienes aportaron algo de. Rafael Bernabé le facilitó un ejemplar de “Mundo Obrero” a Julio Merino Esteban quien se lo llevó a su casa y lo olvidó doblado encima de la mesa. El cuñado de Julio, Luis Martínez Moreno se lo llevó al trabajo y a su vez, tras leerlo, se lo dejó a un compañero, el cobrador de tranvías Pedro Pérez García, quien se lo devolvió a Luis, éste a otro cuñado Nicolás Pacha Sánchez y éste a Julio. El sistema de cadena en el reparto de propaganda era constante entre la militancia y simpatizantes de la organización comunista.610 al campo de concentración de Chamartín de la Rosa (Madrid) donde estuvo ocho días y luego en la Junta Clasificadora de Prisioneros de Guerra del Distrito de Buenavista donde se le concedió la libertad. Sus primeros contactos con la organización comunista clandestina fueron a través de un amigo que conocía de la guerra, Ángel Carrillo del Olmo quien le presentó a Juan Fuentes en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 113.711 y 118.528. 610 Nicolás Pacha Sánchez nació en Arenas de Horcajo (Ciudad Real), hijo de Ladislao y Juana, casado, albañil y domiciliado en la calle San José, 13, Ventas. Enrique Martín Serrano, nació en Madrid, hijo de José y Agustina, casado, tipógrafo y domiciliado en la Glorieta de Pirámides, dos principal. Luis Martínez Moreno nació en Recuenco (Guadalajara), hijo de Vicente y Ana, casado, tranviario y domiciliado en la calle Juan Aguilar, 1, Ventas. Pedro Pérez García nació en Arjona (Jaén), hijo de Juan y Victoria, viudo, cobrador de tranvías y domiciliado en la calle Navas de Tolosa, 11. Julio Merino Esteban nació en Canillas (Madrid), hijo de Bruno y Dolores, chofer, domiciliado en la calle Juan Aguilar Jiménez, 1. Antonio Salt Durán nació en Madrid, hijo de Francisco y Antonia, casado, albañil. Basilio García Rodríguez nació en Madrid, hijo de Francisco y Justa, mondonguero y domiciliado en la calle Manzanares, 9. Valentín González Sanz nació en Madrid, hijo de Víctor y Dominica, cerrajero y domiciliado en la calle Juan Duque, 3, 1º. Rafael Bernabé Corzo nació en Madrid, hijo de Isidoro y Filomena, casado, chofer, domiciliado en la calle Glorieta de Pirámides, 2. Pedro Casas Guzmán nació en Vallecas (Madrid), hijo de Alejandro y Victoriana, obrero. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 447 Juan Fuentes encargó a José Alcázar Espartosa la formación de una célula en el Puente de Vallecas perteneciente al Sector Sur del Comité Provincial del PCE. José Alcázar sería el secretario general, Manuel López Calet “El Compare” secretario de organización y Antonio Martín Alonso “Madriles” secretario de agitación y propaganda. La primera misión era buscar a nuevos militantes para crear troikas que cotizaran para ayudar a la organización. Se formaron dos troikas, una controlada por Manuel López que estaba integrada por Leonardo Hernández Aragonés “Librero” y otro llamado Paco “El Albañil”, y otro grupo controlado por Antonio Martín Alonso en la que estaba formada por Florencio Martín Valero y Enrique Vela “Paleto”. Las cotizaciones eran de 15 a 20 pesetas mensuales recogiéndolas José Alcázar que se las entregaba a Juan Fuentes (no usaron sellos de cotización). Éste le daba a Manuel López propaganda escrita a máquina donde se daban las instrucciones a los militantes y boletines de Unión Nacional que luego eran repartidos entre los militantes. La militancia en el Radio del Puente de Vallecas se fue ampliando con Demetrio Rodríguez Ansola, Ramón García Moreno “Gordo”, Ricardo Valenzuela Valenzuela, Paulino García López “Pintor” , Antonio Talavera Rivas, Julián Gutiérrez Sánchez (camarero del bar “Metro” encargado de entregar los partes de guerra ingleses para repartirlos en el bar a los militantes) y uno apodado “El Jareño”. Un grupo estaba formado por Demetrio Rodríguez, Paulino García y Florencio Martín entrevistándose en la calle Pacífico y en el Rastro de Vallecas y recibían manifiestos escritos a máquina en papel de seda que trataban sobre Unión Nacional. José Alcázar pasó al Comité Provincial y Manuel López Calet ocupó el cargo de secretario general, luego sustituido por Demetrio Rodríguez y éste a su vez fue relevado por García Moreno por no cumplir con las instrucciones que se le daban y demostrar negligencia en los trabajos de dirección.611 Segundo Pingarrón Jaén nació en Madrid, hijo de Cirilo y Nicolasa, tapicero y domiciliado en la calle Laurel, 52, segundo exterior izquierda. Victoriano García Fernández “El Jaro” o “El Rubio” nació en Madrid, hijo de José y Tomasa, casado, chofer y domiciliado en la calle Huerta del Bayo, 10. Todos ellos fueron detenidos y absueltos en libertad provisional en mayo de 1943 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso109.631. 611 Manuel López Calet “El Compare” nació en Posadas (Córdoba), hijo de Francisco y Rosario, ferroviario y domiciliado en el Puente de Vallecas. Afiliado a la JSU en el Puente de Vallecas y la guerra le sorprendió siendo soldado en un Regimiento de Infantería de Zaragoza, presentándose en el Cuartel de María Cristina. Manuel fue al frente en el sector de la carretera de Extremadura y se incorporó al batallón del Sargento Vázquez. Luego estuvo en el frente de Teruel en la 61 Brigada y fue detenido el 20 de junio de 1938 y trasladado a un batallón de trabajadores de donde fue puesto en libertad en julio de 1939. Antonio Martín Alonso “Madriles” nació en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), hijo de Bernabé y Vicenta, jornalero y domiciliado en la calle Juan Navarro, 14, Puente de Vallecas (Madrid). En 1935 se afilió a la JSU y a la UGT en febrero de 1936. Al empezar la guerra afiliado al PCE y fue voluntario en un batallón de milicias republicanas denominado “Sargento Vázquez” y fue ascendido a sargento en agosto de 1937. En su misma brigada y compañía estaba Manuel López que era instructor del partido. El final de la guerra le sorprendió enfermo en un hospital del Levante y fue trasladado al Hospital Militar. Se trasladó a Madrid y no fue detenido ni se presentó ante las autoridades militares. Florencio Martín Valero nació en Mora (Toledo), hijo de Tomás y Feliciana, casado, fontanero y domiciliado en la calle Antonio Méndez, 58. Antes de la guerra estuvo afiliado a la UGT y en septiembre de 1936 se presentó como voluntario en las milicias republicanas del batallón del “Sargento Vázquez” combatiendo como sargento en el frente de Madrid. En abril de 1938 se trasladó al frente de Levante y fue herido cuando estaba con la Brigada 48. El final de la guerra le sorprendió con una infección de sarna en un hospital cercano a Sagunto (Valencia) de donde huyó en dirección a Madrid. Pero fue detenido e internado en un campo de concentración en Tembleque (Toledo) hasta el 11 de mayo de 1939 que fue puesto en libertad. En Madrid se encontró con Enrique Vela “Paleto” quien trabajaba en la fábrica de Valderrivas quien le habló de la existencia de la organización comunista clandestina y aceptó formar parte de la misma buscando militantes para formar grupos. Buscó a un individuo apellidado Fillola que era vendedor ambulante de pescado en Villaverde Bajo y consiguió que cotizara para la organización. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 448 En noviembre de 1941 se produjeron detenciones que también a los sectores madrileños del Comité Provincial del PCE, el arresto de Anastasio Orgaz, Juan Fuentes se hizo cargo momentáneamente de la dirección de los cuatro sectores madrileños, pero los delegó en otros camaradas, pasando así a estar controlado el Sector Sur y Este por Esteban Monreal Cuesta y el Sector Norte y Oeste por Luis Sastre Pumar. Fuentes ocupó el puesto de enlace entre los sectores madrileños y algunos miembros del Comité Central del PCE. También tuvo el control de las cotizaciones que le entregaban cada uno de los responsables de los sectores, pasando las cotizaciones posteriormente al que hacía funciones de superior suyo, un camarada conocido por “Pedro” (que desapareció atemorizado por las detenciones producidas). A finales de diciembre de 1941, Juan Fuentes fue relevado en su cargo de máximo responsable del Comité Provincial de Leonardo Hernández Aragonés “El Librero” nació en Madrid, hijo de Ángel y Juana, casado, industrial y domiciliado en el Puente de Vallecas, calle Alta, nº 4. Afiliado antes de la guerra a Izquierda Republicana. En noviembre de 1936 fue voluntario en las milicias republicanas en un batallón llamado “Leningrado” y se afilió al PCE, no combatiendo por padecer de corazón. Antonio Talavera Rivas nació en Mula (Murcia), hijo de Manuel y Josefa, casado, albañil y domiciliado en la calle Juana García, 8, Puente de Vallecas. Antes de la guerra estuvo afiliado a la UGT y en septiembre de 1936 fue movilizado por su reemplazo siendo destinado al batallón del “Sargento Vázquez” en la Columna Mangada siendo herido en el frente de Navalperal. Luego estuvo en el frente de las Rozas de donde huyó y fue destinado a la Brigada del Campesino. Con ésta combatió en el frente de Lérida donde fue herido por uno de sus compañeros en la pierna. El final de la guerra le sorprendió en Alicante donde fue detenido e internado en el castillo de Santa Bárbara y luego en la prisión de Elche (Alicante) donde estuvo unos catorce meses y fue puesto en libertad. Julián Gutiérrez Sánchez nació en Ballesteros de Calatrava (Ciudad Real), hijo de Adrián y Benita, casado, camarero y domiciliado en la calle Sebastián el Cano, 25. Antes de la guerra se afilió a la UGT y al estallar la misma se hizo voluntario en el batallón “Pasionaria” donde se afilió al PCE. Al terminar la guerra fue detenido por la denuncia de un individuo que había vivido con él y fue puesto en libertad en la Dirección General de Seguridad. Paulino García López “Pintor” nació en Corte de Peleas (Badajoz), hijo de Manuel y Francisca, casado, pintor y domiciliado en la calle San Florencio, 1, barrio de Doña Carlota en el Puente de Vallecas. Antes de la guerra estaba afiliado a la UGT, Sección de Pintores. En agosto de 1936 se hizo voluntario para trabajar en fortificaciones en la sierra madrileña y luego estuvo en la Casa de Campo. En diciembre del mismo año estuvo en el batallón de milicias del “Sargento Vázquez” donde fue nombrado sargento y destinado a las oficinas del batallón. Luego estuvo destinado en la sección de morteros en el frente de Teruel donde fue hecho prisionero por las tropas franquistas desde junio de 1938 hasta abril de 1939 en los campos de concentración de Santoña (Cantabria) y Bilbao. Demetrio Rodríguez Ansola nació en San Fernando de Henares (Madrid), hijo de Dionisio y Amidea, carpintero mecánico y domiciliado en la calle Luis Mijada, 5. Afiliado a la UGT desde 1925. Al empezar la guerra se presentó voluntario para trabajar en la Maestranza de Artillería donde estuvo toda la guerra. Se afilió al PCE en abril de 1938 siendo el secretario de organización de la célula de la Maestranza. También fue nombrado vocal de la Sección de Serradores Mecánicos de la Casa del Pueblo. Al terminar la guerra no fue detenido. Ricardo Valenzuela Valenzuela nació en Martos (Jaén), hijo de Manuel y Dolores, casado y peluquero. Afiliado a la UGT antes de la guerra e izquierda Republicana en el Círculo del Puente de Vallecas. Durante la guerra fue soldado de servicios auxiliares en la Comandancia Militar. Juan Muñoz Clemente nació en Linares (Jaén), hijo de Miguel y Catalina, casado y domiciliado en la calle Rogelio Folgueras, 6, del Puente de Vallecas (Madrid). En 1935 se afilió al PCE siendo secretario del Radio del Puente de Vallecas durante la guerra. Se hizo voluntario en las milicias de la Casa del Pueblo y fue al frente de Guadarrama en el batallón “Sargento Vázquez”. En mayo de 1937 fue herido en una mano y evacuado a Madrid. Aquí ocupó el puesto de secretario general del Radio de Vallecas. En 1938 volvió al frente en el cuerpo de Ferroviarios. Al terminar la guerra estuvo en el campo de concentración de Vallecas y a los pocos días fue puesto en libertad. Pero al salir del campo en mayo de 1939 fue nuevamente detenido y condenado a treinta años, conmutada a doce años. Emilio Corral Carrasco nació en Úbeda (Jaén), hijo de Adrián y Rita, casado y domiciliado en la calle García Morato, 13, Puente de Vallecas. Afiliado antes de la guerra a la UGT y durante esta al PCE, siendo voluntario en el batallón de milicias del “Sargento Vázquez” y tuvo el cargo de teniente. Al terminar la guerra fue detenido y estuvo durante ocho meses en el campo de concentración de Alcalá de Henares. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 449 Madrid por dos militantes, uno conocido por “Modesto” secretario de organización y Enrique García Díaz, “Nicolás” secretario general, estableciendo la calle de la Puebla como lugar para citarse. En una de las entrevistas, “Modesto” presentó a Juan Fuentes a un camarada llamado “Simón” y Fuentes por su parte les puso en contacto con Esteban Monreal y José Alcázar Espartosa para que tuvieran una opinión sobre su formación y su capacidad para su participación en la organización clandestina. En una entrevista que mantuvieron Juan Fuentes, Enrique García y “Simón” establecieron la estructura del nuevo Comité Provincial con Enrique García como secretario general, Juan Fuentes como secretario de organización y “Simón” como secretario de agitación y propaganda, añadiéndose otra nueva secretaría de información ocupada por Julián Rodríguez Gálvez y el Frente Nacional de Ayuda (así denominaron al antiguo Socorro Rojo Internacional) controlado por Policarpo Peñalba Marín “El Peque”;612 ocupándose del envío de paquetes, lavado de ropa de los presos y recaudación de dinero. El Comité Provincial de Madrid tras la detención de la dirección quiñonista y ante la falta de un liderazgo firme y estructurado, siguió actuando de una manera independiente. Enrique García y Juan Fuentes hablaron de la necesidad de dar una nueva estructura al partido, sustituyendo el Comité Provincial por unos grupos que se llamarían escuadras que respondiendo a una formación castrense, estarían integradas por seis individuos mandados por un cabo, cada dos de estas escuadras estarían controladas por un sargento y cada dos sargentos estarían supeditados a la dirección de un teniente. Un número no limitado de estas escuadras se agruparía en un sector, de los cuatro que había en Madrid y que a su vez estarían regidos por unos comités de sector integrados por las tres típicas secretarías: general, agitación y propaganda y organización. Enrique García proporcionó algo de propaganda a Juan Fuentes y a “Simón” que había enviado el Comité Central exterior, que no habían sido repartidos por la dirección quiñonista al seguir una línea política diferente a la que se estaba defendiendo desde América. En una reunión celebrada en una casa de la calle López de Hoyos acudieron Jesús Bayón, Policarpo Peñalba y José Alcázar Espartosa “Leopoldo” , en lo que se trataron temas de la economía de la organización y Alcázar fue elegido secretario de finanzas del Comité Provincial de Madrid. Trataron de ampliar la organización mediante la infiltración de elementos comunistas en empresas, casas regionales, agrupaciones culturales, deportivas y bibliotecas, con la idea de crear células comunistas en su seno; también se pensó en meterse en centros militares, hecho que se logró en determinadas ocasiones. Los 612 Luis Sastre Pumar nació en Valencia, hijo de Balbino y Cesárea, dependiente y domiciliado en la calle de Mazarredo, 3. Durante la guerra civil fue guardia de asalto y al terminar el conflicto fue detenido y pasó por varios campos de concentración hasta que consiguió la libertad en julio de 1939. De nuevo fue detenido y pasó por otros campos de concentración y un batallón de trabajadores, saliendo en libertad en mayo de 1941. Los primeros contactos con la organización fueron a través de Carmen Cortés Fernández Castillo. Ésta le llevó al Rastro y le presentó a Carlos González Rodríguez quedando enlazado con él y con Antonio González González, quien a su vez le presentó a Juan Fuentes. Policarpo Peñalba Marín nació en Madrid, hijo de Policarpo y Bernardina, empleado de oficinas y domiciliado en la calle Tesoro, 21, primero. Al terminar la guerra fue detenido y estuvo en varios campos de concentración, siendo liberado en junio de 1940. A principios de 1941 se encontró con Antonio González González conocido suyo de la guerra que le habló de la existencia de una organización comunista clandestina, aceptando dicha proposición. Policarpo conoció a Enrique García quien le asignó el puesto en el Frente Nacional de Ayuda. En una ocasión le presentaron a una chica que le entregó un ejemplar del periódico “Pueblo” en el que estaban señalados a lápiz los nombres de Puente y Manero, camaradas que habían sido detenidos y que había que prestarles ayuda. Esteban Monreal le dio una vez 100 pesetas y Manuel Chercoles 240 pesetas, dinero que a su vez entregó a “Simón” y la propaganda que recibía de éste la entregaba a Esteban Monreal. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 450 contactos con la dirección que antes se hacían por medio de los enlaces, pasaron a manos de los secretarios de organización de cada uno de los sectores del Comité Provincial de Madrid, entre los que estaban Manuel Chercoles Hernando (Sector Este), Luis Sastre Pumar (Sector Oeste), uno que se hacía llamar “El Carbonero” (Sector Norte) y otro apodado “El Sombrerito” (Sector Sur).613 Hubo otros intentos fracasados de organizar grupos dentro de la organización como el de Luis Colinas Quirós, Federico Bernaldo de Quirós y Justo Gutiérrez Sancho que se reunieron varias veces en la calle Fuencarral, en casa de Dositeo Méndez Moure para hablar de cuestiones políticas y leyendo algo de propaganda comunista pero sin resultado.614 Enrique García Díaz era una persona muy conocida en Madrid y al estar "quemado" (término que se aplicaba a cualquiera que estuviese vigilado por la policía y que podía ser detenido en cualquier momento), se decidió que saliese de la capital para poder iniciar con militantes desconocidos la reorganización de la dirección en el interior y del Comité Provincial de Madrid. Cuando caía la dirección en el interior, la autoridad que representaba el Comité Provincial de Madrid adquiría el máximo poder hasta que se volvía a reorganizar la cúpula directiva del partido. Una vez se empezó la reorganización, Enrique García se dio cuenta de lo peligrosa que podía ser su presencia en la dirección y pidió a Jesús Bayón que iniciara el trabajo de renovación. A pesar que le habían propuesto colaborar en la reorganización clandestina se negó a ello. Enrique García antes de abandonar su trabajo en el PCE contactó a Jesús Bayón con varios 613 Manuel Chercoles Hernando “Carlos” nació en Moratilla de Henares (Guadalajara), hijo de Jorge y Feliciana, pocero, domiciliado en Madrid, calle San Andrés, 22, 2º. En 1934 se afilió el PCE del que fue expulsado por haber repartido candidaturas de Acción Popular para unas elecciones. Una vez terminada la guerra contactó con la organización clandestina por medio de un amigo suyo llamado Manolo, quien le dijo que era una organización no sólo de comunistas sino que también lo integraban personas de otras organizaciones políticas y lo llamaban Unión Nacional. Manuel entró a formar parte de un grupo que estaba controlado por un militante llamado Marcelino, llevando la cotización de este grupo y de otro grupo automovilístico del Ejército en la calle Goya, esquina con Fernán González que controlaba un comunista llamado Fernando. 614 Luis Colinas Quirós nació en Madrid, hijo de Nicolás y María, casado, tuvo varias profesiones: jornalero, carrocero y camarero y domiciliado en la calle Alcalá, 164, principal derecha. Afiliado al PCE en enero de 1936, en el Sector Este. Una vez iniciada la guerra ingresó en las Milicias de Vigilancia de Retaguardia (MVR), como policía de tercera clase en la comisaría de Centro, con avales del PCE y de la UGT. Tuvo denuncias de ser uno de los policías que organizaron las sacas de presos y jefe de las checas de las calles Españoleto y Fernández de la Hoz. Estuvo en Valencia en la Brigada Criminal y fue destinado al final de la guerra a Albacete y de aquí se fue a Alicante. Fue detenido y trasladado al campo de concentración de Albatera, a la cárcel de Orihuela (Alicante) y a la prisión de Aranjuez. El juzgado número 5 de prisioneros de Aranjuez lo puso en libertad regresando a Madrid. Sus hermanos Ceferino y Manuel fueron agentes del SIM actuando en la Junta Delegada de Salvamento Artístico y se embarcaron hacía México en el barco “Stanbrook”. En marzo de 1942 Luis Colinas fue detenido junto a Justo Gutiérrez y Federico Bernaldo en la casa de Dositeo Méndez que le conocía por haber estado en la cárcel de Aranjuez. Colinas fue condenado en un primero momento a veinte años y revisada la pena a la de muerte, siendo fusilado el 18 de agosto de 1943. Federico Bernaldo de Quirós estuvo afiliado a la JSU, en el Sector Norte. Al empezar la guerra se incorporó al Ejército Republicano como comisario político de compañía en la 35 Brigada Mixta, en el frente de Guadalajara. En mayo de 1939 fue detenido en Madrid y estuvo preso en Alcalá de Henares, obteniendo la libertad en diciembre de 1939. Justo Gutiérrez Sancho afiliado al PSOE y a la UGT. En agosto de 1936 se alistó en la Escuela de Equitación de Campamento saliendo para el frente como voluntario dentro de las milicias del Primero de Mayo. Estuvo en los frentes de Sigüenza (Guadalajara), Madrid y Extremadura. El final de la guerra le sorprendió en Alicante, detenido y encarcelado en Albatera, otras prisiones levantinas y luego en Aranjuez (Madrid) de donde salió en libertad sin ser juzgado en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 111.454. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 451 miembros del Comité Provincial, reuniéndose con ellos en una casa de la calle Bailén, 27, 2º C (domicilio de Juan Espinaco Martín), donde Bayón expuso la situación de la organización comunista tras la caída de la anterior dirección con la formación de un Comité Central Provisional, pero esta noticia fue recibida con algo de desconfianza, sin querer recibir el Comité Provincial sugerencias ni órdenes de una dirección recién creada. Posteriormente a esta primera reunión, a finales del mes de febrero de 1942 y en la Plaza de Celenque, tuvo lugar otra entrevista entre Jesús Bayón con Enrique García, Juan Fuentes y “Simón” para que les contara la marcha de cada una de las secretarías del Comité Provincial. “Simón” explicó que la secretaría de agitación y propaganda estaba en un período de reorganización tras las detenciones ocurridas y que el trabajo de tirar propaganda estaba paralizado; Juan Fuentes por su parte hizo una exposición sobre cada uno de los sectores que estaban organizados, con las cotizaciones y la forma en que estaban establecidos sus contactos, añadiendo que las últimas detenciones habían provocado entre la militancia mucho temor y había notado su retraimiento. Jesús Bayón les alentó para que siguieran con su labor y poder levantar la moral de sus camaradas. La reunión de formación del Comité Central Provisional se desarrolló en el domicilio de un comunista llamado Francisco Sorni Herrero, en la que se decidió la estructura del Comité, cuyo secretario general sería Jesús Bayón González “Manolo” , Ramón Guerreiro Gómez, “Pedro” como secretario de organización y Agapito del Olmo Collados, “Rafael” como secretario de agitación y propaganda.615 También 615Jesús Bayón González nació en Llanos de Soberón (Asturias) en 1908, hijo de Luciano y María. Formó parte del Sindicato Provincial de Hostelería. En 1930 se fue a Argentina donde trabajó como dependiente de un bar hasta 1936 en que decidió volver a España. Al regresar se empleó como palero (aprendiz de fogonero) en un buque en junio de 1936, pero en el trayecto del viaje se enteró del inicio de la guerra civil española y cuando desembarcó en el primer puerto de escala en Dakar (Senegal), pensó en regresar a Argentina. Estuvo dos meses y medio esperando sin poder embarcar, hasta que el cónsul republicano de Dakar ordenó que todos los españoles tendrían que repatriarse por orden directa del Gobierno francés. Bayón tuvo que embarcar en el buque Ciudad de Ibiza y llegó a Alicante en septiembre de 1936, cambiando los dólares de que era portador. Estuvo colaborando con el Comité Provincial de Valencia dentro de la Comisión Político Militar. Se alistó como voluntario en un batallón con el que combatió en el frente de la Cuesta de la Reina hasta marzo de 1937 en que se integró en la 96 Brigada Mixta como sargento y combatió en Levante hasta el final de la guerra. Se desplazó hasta el puerto de Alicante donde fue detenido y trasladado al campo de concentración de Albatera donde estuvo en la dirección con Pedro García, Zapico y Espinosa, luego a plaza de toros, en el castillo de Santa Bárbara y al campo de concentración de Unamuno en Madrid. Fue destinado al batallón de trabajadores 152 en Guadarrama y estuvo por la zona del puerto de Pajares (Asturias), siendo puesto en libertad definitiva en junio de 1941, después se fue a su pueblo. En uno de los campos de concentración hizo amistad con Antonio Caraballo y Rafael Arriaga quienes a través de cartas le comunicación que podría ir a Madrid y participar en la organización comunista. Caraballo le presentó a Ángel Martínez y Joaquín Muñoz Delgado, los cuales a su vez le presentaron a Heriberto Quiñones, quien le explicó la línea política de Unión Nacional, las discrepancias entre el Comité Central del PCE exterior y el Buró Político creado por Quiñones. Bayón se encontró en Madrid con Juan Selas Cid que había estado con él preso en la plaza de toros de Alicante quien le propuso participar en la organización clandestina pero no le dijo nada en AHCCPCE, Informes sobre Camaradas, 747, Jesús Bayón. Ramón Guerreiro Gómez nació en Vivero (Lugo) en 1911, hijo de Ángel y Manuela, dependiente de comercio. Desde 1932 afiliado a la UGT y un año más tarde al Sindicato de Dependientes de comercio. Ingresó en la JSU en 1934 y fue a Moscú para hacer un curso de capacitación política. Al empezar la guerra se alistó como voluntario en el batallón “Vanguardia” , combatiendo en la sierra de Madrid. Tras esto se puso a trabajar en las oficinas de la JSU en Madrid, posteriormente destinado al Servicio de Información Militar (SIM) en el Servicio de Información Especial Periférico y tuvo el cargo de comandante. Al terminar la guerra estaba en Valencia, proveyéndose un salvoconducto a nombre de Pedro Fernández Gómez; trató de pasar la frontera francesa pero fue detenido en Boltaña (Huesca) y trasladado a la prisión de Barbastro (Huesca) de donde salió en noviembre de 1941 por la intervención de la Comisión de revisión de penas. Guerreiro se fue a Madrid y se encontró con Valentín Serrano Pérez Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 452 acudieron Calixto Pérez Doñoro, que se hacía llamar “Luis” , Francisco Sorni, como dueño de la habitación pero sin intervenir en las discusiones políticas (incluso compró pan e higos para no ausentarse nadie en la comida) y Enrique García Díaz. Como medida de precaución no asistió Félix Navarro, ya que había escapado de la policía dos veces, una de ellas con disparos de por medio y la Brigada Político Social tenía fotos suyas. Empezó la reunión con una exposición de Enrique Díaz alabando la dirección quiñonista y en desacuerdo con las críticas vertidas por parte de sus compañeros, tras esto se decidió su separación de los cargos de dirección en la estructura del recién creado Comité Central Provisional y se fue de la reunión (luego quiso hacer otra organización paralela con la línea política marcada por Quiñones). Después hablaron de ciertas irregularidades administrativas de la organización y gastos irregulares cometidos por Enrique Díaz, nombrando una comisión formada por Juan Fuentes y Policarpo Peñalba para fiscalizar su actuación. Calixto habló de las vicisitudes del partido en diferentes zonas de España. Criticaron la labor de la dirección quiñonista señalando que se había ensalzado en exceso la figura de Quiñones, que había llevado a cabo una labor criminal y que no hubiera admitido las órdenes y consignas del Buró Político del PCE en América ni de la Internacional Comunista. Decidieron que las relaciones entre el quien le puso en contacto con Quiñones y Francisco Sorni. Éste le relacionó con Jesús Bayón con quien habló sobre la detención de Heriberto Quiñones, Luis Sendín y Realino. Ramón Guerreiro habló con Sorni de la posibilidad de que llegara Vicente Bru desde Valencia para ponerse en contacto con la dirección del partido en Madrid. Francisco Sorni Herrero nació en Teruel, hijo de José y Piedad, delineante y domiciliado en la calle Ponce de León, 7, 3º. Afiliado al PCE durante la guerra y en 1938 siendo teniente prestó servicios en un batallón de obras y fortificaciones. El final de la guerra le sorprendió en Alcublas (Valencia) y fue a la capital valenciana donde se presentó a las autoridades franquistas pero sin ser detenido regresó a Madrid. Aquí fue detenido en junio de 1939 por haber sido durante la guerra interventor del Comité Central de Incautación de la Hidroeléctrica Buenameson, ingresando en la cárcel de Yeserías hasta abril de 1940, fecha en la que fue puesto en libertad. En mayo de 1941 se puso a trabajar como delineante en la casa constructora de material eléctrico Edison de Getafe hasta septiembre de 1941, fecha en la que pasó a trabajar en la casa Marconi. Francisco Sorni hizo un viaje a Valencia por temas personales y se encontró a un conocido, Vicente Bru, quien le habló de la existencia de una organización clandestina del PCE y le pidió que ayudara en todo lo posible, incluso económicamente. Al regresar a Madrid se vio con un individuo llamado Luis. Éste le ofreció ingresar en la organización, pero le contestó que no podía y Luis replicó: “más vale un técnico que cinco comunistas”. Sorni ayudaba con 25 pesetas mensuales durante varios meses. En noviembre de 1941 Quiñones fue para conocer la dirección en Zaragoza de su hermano Enrique que también estaba ligado a la organización. Quiñones le presentó en el Paseo del Prado, a Félix Navarro para quedar en contacto con él. Vicente Bru López llegó a Madrid hospedándose en su casa y fue Quiñones a entrevistarse con él, quien le dejó escritas unas cartas para dárselas a Bru. Sorni no desempeñó trabajos de tipo político pero si técnico. Sorni se entrevistaba con Quiñones en la taberna “La Ochava” de la calle Santa Engracia para decirle como iban sus trabajos. En diciembre Quiñones le dijo que tenía que verse con Félix Navarro para adelantar la cotización del mes de enero y luego ir a la calle León para que le presentara a Ramón Guerreiro, que sería su enlace en la organización. Posteriormente supieron la detención de Vicente Bru y su condena a doce años de cárcel. Agapito del Olmo Collados nació en Alcubillas (Ciudad Real), hijo de Pedro y Juliana, maestro y domiciliado en la calle Fernán González, 21, entresuelo. Afiliado a la UGT, fue movilizado por su sindicato en noviembre de 1936 al cuerpo de Artillería, nombrado teniente de servicios. Cuando se organizó el Comisariado fue designado comisario político del grupo de Artillería de la 3ª División. Antes de terminar la guerra estaba en Madrid siendo detenido por las fuerzas casadistas y llevado a un campo de concentración y de la cárcel de Alcalá de Henares salió en libertad sin ser juzgado en julio de 1940, fijó su residencia en Madrid. Empezó a trabajar gracias a un conocido llamado Andrés González Zarzosa, fotógrafo de profesión, en una agencia informativa recopilando noticias de prensa. Andrés le presentó a Calixto Pérez Doñoro que le explicó que la agencia pertenecía a la organización comunista. Debido a que Calixto tuvo que irse le presentó a una chica llamada Teresa, estudiante universitaria, que le pasaba periódicos como “Arriba”, “Madrid” y “Pueblo” para que recortara artículos de prensa sobre asuntos económicos y agrarios y los pegara en papel cebolla para devolverlos a Teresa. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 453 Comité Central y el Comité Provincial de Madrid estuvieran directamente en mano de Jesús Bayón. También se comprometieron a desarrollar el trabajo de organización contactando con camaradas que estuvieran dispersos en cada una de las células que seguían organizadas clandestinamente, para englobarlas dentro de una organización más amplia y publicar un boletín de información nacional. De todo esto se acordó realizar un documento donde se estudiaran las circunstancias por las que había atravesado el partido y del que se encargarían de redactar Bayón, Guerreiro y Agapito del Olmo, celebrando dos reuniones para elaborar dicho documento en la casa de Francisco Sorni. El informe, escrito a máquina para realizar varias copias y tener una mayor difusión, fue terminado el 19 de abril. Tras la celebración de la reunión en casa de Francisco Sorni se acordó realizar otro encuentro entre Jesús Bayón y los miembros del Comité Provincial de Madrid, con Enrique García, Juan Fuentes Muñoz, “Simón” y tres de los cuatro secretarios generales de cada uno de los sectores de Madrid (acudieron un individuo apodado “Manolo” como secretario del Sector Este, un individuo bajo y rubio como secretario del Sector Oeste y otro comunista llamado José Alcázar Espartosa “El del Sombrerito” del Sector Sur, faltando la secretaria del Sector Norte, Manuela Rodríguez). El encargado de buscar la casa donde celebrar la reunión fue Luis Sastre, en el domicilio de Gregoria Díaz Robledo, “Goya” , en la calle Saavedra Fajardo, 11, el 1 de marzo de 1942. Enrique García redactó un informe sobre la situación política nacional e internacional, siguiendo con una visión de la organización comunista en Madrid tras las detenciones ocurridas, con críticas hacía algunos métodos utilizados por la anterior dirección, pero no a la línea política que defendía. Los siguientes en tomar la palabra fueron “Simón”, Juan Fuentes y cada uno de los jefes de los sectores lamentando todos ellos la falta de medios de propaganda y de infraestructura para intensificar la labor de captación de nuevos militantes. Bayón criticó a Quiñones, no sólo por los métodos seguidos sino por su línea política, conviniendo que había que estructurar el PCE como se hacía anteriormente, por radios y luego por células, con la inclusión de tres secretarías. También encargó a todos los secretarios de los sectores hacer un informe sobre la solución más adecuada para la organización. De la reunión se levantó un acta cuyo autor fue Enrique García y se extendieron algunas copias para ser leídas por otros militantes que no asistieron. Unos días después, Enrique García presentó a Juan Fuentes a un miembro de la Comisión Provincial de la JSU, conocido por “El Joven” , ya que la rama de la JSU en la organización comunista estaba en una situación precaria por la falta de militantes, a pesar de presentarle a una serie de jóvenes que podían integrar las filas de la JSU, no se obtuvieron resultados por la falta de seriedad de “El Joven” , que no acudió a las citas establecidas con los enlaces. Enrique García también relacionó a Juan Fuentes con Félix Lucandi Aurrecoechea, que había desempeñado un cargo relevante en el Ejército Rojo y que con la dirección quiñonista fue uno de los encargados del aparato militar, teniendo como misión la de encuadrar en la organización a aquellos militares que en el Ejército Republicano hubieran tenido una graduación de oficial o jefe, a quienes se mantenía en un organismo algo autónomo de la dirección del PCE. El encargado de esa misión fue Florián García Velasco “Grande” . Calixto Pérez fue el encargado de informarle para que organizara el posible Ejército en batallones y brigadas, ya con la dirección de Quiñones. Florián García comentó la idea de que le parecía descabellada a José Américo Tuero y a Segovia, quienes opinaron igual que Florián. A pesar de las Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 454 detenciones ocurridas, Florián García siguió siendo el responsable de la organización de los oficiales del Ejército Republicano y contactó con otros dos militantes, Antonio Rojo y otro apellidado Corredor para seguir trabajando el tema militar (tuvo contacto primero con un comandante de un batallón alpino y otro individuo sordo que había sido jefe de una división durante la guerra civil pero no volvió a verlos). El trabajo no avanzaba y las detenciones se fueron multiplicando, debido a ello, Florián García y Corredor fueron a Valencia a finales de 1943 contactando con el Comité Regional de Valencia.616 Félix Lucandi pasó al aparato de agitación y propaganda como ayudante de “Simón” , integrando los demás componentes del grupo en otros sectores madrileños, el enlace nombrado para ello fue Antonio Guillén Barruso, integró a Manuel Chercoles Hernández como secretario de organización del Sector Este.617 Félix Navarro comunicó a Jesús Bayón la existencia de unas máquinas multicopistas que no habían podido poner en funcionamiento y que habría que conseguir a alguien que pudiera hacerlo. Jesús Bayón pidió a Ramón Guerreiro que se encargara de este asunto y como Francisco Sorni tenía conocimientos de tipo técnico 616 Florián García Velasco “Grande” nació en Aldealcorvo (Segovia) el 17 de diciembre de 1916. Sus padres eran campesinos y en 1930 se fue a Madrid y trabajó en la rama de la hostelería, detrás de un mostrador. Se afilió a la Confederación General de Trabajadores Unitarios (CGTU) que luego se unió a la UGT. Participó en una huelga general de hostelería y en una reunión fue detenido y encarcelado. En 1933 se afilió a las Juventudes Comunistas y en 1936 al PCE. Al empezar la guerra su familia estaba en Segovia y su hermano mayor luchó en bando sublevado. Florián se incorporó a la Columna Galán luchando en el frente de Buitrago y luego regresó a Madrid donde estuvo en varios frentes donde fue herido. Durante la guerra civil perteneció a la 50ª Brigada Mixta y luego a la 5ª Brigada de Carabineros siendo capitán. El 27 de marzo salió de Madrid en dirección al puerto de Alicante donde fue detenido y llevado a los campos de concentración de Los Almendros y Albatera donde estuvo ocho meses y luego a Portacoeli. Aquí estuvo ocho meses ayudando a otros camaradas a salir del campo. Luego estuvo en varias cárceles y salió en libertad en agosto de 1940, yéndose a casa de sus padres en Madrid hasta mediados de 1941 que recibió la visita de Calixto Pérez. En Valencia contactó con el Comité Provincial del PCE dirigido por Demetrio Rodríguez Cepero “Centenera” quien fue expulsado del partido y fue sustituido por otro secretario general, Ambrosio Gómez Valcárcel quien le dijo que fuera a Castellón a organizar el partido allí. Se entrevistó con los miembros de la dirección de Castellón pero no se fiaban de él, ya que creían que era del grupo de Demetrio Rodríguez. Regresó a Valencia y le nombraron secretario de agitación y propaganda del Comité Regional del Levante, cuyo secretario general era uno llamado Aquilino “El Negro”. A Florián le conocían por el nombre de “Peque” o “Díaz”. En 1946 se incorporó a la Agrupación Guerrillera del Levante y Aragón y en 1952 se exilió a Francia en VIDAL CASTAÑO, José Antonio: “La memoria reprimida: Historias orales del maquis”, Universitat de Valencia, Valencia, 2004, pp.119-129 y AHCCPCE, Informes sobre Camaradas, 624, Autobiografía de Grande. 617 Félix Lucandi Aurrecoechea nació en Sestao en 1901, calderero. En 1931 se afilió al PCE y dos años más tarde en el Sindicato metalúrgico "El Baluarte" afecto a la UGT. Al empezar la guerra se incorporó a las milicias republicanas con el grado de capitán y luego comandante de batallón de la 35º Brigada en el frente de Guadalajara. También estuvo en el frente de Levante al mando de un batallón de la 32º Brigada Mixta. Al final de la guerra fue internado en el campo de concentración de Portacoeli (Alicante), luego en Gandía (Valencia) y Miranda de Ebro (Burgos) de donde salió en libertad sin haber sido juzgado Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. Antonio Guillén Barruso nació en Logroño, hijo de Eladio y Ángela, casado, pintor y domiciliado en la calle Villena, 5. Durante la guerra fue teniente en la columna Mangada y en el batallón de “Largo Caballero” combatiendo en el frente de Navalperal de Pinares (Ávila). Afiliado al PCE en 1937. Fue herido dos veces y en enero de 1939 ascendido a capitán. El final de la guerra le sorprendió en el frente de Guadalajara donde fue hecho prisionero y estuvo en varios campos de concentración hasta junio de 1940 en que fue puesto en libertad. Se encontró en Madrid con Félix Lucandi quien le ofreció la posibilidad de colaborar con la organización clandestina del PCE, presentándole a Juan Fuentes. Le dijo que contactaría con Lucandi y con el responsable del Sector Este, Manuel Chercoles “Carlos”. Éste le dijo que formara una célula comunista en su lugar de trabajo, dándole un ejemplar del Boletín Interior del partido para que la divulgara entre personas de confianza, pero no pudo llevar a efecto la creación de la célula. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 455 aceptó el encargo. Decían que eran tres multicopistas modelo americano. Félix Navarro presentó a un individuo cojo en la estación de Ríos Rosas, quien se encontró con Sorni y con Bayón. El poseedor de las multicopistas dijo que no tenía las máquinas indicadas, sino sólo un rodillo, una plancha rectangular agujereada y unos tornillos con tuerca de mariposas y accesorios en una casa del barrio de Goya. En otra ocasión, Francisco Sorni, entregó unas fórmulas para realizar líquidos borra tintas y de tinta simpática (entregó doce del primero y una de los segundos), estaba trabajando en unos estudios sobre pólvoras y explosivos para los huidos de Despeñaperros, Asturias y los montes de Toledo. Bayón le presentó a Abelardo Sanzano Mena, que había pertenecido a la anterior organización comunista. Sanzano tenía un aparato de radio de gran potencia que la puso a disposición de la organización para que Sorni fabricara una emisora de radio. Con ella querían captar los partes rusos para recopilarlos semanalmente y venderlos a 25 céntimos cada uno, fijando los puntos y horas en los que se emitirían las emisiones desde Moscú, Londres y América en lengua española para encargar a un taquígrafo el texto de las emisiones.618 Francisco Sorni conoció a un compañero de trabajo llamado Alfonso Cascales Viñolas que había sido comunista durante la guerra. Cascales trabajaba en la empresa Telmar y en la Central Telefónica del Ministerio del Ejército. La organización quiso que trabajara como informador para que pudiera transmitir todo lo que sabía del Ministerio y la información que de allí podía obtener. Cascales aceptó la propuesta e informó de algunas conversaciones telefónicas que había interceptado a algunos miembros del Ministerio, notando cierto descontento entre algunos oficiales, suboficiales y soldados. También había escuchado que desde el Ministerio pedían voluntarios a Sevilla y a Getafe para la División Azul. Cascales dijo que podría utilizar esa información para la organización e incluso que podría intervenir la línea del ministro y del Alto Estado Mayor con el Palacio del Pardo. También consiguió que otro obrero de Telmar, Antonio Navas Amat colaborara, cotizando como él una peseta semanal para la organización y captara nuevos adeptos en la empresa. El lugar y día de reunión era en la puerta de la basílica de San Isidro los jueves.619 Policarpo Peñalba como secretario del Frente Nacional de Ayuda le daba cuenta a Juan Fuentes del número de paquetes que enviaba la organización a las cárceles y de la ropa lavada. Dentro de las prisiones había un comité encargado de contactar con el exterior y esos comités se complementaban con la secretaría de información, dirigida por Julián Rodríguez Gálvez, que averiguaba qué prisión tenía mayor número de cuadros para orientar los envíos de una cárcel a otra. Esteban Monreal Cuesta era el encargado de entregar a Policarpo los informes y resúmenes que salían de las cárceles y el dinero que se recaudaba. María Asunción Rodríguez entregó a Policarpo Peñalba el archivo de Quiñones que no había sido intervenido por la policía en la casa de Juan Espinaco Martín, calle Bailén, 27, y en presencia de Jesús Bayón. Peñalba recibió el 618 Abelardo Sanzano le dijo a Sorni que era perseguido por la policía y que recogiera de manos de una mujer en el metro de Antón Martín una cartera de mano donde llevaba propaganda y ropa para llevarla a la estación de Embajadores. También le pidió algo de documentación falsa pero no se pudo llevar a cabo en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 113.711. 619 Alfonso Cascales Viñolas nació en Murcia, hijo de Joaquín y Ángeles, casado, electricista y domiciliado en la calle Delicias, 142. Antonio Navas Amat nació en Roquetas de Mar (Almería), hijo de Antonio y Antonia, casado, telegrafista y domiciliado en la calle Bustamante, 31, 1º. Afiliado al PCE en abril de 1937, siendo secretario de una célula en la Standard. No prestó servicios de armas por una enfermedad. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 456 apoyo en el Frente Nacional de Ayuda de Concepción González Madera para recaudar fondos. El problema era que no tenían fondos económicos y querían hacer un periódico titulado “Unión Nacional” escrito a máquina para recaudar dinero. Peñalba presentó a Concepción a Agapito del Olmo para verse dos veces a la semana en la Plaza Mayor y cambiar impresiones sobre el aparato del Frente de Ayuda. Agapito dio a Concha 100 pesetas para ayudarle económicamente y le presentó a Manuel Rodríguez “Manolo” para que le ayudara a localizar médicos y practicantes que pudieran prestar servicio sanitario a personas de izquierda gratuitamente y otras personas que ayudaran a la organización con dinero, alimentos o ropa.620 Elvira Albelda Conejero “Maruja” sustituyó a Enrique Díaz como secretaria general en el Comité Provincial del PCE de Madrid. Elvira se vio con los secretarios de los dos sectores más débiles que eran el Norte y Oeste, presentados por Vicente García Hernández. También tuvo una reunión con los otros secretarios para conocer la situación de la organización de todos los sectores madrileños en el Comité Provincial. Albelda entregaba las cotizaciones de todos los sectores a Juan Fuentes y Julián Rodríguez Gálvez entregó a Elvira las actas de todas las reuniones celebradas en la casa de Gregoria.621 620 Concepción González Madera nació en Oviedo, hija de Ramón y Dionisia, viuda y domiciliada en la calle José Antonio Armona, 6, piso principal derecha. En 1936 se afilió al PCE en Oviedo. Una vez empezada la guerra trabajó como mecanógrafa en el Socorro Rojo Internacional y en el local de Reforma Agraria de Gijón. Cuando cayó Gijón escapó en un barco de cargo llamado “Conchita” , pero a la altura de Santander fueron apresados por un buque de guerra franquista y llevados hasta La Coruña. De aquí fue trasladada a Gijón para ser juzgada donde tuvo una condena de treinta años, siendo conmutada a nueve años. Estuvo presa en Las Palmas de Gran Canaria y desterrada fuera de Asturias. Fue puesta en libertad en septiembre de 1941 y se trasladó a Lérida, a casa de un antiguo militante de la JSU llamado Marino Granda Fernández donde estuvo hasta febrero de 1942, que se fue con un permiso a Madrid donde fijo su residencia en la calle Embajadores, 65, casa de una conocida, Josefa García de donde se fue a vivir a la calle José Antonio Armona. En abril de 1942 recibió una nota a su nombre para que fuera a una casa cercana al Ministerio de Fomento, donde se le acercaría un hombre que le preguntaría si era María y ella tenía que contestar que como estaba Juanito. El individuo era Policarpo Peñalba que llevaba sus datos por mediación de un asturiano llamado Nicolás y así fue la manera que contactó con la organización clandestina. En julio del mismo año recibió la visita de Marino Granda que había huido de Barcelona porque los dirigentes del Comité Provincial del PCE en Lérida (en el que tenía un cargo) habían sido detenidos. No sabía si el enviado del Comité Central del PCE a Barcelona para relacionarse con miembros del PSUC (Manuel Morillo) había sido detenido. Mariano quería indicar la situación a la dirección del partido en Madrid y quería irse a Vigo con su novia para buscar trabajo allí y si el partido lo necesitaba ayudar en algo. Concepción contactó a Mariano con Policarpo Peñalba, quien le encomendó una misión en Vigo. 621 Elvira Albelda Conejero “Maruja” y “Valenciana” nació en Navarres (Valencia) en 1913. Ingresó en el PCE en 1935. En la guerra fue la segunda mujer que ocupó un puesto de concejal en el Ayuntamiento de Valencia, siendo también secretaria general de la Asociación de Mujeres Antifascistas junto a Pilar Soler. Al final de la guerra fue detenida y encarcelada en Valencia. Elvira salió en libertad y se fue a Madrid, donde empezó a participar en la organización comunista clandestina. Por motivos políticos fue enviada al Comité Regional de Galicia de donde tuvo que salir huyendo por las detenciones acaecidas y regresó a Madrid para participar de nuevo en el Comité Provincial de Madrid en AHCCPCE, Informes del Interior, Informe de Elvira Albelda Conejero, 30 de abril de 1948, sig. 16. Vicente García Hernández nació en Móstoles (Madrid), hijo de David y Pilar, viudo, fontanero y domiciliado en la calle Santiago el Verde, 10. Afiliado a la UGT y al estallar la guerra estaba cumpliendo el servicio militar estando de permiso en Madrid. Se incorporó en el Regimiento nº1 luchando en diversos frentes y fue ascendido a teniente. Al terminar la guerra fue detenido y trasladado a un campo de concentración pero debido a la influencia de unos amigos salió del campo sin ser juzgado. El primer contacto que tuvo con la organización comunista fue a través de Juan Fuentes que le propuso cotizar para los presos y sus familias. Le pidió que le ayudara con las cotizaciones de los cuatro sectores madrileños, siendo el secretario general del Sector Este Manuel Chercoles y el del Sector Oeste, Luis Sastre Pumar. El Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 457 Para Ángel Ruiz Ayúcar, la nueva dirección del PCE en Madrid tras la caída de la estructura quiñonista decidió tomar una serie de determinaciones: - Anular todo el material ideológico de Quiñones y Sendín por considerarlo ineficaz. La anulación se refería al "Anticipo de orientación política" y se justificaba porque no necesitaban nuevas tesis políticas y porque era demasiado voluminoso ese Anticipo y en una peligrosa situación de ilegalidad pudiera ser discutido por todo el Partido. - Reconociendo una capacidad política limitada establecían un trabajo colectivo y una autonomía de los órganos inferiores para facilitar la ligazón con las masas. El Partido se trasladaría de los centros conspirativos a las calles y fábricas. - Abandonar la política autónoma de Quiñones y aceptar las directrices de la dirección exterior.622 La caída de un aparato directivo del PCE suponía su reposición por otro grupo dirigente. Los miembros de estas direcciones dependiendo de su formación y capacidad política, iban al Comité Central del PCE en el interior o al Comité Provincial de Madrid. A la organización que dirigía Jesús Bayón fueron llegando nuevos camaradas. María Asunción Rodríguez Fernández presentó a Bayón a su cuñado Trinidad García Vidales, conocido por "Jorge” o "Paleto”. También llegaron: Dionisio Tellado Vázquez, "César”, Félix Pascual Hernanz-Piedecasas, "Santos”, Rafael Abad San Francisco, "Luis” y Ventura Arroyo Calvo que formaron parte de la nueva dirección comunista.623 Durante los meses de febrero, marzo y abril de 1942 se fueron sentando responsable del Sector Norte se llamaba Alfonso y el del Sur, Ángel. Su misión era ser enlace entre los cuatro sectores y en el Comité Provincial de Madrid entregando propaganda y recogiendo el material que le dieran. 622 RUIZ AYUCAR, Ángel: “El Partido Comunista. 37 años de clandestinidad”, Editorial San Martín, 1976, pp.127-130. 623 Trinidad García Vidales nació en 1907 en Mascaraque (Toledo), albañil. En 1933 pertenecía a la Unión de Sindicatos Locales de Toledo refundado en 1934 en la UGT siendo vocal en la rama de la construcción. En 1936 se afilió al PCE donde desempeñó cargos en la Comisión Agraria del Comité Provincial de Toledo como secretario sindical agrario y luego secretario general del Comité Provincial del PCE de Toledo. Durante la guerra no participó en hechos armados y sólo participó en misiones administrativas en un almacén de víveres en Toledo. De aquí huyó hacía Ocaña actuando en el Comité Provincial del PCE de esa ciudad. Los últimos días de la guerra se fue a Alicante donde fue detenido y trasladado al campo de concentración de los Almendros y luego a Albatera (Alicante), Estuvo preso en las cárceles de Orihuela (Alicante) y Toledo. Ya en libertad fue a Madrid a la casa de sus hermanas, donde que contactó con la organización clandestina comunista madrileña. Dionisio Tellado Vázquez nació en 1913 en Madrid, maestro de escuela. En agosto de 1936 se afilió a la UGT en la sección de Magisterio y en 1938 al PCE. Empezada la guerra se incorporó a filas en su reemplazo y fue soldado en los primeros enfrentamientos en la sierra de Guadarrama, posteriormente ascendido a cabo. Fue hospitalizado tras ser herido en el conflicto pero volvió en noviembre de 1936 como sargento en el batallón "Félix Bárcena", formado por voluntarios de Magisterio. En mayo de 1937 fue destinado a la Escuela Popular de Guerra de donde salió teniente de la 94 Brigada Mixta. Más tarde fue a un batallón de la 11 Brigada Internacional estando en Brunete y pasó a la 108 Brigada, de la que fue destinado a la Escuela del Estado Mayor del Ejército. Tras un breve período en esta Escuela regresó a la 108 Brigada como jefe de operaciones y de Estado Mayor de esta Brigada. Luego le nombraron jefe de operaciones de la 69 División. Al acabar la guerra fue detenido en Valbuena de Duero (Valladolid), tras ser denunciado como miembro de una checa, hecho que hizo que le trasladaran al campo de concentración de Aranda de Duero (Burgos), donde pasó a la cárcel y de allí a la prisión de Yeserías (Madrid) donde estuvo tres meses, hasta el 24 de mayo de 1940 en que salió en libertad y contactó con el partido en la clandestinidad. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 458 las bases de lo que sería el Comité Provincial de Madrid y la Comisión Central Reorganizadora del PCE, hasta su constitución en un verdadero Comité Central con la llegada el 8 de abril de ese mismo año del enviado de la Delegación del partido en Francia, Jesús Carrera Olascoaga. 13.1. Jesús Carrera: enviado de la Delegación del P CE en Francia. Eran momentos de abandono de lo anterior y un intento de pasar página hacia una etapa en la que no hubiera rastro del quiñonismo (algo que no se logró en su totalidad) con la entrada de elementos nuevos en la organización, no sin la persistencia del temor a que pudiera haber miembros policiales y delatores dentro del nuevo aparato reorganizador. Ante la falta de militantes se produjo una superposición de funciones en los dirigentes comunistas con el riesgo que esa multiplicidad de funciones conllevaba. Dionisio Tellado Vázquez salió de la cárcel de Yeserías y contactó con la organización comunista a través Fernando Barahona. Su primera función fue la de comunicarse con antiguos compañeros de guerra para intentar reintegrarlos en la lucha del partido. El siguiente paso que dio fue la recogida de datos de militantes que estaban en las cárceles para posteriormente facilitar esa información a Carmen de Castro y ésta a su vez a Joaquín Jiménez Muñoz-Delgado, a una mujer conocida como "Rosita” y a un abogado. Lo que pretendían era que los militantes que salían de las cárceles engrosaran las filas comunistas y trabajaran clandestinamente en las calles madrileñas. En el verano de 1941, Tellado, dictado por sus superiores, puso en marcha un proyecto que consistía en la creación de un Ejército Popular en la clandestinidad integrado por mandos comunistas. Ese Ejército Popular debía tener una estructura sencilla, formado por grupos poco numerosos y fáciles de manejar. Tras la exposición de este proyecto a Miguel Céspedes Alonso que era miembro de una célula comunista, le presentaron a otros tres hombres, uno llamado "Roque” y "Fernando” que fue teniente coronel del Ejército Republicano, otro llamado "Carlos” jefe del servicio de Información de Estado Mayor de un cuerpo del Ejército y a Félix Pascual Hernanz-Piedecasas, que se hacía llamar "San Ginés” y "Santos”, miembro del Comité Central. Este último le dijo que presentara el proyecto por escrito al estar muy interesados en el tema. Por diversos motivos no lo pudo redactar y se abandonó el proyecto (los nombres de guerra de "Roque” como de "Carlos” pueden pertenecer a la persona de José Antonio García Cassola, amigo de Félix Pascual). En diciembre de 1941 Dionisio Tellado se enteró de la caída de Quiñones al que no conoció. Durante todo el mes de enero de 1942 estuvo enfermo pero no perdió contacto con la organización gracias a Félix Pascual, que les presentó a otros dos camaradas, Félix Lucandi Aurrecoechea y Juan Soler Muñoz "Mariano” . Su nuevo contacto con la Delegación sería un individuo conocido por "Pepe Luis” que fue el que le confirmó la caída de la dirección central y la Félix Pascual Hernanz-Piedecasas nació en Madrid, hijo de Juan y Consuelo, empleado y domiciliado en Madrid calle Bravo Murillo, 72, piso principal derecha en AGA, Gobernación 7.02, Sign 44/, Caja 10.751, Exp. 50. Expediente de María Asunción Rodríguez Fernández. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 459 reorganización de la misma, presentándole a Jesús Bayón en el mes marzo. La entrevista con él fue para ver sus cualidades políticas, confirmándole Bayón los recelos que había en la nueva dirección en lo relativo a la herencia quiñonista y porque no se hubiesen aclarado suficientemente los motivos de las detenciones de los dirigentes comunistas.624 La Delegación del PCE en Francia con Jesús Monzón a la cabeza estableció como normas de actuación desde el punto de vista orgánico y en la orientación política a seguir en el interior de España, los dictados del Comité Central de América por medio del manifiesto que habían lanzado en agosto de 1941 (consecuencia de la firma del pacto anglo-soviético). Se agruparían las fuerzas políticas con el fin de acabar con la dictadura franquista y restaurar la España republicana del 14 de abril y con un Gobierno encabezado por Juan Negrín. Esta política era diferente de la que había llevado a cabo Heriberto Quiñones y su línea de Unión Nacional. El PCE en Francia ordenó a Jesús Carrera Olascoaga entrar de nuevo en España para intentar crear las condiciones necesarias de cambio en la línea política de Quiñones. También para tratar de convencer a Quiñones de que fuera a Francia bajo el pretexto de una reunión con los dirigentes de la Delegación del partido, en la que se discutirían los postulados de su Unión Nacional. A finales de marzo de 1942 llegó a España y se dirigió a San Sebastián donde contactó con Alejandro Gutiérrez Yagüe (secretario de finanzas del Comité Provincial de Guipúzcoa y contacto entre la dirección de Bilbao y de San Sebastián)625 y con otro miembro de la organización comunista de Guipúzcoa, Honorato Morrás Alonso. Este fue quien le comentó las numerosas caídas de la dirección quiñonista en Madrid y en otras provincias españolas,626 con la consecuente dispersión de la organización y la recepción de ejemplares de “Mundo Obrero” del exterior. También le habló de cómo Calixto Pérez Doñoro se salvó de las detenciones, pero que al marcharse a Madrid, había una total desconexión entre los comunistas de San Sebastián y la dirección central en la capital de España. Jesús Carrera transmitió a los camaradas las órdenes que traía de Francia (tenían que formar un bloque de Unión Nacional compuesto por todos los descontentos con la dictadura incluidos falangistas y monárquicos), les instó a que siguieran sus trabajos de organización y que constituyesen una nueva dirección tras la caída de Valeriano García Barcina. Esta dirección quedó compuesta por Zósimo García Rivero como secretario general (también miembro del anterior Comité Provincial de Guipúzcoa), Honorato Morrás secretario de organización (controlaría la organización en las localidades guipuzcoanas de Irún y Rentería) y Benito Iturralde Uranga como secretario de agitación y propaganda (Honorato le entregaba la propaganda y luego la 624 Juan Soler Muñoz nació en Madrid, hijo de Juan y Jerónima, dependiente y domiciliado en la calle José Antonio de Armona, 6. En agosto de 1936 se incorporó al Ejército Republicano por su reemplazo siendo soldado del Regimiento de Infantería, nº 1 en el frente de Guadarrama. Luego pasó a la 29 Brigada y a principios de 1938 fue comisario político de su compañía en la 21 Brigada en el frente de Levante. Pasó a desempeñar el cargo de comisario político de batallón e interinamente el de Brigada. Al final de la guerra fue detenido e internado en el campo de Albatera, luego en Portacoeli, Alcira (Valencia), Orihuela (Alicante) y la prisión de Santa Engracia (Madrid) donde fue puesto en libertad. El primer contacto con la organización clandestina del PCE fue a través de Policarpo Peñalba que conoció en el campo de Portacoeli. Le presentaron a Dionisio Tellado quien fue su primer contacto con la organización en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 118.528. 625 Calixto Pérez estuvo hospedado en casa de Alejandro Gutiérrez y ocultó una máquina de escribir. Calixto comunicó se habían producido detenciones en Bilbao y que tenían que tomar cautelas y paralizar las actividades del partido durante un tiempo. 626 Jesús Carrera ya había contactado en su primera entrada en España con Zósimo García Rivero en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 460 distribuía entre diversas células del Comité Provincial) Les encomendó también la tarea de contactar con Bilbao para organizar allí, con camaradas de la capital vizcaína, el Comité de Euskadi, siguiendo las orientaciones políticas que les había dado. Honorato Morrás le comentó que poseían una máquina de escribir portátil que el Comité Central del exterior le había proporcionado anteriormente y que la podrían usar para la secretaría de agitación y propaganda. Antes de salir para Madrid, Carrera también se entrevistó con otros comunistas vascos para transmitir la nueva línea política, entre ellos estaban Pedro Adolfo Arteaga González (fue el secretario de organización del primer Comité Provincial del PCE clandestino en Guipúzcoa), José Martín Galdós Taberna “Cachimba” (hizo labor de captación entre los obreros del puerto para aumentar el número de afiliados), Alejandro Díez Calvo (controlaba unas células por el barrio de Amara en San Sebastián y recogía las cotizaciones de otros pueblos que entregaba a Benito Iturralde) y Santiago Caballero García (fue el primer secretario general del Comité Provincial del PCE en San Sebastián siendo el encargado de las cotizaciones de los demás militantes y por problemas en la contabilidad de las mismas fue destituido de su cargo). En algunas reuniones comentaron la necesidad de contactar con la JSU, ya que había grupos de cotizantes de la organización comunista juvenil encargándose de ello Pedro Adolfo Arteaga pero cuando habló con ellos dijeron que querían estar aislados del PCE.627 Jesús Carrera llegó a Madrid el 9 de abril de 1942 con una cédula personal a nombre de Jesús Aguirre Olascoaga, expedida por la Diputación Provincial de Bilbao. Sabía las zonas de Madrid que frecuentaban antiguos camaradas vascos y estuvo durante unos días acudiendo a algunos bares de la calles Vitoria y Núñez de Arce. Por fin contactó con un individuo apellidado San Miguel, que con mucha reserva por las detenciones ocurridas unos meses antes, le explicó la existencia de una nueva dirección con elementos del anterior Buró Político y con nuevos individuos como Ramón Guerreiro. En varias entrevistas hablaron también de las discrepancias entre la política que seguía Quiñones y la del Comité Central de América. En las conversaciones que mantuvieron, Carrera enseñó a San Miguel la carta de la que era portador y su misión en Madrid y San Miguel le dijo que había recibido una carta de Vicente Uribe desde México (sin todavía conocer la caída de Heriberto Quiñones) en la que le ordenaba dejar su trabajo en la organización comunista dirigida por el agente de la Internacional Comunista. También se le pedía reorganizar el partido conforme a la línea política promovida desde América. Esta carta le llegó por medio de un individuo llamado Antonio o Anastasio que era tripulante del vapor mercante “Isla de Tenerife” y que San Miguel utilizaba personalmente para sus correspondencias. Le convirtió en enlace del PCE entre América y España llevando correspondencia y ayudas económicas al interior, aunque se dudaba de su honestidad porque alguna vez se había quedado con parte de dinero del que traía a España. Acordaron que San Miguel le presentaría a la dirección 627 Benito Iturralde Uranga antes de la guerra afiliado a la UGT. Durante la misma fue teniente y con la caída del frente Norte pasó a Francia y luego a Cataluña. Ingresó en el PCE y en el Socorro Rojo Internacional. Pedro Adolfo Arteaga González antes de la guerra a la UGT y en octubre de 1936 afiliado al PCE. Fue evacuado a Bilbao, luego a Santander y por último a Asturias. Desde aquí embarcaron a Francia y fue apresado el barco donde viajaba y fue internado en un campo de concentración. José Martín Galdós Taberna “Cachimba” perteneció a la UGT antes de la guerra y durante ésta fue voluntario en las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas combatiendo en el frente de Guipúzcoa. Cuando éste cayó ante las tropas franquistas se fue a Francia y entró a España por Barcelona. Fue detenido en enero de 1939 y pasó a un batallón de trabajadores hasta mayo de 1940. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 461 transitoria como un delegado del exterior del PCE llegado de Francia. Tras contactar con Jesús Bayón y Ramón Guerreiro, Carrera les transmitió las órdenes que traía y su trabajo a desarrollar en el interior del país. Al acabar su exposición los otros dos comunistas le informaron de la situación tras la caída de casi toda la organización comunista dirigida por Quiñones, con la pérdida de contacto con otros Comités Provinciales y el intento por recuperarlo. Calixto Pérez Doñoro había ido a La Coruña con este propósito. La base más sólida de la reestructuración del PCE fueron los integrantes de lo que quedaba de la organización provincial comunista en Madrid y algún dirigente del Buró Político anterior.628 A mediados de abril de 1942 se celebró una reunión en la trastienda de un establecimiento cerca de San Francisco el Grande, a la que acudieron Jesús Carrera Olascoaga que se hacía llamar "Pablo” (nombre que también utilizaba Dionisio Tellado que por coincidencia lo cambió por el de "César”), Jesús Bayón, Dionisio Tellado, Trinidad García Vidales, Ventura Arroyo Calvo, Elvira Albelda Conejero, María Asunción Rodríguez Fernández, Agapito del Olmo Collados, Ramón Guerreiro Gómez, Félix Pascual Hernanz-Piedecasas y Juan Fuentes Muñoz. La presentación de Jesús Carrera la hizo Bayón como enviado de la delegación del Comité Central del partido en Francia. Después de esto Carrera tomó la palabra dando cuenta de los motivos para adoptar la línea política que propugnaba el Comité Central del exterior y que estaba en la carta que llevaba de Vicente Uribe. Hizo un examen de dicha carta y del manifiesto de agosto de 1941. En la misiva se censuraba la política sostenida por Heriberto Quiñones criticando sus métodos y designando una nueva orientación política sobre la base de una lucha por la reconquista de la República Popular regida por un Gobierno presidido por Negrín. Todos los asistentes a la reunión aceptaron por unanimidad lo expuesto por Carrera y reflejar lo que hablaron en una resolución o documento que posteriormente sería enviado a la delegación del PCE en Francia y en América, de cuya redacción se encargarían Carrera, Bayón y Guerreiro y Agapito del Olmo tomaría acta de todo lo hablado (sustituía al informe que tenían pensado redactar con anterioridad). También se acordó que tanto la carta de Uribe, el manifiesto del Comité Central del exterior de agosto de 1941 y el informe que redactaron fueran reproducidos por el Comité Provincial de Madrid que tenía los medios necesarios para hacerlo y se extendiera lo máximo posible por organismos, fábricas y células para poder estudiarlos y discutirlos y que una vez leídos se hiciera otra resolución en la que se plasmara lo que les había parecido el estudio de aquellos documentos. Se decidió que el Comité Central quedara como estaba y que Carrera desempeñara el cargo de instructor de esa dirección, no el de máximo responsable que siguió desempeñando Jesús Bayón, Guerreiro secretario de organización y Agapito del Olmo como secretario de agitación y propaganda. Determinaron la creación de una nueva secretaría, responsable de asuntos sindicales de la que se hizo cargo Trinidad García su secretario. Otro de los puntos que acordaron fue impulsar la propaganda, con el lanzamiento de un número de “Mundo Obrero” edición del interior, más manifiestos y otra clase de documentación. El Comité Provincial de Madrid con la ayuda de Agapito del Olmo, se encargaría de su 628 Jesús Bayón comunicó a Jesús Carrera algunos viajes Heriberto Quiñones había realizado a otras provincias, como a Salamanca, para entablar contacto con algunos camaradas de la zona en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 462 preparación y posterior lanzamiento.629 El Comité Provincial lanzaba desde hacía tiempo un boletín escrito a máquina en papel cebolla titulado “Liberación Nacional”, con lo que ya tenían experiencia en este tipo de trabajos. También hablaron de la necesidad de crear grupos sindicales dentro de las empresas. Había que salir algo de la clandestinidad, realizando acciones de sabotaje de carácter individual y no colectivo para crear un ambiente de inestabilidad política y de desorden social. Con ello se pretendía un cambio político que llevara a la República democrática. En la reunión también discutieron sobre la denominación que tendría que adoptar la dirección en España de la organización y quedaron en llamarla momentáneamente “Representación del Partido”. En los inicios del mes de mayo de 1942 Calixto Pérez regresó de La Coruña dando cuenta a Jesús Bayón del trabajo desarrollado y comunicándole este último la llegada de Jesús Carrera como representante del PCE en Francia y de la reunión que había tenido el Comité Central. Calixto Pérez y Jesús Carrera mantuvieron una serie de encuentros en los que discutieron y analizaron los nuevos postulados políticos, aceptando los trabajos que se habían hecho para eliminar cualquier reducto de quiñonismo con la creación del Comité Central Provisional, integrado por los militantes más capacitados. También se envió a la dirección en Francia el informe que Calixto Pérez Doñoro hizo con la ayuda de Jesús Bayón y de María Asunción Rodríguez, en el que se denunciaba la etapa quiñonista analizando la situación y el trabajo del PCE en el interior desde el final de la guerra. Era un informe extenso escrito de manera cifrada donde se sustituían los nombres por números. Tenía a su vez una serie de códigos que le revelaba el mensaje a su destinatario de manera secreta, por si las autoridades franquistas los detenían y el informe era interceptado, no pudieran leer ni enterarse dicho mensaje.630 Jesús Bayón le comentó a Jesús Carrera la posibilidad de rehacer el aparato especial de cárceles que se encargaba de ayudar a los presos, sobre todo en lo referente a las causas en las que estaban encartados los detenidos y a temas judiciales. Enrique Díaz le presentó antes de abandonar la organización comunista a una muchacha llamada Isabel que era miembro del anterior grupo encargado de ayuda a los presos. Isabel le presentó a su vez a Alfonsa Sánchez Gil, a uno llamado Pepe y a Martín García Novoa que habían pertenecido también al mismo grupo, siendo elegido el último de ellos como máximo responsable del aparato de cárceles, dependiente de la secretaría de organización del Comité Provincial de Madrid.631 Martín García Novoa recibía la 629 Jesús Carrera le dijo a Juan Fuentes que tenía que contactar con Agapito del Olmo para que éste ampliara su labor. Le encargó que hiciera un informe más amplio de noticias nacionales e internacionales para exponerlas en la propaganda a través de las escuchas de emisoras extranjeras de radio. 630AGA, Gobernación 7.02, Sign 44/, Caja 10.751, Exp. 50. Expediente de María Asunción Rodríguez Fernández; AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949. 631 Alfonsa Sánchez Gil nació en Madrid, hija de Florián y Concepción, casada y domiciliada en la calle Labrador, 19. Afiliada a la UGT desde 1936 trabajaba como operaria de la fábrica Floralia. Al terminar la guerra dejó de trabajar en esa empresa y ante la difícil situación económica decidió alquilar una habitación a Realino Fernández, dirigente comunista que se hacía llamar Manuel Fernández, siendo detenida y posteriormente puesta en libertad. A través de una mujer llamada Isabel López ingresó en la organización comunista siendo enlace entre distintos cuadros para hacer llegar el material y consignas que le dieran. Martín García Novoa nació en Ascariz (Orense), hijo de Martín y Teresa, empleado y domiciliado en la Plaza de España, 2, 2º Izquierda. Afiliado a la CNT en 1932. Al empezar la guerra tuvo el cargo de delegado de servicio en el Sindicato Nacional Ferroviario de la UGT. Una vez terminada la guerra se fue a Alicante donde fue detenido y conducido a un campo de concentración. En agosto de 1939 llegó a Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 463 propaganda y consignas (boletines de “Liberación” y un manifiesto del Frente Nacional de Ayuda) para transmitirlas a las prisiones de Madrid de parte de Esteban Monreal Cuesta. García Novoa recopilaba semanalmente las notas que recibía de las cárceles y que versaban sobre estadísticas de presos, el movimiento de los reclusos y el efecto que producía en la población penal la propaganda introducida. Hacía un resumen semanal escrito y se lo daba a su enlace, Alfonsa Sánchez, quien a su vez se lo daba a Esteban Monreal. Éste le pagaba unas 35 pesetas semanales por su trabajo.632 A los pocos días de la llegada de Elvira Albelda a Madrid la integraron dentro del Comité Provincial de Madrid pero enseguida empezaron los problemas con sus compañeros y con Jesús Bayón, por lo que se decidió apartarla del Provincial.633 A primeros de abril de 1942 se estableció una nueva estructura dentro de los sectores madrileños. Antes de abandonar Elvira Albelda el Comité Provincial (sustituida por Policarpo Peñalba Marín) se hizo una reunión en la calle del Amparo, 54, casa de Telesforo Torres del Campo a la que acudieron Elvira Albelda, Juan Fuentes (secretario de organización del Comité Provincial), Policarpo Peñalba, Manuela Rodríguez, José Alcázar Espartosa y un representante de la JSU. Cada uno hizo una exposición de su gestión al frente de su trabajo. Elvira Albelda indicó que iba a reestructurar los Sectores Norte y Oeste y Juan Fuentes los del Sur y Este. Elvira dio instrucciones a Fuentes de que aumentaran las cotizaciones y para que llevara a la práctica otros medios de recaudar dinero como por ejemplo mediante rifas. Se crearon diez radios, cada uno con sus tres secretarías. El Sector Norte con dos radios (algunas células estuvieron controladas por Antonio González Barahona), el Sector Sur con tres radios, el Este con dos y el Sector Oeste con tres radios. También modificaron la manera de realizar las cotizaciones entregando los encargados de recogerlas su importe a Vicente García Hernández y éste a José Alcázar Espartosa. Juan Fuentes tuvo una reunión en la casa de María Vales Santos, con José Alcázar, Vicente García y Balbina Torres en la que hablaron sobre la marcha de los sectores y de unos partes de guerra ingleses que había llevado Balbina. Luis Sastre le presentó a José Delgado, conocido suyo por haber pertenecido a la Juventud Comunista. Delgado trabajaba en las oficinas de las inspecciones de los campos de concentración y podía facilitar impresos o documentos para la organización, sobre todo los que estaban firmados por el jefe. Delgado también les facilitó material de oficina del lugar donde trabajaba. Luis Sastre tenía un amigo que coincidió con él en un campo de concentración, José del Vado Álvarez, el cual le presentó a Juan Fuentes. Éste le dijo que constituyera una célula comunista en la inspección de campos de concentración donde trabajaba y captó para la organización a Saturnino Jiménez “Nino” , Mariano Ballesteros Osma, Ángel Suero Rodríguez y Manuel Plaza Hernández (lucharon todos en la 9ª Brigada republicana durante la guerra). Sastre les dio algunos boletines de Unión Nacional y José del Vado solicitó a Luis Lucio Lobato Espronceda y a Antonio García Pérez, Madrid y fue detenido de nuevo, obteniendo la libertad condicional en diciembre de 1941. Se encontró con un compañero de cárcel quien le dijo si hacía algo por el PCE y dijo que no, invitándole a ingresar en la organización y aceptó el ofrecimiento. 632 Jesús Bayón fue el que le presentó a Martín García y a Esteban Monreal en AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949. 633 Antes de ser apartada del Comité Provincial, Elvira Albelda entregó a Policarpo Peñalba un ejemplar del periódico “Pueblo” en el que estaban escritos a lápiz los apellidos de dos comunistas, Puente y Maneiro que habían sido detenidos y a los que el aparato del Frente de Ayuda tenía que prestar ayuda en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 113.711. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 464 soldados de la Dirección General de Transportes de la calle Ríos Rosas oficios y certificados de permanencia de su unidad militar. Ellos facilitaron oficios con el membrete de la unidad para conceder autorizaciones a los soldados, otras cartulinas con las firmas del coronel de la unidad, Fernández de Córdoba y del capitán Ignacio Aparicio y partes de oficio para reproducir dichas autorizaciones. También les solicitó que formaran una célula dentro del batallón donde estaban destinados, recibiendo a cambio propaganda comunista. Juan Fuentes preguntó a José del Vado si conocía a algún conocido grabador que pudiera hacer sellos de caucho para la realización de unos sellos estampados que la organización necesitaba. Del Vado dijo que conocía a un amigo tuerto llamado Antonio Carrasco Torres (habían estado juntos en la 90 Brigada republicana) quien aceptó la propuesta de realizar unos sellos de caucho, reproducción de los sellos oficiales utilizados por la administración militar franquista, cuyos modelos estampados se los facilitaría del Vado. Para su realización Antonio Carrasco utilizó una prensa especializada. Del Vado también le pidió una reproducción en metal de la cabecera del periódico “Mundo Obrero”, entregándole un ejemplar de los que habían recibido de América para que le sirviera de modelo, pero no llegó a hacerlo. Por ambos trabajos cobraría algo de dinero (cuando Antonio Carrasco fue detenido le ocuparon varios partes de guerra y discursos ingleses que le facilitó un amigo suyo llamado Luis que trabajaba como radiotelegrafista en la embajada inglesa). Hubo la posibilidad de utilizar una máquina multicopista que tenía en su poder el Sector Norte, haciéndose las gestiones para que pasara al Comité Provincial (incluso se adquirieron clichés para su uso). José del Vado y Juan Fuentes contactaron con José Delgado y Manuela Rodríguez con el individuo que les daría la máquina en el pasaje del cine Dore. De allí la transportaron a la casa de Luis Sastre y luego al taller de zapatería de la calle Berenguela, 19, bajo, propiedad de Miguel Plaza Araque. Juan Fuentes mandó a José del Vado y Luis Sastre que montaran la máquina cuando tuvieran elementos capaces de conocer el funcionamiento de la misma. Debido a una serie de detenciones producidas en el Comité Provincial del PCE, José del Vado pidió al hermano de su novia, Antonio Pérez García que le acompañara a recoger la máquina que estaba guardada en una maleta en el taller de Miguel Plaza, pero éste por temor e indicación de su tío Librado Martín Gómez habían escondido la maleta en un pinar próximo a la Puerta del Ángel. Del Vado y Antonio recogieron la maleta y se fueron en tranvía hasta la puerta de la Biblioteca Nacional, lugar donde tenían una cita con otro individuo que se hizo cargo de la maleta. Gregoria Díaz “Goya” era la responsable de otra célula y en su casa escuchaban en la radio las emisiones extranjeras para saber el desarrollo de la guerra. Su célula estaba compuesta por: Antonio Ramírez García (pareja de Gregoria), María Vales Santos, Avelino Martínez, Rosario Villanueva Moreno, Luis Sastre, Emilio Esteban Meneses, Miguel Plaza y su tío Librado Martín Gómez. También recaudaba dinero para los presos recibiendo a cambio un boletín de Unión Nacional, cuyo ejemplar costaba 25 céntimos y partes de guerra ingleses. 634 634 Antonio Carrasco Torres nació en Madrid, hijo de Joaquín y Gertrudis, casado, grabador y domiciliado en la calle Olivar, 36, 1º Dª. José del Vado Álvarez nació en Madrid, hijo de Víctor y María, litógrafo y domiciliado en la calle Mallorca, 4º. Luis Lucio Lobato Espronceda nació en Toledo, hijo de Luis y Ángeles, mecánico y domiciliado en la calle Santa María de la Cabeza, 36, principal. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 465 El Sector Este (antes de pasar a ser conocido como Radio 4) tenía como secretario general a “Manolo” , como secretario de organización a Ángel Carrillo Redondo y Francisco Fernández Méndez, era el secretario de agitación y propaganda. También formaban parte del Sector Este un individuo conocido por Antolín responsable de otra célula y otro llamado Pepe que tenía bajo su cargo otras dos células y también era el secretario de finanzas del sector. Ángel Carrillo había formado una célula en la fábrica de relojes Girod de la calle Postas donde trabajaba, integrada por Mauricio Muñoz Lafuente y Rosauro Pereda Sainz. Esteban Monreal fue el que habló a Ángel Carrillo de la existencia de la organización y de que creara una célula en su trabajo, entregándole propaganda para que la repartiera (Boletín de Información Nacional y un manifiesto del PCE). “Manolo” se fue de Madrid y fue sustituido en su cargo de entrega de propaganda y recogida de cotizaciones por Manuel Chercoles, quien les comunicó que el Sector Este había pasado a denominarse Radio 4. Los dirigentes del sector se reunieron en casa de Francisco Fernández Méndez con una mujer llamada Manolita que representaba a la dirección, haciéndole entrega del importe de las cotizaciones y ella les entregó la propaganda. Los miembros del Sector Este le dijeron a Manolita que no Miguel Plaza Araque nació en Andújar (Jaén), hijo de Miguel y María, zapatero, y domiciliado en la calle Berenguela, 19, bajo. Antonio Pérez García nació en Madrid, hijo de Eugenio y Antonia, estudiante y domiciliado en la calle Santa Isabel, 17, entresuelo. Librado Martín Gómez nació en Portillo (Toledo), hijo de Telesforo y Lucía, zapatero y domiciliado en la calle Huerto de San Juan. Emilio Esteban Meneses nació en Navalmoral de la Mata (Cáceres), hijo de Ediberto y Juana, ebanista y domiciliado en la Carrera de San Isidro, 11. Afiliado a la UGT desde 1931, en el Sindicato de la Madera. Al empezar la guerra fue movilizado por su sindicato en el batallón “Asturias”, Columna Mangada y luego en la 34 Brigada Mixta estando en el frente del El Escorial, sector Cerro de San Benito donde fue herido a consecuencia de un bombardeo en noviembre de 1936 y conducido al Hospital General de Madrid donde le amputaron una pierna, quedando inútil para el servicio de armas pasó por distintos hospitales militares. El final de la guerra le sorprendió en el hospital de Caudete (Albacete) y se fue a Madrid presentándose a las autoridades franquistas que le pusieron en libertad. Rosario Villanueva Moreno nació en Villarrubia de Santiago (Toledo), hija de Vicente y Carmen y domiciliada en la calle Saavedra Fajardo, 14. A mediados de 1937 se fue a Barcelona porque destinaron a su marido como guardia de asalto, luego fueron a Baza (Granada) y más tarde a Almería donde les sorprendió el final de la guerra. Su marido fue detenido y encarcelado en Granada y ella regresó a Madrid. Aquí conoció a Gregoria Díaz quien le dijo que ayudara a los presos y a sus familias para una organización clandestina. Antonio Ramírez García nació en Montejicar (Granada), hijo de José y Ana, jornalero y domiciliado en la calle Saavedra, Fajardo, 11. Al empezar la guerra estaba encarcelado en la cárcel Modelo de Madrid por homicidio siendo puesto en libertad por milicianos en agosto de 1936. Se afilió a la CNT y estuvo en el batallón “Orobón Fernández” y en la columna del Teniente Coronel Del Rosal en el frente de Ávila. Estuvo también en varios frentes como teniente y al terminar la guerra le detuvieron y fue encarcelado. Tras salir en libertad se fue a la casa de Gregoria Díaz Robledo a la que conoció durante la guerra y vivían en pareja. Ésta recibía avisos y visitas de camaradas que le daban partes de guerra ingleses y más documentación para que la repartiera. En su casa tuvieron lugar varias reuniones al igual que en casa de María. Antonio tenía una pistola de un sargento de Falange comprada por el hijo de Gregoria a cambio de harina. Cuando se fue de la casa de Gregoria se la ofreció a Manuel Ureña Montero quien la compró por 50 pesetas. Se fue a un cortijo en Casablanca de Vilches (Jaén), propiedad de unos familiares. Antonio Ramírez murió el 3 de noviembre de 1942. María Vales Santos nació en Atanzón (Guadalajara), hija de Demetrio y Petra, casada, sirvienta y domiciliada en la plaza Tirso de Molina, 1º principal. Afiliada al PCE en 1937 y casada por lo civil con Luis Castul, comisario político que estaba preso en Porlier, con el que tuvo a su hijo Luis. Cuando iba a visitarle llevaba notas en la faja para entregarlas a los presos. Colaboró con la organización como enlace llevando a la cárcel de Guadalajara partes de guerra y ejemplares de “Mundo Obrero”. Por realizar estas labores le ayudaban económicamente y con eso podía dar de comer a su hijo en CUEVAS, Tomasa: “Mujeres en las cárceles franquistas”, Madrid, Casa de Campo, 1984, pp.297-317. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 466 querían cotizar más. Ella notablemente enfadada dijo que no podía consentir eso y quiso convencerles de que debían seguir cotizando por el bien del partido. Ángel Carrillo dijo no estar conforme con la responsabilidad adquirida y por su débil estado de salud debido a una enfermedad grave dimitió de sus actividades, igual que hicieron Mauricio Muñoz y Rosauro Pereda. Manuel Chercoles intentó convencerles de que no dejaran sus cargos pero no tuvo éxito y fue sustituido por Antonio Guillén Barruso.635 Chercoles propuso a Emilio Gómez Robledo, antiguo militante del partido, que entrara a formar parte de la reorganización clandestina. Tras su aceptación, Emilio Gómez formaría una célula con componentes del batallón Alpino que habían luchado con él en la guerra y pasarían al Sector Este. Los miembros de algunas células se reunían todos los domingos en una taberna y por medio de un individuo que se hacía llamar “Fernando” , enlace entre las diferentes células y el Sector Este, se repartían propaganda consistente en boletines del interior del partido y manifiestos de Unión Nacional. A mediados de marzo de 1942, Chercoles les comunicó en una reunión que las células del Sector Este pasaban a formar parte de los Radios 4 y 5 y Emilio Gómez fue nombrado secretario general del Radio 5 y éste eligió para su equipo directivo a José Liñán Linares como secretario de agitación y propaganda y a Nicolás Sanz Manzanares como secretario de organización. En el Radio 5 se constituyeron seis células, siendo dividido su control entre los tres secretarios. Chercoles les presentó a los responsables de cada una de las células. Las dos controladas por Gómez Robledo estaban en un taller del Parque Central de Motocicletas del Ejército en la calle Goya, esquina Fernán González y otra en el metro de Madrid. La primera estaba controlada por Félix del Rio Villa, junto a Nicolás Martínez López (al ser trasladado a Villaverde perdió contacto con la célula) y otro apellidado Bravo (se fue a Ledesma, (Salamanca)), recibían manifiestos y partes de guerra y ellos cotizaban 4 pesetas mensuales. La célula del metro estaba compuesta por José Santiago Sio y Antonio Cornejo Gómez (éste le ofreció participar a un compañero de trabajo llamado Juan Hernández Pellín dándole propaganda y partes de guerra ingleses pero no aceptó el ofrecimiento). Las dos células dirigidas por Liñán estaban compuestas por elementos del batallón Alpino y la otra por varios individuos, cuyos responsables eran uno apellidado Cabezas y otro Galván. Liñán conoció a una mujer que sería la encargada de entregarle la propaganda todos los jueves 635 Ángel Carrillo Redondo nació en Soria, hijo de Ángel y María, casado, cajista de relojes y domiciliado en la calle Ayala, 117. Estaba afiliado a la UGT y antes de empezar la guerra trabajaba para la fábrica de relojes Girod. En noviembre de 1936 el lugar donde trabajaba se convirtió en fábrica de material de guerra, no realizó al servicio militar por ser declarado inútil. En junio de 1937 se afilió al PCE trabajando en un taller. Con el golpe de Casado fue detenido y puesto en libertad a los pocos días. Regresó a su puesto de trabajo en la casa Girod. Ángel Carrillo murió mientras se practicaban las diligencias judiciales. Mauricio Muñoz Lafuente nació en Brias (Soria), hijo de Vicente y María, casado, metalúrgico y domiciliado en la calle Goya, 82. Al empezar la guerra trabajaba en la casa Electrodo en la que se fabricaba material de guerra, hasta septiembre de 1937 en que se colocó en los talleres centrales de Aviación, sin realizar el servicio militar. Al terminar la guerra no fue detenido y se puso a trabajar en la casa Girod. Rosauro Pereda Sanz nació en Soto de Cuevas (Burgos), hijo de Marcelino y Sofía, casado, ajustador y domiciliado en la calle Ambros, 28. Durante la guerra trabajó en una fábrica de material de guerra sin prestar servicio militar. Fue detenido en agosto de 1939 y puesto en libertad en enero de 1940 y se puso a trabajar en la casa de relojes Girod. Francisco Fernández Méndez nació en Madrid, hijo de Manuel e Isabel, delineante y domiciliado en la calle Atocha, 70, ático centro. Afiliado a la FUE como delineante y al ser declarado inútil para el servicio militar tuvo cargos auxiliares en el Ejército Republicano en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 113.711. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 467 en la puerta del metro de Ramón de la Cruz. Liñán, por su parte, entregaba la propaganda a Emilio el cual la distribuía entre los diferentes militantes del radio. Las otras células controladas por Manzanares eran de un taller de pintura y otra de otro establecimiento pasando a controlar a Rufino Olivares Colmenar y a su cuñado Fernando Moreno. Manuel Chercoles y Antonio Guillén dieron a Emilio Gómez instrucciones de que había que formar más células, le entregaron propaganda y unos talonarios de una rifa llamada “La Bola” para venderlos y obtener dinero, pero al final no los utilizó. Juan Fuentes y Chercoles celebraron una reunión a la que acudieron Emilio Gómez, Elvira Albelda y Antonio Guillén que se encargaría de recoger las cotizaciones semanales de todas las células. Fuentes y Albelda hablaron sobre el trabajo político y el desarrollo de la labor del radio. Hubo una serie de detenciones por lo que dejaron de trabajar durante un tiempo para evitar posibles repercusiones.636 Ernesto Barajas Lorenzo ingresó en la organización por medio de Luis Sastre. Fueron a la tienda de Julio Reguera Cañizares “El Reuma” en la calle Guzmán El Bueno, 52, entresuelo y se reunieron con Juan Fuentes, quien les dijo que ayudaran a los presos con los alimentos que pudieran de sus tiendas. En otra reunión mantenida en un piso de la calle Goya nombraron a Julio Reguera Cañizares secretario general del Radio 6, a Ernesto Barajas secretario de agitación y propaganda (en su tienda encontraron partes de guerra y documentación que entregó su hermano Hortensio) y a uno conocido como Luis “El Boina” como secretario de organización. Otro individuo llamado “El Pez” fue nombrado secretario general del Radio 7. Ernesto Barajas y Reguera entregaban la recaudación de las cotizaciones a Luis Sastre y éste y otro apellidado Pacheco les daban la propaganda consistente en boletines del interior y partes de guerra ingleses. Luis Sastre también captó para la organización a Francisco García González para que junto a Carlos García y Mariano Moreno formaran el radio 8, siendo este último militante el secretario general, Carlos García el secretario de agitación y propaganda y Francisco García el de organización. La recaudación de las cotizaciones se la entregaban a Luis Sastre y éste les daba propaganda compuesta por boletines de Liberación Nacional y algunos partes de guerra ingleses. Sastre a través de Felipe Neira contactó con Carlos González Rodríguez. Éste tuvo el encargo de encontrar a más 636 Félix del Río Villa nació en Ávila, hijo de Lucas y María, casado, mecánico y domiciliado en la calle Hermanos Miralles, 17. Durante la guerra se afilió al PCE y a la UGT, siendo voluntario en el Ejército Republicano. En enero de 1938 siendo teniente estuvo en la Comisión Reguladora de Carreteras. Al terminar la guerra fue detenido y llevado a un campo de concentración donde estuvo cinco meses y luego nueves meses más en la prisión de Porlier. En noviembre de 1941, por mediación de José Santiago Sio conoció la existencia de la organización clandestina y aceptó su propuesta de pertenecer a ella. Contactó con Esteban Monreal quien le dijo que organizase una célula en base a la política de Unión Nacional. José Santiago Sio nació en Vigo (Pontevedra), hijo de José y Martina, casado, electricista y domiciliado en la calle Ayala, 158. En 1940 se encontró con Antonio Benigno Elvira Segovia quien le dijo que había grupos clandestinos comunistas y le presentó a José Américo Tuero que iba siempre en bicicleta, quien a su vez le presentó a Manuel Chercoles para pasar a formar parte de un grupo. Antonio Cornejo Gómez nació en Jerte (Cáceres), hijo de Aniceto y Victoria, casado, empleado y domiciliado en la calle Francos Rodríguez, 35. Juan Fernández Pellín nació en Casas de Navas del Rey (Madrid), hijo de Tomás y Juliana, empleado de metro, casado y domiciliado en la calle Berruguete, 6. Nicolás Martínez López nació en Pozorrubio de Santiago (Cuenca), hijo de Juan Manuel y Nicolasa, casado, ajustador y domiciliado en la calle General Pardiñas, 107, 1º B. Fernando Moreno Martínez nació en Madrid, hijo de Eugenio y Ramona, casado, pocero y domiciliado en la calle Eraso, 59, patio. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 468 militantes y organizar otra célula para que cotizaran. Carlos González invitó a que formaran su grupo a Mariano Gómez Rey López, Antonio González González, Carmen Cortés Fernández Castillo, Águeda García Gómez Rey y Lorenzo Luengo (fallecido a finales de 1941), siendo Luis Sastre el encargado de recoger el dinero de las cotizaciones. 637 Juan Fuentes “Eloy” contactó con Cándido Maderuelo de la Cruz quien le pidió que fuera enlace de la organización. Para ello le presentó a Manuela Rodríguez quien le dijo que buscara a personas de confianza para que organizaran una célula, siendo ella la encargada de hacerle llegar la propaganda compuesta por boletines del interior, folletos sobre la URSS, manifiestos de Unión Nacional y algún ejemplar de “Mundo Obrero”. Cándido fue a ver a Francisco Gayo Señas (estaba bastante enfermo), Saúl Rodríguez Gil y Luciano Gallego y les propuso formar parte de la organización comunista sin llamar la atención y que trabajaran clandestinamente formando una célula subordinada 637 Emilio Gómez Robledo nació en Madrid, hijo de Estanislao y Jovita, ebanista y domiciliado en la calle General Pardiñas, 103. Durante la guerra fue voluntario y estuvo en diferentes frentes. A principios de 1937 afiliado al PCE y al terminar la guerra estuvo unos días en un campo de concentración pero no fue detenido. José Liñán Linares nació en Linares (Jaén), hijo de José y Teresa, ebanista y domiciliado en la calle Conde de Peñalver, 82. Nicolás Sanz Manzanares nació en Madrid, hijo de Dámaso e Isabel, casado, carpintero y domiciliado en la calle Viriato, 3, bajo. Afiliado a la UGT desde 1934. En la guerra civil fue llamado por su reemplazo, ingresó en el batallón “Alpino” combatiendo en la sierra durante dos o tres meses e ingresó en el PCE. Ernesto Barajas Lorenzo nació en Villabuena del Puente (Zamora), hijo de Rafael y Petronila, comerciante y domiciliado en la calle Menéndez Valdés, 8. Tras la guerra fue detenido y puesto en libertad en julio de 1940. En la cárcel de Santa Engracia donde estuvo preso conoció a Fernando Rodríguez Hernández que fue quien le habló de la existencia de una organización clandestina comunista. Julio Reguera Cañizares nació en Madrid, hijo de Francisco y Carmen, comerciante y domiciliado en la calle Guzmán el Bueno, 52, entresuelo. Al empezar la guerra fue voluntario del batallón “Comuna de París” con el que estuvo en el frente de Carabanchel y luego como voluntario en las milicias de transportes. Afiliado al PCE desde noviembre de 1936. Al terminar la guerra no fue detenido y a través de un conocido apellidado Pacheco le propuso que colaborara con la organización clandestina comunista y aceptó, ofreciendo comestibles para los presos necesitados. Francisco García González nació en Madrid, hijo de Mariano y Eugenia, ebanista y domiciliado en la calle Linneo, 20. Durante la guerra trabajó en los servicios auxiliares militares del Ejército Republicano y al terminar la guerra pasó a un campo de concentración, de donde salió pronto en libertad. Hortensio Barajas Lorenzo nació en Madrid y trabajaba como dependiente en una tienda de comestibles. Al empezar la guerra se afilió a la JSU y en marzo de 1937 ingresó en el Ejército Republicano donde combatió en diferentes frentes, hasta primeros de marzo de 1939 que estando en el Levante fue operado y se fue a su casa, siendo detenido y poco tiempo después puesto en libertad Carlos González Rodríguez nació en El Pardo (Madrid), hijo de Carlos y Gregoria, viudo, albañil y domiciliado en la calle Santa Ana, 25, principal interior. En el Rastro vio a un antiguo compañero de la guerra llamado Felipe Neira quien le habló de la existencia de una organización clandestina comunista y aceptó a formar parte de la misma. Mariano Gómez Rey López nació en Fuensalida (Toledo), hijo de Bernardo y Vicenta, zapatero y domiciliado en la calle Carlos Arniches, 8, patio. Se encontró con Carlos González quien tenía un puesto en el Rastro y le habló de la existencia de una organización comunista clandestina y aceptó participar en ella, buscando elementos para formar un grupo. Antonio González González nació en Madrid, hijo de José y María, camarero y domiciliado en la calle Toledo, 65. A principios de 1941 se encontró con Carlos González que le conocía de la guerra y le captó para la organización comunista y que formara parte de un grupo. Carmen Cortés Fernández Castillo nació en Madrid, hija de Julio y Juana, casada y domiciliada en la calle Rafael Salinas, 65. Vivía con Águeda García Gómez Rey sabiendo de la existencia de la organización clandestina por medio de Carlos González quien tenía un puesto en el Rastro en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 113.711. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 469 al Sector Norte, cuya misión sería captar más elementos y repartir propaganda. Francisco Gayo quedó como secretario general de la célula y Maderuelo de enlace. Un individuo llamado Agustín era el secretario general del Sector Norte y Cándido Maderuelo fue nombrado secretario de organización. Cuando los sectores se convirtieron en radios, Agustín fue el secretario general del Radio 10 y otro comunista, Modesto Prieto secretario general del Radio 9, Isidoro Maderuelo el secretario de agitación y propaganda y Saúl Rodríguez como secretario de organización. Entre estos tres dirigentes comentaban desfavorablemente la pugna que había entre los diferentes cuadros para ocupar los cargos de responsabilidad. Cándido Maderuelo entregaba el dinero de las cotizaciones a Manuel Chercoles y a Manuel Rodríguez. Éste había captado para la organización a Damiana Roldán Bayón para que fuera enlace en la recepción y entrega de propaganda. Damiana también entregaba la propaganda a Cándido (boletines del interior y exterior del partido), a otra chica llamada Sole y a Gregoria Díaz. Los radios 9 y 10 tenían varias células: una formada por Luciano Gallego, Celestino Díaz Díaz “El Chato” y uno apodado “El Loco” , otra formada por Isidoro Maderuelo, Diego Soler y uno llamado Enrique y otra formada por Saúl Rodríguez con otro individuo llamado Antonio pero no se llegó a realizar. Juan Fuentes contactó a Saúl Rodríguez con Policarpo Peñalba “Pedro” quien era el superior de Manuel Chercoles al que Saúl tenía que entregar los estadillos de la recaudación semanal de los radios y la relación numérica de los afiliados para saber su número. Peñalba también dio a Saúl boletines de la organización interna del partido y del interior de las cárceles. Francisco Gayo Señas junto con Saúl Rodríguez organizaron un grupo con Palmiro Fernández Pérez para que cotizara y buscara a más cuadros para la organización. Palmiro recibió sellos de cotización y propaganda consistente en boletines de “Liberación Nacional”. El dinero de las cotizaciones lo entregaba a Gayo y luego a otro camarada llamado Rufino Vera Expósito. Palmiro recibió la visita desde Valencia de un conocido suyo, Ángel Lerme Miquel que había sido compañero de prisión y se vio con Gayo encargándole que organizara un Comité de Ayuda a los presos y que formara parte de un Comité Provincial del PCE en Valencia. Un amigo de Palmiro Fernández que vivía en Lugo le pidió que enviara propaganda comunista y partes de guerra ingleses. Palmiro y Rufino fueron detenidos, y al primero le incautaron escritos y cartas cifradas sobre la URSS y el PCE. En el juicio celebrado con posterioridad fueron condenados a treinta años Palmiro Fernández y Rufino Vera a quince años. Manuel Chercoles quedó como responsable de recoger todo el dinero de las cotizaciones de los radios madrileños que formaban parte del Comité Provincial del PCE. Para ello, Juan Fuentes presentó a todos los encargados de recoger las cotizaciones que luego se lo pasaban a Chercoles. Un individuo conocido por “Angelillo” representaba a los Radios 1, 2, y 3; Antonio Guillén recaudaba el dinero de los Radios 4 y 5, Luis Sastre recogía las cotizaciones de los Radios 6, 7 y 8 (se las daba a Esteban Monreal y luego a Vicente García, quien a su vez se lo entregaba a Chercoles) y Cándido Maderuelo recogía la de los radios 9 y 10. Chercoles pedía a los enlaces de los radios una relación numérica de los militantes de cada uno de los radios y se la entregaba a Esteban Monreal.638 638 Cándido Maderuelo de la Cruz nació en Madrid, hijo de Pedro y Damiana, pintor y domiciliado en la calle Orense, 56, entresuelo. Antes de la guerra afiliado a la UGT y cuando empezó ésta se alistó como voluntario en el V Regimiento. Afiliado al PCE en noviembre de 1938. Fue a la sierra de Madrid con la columna Galán y en febrero de 1937 pasó a Aviación yéndose a la URSS para hacer un curso de preparación de seis meses donde fue nombrado observador. Siendo sargento fue destinado a un grupo de protección de costas hasta que en marzo de 1939 se fue a Cartagena (Murcia), donde fue detenido y Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 470 13.2. La organización de Carrera en otras provincia s. En la reunión que mantuvieron Jesús Carrera y Calixto Pérez Doñoro acordaron seguir con los trabajos de organización en otros Comités Provinciales. Ante la casi desmembración producida con la caída del anterior Buró Político, sospechaban de la existencia de algunos grupos aislados de comunistas desconectados de la nueva dirección en Madrid. Por aquellos días Juan Gallego del Pino (había salido de la cárcel en Sevilla) quería ayudar a Calixto Pérez en Sevilla para contactar con camaradas dispuestos a empezar los trabajos de reorganización en el Comité Provincial en la capital hispalense. También pensaron realizar trabajos en el mismo sentido en Valencia, encargando la misión a Ramón Guerreiro, con unas señas que le había proporcionado Carrera a nombre de Ángeles Santamarina. Pero Guerreiro no pudo contactar con ella porque no consiguió encontrarla. trasladado a un campo de concentración. Fue condenado a doce años y salió en libertad en julio de 1941. A través de un antiguo conocido llamado Carlos que fue teniente republicano contactó con la organización comunista. Francisco Gayo Señas nació en Madrid, hijo de Vicente y Agustina, joyero y domiciliado en la calle Ramón de la Cruz, 158. Afiliado a la UGT durante la guerra y en 1937 ingresó en el batallón de “Comuneros de Castilla”, siendo sargento. En mayo de 1939 fue detenido e ingresó en un campo de concentración donde al poco tiempo salió en libertad. Le volvieron a detener y fue condenado a ocho años saliendo en libertad de la prisión de Liria (Valencia) en julio de 1941. Saúl Rodríguez Gil nació en Calzada de Calatrava (Ciudad Real), hijo de Pedro Antonio y Francisca, dependiente y domiciliado en la calle Claudio Coello, 35. Antes de la guerra afiliado a la UGT y a la JSU. Fue voluntario en el Ejército Republicano y como capitán luchó en muchos frentes siendo herido dos veces. El final de la guerra le sorprendió en Cuenca donde fue detenido y condenado a doce años, conmutada a seis y salió en libertad en junio de 1941. Celestino Díaz Díaz nació en Madrid, hijo de Julián y Eulalia, tipógrafo y domiciliado en la calle Teresa Llorens, 1, del Puente de Vallecas (Madrid). Perteneció a la Juventud de Izquierda Republicana y en mayo de 1937 ingresó en el cuerpo de Aviación yendo a un curso de observador y bombardero en la URSS durante varios meses. Al regresar a España hizo un curso de ampliación de Astronomía y le sorprendió la guerra siendo detenido y condenado a doce años, conmutada a seis y salió en libertad en mayo de 1940. Palmiro Fernández López nació en Albacete, hijo de José y Segunda, mecánico y domiciliado en la calle Calatravas, 33. Pertenecía al PCE desde 1935 y a la UGT desde 1938. Éste año se incorporó al Servicio de Información Especial Periférico (SIEP) suministrando datos al Estado Mayor Republicano sobre la zona golpista. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a doce años cumpliéndolos en la prisión de Liria (Valencia) y salió en libertad en diciembre de 1941 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 120.986 Rufino Vera Expósito nació en Zaragoza, hijo de Tomás y Carmen, casado, ebanista y domiciliado en la calle Goiri, 1. En agosto de 1936 ingresó en la UGT. En diciembre de 1938 fue llamado por su quinta destinado a fortificaciones en una unidad de trabajadores nº 2 en la calle Santa Engracia, convento de las Pastoras como ebanista. Al terminar la guerra no fue detenido en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 120.986. Isidoro Maderuelo de la Cruz nació en Madrid, hijo de Pedro y Dominica, pintor. Durante la guerra fue voluntario y resultó herido en la Casa de Campo. Cuando terminó la contienda bélica no fue ni detenido ni pasó por un campo de concentración. Damiana Roldán Bayón nació en Cuellar (Segovia), hija de Alejandro y Robustiana, casada y domiciliada en la calle Segovia, 29, 1º Dª. La guerra le sorprendió en Cuenca donde trabajó para el Socorro Rojo Internacional, siendo voluntaria para la limpieza y algunos servicios sanitarios en los hospitales. Al terminar la guerra fue detenida y condenada por haber pertenecido a la CNT siendo puesta en libertad y de nuevo detenida en noviembre de 1941 y también puesta en libertad. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 471 Calixto Pérez Doñoro fue a Sevilla como instructor del PCE, Jesús Bayón le dio un punto de apoyo en esta ciudad con las señas de Eugenio Escribano Sancha, contratista de obras quien, entre sus empleados, tenía a un comunista llamado Francisco Agudo Azpiazu y con los que tendría que contactar. Juan Gallego se adelantó a Calixto Pérez para buscarle alojamiento y recibirlo a su llegada a Sevilla. Sin embargo, no pudo ser al no llegar Calixto a tiempo por lo que tuvo que alojarse en una pensión de la calle del Aire (algo que precisamente nunca hacía en sus viajes era alojarse en pensiones por razones de seguridad). Las primeras gestiones de contactar con otros comunistas resultaron negativas. Gallego presentó a Calixto a dos socialistas, Mariano Martín Martín y Antonio López Sánchez, comprometiéndose a ayudar en todo lo que fuera posible. También le presentó a Salvadora Ramírez Moreno, a la que engañaron diciéndole que Calixto Pérez había salido de la cárcel y que necesitaba una casa donde recibir la correspondencia de su familia. Salvadora aceptó que se recibiera ese correo en su casa, pero no sabía que la correspondencia fuera para una organización comunista. Ante los escasos resultados conseguidos en ese primer momento, Calixto Pérez decidió visitar a Eugenio Escribano y le habló de su misión en Sevilla esperando que le pudiera dar alguna ayuda económica. También se puso en contacto con Francisco Agudo Azpiazu (natural de Madrid y desterrado a su salida de la cárcel a tierras andaluzas), quien le comentó la presencia en la ciudad de otro camarada de Madrid llamado Isidoro Hernández Tortosa (conocido por Ramón Guerreiro y que había estado durante un tiempo en la URSS). El problema surgió cuando estos dos individuos recelaron de Calixto Pérez por miedo a que fuera un infiltrado de la policía. Esto se tradujo en que los trabajos de organización no avanzaban. Un día Calixto Pérez se encontró con un antiguo compañero del campo de Albatera, Antonio Murillo Blanco (antes de la guerra fue secretario general del sindicato UGT de Transportes de Córdoba) y tras una conversación entre ambos, se ofreció a ayudar a la organización comunista. Gracias a que Antonio Murillo habló a los camaradas y a una carta que había enviado Ramón Guerreiro a Isidoro Hernández explicándole la personalidad y misión de Pérez Doñoro, empezaron los trabajos de reorganización. Sin embargo, la gran mayoría de aquellos militantes tenían una escasa preparación política y de organización, por lo que Calixto tuvo que dedicar cierto tiempo a su preparación. Una vez que adquirieron algo de base, Calixto creyó que era hora de crear un Comité Provincial en Sevilla para que su actividad estuviera más articulada, desarrollada y organizada. El Comité estuvo compuesto por Isidoro Hernández como secretario general, Antonio Murillo Blanco como secretario de organización y Francisco Agudo, secretario de agitación y propaganda. La primera labor fue la de contactar con otros individuos que ayudaran al Comité recién creado. Mariano Martín Martín colaboró en este sentido, ayudado por José Heredia Plaza y Antonio López Sánchez se integró en la secretaría de agitación y propaganda. Otra manera de ampliar el número de camaradas fue pedir al anterior Comité Provincial encarcelado, nombres y direcciones de militantes que no hubieran sido detenidos para formar parte del nuevo Comité. Pero las gestiones realizadas por Mariano Martín fueron un fracaso al no confiar en los recién llegados y debido a su situación de encarcelamiento.639 639 La dirección del PCE en Sevilla existía desde la propia guerra civil y cuyo secretario general era un individuo conocido por “El Gordito” en AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.79-80, Informe de Calixto Pérez Doñoro, 8 de febrero de 47, Toulouse. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 472 Uno de los principales problemas con el que se encontró el nuevo Comité Provincial del PCE en Sevilla fue la falta de dinero. El desarrollo de los trabajos de organización y reestructuración de los Comités a nivel nacional, necesitaba grandes cantidades de dinero para sufragar los gastos que ello generaba como desplazamientos, manutención y materiales de propaganda. Eugenio Escribano se comprometió a financiar la organización comunista con algunas cantidades de dinero (Escribano pertenecía a una familia de buena posición económica) y lo hizo en varias ocasiones, la ayuda de mayor cuantía fue de 4.000 pesetas y otras veces cantidades que oscilaban entre las 250 y las 300 pesetas. La primera cantidad fue entregada al Comité Central en Madrid por medio de Juan Gallego, junto con un informe de Calixto Pérez oculto en el interior de un panecillo en el que analizaba los trabajos desarrollados en Sevilla y la formación de un Comité Provincial en esta ciudad. La respuesta de Jesús Carrera a Calixto Pérez fue que ese Comité Provincial se transformara en el Comité Regional de Andalucía para extender la organización comunista al resto del territorio andaluz. Juan Gallego puso en conocimiento de Calixto Pérez la presencia en Algeciras de un individuo que se llamaba Antonio Ramón que podía ponerle en contacto con algunos comunistas de la zona del campo de Gibraltar y más concretamente de la Línea de la Concepción. Calixto Pérez se entrevistó con Antonio Ramón, y éste le indicó cuál había sido su trabajo organizativo en Andalucía y su deseo de crear una célula en aquella zona. Calixto le entregó algo de propaganda para que estudiaran y analizaran la línea política que la dirección central del PCE en España había impuesto.640 Calixto Pérez decidió volver a Madrid creyendo que su misión en Sevilla ya había finalizado. Durante su primera visita a Sevilla siguió manteniendo contacto con la dirección en Madrid, a través de la correspondencia que recibía en la casa de Salvadora Ramírez. Los informes enviados desde Sevilla eran guardados por Félix Pascual Hernanz-Piedecasas en unas dependencias del Ayuntamiento de Madrid, más concretamente en el local de Estadística Municipal, calle Segovia, 7, guardándolos en el cajón de su mesa, ya que trabajaba para una empresa de seguros italiana. Entre la documentación que tenía ese archivo había informes y manifiestos de la anterior dirección quiñonista que la policía incautó cuando detuvieron a Félix Pascual. Este archivo fue creciendo considerablemente con documentación que le daban Carrera y Guerreiro, de cuya recopilación se encargaba Félix Pascual, poniendo el nombre de completo para ser enviados a las provincias.641 En Málaga se organizó una estructura clandestina del PCE con José Cerezo Fernández y Salvador Soler López desde finales de 1942. Su misión fue ayudar a los presos y sus familias con algo de dinero. A lo largo de 1943 se incrementó la labor clandestina con la llegada de un enviado del Comité Regional de Andalucía desde Sevilla llamado “Felipe". Les dijo que tenían que organizar una dirección provisional y realizar una amplia labor de captación entre la militancia malagueña. Crearon una dirección con Esteban Guerra como secretario general, José Cerezo como secretario de 640 Antonio Ramón se comprometió a iniciar los contactos con los camaradas de la Línea de la Concepción, a pesar de las dificultades de viajar por la zona, debido al estricto control policial contra el contrabando y el comercio ilegal que allí se daba. Todas las gestiones y trabajos de Antonio Ramón las conocería Calixto Pérez a través de Juan Gallego en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. 641 También había sellos de cotización de varios colores y conceptos, papeles de oficio, unos en blanco y otros con sellos de propaganda de distintas unidades militares en 641 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 113.711 y AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.79-80, Informe de Calixto Pérez Doñoro, 8 de febrero de 1947, Toulouse. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 473 organización, Antonio González el secretario de agitación y propaganda y Enrique Tirado como secretario de finanzas. En el grupo también estaban Antonio Antón, Salvador Soler, Jiménez Pacheco, José Montero y otro apellidado Cuevas. Realizaron labores de propaganda y ayuda a presos y familiares con comida, dinero y medicamentos (colaboró en este trabajo un practicante llamado Adolfo Pacheco Mateo que conseguía los medicamentos más baratos). Las reuniones las hacían en la calle Larios o en Café Central. Pasado un tiempo recibieron de nuevo la visita de “Felipe” insistiendo en que tenían que desarrollar una mayor actividad y ampliar la organización y les dio orientaciones políticas y de organización. Crearon un Comité Provincial del PCE en Málaga siendo Cerezo el secretario general, Enrique Tirado de organización y Salvador Soler de agitación y propaganda. También dividieron la ciudad en cuatro sectores: Norte (responsable Tomás Cerezo), Sur (responsable Cuevas), Oeste (responsable Antonio Antón) y Centro (responsable Jiménez Pacheco). Cada sector dividido a su vez en radios y células, llegando a tener organizados unos veintiséis grupos incluyendo comités de empresa y con unos setenta y ocho militantes. Recaudaban entre 100 y 300 pesetas semanales de las que enviaban al Comité Regional en Sevilla el treinta por ciento. Usaban la propaganda como material de debate y los boletines de información del Consulado Norteamericano que los recogía José Cerezo y distribuía entre sus camaradas. La línea política se basaba en la Unión Nacional integrada por todos aquellos que estaban descontentos con la dictadura franquista. Pensaron en comprar libros militares para instruir a aquellos militantes que hubieran pertenecido al Ejército Republicano pero no pudieron hacerlo por falta de dinero. La policía desarticuló la dirección del PCE que tenía en el interior de la prisión malagueña destacando los militantes Lucas Podadera García, Salvador Trujillo Rueda y Antonio Campos Roldán teniendo como conclusión el proceso de más de cuarenta reclusos y más de diez nuevas condenas de cárcel. El contacto entre la prisión y el exterior lo hacían a través de Juana Chacón Guerra y Carmen Aragón Morales e introducían prensa, propaganda y notas. En Granada el máximo dirigente del PCE era Emilio Mariño Castillo quien gracias a los camaradas malagueños reorganizó el partido en la ciudad granadina. Mariño contactó con antiguos militantes entre los que estaban: Eugenio Ortíz Martín, Antonio Gámez Heras, Manuel Vela Baena, Fernando Cañero Gallardo, Enrique Benavides Varona y Jesús Navarro Cañas, no todos quisieron participar clandestinamente en el trabajo por temor a ser una trampa. De todas formas organizaron un Comité Provincial con Mariño como secretario general, Manuel Vela de organización y finanzas y Eugenio Ortíz el secretario de agitación y propaganda. Un dirigente malagueño les entregó algunos documentos, un manifiesto del Comité Central y el periódico “Reconquista de España”. También les dijo que Andalucía había sido dividida en dos zonas y desde Málaga se dirigía Granada y Jaén. Eugenio Ortíz recibió una carta del Comité Regional de Sevilla para que fuera a una dirección que le daban para reunirse con dirigentes sevillanos. Ortíz se desplazó hasta la capital andaluza y el enlace con el Regional le buscó un alojamiento. Se entrevistaron al día siguiente en el puente de Triana y andando hasta el parque de María Luisa. El enlace le dijo como tenían que organizarse, entregándole un comunicado del Comité Central, dos artículos de la revista “Nuestra Bandera”. También le comentó que contactaran con personas de derechas que estuvieran desencantadas con el régimen franquista para integrarlos en la Unión Nacional, entregándole una carta para el conde de Guadiana que vivía en Granada y que se la entregara por mediación del cónsul británico en la ciudad (Ortíz no la entregó y la rompió). Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 474 Ortíz regresó a Granada y se reunió con sus compañeros para decirles como había transcurrido la entrevista en Sevilla y repartió la propaganda que le habían dado. Decidieron repartir la propaganda y la misión de captar a personas de derechas quedó en manos de Eugenio Ortíz, algo que no hizo por temor a ser denunciado. También decidieron pedir dinero a Sevilla y Málaga para comprar una multicopista y una máquina de escribir siendo el encargado de ello Mariño. La policía seguía a Antonio Gámez por lo que tuvieron que reorganizar el Comité Provincial con Ortíz como secretario de organización, Cañero secretario de agitación y propaganda y del aparato militar y Mariño como secretario general. Éste había visitado a la dirección comunista malagueña y contactó con un dirigente del Comité Central que había estado en Argel, quien le dijo que visitaría Granada y les daría dinero. También le dijo que tendrían que organizar el PCE en Almería y Jaén y que contactarían directamente con Madrid a través de él (no fue el enlace y Mariño volvió a Málaga donde fue detenido en marzo de 1944). También estuvieron organizados en los pueblos granadinos de Almuñécar y Salar, a través de militantes como Francisco Pontes Vílchez y José María Pérez Martín.642 Jesús Carrera escribió desde Madrid una carta al Comité Provincial de Guipúzcoa remitida a Honorato Morrás Alonso en la que le pedía explicaciones sobre el desarrollo del trabajo político y de organización en Euskadi. El envío de ese informe más otras cartas que enviara, lo tendría que hacer a nombre de Antonio López, a la calle Gutenberg, 11, domicilio que pertenecía a Alfonso García Ruiz.643 Éste había prestado el servicio militar en Tánger, donde conoció a un soldado llamado Salvador Lucas Nicolás que estaba en contacto con otros comunistas en esa ciudad y le introdujo en la célula comunista que habían creado. Al enterarse de que Alfonso García iba a ser licenciado, le utilizaron para llevar una carta en la que se podía poner en contacto a los comunistas españoles de Tánger con la dirección comunista en Madrid. Una vez llegó a la capital madrileña, Alfonso García se puso a trabajar en un taller propiedad de Francisco Boyer, situado en el Paseo del Canal. Aquí trabajaba Julián García López644 642 AZUAGA RICO, José María: “Tiempo de Lucha. Granada-Málaga: represión, resistencia y guerrilla, 1939-1952”, Alhulia, Granada, 2013, pp.276-294. 643 Alfonso García Ruiz la guerra le sorprendió en su localidad de nacimiento y se fue a Madrid. Aquí fue destinado a la Escuela de Veterinaria como maestro forjador donde estuvo nueve meses. Luego pasó a la 116 Brigada como herrador del Primer batallón hasta julio de 1938 y más tarde fue destinado a Aviación como chapista a los talleres centrales de Murcia. Al terminar la guerra fue detenido por la compra de cuarenta kilos de garbanzos que procedían de un robo y estuvo cuatro meses en la cárcel. 644 Julián García López nació en Camarena (Toledo), hijo de Pedro y Nieves, casado, metalúrgico y domiciliado en la calle Fuencarral, 135. El inicio de la guerra le sorprendió trabajando en la metalurgia de Francisco Boyer establecido en el Paseo del Canal, 25. El 31 de julio de 1936 se incorporó a la Guardia Civil y tras un mes de instrucción salió para el frente de Talavera de la Reina (Toledo). Regresó a Madrid y estuvo en diversos frentes de Madrid. Al fusionarse la Guardia Civil con la Guardia de Asalto se afilió al PCE. El final de la guerra le sorprendió en Alcalá de Henares y se fue hasta Madrid donde se presentó en el campo de concentración de Vallecas donde estuvo seis días, siendo puesto en libertad. Regresó a su antiguo puesto de trabajo conociendo en el taller a Alfonso Sirvent quien le habló de la existencia de la organización comunista clandestina. Alfonso Sirvent Eguiluz nació en Madrid, hijo de Sebastián y Aquilina, casado, tornero mecánico y domiciliado en la calle Hermenegildo Bielsa, 11, piso principal derecha. Al empezar la guerra estaba trabajando como tornero en los talleres de Francisco Boyer, calle Rodríguez San Pedro, 15. Desde 1933 pertenecía a la UGT y en febrero de 1937 pasó a trabajar en los talleres de reparación de tanques en Alcalá de Henares donde pasó toda la guerra. El final de la guerra le sorprendió en Alcalá de Henares de donde regresó a Madrid a pie y se presentó en el campo de concentración de Vallecas donde estuvo cinco días siendo puesto en libertad. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 475 con el que hizo amistad conociendo su simpatía por la organización comunista. Pasado un tiempo le comentó que quería ponerse en contacto con la dirección comunista de Madrid. Julián García le llevó a un taller mecánico de la calle Santa Isabel, 41, donde trabajaba Alfonso Sirvent Eguiluz que le podría ayudar en su propósito. Tras ver a este individuo, le citó al día siguiente para entrevistarse con otro camarada que tenía un cargo más elevado en la organización. Se trataba de Eduardo Pérez Bravo. Alfonso García y Eduardo Pérez Bravo fueron andando por la calle de Atocha, donde habían quedado con Félix Pascual Hernanz-Piedecasas. Éste pidió a Alfonso Sirvent y a Julián García que se involucraran en la organización facilitándoles manifiestos políticos y algo de propaganda en la que venían las instrucciones y las normas a seguir por los militantes. También les pidió que cotizaran económicamente para ayudar a los presos. Félix Pascual enlazó en una cita posterior a Jesús Carrera con Alfonso García, en ella conversaron sobre la situación de los camaradas en Tánger y la posibilidad de poder establecer un contacto más directo y regular entre Madrid y la ciudad norteafricana. Carrera pensó que se podría hacer con la ayuda de Calixto Pérez, aunque sus gestiones de organización en Algeciras no habían sido muy halagüeñas. En mayo de 1942 se organizó un grupo clandestino comunista en Navarra dirigido por Jacinto Ochoa Marticorena y Pablo Iriarte Ardanaz, como enlaces estaban Irene Soto Palacios y Felipe Celay Arana y otros miembros de la organización eran: Iluminado Franco Urbistondo, Rafael Echarte García, Pedro Gastesi Amarra, Joaquín Ibarrola Barroso, Cruz Juaniz Zabala y ayudados por Julia Bea Soto. Fueron todos detenidos y enviados a Madrid a finales de mayo, pasando los presos por las cárceles de Porlier y Yeserías. El juicio se celebró en febrero de 1943 con el número 110.310 teniendo varias condenas de cárcel.645 Eduardo Pérez Bravo nació en Madrid, hijo de Salvador y Victoria, metalúrgico y domiciliado en la calle de Churruca, 11, tienda. Afiliado en 1930 al Sindicato Metalúrgico el Baluarte, UGT. Al empezar la guerra se incorporó como miliciano saliendo para el frente de la sierra hasta noviembre de 1936. Debido a las órdenes de su sindicato se incorporó a los talleres mecánicos de Alcalá de Henares donde se dedicó a la reparación de tanques. Afiliado al PCE en febrero de 1937 salió al frente de Teruel y Levante para reparar tanques. El final de la guerra le sorprendió en Valencia donde se trasladó a Alicante siendo hecho prisionero primero en el campo de concentración de los Almendros y luego en la plaza de toros de la misma ciudad. Salió en libertad en abril de 1939 y se dirigió a Madrid. Aquí fue detenido por funcionarios de la Comisaría del Distrito de Hospicio indicando el juez que saliera en libertad. Por motivo del desfile de la Victoria y el traslado de los restos de José Antonio Primo de Rivera fue detenido gubernativamente. Entró a formar parte de la organización clandestina por mediación de Félix Pascual Hernanz Piedecasas. 645 Jacinto Ochoa y Felipe Celay fueron trasladados al Sanatorio Penitenciario de San Cristóbal (Pamplona) de donde se escaparon el 6 de septiembre de 1944 y pasaron a Francia. Dos meses después regresaron a España con las partidas de guerrilleros por el Pirineo Navarro. Felipe Celay regresó a Francia y trabajó en una fábrica de alpargatas y en varios trabajos, hasta que emigró a Chile donde abrió una panadería. Jacinto Ochoa había nacido en Ujué (Navarra), el 10 de enero de 1917. Fue detenido nada más empezar la guerra por pertenecer a la JSU y en 1938 participó en la fuga masiva de 795 presos del penal de San Cristóbal (Pamplona) pero fue de nuevo detenido. Con la tercera detención Jacinto Ochoa estuvo en la Prisión Provincial de San Sebastián y en la de Burgos saliendo en libertad en 1963, siendo el preso vasco con más años de encarcelamiento, casi veintisiete años y tras salir en libertad siguió militando en el PCE en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 110.310 y en http://ahaztuak1936- 1977.blogspot.com.es/2013/05/jacinto-ochoa-la-prision-mas-larga.html. 645 La presencia del número de militantes del PCE en el frente de Marruecos es variada. Según unas fuentes entre comunistas en libertad, en campos de trabajo y cárceles habrían unos 2.700 militantes. Otros calculaban los militantes en unos mil, habiendo en Orán unos cuatrocientos, en el Marruecos Francés unos trescientos y en Argel unos doscientos quince. Entre los militantes más destacados del Comité Provisional que crearon estaban Francisco Barbera, Antonio Solana e Isidro Calvo, teniendo la jefatura Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 476 En septiembre de 1942 llegó a Madrid procedente del norte de África el comunista Adelo Aguado Hidalgo. Formaba parte de la organización del PCE en esa zona e iba con la intención de contactar con la dirección del PCE en el interior del país e informar de los trabajos realizados en territorio africano.646 Adelo salió de España en el buque carbonero británico “Stanbrook” llegando a Orán (Argelia) a finales de marzo de 1939. Fue internado en el campo de concentración de Camp Morand (Boghari, Argelia) y de ahí pasó a varias compañías de trabajo hasta agosto de 1940 en que se fugó cuando estaban construyendo el ferrocarril transahariano. Estuvo en Urda, en el Marruecos francés durante un mes y en septiembre pasó a Orán (Argelia) contactando con la organización comunista española a través de un antiguo miembro del Comité Regional del PCE en Málaga, Antonio González Fuertes que tenía el cargo de secretario general del Comité Regional del PCE en Orán y era asesor del comité francés. Adelo fue reclamado por la policía francesa y estuvo escondido en casa de un español que vendía pescado (carretera del Puerto, 106). Antonio González nombró a Adelo Aguado adjunto al Comité Regional y cuyo trabajo era el control de los sectores. Entre los demás miembros del Comité estaban: Julio (madrileño que durante la guerra había sido comisario político) como secretario de organización y un valenciano que era el secretario de agitación y propaganda. Este comité estaba controlado a su vez por el Comité Central del PCE en el norte de África con sede en Argel (Argelia) cuyo secretario general era Pedro Fernández “Lucio” miembro del Comité Central del PCE antes y durante la guerra civil y que había sido ratificado por el Buró Político de México. Pedro Fernández era el responsable del partido en la empresa de ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA). En Argel tiraban el periódico “Reconquista” y “Frente Nacional Patriótico” que era distribuido a los diferentes comités y luego repartido entre militantes. Como secretario de organización del Comité Central de Argel estaba un individuo apellidado Argüelles y como secretario de agitación y propaganda el almeriense Mayo (también formaban parte del mismo Ramón Vía Fernández “Madriles” y un cántabro apellidado Polo). Adelo fue enviado a Casablanca (Marruecos) para ocupar el puesto de secretario de agitación y propaganda en el Comité Regional del PCE, cuyo secretario general era el madrileño Ramón Fernández (durante la guerra trabajó en el Instituto de Reforma Agraria), siendo el secretario de organización un valenciano. Estaba dividido en varios sectores y sus responsables eran: un individuo apellidado Tapia (madrileño y que en la guerra había sido capitán) que trabajaba haciendo jabones y redecillas, el canario Jaime Roselló que era marino y vivía en la casa de una española llamada María del Espíritu Santo y amigo de Víctor Cartón; otro responsable era el cántabro Andrés Cuenca y Antonio Toscano que era adjunto a la dirección del Comité Central. En la organización de Casablanca había más de treinta militantes y establecieron contacto con el PCF. También repartían los periódicos “Reconquista”, “Frente Nacional Patriótico” y “Bandera Roja” editados en Argel y repartidos por los distintos comités. La organización del PCE en todo el norte de África estaba compuesta por unos setecientos militantes, muchos de ellos con cargos de responsabilidad durante la guerra y que trabajaban en las compañías de trabajo francesas. El responsable del comité en dichas compañías era Andrés Diéguez Iniesta (posteriormente pasó a España con una partida de guerrilleros y murió el 21 de septiembre de 1945 en un encuentro con la Guardia Lucio Santiago en SERRANO, Secundino: “La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945”), Aguilar, Madrid, 2005, p.309. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 477 Civil en el término granadino de Alhama de Granada), acompañado de Melardo Iglesias Martín (futuro compañero de otra comunista, Mercedes Nuñez Targa) y otro apellidado Blanca. El dinero que recibían procedía de la dirección del PCE en América y era enviado por el SERE mediante giros postales. Con posterioridad la organización del PCE en el norte de África perdió contacto con su homóloga en América y Francia declaró al PCE de esta zona una organización ilegal. Al perder este contacto desde Casablanca se decidió que un dirigente fuera a España para recuperar el contacto con América y con Francia. El encargado fue Adelo Aguado siendo sustituido en su cargo por Andrés Cuenca. Ramón Fernández entregó a Adelo 11.000 francos y las instrucciones de buscar en Gibraltar por mediación de la organización en Tánger (Marruecos), el contacto con el Buró Político de México y en España entrevistarse con la dirección del PCE. A ésta tenía que comunicar cómo realizar el regreso a España de aquellos que habían emigrado mediante dos maneras: una de manera legal, aunque tuvieran pequeños delitos de la guerra civil, y otra de manera clandestina que tenía que ver con aquellos que eran reclamados por la justicia por lo que se estudiaría su forma de entrar. Una propuesta que llevaba Adelo era utilizar los barcos que salían de Santa Pola (Alicante) con destino a Casablanca. Para ello había que captar para la organización a los tripulantes de dichos barcos, ya que en Casablanca era imposible hacerlo y así podían mantener comunicación directa entre España y África. En agosto de 1942 Adelo salió de la estación de Petit Chand en Fez (Marruecos). Andrés Toscano le presentó a un ferroviario de origen español llamado Zacarías que hacía el servicio entre Fez y Tánger como jefe de tren y le escondió en un cajón del furgón de cola para pasar la frontera franco española. Cuando llegó a Tánger, Zacarías contactó a Adelo con el secretario general del PCE en Tánger, un sastre llamado Antonio Castilla cuyo establecimiento estaba en el barrio de Zoco Chico. Castilla a su vez les presentó al secretario de organización del comité, Antonio Popeye y al secretario de agitación y propaganda, que era un camarero. El comité de Tánger estaba compuesto por unos treinta militantes pero varios de ellos fueron depurados y expulsados del partido. Adelo se entrevistó con un portugués llamado Custodio quien podría contactar con el comité de México por medio de correspondencia ya que vivía en territorio inglés. Le dio las señas de la calle de la Madera, 7, en Madrid dirección de uno apellidado Lamoneda, para que se las enviara a México pidiendo dinero y noticias de ellos. Adelo Aguado compró a un agente de policía pagándole 3.000 francos para adquirir el 7 de septiembre un billete en el vapor Ciudad de Algeciras donde prestaba servicios el policía y de esta manera fue como llegó a Algeciras (Cádiz). Una vez aquí le entregó otras 500 pesetas al policía para que no tuviera problemas con el personal de aduanas. En la ciudad gaditana fue a ver a Enrique Vela que trabajaba en el Equipo Móvil de la Compañía de Automovilismo y cuyas señas le habían proporcionado en Casablanca. Vela le presentó a otro individuo apellidado Antonio Ramón Lázaro que, para contactar con la dirección del PCE en la capital de España, le facilitó la dirección en Madrid de uno conocido por Juanito, en la calle Argumosa, 11, piso tercero. También le acompañó hasta el Ayuntamiento de Algeciras avalándole para pedir una cédula personal de transeúnte a nombre de José Gómez Sánchez y un salvoconducto hasta Madrid (también utilizó el nombre Vicente Gurola). Al llegar a la capital fue a la calle Argumosa se equivocó al decir que iba de parte de Julito en vez de Juanito, siendo detenido el 11 de septiembre que le estaba esperando en la casa donde tenía que Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 478 contactar. Adelo había sido seguido desde tierras africanas porque la policía conocía movimientos y acciones que había realizado. El detenido intentó hacerse pasar por un carterista internacional pero no tuvo éxito y tras bárbaras torturas realizó un informe a la policía de su trabajo en África, cómo contactar con Tánger y Casablanca, el problema de la emigración a España que iba a proponer a la dirección clandestina madrileña y más información. La consecuencia de ello fueron las detenciones de muchos de los militantes de la organización Unión Nacional Antifascista (U.N.A.) que se habían organizado en Casablanca y Tánger y repartían propaganda escrita a máquina, entre los que estaban: José Congost Plá, Antonio Reinales Metola, Ramón Valls Figuerola, Amalia Guerrero, Sebastián Mesa, León Azulay, Jacob Cuby y Rubén Bengio. La organización quería ampliarse a Ceuta. Para ello Demetrio Valentín se entrevistó con dirigentes socialistas y anarquistas como Pedro Rodríguez, Juan Traverso, Agustín Álvarez y López Infante. Pero no pudieron lograr sus objetivos como consecuencias de las declaraciones de Adelo Aguado, siendo detenidos más de noventa militantes entre Ceuta, Tánger, Larache y Tetuán. Todos los presos fueron conducidos a Ceuta, las mujeres a la prisión de Sarchal y a los hombres a la fortaleza del Hacho. El juicio se celebró el 9 de marzo de 1944 fueron condenados a muerte a José Congost Pla, Antonio Reinares Metola y Ramón Valls Figuerola (miembros de la JSU) fusilados el 18 de agosto de 1944 en Ceuta. El juicio a Adelo Aguado Hidalgo tuvo lugar el 7 de abril de 1943 siendo condenado a pena de muerte y ejecutado a garrote vil en la prisión de Porlier el 28 de mayo de 1943.647 Jesús Carrera utilizó a Alfonso García como estafeta para recibir en su domicilio correspondencia y telegramas procedentes de San Sebastián y en otra ocasión le entregó dos carpetas llenas de documentación y propaganda para que las escondiera tras las detenciones de algunos miembros de la organización, tras un breve período de tiempo se las devolvió. Calixto Pérez volvió a Sevilla en un viaje rápido porque Isidoro Hernández Tortosa le comunicó la presencia de un ferroviario que se hacía llamar “Félix” el cual, aprovechando sus desplazamientos Madrid-Sevilla, se dedicaba al estraperlo y pensaron que sus servicios podían utilizarse como enlace entre el Comité de Andalucía y el Comité Central para llevar correspondencia y paquetes. Dicho individuo aceptó la proposición y se veía con Calixto Pérez todos los jueves en la cuesta de Claudio Moyano. Fue de esta manera, por las notas llegadas desde Sevilla por lo que Pérez Doñoro se enteró de las detenciones de Antonio Ramón en Algeciras y de Juan Gallego del Pino. Carrera indicó a Calixto que un miembro detenido de la anterior dirección comunista en Sevilla había manifestado que los comunistas huidos en la sierra de Granada les entregaron 50.000 pesetas para gastos de organización y que la dirección para salvaguardar el dinero, se lo entregó a una prostituta llamada Carmen, residente en 647 Adelo Aguado Hidalgo nació en Villa de Don Fadrique (Toledo), hijo de Alejandro y Encarnación, viudo y carpintero. Afiliado al PCE desde 1931 fue el responsable de la célula de su pueblo. Al año siguiente fue detenido por unos acontecimientos ocurridos en Villa de Don Fadrique donde murió un guardia civil y un patrono. En 1933 se fue a Madrid donde también fue detenido por la participación en huelgas reivindicando mejoras para los obreros. Un año más tarde se marchó a Algeciras (Cádiz) a cumplir el servicio militar donde se fue como voluntario a África y fue licenciado en 1936. Al estallar la guerra estaba en su pueblo donde participó en la vigilancia y seguridad de la localidad. En el cuartelillo de las milicias del pueblo murieron los vecinos Leocadio Gómez y José Izquierdo y parece que Adelo participó en dichos hechos. A finales de julio de 1936 se fue voluntario al frente de Guadarrama donde fue herido y luego hizo unos cursos para teniente practicante en Aranjuez (Madrid) ocupando dicho cargo. El final de la guerra le sorprendió en Alicante donde pudo embarcar en el buque “Stanbrook” con destino a Orán (Argelia) en 647 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 116.347 y https://elfarodigital.es/colaboradores/142522-exilio-republicano-en-el-norte-de-africa.html. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 479 la Puerta del Sol de Granada. Calixto Pérez fue a Granada con el encargo de recuperar ese dinero y de paso llevar propaganda del primer número de edición interior de “Mundo Obrero” que había tirado el Comité Provincial de Madrid, más unas octavillas y un manifiesto de Unión Nacional. La idea era poder lanzarlas de noche en diversos puntos de Sevilla (que fue el primer destino de Calixto) para que los obreros los pudieran recoger por la mañana cuando se dirigieran a sus trabajos.648 Una vez en Sevilla entregó a Francisco Aguado dos paquetes conteniendo más de mil ejemplares de “Mundo Obrero” y manifiestos y octavillas comunistas. Calixto se trasladó a Granada para contactar con la chica que tenía el dinero llamada Carmen, pero sus familiares le dijeron que estaba en Sevilla. Sin embargo, Calixto desistió ir a la capital hispalense por el revuelo que podía haber causado la tirada de la propaganda y regresó directamente a Madrid. Ramón Guerreiro preparó su viaje a Valencia con la compra de un billete kilométrico de tercera clase con el dinero que le dio Jesús Carrera. El salvoconducto que llevaba se lo procuró mediante una cédula personal a nombre de Pedro del Cura había conseguido inscribiéndose como huésped en el padrón de su hermano Manuel Guerreiro Gómez. Su misión era entrevistarse con Vicente Bru López, pero no lo pudo hacer por estar detenido. Después contactó con un antiguo conocido suyo llamado Claudio Martínez, comentándole la posibilidad de crear un Comité Provincial, primer paso para la posterior formación de un Comité Regional de Levante, pero al no obtener nada en claro regresó a Madrid para dar cuenta de su fracaso. Carrera y Guerreiro convinieron en que el segundo se desplazaría de nuevo a Valencia llevando las señas de José Fernández Moncholi, en la calle El Padre Rico, 17, estafeta utilizada para enviar la correspondencia oportuna. El aparato de estafetas era controlado por Félix Pascual Hernanz-Piedecasas, que se encargaba de traducir la correspondencia cifrada y entregar los informes a Bayón y a Carrera.649 José Fernández Moncholi le explicó las detenciones ocurridas en Valencia, ofreciéndose para conseguir nuevas incorporaciones. Carrera facilitó a Guerreiro el contacto de Pilar Labarca, que vivía en la parte final izquierda de la calle de San Vicente, pero cuando fue a verla no pudo localizar dicha casa porque había sido derruida. Entre los trabajos desarrollados por Guerreiro en Valencia destacaron la preparación de una tirada de sellos de cotización hechos en huecograbado, así como la localización de camaradas que pudieran hacer aportaciones económicas. También realizó unas gestiones para intentar conseguir un contacto con Francia y América a través de algunos tripulantes de barcos amarrados en el puerto de Valencia pero con un resultado negativo. Jesús Carrera quería ampliar en todo lo posible la reorganización del PCE a nivel nacional y realizó gestiones para restablecer la organización en Asturias. En un primer momento pensó en que fuera Jesús Bayón el que se desplazara allí, una vez regresara Ramón Guerreiro de Valencia. Sin embargo, en ese intervalo de tiempo, Bayón presentó a un comunista asturiano conocido como “Tino”, que tras una preparación específica de la línea política a propagar, emprendió viaje a Oviedo, conectando con los comunistas 648 En las octavillas impresas por el Comité Provincial de Madrid se alentaba con diversas consignas a realizar actos de sabotaje contra las fuerzas franquistas y falangistas en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. 649 En Valencia también se utilizó la dirección de Santiago Hernández Valle en la calle Chofréns, 6, como domicilio donde se enviaba la correspondencia. Por su parte en Madrid llegaba a la casa de Joaquín Cortés Carrasco en la calle Fuencarral, 25, 3º en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 113.711. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 480 asturianos que venían desarrollando trabajos de organización del PCE y con las señas de una chica llamada Celia. “Tino” comunicó la formación de un Comité Provincial provisional, dando sólo el apodo del hombre más destacado de dicho Comité, conocido por “Manolín” . Otro de los aspectos en los que estaba muy interesado Jesús Bayón era que su enviado a Asturias contactara o por lo menos se informara de las actividades de los guerrilleros que estaban escondidos en las montañas asturianas. Llegado el caso de lograr comunicación con ellos, establecer una base de acción y una labor de orientación política en la que se diera una relación y un trabajo conjunto entre el PCE y los huidos. “Tino” escribió un informe en el que explicaba que con los datos recogidos por algunos enlaces de la organización en Asturias, se encontraría con muchas dificultades para llevar a la práctica el trabajo de orientación política con los guerrilleros, dada la situación de desorden y desorganización entre los diferentes grupos y partidas existentes en las montañas, no sólo de Asturias sino también de León y algunos sitios de Cantabria. La mayor parte del Comité Provincial de Oviedo fue detenido, pudiendo escapar “Tino”, que regresó a Madrid. Trinidad García Vidales comentó a Jesús Carrera la dificultad de desarrollar el trabajo sindical. No querían constituir un organismo sindical, sino unir a los grupos o células comunistas que estuvieran organizados en fábricas, la falta de efectivos dio al traste con la iniciativa. Carrera encomendó a Trinidad García la formación de un Comité Regional de Castilla, pero sin darle forma definitiva al escasear cuadros para ello. Trinidad García logró la ayuda de un ex compañero del campo de Albatera llamado Antonio García Buendía "Carlos” y la de Félix Navarro que también fue destinado a este Comité. Jesús Bayón propuso a María Asunción Rodríguez su integración en el Comité Regional de Castilla junto a su cuñado Trinidad García Vidales. Tras comprobar que el desarrollo de tal Comité no avanzaba y no se conseguía ningún objetivo positivo, se retractó de su petición diciendo que no eran necesarias tantas personas para el trabajo que desempeñaba el Comité y que siguiera con la labor que estaba desarrollando (búsqueda de estafetas para la dirección comunista). La única función que desempeñó el Comité Regional de Castilla era un control y una supervisión no muy estricta sobre el Comité Provincial de Madrid. A finales de mayo y principios de junio de 1942 fueron detenidos varios de los integrantes del Comité Provincial de Madrid como Juan Fuentes, Elvira Albelda Conejero, Hipólito Peralta "Pedro” o "Tatanin” y Alfonsa Sánchez Gil que fue delatada por su compañero Martín García Novoa, que era responsable junto con ella del aparato de cárceles.650 La dirección del Comité Central y el instructor político Jesús Carrera, pensaron en sustituir el Comité Provincial de Madrid ante la falta de resultados. También estaba el problema del establecimiento de citas y direcciones demasiado amplias y extensas que utilizaba el Comité Provincial porque resultaban ineficaces para la gran movilidad que tenía la organización en la clandestinidad. Dionisio Tellado se enteró de la caída de algunos militantes. Carrera y Dionisio Tellado tuvieron una conversación sobre las medidas de seguridad a adoptar. La primera decisión fue el aislamiento de la Delegación Central del resto de la organización comunista. Tellado explicó que habría que dotar a la organización de "aparatos directivos" con una buena preparación política y activa para la vida clandestina del partido. La estructura orgánica debería ceñirse a una dirección esquemática con el menor contacto posible con el 650 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 481 aparato base, sin preocuparse del control directo de los militantes. Éstos se podían guiar de forma eficaz mediante una propaganda escrita con un plan de distribución de la misma en los centros de trabajo y en lugares públicos, considerando también que los mismos militantes serían un buen vehículo conductor para extender esa propaganda. Era un plan novedoso en el sentido de que la dirección dejaría de controlar directamente la estructura inferior y sólo lo haría mediante ese tipo de escritos, todo ello para salvaguardarse de posibles caídas y redadas. Hecho que vendría bien al propio Bayón por su elevada presencia en todo tipo de trabajos y acciones clandestinas. Dionisio Tellado y Félix Pascual Hernanz-Piedecasas se convirtieron en los militantes más activos del Comité Central. Félix Pascual era el encargado de buscar individuos que aceptaran recibir en su casa y a su nombre la correspondencia que venía de los diferentes Comités Provinciales a la dirección central. También se ocupaba de responder a todas las cartas que llegaban al aparato de estafetas, para ello tenía en su casa una máquina de escribir (se la había dado Guerreiro de parte de Carrera) en la que hacía todos los trabajos de mecanografía que le ordenaban y la redacción de algunos documentos de la organización con respecto a otras provincias españolas.651 También se hizo cargo de un archivo que contenía materiales de propaganda, sellos de cotización, documentación variada y correspondencia, alguna perteneciente al anterior Buró Político de Heriberto Quiñones y que custodiaba en unas instalaciones del Ayuntamiento de Madrid. Una vez que detuvieron a Félix Pascual tanto el archivo del PCE como la máquina de escribir, fueron requisados por la policía franquista y así como todas las estafetas de otras provincias con las que se tenía comunicación: Barcelona, Sevilla, Valencia, Segovia, Galicia, Asturias y Salamanca. Guerreiro le solicitó a Félix Pascual una casa para celebrar entrevistas con Carrera y le facilitó la casa donde vivía Félix en la calle Bravo Murillo, 72. Otro de los colaboradores del Comité Central fue Antonio Collar Vázquez652 que prestaba sus servicios como soldado oficinista en el Juzgado de Plenarios, nº 1, situado en el Paseo del Prado, 6. A mediados de 1941 conoció, en la prisión de Porlier a un prisionero comunista, Enrique Cortón Rodríguez con el que hizo amistad al nombrarle defensor. Este preso le puso en contacto con Guillermo Ascanio con el que también entabló cierta amistad. Al salir de la cárcel Enrique Cortón fue a ver a Collar a los juzgados junto con Ramón Guerreiro hablándoles de la organización comunista y su posible incorporación a la misma. Collar dijo que tenía miedo porque le habían arrestado recientemente pero aceptó la proposición. Los dos dirigentes comunistas le dijeron a Collar que hiciera gestiones para un recluso comunista que estaba en Torrijos, Pedro García Ferreño, “Chino” . Querían saber datos relacionados con el proceso, número del mismo, importancia de los cargos que le hacían y el juzgado de quien dependía. Era un elemento importante para el partido y querían su libertad. Desde la primera visita de Carrera a Quiñones, éste le habló de Pedro García y también, por parte de la Delegación del PCE en Francia, le ordenaron que hiciese todas las gestiones posibles para conseguir su libertad, por eso se planteó la necesidad de conseguir ese propósito a Dionisio Tellado y a Ramón Guerreiro. Collar era portador de unas 651 La correspondencia recibida de Barcelona procedía de Isidro Zamora que fue miembro de la dirección de la JSU y que se desplazó a la capital catalana al ser perseguido por la policía en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 113.711. 652 Antonio Collar Vázquez nació en Cáceres el 26 de junio de 1916, hijo de Antonio y Serafina, casado, mecanógrafo y domiciliado en el Paseo de las Delicias, 151. Procedía del batallón Ciclista nº 1 de El Escorial en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 114.747. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 482 autorizaciones que le permitían pasar libremente a todas las cárceles madrileñas e incluso podía hablar con los presos si era preciso. Estas autorizaciones estaban firmadas por el juez del Juzgado de Plenarios, nº 1. Collar visitó a Pedro García en locutorio de jueces y éste sabiendo que le iba a visitar Collar, le dio los datos precisos que necesitaba para transmitirlos a la dirección. Collar dijo que la pena no tenía mucha importancia porque no tenía cargo de responsabilidad dentro de la organización. Dentro de Torrijos se dedicaba a dar clases de francés a los presos. Al salir de la cárcel, Collar dio a Guerreiro, por escrito, los datos que le había pedido, a lo que Guerreiro contestó si podía ayudarles en el juzgado para lograr su libertad pero Collar dijo que no. Ante una serie de detenciones producidas (entre otras las de Ramón Guerreiro a mediados de junio de 1942), Carrera le advirtió a Antonio Cuellar que abandonara las gestiones sobre el caso de Pedro García por razones de seguridad. Cuando Antonio Collar fue detenido el 6 de septiembre de 1942, se ocupaba personalmente de dos sumarios relacionados con actividades comunistas que tramitaba su juzgado. Pedro García Ferreño no pudo obtener su libertad inmediata porque aunque la organización comunista tuvo la oportunidad de pagar a un funcionario de justicia para comprar su liberación no tuvieron el dinero suficiente para lograrlo. En enero de 1947, Pedro García Ferreño salió de España gracias a las gestiones que Ángel Poyatos García realizó con la embajada francesa y la organización de las Naciones Unidas conocida por UNRRA (Administración de las Naciones Unidas para el Auxilio y la Rehabilitación). En un coche diplomático Pedro García pasó la frontera franco española. Unos meses antes, en octubre de 1946 fue Valentín Serrano Pérez “Goyo” quien había utilizado este medio para pasar a Francia (también salió un directivo de la FUE que había sido enviado por Ángel Palacios Gros y por la Unión de Intelectuales Libres). Ángel Poyatos al salir de la cárcel se puso a trabajar dando informaciones a la embajada francesa por medio de un conocido suyo. Éste le presentó a un francés llamado Robert quien le dijo que informara sobre la presencia de alemanes en Madrid y de los que habían estado en la cárcel de Yeserías, cobrando por dicho trabajo 500 pesetas mensuales. Las notas informativas se las entregaba a un individuo que era conocido como Don Pedro. Poyatos conoció el funcionamiento de UNRRA situado en el edificio anterior a la embajada de EE.UU cuyas oficinas visitó por mediación de Don Pedro. Éste le dio el contacto de una mujer llamada Blanca que vivía en la calle General Pardiñas, 56, 1º Izqda. En el caso de que quisiera hablar con él debería acudir a Blanca y decir que era el informador 103. Para sacar a los dirigentes comunistas de Madrid Don Pedro les proporcionaba un salvoconducto de validez de seis meses obtenido en el Gobierno Civil y unos carnés sindicales con fotografías. También facilitó sellos de caucho para diferentes fines con modelos usados de centros oficiales y placas de matrículas para coches del cuerpo diplomático.653 Jesús Carrera pensó en mandar a Ramón Guerreiro a Galicia porque al ser gallego y al tener un billete kilométrico que había comprado como previsión a los viajes que pudieran surgir, reunía todos los requisitos para ser el enviado del Comité Central a La Coruña y ver cómo iba el Comité Regional de Galicia (el día que fue detenido Guerreiro había quedado con Carrera para recibir las instrucciones de su viaje a tierras gallegas). 653 Cuando Pedro García llegó a Francia elaboró un extenso informe sobre todo lo que sabía de la organización clandestina comunista en Madrid y que luego fue resumido en lo que se llamó Relación Nominal de Militantes de la Región Centro en AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sig.283-286, Relación de camaradas en la zona Centro y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 136.699. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 483 Los trámites del caso “Pedro García” le fueron encomendados a Dionisio Tellado, que buscó la colaboración de Carmen de Castro para tantear a algunos abogados y a otras personas relacionadas con el ámbito jurídico, pero sin lograr ningún resultado debido a las dificultades para desempeñar ese trabajo y porque se necesitaba mucho dinero para lograr su libertad. Por aquellos días apareció una mujer procedente de Barcelona con una nota escrita en tinta simpática, por medio de diversos enlaces del Comité Provincial de Madrid, le llegó al secretario de agitación y propaganda del Comité Central, Agapito del Olmo, que se la dio a Jesús Carrera. La nota era de Manuel Morillo Carretero que había sido miembro del Buró Político con Heriberto Quiñones y que antes de su caída fue enviado como instructor del Partido a Barcelona. En la notificación indicaba que ya conocía el cambio de orientación política y quería ponerse en contacto con la dirección de Madrid y que no lo había hecho antes por temor a que si mandaba alguna misiva a las estafetas conocidas pudieran estar detenidas. Manuel Morillo se puso a disposición de la dirección en Madrid trasladándose si hacía falta a la capital. Carrera le envió una carta con la dirección del domicilio de Antonio Caballero Méndez, en la calle Barcelona, 6, de Madrid, por si quería enviar correspondencia. Unos días después de la detención de Ramón Guerreiro también fueron detenidos Agapito del Olmo (ya había entregado la nota a Juan Fuentes Muñoz) y Policarpo Peñalba. Inmediatamente se celebró una reunión en un bar de la glorieta de Cuatro Caminos, entre Jesús Carrera, Calixto Pérez Doñoro y Dionisio Tellado (fue cuando se conocieron Tellado y Pérez Doñoro). De aquí salieron para reunirse con Jesús Bayón, Trinidad García y Félix Pascual en el domicilio de la novia de este último. Dicha reunión duró desde las 9 de la mañana hasta las 12 del mediodía, utilizando todos sus nombres de guerra para identificarse. Empezaron por analizar las detenciones habidas y la configuración del Comité Central después de ello. Plantearon si Carrera debía incorporarse a la Dirección Central como secretario general o si, por lo contrario, continuaba como instructor de la organización, función que hasta entonces venía desempeñando.654 Tomaron la decisión de que la organización se mantuviera como hasta el momento y que se debía proveer de nuevos cuadros al Provincial de Madrid para que funcionara como escalón de la Dirección Central (aquí tenemos el ejemplo de la interrelación dirección central, fueron los miembros del Comité Provincial de Madrid quienes tomaron el mando de manera provisional), a cuya dirección política quedaría sometida. Dionisio Tellado fue elegido secretario general del Comité Provincial de Madrid, no tomando parte en los acuerdos que la Dirección Central aprobara desde ese momento. Según fuentes policiales los días posteriores a la caída de Guerreiro y Agapito del Olmo se produjeron 250 detenciones de comunistas en toda España. Entre septiembre de 1942 y septiembre de 1943 fueron 450 los comunistas detenidos, 50 o 60 de los cuales eran miembros muy destacados, desde el máximo responsable mandado del exterior a dirigentes de la Delegación Central y de los Comités Regionales y Provinciales. También fueron detenidos algunos extranjeros y cuadros específicos que 654 En una de las últimas citas que tuvo Jesús Bayón con Jesús Carrera y tras comentar la detención de Ramón Guerreiro hablaron de la necesidad de que era preciso extremar las precauciones pensando en la salida de Bayón de Madrid por ser uno de los dirigentes más conocidos, dándole Carrera 175 pesetas para sufragar gastos por si salía de Madrid en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 113.711. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 484 desempeñaban labores especiales del PCE. Desde la época de Quiñones la cifra de detenidos se elevaba a más de 1.000.655 El nuevo Comité Provincial de Madrid empezó a reorganizarse. Dionisio Tellado conoció a María Asunción Rodríguez y a Rafael Abad San Francisco "Luis” (fue comisario político durante la guerra en el Ejército de Levante), este era el encargado de la organización del Frente Nacional de Ayuda y que pasó a ser el secretario de organización del Comité Provincial. María Asunción ocupó el puesto de secretaria de agitación y propaganda del mismo Comité. Juan Soler Muñoz pudo escapar a las detenciones pero fue apartado momentáneamente de ciertos trabajos de responsabilidad por razones de seguridad, aunque siguió colaborando clandestinamente. La primera decisión que se tomó fue prescindir, en los puestos de dirección de los organismos inferiores de aquellos militantes que hubieran estado en contacto con la anterior Dirección Provincial y dotar a las direcciones de los sectores de cuadros desconocidos y no “quemados” procedentes de la militancia de base. Para que hubiera menor contacto entre la militancia de base y la dirección, se pensó en el nombramiento de dos instructores que fueran escalones intermedios entre el Comité Provincial y las direcciones de los diferentes sectores madrileños. Ramón Guerreiro cuando fue detenido facilitó la casa donde se celebraban algunas reuniones de la dirección en Madrid, casa de José García en la calle Moratinos nº 29. Por esto se comunicó a los dirigentes y militantes que no aparecieran por aquella dirección. Sin embargo, Jesús Bayón parece que no hizo mucho caso a lo que sus camaradas le habían prevenido y fue detenido junto con el dueño de la casa. En las declaraciones ante la policía efectuadas por Ramón Guerreiro opinaba que Jesús Carrera no tenía la capacidad suficiente y la formación política exigida para dirigir los destinos de la organización comunista clandestina en España, creyendo que bien en Madrid o en otro lugar, había otra figura más representativa que dirigía personalmente la delegación del PCE del interior del país. No sería la primera manifestación de la falta de preparación del dirigente comunista vasco para asumir la máxima responsabilidad de su partido en España. Por ejemplo Agapito del Olmo manifestó varias veces su discrepancia con Carrera por sus puntos de vista y las normas de organización que utilizaba, negando cualquier propuesta que se le hiciera, algo que parece ser no era exclusivo de Quiñones. Las detenciones se extendieron por toda la organización comunista clandestina. A María Vales y Luis Sastre les detuvieron en la casa de ella, plaza de Tirso de Molina, 1. Una vez llevados a la Dirección General de Seguridad fueron objeto de tortura. La policía les interrogó sobre qué tipo de reuniones hacían, a lo que ella contestó que no era comunista, siendo golpeada con porras con filas de hierro y colgada por los pechos. También detuvieron a Policarpo Peñalba y Cándido Maderuelo, que también sufrieron terribles palizas. María compartió celda con Carmen Peinado y Alfonsa Sánchez y tras casi sesenta días en la Dirección General de Seguridad fue trasladada a la cárcel de Ventas.656 Cándido Maderuelo fue detenido junto a Manuel Chercoles en la plaza de 655 AHN, Fondos Contemporáneos, Expedientes Policiales, Expediente H-41, Actividades Comunistas. Son los boletines que la Brigada Político Social utilizaba internamente para las informaciones relativas a los grupos y las acciones contrarias al régimen. Se llamaba Antiextremismo, parte decenal, nº 33 y fechada el 25 de noviembre de 1943. 656 CUEVAS, Tomasa: “Mujeres en las cárceles franquistas”, Madrid, Casa de Campo, 1984, pp.219- 317. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 485 Tirso de Molina y le incautaron un ejemplar de la organización militar de Rusia editado en enero de 1942. Ernesto Barajas negó en todo momento su participación en cualquier organización comunista clandestina “negándolo en pleno y cabal conocimiento de sus actos”. Francisco Gayo fue detenido en junio de 1942 y estuvo en la Dirección General de Seguridad durante dos meses y medio. A lo largo de su vida carcelaria pasó por las prisiones de Valencia, Liria (Valencia), Porlier (Madrid), Alcalá de Henares (Madrid), Carabanchel (Madrid) y Burgos. Estuvo veintitrés años en prisión y tras salir en libertad murió a los dos meses a consecuencia de una operación de hernia realizada un mes antes de salir de prisión. Le fueron intervenidos boletines y propaganda que le había dado Modesto Prieto. También le incautó el horario de las emisiones en castellano de emisoras soviéticas y anglosajonas. Cuando fue detenido pretendió huir arrojando al suelo el material de propaganda que llevaba y dijo que lo hizo por eludir responsabilidades.657 El juicio del proceso número 113.711 se celebró en julio de 1944 con las siguientes condenas: pena de muerte para Juan Fuentes Muñoz, Francisco Fernández Méndez, Manuel Chercoles Hernández, Emilio Gómez Robledo, Ernesto Barajas Llorente, Julio Reguera Cañizares, Francisco García González, Francisco Gallo Señas, Cándido Maderuelo de la Cruz, Francisco Sorni Herrero, Jesús Bayón González y Ramón Guerreiro Gómez. Treinta años para Agapito del Olmo Collados, José Liñán Linares, Saúl Rodríguez Gil, Luis Sastre Pumar, Martín García Novoa, Alfonsa Sánchez Gil, Antonio Guillén Barruso y José del Vado Álvarez. Veinticinco años para a Luis Lucio Lobato y Antonio Pérez García. Veinte años a Policarpo Peñalba Martín y Carmen Cortés Fernández Castillo. Quince años a Nicolás Sanz Manzanares, Alfonsa Cascales Viñolas, Félix del Río Villa, María Vales Santos, Damiana Roldán Bayón, Celestino Díaz Díaz, Vicente García Hernández, Librado Martín Gómez, Antonio Carrasco Torres, Balbina Torres Calleja, Antonio Navas Amat, Carlos González Rodríguez, Mariano Gómez Rey López, Antonio González González, Emilio Esteban 657 La policía incautó mucha documentación a los detenidos. A Esteban Monreal Cuesta le confiscaron diversas notas de cárceles madrileñas. De la prisión de Yeserías una nota en la que se indicaba la división existente entre socialistas y comunistas, aludiendo al Frente Nacional de Ayuda, en el que había un sumario de un comunista con penas graves y que su familia estaba dispuesta a pagar para “ahogar” el expediente. De Porlier y Torrijos dan pocas referencias. De la prisión de Yeserías aparecen estadísticas de presos y su afiliación política, reglas de conducta para los trabajos políticos en el interior de las prisiones y una referencia a la situación de los extranjeros que pasaban la frontera de Francia. Otro documento que trata sobre la cárcel de Córdoba y cómo los comunistas se infiltraron en las organizaciones de anarquistas y socialistas para inclinarlos hacia la Unión Nacional. Otro boletín de “Liberación Nacional” y un manifiesto de la situación de España si entraba en la II Guerra Mundial. A Manuel Chercoles también le incautaron documentación: un acta de una reunión celebrada por representantes de varias células que formaban el comité del Radio de Pacífico, resoluciones de los Radios 5 y 6 con la idea de llevar a cabo una discusión de boletín provisional para llegar a la línea política marcada por el Comité Central y la Internacional Comunista fechado el 9 de mayo de 1942. Un acta de una reunión del Radio 2 a la que fue un representante del Comité Provincial y los secretarios de los Radios 1, 2 y 3 preconizando la Unión Nacional y el Gobierno de Negrín, un manifiesto del Comité Provincial de Madrid, otro llamamiento del PCE de dos ediciones distintas, un estadillo de recaudación de cotizaciones y ayudas de mayo de 1942 y un paquete de resguardos con el título “Bola de rifa” para obtener ingresos para el partido siendo casi un millar de folletos. Además le encontraron una pistola Astra calibre 9 milímetros y 352 pesetas que eran para haberlas entregado a la organización de lo que había recogido de las cotizaciones. A Saúl Rodríguez Gil le fue incautado un manifiesto de la JSU y del PSOE que había salido de la prisión de Santa Rita, también un llamamiento de los socialistas como antifascistas contra el régimen, un resumen semanal de las prisiones de Madrid en el que se detallaba la filiación política de todos los reclusos y otra nota en la que se detallaba el ingreso de Carmen Peinado en la cárcel de Ventas en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 113.711. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 486 Meneses, Esteban Monreal Cuesta y Concepción González Madera, ocho años a Rosauro Pereda Sanz y Mauricio Muñoz la Fuente, siete años y seis meses para Miguel Plaza Araque, tres años para Isidoro Maderuelo de la Cruz. El consejo absolvió a Antonio Cornejo Gómez, Juan Hernández Pellín, Nicolás Martínez López, Rufino Olivares Colmenarejo, Fernando Moreno Martín, Antonio Collar Vázquez, José Santiago Sio y Rosario Villanueva Moreno. Fueron fusilados en Alcalá de Henares el 14 de octubre de 1944: Juan Fuentes Muñoz, Francisco Fernández Méndez, Manuel Chercoles Hernández, Emilio Gómez Robledo, Cándido Maderuelo de la Cruz y Francisco Sorni Herrero. A Ernesto Barajas Llorente, Julio Reguera, Francisco García González y Francisco Gayo Señas les conmutaron la pena de muerte por la de treinta años y Jesús Bayón y Ramón Guerreiro se fugaron de la cárcel de Alcalá de Henares el 14 de marzo de 1944. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 487 14. La organización comunista tras la caída de Jesú s Bayón. Con la caída de Jesús Bayón, se produjo un cierto abatimiento de Jesús Carrera porque no podía entender las causas que motivaban la caída de tantos militantes. Desde ese momento se vio a un Carrera mucho más receloso y temeroso de la actividad clandestina y su comportamiento con los demás miembros de la dirección y del Comité Provincial cambió, alarmado por la posible presencia de un confidente policial en el aparato comunista. Ante las detenciones producidas se agravó, más aún si cabe, la falta de cuadros competentes para la estructura clandestina comunista en Madrid. Jesús Bayón antes de ser detenido, habló con Carrera de la presencia en Madrid de un comunista que podría ser incorporado a la organización, se trataba de Víctor Pajares Migueláñez. Una vez contactado con Carrera, le comunicó la posibilidad de introducir también a otro antiguo camarada suyo del campo de concentración de Albatera, de gran valía y formación política, se trataba de Luis Espinosa Casado658, que estaba interno en un batallón de trabajadores de Rota (Cádiz). Carrera pidió referencias a Jesús Bayón y a Calixto Pérez sobre Luis Espinosa. Le dijeron que era “uno de los más destacados y entusiastas batalladores en pro de la reorganización del Partido en la clandestinidad, ya desde sus tiempos de permanencia en los campos de concentración tras la finalización de la guerra”.659 Las gestiones para lograr la huida de Luis Espinosa del batallón de trabajadores las realizó Víctor Pajares y en julio de 1942 se presentaron, en Madrid Pajares (después y tras las detenciones que se produjeron, este militante desapareció de la organización comunista) y Luis Espinosa. Éste llegó algo enfermo y débil tras su estancia en los campos de concentración y en la compañía de trabajadores, con una total desorientación de la línea política marcada por el PCE. Carrera no tuvo muy buena impresión de Espinosa, achacándole un aire de superioridad y de autosuficiencia, lo que le llevó a decidir que estuviera durante un tiempo en período de observación, antes de decidirse a utilizarle como secretario de organización como era su idea inicial. Luis Espinosa coincidió con Jesús Carrera y Manuel Gimeno cuando llegó a Madrid para preparar la conferencia de presentación de la Delegación del PCE en Francia. El propio Espinosa, se veía más capaz y con mayor formación política que Carrera. Aportó nuevas iniciativas sobre el trabajo clandestino del partido y criticó la forma de ligazón de los militantes en la calle.660 658 Luis Espinosa Casado nació en Escañuela (Jaén), hijo de Juan y Dolores, jornalero y domiciliado en la calle Francisco de Ricci, 12, 1º Izqda. Usaba el nombre falso de Víctor González Organista. Antes de la guerra estuvo afiliado a la UGT en la Sección de Metalurgia y a las Juventudes Comunistas. Al empezar la guerra se afilió al PCE como responsable de una célula en el batallón de fuerzas del Cuartel General del Grupo de Ejércitos de la zona Centro Sur. El final de la guerra le sorprendió en Alicante llegando de Extremadura. Fue detenido y conducido a los campos de concentración de Los Almendros, Albatera y Portacoeli. Luego fue destinado a un batallón de trabajadores de guarnición en Cartagena (Murcia). Puesto en libertad y se fue a su pueblo de Escañuela (Jaén) con la obligación de presentarse cada día a las autoridades. Su reemplazo fue movilizado y clasificado como desafecto incorporándose a un batallón de trabajo de guarnición en Rota (Cádiz). En ese batallón estuvo en distintos sitios de España hasta julio de 1942 año en que se fugó del batallón y fue a Madrid viviendo de 3.000 pesetas en papel moneda nacional que cogió del Cuartel General de la 52 División en el frente de Extremadura durante la guerra y ocultos en unas rocas en Almadén (Ciudad Real). 659 Declaraciones de Calixto Pérez Doñoro en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. 660 En el Archivo del PCE hay varios informes que denuncian el carácter de Luis Espinosa, un ejemplo de ello son las opiniones de dos informantes, Pedro García y de Montoliú. El primero expresaba: “Tanto con Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 488 En vista de las dificultades planteadas por las detenciones ocurridas, Jesús Carrera decidió no nombrar por el momento una Dirección Central, ocupando el cargo de máximo responsable nacional, cambiándose el nombre de "Pablo” , que era con el que se le conocía, por el de "Ricardo”. Sí contó con la ayuda de varios camaradas: Calixto Pérez Doñoro como secretario de agitación y propaganda, Luis Espinosa como secretario de organización y Félix Pascual como responsable del Frente de Ayuda Nacional (iba a ocupar el puesto de secretario de organización del Comité Provincial del PCE de Madrid pero fue detenido). Carrera solicitó a la Delegación de Francia el envío de cuadros y dirigentes preparados política y organizativamente para asumir puestos de responsabilidad, siendo igual su procedencia, ya fueran de Francia o de América. El Comité Provincial de Madrid estaba formado con Dionisio Tellado como secretario general (era enlace con la dirección central y llevaba el Socorro Rojo), Juan Soler como secretario de organización y finanzas (había sustituido en su puesto a Rafael Abad que pasó al Servicio de Recuperación e Información) y María Asunción Rodríguez como secretaria de agitación y propaganda. El Comité Regional de Castilla con Trinidad García y Félix Navarro. El Comité Provincial de Madrid empezó a trabajar en la reagrupación de todas aquellas células y militantes comunistas que estuvieran aislados organizativamente.661 En la reorganización de la estructura del Comité Provincial de Madrid se crearon células nuevas, como las dos impulsadas por Juan Soler Muñoz en el Sector Norte. Ventura Arroyo presentó al secretario general del Provincial de Madrid a Ramón García Moreno, "Gordo” y "Panadero”, éste incorporó también unos grupos dispersos en los barrios de Pacífico, Vallecas y Lavapiés en el Sector Sur.662 Ramón le entregó a Juan Soler unos cupones para la cotización valorados en 2.500 pesetas. Juan Soler entregaba el dinero de las cotizaciones a Dionisio Tellado y a José Alcázar Espartosa (Tellado le dijo que, para registrar las cotizaciones, lo anotara en un libro de entradas y salidas). Ramón García Moreno y el militante conocido por “Antolín” contactaron con Octavio de Benito Cadaval explicándole que había que aumentar el número de militantes y grupos para la organización clandestina. Le presentaron a Francisco Lendez Redondo que sería el enlace entre ellos y la célula que tenían que formar y le explicaron la la D. Carrera como después de Gobernación, se había engreído bastante, hasta llegar a crear dificultades a la D. del P. en las cárceles de Porlier y Carabanchel. Después de su fuga de Alcalá se incorporó a los guerrilleros donde se portó bien”. Por su parte Montoliú manifestaba: “El camarada de la Delegación del Partido de Euskadi que en Bilbao habló con el informante, le habló muy mal de Espinosa. El informante no se explica cómo después de hacer lo que hizo Espinosa dejara penetrar la provocación en el P.” en AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sig.283-286, Relación de camaradas en la zona Centro, informa Pedro García y Montoliú y AHCCPCE, Informes sobre camaradas, 812, Informe sobre Luis Espinosa. 661 Jesús Bayón antes de ser detenido informó de la presencia de algunos militantes organizados entre las zonas de Cuatro Caminos y Argüelles. Félix Navarro también enlazó algunos grupos de los Sectores Este y Oeste en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155, instruido contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más; AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949. 662 Ramón García Moreno nació en Madrid, hijo de Natividad, panadero y domiciliado en la calle Ruiz de Alda, 65, Puente de Vallecas (Madrid). Afiliado a la UGT, Sección Artes Blancas desde 1931. En junio de 1937 se afilió al PCE y en marzo de ese mismo año fue movilizada su quinta destinado a un grupo de artillería. Al terminar la guerra fue detenida y conducido al campo del Estadio Metropolitano. Fue puesto en libertad y se presentó en la Junta Clasificadora de Prisioneros de Guerra de Hospital. Se encontró con un antiguo militante del PCE del Puente de Vallecas llamado Benito Ruiz Majano y le presentó a Demetrio Rodríguez invitándole a entrar en la organización comunista y aceptando dicho ofrecimiento. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 489 estructura y normas a seguir. Cada uno de los militantes de la troika tenía que formar a su vez otra con más cuadros. Octavio ofreció a Ángel Gómez Lorenzo y Luis Guerrero Pérez (compañeros de la imprenta donde trabajaban y en la que Octavio era el contable) la posibilidad de formar parte de un grupo que cotizaría una peseta semanal y se recibiría propaganda para su distribución, en concreto boletines de “Liberación Nacional”. También formaba parte de esa célula Francisco Lendez. Por medio de Ángel Gómez contactaron con los dirigentes del Sector Sur para indicarles que pertenecían a dicho sector del Comité Provincial de Madrid (anteriormente formaban parte del Sector Este) y también incluyeron en el grupo a Félix Bravo. Luis Guerrero formó otro grupo junto a Ángel Rodríguez Socastro y a Sérvulo Abad Mateo en el que cotizaban una peseta semanal y recibían propaganda de parte de Guerrero (Ángel Rodríguez acudía todos los días a la embajada inglesa a por partes de guerra). Octavio de Benito fue despedido de la empresa por irregularidades en la contabilidad y perdió contacto con la célula. Ésta pasó a ser controlada por Ramón García quien repartió algún ejemplar de “Mundo Obrero” y recibía el dinero de las cotizaciones. Cuando Ramón fue detenido, los militantes entregaban lo cotizado a su mujer. Ángel Rodríguez Socastro intentó que su hermano Blas y un amigo llamado Antonio Ramiro Pastor se encuadraran en la organización clandestina entregándoles ejemplares de “Mundo Obrero” pero sólo consiguió que dieran algo de dinero para la ayuda a los presos. Antonio Ramiro sí entregó a otro conocido, llamado Luis Guerrero Pérez, un parte de guerra inglés y un ejemplar de “Mundo Obrero” pero tampoco aportó dinero para la organización. Luis Guerrero, a su vez, ofreció el periódico a Luis Corcoles Cerezuela “El Buri”, quien le llevaba todos los días un parte de guerra inglés y le daba treinta céntimos, pero Corcoles no lo quiso (éste llevaba también el parte inglés a Javier Soria Fernández). Los dos lo comentaban y abogaban por el triunfo de las democracias para hacer desaparecer regímenes dictatoriales como el español. Los integrantes de estas células fueron detenidos y tuvieron una condena de seis años para Ángel Rodríguez, Francisco Lendez, Ángel Gómez, Luis Guerrero y Octavio de Benito. Fueron absueltos Javier Soria, Luis Corcoles, Antonio Ramiro, Luis Guerrero Pérez y Blas Rodríguez.663 663 Luis Guerrero García nació en Madrid, hijo de Pedro y Luisa, impresor y domiciliado en la Ribera de Curtidores, 13. En 1937 se afilió al PCE encuadrado en la célula de su unidad. Ángel Gómez Lorenzo nació en Toledo, hijo de Eulogia, tipógrafo y domiciliado en la Ribera de Curtidores, 13, tercero. En la guerra fue cabo y afiliado al PCE conoció a Ramón García Moreno ya que pertenecían a la misma célula de su unidad antiaérea. Francisco Lendez Redondo nació en Collado Villalba (Madrid), hijo de Gonzalo y Teresa, casado, dependiente y domiciliado en la calle García de Paredes, 6, bajo. En la guerra fue llamado por su quinta y destinado a la Defensa Especial Contra Aeronaves (DECA). Ingresó en el Sector Sur del PCE y antes estuvo afiliado a la UGT. Durante la guerra conoció a Ángel Gómez y Ramón García, quienes una vez terminada la guerra le hablaron de la reorganización clandestina comunista. Octavio Benito Cadaval nació en Madrid, casado, contable y domiciliado en la calle Joaquín María López, 68. En la guerra fue cabo y organizó la administración del periódico “Informaciones”. Fue detenido en 1940 pero su causa fue sobreseída. Luis Corcoles Cerezuela “El Buri” nació en Linares (Jaén), hijo de Florencio y María Antonia, jornalero y domiciliado en la calle Hermanos Miralles, 18, 4º Buhardilla. Tuvo tres consejos de guerra donde le pidieron dos penas de muerte y cumplió tres años de prisión. Durante la guerra estuvo afiliado a la UGT y al PCE. Tras salir en libertad se dedicó a la venta de placas para coches. También vendía partes de guerra ingleses que recogía de la embajada inglesa. Javier Soria Fernández nació en Cistierna (León), hijo de Gregorio y Candela, casado, zapatero y domiciliado en la calle Tomás López, 8. Durante la guerra se afilió al PCE y fue llamado por su quinta destinado a Artillería como ayudante de un comisario político. Al terminar el conflicto fue detenido y conducido a un campo de concentración siendo puesto en libertad en enero de 1941. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 490 En el Sector Oeste, Rafael Abad también reclutó a diez militantes. Uno de ellos destacaba por encima de todos, era un impresor que por iniciativa del grupo (había tirado octavillas de propaganda anteriormente) se decidió aislarlo para evitar su detención ya que podría ser de gran ayuda en los trabajos de agitación y propaganda. Se trataba de Julio García de la Puebla. Otros dos individuos que pasaron a colaborar con el Comité Provincial fueron Alfonso García Ruiz y Eduardo Pérez Bravo. El primero siguió con su cometido como estafeta y guardaba cierto material de encargo. Eduardo Pérez colaboraba en el trabajo sindical y podía ser utilizado como captador de otros militantes. Eduardo presentó a Dionisio Tellado a un individuo jorobado que pasó a ser secretario general del Sector Este y a otros individuos más, uno cojo, ligado al Sector Oeste como secretario de agitación y propaganda y otro con gafas incorporado al Sector Este. El hecho de que presentaran malformaciones en su cuerpo hacia que no pasaran desapercibidos para la policía, lo cual dificultaba la discreción necesaria en aquellos momentos de clandestinidad siendo una de sus premisas para evitar ser detenidos. Pero ello no fue ningún problema para formar parte de la organización comunista. El trabajo de agitación y propaganda estaba casi paralizado en su totalidad desde hacía tiempo. Uno de los objetivos fue darle mayor protagonismo e importancia y en ello tuvo mucho que ver el trabajo realizado por María Asunción Rodríguez, como secretaria de agitación y propaganda del Comité Provincial de Madrid. A través de la red de enlaces de los diferentes sectores madrileños, extendió el conocimiento de los militantes que integraban cada uno de ellos. En uno estaba encuadrado un soldado del Regimiento de Caballería de Alcalá de Henares llamado Gregorio Arnau Segura. Entre sus compañeros también estaba uno que se iba a licenciar y cuya profesión era linotipista, se trataba de Joaquín Díaz-Corralejo Becerra.664 Gregorio Arnau le presentó a otro camarada apellidado García el cual quería utilizar sus servicios para la organización comunista. La primera entrevista se celebró en la calle Magdalena y quedaron para tener otra al domingo siguiente en la plaza de Tirso de Molina. Dichas incorporaciones fueron conocidas por Ventura Arroyo y éste a su vez se las comunicó a María Asunción Rodríguez, Dionisio Tellado y Félix Pascual, que aceptaron de Luis Guerrero Pérez nació en Ocero (León), hijo de Salvador y Rufina, casado, hortelano y domiciliado en la carretera de Hortaleza, 44. Durante la guerra fue voluntario agregado durante un tiempo al servicio de comisariado para hacer trabajos de imprenta. Afiliado al PCE y al terminar la guerra no fue detenido. Antonio Ramiro Pastor nació en Guadalajara, hijo de Antonio y Eleuteria, casado, impresor y domiciliado en el Paseo de Atocha, 19, 2º Dª. En 1934 se afilió al PCE trabajando como impresor en el “Mundo Obrero”. Durante la guerra fue voluntario y destinado en un batallón siendo el secretario de organización de una célula en el mismo. Blas Rodríguez Socastro nació en Madrid, hijo de Blas y Aniceta, cajista de imprenta y domiciliado en la calle General Ricardos, 53. Afiliado al PCE desde 1937 y fue sargento, brigada y teniente del cuerpo de transmisiones. Detenido en el Ebro y condenado por auxilio a la rebelión salió en libertad tras revisarle la condena. Ángel Rodríguez Socastro nació en Madrid, hijo de Blas y Aniceta, tipógrafo y domiciliado en la calle General Ricardos, 53. Afiliado a una célula comunista durante la guerra donde fue voluntario. Al terminar ésta fue detenido e ingresó en un batallón de trabajadores en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 117.856. 664 Joaquín Díaz-Corralejo Becerra nació en Madrid, hijo de Luis y Remedios, casado, tipógrafo y domiciliado en la calle Pacífico, 47, 2º Dª. Perteneció a la UGT desde 1934 y en noviembre de 1937 a la JSU. Participó como voluntario en el Ejército Republicano destinado al grupo de Información de Artillería, con la graduación de cabo. Una vez terminó la guerra civil ingresó en la cárcel de Toreno, sería trasladado a la prisión de Barco y por último al campo de concentración de Unamuno, de donde le destinaron a un batallón de trabajadores hasta junio de 1940 en que logró la libertad condicional. Trabajaba en la imprenta de su padre en la calle Abtao, 4 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 491 inmediato su integración en la organización (a la última reunión no acudió Gregorio Arnau porque fue destinado como soldado con su Regimiento a África). El individuo apellidado García quería colaborar con el Comité Provincial del PCE y presentaría al encargado de realizar los trabajos con él. Los dos fueron hasta la calle del Conde de Romanones, donde se vieron con Félix Pascual Hernanz-Piedecasas. Éste les propuso la tirada de un ejemplar del periódico “Mundo Obrero” del mes de junio de 1942. Joaquín Díaz-Corralejo indicó que él podía hacer la composición del periódico pero que le era imposible llevar a cabo la tirada porque comunicárselo a un compañero de trabajo suponía exponerse demasiado. Félix Pascual le transmitió que estaría todo listo para pasarle los moldes originales y que se trataba de moldes realizados a linotipia.665 María Asunción Rodríguez fue la que dio los moldes a Félix Pascual en la calle de Pacífico y una vez finalizaron el trabajo con los moldes, Félix se los entregó a Ventura Arroyo en la calle Mesón de Paredes, esquina Miguel Servet y éste a María Asunción que los guardó. Joaquín Díaz-Corralejo cuando se quedaba solo en el taller de linotipia hacía el trabajo, por lo que ello era bastante lento y hacía las entregas cada dos o tres días a Félix Pascual. Entregaba paquetes de las líneas compuestas y lo hacía de esta manera para que en el taller nadie se percatara de ello. Este proceso provocó que la composición se retrasara. A principios de 1943 la organización solicitó a Joaquín otros trabajos por medio de un antiguo conocido suyo, Antonio García del Pozo,666 que le presentó a Jesús Carrera en la calle del Pacífico, 57. Carrera le encargó nuevos trabajos para el aparato de propaganda del partido pero se negó aduciendo que se había casado y que no quería tener ningún problema en su nueva vida. De la tirada se encargó Félix Pascual encargando el trabajo a un impresor de la calle Bravo Murillo, 72, llamado Miguel Pulido Riojo (hizo el diseño a lápiz).667 Para que se acelerara aún más el trabajo, Félix 665 La técnica de linotipia consiste en una máquina de grabado provista de matrices de la cual sale una línea formando sólo una pieza. Las matrices de cada carácter se almacenan dentro de unos cajetines y se distribuyen en el orden apropiado a un ensamblador, por el operador del teclado enviándose luego con los espacios adecuados a una componedora. Una vez compuesta la línea de tipos, las matrices se devuelven a sus respectivos cajetines. 666 Antonio García del Pozo nació en Madrid, hijo de Joaquín y Julia, maquinista y domicilio en la calle García de Paredes, 1, piso entresuelo, 8. En 1937 fue voluntario en el batallón de fortificaciones nº 5 hasta finales de 1938 en que le trasladaron a la Compañía de Zapadores de la 208 Brigada en el frente de Levante y donde le sorprendió el final de la guerra. Fue detenido y llevado al campo de Portacoeli saliendo a los tres meses en libertad y se fue a Madrid. Aquí fue detenido y encarcelado en la prisión de Porlier hasta finales de 1940. A los tres meses de estar en libertad trabajando en la sección de Vías y Obras del Metropolitano fue llamado para hacer el servicio militar por su reemplazo siendo su destino el Regimiento de Zapadores Ferroviarios de guarnición de Cuatro Vientos. En la prisión de Porlier contactó con miembros del PCE, entre los que estaba Juan Ruiz Llamas que a su salida de la cárcel formó parte de la JSU. Desempeñó trabajos de distribución de sellos de cotización, reparto de propaganda comunista y la captación de algunos camaradas como el caso de Gabriel Barrios y de Dolores Vázquez Márquez, cuyo domicilio fue utilizado como estafeta para recibir algunas cartas de Antonio García. El aparato de agitación y propaganda necesitaba máquinas de escribir, multicopistas e imprentas y dado que Antonio García conocía a Joaquín Díaz-Corralejo hizo las gestiones necesarias para presentarle a Jesús Carrera en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. 667 Miguel Pulido Riojo nació en Madrid, hijo de Antonio y Casimira, viudo, tipógrafo y domiciliado en la calle Bravo Murillo, 74 (imprenta). Antes de la guerra pertenecía al Partido Radical Socialista y estaba afiliado a la UGT. En noviembre de 1936 fue evacuado a Cartagena (Murcia) siendo responsable de un hogar nocturno del Socorro Rojo Internacional. Al ser ocupada Cartagena por las tropas franquistas zarpó en un barco para Bizerta (Túnez) donde fue internado en un campo de concentración durante dos meses. Regresó a España vía Cádiz y fue de nuevo internado en otro campo hasta junio de 1940 en que fue Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 492 Pascual obtuvo la ayuda de Rafael Abad San Francisco. La tirada final fue de unos cuatro mil ejemplares del nº 1 de "Mundo Obrero” correspondiente al mes de junio de la edición interior, se realizó en folio doblado y a tamaño cuartilla. También elaboró una serie de sellos de cotización o cupones con las inscripciones “Ayuda al PCE” y “Ayuda M.O.” y bajo estos títulos aparecían cantidades de veinticinco, cinco y una peseta. Dionisio Tellado recogió los ejemplares de “Mundo Obrero” y los sellos de cotización y dio a Félix Pascual 700 pesetas que había recibido de Carrera, doscientas para la adquisición de papel y las quinientas restantes para pagar al impresor. Tellado como secretario general del Comité Provincial de Madrid controlaba personalmente a los máximos responsables de los tres sectores que funcionaban por entonces: Norte, Sur y Oeste, estando el sector Este aún en proyecto. A raíz del trabajo desplegado por la organización, empezó a incrementar el número de militantes cotizantes del PCE, llegando a la cifra total de unos mil. El más numeroso, según Tellado, era el Sector Oeste con unos trescientos cincuenta y en el Sur había unos trescientos.668 En este contexto de clandestinidad en el que el control de los sectores se hacía muy complicado (no sólo por las numerosas caídas sino porque al tratarse de un sistema tripartito de comunicación en el que si un enlace o una dirección de sector o radio caía se fragmentaba la conexión entre la dirección y la base) era difícil saber el número exacto de militantes organizados en el Comité Provincial. Ramón García Moreno contactó con Joaquín Candelas Gómez, antiguo comisario político de la Columna de Uribarri durante la guerra. Candelas tenía a su cargo algunos grupos de militantes y cotizantes del partido y tras las detenciones ocurridas en la organización perdió el contacto con la misma. Ramón García le presentó a Juan Soler, quien controlaría a Candelas y un grupo que formaba el Radio de Pacífico. Este radio estaba compuesto por un individuo llamado Vicente “El del Cuero” como secretario general, a un ferroviario como secretario de organización y otro joven ferroviario, con traje azul de obrero, era el secretario de agitación y propaganda. Su función era la captación de más militantes, reparto de propaganda consistente en octavillas impresas con consignas de Unión Nacional, ejemplares de “Mundo Obrero” y boletines del interior. En Lavapiés existía otro grupo formado por siete militantes dirigido por dos mujeres. También había otro grupo en Delicias compuesto por cuatro individuos y controlado por un militante metalúrgico y otro grupo por la plaza denominada de “Torce Vieja” con otros cuatro militantes y controlado por un individuo de unos cuarenta años y peón. Candelas era el encargado de recoger las cotizaciones y luego fue sustituido por Telesforo Torres del Campo. Las cotizaciones se verificaban con sellos de cotización de 1 y 2 pesetas por militante que entregaba Soler (Ramón García le entregó una vez a Soler 900 pesetas, Candelas 1.183 pesetas y otro individuo 1.000 pesetas). En el Radio de Pacífico y Vallecas algunos de sus militantes se quedaron con el dinero de las cotizaciones y fueron apartados de la organización. Soler, en una entrevista que tuvo con Ramón García en el hotel Nacional le dijo que se habían producido detenciones y que tuviera precauciones para futuras entrevistas. Uno de los grupos que tenía controlado Ramón García Moreno en el Radio de Vallecas estaba formado por: Florencio Martín, Antonio Martín, Paco el Albañil, trasladado a la prisión provincial de esa ciudad en la que estuvo veintinueve meses. Al obtener la libertad provisional regresó a Madrid. 668 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 493 Ricardo Valenzuela, Juan Muñoz Clemente, Emilio del Corral y Paulino García. Ramón García Moreno fue sustituido por Paulino García López como secretario general del Radio de Vallecas, otro individuo apellidado Espinosa era el secretario de agitación y propaganda y Leonardo Hernández Aragonés “El Librero” el secretario de finanzas. Éste cobraba las cotizaciones que le daban los militantes de las troikas y recibía toda la propaganda del Comité Provincial y partes de guerra ingleses que guardaba en su puesto de kiosco de libros. Luego entregaba la propaganda a los distintos responsables para que la distribuyeran. La cotización era una cantidad voluntaria. Por norma general cada militante daba una peseta por semana. La propaganda estaba escrita a máquina y los partes de guerra ingleses se los llevaba al kiosco de Leonardo un individuo de unos 25 años, bajo, moreno, delgado, que vestía con un traje negro modesto y vivía del reparto de los partes de guerra. Debido a una denuncia que Paco el Albañil presentó al Comité Provincial por la mala gestión que estaba realizando Paulino García se celebró una reunión en la zona del Arroyo Abroñigal entre un enlace del Comité Provincial, Ramón García, Espinosa y Paulino. El enlace comunicó a los otros que iba a ser destituido de su cargo por trabajar como un trotskista y sustituido por Ramón García de acuerdo con las normas del Comité Provincial. Se le acusaba de falta de normalidad en los pagos de las cotizaciones y falta autoridad para hacer cumplir las órdenes. Parece ser que las divergencias venían por el alquiler de una máquina de escribir que Espinosa ofrecía para la reproducción de manifiestos y propaganda que le daban. Los miembros del Comité Provincial querían el dinero y Paulino se negaba. Leonardo Hernández era el responsable de una troika que estaba formada por Juan Cano Moreno, Benito Barrera San Miguel y Áurea Gañán Arregui que cotizaban 2 pesetas semanales. Demetrio Rodríguez fue expulsado de la Maestranza de Artillería donde trabajaba. Antes de irse creó un comité de fábrica compuesto por Félix Pedrosa López de los Mozos, Andrés Puertas Rus, Andrés Cortés Cazalla, José Álvarez Tamargo, José Muñoz Arias y Fernando Torremocha Muñoz “Torero” . Félix Pedrosa entregaba las cotizaciones a Ramón García Moreno y luego a Joaquín Candelas y de ellos recibía la propaganda para repartir entre los militantes y los sellos de cotización. Más tarde se integraron en la célula Amadeo Fernández de Alba y Antón y Mariano Salas Castrejón. Félix fue un día a la embajada inglesa a recoger un parte de guerra y uno de los conserjes se ofreció para llevarle el parte cuando quisiera a su casa por 2 pesetas. De esta manera recibió a domicilio los partes de guerra sin saber el conserje que eran para la organización comunista. Joaquín Candelas recibió la visita de un representante de la Comisión de la Organización Provincial indicándole que había cometido una serie de errores debidos a la línea política que se estaba siguiendo. Joaquín se defendió argumentando que había engañado a la dirección comunista porque indicó que era del PCE cuando en realidad era de la JSU y que su apellido era muy conocido entre toda la militancia porque se lo había dicho a todos con los que había contactado. Por todo ello fue apartado de la organización advirtiéndole que si se veía con algún militante no hablara de cosas particulares pues todos ellos serían avisados de su salida del partido. Si en alguna ocasión se le requería su colaboración sería avisado, pero no fue así porque fueron detenidos.669 669 Telesforo Torres del Campo nació en Manzaneque (Toledo), hijo de Bernabé y María, casado, carpintero y domiciliado en la calle del Amparo, 54. La guerra le sorprendió en Getafe trabajando como carpintero en los talleres de la compañía MZA. Luego pasó a un cuartel de milicias de la UGT y CNT situado en la calle Príncipe de Vergara, siendo movilizada su quinta a mediados de 1937 y destinado a la 221 Brigada en el frente de Levante y luego en el de Granada. Al terminar la guerra se presentó a las autoridades franquistas en la Comandancia Militar de Getafe y fue puesto en libertad. Por mediación de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 494 un conocido de la guerra llamado Antonio Martínez conoció la existencia de la organización de Unión Nacional y le dio partes de guerra ingleses y propaganda comunista. Joaquín Candelas Gómez nació en Alburquerque (Badajoz), hijo de Juan e Isidora, jornalero. Afiliado antes de la guerra a la UGT y el 1 de agosto de 1936 ingresó en la Guardia Nacional republicana. En 1938 pasó a una brigada de infantería como sargento y estuvo allí hasta el final de la guerra. En septiembre de 1937 se afilió a la JSU y también fue el delegado político de su compañía. Al terminar la guerra fue detenido y estuvo en prisión dos años. Juan Cano Moreno nació en Jaén, hijo de Crispín y Gregoria, casado, jornalero y domiciliado en la calle San Ramón, 11. Antes de la guerra era sargento en el Regimiento de la Victoria, 8, de Málaga. Al empezar la contienda se presentó en su cuartel y como capitán estuvo en las oficinas del mismo. Luego estuvo en el CRIM de Jaén y en el de Madrid, donde se afilió al PCE. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a tres años y expulsado del Ejército. Benito Barrera San Miguel nació en Badajoz en 1924, hijo de Benito y Encarnación. Su padre era militar republicano. Ingresó en la JSU en 1938 y luego en el PCE. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a treinta años. Salió en libertad y se domicilió en la calle de San Ramón, 6, 1º, Puente de Vallecas. Benito Barrera fue detenido de nuevo por actividades clandestinas comunistas y condenado a quince años. Al salir de la prisión de Burgos se puso a trabajar como ayudante montador de locomotoras en Madrid. A finales de la década de los años cincuenta participó en la creación de las Comisiones Obreras ferroviarias. Con posterioridad fue secretario general de la Federación de Transportes y Comunicaciones de CC.OO y luego secretario general de la Federación de Pensionistas y Jubilados de CC.OO. Murió el 11 de marzo de 2009. Áurea Gañán Arregui nació en Gallarta (Vizcaya), hija de Daniel y Aurora, viuda, modista y domiciliada en el Hogar Ferroviario, 22, de Puente de Vallecas (Madrid). En la guerra estuvo evacuada en Valencia donde trabajó haciendo trajes militares a los soldados republicanos y al terminar la guerra regresó a Madrid. Félix Pedrosa López de los Mozos nació en Madrid, hijo de Félix y Rosa, casado, carpintero y domiciliado en la calle Pacífico. A finales de 1936 se afilió a la UGT y trabajaba en la Maestranza de Artillería. Junto a otros cincuenta y cuatro obreros fueron destinados a Albacete considerados como desafectos a la causa republicana. En Albacete se afilió al PCE en 1937 y al terminar la guerra regresó a Madrid sin ser detenido. Andrés Puertas Rus nació en La Carolina (Jaén), hijo de José y Francisca, pintor y domiciliado en la calle Granada, 55. Antes de empezar la guerra estaba afiliado a la UGT y a la JSU. El 27 de julio de 1936 se incorporó por su reemplazo al Ejército Republicano donde estuvo en varias brigadas. Al final de la guerra estuvo en los frentes de Cuenca y Teruel, siendo detenido e ingresó en un campo de concentración. Pedro Antonio Camacho García nació en Manzanares (Ciudad Real), hijo de Antonio y Rosario, casado, carpintero y vecino de Puente de Vallecas. Al empezar la guerra estaba en la Casa del Pueblo de su localidad donde se incorporó al Ejército combatiendo en los frentes de Madrid y Levante. Luego pasó a Francia donde estuvo un año y regresó siendo internado en un campo de concentración en Figueras (Gerona) y trasladado a un batallón de trabajadores en Madrid. Consiguió trabajo en la Maestranza de Artillería. Fernando Torremocha Muñoz “Torero” nació en Madrid, hijo de Fernando y Joaquina, ajustador mecánico y domiciliado en la calle Esperanza, 12. Afiliado a la UGT antes de la guerra y cuando empezó a ésta fue voluntario en la Columna Mangada. Fue herido y mutilado de un miembro en el frente de Guadalajara. Se afilió a la Liga de Mutilados e ingresó en 1937 en el PCE. En mayo de 1939 fue detenido y puesto en libertad a las pocas semanas. José Álvarez Tamargo nació en Avilés (Asturias), hijo de Eusebio y Aurelia, casado, forjador y domiciliado en la calle Granada, 32. Afiliado a la UGT antes de la guerra y durante ésta trabajó en la Maestranza de Artillería. Andrés Cortés Cazalla nació en Adamuz (Córdoba), hijo de Pedro y Marina, ebanista y domiciliado en la calle Gutenberg, 6. En 1934 estaba afiliado a Renovación Española. El inicio de la guerra le sorprendió haciendo el servicio militar en el arma de Aviación en Tablada (Sevilla). Se incorporó a los talleres de Getafe (Madrid) y luego fue trasladado a Reus (Tarragona). Al terminar la guerra fue detenido y trasladado a un campo de concentración siendo liberado a los pocos días. José Muñoz Arias nació en Ciudad Real, hijo de José y Amalia, casado, pintor y domiciliado en la calle Pacífico, 44. Antes de la guerra estuvo afiliado a la UGT y durante la guerra estuvo trabajando en la Maestranza de Artillería. Mariano Salas Castrejón nació en Madrid, hijo de Eusebio y Consuelo, casado, carpintero y domiciliado en la calle Infantas, 32. En agosto de 1936 fue llamado por su quinta al servicio militar siendo destinado luego a la 34 Brigada Mixta. Al final de la guerra fue detenido y trasladado a un batallón disciplinario. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 495 Juan Soler como secretario de organización comunicó a los otros miembros del Comité Provincial que en el Sector Sur controlado por Ramón García Moreno "Gordo”, apareció un nuevo grupo que se denominaba así mismo, Comité Provincial del PCE en Madrid. Tras entrevistarse con sus miembros pudieron unificar la organización, indicándoles las actividades que habían realizado desde su creación. Gracias a ello y al pasar al Sector Sur se incrementó su número a seiscientos militantes. De esa nueva remesa de militantes se incorporó al Comité Provincial como instructor a un individuo llamado "Simón” encargándose de ayudar en el control de los Sectores Norte y Oeste. También fue incorporado Joaquín Candelas Gómez a la dirección del Radio de Pacífico y tuvo lugar la aparición de un antiguo miembro del anterior Provincial de Madrid, José Alcázar Espartosa "Finanzas” o "Leopoldo”, que se hizo cargo de una célula que había creado en su lugar de trabajo. Este tipo de células eran numerosas en empresas como Tabacalera, Standard, El Águila y Valderrivas; en estaciones de metro y tren como la del Mediodía y del Norte y en barriadas donde destacaron las células de Vallecas y Cuatro Caminos. Dentro de la estructura funcional desarrollada por el Comité Provincial de Madrid se intentó recuperar la labor, olvidada por parte de la organización de Carmen de Castro, "Mary” o "Rosita”, en la gestión de asuntos judiciales. También colaboró en la recuperación de camaradas (reintegró a la organización una célula de tranviarios). Informó al Comité Provincial de la salida de la cárcel de un individuo muy preparado políticamente y que podía formar parte del cuadro dirigente que se hacía llamar "Javier” . Éste, tras tener una entrevista con Tellado pasó a ser secretario general de la dirección del Sector Norte. Dionisio Tellado se dio cuenta del sólido trabajo que estaba realizando Carmen de Castro, por eso quiso dejar constancia de ello presentándosela a Jesús Carrera para que decidiera cuál sería su mejor disposición de cara a la organización. Quedaba pendiente el Sector Este dentro de la actividad planteada por el Comité Provincial para extender su línea política ante los escasos resultados conseguidos hasta entonces en su intento de organización. Pasó entonces a desempeñar el cargo de máximo responsable del sector el camarada que había presentado Eduardo Pérez, de nombre Francisco y apodado "El Chepa”. Al no tener constancia de su valía y formación para ocupar un puesto de esa responsabilidad, el Comité Provincial quiso cerciorarse de su capacidad política y mediante informes que se pidieron a algunas presas de la prisión de Ventas que, según él, le conocían. En estos informes algunas de las presas realizaron una valoración positiva de su persona y pasó a ser el máximo responsable del Sector Este con la ayuda de una camarada y de otro militante del Sector Sur.670 Eduardo Pérez comentó a Félix Pascual que había recibido a un conocido suyo que estaba haciendo el servicio militar en África y llevaba una carta de algunos comunistas de Tánger que tenía que entregar a la dirección del PCE en Madrid. Félix Pascual recogió la citada carta y se la dio a Ramón Guerreiro diciéndole éste que citara al individuo llegado de África y a Eduardo Pérez a una reunión. Los servicios de información y recuperación eran fundamentales para el trabajo de la organización comunista. Las presentaciones e incorporaciones de nuevos integrantes fueron muy frecuentes. Uno de los problemas que conllevaba era una alta dosis de peligrosidad por la manera de desarrollar el trabajo. Si a esto le añadimos la Amadeo Fernández de Alba y Antón nació en Burgos, hijo de Amadeo y Leonor, ebanista y domiciliado en la calle Guillermo de Osma, 8. En la guerra fue voluntario en Aviación siendo cabo en los servicios de retaguardia en el Aeródromo en Albacete en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 118.528. 670 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 496 desconfianza y el temor a que esa nueva persona conocida fuera un delator o confidente de la policía, la cosa se complicaba aún más. Por ejemplo María Asunción Rodríguez se entrevistaba con los cuadros dirigentes en la calle y en bares coincidiendo con días festivos, porque los momentos que tenía libres en los días laborables los aprovechaba para las entrevistas con los enlaces de los sectores y las radios. En su trabajo de agitación y propaganda utilizaba la máquina de escribir de Paquita Arcones Calvo para pasar a limpio los originales de propaganda que le entregaba Tellado, los cuáles serían reproducidos a imprenta. Fue cuando apareció la figura del impresor Julio García de la Puebla “El Mecánico” .671 El aparato de agitación y propaganda pretendía extender la línea política y doctrinal del partido a los máximos lectores posibles dado que hasta ese momento sólo existían los escritos y folletines llegados desde el exilio cuya calidad era cuestionable ante el desconocimiento de lo que realmente estaba sucediendo en el interior del país.672 El primer contacto que mantuvo Julio García de la Puebla con la organización comunista fue con un individuo llamado Francisco Martínez en el sector en donde ambos militaban. Ya había realizado algunos trabajos de propaganda, que ocultó debido a la poca cantidad de camaradas que se dedicaban a la impresión clandestina y a la importancia de la tarea que desempeñaba. También fue Francisco Martínez el que le presentó a Dionisio Tellado, quien pasó a controlarle. La primera acción que se le encomendó fue la impresión de un número clandestino del periódico comunista “Mundo Obrero” haciéndole entrega de un molde de imprenta, un cliché fotograbado que era una reproducción en miniatura del encabezamiento de dicho periódico y papel de tamaño cuartilla. Julio se comprometió a imprimir cuantos trabajos le fueran encargados desarrollando todas las fases del proceso de impresión, desde la composición hasta la tirada y llevando el material que se le había proporcionado a la imprenta donde trabajaba, en la calle de las Navas de Tolosa, 4. Realizaba la impresión en las horas de la comida, gracias a que tenía la llave de la imprenta. Hizo una primera tirada de casi mil periódicos entregándole a Tellado los moldes de impresión y el cliché del encabezamiento. A los pocos días se le volvió a encargar la tirada de unos sellos de cotización facilitándole los moldes y el papel. Los sellos eran de dos tipos, unos de una peseta y otros de cincuenta céntimos y también de dos tipos de papel. Tenían forma alargada y los hizo en tinta negra, siendo la tirada final de unas quinientas hojas, cada una de las cuáles tenía ocho sellos. En los meses siguientes se encargó de realizar más impresiones de otra serie de manifiestos, periódicos, propaganda, sellos de cotización, etc. Jesús Carrera envió una orden al Comité Provincial de Madrid dictando que toda la propaganda impresa tuviera una distribución lo más extensa posible, incluyendo aquellos centros industriales en los que 671 Julio García de la Puebla nació en Madrid, hijo de Manuel y Encarnación, viudo, casado, impresor y domiciliado en la calle Escorial, 3. Se afilió al PCE y la UGT (Sección de Artes Gráficas) en 1937. Al empezar la guerra se incorporó como voluntario a la 27 Brigada Mixta en Somosierra. Movilizado por su reemplazo se le destinó al 2ª batallón de Transportes como ayudante de conductor pero debido a un accidente y por las heridas sufridas fue declarado inútil para el servicio militar. El final de la guerra le sorprendió en Alicante y fue detenido e internado en el campo de Los Almendros y luego en la plaza de toros. Tras ser puesto en libertad regresó a Madrid y en octubre de 1941 contactó con un antiguo conocido de la guerra llamado Francisco Martínez, que había sido comisario político del Segundo batallón de Transportes, le dijo que pertenecía a la organización comunista y que podría ayudar con su trabajo como impresor. Le dio garantías porque sólo sabrían de su existencia un número reducido de personas y le presentó a Dionisio Tellado en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. 672AGA, Gobernación 7.02, Sign 44/, Caja 10.751, Exp. 50. Expediente de María Asunción Rodríguez Fernández. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 497 hubiera un gran número de obreros. También debía llegar a las células comunistas enviando propaganda por correo a aquellas direcciones de militantes que fueran proclives a la recepción de ese tipo de material. Una vez hubieran recibido esa correspondencia, sus receptores tenían el encargo de hacerla circular, bien por correo o entregándola en mano a otras personas de ideología izquierdista, no sólo a comunistas. También se hizo llegar gran cantidad de periódicos, octavillas y manifiestos a otras provincias, como los casi mil ejemplares que llevó Calixto Pérez a Sevilla, unos cien ejemplares a Zaragoza y también se envió propaganda impresa a Barcelona, Valencia y San Sebastián. Para evitar, en todo lo posible, los contactos entre Julio García con los elementos de la dirección, se creó un sistema de enlaces en el aparato de agitación y propaganda designando a Paquita Arcones Calvo como enlace entre Julio García y María Asunción Rodríguez que fue la encargada de entregar los originales al impresor. Otra muchacha, Ascensión Cano Agraz "La Morena”, fue la encargada de crear un depósito del material impreso y de hacerlo llegar a los distintos sectores, poniéndose en contacto con los secretarios de agitación y propaganda de éstos sectores por medio de contraseñas y haciéndoles entrega de los trabajos impresos. No sólo se repartía material del PCE con folletines u octavillas de Unión Nacional sino también del Frente Nacional de Ayuda. Rafael Abad comunicó a María Asunción Rodríguez que Paquita Arcones Calvo había sido detenida (parece ser que fue la denuncia de una mujer a la que entregó propaganda sin querer recibirla). Los trabajos realizados a imprenta por Julio García desde que empezó su labor para la organización en agosto de 1942 hasta enero de 1943 fueron los siguientes: consignas del PCE en tamaño pequeño y papel sepia con ocho textos diferentes cuyos originales fueron entregados por Tellado, algunos escritos de su puño y letra; manifiestos del PCE del mes de septiembre de 1942; octavillas con el encabezado "Unidad, unidad, unidad" cuyo texto apareció en un "Mundo Obrero” de edición exterior, el boletín del interior conocido por "Liberación Nacional” (luego cambió el nombre por el de "Reconquista de España”). Suplemento número uno de "Mundo Obrero” de la edición interior en tamaño cuartilla; manifiestos del partido del 7 de noviembre en tamaño cuartilla, manifiestos de noviembre de la JSU, consignas con la bandera de la República en diversos textos (según María Asunción Rodríguez en un número cercano a los 45.000), sellos de cotización del partido de los que se hicieron varias tiradas en tintas negra, azul y roja en distintas clases de papel y con la leyenda: "Partido Comunista de España, (E. De la I.C.). 1 peseta"; la primera tirada se hizo en valores de 1 y 2 pesetas, sellos de cotización de la JSU con las leyendas: "J.S.U.- 1 peseta" y "J.S.U.-0.50 pesetas" en distinto tamaño y formato que los del PCE para no confundirlos y sellos de cotización del Frente Nacional de Ayuda.673 El papel utilizado para la impresión unas veces lo facilitaba Rafael Abad del Frente Nacional de Ayuda, otras veces procedía del dinero de las cotizaciones recaudadas por el Comité Provincial y otras veces era el propio Julio García quien lo ponía, no cobrando nunca por sus servicios prestados. Los originales de los trabajos eran entregados por Jesús Carrera a Tellado y éste a María Asunción. Del total, la mitad era entregada a Jesús Carrera para su distribución y el resto los distribuían entre los diferentes sectores madrileños y algunos para los militantes del Frente Nacional de Ayuda. Esta organización era autónoma y el único nexo conocido fue Rafael Abad San Francisco. A pesar de ser requerido por parte de algunos dirigentes comunistas para que manifestara cuál era su 673 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 498 trabajo en esa organización casi nunca dijo nada. Salvo en octubre de 1942, cuando manifestó que estaba prácticamente solo para realizar su trabajo y pidió ayuda al Comité Provincial. Tellado le presentó a Joaquín Candelas Gómez, que empezó a colaborar con el Frente Nacional de Ayuda. No obstante, a pesar de ello, Rafael Abad siguió con su negativa para hablar del organismo y también de intentar introducir algún grupo de Unión Nacional dentro del mismo.674 La propaganda editada desde junio hasta noviembre de 1942, por el Comité Provincial de Madrid fue la siguiente: 674 Manifestaciones de Dionisio Tellado y María Asunción Rodríguez en 674 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 499 675 AHN, Fondos Contemporáneos, Expedientes Policiales, Expediente H-41, Actividades Comunistas, Cartas e Informes del Comité Central de la Organización Comunista Clandestina en nuestro país, dirigidas al Comité Central de la misma organización en América y Sub-comité en Francia, Jesús Carrera Olascoaga, Madrid, 10 de noviembre de 1942. Materiales Editados dados al Comité Central Ejemplares Boletín Interior nº 3 100 a máquina Liberación Nacional nº 24 100 a máquina Liberación Nacional nº 25 200 a multi Boletín Interior nº 9 200 Manifiesto de 18 de Julio 150 a máquina Consignas de Unión Nacional de dos clases 2.000 a imprenta Consignas del Partido de dos clases 2.000 a imprenta Manifiesto de la Dirección Central de septiembre 2.500 a imprenta Consignas de Unión Nacional de diez clases 10.000 a imprenta Liberación Nacional nº 26 500 a multi Mundo Obrero nº 1 4.000 a imprenta Grupo de Intelectuales del Frente Nacional de Ayuda 1.000 a imprenta Octavillas de Unidad 4.000 a imprenta Liberación Nacional nº 27 2.000 a imprenta Manifiesto del 7 de noviembre 2.000 a imprenta Total 30.750 Materiales Editados distribuidos sólo en Madrid Ejemplares Consignas de Unión Nacional de diez clases 4.000 ejemplares Consignas del Partido de dos clases 500 ejemplares Manifiesto de la Dirección Central de septiembre 1.500 ejemplares Mundo Obrero nº 1 2.000 ejemplares Octavilla de Unidad 2.000 ejemplares Liberación Nacional nº 27 5.000 ejemplares Manifiesto del 7 de noviembre 500 ejemplares Total 15.500 ejemplares 675 MATERIALES EDITADOS EN MADRID DE JUNIO A NOVIEMBRE DE 1942 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 500 El Comité Provincial de Madrid se dio cuenta de que ese trabajo no era suficiente debido a la descoordinación existente entre los diversos sectores, ante la caída de enlaces y a la desmembración de la organización. Dionisio Tellado abandonó la política de preservar cuanto más se pudiese al aparato directivo, seguida hasta ese momento decidiendo que fueran los dirigentes del Comité Provincial los que se encargaran de cada uno de los sectores que lo formaban. Tellado se encargó del Sector Sur, Juan Soler del Norte y del Oeste y María Asunción Rodríguez del Sector Este. Las consignas dadas fueron similares a las que se transmitieron desde la aparición de este nuevo Comité Provincial: expandir la organización en las barriadas madrileñas con acciones de agitación y propaganda y englobar a un mayor número de efectivos dentro de sus filas. Siguieron con la labor de captación de nuevos camaradas y por medio de Concepción González Madera destinada en el Servicio de Información y Recuperación del Comité Provincial, se les comunicó la llegada de dos jóvenes asturianos de la JSU que habían huido de Lérida y que a su llegada a Madrid contactaron con ella por ser paisanos.676 Se trataba de Bonifacio Fernández Suárez,677 “Zacarías” , (usaba el nombre falso de Jesús Fernández Álvarez, que fue el que utilizó la policía a la hora de nombrarle) y Marino Granda Fernández. Éste fue el que primero se entrevistó con Jesús Carrera (tenía de antemano buenas referencias de su trabajo en Cataluña) comunicándole que tenía intención de ir a Galicia, donde estaban su novia y su familia. Carrera pensó que podía utilizarle como cuadro para la tarea que no había podido desarrollar Ramón Guerreiro con anterioridad. Tras un breve período de instrucción política y de informarse sobre la situación de la organización comunista gallega, Marino se desplazó a Galicia con material de propaganda (entre el que estaban copias de una carta que trajo de Francia, de la resolución que tomaron tras la primera reunión y otro tipo de manifiestos). Cuando Marino llegó a Galicia se puso en contacto con los dirigentes del Comité Provincial, a los que expuso la nueva orientación política, pero no lograron grandes objetivos porque enseguida fueron detenidos por la policía debido a la caída de una estafeta de Madrid. Bonifacio Fernández fue presentado a Carrera por Dionisio Tellado, le comentó que había sido miembro de la Comisión Regional de la JSU en Asturias antes de la guerra civil y por ello la idea era incorporarle al trabajo de la JSU en Madrid. Para el desarrollo de las labores de reorganización de la organización juvenil comunista, Tellado había pensado en dos comunistas, Santiago Torres Velasco (se lo había presentado María Asunción Rodríguez) y de José Luis Gallego Fernández "Séneca”, 676 Jesús Carrera manifestó que por medio de una camarada del Frente Nacional de Ayuda llamada Marta contactó con Marino Granda Fernández en Madrid en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. 677 Bonifacio Fernández Suárez nació en Oviedo, hijo de Tomás y Engracia, contable. En 1931 residía en Bilbao donde su padre estaba destinado en la compañía de ferrocarriles. Bonifacio trabajó como fotógrafo en un laboratorio propiedad de un alemán huido de su país por ser comunista. Bonifacio se fue de Bilbao militando en el PCE. En enero de 1936 al padre le destinaron a Oviedo y la guerra le sorprendió a Bonifacio en Gijón pudiendo escaparse hacia Oviedo y combatir con el bando republicano dentro de las milicias. Al caer el frente del Norte embarcó en Gijón para irse a Francia pero el barco fue apresado y le detuvieron pasando al campo de concentración de Camposancos (Pontevedra). Luego fue llevado a un batallón de trabajadores en San Pedro de Cardeña (Burgos). Obligado por las fuerzas franquistas, participó en la batalla de Brunete y fue destinado a fortificaciones en Teruel, siendo designado contable en un batallón de infantería (utilizaba el nombre de Baldomero Castro Fernández). Estuvo bastante tiempo en el batallón de trabajo porque no encontraba los avales necesarios para conseguir la libertad. Al ser licenciado se fue a Barcelona y luego a Lérida con su hermano Tomás quien le buscó un trabajo en unos almacenes de material ferroviario usando el nombre de Luis Villullas con una cartilla militar a este nombre que había pertenecido a un soldado muerto en el frente. En junio de 1942 se fue a Madrid junto a Marino Granda Fernández reclamados por la organización comunista. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 501 que había salido de la cárcel. Bonifacio Fernández quedó ligado a los otros dos comunistas, pero Santiago Torres Velasco se negó a acometer cierto tipo de trabajo (sólo hizo de correo y enlace varias veces), por lo que fue recriminado por parte de la dirección.678 Los militantes recién salidos de las cárceles no ocupaban cargos ni desarrollaban actividad alguna en la organización comunista rápidamente. Tenían que pasar por un sistema llamado de información y adhesión clandestino. Primeramente el aparato de cárceles daba cuenta de los camaradas que habían salido de las prisiones y cuáles podrían estar capacitados para colaborar en la organización. El siguiente paso a cargo del secretario de organización les presentaba a los dirigentes oportunos para el estudio de su capacitación política (la mayor parte de las veces era el secretario general quien lo hacía) y por último se decidía su puesto de destino y con quien se le iba a designar. Bonifacio Fernández Suárez, Marino Granda y José Figueras procedían del Comité Provincial del PCE en Lérida. Los dos primeros escaparon y Figueras quedó como único responsable de la organización, pero ante las detenciones ocurridas también se escapó y fue sustituido en la dirección del Comité Provincial por Marcelino Eirin Mayo y José Navarro Velázquez. El primero enlazó con la organización por medio de Bonifacio Fernández y facilitó casa para celebrar reuniones, recibir correspondencia de la dirección del partido en Madrid y dio alojamiento a dirigentes (formaba parte de una célula junto a Antonio Morales Salgado). En las cotizaciones daban como comprobante unas estampas religiosas que eran en realidad del Frente Nacional de Ayuda y unos pequeños naipes que tenían impresos cifras de cotización. Eirin facilitó las señas de su hermana María que vivía en la calle madrileña de Plasencia, 6 para ser otra estafeta de la organización. Allí acudieron Bonifacio Fernández y Marino Granda cuando escaparon de Lérida puesto que Marcelino les había facilitado las señas. Una amiga de María, Lucía Povedano Santiago llevó en taxi a Bonifacio Fernández a la casa de una sobrina de María porque ésta no podía hacerlo. A los pocos días Lucía recibió la visita de una mujer que le comunicó que Bonifacio había sido detenido y que escribiera una carta a Marcelino Eirin a Lérida y otra al padre de Bonifacio en Oviedo para contar lo ocurrido. El padre de Bonifacio llegó a Madrid y le dio 100 pesetas y ropa limpia para ayudar a su hijo. Marcelino Eirin y José Navarro se fueron a Madrid para recibir, de parte de Carrera, consignas e instrucciones sobre cómo organizar el Comité Provincial, ayudar a los presos y captar nuevos militantes. Les fueron entregados un centenar de ejemplares de “Mundo Obrero” y manifiestos para repartirlos entre los demás militantes del PCE. Eirin contactó con dos amigos para que formaran parte de la organización, Antonio Morales Salgado y Juan Costa Jiménez. Los dos asistieron a varias reuniones en la casa de Marcelino Eirin y recibieron propaganda clandestina formada por periódicos, manifiestos de Unión Nacional y partes de guerra ingleses. José Figueras era del Comité Provincial, indicó a Francisco Mateu José que formara un grupo entre conocidos y compañeros de trabajo para recaudar fondos. Para saber cómo realizaba dicho cometido, Mateu fue a varias reuniones en la casa de Eirin recibiendo varios ejemplares de 678 Santiago Torres Velasco nació en Segovia en 1913, dependiente de comercio. Se afilió a la UGT y al PCE nada más comenzar la guerra. Fue voluntario en el batallón “Deportivo” y luchó en Navalcarnero. Se trasladó a la 7ª División, primero como enlace y luego como oficinista, siendo destinado en 1938 a la 69ª División como auxiliar en el S.I.E.P. Al finalizar la guerra fue detenido y condenado a doce años cumpliéndolos en las prisiones madrileñas de San Antón y Toreno en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 502 “Mundo Obrero” y los distribuyó entre los elementos del grupo que contralaba y estaba compuesto por: Robledo Pifarre Poch (compañero de trabajo), Antonio Cervantes Cerrillo y Pedro Cervantes Cerrillo (otro compañero de trabajo), Miguel Haro Jiménez, José Gol Llados, José María Sancho Cami (Mateu le pidió que cotizara para los presos del campo de Marte en Lérida) y Juan Luque Fernández (otro compañero de trabajo que no pudo ayudar mucho porque fue operado de una hernia y al tener cuatro hijos no podía aportar dinero). Con la detención de Bonifacio Fernández en Madrid, la policía logró la dirección de Marcelino Eirin y fue a Lérida haciéndose pasar por un enlace de la dirección de Madrid. Eirin estaba junto a José Navarro quienes tras creerse la falsa identidad de los policías proporcionaron información sobre la situación de la organización en la ciudad catalana tras la salida de Bonifacio, Marino y José Figueras. Tras ello, la policía detuvo a los dos dirigentes comunistas y a los demás miembros del Comité Provincial del PCE. La sentencia del juicio celebrado el 20 de enero de 1945 contra ellos fue: pena de muerte conmutada a treinta años para Marcelino Eirin y Francisco Mateu, quince años para Antonio Morales, José Navarro, Juan Costa y Francisco Hernando y dos años para Miguel Haro, Robledo Pifarre, Pedro Cervantes, Antonio Cervantes y Lucía Povedano. El resto de los detenidos fueron absueltos.679 679 Marcelino Eirin Mayo nació en La Coruña, hijo de Juan y Matilde, casado, ferroviario y domiciliado en Lérida. Afiliado al PSUC y a la UGT, incorporado al Ejército Republicano por su quinta y tras la guerra fue detenido y condenado. José Navarro Velázquez nació en Madrid, hijo de Marcelo y María, jornalero y domiciliado en Lérida. Al empezar la guerra fue destinado a las fortificaciones estando en varios frentes y fue hecho prisionero en Valencia donde estuvo en diversos campos de concentración. Al salir en libertad se fue a Lérida y un compañero de trabajo llamado Luis le dio un parte de guerra inglés para que lo leyera. Francisco Mateu José nació en Barcelona, hijo de Francisco y Francisca, casado, albañil y domiciliado en Lérida. Perteneció a la UGT y al PSUC y fue voluntario en el frente de Aragón donde fue herido. Estuvo en un campo de concentración y luego en un batallón de trabajadores siendo puesto en libertad en Lérida. Antonio Morales Salgado nació en Madrid, hijo de Proto y Nicolasa, casado, montador y domiciliado en Lérida. Fue depurado de la Renfe y hecho prisionero. Estuvo dos años y medio en una prisión acusado de llevar un tren blindado durante la guerra. Francisco Hernando Calle nació en Lérida, hijo de Tomás y María, casado y jornalero. Robledo Pifarre Poch nació en Tárrega (Lérida), hijo de José y Carmen, casado, jornalero. Durante la guerra participó en las milicias ferroviarias y luego en el Ejército Republicano. Al terminar la guerra fue hecho prisionero en Valencia y puesto en libertad a los 14 meses, regresó a Lérida. Antonio Cervantes Cerrillo nació en Turre (Almería), hijo de José y Catalina, viudo, jornalero y domiciliado en Lérida. Al empezar la guerra era un sargento profesional y con su Regimiento salió de Valencia hacia el frente de Guadarrama. Al terminar la guerra fue hecho prisionero en Valencia donde fue detenido y condenado a seis años, siendo desterrado a Lérida donde estaba su hermano. Pedro Cervantes Cerrillo nació en Turre (Almería), hijo de José y Catalina, casado, jornalero y domiciliado en Lérida. Estuvo en el frente de Toledo movilizado por su reemplazo. Al terminar la guerra fue detenido y estuvo en un campo de concentración saliendo en libertad. Después se fue a Lérida a trabajar. Juan Costa Jiménez nació en Manlleu (Barcelona), hijo de José y Josefa, casado, comerciante y domiciliado en Lérida. Afiliado al PSUC y fue también comisario político de compañía y al caer el frente de Cataluña huyó a Francia. Miguel Haro Jiménez nació en Turre (Almería), hijo de Diego y Felipa, albañil y domiciliado en Lérida. Antes de la guerra fue del PCE en Almería y al empezar la misma fue miliciano y con su quinta destinada al frente de Granada. Al pasar a filas combatió en Tarifa (Cádiz). José Gol Llados nació en Montardit de Dalt (Lérida), hijo de José y Josefa, albañil. Fue movilizado por su quinta en junio de 1937 y fue a Andorra y luego regresó a Lérida. José María Sancho Cami nació en Uldecona (Tarragona), hijo de Juan y Josefa, casado, ajustador y domiciliado en Lérida. Fue expulsado de la Renfe y no fue detenido ni juzgado. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 503 Los demás miembros de la organización del Comité Provincial de Madrid fueron detenidos y juzgados el 25 de septiembre de 1944 con las siguientes penas impuestas: José Alcázar, Ramón García, Antonio Martín, Juan Soler, Leonardo Hernández, Juan Cano, Emilio Corral y Félix Pedrosa a treinta años. Manuel López, Demetrio Rodríguez, Joaquín Candelas, Florencio Martín, Paulino García, Andrés Puerta y José Álvarez a veinte años. Telesforo Torres, Julián Gutiérrez, Benito Barrera, Ricardo Valenzuela, José Muñoz y Mariano Salas a quince años. El juzgado absolvió a Amadeo Fernández, Andrés Cortés, Fernando Torremocha, Juan Muñoz, Áurea Gañán y Antonio Talavera. Tras las detenciones ocurridas y las declaraciones realizadas por los detenidos, la policía supo que aún quedaban miembros del Comité Provincial que cotizaban para los presos y a cambio recibían sellos de cotización de ayuda del PCE. También tenían propaganda compuesta de ejemplares de “Mundo Obrero”, manifiestos y octavillas de la organización clandestina. Debido a una confidencia sabían de la presencia de Daniel Suárez Gallego en el bar “Central” de Bravo Murillo como militante de un grupo comunista. La policía preparó un dispositivo y detuvo a Daniel Suárez siendo portador de varios sellos de cotización, su nombramiento como capitán de infantería del Ejército Republicano y una copia de la sentencia que fue dictada contra él. Luis Sastre y Elvira Albelda encargaron a Julián Rodríguez Gálvez la formación de nuevas células comunistas. Julián Rodríguez conocía a una mujer llamada María Pinilla Jimeno, viuda de Vicente Gil López, agente de policía republicano y antiguo camarada de Julián. María a su vez conocía a Germán Alonso Pérez, hijo de Germán Alonso Galán, consejero del Ayuntamiento de Madrid durante la guerra civil. Germán hijo visitaba a varios de los empleados del Ayuntamiento que fueron depurados tras el final de la guerra. María Pinilla por orden de Julián le dijo que organizara dos grupos de militantes para ayudar a los presos con sus cotizaciones y recibir propaganda. Julián habló con Fernando Rodríguez Morillas para que se hiciera cargo de la dirección de una de las células que iban a formar con los antiguos empleados del Ayuntamiento de Madrid y otros conocidos. Germán Alonso entregaba el dinero de las cotizaciones a Julián Rodríguez y de éste recibía sellos de cotización. También manifiestos y propaganda de Unión Nacional. Cuando Julián Rodríguez fue detenido, el dinero de las cotizaciones se las daban a Luis Sastre y cuando éste también fue detenido, Germán entregaba el dinero a Elvira Albelda “Maruja” o “Angelines” en la glorieta de Quevedo (Germán perdió el contacto con la organización por la parte de arriba cuando Elvira Albelda fue detenida). Las células estaban compuestas por tres grupos de dos individuos que tenían la misión de cotizar con la compra de los sellos de cotización y repartir la propaganda recibida (ejemplares de Unión Nacional y el periódico “Liberación Nacional”). Los jefes de las dos células controladas por Rodríguez Morillas eran José Luis Jiménez de la Villa y Juan de Diego Arranz. En la célula del primero también estaba Manuel Mendoza Ortíz y en la célula de Juan de Diego también formaban parte de la misma, Francisco Baleriola Arroyo y Fernando Fernández Barriguete. Otro grupo estaba formado por Alejandro Dorado García, Francisco Burgos Lecea y Manuel López Otero que cotizaban 2 pesetas Juan Luque Fernández nació en Adra (Almería), hijo de José y María, casado, albañil y vivía en Lérida. María Eirin Mayo nació en La Coruña, hija de Juan y Matilde y domiciliada en Madrid, calle Cesto de Plasencia, 6 Lucía Povedano Santiago nació en Madrid, hija de Ricardo y Lucía, casada y domiciliada en Madrid, calle Casto de Plasencia, 6 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 122.152. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 504 semanales para la organización. Los grupos recibían, por medio de Fernando Rodríguez, ejemplares del periódico “Liberación Nacional” redactado primero a máquina y luego a imprenta y sellos de cotización en los que ponía la inscripción “Unión Nacional. 2 Pesetas. Viva la República”. Los jefes de los grupos se reunían con Rodríguez Morillas una vez a la semana para entregarle el dinero de la venta de los sellos de cotización y hablar de cuál era la situación de cada uno de los grupos. Otros integrantes de las células eran: Basilio Martín Martín, “Víctor” (era enlace de Rodríguez Morilla), Diego Montalvo Gordillo (desapareció cuando empezaron las primeras detenciones), Wenceslao Azañedo Hernán “Moreno”, Daniel Suárez Gallego (recibía los sellos y entregaba la recaudación a Azañedo), Julio Martínez del Amo (conocía a Daniel Suárez de cuando estuvieron presos en el fuerte de San Cristóbal (Pamplona)), Antonio Martínez Fernández (al ser detenido le fueron encontrados gráficos de diferentes sitios donde hubo operaciones de guerra, cinco partes de guerra ingleses y un ejemplar del periódico “Liberación Nacional”). 680 680 Wenceslao Azañedo Hernán “Moreno” nació en Navas del Marqués (Ávila), hijo de Juan y Aurelia, albañil. Pertenecía a la UGT desde 1935 y fue movilizado por su quinta en agosto de 1936, siendo destinado a la compañía “Voluntarios de Asturias”. Estuvo en varias unidades alcanzando el cargo de capitán de infantería. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a treinta años. Su padre fue condenado a pena de muerte y ejecutado el 31 de julio de 1939. Wenceslao estuvo preso en los campos de concentración de Vallecas, Getafe y Alcalá de Henares y en la prisión de San Cristóbal (Pamplona). Al conseguir la libertad se puso a trabajar en las oficinas centrales de la Compañía del Metropolitano. Tras ser detenido pasó diez días en la comisaría de Juan de Olías y veinticinco en la Dirección General de Seguridad. Fue condenado a quince años y cumplió las condenas en las prisiones de Porlier, Alcalá de Henares, Carabanchel y Burgos. Entre los dos períodos estuvo en la cárcel y la policía desde 1957 hasta 1968 en Archivo Histórico Provincial de Albacete, Asociación Ex-Presos y Represaliados Políticos Antifranquistas, Madrid, Expedientes Personales. Daniel Suárez Gallego nació en Dos Torres (Córdoba), hijo de Vicente y Anastasia, vulcanizador. Durante la guerra perteneció a la JSU. Julio Martínez del Amo nació en Hiendelancina (Guadalajara), hijo de Alejandro y Julia, electricista. En la guerra pasó a una unidad militar del Cuartel de la Montaña y luego en la 71ª Brigada Mixta. Se afilió a la JSU y obtuvo el grado de capitán. Diego Montalvo Gordillo nació en Villagarcía de la Torre (Badajoz), hijo de Francisco y Basilia, casado con Encarnación Carrascosa y domiciliado en el camino viejo de Chamartín, 17, barrio de Campamento, Tetuán (Madrid). Antonio Martínez Fernández nació en Madrid, hijo de Francisco y Eusebia, albañil y domiciliado en la calle Guadalajara, 1. En 1935 se afilió a la UGT, Sociedad de Albañiles y en octubre de 1936 en el PCE. En julio de 1937 pasó a una unidad de ingenieros del Ejército Republicano y fue comisario político de su unidad. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a treinta años. Basilio Martín Martín “Víctor” nació en Madrid, hijo de Miguel y Francisca, chofer. Desde 1934 estaba afiliado al Sindicato de Transportes de la UGT siendo tanquista durante la guerra. Fernando Rodríguez Morillas nació en Madrid, hijo de Antonio y Carmen. Desde 1920 trabajaba como administrativo en el Ayuntamiento de Madrid. En la guerra se afilió al PCE desde finales de 1937 y al terminar la misma le inhabilitaron para su puesto de trabajo. Alejandro Dorado García nació en Lastra del Cano (Ávila), hijo de Joaquín y Lorenza, pescadero. Fue también policía urbano del Ayuntamiento de Madrid desde 1922 hasta octubre de 1939 en el que fue depurado de su puesto de trabajo. Durante la guerra se afilió al PCE en el Radio de Latina. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a doce años. Francisco Burgos Lecea nació el 2 de agosto de 1898 en Jerez de la Frontera (Cádiz), hijo de Juan y Juana, técnico administrativo del Ayuntamiento de Madrid. Antes de la guerra estuvo afiliado a la UGT y en 1930 al PCE. Publicó varias novelas y dos obras de teatro y colaboró en periódicos. Dirigió la revista “Frente Literario” en 1934 y fundó un movimiento de vanguardia llamado verticismo (denuncia social en toda su obra y su idealismo le llevó a ser comunista sin seguir la línea oficial del partido). Durante la guerra civil salvó la vida al escritor de derechas, Ricardo León y Román. Tras ser detenido fue condenado a quince años cumpliendo condena en las cárceles de Alcalá de Henares y Burgos. Aquí contrajo la tuberculosis y salió en libertad condicional el 19 de diciembre de 1950. El 5 de marzo de 1951 moría según su certificado de defunción de una hemorragia aguda pero los escritores Marcos Ana y Manuel de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 505 la Escalera dijeron que se suicidó por el dolor que tenía y por ver la precaria situación económica de su familia y no ser capaz de resolverla arrojándose desde un quinto piso donde vivía en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 116.378 y http://www.diariodejerez.es/article/opinion/918030/sabores/campo.html. Manuel López Otero nació en Madrid, hijo de Ángel y Manuela, contador mercantil. Desde 1919 estuvo trabajando en la Papelera Española hasta el final de la guerra. Durante la guerra se afilió al PCE y al terminar ésta fue despedido de la empresa porque fue vicesecretario del Comité de Intervención de la Papelera. José Luis Jiménez de la Villa nació en Jerez de la Frontera (Cádiz), hijo de José María e Isabel, chofer. Empleado del Ayuntamiento de Madrid desde 1930, primero como conductor del parque Central y luego tras un examen al cuerpo de bomberos hasta finales de marzo de 1939 por haber sido detenido. Se afilió al PCE en septiembre de 1937. Al terminar la guerra estuvo en un batallón de trabajadores hasta junio de 1940 momento en el que le condenaron a seis años de cárcel ingresando en otro batallón de trabajadores nº 216 destinado en Tetuán (Marruecos) del que salió en libertad. Juan de Diego Arranz nació en Aldealengua de Santa María (Segovia), hijo de Juan y Bárbara, pescadero. En 1936 se afilió a la UGT, Sección Alimentación, Pescaderías y a finales de 1938 al PCE. Fue movilizado por su quinta y estuvo encuadrado en varias unidades. Tras la guerra estuvo recluido veintiocho meses en diferentes prisiones y salió en libertad. A lo largo de su vida carcelaria estuvo en las cárceles de Alicante, Porlier, Carabanchel, Alcalá de Henares, Burgos y El Dueso (Cantabria). Llegó a estar incomunicado en la Dirección General de Seguridad durante tres meses. Francisco Baleriola Arroyo nació en Madrid, hijo de Francisco y Rafaela, dependiente y afiliado a la UGT en febrero de 1936. Fernando Fernández Barriguete nació en Madrid, hijo de Antonio y Filomena, pescadero. Afiliado a la JSU y fue electricista del Comité Provincial de la JSU. Manuel Mendoza Ortíz nació en Baena (Córdoba), hijo de Manuel y Pilar, mecánico. Perteneció al cuerpo de bomberos del Ayuntamiento de Madrid hasta que fue dado de baja después de la guerra. Afiliado al PCE en 1937. María Pinillo Gimeno nació en Illueca (Zaragoza), hija de Manuel y Pabla, viuda de Vicente Gil López, antiguo militante del PCE y agente de policía que murió tras pena de muerte el 6 de noviembre de 1940. Domiciliada en el Paseo de las Delicias, 5, 3º. Isidro García Casanova nació en Valladolid, hijo de Isidro y Victoria, dependiente de lotería. Desde 1919 pertenecía a la Juventud Comunista y luego en el PCE. Germán Alonso Pérez nació en Madrid el 6 de octubre de 1922, hijo de Germán Alonso Galán y María Pérez, confitero. Empezó sus estudios en la Institución Libre de Enseñanza y vivía en la calle Eloy Gonzalo, 26, para mudarse a la calle Montera, 44. Militaba en los Pioneros Rojos que era una organización infantil creada por la Unión de Juventudes Comunistas en España en 1932. Participó en manifestaciones y huelgas acudiendo uniformado y cantando varios himnos. Frecuentaba la sede del Radio Norte de la JSU. Al empezar la guerra fue voluntario en las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas que ocuparon un convento de salesianos en la calle Francos Rodríguez donde instalaron un cuartel. Como era menor de edad no le permitieron participar en el Quinto Regimiento. Fue evacuado por el Socorro Rojo al pueblo de Turis (Valencia) donde estuvo varios meses. En 1937 se escapó y regresó a Madrid donde vio a su padre que había sido comisario del Quinto Regimiento y luego consejero del Ayuntamiento de Madrid en representación del PCE. El 5 de marzo de 1939 Germán Alonso Pérez fue detenido en el local del Comité Provincial de Madrid por las fuerzas casadistas y de allí llevado a la comisaría de Congreso, luego a la Dirección General de Seguridad y más tarde al colegio de los Salesianos de Atocha junto con Pablo Yagüe. El 11 de marzo fue trasladado junto con otros trescientos presos a la cárcel de Porlier y en noviembre de 1939 salió en libertad. Su familia estaba alojada en la calle Narváez, 74. Parece ser que la dirección del partido le había encargado que se fuera a Asturias en 1942 por las detenciones continuas que hubo en Madrid y tenía el billete de tren para marcharse. Pero fue detenido el 6 de octubre de 1942 y trasladado a una comisaría de Cuatro Caminos y luego a la Dirección General de Seguridad donde estuvo un mes y medio. Tras ser condenado a quince años estuvo en las prisiones de Porlier (coincidió con su padre que salió en libertad en enero de 1943), Carabanchel (entró en marzo de 1944), Alcalá de Henares y Burgos. De esta manera contaba el traslado de la prisión de Carabanchel a la de Alcalá de Henares el protagonista: “Fuimos andando, esposados (mano izquierda con mano izquierda), cargados con enseres que al final hubimos muchos de tirar. Yo iba esposado con “Pedrito”, Pedro José Alonso Martínez. En la glorieta (creo que de Embajadores), Ángel Barrios se escapó, siendo prendido por la Guardia Civil que nos vigilaba. En represalia nos golpearon a todos (en mitad de la calle), con las culatas de los fusiles. Llegamos a la Estación de Atocha y nos montaron en el tren que nos llevó a Alcalá… y de nuevo andando al penal”. En Alcalá de Henares estuvo trabajando Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 506 El 25 de noviembre de 1942 la policía registró la casa de María Pinilla Jimeno en el Paseo de las Delicias, 5, 3º D y en presencia de otra mujer huésped del mismo inmueble llamada Victoria Casanova Martín, encontraron veinticinco hojas con noticias de Radio Londres, un manifiesto comunista titulado “A todos los miembros del PCE”, dos números del periódico titulado “Al Servicio de la Libertad” y dos revistas ilustradas norteamericanas. La policía registró a Isidoro García Casanova y encontró entre sus ropas un ejemplar de “Mundo Obrero” de noviembre de 1942, una hoja con noticias de Radio Londres, un certificado de exención de penas y un certificado de libertad condicional a su nombre de la prisión del Remedio de Liria (Valencia). Isidoro indicó que el ejemplar de “Mundo Obrero” era de un amigo suyo llamado Francisco Cañizares Vicente y lo demás se lo había dado la embajada inglesa. Todos los miembros de estas células fueron detenidos y el consejo de guerra tuvo lugar el 19 de mayo de 1944 con las siguientes condenas: treinta años para Wenceslao Azañedo, Daniel Suárez, Antonio Martínez y Julio Martínez y quince años a Fernando Rodríguez, José Luis Jiménez, Basilio Martín, Alejandro Dorado, Francisco Burgos, Manuel López, Juan de Diego, Fernando Fernández, Germán Alonso, María Pinilla y Francisco Burgos.681 14.1. Jesús Carrera y su relación con el Comité Regional de Euskadi. Desde Francia llegó a Madrid un enlace de la Delegación del PCE en tierras galas. Era Manuel Gimeno Matarredona que se hacía llamar “Pedro” o “Ramón”. Hasta ese momento la manera de contactar Jesús Carrera con Francia había sido por medio de notas o de tarjetas postales, en las que facilitó las señas de Ángeles Arruti Gil de Montes, esposa de un conocido suyo Sebastián Goñi Argárate, en la calle Duque de Sexto, 6, piso tercero y también las señas de Honorato Morrás Alonso en San Sebastián para mandar la correspondencia.682 En el intervalo en que fue utilizada la estafeta de la como cocinero en la enfermería lo que le valdría de práctica para trabajar cuando salió de la cárcel como auxiliar de cocina en la pastelería Díaz de la Cebosa en Madrid. Germán salió en libertad en 1950 y se fue a Madrid donde estuvo viviendo un tiempo, trasladándose a Barcelona. Aquí conoció a su mujer Isabel y tuvieron cinco hijos (Germán, Isabel, Ana María, Félix y Guillermo) en http://germanelrojo.blogspot.com.es/2012/10/homenaje-german-alonso-perez-german-el.html e intercambio de información a través de correos electrónicos entre Germán Alonso Pérez y el autor de ésta tesis. 681 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 116.378. 682Ángeles Arruti Gil de Montes nació en San Sebastián (Guipúzcoa), hija de Eusebio y Leonor, casada con Sebastián Goñi Argárate, modista y domiciliada en la calle Duque de Sexto, 6, entresuelo, C. Al empezar la guerra vivía con su marido en San Sebastián y al aproximarse las fuerzas golpistas se trasladó a Bilbao donde en una expedición de mujeres y niños organizada por el Gobierno de Euskadi se fue a Francia en el departamento de Bretaña bajo la protección del gobierno francés. Luego se fue con su hija Ana a San Juan de Luz donde conoció a Jesús Carrera Olascoaga que lo conoció con el nombre de Jesús Aguirre y a quien su marido había conocido en un campo de concentración francés. Regresó a España y ayudó a su marido a pasar clandestinamente yéndose a vivir a Madrid a la casa de su hermana en el Paseo de las Delicias, 68. Sebastián Goñi Argárate nació en San Sebastián, hijo de Policarpo y María, casado, empleado. La guerra le sorprendió en San Sebastián. De aquí se trasladó a Bilbao donde fue nombrado habilitado del batallón del servicio auxiliar del Ejército Republicano. Luego se fue a Santander y Asturias como teniente Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 507 casa de Sebastián Goñi y Ángeles Arruti, recibieron tres cartas procedentes de Francia pero con el nombre de las hermanas de ella que vivían en San Sebastián por razones de seguridad. Carrera también recibió varias veces a Jesús Bayón en esta casa de la calle Duque de Sexto, pero en ningún momento este matrimonio supo de las tareas clandestinas de su inquilino, ya que les tenía engañados con el trabajo que hacía. El enlace llegado de Francia le hizo entrega de una carta enviada por la Delegación de Francia; estaba escrita a máquina en el anverso y reverso de un trozo rectangular de tela de organdí (tela de algodón muy fina y transparente). También le facilitó 100 dólares que traía Gimeno ocultos en la hombrera de su americana. Carrera entregó a Gimeno un informe sobre la marcha de la organización en el interior del país escrito también a máquina y en el mismo tipo de tela, con el que regresó a Francia clandestinamente. Carrera se sintió decepcionado, porque el enviado por la Delegación del PCE en Francia regresara a este país, en vez de quedarse en España, La comunicación con el resto de Comités Provinciales era una de las labores prioritarias que quiso desarrollar Jesús Carrera, por eso a finales de 1942 acudió a San Sebastián, para conocer de primera mano la marcha de la organización comunista en Guipúzcoa. Carrera se llevó gran cantidad de propaganda de la que el Comité Provincial había impreso y se la entregó a Honorato Morrás, que dio una visión negativa de la situación que atravesaba el Comité ante la falta de militantes y la apatía de Zósimo García. Una de las noticias más importantes que transmitió Honorato a Carrera fue la aparición de un individuo de Éibar (Guipúzcoa) que pasaba clandestinamente a Francia y que aquí había recibido órdenes de la Delegación comunista francesa para enlazar con su homónima en España. Su nombre era Alejandro Lluvia Rodríguez (había sustituido en su labor a José Garmendia). Este enlace comentó a Carrera que se había visto en Francia con el dirigente de la Delegación en ese país, Manuel Azcárate, que se hacía llamar “Juan” . Carrera le expuso la marcha de la organización en el interior de España como antes había manifestado Manuel Gimeno e insistió en la necesidad del envío de cuadros y de medios económicos para la sustentación de la organización. Para ello estudiaron la posibilidad de introducir en España clandestinamente algunas mercancías de cuya venta en el mercado ilegal pudieran obtener dinero en efectivo.683 Honorato habilitado. Desde tierras asturianas se fue a Francia y de allí pasó a Barcelona presentándose en el local del Gobierno de Euskadi donde recibió ayuda económica. Fue declarado inútil para el servicio activo militar y se puso a trabajar como empleado de banca durante dos meses en el Banco Exterior de España. Pasó a Francia para estar con su mujer e hija. Fue internado en el campo de concentración de Vernet hasta mediados de 1941 cuando fue puesto en libertad. En octubre de 1942 pasó la frontera gracias a la ayuda de un refugiado español. Fue compañero de Jesús Carrera en un campo de concentración en Francia. Aquí Goñi facilitó las señas de sus hermanas en San Sebastián a Carrera. Goñi se fue a vivir a Madrid a casa de una cuñada suya en el Paseo de las Delicias, 78. Cuando Jesús Carrera llegó a Madrid contactó con Sebastián Goñi y le pidió utilizar su casa como estafeta para recibir algunas cartas, provenientes de amigos suyos de Francia, a nombre de su mujer a lo que Goñi aceptó sin problema. En otra ocasión, el matrimonio comunicó a Carrera su intención de cambiar de domicilio, pero por sus dificultades económicas no pudieron hacerlo y Carrera les ofreció ayuda económica con 300 pesetas mensuales en calidad de huésped. Así fue como se instalaron en la casa de la calle Duque de Sexto, 6, donde sería detenido Jesús Carrera en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Honorato Morrás Alonso perteneció a la UGT y en 1937 se afilió al PCE. Durante la guerra fue herido y tras caer el frente del Norte se fue a Francia y pasó a Cataluña. Tras aproximarse el ejército golpista pasó de nuevo a Francia donde estuvo interno en varios campos de concentración y regresó a España en noviembre de 1939. 683 El envío de dinero en papel moneda francesa provocaba problemas para su cambio y por la depreciación del franco en España en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 508 Morrás también le comentó la presencia en San Sebastián de un grupo de jóvenes comunistas que podrían ayudar en alguna organización de ayudas a presos. Carrera se entrevistó con José Hernández Irureta y Aurora de Miguel Maortua, pidiéndoles que se involucraran más políticamente, comprometiéndose a mandarles propaganda de la JSU. A su regreso a Madrid, tomó la determinación de impulsar el trabajo de la organización y se reunió con Calixto Pérez Doñoro, Luis Espinosa y Dionisio Tellado como representante del Comité Provincial. En esta reunión se estructuró la dirección central del PCE, ocupando el cargo de secretario general Jesús Carrera, Luis Espinosa la secretaría de organización y Calixto Pérez como responsable de agitación y propaganda. También decidieron que cada uno de ellos controlara una zona diferente de España donde el PCE tuviera organización y estructura. Luis Espinosa controló la zona levantina incluyendo Murcia, de la que no tenían noticias desde la caída de Ramón Guerreiro y haciéndole entrega de la dirección de José Fernández Moncholi por si pudiera ser de ayuda. Decidieron enviar a un instructor político, Félix Navarro que quedó ligado a Luis Espinosa. Navarro fue a Valencia llevando algo de propaganda y se la entregó a un camarada valenciano para su distribución en la zona levantina. Calixto Pérez se ocupaba de la zona andaluza y de algunas células de organización en Extremadura. El Comité Provincial que había montado Calixto Pérez en Sevilla fue detenido por la policía, manteniendo únicamente contacto con el ferroviario al que conocían por “Félix” . Éste le comunicó la presencia en Sevilla de un individuo que se llamaba Antonio y que había estado en el Comité Provincial del PCE de Cádiz antes de la guerra y que quería contactar con la dirección central en Madrid. Por ello Calixto Pérez se desplazó a tierras andaluzas llevando consigo cierta cantidad de propaganda para el recién llegado encomendándole la tarea de enlazar con elementos de confianza y formar un Comité Provincial. Antonio le comentó a Calixto la presencia de algunas células comunistas que no habían caído en la Maestranza de Artillería y en la Fábrica de Pirotecnia, con lo que Calixto regresó a Madrid contactando con ambas ciudades por medio del enlace ferroviario. Jesús Carrera controló la zona norte que comprendía Euskadi, Galicia, Asturias, Navarra, Aragón y La Rioja.684 Cataluña se desenvolvía con cierta autonomía mediante contacto directo con la Delegación del PCE en Francia, aunque también seguía teniendo alguna relación con algunos elementos comunistas catalanes como Bonifacio Fernández. Éste tenía como misión la recopilación de propaganda sobre la JSU (estuvo ligada al anterior Comité Provincial), la confección de un manifiesto para dar publicidad a los trabajos de organización de la juventud y la búsqueda de una posible presencia en Madrid de un grupo de jóvenes socialistas, para que en el caso de su existencia, pasaran a englobar las filas de la JSU. Todo ello bajo la supervisión personal de Dionisio Tellado. Las dificultades para sufragar los gastos y el mantenimiento del PCE clandestino en el interior del país eran grandes, procedían sobre todo de las cotizaciones periódicas de los militantes del Comité Provincial de Madrid que tenían los sellos de cotización 684 Carrera se entrevistó con un individuo que había llegado a Madrid desde Zaragoza tras salir de la cárcel. Éste le dijo que habían formado un grupo de comunistas en la capital aragonesa y que no se habían organizado ni establecido estafetas por temor a ser detenidos. Al volver a Zaragoza se llevó un centenar de folletos entre propaganda, prensa y manifiestos para estudiarlos y discutirlos con los demás camaradas en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 509 impresos por el propio Comité. Ello conllevó a una mejora en el sistema de recaudaciones, parte de lo recaudado por el Comité Provincial de Madrid llegaba a Carrera (en los mejores momentos hacían entregas de 350 pesetas semanales). Las ayudas se denominaban bajo varios conceptos “Ayuda a Mundo Obrero”, “Ayuda al PCE”, “Ayuda a Unión Nacional” y “Ayuda al Frente Nacional de Ayuda” de cuyo cobro y distribución se encargaba Ventura Arroyo y otros cotizantes más. Entre ellos estaban Emilio Aldana Cuenca, Jesús Muñoz Brihuega (se hacía llamar Manuel Rodríguez), Juan Flor Sierra, Manuel García Navarro, Fernando Bustamante Sánchez, Raimundo Campos Navarro, Jesús López Carlafuente, Juan Clemares Rey, Fermín Calles Ramos y Aurelia Ramos Perodia (su novio era Jesús Muñoz y se hacía llamar Dolores Gómez por motivos de seguridad). Recibían sellos de cotización del Frente Nacional de Ayuda y los vendían a precio de 1 y 2 pesetas, repartiéndolos entre amigos de confianza y simpatizantes del PCE para extender las cotizaciones lo máximo posible. A veces también ayudaban con ropa, alimentos y medicinas a las familias de los presos. El contacto de estos cotizantes con la organización clandestina era Joaquín Candelas, quien recibía el dinero de Aurelia Ramos y les entregaba algún manifiesto impreso del Frente Nacional de Ayuda y un manifiesto denominado “Solidaridad” para que lo leyeran y distribuyeran en grupos de tres personas. Candelas encargó, por medio de Jesús Muñoz, a Emilio Aldana que comprara tipos de imprenta para la tirada del periódico del Frente Nacional de Ayuda. Candelas le dio dinero y le dijo que pidiera factura. Aldana, por medio de un conocido suyo llamado José Boyano Carnero compró siete kilos de tipos de imprenta (cuando fue detenido le encontraron en su casa este material porque Candelas no había ido a recogerlo al ser también detenido) y escribió un artículo sobre la ayuda a los presos para que fuera publicado en el periódico del Frente de Ayuda entregándole el original a Jesús Muñoz y éste a Joaquín Candelas.685 685 Juan Flor Sierra casado, vendedor de novelas y domiciliado en la calle Roda, 18. Al terminar la guerra estuvo en la prisión de Alcalá de Henares durante once meses y luego destinado al batallón de trabajadores nº 29 en Villafría (Burgos), obteniendo la libertad en junio de 1940. Se fue a Madrid e hizo gran amistad con Manuel García Navarro cobrador de una sociedad médica llamada “La Sanitaria” . Trabajaron juntos en la casa de Juan Gallego, corresponsal de la Editorial Castro quien le dijo que la organización comunista existía y si quería ayudar a los presos. Manuel García Navarro nació en Estepona (Málaga), hijo de Manuel y María, casado, empleado, domiciliado en la calle del Doctor Sanchís Banús, 8, bajo, barrio de Usera (Madrid). Conocía a Juan Flor por haber trabajado juntos en un batallón de trabajadores y desde la guerra era simpatizante del PCE. Emilio Aldana Cuenca nació en Azuaga (Badajoz), hijo de Antonio y Rosario, maestro nacional y domiciliado en la calle Bolívar, 8, principal 4. Fue capitán de ingenieros durante la guerra. Fernando Bustamante Sánchez nació en Azuaga (Badajoz), hijo de Joaquín y Antonia, casado, zapatero y domiciliado en la calle Antonio López, 43, 2º A. Fue policía republicano durante la guerra. Raimundo Campos Navarro nació en Tomelloso (Ciudad Real), hijo de Mariano y Ascensión, casado, carpintero y domiciliado en la calle Cuenca, 4, piso 2º 1º. Fue policía republicano durante la guerra. Jesús Muñoz Brihuega nació en Madrid, hijo de Pascual y Rafaela, mecánico electricista y domiciliado en la calle Fraguas, 9, Chamartín de la Rosa (Madrid). Al terminar la guerra fue detenido e ingresó en la cárcel de Santa Rita durante veintidós meses. Aurelia Ramos Perodia nació en El Carril (León), hija de Domingo y Candela, sirvienta y domiciliada en la calle Juan Bravo, 71, ático interior. Fermín Calles Ramos nació en Plasencia (Cáceres), hijo de Andrés y Antonia, casado, albañil y domiciliado en la calle Tomás García, 11, Puente de Vallecas (Madrid). Al terminar la guerra fue detenido y encarcelado. Su mujer se dedicaba a vender tabaco en el Puente de Vallecas. Se encontró con un conocido llamado Pepe que le dijo que había que ayudar a los presos y pagaba una peseta semanal recibiendo un sello de cotización. Jesús López Carlafuente nació en Carabanchel Bajo (Madrid), hijo de Andrés y Simona, albañil y vivía en el Barrio de Almendrales, Usera (Madrid). Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 510 Ventura Arroyo también se dedicó a enlazar a comunistas que salían de las cárceles con la organización, como fue el caso de una camarada que había estado en la cárcel de Ventas, Elvira Castillejos Expósito686. Antes de su salida habló con otra detenida comunista, Rosa Cremón (integrante del proceso del grupo de Lisboa), para que informara del mal funcionamiento de la organización comunista en el interior de la cárcel y le facilitó las señas de Ventura Arroyo, domiciliado en el Campillo del Mundo Nuevo, 4. Elvira se fue con su marido, José Herrera Pérez y redactó un informe detallando la mala situación de las presas comunistas y el pésimo trabajo desarrollado en la prisión, bajo la dirección de Antonia Sánchez, informe que entregó Ventura Arroyo a Jesús Carrera para su análisis y estudio. Ventura Arroyo dio trabajo a José Herrera como contable en el bar de su propiedad.687 María Asunción Rodríguez “La Chon” a través de Paquita Arcones (antes de ser detenida), contactó con Antonio Vaquerizo Sánchez entrevistándose en casa de “La Chon” en la calle Aduana, 14. María Asunción le pidió a Vaquerizo que trabajara para el Frente Nacional de Ayuda recaudando fondos de diferentes células. Paquita le presentó primero a Alfonsa Sánchez (también antes de ser detenida) y luego a Vicenta Camacho Abad (Paquita Arcones fue la encargada de introducirla en la organización ya que había sido amiga de su hermana) quien sería la encargada de enlazar con él y recoger el dinero de las cotizaciones. También conoció a Juan García Puente Moreno (había estado preso con él en la cárcel de Torrijos) para que repartiera sellos de cotización entre los militantes. El tiempo que estuvo Antonio Vaquerizo en el Frente Nacional de Ayuda recaudó unas 600 pesetas con sellos de cotización que indicaban “Frente Nacional de Ayuda. 1 Peseta”. También le dieron pasquines del mismo organismo y manifiestos de Unión Nacional. Antonio Vaquerizo formaba parte de una célula controlada por Teodoro Villalba Herrada y formada además por Alberto Gómez Martínez (amigos desde la infancia en Toledo), Manuel Salas Martínez (compañeros de la 47 Brigada durante la guerra) y Cándido Sánchez Serrano (era amigo del cuñado de Villalba, Adolfo Lucas Reguilón García). Teodoro les indicó que nadie tenía que saber Juan Clemares Rey nació en Madrid, hijo de Manuel y Luisa, casado, cerrajero que trabajaba en la fábrica de tubos galvanizados Farjes S.A y domiciliado en la calle Javier Zanón, 22, barrio de Usera (Madrid) José Boyano Carnero nació en Villalpando (Zamora), hijo de José y Daniela, empleado y domiciliado en la calle San Pedro, 9, piso segundo en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 119.768. 686 Elvira Castillejos Expósito nació en Madrid, hija de Rafael y Rosalía, casada y domiciliada en la calle Ave María, 24. Se afilió en 1936 al PCE, encuadrada como militante en la célula del Distrito de la Audiencia de Valencia. Al terminar la guerra fue a Madrid siendo detenida en agosto de 1939 con motivo de una reunión clandestina de varios comunistas. Ingresó en la prisión de Ventas donde la dirección del PCE estaba dirigida por Matilde Landa y Victoria Moreno, a la que sustituyó otra dirección integrada por Mercedes Gómez Otero, Paz Azzati y Purificación González en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. José Herrera López nació en Madrid, hijo de Salvador y Luz, casado, contable y domiciliado en la calle Ave María, 24. En junio de 1939 detenido por reunión clandestina del PCE y condenado a dos años de prisión. 687 Unos meses más tarde se presentó en la casa de Elvira Castillejos otra compañera de cárcel que estaba en libertad llamada Azucena Bonilla con el fin de ayudar a otra camarada que estaba siendo perseguida por la policía, Dolores Moreno Martínez ya que había salido de la cárcel indebidamente. Ventura Arroyo le facilitó algo de dinero para su sustento y Elvira Castillejos al no poder darle cobijo en su casa la llevó a casa de otra amiga llamada Carmen Morales, en la calle Olivar, 28. Dolores Moreno no se pudo alojar aquí y al final se fue a la casa de Elvira. Carmen si le ayudó a colocarse como sirvienta en casa de Adamina Vuelta Cueto en la calle Embajadores en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 511 sus nombres ni direcciones, quedarían una vez por semana (los jueves a las ocho en la plaza de Ópera) para tratar sobre alguna novedad o comentar los artículos de fondo de los periódicos y cotizar una peseta semanal. El dinero recaudado de las cotizaciones Villalba se lo entregaba a Vicenta Camacho. También formaban parte de la organización el cuñado y el hermano de Teodoro Villalba, Adolfo Lucas y Esteban Reguilón García (vivía en la calle San Cosme, 11 en unión de Teodoro). El primero estaba en la cárcel y el segundo entregaba a Teodoro Villalba propaganda consistente en manifiestos de Unión Nacional y hojas de “Reconquista de España”. Adolfo Lucas envió cartas a su primo Juan López Suarez y a su mujer Isabel Villalba Herrada quienes a su vez entregaban dichas misivas a Mercedes Benito López, que era enlace con la organización comunista. Teodoro Villalba fue a la panadería de Rufina Benito para entregarle a Justo Benito López hojas de “Reconquista de España” diciéndole que las leyera y distribuyera entre amigos comentando las noticias. También le comunicó que se habían impreso muchos pasquines y sellos de cotización para crear fondos económicos con destino a incrementar el desarrollo de las actividades clandestinas de tipo comunista. Justo, por su parte, daba a Villalba partes de guerra ingleses y norteamericanos, que recibía de su cuñado Martín Laquidaín. La detención de estos militantes se debió a un descuido de Justo Benito López. Éste entregó a dos amigos, Luis Esteban Murias y Simón López González, en una taberna de la calle San José, una revista de la embajada de EE.UU titulada “La Guardia”, partes de guerra americanos y los manifiestos comunistas que le había dado Villalba. Justó no tomó ninguna medida de seguridad y no se dio cuenta de que era vigilado por unos policías que estaban en el local. Cuando se disponían a jugar a las cartas todos fueron detenidos. La policía registró la casa de Justo García e incautó partes de guerra ingleses y norteamericanos, un carné de la CNT y otro de la UGT, un recorte de un periódico con un mapa de la URSS, un pasquín comunista de antes de la guerra y un revolver de gatillo oculto con cinco cápsulas blindadas del calibre 6.35 milímetros. A Vicenta Camacho la detuvieron el 15 de julio de 1943 a las cuatro de la madrugada. Ese día se iba ir a su pueblo para pasar allí el verano. Desde la casa de su prima en el barrio de Lavapiés, fue andando esposada hasta la Dirección General de Seguridad. Todo estaba engalanado con banderitas para la conmemoración del 18 de julio, día del alzamiento nacional. Hasta que no pasó el día conmemorativo no fue torturada pero a partir de ese momento las palizas fueron diarias y brutales, permaneciendo allí hasta el 22 de septiembre. Al principio compartió celda con otra mujer y luego fueron siete, las cuales dormían en el suelo. Vicenta fue acusada del reparto de propaganda y la tenencia de periódicos como “Mundo Obrero” y “Reconquista de España” facilitados por los hermanos Esteban y Adolfo Lucas Reguilón (éste había salido de la cárcel). Ingresó en la cárcel de Ventas y estuvo incomunicada durante quince días. La metieron en la 2º Galería pudiendo contactar con la dirección del PCE en la prisión. El 7 de agosto de 1944 se celebró el juicio en Alcalá de Henares. Teodoro Villalba tenía una petición del fiscal de pena de muerte y la organización comunista clandestina de acuerdo con Villalba, indicó a Vicenta Camacho que dijera que ella era responsable de algunas actividades realizadas por Teodoro y de esta manera podría ser rebajada la pena. Por los hechos imputados no era normal que les pidieran las penas que el fiscal solicitaba pero como Adolfo Lucas Reguilón ya se había escapado al monte haciéndose guerrillero y facilitaba propaganda a la organización, las penas fueron más elevadas (incluso la Guardia Civil presente en el juicio hablando con los presos, creyó que el fiscal se había equivocado por las acciones realizadas y juzgadas de los presos). El juez militar Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 512 condenó a Teodoro Villalba y Vicenta Camacho a treinta años, a Alberto Gómez, Manuel Salas, Cándido Sánchez, Antonio Vaquerizo, Juan García Puente y Justo Benito a doce años y a Mercedes Benito a seis años.688 688 Justo Benito López nació en Magán (Toledo), hijo de Segundo y Patrocinio, vendedor ambulante, viudo y domiciliado en la calle San Cosme, 18, patio bajo. Afiliado a la UGT desde 1921. Durante la guerra afiliado al Sindicato de Vendedores y afiliándose al PCE. Le faltaba la pierna izquierda desde 1919 por lo que no hizo ningún servicio. Al terminar la guerra se dedicó a arreglar mecheros en Atocha y luego trabajó en una tahona y vendiendo piedras de ignición. Teodoro Villalba Herrada nació en Toledo, hijo de Santiago e Isabel, jornalero y domiciliado en la calle San Cosme, 11, 3º. Antes de la guerra estuvo afiliado a la UGT desde 1932 y al empezar la misma se presentó voluntario en el cuartel del Conde Duque siendo destinado a la Columna Móvil nº 1 de donde partió hacia el frente de Extremadura. Luego estuvo en la 47 Brigada Mixta hasta julio de 1938 en que pasó al 7º Cuerpo del Ejército en Transmisiones. El final de la guerra le sorprendió en Agudo (Ciudad Real) y le llevaron al campo de concentración de Castuera (Badajoz), luego al de Unamuno en Madrid, al de Miranda del Ebro (Burgos) y después a un batallón de trabajadores. La libertad condicional se la dieron en junio de 1940 y regresó a Toledo y más tarde a Madrid. Aquí se puso a trabajar en una agencia de transportes llamada “El Rápido”. Durante la guerra conoció a Eulogio Camacho cuya hermana Vicenta llevaba a su casa recados dados por él. Mercedes Benito López nació en Magán (Toledo), hija de Segundo y Patrocinio, encuadernadora y domiciliada en la calle San Cosme, 18. En 1931 se afilió a la ÜGT, Sindicato de Empleados de Oficinas y Despachos. Alberto Gómez Martínez nació en Toledo, hijo de Gregorio y Dorotea, casado, carpintero y domiciliado en la calle Noblejas, 3. En 1933 se afilió a la UGT, Sindicato de Ebanistas. El 1 de agosto de 1936 ingresó en el Cuerpo de la Guardia Nacional Republicana (Guardia Civil), destinado en la Primera Compañía al frente de Guadarrama estando así unos tres o cuatro meses hasta que regresó a Madrid al frente de Peguerinos. Perteneció al Cuerpo de Asalto y estuvo en el frente de la Cuesta de la Reina como sargento. Afiliado al PCE desde 1936 y el final de la guerra le sorprendió en el Hospital Militar de Cuenca de donde pasó a un campo de concentración en la misma provincia. Luego le trasladaron al Hospital de Santa María de Huerta (Soria) y terminó en el del Portacoeli (Valencia) saliendo en libertad en septiembre de 1939. Manuel Salas Martínez nació en Gijón (Asturias), hijo de Genaro y Aurora, casado, escultor y domiciliado en la calle Velarde, 5, 2º. Antes de la guerra tenía un taller de fabricación de botones y broches afiliándose a la UGT, Sindicato de la Construcción. En mayo de 1937 se incorporó al Ejército siendo movilizado por su reemplazo y fue destinado a la 47 Brigada Mixta en la compañía de Transmisiones en el frente de los Navalmorales (Toledo). Al terminar la guerra se presentó ante las autoridades franquistas y fue detenido. Cándido Sánchez Serrano nació en Gamonal (Toledo), hijo de Pablo y María y campesino Se afilió a la UGT en abril de 1936 y en la guerra le destinaron al batallón “Talavera” marchando al frente del Puerto del Pico (Ávila) pero regresó a su casa por ser menor de edad y ser reclamado por su padre. Al aproximarse las tropas golpistas se fue de su pueblo en dirección a Talavera de la Reina (Toledo), Quismondo (Toledo) y luego a Madrid donde ingresó en el cuerpo de Asalto y estuvo en los frentes de Usera, Clínico y la Cuesta de la Reina (Aranjuez), para terminar en el frente de Lozoya en el 9º Grupo de Asalto. Al terminar la guerra fue detenido y encarcelado en las prisiones de Talavera de la Reina, Camposanco (La Guardia, Galicia), Santiago de Compostela (La Coruña) y terminó en la colonia penitenciaria de Añover de Tajo (Toledo). Fue condenado a veinte años y puesto en libertad en mayo de 1940. Se fue a vivir a Madrid y trabajó en las obras de Cubiertas y Tejados como jornalero. Juan López Suárez nació en La Iglesuela (Toledo), hijo de Pío y Blasa, casado, jornalero y domiciliado en la calle Pozas, 4. Estuvo viviendo en Brasil durante mucho tiempo pero por injurias a un policía le deportaron a España y regresó en junio de 1937, dirigiéndose a Valencia y siendo destinado a Buñol (Valencia) como peón de albañil. Estuvo trabajando en una fábrica de armas hasta que terminó la guerra. Se marchó a su pueblo y fue detenido, condenado a pena de muerte y conmutada a treinta años. Le trasladaron a la prisión de Talavera de la Reina. Aquí estuvo un año y fue puesto en libertad marchando a Madrid a buscar trabajo pero al no encontrarlo regresó a Talavera de la Reina. Aquí trabajó en varias huertas como hortelano y de nuevo en Madrid trabajó como asentador de frutas en el mercado de Legazpi. Vivía con su mujer, con Esteban Reguilón García y con Isabel Villalba, esposa de Adolfo Lucas Reguilón. Antonio Vaquerizo Sánchez nació en Fuente Rebollo (Segovia), hijo de Zoilo y Modesta, casado, carpintero y domiciliado en la calle Peñuelas, 55. Afiliado a la UGT desde abril de 1936 ingresó en el Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 513 Joaquín Candelas organizó un grupo con militantes que vivían en los barrios de Canillas y Prosperidad y con trabajadores de la Casa Jareño. Contactó con Ricardo García Peña para que organizara un grupo en los talleres de la Casa Jareño. Primero le dio partes de guerra ingleses y luego sellos de cotización. Ricardo contactó con unos compañeros de trabajo, Antonio Naranjo González y con Manuel López Anaut, a quienes les dio sellos de cotización y pensaron en formar el grupo en los talleres con alguno que otro militante más. Antonio Naranjo quedó en una taberna con dos conocidos suyos Frutos Contreras Benito y Juan Jorquera Moya, y hablaron sobre la necesidad de organizar el PCE clandestino para repartir propaganda y sellos de cuerpo de asalto y destinado a la 4ª Compañía Urbana, afiliándose al PCE a finales de 1937. Al terminar la guerra fue detenido e ingresó en Porlier y luego en la cárcel de Torrijos (Madrid), siendo puesto en libertad en mayo de 1941. Juan García Puente Moreno nació en Madrid, hijo de Pedro y Prudencia, estudiante. Al empezar la guerra se enroló voluntario en las milicias ferroviarias siendo destinado a la estación de Goya con la misión de dar suministros a los trenes blindados con destino a los frentes de combate. A principios de 1937 se afilió al PCE y en marzo le trasladaron a la sierra de Paredes de Buitrago. Fue designado para hacer unos cursillos de Delegado de Compañía del comisariado político siendo destinado como delegado político a la 108 Brigada 4º batallón 3ª Compañía en Algar (Cartagena). Luego estuvo en el Frente de Extremadura, en Aragón y en el de Madrid, tomando parte en la ofensiva sobre Brunete (Madrid), aquí fue herido y hospitalizado en Murcia donde fue declarado inútil para el servicio. Al final de la guerra fue detenido en la comisaría del Distrito de Buenavista y pasó a la Dirección General de Seguridad. Después pasó a la prisión de Torrijos y Yeserías siendo puesto en libertad en marzo de 1942. Vicenta Camacho Abad nació el 1 de abril de 1921 en Osma-La Rasa (Soria), hija de Gabino y Vicenta. El padre era guardagujas en la estación del pueblo. Eran cuatro hermanos y la madre murió cuando ellos eran muy pequeños. También murió la hermana pequeña, quedando dos mujeres y hermano Eulogio Marcelino. En 1934, como trasladaron a su padre ferroviario a León, se fueron allí pero regresaron y trabajó como modista. Su pueblo estaba en zona golpista y el alcalde, de Izquierda Republicana fue fusilado junto con otras once personas. Marcelino Camacho era del PCE y había hecho propaganda a favor del mismo en las elecciones municipales del pueblo. Fueron a buscarle los falangistas y se escondió en una cueva con su padre, llevándole Vicenta comida durante más de un mes pero no pudo ayudarle mucho más. El padre y hermano de Vicenta se escaparon de la cueva en dirección a la provincia de Guadalajara. Los alemanes de La Legión Cóndor llegaron al pueblo de Osma-La Rasa para dejar el armamento y un tren de coches cama para que durmieran los soldados y se fueron. Luego llegaron los italianos. A Vicenta y a su abuela (era la guardesa) las echaron de la casa aunque hubieran estado haciendo los cambios de guardia para los trenes que llegaban. El padre de Vicenta estuvo detenido de abril de 1939 a enero de 1940 en la cárcel de Soria pero le soltaron porque no había sitio y en 1948 le volvieron a detener y le condenaron a seis años, cumpliéndolos en la prisión de Zaragoza. Su hermano también fue detenido por un chivatazo. La hermana mayor se fue a Madrid y después Vicenta y su padre, que trabajaba cargando camiones, vagones y de guardia cuidando la remolacha. Marcelino estuvo en las cárceles de Comendadoras, Fomento, San Bernardo y Conde Duque siendo condenado a seis años. Su hermana mayor murió con veinticinco años y sólo quedaron Marcelino y Vicenta, ella trabajando como modista y viviendo en la calle del Amparo. Fue detenida y condenada a treinta años que cumplió en las cárceles de Ventas y Segovia. Mientras estuvo en la prisión iba a visitarle alguna vez su padre, que siempre se iba llorando. Su hermano Marcelino se exilió a Francia. También recibía las visitas de una prima suya desde Madrid llevándola un paquete semanal y otros primos suyos ferroviarios le enviaban paquetes desde Aranda de Duero (Burgos). Salió en libertad en 1952 presentándose durante dos años en la comisaría cada quince días en la calle de la Escuadra y en el Ayuntamiento de Soria. Durante un año estuvo yendo y viniendo a Soria hasta que se fue a vivir con su prima a Madrid. Como tenía antecedentes penales el hecho de encontrar trabajo le resultó muy difícil. Cosía y limpiaba en casas particulares. En 1962 se incorporó al Club Amigos de la Unesco para colaborar en los trabajos de los Derechos Humanos muchas veces desalojados por la policía en las charlas y conferencias que daban y en 1964 crearon con el partido el Movimiento Democrático de la Mujer. Realizó un curso de enfermería y se puso a trabajar en el hospital Ramón y Cajal jubilándose allí y participando en la lucha clandestina con Comisiones Obreras (CC.OO). Vicenta Camacho murió el 19 de julio de 2014 en Entrevista a Vicenta Camacho Abad, 28 de octubre de 2013, PROYECTO DE SPANISH CIVIL WAR MEMORY PROYECT. University of California, San Diego, Vicenta Camacho Abad, 2009 y en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 122.202. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 514 cotización de Unión Nacional (llevaba la estrella de cinco puntas). Ricardo García pidió a Frutos que organizara una célula entre los conocidos del barrio de Canillas y Prosperidad y recibió bastantes sellos de cotización. Frutos extendió la organización entre personas de confianza y simpatizantes de izquierda: Ricardo Cruz García (fue su vecino Gregorio González Gil quien le dijo que cotizara a favor de los presos en la organización de Unión Nacional), Ángel Martín Rodríguez “Felipe” ; Pedro Ortíz García, Pedro Pérez Martín “El Viñas” , Juan Ibáñez Delgado y Carlos Garrido. La policía detuvo a todos estos militantes y en el juicio posterior fueron condenados a las siguientes penas: Frutos Contreras a cinco años y dos años de condena para Juan Jorquera, Antonio Naranjo, Ángel Martín, Pedro Ortíz, Pedro Pérez, Ricardo García, Manuel López y Ricardo Cruz.689 La organización de Madrid tenía una serie de estafetas para comunicarse entre diferentes cárceles y el exterior. Ejemplo de ello fueron una serie de cartas encontradas en la casa de Encarnación Rodríguez González en la calle Pedro Barredo, 17, piso bajo y enviadas desde la cárcel de Ventas por parte de Carmen Machado, María Martínez 689 Frutos Contreras Benito nació en Caballar (Segovia), hijo de Clemente y Lorenza, casado, albañil y domiciliado en Canillas (Madrid). A primeros de agosto de 1936 fue voluntario en las milicias republicanas combatiendo en varios frentes. Antes de terminar la guerra pasó a Francia donde estuvo interno en varios campos de concentración. Regresó a España el 13 de junio de 1941, fue detenido e ingresó en varios campos de concentración y batallones de trabajadores hasta 1942. Afiliado al PCE desde 1934. Juan Jorquera Moya nació en Caravaca de la Cruz (Murcia), hijo de José y Antonia, casado, jornalero y domiciliado en Canillas (Madrid). Fue movilizado por su remplazo en febrero de 1939 pero alegó estar enfermo y fue hospitalizado. Según un informe de Falange perteneció al PCE y estaba en una célula en la carretera de Aragón. Antonio Naranjo González nació en Écija (Sevilla), hijo de José y María, casado y domiciliado en Canillas (Madrid). En mayo de 1936 se afilió a la UGT y en 1937 al PCE siendo secretario de una célula de su barrio, trabajó como tornero en un taller de morteros y granadas. Ricardo Cruz García nación en Mota del Cuervo (Cuenca), hijo de Cruz y Manuela, casado, vendedor de periódicos y domiciliado en el barrio de Prosperidad (Madrid). Fue movilizado por su reemplazo en enero de 1939. Ángel Martín Rodríguez “Felipe” nació en Ciudad Rodrigo (Salamanca), hijo de Jesús y Petra, casado, barrendero y domiciliado en el barrio de Prosperidad. Durante la guerra se enroló en la Columna Mangada estando en diversos frentes y unidades y llegó a ser teniente. Al final de la guerra fue detenido y pasó por un campo de concentración y luego a un batallón de trabajadores donde le licenciaron en febrero de 1941. Pedro Ortiz García nació en Barajas (Madrid), hijo de Mariano y Antonia, casado, fontanero y domiciliado en Canillas (Madrid). En la guerra trabajaba en un taller colectivo de vidrieros y hojalateros de la UGT. En 1937 pasó a la 32 Brigada siendo movilizado por excedente de cupo y alegó defecto físico y fue destinado a los servicios auxiliares. Pedro Pérez Martín “El Viñas” nació en Madrid, hijo de Francisco y María, casado, albañil y domiciliado en Canillas (Madrid). Fue movilizado por su reemplazo durante la guerra por varias unidades y frentes. Al terminar la guerra se presentó ante las autoridades franquistas y salió en libertad de un campo de concentración donde estuvo interno unos días. Ricardo García Peña nació en Barcelona, hijo de Pedro y María, casado, mecánico y domiciliado en Madrid. Durante la guerra se afilió a Izquierda Republicana prestando servicio como chofer. Desde Barcelona pasó a Francia regresando un mes antes de terminar la guerra y se presentó ante las autoridades franquistas que le pusieron en libertad. Juan Ibáñez Delgado nació en Madrid, hijo de Celestino y Filomena, casado, zapatero y domiciliado en Canillas (Madrid). En la guerra trabajó en fortificaciones y fue llamado por su quinta un mes antes de la finalización de la guerra. Manuel López Anaut nació en Madrid, hijo de Manuel y Rita, ajustador mecánico. Durante la guerra prestó servicios auxiliares y al ser llamado por su quinta pasó a los talleres mecánicos de Alcalá de Henares trabajando como ajustador mecánico y siendo asimilado como sargento en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 122.570. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 515 Raposo, Argimira Hompanera Penilla las primeras y de Juan Ruiz Clanas desde Porlier (se hacía llamar Carlos Marín Rives y fue condenado a muerte). Encarnación había estado en la cárcel de Ventas durante año y medio por delitos de adhesión a la rebelión y conoció a sus compañeras (también a Dolores Doñoro Abajo y Encarnación Rodríguez González). Una vez salió en libertad, fue utilizada como enlace y estafeta por la organización. Encarnación fue a visitar a Juan Ruiz a la cárcel de Porlier para recibir noticias y transmitirlas al exterior. La madre y hermana de Encarnación, Inocencia y Margarita respectivamente, conocían su trabajo e incluso Margarita fue a ver a Juan Ruiz al locutorio de Porlier para ayudar a su hermana en su cometido. Las cartas que enviaban desde la cárcel no eran informes políticos, sino misivas con información personal de los presos y con frases exaltando tiempos de libertad y democracia. Margarita fue detenida junto a otras personas relacionadas con en esta red de militantes pero fueron absueltos por delitos menores.690 Los contactos con la Delegación del PCE en Francia no se interrumpieron y llegó una nueva enlace “María Luisa” a la casa donde residía Jesús Carrera (utilizaba el nombre de “Emilio” y así era conocido en el país vecino). Ella le entregó una carta de los dirigentes comunistas españoles en Francia para que le informara sobre el desarrollo de los trabajos en España. La propaganda y el informe enviado con el último enlace no habían llegado a su destino al producirse gran cantidad de detenciones en tierras galas. “María Luisa” regresó a Francia con su pasaporte en toda regla y con gran cantidad de propaganda editada por el Comité Provincial de Madrid. En la carta de la Delegación del PCE en Francia a “Emilio” también se dejaba constancia de otros problemas y actuaciones: “Falta de noticias, son muy pocas, debe mejorarlo y sobre todo en lo de la correspondencia, con más enlaces y esa carta es un primer ensayo. Problema de la carta y su discusión. No sabemos cómo ha quedado el gallego, porque no ha venido Serrano (Valentín Serrano Pérez “Goyo” ). Es necesario un informe sobre la situación de España, sobre todo en un aspecto que nos interesa mucho, la lucha, línea política, 690 Inocencia González Álvarez nació en Zamora, hija de Ricardo y Cecilia, viuda y domiciliada en la calle Pedro Barredo, 17, piso bajo. Al estallar la guerra sus hijas estaban cosiendo en un taller de la JSU y sus otros hijos estuvieron en el Ejército sin estar en ningún partido político. Margarita Rodríguez González nació en Madrid hija de Vicente e Inocencia. Aprendió el oficio de pantalonera en una sastrería pasando en 1936 a los talleres de la JSU hasta mediados de 1937 cuando empezó a trabajar para particulares en su casa. Fue detenida en mayo de 1941 por ayudar a su hermana en actividades clandestinas políticas. Encarnación Rodríguez González nació en Madrid, hija de Vicente e Inocencia, modista y domiciliada en la calle Pedro Barreda, 17. Trabajó como aprendiz de sastra y perteneció a la JSU desde 1937 hasta el final de la guerra. Fue detenida y encarcelada en Ventas, cuando salió en libertad ayudó a su hermana en trabajos de costura. Dolores Doñoro Abajo nació en Madrid, hija de Enrique y Consuelo, viuda y domiciliada en la calle Bravo Murillo, 5, 2º Interior. Tras la guerra fue detenida y encarcelada en la prisión de Ventas. Marina Martín Velasco nació en Madrid, hija de José y Basilisa, estudiante y domiciliada en la calle Amparo, 36, 2º Izquierda. Durante la guerra perteneció a la JSU y estuvo treinta y seis meses detenida en la prisión de Ventas donde conoció a Encarnación Rodríguez y a las demás presas mencionadas. Juan Jerónimo Francisco Pérez Calderón nació en Madrid, hijo de Juan Antonio y Ángela, sastre y domiciliado en la calle José Antonio Armona, 15, 3º Dª. Conoció a Carmen Machado, que era una de las que escribió cartas desde Ventas. Enrique Corredera Martínez nació en Madrid, hijo de Enrique y Rosario, reparador de pianos y domiciliado en la calle Malasaña, 20, 3º Izqda. Era soldado del Regimiento nº1 de Infantería. Vecino de Carmen Machado y le incautaron varios partes de guerra ingleses que le dio un amigo suyo en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 122.327. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 516 situación del Partido, métodos orgánicos y mejores iniciativas que se pueden hacer. También los jóvenes que hagan otro informe para la Federación que se encuentra en Francia, contacto con el tío Vicente con los jóvenes y debéis cumplir nuestras instrucciones. Trabajos paralelos con el PSUC, teniendo en cuenta la personalidad propia del PSUC y el problema de su control y dirección está decidido por el Comité Central del PSUC. Se deben reforzar los contactos con América y con cuadros catalanes en Francia con el PSUC. Luchar contra todo lo que sea franquista y hitleriano, si hay que hacerse por medios que sean, es difícil pero hay que conseguirlo. Hay que trabajar en crear comités de Unión Nacional; sobre la organización allí un secretario, un Buró Político y un Comité Central, además de no ser procedentes no se pueden dar en una situación de ilegalidad, debe de haber una Comisión Central que siga nuestras directivas compuesto por tres camaradas o cinco. Uno político que lleve la dirección política, agitación y propaganda y otro de la JSU. Un aparato de ligazón entre América y nosotros, una organización con el trabajo militar (guerrillas, mandos del Ejército de la República y trabajo en Ejército Franquista), finanzas y cuadros y un responsable sindical agrario y masas y solidaridad, todo ello con pequeñas comisiones, celebración de reuniones con uno o varios delegados de regionales o provinciales. No hace falta que se haga corriendo pero es para que nos digáis vuestra opinión. Este informe dárselo al que lleve esta carta, si puede ser en tela y en un plazo de 15 días. Resolver el problema de la estancia de este camarada enlace y si necesitase una documentación. Os enviamos 300 dólares, la Federación 50 dólares para la JSU y nos digáis cuánto dinero se necesita. Nuestras felicitaciones, las del tío Vicente y esperando tu informe”.691 Procedentes de San Sebastián, a finales de 1942, llegaron dos telegramas a la estafeta de Alfonso García Ruiz en los que se requería la presencia inmediata de Jesús Carrera en tierras donostiarras por la llegada de unos militantes procedentes de Francia. Carrera contestó con otro telegrama informando que iría usando el nombre de “Jacinto”. Para el viaje, el Comité Provincial de Madrid le facilitó 250 pesetas y Ventura Arroyo otras 75 pesetas más. Una vez en San Sebastián se puso en contacto con Honorato Morrás que le comunicó la llegada de cinco camaradas desde Francia con la ayuda del enlace Alejandro Lluvia Rodríguez (responsable del equipo de fronteras del PCE por Guipúzcoa y que sustituyó a otro apellidado Garmendia)692 y que habían tenido puestos importantes en la zona de la Francia ocupada. Se trataba de Luis Alberto Quesada Cerbán, “Castillo” (iba con la misión de hacerse cargo de la JSU en la dirección de San Sebastián), Sebastián Abarca Pérez, “Montaña” , Juan Arhancet Indacochea, Mariano Peña Hernando, un individuo apodado “Lago” que había tenido responsabilidad en la organización de guerrilleros en la resistencia francesa y el asturiano Laureano González Suárez “Trilita” . Éste tenía una cicatriz inconfundible en 691 AHCCPCE, Documento PCE Anexos, Jacques 2, Carta de la Delegación de Francia a Emilio, 7 de julio de 1942. 692 Alejandro Lluvia Rodríguez antes de la guerra estaba afiliado a la JSU. Al empezar la guerra fue voluntario en el frente del Norte y al caer éste pasó a Francia pero regresó a la zona republicana por Cataluña. Fue propuesto para el cargo de comisario político de compañía y para el de delegado de la JSU en Comité del Frente Popular de Éibar (Guipúzcoa), donde ya fue secretario general de la JSU. Tras la caída del frente de Cataluña pasó a Francia y estuvo en varios campos de concentración, entre ellos el de Gurs. Al conseguir la libertad trabajó para los franceses y alemanes participando en la resistencia contra los nazis dentro de la organización del PCE siendo delegado del mismo en los Bajos Pirineos. También ayudó a los aliados a pasar a aviadores y judíos a España. Una de sus misiones era pasar clandestinamente la frontera española e iba a San Sebastián llevando a cuadros comunistas para reorganizar el PCE. En la zona fronteriza tenían lugar muchas actividades de propaganda. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 517 la mejilla derecha producida por un trozo de metralla (su hermano tenía la nacionalidad argentina y se hicieron pasar por sudamericanos durante su estancia en Burdeos (Francia), cuya misión era la entrega de materiales a diferentes organizaciones.693 Todos 693 Luis Alberto Quesada Cerbán nació el 22 de agosto de 1919 en Lomas de Zamora (Argentina), casado. Hijo Julio Quesada y Carlota Cerbán, andaluces y padres de otros cuatro hijos (Julia, Carlos, Angélica y Ana María) que se registraron en el Consulado español en Argentina, adquiriendo la doble nacionalidad. Julio y Carlota se casaron en Málaga y emigraron a Argentina Julio Quesada era profesor de dibujo y en 1922 por diversos asuntos familiares (muerte del padre de Julio Quesada y problemas con una tienda familiar) regresaron a España a Madrid. Cuando tuvo Luis siete años, su padre, a él y a sus hermanos, les llevó a una escuela mixta alemana protestante de Cuatro Caminos de profesorado republicano y en un ambiente particular en el que se enseñaban doctrina y pensamiento liberal. A veces los alumnos de este centro eran atacados por otros de escuelas religiosas. Desde joven, Luis Alberto, se dedicó a vender por la calle el periódico de la JSU, “Juventud Roja Renovación”. Su padre se enteró por unos amigos y para evitarlo lo mandó a Málaga donde vivía su hermana casada con el fin de que se alejara de este tipo de actividades. Sin embargo, se llevó una camisa roja de la JSU e iba a hablar a los hijos de los pescadores de política junto a otros amigos. Aprovechó que su cuñado era director de la línea del Ferrocarril de Málaga a Fuengirola para transmitir sus ideas en otros pueblos y convencer a los trabajadores para que se organizasen políticamente y en los sindicatos. Regresó a Madrid y se puso a estudiar peritaje agrícola y dos meses antes de empezar la guerra, por mediación de su amigo Rubén Muñoz Arconada, se afilió a la JSU y en 1937 al PCE. Quesada participó en manifestaciones y en mítines de la JSU. Cuando estalló la guerra se fue con otros militantes a un local de Cuatro Caminos perteneciente a un sindicato y desde una pared que había enfrente de una iglesia fueron disparados y ellos que estaban armados repelieron el ataque. Su padre acudió con un guardia diciendo que era menor de edad y le castigó sin salir de su casa. A los pocos días se escapó y se escondió en la casa de unos amigos. En agosto de 1936 desempeñó trabajos administrativos en una oficina militar y luego se fue como voluntario miliciano al frente de Guadarrama. Más tarde formó parte del batallón “Comuneros de Castilla” y de las “Milicias Segovianas” en la zona de Navalcarnero (Madrid). Fue nombrado Delegado Político de Compañía en representación de un Comité de Juventudes y luego pasó al batallón “Choque de Huelva”, desempeñando el cargo de comisario de batallón, luchando en el sector de Moncloa y al sur del Tajo. Después fue comisario en la 104º y en la 216º Brigada (comisario de Brigada más joven de España) como también en el 11º y en el 20º Cuerpo del Ejército, en la Escuela de Capacitación del Comisariado de Manzanera (Teruel)), y finalmente comisario accidental de la 78º Brigada. Julio Quesada estaba enfermo del corazón y erróneamente creyó que su hijo Luis había sido fusilado junto con otros comisarios políticos en Teruel y de murió de pena. Luis Alberto ocupó el cargo de capitán y también jefe de los servicios del Estado Mayor del Coronel Galán en el frente de Cataluña. Combatió en los frentes de Toledo, Belchite (Zaragoza), Jarama, Madrid, Talavera de la Reina (Toledo), Teruel (donde fue herido) y Cataluña, último destino en el que fue comisario político de la 30ª División al mando del teniente coronel Castillo. Pasó la frontera hacia Francia en febrero de 1939. No entregó las armas hasta que el Gobierno de la República se lo comunicó y estuvo en los campos de concentración franceses de Le Tech, Barcares (aquí organizó la JSU redactando boletines y comunicados sobre la situación del campo para levantar la moral a la tropa), Saint Cyprien y Gurs. Una vez empezada la II Guerra Mundial fue con una compañía de trabajadores dedicados a la fortificación en la frontera belga y luxemburguesa de la Línea Maginot para hacer un camino nuevo que cruzara Les Bois de Moin. Quesada tenía el cargo de máximo responsable entre argentinos y otros trabajadores de varias nacionalidades, hasta la invasión de los alemanes en Francia. Se escapó de su unidad bajo los disparos de los gendarmes franceses, dirigiéndose a Burdeos en bicicleta. Como no tenía permiso de trabajo no podía trabajar en empresas francesas y encontró trabajo en una alemana llamada Karl Grand, yendo a trabajar a las localidades de Viscarroses y La Rochelle como carpintero, ferrallista y peón. Por mediación de un asturiano apellidado Fernández pasó a trabajar a otra empresa alemana llamada Cheid (también trabajó descargando barcos y como peón en el mercado central) y allí Manuel Vizcaíno le dijo que había existido una organización comunista de refugiados españoles pero que se disolvió por el asesinato de uno de sus dirigentes, Luis González. Vizcaíno le comunicó también que estaban reorganizando el grupo y le puso en contacto con Francisco Perramón para que hicieran una célula en su trabajo. Sin embargo, fue despedido y se puso en contacto con otros españoles uno apellidado Ríos y otro apodado “Lago” creando una dirección local en Burdeos y otra dirección en el departamento de La Gironde. Luis Alberto se casó con la refugiada española Asunción Allué en Burdeos y alquilaron una casa junto a refugiados españoles. Allí le presentaron a Sebastián Abarca Pérez “Montaña” . En la organización había otros militantes como Juan Sanz, Mariano Peña Hernando, Juan Arhancet Indacoechea, Laureano González Suárez, Carlos Guano Moretti, José Rueda Sepúlveda y otro Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 518 apellidado Arizaga que usaba el nombre de guerra de “Málaga” que luego fue detenido y fusilado por los alemanes. La Gestapo conocía la existencia de Quesada Cerbán por sus actividades subversivas y sabotajes como una huelga en la base submarina de Burdeos, fuego a barracas de alemanes, quema de depósitos en estaciones de ferrocarril, descarrilamientos de trenes y destrozaban el cemento que hacían echándole clavos y tornillos. Perramón se fue a París y fue sustituido como secretario general del comité de Burdeos por Abarca y “Lago” dejó su puesto por motivos de salud, siendo sustituido por Juan Arhancet Indacoechea, otro apellidado Rodríguez y Arizaga por uno apellidado Masique. Debido a la detención de Arizaga todas las direcciones locales se dispersaron y hubo nuevas detenciones. Tenían propaganda realizada en francés y en español como periódicos, octavillas y algún manifiesto. La dirección del PCE de Burdeos se reorganizó con un militante apodado “El Chapa” , otro apellidado Marín y un individuo apellidado Molinero. Luis Alberto, en Burdeos, conoció a muchos españoles porque allí se reunían, entre ellos a José Miguel Beguiristain Urdangarín y Antonio Solans Berenguer, que tenían una pequeña industria. También estaba Juan Monclus Seuma que trabajaba como sastre en Burdeos, Mariano Peña Hernández que pertenecía a la JSU. La mujer de Luis estaba embarazada y tenía que cambiar continuamente de domicilio para no ser detenida. El propio Luis Alberto viajó hasta París para informar a los miembros de la Resistencia de la situación en Burdeos. Quesada recibió noticias a través de Radio Londres de una amiga del Consulado argentino que le comunicó que había organizaciones clandestinas en el interior de España. La dirección del PCE con Azcárate le dijo que pasara a España clandestinamente junto a Juan Arhancet, Sebastián Abarca, “Lago”, Mariano Peña y Laureano González Suárez “Trilita” . Utilizarían a Alejandro Lluvia Rodríguez que estaba en Bayona y se dedicaba al contrabando haciendo muchos viajes a España. Primero salieron Arhancet y Laureano González, luego Abarca y Peña y por último “Lago” y Luis Alberto Quesada. En la tercera semana del mes de diciembre de 1942, Quesada y “Lago” acompañados por Lluvia pasaron la frontera clandestinamente a España y fueron a una casa de Irún (Guipúzcoa), llegando la misma tarde Arhancet y Laureano González. Allí les dieron una cédula personal y fueron a San Sebastián, a la calle Narrica, casa de Honorato Morrás Alonso. A Luis Alberto sólo le dio tiempo a despedirse de su hijo del mismo nombre recién nacido cuando pasó la frontera en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más, http://www.fronterad.com/?q=luis-alberto-quesada-ultimo-hombre- colectivo, http://mjsaiza.blogspot.com.es/2008/05/luis-alberto-quesada.html y http://www.ivoox.com/entrevista-al-poeta-luis-alberto-quesada-parte-audios-mp3_rf_3275422_1.html Mariano Peña Hernando pertenecía a la Federación Universitaria Española durante la guerra civil y hasta septiembre de 1937 desempeñó tareas administrativas. En ese momento fue llamado a filas por su reemplazo con destino a la Intendencia General, pasando a la 46º División donde fue el comisario político de la compañía de Intendencia. Tras el final de la guerra pasó a Francia donde fue internado en varios campos de concentración y en batallones de trabajadores, en los que contactó con miembros de la JSU y con la organización comunista en Francia. Sebastián Abarca Pérez “Montaña” nació en Jumilla (Murcia), hijo de Sebastián y Juana, casado, labrador. Ingresó en la JSU en 1931 y ocupó el cargo de secretario de organización en Jumilla (Murcia). Al iniciarse la guerra fue voluntario en la 19º Brigada Mixta con el grado de teniente y estuvo en varios frentes. Fue detenido en Tarragona e internado en el campo de concentración de aquella localidad. Aprovechando algunos trabajos que realizaba fuera del campo se fugó a Francia. Aquí ingresó en los campos de concentración de Saint Cyprien y Vernet. Se puso a trabajar en Burdeos al conseguir la libertad y en abril de 1942 contactó con dos refugiados españoles, Luis Cantó Rico y Francisco Perramón. entrando a formar parte de la organización del PCE. Su misión fue controlar la organización que hubiera en Bayona, Mondemarsan y Angulema estando constituida la dirección departamental por Perramón como secretario general, Luis Alberto Quesada como secretario de organización y Julio Blaya secretario de agitación y propaganda. Al pasar Perramón a ser enlace de la dirección de la organización en París, Abarca ocupó su lugar como secretario general, “Lago” era el secretario de agitación y propaganda y Quesada continuó en el mismo puesto. La dirección local de Burdeos estaba formada por Joaquín Arizaga como secretario general, Juan Arhancet secretario de organización y otro apellidado Rodríguez como secretario de agitación. Luego Arizaga y Rodríguez fueron detenidos y sustituidos por un individuo apellidado Masique y Luis Cantó Rico. La policía les perseguía y decidieron regresar a España dejando la dirección departamental con un individuo llamado Martín como secretario general, otro apellidado Molinero como secretario de organización y otro apellidado Carrero como secretario de propaganda y sustituyendo a Arhancet otro apodado “El Chapa”. El PCF tenía un grupo denominado T.P. que para sus actuaciones de sabotaje y atentados contaba con informaciones de miembros del PCE. El paso de la frontera lo realizaron Arhancet, Abarca, Quesada, “Lago”, Laureano González y Mariano Peña por la frontera del puente internacional de Irún (Guipúzcoa) y siendo guiados por Alejandro Lluvia llegaron a una casa en la que Laureano González les dio unas cédulas personales para ir a San Sebastián y contactar Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 519 habían tomado la determinación de pasar clandestinamente a España por las dificultades de trabajo en Burdeos y por las múltiples detenciones producidas. Pero lo hicieron sin ponerse de acuerdo con ningún dirigente superior en Francia. No obstante, tenían la consigna de pasar a España todos los refugiados que pudieran para seguir la lucha y ponerse en contacto con la organización del interior. Todos ellos se desplazaron a Biarritz para estar más cerca de la frontera y pasaron a finales de diciembre de 1942. Primero lo hicieron Juan Arhancet y “Trilita” , luego Sebastián Abarca y Mariano Peña y por último Luis Alberto Quesada y el conocido como “Lago” . Con la ayuda de Alejandro Lluvia, vadearon el río Bidasoa por las inmediaciones del puente internacional de Irún y se dirigieron a la casa de un matrimonio de esta localidad; el marido se llamaba Rafael Díaz. En esta casa “Trilita” entregó una cédula personal a cada uno (la cédula de Laureano González estaba a nombre de Mariano Gueslaga Ortíz)694 Las cédulas fueron obtenidas utilizando los padrones de Antonio Uranga Garmendia y Pablo Astudillo Rivero, siendo Alejandro Díez el encargado de formar un padrón para sacar las cédulas falsas. Al día siguiente se trasladaron a San Sebastián hospedándose dos de los recién llegados en casa de Antonio Uranga Garmendia en la calle 31 de agosto y Quesada y “Lago” en la calle de Narrica, casa de Honorato. También estuvieron en casa de Pablo Astudillo Rivero quien en una ocasión hizo desaparecer una libreta de señas de comunistas que se olvidó uno de los dirigentes cobijados en su casa (estos domicilios fueron utilizados varias veces para alojar a miembros de la organización que pasaban la frontera). Se pusieron en contacto con Honorato Morrás que les explicó la situación del Comité Provincial en San Sebastián y que se habían enviado unos telegramas anunciando su llegada al máximo dirigente del PCE en España. con Honorato Morrás en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. . Juan Arhancet Indacoechea nació en Argentina, hijo de Guillermo Arhancet y Josefa Indacoechea, vascos franceses. Este matrimonio tuvo dos niñas y tres niños (Silvestre, Juan y Santiago). Guillermo murió de una pulmonía y la familia por consejo de la hermana monja de Josefa regresó a España. Fueron a la casa paterna en Beruete (Navarra) y con el dinero que habían ahorrado en Argentina compraron una casa en Rentería (Guipúzcoa). Los hijos estudiaron en colegios de curas y con el paso del tiempo la familia perdió las propiedades. Vivía en Rentería hasta que empezó la guerra. Cómo tenía la nacionalidad argentina fue considerado brigadista internacional y combatió en el frente del Norte en el batallón “Salsamendi”, compuesto por milicianos comunistas que componía el batallón 44 del Cuerpo del Ejército de Euskadi. Su hermano Silvestre murió el 20 de mayo de 1937 en la batalla del monte de Bizkargi (Vizcaya). Al caer el frente Norte se fue a Francia donde estuvo interno en varios campos de concentración y ocupó cargos directivos del PCE dentro de ellos. Tras salir en libertad formó parte de la dirección del PCE en el departamento de La Gironde. Se hizo cargo y formó a unos grupos especiales que pasaron a España para realizar actividades políticas y de propaganda comunista. Era encargado de recibir la propaganda que llegaba de la dirección del partido en París y distribuirla entre sus compañeros. Participó en sabotajes contra posesiones y soldados nazis como miembro de la resistencia, sobre todo el asesinato de un oficial alemán al que mató con una llave de bielas afilada y organizado por Pierre Rebiêre, comisario del batallón “Comuna de Paris” de la 14ª Brigada Internacional. Con la ayuda de Azcárate pasó a España como cuadro para reorganizar el PCE en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 119.888, VARGAS ALONSO, Francisco Manuel: “Voluntarios internacionales y asesores extranjeros en Euskadi (1936-1937)”, en “Historia Contemporánea”, nº 34, UPV, Bilbao, 2007, pp. 323-362 y http://juanjosearhancet.blogspot.com.es/p/la-familia.html. 694 Esas cédulas personales fueron conseguidas anteriormente por dos comunistas que habían entrado en España, Antonio Solans Berenguer y José Miguel Beguiristain en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 520 Jesús Carrera se entrevistó con ellos para preparar su incorporación en los trabajos de organización y enviarlos a los lugares donde pudieran ser más necesitados. Les dijo también que tenían una imprenta donde tiraban el “Mundo Obrero” y más propaganda comunista, la cual había llevado Carrera y Benito Iturralde la repartió a los representantes del partido en San Sebastián, Irún y Rentería. Este militante también había recibido propaganda enviada desde Argentina por José Isasa Olaizola a casa de su mujer y otra remesa llegada desde América y recogida por Alberto Irisarri Echarri (había estado en Francia y regresó a España en el verano de 1942). Benito Iturralde era enlace de un tripulante de un vapor que llevaba propaganda y cartas de América para la organización. Otros miembros de la organización comunista en San Sebastián eran: Faustino Calvo Sagasti (perteneciente a una célula local cuya misión era captar a nuevos militantes en el puerto de San Sebastián y cotizar), el navarro Natalio Uzanza Ugarte (ocultó a uno de los cuadros dirigentes comunistas llegados de Francia y avisó a su familia de que iba a ser detenido por la policía), Santiago Arhancet Indacoechea (hermano de Juan José, conocía la existencia de la organización comunista cotizando para ayudar a presos), Santiago Caballero García, Rafael Díaz Mesonero (facilitó su domicilio a la organización clandestina para que pudieran alojarse los militantes que pasaban clandestinamente a San Sebastián), Valero Herrero Gracia (ayudó en los trabajos de reorganización del partido en Irún y fue enlace de los cuadros enviados de Francia), Fermín Echevarría Elizondo (cotizaba para ayudar a presos y captaba a nuevos elementos para la organización recibiendo de ésta propaganda), José Arbelaiz Portugal (cotizó para ayudar a los presos y sus familias), Emilio Zubieta Barrenechea (militante de la JSU le ofrecieron ayudar económicamente a presos), José Maiz Arizaleta (parece que se le implicó en una correspondencia enviada por José Isasa desde Argentina), Pilar Ruiz López (mujer de José Isasa, recibió un paquete con propaganda y una carta enviada por su esposo desde Argentina y lo llevó a otro militante de la organización), José Fernández Irureta (formó parte de la dirección de la JSU en San Sebastián trabajando clandestinamente en Tolosa y Éibar a favor de la organización comunista juvenil y recogiendo las recaudaciones de las cuotas), Manuel Vizcaíno Simón (junto a José Fernández y otro individuo formó parte de la dirección de la JSU extendiendo su labor a otros pueblos como Hernani), Mauricio Martín García (formó parte de la organización y controlaba los pueblos de Pasajes y Trincharte, cuando le detuvieron llevaba más de 2.000 pesetas del dinero de las cotizaciones), Fructuoso García Mateache (salió de la cárcel en noviembre de 1942 y ayudó económicamente a la JSU y a los presos y sus familias), Ángel Alonso Gastañaga (pertenecía a un grupo de la JSU y se encargaba de las recaudaciones de varios miembros de la organización en el barrio del Antiguo de San Sebastián. Fue detenido en una reunión con miembros de la JSU), Ángel Barandiaran Echevarría (miembro de la JSU y cotizante de la misma para ayudar a presos), Andrés Delgado Ochoa (fue detenido junto a otros militantes de la JSU en una reunión y cotizó varias veces en Tolosa), Eugenio Asensio Orueta (también detenido en una reunión con miembros de la JSU y cotizó en Tolosa para los presos republicanos y de la organización comunista juvenil), José Barcina Barrón “Chechu” o “Perico” (contactó con miembros de la JSU y recibió a un cuadro de los que había Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 521 llegado de Francia que se hacía pasar por representante de la JSU en Madrid pudiendo ser Luis Alberto Quesada).695 Por aquellas fechas se descubrió una organización comunista en el campo de Miranda de Ebro (Burgos) integrada por militantes que trabajaban en las obras de la fábrica “Fabricación Española de Fibras Artificiales S.A (FEFASA).” y algunos ciudadanos de Miranda de Ebro. El responsable de la organización era Julio Duque Sastre “El Francesito” de profesión zapatero y que había sido capitán del Ejército Republicano. La organización recibía a través de una serie de enlaces propaganda y manifiestos del exterior, algunos enviados desde América y Francia (había una mujer francesa que era propietaria de una perfumería en París la cual en sus viajes de negocios a Madrid llevaba propaganda comunista). También formaban parte de la organización Nicolás Chopitea Paralizábal, encargado de recoger las cotizaciones de los obreros de la fábrica FEFASA, Jesús Roitegui Ibáñez repartía manifiestos y las ayudas económicas en las cárceles de Vitoria, San Sebastián y otras, Enrique Mogrovejo Bedaza era el encargado de la propaganda y enlace con Bilbao, Macario Monasterio Urquijo como enlace, Ricardo Barrasa Arnaiz fue obligado a ir a la División Azul y a su regreso llevaba unos pasaportes que tiraba la aviación rusa en las líneas españolas y Jesús Santiago Pérez, que era el que facilitaba salvoconductos a los miembros de la organización porque su tío era conserje del Ayuntamiento de Miranda de Ebro y encargado de dar esa documentación. La policía investigó algunas denuncias de vecinos en la que en bares de la localidad se dieron pronunciaron gritos contra Franco y cantaron “La Internacional”. Algunas personas de derechas recibieron anónimos dibujadas con calaveras, con la frase escrita “Montes de Oca” y con amenazas de muerte. Los integrantes de esa organización cotizaban para el Socorro Rojo Internacional y repartían la propaganda que les llegaba del exterior. También tenían 695 Faustino Calvo Sagasti la guerra le sorprendió en San Sebastián y se fue a Bilbao al ser ocupada la primera. Luego a Santander y fue hecho prisionero en Gijón, donde estuvo en varios campos de concentración y un batallón de trabajadores. Salió en libertad en mayo de 1940. Santiago Arhancet Indacoechea nació en Marcos Paz, provincia de Buenos Aires (Argentina). Hijo de Guillermo Arhancet y Josefa Indacochea. Cuando regresó a España vivía en Rentería (Guipúzcoa) en la calle Zamalbide, 4, 5º Dª desde 1930. Fue voluntario en la guerra civil desde julio de 1936 hasta septiembre de 1937. Perteneció al 6º batallón de la UGT llamado “Pablo Iglesias” 3ª Sección 3ª Compañía al mando del capitán Antolín. Fue nombrado teniente a finales de 1936 en virtud de un decreto del Gobierno Central para los maestros de escuela y capturado en 1937 en Santander, concentrado en la plaza de toros santanderina. Luego estuvo en la prisión de El Dueso (Cantabria), Miranda de Ebro (Burgos) y después en un batallón de trabajadores disciplinario recorriendo pueblos alcarreños de Sigüenza y Jadraque. En 1939 pasó al campo de concentración de San Pedro de Cardeña (Burgos) dentro del grupo de prisioneros de las Brigadas Internacionales para ser canjeado por unos prisioneros italianos que tenía el Gobierno de la República. Con todos los prisioneros de Cardeña fue a reconstruir Belchite (Zaragoza). Al obtener la libertad condicional se fue a Rentería. En 1943 fue detenido y condenado a seis años de cárcel. En 1946 salió en libertad y ese mismo año regresó a Argentina donde llegó a ser secretario de organización de la Mesa Coordinadora de Jubilados y Pensionistas argentinos en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 119.888, VARGAS ALONSO, Francisco Manuel: “Voluntarios internacionales y asesores extranjeros en Euskadi (1936-1937)”, en “Historia Contemporánea”, nº 34, UPV, Bilbao, 2007, pp. 323-362, http://juanjosearhancet.blogspot.com.es/p/la- familia.html y Archivo Histórico Provincial de Albacete, Asociación Ex-Presos y Represaliados Políticos Antifranquistas, Madrid, Historial de Santiago Arhancet Indacochea, Caja 21, carp. 7, nº 25, 1990. José Maiz Arizaleta perteneció a la UGT antes de la guerra. Durante ésta estuvo en los frentes de Guipúzcoa, Bilbao y Santander y tras caer el frente del norte se fue a Francia y de aquí pasó a Cataluña. También estuvo en los frentes de Extremadura y Levante. Al terminar la guerra fue detenido y pasó un mes en un campo de concentración. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 522 proyectos de actos de sabotaje como los que se habían realizado durante la guerra con la voladura de instalaciones ferroviarias utilizando dinamita.696 El primero de los militantes que llegó a San Sebastián y que salió de ésta ciudad fue Abarca, incluso antes de la llegada de Jesús Carrera. Se fue a Bilbao el 27 de diciembre de 1942, hospedándose en la casa de Domingo Arcocha en la calle del Alzamiento Nacional, 10. Abarca eligió como estafeta para recibir correspondencia el comercio de Anastasio Cearra, en la calle Artecalle, 9. Desde Bilbao, Sebastián Abarca escribió una carta a Juan Arhancet (a nombre de Andrés Astudillo que era el dueño de la casa donde vivía) dando sus señas y la estafeta para poder escribirle. A los pocos días recibió la respuesta de Arhancet, diciéndole que habían escrito a Madrid y que pronto recibiría respuesta. Luis Alberto Quesada escribió otra misiva indicando la llegada de Jesús Carrera a Bilbao con la idea de crear un Comité Regional de Euskadi. Pero cuando llegó no encontró a Sebastián Abarca y visitó a Ángeles Cruz, con lo que tuvo que regresar a San Sebastián. Otra carta de Luis Alberto Quesada pudo conectarlos mediante una cita en la puerta del Teatro Arriaga, sucedió al siguiente domingo a las nueve de la mañana. En la conversación mantenida entre Carrera y Abarca, éste aceptó los trabajos que le había encomendado. Pero Carrera cuando paseaba por la capital vizcaína se encontró casualmente con un antiguo camarada apellidado Marquina que le habló de la presencia de otros comunistas: Ángel Núñez Escurza, Cecilio Arregui Jiménez y Celedonio Cabrero Madaria los cuales estaban dispuestos a trabajar clandestinamente por el PCE. Jesús Carrera conoció, por medio de Marquina, a un individuo que había salido de Madrid tras la detención de la dirección de Heriberto Quiñones y tenía intención de integrarse en la organización clandestina en Bilbao. Se trataba de Francisco González Montoliú. Carrera le planteó que ante la necesidad de cuadros y dirigentes se desplazara hasta Madrid, a lo que Montoliú se negó. Carrera se reunió con Ángel Núñez, Cecilio Arregui y Celedonio Cabrero un domingo por la mañana en un parque de Bilbao y les dijo que quería constituir un Comité Regional de Euskadi con ellos hasta la llegada de militantes con mayor responsabilidad, Se nombró a Cecilio Arregui como secretario general, Ángel Núñez Escurza como secretario de organización y a Celedonio Cabrero Madaria como secretario de agitación y propaganda. González Montoliú quedaría como instructor político y Marquina sería el enlace entre dicho Comité y la dirección central en Madrid. En la reunión Carrera les dio cien ejemplares de “Mundo Obrero” para que los difundieran con la promesa de que les enviarían más material de propaganda cuando se fuera editando en Madrid y con la misión de aumentar el número de militantes para la organización vasca.697 Carrera estuvo durmiendo en casa de Cecilio Arregui durante tres días. Antes de volver a Madrid se vio con Baldomero López Casanova que recibía dinero y propaganda de la dirección del PCE en México a través de los barcos que hacían la travesía entre América y Bilbao. Un tripulante del vapor “Cabo Espartel” fue a ver a 696 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 117.910. 697 También formaron parte de la organización Sebastián Vega y Serafín Valgañón. Carrera propuso a Valgañón la tirada del periódico “Euskadi Roja” para que representara a la dirección del Comité Regional de Euskadi a semejanza del “Mundo Obrero” a la dirección de Madrid. Carrera les dijo que hicieran algunas acciones en las grandes fábricas de la margen izquierda del río Nervión, pero no pudieron por falta de medios en IBÁÑEZ ORTEGA, Norberto y PÉREZ PÉREZ, José Antonio: “Ormazábal. Biografía de un comunista vasco”, Ed. Latorre Literaria, Madrid, 2005, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 523 Félix Burzaco Vázquez a su casa de Portugalete preguntándole si conocía a Baldomero López y al decirle que sí le entregó un paquete lacrado para que se lo entregara. Después de la guerra civil un amigo de Burzaco llamado Luis Bautista se fue a Buenos Aires (Argentina) en el barco “Cabo de Buena Esperanza” llevándose la dirección de Félix y fue así como los dirigentes del PCE en México conocían la dirección. Burzaco entregó el paquete a Baldomero en la pensión donde vivía en Sestao (Vizcaya) que contenía cien ejemplares de “Mundo Obrero” y otros manifiestos del partido más una nota que indicaba que lo guardara en su domicilio e irían a buscarlo. Con posterioridad, Baldomero recibió la visita de otro tripulante llamado Isidoro y que era fogonero del barco “Cabo de Nueva Esperanza” quien le dio otro paquete que contenía más ejemplares del “Mundo Obrero”, 500 pesetas en metálico y una carta firmada por el dirigente comunista del Comité Central del PCE en América y residente en Buenos Aires, José Palau. Baldomero se lo entregó a Carrera en diciembre de 1942 y éste ante el peligro de perder el contacto con América y por la falta de confianza y seriedad que le inspiraba Baldomero, hizo que Francisco González Montoliú pasara a controlar el aparato de comunicaciones, utilizando el domicilio de Ángeles Cruz, calle Zabala, 25 de Bilbao, como estafeta para recibir la correspondencia entre las direcciones del PCE de Madrid y Bilbao. Carrera le mandó a Montoliú que hiciera llegar a América un informe, cuyo borrador ya había redactado Carrera sobre la actuación de la organización: “Con respecto a Euskadi por fin se ha localizado a unos pocos camaradas dispuestos a trabajar, organizando la dirección de Euskadi estando al frente un tal Arregui con Nuñez y Cabrero. Se localizó a Montoliú que controla eso y ayuda a impulsar el trabajo en tanto que deciden su sitio definitivo, espera que esto marche y se enfrenten todos los problemas de Euskadi, es importante tener contacto con vosotros, para ello hemos tomado el tema de los barcos que hasta ahora tenía Baldo, sería bueno que dieras el visto bueno a eso escribiéndole a él unas líneas pero no habrá problema. Hemos decidido que cada barco tenga una dirección propia donde dirigirse y que en lo posible no se conozcan entre ellos, para garantizar el enlace, a medida que vayan llegando daremos una dirección a cada uno. Intentaremos hacer nuevos enlaces, decir que dinero habéis enviado para los efectos de control. Sobre Baldo no tenía relación alguna solamente según él ha organizado tres troikas, ya veremos lo que hay. Es bastante pedante y parlanchín lo conocía de la guerra no quiere decir que no le vayamos a utilizar pero acoplarlo donde pueda dar mejor rendimiento, firmado del 17 de abril. Hemos recibido vuestros materiales que nos serán de gran utilidad teniendo en cuenta lo que nos decía sobre el manifiesto de Unión Nacional, sobre los cambios tácticos, hay que detallar más sobre el desarrollo del trabajo cosa que procuraremos informar.” Jesús Carrera presentó en el andén de la estación de ferrocarril de Bilbao a Portugalete a Montoliú con Baldomero López para que a su vez éste le citara con el tripulante llamado Isidoro que próximamente llegaría a tierras vascas con un nuevo paquete (llegó en marzo de 1943 y entregó otras 500 pesetas y otro paquete lleno de ejemplares de “Mundo Obrero”). Carrera dijo a Baldomero si podía crear en su lugar de trabajo, Astilleros de la Constructora Naval de Sestao, una célula y Baldomero le dijo que habló con Juan José Alonso Rodríguez (había sido alcalde de Somorrostro) y le entregó partes de guerra ingleses y ejemplares de “Mundo Obrero” procedentes de América. Cuando le propuso organizar una célula comunista en la fábrica Juan José respondió que no.698 698 Cecilio Arregui Jiménez nació en Bilbao, hijo de Vicente y María, casado y escultor. En 1926 se afilió a la Juventud Socialista siendo vocal de la Junta Directiva de dicha organización juvenil, pasando Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 524 luego a la JSU. La guerra le sorprendió en Bilbao siendo voluntario en el batallón “Acción Vasco” y estuvo en diferentes frentes del Sector Norte alcanzando el grado de comandante de servicios. Tras caer Bilbao pasó a Santander desde donde pasó a Francia por Bayona en febrero de 1939 conducido unos meses más tarde al campo de concentración de Septfonds y luego al de Gurs. Al salir en libertad se puso a trabajar en el departamento de Lot y Garona, en la ciudad de Agen. Empezó a organizar la resistencia española y tuvo a su cargo más de veinte comités de Unión Nacional de España. Debido a gran cantidad de detenciones por la zona, Arregui se fue a Burdeos pasando la frontera española en octubre de 1942 dirigiéndose a Bilbao. Ángel Núñez Escurza nació en San Salvador de Valle, actual Valle de Trápaga o Trapagaran (Vizcaya), hijo de Eduardo y Paula, jornalero. En 1934 se afilió a la UGT y un año más tarde a la Juventud Socialista y la JSU, participando en actividades políticas de la organización juvenil. La guerra le sorprendió haciendo el servicio militar como soldado de infantería en el Regimiento nº 21 en Santander. Estuvo en el frente del Escudo en la columna nº 1 y en 1937 en el batallón nº 121 como teniente. Al caer Santander se fue a Asturias y de allí a Francia donde pasó a Barcelona y luego a Palencia en un batallón de transportes. El final de la guerra le sorprendió en Alicante cuando quería irse del país. Pero fue detenido e internado en el campo de Albatera (Alicante) donde estuvo siete meses, fue trasladado a Portacoeli y luego a la prisión de Gandía y a la de Santander donde fue puesto en libertad en noviembre de 1941. Se fue a vivir a Bilbao a casa de un hermano. Celedonio Cabrero Madaria nació en Gallarta (Vizcaya), hijo de Francisco y Dominga, casado y forjador. En agosto de 1936 se afilió a la UGT y le sorprendió la guerra en Bilbao, siendo jornalero hasta septiembre de 1936 en que se hizo miliciano en Bilbao primero como sargento y luego teniente hasta octubre del mismo año en que pasó al batallón “Rosa de Luxemburgo” marchando al frente del Monte Albertia (Álava), donde fue herido y llevado al Hospital Militar de Bilbao. Celedonio recibió el alta y se reintegró en el mismo batallón en el que recorrió distintos frentes del Norte, siendo ascendido en junio de 1937 a capitán. Tras la caída de Bilbao se fue a Santander donde fue detenido e internado en un campo de concentración de la Magdalena, luego estuvo en la prisión de Bilbao y fue puesto en libertad en agosto de 1940. Se fue a vivir primero a Gallarta y más tarde a Bilbao. Baldomero López Casanova nació en Abanto y Ciérvana (Vizcaya). Afiliado en 1932 a la UGT, Sección Minera en Portugalete (Vizcaya) y un año más tarde se afilió al PCE en Sestao (Vizcaya). En agosto de 1936 acudió voluntario al frente de Ochandiano (Vizcaya) donde estuvo cinco meses y luego a Guernica cuyo comandante en jefe del batallón era Jesús Carrera y él ocupó el cargo de capitán del cuartel. Combatió en la Universidad de Deusto y luego fue ordenanza en el Estado Mayor. Tras la caída de Bilbao se fue a Santander donde fue detenido en agosto de 1937. De allí fue llevado a Valladolid y luego a la prisión de Los Escolapios en Bilbao siendo condenado a treinta años de cárcel y cumpliendo la pena en el Puerto de Santa María de donde salió en libertad en mayo de 1941. Fijó su residencia en Santurce (Vizcaya) presentándose semanalmente en el cuartel de la Guardia Civil. Félix Burzaco Vázquez nació en Sestao (Vizcaya), hijo de Félix Burzaco Lejonagoitia y Modesta Vázquez Herrán, domiciliado en Portugalete (Vizcaya). En 1932 se afilió a la UGT en San Salvador del Valle (Vizcaya). Al empezar la guerra se hizo voluntario en el batallón “Rosa de Luxemburgo” actuando en diversos frentes. Tras caer Bilbao se fue a Santander donde cayó prisionero y fue conducido al campo de concentración de Miranda de Ebro (Burgos) trabajando en una compañía de recogida de material de fortificaciones Juan José Alonso Rodríguez nació en San Julián de Musques (Vizcaya), hijo de Dionisio y Nicanora, casado y panadero. Afiliado en la UGT desde 1930 y al PCE fue alcalde de su pueblo desde 1934 hasta mayo de 1937. Ese año fue movilizado por su quinta, destinado a servicios auxiliares primero en Bilbao y luego en Santander donde fue herido y trasladado a un Hospital de Sangre en la capital cántabra y donde le sorprendió el final de la guerra. Desde aquí embarcó hacia Francia pero fue detenido e ingresó en la prisión de Escolapios de Bilbao. Una vez fue puesto en libertad vivió en su pueblo, luego se trasladó a Logroño a trabajar como panadero y regresó a finales de 1940 a San Julián de Musques. Ángeles Cruz de la Hoz nació en Carranza (Bilbao), hija de Julián y María, casada. La guerra le sorprendió en Bilbao, al caer ésta se fue a Santander y luego a Francia, desembarcó en Burdeos y luego llegó al pueblo de Le Mans donde permaneció hasta agosto de 1940 momento en que regresó a España. Al llegar a Bilbao fue detenida y estuvo tres o cuatro meses en el chalet de Orué habilitado como prisión de donde salió en libertad. En noviembre de 1941 se fue a Madrid para trabajar como sirvienta en una casa de la calle Serrano, 17. En agosto de 1942 iba acompañada por su hija Ángeles Masilla por la calle Lista y se encontró con Jesús Carrera diciéndole que usaba el nombre de “Ricardo” y Ángeles le dio sus señas de Bilbao en la calle Zabala, 25. Ángeles Mansilla Cruz nació en San Julián de Musques (Vizcaya). En marzo de 1936 se afilió al Sindicato de la Aguja en la UGT. Tras caer Bilbao se fue a Santander donde pasó a Francia Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 525 En marzo de 1943 fueron detenidos todos los miembros del Comité Regional de Euskadi y sus enlaces y fueron condenados a las siguientes penas: Baldomero López Casanova fue fusilado el 14 de octubre de 1944 en Alcalá de Henares, a treinta años (conmutada la pena de muerte) a Cecilio Arregui, Celedonio Cabrero Madaria y Ángel Núñez Escurza, veinte años a Ángeles Cruz, quince años a Isidro Martínez, Félix Burzaco y Juan José Alonso a tres años de prisión. Carrera se desplazó a San Sebastián para recoger una máquina de escribir que había pertenecido al anterior Comité Provincial de Guipúzcoa de Valeriano García Barcina y llevarla a Bilbao para que la aprovechara la secretaría de agitación y propaganda vizcaína. Carrera transmitió a Luis Alberto Quesada la presencia en la capital donostiarra de un grupo de jóvenes que desarrollaban trabajos de ayuda sin pertenecer a ningún partido político y que sería conveniente que se presentara ante ellos como delegado enviado desde Francia para aumentar las posibilidades de integrarlos a la organización de la JSU. Benito Iturralde le presentó a José Hernández Irureta y le hizo entrega de cierta cantidad de propaganda, entre la que estaba un manifiesto con la línea política del PCE y donde se abogaba por la alianza de todas las juventudes independientemente de la política que siguieran. De este modo tuvieron lugar varias entrevistas en las que José Hernández Irureta presentó a Quesada a otros compañeros entre los que estaba Teresa Harina Salado, que se incorporó a los trabajos de la Juventud Socialista Unificada (fue enlace y estafeta para recibir las cartas que llegaran de Madrid y también hizo copias a máquina de la propaganda comunista que recibía). Luis Alberto Quesada, Laureano González y Teresa Harina viajaron a Irún para extender la organización de la JSU, iniciando la labor con la ayuda del camarada que les había dado cobijo en su primera llegada a Irún, Rafael Díaz, conviniendo entre todos que se iniciarían los trabajos para captar a jóvenes en la organización comunista. El aparato de estafetas recibió una carta y un paquete procedente de América que había llevado un tripulante en el barco “Monte Albertia”, siendo entregada a Carrera por parte de Honorato Morrás. Esta carta estaba firmada por José Isasa Olaizola e iba dirigida a la mujer de Isasa, Pilar Ruiz López, para que ella buscara contacto con la organización comunista en San Sebastián. Entre la documentación recibida había una carta de Vicente Uribe dirigida al Comité Provincial de Guipúzcoa y un manifiesto emitido por el Comité Central en México en septiembre de 1942.699 Este documento fue elaborado como medio para exponer los cambios y reajustes que el Comité Central del desembarcando en Burdeos y luego en Le Mans con sus padres. A mediados de 1940 regresó a Bilbao y después se fue a Madrid. En 1942 cuando iba con su madre por la calle Lista se encontró con un individuo conocido por “Ricardo” teniendo una conversación sin hablar de temas políticos. 699 En esa fecha se envió una carta de Francia de una dirigente conocida como “Rosita” (podría ser Carmen de Pedro) a otra militante que había sido enviada a Madrid llamada “Julieta” para contactar con la dirección del PCE en el interior. Dicha carta decía: “No hay noticias tuyas desde febrero del 42 ni vuestra ligazón con Madrid. Hubo una anterior una dirección del Comité Central del PCE que no comprendió la línea política de Unión Nacional. Ya tenemos una dirección fuerte y segura y obedecer las consignas de nuestro Comité Central. Os enviamos un ejemplar del llamamiento del Comité Central de Unión Nacional, 5.000 ejemplares de Mundo Obrero y cinco números de Reconquista de España de julio. Podéis distribuir de 500 a 1.000 ejemplares de Mundo Obrero, los restantes guardarlos en un lugar que luego se los daréis a un camarada que los recogerá en nombre de Rosita. También le daréis un ejemplar de Reconquista y una dirección para contactar con Madrid. Encontrar una casa de la mayor seguridad posible y conocida por pocos camaradas para instalar allí a un camarada de gran responsabilidad, todos los gastos sufragados por nosotros, también enviar cédulas o documentación personal.” en AHCCPCE, Documentos PCE Anexos, Jacques 6, Carta de Rosita a Julieta, septiembre de 1942. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 526 PCE realizó. El nombre de República desaparecía como forma de Gobierno. En dicho manifiesto destacaban cuatro puntos básicos de la propuesta del PCE: - Constitución de un Gobierno de Unión Nacional. - Promulgación de una amnistía total, que no sólo alcanzara a los reclusos en cárceles españolas, sino también a aquellos que hubieran emigrado como consecuencia de la guerra. - Celebración de un plebiscito nacional, cuyo resultado fuera la verdadera voluntad del pueblo español para dotarse de una forma de Gobierno concreta. - Reconocimiento de los derechos de reunión, asociación, libertad de prensa y de cultos.700 Jesús Carrera, como respuesta a la carta recibida, redactó un informe para el Comité Central de América en el que analizaba la situación de la organización clandestina desde su llegada tras la caída de Quiñones y la siguiente constitución de una nueva dirección que extendía la línea política defendida por el Buró Político de México, manteniendo un contacto directo con la Delegación del PCE en Francia. Carrera encomendó a Honorato Morrás la tarea de que esta documentación fuera enviada a América por medio de los enlaces que tenían, junto con algunos ejemplares editados por el Comité Provincial de Madrid, aunque el envío de parte de esa documentación no llegó a su destino porque fue requisada por la policía antes de salir a su destino. En uno de los primeros informes, Carrera analizó toda la caída de la dirección quiñonista y cómo quedaba la nueva directiva. Realizaba un ejercicio de autocrítica sobre su trabajo político y el hecho de que la dirección del PCE en América hubiera realizado su labor clandestina mucho mejor que él: “Tras la caída de Quiñones, se celebra la reunión con ocho camaradas. Hablaron de la indisciplina y la carta que llevaba, estudiar el llamamiento del partido, haciendo una resolución, romper con todo pasado nefasto y criminal, organizar de nuevo el partido, abandonando métodos caciquiles y sectarios del caudillaje, debilidades en la línea política dándose cuenta de su desviación, cansados de la consigna de República. Quiñones con Sendín y unos materiales preparados y que surgiera una dirección única del partido. Manifestaciones de traidores y trotskistas, decía Quiñones que él lo hacía todo a pesar de las dificultades, que los de afuera cometían debilidades, siendo detenido por sus irregularidades, luego son dos camaradas quienes cogen todo surgiendo de nuevo el partido, hubo mucha desmoralización. No era Serrano (Valentín Serrano) el responsable de todo sino Quiñones, el secretario de organización era Realinos y el de agitación y propaganda Sendín, como secretariado y aparte su Buró Político, ya os enviaré informe que hicieron camaradas para que conozcáis mejor lo que pasó, Vicente (Uribe) debe conocer parte. Este informe es para hablar de cómo me encuentro todo. Llega a San Sebastián el día 6 de abril, referencias de San Miguel, entrevista el día 8, le explica la caída de 700 El manifiesto estaba entre la documentación que se le incautó a Jesús Carrera tras su detención en marzo de 1943 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 527 Realinos y Quiñones, nueva dirección, características del camarada que él conocía Guerreiro (Ramón Guerreiro), él se aparta del partido porque se lo dice Vicente, le enseña los materiales que hacen la nueva dirección para enviar a Vicente. Se presenta como delegado del Buró Político con la carta a discutir y resolver el problema, pensaron ellos que era como el tío Vicente, desde el punto de vista de capacidad con autoridad reforzándola. Habla con Jesús Bayón y Guerreiro sobre los que pesaba el trabajo, una reunión todo el día entero, discusión de la carta, aceptaron de manera disciplinada la carta, no entendían del todo cosas. En la primera reunión se hizo una resolución de apoyo, la segunda discusión se hace el Llamamiento, la desviación estaba muy arraigada, una visión del partido desde antes de la guerra, incomprensión sobre la correlación de fuerzas y virajes políticos y las causas fundamentales que la determinan, ya que Quiñones dio una visión confusa sobre ello, arrancando desde el VI Congreso de la Internacional Comunista en 1928. Nuestra posición en caso de los requetés y los militares es se lanzaran al golpe de estado, le dijeron que Quiñones dijo que si entraban en guerra España no haría nada ya que no se estaba en condiciones de hacerles frente pero había que lanzarse al combate. La caída de Quiñones fue el 30 del 12 y le cogen direcciones que llevaba para entregarlas a Barcina (Valeriano García Barcina). Fue entregado a la policía por provocación, quedó el partido en provincias roto, desconfianza y desmoralización. En Sevilla cayeron 250 camaradas con la dirección regional, pedían 20 penas de muerte yendo el proceso luego por buen camino. En Euskadi. en Bilbao y San Sebastián, en Vitoria no hubo nada controlado, el llamado Antonio antes de mi viraje se apellida Quirós, su comportamiento bueno no el de su compañera Blanca (Blanca Álvarez Lebrero), en San Sebastián ha mejorado algo y se lo dije al tío Vicente. En Galicia detenido el instructor del partido, actividad del partido paralizad y caída en Vigo. Luego cae la organización en Valencia unos 85 camaradas; también hubo repercusiones en Palencia, León, Segovia, Alicante, Zaragoza, Navarra y otras provincias. En Madrid unos 250 detenidos, la JSU con lo poco que había no quedó nada, la policía creyó que habían detenido a todos pero no fue así ya que vuelve a resurgir. El partido roto, sin dirección, muchos tuvieron debilidades y otros se convierten en provocadores que hicieron mucho daño. Se quemaron muchos medios económicos y casas, estafetas, desde la caída de Quiñones hasta su llegada es la primera fase de camaradas que estaban en la anterior dirección, se pone al frente Bayón para acabar con todo lo quiñonista reorganizando el partido con una nueva dirección, con él Guerreiro y Calixto, con dos reuniones fundamentales para discutir con la dirección de Euskadi sobre la línea política (en la próxima carta enviaré actas, Vicente debe conocerlas). Este camarada (Bayón) llegó 10 días antes de la caída de Quiñones, estuvo organizando el partido en varias provincias Asturias, León, Valladolid, Palencia, Burgos, Ávila y Zamora. Según él tuvo una larga discusión con Quiñones sobre los métodos de trabajo y planteó a Agustín Ibáñez el luchar contra dichos métodos de trabajo, pero éste fue un cobarde y fue detenido antes que Quiñones, éste quiso quitar a Bayón de en medio y lo mandó a otro sitio de instructor. Cambia la estructura orgánica del partido en Madrid localizando algunas provincias, redactando un manifiesto que no se lanzó, coincide todo ello con mi llegada. Redactar una resolución después de las dos reuniones encargándose Bayón, Guerreiro y él, aunque le tocó hacerlo a él, gran autoridad a la nueva dirección, no está igual que vosotros si lo hubierais hecho pero lo hice lo mejor que pude, todo el partido la ha discutido con el llamamiento y la resolución. En cuanto a la organización lo hago como vosotros decís, dirección reducida por el momento, si hay que ampliarlo se hará, con un secretario Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 528 general, un Secretario de organización y un secretario de agitación y propaganda, otro sindical y un responsable político militar, con sus colaboradores correspondientes y con diferentes aparatos. Ha sucedido como si fuéramos una troika de tres, así con Bayón y Guerreiro hasta la detención de los dos hace un mes, dirección reducida en los provinciales. En Madrid había una estructura orgánica parecida a la nuestra, reestructurando radios y sectores, reajustando la dirección provincial, fuertes caídas con un provocador dentro, un tal Jiménez (Juan Miguel Jiménez Moreno) que fue camarada del partido introdujo en el aparato de organización del partido un agente de Franco, cuando ya lo supieron cayeron el responsable de organización Fuentes (Juan Fuentes Muñoz), acoplado al aparato de agitación y propaganda de la dirección central, también detenido el secretario de organización y otros, también bajas en una dirección de radio. Había que hacer una dirección fuerte y depurar todo el partido pasado, desprendernos de unos camaradas de la dirección central y crear otra. Editar en imprenta 1.000 ejemplares del llamamiento a parte de lo que se hace a máquina, manifiesto del primero de mayo fue el primer material, lo hice yo mismo, también Mundo Obrero a imprenta como órgano del partido y Reconquista de España como órgano de la Unión Nacional. Pero tuvimos mala suerte, se prepara Mundo Obrero para junio pero al no tener imprenta todo preparado a linotipia no se pudo imprimir, en cuanto a los folletos se produjo una detención que se tuvo que paralizarlo, comprar una pequeña imprenta que no es nada difícil, se editaba por el Comité Provincial de Madrid un pequeño boletín semanal llamado “Liberación Nacional”, cambié su orientación y hoy sale como órgano de Unión Nacional después de la caída de los aparatos de América no llegó nada de aquí, tenemos el número 4 de Mundo Obrero y el 3 de Nuestra Bandera donde vienen los artículos de Uribe. Se empezó a trabajar para el orden sindical y un organismo de unidad sindical, procurando dar una plataforma de lucha, no ha habido éxitos. Alguna relación con elementos socialistas, una dirección provincial de Unión Nacional en Sevilla que lanzó un manifiesto que adjunto, las cosas de fuera tienen gran importancia, nos parece bien la formación de la U.D.E. Yo me quedé como instructor por parte de Bayón y Guerreiro, lo consideró justo hasta que hubiera una dirección fuerte, tras la detención de los anteriores camaradas y la debilidad de la secretaría de agitación y propaganda, la dirección quedó rota, quedó el que llevaba el trabajo sindical y militar. Éste es el que lleva la secretaría general de Madrid ante la falta de cuadros. Esfuerzos para tener una troika fuerte, me entero que Pedro (Pedro García Ferreño) no estaba fusilado y Vicente debe saberlo, sigo pensando sacarlo de la cárcel y ponerlo al frente de todo, con él y dos más quedará una buena dirección, no lo pudo sacar de la cárcel, sigo trabajando en ello. Bayón antes de caer ligó al camarada Pajares (Víctor Pajares) nos informó del paradero de Luis Espinosa que trabajó bien en la cárcel, tomar medidas para que escapara del batallón de trabajadores, pero cae Bayón y hubo retrasos en ello. El camarada sindical no es adecuado para ponerlo al frente es un plomo, se necesita agilidad y decisión, cojo personalmente los aparatos, algunas cosas las distribuyo de manera provisional entre camaradas, reorganizar de nuevo la dirección, no extraer ningún camarada de ninguna dirección para no debilitarla. Crear una dirección de tres hombres a Pajares como secretario de agitación y propaganda, a Luis que tras reticencias iniciales y recelos a incorporarse le estoy esperando para organización, y Trini (Trinidad García Vidales) como sindical y masas, no había camaradas quemados de la dirección de Quiñones. Para el aparato de la JSU pienso Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 529 responsabilizar a Bonifacio Fernández que fue del Comité Regional de la Internacional Comunista de Asturias, es importante que nos enviéis cuadros desde Francia, una media docena de cuadros para Euskadi y para el aparato juvenil. Cuadros: Bayón, Guerreiro, Pajares (tipógrafo de Madrid), Trini (secretario general de Toledo durante la guerra), San Miguel todo el aparato de América pero no del todo ya que está muy ligado a un negocio que le montó el hermano. Hacer un presupuesto económico es difícil y se hacen esfuerzos, de los dólares solo sacamos 750 pesetas. Se va tirando adelante precariamente”. Carrera envió más cartas reflejando cómo había quedado la situación de la organización con él al frente: “El problema quiñonista estaba completamente liquidado, sufrimos ese trabajo nefasto y criminal, Quiñones es entregado por su irresponsabilidad, no puedo afirmar que formara parte del servicio de inteligencia inglés. En lo referente a lo que decía de Serrano no se ha conocido ninguno que estuviera al frente de la dirección, sólo Quiñones, trabajó en la guerra en la embajada soviética y es el que firmaba los informes a nombre de Alfonso. Hemos conseguido tirar Mundo Obrero, Liberación Nacional, manifiestos y octavillas, el Informe del 7 de noviembre y os pedimos vuestra conformidad o crítica. Seguiremos la línea política y el método de trabajo que nos digáis. En la Comisión de Trabajo en el puesto del toledano está el de agitación y propaganda. Ramas y estructuras del trabajo sindical, militar, ayuda, trabajo, especiales... en la Juventud están integrados como si fuera un Buró y con colaboradores que dependen de ellos. No hay nada seguro de las estafetas y los enlaces con vosotros, readaptaran enseguida, hay que enlazar con América gracias a la temporada de la naranja. La JSU ésta ausente de la organización, se conseguirá hacer una dirección. Necesitamos dinero para sufragar gastos y la organización. Emilio”. “No hay fracciones ni en el orden político ni en el orgánico, había un Comité Central del interior, un Comité Central de Euskadi, otro Comité Central de Galicia, un Comité Regional de Castilla la Nueva, en Madrid había unos 500 militantes, en Toledo con principios de organización, en Ciudad Real nada, en Cuenca había un enlace con algunos cuadros y en Guadalajara un grupo de compañeros. El Regional de Levante esta fuerte y en Valencia hay unos 900 militantes, en el puerto y en Sagunto. Era débil en Alicante y en Castellón, no hay trabajo ni en Murcia ni en Albacete. El Regional de Asturias, León y Santander: organización regular en Santander, débil en Asturias y nula en León. El Regional de Andalucía: bien en Sevilla, regular en Jaén, en Córdoba y Granada, lo demás no se sabe desconexión por haber caído la dirección provincial, abarca zonas extremeñas que no hay referencia. El Regional de Aragón y Navarra: regular en Zaragoza y Pamplona. El Regional de Castilla la Vieja: buena en Segovia, sin enlazar en Burgos y Soria y actividades en otros puntos. Sin enlace actual en Tánger y Marruecos, había pero cayó el enlace pero podemos contactar. En Canarias hay organización regular pero hace tiempo sin noticias. En Euskadi un Comité Central reciente y un instructor, débil en Bilbao y San Sebastián. En Galicia hay una regular organización sin cohesión, por la caída de la dirección, hay un enlace con ella. Con el PSUC tenemos enlace ayudándoles con materiales e instrucciones verbales. La organización no es fuerte por las detenciones y provocaciones de traidores y chivatos, desconfianza, recelo y retraimiento con nuestros propios defectos. La composición de la dirección hay un responsable político y su control directo de la juventud, aparato con el exterior y agitación y propaganda; responsable de organización y bajo su control el sindical, el administrativo y ayuda; responsable del trabajo militar en guerrilleros, ejército y grupo especiales del partido. El número de militantes no se puede saber Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 530 porque no se hizo ni antes. Las relaciones con socialistas en el plano nacional, también con republicanos y anarquistas, de acuerdo con Unión Nacional, excepto los escisionistas de la juventud que los desplazaremos sin duda alguna, existen Valencia y Sevilla, Madrid y Segovia. En Artes Blancas se formará una dirección con anarquistas, socialistas y miembros del partido, en el Sindicato de la Piel colaboran en la práctica en puestos de dirección. Débil en sindicatos metalúrgicos, comercio, gráficos, transporte, ferrocarriles, petróleos y construcción. Hay muchos organismos de base de Unión Nacional y la mayoría en Madrid bajo control. Guerrilleros tiene enlace con Asturias desde hace tiempo, enlace con Toledo y posibilidad de hacerlo con los de Lugo. En el Ejército hay algunos puntos de Madrid pero el desarrollo regular. La JSU estaba muy retrasada políticamente y orgánicamente funcionando una dirección del interior nacional, existiendo elementos provocadores al servicio de la policía, también los escisionistas de Sócrates (Sócrates Gómez Pérez hijo del dirigente socialista José Gómez Osorio) que han creado una facción de la Juventud Socialista. Existe en Madrid el Frente Nacional de Ayuda, organización sanitaria y de ayuda material a los presos pero no tiene nada en el aspecto jurídico, lo que queremos es que forme parte de Unión Nacional. Lo peor es la participación en las masas y en cuestión de propaganda, nuestros métodos tímidos y estrechos, sin desenvoltura, salimos a flote con la conferencia, unidad y movilización de la clase obrera y campesinos, guerrilleros y juventud, presos y unidad de lucha”.701 “Lago” salió para Madrid a finales de diciembre de 1942 y Mariano Peña Hernando el dos de enero de 1943 fue a Segovia a ver a su familia. Peña fue a Madrid donde permaneció sólo unas horas, y luego salió para Barcelona. Una vez llegó a tierras catalanas se hospedó en una pensión que le proporcionó una amiga suya, Rosario Anglada (antes de salir de San Sebastián le hizo entrega a Luis Alberto Quesada de las direcciones de su padre en Segovia y de Rosario Anglada en Barcelona), en la calle de Mauricio Serrahima, 22, casa de Teresa Barris. A los pocos días, Peña recibió una carta de Quesada desde San Sebastián, contestándole que a partir de entonces le mandara la correspondencia a la dirección de Teresa Barris. Peña y Quesada mantuvieron comunicación durante cierto tiempo siempre en lenguaje figurado por motivos de seguridad. Quesada hablaba de la presencia de Jesús Carrera en San Sebastián y de los trabajos de organización en los que pensaba utilizar a Mariano Peña, por eso Quesada le envió las señas de Filomena Castellvi, en la calle de Jesús, 32 de Reus (Tarragona) para comunicarse directamente con Jesús Carrera y transmitirle el trabajo que tenía que desempeñar en Barcelona. Quesada también hizo referencia a camaradas que había conocido en Francia y que estaban en esos momentos en la capital catalana, se trataba de Antonio Solans Berenguer y José Miguel Beguiristain Urdangarín. Mariano Peña empezó su trabajo de organización con grandes dificultades por la falta de conocidos 701 Había otra carta en la que se decía: “A un camarada que llegó le cuenta la situación del partido, conectado con el aparato del partido en Navarra, con una entrevista de su viaje a San Sebastián. Estoy a la caza de él con San Miguel que ha considerado oportuno utilizar en aquello que juzgue oportuno, él habló con Javier de ti y parece ser que se observaba cierto interés por parte de él. Se tienen unas cuantas conferencias telefónicas para entrevistarme con él pero las rehuye. Trato de conseguir una cédula de 38 años y un carnet de abogado, no te lo puedo asegurar, el problema de casas no es muy difícil de resolverlo, es cuestión de dinero” en AHCCPCE, Documento PCE Anexos, Jacques 1, 4 y 9, Carta de Emilio Carreras, 11 de noviembre de 1942, Informe de Emilio Carreras hacia 1943 e Informe de Emilio, noviembre de 1942. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 531 para desarrollar esa labor y por la redada policial llevada a cabo en noviembre de 1942 que había dejado desorganizada a la organización comunista en Barcelona del PSUC.702 Peña recibió otra carta de Quesada con la dirección de un individuo que se hacía llamar “Roberto” que vivía en Reus703 y formaba parte de un grupo de comunistas que no habían caído en la redada policial. A su vez mantenía contacto con Madrid a través de Bonifacio Fernández y Jesús Carrera para ver cómo estaba la posibilidad de reorganizar la organización comunista en territorio catalán, con el envío de comunistas desde Francia que ayudaran en esta tarea. En las entrevistas mantenidas con “Roberto” discutieron sobre la dificultad de trabajar en el territorio catalán por la falta de camaradas (le habló de unos individuos llegados desde Francia pero el tal “Roberto” no quería saber de su posible incorporación a una organización), concluyendo esas charlas en que Peña recibiría documentación para desenvolverse con más soltura. Peña también se encontró con un camarada conocido de Francia que había pasado la frontera clandestinamente, Juan Monclus Seuma, conocedor de la dirección en la Ciudad Condal de José Miguel Beguiristain.704 Tras conectar con Beguiristain, le habló este de su 702 Había divergencias por la política de Unión Nacional. La dirección trabajaría esa línea política sobre la base del manifiesto del Comité Central del España según el Comité Ejecutivo del PSUC en AHCCPCE, Documento PCE Anexos, Jacques 3, Informe de Cataluña, 23 de marzo de 1942. 703 Podría tratarse del secretario general del PSUC en Reus, Josep Altadill que fue detenido posteriormente junto a otros compañeros en agosto de 1943 en MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, p.195. 704 Juan Monclus Seuma nació en Zaidín (Huesca). Al empezar la guerra civil la CNT-FAI le requisó su establecimiento de sastrería y camisería en su pueblo. Se fue a Barbastro donde se colocó en la dependencia de vestuario para las milicias comunistas y allí fue donde se afilió al PCE, desempeñando el cargo de secretario de finanzas del Comité Provincial del PCE en Huesca hasta marzo de 1938, cuando pasó a Barcelona colaborando con su partido en el Ministerio de Agricultura. Pocos días antes de caer Barcelona, fue llamado a filas por su reemplazo a la 46º División con la que se retiró con sus compañeros a Francia. Estuvo en varios campos de concentración hasta que se instaló como sastre en Burdeos y donde conoció a los comunistas Sebastián Abarca, Luis Alberto Quesada, José Miguel Beguiristain y Mariano Peña. Por la detención producida en Burdeos de la organización comunista y aunque no formaba parte de la misma, se escapó con la idea de pasar a España, hecho que logró gracias a unos contrabandistas por ayudarles a pasar por el monte unos 15 kilos de nitrón. José Miguel Beguiristain Urdangarín tras la guerra se exilió a Francia y en Burdeos conoció a miembros de la organización comunista: Francisco Perramón, Ignacio Anta, Luis Alberto Quesada, Juan Arhancet, Sebastián Abarca y Antonio Solans Berenguer. Todos ellos organizaron un Comité de Unión Nacional. Pero debido a una serie de detenciones producidas por la policía francesa decidió irse a España. Primero se fue su mujer, María Guesalaga Beguiristain para ver las posibilidades que había en España, regresando con noticias halagüeñas. De esta manera a finales de octubre de 1942, José Miguel se trasladó al pueblo fronterizo francés de Baigorri. Aquí pagó 1.500 francos a unos españoles que pasaban clandestinamente a individuos y le llevaron a la provincia de Navarra donde contactó con algunos amigos que le ayudaron a trasladarse a Barcelona y procurarse dinero y documentación para que en otros viajes le pudieran acompañar más personas. En Barcelona visitó a la familia de su amigo Antonio Solans en la calle José Antonio, 423, entregándole su mujer Carmen Planas Marine su cédula personal. Beguiristain regresó a Francia por donde había venido y una vez llegó a Burdeos, se enteró de las detenciones producidas (entre ellas la de su mujer), de que Antonio Solans estaba en Baigorri para comunicarle todo esto y para pasar a España con los dos salvoconductos falsos. Antonio Solans Berenguer se afilió a la UGT en 1934, en la sección de empleados de banca. Una vez empezó el conflicto bélico español se afilió como voluntario en el Ejército Republicano y fue destinado al Comisariado de guerra del Ejército del Este, ocupando el cargo de comisario político de batallón y pasando la frontera en enero de 1939. Fue directamente a Burdeos sin ser internado en ningún campo de concentración francés; allí conoció a José Miguel Beguiristain y algunos individuos de la organización comunista que habían establecido comités de Unión Nacional y en la que se integraron Solans y Beguiristain en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 532 situación en España y de cómo llegó con otro camarada llamado Antonio Solans Berenguer a Pamplona. En esta ciudad contactaron con Francisca Egurralde con la que conversaron sobre la situación política y la clandestinidad en España. También apareció el sobrino del que era máximo responsable del PCE en Francia, Jesús Monzón Repáraz. Tras unas discusiones llegaron todos a la conclusión de la necesidad de iniciar trabajos políticos para formar una organización de Unión Nacional en Pamplona, ya que según Francisca Egurralde la organización en la capital navarra era inexistente. Solans y Beguiristain tenían también la misión de conseguir cédulas personales en España para enviarlas a Francia y ser utilizadas por otros exiliados para repatriarse de manera clandestina. Pero ante la imposibilidad de obtener las cédulas se desplazaron hasta Zaragoza para ver al padrino de Antonio Solans, que era sacerdote, José López Sánchez y que vivía en la calle Doctor Casas, 12. En esta ciudad consiguieron las dos cédulas personales en el Negociado correspondiente de la Diputación Provincial de Zaragoza, a nombre de Antonio y Miguel Pañart González. Beguiristain y Solans fueron a Barcelona, a casa de la madre del segundo de ellos. Sólo pudieron contactar con dos individuos de la organización del PSUC que les dijeron que sólo podrían ayudarles dándoles unas cédulas personales porque no tenían contacto con la dirección del PCE. Los dos regresaron a Zaragoza y Beguiristain viajó hasta Pamplona para contactar de nuevo con Francisca Egurralde. Ésta le preparó una nueva entrevista con el sobrino de Monzón en la que hablaron de la localización de un grupo comunista en Pamplona que tenía contacto directo con Francia (habían enviado un enlace para saber cuál era la situación del PCE tierras navarras). Los comunistas navarros no se fiaban de José Miguel Beguiristain porque la organización en Francia no le conocía. José Miguel no cesó en su empeño de enlazar con la organización comunista en España y contactó con un enlace del Comité Provincial de Guipúzcoa que trabajaba en los ferrocarriles de Plazaola en Pamplona. A través de este individuo les hizo llegar las diferentes cédulas personales a San Sebastián y desde allí, Alejandro Lluvia las llevó a Burdeos para ser utilizadas por los comunistas que pasaron la frontera en diciembre la entre los que estaba Mariano Peña. Beguiristain quería regresar a Francia pero ante la imposibilidad económica de hacerlo (había pedido dinero a la organización comunista navarra pero no se lo dieron y porque un guía que le había buscado el sobrino de Monzón cobraba 1.000 pesetas para pasar la frontera), se fue a Zaragoza con Antonio Solans. Ninguno de los dos tenía dinero y decidieron buscar trabajo. Por ello, Solans se marchó a Madrid y Beguiristain a Barcelona, comunicándose ambos por correspondencia. Solans quiso entrevistarse con Luis Alberto Quesada que había llegado a Madrid. Tenían programada una cita en la plaza de Manuel Becerra, los días del cinco al diez de marzo a las cuatro de la tarde, pero dicha cita no se produjo. La organización del PCE en Pamplona estaba compuesta por militantes afincados en la capital navarra y otros que habían llegado de Francia para colaborar en la reorganización del PCE navarro. La organización estaba formada por: Fernando Gómez Urrutia (cuñado de Jesús Monzón Reparaz), Miguel Gil Isturiz y Ramón Echauri Esparza (encargados de la organización clandestina navarra), Julio Fernández Alonso (antiguo militante comunista), Vicente Rey Ciaurriz (enlace entre la organización en Pamplona y el Comité Central en Francia), Francisco Rey Ciarruiz (ayudaba a la organización y fue jugador de fútbol del Deportivo Alavés, apareciendo su dirección entre los papeles que le ocuparon a Jesús Carrera), Teodora Serrano Serrano (novia de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 533 Fernando Gómez y en contacto con los miembros de la organización), Julia Bea Soto (enlace) y Martín Gil Isturiz. Éste dirigente comunista residente en Francia hacía viajes clandestinos a España para ayudar en la reorganización del partido, crear un aparato de fronteras entre España y el país galo, contactar con la dirección en Madrid y llevar propaganda y normas de la dirección del PCE francés (también le encargaron comprar gran cantidad de papel en España). En Pamplona se quedaba en casa de Emilio Orradre Inda y contactó con los demás miembros de la organización, usando el nombre de “Marcelo”. Llegó un enlace enviado por el Comité Central del PCE en Madrid para tener una entrevista con Martín Gil. Querían ver la posibilidad de que fueran cuadros desde Francia porque en Madrid habían sido detenidos muchos militantes y era necesario reorganizar los Comités Provinciales. Martín Gil se había ido a Francia y la reunión no se pudo realizar. El enlace pidió que fuera algún militante a Madrid para hablar con los dirigentes que no habían caído del Comité Central. Utilizaban a Vicente Rey que era masajista en un equipo de fútbol para utilizar sus continuos viajes con el equipo para llevar y enviar cosas a la organización. El encargado para realizar el viaje a Madrid fue Fernando Gómez Urrutia que estaba contento porque le iban a utilizar de una manera adecuada y con un puesto más importante en la organización clandestina. Pero Fernando no llegó a su destino porque nada más llegar a la estación de tren de Pamplona fue detenido y le cogieron un rodillo para una multicopista de mano que tenía en la casa de Teodora Serrano. En su casa la policía se incautó de varias cartas procedentes de México, unas tarjetas postales, un croquis, folletos de propaganda americana y tres agendas con direcciones. La policía cuando fue a detener a Martín Gil tuvieron que dispararle en la pierna para retenerlo ya que se había dado a la fuga, herido ingresó en el Hospital de Navarra en Pamplona. Emilio Orradre pudo huir a Francia.705 Casi todos 705 Vicente Rey Ciaurriz nació en Urroz (Navarra), casado y practicante. Durante la guerra pudo pasar a Francia por el pueblo navarro de Alduides. Teodora Serrano Serrano nació en Cedillo del Condado (Toledo). Afiliada al PCE en el Comité Provincial de Madrid avalada por Manuel García, comisario de la 90 Brigada, en el Sector Oeste. En diciembre de 1936 perteneció a la Comisión Sindical de dicho Comité Provincial. En 1937 afiliada a la UGT, Sección El Baluarte porque trabajó como metalúrgica en la Subsecretaria de Armamento. Afiliada a los “Amigos de la Unión Soviética”, al “Socorro Rojo Internacional” y a la JSU. Al terminar la guerra fue detenida junto a su padre y tres familiares más, siendo trasladada a la cárcel de Ventas donde estuvo nueves meses. Al salir en libertad se fue a Pamplona donde vivía una hermana suya y abrió una tienda de ultramarinos en la calle Descalzos. Conoció a Fernando Gómez Urrutia con el que estuvo casado hasta su muerte en 1961, con el que tuvo dos hijos, Fernando y Maximino. Tras la muerte de Franco participó con el PCE en las elecciones municipales de Pamplona en 1979 y un año más tarde salió ilesa tras la explosión de una bomba en la sede del PCE en Pamplona. Teodora murió el 1 de noviembre de 2013 en Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, PS-MADRID, CARPETA 86, LEGAJO 1065 y http://m.noticiasdenavarra.com/2013/11/03/sociedad/navarra/fallece-dora-serrano-historica-activista- del-partido-comunista-en-navarra. Julia Bea Soto nació en Sesma (Navarra9 el 28 de enero de 1912, hija de Félix Antonio Bea Munárriz y Asunción Soto Palacios. Julia tuvo cuatro hermanos (Francisco, Jesús, Teófilo y María). Afiliada a la JSU en Pamplona y en 1933 afiliada a la UGT siendo miembro de su Comité Ejecutivo en Pamplona encargada del archivo y la estadística. En 1935 se afilió al PCE y trabajaba como administrativa ingresó en el Sindicato de Unión de Empleados de Oficinas. Durante la guerra civil estuvo en Madrid con sus hermanos Jesús y María estando en el Comité Provincial del PCE de Madrid Se casó con el brigadista internacional Luis Martín, el cual había perdido una pierna durante el combate. El final de la guerra le sorprendió en Valencia. Pudo haber salido con su marido al exilio a pesar de estar embarazada, pero no quiso dejar sola a su hermana María. Las dos fueron detenidas y trasladadas al campo de concentración de Los Almendros y luego en la cárcel de Alicante. Cuando eran trasladadas a Madrid y aprovechando un descuido de los soldados escaparon y se reunieron con su hermano Jesús y el marido de María que también habían huido. Estuvieron escondidas en Madrid y su madre las visitaba y ayudaba en lo que Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 534 fueron detenidos el 23 de agosto de 1941 a consecuencia de la entrega del confidente de la policía, el comunista Laureano González Suárez “Trilita” siendo trasladados a la Dirección General de Seguridad. El juicio se celebró en julio de 1944 con las siguientes condenas: Martín Gil Isturiz fue fusilado el 13 de octubre de 1944 en Alcalá de Henares, Fernando Gómez y Francisco Rey a veinte años, Julia Bea a quince años, Miguel Gil a doce años, y Teodora Serrano a seis años. Los demás fueron absueltos.706 Juan Monclus presentó a Mariano Peña a otro individuo procedente de Francia llamado Luis Peiró Doñate707 para ver si le podían ayudar económicamente y facilitar trabajo y alojamiento a la mujer de Luis Alberto Quesada que iba a llegar procedente de Francia en unas semanas. Pero Luis Peiró dijo que no podía ayudarles. José Miguel Beguiristain enlazó a Peña con una chica llamada Julia Robles, que vivía en la calle Rech Condal, 14 de Barcelona (las señas se las dio Francisca Egurralde en Pamplona) para su posible enlace con la organización comunista o para ayudar. Mariano Peña abandonó el contacto de Julia Robles porque no se fiaba de ella.708 podía. Decidieron regresar a Pamplona donde en julio de 1939 nació su hija Julia. En el año 1941 formó parte de un grupo de comunistas que reorganizaron el PCE en Navarra, los cuales fueron detenidos, menos Julia que se hacía llamar “Matilde” que logró escapar. Al año siguiente formó parte de otro grupo clandestino dirigido por Jacinto Ochoa Marticorena y Pablo Iriarte Ardanaz del cual fueron detenidos todos y ella salió absuelta. Julia Bea fue detenida de nuevo en agosto de 1943 y le condenaron a quince años. Al salir en libertad se exilió a Francia y se casó otra vez con el comunista navarro Marcelino Iriarte Martínez instalándose en el extrarradio de París. Murió en Burlada (Navarra) en 1989 en http://www.fpabloiglesias.es/archivo-y-biblioteca/diccionario-biografico/biografias/2686_bea-soto-julia. Emilio Orradre Inda nació en 1909 y se casó con Cirila Urroz Arcelus. Murió en mayo de 1977 en Bordeaux (Francia). 706 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.196. 707 Luis Peiró Doñate en noviembre de 1936 se afilió al PSUC y en 1937 a la UGT, Sección de Practicantes. Al empezar la guerra trabajó como practicante en el Hospital Clínico pero como este fue confiscado por la CNT dejó el trabajo. Siguió trabajando como practicante de manera particular pero según una orden ministerial tuvo que presentarse a las autoridades militares siendo destinado al Hospital de Vallcarca (Barcelona) en el que estuvo toda la guerra. Al aproximarse las fuerzas franquistas a Barcelona se fue a Francia con una expedición de heridos evacuados en ambulancias. Ingresó en el campo de concentración de Argeles, luego en el de Agdé y pasó a una compañía de trabajadores a Segry (Indre), luego a Linbernon, Vers y Catús. Gestionó su regreso a España conseguido por el Consulado español en Perpignan el 14 de abril de 1942 entrando en España en mayo del mismo año por Port Bou. Se presentó a las autoridades franquistas en Figueras (Gerona) y le llevaron a la Jefatura de Policía de Barcelona, pasando a disposición del juzgado militar. Estuvo en la cárcel Modelo de Barcelona durante cuatro meses y en septiembre consiguió la libertad provisional. 708 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 535 15. Últimas acciones de Jesús Carrera antes de su d etención. Una vez finalizadas las tareas de organización en San Sebastián y Bilbao, Jesús Carrera volvió a Madrid en compañía de Luis Alberto Quesada Cerbán (se habilitó un salvoconducto utilizando su cédula personal y llevaba la propaganda y documentos de la dirección central de América). Antes salir, Carrera avisó a “Lago” y al Comité Provincial de Madrid de su llegada para principios de 1943. Carrera reanudó el trabajo y el contacto con sus camaradas teniendo noticia de la impresión de una serie de octavillas con consignas de los informes que él estuvo enviando desde San Sebastián. La difusión de esa propaganda fue extensa e incluso el día 31 de diciembre de 1942 la Puerta del Sol madrileña y las calles colindantes fueron inundadas con dichas octavillas. Luis Alberto Quesada se alojó en varias pensiones y por mediación de Luis Espinosa fue a vivir a la casa donde Espinosa residía, en la calle Francisco de Ricci, 12, propiedad de Clementina Álvarez. A los pocos días también se alojó Bonifacio Fernández (por casualidad, sin conocimiento de su hijo, también se instaló allí el padre de Luis Espinosa, Juan Espinosa Sabalete), porque la idea de Carrera era que ambos se hicieran cargo del trabajo de la JSU. Bonifacio Fernández y Luis Alberto Quesada comunicaron a Carrera la posesión de una máquina de escribir por parte de la dueña de la casa, Clementina Álvarez Adán que podía ser utilizada en cualquier momento. De esta manera empezaron a reproducir un extenso documento, redactado por Carrera, sobre la marcha de la organización. Carrera fue presentado a “Lago” por mediación de Quesada, manteniendo contactos entre ellos, pero enseguida “Lago” manifestó gran temor por su estancia en Madrid al ser muy conocido ya que ello podía originar problemas a la organización. La dirección tenía pensado enviar un elemento para ver cómo iban los trabajos en Bilbao y en San Sebastián porque había habido muchas detenciones. Mandaron a “Lago” en febrero de 1943 para que contactara con Montoliú en Bilbao y con “Trilita” en San Sebastián y le proporcionaran informes sobre la situación en aquellas ciudades. Para el mantenimiento de la correspondencia entre Luis Alberto Quesada con Juan Arhancet, Mariano Peña y “Trilita” , Quesada les dio la dirección de Lola Márquez en la calle Cristóbal Bordiú, 44, que le había facilitado Teresa Harina en San Sebastián. “Trilita” fue a Madrid para avisar de la detención de Sebastián Abarca en Bilbao y comunicar que había proporcionado mucha información sobre los cuadros llegados de Francia. Quesada le encomendó la tarea de pasar a Francia para recoger cierta cantidad de dinero e invertirlo en la compra de productos para su posterior venta en España y también el paso clandestino de dos individuos que tenían importancia en el aparato de la Delegación del PCE en Francia. Para preparar el viaje se desplazó a Barcelona, donde contactó con Mariano Peña al que comunicó la caída de Abarca (Peña ya había sido advertido por un camarada que se hacía llamar “Roberto” ). Laureano González pidió ayuda a Peña para pasar la frontera clandestinamente con el menor riesgo posible. Los dos fueron a ver a Juan Monclus, que indicó no poder ayudarles porque aunque él había cruzado la frontera gracias a unos contrabandistas a los que no podía encontrar. La única opción que quedaba era la de José Miguel Beguiristain. Éste sí se brindó para acompañar a “Trilita” por el lugar donde había pasado en Navarra y aprovechar así para tener noticias de su mujer, detenida en Francia por colaborar en el paso de mercancías desde tierras galas a España. Pero cuando estaban preparando los detalles del viaje, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 536 Mariano Peña y José Miguel Beguiristain fueron detenidos en Barcelona escapar “Trilita” pudo escapar. En el mes de febrero de 1943 llegó a Madrid la enlace de Francia llamada “María Luisa” acompañada de otros dos camaradas, uno apellidado Carbonell (le conocía del campo de concentración francés de Saint Cyprien y llegaba del país vecino) y otro conocido por González, que parece ser venía desde Portugal. Traían como misión de comunicar la presencia en Portugal de unos cuadros enviados por parte del Comité Central de América para desempeñar trabajos directivos y de ayuda a la organización en España, por orden de Vicente Uribe, controlar la situación interna del PCE, que parecía estar sometido a las directivas dadas desde Francia por Jesús Monzón Repáraz. Uribe no quería que hubiera otro caso, a su entender, de desviacionismo como Heriberto Quiñones. Como la distancia era grande y la incomunicación mayor todavía se decidió enviar a esos cuadros siguiendo el mismo procedimiento que el utilizado con el grupo de Lisboa de Asarta, Diéguez y Larrañaga. “María Luisa”, tras haber presentado a Carrera a los dos individuos enviados desde Francia, se marchó para proseguir su misión en Portugal. Carbonell entregó a Jesús Carrera una carta de la Delegación de Francia en la que se le informaba de la celebración de una conferencia nacional de los comunistas españoles exiliados en Francia (el Comité Provincial de Madrid hizo varias copias a máquina de este informe para que llegara a los demás miembros de la organización). Se trataba de unas cuantas hojas encabezadas cada una de ellas con cifras romanas y notas en clave, conteniendo direcciones de diversos lugares y personas que podían ser de utilidad (correspondían a simpatizantes, militantes y familiares de comunistas). En una de ellas se indicaba que le enviarían una nota con los significados de las cifras y abreviaturas, pero dicha nota nunca llegó a manos de Carrera. Carbonell también entregó 220 dólares y 200 libras en papel moneda, un reloj de señor y otro de señora de oro con cadena y un brazalete de señora también de oro. Todo ello destinado a procurar medios económicos para la organización comunista. El cambio de los dólares lo hizo el militante apellidado San Miguel y pudo cambiar 50 dólares por un total de 750 pesetas al cambio, el resto las intentó canjear Carrera sin conseguirlo. De las libras se encargó Bonifacio Fernández, consiguiendo 1.300 pesetas por 20 libras cambiadas, el resto estaba en trámites de canje cuando fue detenido. Alguien del Comité Provincial de Madrid se encargó de vender las joyas que trajeron, consiguiendo unas 1.000 pesetas por todo. Carbonell también entregó a Carrera una carta privada de Jesús Monzón en la que se le encargaba visitar a un abogado amigo suyo llamado Estanislao Aranzadi, residente en Madrid, para estudiar la posibilidad de conseguir, gracias a su influencia, opiniones de personas destacadas en el régimen franquista y que pudiera conocer a Aranzadi. Todo ello con el fin de inclinar su ánimo a una colaboración en los proyectos de “Unión Nacional”. Monzón ya estaba preparando el terreno para su posterior llegada a Madrid, por eso buscó la ayuda de su amigo Estanislao Aranzadi. Jesús Carrera realizó diversas gestiones para conseguir entrevistarse con Aranzadi. En una primera intentona no pudo hablar con él pero sí pudo hacerlo con posterioridad en su domicilio. El abogado le recibió fríamente al conocer de parte de quien venía tras enseñarle la carta de Jesús Monzón, se negó al sostener que era una quimera y una fantasía alejada de la realidad. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 537 Tras esta negativa a prestarle la ayuda solicitada Carrera no insistió más y no volvió a ver más a Estanislao Aranzadi.709 En las conversaciones mantenidas entre Jesús Carrera con Carbonell y García se habló del estado de la organización comunista del interior, confesando Carrera su difícil relación con Luis Espinosa a pesar de su cargo como secretario de organización. Seguía opinando que era un hombre con mucho carácter, prepotente e incompatible con su manera de ser, lo que perjudicaba seriamente al trabajo del partido. Decidieron discutir el informe de la conferencia del PCE en Francia y que esa discusión se extendiera a los miembros del Comité Provincial de Madrid, por ello se hicieron bastantes copias de dicho informe para su distribución. Una vez más Carrera solicitó el envío de cuadros dirigentes capacitados para llevar a cabo el trabajo de reestructuración del PCE en España y extenderlos a todas las provincias. Carrera quería que cada Comité Provincial tuviera sus direcciones independientes y que no recayera todo el peso de la responsabilidad en manos de la Dirección Central y más concretamente en su persona, La policía conocía la presencia de Carrera en Madrid desde hacía tiempo y esto hacía que no tuviera la misma libertad de movimientos. También quería apartar de ciertos puestos a camaradas que tenían el mismo problema que él porque muchas tareas recaían en una misma persona y estaban muy “quemados” ante de la policía madrileña como era el caso de Dionisio Tellado. El enviado de Portugal tenía como misión crear en Madrid las condiciones necesarias para que pudieran entrar a España los otros dirigentes comunistas que habían llegado a Portugal, entre los que estaba el asturiano Juan Ambou Bernal, que tenían como misión el constituir en el interior del país una dirección lo más amplia posible pero sometida a las resoluciones del Comité Central de América. Tras estas entrevistas, Carbonell regresó a Francia para dar cuenta de su misión a la Delegación del PCE en dicho país y Carrera siguió citándose con González. Éste parecía no tener mucha prisa en la preparación de sus objetivos, haciéndole entrega a Carrera de un informe titulado “Impresiones de un viaje a Portugal” en el que se exponía la idea de implantar en España la línea política dada desde América y que tenían que llevar a cabo los comunistas enviados a Portugal, sin dar ningún dato concreto sobre los nombres de los que estaban implicados ni sobre los proyectos que iban a desarrollar. Carrea conocía de la presencia de un aparato de comunicación y enlaces entre Portugal y España, así como de un lugar fijo de paso fronterizo porque González le dio cuenta de la llegada de “María Luisa” a Portugal. Con la presencia de estos dos comunistas en Madrid, llegó otro individuo desde Zaragoza con el nombre de guerra “Narciso” , afirmando la existencia de un grupo de comunistas organizado en la capital aragonesa. Carrera le hizo entrega de un ejemplar del manifiesto de septiembre lanzado por el Comité Central del exterior y del informe de la conferencia de los comunistas españoles en Francia. También le encomendó la posible creación de un Comité Provincial del PCE en Zaragoza y se programó una visita de Carrera a la capital aragonesa para organizar todo (no se produjo porque fue detenido antes de ese viaje). La Delegación del Comité Central del PCE en Francia envió a dos militantes para que colaboraran en la reorganización del partido en Zaragoza. Esta situación fue comunicada a Jesús Carrera por medio de un informe. Los dos enviados del partido fueron Miguel Orozco Pomposo y Antonio Rosell Oros. El primero pasó 709 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 538 clandestinamente a España y se escondió en casa de su suegro, Mauricio Vallespino. Supo de la llegada de Antonio Rosell por su mujer. Éste venía con la orden de reorganizar el partido en Zaragoza siendo ayudado por otros individuos dispuestos a trabajar clandestinamente por el PCE. El guía que le pasó por la frontera de Gerona, era un catalán de unos cuarenta años y guía del partido. La mujer de Rosell fue avisada de la llegada de su marido por un telegrama en clave y le fue a recoger con una cédula personal y un salvoconducto a su nombre. Antes de pasar a España dejó sus señas de Zaragoza al partido en Francia, recibiendo la dirección de Madame Queralto, rue de Mariscal Foch, 25 de Perpignan como estafeta para que pudiera transmitir sus actividades e incidencias en España. Rosell escribió una carta para informar que había llegado bien. La contraseña, por si alguien de Francia quería contactar con él, era “Venimos de parte de Rosita”. Lo primero que hizo Rosell fue visitar a su amigo Francisco Garaita Arras y contactar con Miguel Orozco. Formaron un Comité Provincial provisional formado por Rosell como secretario general, Miguel Orozco como secretario de organización y Garaita como secretario de agitación y propaganda, y su la misión fue descubrir elementos que quisieran colaborar con la nueva organización, ayudar a presos y averiguar si había otra dirección clandestina comunista en la capital zaragozana. Rosell y Garaita eran muy conocidos en la calle por lo que apenas salían y decidieron que Orozco hiciera averiguaciones e intentos de contactar con otros comunistas. Al no conseguir resultados decidieron que Miguel Orozco se presentara a la Guardia Civil de Sástago (Zaragoza) con identidad falsa para saber si dentro de la cárcel de Torrero de Zaragoza podría averiguar más cosas. Tras presentarse Orozco, la Guardia Civil le autorizó a regresar a la capital aragonesa e ingresó detenido en la cárcel de Torrero. Aquí estuvo unos cuatro o cinco meses donde se dio a conocer a la dirección del PCE de la prisión como enviado del partido desde Francia. Entre los responsables de la dirección de la organización comunista había uno que se hacía llamar José Rodríguez que había sido comandante del Ejército Republicano y no era su verdadero nombre. Miguel Orozco al salir en libertad contactó con Rosell quien le explicó la situación del partido en la prisión, que llevaba unas veinte direcciones de militantes y simpatizantes que podrían trabajar clandestinamente para la organización y que otro dirigente llamado Gustavo Lacasa Santodomingo, conocía la existencia de otro Comité Provincial en Zaragoza dirigido por Justo Barrena Asín. Rosell y Orozco pidieron a Garaita que contactara con Barrena para que se unificaran los dos comités y desapareciera la duplicidad de direcciones dentro del partido. Francisco Garaita fue a la dirección de Barrena pero supo que había sido detenido el día anterior y le comunicó a Rosell que había habido varias detenciones de militantes del partido. Rosell decidió salir de Zaragoza y por medio de un amigo llamado Alejandro Moret Royo se colocó como guarda en el pantano de la Cuerda del Pozo en Vinuesa (Soria). También se fue de Zaragoza Francisco Garaita para trabajar como electricista en la provincia de Navarra. Antes de marcharse, Rosell y Orozco decidieron que éste se fuera al Bajo Aragón para intentar reorganizar el partido y contactar con Nicolás Pes Ramón que vivía en Sástago (Zaragoza). Por medio de la mujer de Rosell, Orozco obtuvo las señas del pantano donde trabajaba su marido para que escribiera al Comité del PCE en Francia dándole cuenta de lo ocurrido. Orozco se puso en contacto con Nicolás Pes y éste se relacionó con otros dirigentes del partido en Caspe (Zaragoza), Garrapinillos (Zaragoza) y otros pueblos de Teruel en los que, según le habían dicho, funcionaban células comunistas. Nicolás Pes pidió a dos amigos de Sástago, antiguos comisarios políticos durante la guerra civil, Joaquín Estrada Alda y Agustín Gavin Ramón que le ayudaran a formar un grupo clandestino en Sástago Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 539 (Zaragoza), los cuales aceptaron. Nicolás se puso en contacto con otro comunista que vivía en Alborge (Zaragoza) llamado José María Leza Almau. Pes contó a Leza la idea de reorganizar el partido y Leza le contestó que tuvieran prudencia y no se confiaran. Nicolás Pes supo que podía haber armas en la finca “Menuza” situada a unos siete kilómetros de Sástago, donde trabajaba su primo Cándido Periz Martín y, por medio de otro vecino llamado Eugenio Amadeo Sánchez Rome, que era de Falange, podría conseguir los nombres de personas de derechas que hubieran denunciado a Nicolás y a otros militantes comunistas. Eugenio Amadeo poseía dos fusiles y bombas de mano que guardaba Cándido Periz. La policía de la Brigada Político Social de Madrid fue a Zaragoza con las señas de Miguel Orozco haciéndose pasar uno de los policías por un enviado del Comité Central del PCE en Madrid que iba para enlazar con los dirigentes comunistas en la capital zaragozana. Orozco, sin percatarse de ello habló al policía de su llegada de Francia junto a Rosell, que estaba escondido en un pueblo soriano debido a las detenciones de dirigentes de la organización habidas en Zaragoza. El agente policial enmascarado le pidió que realizara a mano un informe para llevarlo a la dirección de Madrid con todo lo sucedido y Orozco citó en el informe los nombres de Garaita, Orozco, Rosell y Crespo. Éste había sido capitán de ingenieros del Ejército Republicano y había pasado la frontera clandestinamente desde Francia para ayudar en la reorganización del PCE en Zaragoza. En el momento en que Orozco le entregó el informe fue detenido. Un agente de policía apellidado Lacasa se dirigió a la localidad de Sástago y contactó con Nicolás Pes haciéndole creer que era un enlace del comité exterior del PCE, Pes le creyó proporcionándole información de toda la organización y ofreciéndose para presentarle a otros compañeros. Lacasa, con anterioridad a su entrevista con Pes, acudió a la Guardia Civil y al Ayuntamiento para alertar de su presencia y pedir ayuda ante posibles detenciones. Pes y el policía Lacasa fueron a ver a Agustín Gavín. Éste desconfió de la verdadera identidad del agente. Entonces Pes dijo a Lacasa que le demostrara desde qué momento era del partido y cuándo había sido enviado desde Francia o “le machacaba la cabeza con una piedra en el momento y tiraba el cuerpo al río”, siendo ayudado por Gavin que estaba muy cerca. El agente algo nervioso le dijo que confiara en él y le facilitó la contraseña que tenía. Justo en ese momento apareció la Guardia Civil y el alcalde de la localidad. El policía y la Guardia Civil fueron a la finca “Menuza” para saber si era cierta la existencia de dos fusiles y una caja con bombas de mano e interrogaron a Cándido Periz, quien dijo que sí habían estado allí, pero que por decisión del administrador del Conde de Sástago, propietario de la finca, las habían tirado en un sitio llamado Las Peñas de la Roya. Tras celebrarse el juicio fueron condenados Miguel Orozco a doce años y Antonio Rosell a seis años.710 710 Miguel Orozco Pomposo nació en Portugalete (Vizcaya), hijo de Manuel y Ana, casado y domiciliado en Zaragoza. Antes de la guerra trabajó en Sástago (Zaragoza) como mecánico y afiliado a la UGT. Fue nombrado responsable comarcal de Sástago y miembro del Comité Provincial del PCE de Zaragoza. Durante la guerra fue trasladado a Barcelona haciéndose cargo de la Comisión de Masas de Control del Comité Central del PCE. Al caer el frente de Cataluña pasó a Francia y fue internado en el campo de concentración de Argeles donde fue nombrado secretario de ayuda, siendo el secretario general un gallego y el secretario de organización un individuo apellidado Medina. Luego pasó al campo de Barcares donde fue nombrado responsable del control de refugiados españoles siendo el secretario general uno apellidado Saéz. Pasó luego a Corbigny y más tarde a Toulouse y por mediación del partido en diferentes sitios de Francia. Estaba en Perpignan y le ordenaron que fuera a Marsella para recibir instrucciones de la organización. Allí le esperaba una mujer que era del Comité Exterior del PCE en Francia y le dijo que tenía que pasar a España para ayudar en la reorganización del PCE en Zaragoza. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 540 Antonio García del Pozo estaba cumpliendo el servicio militar y aprovechó esta circunstancia para crear una célula de la JSU entre sus compañeros de Ejército. El primero de ellos fue Gabriel Barrios Domínguez711 al que le dio algo de propaganda Antonio Rosell Oros nació en Zaragoza, hijo de Pascual y Carmen, casado. Desde 1931 afiliado a la UGT siendo tesorero en el Sindicato Metalúrgico. La guerra le sorprendió en Zaragoza siendo moldeador hasta finales de septiembre de 1936 en que pudo pasar a la zona republicana e incorporarse a la Columna Durruti hasta mayo de 1937 cuando se afilió al PCE y fue destinado al Hospital Civil de Caspe (Zaragoza). En marzo de 1938 se fue a Barcelona como colaborador del partido en el 5º Cuerpo del Ejército logrando el puesto por mediación de José Duque, secretario general del Comité Regional del PCE en Aragón, residente en Caspe. En el final de la guerra estaba con ese cargo y pasó a Francia en febrero de 1939. Fue internado en los campos de concentración de Saint Cyprien, Argeles (fue enlace entre el exterior y el interior con la ayuda de un comunista llamado Antonio Núñez), Barcares (secretario de ayuda del PCE en el islote L) y Septfonds. Fue elegido para ir a la URSS para luchar. Primero se negó, luego cambió de idea pero no pudo ir porque no tenía la documentación en regla, ni la embajada rusa le hacía el salvoconducto. Recibió una carta de Francisco Garaita Arras desde España quien dijo que podía pasar también él y Antonio se lo comunicó a la dirección del PCE siendo su propósito de regresar a España. La organización le contestó que tenía que hacer trabajos aún en Francia y él señaló que si tenía que hacer trabajos mejor los hacía en España. Francisco Garaita Arras nació en Agoncillo (La Rioja), hijo de Domingo y Petra, casado, mecánico electricista y domiciliado en Zaragoza. Afiliado a la CNT desde su fundación en la capital aragonesa en 1919 y al Sindicato de la Metalurgia (fue dos veces su presidente). Durante la guerra se escondió para pasar a la zona republicana en Alcañiz (Teruel) y luego en Caspe (Zaragoza). Fue designado por Joaquín Ascaso Budría, presidente del Consejo Regional de Defensa de Aragón para extender la propaganda de ideas anarquistas en distintos pueblos de Aragón, pero no aceptó el cargo porque quería ir al frente de Azaila (Teruel). En diciembre de 1936 se fue a Barcelona pero no volvió al frente al haber tenido una pelea con Joaquín Ascaso, escudándose en una enfermedad y por su edad. Se colocó en un taller de carpintería y descargando barcos en el puerto de Barcelona. Con la caída del frente de Cataluña pasó a Francia donde estuvo internado en los campos de concentración de Argeles, Saint Cyprien, Gurs y otros, saliendo en libertad en marzo de 1941. Conoció a Miguel Orozco y Antonio Rosell en los campos de concentración. Pasó a España por Port Bou y se presentó a las autoridades franquistas siendo internado en el castillo de Figueras (Gerona), luego en un cuartel prisión de Reus (Tarragona), campo de concentración de Unamuno y batallón de trabajadores nº 151. Salió en libertad en abril de 1941 residiendo en Zaragoza. Nicolás Pes Ramón nació en Sástago (Zaragoza), hijo de Leoncio y Andresa, hojalatero. Antes de la guerra estuvo afiliado a la UGT. Al empezar la guerra pasó a ser guardia armado pero al romperse una pierna pasó a servicios auxiliares y no estuvo en ningún frente. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a dos años de los que cumplió catorce meses en la prisión de Zaragoza. Se afilió al PCE en 1937. Joaquín Estrada Alda nació en Sástago (Zaragoza), hijo de Joaquín y María, chofer. Agustín Gavin Ramón nació en Sástago (Zaragoza), hijo de Francisco y Santiaga, ebanista. En 1937 fue voluntario en el batallón Konsomol de Caspe (Zaragoza) con el cargo de cabo. Luego en la 95 Brigada ascendido a sargento, pero lo rechazó porque era comisario de campaña. Fue herido en junio de 1938 y trasladado al Hospital de Manresa (Barcelona) y tras pasar por varios hospitales llegó a Francia. Aquí estuvo hasta mayo de 1940 en que regresó a España y estuvo quince días detenido y le llegaron unos avales de su pueblo que le valieron para conseguir la libertad. José María Leza Almau nació en Cabañas del Ebro (Zaragoza), hijo de Joaquín y Feliciana, casado, telegrafista y vecino de Alborge (Zaragoza). Eugenio Amadeo Sánchez Rome nació en Tudela (Navarra), hijo de Daniel y Josefina, empleado y residente en Sástago. Cándido Periz Martín nació en Osera del Ebro (Zaragoza), hijo de Francisco y Pilar, jornalero y vecino de Sástago en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 122.151. 711 Gabriel Barrios Domínguez nació en Madrid, hijo de Gabriel y Eusebia, vendedor ambulante y domiciliado en la calle Dulcinea, 27, piso bajo. En 1937 fue voluntario siendo destinado a la 28 Brigada Mixta y luchó en el frente de Somosierra. Luego pasó a la 146 Brigada yendo al frente de Teruel donde fue herido y le amputaron la mano izquierda. Al terminar la guerra no fue detenido y por medio de Antonio García del Pozo le hablaron de la existencia de la organización comunista clandestina y de la JSU ingresando en la misma. Le fue entregada propaganda y la misión de captar a nuevos individuos para la JSU. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 541 para que la estudiara, sellos de cotización por valor de 15 pesetas y el encargo de extender lo máximo posible la militancia de la organización comunista juvenil. Cosa que hizo con los soldados Miguel Muñoz Ruiz y Alfredo Benito Montalbán, que también pasaron a cotizar con los sellos que le facilitó Gabriel Barrios y a leer propaganda comunista. También captaron para la JSU al hermano de Miguel Muñoz, Carlos Muñoz Ruiz sin que les diera tiempo a extender el grupo que habían creado al ser detenidos por la policía. Alfredo Benito comentó la posesión de un revólver que tenía en su pueblo de La Cabrera (Madrid), junto con otras tres pistolas y un revólver que tenía su primo Porfirio Benito Palacios, se lo había entregado antes de acabar la guerra un sargento del Ejército Republicano y quería venderlas para deshacerse de ellas. Esto se le comunicó a Antonio García del Pozo, que a su vez se lo dijo al enlace que tenía con la organización comunista, Juan Ruiz Llamas y éste habló con otros dirigentes del Comité Provincial, quienes le ordenaron que hiciera todo lo posible por conseguir esas armas (no podía hacerlo personalmente dado que al estar haciendo el servicio militar le estaba prohibido salir de Madrid y las armas estaban en La Cabrera). Alfredo Benito escribió una carta de presentación para su primo Porfirio, que serviría como aval para entregar las armas a la persona que fuera a recogerlas, en ella decía: “en el pueblo no sirven para nada, aquí se necesitan para una cosa urgente e importante”712. La carta fue de mano en mano hasta llegar a Antonio García del Pozo, pero todos fueron detenidos antes de empezar las gestiones para recoger el armamento. En aquellos momentos fue cuando Jesús Carrera recibió una carta de Félix Pascual Hernanz-Piedecasas desde la cárcel de Porlier, por medio del aparato de comunicaciones que controlaba el Comité Provincial de Madrid (entre las estafetas estaba la de Félix Lucandi Aurrecoechea). En la carta en se le informaba de la presencia en Madrid de una chica llamada Ángela Jimeno Jiménez713 que había colaborado con trabajos mecanográficos de artículos de “Mundo Obrero” y de otros manifiestos de Unión Nacional con una máquina de escribir de la organización comunista, que había escondido después de las detenciones de Félix Pascual y Ramón Guerreiro en casa de una amiga llamada Irene González Montoro, en la calle del Cid, 5. Se produjo un primer intento para recuperar la máquina de escribir pero la persona que debía recogerla no se presentó, en febrero de 1943, Jesús Carrera se presentó en la casa de los padres de Ángela Jimeno, quien fuera un confidente policial aunque decía que iba en nombre de Carlos Muñoz Ruiz nació en Madrid, hijo de Alfonso y Valentina, repartidor y domiciliado en la calle Rafael Calvo, 21 patio nº 8. En 1938 ingresó en la JSU. Miguel Muñoz Ruiz nació en Madrid, hijo de Alfonso y Valentina, ebanista y domiciliado en la calle Rafael Calvo, 21 patio nº 8. En mayo de 1942 fue movilizado su reemplazo destinado al Regimiento Mixto de Caballería, 8, Escuadrón de Plana Mayor. Alfredo Benito Montalbán nació en La Cabrera (Madrid), hijo de Ladislao y Modesta, soldado y domiciliado en la calle Ruiz de Alda, 8, del Puente de Vallecas. Durante la guerra perteneció a la JSU de su pueblo. Porfirio Benito Palacios nació en Loyozuela (Madrid), hijo de Troyano y Maurilia, labrador y domiciliado en su pueblo. 712 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. 713 Ángela Jimeno Jiménez nació en Madrid, hija de Domingo y Lucila, mecanógrafa y domiciliada en la calle de Carranza, 17, 3º. En el verano de 1938 se afilió a la JSU ocupando el cargo de auxiliar de la profesora de taquigrafía en el Sector Oeste de la agrupación Unión de Muchachas. Al terminar la guerra fue detenida y encarcelada durante once meses. Contactó con Agapito del Olmo a quien le conocía de la guerra por haber frecuentado el local de la JSU del Sector Oeste y le dijo que ayudara en la organización comunista clandestina, presentándole a Félix Pascual y Ramón Guerreiro que serían sus responsables. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 542 “Santos”, Félix Pascual, le dijo que no sabía quién era éste ni conocía nada sobre ninguna máquina de escribir, retirándose Carrera sin lograr su objetivo. Una de las premisas de la dirección del partido era impulsar el trabajo del aparato de propaganda y para ello fue importante la localización por parte de algunos militantes del Sector Sur, de una máquina multicopista del anterior Comité Provincial. Esta máquina fue entregada a Dionisio Tellado por parte de un soldado llamado José del Vado Álvarez; al no tener lugar donde dejarla Tellado (maestro en el colegio de la Paloma situado en la calle del mismo nombre), la llevó al colegio porque pensaban usarla para una tirada de propaganda a multicopista de "Liberación Nacional” y un manifiesto del PCE. Juan Soler conocía a Emilio Pérez Camarasa del campo de Portacoeli (Alicante) visitándole en su casa y en el Instituto Samper que era donde trabajaba. Soler vio que había una máquina multicopista y le dijo que si podía usarla para hacer trabajos para la organización comunista. Pérez Camarasa puso reparos al principio y al final aceptó. La máquina estaba algo deteriorada y Soler llevó dos clichés, papel especial y tubo de tinta que le había dado Tellado e hizo más de cien ejemplares por cliché pero estaban muy borrosos. Soler se llevó los ejemplares y el papel sobrante y Emilio Pérez destruyó los clichés. También le pidió que guardara un sobre cerrado que contenía un cuaderno de notas titulado “Ayuda de cuadros” y Pérez Camarasa lo guardó con llave lo que le encontraron cuando fue detenido.714 La otra máquina se dedicó para el trabajo de propaganda de la JSU, que llevaba Bonifacio Fernández y Luis Alberto Quesada. De esta manera y teniendo una cita con Jesús Carrera, se les hizo entrega de la máquina multicopista. Para evitar este tipo de problemas en lo que respecta a la propaganda y al ser una gran preocupación la de hacerse con una máquina de imprimir para editar con mayor facilidad la propaganda, decidieron utilizar sus propios medios en la tirada de cualquier tipo de material, ejemplar y folletín para la JSU, el Servicio de Recuperación e Información o el Comité Provincial.715 Para facilitar el trabajo adquirieron una máquina de imprimir de sencillo y 714 Emilio Pérez Camarasa nació en Benejama (Alicante), hijo de Emilio y Concepción, maestro y domiciliado en la calle Arango, 14, 4º B. Desde 1927 pertenecía a la Asociación Nacional de Magisterio, afiliado a la FETE UGT y en abril de 1937 al PCE, siendo secretario local de ese partido en su pueblo. En la guerra fue destinado a la base de instrucción de la 54 División de Villamarchante (Valencia) y en 1938 marchó como soldado. Fue maestro en Pego (Alicante) y al terminar la guerra fue detenido y condenado a seis años estando en las prisiones alicantinas de Pego, Denia, Portacoeli, Alcoy y Alicante. En el libro de notas de Juan Soler tenía apuntadas las liquidaciones de Entradas y Salidas de los meses de septiembre y octubre de 1942. En el mes de septiembre tenía como gastos: cotizaciones de la organización 786 pesetas, en ayuda 503 pesetas y con el saldo anterior hacía un total de 1.362 pesetas. En las salidas tenía anotadas Ayudas a Félix Lucandi 100 pesetas, de cuadros del Comité Provincial 1.285 pesetas y diversos gastos 71 pesetas con un total de 1.356 pesetas. En el mes de octubre tenía un saldo anterior de 525 pesetas, en Entradas Ayuda Mundo Obrero 855 pesetas, Ayuda Unión Nacional 275 pesetas y cotización ordinaria 1.230 pesetas, teniendo un total de 2.365 pesetas. En las Salidas había Ayudas a cuadros del Comité Provincial 1.275 pesetas, Ayudas a otros cuadros 1.000 pesetas, Ayudas a Félix Lucandi 50 pesetas y diversos gastos 11.25 pesetas para un total de 2.362 pesetas. El saldo para el mes de noviembre era de 29 pesetas. 715 Jesús Carrera Olascoaga hizo un resumen de todo el material de propaganda lanzado desde su llegada a Madrid: un folleto que contenía la reproducción del llamamiento del Comité Central de agosto de 1941 con una cantidad aproximada de mil ejemplares, consignas de “Unión Nacional” de dos clases y unos dos mil ejemplares, otras consignas de “Unión Nacional” en cantidad de diez mil ejemplares, manifiesto de la Dirección Central del Interior del mes de septiembre de 1942 con unos dos mil quinientos ejemplares, “Mundo Obrero” nº 1 edición interior con cuatro mil ejemplares y el nº 2 con dos mil ejemplares, Llamamiento de los Intelectuales del “Frente Nacional de Ayuda” con mil ejemplares; octavillas de “Unidad” con cuatro mil ejemplares, el periódico “Liberación Nacional” con el nº 27, el único que fue Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 543 fácil manejo, de tipo Minerva y de las llamadas planas con las cajas necesarias para esa impresión. La compra de dicha máquina se debió a las gestiones de Rafael Abad San Francisco, cuyo importe ascendió a 1.500 pesetas, 1.000 pesetas fueron aportadas por el Comité Provincial de Madrid y 500 pesetas por el Frente Nacional de Ayuda, reintegrándole por parte del Provincial al Frente Nacional de Ayuda 200 pesetas de las adeudadas. El dinero fue obtenido gracias a los donativos que el Comité Provincial recibía de sus militantes. El control de esas cotizaciones correspondía al secretario de organización del Comité Provincial, Juan Soler que recibía las cotizaciones y las administraba alcanzando en el mejor de los tiempos unas 650 pesetas semanales de todos los sectores, destinadas en un 75% a la dirección central y el 25% restante para el Comité Provincial de Madrid. Los gastos ocasionados por el Comité Provincial se debían al trabajo de propaganda, a las ayudas económicas para los cuadros que lo integraban y diversos gastos que tenían, así como en el intento de conseguir un pequeño fondo de ahorro para posibles costes que no estuvieran programados. En un primer momento la máquina de imprimir se destinó al Sector Sur para que la utilizara un individuo con conocimientos en su manejo. Luego pasó al Sector Oeste ante la necesidad de aumentar la propaganda en dicho sector. Todo ello se complicó por la caída de Juan Soler a finales de enero de 1943 (producida por la detención del secretario del Sector Sur, Ramón García, integrante de un grupo de Unión Nacional en su barriada de Vallecas y que habló sobre Juan Soler). Al tener éste en su posesión el Sector Oeste, se perdió el contacto con los integrantes del mismo, pero fue recuperado por Julio García de la Puebla que pertenecía a dicho sector. Un militante llamado Leónidas Hernando Sancho entregó la máquina a la dirección central. Dionisio Tellado presentó al impresor Julio García de la Puebla a Jesús Carrera, tras ser despedido de la imprenta donde trabajaba como consecuencia de los trabajos que hacía para la organización, pasando a desempeñar otros cargos en el aparato organizativo pero fuera del control del Comité Provincial de Madrid. Cuando Carrera recibió la máquina de imprimir quiso montar un aparato propio de propaganda ofreciéndole al impresor Julio García la función de organizarlo y también pensó en darle una remuneración de unas 500 pesetas mensuales, con un anticipo de 100 pesetas. Los trabajos preliminares se los encargó a Calixto Pérez Doñoro para poder localizar un domicilio donde poder tener y montar la máquina de impresión. Calixto localizó a un conocido suyo de la guerra (se conocieron en el depósito central de Intendencia) llamado Juan Castro Rodríguez716 que vivía en la calle Pintor Rosales, 38. En este lugar estaba situado el cabaret “Pelícano” donde iba a bailar la gente en verano y donde trabajaba Juan Castro como portero. Calixto Pérez Doñoro ya había visitado a este individuo en noviembre de 1942 para que le guardara una bicicleta. A finales de enero de 1943 Calixto preguntó a Juan si tenía inconveniente en guardar una máquina de imprimir, a lo que accedió en un primer momento pero con bastantes objeciones. De esta manera Dionisio Tellado presentó a Carrera a Leónidas Hernando Sancho que era tirado a imprenta con dos mil ejemplares, manifiesto del día 7 de noviembre con unos dos mil ejemplares, un manifiesto de la JSU con dos mil ejemplares, octavillas conteniendo consignas de varias clases y en las que va estampada la bandera tricolor en un número elevado pero sin determinar. Todos estos trabajos los realizó el Comité Provincial de Madrid que también editaba unos boletines internos cuya aparición era periódica haciendo la tirada a máquina y a multicopista en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. 716 Juan Castro Rodríguez nació en Láncara (Lugo), hijo de Pedro y Antonia, casado, portero y domiciliado en la calle Paseo de los Rosales, 38. En octubre de 1936 se afilió al PCE y en mayo de 1937 ingresó voluntario en Intendencia del Ejército Republicano donde estuvo toda la guerra sin salir de Madrid. No fue arrestado ni procesado. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 544 el que tenía la máquina guardada y quedaron citados con Calixto Pérez en las inmediaciones de la iglesia de San Francisco el Grande para el día siguiente. Allí llegó Leónidas Hernando portando la máquina en un carrito de mano. Carrera y Calixto Pérez fueron los encargados de llevarlo a un local que tenía la empresa “Pelikán” para los festivales veraniegos en Pintor Rosales, 38. Tras dejar la máquina devolvieron el carrito de mano a Leónidas cerca del Viaducto. Juan Castro examinó la máquina de impresión y vio que era una imprenta en toda regla, lo que llevó a él y a su mujer a temer por lo que pudiera pasar. Al día siguiente Castro le preguntó a Calixto para qué se iba a utilizar la máquina de imprimir y Pérez Doñoro le contestó que se iba a dedicar a hacer propaganda del PCE. Castro, enfadado, pidió que se llevara la máquina cuando pudiera. Jesús Carrera llegó a la calle Pintor Rosales con Julio García de la Puebla, que iba a limpiar y a montar la máquina. Estuvo yendo varias veces al cabaret, algunas veces solo y otras en compañía de Carrera. También hizo la fundición de los rodillos de la máquina. Carrera pidió al Comité Provincial de Madrid dos cajistas de imprenta para ayudar al impresor Julio García, pero no pudieron satisfacer esa demanda por de personal para ello.717 En cuanto a la confección de moldes de originales para las tiradas de propaganda, Jesús Carrera habló con Joaquín Díaz-Corralejo Becerra, quien había hecho a linotipia varios trabajos anteriores. El impresor le expuso las dificultades que tenía en su lugar de trabajo y que sería más fácil que ellos mismos se ocuparan de adquirir los tipos de imprenta para confeccionar los moldes, encargándose de ello el Comité Provincial de Madrid. Juan Castro seguía nervioso por la presencia de la máquina de imprimir en el cabaret por lo que le repetía insistentemente a Calixto Pérez que se la llevara a otro lugar a lo que Calixto contestaba que lo haría cuando encontraran otro domicilio. Calixto preguntó a Julio García de la Puebla si conocía un lugar para instalar la máquina pero le dijo que no conocía ninguno. A mediados del mes de marzo de 1943, Calixto le comunicó al impresor que de momento no fuera a la calle de Pintor porque había habido una serie de detenciones y era mejor ser prudente. Dionisio Tellado planteó a Carrera el relevo de su puesto y de los demás componentes del Comité Provincial de Madrid al estar muy quemados en sus trabajos, pero su solicitud no fue atendida confirmándole en el cargo que ocupaba. Lo que sí hizo fue encargar a Calixto Pérez Doñoro que presentara al Comité Provincial a Cayetano Fernández Fernández "Félix” , que había llegado a Madrid a principios de 1943 junto con otro comunista llamado Manuel Rodríguez (a este se le destinó al Sector Sur para su reorganización tras la detención de Ramón García). Cayetano Fernández ocupó el cargo de Juan Soler, pero antes de esto Dionisio Tellado se encargó de ver cuál era su formación política y capacidad para el trabajo en la clandestinidad, por eso le encargó que se iniciara primero en el Sector Norte de Madrid. Se demostraba que el puesto de secretario de organización era el más peligroso y el que más bajas sufría, siendo detenidos Rafael Abad San Francisco y luego Juan Soler.718 La desconexión entre los 717 Según Helmut Heine la imprenta estaba situada en un cabaret (burdel) de la calle Pintor Rosales donde posteriormente se imprimieron diversos números de "Mundo Obrero” y varios centenares de sellos de cotización en HEINE, Hartmut: “La oposición política al franquismo”. Crítica, Barcelona, 1983, p.197. 718 Cayetano Fernández antes de ocupar el cargo de secretario de organización en el Comité Provincial de Madrid ocupó el mismo cargo en el Sector Norte, siendo ligado al responsable de dicho sector un individuo apodado "El Rubio”. Su trabajo consistía en la recogida de sellos de cotización que oscilaban según la recaudación semanal entre 35 y 60 pesetas. Ese Sector Norte estaba formado por una treintena de militantes trabajadores de la Compañía Española de Tranvías, otro denominado Radio Norte con otros cuarenta individuos y otros diez vecinos de Chamartín de la Rosa en 718 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 545 sectores era evidente por las continuas caídas producidas en la organización. Debido a esto era imprescindible el trabajo desempeñado por cada uno de los enlaces del Comité Provincial junto con los secretarios responsables de los sectores madrileños que pasaban de unas manos a otras con bastante rapidez. Una vez que Cayetano Fernández quedó ligado al Comité Provincial como secretario de organización, también pasó a controlar el Sector Norte, Dionisio Tellado el Sur y María Asunción Rodríguez los Sectores Oeste y el Este. En el mes de febrero de 1943, Jesús Carrera presentó a Dionisio Tellado a un enviado de la delegación en Francia del Comité Central, que dirigía Jesús Monzón Repáraz, para que le informara de la marcha de la organización comunista en el interior de España. Este enviado era Manuel Gimeno Matarredona "Raúl” 719 (a finales de 1942 ya había hecho acto de presencia en España entrevistándose con Carrera pero regresó poco después a Francia para informar de lo acontecido). A la vista de los informes recibidos y por las orientaciones y directrices que traía de Francia, Carrera le instó a que llevara a cabo una labor renovadora en el aparato directivo de la Dirección, extendiendo la organización lo más posible, adaptada a las circunstancias que se venían dando. Se pensó en la creación de un Comité de Comisiones para estudiar y encargarse de lo relacionado con cada uno de los sectores, siendo primero el Comité de Organización el gestor de la reorganización de los sectores y que fuera el enlace entre ellos y la dirección. Para ello fueron designados María Asunción Rodríguez, que ayudada por el Cayetano Fernández Fernández nació en 1914 en Hinojosa de Calatrava (Ciudad Real). Afiliado a la U.G.T. desde 1931 en el sector de la construcción y al PCE desde 1935 en el sector Sur de Madrid. Al estallar la guerra se fue como voluntario con un grupo de milicianos comunistas, tras ser herido de guerra, fue evacuado. Posteriormente pasó por las Brigadas 26, 42 y 208 siendo destinado finalmente a la Comandancia de Sanidad en Levante como soldado sanitario. Intentó cruzar la frontera francesa pero fue detenido en Castiello (Huesca), pasando por las prisiones de Huesca, Jaca y Porlier y tras ser enjuiciado, tuvo una condena de seis años. Se acogió a la Redención de Penas de Trabajo y fue trasladado por ello a Calzada de Oropesa y salió en libertad en junio de 1941. Tras esto se tuvo que presentar en la Caja de Reclutas pero fue calificado de desafecto e internado en el campo de concentración de Unamuno habiendo pasado por los Batallones de Trabajo 94 y 37. De nuevo en libertad en noviembre de 1942 dirigiéndose a Morata de Tajuña y de allí a principios de 1943 a Madrid. 719 Manuel Gimeno Matarredona “Raúl” nació en Valencia en 1916. En 1933 ingresó en las Juventudes Comunistas en las que estuvo hasta finales de 1936 ya siendo la JSU. La guerra civil le sorprendió en Valencia participando en la ocupación de cuarteles del Ejército y en la formación de la columna Etxea-Uribe en la que combatió en el frente de Teruel. Luego fue el secretario general de la JSU en Valencia ayudando a la formación de dos divisiones de voluntarios comunistas. Gimeno estuvo en la Escuela de Formación en el Ejército de Levante. El final de la guerra le sorprendió en Alicante donde fue detenido y trasladado al campo de concentración de Los Almendros, luego al de Albatera y de aquí salió gracias al delegado del gobernador de Alicante. En libertad pudo huir a Barcelona por Valencia. En la capital catalana contactó con Antonio Buitrago y pudieron pasar los dos la frontera a Francia. Una vez en territorio francés estuvo interno en un campo de concentración del cual se fugó y se fue a Perpignan para dirigir la JSU del departamento y más tarde de toda la organización del PCE en Francia. Gimeno participó en la resistencia contra los alemanes con actos de sabotaje. Aparte de su participación en la organización clandestina en España con Jesús Monzón, tras el final de la II Guerra Mundial participó en multitud de actos públicos de conmemoración en Francia. Fue apartado del partido por su pasado monzonista y se dedicó en su profesión de sastre. En 1959 volvió a reincorporarse al partido para la preparación de la jornada de Reconciliación Nacional. Carrillo fue el que le pidió personalmente que regresara a Valencia y con documentación falsa contactó con José Bonet. Sin embargo no pudieron contactar con la organización porque los contactos habían sido detenidos. Regresó a Francia donde siguió trabajando en tareas de agitación y organización política. Luego fue el enviado especial para la preparación de la Conferencia de Europa Occidental por la Amnistía en España contactando con Picasso y otros artistas. En los años ochenta regresó definitivamente a España en MARTINEZ DE SAS, María Teresa: “Diccionari biogrâfic del moviment obrer als Països Catalans”, L´Abadia de Montserrat, Barcelona, 2000, p. 667. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 546 secretario general del Sector Este, de nombre Francisco y conocido por "El Chepa”, por una chica llamada Dolores Adame Ortíz "La Rubia” (secretaria de organización del Sector Este) y otro militante conocido como "El de la Comisión” cuya descripción la hizo de la siguiente manera por María Asunción: "Me fue presentado por "César" en la Plaza de las Comendadoras, de quien no conocí nombre alguno, era un sujeto de baja estatura, de cabello tirando a rubio, aspecto de obrero y cuya característica más saliente es la de tener abundantes pecas en los lados de la nariz”.720 Sin embargo, no duró mucho el Comité de Organización por la caída de "El Chepa” y Dolores Adame, ya que ésta, tras hablar en las dependencias policiales, produjo la detención de los demás miembros del sector. A principios de marzo de 1943, Carrera a instancias del enviado por la delegación de Francia, dispuso que el Comité Provincial de Madrid fuese controlado nuevamente por el Comité Regional de Castilla presentando a Antonio García Buendía a Dionisio Tellado, el cual dejó de verse con Carrera siendo su nuevo enlace con la dirección superior Antonio García Buendía. Cuando Carrera estaba preparando su viaje a Zaragoza para organizar su Comité Provincial fue detenido en la calle Duque de Sexto junto a Ángeles Arruti y Sebastián Goñi el día 15 de marzo de 1943. Parece ser que se debió a la detención de “Trilita” junto a otros camaradas suyos en San Sebastián cuando se dedicaban a transportar relojes, piedras de mechero y otras cosas de contrabando con el fin de obtener ingresos para la organización comunista. “Trilita” fue llevado a Madrid por la policía para que se reuniese con Carrera y con los demás miembros de la organización. Los dos siguientes en ser detenidos fueron Luis Alberto Quesada y Bonifacio Fernández, junto a Clementina Álvarez y a Juan Espinosa, pero antes de caer Bonifacio tiró por la ventana a un patio interior, un sobre con las libras esterlinas que le quedaban para cambiar, así como otros documentos que tenía en casa. En la detención también fue requisada la máquina de escribir que había en la casa y cuya propietaria era Clementina Álvarez.721 Bonifacio Fernández estaba gravemente 720 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más; AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949; AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.180, Informe de Calixto Pérez, 29 de julio de 1950. 721 Juan Espinosa Savalate nació en Escañuela (Jaén), hijo de Francisco y Francisca, casado, jornalero y domiciliado en la calle Francisco de Ricci, 12, 1º Izquierda. En 1917 se afilió al PSOE en su pueblo y luego se fue a Madrid. En 1935 fue detenido dos veces por actividades del Socorro Rojo Internacional. En febrero de 1936 se afilió al Sindicato Metalúrgico de El Baluarte de la UGT. Al empezar la guerra fue nombrado responsable de una Delegación del Socorro Rojo Internacional patrocinada por la Casa del Pueblo de Chamartín de la Rosa. En septiembre de 1936 fue nombrado comandante de milicias organizando un batallón en Santa María de la Alameda (Madrid). Luego formó parte de la 32 Brigada Mixta hasta finales de 1937, momento en que pasó a hacer unos cursos de capacitación en Barajas (Madrid). Fue nombrado comandante en la Comisión Revisora de nombramientos de milicias cargo que desempeñó hasta el final de la guerra. Se fue a Valencia y luego a Barcelona haciendo frecuentes viajes a los puestos de mando de los diversos Ejércitos. El final de la guerra le sorprendió en Alicante donde fue detenido pasando por los campos de concentración alicantinos de Albatera y Orihuela, luego estuvo en la prisión de Aranjuez (Madrid) y Porlier siendo puesto en libertad el febrero de 1942. Se fue a vivir con Clementina Álvarez que había sido mecanógrafa durante la guerra en la 3ª Brigada y luego encargada de una guardería infantil. En la casa de Clementina vivían también Jesús Fernández Álvarez y Luis Alberto Quesada. El hijo de Juan Espinosa era Luis Espinosa Casado y fue a verle tras fugarse del batallón de trabajadores donde estaba recluido. Clementina Álvarez Adán nació en Madrid, hija de Hermenegildo y Oseas, casada, mecanógrafa y propietaria del domicilio en la calle Francisco de Ricci, 12, 1º Izquierda. En 1937 se afilió al Sindicato de empleadas de oficinas de la UGT siendo enviada a la 32 Brigada Mixta. Luego se fue a Valencia siendo destinada al Ejército de Levante y luego fue administradora en una guardería infantil de huérfanos de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 547 herido debido a unos dolores en el estómago y por ello fue internado en el Hospital Provincial de Madrid. Los interrogatorios se los hicieron en la cama del hospital, con grandes dificultades para hablar. En un primer momento facilitó los nombres falsos de Jesús Fernández Álvarez y luego de Andrés Vila Cid, haciéndose pasar por argentino. Según la versión de la policía murió en el Hospital tras haber tomado algo de hielo, lo que le provocó la muerte inmediata. Hay otras versiones que indicaron que de las palizas sufridas en la Dirección General de Seguridad, llegó medio muerto al hospital. La policía descubrió, gracias a los papeles que le fueron incautados a Jesús Carrera, la verdadera identidad de Bonifacio Fernández. Los siguientes en ser detenidos fueron el impresor Julio García de la Puebla y Juan Castro. Calixto Pérez se puso en contacto con Manuel Gimeno para saber cuál era la situación en la que había quedado la organización y convinieron en reorganizar el PCE con la ayuda del Comité Provincial de Madrid e intentar recuperar la máquina de imprimir para su uso. Los informes elaborados por el Equipo de Pasos del PCE en Francia a la llegada de militantes podían dar testimonios muy diferentes y contradictorios a la hora de reflejar un mismo hecho o acontecimiento, dependiendo de quién lo hubiera redactado. Un ejemplo de ello fue la opinión que tenían de Jesús Carrera Olascoaga dos militantes que colaboraron junto a él en la organización comunista. Se trata de Francisco González Montoliú y Calixto Pérez Doñoro. El primero, desde su participación en la dirección quiñonista (a la que criticó duramente), siguió participando en la dirección con Jesús Bayón y como instructor político en la Dirección Regional de Euskadi. Definió a Jesús Carrera como un individuo poco equilibrado y que llegó de manera poco normal a Madrid, culpando a los que habían tomado la decisión de mandarlo; que se jactaba de decir siempre "Yo el jefe" de una manera ególatra y con modos de superioridad y que, a pesar de su fidelidad, no tenía creía en su formación política. Por el contrario Calixto Pérez Doñoro lo veía como un militante fiel cuya fidelidad y actuación habían sido impecables como máximo responsable del partido. Respecto a María Asunción Rodríguez y en relación con su trabajo en el aparato directivo del Comité Provincial de Madrid, Montoliú decía que era fiel y competente pero que le generaba desconfianza desde que la vio del brazo de Jesús Bayón, lo que le llevó a tomar la decisión de seguirlos durante todo un día. Al contrario, para Calixto Pérez Doñoro, María Asunción no actuó correctamente entregando a su cuñado, Trinidad García Vidales cuando fue detenida. Aclaraba que su relación amorosa no era con Ramón Guerreiro sino con el propio Dionisio Tellado, ya que Ramón Guerreiro había estado relacionado durante su vida clandestina con Mercedes Gómez Otero. Este es otro de los aspectos también muy extendidos a la hora de referirse en los informes, las supuestas relaciones amorosas entre hombres y mujeres del PCE con continuas denuncias de líos de faldas entre camaradas. En un sistema de comportamiento y actuación tan jerárquico como era el de este tipo de organización clandestina, problemas de esta índole no eran bien vistos porque podían poner en peligro la seguridad de la propia organización, aunque se dio con cierta frecuencia. guerra. Al terminar la guerra regresó a Madrid sin ser detenida presentándose a la Junta Clasificadora de Prisioneros que la hizo presentar una declaración jurada. Durante la guerra conoció a Juan Espinosa y a su hijo Luis Espinosa. A éste se lo encontró después de la guerra. Clementina le comentó que tenía una casa de huéspedes y que si conocía a alguien para ser su huésped se le enviara. De esta manera Espinosa le dijo que Carrera iría a ver la habitación la cual era para Bonifacio Fernández. En casa de Clementina se realizaron algunas reuniones y se usaba la máquina de escribir de la propia Clementina. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 548 María Asunción Rodríguez señalaba en otro informe del Equipo de Pasos que el comportamiento de Calixto Pérez Doñoro dejó mucho que desear cuando fue detenido. Según ella, entregó a Luis Espinosa en la calle Velázquez acompañado por la policía. Este último camarada, proseguía María Asunción en el informe, se comportó como un héroe en los interrogatorios sin declarar nada, no reconociendo ni a su padre que había sido detenido con Carrera. Estas dos últimas aclaraciones son ciertas en parte, porque Luis Espinosa en las declaraciones efectuadas tras ser detenido no reconoció ninguna acusación de la que fue objeto y a casi ningún individuo con los que se le imputaban. Sí reconoció a su padre, pero indicando que se lo había encontrado de manera casual en la casa de huéspedes. En los dos careos que tuvo con Jesús Carrera y con Calixto Pérez desmintió a estos dos al declarar que no eran ciertas las manifestaciones efectuadas ni su labor en la organización comunista en España.722 Desde los calabozos de la Dirección General de Seguridad, Luis Espinosa intentó pasar unas notas escritas en papel de fumar y a lápiz, dirigidas a los demás detenidos y recluidos en dicha comisaría. En esas notas Espinosa escribió: “Advertir al partido que cuide no precipitarse ni comprometer a nadie” para que se tuvieran las medidas oportunas y no se dijera más de lo necesario en los interrogatorios. En estas denuncias entre diferentes camaradas la contradicción llegó hasta tal punto que en otro informe titulado "De Julio sobre la Chon” se dio la orden a todos los comunistas de no contactar con María Asunción Rodríguez al creer que era una confidente de la policía en el momento en el que era novia de Tellado y escaparse de la cárcel tras ser detenida. El intento de María Asunción según el informe, era buscar el paradero de Luis Espinosa para contactar con varios comunistas que habían escapado de la cárcel, entre ellos su novio Tellado. El informe acababa con la sorprendente manifestación de Luis Espinosa indicando que "La Chon" (es otro de los nombres que utilizaba María Asunción Rodríguez) había denunciado a muchos compañeros.723 Era un círculo vicioso que parecía no tener fin; las denuncias se multiplicaban entre sí. En otro informe de Valentín Serrano Pérez "Goyo” se explicaba el descontento de ciertos militantes con la actuación de Carrera, no estando a la altura de las circunstancias exigidas. El propio Gregorio Morán definía a Jesús Carrera como un experto en pasos de frontera, de escasa capacidad política para un “vieu routier” como Quiñones y que según todos los que le conocieron su talla política era escasa.724 En la cárcel de Porlier se planeó una fuga para que el 8 de agosto de 1943 pudieran salir varios presos, entre los que estaban Ramón Guerreiro, Jesús Bayón, Manuel Chercoles y otros más. El plan fue concebido por Ramón Guerreiro para escaparse por la red de alcantarillado de la cárcel y con la ayuda de personas de fuera. Ramón Guerreiro se puso en contacto con otro preso llamado Antonio Flores Gil (sacaba e introducía muchas notas de intercambio entre Ramón Guerreiro y el exterior 722 Cuando fue detenido Luis Espinosa le requisaron una documentación a nombre de Víctor González Organista compuesta por una cédula personal y una certificación militar expedida por el jefe de la Agrupación de Zapadores Ferroviarios. Esta documentación se la entregó el propio Víctor González que le había conocido en el campo de Albatera en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. 723 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949; AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Informe de Julio sobre la Chon. 724 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.124-126, Valentín Serrano Pérez, "Goyo”, 15 de noviembre de 1946 y MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939- 1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.55. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 549 del penal) e hicieron un croquis del alcantarillado de la prisión. La principal ayuda con la que contaban era la del hermano de Ramón, Manuel Guerreiro. Manuel Chercoles conoció el plan de fuga y como era pocero se puso en contacto a través de una nota que le dio a su hermana con un compañero comunista, de la misma profesión, llamado Ambrosio Noguerol Martínez para que con la ayuda del hermano de Ramón, Manuel Guerreiro, hicieran un reconocimiento de las alcantarillas para preparar la fuga y salvar todos los obstáculos que pudiera haber. Los dos se introdujeron por las alcantarillas de una calle cercana a la cárcel y se situaron debajo de la cárcel de Porlier, viendo la existencia de una reja y se salieron. Ambrosio quedó con Manuel para que el día de la fuga les acompañara. Manuel Guerreiro conoció el plan de fuga por su novia Juliana del Cura Sanz que iba a Porlier para llevar comida y ropa limpia a Ramón. En una de las visitas, Antonio Flores le habló del proyecto de fuga y le dio el croquis del alcantarillado. Para los gastos, Ernesto Barajas, le dio una nota a su hermano Ramón Barajas que estaba en libertad para entregarle a Manuel Guerreiro 700 pesetas. La encargada de entregar el dinero a Manuel fue la novia de Jesús Bayón, llamada Blanca Nieves Martínez Peña (llevaba a Bayón ropa y comida a la prisión y allí coincidió con Juliana del Cura quien le hizo saber del proyecto de evasión). Francisco Sorni daría una nota a su novia Trinidad Rodríguez Elena, quien fue a la casa de Ramón Barajas y recibió las 700 pesetas y Trinidad se las entregó a Blanca Nieves. Manuel Guerreiro compró un serrucho de cinco hojas, linternas y pilas de repuesto, así como coñac y narcóticos para usarlos con los presos que no iban a fugarse de la misma celda que los que lo iban a hacer. Los narcóticos parecidos a “Somnifen Roche” los compró gracias a un amigo farmacéutico Leocadio Llacer Requena (compraba pan y tabaco de estraperlo a Juliana del Cura). También le encargaron que buscara domicilios de confianza para que los evadidos pudieran refugiarse y le dieron una nota de la prisión con la dirección de Bautista Olmos Aguado y Pedro Úbeda. Manuel Guerreiro recibió el encargo de recoger unos trajes de otro preso llamado Eduardo Medina López en casa del padre de éste. Guerreiro los recogió, se quedó con uno para dárselo a un preso que iba a evadirse y llevó otro con zapatos y sombrero a casa de Francisco Mariñas Orozco. Ramón Guerreiro dijo a su hermano que hiciera un molde de la llave de rastrillo de la galería, para ello le facilitó el molde de cera desde el interior de la cárcel a Manuel y éste a través de un amigo, Gregorio Reguero Molina encargó el trabajo a Agapito González Pinchete (ninguno de los dos sabía para que era la llave) hizo la copia y la compra de tres ganzúas. Hubo una notificación interna de la prisión de que iba a ver una expedición de presos a otra prisión el día 3 de agosto y entre esos internos estaba Antonio Flores. Aprovechando que esos presos salían a un campo de trabajo de un Parque Móvil cercano fuera de la prisión era el momento idóneo para fugarse. También integrarían el grupo de fugados, Francisco Lara Lorente y José López Espino (la idea de que saliera este preso fue de Ramón Guerreiro por su buen conocimiento de la frontera portuguesa, lugar por donde pretendían salir de España). La idea era que este grupo saliera primero y preparara la fuga de otro grupo mayoritario el día 8 de agosto. Flores se puso en contacto con Manuel Guerreiro y le dijo que le llevara el traje para ponérselo el día de la fuga y saldría junto a Guerreiro y a José López Espino (a éste le facilitaron un mono para pasar desapercibido). El día 3 de agosto, Guerreiro y Flores salieron por la puerta del campo del trabajo aprovechando el descuido de un vigilante, como si fueran otros visitantes más y poco después apareció López Espino. Parecía que la vigilancia y la seguridad del campo eran muy deficientes ya que minutos después también salía Francisco Lara (éste llevaba las señas y el teléfono de la casa de Consuelo Goicoechea Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 550 que se las había dado la novia de Antonio Flores, Angustias Martínez Vicente). Manuel Guerreiro, Antonio Flores y José López fueron a la casa del primero donde le estaba esperando Juliana del Cura. De allí se fueron a casa de Emilio González González, quedándose José López escondido en ese domicilio. Por su parte Francisco Lara Lorente se ocultó en la vivienda de Consuelo Goicoechea Arpide y de su madre Juana Arpide Echevarría (su marido estaba en la cárcel cumpliendo una condena de veinte años y conocieron a Angustias Martínez y a su hermano Carlos Calixto). A esa casa fue Antonio Flores quedándose también alojado y recibió de parte de Blanca Nieves la cantidad de 100 y 300 pesetas en dos ocasiones. El día 5 de agosto Juliana del Cura fue a la prisión para comunicar a Ramón Guerreiro que los fugados estaban bien. A la prisión llegó la hermana de Blanca Nieves y dijo que ésta había sido detenida. Juliana salió corriendo y fue a ver a Manuel quien telefoneó a la tintorería de Consuelo Goicoechea para comunicar con frases convenidas y disimuladas que Blanca Nieves había sido detenida y que se verían más tarde. Manuel Guerreiro y Juliana del Cura se fueron de su casa, mientras ella se iba a la casa de Paz Lobo García, Manuel fue a buscar a José López Espino llevándole un traje de Francisco Lara para salir a la calle. Intentó dejar a José López en casa de Francisco Avezuela Serrano pero se negó por ser peligroso y al final lo dejó en casa de Paz Lobo junto a una maleta y un paquete que contenía el serrucho. Por mediación de Carlos Calixto Martínez y de Manuel Guerreiro, Francisco Lara y Antonio Flores fueron con una contraseña convenida a la casa de Mariano Bahamonde Martín y Soledad Fernández García (ésta visitaba a su hermano y allí conoció a Mariano empezando una relación amorosa). Manuel y Juliana estuvieron durmiendo en la Ciudad Universitaria y al día siguiente ella se fue a casa de Paz Lobo y él a casa de otro amigo llamado Juan García Serrano (Guerreiro dejó a Juan un paquete que contenía una llave y tres ganzúas y Juan lo escondió entre el carbón, siendo incautado luego por la policía). Antonio Flores tenía dos licencias de batallón de trabajadores a su nombre acordando cambiarlo para servirse de ellas para poder documentarse y falsificarlas. Lara se las dio a Angustias Martínez para que cambiara los nombres, la de Lara a nombre de Francisco Laserna Peñalver y la de Antonio Flores a nombre de Rafael Pons Vidal. Angustias Martínez conocía de la cárcel a Antonio Fernández Martínez (tenía un primo que iba a verlo y era cuñado de Isabel Alvarado Sánchez), empleado de la Diputación Provincial de Madrid, departamento de cédulas y fue quien facilitó las cédulas a Francisco Lara y Antonio Flores (la policía montó un dispositivo para averiguar las actividades de Antonio Fernández y le tendieron una trampa con la petición de otro individuo que deseaba otro salvoconducto, por lo que fue detenido) por mediación de Isabel Alvarado, porque Antonio no estaba en el momento en el que fue Angustias Martínez. Ésta al ir a llevar las cédulas a la casa donde estaban escondidos se percató de ciertas anormalidades, diciéndoselo a su hermano Carlos y se fue a esconder a casa de una amiga tras romper una de las cédulas, la otra se la entregó a su hermano. La casa de Mariano Bahamonde no era segura y los dos evadidos tenían que buscar otro refugio. Isabel Alvarado le dijo a su primo Pablo Fuentes Alvarado, y a un amigo de éste llamado Jesús Manzano Pérez si conocían a alguien para alojar a dos estudiantes sin documentación. Isabel les presentó a Carlos Calixto y fueron a la casa donde trabajaba Emilia Valladolid García, cuyos dueños estaban ausentes y eran amigos de Jesús Manzano, por lo que no había ningún problema que se quedaran allí. Sin embargo, la policía detuvo a Francisco Lara y Antonio Flores encargó a Emilia Valladolid que se pusiera en contacto con Pablo Fuentes y éste con Carlos Calixto, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 551 quien le confirmó la detención de Lara por lo que Flores le pidió que le buscara otro alojamiento y cédulas. Espino y Flores se fueron esa primera noche a la casa del hermano del Flores y luego estuvieron pernoctando durante dos noches, de nuevo, en la casa de Emilio González. El 17 de agosto, Antonio Flores fue a ver a su hermano Demetrio que era ferroviario diciéndole que había conseguido la libertad condicional por revisión de pena, pidiéndole si algún compañero ferroviario les dejaría ir en su furgón a Ciudad Real, pero Demetrio no lo hizo por no comprometer a nadie y les compró dos billetes que recogieron en casa de Petra Gómez Sanz, cuñada de Demetrio. Petra les avaló para sacar dos salvoconductos con la firma de un carnicero conocido, entregándole los impresos firmados y ellos los rellenaron. Los impresos avalados se los dio Antonio a su hermana Ángeles quien los llevó a la Plaza Mayor y sacó los salvoconductos. Los dos evadidos no se atrevieron a coger el tren en la estación de Atocha y se fueron a Villaverde con destino a Puertollano. De aquí llegaron a pie a otro pueblo donde, gracias a la ayuda de conocidos de José López llegaron en tren hasta Villanueva de la Serena (Badajoz) donde vivía la mujer de José. La idea de los dos evadidos era pasar a Portugal por lugares que conocía Espino. La policía y la Guardia Civil les seguía los talones y ellos al sentirse acosados y tras varias correrías se marcharon a la sierra donde fueron detenidos, destruyendo antes los salvoconductos y cédulas que llevaban (Mariano Bahamonde le dio a José López una cédula a nombre de Anselmo Sánchez Tirado). La fuga de los demás presos planificada para el día 8 de agosto se desestimó por la detención de Blanca Nieves Martínez y por la falta de información de los fugados y de Manuel Guerreiro. Todos los implicados en el intento de fuga fueron detenidos. La policía comprobó la red de alcantarillas que rodeaba la prisión de Porlier llegando a la conclusión de que no era posible que una persona pudiera pasar por alguno de los agujeros que había. Se celebró un juicio y condenaron a Francisco Lara y Antonio Flores a dos años y cuatro meses más las condenas que aún les quedaba por cumplir. A dos años a Antonio Fernández y a Carlos Calixto Martínez, Angustias Martínez y Juliana del Cura a dos meses de prisión (José López Espino falleció en la cárcel).725 725 Antonio Flores Gil nació en Salinas de Medinaceli, hijo de Demetrio y Mariana, casado y ferroviario. Perteneció a la JSU y durante la guerra estuvo de portero en la Casa de Campo para abrir y cerrar la puerta a los coches que con milicianos conducían a presos para asesinarlos, teniendo contraseñas para abrir. Luego estuvo en la Columna Mangada y al final de la guerra le detuvieron y condenaron a pena de muerte, conmutada a treinta años. José López Espino antes de la guerra se afilió a la UGT y al PSOE. Trabajó las tierras de su padre en Guareña (Badajoz) donde al empezar la guerra fue voluntario e hizo servicios de control de carreteras con una escopeta. Se incorporó al Ejército Republicano siendo cabo y al terminar la guerra fue detenido y condenado a treinta años. Francisco Lara Lorente fue comisario republicano y al terminar la guerra fue detenido y condenado a treinta años. Juliana del Cura Sanz nació en Valdevarnés (Segovia), hija de Francisco y Gregoria, En la guerra conoció a Antonio Flores con el que empezó una relación pero lo dejaron y conoció a Manuel Guerreiro, policía republicano durante la guerra y del que se hizo pareja conviviendo con él. Al terminar la guerra Manuel fue detenido y al salir en libertad siguieron viviendo juntos. Manuel trabajó de albañil y ella dedicada al estraperlo. Blanca Nieves Martínez Peña nació en Madrid, hija de Enrique y Casimira, taquimecanógrafa. Era empleada de Telefónica en el Cuartel del General Miaja durante la guerra y al terminar ésta fue detenida y condenada a doce años, conmutada a tres años. Juana Arpide Echevarría nació en Motrico (Guipúzcoa), hija de Simón y Benigna, casada. María Consuelo Goicoechea Arpide nació en Villasana de Mena (Burgos), hija de Eustasio y Juana, casada. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 552 Hubo otro intento de sacar a Ramón Guerreiro, Jesús Bayón, Manuel Chercoles, Hortensio Barajas y otros presos de Porlier pagando a un abogado llamado Otto Odón Esteire Pardo-Montenegro (era teniente provisional) para intentar sacarlos o evitar la pena de muerte. Ramón Barajas Lorenzo y otros familiares habían reunido cerca de 5.000 pesetas para entregarlas al abogado defensor. Juliana del Cura, Blanca Nieves Martínez y Trinidad Rodríguez Elena realizaron varias gestiones. Así mismo, fueron Paz Lobo García nació en Segovia, hija de Cesáreo y Natalia, casada. Su pareja era un comandante del Ejército Republicano durante la guerra que tras ella fue condenado a muerte y conmutada la pena a treinta años. Su padre también estaba en la cárcel y ella se dedicaba al estraperlo de tabaco. Carlos Calixto Martínez Vicente nació en Pedraleja (Cuenca), hijo de Augusto y Teodora, estudiante. Tras la guerra fue condenado a doce años. Conoció a Francisco Lara en la prisión y su hermana Angustias era amigo de él. Mariano Bahamonde Martín nació en Santa Cruz de Habanes (Zamora), hija de Mariana y Juana, casado y condenado a doce años tras la guerra. Soledad Fernández García nació en Madrid, hija de Eulogio y Felisa, viuda. Pablo Fuentes Alvarado nació en Trujillo (Cáceres), era auxiliar de laboratorio cinematográfico. Se hizo aviador republicano y estuvo en la URSS recibiendo cursos de vuelo y combatió en la guerra con la Aviación Republicana. Angustias Martínez Vicente nació en 1919 en La Perajela (Cuenca), hija de Augusto y Teodora. Su familia tenía un comercio en el pueblo y su padre era el presidente de Izquierda Republicana en la misma localidad. En 1934 se fueron a vivir a Valencia con su hermano y su madre para empezar los estudios. La guerra le sorprendió en La Peraleja y participó en la fundación de la JSU de allí. Ayudaron a alfabetizar a la población y montaron un taller para abastecer al hospital de Huete (Cuenca) con vendas, ropas para niños, etc. El 1 de abril de 1939 fue detenida por dos vecinos del pueblo y la llevaron a Cuenca para declarar. Luego a la prisión habilitada en el castillo de Cuenca pero como estaba muy masificada fue ingresada en un seminario junto a otros presos. Luego permaneció en la cárcel de Huete (Cuenca) y en la prisión de Uclés (Cuenca). Fue condenada a doce años y en 1943 fue llevada a la prisión de Ventas (Madrid). Su padre estaba preso en Uclés y su hermano en Alcalá de Henares. La madre recibía llamadas nocturnas de falangistas diciendo que no volvería a ver a nadie de su familia. Salió en libertad en abril de 1946 tras haber permanecido siete años en prisiones y el mismo día salió su hermano pero su padre fue fusilado en 1945. Le fueron confiscadas la casa y el comercio que la familia tenía en su pueblo. Carlos Calixto y Angustias siguieron militando en el PCE y sufrieron otras detenciones. El primero se fue a Chile donde fundó un colegio y en 1955, Angustias y su madre se fueron con él y Angustias se puso a trabajar en el colegio. No dejó de luchar contra el franquismo con emisiones en radio y prensa defendiendo a los presos políticos y participó en actos benéficos para ellos. Con la dictadura de Pinochet les incautaron el colegio y tuvieron que huir a España. Angustias murió en Madrid el 22 de junio de 2010 en http://www.javilarrauri.com/republica/angustias_martinez.html Demetrio Flores Gil nació en Madrid, ferroviario y casado. Emilio González González nació en Madrid, hijo de José y María, zapatero. Antonio Fernández Martínez nació en San Miguel de Lueña (Cantabria), hijo de Antonio y Manuela, empleado. Trabajaba en la Diputación Provincial de Madrid en la sección de cédulas. Jesús Manzano Pérez nació en Acebo (Cáceres), hijo de Fernando y Escolástica, casado y empleado. Tras la guerra fue condenado a doce años. Emilia Valladolid García nació en Madrid, hija de Pedro y Casimira, casada. Ambrosio Noguerol Martínez nació en Cehegín (Murcia), hijo de Antonio y Alfonsa, pocero y casado. Luis San Vicente Juana nació en Madrid, hijo de Anselmo y Francia, empleado. Fue policía republicano durante la guerra y condenado a doce años. Estaba en la misma pensión que Paz Lobo. María Diez San Miguel nació en Cristóbal de Cuellar (Segovia), hija de Santiago y Anselma, casada. Bautista Olmo Aguado nació en Salmerón (Guadalajara), hijo de Juan y Lorenza, jornalero y casado. Juan García Serrano nació en Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real), hijo de José y Emilia, casado y vendedor ambulante. Manuel Guerreiro Gómez nació en Orol (Lugo), hijo de Ángel y Manuela, dependiente de comercio. Durante la guerra perteneció a la JSU en Madrid y al terminar la misma fue detenido y encarcelado en Porlier y luego en la cárcel Nueva de Carabanchel en Madrid. Colaboró en la fuga de presos de Porlier pero fueron descubiertos. Fue detenido e ingresó en las prisiones madrileñas de Torrijos y Santa Rita de donde se fugó con otros cinco reclusos. Se ocultó en un hotelito de Ciudad Lineal que tenía alquilado su amigo Victoriano Ortega que era de la JSU en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.145. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 553 varios los pagos efectuados al abogado (1.150 pesetas, 2.000 pesetas y una caja de puros comprada de estraperlo con otras 1.000 pesetas en su interior) para gastos de carácter jurídico que era como el abogado denominada a los trabajos realizados. Otto Odón era un fiscal militar nacido en Lugo y paisano de Ramón Guerreiro. Cuando éste fue detenido, el padre y la hermana de Guerreiro fueron a verle con una carta de su amigo Daniel Vázquez García, juez militar en Lugo para que pusiera interés en este caso. Otto les dijo que haría todo lo posible por investigar el caso. A los dos o tres meses regresó la hermana de Guerreiro para saber cómo habían ido las gestiones y para que defendiera a su hermano y a los demás encartados en el mismo proceso. Le entregaron primero la caja de puros con el dinero dentro, a pesar de ello les dijo que él era fiscal y no abogado y que haría todo lo posible para el día del juicio. Otro día acudió Ramón Barajas de parte de Guerreiro quien también le entregó dinero para que hiciera lo posible en el caso de su hermano y los demás imputados. Al cabo de unos días Ramón regresó acompañado por otro individuo para que fuera a la Dirección General de Seguridad para hablar con un conocido suyo y dijera que el dinero entregado había sido recaudado entre los familiares de los presos y que no había sido recolectado por el PCE. Pero Otto Odón no quiso realizar esa gestión y lo que hizo fue ir a la Dirección General de Seguridad a ponerlo en conocimiento del policía Mariano de Frías Garralón, inspector de guardia en ese momento. A partir de ese momento se abrieron unas diligencias para investigar lo sucedido El juez encargado de las investigaciones entrevistó a Ramón Barajas Lorenzo quien confirmó el pago del dinero y las gestiones realizadas por Otto Odón. También tomó declaraciones a un preso llamado Francisco Reguera Rodríguez el cual reconoció también que había cogido el dinero y que el problema estaba en que el propio Otto Odón. Éste les dijo que tenía ser elegido por todos los miembros del expediente y que si no lo hacían así, no recomendaría a ningún abogado para que les ayudara. De ésta manera Otto aceptaría ser su defensor. Blanca Nieves Martínez declaró igual ante el juez, ya que indicó que Esteire Pardo-Montenegro nunca les hizo que fuera fiscal y que si no podía defenderlo se lo recomendaría a alguien con garantías para hacerlo. El policía Mariano de Frías Garralón señaló que Otto Odón le fue a visitar a la Dirección General de Seguridad pero no habló de cantidades y sí le preguntó por los hermanos Guerreiro que eran paisanos suyos y que estaba interesado en el caso, no diciéndole más el policía debido al secreto de las investigaciones (incluso hubo un careo entre Francisco Reguera y Otto Odón porque el primero dijo que se había cogido el dinero y el segundo lo negaba y que se posiblemente se habría quedado en la mesa de su despacho y alguien lo habría cogido). En las declaraciones del teniente militar éste negó haber recibido dinero alguno. Sí se lo hubieran ofrecido, lo hubiera rechazado porque a ellos les vendría mejor. Son varias las incoherencias y contrariedades expuestas en las declaraciones de Otto Odón Esteire. Éste indicó que cuando visitó a Mariano de Frías en la comisaría le contó las visitas de los familiares de presos y que el policía de Frías le indicó que no tuviera problema y que ya habían localizado a un preso (Antonio Flores) que había pasado el dinero a los familiares. Pero viendo las declaraciones de Mariano de Frías en ningún momento contó nada de lo que Otto Odón declaró ante el juez encargado de las investigaciones del sumario 124.581. A pesar de todo no se llegó a inculpar a nadie. Otto Odón fue absuelto de cualquier pena, el dinero jamás fue reclamado y se quedó en las manos del teniente fiscal que debía tener grandes Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 554 influencias dentro del entramado judicial franquista para no ser acusado de ningún delito.726 La conducta de Ramón Guerreiro y Jesús Bayón en la cárcel de Porlier para la dirección del PCE fue buena, atacando a la política y actuación de Heriberto Quiñones. Formaron parte de una facción liderada por Luis Espinosa que estaba algo separada de la dirección oficial de la organización porque ellos querían realizar una evasión y los otros camaradas se opusieron a la misma, por las consecuencias que pudiera tener para los presos comunistas que no se fugaran. Aprovechando que fueron trasladados a la nueva Prisión Provincial de Madrid situada en Carabanchel y que aún estaba en obras (se empezó a construir en abril de 1940 y se inauguró el 22 de junio de 1944) aprovecharon la visita de familiares de presos y haciéndose pasar por alguno de ellos, Jesús Bayón, Ramón Guerreiro y otro apellidado Blanco se fugaron de la prisión el 14 de marzo de 1944. Ya en el exterior contactaron con la dirección del partido y a través de Ramón González pudieron conseguir alojamiento siendo visitados por Mercedes Gómez Otero “Merche” . El 17 de septiembre de 1944, dos días antes de la celebración del juicio contra Jesús Carrera y treinta y siete más, se escaparon del penal de Alcalá de Henares, Dionisio Tellado, Calixto Pérez Doñoro, Luis Espinosa y Cecilio Martín Borja. Por parte de la dirección del PCE en la cárcel intentaron que Carrera también saliera, pero debido a que tenía fiebre alta y las piernas doloridas de las torturas sufridas no pudo escapar. Mercedes Gómez llevaba a Guerreiro y Bayón todo lo que necesitaban (terminó teniendo una relación amorosa con Ramón Guerreiro).727 Ramón González indicó a otro dirigente del PCE, José Gómez Gayoso, la presencia de los dos cuadros políticos comunistas. Este último le dijo a otro militante, José Carretero Sanz, la presencia de Tellado, Calixto Pérez y Cecilio Martín en Madrid y que lo mejor sería que todos pasaran a las guerrillas de la provincia de Ciudad Real, Toledo y Cáceres. José Carretero empezó a preparar el viaje de todos estos dirigentes para mediados del mes de noviembre de 1944. Merche indicó a Ramón Guerreiro y Jesús Bayón el plan del viaje hacía la provincia de Toledo porque estaban muy quemados en Madrid y al ser muy conocidos podrían ser detenidos en cualquier momento. Carretero preparó dos expediciones para el pueblo de Aldeanovita (Toledo), donde tenía contacto con los guerrilleros de esa provincia. La delegación del PCE propuso a los dirigentes viajar primero en tren y luego en autobús. Pero ellos no quisieron, exigiendo hacerlo en coche con total seguridad no ser apresados. Otro miembro de la organización comunista, Mariano Galán Rodríguez, que había sido compañero de Carretero en la cárcel de Ocaña fue el encargado de proporcionar los vehículos para el transporte de los evadidos. En la primera expedición viajarían Jesús Bayón y Dionisio Tellado. Mariano habló con un taxista que conocía y le propuso llevar a dos individuos hasta un pueblo de la provincia de Toledo. El taxista tenía un coche de la marca Mercedes de siete plazas. Como anécdota, Mariano dijo a Carretero que ese taxi a veces hacía servicios al famoso torero Manuel Rodríguez Sánchez, “Manolete”. Aunque el taxista vio algo extraño en la preparación del viaje, lo realizó y cobró 300 pesetas por el servicio hasta Aldeanovita (Toledo). 726 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 124.581. 727 Entrevista a Josefina Amalia Villa, noviembre del 2001. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 555 La segunda expedición hacia tierras toledanas iba a estar integrada por Calixto Pérez Doñoro, Ramón Guerreiro y un guerrillero llamado José Fernández Uceda. La idea era que el taxista que había realizado el primer viaje, también participara en la siguiente misión. No obstante, el taxista se negó y Mariano Galán lo que hizo fue alquilar un coche marcha Hispano Suizo de siete plazas. Mariano quedó en Ciudad Lineal con José Fernández Uceda que sería el encargado de llevar el coche con sus compañeros hasta el pueblo toledano de Aldeanovita. También se escapó de la cárcel de Santa Rita Manuel Guerreiro y se incorporó a la organización guerrillera en Ciudad. Real. La fuga de Calixto Pérez, Celestino Martín, Dionisio Tellado y Luis Espinosa tuvo lugar el 17 de septiembre de 1944 en la prisión de Alcalá de Henares. La preparación comenzó con la aprobación de la dirección del partido en la cárcel en contacto con el máximo organismo del PCE en el exterior. Se decidió que la fuga fuera por la noche, esperando al recuento nocturno para escaparse. Tenían que participar un gran número de camaradas para retrasar en todo lo posible el recuento de la noche y les diera tiempo a huir. Los cuatro presos se ocultaron en el cuarto del pienso de las vacas hasta que llegó un funcionario de prisiones que estaba al servicio del PCE (algunos de los detenidos por seguridad no conocían esta situación). El funcionario les abrió las puertas del recinto y una primera puerta que daba acceso al huerto de la cárcel donde estaba el muro que había que saltar. Salieron al patio y el funcionario dijo que uno de ellos podía salir con él por la puerta principal ya que llevaba una orden de libertad para salir aquella misma tarde noche. La idea de la fuga también estaba pensada para retrasar lo máximo posible la celebración del juicio, para que no hubiera más peticiones de penas de muerte. Al final decidieron que el que saldría por la puerta con el funcionario de prisiones sería Luis Espinosa, ya que por su preparación podría hacer más por la organización. Los tres regresaron al cuarto del pienso a esperar a que anocheciera, preparando unas cuerdas que son las que iban a utilizar para escaparse a través de un muro que daba a la huerta de la prisión (el funcionario de prisiones les dijo donde había una escalera). Mientras, en el interior de la prisión, los demás compañeros hacían todo lo posible para retrasar la hora del recuento, poniendo nerviosos a los funcionarios de prisiones que había, ya que se asomaban, hablaban con ellos y retrasaban su entrada en las celdas, con el consiguiente enfado de los centinelas. Los presos querían evitar que miraran hacia donde estaban escondidos sus camaradas. Justo cuando anochecía y antes del recuento, Calixto, Dionisio y Cecilio se fueron a la pared que daba al fondo de la huerta. Calixto, al ser el más bajo y el que menos pesaba sería el primero en saltar. Tenía la cuerda atada a la cintura para saltar al otro lado y una vez desde allí la lanzaría de nuevo a sus compañeros de fuga. La primer intentona salió mal porque al subir y tocar la primera teja, al ser ésta muy vieja, se rompió y Calixto cayó al suelo, haciendo un gran ruido (perdió el zapato en la caída). Pero tuvieron la suerte de que ningún guardia oyó el ruido. Volvió a intentarlo subiéndose bien a un rastrillo que le pusieron sus compañeros y al segundo intento pudo alcanzar la parte superior de la pared y saltar al otro lado. Desde aquí lanzó la cuerda a Celestino y Dionisio que pudieron saltar como había hecho Calixto. Éste y Dionisio Tellado se fueron por un lado y Celestino Martín por otro. Los dos primeros se dirigieron hacia Guadalajara. Tellado no estaba acostumbrado a andar rápido y a correr debido a que su actividad había estado delimitada al urbanismo de Madrid. Los dos fugados empezaron a correr y oían el revuelto y tumulto de los policías y militares provocado por la fuga. Cruzaron la carretera nacional y pasaron al otro lado de la vía del tren, tumbándose en unos setos para esconderse y descansar. Veían de lejos Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 556 las sirenas y las luces de los coches de la policía y las voces y gritos alterados por su búsqueda. Siguieron caminando rápido entre melonares y campos (aprovecharon para comer algún melón para reponer fuerzas). Llegaron a un pueblo cercano que estaba en fiestas y decidieron atravesar el pueblo por el otro lado de la vía férrea para evitar ser vistos. La idea de Calixto era llegar al puente de Guadalajara y pasar el río Henares. Tellado iba con miedo ante una posible detención y Calixto le indicó que la única forma de pasar era por una fonda o ventorrillo que había. Decidieron ir a un bar o ventorrillo para comprar unas alpargatas a Calixto, ya que iba sin un zapato y aprovechar para desayunar algo. Estaba amaneciendo y a pesar de la imprudencia de dejarse ver, fueron al ventorrillo donde desayunaron y compraron las alpargatas. La única solución para salir era bajar el río por la margen de la izquierda para encontrar un vado que había y poder pasarlo para ir a Valdenoches (Guadalajara) que era el primer destino para ocultarse. Al pasar por la carretera vieron a un individuo subido en una mula y tuvieron la suerte de que conocía a Calixto y éste le dijo que quería pasar el río. El individuo les dijo que se escondieran en unos juncos y que cuando se hiciera de noche alguien iría a por ellos. Los dos fugados se recostaron en los juncos y se quedaron dormidos de la presión y el cansancio acumulado. Al anochecer apareció el alcalde de Valdenoches cuya hermana era la responsable del PCE en la localidad y le pidió que ayudara a los dos fugados. El alcalde, con la ayuda de otro vecino les llevó a una casa del pueblo, donde estuvieron escondidos durante siete días en una buhardilla con dos camas, dándoles ropa, dinero y comida. Calixto manifestó que era muy imprudente e inseguro que estuvieran allí porque había demasiada gente que sabía su paradero, pero la dirigente comunista local le contestó que se tranquilizara porque no pasaría nada. Calixto no estaba tranquilo y le dijo a Tellado que se irían a su pueblo, a casa de la hermana de su madre, donde se esconderían unos días. Ambos pueblos estaban a unos 40 kilómetros de distancia y el propio Calixto admitiría con el paso del tiempo que el plan era descabellado y sin sentido porque en plena luz del día realizar ese viaje podía tener consecuencias graves, ya que la policía conocía los datos y dirección de Pérez Doñoro. De nuevo tuvieron la suerte de no ser detenidos, más aún si cabe, porque cuando llegaron a la casa de su tía, se enteraron de que desde el momento en que se habían fugado, una pareja de guardias civiles estaba de guardia en casa de su tía y que el día de antes a su llegada se habían marchado. Su tía nada más verle se puso a llorar y le dijo que se fueran porque les matarían. Los dos comieron algo y se fueron en dirección a San Fernando de Henares (Madrid). Calixto llevaba la rodilla izquierda algo lastimada pero a pesar de ello siguieron. Estuvieron andando de noche y antes del amanecer se escondieron en un chozo de pastores que estaba vacío para descansar. Al día siguiente llegaron a San Fernando de Henares que estaba en fiestas, cada uno con una manta al hombro. Nada más entrar en el pueblo se dieron de frente con el cuartel de la Guardia Civil y había un guardia en la puerta. A pesar del nerviosismo, Calixto le dijo a Tellado que no se diera la vuelta y que cuando llegara ante el guardia saludara. Eso fue lo que ocurrió y siguieron para adelante dando los buenos días. Volvieron a esconderse en otro chozo al anochecer y se quedaron dormidos. A primera hora del día siguiente el dueño del chozo les echó de allí. El plan de Calixto era coger un autobús desde la estación de autobuses de San Fernando de Henares hasta la Cruz de los Caídos (barrio madrileño de Ciudad Lineal). Vestidos de obreros cogieron el autobús que les llevó hasta Madrid. Tellado no estaba muy convencido porque Calixto se había criado en el barrio cercano de Canillejas y podía ser visto. Al llegar a la Cruz Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 557 de los Caídos se despidieron y cada uno se fue por su lado. Calixto se dirigió a la casa de la hermana y el cuñado de José Américo Tuero, Gabriel Parra Jiménez. Éste había sido un guardia de asalto retirado y allí recibió cobijo y comida. Trabajaba como jardinero en los talleres cinematográficos de la Cinematografía Española Americana (CEA) ubicados en Ciudad Lineal (en la parcela número 89, actual cruce entre la calle Arturo Soria y la carretera de Barcelona, cercana a la Avenida de América, incluso el puente que se construyó se denominó puente de la CEA). Calixto dijo a Gabriel que quería trabajar en la CEA, pero le contestó que era peligroso, pero a pesar de ello se puso a trabajar. Pasadas unas semanas, Gabriel y unos compañeros fueron despedidos porque al comprar una partida de tiestos de un jardín para hacer una película parece ser que habían cobrado de más y se quedaron con algo de dinero. Calixto siguió trabajando en los jardines junto a otro camarada que formaba parte de la organización. Al poco tiempo Calixto fue visto por una chica que también trabajaba en la CEA y que había sido del partido. Parece ser que esa chica tuvo un problema en la empresa y montó un gran revuelo y para evitar problemas, Calixto se fue de la empresa sin cobrar lo que se le había adeudado. Se puso en contacto con la organización y junto a Ramón Guerreiro pasó a las guerrillas en Ciudad Real a finales de 1944.728 728 Calixto Pérez Doñoro con el nombre supuesto de “Evaristo Pérez Díaz” se incorporó a la Agrupación Guerrillera de Ciudad Real que había formado Ramón Guerreiro. El contacto entre la Agrupación y la dirección del PCE en Madrid la realizaban a través de Mercedes Gómez Otero. La Agrupación estaba dividida en varios grupos de guerrilleros existiendo una gran desconfianza por varias detenciones que se produjeron debido a algún confidente al servicio de la Guardia Civil. Calixto y Guerreiro llegaron hasta unas cuevas cercanas a Ciudad Real donde les esperaba Jesús Bayón y gracias a un enlace fueron hasta Ciudad Real. Se reunieron con los guerrilleros que estaban huidos y la desconfianza se convirtió en confianza al desarrollar las directrices llegadas desde Madrid para organizar la Agrupación Guerrillera de Ciudad Real, denominada 2º Agrupación Guerrillera del Ejército del Centro, aceptando el programa de Unión Nacional. Una de las primeras misiones fue crear comités de Unión Nacional en los pueblos de la provincia. La Agrupación estuvo liderada por Guerreiro y dividida en tres Divisiones, a la cabeza de cada división un jefe de Estado Mayor y un delegado político de Unión Nacional. Cada División compuesta por tres guerrillas y cada guerrilla formada por seis guerrilleros con un jefe y un delegado político de Unión Nacional, aunque no todas las Divisiones estuvieron completas. El Estado Mayor de la Agrupación estaba comandado por Guerreiro “Julio” y como jefe del Estado Mayor José Caballero Domínguez de la UGT “Yamba” pero simpatizante del partido y como no había cuadros también era el delegado de la Unión Nacional. En la 1º División estaba como jefe un individuo apodado “Perico”, y como delegado de la Unión Nacional, Calixto Pérez. En la 2º División liderada por Fernando, el jefe del Estado Mayor un anarquista y como delegado de la Unión Nacional Dionisio Castellanos “Palomo” y en la 3º División el jefe era un anarquista, en el Estado Mayor uno de la UGT y en la Unión Nacional otro comunista. De las primeras tareas que se llevaron a cabo fue requisar el armamento porque carecían del mismo y lo que había (rifles, escopetas y algunas pistolas) estaba en malas condiciones. También organizaron las estafetas y los enlaces de los pueblos y las ciudades conocidos como “guerrilleros del llano”. Según Calixto había un servicio de contrapartidas compuesto por unos cuarenta o cincuenta guardias civiles llegados de Cataluña para que no fueran conocidos por los guerrilleros, al mando del capitán Chacón y el superior era el teniente coronel López Canto. Los dos delegados de la Unión Nacional, anarquistas fueron enviados desde Madrid. Uno se llamaba Julio y había sido comandante republicano en la guerra. Otro anarquista se incorporó desde Puertollano y parece ser que era confidente de la policía según noticias de la organización comunista de Almadén (Ciudad Real). Antes de tomar declaración, Guerreiro “Julio” le disparó un tiro. Las desavenencias y discusiones empezaron a producirse el seno de los guerrilleros como fue el caso de una denuncia relativa a que había un poco de vino y chocolate y se lo tomaron entre José Isasa “Fermín” y el jefe del Estado Mayor. En una reunión decidieron no seguir la política de Unión Nacional ni de la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas y mantener la unidad bajo las órdenes del Ejército Guerrillero y del Gobierno de la República en el exilio de José Giral. Guerreiro fue sustituido por Francisco Blancas Pino “Veneno” y luego el jefe sería Dionisio Castellanos. Guerreiro ayudó en todo momento a Francisco Blancas y a pesar de que vieron su incapacidad de liderazgo, Guerreiro no le sustituyó. José Isasa realizó grandes esfuerzos para llevar a cabo la tarea de organizar las guerrillas y darles un sentido político, pero estaba enfermo con vómitos de sangre. En 1945 llegó un individuo de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 558 Francia al que llamaban el “incontrolado” celebrando varias reuniones con Isasa, Bayón y Guerreiro. El recién llegado indicó que la dirección del partido le había dicho que le entregaran la dirección del Ejército Guerrillero del Centro y que venía a sustituir a Isasa porque estaba muy enfermo para que pudiera irse a Madrid a descansar. Isasa fue a la capital de España para discutir con la dirección su disconformidad con la decisión tomada. Según un informe interno del PCE, Calixto tenía relaciones con una mujer que era confidente policial y la llevó al campamento, diciendo los guerrilleros que había que acabar con su vida. Calixto se ofreció para hacerlo, pero en ese momento huyó con ella y fueron cogidos y ejecutados. Sin embargo, lo que se dijo en el informe no es cierto, ya que Calixto al no adaptarse a la vida guerrillera regresó a Madrid y conectó con la organización clandestina a finales de 1945. Calixto se movía normalmente en bicicleta para desplazarse de un lugar a otro, ya que el transporte público no le gustaba mucho por temas de seguridad. Un día tenía que ir a trabajar a una película que se rodaba por la noche en Chamartín de la Rosa (al regresar se puso de nuevo a trabajar) y una compañera de la organización se empeñó en ir con él. Los dos cogieron el tranvía en Cuatro Caminos poniéndose en la parte del motor por si tenía que escapar en algún momento. Dio la casualidad y la mala suerte para Calixto de que en una de las paradas se subió Roberto Conesa. Pérez Doñoro al ver al comisario de policía se agachó. Se vieron los dos y Calixto hizo un ademán de sacar una pistola (normalmente iba armado pero en aquella ocasión no) y Conesa se quedó parado. Cuando el tranvía inició la marcha en la curva del Paseo de la Castellana, Calixto saltó y se fue corriendo. Conesa lo único que pudo hacer fue agarrar a la chica y llevarla a la Dirección General de Seguridad. La comunista detenida había estado en la cárcel de Ventas junto a otra camarada conocida como Resu. Calixto era amigo suyo y lo primero que hizo fue llamar por teléfono a su casa para hablar con sus hermanos e ir a ver a Resu. Fueron en un coche a una panadería que tenía en el Barrio del Pilar y pudo verla unos minutos. Calixto le dijo que su amiga había sido detenida y que hablaría de ella porque también estaba ayudando a la organización como enlace. Pérez Doñoro había estado la tarde anterior en su casa y seguro que iban a ir a por ella, pero Resu no quiso irse de su casa porque ella no sabía nada y no tenía que temer. La policía detuvo a Resu pero poco tiempo porque no dijo nada y la dejaron en libertad. Calixto Pérez sabía que era uno de los comunistas más buscados debido a sus continuas fugas y a que había estado a punto de ser capturado por la policía varias veces, incluso una tercera vez en Madrid (le llamaban “Jalisco nunca pierde” porque no eran capaces de detenerle). Entre Calixto y la dirección decidieron que pasara a Francia clandestinamente a finales de 1946. La mujer de Pérez Doñoro, Eugenia Lara vivió en muy malas condiciones con su hijo Luis, por su difícil situación económica y porque la policía no les dejaba en paz. Murió unos años después en Valladolid en unas condiciones penosas y su hijo Luis vivió con sus abuelos maternos. Al llegar al país galo con documentación falsa, Pérez Doñoro pasó a un campo de concentración hasta que la organización clandestina del PCE en Francia con Santiago Carrillo a la cabeza le sacó de allí. Pasó por el equipo de la Sección de Pasos para realizar varios informes sobre su lucha clandestina en España y lo que opinaba sobre las distintas direcciones en las que participó (hay tres informes a su nombre con fechas diferentes: 8 de febrero de 1947, 17 de marzo de 1947 y 29 de julio de 1950). Calixto Pérez se puso a trabajar como técnico en una presa que producía energía eléctrica. A los dos o tres años consiguió la carta de residente y luego la de trabajo en Francia. Luego se fue a Paris para trabajar como carpintero en una fábrica de locomotoras. Empezó a salir con una mujer valenciana que había emigrado para trabajar en el país vecino y siguió colaborando con el PCE en trabajos de solidaridad con los presos políticos y en mítines y actos en contra de Franco. Participó en la dirección de Saint Denis en París cuya alcaldía era comunista, instalándose cerca ya que su trabajo también estaba por allí. Calixto y sus camaradas desempeñaron una actividad frenética en la lucha contra el franquismo. Calixto contactó con su hijo Luis a través de su tío y empezaron a intercambiarse correspondencia. Cuando Luis terminó el servicio militar se fue a París a vivir con su padre. Muy pronto Calixto empezó a inculcar a su hijo sus ideales comunistas y le propuso ingresar en el PCE, dejándole libros de Marx y Engels. Calixto vivía de una manera un tanto bohemia, había comprado una parcela pequeña y había metido un autobús viejo en ella y después de haberlo arreglado y reformado se convirtió en su casa. Tenía un huerto con todo tipo de frutas y hortalizas. Decía que él era extranjero en Francia y por tanto no quería una casa porque deseaba regresar a España cuando Franco muriera. Así año tras año, indicando que para qué quitarle una casa a un francés si él se iba a ir. Incluso en la fábrica donde trabajaba proporcionaban viviendas sociales a los trabajadores que lo necesitaran pero nunca la solicitó. El autobús donde vivía era una infravivienda donde se pasaba mucho calor y mucho frío. Para Calixto sus ideales y su conciencia social eran lo primero, aunque al final y por mediación de su hijo Luis solicitó un pequeño piso de tres habitaciones en un pueblo cercano y le fue concedido. Con el paso del tiempo fue formando a su hijo en los mismos principios en los que él creía de manera inquebrantable y Luis Pérez ingresó en el PCE. Pasó a España para luchar clandestinamente contra Franco, misma voluntad de acero que su padre, para que volvieran las libertades y la democracia a este país en AHCCPCE, Informes del Interior, Sección Equipo de Pasos, Informe de Calixto Pérez Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 559 15.1. La preparación de la llegada de Jesús Monzón a España. Tras la detención de Jesús Carrera se le incautó uno de los archivos de mayor importancia del PCE por su contenido de los nunca requisados por parte de la policía franquista: documentación secreta, propaganda, informes de los diferentes Comités Provinciales del PCE en España, cartas procedentes del Comité Central de América y de la Delegación del PCE en Francia, folletines, manifiestos, periódicos, domicilios, listas de nombres también de la época quiñonista.729 De la documentación intervenida por la Doñoro “Evaristo Pérez Díaz”, Entrevista realizada a Calixto Pérez Doñoro el 24 de diciembre de 1996 por parte de la familia del entrevistado y cedida amablemente a este autor para su utilización, Entrevista a Luis Pérez Lara, octubre de 2001 y Entrevista a Luis Pérez Lara, Proyecto de Spanish Civil War Memory Proyect, Univesity of California, San Diego. 15 de enero de 2009. 729 La documentación incautada a Jesús Carrera comprendía ciento treinta documentos, de los que destacaban: documento nº 1 Carta-Informe que llegó a España tras la llegada de Carrera dirigido a nombre de Emilio porque así decidió antes de su salida de Francia, haciendo referencia a aspectos como la prensa punteada utilizada como medio de comunicación con la Delegación en Francia y haciendo referencia a la dirección quiñonista. Le Delegación de Francia creó un aparato de comunicaciones con la organización de España cuyo responsable era un militante apellidado Garmendia y luego sustituido por Alejandro Lluvia. El portador de la carta entregó 350 dólares de cuyo cambio se encargó San Miguel. Documento nº 2: carta privada a Carrera llevada por el tercero de los enviados de Francia, Documento nº 3: carta llevada por el último enlace donde aparecían las señas de dos enviados por la Delegación como cuadros en la organización que tenía que trabajar en Zaragoza, uno de ellos llamado Antonio Rosell Oro y muchas hojas con múltiples direcciones de distintas personas para ser utilizadas en trabajos orgánicos, Documento nº 4: escrito de Carrera de su segundo viaje a España dirigido al Comité Central Interior por la Delegación en Francia siendo requerida la presencia de Alberto Jiménez por Quiñones que en Francia participaba en la JSU y la orden del Buró Político del PCE en México de desplazar a la dirección quiñonista, pero que no se pudo llevar a cabo porque cuando llegó Carrera, Quiñones había sido detenido. Documentos nº 6 y 7; uno destinado a la dirección del interior de la JSU pero que no valía porque no había dirección interior y otro redactado por la dirección quiñonista destinada a los distintos Comités Provinciales. Documento nº 12: carta encontrada en el archivo de Quiñones de Vicente Uribe dirigida a Juan Corta haciendo referencia a Leandro Carro, Manuel Asarta y Larrañaga. Documentos nº 21 y 22: son cartas de Vicente Uribe destinadas a la dirección de Madrid y de Guipúzcoa y otra firmada por José Isasa. Documento nº 25: borrador de Carrera como orientación a la carta enviada a la Delegación en Francia refiriéndose al aparato de fronteras a cuyo frente estaba Alejandro Lluvia y el buen trabajo desarrollado y la falta de puntos de apoyo en la frontera a excepción de San Sebastián y falta de domicilios para dar cobijo a los cuadros que llegaban de Francia. Documento nº 26: es un informe enviado por Carrera a la Delegación de Francia sobre sus actividades en España y con nombres abreviados utilizando la técnica de periódicos punteados. Documento nº 28: copia de informe realizado por Carrera a Uribe que no pudo enviarlo a América porque falló el enlace y se lo hizo llegar a la Delegación de Francia para que Uribe tuviera conocimiento de Carrera. Documento nº 32: borrador de un informe de Carrera que hizo para la dirección del exterior durante su último viaje a Bilbao y que se quedó en manos de Montoliú, Documento nº 33: informe de la dirección Bayón, Guerreiro y Agapito del Olmo antes de la llegada de Carrera con destino a la dirección exterior y que no fue enviado porque Carrera decidió que su contenido no se ajustaba a la realidad. Documento nº 39: informe original de San Miguel sobre el desenvolvimiento del aparato de enlace para ser enviado al exterior. Documentos nº 41 y 42 y del 48 al 56: informes sobre la situación de las cárceles sacados por el Comité Provincial del PCE, documentos nº 45 y 46: sobre la situación del partido en Navarra y Andalucía. Documento nº 60: informe enviado desde Porlier por Bayón, Agapito del Olmo y Policarpo Peñalba. Documentos nº 61 hasta 72: informes desde la cárcel de Porlier de distintos militantes con sus nombres, Documento nº 76: informe de Calixto Pérez Doñoro sobre su trabajo desde los primeros tiempos y con nombres de cada uno de los individuos que figuraban en los informes señalados por guarismos. Documento nº 79: manuscrito original de Luis Espinosa conteniendo diversas partes de un artículo de Vicente Uribe. Documentos nº 111 al 113: propaganda editada en Cataluña y fue llevada por una mujer de Barcelona a Madrid enviada por Manuel Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 560 policía cabe destacar algunas cartas de Vicente Uribe que se encontraron en el archivo de Carrera en la calle Duque de Sexto, 6. Una de ellas había pertenecido a Heriberto Quiñones siendo el destinatario Juan Corta, que había sido uno de los primeros dirigentes del PCE en reorganizar el partido, incluso antes del final de la guerra civil y que había sido detenido. En la carta se mencionaban los nombres de Leandro Carro, Manuel Asarta y Jesús Larrañaga, todo ellos con nombres en clave. Uno de los documentos a destacar era el nº 115, numeración que le había dado la Brigada Política Social a los papeles que había incautado a Jesús Carrera. Se trataba de una cuartilla en la que en cada una de sus caras aparecían escritos a tinta unos croquis señalados con dos números en los que se identificaban determinados lugares donde había enterrados desde antes de la finalización de la guerra civil, algunos objetos de valor. Estos croquis le habían sido entregados a Carrera por parte de los dos individuos del Comité Provincial de Madrid y que habían hecho las gestiones oportunas para ver de qué se trataba. Por un lado, Carrera y Tellado fueron al lugar que indicaba uno de los croquis, pero encima de ese punto señalado había la construcción de una calera (cantera donde se obtiene piedra para hacer cal) por lo que a Calixto Pérez se le mandó investigar que podría haber allí. Pérez Doñoro se relacionó con el capataz de la calera y le visitó unas cuantas veces y sin que se diera cuenta de su presencia, estuvo excavando dos domingos seguidos y en horarios diferentes cuando no había nadie trabajando, sin lograr resultados positivos. Calixto Pérez afirmó que debido a que al ponerse de nuevo en funcionamiento la calera después de la guerra civil, se rebajó el piso de los hornos en unos cincuenta centímetros y se debió hallar lo que allí estaba enterrado. El croquis número dos se trataba de un pozo, lugar al que también se desplazó Calixto Pérez en bicicleta, comprobando que tanto una caseta de peones camineros construida allí como el pozo en cuestión estaban dentro de un recinto tapiado, por lo que desestimaron hacer más gestiones para ver que había enterrado en esa localización. La situación que se encontró Dionisio Tellado era preocupante por el número de caídas producidas en Madrid y en el resto de España donde se multiplicaron en cada uno de los Comités Provinciales como los casos de José Miguel Beguiristain, Mariano Peña, Juan Monclus, Antonio Solans y Luis Peiró. Tellado le comentó a Calixto Pérez Doñoro Morillo Carretero para establecer contacto con la dirección central interior. Documento nº 117: copia de una carta del general Queipo de Llano que iba dirigida a un amigo y que recibió Carrera de Guerreiro y que a su vez éste había recibido de otros comunistas de Ciudad Real. Documento nº 125: folios con direcciones que Félix Pascual le dio a Carrera, Documento nº 126: una nota que contiene la dirección de Emilio Varela y Tellado entregó a Carrera pidiéndole direcciones de personas de derechas para enviarles materiales de propaganda de Unión Nacional que se hacían según instrucciones de la Delegación de Francia y las horas, días y direcciones de sus entrevistas con dirigentes como San Miguel, Ruiz era Tellado, Justo era Calixto Pérez, Zacarías era Bonifacio Fernández, Astur era Tino, Mecánico era Julio García de la Puebla, Castillo era Luis Alberto Quesada, Tomás era Luis Espinosa, Mario era Pedro García cuya liberación había gestionado la organización. Rosita era la encargada por la organización de intentar conseguir la liberación de Pedro García. Rafa era Rafael Vera y el Documento nº 129 eran impresos en cartulina y en papel de FET y JONS relativos al control urbano entregados por la organización de Madrid, impresos de oficio de Dirección General de Transporte, tres papeles de oficio, sellados y firmados de la Capitanía General de la Quinta Región Militar, uno de ellos a nombre de Manuel Sera Fernández del archivo de Quiñones, un impreso de oficio de la Delegación Nacional de Sindicatos en blanco, dos impresos de oficio del Ministerio de la Gobernación, Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones, oficina comarcal de Pozuelo de Alarcón sellados y en blanco, un impreso del campo de concentración de prisioneros de guerra de Miranda de Ebro sin rellenar que le dio Honorato Morrás y el documento nº 130 dos impresos de cartilla de racionamiento de la Comisaría General de Abastecimientos y Transportes de la Delegación Provincial de Guipúzcoa a favor de María Ocariz y Antonia Gorriti sellados y firmados entregados a Carrera por la dueña de la pensión donde se hospedó en San Sebastián, una cédula personal de 1941 a nombre de Honorato Morrás y otra de María Ocariz Ardozain. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 561 la difícil situación por la que estaban atravesando, pero Pérez Doñoro le respondió que no era de la misma opinión porque todavía quedaba en pie buena parte de la organización comunista. Se produjeron más detenciones como las de Joaquín Díaz Corralejo, Miguel Pulido Riojo, Ventura Arroyo Calvo, Dolores Márquez y Gregorio Arnau. Parece ser que muchas de las detenciones se debieron a un informe que Félix Pascual Hernanz-Piedecasas envió desde la cárcel de Porlier a Carrera. Así, fue tildado de sospechoso por parte de la dirección de la organización comunista del interior. El siguiente en ser detenido fue Calixto Pérez Doñoro que estaba empezando a hacer las gestiones oportunas para recuperar la máquina de impresión que tanto había costado adquirir y que sería de gran ayuda en los trabajos de propaganda para la reestructuración del partido. Le tenía obsesionado la recuperación de dicha máquina, por lo que a los ocho o diez días de la detención de Carrera, se presentó en la calle Pintor Rosales mirando por el agujero de la puerta de entrada y viendo a Juan Castro allí, trabajando con una azada en la huerta que tenían al lado del cabaret de verano. Esto le extrañó porque a los pocos días regresó al mismo sitio le vio haciendo lo mismo. A pesar del peligro que conllevaba la recuperación de la máquina tras las detenciones ocurridas y porque presumiblemente el lugar estaría vigilado (como así fue ya que desde hacía tiempo estaban acechando día y noche en la parte de arriba del inmueble), Calixto Pérez obsesionado con la recuperación de la máquina se presentó ate Juan Castro. Ese día no llevaba ninguna de las dos pistolas que tenía en su poder y que le luego le requisaron en el domicilio donde vivía cuando fue detenido. Calixto Pérez notó a Castro muy nervioso y acelerado, diciéndole que hacía mucho tiempo que no le veía y que fuera adentro para tomar algo con su mujer, en palabras del propio Calixto Pérez: “subimos por la escalera, yo primero porque me lo dijo el Asturiano y él detrás, con una cuerda debajo de la chaqueta atada y llegamos arriba, porque tenía dos pisos. Llamamos a la puerta y se abrió apareciendo una pistola en mi pecho, si hubiera llevado un arma no me habría dado tiempo a sacarla”.730 De esta manera Calixto Pérez fue detenido y atado a la silla por parte de uno de los policías de la Brigada Político Social más “entusiasta” en las detenciones producidas, Bernabé Bachiller García, con la inestimable ayuda de su compañero Roberto Conesa Escudero (en el momento de su detención éste se había ido a la peluquería). Se presentaron enseguida tres camionetas con gran cantidad de policías para acordonar la zona y se lo llevaron a la Dirección General de Seguridad. Tal cantidad de efectivos se debió a la importancia de un dirigente como Calixto Pérez Doñoro que había pertenecido a diferentes direcciones comunistas en el interior y que siempre había conseguido escapar. Ya en las dependencias de la Dirección General de Seguridad, la policía franquista le propuso trabajar para ellos como confidente, pero a pesar de ir con ellos al lugar donde iba a quedar con Luis Espinosa, según sus propias manifestaciones y a pesar de las palizas que le propinaron, dijo no saber mucho de la organización del PCE. Sólo proporcionó alguna dirección y nombres de guerra de algunos de sus camaradas. Aunque esto no es del todo cierto porque vistas las declaraciones realizadas ante la policía y recogidas en su consejo de guerra, realizó una amplísima declaración de todo su trabajo desde el final de la guerra civil, pasando por las direcciones centrales con las que había trabajado y con nombres y direcciones de camaradas con los que había colaborado.731 730 Entrevista realizada a Calixto Pérez Doñoro el 24 de diciembre de 1996 por parte de la familia del entrevistado y cedida amablemente a este autor para su utilización. 731 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.79-80, Informe de Calixto Pérez Doñoro, 8 de febrero de 1947, Toulouse y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 562 Calixto fue trasladado a la prisión de Porlier e instalado los primeros días en los sótanos con los presos comunes, a pesar de ser un preso político. Junto a otros camaradas pensaron en la idea de fugarse porque la condena que le esperaba era la pena de muerte. Aprovechando que había una ventana que daba a la calle, Pérez Doñoro se puso en contacto con su mujer, Eugenia Lara para que le pasara bien camuflada una pistola pequeña entre el bote de comida que le llevaba diariamente. Otros presos del interior de la cárcel tenían unos hilos de acero para cortar hierro y utilizarían esos hilos para cortar cuatro barrotes de la ventana que daba desde el sótano al exterior. Supieron que en la esquina sólo había un guardia vigilando. El plan era serrar los barrotes, salir dos o tres y abalanzarse sobre el vigilante para reducirlo y abrir la ventana entera para que se escaparan los presos que pudieran. Sin embargo, el plan no pudo realizarse porque a los dos días fueron enviados a la nueva Prisión Provincial de Carabanchel y Calixto tuvo que desprenderse de la pistola arrojándola al váter. En la nueva prisión, Calixto y sus camaradas siguieron con la idea de escaparse y planearon otra fuga. Aprovechando que pedían voluntarios para servicios de cocina y pelar patatas, se apuntaron los seis (Calixto Pérez, Dionisio Tellado, Cecilio Martín, Luis Espinosa, Jesús Bayón y Ramón Guerreiro) los cuales pensaban evadirse desde la cocina, campo a través, porque la cárcel aún no estaba terminada. El momento preciso para fugarse era cuando llamaran para ir a por los platos para comer. No obstante, el día anterior al que tenían preparado para salir, hubo revueltas y jaleos entre algunos presos y los militares que eran los encargados del servicio de vigilancia y seguridad de la prisión fueron sustituidos por la Guardia Civil. A pesar de ello, los presos siguieron con el plan y pudieron escaparse Bayón, Guerreiro y otro preso apellidado Blanco, salieron por la cocina y se mezclaron con los familiares de presos que iban a visitarlos (14 de marzo de 1944). Los otros cuatro, al ver que no había forma de salvar un obstáculo que les impidió salir, retrocedieron al interior de la prisión a recoger sus platos de comida, como si no hubiera pasado nada. La Guardia Civil empezó a preguntar dónde estaban los otros presos y ellos dijeron que no sabían, pudiendo librarse de las palizas que propiciaron a unos jóvenes de la JSU implicados en la fuga. A los pocos días los cuatro presos fueron trasladados a la prisión de Alcalá de Henares. Con todas las detenciones producidas, con la documentación incautada y gracias a las declaraciones de cada uno de los presos, el capitán de la Guardia Civil, Agapito López García (secretario del juez militar Enrique Eymar Fernández), realizó un informe sobre la actividad política de la organización comunista dirigida por Jesús Carrera y toda su estructura de esa organización. Teniendo en cuenta la misión que cada uno de ellos desempeñaba era la siguiente: - Jefatura Máxima: Jesús Carrera Olascoaga. - Cuadros (aquellos individuos que se encargaban de la preparación de todo el trabajo clandestino y que tenían aptitudes de ocupar puestos de dirección en la organización clandestina): Luis Alberto Quesada Cerbán y Sebastián Abarca Pérez. - Instructor (tenía como misión ser el elemento máximo de enlace entre la Jefatura Superior y el resto de la organización): Calixto Pérez Doñoro. - Colaboradores (encargados de cooperar como elementos de confianza por la Jefatura Suprema y los cuadros dentro de la organización): Mariano Peña Hernando, Juan Monclus Seuma y Antonio Solans Berenguer. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 563 - Propaganda Impresa (los que pertenecían a ésta se encargaban de todo lo relacionado con la impresión de propaganda clandestina destinada a ser repartida para extender los fines subversivos de la organización comunista): Julio García de la Puebla, Ángela Jimeno Jiménez, Joaquín Díaz Corralejo Becerra y Miguel Pulido Riojo. - Hospedajes (facilitaban alojamiento y lugares de reunión a los elementos directivos): Clementina Álvarez Adán y Ángeles Arruti Gil de los Montes. - Ocultación de los útiles empleados en la impresión de la propaganda: Juan Castro Rodríguez. - Estafetas (individuos en cuyos domicilios eran enviadas por correo órdenes, consignas y todo lo relacionado con la actividad clandestina): Sebastián Goñi Argarate, Ricardo Vidal de la Torre, Alfonso García Ruiz y Dolores Márquez Álvarez. - Militantes (sin misión específica pero con conocimiento de sus fines y sus medios y cumpliendo todas las órdenes recibidas): Antonio García del Pozo, Gabriel Barrios Domínguez, Carlos Muñoz Ruiz, Miguel Muñoz Ruiz, Alfredo Benito Montalbán, Porfirio Benito Palacios, Julián García López, Alfonso Sirvent Eguiluz, Eduardo Pérez Bravo, Rafael Vega Ferrer, Ventura Arroyo Calvo, José Herrera Pérez, Gregorio Arnau Segura y Luis Espinosa Casado.732 732 Rafael Vega Ferrer nació en Marbella (Málaga), hijo de Juan y María, mecánico montador y domiciliado en la calle de Federico de Rubio, 71, bajo C. Residió en Francia hasta que fue llamado para reincorporarse a su reemplazo. Regresó a España para hacer el servicio militar en el Regimiento de Infantería nº 9 situado en Sevilla. Al terminar la guerra volvió a Francia, pero no pudo conseguir la carta de identidad por lo que regresó a España y se fue a San Sebastián. Antes de la guerra estaba afiliado a la UGT y al empezar la misma se enroló voluntario en el batallón “Larrañaga”. A finales de 1936 se afilió al PCE y fue herido y evacuado a Santander donde le destinaron a un batallón de infantería de Marina en el frente de Asturias siendo hecho prisionero en Mieres (Asturias). Estuvo en el campo de concentración de León, Santoña (Cantabria) y Deusto (Vizcaya). Fue puesto en libertad e incorporado a la base automovilística de Zorroza (Vizcaya) donde estuvo el resto de la guerra. Trabajó en la base de automovilismo militar prestando sus servicios en Torrejón de Ardoz (Madrid). Dolores Márquez Álvarez nació en Madrid, hija de Antonio y Dolores, sastra y domiciliada en la calle Cristóbal Bordiú, 44, piso bajo. Afiliado a la UGT en 1938 y durante la guerra se fue a Valencia con su familia frecuentando la organización de “Unión de Muchachas” y asistiendo a las clases que allí se daban. Antes de la guerra regresó a Madrid donde conoció a Juana Doña, esposa de Eugenio Mesón. Al terminar la guerra la policía preguntó por ella y se escondió en casa de Alfonso Pernas durante unos diez días. Fue detenida a finales de 1939 y estuvo presa durante año y medio siendo puesta en libertad. Fue visitada por Antonio García del Pozo novio de una hermana de Juana Doña, quien le dijo si podía recibir a su nombre cartas de amigos porque él no tenía a su madre en Madrid y se había incorporado al Ejército. Recibió algunas cartas que le dio a Antonio y también se carteaba con Teresa Harina que vivía en San Sebastián. Gregorio Arnau Segura nació en Madrid, hijo de Antonio y Pilar, electricista y domiciliado en la calle Ventosa, 22, piso bajo. El inicio de la guerra civil le sorprendió en Madrid donde estaba haciendo huelga por orden del Sindicato de Instalaciones Eléctricas al que estaba afiliado afecto a la UGT. En diciembre de 1937 se incorporó como voluntario en una brigada de tanques cuya base era Canillejas (Madrid) y con cuya brigada pasó a Alcalá de Henares donde estuvo hasta el final de la guerra. Conoció a un individuo apellidado García de la JSU para hacer propaganda en su unidad y habló de la existencia de la organización clandestina ofreciéndole que participara en la misma. Contó a su compañero también soldado Joaquín Díaz Corralejo la conversación que tuvo con el individuo apellidado García y también contactó con él. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 564 - Sector Cárcel de Mujeres de Ventas (encargado de controlar a las reclusas comunistas en la prisión de Ventas): Elvira Castillejos Expósito y Paz Azzati Cutanda. Luis Alberto Quesada fue detenido en la Puerta del Sol junto a otros militantes. Su caída y la de otros muchos (la organización en San Sebastián y en Navarra), incluso con posterioridad fue como consecuencia de las delaciones de Laureano González Suárez “Trilita” . Fue tal el grado de entrega de Laureano que no contento con la detención de sus camaradas, pasó de nuevo a Francia a buscar a la mujer de Luis Alberto Quesada, Asunción Allué a Burdeos, para decirle que regresara a España con el niño que tenían porque había conseguido su pase legalmente y su marido le estaba esperando. Al cruzar la frontera Asunción fue detenida junto a su hijo trasladada a Fuenterrabía (Guipúzcoa) donde estuvo tres días y luego la llevaron a la Dirección General de Seguridad (ella no pensaba que Laureano le había entregado). Casualmente, mientras Quesada estaba en las celdas o en el despacho de interrogatorios escuchó varias veces llorar a un niño y pensó que lástima de inocente que tenía que estar en aquellas dependencias. Lo que no supo hasta después es que el que lloraba era su hijo que estaba con su mujer en Gobernación. Asunción Allué y su hijo salieron a los pocos días de la Dirección General de Seguridad quedándose en la calle y se le cortó la leche por los malos momentos sufridos y el nerviosismo. Se tenía que presentar todos los días a las doce del mediodía en la Puerta del Sol y fueron varias veces las que vio a Laureano González hablando con la policía y con otros confidentes.733 Alejandro Lluvia Rodríguez fue detenido el 26 de febrero de 1943 en la frontera de Irún (Guipúzcoa). Le llevaron a la Dirección General de Seguridad donde estuvo noventa y cuatro días siendo maltratado. Luego fue llevado a las prisiones de Porlier, Carabanchel, Alcalá de Henares, Burgos y El Dueso (Cantabria). En la cárcel de Alcalá de Henares estuvo aislado más de un año por haber participado en la fuga de los presos Tellado, Pérez Doñoro y Celestino Martín. Fue condenado a doce años de cárcel y 733 Luis Alberto Quesada fue llevado a la cárcel de Porlier y de aquí a la nueva prisión de Carabanchel donde fue apaleado por la fuga que se produjo de Bayón y Guerreiro. Luego fue trasladado a la prisión de Alcalá de Henares donde estuvo esperando el juicio. El fiscal solicitó la pena de muerte y Quesada estuvo cuatro meses esperando la confirmación de la misma junto a otros condenados a la última pena. Quesada cantaba para animar a los demás: ¿Quién tiene un paraguas? ¿Quién tiene un paraguas?, para conquistar, sáquenlo prontito, sáquenlo prontito que empieza a llover. Abrimos sombrilla que está saliendo el sol”. Los otros contestaban: “Cua, cua, cua”. Había un guardián que era muy malo porque todos los días a las cuatro de la madrugada tocaba la puerta con la celda y decía: ¡No, no, aún no es!. ¡No es todavía!. El director de la prisión dijo que saliera Quesada y que formara, le dijo que tenía que dejar de cantar, si no lo mataría. Los demás presos replicaron que si le hacían algo o no le dejaban cantar harían una huelga y el asunto quedó solo en la amenaza. Al final la pena de muerte fue conmutada a treinta años gracias a las presiones de sus parientes en Argentina y a la embajada española en Buenos Aires. Fue trasladado al penal de Burgos desplegando una gran actividad cultural con revistas, charlas, conferencias y un grupo de cultura conocido como “La Aldaba”. También empezó a escribir cuentos y poemas rodeándose de poetas como Marcos Ana “Fernando Macarro”, José Luis Gallego y el escritor Manuel de la Escalera. Desde Argentina se presionó desde el Parlamento y Senado para conseguir la libertad de los presos argentinos en la dictadura española. De esta manera salieron Juan Arhancet y Quesada, siendo expulsados del país. incluso en el viaje de vuelta estuvieron bajo arresto. Cuando llegaron a Argentina los dos se incorporaran a la Asociación de Presos Políticas de España y Portugal. Juan Arhancet moriría pronto. Quesada encontró un trabajo en una cooperativa de papel como contable y siguió con su tarea de lucha y reivindicación de los presos españoles contra la dictadura organizando muchos actos solidarios para reclamar la libertad de los presos. Coincidió con muchos artistas y escritores argentinos que le ayudaron en su labor y siguió escribiendo poesías. En 1999 fue nombrado “ciudadano ilustre” de la ciudad de Buenos Aires. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 565 cumplió siete años y seis meses. Tras salir en libertad estuvo presentándose en comisaría durante veintiún meses. Teresa Harina fue detenida con propaganda comunista y estuvo tres meses en la Dirección General de Seguridad.734 El juicio se celebró el 19 de septiembre de 1944 en Alcalá de Henares siendo su presidente el teniente coronel Alfredo Mediavilla Garrido y se dictaron las siguientes penas: pena de muerte para Jesús Carrera Olascoaga y Luis Alberto Quesada Cerdán (también se hubiera impuesto pena de muerte a Calixto Pérez Doñoro pero escapó dos días antes de celebrarse el juicio, junto a Dionisio Tellado), pena de treinta años a Sebastián Goñi, Ángeles Arruti, Sebastián Abarca, veinte años para Mariano Peña y Eduardo Pérez, quince años a Julio García de la Puebla, Antonio García del Pozo, Gabriel Barrios, Carlos Muñoz Ruiz, Miguel Muñoz Ruiz, Alfredo Benito, Alfonso García Ruiz, Julián García López, Alfonso Sirvent, Ventura Arroyo, Elvira Castillejos, Gregorio Arnau, Joaquín Díaz Corralejo y Porfirio Benito. Doce años para Juan Monclus, diez años les cayeron a Juan Castro, Ángela Jimeno, Dolores Márquez, Ricardo Vidal y Miguel Pulido y siete años y seis meses a Clementina Álvarez Adán y Antonio Solans Berenguer. Fueron absueltos Rafael Vega Ferrer, José Herrera Pérez y Paz Azzati Cutanda. Tras estas detenciones, Dionisio Tellado se entrevistó en la Plaza Mayor de Madrid por medio de Leónidas Hernando Sancho y de Cayetano Fernández, con un individuo que había llegado de Andalucía, se le conocía por "El Andaluz”. La sorpresa fue grande cuando este individuo le dio todo tipo de detalles de las detenciones habidas, no sólo de la manera en cómo se produjeron sino también algunas manifestaciones que habían hecho algunos de los detenidos ante la policía y que daban a entender la posibilidad de nuevas detenciones. Tellado conoció la presencia de un dirigente del Comité Provincial de Andalucía llamado "Emilio”, (podría tratarse de Jesús Torres que más adelante reorganizaría el PCE en las provincias de Salamanca y Ávila) acompañado de otro camarada, Juan Ros Soler "El Maño” o "El Gallego”. Habían llegado a Madrid para contactar con la dirección central. Tras varias entrevistas Tellado les explicó las detenciones habidas y las dificultades por las que atravesaba la organización. Uno de los militantes del Comité Provincial que no había caído, José Luis Gallego, dijo a Tellado que el camarada Santiago Torres Velasco, que hacía de estafeta, había recibido una carta en los primeros días del mes de abril de 1943 dirigida "Al Secretario de Organización de la Comisión Central" o en su defecto a cualquier miembro de la misma o al secretario general del Comité Provincial de Madrid". Estaba escrita por el enviado de Francia que había llegado a finales de febrero, Manuel Gimeno. En esa carta le informaba de la necesidad de ponerse en contacto con ellos para que le informasen de lo acontecido y para que afrontasen en colaboración mutua, la reorganización de la Comisión Central y del Comité Provincial. También se indicaba el lugar y la fecha donde tenía que ser la cita: el 4 de abril a las diez de la mañana en la Plaza Mayor, delante de la parada del tranvía que iba a Carabanchel. La entrevista se realizó exponiendo Tellado la situación de la caída de todos los integrantes de la dirección central y de otros camaradas del Comité Provincial. También comentó a Manuel 734 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 119.888 y121.548, instruido contra Jesús Carrera Olascoaga y treinta y siete más, Archivo Histórico Provincial de Albacete, Asociación Ex- Presos y Represaliados Políticos Antifranquistas, Madrid, Expedientes Personales y http://www.fronterad.com/?q=luis-alberto-quesada-ultimo-hombre-colectivo, http://mjsaiza.blogspot.com.es/2008/05/luis-alberto-quesada.html y http://www.ivoox.com/entrevista-al- poeta-luis-alberto-quesada-parte-audios-mp3_rf_3275422_1.html. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 566 Gimeno su extrañeza, reservas y sospecha del individuo conocido como "El Andaluz” por la gran cantidad de detalles que le facilitó de las detenciones, silenciando la fuente de donde lo había sacado y del interés que tenía en ocupar el puesto vacante dejado por Carrera. Tras otra entrevista celebrada esa misma tarde llegaron al acuerdo de desligarse de todo lo que quedara en pie para salvaguardarse y conservar el Comité Provincial de Madrid, colocando al frente del mismo a nuevos elementos sacados de los organismos inferiores totalmente desconocidos para la policía.735 Dionisio Tellado tenía que hacer un viaje fuera de Madrid para arreglar unos asuntos pero antes debía verificar el relevo de los cuadros del Comité Provincial que habían sido detenidos y cambiar una serie de divisas que le había pasado Manuel Gimeno en papel moneda y en cantidad de 360 dólares, 500 francos suizos y 1 libra esterlina. Para ello quedaron citados el día ocho de abril en la Plaza de España. Delegó eventualmente la secretaría general del Comité Provincial en la persona de Cayetano Fernández Fernández. Éste por su parte, le intentó hacer ver su escasa preparación política y el casi nulo conocimiento que tenía de la marcha de la organización de Madrid, pero no pondría objeción alguna si no se relevaba de su cargo a María Asunción Rodríguez la cual si tenía la capacidad para ayudarle y ponerle al corriente de los trabajos y la organización en el Provincial de Madrid por lo que Dionisio Tellado siguió entrevistándose con María Asunción Rodríguez para tales efectos. También hizo gestiones relacionadas con el cambio de divisas e informó a Trinidad García Vidales de la presencia del delegado de Francia, con el encargo de que se lo presentaría más adelante. Para evitar las caídas de los anteriores secretarios del Comité Provincial se les fue apartando de sus funciones, como fue el caso de Rafael Abad San Francisco al que se le destinó al Servicio de Recuperación e Información, sin abandonar en su totalidad la participación en la organización. Manuel Gimeno confirmó a Tellado que había recibido autorización de Francia, por parte de Jesús Monzón Reparaz de permanecer en España reestructurar el partido con los militantes que allí hubiera hasta la llegada de nuevos dirigentes. Para ello se crearían los medios necesarios para lograr el paso y acoplamiento de cuadros que la delegación en Francia tenía pensado enviar al interior y con los que habría que formar los aparatos directivos de la Dirección Central y de los diferentes Comités Provinciales. Manuel Gimeno conoció a Antonio García Buendía, el cual le ayudaría en su misión porque era enlace de la Comisión de Organización. Antonio García fue incorporado a la organización por Luis Espinosa, luego fue secretario general del Sector Sur en el Comité Provincial y pasó a la Secretaría Político Militar del mismo Comité.736 Tellado quedó a la espera de saber el trabajo que tenía que desempeñar en otras provincias, recibiendo propaganda que había empezado a imprimir de nuevo el aparato de agitación y propaganda del Comité Provincial de Madrid. Al haber novedades en el aparato directivo, se pretendió organizar dos comisiones de estudio de las secretarías de organización (encargado a uno conocido como “El de la Comisión” y ayudado por 735Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. 736 Antonio García Buendía durante la guerra fue responsable de un Radio comunista en Madrid. Al terminar la guerra fue detenido y encarcelado en Porlier. Según los informes de la dirección del PCE en la prisión se portó bien y luchó contra la línea quiñonista que la consideró falsa. Fue perseguido por la policía al ser muy conocido y le enviaron a Asturias donde fue detenido y posteriormente fusilado en AHCCPCE, Informes sobre camaradas, 731, Antonio García Buendía. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 567 Cecilio Martín Borja) y otra de agitación y propaganda (encargado a un individuo apodado “El Rubio” ). Celestino se entrevistó con Tellado para conocer su formación política y su pasado en la organización y lo primero que hizo fue cambiarle el nombre de guerra de "El Joyero” por el de "Timochenko”. Después de unas semanas de contacto, Celestino le dijo que se había presentado ante el Juzgado de Toledo, a lo que Tellado le reprendió ordenándole que no fuera más a los juzgados. También conversaron sobre la prudencia de no intercambiar información de la organización con Ramón García Moreno porque era un poco charlatán y no seguía las medidas de seguridad, con el peligro que ello podía.737 Los miembros de la organización establecieron una jerarquía y un escalafón en el orden de mandos de la secretaría de agitación y propaganda. María Asunción Rodríguez controlaba al conocido como de "La Comisión” y éste a su vez tenía bajo su dirección la secretaría de agitación y propaganda de los Sectores Sur, Este y Oeste, actuando Cecilio Martín como secretario general del radio de Argüelles. Su misión era el reparto de propaganda y de la recaudación de sellos de cotización que oscilaban entre las 25 y 30 pesetas semanales. Manuel Rodríguez "Manolo” controlaría a unos militantes que habían aparecido en el Sector Norte. Cayetano Fernández pasó al “Frente Nacional de Ayuda” siendo su responsable "Emilio” , el andaluz que había salido de una cárcel de Jaén y vino a Madrid para contactar con la Dirección Central del PCE. A pesar de las caídas, los militantes que no habían sido detenidos no dejaron de cotizar. La encargada del depósito de los sellos de cotización era Ascensión Cano Agraz que hacía entrega de algo de dinero a Cayetano Fernández para su posterior distribución por todos los sectores del Comité Provincial. En la mejor semana de recaudación adquirieron unas 200 pesetas, luego repartidas entre "Emilio”, María Asunción Rodríguez y Antonio García Buendía para gastos de la organización y personales. A través del aparato de información del Comité Provincial llegaron noticias de la presencia de unos militantes en el radio de Ventas que habían perdido contacto con la organización tras las detenciones producidas. Ramón García Moreno y María Asunción Rodríguez “La Peque” ampliaron el Radio de Ventas con una serie de troikas para extender la organización. La segunda de los dirigentes se reunió con Dolores Adámez Ortíz, Francisco Sosa Olmos y José Jiménez Fernández diciéndoles que tenían que localizar a esos militantes del partido en Ventas Los tres formarían una comisión de enlace entre los cuadros del barrio y el Sector Este, a la vez que fueron nombrados los dirigentes del Radio Ventas. Francisco Sosa “Rafael” como secretario general, José Jiménez “Pepe” el secretario de organización y Dolores Adame la secretaria de agitación y propaganda. María Asunción les nombraría uno, dos y tres respectivamente. El Sector Este comprendía un rectángulo existente entre Cibeles y Nuevos Ministerios por el Sur, calle 737 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. Cecilio Martín Borja nació 1915 en Toledo. Fue mozo de comercio afiliado al Sindicato de Bolsa y Banca (tenía carácter autónomo pero luego fue refundado con la UGT). Al iniciarse la guerra estaba en Toledo como mecanógrafo de la JSU afiliándose a ambas organizaciones y fue evacuado a Madrid. Aquí fue llamado a filas con su reemplazo en febrero de 1937, destinado a la 149º Brigada en Aranjuez. En verano del mismo año se marchó a la Escuela de Guerra de Paterna (Valencia) terminando como teniente y destinado a principios de 1938 a la 86º Brigada mixta en el frente de Extremadura donde fue herido. Le internaron en el hospital de Sax (Alicante) hasta finales de 1938. De nuevo incorporado a la anterior Brigada hasta el final de la guerra. Se marchó a Cartagena para ver a su familia donde fue detenido por el camino y trasladado al campo de los Almendros, luego pasó por los campos y prisiones de Albatera, Portacoeli, Gandía (Valencia), Santa Engracia, Torrijos y Porlier. De aquí fue puesto en libertad el 9 de febrero de 1942. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 568 Alcalá espalda al Retiro y hasta Ventas por el Este, de Ventas a Guindalera y Prosperidad por el Norte y de ahí a Nuevos Ministerios por el Oeste. María Asunción les daba sellos o cupones de cotización con la inscripción “PCE. S. de la IC. 1 Peseta” y “Unión Nacional para salvar a España. 1 Peseta”. Dolores Adámez los recogía (recibió en total unos setecientos sellos) y se los daba a Sosa y Jiménez y estos les daban el dinero de las cotizaciones y se lo entregaban a “La Peque”. Francisco Sosa, con ocasión de visitar en la cárcel de Ventas a Purificación González González contactó con Primitiva Arteaga Guardia, a quien le preguntó si conocía en su barrio a alguien de confianza y que hubiera sido del partido. Primitiva pensó en José Villegas González, a quien fue a ver y le propuso trabajar para el partido. Primitiva y José Villegas acudieron a una cita en el metro de Manuel Becerra con un individuo bajo, jorobado y con la mano izquierda torcida. Se trataba de Francisco Sosa quien dijo que había que organizar el Sector Este porque se había producido la detención de muchos comunistas en el llamado “Caso Quiñones” y que habían quedado desorganizados los elementos de confianza. Esos elementos deberían ser decididos para hacerse cargo de sectores y si fuera necesario realizar acciones armadas. Villegas aceptó el compromiso de organizar grupos o troikas en el Radio de Ventas. Sosa le presentó a José Jiménez quien le entregaría sellos de cotización y a su vez éste recibiría el dinero de las cotizaciones (esa labor también la desempeñó el propio Sosa). José Villegas organizó tres troikas y una célula de empresa. La primera de las troikas estuvo compuesta por Román Gutiérrez Pérez, Milagros Ruiz Rodil y Joaquín Moreno Rincón, el primero como responsable del grupo y con la misión de cotizar entregándole cupones de cotización (unos veinte del PCE y de Unión Nacional) y buscar elementos de confianza para ingresar en la organización. Entre ellos estaba José Salazar Valero que iba por la casa de Milagros Ruiz Rodín y conocía a Román y a Villegas. Otra troika estaba formada por Manuel Rincón Fernández (primo de Joaquín Moreno), José Colorado Laso y José Rodríguez Nogues. Manuel tenía una carbonería en la calle Hermosilla, 149 y fue reclutado por Román Gutiérrez, que a su vez entregaba las cotizaciones a Villegas. José Colorado trabajaba en la carbonería como repartidor (parece que otro empleado de la carbonería llamado Francisco González también formaba parte del grupo) y José Rodríguez, vecino del establecimiento (Manuel le habló del programa de Unión Nacional y de que se trataba de personas descontentas del régimen franquista aunque no fueran comunistas). La única propaganda que recibió este grupo fue un ejemplar del Boletín de Unión Nacional. La tercera de las troikas estaba compuesta por Máximo Alcubilla García, Inocente Siguero Gómez (compañero de trabajo de Alcubilla) y Ricardo Melcon González. El dinero de las cotizaciones lo entregaba Alcubilla como máximo responsable de la troika a Villegas. La célula de empresa estaba integrada por trabajadores de un taller de las Industrias San Benito en la calle Quiñones, 4, Teodoro González Romo formó la célula tras ver a Villegas en la cárcel de Porlier e integró en el grupo a Victoriano Alcaraz Molina y a Constantino García Garrido. Román Gutiérrez le propuso a un conocido llamado Juan José Feliz Ruiz, soldado en el Centro Electromecánico de Ingenieros en Madrid, que organizara un grupo de tres miembros para la organización en su cuartel. Juan José propuso a los soldados Máximo Muñoz Ramos, Luis de Miguel González y Lorenzo Alcázar la adquisición de unos sellos para ayudar a presos políticos pero se negaron en rotundo por las posibles consecuencias (Feliz iba a la sección de prensa y propaganda de la embajada inglesa en la calle Lista a recoger partes ingleses). Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 569 Juan Soler y José Alcázar Espartosa tuvieron como enlace a Leónides Hernando Sancho durante un tiempo. Alcázar presentó a Leónides a José Jiménez Fernández quien le propuso la creación de una troika y le presentó a Tomás Beneroso Chacón (estuvo en el mismo batallón en la guerra que José Jiménez) y a Ángel Cabrera García. Éste a su vez añadió al grupo a José Martínez Nadelas, siendo los tres últimos los que formaron el grupo, controlados por Leónides (éste fue perseguido por la policía y fue sustituido en su labor por otro camarada llamado Pedro Sánchez). Entregaban el dinero de las cotizaciones a María Asunción Rodríguez y otras veces a Claudio Gallego de Mora (fue Calixto Pérez quien le introdujo en la organización). Esta troika recibió una copia a máquina de un manifiesto del partido, unos 150 sellos de cotización del PCE y de Unión Nacional y la misión de localizar a cuadros para extender los grupos y en los lugares de trabajo donde tuvieran un menor rendimiento así como la realización de actos de sabotaje en lugares públicos para perjudicar al régimen. El grupo también repartía sellos de cotización por orden de Leónides a Ángel Cocho Ferrero (recibía partes de guerra de un antiguo compañero de la mili llamado Paco), a Pedro Sánchez Amohalla (conoció a “La Peque”, que le presentó a Leónides), Manuel Torremocha Martínez (José Jiménez era cuñado de una compañera suya de trabajo y también contactó con José Villegas) y Pedro Galiano Marina (compañero de trabajo de Torremocha). Gregorio González Gil tenía un puesto de periódicos en la plaza Manuel Becerra y a través de un conocido suyo que estuvo con él en la cárcel Modelo le dijo que captara elementos desde su kiosco para la organización. No tendrían que dar nombres ni direcciones, pero si realizar pequeños actos de sabotaje como romper bombillas del alumbrado eléctrico y destrozar con objetos cortantes los asientos de los tranvías y del metro, todo ello para perturbar y molestar a la dictadura. Gregorio González estaría controlado por Dolores Adámez y luego por José Jiménez, que le darían los sellos de cotización y él les entregaría dinero de las mismas. Les presentaron a Jesús Valero Martínez y a Pedro Larios Morón (iba también a la embajada norteamericana e inglesa para coger partes de guerra y venderlos) con los que formó un grupo. Jesús Valero repartió sellos de cotización a Juan Alfredo Cartagena Martínez, Pedro Oviedo Burgos (soldado en un regimiento de Artillería de Campamento) y a Ángel Muñoz Iglesias. Igualmente le dijo que realizaran actos de sabotaje en el metro y en el tranvía donde trabajaban como romper el cuero de los asientos o sabotear el torno mecánico, pero no llegaron a realizarlo. Valero se encontró una pistola Star del calibre 7.65 milímetros en unos trabajos de pocero en el Paseo de Recoletos y Ángel Muñoz se encontró otra en la calle Gabriel Lobo de las mismas características, dándosela a Jesús Valero. Éste las escondió entre unas zarzas cercas al campo de Chamartín. Pedro Larios también repartió cupones de Unión Nacional y del PCE a José Sánchez Lejarazu. María Asunción Rodríguez se reunió con los tres dirigentes del Radio Ventas y les dijo que habían sido desplazados de su cargo por no haber rendido como se esperaba de ellos. “La Peque” les dijo que se iba a Aranjuez durante varias semanas. Ésta le pidió a Dolores Adámez que le buscara una habitación para instalar una máquina de escribir para hacer trabajos de la organización. Dolores le dijo que había una pensión en la calle Tarragona, 38, donde podría alquilar una habitación. María Asunción se hizo llamar Nicolasa y el día 20 de marzo comunicó a Dolores que dejaba la habitación. Tenía que llevar a Villegas unos papeles y un borrador que éste le había dictado la noche anterior y Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 570 Villegas tenía que rellenar unos estadillos que le había entregado. La máquina de escribir se la llevó Dolores a su casa y cuando la policía la detuvo fue intervenida. 738 738 Juan José Feliz Ruiz nació en Madrid, hijo de Juan José y Milagros, empleado y domiciliado en la calle Azcona, 14. Durante la guerra fue voluntario en el batallón “Leal”, estuvo en la 29º Brigada en el frente de Guadarrama. Más tarde pasó en otra brigada de retaguardia destacada en Aranjuez conocida por Brigada “Stojanov” que se convirtió en el 8º batallón de Etapas. Al terminar la guerra se presentó en la Junta Clasificadora de Prisioneros y no fue ni detenido ni juzgado. Por recomendación de Aurelio Fernández Fontenla, director de la Policía Urbana, prestó servicios durante tres meses como agente de investigación en el Negociado de Información de la Jefatura de la Policía Urbana, calle Jorge Juan, 15. Luego por recomendación del hijo del Alcalde de Madrid, José Alcocer, trabajó en Parques y Jardines del Ayuntamiento y después en una oficina de orientación mercantil “Voy”, hasta que en enero de 1942 ingresó en el Ejército en el Centro Electromecánico de Ingenieros. Román Gutiérrez Pérez nació en Madrid, hijo de Juan y María, viudo, tallista y domiciliado en la calle Azcona, 14, entresuelo. Afiliado a la CNT y al PSOE desde 1938. En octubre de 1936 ingresó en el Cuerpo de Carabineros y luego en la Quinta Brigada combatiendo en los frentes madrileños de Usera, Perales del Río y Casa de Campo. Con posterioridad se fue a Valencia y luego a Barcelona donde pasó a Francia y regresó en junio de 1939. Fue internado en el campo de concentración de Figueras (Gerona) y luego en el de Cervera (Lérida) pasando al batallón de trabajadores nº 69 donde estuvo un año y al salir en libertad regresó a Madrid donde trabajó como ebanista. Milagros Ruiz Rodil nació en Madrid, hija de José y Consuelo, viuda y domiciliada en la calle Azcona, 14. Tras la guerra estuvo detenida y durante trece meses estuvo en la prisión de Claudio Coello. Tras ser detenida de nuevo murió en la prisión de Ventas por enfermedad el 18 de julio de 1945 a la edad de 38 años. Joaquín Moreno Rincón nació en Salvatierra de Santiago (Cáceres), hijo de Eloy y Joaquina, jornalero y domiciliado en la calle Tejar del Catalán, 14, Ventas (Madrid). Fue soldado en el Cuartel de la Montaña y se fue a su casa tras el asalto al mismo. Luego estuvo en el Regimiento de León nº 2 en el frente de Somosierra siendo sargento, después en la 18 Brigada Mixta en el Jarama y en Aranjuez. También estuvo en los frentes de Titulcia de Bayona (Madrid), cerro del Pingarrón (Madrid) y Levante ocupando el grado de teniente. Regresó a Madrid con el golpe de Casado, fue detenido y hecho preso durante treinta meses. Manuel Rincón Fernández nació en Salvatierra de Santiago (Cáceres), hijo de Manuel y Luisa, casado, industrial y domiciliado en la calle Hermosilla, 122. En la guerra estuvo afiliado a la CNT y se le destinó como camillero en la 67 Brigada en la 1º Fracción del 2º Cuerpo del Ejército. Luego estuvo en un hospital en Ciudad Lineal. Al terminar la guerra fue detenido y encarcelado en la prisión de San Antón y fue puesto en libertad en septiembre de 1939. José Colorado Laso nació en Barcarrota (Badajoz), hijo de Blas y María, casado y domiciliado en la calle Hermosilla, 159. Antes de la guerra afiliado a la UGT. La guerra le sorprendió en Madrid ya que había acudido a curarse una enfermedad y no pudo regresar a su pueblo. Hizo una solicitud para optar a una plaza en el cuartel del Regimiento de Motoristas y tras unas pruebas fue admitido y destinado al Ministerio del Ejército donde estuvo como enlace hasta agosto de 1937, ya que por un accidente de moto que sufrió fue ingresado en el Hospital General de Madrid y después en el de Elda (Alicante). En septiembre de 1938 recibió el alta y fue destinado a la Primera Comandancia de Artillería como motorista durante seis meses. Luego estuvo en la Octava Batería de la Primera División en el sector de la Sierra donde fue enlace y Ministerio del Ejército donde le sorprendió el final de la guerra. No fue detenido ni procesado. José Rodríguez Nogues nació en Villanueva del Arzobispo (Jaén), hijo de Antonio y Dolores, casado, verdulero y domiciliado en la calle Hermosilla, 134. No prestó servicio de armas durante la guerra y al terminar ésta tenía un puesto de venta de verduras en Madrid. José Villegas González nació en Fuente Victoria (Almería), hijo de Manuel y Dolores, casado, jornalero y domiciliado en la calle Boca Ángel, 51. La guerra le sorprendió trabajando en Aranjuez donde solicitó el ingreso en la Guardia Civil y fue destinado al Cuartel de Bellas Artes en Madrid. Luego estuvo en la 22 Brigada y en el frente de Teruel durante tres meses. Recorrió los frentes de Toledo, Teruel y Aranjuez. Aquí estaba cuando terminó la guerra con el grado de sargento de asalto. Fue condenado a un batallón de trabajadores durante seis meses. Fue detenido en abril de 1943 y tras su paso por la Dirección General de Seguridad y condenado a pena de muerte, conmutada por la de treinta años, cumplió condena en las cárceles de Porlier, Alcalá de Henares y el penal de Burgos. Estuvo en la cárcel veinte años y no se tuvo que presentar al salir en comisaría porque cumplió la pena entera en Archivo Histórico Provincial de Albacete, Asociación Ex-Presos y Represaliados Políticos Antifranquistas, Madrid, Expedientes Personales. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 571 Primitiva Arteaga Guardia nació en Alcalá de Henares (Madrid), hija de Antonio y Feliciana, sirvienta y domiciliada en la calle Sancho Dávila, 4. Durante la guerra prestó servicios en el Hospital de la Princesa y en junio de 1939 fue detenida cumpliendo dieciocho meses en la prisión de Ventas. Francisco Sosa Olmos nació en Córdoba, hijo de Manuel y Rafaela, empleado de oficinas y domiciliado en la calle Augusto Figueroa, 8. Desde 1932 pertenecía al PCE, desligándose del mismo en 1933 y enlazó de nuevo a principios de 1936 hasta febrero por desavenencias con el sistema de elecciones, siendo apartado por decisión del partido. En la guerra era oficinista y repartidor de periódicos editados para el sector de Andalucía denominado “Vencerás”. Luego se fue a Valencia para gestionar la libertad de su hermano que estaba preso y fue atropellado por una motocicleta. Estuvo ingresado en un hospital. Al ser dado de alta consiguió un oficio en la Sección Agraria del Gobierno y se afilió de nuevo al PCE. El final de la guerra le sorprendió en Valencia. Salió en un camión lleno de legionarios italianos en dirección a Córdoba y al llegar a las inmediaciones de Alicante fueron detenidos y llevados a un campo de concentración primero en Los Almendros y luego en Albatera. Le dieron la libertad condicional y se tuvo que presentar en Valencia para la confirmación de la misma. Se puso a trabajar en la fábrica de Vicente Vayanat Alcayde de Vinalesa (Valencia) y volvió a Madrid trabajando como boletero ambulante. En diciembre de 1941 vio en la calle Montera a una conocida de Valencia y le explicó su difícil situación económica. Ella le dijo que había una organización clandestina comunista que podría ayudarle económicamente y aceptó el ofrecimiento de participar en ella. Máximo Alcubilla García nació en Langa de Duero (Soria), hijo de Hermenegildo y Martina, casado, jornalero y domiciliado en la calle Puebla, 5. Al empezar la guerra se enroló voluntario en el batallón “Numancia” combatiendo en el frente de Guadalajara y alcanzando el grado de cabo. Luego fue destinado a la 66 Brigada siendo sargento en el frente del Jarama donde le hirieron en una pierna y fue evacuado al hospital de Tielmes (Madrid). A los cuatro meses fue dado de alta y destinado a la 53 Brigada en el frente de Madrid donde estuvo hasta el final de la guerra. Un mes antes de terminar fue ascendido a teniente. Estuvo en un campo de concentración y luego en la prisión de San Antón y Cuellar (Segovia) siendo puesto en libertad en agosto de 1941 tras ser condenado a catorce años. Teodoro González Romo nació en Valdenoceda (Burgos), hijo de Primitivo y Guadalupe, jornalero y domiciliado en la calle Madrid, 53, Tetuán de las Victorias (Madrid). Procedía del Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil donde ingresó en mayo de 1928 hasta 1934 que salió Guardia siendo destinado a la Comandancia de la Guardia Civil en Barcelona. Estuvo un año y luego se fue a Madrid al puesto de Navalcarnero donde le sorprendió el inicio de la guerra. Salió para el frente de Guadarrama donde estuvo hasta agosto, cuando fue herido e ingresó en un hospital de Carabanchel. Le dieron el alta y estuvo en diferentes frentes hasta que a principios de 1937 regresó a Madrid. Al fusionarse los cuerpos de la Guardia Civil y Asalto fue destinado al 39 Grupo de Asalto estando en los frentes de Aranjuez, Seseña (Toledo) y Cuesta de la Reina (Madrid). Cada tres meses era relevado e iba a Madrid a descansar. Con el final de la guerra fue destinado al Cuartel de la Guardia Civil de Bellas Artes hasta que por una denuncia realizada por un cabo del cuerpo que le acusaba de hablar mal del nuevo régimen, haber difamado a la Guardia Civil y ser un marxista ya que se había afiliado al PCE durante la guerra fue condenado primero a doce años y conmutada a seis años. Los cumplió primero en Porlier y luego en Astorga (León) siendo puesto en libertad en julio de 1941. José Jiménez Fernández nació en Sevilla, hijo de Tomás y María, casado, decorador y domiciliado en la calle General Ricardos, 20. En 1935 se afilió a la JSU siendo voluntario en agosto de 1936 en el 159 Batallón integrados por militantes del Frente Popular y fueron al frente de Serrada de la Fuente (Madrid), luego a Carabanchel Bajo, Levante y Extremadura. Fue detenido en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y luego trasladado a Madrid siendo puesto en libertad a los pocos días. José Salazar Valero nació en Écija (Sevilla) y domiciliado en la Avenida Generalísimo Franco de Vicálvaro. En 1937 fue evacuado a Muchamiel (Alicante) y luego a Alcoy (Alicante). Regresó a Madrid en abril de 1939 trabajando en la pavimentación de aceras contratado por el Ayuntamiento de Madrid. Dolores Adámez Ortíz nació en Ciudad Real, hija de Ramón y Rosario, domiciliada en la calle Vallehermoso, 59. En 1937 se afilió al PCE y trabajó en una droguería hasta marzo de 1939. Fue detenida por las fuerzas casadistas y cuando terminó la guerra estaba en la cárcel de Ciudad Real. Luego estuvo tres años entre Durango (Vizcaya), Orue (Bilbao) y Ventas de donde fue puesta en libertad. A mediados de octubre de 1942 se encontró enfrente del bar Atocha con un individuo apellidado Yagüe (no es Pablo Yagüe Estebaran) que era profesor de francés y le conoció en la guerra civil en Ciudad Real. Él propuso ingresar en el PCE clandestino y al aceptar la propuesta fue presentada a María Asunción Rodríguez y a Ramón García Moreno que era el sobrino del dueño de un kiosco de libros situado en la calle Ruiz de Alda, esquina carretera de Valencia. Inocente Siguero Gómez nació en Reahuelas (Segovia), hijo de Doroteo y Fermina, jornalero y domiciliado en la calle Francisco Silvela, 24. Afiliado a la UGT antes de la guerra en el Gremio de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 572 Panaderos. Al empezar ésta fue voluntario en las “Milicias Segovianas” recorriendo los frentes de Navalcarnero, Usera y Carabanchel. Luego estuvo destinado en la 42 Brigada pasando a la Casa de Campo hasta el final de la guerra. Fue detenido e internado en el campo de concentración de El Pardo donde estuvo seis días y le dieron la libertad. Ricardo Melcon González nació en Madrid, hijo de Cayetano y Andrea, casado, jornalero y domiciliado en la calle Nueva del Este, 8, bajo 6. La guerra le sorprendió trabajando en la Sociedad de Fomento Obras y Construcción donde estuvo hasta mediados de 1938, año en el que empezó a trabajar por su cuenta en la construcción de refugios antiaéreos en la DECA. No fue detenido ni juzgado. Victoriano Alcaraz Molina nació en San Vicente de Raspe (Alicante), hijo de Vicente y María, casado, carpintero y domiciliado en la calle Esteban Collante, 34. Durante la guerra estuvo trabajando en los talleres de Vicente Lillo. Estuvo afiliado a la UGT. Por una denuncia del hijo de Vicente Lillo fue detenido y estuvo dos años en la cárcel, saliendo en libertad en agosto de 1941. Constantino García Garrido nació en Torres de los Molinos (Palencia), hijo de Pablo y Ramona, aserrador mecánico y domiciliado en la calle Consuelo, 10, de Chamartín de la Rosa (Madrid). La guerra le sorprendió trabajando en la Compañía de Construcciones “La Montañesa” donde paralizaron los trabajos tras la llamada del Ayuntamiento de Chamartín para ser voluntarios como camilleros. Fue a Villalba donde se estableció un hospital de vanguardia y permaneció allí hasta septiembre. Luego destinado a un batallón de fortificaciones en el frente de Carabanchel y como camillero. Estuvo en los frentes de Guadalajara, Levante, Extremadura y Peñarroya Pueblonuevo (Córdoba) donde terminó la guerra. Regresó a Madrid y fue llevado tras su presentación a las autoridades franquistas al campo de concentración de Cuatro Vientos donde estuvo doce días. En abril de 1939 fue detenido y encarcelado en la prisión de Yeserías por ser miembro del PCE ya que se afilió en febrero de 1937. Fue condenado a seis años y puesto en libertad en junio de 1941. Leónides Hernando Sancho nació en Fresnillos de la Dueña (Burgos), hijo de Andrés y Felisa, albañil y domiciliado en la calle de Santa Lucía, 4. Fue voluntario en un batallón de infantería afiliándose en la JSU destinado al frente de la sierra. Estuvo en el frente de Levante hasta que en 1938 fue herido y cuando fue dado de alta pasó a los servicios auxiliares. En noviembre de 1939 fue detenido por la Falange y estuvo en la cárcel de Príncipe de Asturias hasta junio de 1940, cuando obtuvo la libertad. En la cárcel conoció a José Santiago Osío (luego preso en Porlier) que le habló de la existencia de una organización comunista clandestina y le presentó a un individuo del Sector Este para contactar con él. Tomás Beneroso Chacón nació en Carabanchel Bajo (Madrid), hijo de Sebastián y Josefa, bombonero. En 1935 se afilió a la UGT y en octubre de 1936 a la JSU. En agosto de ese mismo año fue voluntario en el batallón “Primero de Mayo” marchando a los frentes del sector Centro donde fue herido y llevado al Hospital General del Hotel Palace, luego trasladado al Hospital de Castellón de la Plana. A los seis meses obtuvo el alta e hizo un curso en la Escuela Popular de Guerra en Paterna (Valencia) siendo teniente y destinado a la 132 Brigada. Estuvo en el frente de Levante como jefe de sección de Transmisiones del batallón nº 525 destinado al Frente de Extremadura. Salió para Madrid donde al terminar la guerra se presentó a las autoridades y le llevaron al campo de concentración de Vallecas, puesto en libertad a los cinco días. Ángel Cabrera García nació en Valladolid, hijo de Enrique y Casimira, carpintero y domiciliado en la calle Eduardo Ribas, 6. En la guerra ingresó en la Federación de Pioneros de la JSU. Fue evacuado a Chilches (Castellón) y en 1938 regresó a Madrid con su madre. Al terminar la guerra se fue a Valladolid a vivir con unos tíos suyos y regresó de nuevo a Madrid trabajando como ayudante de carpintero. Gregorio González Gil nació en Puenteoyuelos (Valladolid), hijo de Santiago e Isabel. Afiliado en el PCE desde 1934 estuvo en la cárcel Modelo de Madrid condenado por un homicidio y fue puesto en libertad en agosto de 1936. En la guerra vendía periódicos en el Radio Ventas no prestando servicios de armas ni milicias. José Martínez Nadelas nació en Madrid, hijo de José y María, carpintero y domiciliado en la calle Francisco Díaz, 369 del Campo de Comillas (Madrid). En la guerra fue evacuado a Chilches (Castellón) recogido por una familia hasta que fue evacuado con su madre a Murcia. Pedro Martínez Almohalla nació en Madrid, hijo de José y Julia, casado, porlandista y domiciliado en la calle Galileo, 3, bajo derecha. Afiliado a la UGT antes de la guerra trabajó como maquinista de hormigón. Al empezar la guerra fue movilizado por su quinta y destinado al batallón de milicias vascas con destino a la Ciudad Universitaria. Luego pasó a la 44 Brigada del Pardo donde estuvo hasta marzo de 1938. Por recomendación del teniente coronel Ortega, jefe de la Brigada, pasó a la Dirección General de Seguridad como agente provisional siendo nombrado agente de segunda clase destinado a la plantilla de Ciudad Real, en el pueblo de Herencia como jefe de plantilla hasta días antes de terminar la guerra y se fue a Ciudad Real colaborando en la detención de comunistas de allí. El final de la guerra le sorprendió en el Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 573 La policía empezó a detener a todos los miembros del Radio Ventas. Uno de los primeros en ser detenido fue José Villegas González el 7 de abril y permaneció veintiocho días en la Dirección General de Seguridad recibiendo bárbaras torturas a veces hasta por cinco agentes. El 15 de abril fue detenido Pedro Sánchez Almohalla junto a Beneroso en Antón Martín interviniéndole un manifiesto de Unión Nacional. A Dolores Adámez le quitaron una libreta con anotaciones de su puño y letra de los sellos pueblo de Monovar (Alicante) donde fue detenido y llevado al campo de concentración de Albatera, luego a Orihuela y Aranjuez donde fue puesto en libertad y comenzó a trabajar como porlandista. Manuel Torremocha Martínez nació en Chamartín de la Rosa (Madrid), hijo de César y Pilar, casado, ebanista y domiciliado en la calle Canarias, 36. Antes de empezar la guerra estuvo afiliado a la UGT y al empezar la misma se colocó como calefactor en los talleres de la “Térmica”, paseo de María Cristina hasta octubre de 1936 en el que fue movilizado a Intendencia y estuvo hasta septiembre de 1938 destinado en la 21 Brigada en el frente de Guadalajara. Estuvo como armero provisional en el Ejército de Levante siendo teniente. Unos días antes de terminar la guerra regresó a Madrid y pasó por el campo de concentración de Vallecas siendo puesto en libertad a los ocho días y dedicándose a la ebanistería y se colocó en la sección de recorrido de los ferrocarriles de la compañía MZA. Pedro Galiano Marina nació en Madrid, hijo de José y Ángela, casado, carpintero y domiciliado en la calle Voluntarios Macabebes, 3. Fue movilizado en la guerra por su reemplazo destinado al Regimiento de Carros de Combates, nº 1. Luego fue al batallón “Joven Guardia” de la JSU y pasó al cuerpo de Guardias de Asalto haciendo controles en las entradas de Madrid donde detuvo a tres personas, que entregó a la policía. Pasó al frente de Madrid, luego al de Barcelona y después al de Belchite (Zaragoza). Se fue de nuevo a Barcelona siendo ordenanza del 36 grupo del Ejército y allí le cogió el final de la guerra. Con el avance franquista pasó a Francia donde estuvo detenido en un campo de concentración del que se evadió y pasó clandestinamente la frontera, presentándose a las autoridades militares en Figueras (Gerona), fue llevado a un campo de concentración a Barcelona donde estuvo un mes. Regresó a Madrid y desde junio de 1942 trabajó para la compañía de ferrocarriles MZA, en los talleres de Recorrido. Claudio Gallego de Mora nació en Madridejos (Madrid), hijo de Julián y Juliana, casado, comerciante y domiciliado en la calle Méndez Álvaro, 3º Dª. En febrero de 1937 se afilió a la UGT, Sindicato de Comercio y al PSOE. En octubre de 1936 fue movilizado por su quinta y destinado al batallón “Antigas” quedando de guarnición en Madrid. Luego estuvo en la 13 División hasta diciembre de 1937 en que pasó como instructor de gases hasta febrero de 1938. Hizo un curso en la Escuela de Oficiales del Servicio de Guerra Químicas y fue ascendido a teniente estando en el frente del Jarama. Al final de la guerra fue detenido y pasó al campo de concentración de Vallecas y Getafe y a la prisión de Alcalá de Henares puesto en libertad en abril de 1941. Ángel Cocho Ferrero nació en La Coruña en 1914, hijo de Nicéfalo y Magdalena, casado, maestro y domiciliado en la calle Rodríguez San Pedro, 28. Al empezar la guerra estaba estudiando la carrera de Filosofía y Letras en Madrid y en 1937 fue movilizado por su reemplazo siendo destinado al batallón de Transportes de retaguardia estando allí toda la guerra. Al terminar la misma fue llevado al campo de concentración de Chamartín de la Rosa hasta mayo de 1939 ingresando en la universidad. Luego fue movilizado a prestar servicios en un batallón de trabajadores cuya guarnición estaba en Lesaca (Guipúzcoa) de donde salió en mayo de 1940 cuando le dieron prórroga de estudios hasta septiembre de 1942 cuando se licenció y se fue a Villalba (Madrid). En 1953 fundó el colegio Santa Mariña en Ginzo de Lima (Orense). Fue secretario general de las Juventudes Galeguistas de La Coruña. Ángel Cocho murió en 1976. Juan Alfredo Cartagena Martínez nació en Madrid, hijo de Alfredo y Ana, tornero mecánico y domiciliado en la calle Luis Cabrera, 37, 1º. Jesús Valero Martínez nació en Madrid, hijo de Bibiano y Encarnación, pocero y domiciliado en la calle Gabriel Lobo, 27. En la guerra se afilió a “Alerta” trabajando en el Comisariado de la calle Castelló como botones. Fue voluntario en 1938 en el Frente de Levante en la 201 Brigada Mixta y luego al pueblo de Camarena (Teruel). Al terminar la guerra regresó a Madrid. Pedro Larios Morón nació en Aguaviva de Vega (Soria), hijo de Juan y de Leonor, vendedor de periódicos y domiciliado en la calle Luis Cabrera, 9, Bajo F. En la guerra fue declarado inútil por problemas de corazón y vendía periódicos de la UGT hasta 1937. Pasó al batallón nº 36 en Abenójar (Ciudad Real). Al terminar la guerra se presentó en Leganés y le trasladaron al campo de concentración de Unamuno y de Reus (Tarragona), para pasar al batallón de trabajadores nº 37 y a los tres meses en libertad. José Sánchez Lejarazu nació en El Pardo (Madrid), hijo de Juan y Celedonia, casado y albañil. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 574 que entregaba y recibía. Dolores vivía con Magdalena Serrano y la primera no quiso inmiscuirla en los asuntos políticos a pesar de conocerlos y colaborar en los mismos. La policía incautó croquis de la constitución o cuadros esquemáticos de la organización y sellos de cotización a Florencio Sosa. Juan José Feliz declaró ante la policía que ingresó en la organización comunista por “la ilegal detención de su madre y por creer que la actual forma de gobierno de España, como el comunista no es el más adecuado para el carácter español, por ser ambos extremistas, prefiriendo mejor la instauración de una monarquía, a cuyo fin tendía”. Durante la celebración del juicio en julio de 1944, uno de los detenidos, Ángel Cabrera declaró que fue en camilla debido a las palizas que recibió en la Dirección General de Seguridad rompiéndole la columna vertebral a patadas. El fiscal presentó un certificado médico que decía que los dolores eran producidos por una tuberculosis vertebral antigua y de la cual fue operado el 13 de septiembre de 1944, absolviéndole de sus cargos.739 La sentencia en el juicio fueron penas de muerte a José Villegas, Francisco Sosa y Juan José Feliz, conmutadas las dos primeras a treinta años y Feliz fue fusilado en Alcalá de Henares el 14 de octubre de 1944. Treinta años para Román Gutiérrez, José Jiménez, Dolores Adámez, Tomás Veneroso y Gregorio González. Condena de veinte años para Joaquín Moreno, Manuel Rincón, Máximo Alcubillas, Teodoro González, Leónidas Hernando, Pedro Sánchez, Pedro Galiano, Claudio Gallego y Jesús Valero. Doce años para Milagro Ruiz, José Colorado, José Rodríguez, Inocente Siguero, Ricardo Melcón, Manuel Torremocha, Pedro Larios y José Sánchez. Ocho años a José Martínez y condena de seis años para José Salazar, Ángel Muñoz y Juan Alfredo Cartagena.740 Resulta sorprendente la sentencia de muerte a Juan José Feliz por las actividades cometidas en comparación con alguno de sus compañeros de lucha y juicio como Francisco Sosa y José Villegas, ambos conmutadas su pena de muerte. Pudiera ser que su condición de soldado, el pasado como agente de policía urbano o sus “relaciones” con Aurelio Fernández Fontenla o con el hijo del Alcalde de Madrid, José Alcocer, tuviera que ver con no querer relacionar a estas personas con individuos involucrados en actividades comunistas y que este hecho le hubiera jugado una mala pasada y en consecuencia su fusilamiento. Los miembros del Comité Provincial de Madrid pensaron celebrar una reunión entre los dirigentes de dicho Comité y el Comité Regional de Castilla, para ello Cayetano Fernández pidió a Cecilio Martín que le consiguiera una casa en la que realizar dicha reunión. Cecilio visitó a una paisana suya que vivía en la carretera de Carabanchel, Cipriana Fernández Sevilla. Le dijo que se trataba de una reunión de amigos sin tener conocimiento en ningún momento su carácter político. A la reunión asistieron Cayetano Fernández Fernández, Manuel Rodríguez "Manolo” y María Asunción Rodríguez por el Comité Provincial y Antonio García Buendía y Trinidad García Vidales por el Regional. La reunión no duró ni media hora porque no se presentó Cecilio Martín Borja y por razones de seguridad pospusieron la tertulia. El Comité Provincial a la espera de la llegada de Dionisio Tellado, quedó con Cayetano Fernández como secretario general, María Asunción Rodríguez, momentáneamente como 739 El certificado médico de la Prisión Central de Madrid (Carabanchel) estaba firmado por Luis Aliaga Serrano, comandante médico del Cuerpo de Sanidad Militar del Hospital Militar de Madrid. Indicaba que el paciente tenía un enflaquecimiento general, ligera parexia de ambas piernas y disminución de la sensibilidad de las mismas, dolores en región de ambas caderas, atrofia muscular en ambos muslos y piernas, a nivel de la tercera vértebra lumbar presentaba un acodamiento consecuente con la tuberculosis vertebral o mal de Pott, firmado en Alcalá de Henares en julio de 1945. 740 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 119.763. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 575 secretaria de organización y Manuel Rodríguez como secretario de agitación y propaganda. Trinidad García Vidales se ocupó del Comité Regional de Madrid y Antonio García Buendía fue enlace entre el Provincial y la dirección dirigida ahora por Manuel Gimeno. Tan eventual fue la presencia de María Asunción Rodríguez en su puesto como secretaria de organización que al mes y medio de ocupar este puesto lo abandonó haciendo entrega a Cayetano Fernández de toda la información que poseía sobre el trabajo de organización, contactos y enlaces que ella controlaba. Antonio García Buendía comentó la posibilidad de que pudiera desplazarse a Valencia para dirigir el Provincial de aquella ciudad porque al estar quemada en Madrid no sería tan conocida allí. Finalmente, por falta de comunicación y de infraestructura se quedó a disposición de la Comisión de Organización, haciendo informes para las provincias y sacando noticias de radios extranjeras y de prensa española entre abril y junio de 1943. En este último mes fue cuando Dionisio Tellado regresó de su viaje por varias provincias españolas; Gimeno le comentó la fuga de Félix Pascual Hernanz-Piedecasas de la Dirección General de Seguridad, unos días antes de su llegada, preguntándole si había algún miembro que pudiera hacer una gestión para tener una entrevista con él. Tellado indicó la posibilidad de que un camarada llamado Felipe Treviño Pérez pudiera hacerlo. Pero antes había que comprobar si era real la huida de Félix Pascual y si era así, buscar a Felipe Treviño741 (conocía a Félix Pascual de la prisión de San Antón). Después de salir de la cárcel, éste tuvo como primer encargo buscar a miembros que hubieran estado en la Comandancia de Ingenieros en guerra, pero no tuvo éxito. Por sus habilidades como dibujante le encargaron varios trabajo, entre ellos un dibujo de la Comandancia de Ingenieros con sus distintas ramificaciones para ver si era posible organizar clandestinamente el servicio del aparato militar, o dibujos, en impresos blancos, de los sellos estampados, alguna cédula personal y un encabezamiento para el periódico "Liberación Nacional”, este último fue un encargo de Tellado. La fuga de Félix Pascual se produjo desde la Dirección General de Seguridad donde estaba preso. Estaba situado en el piso entresuelo del edificio de la Puerta del Sol y aprovechando el descuido del policía armado que lo vigilaba se fugó a las tres de la madrugada del día 8 de mayo de 1943. Félix Pascual llamó al policía diciendo que estaba indispuesto y lo subió al baño del piso que tenía una ventana al exterior del edificio. Había cogido una sábana de la celda disimulada debajo de su ropa y la ató a la protección metálica de la ventana. Félix se deslizó por ella hasta alcanzar la reja del ventanal del piso de abajo y llegó a la calle. Salió corriendo hacía Ventas con el escaso alumbrado que había y fue al campo por el Arroyo Abroñigal hasta llegar a Ciudad Lineal. La idea era ir al hotel ocupado por un amigo suyo, Ricardo Clar Margarit (fue teniente republicano durante la guerra). Félix llamó varias veces a la puerta y dio varias vueltas al edificio pero no le abrió nadie. Después llamó por una ventana de la parte posterior, diciéndole una mujer que Ricardo ya no vivía allí, por lo que pasó el resto de la noche en el campo. Al día siguiente fue a una casa cercana propiedad de un matrimonio de amigos cuya mujer se llamaba Rosario. Les dijo que había salido de la cárcel y les pidió cobijo durante varios días, respondiéndole el matrimonio que sí. Estuvo tres semanas alojado allí y al no tener dinero le dijeron que tenía que irse. Llamó 741 Felipe Treviño Pérez nació en Madrid en 1907 y de profesión aparejador. Afiliado a la UGT desde 1933 en la Sección de aparejadores. Una vez iniciada la guerra fue destinado como técnico en el arma de Ingenieros en la Comandancia General con el cargo de capitán. Se afilió al PCE en 1937 y al terminar la guerra se presentó a las autoridades franquistas, siendo internado en la prisión de San Antón durante trece meses y luego salió en libertad en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 576 por teléfono a Felipe Treviño y se citó con él, enfrente de los Estudios Cinematográficos de la CEA en Ciudad Lineal. Una vez allí le relató su situación de huido, mandándole que buscara a su amigo José Antonio García Cassola que vivía en la calle Tarragona, 8, para que buscara a Ricardo Clar Margarit para solucionarle el problema de alojamiento y a Dionisio Tellado para que le pudiera ayudar. Al día siguiente volvieron a verse y Treviño le dio de su bolsillo 250 pesetas. Días más tarde, Ricardo Clar fue al trabajo de Felipe Treviño para decirle que ya había contactado con Félix Pascual, que estaba muy descontento por su falta de apoyo pudiendo solucionar este problema borrando un salvoconducto que tenía el nombre de Ricardo Clar. Se utilizaría posteriormente para poner un nombre supuesto, algo que hizo en otra cita que acordaron, haciéndole entrega del salvoconducto junto a la propia cartilla militar de Felipe Treviño a la que también le había borrado el nombre. Ricardo Clar llevó a Félix al edificio del Ayuntamiento de Chamartín de la Rosa y le presentó a Alberto Pastor Ransanz, quien le llevó a una casa de Peña Grande, propiedad de su novia Gloria Alonso, indicando que sólo estaría unos ochos días. Félix Pascual dijo a Alberto Pastor que fuera a ver a su novia María Luisa Arnaiz García, residente en la calle Bravo Murillo, 72, piso principal izquierda. No la localizó aquí pero si en su lugar de trabajo indicándole si Félix podía ir a su casa; ella contestó podía pasarse por allí pero no quedarse a dormir (María Luisa Arnaiz se enteró de la fuga de su novio por una carta sin firmar que la citaba para verse y contarle como había sido la fuga). Félix Pascual no tenía dinero y se fue a casa de un tío carnal Domingo Pardo Leitrado, situada cerca del cementerio de Chamartín de la Rosa, donde estuvo otros cinco días escondido y fue allí donde le detuvieron. Allí recibió la visita de Alberto Pastor, a quien le dijo que contactara con Felipe Treviño y que éste llamara a Dionisio Tellado para entrevistarse con él. Durante unos días Tellado le visitó y discutieron sobre la situación de la organización y el deseo de Manuel Gimeno de entrevistarse con él. Le hizo entrega de cierta cantidad de dinero, propaganda, un ejemplar de “Reconquista de España “ y otro de “Mundo Obrero” y una pistola del calibre 7.65 con cargador, pero sin munición, la cual le había entregado Félix Lucandi Aurrecoechea (la pistola había sido propiedad de Jesús Carrera y se la pasó a Félix Lucandi para que se la guardara). En las entrevistas mantenidas Tellado expuso sus postura y Félix Pascual realizó una amplia y detallada exposición de las circunstancias de su detención, su permanencia en la Dirección General de Seguridad, los medios utilizados por la policía y los medios para contrarrestar su acción, así como nombres y circunstancias de los agentes que actuaban en la desarticulación del partido. Todo esto lo incluyó en el contenido de un informe que elaboró en tres hojas rayadas de papel blanco (a la espera de hacer uno más extenso que fue el que la policía le incautó cuando fue detenido) y que Tellado entregó a Gimeno para que las leyera pero con el fin de destruirlas una vez leídas. Félix Pascual dijo que no podía estar más tiempo allí y Tellado indicó que harían todo lo posible para sacarlo de Madrid porque allí corría un gran peligro. En una de las visitas estuvo María Asunción Rodríguez con Tellado hablando de temas personales y amistosos. En una de las últimas visitas de Tellado éste comunicó a Félix que de momento no podían sacarle porque querían llevarle a los montes con los guerrilleros y le entregaron dinero y ropa. Todo esto motivó varias entrevistas entre Tellado, Gimeno, Ricardo Clar y Felipe Treviño, convenciendo a este último para que fuera a Campanera (Badajoz), lugar en el que Ricardo Clar podría proporcionar un refugio a Félix Pascual. El viaje lo podrían hacer en un taxi. Tellado realizó los trámites oportunos con el aparato de comunicaciones del Provincial y acudió a una cita con un individuo que tenía un coche negro que podía ser utilizado además de averiguar cuáles serían las condiciones Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 577 económicas para realizar el viaje. El conductor era Damián Hernández Sánchez, que pidió 3 pesetas por kilómetro y le ofreció 2 pesetas, pero no quiso rebajar el precio, y no llegaron a un entendimiento. Otro problema que se planteó fue el de la documentación para Félix Pascual. Se pensó utilizar la documentación que había aportado Felipe Treviño a Ricardo Clar pero por las continuas caídas que se habían producido y porque Treviño conocía a Félix Pascual, se decidió no utilizar los carnés y que Félix Pascual no volviera a ver más a Treviño, con lo que el siguiente paso sería alojarle en otro sitio más seguro. El 25 de julio Tellado visitó a Félix Pascual a las ocho de la mañana muy nervioso y agitado diciendo que había sido detenida “La Chon” el día anterior y que había que salir de Madrid y esconderse. Félix Pascual le dio las señas de un individuo que conoció en la cárcel que podría ayudar, Bernardo Litmanovicz, el cual tenía un establecimiento de compra venta en la calle Conde Asalto de Barcelona, 8, pero no se recurrió a él. Félix Pascual usaba una lente de prismáticos para vigilar quien se acercaba a la casa donde estaba escondido por temor a que fuera la policía. Debido a las manifestaciones de María Asunción Rodríguez la policía conocía la existencia del escondite de Félix Pascual y que iba armado, por eso esperó a la madrugada para detenerle en la casa cercana al cementerio de Chamartín de la Rosa. En el momento de la detención tenía una pistola marca Star calibre 7.65 milímetros, un ejemplar de “Mundo Obrero”, más propaganda comunista, una cartilla militar, una nota con una dirección de Barcelona a nombre de un individuo llamado Bernardo y el cuaderno manuscrito que tenía que entregar a Tellado. La policía visitó a Bernardo Litmanowicz, quien dijo que en la cárcel no mantuvo conversaciones de tipo político con Félix Pascual y le dio las señas por si necesitaba algo cuando saliera. Ricardo Clar fue detenido en Badajoz porque quería pasar a Portugal llevando treinta y cinco kilos de cobre.742 Resulta muy interesante leer el cuaderno manuscrito que Félix Pascual Herranz escribió para entregar a Dionisio Tellado sobre la policía, la presencia de la Gestapo en España y las técnicas de tortura y represión utilizadas en la Dirección General de Seguridad: “Nuestro partido, vanguardista del pueblo español, forjador de la Unión Nacional de todos los españoles, frente a la represión policíaca más terrible y criminal de la Historia. Todos los pueblos de Europa gimen de dolor y angustia al sentir en sus carnes la huella que implacablemente van formando los eslabones de la cadena opresora del fascismo. Holanda, Bélgica, Francia, Noruega, Hungría, Rumanía, etc. Europa entera invadida por Hitler se ha convertido en la ruina más espantosa donde la miseria y la muerte asolan los campos, las ciudades, las aldeas. En todos sus lugares se ve el uniforme alemán como prueba simbólica de poderío. En todos los organismos pueden apreciar la marcha de quien lo dirigió. Los pueblos europeos siguen al caos por los caminos que el nuevo orden de Hitler les impone. No sólo la dirección política está en 742 Ricardo Clar Margarit nació en Valencia, hijo de Francisco y Francisca, casado y domiciliado en la calle Padilla, 50. Conoció a Félix Pascual en un Curso de Capacitación para el acceso al grado de capitán en la Escuela Militar del Ejército Republicano en Paterna (Valencia). Luisa Arnaiz García domiciliada en la calle Bravo Murillo, 72. Era novia de Félix Pascual Herranz Piedecasas y le cambió su ideología falangista. Murió en Madrid en enero de 2011. Domingo Pardo Leitrado, de profesión panadero. Fue miembro del Sindicato de Artes Blanca de la UGT y del PSOE de Madrid. Tío político de Félix Pascual al que alojó sin saber que se había fugado. Murió en Madrid el 3 de abril de 1954. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 578 manos del fascismo alemán e italiano. La economía de esas naciones está gobernada por ellos. La producción de estos países pasa a manos de bandidos que completan su crimen asesinando a los que protestan reclamando lo que es suyo. El hombre pasa a ser instrumento del invasor fascista quien se encarga de que produzca para ella o de carne de cañón en el frente del Este, muriendo con gloria por el nuevo orden de Hitler. Cruel panorama el que se ofrece ante millones y millones de seres prisioneros del fascismo en la inmensa cárcel europea. Sobre todo la perfección del mecanismo fascista se eleva terrible y siniestra del aparato represivo alemán: La Gestapo. Hitler puede fiarse de sus criados de otras naciones y manda sus agentes especializados para organizar y mantener el orden de sus colonias. La técnica dirección de la Gestapo se reprime la libertad y el respirar de los pueblos de Europa. Tormentos morales y martirios físicos terribles por su crueldad son la manera científica policiaca de la Gestapo. Millares de seres de todos los pueblos pasan constantemente por sus oficinas. Tormentos y más tormentos, ese es el fascismo, por encima de tanto martirio, desafiando tanta crueldad, los pueblos se elevan más y más y se los oye gritar vivas a su independencia y libertad. Arrecían con más fuerza los golpes represivos. Pero no pueden evitar que sigan con más fuerza los gritos pidiendo la independencia y la salvación de los pueblos. La Gestapo en España. Nuestro partido ha desenmascarado el papel que Franco y la Falange desempeñan en nuestra patria. En históricos documentos nuestro querido Comité Central ha dado a conocer a los españoles y al mundo entero lo que en realidad son para España Franco y Falange. España desde julio del 36 y totalmente desde 1939 es una colonia más de la Alemania Hitleriana. Y como tal colonia todo está a disposición de los apetitos de la bestia fascista. Franco y unas decenas de falangistas recalcitrantes (pistoleros de la vieja guardia), mil veces traidores a España, son los encargados de disponer todo lo que haga falta a su amo. Y así vemos como la producción por el sudor de obreros y campesinos españoles pasa a poder de Hitler. Como todos los esfuerzos que hace Franco para aumentar la fuerza moral que le aparte en el poder solo tienen un fin: completar su criminal traición hasta arrastrar a nuestra patria a la guerra del lado de Hitler. El pueblo español rechaza con repugnancia el traidor designio de Franco y Falange. España no es fascista y los españoles aman la independencia y desean la soberanía de nuestra patria, pero no es bastante desear y amar una cosa sino se lucha por conseguirla. Es necesaria una guerra de cuartel contra todos aquellos que han traicionado a España y ahora tratan de lanzarlo al precipicio mortal de la guerra. El PCE sabedor de cuáles son los verdaderos sentimientos de los españoles, como así mismo defensor del pueblo español, no ha dudado un solo momento y como en otras luchas históricas, ha señalado a los españoles el camino que puede conducir a rescatar a nuestra patria de años de los traidores, Unión Nacional contra Franco, la Falange y los invasores. Nuestro glorioso PCE marcha en vanguardia de la Unión Nacional. Ha empezado la batalla que ha de llevar a España por el camino de su independencia y soberanía nacionales. Es necesario que el partido movilice todas sus fuerzas hasta logar que todos los españoles honrados luchen en las filas de la Unión Nacional. En España como pueblo invadido por Hitler, todo está a disposición del amo, porque así lo han jurado Franco y sus jefecillos de Falange. Y en nuestra patria el aparato represivo esta conducido por la Gestapo, secundados por los españoles carroña humana, esbirros sin sentimientos, hienas venenosas, fieles defensores de Falange, pistoleros de profesión, hoy con el calificativo de agentes de policía. La experiencia sangrante de la Gestapo como consecuencia de su persecución terrorífica al pueblo alemán primero y más tarde a los países ocupados por Hitler ha hecho que alcance un grado de perfección completa en Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 579 la represión de ciudadanos honrados y particularmente de la clase trabajadora de todos los países invadidos a cuya cabeza se hallan siempre los comunistas. Toda esa sabia del terror está empleándola la Gestapo en nuestra querida patria y bajo la dirección de los agentes pistoleros de Franco, cubren de sangre española los campos y ciudades de España. Pero es necesario definir claramente contra quien van dirigidos los principales y más fuertes ataques de la represión franco falangista. Por centenares de millares han caído, víctimas del piquete de ejecución unos y por tormentos horrorosos otros españoles de todas las ideologías y tendencias por el crimen alevoso de luchar por la independencia y libertad de España. Desde abril de 1939 hasta el presente, nuestro glorioso partido consciente de su deber como partido defensor de los intereses vitales de la patria, se esfuerza y lucha para unir a todos los españoles y organiza la ofensiva contra los traidores sin patria. Todos los comunistas sabemos la sinceridad y honradez que anima el espíritu del partido para lograr la tan ansiada Unión Nacional. Todos los comunistas de España luchan en vanguardia por la independencia de su patria y expulsar a los traidores de ella. La prueba sangrienta que ofrecemos al pueblo español son los centenares de camaradas que después de pasar por la DGS y sufrir los terribles tormentos de sus agentes, los que no mueren allí son trasladados a la cárcel donde esperarán su hora final ante el piquete falangista. Franco y Falange para nuestro partido son el enemigo número uno del fascismo en España y contra él dirigen sus principales ataques. Uno político y otro represivo, sordo y cruel. El primer ataque político y rodeado del aparato de propaganda de prensa, radio, etc, tiene como objetivo neutralizar, desvirtuar el sentido de nuestra lucha señalando a los españoles el dilema de comunismo o falangismo. Trata al mismo tiempo de asustar con el coco a diversas capas burguesas y atraerlas a su campo para fortalecer su debilitada moral bélica. Este ataque político, nuestro partido rechaza con la continuidad de la lucha de Unión Nacional, haciendo que todos los españoles vibren de entusiasmo patriótico con el programa que la Unión Nacional ofrece. El principal ataque contra el partido es la represión sin freno ni cuartel que la Gestapo española nos dirige. Es necesario que todos los comunistas sepan contra quien tienen que enfrentarse y conozcamos lo mejor posible las argucias que el enemigo de España emplea contra nosotros. La Gestapo española o la Brigada Político Social. Tiene su central en Madrid, en la histórica Puerta del Sol y en el mismo edificio del antiguo Ministerio de la Gobernación, hoy también Dirección General de Seguridad. Sus oficinas establecidas en los locales exteriores de los pisos. Por un patio interior se ve la entrada al subterráneo que dividido en cortas galerías oscuras están construidas las celdas o mazmorras. Estas miden dos metros de largo por dos de ancho. El techo abovedado y bajo con una ventanilla enrollada que da a una de su galerías, se filtra una tenue luz. Por cama un sistema de hierros cruzados y comportados en la pared, ambos cubiertos su superficie por una estera de esparto, 25 o 30 celdas de incomunicados completan el subterráneo a más de otras más amplias, con cabida para 90 o 100 personas para casos de menos interés. Independientes de estas celdas existen los famosos cuartos oficiales o de interrogatorios como allí se les suele llamar. Estos locales están especialmente construidos para interrogar a los detenidos o mejor dicho, para que solo a la vista de ellos queda destrozada la moral de aquel. En verdad reúnen las características sobradas para hacer alterar los nervios del más templado. Un pasillo oscuro y estrecho, una puerta baja. Al quedar abierta esta no se aprecia nada en principio debido a que en el interior solo hay una macilenta luz amarillenta. El detenido al pasar la estrecha puerta puede ya divisar mejor un cuarto de techo bajo Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 580 casi cuadrado, unos sillones destartalados llenos de suciedad así como todas las paredes y rincones llenos de telas de araña. De un lado del local se puede observar un viejo colchón de muelle arrimado a la pared en la que se ven salpicaduras de sangre como con alimento en el suelo junto a la cama. El detenido está obligado a desnudarse y una vez desnudo habrá de echarse a lo largo de aquel colchón entonces será cuando empiece el interrogatorio. Había otros locales diferentes a este. Por ejemplo hay uno en los mismos subterráneos que tiene la apariencia de un despacho particular, una gran mesa, tres o cuatro sillas, una biblioteca y un teléfono, pero lo emplean para sus mismas especialidades, las mismas oficinas anteriores hacen a veces de cuartos especiales sobre todo cuando es de madrugada. Los agentes. Son los hombres de más confianza del régimen, confianza puesta en ellos por Franco, no solo examinando el incondicional apoyo al falangismo sino por sus especiales características. Todos los militantes de FET y de las JONS no reúnen las condiciones para tan relevante cometido. Moralmente, podemos afirmar que todos ellos aceptan y enaltecen la ingente labor de aquellos, pero hubo que hacer una selección para formar el aparato represivo. El pueblo español conoce sobradamente sus verdugos, son aquellos que antes del 36 asesinaban a trabajadores honrados españoles en sus calles de Madrid y otros lugares de España. Son los que amparados cobardemente por el metal falangista dirigían desde la sombra el cañón de la pistola y noble pecho de héroes patriotas. Así fue asesinada Juanita Rico y cientos de españoles. Los tipos más variados forman parte de las filas de la BPS. Degenerados viciosos, estafadores, inmorales depravados de la sociedad humana, ruines de sentimientos, cobardes de acción. Estos son los agentes pistoleros de Franco. Solo un objetivo les une a todos, la persecución con el terror hacia todo el pueblo español, de los mejores defensores de la patria. Sólo un sentimiento les es común, la crueldad de sus actos. Fuera de esto no existe connivencia alguna entre ellos. Críticas y envidias es lo que predomina en esa asociación. La prima que a cada detención les ofrecen es el principal motivo de afanosa busca. El motor impulsor de su ideal, los afilados colmillos de esas fieras siempre están dispuestos a clavarlos en cualquier español que intenta defender la independencia y libertad de España. En la Segunda Sección de la BPS está formado un grupo que ellos denominan “Grupo Comunista”. Está formado por los agentes de mayor solvencia de la Brigada. Es fácil comprender que en un organismo de tal naturaleza tienen que estar encuadrados los agentes más finos del falangismo. El así llamado Grupo Comunista tiene la extraordinaria y exclusiva misión de describir la organización comunista clandestina del PCE. Todos los servicios restantes, todos los organismos de la DGS en España quedan supeditadas al Grupo Comunista. Al concederles este privilegio, los agentes del grupo realizan con la mayor libertad las arbitrariedades que jamás policía alguno hayan podido cometer en nuestro país. Esto es el principal motivo que implica la detención de miles de españoles acusados de actividades comunistas y así bien es cierto que afiliados a nuestro partido caen en poder de la Gestapo española como consecuencia de sus propias actividades al tratar de organizar la lucha por la reconquista de la independencia de España no es sino cierto que centenares de pacíficos ciudadanos son otros de ellos sin ideología alguna son molestados constantemente, unos y otros apaleados brutalmente por el terrible crimen de ser familiar o amigo de algún perseguido comunista. Es notorio, pues, que el tal Grupo Comunista no es ni más ni menos que la vanguardia represiva contra el pueblo español que lucha por emanciparse del invasor por alcanzar la independencia de nuestra patria, por evitar que nuestra patria siga viviendo en el caos de miseria, hambre y crimen que Falange y Franco impone a los españoles. Pero es también claro Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 581 y notorio que esa represión va encauzada directa y principalmente hacia los comunistas españoles. Contra el PCE se dirige el principal esfuerzo de la represión actual porque los enemigos de España están enterados perfectamente que el PCE ha movilizado todas sus fuerzas y marcha en vanguardia de la Unión Nacional de todos los españoles que aniquilara para siempre a los traidores falangistas y expulsara de la patria a sus invasores hitlerianos. Son entonces los comunistas los que deben centralizar y aniquilar si es posible la fuerza de la represión falangista empezando por fijar lo más exactamente posible al enemigo, conociendo lo mejor que se pueda sus actividades: casos de detención, procedimientos policiacos y en fin todas las armas que el enemigo de España esgrime contra nosotros. Conocidas las cualidades morales de los agentes pistoleros de Franco, como asimismo el ideal que persiguen en sus actividades terroríficas antipatriotas, señalarnos algunos de sus procedimientos medios que emplean para quebrantar el estado moral del camarada que, fatalmente, cree en sus manos bañadas miles de veces en sangre española. Nos limitaremos a reseñar algunos casos y no todos, porque se necesitarían cientos de cuartillas para darlos a conocer. Nuestro camarada es detenido en una madrugada en su domicilio familiar. Trasladado a la Puerta del Sol es incomunicado en una de las celdas de los subterráneos anteriormente detallados. A las 11 de la mañana del mismo día dos agentes bajan a buscarle para conducirle a una de las oficinas del anterior. Es el primer interrogatorio. Se inicia este por medio de un corto discurso de cualquiera de los agentes. Tratan con ello de persuadir al detenido a que sea valiente y cante. Para ellos es una cobardía callarse y no delatar. De lo contrario le enseñan cuatro o cinco vergajos de goma maciza. Como el detenido niega toda culpabilidad estalla la rabia de los agentes y le dan unos fuertes golpes en la cara y profieren terribles amenazas. De nuevo le bajan a la celda hasta pasar una hora que lo conducen seguidamente al cuarto de la luz amarillenta ya señalado. Una vez allí le ordenan desnudarse y luego es tumbado en el colchón de muelle. Tres agentes se han desprendido de sus americanas y remangándose la camisa dirigen al sacrificado detenido frases de consuelo e irónicas. Lo invitan a que hable. Las tres gomas caen con todo la fuerza de los brazos en el cuerpo desnudo del camarada. Verdugones largos y negros van apareciendo a cada nueva descarga de gomas. La sangre se va agolpando alrededor de todo el cuerpo martirizado hasta formar grandes manchas moradas. Uno, dos, cinco minutos y los brazos no dejan de descargar golpes, acompañados de los insultos más soeces. El cuerpo va perdiendo su forma normal. Ya es un guisapo y cuando se dejan oír sus gritos los brazos dejan de golpear. El detenido ya no siente los golpes. Entre risotadas y blasfemias tratan de cubrir en sus ropas el cuerpo del martirizado. Los zapatos no caben, los pies como igualmente el resto de su cuerpo está horriblemente hinchado. A la celda de nuevo, abandonado a su suerte o a su naturaleza física. Y así unas, dos, tres veces… Variadas formas de martirios físicos emplean los agentes de Franco para hacer que los martirizados delaten a otros que como él defienden la independencia de la patria. Se conoce el caso de un camarada que después de hacer con él las mayores ignominias fuera de si los agentes aplicaron una vela encendida a los testículos del detenido hasta perder este el conocimiento. Un párrafo aparte merecen las heroínas mujeres comunistas españolas cien por cien, probadas heroínas de la independencia patria. Con su sangre y su sacrificio están marcando la senda por donde deben marchar y marcharán las mujeres de España, ante ellas se estrella la importancia de los mercenarios agentes falangistas. Desnudas y sintiendo en su cuerpo los latigazos de las gomas, solo se abren sus labios para gritar de dolor ante el tremendo y criminal Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 582 martirio. El sadismo falangista llega a culminar en rabia e impotencia. Las más soeces y asquerosas frases vierten sobre el cuerpo desnudo y horriblemente martirizado de la mujer comunista. Todos los días las paredes del viejo edificio de la Puerta del Sol son testigo de nuevos y constantes crímenes. Miles de españoles son intérpretes personales de esos dramas del falangismo. Desde marzo de 1939 centenares de comunistas han pasado por aquellas mazmorras de la Gestapo española. Contra la represión. Los comunistas luchan en nuestra patria para conquistar la independencia y libertad de España. Luchan y mujeres organizando la Unión Nacional de los españoles que ha de derribar las puertas del poder Franco falangista. El enemigo del pueblo español concentra su aparato represivo contra nuestro partido porque esto se filtra en todos los rincones de España y sabe llevar al honrado patriota el ánimo y la moral que le mantiene firme y enérgico ante sus adversarios, marcándole el único camino de lucha y combate que es la Unión Nacional. El PCE ha desplegado sus fuerzas y está empeñado en una lucha sin cuartel a muerte contra Franco y Falange. Es la vanguardia de la ofensiva que la Unión Nacional ha desencadenado contra el poder falangista. Todas nuestras acciones deben estar impregnadas del espíritu ofensivo de nuestro partido y nada en absoluto debe retardar la continuidad de la lucha. Los comunistas organizados tienen el alto y sagrado deber, no sólo de propagar e intensificar la acción antifalangista, sino de evitar por todos los medios que su actuación pueda perjudicar la organización del partido. Han de ser rígidos y severos en las normas que el propio partido ha dado sobre el trabajo diario clandestino, debiéndose condenar como criminal cualquier negligencia en este orden, por insignificante que parezca. La experiencia hace que observando las detenciones de camaradas desde hace tres años hasta hoy que un número determinado de ellos no solo han perjudicado al partido con su propia inhabilitación sino que sus debilidades reaccionaron un gran trastorno a la organización clandestina y una parada o retroceso local en la marcha ascendente de la misma. Los comunistas han de manifestarse en todos sus actos con el espíritu ofensivo que nuestro querido Comité Central pide a todos los auténticos patriotas, sabotajes, destrucciones, aniquilamiento en suma del Franco falangismo. Y sin embargo las detenciones hasta ahora ocurridas han permitido observar que nuestros camaradas han sido apresados en sus propios domicilios o en la calle, sin hacer nada por evitarlo, entregándose a la primera llamada. Con esto se ha logrado que los agentes de Franco van a hacer alguna detención y marchen a realizar el servicio como si fueran a tomar café. La prima se la ganan por un trabajo bien simple y nada peligroso. Es necesario que todo comunista quede bien centrado en la idea que nos da la sangrienta experiencia. Un camarada en poder de la Gestapo no es más que un instrumento de los agentes. Que martirizado por ellos, pasará a formar en las filas de condenados a muerte de la cárcel de Porlier. Si cumpliendo con su deber, logra frustrar los planes policíacos, ha logrado un éxito innegable del partido. Ha permitido la continuidad de la lucha, tanto por su aportación personal como por el resto de los camaradas que continúen enlazados a él. De estos hechos al ser reales no sólo se derivan las grandes ventajas enunciadas, que por ellas solas significan un rotundo fracaso del crismo falangista. Se pone en vigor, además el duelo que cada comunista empeña con sus enemigos principales. El aparato represivo Franco falangista, neutraliza y puede paralizar los métodos de tormento y sobre todo, la lucha encarnizadamente y hace fracasar las ilusiones de los agentes que creen alcanzado el botín. Todos los medios son buenos para combatir el funesto pistolerismo en nuestra patria. Todas las armas son eficaces si ellas pueden por sí solas, burlarse del perro de presa. Entonces, los señoritos agentes de la Brigada de la Política Social no verán tan Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 583 fácil la detención de un comunista. Experimentarán que detener a un comunista lleva consigo no sólo sentirse fracasados en su benigna profesión, sino peligrar su propia existencia. Y ya hemos sabido que clase de moral rodea a la famosa brigada. Una prima, por el solo y simple hecho de montar en el coche y volver a los quince minutos con el deseado reo bien vale la pena de molestarse. Un viajecito corto de madrugada una llamada a la puerta inofensiva, la entrada en tromba de tres agentes en la casa y fácilmente captura del comunista interesado. O bien un coche rodando por las calles de Madrid a las 11 del día, un frenazo oportuno, tres agentes que saltan del coche y se dirigen a un muchacho joven paseando pacientemente, más sonrisas de invitación, unos gestos elocuentes y el tranquilo ciudadano pasa a engrosar el número de viajeros del coche frenado. Una voz de orden al chofer de la Brigada. Un comunista ha salido detenido in fraganti en una calle hermosa de la capital de España. El panorama es sombrío para los inteligentes policías. Los comunistas han cambiado de táctica. No sólo se defienden y estaban de sus manos minutos antes de haberles pedido apresar sino que también atacan. Los agentes no quieren llevar la suerte de su compañero por la noche anterior. Ya no entran en pelotón en las casas. No van con ese optimismo y deseo a tener gentes. Cuando salen de sus domicilios no lo hacen con la seguridad de regresar a comer. Su profesión no es tan alegre y halagüeña como antes. La amargura de su propia desmoralización se convierte en desgana y apatía. Cobardía vil y terror al peligro de su vida criminal y aventurera. En sus lugares de trabajo, en sus domicilios y hasta en el punto de sus actividades políticas, los comunistas han de ir y estar prevenidos para cualquier ataque de los pistoleros de Falange. Ni un solo camarada debe caer en manos de la represión”. Félix Pascual Herranz Piedecasas fue condenado a muerte y fusilado a las 6.30 de la madrugada, el 16 de enero de 1945 en Alcalá de Henares. Ricardo Clar Margarit fue condenado a seis años.743 El cambio de las divisas que Manuel Gimeno había pasado a Tellado se le encargó a Ricardo Clar que logró para la organización un total de 5.750 pesetas, de las que 100 pesetas fueron para Félix Lucandi. Manuel Gimeno tenía en mente una misión bastante importante para el posterior desarrollo de la organización comunista y la presencia de Jesús Monzón en Madrid. Se trataba de la adquisición de un documento de identidad auténtico de un colegio de médicos españoles para su falsificación, ya que Jesús Monzón se iba a hacer pasar por médico colegiado en el interior del país. Tellado acudió acompañado de una camarada a la consulta del médico llamado Andrés Sanz Villaplana, mientras estaba siendo atendida la chica consiguió su carné de manera capciosa, engañándole en la finalidad par la que lo necesitaba devolviéndoselo antes de cuarenta y ocho horas. También quisieron obtener del médico una fórmula para poder elaborar tinta simpática pero el médico desconocía dicha fórmula. Del trabajo de la falsificación se encargó Felipe Treviño haciendo una reproducción total del carné sin nombre, con los sellos y firmas del carné original. Separó un trozo de papel vegetal con el dibujo de la parte del sello correspondiente, estampado sobre la fotografía con el fin de que cuando en el carné falsificado fuera adherida la fotografía que se quisiera, se trasladara a ella la parte del sello que faltaba. Este trabajo le llevó un día y una vez terminado entregaron el carné falso a Manuel Gimeno.744 En cuanto a las labores de propaganda, Gimeno solicitó la ayuda de Dionisio Tellado y de María Asunción Rodríguez, no sin antes expresar Tellado que la multiplicación de los trabajos a desarrollar por un mismo 743 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 121.391. 744Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 584 dirigente era lo que se debía evitar, porque se incurría en el problema de siempre, la actividad orgánica de elementos muy gastados y quemados de quienes la policía podía tener referencias y poner en peligro al resto de la organización. Se trataba de uno de los principales problemas por los que cayeron muchos militantes de la organización, la dificultad estribaba en que el propio PCE no podía sustituirlos por falta de hombres y cuadros capaces para ese tipo de trabajos. Se solía decir que el desempeño de varios cargos o trabajos sólo sería algo esporádico y momentáneo, pero al final acababan desarrollando su labor una y otra vez con actividades multifuncionales. Tellado le comunicó a María Asunción que tendría que pasar unos trabajos a máquina encargados por Manuel Gimeno (ya había hecho con escrito a máquina con anterioridad otros trabajos casa de Francisco Sosa en la calle de Tarragona, 38). Esta comunista, gracias a un conocido suyo llamado Carlos Fernández Bernal, le indicó que Celestino Ibáñez Arrieta tenía una máquina de escribir en su domicilio de la calle Cardenal Belluga, 1. Aquí se presentó diciendo que iba de parte de Carlos y utilizó la máquina para hacer doce clichés para multicopista, ocho correspondientes a los números uno y dos del periódico clandestino "Reconquista de España”, órgano de Unión Nacional y los otros cuatro del nº 4 de "Mundo Obrero”. También hizo ocho copias a máquina de cada uno de los ejemplares de "Reconquista de España”. Por otra parte, Celestino Ibáñez realizó siete copias de un informe de una Conferencia Nacional que había redactado el PCE en Francia.745 15.2. Trabajos de agitación y propaganda y reorgani zación de la JSU antes de la llegada de Jesús Monzón. El trabajo de propaganda era importante para la nueva dirección comunista asentada en Madrid. Ya se había intentado sin éxito recuperar la máquina impresora por parte de Calixto Pérez Doñoro lo cual había provocado su detención. Pero la organización todavía disponía de otra máquina multicopista marca “Triunfo” y Manuel Gimeno encargó a Tellado un lugar donde instalarla, ya que estaba en casa de Carlos Fernández Bernal y no era el lugar más propicio para tenerla. Fue trasladada a la casa de un enlace en la calle Francisco Navacerrada del Puente de Vallecas; hasta aquí acudió Tellado con María Asunción para tratar de ponerla en marcha y dar las nociones básicas para hacer una tirada de "Reconquista de España” a un individuo que había proporcionado Manuel Gimeno llamado Esteban Cebrián, con el apodo de "El Guerrillero” . Una vez reunidos los tres no pudieron hacer nada al desconocer su utilización y se centraron en buscar a alguien capaz de utilizar la máquina y llevar a cabo los trabajos de propaganda. Varios manifiestos y folletos de propaganda venían firmados por diversas organizaciones antifascistas, no sólo por el PCE. Esto extrañó bastante a Tellado y a los militantes que estaban acostumbrados a leer el material de propaganda antes de la llegada de Gimeno y con posterioridad a ésta. Tellado dijo a Manuel Gimeno si este tipo de documentación tenía crédito para la organización comunista del exterior y del interior. En ese momento 745 Celestino Ibáñez aunque sí conocía la existencia de la organización comunista clandestina, no sabía que los trabajos que hizo fueran para el PCE en AGA, Gobernación 7.02, Sign 44/, Caja 10.751, Exp. 50. Expediente de María Asunción Rodríguez Fernández. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 585 fue cuando Manuel Gimeno le confirmó que había empezado a contactar con elementos de las distintas organizaciones políticas de izquierda en la calle y en las cárceles y que estaban en connivencia con la línea política de Unión Nacional, que se quería empezar a desarrollar este tipo de propaganda y que tenía como elemento propagador el nuevo periódico, "Reconquista de España”. Éste ya se había empezado a tirar en Francia desde el verano de 1941 por la delegación del Comité Central en Francia. También le habló de que se estaban poniendo las bases para la inmediata llegada de varios enviados desde Francia para dirigir personalmente los postulados políticos de Unión Nacional en el interior de España. El intento de formación de un grupo de agitación ya se venía dando desde la dirección quiñonista pero sin conseguir este objetivo, siendo protagonistas Jesús Bayón y Ramón Guerreiro en esta formación. Un grupo de agitación que estuviera en connivencia con los grupos de republicanos huidos a la sierra desde antes de la finalización de la guerra civil y que se marcharon a las montañas por temor a las represalias de las que iban a ser víctimas por parte de las fuerzas del orden franquista. Pero la falta de comunicación y organización con estos grupos hizo que no resultara posible de momento la ligazón con ellos. Manuel Gimeno encargó al conocido como "El Guerrillero” una misión de carácter audaz, que tenía que llevarla a cabo con otros individuos para constituir un grupo denominado "Guerrilleros de Unión Nacional” o "El Grupo de los Audaces”746. Su tarea iba a ser el reparto por Madrid de ejemplares de propaganda y realizar actos de sabotaje para servir de estímulo a todos los radios de los sectores del casco urbano madrileño. Fueron unos primeros esbozos de grupos de acción, de una manera más teórica que real, siendo los orígenes de lo que posteriormente se verá de una manera más articulada, organizada y desde un punto de vista práctico, mucho más numeroso en cuanto a sus actividades y con unos contenidos políticos más desarrollados. Se seleccionaron doce miembros para ese grupo de "Guerrilleros de Unión Nacional” controlados por un comunista llamado "Maestro”, dependiente de María Asunción Rodríguez. Los doce individuos pertenecían a distintos sectores del Comité Provincial de Madrid y las acciones del grupo consistieron en el reparto de material a sectores (una de sus consignas fue no repartir propaganda nunca antes del día citado), estudiándose los lugares y sistemas de distribución y tomando la iniciativa sobre la marcha. También hicieron algunos trabajos en partidos de fútbol en el campo de la Ferroviaria, repartiendo propaganda entre la gente de las gradas, por lo que en una ocasión se tuvo que suspender uno de los partidos debido a la llegada y la interrupción de la policía. Entregaron propaganda a obreros a la entrada y la salida de las fábricas. Esa propaganda estaba compuesta por paquetes que contenían de diez a veinte ejemplares, incluyendo instrucciones para su posterior divulgación. También repartieron folletines en una concentración de mujeres en el mercado de la Plaza de Olavide (estaban protestando por la carestía de los alimentos). El “Grupo de los Audaces” pegó octavillas y periódicos con la bandera tricolor republicana en postes, árboles, metros, tranvías y parques, incluso gracias al aparato de comunicación del Comité Provincial, llegaron a entregar propaganda en algunas cárceles, para que los presos pudieran ver la movilización que se 746 Este “Grupo de Audaces” utilizó el mismo nombre sin saberlo, que empleó Sinesio Cavada para definir al grupo de jóvenes comunistas que actuaron en junio y julio de 1939. Estos militantes de la JSU cometieron el asesinato del comandante de la guardia civil, Isaac Gabaldón, de su hija y su chofer, con el fin de apoderarse de dinero y de las fichas que integraban el Archivo de la Masonería y el Comunismo y que tenía el comandante en su poder. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 586 producía en el exterior por parte de la organización clandestina comunista. No sólo eran acciones de propaganda las acometidas por este grupo de acción sino también actos de sabotaje, pero de muy escasa intensidad y en sitios muy poco llamativos. A pesar de tener armas, alguna granada de mano e instrucciones para la fabricación de explosivos, no sería hasta un año más tarde cuando se iniciaron acciones más espectaculares y organizadas con la lucha armada antifranquista dentro de las agrupaciones guerrilleras estructuradas para tal fin. Este grupo no tuvo mucha vigencia ni buena planificación en sus acciones. Tenía un carácter muy limitado por la falta de estructura y por la represión ejercida por parte de las autoridades franquistas. Sus actos de sabotaje se producían en fábricas y siempre en connivencia con los obreros de las factorías, como la que hicieron en la Estándar de Madrid que acabó con la detención de dos técnicos comunistas al manipular y destruir el material de fabricación con el consiguiente retraso en el proceso de fabricación. También actuaron en otra fábrica de mica de la calle Galileo con el resultado de dos detenidos, en la fábrica de Huechanson donde hicieron estallar dos calderas y en una fábrica de Valderrivas, que por la destrucción del material salieron seis camiones menos en una semana. Actos que causaban estupor a la policía y despiste llevándoles a desarrollar grandes redadas en barriadas, cines y tabernas para la detención de esos grupos y células comunistas, como las habidas entre septiembre y noviembre de 1942. Según fuentes policiales se descubrió un sector de acción cuyas bases se estaban gestando en la formación de una célula comunista. Se detuvo a gente muy diversa en cuanto a su formación como fueron cuatro funcionarios del Ayuntamiento de Madrid, dos técnicos administrativos, un policía urbano, un bombero, dos mecánicos, dos albañiles y dos pescadores, junto a todos ellos también fue detenido el jefe de la célula y los enlaces de esta troika con el Comité Provincial de Madrid.747 La nueva dirección del PCE en el interior quería transmitir en el material de propaganda repartido instrucciones destinadas no sólo a los comunistas sino a todo el pueblo español para extender la línea política que venía desarrollando el PCE desde hacía tiempo, ahora inscrito dentro de la política de Unión Nacional y en relación con otras fuerzas políticas antifranquistas. Las instrucciones de agitación y propaganda para los militantes de la organización clandestina fueron dadas con gran asiduidad. Se tenía que buscar cualquier medio para la impresión de documentos, agenciarse máquinas multicopistas y hacer tiradas legibles con procedimientos de gelatina y a gran escala. Entre las recomendaciones se decía que si no había máquinas de escribir se podía hacer a mano para divulgar la propaganda. Para el reparto, la propaganda se debía depositar en lugares donde hubiera grandes aglomeraciones, dejándola en los bolsillos de la gente que iba en el metro y en el tranvía, en la ropa durante el trabajo, en guardarropas de cines y cafés, por debajo de las puertas de las casas, a la salida de partidos de fútbol y en las corridas de toros, incluso si hacía falta se mandaba por correo. Se debían pegar en las paredes papeles engomados con consignas escritas a mano o a máquina y también en billetes de curso legal, donde aparecían las protestas contra el régimen franquista y su opresión al pueblo español, llevando a cabo las exigencias promovidas por la Unión Nacional. También instruyeron en la manera de reproducción y divulgación de los periódicos "Mundo Obrero” y "Reconquista de España” con artículos no demasiados extensos, concisos y populares denunciando los excesos y las represiones falangistas y propagando el programa de Unión Nacional. Como hemos ido viendo a lo largo de este período de posguerra franquista, la importancia del aparato de agitación y propaganda para llevar a cabo todo este tipo de acciones e instrucciones fue grande, ocupando un 747 AHN, Fondos Contemporáneos, Expedientes Policiales, Expediente H-41, Actividades Comunistas. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 587 lugar decisivo dentro del aparato organizativo de las distintas direcciones que se fueron dando en el interior de España. Al no poder utilizar la máquina multicopista, el individuo llamado "El Guerrillero” se la llevó metida dentro de un saco a un puesto de almendras instalado en una verbena de Chamberí en la calle Eloy Gonzalo, propiedad de Eusebio Ayuso Gómez, adyacente a otro puesto que él mismo tenía. Pero no pudo volver a ser utilizada más porque fue intervenida por la policía después de las detenciones que se practicaron entre diferentes comunistas a principios del mes de agosto de 1943. A Dionisio Tellado y María Asunción Rodríguez se les relevó de sus funciones en el Provincial de Madrid, ofreciéndoles la posibilidad de dirigirse a Valencia y organizar allí un Comité Provincial. En Madrid se estructuró de nuevo el Comité Provincial pasando a la secretaría general el andaluz "Emilio” , Cayetano Fernández seguía como secretario de organización y Manuel Rodríguez "Manolo” como secretario de agitación y propaganda. Juan Ros Soler “Ramón el Catalán” fue localizado en Francia por Manuel Gimeno que le citó en Perpignan proponiéndole que se incorporara a los trabajos clandestinos del PCE en el interior de España. Primero le encomendó la captación de refugiados españoles en los departamentos limítrofes del sur de Francia. Ros había participado en la organización juvenil comunista española en Francia y en la resistencia contra los nazis. Editaban en el país vecino el periódico de la JSU titulado “Alianza” , primero escrito a mano y otras veces a máquina, según el dinero que tuvieran procedente de las cotizaciones de los militantes. En ocasiones no podían reunir lo suficiente porque había muchos españoles en campos de concentración y en compañías de trabajo que no tenían medios económicos para ayudar. Ros Soler (llevaba una documentación a nombre de Ramón Torres García) pasó la frontera guiado por un contrabandista español organizado previamente por la dirección comunista y en compañía de Esteban Cebrián “El Guerrillero”. Los dos llegaron a Barcelona y quedaron en verse cerca del Gobierno Militar sobre las doce del mediodía para contactar con Manuel Gimeno que también iba a llegar de Francia. Se vieron en café Moca y decidieron ir los tres a Madrid. Gimeno contactó con Emiliano Álvaro Carballo “Luis”, que había llegado también de Francia para trabajar en la reorganización de la JSU en España (estuvo los campos de concentración de Barcares (fue responsable político de seis barracas) y Argeles (responsable de un islote dentro del campo) teniendo como responsables en la organización comunista a Manuel Gimeno y Atilano Rodríguez). Emiliano les comunicó que el anterior Comité Central había sido detenido en pleno y dio a Juan Ros la dirección de Camilo Atilano Rodríguez Ferreiro “Pedro”. Ros llevaba desde Francia la dirección de Marina Ferrer Rey por mediación de un hermano de ésta que militaba en la JSU en tierras francesas. Marina también había pertenecido a la JSU en Montauban (Francia) y vino a España con las instrucciones de que cuando llegara a Madrid participara en la reorganización de la JSU. Ros fue a visitar a Marina y a su marido Fernando Escribano Checa (había estado en Francia y un conocido le dijo que trabajara para la JSU) pidiéndole que le tuviera como huésped, pero ella de momento se negó porque vivía su suegro con ellos. Le dijo que cuando se mudaran de casa, sí podrían darle cobijo. Ros contactó con Antonio Sepúlveda Díez y le habló de la organización juvenil comunista. Antonio aceptó trabajar clandestinamente y usaría el nombre de “Santiago” o “Peque”. Ros le presentó a Camilo Atilano Rodríguez y le dijo que su misión sería controlar a elementos de la JSU ya organizados en los barrios de Carabanchel y La Latina. También conoció a Dositeo Rodríguez Chaos y a Arliano Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 588 Rodríguez para instruirles en labores de captación. Sepúlveda visitó a Fernando Escribano Checa para darle propaganda consistente en manifiestos de “Juventudes Españolas” y Emiliano Álvaro les entregaba sellos de cotización en la Plaza Tirso de Molina. Dionisio Tellado, Antonio García y Luis Alberto Quesada (usaba en ese momento el apodo de “Castillo”) se entrevistaron para estudiar la necesidad de activar los trabajos de la organización y más concretamente los de la JSU, porque no se había hecho casi nada desde hacía tiempo. Esa premisa se la comunicaron a Juan Ros para que dirigiera la organización juvenil comunista. Antonio García invitó a Carmen Machado Pérez a que formara parte de la directiva de la JSU clandestina, Dionisio Tellado por mediación de Santiago Torres, integró a José Luis Gallego Fernández en la estructura de la JSU y Luis Alberto Quesada ofreció a Camilo Atilano Rodríguez Ferreiro a participar con los dirigentes de la organización comunista juvenil. Constituyeron un Comité Provincial de la JSU cuyo secretario general fue José Luis Gallego “Daniel”, secretario de organización Camilo Atilano “Pedro” y la secretaria de agitación y propaganda Carmen Machado “Laura” . La misión era constituir grupos en base a gente de confianza como Dositeo Rodríguez Chaos, Pedro José Alonso Martínez (fue utilizado como enlace entre Gallego y Ros para entregar paquetes de propaganda realizados a máquina de las Juventudes titulados “Alianza” ), Manuel Garrido Arribas (era el responsable del Sector de Cuatro Caminos y no pudo captar a más elementos) y Antonio Tejeiro Rojo (al ser un buen dibujante le encargaron que hiciera unos modelos de sellos de cotización que llevaban la inscripción “Ayuda a la Reconquista de España”). José Luis Gallego fue quien captó a esos militantes en la JSU y éstos recibieron material y propaganda política. A su vez Dositeo Rodríguez amplió la organización con la ayuda de Antonio Sepúlveda en el Sector de la Latina y de Carabanchel con Ramón Torres y Domingo López Bravo. Manuel Gimeno recibió las señas de Camilo Atilano de parte de Juan Ros para quedarse a dormir en su casa nada más llegar de Francia. Este último militante contactó por medio de otros enlaces (Enrique Díaz recibió la nota de un individuo llamado Agustín García para entregarla a Esperanza Aguado Aguado y ésta a su vez se la entregó a Augusto Puente) que se habían ido pasando una nota para convocar en una cita en el Retiro con Augusto Puente Lopetegui, que tenía que llevar como contraseña un periódico infantil. La misión que Ros encargó a Puente fue la de alquilar una máquina de escribir para copiar una circular con instrucciones de organización, varios ejemplares de periódicos de “Reconquista de España” y “Alianza” . Augusto Puente alquiló una máquina de escribir Underwood a Nicolás Martín Gateiro Muñoz y el dinero para ello provenía de los fondos del partido (la policía requisó la máquina cuando fueron detenidos). Juan Ros recibía sellos de cotización para su puesta en circulación entre los miembros de la organización juvenil y le entregó a Carmen Machado, como secretaria de agitación dos sobres con propaganda, uno cerrado y el otro que contenía varios manifiestos impresos, uno de color rosa con el título “Jóvenes Españoles” y otro de color blanco titulado “Alianza” y otros sobre el pacto entre la JSU y las Juventudes Libertarias. Le dijo a Machado que tenían que ser reproducidos para enviarse al extranjero. El 9 de junio de 1943, Carmen Machado estaba en el taller donde trabajaba y telefoneó a su casa, sabiendo que la policía había ido a buscarla. Le dijo a su compañera de trabajo Josefina Burguillo Rodríguez que le guardara los dos sobres sin que supiera su contenido (ella tenía una cita con José Luis Gallego). Carmen fue detenida ese mismo día, no acusada por la actividad clandestina que desempeñada, sino por otros Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 589 asuntos de la guerra civil siendo puesta en libertad el 29 de agosto. Josefina Burguillo por temor a que los sobres que le había entregado Machado pudieran suponerle algún problema, los quemó delante de su compañera de trabajo Carolina García Mateo. Juan Ros y Manuel Gimeno contactaron con un antiguo comunista conocido desde la guerra, Esteban Ortega Cimiano. Éste le preguntó a Gimeno que tenía entendido que había llegado de Francia, pero Gimeno por razones de seguridad le dijo que no era cierto, porque había estado en la provincia de Jaén dedicándose a la venta de artículos relacionados. Fue Ros en otras entrevistas quien le confirmó que habían llegado de Francia para reorganizar el PCE y que querían su ayuda. Gimeno le indicó que se utilizara su casa como estafeta para que recibiera correspondencia a su nombre, aceptando dicho ofrecimiento. Gimeno le reconoció que la organización tenía errores porque no había enlaces. Debido a las detenciones practicadas, la dirección había decidido nombrar a colaboradores de las distintas organizaciones, para que los comités no fueran conocidos por el organismo inferior inmediato y que si había detenciones, se quedaran en los colaboradores. Estos deberían funcionar entre el radio y el sector, entre éste y Comité Provincial y así sucesivamente hasta llegar hasta la propia Delegación Nacional del Comité Central. También le habló de la política de Unión Nacional y que había que hacer una política de captación de elementos para la formación de grupos de ese matiz, pero sin que ellos lo supieran, estarían controlados por el PCE, utilizando la propaganda para desmitificar la publicidad antimarxista que habían difundido, tanto el régimen como otras organizaciones políticas. La correspondencia venía a nombre de Marcial que así era como le conocían y le llamaría por teléfono para ver si había llegado alguna carta. Gimeno tenía pensado realizar una Liga o Comisión de Mutilados pero de manera legal, aunque quien estuviera detrás fuera el PCE, para pedir subvenciones al Gobierno y de asociaciones católicas. Se lo comentó a Esteban Ortega y éste se entrevistó con el que fuera Delegado Nacional de Mutilados en Murcia, Carlos Andueza Caño748 (era 748 Carlos Andueza Caño nació en Valluércanes (Burgos), hijo de Mateo y Elisa, casado y vendedor ambulante. A principios de 1934 se afilió al PCE siendo detenido en mayo del mismo año por repartir hojas clandestinas comunistas y en diciembre por pintar en las paredes letreros con propaganda comunista. En marzo de 1935 se afilió a la UGT, Sección de Transportes. Al empezar la guerra trabajaba en la casa “Hijos de Vicente Rubio” en el Paseo de las Acacias, presentándose en el Radio comunista de Lavapiés, luego a la Casa del Pueblo y al Ministerio de la Guerra, donde se enroló voluntario en el batallón “Márquez” , con el que salió al frente de Guadarrama. Aquí fue herido e ingresó en el Hospital de Sangre de El Escorial, estando en varios hospitales y el último fue en Alfafar (Valencia) en julio de 1938, siéndole amputada la pierna derecha. Regresó a Madrid viviendo con su hermano Leopoldo y se presentó en el Radio Sur, en la calle Atocha, 94 donde fue nombrado secretario de finanzas de una célula compuesta por unos veinte militantes, estando ahí hasta el final de la guerra. No se presentó a las autoridades franquistas y se dedicó a la venta ambulante en el Rastro hasta agosto de 1939 que fue detenido. Estuvo en las prisiones de Las Comendadoras y luego en Porlier, siendo condenado a doce años y salió en libertad en octubre de 1941. Tras salir de la cárcel siguió dedicándose a la venta ambulante hasta mediados de 1942 que se puso en contacto con un individuo conocido en la cárcel de Las Comendadoras llamado Felipe Cardeñoso Bonillo. Junto a éste empezaron a falsificar tarjetas de fumadora para venderlas, alrededor de unos quinientos en cupones sueltos. Sin embargo, Felipe fue detenido y Carlos consiguió escaparse y se escondió en la casa de su hermana Leopoldo. La detención tuvo lugar porque las falsificaciones estaban mal hechas y fueron descubiertos. Carlos Andueza se puso en contacto con Prisciliano Ortega Barbero, quien a su vez le presentó a Albino Álvarez Álvarez (usaban el nombre de Agustín Alonso Álvarez) para realizar una falsificación más perfecta. Alquilaron un piso en la calle Jaime el Conquistador, 15, bajo, proporcionando el dinero Prisciliano que era el socio capitalista. Un individuo conocido como Manin llevó una máquina de imprimir Minerva tipo Boston, así como las cartulinas, tintas y demás útiles que necesitaban. Un fotograbador llamado Mariano Rodríguez confección Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 590 vendedor ambulante de bombillas en el Rastro). Esteban le propuso la organización de dicha Comisión, pero Carlos le dijo que el partido tenía que saber que también se dedicaba a falsificar tarjetas de fumador, trabajo que lo hacía en una pequeña máquina de escribir. Esteban Ortega se lo dijo a Gimeno y le dijo que no pasaba nada y que incluso sería interesante que Andueza tuviera una imprenta para realizar propaganda para el partido. La idea de la Comisión se paralizó momentáneamente y Gimeno le pidió a Carlos Andueza unas pocas tarjetas de fumador para venderlas en varias provincias y sacar algo de dinero para la organización (facilitó unas doscientas tarjetas de fumador). Andueza se ofreció para realizar la propaganda y le dijo las medidas que tenía que tener la Minerva para realizar la propaganda que querían. Le dijo que tenían que esperar un poco porque en aquellos días estaban haciendo las tarjetas de fumador y pasado ese tiempo, Gimeno le dio una cuartilla a mano y en tintas por ambas caras con el título “Llamamiento de la Junta Suprema de Unión Nacional” para que lo imprimiera. Andueza indicó que la máquina se había roto y que no podía hacerlo. Gimeno al enterarse no lo vio claro y pensó que no lo quería hacer por otro motivo. Desde Francia también pasaron a España Emiliano Álvaro Carballo “Luis” y Raimundo Martín Hernández. Cuando pasaron la frontera por Portbou (Gerona), fueron detenidos y puestos en libertad a los pocos días. Los dos viajaron hasta Madrid donde se pusieron en contacto con la organización clandestina. Emiliano Álvaro contactó con Camilo Atilano quien le ofreció hacerse cargo de la secretaría general del Radio Norte de la JSU, pero él llevaba el contacto del miembro del PCE, Donato de Blas Montalbán. Éste le comentó a Emiliano Álvaro que trabajara para la organización comunista y no para la JSU y así se lo transmitió a Camilo y a Manuel Gimeno con los que tuvo varias entrevistas. Por parte de Donato recibió a veces algunos sellos de cotización y algo de propaganda. Por temas personales, Emiliano tuvo que irse durante un tiempo a Ciudad Real y a su regreso contactó de nuevo con la organización por medio de Camilo Atilano y Fernando Escribano, quienes le encomendaron participar en la lucha clandestina y que le dieran la dirección de la JSU en Francia para enviar la correspondencia. Emiliano les proporcionó las señas de Luisa Blanco en el país vecino. Juan Ros (mantenía contacto con diversas cárceles madrileñas con algunos dirigentes de la JSU en el interior de las mismas) encargó a Camilo Atilano Rodríguez y a Emiliano Álvaro que buscaran a más militantes y simpatizantes para aumentar los grupos de la organización juvenil. Aparte de Raimundo Martín que recibió algunos sellos de cotización, también intentaron que formara parte de la organización a Luis González Álvarez que había llegado de Francia y allí había coincidido con ellos, pero no quiso. También dieron algo de propaganda y manifiestos de “Reconquista de España” a individuos de izquierda como Rodolfo Carretero Iranzo, Inocente Durante Mateo y José Granado Lozano. Casi todos los integrantes de la reestructuración de la JSU fueron detenidos y enjuiciados con diversas condenas: José Luis Gallego y Juan Ros Soler a pena de muerte, al primero se le conmutó la pena y Ros fue fusilado en Alcalá de Henares el 14 de octubre de 1944. Carmen Machado, Camilo Atilano Rodríguez, Emiliano Álvaro y Donato de Blas a doce años. Dositeo Rodríguez, Antonio Tejeiro, Marina Ferrer, los clichés y los encargados de hacer las tarjetas de fumador y cupones de gasolina fueron Albino y Carlos (usaba el nombre de Luis Sánchez León). Fabricaron alrededor de unas cuatro mil tarjetas y era un individuo conocido como Chamorro el encargado de venderlas (a veces iban a Granada para venderlas pero era difícil su venta) en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 131.759. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 591 Augusto Puente y Fernando Escribano una pena de seis años y Antonio Sepúlveda a tres años.749 749 Carmen Machado Pérez “Laura” nació en Madrid, hija de Luis y María, empleada. En septiembre de 1936 se afilió a la JSU constituyendo una célula de empresa en los almacenes donde trabajaba, siendo secretaria de la misma. Luego estuvo haciendo servicios administrativos en el Hospital de Benasal (Castellón) hasta mediados de 1937 en que pasó de nuevo a los almacenes de San Mateo. Antes de terminar la guerra fue detenida por las tropas casadistas y la llevaron a la prisión de Ventas pero fue puesta en libertad. La víspera del desfile de la Victoria de Franco estaba con tres amigas de la JSU y fueron detenidas y llevadas en coche hasta la Jefatura de la Policía Urbana, calle Jorge Juan, 5. Les dijeron que las detenían por manifestarse en contra del Jefe del Estado y por reagruparse a nivel individual con antiguos amigos de la JSU. Tuvieron noticias de que también habían detenido a muchos otros jóvenes de la organización juvenil comunista acusados injustamente de querer asesinar a Franco. Las tres entraron en una habitación y al poco tiempo entró Mari Carmen Vives para ver si podía sonsacar algo de sus antiguas compañeras y que fue la responsable de muchas de las detenciones. El jefe de la Policía Urbana, Fontenla mandó cortarlas el pelo casi al cero y estuvieron tres semanas en la comisaría. Carmen ingresó de nuevo en la cárcel de Ventas en el departamento de menores, coincidiendo con varias de las menores que fueron fusiladas con posterioridad (contó cómo una de las teresianas que estuvo presente en el fusilamiento de las 13 Rosas, María Teresa Igual, dijo que Blanca Brisac quedó con vida tras el fusilamiento y el oficial dio el tiro de gracia. Carmen fue condenada a doce años y salió en libertad en noviembre de 1941 en CUEVAS, Tomasa: “Testimonios de mujeres en la cárceles franquistas”, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 2004, pp.127-136. José Luis Gallego Fernández “Daniel” nació en Valladolid, hijo de Ángel y Ángela, casado, empleado y domiciliado en Madrid. Antes de la guerra estaba afiliado a la JSU haciéndose cargo de la redacción del periódico “Ahora” y en agosto de 1936 se enroló voluntariamente en las milicias vascas siendo dado de baja en el servicio militar por defecto en la vista. Luego se presentó voluntario al comisario político Emiliano Pascual Tejedor, siendo enlace de su batallón y luego fue redactor del periódico “Hierro” . Al terminar la guerra fue detenido y condenado a doce años. Camilo Atilano Rodríguez Ferreiro “Pedro” en octubre de 1936 ingresó en el Ejército Republicano siendo cabo en diferentes frentes. Con la caída de Cataluña pasó a Francia y regresó a España de manera voluntaria siendo detenido y llevado a un batallón disciplinario de trabajo pero fue declarado inútil en Barcelona y licenciado en 1942. Juan Ros Soler “Ramón el Catalán” afiliado a la JSU antes de la guerra fue su secretario de organización en Valencia. Durante la guerra ejerció como ayudante de comisario político en su unidad. Antes de terminar la guerra pasó a Francia alistándose en regimientos de marcha del Ejército Francés pero fue detenido y trasladado a un campo de concentración. Mediante un contrato de trabajo se trasladó al pueblo de Rivesaltos y participó en la lucha contra los nazis en la resistencia y en la organización clandestina del PCE hasta que pasó a España clandestinamente en marzo de 1943. Dositeo Rodríguez Chao en junio de 1937 ingresó voluntario en el Ejército Republicano afiliándose a la JSU y al terminar la guerra fue condenado a veinte años y conmutada a quince años. Pedro José Alonso Martínez durante la guerra se afilió a la JSU en el Sector Oeste y fue asimilado como comisario político en su compañía. Al terminar la guerra detenido y condenado a doce años. Antonio Tejeiro Rojo afiliado a la UGT antes de la guerra y al estallar ésta se afilió a la JSU, siendo voluntario en el batallón “Joven Guardia” y fue nombrado delegado político. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a doce años. Antonio Sepúlveda Diez “Peque” durante la guerra se fue a Francia con su familia y pasó a España a últimos de 1942 siendo detenido en Figueras (Gerona) y puesto en libertad al día siguiente. Marina Ferrer Rey afiliada a la UGT durante la guerra. En 1938 conoció a Fernando Escribano Checa con el que empezó una relación. Antes de terminar la guerra pasó a Francia con su hermana y fueron internadas en los campos de concentración de Saint Cyprien, Argeles y Montauban. Luego entró en España por Portbou (Gerona) en octubre de 1941 marchando a Menorca. Tuvo noticias que Fernando Escribano estaba en Madrid y por ello regresó a la capital, legalizando su matrimonio, trabajando su marido como empleado en el Banco de una Administración Local. Augusto Puente Lopetegui se afilió al PCE en noviembre de 1936 y se enroló en la 36 unidad de trabajadores. Al terminar la guerra fue denunciado pero la causa fue sobreseída. Fernando Escribano Checa durante la guerra ingresó en la JSU y luego estuvo en el batallón “Jesús Gay” que se fusionó con la 68 Brigada Mixta, siendo capitán. Fue herido y hospitalizado en Manresa (Barcelona) y la capital catalana. Con la caída del frente de Cataluña pasó a Francia y fue internado en los campos de concentración de Argeles y Barcares. En el departamento de heridos y mutilados de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 592 La línea de actuación política no se alteró y todas las decisiones se tomaron en una reunión celebrada en la Dehesa de la Villa entre los componentes del Comité Provincial y Antonio García Buendía. Pero apareció una nota discordante en la figura de Cayetano que no estaba de acuerdo en seguir igual que hasta ese momento. Propuso la creación de unas comisiones de información como había con anterioridad en el Comité Provincial de Madrid, petición que no fue aceptada por sus camaradas. De esta manera se repartieron cada uno el control de los cuatro sectores madrileños: el Sector Sur controlado por "Emilio”, Cayetano Fernández controlaría el Este y el Oeste, en este último sector contaría con la ayuda de Celestino Martín y las células y radios que habían Montauban se colocó como contable viviendo ya con su mujer Marina Ferrer y su cuñado Francisco Ferrer. Pasó a España como mutilado de guerra en febrero de 1942 y al llegar a Madrid se presentó en la Dirección General de Seguridad donde puesto en libertad fue al campo de Unamuno para cumplir el servicio militar pero fue dado por inútil para el servicio por las lesiones que tenía en la cabeza. Enrique Díaz Pérez afiliado a la UGT antes de la guerra, en el Sindicato Nacional Ferroviario. Durante la guerra se afilió al PCE en la célula del Regimiento de Infantería nº 1 a la que fue destinado. Al terminar la guerra se encontró con Miguel Corrochano quien le habló de la organización del PCE y la necesidad de ayudar económicamente a los presos. Domingo López Bravo afiliado en la CNT y durante la guerra fue herido en el frente de Teruel. Fue trasladado a un hospital y al terminar la guerra fue detenido y condenado a doce años. Esperanza Aguado Aguado afiliada a la UGT antes de la guerra y durante ésta al PCE, siendo responsable de la Sección Femenina del Radio Este del Comité Provincial del PCE. Al terminar la guerra fue detenida y condenada a treinta años y conmutada a doce. Emiliano Álvaro Carballo “Luis” pertenecía a la UGT desde 1934 y luego afiliado a la JSU, nombrado secretario político del Radio 7 del Comité Provincial de Madrid. Durante la guerra estuvo en la formación de batallones y en la organización de la Escuela Premilitar de la JSU en el Frente de Guadalajara. Luego estuvo en las milicias aragonesas siendo nombrado comisario político de compañía. Al caer el frente de Cataluña pasó a Francia por Portbou (Gerona). Donato de Blas Montalbán se afilió a la UGT en 1932 en la Sección de Artes Gráficas. La guerra le sorprendió en Madrid trabajando en la imprenta de Gráficas Unión en la calle Espronceda, 11. En agosto de 1936 se fue como voluntario en el batallón de Artes Gráficas saliendo para el frente de Toledo, sector Escalona. Luego fue al frente de Guadarrama hasta febrero de 1937 destinado al cuerpo de Carabineros con su batallón pasando a Valencia y luego a Barcelona. En febrero de 1938 ingresó en la Academia de Cabos, en la de Sargentos y en la de Oficiales, saliendo como teniente en junio del mismo año y destinado a la 87 Brigada de Carabineros en el frente de Levante. Cuando terminó la guerra estaba en Valencia y a los siete días regresó a Madrid presentándose en la tenencia de alcaldía del distrito de Universidad, regresando a la imprenta donde trabajaba. En mayo de 1939 fue detenido e ingresó en la cárcel de Conde de Toreno y luego en el campo de concentración de Unamuno. Fue destinado al batallón de trabajadores de Lesaca (Navarra) donde estuvo tres meses y fue destinado al 155 batallón cuya guarnición estaba en Madrid siendo licenciado en junio de 1940. Al ser llamado por su quinta para el servicio militar fue destinado al 43 Regimiento de Infantería y a los tres meses al batallón disciplinario nº 22 de Algeciras (Cádiz) siendo licenciado en mayo de 1942. Raimundo Martín Hernández al estallar la guerra se presentó como voluntario en el Sindicato de Transportes como miliciano. Fue movilizado por su quinta a principios de 1938 y destinado al Cuarto batallón Local de Transportes. Antes de terminar la guerra pasó a Francia y estuvo en varios campos de concentración. En el campo de Argeles se organizó el PCE conociendo a Emiliano Álvaro Carballo y Atilano Rodríguez quienes le hablaron de la reorganización del PCE en el interior de España. En septiembre de 1941 arregló su documentación para pasar a España en el Consulado español y regresó por Portbou siendo detenido en Figueras (Gerona) pero fue puesto en libertad. En Madrid volvió a ver a Atilano Rodríguez y a Emiliano Álvaro que usaba el nombre de “Luis”. Luis González Álvarez al empezar la guerra se hizo voluntario y pasó a una Academia de Oficiales de Carabineros de donde salió como teniente y se embarcó en un buque de guerra. Pasó a Francia por Bayona y estuvo en varios campos de concentración. Regresó a España el 30 de julio de 1942 siendo detenido e ingresó en el campo de concentración de Unamuno. Manuel Garrido Arribas en 1935 se afilió a las Juventudes Comunistas y luego en la UGT. Al empezar la guerra fue miliciano en la Columna Mangada donde fue herido. Luego estuvo en el Grupo de Información y Topografía de Artillería con guarnición en Madrid. Fue el secretario del Círculo “Antonio Céspedes” de la JSU. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a doce años. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 593 quedado del Sector Norte estarían bajo la responsabilidad de Manuel Rodríguez. A veces los resultados de algunas de las secretarías del Comité Provincial no estaban a la altura de lo que se esperaba. En este caso Manuel Gimeno y Antonio García Buendía analizaron el negativo papel de Cayetano Fernández en la secretaría de organización, por los malos resultados cosechados y por la imposibilidad de atraer a nuevos militantes a la organización. Debido a esto decidieron relevarle de su cargo y le destinaron al Sector Norte, donde se encargó de trabajos de propaganda pero debido a las detenciones y al estar fichado por la policía, abandonó la organización y se ocultó, estando sólo en contacto con el PCE a través de Ascensión Cano. El cargo de secretario de organización fue asumido de momento por el secretario general del Comité Provincial, a la espera de la búsqueda de un cuadro capaz de asumir el cargo. El papel de Antonio García Buendía fue adquiriendo cada vez mayor protagonismo en su función de enlace entre el Comité Provincial y Manuel Gimeno como máximo responsable de la delegación del PCE en el interior. García Buendía era el que mantenía las entrevistas con el aparato directivo del Provincial y con varios responsables de diferentes secretarías en los sectores madrileños. Mantenía un aire de superioridad, igual que habían demostrado con anterioridad otros dirigentes comunistas, un sentimiento provocado por los deseos y aspiraciones de ocupar los puestos más elevados dentro de la estructura dirigente comunista clandestina. Tuvo algunas relaciones poco cordiales con ciertos camaradas, como las mantenidas con Trinidad García Vidales. Éste fue amenazado por Antonio García Buendía si no cambiaba su actitud y su trabajo en el Comité Regional, amenazas que fueron reiteradas por su cuñada María Asunción Rodríguez. Tras exponerle lo negativo de su comportamiento tomaron la decisión de apartarle de todo trabajo en la organización comunista, produciéndose acusaciones mutuas en sus declaraciones ante la policía de traidores y delatores.750 La policía se iba acercando cada vez a los dirigentes comunistas debido a las detenciones practicadas en el aparato directivo del Comité Provincial. Sus integrantes sabedores de estar siendo vigilados y perseguidos intentaban por todos los medios esconderse, pasar desapercibidos o abandonar la ciudad. En el mes de marzo ya hubo un primer intento de detención a María Asunción Rodríguez que estando acompañada por Ascensión Cano, tuvo una entrevista con el impresor Julio García de la Puebla. Pero éste había sido detenido unas horas antes y se presentó con cinco policías. Antes de llegar, las dos comunistas, pudieron ver la encerrona que les habían preparado y pudieron escapar. Dionisio Tellado pensó en formar grupos de guerrilleros para activar la lucha de la organización. El primer grupo que se pensó en formar estaba compuesto por José Franco Palacios, Pedro Tejedor Martínez y Manuel González Castellanos. Tenían dos pistolas y dos bombas de mano y estarían controlados por un enlace de Dionisio, llamado Juan Pérez Garrido “Emilio” (había sido secretario general de la JSU en Jaén y había salido de la cárcel)751 José Franco fue utilizado como enlace de Tellado con el 750Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. 751 Juan Pérez Garrido tras salir de la cárcel en Jaén fue a Madrid para ver si podía contactar con la dirección del PCE. Su mujer, Carolina Muñoz, también había salido de la prisión de mujeres de Sevilla por actividades clandestinas del PCE y querían encontrarse en Úbeda (Jaén). Juan le dijo a José Franco si podía acompañarle a una cita que tenía con un posible contacto con la dirección del PCE. Juan Pérez le dijo a José Franco que fuera a una distancia prudencial por si le detenían. La cita entre Juan Pérez y Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 594 depósito de material de propaganda del partido y se reunían todos los días en la plaza Manuel Becerra. Tuvo lugar una cita entre Tellado, María Asunción Rodríguez, José Franco y Francisco Sabariego Sanz (éste le entregó a Franco un paquete con dos mil hojas en blanco para emplearlo en tirar propaganda en la multicopista). Unos días después, Tellado se reunión con José Franco y le dijo que era perseguido por la policía y que era necesario recoger la multicopista de la dirección del PCE. José Franco recogió la multicopista que estaba envuelta en un saco y la llevó a un puesto de frutos secos en la calle Eloy Gonzalo, no sabiendo que pasó luego con ella. En otra cita que tuvieron en la puerta del Retiro, Franco le llevó un paquete a Dionisio Tellado que contenía una pistola y se lo había entregado Pedro Tejedor. Tuvo lugar una reunión del Comité Provincial del PCE debido a las detenciones de varios de los militantes de la organización, entre ellos algún dirigente. La cita tuvo lugar en una casa al final del Paseo de Extremadura y tomaron la palabra el secretario general del Comité Provincial (Cayetano Fernández que lo había ocupado por la detención del anterior secretario) y el enlace entre el Comité y la dirección del PCE, Antonio García Buendía. Indicaron que la situación del partido era complicada, por las detenciones ocurridas entre varios miembros de la dirección y de la base, no quedando cuadros suficientes para ocupar todos los puestos necesarios. Se decidió suprimir el Comité Provincial y constituir un Comité Regional de Castilla cuyo secretario general sería Cayetano Fernández, María Asunción Rodríguez la secretaria de organización eventualmente hasta que lo ocupara otro individuo porque ella era muy conocida por la policía y Manuel González Castellanos como secretario de agitación y propaganda. Debían de reorganizar a todos los militantes que no hubieran sido detenidos e incrementar por todos los medios la política de Unión Nacional. María Asunción dijo que había dos dirigentes del Sector Sur y del Norte que no habían sido detenidos y que se debía empezar por ellos la reorganización. Pasados unos días tuvo lugar otra reunión en la Dehesa de la Villa en la que fueron Cayetano, María Asunción, Juan Pérez “Emilio” y Manuel González. La voz cantante la llevaba Juan Pérez quien dijo que había recibido órdenes directas de la Delegación del Partido (Manuel Gimeno) de ocupar el puesto de secretario general del Comité Regional de Castilla porque estaban muy descontentos de la labor que se había ido desarrollando. El puesto de secretario de organización iba a ser ocupado por Cayetano Fernández y María Asunción era relegada de sus funciones. Manuel González fue nombrado secretario militar encargado de buscar a comunistas y simpatizantes dentro de las instancias y organismos militares franquistas para organizar grupos de Unión Nacional que tendrían que ser dirigidos por miembros del partido. La organización tenía que articularse por triángulos y las cotizaciones sería una peseta por militante y semanal. La propaganda escrita tenía que ser confeccionada por ellos mismos buscando los medios necesarios para ello. Manuel González se entrevistó dos veces con un soldado en la plaza de toros de las Ventas y en la Cuesta del Moyano. El soldado pertenecía el Regimiento de Artillería de Vicálvaro y le dijo que en su cuartel no había ninguna célula comunista y que era muy difícil contactar con la organización. Manuel le indicó que intentara montar un Dionisio Tellado que era el comunista con el que se reunió transcurrió sin incidencias y al final contactó con la organización, quedándose en Madrid para colaborar con ellos. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 595 aparato del partido en el cuartel pero pasadas varias semanas indicó que no capaz de realizar la tarea que le había dicho, con lo que dejaron de verse. El 23 de julio habían quedado en la puerta del Retiro Dionisio Tellado, María Asunción Rodríguez, Antonio García Buendía y Juan Ros. Allí tratarían la posibilidad de que los primeros fueran a Barcelona para trabajar en el seno de la organización, debido a que las gestiones practicadas para su integración en la zona levantina no habían fructificado. Al día siguiente María Asunción Rodríguez fue detenida en su domicilio de la calle de Lavapiés, 19 a las dos de la tarde por cuatro miembros de la Brigada Política Social. Parece ser que su caída se debió a las detenciones de unos miembros del aparato de información y recuperación, entre los que estaban Vicenta Camacho Abad y Antonio Vaquerizo que hablaron de la organización, de su misión y nombraron a María Asunción como una de las dirigentes del PCE en Madrid. Aunque la propia Vicenta Camacho lo desmintió y dijo que “La Chon” iba todos los días a por el pan con su cartilla de racionamiento y el día anterior a su detención se la dejó en la panadería. Parece ser que la panadera o la vecina de arriba recogieron la cartilla y que la policía conocía la existencia de los lugares donde solía ir la militante comunista. Preguntando a las mujeres por María Asunción le dijeron lo de la cartilla de abastecimiento y fue así como supieron el domicilio de la dirigente.752 Las pesquisas policiales iban estrechando cada vez más el cerco contra los dirigentes comunistas de la organización.753 El interrogatorio a María Asunción fue llevado a cabo por el jefe de la 2ª Brigada de la 752 Entrevista a Vicenta Camacho Abad, 28 de octubre de 2013. 753 Los cuatro agentes de la Brigada Político Social que detuvieron a María Asunción fueron: Juan García Gilabert, Ramón González Morales, Bernabé Bachiller García y Roberto Conesa Escudero. Al registrar el domicilio de la detenida encontraron gran cantidad de documentación y propaganda en el interior de una maleta. El contenido de esa documentación era el siguiente: un sobre blanco con cinco partes de guerra ingleses y dos cuartillas escritas a lápiz, una encabezada con las palabras "presos españoles" y por el dorso con la de "guerrilleros del llano" y otra encabezada con el título de “Patriotas españoles todos”, un libro titulado En torno a los problemas del Leninismo de J. Stalin, el Manifiesto Comunista de Marx y Engels, otro libro titulado Origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado de Federico Engels, un molde de la cabecera de “Mundo Obrero” en metal y fijado sobre un taco de madera; también un sobre blanco conteniendo once recortes de periódico relativos a la guerra mundial, con anotaciones en lápiz de color y cuatro hojas de tamaño cuartilla escritas a lápiz con apreciaciones burlescas sobre la concentración del 18 de julio, otra encabezada con el título "Emisión de Radio Londres 19 de mayo de 1943" y la otra con el de "Rusia, emisión 10.45 del 19 de mayo de 1943", dos clichés de multicopista completando entre ambos el texto del número uno del periódico “Reconquista de España”, dos clichés de multicopista en blanco, un frasco conteniendo líquido rectificador de clichés de multicopista; dos cuartillas manuscritas a lápiz, una de ellas escrita a tinta con el título: "Nuestra consigna: Unidad y acción", un sobre pequeño con dos hojas de papel cebolla tamaño folio escritas a máquina tituladas: "Por la independencia de España" firmadas por el PCE (Secretaría de la I.C.), un manifiesto de tres hojas de tamaño folio escritas a máquina tituladas: "Jóvenes españoles", otro manifiesto de cinco hojas en papel cebolla tamaño folio, escritas a máquina tituladas "Alianza", un sobre blanco grande con un ejemplar del nº 2 de “Reconquista de España” fechado en julio de 1943, un ejemplar del periódico “Liberación Nacional”, un llamamiento del Comité Central del Partido Comunista en forma de cuadernillo con tapas de papel de estraza titulado "Unidad Nacional para salvar a España", un sobre grande blanco conteniendo dieciséis partes de guerra ingleses y norteamericanos con palabras subrayadas, un número de la publicación titulada “Novelas y Cuentos” que contenía el libro "La Semana" de Lebedinski, tres copias de un escrito contenido en veintisiete hojas de papel cebolla a máquina tituladas "Informe que presenta a la discusión de la Conferencia la Delegación del Comité Central", otra copia del mismo trabajo contenida en veinticinco hojas de papel cebolla en tamaño folio y diez hojas sueltas correspondientes todas a la página número once del trabajo anterior, un carné del Instituto Nacional de Segunda Enseñanza Cervantes, a nombre de la detenida y una cédula de la Diputación de Guipúzcoa cuyos datos de nombre y filiación se encuentran en blanco por haber sido borrados en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 596 Sección Político Social, llamado Luis Marcos González en las dependencias de la Dirección General de Seguridad, donde tras ser torturada contó todo lo que sabía de la organización dando nombres, hechos y direcciones. Tras su detención fueron cayendo poco a poco sus camaradas de lucha y clandestinidad, como Félix Lucandi (utilizaba una cédula personal con el nombre falso de Alberto Montalvo). Dionisio Tellado había quedado en una de las entradas del Parque del Retiro con María Asunción Rodríguez y con Felipe Treviño. Tellado antes de acudir a la cita, sospechó que la policía podía tenderle una trampa por el chivatazo de algún camarada. Por ello quedó unas horas antes con José Franco para preparar un plan en el que éste fuera un rato antes al lugar de la cita y vigilara que no hubiera policías. Los dos cogieron el metro en Cuatro Caminos hasta Atocha y Franco se adelantó a Tellado para observar que en el lugar de la cita (una de las puertas del Retiro) no hubiera nada sospechoso. José Franco no vio nada extraño, solo un individuo apostado en una puerta de la calle Espalter, sospechando que pudiera ser un policía, se lo comunicó a Tellado y éste dijo que iría a la cita con mucha cautela y que se fuera Franco. Éste se fue separando unos metros con algo de recelo y Tellado se sentó en un banco donde casualmente estaba sentado otro comunista asturiano llamado Virgil Escamel que había salido de la cárcel, pero que no sabía quién era su acompañante. En esos momentos varios policías que iban del brazo de distintas mujeres, haciéndose pasar por parejas que paseaban por la calle Alfonso XII, se abalanzaron sobre Dionisio Tellado y se inició un tiroteo entre ambas partes, siendo herido de bala Tellado en una pierna y detenido. El mismo infortunio sufrió Felipe Treviño al acudir a la cita convenida. José Franco al ver lo sucedido y oír los disparos se fue del lugar en dirección a la casa de Juan Pérez Garrido que le comentó lo sucedido. Juan le dijo a José Franco que se olvidara de la máquina multicopista que estaba en el puesto de almendras porque la policía la incautaría, como así sucedió y que dejara el trabajo clandestino durante un tiempo.754 La detención se debió a las manifestaciones de María Asunción en la Dirección General de Seguridad, declarando la hora y el lugar donde iba a tener lugar el encuentro. Después fueron detenidos Juan Ros y Cayetano Fernández, que a su vez también habló de Ascensión Cano y del domicilio de Cipriana Fernández Sevilla, donde estaba hospedado Cecilio Martín Borja. Para la policía era un puzzle en el cual se iban colocando todas las piezas y que iban encajando perfectamente tras los interrogatorios practicados a los detenidos.755 754 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 124.389. 755 Un enlace conocido por “Eugenio” procedente de Francia llegó a Madrid e intentó ponerse en contacto con la dirección del PCE, teniendo muchas dificultades por las detenciones ocurridas. Con gran enfado escribió unas cartas a la Comisión Central del PCE en Madrid: “Se queja de que no acudieron a la cita prevista, que tendría que resolverlas él solo y si no queréis volver a verme lo hagáis por escrito” Firmado el 16 de abril de 1943. La Comisión Central le contestó: ”Te comunicarás con nosotros por este medio que es seguro y nada de provocativo por las últimas detenciones sufridas y rescindir de momento por seguridad la comunicación con camaradas que están quemados y pueda ser peligro para la Comisión Central, lamenta que no pudiera enlazar con el partido pero que ha sido injusto en las expresiones escritas, hay que rectificarlas y comprender que nadie está autorizado a tomar decisiones por su cuenta, no podemos darte una entrevista de momento y que te escondas y tomes medidas de seguridad porque la policía te sigue. Hacer un informe sobre ciertas cuestiones de fechas y lugares donde cayeron los camaradas y si se relacionan entre sí, donde pudo venir el golpe y en quien pudo apoyarse la policía para dar el golpe, si a través de la compañera del Peque se puede saber el comportamiento de la dirección, cosas, estafetas y amigos que tengas en tu poder, adjuntamos un manifiesto del primero de mayo.” Firmado el 27 de abril de 1943. “Eugenio” contestó con otra carta fechada el 12 de mayo de 1943: “que si no se explica o no le entienden, tomar la Comisión Central la medida de romper lazos con los camaradas quemados, pero si es la propia Comisión Central la que ha Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 597 Paquita Arcones pudo escaparse escondiéndose en una casa de la calle Francisco Rodríguez. El caso de Trinidad García Vidales "Jorge” o "Paleto”, fue tema de polémica en los informes de Calixto Pérez Doñoro y de María Asunción Rodríguez, ya que Pérez Doñoro afirmaba que la detención de Trinidad García se debió a la delación de su cuñada, incluso teniendo un careo en la Dirección General de Seguridad en la noche del diez al once de agosto. Ante la amenaza policial de detener a la familia de María Asunción y sabiendo que había salido de su casa por una nota que le había pasado Tellado, les dio su domicilio, sin embargo, cuando acudió la policía, Trinidad ya había desaparecido. La mala suerte seguía cebándose con los militantes de aquella organización y ahora con Trinidad, porque a consecuencia de la dirección donde estaba oculto y que aparecía en unas tablillas de unos paquetes que su hermana Benedicta mandaba a la cárcel, acabaron deteniéndole junto a sus hermanas. Los interrogatorios a María Asunción siguieron en la Dirección General de Seguridad, donde permaneció hasta el 10 de octubre de 1943, soportando cuarenta y siete interrogatorios con torturas físicas y morales, tras lo cual fue enviada a la prisión de Ventas. Entre el material incautado en la casa de Dionisio Tellado estaba la dirección del doctor Andrés Sanz Villaplana de cuyos servicios se beneficiaban algunos militantes comunistas. Cuando la policía fue a su consulta a detenerle se encontraron con la sorpresa de encontrar a Rafael Abad San Francisco y a su mujer, siendo detenidos los dos. Tras un mes de interrogatorios, averiguaciones e indagaciones los últimos detenidos Alberto Pastor Ransanz y Celestino Ibáñez Arrieta lo fueron a finales de agosto.756 caído y yo soy el que contacta con vosotros como Comisión Central y no sabéis quien queda o no, que Comisión Central sois vosotros, solicitaba con vosotros César y Peque (Dionisio Tellado y María Asunción Rodríguez respectivamente) como dirección provincial con los que quería la entrevista, sois vosotros quienes recusáis la entrevista y donde están todas estas medidas de seguridad que me habláis y que todos sois conocidos y supone un peligro para el partido, paseando los dos juntos por la calle en plena tarde sin ninguna previsión de camuflaje. Si no tengo una entrevista con algún camarada que me ofrezca garantía sino queréis vosotros y me aclare la situación del partido y con razones claras como se ha resuelto el partido, no haré entrega de lo que tengo, sin haber malas interpretaciones y con el fin habilidoso de evitar mala reacción ante mi desplazamiento, teniendo en mis manos parte del partido, no sólo en Madrid. Dar soluciones a problemas no sólo interiores sino también exteriores, os deis cuenta de mi buena intención. Pero como había cosas que no me podía demorar en ficha fija e inaplazable tuve que hacerlo bajo mi responsabilidad, un informe que mandé al exterior a la Delegación Central de Francia dando cuenta de las detenciones con las explicaciones que poseo de ellas y sus relaciones entre sí y contestando cosas que ellos me preguntaron y que tengo en mi poder. Os agradezco vuestros consejos para mi seguridad personal pero tengo como en situaciones análogas las medidas tomadas necesarias. De la compañera del Peque no sé nada porque rompí con ella. El manifiesto me parece bien, la firma poco simbólica, la reproduje y la pasé a varios camaradas”. En AHCCPCE, Documentos PCE Anexos, Jacques 7, Cartas entre Eugenio y la Comisión Central, marzo-abril de 1943. 756 El registro en la casa de Dionisio Tellado de la calle del Paseo de las Delicias, 13, piso entresuelo, dio lugar a la incautación de una maleta en cuyo interior había una libreta de direcciones y ocho cápsulas de una pistola calibre 9 mm. También ocuparon una pistola marca "Astra" calibre 9 mm largo con el nº de fabricación 32.217. Tras registrar el domicilio de Celestino Ibáñez Arrieta en la calle Cardenal Belluga, 3, piso principal izquierda, encontraron el siguiente material: en el interior de una caja de zapatos había un manifiesto impreso y escrito por las dos caras que tenía como título "Unidad Nacional para salvar a España" firmado por el "Comité Central del PC de España. septiembre de 1948", un manifiesto escrito a máquina en dos hojas de papel cebolla por una sola cara titulado "Proyecto de resolución de la conferencia" de enero de 1943, un facsímil de periódico en cuatro hojas de papel cebolla escrito a máquina de “Reconquista de España” del 23 de mayo de 1943, otro ejemplar escrito a máquina de “Reconquista de España” de cuatro hojas en papel cebolla correspondiente al nº 1 de junio de 1943; un manifiesto escrito a máquina en cuatro hojas en papel cebolla en conmemoración del 1º de mayo de 1943 firmado por el PCE, PSOE, UGT, CNT, JSU, FIJL, once hojas escritas a máquina con opiniones u orientaciones políticas diversas; un folleto con dieciocho páginas con diversos hechos históricos y acontecimientos del interior; sellos de cotización con valor de una peseta del PCE; seis originales de máquina multicopista del periódico “Reconquista de España” de julio de 1943. También se le ocupó la Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 598 El juicio se celebró el seis de octubre de 1944 en Alcalá de Henares imponiéndose las siguientes condenas con dos piezas separadas en el sumario. Por un lado se condenó a María Asunción Rodríguez Fernández a pena de muerte, Cayetano Fernández Fernández y Trinidad García Vidales a treinta años, Felipe Treviño Pérez, Ascensión Cano Agraz y Félix Lucandi Aurrecochea a quince años y condena de seis meses y un día a Alberto Pastor Ransanz, Celestino Ibáñez Arrieta y Carlos Fernández Bernal, absolviendo a Andrés Sanz Villaplana. Por otro lado se dictaminaron otras dos penas de muerte a Dionisio Tellado Vázquez y a Cecilio Martín Borja. Sería una de las pocas veces que tres condenados a muerte lograron evadir el pelotón de ejecución porque los tres consiguieron fugarse de la cárcel, los dos hombres de Alcalá de Henares y María Asunción de la cárcel de mujeres Ventas.757 Cuando ingresaron a esta última en la prisión, la dirección del PCE de allí según ella misma, realizó una pésima labor de organización, llegando a tener a las militantes comunistas desorientadas y sin conocimiento de lo que verdaderamente estaba pasando, porque no se repartía los materiales de propaganda que se les daba, algo difícil de creer porque el trabajo desarrollado por la dirección estaba en connivencia con el llevado a cabo en el exterior. Había unos grupos de influencia personalistas entre Juana Corzo, Paz Azzati y Mercedes Gómez Otero, dirigentes del partido dentro de la cárcel. La organización del exterior tras oír denuncias malintencionadas de este tipo, sustituyó a la anterior dirección por otra formada por Alfonsa Sánchez Gil, Antonia García Alonso, Angustias Martínez y Ángeles Vázquez, encargándose de que se conociera el informe sobre la expulsión de Quiñones y su línea política y la nueva orientación política dictada con las direcciones de Carrera y luego la de Jesús Monzón.758 Una vez llegó María Asunción Rodríguez a la prisión de Ventas, habló con la dirección del PCE e indicó que su vida corría peligro porque había orden de fusilarla en poco tiempo y para presionar aún más si cabe, al ser gran conocedora de la organización clandestina comunista, María Asunción dijo que si no planeaban una evasión, contaría todo lo que sabía en el momento de los interrogatorios, sin saber en el exterior que ya lo había hecho. Esta amenaza dio su fruto, porque se decidió la fuga conjuntamente desde el interior y el exterior de la prisión. Según Vicenta Camacho, la fuga se planeó para que saliera a la calle Elvira Albelda y luego se añadió a “La Chon”. En un primer momento, decidieron que fueran varias las presas las que se escaparían, pero por falta de medios, sólo se pudo preparar la salida de María Asunción y de Elvira Albelda Conejero que también tenía pena de muerte. Se decidió que la fuga fuera el 15 de noviembre. En Ventas había una galería de condenadas a muerte en los sótanos. María Asunción estaba en la segunda galería, en una celda con otras cinco presas. Por la tarde bajaron a Elvira a la galería de condenas a muerte (habló con el cura de la cárcel para que enviaran un telegrama a su padre y le dijeran que la iban a fusilar). En toda la cárcel había mucho nerviosismo por el posible fusilamiento de una compañera en cuestión de horas. La máquina de escribir que utilizó María Asunción marca "Underwood" con el nº 1.401.402 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. 757 En un escrito del propio Enrique Eymar del 20 de octubre de 1944 se especificaba la necesidad urgente de su busca y captura tras su evasión, publicándose las requisitorias de su búsqueda en los periódicos y los Boletines Oficiales de la Guardia Civil. En la Dirección General de la Guardia Civil se remitieron cuarenta y seis fotografías de los procesados para remitirlas a las diferentes Comandancias en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.155 contra María Asunción Rodríguez Fernández y dieciséis más. 758 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 599 dirección del PCE se dio prisa para prepararlo todo. Paz Lobo García era la ayudanta de las funcionarias, la “voceadora” como era conocida y llevaba las llaves de las galerías del economato, del médico y de los talleres. Las llaves se las dio Paz Lobo a otra presa llamada Apolinaria y luego a Antonia García. Ésta y Angustias Martínez abrieron las celdas de las dos condenadas a muerte. Primero salieron Angustias Martínez y María Asunción y abrieron la puerta de Elvira. Fueron todas hasta un taller de manipulados junto a un puesto de vigilancia donde no había seguridad por parte de las funcionarias de prisiones y que daba a un terraplén exterior. Las compañeras cogieron unas cuerdas del tendedero para deslizarse por el muro exterior y a las once de la noche salieron las dos presas en libertad. Las otras tres presas colocaron de nuevo las cuerdas en el tendedero y Angustias cerró todas las puertas de las celdas. La dirección de la cárcel tardó unas horas en darse cuenta de la evasión. Hacían recuentos a media noche y otro a las siete de la mañana que era cuando las despertaban. Cuando las funcionarias empezaron a hacer los recuentos y las oportunas formaciones vieron que dos presas se habían escapado. La represión fue contra toda la segunda galería derecha, teniéndolas más de un mes castigadas sin comunicación. Las compañeras de celda de María Asunción y Elvira (las compañeras de esta última eran Paz González, Carmen Machado, María Ferrer, Lucía Povedano y Margarita Ford) ingresaron en celdas de castigo y Paz Lobo, aparte de dejarla seis meses incomunicada fue procesada pero quedó absuelta al no poder las funcionarias denunciar la ligereza en su labor y las faltas cometidas. Paz Lobo hubiera fallecido de hambre, si no hubiera sido por el compañerismo y la ayuda de la enfermera, Rosa Cremón, que era una reclusa política, ya que le llevaba leche con huevos batidos y algo de comida, escondidos debajo de su uniforme. Sin embargo y a pesar de la represión ejercida en la cárcel de Ventas se vivió un ambiente de alegría y de victoria. Habían conseguido vencer a lo que denominaban “Disciplina de cuartel, seriedad de banco y caridad de convento”. Entre las presas se extendió un espíritu de lucha y libertad. Cada éxito, por pequeño que fuera, se vivía como un triunfo por todas las presas políticas.759 Elvira Albelda y María Asunción Rodríguez fueron cada una por su lado. La versión de que María Asunción se puso un traje de monja de la hermana de Isabel Alvarado para pasar desapercibida en la calle, después de su fuga, no es cierta. Sí es verdad que se presentó en casa de Isabel, en Fernán González y que la conocía de su estancia en Ventas. Le dijo que se habían escapado con Elvira Albelda de la cárcel y se había separado una de la otra en la esquina del parque del Retiro. Lo primero que pensó fue en esconderse y por ello fue a la casa de Isabel Alvarado. Ésta preocupada le respondió que era muy peligroso estar en su casa, porque hacía no mucho, habían estado las hermanas Azzati, que se marcharon por temor a ser detenidas. Isabel aceptó que se quedara aquella noche allí y le dio de comer. Al día siguiente llamó a otro camarada, Nicolás Colina, para que se hiciera cargo de ella y la llevó a su casa.760 María Asunción por motivos de seguridad cambió de casa y se fue a casa de Nicolás Colina Quirós en el barrio de la Guindalera, enlazando con la organización comunista a través de Miguel Espasadín para estudiar la posibilidad de salir de Madrid. 759 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949; ACCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.16, Informe de Elvira Albelda Conejero (30-4-48) y DOÑA, Juana: Desde la noche y la niebla (mujeres en las cárceles franquistas), De la Torre, Madrid, 1978. 760 FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, Carlos: “La Lucha es tu vida. Retrato de Nueve Mujeres Combatientes Republicanas”, Fundación Domingo Malagón, 2008, Madrid, pp. 27-30, Entrevista a Isabel Alvarado, Madrid, 16 de junio de 2005 y Entrevista a Vicenta Camacho Abad, 28 de octubre de 2013. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 600 Este último individuo le presentó a María Méndez Murias, con la que se trasladó a Oviedo el 7 de febrero de 1945 y estuvo en Infiesto, Pola de Laviana y Sama de Langreo. Desde allí preparó su viaje a Francia, hecho que tuvo lugar en octubre de 1948, gracias a un marinero que pasaba en barca a personas desde Santurce (Vizcaya) al pueblo vasco francés de San Juan de Luz. María Asunción llevaba la dirección de una camarada llamada Pilar Navarro que vivía en Ardèche. Elvira Albelda tras separarse de María Asunción Rodríguez se escondió en varias casas de conocidos (una en la calle Menéndez Pelayo) e incluso en un almacén de maderas. Para pasar desapercibida se tiñó el pelo. Contactó con el PCE y la mandaron a Barcelona para trabajar con la JSU pero dijo no estar preparada. Tras permanecer un año sin trabajar con la organización comunista, Elvira se fue a Montesa (Valencia) donde vivía su madre pero con la idea de irse a Francia vía Barcelona. Con la ayuda de dos guías y 2.000 pesetas pasó a Francia por Saint Laurent, luego se dirigió a Decazeville (Avayron) donde vivía su hermana Teodora, empezando a trabajar en un restaurante lavando platos.761 Una vez llegaron a Francia había un Equipo de Pasos del PCE encargado de hacer informes a los camaradas que llegaban de España de su militancia y actividad en España. Dependiendo de lo que dijeran y del estudio de dichos informes por los técnicos y burócratas de la dirección del PCE, serían calificados como posibles traidores, delatores o desviacionistas. No podían entender cómo salieron de España y no se quedaron para seguir luchando en el interior del país. El estalinismo estaba inmerso en todos los frentes de los Partidos Comunistas mundiales con acusaciones sectarias y cazas de brujas. El informe sobre Elvira Albelda decía que en su declaración había puntos raros y que no creía que pudiera haber cruzado la frontera a pie al tener sobrepeso. Lo mismo pasa con el informe de María Asunción que recogiendo lo que decía un informe de otro camarada, la llamaba mentirosa, la "mujer de las casualidades" y que preguntaba demasiado por gente del Comité Central queriendo saber muchas cosas. Decían de ella que era una mujer muy preparada políticamente y con una gran cultura pero el técnico que redactó el informe decía que no se fiaba de ella porque había mentido en el lugar de paso a Francia y sobre su identidad. Incluso decía que se había puesto en contacto con la policía franquista para decir que estaba en Francia y que dejaran tranquilos a sus padres porque les estaban molestando continuamente. A la pregunta de si estaba dispuesta a regresar a España con un trabajo clandestino le contestó que no estaba por la labor y que tampoco quería estar en Lyon ni en París. También le acusaban de saber hablar francés (lo había aprendido en el instituto) como si este hecho en vez de significar riqueza cultural que además podía beneficiar a la organización comunista en Francia, fuera un delito del que se tenía que sospechar. Se llegó a pensar que podría tratarse de un agente infiltrado del franquismo. Es sintomático cómo después de la labor y lucha desempeñada por miles de camaradas en el interior, los que pudieran salvar sus vidas y llegar a Francia en unas condiciones duras y penosas, el Comité Central en Francia y sus dirigentes realizaran este tipo de informes con opiniones negativas y acusatorias en muchos casos de la actividad desarrollada por los militantes de la organización en el interior. Parece dar a entender que si sobrevivieron a la represión franquista lo fue, no por cuestiones de valentía y de adhesión total a unos ideales y a un partido, sino por otro tipo de motivos más 761 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.1-2, Informe de Asunción Rodríguez "La Chon” y "La Peque”, 3 de mayo de 1949 y AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sigc.16, Informe de Elvira Albelda Conejero, 30 de abril de 1948. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 601 sospechosos para ese Comité Central (desde la delación y la traición pasando por un trabajo favorecedor respecto a la policía franquista). Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 602 16. Jesús Monzón y la política de Unión Nacional. La política seguida por el PCE fue de estrecha relación si no de subordinación con la línea seguida por la URSS y su organismo exterior, la Comintern. A pesar de la derrota en la guerra civil y de las continuas divisiones producidas en el seno del republicanismo español tras el golpe de Estado de Segismundo Casado, se quiso seguir con la misma idea que predominaba en la mente de aquellos políticos derrotados, la caída definitiva de Franco y del fascismo. La estrategia adoptada en complicidad con la URSS, de integrarse en el Frente Popular buscando alianzas con otros grupos políticos socialistas, republicanos y anarquistas, tuvo un brusco viraje con la firma del pacto de no agresión germano-soviético firmado por los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países, Joachim von Ribbentrop y Viacheslav Mijáilovich Molotov el 23 de agosto de 1939. De gran impacto, generó una gran confusión entre el movimiento comunista internacional, la "Gran Madre Patria" del comunismo firmando un pacto con el enemigo por excelencia, el fascismo, en este caso representado por la Alemania Nazi. Todos los partidos comunistas mundiales tuvieron que cambiar sus posturas políticas y planteamientos ideológicos por el viraje que representaba un hecho de esa magnitud, demostrando cómo todos los partidos comunistas estaban subordinados a la política dictada desde Moscú. Esta situación dramatizaba con el PCE, ya que ellos mismos habían luchado contra los nazis, aliados de Franco en la guerra civil española. El PCE adoptó una nueva línea política que venía dada por la Comintern y que utilizaba un lenguaje más agresivo y revolucionario. Un ejemplo de esto sería un manifiesto publicado en otoño de 1939 firmado por el Comité Central del PCE en Moscú formado por José Díaz y Dolores Ibárruri, atacando fuertemente a la CNT, PSOE y el POUM, con la declaración de que el Frente Popular estaba roto y definiéndolo como "Frente Único”. La verdadera lucha sería entorno a las masas populares, con la acusación y definición de traidores a los jefes del PSOE, del anarquismo y de los partidos republicanos. Incluso en el "Manifiesto de la Internacional Comunista del Primero de Mayo" de 1940 se llamaba a los socialistas como "socialcasadistas" atacando a los elementos negrinistas de los partidos socialistas y republicanos. Llama la atención hasta qué punto cambió el lenguaje utilizado por el PCE, lo que antes era aliado ahora era enemigo.762 La guerra mundial pasaba a ser una guerra interimperialista, se rechazaba un pacto con las fuerzas burguesas y se abandonaba la alianza que habían tenido con los otros partidos políticos republicanos, criticando por parte de estos la postura que habían adoptado los comunistas ante la situación que se estaba dando. Santiago Carrillo declaraba en sus “Memorias” que no podía prever que ambos países hicieran un pacto que cambiaba todo el enfoque de lucha seguido durante muchos años pero lo justificaba con los mismos argumentos que dieron los soviéticos una vez fueron invadidos por los alemanes. Para Carrillo, los que criticaban el pacto eran aquellos que pactaron la rendición ante Franco y que serían los españoles los que tenían más razones para explicar el pacto habido ante las traiciones que sufrieron por los gobiernos inglés y francés y su postura cobarde ante la guerra en España. No es una 762 HEINE, Harmut: “La oposición política al franquismo”, Crítica, Barcelona, 1983, pp.96-97. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 603 manera de justificar un pacto de esta clase contra los que habían sido los enemigos unos meses antes. Carrillo decía que por aquel entonces pensaban que la URSS trataba de ganar tiempo para mejorar en una posible guerra contra los nazis y que en ese momento tanto franceses como ingleses fracasaron en su intento de llevar a Alemania a la guerra. Incluso llegó a indicar que entre los comunistas españoles no hubo crisis de conciencia por el pacto porque admiraban a la URSS.763 A pesar de la opinión de Carrillo sobre fascismo y comunismo eran como el fuego y el agua y que aquel malentendido se disiparía prontamente, en aquellos momentos se rendía el culto al líder Stalin y todo lo que este propugnaba a través de la Comintern se asumía sin discusión por casi todos los comunistas incluido el propio Carrillo. Sin embargo, hubo otra serie de comunistas que no opinaban de la misma manera que sus dirigentes respecto a la política seguida por el PCE. La militancia de base en los campos de concentración no entendía cómo se podía pactar con un país con el que unos meses antes se había combatido luchando contra el fascismo en España. Hubo militantes y simpatizantes que incluso llegaron a romper su vínculo orgánico con el partido e hicieron desaparecer cualquier documento que les asimilara con la organización comunista española. Llegaron a ser vilipendiados por muchos otros republicanos exiliados de las demás organizaciones políticas que vieron el momento oportuno para deshacerse del protagonismo comunista en los campos de concentración y realizar un ajuste de cuenta político contra los comunistas, denunciando a las autoridades francesas la estructura clandestina del PCE en el interior de los campos y el deseo de no querer estar a su lado y que fueran encerrados en islotes separados. 764 Aquellos comunistas que no opinaban de la misma manera que la dirección del PCE ante el pacto alemán-soviético, fueron aquellos camaradas acusados posteriormente de traidores, sufriendo en su persona purgas y expulsiones e incluso eliminaciones físicas por el hecho de pensar de manera diferente a las tesis oficiales de los partidos comunistas. Estos militantes comunistas se adelantaron unos cuantos años a las denuncias de lo que fue el terror y la dictadura estalinista y que años más tarde se extendió su conocimiento a nivel mundial. Manuel Azcárate Diz765 como muchos otros 763 CARRILLO, Santiago: “Memorias”, Planeta, Barcelona, 1993, pp.313-314. 764 SERRANO, Secundino: “La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945”), Aguilar, Madrid, 2005, pp.123-128. 765 Manuel Azcárate Diz nació en Madrid el 7 de octubre de 1916. Hijo del diplomático Pablo de Azcárate que fue director de la Sección de Minorías en la Sociedad de Naciones y luego secretario adjunto de la misma organización. Durante la guerra civil fue el embajador de España en Londres. Manuel estudió en Madrid en la Institución Libre de Enseñanza y posteriormente en Ginebra y Londres. Una vez estalló la guerra civil fue a París a colaborar con la embajada española a cargo de Fernando de los Ríos. Regresó a España y participó en el Ministerio de Estado, en la secretaría de Julio Álvarez del Vayo. Se afilió a la JSU y ayudó a la creación del periódico de la organización juvenil "La Hora”. Se fue a Ámsterdam como miembro de la JSU porque ésta pidió su ingreso en la Internacional Juvenil Socialista. Más tarde se le nombró miembro de la delegación de España que asistió a la Asamblea General de la Sociedad de Naciones en Ginebra. Tras regresar a España se integró en la 9ª División en Caspe como agregado del Estado Mayor, pasando luego a la 11ª División con Enrique Líster y participó en la batalla de Teruel. En agosto de 1938 asistió en representación de la JSU a un Congreso Mundial de la Juventud por la Paz en EE.UU, regresando a finales de 1938 a Madrid donde fue llamado para ayudar a Álvarez del Vayo en el Ministerio de Estado en Elda (Alicante) donde se había trasladado el Gobierno de Negrín. Azcárate cogió un avión en dirección a Francia con otros dirigentes del Buró Político y Comité Central del PCE. Vivió en la URSS de 1959 a 1964 y fue miembro del Comité Central del PCE, teniendo la responsabilidad en el campo de la intelectualidad y universitario y en política internacional. Fue director de la revista “Nuestra Bandera” y regresó a España tras la muerte de Franco. Fue expulsado del PCE en Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 604 comunistas vivieron en un mundo donde las imágenes estaban deformadas y el pensamiento mediatizado, comprendiendo todo lo que pasaba ya tardíamente, con la denuncia de la actitud seguida por los dirigentes del PCE tras su marcha a Francia acatando órdenes de la Internacional Comunista: "Para Stalin no había serios obstáculos ideológicos que le impidieran sellar una alianza profunda con Hitler: el principio dictatorial, la liquidación de la democracia, la agresión feroz de los oponentes, incluso el antisemitismo, eran puntos fundamentales de coincidencia. No es el lenguaje, pero sí en las ideas y en la acción. Con los procesos y ejecuciones de los años 1936-1938 que liquidan a los principales dirigentes bolcheviques de la revolución de 1917, y con el pacto con Hitler de 1939, Stalin entierra lo que quedaba del espíritu comunista y progresista que había inspirado la obra de la Revolución rusa. El régimen soviético es ya entonces algo totalmente distinto: la dictadura de un caudillo nacionalista, de crueldad sin límites, dispuesto a utilizar todos los medios a su alcance para perpetuarse en el poder y engrandecer Rusia… Suponía la liquidación de los partidos comunistas, salvo en lo que pudieran tener de instrumentos útiles para la política exterior de Moscú… Como el caso del PCE, con decenas de miles de comunistas en los campos de concentración… y la dirección del PCE, toda ella; se marchó de Francia unos a Moscú, otros a América… abandono vergonzoso…El pacto Hitler-Stalin no fue sólo un acuerdo diplomático. Fue la señal de que la Unión Soviética y la Internacional Comunista renunciaban por completo a la lucha contra el fascismo”.766 La situación de los comunistas españoles exiliados en Francia era bastante difícil ya no sólo por su mala relación con los demás exiliados republicanos, sino por la persecución de que fueron objeto por parte de las autoridades francesas al ser considerados sospechosos de cualquier tipo de delito aun sin haberlo cometido e incluso algunos fueron encarcelados (hubo amenazas por parte de las autoridades francesas de 1982 y murió en Madrid en agosto de 1998 en AZCÁRATE, Manuel: “Derrota y Esperanzas. La República, la Guerra Civil y la Resistencia”, Tusquets, Barcelona, 1994. 766 AZCÁRATE, Manuel: “Derrota y Esperanzas. La República, la Guerra Civil y la Resistencia”, Tusquets, Barcelona, 1994, pp.197-203. Azcárate se enteró del pacto soviético-alemán y pasó de la incredulidad al acatamiento de lo dictado por la Internacional Comunista: "La mañana del 23 de agosto al comprar el "Petit Parisien", no podía creer lo que veía. Una gran foto de Ribbentrop, el ministro de Asuntos Exteriores de Hitler, brindando en el Kremlin con Stalin y Molotov. Un titular inmenso: PACTO HITLER-STALIN. Era el mundo al revés. El hombre que yo admiraba como encarnación de la causa de los trabajadores aliado a la persona más odiada, Hitler… Mi primera reacción fue ¿cómo ha podido la Unión Soviética cometer una traición semejante?… En L`Humanite, el órgano oficial del PCF, daba la noticia, si bien con más discreción… Quizá fue el momento en el que viví el mayor desconcierto mental y también emocional. Sentía que estaba a punto de perder la fe en la Unión Soviética… En realidad los argumentos soviéticos, al menos para una mentalidad comunista tenían mucho peso en las circunstancias de agosto de 1939. El punto de partida era la tesis leninista de que las fuerzas revolucionarias debían aprovechar las contradicciones entre los imperialistas. La lucha por un nuevo reparto del mundo entre los imperialistas había empezado ya… la Unión Soviética debía impedir por encima de todo que se formase una gran coalición contra ella en todos los Estados capitalistas”. Seguía explicando Azcárate que el argumento más esgrimido por los soviéticos era la mala fe de ingleses y franceses en las negociaciones de junio de 1939 en Moscú para formalizar una alianza militar entre los tres Estados y que por ello tuvieron que aceptar la oferta de Hitler de un pacto de no agresión, que le permitía por lo menos quedar al margen de una guerra a punto de estallar. En esto fue en lo que se apoyaron los partidos comunistas para justificar el viraje de la Unión Soviética y para hacer frente a la ofensiva anticomunista a la que se lanzaron las restantes fuerzas políticas como lo hizo también Santiago Carrillo y otros dirigentes de partidos comunistas. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 605 cerrar el Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles (SERE). En las cárceles y en los campos de concentración donde los comunistas tenían una organización mucho más estructurada y fuerte que las otras organizaciones políticas y con unas redes de solidaridad entre los distintos campos, las discusiones eran frecuentes y tensas por la actitud y la orientación seguida por los comunistas; decidiéndose por ejemplo, el no alistamiento al Ejército francés para combatir en una guerra que no era la suya sino de países imperialistas muy distantes a la URSS, algo que se alejaba mucho de la realidad demostrado con su posterior entrada en la guerra y su expansión territorial por el Este de Europa. En aquellos momentos se produjo un nuevo cambio en las directrices seguidas por parte del comunismo internacional tras la invasión de Alemania a la URSS el 22 de junio de 1941. Era un giro táctico que en el caso del PCE cristalizó en la política de Unión Nacional, en el verano de 1941. Fue algo sorprendente cómo se podía cambiar tanto en unos pocos días, los que antes eran aliados del imperialismo y traidores ahora eran considerados amigos y compañeros en una guerra con carácter nacional y con el fin de aglutinar a todos los españoles en esa Unión Nacional. Se trataba de una identidad política de lucha unitaria contra el fascismo, un frente único ampliado a monárquicos, católicos y derechistas que estuvieran en contra de Franco y Falange, a los que se les acusaba de enemigos del pueblo español. En 1941, Quiñones desde el interior del país redactó su programa o “Anticipo” donde se recogían y ampliaban los trece puntos de Negrín adaptándolos a la realidad clandestina del momento en su política de Unión Nacional. Los puntos básicos y los objetivos de la Unión Nacional serían: - Ruptura de todos los lazos que unen España a Hitler y a los países del Eje, con la adhesión a la Carta del Atlántico y a la Conferencia de Moscú. - Depuración del aparato del Estado, principalmente del Ejército, de los falangistas que no pudieran probar indudablemente que lo han sido a la fuerza. - Amnistía para todos los perseguidos por Falange por motivos políticos, nulidad de las sanciones impuestas por jurisdicciones especiales (tribunales militares, responsabilidades políticas, masonería y comunismo, fiscalía de tasas), la reparación de los daños causados por injustas sanciones administrativas o penales y retorno de exiliados y liberación de presos. - Restablecimiento de las libertades de opinión, prensa, reunión, asociación de conciencia y práctica privada o pública de cultos religiosos. - Política de reconstrucción de la vida económica y social y cultural, inherentes a la dignidad de la persona humana y la revisión de las fortunas ilícitamente acumuladas durante el período franquista. - Creación y preparación de las condiciones necesarias para convocar elecciones en las que los españoles pacífica y democráticamente designaran una Asamblea Constituyente ante la que se rindiera cuentas de su gestión, el Gobierno de la Unión Nacional y que promulgue una Carta Constitucional de libertad, independencia y prosperidad para España. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 606 El 24 de junio de 1941 el PCE y la JSU hacían un primer llamamiento a la política de Unión Nacional, plasmado en otro manifiesto publicado el 1 de agosto del mismo año con el título de "Llamamiento de Unión Nacional de todos los españoles contra Franco" elaborado conjuntamente por Dolores Ibárruri y José Díaz y en el que un frente amplio reemplazaba a un frente único sin distinción de ideas políticas o credos religiosos y en el que todos los españoles, ya fuera en Francia o en España, que estuvieran en contra del régimen franquista y del fascismo, lucharan contra ellos, integrando a monárquicos, católicos y conservadores.767 El 16 de septiembre de 1942 apareció el manifiesto de Unión Nacional por excelencia y oficial del PCE, escrito por Dolores Ibárruri y firmado por todo el Comité Central del PCE, respaldado desde México y Moscú.768 Se quería que España no fuera arrastrada a la Guerra Mundial para reforzar las potencias del Eje y proponía un reagrupamiento de las fuerzas democráticas para restablecer la normalidad y legalidad republicana en un Gobierno de Unidad Nacional. Derrocada la dictadura y restablecidas las libertades políticas, se llevarían a cabo unas elecciones donde el pueblo libre y democráticamente decidiría el futuro régimen del país.769 También se potenciaba la lucha armada contra los postulados totalitarios, queriendo evitar que Franco entrara en guerra en el bando de Hitler. Se pasaba por alto las diferencias entre monárquicos y republicanos dejando de reivindicar las instituciones de la República, para reclamar un gobierno de Unión Nacional encargado de convocar elecciones democráticas sin dar importancia de momento al tipo de régimen a establecer.770 767 Realizando una comparación del periódico “Mundo Obrero” de la época podemos observar las diferencias en la línea política seguida por el partido y los titulares utilizados. En la edición de enero de 1941 la portada del periódico era: “Abajo el terror!¡Abajo la pena de muerte!¡Amnistía!. Reflejaban la lucha contra el franquismo protagonizada por los comunistas contra los esbirros falangistas y franquistas. Tras el llamamiento de finales de junio de 1941 con la política de Unión Nacional, los titulares habían cambiado. En la edición de agosto de 1941, titulaban: ¡En pie todos los españoles junto a la URSS, a Inglaterra, a China y a todos los aliados!.¡En pie por la reconquista de la República y de la Independencia Nacional!¿Unión Nacional para aplastar a Franco y expulsar a los invasores!. El partido de cara a las masas para forjar la Unión Nacional. El número de octubre del mismo año en ponía portada con frases como: “Con el espíritu unitario y combativo de nuestro octubre glorioso” ¡Más rápida y firme la Unión Nacional!¡Más audaz y violenta la lucha contra el franquismo y los invasores!. Era la Unión Nacional para contribuir a la lucha contra el nazismo y sus vasallos, para reconquistar la independencia nacional y la República. La edición de febrero de 1942 titulaba en toda la portada: “La consigna de Unión Nacional de todos los españoles, lanzada por el Partido Comunista de España, responde a la preocupación esencial de nuestro pueblo. Mundo Obrero contribuye a la popularización de esta consigna con el presente número, en que hemos procurado recoger los fundamentos y el alcance políticos de la Unión Nacional. El material que publicamos a continuación no se propone solamente informar a los camaradas y a cuantos españoles honrados quieran la independencia de España; aspira, sobre todo a promover, dentro y fuera del partido la discusión viva y cordial sobre este tema transcendental, que suscita una más íntima unión entre todos los buenos españoles. Unión Nacional”. En AHCCPCE, Prensa, Mundo Obrero, 1941 y 1942. 768 MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.81. 769 FALCÓN, Irene: “Asalto a los Cielos. Mi vida junto a Pasionaria”. Temas de Hoy, Madrid, 1996, p.226. 770 El Comité Ejecutivo de la Comintern no confió en las capacidades políticas de Antonio Mije y Vicente Uribe y pensaron en sustituirles por Jesús Hernández y Francisco Antón para que con las directrices recibidas en la URSS, dirigieran la Delegación del PCE en México. Aunque al final no lo hicieron. En 1943, Hernández y Antón viajaron a México pero con otras tareas y cometidos en MARTÍN RAMOS, José Luis: “La Unión Nacional Española (1941-1945)”. En BUENO, Manuel y GÁLVEZ, Sergio (coords.): “Políticas de alianza y estrategias unitarias en la historia del PCE”, Madrid, Papeles de la FIM, nº 24, Fundación de Investigaciones Marxistas, 2006, pp. 111-128. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 607 El llamamiento de Unión Nacional fue muy bien acogido por los exiliados españoles que organizaron, sobre todo en el sur de Francia, juntas locales de Unión Nacional (en junio de 1942 había más de 108 comités de Unión Nacional en Francia y en España con posterioridad según Jesús Monzón llegó a haber más de 300 juntas locales y provinciales de Unión Nacional) y empezaron a editar e imprimir el periódico “Reconquista de España”, órgano oficial de Unión Nacional. Manuel Azcárate indicaba: "La Unión Nacional era inicialmente más un propósito y una orientación política que una verdadera organización”. Manuel Gimeno dijo posteriormente que ellos habían conocido la creación de Unión Nacional a través de las emisiones de radio de Moscú.771 Se trataba de una táctica ambiciosa donde predominaban los intereses de la URSS por encima de los demás, no haciendo una autocrítica en esa línea política al pacto germano-soviético. En el llamamiento se dirigían sobre todo a los franquistas y los monárquicos que estuvieran desengañados con el nuevo gobierno establecido. Las demás fuerzas políticas republicanas criticaron la línea política de Unión Nacional promovida por el PCE en su afán de protagonismo con un intento de unificar todos los grupos que estuvieran algo en contra de Franco. Lo único que se consiguió fue alianzas con algunos intelectuales e individuos poco representativos de las organizaciones políticas a las que decían pertenecer sin alcanzar grandes resultados.772 La Francia ocupada de Vichy siguió persiguiendo a lo largo de 1942 a todos los comunistas, ya fueran españoles o franceses, realizando grandes redadas en las que detuvieron a centenares de ellos. 16.1. El PCE en la clandestinidad francesa. La situación de los republicanos españoles una vez terminada la guerra civil en territorio francés no era nada halagüeña: campos de concentración, miseria, hambre y vejaciones. En el caso de los comunistas aún peor por su condición de partido ilegal y perseguido tras el pacto de no agresión entre alemanes y soviéticos. Los miembros del Buró Político del PCE salidos de territorio español después de la guerra marcharon hacia otros países por el temor a ser detenidos en zona francesa. Dolores Ibárruri, José Díaz, Santiago Carrillo, Antonio Mije, Vicente Uribe, Juan Modesto, etc, dejaron a su partido falto de cuadros, tanto en España como en Francia, capaces de reorganizar el trabajo político que se debía desarrollar en aquellos tiempos tan difíciles como eran los de la clandestinidad y con la sensación entre los militantes de que fueron abandonados por los anteriores y dejados a su suerte, sentimiento que se volvió a repetir en numerosas ocasiones con posterioridad. La lucha por el control y la hegemonía política entre los exiliados españoles comenzó en los campos de concentración. Mije, antes de salir hacia México indicó a los dirigentes que se quedaban (Francisco Antón, Juan José Manso del Abad, Luis Delage, 771 ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, p.30. 772 VILAR, Sergio: “Historia del Antifranquismo, 1939-1975”, Plaza y Janés, Barcelona, 1984, p.98. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 608 etc) que había que controlar los campos de concentración y batallones de trabajadores para fortalecer el partido y controlar la emigración. Para ello los comunistas tejieron una red de enlaces y comunicaciones entre distintos lugares de Francia con presencia de camaradas y simpatizantes para desarrollar el control político y favorecer las bases de la organización del PCE. La organización comunista clandestina estaba organizada en distintos campos de concentración. En el campo de Gurs había un núcleo directivo formado por Francisco Javier Alberdi García, Ángel Larrauri de Pablo y Marquina y en la JSU Julián Ramírez. En el campo de Vernet había un comité internacional formado por el suizo Franz Dalhem (antiguo brigadista internacional y miembro del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista), Luigi Longo (miembro del batallón Garibaldi de las Brigadas Internacionales en la guerra civil y tras la muerte de Palmiro Togliatti, secretario general del Partido Comunista Italiano). Cuando Francisco Antón fue detenido también formó parte del comité internacional. En el campo de Argeles, la organización comunista española era muy numerosa. Entre las distintas compañías y campos había mucha presencia de comunistas entre ellos: Pelayo Tortajada Martín Martín (fue comisario político de la 216 Brigada Mixta y sustituyó al también comunista Luis Alberto Quesada Serván), Manuel Sánchez Esteban (participó en la lucha clandestina del PCE en Valencia nada más terminar la guerra civil y se escapó a Francia), Enrique Alegre Igarza (comisario político de la 68 Brigada), Antonio Rosell Oros, Leandro Saún Ráfales (responsable de los mutilados del campo), Andrés Paredes Vidal “Gromán”, Gregorio Jiménez Gómez, Manuel Gimeno, Sixto Agudo González y Josefina Falcón. El comité de dirección estaba formado por Pelayo Tortajada Martín, Manolo Sánchez Esteban como secretario de organización, Antonio Rosell Oros como coordinador con otros campos ya que le dejaban salir con facilidad a la calle, Manuel Gimeno el responsable de la JSU y Sixto Agudo como el coordinador de la Juventud con otros campos, Andrés Paredes como secretario de organización de la organización juvenil y Enrique Alegre el secretario de trabajo.773 773 Pelayo Tortajada Martín nació en Uclés (Cuenca), hijo de Anacleto y Julia. En 1931 estaba en Ciudad Real estudiando magisterio y organizando la Federación Universitaria Española de la que fue nombrado secretario general al año siguiente hasta finales de 1933 en el que ingresó en el PCE, siendo secretario general del Comité Provincial del PCE de Ciudad Real en 1934. Participó en las huelgas revolucionarias de ese mismo año donde hubo un paro general en la ciudad manchega. Ingresó voluntario en la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza de cuya organización fue nombrado secretario del Comité Ejecutivo de Ciudad Real. Pelayo terminó la carrera de magisterio a finales de 1935 haciendo las prácticas en la Escuela de Veredas (Ciudad Real), abandonando el puesto de secretario general de la FETE y del PCE. En Veredas organizó la Casa del Pueblo, siendo presidente de la misma. Consiguió mejoras para los campesinos del valle de la Alcudia. Junto a Serrano Pacheco de Unión Republicana y Mariano Saiz del PSOE formaron una candidatura del Frente Popular a las elecciones de febrero de 1936, él representando al PCE. Dieron mítines electorales por Puertollano y otros pueblos cercanos. La guerra le sorprendió en el pueblo de Fernán Caballero (Ciudad Real) presentándose en el Gobierno Civil de Ciudad Real donde se le nombró miembro del Comité Provincial de Defensa restableciendo los controles de la ciudad y procediendo a la detención de elementos derechistas, juzgando a las personas detenidas y procediendo a su encarcelamiento o puesta en libertad (cuando fue entregado a las autoridades franquistas, éstas le acusaron de haber votado a favor de las sentencias de muerte de militares de Ciudad Real y de padres del Corazón de María). Fue nombrado de nuevo secretario provincial del PCE y en agosto de 1936 secretario de la Escuela Normal de Maestros y miembro de la Comisión Depuradora de Magisterio. Ese mismo mes fue herido al volcar el coche donde iba teniendo que estar inmovilizado en su casa. También participó en la organización de las milicias de Ciudad Real recogiendo armamento, reclutamiento y la construcción de fortificaciones como la que se hizo en el pueblo de los Yébenes (Toledo). Fue nombrado comisario político de la Tercera Brigada Mixta al lado de José María Galán junto a las milicias manchegas, organizó dos batallones de Albacete y uno de Castellón, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 609 así como uno de carabineros en los pueblos de Daimiel, Manzanares y Alcázar de San Juan (Ciudad Real). Junto a la Brigada pasó al frente de Madrid en noviembre de 1936 en el frente de Pozuelo de Alarcón, Boadilla del Monte y en la Casa de Campo, perdiendo la Brigada la mitad de sus efectivos. Luego fueron enviados al frente de Andújar (Jaén) y regresaron a Madrid en febrero de 1937. Pelayo fue nombrado comisario político de la 34 División tomando parte en los ataques a Segovia, Brunete, Villanueva de la Cañada (Madrid). Más tarde fue nombrado comisario político del 20 Cuerpo del Ejército que se organizó en Daimiel a cuyo mando estaba el general Leopoldo Menéndez López. Regresó a la 34 División con quien participó en las operaciones del frente de Teruel y fue nombrado comisario de la 66 División y luego de la 67. Con esta División se fue a Valdepeñas (Ciudad Real), saliendo para el frente de Extremadura y más tarde pasó al frente de Levante en la primavera de 1938. Ocupó el cargo de comisario político del 22 Cuerpo del Ejército durante un mes para volver al puesto de comisario de la 67 División. En enero de 1939 fue nombrado comisario político del 13 Cuerpo del Ejército también durante un mes y medio. Con el golpe de Casado se fue a Alicante y como supo que Valencia había caído, se desplazó hasta Cataluña pasando la frontera y fue internado en el campo de concentración de Argeles. Participó en la organización comunista del campo para mantener la moral de los republicanos recluidos hasta febrero de 1940 cuando salió con destino a una compañía de trabajadores con destino en Saint Medard en Jalles, empleado en la construcción de una fábrica de pólvora. Allí organizó con sus compañeros una célula comunista. Regresó al campo de Argeles hasta enero de 1941 ya que se escapó del campo en dirección al castillo de Reynard, cerca de Marsella. Participó en la reorganización del PCE, recibiendo el periódico “Reconquista de España” y ayudando a Manuel Azcárate en la Ejecutiva de la JSU en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 120.292 y 135.111. Manuel Sánchez Esteban fue un dirigente comunista que formó parte de la Comisión de Evacuación del PCE en el puerto de Alicante. Fue detenido y cuando era trasladado por la División Littorio al campo de los Almendros se escapó. Estuvo unas semanas en la organización clandestina de Valencia y desde allí se fue a Barcelona y pasó la frontera (su hermana Agustina estaba casada con el comunista José Antonio Uribes Moreno, ambos exiliados en la URSS). Fue miembro del aparato clandestino del PCE en Francia, en el Sector Sur y cuando formaba parte de la lucha contra los nazis fue apresado por éstos cerca de Perpignan. La dirección del PCE de la Zona sur preparó la evasión del hospital de la Grave porque le habían realizado una operación de trepanación. Estaba en una sala individual vigilado por dos guardias y la camarada Pilar Vergara del comité de solidaridad de Toulouse se hacía pasar por su cuñada. Se le propuso la fuga y Manuel disimuló estar más enfermo, confraternizando con los médicos y las enfermeras. La policía quería que el preso regresara a la cárcel de Saint Michel. Un día se quedó solo y utilizando las sábanas de la cama se deslizó hasta el segundo piso y abajo le esperaba Pilar en un coche, escapando hasta una casa cercana de un matrimonio catalán, al campo de aviación de Blagnac, donde se recuperó de sus dolencias hasta que pudo reincorporarse a la lucha clandestina. La dirección del PCE le ordenó pasar a España, en el viaje de Carcassone a Perpignan la Gestapo alemana controlaba a los viajeros y Manuel fue retenido y conducido a la Gestapo de Komandatur en un tranvía. En un momento de descuido salió corriendo y perseguido por los alemanes, pudo escabullirse por las calles. Se escondió en un garaje donde fue guarecido por los obreros y pudo pasar a España en julio de 1944. Sin embargo, al pasar la frontera por San Juan de las Abadesas (Gerona) tuvo un encuentro con la Guardia Civil, tras el cual murió así como el guardia Basilio González Escribano en AGUDO GÓNZALEZ, Sixto: “Los Españoles en la Resistencia Francesa y su aportación a la lucha antifranquista”, Una Luna Ediciones, Zaragoza, 2003, pp.103-104 y 117-118. Antonio Rosell Oros fue el secretario de ayuda del PCE en el campo de Barcares. Se puso en contacto con Antonio Núñez Balsera para que hiciera de enlace entre el campo de Argeles y el comité de Perpignan. Enrique Alegre Igarza hijo de Eduardo y Trinidad. Afiliado a la UGT desde 1930, a la JSU desde abril de 1936 y en 1938 al PCE. La guerra le sorprendió trabajando como ebanista en la Sociedad Industrial Estándar Eléctrica. Fue movilizada su quinta presentándose en el Cuartel de la Montaña y luego en el de Campamento. Por orden del Sector Sur de la JSU se fue como voluntario en la “Columna Uribarri” y luego fue nombrado comisario político del batallón “20 de diciembre” y en el “1º de Mayo”. Con la 33 Brigada Mixta de la 3ª División combatió en el frente de Zarzalejo y luego en el del Jarama como comisario político. Regresó a su brigada porque el nombramiento de comisario político no había sido confirmado por el Ministerio de Guerra. Regresó a Madrid a trabajar en la Estándar y a los tres meses se fue de nuevo a la 33 Brigada Mixta porque fue confirmado su puesto de comisario político en el batallón nº 11 denominado Teruel. Formó parte de la 30 Brigada Bis y en junio de 1937 pasó a la 31 Brigada. Más tarde estuvo en la 68 Brigada hasta el frente de Cataluña. Una vez cayó este frente pasó a Francia donde llegó herido y fue hospitalizado en Marsella. Pasó por los campos de concentración de Argeles y Saint Cyprien. Contactó con miembros de la JSU hasta que salió en una compañía de trabajadores para hacer Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 610 tareas de fortificación. De aquí se evadió y se fue a trabajar como carpintero al pueblo de Fumel, en el departamento de Lot Garonne donde contactó con el PCE por medio de un comunista llamado Juan Sánchez en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 124.389. Leandro Saún Ráfales nació en Gandesa (Tarragona), el 17 de enero de 1912. Eran cuatro hermanos (Miguel, Consuelo, María y Leandro). Fue al colegio hasta los doce años y ayudaba a trabajar en el campo a su padre. A los diecisiete años empezó a tocar el violín debido a un profesor de música que llegó a su pueblo tocaba ese instrumento, aconsejándole a su padre que fuera a Barcelona a estudiar pero la idea no fue más allá. Militó en Esquerra Republicana Catalana (ERC) hasta 1936 para pasar luego al Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC). La guerra le sorprendió en su pueblo personándose en Tarragona en un regimiento que allí había y con otros cincuenta jóvenes organizaron la columna “Carlos Marx” en dirección a Barcelona y luego al frente de Aragón luchando en posiciones distintas a los anarquistas. Fueron la primera unidad de voluntarios que se transformaron en Ejército Popular de la República. Acudió a la Escuela Militar de La Naja y salió como oficial. En agosto de 1937 fue herido en Zuera (Zaragoza) siendo hospitalizado en Barcelona. Cuando le dieron de alta se incorporó a las órdenes del general Riquelme en la 4ª Región Militar combatiendo en la batalla del Ebro. Al caer el frente de Cataluña pasó a Francia; algunos de los que iban con él que se fueron a París y él tenía un contacto en Toulouse donde estaba reorganizándose el partido, pero fue detenido y conducido al campo de Argeles. Cuando fue cerrado el campo pasó a una compañía de trabajo donde los campesinos de la zona escogían a los trabajadores. Era un trabajo muy duro y a los pocos meses se escapó y contactó con el PCE clandestino para luchar contra los nazis. En la Resistencia conoció a la que sería su mujer Carmen Casas Godessart que era responsable de la JSU en el departamento de Lozêre. De este departamento junto al de Gard y Ardèche Leandro sería el responsable del PCE. En septiembre de 1943 fue enviado por la dirección del PCE a España para hacerse cargo de la dirección clandestina en Andalucía pero no llegó a su destino y acabó en Zaragoza donde organizó el Comité Regional de Aragón que integraba a Aragón, La Rioja y Navarra donde organizó la Unión Nacional Española. Tras la delación de un compañero fue detenido el 8 de febrero de 1944, torturado en la comisaría de vigilancia de Zaragoza y enviado a la prisión Provincial de Zaragoza (conocida como cárcel de Torrero). Con posterioridad fue trasladado a la cárcel de Tarragona y Carmen Casas le visitaba para llevarle comida, dinero y ropa limpia. Fue condenado a muerte y durante cuatro años estuvo en una celda de condenados a muerte. En 1949 le conmutaron la pena de muerte por la de treinta años y fue puesto en libertad en diciembre de 1954. Con posterioridad junto a su mujer Carmen Casas siguieron luchando en el PSUC clandestino y Leandro fue el fundador de CC.OO en Tarragona. Leandro Saún murió el 4 de febrero de 2013 en VIDAL SALES, José Antonio: “La memoria reprimida. Historias orales del maquis”, Universitat de Valencia, Valencia, 2004.pp. 198-218, ABAD BUIL, Irene y HEREDIA URZÁIZ, Iván: “Leandro Saún y Carmen Casas. Organización política clandestina en la Zaragoza de los años 40”, Gobierno de Aragón, Zaragoza, 2008. y http://www.bajoaragonesa.org/elagitador/carmen-casas-y-leandro-saun-la-historia-de-dos- luchadores-antifascistas/. Carmen Casas Godessart nació en Alcalá de Gurrea (Huesca), el 25 de abril de 1921 pero a los pocos meses se trasladó con la familia al pueblo oscense de Avera porque su padre era maestro y con trece años al pueblo de Almacellas (Lérida). Su padre era republicano y estaban suscritos a publicaciones progresistas de Madrid y Cataluña. En 1935 estudió bachillerato en un instituto de Lérida y empezó a militar en la JSU. Al empezar la guerra tuvo que regresar a Almacellas con su familia. En septiembre de 1937 se reanudaron las clases y regresó a Lérida hasta marzo de 1938 cuando la ciudad fue evacuada. Carmen se reencontró con su familia en Vilanova i la Gelltrú (Barcelona). A su padre le encargaron hacerse cargo de una colonia de niños en Gerona donde se fue con su mujer Nieves y dos de sus hijas, Consuelo y Montserrat. Carmen se quedó en Vilanova para intentar acabar sus estudios. Pero el frente de Cataluña empezó a caer y Carmen huyó, primero en Gerona, luego a Manresa y de allí a Figueras. Cogió un tren que le llevó hasta la frontera en Cerbère y pasó a Francia por Arrâs, departamento del Aube. Gracias al trabajo de búsqueda que hizo el Partido Comunista Francés pudo localizar a su familia, quedando todos internados en el campo de Saint Chely d´Apcher y al poco tiempo trasladados al campo de Langogne hasta febrero de 1940. Su padre fue reclutado por el gobierno francés para trabajar en la Línea Maginot de donde escapó y fue a reunirse de nuevo con su familia. En 1941 empezaron a colaborar con la reorganización política comunista en Francia. Un año más tarde se presentó en su casa Leandro Saún para contactar con su padre y ver las posibilidades de reorganización de la zona de La Lozere, Gard y Ardèche y Carmen fue nombrada responsable de la JSU de la zona, compatibilizándolo con el de enlace con la resistencia. Leandro y Carmen empezaron una relación y en septiembre de 1943 él pasó a España sin saber ella donde iba. En abril de 1944, la madre de Carmen le dijo que habían ido los alemanes preguntado por ella y se tuvo que ir primero a Nimes y luego a la zona de Marsella. La Gestapo supo que estaba allí y escapó a Perpignan, donde junto a la dirección se decidió que regresara a España. La noche Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 611 En octubre de 1940 se produjo una reunión importante en el campo de Argelès- Sur-Mer a la que acudieron Pelayo Tortajada, Manuel Sánchez, Manuel Gimeno, Antonio Rosell, Enrique Alegre, Sixto Agudo, Andrés Paredes, un individuo apellidado Barba y otro apellido Esteban. Fueron también Jesús Carrera en representación del campo de Rivesaltes, Ángel Celada “Paco” como responsable del partido en Perpignan y en relación con Jaime Nieto “Bolados” que vivía en Toulouse (trabajaba como sastre) y estaba en contacto con la Delegación del Comité Central del partido. Se decidió hacer una Comisión de trabajo para Francia dirigida por Ramiro López Pérez "Mariano” (un emigrante español que viajó por motivos económicos antes de la guerra a Francia, enérgico, trabajador y a veces autoritario, siendo confundido muchas veces por parte de guerrilleros, servicios de información franquistas y escritores profranquistas con Jesús Monzón, que utilizó los nombres de guerra de "David” y "Charle” ), controlando la parte militar. En dicha reunión decidieron: unificar la acción de los españoles para no dejar que comunistas participaran en grupos de trabajadores extranjeros, luchar junto al pueblo francés en la lucha contra la ocupación nazi, envío de los mejores cuadros del partido para que regresaran a España en su lucha antifranquista, extender la organización del PCE y la unidad de los españoles en todas las ciudades y departamentos y asegurar la presencia de la organización comunista entre los españoles que salían de los campos a las compañías de trabajo.774 Al poco tiempo se celebró otra reunión en Marsella convocada por la Delegación del Comité Central del PCE con Carmen de Pedro “María Luisa” a la cabeza. A la reunión asistieron Manuel Gimeno, Jaime Nieto, Manuel Azcárate, Ángel Celada, Jesús Carrera, Carmen de Pedro y Jesús Monzón. Lo primero que hicieron fue aprobar las decisiones tomadas en la reunión de Argeles. También decidieron hacer una lista de militantes para aumentar la creación de chantiers y otras compañías de trabajo en la zona controlada por Vichy. de San Juan de 1944 junto a nueve camaradas pasó la frontera, durando el trayecto dos días. Cuando llegaron a Figueras un grupo de soldados los detuvo y se los entregó a la policía. Fueron conducidos a la cárcel de Gerona y al pedirle una dirección, Carmen facilitó la de una prima de Sabiñanigo (Huesca). Desde allí escribió dos cartas, una a su familia en Francia y otra a la familia de Leandro Saún, quien le dijo que estaba preso en la prisión provincial de Zaragoza. Hasta aquí se desplazó Carmen para ver a Leandro y le visitó con un salvoconducto a nombre de Consuelo Saún, hermana de su novio. En una de las visitas conoció a la madre de Alfonso Escanero, que junto a Isabel Bailo formaron el grupo de Unión Nacional en Aragón. En septiembre de 1945, Carmen fue detenida junto a otras setenta personas pertenecientes a la reorganización del PCE y grupos de Unión Nacional. Tras pasar por la Dirección General de Seguridad de Madrid fue trasladada a la prisión habilitada de Predicadores (Zaragoza). Al salir en libertad en 1946, Carmen se fue a Tarragona donde habían trasladado a Leandro para ayudarle en el día a día y en el intento por que le conmutaran la pena de muerte. Carmen estudió enfermería y se puso s trabajar en una clínica. El 29 de mayo de 1953, Carmen y Leandro se casaron en la cárcel y cuando él salió en libertad tuvieron dos hijos, Rosa Nieves y Leandro. El matrimonio siguió militando en el PSUC clandestino y ayudaron a la formación de CC.OO en Tarragona en VIDAL SALES, José Antonio: “La memoria reprimida. Historias orales del maquis”, Universitat de Valencia, Valencia, 2004.pp. 219-239 ABAD BUIL, Irene y HEREDIA URZÁIZ, Iván: “Leandro Saún y Carmen Casas. Organización política clandestina en la Zaragoza de los años 40”, Gobierno de Aragón, Zaragoza, 2008. y http://www.bajoaragonesa.org/elagitador/carmen-casas-y-leandro-saun-la-historia-de-dos-luchadores- antifascistas/. 774 SERRANO, Secundino: “La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945”), Aguilar, Madrid, 2005, pp. 101-106 y AGUDO GÓNZALEZ, Sixto: “Los Españoles en la Resistencia Francesa y su aportación a la lucha antifranquista”, Una Luna Ediciones, Zaragoza, 2003. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 612 Tras el pacto germano-soviético se produjo la salida de los principales dirigentes del PCE que estaban en suelo francés. Los últimos miembros del Buró Político en salir fueron Luis Delage García y Francisco Antón Sanz (compañero sentimental de Dolores Ibárruri, preso en el campo de concentración de Vernet tras la prohibición del PCE en Francia y posteriormente liberado gracias a las gestiones de “La Pasionaria” y los soviéticos). Parece ser que el dirigente Antonio Mije García le dejó encargado a Luis Delage la reorganización del PCE en los campos de concentración y en las compañías de trabajo, los contactos con las otras organizaciones y el tema de la evacuación de los refugiados a otros países. Pero Delage por temor a su detención y ante su salida de Francia, dejó la responsabilidad del PCE en manos de Carmen de Pedro. Unos días antes de marcharse Delage hacia Cuba se reunió con Carmen, Federico Melchor Fernández (también se exilió a México), y la que fuera esposa del dirigente comunista checo Artur London, Lise Ricol (cuñada del dirigente comunista francés y secretario de la Internacional Juvenil Comunista, Raymond Guyot). Delage quiso que De Pedro se ocupara del trabajo político del PCE y Lise de la JSU y le dio un listado con nombres de militantes y dirigentes comunistas en Francia para utilizarlos en la organización y 3.000 francos.775 Carmen de Pedro había pertenecido al aparato técnico del Comité Central del PCE en Madrid y trabajó como mecanógrafa en dicho Comité y en Barcelona, haciendo a veces de secretaria de Palmiro Togliatti. Una vez pasó a Francia primero estuvo destinada en la embajada chilena en París para tramitar visados de salida para los dirigentes del partido (pudo haberse exiliado a Chile o México pero no quiso). También colaboró en una oficina de refugiados e inmigración de la URSS situada en el barrio latino de París, trabajando junto a Santiago Álvarez Gómez, Aurora Andrés (primera secretaria de Dolores Ibárruri antes que Irene Falcón y ex mujer de Jesús Hernández) y Aurora Arnaiz (mujer de José Cazorla).776 Carmen era voluntariosa pero con poca formación y experiencia. En ese momento fue cuando apareció la personalidad de Jesús Monzón Repáraz. Su valía, ambición y eficiencia le llevaron a ocupar el puesto de máximo responsable de la Delegación del Comité Central del PCE en Francia, aunque de una manera teórica fuera Carmen de Pedro quien lo ocupara. Carmen cedió la responsabilidad en quien pasaría a ser su compañero sentimental, Monzón. Éste supo rodearse de una serie de cuadros y dirigentes intermedios que demostraron una abnegación y entrega a su trabajo. La Delegación del Comité Central del PCE se estableció en Marsella (zona que estaba controlada por la administración de Vichy) constituyendo una dirección centralizada sin querer reemplazar los mandatos y directrices del PCE ordenados desde Moscú y México. Desde su política de Unión Nacional de España quiso extender la organización al mayor número de departamentos franceses y que el número de militantes creciera dentro del republicanismo español, estableciendo las bases para formar una resistencia de españoles que luchara contra los invasores alemanes y cuyo fin último sería la lucha armada en España. Monzón y sus camaradas se apoyaron en el periódico “Reconquista de España” para lanzar su política de Unión Nacional y ayudar a la creación de comités por toda Francia y extenderlo a España. En París se creó un comité para la reestructuración del PCE en la zona ocupada contactó sus miembros 775 AHCCPCE, Documentos PCE, Anexo, Caja B, Caso Monzón, Jaques, 29-30, “Informe de Carmen de Pedro sobre Monzón”. 776 ARNÁIZ, Aurora: “Retrato hablado de Luisa Julián, Memorias de una guerra”, Compañía Literaria, Madrid, 1996 y Preston, Paul: “El terror rojo. La vida de Santiago Carrillo”, Debate, Barcelona, 2013. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 613 Josep Miret i Musté del PSUC, el valenciano Emilio Gómez Nadal “Henri” del PCE, Daniel Sánchez Vizcaíno “Roger” , siendo ayudados por el poeta y novelista francés Louis Aragón (representante de la Mano de Obra Inmigrada). Por medio de Manuel Azcárate la organización de la zona ocupada contactó con Carmen de Pedro para unificar criterios, conocer la situación de los españoles, crear comités de Unión Nacional de España, editar el periódico de “Reconquista de España”, mantener relaciones con el Partido Comunista Francés y extender la reorganización. El Comité Sur de la Francia Libre estaba compuesto por Jaime Nieto, Ángel Celada, Manuel Sánchez y Miguel Ángel Sanz (luego fueron detenidos los tres primeros y sustituidos por Celestino Domínguez Durán y Asensio Arriolabengoa Ibabe). Manuel Gimeno había regresado a España para saber cuál era la verdadera situación política y del PCE en territorio español y preparar la llegada de cuadros dirigentes que ayudaran a los militantes que estaban organizados en el interior y extendieran la política de Unión Nacional (uno de los postulados de la dirección del PCE en Francia fue el no querer que hubiera más emigraciones para utilizar a esos republicanos a entrar en España y que lucharan contra el régimen franquista). Manuel Azcárate y Emilio Gómez Nadal fueron los encargados de hablar con el Partido Comunista Francés para establecer una política común, de ayuda e igualdad entre ambas partidos hermanos que se plasmó durante toda la ocupación alemana en Francia y con posterioridad.777 Sixto Agudo salió del campo de Argeles junto a un grupo de trabajo en el departamento de Herault y aquí formó un comité del PCE con Leandro Saún, Luis González, Pérez San Juan y otro comunista apellidado Ferrer. Agudo y Pelayo Tortajada fueron a Marsella tras recibir una carta para entrevistarse con Carmen de Pedro y Monzón. Tras hablar de lo tratado en la anterior reunión, los responsables de la Delegación les encargaron que hicieran un temario para impartirlo en una Escuela de Formación Política que se creó en un bosque de Perpignan cuyo responsable sería Ángel Celada. Éste también fue uno de los responsables políticos junto a Asensio Arriolabengoa Ibabe778 del aparato llamado “Cara a España” que estaba relacionado con 777 “El Partido Comunista de España durante el primer franquismo”, en BUENO, Manuel, HINOJOSA, José y GARCÍA, Carmen (Coords.): “Historia del PCE. I Congreso 1920-1977”. Volumen I. Fundación de Investigaciones Marxistas, 2004, pp.397-425 y SERRANO, Secundino: “La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945”), Aguilar, Madrid, 2005, pp.279-280. 778 Asensio Arriolabengoa Ibabe nació Aramayona (Álava), el 15 de agosto de 1905, hijo de Francisco y Celestina, de profesión ebanista. Estuvo domiciliado en San Sebastián, en la calle San Francisco, 43 y en La Coruña, calle Atocha Baja, 25. Afiliado al PCE desde 1928 y a la UGT en 1931. Antes de la guerra estaba trabajando en San Sebastián, en la carpintería de Miguel Bejarano. Fue secretario de la Sección Madera, de la UGT en la ciudad donostiarra, siendo detenido varias veces por las huelgas realizadas en aquella época. Tras las elecciones de febrero de 1936 fue nombrado gobernador de la gestora de la Diputación Provincial de Guipúzcoa y vocal en la Junta Administrativa de la Caja Provincial de Ahorros. En septiembre de 1936 al aproximarse las tropas sublevadas a San Sebastián, se fue con la Gestora a Bilbao siendo vocal hasta junio de 1937. De nuevo ante la proximidad del enemigo se fue con el mismo organismo a Santander y de allí cogió un barco pesquero desembarcando en Bayona (Francia). Luego pasó a Barcelona donde la Diputación tenía un edificio alquilado en la calle Junquera y siguió con sus funciones en la Junta Administrativa y en el Estado Mayor del Servicio de Inteligencia Especial Periférico (SIEP), en los servicios civiles. Pasó la frontera hacia Francia el 8 de febrero por la Junquera. Fue reclamado por el Gobierno Vasco y por el Ministerio de Gobernación y Asistencia Social pasando al refugio vasco de La Corniche donde estuvo hasta el mes de mayo de 1939. Más tarde fue trasladado al campo de Argeles y Pezenas (Herault) donde permaneció hasta últimos de 1939 y tras ponerle en libertad fue a Toulouse con un contrato de trabajo en la casa de radio Dejean Caballerie como ebanista, con residencia en la calle Pres, 15 y luego en la calle Canal, 47. En junio de 1940 tomó contacto con militantes comunistas como Mariano Juez y Jaime Nieto. Le encomendaron la misión de localizar a los camaradas vascos en Toulouse y organizarlos cosa que hizo. También asistió a la "Conferencia de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 614 políticas y acciones destinadas a derribar a la dictadura franquista. El responsable del aparato relacionado con la elaboración y falsificación de documentos para el paso a la zona de Vichy por la frontera pirenaica y documentación para usar en España era Domingo Malagón Alea779 y el responsable de facilitar los pasos clandestinos y las evasiones de los campos de concentración era Manuel Torres Monterrubio "Ramón”. La militante del PSUC, Emilia Domenech “Mimi” era la enlace con la Delegación del Comité Central. Andrés Núñez Balsera “El Serio” responsable del PCE de la zona sudeste (vivía en Toulouse) y la JSU estaba dirigida por Manuel Gimeno, Juan Ros Soler y Andrés Paredes Vidal. La Delegación del Comité Central del PCE en Francia montó en 1941 un equipo de pasos hacia España (como el que funcionó en 1939 por la zona fronteriza) con sede en Toulouse. Contaban con una serie de militantes que crearon las bases de coordinación y organización de los viajes que se hacían desde Francia a España y viceversa. Se pasaba a guerrilleros, dirigentes políticos, armamento y explosivos, material de propaganda y correspondencia. El equipo estaba pendiente de la preparación y la elaboración de nuevos pasos y rutas más seguras, establecimiento de los puntos de apoyo y estafetas, planificación de los viajes y el estudio de los itinerarios, vigilancia sobre el terreno de las posiciones de la Guardia Civil y del Ejército en la frontera así como las posibilidades de suministros de comida y equipamiento para los viajes. El equipo de pasos a las órdenes de Manuel Castro Rodríguez, un grupo de guerrilleros Grenoble" en representación del PCE y por medio de Manuel Azcárate recibió una carta de la Delegación del Comité Central del PCE en Francia, designándole secretario general de la Comisión de Trabajo. A mediados de 1942 pertenecía a la dirección del PCE en la zona de Alto Garona y Aveyron. También se hizo cargo de los aparatos de fronteras y de la edición del periódico “Reconquista de España” instalado en un chantier de los que había establecido José Antonio Valledor en Ariege. El 1 de mayo de 1943 la policía francesa estuvo a punto de detenerle pero consiguió escapar, aunque le requisaron toda su documentación y efectos. Luego se trasladó a Aix-en-Provence para hacerse cargo de la Mano de Obra Inmigrada (MOI) en la zona no ocupada por los alemanes. A la vez siguió con su cometido en la Comisión de Trabajo del PCE, debido a ello tuvo que instalarse en Lyon, con la ayuda de un camarada llamado López y otro portugués que se hacía llamar Mario. Desde Lyon mantenía contacto con Manuel Gimeno que era quien enlazaba con España y que residía en Aix. En marzo de 1944, Asensio recibió la orden de ir a España y salió el 6 de abril de Perpignan a San Juan de las Abadesas (Gerona), marchando a pie por las montañas. Tenía que contactar con el enlace, el cual le pondría en contacto con Madrid por medio de un camarada llamado Valentín y su mujer. Fue hasta el municipio de Vich (Barcelona) a pie y cogió un tren en Gerona (llevaba una documentación personal a nombre de Roberto Prat de Goya de Barcelona y un salvoconducto de la zona fronteriza). Llegó a Barcelona el 9 de abril, estando aquí el enlace que le llevó a su casa de la Barceloneta donde le explicó la mala situación en que vivía y la incomunicación que había con respecto de Madrid. También le dijo que hubo más de treinta detenciones de militantes del PSUC incluida su dirección, junto a otras detenciones en Madrid y Valencia, temiendo que el Comité Central hubiera sido detenido. El enlace le puso en contacto con la nueva dirección del PSUC en Barcelona. Sin embargo, Asensio rechazó dicho ofrecimiento de ir a Madrid, aunque lo hizo el 4 de mayo de 1944. Una vez en Madrid se entrevistó con Jesús Monzón y pasó a la Comisión de Organización de la Delegación en AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm, Sigc.204-208, Informe sobre Arriolabengoa y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 131.605. 779 Domingo Malagón Alea nació en Madrid el 28 de septiembre de 1916. Inició sus estudios en el asilo de la Paloma de Madrid destacando en el arte de la pintura y llegó a iniciar la carrera de Bellas Artes, colaborando con la Federación Universitaria Española. Al empezar la guerra se incorporó al 5º Regimiento, constituyendo la 8ª Compañía de Acero y combatió en la sierra. Luego se trasladó al frente de Aravaca (Madrid) donde fue herido. Ingresó en el PCE en diciembre de 1936. Por estas fechas fue enviado a Cataluña con la Brigada 56 agregada al 11º Cuerpo del Ejército. De ahí pasó a la 149 Brigada Mixta como miembro del SIEP participando en la batalla del Ebro. Fue responsable político de la 16ª División pasando a Francia el 13 de febrero de 1939 por la provincia de Lérida. Al llegar al país vecino fue internado en los campos de concentración de Barcares y Saint Cyprien en ASENJO, Mariano y RAMOS, Victoria: “Malagón. Autobiografía de un falsificador”, El Viejo Topo, Madrid, 1999. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 615 españoles (con Alberto Medrano y Manuel López Oceja “Paisano” ) y la dirección del PCE de la zona Sur también ayudó a pasar a España a individuos y militares de otras nacionalidades que eran perseguidos por los nazis. Para un mejor desarrollo de la organización decidieron mejorar los contactos entre el exterior con las cárceles, batallones de trabajo y campos de concentración ayudando en la preparación de fugas para salvar al mayor número de militantes posible. También reforzaban la moral y disciplina de los cuadros y ayudaban a que tuvieran un mejor nivel de vida dentro de sus escasas posibilidades. Hubo otros equipos de pasos: en Navarra el dirigido por Manuel Pérez Cortés “Federico” , otro en Guipúzcoa mandado por Luis Carraux Usandizaga y el que existió en Francia con José Antonio Valledor, el matrimonio Arroyo y Luis Márquez Rosillo “Comprendes”.780 El Partido Comunista Francés quiso que los comunistas españoles se integraran dentro de lo que se denominó Mano de Obra Inmigrada (MOI) (ellos lo llamaban Movimiento Obrero Internacional por la gran cantidad de comunistas que había en la organización). No obstante, la idea del PCE era actuar de una manera independiente de los comunistas franceses. Una de sus primeras preocupaciones fue la evacuación del mayor número posible de exiliados republicanos de las zonas controladas por los nazis y su reagrupación en los campos de concentración. Muchos de los republicanos españoles trabajaban en las Compañías de Trabajadores Españoles (CTE) (cambió el nombre en septiembre de 1940 por el de "Grupos de Trabajadores Extranjeros" (GTE). El PCE en un principio estaba en contra de que sus militantes en Francia y en el norte de África participaran en las compañías de trabajadores, incluso alentaban a realizar actos de sabotaje en dichas corporaciones, antes de que las autoridades francesas decidieran que la incorporación de los refugiados españoles a esos grupos de trabajo fuera obligatoria. Una vez dentro de ellas, la dirección comunista decidió que intentaran ampliar la organización para su propio beneficio. Para 1940 se contabilizaban unos 50.000 a 60.000 españoles trabajando en 245 compañías de trabajadores en Francia. Aquí es donde se empezaron a instaurar las bases de lo que luego sería la resistencia española contra los alemanes. En este contexto fue importante la adquisición de grandes extensiones de terreno para la explotación forestal y carbonera donde se instalarían los llamados chantiers con hombres como José Antonio Valledor y Evaristo Luis Fernández. Estos crearon una empresa tapadera en el departamento de L´Aude llamada primero “Sociedad de Explotación Forestal Fernández Valledor” y luego cambió el nombre a "Entrepise Forestiere du Sud-Quest" donde se transformaron esos grupos clandestinos en núcleos políticos militares incluso con escuelas de enseñanza guerrillera que se extendieron por todos los Pirineos para apoyar a las actividades de cara al paso a España. Uno de los responsables de la Escuela fue Sixto Agudo y hasta allí llegaron dirigentes y militares comunistas (Enrique Líster, Santiago Carrillo, Manuel Azcárate, 780 Luis Márquez Rosillo nació en Poyales del Hoyo (Ávila), el 25 de agosto de 1913, hijo de Serafín Eduardo Márquez Vadillo y Práxedes Rosillo Martín. Se casó con Felisa Arnaiz Vega y tuvieron dos hijos, Milagros y Luis. Durante la guerra civil fue capitán en una Brigada Mixta luchando en los frentes de la Casa de Campo, Levante y Cataluña. Cuando este último cayó, Luis pasó a Francia y estuvo en varios campos de concentración y compañías de trabajo. A principios de 1943 se escapó de un batallón de trabajadores y se fue a la zona de Andorra viviendo del contrabando de artículos de consumo y alimentos y participó en una red de evasión de extranjeros a través de las embajadas y consulados que le pagaban para pasarlos (los encargados de pagarles eran dos franceses apellidados Viladieu y Fournie). Por medio de José Antonio Valledor ingresó en el equipo de pasos del PCE dedicado a llevar a guerrilleros, cuadros políticos y propaganda comunista al interior de España en SERRANO, Secundino: “La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945”), Aguilar, Madrid, 2005, pp.220-222 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.310. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 616 Fernando Claudín, Juan Modesto, etc) para dar clases de cultura general, topografía, política, técnicas de sabotaje, principios de Unión Nacional, confección en clandestinidad del periódico “Reconquista de España”, táctica guerrillera, prácticas de tiro, manejo de explosivos, historia de la URSS, etc, a otros militantes comunistas que iban a formar parte de la resistencia guerrillera antifranquista. El curso duraba entre diez y quince días y los que lo recibían el curso, dormían en las barracas de los leñadores que trabajaban en los chantiers. Estas acciones se sufragaban con lo obtenido en las explotaciones forestales (la empresa se dedicaba a la corta de árboles, al aprovechamiento del carbón y de pastos), con ayudas de republicanos exiliados y con dinero de rifas, bailes y campañas promovidas para el caso. Incluso en las empresas de Valledor había contratados a militantes que luego pasaron a España para ingresar en el seno de las Agrupaciones guerrilleras españolas. Pero la rentabilidad de las empresas y chantiers no era buena y al PCE le costaba mucho dinero mantenerlas. A pesar de ello fue uno de los principales lugares de formación y envío de cuadros de la organización comunista en Francia a España hasta principios de la década de los cincuenta del siglo pasado. Desde finales de 1941 el PCE había ido reuniendo a militantes en grupos de resistencia en todos los departamentos franceses donde había militancia comunista. La idea no sólo estaba puesta en la lucha contra Hitler dentro de la resistencia francesa, sino que esa lucha podría derivar y ampliarse en un combate contra lo que verdaderamente les importaba, el derrocamiento de la dictadura franquista. Para ello debían extender la resistencia al interior de España. Se empezaron a reclutar guerrilleros de diferentes zonas y departamentos franceses, sobre todo de Lozère, Ariège, Gard, Ardèche y Aude donde había mayor presencia de comunistas españoles. La dirección del PCE tenía contactos con jefes, comisarios y militares de las unidades guerrilleras que habían formado parte del Ejército Popular republicano. El miembro del Comité Central del PCE, Jaime Nieto convocó en abril de 1942 una reunión celebrada en Toulouse a la que acudieron una docena de destacados dirigentes y guerrilleros entre los que estaban: Ángel Celada, Luis Walter, Francisco Pradal González, Cristino García Granda, Julio Lucas, Jesús Ríos García. En la reunión se decidió dotar de una estructura y organizar a las guerrillas españolas en la zona libre y se creó el XIV Cuerpo de Guerrilleros del Ejército Republicano Español (nombre dado en conmemoración del que fuera cuerpo del ejército durante la guerra civil). Este Cuerpo de Guerrilleros se convirtió en el brazo armado de la Unión Nacional y estaba encuadrado en la organización comunista francesa Franco-Tiradores y Partisanos (FTP). Estaba formado por siete divisiones y treinta batallones, cuyas unidades estaban controladas por un Estado Mayor, siendo su primer responsable el aragonés Jesús Ríos García (comisario de la 234 Brigada de Guerrilleros del XIV Cuerpo del Ejército durante la guerra civil española). Tras ser detenido a finales de 1943 (los alemanes le llevaron a la zona ocupada pero se escapó y se reintegró en las guerrillas del Ariège muriendo en un tiroteo el 27 de mayo de 1944 a consecuencia de las heridas en el hospital de Foix), fue sustituido por Silvestre Gómez "Margallo” . El XIV Cuerpo de Guerrilleros se convirtió, en mayo de 1944 en la Agrupación de Guerrilleros Españoles, independientes de las FTP-MOI y englobándose en las Fuerzas Francesas del Interior (FFI), aunque siempre con unas líneas de actuación y organización muy libres, sobre todo en la zona sur de Francia próxima con la frontera pirenaica. Otros dirigentes que destacarían en esta organización militar fueron Luis Fernández "General Luis”, José García Acevedo "Coronel Acevedo” y Juan Blázquez Arroyo "General César”. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 617 Tras la liberación francesa en agosto de 1944, los maquis españoles como agrupación guerrillera en connivencia con la Unión Nacional, tenían en la cabeza la idea de la Reconquista de España. Daniel Arasa hablaba de tres elementos básicos: - Idea de fondo que le da fuerza moral y legitimidad: la Guerra Civil no ha terminado. Ellos son soldados en la República y la contienda mundial ha sido una continuación del conflicto español. - Una organización como Unión Nacional que aporta la doctrina, la estrategia y la organización. - Un brazo armado, la Agrupación de Guerrilleros que debe ser ejecutor de aquella política.781 Hubo una serie de detenciones de militantes en Francia como la de Sixto Agudo, Antonio Núñez Balsera y José Mijans. Algunos fueron trasladados a la prisión de Montpellier y otros al campo de Argeles. Gracias a la colaboración de Ángel Celada y otros camaradas pudieron liberar a algunos de los detenidos de Argeles y fueron trasladados a unas barracas de Luis Walter “Manolo El Mecánico” (en 1944 pasó la frontera española y fue fusilado en Barcelona junto a otros guerrilleros). El 6 de septiembre de 1942 fueron detenidos Jaime Nieto y Manuel Sánchez cuando esperaban a Celada para celebrar una reunión (la policía encontró propaganda y periódicos de “Reconquista de España”). Fueron trasladados a Toulouse y Manuel Sánchez fue obligado a ir a la estación de tren de Dordogne donde tenía cita con otro comunista apellidado Bermejo que también fue detenido, igual que Ángel Celada. Jesús Ríos pudo escapar de las detenciones cuando los alemanes fueron a su casa y se fue a Ariège con el nombre falso de Mario Martín. La Delegación del Comité Central sustituyó a los detenidos por Asensio Arriolabengoa “Poli” , Celestino Domínguez Durán “Luis Sánchez” y Manuel Azcárate. La Delegación del PCE en Francia reforzó los comités del partido y de Unión Nacional para extender la militancia al resto del país y para fortalecer las actividades de cara a la vuelta a España de militantes que ayudaran a la reorganización del partido en el interior del país entre los pasaron en un primer momento: Jesús Carrera, Luis Alberto Quesada, Cecilio Arregui Jiménez, Mariano Peña Hernando, Sebastián Abarca Pérez, 781 La bibliografía existente de los republicanos españoles en la resistencia francesa de la Segunda Guerra Mundial es amplia: ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.32-38; DREYFUS-ARMAND, Geneviêve: “El exilio de los republicanos españoles en Francia”, Crítica, Barcelona, 2000, pp.149-167; SÁNZ, MIGUEL ÁNGEL: Los guerrilleros españoles en Francia, 1940-45, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1971; SÁNZ, Miguel Ángel: “Luchando en tierras de Francia. La participación de los españoles en la Resistencia”, Editorial de la Torre, Madrid, 1981; FERNÁNDEZ, Alberto.: “La España de los maquis”, Era, México, 1971; PONS PRADES, Eduardo: “Republicanos españoles en la segunda guerra mundial”, Planeta, Barcelona, 1975 y VILANOVA, Antonio: “Los olvidados. Los exiliados españoles en la segunda guerra mundial”, Ruedo Ibérico, 1969, en SERRANO, Secundino: “La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945”), Aguilar, Madrid, 2005, AGUDO GÓNZALEZ, Sixto: “Los Españoles en la Resistencia Francesa y su aportación a la lucha antifranquista”, Una Luna Ediciones, Zaragoza, 2003, CERVERA GIL, Javier: “La guerra no ha terminado. El exilio español en Francia (1944-1953)”, Santillana, Madrid, 2007 y MARTIN GIJÓN, Mario: “La resistencia franco-española (1936-1950)”, Diputación de Badajoz, Badajoz, 2014. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 618 Celestino Domínguez, Leandro Saún, Enrique Alegre Igarza, Narciso González Rafael, José Álvarez, Eustasio Leocadio Madroño Pernias, etc.782 La organización clandestina del PCE en Francia dividió la organización en varias zonas dependiendo del número de militantes que hubiera y en los departamentos que 782 Narciso González Rafael nació en Madrid, hijo de Gregorio y Marcelina, casado, zapatero y domiciliado en la calle Isaac Peral, 12, bajo. En 1935 afiliado a la UGT y un año más tarde al PCE. Al empezar la guerra se hizo voluntario y estuvo combatiendo en la sierra de Madrid. Fue nombrado comisario político de compañía y luego de batallón cargos que desempeñó en la 29 Brigada Mixta hasta 1938 estando como soldado en la 146 Brigada que fue con la que pasó de Cataluña a Francia el 12 de febrero de 1939. Fue internado en los campos de concentración de Agdé, Barcares y Argeles, saliendo de este último campo a una compañía de trabajadores por la zona de Saboya en trabajos de forestales. Allí contactó con la organización comunista clandestina de refugiados españoles ayudando en distintas misiones en la célula de dirección del departamento. Le dijeron que era necesario entrar en España porque se necesitaban cuadros políticos para colaborar en la reorganización del partido. Primero hizo gestiones en el Consulado español para entrar de manera legal pero le dijeron que no lo hiciera porque entrarían de manera clandestina. Antes del viaje, Narciso estuvo formándose en la Escuela de Capacitación Política que había en el chantier de Valledor. Había un individuo que le fue dando instrucciones sobre la línea política del PCE y estudiaron un informe de la Delegación Central del PCE sobre una conferencia celebrada en enero de 1943. Pasados unos ocho días, recibieron la orden de trasladarse a Alex, donde les esperaría un miembro de la organización y éste les daría 250 pesetas y documentación para cada uno (la de Narciso era un salvoconducto y una cédula personal a nombre de Félix Reyes Benítez). Les pusieron en contacto con el guía que les iba a pasar a España, llegando a las cercanías de Berga (Gerona) y cogieron el tren. Cada uno de los tres que iban separados en distintos vagones del tren. Al llegar a Manresa, el guía les presentó a otro individuo que fue quien llevó a Narciso desde Lérida a Zaragoza y luego a Madrid, en septiembre de 1943 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 125.485. Eustasio Leocadio Madroño Pernias nació en Talavera de la Reina, hijo de Pedro y Juliana, viajante de comercio y domiciliado en la calle Fuencarral, 140, 4º Dª. La guerra le sorprendió en Arenas de San Pedro (Ávila), trabajando como viajante de comercio para la casa Monterola de Talavera de la Reina. Afiliado a la UGT, Sindicato de Dependientes de Comercio desde 1932 y tres años más tarde en la Sección de Viajantes. Al principio de la guerra estuvo ayudando como sanitario y mecanógrafo en el Comité del Frente Popular de Talavera de la Reina y fue evacuado junto a su familia primero a Griñón (Madrid), Fuenlabrada (Madrid) y a la capital de España. Eustasio se quedó ahí y su familia fue a Valencia. En febrero de 1937 fue voluntario en la 42 Brigada siendo cabo en la oficina del 5º batallón y ascendido a sargento. Pasó a la 21 Brigada como teniente y ayudaba al comandante del Batallón. En octubre de 1937 le nombraron jefe de batallón de la 75 Brigada que guarnecía la Casa de Campo como teniente ayudante. A finales del mismo año pasó al XX Cuerpo del Ejército como teniente de infantería en el frente de Teruel y en marzo de 1938 instructor de cabos en una Escuela de Capacitación. Más tarde estuvo en la 213 Brigada en el frente de Cataluña hasta enero de 1939, momento en el que pasó a Francia. Fue internado en el campo de Saint Cyprien y en Argeles, hasta que en febrero de 1940 pasó a una compañía de trabajadores en el pueblo de Saint Medard en Jalles. En mayo regresó al campo de Argeles y en febrero de 1941 se fugó con otros españoles para evitar ser enviado a otra compañía de trabajadores. Estuvo trabajando como leñador en el departamento de Aude y contactó con la organización comunista, siendo encuadrado en una célula de una barraca controlada por el Comité Comarcal del departamento. En agosto de 1943 fue el responsable del PCE en el Aude y le dijeron que había sido designado para ayudar en la reorganización del partido en España. Antes de pasar pasó por la Escuela de Capacitación Política que había en la Montaña Negra situada entre los departamentos de Tarn, Hérault y Aude (dormía en la barraca de los leñadores). Contactó con un camarada apellidado Casado, jefe de un grupo de leñadores y el profesor era conocido como Gómez. El curso de capacitación contenía nueve temas: política interior y exterior de España, organización clandestina del partido, principios de Unión Nacional, situación político militar en el aspecto internacional, la disolución de la III Internacional, distintos tipos de lucha, insurrección bajo los organismos de la Unión Nacional y la confección en clandestinidad del periódico “Reconquista de España”. El curso duró dos semanas, terminando a finales de agosto de 1943. Junto a él estuvieron Manuel Álvarez Aguado, Víctor Moreno Cristóbal, un individuo llamado Federico y otro apellidado Carrasco. Estuvieron esperando cinco días hasta que recibieron instrucciones para ir a Carcassone y desde allí dirigirse a España en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 124.389. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 619 tuvieran organización. Por ejemplo, en la zona de los Pirineos que contaban con casi dos mil militantes (se calculaba en unos ocho o nueve mil los militantes que controlaba el PCE en toda Francia, ya fuera campos de concentración, compañías de trabajo y en libertad) estaba dirigida por Ángel Gracia “Sol”, el ferroviario de Pasajes (Guipúzcoa) Sebastián Zamuz (responsable de enlaces y algunos pasos de frontera y se encargaba según acuerdo con los aliados de recoger a los paracaidistas ingleses que se lanzaban por la noche y de pilotos derribados), Sixto Agudo, Justo Montaña y Joaquín Puig Pidemunt (pasó a Cataluña en 1945 para ayudar en la reorganización del PSUC dirigiendo el periódico “Treball” y en abril de 1947 fue detenido y posteriormente fusilado en febrero de 1949 junto a Numen Mestre Ferrando, Pedro Valverde Fuentes y Ángel Carrero Sancho). Con posterioridad se formó un comité nuevo para la zona fronteriza con Carlos Mera “Julio” , Ángel Pérez San Juan, Agustín Cortés y Pablo Yufera. El comité de la JSU de la zona estaba formado por Gervasio Puerta García “El Rubio”, Manuel Benítez Rufo y José Tomás Planas (“Peque”).783 Jesús Monzón Repáraz nació en Pamplona el 22 de enero de 1910 en el seno de una familia burguesa y acomodada. Estudió con los jesuitas terminando la carrera de Derecho. La organización del PCE en su ciudad era escasa y se afilió en 1931. Participó en una protesta por el intento de insurrección del general Sanjurjo en agosto de 1932. Debido a sus actividades como comunista en Pamplona fue detenido en octubre de 1934 783 Manuel Benítez Rufo nació en Monterrubio (Badajoz), hijo de Jesús y Elisa, casado, campesino y domiciliado en la calle Fe, 3. Al empezar la guerra ingresó como voluntario en las milicias que se organizaron en el pueblo y en marzo de 1937 fue a Madrid. Luego estuvo en la 68 Brigada Mixta como soldado de infantería y estuvo en varios frentes. Al terminar la guerra pasó a Francia herido y fue ingresado en el hospital de Cervera de la Marenda. Pasó luego a otro hospital en el departamento de Dordogne y después estuvo ingresado en el campo de concentración de Argeles. En junio de 1941 estaba en el campo de concentración de Barcares saliendo a una compañía de trabajadores y luego como minero en Cransac (Aveyron) hasta septiembre de 1946 en que pasó a España porque había formado parte de la organización clandestina de la JSU primero y luego del PCE en Francia en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 140.666. La zona de Alto Garona, Tarn y Aveyron estaba dirigida por Asensio Arriolabengoa, José Álvarez, José Benítez Rufo y Antonio Palomares. En los Altos y Bajos Pirineos, Gers y Las Landas el comité del PCE liderado por Sebastián Zamuz, Ángel Gracia, Manuel Castro y un comunista apellidado Méndez. En los departamentos de Cantal, La Correze, Puy de Dome y Alto Loire estaba dirigido por Joaquín Puig Pidemunt, Casimiro Gómez de Miguel “Roca” y otro apellidado Ramos. En la zona de Dordogne, Lot y Lot y Garona estaban Pelayo y Tomás Tortajada, Josefina Falcón y otro apellidado Bermejo. El comité de la zona de forestales estaba dirigido por Rovira Martí, Francisco Márquez, Cortés, Esteban y Olivo. El comité departamental de la Zona estuvo dirigido por Juan Blázquez, José Pozuelo y un individuo apellidado Ferriz. Los dos primeros fueron detenidos a primeros de 1943 y sustituidos por Fausto Lacuesta, Eduardo Sánchez Biedma, Ramiro López “Mariano” y otro apellidado Lacalle. El comité departamental del Aude se organizó con Eustasio Madroño Pernías, José Luis Fernández Albert, otro apellidado Moreno y apoyados por una camarada conocida como Nati (luego fueron sustituidos por Jaime Ortega, Miguel Samantegui, Tomás Martín y Enrique Ubiña). El comité de Ariège estaba compuesto por Indalecio Cortés, Francisco Márquez y Rovira Martí. El comité de Altos Pirineos se reorganizó con Carreter, Luna, Martí y Emilio Jimeno. El de Bajos Pirineos compuesto por Rocha, Frag y Albacete. El departamento de Gers estaba encabezado por Pastor, Plazuelo, Morales, Masip y los hermanos Escobar de la JSU. La zona de Lyon controlada por “Santos” y en el Alto Saboya, Ródano y Alpes, un comunista apellidado Domínguez “Santi” . En Rennes un comité con Alfonso Hernández, Valeriano Bergés y Palacio. En el Loire Mariano Frutos, Luis Heras de la Carrera, Ojeda y Barón y en Nièvre otro comunista apellidado Vidal. En Burdeos había una comisión con Luis González y una dirección regional con Luis Alberto Quesada, Lagos y Castillo. En Charente la dirección estaba compuesta por José Goytia, otro apellidado Álvarez y un comunista apellidado López. En el Norte de Francia se creó un comité provisional compuesto por Domínguez “Juan Montero”, Sánchez Vizcaíno y Chacón en AGUDO GÓNZALEZ, Sixto: “Los Españoles en la Resistencia Francesa y su aportación a la lucha antifranquista”, Una Luna Ediciones, Zaragoza, 2003. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 620 por alentar y dirigir manifestaciones y reuniones en apoyo de la revolución asturiana, contribuyendo activamente en movimientos huelguísticos durante todo el año de 1935. Se presentó a las elecciones del Frente Popular el 16 de febrero de 1936 en Navarra por el PCE. Monzón se casó dos días después por lo civil con Aurora Gómez Urrutia militante de Izquierda Republicana. Al empezar la guerra civil, Monzón se escondió en una casa de unos amigos carlistas, por temor a ser detenido. Salió de Pamplona por medio de un canje entre él y un compañero comunista llamado Arrastia con dos carlistas que estaban en Guipúzcoa. En este intercambio de personas intervino otro carlista, Francisco de Lizarza. Los dos comunistas se vistieron de monjes capuchinos y de esta manera pasaron a Francia. Desde aquí volvieron a reintegrarse a la zona republicana. Francisco de Lizarza fue fusilado por la Junta de Guerra Carlista al conocer este hecho. Jesús Monzón se desplazó a Bilbao donde fue nombrado fiscal decano del Gobierno Vasco en octubre de 1936. Sin embargo, las dificultades seguirían por los problemas de división interna que había en el Partido Comunista de Euskadi. Al caer Bilbao en junio de 1937, Monzón se marchó a Valencia y fue nombrado gobernador civil de Alicante el 31 de julio. Estando en Valencia se encontró con un carlista que había sido uno de los firmantes del documento por el que la Comunión Tradicionalista navarra se sublevó contra la República en Navarra, Antonio de Lizarza, que al ver que le había reconocido, se ocultó en la embajada inglesa. Monzón pensó que podía canjearlo por su hermano Carmelo que estaba preso en Pamplona. Tras las conversaciones mantenidas, Lizarza se fue a Francia en avión con una credencial autorizada por Monzón y desde tierras galas a Pamplona, pero una vez llegó aquí se olvidó del acuerdo y no liberaron al hermano de Monzón. En mayo de 1938, el dirigente comunista fue nombrado gobernador de Cuenca; su actividad según algunos dirigentes comunistas en esta provincia, le valdría posteriormente críticas por parte del PCE, derivadas por unos chismorreos por una posible relación con una mujer que hacía veces de secretaria, Carmen Caamaño Díaz. Incluso se produjo una visita de dos militantes del PCE para poner orden a su comportamiento, contestándoles que se fijaran en los demás miembros del Buró Político. De Cuenca se fue a Madrid donde fue nombrado secretario general del Ministerio de Defensa el 2 de marzo de 1939, días antes de producirse el golpe casadista. Tras esto se marchó a Elda (Alicante) donde estaba el Gobierno negrinista y la dirección del PCE, despegando en un pequeño avión Dragón junto con Dolores Ibárruri y otros dirigentes comunistas hacia Orán.784 La personalidad de Monzón hacía que fuera él, el que verdaderamente llevaba las riendas del PCE en Francia a expensas de las directrices del Comité Central, que no vio con buenos ojos su 784 Es un pequeño resumen de la vida de Monzón hasta su llegada a Francia sacada de MARTORELL, Manuel: “Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la Historia”, Pamiela, Pamplona, 2000, pp.21- 71. Gregorio Morán lo describía así: "Monzón era un tipo humano peculiar, un navarro vitalista que no se ajustaba precisamente a lo que la tradición estalinista denominaba "temple bolchevique", caracterizado por el puritanismo, la disciplina, la discreción, la abnegación y la confianza ciega en los dirigentes. Monzón gustaba de la comida como experto, tenía un encanto hacia las mujeres del que da testimonio su propia vida (se le conocen oficialmente cuatro), le gustaba el bacarrá y la ruleta en el casino de Biarritz, vestía a la antigua y cautivaba con su individualismo, su palabra fácil y su pluma brillante… Había nacido para mandar y allí donde iba acababa dirigiendo. Tenía una "cultura cosmopolita", término acuñado por el estalinismo para designar la frivolidad y que traducía exclusivamente un cierto interés intelectual por todas las cosas que merecían la pena. Un veterano comunista le definió como "un señorito” y sin embargo este hombre, hábil y valiente, va a ser el máximo dirigente político del PCE en la clandestinidad desde 1943 hasta finales de 1944. Será detenido en el verano de 1945 por la policía de Franco. Fue quizá el dirigente clandestino de los años cuarenta que más tiempo duró en el interior sin ser detenido” en MORÁN, Gregorio:” Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-198”5, Planeta, Barcelona, 1986, p.84. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 621 labor desempeñada. Éste fue descrito por la mayoría de las personas que le conocieron como un auténtico líder, de una enorme formación y valía política.785 El principal núcleo de la organización del PCE en Francia lo formaban junto a Monzón, Carmen de Pedro y Gabriel León Trilla786 (su mano derecha) ayudados por 785 Una de estas opiniones fue la de Domingo Malagón, colaborador con Monzón en Francia: "La "capacidad política” de Monzón era tan evidente como su decidida voluntad. A nadie ha de extrañar que aquel hombre tuviera tan buena aceptación. La disponibilidad de Monzón para entregarse a la organización del Partido en Francia, en aquellos momentos tan difíciles, correspondía perfectamente a lo que muchos habíamos aprendido como militantes” en ASENJO, Mariano y RAMOS, Victoria: “Malagón. Autobiografía de un falsificador”, El Viejo Topo, Madrid, 1999, p. 97. Otra manifestación es la de Manuel Azcárate: "Carmen de Pedro me ha presentado en una de nuestras entrevistas a Jesús Monzón. Desde el principio me causa impresión. Se nota enseguida que es una persona inteligente, dotada de una cultura sólida; ha estudiado derecho… Sabe escuchar y tiene una forma de razonar que me encanta: considera las diversas hipótesis, sin tabúes o estrecheces mentales, y luego va desechando las que le parecen erróneas por razones basadas en el sentido común, con referencias muy poco frecuentes a los comodines ideológicos que tanto solemos utilizar los comunistas para nuestros análisis políticos” en AZCÁRATE, Manuel: “Derrota y Esperanzas. La República, la Guerra Civil y la Resistencia”, Tusquets, Barcelona, 1994, p.218. 786 Gabriel Esteban León Trilla nació el 3 de agosto de 1899 en Valladolid. Hijo de un santanderino llamado Desiderio Esteban León Valdés, comandante de infantería militar retirado y de la leridana Ignacia Trilla. Su adolescencia transcurrió en la ciudad vallisoletana donde cursó el Bachillerato en el Instituto General y Técnico y luego estudió en la Universidad Literaria de Valladolid, en la Facultad de Derecho. Como deseaba obtener la licenciatura en Filosofía y Letras se trasladó a Madrid en 1918. Le interesaba la literatura y la música clásica, sobre todo la barroca. Cuando llegó a Madrid vivía en la calle San Millán, 2, compatibilizando sus estudios con un trabajo como secretario y administrativo para pagarse sus estudios de ruso, francés e inglés (realizó muchas traducciones de autores franceses como George Sand y Edgard Quinet, del inglés tradujo a Kingston y del ruso a Semen Moiseevich Fridman “Problemas de la Metodología Marxista”). El 1 de marzo de 1918 ingresó en la Agrupación Socialista Madrileña, organización que abandonó por unos postulados más radicales y revolucionarios el 30 de julio de 1920 e ingresó en el PCE a principios de 1921 donde pronto alcanzó puestos importantes ya que su cuñado José Bullejos Sánchez (casado con su hermana Carmen) llegó a ser el secretario general del PCE de 1925 a 1932. Los miembros del Comité Ejecutivo del PCE hasta diciembre de 1927 fueron: José Bullejos (B. Pascal) como secretario sindical, Gabriel León Trilla (Juan Pablo y Noel) secretario político y Daniel Martín Sastre (Loinard) secretario administrativo. Como suplentes designados por la Comintern, Vicente Arroyo Pérez (Renato) director en Madrid de “La Antorcha”, José Oliva Martínez (secretario de la Federación Regional de Galicia) y Manuel Adame Misa (Roberto Fresno), secretario regional de Andalucía. Gabriel estuvo detenido durante la Dictadura de Primo de Rivera en la cárcel Modelo de Madrid desde noviembre de 1928 hasta marzo de 1930. Con motivo de las detenciones de dirigentes del Comité Ejecutivo del PCE se abrió una investigación por parte de la Primera Brigada Móvil de Policía adscrita a la Dirección General de Seguridad. El juez se trasladó a Bilbao y a la cuenca minera asturiana donde se incautó de documentación del Comité Ejecutivo del PCE, una imprenta, máquinas de escribir y propaganda clandestina. El juez indicó que había delegados de la Internacional Comunista (Georges Joseph y Valeski) para presidir plenos e inspeccionar el trabajo hasta 1930. El juez se refería a Gabriel León Trilla como el dirigente más culto e interesante del comunismo español y alma máter del PCE definiéndole como el “hombre cumbre del comunismo”. Gabriel visitaba el Ateneo Literario de Madrid asistiendo a charlas y coloquios y fue donde conoció a la que sería su mujer, la rusa Lidia Kúper, que también había estudiado Filosofía y Letras. Con el fin de la Dictadura de Primo de Rivera y el gobierno provisional de Dámaso Berenguer, Gabriel León lo consideró como un relevo de generales fascistas, beneficiando a las clases dirigentes y a las demás fuerzas republicanas las veía como ineficaces, que habían engañado a la masa proletaria, considerando que hacía falta una revolución democrática burguesa con soviets. Esta postura la tomaron los dirigentes de la Comisión Ejecutiva del PCE que les enfrentó a algunos delegados de la Internacional Comunista. Entre 1930 y 1932, asistió a varios Congresos Internacionales Comunistas en Moscú, alguno de la Federación de Jóvenes Comunistas. Desde allí escribió numerosos artículos que fueron publicados en “Mundo Obrero” sobre las tesis enfrentadas con la Internacional Comunista. En Moscú conoció a una joven rusa con la que tuvo a su hija Aurora. En mayo de 1931, Bullejos y Trilla se reunieron con otros dirigentes internacionalistas que criticaron la llegada de la II República Española por calificarla de contrarrevolucionaria. Se produjo un conflicto interno en el Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 622 otros camaradas como Enrique Alegre, Sixto Agudo, Pelayo Tortajada, Manuel Sánchez Esteban y Joaquín Puig Pidemunt, casi todos establecidos en la zona de Aix-en- Provence. La reestructuración del PCE en Francia también contó con la ayuda de otros miles de comunistas españoles exiliados y que desde diferentes zonas en Francia, trabajaron para conseguir la reorganización clandestina. Algunos de esos cuadros y militantes que se ofrecieron para colaborar con este proyecto fueron: Asensio Arriolabengoa, Manuel Gimeno "Raúl" (responsable de la JSU en Francia), Manuel Azcárate "Juan”, Domingo Malagón, Jesús Carrera Olascoaga, Eduardo Sánchez Biedma "Torres”, Ramiro López "Mariano”, Adela Collado Muriel "Anita” (luego esposa de Manuel Gimeno), Cecilio Arregui, Esperanza Serrano, etc. A pesar de las PCE tras la celebración del IV Congreso en Sevilla en 1932 (el nombre de Comité Ejecutivo se cambió al de Buró Político), entre los defensores de las tesis soviéticas y los que defendían al grupo de Bullejos. Las discusiones llegaron a tal extremo que Bullejos, Adame y Trilla dimitieron y se votó una resolución del Buró Político en contra de los tres dirigentes y a favor de la Internacional Comunista acusándoles de herejes y contrarrevolucionarios. Sin embargo, al final el grupo de Bullejos intentó arreglar el asunto y fueron a Moscú para entrevistarse con Dmitri Manuilsi, máxima figura de la Internacional Comunista y decidieron que Adame pasara a la Profitern, León Trilla delegado ante la Comintern, Bullejos se reincorporaría como secretario general y Vega ingresaría en la Academia Militar de Moscú. Bullejos aceptó ser miembro del Buró Político y reorganizar el PCE en Cataluña. Pero desde España siguieron las críticas contra los cuatro dirigentes calificándolos como sectarios publicado en el periódico “Frente Rojo”. Los cuatro dirigentes renunciaron al ofrecimiento de la Internacional Comunista y ésta en connivencia con el Buró Político del PCE los expulsó en octubre de 1932. Gabriel ingresó en el PSOE pero estaba un poco descontento de la vida política, más aún si cabe porque era miembro de la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza (FETE). Aprobó unas oposiciones de secundaria en Madrid y fue profesor en el instituto Quevedo de Madrid, luego en otro en Calatayud (Zaragoza) y obtuvo plaza de catedrático de francés en el Instituto Cardenal López de Mendoza donde impartió clases en el curso 1935 a 1936. También participó en algunas oposiciones libres a catedrático para institutos locales. Durante la guerra civil tuvo su domicilio en Madrid, en la calle Alcalá 157 y siguió colaborando con el FETE y la UGT. Participó en una Casa del Pueblo de un barrio de Madrid ayudando en su Junta Administrativa y apareció en el diario oficial de “La Gaceta de la República” fechado en Valencia el 30 de julio de 1937 y otro en Barcelona, el 6 de enero de 1938 solicitando al Ministerio de Instrucción Pública y Sanidad la reinserción como profesor de segunda enseñanza. No se sabe cómo reingresó en el PCE pero estuvo en una secretaría de organización ayudando a la movilización de las masas y fue redactor jefe de la revista “Nuestra Bandera”. También estuvo en el frente del Ebro y en el de Cataluña, ayudando a los comisarios políticos del V Cuerpo del Ejército. Según un informe policial de la Brigada Política Social en Madrid, parece ser que se le había visto con una camisa de la FET y JONS en zona nacional durante la guerra. Pero otra de las fuentes consultadas y que aparecía en ese informe, no creía estas afirmaciones porque aquello podía suponer su muerte segura. Para investigar si eran ciertas estas informaciones se hicieron las oportunas pesquisas por parte del agente de policía Lucrecio Martínez, comprobándose que se trataba de un alférez provisional con destino en el 3º batallón de Infantería en Valverde del Camino (Huelva) en el Ejército del Sur, instruyendo diligencias para aclarar su biografía y donde podía estar entre 1941 y 1945. En Barcelona convivió con una mujer llamada Laura Pérez Montero hasta que pasó a Francia en marzo de 1939. Estuvo internado en el campo de concentración de Argeles y luego en Vernet donde estuvo ayudando a otros comunistas y republicanos españoles. Salió del campo para contactar con el PCE clandestino y utilizó el nombre falso de Jean Paul Dastier. Gabriel conoció a una mujer francesa, Jeanne Lazard Cangioni con la que tuvo otro hijo llamado Alain. Fue responsable de unos comités de trabajadores en la zona de los Pirineos Orientales organizando comités y células comunistas en el departamento. Uno de los artículos publicados en el periódico “Reconquista de España” que se difundió por todos los comités de Unión Nacional fue obra de Gabriel León y Jesús Monzón con el título “Españoles a las armas” en la que se anunciaba la política a seguir en Francia ayudando a la resistencia francesa contra los nazis dentro de los cuerpos guerrilleros y adelantaban la lucha contra Franco con la operación Reconquista de España en Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, Expediente Personal de Gabriel León Trilla del Archivo del Tribunal de la Masonería y del Comunismo, Agosto de 1949, Archivo Histórico Nacional, Fondos Contemporáneos, Expedientes Policiales, Expediente H-4, Gabriel León Trilla y FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, Carlos: “Gabriel León Trilla. Un dirigente comunista purgado a manos del estalinismo” en “Congreso Resistencia Armada en la posguerra, 1939-1950”, en Madrid, 25 al 27 de Octubre de 2006, UCM. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 623 directrices marcadas por las direcciones del partido en México y en la URSS de no aceptar líneas y postulados políticos diferentes a los que ellos dictaban, la Delegación del Comité Central del PCE en Francia siguió una línea política, la de Unión Nacional de España, hasta sus últimas consecuencias. Algunos de esos militantes, a pesar de ser acusados por su encuadramiento dentro de lo que se llamó monzonismo, con acusaciones de herejes y desviacionistas en el seno del PCE, volvieron a ser utilizados por posteriores direcciones del partido en Francia787 y fueron enviados a distintos puntos de España para intentar restablecer contacto con cualquier tipo de vestigio de organización comunista española en el interior del país. El caso de Gabriel León Trilla fue sintomático ya que fue uno de los fundadores del PCE en 1920. Tras pertenecer a la Delegación del PCE en Francia y luchar en tierras francesas, se integró en la más dura clandestinidad madrileña y acabó siendo asesinado, no por parte de las fuerzas represoras franquistas sino a manos de sus propios camaradas tras ser acusado de traidor y chivato. Mención aparte merece el trabajo realizado por Domingo Malagón en el aparato de falsificaciones de todo tipo de documentos con unos medios materiales precarios y que gracias a su astucia y a sus dotes de gran dibujante reprodujo carnés, cédulas personales y documentos de identidad que se utilizaron a lo largo de todo el franquismo para la entrada clandestina en diferentes países, no sólo de comunistas sino de otros antifranquistas.788 La política de Unión Nacional (heredera de la política seguida por Juan Negrín de intentar ampliar las alianzas del Frente Popular), ya la tenía pensada Monzón desde 1940. Pero se plasmó con posterioridad en una estrategia política de intentar reunir y unificar a partidos políticos y personalidades destacadas que estuvieran en contra de la 787 MARTORELL, Manuel: “Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la Historia”, Pamiela, Pamplona, 2000, pp.83-86 y HEINE Hartmut: “La oposición política al franquismo”, Crítica, Barcelona, 1983, p.193. 788 Santiago Carrillo decía de él: "La pieza maestra de todo este aparato era la sección de documentación. Al frente de ella estaba el hombre más modesto y más valioso de nuestro equipo, Domingo Malagón. Su escuela primaria había sido el colegio de huérfanos de la Paloma, donde en un incendio, perdió gran parte de su cabellera. En la guerra había luchado como comisario político y en los campos de concentración franceses y luego en la clandestinidad, bajo la ocupación alemana, comenzó a ejercer sus artes al servicio del partido. Yo solía decir que era el único camarada insustituible entre todos nosotros y sigo convencido de que el único camarada del que no podíamos prescindir era él. Llegó a montar un servicio que podía falsificar cualquier documento, desde la fabricación de papel y la filigrana hasta el último detalle de la impresión, sellos y firmas… Domingo nos enseñó que no hay documentos, por sofisticados que sean, que no puedan falsificarse. Este hombre, que era un excelente dibujante y pintor sacrificó una posible carrera artística, por un servicio anónimo a la causa, en el que nunca ganó más que lo indispensable para vivir en límites de extrema modestia” en CARRILLO, Santiago: “Memorias”, Planeta, Barcelona, 1993, p.402. En una entrevista que realicé a Santiago Carrillo en marzo de 2001, manifestó que tras la publicación de la autobiografía de Domingo Malagón, éste no había hablado bien de él y que le extrañaba porque era el camarada que hizo los servicios que no realizó nadie en el PCE y con el que más confianza tuvo en su estancia en Francia. En lo que podía tener razón, según Carrillo, era en que no se había hecho todo lo que se tenía que hacer para reconocer sus méritos y que su trabajo tenía que haber sido valorado y reconocido más de lo que fue. Para Carrillo fue el único comunista insustituible del partido. Carrillo indicó que lo que no pudo conseguir en las comisiones de los congresos que preparaban las candidaturas para formar parte del Comité Central fue meter el nombre de Domingo Malagón, ya que había muchos camaradas más preparados políticamente que él. Siguió diciendo Carrillo que fue un hombre sacralizado para el partido y que una vez que llegó a España, la diferencia para Malagón fue grande porque quizás esperaba ocupar un puesto de diputado al haber formado parte del Comité Central en Francia. Pero esto no podía ser porque había muchos que se pegaban por serlo, más capaces que Malagón y con mayor fuerza y popularidad en el partido de hoy en día. Aunque al lado de Malagón no tenían ningún título para desempeñar esos cargos pero lo ocuparon en Entrevista a Santiago Carrillo, Madrid, 24 de marzo de 2001 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 624 dictadura franquista. Monzón Realizó invitó a carlistas, juanistas, católicos y personas de derechas en el seno de la Unión Nacional. Estos actos más otros que se dieron posteriormente fueron los que provocaron las posteriores condenas por parte del Buró Político del PCE y de otros camaradas, con acusaciones de conspirador aristócrata, agente de la policía y de Falange, imperialista yanqui y traidor a los ideales del partido. La reorganización comunista clandestina en Francia estuvo sin conexión con las direcciones de México y Rusia durante más de dos años a pesar de las intentonas por parte de algunos militantes y de cartas y manifiestos enviados desde Francia hacia los dos países. A esta situación ayudó la adquisición de un aparato receptor de radio para escuchar las emisiones lanzadas desde Moscú por “Radio España Independiente”789 y que sería casi la única comunicación entre Moscú y Francia en ese tiempo (Monzón encargó a Carmen de Pedro por sus nociones de taquigrafía, las transcripciones de las emisiones radiofónicas).790 Dentro de la política de Unión Nacional fue importante la creación de un periódico que fuera órgano difusor de sus ideas y que pudiera desligarse de la dirección del PCE, sin utilizar un lenguaje tan teórico y revolucionario como el que utilizaba este último. Se creó el periódico "Reconquista de España” cuyo número uno salió en agosto de 1941. Su tirada se hacía en una Minerva manual que había pertenecido al Partido Comunista Italiano en Marsella, llevándose a un chantier de unos carboneros españoles en Vaucluse (capital de Avignon). La trasladaron Jesús Monzón, Manuel Gimeno y algunos más en maletas hasta el chantier (la llamaban "La Tomasa”) y su funcionamiento quedó a cargo de un impresor vasco apellidado Gorri junto con dos gudaris vascos, Villanueva y Eduardo que le ayudaban. Cirilo Montero era el encargado de su distribución. Para tener un mejor y seguro reparto del periódico se creó un aparato central en Toulouse en casa del asturiano Aquilino Gómez Fernández (pasó a España y participó en el Comité Regional del PCE en Asturias donde fue detenido).791 También ayudó un gallego apellidado Bravo “Mariño” situado en una barraca en las cercanías de la estación de Matabieu (cerca de Toulouse) y auxiliados por otros comunistas de Toulouse. Recibían la propaganda de Vaucluse y la repartían por los comités del partido, por las unidades de guerrilleros y las estafetas encargadas de introducir la propaganda en España, siendo auxiliados por ferroviarios comunistas franceses. No 789 La formación de Radio España Independiente se planteó tras la reconversión que propuso Jorge Dimitrov de la Internacional Comunista en una emisora internacional de radiodifusión, convirtiendo en radios independientes para cada uno de los países donde hubiera partidos comunistas. De esta manera nació Radio España Independiente (Estación Pirenaica como fue conocida popularmente) el 22 de julio de 1941. Lo de Pirenaica se le ocurrió a Dolores Ibárruri pensando en España y en la salida por los Pirineos de los españoles, pero su transmisión se hacía desde Moscú, escuchando informaciones de lo que decían otras emisoras extranjeras y luego elaborando sus propios guiones y discursos radiofónicos. Las emisiones pasaron de Moscú a Ufá (capital de la República de Bashkiria). Al terminar la II Guerra Mundial volvió a Moscú y finalmente se estableció en Bucarest en FALCÓN, Irene: "Asalto a los Cielos. Mi vida junto a Pasionaria”, Temas de Hoy, Madrid, 1996, pp.221-225. Más información sobre Radio España Independiente en GALÁN, Luis: “Después de todo. Recuerdos de un periodista de la Pirenaica”, Anthropos, Barcelona, 1988; MENDEZONA, Ramón: “La Pirenaica y otros episodios”, Libertarias/Prodhufi, Madrid, 1995 y “Homenaje a Radio España Independiente. Única Emisora Española sin censura de Franco”, Fundación Domingo Malagón, Madrid, 2000. 790 MARTORELL, Manuel: “Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la Historia”, Pamiela, Pamplona, 2000, p.98-99. 791 ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.30-31 y AGUDO GÓNZALEZ, Sixto: “Los Españoles en la Resistencia Francesa y su aportación a la lucha antifranquista”, Una Luna Ediciones, Zaragoza, 2003, p. 73. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 625 fueron las primeras publicaciones clandestinas de los españoles, ya que los primeros boletines clandestinos fueron elaborados por la organización comunista para conmemorar el décimo aniversario de la República Española, con la aparición en Toulouse de un pequeño folleto titulado "España día”. También se editó desde finales de 1941 algún "Mundo Obrero”, "El Guerrillero”, "Lucha” y el periódico de la Junta Suprema de Unión Nacional "Alianza”, con unas directrices idénticas a las marcadas por la Unión Nacional. En el propio título del principal periódico de Unión Nacional "Reconquista de España”, se veía el objetivo principal de reconquistar España por encima de todo. Este periódico tuvo una regularidad en su tirada con ediciones locales, extendiéndose entre los comités de Unión Nacional en toda Francia y que se publicó primero de manera manuscrita y luego de forma mimeografiada. Este periódico ayudó a extender las consignas de la Unión Nacional de España: “ni un hombre, ni un arma ni un grano de trigo para Hitler” o “Con todo nuestro valor: sabotaje, sabotaje…”.792 La Unión Nacional como organismo articulado y con unas bases de formación se creó en una reunión que tuvo lugar en Grenoble el 7 de noviembre de 1942 (otros dicen que dicha reunión tuvo lugar en una granja de Montauban, cerca de Toulouse en el verano de ese mismo año). La Unión Nacional tuvo una gran difusión por parte del periódico “Reconquista de España”, ayudó también el “Mundo Obrero” editado en Francia con titulares como “Todos contra Franco” y la propagación de su aparición emitida por Radio España Independiente. Tuvo la asistencia de representantes del PCE en Francia, individuos de otros partidos políticos y sindicatos que iban sin la representación de los mismos, sino a título individual, de algún miembro del interior, de unidades guerrilleras y algunos negrinistas. Se redactó un manifiesto con el llamativo encabezamiento de lo que sería el primer postulado político de Unión Nacional "¡Españoles, a las armas!”.793 Tenía una doble vertiente, la política y la militar o armada, apoyada esta última con la constitución del XIV Cuerpo de Guerrilleros para luchar contra los nazis y más tarde conocidos como la Agrupación de Guerrilleros Reconquista de España. Se quería otorgar una resistencia comunista española propia en Francia y cuando estuvieran más organizados y se hubiera vencido a los nazis, trasladar esa lucha armada a España para reconquistarla. En el texto constitutivo se denunciaban las injusticias de Franco y Falange, proponiendo la formación de un gobierno de Unión Nacional con representación de todas las organizaciones políticas españolas, incluyendo a católicos y organizaciones de derechas, con garantías para que no ocurriera nada en ninguno de los sectores sociales y políticos y que los españoles decidieran democráticamente el futuro de España.794 También se decidió que “Reconquista de España” se editara en imprenta. Se quiso dejar claro que a pesar de las detenciones de la anterior Delegación del PCE en el interior de España (con la caída del grupo de Lisboa, el propio Monzón se preguntó por qué la dirección del exterior no le había encargado a él la realización de esa empresa y 792 DREYFUS-ARMAND, Geneviêve: “El exilio de los republicanos españoles en Francia”, Crítica, Barcelona, 2000, pp.154-155. La técnica de la mimeografía consiste en una multicopista que reproduce textos o figuras grabadas en una lámina de papel especial, a través de cuyas incisiones pasa tinta mediante la presión de un cilindro metálico. 793 MORAN, Gregorio “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.86. 794 MARTÍN RAMOS, José Luis: “La Unión Nacional Española (1941-1945)”. En BUENO, Manuel y GÁLVEZ, Sergio (coords.): “Políticas de alianza y estrategias unitarias en la historia del PCE”, Madrid, Papeles de la FIM, nº 24, Fundación de Investigaciones Marxistas, 2006, pp. 111-128. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 626 envió a un militante como Eleuterio Lobo, que habló nada más ser detenido, doliéndole especialmente la caída de Jesús Larrañaga porque éste quiso ponerse en contacto con él para entrar a España por Francia)795 y los problemas que el quiñonismo podía haber causado por su abandono político, el PCE seguía existiendo con su idea de extender la política de la Unión Nacional. Según Monzón los comunistas españoles exiliados en Francia, no habían abandonado a los que colaboraron con Heriberto Quiñones, ya que habían dejado la Delegación en Francia en manos de Carmen de Pedro. Monzón procedió bajo su propia decisión, a pesar de las delegaciones del PCE en México y en la URSS y tomó la iniciativa hasta finales de 1944. Se eligió como secretario de la Unión Nacional de España al doctor Aguasca de Esquerra Republicana Catalana, a un anarquista disidente apellidado Cubell y a un miembro del PSUC apellidado Olivo. Lo que se produjo fue un cambio continuo en comparación con lo proyectado anteriormente por las políticas del PCE, dando mayor importancia y protagonismo a organizaciones y agrupaciones políticas no comunistas de lo que se había venido dando hasta entonces incluyendo a monárquicos, católicos y derechistas. Otras innovaciones también fueron los cambios en el lenguaje y en los símbolos, como el realizado en la cabecera del periódico "Mundo Obrero”. Donde antes se colocaba encima de la hoz y el martillo de la cabecera el título "Proletarios de todo el mundo uníos", con la llegada de Monzón se podía leer otro encabezamiento que decía: "Unión Nacional, contra Franco y Falange". Cambiaban las consignas, el tipo de discurso político, los temas a tratar y la manera de hacerlo. No se hizo de una manera tan profunda, sino más coloquial y abierta para que sus camaradas lo comprendieran de una manera más sencilla y no tan triunfalista como la que se daría en la prensa comunista supeditada a los designios de la URSS estalinista desde 1945. Se presentaban los problemas y se hacían las autocríticas abiertamente para su posterior discusión entre los integrantes de esta organización que se estaba intentando revitalizar.796 Una de las premisas de la Delegación del PCE, primero en Francia y luego en España fue la de presentar la Unión Nacional no como una organización controlada y liderada por el PCE, sino como un conglomerado de organizaciones sindicales y políticas y personalidades antifranquistas con el mismo objetivo en común, acabar con la dictadura franquista. Sin embargo, a la hora de llevarlo a la práctica y sobre todo en España, lo que realmente había era la presencia del PCE y sus militantes, con intentos de ocultación de la verdadera realidad hacia aquellos simpatizantes que querían participar y ayudar en los comités de Unión Nacional. Hubo casos de detenidos por la policía franquista que declararon que se sentían engañados cuando fueron captados para englobar el organigrama de la organización ya que les dijeron que era para ayudar y socorrer a presos políticos y la lectura de cierta propaganda de “Reconquista de España”. Indicaban que si ellos hubieran sabido que el PCE era el único partido que estaba detrás de la organización, no hubieran aceptado la propuesta de ingresar en la misma. Un ejemplo de consignas y propaganda que el Comité Central del PCE extendía para que la política de Unión Nacional tuviera una gran repercusión entre la población española es el siguiente: 795 MARTORELL, Manuel: “Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la Historia”, Pamiela, Pamplona, 2000, p.98 796 MARTORELL, Manuel: “Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la Historia”, Pamiela, Pamplona, 2000, pp.100-103. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 627 “Febrero de 1943. Unión Nacional para la Salvación de España. “Luchar por un auténtico gobierno de Unión Nacional y de Salvación de España que rompa los lazos que atan España al Eje. Depure de falangistas el aparato del Estado, principalmente el Ejército, libere a los presos y castigados por Falange y autorice el regreso al país de los refugiados políticos en el extranjero, garantice las libertades democráticas de prensa, reunión, asociación, opinión de conciencia y práctica de cultos religiosos. Inicie la reconstrucción de España, asegurando el pan y el trabajo a todos los españoles. Prepare las condiciones para convocar a todos los españoles a elecciones democráticas que designan la Asamblea Constituyente encargada de promulgar una Constitución de libertad, independencia y prosperidad para España. Para alcanzar la victoria es necesario por último tener en todas partes las medidas políticas y prácticas de masas y organizativas para lanzarnos a la lucha victoriosa por derribar a Franco e instaurar un Gobierno de Unión Nacional y salvación de España (Reunión celebrada el 15 de Enero de 1943 en Madrid. En la Conferencia Nacional del PCE.)”.797 Otro de los colaboradores de Monzón, Manuel Gimeno, tuvo como misión el conocimiento de la situación de Delegación del PCE en el interior y su posible reestructuración, además de difundir la línea política de Unión Nacional a la dirección del interior en manos de Jesús Carrera. Una vez que regresó a Francia, después de su primera visita, hizo un informe de lo acontecido en España y de la convocatoria de una reunión similar a la habida en territorio galo, refiriéndose a la todavía presencia de comunistas que colaboraron con Quiñones en la dirección provisional del interior como el caso de Calixto Pérez Doñoro y María Asunción Rodríguez Fernández. La dirección de México intentó recuperar la comunicación y el control del PCE tanto en el interior de España como en Francia. En una carta que recibió la Delegación del Comité Central en Francia de parte de Vicente Uribe desde Cuba, se decía que debían contactar con el catalán Joaquín Olaso Piera.798 Éste era un dirigente del PSUC que ocuparía, según el equipo directivo del PCE en América, el cargo de máximo responsable de la Delegación que había estructurado Monzón y Carmen de Pedro en Francia, en un intento de intervención y de control que quiso establecer Uribe a las Delegaciones del PCE en Francia y en España. De Joaquín Olaso se sospechaba que era un agente soviético de los 797 AHCCPCE, Documentos del PCE, Carpeta 24, febrero de 1943. 798 Joaquín Olaso Piera “Emmanuel” nació en Carxaixent (Valencia) el 8 de enero de 1900. Conoció a principios de los años veinte a la que sería su mujer Dolores García. Fue uno de los fundadores de la Federación de Levante del PCE y durante la Dictadura de Primo de Rivera estuvo en Francia y en Rusia. Regresó a España en 1936 para combatir con la República siendo Inspector General de Orden Público en Cataluña y uno de los máximos dirigentes del PSUC. Pasó a Francia con Dolores García y organizó un grupo de comunistas en Perpignan antes de instalarse en París. Fue responsable de un FTP MOI en 1942, sustituyendo a Conrad Miret en la dirección de la Mano de Obra Inmigrada, siendo detenido a finales de 1942 y puesto en libertad gracias a las gestiones del dirigente comunista francés André Marty. En diciembre de 1943 fue detenido por la Gestapo y como prisionero estuvo en Bachmanning y Ebensee (Austria) en septiembre de 1944. El 17 de octubre de ese mismo año entró en el campo de concentración de Mauthausen. Su mujer también fue detenida e internada en el campo de Ravensbrück. En 1945 regresaron a París y el grupo de comunistas españoles les hicieron un gran vacío porque creyeron que habían hablado en los interrogatorios y por su culpa fueron detenidos más compañeros. En 1954 el matrimonio murió asfixiado en su pequeño piso de París. Hubo varias elucubraciones sobre su muerte. La versión policial y las notificaciones que recibió su familia fue que estaban calentando la comida en varios cazos y se quedaron dormidos y el frío apagó la llama del fuego, dejando que saliera el gas. La versión del asesinato también se extendió porque al parecer Olaso iba a ser el elegido por el Buró Político del PCE en México para ser el dirigente de la Delegación del PCE en Francia y eso provocó rechazo y animadversión de Monzón y Carmen de Pedro en SERRANO, Secundino: “La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945”), Aguilar, Madrid, 2005, pp. 289-290 y https://acuatrocolumnas.wordpress.com/2015/06/21/joaquin-olaso-piera-el-ojo-de-moscu/. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 628 servicios de inteligencia de la NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos o en ruso Narodnyi Komissariat Vnutrennikh Del, un departamento gubernamental soviético que asumía funciones de seguridad y policiales de la URSS), igual que su mujer, Dolores García Echevarría en Francia.799 Pero Monzón adoptó otro tipo de medidas, en el sometimiento que había desarrollado de todos los militantes del PSUC en tierras francesas, para que se integraran en los postulados del PCE. La Delegación en Francia le consideró a Joaquín Olaso como un desertor por su actitud y dejadez, al no querer saber nada de la organización clandestina. Para intentar solucionar el problema y convencer a la dirección de México de que Joaquín Olaso no quería saber nada de los postulados del PCE, se plantearon mandar a alguien a París para contactar con Olaso y que fuera él en persona quien explicara su abandono del trabajo. Al final se encontraron y en la entrevista que mantuvieron, Monzón quiso saber cuál era su actitud ante la organización y también que le informara de la situación en Cataluña tras la caída de las diferentes organizaciones comunistas desde 1939 (Olaso tenía conocimiento a través de un aparato de comunicación y enlace que tenían entre Francia y Cataluña). Pero Olaso contestó que él sólo rendía cuentas ante el Comité Central del PSUC, por ser el único organismo por el que trabajaba, a lo que Monzón respondió que estaba destituido de todo cargo en el PCE, junto con otros compañeros suyos. Esto le hizo perder el contacto que mantenía con el interior pero siguió trabajando desde la clandestinidad, posteriormente fue responsable técnico del comité militar de los FTP-MOI en París.800 Ante la dificultad de contactar con el Buró Político del PCE en el exterior, Monzón decidió que Manuel Azcárate y Carmen de Pedro intentaran la conexión vía Suiza (ella no estaba muy entusiasmada con la idea del viaje y con la posibilidad de contacto por este medio). También utilizaron el viaje a Suiza para obtener dinero para la organización clandestina del PCE a cambio de pasar por la frontera pirenaica a judíos u otras personas que fueran perseguidas por los nazis. A través de una autoridad judía les pagarían el dinero (1.500 pesetas por persona y alguna cantidad más para ayudarles en la organización). Carmen de Pedro cobraría el dinero, lo cambiaría en pesetas y se lo enviaría a Monzón. El equipo de pasos seguiría realizando sus actividades y a cambio podrían sacar beneficios no sólo económicos, sino ayudas de otra índole en un futuro.801 En febrero de 1943, el Comité Central del PCE en América por su parte procuró contactar directamente con España sin contar con la Delegación de Francia por la vía que fue más utilizada desde el extranjero, Portugal, y gracias a la ayuda del Partido Comunista Portugués. Se ponía de manifiesto la división existente entre la Delegación de Francia y la dirección del PCE en América, por el intento de controlar la situación en el interior de esta última, algo que se venía haciendo desde la etapa quiñonista sin haberlo conseguido. La situación se iba a complicar con la llegada de Monzón y su idea de extender la política de Unión Nacional dentro del país con la creación en el interior de la Junta Suprema de Unión Nacional. 799 Jesús Monzón le dijo a Manuel Azcárate que rehuyera el contacto con Joaquín Olaso en MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, pp.124-125. 800 MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, pp.133-139. 801 AHCCPCE, Documentos PCE, Anexo, Caja B, Caso Monzón, Jaques, 29-30, “Informe de Carmen de Pedro sobre Monzón”. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 629 16.2. La Junta Suprema de Unión Nacional Antes de la llegada de Jesús Monzón a España fueron llegando diferentes miembros del PCE en Francia para estudiar la situación en el interior y poder extender la política de Unión Nacional dentro del país. El primero fue Jesús Carrera Olascoaga con la misión de informar a los dirigentes de la Delegación del interior de las directrices tomadas por parte del PCE desde el exilio y permanecer para ocupar el cargo de máximo responsable de la organización comunista. El siguiente cuadro enviado fue Manuel Gimeno, quien en su segundo viaje a España se enteró de la caída de Carrera y su dirección por lo que decidió quedarse, comunicándoselo a Monzón por medio del aparato de comunicación y la red de enlaces existente en los Pirineos. Las instrucciones que llevaba Gimeno para desarrollar en España eran por una parte la iniciación del proyecto de la Junta Suprema de Unión Nacional y por otro lado la preparación del viaje que desarrollaría meses más tarde Monzón a España. La preparación del viaje de Monzón ya se había iniciado con anterioridad. Gimeno le habló de un camarada que hacía funciones de guía, Francisco Pradal González, que era capaz de cargar con armas e impedimenta y si hacía falta podía llevar una persona a cuestas a la vez.802 Jesús Monzón se entrevistó con el responsable del aparato de falsificación del partido en Francia, Domingo Malagón, siendo presentados por Manuel Torres Monterrubio "Ramón”. La entrevista se realizó en Perpiñán en casa de Emilia Domenech. Monzón llegó acompañado de Trilla y lo primero que hizo fue elogiar a 802 Francisco Pradal González nació en Melilla, hijo de Basilio y Trinidad, pintor, con domicilio provisional en la calle Atocha, 96. El 13 de julio de 1936 salió desde Melilla a Barcelona por haber sido seleccionado para participar en la Olimpiada que se iba a celebrar en la capital catalana entre el 19 y el 26 de julio en protesta de la que se organizó ese mismo año en Berlín. Fue organizada por la Internacional Deportiva Obrera Socialista (participarían atletas de asociaciones y clubs sindicales y de partidos de izquierda). A principios de la década de los años treinta se afilió a las Juventudes Comunistas. El 3 de marzo de 1936 se afilió a la JSU siendo nombrado vicepresidente de dicha organización juvenil en Melilla. Participó en mítines y cotizaba para el Socorro Rojo Internacional. Fue interventor del Frente Popular y el 10 de abril de 1936 fue nombrado integrante del comité pro fusión de las Juventudes Socialistas y Comunistas. La guerra le sorprendió en Barcelona desde donde embarcó a Málaga estando dos meses en unas milicias llamadas “Cuarta Compañía de Milicias” con sede en el cuartel de la Trinidad. Su primer destino fue Guadix y estuvo con esa compañía hasta diciembre de 1936 en el que se le trasladó a Madrid e ingresó en la Primera Brigada Mixta siendo cabo y combatiendo en Villaverde y en el frente de Toledo. Luego se organizó la 100 Brigada Mixta (5ª Regimiento) donde se le designó comisario político de batallón en la “Brigada Líster” a finales de 1937 y participó en la batalla de Brunete. Al final de la guerra estaba herido en un hospital de Barcelona y fue trasladado a Francia donde le ingresaron en los campos de concentración de Saint Cyprien, Barcares y Argeles. En marzo de 1940 fue destinado a una compañía de trabajadores hasta agosto del mismo año ya que con el avance de las tropas alemanas se fue a Burdeos y luego a Toulouse, donde residía y en algunas ocasiones en Perpignan. Participó en la resistencia contra los nazis, volando transformadores eléctricos y haciendo actos de sabotaje, como la voladura de un tren cargado de trigo y vino en el trayecto entre Carcassone y Bram. Debido a esto fue detenido pero consiguió escapar de la Gendarmería donde estaba recluido. Desde otoño de 1943 empezó su labor en el Equipo de Guías o Pasos de Fronteras. Para entrenar y conocer los pasos de montaña cruzó unas diez o doce veces la frontera hasta llegar a Barcelona. Debido a su físico y gran aguante era capaz de andar varios días seguidos cargado y sin apenas comer. Y luego engullir cuatro o cinco kilos de carne y varias barras de pan y para descansar pasaba dos días durmiendo en ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, p.41, ASENJO, Mariano y RAMOS, Victoria: “Malagón. Autobiografía de un falsificador”, El Viejo Topo, Madrid, 1999, p.100 y en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 143.400. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 630 Malagón por su trabajo y dedicación, empezando a interesarse por la labor que desarrollaba, preguntándole cuánto cobraba. Malagón le respondió que su sueldo era de 20 francos. Monzón le dijo a Manuel Torres que eso no podía ser así y que le tenían que doblar esa cantidad. También salió a relucir la posibilidad de que pudiera viajar a España porque se necesitaban cuadros capaces para el paso al interior del país. Monzón también le expuso el desarrollo de su viaje a España y le preguntó todo lo relacionado con la documentación y acreditaciones que necesitaría para llevarlo a cabo. Malagón contestó que para realizar ese tipo de viaje necesitaban un salvoconducto de fronteras, documento que autorizaba el movimiento por la zona fronteriza. Este tipo de documento ya lo habían probado con otros militantes teniendo resultados satisfactorios. En la tertulia se acordó que Domingo Malagón le falsificara un salvoconducto con el nombre supuesto de Cogolludo y también que le haría un documento para el interior de España con una fotografía, utilizándolo como aval de circulación con la rúbrica de un Ayuntamiento, de un jefe de Falange o de una Comandancia de la Guardia Civil.803 El documento que utilizaría Monzón para el interior fue una falsificación que hizo Felipe Treviño de un carné original de identidad del Colegio de Médicos perteneciente al médico Andrés Sanz Villaplana (fue algo frecuente la relación de médicos y enfermeros con las organizaciones clandestinas comunistas para la cura de militantes y para ayudar en otro tipo de cuestiones como enlaces y estafetas) que luego utilizó Monzón, haciéndose pasar por médico una vez que llegó a Madrid. El primer intento de paso a España de Jesús Monzón fue un fracaso a causa de la nieve que había en la frontera pirenaica. Al final el 9 de septiembre de 1943 con la ayuda de un guía (para Malagón fue el propio Pradal y para Daniel Arasa fue el jefe de los pasos de la zona, el ya mencionado Manuel Torres, "Ramón”) pasando la frontera por Prats de Molló llegando a Barcelona y de allí a Madrid. Con anterioridad, Manuel Gimeno había comprado un piso en la calle Isaac Peral, a nombre de Ana Salvador que era la que efectuaba los pagos, donde se instalaría Monzón. La vida de Monzón en Madrid al principio era como la de un monje en clausura, no salía casi nunca por miedo a ser reconocido y a las detenciones, celebrando reuniones con los pocos contactos que tenía, un número pequeño de camaradas muy ligados a él y sólo si era imprescindible para el trabajo de la organización. Posteriormente se trasladó a la casa de los padres de Adela Collado, en la calle San Bernardo, 58, siéndole presentada por parte de los militantes del Comité Provincial de Madrid la comunista valenciana llamada Pilar Soler Miquel. Al salir de la cárcel de Pechina (Valencia), Pilar Soler se fue a la casa de sus suegros y su cuñada para estar con su hija, tras más de cuatro años sin verla. Su cuñada asistía a tertulias clandestinas de intelectuales y artistas celebradas en casas con José Gumbau, Fernando Gaos, Pepita Salvador y otras personas del mundo artístico. 803 El salvoconducto de fronteras tenía una realización complicada porque había que falsificarlo entero. Domingo Malagón utilizaba el pincel y la tinta china. Lo primero que hacía era el fondo completo para luego escribir dentro de la impresión. Debido a su dificultad podía tardar en hacer esos documentos unos 16 días en jornadas de 14 y 16 horas con una calidad extraordinaria. Los avales para el interior no tardaban tanto, en un día podía realizarlos ya que no necesitaban fondo, sólo con la impresión bastaba. Estos avales eran de muchas clases porque cada provincia tenía el suyo. El propio Malagón hablaba de la personalidad de Monzón y su trato personal, porque cuando fue a hacer el salvoconducto para que pasase a España, perdió la foto que le habían dado dentro de la chimenea donde guardaba el material. La reacción de Monzón no fue mala, sino todo lo contrario, diciendo que se haría otra y que no pasaba nada. El falsificador describía a Monzón como alguien jovial, sereno y sonriente en ASENJO, Mariano y RAMOS, Victoria: “Malagón. Autobiografía de un falsificador”, El Viejo Topo, Madrid, 1999, pp.121- 123. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 631 Pilar volvió a contactar con la organización clandestina del PCE y volvió a ser detenida y trasladada a la comisaría (durante la guerra fue el cuartel general de Negrín) encontrándose a otros camaradas como Carmen Riera. Aquí la sentaron en una silla y le mostraron una lista con nombres teniendo que decir a quien conocía. Ella dijo no conocer a nadie y le golpearon en los pies, tobillos y en la cabeza perdiendo casi el conocimiento. Estuvo en el calabozo durante quince días, preguntándole una y otra vez sobre los nombres de la lista, pero ella seguía negando que conociera a alguien. La dejaron en libertad para ver si alguno de sus compañeros contactaba con ella, pero no fue así. Pasados unos días y al ver que nadie le seguía, Pilar contactó con la organización. Desde Madrid llegó José Cerveró Ruiz para que se fuera con él a la capital de España y formar parte de la Delegación del Comité Central del PCE. Ella corría peligro de ser detenida nuevamente. Antes de nada, Pilar se fue a la cárcel Modelo de Valencia para contarle a su marido, Gonzalo Castelló Gómez Trevijano, la propuesta que le habían hecho. Gonzalo le contestó que no fuera porque era una estupidez y quedaría franquismo para mucho tiempo. Ella le contestó que estaba dispuesta a marcharse y que su hija se quedaría con su suegra y su cuñada, regresando cuando pudiera. La reacción de Gonzalo fue insultarla y le dijo: “¡Tú no te vas! ¿Con quién te vas?”. Ella le contestó: “a ti te lo voy a decir”. Él la llamó mala madre y le dijo que habían terminado. Pilar Soler quedó con Cerveró en el interior del autobús que iba para Madrid y le dijo que no se sentara a su lado, cuando llegaran a Madrid ella le siguiera hasta donde él fuera. El autobús hizo una parada en un pueblo y vio salir de la cafetería a la funcionaria de prisiones que llamaban la “Zapatones”, porque ésta regresaba a Valencia. Sin embargo, Pilar pudo salir por otro lado y logró que la funcionaria no la viera. Al llegar a Madrid le presentaron a Jesús Monzón, instalándose con él en la casa de la calle San Bernardo y dormían en la misma habitación. Aparentaban ser un matrimonio y dormían en la misma habitación. Según Pilar, su supuesto marido tenía una “altura política tremenda” y le llegó a gustar mucho (parece ser que llegaron a tener una relación sentimental). Iban al cine juntos y a alguna cafetería y restaurante a comer. Ella hacía de enlace llevando correo y correspondencia de un sitio a otro y teniendo alguna entrevista con otros compañeros. Un día tuvo mucho miedo porque llevaba encima documentos y se encontró en la plaza de Colón con el entierro de los dos falangistas asesinados por la guerrilla urbana de Madrid. La gente estaba muy alterada y gritando a favor del régimen y en contra del comunismo. Al final no pasó nada y pudo entregar el paquete que llevaba. Otro día cometió una imprudencia que podía haber conllevado muchas detenciones y provocó una buena reprimenda por parte de sus camaradas. Tenía que llevar la correspondencia a una casa con unas instrucciones precisas. En la calle tenía que contactar con un individuo que estaría leyendo un periódico. Si lo estaba leyendo quería decir que podría subir a la casa, pero si no lo estaba leyendo significaba que no tenía que subir. Acudió a la cita, pero al no ver nadie subió a la casa. Ésta era una casa con ventanas que daban a un pasillo interior y al asomarse a la casa y no ver a nadie se fue. La policía había estado dos horas antes y había detenido a las personas que allí estaban. Monzón y ella tenían que ir cambiando muy a menudo de domicilio para evitar ser localizados. Al final se fueron a un chalé vacío en Ciudad Lineal que les buscaron los militantes madrileños. Pilar Soler le comentó a Monzón que tenía a su madre temporalmente viviendo con unos parientes en Silla (Valencia) y que podría ir a vivir con ellos haciéndose pasar por su suegra, aceptando Monzón dicho ofrecimiento. No obstante, no cumplieron con las normas de seguridad clandestinas que hacía falta llevar a rajatabla y más siendo Monzón el máximo dirigente del PCE en España. La madre de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 632 Pilar Soler había salido de la cárcel en libertad condicional y no podía salir de la provincia sin una autorización específica y un salvoconducto. De todas formas, incumpliendo la ley y las normas de seguridad, Jesús Monzón, Pilar Soler y su madre vivieron juntos en el chalé de Ciudad Lineal. Para pasar más desapercibidos, en una vivienda aparte que había en la parcela del chalé, fueron a vivir un matrimonio de comunistas (Vicente y Charo) que la organización había buscado para hacerse pasar por jardineros.804 Manuel Gimeno hizo los preparativos de la reunión para la constitución de la Junta Suprema de Unión Nacional (en agosto se reunió en San Antonio de la Florida con representantes del PCE y con otros individuos de otras organizaciones políticas)805 y tuvo lugar en septiembre de 1943, en una tasca de la calle Jesús y María situada entre las plazas de Tirso de Molina y Lavapiés. A la tertulia asistió un socialista apellidado Cantos, un sindicalista de la UGT afiliado al PCE, un cenetista que fue desplazado de la CNT por sus simpatías con los comunistas, un republicano, un dirigente del PCE en el interior y Monzón como representante de la Unión Nacional. En la reunión, el máximo dirigente comunista hizo una visión de la situación nacional e internacional y de los principales puntos de la Unión Nacional, planteando que esa organización tuviera integrantes con otras ascendencias políticas. Se decidió la creación de una Junta Suprema de Unión Nacional para el interior del país proclamándose presidente el propio Monzón, aprobándose el manifiesto que había redactado Trilla antes de pasar a España y que se distribuyó por Francia. Según Apolinario Poveda, la reunión tuvo lugar en octubre y no en septiembre, reuniéndose representantes del PCE (un individuo recién llegado de Francia) con representantes de la UGT, de Izquierda Republicana, de la JSU, de la CNT, del PSOE, nacionalistas vascos, de Esquerra Catalana y del PSUC. Todos aprobaron un manifiesto y se hicieron varias exposiciones donde se expusieron los puntos políticos a que habría de ajustarse dicho organismo. Los representantes de las organizaciones políticas fueron cambiando con el paso del tiempo. Por parte de la Delegación del PCE, se ordenó a todos los Comités Regionales del partido que se constituyeran grupos de Unión Nacional (se supo que se había creado la Junta de Unión Nacional en Valencia y otra en Navarra, teniendo contacto y enlace con la de Zaragoza). Monzón salió exultante de la entrevista y fue a buscar a Manuel Gimeno que le esperaba en el bar "Peña Mariano" celebrándolo con él, tomando copas por algún bar sin temor a ser descubierto y sin prestar atención por un día a las estrictas medidas de seguridad que seguían. El acta fundacional de la Junta Suprema se firmó en la bodega que tenía el comunista Apolinario Poveda Merino en la calle Calvario, 16 (propiedad de sus padres).806 804 ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.41-42 y BOLINCHES, Emilia: “Pilar Soler. Rebelde con causas”, Universitat de Valencia, Servei de Publicacions, Valencia, 2013. 805 A esa reunión asistieron el ex alcalde de Madrid y republicano Ramón Ariño Fuster, el socialista Ramón Gómez Zurdo que decía hablar en nombre de los jóvenes socialistas, los libertarios Gregorio Gallego y Manuel Fernández y en representación del PSOE, Sócrates Gómez. Todos ellos estuvieron en contra en un primer momento de su integración en la Unión Nacional Española en HEINE, Hartmut: “La oposición política al franquismo”. Crítica, Barcelona, 1983, p.202. 806 MARTORELL, Manuel: “Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la Historia”, Pamiela, Pamplona, 2000, pp.116-119; ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 633 La creación de este organismo para Monzón fue una culminación en su intento de unificar posturas entre partidos políticos y personalidades para acabar con el régimen franquista dentro de los postulados de Unión Nacional y la defensa de sus principales reivindicaciones. Monzón no estaba solo para este trabajo porque se rodeó de gente de su máxima confianza que habían trabajado con él en Francia y que fueron pasando al interior antes y después de Monzón. Debido a que había entrado con anterioridad y varias veces, Manuel Gimeno empezó a ser vigilado por la policía franquista y se estuvo tan cerca de su detención que en una ocasión pudo escapar gracias a su primera mujer, la tiple Amparo Puerto Vañó807 que representaba la zarzuela "La Venta de los Gatos" en el teatro Fuencarral. Tras esto y por temor a ser detenido se marchó a Francia, vía Valencia y Barcelona a finales de 1943. Gabriel León Trilla llegó a Madrid con el nombre falso de Julio Torres Alarcón el 31 de diciembre de 1943. Para pasar desapercibido montó una oficina comercial como tapadera para sus actividades y cuya ayudante fue Esperanza Serrano Serrano.808 No fueron los únicos colaboradores que Barcelona, 1984, pp.42-44; MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.87. En el manifiesto aprobado en la reunión y que fue impreso en Francia porque faltaba la letra ñ o los signos de interrogación y exclamación se podía leer: "Franco en el poder es la muerte de España. El derrocamiento de Franco es el umbral de la resurrección de la patria, representaciones de las fuerzas democráticas del país, (republicanos, socialistas, comunistas, catalanes, vascos, UGT y CNT) nos hemos reunido en tierra española y hemos acordado asociarnos lealmente para acometer con premura y resolución la gloriosa tarea de salvar a España del caos, la miseria y la muerte a la que Franco y la Falange la han conducido. Invitamos pública y solemnemente a los españoles que profesan otros credos que los nuestros, y más especialmente a los católicos, a los monárquicos de las dos ramas y al Ejército, a participar con nosotros en la Junta Suprema de Unión Nacional que al frente de todos los españoles van a derribar a Franco y Falange e instaurar un gobierno de Unión Nacional de España". 807 Amparo Puerto Vañó nació en Valencia el 19 de enero de 1915, hija de Manuel Puerto y Vicenta Vañó. Era la menor de tres hermanos. Su padre era músico (primer violín en la banda sinfónica de la capital valenciana) y a los diez años Amparo empezó a recibir clases de solfeo, armonía y composición en el Conservatorio de Valencia. Con la dictadura de Primo de Rivera su familia pasó por una mala situación económica y Amparo tuvo que trabajar como costurera. Siguió estudiando música. Se casó en la guerra civil con Manuel Gimeno y tuvo un hijo, el cual moriría a los tres años de edad. Parece que fue por decisión de su padre y con el consentimiento de Amparo por lo que se fue a Argentina ocultando su verdadera identidad. Partió de España en el buque argentino “Salta” y haciendo escala en la ciudad brasileña de Santos, llegó a tierras argentinas. Actuó en muchas obras como primera tiple. En 1943 la Compañía Lírica Española de acuerdo con el sobrino de José Montó Serrano (terminó la obra “La Venta de los Gatos”) trajo a Amparo Puerto de Argentina para que fuera ella quien la representara. Desde Portugal el 11 de junio de 1947 se exilió a México llegando a la capital en avión el 17 de junio. En Argentina se casó con el argentino Alberto Arias. Amparo Puerto murió en Buenos Aires el 26 de enero de 1992 en http://silencepyd.blogspot.com.es/p/amparito-puerto-y-los-agujeros-de.html y http://pares.mcu.es/MovimientosMigratorios/detalle.form?nid=35306. 808María Esperanza Serrano Serrano nació en Madrid. Hija de José Serrano Batanero y Esperanza Serrano Montserrat. Esperanza fue la única de las tres hijas que sobrevivió del matrimonio. Su padre había nacido en Cifuentes (Guadalajara), abogado penalista tuvo mucho éxito en la primera década del siglo XX. Tenía una gran amistad con el famoso fotógrafo Alfonso, el cual le retrataría varias veces en sus instantáneas. Participó en muchas charlas y conferencias en varias provincias, tanto de su trabajo como políticas. Participó como abogado en los casos del asesinato de Eduardo Dato, de los procesos de militantes socialistas en la revolución de octubre de 1934 y en el juicio contra los capitanes Galán y García Hernández, en el proceso de Jaca. Batanero consiguió acta de diputado por Guadalajara por Alianza Republicana. Fue nombrado Presidente del Consejo de Administración del Monte de Piedad de Madrid. Junto con Victoria Kent daba charlas a favor del voto femenino. Al empezar la guerra fue nombrado Consejero permanente del Estado, presidente del Comité Directivo de la Confederación Española y del Instituto de Crédito de las cajas generales de Ahorro y a principios de 1937 fue concejal en el Ayuntamiento de Madrid por Izquierda Republicana (luego Consejero Delegado de Tranvías, Consejero de Cultura, Consejero del Monte de Piedad, etc). Siguió dando charlas por los frentes de guerra y formó parte del Comité de Abogados Antifascistas. No quiso irse de Madrid cuando tuvo la opción de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 634 tuvo Monzón de la Delegación del PCE en Francia porque llegaron cuadros como Apolinario Poveda Merino809, Enrique Alegre Igarza, Narciso González Rafael y Asensio Arriolabengoa Ibabe. La situación del PCE en Francia tras la marcha de Gabriel León Trilla y las ausencias de Azcárate y Carmen de Pedro en Suiza dejó un gran vacío de poder. El exiliarse y al terminar la guerra fue detenido y juzgado en los procesos 6.887 y 111.461 con la condena de pena de muerte, siendo fusilado en el cementerio del Este el 24 de febrero de 1940. María Esperanza estudió cinco años de bachillerato y mientras hacía el sexto, empezó la guerra. Estuvo trabajando como mecanógrafa en el Instituto Oftalmológico que luego se convirtió en Hospital de sangre y luego pasó al Hospital Militar de Chamartín de la Rosa (Madrid). Se afilió al PCE y a la UGT, Sindicato de Sanidad durante la guerra. Un día acudió a una fiesta de intelectuales, en la cual Raimundo Calvo, jefe de brigada, le presentó a Gabriel León Trilla. Raimundo le dijo a Gabriel que era buena mecanógrafa y que sería bueno sacarla del hospital colocándola en otro sitio. A los pocos días de terminar la guerra fue detenida en su casa de la calle Francisco Giner, 15 y condenada a un año de cárcel, aunque salió en libertad en agosto del 40. En la casa de su madre se dedicó a dar clases de segunda enseñanza y francés, hasta que en enero del 44 se colocó como mecanógrafa al servicio del abogado Basilio Martí, en el Paseo de la Castellana y luego en el despacho del abogado Manuel Díaz Velasco, en la calle José Antonio, 43, hasta septiembre de 1944 cuando supo por un aviso de un camarada del PCE que la policía le estaba buscando. Había contactado con Gabriel León Trilla quien le propuso trabajar en la organización comunista clandestina. Esperanza pasó a ser su secretaria pasando a máquina artículos que Gabriel escribía para los periódicos “Mundo Obrero” y “Reconquista de España” y también algún parte de guerra. Trilla supo que la policía le estaba persiguiendo y le pidió a Esperanza que le buscara un sitio donde dormir y que si pudiera ser el único huésped mejor para evitar el parte de viajeros a la policía. Por mediación de una modista llamada María Luz Mugarra que vivía en la calle Lope de Rueda, 33, consiguió una habitación en casa de un tío suyo apellidado Iglesias y domiciliado en la calle Ramón de la Cruz, 51, 3º, aceptando no tener que cursar el parte de entrada de extranjeros en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 134.093 y http://gentesdeguadalajara.blogspot.com.es/2013/11/jose-serrano-batanero.html. 809 Apolinario Poveda Merino nació en Consuegra (Toledo), hijo de Francisco y Fructuosa, casado, comerciante y domiciliado en la calle Calvario, 16, bodega. Afiliado a la JSU desde 1932 en Consuegra y en 1935 a la UGT. Antes de empezar la guerra fue detenido por tenencia ilícita de armas y al empezar la misma trabajaba en su bodega hasta agosto de 1936 momento en el que fue llamado por su reemplazo a filas, incorporándose al Regimiento de Infantería, nº 6. En octubre del mismo año se afilió al PCE como miembro de la célula de su unidad y estuvo en el cuartel trabajando para la clasificación política de los oficiales del mismo. Luego pasó a una Brigada de Tanques mandada por el Coronel Paredes y controlaba a los elementos políticos que componían dicha brigada. Pasaron al frente de Cataluña y Apolinario fue trasladado al cuerpo de Aviación siendo el encargado de la información política en los Aeródromos y repartía propaganda entre los soldados. Pasó a Francia y fue internado en los campos de concentración de Saint Cyprien, Barcares y Gurs de donde salió en una compañía de trabajadores al empezar la II Guerra Mundial al pueblo de Saint Rêmy de Provence. Contactó con la organización comunista a través de dos camaradas apellidados Nilo y Valdés que residían en Marsella y que le nombraron delegado del PCE en la compañía de trabajadores donde estaba encuadrado. Luego pasó a otras y de la última se escapó en busca de su mujer e hija desde donde con un grupo de españoles, se marchó a Vaucluse donde contactó de nuevo con el PCE. A través de un santanderino llamado Tino que era delegado del grupo y de profesión chofer, se puso en contacto con otro santanderino que tenía una gran preparación cultural, llamado Mariano. Apolinario quería regresar a España y la organización le ofreció pasar la frontera para trabajar clandestinamente a favor de la organización. Primero tenía que resolver la situación de su mujer y una vez que lo hizo recibió una carta firmada por un individuo llamado Ángel, quien le citaba para que fuera a Perpignan el 5 de septiembre de 1943. Ángel hablaba con acento catalán y le presentó al guía que le iba a pasar a España. Le entregó un sobre cerrado y un ejemplar del “Mundo Obrero” para entregarlo a otro individuo que le esperaría en Barcelona. A partir del 15 de septiembre tendría que ir a la Plaza de Cataluña, esquina edificio de la Telefónica donde llevaría como contraseña en la mano un ejemplar del periódico “Arriba” y se le acercaría el individuo en cuestión preguntándole si era Francisco y él le diría que sí, momento en que le facilitaría el sobre que llevaba. Ángel le entregó a Apolinario dos salvoconductos, uno de fronteras y otro ordinario para moverse hasta Barcelona y Madrid. Tras pasar la frontera cogió un tren en Parellada (Barcelona) que le llevó a la capital catalana a las 12 horas del día 19 de septiembre y al día siguiente en tren llegó a Madrid en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 124.389. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 635 control pasó a manos de Manuel Gimeno que había llegado a Francia y de su compañera sentimental Adela Collado, "Anita” . Ambos siguieron con los postulados políticos de Unión Nacional y con la misión de extenderlos lo máximo posible en territorio francés. En España con la recién creada Junta Suprema de Unión Nacional empezaron a contactar con los Comités Provinciales, células comunistas y comités de Unión Nacional que no hubieran sido detenidos tras la caída de la dirección de Jesús Carrera, para difundir la nueva política propuesta por Jesús Monzón y su nuevo organismo. Monzón encargó a fieles colaboradores la misión de reestructurar el partido en aquellas provincias donde la presencia comunista clandestina hubiera estado presente con fuerza. Con los contactos precisos y gracias a diversos amigos y algún enlace comunista en Sevilla, Monzón consiguió una entrevista con el que había sido ministro de agricultura de la CEDA, Manuel Jiménez Fernández, en esos momentos catedrático de Universidad en Sevilla y miembro del Partido Popular Católico, también relacionado con una organización llamada Sindicatos Católicos Agrarios. Fue a entrevistarse con él a finales de octubre de 1943, acompañado de Apolinario Poveda. En la entrevista le propuso su ingreso en la Junta Suprema de Unión Nacional, obteniendo una promesa de pensar la propuesta realizada. Manuel Jiménez estaba de acuerdo con el programa que le presentó Monzón, pero que no podía adherirse hasta que José María Gil Robles no diese el visto bueno, para lo cual se encargó de enviar a una persona a Portugal para consultarlo con el líder derechista. Jiménez Fernández indicó que a pesar de que Gil Robles no aceptara el ofrecimiento, él por su cuenta estaba identificado con el programa de Unión Nacional y colaboraría con la Junta Suprema de Unión Nacional. La persona que fue a Portugal lo hizo de manera legal y llevó la conformidad de Gil Robles para que la CEDA colaborara con la Junta Suprema, incluso presidiría la organización y pidió que le tuvieran al corriente de su desarrollo, quedando Jiménez Fernández como el representante de la CEDA en la Junta Suprema. Monzón acudió a Sevilla como delegado para España de la Junta Suprema de unión Nacional en Francia. Manuel Jiménez indicó que no quería que se conociera su identidad, por las posibles consecuencias que podía conllevar, pretendiendo pasar por el anonimato más estricto. Algo que parcialmente no consiguió porque el 16 de noviembre, la dirección monzonista en España publicó lo que se conoció como "Acuerdo entre la Junta Suprema de Unión Nacional y los católicos". Era un intento de propaganda por parte de Monzón de que se conociera el acuerdo con el Partido Popular Católico y los Sindicatos Agrarios Católicos, relacionados con Gil Robles. Parece ser también que Monzón envió un emisario a José María Gil Robles a Portugal donde residía, para hacerle la proposición de colaborar con él, obteniendo una respuesta de que autorizaba a su partido, la CEDA, a colaborar pero que esperaría a que se dieran las condiciones idóneas para que incluso el propio Gil Robles pudiera presidir la Junta Suprema de Unión Nacional.810 810 Otra entrevista que parece que tuvo Monzón fue con el banquero catalán Juan March, ofreciéndole éste un cheque en blanco para empezar la conspiración antifranquista, algo que no aceptó Monzón por cuestiones de seguridad. No sería la primera vez que aparecían los nombres de José María Gil Robles y Juan March en conspiraciones de oposición al franquismo en MARTORELL, Manuel: “Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la Historia”, Pamiela, Pamplona, 2000, pp.119-120; ; ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.44-45; MORAN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.87; HEINE, Harmut: “La oposición política al franquismo”, Crítica, Barcelona, 1983, p.204-205 y VAZQUEZ MONTALBÁN, Manuel: “Pasionaria y los siete enanitos”, Planeta, Barcelona, 1995, p.132. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 636 La existencia o no de la Junta Suprema de Unión Nacional ha dado lugar a una polémica durante bastante tiempo entre sus detractores y los que reconocen de su existencia. Cuando hablamos de Santiago Carrillo, las contrariedades e incoherencias son un buen reflejo de sus manifestaciones y comportamiento a lo largo su militancia y vida política. El “hombre de las casualidades” siempre quería sacar provecho y ventaja manipulando muchas de sus declaraciones por ambicionar el poder y obtener el puesto de máximo dirigente dentro del PCE. En pocas ocasiones hizo autocrítica, si no era teórica de sus actividades y conductas. Un ejemplo de ello fueron sus manifestaciones sobre la Junta Suprema de Unión Nacional y la política de Monzón. En un primer informe declaraba “La Junta Suprema sigue creciendo, incorporación en la Unión Nacional a un destacado católico (Manuel Jiménez Fernández) en nombre de CEDA, hoy Partido Popular Católico y de sindicatos católicos agrarios. Tarea de convertir la Junta Suprema en el auténtico movimiento de Unión Nacional ligándola a las juntas locales existentes y con los guerrilleros, era casi el único aparato la Junta Suprema en nuestro partido. La lucha de todos los antifranquistas y unificar esfuerzos, incluso grupos de monárquicos que estuvieran en contra de Franco. Se está hablando con el consejero político de Don Juan para que este nombre aquí un delegado que converse con la Junta Suprema sobre la incorporación de los monárquicos. Intentaremos hablar con ellos por medio de dos vías, por la marcha de las conversaciones en Suiza y por la actitud del representante del Partido Popular Católico en la Junta Suprema. Que se pudiera desde la caída de Franco hasta las elecciones como rey en Madrid Juan III, previo juramento a cumplir el programa de Unión Nacional y luego someterse a la voluntad que sobre el futuro régimen de España expresase democráticamente el pueblo español en unas elecciones. Hasta octubre del 44, la Junta Suprema jugó un papel importante con su propaganda, era necesario reforzarla. También se hicieron gestiones con el PSOE que se mostraron al principio de acuerdo en participar en la Junta Suprema pero pidieron tiempo para consultar a la dirección, gestiones igual con republicanos y cenetistas pero sin contestaciones claras ni efectivas. También con la masonería que después de varias entrevistas ingresaron en la Junta Suprema. Se habló con el cardenal Segura a través del representante católico y también con su secretario personal, les parece bien el programa pero no quiere nada de venganzas, el Episcopado español estaría de acuerdo con el programa de Unión Nacional, si esta Junta Suprema ofreciese a Tedeschini (Federico Tedeschini, cardenal y arcipreste del Vaticano) en Roma que concediese a la Iglesia el régimen jurídico de corporación de derecho público, estaba moviendo el cardenal Segura (arzobispo de Sevilla, Pedro Segura) todas sus influencias para estar contra las penas de muerte y las torturas. También gestiones con representantes y familiares del pretendiente al trono, de acuerdo con el programa de la Junta Suprema, con la adhesión de tres tenientes generales y catorce generales, neutralidad le dice la Junta Suprema hacia una restauración monárquica, el pretendiente no tenía más que aterrizar en Madrid. Las perspectivas de la Junta Suprema constituida hace un año por personalidades representativas de todas las tendencias democráticas son muy buenas realmente, con personas representativas con delegaciones oficiales, como la CEDA, con el Partido Popular Católico, sindicatos católicos agrarios y las conversaciones con el Cardenal Segura y el Infante. Se constituyen las juntas de Unión Nacional en Madrid, Asturias, Galicia, Barbastro y Monzón, con Juntas Provinciales que están el Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 637 PCE, Izquierda Republicana, Unión Republicana, UGT, PSOE, Partido Sindicalista, Juventudes de Izquierda, JSU y hay además juntas locales en otros sitios”.811 De las palabras de Carrillo se desprenden dos cosas interesantes. Por un lado, las conversaciones confirmadas por Carrillo de la Junta Suprema de Unión Nacional (realmente PCE) con los monárquicos de Don Juan (por medio de la vertiente Suiza con Carmen de Pedro y Manuel Azcárate y por medio del católico Manuel Jiménez) ofreciéndole ser monarca hasta que los españoles democráticamente eligieran lo que quisieran, contactos con la Santa Sede por medio del secretario personal del obispo Segura para su aceptación del nuevo organismo de la Unión Nacional de España, con medios militares obteniendo la adhesión o neutralidad de varios altos cargos militares y con un representante del PSOE sin saber si tenía la autoridad oficial de su partido. Por otro lado, el propio Carrillo confirmaba la existencia del organismo creado por Monzón y la actividad desarrollada por él. En otro informe reconocía aspectos positivos del trabajo político de Monzón: “Él no entregaba los cuadros a la policía, pero tenía el partido frenado. Claro para sostenerse ha tenido que hacer cosas positivas: Junta Suprema ha sido positiva, popularización de la dirección del partido que precisaba para consolidarse, no impedir cuadros que enviábamos de América fueran situándose en los puestos de mando del partido, salvo en caso que les desplazaba a él, Roza”.812 Pasado un tiempo, Santiago Carrillo volvió a escribir sobre la Junta Suprema de Unión Nacional y sobre Monzón y sus manifestaciones no tenían nada que ver con lo anteriormente indicado: “En el interior estaban los traidores Monzón y Trilla, Roza (Casto García Roza) ha sido desplazado por estos bandidos y otros camaradas llegados de América ocupan puestos secundarios y están en cierta manera influenciados por Monzón, luego tras desalojarle jugaron un papel decisivo, en vez de organizaciones de partido, vamos descubriendo luego que había grupos de Unión Nacional. Las tendencias liquidacionistas estaban en pleno florecimiento, no existía la preocupación de unir y organizar la clase obrera, para prepararla en acciones más elevadas, a pesar del programa de Unión Nacional, la propuesta por el partido cuenta con grandes simpatías en círculos muy amplios. La Junta Suprema de Unión Nacional no es en ese momento más que Monzón, el partido muy aislado de socialistas, cenetistas y republicanos, Monzón y Trilla contribuyeron a desarrollar la pasividad, a extender que la liberación vendrá sin necesidad de esfuerzos y lucha por parte del pueblo español, como consecuencia de la victoria aliada”.813 En unas mismas declaraciones atacaba tanto a Quiñones como a Monzón calificándoles de provocadores y demagogos: “Desde el día siguiente de la guerra el PCE empezó la reorganización a organizarse bajo la impulsión de Girón y Mesón desde la cárcel, la policía supo y Quiñones, convertido en un provocador salió de la cárcel para organizar la lucha con más libertad desde fuera. No solo delación, sino ya en el período de Quiñones se observa una grosera falsificación de la línea política del partido. Cuando el pacto germano-soviético la interpretación los comunistas era que no debemos luchar contra el fascismo. En general no se lucha contra Franco, apoyo de la monarquía, pasividad, no asomar cara del partido, no ligarse a masas. Quiñones se descubrió primero por su lucha contra la dirección del partido, por su posición abierta de división, por su negativa a cuanto 811 AHCCPCE, Documentos PCE Anexos, Caja 30 Santiago Carrillo, Carpeta 1.2. Informes, Informe de Santiago, 6 de Febrero de 1945. 812 AHCCPCE, Sección Equipo de Pasos, Informes del Interior, Notas de Santiago sobre Monzón. 813 AHCCPCE, Documentos PCE Anexos, Informe de Santiago sobre la situación y actividad del partido en el interior de 1952. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 638 supiera acción. En el desarrollo de Monzón, hay un hecho significativo. Monzón entra en el país más o menos cuando no hay en la práctica centro allí, cuando nosotros desde Argentina tomamos en serio medidas para crearlo, y preparamos el viaje de Roza, Ormazábal y un equipo de camaradas, Si Monzón no entra en el país y se hace cargo, y llega Roza, las cosas hubieran tomado otro rumbo. Cuando surge la Junta Suprema, nosotros creemos que ahí esta Roza, cuando hay un acuerdo entre católicos y manifiesto hacia la insurrección nacional también. Todo lo que nosotros recibimos de América de Monzón nos da la impresión de una orientación de lucha y unidad justa, dudamos y desconfiamos de Monzón pero todo lo que recibimos está hecho para inspirarnos confianza en él. En la práctica Monzón imprimía una línea de pasividad, como hemos visto al acercarnos al país más claramente el papel de la clase obrera, desarrollaba una línea para frenar la organización y la lucha de esta, hacia demagogia sobre la insurrección nacional pero en la práctica saboteaba, no trabajaba en los cuarteles, hablaba de guerrillas, pero no se hacía nada hasta la llegada de Darío (Agustín Zoroa Sánchez) y a pesar de él. Pero llega un momento en que este hombre se descubre, cuando nos acercamos al país y vimos de cerca lo que pasa”. 814 Con el paso de los años Carrillo fue incluso más allá negando la existencia de la Junta Suprema de Unión Nacional y escribió que era un enorme “bluff”, que fueron especulaciones fantasiosas y un invento de Monzón y Trilla y que lo único posible fue que tuviera algún contacto con algún carlista porque su familia había tenido relaciones en Navarra con el sector carlista y tradicionalista (pone de manifiesto la crítica sobre el monzonismo por su relación con sectores más conservadores, burgueses y por su ascendencia). Según Carrillo lo que quería Monzón era provocar una desorientación en la línea política a seguir, originando fuertes discusiones en el seno interno del propio PCE. En cuanto a que el propio Manuel Gimeno afirmara con posterioridad que la Junta Suprema de Unión Nacional sí existió y que él mismo estuvo en varias reuniones fue porque creyó lo que le dijo el propio Monzón.815 Hubo más manifestaciones y declaraciones de otros militantes que estuvieron presentes en aquellos devenires y que compatibilizaban más con Carrillo que con Monzón ya que varios de ellos convivieron y compartieron lucha y vertiente política con el que con posterioridad se convirtió en el secretario general del PCE. Agustín Zoroa indicaba: “La Junta Suprema era una entelequia, en la práctica sólo participaba el Partido y el Partido Popular Católico y la de éste era poco que ficticia y estaba en el aire. Lo mismo pasaba en las Juntas Regionales, no jugaban papel como órganos de combate de masas, ni organizadores ni dirigentes de esas luchas, ni la creación de órganos de unidad en el seno de las masas”. Antonio Seoane Sánchez en otro informe continuó poniendo en entredicho la existencia del organismo creado por Monzón y el acercamiento a los militares y a los católicos para que formaran parte de la Junta Suprema de Unión Nacional: “En septiembre de 1943 y aprovechando el ambiente 814 AHCCPCE, Sección Equipo de Pasos, Informes del Interior, Notas de Santiago sobre Monzón. 815 En la entrevista que realicé a Carrillo me dijo que Manuel Gimeno había sido amigo, camarada y compañero hasta el final de sus días en el PCE y que fueron expulsados conjuntamente, no creyendo que hiciera ese tipo de manifestaciones ya que estaba de acuerdo con lo que opinaba el propio Carrillo. Cuando se demostró que Gimeno en las entrevistas concedidas a Daniel Arasa y a Manuel Martorell, indicó la veracidad de la creación de la Junta Suprema de Unión Nacional. Esto pone de manifiesto las continuas contradicciones de Carrillo, como cambió de opinión en varias ocasiones a la hora de tratar varios temas candentes para él personalmente y para el propio PCE en CARRILLO, Santiago: “Memorias”, Planeta, Barcelona, 1993, p.413 y Entrevista a Santiago Carrillo, 24 de marzo de 2001. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 639 favorable a la política de Unión Nacional defendida por nuestro partido, Monzón forma una Junta Suprema, una caricatura que engaña al partido, intentando presentarla como todos los elementos democráticos del país, se pone al habla con el señor Jiménez Fernández como representante del Partido Popular Católico, luego a finales del 44 y principios del 45 logran Trilla y él que los masones entren en la Junta. Monzón se pavoneaba de su éxito, no tenía representantes sino componentes, una burda falsificación de la política de Unión Nacional, trabajando para desacreditar la política de Unión Nacional, no quería llevarla a las masas, estaba a favor de la formación de juntas en las regiones como la Junta Suprema sin representatividad, diciendo que Francia se liberó sin huelgas, quiso siempre su fracaso, la lucha guerrillera como un triunfo de la Junta Suprema, esta era Monzón presentándose como un gran señor de apariencia republicana intentando ponerlo como un organismo unitario frente al franquismo, hacia manifiestos sin que los demás componentes tuvieran nada que ver. Adquirió “Reconquista de España” mucha fama entre las masas pero hacia un llamamiento a la pasividad. Si se decía que había hombres que no representaban efectivamente a sus organizaciones, pero si nos decían que tenía mucha influencia en esas organizaciones, pero no es cierto porque no existían ni esas organizaciones. Había grandes perspectivas con los socialistas y que llegaríamos a tener un partido único del proletariado, de la CNT conversaciones con David Antona que estaba de acuerdo con nuestro partido y con Unión Nacional era farsa todo porque a los ocho días de comunicarme Pedro (Pedro Canals) la proposición del partido socialista apareció formando parte de la Alianza Democrática y David Antona murió sin llegar a ningún acuerdo. Parece que el cardenal Segura estaba de acuerdo con el programa de la Junta Suprema a condición de que se cambiara lo relativo a la justicia contra los asesinos falangistas, lo que no era cuento es que ningún otro obispo, así como Aranda (general Antonio Aranda Mata)816 y otros jerarcas militares se acercaban a la Junta Suprema (como el coronel Adolfo Prada Vaquero), no hay cuento que los monárquicos reclamaban el apoyo de la Junta Suprema para restaurar la monarquía. Monzón ayudó a crear y establecer la Alianza Democrática en España. De la Junta Suprema de Unión Nacional, dice que él tuvo la impresión que nunca existió y que eran cosa de Monzón y Trilla. El trabajo del partido siempre adolecía de basarse en cosas que no existían y partiendo de bases falsas, entre los simpatizantes y camaradas se reconocía gran autoridad a la Junta Suprema. Su impresión era que los comités de Unión Nacional no eran otra cosa que el partido desdoblado, como el Regional del Centro que así pasaba y se creía que el resto de España era igual”. Por último José Manzanares López, miembro del aparato de propaganda de la Delegación del Comité Central del PCE en 816 Antonio Aranda Mata fue arrestado bajo acusaciones de conspirar contra Franco a favor de una restauración monárquica. Según investigaciones recientes de fondos documentales desclasificados por el Servicio Secreto del Reino Unido, el MI6 pagó a Nicolás Franco, el general José Enrique Varela Iglesias y el general Aranda 2 millones de dólares, el coronel Valentín Galarza y el general Alfredo Kindelán 1 millón de dólares. También hay constancia de que cobraron dinero Orgaz, Asensio y Queipo de Llano. Todo el dinero fue cobrado por el banquero Juan March para iniciar un intento de golpe de Estado contra Franco y ayudar a una política de neutralidad y no beligerancia en la II Guerra Mundial. Eran conocidos los acercamientos de ciertos militares con opositores antifranquistas de izquierda. Hubo casos de otros militares y personalidades importantes del entramado civil y militar del régimen que también quisieron terminar con la dictadura franquista y restaurar la monarquía en España. Alfredo Kindelán, Saliquet, Orgaz, Monasterio, etc, fueron militares franquistas que en septiembre de 1943 firmaron una carta solicitando a Franco la vuelta a un sistema monárquico en PRESTON, Paul: “Franco y sus generales. El gran manipulador”, en “El País”, Madrid, 20 de abril de 2008, http://www.abc.es/cultura/20130527/abci- inglaterra-soborno-franco-guerra-201305261954.html, OPPENHEIMER, Walter: “General Varela (2 millones), en http://cultura.elpais.com/cultura/2013/06/01/actualidad/1370105485_283805.html y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 129.173. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 640 España indicó: “Sobre la JSUN no llegó a constituirse en toda su amplitud como se quiso, después de la llegada de Monzón se constituyó dicha Junta, las otras organizaciones políticas no entraron en la Junta de manera efectiva salvo la CEDA pero no lo sé del todo pero nos perjudicó porque se le dio mucha importancia, socialistas, republicanos no vieron bien esta política que era demasiado amplia y fueron pocos los militantes quienes se comprometieron con esa política”.817 La importancia que quiso dar a entender Monzón con su política y con la creación de la Junta Suprema de Unión Nacional no se justificaba en hechos como la categoría de las personalidades y dirigentes con las cuales formó ese organismo, individuos que ni mucho menos representaban a sus partidos y con un protagonismo ínfimo en el interior del país. Acudieron de una manera particular, sin tener la autorización ni la representación de sus respectivas organizaciones políticas. Éstas estaban peor organizadas e inactivas de lo que estaba el PCE, ya no sólo en el interior de España sino también en el exterior. Los organismos que crearon los demás políticos para hacer frente a la Unión Nacional comunista, tampoco fueron capaces de unificar a todas las fuerzas antifranquistas y cuyos resultados fueron casi nulos. En noviembre de 1943 se creó en México la Junta Española de Liberación (JEL) integrada por Izquierda Republicana, PSOE, Unión Republicana, Esquerra Republicana de Catalunya y Acció Catalana cuyas bases se asentaban en el restablecimiento de la República de 1931 apoyándose en el programa de la Carta del Atlántico firmada en agosto de 1941 por Roosevelt y Churchill. En agosto de 1944, en Toulouse, se constituyó la Junta de Liberación Española con los mismos partidos que el anterior acuerdo de noviembre de 1943, más los libertarios españoles. En octubre de 1944 se constituyó la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas (ANFD) con los principales partidos políticos republicanos, el PCE una vez fracasada la invasión guerrillera de Reconquista de España, deshizo la Junta Suprema de Unión Nacional y ante el miedo de marginación y aislamiento internacional dentro de la oposición al franquismo se adhirió a la ANFD.818 Desde 1941 en la cárcel de Porlier hubo conversaciones entre elementos de distintos partidos políticos no comunistas propugnando una alianza en contra del PCE para dar una solución democrática de tipo nacional. Entre los que se reunieron estaban el cenetista David Antona Domínguez, el socialista José Gómez Osorio (preso en Yeserías) y el republicano Régulo Martínez Sánchez. Consiguieron que el proyecto fuera conocido en otras cárceles y en el exterior, llegando un acuerdo teórico sin 817 AHCCPCE, Documentos PCE Anexos, Jaques 15, Informe de Darío, 22 de noviembre de 1945; Documentos PCE Anexos, Jaques 23-27, Informe de Julio sobre Unión Nacional, julio de 1945 e Informes sobre Camaradas, 679, Informe sobre José Manzanares López. 818 En la primera reunión de la Junta Española de Liberación acudieron políticos como Indalecio Prieto y Albar del PSOE, Diego Martínez Barrio y Gordón Ordás por Unión Republicana, Carlos Esplá y Pedro Vargas por Izquierda Republicana, Andreu por Esquerra Republicana de Catalunya, Bosch Gimpera por Acció Catalana Republicana y Telesforo de Monzón y Julio de Jáuregui por el PNV, pero estos últimos políticos abandonaron la JEL en diciembre ya que no atendían a sus deseos de autodeterminación de Euskadi. Se produjeron disputas entre Indalecio Prieto y Martínez Barrios, siendo unos de los motivos por los que no funcionó dicha organización. Por su parte la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas (ANFD) realizó un manifiesto firmado por el PSOE, UGT, CNT y el Partido Republicano Español desde el interior, donde se criticaba a Falange, al PCE y su Unión Nacional y se definían las bases para la formación de un gobierno democrático y republicano. Llegaron incluso a entrevistarse con monárquicos para ver cuál era su postura tanto en Madrid como en Lisboa. Parece que se entrevistaron con el secretario del banquero catalán Juan March, Peire, ofreciendo lo mismo que habría ofrecido a Monzón, un cheque en blanco para ayudar a la ANFD contra Franco en VILAR, Sergio: “Historia del Antifranquismo, 1939- 1975”, Plaza y Janés, Barcelona, 1984, pp.100-102. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 641 concretar en una alianza con David Antona como representante de la CNT, Gómez Osorio en representación del PSOE y de la UGT y Régulo Martínez de Izquierda Republicana. Éste cuando fue puesto en libertad se puso en contacto con otros individuos para sondear la opinión de la idea de la alianza celebrando reuniones con Juan Gómez Egido que asumía la representación del PSOE, con Claudina García Pérez que representaba a la UGT y uno apellidado Gil por la CNT. 819 819 David Antona Domínguez nació el 22 de noviembre de 1904 en Bercimuelle (Salamanca). Durante la Dictadura de Primo de Rivera estuvo en Francia viviendo junto a su compañera María Isabel González en Burdeos desde 1925. Trabajó en una fábrica de salitres apoyando a los movimientos huelguísticos de la industria. En marzo de 1927 fue inscrito en el listado que la policía francesa que tenía de anarquistas. En 1930 participó junto a los exiliados españoles en Burdeos en actos de solidaridad y representaciones teatrales para conseguir dinero para los presos anarquistas en España. Con la proclamación de la II República la pareja regresó a Madrid donde David se puso a trabajar como albañil y fue una de las máximas figuras de la CNT y FAI madrileña participando durante esos años en mítines y charlas a favor del movimiento anarquista. Junto a Cipriano Mera y Antonio Moreno Toledo formaron el Comité Directivo de la huelga de la construcción en Madrid de 1936. Fue detenido por participar en el mitin asamblea de mayo de ese mismo año. Tras el inicio de la guerra fue nombrado secretario general provisional de la CNT hasta octubre de 1936 cuando lo ocupó Horacio Martínez Prieto. Participó en la liberación de presos anarquistas y en el asalto al Cuartel de la Montaña. Luego luchó en la Columna de Cipriano Mera en los frentes de Guadalajara y Alcalá de Henares. Defendió la tesis de entrar en el Gobierno de Largo Caballero pero no triunfó en el pleno de la CNT, de cuya delegación madrileña fue secretario general. También viajó a Francia para conseguir armas para la República y habló en un mitin celebrado en París en junio de 1937 organizado por el movimiento libertario francés en apoyo de la causa republicana. También fue redactor del diario “CNT”. En diciembre del mismo año formó parte junto a otros miembros de la CNT del Congreso de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) celebrado en la capital francesa. En enero de 1938 participó en el Pleno Económico de Valencia y fue gobernador civil de Ciudad Real (denominada Ciudad Libre) hasta el final de la guerra. Intentó escapar por Alicante pero fue detenido y trasladado al campo de Los Almendros y luego a Albatera. Fue trasladado a la cárcel de Porlier donde fue condenado a muerte y conmutada la pena por la de treinta años. David Antona enfermó gravemente de tuberculosis y en 1943 pasó a la prisión de Santa Rita. Salió en libertad en diciembre de 1943 sin poder recuperarse de la enfermedad que acabó con su vida el 15 de marzo de 1945 en http://puertoreal.cnt.es/bilbiografias-anarquistas/4173-david-antona-dominguez-militante-de-la-cnt-y- fai.html y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 32.324, 49.201 y 51.446, José Ramón Gómez Osorio nació el 14 de enero de 1882 en Pousada-Baleira (Lugo), ebanista y ferroviario Tuvo dos hijos, Bienvenido y Sócrates. Ingresó en la Asociación Socialista de Madrid en junio de 1908 trabajando como ebanista y en 1910 regresó a Vigo (Pontevedra) para trabajar como ferroviario. Fundó el sindicato de la compañía Madrid-Zamora-Orense-Vigo y tras la huelga de 1917 para no ser detenido tuvo que huir a Portugal. Fue el representante de la Asociación Socialista de Vigo en el Congreso Extraordinario del PSOE en 1919 y un año más tarde candidato por Pontevedra representando al mismo partido político a la elecciones generales de 1920 sin conseguir acta de diputado. Miembro de la UGT asistiendo a su XII Congreso en 1916 y al XIII en 1918. En diciembre de 1927 ingresó en el Sanatorio Antituberculoso Lago de Tablada en la sierra de Guadarrama coincidiendo con Julián Besteiro. Luego se fue a Salamanca donde trabajó junto al dirigente socialista Trifón Gómez al frente de la organización ferroviaria, representando a Salamanca en el Congreso Extraordinario del PSOE en 1931. En las elecciones a Cortes Constituyentes de 1931 fue elegido diputado por Pontevedra participando en las Comisiones de Fomento, Obras Públicas y Trabajo. En las elecciones de 1933 volvió a participar como candidato por Pontevedra pero no fue elegido, ocupando ese año el cargo de secretario contador del Sindicato Nacional Ferroviario de la UGT. Al año siguiente fue detenido por protestar contra la destitución del alcalde socialista de Vigo y por hacerse responsable de unas pistolas encontradas en la sede del Sindicato Nacional Ferroviario. Durante la guerra civil siguió como responsable del Sindicato Nacional Ferroviario en Madrid y fue gobernador civil de ésta ciudad desde abril de 1938. Apoyó al golpe del general Casado y fue nombrado en una reunión del 21 de marzo de 1939 presidente de la Comisión Ejecutiva Nacional del PSOE para hacer frente a la situación de clandestinidad de la organización. Fue detenido en Alicante y estuvo internado en el campo de Albatera y en el castillo de Alicante. Luego trasladado a Madrid siendo encarcelado en Porlier y Yeserías. Fue condenado a muerte y fusilado en el cementerio del Este el 24 de febrero de 1940 junto al republicano José Serrano Batanero, al socialista Ricardo Zabalza Elorga y al anarquista Leandro García Martín en http://www.fpabloiglesias.es/archivo-y- Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 642 Se reunieron varias veces y llegaron a la conclusión de que era necesario crear un organismo en base a partidos políticos y sindicales para luchar contra el régimen franquista y contra la superioridad que iba tomando la Junta Suprema de Unión Nacional (la definieron como una careta que encubría las verdaderas intenciones del PCE). Constituyeron el Comité de Alianza Democrática siendo presidente Régulo Martínez, secretario Gil en representación de la CNT y Gómez Egido y Claudina Pérez como vocales. Redactaron un manifiesto para que la gente conociera su existencia y para negar un pacto o acuerdo con la Junta Suprema de Unión Nacional, ya que ésta había afirmado a través de su periódico “Reconquista de España” un acuerdo con las organizaciones políticas de izquierda. Del manifiesto redactado se hizo cargo del borrador Claudina Pérez quien lo llevó a la imprenta clandestina del periódico “El Socialista” y se sacaron varias unos mil ejemplares que fueron repartidos entre los miembros de las juventudes que formaban parte del comité. Régulo llevó varios ejemplares a las embajadas británica y norteamericana en Madrid entrevistándose personalmente con los embajadores solicitando ayuda económica y política. Los embajadores le contestaron que les parecía bien la posición anticomunista y que la biblioteca/diccionario-biografico/biografias/8931_gomez-osorio-jose-ramon y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 45.587. Claudina García Pérez nació en Miranda del Ebro (Burgos), el 26 de enero de 1889, bordadora. Ingresó en la Agrupación Femenina Socialista en Madrid en julio de 1918 ocupando diversos cargos en su comité directivo y la representó en el Congreso Extraordinario del PSOE en 1921. Participó en la fundación de la Asociación de Obreras de Ropa Blanca de Madrid en enero de 1928 y en la Asociación de Obreras y Obreros del Hogar en febrero de 1931. Fue al XVII Congreso de la UGT en 1932 como delegada de la Federación Nacional de la Industria del Vestido y el Tocado. Candidata por Palencia en las elecciones generales de 1933 sin conseguir acta de diputado. Perteneció al Comité Nacional de la UGT desde 1932 a 1937 siendo vocal de la Comisión Ejecutiva hasta abril de 1939. Al terminar la guerra fue detenida y encarcelada en la cárcel de mujeres de Ventas. Al salir en libertad participó en la reconstrucción clandestina de la UGT participando en su primera Comisión Ejecutiva en 1944. Pasó a Francia en diciembre de 1946 viviendo en París. En junio de 1947 fue a la Conferencia Socialista Internacional de Zurich (Suiza) como secretaria de la Sección Femenina del PSOE clandestino. En febrero de 1948 se trasladó a México donde en 1952 firmó el manifiesto de constitución de la Agrupación de Socialistas Españolas. Claudina murió en México DF el 18 de abril de 1968 en http://www.fpabloiglesias.es/archivo-y-biblioteca/diccionario-biografico/biografias/7845_garcia-perez- claudina y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 9.899. Juan Gómez Egido nació en Valsaín (Segovia), el 14 de julio de 1888, pintor. Nieto de maestro e hijo de aserrador. Al morir su padre cuando tenía 11 años se fue a la casa de unos tíos maternos en Valladolid. Aquí estudió Artes y Oficios y se tuvo que ir al servicio militar de 1909 a 1912 en el norte de África. Al regresar se instaló en Madrid donde trabajó como pintor e ingresó en la UGT y en las Juventudes Socialistas de Madrid. En 1919 era el administrador de la Federación Local de la Edificación de Madrid y de su órgano de prensa “El Trabajo” . En 1926 ingresó en la Asociación Socialista de Madrid asistiendo al XV Congreso de la UGT en 1922 como delegado de los obreros pintores y decoradores de Madrid. Perteneció a la Junta Directiva de la Casa del Pueblo donde fue encarcelado por encontrarse armas durante la revolución de 1934, saliendo en libertad con la amnistía de 1936. En abril fue nombrado vocal del Consejo de Administración del Patrimonio de la República y en diciembre Consejero Delegado del Gobierno del Gobierno donde estuvo hasta marzo de 1939. Consejero del Ayuntamiento de Madrid elegido en abril de 1937 y luego primer teniente de alcalde. Fue elegido secretario general de la Comisión Ejecutiva del PSOE para afrontar la clandestinidad en marzo de 1939. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a muerte y conmutada a treinta años. Pasó por las cárceles de Yeserías, Porlier, Torrijos y Santa Rita saliendo en libertad en 1944 y fue incorporado a la lucha clandestina siendo de nuevo detenido en 1945 como presidente de la Primera Comisión Ejecutiva del PSOE en el interior y condenado en febrero de 1946 a doce años. Estuvo en las prisiones de Alcalá de Henares, Valencia y Talavera de la Reina, saliendo en libertad en 1954 ejerciendo su profesión hasta que se jubiló en 1956. En 1972 estuvo adscrito al PSOE (Sector Histórico) y murió el 18 de mayo de 1980 en http://www.fpabloiglesias.es/archivo-y-biblioteca/diccionario-biografico/biografias/8831_gomez-egido- juan y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 7.745 y 24.548. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 643 ayuda económica debería llegar desde el exterior, donde los republicanos españoles tenían medios suficientes para ello, quedándose con varios ejemplares que luego fueron publicados en la prensa de varios países. Régulo Martínez informaba periódicamente a Rafael Sánchez Guerra820 de los acuerdos y orientaciones desarrollado por el Comité de Alianza Democrática. En una ocasión Sánchez Guerra tuvo una entrevista con el general Antonio Aranda Mata. Fueron en el coche del general, dando muchas vueltas para despistar por si eran seguidos hasta llegar a una casa de la calle Velázquez, 53 (parece ser que era el domicilio del abogado de Aranda, Amadeo Carbonell Amorós). Éste les dijo si podía contar con la Alianza Republicana si realizaban un golpe de Estado (contaba con la ayuda de generales y jefes militares entre ellos el coronel Luis Orgaz Yoldi y el general Alfredo Kindelán Duany). Dijo Aranda que una vez que se iniciara el movimiento conspirativo, tendría el apoyo de los países aliados y que con las fuerzas de las masas populares se sumarían a él otros generales. Conocía todos los acontecimientos políticos del interior y exterior del país ya que los partes reservados que se pasaban a los ministerios se los hacían llegar por medio de un funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores. Régulo solicitó al general Aranda por escrito, de una manera clara y seria esa petición. Aranda, para ganarse la confianza de los dos republicanos, les dijo que le dijeran el nombre de personas de prestigio político dentro del campo republicano que estuvieran detenidas para que él gestionara personalmente su libertad. Régulo nombró a que Joaquín Nogueras y Antonio Remis Álvarez (de Izquierda Republicana)821, 820 Rafael Sánchez Guerra Sainz nació en Madrid el 28 de octubre de 1897. Estudio en el colegio del Pilar en Madrid y Derecho en la Universidad de Madrid, escribiendo artículos en varios periódicos. Su padre era José Sánchez Guerra, miembro del partido liberal conservador, presidente del Consejo de Ministros en 1922 y ocupó varias carteras ministeriales durante el reinado de Alfonso XIII. En 1918 fue llamado a quintas para hacer el servicio militar y pidió ser voluntario en las fuerzas regulares de África siendo herido en la pierna izquierda en julio de 1921. Tras recuperarse siguió en África hasta septiembre de 1923. Empezó su vida política desde sus pensamientos republicanos y atacando en publicaciones a la Dictadura de Primo de Rivera. Con la candidatura republicano-socialista se presentó a las elecciones municipales de abril de 1931 siendo elegido concejal de Madrid. También ocupó el cargo de subsecretario del Gobierno Provisional de la República y Secretario general de la Presidencia de la República hasta abril de 1936. Entre 1935 y 1936 fue presidente del club de fútbol Real Madrid (ganó la última copa de la República). Antes de terminar la guerra ayudó al coronel Segismundo Casado en su golpe de Estado. Al terminar la guerra pudo exiliarse porque Casado le ofreció dos plazas para él y su mujer pero no quiso irse. El 29 de diciembre de 1939 fue detenido en el Ministerio de Hacienda en compañía de Julián Besteiro y fue trasladado a la cárcel de Porlier. Sánchez Guerra fue condenado a la pena de muerte y luego conmutada por la de treinta años, pena que cumplió entre las cárceles de Cuellar (Segovia) y Puerto de Santa María (Cádiz). Fue detenido de nuevo por su participación en la organización clandestina de Alianza Democrática y pasó clandestinamente a Francia en 1946. Aquí le nombraron ministro en el Gobierno de la República en el exilio presidido por José Giral. Se dedicó al periodismo y fundó en París la Agencia de Prensa Intercontinental. Con la muerte de su mujer Rosario Moreno Luque entró en una gran depresión y a principios de 1960 decidió regresar a España e ingresó en el Noviciado de Hermanos Cooperadores de Villava (Navarra) cogiendo los hábitos en noviembre de ese mismo año. En abril de 1963 recibió la visita del primer equipo del Real Madrid con Santiago Bernabéu a la cabeza porque jugaban un partido de Liga contra el Osasuna de Pamplona. Rafael Sánchez Guerra murió en 1964. 821 Antonio Remis Álvarez nació en Asturias, pero era madrileño de adopción. Trabajaba en el cuerpo oficial de correos en Madrid. Fue militante del Partido Republicano Radical Socialista, tras la fusión de este partido con la Acción Republicana de Manuel Azaña se convirtió en el secretario de Izquierda Republicana en Madrid. Fue nombrado gobernador civil de Córdoba hasta el final de la guerra civil teniendo su sede en Villanueva de Córdoba. No vio bien apoyar el golpe de Casado pero lo aceptó porque los dirigentes socialistas mayoritarios así lo decidieron. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a muerte, conmutada a treinta años. Al salir en libertad condicional participó en la organización clandestina Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 644 quedando en cumplir con lo ofrecido. A la semana Aranda le envió a Régulo Martínez un pliego de papel escrito a máquina sin firma en el cual indicaba que había que volver a la vida española retrocediendo a abril de 1939 prefiriendo el sistema monárquico y haciéndose necesaria la participación de todas las fuerzas democráticas del país para realizar el golpe de Estado que tenía pensado realizar, indicando que contaba con la CEDA y los elementos monárquicos, con la mayoría del clero a excepción del obispo de Madrid y Alcalá, Leopoldo Eijo Garay y con algunos generales como Orgaz y Kindelán. Con ese documento, Régulo consultó con el Comité Nacional en una comida celebrada en el restaurante Condestable y a la que asistieron Régulo, Sánchez Guerra, Vicente Otero, Fermín Arroyo, Alfaro, Adolfo Prada y su hijo, siendo rechazada dicha proposición porque sus ofrecimientos no estaban respaldados por ningún organismo ni organización política, sino que era algo personal y que hasta que los monárquicos o la CEDA no apoyaran al general Aranda no entrarían a discutir dicho asunto. Prada indicó que el general Aranda no le inspiraba confianza por la actuación que tuvo contra las fuerzas republicanas en Oviedo y en Valencia durante la guerra y que había que esperar para ver si era capaz de conseguir los objetivos que tenía. También indicó Prada que había un francés apellidado Gomme, en representación del gobierno de De Gaulle que apoyaba al movimiento republicano español. De igual manera no estaban convencidos de que si Franco aceptaba un traspaso de poderes (cosa irreal e ilógica), no lo iba hacer de una manera pacífica. Régulo también consultó el ofrecimiento de Aranda al Comité de Alianza obteniendo la misma respuesta. La contestación la transmitió en persona Régulo Martínez junto a Rafael Sánchez Guerra al general Aranda en la calle Velázquez. Régulo preguntó a Aranda si él representaba a la fuerza que lideraba José María Gil Robles y Aranda contestó que no podía dar respuesta a esa pregunta hasta que no hablara con Cándido Casanueva Gorjón822 (éste había dicho que Aranda no tenía el respaldo de Gil Robles y que éste no se fiaba de él porque si hubiera querido realizar el golpe de Estado ya lo habría hecho) y otro político apellidado Carrascal. Indicó que tenía cartas firmadas por Gil Robles en las que le daba toda su confianza en el caso de que diera un golpe de Estado. Régulo y Sánchez Guerra le dijeron a Aranda que hablara con Casanueva y que si éste estaba de acuerdo con él, ya hablarían. Ambos quedaron en que se entrevistaría con las personas citadas y le comunicaría el resultado, sin que al final lo realizara. de Alianza Nacional de Fuerzas democráticas y de nuevo fue detenido y juzgado. Tras una noche de palizas en la Dirección General de Seguridad se despertó solo en un despacho y pudo escapar a Francia gracias a la ayuda de algunos compañeros. En 1947 trabajó en París para Izquierda Republicana con temas de propaganda y prensa, siendo director de la revista “Política”. Éste salía cuando el dinero de los republicanos afiliados lo permitía. Tras la muerte de Franco viajó varias veces a España y murió en París a finales de la década de los ochenta del siglo XX en http://www.izqrepublicana.es/documentacion/personaje.php?p=42 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 115.664 y 133.244. 822 Cándido Casanueva Gorjón nació en Pereña de la Ribera (Salamanca), el 12 de diciembre de 1881, hijo de Tomás y Catalina, casado, notario y domiciliado en la calle Villanueva, 6. Empezó su carrera política como miembro del Partido Agrario con el que se presentó obteniendo un escaño por Salamanca en las elecciones de 1923, 1931 y 1933. Como miembro de la CEDA tuvo otro escaño en las elecciones de 1936. Fue el ministro de Justicia entre el 6 de mayo a 25 de septiembre de 1935 en el gobierno presidido por Alejandro Lerroux. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 645 Un enviado de Francia apellidado Alfaro llegó a casa de Régulo Martínez siendo portador de dos cartas escritas a máquina del que fuera presidente de la República en el Exilio, Diego Martínez Barrio y de Miguel Maura Gamazo, desde México y Niza (Francia), respectivamente. Le hacían representante de los firmantes para dar a conocer la existencia de la formación en París de la Junta de Liberación de España, con las personalidades que la componían y los propósitos y directrices que habían acordado. De igual manera para contactar con las organizaciones políticas de izquierda del interior del país. Régulo le dio cuenta a Alfaro de la formación del Comité e incluso de la conversación que tuvo con el general Aranda y del asunto de los manifiestos. También le dijo que existía un Comité Nacional Republicano de España que lo formaban el propio Régulo, Rafael Sánchez Guerra, José Carreño España, Julio Ayuso, Vicente Otero Laso, Adolfo Prada (responsable de la secretaría militar), Enrique Fraile Garrido y Rafael González. Quedó con él para anunciarle de su llegada a dicho comité para que designara a una persona que les representaría en Francia para informar a los republicanos del exterior, siendo elegido Miguel Betegón Fernández que residía en Barcelona (cuando Alfaro regresara a París tenía que recoger a Betegón e irse con él). La llegada de Alfaro provocó en un primer momento recelos pero cuando Julio Ayuso y Rafael Sánchez Guerra reconocieron las firmas de las cartas que llevaba las sospechas se desvanecieron. La decisión de enviar a Betegón a Francia como representante ante la Junta de Liberación fue porque tenían que conocer de primera mano la situación real de España e ignoraban muchos puntos de interés y fundamentales que podían conocer los miembros de la Junta. El 23 de noviembre de 1944 se produjo una reunión del Consejo de Alianza de Fuerzas Democráticas en casa de Vicente Otero, calle Sagasta, 4, acudiendo Gómez Egido, Régulo Martínez, Claudina García, Alfaro, el dueño de la casa y Sigfrido Catalá Tineo.823 Los representantes de la UGT y la CNT expusieron los puntos de vista de sus organizaciones así como la conveniencia de que Alfaro llevara un manifiesto que pusiera de relieve la existencia de dichas organizaciones a sus compañeros en el exilio. Régulo Martínez comentó que se había entrevistado con el ex teniente coronel Tomás Peire Caballero quien le hizo saber que había hablado con Cándido Casanueva y con el 823 Sigfrido Catalá Tineo "Lohengrin” nació en Valencia en 1906, hijo de un militante de la CNT fundidor de bronce. Siendo adolescente ayudaba en la impresión del periódico “Solidaridad Obrera” en Valencia. En febrero de 1936 representó a la CNT como secretario del Sindicato del Cuero a los sindicatos de oposición de la CNT. Durante la guerra civil fue delegado de Abastecimientos del Comité Ejecutivo Popular de Valencia, luego Director General de Comercio en el Ministerio de Juan López Sánchez. Delegado de la Comisión Regional de Levante y luego gobernador civil de Cuenca sustituyendo a Jesús Monzón. Al terminar la guerra fue detenido e internado en el campo de concentración de Albatera y luego en Portacoeli siendo puesto en libertad en 1942. Contactó con la organización clandestina de la CNT reorganizando el Comité de Levante de dicho partido, defendiendo el contacto con otras fuerzas políticas y sindicatos para coordinar una alianza contra Franco. Al ser perseguido por la policía se fue a Madrid donde fue nombrado secretario del Comité Nacional de la CNT en el pleno nacional celebrado el 13 de marzo de 1944 junto con otros compañeros como: Ramón Rufat Llop, Pedro Blanco Ameijeiras, José Expósito Leiva, Francisco Royano, Antonio Barranco Hanglin, José Piñeiro Zambrano y Antonio Cerezo. En octubre de 1944 formó parte de la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas siendo nombrado secretario general. Fue detenido en diciembre de 1945 y condenado a muerte y conmutada a treinta años. Salió de prisión en 1960 participó en el pleno nacional clandestino de la CNT en septiembre de 1968. En 1973 intentó organizar un centro de documentación de la CNT y daba clases de movimiento obrero en la Escuela de Formación Profesional y Comunitaria de Valencia. Sigfrido Catalá murió en Valencia el 9 de septiembre de 1978 en http://lacntenelexilio.blogspot.com.es/2013/01/sigfrido-catala- tineo.html y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 129.173 y 129.729. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 646 banquero Juan March. El primero le dijo que había visitado al general Aranda para darle cuenta de las gestiones que llevaba con las fuerzas democráticas y que Casanueva había enviado a una persona de confianza a Portugal para que Gil Robles le confirmara por carta, la representación que Aranda decía tener del mismo para que en caso afirmativo, ponerse a disposición del general. Tomás Peire también había hablado con el jefe comercial de Juan March sobre la situación política y que le dijo que apoyaría a una República conservadora apoyada por las izquierdas puesto que la monarquía era imposible por la falta de ambiente y dirigentes. March había leído el manifiesto de las Fuerzas Democráticas y le había parecido bien, añadiendo que se comunicara a Sánchez Guerra discretamente sus simpatías y su decisión de apoyar económicamente a la organización. Régulo Martínez dio cuenta a los miembros de la Alianza Democrática de las gestiones realizadas con la llegada de Alfaro. Vieron con cierto recelo que fuera Betegón, porque era un republicano y Juan Gómez Egido sugirió que podía ir Sócrates Gómez (hijo de José Ramón Gómez Osorio), aunque no llegaron a un acuerdo. Régulo visitó a Sánchez Guerra para entrevistarse con los demás miembros del Comité Nacional Republicano para realizar un informe de la situación y las actividades de dicho Comité y una credencial para Miguel Betegón, que llevaría Alfaro. El informe fue confeccionado a máquina por los miembros de la Juventud Republicana Vicente Otero y Fermín Arroyo Barcina, recogiendo las firmas de todos. Vicente Otero se desplazó hasta Barcelona para verse con Betegón e indicarle su misión. Fue con dos cédulas personales y dos salvoconductos a nombre supuesto para regresar con Betegón a Madrid. También llevaba dos credenciales que le acreditaban como representante del Consejo Nacional de Juventudes Republicanas y otro del Comité Nacional Republicano, así como el informe que hizo Régulo Martínez. Al llegar a Barcelona, Otero fue al Liceo Garcigoy para entrevistarse con otro miembro de la Juventud llamado José Morales cuya dirección llevaba desde Madrid y fue quien le proporcionó el contacto con Betegón. Se entrevistaron los dos y le transmitió su misión, pero quedaron en que esperaría en Barcelona la llamada de Alfaro para irse los dos a París, dándole como punto de referencia para reunirse su casa de la calle de los Enamorados, 68, quedándose Betegón con el salvoconducto y la célula correspondiente. Los miembros del Comité de Alianza se encargaban de los contactos con los diferentes sectores políticos. De la relación con la UGT, el PSOE y la CNT se encargaba Régulo Martínez. Rafael Sánchez Guerra mantenía relación con los monárquicos y con la CEDA entrevistándose con Enrique Meneses Puertas y Gregorio Marañón Moya (hijo del médico Gregorio Marañón Posadillo).824 El representante con la Unión Republicana era Julio Ayuso y Vicente Otero hacía de enlace entre la Juventud Republicana y el Comité (también tuvo una entrevista con Carlos Iglesias, miembro de Unión Republicana al que le contó las actividades de la organización). Fermín Arroyo, 824 Enrique Meneses Puertas fue doctor en Derecho pero nunca ejerció. Se alistó en 1921 en los Regulares de Melilla y fue herido gravemente en combate. Fue nombrado corresponsal del periódico “New York Herald Tribune” en España y fundó la revista “Cosmópolis” y el periódico “Más” atacando ferozmente a la Dictadura de Primo de Rivera dirigido por Eduardo Marquina. Luego fue nombrado por Alejandro Lerroux gobernador civil de Segovia. La guerra civil le sorprendió en Francia fundando la agencia Prensa Mundial que colaboraba con un centenar de diarios de EE.UU. Al regresar a España fue detenido cuando era director de “El diario hablado de Europa” que se transmitía para Latinoamérica por la Redera (antecesora de Radio Nacional de España) por lo que fue detenido y condenado a pena de muerte y luego conmutada a treinta años, de los que cumplió dos en la cárcel. Enrique Meneses murió en Málaga el 19 de noviembre de 1987 en http://elpais.com/diario/1987/11/26/agenda/564879601_850215.html. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 647 tenía relaciones con el Partido Sindicalista enlazando con Natividad Adalia Cardillo, que fue director del periódico “Sindicalista” y Enrique Fraile contactaba con el Grupo Federal. Adolfo Prada Vaquero825 mantenía contacto con algunos militares anticomunistas y republicanos. José Carreño España examinaba y censuraba los trabajos de tipo técnico que sugerían a la consideración del comité todos aquellos elementos profesionales con referencia al ramo que cada uno conocía. Régulo Martínez realizó un presupuesto del Comité de Alianza Democrática ascendiendo a 490.000 pesetas distribuidas en: información en centros oficiales y policía con 20.000 pesetas, viajes 20.000 pesetas, distribuciones de fondos para organizaciones con 200.000 pesetas, propaganda con 30.000 pesetas, propaganda en cuarteles otras 20.000 pesetas, armamento unas 50.000 pesetas, ayudas para los necesitados unas 100.000 pesetas y reserva para la seguridad personal otras 50.000 pesetas. Aparte del presupuesto también redactó un informe amplio del Comité Nacional Republicano de España exponiendo el punto de vista de los republicanos españoles. En nueve apartados indicaba los principales puntos para lograr una buena armonía entre los distintos sectores y organizaciones que formaban parte del Comité. Constaba de un preámbulo y una consideración final con cuatro subtítulos. Se pretendía unificar todos los partidos republicanos en un único partido, una gran Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas (ANFD), relacionados de manera constante y eficaz diplomáticamente con las embajadas de las potencias aliadas y en contacto con elementos militares de alta graduación. Igualmente, en dicho informe se hablaba del estado político de los partidos de derechas, del comunista y de la parte neutra. En la consideración final trataba de las quejas por el deficiente funcionamiento de los Provinciales y Regionales del comité debido a la carencia de dinero por cuya causa tampoco tenían propaganda. Finalizaba el informe señalando que esperaba que el futuro fuera mejor aprovechando el presupuesto. El informe sería entregado a Miguel Betegón para que lo llevara a Francia y así legalizar la existencia y el funcionamiento del Comité 825 Adolfo Prada Vaquero nació en Zamora en 1883, hijo de Eduardo y Ramona, casado y domiciliado en la calle Dolores Romero, 37, hotel de la Colonia Iturbe. Con 15 años ingresó en el Ejército y en 1911 ya era capitán. Con la Ley Azaña se retiró del Ejército en 1931 como capitán de infantería. Desde 1933 dirigió un centro para preparar el ingreso en las academias militares. Al empezar la guerra se posicionó al lado de la República y en septiembre de 1936 era teniente coronel al frente de una columna que llevaba su nombre formada por unos mil quinientos soldados en el frente de Toledo teniendo que replegarse a Madrid en el frente de Usera y Villaverde. Sostuvo a las fuerzas militares sublevadas en la Casa de Campo. Su unidad pasó a llamarse Brigada Mixta C y luego 36ª. Con la creación del Cuerpo del Ejército de Madrid, Prada como coronel mandó la 7ª División que defendía la Ciudad Universitaria. En julio de 1937 fue enviado al frente norte y le asignaron el mando del XIV Cuerpo del Ejército participando en la batalla de Santander. Las tropas se retiraron hacia Asturias y recibió en agosto la jefatura de las tropas del norte teniendo que reorganizar el ejército (fusiló a varios jefes de brigada, de batallón y comisarios para mantener la disciplina). Pasaron a Francia ante la caída de Gijón y pasaron a España por Cataluña. El 5 de noviembre de 1937 le dieron el mando del Ejército de Andalucía cuyo cuartel general estaba en Baza (Granada), hasta marzo de 1938 en que fue sustituido por Segismundo Casado y él nombrado comandante militar de Murcia. En julio de 1938 nombrado jefe del Ejército de Extremadura reorganizando unidades y dejando el cargo en octubre del mismo año al coronel Joaquín Pérez Salas. Su siguiente destino fue subinspector general de la zona Centro Sur. Con el golpe de Casado fue nombrado jefe del Ejército del Centro y el 28 de marzo de 1939 firmó la rendición de su ejército en el Hospital Clínico de la Ciudad Universitaria. Fue detenido y condenado a pena de muerte pero fue conmutada a treinta años. Tras ser liberado participó en una organización de oposición al franquismo y en la Agrupación de Fuerzas Armadas Republicanas Españolas (AFARE) siendo detenido de nuevo y condenado a cuatro años. Adolfo Prada murió en Madrid en 1962 en BAHAMONDE, Ángel: “Madrid 1939. La conjura del Coronel Casado”, Cátedra, Madrid, 2014 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 1.652 y 129.173. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 648 Nacional de Fuerzas Republicanas de cara a los republicanos españoles en Francia y solicitando orientaciones políticas y ayuda económica. Rafael Sánchez Guerra y Régulo Martínez también visitaron el domicilio del doctor Vega Díez (antiguo afiliado a Izquierda Republicana y médico personal del embajador británico y del ministro del Ejército, el general Carlos Asensio Cabanillas) en la calle Serrano, 66. Allí acudió un representante diplomático de la embajada inglesa apellidado Meyer indicando que el Reino Unido apoyaría una situación republicana en España, a cambio de que los hombres que la gobernaran no hubieran tenido carácter de beligerantes en la guerra civil española. La etapa de benevolencia con Franco había pasado y esperaban nuestras instrucciones. Dijo que posiblemente el embajador no regresaría y que guardarían relación con los representantes de las fuerzas democráticas, diciéndole que le diera una relación de personas necesitadas para socorrerles con los fondos que le habían entregado, porque el embajador no quería que sucediera lo mismo que había pasado con sus compañeros de la embajada americana, indicando que los fondos que daban para ayudar se los quedaba el Auxilio Social. También se organizó el Consejo Nacional de Juventudes Republicanas que comprendía a todas las tendencias republicanas democráticas, de Izquierda Republicana con militantes como Vicente Otero Laso, Fermín Arroyo Barcina e Isidoro Santos Leva y de Unión Republicana con José Sorni Mira, Ramón Pérez Jordá y Andrés Álvarez. Este Comité se distribuyó por secretarías, siendo Vicente Otero elegido secretario general, Fermín Arroyo secretario de organización, Ramón Pérez Jordá como secretario de relaciones, la de propaganda para José Sorni, la de estudios Andrés Álvarez y la administrativa para Santos Leiva. Vicente Otero fue nombrado el representante de las Juventudes en el Comité Nacional Republicano y Fermín Arroyo como enlace. El programa político del Consejo de Juventudes se basaba en la unidad de todas las agrupaciones políticas del país, salvo la comunista, para intentar conseguir en España un régimen de libertad y convivencia ciudadana. Había que implantar un régimen transitorio que devolviera a España a una situación política estable, sin derramamiento de sangre. Enfrentarse a la táctica y doctrina de la Juventud Comunista. Se quería desarrollar la organización en provincias con Comités Regionales que a su vez se encargarían de crear otros Provinciales (Fermín Arroyo fue a Sevilla para reunirse con otros republicanos pero se había encontrado con que la organización comunista con su política de Unión Nacional controlaba a casi todos los antifascistas). Hubo un intento de acercamiento de algún miembro de la JSU para contactar con las Juventudes Republicanas y llegar a un acuerdo, pero ellos desestimaron la oferta. Las Juventudes Republicanas establecieron una oficina encubierta bajo el nombre de una sociedad comercial que serviría de lugar de trabajo para la Ejecutiva de las Juventudes, alquilando un local en la Carrera de San Jerónimo, 17 bajo el nombre de “Gestoría Administrativa Alburquerque”, firmando el contrato de alquiler Antonio Alburquerque.826 826 Fermín Arroyo Barcina nació en Viso del Marqués (Ciudad Real), hijo de Emilio y Otilia, domiciliado en la calle Hilarión Eslava, 5, 3º Dª. Empezó a estudiar Derecho y perteneció a la Federación Universitaria Española desde 1933. Una vez empezada la guerra se afilió a la Juventud de Izquierda Republicana y se presentó como voluntario en las milicias de dicho partido organizadas en el cuartel del Paseo de Recoletos, 2, llamadas “Jesús Gay” con las que fue al frente de Usera y luego al de Getafe. Luego pasó a la 68 Brigada Mixta como delegado político y por diferencias políticas pasó a la 75 Brigada como delegado de compañía hasta febrero de 1939. Más tarde estuvo en la 34 Brigada en el frente de la sierra madrileña, sorprendiéndole el golpe de Casado y siendo detenido por los comunistas. Tras el golpe Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 649 de Casado fue nombrado comisario político de batallón. Al terminar la guerra fue hecho prisionero y pasó a la cárcel, siendo condenado a la pena de muerte, luego conmutada a treinta y doce años. Salió en libertad en junio de 1943 presentándose en el cuartel de la Guardia Civil. Mientras estuvo en la prisión de Porlier conversaba con sus amigos Vicente Otero y Ramón Pérez Jordá sobre la situación política. Conocieron a Régulo Martínez Sánchez con el que también hablaron sobre el momento político del interior y exterior de España. Vicente Otero Laso nació en Villamuñoz (Palencia), hijo de Baltasar y Polonia, maestro nacional y domiciliado en la calle Padilla, 66. La guerra le sorprendió en Madrid dando clases particulares y estuvo afiliado a Izquierda Republicana desde 1934. Fue movilizado en enero de 1937 por los componentes de la Junta Directiva de las Juventudes de Izquierda Republicana siendo nombrado presidente, ya que era inútil para el servicio de armas por problemas con la vista. Ostentó el puesto hasta octubre de 1938 al dimitir por disparidades con otros miembros de la Junta y lo volvió a ocupar en febrero de 1939 porque había otros miembros en la Junta Directiva. El 20 de marzo de 1939 recibió un telegrama de sus familiares que estaban evacuados en Villena (Alicante) y le comunicaban la muerte de su padre. Vicente llegó el día 24 del mismo mes y le sorprendió allí el final de la guerra donde fue detenido por los miembros de Falange de la localidad. En diciembre fue enviado a un campo de concentración en Monovar (Alicante) y en mayo de 1940 trasladado a Porlier para ser juzgado y le condenaron a doce años. Fue puesto en libertad en noviembre de 1942 y tenía que presentarse en la comisaría de policía de Buenavista. Régulo Martínez Sánchez nació el 30 de marzo de 1895 en Cazalegas (Toledo), donde su padre Manuel Martínez Saldise era el médico rural. Su madre se llamaba Antonia Sánchez. Debido al catolicismo de su madre, Régulo y su hermano Mariano estudiaron la carrera eclesiástica en el seminario diocesano de San Ildefonso de Toledo que era Universidad Pontificia ingresando en 1907. Fue ordenado presbítero en 1918 y se le destinó a la provincia de Guadalajara ejerciendo como párroco en la localidad de Centenera donde fundó un Sindicato Católico Agrario para defender los intereses de los campesinos de la localidad para la obtención de mejores créditos y organizar cooperativas. También fundó una biblioteca popular en la casa parroquial. Fue denunciado por los caciques locales al arzobispado de Toledo acusándole de socialista. Tras estar cuatro años en Centenera se desplazó hasta Madrid dando clases de literatura y psicología en el Colegio de Huérfanos de Médicos evolucionando sus ideales hacia la izquierda. Con la llegada del cardenal Segura a la sede primada en 1927 le exigieron que regresara a la diócesis pero Régulo se negó, lo que le supondría casi el definitivo alejamiento de su carrera sacerdotal. Gregorio Marañón que había sido uno de los fundadores del Colegio de Huérfanos hizo que le inscribieran en la Agrupación de Intelectuales al Servicio de la República. Atraído por la figura de Manuel Azaña formó parte de Acción Republicana, luego Izquierda Republicana, siendo vocal de la Junta Municipal de Madrid. La guerra le sorprendió dando clases en el colegio de Huérfanos situado en la calle Nueva Este, 10. Al empezar la guerra fue uno de los que se entrevistó con Azaña para que entregaran armas al pueblo. Marcelino Domingo, presidente de Izquierda Republicana, le ordenó que intentara solucionar los problemas del asalto a la cárcel Modelo donde se habían producido asesinatos de personas de derechas. Régulo habló con ministro de la Gobernación, el general Sebastián Pozas Perea. Llegaron a la cárcel y propusieron que se establecieran unos Tribunales Populares donde el pueblo estuviera representado. También organizó un servicio de abastecimiento de alimentos entre Barcelona, Valencia y Madrid. Se fue a Barcelona en febrero para formar parte de actos de propaganda a favor del Frente Popular. En mayo de 1937 fue herido y participó junto a Rafael Alberti en mítines y actos populares. En mayo de 1938 regresó a Madrid encargándose de nuevo de la Junta Municipal. Empezó a ser crítico con el ascenso de los comunistas y apoyó el golpe del coronel Casado. Éste le pidió en febrero de 1939 que viajara hasta París para pedir a Azaña que contactara con los gobiernos de Francia y Reino Unido y que ayudaran a concluir la guerra en unas mejores condiciones para los vencidos. Régulo fue junto a Juan Albert, secretario de la Junta Provincial de Madrid. Llegaron en avión hasta Toulouse y en tren hasta París. Azaña había dimitido y Diego Martínez Barrio que le sustituyó les dijo que volvieran a Madrid. Visitaron también a Santiago Casares Quiroga y con la ayuda económica de Augusto Barcia regresaron a Alicante el 26 de marzo y de allí a Madrid. Régulo fue detenido en su casa el 9 de julio por la policía franquista y conducido a los sótanos de Gobernación en Madrid. Luego fue trasladado a la cárcel de Comendadoras y después a la de Porlier. El 8 de junio de 1940 fue juzgado y condenado a muerte, conmutada por avales y ayudas a su favor a la de treinta años. Fue trasladado al castillo de Cuéllar (Segovia), más tarde a la prisión de Carmona (Sevilla) habilitada como cárcel para sacerdotes, luego a la cárcel de Alfaro (La Rioja) y por último a la de Daroca (Zaragoza) donde fue puesto en libertad en febrero de 1944. Regresó a Madrid donde se tenía que presentar en la comisaría del distrito de Congreso y participó en la creación de la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas. En diciembre de 1949 salió en libertad condicional y regresó a Madrid contactando con sus compañeros de organización clandestina. Trabajó como profesor de lenguas clásicas, filosofía y otras asignaturas en diversas academias. En 1958 participó en la creación del Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 650 La policía conocía la existencia de estos grupos y organizaciones de oposición al régimen y abrió un servicio de vigilancia e investigación contra ellos. En diciembre de 1944 fueron todos detenidos y se elaboraron unos informes internos para enviárselo al juez que abrió la instrucción contra los detenidos. Con estos informes ser realizó un resumen de cada una de las organizaciones con sus miembros y un listado de todos los implicados en las investigaciones policiales.827 La policía se refería a la constitución de organismo Acción Republicana Democrática Española (ARDE). Colaboró en la revista “Ibérica” dirigida por Victoria Kent y en la revista “Signo de los jóvenes de Acción Católica”. Mantuvo contacto con el Gobierno Republicano en el exilio y con opositores al régimen. Tras la muerte de Franco escribió varios libros sobre la memoria de los republicanos. Con la ayuda de otros reactivó ARDE pero ésta no pudo participar en las elecciones de junio de 1977. Tras su legalización fue nombrado presidente de honor en activo de la organización y se presentó como candidato al Senado en las elecciones de 1979. Régulo Martínez murió en Madrid en 1986 en DIONISIO VIVAS, Miguel Ángel: “Disidencias Clericales: Hacia un replanteamiento de la imagen del cura en la II República”, en “Seminario de Historia. Documento de trabajo nº 2013/4” Dto. de Historia Social y del Pensamiento Político de la UNED, Dpto. de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos, UCM y Fundación José Ortega y Gasset- Gregorio Marañón, 16 de mayo de 2013, Madrid, pp.3-11 y en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 129.173. 827 El listado y resumen de los nombres que manejaba la policía son los siguientes: Enrique Meneses Puertas: republicano, acusado de haber hablado con diferentes elementos de la organización, fundó una empresa periodística llamada “Prensa Mundial” y el Diario “Hablado para Europa”, pensando hacer propaganda monárquica. Se le ocuparon varios documentos entre ellos el original de un libro que pensaba publicar en el extranjero titulado “Yo quise ser amigo de Alemania” donde reproducía entrevistas celebradas con diferentes personas, con palabras injuriosas para el régimen y el Caudillo. Amadeo Carbonell Amorós: en libertad provisional. Acusado de ser quien puso en relación a los republicanos con elementos militares. Parece ser que se limitó a presentar a Régulo Martínez al general Aranda, con quien tenía gran amistad, por cuya causa accedió a verificar dicha presentación y facilitar su domicilio para las entrevistas sin tomar parte de ellas. Natividad Adalia Cardillo : perteneció al Partido Sindicalista, acusado de enlazar con la Alianza Democrática. Asistió a reuniones y conversaciones que no se pudieron comprobar. Tomás Peire Cabaleiro: en libertad provisional, acusado de haber ofrecido en representación de Juan March la financiación necesaria para un tránsito de poderes, pero no se pudo comprobar. Republicano y se le relacionaba con personas encartadas pero parece que era por motivos personales. Francisco Vega Diez: en libertad provisional, acusado de haber puesto en relación a diversas personas y haber celebrado en su domicilio entrevistas, pero lo negó. Era médico. Gregorio Marañón Moya: se entrevistó con personas de distintas tendencias políticas en diversas comidas. Trabajó en la entidad “Prensa Mundial”. Adolfo Prada Manso: en libertad provisional, acusado de ser quien recibió la noticia de la existencia de documentos comprometedores para sus padres en la DGS. Primero lo negó y luego dijo que sí y quién se la transmitió. Isidoro Santos Leiva: en libertad provisional, acusado de ser secretario de Administración de las Juventudes Republicanas, así como de haber formado parte de otros comités. Obra en uno de los documentos una firma que se le atribuía pero los peritos caligráficos afirmaron que ha sido confeccionada por manos distintas al inculpado. Ramón Ariño Fuster: en libertad provisional. Acusado de ser elemento republicano y relacionarse con los encartados, parece ser que se le ofreció que colaborase con los republicanos, pero debido a enemistades se negó a ello. Antonio Otero Seco: en libertad provisional, se relacionó con Carreño España, acusado de haber confeccionado un manifiesto para el 14 de abril, pero no se comprobó dicho hecho. Juan Gómez Egido: detenido en la DGS por pertenecer a la organización clandestina del PSOE, es uno de los firmantes de Alianza Democrática en representación del PSOE. Asistió a reuniones. Benjamín Serrano Larruda: en libertad provisional, acusado de haber prometido información de la situación republicana en la provincia de Toledo. José Sánchez Mancha: en libertad provisional acusado de haber recibido la visita en Sevilla de Fermín Arroyo quien le propuso la formación en Sevilla del partido republicano a lo que se negó. Enrique Quejido Maritorena: en libertad provisional, acusado de pertenecer al servicio de información de los republicanos, dijo trabajar en organismos oficiales. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 651 un organismo clandestino conocido como “Alianza Democrática” que reunía a elementos de la CNT, UGT, PSOE y partidos republicanos. Éstos tenían creado un “Comité Nacional de Republicano de España” donde agrupaban a sus juventudes en un Consejo Nacional. Quisieron ponerse en contacto con el exterior, nombrando un enlace que marchando al extranjero, diera cuenta a los políticos republicanos en el exilio. Esa asociación redactó una credencial para el enlace y un informe sobre el estado de España, autorizada con las firmas de los componentes de dicho comité. Alianza Democrática editó un manifiesto para la opinión pública, anunciando su constitución.828 José Sorni Mira: acusado de pertenecer como miembro del Consejo, en la secretaria de Propaganda, a las Juventudes Republicanas, diciendo que no era así y no firmó el documento redactado por dichas Juventudes, pero los peritos señalaron que era su firma. Manuel de la Parra y de la Cruz: se le encomendó hacer un informe de la situación de la Banca del momento, encargado por el Comité Republicano Español, entregándolo de manera personal. José Visus Martín: en libertad provincial, se le relacionaba con Carreño España acusado de haber facilitado el enlace de dicho señor con la embajada de los EE.UU. No lo hizo por temas políticos sino para que le diese trabajo dicho señor. Jesús Diez Alonso: acusado de relacionarse con los elementos y haber formado parte de un comité republicano que más tarde se disolvió. José Garriga Pato: detenido en la DGS por el atraco del Banco Hispano Americano, acusado de haber facilitado documentos al servicio de información de los republicanos, los hizo a requerimiento de un amigo y por motivos particulares. Sigfrido Catalá Tineo: uno de los firmantes del manifiesto de Alianza Democrática en representación de la CNT, asistiendo a reuniones. Juan Albert: acusado por Carreño España de haber sido quien pagó los gastos para la confección del manifiesto del 14 de abril cuya existencia no se demostró. Andrés Álvarez: acusado de ser miembro del Comité Nacional de las Juventudes Republicanas de España como secretario de estudios y firmó el documento relacionado con dichas juventudes. Julio Ayuso: es miembro del Comité Nacional Republicano de España y firmante de los documentos relacionados con el mismo. Miguel Betegón Fernández: de Barcelona, acusado de ser el que nombraron para ser el enlace que portase las resoluciones del Comité Republicano para informar a los republicanos del exterior. Santiago Estecha: miembro del Socorro Rojo Internacional y que se relacionaba con ellos. Enrique Fraile Garrido: acusado de ser miembro del Comité Nacional Republicano y firmante de uno de los documentos ya mencionados. Claudina García: una de los firmantes de la Alianza Democrática en representación de la UGT. Juan José Gallego Pérez: exmilitar, republicano y les ofreció su colaboración. Rafael González: es miembro del Comité Republicano y uno de los que firman los documentos ocupados. José Morales: de Barcelona, encargado de enlazar con Betegón en Barcelona. Antonio Mullor: citado por Régulo y acusado de que en su casa había reuniones. Castor Patiño Dueñas: miembro de la Juventud Republicana. Ramón Pérez Jordá: miembro de la Juventud Republicana en la que ostentaba el cargo de secretario de relaciones, firmante del documento que hacen las Juventudes. Alonso Quiroga: citado por Ruano como elemento comunista y que trabajaba en el servicio de información. Yagüe: acusado de ser elemento del servicio de información Rafael Sánchez Guerra: firmante de los documentos y miembro del comité Republicano. Enrique del Tronco: policía, parece que fue el que puso en conocimiento de los firmantes de los documentos que estos se habían fotografiado en la DGS, presente cuando se hicieron las fotos, amigo de López Moreno quien divulgó la noticia. 828 Alianza Democrática: constituida por elementos de la CNT, UGT, PSOE y republicanos. El principal promotor era Régulo Martínez Sánchez (en la guerra condenado a muerte y conmutada a veinte años). Sigfrido Catalá (secretario de la CNT), Claudina García (por la UGT) y Juan Gómez Egido (PSOE). El Comité Nacional Republicano de España firma el manifiesto Régulo Martínez, José Carreño (fue a la embajada de EE.UU para hablar de la situación política), Vicente Otero Laso (en la guerra condenado a doce años y representante de las Juventudes Republicanas), Adolfo Prada (condenado a muerte en la guerra y conmutada a veinte años), Enrique Fraile Garrido (condenado a treinta años y conmutada a Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 652 Entre la documentación facilitada al juez también había un interesante informe del Servicio de Información Política del PCE fechado el 10 de noviembre de 1944 y facilitado por confidentes y delatores de la propia organización para informar de cómo estaba estructurada y funcionaba la organización comunista clandestina. En el documento interno utilizado por la policía se indicaba que el PCE estaba integrado por elementos procedentes de la organización de antes de la guerra, durante la misma, de la UGT, disidentes del PSOE y de otros partidos y organizaciones políticas. Se organizaban por la unidad mínima de grupos (células), integradas en subgrupos (secretarías), en número de tres por cada grupo. Las secretarías se componían de cinco afiliados y un jefe (secretario). Los tres jefes de grupo a su vez eran los tres secretarios (general de organización y agitación y propaganda). Cada grupo tenía un número de unos dieciocho individuos que estaban en contacto con otros que constituían la barriada y todas ellas el sector, constituyendo a su vez el Provincial (de la capital y provincia). Los grupos de barriada tenían un duplicado en los lugares de trabajo, reunión, círculos y entidades deportivas y artísticas. Los Comités Provinciales estaban dirigidos por un Comité Central con jurisdicción en todo el territorio peninsular y en contacto con Francia que le había ido enviando representantes acreditados cerca de los Comités Peninsulares y que se establecieron en España dando consignas, órdenes y proporcionando ayuda económica. Pero desde el interior ya tenían ayuda de mucho antes, la cual habían conseguido en colaboración de personas influyentes y de capacidad económica, incluso montando negocios con cuyos beneficios ayudaban a los presos y montaban el embrión del aparato del partido. También socorrían a los evadidos de las provincias y a los que iban desde el extranjero. El Comité Provincial de Madrid, tras las caídas sufridas, no tenía muchos miembros y carecía de dinero, sujeto a los diversos comités que se habían sucedido (había un sector que tenía un capital aproximado de unas 600.000 pesetas). No reparaban en gastos en lo que se refiere a gastos de ayuda a presos, en agitación y propaganda y en representación de los secretarios de los servicios de organización. Según las instrucciones recibidas del exterior a través de los representantes acreditados en España adoptaron la posición de Unión Nacional con fines democráticos, hasta tal extremo que incluso en las propias reuniones privadas del Comité Central habían suprimido todo léxico que pudiera recordar su significación comunista para habituarse a la idea de lucha por una democracia unida y llevar este estado de ánimo a la opinión española. Trataban de orientar la propaganda a los militantes de otros partidos y organizaciones, incluyendo a derechas, católicos y partidos regionalistas, concediendo más importancia a los republicanos que a los socialistas porque los consideraban como elementos de más leales de mayor lealtad y honradez política, arrastrando detrás de ellos a personas de prestigio en todos los órdenes de la vida pública y política del país. Se dispuso que como única excepción se diera cabida en las filas de los grupos a personas procedentes del campo republicano, confiándoles puestos de dirección y responsabilidad, halagándolas y manteniéndolas contentas, ocultando cualquier deficiencia y error que padeciera la organización comunista para dar la sensación de orden, disciplina y autoridad. Se atraía a los republicanos para que, de esta manera, llevaran a la organización a las personas influyentes y así neutralizar la preponderancia doce), Rafael Sánchez Guerra, Rafael González y Julio Ayuso. El Consejo Nacional de las Juventudes Republicanas con seis secretarios: Vicente Otero, Fermín Arroyo (condenado a muerte y conmutada a doce años), José Sorni Mira (condenado a catorce años), Isidoro Santos, Ramón Pérez Jordá y Andrés Álvarez en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 129.173. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 653 que los socialistas (su primer enemigo después de Falange) pudieran tener en lugares de trabajo y barriadas. El PCE orientaba su trabajo en la cuestión de apoderarse en futuras reorganizaciones de la UGT, con los puestos de dirección en los Sindicatos, ya que en algunos estaban en inferioridad, como: Artes Blancas, Transportes, Comercio, Oficinas y Seguros, Banca y Bolsa, aunque predominaban en Agrícolas y Mineros y sobre todo en Artes Blancas. En octubre de 1944 dispusieron una circular interna el aparato de agitación y propaganda de la Delegación del Comité Central con una serie de puntos: - La organización de los grupos como se citaron en la estructura interna. - Movilización de los integrantes de los grupos como fuerzas de choque al estilo maquisard francés y las medidas a adoptar a tal efecto por los organismos de sector y Comités Provinciales, al objeto de estar preparados en todo momento a irrumpir en la calle al sonar la hora H del día D. - Intensificación por parte de todos los afiliados del partido y organizados en los grupos intensificaran sus actividades propagandísticas para aumentar el número de simpatizantes con el partido, y al mismo tiempo, localización de afiliados al que permanezcan en actitud retraída o pasiva. Establecimiento de los grupos en los lugares de reunión de obreros, fábricas, talleres, tajos, minas, establecimientos públicos y militares, así como en los particulares. - Empleo de la misma propaganda que se venía realizando no hablando como comunistas sino como españoles amantes de la libertad y de la democracia y enemigos de Franco y de la Falange. - Movilización de sus fondos, pocos o muchos, por aparte de cada organismo, en beneficio de la consigna de agitprop, confección de propaganda y distribución de la misma. - Comunicación a los organismos superiores de las dificultades que tuvieran en el desarrollo las actividades. - Información sobre los afiliados que más facilidades den para el cumplimiento de estas órdenes así como aquellos otros que no las cumplan o impidan su cumplimiento. En resumen, absoluta responsabilidad del trabajo asignado a los escalones del partido incluso el individual. - Los miembros del partido que no estuvieran encuadrados en la nueva organización y a los que llegara la presente orden circular, procederían inmediatamente, allí donde se encontraran (cuarteles, prisiones, etc.), a establecer contacto con los elementos del partido y formar grupos de acción. - Se consideraba la hora H del día D el mismo momento en que se tuviera noticia de la caída de Hitler procediéndose a manifestarse inmediatamente como concentración patriótica y pedir la renuncia de Franco y la Falange a la vez que se decretara por los organismos superiores a la Huelga General. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 654 - A tal efecto todos y cada uno de los grupos y dentro de estos los individuos tendían ya asignadas las diversas misiones a realizar en el día D y a la hora H. Con fecha posterior se dictaron órdenes de organización interna para colocar en las principales secretarías de todos los organismos del partido a camaradas de mayor confianza para el cumplimiento de las diferentes tareas y misiones que se les asignara. También se dieron instrucciones de seguridad contra las actividades de la policía y de los Servicios de Información de Falange, tales como abstenerse a concentrarse en estaciones de metro, salidas del mismo, sobre todo en las de Atocha (en los alrededores de ésta se produjeron muchas detenciones de comunistas porque era un lugar muy transitado ya que venían muchos de ellos en tren desde distintos lugares de España, sobre todo del norte), Embajadores, Tetuán, Ventas y Vallecas, que estaban estrechamente vigiladas por la policía. Las zonas del Retiro y paseos a lo largo del río eran declaradas peligrosas para las reuniones y encuentros entre los miembros de los grupos. A las camaradas femeninas se les advirtió que tuvieran especial cuidado en sus misiones de enlace por estar muy vigiladas. En noviembre de 1944 dispusieron unas órdenes especiales: entorpecer el resultado de las elecciones sindicales de la Central Nacional Sindicalista en aquellos lugares donde no hubieran llegado a tiempo las órdenes de no votar, contrarrestar las declaraciones de Franco a la prensa norteamericana por medio de pasquines y folletos que distribuirían y pegarían en la vía pública, para descubrir la realidad de Falange y Franco en los delitos de sangre que se estaban cometiendo entre los patriotas españoles. Había que localizar a personas que más se hubieran distinguido en la represión falangista, vigilar sus pasos, los lugares que frecuentaran, los horarios que tenían y luego decidir qué hacer con ellos. En política exterior se confiaba en el triunfo absoluto de la URSS para el bien del proletariado contra la orgullosa Gran Bretaña que tendría que hacer lo que el Partido Comunista Inglés dictara. Estaba enfrentada a EE.UU por el predominio que ésta había conseguido y podría poner en peligro su poderío en Asia, África y su influencia en los asuntos europeos. De Gaulle estaba temeroso por la incorporación en las Fuerzas Francesas del Interior del XIV Cuerpo de Guerrilleros españoles. Al PCE le preocupaba la cuestión del POUM (trotskistas) que estaba reapareciendo de nuevo en el seno del maquis francés y en el interior de España. Facilitaban datos del fichero de la Secretaría de Organización del Comité Central del PCE en España con la reorganización de los grupos de choque. Indicaban que cada militante del partido estuviera en contacto con otro camarada de su organización. Cada miembro que ingresara en esos grupos tendría que hacer una ficha en donde no podrían facilitar nombres, apellidos ni domicilios. Tendrían que decir a que sindicato estuvo o estaba afiliado (UGT o CNT), partidos en los que había militado y el tiempo que había pertenecido, la antigüedad en el PCE, que cargo ostentó en el Ejército Popular (división o cuerpo del Ejército en el que sirvió en la guerra), las misiones especiales que había desempeñado, la profesión que tenía, si había estado detenido o juzgado alguna vez, los estudios que tenía y de las asignaturas que podían impartir dando clase. En otro informe se hacía referencia a la figura del tipógrafo comunista Julio Berriatúa de la Cruz. Se indicaba que había sido teniente del Ejército Popular con Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 655 destino en la imprenta de la 11 División de Lister, realizando prensa obrera del PCE y que trabajó en los talleres del PCE en Valencia hasta el final de la guerra. Este individuo recuperó efectivos de los talleres con los que constituyó un negocio de compra venta de artículos de consumo para la Industria de Artes Gráficas. Tras salir en libertad de la cárcel en noviembre de 1941, montó por encargo del partido un organismo responsable de administrar los fondos del PCE para repartirlo entre presos y evadidos. Sin embargo, fue descubierto haciendo fraude ya que se quedaba con dinero del que entregaba a los presos y necesitados, por lo que en septiembre de 1944 fue retirado de ese trabajo y a pesar de hacer trabajos de menor cuantía en la organización, fue visto como un individuo peligroso y le vigilaban estrechamente. La policía describía al PCE como una organización disfrazada bajo el anagrama de Unión Nacional de España con una extensa organización, buena situación económica y con la ayuda del exterior, tanto monetaria como con directrices. Querían que las demás organizaciones políticas les ayudara y así lo hizo con la Junta Suprema de Unión Nacional, representada por personas con otros ideales distintos. Aunque fuera un fracaso, la propaganda del PCE y la ayuda a la población fue importante, constituyendo un peligro para el régimen (algunos militantes comunistas fueron expulsados del partido por tener puntos de vista afines a la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas y al Comité Nacional Republicano). Régulo Martínez fue detenido el 22 de diciembre de 1944 y durante esos días el resto de miembros de las organizaciones de oposición al franquismo. También declaró el general de División Antonio Aranda Mata, en su domicilio de la calle Montalbán, 11. Según las investigaciones policiales, estaba dispuesto a reunir a fuerzas de diferentes tendencias anticomunistas, para llevar a cabo una restauración monárquica. Mantuvo conversaciones políticas con otros individuos que no pasaron de apreciaciones personales y que expuso a requerimientos de estos, demostrando su adhesión al régimen en las declaraciones ante la policía. Aranda dijo que no conocía la organización clandestina Alianza Democrática ni que tuviera relación con ella, que nunca había hablado con Rafael Sánchez Guerra. Con el señor Carbonell no tuvo conversaciones de tipo político, sólo que la mujer de Carbonell le protegió a su padre durante la guerra, ya que estuvieron refugiados los dos en la embajada de Finlandia. Indicó que no era cierto que dijera nada de un golpe de Estado contra Franco y que Carbonell le presentó a un individuo apellidado Martínez que dijo que era republicano y sacerdote para vender artículos de escritorio. Hablaron del aumento del comunismo y su deseo de cómo podrían colaborar en la lucha con los elementos gubernamentales, contestando Aranda que si la monarquía la llevaba Franco, la aceptaría. Luego se vieron veinte días después diciendo que si la monarquía traída por Franco podría servir de base a la reunión de elementos moderados frente al comunismo y que obedecería estrictamente la ley y el mantenimiento del orden. Luego coincidió de nuevo con Martínez, el cual puso reparos a la solución monárquica por entender primordial unas elecciones de sufragio universal. Le presentó a Sánchez Guerra (primero dijo que no lo conocía y luego parece ser que sí), como elemento moderado republicano sin mantener una conversación con él. Dijo a la policía que no había hablado nada de Gil Robles ni que tuviera que hablar con Casanueva y Carrascal, ni que le entregara ningún documento ni poder para gestionar la libertad de personas con prestigio en el campo republicano. Puede que hablaran de amnistía pero por las que había dado recientemente Franco. No vio a un individuo apellidado Alfaro de la Junta de Liberación de España en París, pero sí a otro individuo que actuaba como espía y gancho por la policía mediante sueldo, presentando a menudo Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 656 cartas verdaderas o falsas a distintas personas para luego denunciarlas a la policía. También recibió la visita de Enrique Meneses Puertas como director de la revista “Radio hablaba para América” solicitando ayuda económica (le dio 1.000 pesetas) y que como iba a Lisboa llevó noticias sobre la situación política en Portugal, pero sólo generalidades y cosas de poca importancia. Aranda se contradecía continuamente y era obvio que mintió en sus declaraciones ante la policía, pero a pesar de ello no fue detenido ni encausado por sus acciones y conversaciones opositoras al régimen. Las peticiones del fiscal fueron varias penas de muerte y distintos tipos de condena, pero la sentencia del juez rebajó las solicitudes primeras del fiscal. Regulo Martínez fue condenado a seis años (las cumplió en las cárceles de Guadalajara y Talavera de la Reina), Vicente Otero y Fermín Arroyo a cinco años, José Carreño, Adolfo Prada, Sigfrido Catalá (en San Miguel de los Reyes (Valencia)) y Juan Gómez Egido a cuatro años, Enrique Fraile y Carlos Ruano a tres años y José Sorni a dos años. Ante la petición de pena de muerte por parte del fiscal para algunos de los detenidos, la movilización de los familiares, conocidos y amigos para intentar reducir la pena de muerte por una cuantía inferior, fueron variadas. Una de las peticiones de indulto más llamativas fue la del dirigente anarquista Juan López Sánchez para salvar la vida de Sigfrido Catalá. Escribió varias cartas a amigos y personalidades como Segismundo Casado, Clement Attlee (líder del partido laborista inglés y Primer Ministro Británico de 1945 a 1951), Ernest Bevin (Ministro de Trabajo y Servicio Social británico) y Herbert Stanley Morrison (fue Ministro del Interior, de Asuntos Exteriores y Viceprimer ministro británico).829 829 Carta de Juan López Sánchez a Segismundo Casado pidiendo ayuda para gestionar la concesión del indulto a Sigfrido Catalá, condenado a muerte, 3 de noviembre de 1945. 19, Portland Place. Brighton, Sussex. “Querido amigo Casado. Te he puesto un telegrama rogándote ayuda para gestionar la concesión del indulto del compañero Sigfrido Catalá, condenado a muerte, según me comunican en cable de México recibido ayer mañana. Esta noticia me ha caído como una bomba, pues estaba lejos de sospechar la situación de mi amigo. Pero se ve que es un caso igual al de Peiró. Sigfrido Catalá, es de Valencia y ya hace años que supe estaba, en el mismo penal que Peiró, sufriendo condena. Por eso no me explico ahora esa condena a muerte. No sé si le recordarás. Este compañero era secretario del Local de Sindicatos de Valencia y al producirse el golpe del 5 de marzo, se le nombró Gobernador Civil de Cuenca, para sustituir a un comunista. Cuando yo estuve en el Gobierno, fue Directo General del Comercio Interior. Es una de las cabezas más equilibradas en nuestra organización, y hombre recto en todos los sentidos. En el cable recibido, me dicen que Prieto y la minoría socialista se han dirigido a Attlee. Yo mandé ayer un telegrama a Bevis, Attlee y Morrison. Espero harás todo lo que este en tu poder para ver si salvamos esa vida. Esas bestias inmundas que gobiernan en España son insaciables. Me he dirigido a Madariaga para ver si puede hace algo. ¿Está Pi Sunyer en Londres?. Espero con impaciencia tus noticias y te ruego me digas que es lo que se puede hacer. Un fuerte abrazo. Muchos recuerdos a Norah de nuestra parte y los mejores afectos para M. Cristina.” Carta de Segismundo Casado y Norah Purcell indicando que habían enviado un telegrama a Franco pidiendo el indulto de Catalá. 45, Princess House. Kengisnton Park Road, London W.11. “Querido López: Cuando recibí tu telegrama, no recordaba quien era Sigfrido Catalá. Después de leer tu carta le recuerdo perfectamente. El lunes de esta semana envié un telegrama a Bevin. Ayer y anteayer he tratado de recomendar el asunto particularmente a amigos que tengo en su departamento. Pero no me fio de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 657 Las críticas que le hicieron a Monzón por sus planes de acción de gran envergadura y que en realidad no pasaban de ser postulados y objetivos casi irrealizables, tenían en parte razón, pero no en su totalidad. Hechos como los intentos de incorporar a Gil Robles a la Junta Suprema de Unión Nacional, otras adhesiones como las de José Giral y las convocatorias de manifestaciones para la conmemoración del 7 de noviembre de la defensa de Madrid en la guerra civil, afirmando que hubo más de 70.000 personas en la zona entre Moncloa, Ciudad Universitaria y Argüelles, con la calificación de haber tenido una concentración como gran "acción de masas" y una jornada exitosa, sólo pueden entenderse dentro del contexto de la época. Con la falsedad de las noticias se movía el deseo de llamar la atención a nivel internacional y dar publicidad al problema español ante las potencias aliadas en el desarrollo del conflicto bélico mundial que se estaba viviendo y para poder derrocar a la dictadura franquista. Por esto era muy importante la propaganda y la publicidad que se diera a la política y las acciones de la Junta Suprema de Unión Nacional, aunque su importancia fuese mínima hasta las posteriores acciones armadas de los guerrilleros españoles. Querían dar sensación de que el régimen empezaba a tener problemas y que la evolución de la guerra mundial a favor de los países aliados acabaría con la dictadura de Franco. Uno de los primeros hechos más destacados de la Junta Suprema de Unión Nacional fue la distribución de miles de octavillas convocando a una manifestación pacífica para el 7 de noviembre de 1943 en las cercanías de la Ciudad Universitaria. Se indicaba que no se gritara ni se llevara ninguna simbología política, debía ser silenciosa para conmemorar el aniversario de la defensa de Madrid realizada por los republicanos en la misma fecha de 1936. Cuatro días después se convocó al pueblo de Madrid a que se congregara en la puerta de las embajadas norteamericana y británica para protestar contra el fascismo y por tener simpatía hacia los países aliados en guerra contra la Alemania hitleriana. La Junta Suprema advertía a los manifestantes a través de unos volantes que no tuvieran miedo si les detenían porque venía un teléfono que podían buenas palabras y más en estos momentos, pues aquí no desperdicio ocasión para agradar a Franco. Por esta razón he creído más útil, dirigirse a Franco directamente por telegrama que transcribo al final de esta carta. Es la tercera vez que me dirijo a él, siempre pidiendo indulto de la pena de muerte. La primera para el alcalde de Madrid Henche de la Plata, la segunda para el hermano de Irujo, fue acordado el indulto, aunque ignoro si fue influido por mi intervención. Pero el resultado positivo en ambos casos me ha sugerido la conveniencia de hacer lo mismo en esta ocasión. He tratado de completar la información que me das, sobre la verdadera situación de Sigfrido Catalá pero entre los exiliados he consultado nadie sabe nada concreto. Según me informan, Franco está preparando una amnistía “solamente para los militares profesionales del Ejército republicano”, otorgándoles el reingreso en el Ejército, en el puesto que les corresponde en sus respectivas escalas. Sin haber cambiado impresiones con los residentes aquí, estoy seguro de que muy pocos o ninguno aceptarán ese perdón, pues sería tanto como reconocerse culpables de faltas que no cometieron y además no creo que entre ellos haya ninguno capaz de aceptar una amnistía parcial. Como verás por la prensa, estos y los americanos tratan a Franco como a una querida y compiten en prodigarle toda clase de favores. Ayer llegó a Londres, López Olivan al parecer para una reunión del comité de la Haya, pero es posible que también venga a sondear el terreno para una restauración de la monarquía, que parece ser la solución preferida por los anglosajones. Es posible que como en otra ocasión desee hablar conmigo. Si es así, ya te diré lo que pasa. Muchos recuerdos para Carmen y tú, un abrazo de tu buen amigo. 7 – XI – 1945. Madrid (España). Segismundo Casado a Generalísimo Franco: “Ruego a S.E. indulto pena de muerte a Sigfrido Catalá. Su honestidad y hombría de bien le hacen acreedor a la petición que hago. Segismundo Casado”. En Archivo General Región de Murcia, AGRM/FR61. JLS.998/1.167 y JLS.998/1.166. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 658 llamar a los familiares con nombres y detalles y que las embajadas harían las gestiones necesarias para sacarlos en libertad. La policía por el contrario llegó a editar ejemplares del “Mundo Obrero” desde la Dirección General de Seguridad y repartido por los propios policías y por delatores y confidentes para ver si podían detener a más comunistas y miembros de la organización de la Junta Suprema. Un ejemplo de octavillas y pasquines anunciando la convocatoria de la Junta Suprema ante las embajadas donde decían: “1944. La JUNTA SUPREMA DE UNION NACIONAL invita a todos los patriotas de Madrid, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, de derechas e izquierdas, ricos y pobres, a que para SALVAR EL FUTURO DE ESPAÑA, noviembre, pasen de 7 a 9 de la tarde ante las Embajadas Británica y Norteamericana (Fernando el Santo, 16 y Eduardo Dato, 22) acreditado su adhesión a la justa causa victoriosa de las Naciones Unidas y en prueba de que el pueblo español se pronuncia contra Franco”.830 830 AHCCPCE, Documentos del. PCE, Carpeta 25, 1944. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 659 17. El Comité Provincial de Madrid y su relación co n la Delegación del PCE. A principios de octubre de 1943, Rafael Alcalá Balaguer fue a visitar a José Franco Palacios “El Guerrillero” comunicándole que había pertenecido a un comité directivo del PCE en Jaén y que se habían producido varias detenciones (entre ellas las de dos hermanas suyas) y que tuvo que huir, llegando a Madrid para contactar con la dirección del PCE. Por aquellas mismas fechas, Franco Palacios también recibió la visita de otro conocido de la prisión de Jaén, Juan Gómez Quesada para que igualmente le buscara contacto con la organización. José Franco había estado fuera del trabajo clandestino desde la detención de Dionisio Tellado, por lo que fue a ver a Juan Pérez Garrido “Emilio” indicándole las recientes visitas de los dos comunistas desde Jaén. Pasados unos días, Juan Pérez hizo saber a Franco que por razones de seguridad se había decidido apartar a Rafael Alcalá de todo trabajo en el seno del PCE porque una de sus hermanas detenida había sido puesta como confidente policial. Juan Pérez pidió a Rafael Alcalá una pistola que llevaba (la había recibido de la madre de otro preso) pero no quiso entregarla porque era para su defensa personal. Juan Pérez permaneció durante un tiempo alejado del trabajo clandestino por una enfermedad que le obligaba a permanecer en su domicilio. Tras las detenciones ocurridas el Comité Regional de Castilla quedó en sólo dos miembros, Juan Pérez “Emilio” y Manuel González, repartiéndose el trabajo entre ellos y entrevistándose en la Plaza Mayor. El depósito del material del partido había estado en manos de Ascensión Cano “La Morena” y luego se lo entregó a Cecilio Martín Borja pero ambos fueron detenidos y pasó a manos del Comité Regional. Ángel Enrique Agraz era el encargado de enlazar con la ayuda de una mujer (de unos 34 años, de estatura baja y con el pelo canoso) con las diferentes cárceles madrileñas (sobre todo con Porlier y Santa Rita). Manuel le entregaba propaganda y notas para que Agraz las introdujera por medio de la mujer a las prisiones así como todo lo que le daban, luego se lo pasaban a Manuel González. Juan Pérez le dijo a Manuel que fuera al paseo de María Cristina, esquina calle Menéndez Pelayo donde una chica le haría entrega de una multicopista que estaba estropeada. Manuel se la llevó a su casa y al día siguiente a su lugar de trabajo donde la estuvo arreglando. El Comité Regional de Castilla (hacía las funciones del Comité Provincial de Madrid que no estaba organizado) se reorganizó con Lucio Serrano Bravo como secretario general (luego fue sustituido por Manuel González Castellanos), Juan Gómez Quesada como secretario de organización y Gabriel Salinas Rodríguez como secretario de agitación y propaganda. También se creó una comisión de organización formada por José Franco Palacios y Eustasio Leocadio Madroño Pernias831 para controlar los 831 Eustasio Leocadio Madroño Pernías estuvo esperando en Carcassone a un individuo conocido por “Gordito” que le dio una cédula personal y un salvoconducto fronterizo de España y otro para el interior a nombre de Miguel López García. En un sobre cerrado le facilitó las señas de General Mola, 93, taberna, al llegar tenía que preguntar: ¿Ha venido Pedro Candelas a tomar el vermut?, era la contraseña para contactar con la organización en Madrid. El que iba a ser el jefe de la expedición le dio 1.000 pesetas para repartir entre los cinco que iban. Primero saldría él junto a Manuel Álvarez y a los dos días siguientes, los tres restantes. Irían a Saint Jean de Verges donde harían noche y luego se reunirían todos en Andorra, en Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 660 sectores madrileños y servir de enlace entre éstos y el Comité Regional. Juan Pérez “Emilio” estaba por encima del Comité porque era el enlace con la Delegación del Comité Central. Se indicó que tenía que haber algunas modificaciones: los grupos de cinco individuos desaparecerían por grupos de tres, se tenían que constituir comités de barriada, la cotización sería mejor realizarla sin sellos porque así sería más difícil que los pudieran detener (a pesar de las reticencias de los militantes a cotizar sin recibir un comprobante a cambio) y se debían crear una serie de colaboradores intermedios entre el radio y el grupo, ya que si había detenciones, los primeros que serían detenidos serían los colaboradores y luego los cuadros directivos. la casa de Pepe el Gallego. Aquí se reencontraron con el individuo que iba con el “Gordito” y reemprendieron la marcha por ferrocarril en dirección a Tarascón. En Foix habría un individuo con la mano vendada y la consigna sería que ahí estaban los paquetes. Se bajaron en una estación antes de llegar a Tarascón (Francia) y dos individuos les acompañaron a pie hasta Tarascón. Aquí vieron al individuo de la mano vendada y les presentó a otro guía español. Salieron a las seis de la tarde con dirección a un pueblo donde pernoctaron y a las doce de la noche reemprendieron la marcha hasta las siete de la mañana llegando a unas obras donde había un grupo de españoles y cambiaron de guía con dos españoles. Salieron en dirección a Andorra, alojándose en el pueblo de Encamps, en la casa de un individuo llamado Sandalio que les presentó a Pepe el Gallego. Aquí esperaron a los otros tres del viaje con los que pasarían a España. Una vez iniciada la marcha tuvieron que regresar porque hacía mal tiempo, estando alojados durante varios días en la Casa Andorrana. Cuando el tiempo mejoró continuaron la macha y llegaron a las cercanías de San Tirs (Lérida), descansando toda la noche en el campo y al día siguiente, a oscuras, pasaron por dicho pueblo. Manuel y Eustasio cogieron un autobús con dirección a Manresa (Barcelona) y los otros tres hacia Lérida. Desde aquí se dirigieron en tren a Zaragoza y llegaron a las siete de la mañana, separándose en dos grupos volviendo a quedar para coger el tren correo dirección Madrid. Aquí llegaron el 27 de septiembre de 1943 a las nueve y media de la mañana. Manuel Álvarez dijo a Eustasio que le esperara en la salida de la estación de Goya porque tenía que contactar con la organización. Eustasio Leocadio se fue a la taberna donde tenía contacto y se dirigió al dueño, reconociéndole en la persona de Luciano Pérez Díaz Guerra (en marzo de 1943 recibió la visita de Antonio García Buendía que había salido de la cárcel e iba a darle las gracias por su ayuda económica y le dejaba un papel por si alguien iba preguntando por Pedro Candelas con la contraseña: ¿Alguien ha venido a tomar un vermut?). Éste le dijo que Pedro Candelas se había ido pero que o bien le llamara por teléfono o que fuera más tarde. A las doce regresó a la taberna y Antonio García ya había llegado, los dos se dirigieron hasta la puerta del Retiro, esquina calle Lagasca, donde Antonio le presentó a otro individuo llamado Celestino. Antonio García Buendía fue posteriormente enviado por Monzón a Asturias para reorganizar el PCE en tierras asturianas y presidió la Junta Provincial de la Unión Nacional de España. Su intento, junto a Josep Cerveró, de integrar en la Unión Nacional al Comité de Milicias Antifascistas (organismo unitario de la resistencia asturiana), motivó que los socialistas se fueran del Comité a finales de 1943. A primeros de 1944, Antonio García estableció los primeros comités locales del PCE en León y Ponferrada, agrupándose todos en el Comité Regional de Asturias, León y Santander y participando con la guerrilla de la zona. Antonio García Buendía fue detenido y fusilado en 1946. Leocadio le dijo a Celestino que habían ido cinco y cómo había transcurrido el viaje. Le preguntó si tenía dinero y dijo que sí. Los dos se fueron a ver a los otros cuatro recién llegados de Francia, les dijo que cada uno durmiera en lugares distintos. Así estuvieron durante unos días, entregándole Celestino unas 15 pesetas diarias a cada uno de ellos. A Víctor Moreno Cristóbal le destinaron fuera de Madrid. Manuel Álvarez Aguado dijo que si le destinaban fuera de Madrid prefería ir a Córdoba porque allí tenía familia y no tendría problemas económicos. A los pocos días Celestino le dijo a Manuel que se fuera a Córdoba llevando algo de propaganda y unas señas para contactar con el partido. Federico tenía que salir hacía Jaén con 100 pesetas y con una dirección para contactar con la organización. Por mediación del otro compañero de expedición, Ángel Carrasco conoció a Justo Morera que ofrecía su casa como estafeta o lugar donde guardar propaganda del partido. Ángel Carrasco se fue a Zaragoza con 100 pesetas y algo de propaganda. Ésta la cogió de casa de Pablo Vázquez Valledor que era donde habían pernoctado Manuel Álvarez (le visitó su madre) y Federico Pablo Vázquez acompañó a Leocadio para entregar una caja a un individuo al final del tranvía de Legazpi a Usera pero dicho individuo no apareció y los dos se fueron a tomar unos vinos a una taberna y Pablo se quedó con la caja que contenía propaganda del PCE y de Unión Nacional. Madroño le dijo después que hiciera desaparecer dicha propaganda, porque podría implicar a su familia. A finales de octubre, Celestino le dijo a Madroño que se quedaría en Madrid y estaría controlado por Manuel González Castellanos. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 661 Una de las primeras misiones del Comité Regional fue la edición y el reparto de material de propaganda entre los diferentes sectores madrileños. Desde la secretaria de agitación y propaganda de la Delegación del Comité Central del PCE en España se decidió editar una serie de comunicados, llamamientos, folletos e impresos para lanzar campañas propagandísticas y de publicidad de la recién creada Junta Suprema de Unión Nacional y la presencia en España de un nuevo equipo directivo con Jesús Monzón a la cabeza. Juan Pérez recibió la orden y a su vez se la transmitió a Manuel González de la adquisición de papel especial para multicopistas (más de cinco mil pliegos), una caja con doce clichés y un tubo de tinta para la misma y otro material necesario para realizar la propaganda. Para dar una mayor seguridad a los militantes y mostrarles el auge del partido, Manuel González y Juan Pérez decidieron realizar unas cartas como propaganda selladas con un sello del partido. Manuel cogió en su taller un trozo de goma dura y se lo dio a un tornero para que lo refrendara sin decirle su finalidad. Luego, Manuel se lo pasó a un camarada del Sector Sur que sabía dibujar e hizo un dibujo de la hoz y el martillo con la inscripción de frases “Partido Comunista de España. Comité Regional de Madrid”. Por último, Lucio Serrano lo talló y se lo devolvió a Manuel quien lo guardó en su taller. Juan Pérez le entregó un borrador a Manuel de una carta dirigida a los militantes del partido que comenzaba con “Camarada. ¿Vives al día de la situación…? y terminaba con las palabras: “el Partido, te aguarda, te saluda y te abraza”, figurando al final, estampado en tinta verde, un sello circular con una hoz y un martillo en el centro en el que ponía PCE, Comité Regional de Madrid. Lucio Serrano fue el encargado de hacer las copias a máquina y el sello lo puso Manuel González. Todas las copias se las pasarían a los distintos sectores madrileños para que fueran distribuidas. Editaron un llamamiento de la Junta Suprema, varios miles de hojas azules para que fueran cortadas con un comunicado editado a multicopista de la reunión ampliada de la Delegación del Comité Central del PCE celebrada en octubre de 1943, cartillas manuscritas escritas a máquina y selladas con la hoz y el martillo en el centro e indicando Comité Regional de Madrid. PCE, hojas en blanco para cortarlas en tira editadas a multicopista por ambos lados con un llamamiento para la clase trabajadora convocándola para que se concentraran el día 7 de noviembre en la Ciudad Universitaria de las 4 a las 7 de la tarde en homenaje a la resistencia republicana en Madrid del asedio franquista y otras tiras para concentrar al pueblo español el día 11 de noviembre delante de las embajadas inglesa y norteamericana. Juan Gómez Quesada fue apartado del Comité Regional porque se había quedado con dinero de las cotizaciones del Sector Sur y regresó a su pueblo. Gabriel Salinas también dejó su puesto en el Comité Regional, primero por su carácter nervioso y poco resolutivo y luego para ocupar otro puesto en la organización. Manuel González le dijo que el partido quería alquilar un local para montar una imprenta y hacer propaganda. Gabriel dijo que al lado de su casa alquilaban una tienda y que pedían 1.500 pesetas mensuales como traspaso y 150 pesetas de alquiler mensual. Gabriel declaró que podía poner su taller de fontanería en la parte de arriba y utilizar el sótano para la imprenta. Manuel y Gabriel fueron con Vicente Marinas, industrial de carros de mano de alquiler, quien era el que cedía el local. Intentaron rebajar el precio de alquiler sin conseguirlo y al final lo alquilaron. Pusieron el contrato al nombre de Gabriel indicando que llevarían la máquina y al individuo encargado de trabajar en la imprenta. Hacía tiempo que la Delegación del Comité Central tenía pensado adquirir una máquina multicopista. Gimeno había intentado varias veces su adquisición pero algunas veces no lo hicieron porque eran demasiado grandes. Gimeno vio en el periódico “Ya” Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 662 el anuncio de la venta de una máquina Minerva tipo Boston y se lo dijo a Esteban Ortega Cimiano. Gimeno y Ortega fueron a ver la máquina a la calle Santa Lucía, 19, cerca de la calle Espíritu Santo y enfrente del cine Dos de Mayo. Llegaron a un acuerdo con el dueño de la máquina por 3.100 pesetas, pagando primero una señal de 100 pesetas y cuando fueran a recogerla pagarían el resto de la compra. Después fueron a verla Esteban Ortega, Celestino Domínguez y un individuo cojo que era cajista de imprenta Enrique Millán Fernández (sería el encargado de confeccionar los trabajos), dando su aprobación a la máquina diciendo estar muy bien. Salinas señaló que había que adquirir un cajón que sirviera como embalaje para trasladar la máquina en buenas condiciones tomaron las medidas aproximadas. Celestino dio a Enrique Millán cien pesetas para pagar la caja y el carro de mano para transportarla. Millán hizo un croquis de la construcción de la caja para que se la dieran a un carpintero e hiciera como una maleta para no levantar sospechas. Enrique Alegre Igarza832 por parte de éstos la dirección para recoger la caja de imprenta que tenía forma de maleta y se la entregó a Enrique Millán, que la llevó a su casa. Éste le dijo a Alegre que para ponerla en marcha necesitaba un componedor, un tipómetro, unas pinzas, una galera (esto era lo que más corría prisa y valdría unas cuarenta pesetas, enfadándose Celestino diciendo que si era preciso la robaran, pero que no había que poner más pegas) y el material necesario. Gimeno le dijo a Esteban Ortega que fuera a comprarlo a la casa Richard Gans de la calle Princesa, 65, donde sólo pedían el nombre de una imprenta y no hacían comprobaciones, ya que el propio Gimeno había comprado cosas así. Le dio 200 pesetas para que comprara todo el material y a los quince días llegó el pedido, que fue recogido por Celestino (solicitó una cédula personal a Esteban Ortega para viajar a Andalucía) y Gimeno, pesaba unos ocho kilos. Luego se lo dieron a Ortega y éste a Millán. Alegre le entregó un mínimum de letras para la imprenta y otras 100 pesetas para la adquisición del material que hiciera falta (mínimum es una cantidad de letras de una misma clase se contiene todo el alfabeto en cantidades proporcionadas para componer una cuartilla). Al final compraron la galera y la llevaron al lugar donde estaba la imprenta. Los encargados de recoger la máquina fueron Gabriel Salinas y Eustasio Leocadio Madroño. Primero fueron un día para embalar la máquina con la caja de madera que habían comprado. El dueño estaba desarmando la máquina y los otros dos fuera buscando a alguien que llevara un carro de mulas para transportarla pero no encontraron a nadie y volvieron al día siguiente con Esteban Ortega y un carretero que llevó la máquina en dos cuerpos. Ortega decía que tuviera cuidado porque era para facturar fuera de Madrid y le dio una factura a nombre de Enrique Puente Rosario, Ávila (factura falsa), pagando 25 pesetas por el transporte. Gabriel Salinas continuamente pedía el dinero para pagar el traspaso y el alquiler del local. Enrique Alegre le dio la dirección de la casa de Usera donde estaba la multicopista a Justo Morera Sánchez Garrido y Morera encargó a José Manuel López 832 Enrique Alegre llegó en julio de 1943 a Perpignan junto a un individuo que se hacía llamar Pablo. Los dos fueron por la frontera pirenaica y la cruzaron sin saber en qué punto. Llevaban una cédula personal y un salvoconducto de fronteras, el de Enrique estaba a nombre de Juan López Sánchez. Llegaron a Barcelona y se fueron a la casa de la tía de Enrique, Concepción Igarza, que vivía en la calle del Rosal, 29. Estuvieron allí una semana hasta que Pablo consiguió una documentación a nombre de Arturo Fernández Sánchez (cédula y salvoconducto). Llegaron a Madrid el 1 de agosto de 1943 y contactaron con un individuo del cual llevaban la dirección. Éste les dijo que podrían trabajar para la JSU pero contestaron que su idea era colaborar en la reorganización del PCE. El individuo conocido como Pablo se fue por su lado y Enrique contactó con otro individuo que se hacía llamar Celestino, le integró en el PCE. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 663 García que la recogiera y la llevara a la relojería donde trabajaba en la calle Cuchilleros. Hasta aquí y de noche fueron Celestino, Enrique Millán y Enrique Alegre y la llevaron al local que había alquilado Salinas. Sin embargo, no cabía y era necesario el trabajo de un técnico para desarmarla y bajarla en piezas al sótano. De la instalación eléctrica del sótano se encargó un cuñado de Millán llamado Ángel Albarrán Casas. Éste, Gabriel y Millán la bajaron al sótano. Una vez dieron la luz, Millán preguntó a Salinas que con que tabiques daba el sótano y le dijo que varios vecinos, entre ellos el portero. Salinas señaló que para disimular el ruido de la imprenta daría golpes con el martillo como si trabajara en la parte de arriba y que el trabajo ser haría de noche. Millán replicó que eso no se podría hacer porque los vecinos se quejarían. Enrique Alegre recibió una octavilla escrita a mano con un texto que tenía que ajustarse a los manifiestos que pensaban editar para conmemorar la fecha del 7 de noviembre en la Ciudad Universitaria. Alegre entregó unos de los textos a Leocadio Madroño para que se editara por los sectores madrileños y el otro texto se lo llevó a Enrique Millán para que lo editara en la imprenta. A los dos días Enrique le dijo a Alegre que no podría hacerlo, primero porque era mucho texto y no tenía material suficiente para realizarlo (le dio una lista del material que necesitaba que calculó en unas dos mil pesetas y Alegre le dio quinientas pesetas a Gabriel para pagar el alquiler del local) y luego que el local no reunía las condiciones necesarias para la impresión (como le había dicho a Gabriel Salinas) porque el tabique daba a dos casas, una de ellas la del portero, que era falangista. Debido a ello, Enrique Alegre ordenó que no hicieran ningún trabajo y que embalaran la máquina para llevarla a otro sitio. Millán se la llevó momentáneamente a su casa, ya que la quería vender como todo el material de propaganda adquirido. Millán fue a una taberna de la calle Zurita para ver a su amigo Florencio Mateos Pérez que le comunicó su intención de vender material de imprenta nuevo y sin utilizar. Florencio se pasó por la casa de Millán para examinar el material, pero sólo le pagaba 90 pesetas por todo. Enrique Millán le dijo que era un precio irrisorio, a pesar de ser del PCE y para realizar trabajos clandestinos. Florencio le indicó que le daba igual que fuera de una organización política clandestina, porque lo único que le interesaba era ganar dinero. Al final compró la caja plegable de imprenta, un componedor de línea, un mínimum y medio de tipos móviles, una galera con medida tipométrica, dos kilos de lingotes de seis puntos y plazas tipográficas (la caja y el componedor se lo vendió luego Florencio a Enrique Salinero por 105 pesetas). La policía, con posterioridad, fue a la calle Ferrocarril, 14, domicilio de Gabriel Salinas, encontrando varias piezas sueltas y el cajón de madera cerrado donde estaba la imprenta. Para no levantar sospechas ante la organización, Enrique Millán dejó escrita una carta que se la dio a su mujer diciendo falsamente que todo el material de imprenta lo había dejado en casa de un amigo y que la mujer de éste había sido detenida por venta de tejidos y que la policía de la fiscalía de tasas había registrado el domicilio y se había llevado todo el material de imprenta. La carta fue recogida por Alegre quien recriminó a Millán en otra cita que tuvo con él su comportamiento, sin saber en realidad qué había hecho con el material. Gimeno indicó a Enrique Alegre que se consiguiera otra máquina para confeccionar la propaganda que era necesaria. Esteban Ortega comentó que tenía un amigo que poseía una máquina Minerva para falsificar tarjetas de fumador y cupones de gasolina. Se trataba de Carlos Andueza Caño al que Ortega le indicó que el partido quería confeccionar propaganda para hacerse con la máquina que tenían. Andueza habló con su socio capitalista y le dijo que como no se realizaban trabajos de falsificación Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 664 querían vender la máquina, respondiendo Ortega que no la vendiera porque a lo mejor el partido la podría comprar. Se lo preguntó a Alegre para que éste a su vez lo consultara con la organización y ésta decidió comprarla. Esteban Ortega y Carlos Andueza fueron a la calle Jaime el Conquistador, 15, donde estaba instalada la máquina, para hablar con Prisciliano Ortega sobre su precio. Éste le pidió 1.500 pesetas y el pago sería en tres días. La organización aceptó el precio y le dijo a Carlos Andueza que la dejara donde estaba montada, que pagarían el alquiler del piso y que él junto con un compañero suyo llamado Pepe (serían ayudados por Esteban Ortega) harían la tirada de la propaganda. De esta máquina es de donde salió toda la propaganda impresa del PCE entre noviembre de 1943 y enero de 1944 (Andueza siguió falsificando cupones de gasolina hasta el 17 de enero de 1944, fecha en la que fue incautada la máquina y detenido, siendo acusado de la falsificación de tarjetas de fumador y cupones de gasolina, no así de la tirada de la propaganda comunista. Fue ingresado en la Prisión Provincial de Madrid (Carabanchel), en el Hospital Penitenciario de Yeserías y luego en el Hospital Oftalmológico de la calle General Goded para ser operado de una catarata en un ojo, aprovechando que el guardia estaba despistado, se fugó en noviembre de 1944).833 Gimeno tuvo una cita con Esteban Ortega Cimiano advirtiéndole de una serie de detenciones que se habían producido entre los dirigentes del partido. Le dijo que si le detenían cargaría él con toda la responsabilidad como secretario general de la Delegación del Comité Central del PCE en España (a pesar de la presencia de Monzón). Gimeno se quejó de la vida que llevaba desde que había sido enviado desde Francia a España para organizar el partido dentro y que al llegar no acudió nadie a los contactos y estafetas que le habían dado, bien por temor o porque habían sido detenidos muchos camaradas. Fueron momentos complicados y de soledad hasta que pudo contactar y reorganizar el partido con mucho entusiasmo, creando Comités Provinciales y ayudado por colaboradores y enlaces que trabajaban a fondo por defender la Unión Nacional y la recién constituida Junta Suprema. Antes de despedirse, Gimeno arrancó un papel de un block y lo partió en dos trozos, dándole uno a Esteban y le dijo que si un individuo le daba la otra parte sería el enviado del partido para que trabajara con él. Gimeno dijo a Ortega que guardara la correspondencia y que esperara mínimo dos meses para volver a participar en la clandestinidad. Pasado ese tiempo se presentó en su domicilio de la calle Princesa, 1, Enrique Alegre con el trozo de hoja que había cortado Gimeno. Ortega sacó el otro trozo y al ver que coincidía supo que era la persona con la que tenía que contactar. Enrique le pasaría toda la correspondencia que recibiera y se pondrían en contacto diariamente por teléfono (por aquellos días llegó una carta procedente de Barcelona para Marcial). Ortega le indicó que había llegado un individuo de Valencia que era Josep Cerveró para contactar con la organización y Alegre se lo presentó a Gimeno antes de que éste se fuera a Francia. Alegre le encargó a Ortega que buscara una persona de confianza fuera del partido para usarle de estafeta y le presentó a Manuel Herradura, dueño de una peluquería en la calle San Leonardo, donde se recibía documentación y propaganda. Si llegaba algo de documentación o cartas debí llamar a Alegre, siendo Josep Cerveró “Pepe” el encargado de recogerlo (se había puesto a trabajar en un taller de carpintería y se hacía llamar José González López). La estafeta empezó a funcionar y tanto si llegaba correspondencia en el remite como si llegaban personas preguntando, tenían que indicar el nombre de Francisco. Para saber que las cartas iban dirigidas al comité de 833 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 131.759. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 665 Madrid, el destinatario tenía que fijarse en la dirección del sobre, ya que debajo del nombre de Madrid aparecían dos líneas paralelas, esa era la contraseña del remite para indicar que lo que se enviaba era destinado a la dirección madrileña. Enrique Alegre le había entregado una nota escrita a Enrique Millán sobre la Unión Nacional para ver si podría realizar la impresión. En ella, se invitaba a las masas obreras, igual que habían hecho en las anteriores convocatorias, para que se concentraran el día 26 de diciembre delante de las embajadas inglesas y norteamericanas, por desagravio ante un incidente ocurrido en el consulado inglés en Zaragoza. Pero no se pudo hacer la composición por los problemas que surgieran en su elaboración. El 23 de diciembre, Alegre le entregó la misma nota manuscrita a Esteban Ortega para que se la entregara a Carlos Andueza y con la ayuda de su compañero Pepe hicieran una tirada de tres mil ejemplares. Andueza le dijo que necesitaba algo de material tipográfico y papel para la tirada y le dieron 400 pesetas, con ellas pudo realizar la tirada de las tres mil octavillas, que una vez terminadas se las llevó Cerveró y fueron repartidas por las calles de Madrid. Juan Pérez tuvo que dejar su lucha activa ya que se puso enfermo y fue sustituido por Leocadio Madroño Pernias. Éste se entrevistó con Manuel González, quien le informó de cómo estaba estructurada la organización, los diferentes sectores, el número de los componentes, la liquidación de las cotizaciones y los trabajos que se habían realizado. Madroño le dijo que no era suficiente, que quería hablar con todos los secretarios generales de los sectores y con la Comisión de Organización del Comité Regional. También le pidió una casa para vivir y que sirviera de depósito y archivo del partido y que buscara una máquina de escribir con la que realizar informes y propaganda. Manuel González arregló la máquina multicopista, pero había que buscar un lugar para instalarla y trabajar en ella. Consiguió una máquina de escribir y visitó a un amigo suyo llamado Antonio Rodríguez “Chato” en la calle Barbieri, 3, portería (había sido piloto de aviación y se escapó de la cárcel fingiendo un ataque de ceguera). Le pidió un sitio donde alojar a Madroño y si podía llevar la multicopista. Antonio contestó que quizás dentro de unos días quedara una habitación libre y que de momento podría dejar la máquina en su habitación, pero se negó a que realizara la impresión de la convocatoria del día 7 de noviembre porque no se fiaba de los inquilinos del piso y no quería verse comprometido. Leocadio Madroño se reunió con los representantes de los sectores madrileños diciéndoles que estaba muy enfadado porque no se estaba haciendo el trabajo como se debería, tanto en lo relativo a la propaganda como en las cotizaciones. Les dijo que en lo sucesivo cualquier elemento que fuera a ocupar un puesto de responsabilidad, antes había que hacerle una pequeña biografía de sus antecedentes y filiación (los secretarios de los sectores le pusieron de mote “El Despota”). Manuel González se encargaría del control del Sector Sur, Lucio Serrano del Sector Norte y José Franco del Sector Oeste (el Este estaba en trámites de reorganizarse). El secretario general del Sector Norte era Arturo de la Calle Marín y el secretario de agitación y propaganda Emilio Tenorio Tenorio. Lucio Serrano les solicitó el número de células y militantes que formaban parte del sector, pero como llevaban poco tiempo, desconocían esa información. Manuel González insistió en que debían trabajar con mucho entusiasmo, que debían hacer cotizaciones semanales de una peseta entre los afiliados (se reunía con Arturo de la Calle en la Casa de Aragón), desarrollar Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 666 grupos de Unión Nacional y buscar domicilios para albergar a camaradas del partido cuando hiciera falta. Lucio Serrano les entregaría la propaganda y los sellos de cotización. Algunas veces fue José Franco quien llevó paquetes de propaganda a un puesto de periódicos propiedad del jefe del Radio 1 del Sector Norte, Francisco Araujo Ambrona. Lucio Serrano recriminó en varias ocasiones a Arturo de la Calle el mal funcionamiento del Sector Norte debido a que se retrasaban en el cobro de las cotizaciones y en que no facilitaba el número de células y militantes del sector (Arturo responsabilizaba a Araujo porque se demoraba en el cobro). El responsable del Sector Oeste era Pablo de Frutos Herrero (el anterior secretario general, Pedro Sánchez Almohalla había sido detenido)834 y el secretario de agitación y propaganda Pio José Sánchez López que era a quien entregaba la propaganda. José Franco y Lucio Serrano les solicitaron el número de células, militantes y la cotización semanal del sector (las primeras cotizaciones se hicieron sin sellos de cotización al no disponer de los mismos), y cuando Pio José habló con los jefes de las células fue cuando pudo entregárselos. El Sector Sur estaba controlado por Pablo Segovia Fernández y con Dionisio Hernández Delgado como secretario de organización el cual era el encargado de recibir la propaganda y entregar las cotizaciones a Manuel González y a Lucio Serrano. Éste integró en la organización comunista a dos compañeros de trabajo de la empresa “Worthington”, Pedro Coya Martín e Higinio Cid López. Los dos cotizaron para la ayuda a presos y sus familias y recibieron algo de propaganda por parte de Lucio Serrano (la mujer de Pedro Coya, María Legazpi Orefice estaba en una difícil situación económica con sus dos hijos pequeños). Gregoria Pérez Barbero “Goya” no fue detenida tras la caída de muchos de los integrantes del Comité Provincial de Madrid. Ella siguió en contacto con otros militantes de la organización y con la misión de atraer a conocidos y simpatizantes para ampliar el partido y ayudar económicamente a los presos. Gregoria contactó con Francisco Araujo Ambrona, el cual empezó a cotizar para la organización y recibía sellos de cotización por ello. Araujo y Gregoria fueron a un bar de la calle Alvarado donde quedaron con el secretario general del Sector Norte, Arturo de la calle Marín y el secretario de agitación y propaganda, Emiliano Tenorio Tenorio (el secretario de organización era Alfonso de la Calle Marín). Arturo planteó la formación de dos radios en el sector constituidos por unos cincuenta afiliados, sirviendo de base los militantes que ya tenían y otros que podrían captarse. Apoyando en el sector estaba Ángel Enrique Agraz Vera (entró en la organización gracias a su prima Asunción Cano Agraz y a Juan Soler Muñoz), quien más adelante se decidió que se encargara del Sector Oeste porque su anterior secretario general, Cecilio Martín Borja, había sido detenido. El Radio 1 estaría formado por Francisco Araujo como secretario general, Gregoria Pérez como secretaria de organización y Teófilo Sánchez como secretario de agitación y propaganda. Se reunían en una taberna de la calle Palencia (propiedad de Francisco Sánchez Rodríguez), en la Dehesa de la Vila, en la calle Bravo Murillo y en la salida del metro de Quevedo. Emiliano Tenorio (entró a formar parte de la organización 834 Gabriel Salinas le pidió a Pablo de Frutos el número de militantes y células del Sector Oeste y le indicó las consignas de Juan Gómez Quesada. Pero Pablo se negó diciendo de manera brusca que descubriera su verdadera personalidad dentro del partido, siendo recriminado por ello. Gabriel transmitió a Lucio y Gómez Quesada lo sucedido, contestándole que no le extrañara porque sabían que era un hombre tozudo y con poca inteligencia en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 124.389. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 667 gracias a Ángel Enrique Agraz Vega y buscó para el partido a Carlos Vicente de Miguel y a Alfonso de la Calle) entregaba la propaganda a Gregorio y a Francisco Araujo (éste lo guardaba en su kiosco de periódicos que tenía en la calle Juan Pantoja esquina Bravo Murillo y en la taberna de Francisco Sánchez) consistente en ochenta sellos de cotización y un paquete grande de propaganda envuelto con una hojas azules impresas con el “Llamamiento de la Junta Suprema de Unión Nacional”, pasquines convocando a una concentración del 7 de noviembre en la Ciudad Universitaria como homenaje a la defensa de Madrid en 1936 y el comunicado de la reunión ampliada de la Delegación del Comité Central del PCE, todo ello para que fueran repartidas entre todos los miembros del sector. El grupo estuvo controlado un tiempo por Teófilo López Sánchez, ayudante de Emiliano Tenorio. Teófilo aportó una célula compuesta de cinco individuos entre los que estaba Román Fernández Pérez y controlada por Francisco Vaquero. Otra célula controlada por Francisco Araujo estaba compuesta por Carlos Vicente de Miguel, Miguel Ortega Rubio, Juan Hidalgo, Cristóbal Hidalgo (fallecido) y un individuo llamado Domingo, que trabajaba como volquetero. Juan Hidalgo formó a su vez otro grupo con compañeros de la compañía metropolitana de Madrid, el fontanero Julio Gómez y el albañil Eloy Cruces que estaban destinados en la estación de Ventas. Alfonso de la Calle y Araujo eran los encargados de entregar a Carlos Vicente la propaganda y éste a su vez la repartía a sus compañeros. Emiliano Tenorio no estaba contento con la actuación del Radio 1 y se lo hizo saber a Francisco Araujo. Éste replicó que si no estaban contentos con su trabajo que le apartaran, pero al final se acordó retirar a Gregoria Pérez de su puesto por su complicado estado de salud y su difícil situación económica (la organización le ayudó con algo de dinero). “Goya” fue sustituida por Isidro Rodríguez Pérez. Éste tuvo una reunión con Arturo de la Calle, quien le dijo que como ya había colaborado con el Socorro Rojo Internacional durante la guerra, no haría falta instruirle y luego le presentaron a Gregoria para que le hiciera saber de los militantes que controlaba (entre ellos Teodoro Sánchez González, que controlaba a otros cinco individuos en un grupo y a Vicente Pérez Juana Lavara, que conocía a Gregoria por haber pertenecido a la agrupación Mujeres Antifascistas de Guadalajara durante la guerra), el material de cotización y las liquidaciones correspondientes. En la taberna de la calle Palencia también acudía José Guillén Esteban que era conocido de Francisco Araujo. Éste le entregó varias hojas en papel cebolla color azulado con el título “Llamamiento de la Junta Suprema de Unión Nacional”, tres tiras de papel convocando a la población y a los trabajadores para congregarse en la Ciudad Universitaria el día 7 de noviembre, otras tiras similares convocando para el día 11 de noviembre para que se manifestaran ante las embajadas británica y norteamericana y que gritaran frases en contra del régimen y de Franco y una hojas con un comunicado del Comité Central del PCE. José Guillén estableció un grupo de amigos, alguno miembro de la organización comunista y otros simpatizantes que se reunían en una taberna de la calle Vergara, 1. Entre estos individuos estaban: Juan del Álamo Ballesteros (se quedó viudo con tres hijos y fue a Madrid para conseguir trabajo, gestiones que hizo Guillén para que trabajara en la taberna de la calle Vergara), Ángel Fernández Gómez (estuvo en la Legión para evitar ser enviado a un batallón de trabajadores y el día 8 de noviembre se acercó a la Ciudad Universitaria para ver si había gente, no detectando nada anormal no fue molestado por ningún agente de la autoridad), Luis Osma Villa y Félix Candela Licera. Guillén repartía partes de guerra ingleses y la documentación que Araujo le entregaba para comentarla, así como las Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 668 noticias sobre la marcha de la guerra mundial. La idea era formar una pequeña troika con todos ellos para que ampliaran la organización clandestina comunista. El Radio 2 del Sector Norte estaba formado por Demetrio Blanco Parga como secretario general, Julián Arroyo Blanco como secretario de agitación y Antonio González Maeso era el secretario de agitación y propaganda. Se reunían en la plaza de Cibeles y en la calle Tetuán cotizando una peseta semanal con sellos de cotización de Unión Nacional, captaban a otros individuos para la organización y repartían variedad de propaganda entre militantes del partido. Julián Arroyo facilitó material de escritorio, clichés para multicopista, papel y el personal para realizar los trabajos de propaganda. El Radio enlazaba por arriba con Emiliano Tenorio Tenorio y con Alfonso de la Calle Marín. Éste era el encargado de recoger las cotizaciones y distribuir la poca propaganda que editaron. Alfonso de la Calle le comunicó a Emiliano el escaso trabajo que desarrollaban ellos en el Sector Norte y esto se plasmaba en los radios del mismo. En una cafetería de la calle Galileo esquina con Fernández de los Ríos se organizó el Sector Oeste que comprendía el barrio de Argüelles y algunas zonas colindantes. El secretario general era Pedro Sánchez Almohalla, el secretario de organización Pablo de Frutos Herrero, ayudado por Rafael Alcalá Balaguer (vivía en la misma casa que Ricardo Rya Donoso) y como secretario de agitación y propaganda Pío José Sánchez López. Pedro Sánchez les entregó propaganda y sellos de cotización del PCE y de Unión Nacional de 1 y 2 pesetas. Donato de Blas Montalbán fue utilizado por la organización (por mediación de Ángel Cocho Ferrero que se conocían del batallón de trabajadores donde habían estado) para ampliar el número de militantes entre elementos de confianza y simpatizantes (captó a Andrés Alonso que era encuadernador de la imprenta “Tradicionalista”, Luis Blázquez, Manuel Rodríguez, Carlos Salmerón y Acisclo Ortíz Ruaco) y extender las normas de organización y política del PCE y de Unión Nacional para algunos comités de radio y sector. También era el encargado de verificar la cotización de los individuos por medio de sellos casi siempre del PCE, porque muchos de los militantes sólo pagaban los del partido y no los de Unión Nacional, los cuales se negaban a pagar. Donato enlazaba con Francisco Suárez Fiel aunque le resultaba difícil porque vivía en Lavapiés y estaba muy lejos de donde él vivía. También se veía los fines de semana con Ángel Cocho Ferrero ya que entre semana trabajaba como maestro interino en un instituto de Collado Villalba (Madrid) y con Acisclo Ortíz (todos ellos recibían propaganda y sellos de cotización). Donato controlaba una célula en una empresa de construcciones mecánicas de material para barcos integrada por unos nueve cotizantes. Pedro Sánchez Almohalla fue detenido y el Sector Oeste se tuvo que reorganizar (Pablo de Frutos le preguntó al hermano de Pedro, Isidoro, detalles de cómo había sido la detención pero no pudo proporcionarle mucha información. Ante la proposición de Pablo para que Isidoro ingresara y cotizara en la organización comunista, el segundo rechazó el ofrecimiento). Pablo de Frutos pasó a ser el secretario general, Donato de Blas dejó sus anteriores funciones para ocupar el cargo de secretario de organización y en la secretaría de agitación y propaganda seguía estando Pío José Sánchez. La primera misión era reorganizar el Sector, sobre todo en la zona de Argüelles para formar tres grupos de los que se haría cargo cada secretario. Pablo de Frutos controlaba a doce militantes (intentó, sin conseguirlo, que un conocido de la guerra llamado Santos García Pacho formara parte de la organización clandestina), Pío José a unos diez y Donato a Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 669 seis cuadros. Este último controlaría las finanzas del sector y el número de sellos dependería de la cifra de militantes que hubiera. Debido a la gran cantidad de trabajo que tenía Pío José pasó a tres militantes de los que controlaba a Donato de Blas, entre los que se incluía una célula de la imprenta “Diana” cuyo responsable era Miguel Sánchez Domínguez (los componentes de la célula de esa imprenta fueron dados de baja por no pagar las cotizaciones). Pío José Sánchez contactó con un conocido suyo de la cárcel de Jaén, Andrés Pelechano de la Torre (trabajaba en un almacén de plátanos) a quien le propuso formar una célula del Sector Oeste formada por el propio Pelechano, Luis García Medina (tenía un puesto de frutas y verduras en un mercado de la calle Altamirano), Fermín Varela Illana y Jacinta Carbonero Valle (ingresó por mediación de Fermín). El grupo cotizaba una peseta semanal obligatoria para el PCE (ayuda a presos y familias) y otra peseta voluntaria para la Unión Nacional. A últimos de octubre de 1943 Pio José dejó de controlarlos debido a la gran cantidad de trabajo que tenía y les presentó a Fermín Varela Illana “Luis” que se quedó a cargo de la célula. Estos casos en los que no se quería pagar las cotizaciones de Unión Nacional o en los que sus pagos fueran voluntarios demostraban, en un principio, la poca aceptación que tuvo esa política entre los militantes comunistas más veteranos. Por otro lado, aquellos individuos con ideología de izquierda pero no comunistas, aceptaron de mayor grado la implantación de los postulados de Unión Nacional de España, siendo tergiversados en muchas ocasiones y en otras engañados por parte del PCE por hacerles creer que la organización comunista no estaba detrás de aquella política, cuando realmente era el PCE la única organización política inmersa en su seno. El grupo de Pelechano fue controlado durante cierto tiempo por Manuel Gordillo Campanario quien dejó de pertenecer al partido por el temor que le produjo la detención de Pedro Sánchez que fue quien le había introducido en la lucha clandestina. La secretaría de agitación y propaganda de la Delegación del Comité Central dio gran importancia a una serie de publicaciones para conmemorar unas fechas especiales editando las comunicaciones y llamamientos de la Junta Suprema de Unión Nacional. Se imprimieron manifiestos editados a multicopista en pliegos titulados “Comunicado de la reunión ampliada de la Delegación del Comité Central del PCE en octubre de 1943”. Junto a estos manifiestos también se editaron unas cuartillas escritas a máquina que empezaban de la siguiente manera: “Camarada. ¿Vives al día de la situación…? y terminaban con la palabras: “el Partido, te aguarda, te saluda y te abraza”, figurando al final estampado en tinta verde un sello circular con una hoz y un martillo en el centro indicando PCE, Comité Regional de Madrid. Por mediación de la dirección de la Junta Suprema con Jesús Monzón a la cabeza se ordenó a Juan Pérez, Leocadio Madroño, Manuel González y Apolinario Poveda Merino que se hiciera una campaña intensa para la celebración del día 7 de noviembre. Recibieron una cuartilla donde se indicaba cómo tenía que realizarse dicha convocatoria. Para cumplimentar las órdenes Lucio Serrano, Juan Pérez y Manuel realizaron distintas reuniones con los representantes de los sectores madrileños para que la militancia estuviera preparada y repartiera el material de propaganda. Ésta también tenía que ser escrita en paredes y fachadas realizadas con pinturas y tizas con carteles alusivos al 7 de noviembre de 1936 y poniendo ¡Viva Madrid!. Se acordó que la confección fuera de 20.000 octavillas con la consigna escrita: “7-11-36. ¡Viva Madrid!” Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 670 y gran cantidad de pliegos escritos por ambas caras con invitaciones para dicha concentración y que fueran repartidas por las calles a primeros de noviembre de 1943. El texto lo redactó Monzón y se lo entregó a Apolinario Poveda para a facilitárselo a Manuel González y Leocadio Madroño, que fueron los encargados de hacer la tirada en una pequeña multicopista de mano que tenían y con la ayuda de una máquina de escribir. En esos pliegos se hacía un llamamiento a las masas de trabajadores para que el día 7 de noviembre se manifestaran pacíficamente a la Ciudad Universitaria de 4 a 7 de la tarde, como homenaje al Ejército Republicano que en igual fecha del año 1936 hizo frente al Ejército Nacional defendiendo heroicamente la capital de España. Manuel González estuvo vigilando el trabajo de difusión y propaganda de los sectores y se dio por satisfecho con el trabajo realizado. Pío José Sánchez, Andrés Pelechano y Donato de Blas estuvieron un buen rato por los alrededores de Ciudad Universitaria, pudiendo ver a algún camarada de lejos pero sin estar parados casi nada de tiempo y no habiendo prácticamente nadie en el lugar (vieron a algún policía por la zona). El día 8 de noviembre tuvo lugar una entrevista entre Lucio Serrano, Manuel González, Arturo de la Calle y José Franco que habían recogido las impresiones sobre cómo se había desarrollado la manifestación de la Ciudad Universitaria concluyendo que había sido un éxito parcial, teniendo en cuenta que era la primera actuación del partido en ese sentido. Manuel, Enrique Alegre, Poveda y Leocadio Madroño se citaron por la noche para saber cómo había ido la concentración, indicando algunas voces que habían acudido entre 60.000 y 70.000 personas, haciendo hincapié en que el domingo había sido cuando se produjo la mayor concentración de personas entre la Ciudad Universitaria, Moncloa y Princesa. Leocadio trasmitió la información a Monzón quien en vista del éxito, envió a las embajadas aliadas un informe con el resultado exitoso de la concentración, solicitando a las mismas que fuera transmitida la noticia por la prensa y la radio de las Naciones Unidas. Hasta ahora se había pensado que quien informó del número tan elevado de personas concentradas había sido el propio Jesús Monzón para llamar la atención de cara a la opinión extranjera y a las potencias aliadas. Sin embargo, fueron los compañeros de dirección de Monzón quienes le transmitieron la noticia exagerada y éste, entre la creencia de la información de sus camaradas y la propia idea de que exagerar lo ocurrido era bueno para la organización, dio como buena la noticia. En realidad, el llamamiento fue un fracaso a pesar de las posteriores afirmaciones de la presencia de 70.000 personas y de un día histórico y exitoso de acción de masas en la Ciudad Universitaria. Es entendible el deseo por parte de la Delegación del Comité Central de magnificar las acciones para llamar la atención en el contexto internacional de cara a las potencias aliadas alardeando de una oposición antifranquista fuerte y homogénea dentro de la Junta Suprema de Unión Nacional. De este organismo también se editaron unas hojas tamaño cuartilla a imprenta y ambas caras en papel cebolla de color azul claro tituladas “Llamamiento de la Junta Suprema de Unión Nacional” para que fueran repartidas entre los afiliados al partido. El día 8 de noviembre, Leocadio Madroño le transmitió a Manuel González que la Delegación estaba satisfecha del trabajo realizado y pensaron en celebrar con otra fecha concreta, el 11 de noviembre, como homenaje a las potencias aliadas conmemorando la misma fecha de 1918 en que se firmó el armisticio de la I Guerra Mundial (Armisticio de Compiègne en el que se firmaba la capitulación de Alemania). El material para la concentración deberían confeccionarlo ellos mismos valiéndose de la multicopista que Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 671 tenía Manuel González. Éste recibió de Madroño (y éste a su vez de Enrique Alegre) el borrador que serviría de modelo para reproducirlo en la concentración del día 11 y una carta dirigida a Antonio Rodríguez para que no pusiera reparos y tirara el material que se iba a utilizar. Tenían que buscar clichés para el trabajo pero Manuel dijo a Madroño que no tenía ninguna máquina para picar los clichés y Madroño contestó que él mismo lo haría a mano, empleando un cliché de los que le entregó Arturo de Calle. Madroño hizo el cliché en su casa que decía: “En interés de España y de todos los españoles sin distinción de creencia, ideología ni clase, acudir hombres, mujeres, ancianos y jóvenes en homenaje a las Naciones Unidas a conmemorar la derrota alemana de 1918, el próximo jueves 11 de noviembre de siete y media a ocho y media de la tarde a pasar por delante de las embajadas británica (Fernando el Santo, 16) y de Estados Unidos (Eduardo Dato, 22), ¡Abajo Hitler ya en derrota!; ¡Abajo sus traidores agentes Franco y Falange!, ¡Viva la victoria de Inglaterra, la URSS, los EEUU, todas las naciones unidas!, ¡Viva la Junta Suprema de Unión Nacional!, ¡Viva España Libre e Independiente!”. Manuel se fue a la calle Barbieri, 3, llevándole la carta y el cliché a Antonio. Éste dio su aprobación y se comprometió a realizar la tirada. Al día siguiente, Antonio Rodríguez le dijo a Manuel que había podido tirar unos mil ejemplares pero que no había podido realizar más porque había sido sorprendido por la dueña del piso, quien le dijo que no tenía inconveniente en que estuviera hospedado allí pero que no consentía que realizara esos trabajos. Los mil ejemplares los recogió Manuel y se los entregó a Lucio Serrano y a José Franco. El material de propaganda editado fueron unos pliegos de papel escritos a multicopista invitando a todos los españoles para que fueran el día 11 de noviembre de 19.30 a 20.30 horas a las embajadas norteamericana e inglesa. También invitaban a los asistentes a gritar: ¡Abajo sus traidores, agentes, Franco y Falange!, ¡Vivan las Naciones Unidas!, ¡Viva el Vaticano! y ¡Viva la Junta Suprema de Unión Nacional!. Los pliegos de papel fueron recortados en tiras y repartidos por Miguel Sánchez Domínguez, Pío José Sánchez, Lucio Serrano, Fermín Varela Illana, Pablo de Frutos, Ángel Enrique Agraz Vega y Jacinta Carbonero entre los militantes del sector y por las calles colindantes. En el Sector Norte también lo repartieron Emiliano Tenorio y Eustasio Leocadio. La idea era que algunos militantes fueran en comisión para hablar con los embajadores y felicitarles por la derrota de Alemania de 1918. El día 11 de noviembre Pablo de Frutos, Pío José Sánchez y Donato de Blas fueron a la embajada de EE.UU. Al llegar a ésta, Pí José y Donato fueron por un lado y Pablo de Frutos por otro. Estuvieron dando dos vueltas al edificio de la embajada para ver si había acudido gente a la convocatoria y saber si había policía. Al observar que no había casi nadie, los tres se fueron a la calle de Almagro en dirección a la plaza de Alonso Martínez encontrándose con Lucio Serrano Bravo, con Manuel González y Leocadio Madroño. También había acudido a la convocatoria Emiliano Tenorio. Todos los asistentes a la convocatoria dijeron que no habían visto a nadie, sólo a guardias y un servicio de la policía, indicando que había sido un fracaso.835 835 Ángel Fernández Gómez al empezar la guerra fue voluntario en las milicias “Canarias” siendo declarado inútil aunque ayudó en las oficinas del batallón, encargándose de la confección en una multicopista de unas hojas de campaña. Luego pasó al Centro de Reclutamiento e Instrucción Militar (CRIM), destinándole a la 105 Brigada en Brunete aunque de nuevo fue declarado inútil. Formó parte de la Liga de Mutilados sin tener graduación. Ingresó en la Legión y habló con un conocido llamado José Guillén que le comentó la existencia de una organización comunista clandestina. Juan del Álamo Ballesteros nació en Toledo, hijo de Mariano y Teresa, viudo, tipógrafo y domiciliado en Madrid. Afiliado a la UGT en 1931, Sección de Impresoras. El 24 de septiembre de 1936 fue evacuado Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 672 En esta ocasión Leocadio y Manuel González le transmitieron la verdad a Jesús Monzón. Sin embargo, éste comunicó a las embajadas mediante una carta que debido a la vigilancia de la policía las personas no habían podido acudir a expresar libremente su adhesión, pero que lo hacían por escrito, rogando que le dieran la mayor publicidad posible al asunto. Por parte de la Delegación se ordenó a cada uno de los Comités Regionales controlados por ellos que hicieran concentraciones en cada uno de los Consulados de los países aliados que hubiera en sus ciudades. Al día siguiente, Leocadio Madroño y Enrique Alegre se citaron para hablar sobre lo sucedido el día 11 ante las embajadas aliadas. Alegre estaba muy enfadado ante el fracaso de la concentración. Indicó que había que dar mayor auge a la organización y con su familia de Toledo a Madrid y el comité toledano le destinó al batallón “Canarias” que se refundó en las Milicias del Campesino. Por su condición de impresor se puso a trabajar en la imprenta de la Brigada. En marzo de 1937 se afilió al PCE pero fue expulsado por una discusión con el jefe de la imprenta. Al terminar la guerra se presentó en la comisaría de Toledo donde fue depurado sin sanción. Félix Candela Licera durante la guerra estuvo afiliado a la UGT, Sección Artes Gráficas trabajando en el diario “Política” hasta junio de 1937 en que fue voluntario como conductor en el cuerpo de carabineros donde estuvo toda la guerra siendo cabo. Al terminar la guerra se presentó en el campo de concentración de Vallecas donde fue puesto en libertad a los ocho días. José Guillén Esteban nació en Madrid, hijo de José y María y fue tipógrafo. La guerra le sorprendió en Chinchón (Madrid) yéndose a la casa de sus hermanas a Madrid y como voluntario en el 5º Regimiento en el batallón “Canarias” , que se fusionó con las Milicias de El Campesino siendo destinado a la 105 Brigada. Al terminar la guerra se presentó en un campo de concentración en Madrid falseando en su declaración de la filiación política, sólo presentándose en la Junta Clasificadora de Prisioneros. Francisco Araujo Ambrona afiliado en la UGT desde 1935 fue voluntario en el campo de Asalto en noviembre de 1936, siendo cabo y en 1937 afiliado al Socorro Rojo Internacional. Emilio Tenorio Tenorio nació en Fuensalida (Toledo), hijo de Quintín y Agustina, A primeros de agosto se fue a Madrid como voluntario en el Cuerpo de Asalto sirviéndole como documentación un certificado expedido por el comité de su pueblo y llegó a ser cabo. Gregoria Pérez Barbero “La Goya” nació en Béjar (Salamanca), hija de León y Josefa, domiciliada en Madrid. Alfonso de la Calle Marín nació en Hervás (Albacete), hijo de Arturo y Josefa y albañil. Arturo de la Calle Marín nació en Hervás (Albacete), hijo de Arturo y Josefa, oficinista. En noviembre de 1936 ingresó como voluntario en el cuerpo de asalto afiliándose a la JSU siendo cabo. Antes de terminar la guerra pasó a Francia pero a los cuatro meses regresó por Hendaya en agosto de 1939. Pasó a Irún (Guipúzcoa) y fue detenido y conducido al campo de concentración de la Magdalena en Santander, siendo puesto en libertad a los pocos días. Teófilo López Sánchez nació en Camarena (Toledo), hijo de Alfonso y Juana, albañil. Isidro Rodríguez Pérez nació en Madrid, hijo de Manuel y Juliana, casado y zapatero. Ángel Enrique Agraz Vera nació en Madrid, hijo de Baldomero y Remedios, mecánico. En noviembre de 1937 se afilió a la UGT y a la JSU ingresando en la Escuela de Aprendices de Aviación y a los seis meses fue destinado a los talleres centrales en Murcia donde estuvo toda la guerra. En 1938 se afilió al PCE. Demetrio Blanco Parga nació en Salamanca, hijo de Demetrio y Josefa, ajustador. Julián Arroyo Alonso nació en Madrid, hijo de Francisco y Josefa, dependiente. Antonio González Maeso nació en La Carolina (Jaén), hijo de Tomás y Dolores, delineante. Pío José Sánchez López nació en Madrid, hijo de Hilario y Marcela, mecánico. Pablo de Frutos Herrero nació en Guijar de Valdevacas (Segovia), hijo de Ciriaco y Ángela, casado y carpintero. En agosto de 1936 se encuadró en el batallón “Capitán Benito” saliendo para la sierra. A finales de 1937 se afilió al PCE ingresando en el cuerpo de Investigación y Vigilancia como agente de tercera y al terminar la guerra fue detenido e ingresó en un campo de concentración en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) pero al presentar avales fue puesto en libertad en mayo de 1939. Rafael Alcalá Balaguer nació en Huelma (Jaén), hijo de Modesto y Emilia, electricista. Al terminar la guerra y fue conducido a la cárcel de Jaén. Salió en libertad y se marchó a Madrid con documentación falsa a casa de Felipe Chica Barrús, quien le dijo que funcionaba el PCE clandestino en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.804. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 673 que no fuera elevado ningún militante dentro del partido sin que se le hiciera una pequeña biografía con su historial político y su capacidad de trabajo. Los militantes tenían que estar controlados y establecer puntos de referencia por si algún cámara no iba a una entrevista, se pudiera recuperar el contacto en otro punto. Donato de Blas se enteró de que Ángel Cocho había sido detenido y ante el temor a que le sucediera lo mismo estuvo separado de la organización durante algún tiempo. La policía supo por información de algún confidente a su servicio que en la taberna de la calle Vergara, 1 se reunían comunistas y se montó un dispositivo durante varios días con agentes disfrazados en el interior del establecimiento que observaron cómo unos seis individuos mantenían conversaciones contrarias al régimen, se intercambiaban papeles por debajo de las mesas y los leían a hurtadillas. El servicio policial procedió a la detención de todos los individuos y a la incautación de la documentación. Estas detenciones provocaron las de los demás miembros de los radios de los Sectores Norte y Oeste.836 836 La policía incautó a Donato de Blas una serie de documentos: una cuartilla escrita de su puño y letra cuyo título era “Chivatos” con el nombre de tres hombres y una mujer, y que era copia de otro documento que le había dado Pío José, advirtiendo que eran delatores del partido. Otro documento escrito a lápiz con el título “Enterados todos de las tareas”, otra cuartilla escrita a lápiz que empieza con “Trabajo realizado…” que le dio el jefe de la célula de empresa de construcción mecánicas para la pasara a limpio, dos cuartillas escritas a lápiz y a tinta de su puño y letra que empieza: “Sé que la coincidencia de mi alejamiento…” era un borrador de una carta que pensaba entregar al jefe del partido con conducto de Pablo de Frutos para razonar los motivos que se fundamentaba para no desempeñar el cargo de secretario de organización del Sector Oeste, algo que había comunicado a sus compañeros Pablo y Pío José (a lo que le dijeron que eso no podía decidirlo él sino los dirigentes del partido). Otras dos cuartillas escritas por él a lápiz que son copia de un libro de Marksim Gorki titulado “La Madre”, una carta escrita por Alejandro Cañeque Blas de 22 de febrero de 1943 que estaba cumpliendo el servicio militar en el campo de Gibraltar enviando una lista de soldados izquierdistas. Y dos cuartillas escritas a lápiz que eran el borrador de una carta que envió a su amigo Luis Álvaro Carballo que era de la JSU y estaba detenido en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 123.159. Andrés Pelechano de la Torre nació en Yunquera de Henares (Guadalajara), hijo de Enrique e Inocenta, viudo, jornalero y domiciliado en la calle Calvo Asensio, 9. La guerra le sorprendió trabajando como jornalero hasta julio de 1936 cuando fue llamado a filas y se incorporó al Cuartel de Transmisiones de donde salió destinado al Estado Mayor del Ejército de Andalucía. Ese mismo mes se afilió al PCE y a la UGT en el Sindicato de Trabajadores de la Tierra. A primeros de 1937 ascendió a cabo y en marzo de 1938, tras hacer unos cursillos se hizo sargento. Estuvo en los frentes de Andalucía, en el Santuario de Santa María de la Cabeza en Andújar (Jaén) y el final de la guerra le sorprendió en Jaén. Fue detenido e ingresó en un campo de concentración en la ciudad jienense. Fue puesto en libertad en mayo de 1939 y se trasladó a Madrid, donde de nuevo fue detenido en mayo de 1940 y permaneció en la cárcel de Porlier hasta junio de 1942, momento en el que se celebró su consejo de guerra, siendo condenado a doce años, cumpliéndoles en la prisión militar de Jaén. Salió en libertad en mayo de 1943 y fijó su residencia en Madrid, donde se presentó en la comisaría de Distrito de Universidad. En noviembre de 1943, Fermín Varela le presentó a un individuo de Alcalá de Henares que le dijo que quería contactar con la organización porque el PCE estaba presente en Alcalá, pero de manera incontrolada y le habló de la detención de unos ocho individuos. A los pocos días Fermín Varela le presentó a otro individuo que había sido un antiguo militante comunista que tenía buenos contactos con otros camaradas recién salidos de otras prisiones en diversas provincias. De las dos entrevistas realizó diversos informes que entregó a Pío José y un escrito de las liquidaciones de últimos de octubre y principios de noviembre. Dichos documentos fueron incautados por la policía cuando detuvieron a Pío José. Manuel Gordillo Campanario nació en Madrid, hijo de Manuel y Josefa, casado, fontanero y domiciliado en la calle Galileo, 53, portería. Afiliado a la UGT en 1928 y al PCE a finales de 1936. En octubre de ese mismo año fue movilizado por su quinta como soldado de infantería en la 86 Brigada saliendo hacia el frente de Somosierra. Al mes de estar allí fue herido por un bombardeo e ingresó en el Hospital del Instituto Rubio donde permaneció año y medio. Una vez recibió el alta fue destinado al control de carreteras en la provincia de Jaén donde le sorprendió el final de la guerra. Fue detenido e Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 674 ingresó en el campo de concentración de Higueras, Andújar (Jaén) saliendo en libertad al mes y regresó a Madrid. Carlos Vicente de Miguel nació en Moranchel (Guadalajara), hijo de Claudio y Basilia, jornalero y domiciliado en la calle Jaén, 13. Desde 1931 afiliado a la UGT, en el Sindicato Ferroviario. En enero de 1937 formó parte del grupo sindical comunista y en mayo de 1939 fue detenido e ingresó en la cárcel de Porlier. Fue condenado a la pena de doce años y rebajada a seis años. Salió en libertad en octubre de 1941. Luis García Medina nació en Córdoba, hijo de Francisco y Encarnación, casado, vendedor y domiciliado en la calle Martín de los Heros, 40. En febrero de 1937 afiliado a la UGT y le llamaron por su quinta siendo destinado a la 44 Brigada Mixta y agregado a un batallón combatiendo en El Escorial. Aquí le sorprendió el final de la guerra y se presentó en el campo de concentración de El Metropolitano, fue puesto en libertad a los seis días. Jacinta Carbonero Valle nació en el Olmo de Fuentidueña (Segovia), hija de Pedro y Florentina, casada, vendedora y domiciliada en la calle Felipe II, 9, 3º. Afiliada a la UGT, Sindicato de Verduras y en 1936 al PCE. En febrero de 1937 se puso a trabajar como limpiadora en una casa de la plaza de Salamanca, 11 y luego en el Hospital Pablo Iglesias, entre los pueblos de Fuencarral y Colmenar Viejo (Madrid). Fue detenida en un local del PCE y condenada a seis años, cumpliendo dicha condena en varias prisiones y salió en libertad en abril de 1941. Miguel Ortega Rubio nació en Valdemoro (Madrid), hijo de Miguel y Joaquina, casado, albañil y domiciliado en la calle Castillo de Chirel, 3. Desde 1930 trabajaba como albañil en la sección de Vía y Obras de la Compañía Metropolitana de Madrid. Afiliado a la UGT y fue expulsado de la empresa por participar en las huelgas de 1934. Afiliado al PCE y se puso de nuevo a trabajar en la misma empresa hasta octubre de 1938 en que fue movilizado por su reemplazo, siendo destinado a la 21 Brigada Mixta con guarnición en Guadalajara y terminó como cabo. En marzo de 1939 en el golpe de Casado se vio obligado a luchar contra los comunistas porque su unidad era anarquista dentro del Ejército de Cipriano Mera. Al terminar la guerra se presentó en la Compañía Metropolitana y fue admitido, pasando por la Junta Clasificadora de Prisiones sin llegar a ser detenido. Francisco Suárez Fiel nació en Madrid, hijo de Francisco y Bonifacia, casado, contable y domiciliado en la calle Sombrerería, 6. Afiliado a la UGT desde 1932, Sindicato de Empleados de Oficinas. En diciembre de 1937 se afilió al PCE estando hasta el final de la guerra que le sorprendió en Barcelona. Estuvo trabajando en la casa alemana “Unicolor” hasta el 10 de marzo de 1937 en el que fue movilizado por su reemplazo y destinado al batallón de trabajadores nº1 en Madrid y luego en otra donde fue nombrado comisario político de compañía, cargo que desempeñó hasta el final de la guerra. Una vez finalizada se presentó en el campo de concentración del Stadium y tras estar diez días pasó a la prisión de Alcalá de Henares hasta marzo de 1940 cuando pasó al campo de concentración de Miranda de Ebro (Burgos) y más adelante destinado al 128 batallón de trabajadores en Eronoz (Navarra). Fue puesto en libertad en junio de 1940 y en septiembre de 1942 se encontró en el bar “Pablo” con Ángel Cocho quien le presentó a Donato de Blas conversando sobre la organización comunista clandestina. Ángel Cocho Ferrero nació en La Coruña, hijo de Nicéforo y Magdalena, estudiante y domiciliado en la calle Rodríguez de San Pedro, 28, 3º Dª. Estudió en la facultad de Filosofía y Letras, incorporándose a filas en enero de 1937 siendo destinado al batallón de trabajadores nº 1, cuya misión consistía en servicios de control y vigilancia en carreteras y ferrocarriles. Afiliado al PCE nada más ingresar en el ejército republicano. Al terminar la guerra se presentó en el campo de concentración de Chamartín de la Rosa, luego en Campamento y pasó a la prisión de Alcalá de Henares hasta julio de 1939 cuando fue puesto en libertad. En noviembre del mismo año fue detenido de nuevo por haber sido oficial del ejército republicano e ingresado en el campo de concentración de Unamuno, luego en el batallón de trabajadores de Lesaca (Guipúzcoa) hasta julio de 1940 en que fue liberado. En septiembre de 1942 se encontró en la sala de fiestas del Coliseum con Francisco Pérez que le conocía de la guerra al haber prestado servicios en la caja de reclutas donde él había estado y le habló del PCE clandestino. Acisclo Ortíz Ruaco nació en Jerez de los Caballeros (Badajoz), hijo de Francisco y Dorotea, zapatero y domiciliado en la calle Guzmán el Bueno, 52, principal izquierda. En marzo de 1937 se afilió a la JSU. Fue movilizado su reemplazo y destinado a la 69 Brigada, sección de transmisiones siendo cabo. El final de la guerra le sorprendió en Andilla (Valencia) a cuya capital fue porque estaba allí su familia. A los ocho días regresó a Madrid colocándose como zapatero hasta mayo de 1941 momento en el que fue detenido e ingresó en la cárcel de las Comendadoras por prófugo, luego le trasladaron al 26 Regimiento “Toledo” de guarnición en Zamora y fue licenciado en mayo de 1942, regresando a Madrid. Miguel Sánchez Domínguez nació en Panamá, hijo de Antonio y Juliana, casado, encuadernador y domiciliado en la calle Tutor, 48, bajo C. En 1927 se afilió a la UGT, Sección Encuadernadores. Al empezar la guerra fue voluntario en un batallón de milicianos que salió para Guadalajara donde estuvo Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 675 Manuel González Castellanos puso al corriente a José Franco de las detenciones en los sectores Norte y Oeste y le dijo que como Manuel era muy conocido por todos los militantes de ambos sectores se escondería y pararía de momento en sus labores dentro del Comité Regional de Madrid. Franco se reunió con Lucio Serrano en el metro de Alvarado para ver en qué situación se quedaban y le dijo que iba a ver como estaba el Sector Sur porque tenía que entrevistarse con el responsable de dicho sector en la puerta del cine Carretas ya que le tenía que entregar unos libros de propaganda. Debido a la gran cantidad de detenidos, se tuvo que separar a los presos en dos procedimientos judiciales distintos (123.804 y 124.305) teniendo distintas condenas. En uno de los procesos se condenó a Ángel Enrique Agraz Vega, Pío José Sánchez y Rafael Alcalá Balaguer a la pena de muerte conmutada a treinta años, misma pena para Emiliano Tenorio, Alfonso y Arturo de la Calle, Pablo de Frutos, Gregoria Pérez, Teófilo Pérez y Francisco Araujo. Veinte años para Isidro Rodríguez y Julián Arroyo y doce años para Demetrio Blanco, Antonio González y José Guillén. En el otro sumario se condenó a Andrés Pelechano y Carlos Vicente de Miguel a seis años y a Miguel Ortega y Román Fernández a tres años. Los demás fueron todos absueltos.837 hasta octubre de 1936. Después regresó a Madrid para casarse y al mes siguiente volvió al frente siendo encuadrado en la 28 Brigada donde luchó en varios frentes hasta el final de la guerra que le sorprendió en Valencia. Regresó a Madrid donde fue detenido por las autoridades franquistas. Román Fernández Pérez nació en Pereira (Lugo), hijo de José y Dominga, viudo, panadero y domiciliado en la calle Lérida, 12, entresuelo. En 1931 se afilió a la UGT. La guerra le sorprendió trabajando como panadero en Chamartín de la Rosa (Madrid) y en mayo de 1937 fue movilizado por su quinta siendo encuadrado en la 8ª Brigada Mixta de guarnición en el frente del Jarama. Poco antes de terminar la guerra regresó a Madrid para luchar contra los comunistas. Al finalizar la guerra fue concentrado en el campo del Real Madrid donde sólo estuvo tres días y fue puesto en libertad. Isidoro Sánchez Almohalla nació en Madrid, hijo de José y Julia, casado, jornalero y domiciliado en la calle Fernández de los Ríos, 49, patio cuatro. En 1935 afiliado a la UGT. El estallido de la guerra le sorprendió haciendo el servicio militar en el regimiento nº 31 combatiendo en los frentes de Somosierra, Casa de Campo y Levante sin tener graduación alguna. Al finalizar la guerra estaba en un campo de concentración en Valencia y a los quince días fue puesto en libertad dirigiéndose a Madrid y se presentaba en la comisaría del distrito de Universidad. Santos García Pacho nació en Urraca Miguel (Ávila), hijo de Ignacio y Jerónima, casado, ayudante de carpintería y domiciliado en la calle Jerónima Llorente, 40. En 1930 atravesó clandestinamente la frontera con Francia para buscar trabajo pero no encontró trabajos mejor remunerados y regresó a España, siendo detenido al atravesar la frontera por la parte de Irún (Guipúzcoa) y fue internado en la prisión de San Sebastián donde estuvo once días. Fue a Madrid colocándose en la empresa Agromán y en 1932 se afilió a la UGT, Sindicato de Peones. En octubre de 1936 se fue voluntario a un batallón de edificación en el frente de Peguerinos donde fue herido en las dos piernas y fue ingresado en un hospital de San Lorenzo del Escorial y luego trasladado a Madrid donde estuvo hospitalizado durante cuatro meses. Después se incorporó a su unidad y fue al frente de Guadalajara hasta el final de la guerra. Fue detenido y conducido al campo de concentración de Chamartín de la Rosa y luego al de Metropolitano, siendo puesto en libertad a los pocos días. Teodoro Sánchez González nació en Chamartín de la Rosa (Madrid), hijo de Sandro y María, casado, albañil y domiciliado en la calle San José, 14. Afiliado a la UGT desde 1931. El inicio de la guerra le sorprendió siendo barrendero en Chamartín. En noviembre de 1936 se fue como voluntario a las milicias y combatió en el frente de Manzanares donde enfermó y fue evacuado a Barcelona hasta febrero de 1937 siendo dado de alta y regresó a Madrid, trabajando en el mismo Ayuntamiento de Chamartín. En marzo del mismo año pasó a carabineros en cuyo cuerpo estuvo toda la guerra y destinado en Torrelaguna donde fue hecho prisionero y pasó al campo de concentración de Cerezo de Abajo (Segovia). A los catorce días fue puesto en libertad y regresó con su familia a Madrid. En diciembre de 1939 fue detenido de nuevo y pasó a las prisiones de Yeserías, Unamuno y valle de Baztán siendo puesto en libertad en junio de 1940 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 124.305. 837 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 123.804 y 124.305. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 676 Las células de Unión Nacional empezaron a extenderse por diferentes puntos del país, sobre todo en Madrid. Un ejemplo de ello fue en la imprenta del Banco Hispano Americano situado en la calle Juanelo, 24, donde funcionaba una célula de Unión Nacional cuya misión era cotizar para ayudar a los presos y a sus familias, comentar y repartir propaganda que les entregaban y conseguir el mayor número de militantes posible para aumentar la organización. La célula estaba compuesta por Leonor Beneyto Suárez, Ubaldo Calleja Villamañán, Pedro Caz López, Ramón Veiga Díaz y Antonio de la Garma Torres, teniendo como enlace a Antonio Ortega García. Leonor Beneyto conocía a Pío José López y Pablo de Frutos, que eran los encargados de facilitarles la propaganda y los sellos de cotización. Leonor presentó a estos dos dirigentes a Ubaldo Calleja en la plaza del Progreso, esquina calle Doctor Cortezo. Pío José y Pablo de Frutos le dijeron a Calleja que además de ayudar económicamente a los presos tenía que realizar una labor clandestina comunista para intentar reorganizar al partido tanto en el lugar de trabajo como en la barriada donde vivía. Fue Ubaldo quien recibió luego los sellos de cotización y la propaganda También le propusieron que confeccionara en la imprenta de Ernesto Jiménez, en la calle Canarias, 48, donde trabajaba de noche, unos pliegos para convocar a obreros a concentrarse en la Ciudad Universitaria el día 7 de noviembre de 1943 para realizar una manifestación pacífica y disimulada, pudiendo ir la gente sola o acompañada, pero sin hacer ostentación alguna por los alrededores de la Ciudad Universitaria. Sin embargo, Ubaldo se negó a realizarlo porque no podía realizar dichas hojas en la imprenta. Los demás miembros del grupo ante tal ofrecimiento también desistieron de realizarlo y Pablo de Frutos y Pío José les amenazaron diciendo que tendrían que tenerlo todo en secreto. Ubaldo fue trasladado a la imprenta de otra sucursal del banco en la calle Hernán Cortés y tuvo que ser Antonio de la Garma quien se hiciera cargo de las cotizaciones de los compañeros y de entregar el dinero de las mismas al enlace Antonio Ortega García (era secretario de agitación y propaganda de un radio del Sector Sur del Comité Provincial de Madrid). A finales de noviembre perdieron el contacto con estos dos dirigentes, sabiendo con posterioridad que habían sido detenidos. Después la policía también detuvo al resto de los miembros de la célula.838 838 La policía hizo una nota alusiva a la aparición de los grupos y células de Unión Nacional: “Se habían recrudecido en Madrid y en algunos puntos de España, las actividades clandestinas del PCE, bajo la fórmula o título “Partido de Unión Nacional”. Trataban de encubrir sus verdaderos fines y conseguir adeptos que sin profesar o sentir la idea comunista, pensaban en sentido ideológico en contra de los postulados que rigen los destinos de España y recibir cotizaciones que dicen son destinadas a personas que se encuentran perseguidas por el nuevo Estado Español, y se encuentran en situación precaria, querían aprovecharse de estas cotizaciones para emplearlas en propaganda comunista”. Leonor Beneyto Suarez al empezar la guerra estaba con sus padres hasta que en 1937 fue enviada por la UGT a trabajar de cajera en el bar “Postas” donde estuvo hasta el final de la guerra. Al terminar ésta trabajó en la imprenta “Gráficas Voluntas” donde estuvo hasta finales de 1942 pasando a la imprenta del Banco Hispano Americano en la calle Juanelo. Debido a la amistad de su cuñado, Pedro Sánchez y un individuo conocido como Pepe “El Pelón” (Pío José) ayudaban a los presos comunistas y le ofrecieron contactar con otras personas con ideologías comunes. Ubaldo Calleja Villamañán durante la guerra estaba trabajando en la imprenta de la casa de Ernesto Jiménez como rayador hasta comienzos de 1937 en que se presentó como voluntario al cuerpo del tren del Ejército Republicano donde se afilió al PCE. A primeros de 1938 pasó al batallón de trabajadores de Aviación cuya guarnición estaba en Barcelona siendo ayudante de conductor y estuvo hasta el derrumbamiento del frente catalán. Pasó a Francia y regresó a España donde fue internado en un campo de concentración en Santander y fue liberado al mes. Ubaldo volvió a Madrid trabajando en el mismo puesto que había dejado. En agosto de 1940 entró a trabajar en la imprenta del Banco Hispano Americano, calle Juanelo, 24 en cuya imprenta también ingreso, a primeros de 1943 Leonor Beneito. Ésta le dijo que tenía a su novio y a su hermana detenidos. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 677 Otra célula estuvo integrada por Nicasio Ponce Prados “El Laly” como secretario general, Orencio Evencio Chocano Hernández como secretario de organización y Alberto Durán, el secretario de agitación y propaganda. También formaban parte del grupo Mercedes Morales “Kati” , otro llamado Braulio y otro individuo conocido como Jareño (parece ser que Alberto Durán estaba haciendo el servicio militar en Aviación y realizó un atraco a una fábrica de maderas, siendo con posterioridad fue fusilado). Se reunían los miércoles a las siete de la tarde en Atocha para comentar algunos partes de guerra que recogían de la embajada inglesa. Otra célula estaba ubicada en una tintorería de la calle Lope de Rueda, 24, compuesta por varios compañeros de trabajo: Manuel Dopazo Dopazo como secretario general, Francisco Santamaría Ruiz como secretario de agitación y propaganda y Dionisio Rojo Merino como secretario de organización. Esta célula estaba controlada por Luis Serra, quien les facilitaba sellos de cotización de Unión Nacional y algún ejemplar de “Mundo Obrero” para que fuera repartido por los integrantes del grupo. Luis Serra (posteriormente fusilado) también quiso englobar en el grupo a Eulogio López Palomero pero éste no quiso aceptar el ofrecimiento. Los integrantes de las dos células fueron detenidos y condenados a varias penas: Nicasio Ponce a diez años y Manuel Dopazo, Evencio Chocano y Francisco Santamaría a ocho años. Los demás fueron absueltos.839 Pedro Caz López nació en Chinchón (Madrid), hijo de Miguel e Isabel, casado, encuadernador y domiciliado en la calle Ercilla, 27, piso principal. La guerra le sorprendió trabajando en la imprenta Ribadeneyra y estaba afiliado a la UGT. Se incorporó a las fuerzas republicanas en el Puente de Toledo y luego en el batallón de “Antigas” siendo Jesús Hernández el comisario político. Pasó a la imprenta del batallón y luego en la 127 Brigada en el frente de Levante como instructor reparador. Durante la guerra se afilió al PCE y al terminar regresó a Madrid trabajando en la imprenta del Banco Hispano Americano donde hizo amistad con Ubaldo, Leonor y Ramón Veiga. Ramón Veiga Díaz al estallar la guerra estaba trabajando en la imprenta del Banco Hispano Americano y estaba afiliado a la UGT. En noviembre de 1936 se fue como miliciano al frente de Aravaca pasando luego a la 22 Brigada en el frente de Levante siendo ascendido a teniente. Al terminar la guerra fue detenido y enviado a un campo de concentración en Valencia. Regresó a Madrid internado en la prisión de Yeserías hasta que fue puesto en libertad en un batallón de trabajadores. En 1941 ingresó de nuevo en la imprenta del banco donde conoció a Leonor y Ubaldo quienes le propusieron realizar alguna actividad de reorganización del PCE. Antonio de la Garma Torres nació en Madrid, hijo de Carmelo y Rosa, casado, encuadernador y domiciliado en la calle Linneo, 20, principal, G. La guerra le sorprendió trabajando en la imprenta del Banco Hispano Americano donde estuvo hasta septiembre de 1936 marchándose voluntario a la Defensa Contra Aeronaves. Al terminar la guerra regresó a Madrid donde fue a trabajar al mismo lugar en la imprenta del banco. Antonio Ortega García nació en Añover de Tajo (Toledo), hijo de Jenaro e Ignacia y trabajaba como empleado en la casa de construcción Gargallo. Al estallar la guerra se incorporó como voluntario del Ejército republicano y pertenecía a la JSU. Estuvo en varios frentes y fue nombrado comisario político interno. Al terminar la guerra fue detenido y estuvo en varias prisiones, saliendo de la cárcel de Yeserías en febrero de 1942 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 124.388. 839 Nicasio Ponce Prados “El Laly” nació en Madrid, hijo de Demetrio y Ángeles, casado, panadero y domiciliado en la calle Cáceres, 13, 2º. Durante la guerra fue voluntario en el batallón “Sargento Vázquez” y fue teniente en varios rentes. Al terminar la guerra fue detenido y pasó al campo de concentración de Valdepeñas (Ciudad Real). Orencio Evencio Chocano Hernández nació en Ciudad Real, hijo de Antonio y Natividad, casado y domiciliado en la calle Marcelo Usera, 18. Al empezar la guerra fue voluntario con una unidad en el frente de Guadarrama donde fue herido y hospitalizado. Al darle el alta se marchó al frente de Teruel donde pasó a un hospital por estar enfermo y más tarde pasó a la Comandancia de Artillería de Madrid siendo sargento. Al terminar la guerra fue detenido y estuvo en el campo de concentración de Metropolitano durante cinco días. Trabajaba en el mercado de Legazpi como mozo. Estuvo trabajando en una fábrica de Wolfram durante cierto tiempo fuera de Madrid. Manuel Dopazo Dopazo nació en Loñoa del Camino (Orense), hijo de Antonio y Carmen, casado, tintorero y domiciliado en la calle Ave María, 31. Fue voluntario en la guerra en agosto de 1937. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 678 También hubo un intento de reorganizar la JSU en noviembre de 1943 a través de un individuo apellidado Hernández y que era conocido como “El Bola” . Éste propuso a Lorenzo Ramírez Montero y a Fernando González Abelleira su participación en la reorganización de la JSU. En un principio no tenían dinero para sufragar gastos pero si empezarían a captar a antiguos militantes de la organización juvenil para formar, dependiendo del número de militantes, a sectores y radios. Uno de los primeros trabajos que desempeñaron fue hacer una campaña propagandística y de difusión. “El Bola” le entregó a Lorenzo Ramírez un paquete con varios documentos para hacer una copia y luego dárselos a otro individuo de Vallecas. Lorenzo dijo que sólo colaboraría durante el mes de noviembre y que más adelante le sustituiría en su puesto otro individuo. “El Bola” también hizo copia a máquina de los originales y se los pasó a Fernando González para que se los guardara porque tenía miedo a que le cachearan y se las descubrieran encima al tener que entrevistarse con distintos camaradas. También tenía unas circulares escritas a máquina para entregarlas en las distintas cárceles madrileñas. “El Bola” le encargó a Fernando la confección de unos artículos para publicarlos en un número del periódico de la JSU “Alianza” que tenía pensado editar. Los artículos estaban relacionados con las concentraciones efectuadas por la masa de trabajadores durante los días 7 y 11 de noviembre en la Ciudad Universitaria y ante las embajadas aliadas. Así como un artículo de fondo o editorial sobre lo que simbolizaba el día 7 de noviembre para todos los españoles marxistas. En un primer momento, Fernando no se veía capaz de realizar dichos artículos por lo que “El Bola” le orientó sobre la línea política a la que tenía que ajustarse para la confección de dichos trabajo, entregándole la hoja editada en papel cebolla “Llamamiento de la Junta Suprema de Unión Nacional” y otro ejemplar también editado en papel cebolla con dos o tres hojas de extensión del periódico “Alianza”. Fernando González hizo los artículos a mano y quedó con Lorenzo Ramírez para entregárselos siendo detenido y ocupados todos los artículos. La policía también detuvo a Lorenzo Ramírez. El Sector Sur del Comité Provincial de Madrid se reorganizó gracias a las instancias de Roberto Roca Puig. El secretario general era un individuo llamado Luis, enfermo del pecho y de profesión camarero, el de organización era Dionisio Hernández Delgado y el de agitación y propaganda un sastre con taller propio conocido por “El Gafas”. Al poco tiempo se reestructuró ya que el camarero fue detenido, siendo sustituido por otro individuo, Dionisio quedaba como secretario de organización y Pablo Segovia Fernández sustituyó al sastre. El Sector Sur estaba compuesto por unos treinta y seis militantes que estaban descontentos por realizar las cotizaciones sin sellos y algunos pensaban que no sabían dónde iba el dinero que cotizaban sin recibir un comprobante a cambio. Lorenzo Humanes Carrasco formó el Radio denominado E siendo su secretario general, Andrés Carvajal de Andrés el secretario de organización y otro individuo que Eulogio López Palomero nació en Babilafuente (Salamanca), hijo de Gaspar e Isabel, casado, vendedor y domiciliado en la calle Castelló, 5. En la guerra fue sargento en Ciudad Real siendo herido en 1937. Un año más tarde fue destinado a la caja recluta nº 1 como teniente. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a tres años. Francisco Santamaría Ruiz nació en Madrid, hijo de Hipólito y Antonia, casado, tintorero y domiciliado en la calle Lope de Rueda, 24. Dionisio Rojo Merino nació en Palazuelos (Guadalajara), hijo de Andrés y Lorenza, casado, planchador y domiciliado en la calle General Lacy, 32, 3º en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 124.403. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 679 llevó Carvajal, Antonio Ortega García, como secretario de agitación y propaganda. Roca le presentó a Dionisio Hernández que sería quien les controlaría. Dionisio sería ayudado por Eustasio Leocadio Madroño “Miguel” . Tras las detenciones producidas en los otros sectores madrileños, Manuel González y Lucio Serrano dejaron de controlar el Sector Sur y éste quedó en manos de José Franco Palacios (también se había cambiado de domicilio a casa de un conocido suyo llamado Fidel que vivía en la calle Canarias, 31 5º y que tenía una taberna en la calle Cabestreros) que se entrevistó con Eustasio Leocadio para decirle que controlaría todo el sector. José Franco y Lucio Serrano fueron a casa de Dionisio para entrevistarse con él pero no estaba y le dejaron el recado a su esposa para que fuera a una cita a la Plaza de Santa Ana de parte del individuo del abrigo de cuero (era la prenda de vestir más llamativa de Lucio Serrano que luego tiñó de color avellana claro por temor a ser reconocido). A la cita fue Dionisio con Pablo Segovia indicándoles Franco y Serrano lo sucedido y recibieron de los otros las cotizaciones semanales y dos libros de contabilidad. El Sector Sur volvió a reestructurarse con Pablo Segovia como secretario general, Dionisio Hernández de organización y el de agitación y propaganda un individuo conocido como “El Gafas” . Éste hizo un resumen del número de militantes y radios que componían el Sector Sur y se lo entregó a José Franco. Leocadio y Dionisio tenían la intención de crear células de tres individuos para extender la organización del Sector Sur dentro de los comités de Unión Nacional. Los militantes del radio deberían atender a la formación de grupos de Unión Nacional integrando elementos que no fueran necesariamente comunistas y que estuvieran descontentos con el régimen franquista, pero sin hablarles de comunismo. Esto es lo que deberían ocultar para extender lo máximo posible la política defendida por la Junta Suprema. Los militantes tenían que cotizar una peseta semanal y tenían que realizar una campaña de captación de nuevos integrantes para la organización. “Miguel” les entregó un informe titulado “Informe que presenta a la discusión de la Conferencia de la Delegación del Comité Central” para que fuera leído y discutido por los afiliados del Sector. También recibió diez ejemplares del periódico “Reconquista de España”, sellos de cotización de una peseta del PCE y cincuenta ejemplares del manifiesto “Llamamiento de la Junta Suprema de Unión Nacional”. Debido a que el número de militantes del radio aumentó, el grupo se desdobló en dos cuyo número sería de seis individuos incluidos los jefes (uno de los grupos estuvo controlado por Antonio Ortega García quien daba las consignas oportunas y recibía las cotizaciones). La policía detuvo a la madre y a más familiares de José Franco. Éste se fue a la casa de Juan Pérez porque la madre de Franco conocía su domicilio y a pesar de estar enfermo le dijo que se escondiera en otra casa, siendo el punto de encuentro la taberna de Fidel en la calle Cabestreros. José Franco le comunicó lo sucedido a Eustasio Leocadio en una cita en la plaza de la Cebada, esquina calle Humilladero y que sería sustituido en su cargo por Manuel de Diego Vázquez (también le entregó dos ejemplares de la revista “Nuestra Bandera” de enero de 1944 y otro ejemplar de la UGT que le había facilitado Manuel González). Con éste tuvo otra entrevista en la puerta del cine Pavón donde entregó la propaganda y las cotizaciones de todo el Sector Sur. En otra entrevista Franco había quedado con Pablo Segovia quien le facilitó el contacto con Manuel de Diego y los dos quedaron citados para hablar en un partido de fútbol. La última entrevista que tuvo José Franco fue con Eustasio Leocadio para pedirle documentación falsa y algo de dinero ya que era perseguido por la policía (Franco usaba una autorización militar a nombre de Zoilo Cumplido Fernández que le había entregado Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 680 Rafael Alcalá Balaguer). Dionisio le dijo a Pablo Segovia que temía ser detenido por lo que se apartaba momentáneamente de la organización, siendo sustituido en su cargo por Lorenzo Humanes, aunque en un primer momento no se vio capacitado para el puesto. Manuel de Diego se entrevistó con Pablo Segovia y con otro comunista llamado Fidel en otro campo de fútbol. Fidel dijo que José Franco había sido detenido en la taberna donde trabajaba de la calle Cabestreros y que había tenido que salir huyendo para evitar ser detenido (otro compañero suyo le dijo que la policía había ido preguntando por él). Manuel le dijo que destruyera toda la documentación que tuviera del partido. De Diego se vio con Pablo Segovia y con Dionisio Hernández quienes les dijeron como estaba estructurado el Sector Sur y había ciento cuenta militantes en varios radios. También le informó a Madroño de lo sucedido y éste le dijo que no hubiera entrevistas entre varias personas y que debían destruir todas las biografías personales por si la policía las incautaba. También le dijo que preparara el sector (el único que no había caído) una campaña de ayuda a los presos con motivo de las navidades, con recaudación de dinero y alimentos. Dionisio no quiso seguir trabajando por temor a ser detenido y Madroño no acudió a otras citas que habían concertado, por lo que Manuel supuso que había sido detenido. Éste entregó las cotizaciones que le daban Pablo y Lorenzo Humanes a Enrique Alegre. En la última entrevista que tuvo Manuel con Pablo Segovia le indicó lo de campaña de navidad a favor de los presos y Pablo contestó que tenía miedo porque la Federación de Fútbol de Madrid había pedido fichas de equipos porque se lo habían solicitado desde la Dirección General de Seguridad y él había militado en uno de esos equipos. A la siguiente reunión que habían concertado Pablo no acudió porque había sido detenido. El Radio C del Sector Sur estaba formado por Antonio Mateos García como secretario de agitación y propaganda, Juan García “Atranca” como secretario general y Ernesto González como secretario de organización, los cuales controlarían varias células de la zona sur de Madrid (en una fábrica de sebos llamada “La Radical S.A.” donde vivía Juan García, células número 1 y 8 del mercado de Frutas y Verduras de Legazpi controladas por uno apellidado García que trabajaba en dicho mercado, célula número 5 cuyo jefe era un barbero llamado Juan, célula número 9 de una fábrica de aluminio siendo su jefe un individuo llamado Fulgencio con domicilio en la calle Antonio Vincent). Este radio también recibió propaganda (hojas azules editadas a imprenta del Llamamiento de la Junta Suprema de Unión Nacional, tres ejemplares del comunicado de la reunión ampliada de la Delegación celebrada en octubre de 1943 y unas doscientas cincuenta invitaciones para la concentración del día 7 de noviembre de la Ciudad Universitaria). De manera interna confeccionaron una serie de boletines internos numerados del uno al cinco dando instrucciones a los jefes de las células para llevar mejor a la práctica las órdenes que recibían del Sector Sur, ampliándolas para que fueran comprensibles por todos los militantes de las células. Estaban hechas a máquina por Juan García y en colaboración con Antonio Mateos y Ernesto González. A finales de noviembre, por cuestiones de trabajo, Juan García tuvo que irse fuera de Madrid y Antonio Mateos se hizo cargo del radio siendo controlado por Pablo Segovia Fernández. El radio controlaba diez células, cuatro de barriada y seis de empresa. Cinco de las células eran controladas por Antonio, tres por Juan y dos por Ernesto. Pablo Segovia al saber que Antonio trabajaba en la Estándar Eléctrica le indicó que visitara a un individuo llamado Ulpiano Bordona pero no le localizó. A su vez, Antonio Mateos le entregó a Pablo Segovia las cotizaciones de todo el radio que suponían 50 pesetas semanales. Pablo controlaba una célula de la empresa Eclipse de Construcciones Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 681 Metálicas cuyo secretario general era Blas Gutiérrez Ordoñez, junto a Antonio García Serrano y Agustín Delgado La policía fue cercando a los miembros del Sector Sur y de la JSU hasta que al desmembró los comités y detuvo a sus componentes. En casa de Lorenzo Ramírez, plaza de Lavapiés, 7, 2º 2, intervinieron un croquis de la dirección local del PCE escrito a lápiz, otro documento fechado el 25 de octubre de 1943 que empezaba: “Estimados camaradas reconstituido el Comité local de Madrid…”, otro artículo también escrito a mano con el encabezamiento “Actitud haremos una vez más el carné que llevamos…” y un pliego escrito del 7 de noviembre de la JSU. La policía registró la casa de Fernando González Abelleria, en la calle Baltasar Bachero, 26, 3º Dª con la presencia de la madre, Isidora Abelleira Ariza llevándose una hoja del llamamiento de la Junta Suprema, ocho circulares destinadas a las cárceles de Porlier, Yeserías, Torrijos y Santa Rita, un escrito a mano que hablaba sobre los bombardeos sobre el Vaticano y otro escrito a lápiz sobre la JSU, documentos que le había dado “El Bola” a Fernando. Del cacheo que la policía hizo a Pablo Segovia le quitaron unas hojas de Unión Nacional del norte de África que le había entregado Manuel González para que las repartiera entre los militantes del sector, unos listados que le había facilitado Dionisio con el número de células, militantes y dinero que cotizaban semanalmente los radios del sector (recogían 176 pesetas semanales de los cuatro radios que formaban parte del sector), otro informe que le entregó Antonio Mateo del radio C, con el nombre de la empresa donde trabajaba y que estaba compuesto por cincuenta y dos militantes y un informe del radio F que tenía nueve militantes y se lo había entregado “El Gafas”. Por último la policía intervino en casa de José Manuel López en la calle Villa, 4, piso bajo, una máquina multicopista ciclostil con un bote de tinta que había recogido por órdenes de Justo Morera de una portería de la calle Barbieri. Manuel González supo que se habían producido detenciones porque José Franco se lo comunicó. Leocadio Madroño le dijo que se apartara de todo trabajo clandestino y que le entregara todo lo que tenía del partido, porque él como había llegado de Francia era el menos conocido y se haría cargo del Comité Regional. Madroño se fue a vivir con Antonio Rodríguez “El Chato” a la calle Barbieri, 3, pagando 2 pesetas diarias por el alquiler de la habitación. Antonio guardaba la multicopista en una mesilla de noche de su habitación. Manuel llevó la propaganda que tenía, la liquidación de ingresos y gastos, documentos de la organización y el sello del Comité Regional. Manuel dejó su puesto de trabajo por razones de seguridad, igual que Lucio Serrano que entregó todo lo que tenía de la organización. Madroño le dijo que fuera a la cinco de la tarde a la entrada del parque del Retiro, detrás del Ministerio de Obras Públicas, donde contactaría con Apolinario Poveda “Francisco” que le dijo que si estaba dispuesto a salir fuera de Madrid, a lo que le contestó Manuel que sí salía su familia quedaría en una mala situación y que si dependía de su voluntad o era una orden del partido. Apolinario le dijo que era una orden del partido y que si no la cumplía se tenía que atener a las consecuencias. Manuel aceptó el mandato y Poveda le dijo que tenía que irse a Sevilla para incorporarse al Regional de Andalucía, pero que no se preocupara de la situación económica ni de él ni de su familia porque estarían resueltas. Manuel recibió 300 pesetas para el viaje y dos sobres cerrados, uno dirigido a una tal Luisa, cuyo nombre real era el dirigente Manuel Castro Campos y otro sobre que una vez llegara a Sevilla, tenía que abrirlo en su presencia. Apolinario Poveda envió otra carta a la misma dirección que le había dado a Manuel, indicando de su llegada para que le recogieran. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 682 Enrique Sorni recibió un sobre cerrado que le dio el individuo que le controlaba para que se lo entregara a Leocadio Madroño. En el sobre iban hojas sueltas de un block en las que aparecían distintas direcciones para que Madroño las descifrara y las pusiera en limpio. Sin embargo, a la cita convenida que tenía con Leocadio, éste no asistió. Se lo dijo a Manuel de Diego y le dijo que tampoco había asistido a una cita que tenía con él. Enrique Alegre (recibía un sueldo de 300 pesetas mensuales) y Manuel de Diego fueron detenidos conjuntamente. Lucio y Leocadio, al que se incautó una cédula a nombre de Miguel López García, natural de Recas, fueron detenidos frente al teatro Calderón. Manuel González llegó a la estación de tren de Sevilla, donde le estaba esperando Manuel Castro. Éste le dijo que su trabajo era reforzar la labor de la dirección en la capital andaluza y que tenía que enviar un informe sobre la situación del Comité Regional del PCE en Andalucía. González entregó su documentación esperando que, tal y como le había dicho Castro, le facilitarían una cédula personal (algo que no sucedió). Manuel regresó a Madrid el 24 de diciembre del mismo año y se fue a la calle Barbieri donde estaba Antonio Rodríguez. Éste le dijo que Madroño sólo había estado unos días allí y no había vuelto más (creyendo que había sido detenido), ni se había llevado el archivo del partido. Manuel informó a Antonio, que regresaba de Sevilla llevando un informe, sobre la mala actuación de Castro en la ciudad hispalense y sin que supiera nada de lo sucedido. Manuel fue a la estafeta que tenía del partido en la calle San Leonardo, 3, peluquería, propiedad de Manuel Herradura, diciendo que era “Daniel” y que había llegado de Sevilla. El peluquero le acompañó a otro domicilio de la Avenida Reina Victoria donde estaba otro camarada llamado Esteban Ortega Cimiano, Éste le dijo que no era la persona indicada para ello. Le citó al día siguiente en los Nuevos Ministerios, esquina Paseo de Ronda donde se encontró con Cerveró “Francisco” . Éste le manifestó por qué no había ido antes y Manuel dijo que no lo sabía y que si había regresado a Madrid era por cuenta propia para informar al partido del inmoral comportamiento de Manuel Castro ya que gastaba dinero de la organización y no se dedicaba de manera seria a la misma. Manuel también le habló de la situación de Antonio Rodríguez y de la existencia del archivo del partido. Francisco le dijo que había que sacar de allí la multicopista, porque Madroño había sido detenido y si hablaba podría caer todo el aparato clandestino existente en ese momento. Mandó a Manuel que dejara un sobre en la peluquería de la calle San Leonardo con las instrucciones y dirección de Antonio para recoger el material y la multicopista. El encargado de recogerla fue José Manuel López García que debía preguntar por Nieves diciendo que iba de parte de Carlos. Era una máquina ciclostil que guardó en su casa. Al saber que Justo Morera había sido detenido, la guardó en su domicilio hasta que la policía la descubrió. Antonio abandonó su casa y junto a Manuel se fueron a Sevilla. Los dos estuvieron una semana juntos y tras la decisión del Comité Regional de Andalucía, Manuel González fue enviado a Málaga para ayudar al secretario militar provincial de la ciudad malacitana con el tema de los guerrilleros. Otro dirigente que llegó de Sevilla a Madrid indicó a la dirección comunista que sería una buena fuente de ingreso la falsificación de vales de gasolina para intentar venderlos en Sevilla. Esteban Ortega se lo trasmitió a Carlos Andueza y a su compañero Pepe, diciéndole éstos a Esteban que ellos lo habían hecho pero resultaba complicado y costoso. Buscaron a un individuo que tenía algunos vales que estaban a punto de vencer y Cerveró fue el encargado de ver en qué condiciones estaban los vales. Pepe le dijo que tenían que tener un valor de dos mil litros de gasolina con lo que podrían conseguir unas Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 683 1.500 pesetas, sin embargo no los pudieron hacer porque ya era finales de año y los vales sólo tenían validez para ese mismo año. En enero de 1944 la dirección de la Delegación le entregó a Cerveró una cuartilla escrita a tinta, fechada en diciembre de 1943, con una información de la Junta Suprema de Unión Nacional, solicitando una amnistía para los presos políticos. Cerveró se la pasó a Esteban Ortega y éste a Andueza y a Pepe para que sacaran ejemplares en la imprenta. Hicieron cuatro mil ejemplares, llevándoselos en dos tandas Cerveró, quien dijo que se iban a enviar a distintos Comités Provinciales (Barcelona, Sevilla, Valencia y Zaragoza) con nombres supuestos. Los gastos de envío costaron 25 pesetas y fueron facturados en la agencia Larrecavelos, poniendo como nombre supuesto de remitente a Félix Gómez y un domicilio imaginario. Cerveró los envió como si fueran libros y en cada una de las ciudades, las personas encargadas irían a las oficinas de la empresa con el talón correspondiente que había enviado Cerveró previamente a las direcciones verdaderas de los enlaces del partido. Estos militantes fueron enjuiciados en Alcalá de Henares el 10 de agosto de 1945 condenando a Lorenzo Humanes a veinte años, a Andrés Carvajal a quince años, a Antonio Ortega y Antonio Mateos a doce años, a Lorenzo Ramírez y Fernando González a tres años y a Fermín Varela Illana a dos años.840 840 José Franco Palacios nació en Los Villares (Jaén), hijo de José y Rufina y domiciliado en la calle Lavapiés, 7. La guerra le sorprendió en una finca de Jaén sin pertenecer a ningún partido político. Como estaba enfermo regresó a su pueblo y en 1937 se afilió a la JSU donde fue secretario de propaganda hasta marzo de 1938 cuando se fue voluntario en un cuerpo de asalto a Jaén donde le sorprendió el final de la guerra. Fue detenido y condenado a seis años de cárcel hasta enero de 1943, año en que salió en libertad. Lucio Serrano Bravo nació en Madrid, hijo de Cipriano y Francisca, casado, ajustador mecánico y domiciliado en la calle San Germán, 112. En 1932 se afilió a la UGT en el Sindicato Ferroviario y en 1936 al PCE. Al estallar la guerra era oficial herrero en la estación del Norte. Fue llamado por el Comité Central Ferroviario para reparar una ametralladora y se quedó a trabajar como armero para reparar armamento. Luego fue destinado a las milicias ferroviarias como armero y estuvo en el frente de Navalperal de Pinares hasta octubre de 1936, momento en el que fue creada la Brigada de Trenes blindados, siendo sargento. Recorrió los frentes de Guadalajara, de la sierra de Madrid y Levante y en dicha brigada estuvo hasta noviembre de 1937. Más tarde fue destinado al parque de Artillería de Madrid en la calle del Pacífico para hacer unos cursos de maestro armero y luego oficial de maestro armero. Al terminar la guerra se presentó a las autoridades franquistas que le dijeron que se incorporara a su puesto de oficial herrero en la estación del Norte. Sin embargo, en septiembre de 1939 fue detenido y conducido a la prisión de la Ronda de Atocha y luego a la de Yeserías, saliendo en libertad en marzo de 1940. Se puso a trabajar en la empresa “Worthington” en la calle Irún. Allí conoció a un compañero de trabajo llamado Manuel González Castellanos, Manolo “El Cojo” que le dijo que había estado preso en la cárcel de Yeserías y pertenecía al PCE clandestino. Manuel le hizo el ofrecimiento de pertenecer al partido pero Lucio en un primer momento rechazó el ofrecimiento porque no tenía tiempo y en sus ratos libres arreglaba relojes. Ante la insistencia de “El Cojo” , Lucio aceptó colaborando con la organización y como enlace de Manuel para llevar paquetes en sobre cerrado a otros individuos Gabriel Salinas Rodríguez nació en Madrid, hijo de Vicente y Josefa, casado, fontanero y domiciliado en la calle del Ferrocarril, 14, Bº Dª. Afiliado a la UGT, Sindicato de Fontaneros y a la JSU en el Sector Sur. En agosto de 1936 fue voluntario en el batallón de fortificaciones de la UGT hasta noviembre de dicho año porque fue llamado a filas para cumplir el servicio militar siendo destinado al batallón de Etapas que estaba el cuartel en la calle Lagasca. Se hacían controles a las entradas de Madrid y en 1938 se trasladó al frente de Levante como vigilante de las costas. El final de la guerra le sorprendió allí, siendo detenido y trasladado al campo de concentración de Aranjuez, del que salió en libertad a los quince días y regresó a Madrid. En enero de 1943 se encontró con un compañero de trabajo llamado Francisco Sánchez Sánchez, quien le dijo que llevaba partes de guerra ingleses. Gabriel le comentó que si le podía ayudar porque estaba atravesando una difícil situación económica. Francisco le dijo que podría ganar dinero si le ayudaba siendo su enlace para llevar unos paquetes de propaganda política a otro individuo y aceptó formar parte de la organización comunista clandestina. Francisco Sánchez le presentó a un camarero de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 684 un puesto del Retiro llamado Luis diciéndole que era el secretario general del Radio 1 del Sector Sur del PCE, pasando Gabriel a la secretaría de agitación y propaganda y encargándose de las cotizaciones de los individuos del radio. Luis fue a la casa de Gabriel en agosto de 1943 y le dijo que había sido nombrado secretario de agitación y propaganda del Sector Sur, presentándole a Dionisio Hernández y al responsable del radio B del Sector (estaba formado por unos veintiún militantes a los cuales recogía las cotizaciones. Formaban grupos de Unión Nacional para recaudar fondos y Luis propuso a Francisco Sánchez que formara parte de uno aceptando la oferta. Sánchez ofreció a un amigo suyo llamado Felipe Escalada Hernández ingresar en la organización, pero no quiso porque le estaba persiguiendo la policía. Luis le confirmó que no eran grupos de Unión Nacional sino del PCE y dijo que no había problema, siendo controlado por Gabriel Salinas. Pablo Segovia Fernández nació en Carpio de Tajo (Toledo), hijo de León y Leonor, casado, metalúrgico y domiciliado en la calle Vallehermoso, 64. En 1930 afiliado a la UGT, en el Sindicato de Baluarte, siendo soldador de autógena y eléctrica en la Sociedad Comercial de Hierros (tras la guerra se transformó en una fábrica de material de guerra haciendo blindajes de coches y accesorios para cañones). Estuvo trabajando en ese sitio hasta 1938, año en que se afilió al PCE y se incorporó a filas en la 43 Brigada Mixta situado en el cuartel de María Cristina. Luego pasó a la 203 Brigada en Sieteaguas (Valencia) estando en el frente de Castellón, pasó a la 57 Brigada Mixta donde le sorprendió el final de la guerra. Fue detenido y conducido al campo de concentración de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y cuando salió en libertad se fue a Madrid. Empezó a trabajar en la calle Ave María en un taller de cerrajería hasta enero de 1940 cuando pasó a la empresa Construcciones Metálicas Eclipse. Se encontró con un individuo que conocía de la guerra en su misma unidad que también había pertenecido al PCE y le comentó que había un Comité Provincial que funcionaba clandestinamente en Madrid. Manuel de Diego Vázquez nació en Madrid, hijo de Lorenzo y Hermenegilda, sastre y domiciliado en la calle Aguas, 4. Afiliado en la UGT, Sindicato de Sastrería desde febrero de 1936. Al empezar la guerra fue voluntario destinado a un almacén de vestuario militar en la calle Fernando el Santo. En 1937 fue soldado en el Primer batallón Local y luego comisario político de la Primera Compañía afiliándose al PCE. En febrero de 1938 pasó a formar parte del II Cuerpo del Ejército como comisario político de transportes y luego comisario de batallón visitando las divisiones IV, VII y VIII. El final de la guerra le sorprendió en Valencia donde fue detenido y fue trasladado al campo de Portacoeli, a la prisión de Gandía (Valencia) y luego a la cárcel madrileña de Porlier. Fue puesto en libertad en diciembre de 1941 y su expediente sobreseído. Se encontró por casualidad con un antiguo conocido suyo llamado Enrique Alegre Igarza que había sido teniente en la guerra y le dijo que el PCE estaba organizado en grupos, radios, sectores y un Comité Regional, siendo la principal tarea la de captar a más individuos y cotizar. Aceptó el ofrecimiento de participar en la organización y pasó a estar controlado por Eustasio Leocadio. Le dijo que defendían la política de Unión Nacional con elementos de todo el Frente Popular pero al final predominaban los comunistas. Enrique Alegre Igarza hijo de Eduardo y Trinidad, ebanista y domiciliado en la calle Marqués de Zafra, 23, portería. La guerra le sorprendió trabajando como ebanista en la Sociedad Industrial Estándar Eléctrica. Afiliado a la UGT desde 1930, a la JSU desde abril de 1936 siendo secretario general de la célula constituida en su lugar de trabajo y en 1938 afiliado al PCE. Fue movilizado por su quinta para realizar el servicio militar, presentándose en el Cuartel de la Montaña y luego en el de Campamento. Por orden del Sector Sur de la JSU fue voluntario en la Columna Ulibarri y luego nombrado comisario político en el batallón “1º de Mayo”, luego en la 33 Brigada Mixta de la 3ª División en el frente de Zarzalejo (Madrid). Más tarde se fue al frente del Jarama siendo agregado a su brigada pero dejó de ser comisario al no ser confirmado por el Ministerio de la Guerra. Volvió a la fábrica donde trabajaba y a los tres meses regresó a la 33 Brigada Mixta al ser válido su puesto de comisario político, en el batallón Teruel nº 11. Luego estuvo en la 33 Brigada Bis y en junio de 1937 en la 31 Brigada. Pasó a la 68 Brigada al frente de Cataluña y cuando éste se vino abajo pasó a Francia. Al llegar a este país fue hospitalizado en Marsella y cuando salió fue internado en los campos de concentración de Argeles y Saint Cyprien. Aquí contactó con elementos de la JSU hasta que salió con una compañía para fortificar una zona. Se evadió de la compañía de trabajo y se fue a trabajar como carpintero al pueblo de Fumel, departamento de Lot Garonne, donde contactó con el PCE por medio de un camarada llamado Juan Sánchez. Enrique le dijo que quería regresar a España para ayudar en la reorganización clandestina del PCE y Juan le contestó que tenía que ponerle en relación con los directivos del partido en Perpignan para que le ayudaran a entrar y así sucedió. Esteban Ortega Cimiano nació en Avilés (Asturias), hijo de Esteban y Concepción. Antes de la guerra perteneció a la UGT, Sindicato de Metalúrgicos y en 1937 afiliado al PCE. Al empezar la guerra fue un soldado de reemplazo en el Regimiento de Infantería de Badajoz, nº 13 cuya guarnición estaba en Pedralves (Barcelona). En julio de 1936 se fue al gobierno miliar de Valencia siendo encuadrado en una Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 685 columna mandada por el coronel Tirado y que estaba formada por guardias de asalto. Se fue a Madrid a combatir en la sierra, en el sector de San Rafael (Segovia) donde fue herido y fue evacuado a Madrid al hospital de San José y Santa Adela. Pasó al hospital republicano en Valencia hasta enero de 1937 cuando le dieron la baja definitiva por inutilidad debido a las heridas de guerra. Ingresó en la Liga de Mutilados, siendo delegado de propaganda de un comité local, luego del Provincial de Valencia y más tarde delegado nacional de dicha Liga en Valencia. Al terminar la guerra quería irse a Madrid con su familia pero fue detenido en Tarancón (Cuenca) donde estuvo internado en el campo de concentración. Tras salir en libertad se puso a trabajar de comisionista y corredor prestando servicios como repartidor de novelas de Albero, luego como agente de la Sociedad Médica Sanitaria “Félix Sanitario”, como cobrador y por último como conserje. Enrique Millán Fernández nació en Madrid, hijo de Santiago y Casimira, tipógrafo y domiciliado en la calle Cabestreros, 12. La guerra le sorprendió trabajando en Madrid como cajista y se fue como voluntario en agosto de 1936 a las milicias llamadas Voluntarios de Andalucía. Estuvo en el frente del Jarama en enero de 1937 y en abril del mismo año se afilió al PCE y al Socorro Rojo Internacional. Luego pasó a Guadalajara siendo encuadrado en la XI Brigada Internacional hasta enero de 1938 en que ingresó en el hospital de las Brigadas Internacionales en Murcia, para ser trasladado a otro hospital de las mismas brigadas en Barcelona. Pasó herido a Francia donde fue internado en los campos de concentración de Argeles, Saint Cyprien y Barcares. Más tarde paso voluntariamente la frontera española por Port Bou (Gerona) en junio de 1939 siendo detenido y conducido al campo de concentración de Tarragona. En julio fue puesto en libertad y regresó a Madrid donde no fue detenido. En octubre de 1943 se encontró con Celestino Domínguez que había sido comisario político de compañía en la XI Brigada Internacional y le dijo que había pasado la frontera clandestinamente. Celestino le dijo que el PCE clandestino estaba funcionando. Le entregó un ejemplar de “Mundo Obrero” de 1943 y hablaron sobre la disolución de la Comintern. Luciano Pérez Díaz Guerra la guerra le sorprendió en la taberna de su propiedad en la calle General Mola, 93. El 1 de octubre de 1936 ingresó en la UGT, Sección Sindicato de Oficios Varios y en enero de 1937 fue movilizado por su reemplazo destinado a la 67 Brigada Mixta con guarnición en Villaverde (Madrid). Luego pasó a la 191 Brigada en el frente de Extremadura y más adelante estuvo en la 68 División en el mismo frente. En el final de la guerra estaba en Ciudad Real donde fue detenido e internado en la plaza de toros siendo puesto en libertad el 14 de abril de 1939. Llegó a Madrid y se presentó a la Junta Clasificadora de Prisioneros en su distrito pero fue puesto en libertad. Regresó a su taberna y en 1941 recibió una carta de un antiguo amigo comunista, Antonio García Buendía que estaba preso en Aranjuez y le pedía ayuda económica porque estaba en una difícil situación económica. Manuel González Castellanos nació en Madrid, hijo de Antonio y Manuela, casado, metalúrgico y domiciliado en la calle Granada, 10, entresuelo derecha. Sus primeros contactos con el PCE clandestino fueron a principios de 1940 cuando estaba preso en la cárcel de Yeserías debido a las gestiones que hicieron Crescencio López Rodríguez y un médico apellidado Montes recibiendo algún parte de guerra inglés y algo de prensa interna. Salió en libertad en febrero de 1942 y Crescencio le comentó que contactara con la organización clandestina comunista en el exterior dándole una cita para que fuera tres días seguidos a las siete de la tarde a la puerta del cine Salamanca, llevando un libro debajo del brazo y un ejemplar del diario “Informaciones”. Se le acercaría una mujer con una flor en el pelo y otro periódico en la mano cogido por un pañuelo. Fue dos días y no pudo contactar con el partido. Se marchó a Sarria (Lugo) donde estaba su mujer y se quedó hasta septiembre de 1942. Regresó con un familiar a Madrid y a los dos meses encontró trabajo como tornero mecánico en la casa “Wortington” situada en la calle Irún, 22. Luego contactó de nuevo con el partido por mediación de Martín García Novoa quien le facilitó un contacto con una chica en la estación del Mediodía, la cual le dijo que tendría que ocupar el puesto de secretario general del Sector Oeste. Éste tenía pocos afiliados y estaban agrupados en dos radios con sus respectivos comités. Manuel se vio con el secretario de agitación y propaganda a quien le dijo que había que regularizar las cotizaciones, extender la organización a más individuos y realizar propaganda verbalmente hasta que recibieran la propaganda escrita. Tenía que reunirse con María Asunción Rodríguez que era la encargada de recoger las cotizaciones y transmitirle las orientaciones para el sector. Florencio Mateos Pérez: la guerra le sorprendió en su profesión de tipógrafo. Afiliado desde 1914 a la UGT, Sindicato del Arte de Imprimir. Fue movilizado por su sindicato enviado al Cuartel de Regimiento de las Milicias, pero sólo una noche, regresando a su puesto de trabajo. En septiembre de 1938 fue detenido por las autoridades republicanas por cambios de artículos de primera necesidad por tabaco y fue condenado a un año en los talleres penitenciarios de Alcalá de Henares. No pudo volver a trabajar en la imprenta y se dedicaba a la compra venta de papel viejo y material de imprenta usado en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 124.389. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 686 Sixto Agudo González fue designado por la Delegación del Comité Central del PCE en Francia para pasar a España a finales de noviembre de 1943. Entre los preparativos y formación en clases sobre la política de Unión Nacional y la situación en el interior del país, pasó la frontera tras un difícil viaje por la nieve y conducido por un guía del PCE experimentado. Los dos llegaron a Ripoll (Gerona) y Sixto fue llevado a una casa, que era una estafeta, para descansar. De allí, tras asearse y vestirse, cogió un tren hasta Barcelona y desde aquí otro a Madrid, adonde llegó el 1 de enero de 1944 siendo recogido en la estación de tren por Apolinario Poveda. Estuvo alojado en la casa de una veterana camarada. Sixto fue a la taberna de la calle Menéndez Pelayo, estafeta del partido, para ponerse en contacto con Celestino Domínguez, el cual comunicó a Enrique Alegre que había llegado Sixto de Francia. Enrique Alegre Igarza y Josep Cerveró mantuvieron una cita con Agudo para conocer su preparación política. Sixto les dijo que había realizado los cursillos en Francia, los otros le dijeron que estaba bien y que esperara hasta saber cuál sería su destino. Alegre le entregó un listado con unas notas para que descifrara, cartas cifradas que tenía que pasar a limpio. Le presentó a Eustasio Leocadio Madroño que era miembro del Comité Regional para que le ayudara en los trabajos de organización de Madrid y también se entrevistó con el representante del PCE en la Junta Suprema de Unión Nacional, Enrique Cantos. Además, Alegre, le presentó a Justo Morera Sánchez Garrido (manco de la mano derecha) que sería el individuo que le daría alojamiento en su casa. Le dijo que no saliera mucho porque había habido varias detenciones y en alguna de las salidas, Agudo se encontró con gente conocida de la guerra de Madrid y Toledo. En una de las citas que tenía con Enrique Alegre, éste no se presentó y Sixto Agudo se lo dijo a Cerveró, quien le indicó que fuera a la casa de Esteban Ortega Cimiano para saber si sabía el paradero de Alegre. Ortega le recibió con desconfianza porque fue sin contraseña y tras hablar y confirmar su identidad, le dijo que no sabía dónde estaba, porque también había faltado a una cita con él. Le dijo que podría estar detenido por la mala situación del local donde se había querido instalar la imprenta. Agudo le dijo que desde ese momento estaría controlado por él y que le pasara la correspondencia que antes entregaba a Alegre. Sixto también se lo dijo a Cerveró y éste le indicó que estuviera varios días sin hacer nada y que el lugar para volver a citarse sería el kiosco de música de Pintor Rosales. A los ocho días se encontraron en el lugar indicado y Cerveró le entregó a Sixto Agudo dos cartas, un salvoconducto a nombre de Adolfo Aguado y 500 pesetas para gastos del viaje que tenía que hacer a Sevilla. Aquí tendría que ayudar al Comité Regional de Andalucía, relacionarse con el político de la CEDA Manuel Jiménez Fernández como miembro de la Junta Suprema de Unión Nacional, contactar con el aparato especial de Málaga que había llegado del norte de África, y con Celestino Domínguez Durán, que se había ido a Argelia. Sixto Agudo llegó a Sevilla siendo recogido por Manuel Castro, secretario general del Comité Regional. Le informó de la situación del partido en la capital andaluza y le preparó una reunión con el Comité Provincial de Sevilla (tenían organización hasta en fábricas de la localidad). Castro le puso en contacto con la familia de Rosalía “Parrita” que sería la encargada de ponerle en relación con Jiménez Fernández. También tuvo una reunión con Manuel González Castellanos que había llegado hacía poco de Madrid junto a Antonio Rodríguez (éste fue enviado a las guerrillas de Málaga). Reorganizaron Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 687 el Comité Regional de Andalucía, siendo Manuel Castro el secretario general, Sixto Agudo el secretario de organización y Manuel González como secretario de agitación y propaganda. Sixto Agudo preguntó a Manuel González sobre Antonio Rodríguez ya que iba a ir a contactar con el aparato especial de Málaga, y Manuel le indicó que le había conocido cuando estuvo en la prisión de Yeserías condenado a muerte y se había fugado de allí fingiendo durante mucho tiempo que era ciego (el hermano de Antonio había sido jefe de la 11ª División). Antonio Rodríguez fue avisado de extremar la seguridad y mantener contacto sólo con el secretario de organización del Comité Provincial de Málaga. Sixto Agudo ya tenía preparada una reunión con Manuel Jiménez para el día 26 de enero en casa de un sobrino suyo y otra con Simón Sánchez Montero que había llegado a Sevilla para ayudar en el Comité Regional. El día 23 de enero, Agudo, recibió una carta desde Madrid indicando que Manuel Castro debía irse a la capital de España y en la que, además se le notificaba la llegada a Málaga, desde Argelia, de Celestino Domínguez. Al día siguiente Sixto se fue a Málaga para comprobar la seguridad del aparato especial de Málaga y entrevistarse con Celestino que se hacía llamar “Moreno” . Cuando llegó a la cita estaba esperándole con Antonio Rodríguez. Agudo pudo observar que no había medida alguna de seguridad y que todos los integrantes estaban al corriente de todo. Ese mismo día envió una carta a Madrid para indicar que el aparato especial y el Comité Provincial de Málaga corrían peligro. Tuvo una larga conversación con Antonio Rodríguez “Chato” sabiendo Agudo por sus preocupaciones y sugerencias, que era un agente de la policía infiltrado y así se lo hizo saber a Celestino y a José Cerezo Fernández, secretario general del Comité Provincial de Málaga. Sixto regresó a Sevilla con toda clase de preocupaciones por lo que había acontecido, incluso se bajó en otra parada de tren anterior a la estación de Sevilla. Había quedado al día siguiente con Manuel González Castellanos y con José Palma Salas, que era el secretario de organización del Comité Provincial de Sevilla (el secretario general era Juan Castillo Sánchez), en los Jardines de Murillo. El 26 de enero, Sixto acudió a la cita y nada más acceder a los jardines fue detenido por dos policías pistola en mano. En un primer momento creyeron que se habían equivocado porque Sixto no se inmutó ni se puso nervioso. Entonces fueron al bar de enfrente y preguntaron a una persona que estaba oculta en el establecimiento. Afirmó que era él y le llevaron a la Comisaria cercana de la Brigada Política Social de Sevilla.841 . Apolinario Poveda Merino pasó la frontera de los Pirineos con dos salvoconductos, uno de fronteras y otro para el interior de España. Cogió el tren en Parellada (Barcelona) y llegó a la Ciudad Condal el 19 de septiembre, llevando las señas para contactar con un individuo en la Plaza de Cataluña, esquina edificio de Telefónica. En la mano derecha llevaba un ejemplar del periódico “Arriba” y la contraseña era que al preguntarle si era Francisco, tenía que responder que sí y entregarle un sobre cerrado que llevaba. Poveda contactó con el individuo en cuestión, que era Manuel Gimeno, el cual había viajado hasta Barcelona expresamente para contactar con él. Le dijo que le conocían como “Sastre” y que su misión tendría que ser ir a Madrid. Apolinario le respondió que él era muy conocido en Madrid y que prefería ir a Bilbao, por ser mejor 841 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 1.896 y 124.389 y AGUDO GONZÁLEZ, Sixto: “Comunicado sobre los campos de concentración franquista” en “Els camps de concentració i el món penitenciari a Espanya durant la guerra civil i el franquisme”, Museu d´Història de Catalunya, UAB, CEFID, Barcelona, 2002, pp. 934-965. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 688 ciudad para desarrollar sus actividades. Sin embargo, Gimeno insistió en que fuera a Madrid y que se encontraría con él mismo, entre los días 22 y 23 de septiembre en la calle Claudio Coello, esquina calle Lista. El día señalado se vieron los dos y Gimeno le llevó a la calle General Zabala, 31, domicilio de Isabel Canal Sánchez. Tuvieron varias reuniones en las que Gimeno le explicó que habían llegado otros militantes de Francia para dar un nuevo impulso al trabajo clandestino del PCE, ya que en los últimos tiempos estaba siendo algo deficiente, creyendo que con los camaradas que habían llegado y otros que había, se trabajaría de una manera más resolutiva y eficiente. La Comisión de la Delegación del Comité Central del Partido estaba formada por Manuel Gimeno como secretario general, Celestino Domínguez “Maromo” como secretario de organización y Eustasio Leocadio Madroño, como secretario de agitación y propaganda (desempeñó algunos cargos a la vez). A partir de ese momento Sixto estaría enlazado con “Maromo” y conoció a Enrique Alegre Igarza que era el encargado de las estafetas con otros Comités Provinciales. En Madrid había distintas estafetas y casas donde se recibía correspondencia y a personas que llegaban de otros lugares. Cada estafeta estaba dividida por zonas, según la procedencia de los individuos y las cartas. En una taberna de la calle Menéndez Pelayo, donde trabajaba Germán Rubio Pérez842 y en la taberna de la calle General Mola, 93, propiedad de Luciano Pérez Díaz Guerra, se recogía a los individuos que llegaban de Francia. En la calle de la Puebla, 6, una clínica donde trabajaba Pablo Mata, recibían lo que tuviera que ver con el Comité Regional de Aragón. En la calle San Leonardo, 3, peluquería de Manuel Herradura, llegaban los materiales y personas del Comité Regional de Sevilla y en la calle Princesa, 1, domicilio de Esteban Ortega Cimiano, lo del Comité Regional de Levante. Toda la correspondencia que llegaba a estas estafetas era recogida por Apolinario Poveda el cual se la entregaba a Celestino Domínguez. Poveda también conoció a Josep Cerveró que tenía la misma misión que él, siendo enlace y entregando correspondencia. Gimeno tuvo una cita con Poveda para comunicarle que casualmente se había encontrado en el metro con un tenor de la compañía donde trabajaba su mujer, Amparo Puerto Vañó, que tras asegurarse de su identidad, le comunicó que la policía le andaba buscando (Gimeno estuvo un tiempo escondido en la casa de Amparo) y por ese motivo y por estar algo quemado en Madrid, decidieron que se fuera a Francia, pero que antes de irse le presentaría a un individuo en la calle Ferraz. Se hacía llamar “Juan” y era Jesús Monzón. Gimeno le dijo que tenía que enlazar con él porque “Maromo” también se marchaba a Argel (Argelia). 842 Gabriel Rubio Pérez trabajaba en una taberna de la calle Menéndez Pelayo. En septiembre de 1943 le visitó Celestino Domínguez que había sido comisario político del 2ª batallón de la XI Brigada Internacional donde había estado él durante la guerra. Celestino le dijo si podría vivir con él y con su mujer en su casa pero le dijo que no tenían habitaciones libres. Celestino también le pidió, que como él no estaba en Madrid siempre si podría recibir correspondencia a su nombre, aceptando el ofrecimiento y dijo que llegarían poniendo “Para Francisco”. Del mismo modo también podría ir alguien preguntando por él, indicando que le preguntarían por Francisco o Moreno y dirían:”¿Ha venido Aparicio a tomar el vermut?. Un día llegó una chica preguntando por Moreno y Gabriel llamó por teléfono a Celestino y éste le dijo que iría otro individuo para recogerla, era Justo Morera Sánchez Carrillo. También llegaron varias cartas con la indicación “Para Francisco” diciendo que las recogería Rafael Hernández pero no se las entregó porque no se fiaba de él. Cuando la policía detuvo a Gabriel llevaba encima algunas cartas de las que le habían enviado a Celestino. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 689 Poveda le dijo a Monzón que quería irse a Bilbao, Monzón le pidió paciencia y esperara un poco. De esta manera describía Poveda a Monzón: “es un individuo de una capacidad extraordinaria, exageradamente hábil y con una preparación política casi insuperable, pues todos los documentos y manifiestos que se confeccionaron, fueron hechos e inspirados por él, sabiendo que formaba parte de la Delegación del Partido y que vino a España enviado por el Comité Central, como hombre que cubriría las necesidades del Partido, constándole que su superioridad política e intelectual es bastante acusada, no llegando jamás a conocer sus actividades o domicilio, vestía pulcramente con elegancia, haciéndose acompañar con la que al parecer tenía relaciones íntimas aparte de las políticas, mujer de unos 30 años, rubia, de ojos azules, bastante agraciada, viste elegantemente, era casada y tenía una hija y su apellido es Azzati”.843 Pilar Soler y Apolinario Poveda se conocieron por mediación de Monzón. Poveda le entregaba toda la correspondencia que le entregaba Enrique Alegre y las informaciones que fueran precisas, como la llegada de nuevos militantes procedentes de otras provincias y de Francia. Pilar Soler decía esto sobre Poveda: “cuando trabajé con él era nerviosismo porque era enlace con los lugares donde había partido y encuentros con los que dirigían en Euskadi, Valencia, Sevilla, Asturias (Galicia estaba controlada por Asturias). Mis entrevistas eran con él largas, solitarias de casi dos horas, en lugares apartados pero siempre muy nervioso mirando a todo el mundo, carácter irritado y decía que la falta de dinero le impedía instalarse bien. Decía que en Madrid era conocido por eso se hacían las entrevistas en aquellos lugares al final de la calle Serrano por la colonia el Viso con un frío muy alto. Gastaba mucho dinero y en los viajes que hacía a Euskadi volvía igual de nervioso, diciéndoselo a Monzón, dijo que no pasaba nada diciendo que era ella quien tenía manía a Poveda”.844 Narciso González Rafael contactó con un dirigente de la organización que le dijo que tenía que irse a Zaragoza, aprovechando que en la capital de España había otro dirigente zaragozano, Alfonso Salueña Robredo que iba a regresar a la capital aragonesa. Cada uno se fue por separado y cuando llegaron a Zaragoza, Alfonso le llevó a la casa de una mujer viuda apellidada Calva en la calle Vieja Guardia, 1, 1º. Llevaban las instrucciones para hacerse cargo de la reorganización del PCE en tierras aragonesas. Narciso usaba el nombre de “Reyes”. Alfonso le presentó a los miembros que en ese momento formaban la organización comunista en Zaragoza, un individuo llamado Paco y Alejandro González. Narciso trató con ellos las cuestiones del partido, el estado de la reorganización y el ambiente entre los afiliados. Narciso indicó que había una actitud pasiva y que había que impulsar la actividad. Alfonso no estaba de acuerdo con esas apreciaciones y fue relegado de todo puesto de responsabilidad. Narciso creó un Comité Provincial porque Regional no se pudo hacer debido a la falta de tiempo y de militantes. Alfonso se dedicó a temas de Unión Nacional y sólo contactaba con Narciso. Ante las necesidades económicas, Alfonso colocó a Narciso como albañil en una obra donde Paco era el capataz en la calle Paz, 12, y estuvo en la capital aragonesa hasta primeros de noviembre de 1943, cuando recibió una carta de la dirección de Madrid para que regresara a la capital. 843 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 124.389. 844 Este informe forma parte de las declaraciones que realizó Pilar Soler ante el Equipo de Pasos, una vez llegó a Francia. Puede verse cómo la referencia a Monzón y a Poveda no es positiva, ya que los dos fueron acusados de traidores por parte de la dirección de Santiago Carrillo en Francia en AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, 961 Informe de Apolinario Poveda. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 690 En la estación del tren, Narciso fue recogido por Enrique Alegre, quien le presentó a Apolinario Poveda y quien le pidió un informe sobre al trabajo desarrollado en Zaragoza. Tras entregarle el informe, le dijeron que iban a enviar a un nuevo cuadro a esta ciudad. Narciso González se fue a vivir a la casa de Justo Morera llevando una vida retraída durante veinte días, tras los cuales se entrevistó con Apolinario quien le dio las órdenes de trasladarse a Sevilla para reforzar el trabajo orgánico de la ciudad, ligándole con Manuel Castro Campos, secretario general del Comité Regional de Sevilla. El billete para la capital andaluza lo sacó Justo Morera, le entregaron 250 pesetas para los gastos, la dirección de Castro y una documentación a nombre de Félix Reyes Benítez. En Sevilla contactó con Castro y por su cuenta se hospedó en una pensión. Cuando estaba dormido le sorprendió la visita de la policía, que le dijo que se presentara al día siguiente en la comisaría de la Puerta de la Carne, cosa que no hizo y sin esperar el contacto con Castro, cogió el primer tren para Madrid. El lugar donde se reunían Apolinario Poveda y Enrique Alegre era conocido por Narciso González y pudo ver al primero, contándole lo sucedido nada más llegar a Sevilla. Poveda le dijo que se escondiera y que esperara a recibir instrucciones y documentación. Poveda le dijo que había habido detenciones, entre ellas la de Alegre y le comunicó que dejaran de verse durante diez días. Pasado ese tiempo y en ocasión de ir paseando con Poveda por la calle Ayala, Narciso vio en la puerta de un garaje a un antiguo camarada del partido, Rafael Hernández Valerio, diciendo Poveda que si lo creía conveniente para aprovecharlo en la organización, que lo hiciera. En otra conversación posterior entre Rafael y Narciso convinieron en que el primero ayudara en un aparato de estafetas y que buscara a un individuo de confianza para recibir correspondencia desde Málaga. Rafael le facilitó el nombre de Antonio Medina Castillo, con domicilio en la calle Ardemans, 20. Pasados unos días llegó un telegrama firmado por Carmen en el que se pedía el envío urgente de 1.000 pesetas. Dos días después, Rafael hizo entrega a Narciso de una carta firmada por la misma Carmen avisando de la llegada de dos individuos desde Málaga, le dijo que se alojaran en su casa y que al día siguiente tendrían una cita. Los dos recién llegados eran Guillermo Garrido de las Heras “Juan” y Manuel Lozart Feliz “Gonzalo” . Poveda se entrevistó con el primero de ellos para conocer la situación del partido en Málaga. Guillermo le informó la existencia de un aparato especial del partido en Málaga que había desembarcado desde Argel en las playas de Nerja para montar un aparato que tenía emisoras de radio y gran cantidad de dinero de los grupos de refugiados españoles que habían organizado una dirección de Unión Nacional. En barco, de manera clandestina, también habían llegado más cuadros, material de propaganda y las emisoras de radio para mantener un sistema de comunicaciones con el exterior. Junto a Guillermo Garrido y Manuel Lozart llegó otro individuo llamado Ignacio López Domínguez “Ricardo” . Éste se había entrevistado con Manuel Castro y había redactado por indicaciones suyas, un informe para ser enviado a la Delegación del PCE en Madrid. Decidieron que Manuel Lozar se quedara en Madrid de momento y que Guillermo regresara a la capital malacitana. Manuel llevó a una cita que tenía con Narciso a Ignacio López. Éste le dijo que debía buscar un alojamiento con unas condiciones determinadas para emplazar los aparatos de radio que tenía a su cargo. Ese lugar debía tener corriente alterna, grandes dimensiones y estar ubicado en un barrio no habitado por la clase obrera para no levantar sospechas. Ignacio, cuando llegó a Madrid, llevaba la referencia de la estafeta de la taberna de la calle Menéndez Pelayo. Llegó portando dos maletas pequeñas pero pesadas, preguntó por “Moreno” , Celestino Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 691 Domínguez. Gabriel Pérez, responsable de la estafeta, le dijo que hacía tiempo que no iba por allí e Ignacio le indicó si podía guardarle la maleta a lo que Gabriel contestó que sí. A los dos o tres días Ignacio le llamó por teléfono pidiéndole el favor de llevarle una de las maletas que estaba cerrada con llave, a la pensión Roldán, calle General Pardiñas, 62. Allí le recibiría un individuo que era conocido por Carlos y Gabriel tenía que preguntar por Domingo. A la vez que le daba la maleta (le pidió que tuviera mucho cuidado con ella porque era delicada), el individuo conocido como Carlos le entregaría un paquete para Ignacio. La otra maleta se la llevó una chica que acudió a la taberna. Poveda recibía cartas con informaciones y peticiones de Ignacio López y se veían diariamente, solicitando a una chica para que fuera su enlace, la cual siendo sustituyó a Narciso González en su relación con Ignacio López. En enero de 1944 llegó a Madrid desde Málaga otro dirigente, Víctor Moreno Cristóbal, “Carmen” para entrevistarse con Apolinario Poveda. Narciso le pidió una nota manuscrita para saber si Apolinario conocía su letra. Tras examinar la nota, Poveda comprobó que sí era Víctor y quedaron en una cita en los urinarios de la calle Goya.845 Tras la detención de Enrique Alegre, se reorganizó el Comité Regional de Castilla sólo con la presencia de Narciso González Rafael, hasta que Apolinario le pudiera entregar a más cuadros para organizar un Comité Provincial. Un día Poveda le presentó a un individuo de unos 32 años, de aspecto enfermizo y con capa oscura, asignándole el cargo de secretario general del Comité Provincial de Madrid, siendo Justo Morera el secretario de organización y Demetrio Sanz como secretario de agitación y propaganda. Debido a que el secretario general estaba continuamente enfermo y no acudía a la citas, Narciso nombró a Demetrio Sanz como secretario general, a Justo Morera como secretario de organización y a Rafael Hernández Valerio como secretario militar. El Comité Provincial solo tuvo una reunión con Narciso, quien les dijo las actividades a desarrollar y las normas a seguir. La labor del nuevo Comité fue escasa, sin crear direcciones ni sectores. La dirección del PCE tuvo noticias de que hubo detenciones en el Comité Regional de Sevilla y su secretario general, Manuel Castro “Luisa” , se fue a Madrid a la estafeta que tenía de la calle San Leonardo, 3, peluquería de Manuel Herradura, el cual le dio una cita con Esteban Ortega para el día 11 de enero de 1944 en los Nuevos Ministerios y le presentó a Apolinario Poveda, a quien le contó lo sucedido en Sevilla. Castro quedó en contactó con Esteban Ortega y le presentó en la calle Espoz y Mina a Narciso “Reyes”. Éste le designó secretario de organización en el Comité Regional de Madrid, estando vacante el puesto de la secretaría de agitación por no tener más cuadros. Su tarea era estar en contacto con el secretario general del Comité Provincial de Madrid, Demetrio Sanz, pero por poco tiempo, porque esa labor la realizó personalmente Narciso. Al ser detenido éste, Castro perdió el contacto con la organización y lo recuperó porque se encontró de manera casual con Demetrio Sanz en la calle Vallehermoso y le presentó, en la puerta del cine Proyecciones a Justo Morera Sánchez Garrido, produciéndose las detenciones de Morera, Demetrio y Castro. . Josep Cerveró contactó con Apolinario para decirle que había llegado un individuo de Sevilla que llevaba la orden de hablar con Poveda para indicarle lo que 845 Manuel Lozart Félix, Guillermo García de las Heras, Ignacio López Domínguez y Pedro Royo Sáez fueron fusilados el 16 de enero de 1945 en Alcalá de Henares. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 692 había sucedido allí. Poveda no se fiaba y le dijo a Cerveró que le diera largas, debido a que por el conducto que decía que había venido, no se utilizaba dicha estafeta porque era conocida por la policía. Podría tratarse de un dirigente que había colaborado con Castro en cuestiones de propaganda en el Regional de Sevilla y que vivía en la calle Pagés del Coro, 113. Este individuo vio a Castro de manera casual en Madrid el 20 de enero y le citó al día siguiente para hablar con él en la calle Princesa, pero Castro no acudió a la cita porque tampoco se fiaba de él. También se produjeron varias detenciones en el Comité Provincial de Málaga donde residía el aparato especial del partido que habían llegado del norte de África. Desde aquí tenían las señas de la chica de la casa donde se alojaba Apolinario Poveda y éste se lo contó a Monzón, entonces decidieron que se fuera a Bilbao para contactar con el Comité Provincial de aquella ciudad, ya que no sabían si existía o no, y cuando se fue a Bilbao, Cerveró ocupó su puesto, aunque a los pocos días también se fue de Madrid en dirección a Asturias para colaborar con el Comité Provincial de allí. Poveda no conocía a nadie en Bilbao y se fue a San Sebastián entrevistándose con la mujer de Pascual Ormazábal, que estuvo con él en una compañía de trabajadores en Francia, permaneciendo un mes alojado en su casa. Le preguntó a un hermano de Pascual, llamado Francisco, si conocía a alguien de confianza en Bilbao. Le dijo que conocía a un tío suyo apellidado Sarnago, que había pertenecido durante la guerra al Socorro Rojo Internacional. Francisco y Apolinario fueron a Bilbao, a la calle Iturribarri, 82, donde vivía Sarnago, preguntándole si en Bilbao había alguna organización política comunista. Le contestó que lo ignoraba pero que conocía a un amigo suyo a lo mejor sabía algo. Le presentó a un individuo llamado “Luisillo” y Poveda le dijo que era el enviado de la Delegación del Comité Central para saber cómo estaba organizado el partido en todo el norte. Luis le dijo que después de la detención de la dirección de Aguilera, todo quedó desorganizado, pero que estaban trabajando para reorganizar el partido. Sin embargo, tras la disolución de la Comintern el 15 de mayo de 1943 y el hecho de que los partidos comunistas pasaran a ser nacionales, hizo que ellos se consideraban autónomos y contrarios a dar a conocer sus movimientos a ningún organismo de otras provincias ni de la Delegación de Madrid, aunque no estaban en contra de tener algún tipo de relación con esa Delegación pero con independencia política exclusiva. En un primer momento, Apolinario Poveda aceptó ese principio para tener confianza con ellos y más adelante hacerles cambiar de idea ante el error que estaban cometiendo (incluso le amenazaron de muerte ante la falta de confianza hacia él).846 “Luisillo” presentó a Poveda a otro individuo apodado “Maleta”, de profesión electricista que era el secretario de organización del Comité Provincial y Luis el secretario general. Poveda tuvo varias entrevistas con ellos para intentar convencerles de la necesidad de mantener una buena relación con la Delegación del Comité Central en España y que abandonaran esa postura separatista. Luis dijo que se ofrecía a colaborar con la Delegación y que ésta enviara propaganda y un representante vasco de confianza, negándose en todo momento a facilitar ningún dato con respecto a la estructura organizativa del PCE en el norte. 846 AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, 961 Informe de Apolinario Poveda. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 693 En esta situación llegó a Bilbao procedente de Madrid y enviado por Monzón, Antonio Seoane Ramos, “Argentino” con documentación del mismo país y hospedándose en el hotel Begoña. En una entrevista que tuvo con Apolinario le indicó que había llegado de América para contactar con la Delegación y hacerse cargo de Euskadi y reorganizar el trabajo de enlace con América. En Baracaldo había un individuo que había trabajado en Altos Hornos y que había recibido la visita de otro procedente también de América, el cual llevaba la misión de hacerse cargo de la Delegación del PCE en España, se trataba del asturiano Casto García Roza. Poveda le transmitió “Argentino” su trabajo con el Comité Provincial de Vizcaya y los dos estuvieron de acuerdo en apartar a los anteriores dirigentes del puesto que desempeñaban y nombrar una nueva dirección para Bilbao, cambiando las estafetas que funcionaban. No obstante, no fue posible y siguieron con la misma dirección, incorporando al individuo de Baracaldo como nuevo secretario general del Comité Regional de Euskadi. Parece que contaban con unos 150 militantes en toda la zona industrial de la Ría y los Comités Provinciales de Bilbao y Álava, tenían contacto con Burgos y dependían del Regional vasco. También llegó por esas fechas Mateo Obra Lucía “Pedro” procedente de Francia junto a otros guerrilleros y participaron en la organización clandestina. “Luisillo” pasó a Francia con posterioridad y en la primavera de 1945 fue liquidado por sus camaradas en extrañas circunstancias. Apolinario Poveda viajó Madrid en el verano de 1944 para informar a Monzón y a Antonio Seoane de las gestiones en Bilbao. Regresó a la capital vasca, pero al llegar supo de las detenciones de los elementos del partido y por este motivo salió de Bilbao en dirección a San Sebastián y luego a Madrid, dando cuenta de lo sucedido a Jesús Monzón. Éste y Pilar Soler le presentaron a Alfredo Cabello Gómez Acebo “Germán” para decirle que se iba a ir con él a Sevilla para enlazar con el nuevo secretario general del Comité Regional de Sevilla. Cada uno se fue por su lado y quedaron en la Giralda. Cabello estaba alojado en el Hotel Continental y tuvieron una cita con el secretario general del Comité, “Mario” . La misión de Poveda sería enlazar a los guerrilleros con los comités del partido y luego dar cuenta al Comité Regional del número de guerrilleros, su situación y el armamento disponible. Poveda tuvo como ayudantes a uno conocido por el de la Rinconada y otro llamado Octavio. Antes de salir para Sevilla, Monzón le dio a Apolinario Poveda las señas de una chica que vivía en la calle Atocha, 35 para ponerse en contacto con ellos. Otra de las misiones que llevaba para realizar en Sevilla era la de asesorar al Regional de Sevilla, porque la Delegación no estaba conforme con su manera de trabajar de ellos, a excepción de “Mario” . Querían apartar a los antiguos dirigentes y elaborar un nuevo Regional, desempeñando Apolinario el cargo de secretario de agitación y propaganda. Sin embargo, los otros se resistieron a dejar sus cargos y a entregar el poder al enviado de la Delegación. Poveda estuvo informando durante bastante tiempo en la estafeta que tenía de Madrid, sobre la marcha de los acontecimientos en Sevilla. Quiso trabajar legalmente junto a un individuo apellidado Polo, redactor del periódico “Sevilla” y de ideología falangista, sin decirle su verdadera identidad, con el fin de abrir una agencia de publicidad. Poveda consultó a Monzón sobre esa propuesta pero el máximo dirigente del PCE le dijo que regresara inmediatamente a Madrid en noviembre de 1944. Pilar Soler y Apolinario Poveda quedaron concertados en una cita previa para conocer a un enviado de la Delegación del PCE en América, Agustín Zoroa Sánchez. La dirección del PCE le dijo a Poveda que tenía que regresar a Francia para dar explicación Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 694 de todo su trabajo político en los distintos comités en los que estuvo desde que entró en España. Era conveniente que fuera porque era una persona muy conocida por la policía y constituía un peligro para el partido y sus camaradas (según Zoroa su estado de ánimo era muy bajo y tenía crisis de pánico continuamente). Tenía que irse a Barcelona donde le esperaría Agustín Zoroa en las oficinas de Renfe de la capital catalana. No tenía que redactar ningún informe de momento, porque en Francia contaría a Zoroa toda su actividad y desarrollo político. Zoroa le presentó a un individuo catalán que le citó al día siguiente en la Plaza de Cataluña para darle la documentación válida para pasar a Francia. Poveda acudió a la cita a la que fue otro individuo (Alfredo Iraola) que iría con él a Francia. Al día siguiente cogieron un tren dirección a San Quirico de Tarrasa (Barcelona), llevando una cédula y un salvoconducto falsos. Sin embargo, ninguno de los dos llegó a su destino porque fueron detenidos en el tren por la policía franquista (iban delatados de antemano por algún confidente policial). Las denuncias como delator sobre Apolinario Poveda se incrementaron. Es cierto que sus declaraciones policiales fueron amplias, facilitando muchos datos, nombres, direcciones y estafetas. Parece ser que la familia de Apolinario amenazó a Monzón con denunciarle si le pasaba algo en algún sitio o en la cárcel. Alfredo Cabello indicó que le vio por las calles de Madrid con la policía intentando reconocer a algún camarada y que pudiera ser detenido.847 La policía detuvo a todos los miembros del Comité Regional y del Comité Provincial de Madrid. A Enrique Alegre le confiscaron 100 dólares que le había entregado Apolinario Poveda, propaganda comunista y en una cuartilla en la que aparecía dibujado un emblema en forma de escudo que iba a ser el lema de la Junta Suprema de Unión Nacional. En el dibujo aparecía una cruz que simbolizaba a los católicos, una corona mural que representaba a los republicanos, la estrella de cinco puntas y un soldado en guardia que representaba a los comunistas, una flor de lis que simbolizaba a los monárquicos y requetés y tres soldados con un fusil en banderola que encarnaba a los socialistas. También le ocuparon una cédula a nombre de Manuel Pereda Auñon el cual se la había dado. La policía registró la portería de la calle Barbieri, 3, donde estuvieron viviendo Antonio Rodríguez y Leocadio Maroño. Tras realizar un registro encontraron mucha documentación y propaganda de “Nuestra Bandera”, “Mundo Obrero”, manifiestos de la UGT y el tampón del Comité Regional de Madrid. En la casa de Pablo Segovia, en la calle Vallehermoso, 64, 4 encontraron listas a lápiz del PCE del radio C, número de células de barriada, empresas y cotizaciones de Unión Nacional. El juicio se celebró el 16 de noviembre de 1945 en Alcalá de Henares y fueron condenados Manuel González, Leocadio Madroño, Apolinario Poveda, Lucio Serrano, Gabriel Salinas y José Franco a la pena de muerte (conmutada a treinta años), veinticinco años para Pablo Segovia, condena de veinte años para Manuel de Diego y Enrique Alegre y quince años para Esteban Ortega y Enrique Millán. Manuel González tuvo que ser trasladado de la prisión al hospital penitenciario Eduardo Aunós por tener unas hemorroides sangrantes.848 847 AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, 961 Informe de Apolinario Poveda. 848 Gabriel Salinas fue detenido el 23 de diciembre de 1943 y pasó en la Dirección General de Seguridad tres meses y quince días con amenazas de detener a su mujer Felipa Albarra Casas y a su hija de seis meses. Cumplió condena en las prisiones de Santa Rita, Carabanchel, Alcalá de Henares, Ocaña y Burgos. Salió en libertad el 27 de enero de 1963 y se tuvo que estar presentándose en comisaría durante Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 695 Sixto Agudo en el trayecto entre la comisaría y la Jefatura Superior de policía iba acompañado de dos guardias jóvenes, esposado y con un abrigo por encima para disimular. A la altura de la Puerta de la Carne, Agudo les echó el abrigo encima y salió corriendo, pero se metió en una calle sin salida y fue de nuevo detenido, siendo golpeado por uno de los policías hasta perder el conocimiento. Al recobrar el sentido estaba rodeado de policías de la Brigada Político Social y de mucha gente alrededor que salía de la Pirotecnia. Le tomaron los datos y él dijo que se llamaba José Blanco Bruallla (era su cuñado que residía en Francia). Llegaron policías de la Brigada Político Social de Madrid y se creían que era Manuel Gimeno, que se les había escapado de Madrid, hasta tal punto que en el primer interrogatorio que tuvo, le estuvieron haciendo preguntas relativas a Gimeno y Agudo decía que no tenía nada que ver con él. Sixto negó cualquier relación con la dirección de Madrid y dijo que había llegado directamente desde Francia. Allí supo que Manuel González y José Palma habían sido detenidos el día 25 de enero en la puerta del cine de la Puerta de la Carne. Todas las investigaciones las llevó personalmente Germán Gilabert que incluso borracho estuvo torturándole durante dieciocho días, tras los cuales fue trasladado junto a Manuel González a la Dirección General de Seguridad en Madrid. Al bajar a los calabozos pudo ver a Enrique Alegre quien le dijo que en la celda de su lado estaban los integrantes del aparato especial de Málaga y en otra celda Antonio Rodríguez “El Chato”. Según Agudo fue el que entregó a todo el aparato especial de Málaga y al Comité Provincial de Granada y Málaga y fue sacado por la policía a las semanas siguientes sin saber más de él. En los calabozos también estaba Celestino Domínguez creyendo sus compañeros que no habían sido detenidos. Sixto fue careado con Damián Ortega y con Eustaquio Madroño. El primero dijo que Agudo era el dirigente que había sustituido a Gimeno, pero él lo negaba todo. Fueron enviados a la nueva Prisión Provincial de Carabanchel y se vio con Celestino Martín Borja, quien le dijo que tenían un plan de fuga, ya que habían abierto un agujero en uno de los muros y habían incluido a Sixto en el mismo. Sin embargo, la policía descubrió el plan y la fuga se abortó (debido a ello el director de la prisión, Faustino Rivero fue trasladado a otro centro penitenciario). De Carabanchel fueron trasladados a la prisión de Alcalá de Henares en junio de 1944 donde se creó la dirección del PCE con Telesforo Torres, Juan Soler, Agapito del Olmo y Sixto Agudo. Éste fue llamado a diligencias con el juez Enrique Eymar que le dijo que había sido reclamado por el juez militar de Sevilla. Se preparó un intento de fuga pero que al final no se llevó a cabo y luego estuvo retrasando su traslado en la enfermería durante un mes. Al final fue trasladado a la prisión de Carabanchel y de allí a Sevilla. A la semana de dejar la prisión de Alcalá de Henares se evadieron Calixto Pérez, Cecilio Martín Borja y Dionisio Tellado. dos años. La policía le estuvo haciendo controles hasta 1974 y no consiguió el pasaporte hasta julio de 1976. Damián Ortega Cimiano fue detenido el 3 de febrero de 1944 y estuvo en la Dirección General de Seguridad durante sesenta días. Pasó en las prisiones de Santa Rita, Carabanchel, Alcalá de Henares y Burgos, cumpliendo siete años y nueve meses de cárcel. Al salir en libertad tuvo que estar presentándose en comisaría durante dos años en Archivo Histórico Provincial de Albacete, Asociación Ex-Presos y Represaliados Políticos Antifranquistas, Madrid, Expedientes Personales. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 696 En octubre de 1944 llegó Agudo a la prisión provincial de Sevilla (mientras estuvo allí supo que los dirigentes del Comité Provincial del PCE en Málaga, José Cerezo, Soler y Tirado fueron fusilados el 8 de agosto de 1944). Desde la cárcel y por mediación de Rosalía “Parrita” ya que su novio, José Paradas estaba preso, supo que Luis Espinosa, que se había escapado, era el responsable del Comité Regional de Andalucía. También recibió la visita de su mujer Ángeles Blanco, y su hijo Luis en abril de 1945. El día 29 de noviembre del mismo año se celebró el juicio contra Manuel Castro, Sixto Agudo (José Blanco), José Palma y Bartolomé, pidiendo el fiscal la pena de muerte para Castro y Agudo. Prepararon una fuga por medio de un cabo de la celda de castigados, apellidado Carmona, que era miembro del partido y se escaparían por medio del desagüe. Sin embargo, el plan fracasó y en febrero de 1946 recibieron la conmutación de la pena de muerte y el traslado al penal de Ocaña por haber sido sancionados a tres meses en una celda de castigo por unas protestas ante las malas condiciones de la comida en la prisión de Sevilla. En el penal de Ocaña, Sixto Agudo se encontró con su hermano Jerónimo y con más camaradas. En octubre de 1946 fue trasladado junto a otros casi doscientos presos al penal de Burgos. Aquí se montó otra dirección del PCE con Antonio Núñez Balsera, Ángel Núñez Escurza, Sixto Agudo y Miguel Caballero, ayudados por otros camaradas como Luis Alberto Quesada, Simón Sánchez Montero, Juan Soler, José Picado, Narciso González, Antonio Rosell, Demetrio Blanco, etc. La JSU estaba dirigida por Gregorio Arnau, Antonio del Pozo, León Encinas, Melquesidez Rodríguez Chaos, etc. Tras dieciocho años de cárcel, Sixto Agudo salió de la prisión de Burgos en agosto de 1961 (con posterioridad fue alcalde de Alcampell (Huesca) de 1987 a 1995 y diputado en las Cortes de Aragón. Sixto Agudo murió en el año 2004 en Reus (Tarragona)).849 849 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 1.896 y 124.389 y AGUDO GONZÁLEZ, Sixto: “Comunicado sobre los campos de concentración franquista” en “Els camps de concentració i el món penitenciari a Espanya durant la guerra civil i el franquisme”, Museu d´Història de Catalunya, UAB, CEFID, Barcelona, 2002, pp. 934-965. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 697 18. La llegada de cuadros dirigentes procedentes de América. El Buró Político de América quiso recuperar el poder y el vacío perdido hacía tiempo. Tras las fracasadas tentativas de controlar la dirección política en el interior de España (grupo de Lisboa y el envío de otra serie de dirigentes), no quiso estar lejos de la realidad y cotidianidad del PCE, tanto en Francia como en todo el territorio español. A pesar de tener comunicación con la Delegación del Comité Central del PCE en Francia algo más frecuente que la que existente con la dirección quiñonista y de estar informado, en parte, de las acciones y de la línea política de Unión Nacional seguida por Jesús Monzón en España, los miembros de este Buró Político querían conocer de primera mano lo que estaba aconteciendo y de esta manera informar más directamente a Dolores Ibárruri y al otro Buró Político establecido en Moscú. También había discrepancias internas entre los responsables del PCE en Latinoamérica por el control de las distintas secretarías y comités y entre los viejos dirigentes y los cuadros más jóvenes, muchos de ellos habían pertenecido a las Juventudes Socialistas Unificadas durante la guerra. También había controversias y luchas entre los diferentes centros de dirección en territorio americano (México, Cuba, Argentina, etc). El centro que tuvo mayor ventaja por la mejor comunicación con Europa fue Argentina. Su dirección controlada por Santiago Carrillo y Fernando Claudín envió a una serie de cuadros y dirigentes políticos para ir tanteando sobre el terreno cuál era la verdadera situación de la Delegación del PCE en España y saber de primera mano la política de la Junta Suprema de Unión Nacional. Entre los cuadros enviados estaban: Agustín Zoroa Sánchez, Pere Canals, Clemente Ruiz, Antonio Seoane Sánchez, José Gómez Gayoso, Celestino Uriarte Bedia, José Isasa Olaizola, Álvaro López, Francisco Caridad Mateo, Ramón Ormazábal Tife y Casto García Roza. Todos ellos de una gran formación política y con una fidelidad y lealtad al dirigente que estaba destacando por encima de los demás, Santiago Carrillo. El dirigente que primero llegó a España fue Casto García Roza.850 Procedente de Buenos Aires desembarcó en Lisboa y se puso en contacto con los camaradas del Partido Comunista Portugués (PCP), Álvaro Cunhal “Duarte” , otro comunista llamado Manuel como secretario de organización del Comité Central del PCP y Santos, el secretario de agitación y propaganda del mismo Comité Central (el PCP estaba dividido entre los reorganizadores liderados por Cunhal y los “grilistas”, de Víctor Hugo Vélez Grilo). Cunhal estuvo enlazado con Julián Teixeira, éste como delegado de la Internacional Comunista. Duarte le informó de pésima labor política de Teixeira en 850 Casto García Roza nació en Barros, concejo de Llanes (Asturias). Empezó a trabajar en las minas de carbón desde muy pequeño y luego en Los Altos Hornos en Felguera (Asturias), militando en el sindicato de la CNT. Con la revolución de octubre de 1934, fue uno de los sindicalistas que intervinieron más activamente en la lucha y toma de los cuarteles de la Guardia Civil en Sama de Langreo (Asturias). Con el fin del movimiento revolucionario ingresó en el PCE, donde llegó a ser miembro del Comité Provincial de Asturias durante la guerra civil. Casto fue detenido al finalizar el conflicto e internado en el campo de concentración de Albatera, de donde se fugó junto a otros compañeros y llegó a Francia. Desde aquí se exilió a América para participar en el seno del PCE en GARAI, Juan Ramón: “Celestino Uriarte: clandestinidad y resistencia comunista, Txalaparta, Navarra, 2008 y AHCCPCE; Prensa, “Mundo Obrero”, 1946, Noviembre, nº 39, p.1. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 698 Lisboa y su detención en marzo de 1941, saliendo en libertad con posterioridad tras facilitar información a la policía portuguesa (le carearon con el marino norteamericano que llevaba la propaganda en los barcos desde América y Teixeira le dijo que contara todo porque no había nada que ocultar). Roza contó a los dirigentes portugueses su misión de pasar a España. Mandaron una carta al responsable del PCE en el norte de Portugal y residente en Oporto, Joaquín Pires Jorge, para que preparara el paso de Roza, con la ayuda de Julio Mesquita, que tenía una relojería en el pueblo de Chaves. Mesquita tenía relación con dos españoles de Cambados (Pontevedra), Ángel Santos Rodríguez y Sergio Sandoval Bahamonde y con un socialista de Verín (Orense). Roza estuvo esperando a otro militante, Alfredo Cabello Gómez Acebo que tenía que llegar también de Argentina (le estuvo esperando pero al final se retrasó en su viaje). Roza viajó hasta Chaves con la ayuda de Pires y supo por éste que Julián Teixeira estaba en un pueblo cercano llamado Pedras Selgadas intentando rehacer el partido socialista y Casto ordenó a Pires que “le diera su merecido”. Roza tuvo algunas dificultades para conseguir documentación (gracias a un comerciante de Cambados llamado Ceferino y que era amigo del relojero consiguió la documentación de un empleado suyo) pero al final lo pudo gestionar y llegó a Cambados. De aquí fue acompañado por otro individuo hasta Orense, pasando la frontera el 23 de octubre de 1943 y se fue a Bilbao, donde llegó el 1 de noviembre a casa de Pilar, cuñada del dirigente comunista Andrés Urresola. Al llegar a Bilbao supo de la caída de la dirección del PCE con Cecilio Arregui y de la salida de Montoliú, que era el enlace que tenía para contactar con la dirección de Carreras en Madrid. Casto preguntó a Pilar si conocía a algún camarada con quien enlazar, le dijo que conocía a Joaquín Sanz que había trabajado como metalúrgico en Madrid y había llevado camuflados prensa y propaganda del grupo de Carrera. Le recibió con muchas reservas por las caídas producidas y le dijo que el comité local del PCE en Bilbao, antes de la caída de Arregui, mandó unas octavillas alertando a los militantes contra un supuesto instructor que decía llegar de Argentina enviado por Carrillo y que antes de su llegada llegó otro que decía que era enviado por Vicente Uribe desde México, el cual se comprobó que sí era un policía infiltrado. Joaquín confió en él porque hablaron de cosas comunes de la guerra. Le puso en contacto con Rafael Ureta Linaza (mutilado de una pierna) y Joaquín Sanz llevó con una carta a Gijón para José Sirgo Hevia “Pilu” manifestándole de su llegada. Ureta le dijo que Luisillo, Maleta y Heras (el hermano del dirigente comunista Pedro Heras) habían reorganizado el partido, pero Ureta no quería participar ante la ausencia de seguridad. Casto le pidió que le preparara una cita con Heras porque de Luisillo no se fiaba. En lo que le preparaba la cita, Roza contactó con un antiguo dirigente sindical de la zona fabril, un individuo conocido por “Sentín”. Junto a él se pusieron a reorganizar el partido en la zona industrial y en la Ría con individuos de Baracaldo que conocía “Sentín”. Heras y Roza se entrevistaron y el primero dijo que hacía dos semanas había llegado un barco de Argentina y un marino le había entregado una carta de Santiago Carrillo, informes y algo de dinero, pero no sabía dónde estaban. Heras también dijo que la organización de Luisillo trabajaba con honradez y que sus miembros obedecerían las órdenes de Roza. Igualmente, informó a Roza de la composición de la organización, que contaba con unos ochenta militantes y unos veinte jóvenes de la JSU (cincuenta en Bilbao, veinte en Vitoria y Burgos y otro grupo en Éibar (Guipúzcoa)). No sabían si existía alguna organización en San Sebastián, porque desde la caída de la anterior Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 699 dirección, habían perdido contacto. Luisillo y Maleta querían entrevistarse con Casto, pero éste se iba al día siguiente a Madrid y Roza estuvo de acuerdo con “Sentín” y Ureta hacer la reorganización como habían decidido (Ureta intentaría ponerse en contacto con Santamaría, suegro de Sebastián Zapiraín y con otra chica apellidada Beláustegui). Heras y Roza elaboraron un guión político sobre la base del programa de Unión Nacional del 16 de septiembre de 1942 y de una conferencia dada por Vicente Uribe por las mismas fechas. Joaquín Sanz regresó de Gijón con una carta de José Sirgo “Pilu” indicando que no contaba con organización alguna pero sí tenía contactos con camaradas que a pesar de estar algo quemados, querían trabajar para el partido, Decía también que iría a tierras vizcaínas aprovechando la visita del Sporting de Gijón para jugar un partido de fútbol de la 2ª División (puede tratarse de la visita que hizo el Sporting para jugar el 14 de noviembre de 1943 contra el Arenas de Getxo que acabó con un empate a uno o más probable que fuera la visita del Sporting al campo del Baracaldo, el 28 de noviembre de 1943 donde acabó ganando por un 3 a 0, en cuya temporada ganó la Liga en 2º División, lo que le permitió subir a Primera al año siguiente). Con la carta iba la dirección de Madrid de Álvara Gómez Rey para contactar con un camarada toledano del Comité Provincial de Madrid, José Carretero Sanz. “Sentín” le entregó a Roza la dirección de Manuel Marqués en Madrid (era hermano de un dirigente comunista que estaba en Orán (Argelia), durante la guerra fue motorista del Comité Central del PCE en Barcelona y cuando acabó ésta se puso a trabajar en la misma fábrica que “Sentín”). Ureta le facilitó otra dirección en Madrid de un comunista que había estado con Casto en la cárcel de Larrinaga (Bilbao) apellidado Pous. Roza indicó a Rafael Ureta que escribiera una carta a Madrid para preparar su llegada, pero no le volvió a ver más porque Ureta fue detenido junto con otros comunistas que habían llegado de Francia para reorganizar la JSU (Roza se encontró en la calle con un individuo apellidado Castillo que había sido técnico de Torres Quevedo durante la guerra en Madrid pudiendo utilizarlo como militante para la reorganización y también vio de lejos a Juan Ibarrola Orueta recién salido de la cárcel, que fue teniente coronel republicano y estuvo al mando del XXII Cuerpo). Casto García llegó a Madrid el 1 de enero de 1944 llevando la nota que le había dado Ureta a casa de la madre de Marqués y estuvo durante tres semanas visitando a Álvara Gómez Rey, que le enlazaría con José Carretero Sanz. Roza mandó a Álvara que contactara con él pero vio a la hermana de José, Concha Carretero que le dijo que estaba detenido pero que le podría presentar a un enlace suyo que era secretario de organización de un radio, que tras las detenciones se había quedado sin contacto con la organización y procuraría volver a contactar. Roza decidió buscar el contacto por sus medios y lo hizo a través de Pous, enseñándole la carta de Ureta y le dijeron que la dirección de Carrera habían sido detenidos con casi todos sus dirigentes. Roza se puso en contacto con Bayón, Espinosa y Carrera en la cárcel de Porlier. A través de una serie de notas y cartas que les hacía llegar Juan Espinosa Sabalete, padre de Luis Espinosa, pudieron mantener contacto e información. Bayón opinaba que Carrera había trabajado con mucha alegría y con métodos caciquiles y que la caída se había producido por un enlace que había llegado de Francia a San Sebastián y que había sido detenido en una estafeta cuando iba a tener una cita con Carrera. Desde San Sebastián se puso en contacto la policía haciéndose pasar por el enlace indicado que llegaría al día siguiente, y cuando Carrera iba a recibirlo fue detenido. La policía fue luego a su casa y se llevó una maleta con toda la documentación del partido. A Luis Espinosa le cogieron cuando Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 700 iba por la calle Velázquez con el enlace llegado de Francia. Parece ser que Carrera fue débil ante la policía y contó mucho de la organización y según algunas noticias Espinosa había sido un confidente, aunque Bayón no lo creía e indicaba que era un bulo policial para crear división interna en el seno de la organización. En la calle quedaba aún el grupo de Víctor Pajares y sabían de la llegada de Manuel Gimeno, pero se había perdido el contacto. En las notas que salían de la cárcel de Porlier dirigidas a Roza se decía que había un problema político con Luis Espinosa, Jesús Bayón y Cecilio Martín Borja ya que fueron incluso apartados de la dirección del partido, acusándoles de ser un grupo fraccional y enfrentados a los demás camaradas. Espinosa por medio de su padre, le pidió una sierra y varias pistolas para planear una evasión mediante un golpe y poder sobornar al juez de su expediente, pagando unas 30.000 pesetas (2.000 pesetas por cada encausado) para dejarlos en libertad. Roza habló con el padre de Espinosa para que Carrera y Espinosa hicieran un informe para saber quiénes habían sido detenidos y cuál era la situación del partido en la prisión. Espinosa realizó el informe sobre su caída y el problema de la sanción, aceptando cualquier decisión del partido. Bayón decía que tuvo un careo con Espinosa delante del juez y dijo que Bayón ejercía un puesto importante en la organización, negándolo Bayón en ese careo. La dirección de la cárcel de Porlier tuvo otra reunión sobre el trabajo de Carrera y se propuso que no ocupara ningún puesto de responsabilidad y pasara a otro tipo de trabajo. La preparación de la evasión fue un tema de discusión entre los camaradas, porque si unos pocos se escapaban, las consecuencias para los que se quedaban podrían ser graves. Espinosa, Bayón y Celestino Martín Borja, antepusieron sus intereses personales a los del partido (Espinosa calificó a sus camaradas de elementos pasivos y carcomidos que habían gastado mucho dinero en la clandestinidad y habían hecho poco por la organización). Los anarquistas habían intentado fugarse pero no lo habían conseguido y ante la decisión de evadirse, la dirección del PCE en la prisión de Porlier consideró de indisciplina su actitud y que rompían la unidad del partido, por ello decidieron separarles de la organización. Incluso el padre de Espinosa se negó a dar a su hijo la sierra y las armas hasta que no se aclarara todo. En otra nota de Carrera dijo que Cecilio Arregui había caído porque cuando a él le detuvieron, llevaba encima la dirección de Arregui y luego éste entregó a todos. Carrera dijo a Roza que al frente del partido se había quedado Manuel Gimeno que había llegado de Francia y que los camaradas que no habían sido detenidos le ayudarían a contactar con él. Carrera dijo que con respecto al tema de Espinosa y su grupo, él se había puesto siempre del lado de la dirección de la cárcel, anteponiendo los intereses del partido a los personales. En la nota le daba la dirección de la sociedad ISIS con un escrito para Esteban Ortega Cimiano que sería el encargado de enlazarle con Gimeno. También había una cita en la nota de Carrera para que fuera a ver a Rosa Castillo, que había sido una dirigente de una célula a la que Carrera había destinado a un aparato especial de recepción y montaje de emisoras, trabajo que estuvo realizando en la guerra para Pedro García Ferreño (Carrera comentó que había que sacar a este dirigente de la cárcel pero hacía falta mucho dinero y la organización no lo tenía). Roza fue a la prisión de Porlier con la hija de Álvara, de unos 14 años y con un pase que sacó Álvara. Fue a hablar con Carrera, el cual le dijo por la reja que Gimeno estaba al frente de la Delegación del PCE y que haría todo lo posible por contactar con Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 701 él, encontrándolo muy aturdido. Fue la última vez que pudo verle porque a la semana fueron incomunicados, tras ser descubierto el plan de fuga. Dicho plan se iba a desarrollar aprovechando los tabiques que estaban haciendo en un pabellón especial, uno de los obreros, dejó unas baldosillas recubiertas falsamente para poder abrir un agujero. Pero parece que una noche se abrió el boquete e hizo mucho ruido y uno de los guardias se dio cuenta y fue así como se abortó la fuga. Álvara dijo a Roza que Víctor Pajares se había negado a entregar el aparato que controlaba a Gimeno y que quería dárselo a Casto García, pero como la situación no estaba clara y Espinosa no dijo tampoco nada, rechazó la propuesta. En esas primeras semanas de 1944, llegó de Bilbao, Pilar, cuñada de Urresola para entregar a Roza las películas que Carrillo le había enviado desde Argentina por medio del marinero. Aparte iba una carta con el programa de la Junta Suprema de Unión Nacional, un artículo de Dolores Ibárruri e información de “Sentín” indicando que se había aumentado el número de militantes a sesenta en las fábricas y a veinticinco en las zonas mineras. Pilar comunicó a Roza que habían prescindido de Heras porque tenía una actitud en contra del PCE y regresó a Bilbao con una carta de Roza para “Sentín” indicando que la casa de su tía en Madrid sería una estafeta entre Madrid y Bilbao y que a la capital vizcaína llegaría un individuo procedente de Argentina, para que lo recibiera y le diera las señas de Madrid. Este individuo era Pere Canals i Cambrissas “Pedro” o “Julio”. De esta manera Roza conoció la constitución de la Junta Suprema de Unión Nacional unos días antes de llegar Pedro a Madrid.851 Canals fue enviado para controlar la organización comunista en Cataluña del PSUC y formar, junto con Casto García Rozas y Jesús Monzón, una especie de Comisión o Delegación Nacional (algo parecido a lo que había denominado Heriberto Quiñones).852 No obstante, Monzón hizo caso omiso a las ordenanzas de Carrillo y Fernando Claudín desde Buenos Aires y siguió con su política de Unión Nacional con la ayuda de sus más fieles camaradas, relegando a Casto García Rozas a labores de organización pero no de responsabilidad en el seno de la organización comunista. Hecho que no cambiaría hasta la llegada de Santiago Carrillo y su renovación en los puestos dirigentes con la caída de Monzón y algunos integrantes de su dirección. Carrillo utilizaría a camaradas apegados a sus directrices y líneas de actuación, como el propio Casto García que durante cierto tiempo ocupó el cargo de máximo mandatario en el interior del país o Agustín Zoroa Sánchez, dirigente llegado desde América para hacerse cargo de un puesto importante en el aparato directivo de la Delegación del PCE en el interior de España.853 La nueva dirección tuvo problemas con los Comités Regionales de Euskadi y Cataluña, por los intentos de controlar la situación de la organización comunista en aquellas regiones desde dos vías distintas. Por un lado, los dirigentes que Monzón envió 851 AHCCPCE, Informes sobre Camaradas, Jaques 47-51, Informe de Roza de 25 de noviembre de 1945, firmado por Alfredo. 852 MARTORELL, Manuel: “Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la Historia”, Pamiela, Pamplona, 2000, pp.107-111 y MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, p.212. 853 Santiago Carrillo en sus “Memorias” recordaba una reunión que tuvo en Francia con Casto García, una vez que éste pasó la frontera. Casto le explicó como Monzón y Trilla le habían marginado y acusado de estar deprimido y desmoralizado. Carrillo comentaba que no podía comprender estas denuncias por parte de Monzón, como tampoco que no le había consultado la idea de invasión al valle de Arán en CARRILLO, Santiago: “Memorias”. Planeta, Barcelona, 1993, p.413. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 702 y por otro lado, la llegada de los cuadros dirigidos por Casto García, que tenían la misión de controlar la situación del PCE, bajo las directrices del Buró Político de América. Sin embargo, Monzón tenía controlada la situación al tener más extendida la política de Unión Nacional (dentro del organismo de la Junta Suprema), por la mayor presencia de militantes en los comités y sectores clandestinos y por la aceptación de algunos de los dirigentes enviados desde América, menos en el caso de Casto García. Incluso Monzón tuvo la ratificación del Buró Político del PCE en México con Vicente Uribe y Antonio Mije de su línea política de Unión Nacional. Jesús Monzón siguió con su vida normal en Madrid, sin salir mucho pero cuando lo hacía según dicen los que le conocían, vestía elegante e impecablemente, con buenos y refinados gustos haciéndose pasar por doctor en un chalet del paseo de Arturo Soria, aparentando estar casado con Pilar Soler y viviendo con el matrimonio de comunistas que se hacían pasar por jardineros (Vicente y Charo). Gabriel León Trilla tenía la misión de desarrollar y organizar el movimiento guerrillero en el interior aprovechando la presencia en los montes de guerrilleros huidos desde incluso antes del final de la guerra civil española por temor a las represalias que podrían sufrir. Estos huidos casi no tenían organización y estaban la mayor parte de las veces incomunicados entre las diferentes zonas montañosas donde estaban escondidos. Lo que si tenían era una gran experiencia en la lucha por los años de guerra civil, pero pocos estaban organizados ni política ni militarmente, acción que desarrollarían con posterioridad las Agrupaciones Guerrilleras bajo el mando del PCE. En ese intento de crear un importante movimiento guerrillero destacaron las incorporaciones de comunistas que tuvieron importancia en la organización del interior de España como Jesús Bayón, Ramón Guerreiro, Celestino Martín Borja, Dionisio Tellado y otros comunistas que llegaron de Argentina, como el caso de José Isasa Olaizola. Jesús Monzón aparte de estar enfrentado con algunos de los cuadros enviados por Carrillo desde América, como el caso de Casto García Roza, también tuvo detractores y enfrentamientos con otros dirigentes del interior del país. Es el caso del que fuera secretario general del Comité Provincial de Valencia, Demetrio Rodríguez Cepero "Centenera”. Éste desarrolló una política más independiente de los postulados dirigidos por Jesús Monzón y sus colaboradores. Demetrio Rodríguez redactó un periódico de tendencia marxista-leninista y con tintes regionalistas "El Palleter” . Por todos estos "desvíos" de la corriente monzonista fue acusado de traidor y de "diluir el partido de la Unión Nacional" siendo expulsado del PCE.854 Se llegó incluso a publicar en "Mundo Obrero” de marzo de 1944 una noticia donde se llamaba la atención a los comunistas de Madrid por la llegada de unos "provocadores" desde Valencia, reclamados por el “agente provocador y confidente policial” Demetrio Rodríguez que había sido expulsado del partido. Se trataba de Méndez Mozonis y uno llamado Julio, que iban acompañados por Magdalena Azzati Cutanda. Advertían que si esos indeseables delatores de la policía quisieran ponerse en contacto con la organización comunista les acogiesen como se merecían.855 854 MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.88. 855 AHCCPCE, Prensa, “Mundo Obrero”, 12/32 y 12/33. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 703 El Partido Comunista de Euskadi empezó a reestructurarse tras las detenciones sufridas a lo largo de los primeros meses de 1943 con la dirección de Jesús Carrera. La Delegación Central en Madrid intentó comunicarse con los camaradas que habían resistido a las caídas, pero la reorganización que se produjo en tierras vascas tuvo unos postulados y caracteres más independentistas que les hicieron independizarse con respecto al control del PCE y de otros Comités Provinciales de la organización, viéndose tras la disolución de la Internacional Comunista como un partido autónomo y con grandes dosis de nacionalismo vasco en su seno. Ya vimos como Monzón mandó a Apolinario Poveda para reunirse con la dirección vasca e intentar que olvidaran la cuestión separatista y se reintegraran dentro de la Delegación Central. Incluso enviaron a Antonio Seoane Ramos conocido como Jorge "El Argentino” que había llegado de Argentina tras emigrar desde España. Monzón le dijo que tenía como misión encargarse del control de la organización vasca, fracasando también en su trabajo, Después se le destinó al aparato de fronteras que tenía como enlace directo a Gabriel León Trilla, ya que le entregaba los materiales que editaba la Delegación del PCE en Francia.856 18.1. Las divergencias internas en la reorganizació n del PSUC y la situación del PCE antes de las invasiones guerri lleras. En Cataluña también se produjo un conflicto entre la Delegación del Comité Central con la dirección del PSUC. Tras la caída de las diferentes direcciones, primero la de Alberto Assa, Donaire y Pardinilla y luego la de Vicente Peñarroya (enfrentado con el PCE y con la anterior dirección del PSUC en la cárcel, con los primeros por su política independiente con respecto a la de Unión Nacional y con los segundos porque éstos pensaban que había que empezar de nuevo y no utilizar a los mismos cuadros que no habían sido detenidos como hizo Peñarroya). Jesús Monzón tenía su poder reforzado, no sólo en Francia con la Delegación del PCE a su cargo, sino también en España con el desarrollo de la política de Unión Nacional. Monzón pensó que para tener controlada la situación en Cataluña tendría que contactar por su cuenta con el PSUC en Cataluña. La Delegación del PCE en Francia envió a Pelayo Tortajada Martín857 (participó en la reunión de reestructuración del PCE 856 MARTORELL, Manuel: “Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la Historia”, Pamiela, Pamplona, 2000, p.124-125. 857 Pelayo Tortajada Martín vivía cerca de Marsella. Por mediación de Miguel Álvarez, hermano de la diputada socialista Regina Álvarez, le presentó a un individuo con el que iba a contactar en Marsella. Este camarada le dijo que en breve pasaría a España. Antes de salir le orientó sobre la situación del PCE en el interior y de las deficiencias y errores políticos del PSUC en Cataluña. Le indicó que una vez que llegara a España tenía que contactar con los dirigentes que hubiera del PSUC y que tendrían que aceptar la línea política de Unión Nacional. También tenía que verse con militantes que no hubieran sido detenidos y con la información que le proporcionaran realizar un informe detallado de la situación política en Cataluña. Tenían conocimiento de las divergencias entre el PSUC catalán y la de la Delegación del PCE. Pasado un tiempo se volvió a ver con el individuo en cuestión que le entregó 1.000 pesetas y 500 francos y le comunicó que debería esperar a un guía en la estación de Narbona (Francia) con un periódico enrollado en un sobre golpeándolo con la mano izquierda y que era conocido como Leandro. Éste sería el encargado de su paso a España y el contacto con la organización del PSUC. Pelayo salió de Marsella con destino a Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 704 en Francia que se celebró en el campo de concentración de Argelès). Peñarroya no tuvo un sometimiento rápido a Tortajada (incluso envió una carta a la Delegación del PCE en Francia preguntando quiénes eran y si tenían contacto con la Internacional Comunista y con América y que ellos eran el PSUC, sección de la Internacional Comunista). Al final aceptó el concepto de Unión Nacional de España tal y como la habían expuesto desde Francia. Con el apoyo de Tortajada, Peñarroya vio legitimar su poder ante la anterior dirección encarcelada en la cárcel Modelo de Barcelona. Hubo nuevas detenciones en Barcelona, Lérida y Tarragona que afectaron al PSUC y a la JSU. Estas detenciones provocaron primero la caída de Pelayo Tortajada cuando regresaba a Francia para dar cuenta de los trabajos de reorganización y luego la de Vicente Peñarroya. Mientras tanto, Monzón controlaba la situación del PSUC en Francia situando en los equipos directivos a individuos de su máxima confianza y estableciendo una continua comunicación entre Cataluña y Francia. Monzón no quería que hubiera divisiones internas dentro del PCE y a pesar de su condición especial, el PSUC estaría sometido a las directrices de su “hermano mayor”. La Delegación del PCE pensó que con las nuevas estrategias desarrolladas en Francia, (política de Unión Nacional de España y las acciones armadas guerrilleras), las cuales estaban siendo exitosas, y ampliando la organización comunista, tendrían que extenderse por todo el territorio español. En el caso de Cataluña se decidió enviar a un cuadro de su confianza y que hubiera estado bajo su mandato en la organización del PCE en Francia. Se trataba de Andrés Paredes Vidal “Gromán”. Fue en Marsella donde se entrevistó con Monzón y Trilla y se decidió que fuera el dirigente que reorganizara el PSUC. Sin embargo, debido a la caída de la anterior dirección de la organización catalana dirigida por Peñarroya, tuvieron que posponer el viaje para más adelante. Ante la escasez de información de lo que había pasado en Cataluña, Monzón envió al enlace Manuel Torres Monterrubio para ver qué había sucedido. Éste pudo entrevistarse con Peñarroya en la cárcel para que le ayudase a encontrar a los camaradas del PSUC que no habían sido detenidos, logrando sólo reticencias y desconfianzas. Manuel Torres pudo localizar a otros dos enviados de la Delegación de Francia a Barcelona, un miembro del PCE apellidado Bayón y otro del PSUC llamado Alcaraz. Los tres formaron una especie de dirección provisional hasta la llegada de Andrés Paredes. Manuel Torres cruzó la frontera para informar de la situación a Monzón y en aquellos días llegó una notificación de los otros dos camaradas en Barcelona con el aviso de que ya tenían un domicilio y la documentación necesaria para cuando el cuadro dirigente llegara a España y contactó con Leandro y ambos fueron hacia Enne donde se reunieron con otro individuo. Cruzaron la frontera en dirección a Figueras (Gerona) y aquí cogieron un tren hacia Barcelona. Recibió un salvoconducto y una cédula a nombre de José Meseguer Sánchez. Tortajada quedó para entrevistarse con Leandro en la estatua de Colón durante más de una semana, hasta que un día llegó con el individuo que sería su enlace y que se hacía llamar Félix. Las primeras conversaciones con él fueron sobre las detenciones que hubo motivando que la mayor parte de los militantes tuvieran temor a ser detenidos si volvían a reorganizarse. Félix le dijo que su misión era ser instructor político de la organización. Le entregó dos ejemplares del periódico catalán “Lluita” y propaganda para que la leyera y estudiara. Le dio cita para verse en el Tibidabo con el resto de los dirigentes de la organización. Aparte de Félix, había otro llamado Daniel y un joven que llevaba la representación de la Juventud. Tortajada les habló de la unidad en Francia, de la línea política que seguían y de los postulados del Buró Político del PCE en México. Tras una larga discusión, aceptaron las directrices del PCE y la política de Unión Nacional, quedando en redactar un informe que llevaría a Francia para que la Delegación del PCE lo leyera. Cuando iba a regresar con Leandro y otro individuo fueron detenidos en el tren antes de llegar a Figueras, dándose a la fuga los otros dos en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 120.292 y 135.111. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 705 Barcelona. Andrés Paredes entró en España con Apolinario Poveda en agosto de 1943 y se encontró una situación complicada ya que unos días antes de su llegada habían detenido a más de ochenta comunistas entre Tarragona y Reus (con anterioridad hubo más detenciones en Manresa (Barcelona), en esta localidad detuvieron a Joan Esteve que iba a ser el encargado de facilitar la cédula de identidad a Andrés Paredes). Bayón desapareció tras unas detenciones producidas en Madrid, que habían revelado la dirección de sus padres en la capital de España. Este fue el panorama que se encontró Andrés Paredes tras su llegada a Barcelona, con una total dispersión de los militantes del PSUC, unos detenidos y otros refugiados y con una división interna en su seno. El propio Paredes resumió los tres grupos en los que se dividía la organización comunista catalana: un grupo que seguía las directrices de Vicente Peñarroya (encarcelado en ese momento), otros grupos o células dispersas que contactaban unas con otras por medio de familiares y amigos pero fuera de todo control orgánico dirigente y otro grupo que se reorganizó independientemente bajo la dirección de dos dirigentes del PSUC que fueron detenidos en 1941 y que se habían escapado de la cárcel el 19 de junio de 1943, Albert Assa Anavi y Antonio Pardinilla Pérez. Ambos presos se escaparon gracias a la falsificación de dos oficios con las firmas del juez militar Jesualdo de la Iglesia y del general juez instructor del Juzgado Especial de Oficiales Generales de la Capitanía General de Cataluña. Para esa fuga no contaron con el otro dirigente del PSUC, Peñarroya, ya que estaban enfrentados.858 Andrés Paredes se reunió con los dos comunistas fugados, aunque no confiaba mucho en ellos por su decisión de haber creado una Dirección provisional del PSUC aparte de la que había y porque sospechaba que su evasión de la cárcel había sido por un servicio policial que se iba a hacer para detener a los otros comunistas que estaban libres. En la reunión Albert Assa, criticó a la dirección exterior por el envío de dirigentes de segunda clase y especificando que toda su línea política y de acción había sido desarrollado a expensas de unos documentos emitidos y publicados por el Buró Político de México. La decisión de Andrés Paredes de expulsar a Assa y a Pardinilla del PSUC (se lo comunicó a Peñarroya) fue respondida por parte de esa dirección escisionista catalana con el no reconocimiento del primero y con un acercamiento al Front Nacional de Catalunya y a la Unión de Liberación Republicana. Incluso el hermano de Pelayo Tortajada, Tomás, después de tener un enfrentamiento con la Delegación del PCE en Francia, pasó a España y se incorporó al grupo de Assa y Pardinilla, desechando una oferta de Paredes para que colaborara con él. Tomás Tortajada fue detenido con posterioridad. Paredes consiguió el contacto con otros dos enviados de Francia que habían llegado antes que él, se trataba de Agustín Echauri Esparza y Alejandro Piedrafita Lastiesas, con los que formó la Delegación del Comité Central del PSUC en Cataluña. Una organización muy mermada estructural, numérica y económicamente que consiguió emitir algo de propaganda a través de una multicopista que poseían y también el contacto con la dirección del PSUC en Buenos Aires, mandada por Pere Canals, gracias a algunos marineros que hacían la ruta Barcelona-Buenos Aires y que llevaron la correspondencia. También se comunicaron con la Delegación en Francia del PSUC en Perpignan notificando la labor desarrollada. Todo esto fue aprovechado por parte de la dirección comunista en Buenos Aires para mandar a otros cuadros desde América, los 858 MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, pp.191-222. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 706 dos primeros fueron un matrimonio de militantes de la JSU catalana, Margarita Abril González y Josep Serradell Pérez, "Román”, que llegaron a finales de 1943 y principios de 1944 respectivamente. Los dos recibieron una preparación intensiva en tierras americanas durante semanas junto a dirigentes como Joan Comorera o Federico Melchor (Margarita Abril estaba embarazada pero finalmente tuvo un aborto). El matrimonio salió del puerto de Manzanillo, en la costa mexicana del Pacífico y fueron al puerto chileno de Valparaíso. En tierras mexicanas esperaron durante varias semanas a que el comunista catalán Evaristo Massip les hiciera entrega de la documentación para salir, siendo su contacto con el PCE, Luis Cabo Giorla. De Chile pasaron a Argentina. Aquí estuvieron unos pocos meses y desarrollaron algunas actividades clandestinas como visitar en el puerto de Buenos Aires a marineros españoles que llevaban propaganda e informes desde España. Finalmente Carrillo decidió enviarlos a España. Primero salió Margarita en barco haciendo escala en Lisboa (se hizo amiga de una chica que iba disfrazada de monja con la que tenía relaciones amorosas con un oficial del buque, era de familia acomodada y tenía el apoyo de una importante embajada). Luego, en tren, desde Lisboa llegó a Barcelona (llevaba una cantidad importante de dinero para el PSUC) y su misión era contactar con la dirección de la organización catalana comunista y reorganizar la JSU. El papel de Andrés Paredes empezó a ser cuestionado por parte de la Delegación del PCE y del PSUC en Francia ante la falta de resultados, la división interna en la organización catalana y la poca difusión de la política de Unión Nacional en Cataluña. La conclusión fue el planteamiento de que tenía que volver a Francia ante el peligro de ser detenido, algo a lo que se negó en dos ocasiones. En una nueva nota de Trilla se le ordenaba abandonar Barcelona para comenzar nuevos trabajos en la organización en Euskadi o en Extremadura, pero Paredes adujo que no podía dejar la responsabilidad del trabajo clandestino a sus compañeros porque éstos tenían unos trabajos legales que impedirían un desarrollo político pleno. Entre marzo y abril de 1944 cayó el Comité Central del PSUC de Cataluña debido a las detenciones de un grupo de jóvenes comunistas de la JSU.859 Margarita Abril contactó con Andrés Paredes, ya que se conocían de la guerra. Abril le contó su misión en Barcelona hasta la llegada de su pareja. Josep Serradell salió en barco, haciendo una primera escala en una ciudad costera brasileña. Luego llegó a Canarias y el último destino fue Bilbao. Llevaba una documentación en la que se hacía pasar por un hacendado latinoamericano que iba a cobrar una herencia en Lérida. Durante varios días frecuentó bares, restaurantes y cines para dejarse ver llevando una vestimenta apropiada para ello. De Bilbao se fue a Barcelona instalándose en un buen hotel del Ensanche. Carrillo le decía que las citas debían de ser siempre igual que un reloj, cortas y precisas. Al pasar por una relojería, había un gran reloj en la fachada marca “Román” y fue así como adquirió su nombre de guerra. El punto de apoyo en Barcelona era un piso en la calle Rocafort, domicilio de un marinero que estaba casado con una cantante de ópera, eran los dos comunistas (se trataba de la misma estafeta que había utilizado Margarita cuando llegó a Barcelona). El marinero le dijo que hacía tiempo que había perdido contacto con la organización y Serradell no pudo contactar con ella. 859 MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, pp.191-222 y MAROÑO, Pere: “Román. L´home que va organitzar el PSUC”, Fundación Pere Ardiaca, Barcelona, 2005, pp.47-55. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 707 De manera casual, un día, “Román” estaba viendo la cartelera del cine Alcázar, en la Rambla de Cataluña y unas manos le taparon los ojos y era Margarita Abril. Gracias a ésta Serradell pudo entrevistarse con Paredes. En esa reunión, Serradell le comunicó su relevo en los puestos de dirección, pero Paredes no aceptó la orden. Serradell y Margarita Abril decidieron hacerse cargo, sin contar con la Delegación del PCE de Monzón, de la dirección del PSUC y de la JSU (ayudados por otro comunista apellidado Mercader que era responsable de la organización local de Barcelona) tras la detención de Andrés Paredes, comunicándolo a Francia a través de una carta a Perpignan. La dirección del PSUC en Francia no se fiaba de un cuadro que sólo había llegado a Barcelona para ocupar un puesto en la JSU catalana y no para asumir el cargo de máxima autoridad de la organización en Cataluña e incluso pensando que se trataba de un individuo de la dirección “provocadora” de Assa y Pardinilla. Monzón, preocupado por la caída de Paredes envió a Asensio Arriolabengoa Ibabe para que se hiciera cargo de la organización catalana (era su segundo viaje a Barcelona tras su llegada a España). Asensio se entrevistó con Serradell indicándole que tenía que obedecer su autoridad porque el PSUC estaba sometido jerárquicamente al PCE. Arriolabengoa acusó a “Román” de hacer una crítica feroz del trabajo de Andrés Paredes, de no haber difundido los materiales de propaganda de la Delegación, de cambiar algunos párrafos del documento “Hacia la insurrección nacional” que había repartido también la Delegación, de no hacer campaña con motivo del 2 de mayo y de retener a los guerrilleros del XIV Cuerpo que habían llegado de Francia. “Román” le respondió que rechazaba el contenido de la carta de Monzón, que la organización que existía del PSUC y de la JSU catalana era gracias a él y que sólo entregaría el partido a Pere Canals que estaba en Madrid. Arriola arremetió contra Serradell indicando que si Canals había llegado de América, la Delegación tenía relación con Moscú y que la incorporación de Roza a la propia organización dependería de según y cómo justificara su actividad en el tiempo que llevaba en el país. Roza y sus colaboradores intentaron por sus propios medios, el contacto con Serradell. Enviaron primero a un comunista conocido como “Gómez”, a quien Roza le dijo que se marchara porque no le iba a atender tras la detención de Paredes y luego enviaron a “Sandalio” para hablar con él. “Sandalio” le criticó sus aires de suficiencia y la manera de organizar el PSUC. Le dijo también que cuando se viera con Arriolabengoa le indicara que buscara los medios para que ellos pudieran contactar con Monzón. La Delegación del Comité Central del PCE en Francia tuvo la intención de mandar a Cataluña antes que a Arriolabengoa al comunista Ángel Pérez Marí, máximo responsable de la Delegación del PSUC en Francia, el cual tenía la orden de trasladarse a Cataluña. También se envió desde Suiza por parte de Manuel Azcárate y de Carmen de Pedro una ayuda económica, con algunos informes y notas guardados secretamente en una caja de zapatos y en un libro de poesías. No obstante, hubo problemas porque tenía que haber llegado a manos del aparato de Monzón en Barcelona, dirigido por un individuo llamado Valentín, que tenía la orden de no mantener contacto con Serradell hasta la llegada de Arriolabengoa. Éste, cuando llegó a Barcelona recuperó los informes y la nota que estaban guardados en casa de Valentín. Entre los informes enviados desde Suiza iba una carta de la Delegación del PCE para que Paredes se pusiese a su disposición. Esa carta estaba redactada en términos bastante duros contra la labor Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 708 separatista desempeñada por el PSUC. Arriolabengoa y Serradell tuvieron una fuerte discusión en la que este último acusó a Monzón, alegando que él había sido mandado por el Comité Central de América y más concretamente por Carrillo y que no debían darle instrucciones ni mandatos sino escucharle porque formaba parte de la dirección del PSUC. Tras una larga entrevista y discusiones, Arriolabengoa le convenció de que aceptase la decisión de Monzón y que se desplazara a Madrid. Todavía quedaba la segunda parte, recuperar y restablecer el contacto con Francia. Para ello mandaron un enlace a Manuel Gimeno, que tenía que enviar a Ángel a Cataluña para entrevistase con Arriolabengoa. Éste cuando estaba esperando la llegada de Ángel, recibió una carta enviada por correo normal y escrita con tinta simpática desde Madrid donde se le daban instrucciones: debía cortar todo contacto con Serradell (antes de que éste se fuera a Madrid), dejar montado el aparato con Valentín al frente y regresar a Madrid inmediatamente, pero no a la casa donde había residido a su llegada a Madrid porque la habían ocupado otros camaradas. Asensio tuvo problemas para encontrar billetes y los consiguió de estraperlo. Ángel Pérez Marí llegó a Barcelona esperando recibir las órdenes oportunas desde Madrid. Se entrevistó con Arriolabengoa antes de que saliera, quien le explicó su enfrentamiento con Serradell y la marcha de éste a Madrid. Aquí llegó Arriolabengoa el 26 de mayo de 1944, entrevistándose con Monzón, el cual le comunicó la llegada de nuevos camaradas para ocupar puestos de responsabilidad (se trataba de Pere Canals y de Casto García Rozas) y que Pérez Marí ocuparía eventualmente el cargo de máximo responsable del PSUC.860 Josep Serradell llegó a Madrid y se entrevistó en un parque con Monzón. Sometiéndose a sus órdenes regresó a Barcelona con la noticia de la llegada de Pere Canals para ocupar el puesto de máximo responsable del PSUC en Cataluña, algo que no fue bien visto por el secretario general del PSUC, Joan Comorera que estaba en Francia. Comorera veía la llegada de Canals desde Argentina como un intento de integración de la organización comunista catalana en el PCE. A pesar de que Pere Canals se quedó en Madrid eventualmente formando parte de la Comisión Nacional que dirigía Jesús Monzón, era el que controlaba la organización en Cataluña, estableciéndose una Delegación del PSUC cuyo secretario general fue Josep Serradell, como secretario de organización Pérez Marí y un ex guerrillero apellidado Montserrat como secretario de agitación y propaganda. Pérez Marí se encontró con Pere Canals en Madrid para decirle que había sido enviado por el PSUC y por el PCE y debido a ello tenía que quedarse para formar parte de la Comisión Nacional que había formado Monzón. El sometimiento y subordinación del PSUC al PCE por parte de Canals a Monzón fue uno de los argumentos esgrimidos para las acusaciones que más adelante haría Joan Comorera a Pere Canals. Las relaciones entre Serradell y Pere Canals no eran muy buenas, ya desde su estancia en Buenos Aires. Serradell se quejaba de no contar con medios ni económicos ni organizativos para el desarrollo del PSUC (acusó a Canals de gastar el dinero que le habían dado en Argentina para el PSUC) y que los militantes no tenían ni para para las pensiones con lo que podría poner en peligro su propia seguridad. En el PSUC se complicó la situación porque se produjo la caída de todo el grupo de individuos que habían sido enviados a Barcelona con la misión de crear el mando del XIV Cuerpo de Ejército Guerrillero para el interior del país al mando de Manuel López Herrera 860 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm, Sigc.204-208, Informe sobre Arriolabengoa. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 709 “Verrugas” . Fue un plan programado por Jesús Monzón en su idea de provocar una insurrección nacional con la entrada de un gran Ejército Guerrillero, algo que se produjo en el mes de octubre de 1944. La entrada de este primer grupo de guerrilleros se produjo para desarrollar una acción armada antifranquista con una primera avanzadilla que se instalaría en Cataluña.861 Llevaron a cabo un par de atracos, destacando el segundo de ellos el 12 de agosto de 1944 en la fábrica de cervezas Moritz llevándose 31.000 pesetas, siendo detenidos los integrantes de ese aparato militar guerrillero, condenados a muerte y ejecutados posteriormente en octubre de 1944 en el castillo del Campo de la Bota, también conocido como castillo de las Cuatro Torres, en Barcelona. Las consecuencias de las detenciones fueron organizativas. Canals pidió explicaciones a Serradell, que fue destituido como máximo dirigente del PSUC en Cataluña (esta organización contaba con un centenar de militantes en Barcelona y unos trescientos en el resto de Cataluña) y enviado a Valencia para entrevistarse con Trilla (había marchado a Valencia para reestructurar el Comité Provincial valenciano). Tras la entrevista en la que Trilla recibió las críticas de la situación del PSUC y la propuesta de la insurrección nacional que había ordenado el PCE, regresó a Barcelona. Después, durante un tiempo, fue apartado del PSUC,862 siendo sustituido por otro camarada llamado Celestino Carreté. Al no tener ingresos, Serradell compró una cédula de identificación falsa y estuvo trabajando en un almacén del Ejército franquista cargando y descargando sacos de legumbres durante doce horas al día por un salario de 10 pesetas al día y una barra de pan. Sin embargo, con la llegada de Carrillo a Francia, su control de la Delegación del PCE en territorio galo y su influencia en España volvió a recuperar a Josep Serradell. Por medio de Casto García se dijo a Serradell que fuera a Madrid, siendo destinado al País Vasco. Mientras estuvo en Madrid un antiguo compañero de la Juventud catalana gritó su verdadero apellido y le saludó con el consiguiente temor a que hubiera sido oído y a ser detenido. Estuvo en San Sebastián durante tres meses y volvió a Madrid en mayo de 1945 siendo nombrado secretario general del Comité Regional de Madrid junto a Simón Sánchez Montero. Margarita también ayudaba a la organización en Madrid pero residían en casas diferentes.863 A principios de 1946 recibió una carta de Carrillo y de Comorera por medio de un enlace, siendo nombrado jefe de la Delegación del Comité Central del PSUC en el interior, relevando de su cargo a Pérez Marí. También ocupó el cargo de secretario político militar del PSU y Margarita Abril responsable de la JSU en Cataluña (reorganizó la organización clandestina de los 861 Junto con Manuel López Herrera formaron parte del XIV Cuerpo del Ejército Guerrillero para el interior del país: José María Cava Serrano como su ayudante, José Ramón Álvarez, jefe de información política, Francisco García Nieto jefe de una futura guerrilla urbana y José Perarnau Bacardi, jefe de acción. Luego llegaron los que iban a formar parte de las futuras unidades guerrilleras, César Somarribas, Leocadio Ruiz y Luis Vitini Flores en MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, pp.219-221. 862 Desde la Delegación del Comité Central en Madrid con Monzón y Trilla en Valencia acusaron a Serradell de ser un traidor y un provocador. Según la mujer de Serradell, Margarita Abril, su marido se escondió en Valencia y regresó enseguida porque tenía miedo de ser asesinado por parte de sus camaradas. De nuevo aparecía el efecto liquidador en el seno de un partido comunista, en plena efervescencia del período estalinista con acusaciones de traidores y desviacionistas en ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, p.47. 863 MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, pp.220-222. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 710 militares republicanos y ayudó en la creación de la Asociación de Fuerzas Armadas de la República Española).864 Otro de los problemas con los que se encontró Jesús Monzón fue la delación protagonizada por Demetrio Rodríguez en Valencia ante la policía. Monzón le propuso personalmente a Asensio Arriolabengoa si era posible la “liquidación” del problema. Como Trilla era el que mejor conocía la situación, debía ayudarle en este propósito. Arriolabengoa tras entrevistarse con Trilla en Madrid se quedó a la espera de recibir los puntos de apoyo en Valencia, pero tras casi un mes de espera, el propio Monzón le comunicó, a finales de junio de 1944, que ya no iba a Valencia. Monzón le dijo que Trilla había sido enviado a Valencia, pero su trabajo lo estaba haciendo bastante mal porque había estado perdiendo el tiempo sin conseguir nada positivo. Después, Arriolabengoa pasó a la Comisión de Organización de la Delegación cuyo responsable era Pere Canals. La misión de Arriolabengoa iba a ser el montaje de aparatos de enlace con los diversos Comités Provinciales por medio del correo, utilizando un sistema de estafetas particulares para cada Comité con escritura simpática secreta y con claves cifradas, haciéndose también cargo del archivo de la organización.865 Las acusaciones de traidores, delatores y agentes de policía no siempre pertenecían a los mismos protagonistas sino que los acusados podían ser también acusadores. Se puede comprobar como la culpabilidad de Monzón en las acusaciones y en las depuraciones de otros militantes comunistas son similares, no en el mismo grado, pero sí en el mismo sentido que las establecidas por otros dirigentes comunistas como Santiago Carrillo, ejemplificándolo en los casos de Demetrio Rodríguez y Josep Serradell. Los dos dirigentes fueron acusados por Monzón de delatores y llegado el caso, si era posible acabar con sus vidas (como decía el propio Monzón "limpiar toda la mierda del anterior”, refiriéndose a la pasada dirección quiñonista). Muchos militantes comunistas sufrieron esas acusaciones que en muchos casos les llevó a ser tratados como verdadera escoria por parte de sus propios camaradas o por el partido, por el cual habían dado todo, y en otros casos, a perder la vida llegado el caso, por la política desarrollada por parte de algunos dirigentes del PCE, era una política de conveniencia y beneficio propio. No se trataba sólo del trabajo y la dedicación plena a unos ideales representados por un partido político (jugándose la vida si fuese necesario por ello), sino que se producía también un total egoísmo por representar y ocupar los máximos puestos del organigrama, costase lo que costase y llevándose por delante lo que hiciera falta para obtener el mejor trozo del pastel. Éste fue el caso de Santiago Carrillo, el hombre de las conveniencias, oportunidades, adaptaciones y cambios de parecer dependiendo del momento y las circunstancias con el fin de llegar a una meta, el poder, tan añorado y ambicionado por parte de muchos dirigentes. En esa batalla y lucha política por conseguir el ansiado papel de máximo responsable de la Delegación del PCE en Francia y en España, las depuraciones, acusaciones y eliminaciones pasaban a un segundo plano si el fin justificaba los medios. Todo ello enclavado en un tiempo donde las críticas por provocaciones a comunistas, utilizando las más frías técnicas estalinistas, estaban a la orden del día. El querer presentar a Jesús Monzón como un hábil político sin responsabilidad en ningún tipo de treta y trama política y de llevar una 864 MAROÑO, Pere: “Román. L´home que va organitzar el PSUC”, Fundación Pere Ardiaca, Barcelona, 2005, pp.47-55. 865 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm, Sigc.204-208, Informe sobre Arriolabengoa. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 711 vida nada oscura ni sombría se alejaba mucho de la realidad como ha expresado Secundino Serrano: "…Pero la persecución a la que fue sometido Monzón no debería llevar a un correlato en el que evolucione de comunista invisible a comunista inmaculado y ejemplar. Monzón era un aventurero estalinista, al igual que Pasionaria, Carrillo y la mayor parte de los dirigentes comunistas de entonces… La diferencia sustancial entre Monzón y Carrillo, más allá de las anécdotas, residía en que Monzón perdió la batalla por el poder. Una batalla entre estalinistas. Presentar a Monzón como el contrapunto de Carrillo resulta una operación mistificadora, una burda manipulación. Carrillo y Monzón resultan en lo esencial figuras simétricas, vidas paralelas… Resulta comprensible la tentación de convertir en héroes a los perdedores, pero una operación de ese tipo nada tiene que ver con la historia”.866 La política desarrollada por la dirección de América fue contradictoria ya que por una parte, desde el final de la guerra civil, el intento por recuperar el poder del interior era uno de sus principales objetivos con el envío de cuadros, unos para ocupar el puesto de máximo responsable y otros para informar de la situación existente y llevar las directrices que se querían imponer desde el exilio. A pesar de las divisiones y los enfrentamientos internos, el punto discordante se produjo cuando algunos hechos del interior los consideraron como propios y se vanagloriaban por ellos con gran entusiasmo, a pesar de quedar en entredicho la veracidad de tales hechos. Así fue cuando Monzón mandó varios informes fechados en noviembre y diciembre de 1944 manifestando que en el interior, la delegación estaba constituida por siete mil miembros siendo la principal organización la de Madrid con unos dos mil. Realmente las cantidades no eran esas. Como se ha visto, en la capital de España la estructura del PCE estaba dividida en cuatro sectores (Norte, Sur, Este y Oeste), además había un radio en Vallecas y otro en Carabanchel con setenta militantes. Luego había otras cuatro células en la empresa de Autobuses, dos en la Casa Jarreño, en Sefa, en Marconi, en Telefunken, en la D.E.V. de aviación y autos, en F.P.O., en el Parque de Automóviles de los Ministerios, en el Parque Central de Autos, en la Casa Froquer, en la Standard y Comercial Hierro.867 Estos informes más las noticias y llamamientos exagerados e irreales de concentraciones y manifestaciones de más de 70.000 personas en Madrid, en conmemoración del 7 de noviembre de la defensa republicana de Madrid en la guerra civil y otras similares, como el intento de desarrollar una política de lucha de clases en un momento donde era impensable una política de ese estilo, hicieron que el entusiasmo fuese grande y que se contagiara en la idea de la insurrección nacional y de la presencia del PCE en el interior. El propio Buró Político desde México, con Vicente Uribe y Antonio Mije, hizo declaraciones exaltando la concentración de noviembre en Madrid señalando que a pesar de las caídas sufridas, el partido era fuerte como para sobreponerse ante esas dificultades según las noticias que les llegaban del interior.868 Con esta perspectiva se entraba en una gran incoherencia por parte de los dirigentes del PCE, ya que por un lado se atacaba e intentaban cambiar a la Delegación del interior y por otro lado se hacían eco del entusiasmo con que desarrollaban el trabajo 866 SERRANO, Secundino: “Maquis. Historia de la guerrilla antifranquista”, Temas de Hoy, Madrid, 2001, pp.142-143. 867 AHCCPCE, Microfilmado, Caso Monzón. 868 MORAN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.91. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 712 Monzón y compañía en el contexto de la Unión Nacional y su Junta Suprema. Fue un comportamiento donde la falsedad y la irrealidad eran notorias, siendo los más afectados los militantes de base y cuadros intermedios, que no se explicaron acciones de este tipo en su lucha por un partido donde la disciplina y la jerarquía eran los postulados básicos, al ver las divisiones y las luchas internas de los dirigentes. Lo único que se quería era dar un gran golpe de efecto a la política del PCE y la Unión Nacional para llevar a cabo la ansiada Reconquista de España. Todos la estaban esperando y el espaldarazo final lo dio Jesús Monzón con una carta enviada a Toulouse a finales de agosto de 1944 en la que dejaba clara la preparación y organización de un ataque a España por los Pirineos aprovechando la organización guerrillera existente en el sur de Francia. Casto García Roza contactó por medio de Rosa Castillo con Julio San Isidro Fernández y otro cuadro llamado De Pablo (podría tratarse de Pablo Ávila Menoyo), que habían salido recientemente de la cárcel. La Comisión Nacional del PCE pidió a Julio San Isidro proseguir unas conversaciones que había empezado en la cárcel con David Antona, dirigente destacado de la CNT. Por orden de Julio Gómez Gayoso “Emilio” (había llegado procedente de Buenos Aires en 1944), visitó a David Antona en un sanatorio que estaba por Nuevos Ministerios ya que estaba grave de una enfermedad. San Isidro fue a visitarle y le dijo que no estaba de acuerdo con la política de la Unión Nacional de España (le entregó una carta de la FAI del exterior de España firmada por Cipriano Mera pero San Isidro la entregó a otra dirección que había en Madrid, creyendo que era la Delegación y no la recuperó). San Isidro fue a verle en otra ocasión, ofreciéndole ayuda económica si la necesitaba. La labor de San Isidro fue la de hablar con los principales miembros de los partidos de izquierda para ver si querían integrarse en la Junta Suprema de Unión Nacional. Hicieron gestiones para localizar a Juan Gómez Egido del PSOE, pero no fue posible. También contactó con un dirigente de la UGT apellidado Pérez Pérez. En una primera cita dijo que no hablaría con él porque no le conocía. Más tarde y a través de un médico, quedaron con San Isidro en el bar “Inglés” de la glorieta de San Bernardo. Le hizo la misma propuesta que a Antona pero le dijo que no sabía porque no tenía la representación de la UGT ni del PSOE, quedando en verse en otra cita (siguiente domingo a las 11.30 puerta del cine Coliseum) para darle la contestación del PSOE pero no acudió. También intentó hablar con el republicano Régulo Martínez sin conseguirlo. De Pablo también tuvo como misión ayudar en la organización de Unión Nacional en Madrid, viendo las dificultades de trabajo que había, debido al recelo de muchos militantes a participar y el rechazo de socialistas, republicanos y anarquistas al ingreso en la Junta Suprema de Unión Nacional. Ávila le dijo a Roza el caso de un camarada que recaudaba dinero con sellos de cotización de Unión Nacional y se quedaba con más de la mitad del dinero recaudado. De todo ello se quejaba Pablo Ávila diciendo que no eran esas las mejores condiciones para trabajar. Roza encargó a algunos militantes que colaboraban con Rosa Castillo, que sacaran algo de propaganda para conmemorar el 14 de abril y se dieron cuenta de que había dos direcciones clandestinas de comunistas madrileños a la vez, desconectadas y desligadas una de la otra. No era la primera vez que esto ocurría en el Madrid clandestino donde unas detenciones de algunos comités provocaban la pérdida de contacto con otros camaradas y de esta forma no podían saber la existencia de otras direcciones y comités análogos a los suyos. Tras la caída de la dirección de Carrera y ante la falta de una Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 713 dirección fuerte y unificada hasta la llegada de Jesús Monzón, hubo otros comunistas que realizaron un trabajo de reorganización de militantes que no estaban organizados ni controlados hasta principios de 1944. Había varios sectores dispersos conocidos por los números 12, 13, 14 y 15. El que estaba más organizado políticamente, no el más numeroso, era el dirigido por Ramón González ayudado por Mercedes Gómez Otero. El sector 12 tenía a su vez cinco divisiones en sus radios correspondientes. El sector 13 estaba muy desorganizado también dividido en cinco zonas y con unos cuatrocientos militantes que habían perdido el contacto tras la detención de la dirección de Carrera. El sector 14 tenía una dirección con organización y un aparato de agitación y propaganda. El sector 15 estaba ubicado en centros de trabajo, en fábricas e industrias. Se habían organizado en células comunistas creadas en los lugares de trabajo.869 El trabajo de Mercedes Gómez, junto con el de otras compañeras que habían salido de la cárcel de Ventas, como Purificación González, Concepción Feria, Rosario del Olmo, Dolores Freixa y Esperanza Serrano fue el de ayudar en la reorganización de los diferentes sectores madrileños, con labores de solidaridad en el Socorro Rojo, enviando paquetes y dinero a distintas cárceles y en la secretaría de propaganda, como transporte de paquetes y notas a las citas establecidas. La dirección del PCE decidió unificar las direcciones dispersas de militantes y nombró a José Carretero Sanz “Toledano” o “Chamorro” y a Francisco Caridad Mateos (llegado de América) para contactar con los sectores madrileños números 12, 13, 14 y 15. La precaución y cautela de aquellos militantes era grande para los “llegados de fuera”, no sólo por el hecho de quitarles el control de su trabajo clandestino (por el esfuerzo que les había supuesto cuando casi ningún dirigente estaba en el interior) y sobre todo, porque temían que pudieran ser infiltrados policiales. La encargada de contactar por parte de la Delegación del PCE con Mercedes Gómez Otero fue Ángeles Agulló de Guillerna “Teresita”.870 En la cita que tuvo 869 AHCCPCE, Sección de Equipos de Pasos, Informes del Interior, Caso Monzón. 870 Ángeles Agulló de Guillerna nació en Madrid en 1911. Sus padres, Luis Agulló y Ángeles de Guillerna, inculcaron a sus cinco hijos (Ángeles, Carlota, Luis, Luz y Gonzalo) una educación humanista y laica. Su padre, ingeniero industrial, no quiso que sus hijos fueran a colegios católicos, por ello iban profesores particulares a su casa para enseñarles. Angelines (así la llamaban en casa) era una mujer muy seria y disciplinada. Empezó a estudiar Farmacia, pero debido a la muerte de su padre, unos días antes de la proclamación de la II República tuvo que dejar de estudiar en la Universidad. Aprobó unas oposiciones al Cuerpo General de la Administración de la Hacienda Pública siendo destinada a Ciudad Real. Aquí se empezó a relacionar con personas más izquierdistas e ingresó en el Comité Provincial del PCE de Ciudad Real. Cuando empezó la guerra fue miembro en representación del PCE del Ayuntamiento de la ciudad manchega y secretaria femenina de dicho Comité Provincial. Participó en mítines y actos de propaganda para la organización comunista. Iba a visitar a su familia a Madrid y coincidió con Matilde Landa en labores de ayuda y asistenciales. Con el golpe de Casado participó desde el interior de la sede del PCE en Ciudad Real a las fuerzas casadistas pero fue detenida y pasó a la cárcel. El 24 de julio de 1939 se le hizo un consejo de guerra y en palabras del propio consejo: “fanatismo marxista rabiosamente bolchevique con un cargo de oposición con el Ministerio, dejando su puesto en el Ayuntamiento y dedicándose a la propaganda. Fue detenida en el interior del domicilio del PCE al ser rendido, parece que confeccionó sacos para las barricadas levantadas dentro del edificio, parece que también lanzó una bomba de mano desde su puesto de trabajo hacia las fuerzas rojas gubernamentales de Casado pudiendo provocar la muerte a varios soldados y heridas, aunque no está comprobado. Incansable charlista en actos públicos, haciendo gala del peor revolucionarismo más encarnizado, lo dice el gobernador civil de Ciudad Real y el comisario jefe de Investigación”. Varios de sus compañeros de la Delegación de Hacienda (Antonio de la Encina Meléndez y Vicenta Maderuelo del Rincón) hablaron bien de ella diciendo que salvó a varias personas de derechas y nunca se aprovechó de los víveres almacenados por su partido. Angelines se Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 714 “Teresita” con Merche, ésta le dijo que no se fiaba de los que habían llegado de Francia y que si pasaba algo después de la cita, ella sería la responsable, ya que se habían producido muchas detenciones y caídas. Angelines preparó la entrevista con Pilar Soler. Merche sabía de la existencia de la otra porque Paz Azzati, su hermanastra, le había hablado de ella en la cárcel. En la primera cita, Merche fue con muchos resquemores y escepticismos. Pilar le empezó a contar cómo estaba organizada la dirección de Monzón y cuál era la política de la Junta Suprema de Unión Nacional de una manera resumida. Merche de manera distante y sin entrar en muchas explicaciones, le dijo que había que luchar, pero que desde la dirección de Quiñones el partido estaba resentido y los militantes desconfiaban de todo. Las dos quedaron para una siguiente cita. Merche dijo que hablaría con sus camaradas de los sectores y que no le daba ninguna esperanza para ver si podrían trabajar de una manera conjunta. En la segunda entrevista, Merche le dijo a Pilar Soler que sus compañeros no se fiaban de los recién llegados, que de momento tendrían pocos contactos y que sí recogerían materiales y documentación que habían realizado para el uno de mayo y estudiarían la línea política que iban a proyectar. Pilar le contó los resultados de las entrevistas a Monzón y a Casto García. Todos acordaron que a la siguiente entrevista iría Monzón y que tenían que seguir trabajando para encuadrar a todos los militantes comunistas en la Delegación del PCE. Durante los dos siguientes meses a las entrevistas fue también Monzón, llegando al final a un acuerdo, no sin reticencias, para que pasaran los diferentes sectores madrileños a la organización comunista.871 La propia opinión de Merche sobre la intromisión de la dirección monzonista en su trabajo clandestino en los sectores reorganizados: “Nosotros no teníamos confianza en la gente de fuera. Tuve varias reuniones con Pilar Soler. Se me presentó como la hermana de Paz Azzati. Y alguna otra con Monzón, éste era muy poseído, no me agradaba. Los del sector Monzón vinieron en plan de mando, ocupando todo. Si he discutido con Pilar Soler es porque parecía la mandona. Yo le decía: “Tenías que haber estado aquí cuando no había nada y lo hemos tenido que levantar y ahora todo defendió desmintiendo todo de lo que se le acusaba, dijo que tuvo cargos en el PCE a partir de 1938, que intervino en mítines relámpago y que no ayudó a hacer ninguna bomba ni saco porque estuvo en los sótanos del Ayuntamiento. La condena que tuvo fue de treinta años pero se le conmutó por una de veinte años. Primero estuvo en la cárcel de Ventas, luego en octubre de 1939, fue trasladada a la prisión de Amorebieta (Vizcaya) y luego a la prisión de Palma de Mallorca. Aquí coincidió con Matilde Landa e Isabel López de Andrés, con las que formó parte de la dirección del PCE en la prisión. El director de ésta quiso que todas ellas fueran trasladadas a una cárcel de Canarias debido a sus trabajos clandestinos y por su ideología. Angelines sufrió unos episodios epistolares similares a los vividos por Matilde Landa para que se convirtiera al catolicismo por parte de las mujeres de Acción Católica pero sin conseguirlo. Mientras estuvo en prisión, el 28 de agosto de 1940 fue sancionada con la separación del Ministerio de Hacienda por su participación en la guerra civil. A finales de 1943 salió en libertad y se fue a Madrid contactando con el PCE clandestino. Fue enlace de Jesús Monzón, Pilar Soler, Gabriel León Trilla y Asensio Arriolabengoa. Su casa fue utilizada como estafeta de correspondencia y lugar de reunión de los dirigentes comunistas. Luz Agulló también fue detenida por recoger boletines ingleses en la embajada inglesa. La policía la detuvo, junto a otros hombres y fueron llevados a la Dirección General de Seguridad. La madre de Luz acudió a la embajada para pedir ayuda y desde la diplomacia inglesa hicieron las gestiones pertinentes, siendo puesta en libertad a los cuatro días. Con posterioridad le dieron trabajo en el servicio de propaganda y publicaciones de la propia embajada, donde estuvo más de veinticinco años en Entrevista a Luz Agulló de Guillerna, 30 de junio de 2007, GINARD Y FÉRON, David: “Matilde Landa. De la Institución Libre de Enseñanza a las prisiones franquistas”, Ediciones Flor del Viento, Madrid, 2005, Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 3.962 y www.meh.es/es-ES/Publicaciones/.../Sanciones%20Guerra%20Civil.doc. 871 AHCCPCE, Informe sobre camaradas, 843 Informe sobre Mercedes Gómez Otero. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 715 está organizado venís a que os demos todo”. Después de varios meses de discusiones, al final los de fuera se hicieron cargo del sector 14, que era la organización del partido en Madrid. Nos quitaron de la dirección. Creo que fue hacia el mes de agosto de 1944”.872 Ramón González se vio apartado de los órganos de dirección, por lo que decidió irse a Barcelona. Aquí contacto con miembros del PSUC clandestino para colaborar con ellos. Pero fueron detenidos, aunque Ramón salió muy pronto en libertad, porque no fue relacionado con el trabajo de Madrid. Estuvo viviendo con una amiga y compañera de Mercedes, Concepción Feria. Los dos pasaron a Francia sin el permiso de la dirección del PCE. Después de hacerles las oportunas entrevistas para conocer sus biografías y participación en la lucha y oposición antifranquista dentro de la organización clandestina fueron acusados de traidores, sobre todo Ramón González, pasándolo mal en Francia por este motivo. Casto García seguía enviando cartas e informes a Argentina por varios medios: vía Portugal con los enlaces que hizo cuando llegó de América y desde Bilbao, aprovechando los barcos que iban a puertos vizcaínos que llevaban los mensajes hasta Cuba y desde aquí eran enviados a en Buenos Aires (Carrillo envió a Roza una carta con direcciones en Barcelona para enlazar con Andrés Paredes, Alfredo Cabello y Antonio Seoane Ramos, estos dos últimos llegados desde Argentina, pero no llegó a manos de Casto porque iba desde Portugal y tras las detenciones de comunistas portugueses, entre ellos Julio Mesquita, destrozaron la carta por temor a ser detenidos). Con posterioridad recibió otras dos cartas de Carrillo y de Ramón Ormazábal dándole 20.000 pesetas (10.000 para Casto y otras 10.000 para Pere Canals), instrucciones para la instalación de una emisora de radio, opiniones sobre el mal trabajo de Luisillo y Maleta en Bilbao y la necesidad de encontrar a Montoliú. Castillo entregó a Roza una carta de un checoslovaco que estaba en un sector de Barcelona. Decía que tenía un camarada suyo que había llegado el año anterior con una importante misión para el partido, que estuvo en el campo de Miranda de Ebro (Burgos) y que había entregado un informe al partido en Madrid informando de la situación del campo. En la carta se indicaba también que un grupo de checos habían sido preparados para irse a América por gestiones de la embajada norteamericana. Roza contestó a Castillo que no enlazara directamente con el checo y que pusiera un telegrama a Barcelona para que fuera a Madrid Antonio Seoane. Pero por esos días, éste llegó a Madrid junto a Alfredo Cabello y a Vicente Pérez Galarza “Ricardo” . Llegaron noticias contradictorias de que el checo había sido detenido pero no fue así porque apareció en Madrid ofreciéndose a pasar prensa desde la embajada norteamericana, ya que había un checo al frente de la misma. Roza percibió algo raro en este comportamiento y decidieron romper contacto con el checo y esperar a la llegada de otro dirigente, “Sandalio” que había ido a Barcelona. En la primera quincena de mayo de 1944, Casto García se entrevistó con Jesús Monzón y Pilar Soler. Antes de la entrevista Casto tomó unas medidas de seguridad por si había alguna resistencia de la Delegación de Monzón para hablar con él, incluso su eliminación, y por si no quería ceder el cargo de máximo dirigente. Dejó a sus 872 GARAI, Juan Ramón: “Celestino Uriarte: clandestinidad y resistencia comunista, Txalaparta, Navarra, 2008. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 716 colaboradores “Sandalio”, Pere Canals, Julio San Isidro, Castillo y De Pablo el documento que Carrillo y Claudín le habían entregado para Monzón indicando cuál iba a ser su misión y el trabajo a realizar, puntos de apoyo y direcciones de América y otros informes que tenía. En el primer encuentro entre Roza y Monzón, éste le recibió con mucha simpatía (Casto afirmó con posterioridad que sólo era hipocresía). Roza le contó su itinerario desde América y sus problemas para contactar con ellos. Monzón le dijo que creía que había sido detenido porque no había podido contactar con él, ya que con Carrera no tenía contacto, con ISIS se cortó debido a las detenciones producidas entre ellas la de Damián Ortega, por lo que tuvo que salir del país Manuel Gimeno. Roza le dijo cuál era su opinión sobre la caída de Carrera y Monzón le dio la razón, indicando que a pesar de trabajar bien, cometió una serie de ligerezas. Ellos intentaron salvarlo a través de Gimeno pero cuando éste llegó, Carrera ya había sido detenido. Siguió diciendo que Gimeno había ido primero para preparar su posterior viaje a España e hizo gestiones para la constitución de la Junta Suprema. Roza le transmitió que su misión era relevarle en el puesto de máximo dirigente de la Delegación del Comité Central del PCE, a lo que Monzón no opuso resistencia. Crearon la Comisión Central del PCE ocupando el cargo de secretario general Casto García Roza, constituyendo parte de la secretaría de dirección con Jesús Monzón, que también sería el presidente de la Junta Suprema de Unión Nacional, Pere Canals sería el secretario de organización y José Gómez Gayoso el secretario de agitación y propaganda, con la ayuda de Gabriel León Trilla (hombre de confianza de Monzón). Monzón le entregó una estructura de todas las regiones y hablaron de la necesidad de conseguir la libertad de Pedro García Ferreño. Monzón y Roza tuvieron varias reuniones para abordar diferentes temas de la Delegación y del trabajo realizado por el propio Monzón desde su llegada a España. Examinaron el programa de constitución de la Junta Suprema de Unión Nacional y el documento titulado hacia la Insurrección Nacional. Roza indicó que la línea política de la Delegación estaba bien y era correcta pero que en el documento de la Insurrección se subestimaba el peligro monárquico, dedicando muchos párrafos a los altos mandos del Ejército y sólo unas líneas a soldados, sin plantear la reivindicación de la clase obrera. Siguió indicando que no sólo había que tener relación con los católicos a nivel personal, sino que también con otras organizaciones antifranquistas, siendo la base la clase obrera. Monzón le replicó que había sido difícil el apoyo de otros partidos de izquierda y republicanos. Roza indicó que había empezado el contacto con ellos a través de Julio San Isidro que se había entrevistado con David Antona y con algunos socialistas y De Pablo con Régulo Martínez y otros republicanos influyentes, todo ello para crear una verdadera Junta Suprema de Unión Nacional. Roza manifestó su desacuerdo en lo relativo al aparato de información de la Junta Suprema, ya que se desligaba de las directrices marcadas por el partido y que los cuadros que estaban en dicho aparato actuaban de manera pasiva y estaban quemados, siendo necesaria su sustitución. Casto García preparó un informe detallado de todas las actividades y trabajos desarrollados por la Delegación y lo que se encontró cuando llegó a España para enviárselo al Buró Político del PCE en América y a Santiago Carrillo. Roza hizo saber a Monzón que se habían exagerado algunas actividades y que otras no eran ciertas. Monzón dijo que había enviado a Arriolabengoa a Cataluña para sustituir a “Román” y que si era necesario, fuera liquidarlo en caso de haberse resistido a entregar el poder. A Bilbao había enviado a Apolinario Poveda (luego llegó Antonio Seoane) que habló con Luisillo y Maleta, los cuales no quisieron entregar en un primer momento el control del Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 717 partido. Roza le dijo que había otro cuadro a la disposición de la organización de Euskadi, “Sentín” y se lo comunicaron a Apolinario, quien ya había organizado un Comité Central de Euskadi, colocando a “Sentín” como secretario general, con Luisillo de secretario de organización (antes del intento de asesinato) y Antonio Seoane como secretario militar, siendo Poveda el instructor de la Delegación. Roza mandó a Seoane que le dijera a Poveda que se hiciera cargo de la dirección absoluta del partido en Euskadi, que le sacaran a Luisillo de la organización bajo el pretexto de estar muy quemado y aprovechando el hecho de que se fuera a las guerrillas, acompañarle al monte para liquidarlo, pero al final no lo hicieron (sus “camaradas” acabarían con su vida en Francia en 1945 acusado de agente policial de la 2ª Bis). La policía supo de la presencia de estos dirigentes comunistas en Bilbao y tuvieron que irse. “Sentín” estuvo escondido en la casa de Pilar y luego pasó a Madrid (fue trasladado por orden de Canals al Comité Provincial de Valencia). Más adelante hubo más detenciones de militantes comunistas en Bilbao y parece ser que la causa estuvo en la detención de Apolinario Poveda que facilitó nombres y direcciones de camaradas vascos en la capital vizcaína. En el caso de Levante, Monzón contó que había estado Gabriel León Trilla, pero tuvo que irse porque protagonizó enfrentamientos con Demetrio Rodríguez “Centenera” que ordenó quemar toda la propaganda que Trilla había llevado de la Delegación. Hablaban de la existencia de un Comité Regional, pero según Monzón, en la práctica era Carmen Riera (la calificó despectivamente como la “tortillera”, novia de José Palau). En la zona Centro había contactos con el Comité Provincial de Toledo y de Ciudad Real y con unos pocos militantes en Alcalá de Henares. Con el Comité Provincial de Galicia habían tenido contactos con Orense y Vigo, donde Cerveró contactó con Víctor García Estanillo “El Brasileño” , José Corberó y Tino Posada. Éstos tenían contacto con los guerrilleros huidos de los montes asturianos y leoneses. Víctor García había montado un aparato de entrada de personas, materiales y propaganda entre la frontera portuguesa y gallega, como punto de apoyo al PCE. García Estanillo organizó la dirección de Unión Nacional en Galicia pero fue detenido y salió en libertad en 1945 (fue acusado de traidor y confidente policial por parte de dirigentes comunistas portugueses y españoles, reorganizó el partido en Galicia y cuando el nuevo equipo directivo del PCE con José Gómez Gayoso y Antonio Seoane a la cabeza le dijeron que les tenía que entregar la organización, Víctor García y su ayudante, Teófilo Fernández, se negaron a entregar sus cargos. Parece ser que Carrillo dio la orden de sus asesinatos, primero a Gómez Gayoso y éste a Manuel Blanco Bueno. Víctor y Teófilo fueron asesinados por guerrilleros en la parroquia de Moalde-Quinteiro (Silleda, Pontevedra) a primeros de 1948). En Aragón también hubo un Comité Regional desde la dirección de Carrera pero tras su caída se perdió el contacto. En septiembre de 1943 la Delegación del PCE en Francia decidió que Leandro Saún Ráfales pasara a España. Primero lo hizo por una Escuela de Instrucción durante unos días donde le enseñaron a vivir en clandestinidad. Le dieron algo de dinero y una cédula a nombre de Santiago Parra Pérez y la orden de hacerse cargo del Comité Regional de Andalucía (aunque él creía que era mejor que le destinasen a Cataluña porque conocía mejor el terreno). Contactó con seis individuos desconocidos y pasaron la frontera por Andorra junto a un guía del partido. El primer punto de apoyo estaba en el pueblo de La Fragua (Andorra), teniendo que esperar por la noche en el campo para entrar en la casa de apoyo. Compraron billetes en la estación de autobús y cada uno se sentó en asientos distintos. Leandro al lado de unos soldados con los que se puso a hablar en catalán, ganando su confianza para pasar más Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 718 desapercibidos. En una parada subió una pareja de la Guardia Civil para pedir documentación y uno de ellos conocía a uno de los soldados. El guardia civil observó que estaba riéndose, preguntándole preguntó que hacían y el joven soldado le indicó que hablando y riendo, consiguiendo que los guardias civiles bajaran del autobús sin pedir la documentación. Los seis comunistas llegaron a Lérida donde cogieron un tren a Zaragoza. Leandro hizo noche en la capital zaragozana y al día siguiente, 26 de octubre, llegó junto a sus compañeros a Madrid. Fueron a la casa donde estaba la estafeta que le habían dado y salió una chica llorando, diciéndoles que se fueran porque habían sido detenidos los camaradas del partido. Leandro se fue junto con otro compañero que tenía una cédula de Mora (Toledo) que decía conocer Madrid. Los dos fueron a visitar a unos amigos suyos de Mora y luego a una pensión donde querían alojarse. Cuando estaban haciendo la inscripción y mostrando la documentación, el dueño de la pensión dijo que casualmente había un guardia civil, también de Mora, hospedado en el establecimiento. Los dos se pusieron nerviosos y salieron corriendo, intentando ser detenidos por el conserje de la pensión que les gritaba: ¡Ladrones!¡Ladrones!. De allí se fueron a una casa donde alquilaban habitaciones y estuvieron una noche. Al día siguiente Saún se fue a dar una vuelta y se encontró de manera casual con un antiguo compañero de la guerra que había perdido un ojo y un brazo y que tenía un taller de relojería, Justo Morera. En un primero momento fue reacio a hablar con él y estuvo esquivo, incluso quiso irse pero al final decidió ayudarles y junto con su otro compañero, les llevó a su casa en la calle Cuchilleros, donde vivía con su mujer y sus dos hijas. Justo les puso en contacto con Félix Reyes y éste les dijo que fueran a casa de un individuo llamado Eusebio Sánchez. Se desplazaron hasta allí y les recibió una mujer que escuchó que iban de parte de Reyes; ésta le dijo que se pasaran en unas horas. Leandro regresó pasado dicho tiempo y fue recibido por otro individuo que le dio una nota que ponía: “Manuel Girón, Calle de Antonio San Genis, 23, Zaragoza, Reyes”. La Delegación del PCE había cambiado los planes para Leandro y le nombraron máximo responsable del Comité Regional de Aragón e iba a sustituir a Narciso González Rafael que regresaba a Madrid para ayudar a Jesús Monzón. El 28 de octubre, Leandro llegó a Zaragoza donde le esperaba Félix Reyes y fueron a casa de Manuel Girón Colao (no era una pensión) donde también estaba hospedado Reyes. Girón era un militante del PCE, casado y con dos hijos. Félix dijo que Leandro (le llamó “Santi”) era un camarada llegado de Francia. Girón cuando escuchó eso le recriminó a Reyes el hecho de haberlo llevado a su casa y por este motivo se fueron a una pensión cercana a la Plaza de España. Leandro, por su parte, también censuró el comportamiento de Reyes por haber dicho que había llegado de Francia. Al día siguiente, Leandro fue a una cita con Reyes para presentarle a uno de los miembros del Comité Provincial del PCE en Zaragoza. Dicho comité estaba formado por Francisco Gallastegui (contratista), Alejandro González (propietario de una pastelería en la Avenida de Madrid) y Nicasio García Morales “Manolo” (comunista madrileño desterrado en Zaragoza). Saún entabló conversación con Gallastegui, que era el dirigente que había ido con Reyes. Se fueron los tres a otra cita en un café de la plaza del Castillo donde les esperaban Manuel Girón, Alejandro González y otro camarada llamado Manuel Mota Montero (de Madrid, encuadernador y domiciliado en Zaragoza). Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 719 Saún les comunicó el relevo en la dirección del PCE y su idea de organizar un Comité Regional. Félix Reyes dejó la casa de Manuel Girón y su habitación fue ocupada por otro individuo, Santiago Parra Pérez. Leandro empezó su trabajo en la organización para extender al ámbito provincial la presencia de la Unión Nacional de España. Saún estuvo ayudado por Nicasio García como secretario de agitación y uno de los que más militantes integraron en la organización clandestina en Zaragoza. Leandro también contó con la ayuda de un familiar suyo lejano, Pilar que vivía en Fabara (Zaragoza). Fue ella quien facilitó nombres de individuos izquierdistas y simpatizantes que pudieran ser integrados en la Unión Nacional de España. Desde la Delegación del PCE en Madrid enviaron una carta a Leandro Saún para que fuera a una cita con dos miembros del partido, los cuales formarían parte del Comité Regional de Aragón, La Rioja y Navarra. En la carta se decía que uno de los dos individuos era manco y llevarían una revista cada uno. Se presentaron como Cabrero y Gaitán y, una vez realizadas las presentaciones, se fueron a un piso para hablar sobre la organización. Sentados a la mesa, uno de ellos le sacó un cuchillo a Saún diciéndole que si le buscaban una encerrona no salía de allí. Solucionado el primer contratiempo de desconfianza decidieron repartirse el trabajo del Comité Regional. Uno se llamaba Erótido Cabrero González (natural de Madrid y estaba casado) que se ocuparía de la secretaría de organización y finanzas y el otro llamado Isidoro Pérez Gaitán (natural de Chinchón (Madrid), casado, viajante y domiciliado en Rincón del Soto (La Rioja)), que se ocuparía de la secretaría de agitación y propaganda. Los dos eran viajantes y su situación estaba legalizada por lo que era una gran ventaja para desarrollar el trabajo sin problema y sin levantar sospechas. Entre los dos crearon pequeñas células del PCE en lugares de Aragón, La Rioja y Navarra. En Logroño (La Rioja) contactaron con los hermanos Bellido para coordinar los trabajos de organización y propaganda en la capital riojana. Hasta allí se desplazaron los tres miembros del Comité Regional donde prepararon el trabajo a desarrollar y se extendió la Unión Nacional hasta localidades navarras como Tudela, Cintrúenigo y Castejón de Navarra. En Zaragoza, Leandro y Nicasio García, también extendieron la organización y distribuyeron ejemplares de “Mundo Obrero” y “Reconquista de España”. De la distribución se encargó Gallastegui, quien pasado un tiempo se hizo con una multicopista en la cual editaron algunos folletos de propaganda. Leandro Saún puso en el interior de la chaqueta de un capitán de Artillería con quien tomaba café todos los días y mantenía animadas conversaciones, un ejemplar de un folleto de Unión Nacional. En otra conversación que tuvo Leandro con el militar, éste dijo que no sabía cómo había llegado el folleto a su chaqueta, pero que tras leerlo, no le parecía mal el tema de la reconciliación nacional (Saún no dijo que había sido él quien se la entregó). La Brigada Político Social de Zaragoza puso especial atención en la localización de células y grupos comunistas porque sabía que estaban militando en la ciudad. En febrero de 1944 la policía detuvo a Manuel Girón con una hoja de propaganda política de la Unión Nacional de España. Tras ser torturado confesó que habían recibido la visita de un individuo llegado de Francia, haciéndose llamar “Santiago”. Girón no conocía más detalles sobre Leandro y éste se había ido a vivir a la casa de un matrimonio, Gervasio y Alejandra. Lo que sí hizo Girón fue dar sus señas y los lugares donde creía que podría estar. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 720 El 8 de febrero de 1944 varios agentes de la Brigada Político Social de Zaragoza vestidos de paisano fueron al bar “El Girasol” . Allí se encontraba Leandro en una tertulia con un grupo de amigos con los que había hecho amistad desde su estancia en Zaragoza, incluido el capitán militar. Saún vio la llegada de los individuos y se puso de pie para salir del bar. En la puerta del mismo había más policías y fue detenido. En un primer momento como demostró tranquilidad, hizo sospechar a la policía de que se hubieran equivocado (incluso un policía dijo que si Manuel Girón les había engañado lo mataba a palos). En la comisaría la policía hizo un careo entre Girón y Saún, diciendo el primero que era el individuo que había llegado de Francia. Saún pensó que no podía hacer nada y dio su nombre real, diciendo que era de Gandesa y pertenecía al PSUC. Fue justo en ese momento cuando empezaron las brutales torturas sin conseguir que Saún delatara a nadie. Girón habló sobre los demás miembros del partido y dio el nombre de Antonia Rubalcaba Alonso. Su hijo, José Briviescas era novio de Luisa Girón, hija de Manuel. José y Leandro hicieron amistad y el segundo le pidió al primero si podía recibir en su casa unas cartas para él, respondiendo afirmativamente tanto José como Antonia (recibió alguna carta a nombre de Santiago). La policía siguió con las investigaciones y gracias a las pistas que les había dado Girón, localizaron a José María Trueba y García de Leaniz, propietario de una perfumería. Le preguntaron sobre su relación con Isidoro Pérez, contestando Trueba que era un agente comercial que trabajaba para él y que creía que vivía en Madrid porque le habían llegado cartas de él desde la capital de España. La policía le indicó que les llevara las cartas de Isidoro y a las pocas horas, José María Trueba fue a la comisaría para entregarlas. Antes de eso se había puesto en contacto con Leandro para decirle que la policía estaba preguntando por él. La policía comprobó que las cartas no eran enviadas desde Madrid, sino de Rincón de Soto (La Rioja). Enviaron a dos agentes de policía al pueblo riojano y supieron que Isidoro se había ido ese mismo día, tras recibir una llamada de teléfono. Los agentes de policía contactaron con el delegado de la Compañía de Telefónica para saber quién había sido la persona que había pedido una conferencia y se supo que había sido una mujer llamada Adoración Medrano de Pablo (casada y domiciliada en Cintrúenigo). Esta mujer fue detenida y llevada a comisaría para prestar declaración, indicando que tenía una tienda de perfumes y droguería en la localidad navarra. Estuvo en Zaragoza visitando a Trueba, quien le dijo si podía hacerle el favor de llamar a Rincón de Soto (pueblo natal de Adoración) para comunicar a los hermanos Gaitán “que su tía estaba grave” (señal para que Isidoro desapareciera). La policía utilizó una información de Eusebio Sánchez que había sido detenido en Madrid para saber que había otra organización del PCE en Valencia y aquí detuvieron a Alfonso Doval. Pero tampoco de esta manera pudieron relacionar esa organización con el resto de componentes del Regional de Zaragoza. El 27 de febrero, debido a las declaraciones de Girón, fue detenido Alfredo Torres Gálvez, dueño de un kiosco de periódicos en la Avenida de Madrid e implicado en el aparato de propaganda del partido. Éste declaró que había una correspondencia entre la anterior dirección del PCE detenida en noviembre de 1943 y liderada por César Vera Agudo y Leandro Saún. También que había un dirigente conocido como “Pastelero” (Alejandro González) que le había entregado propaganda y folletos y otro llamado Emilio Hernández Per (éste sólo recibió algo de propaganda pero no pertenecía a la organización clandestina). Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 721 Fueron llevados a la Prisión Provincial de Zaragoza, conocida como la cárcel de Torrero en febrero de 1944. Allí Leandro coincidió con muchos presos y tuvo conversaciones con Alfonso Escanero Bailo, quien al obtener la liberad contactó con la organización del Comité Regional del PCE y participó en la lucha clandestina. En junio de 1944, Isidoro Pérez entró en la cárcel incomunicado. Leandro tenía que comunicarse a toda costa con él para saber de qué manera se había producido la detención y si había contado algo de la organización. Por medio de un preso que repartía el pan en las celdas, Saún le pasó una nota para que se la pasara en el interior de un panecillo a Isidoro, pero éste no se lo comió y al día siguiente fue trasladado a la comisaría de la Brigada Político Social de Zaragoza y la policía descubrió la nota firmada por “Santi”. Leandro Saún fue trasladado de la cárcel a la comisaría para tomarle declaración y en los calabozos coincidió con Isidoro Pérez, acordando entre los dos que lo negarían todo. Los dos regresaron a la celda y Saún estuvo cuatro meses incomunicado sancionado por lo de la nota en el panecillo. Con posterioridad fue trasladado a la prisión provincial de Tarragona y en junio de 1945 empezó el juicio contra Leandro y sus compañeros, condenado a la pena de muerte en septiembre del mismo año y conmutada por una pena de treinta años en mayo de 1949.873 En noviembre de 1944 pasaron a España un grupo de guerrilleros para instalarse en el país. Dos de ellos, Francisco Morcillo Jarabo y Antonio Boix Sancerni cogieron un tren en dirección a Zaragoza, llegando el 10 de diciembre del mismo año. Boix se fue con su madre a Tortosa (Tarragona) y Morcillo se desplazó hasta Madrid para ver a sus padres pero a los dos días regresó a Zaragoza para no comprometer a su familia. Por mediación de un primo suyo, Morcillo conoció a Alfonso Escanero Bailo, que estaba en contacto con un grupo pequeño de Unión Nacional. Escanero buscó trabajo a Morcillo como mozo de almacén. En Zaragoza estaba la novia de Leandro Saún, Carmen Casas Godessart “Elisa” , que había ido a la capital zaragozana para estar con su novio y había aprovechado para contactar con la organización de Unión Nacional. Carmen contactó con Francisco Javier Galiay (abogado) que perteneció a la dirección del Comité Provincial de Zaragoza y que había caído en 1943, sin ser detenido Javier. Con la ayuda de Leandro Saún que facilitó nombres y direcciones de camaradas que no habían sido detenidos, se reorganizó el PCE en Zaragoza a finales de 1944. Junto a Carmen Casas y Alfonso Escanero, también participaron en la reestructuración Hilario Bozal y Félix Les. Este grupo se puso en contacto con un grupo de guerrilleros que estaban perdidos en la sierra de Luna (Zaragoza). Dos mujeres de la organización, Isabel Bailo y María Alcay, fueron hasta la sierra para llevar a los guerrilleros documentación, monos de trabajo y alpargatas para que se hiciesen pasar por campesinos. Gracias a unos billetes que compraron las anteriores mujeres, los guerrilleros cogieron el tren hasta Tardienta (Huesca) y se desplazaron a la sierra de Alcubierre (entre Zaragoza y Huesca). En marzo de 1945, Morcillo, Escanero y Carmen Casas crearon una Junta Local de Unión Nacional de España (Morcillo como secretario general, Escanero de 873 ABAD BUIL, Irene y HEREDIA URZÁIZ, Iván: “Leandro Saún y Carmen Casas. Organización política clandestina en la Zaragoza de los años 40”, Gobierno de Aragón, Zaragoza, 2008, pp.48-78 y VIDAL SALES, José Antonio: “La memoria reprimida. Historias orales del maquis”, Universitat de Valencia, Valencia, 2004, pp.198-218. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 722 organización y Carmen Casas de propaganda). Las primeras misiones fueron la de captar a militantes para la organización y reparto de propaganda clandestina. La Junta Local recibió una carta desde Logroño de Mariano Uriol Carnicer para contactar con ellos. Hasta allí se desplazó Escanero, quien tuvo una reunión con un individuo que se llamaba Ramón. Éste le dijo que tenían contacto con la dirección de Madrid y que querían relacionarse con el Regional de Aragón. Fue así como recibieron doscientos ejemplares del periódico “Reconquista de España” y el conocimiento de que había otras dos Juntas Locales de Unión Nacional de España en Navarra y en Huesca. En mayo de 1945 aparecieron varias pintadas por Zaragoza realizadas por Félix Les García que decían: ¡Viva la República!¡Viva la Unión Nacional!¡Muera Franco y Falange!. Ante el aumento del número de militantes decidieron ampliar el comité dividiéndole en varios sectores y cotizando para la ayuda a presos, siendo Escanero el encargado de las recaudaciones. Desde Logroño llegó otro nuevo envío de propaganda consistente en más ejemplares de “Reconquista de España” y una publicación que se editaba en la capital riojana, “Lucha” . Carmen decidió comprar paquetes de papel de fumar y escribir los mismos lemas que habían escrito en las paredes. El trabajo y reparto del papel de fumar lo realizó nuevamente Félix Les. Escanero viajó hasta Huesca y visitó a Félix Campodarve Izarbe, un maestro que formaba parte del grupo de Unión Nacional. Escanero le entregó propaganda y quiso saber cómo iban los trabajos de organización de Unión Nacional. Félix le dijo que estaban en fase de constitución (con posterioridad Carmen también viajó hasta Huesca para contactar con Campodarve e indicarle que les enviara un informe de cómo iba el desarrollo de los trabajos realizados). Carmen Casas hizo otro viaje a Logroño para contactar con el comité local y para ver si podía conseguir una estafeta de Pamplona, que fue la de Concha Caloca y donde recibían materiales enviados por las organizaciones de Logroño y Zaragoza. Éstas recibieron en junio de 1945 sendas notificaciones de la dirección de Madrid avisando de la llegada de un dirigente y del envío de propaganda. Sin embargo, no llegó ningún emisario de Madrid y al mes siguiente sí recogieron un gran paquete con propaganda de “Mundo Obrero” y panfletos firmados por el PCE con eslóganes como: “¡Viva la Unión Nacional!¡Viva la Central Sindical Única!”. El paquete estaba dividido en cuatro partes para que se distribuyera entre Zaragoza, Huesca, Pamplona y Logroño. La dirección de Zaragoza decidió conseguir una máquina de escribir para tirar su propia propaganda. Morcillo le dijo a Les que buscara una casa para colocar una máquina de escribir. Tras adquirirla, la llevaron a la portería de María Alcay, en la calle Miguel de Ara, 33. Con esa máquina editaron un pequeño boletín local con artículos redactados por Carmen y Morcillo, llegando a publicar cuatro números, aunque el último no llegó a distribuirse porque Julián González, que era asesor de Unión Nacional (estaba vigilado por lo que no formaba parte de la organización), indicó que era mejor no difundirlo. El reparto del boletín se hacía en las calles de Zaragoza y Logroño. Carmen viajaba en tren hasta Pamplona y Logroño para contactar con los camaradas que se encargaban de imprimir los folletos a multicopista, regresando a Zaragoza con la maleta repleta de documentación. En junio de 1945 se empezaron a producir las primeras detenciones, de las que se libró Carmen porque estaba visitando en Tarragona a Leandro Saún. Éste estaba condenado a la pena de muerte y Carmen hizo un viaje a Barcelona para ver si podía Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 723 conseguir un indulto o reducción de condena. El abogado de Leandro en Tarragona le manifestó a Carmen que fuera a Madrid para solicitar directamente una revisión de condena. La novia de Saún fue a Zaragoza para decirle a Escanero que se iba a Madrid. Este último dirigente le facilitó el contacto con la Delegación del PCE. El intento de Carmen de ser visitada por la Auditoría de Guerra no tuvo éxito y el contacto con el Comité Central fue para recibir la indicación de que seguían dependiendo de Logroño y le dieron propaganda para que fuera distribuida por Zaragoza. Carmen Casas regresó a Zaragoza y fue a la casa de Escanero para enseñarle la propaganda que le habían entregado. Al llegar a casa de los Escanero, la hermana de Alfonso le indicó que habían sido todos detenidos. Morcillo delató a todos sus compañeros y sus direcciones. Carmen fue hasta la casa de un matrimonio amigos suyos donde tenía escondida propaganda para no implicarlos. Los metió en una bolsa y los tiró cerca del río Gallego (Zaragoza). Al día siguiente, Carmen se fue a Tarragona sabiendo que la policía había estado en la casa de sus amigos preguntando por ella. Se fue a ver a Leandro a la prisión y allí un funcionario de prisiones le indicó que la policía le estaba esperando. Carmen salió de la prisión antes de que acabaran las comunicaciones con los presos sin ser detenida y fue a la casa de una prima de Leandro. Casas cogió un tren a Valencia y de aquí otro hasta Madrid, a casa de su amiga Angelita Díaz. Patricio, el novio de Angelita, relacionó a Carmen con el partido. Éste le encargó al cabo de dos meses que fuera hasta Alicante con la maleta llena de propaganda. Carmen al llegar al metro en Rosales fue descubierta por un policía de Zaragoza (llevaba gafas, con el pelo teñido de rubio y quince kilos menos). Este policía no le quitó la cédula que Carmen le enseñó diciendo que era otra persona y al llegar a la Dirección General de Seguridad le dio tiempo a tragarse dicha cédula personal (fue víctima de torturas para que dijera donde estaba su cédula). Desde Madrid fue trasladada a la comisaría de Zaragoza y luego a la cárcel de mujeres de Predicadores de la capital aragonesa. Tras ser juzgada y condenada, Carmen Casas salió en libertad el 27 de diciembre de 1946, teniendo que presentarse todos los días 1 y 15 de cada mes en el juzgado durante quince años. Se trasladó a Tarragona para estar cerca de Leandro Saún y gracias a miembros del PCE consiguió trabajo en un laboratorio farmacéutico.874 En Navarra había un Comité Provincial con dos sectores y varios radios. En Asturias había un Comité Provincial con Antonio García y Jesús el Vasco, que fue reestructurado con José Sirgo Hevia “Pilu” habiendo unos noventa militantes. En el Comité Provincial de Santander había unos ciento ochenta comunistas y varios más en la JSU y en León se constituyó un Comité Provincial. En cuanto a los contactos con el Ejército, según Monzón mantenían contacto con un grupo de carabineros y un teniente del Ejército en Orense. En Cataluña se habían puesto en contacto con guardias de asalto y otros oficiales expulsados del Ejército y en Madrid contactos con militares de algunos batallones. Según Monzón había relaciones sindicales con algunos dirigentes de la UGT, estando constituidas las Federaciones de Metalurgia, Ferroviaria, Madera y de la Construcción. Roza comprobó que en la práctica no eran reales tales afirmaciones porque sólo había enlace con unos quince talleres y fábricas en todo Madrid (Roza pasó 874 ABAD BUIL, Irene y HEREDIA URZÁIZ, Iván: “Leandro Saún y Carmen Casas. Organización política clandestina en la Zaragoza de los años 40”, Gobierno de Aragón, Zaragoza, 2008, pp.120-148. Alfonso Escanero Bailo moriría en un enfrentamiento contra la Guardia Civil en marzo de 1947, cuando era guerrillero de la Agrupación Guerrillera del Levante en las inmediaciones del pueblo oscense de Alcalá de la Selva, junto a otro compañero llamado Pascual Fortea Pradas. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 724 la cuestión sindical a Abelardo Sanzano y con posterioridad, cuando llegó a Eduardo Sánchez Biedma “Torres” ). También hablaron de la cuestión del PSUC y de Cataluña. Tras la salida de Arriolabengoa de allí, la Delegación llamó a Serradell a Madrid para que informara de lo sucedido en Cataluña con el PSUC y la JSU. Serradell señaló que estuvieron bastante tiempo sin poder trabajar porque los contactos fueron difíciles y la Delegación le pidió referencias y que hicieran sus biografías políticas a Serradell y su mujer. En Barcelona se desarrolló una reunión entre Serradell, Margarita Abril, Alfredo Cabello, Vicente Pérez Galarza y Antonio Seoane para dar directrices sobre la marcha de la organización (Serradell no se fiaba de Seoane porque estaba en contacto con el grupo de Alberto Assa y éste tuvo contacto también con Andrés Paredes antes la detención de este último dirigente). La Delegación pidió que Alfredo Cabello, Vicente Pérez y Antonio Seoane fueran a Madrid para dar las explicaciones sobre la marcha del PSUC. Cabello contactó con Monzón pero pasó casi un mes y no supo que misión tenía que desarrollar, igual que Pérez Galarza y Antonio Seoane. Serradell logró aumentar el número de militantes del PSUC hasta quinientos y tomó contacto con el grupo de guerrilleros del XIV Cuerpo iniciando las gestiones con miembros de Esquerra Republicana Catalana, de la CNT y de Unió de Rabasaires para crear comités de Unión Nacional. Serradell fue criticado por vivir conjuntamente con su mujer porque ella era la responsable de la JSU y no tenían que estar mezclados ambos aparatos. Desde Francia llegaron dos jóvenes que se presentaron como miembros de la Juventud y llevaban un ejemplar del periódico “Juventud Combatiente”. Margarita Abril, al leer la línea política del periódico se enfadó con ellos porque no seguían los postulados que el organismo juvenil comunista defendía y tras consultar con la Delegación, decidieron que se apartara de ellos porque podrían ser unos agentes policiales y ella corría peligro. La enviaron unas semanas a Madrid siendo ocultada por Alfredo Cabello (éste a los pocos días regresó a Sevilla para hacerse cargo de la JSU en el Comité Regional de Andalucía). Margarita Abril regresó a Barcelona para seguir con su trabajo de la JSU y fue ayudada por Pérez Marí que había llegado de Francia. Pedro Canals, momentáneamente, estuvo ayudando a Roza en la Comisión Nacional hasta que se preparara su viaje a Barcelona (una de sus posibles misiones sería hacerse cargo del grupo de guerrilleros del XIV Cuerpo). En esos días llegó a Madrid Josep Cerveró que había estado visitando los Comités Provinciales de Asturias y Galicia y recibieron el aviso de Alfredo Cabello que había establecido contacto con el Regional andaluz y estaban preparando la Agrupación Guerrillera de Andalucía. Con la llegada del grupo de guerrilleros a Barcelona al mando de Manuel López Herrera “Verrugas” se hospedaron primero en el barrio chino de la Ciudad Condal y la idea era llevarlos a una casa de campo a las afueras de Barcelona para que tuvieran mayor seguridad. Una de las primeras acciones pensadas era apoderarse de una máquina de imprimir que estaba expuesta en el Consulado norteamericano en Barcelona y que querían trasladar a Madrid para ser utilizada por la secretaría de agitación y propaganda de la Delegación (la imprenta no se consiguió porque fue retenida por los guerrilleros). También debían hacer algún atraco para obtener medios económicos. Monzón indicó que no se mantuviera contacto con el aparato de Valentín en Barcelona porque había tenido problemas con alguna mujer (podía conllevar a detenciones) y porque habían desaparecido 10.000 pesetas (iban en la caja de zapatos que habían enviado desde Suiza Carmen de Pedro y Manuel Azcárate) y una carta enviada desde Francia. Monzón Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 725 ordenó “limpiar” el PSUC de militantes colaboradores de la dirección de Andrés Paredes y de no verse más con Valentín. En el atraco a la fábrica de cervezas protagonizado por los guerrilleros de Barcelona se produjo un encuentro con la policía pero no hubo detenciones en ese momento, pero sí al día siguiente en el que fueron detenidos, tanto los guerrilleros como Manuel López Herrera. Parece ser que habían llevado una vida alegre en Barcelona y salían mucho. “Román” les buscó la casa de campo para instalarse pero no habían querido. Según Pérez Marí había un individuo apellidado Sánchez viviendo con una hermana suya y a veces iba por allí el jefe de armamento del grupo. Sánchez fue quien dijo que el atraco a la cervecería era seguro y la policía ya estaba avisada, yendo a la casa donde vivía y encontraron tres pistolas, munición y material de propaganda de la Junta Suprema. Parece ser que Sánchez era un agente de policía y también estaba dentro del aparato de Valentín. Monzón discutió con Roza debido a las notificaciones del propio Monzón a Serradell, de una carta enviada por Apolinario Poveda a Margarita Abril y de las manifestaciones de Arriolabengoa en contra de Roza y la Delegación de América. Monzón indicó que la carta de Poveda estaba dirigida a los camaradas de América y Roza señaló que parecía el trato que había dado Quiñones a los cuadros enviados por el partido a Portugal. Roza tampoco vio bien la mala gestión que se había llevado a cabo con la recepción de Serradell y Margarita en Barcelona y la carta que Monzón envió a Serradell indicando que entregara el partido a Arriola sin llegar a discutir ni aclarar nada con él, acusándole de tener un comportamiento parecido al de Heriberto Quiñones. En cuanto a las declaraciones de Arriolabengoa eran de desprecio a su persona y al Buró Político del PCE, de igual manera que hizo Quiñones con los anteriores dirigentes. Monzón, furioso, le contestó que había incorporado a todos sus colaboradores desde el principio, cuando no había nadie ni el partido estaba organizado (dejándole caer que mientras ellos estaban en América, él reorganizó todo el partido, tanto en Francia como en España). Si les pedía biografías de su historial en el partido era para asegurarse de que ningún provocador pudiera entrar en el seno de las filas comunistas clandestinas y que no tenía nada en contra de Alfredo Cabello, Antonio Seoane, José Serradell y Vicente Pérez. Casto argumentó que eso no era justificación para las actitudes y acciones que se habían tomado, indicando de nuevo Monzón que él no tenía desconfianza alguna hacia esos camaradas, no creyendo que Arriolabengoa hubiera efectuado esas declaraciones, que la carta de Poveda a Margarita había sido una ligereza y que si reconocía el tono agrío y seco en su carta hacia Serradell, pero lo hizo por la importancia que tenía la reorganización del PSUC. En la misma reunión Monzón hizo grandes elogios de Vicente Pérez “Ricardo” y de Antonio Seoane. Justificó el envío de Cabello a Andalucía porque en Madrid era muy conocido. Monzón envió a Vicente Pérez a Extremadura con gran cantidad de propaganda e informes para contactar allí con un grupo del partido. Vicente Pérez fue sin documentación y con 500 pesetas para los gastos. Pudo escapar en el tren a un control de la Guardia Civil y gracias a un punto de apoyo que tenía, le comunicaron que todo el Comité Provincial había sido detenido, creyendo que había sido por las delaciones del secretario general. Gracias a la camarada de la estafeta consiguió un salvoconducto con lo que consiguió llegar a Madrid pero no pudo contactar otra vez con la Delegación y con 300 pesetas que le entregó su hermano fue a Barcelona donde vio a “Sandalio” . Estas noticias se las hizo llegar Casto García a Monzón quien criticó Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 726 duramente el comportamiento de Vicente Pérez por haber regresado precipitadamente de Extremadura. En una comida que tuvieron Antonio Seoane y Jesús Monzón, éste le dijo que se dirigiera a Portugal y desde allí a América para entregar un informe importante que había escrito para Santiago Carrillo, indicando que su misión en España había terminado. Monzón lo había hecho sin consultar a Roza y éste cuando se enteró, cambió los planes y le envió a Bilbao para intentar corregir el trabajo de Luisillo en el Comité Regional de Euskadi. Monzón no puso ninguna resistencia a las indicaciones y observaciones dadas por Roza y las aceptó sin discusión. Indicó que tendría que ser el responsable de la Delegación quien debía llevar la dirección política y de propaganda del partido y que él se quedaría como su ayudante y Presidente de la Junta Suprema. Monzón manifestó que quería crear una organización de mujeres parecida a la Asociación de Mujeres Antifascistas y que el “Mundo Obrero” tenía que ser editado por cualquier célula, siendo los artículos de los dirigentes demasiado largos para reproducirlos. Roza no estaba de acuerdo con esas puntualizaciones defendiendo la idea de que los aparatos de propaganda y organización debían de ser independientes. Sería importante la labor de propaganda con el “Mundo Obrero” (se relegaría a un segundo plano el periódico “Reconquista de España”) pero no para que cualquier célula pudiera editarlo y que la propia Delegación fuera la encargada de su tirada y reproducción para extenderlo a otros Comités Provinciales, editando los artículos de los dirigentes íntegramente. Hubo una reunión entre los miembros de la Comisión Nacional del PCE en la que se realizó una reorganización del partido. Pere Canals seguiría en Madrid hasta que Serradell preparara las condiciones para que fuera a Barcelona. “Sandalio” pasó como secretario general en el Comité Regional de Madrid que ya se habían puesto en contacto por mediación de Carretero y Caridad con los diferentes sectores madrileños. Caridad fue enviado a Sevilla para sustituir a Alfredo Cabello que regresó a Madrid para hacerse cargo de la JSU en la capital de España. Vicente Pérez “Ricardo” sería el encargado del aparato de la correspondencia y direcciones con América, Portugal y Francia con la ayuda de Rosa Castillo para la recepción de noticias y montaje de una emisora de radio. Antonio Seoane en un principio iría a Portugal para asegurar el trabajo allí y luego dependiendo de la organización del partido, iría a Galicia o podría regresar a América para manifestar a Carrillo en persona de las actividades desarrolladas. Arriolabengoa iría a hacerse cargo del Comité Provincial de Valencia. Monzón habló muy bien de Arriolabengoa señalando que había sido un camarada sólido y que debería quedarse en el Comité Regional de Madrid o en la Comisión de Organización, aceptando Roza su incorporación en este último organismo. Antonio García Buendía y Jesús Pérez Barrios irían a Asturias para organizar un Comité Regional, con la ayuda de José Sirgo “Piru” . Antonio García llegó a Gijón en septiembre de 1943 contactando con elementos del partido en la ciudad asturiana y en Avilés indicando que era el responsable del Comité Regional de Asturias, León y Santander, sustituyendo a José María Urquiola Iglesias. Antonio García organizó un sistema estructurado desde las células, pasando por radios y sectores, hasta acabar en un comité. Lograron crear comités de Unión Nacional y tener encuadrados a casi quinientos militantes. Antonio García Buendía constituyó un Comité Regional de Asturias siendo secretario general el propio García, con Jesús Pérez Barrios como Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 727 secretario de organización y Gregorio Valero Salvador “Pedro” , en representación de León, como secretario de agitación y propaganda. También constituyó una Junta Regional de Unión Nacional con Luis González como vicepresidente, Mercedes Coto Díaz en representación de los intelectuales, con el socialista Valeriano Riestra Álvarez como secretario administrativo y con el republicano Joaquín Fernández Riesgo como coordinador del aparato de propaganda. Los cenetistas no quisieron incorporarse a dicha Junta a pesar del ofrecimiento a su ingreso. También realizaron una campaña de propaganda a favor de una futura insurrección nacional en contra del régimen franquista. Antonio García Buendía fue detenido con posterioridad y debido a una relación que tenía con Cándida San Juan Palacio, camarera del bar “Americano” de Gijón, por no llevar documentación siendo liberado a las dos semanas, sólo acusado de ese delito. El 1 de diciembre la policía preparó un dispositivo y detuvo a Cándida, argumentando que la reclamaban sus padres y la dejaron en libertad durante unas horas por si se quería despedir de alguien. Cándida confiada fue a ver a Antonio García y la policía que la estuvo siguiendo, detuvo a su novio. En un primer momento dijo que era Félix Elizalde, un agente comercial de Bilbao pero la policía no le creyó. En la madrugada del 6 de diciembre, García Buendía intentó suicidarse con varios cortes en los brazos pero no lo consiguió y debido a sus declaraciones se desmanteló gran parte del Comité Regional de Asturias y León.875 En Galicia estaban Tino Posada y Víctor García “Brasileño” con la idea de enviar a Montoliú a quien intentaban localizar por medio de su hermano que estaba en Madrid sin querer decir nada y la que fue su novia, hija del alcalde de Guadarrama, apellidado Raposo. Tras las reuniones que mantuvieron Roza y Monzón, éste era reticente a entregar al primero ciertas cosas de la organización, porque indicaba que había sido él quien las había organizado. Al final Pere Canals fue el encargado de llevar la secretaría de organización. Monzón indicó que quería ser el responsable del aparato de guerrilleros y de la secretaría militar pero Roza dijo que se hiciera cargo del aparato de propaganda junto a Gabriel León y a Pilar Soler, siendo el representante del PCE en la Junta Suprema de Unión Nacional. Todos estuvieron de acuerdo en enviar una carta a Carmen de Pedro para que enviaran desde Francia ayuda económica, para la impresión de materiales y propaganda y el envío de cuadros políticos a España capaces de combatir en el interior. La carta se la entregó Roza a Monzón para que la introdujera en un libro y por medio del aparato de frontera del partido en Cataluña, la pasaran a la Delegación del PCE en Francia. Desde América llegó un ejemplar de “Mundo Obrero” con un artículo de Santiago Carillo sobre la provocación y el trabajo de organización, decidiendo que Monzón y Roza, conjuntamente, prepararan un guión que debía contener un número de 875 El Comité Provincial del PCE en Asturias en diciembre de 1943 estaba constituido por José Luis González Tuya, Sabino Álvarez Peláez y Fermín Fernández Zabaleta. En febrero de 1944 por discrepancias internas y por falta de actividad constituyó un nuevo comité sustituyendo Luis González González a Sabino. Entre marzo y abril del mismo año se reestructuró el Comité con Luis González González, Arsenio García González y Fernando Álvarez Rionda. En mayo se volvió a reorganizar el Provincial con Horacio Fernández Inguanzo, José Santos Rodríguez y Luis González y en julio se reestructuró al ser detenido Santos Rodríguez, con Horacio Fernández, Gabriel Rodríguez Entrialgo y Luis González. Con posterioridad se hicieron hasta otras tres reorganizaciones del Comité Provincial en GARCÍA PIÑEIRO, Ramón: “Luchadores del ocaso. Represión, guerrilla y violencia política en la Asturias de posguerra (1937-1952)”, Editorial KRK, Oviedo, 2015, pp. 280-287. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 728 “Mundo Obrero” que se iba a sacar, incluyendo el artículo de Carrillo. En cuanto a la Junta Suprema de Unión Nacional, seguían esperando las gestiones de San Isidro y De Pablo con los representantes socialistas, anarquistas y republicanos para saber qué directrices y decisiones tomar al respecto. La Delegación del PCE había editado un manifiesto a través del periódico “Reconquista de España” en conmemoración del 1 y 2 de mayo titulado “Patriótico Manifiesto de la Junta Suprema de Unión Nacional” por el levantamiento popular del pueblo español, “que estaba ansioso por recobrar su independencia y libertad… (…) La Junta Suprema de Unión Nacional compuesta, constituida por patriotas honrados e íntegros de las diversas tendencias, tiene como misión encauzar y dirigir esta lucha liberadora de toda España unida contra los agentes hitlerianos de Franco y Falange. Por eso, llamamos a la lucha a todas las clases y partidos, a todos los hombres y mujeres de España, para que allí donde se encuentren, sin reparos ni recelos, constituyan sus Juntas de Unión Nacional que pongan en movimiento al pueblo entero y busquen todos los resquicios para atacar al edificio ya tambaleante del franquismo. Invitamos a que esta luchas se acentúen con motivo de las próximas jornadas del 1 y 2 de mayo de 1944”. Solicitaban también que dicho manifiesto fuera difundido por todos los compatriotas, ya fuera a multicopista, a máquina, a mano y que cada español fuera un redactor de Reconquista. También solicitaban al partido que difundiera por Radio España Independiente (Estación Pirenaica) el manifiesto que había sido redactado por Monzón y por Trilla. Aparte del ejemplar del “Mundo Obrero” también decidieron elaborar un manifiesto con octavillas en contra del 18 de julio pero, a la hora de imprimirlo, Monzón indicó que donde se hacían todas las impresiones del aparato de propaganda del partido, en la embajada norteamericana, se produjo un registro de la policía porque habían investigado el tipo de letra que se utilizaba y los habían comparado con las publicaciones de la Junta Suprema, por lo que no podía hacerse desde allí. Roza buscó todos los medios para hacer la tirada y por medio de otro camarada apellidado Urdiales, encontraron una multicopista más pequeña y la edición tuvo que ser reducida a dos caras. Al final fue editado bajo el periódico “Reconquista de España”, Órgano de la Junta Suprema de Unión Nacional, nº 35 de julio de 1944, empezando con un editorial titulada: “La Falange es la paz social que disfrutamos”(palabras del “Caudillo”). Luego hicieron un artículo sobre la extensión de la Junta Suprema de Unión Nacional por América (EE.UU, Uruguay, México y Cuba) y una última hora indicaba que al cierre de la edición habían recibido una noticia del atentado frustrado contra Hitler, el 20 de julio de 1944 y esperaban que la noticia estimulara al pueblo español a lanzarse unido contra el agente de Hitler en España, Franco. Por aquellos días también llegó una carta de Alfredo Cabello Gómez Acebo, que entregó Francisco Caridad Mateo a Roza, indicando que se habían producido muchas detenciones en el Comité Regional de Andalucía en Sevilla donde habían detenido a más de cien camaradas. Monzón le escribió una carta indicando que se quedara unos días escondido a la espera de la llegada de Caridad para que pudiera encontrarse con algún miembro de la organización e intentar reorganizar el Comité. A Roza le llegó otra nota desde Barcelona por parte de Ángel Pérez Marí, que era el máximo responsable del PSUC, cuando apartaron a Serradell del cargo, quejándose de que Monzón seguía enviando a algún camarada para saber cómo iba la organización catalana y que ante la falta de militantes y de recursos económicos ese tipo de actuación no le parecía normal. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 729 Roza recriminó a Monzón lo ocurrido y el dirigente navarro dijo que no volvería a suceder. Este tipo de actuaciones fueron frecuentes desde la llegada de Roza hasta la de Agustín Zoroa. Monzón no dejó de pensar y actuar como máximo responsable de la Delegación, que tanto esfuerzo y trabajo le había costado poner en pie y mantener. Hubo a la vez un paralelismo de dos direcciones, por un lado la de Monzón con sus más fieles seguidores (Pilar Soler, Trilla, Arriolabengoa, Apolinario Poveda) y por otro lado, el equipo de cuadros llegados de América con Casto García Roza a la cabeza: Pere Canals, Antonio Seoane, José Gómez Gayoso, Francisco Caridad, etc. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 730 19. Las invasiones guerrilleras por los Pirineos y el valle de Arán. A principios de 1944, la Delegación del PCE en Francia extendió la orden (enviada desde España por Monzón a Manuel Jimeno) entre sus dirigentes para que todos los grupos resistentes comunistas, ya fueran células de Unión Nacional, comités locales o unidades guerrilleras, tomaran posiciones de ventaja en los levantamientos armados contra los alemanes, ya que una vez que estos fueran derrotados o empezaran a retirarse, sobre todo desde la zona sur de Francia, los españoles tuvieran su principal objetivo en el paso hacia España para derrocar a Franco y a Falange. También tomaron esa decisión porque así reforzarían su privilegio y superioridad entre las organizaciones políticas antifranquistas. La lucha contra los nazis tenía que ser activa, pero sin olvidar la propia independencia de los comunistas españoles y que la guerra no supusiera una gran cantidad de muertes de españoles, por el elevado coste humano que suponía y por el pensamiento de enviar a los guerrilleros españoles para luchar a España. Había que evitar el triunfo del fascismo y la entrada de España en el conflicto mundial pero no a toda costa. Sin embargo, manifestaciones realizadas por la diplomacia británica de una posible no agresión al régimen franquista y de la aceptación de la política exterior de Franco (con el acercamiento de personas y militares influyentes de la dictadura a los países aliados), hicieron que Monzón y sus colaboradores se preocuparan porque la idea de insurrección nacional se viniera abajo y los aliados no ayudaran a los guerrilleros y a la población española a derrocar a Franco. A pesar de estar en España y de la llegada de cuadros de América enviados por Carrillo, queriendo quitarse de encima a Monzón y a sus colaboradores, el mando de las operaciones seguía teniéndolo Jesús Monzón. El 2 de febrero de 1944 la misma Delegación publicó el llamamiento “Hacia la insurrección nacional. El suelo español debe arder bajo las plantas de Falange” en el que se pretendía establecer un gobierno de Unión Nacional que presionara a las potencias aliadas para que una vez derrotado Hitler, cayera Franco. “HACIA LA INSURRECCION NACIONAL”. “El suelo español debe arder bajo las plantas de Falange” Llamamiento de la Delegación del Comité Central del PCE, Febrero, 1944. Las gloriosas victorias del Ejército Rojo conducido por el genial Stalin han madurado la preparación y la decisión de los aliados de la URSS, para asestar el golpe definitivo al hitlerismo. La transcendental etapa histórica presente está a punto de culminar con la victoria de la causa de la libertad y el progreso, con la derrota completa de la facción del crimen, la tiranía y la miseria. La suerte de Hitler y de sus lacayos está echada. Son contados los días de poder y de vida que le quedan al monstruo fascista alemán, que para imponer el gobierno de España a sus agentes franquistas, envió sus hordas a destruir nuestras ciudades y a asesinar en masa nuestro pueblo. Ante su desesperada situación, Franco quiere engañar todavía a algunos sectores del país y continúa haciendo compatible las ayudas franquistas a su amo Hitler, con el apoyo al régimen franquista de los peores reaccionarios muniquenses ingleses y norteamericanos. Así se manifiesta en Franco la estrategia hitleriana de la Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 731 defensa elástica en vísperas de derrota. Pretende con sus palabras hacer creer que está realizando un viraje real su política, pero Franco no puede hacer un viraje real en su política porque esta dependía y depende de Hitler, como lo prueban todos sus actos. Franco nos cuenta que ya no hay presos, ni paro, ni hambre, que es próspera la vida económica del país, que en España se goza de libertad. Lo cierto es que casi un millón de españoles se encuentran castigados, desterrados, encarcelados: que los cacareados indultos no terminan de aplicarse, que se hace sufrir las más salvajes torturas de la Gestapo a los patriotas detenidos, hombres y mujeres que continúan los mismos jornales de hambre y los mismos precios fabulosos que los campesinos ven requisadas sus cosechas para Alemania sin dejar gravámenes aumentan sin cesar para mantener el aparato represivo y de guerra; que solo trabajan a pleno rendimiento las industrias que lo hacen para Alemania, dando lugar a la ruina de muchos industriales y a un paro de gigantescas proporciones, que en la Bolsa se desinflan día a día todos los valores, que la peseta no se cotiza en el mercado mundial; que los españoles vivimos privados de las más importantes libertades humanas, que todas las tendencias, las organizaciones sindicales y los partidos de derecha e izquierda han sido lanzados a la ilegalidad por el monopolio tiránico de la Falange franquista al servicio de Alemania. El mismo Franco, agente de Hitler, que anunció alborozado la implantación del fascismo en todo el mundo, que hizo público su propósito de enviar un millón de soldados a Hitler, finge también ahora un cambio en su actitud internacional. Pero, igualmente, en este aspecto sus palabras se ven desmentidas por sus actos. En efecto la gastada maniobra hitleriana, anticomunista para desarticular a las Naciones Unidas, continúa siendo el centro de gravedad de toda la política franquista. La prensa fascista rebosa germanofilia. Franco solicita al Quisling de los japoneses en Filipinas. La policía franquista detiene y a golpes a quienes leen el parte inglés o americano, a quienes escuchaban las emisiones de las Naciones Unidas, que son interceptadas y obstruidas desde España. El aparato represivo franquista se despliega para impedir las manifestaciones del pueblo español de adhesión a las naciones unidas. Franco reconoce de hecho al gobierno fantoche de Mussolini, manteniendo el embargo sobre los barcos italianos anclados en puerto español, que se niega a entregar al legítimo gobierno de Badoglio, para que no puedan ser empleados en el próximo asalto contra Hitler. Los franquistas son condenados por tribunales argentinos como espías nazis. Por cometer sabotajes al servicio de Hitler, son fusilados varios franquistas en Gibraltar y el Boletín Interior de Falange les llama “héroes de nuestro movimiento”. Los fascistas asaltan en Madrid la Cruz Roja Americana, días más tarde asaltan el Consulado británico en Zaragoza y el Consulado Americano en Valencia. Los franquistas sabotean un barco inglés en Valencia mezclando cemento con el arroz, los franquistas colocan cargado en el puerto de bombas de acción retardada en las cajas de naranjas que explotan en los barcos británicos durante la travesía. Nuestras materias primas van a Alemania, nuestras fábricas producen para Hitler, se modifican los turnos de trabajo con objeto de suministrar a la industria nazi la fuerza eléctrica española a través de cables transpirenáicos, tal como venía señalándonos nuestro partido, soólo han sido retirados de la División las tropas que habían perdido su capacidad combativa y se mantiene en el frente Vojov una llamada División Española, cuyos componentes al ser hechos prisioneros manifiestan unánimemente haber sido llevados a la fuerza. El parte oficial soviético que puso al descubierto tales hechos termina con estas palabras: Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 732 “De esta forma queda probado una vez más que los actuales dirigentes españoles, pese a sus falsas declaraciones, continúan prestando ayuda de toda clase a Hitler, en contra de las Naciones Unidas”. Glosando esta importantísima nota soviética, Mr. Eden ha declarado en la Cámara de los Comunes que “la nota pone de manifiesto una participación militar activa del franquismo en un frente decisivo para las Naciones Unidas, contrario a los más elementales principios de neutralidad, y el gobierno británico no está dispuesto a tolerar”. Los españoles vemos con angustia y zozobra la inmensa tragedia y hecatombe a que tales hechos del gobierno franquista conduce a España, sin que sean suficientes para evitarlo u ocultarlo ninguna de sus impúdicas mentiras. Todos los españoles sentimos profundamente alarmada nuestra conciencia nacional ante la suerte horrorosa que puede aguardar a España, atada por la permanencia de Franco en el poder, el carro nazi falangista. Por eso, todos los españoles, sin distinción de ideologías, religión o condición social, unen sus voces patrióticas contra Franco y Falange Española sin renunciar a sus opiniones ni programas respectivos, pero decididos a encontrar la base de acción común para salvar a la Patria, devolviéndola su independencia y libertad. Esta base común puede ser la siguiente, aprobada en la Junta Suprema de Unión Nacional por dirigentes republicanos, socialistas, comunistas, catalanes, vascos, de la UGT y de la CNT, ratificada más tarde en las conversaciones mantenidas por dicha Junta con destacadas personalidades de la CEDA. “Instaurar un gobierno de Unión Nacional y salvación de España para aplicar con toda rapidez el siguiente programa: -Ruptura de los lazos que atan a España al Eje, depuración de falangistas del aparato del Estado, principalmente del Ejército, amnistía, libertad de opinión, prensa, reunión, asociación de conciencia y de práctica de cultos religiosos. Pan y trabajo para todos los españoles, preparar las condiciones para convocar en el más corto plano elecciones democráticas a una Asamblea Constituyente que promulgue una Constitución de libertad e independencia”. Exhortamos a nuestros militantes y compatriotas en general a que sorteando todo género de dificultades, constituyen por doquier con españoles antifascistas de todas las ideologías, las Juntas de Unión Nacional que se lancen a la cabeza del pueblo a la lucha, y lo dirijan en el combate hasta la victoria. Confiar en la falsa ilusión de que nos van a arreglar España donde fuera es, no solo una cobardía, sino un crimen que abre las posibilidades a la continuación de la tiranía en provecho del extranjero. Por otra parte, dejar pasar la favorable oportunidad que hoy nos brinda la inminencia derrota de Hitler, representaría un gravísimo error para nuestra Patria y para nuestro pueblo. Franco y Falange, repudiados por toda la nación, se mantienen únicamente por la fuerza. Únicamente por la fuerza de toda la nación unida podemos aplastarlos y vencerlos. Somos más fuertes que ellos y estamos en condiciones de lograrlo. Hoy las fuerzas antifranquistas no las constituyen como antes ciertos sectores del país, incluidas las instituciones armadas, la situación internacional no puede aportar más que ayuda a una auténtica lucha antifranquista, el conjunto de las fuerzas antifranquistas se halla mejor aglutinado que nunca, aunque en el curso del combate mejoraremos y ampliaremos esta unidad, la moral de las fuerzas antifranquistas se ve profundamente robustecida por todos estos hechos, por los grandiosos triunfos de las Naciones Unidas (particularmente de la URSS), y por su perspectiva inmediata de victoria. Por el contrario, hoy las fuerzas franquistas han perdido los apoyos fundamentales que temporalmente encontraron en ciertos sectores, no representan más Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 733 que una cuadrilla reducidísima de aventureros agentes del extranjero, repudiados por todos los sectores del país. Incluidas las instituciones armadas, la precaria situación de su amo Hitler, le impide prestar el suficiente socorro a las fuerzas franquistas, que se ven y se verán cada vez más dividas y descompuestas; la moral del franquismo ve profundamente quebrantada por todos estos hechos, por las enormes derrotas de Hitler, y por su perspectiva inmediata de hecatombe. Somos más fuertes que ellos y podemos vencerles, les venceremos si todas las fuerzas antifranquistas nos lanzamos bien unidas al combate desde este mismo momento. Todo depende de nuestra audacia, de nuestro coraje, de nuestra decisión. El PCE consciente de las gravísimas circunstancias que atraviesan hoy nuestra Patria, consciente así mismo de las perspectivas de victoria que se abren a los españoles, sin distinción de tendencias ni condición social, a todos los partidos y organizaciones nacionales, a todas las instituciones armadas, a tener el honor de participar en la gloriosa batalla que va a salvar a España, a devolverlo su dignidad, su independencia y su libertad. Todos unidos a atacar desde este instante al enemigo, constantemente a fondo y en todas partes. El PCE llama a la indómita clase obrera de tan luchadora historia, a la clase que más ama a la libertad e independencia de la patria. Los obreros hermanados con los campesinos y el resto de las fuerzas republicanas, hemos de ser el actor impulsor de la lucha actual. Para esto, tenemos que esta sólida y fraternalmente unidos. Así lo planteó el manifiesto de la CNT en Barcelona: “Después de la experiencia vivida, se impone la unidad del proletariado en una sola central sindical, y no reparemos esfuerzos para lograrlo”. Esto mismo nos señala concretamente el Manifiesto de la Ejecutiva de la UGT en México: “Deben constituirse comités unitarios en los que se asiente la central única del proletariado español”. He aquí una tarea urgente de la clase obrera, la unidad sindical es el arma que asegura la victoria de las batallas obreras. Para ganarla hay que pasar desde hoy a la acción, para hacer la vida imposible a Franco y su Falange hay que trabajar menos y peor, sabotear más y mejor, malgastar más materias primas, estropear más herramientas, producir averías e inutilizar por completo la gran maquinaria. Debemos negarnos a construir nada que sea exportado a Alemania, organizar huelgas para impedirlo y para mejorar nuestras míseras condiciones de vida, dando a dichos movimientos huelguísticos el mayor contenido político, contra Franco y Falange. El PCE llama a los heroicos campesinos a fraternizar en su lucha con el proletariado, a dar sus cosechas al pueblo, a quemarlas antes que entregárselas a los franquistas, a no pagar impuestos agobiantes del franquismo, a afilar sus hoces y guadañas para clavarlas en las entrañas, del falangista más recalcitrante de cada pueblo y de los bandidos requisadores de cosechas. El PCE llama a los médicos, a los profesores, ingenieros, maestros, arquitectos, artistas, a todos los representantes de las profesiones liberales, a la lucha sin cuartel contra Franco y su Falange. En la España que vamos a conquistar, el pensamiento libre abrirá perspectivas infinitas al desenvolvimiento de la ciencia y del arte en todas las direcciones. Los intelectuales españoles pueden y deben ayudar a la lucha activa del pueblo de España por la libertad y la independencia de la patria, saboteando todas las órdenes falangistas, prestando el concurso de su institución y su saber a las patrióticas tareas de lucha de todo el pueblo español. El PCE llama a los comerciantes e industriales pequeños o grandes, esta lucha por la patria va a abrirles un porvenir de prosperidad, pues solo serán castigados en sus bienes y en su personas los contados Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 734 malnacidos españoles que se enfangan todavía sirviendo a Franco y a Hitler, deben apoyar las luchas de sus obreros y participar en ellas, promover lock-outs, negarse a pagar multas e impuestos, contravenir las disposiciones falangistas. El PCE llama al patriotismo de los dirigentes y partidarios de todas las tendencias nacionales, de izquierda o derecha. El inmenso peligro que se cierne sobre la patria prohíbe toda rencilla egoísta, toda actitud sectaria, excluye por completo cualquier solución partidista, de grupo o de camarilla, a espaldas del pueblo, que habría de ser aplastada por éste. Todos los patriotas, piensen como piensen, deben confraternizar en la lucha porque es la hora suprema de la salvación de la Patria. O por la salvación de España y el derrocamiento de Franco, o por Franco y la ruina de España. Es este el neto dilema que se ofrece hoy ante la conciencia patriótica de cada español. El pueblo español repudiará o apreciará el día de mañana a cualquier organización de izquierdas o de derechas en la medida en que dicha organización se muestre actualmente activa y eficaz en esta transcendental e histórica contienda. El PCE llama a la lucha por la patria a los soldados, clases, oficiales y jefes del Ejército, la Marina y la Aviación, y a todos los componentes de las instituciones armadas. ¿Es que en España no hay entre ellos un solo patriota con reaños, como De Gaulle, un Lattre de Tessigny, un Tito, no hay militantes capaces de unir su valerosa acción a las luchas del pueblo? ¿Es que nuestros militares no son ya más que blancos podridos para el pelotón de ejecución, como un Muñoz Grande, un Esteban Infantes y como un Franco?. Estamos seguros que no, pensamos que Franco y su Falange no han podido castrar el espíritu glorioso de nuestros grandes capitanes, de nuestros héroes gloriosos de las guerras de Independencia, de aquellos que clavaban en las bayonetas de sus soldados la bandera inmaculada de una patria libre, sin servilismos por doquier en todos los ámbitos del orbe. Este espíritu inmortal vive y perdurará, pese a Franco y su Falange, en el corazón de muchos militares españoles, que no pueden aguantar por más tiempo el ver a su amada España postrada, sin dignidad ni independencia, a los pies sanguinarios de un Hitler en irremediable derrota, vejada y escarnecida en el mundo entero por la política rastrera y antiespañola de un puñado de aventureros gobernantes hitlero falangistas. Al hacer esta urgente y patriótica llamada a los jefes del ejército español, queremos advertirles lealmente que, con los de España, están en juego su propio honor y porvenir. En estos momentos cruciales de la historia mundial, el pueblo español va a percibir por la fuerzas de los actos, si los jefes actuales del ejército son dignos depositarios de las armas patrias, para la defensa contra el enemigo interior y exterior, o si por el contrario, se acreditan únicamente como candidatos a la roca Tarpeya, por inútiles y perjudiciales para la defensa y la grandeza de la Patria. Franco pretende paralizar la acción del brazo del ejército contra el fantasma de la complicidad en pasadas actuaciones equívocas. Los militares patriotas deben saber que con el filo valeroso de sus espadas, actuando hoy al servicio de España y de su pueblo, pueden y deben romper el nudo gordiano de los antiguos errores. Deseamos que, junto al pueblo en lucha, se lancen los militares a recuperar la independencia y libertad en España. A los caballeros servidores de su patria que así lo hagan, no les faltarán la colaboración en la lucha leal y eficaz de los comunistas españoles y de todo nuestro pueblo en defensa de su libertad. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 735 El PCE llama ardientemente a los guerrilleros que mantienen elevada en las crestas de las montañas de España la bandera de la libertad. Como buenos luchadores saben muy bien que no puede haber triunfo sin ataque ofensivo. Los acontecimientos plantean ya la tarea urgente de agotar y aniquilar al enemigo. Los guerrilleros en los montes han de tomar todas las medidas para ampliar su número con otros valientes combatientes que se aprestan a unírseles en la lucha. El PCE llama a los hijos más valientes de la clase obrera, a los campesinos más audaces y decididos, a los mejores jóvenes patriotas de todas las clases, a que se conviertan dentro de las ciudades y pueblos en intrépidos y contumaces guerrilleros. Tanto a los guerrilleros del monte como a los de la ciudad, les llamamos a que no den tregua ni cuartel al enemigo, a que lo golpeen sin cesar, dando muerte a los alemanes y falangistas, incendiando sus depósitos y locales, cortando todos los medios de comunicación, volando las fábricas y centrales eléctricas. La espléndida tradición guerrillera de nuestra patria hace que para los españoles sea una cuestión de honor no quedarnos atrás en este camino de combate y gloria que tan magníficos ejemplos nos llegan de los demás países dominados por Hitler. El PCE llama a las valientes mujeres españolas a que organicen manifestaciones ante los gobiernos civiles, alcaldías y locales de Falange, exigiendo racionamiento y rebaja de los precios, a que asalten las abarrotadas despensas de los alemanes y falangistas, los depósitos de los sindicatos y comisarías de abastos, repartiendo víveres entre el pueblo para que así no puedan ser llevados a Alemania. Hacemos la más seria llamada a los cuadros comunistas, a nuestra organización clandestina, a nuestros centenares de miles de militantes, y a todos nuestros simpatizantes. Ellos que han estado siempre en la vanguardia de todos los combates del pueblo, manteniendo hasta en los más terribles momentos su fe en la lucha victoriosa, tienen que percatarse de la gravedad histórica de la situación actual, y comprender que su solución está al alcance de nuestro esfuerzo para sacudir su entusiasmo más aún que en los mejores tiempos, y derrochar caudales de inteligencia política, dinamismo, abnegación, combatividad, heroísmo, audacia. Nuestra línea política siempre justa, nuestra constante actuación leal y consecuente, el ser los únicos que nos hemos mantenido en todo instante organizados nacionalmente junto al pueblo martirizado, hace que nuestro partido vea hoy aumentadas todavía la abnegación, el cariño, el respeto de todo el pueblo español. Este hecho debe servir de estímulo a la responsabilidad actual de todo el partido. Como también debe serlo el saber que los comunistas podemos y debemos ser un factor decisivo junto a todos los españoles en la lucha victoriosa para derrotar a Franco y salvar a España. Hoy son las tareas de la lucha las que deben constituir el primer plano de nuestra atención. A la vez que reforzamos las de Unión Nacional, de agitación y organización, la de conducir al pueblo español a toda clase de luchas, es la tarea en la que tiene que volverse ahora el esfuerzo de cada comunista allá donde se encuentre. Vivir con las masas, sentir sus problemas, señalarles concretamente en cada uno de ellos los métodos y consignas y saberlas conducir al éxito para desarrollarlas y ampliarlas rápida y progresivamente sobre la misma marcha de los acontecimientos, es la obligación actual, primordial e ineludible que tienen que cumplir todos los comunistas de España. En este orden la tarea de los guerrilleros del monte y de la ciudad, es hoy la tarea de nuestro partido. A ella debemos dedicar los mejores cuadros y militantes, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 736 tenemos que reclutar inmediatamente del seno de nuestro partido, grupos de guerrilleros audaces y decididos que se lancen en el acto de atacar al enemigo con los medios de que dispongan. Las acciones de los guerrilleros empujarán el movimiento de las masas y el curso mismo de esta lucha abierta consolidará la auténtica unidad española. Los comunistas sabremos cumplir con nuestro presente deber histórico. En nuestras banderas figuran los nombres de decenas y decenas de mártires gloriosos como Diéguez, Larrañaga, Girón, Mesón, Bolívar, Talens, Asarta y tantos otros que nos legaron su herencia de bravura indómita. Somos discípulos del hombre más grande de la Historia Contemporánea de España, el inolvidable José Díaz y del maestro y ejemplo del trabajo bolchevique, camarada Checa, quienes nos enseñaron las sabiaas enseñanzas y justas directivas de nuestra gran Dolores Ibárruri, símbolo viviente del pueblo español en lucha, de combatientes tan expertos y tan firmes como Vicente Uribe, Antonio Mije, Santiago Carrillo y todo nuestro glorioso Comité Central. Ellos nos señalan con la misma justicia de siempre, el único camino que conduce a la victoria próxima, el combate sin tregua ni cuartel de todos los españoles unidos contra Franco y su Falange por la independencia y la libertad de nuestra patria y nuestro pueblo. ¡PUEBLO ESPAÑOL!: PATRIOTAS ESPAÑOLES DE TODAS LAS TENDENCIAS: Desde los arcanos más profundos de su historia, la voz de España, nuestra Madre, de la España inmortal, nos llama a gritos en nuestras conciencias para que, como en otras epopeyas de la patria, nos lancemos todos a una en brava batalla a aplastar los traidores que la venden y la envilecen, a devolverla su independencia y su libertad esplendorosa que la han sido arrebatadas felinamente. A SALVARLA DE LA HECATOMBE AL SERVICIO DE HITLER A QUE LA CONDUCEN FRANCO Y SU FALANGE. Que bajo la dirección de la JSUN, en la que están integradas las fuerzas políticas nacionales sin excepción y el ejército, la marina y la Aviación españolas, todos los patriotas hermanados en el sagrado amor a España y en el odio sin límites a los traidores enemigos, no pongamos ahora mismo en marcha combativa y arrolladora contra el reducido puñado de falangistas empedernidos. Que los tremendos golpes que asestemos en la lucha a estos miserables les hagan presagiar que están cercanos el fin de su atroz tiranía y la hora en la que, una vez vencidos, habrán de rendir cuentas estrechas ante los tribunales de Justicia por todos sus innumerables crímenes contra España y los españoles. Como tan patrióticamente ha señalado nuestro comité Central “EL SUELO ESPAÑOL DEBE ARDER BAJO LAS PLANTAS DE FALANGE”. ¡ESPAÑOLES! Desde hoy mismo a la lucha incesante sin tregua ni cuartel. ¡HACIA LA INSURRECCION NACIONAL VICTORIOSA!¡MUERA Hitler y sus lacayos, Franco y Falange! Viva el triunfo de la Unión Soviética, Gran Bretaña, EE.UU y todas las Naciones Unidas. ¡VIVA LA JUNTA SUPREMA DE UNIÓN NACIONAL!¡VIVA LA ESPAÑA LIBRE E INDEPENDIENTE!. Delegación del CC del PCE”.876 876 AHCCPCE; Documentos del PCE, febrero de 1944, Carpeta, 25. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 737 El estado de ánimo de los guerrilleros españoles en el sur de Francia era desbordante y exultante, la euforia era generalizada después de haber ayudado a vencer a las tropas alemanas y dominar como lo hacían en casi todo el Mediodía Francés. Los mejores dirigentes y guerrilleros estaban preparados y formados en las escuelas de formación política y militar del partido, el XIV Cuerpo de Guerrilleros listo para poner en práctica la idea de la liberación y reconquista de España. Había que desplegar las unidades guerrilleras en el Pirineo español y conquistar una zona concreta de territorio español. Estaba latente la idea de que había que hacer algo y ese era el momento idóneo para ello, organizados militarmente con más de 10.000 guerrilleros, dispuestos para todo lo que se les ordenase y armados con depósitos de armas que habían ido guardando a lo largo de su lucha en la resistencia francesa, con las vistas puestas en la liberación de España. Todo ello a pesar de un desconocimiento de la realidad española y la falta de un liderazgo firme en Francia del PCE para poner en evidencia una intervención como la que se estaba organizando en la que los exámenes de tipo político y militar pasaban a un segundo plano. Triunfó la idea de acabar con la dictadura franquista pasando la frontera pirenaica y que una vez dentro del país se produciría una insurrección popular, para llamar la atención y presionar a las potencias aliadas a que intervinieran militarmente en el territorio español. Si a eso le añadimos que los propios dirigentes y militares comunistas estaban contagiados por el sentimiento de entusiasmo y optimismo con proclamas y llamamientos hacia la Reconquista de España, ésta no tenía vuelta de hoja. Fue uno de los episodios históricos más desconocidos del franquismo, la "Reconquista de España", que se produjo en octubre de 1944 y que acabó siendo un malogrado revés al fracasar en su objetivo de querer recuperar el territorio español. Con el plan de que una vez derrotados Hitler y Mussolini, la hora de Franco estaba por llegar, confiando en que esta invasión fuera el punto de origen o el espaldarazo para que las potencias aliadas, sobre todo Gran Bretaña, decidieran intervenir en territorio español a favor de las fuerzas republicanas apoyando esa intervención armada. La confirmación y el empuje definitivo lo dio Jesús Monzón en la carta enviada en agosto de 1944 a la dirección del partido en Francia, basada en cuatro puntos básicos y encabezada por un contundente "…el objetivo fundamental de nuestros guerrilleros… de la Junta Suprema de Unión Nacional, es luchar por la independencia y la libertad de su patria, por librarla de las garras hitlerianas de Franco y Falange”, la cual reflejaba la opinión de Monzón de lo que habría que hacer: la concentración de fuerzas en un punto determinado de los Pirineos para abrir una cabeza de puente en la vertiente española e ir desencadenando acciones secundarias de hostigamiento por todos los Pirineos. Otros dos puntos se basaban en la introducción hacia el interior del mayor armamento ligero (incluyendo bombas de mano) y la llegada de expertos en elaboración de artefactos, que junto con los guerrilleros españoles, ya organizados en el interior, y con otros más que pudieran llegar, desarrollaran la resistencia para conseguir la insurrección contra Franco que influiría sobre los aliados para participar en esa lucha.877 877 La carta apareció en un informe de Santiago Carrillo de 6 de febrero de 1945: "Hoy, liquidado el enemigo hitleriano en Francia, aparece más claro que nunca el objetivo fundamental de nuestros guerrilleros ahí, de los guerrilleros de la Junta Suprema de Unión Nacional, es luchar por la independencia y la libertad de su patria, por liberarlas de las garras hitlerianas, de Franco y la falange. Esto es tanto más cierto cuando que hoy aquí necesitamos urgentemente de todos los refuerzos porque, puede decirse, estamos iniciando el desarrollo creciente de la insurrección nacional. Hoy las tareas inmediatas y urgentísimas de nuestros guerrilleros ahí son: Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 738 La carta fue leída y estudiada en varias reuniones por cuadros militares (Luis Fernández, Juan Blázquez y Vicente López Tovar) y dirigentes comunistas en Francia (Carmen de Pedro, Eduardo Sánchez Biedma, Joaquín Yufera, Manuel Gimeno, etc.). Incluso se produjo una reunión entre mandos militares presidida por Ramiro López Pérez "Mariano” para valorar la invasión y presentar un informe que el propio "Mariano" recibió de la Junta Suprema de Unión Nacional, en el que se le pedía una acción masiva con efectos inmediatos en vez de una acción de guerrillas más lenta (que fue lo que se llevó a cabo una vez que la invasión del valle de Arán no llegó a buen término, el hecho de enviar partidas de guerrilleros de manera más pausada y extendida, lo que se denominó política de pasos) existiendo las condiciones necesarias para el triunfo como la desmoralización del pueblo ante el régimen franquista, la división en el Ejército y un deseo de acabar con la dictadura que haría triunfar esa invasión. No todos los militares comunistas estuvieron de acuerdo con la idea de la invasión y la manera de hacerlo. Unos decían que sería el final de la guerrilla, ya que se desconocía la realidad de la situación en España (incluso hubo varios grupos de guerrilleros que entraron en España en junio de 1944 para ver cuál era esa situación, observando un desconocimiento por la Unión Nacional y la idea de insurrección nacional) y otros en la táctica que se iba a utilizar y por donde se haría. Finalmente la decisión fue tomada casi por unanimidad con el consenso de políticos y militares.878 La dirección del PCE en Francia estaba exultante con Carmen de Pedro y Manuel Gimeno, conocedores de la importancia de la operación y de la plasmación de varios años de lucha clandestina en la Francia ocupada. Empezaron a movilizar a todos los comunistas del sur de Francia para que estuvieran alerta, se organizaron de cara a la insurrección, reclutaran a camaradas para incorporarlos al movimiento guerrillero y recogieran todo el armamento posible para estar preparados militarmente. Incluso se 1º. Concentrar todas sus fuerzas en un punto determinado y bien elegido de los Pirineos y abrir una cabeza de puente en la vertiente española de la mayor amplitud, haciéndose fuerte en ella. Esta acción debemos de desencadenarla sin pérdida de minutos, porque Franco, que la teme, está empezando a concentrar fuerzas en dicha zona. Sobre la marcha de la realización de esta acción debemos dotarla de sus propios recursos, organizando y armando nuevas unidades españolas que acudan a mantener dicho frente. Igualmente, sobre la marcha de dicha acción podemos y debemos hacer participar en ella a los guerrilleros del MOI y a muchos guerrilleros franceses voluntarios y deseosos de continuar combatiendo contra los hitlerianos, que amenazan su país por el Sur. Esta cabeza de puente, que debe ampliarse cuanto se pueda y mantenerse siempre en espíritu ofensivo en la medida en que su propia potencia militar se desarrolla, puede ser alimentada suficientemente en armas, municiones, víveres y pertrechos desde el otro lado de la frontera. 2º. En relación con el éxito de la acción fundamental anterior, desencadenar toda una serie de acciones secundarias de diversión y hostigamiento, a todo lo largo de la vertiente pirenaica española en la mayor profundidad posible. 3º. Introducir en el país y poner a nuestra disposición la mayor cantidad posible de armas ligeras con municiones y bombas de mano. 4º. Mandarnos al país un par de técnicos más capaces de construir artefactos adecuados para cada operación: cuatro equipos de dos a tres compañeros, uno de los cuales debe ser fuerte políticamente, preparado para que aquí sean inmediatamente incorporados a diversos grupos de guerrilleros del monte; 8 o 10 guerrilleros preparados para que aquí realicen en cuanto lleguen las acciones que se les señalen en determinadas ciudades. Vosotros, en nombre de la JSU y de la Delegación, debéis copiarlas y transmitirlas sin pérdida a nuestro mando guerrillero ahí." en ROMEU ALFARO, Fernanda: “La Agrupación Guerrillera de Levante”, Edicions Alfons el Magnànim, Valencia, 1987, pp.25-26, MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985,” Planeta, Barcelona, 1986, p.92 y AHCCPCE, Documentos PCE Anexos, Caja 30, Santiago Carrillo, Carpeta 1.2. Informes, Informe de Santiago, 6 de febrero de 1945. 878 ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.81-82. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 739 llegó a repartir instrucciones de cómo actuar en los pueblos que fueran ocupando en territorio español: si era necesario matar a los falangistas y la Guardia Civil de la zona e informar a la población de la misión que habían ido a realizar y repartir propaganda de Unión Nacional. Desde el interior se alentaba con la idea del levantamiento popular y la insurrección armada para acabar con Franco. Un ejemplo de ello fue un manifiesto de 12 de septiembre de 1944 del periódico “Reconquista de España” editado en Madrid. Entre sus líneas se indicaba: “La Junta Suprema de Unión Nacional llama al combate a todos los españoles. Liberar a España es hoy la suprema misión de obreros y patronos, campesinos y terratenientes, católicos y librepensadores, militares y paisanos, republicanos y monárquicos, izquierdas y derechas. El amor a la Patria y el odio a Franco y a Falange que la vendieron al extranjero cimentan inquebrantablemente nuestra unidad nacional, prenda de victoria. (…) Redoblad vuestra propaganda de Unión Nacional contra Franco y Falange y por la salvación de España, reforzad vuestra organización combativa multiplicando en todas partes las Juntas de Unión Nacional que encaucen y estimulen la lucha de todos. Ni un solo español debe quedar sin oír nuestro llamamiento, sin incorporarse a la batalla por la independencia, la libertad y la grandeza de la Patria”.879 No se querían dejar cabos sueltos y a pesar de que se había actuado casi siempre de una manera independiente con respecto al Partido Comunista Francés se quiso comunicar sus acciones. Carmen de Pedro y Manuel Azcárate fueron a París con esa intención, entrevistándose con la dirección del PCF, André Marty y Jacques Duclos, tenían la sensación antes de la entrevista de que no les iban a dar su consentimiento. Pero no fue así, ambos dirigentes comunistas les contestaron vagamente y que lo que verdaderamente preocupaba era el trabajo que iban a desempeñar los comunistas franceses en la nueva Francia tras el conflicto mundial.880 A pesar de los intentos de Santiago Carrillo de paralizar la invasión por el valle de Arán, ya que para el dirigente comunista se tenían que hacer pequeñas entradas de partidas de guerrilleros que contactaran con los grupos de huidos en las montañas españolas. Intentó que el Partido Comunista Francés no apoyara la invasión, no consiguiéndolo debido a la neutralidad declarada por los comunistas franceses a la acción militar. La organización militar de la Agrupación de Guerrilleros Españoles en el sur de Francia era amplia, con un Estado Mayor (el cuartel general se trasladó a Montréjeau para estar más cerca de la frontera con España) cuyo jefe político fue Juan Blázquez Arroyo "General César”. Parece que fue el que tomó la decisión de utilizar el valle de Arán como cabeza de puente para la invasión, ya que él era de la zona y lo conocía muy bien (concretamente de Bossòst en el pirineo leridano). La idea de realizar la invasión por Andorra fue rápidamente desechada. El jefe de la Agrupación, Luis Fernández fue el encargado de preparar el primer guión sobre los puntos básicos para realizar la entrada militar en España. La idea era ocupar una franja de territorio en España para instalar un Gobierno Provisional republicano presidido por una persona políticamente importante (tanto 879 AHCCPCE, Prensa, Reconquista de España, 12 de septiembre de 1944. 880 AZCÁRATE, Manuel: “Derrota y Esperanzas. La República, la Guerra Civil y la Resistencia,” Tusquets, Barcelona, 1994, pp.286-287. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 740 Ramiro López como los generales Juan Blázquez, Luis Fernández y otros militares comunistas dijeron que debía ser un hombre destacado del Gobierno de Negrín, como Julio Álvarez del Vayo o el general republicano Manuel Riquelme, que obligara a los aliados a intervenir y a los demás partidos republicanos a actuar y abandonar su pasividad).881 Un territorio que estuviera bien comunicado con Francia por si había que abandonarlo rápidamente y que en invierno estuviera incomunicado, con la retaguardia cubierta por el túnel de Viella. Desde un punto de vista militar, algunos jefes guerrilleros temían que al cambiar la táctica principal de la guerrilla (pequeñas unidades actuando por sorpresa y en la que los accidentes orográficos eran fundamentales) por una invasión más abierta como si de un ejército regular se tratase, podía poner en peligro su existencia al quedar envueltos en un valle tan grande y cortada una posible retirada.882 La idea de Monzón era que en nombre de la Junta Suprema de Unión Nacional se ocupara Andorra e instalar allí el Gobierno Provisional del cual ya se había hablado, utilizando la emisora andorrana para emitir al resto de España el proyecto de insurrección nacional que se debía llevar a cabo con el apoyo de los guerrilleros del interior y los maquis españoles (guerrilleros que combatieron en la resistencia francesa). Este movimiento de resistencia interior apoyado en un régimen debilitado interior y exteriormente, presionarían a las potencias aliadas en su intento de triunfo final sobre el franquismo.883 Con anterioridad se habían ido preparando los guerrilleros en Escuelas de formación política y militar adiestrándolos de manera rápida en conocimientos políticos del partido y del comunismo en general. También con prácticas de tiro, manejo de explosivos, de topografía, táctica guerrillera y adaptación del terreno sin olvidar la fortaleza física con largas marchas. Para ir acostumbrando el cuerpo cargaban mochilas de hasta treinta y cinco y cuarenta kilos de piedras realizadas casi siempre de noche, ya que era cuando se iban a desplazar en el interior del país por motivos de seguridad. Iban equipados con armamento muy moderno e individual incluso superior al del ejército franquista. Llevaban metralletas de tipo "Thomson" o "Stern", además de carabinas americanas marca "Rock 011", algunos fusiles ametralladoras franceses "Maxim´s" y pistolas (casi todos llevaban metralletas automáticas más ligeras y fáciles de manejar, 881 Según Manuel Gimeno la idea de la Delegación del Comité Central del PCE en aquella reunión no fue la de instalar un Gobierno Republicano, siendo falso que representantes del PCE y de la Unión Nacional, se pusieran en contacto con Negrín para que presidiese dicho gobierno en el territorio español posiblemente conquistado. Incluso el propio Gimeno se entrevistó con Negrín meses después de la invasión del valle de Arán en Toulouse, comentándole que no había lugar para la acción guerrillera porque los aliados no ayudarían a los españoles una vez terminada la Guerra Mundial en ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.84-85. 882 El Estado Mayor de la AGA estaba formado por Luis Fernández como general en jefe, cuyo capitán ayudante era Antonio López Ojeda "El Paisano”, el jefe político Juan Blázquez Arroyo "General César” y su ayudante Santiago Sánchez Biedma. El jefe del Estado Mayor era José García Acevedo "Coronel Acevedo” con su capitán ayudante Antonio Rodríguez. Otros jefes fueron el comandante Francisco Bas Aguado "Pedro” de información, Ángel Fuertes Bidasoa "Antonio” de servicios, el instructor de la JSU el comandante Antonio López "Pepito”, el comandante Tomás Guerrero "Camilo” que se relacionaba con el Estado Mayor francés y con los aliados. Otras veces también contactaba con el Ejército francés el coronel Miguel Ángel Sanz y con los servicios secretos franceses el teniente coronel Josep Aymerich. Los hombres fuertes, aparte de los dirigentes comunistas en Francia como Carmen de Pedro, Manuel Gimeno y Manuel Azcárate, fueron los militares que llevaban el peso de la invasión, entre ellos destacaron Juan Blázquez, Luis Fernández y el teniente coronel Vicente López Tovar, responsable militar de la creada División 204ª para la invasión de España en ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.77-83. 883MARTORELL, Manuel: “Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la Historia”, Pamiela, Pamplona, 2000, pp.140-141. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 741 con bombas de mano y explosivos, utilizando el plástico, muy desconocido en España hasta aquel momento. Casi todo el armamento procedía de las armas que los aliados habían lanzado en paracaídas sobre Francia y que los españoles habían escondido y también de arsenales capturados a los alemanes tras su huida al anticiparse a los franceses en su captura. Uno de los mayores problemas con el que se enfrentaron los guerrilleros ante tal heterogeneidad de armamento fue el de las municiones. A pesar de que eran expertos disparando con ráfagas muy cortas, se quedaron sin balas muy pronto después de la invasión. Su indumentaria variaba pero en general estaba compuesta por botas del ejército norteamericano y alemán, camisas de color caqui o verde, pantalones anchos de los mismos colores. Los oficiales vestían cazadoras de piel y de pana de distintos colores que los demás. Llevaban a sus espaldas grandes morrales o macutos para el transporte de alimentos, sobre todo conservas, embutidos, pescado seco salado, chocolate, galletas, margarina y mucha propaganda además de la munición. Lo más característico de todos ellos era una boina grande a la cabeza a veces sustituida por gorras. Se les indicó por parte de sus mandos guerrilleros que no llevaran documentación alguna por si caían, para que no fueran reconocidos, incluso hubo casos de algunos jefes de guerrilla que dijeron a sus hombres dejar anillos de boda o algún colgante con iniciales grabado. En las boinas, hombreras y en el pecho de los oficiales llevaban los distintivos militares de cada graduación que se ostentaba.884 Los mandos militares empezaron a planificar militarmente la invasión con la creación de la División 204ª a cargo de Vicente López Tovar. La operación militar estaría compuesta por doce Brigadas de unos trescientos hombres, cada una integradas dentro de una División (3, 7, 9, 11,15, 21, 402, 410, 468, 471, 526 y 551). Cada brigada a su vez estaría compuesta por tres batallones de unos cien hombres cada uno, estimándose con esto en unos cinco mil los guerrilleros que participaron en las invasiones en nombre de la Unión Nacional885. Como siempre cuando se refiere a una cifra numérica para cuantificar cualquier tipo de recuento, los números son dispares dependiendo de quién los de. En el caso de los guerrilleros que pudieron actuar en estas invasiones pirenaicas se han barajado cifras de unos quince mil guerrilleros guarismo muy desproporcionado y erróneo, como cuantía mínima se han barajado unos mil quinientos guerrilleros. Como término medio se han cifrado en unos cinco o siete mil los que participaron en las diferentes invasiones producidas entre septiembre y octubre de 1944.886 884 ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.59-61. 885LLORENS CASTILLO, Carlos: “La primera década. Una aportación al proceso político e ideológico del franquismo y la historia del PCE”, Fernando Torres Editor. Valencia. 1983, pp.555-565. 886 Daniel Arasa ofrece una cifra de unos siete mil guerrilleros en todas las invasiones, siendo la cifra de tres mil quinientos o cuatro mil los que invadieron el valle de Arán. Secundino Serrano señala que fueron unos seis o siete mil el total de guerrilleros, dividiendo la cifra en tres mil hombres en las primeras invasiones y en unos tres o cuatro mil en la gran invasión del valle de Arán. Gregorio Morán cuantifica en unos cinco mil los guerrilleros. Francisco Moreno indica que serían unos tres mil quinientos o cuatro mil los que hubo en el valle de Arán. Para Víctor Alba habría de dos mil quinientos a tres mil en la principal invasión guerrillera; Fernanda Romeu da una cifra de dos mil guerrilleros en el valle de Arán. Andrés Sorel los cuantifica en dos mil los guerrilleros, cerca de cinco mil según Pons Prades, de tres mil quinientos a cuatro mil para Harmut Heine. Tuñón de Lara cuantifica el número en cuatro mil y para Aguado Sánchez en dos mil quinientos a tres mil en el valle de Arán, para un total de cinco mil a cinco mil quinientos. Las cifras más elevadas las dio Max Gallo con la posibilidad de que intervinieran quince mil guerrilleros y Comín Colomer con unos diez mil hombres en ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, p.213, SERRANO, SECUNDINO: “Maquis. Historia de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 742 Antes de producirse lo que se conoció como "Operación Reconquista de España” y para poder confundir a las tropas franquistas, se llevaron a cabo una serie de acciones alternativas a la posterior invasión del valle de Arán. A lo largo del mes de septiembre de 1944, entraron varias brigadas guerrilleras por todo el Pirineo para realizar maniobras auxiliares. En Gerona (1ª y 5ª brigadas), en Guipúzcoa (10ª, 27ª, 35ª y 227ª), en los valles navarros de Roncesvalles y Roncal (54ª y 153ª), en los pueblos aragoneses de Canfrac y Hecho (218ª, 241ª y 570ª), siendo las más importantes las desarrolladas en el Pirineo Navarro con unos setecientos guerrilleros. Los grupos se fueron dividiendo y fraccionando en unidades más pequeñas dándose cuenta de que la población española no sabía ni quería mezclarse con la lucha que iban a desarrollar en el interior de España, incluso algún guerrillero llegó hasta tierras levantinas, pero como algo excepcional. En términos generales los guerrilleros fueron reprimidos por unas fuerzas del orden (Ejército y Guardia Civil, ayudados por algunos carlistas y requetés) más numerosas, produciendo algunas bajas y detenciones, lo que les llevó a regresar a Francia. Este tipo de incursiones secundarias se siguieron realizando por toda la frontera pirenaica catalana y vasca hacia el interior.887 La División 204ª estaba preparada para la orden de invasión al mando de Vicente López Tovar, siendo el jefe del Estado Mayor Ángel Carrero “Álvaro” y Joaquín Yufera comisario político. Tovar no estuvo de acuerdo en un primer momento con la manera de llevar a cabo la operación, porque iban a luchar contra un ejército organizado y la táctica guerrillera era todo lo contrario a usar métodos de combate propios de un ejército. No obstante su Estado Mayor le comunicó que la población española se sublevaría y que era una orden la de atacar por el valle de Arán. López Tovar seguía sin fiarse de lo que le habían dicho y por ello mandó a varios oficiales al interior de España para ver cuál era la verdadera realidad y de la misma manera que había pasado con anteriores incursiones, el pueblo no sabía qué era la Unión Nacional y nada de una insurrección nacional. Todo ello explicaba que la situación no era la idónea para ese ataque, independientemente del estado de euforia que se vivía en el sur de Francia con la derrota del nazismo alemán y la improbable intervención de los países vencedores de la guerra en la España franquista, con un régimen no tan resquebrajado como se decía. Las averiguaciones de la realidad española se las comunicó López Tovar a Ramiro López y éste le contestó que era una orden y que el partido tenía mejores noticias de la situación interna del país.888 la guerrilla antifranquista,” Temas de Hoy, Madrid, 2001, p.135 y “La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945)”, Aguilar, Madrid, 2005, p.538, MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, p.93, MORENO GÓMEZ, Francisco: “La resistencia armada contra Franco”, Crítica, Barcelona, 2001, p.247, ALBA, Víctor: “Historia de la Resistencia Antifranquista”, Editorial Planeta, Barcelona, 1978, ROMEU ALFARO, Fernanda: “La Agrupación Guerrillera de Levante”, Edicions Alfons el Magnànim, Valencia, 1987, p.27, SOREL, Andrés: “Búsqueda, reconstrucción e historia de la guerrilla española en el siglo XX, a través de sus documentos, relatos y protagonistas”, Colección Ebro, París, 1970, p.56, HEINE, Hartmut: “La oposición política al franquismo”, Crítica, Barcelona, 1983, p..213, AGUADO SÁNCHEZ, Francisco: “El Maquis en España”, Editorial San Martín, Madrid, 1975, pp. 88-89 y VILAR, Sergio: “La historia del antifranquismo”, 1939-1975", Plaza y Janés, Barcelona, 1984, p.139. 887FERNÁNDEZ PANCORBO, Paloma: “El Maquis al Norte del Ebro”, Diputación General de Aragón, Zaragoza, 1988, pp.49-51 y KAISER J, Carlos; “La guerrilla antifranquista. Historia del Maquis”, Ediciones 99, Madrid, 1976, pp.65-67. 888El mando de la 204ª División se estableció en el castillo de Foix (Ariège) y estaba compuesto por el jefe de la División, Vicente López Tovar, el jefe del E.M. Ángel Carrero "Álvaro” , un responsable político Joaquín Yufera, un jefe de operaciones Eloy Castellanos y un jefe de servicios, Mamés Garfias "El Madrid” en ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.87-89. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 743 La operación consistiría en penetrar en el interior del país con las distintas brigadas de la División 204ª en la zona central del valle de Arán y crear allí una cabeza de puente, siendo ayudados por otras unidades guerrilleras con acciones auxiliares para dispersar a las tropas franquistas. La orden de operaciones se firmó el 16 de octubre de 1944 (el primer parte de guerra de la llamada "Operación Reconquista de España" lo publicó la dirección comunista en "Reconquista de España” el 15 de octubre) pero no se procedió a entrar hasta el 19 de octubre, exactamente a las 6 de la madrugada, por falta de camiones para llevar a los guerrilleros a sus puntos de partida, aunque ya había algunas brigadas en el interior de España para dispersar al enemigo. La invasión cogió, en parte, por sorpresa al régimen franquista, siendo algo sorprendente porque había sido una acción militar muy difundida y propagada tanto en Francia como en España. Hubo informes desde noviembre de 1943, del embajador Lequerica al ministro de Asuntos Exteriores informando de algunos grupos de guerrilleros españoles dispuestos a entrar en el país cuando llegara la invasión aliada. Ya en marzo de 1944, la dictadura se hizo eco de ciertas informaciones secretas sobre la preparación de un invasión y decidió controlar la zona pirenaica, aparte de alertar a la población para que avisara a las autoridades si se veían desconocidos, se tomaron medidas como la prohibición de la caza o circular sin documentación y se establecieron horarios más restrictivos a la hora de cerrar bares y estar en la calle.889 Hay disparidad y desigualdad de criterios a la hora de cuantificar el número hombres que formaban parte de las tropas franquistas que hicieron frente a los maquis españoles. Algunos autores indican que llegaron a concentrarse en torno a los Pirineos unas trece divisiones del Ejército de Tierra, pero algunas son incompletas calculándose el número en unos cien mil o ciento treinta mil hombres unidos a diferentes destacamentos de Policía Armada y Guardia Civil, enviados desde muchas partes de la geografía española (incluso se envió un Cuerpo de Expedición desde África) más la ayuda de voluntarios de ex combatientes y requetés. Otros dicen que no había ni Policía Armada, Guardia Civil ni el Ejército convencional entre las fuerzas que hicieron frente a los maquis, sólo un tambor de Regulares y que el número no superó nunca los 40.000. Y otros indican que unos 40.000 soldados reforzaron a las fuerzas que ya estaban instaladas en la zona.890 El encargado de dirigir esas fuerzas del orden que hicieron frente a los guerrilleros fue el teniente general Rafael García Valiño, jefe del Estado Mayor Central del Ejército, con la ayuda de los tenientes generales José Monasterio, Juan Yagüe Blanco y José Moscardó, capitanes generales de la 4ª, 5ª y 6ª regiones militares respectivamente. Aunque quien llevó el mando de las operaciones en el campo de batalla fue el jefe de la 42ª División, el general Ricardo Marzo Pellicer. Un problema con el que se encontraron las fuerzas militares franquistas fue que, tras la retirada alemana en Francia, los 889 SERRANO, Secundino: “La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945”), Aguilar, Madrid, 2005, pp.525-526. 890MORENO GOMEZ, Francisco: “La resistencia armada contra Franco”, Crítica, Barcelona, 2001, p.248, ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, p.61 y MARTÍNEZ DE BAÑOS, Fernando: “Hasta su total aniquilación. El Ejército contra el maquis en el Valle de Arán y en el Alto Aragón, 1944-1946”, Almena Ediciones, Madrid, 2002, pp.77-91 y SERRANO, Secundino: “La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945”), Aguilar, Madrid, 2005, p.527. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 744 Servicios de Información franquistas quedaron desmembrados; problema agravado por la ocupación de los consulados españoles por parte de los comunistas franceses. El hecho de volver a disponer de servicios de información y confidentes costó bastante trabajo, incluso con varios intentos de introducción en la guerrilla para ver lo que sucedía. Parece que hubo algunos fusilamientos de espías franquistas al ser descubiertos por los maquis, tras obtener las indagaciones deseadas del servicio de espionaje e información franquistas.891 Una vez en España, el Estado Mayor del Ejército guerrillero se instaló en Bossòst (Lérida) y se fueron ocupando una serie de pueblos pequeños hasta llegar a lo que era el objetivo central, la toma de Viella (capital del valle de Arán). La idea era aplicar la táctica guerrillera de acciones rápidas, móviles y explosivas para posteriormente hacer un repliegue táctico y estratégico, pero se dieron cuenta de que era casi imposible por encontrarse en un valle con llanuras abiertas y con la presencia de un Ejército más numeroso y armado. El comportamiento de los guerrilleros en territorio español con los campesinos y el pueblo en general fue de respeto mutuo, según las declaraciones de algunos de los campesinos, éstos comentaban que sólo amenazaron a aquellos que les habían denunciado o a jefes locales falangistas de la zona (huían cuando notaban la presencia de los guerrilleros). Su manera de actuar fue la ocupación de un pueblo para dar mítines acerca de su misión, la insurrección nacional y la política de Unión Nacional con reparto de propaganda y a veces colocando la bandera republicana en el Ayuntamiento. Los discursos solían terminar invitándoles a unirse a la lucha contra el franquismo, negándose los oriundos del lugar en general a ello. Los guerrilleros pagaban lo que cogían con dinero de curso legal franquista, en francos y en dinero republicano, no utilizando los bonos de Unión Nacional o del Ejército de la República (eran unos bonos con el sello de la propia Brigada donde se apuntaba la cantidad adeudada para que una vez estuvieran homologados con la instauración de la República, pagar lo que se le debía). Obtuvieron dinero gracias a los "golpes económicos" que efectuaron y de recuperaciones a Ayuntamientos falangistas.892 Las primeras acciones llevaban ligado el efecto sorpresa por ser su acto de presencia novedad entre la población, pero pasado un tiempo, su presencia no resultaba tan extraña habiendo en general un sentimiento de retraimiento y de reserva hacia los invasores puesto que la población estaba cansada de la represión vivida. Al principio la entrada se realizó casi sin ningún obstáculo, capturando soldados (no quisieron disparar contra los soldados de reemplazo llamándolos "hermanos e hijos del pueblo", e incluso charlando los oficiales políticos con ellos y pasándose algunos al maquis sin ninguna obligación ni coacción). Las operaciones empezaron a complicarse desde el punto de vista militar por el retroceso que les producían las fuerzas franquistas, incluso se llegaron a producir algunas degradaciones de maquis en la 402ª brigada por no haber llevado a cabo lo ordenado por sus superiores.893 Se complicó bastante la acción abierta que estaban desarrollando con la toma de Viella, ya que se toparon con las tropas del general Moscardó, más numerosas y armadas con morteros, cañones y ametralladoras. Si a esto le añadimos unas condiciones climatológicas muy adversas con lluvia y nieve y una actitud poco proclive para la conquista de la ciudad, la cosa se complicaba aún más. A pesar de contar con artillería los guerrilleros no pudieron hacer mucho, porque 891ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.71-76. 892ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.56-59. 893ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.136-140. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 745 los diferentes flancos abiertos para dominar zonas alrededor de Viella (las brigadas del flanco derecho estaban encargadas de conquistar el norte del túnel de Viella y el puerto de la Bonaigua y el flanco izquierdo debía cortar la carretera entre Esterri d´Aneu y Viella) fracasaron en sus objetivos. Incluso Ramiro López “Mariano” comentó a Vicente López Tovar que ocupara Viella pero se negó a cumplir la orden. En esa situación fue cuando hizo acto de presencia Santiago Carrillo en el valle de Arán. Se tenía la idea desde de la dirección del PCE en México, que había que afrontar la lucha contra Franco lo más cerca posible de España y averiguar cómo estaba la situación de la Delegación del interior del país. Por eso Carrillo emprendió un largo viaje de exilio desde México, Uruguay y Argentina. Desde Uruguay y con un pasaje de primera clase llegó a Lisboa, llevando un pasaporte a nombre de un industrial conservero llamado Hipólito López de Asís (obtenido gracias al secretario del ministro de Asuntos Exteriores uruguayo) y desde Lisboa se fue a Argelia. Santiago Carrillo envió una comunicación a Dolores Ibárruri para comunicarle su idea (estrambótica e irreal) de entrar por el sur de España con unos camaradas preparados para contactar con los guerrilleros andaluces y provocar una insurrección nacional (dicha actividad la llevó a cabo finalmente Ramón Vía). En esta misión sería ayudado por Ramón Ormazábal que iría a Madrid para contactar con la Delegación del Comité Central del PCE. Este dirigente había embarcado en Portugal dirección a EE.UU y desde aquí pasó a México, donde se puso a trabajar políticamente para el PCE. En 1943 salió hacía Buenos Aires donde estuvo hasta principios de 1944 siendo dirigido por Santiago Carrillo, máximo responsable de la Delegación del PCE en Argentina. Utilizando la vía marítima que se había creado entre Buenos Aires y Lisboa, Ormazábal partió para tierras portuguesas, con la idea de pasar a España y verse en Madrid con Carrillo. El viaje de Ormazábal fue muy complicado, escondido en un barco griego y ayudado por alguno de los marinos. Estuvo varios meses en Portugal refugiado clandestinamente en Lisboa, sólo contó con la ayuda de los comunistas portugueses pero su situación económica era pésima y cuando Carrillo llegó a Lisboa tres meses después, casi no le reconocía por la pérdida de peso y el empeoramiento físico. Carrillo entabló amistad con el embajador de Uruguay en Lisboa, Carlos María Gurméndez. Carrillo llevaba dinero, lo que le permitió alquilar una casa de campo en la zona de Sintra, viviendo con un matrimonio portugués por razones de seguridad. Ormazábal pudo vivir en un hotel y mejorar físicamente. Los dos contactaron con Álvaro Cunhal, decidiendo entre todos que lo mejor sería ir a Argelia, donde había gran cantidad de exiliados republicanos. Carrillo y los camaradas portugueses consiguieron un pequeño barco de pesca tripulado por un pescador con experiencia, siendo el destino pensado Casablanca (Marruecos). Aquí había una dirección del PCE que podría ponerles en contacto con otra dirección comunista en Orán (Argelia). Carrillo utilizando su amistad con el embajador uruguayo (tenía buenas relaciones con el Comité Francés de Liberación y quería ser embajador en la Francia libre) le dijo que era amigo íntimo del ministro de Asuntos Exteriores uruguayo, José Serrato. De esta manera consiguió un visado para desplazarse en avión hasta Casablanca. Ramón Ormazábal realizó el viaje desde el sur de Portugal hasta llegar a Casablanca y sin que nadie le parara fue hasta la dirección que tenía para encontrarse con Carrillo. Los dos pasaron a Orán en el verano de 1944 y la llegada de Santiago Carrillo supuso un cambio en la política seguida por la dirección del PCE en la zona. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 746 Con la ayuda de Ormazábal se hizo cargo de la dirección y decidió romper cualquier relación con los servicios de inteligencia y fuerzas armadas norteamericanas. Disolvió a la anterior dirección (Lucio Santiago, Nemesio Pozuelo, Alfonso Argüelles y Clemente Rodríguez Chaos) y dentro de su grupo de colaboradores estaban Ramón Vía Fernández y Alfonso Argüelles. El propio Carrillo contaba que su propósito era organizar un grupo guerrillero en el norte de África, preparándose militar y políticamente, con armamento de los depósitos americanos de Argelia, con ello cruzar al sur de España y organizar un levantamiento nacional contra el franquismo. Según Carrillo, a través de André Marty, envió una carta a la Delegación de Francia con Carmen de Pedro para que no se realizara ninguna invasión masiva guerrillera por la frontera pirenaica, sino que debían infiltrarse en pequeños grupos y organizar el mismo trabajo que querían hacer ellos en Andalucía. Esa carta no llegó nunca porque Marty no la entregó. Otra vez se pone de manifiesto el hecho de que por parte del que se convirtiera en secretario general del PCE, se presentara en momentos oportunos como el salvador de los problemas de la organización comunista y cuya inculpabilidad ante ellos estaba fuera de duda. Todavía coleaba la detención de varios comunistas españoles enviados desde Orán a Málaga en connivencia con la inteligencia americana para montar un aparato especial con emisoras de radio, siendo fusilados varios de ellos. Carrillo y Ormazábal estuvieron entrenando junto con otros guerrilleros con la idea de pasar a España (realizaban largas y duras caminatas por las montañas argelinas). La presencia de Ormazábal en el grupo de guerrilleros se descartó porque tenía vértigo y problemas cardíacos y decidieron que pasara a Francia, llegando un mes después.894 La respuesta de Dolores Ibárruri a Carrillo fue inmediata, indicándole que abandonara el proyecto de entrada en España y que se fuera a Francia para hacerse cargo de la situación. Carrillo, puesto en contacto con enlaces comunistas en Argelia, se metió en un barco como polizón en septiembre de 1944, escondido debajo de una cama en un camarote del barco que le llevó al puerto francés de Toulon y de allí se trasladó a París, donde algunos comunistas franceses le informaron del inicio de la invasión “Reconquista de España” (insistió en que su idea era desfavorable a la invasión y lo que había que hacer era retirarse del territorio español para evitar más muertes de las innecesarias). Según Carrillo se trasladó rápidamente a Toulouse y se dio cuenta de la importancia que habían adquirido los españoles en el sur de Francia y en la resistencia francesa (incluso en una conferencia celebrada un mes después del final de la invasión, Carrillo afirmó que los diez días de ocupación habían sido los más felices para la población de aquella zona desde el final de la guerra civil). Lo primero que hizo Carrillo en Toulouse fue entrevistarse con la dirección de la Delegación del PCE: Manuel Azcárate, Manuel Gimeno, Carmen de Pedro, el general Luis Fernández y otros dirigentes (Carrillo contó que estos justificaron su invasión por la orden de la irreal e imaginaria "Junta Suprema de Unión Nacional").895 El dirigente llegado de América les dijo que la invasión era un error, ya que estratégicamente era una hecatombe porque los Pirineos no era el sitio idóneo para llevarla a cabo y que 894 IBÁÑEZ ORTEGA, Norberto y PÉREZ PÉREZ, José Antonio: “Ormazábal. Biografía de un comunista vasco (1910-1982)”, Latorre Literaria, Madrid, 2005, pp. 125-133. 895 CARRILLO, Santiago: “Memorias”, Planeta, Barcelona, 1993, p.384. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 747 acabaría con los mejores cuadros del partido ante las fuerzas franquistas. Tampoco se produciría un levantamiento popular del pueblo español que tenía otras cosas en mente como la misma de sobrevivir. También se enteró, por medio de los comunistas franceses de que un regimiento de spahis senegaleses marchaba hacia la frontera y no concretamente para ayudar a las fuerzas guerrilleras españolas, sino más bien para acometer una acción de tenaza contra ellos (el propio López Tovar desmintió la información del dirigente comunista). No obstante, las opiniones de otros dirigentes españoles de la Delegación como Manuel Azcárate y Carmen de Pedro indicaban que el talente del gobierno francés con los guerrilleros españoles siempre fue buena e indicando que no entorpecerían el paso desde Francia a España. Ante esto, Carrillo se dirigió primero al lugar donde estaba situada la sede del Estado Mayor, Montrejau (Mediodía-Pirineos, departamento del Alto Garona). Aquí se reunió con los máximos dirigentes militares a cargo de Vicente López Tovar y Luis Fernández para exponer lo que opinaba, incluso temiendo no ser aceptado por los demás participantes en la reunión. Pero no fue así, a juzgar por las declaraciones de Carrillo, no tardó ni media hora en convencerles de que la situación no era la idónea, de que las cosas tampoco se hicieron como se tenían que haber hecho y que había que retirarse. Esto sucedió el día 28 de octubre, firmando la orden de retirada el propio López Tovar. Ha habido una polémica por ver quién fue el que dio la orden de retirada. Para algunos historiadores fue Santiago Carrillo y no Vicente López Tovar, siendo asumida y aceptada por todos los demás camaradas. La figura de Carrillo como máximo responsable del PCE, mandado por la dirección del Partido en América y en la URSS, no fue discutida tras la retirada del valle de Arán, ni por la dirección del PCE en Francia, ni por los mandos militares, a pesar de los temores de Carrillo a no ser aceptado por los anteriores protagonistas. El hecho de haber sugerido la retirada fue valorada muy positivamente por parte, no sólo de los políticos, sino de la mayoría de los guerrilleros, ya que veían la situación pérdida y con muchas posibilidades de que hubiera habido muchas más muertes de las que hubo entre las filas guerrilleras. Esta versión fue respaldada por los dirigentes del partido en Francia, Azcárate, Gimeno y Carmen de Pedro. Hay que tener en cuenta que algunos de estos camaradas con la llegada de Carrillo a Francia, siguió colaborando con él durante años, por lo que las declaraciones que luego realizaron casi siempre fueron de benevolencia y admiración por el que sería secretario general del PCE. Pero para otros autores la orden de evacuación ya estaba tomada por Vicente López Tovar cuando llegó Carrillo y los demás dirigentes y militares. El propio Tovar le explicó a Carrillo que la situación era difícil y que no podían enfrentarse a un Ejército regular. No le dijo que la orden de evacuación estaba tomada pero sí que si seguían combatiendo, sufrirían muchas pérdidas humanas. Según Vicente López, Carrillo preguntó qué cuanto tiempo se necesitaba para la evacuación y Tovar respondió que él mismo se ocuparía de ello, no sabiendo que ya había dado la orden en la mañana del 29 de octubre (esta versión fue defendida por el dirigente comunista Santiago Álvarez). Fuera López Tovar o Carrillo quien diera la orden de retirada de las fuerzas guerrilleras, fue éste último el que quedó como verdadero artífice de la retirada de la “Operación Reconquista de España” y como el máximo dirigente comunista en Francia, iniciando su Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 748 política en el interior de España, con la posterior detención de Jesús Monzón y la sustitución de los cuadros monzonistas por otros vinculados a Santiago Carrillo.896 De esta manera, Carrillo empezó a ganar la confianza y la autoridad por parte de muchos militantes comunistas, incluso mantuvo una reunión en Montrejeau con oficiales guerrilleros y dirigentes políticos para exponer los defectos de la invasión del valle de Arán con la idea de que habría que infiltrar a pequeños grupos de guerrilleros más dispersos, olvidando invasiones de tan gran envergadura. Empezó a acusar a Jesús Monzón de sus errores políticos así como de inventarse esa Junta Suprema de Unión Nacional y más concretamente del fracaso de las invasiones pirenaicas. Pero tampoco hay que obviar que tanto las direcciones del partido en México como en la URSS, conocían la invasión guerrillera aunque no participaran en la misma. Parece ser que en la respuesta de Dolores Ibárruri a Carrillo, aparte de indicarle que fuera a Francia para hacerse con el control del partido fuera también para detener la invasión.897 Carrillo de nuevo se contradice porque en otras manifestaciones indicó que no conocía la existencia de la “Reconquista de España” hasta que no llegó a Francia. Es bastante probable que Santiago Carrillo tuviera conocimiento de este hecho, porque había tenido comunicación desde América con la Delegación del PCE en España y la idea de la invasión de España ya se estaba cuajando desde el manifiesto de febrero de 1944, titulado “Hacia la insurrección nacional”. Según cifras oficiales de lo ocurrido con las invasiones guerrilleras pirenaicas se registraron 32 muertos y 216 heridos por parte de las tropas franquistas y 129 muertos, 241 heridos y 218 prisioneros entre los maquis españoles. Para Daniel Arasa las cifras totales de bajas en el conjunto de todas las invasiones pirenaicas se aproximaron a las 200 bajas entre los maquis y sobre 800 prisioneros, de los cuáles muchos serían fusilados. Ferrán Sánchez Agustí indicó que la cifra total de muertos ascendió a unos 300 muertos y 700 prisioneros y para Fernando Martínez Baños el número de muertes entre las tropas franquistas fue de 30 muertos, 52 heridos y 86 desaparecidos y entre los maquis 57 muertos y 172 heridos.898 Se puede hablar de fallos y errores estratégicos y políticos en la intentona de la invasión por el valle de Arán. Desde un punto de vista estratégico no se podía realizar una acción de ese tipo en un frente tan extenso, con unas fuerzas guerrilleras cuya táctica empleada tenía que haber sido diferente a la que emplearon. Desde muy temprano quedaron desconectadas unas brigadas de otras haciendo inútil el funcionamiento de los enlaces y el sistema de comunicaciones. Otro error fue el no predecir una posible retirada antes de que se hubiera producido. Los mandos militares resultaron ser demasiados precavidos en diversas acciones efectuadas, en vez de 896 CARRILLO, Santiago: “Memorias”, Planeta, Barcelona, 1993, pp.381-386, Entrevista a Santiago Carrillo, 24 de marzo de 2001 y MORENO GÓMEZ, Francisco: "La resistencia armada contra Franco", Crítica, Barcelona, 2001, p.249. 897 MARTÍNEZ DE BAÑOS, Fernando: “Hasta su total aniquilación. El Ejército contra el maquis en el Valle de Arán y en el Alto Aragón, 1944-1946”, Almena Ediciones, Madrid, 2002, pp.136-137. 898 SERRANO, Secundino: “La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945”), Aguilar, Madrid, 2005, p. 538, SÁNCHEZ AGUSTI, Ferrán: “Maquis y Pirineos. La gran invasión (1944-1945)”, Editorial Milenio, Lleida, 2001, p.45, ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.212-213 y 235-238 y MARTÍNEZ DE BAÑOS, Fernando: “Hasta su total aniquilación. El Ejército contra el maquis en el Valle de Arán y en el Alto Aragón, 1944- 1946”, Almena Ediciones, Madrid, 2002, pp.189-190. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 749 realizarlas de una manera más directa y explosiva consecuente con la táctica sorpresiva y contundente que utilizaron los maquis españoles en la resistencia francesa. El momento y el lugar elegido para llevarlas a cabo parecían los más idóneos, pero políticamente hablando era una acción imposible sin la intervención de los aliados y sin un levantamiento e insurrección popular dentro de España (se hablaba de manifestaciones y huelgas a escala nacional). Hechos que no se produjeron como eran las tesis propagadas desde la Junta Suprema de Unión Nacional a manos de Monzón. La situación de los españoles no era la más apropiada para volver a vivir una nueva guerra civil y de ello ya se encargaron las autoridades franquistas con el sistema represivo que habían instalado en todo el territorio español. Además, no había unas organizaciones que llevaran a cabo el movimiento de masas que pretendía Monzón apoyando al movimiento guerrillero para efectuar una plena insurrección popular, con unos partidos políticos y unas organizaciones sindicales insignificantes y divididas. Fue más bien un pensamiento irreal de Monzón, que con sus continuos llamamientos desde el interior transformando la realidad, daba vanas esperanzas a miles de comunistas españoles que veían la posibilidad de volver a su país. Irrealidades como la división del régimen franquista, la disponibilidad de la sociedad española de levantarse contra la dictadura, el contar con la ayuda de personalidades y fuerzas no republicanas en su intento de acabar con lo establecido y un improbable apoyo de las demás fuerzas republicanas en su política de Unión Nacional, fueron las argumentaciones esgrimidas por el que fuera el máximo responsable de la delegación comunista en Francia y en España. La operación “Reconquista de España” aunque, en parte desconocía la realidad del interior del país y con los llamamientos exagerados de la acciones de la Unión Nacional desde España, se puede entender también en el contexto internacional en el que produjo. El retroceso generalizado de las tropas alemanas en Francia (con la ayuda inestimable de los guerrilleros españoles), la política antifascista de la administración norteamericana y la idea generalizada entre las principales potencias mundiales de acabar con aquellos países fascistas o simpatizantes a ellos, hicieron pensar que la conquista de un pequeño territorio para instalar un Gobierno provisional y presionar para que los aliados pudieran intervenir en contra de Franco, no era una idea tan descabellada. Hay que preguntarse si esa acción guerrillera, con la muy hipotética ayuda aliada, hubiera obtenido otro resultado, cuál hubiera sido la postura a tomar por parte de los dirigentes comunistas en América y en Moscú. Se inició el intento carrillista de acabar con lo que hubiera en el partido de la dirección de Jesús Monzón, colocando en puestos clave a personas de su máxima confianza. Empezaba su acción de control del PCE en España y en Francia para pasar con posterioridad a controlarlo en toda su extensión. En estos inicios lo más importante fue pasar página de lo que se había venido llevando a cabo y en ello fueron fundamentales las acusaciones de errores políticos cometidos por el presidente de la Junta Suprema de Unión Nacional, para pasar posteriormente con las denuncias e imputaciones de traidor y otros calificativos y con las depuraciones en las filas del PCE. Para el régimen franquista la invasión guerrillera supuso el reforzamiento de la frontera pirenaica, instalando a primeros de 1945 una importante barrera defensiva, con el llamado Grupo de Divisiones de Reserva y llevando a trece Divisiones con más de cien mil hombres, aparte de las fuerzas del orden público y el cuarto tambor de las Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 750 Fuerzas Regulares. Su línea de actuación iba desde Port Bou hasta Navarra.899 Las autoridades francesas tomaron cartas en el asunto con posterioridad, disolviendo los grupos armados de la Fuerzas Francesas del Interior (con ellas la Agrupación de Guerrilleros Españoles), su integración en un Ejército Regular y un mayor control de la frontera pirenaica en la vertiente francesa. Las opiniones de los que fueran dirigentes del PCE en Francia, ponen de manifiesto por qué se pudo tomar aquella decisión y lo que suponía en aquellos momentos. Para Manuel Azcárate: "Hoy puede pensarse que aquello era una locura o una tenebrosa manipulación, pero hay que situarse en el momento en que se produjo. Existía la experiencia de la liberación de Francia. Una imagen subjetiva de haber pasado de la opresión a la libertad más absoluta, siendo los amos del sur de Francia y con una formación política planteada totalmente hacia la liquidación de los fascismos. La entrada de la guerrilla en España de una u otra forma era casi espontánea y respondía a un estado de opinión”. Para Manuel Gimeno: "la operación estuvo concebida desde una óptica política falsa, pero con planteamientos morales profundos. Era casi una mística. Éramos gente a la cual la vida le importaba poco con el fin de luchar por su ideal. Estábamos inmersos en un panorama de liberación de los pueblos y de la recuperación de la democracia. Si algo es destacable en todo este proceso es el sentido de generosidad. Muchos habían participado en la Guerra Civil, luego en la Mundial y ahora volvían a embarcarse en una nueva lucha. No es posible separar la actuación del contexto en que se movió”.900 Las invasiones guerrilleras que se produjeron entre agosto y octubre de 1944 quedaron como unas acciones irreflexivas y precipitadas por parte de los que las habían dirigido y protagonizado. 19.1. El fin del monzonismo y la subida al poder de Carrillo. Mientras se producía la orden de retirada del valle de Arán, Jesús Monzón continuaba con su vida clandestina haciéndose pasar por médico y viviendo con Pilar Soler en la capital de España, siendo ayudados en las tareas de la casa por dos hermanas apellidadas Agudo y por el matrimonio de comunistas que vivía con ellos. Consultando la propaganda y la prensa comunista de los meses de octubre, noviembre y diciembre de 1944 e incluso de enero de 1945, tanto "Reconquista de España" como "Mundo Obrero", se pueden observar noticias, editoriales y manifestaciones referentes a la política de la Junta Suprema de Unión Nacional, con la invasión pirenaica pero transformada en esa lucha contra Franco y Falange. También se daban amplias difusiones de las acciones armadas por los guerrilleros españoles en diferentes zonas de España representando a la Junta Suprema de Unión Nacional, datos sobre la resistencia española en Francia, denuncias como las efectuadas contra nazis que llegaron a Madrid 899 SERRANO, Secundino: “La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945”), Aguilar, Madrid, 2005, p.527. 900 ARASA, Daniel: “Años 40: “Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.83-84 y pp.262-263. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 751 con sus riquezas, dándoles el régimen franquista documentación que les acreditaba como residentes alemanes durante varios años. En el "Mundo Obrero" de noviembre de 1944 (2ª quincena) con un subtítulo muy llamativo "Empuñar un arma en las guerrillas es el honor más alto para cualquier patriota español", se estaba de acuerdo con lo manifestado por Monzón en su lucha contra Franco y Falange y su política de Junta Suprema de Unión Nacional, con la lucha guerrillera como máximo exponente de la misma, en el periódico también se escribieron dos artículos que ponen de manifiesto lo irreal de lo acontecido y cómo llegaban las noticias mediatizadas. El primero estaba dedicado a la unidad sindical de la clase obrera, ejemplificados con dos acciones de lucha obrera en Vigo y en Cádiz con paradas y huelgas en el trabajo por el sueldo y las condiciones laborales. Las llamaba huelgas triunfantes en pleno régimen franquista donde se podía observar la unidad de los obreros en su lucha contra el franquismo. Algo irreal e impensable en ese momento de represión y con un movimiento obrero inexistente. El segundo artículo estaba relacionado con los partes de los maquis en los Pirineos, en los que se describía que a pesar de que el frente franquista era más numeroso y armado había sido derrotado y tuvo que huir precipitadamente al mando del general Moscardó en Viella. Todos los guerrilleros fueron recibidos con entusiasmo en todos los pueblos que fueron conquistando, con centenares de prisioneros entre los soldados y muchos de éstos se pasaron a las filas guerrilleras. No se quedaba ahí lo incrédulo de la noticia porque seguía afirmando que una vez realizadas estas acciones, las tropas guerrilleras de los Pirineos se retiraron después de dejar sólidamente establecidas en la vertiente española de la frontera, las nuevas zonas guerrilleras, cumpliendo los objetivos y sin apenas bajas entre los maquis.901 En estos artículos destacaba por encima de todo una entrevista que publicó el periódico "Reconquista de España” en un número extraordinario de noviembre de 1944 y que fue recogida por toda la prensa internacional. La entrevista fue realizada por el director del periódico (podría ser el propio Gabriel León Trilla que era uno de los dirigentes con mayor responsabilidad en el aparato de propaganda de la Delegación) a Jesús Monzón para contrarrestar las declaraciones emitidas por Franco a un periodista de la agencia norteamericana "United Press" donde este último quedaba como un garante de la paz y de la democracia. Monzón hacía una visión general sobre la realidad española, que acusaba de represiva y mortífera. A su vez aprovechó el periodista para hacerle otra serie de preguntas sobre la Junta Suprema de Unión Nacional. Monzón analizaba el origen de la Junta, quiénes la formaron (incluso se refiere la adhesión de la masonería), su programa. Monzón opinaba que para esa fecha (segunda quincena de noviembre, coincidente con la derrota del maquis español en el valle de Arán), la Junta Suprema de Unión Nacional era la única organización sin condición de ideologías en contra del franquismo, que tras su derrota por medio de la fuerza, se formaría un Gobierno de Unión. Sería la única capaz de acabar con Franco y Falange sin que hubiera otra nueva guerra civil para conseguirlo. Según Monzón habría una lucha a través de la insurrección nacional, que se estaba multiplicando en toda España. Una vez derrotado el régimen franquista se consolidaría la Unión Nacional para la reconstrucción del país y restablecer las relaciones diplomáticas, culturales y 901 AHCCPCE, Prensa, 12/32 y 12/33, "Mundo Obrero”, 12/29, 12/32, 12/33 y "Reconquista de España” 58/1 y 58/2 y Fundación Pablo Iglesias, Prensa, "Mundo Obrero”, P2081 y P2083 y "Reconquista de España”, P2577 y P2578. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 752 económicas con el extranjero. Seguía afirmando que para lograr ese derrocamiento, estaba la presencia fundamental de las Agrupaciones Guerrilleras con guerrilleros de diversas tendencias políticas, no sólo comunistas y que estaban en el monte y en las ciudades. Asumía que fue él quien dio la orden de las invasiones pirenaicas, a pesar de las represiones recibidas por parte de los militares franquistas, a los que causaron gran número de bajas, no así a las filas guerrilleras. Ante las declaraciones que efectuó el dictador al enviado de "United Press", según Monzón buscaba apoyo en el extranjero porque en el interior no contaba con ninguno; se pavoneaba de su declaración de neutralidad en la guerra mundial pero no había que olvidar que primero había establecido no la beligerancia y que su verdadero propósito hubiera sido el de entrar en el conflicto bélico dando un continuo apoyo a la Alemania nazi con víveres, minerales y hombres en detrimento del pueblo español. Con las declaraciones de Franco en las que explicaba que el envío de la División Azul se debió a un mito simbólico anticomunista y que pensaba que no molestaría a nadie, por eso en el momento en que supo que no era así la retiró, Monzón declaró que no olvidó la presencia de soldados españoles en las tropas nazis y que no tuvo ningún carácter voluntario sino englobado dentro del Ejército franquista. A lo largo de la entrevista, Monzón hizo referencia a unas declaraciones tanto de Franco como de Hitler, en relación a diversos temas que procedían de años anteriores como el anticomunismo, los católicos o la emigración, a pesar de hacer invitaciones para el regreso de los españoles, la policía franquista actuaba en connivencia con la de esos países. Monzón ejemplificaba esto con los casos de Luis Companys, Julián Zugazagoitia y el periodista socialista Cruz Salido que fueron llevados a España por la fuerza desde Francia y fusilados. Igualmente con los comunistas Manuel Asarta, Isidoro Diéguez, Jesús Larrañaga y Jaime Girabau que fueron enviados desde Portugal y que lo intentaron con José Antonio Aguirre y Manuel Azaña, pero escaparon antes de tiempo y que siguieron adoptando esa actitud con las peticiones de extradición al gobierno de Vichy de Manuel Portela Valladares, Francisco Largo Caballero, José Moix y Tomás Bilbao, estos dos últimos ex ministros republicanos. Es llamativo cómo en esta entrevista se recogían declaraciones de Franco para justificar su falsa democracia y su totalitarismo, haciendo ver que aunque quisiera desligarse de los regímenes nazi y fascista, no podía ya que era igual que ellos, probándose con hechos como la sangre derramada por los miles y miles de españoles que estaban siendo represaliados por la dictadura franquista. Incluso la prensa no es que estuviera censurada sino que se escribía por parte de los falangistas. Justificaba la falta de libertades con ejemplos, intercalándolos con la pregunta: "¿esto es democracia?” en el sanguinario y cruel régimen franquista donde la eliminación de cientos de miles de españoles no era nada democrático. Seguía exponiendo que habría que extirpar el hitlerismo de España, la cual debería formar parte de las Naciones Unidas, en palabras del propio Monzón: "No pedimos que se nos salve desde fuera sin lucha por nuestra parte. Sabemos que esto es imposible e incompatible con nuestro sentido del honor. La liberación de España ha de ser fundamentalmente obra de los españoles. Pedimos que cese toda ayuda directa e indirecta al hilteriano Franco… la Junta Suprema de Unión Nacional pide a todas las Naciones Unidas que rompan sus relaciones diplomáticas y fundamentalmente comerciales con Franco… Por este camino de la unidad y de la lucha, en el que son ejemplo para nosotros todos los pueblos de Europa liberados del Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 753 hitlerismo, no puede escapársenos la rápida victoria”. 902 En la entrevista, Jesús Monzón puso de manifiesto los principales postulados de la organización que presidía, pero con las imaginarias y triunfalistas realidades que exponía el dirigente comunista. Los conflictos internos para controlar la Delegación del Comité Central del PCE en España entre Monzón y Casto García estaban latentes. A pesar de que en un primer momento Casto estuvo relegado a un puesto secundario en dicha Delegación, logró que Monzón aceptara que fuera relevado en su puesto de máximo responsable de dicha Delegación. Aunque fuera de manera teórica, porque Monzón siguió teniendo en parte su poder, actuando paralelamente a las decisiones de Casto desde Madrid y oponiéndose a ciertas decisiones que García Roza quería imponer. Monzón no quería abandonar el poder y veía innecesarias las llegadas de cuadros enviados por Carrillo desde América. Monzón envió una carta a Manuel Gimeno para que se la hiciera llegar a los dirigentes del Partido Comunista Francés, André Marty y Jacques Duclos el 22 de octubre de 1944 (en plena invasión del valle de Arán) informándoles sobre una posible provocación entre los contactos de Carrillo con algunos dirigentes en España que podrían ser confidentes, creyendo que Carrillo orientaba y dirigía al partido. Querían que les ayudaran a contactar con Santiago para evitar cualquier tipo de problema con esos provocadores. Tenía que ver con la presencia de Carrillo en Orán (Argelia) y sus contactos con la dirección del PCE en territorio africano, con Alfonso Argüelles y este en contacto directo con el confidente Demetrio Rodríguez “Centenera”. Monzón terminaba la carta indicando que era necesario contactar lo antes posible con Carrillo y si hacía falta enviar a un diputado o alto funcionario que no perdiera el tiempo en los trámites del viaje. Monzón tomaba la iniciativa en las acusaciones de contactos con provocadores, sin acusar personalmente de ello. La respuesta de Carrillo no se hizo esperar, porque en diciembre de ese mismo año indicó que en el grupo de Monzón había muchos infiltrados y provocadores, incluso que habían capturado a un falangista que había cantado. Carrillo aún no acusaba tampoco a la propia figura de Monzón, pero sí a las debilidades políticas de la Delegación, siendo necesaria, según Carrillo, la salida de Pilar Soler y Gabriel León y el sometimiento de la Delegación a Casto García y a Agustín Zoroa que estaba a punto de llegar. La respuesta de Monzón, contundente y categórica, en cuanto a su defensa ante Carrillo y dejando claro que su postura era no ceder ante las imposiciones de éste de entregar el cargo, se manifestó en una carta que envió al dirigente asturiano. En ella empezaba enumerando los fallos de falta de seguridad y proclives a ser considerados de provocación de Casto García en las reuniones que tuvo con Monzón. Dijo éste que se presentó sin una carta acreditativa de su persona, sólo que quería hablar con él. De esta manera se podría haber presentado otro individuo con dichas credenciales siendo un infiltrado policial o que Roza hubiera estado vigilado. Monzón decía que el individuo al que denunciaban ser un falangista y provocador del equipo de pasos de fronteras, había demostrado una actitud y trabajo intachable, arriesgando su vida con el paso de camaradas, documentación y dinero, pudiendo haber cometido alguna imprudencia (al final no lo liquidaron sino que lo destinaron a otra misión dentro de la organización). 902 Esta prensa apareció entre los periódicos y propaganda requisada por la policía tras la caída de una imprenta clandestina de la dirección del PCE en Madrid en marzo de 1945, en el proceso sumarísimo del consejo de guerra contra José Vitini y diez más en el Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 129.185 incoado por el asesinato de dos falangistas, Martín Mora Bernalte y David Lara Martínez. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 754 Monzón acusó personalmente a Carrillo de nombrar en su carta el nombre real de cinco camaradas y sus cargos, con el peligro que podría suponer para sus vidas y que había sido enviada sobre tela para camuflarla en el forro de un abrigo, indicando en ella que se enviara una dirección y la forma de contactar con la Delegación. Monzón terminaba la misiva indicando que se cortaba cualquier tipo de comunicación con ellos y que no les enviaran nada. Que la Delegación en el interior enviaría un enlace con pruebas reales de su cometido y que por ello retrasara la llegada de Agustín Zoroa, porque si lo enviaban antes de la llegada del enlace, lo considerarían como una provocación y no enlazarían con nadie. Si esto no era suficiente para demostrar el control del poder de la Delegación del PCE en España, Monzón indicaba mediante una carta del Buró Político del PCE en México que estaba acreditado por ellos e insinuaba que a lo mejor era él quien tenía problemas o discordancias con el Buró Político. Carrillo movía ficha, incrédulo por las acusaciones de Monzón y furioso por la actitud que había tomado el dirigente navarro. Envió una carta a Vicente Uribe indicando que Monzón, Soler y Trilla habían sido separados del Comité Central y que estaban a la espera de que Dolores Ibárruri llegara a Francia para tomar la última decisión (llegó al país galo en mayo de 1945).903 A pesar de las amenazas de Jesús Monzón para que Agustín Zoroa Sánchez no contactara con la Delegación del PCE liderada por él, Zoroa hacía tiempo que había llegado a España904 y su nombre de guerra era "Darío” , utilizando algunos carnés a nombre de Vicente de la Fuente Domenchina. Llegó a España a mediados de junio de 1944 para hacerse cargo del aparato militar del PCE (en la entrevista que me concedió Carrillo decía que fue mandado a España para dirigir el Comité Provincial de Madrid, aunque no hay constancia ni documento que confirme esa misión). Enseguida se empezó a ver que sería unos de los cuadros dirigentes con mayor responsabilidad del PCE en el interior del país, no sólo gracias a su personalidad, sino también a la ayuda de Santiago Carrillo, siendo un hombre leal y disciplinado a su superior. Incluso se convocó en noviembre de 1944, en Toulouse, un acto de Unión Nacional por parte de Santiago Carrillo, al que no fue invitado Monzón. 903 HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Fernando: “Los años de plomo. La reconstrucción del PCE bajo el primer franquismo (1939-1953)”, Crítica, Madrid, 2015, pp.181-183. 904 Agustín Zoroa Sánchez nació en Larache (Ceuta) en 1916. Ingresó en la JSU en 1935. La guerra le sorprendió preparándose unas oposiciones de Magisterio y fue voluntario miliciano en la compañía “José Díaz” luchando en el frente de Toledo. Volvió a Madrid e ingresó en el radio dos de la JSU, en el barrio de Pacífico, donde se hizo miembro del PCE. De aquí salió para la Escuela de Capacitación de Comisarios Políticos en Valencia, donde fue nombrado comisario de batallón, con destino en el batallón “Octubre” en el frente de Motril y luego comisario en la 55ª Brigada en junio de 1937. Más tarde se le nombró comisario de batallón y compañía en la 123ª Brigada Mixta. Tras el final de la guerra pasó a Francia, siendo internado en el campo de concentración de Septfonds. Gracias a la ayuda del Servicio de Evacuación de los Refugiados Españoles (SERE) fue evacuado a México en julio de 1939. Se puso a trabajar como obrero en un castillo que albergaba a españoles. Luego trabajó en una finca llamada “Santa Clara” que fue adquirida por el SERE para dar cobijo a los refugiados republicanos. Fue nombrado responsable del PCE en la finca y contactó con otros dirigentes que le ofrecieron la posibilidad de trabajar clandestinamente en España. Cogió un avión a Buenos Aires, donde coincidió con Carrillo. La idea era que pasara a España como uno de los hombres de confianza de Carrillo y recibió un pasaporte expedido a nombre de Juan Parrondo Barrero. Después partió hacia España desde Argentina en el barco “Monte Ayala” y llegó al puerto de Musel en Gijón en junio de 1944. Luego se desplazó hasta Madrid usando el nombre de “Darío” y enlazó con la organización en Sevilla porque tenía una dirección en la capital andaluza para contactar con Alfredo Cabello quien le puso en contacto a su vez con Casto García Roza y éste con Monzón en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso N.º 138.610. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 755 Casto García Roza contactó con Agustín Zoroa y supo de la llegada de Carrillo a Portugal. Zoroa llevaba instrucciones e informes que le habían entregado en México y en Argentina, acuerdos con EE.UU y Gran Bretaña para terminar con Franco, con la línea política de la Delegación y la percepción que se tenía de la situación y actividades del PCE desde el exterior. Llevaba también una carta de Carrillo, desde Portugal, indicando que fueran urgentemente a verle Casto, Zoroa o un representante del PSUC. Pensaron quién debía ir a Portugal. Zoroa acababa de llegar a Madrid desde Sevilla porque había enlazado con la Delegación a través de Alfredo Cabello (éste envió una nota a Roza indicando la presencia de Zoroa en Sevilla, Roza le respondió en otra carta que cómo no le había dicho nada y que le iba a mandar un enlace para recogerlo. Cabello insistió en que no hacía falta. Roza indicó que Cabello no se había actuado bien, que fue separado de la Delegación y que ni siquiera fue a Madrid a ocupar el puesto de máximo dirigente de la JSU madrileña). Primero creyeron conveniente que fuera Canals y Roza a Lisboa, pero tuvieron miedo a dejar la Delegación en manos de Monzón, sin que nadie le controlara. Por lo que Casto señaló que lo mejor sería que Monzón fuera a Portugal junto a Pere Canals. Los dirigentes de la Delegación Central prepararon un informe y documentos para que los llevaran a Lisboa. Canals y Roza tenían ciertas reservas con Monzón y decidieron que Roza escribiera una carta personal a Santiago explicando los problemas existentes y que se la entregaría Canals. También discutieron y analizaron la carta de Santiago Carrillo dirigida a Monzón y el informe que iba a realizar Zoroa. Éste indicó que tendrían que prepararse tres zonas guerrilleras: para iniciar una lucha armada antifranquista dando un plazo de un mes para su constitución en el Norte, Andalucía y Extremadura. Zoroa se haría cargo de una Comisión Político Militar en el aparato guerrillero y llegaría otro dirigente que se haría cargo de organizar la guerrilla urbana en Madrid (Celestino Uriarte Bedia). En la misma reunión Roza y Zoroa dijeron que la situación real del PCE en España no era la que desde el exterior tenía, creyendo que era mucho más sólida y férrea. Monzón enfadado indicó que las tareas que planteaba el Buró Político siempre eran justas y su obligación era tomar las medidas para aplicar dichas tareas, diciendo que él y sus colaboradores no habían engañado, siendo real el informe que habían enviado sobre la situación del PCE en España. Agustín Zoroa volvió a insistir en que la dirección del partido en América creía que el desarrollo de la lucha era mucho más amplio. Casto indicó que había que reformar el aparato del partido con camaradas más sólidos y responsables, que habían llegado de América y con la ayuda de los que ya había en España. Monzón, en el mismo tono de enfado, indicó cuál era la situación y las dificultades de organización, con la falta de dirigentes y la política de Unión Nacional englobada en la Junta Suprema de Unión Nacional. También comentó los problemas que habían tenido con diversos sectores de Madrid, al no poder hacerse cargo del control de los militantes, ya que estaban al margen de la Delegación y no querían estar sometidos a su cargo. Esto se debía a la desconfianza ante unas posibles caídas y porque consideraban que habían sido ellos los responsables de la reorganización del partido en Madrid, a pesar de la dirección de Carrera.905 905 Roza entregó a Zoroa un informe que le había dado Monzón sobre la Federación Guerrillera de Galicia y el grupo de José María Ladreda Valdés y Andrés Llaneza Rozada para ver si podían enviar a algún guerrillero de Barcelona en AHCCPCE, Documentos del PCE, Jacques 47-51, Informe de Roza, 25 de noviembre de 1945, firmado Alfredo. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 756 Las condiciones físicas de Casto García Roza, para Monzón y Pedro Canals, no eran las adecuadas para estar al frente de la organización comunista. Le pidieron que se tratara médicamente y que de momento sería Pedro Canals el que ocuparía el puesto de secretario general y de los aparatos del exterior y Monzón de la secretaría de propaganda y de la Junta Suprema. Casto aceptó esta decisión momentánea, indicando que mientras estuviera en reposo, no tomaran ninguna decisión política importante. Ante cualquier tema, tendrían que consultarle y seguirían trabajando en el informe que debían de entregar a Santiago Carrillo en Portugal, siendo Antonio Seoane el que llevaría al final el informe a tierras portuguesas y el que le informaría de la situación. Monzón por medio de Pilar Soler, envió al médico comunista, Salvador Garza Arroyo que había salido recientemente de la cárcel. El médico le diagnosticó ansiedad, nervios y tensión. Le prohibió que desempeñara trabajos de organización y que leyera durante un tiempo. Salvador Garza le puso unas veinte inyecciones para que recobrara el sueño y que tomara una alimentación especial. Una pregunta sorprendió a Casto de manera elocuente. El médico le preguntó si había pensado suicidarse alguna vez, a lo que respondió de manera tajante que no. Casto pensó que Monzón quería hacer ver a la organización y a sus camaradas que no estaba bien, física ni psicológicamente. Al cabo de unas semanas, Roza empezó a recobrar el sueño y el apetito y tenía ganas de trabajar en el informe que salió con el título “Fuera Franco y Falange del poder”. Indicó a Pere Canals que quería reunirse con ellos para comentar el documento y que se lo comunicaría a Monzón para convocar una reunión. A ésta acudieron a parte de Monzón y Pedro Canals, Casto García, Agustín Zoroa y Antonio Seoane. Éste informó que había ido a Portugal pero Carrillo ya no estaba allí. Casto dijo que quería volver al trabajo de una manera más leve. Sin embargo, Monzón le replicó que no valoraba la gravedad de su situación política, porque no se podría resolver con unas inyecciones y comprimidos. Casto de una manera sarcástica dijo que acataría las decisiones del partido, que estaba por encima de todo y que él no iba a suicidarse. Pere Canals, enviado por Carrillo y supuestamente defensor de la línea política de Casto y del Buró Político de México, indicó que en un principio había tenido reservas acerca de Monzón, pero que había conocido su capacitación política y de trabajo y que estaba de acuerdo con él, teniendo que tomar una resolución con Casto. Monzón dijo entonces que tendría que trabajar fuera de la Delegación y que ya le dirían donde podría colaborar, a lo que Casto aceptó. En un primer momento, Casto empezó a trabajar en temas sindicales. Pere Canals “Pedro” le pasó a Roza la resolución política de la delegación. En ella le acusaba de no coordinar las ideas y que tenía ganas de suicidarse. Opinión que afectó duramente a Casto García. A los pocos días, Casto escribió una carta rechazando el tema del suicido y que no tenía problema alguno ni miedo, en el sentido de que sí le detenían no hablaría nada del partido ni de sus camaradas. Pedro Canals y Monzón vieron las observaciones de Casto. A los pocos días pudo leer de nuevo la resolución algo modificada aunque la línea principal de acusaciones era la misma, destacando lo del suicidio. Casto firmó la resolución con unas correcciones al margen. La siguiente misión de Roza sería ir a Barcelona para ver cómo estaba la situación del PSUC y hablar con Serradell. Mientras, el médico siguió tratándole, Roza se citó con Canals, quien le manifestó los avances de organización logrados en el Comité Provincial de Madrid y las conversaciones llevadas a cabo con David Antona, con algunos militantes socialistas y con masones para formar una especie de Consejo Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 757 Político dentro de la Junta Suprema de Unión Nacional (pensaban en Julio San Isidro para ocupar un puesto importante dentro del mismo). Para comprobar esas noticias, Roza se citó con Julio San Isidro, quien manifestó que la realidad no era esa, sino que no había avances en las conversaciones con otras organizaciones ni con otros sectores descontentos con el régimen franquista. Roza también preguntó a San Isidro por qué sólo salía el periódico “Reconquista de España” y no el “Mundo Obrero”, respondiendo San Isidro que el problema era de “Sandalio” porque le ordenaron hacerlo así y editar el periódico “Combate”, que era el que estaba en la imprenta. Roza indicó que “Mundo Obrero” era de la Delegación y así se lo hizo saber a Monzón, señalando que había que llevar a la Delegación cuadros más seguros pero sin dar de lado a Trilla, Arriolabengoa y Pilar Soler. Monzón comentó a Roza que seguía teniendo confianza en él y quería que fuera a Barcelona para hablar con “Román” y luego les ayudara a realizar un documento que estaban preparando. Roza se fue a la capital catalana y habló primero con Pérez Marí, responsable del PSUC en ese momento, quien dijo que había que ayudar económicamente a “Román” porque su situación era difícil (según Vicente Pérez Galarza era mantenido económicamente por una compañera conocida por “Luisa” ) y que la organización contaba con unos mil militantes en toda Cataluña. Roza contactó con Serradell y le dijo que estaba apartado del trabajo porque había tenido una falta de respeto a la Delegación y que si no se retractaba de ciertas declaraciones y se arrepentía de su comportamiento sería expulsado del partido. “Román”, cuando estuvo en Valencia dejó unas cartas antes de regresar a Barcelona en las que atacaba a Pere Canals y se defendió indicando que éste le había tratado mal y secamente. Que no estaba de acuerdo en la culpabilidad que Canals indicó que tenía en la caída de los guerrilleros y en interferir en el trabajo de la Delegación del PSUC en Francia. Serradell terminó diciendo que asumiría cualquier decisión del partido y que si querían podía incorporarse a una zona guerrillera (Vicente Pérez Galarza comentó a Serradell que si no corregía su comportamiento sería eliminado aunque luego le intentó tranquilizar Canals diciendo que no pasaría nada). Roza le dijo que dejara un trabajo que estaba haciendo en un taller y que Pérez Marí le ayudaría económicamente y siguiera leyendo propaganda del partido. Roza también habló con Rosa Castillo y con Margarita Abril. La primera se quejaba de la dirección de la JSU porque no le prestaba atención. Eran esquivos continuos porque incluso les había enviado un trabajo y no tuvo respuesta. Incluso fue a Madrid para hablar del asunto y la Delegación no le hizo caso. Margarita Abril indicó que había tenido algunos éxitos con la JSU en Cataluña y que había unos 400 jóvenes afiliados. Ambas dijeron que Pérez Marí no era la persona adecuada para dirigir el PSUC. Antes de salir Roza de Barcelona se reunió con Serradell y Margarita Abril (no les dijo nada de su agotamiento por estrés), el matrimonio explicó que se hubieran evitado malos entendidos si hubieran seguido la línea de la reunión de Madrid y no en el ambiente de desconfianza que se vivía tanto en el PCE como en el PSUC. A los pocos días, Casto García Roza regresó a Madrid y contactó con Pere Canals entregándole unos informes que le había dado Pérez Marí sobre las acciones guerrilleras en Cataluña y le contó las conversaciones mantenidas con los dirigentes del PSUC. Canals estuvo de acuerdo con ellos en que Pérez Marí no era la persona idónea para dirigir la organización comunista catalana. Roza regresó al trabajo sindical junto a “Sanzano” y “Torres” quejándose de que no le llegaban los materiales y propaganda Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 758 necesarios para trabajar y que los conocía gracias a sus colaboradores, porque a él no se los daban. La mano de Monzón estaba detrás del asunto, ocultándole documentación y acciones desarrolladas. Monzón y Roza se reunieron para comentar la Resolución del pleno del Comité Central de septiembre de 1943 y Monzón defendía la reorganización de la UGT y la CNT, pero Roza no estaba de acuerdo, abogando por una unidad sindical. Luego Casto García se reunió con sus colaboradores “Sanzano” y “Torres” (éste había trabajado en la dirección Carrera en el tema sindical y puede tratarse de Santiago Torres Velasco) para tratar la cuestión sindical. A ambos había pasado un informe de todo el trabajo sindical. Esta comisión sindical planteó hacer otro informe sobre la farsa de las elecciones sindicales franquistas en los Sindicatos Verticales. Los tres indicaron que había que hacer gestiones con los que habían sido directivos de las Casas del Pueblo de Madrid para que avalaran el manifiesto que iban a preparar (“Sanzano” estaba de acuerdo con el manifiesto pero dudaba en que esas decisiones fueran a tener éxito). “Sanzano” hizo gestiones con las Federaciones de la Banca y de FETE de la UGT y “Torres” con los representantes de la Casa del Pueblo, pero ninguno de los dos tuvo éxito porque los socialistas no querían firmar nada. Desde el punto de vista de la propaganda, editaron un manifiesto de la Comisión Ejecutiva de la UGT en México del que sacaron quinientos ejemplares. Por medio de los dirigentes de la UGT, Claudina García y Antonio Pérez, se llegó a un acuerdo con los comunistas para iniciar las conversaciones para un posible pacto sobre la UGT, pero por problemas internos de la organización sindical en México, donde estaba su dirección central, no se pudo firmar. La idea era seguir luchando por la unidad sindical a pesar de los obstáculos con los que se encontraban. Había rumores sobre la pasividad de “Sanzano” y que había sido denunciado por otra camarada llamada Lucía Barón Herráiz, acusada de haber pertenecido a la dirección de Quiñones. “Sanzano” se defendió indicando que sólo asistió a una reunión y que no estuvo de acuerdo con lo que se decía ni la manera de trabajar. Debido a ello y a su pasividad, Roza se volcó en el trabajo con “Torres” , siendo ayudado en sus tareas por otro cuadro comunista, Feliciano Valentín García. La comisión sindical mantuvo conversaciones con la FETE de la UGT creándose una dirección regional entre comunistas y socialistas (lo intentaron también con el Sindicato de Panaderos y Gráficos pero sólo hubo disponibilidad). Seguía latente la idea de movilización de las masas y de la unidad sindical, pero “Torres” estaba cansado de no conseguir objetivos y de que la Delegación quitara a miembros de la comisión sindical, por lo que el trabajo se hacía más complicado. La idea de Roza era que no se estaban logrando éxitos dentro de la organización clandestina y en una reunión con Canals, Roza indicó que le enviaran a una Agrupación Guerrillera. En otra cita que tuvo con Julio San Isidro, a Roza le dio una crisis de ansiedad y no le salían las palabras. Canals indicó a Casto que Carrillo se había informado de su estado de salud y dijo que lo mejor sería que fuera a Francia o que pasara a otro Comité Regional, prefiriendo esta última decisión. Roza acató las órdenes, en un informe hizo una autocrítica a su persona y a su trabajo, indicando que su responsabilidad fue enorme, pero que había trabajado para el partido y que Monzón exagerando datos y contenidos se ganó a los camaradas con banquetes y actos para ir en Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 759 contra de los cuadros llegados a España desde América y contra Carrillo. Casto pasó al Comité Regional de Aragón y luego a Francia.906 Las investigaciones policiales iban cercando cada vez más la figura de Jesús Monzón, sabedores de su presencia en Madrid desde hacía tiempo. Cada vez salía menos de la casa donde estaba escondido, sustituyéndole en casi todos los contactos y reuniones a las que iba un hombre de su confianza llamado Alberto Pérez Ayala, nombre aparentemente falso cuyo alias era "César”. Monzón explicó a Agustín Zoroa las dificultades económicas y la falta de cuadros a nivel nacional y provincial. En cuanto al tema de los guerrilleros y la misión de Zoroa de crear la llamada “Comisión Militar”, Monzón le dijo que tenían que esperar la llegada de un cuadro desde Francia que se iba a encargar de ese trabajo y mientras, Zoroa podía hacerse cargo de la organización de un grupo de guerrilleros en Madrid. Zoroa permaneció un mes casi inactivo por la falta de medios y de camaradas capaces para organizar la guerrilla urbana madrileña, hasta que a finales de octubre de 1944 le fueron presentados dos individuos que serían fundamentales en la organización posterior de la primera guerrilla urbana comunista madrileña, se trataba de Celestino Uriarte Bedia “Víctor” y de José Carretero Sanz “Chamorro” . En el Comité Regional del Centro y en el Comité Provincial de Madrid hubo varias reestructuraciones. En el primero como secretario general, Eulogio de la Torre Salazar, “Gómez”, como secretario de organización, Julio San Isidro y de agitación y propaganda, Narciso González Rafael. Este Comité controlaba los Comités Provinciales de Madrid, Ciudad Real, Toledo y Cuenca. En el Comité Provincial de Madrid, estaba como secretario general, Francisco Caridad Mateos, que fue sustituido por Clemente Ruiz, al estar muy quemado el primero. La Delegación Nacional creó una Comisión Militar de Madrid comandada por Celestino Uriarte, con José Carretero Sanz como principal ayudante. Luego había un aparato político militar a nivel nacional, cuyo máximo responsable era Agustín Zoroa Sánchez, ayudado en un primer momento por José Isasa Olaizola. También había una comisión de propaganda con Gabriel León Trilla como secretario, ayudado por José María Manzanares López. José Carretero estuvo haciendo labores de organización antes de formarse la Comisión Militar y pidió a Angelines Agulló algunas mujeres para que ayudaran en labores de estafeta y como enlaces de diferentes dirigentes. Angelines, que ya había trabajado con Gabriel León Trilla y Asensio Arriolabengoa, mandó a Mercedes Gómez Otero para que contactara con José Carretero y para montar una estafeta. 906 Casto García Roza llegó de nuevo a España en marzo de 1946 para desempeñar el cargo de secretario general del Comité Regional de Asturias, junto a Celestino Uriarte, que había llegado desde Valencia. Sin embargo, todo el Comité del PCE clandestino en Asturias y la Agrupación de Guerrilleros cayó y sus militantes fueron detenidos. Casto García fue asesinado en los interrogatorios a los que fue sometido en una comisaría de Gijón. Fue brutalmente torturado desde el 19 al 21 de septiembre de 1946 y murió el día 22 a manos de los policías José Sainz González, Recaredo Gómez García y José Ruiz Velarde. Parece que el cadáver fue arrojado a unos jardines cercanos a la iglesia de San Lorenzo, calle Cabrales de Gijón. Además de Casto, también fue asesinado otro camarada suyo, Ángel Sánchez Fernández, secretario de agitación y propaganda del Comité Comarcal del PCE en Gijón, el 12 de agosto de 1946 en AHCCPCE, Nacionalidades y Regiones, Euskadi, Celestino, sig. 297-299, “Mundo Obrero”, 1946, Noviembre, nº 40, “Franco es el asesino de Roza, de Santiago Carrillo y GARCÍA PIÑEIRO, Ramón: “Luchadores del ocaso. Represión, guerrilla y violencia política en la Asturias de posguerra (1937-1952)”, Editorial KRK, Oviedo, 2015, pp.1000-1001. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 760 Mercedes Gómez llevó algunos paquetes para Gabriel León Trilla, sin llegar a coincidir con él, porque se los entregaba a Dolores Freixa y a Esperanza Serrano, que eran las colaboradoras más cercanas a Trilla. Merche utilizaba la casa de su hermana Isabel (la casa era conocida por “El Rancho” y estaba situada en Tetuán, esquina Bravo Murillo con la calle Coruña) para que enviaran la correspondencia y documentos. Merche recogía las cartas y las descifraba con agua con limón, ya que llegaban cifradas y cuando las leía y transcribía, se las entregaba a José Carretero al que llamaba “Toledano”, o “El Largo” , porque era el más alto de todos sus compañeros.907 La situación por la que atravesaba Monzón se fue haciendo insostenible con continuas disputas y enfrentamientos con Zoroa debido a la política a desarrollar. Zoroa mandaba informes a Francia de las actividades de Monzón que ya estaban siendo calificadas de sospechosas. La cosa se complicó más con la llegada de Casimiro Gómez de Miguel "Roca”, ya que llevaba órdenes de acabar con la Junta Suprema de Unión Nacional y hacer todo lo posible para que Monzón cesara en su cargo y fuera a Francia para hablar con Carrillo. Agustín Zoroa fue llamado por la Delegación del PCE en Francia, con Carrillo ocupando el cargo de máximo dirigente de la misma, a finales de noviembre de 1944. Zoroa dejó de usar la cédula que tenía a nombre de Juan Martínez Izquierdo y gracias al equipo de Monzón, aparte de facilitarle los medios para pasar a Francia, le entregaron otra cédula a nombre de Vicente de la Fuente Domenchina. El objeto del viaje de Zoroa al país vecino era la de informar lo que estaba sucediendo realmente en España con la Delegación del PCE. Zoroa se entrevistó con varios dirigentes de la nueva dirección de la organización, pero sobre todo con Santiago Carrillo quien le dio las instrucciones necesarias para su regreso a Madrid. También aprovechó el viaje para casarse con Carmen de Pedro, antigua compañera de Monzón (en una carta que había mandado Monzón desde Madrid a Carmen de Pedro, la acusó de cobarde por no querer ir a luchar a España, practicando una vida de burguesa y que si seguía así se convertiría en una verdadera mierda, confirmándole de paso que le había dejado y que estaba enamorado de Pilar Soler). En marzo de 1945, Agustín Zoroa regresó a España gracias a un guía del partido que le dejó cerca de Gerona y desde aquí cogió un tren hasta Madrid. El recién llegado era portador de una serie de documentos que le había entregado Carrillo, unos para los dirigentes procedentes de América y otros para Monzón, entre los que estaba un informe donde se le daban las órdenes y la política a desarrollar, diferente a lo que había venido practicando desde que ocupó el cargo de máximo dirigente del PCE en España. Entre los documentos que llevó estaba la “Carta abierta de la Delegación del Comité Central del interior" escrita por Santiago Carrillo desde Francia, cuyo propósito fue atacar y desprestigiar a la organización y todas las actividades desarrolladas por Monzón, con denuncias de debilidades y falta de confianza de las masas ante la política de Unión Nacional. En la carta se decía que habría que actuar con una política de acción más revolucionaria: "Hay que ejecutar a todos los magistrados que firmen una sentencia de muerte contra un patriota… hay que pasar decididamente a la ejecución de los jefes de Falange responsables de la ola de crímenes y terror… ¡Por cada patriota ejecutado deben pagar con su vida dos falangistas!”. Zoroa siguió ocupando su puesto como responsable de la “Comisión Militar” (le presentaron al responsable de la Agrupación 907 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 131.397. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 761 Guerrillera de Andalucía, Apolinario Poveda) y le comunicó a Monzón la decisión de la Delegación de Francia que tenía de ir a Toulouse para hablar con la nueva dirección del PCE en Francia de toda su trayectoria política en la clandestinidad y del camino que debía seguir el partido. Junto a Monzón también tenían que ir Pilar Soler y Gabriel León Trilla (éste ni si quiera emprendió los preparativos ni el viaje por temor a perder su vida). Se trataba en toda regla de un verdadero juicio político por la línea que había seguido durante su cargo como máximo responsable del PCE en Francia y en España. La respuesta no se hizo esperar por parte de Monzón, resistiéndose a acudir a Francia porque se consideraba todavía responsable del PCE, rompiendo toda relación con Carrillo hasta que no montara su propio equipo de enlaces, ya que no se fiaba de los hombres que les iban a mandar de Francia por no saber si podían ser provocadores de la policía. Como ya se había indicado incluso Monzón se sentía respaldado por el Buró Político de México. Carrillo escribió a Dolores Ibárruri sobre la actitud de Monzón calificándola de mala fe, queriendo crear un grupo con Pilar Soler, Trilla y Arriolabengoa. Le calificaba de ambicioso y que podría ir en contra del partido. La única solución sería que fueran a Francia a hablar con él, pero si se negaban, eso sería un enfrentamiento contra el partido y la conclusión sería el aislamiento y el no vacilar ante nada (si hiciese falta no titubearían con su eliminación física). Monzón aceptó y emprendió junto con Pilar Soler el camino hacia Barcelona para desde allí pasar a Toulouse, viajó a Barcelona temiendo que pudiera ser eliminado, incluso le comentó a Pilar Soler que alguien había llegado de Francia para matarlo.908 Antes de salir había encargado que se ocupara de su puesto como secretario general de la Delegación Central del PCE en España, al que ocupaba el puesto de secretario de organización en esa Delegación, Asensio Arriolabengoa, que siguió ocupando su cargo en la secretaría de organización y también estaba el secretario de agitación y propaganda, Gabriel León Trilla, ambos fueron sustituidos en sus cargos por los cuadros dirigentes enviados desde Francia por Carrillo (Arriolabengoa y Trilla ocuparon estos puestos en la Delegación Central con bastante anterioridad).909 El dirigente navarro pensó en la manera de pasar clandestinamente a Francia sin contar con los enlaces que Carrillo le había mandado. El dirigente comunista Enrique Líster declarado anticarrillista, manifestó que si Monzón salvó su vida fue gracias a que le detuvieron porque el individuo que había ido a llevarle ante Carrillo, le llevaba a su lugar de ejecución (era la misma hipótesis que recorría la cabeza del propio Monzón)910 Monzón pensó en una posible salida por Navarra siendo ayudado por un hermano suyo. Esto se lo comunicó al guía que iba a pasarle, Francisco Pradal, diciéndole éste que las instrucciones de la dirección en Francia era pasar por los Pirineos catalanes. El primer intento de pasar la frontera sin la ayuda oficial del PCE, sino con la colaboración del aparato de enlace con el exterior del PSUC en Cataluña, a mediados de marzo de 1945, fue un fracaso por problemas de salud de Monzón (tenía un forúnculo que le impedía viajar y le provocaron fiebres muy altas) y tuvo que esconderse en Barcelona bajo la protección del máximo responsable del PSUC en el interior, Pere Canals. En Madrid se quedó la madre de Pilar Soler, que vivía con ella y con Monzón, en el chalé de Ciudad Lineal con el matrimonio de comunistas, Charo y Vicente. Al poco 908 MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, pp.99-101 y MARTORELL, Manuel: “Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la Historia”, Pamiela, Pamplona, 2000, pp.152-154. 909 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 138.610. 910 LÍSTER, Enrique: “Así destruyó Carrillo el PCE”, Planeta, Barcelona, 1983, p.79. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 762 tiempo se fueron porque no tenían dinero para pagar el alquiler de la casa. La madre de Pilar no pudo regresar a Valencia porque se fue sin pedir la autorización correspondiente y podrían detenerla de nuevo. Escribió una carta a su hija Angelita que vivía en México y se había casado con un rico mexicano. Tenían que conseguir el pasaporte y esto le costó un año entero, yendo cada quince días pero siempre le decía la policía en la Dirección General de Seguridad que regresara más adelante. Mientras estuvo viviendo con Charo y Vicente en una casa de Ciudad Lineal y pasando calamidades. El día que le dieron el pasaporte a Ángeles Cutanda tuvo que pasar la noche en los calabozos (la policía le dijo que habían hecho eso para que se llevara un buen recuerdo de España). Estuvo esperando un tiempo hasta que llegó el billete que le había enviado su hija Angelita desde México. Angelita Soler Cutanda había cambiado mucho, codeándose con la alta sociedad mexicana. No quería hablar nada de la guerra ni del franquismo. Su madre no estaba a gusto en aquella casa y le planteó a su hija la posibilidad de regresar a España. Pero Angelita tuvo un gran disgusto porque no entendía a su madre. Al final ésta accedió y se quedó en México, hasta que murió en 1979. Un año más tarde murió Angelita.911 El viaje a Toulouse (Francia) fue aplazado varias veces por el contratiempo de la enfermedad de Monzón, inclusive se organizó un desplazamiento por mar que no se produjo. Carrillo, desesperado e inquieto, escribió a Canals para saber que estaba pasando y porque tanta demora en la salida de Monzón. Llegó a mandar a otro comunista llamado Luis Nogués para ver qué pasaba, pero éste comprobó la verdadera dolencia de Monzón con elevada fiebre. El viaje a Barcelona lo hicieron Jesús Monzón, Pilar Soler y la comunista Isabel López de Andrés “Muñeco” , llevando una dirección que les había facilitado Agustina Agulló, para contactar con militantes del PSUC y una dirección donde podrían alojarse de una manera segura. En el viaje Monzón le confesó a Pilar que sospechaba que lo iban a matar durante el camino, antes de pasar la frontera. Los dos fueron alojados en casa de los padres de uno de los dirigentes del PSUC y correo de Pilar Soler, Jaime Sierra Riera “Largo” (su superior en la organización se hacía llamar “Claudio” y Jaime tenía que entregarle un sobre a un enlace que iba a llegar de Madrid), en la calle Pablo Feu, en el barrio de Vallvidrera. Allí también vivía su mujer y su hija que iba a ver todas las noches. Un lugar bien situado porque estaba a las afueras de Barcelona y dado el momento, si había que escapar, estaba la montaña del Tibidabo cerca. Pilar Soler le decía a Monzón que las continuas salidas de Jaime eran un peligro y que cuando se encontrara mejor se irían. Jaime manifestó un día a Pilar que la Delegación del partido en Francia quería que ella también fuera a Francia. Carrillo y compañía suponían que Pilar sabía muchas cosas y era verdad, porque Monzón le hablaba sobre temas y personas, pero no tanto como los dirigentes en Francia suponían. Monzón era un experto clandestinamente hablando y por seguridad procuraba mantenerla al margen de todo aquello innecesario que la pudiera involucrar seriamente. Una serie de detenciones de militantes de las Juventudes Comunistas Catalanas y del PSUC, debido a otras caídas anteriores de unos guerrilleros que habían pasado de Francia a España para unirse a las guerrillas en Cataluña, ocasionaron la detención de Jaime Sierra (era portador de la cartilla de racionamiento de su padre donde venían las 911 BOLINCHES, Emilia: “Pilar Soler. Rebelde con causas”, Universitat de Valencia, Servei de Publicacions, Valencia, 2013. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 763 señas de su domicilio), que llevó a la policía hasta la casa donde estaba Jesús Monzón. Era el 6 de julio de 1944. Pilar escuchó mucho ruido en la parte delantera del chalé y era muy temprano, antes de las siete de la mañana. Al oír golpes en la puerta, pensó que era la policía y corriendo se puso en pie, vistiéndose rápidamente con una falda, la blusa y unas alpargatas. Disimuladamente cogió el orinal y una toalla y se hizo pasar por la mujer de la limpieza. Salió de la habitación en dirección a la cocina para escapar por la puerta de atrás que daba a la montaña. Sigilosamente pasó a la cocina sin que dos policías que estaban pegando y chillando a los padres de Jaime se dieran cuenta. Monzón no tuvo tiempo de reaccionar y fue detenido en la cama. Pilar estaba sola y sin dinero y tenía que llegar a Barcelona para pedir ayuda. Llegó andando hasta la capital catalana, donde sólo conocía a los miembros de dos casas donde llevaba el correo de la organización. De una no se fiaba, incluso se lo había comentado a Monzón. Por lo que decidió ir a la otra casa de un obrero que trabajaba en una fábrica de Barcelona. Pilar fue a buscar al obrero a la salida del trabajo y le pidió dinero y ayuda. El obrero indicó que ya no vivía en su casa sino en la de una tía suya, con su mujer e hija, pero que la tía tenía un amante que era guardia de asalto. Pilar comentó que no podía regresar a Madrid ni a ningún otro sitio porque no conocía a nadie en Barcelona. El obrero llevó a Pilar a su casa, presentándola a su mujer y Pilar se escondió en una habitación. El obrero no quiso mentir a su tía y le conto la presencia de la comunista había escapado a la policía. La tía se portó muy bien y dijo que sólo tenían que tener cuidado de que el guardia de asalto no se enterara de su presencia. Esa misma noche, Pilar Soler sufrió fuertes diarreas y fiebres muy altas. El obrero no sabía qué hacer y llamaron a un médico y pasados tres días, Pilar se encontró mejor. El obrero contactó con un miembro del PSUC para ver si podían ayudar a la comunista valenciana y un cuadro de la organización catalana manifestó a Pilar que tenía que pasar a Francia por medio de una persona que le iba a acompañar y se verían a las afueras de Gerona. Le facilitaron las señas del individuo y las instrucciones concretas para llegar a la estación de tren de Gerona. Aquí contactó con el individuo en cuestión quien le dio la posibilidad de elegir, un camino de quince días descansando en alquerías u otro camino de ocho días sin descansar. Pilar escogió la segunda opción e iniciaron el camino hasta Toulouse. El guía era Francisco Pradal González y Pilar se puso el nombre de Elena. Ella pudo darse cuenta de que era un obrero muy culto y el viaje a pesar de ser duro, fue ameno porque Pradal se portó muy bien con la hija de Félix Azzati. Pradal le lavaba los pies y la cuidó durante todo el trayecto ya que Pilar no llevaba la ropa ni el calzado adecuado y se adentraba el frío en las montañas pirenaicas. Los pies se le llenaron llenos de llagas y sólo podían descansar a ratos. Pradal le obligaba a seguir la marcha hasta que cruzaron la frontera y llegaron a una zona francesa más segura, donde les esperaban unos contactos. Pradal ayudó a Soler a saltar un canal de agua y la llevó hasta un barracón cercano a Perpignan. Aquí cogió un tren en dirección a Toulouse. Pere Canals, aunque había mejorado sus relaciones con Carrillo, tras la detención de Monzón, confesó a otro camarada llamado Wenceslao Colomer que temía por su vida por no haber logrado enviar a Monzón a Francia. Zoroa indicó que si Monzón no Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 764 iba a Francia “tendrían que sacudirle”, expresión significativa que acabarían con su vida.912 Pilar Soler contaba cómo había sido su viaje a Barcelona y cómo se escapó de la detención: “Carrillo que ya había llegado a Toulouse, pide a Monzón que vaya a Francia. Monzón tiene que ir primero a Barcelona donde le va a preparar el paso a Francia. Me plantea que él va a Barcelona y que yo me quedara en Madrid. Esto me perturba bastante, porque por muy luchadora que una sea, yo tengo miedo. Yo confieso que mi clandestinidad la he hecho convencida de mis ideas, pero he pasado miedo. Monzón me parece un hombre muy inteligente, muy valiente, políticamente tengo muchas conversaciones con él y discutimos muchos las orientaciones que vienen de México y de Francia. Su visión política no era la misma que la de ellos. Él tiene una visión muy diferente y a mí me aclara muchas cosas. Cuando me dice que se tiene que marchar, eso me hace tener miedo de la gente con la que me voy a quedar. Monzón no me dice claramente, pero si me hace ver que por alguna parte ha venido alguien que se lo ha querido cargar. Me dice que va a hacer lo posible para que me marche con él y efectivamente, nos vamos los dos a Barcelona. Allí sigo haciendo de enlace de Monzón, con dos camaradas. En Barcelona, se llevan a Monzón y según nos dicen, va a pasar la frontera. Pero Monzón desaparece. Estoy muchos días sin saber de él y me encuentro muy inquieta. Hasta que un día a las siete de la mañana, aparece la policía por la casa donde me encuentro escondida. Después de un gran número de peripecias consigo escapar y contacto con los únicos enlaces que conozco. Me pongo malísima con unas fiebres intestinales, como no te lo puedes imaginar. Planteo a los camaradas que no puedo continuar la clandestinidad en aquellas condiciones. Aunque los camaradas me dicen que voy a pasar la frontera, yo tengo mis dudas. Pregunto por Monzón y me dicen que no saben nada. Yo lo dudo. Era mentira. A Monzón lo habían detenido. Yo estoy segura de que el paso de Monzón por la frontera, fue para cogerlo. Yo estoy en una situación casi de desespero... por fin se realiza, mi paso a Francia y allí van a transcurrir mis veintiséis años en el exilio. Era el año 46”.913 Santiago Carrillo realizó un amplio resumen en febrero de 1945, para enviarlo a Dolores Ibárruri, de todo lo que había sido la operación del valle de Arán, de lo sucedido con la Delegación del PCE de Francia y España y de sus problemas con Jesús Monzón. Carrillo indicó que unos ocho mil hombres armados de las fuerzas guerrilleras españolas en Francia, tras recibir una orden de la Delegación del PCE en España firmada por Monzón a los camaradas de la dirección en Francia, entraron en suelo español. Según Carrillo, los jefes guerrilleros y los propios combatientes no estaban conformes con las órdenes recibidas, pero las cumplieron por no desobedecer las órdenes del interior (omitió el dirigente comunista la exaltación y la euforia de los guerrilleros con la idea de reconquistar España). Tras la desilusión por la derrota tras diez días de combate contra un ejército franquista que no tuvo resistencia alguna, llegó Carrillo y hablando con los responsables militares, les planteó la necesidad de organizar la retirada y se hizo en orden y en una noche. Comentaba Carrillo que después de la 912 MARTORELL, Manuel: “Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la Historia”, Pamiela, Pamplona, 2000, pp.158-164 y MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, pp.267-269. 913 Entrevista a Pilar Soler en ROMEU ALFARO, Fernanda: “El silencio roto. Mujeres contra el franquismo”, El Viejo Topo, Madrid, 2005. 2ª Edición. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 765 retirada, los jefes militares franquistas se pusieron de acuerdo con el general francés Caillaux, jefe de la frontera, para no dejar salir a ningún guerrillero de España, llevando a sus spahis a la frontera pirenaica y debido a ello se hizo la evacuación más rápida, ayudados por los comunistas franceses. Con ello se evitó una matanza, pero esta acción no pudo con la desmoralización de los guerrilleros que culpaban del fracaso de la invasión a los jefes militares y produjo deserciones en el bando guerrillero. Esto fue aprovechado por las fuerzas políticas de la Alianza Democrática para atacar al PCE y a su política de Unión Nacional. Carrillo indicaba en el informe que se habían desaprovechado los meses de septiembre a noviembre de 1944 para introducir a los guerrilleros de manera escalonada a lo largo de la frontera. Franco consiguió la retirada de los españoles y que Francia suspendiera las emisiones de Radio Toulouse, que se eliminaran los centros de Unión Nacional e incautación de sus consulados y que se pusieran restricciones de movimiento y control al PCE en territorio francés. Carrillo dijo que había llegado una carta posterior de Monzón recibida durante la invasión, proponiendo organizar un Ejército Guerrillero de alarma por si la invasión no tenía éxito. Carrillo la calificaba de idea descabellada e injusta por las condiciones del terreno, por la falta de objetivos, porque era una zona con población más atrasada y por la gran concentración de militares franquistas. Carrillo opinó que entre los camaradas del carácter y preparación de la insurrección nacional hubo una incomprensión, fiándose de la espontaneidad, hechos manifestados en dos documentos, uno de la Junta Suprema de Unión Nacional de septiembre de 1944 con motivo de la huelga general y otro de la Delegación del PCE en España. Había una tendencia a la pasividad en el movimiento de Unión Nacional e incluso en el partido, no dando importancia a problemas parciales y a la lucha de masas, con la inexistencia del trabajo y ligazón con el Ejército. Tenían un peso más importante las fuerzas de derecha y católicos en la Junta Suprema, que los propios comunistas, socialistas y anarquistas. En una carta que recibió Carrillo en julio de 1944 desde Lisboa, le indicaron que la posición de los monárquicos para participar en la Junta Suprema era la condición del restablecimiento de la monarquía. Santiago Carrillo hizo un balance de la situación del partido desde que llegó a Francia. Una vez en territorio francés, le informaron que el responsable de la Delegación en España no era Casto García Roza como él había ordenado. Las razones se las daban Monzón y Pere Canals en un informe y en un documento que le enviaron. En este indicaban que Roza no estaba en condiciones físicas ni políticas para dirigir al partido. Carrillo tenía un alto concepto de Roza por su lucha durante la guerra y por el comportamiento en América. El viaje que hizo desde Buenos Aires fue un ejemplo de firmeza con mucha moral que se podía desprender de los primeros informes que le envió desde España. A Carrillo tampoco le gustó que la secretaría de organización estuviera ocupada por Pere Canals y que el responsable de agitación y propaganda fuera Gabriel León Trilla (tampoco habló bien de Asensio Arriolabengoa por los informes que leía de él), siendo una de las colaboradoras principales de Monzón, Pilar Soler. Criticaba el hecho de que los cuadros que había enviado desde América, a pesar de su calidad, no estaban jugando ningún papel importante dentro de la organización del PCE en España. El dirigente asturiano envió un dirigente a España (Agustín Zoroa) con un extenso guión para plantear problemas políticos y de dirección, con la Carta Abierta del 1º de mayo y con un folleto del periódico “Unidad y Lucha” y para hablar con Monzón, a Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 766 quien planteó todas las cuestiones. También comentaron la posibilidad de que tras la reunión mantenida con Monzón fueran a Francia, Roza y Zoroa para discutir con Carrillo todo lo sucedido. Indicaba también que había llegado de Francia, por el aparato de pasos de la Delegación, un agente de espionaje falangista que decía ser militante del PCE, al cual capturaron e hicieron declarar todo lo que sabía (se trataba de un comunista que según Monzón se había portado siempre bien en el aparato de pasos de la Delegación y pasó gran cantidad de propaganda, camaradas y dinero por la frontera pirenaica). En dicho resumen, Carrillo también señaló que enviaron a Barcelona un enlace por otro conducto que no era el normalmente utilizado por la Delegación, para advertir a uno de los cuadros que Carrillo había enviado desde América, que tuviera cuidado ya que la policía podría seguirle y desencadenar muchas detenciones. Rompieron todo contacto con el aparato y tomaron medidas de seguridad, como la captura de dos integrantes de ese aparato por parte de los guerrilleros los cuales estaban al servicio de la policía franquista. Agustín Zoroa regresó a Francia con la respuesta de Jesús Monzón a los problemas planteados por Carrillo y parecía que Zoroa, al llegar a Francia, no supo la realidad existente en España porque Monzón se lo ocultó. Éste se preguntaba si las cuestiones planteadas eran sólo de Carrillo o de más miembros de la Delegación, porque los camaradas propuestos para la dirección tenían las mismas garantías de fidelidad y firmeza, proponiendo una reorganización de la dirección de la Delegación del PCE en España con tres miembros y siete como suplentes. Lo que sí hizo Monzón fue disculparse por la decisión de la táctica de la cabeza de puente porque no le habían entendido bien el planteamiento y la táctica a seguir, ya que los Pirineos se prestaba para ser una zona guerrillera. También pidió perdón por el manifiesto que hizo movilizando a las masas para hacer una huelga general el día de la caída de Berlín y sobre la propaganda de la Delegación publicada en septiembre, porque no era un material para incitar al combate, sino sólo planteamientos con objetivos limitados. Monzón era contrario a la postura de la unidad sindical. Zoroa indicó que la Delegación del PCE en España no supo valorar los peligros de la pasividad arraigados en el partido y en sus militantes. Subestimaba la importancia que tenían las luchas sociales y de masas y que Monzón tuvo la culpa y fue irresponsable en los problemas de tipo orgánico y estructural de la organización. Zoroa indicaba que Monzón no le preocupaban las críticas de Carrillo porque tenía el respaldo del Buró Político en México a través de una carta enviada en julio de 1944, aprobando su gestión y la política de Unión Nacional. Monzón insinuaba que Carrillo tenía discrepancias con la dirección del Buró Político. Para Zoroa, Carrillo tenía razón, indicando que Monzón había desarrollado un trabajo caciquil en compañía de Pilar Soler y Gabriel León Trilla. Según Carrillo era necesario discutir directamente y en persona con Monzón todos los problemas, porque marchaba por un camino peligroso, de suficiencia y vanidad, de enfrentamientos con la línea política del partido, de subestimación de cuadros, de intentos de romper con la Delegación de Francia y de querer reunir en su persona todo el control de la dirección del partido (Carrillo parecía que se estaba retratando a sí mismo, con las acusaciones que planteaba en la persona de Monzón). La situación se complicó aún más porque con la llegada del enlace que Carrillo envió para prevenirles sobre la provocación que Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 767 estaban realizando, Monzón le dio una carta que rompía cualquier relación con Santiago Carrillo hasta que no montara un aparato de enlaces en condiciones, ya que no conocía las directivas ni a los cuadros que enviaba, no por los propios camaradas, sino por una posible intromisión de la policía en la organización a través de confidentes, negándose por ello a recibir a nadie, sintiéndose fortalecido por la aprobación a su gestión por parte del Buró Político del PCE. Carrillo estuvo informándose de cómo fue la estancia de Monzón en Francia e indicaba que había trabajado de manera incorrecta, luchando por hacerse con la dirección del partido en territorio galo, desplazando a Carmen de Pedro y obligándola a marchar junto a Manuel Azcárate a Suiza. Para Carrillo, el dirigente navarro, no aplicaba fielmente la línea política del partido y ofrecía resistencia a las críticas y a las posibles ayudas de la dirección. Se negaba a crear una Delegación colectiva sólida y de toda garantía (eficiente y beneficiaria para los postulados del propio Carrillo). El grupo de Monzón, seguía manifestando Carrillo, subestimaba el papel de la clase obrera, exageraba la importancia de las negociaciones y las relaciones con personalidades derechistas, descuidaban la vigilancia contra la provocación y se resistían a tomar medidas para asegurar la vida del partido. Toda la Delegación del PCE en Francia con Carmen de Pedro, Manuel Gimeno, Ramón Ormazábal, Manuel Azcárate, etc estaban de acuerdo con que Monzón, Trilla y Pilar Soler fueran a Francia para dar las explicaciones oportunas. Zoroa sería el encargado de ir a Madrid e invitar a Monzón a que fuera a Francia. Si se resistía o buscaba evasivas o escapatorias, haría ver que esa actitud era un enfrentamiento directo con el partido y todos los camaradas romperían contacto con él, dejándole aislado. Carrillo esperaba no llegar a esos extremos pero no vacilaría ante nada, porque la unidad del partido estaba por encima de todo. Advertía la responsabilidad que tomaba con esas medidas pero lo hacía en consonancia a todo lo que había aprendido al lado de Dolores Ibárruri y estaba convencido de que ella hubiera hecho lo mismo.914 Monzón empezó a ser interrogado en las dependencias policiales de la Brigada Político Social de Barcelona. Dijo llamarse Jesús Monzón Reparaz, de 35 años, abogado, nacido en Pamplona, hijo de Cipriano y Salomé. Dijo que tras la guerra civil había pasado a Francia, perteneciendo desde principios de 1941 a mediados de 1943 a la Delegación del Comité Central del PCE en territorio francés pero sin ser su presidente. Su misión era dar orientaciones políticas a los refugiados y apoyar en la lucha a los franceses contra los invasores alemanes. Negó haber tomado parte en la organización de los grupos de guerrilleros que pasaron la frontera, pero sí dijo que la estrategia del partido era la introducción en ciudades españolas de pequeños grupos de guerrilleros que gracias a las Agrupaciones Guerrilleras, que se estaban organizando, preparasen las condiciones para un levantamiento general en todo el país. Monzón siguió diciendo que quiso ir a España por estar muy quemado con los alemanes y que se fue a Suiza y luego regresó a Francia. No fue a España con ninguna orden concreta. La policía le enseñó unos documentos e informes realizados en Francia en 1943, donde aparecía su nombre como presidente del Comité Central y de haber dado la orden de la invasión de los maquis. Monzón se defendió indicando que los informes no eran ciertos y que la mujer 914 AHCCPCE, Documentos PCE Anexos, Caja 30, Santiago Carrillo, Carpeta 1.2. Informes, Informe de Santiago, 6 de febrero de 1945. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 768 que le acompañaba desde Francia se llamaba Elena Olmedilla, pero se dio a la fuga, proporcionándosela el partido para pasar desapercibido. El juez, al comprobar que efectivamente había sido el máximo dirigente del PCE tanto en Francia como en España, tenía previsto como condena la pena de muerte. Se esperaba la ejecución inmediata y que el PCE empezara a realizar gestiones a nivel internacional de solidaridad para impedir la posible ejecución como ya habían hecho con otros camaradas, aunque en el caso de Monzón no ocurrió tal cosa. Según parece hubo un intento de asesinarlo en la cárcel Modelo, pero fue advertido antes de tiempo por un preso de que no se dejara poner en la enfermería de la prisión una inyección prevista. Fue entonces cuando Monzón empezó a moverse no con la ayuda del PCE, sino gracias a sus amigos personales de la juventud navarra con ascendencia carlista. Amigos como Ruiz de Galarreta y Estanislao Aranzadi (se había negado a la ayuda solicitada por Jesús Carrera y pedida por Monzón desde Francia, pero en esos momentos, sí inició gestiones para intentar salvar la vida de su amigo), incluso tuvo la ayuda del obispo de Pamplona, Marcelino Olaechea. No obstante, el que más le ayudó fue su otro amigo, Antonio de Lizarza, al entregar en el juzgado un documento certificando que Monzón había permanecido en Suiza desde 1943 hasta el momento de su detención. Con este gesto, saldaba la deuda que había contraído con él al salvarle la vida durante la guerra civil española. El 1 de septiembre de 1945, Monzón fue reclamado por la Primera Región Militar de Madrid a la prisión Modelo de Barcelona, para interrogarlo en la Dirección General de Seguridad, hecho que tuvo lugar el 2 de noviembre de 1945. A pesar de ser solicitado con posterioridad desde Madrid, en febrero de 1946, se descubrió que no estaba en Barcelona, ya que lo habían llevado a la cárcel bilbaína de Larrinaga, por un proceso que tenía abierto allí durante la guerra civil, lo cual atrasó de manera sustancial el juicio. Tras una serie de rocambolescas historias (negación del director de la prisión a entregar al preso porque estaba pendiente de juicio en Bilbao), Monzón fue trasladado desde la Prisión Provincial de Carabanchel (Madrid) el 12 de julio de 1946. La conclusión del sumario no se hizo hasta el 23 de mayo de 1947, con el número 134.361. El fiscal solicitó la pena de muerte, teniendo los demás miembros del consejo penas de diversas cuantías pero ninguno la de muerte. El consejo de guerra se celebró en Ocaña el 18 de junio de 1948, casi tres años después de haber sido detenido. Al final Monzón fue condenado a treinta años gracias a la intervención de sus amigos navarros y la del obispo de Pamplona, siendo destinado al penal de El Dueso en Santoña (Santander).915 915 En el sumario judicial abierto contra Jesús Monzón se narraba la detención de un grupo de guerrilleros que habían pasado de Francia a Cataluña: “Un grupo de guerrilleros pasaron en diciembre de 1944, ilegalmente desde Francia, infiltrando armamento, explosivos, llevaban cinco subfusiles ametralladores, veinte bombas de mano, dos paquetes de plástico, cuatro pistolas, tres cajas de detonadores para el plástico, veinticinco cartuchos de dinamita y unos metros de mecha de barreno. Eran: Juan Arévalo Gallardo, Francisco Serra Pujola, jefe del grupo, José Trave Riu, Juan Fortuny Calzada y Eduardo Segría Doménech. Trave y Fortuny fueron detenidos andando por la calle de la Cadena en Barcelona junto con otras dos mujeres. Se refugiaron en la calle Roig, casa número 15, piso primero, puerta segunda, casa que estaba siendo vigilada desde abril. Procuraban entrar armas y explosivos, era el matrimonio de Miguel Montaner y Enriqueta Escalas que convivían con su hija Concha Montaner y su marido Emilio Sanmartín Vicente. Conchita tenía un taller de confección de gabardinas y daba trabajo a otras trabajadoras entre ellas a Raquel Pelayo Cevallos. Los dos que vigilaron en abril y por eso dieron con Trave y Fortuny, eran los hermanos de Conchita, Miguel y Joaquín, que vivían en Francia, llegando a España en abril. Llevaban armas desde un monte que corta la carretera de Santa Coloma a Mollet, cerca del kilómetro 11, donde las dejaron escondidas. Salieron todos un domingo con mochila vacías como excursionistas, llegando al sitio del Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 769 Pilar Soler llegó a un chalé en Toulouse y le presentaron a una comunista llamada Josefina, que era la camarada que estaba a cargo del chalé. Estuvo descansando dos días del viaje y apareció Ramón Ormazábal pidiéndole que hiciera un informe de lo que sabía del partido en España. Pilar le entregó el informe y al día siguiente Ormazábal regresó, diciéndole que Carrillo quería que ampliara el informe. Pilar así lo hizo y volvió a entregarlo. Ormazábal regresó con Fernando Claudín y manifestaron a Pilar que ellos sabían cosas que ella no había contado. Por tercera vez, la comunista valenciana reelaboró el informe y Ormazábal y Claudín la sometieron a interrogatorios exhaustivos. Pilar Soler vivió en aquel chalé en sus propias palabras “los tres meses más inquietantes de mi vida” enfrentándose a exámenes continuos de sus camaradas evaluadores y esperando los resultados de los que dependía su futuro. Tenía dos opciones: que decidieran que no era peligrosa y fuera rehabilitada para el partido o que indicaran que sabía demasiado por su condición de colaboradora de Jesús Monzón y ello podría comprometer su integridad física y su seguridad, acabando con ella de cualquier manera (siendo eliminada, entregándola a la policía, etc). Si Pilar preguntaba qué pasaría con ella, siempre le contestaban que tenía que esperar y que ya se vería a donde iría destinada. En su secuestro, Pilar escuchaba comentarios sobre Monzón, que era un provocador y que había traicionado la línea política del PCE. Ella pensaba que no era escondite y se reparten el material en los macutos, regresando a pie a Santa Coloma donde tomaron un autobús a Barcelona, llevando todo al domicilio de Jaime Colomer, donde estuvo dos o tres días por su resistencia a guardarlo. Joaquín Montañer se lo llevó a otro sitio en taxi a un lugar ignorado. Los guerrilleros llegados en el viaje salieron para Madrid en mayo. Conchita y Raquel llevaron a Madrid en maletas parte del armamento, no todo, que los hermanos Montaner también llevaron, Éstos regresaron a Francia a principios de mayo para traer otro cargamento y servir de guías a otros guerrilleros, les esperaban para finales de junio, no sabiendo nada aún y había mucha vigilancia. Cuando fueron detenidos Trave y Fortuny, iban Raquel y Conchita y otros dos Miguel Álvarez Corcol y Mercedes Pérez Sánchez, pero al ser pocos los agentes, Conchita se fugó en el barullo. Miguel Álvarez confesó en seguida que llegó de Madrid como enlace de los guerrilleros de ciudad, que los hermanos Montaner hicieron pasar a Francia con el encargo de entrevistarse con Raquel para que le presentase a un tal Largo, tenía que dar un sobre que en Madrid dijeran que estaba sin abrir de la mujer que le acompañaba. No sabía su misión porque le dijo el jefe de Madrid que se lo diría allí, que iba con un enlace femenino, que se verían en un sitio y hora determinada en Madrid, quedando acordes para viajar a Barcelona, y no se dijeron nada. La mujer en los interrogatorios solo decía venir para buscar trabajo. Los guerrilleros detenidos dijeron luego que Mercedes Pérez fue para llevarse las armas a Madrid. A los cinco guerrilleros llegados el día tres de junio capitaneados por Francisco Serrat, también fueron ayudados en su última etapa Gavá-Barcelona con su armamento. El domingo tres Raquel, Conchita, su marido Emilio, Pilar Julia Tomás, Isabel Gascón Serrano y otra mujer salieron para Gavá fingiendo que iban de excursión con mochilas vacías, repartiéndose todo el armamento, viniendo todos cargados hasta Barcelona y fueron detenidos, confesando que habían llegado de Francia a finales de diciembre mandados por Unión Nacional. Hubo muchas detenciones y fue abierto el sobre que llevaba Miguel Álvarez Corcón que traía para el “Largo”. Vio que contenía dos números de “Ataque” de los meses de abril y mayo de 1945 desprendiéndose de su lectura que quería que fuera el órgano de las guerrillas y se dice que está redactado por la JSUN, escrito a máquina. El Largo se llamaba Jaime Sierra Riera, su superior decía era uno llamado “Claudio”, que él tenía que entregar el sobre a un enlace de Madrid. Se resistió un día en decir donde vivía pero al final lo dijo, en el registro se detuvo Jesús Monzón Reparaz, ex gobernador durante la guerra en Cuenca y Alicante, llegado hacía pocos días de Francia con una mujer que estaba en la casa pero que logró huir mientras los agentes interrogaban a Monzón, no sabiendo que pertenecía a la conjura, al creer que era familia del otro detenido”. A los otros integrantes del proceso judicial se les impusieron las siguientes penas: Raquel Pelayo Cevallos, Enrique Yuglá, Mercedes Pérez y Jaime Sierra a treinta años, Emilio San Martín, Pilar Juliá e Isabel Gascón a veinte años, a doce años a Jaime Colomer, Manuel Martínez, Salvador San Esteban y Antonio Casademont y a seis años a Luis Juliá y Claudio Escarp en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 134.361. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 770 cierto pero no decía nada y guardaba silencio por su propio bien. Al final supo que Monzón había sido detenido y encarcelado en España y que había sido expulsado del partido. Aquella situación asustó aún más a Pilar ya que su vida estaba pendiente de un hilo. Un día, desesperada pidió que la dejaran ver a Dolores porque sabía que estaba en Toulouse. Pasionaria fue junto a Fernando Claudín y Ramón Ormazábal y se reunieron los tres. Dolores manifestó que estaba en Francia y que allí no le pasaría nada, habían arreglado su situación y había mucho trabajo por realizar con las mujeres exiliadas. Pilar se tranquilizó mucho porque la presencia de Dolores Ibárruri fue como una tabla de salvación. A los pocos días le dieron documentación con un cambio de nombre, Josefina Peña Castillo que sería el nombre que usó durante veintiséis años. Josefina Peña (Pilar Soler) se puso a trabajar como administrativa en una empresa de madera de manera legal dirigida por un comunista del Partido Comunista Francés. La dirección del PCE ofreció a Soler donde quería trabajar y ella eligió en la organización de mujeres. Pasados unos meses, Pilar leyó en una nueva revista del PCE en la que se publicaban las resoluciones del Comité Central, que habían expulsado a Monzón por provocador y agente del franquismo. Ella se quedó de piedra porque no era verdad pero por su propio bien mantuvo un silencio sepulcral. Fue tratada como una camarada más y sintió como que la estaban rehabilitando, pero siempre a escala inferior, como un militante de base, ni siquiera como un cuadro medio. Pilar Soler estuvo viviendo con otras dos compañeras más, una asturiana llamada Carmen y una navarra llamada Pilar Villar, alquilando una buhardilla en una casa muy vieja a lo que llegaron por la noche, después de trabajar y de asistir a las reuniones del partido. Pilar Soler supo que su hija iba al Liceo Francés y un día recibió una carta algo amenazadora de su marido Gonzalo Castelló. Ella no supo cómo había conseguido su dirección. Al leer la carta, Pilar se entristeció, aunque sólo fueran cinco líneas escritas a máquina diciendo que quería contactar con su hija pero le dijo que era imposible, porque él amaba mucho a su hija que ella había abandonado y que no iba a permitir verla nunca más ni que arruinara su vida. Castelló amenazó a Soler de que si intentaba ponerse en contacto con ella, mandaría a su hija al extranjero y no la volvería a ver más.916 916 El gobierno francés cerró la serrería donde trabajaba Pilar Soler y el partido le propuso que se fuera de ayudante de cocina, aceptando dicho ofrecimiento. Un día llegó un camarada que había sido coronel de una División de Guerrilleros y comentó a Pilar que la policía le había preguntado por la hermana de Pilar. A ésta le entró pánico porque no quería ser deportada. Tenía prohibido escribir ni a su hija ni a su madre. A los pocos días llegó un comisario de policía preguntando por ella y Pilar indicó que las mujeres de allí recogían ropa para las mujeres presas en las cárceles españolas. A la semana el comisario regresó indicando que ella no era Josefina Peña, sino Pilar Soler y que era una mujer culta y que le gustaba leer. Pilar dijo que sí y le dio su número de teléfono por si quería quedar para ir al cine. El policía no volvió a ir más y Pilar se quedó muy nerviosa. No le gustaba Toulouse y al cerrar la cantina donde trabajaba, Pilar tuvo que buscar otro trabajo, pero al no saber mucho francés no podía aspirar nada más que a limpiar casas por horas y buscó un trabajo a tiempo completo. Pilar se puso a trabajar con un matrimonio francés del PCF, Susana, profesora de segunda enseñanza y Louis Labry, abogado. Sus funciones serían cuidar la casa y a su hijo, estando con ellos durante catorce años. La Delegación del PCE permitió a Pilar escribir a su madre que estaba en México y también escribió otra carta a Charo en Madrid para que localizara a su hija. Gonzalo se casó con la actriz Lola Gaos. Charo fue a la salida del Liceo Francés y le preguntó a la madre de una niña si conocía a Mari Luz, contestándole que era amiga de su hija y se hicieron amigas. Charo pudo ver a la hija de Pilar Soler pero el encuentro no fue bien, ya que le habían dicho que su madre era prostituta y salió corriendo. Pilar decidió escribir una carta a su hija pero ésta le dio la misiva a su padre sin abrirla. Días después, Soler recibió una carta supuestamente de su hija sin haberla escrito ella, porque lo hizo Lola Gaos, diciendo que si la quería tanto no la volviera a escribir nunca más. En 1955, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 771 Pilar Soler fue obligada por Carrillo a firmar unos informes que ellos mismos redactaron, utilizando para acusar a Monzón de provocador, aventurero, burgués y colaboracionista. Le criticaron sus hechos y trabajos para justificar las denuncias de falseamiento y abandono de la línea política del partido. Las acusaciones no pararon, desde corrupto, agente americano, persona llena de ambición y rodeado de una camarilla familiar en su intento de acaudillar la Delegación del partido. Un grupo lleno de resentidos y aventureros como Gabriel León Trilla y Asensio Arriolabengoa, teniendo fuera de los puestos de dirección a los buenos camaradas (los mismos que Carrillo había enviado para quitar el mando y el control a Monzón). Monzón se enteró de su expulsión del PCE mientras estaba en la cárcel, publicándose en una pequeña nota del “Mundo Obrero” impreso por el Comité Provincial de Madrid, a finales de diciembre de 1947, con una breve nota diciendo: “El Comité Provincial de Madrid del Partido Comunista de España pone en conocimiento de todos los militantes del partido, y de los antifranquistas en general, que Jesús Monzón ha sido expulsado del Partido Comunista, por la labor de provocación que ha venido realizando de manera sistemática y consecuente desde hacía mucho tiempo. El Partido Comunista ha comprobado que Jesús Monzón no actúa al servicio de la causa de la clase obrera y de Pilar conoció a un guerrillero español llamado Antonino que había abandonado el PCE por discrepancias y se enamoraron, alquilando una buhardilla pequeña. Pilar siguió trabajando con el matrimonio francés que tuvo otro hijo, Raymond, y que fue cuidado por Pilar considerándolo como un hijo suyo. La comunista valenciana siguió combatiendo al franquismo desde su actividad política en Francia. En 1962 recibió la visita de un amigo de Toulouse diciendo que iba de Paris y que Manuel Gimeno le había dado una carta para ella. Gimeno le dijo que su hija estaba en la capital francesa ya que tenía un novio francés. Pilar cogió un tren y se fue a la casa de Manuel Gimeno. Subió el novio de su hija, la cual estaba esperando en el coche. Pilar bajó y se metió en el coche. Le dijo que allí estaba su madre y que le preguntara lo que quisiera, que si la creía bien y que sino no podría hacer nada. Pilar empezó a contarle su vida y sobre todo la difícil situación de dejarla con sus abuelos en Madrid. Su hija Mari Luz sólo escuchaba. Estuvieron cuatro días juntas y Mari Luz le contó cómo su padre le había impedido acercarse a ella y como ahora no mantenía casi contacto con su padre que estaba en Madrid con Lola. Gonzalo era procurador en los tribunales de justicia y cada uno hacía su vida. Mari Luz le contó cómo su padre no era feliz en aquella casa y aprovechando unos cursos de perfeccionamiento de francés se fue a vivir a París en octubre de 1961. Pasados los años, Gonzalo volvió a casarse con una mujer catalana. Mari Luz se casó también y tuvo dos hijas viéndose con frecuencia en Toulouse o en París con Pilar Soler. Ésta volvió a España de vacaciones junto a una pareja de arquitectos sin pedirles la documentación. Pilar y Antonino cogieron un tren hasta Valencia. Antonino solicitó al consulado español su certificado de nacionalidad desde Madrid y encontró trabajo en una tapicería. Pilar Soler también quiso legalizar su situación pero el problema es que ella había sido Josefina Peña durante su estancia en Francia (regularizó su documentación gracias al que fue ministro republicano español Julio Just que era amigo del ministro del Interior francés). Pilar Soler consiguió su pasaporte en julio de 1971 y regresó a España viviendo en Silla (Valencia). Casi ninguno de sus familiares no estaban y buscó a los Azzati, enterándose de que Magda Azzati era una vagabunda alcohólica que vivía por las calles de Valencia. Magda estuvo trabajando en los juzgados para el despacho de abogados de Vicente Alfaro Moreno (fue alcalde de Valencia entre 1932 y 1933), pero Magdalena se volvió alcohólica y no podía trabajar. Vivía en un piso de alquiler de lo que su hermana Arnaldo, desde Madrid, y Paz, desde Italia, le enviaban. Ella no quería saber nada de nadie y no quería documentación alguna ya que era franquista. Sólo se dejaba ver por una antigua compañera maestra que la visitaba en su casa estando muy enferma. Pilar se carteaba con su hija que deseaba regresar a Valencia pero su marido no quiso. Pasado un tiempo, Pilar contactó con el partido y volvió a militar y fue a la Diputación Provincial de Valencia para hacer una petición laboral de reingreso, recibiendo a los pocos días la visita de la policía con la que tuvo una pequeña conversación ya que sólo fue a informarse. Tres años después pudo reincorporarse a la Diputación Provincial gracias a la labor del abogado Alberto García Esteve. Mari Luz regresó a Valencia con sus dos hijas y por mediación de Pilar Soler pudo conseguir trabajo en la Diputación Provincial de Valencia y con el paso de los años se quedó como funcionaria fija. En 1984 Pilar Soler abandonó el PCE y murió en su casa de la Malvarrosa (Valencia), el 22 de junio de 2006 en BOLINCHES, Emilia: “Pilar Soler. Rebelde con causas”, Universitat de Valencia, Servei de Publicacions, Valencia, 2013. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 772 la lucha contra el franquismo y la reacción imperialista extranjera, sino al servicio de intereses ajenos al pueblo”.917 Este tipo de informes (más numerosos de lo que hasta ahora se venía creyendo) eran encargados a camaradas que habían convivido con Monzón y que para "limpiar" su posible depuración o el hecho de ser acusados de cómplices de un traidor y un desviacionista del partido, los tuvieron que realizar sin temor a las consecuencias que podían conllevar. Monzón también fue acusado de mujeriego e incluso que tuvo alguna experiencia homosexual. Imputaciones como que le gustaba el café y que había llevado una vida común a los burgueses, ya valía para acusarle de espía, conservador y desviacionista de las líneas políticas comunistas imperantes. En un informe se resumía su estancia en la cárcel Modelo de Barcelona una vez que fue detenido en 1945. Decía que estaba solo en una celda en toda la planta, le llevaban la comida de un restaurante de la calle y que llevaba una vida de un auténtico potentado, fumando tabaco rubio, con abundante dinero proporcionado por su familia y teniendo problemas con la bebida, pero que a pesar de ser advertido por la dirección comunista de la cárcel de que abandonara ese tipo de vida, no hizo caso y siguió comportándose igual. Su celda era fregada por otros camaradas e incluso tenía visitas en días en las que no se permitían, gracias a la recomendación del capitán general de Cataluña, el coronel José Solchaga. Visitas como las del cura de la cárcel apellidado Lahoz, con el que discutía de muchas cosas, incluso de teología. También le acusaban de participar con los masones y con un grupo llamado Liberación Nacional Republicana.918 Todas estas referencias de los informes realizados por comunistas llegados a Francia desde España, fueron los que utilizó la nueva dirección central del PCE en Francia para acusar a Jesús Monzón de provocador, aventurero, colaboracionista y pequeño burgués. La historia se volvía a repetir años más tarde de las acusaciones realizadas a Heriberto Quiñones como hereje de los postulados del partido. Las secuelas de todo esto fueron las purgas contra aquellos colaboracionistas acusados de los mismos delitos que habían calumniado a Monzón, purgas que supondrían por un lado, ser relegados de cargos de importancia en el aparato directivo del PCE que hasta entonces venían ocupando, casos como los de Manuel Gimeno, Carmen de Pedro, Manuel Azcárate y otros militantes colaboradores del monzonismo y por otro lado la eliminación física de personas consideradas como traidores a la causa comunista, no sólo con casos como los de Gabriel León Trilla, "Alberto Pérez Ayala" y Pere Canals (fue asesinado por sus compañeros a principios de 1946), sino también de otros guerrilleros e individuos no comunistas “enemigos” del PCE. Reinaba un período estalinista, por todos lados se veían provocadores e infiltrados en la policía. Todo este tipo de comportamiento se puede resumir con un editorial de la revista "Nuestra Bandera” publicado en enero de 1945: "Pasemos resueltamente a la liquidación física de los agentes de provocación. Cada delator debe pagar con la vida su traición. Y en esta tarea los guerrilleros deben jugar el papel fundamental”.919 La tesis de la "construcción del socialismo en un solo país" impuesta por Stalin con su 917 AHCCPCE, “Mundo Obrero”, Diciembre de 1947. 918MARTORELL, Manuel: “Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la Historia”, Pamiela, Pamplona, 2000, pp.184-185 y ACCPCE, Caso Monzón, Microfilmado Informe de Andrés Paredes "Gromán”, (diciembre de 1948). 919 SERRANO, Secundino: “Maquis. Historia de la guerrilla antifranquista”, Temas de Hoy, Madrid, 2001, p.141. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 773 política de la Comintern, dio paso a una nueva proposición de creación de la Cominform (Oficina de Información del Comunismo Internacional) en 1947. En palabras del propio Stalin: "La Unión Soviética es la base del movimiento revolucionario de todo el mundo, pero no es posible proteger e impulsar este movimiento revolucionario internacional sin proteger a la Unión Soviética porque el que cree proteger al movimiento internacional sin proteger a la Unión Soviética se pone en contra de ella, toma postura contra la revolución y se desliza inevitablemente al campo de los enemigos de la revolución”. Esto era coincidente con un período donde se empezaba a observar el resquebrajamiento del mundo en dos bloques ideológicos, políticos, económicos y militarmente opuestos y antagónicos envueltos en una incipiente guerra fría; capitalismo contra socialismo donde cualquier atisbo de desviacionismo ideológico o una política diferente a la que promulgaban era vista como colaboradora de los diferentes enemigos. Para los soviéticos eran capitalistas e imperialistas y para el bloque occidental se les definía como comunistas o marxistas. Dentro del campo soviético esto se ejemplificó con el caso del Partido Comunista Yugoslavo cuyo liderazgo estaba en manos de José Broz "Tito” , siendo expulsado del Cominform en 1948, por desarrollar unas prácticas políticas diferentes a las postuladas por el estalinismo. Las acusaciones de colaboracionistas se extenderían por los demás partidos políticos comunistas. En el caso español quedó recogido en un extenso artículo que Carrillo publicó en junio de 1948 en "Nuestra Bandera" en el que lanzó acusaciones y descalificaciones al monzonismo con un lenguaje duro y muy dado en la época donde el "gran Stalin” era el "Jefe genial del proletariado” en propias palabras de Carrillo y donde el culto a su personalidad era algo extendido entre los comunistas. Carrillo fue criticando los diferentes actos y hechos para justificar sus denuncias de falseamiento y abandono de la línea política del partido y de aventureros y agentes del enemigo, atacando personalmente a Monzón al llamarlo burgués lleno de ambición personal, corrupto, agente americano e infiel al PCE, rodeándose de una camarilla familiar en su intento de acaudillar la Delegación del partido en el interior, esa camarilla llena de resentidos y aventureros como Trilla o Arriolabengoa teniendo alejados de los puestos de dirección a los buenos camaradas. Le restaba importancia a la labor desarrollada por la Unión Nacional, ya que lo único importante era el superpartido que habían creado Monzón y Trilla donde daban trascendencia al órgano de propaganda de la Junta Suprema de Unión Nacional "Reconquista de España”, dejando de publicar "Mundo Obrero”. La insurrección nacional que pregonaban sólo fue una insurrección de "generales reaccionarios, de los obispos, de los magnates de las finanzas y de los terratenientes” y que una vez liquidaron el partido, quisieron aniquilar físicamente a los militantes comunistas con la aventura del valle de Arán protagonizada por héroes de la resistencia española en Francia, pavoneándose por ello y siendo dirigidos por unos "aventureros con galones de coroneles” y que no llevó a la destrucción total de los militantes gracias a la oportuna intervención de la dirección del partido, asimilando el caso de Monzón con el de los bandidos titistas.920 Parecía que las conveniencias y el beneficio propio en la persona de Carrillo afloraban de nuevo en el momento de publicar sus "Memorias”. El hecho de quedar bien en cada momento era más importante que el poder corregir y arrepentirse de algunos de sus actos incluso cambiando declaraciones según le interesase. Del lenguaje 920 ARASA, Daniel: “Años 40: Los maquis y el PCE”, Ed. Arcos Vergara, Barcelona, 1984, pp.284-292. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 774 revolucionario, sectario y estalinista de los años cuarenta, pasaba a escribir: "En el momento yo no pensaba que Monzón fuese un agente franquista, aunque intuía que posibles relaciones políticas y familiares podían influir en su comportamiento. Si pensaba, en cambio, que tenía rasgos de aventurero… De haber venido a Francia lo más que podía sucederles era una sanción política. Para nosotros la prueba de que cualquiera que hubiesen sido sus errores, no eran unos provocadores consistía precisamente en que aceptaran venir a discutir (…) la psicosis de la provocación y la traición se exacerba, uno cuando el Cominform excomulga a los camaradas yugoslavos; otro, cuando por supuesta complicidad con la "herejía titista” tienen lugar, hacía 1949 y 1950, los procesos contra dirigentes del partido en las democracias populares… ¿en quién se podía confiar? Se desarrolló en los partidos comunistas una verdadera paranoia. Las "confesiones” de unos y de otros, ampliamente difundidas, sembraban la sospecha. Se cometieron injusticias en todas partes. Entre los españoles esa psicosis nos llevó a extremar la condena contra Monzón y Quiñones y a tomar medidas de relegación, con unos u otros motivos, contra personas como Carmen de Pedro y Francisco Antón que no merecían ser tratados así. Fue un período siniestro, en el que los mejores militantes estaban expuestos a sanción”.921 No se produjo ningún tipo de inculpación propia por parte de Carrillo en aquella "caza de brujas", incluso señaló que él mismo fue protagonista de una denuncia de aquel tipo teniendo bastante con defenderse a uno mismo. Tenía toda la razón al decir que fue un período siniestro donde se cometieron muchas injusticias contra muchos luchadores antifascistas que llevaban a sus espaldas años de combate y disputas contra los totalitarismos, pero no carga con la parte de culpa que tuvo en las injusticias cometidas a los comunistas españoles por parte de la dirección de su partido. Jesús Monzón salió en libertad provisional el 24 de enero de 1959, rehaciendo su vida con su primera mujer en México y consiguió trabajo como director comercial para el Instituto Panamericano de Alta Dirección Empresarial (IPADE), perteneciente al Opus Dei y regresando a España en 1969. Se instaló primero en Mallorca y fundó en 1971 el Instituto Balear de Estudios de Dirección de Empresas (IBEDE). Jesús Monzón Reparaz murió en Pamplona el 24 de octubre de 1973, olvidado por el PCE, hasta que el 25 de abril de 1985, la dirección de la organización comunista, liderara por Gerardo Iglesias decidió rehabilitarlo en el PCE.922 La ambición personal de Santiago Carrillo le llevó a denunciar la línea política seguida por Monzón. Todo esto para justificar la sustitución de los antiguos dirigentes monzonistas por otros que fueran más leales y serviciales a la figura de Carrillo. En la batalla entre estalinistas acabó ganando el más experimentado en estos lares y el que tuvo el mayor apoyo por parte del Buró Político. El autoritarismo era uno de los códigos de conducta de ambos líderes comunistas, tanto en el trato con sus camaradas y colaboradores (quizás Carrillo más autoritario), como en sus acciones realizadas contra sus enemigos de partido: acusaciones, purgas y eliminaciones (en esto sí que tuvo clara ventaja el dirigente asturiano). Todo lo que tuviera que ver con el monzonismo era calificado de desviacionista y pretendía acabar con los postulados principales del PCE. Empezó a utilizarse un lenguaje más revolucionario y se hizo una reestructuración de las bases militantes, imponiendo unas pautas de comportamiento más fieles al nuevo 921 CARRILLO, Santiago: “Memorias”, Planeta, Barcelona, 1993, pp.414-415. 922 MARTORELL, Manuel “Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la Historia”, Pamiela, Pamplona, 2000. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 775 organigrama constituido y formado por Carrillo y sus ayudantes, a pesar de que muchos de ellos no habían combatido en la Resistencia contra los nazis en territorio galo. Las directrices y mandatos elaborados y dictados por Carrillo pocas veces eran cuestionados, empezando una época de culto al líder entre los militantes comunistas, comparable al practicado con la figura de Dolores Ibárruri. Carrillo evidenciaba dos cosas importantes: por un lado, siempre ponía de excusa al partido para conseguir sus propios beneficios, un afán de poder por obtener lo deseado y una actitud de sumisión “teórica” a la figura de Dolores Ibárruri, siempre con palabras y manifestaciones de beneplácito hacia el máximo personaje del comunismo español en esos momentos, pero que en la práctica, conllevaba a que Carrillo tuviera en su poder el control real del partido. Todos sus camaradas lo verían con el paso del tiempo; cualquier atisbo de enfrentamiento con otro dirigente, la aparición de otro camarada que pudiera hacerle sombra o sospechas de oposición por parte de algún miembro del PCE, era rápidamente contestado por Carrillo. Por otra parte y para conseguir el cargo de máximo responsable del PCE, no tuvo temor para actuar como lo hizo, por el bien del partido y por la suya propia. Desde su cargo de burócrata estalinista inició su política de suspicacias, denuncias y purgas contra sus “camaradas” enemigos. Empezaba su ascenso imparable para ocupar el cargo más elevado en la cúpula comunista española. Su autoritarismo implacable conllevó el temor de muchos comunistas ante la actitud férrea de Carrillo, por las posibles consecuencias que pudieran tener sus acciones (ejemplo de Pilar Soler cuando estuvo secuestrada durante tres meses en el chalé de Marsella), pretendiendo y casi consiguiendo, una unidad en la militancia del partido, en base al culto a la personalidad del líder y acabando con cualquier tipo de disidencia que hubiera. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 776 20. Un nuevo Comité Central. Hacia la lucha armada madrileña. Muchos comunistas españoles que habían luchado en la resistencia francesa y en la más dura clandestinidad contra los poderes totalitarios, tanto el franquismo como el nazismo, fueron considerados como sospechosos de ser agentes imperialistas o de trabajar con el enemigo a pesar de las torturas y represiones sufridas sin poder llegar a demostrar su inocencia ya que no tenían defensa alguna. Todo estaba imbuido de sospecha por parte de los nuevos dirigentes del PCE. Había temores de que el partido estuviera lleno de infiltraciones por parte de la policía franquista o que hubiera camaradas que trabajasen para ellos y más los que habían colaborado con la Unión Nacional organizada por Monzón. Éste fue uno de los motivos por los que dentro de esa sólida y granítica estructura de partido que estaba organizando Carrillo, sus decisiones fueran incuestionables y aceptadas por todos los militantes comunistas. Aunque sí hubo quienes criticaron su situación en el partido, al ser ellos los que habían luchado y organizado el PCE, a pesar de haber la posibilidad de ser depurados, purgados e incluso eliminados por ello. Empezaron a desarrollar un verdadero culto al líder en su persona que no se abandonó hasta su expulsión del partido y sólo comparable al que se hizo a Dolores Ibárruri (un culto que provenía del que se guardaba al líder por excelencia del comunismo Iósiv Visariónovich Dzhugachvili, Stalin).923 Un ejemplo, las declaraciones del dirigente comunista vasco, Víctor Vicuña: "Purgaron a Jesús Monzón, a Manuel Gimeno, a Manuel Azcárate y a otros que dirigieron el PCE en Francia. Manuel Azcárate con el que yo tenía buena relación, es el que salió mejor librado, porque no le expulsaron, aunque le quitaron de los puestos de responsabilidad. Los pusieron en cuarentena o los expulsaron del Partido… ¿Dónde estaban estos Napoleones de la política mientras?… ¡En México, Cuba, Buenos Aires o en la retaguardia rusa, gastándose la culera del pantalón entre cerveza y cerveza!… Con los años he pensado que el problema de Carrillo y la Dirección del exterior es que no habían pasado ni el campo de concentración francés ni el alemán, ni habían arriesgado sus vidas contra los alemanes. Ellos se escudaban diciendo que la política del Partido era salvar los cuadros, pero a mí me parece que de lo que se trataba era de salvar sus vidas. Y los que se quedaron en Francia, la tropa, miles, nos quedamos y luchamos. Y organizamos como pudimos y según nuestra capacidad a la juventud, al Partido, la lucha…y Monzón y los demás estuvieron desarrollando una política y tuvieron una actividad, mientras que los miembros del Comité Central estaban desperdigados. Y el miedo de Carrillo era que esa Dirección, que habría cobrado gran prestigio, pusiese en peligro su puesto.”924 923 ESTRUCH TOBELLA, Joan: “El PCE en la clandestinidad 1939-1956”, Siglo XXI, Madrid, 1982, pp.106-109. 924RODRÍGUEZ, Mikel: “Maquis. “La guerrilla vasca, 1938-1962”, Ed. Txalaparta, Navarra, 2001, pp.102-103. Víctor Vicuña manifestaba la manera de comportarse de los dirigentes y las eliminaciones que se produjeron, mostrando la dureza de la década de los cuarenta en la posguerra española: "En algunos dirigentes, la eliminación era la respuesta ante la menor duda o el menor desliz. Estábamos en pleno período estaliniano. Veíamos el peligro en cualquier cosa. Gente que venía de España huida, les veíamos con un escudo en la solapa y ¡Eso es una consigna para su trabajo!. Si aplicábamos esto para los que conocíamos, imagínate para alguien que venía de España sin referencias: ¡Este es un agente provocador!. Había un aparato dentro del Partido que se ocupaba de las ejecuciones. Todo eso ha pasado. Entonces se hablaba mucho de infiltrados en la Policía franquista. Que seguro que no estaría Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 777 Con el paso del tiempo se pudo comprobar una especie de metamorfosis entre ciertos militantes y opositores antifranquistas comunistas. Por un lado, la obediencia innata en su “Partido” haciendo caso y obedeciendo a las directrices dadas por una organización tan disciplinada como lo era el PCE. Había que luchar por sus ideales y principios tan inculcados en sus militantes, dando su vida por ello si hacía falta. No obviaban ni se atenían a las consecuencias que se podían producir, incluso asesinar o liquidar (así se decía en la época) si hacía falta a sus propios camaradas debido a las órdenes dadas por los dirigentes del partido (otras veces ni hacía falta que se dieran como decía el propio Carrillo cuando hablaba en sus "Memorias", de la acusación que se le hacía de dar la orden de la ejecución de Trilla, ya que quien se enfrentaba al Partido en España, era tratado como un peligro y por ello se eliminaba si se podía)925 No obstante, a la vez se dieron cuenta que también cometieron muchas injusticias en las purgas producidas en ese período estalinista contra cientos de camaradas suyos que habían combatido algunos desde la revolución de octubre de 1934, en la guerra civil española, en la Segunda Guerra Mundial y luego entraron en España a defender la causa republicana contra la dictadura franquista. Al cabo de los años, esos mismos militantes comunistas terminaron acusando a los que daban las órdenes para las eliminaciones de sus camaradas; dirigentes comunistas españoles que administraban el partido a miles de kilómetros de distancia del país. La dureza de la lucha en el interior de España era insólita y no todo el mundo estaba preparado para aguantarla, incluso a veces más dura en la ciudad que en la propia montaña, ya que la vigilancia a la que estaban sometidos era superior. La dureza en el monte fue muy grande pero tenían la ventaja de que los accidentes orográficos podrían tener un doble juego. La dureza física de aguantar en unas condiciones ambientales y orográficas muy duras, pero también podrían servirles de abrigo y escondite ante la Guardia Civil. En la ciudad la desorganización del partido era mayor y la represión de las fuerzas franquistas igual de dura. No sólo estaba la Guardia Civil sino que también contaban con el Ejército y con la policía, la famosa Brigada Político Social. El caso particular de Madrid le añadía una dosis especial de complicación en la lucha. La capital de España representaba el centro de operaciones del PCE en el interior del país. Las órdenes y disposiciones que daban al resto de los Comités Regionales, Provinciales y Locales partían desde Madrid, por las diversas Delegaciones y Comités Centrales que se sucedieron desde el final de la guerra civil. También por el mayor número de militantes en comparación con otros Comités Provinciales, divididos a su parada en estas cuestiones. Algunos de los famosos grupos de leñadores del Pirineo, los famosos chantiers, eran los tribunales de justicia. Si alguien era sospechoso, se llevaba el chantier, al tajo de leñadores y se les juzgaba. Si se le encontraba culpable, ellos se encargaban de pasarlo a mejor vida. Sabíamos que nos jugábamos la vida, y si a eso le uníamos la educación que nos daban, el ver el peligro e infiltrados en todas partes, considerábamos que la eliminación de los enemigos era natural. Cualquier sospecha, aunque infundada, podía concluir en un ajusticiamiento si el acusado no podía aclarar su situación. Ya no pienso así y personalmente no he estado implicado en este tipo de acciones, aunque el Partido me lo pidió dos veces en Euskadi. Pero reconozco que en aquel período lo consideraba normal. Los comunistas siempre vivíamos en la clandestinidad, en la represión y ésa era nuestra reacción, esos excesos. ¡Y no la justifico, ni a Stalin, ni al Comité Central del PCE, que para algo eran el órgano que debía pensar fríamente desde la tranquilidad de la retaguardia!. Pero en España ha habido casos en que los curas han matado a cruzazos a un condenado a muerte por no querer confesar. Y estas barbaridades empujaban al Partido a responder con otra barbaridad. Ha habido barbaridades en ambas partes. Y el silenciarlo no es bueno. Eso está ahí, quieras o no quieras” en RODRIGUEZ, Mikel: “Maquis. La guerrilla vasca, 1938-1962”, Ed. Txalaparta, Navarra, 2001, pp.139-140. 925 CARRILLO, Santiago:” Memorias”, Planeta, Barcelona, 1993, p.414. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 778 vez en diferentes sectores y estos a su vez en radios (ocurrió varias veces el hecho de que los integrantes del Comité Provincial de Madrid, ante la caída de la dirección central, ocuparan el cargo provisional de máxima autoridad del PCE en el interior del país). La complejidad iba en aumento, debido a que las detenciones producidas con mayor asiduidad y en mayor número, por la falta de apoyo, de información y de enlaces, con las continuas divisiones internas producidas en el seno de la organización comunista y por la gran cantidad de delaciones ocurridas en la lucha clandestina. La formación y el desarrollo de la guerrilla urbana madrileña fue complicada, ya que aunque llegaran cuadros dirigentes preparados militar y políticamente desde Francia, que habían combatido en el maquis y en la resistencia francesa, la falta de medios, de organización y de gente cualificada reclutada en la propia ciudad, hizo que los resultados no fueran todo lo destacados que la organización comunista planteó. El contexto armado y de lucha en Francia, no era el mismo con el que se encontraron los guerrilleros comunistas cuando vinieron a luchar contra la España de Franco y Falange. Esto era lo que señalaba Víctor Vicuña: "Mucha gente que luchó bien en Francia, no aguantaba la tensión en España. Los guerrilleros en Francia, en la montaña, estábamos tranquilos. Estábamos bien armados y no teníamos miedo de ser sorprendidos, porque en Francia no había casi chivateos ni delatores. Pero una cosa es combatir en un país ocupado por un ejército extranjero y otra diferente luchar contra una Dictadura, por muy terrible que ésta sea. En España, en el monte o en la ciudad, siempre tenías miedo de ser delatado y los apoyos eran contados. En esas condiciones, con problemas para encontrar dónde dormir, qué comer, sin información, se lograban pocas cosas y las caídas eran constantes. Muchos buenos guerrilleros no fueron capaces de soportarlo”.926 No todos los acusados de delatores lo eran, pero tampoco hay que olvidar, como han dicho algunos dirigentes comunistas que vivieron aquellos momentos, que todos no fueron héroes, que dentro de una militancia tan dura, para poder sobrevivir en la clandestinidad, las sospechas eran notorias y muchas de ellas se comprobaron que fueron ciertas, con infiltrados en las fuerzas del orden franquistas. Era la ley del más fuerte, o sobrevivías tú o el enemigo y por ello, para salvar la vida de sus camaradas, más valía la vida de un delator, chivato o soplón que la de varias decenas de compañeros. Los primeros cambios planteados por Carrillo en la reorganización llevada a cabo en el PCE, se ejemplifican en la propaganda del partido. El órgano de propaganda y difusión por excelencia de la Unión Nacional que había sido "Reconquista de España”, perdió toda importancia con respecto a "Mundo Obrero”, produciéndose cambios en el lenguaje, en los artículos y las editoriales controladas desde Francia, con una línea política donde la preservación del partido estaba por encima de todo y de todos, teniendo que quedar ese órgano totalmente libre de cualquier tipo de provocación e infiltraciones externas. La política desarrollada hasta entonces, la de Unión Nacional, fue pasando poco a poco a mejor vida. Carrillo cambió los métodos de trabajo y dio un giro en la política proyectada, deshaciendo lo que permanecía de la Junta Suprema de 926 RODRIGUEZ, Mikel: “Maquis. La guerrilla vasca, 1938-1962”, Ed. Txalaparta, Navarra, 2001, p. 210. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 779 Unión Nacional (disuelta en julio de 1945) y el PCE solicitó su ingreso en enero 1946, en la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas. La tendencia y la apuesta del PCE no era tanto con la Alianza Nacional, sino con la legalidad republicana, basada en un Gobierno de la República (Diego Martínez Barrio fue el presidente de la República Española en el exilio de 1945 hasta 1962, encargando a José Giral y Pereyra formar un Gobierno republicano que lo presidió entre 1945 y 1947) que defendiera sus intereses y la lucha contra el franquismo; buscaban salir del aislamiento en el que estaban inmersos con la búsqueda de aliados. Carrillo también acabó con la nomenclatura de Delegación Central para nombrar al máximo organismo de autoridad del PCE en España, Comité Central (en la estructura piramidal de órganos de poder sólo estaba por encima el Buró Político). No obstante, el llevar a cabo una política unitaria, aunque fuera de oposición al franquismo, era casi imposible por la división y el enfrentamiento existente entre los partidos políticos republicanos desde el final de la guerra civil española. Hubo acercamientos entre socialistas y comunistas para conseguir una lucha por la libertad en España desde un punto de vista teórico, pero que a la hora de llevarlo a la práctica no fructificó, ya que se limitaban a reuniones y acercamientos con los aliados para intentar presionarles en su intención de acabar con la dictadura franquista. El PCE quería conseguir el final del régimen franquista combinando la lucha armada y la acción de las masas, con la instalación de una República democrática, confiando también en la intervención aliada con el fin de la guerra mundial. Incluso Dolores Ibárruri fijó un programa político a desarrollar y fue el que defendieron durante bastantes años el PCE, con las innovaciones oportunas.927 La ambigüedad impregnaba parte de la política del PCE en cuanto a su alianza con los demás partidos políticos republicanos, ya que su participación en esos organismos fue bastante escasa, tanto en la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas (ANFD) como en el Gobierno republicano y eso que el propio Santiago Carrillo fue ministro sin 927 El programa que estableció el PCE con los postulados originales de Dolores Ibárruri fueron los siguientes: “Las medidas más urgentes a tomar serían: la libertad para todos los presos y represaliados por el franquismo y retorno de los exiliados, la detención y el juicio de los falangistas responsables de la represión, la depuración de falangistas del aparato de Estado, Ejército, policía y administración; la disolución de todas las organizaciones falangistas y la entrega a las autoridades internacionales de los fascistas alemanes y de otras nacionalidades refugiados en España. Luego había otras medidas a medio plazo: 1. Reforma agraria basada en la supresión de los latifundios y su reparto entre los obreros agrícolas y campesinos pobres. Los propietarios no vinculados al franquismo recibirían indemnización por la expropiación de sus tierras. 2. Supresión de los monopolios. Nacionalización de la Banca, las minas e industrias de interés nacional y los transportes. Los propietarios vinculados al régimen no tendrían derecho a indemnización. 3. Reconocimiento de los derechos nacionales de Cataluña, Euskadi y Galicia en el marco de una Federación de pueblos hispánicos. 4. Mejora de las condiciones de vida y trabajo del pueblo mediante aumentos salariales, seguros sociales, readmisión de despedidos, impuesto progresivo sobre la renta, etc. 5. Creación de un fuerte y poderoso ejército nacional democrático a partir de los militares no implicados en los crímenes del franquismo y la incorporación de los del antiguo Ejército Popular republicano y de las fuerzas guerrilleras. 6. Amplia libertad de conciencia y de cultos basada en la separación de la Iglesia y el Estado”. En ESTRUCH TOBELLA, Joan: “El PCE en la clandestinidad 1939-1956”, Siglo XXI, Madrid, 1982, pp.121-122. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 780 cartera del mismo. Lo que esperaban era que su protagonismo y casi exclusiva presencia en el movimiento guerrillero (exceptuando algún grupo guerrillero socialista en Asturias, algunos libertarios integrados en partidas comunistas y la guerrilla anarquista en Cataluña) y en la lucha clandestina del interior, junto con su incorporación a la ANFD (aunque fuera más testimonial que otra cosa) con dosis mayores de representatividad en los organismos internacionales y en las relaciones diplomáticas con los aliados por parte de socialistas y republicanos, les otorgara mayor importancia en el panorama político español, llegando a crear un Consejo Central de Resistencia para aunar esfuerzos en la disputa interna bajo vigilancia y control del Gobierno republicano, pero que no tuvo ninguna repercusión. Todo esto se enmarcaba en un contexto favorable para el desarrollo de políticas de ese tipo, ya que las Naciones Unidas habían condenado a la dictadura franquista e incluso se había producido la retirada de los embajadores extranjeros de España. Sin embargo se volvió a comprobar que la división y la desunión existente entre las fuerzas políticas republicanas, al único que benefició fue al propio régimen franquista, el activismo que llevaban a cabo los comunistas en el interior del país chocaba con la desorganización de socialistas, republicanos y libertarios que no veían con buenos ojos el planteamiento armado desarrollado por los comunistas desde finales de 1944.928 La organización clandestina comunista en Madrid, a finales de 1944, tras la derrota de las invasiones guerrilleras pirenaicas, sufrió importantes novedades y cambios. Jesús Monzón y sus colaboradores pertenecientes a la Junta Suprema de Unión Nacional empezaron a ser sustituidos por otros militantes enviados de Francia y de América, con una pérdida total de protagonismo en el PCE, tanto en Francia como en España. Monzón aunque todavía detentaba el cargo de máximo responsable de la Junta Suprema de Unión Nacional, en la práctica ya no tenía el poder que ostentaba antes, saliendo muy poco de su escondite madrileño por temor a ser detenido (desconfianza y sospecha hacia los propios militantes comunistas mandados por la dirección del PCE fuera del país por lo que les pudiera suceder). Tuvo que relegar muchas de sus actividades a otros camaradas suyos, como Gabriel León Trilla, Alberto Pérez Ayala y Asensio Arriolabengoa, que se ocuparon de muchos de los trabajos importantes de organización, agitación y propaganda, realizados por el PCE, desde finales de 1944 hasta los primeros meses de 1945. Arriolabengoa había llegado desde Francia a Barcelona el 9 de abril de 1944. Enlazó con un camarada del PSUC quien le dijo que hubo muchas detenciones en Barcelona, Madrid y Valencia. Le ofrecieron quedarse en la capital catalana para ayudar en la reorganización del PSUC pero indicó que su misión era ir a Madrid y llegó el 4 de mayo del mismo año. Al llegar se entrevistó con Jesús Monzón y Pilar Soler en el Paseo del Prado y Arriolabengoa indicó como estaba la organización del PCE en Francia y los problemas que le habían contado en Barcelona del PSUC (se hospedó en un pequeño hotelito aislado de la calle Wad Ras con un camarada que vivía con su hermano). La primera misión que le asignó Monzón fue intentar solucionar el problema catalán, con la llegada de América de Josep Serradell sin contar con la Delegación (ya vimos su enfrentamiento con “Román” y su regreso a Madrid). 928 MORÁN, Gregorio: “Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985”, Planeta, Barcelona, 1986, pp.116-117 y ESTRUCH TOBELLA, Joan: “El PCE en la clandestinidad 1939-1956”, Siglo XXI, Madrid, 1982, p.127. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 781 Monzón tuvo una reunión con Arriolabengoa indicando los graves problemas de provocación que tenía con un dirigente de Valencia, Demetrio Rodríguez “Centenera”. La misión del dirigente vasco era liquidar el problema, ya que Gabriel León Trilla había estado en Valencia y no había podido resolverlo. Trilla y Arriolabengoa se entrevistaron varias veces donde le indicó la situación del partido en Valencia y quedó a la espera que le entregara dos direcciones de la capital del Turia donde tenía que acudir. Pasó un mes pero no recibió nada. A finales de junio de 1944, Monzón le dijo que tenía que pasar a la Comisión de organización de la Delegación, teniendo como colaboradora a su compañera Práxedes Mercedes y estarían controlados por Pere Canals. Tenían que montar un aparato de enlaces con los diferentes Comités Regionales por medio de correo y enlaces, utilizando un sistema de estafetas particulares para cada Regional y escribían con tinta simpática y con una clave cifrada al mismo tiempo. También tenía a su cargo el archivo de la Comisión de Organización. Su trabajo era más técnico que político, manteniendo la correspondencia, a veces redactada por Canals y transcrito en clave por Asensio con la ayuda de Práxedes y otras veces la redactaba él, previo acuerdo con Pere Canals. La secretaría de organización no sólo llevaba a cabo trabajos de tipo político sino también de tipo técnico, como la correspondencia de los diferentes Comités Provinciales, Pere Canals en la secretaría de organización por Asensio Arriolabengoa. Las estafetas que recibían la correspondencia de Francia o de las provincias eran entregadas a los encargados de descifrar las cartas e informes porque venían en clave. Una vez descifrados los mensajes, los cuadros encargados de ello, comunicaban su contenido por escrito o a veces en persona a Arriolabengoa. Éste era el único modo de comunicación y de contacto con los Comités Provinciales y de esta manera se podía transmitir sin peligro todo el intercambio de información y noticias que se quisiera. Sin embargo, éste método era insuficiente y no se lograban los resultados esperados, debido a la excesiva pérdida de notificaciones y al no llegar siempre los informes y las órdenes como debían hacerlo. Debido a ello, la Delegación Central del PCE, proyectó ampliar la Comisión de Organización con más cuadros y realizar unos trabajos más serios y eficaces. No obstante, lo proyectado era una cosa y la práctica era otra distinta. Debido a las detenciones producidas, a la falta de infraestructura y a la escasez de dinero, los resultados no fueron satisfactorios, exceptuando algunos viajes de Antonio Seoane Ramos “Jorge el Argentino” que hizo a algunas ciudades para ver cómo iban los Comités Provinciales en dichas ciudades. Seoane también tenía como misión la recepción de cuadros que llegaban del extranjero para ir a otras provincias españolas, bien para formar parte de la dirección política o para integrar el movimiento guerrillero. Seoane también tenía la misión de recibir a los individuos que llegaban del extranjero con la misión de desplazarse a otras provincias y les ponía al corriente de la situación de la Delegación del PCE y de la realidad diaria del país. Asensio Arriolabengoa no tenía muy buena impresión de Pere Canals, según indicó, aunque estaba muy preparado políticamente, hacía el trabajo organizativo de manera muy personalista y en un sentido demasiado burocrático (era el único que respondía a la labor desarrollada en la región del centro), sin tener confianza en sus colaboradores. Será Arriolabengoa uno de aquellos comunistas que trabajaron para Monzón y que posteriormente, para lavar su imagen en la campaña de depuraciones y limpieza llevada a cabo por la dirección del PCE, con la idea de acabar con lo que hubiera de monzonismo en el partido, le acusara de llevar unos métodos de trabajo Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 782 bastantes raros y extraños, con unas orientaciones y órdenes llenas de un sentido cuartelario y militares, totalmente absurdas e incomprensibles calificándolos de excéntricos. Sus denuncias las extendió a la Junta Suprema de Unión Nacional, aclarando que fue algo que no existió y que sólo estaba en la mente de Monzón y Trilla, donde la política que desarrollaban se basaba en cosas que no existían, partiendo de bases falsas e ilusorias y que los comités de Unión Nacional no eran otra cosa más que el partido desdoblado.929 Arriolabengoa se instaló en Madrid en un cuarto realquilado que tenía en una casa de la calle Sainz de Baranda, 23, junto a su pareja Práxedes Mercedes Garcés de Mingo930, (llegada de Francia en junio de 1944 por Barcelona) haciéndose pasar los dos por profesores y traductores de francés. Ella formaba parte también del aparato de organización, cuya misión era el control de estafetas, haciéndose responsable del archivo de la secretaría de organización que lo guardó en la casa de su tía María Armengol en el Puente de Vallecas (calle Norberto, 22). También ayudaba a Arriolabengoa en la correspondencia con los otros Comités Provinciales, escribiendo con tinta simpática y cifrando los partes correspondientes de la correspondencia. Como medida de seguridad tenían un sistema de enlace entre ellos y la organización clandestina para que en el momento que recibían el correo, ellos llamaban a dos teléfonos, uno a la pensión "Herrero" de la calle Huertas y otro a una carnicería de la calle Francos Rodríguez, 12, para que la dirección supiera que había llegado el oportuno correo (tanto la pensión como la carnicería eran estafetas del PCE en Madrid). Esto duró hasta el mes de diciembre de 1944 cuando ese trabajo de la Comisión de organización pasó a manos de Antonio Seoane, que controló las estafetas y el archivo de dicha Comisión. Otros militantes con los que Arriolabengoa y Práxedes tenían contacto fueron con un individuo conocido como Gonzalo que era el enlace entre la Delegación y el Comité Provincial de Madrid. También ayudaba Isabel Sanz Toledano que llevaba a los cuadros que llegaban de fuera a las estafetas y les buscaba alojamiento provisional en Madrid. Otra de las funciones de Arriolabengoa fue entrevistarse con algunos dirigentes llegados 929 También hay que tener en cuenta que este tipo de informes denunciantes e inculpatorios fueron elaborados por parte de un equipo compuesto por comunistas afines a la nueva dirección de la Delegación del PCE en Francia. Cabe preguntarse hasta qué punto la objetividad de los mismos pueden hacernos dudar de su veracidad, sobre todo en lo referido a las acusaciones, denuncias e incriminaciones de ciertos dirigentes del PCE en AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm, Sigc.204-208, Informe sobre Arriolabengoa. 930 Práxedes Mercedes Garcés de Mingo nació en Dosrius (Barcelona) el 21 de julio de 1906, hija de Juan e Inocencia, modista. Estuvo en París entre 1924 y 1936 y al comienzo de la guerra civil española regresó a España. Tras la caída del frente de Cataluña volvió a pasar a Francia. En 1941 vivía en Toulouse Empezó a colaborar con la Delegación del PCE en Francia y se trasladó a Nantes y a Lyon. La organización le indicó que pasara a España para acompañar a su pareja Asensio Arriolabengoa en los trabajos clandestinos del partido. Práxedes cruzó la frontera en junio de 1944 con un salvoconducto y con unas instrucciones que recibió de un guía. Desde Andorra pasó por Bourg-Madame (Francia), Puigcerdá (Gerona) hasta llegar a Barcelona. Se fue a vivir a casa de sus padres y contactó con Arriolabengoa. Por órdenes del partido se fueron los dos a vivir a Madrid (utilizó la cédula de su cuñada Sofía Santos Rodríguez para solicitar el salvoconducto), en la calle Sainz de Baranda, 23. Práxedes ayudada a Asensio siendo enlace, recibiendo correspondencia y adquirieron una máquina de escribir, donde realizaban informes y ella pasaba a limpio todo lo que Arriolabengoa le decía. Al final se fueron a La Coruña para trabajar en la organización clandestina en AHCCPCE, Informe del Interior, Microfilm, Sigc.215, Informe de Pracedes Mercedes Garces de Mingo, 23 de noviembre de 1946 y el Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 131.605. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 783 del extranjero como los casos de Clemente Ruiz, Santiago Cuesta Delgado931, José Isasa Olaizola y Celestino Uriarte Bedia. Canals pasó a controlar a Isasa, a Uriarte y a un dirigente catalán que había llegado de América a finales de 1944, Antonio Senserrich Llavina, que tras pasar un breve período en Cataluña se le encomendó hacerse cargo del 931 Santiago Cuesta Delgado nació en Chamartín de la Rosa (Madrid), hijo de Cristino y Mercedes, moldeador. Antes de la guerra estuvo afiliado a la JSU y a la UGT, en el Sindicato Sidero-Metalúrgico. Al empezar la guerra se fue como voluntario a las milicias de la Casa del Pueblo de Chamartín de la Rosa, yendo a vigilar con otros compañeros, la glorieta de Cuatro Caminos. Allí estuvo hasta el 20 de julio en que fue reemplazado y regresó a su pueblo. Luego formó parte de una columna de voluntarios que hacían servicios de vigilancia nocturna en el cuartel de la Montaña hasta el día 24 de julio, momento en que salió hacia el frente de Guadarrama. Aquí fue herido en una pierna y pasó al hospital militar de Carabanchel, siendo evacuado luego a un hospital de la JSU en su pueblo. A finales de octubre consiguió el alta y se encuadró en el batallón “Capitán Condes” y fue al frente de Retamares. Un mes después se le reprodujo la herida de la pierna y fue de nuevo hospitalizado, estando convaleciente casi todo el año 1937 porque no le quitaron la bala. Santiago fue nombrado secretario general de la JSU en Chamartín de la Rosa. A finales de 1937 fue destinado en una compañía de transmisiones de la 33ª Brigada de guarnición en Torrelaguna (Madrid) hasta marzo de 1938. En esta fecha se fue al frente de Aragón, luego al de Cataluña y tras ocupar las fuerzas sublevadas Vinaroz (Castellón) se organizó el XV Cuerpo del Ejército donde estuvo con su unidad. A Santiago le salió forunculosis y fue destinado al cuerpo de sanidad del Ejército del Ebro con el que pasó a Francia, donde le internaron en los campos de concentración de Saint Cyprien y Barcares. De aquí salió como obrero libre para trabajar en la compañía Hispano Suiza en Tarbes. Dentro de los campos estuvo organizado políticamente en células de la JSU. En el momento de la invasión alemana trabajó en faenas agrícolas en el pueblo de Fonsorbes (Alto Garona) para pasar luego a Toulouse viviendo con una francesa de padres españoles llamada Josefina Toro. Ésta quería entrar en España de manera legal y él quería pasar clandestinamente. Para ello se puso en contacto con la organización que tenía organizados pasos clandestinos para pasar a España. Santiago y otro comunista que se hacía llamar Miguel contactaron con un guía del partido y pasaron la frontera por Andorra a finales de julio de 1944. Se desplazaron hasta Barcelona, hospedándose en la casa “Andorrano” y luego fueron a una casa particular, esperando a un contacto que le daría un salvoconducto y una cédula personal a nombre de Luis Villalba Marín, con los que viajó hasta Madrid. Aquí le estaba esperando Miguel en la estación de tren. Los dos se instalaron en la pensión “El Paseo de San Vicente” y buscaron contacto con el PCE clandestino. Como no tenía dinero, Santiago se fue a la casa de su tía María Butragueño, que vivía en la calle Sombrerete, 2, viéndose con Miguel en las citas convenidas. La organización envió a Santiago Cuesta a Sevilla para hacerse cargo del Comité Regional de Andalucía, dándole un sobre cerrado para que cuando llegara a la capital andaluza se lo entregara a Alfredo Caballero que estaba colocado en el consulado de Brasil o Chile de Sevilla. La organización le entregó otra cédula personal para el viaje y la misión de saber cómo estaba el trabajo del Comité Regional. Si consideraba que estaba bien debería regresar y si no, hacerse cargo de la dirección de tal manera y que el que ostentaba el cargo de secretario general conocido como “Germán” debería ir a Madrid. Cuando Santiago llegó a Sevilla se fue a uno de los consulados y le dieron la dirección de Alfredo Caballero en el hotel Continental y le entregó la carta diciendo que era para “Germán” y fue cuando Alfredo Caballero le confesó que él era “Germán” . Santiago se hospedó tres o cuatro días en el hotel y allí le explicó todo lo relacionado con la organización clandestina andaluza. Buscaron una casa económica en la calle Pagés del Corro, 111, 1º. Alfredo le presentó a los demás miembros del Comité Regional que era un individuo conocido por “Manolo” como secretario de organización y otro llamado Octavio, como secretario de agitación y propaganda. “Germán” anunció que “Mario” (así es como se llamó) iba a sustituirle y esto no sentó nada bien a los demás miembros de la organización, porque según ellos eran capaces de realizar el trabajo. También le presentaron a uno apodado “Viejo” que era muy inaccesible porque no le gustaban las entrevistas. Todos los miembros del Regional estaban muy quemados y dijo que los iba a sustituir en sus cargos. “Germán” se fue a Madrid llevando un informe de la situación del Comité Regional de Andalucía y Santiago envió otro informe a la casa de una chica llamada María Gabán, en el Pasaje de Cartagena, 8, era la hermana de un amigo suyo. El informe motivó que “Germán” fuera de nuevo a Sevilla acompañado de otro individuo que se hacía llamar “Francisco” , Francisco Poveda, regresando Alfredo Caballero a Madrid con un informe oficial del PCE andaluz. Poveda ocupó el cargo de instructor de la Delegación para poner orden en el Regional, pero sin conseguir nada. En diciembre llegó otro individuo llevando una carta de la Delegación del Comité Central del PCE indicando que iba a ocupar el cargo de secretario general del Regional, sustituyéndole a él, el cual, tendría que irse a Madrid en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.031. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 784 Comité Provincial de Valencia. También a otro dirigente apellidado Olmedilla con nombre de guerra "El Peque”, llegado de Francia (le encomendaron organizar el Comité Regional de la zona que comprendía Rioja, Aragón y Navarra y que a pesar de tener mucha voluntad en su trabajo, éste era superior al que su formación y fuerzas podían).932 Arriolabengoa se entrevistó con otros individuos. Uno llegado de América que fue enviado a La Coruña para hacerse cargo del Comité Regional de Galicia y otro llegado de Francia, donostiarra conocido como “Pascual” para reorganizar el Comité Provincial de Vizcaya. Un caso muy peculiar fue la llegada de tres comunistas (Arturo Cabo Marín, José Valls Ponsola y Miguel Valladares) procedentes de la URSS, eran los que luego se conocieron en España como los "Músicos", porque intentaron instalar un aparato de radio en la capital de España. El jefe del grupo era José Valls quien tenía en su poder el código de cifrado, Valladares era el técnico de los tres y Cabo era el que iba a contactar con los dirigentes y dar seguridad a los tres. Procedentes del puerto de Arkangel (URSS) desembarcaron en Gran Bretaña en junio de 1943, instalándose en las cercanías de Londres. Con documentación falsa eligieron la zona de Aviñón (Francia) para aterrizar, algo que hicieron en octubre cerca de Pernes-les-Fontaines, llevando dos emisoras receptoras de radio (se las habían facilitado los servicios de inteligencia soviéticos). Tras esconder el aparato de radio estuvieron dos días en una cabaña hasta que Valls fue a Lyon para contactar con un individuo conocido como “Cero” para que les dieran alojamiento y desde allí poder comunicar con la central de radio soviética. Valladares fue detenido por la policía francesa a principios de 1944 pero consiguió huir herido y abandonando el aparato de radio. Cabo y Valls decidieron que había que pasar a España. En junio y gracias a un guía español pasaron a pie por Solsona (Lérida). José Valls dejó el puesto de radio en casa del conserje de central eléctrica del pueblo, yendo en tren a Barcelona. Arturo Cabo se fue a Madrid y se instaló en casa de unos familiares (estuvo trabajando con el marido de una de sus primas en un taller de relojería hasta abril de 1945). En noviembre de 1944, Valls llegó a Madrid con su aparato de radio y con anterioridad, Cabo se había puesto en contacto con la organización clandestina del PCE y también con un vendedor de aparatos de radio del Puente de Vallecas. Arturo Cabo se vio con Jesús Monzón y Pere Canals indicándoles que había ido junto a otro camarada para poner en marcha una emisora con la que podrían comunicar con la Delegación del PCE en Moscú liderada por Dolores Ibárruri. La emisora prometida, según Cabo, tenía la misma potencia que las que montaba la Guardia Civil. Monzón les facilitó bastante dinero (miles de pesetas) para comprar material técnico, pero ante las preguntas de Monzón y Canals de cómo iba el montaje de la emisora, sólo obtenían de los “Músicos” quejas de que la Delegación no les ayudaba. Lo que sí hicieron fue gastar todo el dinero que les habían dado y no montar la emisora. “Cabito” (así era como le llamaban) insistía en que quería irse a Francia para ponerse en contacto 932 "El Peque” fue comandante de tanques en la guerra. En octubre de 1945 estuvo en la reunión de la formación del Comité Provincial de Bilbao, en la cual dijo que llegarían camaradas de la delegación de Madrid para arreglar la situación difícil por la que estaban atravesando, pero los que llegaron y "El Peque" desaparecieron. Tras esto se fue a Madrid para declarar sobre lo sucedido y la Delegación Central del PCE ordenó su expulsión del partido, acusado de haber dejado entrar a agentes provocadores, produciéndose diferentes detenciones en AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm Sig.283-286, Relación de camaradas en la zona Centro, informa David Sanz Díaz, 7 de junio de 1946 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 785 con Valladares que no había podido pasar a España. Cabo indicaba a Monzón que Carrillo que estaba en Francia le podría ayudar y que no estaba en condiciones de montar un aparato tan importante con planes primitivos. Canals encargó a Antonio Seoane que se ocupara del asunto de la emisora de radio, siendo ayudo en ocasiones por Vicente Pérez y otras por la mujer de Arriolabengoa, Práxedes Mercedes Garcés. Durante pocos meses se perdió el contacto entre la Delegación y Cabo y Valls, pero pudieron recuperarlo. “Cabito” envió una carta a la Delegación, quejándose del abandono que tenía, que llevaba más de dos meses esperando los materiales técnicos solicitados y que ellos responderían ante Dolores Ibárruri (Canals y Seoane no recibieron ninguna petición de la compra de material para la emisora, sólo les entregaron dinero para que ellos mismos compraran el material necesario). La Delegación les propuso montar otra emisora para comunicarse con Francia pero Valls y Cabo se negaron a dicha petición. Angelines Agulló fue la encargada de ser el enlace entre ellos y la Delegación. Los “Músicos” entregaban a Agulló los partes de radio Moscú que era el único trabajo que hacían ya que podían hacer nada más. La opinión de Seoane es que no querían trabajar para la organización comunista española. Cabo y Valls intentaron contactar con un antiguo aviador republicano para asegurar el contacto con la URSS, pero no pudieron lograrlo. Arturo Cabo informó a la Delegación que estaba en peligro por la conducta de su primo que tenía una relojería (calle Embajadores) con un falangista y por ello, Cabo pasó a Francia con la ayuda de la Delegación. Valls fue detenido por una denuncia del dueño de la casa donde escondían la emisora que era enlace del partido, apellidado Pozuelo (parece que la mujer de éste tenía relaciones sexuales con un comandante de la Guardia Civil del Servicio Especial de Madrid) pero se escapó del hospital donde estaba internado. Pozuelo entró en la cárcel de Alcalá de Henares y cuando los comunistas se enteraron que había sido un delator, le dieron una buena paliza, aunque más tarde salió en libertad. Pedro Canals le comentó a Seoane: “envié a Francia al cabrón de Cabitos y me dijo que sentía un buen aprecio por Jesús Hernández” (un militante que había contactado y colaborado con el aparato monzonista valoraba a otro dirigente que se enfrentó con el Buró Político del PCE y acabó siendo expulsado). Cabo y Valls se encontraron en Toulouse en febrero de 1946 y el primero trabajó en algunas editoriales de periódicos como “Mundo Obrero”, “Nuestra Bandera” o “Lucha” . Cabo fue detenido en 1950 y le enviaron a Córcega (Francia).933 933 Arturo Cabo Martín nació en Madrid en 1909 y de oficio tipógrafo. Afiliado al PCE en Málaga en 1930 donde fue secretario de la Juventud Comunista y fue enviado a la Escuela Leninista de Moscú entre 1931 y 1932. A su regresó fue nombrado secretario de organización del Comité Central de la Unión de las Juventudes Comunistas. En Sevilla asumió el cargo de la seguridad personal de José Díaz y fue secretario general del PCE cuando la anterior dirección fue detenida. Afiliado al Socorro Rojo Internacional, Amigos de la Unión Soviética, Federación Cultural Deportiva Obrera y en la UGT, Sindicato de Artes Gráficas. Al estallar la guerra, Cabo estuvo escondido en un agujero dentro del gallinero de su suegro durante veinte meses por la represión ejercida por Queipo de Llano en la capital sevillana. Pudo escapar como polizón en un barco americano, el “Examiner”, desde el puerto de Sevilla junto con otros camaradas y varios anarquistas, llegando primero a Casablanca (Marruecos), luego a Orán (Argelia), Port-Vendres (Francia) y a Barcelona en marzo de 1938. El PCE le destinó a la Comisión Ejecutiva de la JSU y el golpe de Casado le sorprendió en Madrid donde estuvo luchando contra las fuerzas casadistas. Antes de terminar la guerra se fue a Alicante y pudo embarcar en el buque “Stanbrook”. Parece ser que llegó a Francia y fue trasladado al campo de concentración de Barcares, del cual se escapó con la ayuda Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 786 En el seno del Comité Provincial de Madrid había militantes que pertenecían a grupos y células que tenían distintos cometidos: temas sindicales, Unión Nacional de Mujeres, Grupo de Intelectuales, etc. Una de las militantes que pertenecía a esos grupos era Isabel Sanz Toledano.934 En el verano de 1944, Isabel se encontró con un antiguo compañero de estudios, llamado José Luis García Alonso, quien le habló de la organización de Unión Nacional. Ella le dijo que pertenecía a un grupo pero sin mucha actividad política. La dirección del Comité Provincial del PCE estaba buscando a más militantes, para que formaran parte de los distintos aparatos clandestinos. José Luis García le dijo si quería participar más activamente dentro del partido y ella aceptó. Ella recibió una nota y una cita para que fuera a la salida del metro de Argüelles, donde la esperaría un individuo con una contraseña convenida. El día señalado, Isabel se encontró con José Gómez Gayoso que la integró en la secretaría de propaganda del Comité Provincial de Madrid, que también estaba en de algunos comunistas franceses. Desde el puerto de El Havre llegó a la URSS en mayo de 1939 y fue a Leningrado. En julio del mismo año estaba en la Escuela Planiernaya de Moscú. Fue seleccionado por parte de los servicios secretos soviéticos para una doble misión: contactar con los dirigentes de la Agrupación de la Juventud en Francia para llevarles una radio y el material correspondiente para que informaran a los servicios soviéticos de las acciones de la Resistencia y pasar a España con otra radio para introducirse en la organización clandestina comunista del PCE. José Valls Ponsola nació en Valencia y fue miembro de la JSU. Durante la guerra estuvo en el XIV Cuerpo de Guerrilleros y también fue comisario político. Miguel Valladares nació en Madrid, soldado del V Cuerpo del Ejército Republicano y comisario de un batallón de Sanidad. En la URSS estuvo en la escuela política y en la técnica, donde aprendió el manejo y montaje de aparatos de radio en HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Fernando: “Los años de plomo. La reconstrucción del PCE bajo el primer franquismo (1939-1953)”, Crítica, Madrid, 2015, pp.136-141, AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm, Sigc.204-208, Informe sobre Arriolabengoa y AHCCPCE, Documentos PCE Anexos, Jaques 55-63, Informe de Julio, noviembre de 1945. 934 Isabel Sanz Toledano nació en Cubillejo de la Sierra (Guadalajara), hija de Dámaso Sanz Sanz y de Carolina Toledano. Su padre era maestro y se fueron a Molina de Aragón (Guadalajara). Tras varios traslados del padre se asentaron en Arganda del Rey (Madrid). El hermano mayor de Isabel estudió la carrera de Filosofía y Letras y ella hizo primero Magisterio y luego dos años de Filosofía y Letras en Madrid. Se afilió a la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza (FETE), perteneciente a la UGT, colaborando con jóvenes de las Juventudes Comunistas. Al estallar la guerra, su hermano se incorporó a filas y ella tuvo que dar clases particulares para llevar dinero a casa. Isabel ayudaba dentro del batallón de la Enseñanza de la FETE en distintas tareas cerca de lo que luego fueron los Nuevos Ministerios. Colaboró en las evacuaciones de niños a otras localidades por los bombardeos en la capital de España y trabajó en algunas colonias escolares. Antes de terminar la guerra Isabel se afilió al PCE y daba clases en un colegio de la calle General Oraá. Por miedo a ser detenida se fue con su madre al pueblo segoviano de Riaza para esconderse en casa de una tía suya, pero cuando llegaron allí su tía no quiso acogerlas y tuvieron que regresar a Madrid. Isabel fue detenida en mayo de 1939 debido a once denuncias que tuvo de compañeros de trabajo o de partido, que querían entrar en algún colegio o tenían que poner nombres en fichas para librarse ellos mismos de las detenciones y pusieron su nombre. Le acusaban de ser miliciana y de haber combatido en el frente. Fue llevada a la prisión de Ventas y en agosto de 1939 absuelta de los cargos que se le imputaban. Al salir en libertad empezó a dar clases particulares en la academia “Muro” y empezó a tener contacto con algunos antiguos camaradas de partido. Isabel decía esto: “No sabías ni los nombres. Si los conocías de antes bien, pero si no nada. Eran nombres inventados. No preguntabas de donde había venido ni su nombre. Si me lo preguntaba era un fascista que venía a sacarme cosas y siempre con cuidado, con tal hora y lugar, escondiéndonos. Se sabía que había algo, te venían noticias de que estaban allí y que estaba el Comité Central organizado, porque había habido muchas detenciones. Incluso había algún atrevido que iba a la embajada inglesa a por boletines de la guerra mundial. Tenías que tener mucho cuidado porque si te cogían, eras detenido. La cosa estaba más organizada políticamente, siempre sabíamos que era una cosa de tres o cuatro, una troika o célula de tres o cuatro. Nos veíamos donde fuera, en la calle o en un café. Enseguida empezó a emitir Radio España Independiente, la Pirenaica” en Entrevista a Isabel Sanz Toledano, 25 de enero de 2001 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.031. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 787 relación con la Delegación del PCE. Isabel era el enlace directo del responsable de propaganda y estaba en contacto con otra mujer que se llamaba Pepita, para repartir material de propaganda por los distintos sectores madrileños. La propaganda se la entregaban cada diez días y ella tenía citas con los responsables de los sectores del Comité Provincial. Entre los miembros a los que entregó propaganda estaban Francisco Benavides Cuadrado del Sector Sur, que era el enlace entre este sector y el Comité Provincial, a Ramón del Toro Martínez que era el encargado de distribuir la propaganda entre los militantes del Sector Sur,935 siendo ayudado en estas labores por Julio Serrano Hernández y por Haydee Turrado Alonso, la cual, había contactado directamente con “Emilio”. También entregó propaganda sin saber su identidad a un grupo de la Junta Suprema que se hacían llamar “Guernica” integrados por José María Sánchez Diego, Enrique Erb Cazallús y Adolfo Ferrera Iglesias. La dirección del Comité Provincial buscó a personas que pudieran ayudar en la confección y reparto de propaganda. A Gabriel Aguilera Gómez le encargaron buscar gente para que trabajaran en la impresión de propaganda y presentó a unos pocos militantes que colaboraron en la secretaría de propaganda.936 A finales de 1943, Gabriel pasó a la organización clandestina madrileña. Le encargaron la fuga de cuatro individuos de Cuelgamuros, donde estaban los presos trabajando en la construcción del Valle de los Caídos. Sus nombres eran Agustín Varela García, Juan Muñoz Peinado, Manuel Torres y Rafael Crespo. Los cuatro eran comunistas y tenían penas de treinta años. Gabriel preparó toda la documentación y les dio cobijo en Madrid, una vez que se fugaron. Él no se fiaba de nadie, porque había tenido malas experiencias. Le daba mucha importancia a la indumentaria y al trabajo seguro en la clandestinidad.937 El siguiente en aceptar la colaboración fue Fernando Villa Landa, sobrino de Matilde Landa Vaz.938 En septiembre de 1943 llegó a su casa un individuo que se hacía 935 Ramón del Toro Martínez nació en La Roda (Albacete). Se afilió en 1937 al PCE y un año más tarde al Sindicato de Camareros, en el seno de la UGT, siendo destinado a la 41 Brigada Mixta en el cuerpo de Intendencia, combatiendo en el frente de Madrid. Al terminar la guerra estaba en Alicante, fue ingresado en el campo de concentración de Albatera y tras estar internado cuatro meses regresó a Madrid Aquí fue detenido y encarcelado primero en la cárcel de Porlier, luego en El Escorial y puesto en libertad condicional en mayo de 1940. Ramón se puso a trabajar en un puesto de freiduría, pero fue reclamado de nuevo por la justicia en noviembre de 1940, siendo condenado a doce años. Primero pasó por la cárcel de Conde de Peñalver y luego por Porlier, saliendo en libertad el noviembre de 1943. Trabajó en varios sitios hasta que se colocó en el Hotel Avenida, de la Avenida de José Antonio, 34, en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.031. 936 Gabriel Aguilera Sánchez nació en el pueblo almeriense de Dalías. Estaba afiliado en la JSU de Almería. La guerra le sorprendió allí, enrolándose voluntariamente en la 54 Brigada Mixta, guarnición de Sierra Nevada, en el frente de Granada. El final de la guerra se fue marchó a Alicante donde fue detenido e ingresó en el campo de concentración de Albatera. Luego fue trasladado a Portacoeli y más tarde a la prisión provincial de Almería. En agosto de 1942 obtuvo la libertad condicional y se fue a Madrid sin presentarse en la comisaría para evitar ser movilizado para el servicio militar en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.031. 937 Entrevista a Gabriel Aguilera Gómez, 16 de enero de 2001. 938 Fernando Villa Landa nació en Badajoz, hijo de Florencio Villa Pérez y de Aida Landa. Su padre fue comandante médico retirado por la Ley Azaña, pero al empezar la guerra fue requerido por el gobernador militar de Badajoz, que le nombró Jefe de Sanidad de las fuerzas que defendían Badajoz. Cuando entraron las tropas sublevadas fue detenido y fusilado el 18 de agosto de 1936. Fernando tuvo otros nueve hermanos, aunque murieron tres siendo muy niños. La familia se desplazó hasta La Coruña junto a su madre, hermanos y algunos primos viviendo en la casa de una tía suya, Jacinta Landa, hasta noviembre de 1937, cuando embarcaron en un barco inglés hacia Francia debido a las gestiones de Pablo de Azcárate. De Francia pasaron a Barcelona, Valencia y el destino final era la colonia infantil de Villalgordo de Júcar Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 788 llamar Daniel y que había conocido a su tía Matilde. Le dijo que participara en la organización clandestina y tras varias citas, le habló de la Junta Suprema y de la política de Unión Nacional, entregándole un ejemplar de “Reconquista de España”. Fernando no entendía como en una organización podía estar englobados comunistas con personas de derecha y católicos. Daniel le indicó que era necesaria esa política para acabar con la dictadura franquista y que ayudara en lo que pudiera. Fernando dijo que no tenía mucho tiempo y que se iba a hacer el servicio militar, destinado en el Regimiento de Artillería a Caballo, nº 19, cuya guarnición estaba en Carabanchel. Daniel le presentó a otro comunista llamado Luis Fernández de Manuel quien propuso a Fernando Villa que formara parte de la secretaría de agitación y propaganda del Comité Provincial del PCE, ayudando en la confección del periódico “Mundo Obrero”. Daniel le dio una máquina multicopista, para hacerse cargo de ella y confeccionar los trabajos originales que le daba. Por razones de seguridad, Fernando se llevó la máquina a la casa de una vecina suya que vivía en el cuarto, llamada María Ortiz Rodríguez, sin decirle que iba a hacer con la multicopista. El tiempo que estuvo confeccionando la propaganda editó los periódicos “Reconquista de España”, “Ataque” (boletín del Comité Regional del Centro) y manifiestos y folletines de Unión Nacional. En el verano de 1944, Fernando albergó en su casa a Francisco Filgueira de Betanzos (La Coruña). Lo había conocido cuando estuvo en Galicia durante la guerra. Fue a Madrid porque estaba siendo perseguido por actividades clandestinas comunistas por la policía. Cuando Francisco fue detenido, indicó que había estado escondido en la casa de Aida Landa Vaz y por ello fue detenida y llevaba a la cárcel de Ventas. Pasados (Cuenca), donde Jacinta, Rubén y Matilde Landa ayudaron en tareas pedagógicas y culturales en el centro educativo. Al terminar la guerra Fernando se fue con su madre y cuatro hermanos a Madrid, domiciliados en la calle Caracas, 3, 2º centro. Vivían de los alquileres de algunas casas que tenían en Badajoz y de la pensión de su madre que recibía por ser viuda del Colegio de Huérfanos de médicos militares. Fernando consiguió trabajo en el Instituto Nacional de Previsión. Matilde Landa desde la cárcel de Palma de Mallorca, le estuvo escribiendo cartas diciéndole en sentido figurado que sería bueno que perteneciera al PCE. Debido a esto y al recuerdo del fusilamiento de su padre, empezó a sentir curiosidad por acercase a los postulados comunistas. En 1942 fue a visitarle una amiga de su tía Matilde, Antonia Sánchez Herrero que había salido en libertad y quería hablar con Fernando y con su madre. Un día al salir de clase Fernando, que estaba estudiando en la Escuela Industrial, Antonia le dijo que llevaba instrucciones de Matilde para darle clases de comunismo y explicarle el mecanismo orgánico del partido. Así estuvieron casi un año, viéndose una vez por semana, recibiendo clases de cómo captar elementos para incrementar el número de cotizantes y militantes, cómo crear grupos para que una vez constituidos dieran solidez al partido, normas de la vida clandestina, etc. Antonia le dijo que observara entre los alumnos el ambiente político por si había posibilidad de formar una célula. Pero Fernando comprobó que casi todos eran del Frente de Juventudes de Falange. Antonia manifestó que tenía que irse un tiempo fuera de Madrid pero no volvió a verla más. Una de las cartas de Matilde con fecha de 4 de marzo de 1941 a su sobrino le decía: “Quizás no conozcas aun exactamente todo lo que vale esa familia, a la que quieres dedicar tu esfuerzo y tu trabajo. (…) “Algo tan grande que hasta la vida que siempre se ha considerado como lo más propio de cada persona, nos avergonzaría reservarla para nosotros y no entregarla por entero a eso que irás queriendo más cada día…”. Le comentaba también como en la cárcel se estaban adueñando de su manera de pensar y en su formación espiritual. Otra carta fechada el 7 de abril de 1941, comenzaba con el encabezamiento “Querido Rafael”. Iba destinada a un miembro de la organización en Madrid, ya que la casa de su hermana, Aida, la utilizaron como casa estafeta del PCE. Todas las cartas las firmaba Matilde Landa con el sobrenombre de “Griffón” en GINARD I FERON, David: “Matilde Landa. De la Institución Libre de Enseñanza a las prisiones franquistas”, Flor del Viento, Barcelona, 2005, p.71 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.031. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 789 unos días Fernando Villa fue detenido junto a su vecina María Ortíz y ocupada la máquina multicopista. José Gómez Gayoso le dijo a Isabel Sanz que iba a dejar de ser su enlace, para ocupar un puesto de más responsabilidad dentro de la Delegación Nacional del PCE. Tenía que montar un aparato femenino denominado “Unión Nacional de Mujeres”. Una especie de Agrupación de Mujeres Antifascistas para agrupar a todas las mujeres disponibles y darle un sentido político a la lucha femenina, extendiendo en todo lo posible las reivindicaciones de las mujeres. Gayoso le dio una nota a Isabel Sanz con las instrucciones que tenía que hacer, buscando a alguien que le reemplazase en su labor del Comité Provincial porque debía pasar a la Delegación Nacional. Esa nota le decía: “Debes ir viniendo, quien quede en el Regional tendrá tu trabajo, tú debes pagar con la Delegación, para llevar ese mismo trabajo en el aparato nacional”. Sin embargo, las pretensiones y objetivos de la Delegación Nacional con respecto a este aparato estaban desbordadas, debido a la falta de personas cualificadas para llevar a cabo una idea tan amplia como la que querían desarrollar. Las instrucciones de Gómez Gayoso eran demasiado amplias: captación de mujeres, difusión de propaganda y artículos específicos de la nueva estructura femenina y la relación con otros aparatos clandestinos del partido. La dirección de la “Unión Nacional de Mujeres” la iba a ocupar Isabel Sanz, incorporando a una amiga suya, Soledad Ruiz Hernando, para que fuera su enlace y mano derecha dentro de la agrupación. El trabajo empezó a desarrollarlo en enero de 1945 escribiendo algunos artículos y trabajos para que fueran publicados en los periódicos, “Mundo Obrero” y “Reconquista de España”, de los cuales, algunos salieron publicados.939 Un ejemplo de los artículos que Isabel Sanz escribió es el siguiente: “Madre, esposa e hija, no dejes que los tuyos sufran en las prisiones, colabora con la U.N. de M. Por la libertad de los presos, por la felicidad de tu hogar, por la cultura y la paz colabora con la U.N. de M. Mujer española, la U.N. encarna a los más delicados sentimientos femeninos y lucha contra la barbarie y el terror por las reivindicaciones y derechos de la mujer. La U.N. de mujeres simboliza la unidad de la mujer española enemiga de la opresión y el terror con un régimen de libertad y paz”. Para dar un mayor auge al trabajo de la organización, Isabel Sanz contactó con las diferentes responsables femeninas de los sectores del Comité Provincial de Madrid. Las entrevistas entre Isabel y Soledad se daban una vez por semana para ir presentándole las diferentes mujeres que iban encuadrando la organización y que a su vez serían las responsables de los barrios y sectores. Así fue como conoció Soledad a Rosa, la responsable del Sector Este, a Mercedes del Sector Sur, a Blanca del Sector Oeste y Antonia del Sector Norte. Con ellas se entrevistaba también una vez a la semana para ver cómo iba la organización y con estas noticias, se las trasladaba a Isabel Sanz. 939 Soledad Ruiz Hernando nació en Madrid. Estaba afiliada desde 1934 a la UGT, en el sindicato de empleados de oficinas. Era matrona y mecanógrafa. Al empezar la guerra se afilió al PCE siendo encuadrada en el Sector Oeste de Madrid. Trabajó en la sección femenina de dicho sector como secretaria. El final de la guerra le sorprendió en Madrid, siendo detenida y condenada a muerte, aunque luego le conmutaron a treinta años. Soledad estuvo en varias cárceles y cuando estaba en la prisión de Puig en Valencia, le rebajaron la pena a veinte años. Salió en libertad condicional en marzo de 1944 y regresó a Madrid donde vivía su hija Acacia Rubio Ruiz con su cuñada. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 790 Soledad Ruiz recibió propaganda y periódicos clandestinos para distribuirlos por los diferentes sectores femeninos del Comité Provincial. Los inicios no fueron fáciles debido a la falta de infraestructura y a la debilidad de la organización. Isabel preparó un manifiesto para su publicación y distribución entre los militantes, en el que venía la finalidad que querían desarrollar dentro de la “Unión de Muchachas”. Isabel también intentaba ampliar el aparato a más mujeres, para explicarlas que era una organización con matices positivos y cuantas más mujeres hubiera, tendrían una mayor aportación económica. La labor de captación de mujeres fue una de las primeras cosas que hizo Soledad. Por mediación de una amiga suya llamada Alicia Álvarez Menéndez, que habían estado juntas en la cárcel de Amorebieta (Vizcaya), le presentó a otra mujer llamada Consuelo de las Cuevas García. Soledad le habló de la organización de Unión Nacional, de la política que representaba y de la idea de hacer una organización de mujeres, aceptando colaborar económicamente y a desarrollar alaguna actividad. El responsable de propaganda de la Delegación, José Gómez Gayoso, presentó al secretario de agitación y propaganda del Comité Regional del Centro, Santiago Cuesta Delgado a Isabel Sanz. El secretario general era Asensio Arriolabengoa Ibabe y el de organización, Francisco Garrido Garrido. Santiago Cuesta conoció a un individuo llamado Narciso Díaz Gallego, “Evaristo”, en cuya casa de la calle Fernán González, 72, se hacía la propaganda clandestina del Comité Provincial del PCE de Madrid, el que a su vez le presentó a los dos encargados de hacer la propaganda, los cajistas José López García y Ernesto López Baigorri. Estos le expusieron las dificultades que tenían para realizar su trabajo y las deficiencias del material empleado. Estas adversidades fueron subsanadas en parte con las 1.000 pesetas que les dio para la compra de material y utensilios de imprenta. Santiago recibía los originales del periódico “Mundo Obrero”, que antes de ser confeccionados, los examinaba y corregía Narciso Díaz. Pudo ver los números uno y tres que correspondían a los meses de enero y marzo, pero el número dos no se pudo tirar por falta de medios. El temor se palpaba entre los miembros del aparato de propaganda, porque se habían producido detenciones y no estaban nada seguros. Una de las medidas iba a ser trasladar la imprenta del lugar donde estaba instalada a otro sitio más seguro, pero no les dio tiempo, porque la policía descubrió la imprenta y empezaron las detenciones de todos ellos. Victoria Zárate Zurita también participó en la organización “Unión de Muchachas”. Había sido amiga de Isabel Sanz durante la guerra por pertenecer a la Asociación de Maestros de Madrid.940 Su tarea fue buscar a más mujeres para que 940 Victoria Zárate Zurita nació en Madrid. De 1928 a 1931estuvo afiliada al Partido Radical Socialista y en la Asociación General de Maestros de la UGT, siendo presidenta de la sección de maestros de Madrid. Cuando empezó la guerra su misión era nombrar a los maestros más afines políticamente para ocupar las vacantes que había. Luego fue presidenta de la Junta Central de Huérfanos del Magisterio. En septiembre de 1937 se fue a Valencia con el departamento ministerial, siendo directora administrativa del Instituto para Obreros de Valencia, afiliándose al PCE. Con el fin de la guerra se fue a Madrid y luego a Bilbao para ayudar a su hermano Cayo que había sido detenido. En noviembre de 1939 fue detenida por Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 791 integraran dicha asociación o más adeptos para pertenecer a la organización de Unión Nacional. Fue así como Victoria presentó a Ana Ivars Meroño, que pasó a integrar el grupo de mujeres y a Marcelino Tamayo Egea, que iba a formar una especie de grupo con intelectuales, denominado “Unión de Intelectuales Libres”. Ana Ivars se vio con Isabel Sanz, la que a su vez le presentó a Consuelo de las Cuevas, para que estuvieran en contacto y hablaron de la organización de mujeres. Santiago Cuesta pidió a Isabel Sanz, una mujer que le ayudara en las labores de propaganda y que fuera su enlace. Ella pensó en Laura Contreras Fernández que la había conocido en la cárcel de Ventas. Ya habían participado juntas en un grupo de ayuda a los presos. Isabel le propuso participar en un grupo organizado para trabajar clandestinamente, pero no le habló de Unión Nacional. Isabel preparó una cita con Santiago en la puerta del cine Alcalá y cuando acudieron los dos a la cita fueron detenidos por la policía. Soledad Ruiz fue detenida en su casa. Estaba viviendo con una amiga, Julia Martínez Moreno, que estuvo presa en diferentes cárceles por pertenecer a la sección femenina del PCE. Cuando llamaron a la puerta diciendo que era la policía, Soledad se puso a destruir documentación y propaganda clandestina para que no la involucraran más de lo que estaba. La idea de la organización del grupo de intelectuales se debió a Isabel Sanz y a la dirección de la Delegación. La idea era aglutinar a distintos profesores, maestros e individuos de diferentes profesiones que intercambiasen aspectos culturales y debatir la situación política española y mundial. También podrían escribir diferentes artículos y escritos que se publicarían en los periódicos comunistas. No obstante, y como había pasado con la “Unión de Mujeres”, el plan y los objetivos eran demasiado extensos para que funcionaran, con la infraestructura y bases con la que contaba la organización y la estructura de la Delegación del PCE. Isabel Sanz también quiso montar otro aparato que controlara a las trabajadoras madrileñas. Para ello se puso en contacto con una amiga, llamada Amparo Baró. La idea era extender la organización a otras compañeras de trabajo, entregándole algo de propaganda clandestina, aunque no tuvo éxito debido a las detenciones producidas. El encargado de dirigir la “Unión de Intelectuales” fue Marcelino Tamayo Egea.941 Éste era amigo de Victoria Zárate desde la guerra civil, quien le habló de la política de Unión Nacional y de la posibilidad de que participara en la organización. Ambos quedaron en ver a Isabel Sanz. Ésta y Marcelino Tamayo tuvieron varias citas en las que Isabel habló de política y de la organización que ella estaba desarrollando con el grupo falsificar unos documentos oficiales, ingresando en la cárcel de Bilbao y condenada a seis años. Al salir en libertad condicional regresó a Madrid y fue expulsada por el Ministerio de Educación de su plaza de magisterio, dedicándose a dar clases particulares. 941 Marcelino Tamayo Egea nació en Caniles (Granada) y era licenciado en Químicas. Se afilió al Partido de Acción Popular en 1934 y a la Agrupación Escolar Tradicionalista de Valladolid en noviembre de 1935. Fue nombrado habilitado del Magisterio en la provincia de Granada, en la Federación de Trabajadores de la Enseñanza de la UGT. Con el final de la guerra civil se fue a Madrid para saber si podía seguir trabajando o iba a ser depurado, al final su caso salió positivo y fue nombrado profesor de instituto en Puertollano (Ciudad Real). En 1942 fue detenido por sus actividades durante la guerra estando catorce meses en la cárcel de Conde de Peñalver (Madrid). Fue absuelto en mayo de 1944 y desde Granada regresó a Madrid, dedicándose a la enseñanza privada y luego fue rehabilitado como profesor en Puertollano. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 792 de muchachas. Marcelino aceptó participar en la organización de Unión Nacional y quedaron en que se vería con un dirigente, que le daría instrucciones de otro tipo. José Gómez Gayoso envió a un camarada suyo para que citarse con él en la puerta del cine Coliseum, llevando un cigarrillo apagado en la boca y el periódico “Marca” en la mano. Fue el encargado de hablarle de la organización de un grupo de intelectuales, dándole las instrucciones precisas para la formación del mismo y la obligación de captar a personas que integrasen el grupo de intelectuales. Por aquellos entonces también existía la Agrupación de Intelectuales Democráticos constituida por escritores y profesiones liberales. La idea de la dirección comunista era unificar ambas agrupaciones, para ser más fuerte y extensa.942 A las pocas semanas, Marcelino tuvo una cita con otro dirigente comunista, el cual en un principio le criticó el poco trabajo desarrollado en la formación del grupo de intelectuales. Marcelino respondió que no tenía mucho tiempo y que ya había contactado con un médico llamado José Marzoa Zapardiel, conocido de Isabel, la cual le había comentado la formación de una alianza entre intelectuales para unos intercambios culturales, no hablando nada de política. En las siguientes entrevistas que tuvo Marcelino con el dirigente comunista, eéte le alentaba a seguir con el trabajo y labor del grupo de intelectuales. Isabel también le presentó a un maestro, llamado Rafael Guisasola para que formara parte de la “Unión de Intelectuales Libres”. También empezaron a tirar un periódico mensual llamado “Demócrito” saliendo a máquina con una tirada de ochenta ejemplares. Sin embargo, las caídas se fueron produciendo continuamente. Marcelino fue detenido, de igual manera que muchos de sus compañeros de lucha. Gabriel Aguilera aunque no estaba inmerso en la misma secretaría que los anteriores, ya que desempeñaba tareas en un aparato de la guerrilla, también fue detenido, ocupándole una pistola marca “Splinter” calibre 6.35 y un brazalete republicano de la guerra civil. Cuando le llevaron a la Dirección General de Seguridad, intentó sacar desde las celdas dos notas, escritas con tinta simpática dirigidos, uno a su novia Mariana Bautista Moreno, para decirles lo mal que lo estaba pasando y a las torturas que era sometido. También escribió en la nota su compañero de celda, Francisco Cerezo García. La otra nota iba dirigida a la dirección del PCE, para que llamaran al señor Formanek, embajador de Checoslovaquia en España, que hiciera todo lo posible para ayudarle. Estuvo retenido en la Dirección General de Seguridad cuatro meses y luego fue trasladado a la prisión de Alcalá de Henares.943 Las detenciones se fueron multiplicando entre los componentes del Comité Provincial de Madrid. A uno de ellos le ocuparon una lista con nombres de militantes.944 942 AHCCPCE, Documentos del PCE, Caja 34 Informes sin autor, Carpeta 22. Según informe de Agustín Zoroa. 943 Entrevista a Gabriel Aguilera Gómez, 16 de enero de 2001. 944 Entre los detenidos fue incautada una lista donde aparecían los nombres de militantes del Comité Provincial de Madrid con sus cargos dentro de la organización: ÁNGEL CARRILLO REDONDO, secretario de organización del sector Este, MANUEL CHERCOLES HERNANDO, secretario de organización del sector Oeste, EMILIO GÓMEZ ROBLEDO secretario general del radio 5, NICOLÀS SANZ MANZANARES secretario de organización del radio 5, JOSÉ LIÑÁN LINARES secretario de agit-prop del radio 5, ERNESTO BARAJAS LORENZO, secretario de organización del radio 6, JULIO REGUERA CAZO secretario de agit-prop radio 6, FRANCISCO GARCÍA GONZALEZ, secretario general del radio 8, FRANCISCO CAYO SEÑAS, responsable de célula y secretario general del radio 9, SAÚL RODRÍGUEZ GIL, secretario de organización del radio 9, LUIS SASTRE PUMAR, enlace de los Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 793 El día 5 de marzo de 1945 fue detenida Isabel Sanz cuando iba a una cita con un compañero en las cercanías de la calle Montera. La policía la llevó primero a una comisaría y luego a la Dirección General de Seguridad para tomarla declaración. Tras los primeros interrogatorios, al dar su dirección en la calle Ríos Rosas, 17, 3º D, los agentes fueron a registrar su casa. Nada más llegar, los policías encontraron un baúl lleno de propaganda, informes y folletos de la organización clandestina comunista.945 radios 6, 7 y 7, ANTONIO COLLAR VÁZQUEZ enlace, ANTONIO GUILLÉN NOVOA, enlace con las prisiones de Madrid, ALFONSA SÁNCHEZ GIL, enlace para el reparto de propaganda, ALFONSO CHÁSCALES VIÑOLAS, enlace, ANTONIO GUILLÉN BARROSO, responsable de los radios 4, 5, FÉLIX DEL RÍO VILLA, responsable de troika y CÁNDIDO MADERUELO DE LA CRUZ, jefe de célula. Personas que recibió propaganda y cotizaron: CARMEN CORTÉS FERNÁNDEZ CASTILLO, ANTONIO GONZÁLEZ GONZALEZ, MARIANO GÓMEZ REY LÓPEZ, CARLOS GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, JOSÉ SANTIAGO SIO, ROSARIO VILLANUEVA MORENO, EMILIO ESTEBAN MENESES, ANTONIO NAVAS AMAT, CONCEPCIÓN GONZÁLEZ MADERAS, ANTONIO CARRASCO TORRES, ANTONIO PÉREZ GARCÍA, LUIS LUCIO LOBATO ESPRONCEDA, JOSÉ DEL VADO ÁLVAREZ, LIBRADO MARTÍN GOMEZ, MIGUEL PLAZA ARAQUE, BALBINA TORRES CALLEJO, POLICARPO PEÑALVA MARÍN, VICENTE GARCÍA HERNÁNDEZ, MAURICIO MUÑOZ LAFUENTE, ROSAURO PERERA SÁEZ, CELESTINO DÍAZ DÍAZ, ESTEBAN MONREAL CUESTA, MARÍA VALES ANTÓN, HORTENSIO BARAJAS LORENZO, DAMIANA ROLDÁN BAYON, ISIDORO MADERUELO DE LA CRUZ. Personas que sabían de la existencia de la organización comunista: FERNANDO MORENO MARTÍNEZ, LUCINO OLIVARES COLMENARES, NICOLÁS MARTÍNEZ LÓPEZ, JUAN HERNÁNDEZ PELLIN, ANTONIO CORNEJO GÓMEZ Y JUAN SELAS CID. 945 Una hoja de bloc escrita en tinta por ambas caras que decía: “Amiga Rosa. Tengo algunas cosas para ti, insiste a Tamayo que no olvide ir a las ocho el sábado en el mismo sitio y consigna, el otro dijo que estuvo allí, que no faltara, si derrocha feminismo en Mundo Obrero y Reconquista, pero no siempre podemos poner generalidades, hay que preparar artículos con hechos que se conozcan, una o media página para las mujeres, ser vosotras quien lo haga, espero que me envíes para el número de Mundo Obrero próximo, si tenéis algún documento mandarlo para publicarlo, te aseguro que no sea como lo del “Peque”. Envíame por Pepita un par de Mundos Obreros del editado por el Regional, debes ir viendo quien queda en el Regional con tu trabajo, debes pasar con la delegación haciendo el mismo trabajo a nivel nacional, consolidar lo que ya se había logrado, que Madrid y el Regional podrían seguir ellos solos, hablé con el responsable del Regional, dijo que no deberíamos precipitar tu incorporación porque se daban los primeros pasos, hay que hacer llegar a todas las provincias la circular de la Comisión Femenina, con algunas modificaciones y con las normas dadas se pueden publicar en Mundo Obrero o Nuestra Bandera, hacerla llegar a todo el país”, firmado “Emilio” , pasar a Pepita al responsable del Regional”. Una hoja de papel cuadriculado escrita en clave, a mano y a lápiz por una cara que decía: “Partido-Escuela, Guerrilleros, Alumnos, Militantes-Estudiantes, Trabajo Partido”. Un papel escrito a lápiz con cifras y datos y horas de citas y notas en abreviaturas. Una hoja que decía: “Madre, esposa e hija, no dejes que los tuyos sufran en las prisiones, colabora con la U.N. de M. Por la libertad de los presos, por la felicidad de tu hogar, por la cultura y la paz colabora con la U.N. de M. Mujer española, la U.N. encarna a los más delicados sentimientos femeninos y lucha contra la barbarie y el terror por las reivindicaciones y derechos de la mujer. La U.N. de mujeres simboliza la unidad de la mujer española enemiga de la opresión y el terror con un régimen de libertad y paz”. Una hoja escrita a mano por una cara y a máquina por la otra, esta última indicaba: “Aportación de la mujer en la lucha actual, ayuda a los guerrilleros, campaña de invierno, ejemplo de otras mujeres que murieron en la lucha, no frenar a los compañeros que cooperan a la liberación de nuestra patria”. Una hoja con un trabajo a desarrollar, otra hoja en la que aparece escrito Julia Hernández Fernández, 18 de febrero, dos periódicos de “Reconquista de España” de diciembre de 1945 y dos manifiestos impresos titulados “Españoles” de la Junta Provincial de U.N. en Madrid, uno de ellos sujeto con un papel que dice “Merche”, lo mismo aparece con un papel con el nombre de Pili y otro igual pero sin nombre (refiriéndose a Mercedes Gómez Otero y a Pilar Claudín). Un ejemplar de “Mundo Obrero” editado por el C. Regional del PCE del Centro de enero de 1945. Una circular escrita por ambas caras a máquina titulada “Campaña de Invierno”, Ocaña, noviembre de 194, la comisión firmada. Un ejemplar de un llamamiento escrito a máquina titulado “Mujeres de España”, que termina diciendo “Viva la Unión Nacional de Mujeres” “Viva España Libre e Independiente”. Un ejemplar de un discurso escrito a máquina del doctor Negrín al pueblo americano, traducción del semanario “Actino” de París, en enero de 1945. Una carta escrita a máquina en papel cebolla por una sola cara que decía: “Sr. Secretario. Muy Sr. Nuestro, con todo respeto y consideración Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 794 En la Dirección General de Seguridad, Isabel Sanz permaneció desde el 3 de marzo, hasta el 5 de agosto. En celdas llegó a coincidir con Juan Casín que había entrado en Gobernación con el uniforme de guardia urbano, al que según Isabel le dieron unas palizas tremendas. A veces se comunicaban de celda en celda y el guardia le daba fuerza para que siguiera resistiendo, aunque los dos no se conocían de nada. También coincidió con algún que otro guerrillero, como José Vitini, sin llegar a verlo, pero si lo oía dar ánimos a sus compañeros y con Marcelino Tamayo. Los interrogatorios eran normalmente por la noche y diarios. Para Isabel tenían una causa justificada: “Los hacían por la noche para que no durmieras y tuvieras la mente fresca. Porque saben que si te interrogan por el día, por la noche descansas a pierna suelta, como un bendito, pero por la noche no haces eso”.946 En los primeros días, la policía sacaba a Isabel a la calle para ver si veía o saludaba a algún compañero. La policía estuvo diciéndola en que sitios tenía cita normalmente para ir allí y ella les llevaba a otros diferentes. Cuando regresaban a la Dirección General de Seguridad sin nadie detenido, Isabel era torturada. Los policías estaban muy enfadados con el asesinato de los dos falangistas y querían dar rienda suelta a ese enfado con los detenidos comunistas. Isabel Sanz decía: “Entonces ya me acusaban de trabajo clandestino. Y es más. Por esos días decían: “Sabemos que no has tenido nada que ver con las armas, sabemos que no has tenido nada que ver con las guerrillas, que tu trabajo es sólo trabajo político, organizativo, clandestino. Pero nosotros necesitamos vengarnos en alguien. Estos falangistas que han muerto en la casa de Falange de Cuatro Caminos tienen que ser vengados de alguna manera. Como no encontramos a alguien a quien culpar, pues tú vas delante con alguno más y te debido a su persona y representación que ostenta la Junta Provincial de la U.N. de Madrid, se dirige a V... y termina por conseguir la implantación en España del sistema político que según las bases de la carta del Atlántico autodetermina el pueblo soberano por medio de unas elecciones por la Junta Provincial de U.N. de Madrid. El Presidente”. Un ejemplar de dos hojas en papel cebolla escritas a máquina de la publicación “Demócrito (Hoja Intelectual Antifalangista)”, Enero de 1945. Una hoja a papel cebolla de instrucciones de la Delegación del CC del PCE. Comisión de agit-prop que empezaba: “Instrucciones sobre la campaña con motivo del aplastamiento de Hitler, a los comités regionales, provinciales, locales…”, firmada el 22 de septiembre de 1944. Otras cuatro hojas de instrucciones de la Delegación sobre el final de la guerra mundial. Un ejemplar escrito a máquina multicopista que tenía tres hojas de la publicación titulada “Tareas”, Comisión Regional del Centro, PCE, Boletín Interior, nº3, 10 de enero de 1945. Un ejemplar escrito a máquina multicopista en seis hojas tamaño folio, con la publicación de “Nuestra Bandera”, editado por la Delegación del Comité Central del PCE, diciembre 1944 año II – Enero 1945. nº1. Una circular del Comité Regional del Centro del PCE dirigida a los Comités provinciales, locales, radio, sectores, células y todos los militantes en contra de los esbirros falangistas. Un llamamiento tirado a multicopista dirigido por la Delegación del Comité Central del PCE, Comisión de agit-prop, diciendo que todo lo que fuera freno o pasividad es falso y nocivo, del 1 de octubre de 1944. Un manifiesto del PCE firmado por la JSUN, Delegación del CC. Del PCE, noviembre de 1944 para la chica del Regional. Otro llamamiento de la Unión Nacional de Mujeres en contra del falangismo. Otro llamamiento escrito a máquina en papel cebolla y por una sola cara que invita a las mujeres a combatir el franquismo y Falange, firmado por la Unión Nacional de Mujeres, JSUN. Otros manifiestos que piden el fin de la pena de muerte y que se oigan las voces de las mujeres por las torturas de las que son objeto los prisioneros en cárceles y dirección. Un Boletín interno de organización del C.P. de Madrid que previene a todos los militantes para que no se dejaran sorprender por un traidor que no tenía nada que ver con el partido. Otros llamamientos para que las mujeres puedan ingresar en la U.N. de mujeres y de la lucha de la mujer. Un escrito con temas de vocabulario entre español y ruso. También se cogen cuarenta y cuatro cuartillas escritas a lápiz, conteniendo muchos trabajos políticos, manifiestos, dirigidos todos a las mujeres para que tomaran parte de las organizaciones clandestinas comunistas en contra del régimen actual, que habían sido escritas por Isabel Sanz Toledano en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.031. 946 Entrevista a Isabel Sanz Toledano, 12 de enero de 2007. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 795 acusamos”. Yo les decía que no tenía nada que ver con aquel asunto. Ellos me contestaban que no tenía nada que ver, pero me consideraban como organizadora de esto, pero lo has organizado, ya hemos cubierto el expediente, sí quieres legalidad pues ya la tenemos”.947 La policía le estuvo preguntando por un individuo que se hacía llamar “Alfredo” , contestando ella que no sabía nada. El comunista en cuestión era Casto García Roza, que había ostentado el cargo de máximo responsable de la Delegación del PCE en España.948 Uno de los días que Isabel estuvo en la Puerta del Sol, la llevaron a una habitación vacía, sin ventanas ni nada y la dejaron allí un día entero, sin dirigirla la palabra y a oscuras. La policía quería hacer ver a la detenida que podría ser su último día de vida, para que tuviera tiempo de reflexionar y pensar. Una manera de venirse abajo psicológicamente y contar todo lo que supiera sobre su vida política y clandestina. Una referencia que contaba Isabel Sanz de la brutalidad que había entre los policías de la Brigada Político Social era como estos utilizaban su cargo y estatus de agentes de la fuerza del orden público, para reírse y mofarse de los ciudadanos y sí podían, beneficiarse económicamente de ellos. Mientras Isabel esperaba para iniciar los interrogatorios, escuchó las conversaciones que mantenían varios policías. Decían unos a otros riéndose, como iban a los urinarios públicos de la Puerta del Sol, esperaban en la puerta del servicio de caballeros a que llegara algún hombre que mientras su mujer entraba en el urinario de mujeres, él permanecía fuera esperándola. En ese momento, los policías hacían ruido contra la pared o en el propio urinario, instante que los otros miraban para ver de donde procedía ese ruido. El policía, justo cuando el hombre miraba, le increpaba y era detenido, llevándole a las dependencias de la Dirección General de Seguridad. Una vez allí, de manera violenta les decían si eran homosexuales y si les gustaba mirar las partes íntimas de los hombres. Todo este procedimiento se daba antes de ficharle. Y luego procedían según les pareciese. Unas veces solo pagaban una multa económica, que se quedaban ellos para que no volviera a suceder nunca más. El beneficio era doble porque además pasaban un buen rato, a costa de los detenidos, por las risas que les hacían pasar. Y en otras ocasiones, según el comportamiento que hubiera tenido el individuo, le detenían y los fichaban como presuntos homosexuales en virtud de la Ley de Vagos y Maleantes, donde también incluían los delitos de homosexualidad, como elementos peligrosos contra la causa nacional. Esta ley cambió su nombre en 1970 por la de “Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social”. En agosto de 1945 Isabel salió de la Puerta del Sol, para ser trasladada a la prisión de Ventas. Tras pasar un tiempo en las celdas de incomunicadas, fue trasladada a las galerías de penadas en la 3ª galería izquierda. En seguida pudo ver como estaba el PCE organizado con su dirección y mujeres que destacaban por su formación política. A primeros de septiembre, desde las oficinas de la cárcel, vocearon el nombre de Isabel Sanz. Cuando subió, la directora Carmen Castro le explicó que había una comisión de intelectuales externa y que iban a mantener una conversación privada con ella. A Isabel esto le extrañó, porque la propia directora les dejó a solas y dio facilidades para la entrevista. La comisión le informó de la gran campaña y presión internacional que estaban haciendo para intentar su liberación, de igual manera que la de Mercedes Gómez Otero y María Teresa Toral. Le dijeron que habían estado en la Dirección 947 Entrevista de Fernanda Romeu a Isabel Sanz Toledano, 15 de enero de 1997. 948 AHCCPCE, Informe sobre camaradas, 999 Informe sobre Isabel Sanz. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 796 General de Seguridad preguntando por ella, pero la policía les dijo que ya había sido trasladada a la cárcel y ese fue el motivo de su visita. Esta comisión temía por la vida de las tres presas políticas. Era una circunstancia atípica e inusual que el sistema penitenciario franquista concediera este tipo de entrevistas y citas con las presas en una cárcel antes de ser juzgadas. Esto fue motivado a la gran presión internacional y por las circunstancias políticas que se daban en contra del régimen de Franco, con la celebración de la conferencia de Potsdam, donde la Unión Soviética, EE.UU y Reino Unido, establecieron los postulados de la posguerra mundial, la división de Alemania en zonas de ocupación y los términos de la rendición de Japón, lo que conllevaría a la separación mundial en dos bloques antagónicos, en pleno contexto de la guerra fría y eso Franco lo sabía, para dejarse querer por las potencias democráticas, antagónicas a la órbita soviética. La campaña y movilización que hizo el PCE fue de las fuertes a nivel internacional, porque se temía que las condenas fueran a muerte para las tres encarceladas. Se movilizaron asociaciones de mujeres libres, antifascistas, intelectuales de todo el mundo, con manifestaciones, telegramas, artículos y mítines pidiendo la libertad de Isabel Sanz, María Teresa Toral y Mercedes Gómez. Un ejemplo de los artículos que se publicaron a nivel mundial en multitud de periódicos, pidiendo la libertad de las presas: “Las mujeres del mundo piden la libertad de Isabel Sanz Toledano, Mercedes Gómez Otero y María Teresa Toral. Este año, una de la más altas banderas que las mujeres de todo el mundo enarbolan en la celebración de la Jornada Internacional de la Mujer, es la de la lucha contra el terror franquista, la del combate en la defensa de la vida, de sus heroicas compañeras españolas, que, detenidas y torturadas por los esbirros franquistas, se encuentran en inminente peligro de muerte. Al telegrama que enviado por la camarada Dolores Ibárruri a la Sr. Roosevelt, denunció la amenaza pendiente sobre esas valerosas luchadoras de la libertad que se llaman Isabel Sanz, Mercedes Gómez y María Teresa Toral, ha seguido el comunicado del Secretariado de la Federación Democrática Internacional de Mujeres. Inmediatamente en todos los rincones del mundo han empezado a oírse los ecos de la protesta unánime e indignada de todas las organizaciones femeninas. Continúan llegando a las oficinas de la Federación en París mensajes que dan idea de la envergadura de esta movilización, entre los últimos recibidos hay que citar el de la Unión de Mujeres de Argelia, de la Unión de Sindicatos de Trieste, del de Mins, Andrés Andrean, en nombre de las Mujeres de Suecia, e de las Mujeres Antifascistas de Bourgas (Bulgaria), reunidas el 8 de marzo, así como la copia del que la Unión de Mujeres Búlgaras ha dirigido a Artajo. En Londres, dieciséis mujeres delegadas por diversas organizaciones femeninas de la Gran Bretaña, fueron a protestar el martes 5 ante el embajador franquista en Londres. Pidieron la libertad de Mercedes Gómez, Isabel Sanz y María Teresa Toral. Las mujeres brasileñas se han dirigido al gobierno pidiendo que intervenga para salvar a las tres patriotas condenadas por Franco. La sección femenina del Sindicato de Marinos de Norteamérica (del C.I.O.), ha dirigido un memorándum, a Mr. Truman y a Mr. Byrnes pidiéndoles que intervengan a favor de las tres patriotas amenazadas por Franco. Las mujeres checas, reunidas, en un gran acto organizado con ocasión de la Jornada Internacional de la Mujer por la Federación de Mujeres Democráticas de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 797 Checoslovaquia, en Praga, han protestado enérgicamente el régimen fascista de Franco”.949 El juez Enrique Eymar mandó varias veces a declarar a Isabel Sanz, siendo muy paternal con ella, no se sabe si por la presión que había o por el aspecto juvenil que tenía Isabel. Con el paso de los años, nuestra protagonista sonríe cuando se acordaba de Eymar, porque contaba la anécdota de que una vez, el juez represor le dijo a un comunista que estaban las cosas al rojo vivo y el condenado le respondió, dirá al rojo muerto.950 El juicio se iba a celebrar el día 8 de octubre de 1946. Iban diecisiete detenidos en varios procesos y juntaron a comunistas que no tenían nada que ver unos con otros por sus actividades, ya que pertenecían a aparatos diferentes y algunos no se conocían de nada. El lugar de celebración iba a ser en un cuartel de Alcalá de Henares. Sin embargo, con la gran cantidad de periodistas, de representaciones diplomáticas y de personas que querían presenciar el juicio y debido a las expectativas creadas, decidieron suspenderlo. Las delegaciones diplomáticas estaban cerca de los familiares, porque querían evitar que el juicio fuera a puerta cerrada. Los dos hermanos de Isabel se enteraron que la siguiente fecha prevista iba a ser el día 15 de octubre y allí acudieron. La presa Isabel Sanz lo vivió así: “Fue un juicio de mucha presión, por lo visto pensaba el fiscal y el ponente que me iba a asustar y que ellos podrían lucirse delante de todos. (…) A mí no se me ocurrió ponerme en plan tonta, pero tampoco de fanfarrona. Yo me limité a decir que luchaba en defensa de las libertades básicas de mi país. Claro, el fiscal se encuentra con todo esto, montó en cólera. Tenemos aquí una cantidad de “Mundo Obrero”, que dicen que aquí se fusilan a mujeres, que se producen atropello. ¿Es capaz de decir que aquí se han fusilado a mujeres?. Bueno si claro que se fusilan a mujeres, solo le voy a decir una lista de trece menores que ustedes fusilaron. Claro, entonces perdió los estribos, se le cayó el sable y como había prometido a tantos que no me iban a condenar a muerte. El juez dijo; ¡que la fusilen ahora mismo en el patio de la cárcel, que esto no se puede admitir!, y así fue el juicio, pidió pena de muerte”.951 Marcelino Tamayo denunció, igual que María Teresa León, los malos tratos a los que habían sido expuestos por parte de la policía en la Dirección General de Seguridad, aparte de coacciones y amenazas. Todo esto para que los observadores internacionales se enteraran de la presión y la barbarie franquista contra los detenidos.952 La primera condena para Isabel fue a muerte. La noticia se extendió por la prensa internacional enviada desde Madrid, donde estaban sus corresponsales. La trasladaron a Ventas con la pena de muerte, pero por la noche, fue llamada para firmar la condena y vio que tenía una condena de veinte años. A la misma pena fue condenado Gabriel Aguilera, en la causa 132.031. Francisco Benavides, Soledad Ruiz, Teodoro Villalba y Fernando Villa Landa a doce años, Ramón del Toro y José María Sánchez de Diego a ocho años, Enrique Erb, Adolfo Ferrera, Haydee Turrado, Julio Serrano y Vicente Cerezo a seis años, Benito Hidalgo a cinco años y Marcelino Tamayo a seis meses y un día. A Tomás 949 AHCCPCE, Notas de “Mundo Obrero”, 1946, 4 de marzo, p.4. 950 Entrevista a Isabel Sanz Toledano, 12 de enero de 2007. 951 Entrevista de Fernanda Romeo a Isabel Sanz Toledano, 15 de enero de 2007. 952 Archivo General de la Administración, AGA, Servicio Exterior, Embajada de España en París, (10), 9754/ 11287. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 798 Santis por tenencia ilícita de armas a dos años y cuatro meses y a Francisco Martínez Villaverde a un año de prisión menor, también por tenencia ilícita de armas.953 Asensio Arriolabengoa y Pere Canals fueron sustituidos en la secretaría de organización de la Delegación Central, por un dirigente llegado desde el extranjero llamado Clemente Ruiz. Éste también se encargó de controlar el trabajo de reorganización del Comité Regional del Centro (nombre que se puso sustituyendo al del Comité Provincial de Madrid) cuyo nuevo secretario general sería Arriolabengoa en el mes de diciembre de 1944. El anterior Comité estaba compuesto por conocido por José Gómez Gayoso, “Emilio” como secretario general, Francisco Caridad como secretario de organización y José González Llorera como secretario de agitación y propaganda (ayudado por otro cuadro apellidado Gilabert que se encargaba de recibir documentos y propaganda original y distribuir el material impreso) se disolvió porque sus dirigentes estaban muy quemados. Los nuevos cuadros llegados de Francia no vieron bien el trabajo realizado por el aparato de propaganda, acusando a sus integrantes de trabajar para la policía. Arriolabengoa realizó su trabajo de manera provisional hasta que fueran designados los diferentes secretarios. Hasta entonces (mes de marzo de 1945), estuvo ayudado por un individuo llamado Francisco Garrido Garrido que trabajaba también con él en la Comisión de organización. Garrido pasó a ocupar el puesto de secretario de organización en el Comité Regional del Centro y Santiago Cuesta Delgado ocupó el cargo de secretario de agitación y propaganda (llegó de Francia en agosto de 1944 para reorganizar el Comité Regional de Andalucía en Sevilla, donde no obtuvo grandes resultados y por eso fue enviado al Comité Regional del Centro). Cuando se instaló el nuevo Comité Regional, el anterior secretario general, el gallego José Gómez Gayoso, llamado “Emilio” , les hizo entrega de un balance de la situación de la organización comunista en Madrid, organizado en cuatro sectores que controlaba directamente el Comité Regional del Centro. Entre todos los sectores controlaban a unos mil quinientos militantes y cada sector con su propia troika organizada igual que el Regional. Tenían un aparato de propaganda con dos máquinas de escribir, dos multicopistas y una imprenta donde podían realizar tiradas de unos seis mil ejemplares en dos días. La realidad de la situación del Comité Regional era muy distinta a la que “Emilio” indicó en su informe. La ciudad sí estaba organizada en cuatro sectores, pro sin estar delimitados en su encuadre y sin comunicación entre ellos (Arriolabengoa indicaba que un militante de Delicias del Sector Sur podría estar controlado por el Sector Norte y viceversa). Lo que si tenían controlados, en parte, era a los militantes que cotizaban para el Comité Regional, con lo que Arriolabengoa daba una cifra de 843 individuos entre finales de 1944 y principios de 1945. El aparato de agitación y propaganda no estuvo tan desarrollado durante todo el año de 1944, como decía el informe de Gómez Gayoso. Esta situación cambió desde finales de ese año y principios de 1945. No existían las dos multicopistas que decían existir ni las dos máquinas de escribir eran propiedad de la organización comunista, sino de algún amigo que les habían dejado utilizarla. Las multicopistas eran las que había en 953 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.031. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 799 las oficinas de la estación del Norte y en una oficina particular donde trabajaban dos camaradas. Este aparato estaba en la casa de un camarada fotograbador llamado Luis Minuto, donde no había ningún tipo de seguridad, entrando gente como sí de una casa de vecindad se tratase. Allí era donde se componían los materiales que iban a ser impresos. La imprenta tampoco tenía las condiciones de capacidad y de funcionamiento que se le atribuían, tirándose la propaganda en una imprenta de un camarada que no estaba controlado. El equipo de agitación y propaganda también tenían un aparato de producción y distribución de material bastante malo. Con todo esto se empezó a observar que el trabajo desarrollado por González Llorera y Gilabert tenía ciertas anormalidades, como por ejemplo cuando les entregaron el documento original perteneciente al boletín interior del partido del mes de diciembre de 1944 o de enero de 1945, para que lo tiraran en multicopista en una cantidad de quinientos ejemplares. Les dieron un tiempo máximo de una semana y el dinero para efectuarlo, ya que decían que eran capaces de hacer la tirada en un día, pero esto no se produjo porque con un trabajo de "sabotaje" (así es como lo define el propio Arriolabengoa) tardó 17 días en realizarlo, haciendo una tirada sólo de cien ejemplares. Ellos dijeron que habían tirado los quinientos ejemplares pedidos, sin embargo al final se comprobó que no fue así porque cada sector sólo recibió veinticinco ejemplares en vez de los ciento veinticinco ejemplares que tenían que haber recibido. Algo parecido pasó con la tirada del "Mundo Obrero” entregándoles el original para el suplemento regional del mes de enero de 1945. Tenían que imprimirla y hacer la tirada en la imprenta con una cantidad de seis mil ejemplares, pero no se reprodujo ese número. Lo mismo que sucedía con la multicopista pasaba con la imprenta alegando al aparato de propaganda del Comité Regional que faltaba material, papel e incluso que se ponían enfermos con demasiada asiduidad pidiendo cada dos por tres dinero para la realización de su trabajo. Con la llegada de Santiago Cuesta Delgado se dieron cuenta de la situación anómala, negligente e incluso con afán de robo por parte de ese aparato de propaganda saliente. Arriolabengoa le encomendó a Cuesta montar un nuevo aparato de agitación y propaganda, sin que los otros supieran nada, para que cuando se les retirara de la imprenta, se les hiciese creer que se les utilizaría en puestos de responsabilidad fuera de la propaganda. La tirada de "Mundo Obrero” se hizo al final a últimos de enero de 1945 deformando el original que les habían entregado. Santiago Cuesta pidió uno de prueba antes de su tirada pero no se la dieron, sólo lo hicieron después de distribuirla con una tirada de unos mil ejemplares, con bastantes cambios en el texto final del original que les habían pasado. Tras esto, Clemente Ruiz y Arriolabengoa tomaron las medidas para la renovación del aparato de propaganda, sin embargo cuando lo estaban haciendo, cayeron la imprenta de la delegación y del Regional (hubo acusaciones del secretario del Comité Regional del Centro de que fue Jorge González Lloreda el que los delató), teniendo relación esta caída con las acciones de la guerrilla urbana madrileña. Todo ello produjo detenciones a primeros de marzo de 1945, como la de Santiago Cuesta Delgado (el día 2 de marzo). Para evitar más detenciones, los cuadros que estaban "quemados" se les mandó a otras provincias, como el caso de Arriolabengoa que en compañía de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 800 Práxedes Mercedes marcharon a La Coruña para hacerse cargo de la dirección del Comité Regional en Galicia, donde estaba Francisco Caridad Mateo.954 El 17 de marzo, con los salvoconductos y billetes comprados, salieron separadamente aunque en el mismo tren, desde Madrid a La Coruña, Asensio Arriolabengoa y Práxedes Mercedes. Un enlace de Clemente Ruiz, apodada “Tina” , les entregó una carta de presentación dirigida a una mujer llamada Adela García para que les diera cobijo y 3.000 pesetas. Al llegar fueron a la calle Atocha Baja, 25, donde vivía Adela quien les alojó en una habitación. Nada más llegar, Asensio envió una carta diciendo que habían llegado (la carta fue enviada a la calle Don Felipe, 2 a nombre de María Vega Morales) y a los ocho días recibieron una carta pero que no pudieron descifrar por venir la escritura defectuosa. Volvieron a escribirles para que les dieran el contacto y de nuevo enviaron una misiva con las claves mal. Por tercera vez tuvieron que escribirles otra carta para que enviaran correctamente las claves y mientras estaban esperando respuesta un día que estaban dando un paseo la pareja se encontraron casualmente con José Carretero, de cuya presencia en Galicia conocían y les advirtieron que no se acercaran a él (debido a que estaba metido en temas de guerrillas). No pudieron evitarlo y Carretero les dijo que vivía en una casa con Francisco Caridad. De esta manera involuntaria pudieron contactar con el dirigente comunista.955 En los días sucesivos, Asensio y Caridad tuvieron varias entrevistas, en las que Caridad dijo que el anterior secretario de agitación y propaganda, Celestino “Tino” , había entregado a más de doscientos militantes del partido en toda Galicia. Ante la falta de direcciones, lo primero que hicieron fue contactar con familiares de los antiguos dirigentes. Ante la falta de recursos económicos, escribieron a la Delegación del Comité Central que les enviaron algo de dinero. Asensio tenía una cita con Caridad para el día 5 954 Francisco Caridad Mateo nació en La Coruña, hijo del general republicano Rogelio Caridad Pita y de María Mateo, cuya profesión era maestro aparejador. Afiliado al PCE antes de empezar la guerra, cuando ésta estalló se encontraba en La Coruña, donde se escondió hasta que pasó a Francia a mediados de 1937 en un barco pesquero. Desde Francia pasó a Cataluña y se incorporó como voluntario en las Brigadas Líster, siendo capitán. Pasó a Francia donde estuvo en varios campos de concentración y luego se exilió a México donde contactó con la organización del PCE. Aceptó el ofrecimiento de pasar clandestinamente a España y por ello se fue primero a Chile y luego a Argentina. Aquí coincidió con Santiago Carrillo y Sebastián Zapiraín, quienes le orientaron en cuestiones orgánicas y de vida clandestina. Caridad desembarcó en Bilbao en abril de 1943 y enlazó con miembros del PCE quienes le dijeron que fuera a Madrid. Caridad participó en reorganizar los sectores 12 y 13 de Madrid para organizar un Comité Regional con cinco sectores: Norte, Sur, Este, Oeste y Carabanchel. Hizo una labor importante en cuanto a la elección de los camaradas, a la división en radios y sectores, cuyo secretario general era el gallego José Gómez Gayoso, “Emilio” y Caridad, el secretario de organización. Al ser muy conocido en Madrid, la Delegación Central le envió a San Sebastián para saber cómo estaba la organización tras la detención del Comité Provincial. Ayudó en la reorganización del aparato directivo de la ciudad y en el paso de los guerrilleros a España por Francia. Francisco regresó a Madrid y le enviaron a reorganizar el Comité Regional de Galicia e intentar informarse de cómo estaba la organización del Regional de Asturias, cuyo enlace con Madrid se había perdido. Tras las detenciones del Comité Regional de Galicia, trasladó la dirección del partido desde Vigo a La Coruña, enlazando con elementos dispersos que no habían sido detenidos dándoles normas y orientaciones que no serían bien aceptadas por sus camaradas. Caridad tuvo como tarea principal la de instruir a guerrilleros con un informe de organización en brigadas, divisiones y agrupaciones, principios tácticos de combate, armamento, avituallamiento, conocimientos sanitarios elementales, logística guerrillera, construcción de explosivos. Cuando le detuvieron llevaba documentación falsa y otra en blanco para rellenar en caso de necesidad. Caridad era conocido en la clandestinidad como “Tomás” o “Pedro” en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 131.605. 955AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm, Sigc.204-208, Informe sobre Arriolabengoa. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 801 de mayo de 1945, pero no se presentó y al día siguiente tampoco. Ese mismo día y a las diez de la noche, la policía irrumpió en la casa, deteniendo a Asensio y a Práxedes. Ellos dijeron que se llamaban Roberto Prados Ferreiro y Sofía Santos Rodríguez, respectivamente, que eran los nombres de sus cédulas personales y él que era agente comercial de la casa SEPU de Madrid. Práxedes pudo ver en uno de los despachos a Caridad detenido. La policía de La Coruña, más algunos agentes que llegaron de la Brigada Político Social de Madrid, interrogaron a Asensio, diciéndole que sabían que era él. Pero sólo decía que era enlace y que había huido de los alemanes. Toda la declaración de su estancia en Francia fue verdadera y que había pasado a España gracias a un guía. Luego había trabajado haciendo traducciones de francés. A los quince días fueron trasladados a la Dirección General de Seguridad. Práxedes y Asensio iban en el mismo compartimento, aprovechando los momentos que dormían los policías para comunicarse y debido a sus conocimientos en claves de letras cifradas, haciéndolo con los pies, se pusieron de acuerdo para decir los dos lo mismo en las declaraciones. En Gobernación, Asensio aprovechó un descuido de los guardias para decirle a Caridad que había contado y le contestó que de él para abajo todo pero que por arriba nada y de esta manera pudo ajustar sus declaraciones a lo que ya sabía la policía. Al mes fueron trasladados a la prisión de Alcalá de Henares los cuatro del mismo expediente: Caridad, Arriolabengoa, Rafael Urueta Linaza y Juan García Garvín.956 A finales de octubre de 1945, Arriolabengoa fue elegido secretario general de la dirección del PCE en Alcalá de Henares junto a Narciso González que era el secretario de cuadros, José Luis Quesada como secretario de agitación y propaganda, Ángel Núñez Escurza y José María Marcos Mariñas, secretarios de ayuda. A la dirección de la cárcel llegó una proposición de los camaradas Albino Álvarez Álvarez y Pedro Lafuente Díaz, para estudiar la posibilidad de sacar libres a presos mediante falsificaciones de órdenes de libertad médica que ellos tenían, ya que habían sido detenidos por falsificación de documentos para el partido. No eran ellos quienes lo hacían pero sí controlaban a otros individuos que hacían el trabajo en una máquina ¨Boston”. Esos individuos estaban en la calle y podrían utilizarse de nuevo. La dirección decidió que era factible la fuga y dio una lista con ocho nombres para liberarlos, previa comunicación y aceptación del partido en el exterior. Albino y Pedro no facilitaron nombres ni detalles del trabajo realizado porque el enlace utilizado no era muy seguro. Los individuos encargados de realizar el trabajo indicaron que tenían que esperar unos dos meses, pero no podían prometer recogerlos, debido a las dificultades en que se 956 Juan García Garvín nació en Villacarrillo (Jaén), hijo de Luis y Mariana, casado, metalúrgico y domiciliado en San Sebastián. Afiliado al PSOE antes de la guerra y al empezar la guerra al PCE. Fue voluntario en las Milicias Populares y estuvo en distintos frentes, siendo delegado de comisario político de compañía. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a quince años, siendo puesto en libertad en septiembre de 1943. Juan se puso en contacto con la organización clandestina del PCE en San Sebastián siendo su misión la de enlace con Madrid. Luego llegó a ser secretario de organización del Comité Provincial de Guipúzcoa y colaboró con Francisco Caridad. Rafael Ureta Linaza nació en Galdames (Vizcaya), hijo de José y Soledad, casado, obrero textil y domiciliado en San Sebastián. En 1933 fue el secretario local de las Juventudes Comunistas. Al terminar la guerra fue detenido y condenado a doce años. Al ser puesto en libertad trabajaba para la JSU clandestina en Bilbao con el Comité Provincial. Le faltaba una pierna por eso no podía realizar una actividad completa y era muy fácil ser reconocido. Fue enlace entre Bilbao y San Sebastián, ayudando a Garvín en la reorganización del PCE en la capital guipuzcoana. También fue enlace de éste Provincial con Madrid. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 802 encontraban por la falta de dinero. La lista proporcionada por la dirección del partido en Alcalá de Henares eran individuos que no tenían que ser juzgados por condena cumplida y estaba formada por: Asensio Arriolabengoa, José María Marcos Marina, Santiago Cuesta Delgado, Albino Álvarez Álvarez, Pedro Lafuente, Ramón Toro y otro comunista. La dirección del PCE de la prisión de Alcalá de Henares estudió sí había posibilidad de que en el proyecto de fuga fueran Santiago Álvarez y Sebastián Zapiraín, que también estaban presos en la misma cárcel. Pero vieron que no sería posible por la popularidad que alcanzó su proceso y porque estaban aislados, aceptando los dos dirigentes comunistas la decisión. Santiago Cuesta y Asensio Arriolabengoa tenían sendas peticiones de muerte y se decidió que la evasión fuera el 11 de mayo de 1946, por medio de las órdenes de liberta provisional falsificadas. Lo primero que hicieron fue robar un oficio de libertad auténtico por medio de dos comunistas que estaban de ordenanzas, llamados Pasarón y Santi, que sirviera de modelo para su falsificación tanto del oficio, como de las firmas y la reproducción de sellos y del impreso de los oficios. De la firma se encargó Arriolabengoa, de los sellos uno apellidado Mediana y del membrete otro comunista apellidado Ugarte. Una vez reproducido el ejemplar fue sacado a la calle por Práxedes Mercedes que estaba en libertad provisional, utilizando una cartera de doble fondo. De esta manera también sacaron unas veinte hojas de papel de oficio con la firma del juez, que estaba falsificada para ser impresa y fotograbada, según el modelo reproducido en el dibujo, con notas de Albino y Pedro Lafuente. Práxedes Mercedes contactó con el amigo de los dos anteriores presos que se llamaba Joaquín y trabajaba en unos talleres de fotograbado e impresión en la calle Alcalá, 230, para hacer la reproducción en fotograbado, la impresión de las hojas de oficio firmadas y la confección de los sellos. Luego Práxedes Mercedes con la ayuda de otro comunista llamado Salvador y con una máquina de escribir rellenó los oficios con los nombres y datos de los presos en un taller de pintura en la travesía de la calle Bretón de los Herreros. Por medio de Joaquín consiguió que otro camarada llamado Ángel haciéndose pasar por soldado y utilizando un coche de alquiler de la empresa “Gran Turismo”, conducido por Andrés Arenillas, entregara los sobres conteniendo los dos oficios de libertad provisional sobre las dos y media de la tarde del día 11 de mayo (se eligió esa hora entre las 14 y las 18 horas para coger el tren que salía de Alcalá de Henares a las 18.15 con destino a Madrid). En la estación de Atocha estaría esperando Práxedes con los salvoconductos y billetes para el tren correo hacia Barcelona. Así fue como pasó y el día 12 de mayo a las 6 de la tarde, los fugados estaban en Barcelona. Una vez llegaron a la Ciudad Condal fueron a casa de Teresa Ferrer, calle Villaroma 70, bajo, comerciante de una tienda llamada “Urol” , en cuya trastiendas les alquiló una habitación, donde estuvieron hasta el domingo 3 de noviembre que salieron en dirección a la Seo de Urgell (Lérida) en un camión cisterna de leche que les proporcionó Augusta Aymerich, miembro de AFARE, farmacéutica y directora de la empresa “Yogurt Marinetti” . La idea era ir todos dentro de la cisterna, pero por medio de una hermana y una sobrina de Práxedes les proporcionaron salvoconductos. Arriolabengoa llevaba una cédula personal, un carné sindical y una hoja de depuración expedidos en la Seo de Urgell. Los fugados pasaron la frontera acompañados de Rosario Ton Martell que vivía en San Julián de Loria (Andorra), previo pago de 1.000 pesetas. Ésta y su marido eran Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 803 miembros del partido en la localidad andorrana. En el momento de la fuga, el PCE le entregó 300 pesetas a cada uno para los gastos del coche y para el viaje 800 pesetas para cada dos. En Barcelona, Arriolabengoa encontró trabajo en un taller de carpintería y carrocería en la calle Ausias Marcha, propiedad de Juan Herrera, donde estuvo hasta el 19 de agosto y luego en un taller de ebanistería en la calle Paloma, 28, propiedad de Ernesto Helle (le pagaban 29 pesetas por once horas de trabajo). Santiago Cuesta estuvo trabajando en la casa comercial “Cristal Luis” como mozo de almacén.957 Francisco Caridad Mateo fue condenado a veinticinco años y a diez años a Juan García y a Rafael Ureta. El 14 de octubre de 1946 fueron declarados en rebeldía Asensio Arriolabengoa, Santiago Cuesta Delgado y Práxedes Mercedes Garcés de Mingo (estaba en libertad provisional).958 20.1. El aparato de agitación y propaganda en Madri d. José María Manzanares López y Gabriel León Trilla. La guerrilla urbana madrileña no puede entenderse sin la estructura directiva y organizativa clandestina comunista en Madrid desde su secretaría política y militar, ya que la formación de las guerrillas y la incorporación de nuevos guerrilleros tras la caída de sus compañeros, era competencia de esta secretaría (a veces se encargaban de este propósito miembros del Comité Provincial del PCE de Madrid, tras la detención de los responsables de la Delegación Central). También tuvo su importancia la conexión entre los guerrilleros y la secretaría de agitación y propaganda para dar un mayor auge a la organización comunista con la difusión de propaganda clandestina como “Mundo Obrero”, “Reconquista de España”, “Nuestra Bandera” y otros panfletos y escritos, así como la realización de diversas acciones de agitación en contra del régimen franquista. A la hora de hablar del aparato de agitación y propaganda de la Delegación del Comité Central en España con Jesús Monzón a la cabeza, hay que mencionar a Gabriel León Trilla. Éste salió de Aix en Provence (Francia), el día 23 de diciembre de 1943. Llegó a la frontera francesa al día siguiente y con la ayuda de unos guías del PCE y un salvoconducto falsificado por Domingo Malagón, a nombre de Julio Torres Alarcón, entró en Barcelona el día 30 de diciembre. El último día de 1943, cogió un tren a Madrid, donde tenía las señas de Monzón y con el que estuvo alojado los primeros días. La cúpula directiva que articuló Monzón en España, le permitió que sus colaboradores le quitaran mucho trabajo y responsabilidad a la hora de trabajar. Gabriel León alquiló en Madrid una especie de oficina o agencia comercial para actuar desde la clandestinidad. Antes de instalarse en Madrid, Trilla estuvo un tiempo a Valencia para solucionar el problema ocurrido con el Comité Provincial de allí. Éste estaba dirigido por Demetrio Rodríguez Cepero “Centenera”, que había desarrollado una labor política 957 AHCCPCE, Informes del Interior, Microfilm, Sigc.204-208, Informe sobre Arriolabengoa. 958 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 131.605. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 804 distinta a la de la Junta Suprema de Unión Nacional, incluso editaba su propio periódico con tintes regionalistas. Por ello, Gabriel fue el encargado de intentar solucionar la “provocación” de “Centenera”, pero no logró el objetivo programado.959 Gabriel León Trilla ocupó la secretaría de agitación y propaganda de la Delegación desde mayo de 1944 a marzo de 1945. Tuvo la ayuda de María Esperanza Serrano Serrano que fue su mecanógrafa, secretaria y enlace con otros militantes. María Esperanza pasaba a limpio los artículos que escribía él y que publicaban en los periódicos “Reconquista de España” y “Mundo Obrero”.960 Sería con Gabriel León, cuando el aparato de propaganda tuvo sus mayores cotas de efectividad. Aprovecharon que un militante llamado José Manzanares López llevaba trabajando en la sección de prensa de la embajada americana desde principios del 1943. El primer número de “Reconquista de España” lo hizo Manzanares en marzo de 1944 con la ayuda de dos militantes que trabajaban en la embajada, Pedro Úbeda y Anselmo Iglesias. Todo el trabajo era supervisado por Gabriel, siendo el encargado de facilitarle los artículos que en su gran mayoría él mismo había escrito. Utilizaron cuatro multicopistas eléctricas e hicieron unos 4.000 ejemplares. Editaban cada 15 días los periódicos “Reconquista de España” y “Mundo Obrero”, y cada mes “Nuestra Bandera”, en mayor número y calidad de edición y composición. Por razones de seguridad, José Manzanares también dio cobijo a León Trilla en su casa de la calle Menéndez Valdés 36, 4º izqda. La hermana de José, Carmen Manzanares se hizo pasar, en un primer momento como su mujer para no levantar sospechas, pero luego sí llegaron a mantener una relación sentimental.961 El trabajo que hizo León Trilla, a lo largo del año que estuvo en la casa de Manzanares, fue exhaustivo e incansable. Se tiraba noches enteras escribiendo artículos y haciendo reuniones en el domicilio por las cuestiones del aparato. La Delegación adquirió una radio donde Manzanares y León Trilla escuchaban Radio Moscú y Radio España Independiente, transcribiendo noticias y acontecimientos para luego reproducirlos en los artículos de los periódicos. Monzón y Trilla extendían la política de Unión Nacional dentro de las directrices dictadas por la Junta Suprema de Unión Nacional. Monzón consiguió una entrevista con el que fuera ministro de agricultura con la CEDA, Manuel Jiménez Fernández, miembro del Partido Popular Católico. Se desplazó hasta Sevilla, quería que esta organización se integrara en la JSUN. Querían ampliar la variedad de partidos, organizaciones y personalidades que formaran parte del amplio abanico de oposición al franquismo. Gabriel León era el que llevaba el asunto de los masones para intentar que algunas 959 Demetrio fue a Madrid para dar explicaciones en persona a Monzón de los trabajos realizados. En los informes evidenciaba una amplitud de las labores que hicieron en tierras levantinas. León Trilla comprobó que lo que Demetrio dijo era falso. La conclusión fue la expulsión de Demetrio Rodríguez del PCE en AHCCPCE, Informes del Interior, 204-208, Informe sobre Asensio Arriolabengoa. 960 También ayudaron a Gabriel León en la secretaría de agitación y propaganda otras mujeres como Dolores Freixa Valle, Mercedes Gómez Otero y Angelines Agulló “Teresa”. Estas militantes le fueron proporcionadas por Apolinario Poveda y José Cervero Ruiz, dirigentes del aparato directivo de Monzón en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº134.039. 961 A Gabriel León Trilla le conocían por “El Profesor”, aunque todos le llamaban Julio, apodo que utilizó durante la clandestinidad en Madrid, refiriéndose al nombre falso que ponía en su documentación, Julio Torres Alarcón. Le calificaron como una persona culta, muy educada y refinada en gustos culturales, tanto literarios como musicales en Entrevista a Lucía Moreno Berzal, Madrid, 4 de febrero de 2005. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 805 logias se adhirieran a ellos, sin obtener resultados positivos, solo algunas reuniones en Madrid. Gabriel León Trilla estuvo enviando una serie de cartas a Francia, de manera clandestina por medio de los enlaces del PCE y dirigidas a un amigo suyo, corresponsal comunista residente en territorio galo. La primera fechada el 14 de diciembre de 1943, en vísperas de su paso a España y la última escrita el 6 de febrero de 1945, todas escritas en francés. Gabriel expresaba sus opiniones sobre la situación que estaba viviendo en la clandestinidad madrileña y la dureza de la lucha y oposición. En la última de sus cartas del 6 de febrero, Gabriel hablaba de Monzón, utilizando uno de sus nombres de guerra utilizados en Francia, “Richard” , comentando el gran optimismo que desbordaba y en palabras textuales, refiriéndose a los actos y acciones desarrolladas, “engorda de manera casi escandalosa”.962 León Trilla también criticaba, a pesar de ser su mano derecha, la manera de engrandecer los hechos y la línea política que desarrollaba Monzón. Nadie estaba exento de ser criticado, demostrando que el comunista más activo y dinámico de la dirección monzonista fue León Trilla. De igual manera que Monzón realizó una entrevista publicada en la Junta Suprema de Unión Nacional en noviembre de 1944 y recogida en otros periódicos internacionales, en el que exponía la política de Unión Nacional, la lucha guerrillera llevada a cabo y la oposición al franquismo que desarrollaban, León Trilla también hizo otra entrevista con el periodista norteamericano Abel Plenn. Éste fue enviado a finales de 1944, por el organismo del gobierno norteamericano llamado “ Goverment´s Office of War Information”, perteneciente a la CIA, para informarse sobre la situación del gobierno franquista y los movimientos de oposición. Plenn experto en el análisis de propaganda, fue a España a recoger información sobre impresiones de los programas de la voz de América en España, incluso sondeó la opinión de presos políticos. Gracias a un comunista que había sido redactor de “Mundo Obrero”, trabajador de la embajada y amigo de varios periodistas norteamericanos, consiguió la entrevista de Plenn con León Trilla, desarrollándose en el transcurso de unas horas en la que Gabriel le expuso el trabajo y el programa de Unión Nacional. Tras la entrevista volvieron a quedar para que Trilla le entregara propaganda, folletos y periódicos del PCE.963 En febrero de 1943, José María Manzanares López964 entró a trabajar en la sección de prensa de la embajada de EE.UU. Al saber inglés y apoyado en que su profesión era 962 Apareció en un artículo que escribió Jorge Semprún, en el periódico “El País” , 23 de abril de 1980. 963 También le dio prensa enviada por la Delegación del PCE en Francia, a través del aparato de fronteras. Esta prensa ya la conocía Plenn, indicando que estaba bien hecha y bien orientada políticamente. La promesa del periodista fue que se los llevaría a EE.UU, informando de su labor de oposición. Sin embargo, no consiguieron nada positivo de esta entrevista porque Plenn regresó a América sin haber hecho ninguna labor de información en PLENN, Abel: “Viento en los Olivares. La España de Franco vista por dentro”, Edición y Distribución Ibero Americana de Publicaciones, S.A., México D.F., 1947. 964 José María López Manzanares nació el 3 de septiembre de 1920 en Valdepeñas (Ciudad Real). Hijo de Domingo y Carmen de cuyo matrimonio tuvieron familia numerosa. La infancia de Manzanares la pasó en el pueblo granadino de Loja, yéndose al pueblo malagueño de Bobadilla porque su padre se puso a trabajar en un almacén de vinos, hasta que murió en 1933, que fue cuando toda su familia se trasladó a Madrid, instalándose en la calle Menéndez Valdés, 36, 4º. Una vez en Madrid, José Manzanares se puso a trabajar en la zapatería “Boston” hasta el inicio de la guerra. A pesar de ser menor de edad, se enroló como voluntario en una de las milicias del V Regimiento yendo al frente de Somosierra, pudiendo combatir por su gran altura, ya que medía 1 metro y 80 centímetros. A los pocos días de estar combatiendo fue reclamado por su madre por ser menor de edad. A pesar de ello, volvió a enrolarse con sus amigos en la 46ª División de El Campesino, combatiendo en varios frentes. Su hermana mayor, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 806 fotógrafo fue contratado por el jefe de personal. En la Casa Americana Manzanares conoció a Carmen y Lucía Moreno Berzal. Para ganarse un dinero extra, Manzanares impartía clases particulares de inglés en su casa a dos o tres chicas, entre las que estaba Lucía Moreno. De estas clases surgió una bonita amistad y después un noviazgo. El contacto con el aparato clandestino del PCE lo consiguió a través de un amigo llamado Leónidas Hernando Sancho en septiembre de 1941. Manzanares junto a otro comunista fotógrafo llamado José Fernández Sangil hicieron una célula comunista, haciendo labores de reparto de propaganda que Leónidas les entregaba. Esta situación siguió hasta febrero de 1942, en que José Fernández Sangil pasó al Comité Provincial y Leónidas, otro individuo y Manzanares pensaron en formar un radio, dentro de un sector comunista clandestino. Este planteamiento no llegó a darse porque debido a una redada policial, perdieron el contacto con la organización comunista. Manzanares realizó algunos trabajos de agitación y propaganda por varias células que organizó en Villanueva de la Cañada. En agosto de 1942, Manzanares volvió a contactar con Leónidas Hernando, quien le presentó al secretario de organización del Comité Provincial, Juan Soler Muñoz "Mariano” , que mantenía contacto con el secretario general de dicho Comité, Dionisio Tellado, “César” . Juan Soler le encargó ser secretario de organización del Sector Sur, hasta enero de 1943. Tenía a su cargo los barrios de Lavapiés, Pacífico, Vallecas y Getafe. El secretario general era Ramón García Moreno "Gordo” , que según parecía se Manuela, casada con Francisco Cirre, se fue a Francia creyendo que la guerra iba a durar poco. Más tarde pasaron a Bélgica y se llevaron a la madre de José, Carmen López de Alba y a sus hermanas Carmen y Raquel (con el paso del tiempo parte de la familia de Manzanares se marchó a EE.UU). En 1938 combatiendo en la batalla de Teruel fue detenido (era sargento) e ingresado en el cementerio de Drahce, Estella (Navarra), donde se había habilitado un campo de concentración. Un soldado republicano llamado Eloy Borrachero habló más de la cuenta y fueron torturados. Luego fueron a la prisión provincial de Pamplona, luego a la de Estella y a los nueve meses a la prisión de Zaragoza. Aquí, la dirección del PCE estaba organizada y hubo muchas discusiones por la conspiración de Casado y por el pacto germano soviético. También le dio tiempo a aprender inglés gracias a otro preso que sabía el idioma. En octubre de 1940, Manzanares estuvo a punto de morir por una hemoptisis que se le originó en la cárcel. Gracias a los medicamentos y alimentos que le proporcionaron desde la enfermería por varios camaradas pudo salvar la vida. Aunque esos problemas físicos los iba a arrastrar el resto de su vida. En febrero de 1941 fue trasladado a la prisión de Santa Engracia en Madrid donde conoció a José Carretero. Los dos meses que estuvo en esta prisión los pasó en la enfermería donde fue atendido por un doctor comunista apellidado Culebras. Más tarde fue trasladado a la prisión de Yeserías donde estuvo desde mayo hasta septiembre de 1941, también atendido por otro médico comunista llamado Juan Murillo. Al salir en libertad se puso a trabajar como ayudante de fotógrafo callejero. Debido a su profesión ilegal (no tenía licencia para ejercer de fotógrafo) y por la posesión de varios partes de guerra ingleses fue nuevamente detenido y pasó un mes en la prisión de Torrijos. Al ser movilizada su quinta para hacer el servicio militar se presentó alegando que estaba enfermo del pecho, pasando un reconocimiento en un tribunal médico, indicándole que ya le dirían algo. Manzanares se puso a trabajar en la Dirección General de Regiones Devastadas debido a que la secretaria del arquitecto de esa Dirección General, Consuelo Fernández Teja, era hermana de un comisario político que Manzanares había conocido en prisión. Consuelo acabó casándose con el arquitecto, Francisco Lencina y ayudaron a muchas personas antifranquistas. José María se puso a trabajar primero como ayudante en un camión, pero debido a sus dolencias pasó al almacén. Aquí estuvo trabajando hasta junio de 1942 que fue llamado para realizar el servicio militar y destinado en 1936 batallón de trabajadores, siendo destinado como mecanógrafo en la Comandancia Militar de Chamartín. Sin embargo, al mes de estar allí sufrió otro ataque de hemoptisis y fue trasladado al hospital de Carabanchel. Tras pasar por otro tribunal médico, fue declarado inútil para el servicio militar. En septiembre de 1942 regresó a Regiones Devastadas pero como le pagaban poco y por su enfermedad, volvió a su trabajo de fotógrafo ambulante en AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, 679-681, Informe sobre José Manzanares López. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 807 estaba quedando con dinero de las cotizaciones y fue apartado de la secretaría. Esta situación le sentó muy mal y entregó a muchos camaradas suyos, entre ellos a Juan Soler y al secretario de agitación y propaganda del sector. A Manzanares no le pudieron detener y pasó al Sector Norte, también como secretario de organización, teniendo la zona de Cuatro Caminos, Tetuán, Chamartín y la Compañía Madrileña de Tranvías, haciéndose la propaganda del sector en una máquina de escribir, propiedad de Consuelo Fernández. En enero de 1943, Manzanares fue a la sección de prensa de la embajada norteamericana para recoger revistas escritas en inglés y así perfeccionar lo que había aprendido en la cárcel. Nada más llegar pidió trabajo y así dejar de ser fotógrafo ambulante. En la embajada le entrevistó el sr. Hughes, subjefe de la Casa Americana. En inglés, Manzanares le explicó su situación. El otro le preguntó dónde había aprendido inglés, contestando Manzanares que en la cárcel. Hughes dijo si era republicano, porque él odiaba a los alemanes. Parece que le gustó su persona y contestaciones y así fue como empezó a trabajar el 1 de febrero de 1943, en la Casa Americana, en la sección de distribución. Manzanares doblaba boletines, pegaba sellos e iba a Correos, por todo ello cobraba 547 pesetas mensuales. Cuando cambió de destino y pasó a ser fotógrafo de offset, llegó a cobrar 800 pesetas. Desde la embajada de EE.UU se hacían continuas protestas ante el Ministerio de Asuntos de Exteriores franquista, debido a que las personas que iban a la embajada a recoger boletines de guerra eran castigadas y detenidas. Se supo que el papel que era enviado desde la embajada norteamericana por correo a otras embajadas, a veces no llegaba a su destino e iba directamente a la fábrica de papel, por orden del director de Correos, dando salida a la propaganda italiana y alemana. En EE.UU hubo cierto revuelo por una foto que se tomó en una comida, ofrecida por el embajador norteamericano Carlton Hayes. Éste era muy dado a ofrecer cenas y comidas a altos mandatarios franquistas y falangistas. En esa comida a la que asistieron el ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Gómez Jordana Sousa, el barón de las Torres, el periodista Manuel Aznar y otros más, se hicieron una foto todos juntos y en el fondo, aparecía la palabra Pax, grabada en la piedra frontal de la chimenea de la habitación donde estaban. Esta foto fue enviada a EE.UU, produciendo un gran revuelo en la prensa más liberal estadounidense, que pidió la destitución de Hayes, diciendo que actuaba diplomáticamente por separado de su país. Manzanares seguía en contacto con la dirección del Comité Provincial de Madrid compuesta por Dionisio Tellado, Antonio García Buendía, María Asunción Rodríguez, “La Peque”, Cayetano Fernández y Manuel Rodríguez. Se fue del Sector Norte, para organizar unos grupos especiales que difundían materiales de propaganda y agitación. Sin embargo las caídas se fueron produciendo en el organigrama dirigente comunista. Leónidas fue uno de los primeros en ser detenidos. Las detenciones y caídas provocaron una grave desorganización y pérdida de contacto entre las diferentes secretarías y radios clandestinos en Madrid. Manzanares no pudo enlazar con camaradas suyos que habían escapado a las detenciones. Incluso se llegó a ver con José Carretero que estaba organizando la Unión Nacional en la provincia de Toledo, sin obtener nada positivo. En la Casa Americana, José Manzanares empezó a salir con Lucía Moreno. Para salvaguardar la integridad de ella y por razones de seguridad, Manzanares no le dijo a Lucía su dedicación y participación en trabajos clandestinos comunistas, aunque ella Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 808 sospechaba: “Allí conozco a Pepe. Trabajaba como fotógrafo en otro pabellón distinto. Estuvimos desde el 1943, hasta que le detienen. Sabía sus ideas, pero evitaba conocer sus amigos y eso me salvó mucho, cuando me denunciaron me hice la tonta del bote, era muy cobarde y eso de la policía me daba miedo. Mi hermana era más lanzada, decía tenemos que hacer algo, le decía yo que no se metiera en líos. A mí me preocupaba mucho mi padre, con lo de mi hermano sufrió mucho, mi madre luego también estuvo en la cárcel”.965 Carmen Moreno, la hermana de Lucía, terminó su carrera en el Liceo Francés en 1944 y se puso a trabajar, gracias a la ayuda de su padre, en la oficina de Ayuda Americana, situada en la calle Eduardo Dato, 20. Esta oficina era como una especie de Cruz Roja, con los cuáqueros americanos. Un comité de ayuda internacional de ayuda donde auxiliaban a extranjeros que el franquismo había metido en las cárceles para que regresaran a sus países. También investigaban el lugar donde podrían estar personas y familias desaparecidas por motivos de la II Guerra Mundial, ayudando al reencuentro, buscando el dinero para los billetes y gestionando la documentación necesaria y los pasaportes. Este tipo de oficinas también las hubo en otras ciudades, como Lisboa y Nueva York. La financiación del comité de Madrid llegaba a través de un cuáquero norteamericano y un judío inglés. Su objetivo era ayudar en todo lo posible y humanitariamente a todas aquellas personas que estuvieran perseguidas y represaliadas, no conculcando con los dogmas católicos. Las funciones de Carmen eran llevar correspondencia, mecanógrafa, traducir cartas en inglés y francés al español y se encargaba a veces de estudiar casos de personas a las que había que ayudar. Manzanares siguió trabajando en la Casa Americana e intentó establecer contacto con lo que hubiera quedado de la organización, después de las detenciones producidas. A principios de 1944, uno de los dirigentes comunistas que habían llegado de Francia con Jesús Monzón, Josep Cerveró contactó con Manzanares, diciéndole la presencia de una nueva Delegación y que estaban contactando con militantes que pudieran ayudar en la clandestinidad. Manzanares le dijo donde trabajaba y que había posibilidad de utilizar una imprenta que allí había. Cerveró respondió que era muy interesante el plan pero tendría que hablar con el nuevo secretario de agitación y propaganda de la Delegación, un individuo conocido por “Julio” . Se trataba de Gabriel León Trilla. Éste estaba en Valencia, intentando resolver un problema con el Comité Regional de Levante. Cuando regresó de tierras levantinas, Manzanares y “Julio” se vieron en una cita. La idea era que Manzanares intentara sacar de la Casa Americana material apropiado para la confección de clichés destinado a la propaganda de la Delegación. Monzón y Gabriel León le dijeron en otra cita sí había algún lugar adecuado donde pudiera estar alojado Gabriel. Manzanares dijo que su casa era un buen sitio para vivir, y así fue como Gabriel León estuvo viviendo en la calle de Menéndez Valdés, 36. En la embajada de EE.UU estaba trabajando en el departamento de imprenta otro comunista llamado Pedro Úbeda. Tras entablar una conversación pudieron ver que tenían los mismos ideales. Gabriel León Trilla tuvo la ayuda de Esperanza Serrano que hacía las veces de secretaria y enlace. También le estuvieron ayudando Dolores Freixa Valle y Ángeles Agulló en labores de propaganda. Esperanza era la encargada de pasar a máquina los artículos que Gabriel escribía y luego se los pasaba a Manzanares, que con la ayuda de Pedro Úbeda, lo tiraban a multicopista. El primer número del periódico 965 Entrevista a Lucía Moreno Berzal, 22 de abril de 2007. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 809 “Reconquista de España” salió en marzo de 1944 de la imprenta de la embajada americana. Utilizaron cuatro máquinas multicopistas eléctricas, que podía hacer una tirada de mil ejemplares a la hora. Los dos iban a las siete y a las ocho ya habían terminado. Luego sacaban la propaganda en pequeñas cantidades, ocultándolo debajo del abrigo. La Delegación del PCE nombró a Manzanares miembro de la Comisión de agitación y propaganda, responsable de los trabajos de propaganda. Era la mano derecha de León Trilla en la secretaría de propaganda. Manzanares alquiló una habitación para almacenar los archivos y el material que ellos utilizaban. Esta habitación estaba cerca de la Casa Americana, haciéndose cargo de ella dos individuos que habían estado en la guerra en la División Lister. Con la facilidad que se hizo la primera tirada, se comprometieron con la Delegación a hacer las siguientes impresiones en una máquina offset, dando a la publicación un aspecto de verdadero periódico. Úbeda manejaba la máquina y Manzanares reproducía los originales, construía el formato y luego hacía la plancha. El segundo número de “Reconquista de España” fue una tirada de tres mil ejemplares. El trabajo lo hacían de noche y no extrañaba que se trabajara en esas horas, porque los porteros estaban acostumbrados. Adolfo Sanza y su mujer que eran los porteros del edificio llegaron a ser colaboradores del entramado clandestino. El único personal que había era una pareja de guardias de la policía armada que estaban en el vestíbulo y un guardia del interior del edificio, que había sido compañero de Pedro Úbeda. Éste y Manzanares llegaban a una de la mañana, dando las buenas noches a los guardias, renegando delante de ellos porque tenían que trabajar de noche. El trabajo lo terminaban a las seis de la mañana y en dos grandes paquetes, lo llevaban al cuarto del almacén. Mientras Pedro entretenía al guardia, Manzanares salía con la documentación a las nueve de la mañana, hasta la casa que tenían como almacén. La portada del periódico “Reconquista de España” la realizó Vicente Peragón, quien presentó unos cuantos modelos, aceptándose uno de ellos por parte de la Delegación. Manzanares engrosó en el aparato clandestino de propaganda a más gente, necesaria para sacar el trabajo adelante. El jefe de almacén de la Casa Americana. Juan Pedraza era el que les abastecía de material y su hermano Vicente fue el que les hizo el título del periódico. Como trabajaba en una oficina comercial y al ser buen mecanógrafo, les hizo placas a máquina y alguna documentación falsificada. Así estuvieron haciendo tres o cuatro números más, pero como la propaganda aumentaba, ya no se trabajaba una noche al mes, sino cuatro o cinco. En vez de hacer una tirada de tres mil ejemplares, hacían tiradas de seis mil. No solo imprimían el periódico “Reconquista”, sino también folletos de hasta dieciséis páginas de extensión. Aumentaron al doble el número de páginas de “Reconquista de España”, de cuatro a ocho y con dibujos, llamamientos, volantes y manifestaciones, por lo que tuvieron que buscar más colaboradores. Entró un chofer de la embajada llamado Eugenio, que había formado parte de la JSU y un joven estudiante, llamado Julio, que trabajaba con Manzanares en un laboratorio fotográfico, porque él siguió haciendo cosas como fotógrafo ambulante y sacando material de la Casa Americana, para venderlas en la casa Marset, propiedad de un amigo suyo, llamado José Marset, y así sacar dinero destinado a la organización comunista. El papel que podían sacar se lo dejaban a los porteros. Luego Manzanares y Úbeda lo llevaban al taller de noche, empaquetando el trabajo y dejándolo en la casa del portero, que por una puerta trasera comunicaba con el jardín. Al Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 810 día siguiente, el chofer lo metía en el coche y lo enviaba a la casa almacén, donde sus ocupantes lo recogían. En una entrevista que tuvo Manzanares con Gabriel León Trilla, éste le dijo que había un individuo de nacionalidad norteamericana, trabajando en la Casa Americana, llamado Anselmo Iglesias y que también era miembro del partido. Manzanares le conocía pero no sospechaba que fuera comunista. Los dos se pusieron en contacto para que Anselmo, al ser impresor, también les ayudara en el trabajo de propaganda.966 En un artículo publicado en el periódico “El País” narraba la presencia de otro español que estuvo trabajando clandestinamente en la embajada norteamericana. Este comunista se llamaba Jaime Menéndez Fernández, “El Chato” , nacido en 1901 en Sobrerriba, Cornellana, municipio de Salas (Asturias). De familia numerosa, se fue con algunos de sus hermanos a Cuba siendo adolescente, trabajando en unos grandes almacenes. Por la noche, el joven asturiano estudiaba periodismo e idiomas (llegó a dominar el inglés y el alemán, italiano y francés a un nivel medio). En 1923 se fue a vivir a EE.UU, donde fue redactor del periódico “La Prensa” y luego su director en 1925. Jaime pasó a trabajar en el periódico “New York Times”, siendo el primer español que trabajó en este famoso periódico. Primero en la sección de deportes y más tarde en política internacional, a las órdenes de su amigo Herbert L. Matthews. En 1932 fue enviado a Madrid para hacer una serie de reportajes y a la vez, el periodista asturiano, ayudar a la II República. Empezó a hacer colaboraciones en publicaciones como “Leviatán”, “Ahora”, “Claridad”, “La Voz”, “El Sol” y con las corresponsalías de Universal de Venezuela, “Associated Press” y “United Press”. Jaime Menéndez ingresó en el PCE, donde llegó a escribir en el “Mundo Obrero”. En 1934, publicó su primer libro en Espasa Calpe, titulado “Vísperas de Catástrofe”. Antes de empezar la guerra se casó con Avelina Ranz y tuvieron un hijo llamado Jaime. Con el inicio de la guerra civil, el periodista asturiano fue cronista en diferentes frentes de guerra, destacando sobre todo en la defensa de Madrid. En 1938 fue nombrado comisario político de brigada y fue el último directo del diario “El Sol” . El final de la guerra le sorprendió en Alicante, intentando huir del país. Fue condenado a muerte y estuvo preso en la cárcel de Aranjuez, Debido a las gestiones que hizo Pedro Laín Entralgo, le trasladaron a la cárcel de Porlier y le conmutaron la pena de muerte. En 1944 salió de la cárcel, debido a los contactos diplomáticos norteamericanos que le hicieron entrar a trabajar en la embajada de EE.UU, como secretario del jefe de prensa, apellidado Bonsal. Al salir de la cárcel, Jaime Menéndez tenía un salvoconducto firmado por Emmet John Hughes, agregado de prensa y sus adjuntos, Theodor J. Pahle y Sydney Wise. Jaime Menéndez participó en el aparato de propaganda clandestina que se hacía dentro de la embajada. Sin embargo, Lucía Moreno, trabajadora de la Casa Americana y novia de Manzanares, no recuerda en ningún momento la figura de Jaime, diciendo que allí se conocían todos y nunca vio ni trabajó con un hombre que se llamara Jaime Menéndez. Incluso la propia familia negaba la participación del periodista asturiano, hasta que se tuvieran unas pruebas más evidentes que pudieran confirmar este trabajo clandestino. Entre la documentación de los archivos, informes y declaraciones de los propios protagonistas, no aparece ninguna evidencia de que Jaime Menéndez perteneciera al aparato de propaganda que dirigía Manzanares. Incluso, la propia familia de Jaime Menéndez desmintió la información que se publicó sobre Jaime Menéndez y si 966 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 134.093. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 811 afirmaban que colaboró con el PCE desde Tánger (Marruecos) y estuvo trabajando clandestinamente hasta su muerte, ya en España. Por lo que podemos afirmar y casi podemos descartar que Jaime Menéndez perteneciera al aparato de propaganda comunista en el interior de la embajada de EE.UU. En 1945, Jaime Menéndez emigró junto a su mujer e hijo hasta Tánger, donde fue redactor jefe de política internacional en el periódico “Diario España”, además de corresponsal de las agencias “Reuters”, de nuevo en “Associated” y “United Press” y colaborador de Radio Tánger, viajando en alguna ocasión a Venezuela para hacer algún artículo periodístico para el presidente venezolano, Rómulo Gallegos. Debido a la labor de Vicente Gallego desde la agencia Efe, que supo de su trabajo, le dijo que se fuera a Madrid y creara la revista “Mundo” . Manuel Fraga Iribarne le contrató para ser redactor en la revista “Política Internacional” y le nombró miembro del Instituto de Estudios Políticos, publicando también muchos artículos en las revistas “Destino” y “SP” , siguiendo con su militancia activa y clandestina en el PCE. Este destacado intelectual llamado Jaime Menéndez murió de cáncer en 1969.967 José Manzanares enviaba materiales y prensa clandestina a diferentes Comités Provinciales. En Madrid, se repartía entre el Comité Provincial y los guerrilleros. Buscó personalmente a enlaces que llevaban la propaganda en mano a Sevilla, Valencia, Bilbao y Vigo. Llevar la propaganda a otros lugares era muy caro y el presupuesto no daba para tanto porque había que pagarle al enlace el billete de ida y vuelta, con dos días mínimo de estancia y luego que las comunicaciones y conexiones no eran buenas. Con la dirección del PSUC en Barcelona no pudieron contactar, debido a que se perdió la cita que tenían con ese Comité Provincial. La relación entre Carmen Moreno y José Manzanares fue muy buena. Carmen no estaba satisfecha del todo con el trabajo que tenía, viendo lo que le rodeaba de una manera injusta. El hermano de Carmen, Rafael Moreno Berzal, estaba preso cumpliendo una condena de treinta años. Carmen, cuando iba a ver a su hermano, regresaba enfadada porque no entendía que no estuviera en libertad. Ella magnificaba a su hermano Rafael, debido a esto y a su espíritu rebelde e inconformista, le dijo a su hermana que quería hacer algo: “Mi hermana siempre decía que vida más aburrida y que había que hacer cosas por la humanidad. Yo le decía que dejara de meterse en follones y se dedicara a otras cosas. Me dijo que le gustaría ayudar, y se lo dijo a Pepe Manzanares, aunque yo le dije a este que no metiera a mi hermana en nada, que le conociera a él como mucho, y si le daba cositas, escribir a máquina o cartas, pero cosas superficiales, sin que se metiera en nada grave. A mí me daba mucha pena mis padres, con Rafael en la cárcel, luego cuando estuve detenida, y claro si mi hermana también se mete en problemas…”.968 En casa de Lucía y Carmen Moreno montaron una máquina de escribir para que Carmen pasara a limpio algunos artículos de los periódicos “Reconquista de España”, “Mundo Obrero”, “Nuestra Bandera” y algunos otros folletos clandestinos. Sus padres no sabían para lo que era. Carmen cuando salía de trabajar a las ocho de la tarde, se dedicaba a estas tareas, terminando algunas noches a las dos de la madrugada. También 967 FRAGUAS, Rafael: “Comunismo desde la embajada USA” en “El País”, Jueves, 21 de septiembre de 2006, http://www.jmenendezfernandez.info y conversaciones mantenidas con Juan Manuel Menéndez, nieto de Jaime Menéndez. 968 Entrevista a Lucía Moreno Berzal, 4 de febrero de 2005. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 812 hacía fotocopias y llevaba alguna carta que otra que Manzanares le daba. En alguna cita llegó a coincidir directamente con Gabriel León Trilla para recibir sus artículos y algunos mensajes escritos de manera secreta. En otras ocasiones, la propia Carmen se dio cuenta que fue seguida por la policía franquista, pero más que por su participación en la organización clandestina, porque trabajaba para la embajada norteamericana. Así es como contaba a sus hijos, aquellas experiencias: “Había aprendido varias técnicas para perderlos, dando el esquinazo y meterse a un edificio o un bar. En una ocasión inventó una variedad del esquinazo en el metro. Se subió ella pero quedó cerca de la puerta. Se subieron los policías por otra puerta, pero intentaron acomodarse más cerca, cuando suena el aviso de cerrar las puertas y éstas empiezan a cerrarse. Carmen Moreno salió rápidamente, sin que los policías pudieran bajarse”.969 El trabajo aumentaba porque empezaron a sacar la revista “Nuestra Bandera” con catorce o dieciséis páginas y “Mundo Obrero” con cuatro páginas, con una periodicidad de quince días. La imprenta de FOCET utilizada en la embajada americana estuvo funcionando durante casi un año. Además de toda la propaganda, manifiestos, boletines y clichés para multicopistas, también realizaron documentación para ser falsificada. Gabriel León Trilla no daba abasto por la gran cantidad de trabajo que tenía. Durante casi el año que estuvo en la casa de José Manzanares, trabajaba todas las noches escribiendo artículos y haciendo reuniones con otros camaradas. En la casa pusieron un aparato de radio, donde los dos escuchaban las noticias de Radio Moscú y Radio España Independiente. Los datos más interesantes los reproducían con posterioridad en los artículos que editaban en la prensa clandestina comunista. Carmen Manzanares también trabajó en la Casa Americana, donde la metió su hermano, trabajando solo durante nueves meses porque sobraba plantilla. La Delegación del PCE quiso darle un mayor auge al trabajo de propaganda, observando que con el trabajo del aparato en la embajada de EE.UU no era suficiente, debido a la gran cantidad de propaganda que querían imprimir. En noviembre de 1944, Trilla le encargó a Manzanares la búsqueda de un sitio para instalar una imprenta de la Delegación. José María habló con un amigo suyo fotógrafo, Primitivo Rodríguez Rodríguez, le dijo que le ayudara a buscar un sitio que ofreciera máximas garantías de seguridad para la confección de la propaganda clandestina de la Delegación del Comité Central del PCE en España. Primitivo pensó en otro amigo suyo, guardia urbano en la plaza de Cibeles y que se habían conocido en la cárcel, después de la guerra. Se trataba de Juan Casín Alonso. Este le propuso la posibilidad de llevar la multicopista a su casa. Primitivo se lo comunicó a Manzanares, que fue junto con Anselmo Iglesias a la calle Cervantes, 29, de Carabanchel Bajo. Los dos vieron seguro y bueno el lugar para poner una imprenta, aunque observaron que habría que hacer obra y trabajos subterráneos para tener una mayor seguridad en la impresión de la propaganda. En un principio colocaron una multicopista que llevaron desde la Plaza Mayor, Manzanares, Primitivo y Casín. La multicopista fue colocada en la habitación de la casa de la calle Cervantes. En la tirada cooperaban Casín, Manzanares, Primitivo, Gabriel León y Anselmo Iglesias, “El Americano”. A éste le describían como un hombre bajo, de complexión regular, moreno, pelo ondulado, con un pequeño bigote y muy elegantemente vestido, que vivía por la calle de la Paloma, 13 y tenía nacionalidad 969 Escrito enviado al autor desde México por Marisela Pando Moreno, hija de Carmen Moreno. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 813 norteamericana, aunque por su acento y físico, parece que había nacido en Puerto Rico.970 La habitación donde vivía Casín, junto a su mujer y sus cuatro hijos era de dimensiones muy pequeñas. Un lugar que daba la sensación de agobio, sin ventanas, con la única iluminación de una bombilla. Había tres camas de hierro, una mesa, dos sillas y una pequeña estantería. La cama de matrimonio estaba separada por una sábana o tela que hacía veces de separador entre las camas. La impresión viendo la foto de la habitación es de una vivienda precaria y un clima claustrofóbico el que tenían que pasar los habitantes de aquella diminuta casa. En diciembre empezaron los trabajos subterráneos para instalar la imprenta en la habitación subterránea. En la construcción participaron un albañil comunista de la confianza de Casín, éste y Anselmo. Aprovecharon el corral que había detrás de la casa, entre el material de derribo, unas vigas de madera y unas tejas. Aquí se abría un pozo muerto, bajo un cobertizo levantado con ladrillo seco y tapado con unas tablas. Al pozo le abrieron una galería, al fondo del cual excavaron una habitación para montar la imprenta. Era una obra compleja, porque se bajaba a través del pozo, ayudado por una cuerda atada a la viga del techo. El pozo tenía una entrada muy estrecha de unos ochenta centímetros, con una profundidad de unos cinco metros. A unos tres metros antes de llegar al fondo, se dividía por un pasadizo de unos noventa centímetros de alto por unos sesenta de ancho y unos siete metros de largo. Allí excavaron una habitación, acondicionada con ladrillo y cemento armado, con una extensión de tres metros de largo, dos de ancho y dos de alto, quedando justo por debajo de la habitación vivienda de la casa.971 La construcción había sido verificada y controlada por Manzanares y Anselmo, pagando al albañil y a los demás, unas 3.000 pesetas que Gabriel León le había dado. Cuando hicieron las habitaciones subterráneas, procedieron a la instalación de la luz eléctrica. Desde la habitación superior, Anselmo, Manzanares, Casín y Gabriel León hicieron una derivación y llevaron la instalación a la sala subterránea, disimulando mucho el trabajo, para que no fuera descubierto. Primero transportaron la multicopista a la habitación recién construida y la propaganda necesaria, hasta que pasados unos veinte días, Anselmo y Manzanares encontraron una imprenta, marca “Minerva” en una tienda de la calle Libertad. Anselmo se hizo pasar por un falangista de Zamora, pagando 9.000 pesetas por la imprenta. Al haberles fallado un camión para el transporte de la “Minerva” desde la calle Libertad hasta Carabanchel, se agenciaron un carro. Manzanares contaba cómo había sido el traslado de la imprenta: “El transporte lo hicimos en un carro que por circunstancias apremiantes que os puedo detallar de palabra, la paseo por medio de la Gran Vía y de la calle Alcalá. Completamente al descubierto, a veces cuando más a las claras las cosas se hacen mejor. Emborrachamos al viejo y nunca supo donde descargó el material”.972 970 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.758 971 TRAPIELLO, Andrés: La noche de los Cuatro Caminos. Una historia del maquis. Madrid, 1945, Aguilar, Madrid, 2001, pp.100-108. 972 AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, 679 Informe sobre José Manzanares López. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 814 La imprenta la llevaron desde el carro hasta la casa de Casín, Anselmo, Manzanares, Gabriel León y dos guerrilleros que habían llegado de Francia y se habían instalado en la casa de Juan Casín. Eran Félix Plaza Posadas y Domingo Martínez Malmierca. Cuando llegó la Minerva a la casa de Casín, la dificultad estaba en como meterla por el pozo. Al no caber, tuvieron que hacer un taladro coincidente con la habitación subterránea, consiguiendo así instalar la máquina y empezar la tirada de la propaganda. A estas labores se dedicaron Anselmo, con la ayuda de los dos guerrilleros, Félix y Domingo. Cuando instalaron la imprenta, Anselmo llevó tres pistolas, por si había algún contratiempo. Una se la dio a Manzanares del calibre 7.65 mm, que la llevó encima alguna vez, pero terminó dejándola en la habitación donde estaba la imprenta. Aparte de ésta llevaron tintas, rodillos, clichés de los periódicos, los tipos de los cuerpos para el montaje de la impresión y dos multicopistas. La misión de Manzanares era llevar los originales de los artículos que tenían que ser impresos y que a su vez los había escrito Gabriel León Trilla y habían sido pasados a limpio por Esperanza Serrano o Carmen Moreno. También recogía el trabajo realizado y pagaba el sueldo que cada uno tenía dentro de la organización del partido. Algunos de ellos no tenían sueldo pero otros si eran mantenidos por la organización comunista. La tirada principal de la imprenta Minerva instalada en Carabanchel fue el “Mundo Obrero” y “Nuestra Bandera”, además de algunos manifiestos y boletines. Una vez que se confeccionaba la propaganda, era distribuida por un aparato especial que había montado Anselmo Iglesias y que la llevaba a la Delegación y al Comité Provincial de Madrid, para que fuera repartida a las diferentes secretarías y a los Comités Regionales clandestinos. También compraron más tipos de imprenta falsificados, gracias a un vale del sindicato de Artes Gráficas, ya que si no de esa manera, no había manera de conseguirlos. El papel de la Minerva y de las multicopistas lo sacaba un camarada que trabajaba en el almacén de la embajada alemana y por medio del que les regaló la multicopista, que también les daba algo de papel cuando era necesario. Debido a la gran cantidad de material que se iba haciendo y la propaganda impresa, Gabriel León Trilla le encargó a Manzanares que buscara un local mayor para almacenar, y sí se podía instalar otra imprenta. Por medio de un encuadernador, abrieron una tienda en la calle Mesón de Paredes, haciéndose allí el trabajo de material, además de cortar y preparar el reparto del “Mundo Obrero” y manifiestos, servía para almacenar papel y tinta para la posterior impresión. En el domicilio de Narciso Díaz Gallego, en la calle Fernán González, 72, también montaron unas multicopistas, encargadas de hacer la propaganda del Comité Provincial de Madrid. Los impresores que allí trabajaban eran Ernesto López Baigorri y José López García. Además de la propaganda, hacían también documentación falsa, salvoconductos y diferentes impresos oficiales de la prisión Provincial de Madrid. Otra de las tareas a las que se dedicó Carmen Moreno fue la de llevar correspondencia entre los presos de Alcalá de Henares y el exterior, ya fuera a sus familiares o a la organización política, integrando un grupo de mujeres de ayuda al preso. En los talleres penitenciarios de Alcalá de Henares, Rafael Moreno cada vez aguantaba menos su estancia carcelaria y su privación de libertad. Había hablado con un compañero preso que ya había estado con él en la cárcel de Yeserías, para ver la posibilidad de un plan de fuga. En este plan también colaboró otro preso llamado Roberto Esquivias. Rafael escribió una nota a Pablo Ávila Menoyo, un comunista que Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 815 había salido en libertad y así poder ayudarle desde el exterior. Pablo Ávila Menoyo había nacido en 1921, en el pueblo toledano de Ventas de Retamosa. En la guerra civil se afilió en 1937 a la JSU y en 1938 al PCE, enrolándose como voluntario en el Ejército republicano, en el 163 batallón de la 41 Brigada Mixta, combatiendo primero en el frente de Madrid y luego en el de Levante, a mediados de 1938. El final de la guerra le cogió en Levante y regresó a Madrid, siendo detenido en mayo de 1939 y acusado de ser comisario político y agente de la SIM. Tuvo dos consejos de guerra, anulados por falta de pruebas, siendo condenado en los dos a pena de muerte, conmutada primero a treinta y luego a veinte años. El destino de Pablo Ávila fue la cárcel de Las Palmas de Gran Canaria, donde conoció al médico comunista José Izquierdo Pascual. Luego fue trasladado a distintas prisiones madrileñas, saliendo en libertad condicional el 1 de abril de 1944. Pablo se tuvo que presentar en la comisaría de Tres Peces. En Madrid de nuevo volvió a verse con el médico José Izquierdo. Este le dijo que pertenecía a la organización comunista, integrado en un grupo de Unión Nacional. Le dijo si quería participar clandestinamente para el partido y aceptó dicha propuesta. Su profesión de impresor le hacía ser una pieza importante a la hora de hacer temas de propaganda. La organización indicó que quería hacer una tirada de ejemplares con motivo del 18 de julio. Pablo dijo que no tenía medios para hacerlo, además que necesitaba un cajista. Al final se lo proporcionaron, siendo José María López Martínez, que utilizaba el nombre supuesto de “Hipólito” . El primer trabajo clandestino de propaganda lo hizo por encargo de José Izquierdo. Éste tenía como amigo a Ramiro Gómez Zurro, hijo del famoso político socialista, Trifón Gómez San José. Ramiro Gómez había sido periodista del periódico “Heraldo” de Madrid y en diferentes revistas. Estuvo afiliado al PSOE desde diciembre de 1936. El final de la guerra le sorprendió en Alicante, siendo detenido e ingresado en el campo de Albatera, desde donde la policía militar le trasladó hasta Madrid, a la cárcel de Toreno y luego en Yeserías. Aquí fue donde conoció a José Izquierdo, saliendo en libertad en enero de 1942. Ramiro era director administrativo en la empresa Muguerza y Cía, en la calle Conde de Xiquena, 5. Un día fue a verle José Izquierdo indicándole si le podía dejar su local para hacer unos trabajos y copiar unos ficheros de su laboratorio, porque trabajaba como médico. José al no tener posibilidad de alquilarlos, le pidió ese favor. Ramiro dijo que sí, indicando al portero del inmueble que cuando fuera el otro a hacer los trabajos, le diera la llave como un empleado más. Lo que no podía suponer Ramiro es que se iba a hacer una tirada clandestina de propaganda comunista. Para esta tirada contó con la ayuda de José María y otro comunista llamado Roberto Esquivias García, “El Peque”. José Izquierdo tras pedir las llaves al portero de la finca, en el interior de las oficinas, les mostró una multicopista y los clichés para tirar un manifiesto, unas octavillas y una carta adjunta a las otras dos. Los tres hicieron una tirada de unos cinco mil ejemplares. Conocían la máquina porque la habían comprado en la calle de la Bolsa y les había costado 1.200 pesetas. También llevaron regletas, galeras, tipos para titulares y más material necesario en la composición de los moldes. Mientras Pablo Ávila hacía la tirada del material encargado, sus compañeros hacían la confección de “Mundo Obrero”. La tirada duró cuatro noches, siempre estando acompañados de José Izquierdo que tras supervisar el trabajo se marchaba. Una vez que terminaron toda la propaganda y folletines se los dieron a José Izquierdo. Esquivias cogió los moldes de “Mundo Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 816 Obrero” y los llevó a la calle Ayala, 84, donde estaba la imprenta de Antonio Mauri. En este local ya había trabajado y se hizo con una copia de la llave. Los tres esperaron desde las once de la noche hasta las dos de la madrugada, para que el propietario no les sorprendiera. La noche del 16 de julio, hicieron el número extraordinario de “Mundo Obrero” del 18 de julio, realizando 2.200 ejemplares, dedicando a esta labor tres horas en dos días seguidos, terminando a las siete de la mañana del segundo día. Una vez finalizado el trabajo, habían quedado citados con otro enlace de la organización, en la calle Marqués de Cubas, esquina con la carrera de San Jerónimo, donde le dieron toda la propaganda.973 A Pablo Ávila le habían ordenado publicar en el ejemplar especial del 18 de julio, una reseña dirigida a la organización contra un comunista provocador, aconsejando a los militantes comunistas que tuvieran cuidado con él y sus compañeros. Pero la noticia no fue impresa, derivando en la acusación hacia Pablo Ávila y en su salida de la organización. Aun así, desde uno de los sectores del Comité Provincial le encargaron la realización de unos mil quinientos pasquines con la frase “¡Viva la Unión Nacional!”, algo que hizo de nuevo en la imprenta de Antonio Mauri, con los tipos de imprenta de su anterior jefe. Pablo Ávila cuando estuvo preso en Alcalá de Henares junto a Rafael Moreno, Esquivias y José María López, también participó en un plan de fuga, pero salió en libertad. En febrero de 1945, Pablo acudió a los talleres penitenciarios de Alcalá de Henares para ver a José María y les dijo que ayudaría en todo lo que pudiera. A los pocos días se vio con Carmen Moreno para preparar como sería la fuga, según lo que le habían comentado los tres presos. Entre Pablo y Carmen surgió una bonita amistad que terminó en una relación sentimental. Pablo preparó unos certificados de cédula y dos pases militares. Una vez tuvieran la documentación, el plan seria que Pablo les recogiera en un coche en Alcalá de Henares. Para ponerse de acuerdo les enviaría un telegrama supuesto diciendo: “La abuela ha muerto, mañana a las… será el entierro” , queriendo decir en sentido figurado, que ese día y a tal hora, se haría la fuga. Cuando llegara con el coche, solo esperaría una hora, si pasado ese tiempo no llegaban, regresaría a Madrid. La documentación se la entregó Pablo a Carmen Moreno, para que cuando en una de las visitas que hiciera a su hermano, se la pudiera hacer llegar. Rafael tenía confianza con un guardia de la prisión apellidado, llamado Juan Leganés Berjano, que consiguió una comunicación especial. Una vez estuvieron juntos, aprovechando el desconcierto y el ruido existente, Carmen pasó la documentación a su hermano por un agujero que había en la parte inferior izquierda de la valla, además de unas sierras pequeñas con las que limarían los barrotes. El siguiente problema fue como conseguir el coche que necesitaban. En la cárcel de Las Palmas de Gran Canaria, Pablo conoció al comunista Feliciano Valentín García. Ya en Madrid y en libertad, volvieron a coincidir y Feliciano le dijo si podía facilitarle una cédula personal, pero le dijo que no tenía medios en ese momento. Pablo volvió a pensar en Feliciano para que a cambio de facilitarle una cédula personal, le consiguiera un coche. Pablo llamó por teléfono a Feliciano que trabajaba en las mantequerías “Montemar” , citándole en el bar Pekín de la calle Diego de León. Le propuso el intercambio, indicándole que uno de los que se iban a fugar de Alcalá de Henares era cajista de imprenta y podría venirle bien a la organización. 973 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.638. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 817 Feliciano aceptó y le dijo que en unos días tendría un coche con matrícula de Gerona. Los dos quedaron para verse el día 23 de marzo, a las diez de la noche en la plaza de Manuel Becerra donde estaban los coches que hacían el servicio público y preguntar al conductor si era el coche de Don Bernardo. Tras obtener el vehículo, Pablo envió un telegrama a Rafael, José María y Roberto indicando que “el entierro” sería el día 23 a las doce de la noche. Carmen Moreno se llevó la máquina de escribir y la documentación que tenía en su casa, porque tras la fuga, la policía seguramente iría al domicilio para hacer las averiguaciones oportunas. Unos días antes, José María y Roberto empezaron a serrar una reja de una ventana que daba al patio general. Llegado el día 23, los tres se juntaron en el patio central, entrando a la carpintería a por una escalera. Luego valiéndose de una cuerda que Esquivias tenía, se descolgaron al exterior. El primero fue Rafael, luego Esquivias y por último José María, pero cuando el último estaba bajando, se rompió la cuerda, tirando unas cuantas tejas al suelo y haciéndose un esguince en un tobillo. Con el ruido de las tejas, los guardias se dieron cuenta de la fuga. Rafael cogió en brazos a su compañero y se fueron corriendo, pero en vez de ir a la Plaza Mayor de Alcalá de Henares, fueron campo a través por los disparos que les habían realizado los guardias. A las diez de la noche, Pablo llegó hasta la plaza de Manuel Becerra, al lugar de la cita convenida. Fue directamente hasta el coche que le habían dicho y vio que además del conductor había otro individuo. Los tres pusieron marcha hacia Alcalá de Henares, hasta la Plaza Mayor, que era el sitio convenido para la cita. Fingieron tener una avería para poder estar así hasta la una de la madrugada. Sin embargo, llegaron dos guardias municipales preguntando si podían ayudar en algo, a lo que les contestaron que no, apuntando uno de ellos la matrícula del coche. Tras pasar más de una hora y como habían acordado, el coche regresó a Madrid, bajándose Pablo en la bajada de la carretera de Aragón. Los tres fugados se fueron hacía San Fernando de Henares, dirección Madrid. Tuvieron que ir lentamente porque José María López estaba contusionado de un tobillo. Alrededor de las seis de la mañana llegaron a Madrid, separándose cada uno por su lado. Rafael no fue a su casa, sino que cogió un tranvía en Ciudad Lineal y se fue a la casa de José Manzanares, en la calle Menéndez Valdés, 36. Al llegar no estaba José, pero sí su hermana Carmen Manzanares, que le dijo que su hermano había huido, ya que le buscaba la policía al haber caído una imprenta clandestina de la Delegación del PCE, en Carabanchel. Roberto Esquivias y José María López fueron hasta la casa de Pablo Ávila, llevando a José María al doctor Izquierdo para que lo curara de su esguince. El herido tenía la documentación que le había facilitado Pablo Ávila a nombre de Darío Godoy Sánchez. La policía acudió a la casa de los Moreno Berzal insultando, gritando y amenazando, pero se fueron sin ninguna prueba de la presencia de Rafael. No obstante, como la caída de la imprenta fue al día siguiente, la policía volvió a la casa, ya que buscaban a Manzanares, por ser novio de Lucia Moreno. Rafael Moreno se puso en contacto con Pablo Ávila para que contactara con alguien de la organización clandestina. Pablo llamó a Feliciano Valentín, para darle el recado y le dijo que ya verían. Al pasar varios días y ante la insistencia de Rafael, le volvió a preguntar, respondiendo que a la dirección no le interesaban ni Rafael ni Esquivias, porque eran considerados aventureros y que se habían escapado sin consultar con el partido. Pablo Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 818 recibió un sobre de José Izquierdo para que le enviara una cita a José María López, porque querían que les ayudara en la organización debido a su trabajo como cajista. José María conoció a Honorio Crespo Sáez, “Antonio” , el cual podría ayudar con la tirada de “Mundo Obrero”. Desde el mismo día de la fuga, Rafael estuvo escondido en la casa de un amigo suyo, Marcelino González Bernardom en la calle Amparo, 6. Por cuestiones de seguridad, se fue a una pensión a la calle Alcántara, 46 y luego en otra de la calle Andrés Mellado, 60. El 21 de marzo de 1945 cayó la imprenta de la calle Cervantes de Carabanchel. Según Manzanares, ocurrió así: “En el mes de marzo de 1945, según la policía por sospechas por el guardia, cayó sobre la imprenta y se fastidió todo. No se sabe muy bien como pero se debió al exceso de movimiento en casa del guardia y por imprudente. De la imprenta solo cogieron al guardia, a su mujer y al día siguiente a Malmierca. A Anselmo le avisó una de las hijas del guardia y no fue al día siguiente. De mi nadie dijo nada los tres primeros días. De Anselmo supieron en seguida. Nos buscaban por todo Madrid y habiendo conseguido Anselmo el pasaporte norteamericano, en aquellos días se le aconsejó que se fuera a EE.UU y así lo hizo”.974 Anselmo le dio una pistola a Manzanares, antes de irse a EE.UU. Había nacido allí, pero se sentía mucho más español que norteamericano, porque había pasado más tiempo aquí. Cuando la policía le estaba persiguiendo, empezó los trámites y gestiones para que el pasaporte se lo hicieran en la embajada. Desde aquí le dijeron que tenía que presentarlo en la Dirección General de Seguridad para rellenar unos trámites. Anselmo indicó que él no podía ir y desde la embajada mandaron a un empleado y así fue como consiguió el pasaporte. Anselmo antes de irse a EE.UU le dejó encargado a Manzanares que se hiciera cargo de su mujer, que vivía en la calle de la Paloma. Manzanares cumplió con su promesa y se la llevó a su propia casa durante unos días, por razones de seguridad. Los días que estuvo en Madrid escondido, hasta que salió para EE.UU, muchos conocidos no le quisieron dar cobijo por miedo e incluso estuvo durmiendo en un garaje. A pesar de que la policía empezó a hacer gestiones para su detención, se fue con un pasaporte donde aparecía su verdadero nombre y apellidos. Parece ser que una vez que llegó a tierras norteamericanas, se enroló en el Ejército Norteamericano. La policía franquista le dio una gran importancia al asesinato de dos falangistas en la Subdelegación de Falange en Cuatro Caminos y al descubrimiento de la imprenta en el domicilio de Juan Casín. Desde la Dirección General de Seguridad y más concretamente, desde la Brigada Político Social, hicieron un estudio o información especial, identificada con el número 48, suponiendo que no fue la primera ni la única de estas características que salieron de la Dirección General de Seguridad. Desde aquí solían hacer informes especiales y estudios sobre hechos particularmente destacables, realizados por policías u otros individuos con una formación específica y más elevada que el resto de la plantilla de policías. Iban dirigidos a personalidades relevantes como militares, gobernadores y ministros, para que de una manera extensa y bien redactada, dieran cuenta del acontecimiento narrado (esta información apareció entre los papeles del que había sido gobernador civil en Barcelona, Bartolomé Barba Fernández) Aquella Información Especial tenía como título sugerente: “Delitos contra la Seguridad del Estado. Actividades comunistas en Madrid”. Y el subtítulo: “Servicio practicado por la 974 AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, 679 Informe sobre José Manzanares López. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 819 policía como consecuencia del descubrimiento de “Imprentas Clandestinas” y de la detención de los “Guerrilleros de Ciudad”, autores del asesinato de dos falangistas en la Subdelegación de Cuatro Caminos. Madrid, 28 de abril de 1945”. El policía que escribió el informe sabía muy bien de que trataba y a lo que se estaban enfrentando: “Desde que aparecieron periódicos como “Nuestra Bandera”, “Reconquista de España” y “Mundo Obrero” que se recogían en todos y cada uno de los asuntos de comunismo, hubo de surgir la primera preocupación natural, encaminada al descubrimiento, el estudio del papel empleado. No interesaba desde el punto de vista policial el contenido de los impresos, se sabe ordinariamente cual es y puede ser su estilo y que fondo caracteriza a tal clase de literatura. Cada vez que una hoja clandestina, caía en la DGS lo primero que atraía la atención de los especialistas era la calidad del papel, su formato, color, destino (impresión mecánica o multicopiada) y grueso. Así se llegó a la certidumbre, por comparación con los que introdujeron los guerrilleros tras su fracaso intento de penetrar los Pirineos, de que lo nuevo era producto de elementos residentes de España. Pero debemos reconocer que estos exámenes daban muy poca luz, salvo ciertos números de “Reconquista de España”, el resto de los periódicos reunía las mismas características clásicas en el material habitualmente empleado en las multicopistas. Y dentro de la excepción mencionada incluimos otro detalle, “Mundo Obrero” de marzo fue impreso mecánicamente y lo vulgar de la calidad de papel como acontecía con el de las multicopistas cerraba los caminos de la investigación técnica. (…) Si hacemos una diferencia entre la prensa clandestina lanzada desde el extranjero con la tirada en España, lo vemos rápido, primero sus fórmulas son amplias, quieren dar sensación de conjunto orgánico en el exterior y las directivas se circunscriben más a los problemas que para su activismo hay planteados. La diferenciación de la táctica no es otra que la de la “amenaza teórica” y la “amenaza real”. La sensación de que esa amenaza y peligro eran constantes y reales se plasmó con el asesinato de los dos falangistas y el descubrimiento de una imprenta tan bien hecha y con una tirada de ejemplares importante como fue la de la Delegación del Comité Central del PCE. El policía seguía diciendo: “Desde aquellos números de “Unidad” (órgano de la 241 brigada), “Juventud” y “Alianza” (portavoces de la juventud combatiente), “Lucha” y los primitivos “Reconquista de España”, hasta los actuales “Bandera Roja”, “Mundo Obrero” hay una gran diferencia enorme. El afán de los tiempos anteriores era por reavivar el entusiasmo de sus afines, incitándolas a las lucha y poniendo como ejemplo a los guerrilleros integrantes del maquisard, y en tanto para sus correligionarios no quería demostrarse otro que la necesidad de su incorporación a las tareas subversivas para los enemigos dibujaban el peligro, aunque remoto y por eso las bravuconadas vertidas en los papeles. En las confeccionadas en España se ve las instrucciones clásicas de la KOMINTERN, de ahí la concreción de los textos y formatos reducidos en lo posible. Los tirajes en multicopista se multiplicaban, se editaban muchos y con un contenido variado. Procurando dar a su aparato la máxima importancia, para los tuyos y para los rivales, fue el motivo que originó la profusión de “periódicos”, alternados con circulares e instrucciones. En este trabajo de imprentas clandestinas comunistas hay que darse sensación de grandes raíces, mejor medio para despistar. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 820 Rectificación de las líneas generales a los que siempre se ajustaron, son muchos los que piensan que la distribución a voleo de los periódicos clandestinos podría reportar mayores beneficios a su causa, cuando menos por un cierto acoquinamiento de los sectores antimarxistas al constatar el descaro comunistoide. Pero esos posibles beneficios aumentarían los riesgos y restarían personalidad a sus militantes, cosa a la que no estaban dispuestos tanto para lograr de ellos el máximo rendimiento como hombres totalmente comprometidos, como para demostrarles confianza ciega y envalentonarles en la tarea. Se llegó al principio de que cada militante con ese tipo de literatura debía buscar un núcleo de simpatizantes ante los cuales hacían las exhibiciones del material. (…) El periódico con las instrucciones se impuso a todo otro sistema, encerrando a los efectos policiales unas dificultades mucho mayores para la represión”. Las tareas de los militantes sería englobar y extender lo máximo posible, la organización a sus conocidos, amigos y a la militancia de base. Un medio para lograr este cometido sería la prensa y propaganda clandestina. En ésta aparecía la política que iban a desarrollar y el comportamiento y conducta que tendría que tener un verdadero comunista y luchador antifranquista. El escritor de la Información Especial hacía hincapié en la labor policial para desarticular la problemática comunista y el peligro que podían suponer: “La literatura comunista quedó reducida a los “periódicos de calle” y estos muchos que podía desorientar al mejor conocedor de estas cuestiones. La acción de la policía debía de ser metódica, paciente, más cuando aparecieron hojas tiradas mecánicamente, ante las cuales muchos dejándose llevar por las apariencias, hubieran optado por vigilar y quizá detener a los comunistas significados impresores de oficio, pero ahí no estaba el quid de la cuestión y era necesario actuar con la mayor prudencia. Cuando se instruían diligencias por actividades comunistas, aunque apareciera prensa clandestina no se profundizaba en los interrogatorios en este punto. La táctica tuvo sus frutos porque se dio al problema la importancia que tenía, no en vano se considera en sus verdaderos límites la preparación científica de los militantes del comunismo, hecho que les diferencia de los demás extremistas de izquierdas dedicados en pro de sus ideales a momentos de agitación. Estudiando los diversos periódicos se apreciaba una sola dirección, se advierte una sola preocupación: la agitación y el logro de que las masas sientan sobre sí el dominio de los entes superiores, pero ninguno ha descendido a cuestiones de interés para el obrero, de aquí que figuren números enteros dedicados a discursos u orientaciones firmadas por sus dirigentes principales, que quitan a las publicaciones el carácter de periódicos, no obedeciendo a una orientación táctica por crear órganos doctrinales, sino por intentar culminar el objetivo de acción directa ideológica sobre sus adeptos y frente a los enemigos de su idea”. Un capítulo especial fue el que dedicó el narrador a las imprentas clandestinas. Era conocedor de la literatura rusa y del entramado comunista, porque hizo una comparación entre la imprenta que habían montado en Carabanchel y la referencia que hacía de la obra de S. Kedrov, “Una imprenta clandestina” donde se hacía mención a cómo funcionaban las imprentas en los acontecimientos revolucionarios de Moscú y Bakú, en 1905: “Importancia las imprentas clandestinas porque para la agitación interior supone mucho contar con un medio seguro de producción de propaganda, también para los Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 821 efectos exteriores, máxime con las circunstancias internacionales donde los beneficios serían aún mayores, ya que por medio de enlaces y amistades consiguen llevar esos demostraciones de su organización y vitalidad a esas representaciones extranjeras. Sus experiencias han sido numerosas a raíz de las disidencias producidas en la I y II Internacional, se acumulaban por los doctrinarios todas las enseñanzas, hasta convertir las más provechosas en normas de acción que llegan hasta nuestro tiempo. Nunca negaron las dificultades para montar una imprenta, no sólo en el orden económico, sino en la cuestión precisa para producir frutos. La obtención de maquinaria y conseguir local adecuado, suponen muchas dificultades, así como la aportación de los que allí tienen que trabajar. Enlazados los comunistas españoles con los infiltrados por los Pirineos, la consigna disponiendo el paso a la acción era natural, para nutrir sus cuadros y como base para su trabajo subversivo, no podían eludir el montar el taller. Lograda la “Minerva” y establecido de antemano como lugar adecuado de instalación el domicilio de Juan Casín Alfonso, en Carabanchel Bajo, verificaron su transporte, envolviendo la máquina en mantas para hacerla pasar desapercibida. No hemos de negar que si acertaron en la elección del lugar en que funcionaría la imprenta. El hecho de haber establecido Casín contacto con Anselmo el Americano, le llevó en dos ocasiones otros tantos aparatos multicopistas, con el que se hicieron muchos tirajes y el estudio de la circunstancias especiales de la casa de Carabanchel, señalaron este domicilio como el lugar ideal para las impresiones clandestinas, a primeros de diciembre del pasado año, se acordaron obras para llegar a un perfecto montaje de la central de ediciones”. (…)La imprenta de Carabanchel reunía las condiciones apetecidas por los comunistas, las condiciones de instalación y el hábil camuflaje de la habitación en que funcionaba les procuraban garantías suficientes para haber hecho su trabajo durante mucho tiempo. Recordemos que uno de los inconvenientes que tuvieron los bolcheviques en Bakú y Moscú en 1905 fueron los problemas del alumbrado, los faroles de petróleo, con sus emanaciones al no existir renovación en el aire, originaban trastornos en los impresores con lo que aparecieron con la aureola romántica de sacrificio lento y callado por la causa roja. En Carabanchel las cosas cambiaron, así como los de Rusia no hicieron instalaciones eléctricas para evitar que el cable de conducción de energía llegara a ser una pista segura para los “sabuesos” de la “Ochrana” zarista. En el caso presente quedaron obviadas muchas dificultades y entre ellas destacamos esta de la luz, radicando la imprenta, debajo de la habitación de Casín y su familia, entre dos camas, taladrado el suelo, se hizo la derivación de tal forma que hubiera pasado desapercibida a no ser por el descubrimiento del taller”.975 A los pocos días de caer la imprenta, Manzanares se vio con Gabriel León Trilla para contarle la caída de la imprenta. Ambos querían esconderse y encontrar un alojamiento seguro y Gabriel le dio 1.000 pesetas para sus gastos. Con las primeras detenciones se produjo una desorganización entre los diferentes dirigentes comunistas de la Delegación y del Comité Provincial que no habían sido detenidos. La Delegación 975 La Información Especial nº 48 de la Dirección General de Seguridad me la cedió amablemente Andrés Trapiello y tras una colaboración mutua en su libro la utilizó en: La noche de los Cuatro Caminos. Una historia del maquis. Madrid, 1945, Aguilar, Madrid, 2001, pp.100-108. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 822 había decidido el envío de Manzanares a la Agrupación Guerrillera de Extremadura, pero cuando estaba todo a punto, el enlace con el que tenían que contactar se perdió y no pudo ir. Por mediación del propio León Trilla, Manzanares se fue a Pontevedra, a la casa de un amigo personal del “Profesor”, como era conocido también Trilla. La dirección de Pontevedra era la del matrimonio formado por Carlos Díaz Domínguez y María del Carmen Sierra Domínguez. La carta abierta de la Delegación del PCE escrita por Carrillo y entregada por Zoroa a la Delegación del PCE en España fue discutida por Monzón, León Trilla, Arriolabengoa y Alfredo Gómez Cabello La conclusión de la misma fue el relevo, no sin protesta, de la dirección de Monzón.976 A Gabriel León, le sustituyó en la secretaría de agit-prop, José Gómez Gayoso y Santiago Cuesta Delgado, aunque estuvo colaborando con ellos durante unas semanas más hasta que fue relegado de todas sus funciones y culpabilizado de la caída de la imprenta de Carabanchel. Incluso la línea editorial que había desarrollado León Trilla fue cambiada rápidamente, pudiéndose observar en los siguientes números de “Mundo Obrero”.977 Antes de irse a Galicia, Manzanares se vio con Primitivo Rodríguez para advertirle que tuviera cuidado, debido a las detenciones que se habían producido y ayudándole económicamente. Manzanares estuvo escondido en la casa de un amigo suyo llamado José Chamón hasta el 10 de abril que se fue a Pontevedra. La policía fue a la embajada americana para preguntar sobre José Manzanares y manifestar su participación en actividades clandestinas, con la consecuencia de su despido, igual que la de su novia, Lucia Moreno. Al desaparecer Manzanares, la policía empezó a seguir a las personas más allegadas a él. Lucia fue una de las primeras en ser detenidas. La policía fue a su casa a las tres de la madrugada y la llevaron a Gobernación: “Me detuvieron en Semana Santa de 1945. Me llevan a Gobernación. No me pegaron porque si me llegan a pegar un bofetón, yo cuento todo y canto como las gallinas, pero por eso no quería saber nada, porque tenía mucho miedo y si llego a saber algo, lo cuento. Estuve dos meses, el primer día estuve mucho tiempo con los interrogatorios, con los policías, había varios que me preguntaban cosas. Lo de mi hermano no me achacaron nada y menos mal. En aquellos dos meses, solo coincidí en la cárcel con mi madre y con Carmen Manzanares, que también las detuvieron”.978 Lucía Moreno salió de la cárcel muy nerviosa, con unas jaquecas terribles y decidió irse una temporada a Bilbao, a casa de unos amigos. Gabriel León Trilla se desligó de la Delegación y de la nueva dirección comunista, que vino a sustituirlos. Tenía el temor de ser detenido por la policía, pero también estaba atemorizado por que le pudiera pasar algo a manos de sus camaradas, ya que se había negado ir a Francia, como le había ordenado la Delegación del PCE en aquel país, con Carrillo a la cabeza. Estuvo escondido en una serie de pensiones y casas de las 976 AHCCPCE, Informe sobre camaradas, Jacques, 47-51, Informe de Roza, 25 de noviembre de 1945, Firmado Alfredo. 977 Gabriel León se reunió con los dirigentes que le iban a suceder en los trabajos de propaganda para cambiar impresiones de su labor. También se reunió con Pere Canals, que iba a ser el secretario de organización de la Delegación. Trilla quiso hablar con él, sin estar delante Monzón, porque éste le había advertido con anterioridad que si hablaba con Gabriel, lo hiciera con mucho cariño y tacto porque era muy susceptible. Por este motivo Trilla quiso comprobar en persona las afirmaciones de Monzón. Pere Canals y Gabriel León hablaron sobre el partido y los trabajos de las secretarías de organización y propaganda en AHCCPCE, Informe sobre camaradas, Jacques 55-63, Informe de Canals, noviembre de 1945. 978 Entrevista a Lucía Moreno Berzal, 22 de abril de 2007. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 823 calles Alcántara, 19, Castelló, 93 y en Ramón de la Cruz, 51. Gabriel pensó en sus amigos Carlos Díaz y María del Carmen Sierra para gestionar la salida de Manzanares hacia Galicia.979 979 Carlos Díaz Domínguez nació en Huelva, el 19 de junio de 1908. En 1930 estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid y fue presidente de la FUE. Allí es donde conoció a Gabriel León. En 1931 se afilió a la secta masónica Mare Nostrum, entrando como aprendiz y le pusieron el nombre de Ariel, aunque sin solicitar la baja, fue expulsado ya que según las directrices de la secta su conducta no era la apropiada. Antes de la guerra fue profesor en un instituto de Linares (Jaén). Debido a una enfermedad y como no estaba documentado, ingresó gracias a unos amigos en el Sindicato de Enseñanza Superior y Media de la UGT. En octubre de 1936 fue movilizado por su quinta para incorporarse al ejército pero como conocía al chofer de un comandante republicano apellidado Perea, se quedó con él en el pueblo de Canencia (Madrid) y luego en el frente del Pardo, menos un mes que tuvo que regresar a Madrid. En 1937 se afilió al PCE pero sin cargo alguno y tres meses antes de terminar la guerra se fue al pueblo de su mujer, Puentecesures (Pontevedra) para ver a su hija pequeña que se había quedado con los abuelos. Gracias a su familia creó una granja avícola. Tuvo un enfrentamiento con el Delegado Sindical de Falange provincial y por este motivo tuvo que dejar su trabajo ya que fue amenazado de muerte. María del Carmen Sierra Domínguez nació en Puentecesures (Pontevedra). Tras acabar la carrera de Filosofía y Letras en 1926 se trasladó a Madrid, donde tras opositar consiguió una plaza de profesora. En 1933 obtuvo una cátedra en un instituto de segunda enseñanza en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Allí conoció al que luego fue su marido, Carlos Díaz. Cuando los dos estaban de vacaciones en Madrid, les sorprendió la guerra, afiliándose a la UGT, Sindicato de la Enseñanza. También se afilió al PCE como su marido y fue destinada como profesora a un instituto de Ciudad Real, donde estuvo un curso y luego se le destinó a un instituto para obreros en la calle Abascal de Madrid. Carlos Díaz estaba en calidad de excedente al haberlo solicitado así. Al terminar la guerra, el nuevo Ministerio de Educación solicitó a todos los profesores una declaración jurada para saber qué habían hecho y cuáles fueron sus actividades durante el conflicto. Por miedo no lo hicieron y se fueron a Puentecesures. La familia empezó con una granja hasta que en 1943 montaron junto a otros individuos una cooperativa llamada “Cooperativa de Granjas y Ganaderos de Galicia”, siendo su secretario, Carlos Díaz. El problema vino cuando hubo dificultades económicas y fuertes deudas, provocando denuncias y un registro de su casa por parte de la policía. Dolores Freixa Valle nació en Reus (Tarragona). En 1924 llegó a Madrid para hacer unas oposiciones del Ministerio de Hacienda. Al suspenderlas empezó a ejercer de profesora porque tenía el título de maestra de primera enseñanza, estando así un par de años. Luego pasó a un instituto de niños deficientes en Carabanchel, especializándose en asuntos de psiquiatría. Allí fue donde conoció a María del Carmen Sierra, compartiendo un piso con ella en la calle Manuel Pelayo, 19. Dolores se puso a trabajar por su cuenta, estando así hasta 1932, que se presentó a unas oposiciones para el cuerpo femenino de prisiones, Aunque aprobó estuvo esperando su destino hasta 1935, siendo destinada a la prisión de Valencia, aunque como vivía en Madrid, se cambió la plaza con otra compañera de prisiones de Ventas, donde le sorprendió la guerra. Al iniciarse el conflicto se afilió a la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza y en 1937 al PCE, formando una célula de empresa dentro de la prisión, desempeñó el cargo de secretaria de organización. El puesto que tenía en la cárcel fue oficial jefe de servicios, ocupándolo hasta el final de la guerra. Después fue detenida, puesta en libertad durante dos días y luego de nuevo detenida y juzgada en un consejo de guerra celebrado en marzo de 1940, siendo condenada a seis años de cárcel. Dolores cumplió la condena en la misma cárcel de Ventas, saliendo en libertad condicional a los diecinueve meses y la definitiva en enero de 1945. María Esperanza Serrano Serrano nació en Madrid. Estudió cinco años de bachillerato y mientras hacía el sexto, empezó la guerra. Estuvo trabajando como mecanógrafa en el Instituto Oftalmológico que luego se convirtió en hospital de sangre, más tarde pasó al hospital militar de Chamartín de la Rosa. Se afilió al PCE y a la UGT. Durante la guerra estuvo en una fiesta de intelectuales, en la cual, Raimundo Calvo, jefe de brigada, le presentó a Gabriel León Trilla. Calvo le dijo que era una buena mecanógrafa y Gabriel dijo, que sería bueno sacarla del hospital, colocándola en otro sitio. A los pocos días de terminar la guerra fue detenida y condenada a un año de cárcel, aunque salió en libertad en agosto de 1940. En la casa de su madre se dedicó a dar clases de segunda enseñanza y francés, hasta que en enero de 1944 se colocó como mecanógrafa al servicio del abogado Basilio Martí, en el paseo de la Castellana y luego en el despacho del abogado Manuel Díaz Velasco, en la calle José Antonio, 43 en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 134.093. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 824 En octubre de 1944, por cuestiones de trabajo de la Cooperativa de Granjas y Ganaderos de Galicia, Carlos Díaz fue a Madrid, donde se vio con Dolores Freixa, que le habló de política, más concretamente de la conveniencia de unir a todos los partidos antifascistas y a los que no querían a Franco, en la Junta Suprema de Unión Nacional. Unos días después se entrevistó con Gabriel León Trilla, proponiéndole éste la necesidad de ayudar, tanto económicamente, como con otro tipo de labor dentro de la organización comunista, extendiendo por Pontevedra, algo de propaganda de Unión Nacional que Trilla le entregó. En enero de 1945, María del Carmen Sierra fue a Madrid y se vio con Gabriel León, hablando de la política de Unión Nacional, indicándola que colaborara con su marido a extender por todo Pontevedra, la línea política del PCE y colaborara clandestina y económicamente. María del Carmen también aprovechó para verse con su amiga Dolores y con Esperanza. Una vez regresó a Galicia enviaron dinero para ayudar a la Junta Suprema, tanto el matrimonio, como un primo suyo, el médico Ramón Baltar Domínguez, suponiendo éste que sería para la ayuda a los presos y perseguidos políticos. Antes de irse Manzanares a Galicia, Gabriel León Trilla envío a Dolores Freixa a la casa de sus amigos en Puentecesures, con una carta en la que les decía si podían acoger a un amigo suyo y ayudarle en todo lo que necesitara, ya que no podía estar en Madrid y era una persona de máxima confianza. Dolores le dijo que iba a llegar al día siguiente y tras la aceptación de Carlos y María del Carmen, Dolores regresó a Madrid con la noticia. La llegada de Manzanares a tierras gallegas fue en los primeros días de mayo de 1945, con el nombre supuesto de Jacinto, estando unos cuarenta días escondido en Puentecesures. En aquel tiempo, conversó mucho con el profesor andaluz, sobre todo de asuntos políticos, sabiendo que también estaba involucrado políticamente en un grupo de Unión Nacional, pero sin actividades destacadas, salvo la tirada de unos ejemplares de Unión Nacional en una pequeña imprenta que tenían. Con el paso de los días, no llegaban noticias de Madrid por parte de Gabriel León. Debido a esto y a unos problemas económicos de Carlos Díaz en la Cooperativa, que le hizo ser vigilado por la policía, Díaz se fue a Madrid, instalándose en casa de su hermano Enrique. Le dijo que no podría estar mucho tiempo, ya que había ido la policía allí preguntando por él. La siguiente casa donde se instaló fue la de una tía suya, Trinidad Díaz, aunque no estaba muy seguro de su integridad y su seguridad. Carlos consiguió entrevistarse a través de Esperanza Serrano, con Gabriel León, en el paseo de coches del Retiro. Lo primero que hizo fue pedirle ayuda para alojarse, a lo que Gabriel le dijo que no podía, porque él estaba en unas circunstancias parecidas y que lo hiciera por su cuenta, como así lo hizo. Mientras Manzanares estuvo alojado en la casa de sus amigos, recibió una carta de Trilla desde Madrid que le decía que si no podían ponerse en contacto con el Comité Regional de Galicia, intentaran actuar por su cuenta para ver si había posibilidades de montar una imprenta y tirar propaganda clandestina, indicando también que se pusiera en contacto con José Carretero que estaba en tierras gallegas. A finales de mayo del 1945, Manzanares se fue a Santiago de Compostela y por mediación del médico Ramón Baltar, que también colaboraba con la política de Unión Nacional, localizó al máximo responsable del PCE en Santiago y La Coruña, Isaac Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 825 Vázquez. En la primera cita que tuvieron, la idea de Vázquez es que se reorganizara el partido en la ciudad de Pontevedra. Manzanares hizo el viaje a Santiago vestido de militar para pasar desapercibido. Las botas, el macuto y el mono kaki se lo había dado su amigo José Chamón antes de salir de Madrid y la guerrera y el gorro lo compró el propio Manzanares. Isaac Vázquez iba mucho a La Coruña para llevar armamento y munición a las guerrillas. La organización comunista era ayudada económicamente por los doctores Ramón Baltar y Domingo García Sabell, que aparte de ese dinero, también curaron a guerrilleros y militantes comunistas que estaban heridos. El dirigente vallisoletano, Gabriel León, le ordenó a Manzanares contactar con José Carretero. Primero fue a Vigo para ver si podía encontrarlo, enterándose que estaba en La Coruña. Fue un conocido de Manzanares durante la guerra, Rafael Peribañez Ortega, el que le dijo que Carretero estaba en la ciudad coruñesa. Los cinco días que estuvo en Vigo, paseaba con Rafael, el cual no quiso saber nada de la organización comunista, por su propia seguridad, dedicándose sólo a sus negocios como exportador de pescados en la Lonja de Vigo. En julio del 1945, Manzanares regresó a Santiago de Compostela. Quería conseguir dinero para ir a Madrid y ver cómo estaba la situación de la Delegación y en concreto verse con Gabriel León Trilla. Con el dinero obtenido por el médico Baltar, se fue a Madrid los primeros días de agosto del mismo año, contactando con Trilla. Éste dijo que estaba desconectado del partido y que sería mejor regresar a Galicia, ya que allí estaría más seguro. Le dijo también que estaba siendo perseguido y que temía por su integridad física, tanto por parte de la policía, como de sus propios camaradas. El viaje de Manzanares a Madrid también fue aprovechado para ver a su hermana Carmen y a su novia Lucía. Desde Galicia le enviaba cartas a la casa de Angustias Chamón y esta se las pasaba a Lucía. Carmen Moreno fue la encargada de avisar a Lucía que José Manzanares había llegado a Madrid y que le esperaba en Moncloa. Lucía estaba muy nerviosa cuando fue hasta el Puente de los Franceses. Le había dicho Carmen que se había teñido el pelo muy rubio, por motivos de seguridad. Sin embargo, cuando llegó a la cita convenida, Manzanares no estaba, por lo que se fue de allí, tras esperar un buen rato. Nada más llegar a la puerta de la casa de Pablo Ávila, vio a éste y a su hermana. Pablo dijo a Lucía: ¡Hola, viajera! ¿Qué tal?, respondiéndole: “Buenas noches”. Al instante, se presentó un policía que era vecino de ella, apuntándoles con un arma y diciendo que estaban detenidos. Este policía hacía también el servicio de chofer para la mujer de Franco, Carmen Polo. Lucía le preguntó al policía porque estaban detenidos, sino habían hecho nada. El policía les dijo que tenían que acompañarles a comisaría. Lucía y Carmen tuvieron el tiempo suficiente para decirle a su portera que avisara a sus padres porque habían sido detenidas e iban a la comisaría de la calle Cartagena. Carmen Moreno participó en el aparato especial de enlace entre los presos y la organización del partido en el exterior, siendo conocida como la “estafeta” del partido, También hizo una labor de apoyo a los presos políticos, porque se carteaba con algunos de ellos para darles un sustento moral que no tenían, al haber sido privados de libertad. Carmen Moreno propuso a Carmen Manzanares y otra amiga suya, también comunista, María Juana Vidaurreta Miruri, ser madrinas de los presos y cartearse con ellos. Otra de las misiones que le encargó Pablo Ávila fue ser enlace entre su novio y el médico José Izquierdo, sin embargo los dos fueron detenidos en un intervalo de tres días. Carmen Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 826 Moreno hizo algunas labores más atrevidas y peligrosas, como ser a veces la portadora de las pistolas de su hermano Rafael y su novio Pablo, ya que sí ella llevaba el armamento en su bolso, pasarían más desapercibidos, que sí eran ellos los que las transportaban. Una de las pistolas era marca “Astra” del calibre 9 milímetros largo y otra marca “B.H.” del calibre 6.35 milímetros, que habían sido compradas por Pablo Ávila a un amigo llamado Jaime Quinteiro. Los detenidos de la cárcel de Alcalá de Henares se hicieron amigos del funcionario de prisiones, Juan Leganés Berjano.980 Éste estaba destinado en el departamento celular con los presos aislados, coincidiendo con los comunistas Sebastián Zapiraín, Santiago Álvarez y José Izquierdo. Estos hicieron amistad con el funcionario de prisiones y le utilizaron, medio pago, para sacar cartas y notas desde el interior de la prisión al exterior y para conceder algunos privilegios y comunicaciones algo más privadas a los presos.981 Este método fue muy utilizado por el doctor José Izquierdo, cuando estaba detenido a la hora de comunicarse con su mujer Carmen Mora. Juan Leganés llevó unas diez cartas a Carmen Mora a la calle Álvarez Castro, 19, 4º. Aquí también acudía Carmen Moreno que aprovechaba para escribir algunas notas a su novio Pablo Ávila. Aparte de pagarle con dinero (recibió más de 600 pesetas por los encargos realizados), también le dieron al funcionario de prisiones, material fotográfico de un amigo fotógrafo de Manzanares, ya que era muy aficionado a la fotografía. Leganés nunca abrió el contenido de las cartas y supo que a veces también sacaban informes por el grosor de las cartas que le entregaban. Tenía el teléfono de Carmen Mora y Carmen Moreno llamándolas cuando iba a visitarlas. Les entregó en las celdas a los presos un ejemplar del periódico “Arriba” y otro del “Ya” , dos revistas del “Mundo” , un libro de medicina y dos novelas. El funcionario de prisiones sabía que estaban organizados y encontró propaganda comunista y algún ejemplar del “Mundo Obrero”. José Izquierdo le indicó que hablaría con un amigo suyo para darle la representación de productos farmacéuticos para ganar algo de dinero en sus ratos libres. Juan Leganés cuando fue detenido acusó al director de la prisión de Alcalá de Henares, Eduardo de Carantoña y Gullón de provocar con su actitud la caída de la moral de los funcionarios de prisiones y de conceder beneficios y favores a Santiago Álvarez y Sebastián Zapiraín con la visita de funcionarios de varias embajadas y periodistas dejándolas a solas, sin ninguna vigilancia y la proposición para cada detenido de ocupar una celda con una cama individual, oferta que no fue aceptada por los dirigentes comunistas. Juan Leganés fue condenado a seis años de prisión, 1.500 pesetas de multa y seis años de inhabilitación. La dirección del PCE quiso probar la confianza de Rafael Moreno con la organización y decidió enviarle a la Agrupación Guerrillera de Toledo. Sin embargo y debido a la detención de sus hermanas y del propio Pablo Ávila, el día 19 de agosto, perdió el contacto con la organización, volviendo a recuperarlo gracias a otro conocido suyo, el también comunista Antonio Castell de la Lastra, que trabajaba en una oficina de intendencia de la Guardia Civil. Antonio Castell era el secretario general del Sector Sur de un grupo denominado cazadores. Tras consultar con él lo que había pasado y 980 Juan Leganés Berjano nació en Madrid, hijo de Francisco y Guadalupe, casado, guardián de prisiones y domiciliado en Alcalá de Henares, calle San Felipe. Al finalizar la guerra trabajaba como fotógrafo hasta noviembre de 1941 que accedió al cuerpo de prisiones siendo destinado a la prisión de Ciudad Real. A los siete meses fue trasladado al campo de Portacoeli, luego al destacamento penitenciario de Benajobar donde estuvo dos años, luego en la prisión de Valencia y en enero de 1945 en Alcalá de Henares en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 134.226 981 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 134.093. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 827 sabiendo la decisión del partido, se le aconsejó que se apartara de toda lucha y política clandestina. Rafael supo por mediación de José y Angustias Chamón que Manzanares estaba en Madrid, viéndose con él en la casa de los anteriores y solo hablaron de las detenciones de Lucía, Carmen y Pablo Ávila, confirmando que eran ciertas. Rafael junto con su amigo Marcelino González Bernardo, propusieron a Pablo Ávila cometer un atraco, antes de que este fuera detenido. El plan era atracar la casa de un individuo llamado Lucas Martínez, que vivía en la avenida Reina Victoria, 15, el cual según informaciones que le había dado una amiga de Marcelino llamada Dionisia Ballesteros, tenía mucho dinero y joyas. El plan consistiría en que Pablo hiciera en imprenta unos oficios con el membrete de la Dirección General de Seguridad, en los cuales harían algún escrito, haciéndose pasar por policías. Al final el plan no se realizó por que no se fiaban mucho de la información que le habían dado Dionisia.982 A Lucía, Carmen y Pablo Ávila los llevaron al Ministerio de Gobernación, en la puerta del Sol. La policía maltrató sobre todo a Pablo, con corrientes eléctricas, viendo como el detenido se resguardaba el pecho, porque estaba enfermo de este, atándole las manos, para poder darle más fuerte en su punto débil. También se ensañaron con las plantas de los pies, poniéndole planchas al rojo vivo, que le impidieron andar durante muchos días. La policía le acusaba de ser el responsable de una tirada completa de “Mundo Obrero”, de la falsificación de muchos documentos utilizados por sus compañeros y de haber preparado la fuga de Rafael, Esquivias y José María López. A Lucía no le pegaron, como en su primera visita a la cárcel porque enseguida vieron que ella no sabía nada de los asuntos que le acusaban y del tema político clandestino. Carmen si sufrió alguna que otra bofetada, insulto y represión psicológica para que confesara. Lucía coincidió en celdas con la mujer de Juan Casín, Rufina Munillas y con la novia del guerrillero José Carmona, Cristina Álvarez. Rufina fue muy cariñosa con ella y le dijo que la habían detenido, porque su marido tenía una maquinita en su casa. Nada más y nada menos que la imprenta de la Delegación del Comité Central del PCE. En los interrogatorios que sufrió Lucía se hacía la tontita, si como con ella no fuera el asunto, algo en lo que tenía razón, porque ella no estaba involucrada, como lo estaba su hermana Carmen. Lucía siempre recordara los gritos aterradores de un hombre que lo estaban interrogando, poniéndosele los pelos de punta, cada vez que habla de ello.983 La dirección del PCE clandestino decidió que Rafael Moreno no participara en ninguna actividad política de la organización. Fue cuando Rafael junto con su amigo Marcelino González, se dedicaron a robar coches y vender las ruedas, amedrentando a las víctimas con las armas que tenían, aunque nunca las utilizaron. A lo largo de esta actividad robaron unos doce coches. Cuando no pillaban desprevenidos a los dueños, usaban unas llaves especiales que habían comprado en la casa de repuestos “Arviasar”. Casi todos los coches los robaban en la Gran Vía. Una vez que salían de Madrid, les quitaban las ruedas y las vendían en diferentes lugares, estando implicados también en el negocio Fernando Bautista, Constantino Villaverde y Juan José Barragán. El problema de los robos de vehículos afectó también a los demás miembros de la familia por la vergüenza y el bochorno que pasaban. Cuando eran avisados para ir a declarar al 982 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.638. 983 Lucía siempre recordaba los gritos aterradores de un hombre al que estaban interrogando, poniéndosele los pelos de punta cada vez que hablaba de ello en Entrevista a Lucía Moreno Berzal, 22 de abril de 2007. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 828 juzgado no por cuestiones políticas, sino por hurtos y robos, era traumático para Rafael Moreno padre y Lucía Berzal. En los meses que estuvo en libertad Rafael, después de su fuga, fue varias veces detenido, no sólo por sus actividades delictivas con los robos de los coches junto con su amigo Marcelino (apareció un cadáver en uno de los coches robados en la calle Antonio Maura, aunque no tuvieron nada que ver con ello), sino también por la fuga que había protagonizado un tiempo atrás. El mismo día que se fugaron los tres comunistas, desapareció una pistola de un funcionario de prisiones de los Talleres Penitenciarios, llamado José Ortiz. Este funcionario no era querido ni bien visto por sus compañeros, porque hablaba muy mal de ellos y era el hombre de confianza del director de la prisión, contándole las historias y desmanes extraoficiales de los demás funcionarios. José Ortiz consiguió la plaza de jefe administrativo de los talleres de carpintería, con lo que fue todavía más vilipendiado por sus compañeros. La desaparición de los tres fugados de los Talleres Penitenciarios tuvo repercusiones entre los funcionarios, por la manera de cómo se había producido y también por la desaparición del arma de José Ortiz, creyendo que habían sido los fugados, los autores del robo, sin haber sido ellos quienes cogieron el arma. Rafael se vio por casualidad en la calle, con varios funcionarios de prisiones que habían estado con él en Alcalá de Henares, mientras estuvo preso, como el caso de un individuo conocido pro Toledano, de Tomás Rodríguez Valcárcel y Julián Abarrategui (estos también coincidieron con él en la cárcel de Yeserías). Las conversaciones fueron cortas, versando en cuanto tiempo llevaba en libertad, a lo que Rafael decía que más de un año. Estos encuentros suponían un grave peligro para su persona, porque podría haber sido detenido por su pasado como preso, al ser reconocido por sus guardianes. Pablo Ávila tuvo una experiencia similar pero con consecuencias incluso algo peores. Entre las palizas que le había dado la policía, con corrientes eléctricas y el trato de aislamiento y las acusaciones de traidor por parte de sus antiguos camaradas, hizo mucha mella en su aspecto mental y físico. Le trasladaron a la cárcel de Carabanchel. Con el paso del tiempo la única persona que contactaba con él fue Lucía Moreno, enviándole cartas, algo de dinero y algunos libros. Con un salvoconducto especial que le hicieron desde el interior de la cárcel, acudió durante un tiempo de manera amistosa a ver a Pablo Ávila, descubriendo que no estaba bien mentalmente, algo que le llevó a estar tan desesperado, como para intentar suicidarse en la prisión de Carabanchel.984 Manzanares regresó a Santiago de Compostela, donde gracias a un amigo suyo de la infancia, Luis García Barzana-Llana, que trabajaba como apoderado en la empresa de construcciones “L. Castellanos”, se puso a trabajar en las oficinas. Esta empresa tenía en aquellos momentos unas obras en la “Colonia de Jardines de la Rosaleda” de la capital santiaguesa. Durante unos días Manzanares regresó a La Coruña para verse con Isaac Vázquez, hospedándose en la calle Riesgos de Agua, 23. En agosto de 1945, Manzanares y José Carretero se vieron en La Coruña. Carretero comentó la mala situación por la que estaba atravesando, al ser perseguido por sus actividades clandestinas. A últimos de septiembre, Manzanares escribió una carta a Carretero para que fuera a Santiago a trabajar en la empresa donde él trabajaba. Manzanares le presentó a Isaac Vázquez, uno de los responsables del Comité Regional de Galicia, para 984 Entrevista a Lucía Moreno Berzal, 4 de febrero de 2005. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 829 que se pudieran reunir los tres y colaborar en la organización gallega. Isaac tenía contactos con un jefe de los guerrilleros de la Agrupación de Galicia, Manuel Ponte Pedreira. Ramón Baltar y Domingo García Sabell tenían buena relación con Manzanares, hablando de todo tipo de temas, que aunque no fueran comunistas, sí los consideraba como personas de izquierdas. En un viaje que hizo el doctor García Sabell a Madrid, Manzanares aprovechó para que fuera a ver a su hermana Carmen y le dijera como estaba la situación en Madrid. A los seis días regresó el médico con una nota de su hermana, indicándole que abandonara Santiago de Compostela, porque en Madrid habían detenido a su amigo el fotógrafo José Fernández Sangil, conocedor de su dirección en Santiago. A principios de noviembre y con la ayuda de Isaac Vázquez se fue a La Coruña, sabiendo ya que la policía había ido a su casa de Santiago, porque Carretero y Vázquez vieron salir policías de su anterior inmueble. En La Coruña se hospedó en la casa de una tía de Isaac, viuda y con tres hijos, diciendo que estaría unos días por temas de herencia y les dio 400 pesetas por su estancia allí. En una de las notas enviadas por Carmen Manzanares a su hermano, le contó el asesinato de Gabriel León Trilla. Ella se había enterado por parte de Esperanza Serrano, al no haber ido a una cita que tenía con ella. Este hecho era muy raro porque Gabriel nunca faltaba a las citas convenidas. Hacía unas semanas que Esperanza le había conseguido una habitación en la casa de un tío suyo, en la calle Ramón de la Cruz, 51. El relevo de Gabriel León Trilla en el aparato de propaganda de la Delegación, le llevó a estar desligado de la organización durante unos meses. Sabedor de que algo le podía pasar a su persona, estuvo escondido en varias casas, por miedo y temor a que algún comando guerrillero pudiera acabar con su vida. Gabriel León había sido unos de los dirigentes más activos y sacrificados de la dirección monzonista. En un informe que Agustín Zoroa envió a Santiago Carrillo, decía que el “hombre orquesta” refiriéndose a Gabriel, aparte de ser un provocador por sus métodos de trabajo, proponía su liquidación para evitar que otros camaradas pudieran ser detenidos. Ante la negativa de Trilla a ir a Francia, su persona estaba más que sentenciada, de cara a sus antiguos camaradas de partido. El estalinismo más sectario hacía acto de aparición, con la idea de liquidar y purgar a todo aquello sospechoso de hereje y traidor, y este era el caso de Gabriel León Trilla.985 La orden de ejecución fue dada desde la Delegación del PCE en Francia, cuya máxima figura era Santiago Carrillo. Ya se lo había dicho a Agustín Zoroa, en el viaje que este había realizado a Francia. La orden se la habían dado a Antonio Núñez Balsera, cuando hizo su viaje a Madrid y este se la transmitió a los responsables de la guerrilla urbana madrileña, que por entonces estaba liderada por el héroe de la resistencia francesa y guerrillero asturiano, Cristino García Granda.986 985 AHCCPCE, Informe sobre camaradas, Jacques 33, Carta de Darío a Santiago, Mayo 1945. 986 Antonio Núñez Balsera dijo que le dieron la orden de matar a Gabriel León Trilla desde Francia. En esa orden le dijeron que había que prescindir de todos los colaboradores de la dirección monzonista. Enrique Líster narraba cómo fue que el propio Antonio Núñez, en 1971, le confesó que la orden de matar a Gabriel León fue dada por Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri y no de Cristino, que se negó a ejecutarlo personalmente, diciendo que él era un revolucionario y no un asesino en AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, Jaques 24, Llegada de Núñez a Madrid, 14 de febrero de 1945 y LISTER, Enrique: “Así destruyó Carrillo el PCE”. Ed. Planeta. 1983. Barcelona. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 830 La nueva dirección estuvo intentando localizar a Gabriel León Trilla durante los meses de julio y agosto, pero no fue hasta la visita de Manzanares, a finales de agosto, cuando la guerrilla de Cristino supo la presencia del dirigente vallisoletano en Madrid. Hasta ahora se había creído que la persona que había elaborado esta información y que luego llevó a Gabriel León Trilla hasta el lugar donde lo ejecutaron había sido su secretaria personal, Esperanza Serrano, pero no fue así. La persona que llevó al “Profesor” hasta los guerrilleros fue Ángeles Agulló. Esta militante se había ido a Barcelona, por asuntos de la Delegación, pero fue reclamada nuevamente por Agustín Zoroa. “Teresita” como era conocida, preparó toda la acción junto con Cristino García, que derivó la acción en dos de sus hombres de la guerrilla urbana, Francisco Esteban Carranque y Eduardo González Silván. Ella iba a quedar con Gabriel León en un bar de la calle Ferraz, pero el día que tenían previsto cometer el crimen, el 5 de septiembre, Gabriel no pudo ir a la cita. Ángeles Agulló quedó para el día siguiente con Gabriel, en la salida del metro de Altamirano. Esta vez, otro guerrillero llamado José Olmedo González sustituyó a Eduardo González Silván, yendo junto a Esteban Carranque, al lugar donde habían quedado con Ángeles, en un banco situado enfrente del cine Argüelles. Los dos guerrilleros iban armados con pistolas que le habían facilitado otra mujer llamada Nicolasa del Carmen Hernández. Cuando vieron aparecer a Ángeles Agulló, también conocida como “La Rubia” , sabían cuál era su objetivo y a la persona que tenían que ajusticiar. Era de noche y al pasar por la calle Diagonal, Ángeles le dijo a Gabriel León que le esperara, porque tenía que verse con otro camarada. Este momento fue aprovechado por los dos guerrilleros para encañonar a Gabriel y decirle que le siguieran, al campo cercano de las Calaveras, al lado de un antiguo cementerio despoblado, en las cercanías de la calle Abascal. La primera impresión de Gabriel fue que se trataba de un robo y que le iban a atracar, por eso lo primero que hizo fue sacar su cartera, pero al ver que no era eso lo que querían, sino matarle, exclamó: ¡Estos canallas me van a matar!. Francisco Esteban Carranque estaba apuntando con su arma a Gabriel. Por razones de seguridad y no hacer mucho ruido si disparaban, José Olmedo llevaba un cuchillo de grandes dimensiones (pertenecía a otro miembro de la guerrilla, Francisco Corrais Muñoz, cuya profesión era frutero) y le asestó varias puñaladas en la zona precordial, cerca del corazón. Los dos guerrilleros huyeron campo a través por el hospital Clínico, hacia Moncloa, bajando por Plaza España donde se tomaron un refresco en un kiosco. Luego se despidieron en la Puerta del Sol y cada uno se fue por su lado. Al día siguiente, Carranque le dijo a Cristino que habían realizado la tarea de liquidar al chivato y delator.987 Los dos guerrilleros quisieron hacer ver a la policía, que el asesinato había sido consecuencia de un robo o a un ajuste de cuentas por un lío de faldas. Gabriel mal herido empezó a pedir ayuda, porque los guerrilleros lo dejaron medio muerto, sin rematarlo. Dos hombres que pasaban por los alrededores, oyeron la voz agónica de Gabriel León y se lo llevaron en coche a la casa de Socorro del Distrito de Universidad. En el trayecto indicó a estos dos hombres que habían intentado atracarle y al querer 987 José Olmedo, estando en la cárcel de Ocaña y antes de ser fusilado, confesó a algunos de sus compañeros lo arrepentido que estaba del asesinato de Gabriel León. Según decía, cumplió órdenes de sus superiores en la guerrilla, pero cometió una injusticia al saber con el tiempo, las falsas acusaciones que se le achacaban a Gabriel León Trilla en Entrevista a Timoteo Ruiz, 28 de septiembre de 2006. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 831 defenderse, le habían herido con un cuchillo. Muy grave fue trasladado en ambulancia hasta el Hospital Provincial, donde murió unas pocas horas después.988 No obstante, el asesinato de Gabriel León Trilla no fue el único perpetrado por la guerrilla urbana de Madrid, mandado por la Delegación del PCE en Francia. Otro dirigente de la dirección de Jesús Monzón y colaborador con él en la Junta Suprema, también fue asesinado. Utilizaba el nombre de Alberto Pérez Ayala, pero era más conocido por el nombre supuesto de “César” y su verdadero nombre era Fidel (durante la guerra estuvo en el Servicio de Inteligencia Militar republicano, al terminar la misma se exilió a Francia donde fue miembro de Unión Nacional en Carcassone y secretario de otra célula comunista en Aude y pasó clandestinamente a España, donde colaboró con Trilla). Este comunista fue asesinado el 15 de octubre de 1945. También fue engañado por Ángeles Agulló, ya que había coincidido con él en los trabajos de agitación y propaganda. “César” fue conducido engañado hasta la calle Cea Bermúdez, donde tres guerrilleros, Francisco Esteban Carranque, Eduardo González Silván y Gonzalo González, le dispararon varias veces. Como consecuencia de las graves heridas producidas por los impactos de bala, murió en el Hospital Provincial de Madrid, el día 20 de octubre.989 El paso siguiente por parte de los dirigentes comunistas era intentar justificar la liquidación y eliminación de Gabriel León Trilla, de alguna manera posible, sí es que la había en un hecho de estas características. Agustín Zoroa decía que la lucha contra la provocación no solo fue la eliminación física de Gabriel León y “César” , como agentes provocadores, sino que también había que acabar con sus métodos de trabajo y con las corrientes falsas que el monzonismo había inculcado a los militantes. Dolores Ibárruri utilizó su informe del V Congreso del PCE, en 1954, para criticar a León Trilla diciendo: “Como un viejo y experimentado provocador, Trilla entregó a la policía la organización del partido y de guerrilleros...”. Sin embargo, fue Santiago Carrillo quien realizó las más duras, sectarias y exaltadas acusaciones sobre su figura. Para Carrillo, tanto Monzón como Trilla contribuyeron a desarrollar una corriente de pasividad en la organización comunista española, criticando su política y el desastre de la invasión del valle de Arán. En un editorial de la revista “Nuestra Bandera”, de junio de 1948, Carrillo los calificaba como aventureros, indicando que con el monzonismo, los obreros se ponían de lado de los capitalistas, abandonando la línea oficial del partido. Les acusaba de espías, traidores, herejes, agentes policiales, resentidos y aventureros camarillas. Carrillo en ningún momento se hace responsable de ninguna “caza de brujas”, ni de ningún asesinato ni purga cometida. Se palpaba un ambiente de exacerbada provocación y psicosis por las traiciones cometidas. Todo estaba imbuido de sospecha, que incluso hasta los mejores revolucionarios y luchadores más comprometidos, estuvieron expuestos a cualquier tipo de sanción. Las penas impuestas podían ir desde la separación y expulsión del partido, hasta el asesinato, como ocurrió con Gabriel León Trilla. Para Carrillo, la culpabilidad de su muerte fue del mismo 988 Las pertenencias de Gabriel León, en el momento de ser asesinado y que fueron ocupadas por la policía eran: una funda de gafas, peine con su funda, reloj de pulsera marca "Movado", un lapicero, una pluma estilográfica Wascaffer, pitillero con dos pitillos y 110 pesetas. Francisco Esteban Carranque fue fusilado junto a los demás guerrilleros de la guerrilla de Cristino el 21 de febrero del 1946. Por su parte José Olmedo fue detenido en septiembre de 1947 y posteriormente fusilado en Ocaña. Esperanza Serrano negó en todo momento que hubiera sido la mujer rubia que llevó ante los guerrilleros a León Trilla en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 133.364 y 142.394. 989 FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, Carlos: “Guerrilla urbana madrileña, Cristino García Granda”, en “I Congreso sobre la historia del PCE (1920-1977)”, Oviedo, 6, 7 y 8 de mayo de 2004, FIM. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 832 Comité de Madrid, que fueron, según él, con la guerrilla, los que decidieron acabar con la vida del dirigente vallisoletano. Todo para obtener el poder añorado y ambicionado, el fin justificaba los medios, si al final se conseguía lo que se quería.990 José Manzanares no podía creer que su compañero de luchas y el dirigente que había estado a su lado durante más de un año fuera un traidor, diciendo que era absurdo pensar que fuera un confidente de la policía, porque fue el que creó y sostuvo el aparato de organización y propaganda de la Delegación del PCE. No podía creer que un cuadro político que hubiera participado en una de las direcciones donde más militantes se incorporaron a la organización clandestina, pudiera denunciar a sus camaradas. Manzanares calificó el crimen como de injusticia, a pesar de que los que llegaron de fuera, creyeran que todos eran confidentes y agentes policiales y Gabriel León tenía muy buenas condiciones para que le colgaran el San Benito de todo ello.991 Gabriel León pudo tener errores dentro de la militancia y la lucha clandestina de aquellos años, pero nadie le podía achacar su dedicación constante y plena al PCE. Pero a pesar de ello, fue una víctima más de las purgas acaecidas por el estalinismo más cruel y violento, pagando con su vida, sus años de militancia, en la organización que casi vio nacer y por la cual, a manos de sus propios camaradas, acabaron arrebatándosela. Agustín Zoroa comunicó a Dolores Ibárruri y a Santiago Carrillo lo bien que se había portado Ángeles Agulló en el asesinato de Gabriel León Trilla, llevándolo hasta el lugar de su asesinato. Esto evidenciaba su garantía y fidelidad a la ortodoxia del PCE. Por esta labor y dedicación a la organización y a sus dirigentes “oficiales”, estuvieron a punto de darle cargos de mucha importancia, que no habían sido ostentados con anterioridad por ninguna mujer en la lucha clandestina en el interior del país. La dirección pensó enviarla a Andalucía para hacerse cargo del Comité Regional de aquella zona o ser la secretaria de organización del Comité Regional del Levante. Con la caída de Zapiraín y Álvarez, Zoroa no quiso prescindir de ella por todo lo que sabía de la organización, sobre todo en temas militares y guerrilleros. Ángeles Agulló tuvo un papel destacado en el Comité Regional del Centro, no solo como enlace, sino por su conocimiento en el trabajo de casi todos sus aparatos y secretarías, que tras las detenciones ocurridas, se quedó casi sin cuadros ni militantes. Según Zoroa, su experiencia demostrada le valía mucho para ahorrarle esfuerzos, porque algunos colaboradores ya la conocían. Había decidido que nadie del Comité Central ni de los distintos Comités tuviera documentación personal, siendo más seguro para él, la eficiencia de personas como Ángeles. En este sentido, el propio Agustín Zoroa se contradecía, porque el hecho de que muchas personas conocieran a esta militante, suponía un peligro, al estar muy quemada en el trabajo. Debido a esto, las condiciones de seguridad no eran seguidas por los dirigentes de Comité Central y podrían ser más vulnerables al trabajo policial. Sin embargo a los pocos meses la situación dio la vuelta. La mujer que había llevado a un camarada a la muerte, con su asesinato por parte de los guerrilleros, iba a sufrir la misma pena y estaba en el ojo del huracán. De participante en una purga a purgada. Esto fue lo que ocurrió con Angelines Agulló de Guillerna. Zoroa pasó a 990 AHCCPCE, Informe de Santiago sobre la situación y actividad del partido en el interior de 1952. Informe sobre camaradas, Jacques 119-125, Informe de Zoroa. CARRILLO, Santiago: Memorias, Planeta, 1993, Barcelona, pp. 414-415 y Entrevista a Santiago Carrillo, 24 de marzo de 2001. 991 AHCCPCE Informe sobre camaradas, Informe sobre José Manzanares López. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 833 dirigir el Comité Central del PCE en España, tras regresar de su estancia en Francia, donde Santiago Carrillo le había transmitido las órdenes y la línea política a seguir. El hombre que actuaba bajo las directrices de Carrillo y que parecía más bien un títere dirigido por su líder ambicioso desde Francia, llegó a España con otra misión que cumplir. La mano estalinista y la caza al hereje volvía por sus fueros. En este caso en la persona de Ángeles Agulló. ¿Por qué se decidió matarla y eliminarla? Una mujer proclive a las directrices férreas del partido y que había desempeñado una buena labor dentro de la organización, no se podía entender porque querían acabar con su vida. La respuesta era simple, porque conocía muchas cosas que habían sucedido dentro del PCE clandestino. Sobre todo había que hacerla callar, por si algún día decidía hablar y por eso había que pararle los pies. El plan fue organizado por Agustín Zoroa quien envió a Angelines a Valencia. Allí habían acordado con la Agrupación Guerrillera de Levante su eliminación. El propio Zoroa fue a supervisar el “trabajo”, llegando a Valencia el 26 de septiembre. Al día siguiente fue cuando se produjo el asesinato, quedando Zoroa media hora después con el guerrillero que la mató y durmiendo en la casa del propio ejecutor. El día 29 de marzo regresó a Madrid, para seguir con su trabajo en la dirección de la Delegación, como si nada hubiera pasado. Agustín Zoroa quería que su máximo mandatario estuviera feliz con lo conseguido y en los informes que enviaba a Francia, dejaba relucir su alegría por las órdenes que le habían transmitido, aunque mintiera en algunas informaciones que indicaba: “En casos viejos la liquidación de Trilla y César, pese a estar bajo de mi Pierre y Cristino, como yo no estaba muy tranquilo de que las cosas salieran bien, cogí directamente a los guerrilleros que debían hacerlo, busqué el sitio donde había que hacerlo y casi me falta hacerlo a mí” . Como hemos visto, Zoroa no tuvo nada que ver con la elección de los guerrilleros, ni con el sitio y las órdenes habían procedido como en este caso, de donde siempre procedían, de Francia.992 Con el paso del tiempo, Zoroa se acordó de lo sucedido, porque según él, habían cometido una injusticia con la que había sido su ayudante, una buena y comprometida camarada, Ángeles Agulló. Una vez más, el títere hacía lo que la persona que le dirigía quisiera, para que este no tuviera ninguna culpa, por si alguien y rara vez pudiera echársela. El hombre de las conveniencias volvía a triunfar ante cualquier adversidad, el fin volvía a justificar los hechos. José Carretero estaba en Santiago, pero un día vio como la policía estaba persiguiendo por la calle a Isaac Vázquez, por lo que decidió irse a Pontevedra, alojándose en la casa de un amigo de Carlos Díaz, llamado Cayetano y a los pocos días se trasladó a la casa de Eulogio Vidal. La policía también conocía la casa de Carretero en Santiago. Manzanares y Carretero se escondieron en el pueblo pontevedrés de Tenorio, estando cuarenta y seis días escondidos, hasta el 24 de diciembre que decidieron que Manzanares fuera a Madrid para buscar contactos y ayuda. Antes de salir se vio con María del Carmen Sierra en Pontevedra, la cual le dijo que se iba a Madrid, por si quería algo para su marido. María del Carmen dijo que tenía preparado un plan de fuga destinado a Carlos Díaz, con el fin de que se fuera al extranjero, enviándole un coche para ello. Como contraseña le dio a Manzanares la mitad de un billete de cinco pesetas, cortado en sentido diagonal, que tendría que presentar al chofer de un coche 992 AHCCPCE, Documento Anexos PCE, Jaques 32, Carta de Zoroa a Dolores y Santi, 12 de octubre de 1945 y Jaques 119 a 125, Informe de Zoroa. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 834 que iría a Madrid desde Galicia para recoger a su esposo, dirigiéndose luego de regreso hasta La Coruña y luego embarcaría al extranjero. La contraseña además del billete sería que al preguntar el chofer: ¿No es usted de Madrid?, tendría que responder: ¡No, soy de La Coruña!. La matrícula del coche la enviaría por carta, haciendo ver que enviaban algo de lotería. Manzanares llegó a Madrid con 600 pesetas, un carné del Consejo General de Colegios Oficiales de Auxiliares Sanitarios y un salvoconducto a nombre de Felipe Gil Neira, que le fueron facilitados por Isaac Vázquez. Si hubiera alguna novedad, Manzanares se pondría en contacto con Carretero a través de un telegrama. Lo primero que hizo en Madrid fue verse con Carlos Díaz, yendo a la dirección que le había dado su mujer, en la calle Duque de Sexto, 33. Manzanares le explicó todo lo que le había dicho su mujer, no sabiendo al final que sucedió. El propio Carlos estaba gestionando su salida del país, a través de un amigo que le estaba preparando un pasaporte para irse a Colombia. Manzanares le dio la noticia del asesinato de Gabriel León Trilla, porque habían sido compañero y amigos, al que extrañó dicha muerte. Manzanares también tuvo la ayuda de su hermana Carmen Manzanares, al estar en contacto con Carmen Morales, la novia de José Carretero, que vivía en la calle Franco Rodríguez, 12. Cuando se vio con su hermana Carmen, Manzanares la vio muy mal por la muerte de la persona que había estado unida sentimentalmente durante casi un año, Gabriel León Trilla. Carmen le dijo que habían detenido a otro hermano de José Carretero, Luis, indicándole que se fuera lo antes posible de Madrid. El mismo día que Manzanares llegó a Madrid, mandó un telegrama a José Carretero, en lenguaje secreto y a nombre de Presentación Raso, calle Benito Corbal, 84, de Pontevedra, que iba a ser el lugar donde recibirían los telegramas enviados desde Madrid. En ese primer telegrama le dijo que había llegado sin novedad y en un segundo telegrama enviado unos días después, le decía que había un mal ambiente en Madrid y que no se moviera de allí. Los telegramas los puso por cuestión de seguridad, Angustias Chamón, sin llegar a saber su significado, pero si conocía que estaban siendo perseguidos por la policía. El 26 de diciembre de 1945, Rafael Moreno se vio con un funcionario de prisiones en el metro de la Puerta del Sol, que le reconoció como uno de los fugados de la prisión de Alcalá de Henares. Al darle el alto, Rafael salió corriendo, con tal mala suerte que en el último peldaño, el guardia le dio un codazo, el otro resbaló y cayó por las escaleras, haciéndose daño en un tobillo. Intentó salir corriendo, pero los gritos del funcionario, alertaron a las personas que estaban a su alrededor, siendo detenido y trasladado a la Dirección General de Seguridad. La policía empezó a interrogarle y observaron que sus declaraciones no coincidían con las de Pablo Ávila. Entre las cosas que le cogieron había varias notas: una que se la dio su hermana Carmen de José María López desde la cárcel hablando del juicio de ellos en Alcalá, otra nota que salió de la prisión para que fuera entregada a un periodista y llevarlas a la emisora inglesa BBC, ante la campaña internacional promovida por el juicio de Zapiraín y Álvarez y otra carta de Pablo Ávila dirigida a Feliciano Valentín, tratando de desvirtuar ciertas sospechas recaídas sobre su persona, denunciado por creer que había sido el que entregó la caída de Pablo y otros compañeros de partido. La policía tras la detención de Rafael Moreno se puso en contacto con su familia, pero no estaban en casa. Cuando llegaron fue un vecino de su calle quien les dijo que había ido la policía y tenían que llamar a un número de teléfono de la Brigada Criminal, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 835 preguntando por un individuo apellidado Herrero. Lucía fue la encargada de llamar y la policía les dijo que su hermano estaba detenido y que se pasaran lo antes posible por la Brigada, preguntando por el mismo señor de antes. Cuando fueron allí les dijeron que su hermano no estaba allí, sino que pertenecía a la Brigada Político Social. El día 29 de diciembre Carmen Moreno fue detenida cuando salía de su trabajo para llevar unas cartas al oficial de prisiones encargado de introducirlas en la prisión de Alcalá de Henares. Llegaron dos policías y la llevaron a la Dirección General de Seguridad. Lo que más le preocupaba a Carmen eran las cartas que llevaba encima y no poder deshacerse de ellas. Las cartas que le ocuparon a Carmen Moreno eran de varias procedencias: una de Carmen Manzanares dirigida al preso Leónidas Sancho, otra de María Juana Vidaurreta enviada a otro preso apellidado Liñán, otra carta de su novio Pablo que hablaba de un individuo llamado Antonio (era su hermano Rafael) pidiendo que José Manzanares lograra material fotográfico. Varias cartas más escritas por ella y dirigidas a su novio Pablo, otra carta de Manzanares refiriéndose a la muerte del “Profesor” de un comunista conocido por Julio y que era novio de Carmen Manzanares. José Manzanares fue detenido en la casa donde estaba alojado y conducido a la Dirección General de Seguridad. La policía fue a la casa Carmen Moreno y detuvo a su hermana Lucía y a su madre, no así a su padre Rafael, siendo trasladadas a la Dirección General de Seguridad. Era la tercera visita a la Puerta del Sol de Lucía, que la interrogaron poco, como a su madre, ya que estaban más interesados en Manzanares, Rafael y Carmen. A ésta no le acusaban por algo de propaganda, sino por la fuga de su hermano, por ser enlace de la prisión y por pertenecer a la organización de mujeres de ayuda a presos. Lucía y su madre salieron a los trece días de Gobernación. La policía puso especial hincapié en Manzanares. Llevaban un tiempo persiguiendo a uno de los miembros del aparato de propaganda de la Delegación del PCE y por fin le habían detenido. Además por ser uno de los que montó la imprenta clandestina en Carabanchel. Carmen Moreno recordaba que incluso le dieron turrón porque era Navidad, no estando incomunicada, ya que compartió la celda con otras mujeres presas. La celda era fría, húmeda y con un camastro de piedra adosado a la pared. No comía mucho porque le daba asco comer con cucharas de madera. Los píes los tenía congelados del frío que hacía y su madre le llevaba calcetines de lana cuando iba a visitarla a la cárcel. A Carmen solo le dieron alguna que otra bofetada, pero si la torturaron psicológicamente, con amenazas de maltratarla y contra su familia. Ella fue testigo de cómo torturaron a otros presos y las huellas de las torturas con la sangre del reo. También veía como los policías bajaban a los torturados a las celdas inconscientes e incapaces de moverse por las torturas infringidas. Mientras ellos estuvieron en Gobernación, algo más de un mes, hubo un caso de preso que no aguantó más las torturas y saltó desde las salas de interrogatorios, en un momento de descuido del policía, atravesando una ventana hacia la calle. Todas las preguntas que le hicieron a Carmen giraban en torno a su hermano Rafael: su fuga, donde se reunían, los compañeros de lucha. Menos una vez que en un interrogatorio, un policía le enseñó una foto del que llamaban “Profesor” y utilizaba el nombre de Julio. Ella dijo lo que sabía de él pero le sorprendió que dijera la policía, que al final habían sido ellos mismos quienes lo encontraron y mataron, ahorrándoles el trabajo. Durante el tiempo que estuvieron en celdas, no se pudieron ver los tres detenidos, aunque sabían que sus celdas Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 836 estaban cerca por las voces. Como les tenían prohibido hablar, ellos hacían un sonido especial con el cepillo de dientes y así los otros sabían que estaban en la celda.993 Desde Galicia, José Carretero seguía esperando alguna noticia de Madrid. Siguió en contacto con la organización gallega clandestina, con la idea de seguir la reestructuración, llegando a escribir dos cartillas para que en un futuro pudieran publicarse. Eulogio Vidal le había dado una documentación de un conocido suyo llamado Manuel Touriño Peleteiro, con el fin de hacer una falsificación del mismo a nombre de Eloy Castro García. Por las declaraciones de Manzanares la policía supo de la presencia de Carretero en el pueblo de Touriño y le detuvo el 4 de enero de 1946, quitándole una pistola que le había dado Isaac Vázquez. El domingo 29 de enero a las 12 de la mañana, la policía llevó a Carmen Moreno, a José Carretero, Rafael Moreno y Marcelino González (que también había sido detenido) a declarar ante el juez Enrique Eymar. La propia Carmen lo vivió de la siguiente manera: “Nos extrañó que solo fueran dos guardias y ningún policía ya que estábamos fichados como peligrosísimos. Nos llevan al Paseo del Prado, donde estaba el juzgado especial de delitos del Comunismo y la Masonería. Los guardias le dijeron al juez que se iban porque les habían dicho en la DGS que los iban a poner en libertad. El juez asombrado dijo que no, que les tenía que tomar declaración y les tenían que llevar de nuevo a la DGS. El juez les leyó los cargos y que al día siguiente tenía que ir ella a Ventas y los otros a Alcalá de Henares. Nos vamos a la DGS y a las dos horas me dice un cabo que era bueno, que te vas para casa, creyendo que era una broma me dice que recoja la ropa, que me la diesen a mí, vale, pero a mi hermano y a Pepe, no me lo creía. Estábamos los tres en la calle y nos fuimos a casa de unos amigos porque sospechábamos de nuestras casas”.994 Este hecho sorprendente sucedió con los cuatro detenidos, en la tarde del 29 de enero de 1946. Por la mañana el juez Eymar les leyó los cargos de veinte años para Carmen y pena de muerte para Manzanares y Rafael Moreno. Al regresar a la Dirección General de Seguridad, un guardia gritó sus nombres, diciéndoles que recogieran sus pertenencias porque quedaban libres, ante la mirada perpleja y asombro de los presos, porque los domingos tampoco dejaban en libertad a los presos de la Dirección General de Seguridad. El guardia les dijo que se dieran prisa, subiendo las escaleras y con la tarjeta de libertad en la mano. Otro de los guardias les dijo que eran las cinco de la tarde y que les daba tiempo de ir a ver el fútbol. Los cuatro se encontraron en el hall de la Brigadilla. Antes de salir tenían que atravesar un patio grande, que incluso Rafael Moreno, sin llegar a fiarse del todo, les dijo que caminaran de prisa, pero sin correr ni mirar atrás, por si les aplicaban la ley de fugas. De esta manera fue como salieron a la calle. Una vez aquí, vieron cuánto dinero llevaban y así fue como Carmen y Manzanares cogieron un taxi hacia un lado y Rafael y Marcelino por otro. Hay varias teorías de porque les habían dejado en libertad. La más probable fue la introducción dentro de la policía y el personal administrativo de la cárcel, de infiltrados del PCE, porque según Carretero, aquel día fueron expedientados todos los que estaban en aquel lugar. No era la primera vez que dentro de la maquinaría policial y jurídica del régimen, estaban inmersos cuadros y militantes comunistas para adquirir documentación, armamento y expedientes de libertad destinada a presos comunistas. 993 Escrito enviado desde México por Marisela Pando Moreno, hija de Carmen Moreno. 994 AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, 679 Informe sobre José Manzanares López. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 837 Otra versión indicaba que habían sido unos soldados que estaban haciendo el servicio militar en el juzgado y que pasaron algunas tarjetas de libertad al juez para que las firmara y así ayudar a los que estaban presos. La última de las posibilidades y descartada es la que indicaban algunos militantes comunistas, que los detenidos eran unos soplones y chivatos y debido a su trabajo policial, les habían dado la libertad. Esta teoría no se sostiene porque a las pocas horas la policía montó un dispositivo por todo Madrid para buscarlos, incluso con sus fotos en la Dirección General de Seguridad y con una notificación interna que decía: “Fueron puestos en libertad indebidamente por funcionarios del Cuerpo General de la Policía destinado a la inspección de guardia de la Dirección General de Seguridad, habiéndose formado procedimiento aparte en averiguar las causas que lo motivaron y son declarados en rebeldía Carmen Moreno Berzal, Rafael Moreno Berzal y José Manzanares López”.995 Lucía Moreno estaba en su casa con su madre y unas amigas, cuando llegó una señora diciendo si eran familiares de Rafael y Carmen Moreno. Al decirle que sí, la mujer les contó lo que había sucedido, que tras estar en el juzgado, se habían escapado de la Dirección General de Seguridad. Su madre dijo que no dijera tonterías. Pero la mujer insistió que incluso ya sabían las penas. Lucía Berzal dijo que se fuera porque la policía estaba a punto de llegar y podrían detenerla. Al poco tiempo llegaron varios policías de la Brigada Político Social, preguntando por sus hijos. Lucía Moreno le dijo a su madre que si quería una tila, porque estaba muy nerviosa, pero uno de los policías le dijo a Lucía que se la tomara mejor ella, porque también la veía muy nerviosa. La policía como ya iba siendo costumbre, empezó a registrar todo. Uno de los policías más veterano le dijo a uno de sus compañeros que guardara la pistola, porque ellas no tenían ni metralletas ni armamento. Lucía Berzal preguntó qué había pasado y la policía le contestó que se habían escapado. A lo que ella sugirió que era imposible que se escaparan de la Dirección General de Seguridad. Los policías le dijeron que sí se ponían en contacto con ellos o iban por su casa que se lo hicieran saber, porque estarían vigiladas. El servicio que habían montado por todo Madrid fue grande, incluso con sus fotos en todas las comisarías y el aeropuerto. Al final cuando llegó el padre de Carmen de trabajar, se los llevaron a la Dirección General de Seguridad, incluso al hijo de Rafael, que no tenía ni diez años. Antes de irse, el padre le dejó dicho a la portera Micaela, que si preguntaban dónde estaban les dijeran el sitio al cual iban a ser llevados, refiriéndose que llamara a la embajada americana. Solo estuvieron en la Dirección General de Seguridad hasta la una de la madrugada, dejándoles en libertad. Lucía ya se conocía el camino de memoria porque era la cuarta vez que era conducida a las dependencias de la Puerta del Sol.996 La policía también detuvo a Carmen Manzanares. Ésta, una vez que fue interrogada, supo que su hermano estaba libre, porque la criada de su tío Jesús López de Lerma, que vivía en la calle Fernando el Católico, le dijo que su hermano había llamado a su tío, diciendo que habían sido liberados y que le llevara dinero a la puerta del cine Vallehermoso. La criada fue a la cita y vio a Carmen Moreno y a José Manzanares, diciendo Manzanares su situación de libertad, haciéndoles entrega de 200 pesetas. Carmen Manzanares creía que estaban los cuatro liberados, viviendo en una sola habitación de la calle Rafael Calvo. 995 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 134.093. 996 Entrevista a Lucía Moreno Berzal, 4 de febrero de 2005. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 838 La situación en Madrid era insostenible. Carmen y Manzanares estuvieron ocultos dos noches en la casa de unos amigos en Pueblonuevo, pero al no tener dinero y por miedo, tuvieron que irse. Al final decidieron gestionar su salida fuera de España los dos solos, porque Rafael no quiso salir de momento de Madrid. Este había ido a ver a su novia, Carmen del Cerro y empezó a mandar notas a la casa de sus padres, sin conocer el peligro que esto significaba para todos. Su osadía fue mayor aún, presentándose un día en la casa. Toda la familia le dijo que no fuera más por allí, porque les estaba poniendo en peligro. Su padre le dio dinero diciendo que se fuera a Portugal o a Francia. Sin nada de dinero, Manzanares pensó en un amigo suyo norteamericano apellidado Klieve que trabajaba en la Casa Americana para que les ayudara. Este individuo les dio 400 pesetas y con un coche de la propia embajada, salieron de Madrid el 7 de febrero de 1946. Carmen y Manzanares fueron andando por el borde del río Manzanares para evitar el control policial de la Puerta de Hierro y allí se montaron en el coche en dirección a Ávila. Luego hasta Salamanca, donde se despidieron del ciudadano norteamericano. Desde la ciudad salmantina, cogieron un autobús de línea hasta Ciudad Rodrigo, llegando a las ocho de la noche, sin conocer nada ni a nadie. Los dos siguieron las vías del tren porque su intención era cruzar la frontera y estuvieron andando hasta las 5 de la madrugada, viendo al final de un puente el letrero indicativo de Portugal. Llevaban más de nueve horas andando y se pararon en un lugar para hacer un poco de fuego, porque hacía mucho frío y niebla. Pararon a un aldeano portugués, que les cambió el dinero español por moneda lusa. Los dos se fueron a la estación de tren para comprar dos billetes hacia Lisboa, pero el dinero no les llegó. Manzanares sacó a relucir su ingenio y le dio al jefe de la estación un reloj, para que se lo cambiara por un billete y así fue como, después de viajar un día entero en el tren, pudieron alcanzar Lisboa. Pero ahí no acababan los problemas. La idea de los dos era pasar a Francia y por eso se presentaron en la embajada francesa. Aquí les dijeron que era imposible pasar a Francia. La siguiente opción fue acudir al “Unitarium Service Comité”, una especie de organismo de ayuda al refugiado. Carmen y José dijeron que trabajaban en la Casa Americana y que su padre era conserje de la embajada de EE.UU en Madrid. La organización se puso en contacto con el jefe de Carmen y con la embajada para contrastar los datos. De esta manera les ayudaron más rápido y se hicieron cargo de ellos, dándoles ropa y acogiéndoles en una casa. Manzanares pensó en pedir ayuda a su hermana Manuela y a su cuñado Francisco Cirre que estaban en Colombia como refugiados. El planteamiento era ir a vivir a Colombia con ellos, pero recibieron una carta indicando que no tenían posibilidad ni medios para llevarlos. Lo que si podían hacer era gestionarle la documentación gracias al dirigente socialista Indalecio Prieto que era amigo suyo, para viajar a tierras americanas. Rafael Moreno estaba escondido en la casa de su novia Carmen del Cerro, pero no estaban seguros en Madrid. Los dos decidieron irse a Lisboa para salir al extranjero, dejando a su hijo con los abuelos y con Lucía. Cogieron un coche de línea desde Madrid hasta Salamanca. Los dos fueron andando y tras varias peripecias llegaron a Lisboa, dos días antes de que Carmen Moreno y José Manzanares se fueran a EE.UU. Rafael y Carmen del Cerro fueron al mismo comité que los otros y les empezaron a preparar el viaje. La organización americana les preparó un viaje hasta Nueva York en un avión Clipper. Carmen envió un telegrama a su madre, indicando que Rafael había llegado a Lisboa y estaba preparando su salida para EE.UU. La reacción de Lucía Berzal fue de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 839 disgusto y tristeza porque no sabía si volvería a ver a dos de sus hijos. Una vez que llegaron a Nueva York, Manzanares se encontró por casualidad con un antiguo jefe suyo norteamericano que había trabajado con él en la Casa Americana. Le pidió ayuda para establecerse y el otro contestó que aunque era difícil, intentaría hacer las gestiones oportunas. Sin embargo a Carmen no le gustaba la ciudad, algo tan grande, urbano y con mucha gente, pensaba que se le iban a caer los rascacielos.997 Entonces pensaron en llegar hasta la frontera mexicana. El amigo de Manzanares les llevó a la frontera y dijo que hasta allí podía ayudarles y así fue como pasaron, estableciéndose primero en la ciudad de Laredo. Rafael Moreno y Carmen del Cerro cogieron un barco desde Lisboa hasta México, donde se establecieron junto a Manzanares y Carmen. Ésta como tenía estudios de secretariado y mecanógrafa se puso a trabajar en una empresa como secretaría y desde allí fue donde les escribió a Lucía y a sus padres, para decirles que estaban bien. Gracias a la ayuda de Manuela Manzanares, la madre de José llegó hasta México con su hermana pequeña, Raquel y se establecieron allí. De igual manera que Carmen Manzanares. Tras salir en libertad, gestionó su viaje desde Madrid hacia México, aunque finalmente se fue a EE.UU, donde vivía otra hermana suya. Carmen Manzanares actualmente vive en Detroit. En México, Manzanares y Rafael montaron un negocio de fotógrafos ambulantes y laboratorio, teniendo problemas con los fotógrafos locales por usurpación del trabajo. Manzanares fue el primero en ir a Monterrey, viviendo con su madre y su hermana. Hacía tiempo que había notado ciertas molestias estomacales y no se encontraba bien, debido a esto le tuvieron que operar, muriendo en la mesa de operaciones a finales de los años cuarenta. Este luchador que había combatido el franquismo ponía fin a su vida en la ciudad mexicana de Monterrey. Carmen Moreno le entró una pequeña depresión y dejó su trabajo, viviendo con su hermano y su cuñada en la ciudad de Torreón. Rafael montó otra empresa de compra y venta de material fotográfico, sabiendo que era robado y así fue como iba sacando a la familia adelante. En uno de los viajes que hicieron a Monterrey, Carmen conoció al que fue su marido, Manuel Pando Costales, un madrileño exiliado a México. El 12 de octubre de 1950, contrajeron matrimonio en Torreón, Coahuila, pero todos se fueron a vivir a Monterrey. Antes de casarse, Carmen estuvo viviendo en una casa de asistencia de la familia de una de sus compañeras de trabajo, Cuca Cantú Garza, con la que mantuvo una gran amistad. Mientras en España, Rafael Moreno padre, murió por problemas cardiacos en 1948, quedándose solas Lucía Moreno, Lucía Berzal y el hijo de Rafael. Se comunicaban por cartas con México cada semana, aunque con el tiempo la asiduidad de las cartas fue disminuyendo. El 13 de marzo de 1948 se hizo el juicio contra José Carretero y los compañeros de sumario. Tuvo lugar en Aranjuez, estando presidido por el teniente coronel Francisco Urenda Miranda. Los enjuiciados fueron condenados a las siguientes penas: José Carretero a treinta años, Feliciano Valentín a ocho años, Dolores Freixa a cinco años, María del Carmen Sierra y Esperanza Serrano a cuatro años. 997 Entrevista a Lucía Moreno Berzal, 22 de abril de 2007. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 840 Manzanares cuando regresó a Madrid desde Galicia contactó con la que era novia de Pepe Carretero, Carmen Morales (se casaron en 1963), que vivía en la calle Franco Rodríguez, 12. Esta última le explicó la difícil situación de la familia de Pepe y más aún si cabe con la detención de Luis Carretero (condenado a cinco años). Le detuvieron con otros jóvenes comunistas como José María Crespo, Luisa y Adolfo González Barahona. Carmen indicó a Manzanares que no estuviera mucho tiempo en Madrid, comunicándole que se quedara en Galicia por un tiempo, hasta que las cosas se calmaran un poco. Pepe Carretero también fue detenido y conducido a Alcalá de Henares Gregoria, Concha y su hija Diana iban a ver a Pepe y a Luis, a las cárceles donde estaban, Alcalá de Henares y Carabanchel respectivamente. Concha dejó de servir y se puso a trabajar en una lechería de la calle Maldonado. Las tres mujeres vivían en una cuadra situada en el Cerro de la Vaca, camino de la Cuerda, 15, en lo que es hoy la zona de García Noblejas. La cuadra tenía unas dimensiones minúsculas, ya que solo cogía una cama turca, donde dormían las tres. De la lechería, Concha sacaba en una botella algo de leche concentrada para su familia. Este núcleo ha sido lo más importante en la vida de Concha, así como la defensa de sus ideales, principios y militancia.998 En Monterrey, Rafael se colocó en la imprenta de un periódico. Carmen no trabajó más debido a que su marido no quiso que lo hiciera. Del matrimonio nacieron cuatro hijos, dos niñas, Dina y Marisela y dos niños, Manuel y Adán. El marido de Carmen, Manuel Pando trabajaba como comercial y publicista. Pero su verdadera vocación fue el fútbol, siendo jugador y entrenador de fútbol de varios equipos, entre ellos el Monterrey. La dedicación de Carmen Moreno a partir de aquellos momentos, fueron su casa y sus hijos. Fumadora empedernida, no dejó de leer, siendo una de las principales aficiones de ella, haciéndolo casi siempre por la noche. Carmen era una mujer muy coqueta y algo presumida, le gustaba cuidar mucho su aspecto, porque antes de empezar las labores de la casa, se maquillaba y peinaba, siguiendo así hasta que pudo valerse por sí misma. A pesar del duro trabajo diario con la casa y el cuidado de sus hijos, algunas tardes a la semana, les daba clases de francés, idioma que ella dominaba. Si no fuera por sus hijos, no hubiera podido aguantar su estancia mexicana, que aunque tenía algunas amistades, añoraba y extrañaba España y a su familia, soñando el día que pudieran regresar definitivamente. Aunque estuviera agradecida a México, por la acogida, nunca llegó a acostumbrarse a las costumbres mexicanas. En la casa siempre se hacía comida española, escuchaban cantantes españoles y en los últimos años, leían el periódico “El País”. Desde un punto de vista político no volvió a hacer nada más. Tampoco su hermano Rafael ni Manzanares, ya que aunque intentaron ponerse en contacto con algunos comunistas españoles, no fueron bien vistos, porque todavía tenían colgado el cartel de chivatos, indicándoles que no tenían que haberse ido de España, porque la lucha estaba allí. 998 Luis Carretero Sanz se puso en contacto con su hermano Pepe en marzo de 1944 quien le puso en contacto con los guerrilleros para que fuera enlace entre su hermano y ellos. Pepe le presentó a cinco guerrilleros que llegaron de los Montes de Toledo y les entregó en varias ocasiones algunas armas. En Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 134.093 y 133.957 y Entrevista a Concha Carretero, 7 de mayo de 2005. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 841 En 1963 murió Rafael Moreno Berzal, dejando a su mujer con una hija mexicana. No llegó a aclimatarse a México, añorando como su hermana Carmen, el regreso a su querida España. En abril de 1976, Lucía Berzal estaba gravemente enferma, por lo que Carmen Moreno decidió ir a verla antes de su muerte. Aún no se había promulgado la amnistía para los presos políticos, tras la muerte de Franco y llegaban rumores de que algunos españoles habían sido detenidos en el aeropuerto nada más llegar. Por ello Carmen Moreno decidió pedir la nacionalidad mexicana, para que no tuviera problemas al viajar. Antes de salir, como iba a ir con su hija Marisela, le explicó lo que debería hacer en caso de que fuera detenida. También llevaba nombres y direcciones de las personas allegadas al gobierno mexicano, para ponerse en contacto con ellos. El miedo y el temor a las detenciones no habían pasado treinta años después y las medidas de seguridad clandestinas seguían vigentes en la persona de Carmen Moreno. Cuando llegaron a Barajas, al pasar el control de Migración y ver el pasaporte de su madre, un policía le dijo que le acompañara a una sala que estaba cerca. El nerviosismo se apoderó de Marisela Pando, no sabiendo si seguir avanzando en la fila o echarse atrás y escapar para no ser detenida. Llegó su turno y también la pasaron al cuarto, donde vio a su madre, que le estaban poniendo una vacuna. Esa fue la razón por la que las metieron en ese cuarto adyacente al control de aduanas.999 Un mes más tarde de llegar Carmen, murió su madre Lucía Berzal. Manuel Pando enfermó y Carmen estuvo a su lado cuidándole, hasta que murió el 21 de junio de 1982, en la ciudad de Puebla. Al morir su marido, Carmen se dedicó a dar clases de francés, parte por tener su mente y tiempo ocupado y porque el dinero extra le venía bien. Entre 1979 y el año 2001, Carmen estuvo viviendo en varias ciudades mexicanas. Ella no regresó a España porque sus hijos ya tenían sus vidas allí, con sus carreras universitarias y no quiso abandonarlos, como ella había hecho con sus padres y con su hermana, tiempo atrás. Carmen Moreno Berzal murió el 6 de agosto de 2001, en Linares, Nuevo León, México. Lucía Moreno fue despedida de la Casa Americana por ser novia de Manzanares y por lo que había sucedido con sus hermanos. Luego se colocó en la Inmobiliaria Bancaria, sociedad filial del Banco de Vizcaya, como administrativa hasta que se jubiló. Se casó y tuvo dos hijos. 20.2. La dirección clandestina de Santiago Álvarez y Sebastián Zapiraín. En los interrogatorios a los que fueron sometidos Carmen y Lucía Moreno, les preguntaron sobre la nueva dirección del PCE clandestino, con Sebastián Zapiraín y Santiago Álvarez a la cabeza, sin tener conocimiento de esa información. Con la detención de algunos dirigentes de la anterior dirección de la Delegación del PCE con Jesús Monzón a la cabeza, la Delegación del PCE en Francia y América decidieron enviar otros cuadros dirigentes para llevar los postulados del PCE en España, conjuntamente con los que ya estaban dirigiendo las directrices de la Delegación. 999 Escrito enviado desde México por Marisela Pando Moreno, hija de Carmen Moreno. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 842 Sebastián Zapiraín Aguinaga había nacido el 12 de noviembre de 1903 en San Sebastián. En 1928 se afilió al PCE en su ciudad natal y también en el Sindicato de Madera, afecto a la UGT. Fue el secretario general del Comité Regional de la Federación Vasco-Navarra, siendo detenido y procesado varias veces en 1934, con motivo de la revolución de octubre. Estuvo viviendo en Bilbao desde 1932 a 1934, por estar allí el Comité del PCE. En 1935 se fue a vivir a San Sebastián, donde fue secretario general del Comité Provincial del PCE en Guipúzcoa. A principios de 1936 se fue a Madrid para participar como periodista en la redacción del periódico “Mundo Obrero”, sorprendiéndole la guerra en la capital de España, donde fue corresponsal de guerra. Sebastián fue nombrado comisario político de brigada, estando en los frentes de Somosierra, ascendiendo a comisario de División en los frentes de Brunete y Guadalajara. Al terminar la guerra, desde Alicante, cogió un barco que le llevó hasta Orán (Argelia), donde fue apresado en una cárcel y luego llevado al campo de concentración de Boghar. Tras estar tres meses allí, se fue en barco hasta Francia. Desde aquí embarcó en el “Winnipeg” que le llevó hasta Valparaíso (Chile), estando en diferentes ciudades chilenas. En los primeros momentos vivió de los comités de ayuda, hasta que se colocó en uno de ellos como funcionario a sueldo. Aparte de esto contactó con grupos de españoles comunistas y estuvo colaborando con ellos en publicaciones de izquierda, defensoras de la causa republicana. Santiago Zapiraín viajó desde Santiago de Chile hasta Argentina, para verse con distintos políticos y militares republicanos, porque ya había contactado con el PCE en Chile y Argentina, facilitando a veces documentación falsificada a camaradas suyos que iban hacia España. El Buró Político en México decidió que fuera a España para hacerse cargo de la Delegación del PCE en el país. Zapiraín salió desde Buenos Aires en un barco griego con bandera suiza llamado “Nereus” llegando a Lisboa, con una documentación a nombre de Víctor Manuel Quero Díaz. Sin embargo en tierras lisboetas, tuvo problemas porque la policía portuguesa quería garantías del consulado chileno de que era ciudadano de aquel país. Fue en ese momento cuando huyó gracias a miembros del Partido Comunista Portugués, que le ayudaron a pasar a Orense y le facilitaron una documentación a nombre de Raimundo González. Una vez llegó a Madrid, otro camarada le dio tres cédulas en blanco fechadas en Albacete y un salvoconducto a nombre de Antonio Márquez García. Santiago Álvarez Gómez nació en la parroquia de San Miguel de Outeiro, de VillaManta de Valdeorras (Orense), el 11 de febrero de 1913. Afiliado a la UGT desde 1930 y al PCE desde 1931. En 1934 fue detenido tras participar en los movimientos huelguísticos de la revolución de ese mismo año. Con el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936, fue nombrado vocal de la Comisión Gestora del ayuntamiento de su pueblo. La guerra le sorprendió en Madrid, alistándose como voluntario de las “Milicias Gallegas”, saliendo para el frente de Toledo y al poco tiempo regresó a Madrid. Santiago fue nombrado delegado político del PCE, primero en una compañía y luego en un batallón en la zona de Morata de Tajuña. Su batallón fue replegado y llegó hasta Villaverde Bajo. Al poco tiempo Sebastián fue nombrado comisario político de brigada en el 5º Cuerpo del Ejército en el frente del Centro, participando también en los frentes del Jarama y luego en Brunete. Santiago Álvarez iba a ser habilitado como comisario de división, pero había una ley de Indalecio Prieto, que indicaba que no podía haber comisarios políticos de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 843 división menores de veinticuatro años y él no los tenía. Actuó como comisario político en la 144 brigada en el frente del Este, pasando a Lérida, como comisario político del 5º Cuerpo del Ejército, interviniendo en la batalla del Ebro. Antes de finalizar la guerra pasó a tierras francesas, siendo internado en el campo de concentración de Argeles. En octubre de 1939 se embarcó desde Francia hacia la República Dominicana donde solo estuvo un mes y luego se fue a Cuba. Aquí recibió la ayuda de la Casa de la Cultura, que estaba organizada por españoles. En febrero de 1944, consiguió la nacionalidad cubana. Santiago empezó a trabajar en sectores de propaganda y dando conferencias a favor de la República Española. También escribía en una revista llamada “Nosotros”, además de ser secretario de un comité de ayuda a las naciones aliadas, recaudando fondos económicos para ese comité. A finales del año 1944, Santiago Álvarez fue llamado por Vicente Uribe a México, porque habían decidido que fuera a España para ocupar un puesto destacado en la organización de la Delegación del PCE. Regresó a Cuba y desde aquí con su verdadera documentación, se fue en mayo de 1945 a Chile y desde aquí pasó a Buenos Aires. La dirección del PCE en la capital argentina le facilitó una documentación que había sido de Agustín Zoroa, a nombre de Andrés García García y el 31 de junio tomó un barco dirección a Barcelona, llegando el 8 de julio. Nada más llegar cambió el dinero argentino que llevaba por moneda española. Luego cogió un tren en dirección a Madrid, llegando el 17 de julio a la capital de España y se hospedó en un hotel del Paseo del Prado.1000 Desde Francia, Santiago Carrillo había enviado a otro dirigente comunista, que tenía como misión el indicar a Clemente Ruiz, uno de los responsables del partido en Madrid, que fuera a Francia y saber cuál era la situación del partido y las perspectivas del trabajo. Su nombre era Antonio Núñez Balsera, nacido en el pueblo de Monterrubio de la Serena (Badajoz). Con una documentación a nombre de Juan Arias Sánchez cruzó la frontera por Andorra, junto a otro camarada, Luis Márquez Rosillo, “Comprendes”, el 20 de junio de 1945. Llegaron a Barcelona el 26 de junio y a Madrid el 6 de julio. Aquí contactó con Pedro Canals y éste le presentó a Agustín Zoroa. También conoció a Antonio Seoane, “Julio” , que en aquel momento desempeñaba el cargo de secretario general de la Delegación, antes de la llegada de Zapiraín. Agustín Zoroa era el responsable de la secretaría militar y guerrillera y José Gómez Gayoso, “López”, ostentaba la secretaría de agitación y propaganda. A Antonio Núñez Balsera le ofrecieron ocupar la secretaria de organización de la Delegación, pero como llegó en aquellos días Zapiraín, éste ocupó el cargo de secretario general y la secretaría de organización fue ocupada por Antonio Seoane. Zoroa, Antonio Núñez y Seoane tuvieron una primera discusión sobre la dirección de Monzón, decidiendo que tenían que terminar con todo lo que hubiera de pasado monzonista, incluso en matar a dirigentes colaboradores suyos como Alfredo Cabello Gómez Acebedo, Gabriel León Trilla y el que era conocido por “César” y cuyo nombre era Fidel. También quisieron tomar medidas contra los cuadros que habían estado en el aparato de propaganda, que antes dirigía León Trilla y que fue sustituido por José Gómez Gayoso. Antonio Núñez le informó a Clemente Ruiz que se tenía que ir a Francia y llevar un informe del estado de la organización y de los diferentes Comités Regionales. En esta labor iba a tener la ayuda de Antonio Seoane y de Casto García. 1000 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.638. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 844 También deberían enviar una carta de Gómez Gayoso dirigida a Carrillo, materiales de las Agrupaciones de Guerrilleros y de la política de Unión Nacional. Luis Márquez Rosillo tenía la misión de acompañar a Clemente Ruiz y a Casto García Roza hasta Francia, pero antes de partir, fue detenido junto a Antonio Núñez Balsera el 30 de julio. Este último había faltado a una reunión que tenía con Sebastián Zapiraín y tampoco acudió a otra que tenía que haber tenido con Antonio Seoane. El hecho de que de que estos dos dirigentes vivieran juntos en una pensión, sin el más mínimo control de seguridad en su trabajo clandestino, fue criticado por sus camaradas.1001 Llegó una noticia de que Fernando Claudín estaba en Lisboa y necesitaba dinero, con lo que enviaron a un camarada apellidado Olmedilla, que le llevó 10.000 pesetas, dinero utilizado para pasar a Francia. Sebastián Zapiraín discutió mucho con Clemente Ruiz, por el trabajo deficiente que había desarrollado en Madrid, el tiempo que estuvo a su cargo y las nulas condiciones de seguridad clandestinas que había entre los cuadros dirigentes. La Delegación del PCE pensó que Santiago Álvarez podría ayudar a Agustín Zoroa en el trabajo guerrillero, aunque no estuvo muy conforme, porque su idea era irse a trabajar a Galicia. Álvarez indicó que aceptaría cualquier decisión que sus camaradas le mandasen. Sin embargo, al final se decidió que ocupara un puesto de ayudante de Gómez Gayoso, en la secretaría de agitación y propaganda. Tenía que ser presentado a otro camarada llamado Vicente Muzas Camas, por mediación de Francisco Mera Bermejo.1002 Éste tenía la misión de ser enlace entre la Delegación Central y el Comité Provincial de Madrid, aparte de distribuir material y propaganda clandestina, estando en contacto con otro comunista llamado Félix Ramón Villa Moreno, que era enlace con otros partidos políticos como Izquierda Republicana, PSOE y CNT. Félix a su vez enlazaba con una mujer que tenía a su cargo el archivo de la organización cuyo nombre era Margarita Ribalta García. Era francesa y se afilió a la JSU en 1932. Cuando terminó la guerra fue detenida y condenada a doce años, cumpliéndolos primero en la cárcel de Ventas y luego en la prisión de Saturriarán (Guipúzcoa). Margarita enlazó con el PCE por mediación de Julio San Isidro Fernández. Éste comunista formaba parte del aparato de información de la Delegación, en una comisión que él dirigía. Ya había sido detenido después de la guerra por ser comisario político de brigada y por haber organizado el Radio Este del PCE durante la guerra. Julio fue condenado a treinta años, conmutado a la de doce, cumpliendo más de tres años en la cárcel de Santa Engracia. De nuevo entró en la organización clandestina por mediación de José Gómez Gayoso y le pusieron el nombre de guerra de “Carlos”. Una de sus 1001 AHCCPCE, Documentos Anexos PCE, Jaques, 24, Llegada de Núñez a Madrid. 1002 Francisco Mera Bermejo nació en Haba de la Serena (Badajoz). La guerra le cogió junto con su padre en Córdoba. Con tan solo 16 años se fue a combatir al Cerro Muriano y al frente de Pozoblanco, donde mataron a su padre. En 1938 fue destinado al parque de artillería de Barcelona y luego a una reguladora de municiones en Reus (Tarragona). Mera pasó a Francia, siendo internado en el campo de concentración de Argeles y luego en Barcares, ingresando en un grupo del PCE. En 1940 se enroló en una compañía de trabajadores que iba a Burdeos a trabajar en una fábrica que producía pólvora, pero este trabajo lo tuvo que dejar por problemas físicos en el pecho, trabajando en el campo hasta 1942 y fijando su residencia en Nimes. Francisco formó parte de Unión Nacional y le encargaron pasar a España, junto con un guía y otro militante, con documentación falsa a nombre de Vicente Bermejo Martínez. Llegó en abril de 1945 a Barcelona y luego se dirigió a Madrid. Aquí tenía las señas de un individuo en la calle Alberto Aguilera, aunque no acudió su contacto. Luego le costó varias semanas contactar con la organización comunista clandestina en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.638. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 845 primeras funciones fue verse con otros individuos y preparar su entrevista con miembros de la Delegación. Tuvo que dejar de hacer entrevistas porque hubo muchas detenciones, incluso no contactar con Gómez Gayoso. Pasó a colaborar en el aparato de información de la Delegación, el cual estaba controlado por Ricardo Asín, “Florencio”. Zapiraín y Santiago Álvarez observaron que la situación del partido y sus dificultades derivaban sobre todo en la herencia creada por el quiñonismo y el monzonismo, dando falsos informes y la presencia de elementos policiales en el organigrama comunista. Aparte de esto no daban importancia a las provocaciones ni tenían una verdadera vigilancia revolucionaria, sin tener un estudio del comportamiento de los camaradas que habían sido detenidos, ya que una vez que esto sucedía, tenían que cortar con lo que hubiera tenido relación con ellos. Ellos pensaban que no había experiencia en el trabajo y que hacía falta una mejor preparación teórica e ideológica en los militantes. Todo estaba imbuido de traición y tendrían que tomar unas medidas más seguras, incluso en la cúpula directiva. Le propusieron a Zoroa dejar su puesto en la dirección militar y guerrillera, al estar quemado, siendo rechazada la invitación por Zoroa. Estos dos militantes se reunieron el 23 de agosto en la zona entre Ciudad Universitaria y el paseo de Pintor Rosales con Clemente Ruiz, Agustín Zoroa y José Gómez Gayoso, en la que hablaron de Monzón, de la falta de vigilancia y actitud revolucionaria, una de las principales preocupaciones de la nueva Delegación, aceptando las críticas que se les hizo. El día 25 de agosto, a las nueve de la mañana tenían una reunión en la calle Pintor Rosales, Zapiraín y Santiago Álvarez, para hablar del próximo número del “Mundo Obrero” y discutir políticamente la situación de la Delegación, con los guiones de los artículos que se iban a publicar. El primero en llegar fue Santiago Álvarez, luego llegó Zapiraín, acompañado por Antonio Seoane, el cual se fue a otra cita que tenía. Los dos se fueron andando hacia la estación del Norte, hasta que notaron como varios policías les encañonaron y esposados, les condujeron en taxi hasta la Dirección General de Seguridad. Al cachearles la policía encontraron una nota en una caja de cerillas dirigida a “Julio” y noticias en papel de seda, más los guiones que iban a ser publicados. Como de costumbre empezaron los interrogatorios en la puerta del Sol. Santiago Álvarez negaba todo el rato las imputaciones que le hacían. Cuatro policías con porras de goma le estuvieron pegando, mientras él tenía puestas las esposas. Ya en el taxi se había hecho a la idea de que debía resistir las torturas, porque lo más importante era defender el partido y salvar a sus camaradas. Ante el silencio obtenido y como a veces se resistía gritando y pataleando, las torturas fueron más fuertes. Le llevaron a una habitación para ver si reconocía a un individuo, aunque él otro no pudo verle, creyendo que se trataba de Francisco Mera. Éste fue acusado por sus compañeros y por el partido de ser el confidente policial y el hombre que les había entregado, quedando como el traidor y el chivato que entregó a Zapiraín y Álvarez. Cuando reiniciaron los interrogatorios a Santiago Álvarez, entró un policía diciendo que Zapiraín se había desmayado, pero le reanimaron echándole agua. Estuvieron tres días seguidos dándoles palizas para averiguar sus funciones dentro del partido. A Santiago Álvarez le quitaron nada más entrar en las dependencias de la Puerta del Sol la corbata y el cinturón, por si tenía, como dijo la policía, intenciones de suicidarse. Las preguntas iban dirigidas por las reuniones que habían tenido con Clemente Ruiz, Zoroa y Gayoso. La policía sabía la dirección de los dos de Santiago Álvarez y de Zapiraín, porque según Álvarez se la había facilitado Francisco Mera. Los Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 846 dos detenidos rechazaron el café y el tabaco que les ofrecieron, preguntándoles sí conocían a Julio San Isidro y a Antonio Núñez Balsera, mientras le daban patadas en el vientre y en el hígado, ante las continuas negativas a las preguntas que les hacían. Al cuarto día llevaron a Santiago Álvarez al sótano para retratarle y ficharle, situación que normalmente se daba nada más entrar en la Dirección General de Seguridad. Álvarez facilitó el nombre que aparecía en el pasaporte, Andrés García, pero le pegaron, porque querían saber cuál era su verdadero nombre. Al poco tiempo entraron dos policías con su ficha del Estado Mayor del Ejército Republicano, diciendo saber que su nombre era Santiago Álvarez y que había sido comisario de Líster. En el momento que fue reconocido, dijo que se llamaba Santiago Álvarez, miembro del glorioso PCE, que había llegado a España para luchar contra Franco, cuyo final se estaba acercando porque el pueblo les odiaba, yendo a España a luchar por sus ideales y por la democracia. Para Santiago Álvarez la caída se extendió por los malos métodos de trabajo utilizados y la débil formación y comportamiento de algunos camaradas. A él le dio ánimos el hecho de ver que la policía no había obtenido nada con sus declaraciones. Lo más importante era resistir con agilidad mental y audacia, una resistencia física para no reconocer hechos delante de la policía o el juez, ni cargar la culpa sobre otros camaradas.1003 Zapiraín declaró que era el responsable de la delegación del PCE y que Santiago Álvarez tenía el cargo en la secretaría de agitación y propaganda. Los detenidos englobados en este proceso fueron: Antonio Núñez Balsera, Sebastián Zapiraín, Santiago Álvarez, Félix Ramón Villa, Julio San Isidro, Pablo Ávila, José María López, Francisco Mera Bermejo, Antonio Doblado Persiva, Honorio Crespo Sáez, Isidoro Torero Martín, Margarita Ribalta García y José Izquierdo Pascual. En la Dirección General de Seguridad, Carmen Moreno llegó a coincidir con Antonio Núñez Balsera y Julio San Isidro, porque sus celdas estaban al lado de la suya. Casi siempre hablaban en francés y estaban asombrados de cuanto sabía la policía. De las palizas que le dieron a Julio San Isidro, le salió un pequeño agujero en su mano, producido por un mechero al quemarle. Carmen Manzanares y Lucía Moreno salieron de la Dirección General de Seguridad el 7 de septiembre de 1945, yendo todas las tardes, junto a la mujer del médico José Izquierdo, a intentar saber que pasaba con sus familiares en la Dirección General de Seguridad. Se enteraron que los iban a llevar desde la estación de Atocha a la prisión de Alcalá de Henares, el 18 de septiembre. Los detenidos salieron esposados de dos en dos en una camioneta y con dos guardias por preso, desde la Puerta del Sol hasta Atocha. Lucía y Carmen se fueron hasta la estación de Atocha en taxi, para ver si podían ver a los presos antes de que fueran conducidos a Alcalá de Henares. Como el tren no salía hasta las seis de la tarde, tuvieron casi una hora para poder hablar con ellos separados a una cierta distancia. Las muñecas estaban ensangrentadas de lo fuerte que tenían las esposas. Lo que más les costó a los familiares fue recibir las señas de los detenidos para que se las pasaran a sus seres queridos, indicándoles que les mandaban a Alcalá, por la extrema vigilancia que tenía la policía. Una vez que llegaron a la prisión de Alcalá de Henares (menos Margarita Ribalta, que fue conducida a la cárcel de Ventas) se hizo un comité para hacer las depuraciones 1003 AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, Carpeta 3/2 Informes. Santiago Álvarez, octubre, 1954. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 847 de los recién ingresados. Al primero que se le hizo fue a Francisco Mera, al cual se le expulsó siendo acusado de delator y chivato. La misma consecuencia tuvo Pablo Ávila, siendo expulsado del PCE con los mismos delitos que su compañero Mera. A nivel internacional, la Delegación del PCE en España y en Francia, empezó una campaña internacional, para salvar de la represión y de duras penas a sus compañeros de lucha. Debido a esa campaña y al éxito obtenido con la misma (llegó la noticia a muchas partes del mundo), Zapiraín y Álvarez tuvieron la visita de dos periodistas norteamericanos para entrevistarlos. Se trataba de los periodistas, Ramón Blombay y Eduard Kimblang, del periódico “Internacional New Services”. En la entrevista, los detenidos denunciaban las torturas que habían sufrido, la situación de España ante la falta de una democracia y la ausencia de garantías de su proceso, por una indefensión total, agradeciendo al mundo las muestras de apoyo hacia todos los reos. Todos los presos rechazaron al abogado de oficio y lograron que fuera el capitán de Aviación Salgado (al final renunció por las presiones a las que fue sometido por el juez Enrique Eymar). Carmen Moreno iba a ver a su novio Pablo porque no tenía familia. Sin embargo, el director de la prisión conocía a Carmen de visitar a su hermano Rafael antes de fugarse. Por ello, cada vez que iba le ponía trabas, porque pensaban que podrían preparar otra fuga. Las visitas eran muy frías, porque a su alrededor había dos guardias a cada lado, encargados de apuntar en un cuaderno todo lo que decían. Los presos siguieron utilizando al funcionario de prisiones, Juan Leganés, que iba a llevar cartas una vez a la semana a Madrid. Una vez aquí se las daba a la mujer de José Izquierdo y esta las repartía entre los distintos familiares. Luego estos les daban periódicos y cartas, encargándose Carmen de recogerlas en sus domicilios y luego se las daba al funcionario para que las hiciera llegar a los presos. Esta actividad duró unos dos meses, hasta que la policía descubrió el doble trabajo de Juan Leganés y lo detuvo, sospechando de él, por los continuos viajes que hacía a Madrid, siendo detenido y encarcelado en Carabanchel. El consejo de guerra se celebró en Alcalá de Henares el 17 de mayo de 1946. En el juicio solo hablaron Antonio Núñez Balsera, Sebastián Zapiraín, Santiago Álvarez, Félix Ramón y Julio San Isidro. Ninguno de los detenidos reconoció al tribunal, declarándolo como ilegal. El poco tiempo que les dejaron hablar, expusieron cuales eran sus convicciones, ideales y la justa causa por la que luchaban y defendían. Las penas impuestas fueron las siguientes: Sebastián Zapiraín a veinte años, Santiago Álvarez a dieciocho años, Pablo Ávila a catorce años, Antonio Núñez, Julio San Isidro y Félix Ramón Villa a trece años, Francisco Mera, Julio San Isidro y Antonio Doblado a ocho años, José María López a seis años, Honorio Crespo a cinco años y Margarita Ribalta a tres años. Absolvieron a Ramón García y Ramiro Gómez Zurro. En el juicio también hubo observadores internacionales, como el asesor jurídico cubano, representantes diplomáticos de EE.UU, Inglaterra y Chile, además de varios periodistas. Cuando se leyeron las sentencias, la campaña internacional en su defensa aumentó considerablemente, porque aunque no había habido ninguna pena de muerte, sobre todo por la misma campaña internacional, no se fiaban mucho del futuro de sus compañeros. Aunque Zapiraín estuvo poco tiempo en el puesto de máximo responsable de la Delegación del PCE en España. Éste cargo era lo suficientemente importante para lograr que le impusieran la pena de muerte. Las portadas de periódicos como el “Mundo Obrero” y otros indicaban: “Ante un vil simulacro de proceso. Hay que salvar a Álvarez, Zapiraín, Núñez y los demás presos amenazados por la criminalidad Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 848 franquista” o “Álvarez y Zapiraín continúan en grave peligro. ¡Acción de nuestro pueblo y del mundo para conseguir su libertad y sacarlos del país!”.1004 De una manera extraordinaria, el régimen franquista, a través de sus periódicos principales propagandísticos, contestó con varios artículos contra lo que llamaron: “Una campaña difamatoria contra España. Una conjura comunista”. Incluso el consejo de ministros, celebrado bajo la presidencia de Franco, el 12 de octubre de 1945 indicó: “El consejo de ministros se ha ocupado también de la pertinaz campaña internacional de difamación dirigida contra España y su régimen en la cual por su extensión y su encono, así como por los métodos de propaganda que emplea, reconoce una vasta conjura comunista de carácter internacional, que vuelve engañosamente en sus maniobras a gentes de buena fe”. Hicieron referencia a que habían recibido la visita del consejo jurídico de la embajada de Cuba en España, José Carlos de Chávarri, el cual, indicó en la agencia de prensa “Associated Press”, que los detenidos declararon que no habían recibido ningún mal trato y que habían estado en “celdas corrientes” de la Dirección General de Seguridad con cama, colchón de lana, lavabo y mesa de escribir. Según estos periódicos, el cónsul de Argentina, que también se interesó por el proceso, no vio nada raro en el trato y procedimiento que se siguió contra ellos, al igual que cuantos diplomáticos y periodistas extranjeros quisieron comprobar las calumnias difamatorios contra el régimen, lo pudieron hacer de manera libre. Mentira tras mentira, el régimen quería ofrecer una situación de tranquilidad y libertades que ostentaban, sin ningún tipo de represión, para mantener su estado dictatorial. Las causas de la detención de los detenidos que formaban parte de aquel proceso sumarial número 132.638 fueron las siguientes: “Se trataba de un amplio y ramificado complot ya totalmente desorganizado, dirigido contra la tranquilidad de la nación y la seguridad de algunas personalidades políticas. Contaban para ello, con varios depósitos de armas, donde se hallaban ametralladoras, fusiles, pistolas, bombas de mano y municiones. Fueron descubiertos también los puntos de apoyo con que contaba la organización y los enlaces y oficinas que existían en diferentes provincias, así como abundante y precisa documentación donde se ponía en evidencia el plan de agitación y terrorismo que deseaban poner en marcha”.1005 La campaña internacional y las protestas estuvieron integradas por algunos diputados laboralistas ingleses, la Asociación de Veteranos de las Fuerzas Francesas del Interior compuesta por españoles, Radio Londres, Juan Negrín en un mitin político que dio en Nueva York, el periódico francés “L´Humanite”, el “Daily Worker”, periódico “Resistence” y el “Franc Tireur” . Algunos de estos periódicos dieron erróneamente la noticia de que habían sido condenados a muerte y estaban esperando la sentencia final. Esta noticia no era cierta, pero si se lanzó una campaña interna promovida por el PCE, repartiendo octavillas donde se pedía al pueblo español que escribieran miles de cartas a las embajadas, consulados, centros oficiales y agencias de prensa, pidiendo su colaboración en la petición de libertad de los detenidos, teniendo una gran trascendencia internacional. Incluso enviaban cartas a ministros de Asuntos Exteriores de muchos países, para que intervinieran, con su homónimo español y con el ministro de Justicia español.1006 1004 AHCCPCE, Prensa, “Mundo Obrero”, Febrero y Marzo, 2006. 1005 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.638. 1006 Biblioteca Nacional, Hemeroteca Nacional, La campaña difamatoria contra España. Una conjura comunista. “ABC”, 25-10-45. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 849 Los presos fueron enviados a distintas cárceles. Sebastián Zapiraín fue a la cárcel de Palencia y Santiago Álvarez a la de Logroño. Luego fueron trasladados a Burgos, con la política de concentrar allí a los presos comunistas. Francisco Mera fue apartado por sus compañeros y tratado vejatoriamente por algunos presos políticos, debido a las acusaciones de traidor y chivato. Debido al comportamiento al que había sido sometido tanto por parte de la policía como por la de sus compañeros, Francisco no estaba bien de salud, aquejado de una bronquitis aguda. Fue tratado por los médicos facultativos, sin apreciársele ningún síntoma de enajenación ni problema de salud, para que requiriera su ingreso en un centro hospitalario. Francisco tuvo como compañera de luchas por decisión del partido a Ana Verdaguer, que se había exiliado junto con sus hermanos Gregorio y Manuel. Ella perteneció a la JSU. En Francia tuvieron a su hijo Carlos, hasta que Francisco pasó a España. Ana fue autorizada a repatriarse el 25 de febrero de 1945. Francisco fue trasladado de la cárcel de Alcalá de Henares a la prisión de Cuellar (Segovia) y luego a Gerona.1007 El día 19 de abril de 1946, un mes antes de celebrarse su juicio, Francisco envió una carta a su mujer, a casa de una amiga llamada Dolores Dorca, que vivía en la travesía Amiga, 5, en Gerona. Esta carta fue interceptada por la Guardia Civil, considerando que al ser de un preso político, podría interesar en las investigaciones policiales y jurídicas del caso. La carta decía lo siguiente: “Mi querida Ani, aprovecho para escribirte de nuevo, desearte buena salud así como a Carlitos y demás, en cuanto a mi voy pasándolo igual y siempre pensando en vosotros, nuestro expediente, recibida la visita de Salgado y nos dio a conocer conclusiones provisionales del fiscal, tres grupos, el primero a veinte años, el segundo a quince años y el tercero a doce años, yo con estos, Antonio el de Regi en los de quince años y Zapi y Álvarez de veinte años, pero que no nos hagamos ilusiones que puede haber sorpresas pues las peticiones que haga al consejo puede variar y en aumento, gran compañía interior y exterior que realiza la familia a favor de nuestro proceso (hasta ahora magníficos resultados) por lo que piden tan poca condena, pero no nos podemos fiar puede ser una maniobra más para atenuar y neutralizar las presiones que Gobiernos extranjeros realizan en nuestro favor. Reciente esta lo de Cristino y Panchito (compañero de Tere la de Toulouse), a pesar de la gran campaña a su favor y gobierno extranjeros sobre todo Francia para salvar sus vidas fueron ejecutados trece el 21 de febrero al ser tu aniversario, demuestra a ojos del mundo donde pueden llegar, ola de indignación en los pueblos y Francia, repercutiendo en las relaciones de los países con la España actual. No se la fecha de la celebración del consejo, para venir tu si es un problema económico no vengas, avisar a los familiares y demás para que vayan cuantos más mejor, que Alcalá se invade de españoles, demostración de repulsa y odio al régimen que hoy impone en España, así como personalidades extranjeras comprueben la justicia que se aplica en nuestro país, se impiden esos crímenes propósitos. Me gustaría por ello que vinieras y por el deseo de verte, tu verás con arreglo a tus posibilidades, si estuvieses más cerca pediría a María, Clemente y José que también vinieran. Me cuentas cosas de los queridos viejos, si Carlitos va mejor y sigue igual no le acostumbréis tan pequeño a champagne, si sale igual que sus paisanos cualquiera le aguanta, abrazos a mamá, María y demás” .1008 1007 Entrevista telefónica y correspondencia con la mujer de Francisco Mera Bermejo, Ana Verdaguer y su hijo Carlos Mera Verdaguer, 1008 Archivo del AGA, Sección 8 Gobernación 7, Caja 10774, Expediente 40, Francisco Mera Bermejo. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 850 21. La guerrilla urbana madrileña. La guerrilla urbana comunista madrileña tuvo su antecedente con unos grupos de agitación en el verano de 1943, llamados “Guerrilleros de Unión Nacional” o “Grupo de los Audaces”. Fue Manuel Jimeno Matarredona quien ordenó a un comunista conocido como “El Guerrillero” que formara unos grupos de acción para cometer algunos actos de agitación y propaganda en fábricas, repartir folletos y periódicos clandestinos (cómo las que realizaron en el campo de fútbol de la Ferroviaria teniendo que suspender el partido de fútbol por la llegada de la policía, la entrega a obreros de paquetes que contenían folletos en la entrada de las fábricas, pegada de carteles, octavillas y periódicos con la bandera tricolor republicana, pintadas con frases en contra del régimen escritas con tiza o pintura y en connivencia con los obreros, actos de sabotaje en fábricas de Madrid como la Estándar, Huechanson y otras parecidas), que en ocasiones causaban revuelo e inquietud entre la policía, teniendo que hacer alguna redada en barrios y tabernas de la ciudad para detener a grupos y células clandestinas comunistas. También cometieron algunos actos de sabotaje de poca importancia y en sitios poco llamativos, a pesar de tener algo de armamento, alguna granada de mano e instrucciones para realizar explosivos. Con la dirección de Heriberto Quiñones, éste encargó a los dirigentes, Jesús Bayón y Manuel Guerreiro que contactaran con los huidos de la sierra para organizar grupos de individuos que bajaran a las ciudades para cometer algunos actos de sabotaje y acciones armadas si eran posibles. Eran grupos poco organizados, sin una estructura ni organización delimitada y carente de cualquier preparación política ni guerrillera. En la organización guerrillera se mezclaban guerrilleros que no habían combatido en la guerra civil ni en la resistencia francesa. No tenían experiencia militar, ni sabían moverse por la clandestinidad y tampoco conocían el manejo de armamento ni acometer un robo (golpe económico) o secuestro. Luego formaban parte de la guerrilla experimentados combatientes, con años de lucha armada y operaciones desarrollados en España y en Francia, con una formación política y militar aceptable y acostumbrado a la clandestinidad y a todo tipo de situaciones, por muy complicadas que parecieran. El alcance y los objetivos logrados por la guerrilla urbana madrileña no fueron todo lo positivo y efectivo como se había programado en los casi tres años de existencia de ésta guerrilla urbana. A pesar de contar con algunos de los guerrilleros con más preparación (José Vitini Flórez, Cristino García Granda o Juan Sanz Pascual) y con dirigentes políticos y secretarios militares de los más destacados dentro de la organización comunista, avezados en la lucha y en la organización de agrupaciones y partidas de guerrilleros (Celestino Uriarte Bedia, Pedro Sanz Prades, Eulogio de la Torre Salazar, Luis Ortiz de la Torre, José Isasa Olaizola, Pedro Rodríguez González, José Antonio Llerandi Segura y Agustín Zoroa Sánchez), no se logró lo que se pretendía desde la lucha armada antifranquista. Se puede hablar de conquistas parciales y algunos objetivos cumplidos, como el hecho de tener a las fuerzas del orden franquistas alteradas por las continuas acciones realizadas, ya fueran atracos, reparto y pegada de propaganda, colocación de artefactos, robo de armamento y de explosivos y ejecuciones cometidas contra individuos acusados de asesinos, criminales, confidentes, delatores y Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 851 enemigos de la causa republicana. Quisieron dejar constancia de su presencia y en parte lo consiguieron, estando presente por las calles de Madrid una oposición armada contra la dictadura, a pesar de que el régimen quisiera silenciar las actividades guerrilleras en la capital de España. Durante los casi tres años de su existencia (finales de 1944 hasta mediados de 1947) fueron un foco de desestabilización y perturbación contra el franquismo, como el movimiento guerrillero generalizado, especialmente el comunista (siendo la única oposición armada a la dictadura). Fueron un azote de intranquilidad y preocupación con las continuas reorganizaciones realizadas en el seno de la guerrilla urbana madrileña. Tras la decepción de la invasión guerrillera por el valle de Arán, la dirección del PCE en Francia y en España, decidió enviar partidas de guerrilleros (maquis) que habían luchado en Francia, para que con los grupos ya organizados de guerrilleros españoles del interior, formaran un Ejército en las diferentes Agrupaciones Guerrilleras que organizarían por todo el territorio español. Estaban localizadas en zonas donde la geografía les permitiría utilizar los métodos guerrilleros y tener un mejor resguardo y ocultamiento ante las fuerzas del orden franquistas. Estas Agrupaciones estuvieron controladas por el PCE, aunque también hubo guerrilleros socialistas y anarquistas. La hegemonía comunista vino marcada por la presencia de muchos delegados políticos en las partidas guerrilleras, debido a que las órdenes decían que la perspectiva política y militar estarían unificadas, porque la lucha guerrillera tenía que estar basada en las orientaciones políticas antifranquistas. Una de las Agrupaciones fue la Agrupación Guerrillera del Centro que tenían como centro de operaciones las provincias de Toledo, Ciudad Real, Cuenca, Albacete, Guadalajara, Madrid, Badajoz, Cáceres, Ávila, Segovia y norte de Córdoba. En Madrid también se empezó a preparar una guerrilla urbana conocida por los propios militantes como la guerrilla del llano. A finales de octubre de 1944, Agustín Zoroa, “Darío” fue el responsable de la formación de la Comisión Militar de la Delegación del PCE en España. Zoroa designó a Celestino Uriarte Bedia, “Víctor”, secretario político militar de la Comisión Militar de la Delegación del PCE, José Carretero Sanz, “Chamorro”, responsable de la organización político-militar en el Comité Provincial de Madrid y José Isasa Olaizola, “Fermín”, jefe militar del Ejército Guerrillero del Centro. José Gómez Gayoso indicó que todos los individuos que habían trabajado en los sectores anteriores, tenían que ser apartados de cualquier labor de la organización, porque conocían contactos, estando muy quemados y podrían ser un peligro para la Delegación del PCE. Gómez Gayoso hizo hincapié en que se apartara a Mercedes Gómez Otero de la organización de Madrid porque era muy conocida.1009 Sin embargo, a pesar de esta advertencia, Mercedes Gómez se puso a trabajar con José Carretero en el aparato de organización. Celestino Uriarte llegó a Madrid procedente de América y se alojó en el domicilio donde vivía la comunista y funcionaria de prisiones, Pilar Calzado, en la calle Sainz de Baranda. Celestino convivía en una misma habitación con un policía armada, con el peligro que esto conllevaba. Se hizo pasar como viajante y pasaba mucho tiempo paseando y en cafés y cines. Aparte de este policía armado, vivían con él otro policía falangista, un joven estudiante católico y partidario de Franco, un miembro de la División Azul y otro guardia guipuzcoano, que estaba preparándose el ingreso para la 1009 AHCCPCE, Informe sobre camaradas, 843 Informe sobre Mercedes Gómez Otero. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 852 policía secreta.1010 El peligro en la casa donde estaba alojado era enorme y más aún porque la única colaboradora que tenía en el trabajo era una mujer que estaba enferma y casi nunca podía contar con su ayuda. Era el mismo Celestino quien escribía cartas e informes desde la habitación. El problema no fue corregido durante varios meses, a pesar de habérselo dicho a Monzón. Cuando Angelines Agulló empezó a ayudar a Celestino Uriarte, advirtió a Monzón del riesgo qué era trabajar de esa manera con los huéspedes que tenía Uriarte a su alrededor. La contestación dada por Monzón fue que no se ocupara de esos temas, porque el otro debería arreglárselas como pudiera y sino, que escribiera los informes en el retrete, si hacía falta.1011 En la secretaría político militar, Celestino no contaba con ningún servicio de información. Uriarte estuvo pidiendo a la Delegación más colaboradores porque consideraba que para la organización de guerrilleros de Madrid debía tener más militantes. Sin embargo, la única colaboradora que tuvo, aparte de Agustina Agulló, fue Isabel López de Andrés, “La Muñeco” y “Luz”. Esta comunista había pertenecido a la JSU antes de empezar la guerra. Isabel simultaneaba sus labores en la organización juvenil, con el de secretaría de la Subsecretaría de Armamento y Municiones. Cuando terminó la guerra fue detenida y condenada a treinta años, pasando por las cárceles de Claudio Coello en Madrid, Palma de Mallorca y Saturriarán, hasta el 16 de abril de 1944, que salió en libertad condicional y fijó su residencia en Barcelona. Isabel empezó de nuevo a colaborar con la organización clandestina comunista, en el aparato de enlace y equipo de pasos dirigido por José Valero, “Valentín” (este quiso que se fuera con él a Granada). Zoroa le dijo que fuera a Madrid para colaborar con los guerrilleros y más concretamente con Celestino Uriarte y luego con Zoroa, viajando sin el permiso de la Junta de Libertad Vigilada. La situación de inseguridad era latente en la pensión donde estaba alojado Celestino Uriarte, hasta que una mañana, Pilar Calzado le dijo muy asustada que habían detenido a un camarada gallego y declaró que estuvo viviendo en aquella casa. Por lo que los dos abandonaron rápidamente la pensión y se escondieron en otros domicilios, dejándose Celestino toda la ropa en su habitación, que con las prisas, no le dio tiempo a recoger. José Carretero le dijo a Celestino Uriarte “Víctor” , que conocía a otra chica que podría ayudarle en los trabajos clandestinos, Mercedes Gómez Otero. La descripción de Merche sobre Celestino, tanto en las declaraciones policiales como en la entrevista que le hicieron es la misma: De estatura regular, no alto, complexión fuerte, de unos 35 a 40 años, pelo negro y usaba traje y bien vestido. Sospechó que era vasco por el acento y le tuvo estima y afecto, porque con ella se portó bien y fue cariñoso, aunque con la rectitud que su cargo exigía. “Víctor” declaró de Merche que era una camarada firme y abnegada, pero también tuvo algunas quejas sobre su trabajo, ya que tenía muchas incomprensiones de lo que se le mandaba y de la vida en general, no sacando ninguna discusión ni tema de los materiales del partido y aunque se le decía que no fuera a visitar a los presos, iba y no hacía caso de las órdenes. Los primeros trabajos que hizo Mercedes Gómez fueron de enlace como transportar notas y propaganda y guardar documentación comprometida de Celestino. 1010 AHCCPCE, Regiones, Euskadi Navarra, Jacques 297-299, Informe de Uriarte. 1011 AHCCPCE, Jacques 33, Carta de Darío a Santiago, Abril 1945. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 853 Al poco tiempo Uriarte encargó a Merche la formación del aparato de información para la guerrilla urbana de Madrid. Tenía que buscar a dos o tres personas de confianza para que colaboraran con Merche. Su trabajo sería facilitar información sobre posibles atentados y golpes económicos de la guerrilla, hacer seguimientos de objetivos, enlaces entre diferentes cuadros guerrilleros y servir de transporte de armamento y explosivos en algunos de los atentados que tendrían que hacer. Mercedes Gómez involucró en el aparato de información a Concepción Feria del Pozo, que tras salir en libertad de la cárcel, se fue a vivir en la calle del Pez, 7. También entró dentro del grupo, Magdalena Gómez Hueros, mujer que estuvo en la Agrupación de Mujeres Antifranquistas durante la guerra y que ingresó en el PCE en 1938. Tras la guerra fue detenida, condenada a seis años y conducida a la cárcel de Ventas, donde conoció a Mercedes Gómez. Magdalena se fue a vivir a casa de su primo Pascual Gómez Moñibas, en la calle de las Minas, 17. Éste había salido de la cárcel porque fue policía armado con la República y también aceptó pertenecer al grupo de información. El 1 de febrero de 1945, a las siete de la mañana, se hizo la primera acción guerrillera en la oficina turística de Ferrocarriles Alemanes, enclavada en la planta baja de la Secretaría General de Falange, en la calle Alcalá, 42. El trabajo de información previo lo hizo Concepción Feria. La explosión ocasionó desperfectos en el inmueble (destrozos en los barrotes de la puerta, rotura de cristales en el escaparate y en los antiguos despachos de Renfe valorados los desperfectos en unas 25.000 pesetas según el director Hermann W. Gerlich), algunos heridos leves y la afluencia de muchas personas y falangistas a la puerta del edificio para protestar por la explosión. Las investigaciones policiales dieron con los responsables de la acción guerrillera, deteniendo a Marcelo Garay García, Ángel Berges Moreno y José León Encinas (aunque quien puso el artefacto fue Justo Vázquez Rancaño junto a José León Encinas). Al primero le pusieron pena de muerte, conmutada a la de treinta años, el segundo tuvo una pena de veinticinco años y el tercero a quince años.1012 El propio Monzón felicitó a los guerrilleros y a Celestino Uriarte por la acción desarrollada y el revuelo que había causado en las calles colindantes al lugar de la explosión. Merche hacía mención a las entrevistas que tenía con Celestino y al hecho de la explosión de la Casa de Alemania: “Fue antes de la Nochebuena de 1944. Ese día tenía cita con “Víctor” en el metro de Cuatro Caminos. Le dije que ese día no sabíamos que íbamos a comer, mi hermana tenía a su marido en la cárcel y con dos niños. Me dio creo que 15 pesetas y me dijo que ese dinero era suyo personal, que no era del partido. Cuando le empecé a entregar las cartas, me decía: “Léetelas, apréndetelas bien y no me las traigas”. Pero yo siempre se las llevaba, siempre nos juntábamos en la calle. Nunca entramos a un café, ni a un local, paseábamos andando. La cita siguiente la acordábamos ese día. Las cartas que recibíamos eran de todo el movimiento guerrillero. Me envío a ver el resultado de la bomba colocada en la Delegación Alemana, en la calle Serrano (se refiere la Casa de Alemania en la calle Alcalá), y le dije que estaban rotos los cristales y las puertas, pero que los destrozos no eran grandes. Me dijo: ¡Tú te callas!. Lo cierto que fue una cosa sonada, fue mucha gente a verlo”. 1013 1012 AHCCPCE, Represión Franquista, Cárceles, Carpeta 3/3 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 128.127. 1013 GARAI, Juan Ramón: “Celestino Uriarte: clandestinidad y resistencia comunista, Txalaparta, Navarra, 2008 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 854 Desde la Delegación del PCE en Francia, en noviembre de 1944, avisaron a Agustín Zoroa para que fuera a territorio francés. Carrillo quería saber la situación de la organización y le informó de los trabajos realizados, estando en Francia hasta marzo de 1945. Mientras estuvo allí, Celestino Uriarte fue el máximo responsable de las guerrillas, siendo auxiliado por José Gómez Gayoso. Agustín Zoroa antes de irse se vio con su hermano Francisco y le presentó a Celestino Uriarte. De nuevo la descripción sobre “Víctor” era la misma que los demás camaradas que le conocieron, debido a que fue lo único que supo la policía, sin llegar a conocer su verdadera identidad. Un individuo de unos 35 años, estatura regular, de complexión fuerte, con el pelo peinado hacía atrás, con alguna cana y de acento del Norte. Francisco también dijo que por el trato denotaba una persona de nivel social medio y que vestía muy elegante con dos trajes, uno verdoso con rayas blancas y otro traje gris oscuro. “Víctor” sería el encargado de facilitarle noticias sobre su hermano.1014 La primera guerrilla urbana en Madrid más organizada política y militar se organizó entre finales de 1944 y principios de 1945, con la llegada del héroe de la resistencia francesa, el teniente coronel de las Fuerzas Francesas del Interior, el asturiano José Vitini Flórez. La parte militar estaba combinada con la parte política, dirigida por dirigentes comunistas en las secretarías político militares destacando en esta labor hombres como Celestino Uriarte, José Isasa, Eulogio de la Torre Salazar, Luis Ortiz de la Torre, José Carretero Sanz y Pedro Rodríguez González. Las principales actividades de la primera guerrilla urbana fueron: colocación de un artefacto en la Agencia de Ferrocarriles Alemanes en la calle Alcalá (1 de febrero de 1945), otros explosivos en la delegación de Prensa y Propaganda en la calle Montesquinza (15 de febrero), más explosivos en el periódico germanófilo “Informaciones” que estaba entre las calles Madera y San Roque (13 de marzo), atraco a un almacén de maderas en la calle General Ricardos, 30, quedándose con 7.400 pesetas (24 de marzo) y otro atraco en el Banco Español de Crédito, apoderándose de 240.000 pesetas (2 de abril). Pero el hecho más destacado fue el asalto a la subdelegación de Falange en la calle Ávila, el día 25 de febrero de 1945, en el que murieron el conserje David Lara y el secretario Martín Mora. Al día siguiente más de doscientas mil personas salieron a las calles, manifestándose por la protesta del asesinato y siendo un “duelo de manifestación patriótica”, en palabras del propio régimen.1015 Con la detención de todos los guerrilleros y posterior fusilamiento, se dio por terminada esta guerrilla en mayo de 1945. Esa primera guerrilla madrileña iba a estar dirigida por el asturiano José Vitini Flórez, teniente coronel de las FFI en la resistencia francesa contra los alemanes. José Vitini nació en Gijón, el 16 de junio de 1912. De profesión pintor, se casó en 1932. Afiliado a la UGT en 1934, de igual manera que al PCE. Ya en 1935 ocupó el puesto de secretario de organización en el Comité del PCE en Gijón. Antes de empezar la guerra, había aprobado unas oposiciones del cuerpo de seguridad y asalto. Una vez empezó la guerra, fue llamado para el cuerpo de Seguridad y Asalto, en la 2ª Compañía, siendo jefe de pelotón. Entre finales de 1936 y principios del 1938 estuvo en diferentes frentes, como en el Ejército del Este, donde fue jefe de batallón y de brigada. Luego estuvo en el SIEP de la 133 Brigada Mixta como teniente, puesto que ocupó hasta el 8 de octubre de 1938, que pasó de nuevo como comandante en el cuerpo de Seguridad y Asalto, hasta 1014 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.187. 1015 “ABC”, 28 de febrero de 1945. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 855 que pasó a Francia el 12 de febrero de 1939, siendo internado en el campo de concentración de Argeles, para pasar en abril de 1939 al campo de Septfonds. Tres meses más tarde salió en libertad y se encontró con su mujer e hija en la localidad de Montauban, donde se puso a trabajar como obrero en una fábrica. La presencia alemana en Francia, llevó a muchos republicanos españoles a ayudar en la resistencia francesa y Vitini no fue menos. Contactó con algunos camaradas que habían organizado una célula comunista en Montauban e ingresó en una partida de guerrilleros, en marzo de 1942. En una de las acciones guerrilleras fue detenido por los alemanes y apresado en Burdeos. Aquí consiguió un certificado de nacionalidad francesa para actuar legalmente. Vitini se escapó de la reclusión y de nuevo estuvo enrolado con la guerrilla en julio de 1943. En diciembre de 1943 pasó con los maquis franceses en Lot. Ya en 1944, organizó la agrupación de guerrilleros de la zona comprendida entre el Tarn, Aveyron y Herault. Vitini ocupó el cargo de máximo responsable de la 4ª División, que a su vez estaba compuesta por tres brigadas más. Esta división formaba parte de la Agrupación de Guerrilleros Españoles dentro de las Fuerzas Francesas del Interior. Con la liberación del Mediodía Francés, se llevó a cabo una reestructuración de las divisiones españolas. La 4ª División pasó a ser la 102ª, con sede en Pau y dirigida por Vitini, como teniente coronel. Fue enviado como delegado del MOI en Toulouse, aprovechando también para recibir instrucciones, clases teóricas y prácticas en unas Escuelas de Preparación guerrilleras, junto con otros militares y guerrilleros españoles. En los casi tres años de lucha guerrillera, Vitini combatió en las zonas del Tarn y Aveyron, ayudando a la liberación de varias ciudades francesas, como Carmaux, Décazeville, Rodez y Lourdes.1016 En la operación del valle de Arán, Vitini no participó porque estaba herido y hospitalizado en Montauban. La orden que le dieron a Vitini fue impulsar la organización guerrillera en Madrid. Antes de salir de Francia, Agustín Zoroa le dio las señas de su hermano Francisco, en la calle Granada, donde vivía con su familia. También le dio una nota escrita que decía: “Paco pon a este amigo en relación con Víctor, Chiri” . Con otros cuatro individuos salieron del sur de Francia, a finales del año 1944. Sus acompañantes eran dos guías, José Aymerich y un enlace de las dos Delegaciones del PCE, en Francia y España. Cruzaron la frontera española el 2 de enero de 1945, llegando hasta Figueras, que fue cuando uno de los guías regresó a Francia. Luego llegaron hasta el pueblo de Llagostera (Gerona), de donde era oriundo el otro de los guías, Juan Solé, desligándose del grupo en ese momento. Vitini había entrado con 4.000 pesetas y un carné falsificado a nombre de Antonio Fernández García, que le facilitaron antes de su salida. El enlace llevaba unas telas donde iban escritas unas instrucciones con tinta simpática, unos frascos que contenían reactivos químicos, así como ejemplares de un folleto titulado “Historias del Partido”, para entregarlo a la Delegación del PCE. En tren llegaron hasta Barcelona, donde tenían que contactar con otros guerrilleros que habían llegado pocos días antes, para facilitar al enlace el contacto de Madrid, porque Vitini ya tenía el suyo. Sin embargo, tras acudir 1016 AHCCPCE, Informe sobre camaradas, JOSÉ VITINI FLORES “Ernesto”. Jacques 1036. Nota de Julio en Diciembre de 1945 y SERRANO, Secundino:” La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler, (1939-1945)”, Madrid, Aguilar, 2005. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 856 más de cinco días al lugar de la cita, no acudió ninguno de los guerrilleros, no yendo más por miedo a que hubieran sido detenidos. Vitini se alojó en la casa de su hermano Mariano y ambos recordaron la figura de otro hermano común, Luis Vitini, que había sido fusilado el 14 de octubre en Barcelona, junto a otros compañeros guerrilleros. La Delegación del PCE en Francia organizó en Cataluña, el XIV Cuerpo del Ejército Guerrillero, cuya misión sería hacer actividades guerrilleras consiguiendo fondos económicos para la reorganización del PSUC y sabotajes en las calles barcelonesas. En junio, llegó el que sería jefe militar del XIV Cuerpo en el interior, Manuel López Herrera, “Verrugas” , su ayudante José María Cava Serrano, José García Puente, como instructor político, José Ramón Álvarez, jefe de información política, Francisco García Nieto, jefe de la futura guerrilla urbana. A principios de julio, llegaron a Barcelona los guerrilleros, entre los que estaban Luis Vitini, Leocadio Ruiz y César Somarribas. El XIV Cuerpo representaba un organismo armado, igual que lo era la Agrupación de Guerrilleros Españoles. El día 19 de agosto, el grupo guerrillero dirigido por José Perarnau y los otros guerrilleros nombrados, hicieron un atraco a la fábrica de cerveza Moritz, llevándose un botín de 31.000 pesetas. Sin embargo, debido a alguna delación y al seguimiento policial, todos los integrantes del XIV Cuerpo del Ejército Guerrillero fueron detenidos. El consejo de guerra se produjo el 4 de septiembre condenando a muerte a los guerrilleros, además de a Vicente Badía, responsable del armamento y a José Ramón Álvarez, jefe de información política, siendo ejecutados el 14 de octubre.1017 José Aymerich se quedó en Barcelona para ser jefe militar de unos cinco grupos de guerrilleros y con una misión similar a la que iba a desempeñar en Madrid, José Vitini. Aymerich formó parte primero de la Segunda División de Guerrilleros Españoles, dentro de las FFI, primero como comisario, en compañía de Antonio Caamaño, que era jefe del Estado Mayor. Luego ocupó este cargo, siendo teniente coronel, cambiando el nombre de Segunda División por el de 26ª División, con sede en Perpignan. José Vitini y el enlace llegaron a Madrid el 15 de enero, hospedándose en una pensión cerca de la Puerta del Sol. Vitini acudió a la calle Granada, preguntando por Francisco, pero su familia dijo que no estaba allí, quedando en volver otro día. Francisco Zoroa se había ido a dormir por seguridad a una pensión de la calle Medellín. Cuando regresó a su casa, fue Vitini a verle, haciéndose llamar “Ernesto” , quedando en verse al día siguiente. El enlace se fue de nuevo a Barcelona, para contactar con José Aymerich, dejando a Vitini las telas y frascos que habían llevado de Francia. Francisco se vio por la tarde con Celestino y le dio las telas con los mensajes que le había dado Vitini para la Delegación del PCE. Al día siguiente, Francisco Zoroa quedó con Vitini para que conociera a Celestino Uriarte.1018 La guerrilla urbana madrileña pasaría a estar liderada por José Vitini Flórez, “Ernesto” . Se formaron una serie de grupos guerrilleros, que fueron los que realizaron los trabajos guerrilleros, durante la vigencia de esta primera guerrilla urbana. Uno de los grupos estuvo comandado por Hilario Pérez Roca, quien ocupó este cargo por el ofrecimiento de José Carretero, que habían coincidido en el campo de concentración de 1017MARTÍN RAMOS, José Luis: “Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947”, Edhasa, Barcelona, 2002, pp.219-221. 1018 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.187. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 857 Portacoeli. Hilario mandada a otros dos individuos, Justo Vázquez y José León Encinas También hizo otro grupo guerrillero con tres miembros pero que sólo repartieron propaganda y no realizaron ninguna labor armada. Otro grupo fue el integrado por Dalmacio Esteban González, “Vicente” y Pantaleón Fernando Fernández Bordas, “Nando” , habían llegado de Francia el 20 de noviembre, para formar parte de la guerrilla en Madrid. Estos dos guerrilleros fueron alojados por Mercedes Gómez, primero en la casa de un amiga suya llamada Carmen Novo y luego en la casa de Isabel Alvarado. Aparte de Dalmacio y Pantaleón, también formó parte de este grupo, otro guerrillero llamado Anacleto Celada García, “Paleto”. Hubo otro grupo formado por José Carmona Valdeolivas, “Fantasma”, como jefe, con Tomás Jiménez Pérez y Luis del Álamo García, como miembros del mismo grupo. El grupo integrado por dos guerrilleros llegados de Francia fue el compuesto por Félix Plaza Posadas, “Francés” o “Tomix” y Domingo Martínez Malmierca. Según Hilario, también hubo una última partida comandada por Joaquín Álvarez Mena, teniente republicano durante la guerra en una unidad blindada, que le entregó un pequeño revolver, una pistola del calibre 7.65 milímetros y otra del calibre 6.35.1019 Por mediación de Mercedes, Celestino contactó con una farmacéutica y militante comunista, María Teresa Toral Peñaranda. Con el final de la guerra fue detenida y encarcelada en la cárcel de Ventas donde coincidió con Merche. Tras salir de la cárcel, montó una pequeña farmacia en la calle Gravina. Estuvo ayudando y colaboró con la guerrilla en el material sanitario con cosas como vendas, medicamentos y analgésicos, para los guerrilleros que fueran heridos. Con posterioridad fue detenida en septiembre de 1945, con una impresionante campaña internacional promovida por el PCE y secundada por otros países. La petición de muerte que le achacaban pasó a una condena de pocos años. Al salir de la cárcel se exilió a México. Estuvo casada con el compositor ucraniano, Lan Adomián, que estuvo en la guerra civil con las Brigadas Internacionales, dentro de la brigada Abraham Lincoln.1020 Todos los guerrilleros que anteriormente hemos mencionado pasaron a estar encuadrados en el organigrama guerrillero militar que dirigía José Vitini y que tenía a Celestino Uriarte como superior en la estructura dirigente.1021 1019 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 131.397 1020 AHCCPCE, Represión Franquista Caja 49 carpeta 2.6. María Teresa Toral y RODRIGO, Antonina: “Una mujer silenciada. María Teresa Toral: ciencia, compromiso y exilio”, Ariel, Barcelona, 2012. 1021 Haremos una pequeña biografía de cada uno de los guerrilleros sacadas del Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 131.397, 133.410 y 129.185, TRAPIELLO, Andrés: “La noche de los Cuatro Caminos. Una historia del maquis. Madrid, 1945”, Aguilar, Madrid, 2001 y AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, 679 Informe sobre José Manzanares López. Hilario Pérez Roca nació en Madrid en 1913. Una vez iniciada la guerra se afilió al PCE, entrando en una Unidad Militar de Aerostación de Carabanchel. De aquí pasó a un regimiento de carros de combate, con la graduación de capitán, actuando en casi todos los frentes de guerra. Al finalizar la guerra estuvo internado en un hospital de Archena (Albacete), de donde salió hacia Alicante y aquí fue detenido. Hilario estuvo en Albatera y en otro campo de concentración de Alicante durante 18 meses, tras lo cual llegó a Madrid con el sobreseimiento de su causa. Tuvo diferentes trabajos y en septiembre de 1943 entró a formar parte de la organización clandestina del PCE, por mediación de José Carretero Sanz. Dalmacio Esteban González, “Vicente” estaba afiliado a la UGT. Cuando empezó la guerra se escondió porque las fuerzas sublevadas ocuparon su pueblo y luego huyó a Portugal con otros vecinos. En territorio portugués fue recluido en el fuerte de Braganza, hasta que con otros 1.400 republicanos fueron embarcados desde Lisboa a Tarragona, de allí regresó a Madrid. Primero fue miliciano y luego ingresó en un escuadrón de caballería con la graduación de sargento, estando en varios frentes, el último en el de Cataluña, desde donde pasó a Francia. Aquí fue internado en el campo de concentración de Argeles, saliendo a trabajar en faenas agrícolas por los pueblos de alrededor. Con la llegada de los alemanes fue llevado a un campo donde trabajaba en un bosque forestal. Junto con otros compañeros se escapó para Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 858 formar parte de las fuerzas guerrilleras españolas en la resistencia francesa, combatiendo en la zona de Tarbes y Montauban. A finales de octubre sus mandos guerrilleros le indicaron que iba a ir a Madrid junto con otros cuatro compañeros para formar parte de la guerrilla urbana. Con documentación falsa a nombre de Ángel Temprano y otras cuatro cédulas, armados con metralletas y pistolas, fueron acompañados por un guía hasta Manresa (Barcelona) y en tren hasta Barcelona el 15 de noviembre. El guía regresó a Francia cuando Dalmacio recibió una cédula nueva a nombre de Vicente Cerezo Gómez. Llegó junto a Pantaleón a Madrid el 20 de noviembre de 1944. Pantaleón Fernando Fernández Bordas, “Nando” pertenecía al PSOE desde 1933, siendo vicesecretario en el pueblo de Camargo (Cantabria). Al empezar la guerra se enroló voluntario en el Sexto batallón de “Milicias Rojas” en Santander, estando hasta febrero de 1937, cuando ingresó en el cuerpo de guardias de asalto de la ciudad cántabra, hasta agosto del mismo año, que huyó a Gijón por la llegada de las tropas sublevadas. En tierras asturianas cogió un barco que le trasladó a Francia. De aquí fue a Barcelona donde siguió prestando sus servicios como guardia de asalto. Cuando el frente de Cataluña fue derribado, Pantaleón pasó a Francia, donde fue internado en varios campos de concentración. Con la llegada de los alemanes, trabajó en una base de submarinos en Burdeos y en Lorient. Pantaleón se escapó de la base, enrolándose en el PCE con los guerrilleros de Unión Nacional. En la resistencia francesa estuvo participando en varias regiones. Se fue a Toulouse donde recibió la orden de ir a España, hasta Madrid, junto con Dalmacio y otros tres individuos, para participar en la guerrilla urbana madrileña. Anacleto Celada García, “Paleto” nació en Los Navalmorales (Toledo). Durante la guerra fue capitán de un cuerpo de transportes y con la finalización de la misma fue condenado a varios meses de trabajo en un batallón de trabajadores, saliendo en libertad en 1940. Sin embargo, por otras acusaciones, estuvo de nuevo en la cárcel, siendo sobreseído el expediente en 1943. Anacleto se fue a vivir a Talavera de la Reina, donde ingresó en el PCE clandestino por medio de José Rico Muñoz y José Carretero. Estuvo ayudando en la secretaría de organización y llevando víveres y propaganda a los guerrilleros de la sierra de Altamira. Al regresar a Talavera, hubo detenciones, yéndose a Madrid por temor a ser detenido. Una vez en Madrid y debido a la mediación de José y Luis Carretero, pasó a integrar parte del grupo guerrillero de la capital con Dalmacio y Pantaleón. José Carmona Valdeolivas, “Fantasma” nació en Madrid en 1916, viejo militante de las Juventudes Comunistas desde 1931 y perteneciente al Sector Oeste. José fue revolucionario y activista en las huelgas y manifestaciones en 1934. Su primera detención se fecha en diciembre de ese mismo año por su participación en los altercados de la revolución de octubre en Madrid, utilizando un nombre supuesto. Siguió militando y combatiendo y en una de las trifulcas con los jóvenes falangistas fue de nuevo detenido en febrero de 1936, no llegando a ser condenado por la amnistía general que hubo. Sin embargo, su participación política no terminó ahí ya que fue detenido en julio de 1936, junto a sus compañeros que participaban en una huelga de la construcción, ocupándole un arma. Con el inicio de la guerra civil, salió como muchos otros detenidos de la cárcel Modelo de Madrid, alistándose como voluntario en las milicias “Primera Unidad de Avance” (PUA). junto con tres compañías “Acero” del V Regimiento, combatió primero en la sierra de Madrid y luego en otros frentes. El final de la guerra le sorprendió en el pueblo valenciano de Villar del Arzobispo, de donde regresó a Madrid, pero antes de llegar a la capital fue detenido en Aranjuez e internado en un campo de concentración. Salió en libertad en 1940 y de nuevo fue detenido y acusado de delitos graves cometidos en la guerra. Tras ser condenado fue llevado a la cárcel de Yeserías y luego al Hospital Provincial de Madrid al estar enfermo. Del hospital se fugó en octubre de 1941, yéndose a vivir con su familia a una casa de la cuesta de las Descargas, buscando trabajo como carpintero. José Carmona no dejó de verse con antiguos compañeros de lucha política, hasta que por mediación de Hilario Pérez pasó a formar parte de un grupo guerrillero. Luis del Álamo García nació en Madrid, en 1918. Su profesión era mecánico carpintero y electricista. Estuvo afiliado a la UGT desde 1932 y perteneció a la JSU, desde su unificación en 1936. Una vez iniciada la guerra fue voluntario en las milicias ferroviarias primero y luego participó en la famosa “Columna Mangada”, formada por el militar cubano Julio Mangada Rosenörn, que se puso al mando de una columna de milicianos voluntarios combatiendo en la sierra del Guadarrama y de Ávila. Esta columna tuvo un encuentro con otras unidades falangistas y en el pueblo segoviano de Labajos mataron a uno de los fundadores de la Falange, Onésimo Redondo Ortega. Luego pasó a una división blindada donde combatió en varios frentes, deteniéndole en Valencia. Fue internado en un campo de concentración hasta 1941, cuando salió en libertad. Al llegar a Madrid tuvo que cumplir con el servicio militar y estuvo en el norte de África, desde 1941 a 1943; que regresó de nuevo a la capital de España pasando a formar parte del grupo guerrillero de Tomás y José Carmona. Domingo Martínez Malmierca nació en Madrid en 1918. Se afilió a la UGT en noviembre de 1936 y a la JSU a principios de 1938. A finales de 1936 se afilió como voluntario a las milicias “Leones Rojos”, estando en los frentes de Guadalajara, en el asedio al Alcázar de Toledo y en otros frentes, siendo Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 859 Domingo Martínez y Félix Plaza no querían involucrar ni perjudicar a los padres del primero, por lo que contando con la ayuda de la madre de Domingo, buscaron a una vecina llamada Petra López García, para que les buscara un alojamiento. Petra pensó en otro comunista que conocía desde antes de la guerra civil. Se trataba de Juan Casín Alonso, nacido en el pueblo de Dueñas (Palencia), en 1896. Antes de la guerra civil había sido guardia civil en el Cuartel de la Batalla del Salado. Aquí fue donde lo conoció Petra, porque había tenido un puesto de verdulería, en un mercado cercano. Al inicio de la guerra, Juan era guardia de la policía urbana en la alcaldía del distrito Centro. Se afilió al PCE y a la UGT, marchando voluntario en un batallón de su cuerpo, donde llegó a ser sargento. Avanzada la guerra siguió desempeñando su cargo de policía urbana, hasta que casi terminando el conflicto fue llamado por su quinta pero no fue al frente porque la guerra llegaba a su fin. Juan fue detenido, siendo recluido durante diecisiete meses en la cárcel de Unamuno, para luego ser trasladado a la prisión de Torrijos. Cuando salió en libertad condicional fue sancionado con la depuración e inhabilitación en cargos públicos. Sin embargo, gracias a unos avales volvió a su puesto de guardia urbano, destinado en la zona entre la Puerta del Sol y la plaza de Cibeles. Petra López habló con Juan Casín sobre la llegada de los dos hombres desde Francia, para ver si había la posibilidad de darles cobijo en su casa. Casín aceptó sargento. Con el final de la guerra civil se fue a Francia, donde fue internado en varios campos de concentración. Estuvo trabajando en una fábrica alemana de Tours de donde se afilió a la Agrupación de Guerrilleros Españoles. Con una partida se fue hasta Vierzon y allí recibió la instrucción guerrillera y militar oportuna para pasar a España con dos brigadas de guerrilleros, adscritas a la 186 División a principios de noviembre de 1944. Estos guerrilleros formaban parte de la operación del valle de Arán y pasaron por la zona de Jaca. Armados con metralletas americanas, bombas de mano y dinamita, ocuparon algunos pueblos. En el primer enfrentamiento con el Ejército Franquista se dispersaron y junto a Félix Plaza y otro individuo llamado Carlos Guijarro se fueron hacia Zaragoza. Las órdenes que tenían eran ir donde pudieran tener amigos y camaradas conocidos para apoyar y trabajar en el partido. Antes de llegar a la ciudad abandonaron el armamento que llevaban en una casa de campo abandonada. Al llegar al río Ebro, tras un mes andando, alimentándose con lo que obtenían de los robos que iban haciendo, intentaron pasar el río, pero estaba vigilado. Los tres guerrilleros observaron que había una vieja barca amarrada a la orilla. El único que sabía nadar era Guijarro. Se tiró al río y se puso a nadar, pero fue descubierto por la Guardia Civil y detenido. Félix y él se llevaron su documentación y armamento hasta Zaragoza, donde cogieron un tren de mercancías, llegando a Madrid el 20 de diciembre de 1944, alojándose en la casa de los padres de Domingo en la calle San Cayetano. Félix Plaza Posadas, “El Francés” o “Tomix” nació en Aldehorno (Segovia), en 1921. Al empezar la guerra trabajaba como dependiente, afiliado a la UGT. Se enroló de voluntario en alguna de las milicias del V Regimiento, combatiendo en la sierra madrileña y en otros frentes. Estuvo en la 46 División de Valentín González “El Campesino”, alcanzando la graduación de capitán. Antes de terminar la guerra pasó a Francia y fue internado en varios campos de concentración y sacado por los alemanes para trabajar en la organización Todt. Ésta empleaba a personas para la construcción del llamado Muro del Atlántico, para dar a las posiciones costeras alemanas, estructuras defensivas y en las fábricas de armamento. Con el desembarco de Normandía logró huir alistándose en la Agrupación de Guerrilleros Españoles en Vierzon, como Domingo Martínez Malmierca, donde ocupó el cargo de jefe de más de treinta hombres. Fueron a entrenarse a Tarbes con armamento y a finales de octubre se fue con la 186 División a la invasión del valle de Arán, adentrándose por la sierra de Alcubierre y por la zona de los Monegros. Tomás Jiménez Pérez de profesión oficinista. Estaba afiliado a la UGT y antes de empezar la guerra se afilió a la JSU. Al inicio de la guerra civil trabajaba como auxiliar en la Audiencia Provincial de Madrid. Tomás se fue como voluntario en unas milicias de empleados de oficinas, destinado a una compañía de ametralladoras y combatió en el frente de Somosierra. Formó parte, como su amigo Luis del Álamo, de la Columna Mangada. Dentro del Ejército Republicano estuvo en una unidad blindada donde alcanzó el grado de teniente. Durante la guerra se afilió al PCE y al terminar la contienda estaba en Alicante. Fue detenido y llevado al campo de concentración de Albatera. Luego estuvo en dos cárceles de Madrid y salió en libertad en febrero de 1941. Se instaló en Madrid, dedicándose a diferentes trabajos hasta que coincidió con sus amigos Luis del Álamo y José Carmona. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 860 sabiendo de las buenas condiciones que tenía su casa de la calle Cervantes, 29, en Carabanchel Bajo, como refugio. Petra en ningún momento supo el cargo que Casín tenía en la organización clandestina y tampoco lo que tenía guardado y montado en su casa. Los dos guerrilleros llegaron de madrugada para levantar menos sospechas. Domingo llevaba un tobillo contusionado y se instalaron en un lugar de difícil accesibilidad, en una especie de pozo que sorprendió a los recién llegados. Desde mayo de 1944 se utilizó la imprenta de la embajada de EE.UU en Madrid para hacer la tirada de la mayor parte de la prensa clandestina del PCE. En la embajada trabajaban José Manzanares López y Anselmo Iglesias, dos comunistas que fueron encomendados por la Delegación del PCE para que hicieran “Mundo Obrero”, “Nuestra Bandera” y “Reconquista de España” desde la embajada norteamericana, con la ayuda de otros comunistas que trabajaban en el recinto diplomático y dirigidos por Gabriel León Trilla. Sin embargo y a pesar del trabajo positivo que estuvieron haciendo, la Delegación decidió montar otra imprenta para dar un mayor auge a la propaganda de la organización comunista. Trilla y Manzanares determinaron montar la imprenta en la casa del que era enlace entre el aparato guerrillero y el de propaganda, Juan Casín. En la construcción de la imprenta situada en una habitación subterránea, con un pozo de acceso, trabajaron Trilla, Casín, Manzanares, Anselmo y un albañil. La instalación de esta imprenta coincidió con la utilización de otra situada en la calle de Fernán González, para hacer la tirada de la propaganda del Comité Provincial de Madrid. Juan Casín informó a José Manzanares sobre la llegada de los dos individuos y la acogida en su casa donde estaba instalada la imprenta clandestina. Manzanares se puso furioso por el peligro que suponía para el trabajo clandestino. Por ello le ordenó que buscara otro alojamiento para Domingo y Félix. Cuando León Trilla supo este suceso, dijo lo mismo que Manzanares. Sin embargo, Casín no tenía ningún sitio donde meterlos y siguieron durmiendo allí. Manzanares fue a verles personalmente, ya que conocía a Félix, porque habían estado juntos en la guerra, en la 46 División del Campesino. En los días que estuvieron en la casa de Carabanchel, ayudaron a Anselmo Iglesias a tirar la propaganda clandestina. Pero Manzanares, siguiendo órdenes de Gabriel León Trilla, indicó a “Tomix” , así era como le conocían que debían abandonar aquel lugar y pasarían a formar parte de uno de los grupos guerrilleros de la guerrilla urbana madrileña.1022 Anselmo Iglesias fue el encargado de presentar a los dos guerrilleros a la persona que le diría cual iba a ser su función. José Carretero les dio dos pistolas, una Star del 9 corto y un revólver de la marca Tanque, diciéndoles también que tenían que hacerse unas fotos para la documentación falsificada. Manzanares llevó a Domingo y Félix a un fotógrafo ambulante que tenía su puesto en la calle Fuencarral, quien les hizo unas fotos. Manzanares encargó a otro militante de profesión ajustador mecánico y fotógrafo, Primitivo Rodríguez Rodríguez, que fuera a la casa de Juan Casín para llevar las fotografías a los dos guerrilleros. Primitivo ya conocía a Casín por haber estado los dos en las prisiones de Unamuno y en la de Torrijos coincidió con el hermano de Juan, Hilario Casín. Primitivo fue también el encargado de encontrar el lugar donde se instaló la imprenta de la Delegación del PCE, en la casa de Casín. Manzanares y Primitivo se 1022 AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, Informe sobre José Manzanares López Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 134.093. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 861 conocían desde principios del año 1944, porque José Manzanares había estado trabajando un tiempo como fotógrafo ambulante, llevando a revelar los clichés al laboratorio de Juan Marset, en la calle Narváez, 12 y luego siguió acudiendo allí, debido a que sacaba material fotográfico de la Casa Americana y lo vendía en el mismo establecimiento. Primitivo fue a la casa de Casín con las copias de las fotos para la documentación que había que falsificar. A los dos guerrilleros les extrañó que fotógrafo fuera manco. Primitivo Rodríguez se afilió al PCE en marzo de 1936. Al empezar la guerra estaba trabajando en los talleres de Francisco Torres, en la calle Menéndez Valdés. Fue voluntario en el V Regimiento de Milicias, ocupando el puesto de instructor del batallón de milicias rojas “Bolívar”. Primitivo tuvo el cargo de teniente en los varios frentes del Centro donde estuvo. Cuando se organizó el Ejército Republicano fue ascendido a capitán, organizando la 112º Brigada, hasta que en mayo de 1937 fue herido en el frente del Pardo y como consecuencia de las heridas, le tuvieron que amputar la mano derecha. Al no poder seguir en activo, Primitivo siguió ayudando como instructor hasta mediados de 1938, que fue designado para el mando de compañía de ametralladoras de su unidad. El final de la guerra le sorprendió en Algete (Madrid), siendo detenido en mayo de 1939. Estuvo nueve meses en la cárcel de Torrijos y luego al campo de prisioneros de Unamuno. Fue puesto en libertad en mayo de 1940 y al ser sobreseída su causa, se fue a vivir a la calle Francisco Silvela, 17. Primitivo encontró trabajo en un taller de reparación de máquinas de escribir, llamada casa Navarro, situado en la costanilla de Santiago. Fue despedido de ahí y se dedicó a vender novelas a domicilio y por último a hacer fotografías en la calle, en la zona cercana a la plaza de Cibeles, por esto que conociera bien a Juan Casín y también a Manzanares.1023 El fotógrafo llamado Primitivo les dijo a los guerrilleros que las copias de Domingo no valían para un carné porque aparecía tocado con una boina. El fotógrafo les tomó una copia y las llevó a revelar el cliché al laboratorio de Marset. Una vez obtenidas las fotos se las enseñó a Manzanares, explicándole el porqué de la nueva tirada. Sin embargo, Manzanares dijo que ya no hacían falta, porque les habían facilitado otra documentación y rompieron las fotos. José Carretero dio a Félix un carné falsificado a nombre de Mariano Jiménez Barrena con su foto y Domingo Martínez cogió la documentación del novio de su hermana, a nombre de Leonardo Aguado. Juan Casín decidió al ver el peligro que corría con los dos guerrilleros en su casa y por las órdenes que le dieron, que tanto Félix como Domingo debían irse a otro domicilio, encontrándolo en la casa del hermano de Domingo, Ramón, que vivía en la calle Antoñita Morán, cerca de Pirámides.1024 Una de las primeras acciones guerrilleras tenía que realizarla el grupo de Tomás Jiménez, José Carmona y Luis del Álamo, incluso prepararon los explosivos. Sin embargo, Hilario Pérez no estuvo contento con la labor que hicieron y encargó el trabajo a Justo Vázquez y José León. Según Carretero que fue el que entregó el petardo a Hilario, uno era asturiano y el otro trabajaba en el estación del Niño Jesús. Carretero también facilitó a Hilario un salvoconducto a nombre de Andrés Sánchez Puit y una 1023 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.758. 1024 TRAPIELLO, Andrés: “La noche de los Cuatro Caminos. Una historia del maquis. Madrid, 1945”, Aguilar, Madrid, 2001, p. 120 y AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, Informe sobre José Manzanares López. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 862 pistola marca Astra de 9 mm largo para Justo Vázquez. Éste y León fueron los que colocaron los artefactos en la Agencia de Ferrocarriles Alemanes, de la calle Alcalá, el día 1 de febrero de 1945, sin causar grandes desperfectos. Las armas que se repartieron entre los diferentes grupos, en un primer momento, fueron facilitadas por militantes de los sectores del Comité Provincial. Carretero fue el encargado de recoger y entregárselas a Hilario. El día 15 de febrero, el grupo comandado por Dalmacio Esteban, Pantaleón Fernández y Anacleto Celada colocó unos explosivos en la Delegación de Prensa y Propaganda de la calle Montesquinza, esquina calle Génova, produciendo una mayor resonancia por el ruido producido y por los desperfectos ocasionados. Aun así, en la prensa franquista no apareció ninguna noticia de las acciones guerrilleras. Donde sí apareció fue en el periódico “Mundo Obrero” que en su número del mes de marzo, indicaba que los guerrilleros habían puesto bombas en la Delegación de Prensa y Propaganda de la Falange Hitleriana, volando la ventana central y produciendo dos muertos y siete heridos entre los falangistas, como desperfectos en el interior del edificio, sobre todo los archivos. La noticia de las muertes y heridos no era cierta, lo que querían era dar un mayor auge y eco a las misiones realizadas. Sin embargo, Celestino Uriarte y José Vitini pensaron en realizar acciones más contundentes y resonantes. Una de las primeras misiones que le encargó “Víctor” a Merche fue una información detallada de la vida del director del diario “Informaciones”, Víctor de la Serna y de un funcionario de prisiones apellidado Correa, que vivía en la calle Fernández de los Ríos. Ambos objetivos debían de ser seguidos para que un grupo guerrillero atentara contra sus vidas. La orden fue dada por Celestino que a su vez se la dio a Carretero para que la transmitiera a Merche. Carretero se fue a finales de enero de 1945 a Galicia para formar parte del aparato político y guerrillero en tierras gallegas y Celestino le dijo que se pusiera en contacto con el responsable guerrillero, Josep Cerveró Gómez. Merche por su parte encargó a Magdalena Gómez y a su primo Pascual Gómez, el servicio de información del funcionario de prisiones que vivía en la calle Fernández de los Ríos, 43 o 45, el cual hizo Magdalena Gómez y se lo dio a Mercedes Gómez. Ésta se la entregó a su vez a Celestino Uriarte. Otra información que indicó a Magdalena Gómez fue a una finca por Ciudad Lineal, donde vivía un policía que prestaba sus servicios en la comisaría de Vallecas. Sin embargo al final no lo hizo por equivocarse en las señas recibidas. Pascual Gómez Moriñas se vio con Merche, con Celestino y con otro individuo que conocía a otro posible objetivo, el policía represor Carlos Martín Ellacuriaga, que vivía en la calle General Mola, 91. La información la hicieron Pascual y Magdalena, dando las notas a Merche y esta como de costumbre a Celestino Uriarte.1025 La dirección guerrillera había decidido que la siguiente acción guerrillera debía tener más resonancia que las cometidas anteriormente. Por ello, Celestino Uriarte y José Vitini quedaron con Merche en una cita para decirle que el servicio de información tenía que hacer un trabajo delicado y especial sobre la subdelegación de Falange en Cuatro Caminos. El lugar donde había que hacer la información era un chalet de dos plantas, con un jardín delante. La entrada al sótano del edificio estaba sellada con hormigón, 1025 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 131.397. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 863 como queriendo resguardar los secretos de los acontecimientos vividos en las paredes de aquel local de Falange. La planta baja estaba el salón de actos, ubicado el botiquín y la biblioteca sin libros. También estaba la vivienda del conserje, David Lara Martínez, con dos camas para él, su esposa y sus tres hijos. Tenían una pequeña cocina y un cuarto de baño, con un retrete que usaban todos los camaradas falangistas del local. Al piso de arriba se accedía por la escalera exterior que había en el jardín. A la derecha según se entraba, una habitación reservada para la sección Femenina, a la izquierda estaba la secretaría de Falange, con dos puertas en cada extremo del pasillo. Al fondo había otras tres habitaciones, dedicada una al cuerpo de guardia (donde solía dormir el conserje), otra para las banderas y otra para el jefe o subdelegado del barrio, Martín Mora Bernáldez.1026 Merche tenía que hacer la misión con la ayuda de un camarada que le iba a proporcionar José Vitini. Sin embargo, el día que había quedado con él para ir a la calle Ávila, no se presentó el individuo. Merche narra así como fue la misión: “Un día Víctor me dice que se iba a hacer una cosa sonada y que tenía que ir a Cuatro Caminos para ver en qué situación estaba el chalet que tenían los falangistas. Le dije a Dalmacio dónde estaba, en la glorieta de Cuatro Caminos, en la calle Ávila, tenía un jardín con un muro, y con dos pisos, en qué condiciones, qué gente frecuentaba, qué vigilancia hacían el guarda y los de Falange. Yo le pregunté a Dalmacio para qué era y él me dijo que era para poner la bandera republicana en el local. A mí me extrañó que para eso llevaran pistolas. Antes de la acción, Pascual me entregó las pistolas en una bolsa, delante de un escaparate de Sepu”.1027 En cuanto tuvo la información se la transmitió a Celestino y este dio la orden a Vitini para que a su vez dijera a sus hombres que debían asaltar el local, apoderarse de las armas que pudieran encontrar, destruir fichas y el archivo si hubiera y matar a los falangistas, exceptuando a los chicos del Frente de Juventudes. La orden dada por Vitini a Merche también incluía que buscara una mujer para que el día del asalto a la subdelegación fuera a un sitio a recoger las armas que iban a ser utilizadas en el atentado y las metieran en un bolso. En la primera persona que pensó fue en Concepción Feria pero por diferentes problemas no lo hizo, lo que produjo una discusión con Merche. Al final ésta fue a ver a Magdalena Gómez que le dijo si le acompañaría a una misión, donde un individuo le daría algo que tenía que meter en una bolsa, llevarlo a su casa y ya lo recogería ella al día siguiente. Magdalena aceptó sin condiciones la misión y quedaron para el día 22 de febrero a las ocho de la media. Ese día iba a ser la acción planeada. Merche le dio un bolsón grande de cuero negro con cremallera y fueron hasta una explanada donde había unas barcas columpio de recreo. Allí esperaron a Félix Plaza, que le ordenó a Magdalena Gómez que aguardara en un campo de fútbol próximo, hasta que ellos llegaran. Los encargados de llevar a cabo el asalto serían Félix Plaza, José Carmona, Domingo Martínez Malmierca y Luis del Álamo. Cuando llegaron hasta el local de la calle Ávila, observaron que había gran cantidad de gente y cuando miraron por la ventana vieron a muchos falangistas, incluidos a jóvenes del Frente de Juventudes, por lo que decidieron unánimemente posponer la acción guerrillera para otro día. A la media hora, Félix fue hasta el campo de fútbol diciéndole a Magdalena que se fuera porque no tenía nada que entregarla y al 1026 TRAPIELLO, Andrés: “La noche de los Cuatro Caminos. Una historia del maquis. Madrid, 1945”, Aguilar, Madrid, 2001. 1027 GARAI, Juan Ramón: “Celestino Uriarte: clandestinidad y resistencia comunista, Txalaparta, Navarra, 2008 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 864 poco tiempo, Merche se hizo cargo del bolso con el armamento y le dijo que la operación se aplazaba. Celestino ordenó que el asalto se realizara el día 25 de febrero, domingo y Vitini dio la orden oportuna a los guerrilleros y a Merche. Los primeros llevarían la ayuda de otro compañero más, Tomás Jiménez Pérez, que recibiría una pistola de manos del también guerrillero Dalmacio Esteban. Mercedes Gómez fue a ver el día 25 a las once de la mañana, a Magdalena Gómez, para quedar con ella a la misma hora y en el mismo sitio que la otra vez, porque iba a ser ese día cuando harían la acción. Las dos fueron juntas hasta el lugar convenido, pero Merche le dijo que tenía que ir a un establecimiento de bebidas, muy cercano a la calle Ávila, para esperar al mismo individuo que la otra vez, Félix Plaza. Este había llegado junto a Domingo Martínez, utilizando el tranvía hasta la estación de Mataderos y el metro hasta Alvarado. Por otro lado llegaron Luis, José Carmona y Tomás que con anterioridad habían quedado con Dalmacio Esteban para que este entregara su pistola a Tomás, al no tener ningún arma con que realizar el asalto. Félix fue hasta el lugar de la cita con Magdalena que llevaba el bolso grande de cuero negro que le había dado Merche, indicándole también que el contenido de la bolsa con lo que los otros le dieran, lo llevara a su casa, donde iría ella a recogerlo otro día. Félix ordenó a Magdalena que les esperara en el campo de fútbol donde fue la primera vez. La voz cantante por su experiencia en la resistencia francesa la llevaba Félix Plaza. El plan y la preparación del golpe la habían desarrollado con antelación. En un informe de José Manzanares contaba como el propio Félix le explicó que a las cuatro de la tarde, había llamado por teléfono a la delegación, preguntando por él y le dijeron que no estaba, dejando el recado Félix que estuviera por la tarde noche porque quería verle. Si esto fue así, los guerrilleros sabían de antemano a quien querían liquidar. Más aún, porque Félix indicó a José Carmona que tenían que ir a inspeccionar el local para ver si estaban, mientras los demás esperaban en un descampado cercano. Los dos hombres vieron todo en calma, sin aparente presencia de ninguna persona y las luces apagadas. Regresaron al lugar donde estaban sus compañeros y se fueron a tomar unos vinos al establecimiento de bebidas cercano. Cuando dieron las nueve en punto de la noche, los cinco guerrilleros se dirigieron armados y con sus respectivos abrigos hacia el local de la calle Ávila, observando que había luces encendidas en el piso de arriba. Domingo y Luis se quedaron fuera vigilando para que nadie entrara, teniendo la orden de que si alguien se acercaba, tendrían que apuntarles y meterlo dentro de la casa, porque querían evitar a toda costa un tiroteo en la calle. Félix, José Carmona y Luis subieron para el piso de arriba, encontrándose en la habitación de la secretaría con el conserje David Lara y el subdelegado, Martín Mora. El primero había nacido en el pueblo burgalés de Olmos de la Picaza, estudió hasta los 19 años para marista. Se casó con Pilar Polop, una valenciana que tenía algunas tierras en el pueblo de Fuente La Higuera. Al empezar la guerra civil, le expropiaron las fincas y por miedo se afilió a la CNT y se fue a Segorbe (Castellón). Con el final de la guerra, les devolvieron las tierras, aunque tuvo que venderlas por haberlas gestionado mal. Pilar con tres hijos fue la que pensó que el hecho de ir a Madrid, podrían resolverles los problemas que tenían. Sin embargo no fue así y David se alistó a la División Azul, donde por lo menos le pagaban un sueldo. Estuvo un año combatiendo en Rusia, de donde regresó y le dieron un puesto de conserje por su “labor patriótica en contra del comunismo”, donde cobraba 400 pesetas y el derecho a la habitación donde vivía, con Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 865 su mujer embarazada y sus tres hijos. Martín Mora era fotograbador en la editorial Espasa Calpe y vivía con su madre y dos hermanos en la calle Orense. Durante la guerra civil parece ser que perdió a uno de sus hermanos en una checa comunista, situado en un convento de la calle San Bernardo.1028 Los dos falangistas fueron obligados a levantar los brazos, viendo como les apuntaban con las armas. La primera medida que tomaron fue cortar el hilo del teléfono, dejando sin línea a la casa. Félix y Carmona pidieron la documentación a los dos falangistas, preguntando también donde tenían las armas, a lo que el conserje y el subdelegado dijeron que solo tenían fusiles viejos. Los guerrilleros no se creyeron esta respuesta y les hicieron salir con ellos a las demás habitaciones del piso superior. En la habitación donde estaban las banderas encontraron unos pesados mosquetones de la guerra civil y unos fusiles de madera que servían para la instrucción militar de la Falange Juvenil. Los mosquetones no podían llevárselos porque era difícil su traslado sin llamar la atención. Félix seguía apuntando a los falangistas, mientras Tomás buscaba por los cajones y armarios algún tipo de documentación, carnés y armamento. También encontraron una radio que Félix encendió poniendo el volumen alto para amortiguar el ruido de los disparos que iban a efectuar, al cumplir la misión que les habían encomendado. Mientras Tomás seguía registrando todo, Félix y José Carmona llevaron a David Lara y Martín Mora al fondo del pasillo y diciéndoles que los iban a matar por criminales falangistas. Los guerrilleros les dispararon varios tiros, algunos de ellos en la nuca. Domingo Martínez que estaba abajo, al oír los disparos se fue a la calle sin esperar a sus compañeros. Los tres guerrilleros salieron por la puerta del local, dirigiéndose a la cita que tenían con Magdalena media hora después de haberse visto con ella. Los cinco dejaron sus armas dentro de la bolsa y las documentaciones que habían ocupado a los falangistas asesinados. Cada uno se fue por su lado. Félix y Domingo cogieron el metro en Cuatro Caminos, luego hasta Sol y de allí andando hasta Pirámides. Los otros tres se fueron andando por los descampados que había cerca de la Castellana y llegaron andando hasta Antón Martín y Magdalena Gómez se fue a su casa en la calle de las Minas, 17, escondiendo el bolsón negro debajo de su cama. Los cadáveres fueron encontrados por la mujer del conserje, Pilar Polop y su hija mayor, Pilar Lara. Con el nerviosismo reinante, dieron la alarma y pidieron auxilio a los vecinos de las calles Ávila y José María de Castro. A los pocos minutos, el chalé se llenó de policías, falangistas y vecinos de la zona. El juez del juzgado nº 16, levantó los cadáveres de David Lara y Martín Mora. El régimen no quiso dejar pasar un hecho de este calibre y magnitud, un asalto y una agresión en sus propias entrañas, en la propia capital del Estado y en un centro de Falange. Empezó a mover su maquinaria y estructura desde Franco, pasando por los servicios de Información de Falange con la Secretaría del Movimiento, el Alto Estado Mayor y el Ministerio del Interior. La policía empezó las investigaciones y pesquisas e interrogaron a la mujer e hija de David Lara. Esta última dijo que ella estaba en el piso inferior, metida en la cama con fiebre y que no oyó disparos, pero que si la radio, que la habían puesto muy alta y dos golpes en el techo, como si algo se hubiera caído. Félix Plaza cuando contó lo sucedido a otros camaradas, como a José Manzanares, le contó que pusieron la radio alta para que amortiguara los ruidos de los disparos y que nadie los oyera.1029 1028 TRAPIELLO, Andrés: “La noche de los Cuatro Caminos. Una historia del maquis. Madrid, 1945”, Aguilar, Madrid, 2001 pp. 189-194. 1029 AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, Informe sobre José Manzanares López. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 866 El juez y el secretario del juzgado empezaron a interrogar a todas las personas que habían visto primero los cadáveres, para intentar reconstruir los hechos y empezar a descartar posibles causas y posibilidades de los verdaderos asesinos del doble crimen. El régimen dio mucha publicidad al atentado y a los asesinatos. No quería dejar ningún resquicio de debilidad y tenía que hacer ver a sus posibles enemigos, la dureza y la fuerza del entramado dictatorial. Los editoriales y las portadas de los principales periódicos falangistas y franquistas, anunciaban a grandes titulares lo sucedido. El periódico falangista “El Alcázar” titulaba: “Más de 250.000 personas asisten al entierro de los dos falangistas asesinados por los comunistas”. El diario “Informaciones” indicaba: “El pueblo madrileño rinde su tributo más fervoroso a dos camaradas caídos en acto de servicio. En nombre del Caudillo y Jefe Nacional de la Falange, el ministro Secretario General del Movimiento, ha presidido la imponente manifestación de duelo”. Para terminar con el “ABC” que decía: “Dos falangistas, vilmente asesinados por los comunistas. Ambos murieron en los locales del distrito de Cuatro Caminos, uno de ellos con un tiro en la nuca. El domingo a las nueve y media de la noche, fueron vilmente asesinados en los locales de Falange del distrito de Cuatro Caminos los camaradas Martín Mora Bernáldez y David Lara Martínez. A dicha hora ambos camaradas estaban en los mencionados locales en cumplimiento de su deber, cuando irrumpió un grupo de comunistas, armados con pistolas, mientras otro grupo, apostado en la calle, vigilaba las inmediaciones. Los asaltantes, que previamente habían cortado el teléfono, amenazando con sus pistolas, dieron toda la potencia a un aparato de radio existente en el local y obligaron a los dos camaradas a retirarse hacía una habitación reservada, y cuando uno de ellos penetraba en ella, le dispararon por la espalda un tiro en la nuca, que le produjo la muerte instantánea. El otro falangista trató de resistir y defenderse, pero los asaltantes le encañonaron y a bocajarro le hicieron varios disparos, que le produjeron la muerte, también instantánea. Jefatura provincial del Movimiento. Orden. Debiendo verificarse a las cinco de la tarde hoy desde esta Jefatura Provincial, el entierro de los camaradas Martín Mora y David Lara, ordeno a todos los camaradas de la Falange de Madrid, Sección Femenina, Frente de Juventudes y S.E.U., Servicios, Sindicatos, etc., su asistencia a dicho acto. Las banderas de las dependencias ondearán el día de hoy a media asta”.1030 El régimen franquista enseguida responsabilizó a la organización comunista la culpabilidad de los asesinatos. Las autoridades militares y policiales quisieron dejar claro, incluso a nivel internacional, cuál era su postura ante cualquier tipo de oposición que pudiera poner fin a lo conseguido en una guerra civil y consolidada en la represiva posguerra. La Falange y la Secretaría del Movimiento organizaron el entierro. Las cifras oficiales dijeron exageradamente que habían asistido doscientas cincuenta mil personas, lo que representaría una cuarta parte de la población madrileña. Lo que sí es cierto que fue un duelo multitudinario y que produjo una sensación descomunal entre las jerarquías franquistas. Fue una verdadera manifestación de duelo patriótico por sus compañeros que habían muerto en acto de servicio, siendo presidido por el ministro secretario general del Movimiento, José Luis Arrese Magre, acudiendo algún que otro ministro, pero no así Franco. Los falangistas Mora y Lara no eran tan importantes para que el propio jefe nacional de Falange asistiera al funeral. La capilla ardiente se instaló en la Jefatura Provincial del Movimiento, en la calle García Gutiérrez, donde acudieron muchos falangistas y los cuerpos recibieron gran cantidad de flores. A las cinco de la 1030 Biblioteca Nacional, Hemeroteca Nacional, Prensa, “Informaciones”, 28/2/45, “El Alcázar”, 28/2/45 y “ABC”, 27/2/45. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 867 tarde se sacó a hombros los féretros, acompañados de diferentes ministros, consejeros nacionales, delegados nacionales, el vicepresidente de las Cortes, llegaron hasta la iglesia de Santa Bárbara, en las Salesas Reales. Arrese dedicó unas palabras vanagloriando la fuerza del régimen falangista y la confianza y el servicio a las órdenes del Caudillo. La comitiva subió desde la plaza de Cibeles hasta la plaza de la Independencia, con miles de asistentes, cantando el himno falangista “Cara el Sol” y dando proclamas y gritos a favor de Falange y Franco y en contra del comunismo. El régimen y sus medios de comunicación otorgaron gran importancia al hecho, no tanto ocupándose de los muertos ni sus familias. Hasta tal punto que al entierro no dejaron ir a la mujer de David Lara ni a la madre de Martín Mora, se supone que fue porque sobre todo está última, estaba muy nerviosa y pedía venganza continuamente. La única representación familiar fue un hermano de Martín Mora y el hijo de Lara, de 14 años.1031 Magdalena Gómez Hueros y Merche se enteraron de lo sucedido a través de la prensa. Merche tuvo una cita con José Vitini, quien le dijo que no estaba muy satisfecho con la reacción que había producido por el motivo del entierro de los dos falangistas, causando una respuesta que ellos no esperaban. También le dijo que fuera a ver a la mujer que había recogido las armas y llevara el capazo a una casa de un comunista al barrio de Tetuán. Merche fue a ver a Magdalena, quien no la recibió bien porque se había enterado del suceso y tenía miedo por si podría ser detenida. Magdalena le dijo que no podría llevar el bolso porque estaba enferma y debido a que tenía que preparar la comida al señor donde estaba sirviendo. A pesar de discutir, Merche como responsable que era del servicio de información y como comprometida con la orden que le había dado Vitini, se fue a la dirección que tenía para llevar el armamento, con el temor de que la pudieran estar siguiendo. Así es como narra la propia protagonista ese momento: “Llevé las pistolas a una casa en una calle que había en Tetuán, las entregué a un hombre, a un desconocido. A la policía le dije que las había entregado a un hombre que me esperaba en el metro de Tetuán. Cuando le dije a Víctor que las pistolas ya estaban donde tenían que estar, menuda bronca me echó: ¿Quién te ha mandado ir a ti?”.1032 Celestino Uriarte se vio con Vitini quien le dio la información detallada sobre lo que habían hecho los guerrilleros y la documentación ocupada de los dos falangistas asesinados, para ver sí se podían utilizar de manera clandestina por otros militantes. Las informaciones pendientes que tenía que hacer el servicio de información sobre el policía represor Carlos Martín y sobre el director del periódico “Informaciones”, Víctor de la Serna, según órdenes de Celestino, tenían que retomarse. Otra misión que encargaron a Merche fue la de informar sobre la vida cotidiana del que fuera ministro de Asuntos Exteriores y cuñadísimo de Franco, Ramón Serrano Suñer. La persona más idónea para informar sobre su vida era Magdalena Gómez Hueros, que había estado trabajando en su casa, de la calle General Mola, 33, durante más de tres meses. Entró en mayo de 1944, gracias a una mujer llamada Daría, que había estado con ella en la cárcel de Claudio Coello y trabajaba en la casa de Serrano Suñer, como modista. Magdalena dio unas informaciones sobre las entradas, salidas y cotidianeidad de Serrano Suñer, como las horas y sitios donde acudía con su escolta y a las horas que lo hacía. Ante la 1031 TRAPIELLO, Andrés: “La noche de los Cuatro Caminos. Una historia del maquis. Madrid, 1945”, Aguilar, Madrid, 2001 pp. 185-195. 1032 GARAI, Juan Ramón: “Celestino Uriarte: clandestinidad y resistencia comunista, Txalaparta, Navarra, 2008. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 868 imposibilidad de hacer una atentado guerrillero contra su persona, por ir escoltado y por la falta de infraestructura y organización para llevar a cabo un cometido de este estilo, la dirección guerrillera pensó en poder hacer una misión desde dentro, con la idea de envenenarlo. Sin embargo, como otras acciones que pensaron cometer, no se llevaron a cabo.1033 Celestino Uriarte comunicó a Francisco Zoroa que su hermano había regresado de Francia los primeros días de marzo. Agustín y Francisco se vieron en el café Tibor de la glorieta de San Bernardo. El primero le dijo cuál había sido su misión y hablaron también de la figura de Vitini, como jefe de la guerrilla urbana madrileña. Zoroa informó a Santiago Carrillo de la situación del partido en el interior del país y la labor desarrollada por Monzón en el tiempo que había estado al frente de la Delegación del PCE en España. Por medio de Ángeles Agulló, Zoroa contactó con Celestino Uriarte. El primero le dijo que iba acompañado por varios camaradas que iban de Francia, pero que mantuviera en secreto su regreso. Celestino al final tuvo una cita con Agustín Zoroa, donde este le indicó las instrucciones que llevaba de relevar en la dirección a Monzón, con el cual había quedado en una cita. Zoroa le dijo que si no acudía a la misma, que Uriarte podría actuar sin contemplaciones, refiriéndose incluso acabar con su vida. A lo que Celestino respondió que acataría las órdenes del Buró sin contemplaciones. Le vio a Zoroa un poco agobiado y presionado por la responsabilidad de sus tareas y por la gran cantidad de trabajo que llevaba. El Buró le había encargado que provisionalmente se hiciera cargo de la dirección del partido, aunque no lo veía con claridad, diciendo que delegaría esa responsabilidad a una persona más cualificada, como era Clemente Ruiz.1034 Al final se hizo la reunión entre Monzón y Zoroa. A través de una serie de documentos dados por el propio Carrillo, Zoroa le dijo cuáles eran las órdenes e instrucciones que tenían que desarrollar, incluida una línea política y una perspectiva diferente, de la que se había venido haciendo. Entre los documentos estaba el informe político de Carrillo titulado “Carta Abierta de la Delegación del C.C. del interior”. El propósito del informe era un ataque personalizado y un desprestigio a la figura de Jesús Monzón y su estructura dirigente. A los dos días de producirse el asalto, Manzanares se pasó por la casa de Juan Casín y se encontró a Félix Plaza y Domingo Martínez charlando sobre lo que la prensa publicaba. Félix contaba en tono jocoso las noticias y que estaba seguro de no ser descubierto, por cómo se habían desarrollado los hechos, dando toda clase de detalles, incluso un día después que se vieron a solas, también le verificó esos datos. Sin embargo, Manzanares no le gustó la manera de comportarse del guerrillero y se lo dijo directamente, que tuviera cuidado en el trabajo dentro de la organización y siguiera una vida de verdadero revolucionario y guerrillero. La primera medida que tomaron fue buscar un nuevo sitio para que se alojaran Félix y Domingo. Casín les llevó a una tintorería de Chamartín de la Rosa, propiedad de un amigo suyo, el cual había formado una pequeña célula comunista, se llamaba Dionisio Magdaleno Serrano.1035 Al día siguiente, Juan Casín fue a la tintorería para llevar a otro huido comunista, Mariano Ruiz Antón. Este se afilió al PCE en 1935. Al 1033 Entrevista a Isabel Sanz Toledano, Madrid, 25 de enero de 2001. 1034 AHCCPCE, Regiones, Euskadi Navarra, Jacques 297-299, Informe de Uriarte. 1035 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 134.093. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 869 estallar la guerra trabajaba en una fábrica de cementos, pero se alistó como voluntario en las milicias “Primero de Mayo” y luego con el Ejército Republicano en la 33 Brigada Mixta, llegando al cargo de capitán. El final de la guerra le sorprendió en Alicante, donde fue detenido y encarcelado en el campo de concentración de Albatera. Al salir en libertad se fue a Barcelona, con la idea de que allí no le reconocerían, pero fue de nuevo detenido a finales de 1942, estando en la cárcel cinco meses hasta que se sobreseyó la causa y salió en libertad, regresando a Madrid en septiembre de 1944. Su idea era incorporarse a las guerrillas del monte. Dionisio al ver que estaban los tres en una habitación tan pequeña y que podrían llamar la atención, se llevó a Mariano a la casa de un amigo suyo, Fernando Rodríguez. A pesar de la conmoción que había representado el asalto a la subdelegación de Falange, las acciones guerrilleras no pararon. El día 13 de marzo, Dalmacio Esteban y Pantaleón Fernández pusieron unos artefactos en el periódico germanófilo de “Informaciones”, situado entre las calles Madera y San Roque, causando desperfectos en la fachada. Tenían pensado ponerlo el día anterior, pero debido a la gran cantidad de personas que había, lo pospusieron para el 13 de marzo. Vitini como jefe de la agrupación les dio la enhorabuena por el trabajo realizado. El trabajo previo de información lo hizo Concepción Feria, pero su misión no la podía hacer completa, ya que no salía de trabajar hasta las tres de la tarde y no tenía medios a su disposición para hacer las informaciones completas, porque iban en perjuicio de los guerrilleros. Incluso Merche le presentó a Vitini para explicarle cual era el problema de las informaciones.1036 Ante la falta de dinero y recursos económicos, la dirección guerrillera decidió en realizar algún golpe económico. José Carmona pensó en el atraco a un almacén de maderas llamado Piera, pero Celestino dijo a Vitini que allí no se hiciera ningún golpe económico. Carmona dijo que se podría atracar otro almacén de maderas en la calle General Ricardos, 30, donde trabajaba su suegro. El golpe lo tendrían que haber hecho el grupo de José Carmona, pero ante la negativa de sus compañeros y el visto bueno de Vitini y Celestino, la acción la iban a realizar, Carmona, Pantaleón y Dalmacio, los guerrilleros más activos de toda esta primera guerrilla urbana madrileña. El atraco lo hicieron el día 24 de marzo y se apoderaron de 7.400 pesetas, menos dinero de lo que pretendían. A finales de marzo, Celestino le dijo a Mercedes Gómez Otero que iba a ser reemplazada en su trabajo al frente del servicio de información, porque estaba quemada y podría ser un peligro para la organización su detención. El cargo iba a ser ocupado por Francisco Zoroa para hacer las informaciones sobre posibles objetivos señalados a la organización guerrillera, dar detalles de lugares y personas con los que operaría la guerrilla comunista. Francisco había conseguido tres salvoconductos para Celestino, avalados con el sello y la firma de dos industriales y eran para Málaga y Sevilla. Celestino fue el encargado de presentar a la saliente responsable del servicio, Mercedes Gómez, con el nuevo encargado, Francisco Zoroa. La primera le explicó los asuntos que tenían pendientes y que estaban tramitando como el informe de un industrial falangista, dueño de una mantequería en el Mercado de Maravillas y un agregado militar de la embajada Alemana en España. Merche le presentó a Pascual Gómez y a Concepción 1036 AHCCPCE, Informe sobre camaradas, Informe de Concepción Feria Pozo, 8 de Junio de 1950, París, sig 116. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 870 Feria. También le pasó la información sobre el policía Carlos Martín Ellacuriaga, que habían empezado Magdalena y su primo Pascual. Una de las primeras informaciones que le dijo Celestino fue la de un conserje del hotel Mediodía, llamado Moisés, por ser un chivato policial, aunque Pascual dijo que había hecho la información y el individuo había dejado el trabajo, suponiendo que podría ser seguido. La misión que hizo personalmente Francisco Zoroa fue el seguimiento de la de Víctor de la Serna, con la ayuda de Pascual. Francisco dio la nota a Vitini para que avisara a la guerrilla que cometería el atentado, siendo Dalmacio y Pantaleón quienes se encargarían de hacerlo. Otra información que ordenó a Pascual Gómez fue la información de dos falangistas, Cirilo Cruz y Valentín Aspani, que vivían en la calle Ayala, 156 y Zorrilla, 23, respectivamente y eran naturales de Leoín (Navarra). En un artículo publicado en el periódico “Mundo Obrero” del mes de marzo de 1945, aparecía una noticia de la presencia de varios comunistas provocadores y delatores policiales en Madrid. Se trataba de Méndez Monzonis, uno apodado Julio y Magdalena Azzati, hermana de Paz. Estos militantes habían sido reclamados por el anterior secretario general del Comité Provincial del Valencia, Demetrio Rodríguez Cerero “Centenera”, que había sido expulsado del PCE, acusado de traidor. Según Merche, también estaba entre las mujeres una tal Maruja Santolaya y que parecía que eran provocadores al servicio de la policía. Merche al leer esta noticia no podía creer que las hermanas Azzati, que las había conocido bien estando en la cárcel, pudieran ser traidoras y acusadas de lo que el periódico decía. Esto se lo dijo Mercedes a “Víctor” y este aunque conocía a los inculpados como militantes del partido, creía como buen militante ortodoxo lo que el “Mundo Obrero” decía y no lo ponía en duda. Más aún si cabe y como jefe político militar de la Agrupación, mandó a Merche que hiciera una información sobre el domicilio de Magdalena Azzati y el hombre con el que ella vivía maritalmente, en la calle Fernán González, 62, que se llamaba Alejandro, pero que su nombre era el que aparecía en el artículo del periódico. Sin embargo, el trabajo de información, no lo hizo Merche, por considerarlo injusto e impropio de su pensamiento y actitud de luchadora activa, trabajadora honrada y comprometida. Tras el asesinato de los dos falangistas en la Subdelegación de FET y JONS y las investigaciones policiales, localizaron a Magdalena Azzati que vivía con un individuo en la calle Fernán González, 72, 1º A, Izda. Montaron un dispositivo al mando del comisario Luis Marcos González y acompañado por los inspectores Mario de las Heras Portillo y Rómulo Horcajada Delgado y por los agentes Saturnino Millán Criado y Bernabé Bachiller García. Al entrar en la casa les abrió la puerta Concepción Goya Hernández, yendo hasta las habitaciones y encontraron a dos mujeres y tres hombres, diciendo que eran matrimonios, les facilitaron sus nombres y la policía creyó que eran nombres falsos. Entraron en la habitación de uno de los matrimonios que dijeron ser Alejandro Colomer Sanz e Isabel Méndez Cutanda. Cuando el agente Saturnino Millán se disponía a abrir un maletín del individuo, el tal Alejandro con un movimiento rápido metió la mano en otra maleta que estaba abierta encima de la cama y sacó una pistola, encañonando al policía. Éste rápidamente se abalanzó sobre el otro y fue en su ayuda Rómulo Horcajada. El ruido llevó hasta la habitación a Bernabé Bachiller y el tal Alejandro empezó a disparar a dichos policías. La mujer se abalanzó sobre Bachiller pero se apartó unos metros porque había sido herida en un brazo. Al ver que no podían retenerle, dispararon sobre él y calló al suelo. Bajaron al portal donde estaba esperando Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 871 el comisario y el otro inspector. A la mujer se la llevaron a la casa de socorro de Congreso y confesó ser Magdalena Azzati Cutanda (fue operada para sacarle una bala del calibre 9 milímetros corto). En el registro de las habitaciones encontraron un cargador, dos cartillas de racionamiento a nombre de Antonio Ramírez y Amaia Martínez Palanca, tres cédulas a nombre de Alejandro Colomer Sáez, Ricardo Hernández Sanz e Isabel Méndez Cutanda, un permiso de conducir a nombre de Alejandro Colomer, otro certificado al mismo nombre que dice ser agente de ventas de la Fábrica Nacional de muebles de acero de Valencia y un aval expedido por un sargento de la Guardia Civil a nombre de José María Méndez Méndez Mazzoni. Éste era el nombre real del hombre que la policía mató y que era pareja de Magdalena Azzati. En un primer momento, cuando llamaron a la puerta creyeron que era un comando guerrillero que había ido a matarlos.1037 Magdalena estuvo treinta y cinco días en Gobernación, siendo torturada, junto a su hermana Paz, que también la habían detenido. Magdalena estuvo un mes incomunicada para ser luego juzgada.1038 La última misión que Celestino indicó a Merche fue entrevistarse con otra mujer de unos 25 años, gruesa y pelo castaño. Ésta a su vez le dijo que iba a ser enlace de Celestino y quería que le ayudara a encontrar una persona para recibir cartas relacionadas con el partido, desde otras provincias y de Francia. Merche visitó a una amiga llamada Felicitas Serna, que la había conocido por otra amiga Carmen Novo García. Felicitas era una mujer poco preparada políticamente, pero quería ayudar en la organización. Se utilizó su casa en el paseo de las Delicias, 132, como estafeta del partido. Una vez llegaban las cartas se las pasaba a la otra mujer que era enlace de Celestino.1039 La conmemoración de la II República, el día 14 de abril, se estaba acercando y la dirección guerrillera con Celestino Uriarte y José Vitini al frente, decidieron que había que hacer algunas acciones para ese día tan señalado. El aparato de propaganda había realizado un manifiesto especial relacionado con la proclamación de la II República. El número impreso para ese día tendría que ser pegado y repartido por las calles de Madrid, además de pasquines que deberían hacer de tamaño pequeño con la bandera republicana y confeccionar tres banderas republicanas y colocarlas en varios edificios. Los guerrilleros tenían que repartir dos mil ejemplares, de los cinco mil editados, que Francisco Zoroa recogió en una cita con una mujer y luego se los pasó a Vitini, este a su vez a Dalmacio Esteban. En cuanto a los pasquines y la confección de las banderas, se iba a encargar Vitini y Francisco Zoroa, cuyas relaciones iban empeorando día a día, debido a que sabían que la policía le seguía la pista y porque ambas personalidades fuertes, chocaban entre sí. Celestino dio a Francisco Zoroa 300 pesetas para comprar rollos de papel engomado que tenían que pintar, comprar las telas y las pinturas. Zoroa y Vitini fueron a comprar a una papelería de la calle Conde de Romanones y las pinturas en una droguería de la calle del Pez. En cuanto a las telas, para no levantar sospechas, porque por entonces, el hecho de que un hombre fuera a comprar telas a una tienda podría ser sospechoso, las compró una amiga de Francisco en una tienda de la calle de Fuencarral. Esta mujer compró diez metros con los colores de la bandera española 1037 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 131.686 y Entrevista a Isabel Alvarado, Madrid, 16 de junio de 2005. 1038 CUEVAS, Tomasa: “Mujeres en la resistencia”, Barcelona, Sirocco Books, 1986. 1039 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 131.397. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 872 franquista y otros diez de tela blanca que luego tiñeron de morado. Una vez que Francisco hizo las banderas quedó con Vitini para que recogiera las banderas y los pasquines, pero no se presentó. Al día siguiente, Francisco se vio con Celestino y le explicó que había pasado, indicándole este último que aquella tarde le daría las banderas y que se pondrían en la fecha señalada. El objetivo era repartirlo por todas las calles de Madrid y producir una jornada de agitación y de conocimiento entre la población, de esa fecha tan señalada. La dirección comunista veía en estos acontecimientos, pequeños triunfos parciales en su lucha opositora y con el mismo fin, el final del franquismo y la vuelta a las libertades y valores democráticos. La parte de propaganda para los grupos guerrilleros, la recibiría Dalmacio de parte de Vitini. El lugar de la cita era un bar de Moncloa. Dalmacio nuevamente pensó en Isabel Alvarado para que le acompañara. De esta manera, pasaría más desapercibido y podría burlar mejor una posible acción policial. Isabel aceptó acompañar a Dalmacio hasta el bar. Al llegar los dos a este, se sentaron en una mesa, hasta que llegó Vitini con otra mujer. El guerrillero asturiano llevaba en la mano una maleta, en cuyo interior había mil manifiestos para que Dalmacio los repartiera entre los guerrilleros, en la noche del 13 al 14 de abril. Dalmacio se la entregó a Isabel, la cual, regresó sola a su domicilio, dejando la maleta en la habitación de Dalmacio. La noche del 13 al 14 de abril, un grupo de la guerrilla repartió el manifiesto impreso y pegaron más de mil banderitas republicanas, por diferentes calles de Madrid. También tiraron los pasquines en los que decían: ¡Viva la República! ¡Viva la Unión Nacional!. La misma guerrilla colocó una bandera republicana en las torres de la Basílica de Atocha, que estuvo colgada durante seis horas hasta que la pudieron descolgar. Otras banderas fueron puestas en el mercado del Puente de Vallecas en unos cables de energía eléctrica muy elevados y en una plaza del barrio del Pacífico.1040 No obstante, la sensación de que la policía estaba tras la pista de los miembros del PCE clandestino era palpable entre sus militantes. Félix Plaza habló con Vitini para que le facilitara otra documentación porque aseguraba que le estaban siguiendo. Celestino entregó a Francisco Zoroa una documentación consistente en un salvoconducto a nombre de Rafael Jiménez, una cédula personal, un oficio de una autoridad militar, un certificado de haber trabajado en una empresa y 400 pesetas para Félix Plaza.1041 La policía franquista había puesto en marcha un dispositivo para detener a los responsables del doble asesinato cuanto antes. La Brigada Política Social y la Criminal tenían a casi todos sus hombres en estos menesteres. Conociendo como sabían la estructura de la organización comunista clandestina, llegaron a la conclusión de que para detener a la cúspide de la pirámide, deberían investigar primero a la militancia de base, a los militantes de los sectores y radios madrileños que estaban relacionados con el Comité Provincial del PCE de Madrid. El motivo de las primeras detenciones y con posterioridad de casi todo el organigrama político y militar de la organización comunista fue un hecho fortuito y casual. Dos mujeres que trabajaban en el reparto de material de propaganda, dentro de uno de los sectores del Comité Provincial madrileño, mantuvieron una conversación por 1040 AHCCPCE, Informes correspondientes al partido entre 1945 y 1946 y “Mundo Obrero”, mayo de 1945, editado por la Delegación del Comité Central del PCE. 1041 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 132.187 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 873 teléfono con uno de sus responsables sobre el trabajo que habían realizado y una nueva cita que tenían que hacer para recoger propaganda. El patrón de las dos chicas les oyó hablar de este tema y llamó a la policía. Ésta llegó rápidamente donde trabajaban y fueron detenidas.1042 Tras ser interrogadas dieron el nombre del secretario de agitación y propaganda del Sector Norte al que ellas pertenecían, llamado Tomás Ramírez Carretero. Éste cuando fue detenido habló del secretario de organización de dicho sector, Vicente Peragón Herranz y la cadena continuó, siendo detenido Narciso Díaz Gallego. En su domicilio de la calle Fernán González, 72, segundo, habían introducido el equipo de propaganda del Comité Provincial, compuesta por un chibalete y una máquina de pruebas. La policía detuvo a los impresores que estaban haciendo la propaganda, José López García y Ernesto López Baigorri, los dos cajistas trabajadores de unos talleres de la calle Peñuelas. Las formas las hacían en la calle Fernán González y por la noche, en un taxi, las llevaban a la imprenta de la calle Peñuelas, que tenían una llave y allí hacían la tirada. El trabajo era la falsificación de carnés falsos, impresos oficiales de la prisión Provincial de Madrid y diferentes salvoconductos. Las primeras detenciones conllevaron otras más y en pocos días, las comisarías se llenaron con miembros del Comité Provincial de Madrid. Muchos de los detenidos, cuando fueron preguntados por el tema de las guerrillas, no sabían nada del asunto y menos del asalto a la subdelegación de Falange. Sin embargo, si hablaron de una persona que tenía relación con los guerrilleros, porque era enlace entre la parte política y de propaganda de los sectores madrileños y la dirección guerrillera. Se trataba del guardia urbano Juan Casín, que vivía en la calle Cervantes, 29 de Carabanchel Bajo. La policía montó un gran dispositivo con varios coches, dos comisarios y siete agentes que se desplazaron hasta Carabanchel. Llamaron a la puerta y preguntaron por Juan Casín a su mujer, Rufina Munillas del Pueyo, que estaba con dos de sus cuatro hijos, los más pequeños, porque el mayor estaba en el Ejército y la otra de 19 años, Faustina Casín, estaba en clases de música. Ella dijo que su marido estaba de servicio. En el primer registro encontraron algunas pistolas y documentos del PCE, en la corraliza de la vivienda, entre la ruinas de una casona. Al cabo de un rato descubrieron entre la casona, un montón de maderas, materiales de derribo y escombro y allí la entrada de un pozo. Este se bajaba por una cuerda que desembocaba en una atarjea angosta. El policía que menos abultaba, descubrió una habitación revestida de cemento con una instalación de luz eléctrica. Al entrar dentro se sorprendieron de ver una Minerva, dos multicopistas, una estantería con tipos de imprenta y miles de ejemplares del periódico “Mundo Obrero”. La policía descubrió la imprenta clandestina de la Delegación Central del PCE. Al cabo de un rato llegó Faustina Casín, que al ver el alborozo y los policías alrededor de su casa, se fue corriendo a ver a uno de los hermanos de Juan Casín, Hilario. También avisó a Anselmo Iglesias de la detención de su familia y la caída de la imprenta. Anselmo a su vez avisó a Manzanares, para darle las malas noticias y que tuviera cuidado. La cadena siguió y José Luis Manzanares se lo dijo a Primitivo Rodríguez para que se escondiera y se fuera de su domicilio, ayudándole con 300 pesetas. Dalmacio fue detenido en la calle Fernán González donde estaba alojado y fue trasladado al Ministerio de la Gobernación. La policía estuvo esperando dentro de la casa esperando por sí aparecía alguien. Isabel Alvarado había ido a hacer unos recados 1042 AHCCPCE, Informe sobre Viajes, Informe del camarada COMPREDES de su viaje a Madrid (Toulouse 23-5-45). Jacques 393. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 874 Nada más llegar al portal de su casa observó movimientos y ruidos extraños. Ella llevaba escondida en un bolsillo una nota de propaganda que tenía que entregar en una cita de seguridad, prevista para otro día con un camarada. A Isabel le dio tiempo solo a meterse la nota en la boca y tragársela, antes de que tres policías se echaran encima. Roberto Conesa, al ver como se tragaba la nota y por la impotencia causada, al no poder quitarle la nota, le dio un puñetazo que la tiró al suelo. La policía empezó a registrar la casa de Isabel Alvarado con ella presente. Encontraron la maleta de Dalmacio con la propaganda dentro y notas manuscritas pertenecientes al guerrillero, en los que aparecían lugares y horas para las citas y para repartir la propaganda. También encontraron la nota del informe sobre la vida de Víctor de la Serna, detrás de un cuadro de una virgen colgado en la pared del pasillo. Isabel dijo: “Es cierto lo del informe encontrado detrás de un cuadro, vi la nota, pero no sabía que estaba allí, ni que era de Víctor de la Serna”.1043 Isabel Alvarado estuvo incomunicada en la Dirección General de Seguridad y a pesar de las torturas, no delató a ninguno de sus compañeros, igual que hizo con posterioridad delante del juez militar Eymar, negando conocer el contenido de la maleta de Dalmacio Esteban y que sólo era un huésped al que tenía alojado en el cuarto de la plancha. Isabel fue trasladada a la cárcel de Ventas y estuvo incomunicada durante un mes, hasta que pasó a una de las galerías de penadas. Su juicio tuvo lugar el 31 de julio de 1945 y le pusieron una condena de a doce años, de los cuales cumplió seis y medio.1044 Juan Casín fue detenido cuando estaba de servicio y llevado a la Dirección General de Seguridad. Mientras la policía montó un dispositivo para vigilar la casa de Casín, por si iba alguien y así poder detenerle. Las torturas fueron bárbaras contra Casín, porque no conseguían nada de él. A pesar de aplicarle toda clase de instrumentos y darle muchas palizas, incluso de algunos “sicarios” contratados para ello, no dijo nada. El propio guardia urbano intentó agredir a sus agresores, con lo que la furia y la rabia con la que se emplearon contra él, se manifestó de manera más violenta. También interrogaron a su mujer pero casi no sabía nada, porque su marido mantenía su trabajo en la organización clandestina en secreto. Al que no dio tiempo de avisar fue a Domingo Martínez que siguió yendo diariamente a la imprenta para ayudar en las labores de propaganda al impresor Anselmo, “El Americano”, como era conocido. A Domingo le detuvieron y fue llevado como todos a la Puerta del Sol. Tras quitarle la pistola que llevaba, vieron que la documentación que llevaba estaba al nombre de Leonardo Aguado, pero cuando empezaron a interrogarle como era debido, dijo todo lo que sabía, saliendo los nombres de Manzanares y Anselmo, así como el de su compañero guerrillero “Francés”. Obtuvieron de Domingo la confesión de que al llegar a Madrid, él y su compañero se habían hecho unas fotos para hacerse unos documentos falsos. El que tomó las fotografías era un fotógrafo ambulante, pero al no haber salido bien, lo intentaron con otro fotógrafo ambulante manco. Sin embargo, al final utilizaron las fotografías que hizo el primero de los fotógrafos. La policía empezó a buscar al fotógrafo ambulante y como estos estaban situados en sitios marcados por las alcaldías, localizaron rápidamente al fotógrafo y la casa para la que trabajaba, Marset, en la calle 1043 Entrevista a Isabel Alvarado, Madrid, 16 de junio de 2005. 1044 El resto de procesados que formaban parte del proceso sumarial, 131.397 tuvieron las siguientes penas: Dalmacio Esteban, Pantaleón Fernández e Hilario Pérez a pena de muerte. Magdalena Gómez Hueros a treinta años, Francisco Cerezo doce años y Petra López a seis años en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 131.397. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 875 Narváez, 12, que era donde había trabajado anteriormente José Manzanares. La policía buscó los clichés y tras ser positivados, vieron que los fotografiados eran Félix Plaza y Domingo Martínez. La policía sacó muchas copias de los negativos, para buscar rápidamente a Félix. Durante un tiempo, detuvieron a algunos fotógrafos, acusados de su pertenencia a organizaciones políticas antifranquistas.1045Félix antes de ser detenido, se había ido de la tintorería donde estaba alojado con Domingo y se fue a vivir a una pensión de la calle General Pardiñas. Tuvo una reunión con Manzanares en la casa de un amigo común, José Chamón, que vivía en la calle Mesón de Paredes, 30. Félix le dijo la situación angustiosa por la que estaba atravesando, ante el seguimiento de la policía hacia su persona. Por otra parte, Francisco Zoroa antes de ser detenido, envió un giro de 1.000 pesetas que le había encargado Celestino Uriarte con destino a La Coruña y a nombre de José Soto Pombo, que no era sino Avelino Rivas Pombo, uno de los máximos responsables del Comité Regional de Galicia. Francisco se había procurado unos avales, con firmas y sellos de las comparecencias para hacerse unos salvoconductos. A pesar de esto también fue detenido. Con el paso de los años fue condenado y cumplió prisión en la cárcel de Burgos. A Félix Plaza le detuvieron en la pensión de la calle General Pardiñas. Le ocuparon una cédula personal, un salvoconducto, un oficio militar de buena conducta y un certificado de la Casa L. Gonzalvo Ceballos de Valencia, al nombre de Rafael Jiménez Rivas. También un carné falsificado con su foto a nombre de Mariano Jiménez Barrena. Con las hábiles técnicas de interrogación de la represiva policía franquista, consiguieron que Félix hablara, a pesar de sus primeras negativas. Fue la primera vez que la Brigada Política Social escuchaba los nombres de Chamorro, Vitini, Carmona y Merche. Ésta estuvo escondida tras los acontecimientos en la casa de Carmen Novo, en el Paseo de las Delicias, 52, dándole ropa y comida y luego en casa de una tía suya en la calle Noviciado, 8. Merche siguió trabajando en contacto con Ángeles Agulló, Concepción Feria y Paz Azzati, que había salido de la cárcel, en el trabajo de mujeres, antes de que Agulló se fuera a Barcelona por unos temas de la dirección. También salió porque Clemente Ruiz consideró que estaba muy quemada al haber trabajado con Monzón, Trilla, Celestino, Cabello y Zoroa.1046 Ante la situación tan complicada que se estaba desarrollando, Concepción Feria decidió irse a Barcelona porque la policía la estaba siguiendo y debido a que habían detenido a su madre y a dos hermanos. Concepción tuvo una fuerte discusión con Merche, porque esta no quería que se fuera de Madrid y tampoco quería darle el contacto del responsable de guerrillas de la ciudad catalana, diciéndole Merche que hiciese lo que quisiera. Así fue como Concepción Feria se fue a Barcelona, estando en casa de Ramón González. Éste fue detenido junto a su cuñado, pero salieron en seguida. Ramón y Concepción se fueron a Francia y vivieron unidos sentimentalmente, a pesar del mal recibimiento y trato del PCE en Francia. Con los años regresaron a Madrid, junto a los dos hijos que tuvieron del matrimonio.1047 1045 AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, Informe sobre José Manzanares López. 1046 AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, 843 sobre Mercedes Gómez Otero. 1047 AHCCPCE, Informe sobre camaradas, Informe de Concepción Feria Pozo, 8 de Junio de 1950, París, sig 116 y Entrevista telefónica con Concepción Feria del Pozo, 05 de julio de 2007 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 876 La policía careó a Félix con un Casín irreconocible de las palizas que le habían dado. Tenía las heridas en carne viva, demacrado, hematomas en todo el cuerpo y casi sin aliento. La siguiente detención fue la de José Carmona. Cuando su novia, Cristina Álvarez Mazagatos y la madre de ésta supieron que había sido detenido, fueron a la habitación donde dormía, a ver que había. Las dos mujeres descubrieron dos pistolas y propaganda que había y lo metieron en un bolso, llevándolo a la casa del hermano de José, Francisco. También avisaron a Luis del Álamo, contándole lo que había pasado. Sin embargo, cogieron el paquete comprometido y se lo llevaron a la casa del suegro de José Carmona. La mujer de este había muerto, pero se llevaba bien con su suegro llamado Pablo Iglesias. La policía llegó al domicilio de la novia de Carmona, en la cuesta de las Descargas. Aquí interrogaron a las dos mujeres que acabaron por contar donde estaba el susodicho paquete. La autoridad policial fue a la casa de Pablo Iglesias y recogieron las pistolas de Carmona y Luis, deteniendo a todos los implicados.1048 Los interrogatorios fueron bastante duros contra José Carmona porque había sido uno de los que había disparado contra los falangistas. Los siguientes detenidos fueron Luis del Álamo y Tomás Jiménez. La policía seguía buscando a los otros nombres que habían declarado los detenidos, “Chamorro” , Merche y Vitini. A este le tenían más ganas aún porque era el responsable directo de las órdenes que mandaban realizar los actos guerrilleros y delictivos contra el régimen franquista. La detención de Vitini se debió a una delación. La policía tenía infiltrados en la organización y al ser de los pocos que quedaban sin ser detenidos, dieron con él, en un café, cuando acudía a una cita. Le llevaron a la Puerta del Sol, ocupándole la cédula personal que había llevado desde su entrada a España, a nombre de Antonio Fernández García, de profesión viajante. Desde el principio, Vitini no ocultó su puesto como jefe de la Agrupación Guerrillera de Madrid. Sin embargo, no ocultó que por encima de él había otra persona conocida como “Víctor” . La policía no dejaba de sorprenderse como la estructura piramidal de la organización comunista clandestina, parecía que nunca se iba a acabar. Ahora aparecía otro dirigente guerrillero que respondía al nombre de “Víctor” , única manera que conocían a Celestino Uriarte sus camaradas de lucha. Éste había comentado con Agustín Zoroa como habían llegado los dos guerrilleros de Francia y se habían instalado en el lugar donde estaba la imprenta de la Delegación. Cuando Celestino supo esto, dio la orden a Vitini para que se fueran a otro alojamiento y la Delegación cortara con ellos, más aún cuando la imprenta fue descubierta. Vitini dijo haberlo hecho, después de darles dinero y cédulas para mantenerse por un tiempo. Agustín Zoroa no tenía buena referencia por su hermano Francisco sobre la personalidad de José Vitini, enfrentados desde que trabajaron juntos. Agustín quiso verse personalmente con Vitini, pero en el momento que hacía las gestiones para esa reunión, Vitini fue detenido. Zoroa consideró que había dos posibles circunstancias en la detención de Vitini: primero porque la policía buscaba a un hombre que llegó de Francia con las características físicas de él (alto, rubio y vestido elegantemente) y segundo, que alguno de los autores del asalto de la subdelegación de Cuatro Caminos hablara sobre su figura, que él no hubiera cortado con ellos y por eso podría haber sido detenido. En una carta que Agustín Zoroa, “Darío” , le mandó a Carrillo en abril de 1945, explicaba que no creía que Vitini hubiera hablado, porque era el único de los 1048 TRAPIELLO, Andrés: “La noche de los Cuatro Caminos. Una historia del maquis. Madrid, 1945”, Aguilar, Madrid, 2001 pp.237-247. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 877 detenidos que le conocía a él y la policía no llegó a saber el nombre de “Darío” . Sin embargo, recriminaba su actitud al no considerarle un verdadero comunista y revolucionario. Pero insistía que Vitini no cantó más de la cuenta en sus declaraciones policiales.1049 Este informe lo realizó Agustín Zoroa, nada más fueron detenidos los implicados en el doble asesinato de los falangistas. Llama la atención como a pesar de no estar de acuerdo con Vitini en su trabajo como jefe militar guerrillero, en los meses que ostentó el cargo, no creía que se hubiera portado mal en los interrogatorios policiales. Sin embargo, en un informe muy posterior, Agustín Zoroa y otro compañero dirigente, decían que Vitini se había portado como un canalla, entregando a todo su grupo y camaradas, tanto en los interrogatorios como en el juicio. Que dio su nombre clandestino de “Darío” y su función dentro de la Delegación del Partido como responsable guerrillero. En las dependencias policiales no fue tocado ni torturado por la policía. Zoroa seguía diciendo que Vitini en el juicio, fue ignorado por sus compañeros y que a la hora de ser ejecutado, le escupieron a la cara, por ser un cobarde y un traidor. Incluso comentaban que los elogios pasados, habían sido borrados en algunos informes y que tendrían que subsanar dichos errores, porque los habían cometido los informantes a la hora de enviar los testimonios a Francia.1050 Estas acusaciones sobre la figura de Vitini se vieron incrementadas por la denuncia del máximo cargo del PCE en Francia, el verdadero líder de la política activa de la organización en España, Santiago Carrillo, que en su informe sobre la situación y la actividad del partido en el interior, fechado en 1952, decía lo siguiente: “Algunos de los camaradas se habían distinguido por su actividad en el maquis, junto con un comportamiento valeroso, se mezclaban elementos de corrupción y aventurerismo y que no fue visto por nosotros y sobre todo por mí. Tal es el caso de hombres como Vitini, que fueron capturados por el enemigo, por su vida impropia de un militante revolucionario en una situación de clandestinidad tan rigurosa”.1051 Santiago Carrillo ambicionaba el poder ante todo y si el fin de obtener el puesto de máximo dirigente, iba a costar acusaciones, denuncias e incluso asesinatos, todo esto pasaría a un segundo plano para conseguir lo ambicionado. En una entrevista realizada a Santiago Carrillo, seguía diciendo, que él sabía las denuncias realizadas por Vitini ante la policía y que su verdadera misión, no era solo la labor guerrillera, sino también crear trabajos de organización y políticos, para poder provocar en un futuro una insurrección nacional, siendo la labor guerrillera, algo secundaria. Esa misión secundaria como me indicó Carrillo, no fue tal, porque desde un primer momento, él sabía desde su puesto de máximo dirigente en Francia, que iba a ocupar el cargo de jefe guerrillero en la guerrilla de Madrid. Incluso dio el visto bueno a su envío desde Francia, donde conoció a Vitini en una de las Escuelas Guerrilleras de Capacitación política y militar. Una vez más, las posturas y declaraciones se expresan y se dicen, según le interesen a uno y de eso Carrillo sabía mucho.1052 Los siguientes en ser detenidos fueron Dalmacio Esteban, Pantaleón Fernández e Isabel Alvarado. El día siguiente lo fue Hilario Pérez Roca. Todos coincidieron en las 1049 AHCCPCE, Documentos del PCE, Anexos, Jaques 33, Carta de Darío a Santiago, abril, 1945. 1050 AHCCPCE, Documentos Anexos, Jaques, 127-130, Informe de Darío. 1051 AHCCPCE, Informe de Santiago sobre la situación y actividad del partido en el interior de 1952. 1052 Entrevista a Santiago Carrillo, Madrid, 24 de marzo de 2001. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 878 dependencias de la Dirección General de Seguridad. Vitini era el que más ánimo tenía y así se lo hacía saber a sus compañeros de lucha, que en un momento, en el que varios camaradas estaban en las celdas, próximas unas a los otros, empezó a cantar la “Internacional”, sin que fuera silenciado por los policías y seguido en la canción por otros camaradas detenidos.1053 José Vitini intentaba transmitir tranquilidad y aguante a sus compañeros, desde su figura de máximo responsable guerrillero. Aunque en los careos que tuvo con José Carmona y Félix Plaza, negó que hubiera sido él, quien dio las primeras órdenes, sino que había sido “Víctor” , el inductor de todas las acciones guerrilleras. Juan Casín siguió recibiendo palizas bárbaras, pero de su boca no salió ninguna declaración ni denuncia alguna. La maquinaria policial franquista quiso dar publicidad a la detención de los autores del crimen de los falangistas, transmitiendo la noticia por la emisora de Radio Nacional de España y publicada en todos los periódicos de alcance nacional. En el periódico “ABC” del día 24 de abril decía lo siguiente: “Causa contra los asesinos de los falangistas Mora y Lara, se celebra el 23 de Abril pasó el 25 de Febrero, 11 encarcelados parece que los que dispararon fueron Félix Plaza y José Carmona, este aparece como segundo jefe de grupos de asalto, Rufina Munillas (esposa de Juan Casín) conocía lo que ocurría, Domingo Martínez dice que quedó en la calle de Guardia, se dirigió a la casa de Juan Casín en Carabanchel, en cuyo domicilio en un pozo se encontró una minerva en la que se editaba la propaganda comunista. Se puso en contacto Domingo Martínez con un tal Vitini jefe de la organización y con un tal Anselmo “El Americano” dan dinero a todos los del grupo que pasan la frontera entre 1.500 pesetas y 400, armas y un reactivo para poder traducir mensajes que trajo Vitini de Francia, aluden a una muchacha Merche del servicio de propaganda, Vitini dice que fueron sorteados en Francia quien debía venir a acometer desórdenes pero niega ser jefe guerrillero, si conoce a Chamorro y a un tal Víctor que son otros dos jefes de la organización. El fiscal solicita la pena de muerte para José Vitini, Félix Plaza, José Carreras, Juan Casín, Domingo Martínez, Dionisio Magdaleno, Luis del Álamo García y Tomás Jiménez Pérez y treinta años de Fernando Rodríguez y Mariano Ruiz Antón y doce años para Rufina Murillas del Pueyo, el juicio queda pendiente de sentencia”.1054 Los detenidos comparecieron ante el juez militar coronel Enrique Eymar que fue el encargado de leerles el auto de procesamiento y las condenas que les imputaban. Además de Eymar, estaba un representante con todos los detenidos y luego los fue llamando de uno en uno, menos a Vitini y a Félix Plaza, que los carearon y cada uno negaba la versión del otro, quitándose la responsabilidad de la orden de los asesinatos. Félix dijo que había sido Vitini, el que le dio la orden y este último, dijo que fue “Víctor”, el que decidía todo. El tribunal militar que los iba a juzgar estuvo presidido por el teniente coronel Modesto Sáez de Cabezón y Capdet, formado además por los capitanes Antonio Martínez Santiago, Antonio Llorente Gironda, Simeón Martín Calleja, José Muzquiz Ayala y Luis Manrique Garrido. Como “defensor” pusieron al capitán de caballería Ricardo García de Vinuesa. El juicio se celebró el 23 de abril, en el 1053TRAPIELLO, Andrés: “La noche de los Cuatro Caminos. Una historia del maquis. Madrid, 1945”, Aguilar, Madrid, 2001 pp. 249-254 y Entrevista a Isabel Sanz Toledano, 25 de enero de 2001. 1054 Hemeroteca Nacional, “ABC”, 24 de abril de 1945. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 879 número 6 del Paseo del Prado, en las dependencias de la Capitanía General. Se hizo un juicio rápido y urgente porque el caso lo merecía. El régimen franquista quería dar una lección lo antes posible, contra aquellos que intentaban enfrentarse a ellos y a nivel internacional, en pleno contexto de la II Guerra Mundial, hacerles ver que la España de Franco, no vacilaba ante cualquier atisbo de oposición. En el proceso judicial número 129.185, el fiscal pidió penas de muerte para Jesús Vitini, Juan Casín, Dionisio Magdaleno, Félix Plaza, Luis del Álamo, José Carmona, Domingo Martínez y Tomás Jiménez. Treinta años para Fernando Rodríguez y Mariano Ruiz y doce años para Rufina. La sentencia dictada condenaba a todos los que tenían petición de pena de muerte, salvo Dionisio Magdaleno, que se le rebajó a doce años, la misma pena que para Fernando Rodríguez y Mariano Ruiz Antón. La mujer de Casín, Rufina Murillas, fue absuelta. A los detenidos los llevaron a la prisión de Carabanchel, para esperar a ejecutar la sentencia. El 27 de abril de 1945 les comunicaron a los presos que iban a entrar en capilla. Desde Francia se realizó una campaña internacional para intentar salvar a su héroe de la resistencia francesa, el teniente coronel José Vitini, con telegramas y artículos en la prensa para presionar al régimen franquista. No obstante, dichas presiones no hicieron efecto. En la madrugada del día 28 de abril fueron llevados hasta el campo de tiro de Campamento. Antes de salir de la cárcel en la galería donde estaban detenidos, parece ser, según una declaración de uno de los presos que estaba en aquellos momentos con ellos, que Vitini dijo que tuvieran esperanza, porque el fascismo estaba vencido, acabando con un grito de ¡Viva la República!, que llegó a los compañeros presos de la Primera Galería. Tras ser fusilados, fueron trasladados hasta el cementerio de Carabanchel, siendo arrojados a una fosa común, embadurnados de cal. Con el paso de los años, algunos familiares sacaron a sus seres queridos para meterles en un nicho y poder ir a algún sitio a honrarlos y recordarlos.1055 Las figuras de David Lara y Martín Mora aparte de reconocerles como caídos en servicio y por su deber patriótico, el Ayuntamiento franquista de Madrid, cuyo alcalde era el conde de Mayalde, les dedicó dos calles, incluidas en el callejero en 1958, situadas en el distrito de Puente de Vallecas.1056 Magdalena Gómez Hueros fue detenida el 24 de abril. Merche seguía escondida en casa de unas amigas. El momento que se enteró que la policía hablaba de ella, así lo narraba: “Estando acostada en casa de un amiga, Luisa Yuso y de su hermana, en la calle Vallehermoso, me dice Luisa: ¡Oye, Merche!,¿Tú has tenido algo que ver con lo de los Cuatro Caminos?. “No, yo no sé nada”, respondí. “Es que está diciendo la radio que han matado a dos falangistas en Cuatro Caminos y que en todo eso hay una que se llama Merche”. Entonces, le dije: “Dame mi ropa”. Y me marché. Fui en busca de Víctor, le encontré y le dije lo que pasaba y que yo me podía ir. Me dijo que no se marchaba nadie. Yo me podía haber ido con mi novio –Ramón Guerreiro que estaba en la guerrilla-. Pero pasaron los días y aquello cada vez estaba peor. Le conté a Paz Azzati lo que me pasaba. Le dije: “Estoy perdida”. Entonces Paz avisó a uno de Sevilla que vivía en Constantina y me mandó a su casa que es donde me detuvieron. Antes de irme, le dije a Carmen Novo, que lo le escribiría para tener un contacto con Madrid. 1055 El 1 de diciembre del 2002, tras descubrir varias decenas de guerrilleros fusilados y enterrados en el cementerio de Carabanchel, se les hizo un homenaje en reconocimiento de su lucha y combate contra el fascismo. 1056 Toponimia franquista en las calles de Madrid, “Toponimia Madrileña. Proceso Evolutivo”, Luis Miguel Aparisi Laporta, GMU, Ayuntamiento de Madrid, 2001. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 880 Según me dijo la policía, habían perdido mi pista, pero tardaron tres meses en detenerme. Un día, en un mercado, oyeron una conversación de una tal Merche y a través de esa conversación, localizaron a Carmen que era mi estafeta. Esperaron a que llegara una carta mía y fueron a detenerme a Constantina. Dijeron que era una ladrona. Me trajeron directamente a Madrid, a Gobernación, a los sótanos de la Puerta del Sol. Allí estuve tres meses, hasta que me llevaron al consejo de guerra, a las Salesas”.1057 El amigo de Paz Azzati, se llamaba Pepe. Era también miembro del partido y sobrino del dueño del lugar donde iba a ir nuestra protagonista. Para viajar hasta Sevilla, Merche se agenció una cédula personal a nombre de Teresa Blázquez Gil, familiar suyo, para luego poder sacar un salvoconducto expedido en el gobierno civil de Madrid, válido para Sevilla y Cádiz. Estas gestiones las hizo Paz Azzati. Ella y Carmen Novo le dieron dinero y algo de ropa. Carmen sacó el billete de la Estación de Delicias con destino Sevilla. Merche se escondió en un lugar conocido por “Venta de los Ángeles”, a unos once kilómetros de Constantina, Sevilla. Mientras estuvo viviendo allí pagó a los dueños de la casa, 250 pesetas de manutención. Según Merche, se relacionaba con Carmen Novo por carta, quien transmitía las órdenes a Paz Azzati y ésta contestaba a Merche. Pero Carmen Novo desmentía esto y dijo que la detuvieron a ella al encontrarle una carta que le envió Merche desde Sevilla, indicando que si necesitaban dinero, que se lo pidieran a Carmen, pero ella no tuvo ningún tipo de contacto con Paz Azzati, ni ninguna comunicación antes de ser detenida. Cuando la policía detuvo a Merche, encontró una carta escrita por Paz Azzati a máquina y firmada por Antonio Blázquez. En esta carta enviada al dueño de la venta donde iba a ir Merche, le decía que la tratara bien, porque si el dueño hubiera sabido las verdaderas intenciones de la recién llegada, no la hubiera acogido. Carmen Novo fue detenida y llevada a la Puerta del Sol. Aquí estuvo más de tres meses con continuas torturas. Coincidió en la misma celda que Magdalena Gómez Hueros. Carmen iba de luto, porque su madre hacía menos de un mes que se había muerto. Los compañeros detenidos le decían que parecía una vieja por las palizas que le habían dado y por cómo iba vestido de negro. Todo el rato le preguntaban por la carta que Merche le había mandado, ella decía que era una antigua amiga y le hizo ese favor, sin saber que estaba metida en actividades clandestinas comunistas. Carmen fue llevada a la cárcel de Ventas, donde desde un primer momento no fue bien vista por sus camaradas comunistas y sobre todo por la dirección del PCE en el interior de la prisión, porque la acusaban de ser la que se había chivado de Merche. Sin embargo y pasados los años ella lo desmiente. Fue juzgada en Alcalá de Henares junto a las hermanas Magda y Paz Azzati que también fueron detenidas. Paz fue condenada a diez años, Carmen Novo a cinco años y Magdalena Azzati a tres años. Primero estuvieron en Ventas y luego en la cárcel de Segovia. En ambos presidios, Carmen volvió a coincidir con Merche, pero nunca más volvió a hablar con ella. Carmen indicaba las disputas y el mal ambiente que había en la dirección del partido por las envidias y la ambición de poder que tenían.1058 1057 GARAI, Juan Ramón: “Celestino Uriarte: clandestinidad y resistencia comunista, Txalaparta, Navarra, 2008 1058 Carmen Novo García nació en Madrid, hija de Manuel y Julia, casada con otro comunista llamado Miguel Jiménez Hospitalet y domiciliada en el Paseo de las Delicias, 54, entresuelo. Ingresó en el PCE en 1938, perteneciendo al Sector Sur de Madrid. En la tienda donde trabajaba en la “Casa Asensio” los militantes de su sector hacían reuniones. Tras la guerra huyó con su marido a Valencia, pero al no poder Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 881 La contradicción se daba cuando el régimen quería dar a entender, que ellos no usaban la represión y la barbarie para obtener información de los detenidos. En el consejo de guerra de Mercedes Gómez Otero, aparecieron falsedades como en otras muchas ocasiones en los juicios franquistas. En las segundas declaraciones que hizo Merche ante el juez Eymar, tras haber sido interrogada en Gobernación, a la pregunta de que sí mientras había estado en la Dirección General de Seguridad fue bien tratada por parte de la Brigada Política Social o sí tuvo algún tipo de coacción, le hicieron firmar en su declaración que no había sufrido ningún tipo de coacción y que fue muy bien tratada. El sarcasmo y la falsedad llegaban hasta tales extremos. Represores haciendo firmar a víctimas, declaraciones de lo bien que habían sido tratadas y lo bueno que había sido el comportamiento de los sicarios policiales. El trato al que fue sometido Merche en la Dirección General de Seguridad fue brutal y más por su participación en el atentado de la subdelegación de Falange. Describía así su pasó por los interrogatorios: “En los interrogatorios me pegaron, me interrogaban de noche y siempre a oscuras. Me ponían una luz delante de los ojos, todo oscuro y me tenían enfocada a la cara. De entre los que me interrogaron, uno era el famoso “Carlitos” (puede tratarse del policía que habían hecho la información, Carlos Martín Ellacuriaga o del comisario de una de las brigadas de la Brigada Político Social, Luis Marcos González). A éste asesino, después de morir Franco, le trasladaron a Valencia con mayor cargo. Había otro, un tal Buitrago, que era uno de los que me trajo en el tren desde Sevilla, atada a ellos con las esposas. Me preguntaban por Víctor, yo me daba cuenta de que no le tenían controlado. A toda costa querían conseguir datos sobre él. De Gobernación me llevaron al Consejo de Guerra, el fiscal me pedía pena de muerte y me condenaron a pena de muerte”.1059 El consejo de guerra se celebró en el paseo del Prado, 6, igual que el consejo de Vitini y sus compañeros. Con el número de consejo 132.397, fueron dictadas cuatro penas de muerte: Mercedes Gómez Otero, Hilario Pérez Roca, Dalmacio Esteban y Pantaleón Fernández. A Magdalena Gómez treinta años, a Francisco Cerezo e Isabel Alvarado a doce años y Petra López a seis años. Las noticias internas que salían de los presos que habían estado con Merche en Gobernación, decían que se había portado bien y que no habló nada de lo que la policía no sabía con anterioridad. Con la petición de la pena de muerte para Mercedes Gómez Otero se inició una campaña internacional promovida por el PCE y por otros organismos internacionales, coincidiendo también con la petición de la pena de muerte exiliarse regresaron a Madrid. Aquí fueron perseguidos y la policía franquista detuvo a su marido. La primera petición fue de pena de muerte, aunque luego fue absuelto. Carmen fue detenida por una denuncia de un antiguo novio que tenía. Fue detenida, condenada a doce años y trasladada a la cárcel de Ventas de donde salió en libertad en noviembre de 1941. Luego desterrada a Cangas de Narcea (Asturias) pero no se marchó porque su marido estaba preso en Madrid. Carmen se puso a trabajar como costurera y por medio de Antonia Sánchez contactó con la organización comunista haciendo trabajos relacionados con la propaganda en el Sector Sur del Comité Provincial de Madrid. Participaba junto con otras mujeres en un grupo de información que iba a los mercados para enterarse de posibles informaciones de falangistas susceptibles de pasar al partido y también participó en protestas por la carestía de los alimentos en Entrevista de Carmen Novo García, Madrid, 1 de junio de 2005 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 131.686. 1059 GARAI, Juan Ramón: “Celestino Uriarte: clandestinidad y resistencia comunista, Txalaparta, Navarra, 2008. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 882 para Isabel Sanz Toledano y María Teresa Toral. La campaña denunciaba las torturas sufridas por las presas en la Dirección General de Seguridad, indicando que Merche estaba tuberculosa, cosa que era cierto, porque esa enfermedad no le abandonó durante mucho tiempo y que le habían puesto correas con alambre de espino en las muñecas. Como hemos podido ver, la campaña de solidaridad con las presas y en protestas contra el régimen franquista fue amplia y llegó a muchos lugares diferentes. Irene Falcón, la secretaria de Dolores Ibárruri publicó un artículo en la revista “Nuestra Bandera” donde analizaba la lucha de las mujeres y la organización de Mujeres Antifascistas en su combate contra el franquismo. En el caso concreto de este proceso decía: “(…) Hubo una reorganización de las agrupaciones de mujeres antifascistas en diferentes puntos de España y su actividad creciente se celebra los días 2 y 3 de agosto de 1946, el Congreso de Unión de Mujeres con la fusión de mujeres españolas de Francia con las de África y México y con el Comité Nacional de Mujeres Antifascistas de España ampliando el radio de acción. Haciendo más eficaz su lucha, trabajo intenso de propaganda, contribución mayor de millares de mujeres españolas emigradas en la movilización de todos los patriotas que aceleran la liberación de España. Protestas y acción a favor de María Teresa Toral, Isabel Sanz Toledano y Mercedes Gómez Otero, a nivel internacional. Las mujeres en la clandestinidad pueden desempeñar un papel importante, las mujeres que ya han militado en las organizaciones obreras o de masas, son el hogar, el aliento y el sostén del compañero y del hijo que elige el camino heroico de la resistencia, la que sabe disimular las dificultades en caso de huelga, la que ayuda en acciones guerrilleras, no es suficiente utilizar a las compañeras para trabajos de enlace, repartir literatura y para la solidaridad, hay que educarlas políticamente y elevarlas a puestos de responsabilidad, importancia. Esa acción del movimiento de Mujeres Antifascistas para la lucha de masas contra el régimen franquista, repudian Falange Femenina relegando a la mujer a la categoría de servir, ser inferior, mansedumbre, si quieren tener trabajo deben “servir” gratuitamente en el Servicio Social Falangista durante seis meses. Los jornales de las mujeres trabajadoras en fábricas son inferiores a los de los hombres ya de por si bajos. Los derechos políticos y sociales que alcanzó la República, se han venido abajo pisoteados por Falange”.1060 Con el fin del monzonismo, la Delegación del PCE en Francia con Santiago Carrillo a la cabeza, cambió toda la cúpula directiva en el interior de España y la línea política y directrices a seguir. En el movimiento guerrillero en la zona centro estaban José Isasa, “Fermín” , y otros elementos enviados desde Francia para ocupar puestos en el organigrama político y militar. Casos como los de Pedro Rodríguez González, “Fedor”, Eulogio de la Torre Salazar, “Gómez”, Mariano Ortega Galán, “Anaya”, Luis Ortiz de la Torre, “Pierre” y el propio Cristino García Granda. En la cúpula directiva estaba Clemente Ruiz y en abril de 1945, llegó el miembro del Comité Central del PCE, Sebastián Zapiraín, procedente de Buenos Aires, vía Portugal, entrando a España por Galicia. En el poco tiempo que estuvo reorganizó la Delegación con él como secretario general, Santiago Álvarez que también había llegado de Argentina, como secretario de agitación y propaganda y con Antonio Núñez Balsera, que había llegado de Francia en junio de 1945, como secretario de organización. Agustín Zoroa siguió como secretario político militar de la Delegación, encargado del movimiento guerrillero. 1060 Fundación Pablo Iglesias, “Nuestra Bandera”, P2205. Agosto de 1946, nº 9. pp.49-57. Irene Falcón: “La participación de las mujeres en la lucha por una España democrática”. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 883 La policía conocía la existencia de un individuo que se hacía llamar “Víctor” , pero no sabían su verdadera personalidad, igual que sus compañeros. La dirección decidió enviar a Celestino Uriarte al Comité Regional del Levante para organizar la organización guerrillera en aquella zona. Celestino hizo un balance sobre su trabajo en la dirección guerrillera de Madrid, acusando a Monzón de aventurero en la política que desarrolló y en los planes programados, como la invasión del valle de Arán: “Si los que formamos parte del tal pomposamente llamado Estado Mayor del Ejército de la Unión Nacional, no teníamos la menor noticia de que fuera producirse la acción de los Pirineos, que otra actitud, sino la de la espera pasiva, podía esperarse del pueblo español, a quien ni se le había orientado, ni dirigido. (…) Hay que descartar la idea de una errónea concepción de las posibilidades por parte de Monzón, hay que llegar a la conclusión de que servía a intereses extraños al Partido. Así se explica, el claro sabotaje del trabajo guerrillero al que en ningún momento se le facilitaron los medios indispensables para ello, si bien las dificultades del Partido en España eran evidentes, está clarísimo el sabotaje del que fuimos objeto. Teniéndonos totalmente aislados de la organización de Madrid, ¿a quién se le ocurre pensar que con un Aparato Guerrillero compuesto apenas de media docena de personas, sin medios económicos y materiales y aislado de la organización, se puede dar relieve a lucha alguna en una capital de la importancia de Madrid?. Pero Monzón era lo suficientemente cuco como para pretender salvar su responsabilidad. Manifestó en más de una ocasión a la organización de Madrid que el aparato guerrillero no hacía nada por falta de audacia para ello. Repárese en otro significativo detalle. Se produce la acción de la Casa de Alemania y a los pocos días la policía se presenta en casa de uno de los autores. Se produce la acción de la Jefatura de Prensa y lo de Cuatro Camino y a los pocos días caen casi todos los que participaron en ellas. ¿No revela ello la presencia de un delator? Quien fuera lo ignoro, pero el dato es contundente”.1061 Agustina Agulló le entregó a Celestino Uriarte la dirección de unos parientes de Pilar Soler que vivían en Valencia. Aunque al llegar le dijeron que la policía había registrado la casa y a los pocos días regresó a Madrid. De nuevo se fue a Valencia donde tenía la dirección de Antonio Senserrich, cuadro catalán que había llegado de América para trabajar en el PSUC, pero al ser reconocido, se le envió a territorio levantino hasta que regresó a Barcelona. Celestino fue incorporado al trabajo de la organización del Comité Regional Levantino, donde conoció Vicente Pérez Galarza “Ricardo” que era el secretario político militar y al frente de la misma estaba el periodista salmantino y posterior miembro del Comité Central, Jesús Izcaray Cebriano. Había sido redactor jefe del “Mundo Obrero” durante la guerra y en 1938, subdirector del periódico “Frente Rojo”. Con la finalización de la guerra se exilió desde Francia a México donde fue nombrado redactor jefe del primer periódico de la migración republicana “España Popular”. Desde América regresó clandestinamente a España, ocupando el puesto de máximo responsable del Comité Regional de Levante para pasar con posterioridad a Francia. Celestino ocupó un puesto en el aparato guerrillero levantino, realizando algunas acciones y golpes económicos. Luego pasó a ser el máximo responsable del Comité Regional, utilizando el nombre clandestino de “Marcos”. En marzo de 1946 fue reclamado por la dirección del PCE, con Agustín Zoroa a la cabeza, quien le expuso la nueva situación de la Delegación. Celestino debía irse de 1061 AHCCPCE, Nacionalidades y Regiones, Euskadi, Celestino, sig. 297-299. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 884 nuevo a Valencia, pero unos días antes de tomar el tren, le dijeron que había llegado un dirigente desde Francia con el que tenía que citarse. Era Casto García que le dio órdenes para que abandonara el Comité en Valencia y se trasladara a Asturias con él, por decisión del Buró Político de Francia. A finales de marzo de 1946, Celestino llegó a Gijón. A lo largo del tiempo que estuvieron en el Comité Regional de Asturias, desarrollaron una política marcada por las nuevas directrices editadas en Francia. Realizaron algunas actividades armadas y también de masas, teniendo dificultades con la anterior dirección dirigida por Baldomero Fernández Ladreda. Sin embargo, tanto Celestino Uriarte, Casto García Roza y la gran mayoría de dirigentes y militantes del Comité Regional de Asturias fueron detenidos. Casto García Roza fue asesinado en una comisaría de Gijón, la madrugada del 22 septiembre de 1946. Celestino fue torturado en otra comisaría de Gijón. El consejo de guerra se celebró el 20 de agosto de 1947 en el cuartel Pelayo de Oviedo, contra los principales dirigentes de la organización comunista clandestina asturiana. Celestino Uriarte Bedia, Aquilino Gómez Fernández, Francisco Montes Rodríguez, Rogelio Puerto Martínez y Remigio Blanco Gutiérrez. Celestino no fue implicado por su participación en la dirección guerrillera de Madrid, ni le identificaron con la personalidad de “Víctor” , lo que le salvó seguramente de la pena de muerte. Durante el juicio preguntaron todos los detenidos por Casto García Roza y denunciaron las irregularidades del Consejo. Celestino fue condenado a treinta años y sus compañeros a veinticinco años.1062 Empezó a ser costumbre por aquellos entonces campañas internacionales en defensa de los dirigentes comunistas españoles que tenían peligro de ser fusilados y condenados a muerte, como pasó con Celestino Uriarte. Sin embargo, Celestino tuvo que hacer frente a otro proceso por Responsabilidades Políticas, de cargos cometidos entre 1934 y 1939, iniciándose el dos de octubre de 1947 con el número de procedimiento nº 535/47 del Juzgado Militar de Oviedo. Celestino fue trasladado desde la cárcel de Oviedo a la prisión de Martutane, en San Sebastián el 8 de mayo de 1947, por actividades que había tenido en Euskadi. Estuvo esperando durante casi tres años, las investigaciones, pesquisas policiales, interrogatorios a implicados en los sucesos de antes y durante la guerra, la petición de pena de muerte por parte del fiscal, recursos y escritos del defensor de Celestino a esa última pena. El comunista vasco tenía en mente fugarse, como la única solución de evitar el paredón de fusilamiento. Con ayuda de un camarada, consiguió colocarse en las oficinas de la cárcel de Martutene. La fuga se realizó el 28 de febrero de 1950, tras una preparación desde el interior, con la ayuda de la dirección del PCE en el exterior. Además de Celestino, estaban Ramón Peña Azcue, Alberto Harina Salado y Eugenio Urrutia Anduaga. Con una pistola que tenían y unos certificados de libertad sellados desde la prisión, escaparon por la puerta principal, haciéndose pasar uno por policía que llevaba a tres presos y que obtenían ese día su libertad. Al salir los cuatro fugados, se separaron en dos grupos. La policía y la Guardia Civil montaron un dispositivo para localizarlos, pudiendo detener a Alberto Harina y Eugenio Urrutia. Celestino y Ramón Peña se escondieron en un caserío y gracias a un contrabandista que les cobró 50.000 mil pesetas por los dos lograron escapar. Primero fueron andando por el monte desde Rentaría (Guipúzcoa). Luego pasaron a Francia por San Juan de la Luz y llegaron a Biarritz. Aquí les recogió un camarada que había 1062 Archivo del Tribunal Territorial Cuarto de El Ferrol, Causa nº 9.168 y en GARAI, Juan Ramón: “Celestino Uriarte: clandestinidad y resistencia comunista, Txalaparta, Navarra, 2008. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 885 llegado de París, acompañándoles hasta la capital francesa. La dirección de la Delegación del PCE le hizo un informe de su trayectoria y lucha en el interior del país, y parece ser que fue Clemente Ruiz, que había pasado a Francia, el encargado de hacerla.1063 21.1. Las siguientes guerrillas urbanas: Cristino G arcía Granda y Pedro Sanz Prades “Paco el Catalán”. El día 2 de abril de 1945 se produjo un golpe económico (así llamaba la organización a los atracos o robos con la finalidad de conseguir dinero para la subvención de la organización comunista) o atraco al Banco Español de Crédito en la calle Velázquez por parte de una partida de guerrilleros dirigida por David Martínez González y Antonio González Barahona “Raúl”, con la ayuda de otros dos camaradas Atilano Docal Durán y Francisco Rodríguez Arroyo “Paquillo” (también iba a participar un antiguo policía republicano y capitán aviador en la guerra, el gallego Francisco Quintas Álvarez pero al final no lo hizo). El día 2 de abril habían quedado en el café Comercial de la glorieta de Bilbao, donde desayunaron. Atilano se quedó esperando en una esquina de la calle Fuencarral y Malasaña, mientras David Martínez fue en busca de Antonio González que llevaba las pistolas. Se encontraron todos frente al escaparate de la zapatería “La Imperial” , cubriéndose con gabardinas y en las manos guantes reglamentarios del ejército color caqui para no dejar huella. Vieron el plano del banco para indicar donde se colocaría cada uno: Atilano al lado de la ventanilla de abonos con la orden de arrincona al público que estuviera dentro. David tenía que dar un brinco encima del mostrado para dar la voz de alarma diciendo: “Vamos a empezar, que no se mueva nadie, manos arriba, el que se mueva lo abraso”. Antonio por su parte se colocaría en la puerta de la entrada para impedir que nadie saliera ni que entraran en el banco. Francisco Rodríguez llegaría con un coche y pasaría dentro del banco con una cartera y metería el dinero dentro. Los tres rompieron el plano y Atilano cogió el metro hasta la calle Velázquez. Antonio y David fueron a buscar a Francisco (iba vestido con abrigo oscuro y sombrero de color gris para no ser reconocido) que haría de chofer cuando robaran un taxi. A las 1063 En 1951 Celestino estaba en Varsovia después de pasar por Praga. Estuvo trabajando en la Radio Nacional de Polonia, donde conoció a su mujer, Mercedes Sánchez Cruz López. Del matrimonio nacieron dos hijos. En 1958 se trasladaron a Berlín, donde Celestino trabajó en un editorial como redactor. En 1959 le dio un primer ataque al corazón, proponiéndole el partido que regresara a España, pero que no quiso. En septiembre de 1954 se celebró el V Congreso del PCE en Praga y Celestino acudió como delegado del PCE de Euskadi, siendo nombrado miembro del Comité Central del PCE, junto a Clemente Ruiz entre otros. Celestino siguió militando en el PCE. No obstante, con la invasión rusa a Checoslovaquia en 1968 fue criticado por parte de Enrique Líster. Este hecho llevó a que Líster y otros camaradas que siguieron su postura les enfrentara con los demás miembros del Buró Político. Los problemas se acrecentaban y en 1970, Líster, Celestino y otros militantes comunistas crearon el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), siendo expulsados del PCE en septiembre de 1970. Celestino volvió a España en 1978, aunque moriría el 9 de septiembre de 1979 en Berlín en GARAI, Juan Ramón: “Celestino Uriarte: clandestinidad y resistencia comunista, Txalaparta, Navarra, 2008. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 886 diez de la mañana los tres individuos cogieron un taxi en la glorieta de Santa Bárbara, matrícula 38.362 de seis plazas de gasógeno y propiedad de Ramón Moreno Hernando diciéndoles que les llevaran a la calle Doctor Esquerdo, 54. Nada más decirle esto, el taxista fue encañonado para que no se moviera y que luego se bajaría en la glorieta de Atocha, partiendo hacia la sucursal del banco donde estaba esperando Atilano. Los atracadores dejaron el taxi encendido para la huida a la puerta del banco. El primero que entró en el banco fue David para ver si estaba el policía de servicio, porque sí era así, el atraco sería abortado. Entró y al salir David les dijo que vamos. Entraron los cuatro y ocuparon los puestos asignados con anterioridad. Al subir al mostrador, David González tropezó y se le disparó su arma dando en una de la caja de caudales. Francisco se subió al mostrador y abrió la caja que contenía el dinero para las operaciones del día y se apoderó de 233.085 pesetas al tiempo que le decía al cajero: ¡Quita so guarro!. En un momento de confusión del público y atracadores, el industrial Francisco López Acevedo que estaba dentro del banco, arremetió contra Antonio González y salió a la calle rápidamente pidiendo auxilio, acudiendo una pareja de guardias civiles (Tomás Fernández Moyano destinado en el Centro de Instrucción de la Guardia Civil y Manuel Machado García con destino en la 5ª Sección de la Capitanía General de Madrid) que estaba esperando un tranvía, diciéndole Francisco López que se estaba produciendo un atraco. Antonio González y Francisco Rodríguez salieron del banco y se metieron dentro del taxi emprendiendo la huida sin ser vistos en qué dirección. Atilano salió también empuñando la pistola y al ser requerido por los guardias civiles para que la entregara, les hizo fuego, de igual manera que David Martínez que había salido también de la sucursal con un pistola en la mano derecha y una granada de hierro fundido en la mano izquierda. Los guardias civiles dejaron de disparar contra Atilano y lo hicieron contra David, éste fue alcanzado varias veces por los disparos y cayó a la acera mortalmente, al lado del coche de Francisco López. Atilano Docal salió corriendo siendo perseguido por el guardia civil Tomás Fernández y apareció un guardia municipal, Vicente Soriano Sánchez, que se incorporó a la persecución para intentar cortar la retirada de Atilano. Éste se defendió disparando y viéndose acorralado cruzó la calle Velázquez, dirección Jorge Juan. En la calle Núñez de Balboa paró un taxi que estaba en marcha y que iba desde la calle Goya hacia Colón. Atilano encañonó al taxista diciéndole que acelerara más, siéndole contestado por el taxista que no podía correr más porque era de gasógeno. Atilano se bajó y cogió otro coche propiedad del preparador físico del Real Madrid, antiguo boxeador y luchador de lucha grecorromana, Heliodoro Ruiz Arias que estaba parado en la calle Goya, esquina Velázquez. Le dijo que lo sacara de Madrid porque si no le mataría. Heliodoro pasó por el campo de deportes del Real Madrid en dirección a la carretera de Fuencarral. Antes de entrar en el pueblo y apuntándole con la pistola dijo que parara porque se iba a refugiar en casa de unos conocidos que tenía en el pueblo. Atilano le pidió dinero a Heliodoro y éste se fue ganando su confianza, aprovechando un descuido de que no le apuntada con el arma, de un fuerte golpe le hizo caer, disparando dos o tres veces. Heliodoro inmovilizó a Atilano y junto a dos policías de tráfico, le llevaron a la Dirección General de Seguridad. Nada más llegar a la comisaría Atilano dijo llamarse Jesús Vázquez Castro. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 887 David Martínez llevaba en uno de sus bolsillos una nota con una dirección “David Martínez, calle de San Andrés, tres, segundo, Madrid” y al dorso remite Rafael Martínez Florencio, Vives, 5, Tarragona, También llevaba una etiqueta en la americana con la inscripción Sastrería Velasco, Hortaleza, nº 11 y un pañuelo de mano, blanco iniciales J.L. David vivía en una pensión propiedad de Montserrat Giral Alonso, junto a Atilano Docal. Allí se reunía con ellos Antonio González Barahona que vivía en la calle del Castillo. David Martínez era jefe militar de un grupo de acción de Unión Nacional y soldado igual que Antonio González Barahona que había desertado como soldado recluta del Ejército. Formaron grupos de Unión Nacional en varios cuarteles en Madrid. Entre sus miembros estaban el maestro artificiero Miguel Bonilla Sánchez, Emilio García López y José de la Cruz Peinado. Otro de los objetivos que tenían era sacar armamento de los cuarteles del servicio de recuperación militar para las partidas de guerrilleros de Toledo y Ávila. Primero sacaron algo de armamento del cuartel de Talavera de la Reina por parte de José de la Cruz, pero al ver que las peticiones de armamento eran superiores al que podía facilitarles, pidió ayuda a Miguel Bonilla que prestaba sus servicios en el cuartel de los Docks en la calle del Pacífico, utilizando para este medio a un antiguo cuadro dirigente de la dirección quiñonista, Félix Navarro Adeva que vivía y trabajaba en Talavera de la Reina y a otro enlace de los guerrilleros, Dionisio Fraile. David Martínez y Antonio González tenían pensado hacer un golpe económico en la sede de la Organización Nacional de Ciegos de la calle Almirante, junto con otros dos amigos Ángel Díaz y José Iglesias, teniendo el croquis hecho y las armas para realizar el golpe económico, pero estos dos últimos se negaron por no querer utilizar armas de fuego. Con la detención de Atilano Docal fueron cayendo toda la organización comunista, tras el consejo de guerra de diciembre de 1945, siendo fusilados en Alcalá de Henares el 12 de febrero de 1946, Atilano Docal, Miguel Bonilla, Emilio García López y José de la Cruz Peinado.1064 La siguiente guerrilla urbana en Madrid estuvo dirigida por Cristino García Granda.1065 Éste quiso impulsar la propaganda política para dar a conocer los 1064 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 129.842. 1065 Cristino García Granda nació en la parroquia de Viodo, Ferrero-Luanco, concejo de Gozón (Asturias) el día 3 de junio de 1913. Estudió en un instituto de Avilés, ingresando por mediación de un amigo en las Juventudes Comunistas en 1930, responsable del aparato de comunicaciones y radio de la organización juvenil. De profesión marino fogonero, perteneció al Sindicato de Transporte en Sevilla realizando continuos viajes entre Asturias y la capital andaluza. En 1934 participó en la revolución de Asturias como dinamitero, actuando a los asaltos de cuarteles de la Guardia Civil siendo despedido tres veces por participar en continuas luchas en las que se involucraba con los mineros de la cuenca del Nalón. El inicio de la guerra civil española le sorprendió en Sevilla como marinero en el barco mercante “Luis Adaro” donde él y compañeros se adueñaron del barco, ayudando a escapar a los dirigentes del PCE en Sevilla Gregorio Blanco y Miguel Casero. Cinco días más tarde llegaron a Avilés (Asturias) tras pasar por Casablanca, en Marruecos (hay indicios de que en el barco llevó armas y municiones para Asturias). Se incorporó a un destacamento de mineros en el batallón 46 de Asturias para pasar en octubre de 1936 a la Escuela de Especialidades de Santander. Tras la ruptura del frente del Norte, Cristino salió de Asturias el 21 de octubre de 1937 en un barco pesquero junto con otros compañeros, siendo recogidos por barcos de guerra ingleses que los llevaron a Francia. Una vez llegó a Barcelona tras pasar la frontera, formó parte de la 235 Brigada del XIV Cuerpo del Ejército Guerrillero, tomando el mando de la Brigada con cargo de teniente durante tres meses antes de pasar a Francia. Su misión en este cuerpo de elite de guerrilleros fue actuar detrás de las fuerzas enemigas con actos de sabotaje, recogida de información, misiones de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 888 verdaderos motivos de su lucha armada para acabar con Franco. Cristino desde principios de 1945 estuvo preparándose en la Escuela de Capacitación Política y Militar de Toulouse con cursos de preparación política, explosivos, actos de sabotaje y de organización, hasta que en abril le dijeron que tenía que hacerse cargo de la jefatura de la Agrupación de Guerrilleros y del Servicio de Información en Madrid. Entró clandestinamente el 15 de abril de 1945 junto con otros tres individuos con una documentación falsificada a nombre de Fernando Amador y 10.000 pesetas. Cristino estuvo dos días en Barcelona y luego cogió un tren a Madrid llegando el día 19. En Madrid instaló con ayuda del Comité Provincial del PCE una oficina en la calle de Carretas, donde organizaba sus misiones y labores clandestinas.1066 Cristino contactó vanguardia en acciones nocturnas y como fuerzas de choque en situaciones comprometidas. Su última misión antes de salir de España en febrero de 1939 fue hacer de escolta al Comité Central del PCE en la Agullana (Gerona). Una vez en Francia permaneció en el campo de concentración de Argeles-sur-Mer durante once meses, saliendo a trabajar con otros mineros asturianos y vascos a las minas de carbón en el departamento de Gard formando parte rápidamente de la dirección del PCE clandestino en la Grand Combe. Con la participación de los comunistas españoles en la resistencia francesa y su pasado como guerrillero en la guerra civil, le encomendaron la misión de ir organizando un grupo de guerrilleros para ir preparándolos para la lucha y así fundó en Gard el XIV Cuerpo de Guerrilleros Españolas en las FFI, como jefe de la 3ª División de Guerrilleros Españoles, Experto en el manejo de explosivos, los sabotajes y atentados dirigidos por Cristino fueron innumerables con destrucción de pozos de minas, descarrilamientos de trenes y explosión de postes de luz entre los que destacan la explosión de minas en Roche-Belle, Saint Privat y en La Grande Combe, destrucción de un tren de laminado en la fábrica de Bessèges, destrozo de la central eléctrica y transformadores en Trescol. Pero las acciones más nombradas se produjeron directamente contra las fuerzas nazis de ocupación y sus colaboradores franceses de Vichy. El 4 de febrero de 1944 asaltó la prisión central de Nimes, Cristino García y sus hombres liberaron a 76 presos políticos antes de ser deportados, haciendo algunos prisioneros pero en el asalto a la prisión Cristino fue herido por uno de los guardianes en la pierna derecha siendo operado con posterioridad en Toulouse. Fue nombrado comandante en jefe del cuerpo de guerrilleros de las FFI, participando también en comités de solidaridad para ayudar a mujeres, niños y ancianos de varios campos de concentración. El 13 de julio de 1944 participó en la emboscada a una caravana de tropas alemanas que marchaba entre Privas y Aulenas. Con 19 guerrilleros, más de 70 alemanes fueron aniquilados y causaron muchas bajas. De las minas de La Grand Combe sacaron gran cantidad de dinamita, fulminantes y rollos de mecha para utilizarlos en la voladura del puente de La Madelaine y dar paso a la batalla que lleva el mismo nombre que el puente. Cristino con 31 guerrilleros españoles y cuatro franceses tenía la misión de impedir que una columna de alemanes que procedía de Toulouse con dirección a París llegara a su destino. El día 25 de agosto de 1944 tenían pensado explosionar el puente sobre el ferrocarril de la línea Lezan-Anduze situando a sus hombres a ambos lados de la carretera. A las dos de la tarde llegaron las tropas nazis con unos 70 camiones, tres cañones y cinco blindados ligeros, calculando las fuerzas alemanas entre 1.200 y 1.500 hombres. Una vez explosionaron el puente, hicieron fuego contra los alemanes, pillándoles a estos por sorpresa y creyendo que eran un verdadero ejército. Se decidió una tregua y negociar ante las autoridades españolas y francesas, pero los alemanes hicieron fuego al no aguantar el cerco y al final con la ayuda de refuerzos (incluidos cuatro aviones que bombardearon a la columna alemana) los guerrilleros españoles capitularon a los alemanes, suicidándose el jefe del convoy, el general Konrad A. Nietzche. Entre los alemanes hubo unos 340 muertos, requisaron todo el material de guerra, siendo reconocidos por parte de las autoridades francesas con dos placas de mármol en La Madeleine y considerados como verdaderos héroes nacionales. Tras la toma de París, en la que Cristino García participó con sus guerrilleros desfilando por los campos Elíseos, se desplazó hasta Perpignan para descansar unos días y desde allí a Toulouse, donde estaban los principales dirigentes comunistas del PCE en Francia, ya con la idea de la operación Reconquista de España, en la que Cristino no participó por estar recuperándose de su operación en la pierna derecha. No obstante, sí ayudó a introducir diversos grupos de guerrilleros para realizar actos de sabotaje en Cataluña en combinación con las fuerzas que atacaban en el valle de Arán. 1066 Tenía como principales misiones organizar grupos de guerrilleros que tenían que realizar actos de sabotaje, atracos y robos en los llamados “golpes económicos”, asaltos a centros de Falange, atentados contra la vida de miembros destacados del régimen franquista y de aquellos compañeros que fueron calificados de “dudosos” o chivatos, algo que sucedió con posterioridad. También tuvieron como misión difundir la política de Unión Nacional a través del periódico Ataque pero la policía descubrió los dos primeros número de abril y mayo de 1945 en MARTORELL, Manuel: Jesús Monzón, el líder comunista Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 889 con Agustín Zoroa y ambos vieron la necesidad de que la guerrilla de la ciudad tuviera un grupo formado en la sierra de Guadarrama para enviar a guerrilleros que estuvieran quemados en Madrid y cuando hubiera que realizar algún acto o acción en la ciudad bajaran y se fueran, una vez finalizado. El día 27 de marzo de 1945 salieron de Francia seis guerrilleros comandados por Manuel Castro Rodríguez, que como Cristino García fue teniente coronel de Estado Mayor de las FFI francesas, enviados para hacer actos de sabotaje y atentados contra enemigos, no golpes económicos.1067 Lo que si llevó a cabo Ibias fue el asesinato del falangista José Isla Páez en su bar de la calle del Carmen en el barrio de Canillejas, el 27 de mayo de 1945,1068 Isla estaba acusado de ser falangista y ayudar a la policía al denunciar a once comunistas en un proceso donde habían caído veinte miembros de la organización. La información la dio Ramón Argüelles y la orden Cándido Mañanas Servant, guerrillero que había entrado junto con otros tres guerrilleros en tren de Francia a Barcelona y que se ocupó de montar un grupo de guerrilleros en la sierra cercana a Madrid. El asesinato de Isla lo hicieron Adolfo Gómez, José Martínez Gutiérrez y Alfredo Ibias, siendo éste último quien disparó sobre José Isla e incluso se le disparó su arma en el abrigo que llevaba. El día 31 de mayo, estos mismos guerrilleros hicieron un atraco en una tienda de comestibles en la calle de Recoletos, 7, llevándose 4.000 pesetas. Otros dos proyectos que no hicieron fue un atraco a las cocheras de los tranvías de Quevedo por estar muy iluminadas y otro atraco al Banco Central en la calle Salazar Martínez, no cometido por las nuevas órdenes del grupo especial de Manuel Castro que prohibió dichos golpes económicos. El 17 de mayo Manuel Castro participó en la fuga de más de treinta presos del campo de Valdemanco que trabajaban en la construcción del ferrocarril Madrid-Burgos, incluso tenía una amplía información de los penales de Cuelgamuros, Fuencarral, Bustarviejo y Loyozuela para posibles fugas. La guerrilla quería incrementar los golpes políticos. no tanto los económicos, gracias a un aparato de información formada por dos individuos trataron de acometer algunos actos contra algunos falangistas. Entre el 10 y el 17 de junio, prepararon el asesinato de cuatro falangistas, un jerarca falangista que vivía en el barrio Salamanca dirección Ventas, con la idea de ponerle un mina magnética, apropiada para usarla contra coches, a cuyo blindaje se adhería, estallando mediante un mecanismo de retardo que consistía en unos lápices detonadores, como otro que trabajaba en una gasolinera para matarlo en una plaza pública y otros tres en el bar “Ríos Rosas” de la calle del mismo nombre donde acudían los tres falangistas en tertulia. olvidado por la historia, Pamiela, Pamplona, 2000, p.145-146. Esta organización sería ayudada por la secretaría de organización con un servicio de información y el trabajo de una serie de enlaces en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 133.364. 1067 Manuel Castro llegó a Madrid con Ramón Argüelles, Clemades Rubio, Alfonso Martínez Trigo, otro apellidado Carrillo apodado “Elefante” y otro llamado “Chaval”. Llegaron con un armamento y explosivos utilizados en el maquis francés, parte del mismo lo tuvieron que dejar en Barcelona. El armamento se componía de seis metralletas, nueve pistolas, plástico inglés, mecha rápida, fulminantes, lapiceros explosivos, mina magnética de efecto retardado, petardos, municiones y bombas de mano en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 131.786. 1068 La información sobre José Isla la facilitó un miembro del PCE asturiano que se incorporó a la guerrilla con posterioridad. Parece ser que José Isla fue expulsado de la Gestora del Ayuntamiento de Madrid donde trabajaba por irregularidades, haciendo estraperlo a gran escala, estafando y exigiendo devoluciones superiores a las pedidas y amenazando a la gente si no se le pagaba. También se le acusaba de ser un delator de gentes de izquierda y por su culpa más de 50 personas habían sido detenidas y encarceladas en AHCCPCE, Prensa, “Mundo Obrero”, junio de 1945 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 131.786. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 890 El sitio escogido para montar la guerrilla en el monte fue en un primer momento Cercedilla, en Siete Picos, pero debido a los veraneantes y por no tratarse de un sitio seguro se trasladaron por Rascafría hasta Peguerinos (Ávila) donde establecieron la base, comandados por Cándido Mañanas con nueve guerrilleros (entre los que estaban Alfredo Ibias y José Olmedo “Grande” que habían salido de Madrid por estar quemados). Cristino fue a visitarlos en una ocasión indicándoles que no estableciesen las bases en las cimas sino en las laderas de la sierra y que no cometieran ningún golpe porque su misión sería enlazar con la guerrilla de Gredos, mandada por el famoso Adolfo Lucas Reguilón “Severo Eubel de la Paz”. El día 13 de julio en un bar de Peguerinos tuvieron un encuentro con unos guardias civiles cuando iban a aprovisionarse de víveres, tras el cual murió un guardia civil y dos fueron heridos de gravedad. Se escaparon pero al día siguiente son encontrados en el molino de las Medejas en Navas del Marqués, donde después de una refriega que duró horas, murieron cinco guerrilleros y cuatro fueron detenidos posteriormente con dos guardias civiles muertos y otros dos heridos.1069 Tras este fracaso de conexión entre los guerrilleros de la sierra y de la ciudad enviando a los que estaban quemados, la organización consideró que se renunciaba a tener guerrilleros venidos de la montaña e ilegales en Madrid. Era evidente que los guerrilleros debían ser aportados por el PCE, por ello se hizo un sistema de unidad entre la dirección de guerrilleros y el Comité Provincial que garantizase el trabajo y que con este aparato se asegurara el reclutamiento de los guerrilleros. Los mandatos de la organización guerrillera muy teóricos fueron llevados casi con total similitud en la práctica por parte de la guerrilla urbana de Cristino García. Unos sistemas y unos planteamientos que no eran fijos sino que estaban sujetos a cambios según las exigencias de la lucha. El Jefe de la Agrupación, en este caso Cristino García, transmitía todas sus órdenes y orientaciones por contacto directo con su ayudante, Antonio Medina Vega “Canario” (llegado a España en agosto y que fue capitán de la FFI e instructor político en una brigada en Francia), enlazaba directamente con los jefes de secciones, organizó dos grupos, cuyos jefes fueron Luis Fernández de Ávila y Alejandro Moreno Gómez y a su vez los transmitía al jefe de la Agrupación. Las secciones estarían compuestas por diez hombres, el jefe de la sección y tres grupos de tres hombres. En el caso de la guerrilla de Cristino sólo pudo organizar dos grupos, el primero mandado por Luis Fernández que estuvo formado por Francisco Esteban Carranque Sánchez y Francisco Corrais Muñoz y el segundo comandado por Alejandro Moreno Gómez con Gonzalo González González, Eduardo Puente Guisado y Eduardo González Silván. Debido a que un grupo que había sido seleccionado, no cumplió las expectativas creadas, porque no querían hacer nada ni sabían a lo que iban. Cada jefe de sección llevaba la parte de información y un destacamento de explosivos, mechas, cartuchos, y 1069 Entre los detenidos estaban Cándido Mañanas, Blas Cordero, Diego Duque y José Martínez, a los que le fueron incautados unos macutos con pastillas de explosivo plástico, fulminantes mecha y cartuchos de dinamita. Una vez las diligencias policiales llevaron a dar con la casa de Mañanas en Madrid encontraron pistolas "Astra" 9 mm, otra Mauser con dispositivo ametrallador, una "Star" de 9 mm corto, una "César" de 7.65, otra "Star" de 6.35, una "Martian" del 6.35, un revólver modelo "Smit" de 1932 corto y otro del mismo sistema calibre 38 corto, esquete con cargadores, explosivos de 37 cartuchos de dinamita, rollo de mecha detonante rápido, dos rollos detonante corriente, seis petardos de ladrillo, dos cajas de lapiceros explosivos, una mina electromagnética de efecto retardado. Del enfrentamiento del molino se escapó José Olmedo que herido se escondió en El Escorial guardando el arma que llevaba hasta que contactó de nuevo con la guerrilla urbana en Madrid en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, procesos nº 131.850 y 142.394. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 891 líquidos inflamables que lo conocían además del jefe de la sección, el jefe de la Agrupación y una mujer que a su vez controlaba a una o dos mujeres más que se encargaban del transporte de las cargas y las armas los días de operaciones hasta las proximidades del objetivo, así mismo del jefe de la sección controlaba directamente el armero y taxistas. En el caso de la guerrilla de Cristino, la mujer que enlazaba directamente con él era Nicolasa del Carmen Hernández Ramos encargada de transportar las armas de los depósitos a los lugares de acción y de ayudar en la elaboración de artefactos y botellas de líquidos inflamables, siendo ayudada en la organización por Esperanza Serrano Serrano. Los dos depósitos eran dos refugios antiaéreos, uno situado en la calle Fernández Villaverde y cuya entrada estaba frente al 163 de la calle Hernani, oculto al fondo de unas galerías y cubierto de sacos y bloques de tierra y el segundo entre calle Bravo Murillo entre el 227 y el 231 cubierta la galería con cartones.1070 Trabajaban en la organización guerrillera dos armeros que pertenecían al Ejército de Aviación, Joaquín Almazán Alonso y Balbino Moya García que ayudaron a los guerrilleros en la compra y mantenimiento de una serie de armas. El servicio de taxis lo hacía Serafín Martíns Martins, además la organización contaba en su poder con dos vehículos para su uso. Con este tipo de organización se intentaba que con el estudio detallado y pormenorizado de las acciones, garantizara que la caída de guerrilleros o de un grupo no supondría la de la organización y la seguridad del jefe de la agrupación estaba fuera de toda duda. Pero como siempre la práctica fue diferente a lo propuesto en la teoría, porque por falta de estructura, de elementos preparados para desarrollar una guerrilla urbana de este tipo y por la dura represión vivida, los objetivos sólo pudieron realizarse a medias. Cristino siempre estaba expuesto al peligro al tratar de dirigir las acciones personalmente con lo que ello significaba. También estaban vigentes los problemas económicos de algunos de los guerrilleros que llegaron a quedarse dinero de algunos de los golpes económicos realizados, alejándoles de esta manera de los verdaderos objetivos de la lucha antifranquista, haciéndoles olvidar su vida política necesaria en los postulados del PCE de no dejar de lado lo político y lo militar.1071 No obstante y a pesar de que Zoroa y otros superiores le advirtieron que el grupo no era tan firme y seguro, que no arriesgara tanto en las acciones y en su trabajo, controlando más el dinero obtenido en los robos, Cristino siguió teniendo máxima confianza en sus hombres como ya lo hiciera en el maquis francés, incluso formando un grupo especial de guerrilleros o 1070 La policía encontró en el primero de los depósitos de armas 87 cartuchos de dinamita, 35 bombas tipo "Castillo" sin cargador, dos bombas de piña, tres rollos de mecha sencilla de 10 metros cada una y otro de unos cinco centímetros, tres paquetes de fulminantes para mecha con 8 unidades cada uno, dos taleguillas cada uno con 150 gramos de azúcar para la fabricación de explosivos, una pistola "Star" 9 mm largo, otra "Star" calibre 7.75 con su cargador, una pistola calibre 6.35 "Star" con su cargador, una pistola "Star" calibre 7.75 cañón largo tipo pistolero con su cargador, otra pistola "Remington" calibre 44 con dos cargadores, una caja de cartuchos calibre 9 mm largo con 50 balas, dos cajas de cartuchos 9 mm largo con 19 balas, una caja de cartón con 7 cartuchos calibre s 444, 29 cartuchos de diverso calibre y 8 cartuchos de fusil. Y en el otro depósito 34 bombas de tipo castillo sin carga y dos botellas de líquido inflamable que fabricó el propio Cristino García en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 133.364. 1071 Un guerrillero incluso se le vio haciendo estraperlo en la Plaza Mayor por las necesidades económicas del momento en AHCCPCE, Documentos PCE Anexos, Jaques 15 Informe de Darío, 22 de Noviembre de 1945 y Movimiento Guerrillero, Jacq nº 39. Informe de Oria, Abril de 1947. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 892 también llamado grupo de cazadores, integrado por los guerrilleros más audaces y cualificados para acometer las acciones arriesgadas y con más responsabilidad. Una de las misiones que encomendaron a Cristino García fue el asesinato de Gabriel León y Alberto Pérez Ayala, la orden partió del propio Santiago Carrillo desde Francia. Gabriel León Trilla fue asesinado el 6 de Septiembre, citado y engañado por Angelines Agulló, que le llevó hasta los guerrilleros Francisco Esteban Carranque y José Olmedo que había sido seleccionado para cometer el ajusticiamiento. Cuando pasaron por la calle Diagonal, Agulló se separó y los dos guerrilleros le encañonaron con una pistola, llevándole al campo de las Calaveras, cerca de la calle Abascal donde había un antiguo cementerio despoblado. José Olmedo le apuñaló varias veces cerca del corazón, mal herido y muy grave, murió horas más tarde en el Hospital Provincial. Alberto Pérez fue ajusticiado el día 15 de octubre, de nuevo siendo engañado por Angelines Agulló que le llevó hasta los guerrilleros. Esta vez además de Carranque, estaban Eduardo González Silván y Gonzalo González, que lo llevaron hasta la calle Cea Bermúdez, apuntado por las armas de los otros, le quitaron su cartera y a continuación dispararon Carranque y Gonzalo González porque a Eduardo González se le encasquilló la pistola. Como consecuencias de las graves heridas en el mentón y en el maxilar inferior, murió en el Hospital Provincial el día 20.1072 Las principales acciones realizadas por la guerrilla urbana de Cristino García hasta su detención y desintegración como guerrilla fueron las siguientes: colocación de un artefacto de plástico en un transformador de luz en la carretera de Extremadura por parte de Luis Fernández, Carranque y Francisco Corrais en agosto. El 14 de septiembre atracaron las oficinas de Renfe en el Paseo Imperial llevándose 21.148 pesetas, el día 2 de octubre asalto al centro de Falange en la calle Ayala, 52, (pensaban realizarlo el 1 de octubre con motivo del desfile de todos los Ejércitos para que tuviera más resonancia, pero no lo pudieron hacer), donde hubo un tiroteo entre guerrilleros y falangistas, hiriendo a uno de estos José Ambrós Labra. El 9 de octubre atracaron la sucursal urbana del Banco Central de la calle Delicias, 121, llevándose un botín de 143.000 pesetas. Hay diversas teorías de cuál fue el motivo de la detención de Cristino García. Algunos autores indican que se produjo en una casa en el momento de reunirse con Antonio Medina y otros guerrilleros. Otros manifiestan que sí se debió a la detención de un grupo de dieciséis comunistas del Radio Sur, entre los que estaba el secretario general del sector, Juan Cano Vega y que habló de los guerrilleros y del asalto al Banco Central. No obstante y a pesar de que la detención de Juan Cano, ayudó mucho a la policía para empezar las pesquisas e investigaciones sobre la guerrilla urbana. Lo que les llevó directamente a ellos fueron dos hechos: la aparición del cadáver de una prostituta en la calle Amor de Dios, que era clienta habitual de Francisco Esteban Carranque y que éste, tras el atraco en vez de devolver todo el dinero, se quedó parte del mismo haciendo ostentación de poseer mucho dinero, comprándose un traje, un abrigo, un reloj y una radio y gastando grandes cantidades de dinero en los bares en los días siguientes. Esto confirmó las sospechas de la policía que le llevó hasta Carranque, deteniéndole el 16 de octubre.1073 Junto a él fueron cayendo los demás miembros de la 1072 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 133.364 y Archivo Histórico Nacional, Fondos Contemporáneos, Expedientes Policiales, H-11. 1073 La policía, trató en los interrogatorios, trató de comprar a Esteban Carranque, ofreciéndole un pasaje a Buenos Aires con documentación para ir a ver a su hermana que vivía allí tras haber contactado con ella Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 893 guerrilla urbana con Cristino a la cabeza que es detenido junto a Antonio Medina Vega y Gonzalo González en la Plaza Mayor el 18 de octubre, postrando otros objetivos guerrilleros que tenía en preparación para llevarlos a la práctica.1074 En la pensión donde se hospedaba Cristino García en la calle San Agustín, 9, se le ocupó una maleta con importante documentación de futuros golpes, planos, etc.1075 Tras ser bárbaramente en MORÁN, Gregorio: “Miseria y Grandeza del PCE 1939-1985”, Editorial Planeta, Barcelona, 1986, p.103. 1074 Cristino tenía previsto para el día 20 de noviembre la sublevación de varios campos de concentración, esos presos armados entrarían en las calles de Madrid ayudando a escapar y tomar las cárceles madrileñas repletas de miles de republicanos para luchar contra las fuerzas franquistas en HEINE, Harmut: “La oposición política al franquismo 1939-1952”, Ed. Crítica, Grupo Grijalbo Editorial, Barcelona, 1983, p.460. 1075 La lista de los documentos incautados a Cristino García Granda el día 17 de octubre en la pensión propiedad de Emilio Morellón Morellón, calle San Agustín, 9, principal, nº1. En el interior de una maleta tenía 18.040 pesetas, una pistola “Royal” calibre 7.65 milímetros y documentos numerados del 1 al 39: 1. Relación de miembros de la organización que se citan en la memoria como acreedores de una mención especial. Dice Cristino que era para localizarlas en Madrid y atentar contra ellas, se lo entregó Miguel. 2. Síntesis de la memoria que eleva Joaquín Jiménez de ANTA, teniente de intendencia a José Ungría Jiménez, coronel jefe del servicio de Información y Policía Militar de Franco, sobre organización y actividades del grupo llamado “Antonio Rodríguez Aguado” que funcionó durante la guerra en la zona republicana a las órdenes franquistas. Se lo dio Miguel. 3. Relación del personal militar el INTA (Ministerio del Aire) (Dos hojas), se lo dio el servicio de información por alguien que allí trabajaba. 4. Planos hechos a mano del Cuartel de Docks, Cuartel de Intendencia y apartaderos ferroviarios del Cerro de la Plata y dos hojas de block con su diseño numérico de polvorines y contenido de los mismos, otra hoja de papel doblada que indica lo existente en El Escorial y distancia de Madrid en kms, habitación del jefe de la unidad, distancia de Valdemorillo y objetivo señalado con el número 7. Un plano de una finca situada en la calle del Piamonte donde expiden documentos impresos para subsidios de espectáculos señalando la situación de las ventanillas (se prepara para un posible atraco). Estaban hechos según Cristino por gente del partido y se lo dio un tal José para algún día asaltar cuarteles, casas y apartaderos ferroviarios apoderándose de ellos, voladura de polvorines y atracos por guerrilleros de las oficinas del subsidio. 5. Hoja que empieza con Jefe de brigada anticomunista Antonio Marzo González, vive en Murcia y termina con la documentación que tiene el Rubio. Sería para atentar contra él y se lo dio del comarcal de Getafe, colaboración en la fuga de reclusos de los campos de Talavera y Colmenar, averiguación del enlace de Cáceres que dan cuenta de su misión, averiguación de donde se encontraba la pistola ametralladora, el revólver y cuatro bombas que el individuo envió a Málaga que entregó al sector sur y recogida de la documentación de Gabriel León Trilla. La nota se la dio Miguel, habló con José para buscar enlaces que tenían contacto con esos elementos para que se enteraran de esta misión pero que no hizo nada. 6. Plano a lápiz en papel cuadriculado describiendo las carreteras de la Ciudad Universitaria, carretera del Pardo, carretera de la Coruña. Por allí se veía a un individuo apellidado Carrasco que vivía por Aravaca y tenía unas 32 pistolas, para atracarle y quedarse con ellas. A este Carrasco se le vio en la DGS porque fue interrogado por la policía, no sabe si fue una mentira de él. 7. Esquema de la carretera de Alcobendas, Cuartel de Automovilismo, carretera de Burgos, posición de los centinelas, cuerpo de guardia, dormitorios y cocina. Para asaltar un cuartel de Automovilismo situado en la carretera de Alcobendas. 8. 25 cuartillas escritas a máquina donde se describe hasta lo que es un fulminante como se fabrica y colocan las bombas para la destrucción de puentes, túneles, vías férreas, ilustrando con diez hojas de papel tela, la manera de colocar la mecha, cebos y efectuar empalmes, así como la colocación sobre saltos de agua, conducciones eléctricas y puntos vulnerables de puentes y bocas de túnel. Para que lo estudiase él y los demás grupos de guerrilleros en la fabricación de explosivos y voladuras, de puentes, vías férreas y otros. 9. Siete impresos de autorización militar para pasaje del cuerpo de suboficiales y seis hojas concediendo pasaporte a soldados, correspondiente al general jefe del cuerpo del Ejército del Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 894 Maestrazgo. Impresos de autorización militar para utilizarlas en caso de viajar, se los dio Miguel. 10. Hoja concediendo la medalla conmemorativa de la campaña de Rusia a nombre del legionario de la 5ª Cía Francisco Agudo García. La utilizó para ocultar su identidad. 11. Cédula personal de Albacete a nombre de Miguel Martínez Miró. La utilizó para ocultar su identidad. 12. Dos cuartillas en blanco con el membrete “Jordi”, “Cables Acero”, selladas con la inscripción en color rosa, Cables Acero, Jordi, Barcelona. Para extender certificados de trabajo. 13. Dos cuartillas y media escritas partes a máquina y el resto a mano deseo de conocer el sumario de Mercedes Gómez de la causa 124.728 contra Fermín Vaqueriza, Fernando González, Vicente Pérez y Pedro Goya, señalando nombres y domicilios de los que actuaban como fiscales y especialmente de los que califican las causas de sabotaje y espionaje. Dos cuartillas para atentar a las personas que forman parte de los tribunales que juzgan a los que están encartados en sabotaje y espionaje, informar y ordenar su ejecución. 14. Fotografía de Joaquina Márquez Castellano de Colmenar Viejo, como confidente de FET y JONS. Para si la encontraban darle muerte. 15. Nota a lápiz con el nombre de Agustín Alonso y otros y sus respectivos domicilios. Si los encontraban ejecutarlos 16. Nota manuscrita con papel cuadrícula y color naranja en lo que se da detalle de lo ocurrido en Navas del Marqués a la entrada de las fuerzas nacionales. En el que aparecen los nombres de algunos vecinos de aquel pueblo para eliminarlos. 17. Hoja de block escrita a mano titulada para recoger a César y cita de cazadores. Para recoger César que era Alberto Pérez Ayala para matarlo y el ingreso de un individuo en el grupo de guerrilleros. 18. Nota de block escrita a mano en la que señalan a Juanito Quijano anticomunista. Para darle muerte si le encuentran 19. Cédula personal de Albacete a nombre de Luis Gil del Olmo. Utilizada por él como documentación personal. 20. Notas a máquina sobre Juanita Marques Castellano y sus actividades. Confidente de Falange había que eliminarla. 21. Impreso de la diputación de Madrid para solicitar certificado de la cédula n. 37.947. procedía de la cartera de Alberto Pérez Ayala. 22. Tapa de un carné del Frente de Juventudes a nombre de Francisco ------- La Lana. Para ser utilizado por los guerrilleros que él mandaba. 23. Cédula personal de Madrid a nombre de Félix Martín Marco y Luis Domínguez Aunion. Utilizarlo para guerrilleros. 24. Una receta del Dr. José Anclada. 25. Una cuartilla manuscrita son las señas personales de Juanito Quijana y su domicilio. Era enemigo del partido y había que eliminarlo. 26. Manuscrito en la hoja de un libro de contabilidad, recomendando unidad en el trabajo del partido comunista. Como tenía que hacer el trabajo. 27. Cuartilla escrita a máquina, con nombre y domicilios de diversas personas. Con nombres de personas para atentar. 28. Carta de la casa de Barcelona “Adolfo Álvarez S.A.” de maquinaría que utiliza a Alberto Pérez Ayala para ofrecer mercancías de la misma. La llevaba Alberto Pérez cuando le asesinaron. 29. Escritos a lápiz de Luis Linares detallando su situación en Jaén. Fugado del destacamento de Valdemanco para justificar su actuación en Jaén. 30. Nota manuscrita señalando el recorrido de los motoristas del Parque del Oeste, viveros a casa de campo. Para atracar a los motoristas. 31. Certificado provisional de la Legión Española de Voluntarios a nombre de Francisco Aguado García. Lo utilizaba personalmente. 32. Salvoconducto sin fotografía, expedido en Madrid a nombre de Fernando Amador Díaz. 33. Cédula del ayuntamiento de Bilbao a nombre de Alberto Pérez Ayala. 34. Circular número 20. Federación de guerrilleros. Grupo León Galicia, Estado Mayor (cinco hojas de papel cebolla escritas a máquina). Para que tomaran ejemplo las demás agrupaciones guerrilleras en especial la del Centro. 35. Cédula personal a nombre de Fernando Amador Díaz, expedida en Madrid. 36. Receta de Fernando Amador, Dr. José Anclada, Fuencarral, 91. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 895 torturado durante más de un mes donde le sacaron las uñas de las manos, planchas al rojo vivo en la espalda, pecho y planta de los pies1076, no obtuvieron nada de Cristino tras los interrogatorios en los calabozos de la Dirección General de Seguridad ni en el Ministerio de la Guerra. El juicio se celebró el 22 de enero de 1946 en el Gobierno Militar de Madrid siendo condenados a pena de muerte y fusilados el 21 de febrero de 1946 en el campo de tiro de Campamento.1077 Cristino García Granda escribió una carta de despedida al PCE y al pueblo, que fue publicada en el “Mundo Obrero”: “(…) Solo hubo un día de buen trato, el que caí, desde cigarrillos rubios hasta palabras dulces, ofrecimientos de facilitarme la fuga, propuesta de que me pusiera a su servicio. Mi respuesta ya sabéis cual fue. A partir de aquí empezaron las “sesiones”. Al tercer día me sangraban los oídos y tenía los testículos como puños. Los vergajazos ya no quedaba una pulgada del cuerpo adonde no hubieran llegado. Después de cada sesión le bajaban arrastrando cuatro esbirros. Cuando me desmayaba me echaban un cubo de agua y otra vez a zumbar. Así estuvieron 12 días sin parar. Me dejaban reponer otros 3 y empezar de nuevo una semana seguida. Me he convencido que tengo la piel muy dura y que quien se lo propone, quien en estos momentos piensa en lo que es y más si es comunista no habla aunque lo hagan picadillo. Creo que no hice más que comportarse como debía. No digo esto para vanagloriarme, lo hago solo porque sé el fin que me espera y quiero que ésta carta, si por desgracia es la última sirva no sólo porque pongas al desnudo ante el mundo, los métodos de estas hostias y cuál ha de ser siempre el comportamiento de los antifascistas cuando tienen la desgracia de caer. Como os digo, mi situación y le de los demás camaradas es de pocas esperanzas. Quiero envolvernos en un proceso común, y hemos negado a aceptarlo. Yo comprendo que matarnos por actividades políticas resultaría difícil ante la situación internacional, y por eso nos achacan atracos y otras cosas. Me olvidaba deciros que a los tres primeros “interrogatorios” asistió un 37. Siete notas de hojas de block, escritas a lápiz, diferentes tamaños en los que dan a conocer haber salido libertos e ingresado en el campo, lugar donde se reúnen algunos alemanes, pertenecientes a la Gestapo y notas diversas. Sobre una reunión de alemanes dada por un jefe de sector de información, ampliarla y poder atentar sobre sus vidas. 38. Nota escrita a lápiz citando el dinero que lleva el porte del Círculo de Bellas Artes todas las semanas para pagar los gastos del Ministerio de Agricultura y Comercio. Llevaba un portero del Círculo mucho dinero para atracarle. 39. Mapa con el diseño de la distribución de las guerrillas en la serranía. Establecer en los montes próximos de Madrid un grupo de guerrilleros que sirvieran de enlace con los que huyeron de Madrid. En Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 133.364 y Archivo Histórico Nacional, Fondos Contemporáneos, Expedientes Policiales, H-11. 1076 Entre la relación de documentación del expediente policial de Cristino García aparecen varios expedientes de los inspectores de guardia de la Brigada de Investigación Criminal en la Dirección General de Seguridad indicando que el prisionero estando incomunicado estuvo a punto de suicidarse el mismo día de su detención originándose dos heridas en el brazo izquierdo sobre la vena con una herradurita que tenía en el zapato en el momento que estaba mirando unas fotografías, siendo curado en el botiquín de la dependencia en Archivo Histórico Nacional, Fondos Contemporáneos, Expedientes Policiales, H-11. 1077 En el mismo expediente constan los fusilamientos de Cristino García Granda, Luis Fernández de Ávila, Antonio Medina Vega, Francisco Esteban Carranque. Pero junto a ellos también fueron fusilados: Manuel Castro Rodríguez, Cándido Mañanás Servant, Alfredo Ibias Pereira, Diego Duque Molina, José Martínez Gutiérrez, Blas Cordero Bazaga, José Antonio Cepas Silva y Alfonso Díaz Cabezas. Se les conmutó la pena de muerte por la de treinta años a Gonzalo González, Eduardo González Silván, Francisco Corrais, Alejandro Moreno y Puente Guisado, pena de treinta años también a Nicolasa del Carmen y Joaquín Almazán en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 133.364 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 896 “boche” que me dijo que tenía buenos “recuerdos” míos y de Medina en Francia. El tercer día se despidió de mí cuando sangraba por todas partes y echándome una bocanada de humo en los ojos y diciéndome: Ya era hora de que te cazáramos. Perdonad si ésta carta va un poco revuelta, pues la hago a intervalos y con vigilancia permanente. Me tienen enjaulado como a un mono; solo faltan los niños echándome cacahuetes. Por eso quiero aprovecharla para dirigirme quizá por última vez, a mi pueblo y a mi querido partido. Mi ánimo, camaradas están firme como lo fue siempre el mío. Cuando pasé la frontera para incorporarme a mi puesto de combate contra esa patulea de fascistas, sabía que no eran rosas lo que me esperaba. Pero estoy orgulloso de haberlo hecho. Para mí, más que una tarea de sacrificio, era un honor que se me concedía al venir a luchar por mi pueblo y por mi patria. Recuerdo la rabia que me daba cuando en Francia veía que otros camaradas salían para el país antes que yo. Aquí estaba y está nuestro puesto. Si en la lucha caemos alguno, ¡qué importa!. Otros proseguirán nuestra obra, pero no podéis imaginaros la satisfacción que tengo de haberme comportado como era mi obligación. Y así me portaré hasta el último momento. Ya sé que la callanesca Falange intentará echar basura sobre nosotros, acusándonos de robos y otras cosas. En el juicio presentaron a un tipo que en mi vida había visto delante, que me acusaba de ser su jefe, dijo que me había conocido en Madrid dos meses antes de salir yo de Francia. Por este estilo son las demás acusaciones. La realidad es que me han condenado y a matarnos van, porque los “boches” alemanes no me perdonan los malos ratos que les hicimos pasar. Querer matarme porque soy antifascista, fiel hasta la muerte a la causa antifranquista y al partido. Antes de terminar, quisiera daros algunos consejos que dentro de mi modestia creo que serán útiles. Estamos en una situación en que posiblemente dentro de pocos meses nuestra patria será liberada. Mi experiencia me ha demostrado que no hay cosa que más vuelva loco a estos perros que la lucha guerrillera. Hay que prestar mucha atención a su crecimiento. Creo que hay que poner mucho cuidado a la selección de los mandos, que sean hombres capaces y que, si algún día caen, que no se dejen envolver por los turcos y martingalas del enemigo. Otra experiencia que he sacado es que hay que imponer inflexiblemente la norma de que nadie conozca más de lo que interesa. Hay que educar a los camaradas en el coraje ante el enemigo, en la seguridad de que tiene más posibilidades de salvarse el que no suelta palabra que el que habla. Y por encima de todo, haya o no hay posibilidades de salvarse, lo que debe imperar es nuestra conciencia de comunistas. Tengo tantas cosas en la cabeza, que creo que estaría escribiendo una semana seguida, pero comprendo que tenéis cosas más importantes y no quiero entreteneros. Quiero pediros un favor, y es que hagáis llegar ésta carta a nuestro grandioso Buró, pues de ella se enterarán también sus antiguos compañeros de lucha franceses. Soy poca cosa, pero sé que en cuatro años que peleamos juntos para liberar a Francia de los invasores alemanes establecimos unos lazos que ni la muerte podrá romper. Si orgulloso me siento de ser hijo de España, no es menos el que siento de haber aportado mi esfuerzo a la liberación de Francia. Ellos ya son libres, pero a dos pasos tienen el enemigo, a los nazis y falangistas, que saquearon y asesinaron miles de franceses. Decidles que no descansen hasta barrer a estas bestias falangistas. Por último, dedico mi despedida a vosotros y al Buró. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 897 A vosotros, camaradas de la Delegación, os pido que no escatiméis sacrificios para que nuestro querido partido sea lo que siempre fue: el partido de la vanguardia antifranquista. Aún es muy largo el camino que tenemos que recorrer hasta ver a nuestra patria libre de los fascistas, pero ya queda poco. Cuando se ve cómo tiemblan ante lo que les espera, tenemos que dar mucho más, la vida y mil vidas que tuviéramos, pues todo hay que darlo por bien empleado por la libertad y el triunfo del pueblo y de la democracia. Transmitirle mi saludo a los guerrilleros, mis compañeros y hermanos, y estoy seguro de que pase lo que pase seguirán peleando como hemos jurado hacerlo. Decidle a la dirección del partido que la promesa que le hicimos de ser fieles hasta la muerte al partido, la hemos cumplido, que no olvidamos sus enseñanzas y consejos, y que si tenemos que morir, nuestros verdugos sabrán cómo mueren los comunistas, lo mismo que supieron cómo luchaban”.1078 Los fusilamientos se llevaron a cabo a pesar de la extensísima campaña internacional para conseguir detenerlos con protestas ante la ONU, observadores internacionales en el juicio, titulares en los principales periódicos extranjeros, telegramas de personalidades importantes directamente al propio Franco suplicando la paralización de los fusilamientos pero sin conseguir nada. La presión internacional fue tan grande que el 1 de marzo muchos países retiraron a sus embajadores de España y Francia ordenó el cierre de su frontera franco-española, obsequiando a Cristino a título póstumo la gran cruz de guerra con estrella de plata dorada, siendo considerado un héroe nacional francés y poniendo su nombre a varias calles en ciudades y parques francesas, incluso hoy en día una calle en Alcalá de Henares lleva su nombre. Con la formación del nuevo organigrama de la dirección del PCE en marzo de 1946 denominado Comité de Madrid, volvieron a relanzar la actividad guerrillera. Agustín Zoroa se hizo cargo en marzo de 1946 la Delegación del PCE en España, con la ayuda de Eduardo Sánchez Biedma, Eladio Amador García, Juan José Bernues Crespo, José Menéndez López, Pilar Claudín Ponce, Faustina Romeral Cervantes, Lucas Nuño Baos, Teodoro Carrascal Anaya, José Luis Fernández Albert, Manuel Hernández Leal, Pilar Claudín, Cecilia Cerdeño Cifuentes, etc. Dejando la jefatura guerrillera de la zona centro a otro cuadro enviado desde Francia a principios de 1945, Pedro Sanz Prades “Paco el Catalán”. Ante la falta de guerrilleros, durante un tiempo se abastecieron de militantes pertenecientes al Sector de Getafe, dirigidos por Buenaventura Gómez Díaz y utilizando a trabajadores de la empresa de Construcciones Aeronáuticas (CASA). Aquí fabricaban los moldes y tubos donde luego se metía la dinamita para hacer artefactos explosivos. Entre los militantes estaban: Francisco Gascó Santillana, Bernardino Gómez Expósito, Jesús Atienza Martínez, José Camacho Díaz, José Mena Rodríguez, Benito Claudio Hernández “El Negro, José Soto Martín, Juan José Vidal Vara y Casto Loarces Roldán. Francisco Gascó estaba en contacto con el Comité Provincial de Madrid, cuyos dirigentes Ángel Sánchez Torcal y Francisco Lòpez, le pidieron dos individuos para 1078 AHCCPCE, Prensa, “Mundo Obrero”, junio de 1946. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 898 realizar algunas acciones guerrilleras en Madrid capital. El día 3 de marzo del 1946 Gascó con la ayuda de otros camaradas Bernardino Gómez Expósito, Jesús Atienza y José Soto pusieron unos artefactos en el edificio de Falange en el barrio de Chamberí, en la calle Almagro. El día 11 de marzo, Gascó junto con Juan José Vidal y Casto Loarces colocaron una bomba en la casa del delegado nacional de la lucha contra el paro, en la calle Fuencarral, 149 y el día 17 de marzo colocaron otro pequeño artefacto en la línea del ferrocarril entre las estaciones de Getafe y Pinto, que explosionó cuando pasó el tren correo de Cartagena Todos estos militantes fueron detenidos y el juicio se celebró el 29 de mayo de 1946, con las consiguientes condenas: Francisco Gascó Santillana a pena de muerte, también tenían pena de muerte Casto Loarces y Juan José Vidal pero fue conmutada a una pena de treinta años, ésta misma pena para Buenaventura Gómez, José Camacho, Benito Claudio, Jesús Atienza y José Mena. Francisco Gascó Santillana fue fusilado en Carabanchel el 16 de julio de 1946, siendo inhumado en el cementerio municipal de Carabanchel.1079 La guerrilla más activa, duradera y prolífera de la guerrilla urbana de Madrid, desde mayo de 1946 hasta mediados de 1947, estuvo al mando de Pedro Sanz Prades, “Paco el Catalán”. Este castellonense había participado en la resistencia francesa contra los nazis y fue enviado a principios de 1945, para ocupar un puesto en el aparato guerrillero, concretamente en la Agrupación Guerrillera del Centro, cuya máxima figura era José Isasa Olaizola, “Fermín” . Éste le nombró Jefe del Estado Mayor de dicha Agrupación. En los primeros meses se dedicaron a recorrer diferentes provincias para ver el estado y la formación de las distintas guerrillas que formaban parte de la Agrupación. También les inculcaban formación política y militar, indicando a los guerrilleros que no dejaran la lucha contra el franquismo y Falange y exhortándoles a una estricta obediencia al PCE. Pero José Isasa fue detenido, junto a su ayudante José Antonio Llerandi, “Julián” , en Talavera de la Reina. En aquellos enfrentamientos se suicidaron dos jefes guerrilleros de la Agrupación Guerrillera del Centro, Jesús Bayón González “Carlos” y Manuel Tabernero Antona “Lyon” .1080 Pedro Sanz pasó a ocupar el puesto de máximo responsable de toda la Agrupación Guerrillera, destacando sobre todo su labor en la guerrilla urbana de Madrid. El primer grupo que formó estaba dirigido por Jerónimo Marchena Domínguez, que fue el encargado de organizar dos pequeños grupos con jóvenes militantes de la JSU, comandados a su vez por José Luis Sánchez Cano. Los integrantes de ambos grupos fueron: Ángel Goya Arroyo, José Yuste García, Germán Sanz Esteban, Luis Berlinches Raso, Juan Arranz Lafont y Adolfo González Barahona. Algunos de estos jóvenes tenían dieciséis años por aquellos entonces. También tuvieron la ayuda de dos jóvenes mujeres, Luisa González Barahona y de Isabel Torralba (esta era la compañera de Pedro Sanz), como enlaces y dedicadas al transporte de los explosivos. Su actividad prioritaria fue la colocación de pequeños explosivos y artefactos en varias tiendas de comestibles en diferentes calles de Madrid, para protestar en una campaña internacional contra el hambre, la miseria y hambruna que se daba bajo el régimen franquista, especulando y haciéndose grandes fortunas a costa del pueblo español. También hicieron algunas actividades de reparto de propaganda y pegada de banderines republicanos. Pero como pasó con anterioridad con otros grupos de acción, fueron detenidos en mayo de 1946, sin poder realizar otros objetivos programados. El 1079 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 135.114. 1080 MORENO GÓMEZ, Francisco: “La resistencia armada contra Franco”, Crítica, Barcelona, 2001. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 899 desenlace final fue el fusilamiento de Jerónimo Marchena Domínguez el 31 de septiembre de 1947 y penas de treinta y veinte años para los demás detenidos.1081 Otro grupo guerrillero fue el formado por Antonio González Barahona, que incluyó a Juan José Aranda Bonilla “Alto” o “Juanjo” , Antonio Porcel Porcel, Francisco Poveda Ibáñez, Alberto Rubio Martínez, Rufino Ángel Martínez García, Rafael Maure Hervás, José Monte Granados, Felipe Linares White, Eugenio González San Ignacio, Eduardo López Venturini y Salvador Lledó Más. Los jefes de partida eran, Juan José Aranda, Antonio Porcel, Felipe Linares White y Rafael Maure Hervás. Entre junio y septiembre de 1946 realizaron una serie de actos guerrilleros como: colocación de artefactos en tiendas de comestibles (protestaban por la escasez de alimento y por la hambruna que sufría el pueblo español, en centros oficiales y delegaciones de Falange en Madrid (calle Blasco de Garay, Ayala, Lagasca, etc) y el asalto a las dependencias de Aviación en la calle Gabriel Lobo, 32 para apoderarse de armamento y explosivos, pero no había nada de esto y cogieron una máquina de escribir. Pero los dos sucesos de mayor envergadura de este grupo fueron: el asesinato el 2 de septiembre de 1946 en la calle Topete de un sereno llamado Ruperto Alonso García, con domicilio en la calle Wad-Ras, el cual ingresó cadáver en la casa de Socorro de Chamartín de la Rosa (parece ser que la orden salió de José Isasa, quien se la transmitió a Pedro Sanz y este a Juan Sanz Pascual), siendo cometido por el grupo de Felipe Linares. El otro suceso fue el intento de asesinato de un guerrillero llamado Emiliano Ruiz Palacios “Narciso” a manos de sus camaradas Juan José Aranda, Francisco Poveda y Antonio Porcel. Emiliano Ruiz nació en Yepes (Toledo), hijo de Saturnino y Dolores y estaba domiciliado provisionalmente en Madrid, calle Ruíz de Alda, 31. En noviembre de 1946 ingresó en una partida de guerrilleros con destino a la Agrupación de Guerrilleros de Cáceres y a finales del mismo mes, se fugó y regresó por la sierra de Madrid y luego a la capital, hospedándose en un hostal de la calle del Carmen, 1, para buscar trabajo. La organización comunista le calificó de chivato y agente de la policía y parece ser que denunció a alguno de sus compañeros. Emiliano recibió la visita de una mujer conocida como “Martina” diciendo que era conocido suyo y que se pondría en contacto con el partido para ver si le podían dar trabajo. A los pocos días regresó la mujer, indicando que sería enviado a Valencia. El 14 de diciembre fue “Martina” diciéndole a Emiliano que se preparara porque se iban. Primero le presentaría dos individuos en otra cita (hay otra versión que indica que fue Juan José Aranda quien le llevó ante sus dos camaradas). Estos eran Porcel y Poveda (habían recibido por parte de Juan José dos pistolas y un frasco con gasolina), que le pidieron la documentación porque ya no la necesitaría en Valencia. Eran las 21.30 de la noche y debido al comportamiento de los otros, Emiliano estaba receloso ante sus acompañantes. Le dicen a éste que el PCE no puede admitir en sus filas a ningún traidor diciéndolo de manera generalizada. Fueron en dirección a un despoblado que había, a unos quinientos metros de una casa, en ese momento le empezaron a dar golpes con la culata de dos pistolas, cayendo al suelo, sangrando por la 1081 Los explosivos fueron colocados en una repostería de la calle Bravo Murillo, 103, en una pastelería de la calle Ponzano, en unas mantequerías Leonesas de la Avenida Reina Victoria, 4, en la puerta de la casa de Auxilio Social en San Bernardo y en otra tienda de la calle Martínez Campos, esquina Zurbano, en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 136.013. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 900 cabeza y desde el suelo notó como le pisoteaban. Emiliano perdió la conciencia unos segundos, porque cuando se despertó estaba envuelto en llamas, ya que los otros le habían rociado de gasolina y le habían prendido fuego, dándose a la fuga a continuación, creyendo que estaba muerto. Emiliano al notar el fuego reaccionó rápidamente y pudo apagarse el fuego con las manos y con tierra, dirigiéndose a una luz que se veía de lejos. Al cruzar un pequeño arroyo se cayó y al mojarse la cara se le llenó todo de ampollas. Llamó a la puerta de una casa que había allí y abrió un chico asustándose por el aspecto que llevaba. Le llevaron a una casa de Socorro de Cuatro Caminos, donde le hicieron las primeras curas, ingresando con el nombre de Narciso Rico Pérez en el Hospital Provincial, en la sala 32, cama 21, desde el 14 de diciembre hasta el 4 de enero. Todo el grupo de guerrilleros fue detenido y el juicio se celebró el 5 de abril de 1949 Juan José Aranda Bonillo, Francisco Poveda Ibáñez y Antonio Porcel Porcel a la pena de muerte, Eugenio González San Ignacio, a la de treinta años, a Francisco Lara Castillo, Salvador Lledó Mas y Alberto Rubio Martínez a la de veinticinco años, Eduardo López Venturini, a la de quince años, Rafael Maure Hervás, a la de trece años, a Rufino Ángel Martínez y José Montes Granado a la de doce años, Primitiva Martín Martín a diez años. Juan José Aranda, Francisco Poveda y Antonio Porcel fueron fusilados el día 5 de mayo de 1949 a las 3.30 de la madrugada en Carabanchel.1082 La cantidad de artefactos y explosivos que puso estos grupos guerrilleros fue muy extensa como demuestra una relación de la Brigada Político Social de explosivos y nombres de afectados, que estallaron en Madrid desde marzo de 1946 a marzo de 1947. De ahí hay que añadir, muchos otros artefactos que no explotaron por el mal estado de la pólvora o por la mala fabricación del artefacto: 13-3-46 Explosión de un petardo en el periódico “Informaciones” de esta capital causando destrozos. 15-3-46 Explosión de un artefacto en la delegación de FET y JONS de Chamberí en la calle Almagro, 46. 16-3-46 Explosión de un artefacto en la vía férrea del Puente de los Franceses. 5-4-46 Explosión de una bomba en la delegación de FET y JONS de Ayala, 52. 5-4-46 Colocación de una bomba en la delegación nacional de Sindicatos, en la calle Alfonso XII que no hizo explosión. 20-4-46 Explosión de un petardo en la Jefatura Provincial del Movimiento en la calle García Gutiérrez, 2. 21-4-46 Colocación de un explosivo en la Dirección General de Transportes Militares, en la calle Martínez Campos, 25 que no explotó. 1-4-46 Explosión de un petardo en la glorieta de San Bernardo, comedor de Auxilio Social. 1-4-46 Explosión de una bomba en Raimundo Fernández Villaverde, ocasionando heridos. 15-4-46 Explosión de una bomba en la plaza de la Cibeles, al ser detenidos los que intentaba realizar un atraco en el banco de España. 20-7-46 Colocación de un petardo en los locales de la milicia Universitaria en la calle Luisa Fernanda, 1. 1082 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 140.078 y Entrevista a Salvador Lledó Más, 20 de junio de 2005. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 901 3-8-46 Colocación de un petardo en la calle Modesto Lafuente, 1, tienda de MANUEL LOPEZ MARTÍN. 3-8-46 Colocación de un petardo en la Avenida del Generalísimo, tienda, (Tetuán de las Victorias), propiedad de BLAS OLMOS PUECH. 12-8-46 Colocación de un artefacto en la repostería de ZACARIAS SÁNCHEZ MIGUEL, calle Magallanes, 16, sin explotar. 4-9-46 Explosión de una bomba en las Mantequerías de Goya 129-131, propiedad de LUCAS GARABATO ARRIBAS. 4-9-46 Explosión de una bomba en la tienda de FELIX MOLINA TEJEDOR, Florida 16. 4-9-46 Explosión de un artefacto en la trapería de VICENTE PLAZA GUILLÉN, Avenida del Generalísimo 16, Chamartín de la Rosa. 4-9-46 Explosión de una bomba en las mantequerías Leonesas, Princesa, 42. 4-9-46 Explosión de una bomba en la calle Ayala, 27, tienda de ALEJANDRO PASCUAL REINARES. 4-9-46 Explosión de una bomba en Narváez, 19, tienda, propiedad de PEDRO LORENZO MARTÍN. 4-9-46 Explosión de una bomba en la calle Delicias, 26, tienda propiedad de GISBERTO DIAZ GONZALEZ. 4-9-46 Explosión de una bomba en la calle Valencia, 16, tienda, propiedad, de MÁXIMO VILLAVERDE MORENO. 19-9-46 Colocación de una bomba en la sucursal telefónica en la calle Delicias, 2 sin explotar. 6-9-46 Colocación de un explosivo en la calle Valdeacederas, 2, local de Auxilio Social. 7-9-46 Colocación de un explosivo en la calle Vizcaya, esquina Delicias, carnicería propiedad de JOSE BARRIOS SANTIAGO 8-9-46 Explosión de una bomba en la calle San Lorenzo, esquina San Mateo, tienda de ultramarinos propiedad de JOSE BARREDO SANTIAGO. 15-10-46 Colocación de un petardo en la carrera de San Isidro Nuevo. 4-11-46 Explosión de una bomba en la calle Isabel la Católica, tienda de ultramarinos, propiedad de PELAYO MONTERO PEÑA. 5-11-46 Explosión de una bomba en la calle Martínez Campos, 38, pastelería propiedad de MARTÍN VIGIL HERNAN GIL. 6-11-46 Explosión de una bomba en la calle San Mateo, tienda de ultramarinos. 6-11-46 Explosión de una bomba en la calle Carranza, 7, Mantequerías propiedad de ALEJANDRO ARROYO VALLE. Distrito del Centro, 23/12/1946. Sobre las 22 horas estalló un petardo en las proximidades del establecimiento denominado Columba, calle del Pez, 9, propiedad de Albino Escribano, rompiéndose los cristales del escaparate, levantándose el cierre y causando daños en los géneros expuestos, sin evaluar los daños. Distrito de Hospicio, 03/08/1946, en una pescadería situada en la calle San Mateo, 23, propiedad de Jerónimo Vázquez Domínguez, se encontró un petardo junto con un paquete de pasquines, no hizo explosión al ser arrojado por un hueco del cierre. 04/09/46, sobre la 1.45 explotó un petardo o bomba con gran cantidad de explosivo, en la puerta de entrada de las Mantequerías de la calle Mejía Lequerica, 16, propiedad de Félix Molino Tejedor, destrozada la puerta, dos escaparates colocados en ambas partes, también destrozos en el interior, siendo valoradas en unas 50.000 o 60.000 pesetas. El 08/09/46 sobre las 00.15 horas hizo explosión un petardo en un establecimiento de Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 902 comestibles de la calle San Lorenzo, 2, esquina San Mateo, propiedad de Flora de la Torre Moreno, daños en el escaparate mural, cierre metálico y algunos artículos alimenticios dentro. También produjo daños en la farmacia del número 1 de la calle San Lorenzo, de José Vázquez Pérez, en la rotura de cristales del escaparate, rotura de cristales también en la Escuela de Aparejadores del Estado, del número cinco de la misma calle, no siendo valorados. Distrito de Chamberí, el día 03/08/46, explosión en la puerta de la Jamonería de Modesto Lafuente, 1, de Manuel López, siendo los desperfectos de poca importancia, no causando casi daños materiales. El día 08/09/46 sobre las 00.45 horas estalló un petardo en la carnicería de la calle Bravo Murillo, 86, de Francisco Franco Martín, no causando daños materiales si dentro del establecimiento pero sin valorarlos. El día 04/09/46 a las 22 horas explosión de una bomba en la calle Carranza, 7, establecimiento de Ultramarinos y Mantequería, propiedad de Alejandro Arroyo Vallés, ocasionando lesiones de pronóstico grave en Miguel Verdasco Sánchez y leves a Teresa Cartón López, Antonio Vázquez Navarro y María Badillo Cáceres. Los daños causados fueron de importancia sin valorar. El mismo día y a la hora citada, hizo explosión otro artefacto en la calle Martínez Campos, 38, establecimiento de ultramarinos de Martín Vigil Hernangil, cuyo explosivo no causó daños personales y si materiales que no valoró. Distrito de Buenavista. 04/11/46, a las 22.15 horas en el establecimiento de ultramarinos denominado “La Pajarita”, de Alejandro Pascual Reinares, calle Ayala, 23, esquina Lagasca, causando daños en la puerta de entrada y dos escaparates, así como los cristales de las ventanas de las casas próximas, ignorándose los daños. El 06/11/46, a las 22.30 horas unos individuos que pasaban en un coche por la calle de General Mola, al llegar a la esquina con Espartinas, arrojaron al establecimiento de ultramarinos propiedad de Antonio Gutiérrez Fernández un petardo que al estallar causó daños en los escaparates, así como en el rótulo y destruyó las botellas de dichos escaparates. El 24/02/47, en el patio interior del mercado de la Paz, del callejón de Ayala, fue encontrado entre un montón de basura un petardo que había sido colocado el día anterior y que fue barrido por el Servicio de Limpiezas sin darse cuenta de lo que se trataba. Distrito de Congreso, el día 04/07/46, sobre las 1.30 horas hizo explosión en la repostería de la calle Goya, 131, propiedad de Lucas Garabato Arribas, un artefacto causando desperfectos en la portada, en el interior de la tienda y sótano, rompiéndole con tal motivo las vitrinas, así como muchos enseres, mobiliario y géneros, calculando los desperfectos en 200.000 pesetas. Distrito de Hospital, 07/09/46, paseo de las Delicias, 30, daños calculados en unas 9.000 pesetas, rotura cierre, mostradores, lunas, puerta cristal y madera cierre. 19/09/46, calle Delicias, 2, Sucursal de telefónica, no explotó sin causar daños. 04/11/46, Paseo de las Delicias, 19, daños calculados en 22.000 pesetas, muchos daños en la tienda. 23/12/46, también en el paseo de las Delicias, 19, no explotó por intervenir a tiempo, arrancando la mecha encendida. 04/11/46, calle Valencia, 18, rotura de cristales en la tienda y otras limítrofes, sin saber cuantía. Distrito de Palacio, 04/11/46, a la puerta de la entrada de la repostería situado en la calle de Isabel la Católica, 19, propiedad de Pelayo Montero Peña, explosionó un artefacto, causando la rotura de cinco lunas de los escaparates y otras cinco del Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 903 establecimiento de ultramarinos sito en la planta baja de la misma finca, no se saben daños. 27/11/46 en el comercio de ultramarinos de la calle Princesa, 2, de Mauricio Jiménez Navas, daños de poca importancia valorados en 4.000 pesetas. Distrito de Universidad. 07/08/46. Sobre las 02.30 horas en el establecimiento situado en la calle Magallanes, 26, fue hallado un petardo cuya mecha se hallaba en ignición, siendo apagada y recogido por fuerzas de la policía armada. 04/11/46, a las 22.15 horas se produjo una explosión de un artefacto en la portada de las Mantequerías Leonesas, de la calle Princesa, 42, de César Rubio Rodríguez, produciéndose destrozos en la portada, escaparates, enseres de estos y existencias, cuyos daños están valorados en 200.000 pesetas, produciéndose la lesión de Antonio Peñalva Mas, que transitaba por el lugar del suceso. 23/12/46, a las 22.40 horas se produjo la explosión de un petardo en el establecimiento de carnes en la calle Fernández de los Ríos, 58, propiedad de Cesáreo García Prieto, quedando destrozado el cierre metálico en la puerta de entrada que da a Blasco de Garay, así como los espejos colocados en los quicios de aquellas. Los daños fueron valorados en 10.000 pesetas y fue herido Valentín Herrero Travanco, que pasaba por allí. Distrito de Chamartín de la Rosa, 24/12/46, sobre las 21.30 horas y en la puerta de entrada de la Casa Sindical, en la calle Nuestra Señora del Pilar, 22, encontrado un paquete con nueve cartuchos de dinamita con un trozo de mecha que cortó y apagó un policía armada. Uno de los afectados por la explosión de un artefacto en su tienda de ultramarinos de la calle Martínez Campos, 39 fue Martín Vigil Hernán Gil, a las diez de la noche, del 4 a 5 de noviembre de 1946. Ese día estallaron otros artefactos por diferentes tiendas de comestibles de Madrid. Martín estuvo dentro de la tiene un poco antes de la explosión porque había recibido una llamada de teléfono de un pariente. A los cinco minutos se produjo la explosión. Al tener una puerta con rejilla, lo que hicieron fue meter el artefacto en el interior de la tienda, produciendo grandes desperfectos en la maquinaria, caja registradora, botellas y algunos fiambres. La policía no llegó a tomarle ni declaración. Martín acudió al gobernador civil de Madrid y a un inspector de policía en la Dirección General de Seguridad. Se hizo una suscripción civil para que dieran dinero para pagar los desperfectos de los distintos establecimientos afectados, incluso el Gremio del Sindicato Falangista le dijo que le iban a dar dinero. Sin embargo, al final no recibió ninguna cantidad económica en compensación por los destrozos producidos. Le dijeron desde el mismo Gremio que había una fuerte competencia entre los diferentes establecimientos. Criticó la actuación de las autoridades franquistas, tanto a nivel policial como por parte de la administración, del Ayuntamiento de Madrid como el Sindicato falangista. La cuestión estaba en que al no tener seguros y no poder reclamar el dinero a nadie, no le podían compensar subsidiariamente y tuvo que hacer frente él solo a todos los gastos. Con mucho esfuerzo personal y económico pudo reabrir la tienda, pero le supuso la ruina total, porque a los dos años tuvo que traspasarla. No tuvo ninguna actividad política, ya que su suegro y dos de sus cuñados estaban en la cárcel con pena de muerte por su participación en el bando republicano durant la guerra. Martín decía que el motivo de los artefactos era por hacer extensa la protesta por la escasez de alimentos y eligieron unas cuantas tiendas de ejemplo. La suya estaba bien surtida de género y por eso colocaron el explosivo allí. Incluso le llegaron a comentar que en Radio España Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 904 Independiente habían emitido que en Madrid se habían puesto petardos en tiendas para protestar por la miseria y el hambre que pasaba el pueblo madrileño.1083 Los cuatro grupos guerrilleros mejor organizados y más activos fueron los capitaneados por Juan Sanz Pascual “Félix ” y “Chico de Quevedo”, el cuñado del anterior, Luis Severiano Arnau Castañares “Guiti”, Andrés Núñez Pablo “Campos” y Luis Rodríguez Martínez “Norte o Piloto”. El grupo de Luis Arnau estaba formado por Vicente Rey García, Manuel Ruiz Miguel, Claro García Roma, Nicanor Villarubia Orozco, Julio Antonio Carralero Vicente “Chaval”, Faustino Vellisca del Amo, Benito González García, Manuel Boullosa Ventín y Jesús Barci Constante. Entre agosto y noviembre de 1946 pusieron más de una treintena de explosivos en tiendas, sobre todo en mantequerías Leonesas y Arias, carnicerías y centros de Auxilio Social por distintos varios barrios de Madrid. También pusieron dos artefactos en la estación de Telefónica de la calle Delicias y en la línea férrea entre Madrid-Irún, en el término de Galapagar (Madrid). Sin embargo, el hecho más destacado por esta guerrilla del “Guiti” fue el asalto el 31 de agosto a dos pagadores de la empresa Huarte que estaban haciendo las obras del estadio del Real Madrid en Chamartín. En el asalto, los guerrilleros dieron muerte a dos pagadores de la empresa, Julián Muguerza Miguélez y Manuel Catalán Marco, tras ello, huyeron del lugar sin llevarse las 60.000 pesetas del botín. A las 11.45 un coche de la empresa conducido por el encargado general Julián Muguerza, a su derecha su socio Emilio Malumbres López y atrás el listero Manuel Catalán. Cogieron el coche camino a la carretera de Chamartín donde terminaban las obras, a la derecha había una tapia con varios recodos y del último de todos, salieron tres individuos armados que les dieron el alto. El coche en vez de parar, aceleró y fueron disparados. Los tres individuos al ver que llegaban los obreros se fueron sin llevarse el dinero. Murgueza y Catalán fueron heridos y trasladados a la Clínica de Trabajo del Instituto Nacional de Previsión, Avenida Reina Victoria, nº 21, llegando cadáveres. Muguerza con herida de fuego con orificio de entrada sin salida en la dorsal izquierda y Catalán con herida en la escapular derecha y salida en el séptimo intercostal izquierdo. Había una testigo, Inocenta Ayuso Castillo que vio como los atracadores tenían taxis para fugarse (uno era alto, moreno, delgado, en mangas de camisa y gorro blanco con fusil ametrallador, otro delgado, con pistola y el tercero igual que el anterior con traje claro con pistola y de entre 25 y 28 años, el cuarto estaba desarmado, más bien pequeño, moreno, joven y con traje marrón. Según otro testigo, Celestino Pindado Rodríguez, el alto llevaba un mono caqui ocultando su cara y cabeza con dos pañuelos, corriendo todos hacia un taxi parado que había más arriba, hacia la carretera de Maudes, en un coche Citroën “Pato” que les esperaba con las puertas abiertas.1084 1083 Entrevista telefónica a Martín Virgil Hernán Gil. 1084Julián Muguerza Miguélez de 39 años casado, hijo de Alfonso y Modesta de Lizasaain (Navarra), calle García Morato, nº 146. Emilio Malumbres López de 57 años, casado, industrial, hijo de Marcelino y María Matías, Corella (Navarra). Manuel Catalán Marco, 61 años, casado, hijo de Rufino y María de Corella (Navarra), calle Alenza, nº 15. Muguerza dejaba cuatro hijas: María Pilar, Luisa María, Victoria y Mª de los Ángeles y su mujer, Pilar Bengoechea Ormaechea y Catalán estaba casado con María Jiménez Garcí y dejaba tres hijas Felisa, Ignacia y Antonia. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 905 Las investigaciones policiales dieron su fruto y todos los miembros de la guerrilla fueron detenidos y posteriormente fusilados. Severiano Luis Severiano Arnau fue asesinado en un tiroteo con la policía, cuando tenía una cita con otro comunista, en la calle General Mola de Madrid, a las 15.15 del día 21 de noviembre de 1946 (tenía ocho orificios de entrada de bala en el tórax y en el resto del cuerpo).1085 El consejo de guerra se celebró el 21 de mayo de 1947 y condenaron a: Claro García, Manuel Boullosa, Manuel Ruiz, Nicanor Villarubia, Benito González y Julio Antonio Carralero a pena de muerte, Vicente Rey García y Juan José Revilla a treinta años, Manuel Barci a doce años, Faustino Vellisca a tres años. Absolver a José García Roma y Jesús Barci Constante. Conmutada la pena de muerte a Manuel Boullosa y Emilio Santiago Muñoz por una de treinta años. El 26 de agosto de 1947 fueron fusilados Julio Antonio Carralero, Claro García Roma, Benito González García, Nicanor Villarubia y Manuel Ruiz Miguel en Carabanchel. El grupo de Luis Rodríguez Martínez estaba formado por Francisco Noheda Abad “El Bajito” y Manuel Manzano Arroyo. Aparte de colocar varios explosivos y artefactos en tiendas de comestibles, llevaron a cabo el ajusticiamiento, en palabras de la propia guerrilla, del sereno Antonio Boto Fernández, en la calle Jaén, el 3 de febrero de 1947, por haber sido confidente y delator de otros comunistas de la zona y trabajar al servicio de la policía, incluso fue recompensando por parte de la Brigada Político Social públicamente por ello (reconocido por la propia policía franquista). Llegaron dos guerrilleros y le sujetaron de la hebilla del cinturón y le dispararon a corta distancia. Parte de este grupo guerrillero participó en el asalto al polvorín de la Escuela de Transformación de Villaverde, el 31 de diciembre de 1946, en el que también participaron Pedro Sanz, Andrés Núñez y Marcelo Manzano Arroyo “Maelo” . El plan era hacerse pasar por militares para llevarse armamento y municiones. Pero en el momento que entraban en el cuartel y quisieron amarrar al soldado que estaba de guardia, se inició un tiroteo que frustró el plan y escaparon, vestidos de militares, en la camioneta que les había llevado. Como pasó con las anteriores guerrillas, la guerrilla de Luis Rodríguez, fue arrestada. El consejo de guerra se celebró el 12 de junio de 1947 y las condenas fueron: Luis Rodríguez Martínez y Francisco Noheda a pena de muerte y Marcelo Manzano a treinta años. Las penas de muerte se cumplieron el 26 de agosto de 1947 siendo fusilados Luis Rodríguez y Francisco Noheda en Carabanchel.1086 El 12 de febrero de 1947, “Paco el Catalán” mandó al grupo de Andrés Núñez Pablos, que había sido guerrillero en las provincias de Toledo y Ávila, colocar unos artefactos en el cuartel de la Guardia Civil de Usera. El grupo estaba formado por Francisco García Manzanedo “Pelón” y Francisco Villalba Cruz “Ochoa” , con unos explosivos que había realizado Ángel Blázquez. El encargado de poner los explosivos iba a ser Francisco García. Los dos artefactos estaban compuestos por un tubo, una mecha en la parte superior con una tuerca y con forma cilíndrica. Pero en el momento que iba a dejarlos en la entrada del cuartel, fue detenido por la guardia civil que estaba de vigilancia, siendo arrestado. 1085 Registro Civil de Madrid, Distrito de Buenavista, Severiano Luis Arnau Castañares y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 137.899. 1086 Antonio Boto Fernández era natural de Los Llanos (Oviedo), de 33 años, soltero y vivía de huésped en la calle Amaniel, 6. Le encontraron con varios carnés y un reloj. Fue llevado a la Casa de Socorro de Cuatro Caminos llegando cadáver en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 139.683. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 906 Juan Zazo Martin, sargento de la Comandancia del puesto de la Guardia Civil de Usera, 301 Comandancia del Primer Tercio manifestó que sobre las 21.45 horas del día 12 de febrero de 1947 estaba de guardia, el soldado Esteban López Mencias, como ayudante de puertas. Vio llegar a un individuo y le dijo que donde iba y dijo que a ver a su hermano y no se paraba. El guardia sospechó de él y le preguntó quién era su hermano y donde vivía. El otro sin hacer caso seguía andando y le respondió que en el último piso. El guardia le gritó fuerte, reduciéndole y que levantara los brazos apuntándole con el subfusil. Vio que llevaba dos bombas de forma cilíndrica construida por un tubo, una mecha en la parte superior con una tuerca, siendo detenido Francisco García Manzanedo. Previamente hubo una explosión en una escalera de un centro policial en Vallehermoso, que podría tener relación con este hecho. Francisco García Manzanedo fue trasladado a la comisaría y habló de sus compañeros de lucha, siendo detenidos y el 17 de marzo de 1948, Francisco García “Pelón” fue condenado a treinta años y Francisco Villalba a veinticinco años.1087 21.2. La Agrupación “Eugenio Mesón”. Juan Sanz Pasc ual y Juana Doña Jiménez. La guerrilla de Juan Sanz Pascual fue denominada “Agrupación Eugenio Mesón”, en homenaje al dirigente juvenil comunista. También la conocían como la “Agrupación Madrid”. Este grupo estaba integrado, aparte de Juan Sanz Pascual, “Félix” , por Eugenio Moya Mayor, “Moyita” , José Nicolás Martínez Gallego, Augusto Díaz Rebolledo, “Emilio” , mano derecha de Juan Sanz, Antonio González Barahona, “Raúl” , (estaba escondido desde el asalto al Banco Español de Crédito) y Juana Doña Jiménez. En una de las primeras entrevistas que tuvo con Juan Sanz, Juana ya empezó a ver la personalidad fuerte y extremada valentía del joven comunista. Era un hombre de acción e intuitivo. Juan se fiaba más de sus actitudes, instintos y facultades de sus hombres, que del pasado que cada uno hubiera tenido. Gran organizador, dinámico en las tareas a desarrollar y metódico en relación a la lucha. Durante la guerra perteneció al comando militar de Domingo Girón y fue miembro destacado de comandos guerrilleros en el Ejército Republicano. Su función era pasar de una zona ocupada a otra para realizar sabotajes y acciones secretas para el Estado Mayor Militar republicano.1088 En una misión realizada en Galicia, se propuso secuestrar en la zona sublevada a general italiano. El comando estaba liderado por Juan Sanz y por otros seis hombres más. Tras cumplir el objetivo, se pusieron en marcha monte a través con el general, su ayudante y un oficial español. En un momento dado, el general italiano se negó a dar un 1087 En una comunicación telefónica con Francisco García Manzanedo no quería recordar aquellos acontecimientos porque había sufrido mucho y para él era una cosa olvidada, siendo reacio a manifestar nada de lo sucedido en sus tiempos de guerrilla. 1088 FERNANDEZ RODRIGUEZ, Carlos: “Madrid Clandestino. La reestructuración del PCE, 1939- 1945”, Fundación Domingo Malagón, Madrid, 2002. pp.75-76. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 907 paso más, sabiendo que el plan era entregarlo vivo para algún canje. Sin miramiento alguno, Juan Sanz le bajó los pantalones, atándole un fino alambre alrededor de los testículos. A la vez que el general se negaba a seguir, Juan tiraba más fuerte del alambre, hasta que no aguantó más y siguió hasta el lugar de reencuentro. Es un ejemplo más del espíritu decisivo y determinante del jefe guerrillero.1089 Juan fue crítico con sus antecesores en el cargo por su mentalidad reservista y por desmoralizar a los guerrilleros con la preparación de operaciones carentes de lógica al no tener los medios deseados. Según Juan Sanz, los guerrilleros deberían tener una actitud más ofensiva y combativa, al servicio de la dirección política que sería la que les marcaran sus objetivos. La orientación político militar no se separaría en ningún momento de la acción directa en la lucha contra Franco y Falange, considerando fundamental la vida política en los grupos guerrilleros. Cada informe militar debía de ir acompañado de uno político en el que se especificaran los acuerdos y divergencias surgidas entre los guerrilleros en la discusión de los materiales y la realización de las tareas planteadas. Las dos máximas que inculcaba a sus hombres fueron “disciplina revolucionaria” y la “audacia bolchevique”. Incluso llegó a formalizar en varios informes como debería estar organizada la “Agrupación Madrid” y cuál debería ser su funcionamiento: “La agrupación se formará con tres secciones y una especial encargada de todos sus servicios, como la sanidad, información y enlace, depósitos, cuartelillos, sección móvil. Tendrá tres grupos de cinco, más su jefe y ayudante (mujer). Cada grupo dispondrá de cuatro hombres y su jefe y cada uno de su material necesario para su trabajo, sin olvidar ni en un solo momento, tanto jefes como guerrilleros, su responsabilidad, disciplina y audacia ante el enemigo. La agrupación controlará todas aquellas unidades que se firmen dentro de Madrid y dispondrá de dicha agrupación, haciendo con ellos un solo mando único, para mayor rendimiento en nuestra lucha, como así ocurre con la división de la JSU de Eugenio Mesón que militarmente es dirigida pero no políticamente”.1090 Desde un primer momento, Juan le dejó las cosas claras a Juana, en el sentido de lo peligroso y arriesgado que sería la lucha clandestina: “Si entras ya no se sale. Tendrás muchas posibilidades de que te fusilen. Él conocía todo de mí, que tenía un hijo. Hay que jugarse la vida, me decía. No quiero engañarte. También puedes estar treinta años en la cárcel. Dije que sí, que me jugaba la vida”.1091 La clandestinidad era dura y complicada y más en una actividad como la lucha guerrillera, que se jugaban la vida diariamente. Que mejor que la propia Juana explicando aquellos momentos: “La clandestinidad se movía con una gran falta de medios, difícil encontrar colaboradores, conseguir casas francas, guardar una multicopista artesanal, repartir cualquier noticia en letra impresa. La clandestinidad era catecuménica, conspirativa, vertical, discontinua, el pequeño engranaje se movía por directrices verticales, estaba alimentada de grandes ideales, entregas completas, de rigidez y sectarismos y de desconfianzas injustas, solo había un objetivo, acabar con la dictadura. Juan y ella se movían en ese mundo cerrado, pequeño, dogmático y ortodoxo, donde cualquier infracción a las reglas adquiría casi de traición… Nosotros no teníamos mañana, si lo 1089 Esta anécdota se la contó Juan a Juana en los días que estuvieron juntos en clandestinidad. En entrevista a Juana Doña, 15 de diciembre de 2001. 1090 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 139.970. 1091 Entrevista a Juana Doña, 1 de diciembre de 2000. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 908 alcanzamos será como un regalo. Tenemos que vivir el día”.1092 Una vida clandestina y arriesgada que le hizo utilizar el nombre supuesto de “María Luisa” y cambiarse de aspecto físico. Se tiñó el pelo de rubio y llevaba una ropa que le hacía aparentar más años de los que tenía, debido al aspecto conservador y pueril que llevaba. El gran problema de la guerrilla fue el abastecimiento de armamento, fulminantes y explosivos para la fabricación de los artefactos que utilizaban en las campañas de protesta contra la miseria y el hambre que se estaba dando con el franquismo. Las redes de información del Comité Provincial de Madrid supieron la existencia de comunistas en un batallón de trabajadores, situado en unas obras del pueblo madrileño de Valdemanco. Aquellos comunistas cumplían condena por hechos relacionados con la guerra y estaban redimiendo condena en el destacamento penal de Valdemanco. Estos presos trabajaban en las obras del túnel para el ferrocarril de Madrid-Burgos. El trabajo concreto de estos militantes era hacer explosionar las duras piedras con dinamita y por eso la utilización diaria de este material. Los individuos eran José Antonio Adán Quintanilla, Juan Arribas Buedo y Mariano Fernández Garde. La misión era sacar los cartuchos de dinamita y fulminantes de los explosivos que ellos utilizaban. José Antonio Adán tras llevar tres años trabajando allí era el capataz y encargado de custodiar la dinamita que empleaban en las perforaciones. Por medio de vales canjeaba estos por la cantidad necesaria para las voladuras. Juan Arribas y Mariano Fernández eran mineros dentro de los trabajos del túnel. Estos tres militantes sacaban en pequeñas cantidades los explosivos, fulminantes y mechas y los llevaban a un sitio conocido como terraplén, cerca de la carretera. La dinamita iba envasada en sacos para el cemento y la escondían en pequeñas escondrijos del terraplén. Del siguiente trabajo se encargaba una mujer que vivía en las casas de peones camineros que trabajaban también en las obras del túnel, pero como obreros contratados. Esta mujer llamada Petra, sacaba a su perro mastín disimuladamente y con una linterna recogía los sacos de dinamita, transportándolos hasta la casa donde vivía junto a Leocadio Jiménez, obrero de Valdemanco. Estos habían accedido a colaborar con la organización guerrillera, por la mediación del hijo de Leocadio, Luis Jiménez Martínez, soldado de 2ª de la Escuela de Aplicación de Caballería y de Equitación del Ejército y asistente del comandante médico Julián Lecumberri Oreja, que además del padre, tenía también a dos hermanos trabajando allí. Luis era conocido del guerrillero Antonio González Barahona y por mediación de este, organizaron todo para que una mujer del grupo guerrillero fuera desde Madrid hasta la casa del peón caminero y regresara con la dinamita hasta la capital de España.1093 La mujer encargada de transportar los explosivos sería Juana Doña. El trabajo iba a ser muy arriesgado, dificultoso y con grandes posibilidades de fracaso. Pero a pesar de ello, el tesón y la perseverancia de Juana hicieron que no se echara atrás y que afrontara la misión decisión. El primer problema se planteaba por el desplazamiento desde Madrid hasta Valdemanco, debido a que en el autobús que comunicaba ambos sitios y que era el único medio de transporte para llevar los explosivos, siempre iba una pareja de la Guardia Civil. Juana, Juan y Augusto decidieron que hiciera los viajes durante unas semanas para que la Guardia Civil se familiarizara con ella. El autobús lo cogía en la calle Raimundo Lulio. Durante el trayecto, Juana decía a la pareja de la Guardia Civil 1092 DOÑA, Juana: “Gente de abajo”, A-Z Ediciones, Madrid, 1992, pp. 143-147. 1093 En Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 139.970. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 909 que era la cuñada del enfermero de la obra del túnel. Este último era viudo porque su hermana había muerto en el parto y él se había quedado sólo con el hijo, por eso acudía allí para ayudarle. Juana se había teñido el pelo de rubio, lo llevaba recogido, cubierta con un abrigo largo y una cruz en la solapa, dando un aspecto muy recatado. Llevaba también una bolsa grande llena de cacharros con comida. A las cuatro semanas, yendo cada domingo, la bolsa llena de comida, fue sustituida por los sacos con los explosivos y fulminantes. La dirección guerrillera no sólo utilizó el penal destacamento de Valdemanco para sacar explosivos. También obtuvieron algunos artefactos de un campo de trabajo que había en el pueblo de Jarilla, cercano a la carretera de Colmenar. Allí había una militante comunista que tenía una cantina, cuyo padre era capataz del campo de trabajo. Esta chica tenía un novio llamado Fernando que era el que facilitaba a Juan Sanz la dinamita y algunos fulminantes. Aunque tras el suceso que veremos más adelante con la guardia civil en el pueblo de Cabanillas de la Sierra, se perdió el contacto con esta pequeña célula comunista. En vez de ir los domingos, cambió el día y empezó a ir los jueves, día que había acordado con la mujer y el peón caminero para recoger el cargamento. Intentaba entrar en el autobús siempre la primera y salir la última. Cuando ya fue conocida por la pareja de la Guardia Civil, siempre le daban preferencia y la trataban de manera amistosa. El autobús llegaba a las dos de la tarde, regresando cinco horas más tarde, dirección a Madrid. Estas horas las pasaba calentándose dentro de la casa del peón caminero, debido al frío que hacía a finales de noviembre y principios de diciembre. El peón caminero pasaba mucho miedo por el peligro que conllevaba la tarea que realizaban. Cuando se iba acercando las siete de la tarde, Petra acompañada de su perro, ayudaba a Juana a cargar la bolsa de lona, con los cinco kilos de dinamita y subir al autobús. Los momentos más complicados eran cuando tenía que regresar a Madrid con la carga, debido a la presencia de las fuerzas del orden, aunque siempre procuraba ponerse lo más atrás posible y que nadie le ayudara a coger la bolsa. Una vez llegaban a Madrid, la Guardia Civil se despedía en Raimundo Lulio y ella seguía hasta la estación del metro de Chamberí, donde le esperaba María Juana Vidaurreta Miruri, enlace directo de “Paco el Catalán”, que recogía la bolsa con la dinamita y le entregaba otra de iguales características, pero vacía.1094 La madre de Juana, Paca Jiménez supo la labor que hacía su hija, porque a veces cuando el enlace fallaba, Juana llevaba la bolsa con la dinamita a la casa de su madre, Ésta a pesar del miedo que tenía y por el temor que a sus otros hijos les pudiera pasar algo, comprendió el esfuerzo de Juana y apoyaba a su hija valerosamente en su militancia activa. José Antonio Adán y Juan Arribas comunicaron al peón caminero que durante una temporada no podrían sacar más dinamita porque no la iban a utilizar. También indicaron que algunos guardias civiles estaban algo mosqueados por la desaparición de alguna cantidad de explosivos y estaban empezando a indagar. Por este motivo, sacaron de golpe algo más de doscientos kilos de cartuchos de dinamita, fulminante y mecha, pero no tenían sitio para guardarlo. Estaban a la espera de que la organización comunista les indicara como podrían llevarlo desde Valdemanco hasta Madrid. Esta noticia se la dio a conocer Juana a “Félix” y a “Emilio” . La familia del primero tenía 1094 Entrevista a Juana Doña, 1 de diciembre de 2000. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 910 algo de dinero, varios pisos y dos comercios dedicados a los recambios de coches. Juan trabajaba en una de ellas llamada Auto Suministro, en la calle Hartzenbusch, 11, propiedad de su padre, Lucio Sanz. Los guerrilleros pensaron que lo más conveniente para llevar la dinamita hasta Madrid era utilizar el coche que conducía Juan Sanz, marca Hilman, con matrícula M–56183. El soldado Luis Jiménez informó a José Antonio, Juan Arribas y Mariano Fernández que prepararan la dinamita para el día 12 de diciembre, que iban a ir a recogerla en un coche Juan Sanz, Antonio González y el propio soldado. En una taberna de la calle Alberto Aguilera quedaron Juan Sanz y Antonio González con Luis Jiménez. Los tres salieron en coche dirección a Valdemanco, llegando a las 21.30 al lugar conocido por terraplén, donde estaban José Antonio, Juan y Mariano con tres sacos de cemento y una maleta conteniendo la dinamita. Aquella noche estaba lloviendo, por lo que se dieron prisa en cargar en el maletero del coche la carga. Juan y Antonio iban armados por si algún contratiempo se les avecinaba. Recogieron el armamento en la plaza de las Salesas por mediación de una mujer enlace del partido. El primero llevaba dos pistolas de 9 milímetros largo y el segundo un fusil ametrallador, tapándolos ambos con el abrigo que llevaban y echándolas al suelo del vehículo, mientras Luis Jiménez ocupaba uno de los asientos traseros. Los tres siguieron por la carretera de Burgos, también conocida por carretera general de Francia, en dirección Madrid. Al paso por el pueblo de Cabanillas de la Sierra, al lado de un bar, había una pareja de la guardia civil que les dio el alto, pidiéndoles la documentación. Según contó luego el soldado, se apoderó de él un gran nerviosismo y perturbación, no así la tranquilidad y sosiego aparente de Juan, que le llegó a sorprender en un primer momento. Este le dijo a los dos guardias civiles que documentación querían: una cédula, el carné o la tarjeta de fumador. A lo que uno de los dos guardias civiles contestó que si tenía el carné con la fotografía mucho mejor. Tras mirar la documentación, a los ocupantes del vehículo y al no observar nada raro, les dijo que continuaran. Juan arrancó el coche. Sin embargo, el otro de los guardias civiles, al mirar a la parte posterior, vio un bulto que sobresalía del respaldo del asiento. Sospecharon que podría tratarse algo de contrabando, con lo que le dijo a Juan que echara el coche a la derecha de la carretera y apagara las luces. Rápidamente los dos guardias civiles preguntaron que llevaban en la parte de atrás y Juan dijo que llevaba patatas y que tenía prisa por ir a Madrid, ya que les estaban esperando. Los guardias civiles les dijeron a los tres ocupantes del vehículo que se apearan, mientras iban los dos en dirección al maletero del coche, con una linterna en la mano. Momento que Juan y Antonio aprovecharon para sacar sus armas y hacer fuego contra los dos guardias civiles, Pablo Fresnilla Peña y Ángel Martínez Fernández, a la altura del vientre, muriendo los dos en el acto. Los dos subieron rápidamente al vehículo y se fueron a gran velocidad dirección Chozas de la Sierra (Soto del Real). La Guardia Civil montó un dispositivo de persecución en el que participaron más de treinta y cinco personas, entre guardias civiles y falangistas. Les obligaron a dejar la carretera hacia Madrid y tomar dirección a Guadalix de la Sierra. Cuando pasaron por el pueblo de Manzanares del Real, fueron tiroteados por la guardia civil. Debido a estos disparos, el coche sufrió una avería, por lo que tuvieron que parar a unos cinco kilómetros (frente al punto kilométrico ocho de la carretera Cerceda-Manzanares el Real). Lo primero que pensaron fue no dejar ninguna prueba ni huella en el vehículo, por lo que Antonio puso una carga de dinamita al coche, con mecha de unos cinco metros de longitud y un detonador. Aparte de colocar algún explosivo más en el depósito de gasolina. No querían dejar restos de quienes habían sido los asesinos de los Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 911 dos guardias civiles. Sin embargo por las prisas y a pesar de quemar la mecha no llegaron a explosionar el coche. Lo que si vieron fue arder desde la lejanía el vehículo, llevándose también las placas de la matrícula y la marca del radiador para que no pudieran identificarlo. La Guardia Civil cuando llegó se encontró el coche quemado con tres impactos de bala a la altura media de la carrocería, casi toda la dinamita en el maletero y huellas de pisadas campo a través, dirección a La Pedriza. En seguida montaron unas patrullas y contrapartidas de guardias y falangistas para inspeccionar todas las sierras de La Pedriza, La Garganta y el Cambrón y montando servicios de guardia por todas las carreteras colindantes, sin obtener ningún resultado. Los ocupantes del vehículo habían sido más rápidos que sus perseguidores. Con las armas en la mano y con varios cartuchos de dinamita por si había alguna eventualidad en la fuga estuvieron toda la noche escapando. Al día siguiente se ocultaron en unos matorrales durante todo el día, hasta que se hizo de noche y llegaron a las tapias del Pardo. Aquí Juan y Antonio se separaron de su tercer acompañante, enterraron el fusil ametrallador y se quedaron con las dos pistolas. Los tres regresaron a Madrid. Luis cogió el tren en Pozuelo de Alarcón y los otros dos en la estación de Aravaca.1095 A los dos días quedaron Juan y Antonio en una cita con “Paco el Catalán”, quien después de escuchar el fracaso de la misión y lo ocurrido con los dos guardias civiles, montó en cólera por el peligro al que habían expuesto a toda la organización guerrillera. La doble muerte de los guardias civiles alteró la tranquilidad de las fuerzas de orden franquistas, que empezaron a hacer una investigación del atentado. En seguida se dieron cuenta de la participación de la guerrilla comunista madrileña en los hechos acontecidos en Cabanillas de la Sierra. Analizando de cerca el coche utilizado para los asesinatos y aunque fue quemado por Juan Sanz y Antonio González, descubrieron que su propietario era Lucio Sanz García, que vivía en la calle Joaquín María López. La policía fue a este domicilio, deteniendo al padre de Juan y a la mujer de este, Pilar Arnau Castañares, que era hermana de otro guerrillero, Luis Severiano “Guiti” . Este murió en un tiroteo con la policía en la calle General Mola, cuando tenía una cita con un enlace comunista de la organización. Según un informe policial decía textualmente “según noticias confidenciales de la policía, asistiría a una cita el 21-11-46 para ver a otro jefe del PCE, a las 15 horas en la calle General Mola, entre la calle Padilla y López de Hoyos”. Otra vez la red de confidentes y delatores policiales actuaba para acabar con cualquier atisbo de oposición al régimen dictatorial. El agente de policía Luis Cascales le dio el alto, justo en el momento que Luis Severiano sacó una pistola de 9 mm largo e hizo cuatro disparos contra él, teniéndoselo que llevar a la clínica Ruber en estado grave. En ese momento otro policía. Felipe Rivera Castaño disparó al “Guiti” con su pistola ametralladora. Mal herido llevaron al guerrillero a la casa de socorro de Buenavista, muriendo poco después.1096 La actuación del régimen en estos casos era ocultar y silenciar cualquier hecho de características similares para el buen funcionamiento del régimen franquista y falangista, más aún en Madrid, donde no querían que se supiera que había ningún tipo 1095 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 139.970. 1096 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 137.899. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 912 de oposición ni lucha contra ellos. Pero con la muerte de Luis Severiano, si tuvo alguna repercusión por producirse el tiroteo a plena luz del día y porque la radio dio la información de que un bandolero había sido muerto por las fuerzas del orden público. Esta noticia la oyeron conjuntamente Juan y Juana en una taberna. El primero al oír la locución se puso blanco, miraba para todas las partes y le dijo a Juana que se iban de allí. Esta no conocía la existencia del cuñado de Juan y fue cuando se enteró que este estaba casado y que tenía un hijo. Juan Sanz Arnau de 4 años, hijo de Juan y Pilar, se quedó al cuidado de su familia cuando detuvieron a su abuelo y a su madre. La policía franquista se dio cuenta que tanto Lucio como Pilar, no tuvieron nada que ver con los asesinatos. Aunque fueron víctimas de duros interrogatorios, los pusieron en libertad, porque a quien estaban buscando era a Juan Sanz. La policía supo que había nacido en Madrid, el 29 de agosto de 1916, hijo de Lucio y Pascuala y que sus hermanos eran Pablo, María Luisa y Tomás. Lo primero que hicieron fue pedir sus antecedentes judiciales por su participación en la guerra, en la cual había sido teniente de guerrilleros en el Ejército republicano, comprobando que había sido condenado a veinte años, saliendo luego en libertad condicional. Las gestiones las hizo personalmente el Jefe Superior de Policía de Madrid siendo infructuosas las averiguaciones para saber su paradero. Incluso llegaron a pedir noticias a otras comisarías policiales en Sevilla, Granada, Bilbao y Zaragoza y registraron domicilios de familiares de Juan Sanz, en el pueblo de Manzanares el Real, para ver si se podía haber escondido allí.1097 Las indagaciones sobre las muertes de los dos guardias civiles y el motivo de ellas llegaron hasta las obras del túnel de Valdemanco. Un día llegó un comandante de la Guardia Civil con su escolta, preguntando sobre el proceso del control de la dinamita que utilizaban y quienes eran los encargados de su custodia. Juan Arribas, José Antonio Adán y Mariano Fernández consultaron con sus enlaces del PCE en Madrid que podían hacer. Los dirigentes comunistas les dijeron que huyeran del destacamento penal y se dirigieran a una dirección de la calle Embajadores. El día 28 de diciembre, a las seis de la madrugada fue el momento escogido para la fuga. Tras tomar un coche de línea que les llevó a Madrid, fueron a la cita convenida, donde les recogió Juan Sanz. Éste abandonó su casa cuando se produjo la muerte de los guardias civiles en Cabanillas de la Sierra. Primero se escondió en la casa de Antonio González y luego por mediación de una amiga de Juana, Carmen Cerviño Pastoriza, le buscó otra casa donde pudiera alojarse, en la calle Cristóbal Bordiú, 44, en el domicilio de Dolores Álvarez. Carmen Cerviño había sido militante de la JSU y compañera de Juana en la cárcel de Ventas desde junio de 1939, cuando entró tras ser entregada por la Junta de Casado, hasta septiembre de 1941, que salió en libertad condicional. Juana Doña siguió colaborando en su actividad guerrillera a pesar de no ir más a Valdemanco. Su siguiente labor fue ser enlace de Augusto Díaz. Unos días llevaba notas y documentos al lugar tenía la cita correspondiente y en otros momentos portaba pequeños paquetes de explosivos y armas que luego iban a ser utilizados en alguna acción guerrillera. Juan Sanz le dijo a Juana que se habían escapado los tres hombres que facilitaban la dinamita para la guerrilla y no tenían sitio para esconderlos. Su misión fue darles cobijo, a pesar del peligro que entrañaba. Así lo recordaba: “Viene Juan y me 1097 Archivo General de la Administración (AGA), Sección 8. Gobernación. 7. Exp. 9116 – 86857, Juan Sanz Pascual. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 913 dice que no sabía dónde meterlos. Vienen de Valdemanco con una cita de seguridad por si les pasaba algo. No les conocía, venían horrorosos y se presentan los tres. Les busqué las casas. A uno le metí en casa de mi padre porque mis padres estaban separados, a otro en la casa de un tío y a otro en la casa de una camarada amiga mía. Escondí a los tres. Yo era muy capaz, sentía miedo pero valía más mi sentido de responsabilidad, mis ideales y mi sentido de luchadora, que el miedo que podía pasar y sentir”.1098 El día 28 de diciembre Juana llevó a los tres individuos a una casa de la calle Embajadores, 127, donde estuvieron escondidos tres días. En esta casa vivía Eugenio Moya con un familiar suyo. Al pasar esos días cada uno fue a un lugar distinto. José Antonio Adán se alojó en la casa de Carmen Cerviño, en la calle Guzmán el Bueno, 80. Juan Arribas estuvo en la casa de un tío de Juana, en la calle Nueva Primera, 12, del pueblo de Chamartín y Mariano Fernández fue primero a la casa del padre de Juana, en el barrio de Usera, cerca de un convento de monjas, donde permaneció unos veinte días, tras los cuales se fue a la calle Huertas, 14 durante otros quince días y regresó definitivamente al primer domicilio, donde luego fue detenido. El día tres de enero de 1947, la guerrilla de Juan Sanz preparó un atraco en una carnicería de la calle Postigo de San Martín, 14, propiedad de Julián García Martínez. La información previa la habían hecho el propio Juan Sanz y un guerrillero llamado José Nicolás Martínez Gallego. Estos dos junto a Augusto Díaz fueron los que cometieron el atraco. Utilizaron un coche que habían robado, Citroën “Stromberg”. A los dependientes del establecimiento los metieron en una cámara frigorífica para impedir que salieran y al dueño lo colgaron de un gancho de los que utilizaba para la carne para que les firmara un cheque del Banco Español de Crédito por valor de 100.000 pesetas, que al final no pudieron cobrarlo, llevándose de botín unas 10.000 pesetas, escondiendo el coche en uno de los garajes propiedad de Juan Sanz, en la calle Jaén, 32, lugar donde escondían todos los coches que habían robado y eran utilizados para las acciones guerrilleras. A las 22.20 horas del día 20 de enero, Juan Sanz, Augusto Díaz y otro guerrillero, asaltaron el cuartel de la Guardia Civil en la calle Batalla del Brunete, con el resultado de dos guardias civiles muertos, de la 2ª Compañía del Primer Tercio Móvil. Se trataba de Gregorio Fernández Rodríguez y José Gómez Martínez, que estaban de servicio de escolta del tren Correo de Andalucía. La actividad guerrillera no paraba y cada vez eran más prolíferas y violentas. No dejaron de poner explosivos en las tiendas de comestibles, golpes económicos y cometiendo asesinatos entre las fuerzas del orden franquistas. El régimen cada vez estaba más nervioso porque no se producía la detención de los guerrilleros y porque seguían actuando sin ninguna impunidad en la lucha armada contra el régimen represor. Los tres dirigentes guerrilleros más importantes de la guerrilla urbana de Madrid en aquellos momentos, Pedro Sanz, Andrés Núñez y Juan Sanz se reunieron para ver qué acciones podían desarrollar en conmemoración del 14 de febrero, día de la proclamación de la II República. Juan Sanz decidió hacer unas acciones guerrilleras de más envergadura y que tuvieron un mayor eco y difusión, no solo a nivel nacional, sino también internacional. Los dos objetivos iban a ser la colocación de explosivos en la embajada argentina de la calle Montesquinza y en la Delegación Provincial de Falange de la calle Alcalá. La decisión de ponerla en la embajada de Argentina se tomó porque 1098 Entrevista a Juana Doña, 1 de diciembre de 2000. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 914 coincidió con la llegada de un embajador o cónsul argentino a Madrid. Éste diplomático peronista decía que España era un oasis de paz y convivencia en medio de Europa. Esto sentó muy mal a la dirección comunista y por eso decidieron poner el explosivo en su embajada, como motivo de protesta por su relación con la dictadura franquista.1099 El estudio sobre la Delegación Provincial de Falange fue realizado por la propia Juana. Tenían que poner un artefacto en el interior del edificio. Este era muy grande y estaba situado al lado del actual Ministerio del Ejército. Hizo un pequeño esquema del sitio y vieron las pocas posibilidades de ponerlo allí, debido a la vigilancia extrema dentro y al estar en obras, tenían dos vidrieras desde donde se veían las escaleras, por lo que era casi imposible colocar el artefacto sin ser visto, con lo que desistieron de poner el explosivo en ese edificio. Entre Juan Sanz y Juana Doña decidieron que el objetivo para poner el explosivo sería en la Brigada de Investigación Criminal, en la calle Correos, 2. La dirección guerrillera con Juan Sanz a la cabeza, eligió que fueran los tres evadidos de Valdemanco, quienes pusieran los explosivos en los dos lugares escogidos y programados. Los pequeños artefactos fueron fabricados por Ángel Blázquez, el cual se los pasó a Augusto Díaz. Éste utilizaba, junto con Pedro Sanz, a dos mujeres para ser portadoras y enlaces del partido. María Juana Vidaurreta y Pilar de la Torre Ruiz (ésta militante capaz e inteligente, fue secretaria del subsecretario del Congreso y sabía cuatro y cinco idiomas). En aquella ocasión fue la primera quien entregó los explosivos envueltos en papel de traza a Juan Sanz y este los llevó a la casa donde se hospedaba con Juana Doña. El día 14 de febrero, “Félix” y “María Luisa” fueron juntos hasta la casa de Carmen Cerviño, en la calle Guzmán el Bueno para recoger a José Antonio Adán. Juana llevaba los explosivos en una bolsa de lona. Previamente habían quedado con Juan Arribas y Mariano Fernández Garde en la puerta del cine de la Flor, a las cuatro de la tarde. Cuando todos estuvieron juntos, Juana se dio cuenta que iban muy mal vestidos y desaliñados. Esto no le gustó nada a ella, porque podría suponer su detención al llamar la atención. Una de las normas de seguridad en la clandestinidad era no descuidar la higiene y la indumentaria personal y los tres comunistas la habían incumplido, por lo que Juana les recriminó este comportamiento. También debido a que ella iba muy bien vestida, con su mejor vestido y un pañuelo de lana atado a la cabeza. Los cuatro tenían que hacer una información previa de la situación de los emplazamientos, de su vigilancia y si podían llevar a cabo la misión encomendada. En la calle Noviciado, Juana les dio a Juan Arribas y Mariano Fernández el explosivo que tenían que poner en la Brigada de Investigación Criminal, mientras que José Antonio y ella irían a ver el edificio de la embajada argentina. Todos pusieron sus relojes cronometrados al unísono, porque querían que las dos explosiones fueran a la vez, a las 19.30 horas de la tarde. Juana quedó con Juan y Mariano, a las seis de la tarde en la Plaza Mayor, para indicarles en el sitio donde tendrían que poner el artefacto. José Antonio y Juana se despidieron de sus compañeros y fueron en dirección a la calle Montesquinza. Cuando los dos llegaron hasta la embajada entraron en el portal, les preguntó el portero donde iban y ellos dijeron que a la embajada. El otro dijo que estaba en el primer piso y allí subieron los dos. Nada más llegar, vieron a un niño de unos 1099 Entrevista a Juana Doña, 15 de diciembre de 2001. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 915 quince años, que era el botones de la embajada. Tenían pensado poner el explosivo en la entrada, pero por temor a que le pudiera pasar algo al joven botones, decidieron que la ubicación fuera en un despacho más alejado. El botones les dijo que los diplomáticos no llegaban hasta las siete de la tarde y tras saber dónde iba a colocar el explosivo, se despidieron del botones. Cuando bajaron a la entrada, el portero les miró de una manera algo sospechosa, estaba sorprendido como un hombre tan estropeado pudiera ir con una chica joven y arreglada. Esta situación asustó un poco a Juana por sí pudiera entrometerse en el objetivo. Sin embargo, el plan siguió adelante. Ella le dio 5 pesetas a José Antonio para que se tomara un café e hiciera tiempo hasta la hora de poner el artefacto. Cogió el metro hasta la puerta del Sol y andando llegó hasta la Plaza Mayor donde había quedado con los otros dos compañeros de lucha. Los tres se fueron hasta la calle Correos, lugar donde estaba ubicada la Brigada de Investigación Criminal. “María Luisa” como era conocida, subió con Juan Arribas hasta el segundo piso, lugar donde ella le dijo donde tenían que colocar el artefacto. Salieron sin ningún problema y la cita de seguridad se estableció en el metro Noviciado, a las 20.30 para ver cuál había sido el resultado de ambas explosiones. Juan Arribas y Mariano Fernández estuvieron haciendo tiempo en una taberna, igual que José Antonio Adán, esperando a que llegara la hora determinada para colocar los explosivos. Cuando se estaba aproximando la hora, abandonaron la taberna y se dirigieron a la calle Correos, 2. Los dos subieron hasta la segunda planta. Mientras Juan colocaba el artefacto en el descansillo de la parte derecha de la puerta de entrada a la Brigada, Mariano vigilaba por si algún policía llegaba. Colocado el explosivo, Juan prendió la mecha con el cigarrillo que llevaba y salieron corriendo escaleras abajo, sin que nadie se diera cuenta de su presencia y sin esperar a oír la detonación. Por su parte, José Antonio Adán entró en la embajada sin que nadie le preguntara nada, hasta llegar a la puerta de la embajada, donde le abrió el botones. José Antonio le preguntó si había llegado la mujer que había llegado con él anteriormente y el botones dijo que no. El guerrillero dijo si podía esperarla en el vestíbulo, contestándole afirmativamente. José Antonio miró su reloj y en el momento que se quedó solo, aprovecho para sacar el petardo que llevaba, compuesto por seis cartuchos de dinamita. El explosivo lo colocó debajo de una mesa y prendiendo la mecha con el cigarrillo que se estaba fumando. De igual manera que sus compañeros, se fue corriendo escaleras abajo, sin oír la explosión del petardo. Cogió el metro en la estación de Colón que le llevó hasta la glorieta de San Bernardo, haciendo trasbordo hasta Noviciado, lugar de la cita de seguridad con “María Luisa” y los otros dos guerrilleros. Tras informar los tres hombres del cumplimiento de sus tareas, Juana les dijo que se fueran a sus casas, hasta nuevas órdenes. Rosa Cremón Parra fue la encargada por parte del aparato guerrillero, de ver cuál había sido el resultado de las explosiones, dando un informe positivo a Juana del éxito alcanzado. La siguiente cita sería con Juan Sanz en el cine Dos de Mayo para informarle de la misión. Ella misma lo cuenta así: “Explotaron las dos a la vez y se armó una en Madrid. Al llegar Juan me dijo que no hacía falta que le dijera nada porque toda la gente corría. Dijo que había roto un despacho, cristales y desperfectos. Se montó una buena por todo Madrid, las sirenas de la policía y la gente decía que había bajado la guerrilla del monte, escondiéndose en sus casas. La gente gritaba que habían venido los guerrilleros. Se sintió como nunca esa palabra. Todo fue al unísono y no matamos a nadie. (…) Tuvo mucha resonancia, se cerraron portales, se cerraron tiendas. No hubo Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 916 muchos destrozos en la embajada porque lo que se puso era bastante pequeño, era un petardo, más para llamar la atención. Para esto se debe tener unas entrañas que no tenía y era la que dirigía el grupo”.1100 Las dos acciones guerrilleras que más renombre e impacto tuvieron en la actividad guerrillera del momento, mandada por Pedro Sanz, fueron dirigidas por Juana Doña, logrando un gran éxito. Una mujer había conseguido dirigir dos acciones de gran valentía y arrojó, lo que demostraba la participación importante de las mujeres en la lucha antifranquista, no sólo como enlaces, sino también como parte activa de la oposición. Como dijo Juana, la participación y el trabajo esforzado femenino en la combatividad antifranquista, “también fuimos cabecera de peligro”. La actividad guerrillera no paró en su empeño y el equipo de información de la guerrilla comunicó que había unos pagadores de la Sociedad Comercial de Hierros, los cuales transportaban grandes cantidades de dinero, con las que hacían las gestiones y pagos de dicha Sociedad. Para realizar el atraco a los pagadores habían robado a punta de pistola, un “Mercedes” color verde oscuro con matrícula de San Sebastián, SS.10409, el día 7 de febrero en la calle María de Molina. El dueño era José Aguinaga Kreller, pero era conducido por un empleado de la RENFE, llamado Emilio de la Fuente. El atraco lo tuvieron que posponer para el día 15, porque el día señalado les surgió un imprevisto. A las diez de la mañana habían quedado Juan Sanz, José Nicolás Martínez, Eugenio Moya, Andrés Núñez y Augusto Díaz para hacer el atraco. Se dirigieron en coche con una matrícula falsa de Madrid, M-72.731 por la calle Embajadores, en dirección a la calle Particular, 2, donde iban a pasar los pagadores. Iban todos armados menos Eugenio Moya, que sería el encargado de entrar en el coche, quitar las llaves y recoger el dinero. Todo el plan iba a la perfección. Los guerrilleros pararon al vehículo marca D.K.W. matrícula de Madrid Ma-63788, encañonando al conductor, al pagador y al maestro de obras que iban en el interior del coche. Eugenio Moya entró en el vehículo, quitando las llaves del encendido. Pero cuando estaba cogiendo una cartera con cierre de cremallera, se oyó un disparo proveniente de la pistola de José Nicolás Martínez. A este se le disparó el arma de manera accidental, hiriendo a Eugenio Moya que le atravesó la pierna derecha y se le quedó incrustada en la izquierda, sin salir la bala. También hirió de gravedad al conductor del vehículo, Rodrigo Martínez Henares y a otro de los ocupantes, Felipe Rosado Rosado. Entonces se inició un tiroteo y los guerrilleros se fueron por Embajadores huyendo en dirección a Cuatro Caminos. Tras ver la cartera comprobaron que no tenía nada de dinero. Nuevamente fallaba otro golpe económico sin obtener el botín esperado y el resultado fue un guerrillero herido. A Eugenio Moya le llevaron a la casa donde se alojaba Augusto, en la calle Pedro Barreda, 32, donde Juan le hizo la primera cura con una gasa y agua oxigenada. Pero la herida estaba empeorando y al tercer día llevaron a un médico conocido por el PCE, el cual le sacó el proyectil de la pierna derecha con anestesia local. Las siguientes curas las hizo Rosa Cremón Parra, que había estado en la prisión de Ventas acusada de actividades comunistas. En la prisión estuvo ejerciendo su profesión de enfermera. Estaba casada con otro militante comunista, Eusebio de Juana del Campo, que fue 1100 Entrevista a Juana Doña, 1 de diciembre de 2000. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 917 condenado a diez años de cárcel en 1945, también por actividades clandestinas comunistas. Los problemas internos en la estructura del PCE eran continuos. Las opiniones discordantes con la estructura jerárquica y el rigor férreo de la organización comunista, provocaban disputas intrínsecas. Los dirigentes desacreditaban y depuraban a los militantes que no estuvieran de acuerdo con sus decisiones y no llevaran una vida de verdadero revolucionario. Las acusaciones eran de lo más variado: aventureros políticos, sectarios, chivatos, enemigos de la revolución… Es evidente que hubo casos en los que las denuncias emitidas por la dirección fueron confirmadas por el “trabajo” de espías policiales infiltrados en la organización y de militantes que denunciaron a sus camaradas y ayudaron a la policía franquista. Sin embargo, hubo otras ocasiones que las purgas estalinistas denunciaron y ajusticiaron injustamente a otros militantes inocentes, que lo único que hicieron fue dar su vida y dedicación plena a la militancia comunista. Cuando la estructura comunista clandestina denunciaba a un militante, daban la orden a un grupo guerrillero para acabar con su vida y “ajusticiarlo”, como ellos mismos expresaban en su lenguaje revolucionario. Desde Francia había llegado un informe a la Delegación del PCE con diecinueve nombres de militantes comunistas pertenecientes a la organización de Madrid, para que la guerrilla urbana los liquidara. La nota con los nombres llegó en poder de “Paco el Catalán” y éste a su vez se la dio a Juan Sanz y a Andrés Núñez. Éstos a su vez se quedaron sorprendidos por la orden que habían recibidos de sus superiores. No entendían como podían hacer esa acción sin miramientos ni vacilaciones, como se lo habían ordenado. Ellos conocían a casi todos los hombres y mujeres que aparecían en la lista y los consideraban verdaderos luchadores y camaradas fieles a la lucha antifranquista.1101 Los dos se reunieron con Juana para ver cuál era su opinión. Su reacción no se hizo esperar, sorprendida y extrañada ante tal orden. Aparte de ello, la Agrupación Guerrillera no tenía una estructura ni organización capaz de poder acabar con la vida de diecinueve personas, porque no tenían los guerrilleros suficientes y porque estaban siendo perseguidos e instigados por la policía franquista. Juana explicaba cómo vivió aquel momento de extrañeza y a la vez de dolo, al leer los nombres de camaradas en una lista que ordenaba su ejecución inmediata, acusados de sectarios y chivatos: “Lo de la lista de diecinueve no se hizo con razón, porque la quemó un hombre honesto, revolucionario y entregado a la causa antifranquista, “Campos” (Andrés Núñez Pablos). Los que estábamos en la clandestinidad sabíamos que nos jugábamos la vida o muchos años de cárcel. Pero aquello era una injusticia. Son compañeros de toda la vida les dije, los he conocido a casi todos y yo decía que horror pero qué queréis hacer con esto. Ellos me dijeron que nada y que lo iban a quemar. Así fue como desapareció. Era horrible. No sé si la lista venía de Santiago Carrillo en Francia, lo que si es cierto que la dirección del partido cometió muchos errores. (…) Entre los nombres de la lista, había una chica que decían que había entregado a más de veintidós camaradas que luego los fusilaron o pasaron años de cárcel. Ella era una de los diecinueve. Yo no te podría dar los nombres, conocía a muchos, porque hay algunos que viven, pero ellos no lo saben. La existencia de la nota lo sabíamos tres personas, “Campos”, Juan y yo. Este dijo que era una barbaridad, diciendo que le dio miedo encontrarme a mí en la lista. Entre los diecinueve no había ningún guerrillero. Lo mandaron para que lo 1101 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 139.752. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 918 hiciera un comando, pero yo no sé quién lo mandó, viene una carta sólo con nombres que se lo dieron a “Paco el Catalán” y este se lo dio a su segundo”.1102 Con la quema de la nota enviada por la Delegación del PCE en Francia para acabar con la vida de diecinueve personas y así depurarlos con las acusaciones de herejes y traidores, acabó la labor guerrillera de ese mandato. La policía franquista, tanto la Brigada Político Social como la Brigada Criminal, aumentaron sus esfuerzos y energías para la detención de los guerrilleros. En un artículo del diario “Pueblo” del 15 de marzo de 1947, relataban de la siguiente manera el trabajo policial: “El comisario jefe de la Brigada Criminal expuso su celo por el interés que ofrecía que no quedara impune este acto de terrorismo cometido contra representantes de dicho cuerpo. Una provocación contra la policía, que dispuso infatigablemente trabajos a la investigación, teniendo la colaboración entusiasta y activa de la guardia civil”.1103 La guerrilla cada vez estaba más vigilada y sus actos alertados incluso antes de tiempo. La policía conocía la identidad de varios dirigentes, entre ellos el del máximo responsable, Pedro Sanz. La Delegación del PCE clandestina quiso que dejara su puesto en Madrid y se fuera a la Agrupación Guerrillera del Levante, pero no pudieron contactar con ellos, porque se había perdido el enlace con el Comité Provincial de Levante. El acercamiento policial a lo que quedaba de guerrilla urbana madrileña se dio con la detención de Andrés Núñez Pablo, “Campos”, el día 20 de febrero de 1947. Éste tras ser bárbaramente interrogado, habló de su superior en la organización guerrillera y de otros compañeros suyos. Aparte de que Andrés Núñez dijera la existencia de Pedro Sanz y no supiera donde estaba, la policía hacía tiempo que le venía siguiendo. La mala suerte hizo su efecto cuando “Paco el Catalán” fue detenido en una casa de prostitución. Pedro Sanz conoció la detención de su lugarteniente por no haber acudido a una cita. Tampoco tenía ningún sitio donde dormir, porque se fue de la casa donde estaba alojado. Debido a esto decidió ir a una casa de prostitutas aquella noche. Tras acostarse con una de ellas, dejó su pistola debajo de la almohada. La prostituta se dio cuenta de ello y asustada se lo dijo a la madame de la casa. Ésta por temor, llamó a la policía y este fue el motivo de su detención. Las normas de seguridad clandestinas no fueron cumplidas por el propio jefe de la Agrupación Guerrillera, debido a que expuso su persona demasiado, en una circunstancias que no eran las más proclives porque estaba ya muy quemado. El mismo día que detienen a Pedro Sanz, el 21 de febrero, también apresaron a otros dos guerrilleros, Fernando Bueno Savaro, jefe guerrillero de una Agrupación de Gredos y a Ángel Blázquez Blázquez, constructor de muchos de los artefactos que utilizó la guerrilla urbana dirigida por Pedro Sanz. El jueves 17 de marzo de 1947 a las cinco de la mañana fueron fusilados ante un piquete de la Guardia Civil en las tapias de la Prisión Provincial de Carabanchel Alto, Ángel Blázquez Blázquez, Andrés Núñez, Fernando Bueno y Pedro Sanz Prades, siendo certificadas por el médico militar Julio Vila Sánchez. 1104 La única salida que tenían los militantes de la guerrilla era esconderse por el momento, hasta que la cosa mejorara. Juan Sanz le dijo a Juana las detenciones 1102 Entrevista a Juana Doña, 15 de diciembre de 2001. 1103 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 138.354. 1104 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 139.752. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 919 producidas y que tuviera mucho cuidado en las salidas a la calle. Estuvo escondida durante cuatro días en la casa de Carmen Cerviño, en la calle Guzmán el Bueno. Juana hablaba de lo que “Félix” le indicó: “Él me dijo que nos estaban pisando los talones, que teníamos que desaparecer un poco y yo le dije que vale. No éramos visibles, cuando detenían a uno era porque alguien le había entregado porque no nos conocíamos. Esa gran madeja que se hizo con nosotros era porque había habido delaciones, porque solo nos conocíamos de tres en tres. (…) No me enteraba de lo que sucedía en otras guerrillas. Yo trabajaba con mi grupo y no quería saber nada más que eso, si se era débil, podrías hablar y si lo hacías el partido te marginaba, eso era natural, injusticias que se cometían”.1105 El día 25 de febrero, Juana tenía una cita con “Félix” a la que éste no acudió. De aquí se fue a la cita de seguridad convenida, porque si fallaban a la primera, se acudía a otro sitio concertado, pero tampoco fue. Le extrañó mucho debido a que no solía faltar nunca a la cita de seguridad y pensó que algo raro estaba pasando. Juana se fue a la casa de su madre, en la calle Carnero, donde dormía en un colchón tirado en el suelo con su hijo Alexis. Era de noche cuando llamaron a la puerta. Su madre preguntó quién era y dijeron la policía. Abrió la puerta y entraron siete policías y el sereno. Tal magnitud de policías se puede explicar por la importancia que le dieron a todo lo relacionado con la guerrilla urbana y más después de lo ocurrido con la muerte de los guardias civiles y con los explosivos que estallaron en la sede de la Brigada Criminal. Antes de abrir la puerta, Paca Jiménez le dijo a su hija si tenía algo comprometido, ella pensó que no, porque algunas veces si había llevado la bolsa con dinamita a su casa, al haberle fallado el enlace. Sin embargo, Juana no se acordó de una carta que tenía en el bolso escrito de su mano, que le había dictado Juan Sanz y dirigida del Comité de la Guerrilla del Llano al Comité Provincial del Partido. Lo primero que le preguntó la policía es por “Félix” y ella dijo que no conocía a nadie por ese nombre y era cierto porque Juana sabía el verdadero nombre de Juan y no su apodo de guerra. Cuando la policía empezó a registrar toda la casa y descubrió la carta, dentro del bolso de Juana, a esta parecía que se le había caído el mundo encima. La policía le obligó a leer la carta delante de su familia: “A los camaradas del Comité Regional. Camaradas después de serme entregada la Agrupación Guerrillera de Madrid y ver su situación, convoco con carácter urgente una reunión, la cual participe el Comité Regional y con los camaradas de la Agrupación para ver, discutir y solucionar todos los problemas orgánicos de la misma. Con anterioridad a este he mandado un informe por conducto de eslabón, diciendo concretamente lo que había en dicho organismo, como de esto hace algunos días y aún no se ha solucionado nada con respecto del trabajo y por la responsabilidad del mismo es por lo que vuelvo a insistir de manera urgente. Camaradas y amigos, jamás los comunistas hemos rehusado el hablar de cara a nuestros actos en criticar y autocriticarnos cuando las cosas no marchan, el sacar de la reunión opiniones de los camaradas que sabían que sus defectos y corrijan aptitudes. No podemos perder de vista, que somos los más conscientes y avanzados de nuestra clase, que por el mismo cariño que la tenemos, la nobleza debe guiar nuestros actos y nuestra vida, que debemos desnudarlo todo para apartar lo malo y coger lo bueno de cada militante entregado a nosotros”.1106 1105 Entrevista a Juana Doña, 1de diciembre de 2000. 1106 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 139.871. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 920 La policía le preguntó a Juana si lo había escrito ella y respondió que sí, pero que no sabía quién se lo había mandado escribir. Un policía exclamó: ¡Hija de puta, te vamos a poner el ojo derecho torcido como el otro, de la que te vamos a dar!. Juana y su madre fueron detenidas y conducidas a un lugar que conocían muy bien, la Dirección General de Seguridad. En las dependencias del Ministerio de la Gobernación en la Puerta del Sol, las costumbres no habían cambiado desde que Juana Doña estuvo allí. Primero la fotografiaron y le hicieron ficha, con una descripción de su físico. Mujer, 1.57 centímetros de altura, color sano, boca y nariz regular, bastante agraciada, ojo izquierdo con un poco de estrabismo y pelo rubio. Empezaron los interrogatorios con las palizas pertinentes. Le preguntaban todo el rato por “Félix” y por la carta que llevaba. Juana pensó que podía buscar una coartada para que sus compañeros ganaran tiempo y así evitar ella también algunas palizas. Dijo a la policía que debía entregar la carta a una mujer vestida de negro, que tenía dos dientes de oro en la boca y que pasaría por la calle Reina Victoria. La imaginación de Juana fue hasta el extremo, inventando la figura de una mujer de esas características. Se reía Juana cuando contaba la descripción de la mujer que se imaginó como enlace para entregar la carta. Incluso en aquellas circunstancias dramáticas y trágicas, se acordaba con humor de ese momento, porque aparte de una personalidad marcada por las circunstancias de la vida que le llevaron a madurar siendo una niña aún y a la seriedad que tenía en las labores que lo exigían, Juana fue siempre una persona alegre y jovial: “Imagínate si iba a pasar, me salió aquello. Te vendrás con nosotros a ver si aparece y a darle la carta, estaremos detrás, me dijeron ellos. Yo sabía que no iba a pasar. Me meten en un coche con otro que no conocía. Nos subieron en la calle Fuencarral, dando la vuelta a Hortaleza, para ver si pasaba la mujer. Yo miraba al otro que habían metido conmigo, creyendo primero que era policía, pero no era porque tenía la cara de haberle dado una buena paliza. No se me ocurrió que era un detenido de mi caída. Este hombre dijo en alto:¡Ese es!. Entonces la policía bajó y detuvo a otro hombre que pasaba por la calle y lo metieron en el coche. Luego dijeron que iban a por una mujer vestida de negro. Claro está que no llegó nunca y cabreados nos fuimos de nuevo a la DGS”.1107 Nada más llegar al edificio de la Puerta del Sol y según iban subiendo las escaleras, el hombre que había delatado a su compañero, por no aguantar más palizas y al no querer entregar a ningún compañero más, se tiró por las escaleras y falleció al momento. El suicidio era una vía de escape para no hablar más ni delatar a más gente. La policía la pagó con Juana, primero por haberles mentido, porque no sacaban nada de ella y debido al suicidio del otro camarada suyo, al no haber conseguido de él más información antes de su muerte. Las detenciones fueron llegando produciéndose más de cincuenta en pocos días. Los siguientes en ser apresados fueron José Antonio Adán, Mariano Fernández y Juan Arribas. Las palizas también fueron inhumanas contra estos hombres, aparte de carearlos con Juana y entre ellos, sufrieron unas bárbaras torturas. A José Antonio Adán de las palizas sufridas le quitaron la mandíbula y le salía sangre por la boca de las patadas recibidas en los testículos. A Juana la llevaron para ver si reconocía a José 1107 Entrevista a Juana Doña, 15 de diciembre de 2001. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 921 Antonio. Estaba sentado en una silla atado de espaldas, al darle la vuelta el espanto fue tremendo porque le costó reconocerlo al tener la mandíbula tumbada. Al ser ellos los que habían puesto los artefactos, querían saber toda la información posible, costara lo que costara y de la manera que fuera.1108 Con las investigaciones adelantadas, los datos que habían obtenido de los detenidos y las infiltraciones que tenían dentro del aparato guerrillero, supieron que los guerrilleros preparaban un golpe económico a unos pagadores de una obra, en la calle Blasco de Garay. Augusto Díaz fue a buscar a las siete de la mañana a Eugenio Moya y a José Martínez, en la calle Pedro Barreda, 32, donde estaban durmiendo. Habían quedado en la calle Blasco de Garay con Juan Sanz y con José Antonio Adán (antes de ser detenido). Los tres guerrilleros fueron hasta el garaje de la calle Jaén, 32, donde tenían oculto el coche marca Mercedes con matrícula M. 72731. Ellos no sabían que la policía llevaba más de diez días vigilando dicho garaje, desde la detención de Pedro Sanz. Augusto llevaba una cartera que contenía una pistola para cada uno y dos bombas de mano para el atraco. Tras darles su pistola, procedieron a intentar sacar el coche para fuera. Eugenio Moya se colocó en la acera de enfrente para guardarles las espaldas. Cuando Augusto estaba mirando el estado del coche con José Martínez, hizo acto de presencia la policía disparando a los guerrilleros. Augusto y José respondieron a los disparos, iniciándose un tiroteo de más de veinte minutos. A Eugenio le detuvieron al momento y uno de los policías le metió en un portal esposado. La refriega siguió. José Martínez fue herido en la mano por uno de los disparos de su compañero. Pero aun estando herido, pudo alcanzar la ventana que le llevó a la portería de la casa de al lado. De ahí le dio tiempo a pasar a un local de una tintorería donde fue detenido finalmente. Augusto viendo que no tenía escapatoria cogió su pistola y se suicidó. Sin embargo aún estaba con vida cuando llegaron los tres agentes de la Brigada Criminal, Juan Tomás Benito, Salustiano Medina Cantabrana y Juan Olmos Unturbe. Le llevaron sangrando a la casa de Socorro de Cuatro Caminos en el coche policial, junto con los otros dos detenidos, donde solo pudieron certificar su muerte. Las declaraciones de los policías indicaron que no sabían si la muerte producida por Augusto fue por suicido o debido al tiroteo efectuado entre los guerrilleros y ellos. La policía ocupó cinco pistolas a los guerrilleros (cuatro pistolas del 9 mm largo, dos marca “Astra”, una “Mauser” y otra “Star” y un revólver “Smit” del calibre 38), dos bombas de mano, además de una bolsa con municiones. Tras ser “hábilmente interrogados” los dos guerrilleros, Eugenio Moya confesó que habían quedado con “Félix” y con otro guerrillero (José Antonio Adán) para hacer un atraco a unos pagadores a las 11.30 en la calle Blasco de Garay. El plan era que si fallaba ese atraco, tenían preparado otro para el día siguiente en la calle Granada. Juan Sanz había quedado con José Antonio Adán Quintanilla en la calle Fernández de los Ríos, esquina Blasco de Garay, a las 11 de la mañana, donde le daría las instrucciones correspondientes. Le dijo que iría en taxi y que esperara. Cuando llegó a la cita convenida, de un taxi bajaron tres individuos armados. Estos le dijeron que pusiera las manos en alto. José Antonio creía que eran compañeros de “Félix” , pero se dio cuenta que era la policía, que se habían desplazado hasta la calle Blasco de Garay, para detener a los otros dos guerrilleros. Juan Sanz bajó del taxi e iba por medio de la calle 1108 Entrevista a Juana Doña, 15 de diciembre de 2001. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 922 hasta el lugar de la cita. Nada más llegar a la esquina de Blasco de Garay, observó mucho movimiento. Solo le dio tiempo a sacar la pistola “Astra” del 9 mm largo de su abrigo de tipo corte inglés que le habían hecho sus hermanas. Incluso llevaba los pantalones del pijama puestos, debajo de los otros pantalones. El policía Antonio Olmos disparó varias veces contra Juan Sanz. No murió en el acto y fue conducido como a su amigo y compañero de luchas, Augusto Díaz, a una casa de Socorros, donde falleció un poco después. A partir del asesinato de Juan Sanz Pascual, el guerrillero más activo y con facultades de toda la última parte de la guerrilla urbana de Madrid, esta quedó diezmada y casi llegó a su fin. Juan Sanz fue fotografiado muerto antes de que lo trasladaran al cementerio municipal. De allí su familia lo llevó hasta la Sacramental de Santa María, en el patio de la Concepción. Con el paso del tiempo fue enterrado en otro cementerio diferente.1109 Las investigaciones policiales siguieron su curso y querían identificar a los dos hombres que habían matado. La policía volvió la calle Jaén, 32 para interrogar a la dueña de la tienda que estaba al lado del garaje, descubriendo que era la tía de Juan, Francisca Sanz, de 64 años. Entraron en el garaje para ver si podían sacar alguna huella necrodactilar del vehículo, el cual presentaba disparos en el parabrisas, en la puerta delantera izquierda y el cristal estaba roto. Seis disparos más en la puerta trasera izquierda y uno en el techo. Abrieron el maletero comprobando que había dos placas de matrícula falsas. La policía pudo sacar algunas huellas del coche y cotejándolas con el archivo dactiloscópico que tenían en su archivo, comprobaron que la persona que se había suicidado era Augusto Díaz Rebolledo, “Emilio” y “Gordito”, de 28 años, soltero, natural de Misueño (Ávila). Se comprobó que había sido el autor de la muerte de un falangista en el Puente de Vallecas, Hipólito Moreno Díaz. El día 12 de octubre de 1946, varios grupos de jóvenes de la JSU se dedicaron a hacer pintadas en el campo de fútbol del Rayo Vallecano, entre los que estaba Augusto Díaz. También estuvieron repartiendo octavillas y propaganda clandestina contra el franquismo. Cuando pasaron por el barrio de las Palomeras, un grupo de jóvenes falangistas les dieron el alto, con pistola en mano. Augusto también disparó y salieron huyendo. El resultado del tiroteo fue el falangista muerto, el joven comunista Luis Villagarcía Higueras herido en el muslo izquierdo y en la cara anterior del brazo y la comunista María Lorenzo también herida en el muslo. Al único que detuvieron en ese momento fue a Luis Villagarcía porque no se podía mover. Le acusaron de ser el que había disparado contra el falangista Hipólito Moreno, produciéndole la muerte. Esta injusticia, sabiendo incluso la policía que había sido Augusto Díaz quien había disparado al falangista, le llevó a una condena de pena de muerte, posteriormente conmutada a la de treinta años de cárcel y a sus jóvenes camaradas José Perón Rodríguez, Dámaso Martínez Jiménez y Justo Heredero del Castillo a quince años. Una pena de muerte conmutada con posterioridad por haber hecho unas pintadas y repartir propaganda subversiva contra el régimen fue la condena injustificada a Luis Villagarcía.1110 1109 Entrevista a Juan Sanz Arnau, hijo de Juan Sanz Pascual. 1110 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 138.354, Entrevista telefónica con Luis Villagarcía Higueras y VILLAGARCÍA HIGUERAS, Luis: “Una juventud truncada. Memorias de un comunista”, Universidad de Alicante, Alicante, 2002. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 923 El siguiente cadáver comprobaron que era el guerrillero que llevaban buscando tanto tiempo, Juan Sanz Pascual. Fueron a registrar el domicilio donde estuvo viviendo, en la calle Cristóbal Bordiu, 44, propiedad de Dolores Álvarez Sandin. Aquí encontraron una pistola “Mauser” del 7.63, un revolver sistema “Belodoc” calibre 32 corto un revolver marca H.O. “Orbera” del calibre 32 largo y dos revólveres “Velodop” de pequeño calibre, una bomba de mano con forma de piña, otra bomba descargada, cinco petardos con mechas de siete cartuchos de dinamita cada uno, cuatro petardos más pequeños, una caja con cien fulminantes, dos rollos de mecha lenta y varios tornillos y tuercas para la fabricación de explosivos. Aparte de mucha documentación de propaganda clandestina, informes de la guerrilla y documentos falsificados dentro de una maleta, que ejemplifican el carácter organizado y lo extenso de su labor guerrillera y militante comunista.1111 Las detenciones iban aumentando con más de sesenta a lo largo del mes de marzo de 1947, de toda la organización comunista clandestina. Ocuparon más de cuarenta bombas de distintos modelos, mecha y fulminante, documentación, doce pistolas y un fusil, una multicopista y mucha propaganda comunista. Debido a la gran cantidad de procesados, tuvieron que hacer tres expedientes para englobar a todos los detenidos. La policía llevó la fotografía y el abrigo ensangrentado de Juan Sanz muerto a la Dirección General de Seguridad para enseñársela a Juana Doña. La llevaron a una sala para interrogarla: “Me llevan a interrogarme y me enseñan el abrigo de Juan ensangrentado y una foto de él en la calle tumbado con la boca abierta. Di un grito que no veas diciendo Juan, no Félix. Nunca le llamé así porque no sabía ese nombre. Me dicen: ¡No lo conocías, zorra!-. Momento que me pegaron mucho. El hecho de no saber su nombre de guerra, creo que me valió un poco porque sabían que no le conocía por su apodo. Ya todo me importaba un bledo, lo que me pudieran hacer o no, porque pensé que se había derrumbado todo. Sabía que había caído Paco el Catalán, incluso me hicieron un careo con él. Yo le vi una vez pero no sabía su nombre. Fue en una cita con Juan, por el tema de Valdemanco. Pero estaba irreconocible, se le caía la camisa de los hombros, como si le hubieran quitado la carne del cuerpo”.1112 Con la experiencia vivida y la lucha clandestina en la guerrilla urbana madrileña, Juana Doña hacía ésta reflexión sobre el movimiento guerrillero y lo que significó para ella: “Políticamente no había opción para la guerrilla. La Guardia Civil tenía contrapartidas y tenían mucha gente infiltrada, que mermaban las guerrillas. El 1111 La policía encontró una cartera con la inscripción “Federación Madrileña de las Industrias de Carne”, algunas posesiones del carnicero Julián García Martín, al cual le habían atracado, incluido el cheque del Banco Español de Crédito pagadero al portador de 100.000 pesetas. También encontraron una maleta con una cédula a nombre de Emiliano Sanz, un certificado a nombre de Manuel Cruz de la Torre, un certificado de Telefónica a nombre de José Martínez Peña, otro certificado de alquiler y recibos de la casa en la calle Cáceres a nombre de César Estévez, tres cartillas del Instituto Nacional de Previsión a nombre de Valentina Ruiz, Trinidad Aguirre y Petra Muñoz. Un sobre con banderas republicanas, dos banderas de tela de dos metros con los colores republicanos. Impresos para certificados en blanco extendidos por Pedro Segura López, comandante de Aviación. Dos clichés para multicopista, papel de esmeril para la limpieza de armas, dos contratos de trabajo en blanco, un sello de la constructora Internacional S.A., tres oficios en blanco con la leyenda Agrupación de Automovilismo para Servicios Especiales CIA. Un oficio en blanco que decía agrupación de Sanidad Militar, 1, un papel timbrado de la fábrica de alfombras “Los Fernández”, una cuartilla con la prueba de un sello en tinta de la Prisión Provincial de Oviedo, Tercio de Don Juan de Austria, 7ª Región Militar del Juzgado Militar en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 139.970. 1112 Entrevista a Juana Doña, 15 de diciembre de 2001. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 924 panorama del país no dio para mucho en aquella época. No había perspectivas para hacer nada por la lucha de masas. Se perdía mucho pero ganaba poco la guerrilla, no ganó ningún pueblo ni ciudades. Luego es cierto que había algunos que se convirtieron en bandoleros y movilizaron a la gente y desprestigiaron a la guerrilla de verdad. El dolor se sentía en cada guerrillero, al dejar la guerrilla porque era personal. No se consiguió lo que se pretendía. Aunque la labor de la guerrilla fue útil, porque fue la que tuvo en jaque a la dictadura, a pesar de que ellos golpearon mucho. Por mi parte no me arrepiento de mi labor y trabajo en la lucha guerrillera, lo volvería hacer de nuevo”.1113 El proceso judicial siguió su dinámica normal, pero con la salvedad que al ser culpables los detenidos del malestar y nerviosismo de las fuerzas de seguridad el Estado franquista y del asesinato de algunos guardias civiles y serenos, considerando sus muertes como ajusticiamientos por haber ido en contra de los objetivos de la lucha antifranquista, la celebración del juicio se hizo rápidamente. Juana Doña integró el proceso sumarial número 139.871 con el título siguiente: “Causa instruida contra supuesto delito de actos de terrorismo y sabotaje y colocación de bombas de la Cancillería de la Embajada Argentina en Madrid y Locales de la Brigada de Investigación Criminal de la DGS 14-2-47”. En el mismo expediente que Juana estaban José Antonio Adán Quintanilla, Juan Arribas y Mariano Fernández. El abogado que les asignaron era Juan Martín Jericó. Juana intentó que la pena fuera inferior, quitándose culpas y cargos de los que el fiscal militar le acusaba. Ella dijo que no quiso saber nada del partido pero al final por amenazas (excusa muy utilizada por los condenados para rebajar las penas y las acusaciones hechas sobre sus personas), aceptó ser enlace de Juan Sanz y Augusto Díaz. Además de esto, solo buscó alojamiento a sus compañeros de expediente, pero sin saber quiénes eran y de donde procedían. Las diligencias judiciales las iniciaron el 29 de abril de 1947 y el juicio se celebró el 7 de mayo, presidido por Virgilio Álvarez Buznego, como vocales José Parra Martínez, Amador Cano Fernández y Ángel Moreno Bernáldez. El vocal ponente fue Ricardo Ruiz Larrea y el fiscal Enrique Amado del Campo. Ninguno de los procesados reconoció a su abogado que pidió veinte años para José Antonio Adán y Juan Arribas y doce años para Juana Doña y Mariano Fernández. Sin embargo, el fiscal pidió cuatro penas de muerte para todos los inculpados. Hubo una nota de cuáles habían sido los desperfectos provocados por los artefactos y cuanto costaban arreglarlos. En la embajada Argentina los arreglos sumaron una cantidad de 9.316 pesetas y en la Brigada de Investigación Criminal ascendían los arreglos a 6.800 pesetas. Estos costes tendrían que hacerlos frente los condenados a muerte. La condena a muerte de Juana Doña fue una de las últimas condenas de este tipo que se impuso a una mujer durante el franquismo. Como era costumbre en los casos que había penas de muerte para militantes comunistas, el PCE empezó una campaña internacional para salvar la vida de estos condenados. Llamaba más la atención si cabe desde el punto de vista internacional, como una mujer había sido condenada a la última pena. El PCE utilizaba la prensa internacional, manifestaciones y campañas para intentar mediar por sus militantes. En este caso parece que hizo efecto porque 1113 Entrevista a Juana Doña, 1 de diciembre de 2000. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 925 coincidiendo con la visita de la argentina Eva Duarte de Perón a España en junio de 1947 y gracias a su intermediación, conmutaron la pena de muerte a Juana Doña y se la rebajaron a una de treinta años. No pasó lo mismo con sus compañeros de lucha, ya que fueron fusilados en el cementerio de Carabanchel, el 28 de Agosto de 1947, junto a otros once guerrilleros más. Sus defunciones fueron certificadas por el capitán de sanidad militar Miguel Matilla y Pérez de Ayala y confirmadas con la firma del alcalde de Carabanchel (en aquellos momentos no pertenecía a Madrid capital, sino que era un pueblo), siendo enterrados primero en una fosa común y luego en una sepultura, en la que están enterrados todos juntos.1114 1114 Aparte de José Antonio Adán Quintanilla, Mariano Fernández Garde y Juan Arribas Buedo, están enterrados en el cementerio de Carabanchel con ellos, los siguientes guerrilleros: Julio Antonio Carralero, Antonio González Barahona, Benito González García, Claro García Roma, Eugenio Gómez Román, Timoteo Jurado Aguado, José Martínez Gallego, Francisco Noheda Abad, Luis Rodríguez Martínez, Manuel Ruiz Miguel y Nicanor Villarubia Orozco. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 926 22. El nuevo Comité Central del PCE con Agustín Zor oa y el ascenso de Santiago Carrillo en el seno del PCE. Agustín Zoroa Sánchez fue el encargado de hacer la reestructuración del PCE en el interior de España. Había ocupado el cargo de responsable militar y de las guerrillas comunistas, hasta que pasó a ocupar el puesto de máximo responsable de la Delegación del PCE en España (se denominó Comité Central o Comité de Madrid), sustituyendo a Antonio Seoane Ramos, “Jorge” . La Delegación del PCE, ante las continuas caídas producidas por los dirigentes y las distintas direcciones, decidieron desde Francia que José Gómez Gayoso (utilizó los nombres clandestinos de “Luis” y “Jaime” ) fuera a Francia (como también lo hizo Agustín Zoroa) para saber los acontecimientos del interior, la política que se había desarrollado y las nuevas directrices que iban a imponerse desde el país vecino. Después de la estancia francesa, regresó a Madrid donde el nuevo organigrama del Comité de Madrid, reestructuró toda la organización. Gómez Gayoso había llegado desde América en junio de 1944 hasta Bilbao en el barco llamado “Cabo de Buena Esperanza”. De Bilbao llegó a Madrid para contactar con Monzón y saber cómo estaba la organización del PCE.1115 Agustín Zoroa y sus compañeros de organización decidieron que José Gómez Gayoso se fuera a Galicia, para ser el máximo responsable del Comité Regional gallego. En esta aventura le acompañó otro luchador gallego, Antonio Seoane Sánchez, “Julián” y “Jorge” (en ocasiones también usó el nombre de “Julio” ). Éste dirigente había llegado a España en julio de 1943, enviado por Santiago Carrillo para contactar con otros camaradas llegados desde tierras americanas y con la dirección del PCE en el interior de España. Una de sus misiones sería reorganizar el Comité Provincial de Euskadi junto a Apolinario Poveda, pero tras en tierras vascas un tiempo pasó a desempeñar cargos en la dirección de Monzón. Tras la detención de Jesús Monzón y la caída de su estructura dirigente, Seoane siguió participando en los puestos de responsabilidad de las nuevas direcciones clandestinas (secretario general y de organización de la Delegación del Comité Central del PCE y miembro de la Comisión de Organización). La labor que desempeñó en Galicia fue la de Jefe del Ejército Guerrillero Gallego. Seoane y Gómez Gayoso fueron 1115 José Gómez Gayoso nació en Maceda (Orense). A finales de 1932 se afilió al PCE en Vigo, llegando a ser secretario general del comité local hasta 1935, momento en que pasó a desempeñar el cargo de secretario de organización en el Comité Regional de Galicia. La guerra le sorprendió en Madrid tras haber acudido a una reunión sindical. Estuvo como miliciano en el frente de Guadarrama hasta septiembre de 1936, cuando fue enviado a Andalucía para hacerse cargo del aparato de propaganda. En noviembre del mismo año llegó a Madrid para hacerse cargo de la propaganda del Comisariado de Guerra hasta finales de 1937. De Madrid se trasladó a Valencia, ocupando un puesto en la redacción del periódico “Mundo Obrero”. En mayo de 1938 pasó a ser el responsable del aparato de propaganda del Ejército del Ebro y como comisario político. Una vez terminó la guerra se fue a Francia, para exiliarse de nuevo a Cuba en Archivo del Tribunal Militar Territorial Cuarto de la Coruña, Consejo de Antonio Seoane Sánchez “Julián” , jefe militar de los denominados “Guerrillas de Galicia” y otros, Causa, 370, de 10 de julio de 1948. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 927 detenidos en julio de 1948. Tras las consabidas torturas, fueron fusilados el 6 de noviembre de 1948.1116 Agustín Zoroa, “Darío”, ocupó el cargo de secretario general en el máximo organismo de poder del PCE clandestino, denominado Comité Central o de Madrid. Como secretario de organización se nombró a Eduardo Sánchez Biedma1117, que si bien en Francia había utilizado el nombre de “Torres” , en España se hizo llamar “Santiago” y (usó documentación falsificada a nombre de Luis Sánchez Cortés a su paso a España, entre finales de febrero y principios de marzo de 1946). Como secretario de agitación y propaganda, Antonio Rey Maroño “Gerardo” . También creó una comisión o secretaría sindical con Eladio Amador García, “Manolo”, a la cabeza. Como jefe militar de la Agrupación de Guerrilleros del Centro estaba José Isasa Olaizola, “Fermín” , que sería sustituido por Pedro Sanz Prades, “Paco el Catalán”, cuando detuvieron al primero. Siendo controlado Pedro Sanz por Lucas Nuño Baos, “Luis” , como jefe político de los responsables guerrilleros. Como representante del PCE en la Alianza de Fuerzas Democráticas (ANFD), nombraron a Casimiro Gómez de Miguel, “Roca” o “Juan” . 1116 ALONSO MONTERO, Xesús y FANDIÑO, Xoxé Ramón: P.C.G.: AS ULTIMAS HORAS DE JOSE GOMEZ GAYOSO E ANTONIO SEOANE, L OITADORES ANTIFRANQUISTAS, Ediciones Do Castro, A Coruña, 2003 y Archivo del Tribunal Territorial Cuarto de El Ferrol, Causa nº 370, de Antonio Seoane Sánchez “Julián” , jefe militar de las denominadas “Guerrillas de Galicia” y otros, 10 de julio de 1948. 1117 Eduardo Sánchez Biedma Arias nació en Mora (Toledo) el 9 de abril de 1909. Su padre Pelayo Sánchez Biedma Aparicio fue alcalde de Mora durante la Dictadura de Primo de Rivera y tenía varios negocios (fábrica de muebles, taller de reparación de automóviles y una gasolinera). Ateo y vividor, realizó infraestructuras y servicios importantes en su pueblo. Eduardo estudió Ingeniería Industrial en Madrid y su conciencia política ya la había adquirido en su pueblo natal, porque allí se había afiliado a la JSU. En Madrid conoció a la que sería su mujer, Cecilia Cerdeño (se casaron por lo civil en octubre de 1936). Una vez empezada la guerra toda la familia se fue a vivir a Mora y en 1937 nació su hija Asturias (nombre puesto en homenaje a la revolución de octubre de 1934), aunque luego tuvo que cambiárselo por el de María del Carmen. Eduardo se fue al frente de Teruel con destino en el Servicio de Transportes del Ejército Republicano como comisario político de División, ya que se había afiliado al PCE. Fue en varias ocasiones a Mora para ver a su mujer e hija pero el final de la guerra le sorprendió cerca de Cataluña y tuvo que pasar junto a su hermano Alfonso a Francia. Aquí estuvo internado en varios campos de concentración. Cecilia se fue a Madrid con su hija siendo detenida y llevada junto a su hija a Ventas, luego trasladada al Alcázar de Toledo durante unos pocos días, más tarde a la cárcel local de Mora, prisión provincial de Toledo y por último en Ocaña donde fue condenada y cumplió cuatro años y medio de prisión. Su hija estuvo viviendo con su suegro en el pueblo toledano de Consuegra. Cecilia salió de la cárcel en libertad provisional en 1943 y se fue a vivir con su suegro e hija. Mientras Eduardo Sánchez Biedma colaboró en la reorganización clandestina del PCE dentro de los campos de concentración. Luego ocupó un puesto importante en la Delegación del PCE en Francia, junto a militantes como Daniel Sánchez Vizcaíno. A finales de 1943, Eduardo, procedente del Mediodía francés, pasó la línea de demarcación para ocupar un puesto de responsabilidad en la dirección del partido en la zona norte (también impartió clases en diferentes Escuelas de Operaciones para los guerrilleros españoles). Colaboró activamente en el desarrollo y preparación de la liberación de París en agosto de 1944, junto con camaradas franceses y miembros de las Fuerzas Francesas del Interior, realizando planos, mapas y estrategias. Al finalizar una reunión celebrada en una casa a las afueras de Paría, la dueña de la casa avisó de la toma de las calles, con ametralladoras, por pate de los alemanes. Los asistentes a la reunión quemaron toda la documentación y la memorizaron. No podían escapar por el techo porque la puerta del tejado estaba cerrada y tuvieron que salir por la puerta principal. Aprovechando que los alemanes estaban registrando las casas, se mezclaron con la gente y así pudieron escapar. Eduardo se comunicaba con su mujer e hija escribiendo cartas y postales, haciéndose pasar por otra persona. Cecilia recibió una carta de un camarada de Eduardo, que había llegado de Francia, Francisco González Adámez (ocupó el cargo de secretario general de un sector del Comité Provincial) y en la misiva, Eduardo indicaba que llegaría a España en poco tiempo. De esta manera, Consuelo se fue a Madrid con su hija a finales de 1945. El compromiso adquirido por parte de Cecilia con la organización clandestina era lo máximo, no sólo por que llevara siete años sin ver a su marido, sino por el peligro y el sacrificio que iba a adquirir. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 928 José Luis Fernández Albert, “Enrique” o “Tobías” , ocupó el cargo de secretario general del Comité Provincial de Madrid y luego también un puesto en la Junta Militar Patriótica, dentro de la Alianza Democrática, como delegado del PCE. Eran cuadros conocedores de la línea política a desarrollar y la estructura que se le quería dar a la organización en el interior del país. Estos cuadros que llegaron de Francia, fueron ayudados por otros militantes que ya estaban anteriormente organizados en el Comité Provincial de Madrid, con sus respectivos sectores y radios dentro de la estructura piramidal en la cual estaba organizado el PCE clandestino. Una vez reorganizado Madrid y las provincias limítrofes, debían contactar con los Comités Regionales, para que llegado el momento, pudieran actuar de una manera autónoma, con un contacto continuo con el Comité de Madrid. Si no había militantes capaces, enviarían cuadros desde Francia para realizar esa labor, dotando a los Comités Regionales de emisores receptores de radio para la comunicación. El proyecto era muy ambicioso. Por ello muy pronto tomaron cartas en el asunto y empezaron a desarrollarlo. Los Comités Regionales serían siete: Centro, Extremadura, Levante, Andalucía, Euskadi, Asturias y Galicia. Cataluña sería organizado por el PSUC directamente enviando elementos comunistas desde Francia. También quisieron dar importancia al aparato de propaganda. Por experiencias pasadas en las que las imprentas clandestinas de los máximos organismos del PCE habían caído, se acordó montar dos imprentas, una en la calle Blasco de Garay y otra en Lope de Rueda, teniendo que ser llevada por motivos de seguridad una de ellas a la calle Francisco Silvela, 19. Desde el aparato de propaganda decidieron tomar esa postura, porque sí una de las imprentas era incautada, la otra podría seguir funcionando. Junto con esas imprentas y para que la labor de propaganda fuera más dinámica y eficiente, se organizó también un aparato de multicopistas, otro de confección de los materiales para imprimir y uno de distribución de las propaganda realizada. La labor que desarrolló Eduardo Sánchez Biedma fue mayor que la que pudo abarcar y de una gran responsabilidad. Para tener un mayor control e intervención del partido y de cada uno de los engranajes de la estructura comunista clandestina, el Comité de Madrid decidió suprimir las comisiones de enlaces entre los máximos dirigentes y la base militante. El Comité Provincial del PCE de Madrid estaba organizado en cuatro sectores, más un quinto que lo constituía Getafe, pero que funcionaba un poco al margen de la capital. Agustín Zoroa controlaría el Sector dos o Sur, Eduardo Sánchez Biedma el Sector uno o Norte y cuatro u Oeste y Eladio Amador el Sector tres o Este. No obstante, por motivos de seguridad y de la gran cantidad de trabajo que tenían estos dirigentes, se cambió este sistema de reparto de responsabilidades, creándose un comité que pasó a controlar a los responsables de cada uno de los sectores, como también la tarea de transmitir los problemas y las directrices al Comité de Madrid. Durante un tiempo este comité estuvo formado por dos militantes enviados desde Francia, Silverio Ruiz Daimiel, “Ruiz” y Emilio Carrero, pero ambos fueron detenidos.1118 Zoroa controlaba las otras dos secretarías, aparte del trabajo de unidad, sindical, JSU y el movimiento guerrillero. También quiso dar un papel importante y destacado a la propaganda con “Mundo Obrero” a la cabeza, escribiendo casi todos los 1118 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 138.610. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 929 artículos que se publicaron en las editoriales del periódico. Sánchez Biedma empezó a organizar las comunicaciones con los otros Comités Regionales y con Francia a través de la creación de una comisión que controlara un aparato de emisión y recepción de telegramas y comunicaciones. Las reuniones del comité de Madrid se celebraban una vez por semana, reuniéndose Zoroa, Sánchez Biedma y Eladio Amador. Los temas que trataban eran del trabajo diario y de las actividades programadas, sin hacer discusiones políticas ni trataban los planteamientos generales y los problemas políticos que generaba la organización. La cuestión sindical y el asunto de la Alianza Democrática fueron dos temas donde el trabajo desarrollado no fue todo lo positivo que se había planeado. Aparte de la falta de infraestructura y organización en el movimiento obrero y en la unidad de organizaciones antifranquistas, también se dieron corrientes de pasividad e inactividad en la labor de movilización de las masas obreras y en el desarrollo de una lucha antifranquista concreta y unitaria junto a las demás fuerzas políticas. La Delegación del PCE en Francia decidió montar un aparato de radio emisor receptor para el interior del país. Este aparato tendría como finalidad transmitir y recibir telegramas desde Francia a España. También tendría como finalidad el comunicarse con los Comités Regionales en el momento que estos tuvieran otros aparatos similares al que iban a tener en Madrid. Otra función sería intentar sintonizar las emisoras nacionales del Ejército y de la Guardia Civil, utilizando la información adquirida para la ayuda del movimiento guerrillero. El aparato con la emisora receptora fue introducido desde Francia por Teodoro Carrascal Anaya que pasó vía Barcelona con documentación falsificada y una vez en Madrid entregó la emisora a Eduardo. Ésta fue instalada en un hotelito de Ciudad Lineal, en la calle Emeterio Castaños, 5. El primero que empezó a utilizarla fue un militante que se hacía llamar clandestinamente José Pérez o Antonio, pero fue sustituido por Teodoro Carrascal, “Fernando” . En el hotelito tenían tres maletas acondicionadas con dos emisoras receptoras. Cada una tenía varias lámparas de diferentes tamaños, un cuaderno con las instrucciones de su uso y un libro para saber cifrar y descifrar los telegramas claves. Teodoro se encargaba de enviar los telegramas cifrados a la dirección del PCE en Francia y a su vez los recibía de allí. Una vez hacía esta función se los pasaba a su superior en la estructura clandestina, Eduardo Sánchez Biedma. Teodoro trabajaba utilizando las claves del código internacional. No obstante, a veces por motivos de mucha urgencia para enviar algo o creer que podía estar localizado, transmitía los telegramas con signos convencionales (supo que habían intentado localizarle dos o tres veces, momento en el que interrumpió la emisión). Carrascal utilizaba una frecuencia que variaba entre los cuatro y cinco mil kilociclos y que en su equivalencia en metros era unos cuarenta. El indicativo que tenía en la emisora era QSE, a efectos de ser reconocido por la emisora de Francia. Se dedicaba a transmitir y recibir entre las once de la noche y las seis de la madrugada por motivos de seguridad. En varias ocasiones intentó localizar las emisoras de corto alcance de las fuerzas de seguridad del Estado, pero no lo pudo conseguir por la baja potencia con que emitían.1119 1119 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 138.610. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 930 La encargada de cifrar y descifrar los telegramas fue Cecilia Cerdeño, que por un lado le daban para enviar, ya fuera Agustín Zoroa y su marido, y por otro aquellos que Teodoro recibía desde Francia. Los telegramas que se enviaban desde España a Francia, lo hacían una o dos veces por semana. Sin embargo, los telegramas que recibían de Francia podían prolongarse hasta dos semanas para su recepción. Todos los telegramas debían de ir firmados con el nombre de Raúl, que utilizaría Zoroa, como así quedó convenido con la Delegación de Francia. Los que llegaban del país vecino estuvieron casi todos firmados por Santiago y Dolores, refiriéndose a Carrillo y Pasionaria respectivamente. Los Comités Regionales al no disponer de emisoras receptoras como estaba previsto, se comunicaban con la secretaría de organización del Comité de Madrid por carta, a través de las estafetas correspondientes con los Regionales y utilizando también las cartas cifradas que seguían las directrices marcadas desde Francia. Esta correspondencia cifrada también se encargaba de descifrarlas Cecilia, gracias a unos códigos que tenía guardados y escondidos en una caja de cerillas. El nombre clandestino que utilizó Cecilia fue el de “Margarita” . Así fue como la conocieron los pocos militantes con los que trataba. Aparte de Teodoro y de Eduardo, también se entrevistaba por cuestiones de trabajo con Agustín Zoroa y con Eladio Amador, guardando unas estrictas normas de seguridad. En el mes de junio de 1946, Agustín Zoroa se fue a Francia por decisión de la Delegación del PCE en tierras galas. Después de la reestructuración acometida en marzo debía informar de las actividades desarrolladas por la nueva dirección y ver la nueva línea política a seguir. Tuvo entrevistas sobre todo con Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri. También fue nombrado miembro del Comité Central del PCE El tiempo que Zoroa estuvo en Francia, entre junio y agosto, Eduardo Sánchez Biedma ocupó el cargo de máximo responsable de la Delegación en el país. Tuvo que multiplicar sus salidas, trabajos y responsabilidades en la organización clandestina con el peligro que conllevaba. El hecho de estar todo el día en la calle era algo arriesgado por que podía ser seguido por la policía y conllevaría su detención. Esta situación fue denunciada por varios militantes, ante la falta de cuidado en sus salidas y en su propia seguridad personal. Surgía de esta manera una contradicción porque siendo el responsable de organización tenía que dar ejemplo a sus camaradas en el cumplimiento de las pautas de seguridad y comportamiento clandestino. En un informe posterior de Agustín Zoroa hablando de Eduardo Sánchez Biedma le consideraba un camarada serio, responsable y que tuvo buenas intervenciones en su actividad y lucha, pero haciendo una crítica de su trabajo decía que a veces tenía olvidos y omisiones por la gran cantidad de trabajo abarcado. Un ejemplo de esto fue el abandono de una de las estafetas donde estuvo esperando una correspondencia del Comité Regional de Euskadi más de veinte días. Una de las directrices de todo militante comunista y enclavada en su disciplina de partido era hacer una autocrítica de la labor que venía desempeñando para intentar corregir aquellos aspectos negativos que hubiera cometido.1120 En un informe de Santiago Carrillo analizando la situación y la actividad del PCE en la segunda mitad de la década de los años cuarenta, comentaba con respecto al Comité de Madrid reestructurado por Agustín Zoroa, que a pesar de advertirles contra el exceso de confianza y contra el intento de la policía a la hora de infiltrarse en la organización clandestina, no consiguieron los objetivos programados. Según Carrillo había exceso de confianza revolucionaria que impedía garantizar la seguridad de los 1120 AHCCPCE Informe sobre Camaradas, 999 Informe sobre Eduardo Sánchez Biedma “Torres”. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 931 militantes y no llevar a buen término el trabajo del partido. No tenían un conocimiento profundo de los dirigentes en la organización y tampoco establecían un sistema de rotación correcto, porque cuando un dirigente estaba quemado o estaba siendo vigilado no se les retiraba del trabajo clandestino, mostrando falta de decisión y destreza para evitar ser detenido. Carrillo, aunque hiciera una autocrítica parcial de su labor como responsable y dirigente, según el momento y la circunstancia que le conviniese, actuaba de una manera u otra. Era una política de provecho y beneficio propio. José Gómez Gayoso “Jaime” , siendo responsable del aparato de propaganda de la anterior Delegación del PCE, introdujo en el mismo a Pilar Claudín Ponce.1121 Una de las primeras misiones que hizo ésta militante fue buscar un piso de alquiler para poder instalar primero, una máquina de escribir y luego una imprenta. José Gómez gestionó el alquiler de una casa en la calle Blasco de Garay, 10, 3º. Aquí se fueron a vivir Pilar 1121 Pilar Claudín Ponce nació en Zaragoza en 1923, fue una de los nueve hijos (Fernando, Rafael, Eduardo, Luis, Pilar, Víctor, J. Manuel, Chelín y Emilia) que tuvo el matrimonio compuesto por Victoriano Claudín Jareño y Emilia Ponte. Pilar desde muy pequeña estuvo influenciada por la figura de su hermano Fernando, dirigente de las Juventudes Comunistas y luego del PCE. Por su casa y en los ambientes que se movía Fernando, pasaban dirigentes comunistas como: Sebastián Zapiraín, Trifón Medrano, Eugenio Mesón, Luis Sendín., etc. Cuando su hermano Fernando fue detenido junto con otros compañeros en la cárcel Modelo de Madrid, Pilar y su hermana Chelín les llevaban notas y avisos de la dirección del exterior de la prisión. Una vez empezada la guerra, la JSU organizó expediciones de niños a otras localidades por el bombardeo fascista a Madrid. En una de esas expediciones fue Pilar Claudín a Valencia, formando parte de la Sección Pioneros de la JSU. De Valencia pasó a Barcelona donde estaban sus padres y hermanos más pequeños. Ella empezó a colaborar con la organización Unión de Muchachas yendo a los hospitales con sus compañeras para cuidar a los heridos. Así narraba Pilar aquellos días; Cuando terminó la guerra, yo salí inmediatamente de Barcelona con mi padre. Fue muy terrible, porque las fuerzas nacionales nos venían persiguiendo e iban ametrallando en las carreteras. El enemigo te hace sentir la derrota, no la personal, sino la de una guerra que se ha perdido. Lo que ocurrió en la guerra civil fue terrible, se mataron familias y se dividió totalmente la sociedad. (…) Recuerdo que fue bastante duro, pues los franceses nos trataron regular. Nos metieron en campos de concentración. Tengo un recuerdo amargo de esos años, sobre todo por la separación de mi padre, porque los gendarmes franceses se lo llevaron a una prisión por una denuncia en su contra por “hacer política con la gente”. Recuerdo que cuando se lo llevaban, yo me aferraba a sus piernas llorando”. Los padres de Pilar pasaron a Francia y se exiliaron a México en junio de 1940. Víctor y Juan Manuel Claudín fueron detenidos y encarcelados en Madrid. Chelín se quedó a vivir en Madrid en la calle Princesa, 30. Pilar fue internada en varios campos de concentración y pudo salir en libertad, sin saber nada de su familia, se dirigió a Hendaya con dieciséis años para pasar la frontera. Se fue a vivir con un tío suyo a Huesca y pasado el tiempo se fue a vivir con su hermana Chelín, que se había ido a vivir a Cangas del Morrazo (Pontevedra). Debido a la detención de dirección clandestina del PCE, aparecía en una de las notas, la dirección de Pilar y Chelín, farmacia de Haz, Cangas del Morrazo, que había facilitado una de las integrantes de la organización y amiga de Pilar, María Salvo, que se habían conocido en la JSU en Barcelona. Pilar, Chelín y el marido de ésta, Pedro Jiménez regresaron a Madrid, a la calle Toledo, 47. Fueron a ver a sus hermanos a la prisión y cuando estos salieron en libertad se fueron a vivir con ellas (Víctor volvió a ser detenido por una caída de estudiantes vinculados al PCE). Pilar expresaba su deseo de incorporarse a la lucha clandestina: “Un hecho que viví cuando fui a visitar a uno de mis hermanos encarcelados me hizo reaccionar para reincorporarme a la lucha clandestina. Esa noche había sucedido una cosa terrible: habían sacado de la prisión de Alcalá a un grupo de combatientes, los habían atado y después fusilado en el cementerio. Fui al cementerio y recuerdo que el sepulturero me enseñó donde los habían matado, estaba todavía su sangre. Así que decidí coger un puño de esa tierra ensangrentada e incorporarme a la lucha de nuevo. Consideré que la única forma de evitar esos crímenes, era luchando para echar abajo a Franco. Un idealismo por el que había que luchar en aquella época”. En el verano de 1945, Pilar recibió la visita de Margarita Abril, esposa de Josep Serradell que habían ido para ocupar un puesto importante en el PSUC en Cataluña. Le ofreció pertenecer al PCE clandestino y fue así como aceptó dicho ofrecimiento y le presentaron a José Gómez Gayoso en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 138.610 y G. TEJEDA, Armando: “Pilar Claudín, una vida contra la injusticia” en La Jornada Virtual, México DF, Lunes, 22 de abril de 2002. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 932 Claudín y José Gómez y para aparentar que era una familia, se fueron a vivir con ellos, la hermana de Pilar, Chelín y el marido de ésta, Pedro. La labor de Pilar consistía en realizar trabajos e informes que le daba escritos a mano “Jaime” y ella los pasaba a limpio. También hizo de enlace con otros camaradas de la organización, llevando documentos e informes de Gómez Gayoso. La imprenta fue trasladad desde la calle Francisco Silvela hasta la casa de Blasco de Garay. El encargado de montar la imprenta y confeccionar el periódico “Mundo Obrero” fue un linotipista enviado desde Francia por la Delegación del PCE en aquel país. Su nombre era José Menéndez López, “Juanito” o “Tubito” , aunque entró en el país con una documentación falsa a nombre de Juan Martínez López. Con 3.000 pesetas recibidas y tras llegar a Madrid, contactó con la organización y le llevaron a la casa de la calle Blasco de Garay.1122 También montaron una emisora de radio para captar las emisiones que se hacían desde Francia y de Radio España Independiente. Los encargados de la emisora fueron Chelín Claudín y su marido. Sin embargo, esta labor la tuvieron que dejar de hacer porque cada vez que intentaban contactar con las emisiones extranjeras, se acoplaban a todos los aparatos de radio del vecindario y hacían un ruido grande y estrepitoso.1123 El Comité de Madrid clandestino remodeló su cúpula directiva. En la secretaría de agitación y propaganda nombró a Antonio Rey Maroño, “Gerardo”, siendo el superior de Pilar Claudín Ponce. Por condiciones de seguridad y tras las detenciones producidas, determinaron cambiar el lugar de la imprenta, que fue instalada por José Menéndez en un piso de la calle Lope de Rueda, 36. De igual manera que había pasado con anterioridad, también fueron a vivir allí Chelín y su marido. Los originales de la impresión los facilitaba Antonio Rey, el papel en blanco lo compraba Pilar con dinero de la organización (en una ocasión le hicieron comprar tinta negra y roja en la calle de Leganitos) y luego los moldes de “Mundo Obrero”, la parte manual y mecánica de la imprenta los hacía José Menéndez, recibiendo por su trabajo 600 pesetas mensuales. Con esta imprenta hacían la tirada para la primera quincena del mes, realizando una media de cinco mil ejemplares mensuales. La otra quincena se encargaba de hacerla otro tipógrafo del PCE, Francisco León Blázquez, “Alberto” o “Francés” . Éste militante había trabajado en los diarios “Gol” y “Marca” y en la casa Ruiz Alonso, antes de dedicarse plenamente a las actividades clandestinas de propaganda. Su jefe inmediato fue también Antonio Rey, quien le llevó hasta un hotelito de Ciudad Lineal, donde instalaron la imprenta y estuvo haciendo la tirada de manifiestos políticos del PCE y sobre todo “Mundo Obrero”. Por órdenes del partido, trasladó la imprenta con la ayuda de un carpintero llamado Francisco Huercano, a una carpintería de la calle Alcántara, 34. De este sitio fue trasladada en un camión a una casa de la calle Alicante, 1, donde vivía un camarada delineante de profesión llamado Manuel Martínez. Iba a 1122 José Menéndez López era impresor o linotipista. La guerra le sorprendió en Madrid, trabajando en una imprenta llamada “Atenas”. Afiliado a la UGT desde 1930 y al PCE en 1937. Se hizo voluntario en el batallón de Artes Gráficas en el frente de Guadarrama, para pasar luego al XX Batallón de Carabineros Estuvo en Valencia, luego en el frente de Cataluña y antes de terminar la guerra se exilió a Francia. Aquí estuvo en el campo de concentración de Saint Cyprien y Barcares, para pasar luego a trabajar en un batallón de trabajadores y luego para los alemanes, pero desertó. Se puso a luchar con el PCE en territorio francés y fue cuando le reclutaron para pasar a combatir clandestinamente el franquismo en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 138.610. 1123 ROMEU ALFARO, Fernanda: “El silencio roto. Mujeres contra el franquismo”, El Viejo Topo, Madrid, 2005, 2ª Edición. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 933 entrar en la fábrica de Standard, lugar donde también trabajaba Pedro Jiménez, cuñado de Pilar Claudín. Francisco León estuvo un tiempo tirando la propaganda en ese domicilio y siendo distribuida la misma por un enlace del partido. De igual manera que José Menéndez, hacía una tirada de unos cinco mil ejemplares por mes. Unos días antes de la detención de “Alberto” , la organización le mandó sacar la imprenta de la casa donde estaba instalada y llevarla a una carpintería propiedad de Huercano. Francisco León se ocultó en una casa de la calle Menéndez Pelayo, 127 (aquí la policía ocupó la cabecera de “Mundo Obrero”, dibujos para la confección de cabeceras y las medidas para las mismas). También huyó de su domicilio Manuel Martínez, sabiendo que la policía conocía la existencia de su casa como estafeta del PCE. El 29 de octubre de 1946, Francisco León fue detenido casi al instante que a Agustín Zoroa. A éste le conocía porque “Gerardo” se lo había presentado con anterioridad. En la cita Francisco le tenía que indicar a Zoroa que había desmontada la imprenta y tenía que saber dónde tenía que montarla de nuevo. La actividad que desempeñó Pilar Claudín fue sobre todo del reparto de la propaganda que tiraba José Menéndez. Por esta labor le pagaban 400 pesetas para su manutención y ropa, mientras los demás gastos eran sufragados por el partido. En un primer momento las entregas las hacían en casas o estafetas. Ella sacaba el material de propaganda en un bolso de gran tamaño, hasta el lugar donde tenía que hacer la entrega. La propaganda que se hacía iba dirigida a diferentes secciones de la organización: sectores, comarcas, provincias, Delegación, guerrilleros, militares. Con la detención de otra de las mujeres encargadas de llevar la propaganda a las estafetas y por el peligro que suponía esto, la organización decidió que las entregas de la documentación se hicieran en la calle y luego a las personas que recibían esa documentación, que eran las encargadas de llevarlas a los pisos y a las estafetas. “Gerardo” le fue presentado a una serie de compañeros y camaradas encargados de recibir la propaganda: Antonio Menéndez, Manuel Hernández Leal y Juan Molin. También se reunió en ocasiones con Agustín Zoroa, que le entregaba originales que luego confeccionaba y tiraba José Menéndez. Cuando Zoroa no podía acudir a una cita, mandaba a Faustina Romeral para que fuera a llevar los trabajos originales o para transmitirle algunas directrices y órdenes. En las primeras tiradas de “Mundo Obrero” repartían unos mil doscientos ejemplares. Con el paso de los meses y una mayor organización en la secretaría de propaganda hizo que se multiplicaran los números para repartir. La distribución de los periódicos era la siguiente: al sector dos 950 ejemplares, sector tres 950, el cuatro 500 y al quinto 400; a comarcas 100, provincias 300 y guerrilleros primero 100 y luego 50. La propaganda destinada a los guerrilleros se la entregaba primero a una comunista veterana y ésta se la entregaba a otra, ambas enlaces de la organización, aunque duraron poco en su cargo porque por temor a su detención dejaron su puesto en la organización. Agustín Zoroa le presentó a Pilar Claudín, al jefe de la Agrupación Guerrillera del Centro, Pedro Sanz Prades, al cual le entregó durante unos meses cincuenta ejemplares mensuales de “Mundo Obrero”. Pedro Sanz le pidió a Pilar que también hiciera labores de estafetas y de enlace para la guerrilla urbana de Madrid, cuando alguna otra mujer no pudiera realizar esa labor. Como por ejemplo la dinamita que sacaban del campo de trabajo de Valdemanco, tres comunistas y que luego se lo entregaban a Juana Doña Jiménez. Ésta lo llevaba en Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 934 unas bolsas grandes, en autobús hasta Madrid y aquí se lo dejaba a enlaces del partido. Estas mujeres repartían luego la dinamita en paquetes para llevarlas a distintas estafetas y una de ellas era Pilar. En la versión que dio Pedro Sanz dijo que llevaba los paquetes, junto con otra enlace llamada María Juana Vidaurreta a un taller de Ciudad Lineal, donde otro guerrillero, Ángel Blázquez, hacía los artefactos y las bombas que luego iban a ser utilizadas por la guerrilla urbana madrileña.1124 Así es como la propia Pilar contaba su trabajo en las actividades de propaganda: “Trabajaba en la imprenta de Mundo Obrero; no será de ninguna manera la responsable del aparato de propaganda, sino la que repartí los ejemplares. El ser tan joven me permitía hacer cosas que otras personas mayores no podían, por ejemplo repartía Mundo Obrero en las iglesias, vestida de colegio de monjas, con mi capita y mi uniforme. Después los enlaces redistribuían los ejemplares por el resto del país”.1125 Otra de las labores clandestinas a las que se dedicó Pilar Claudín fue la de buscar y conseguir estafetas y casas para recibir correspondencia, a cuadros enviados de Francia y para acoger las reuniones clandestinas de la dirección clandestina comunista. De la época de su militancia en la JSU, Pilar Claudín conocía a Fernando Cassi Sánchez y a una hermana suya que había muerto en Francia, país al que había ido con su padre, el militante comunistas Enrique Cassi. Pilar propuso a Fernando, utilizar la casa de su madre, Aurora Sánchez Tudela, en la calle Santa Brígida, para ser estafeta de la recepción de los militantes que iban a llegar de Francia. Por esta labor les pagarían 500 pesetas mensuales. Tras aceptar la proposición de Pilar, ésta le presentó a Eduardo Sánchez Biedma, que sería el responsable de recibir a los que llegarían del país galo, llevando la contraseña escrita con la frase “De recuerdos para Santiago”, sabiendo que eran los individuos que esperaban. En el tiempo que estuvo desarrollando la recepción de camaradas, fueron unos diez individuos los que llegaron, entre ellos Lucas Nuño Baos.1126 Asturias tenía nueve años cuando vio a su padre por primera vez. Por razones de seguridad no le dijeron que era su padre, sino un amigo de su madre. El acontecimiento esperado tuvo lugar en la casa de una mujer llamada Paquita, que era de Mora y había sido compañera de Cecilia en la organización “Mujeres Antifascistas”. (Asturias recordaba que le regaló un bombón de Pascua cuando le vio. El secreto de decirle que no era su padre, no pudo mantenerlo Eduardo mucho tiempo, ya que un día sin poder remediarlo abrazó a su hija y llorando le reveló su verdadera identidad).1127 En un primer momento se fueron a vivir a una casa de la calle Padilla, pero por razones de seguridad y clandestinidad, alquilaron un piso, por medio de una agencia de alquiler en la calle Hermanos Miralles, 36, 2ºA. Por el alquiler de este piso pagaban 600 pesetas mensuales que era costeado por la organización. Una de las misiones que desarrolló Cecilia a petición de su marido, fue la de buscar diferentes mujeres que estuvieran dispuestas a hacerse pasar por esposas de otros dirigentes comunistas. Ante una posible detención policial, el aparentar estar casados, podría servir para pasar más desapercibidos. Así fue como integró en la organización 1124 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 139.752. 1125 G. TEJEDA, Armando: “Pilar Claudín, una vida contra la injusticia” en “La Jornada Virtual”, México DF, Lunes, 22 de abril de 2002. 1126 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 138.610. 1127 Entrevista a María del Carmen “Asturias” Sánchez Biedma Cerdeño, 18 de enero de 2007 Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 935 clandestina a Faustina Romeral Izquierdo y a Leandra Corrales Simón1128. La primera era hija del que fuera alcalde socialista de Mora, Eladio Romeral. Cecilia y Eduardo conocían a Faustina desde que era pequeña. Faustina aceptó el ofrecimiento de ser la pareja clandestina de Agustín Zoroa Sánchez y su participación en la lucha antifranquista. De igual manera lo hizo Leandra Corrales, compañera de Cecilia en la cárcel de Ocaña. A su marido Ángel Aguilera Sánchez lo fusilaron en 1945, acusado de adhesión a la rebelión. Leandra se hizo pasar por mujer de otro militante, Teodoro Carrascal Anaya. Faustina Romeral viajó a Madrid con su madre diciéndole que iba a trabajar y a ganar más dinero, pero Justa, que había hablado con Cecilia, sabía a lo que iban y no puso objeciones. Se fueron a vivir al barrio de Usera, colonia de Moscardó, casa de los padres de una amiga de Cerdeño. Estuvieron allí unos quince días y luego Faustina conoció a Agustín Zoroa (usaba el nombre de Vicente de la Fuente Domenchina y el apodo de “Darío”) . Éste le advirtió el peligro que entrañaba el trabajo clandestino y en el hecho de pertenecer al PCE. Ella tenía que hacerse pasar por mujer de Agustín. Este 1128 Faustina Romeral Cervantes nació el 1 de mayo de 1924 en Mora (Toledo). Su padre era Eladio Romeral Iglesias y su madre Justa Cervantes Nieto de la Peña. Eladio era una persona autodidacta, sin formación académica destacada. Militante del PSOE, llegó a ser diputado en la Diputación Provincial de Toledo y alcalde de Mora durante varios años. Con el inicio de la guerra, Justa Cervantes colaboró con organización de comités de ayuda y a la Asociación de Mujeres Antifascistas. En Mora se constituyó un Consejo Municipal organizado por los diferentes partidos políticos del Frente Popular para llevar la administración política y gestionar las necesidades del municipio, del que formó parte Eladio Romeral. Faustina con doce años ingresó en la JSU de Mora. Ante el avance de las tropas sublevadas, decidieron evacuar a los niños de los pueblos de la zona y de esa forma, Faustina llegó al pueblo valenciano de Manises, siendo acogida en la casa de un amigo de su padre que era profesor. A los dos años de estar allí, Faustina regresó a Mora. Su padre estuvo colaborando en la Secretaría de Armamento del Estado Mayor del Ejército Republicano. La derrota republicana se acercaba, por lo que vecinos de Mora se fueron hasta Alicante en un autocar. El que fuera ministro de Industria y Comercio y de Trabajo y Previsión, el moracho Anastasio de Gracia Villarrubia, amigo de Eladio Romeral, les dijo si quería irse con su familia a México, pero desistió la oferta. En Alicante, Faustina y su familia fue detenida y llevada al campo de los Almendros. Luego, a Faustina y su madre las llevaron a un cine de Alicante. Eladio fue trasladado al campo de Albatera y unos falangistas de Mora fueron hasta Alicante para trasladarlo al pueblo. A los pocos días Faustina y su madre fueron conducidas hasta un tren en dirección a Toledo y aquí otros falangistas se las llevaron a Mora, metiendo a Justa en un convento de monjas y Faustina se quedó sola en la calle. Su casa había sido ocupada por militares, teniendo sólo la compañía de su fiel perro Rampla. Junto a Eladio Romeral fueron detenidos otros familiares suyos, como un cuñado suyo que murió al negarse a comer, haciendo una huelga de hambre. Faustina se marchó a vivir a casa de una tía suya y visitaba a su padre en el Ayuntamiento de Mora, en cuyo sótanos, era donde estaba recluido. Fue condenado a muerte y fusilado el 16 de noviembre de 1939, junto a otros dos presos políticos y arrojados a una fosa común en el cementerio. Justa fue trasladada a la cárcel de Ocaña (Toledo) donde cumplió tres años de la pena impuesta. Faustina se fue a vivir con otros familiares a Consuegra, pero no fue bien acogida por temor. Ella se puso a trabajar en una alquitara (método de destilación tradicional del alcohol), propiedad de un amigo de su padre. Iba a visitar a su madre de vez en cuando con un hombre que iba en carromato, haciendo los más de sesenta kilómetros que separan ambas localidades. Al salir de la cárcel, Justa y su hija se fueron a vivir a una casa que tenía el dueño de la alquitara donde alquilaba una habitación. Las dos se pusieron a trabajar cortando azafrán. Estuvieron así hasta que llegó Cecilia Cerdeño ofreciéndole ayudar al aparato clandestino del PCE. Faustina no lo pensó a pesar del peligro que suponía. Ella recordaba la figura de su padre y creyó que aceptando dicho trabajo, honraba la memoria de su padre en Entrevista con Faustina Romeral, 25 de marzo de 2007 y Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 138.610. Leandra Corrales Simón nació en Quero (Toledo), hija de Tomás y Cecilia, viuda y domiciliada en la calle Isabel Méndez, 12, del Puente de Vallecas (Madrid). Al terminar la guerra fue detenida junto a su marido Ángel Aguilera Sánchez. Los dos estuvieron presos en Calatayud (Zaragoza) y Zaragoza capital. Luego Ángel fue trasladado a Carabanchel donde fue fusilado y Leandra fue conducida a la prisión de Ocaña (Toledo). Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 936 papel lo había desarrollado durante un tiempo Ángeles Agulló, pero decidieron que fuera sustituida y así fue como Faustina Romeral, pasó a desempeñar ésta misión. .Encontraron una casa en la calle Lope de Rueda, 34, 4º 4. Agustín dedicaba mucho tiempo a escribir a máquina artículos para publicar en los periódicos clandestinos e informes que iba enviando a Francia a la Delegación del PCE, liderada por Santiago Carrillo. Faustina también se dedicó a hacer de enlace para recoger a gente que llegaba de Francia (uno de ellos fue Lucas Nuño Baos), entregaba documentos, informes cerrados y recados verbales en citas convenidas clandestinas y con militantes. Pero no todo era trabajo y vida clandestina, también tuvieron algunos momentos de ocio, aunque menos, por el peligro que tenía el hecho de salir a la calle y porque Zoroa estaba muy quemado. Los dos fueron a veces al fútbol, a ver en el campo del Metropolitano al Atlético de Madrid. Allí mismo había también una pista de baile, que aprovechaba Faustina para ir a bailar con Lucas Nuño Baos. Para pasar más desapercibidos, Justa Cervantes se fue a vivir con ellos, a la casa de Lope de Rueda, sabiendo ya cual era el trabajo al que se dedicaba su hija. La relación de Faustina con Agustín Zoroa fue de una gran amistad y complot. Agustín estaba casado con Carmen de Pedro cuando fue la primera vez a Francia, desde finales de 1944 hasta marzo de 1945. No obstante más bien daba la sensación que fue una boda del propio partido, para dar un castigo y un ejemplo a Jesús Monzón, porque había estado unido sentimentalmente a ella cuando estuvo en Francia. Faustina hablaba así de Agustín Zoroa: “Agustín me hizo como persona y como política, no sólo la formación política, sino en general. Si me marcó al principio, la transición de niña a mujer en unas circunstancias especiales. No era una formación política sino de necesidad, esto hay que hacerlo y se hace, todo por el partido. No me habló de quiñonismo ni de monzonismo, ni de la Carta Abierta, quería unificar todo, que hubiera una Unión Nacional de todo el partido, todo igual”.1129 En junio de 1945, la Delegación del PCE, le pidió a Zoroa que volviera a ir a Francia para dar cuentas de las actividades que estaban desarrollando. Allí se entrevistó con Dolores Ibárruri, Carrillo y otros militantes, siendo nombrado miembro del Comité Central del PCE. Mientras estuvo en Francia, hasta agosto, Eduardo Sánchez Biedma ocupó el cargo dejado por Zoroa. Más tarde también pasó al país vecino, Sánchez Biedma con la misma misión que Zoroa. Con la ausencia del máximo mandatario en la organización comunista, Faustina y Justa se fueron a vivir a un chalecito en Ciudad Lineal, donde estaba montada una imprenta y a su cargo estaba Francisco León Blázquez, “Alberto” . Allí estuvo ayudando a la confección del periódico “Mundo Obrero” y en la composición con el rodillo que era muy arcaico. Francisco componía los moldes para la confección del periódico y de algunos manifiestos del PCE. Una vez hechos los moldes, hacía la tirada, de unos cuatro o cinco mil ejemplares mensuales. Faustina también era la encargada durante poco tiempo de entregar parte de la propaganda al responsable del aparato de agitación y propaganda de la Delegación, Antonio Rey Maroño, “Gerardo” y a Pilar Claudín. Para esta labor de propaganda, Faustina se había teñido el pelo de moreno, porque normalmente lo llevaba rubio (la conocían como “La Rubia” ) y con una vestimenta distinta a la que utilizaba con anterioridad. 1129 Entrevista a Faustina Romeral, 28 de abril de 2005. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 937 Las llaves del chalecito fueron las que le ocuparon cuando fue detenida. En los interrogatorios le dijo Roberto Conesa que sí no le decía dónde estaba el sitio, la mataría, pero no se amedrento y dijo que las llaves se las habían encontrado. Sin embargo, a pesar de que hubiera dicho la dirección del chalecito de Ciudad Lineal, no hubieran encontrado nada, porque la imprenta, junto con Francisco León, se trasladaron primero a una casa de la calle Alicante, 1 y luego a una carpintería, propiedad de Francisco Huercano, a la calle Alcántara, 23. Agustín Zoroa regresó de Francia a finales de febrero del 46 desolado, como buen orientador político, criticó a toda la cúpula directiva en Francia, porque no le dejaron salir nada en Francia. Todo el día estaba encerrado para estudiar los informes que había llevado desde España. Es como si tuvieran la conciencia clara de cuál iba a ser su papel, aunque no estuviera de acuerdo con algunas decisiones políticas de Carrillo y compañía, ni hechos que ocurrieron con posterioridad, como el asesinato de Ángeles Agulló. A veces se sentía incomprendido por su trabajo y sentía soledad y tristeza. Zoroa jugaba a un doble juego, por un lado contentar y no molestar al líder, a la mano que manejaba a la marioneta, representada en el propio Agustín. El hombre dogmático y pragmático del partido acometía las acciones y decisiones de sus superiores sin ninguna queja y las cumplía sin remordimientos. Y por otro lado y en la otra vertiente, estaba el Agustín más humano, pedagogo, ese maestro que veía algunas cosas injustas y no las decía. Se lo guardaba para él o en momentos más íntimos y cercanos, podía comentárselo a personas tan cercanas como Faustina, pero siempre con el partido en mente y en defensa de los intereses de la organización comunista. Fue Cecilia Cerdeño quien dijo a Faustina que Eduardo y Agustín habían regresado y que fuera a una casa para verlos. Hacía muchos años que no veía a Eduardo y lo encontró muy cambiado. Éste estaba muy contento de volver a ver a su familia. Cuando estaban hablando, Eduardo le recordó a Faustina una anécdota de cuando era muy niña ella, estaba sentada encima de él y le meó en los pantalones. Esta historia hizo mucha gracia a todos, riéndose al recordarla. De nuevo se fueron a vivir a la calle Lope de Rueda, junto con Justa. Faustina se dedicó a hacer una especie de boletín y ayudaba también en los informes que Agustín le entregaba. En la casa se celebraban reuniones entre Zoroa, Sánchez Biedma, Eladio Amador, Lucas Nuño y Antonio Rey. En la calle Lope de Rueda vivía un policía que cada vez que veía a Faustina, se le quedaba mirando, porque parecía que le gustaba. El agente de policía sabía que ella estaba viviendo con el que parecía ser su marido, Agustín. El día que tuvo que ir a recoger a Lucas Nuño, llegado de Francia, tenían la cita en el Retiro. Cuando estaba recogiéndole, tuvo la mala suerte de que el agente de policía pasara por allí de paisano y les vio. En otro momento le dijo, parece ser más por despecho, que se lo iba a decir a su marido por haberle había visto con otro individuo, contestándole ella que hiciera lo que creyera conveniente. La casualidad fue doble, porque cuando fue detenida y estaba en la Dirección General de Seguridad, el agente de policía estaba allí, porque pertenecía a la Brigada Política Social. Al reconocerla, se acercó y le dijo que le había engañado con la supuesta relación de matrimonio. Una de las tareas que desarrolló Faustina fue la de acompañar a Agustín Zoroa a diferentes citas por cuestiones de seguridad clandestina. Una de las veces fueron hasta Sevilla, quedándose a dormir en una pensión cercana, porque Zoroa tenía que entrevistarse con un miembro del Comité Regional de Andalucía. Faustina, como otros Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 938 elementos del partido, no tenía un sueldo propio, sino que todos sus gastos, mantenimiento y ropa se lo pagaba el PCE. La gran parte del dinero, independientemente de lo que pudieran obtener de atracos y de las suscripciones y ayudas de los militantes, era enviado desde Francia, dinero que guardaba y distribuía el secretario de organización. Lo llevaba un guía que en cada viaje portaba unas 60.000 pesetas. El propio Zoroa en los viajes de regreso a España, también llevó dinero para sufragar gastos de la organización. Agustín le dijo a Faustina que le tenía que acompañar a una cita convenida con un individuo que se hacía llamar “Luis” , del Comité Regional de Andalucía y que había perdido contacto. Tuvieron que ir a la estafeta que había para la dirección andaluza, situado en la calle Alonso Cano, 65 y ver si iba a ir allí “Luis” . Había dejado una nota diciendo que durante cuatro días podrían contactar con él en la calle Claudio Coello. A esta cita fue solo Zoroa, porque el enviado desde Andalucía estaba enfermo y quería saber si había posibilidad de ir a Francia. Por temas de seguridad, Zoroa y Faustina se fueron del domicilio donde estaban en la calle Lope de Rueda, a la casa de los padres de Adela Collado, Roque Collado Santos y Eulalia Muriel Sánchez, en la calle Fernández de los Ríos, 77, primero. A este matrimonio los llamaban los “Yayos”, porque los consideraban como si fueran sus abuelos y les tenían un gran cariño. Justa Cervantes se fue a Consuegra cuando ellos se fueron a vivir a este último domicilio. Había estado luchando desde el silencio y sacrificándose por su hija y también por el recuerdo de su marido, siendo una mujer decidida y arriesgada. Zoroa cada vez estaba más quemado porque había menos gente a la que acudir y porque siendo un militante tan activo y pragmático, no le gustaba dejar nada sin terminar, queriendo continuamente que todo saliera como lo había previsto. La vida diaria del matrimonio Sánchez Biedma-Cerdeño quisieron que pareciera lo más cotidiana y normal posible, a pesar del trabajo clandestino. Asturias acudía a un colegio cercano a la casa de alquiler, para que no perdiera tiempo en su educación. Hubo veces que Agustín Zoroa y Faustina Romeral fueron con Asturias a pasear al parque del Retiro, momento que aprovechaban para hablar y tratar temas de la lucha y la organización. Eduardo cuando estaba en su casa, se dedicaba a escribir con una máquina artículos para su publicación e informes para enviarlos a Francia. Como se le daba muy bien la pintura y el dibujo, en los pocos ratos libres que tenía se dedicaba a falsificar cartillas de racionamiento, que luego fueron utilizadas por otras personas para conseguir alimentos.1130 El trabajo conjunto de Cecilia y Eduardo en la organización comunista clandestina siguió de manera persistente y constante hasta el mes de octubre de 1946. Él tenía una cita con el responsable de organización del Sector Oeste que controlaba personalmente, Silverio Ruiz. Este no acudió a la cita ni tampoco a la de seguridad durante los tres días siguientes. En vez de no seguir con su intento de localización por miedo a que hubiera sido detenido, Eduardo cometió una imprudencia y una falta grave en las normas de seguridad, como fue el hecho de intentar hablar con él y saber dónde podría estar. Ruiz vivía en una pensión propiedad de su suegra. Cuando fue detenido, la policía se instaló en el hotel para ver si iba alguien preguntando por él o si llamaban por teléfono. Esta última acción fue el descuido y la ligereza que incurrió Eduardo porque al cuarto día 1130 Entrevista a María del Carmen “Asturias” Sánchez Biedma Cerdeño, 18 de enero de 2007. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 939 llamó al teléfono que tenía de Ruiz. Al sonar lo descolgó una mujer que previamente había sido aleccionada por la policía en la respuesta que tenía que dar. La contraseña que tenía Eduardo era preguntar por Ruiz de parte del profesor y así fue como lo hizo. Ella contestó que no estaba, pero que había dejado una nota para él, indicando que fuera al día siguiente a una cita en la calle Juan Bravo. Eduardo acudió al encuentro del día 12 de octubre. Nada más llegar a la entrevista convenida, vio a Ruiz y antes de que pudiera hablar con él, se echaron encima de él varios policías que lo llevaron directamente, junto con Ruiz, a la Dirección General de Seguridad. Cecilia Cerdeño se empezó a poner nerviosa debido a que su marido no fue a su casa a la hora de comer como hacía por costumbre. Ella sabía que había ido a una cita, pero tras pasar unas horas y al estar anocheciendo, empezó a sospechar en la posibilidad de que le hubieran detenido. Lo primero que hizo fue ir al domicilio de Eladio Amador en la calle Voluntarios Catalanes, 74. Cuando ya presintieron que había sido detenido, lo primero que pensó Cecilia fue donde podía guardar toda la documentación que tenía en su casa, por miedo a que pudiera ser descubierta. Pasadas unas horas Cecilia fue de nuevo al domicilio de Eladio con unas carpetas que contenían claves, citas para contactar con los militantes que controlaba Eduardo, telegramas y una caja de caudales con unas 13.000 pesetas, que eran los fondos de la secretaría de organización. Cuando el Comité de Madrid verificó la detención de Sánchez Biedma, las primeras medidas que tomaron fue la de sustituir a Eduardo por Eladio Amador en la secretaría de organización y advertir a todos los militantes que hubieran conocido o tratado a Eduardo, de que tuvieran mucho cuidado porque fue sacado por varias calles cercanas a la Dirección General de Seguridad durante dos días, para ver entregaba o veía a algún camarada y así poder detenerlo la policía.1131Las estafetas que había utilizado Eduardo para recibir a los elementos procedentes de Francia y que estuvieron en la calle Cartagena, 44 y Lope de Rueda, 34, dejaron de ser usadas después de la caída de Sánchez Biedma. La emisora también cambió de ubicación junto con Teodoro Carrascal. Estaba en una casa de la calle Emeterio Castaños, en Ciudad Lineal y la llevaron el 18 de octubre con toda la maquinaria a un hotelito de la calle José Antonio, 23 en Canillejas, “Villa Sara”. Era un riesgo tener a Cecilia en el puesto que ostentaba por temor a que pudiera estar fichada por la policía, después de la detención de su marido. Sin embargo, nadie sabía cifrar y descifrar los telegramas. Cecilia no dejó de trabajar en lo que venía haciendo, esta vez en la casa de Eladio Amador. A éste le entregaba los originales y a la vez le empezó a enseñar a cifrar y descifrar los documentos, sobre todos los correspondientes a los Comités Regionales, ya que lo que tenía que ver con Francia era más complicado. Las instrucciones estaban escondidas en tres comics del Coyote y en un libro de los “Episodios Nacionales” de Benito Pérez Galdós. A finales del mes de octubre Cecilia descifró la correspondencia dirigida y recibida de los Comités Regionales de Levante, Cataluña y Andalucía. También cifró varios telegramas para que 1131 En una de las salidas, en las que la policía sacó a Eduardo Sánchez Biedma, hubo un militante, que en un momento de descuido de la policía, pudo hablar con él sin ser detenido. En la calle de Torrijos este militante le dijo que intentara fugarse. Eduardo indicó que la fuga podría darse mejor con la ayuda de un grupo de la guerrilla urbana. Tras esta breve conversación, ambos se separaron por miedo a que pudieran haber detenido al interlocutor de Eduardo. Este transmitió la charla y su contenido a sus superiores, pero quedó en algo efímero y pasajero por la dificultad de ejecutar ese plan de fuga en AHCCPCE, Informe de Santiago García sobre la Región Centro, 1947. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 940 Teodoro los enviara a Francia, refiriéndose a algunas acciones de guerrilleros de Levante y de la Alianza Democrática, todos firmados por Raúl. El trato que sufrió Eduardo Sánchez Biedma en la Dirección General de Seguridad fue infrahumano. Sin embargo, en los pocos días que estuvo detenido, no entregó ninguna de las estafetas, citas ni nombres de sus compañeros de luchas. Esto se verificó con una nota que pudo sacar Eduardo del Ministerio de Gobernación a la dirección comunista, indicando que no se preocuparan porque no había entregado nada. Hay dos versiones de cómo se produjo la muerte de Eduardo Sánchez Biedma. En ambas coinciden en el día 15 de octubre como el día de su muerte. La primera de las interpretaciones sobre el motivo de la muerte de Eduardo fue la del suicidio. El jueves 15 de octubre, la Brigada Política Social, después de haber dado una brutal paliza a Eduardo, lo sacó como los dos días anteriores a pasear por sitios y calles, para ver si veía a algún camarada y tener la oportunidad de detenerlo. Cuando estaba anocheciendo, se encontraban en el metro de Atocha, en uno de los andenes, momento en el que Eduardo aprovechó para lanzarse a las vías del metro cuando pasaba el tren. Esta versión fue verificada por uno de los trabajadores del metro que fue testigo. Éste individuo que era militante del PCE lo manifestó a los dirigentes en la organización. Esta información fue comunicada a Francia y fue la versión que se extendió en la Delegación del PCE. El propio Santiago Carrillo en sus “Memorias” verificaba esta versión, indicando que el suicidio se debió a una acción heroica, por no querer entregar a ninguno de sus compañeros y por no aguantar más las palizas de la Dirección General de Seguridad.1132 En la partida de defunción de Eduardo Sánchez Biedma aparece inscrito un hombre desconocido muerto en la estación de metro de Atocha a las 8.30 del día 15 de octubre de 1946, provocado por un schok traumático. No obstante y en la misma partida de defunción, en uno de bordes superiores, aparece una nota que decía que por una carta enviada por el Juzgado de Instrucción número 13 y fechada el 20 de diciembre de 1946, el hombre desconocido era Eduardo Sánchez Biedma Arias. La partida de defunción se había inscrito el 18 de octubre, indicando que se había dado sepultura al cuerpo en el cementerio de la Almudena. Es un hecho extraño y chocante como después de dos meses, apareciera una nota en la que decía que el cuerpo del desconocido ya no se trataba de alguien sin identidad, sino que verificaban por parte de un juzgado que se trataba de Eduardo Sánchez Biedma. Parece evidenciar que lo que quisieron es justificar el suicidio de Eduardo y encubrir otra posible interpretación de la muerte del dirigente comunista. La segunda de las interpretaciones sobre la muerte de Eduardo Sánchez Biedma es la que ha defendido su familia a lo largo de los años y la que apareció en una portada de “Mundo Obrero” de Enero de 1947, anunciando la siguiente noticia: ¡Otro abominable crimen franquista!. Salvajemente aplicándole monstruosas torturadas al camarada Eduardo Sánchez Biedma, héroe del pueblo español y de la liberación de Francia. Le han arrancado la vida en la Dirección General de Seguridad. Nuestro pueblo pide al mundo una acción contundente contra este terror insólito.1133 Se hacían eco de la lucha clandestina desarrollada por Luis Sánchez Cortés, nombre falso utilizado por Eduardo, 1132 Esta versión fue verificada también por Josefina Amalia Villa en Entrevista a Josefina Amalia Villa, Noviembre, 2001 y CARRILLO, Santiago: Memorias, Planeta, Barcelona, 1993, pp. 407-408. 1133 AHCCPCE, Prensa, “Mundo Obrero”, enero, 1947, nº 49, p.1. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 941 en el interior de España. Cecilia y su hija Asturias han dicho siempre que Santiago fue asesinado en Gobernación de las palizas dadas por la policía, sobre todo por parte de, Roberto Conesa Escudero. Según esta versión, la policía le reventó los pulmones y eso provocó una hemoptisis y una hemorragia interna que fue la que le provocó la muerte el 15 de octubre de 1946. El asesinato según esta interpretación, la recogía el “Mundo Obrero” de la siguiente manera: “Le han apaleado, le han azotado, han magullado su cuerpo, han clavado en su carne todos los refinamientos de tortura, que la aventajada formación criminal de los falangistas y las experiencias de la Gestapo Hitleriana les hace imaginar. No han conseguido que descubriese la organización, que delatase a sus camaradas. No han logrado nada sino matarle, que ese era también objeto suyo. En el umbral de la agonía le han trasladado a la cárcel de Madrid, donde a poco de ingresar ha fallecido. Los pocos compañeros de la prisión que lo pudieron ver no le reconocieron al llegar, tan deshecho estaba, tan desfigurado por las torturas”. En Gobernación había mujeres, algunas prostitutas, encargadas de limpiar, barrer y fregar las celdas y los departamentos celulares. Una de ellas fue la encargada de fregar la celda número once, en la parte de la Dirección General de Seguridad conocida como “Siberia”, donde estaba incomunicado Eduardo Sánchez Biedma. Las casualidades de la vida hicieron que años más tarde, su hija Asturias coincidiera en la misma celda que su padre, cuando fue detenida con el expediente de Julián Grimau García. La mujer entró en la celda cuando Eduardo estaba moribundo y soltando sangre por la boca al tener los pulmones encharcados de las palizas recibidas. El marido de Cecilia le dijo a esta mujer que se estaba muriendo y que si llegaba a ir por la cárcel de Ventas, buscara a una mujer llamada Cecilia Cerdeño para contarle lo sucedido. Así es como Cecilia contó lo ocurrido: “Esa mujer en Ventas se me presentó y dijo, ya tenía ganas verla a usted. Me dijo su esposo, si llegas a ir a Ventas, tienes que verte con una que se llama Ceci, que es rubita, y le dices que me has visto y que su marido le quiere mucho, que no la ha olvidado jamás, que va a morir y que siempre la ha tenido presente”.1134 Faustina Romeral indicaba sobre el asesinato de Sánchez Biedma: “La muerte de Eduardo fue un golpe, nos lo dijeron. Empezó a caer gente luego. Teníamos una cita de seguridad y estábamos seguros que no iba a hablar. De su muerte me enteré después, sólo de la caída en ese momento. Según me contó Agustín y le habían dicho a él, que se había tirado al metro. Era valiente y no quería dar a sus camaradas. Le sacaban de la cárcel para ver si entregaba a alguien. Pensaría que si salgo y si alguien se acerca a mí, lo detienen y por eso se suicidó”. La versión que tenía Zoroa y transmitió a Faustina fue la que llegó hasta Francia y la que la dirección del PCE, con Carrillo a la cabeza transmitió. No así su familia, siempre defensores de la postura del asesinato a manos de la policía en la Dirección General de Seguridad. Una de las primeras detenciones en el seno del Comité de Madrid fue la de Fernando Cassi, detenido en la puerta de la fábrica de Standard. Pedro Jiménez que trabajaba en la misma fábrica, llamó a Pilar para que tomaran las medidas oportunas con 1134 Asturias Sánchez Biedma decía que su padre le dijo a esta mujer que fue Roberto Conesa quien le mató a patadas, corroborando esto uno de los hermanos de Julián Grimau, que por aquel entonces era policía en la Dirección General de Seguridad y estaba haciendo guardia en dicho centro en Entrevista a María del Carmen “Asturias” Sánchez Biedma Cerdeño, 18 de enero de 2007 y CUEVAS, Tomasa: “Mujeres en la Resistencia”, Siroco Books, Barcelona, 1986. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 942 la casa de Aurora, al ser una estafeta y porque esperaban para aquellos días a un enviado desde Francia. Aurora también fue detenida en ese mismo día. Pilar Claudín tenía que encontrarse a primera hora de la mañana con Agustín Zoroa para hablar de lo que había pasado en la casa de Fernando Cassi, en la calle Santa Brígida y como podía haber caído. Pedro Jiménez y Chelín Claudín se fueron a vivir a la calle de la Princesa, 30, con otros de sus hermanos. Chelín estaba embarazada, dejando de trabajar en la organización por salud. Pedro llamó por teléfono a Francisco Silvela, 19, donde vivían Pilar, Antonio Rey y José Menéndez. El teléfono lo cogió José, quien dijo que Pili había salido y que se lo dijera a sus hermanos. Por el tono de voz y la manera de hablar, diferente a la forma que lo hacía normalmente, hizo que Pedro sospechara que algo raro sucedía y que cabía la posibilidad de que hubieran detenido a todos. Las sospechas y los recelos iban orientados a alguien de la secretaría de agitación y propaganda como culpable de delatar a los camaradas detenidos. Alguien le dijo a Pilar que veía cosas raras en Antonio Rey, “Gerardo” , debido a su excesivo interés en querer saber todo sobre los miembros y dirigentes de la estructura comunista. Incluso en secretarías y sectores que no tenían nada que ver con su cargo y trabajo. Pilar en un primer momento, no quiso creer esos pensamientos, defendiéndole por encima de todo y creyendo en él. Sin embargo, ella mismo empezaba a ver algunos aspectos extraños en la persona de “Gerardo” , debido a algunos regalos que le hacía sin venir a cuento y por la manera que tenía de hablar de sus propios compañeros. Antonio Rey manifestaba que su formación política e ideológica era superior a la de muchos de sus compañeros, porque había estado en la URSS y en Francia. Este hecho le sorprendió a Pilar y debido a ello empezó a pensar que posiblemente sus compañeros pudieran tener razón.1135 Las caídas y detenciones fueron aumentando dentro de la organización comunista madrileña y en algunos de sus sectores. El Comité de Madrid empezó a sospechar de la presencia de un infiltrado y espía dentro de la estructura clandestina comunista, debido a que la policía sabía el movimiento de algunos militantes y sus citas antes de producirse. Las primeras detenciones se produjeron en el aparato de propaganda, el 25 de octubre, siendo detenidos Juan José Bernues, José Menéndez López (tipógrafo de una de las imprentas) y Pilar Claudín Ponte, encargada de llevar propaganda y buscar estafetas. Lucas Nuño fue detenido el día 27 de octubre y al día siguiente lo fueron Manuel Hernández Leal y Juan Molina Díaz, responsables de sectores del Comité Provincial del PCE en Madrid. El día que más detenciones hubo fue el día 29, en el que cayeron juntos Agustín Zoroa, Faustina Romeral y el impresor del “Mundo Obrero”, Francisco León Blázquez, cerca del Retiro. Además de ellos también fueron detenidos Francisco Huercano Ortiz y Eladio Amador. Este último cayó en la calle Duque de Sexto y tras ser torturado en la Dirección General de Seguridad, confesó que Cecilia Cerdeño, la encargada de cifrar y descifrar los telegramas de la organización del PCE clandestina en España, estaba en la calle de Voluntarios Catalanes, 74. En el momento de su detención la policía confiscó en la casa una cartera grande de cuero con documentos, telegramas, cartas y papeles escritos en clave, casi 40.000 pesetas de los fondos de la secretaría de organización y varias microfotografías en clave. Así fueron cayendo todos los integrantes de la organización comunista clandestina. El día 31 de octubre apresaron a Teodoro Carrascal, José Luis Fernández Albert y Ausencia Izquierdo Sánchez. Ésta era 1135 AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, Informe de Heras. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 943 hermanastra de Zoroa y antes de ser detenida destruyó mucha de la documentación que Agustín tenía en su casa escondida. Los últimos detenidos fueron Antonio Menéndez, Leandra Corrales y Casimiro Gómez. En un informe clandestino, enviado por un dirigente comunista, indicando como habían sido las caídas, las causas y el comportamiento de todo el Comité de Madrid manifestaba que Cecilia Cerdeño fue víctima de fuertes y terribles palizas en la Dirección General de Seguridad, por su importante cargo a la hora de cifrar y descifrar los telegramas. Al ser la única de toda la organización que sabía los códigos y claves para descifrar el contenido de los telegramas, se ensañaron con ella, negándose a decir nada en un principio. Al cabo de unos días terminó dando las claves para descifrar uno de los telegramas y con ello la policía pudo saber la información secreta de los telegramas y notas que ocuparon en la casa de Eladio Amador y de Teodoro Carrascal. En dicho informe también se hizo una autocrítica del proceder de algunos individuos por vivir con sus familias. Esto suponía una menor atención a las normas de seguridad, al no implicarse tanto en el trabajo clandestino y de partido. El militante que hizo el informe también decía que la familia se enteraba de todo lo acontecido y como en el caso de “Torres” , que incluso su mujer trabajaba mano a mano con él, con el peligro que esto significaba, al estar quemados ambos individuos.1136 El juez del Juzgado de Instrucción nº 8 fue a la cárcel de Ventas para comunicar a Cecilia la trágica muerte de Eduardo Sánchez Biedma y para que fuera a reconocer al cadáver. Cuando llegó aquí le preguntaron si era su marido y ella afirmó positivamente. El juez le dijo que le darían la cartera, documentación, el anillo y otros objetos personales, debido a que había sido un suicidio, la causa de su muerte. Fue justo en ese momento cuando Cecilia no pudo contener la rabia y la impotencia por lo sucedido y empezó a gritar que eran unos asesinos y que a su marido lo habían matado a palos en Gobernación. La reacción del juez no se hizo esperar y fue intentar abofetearla, impidiéndoselo una reja que les separaba de por medio. A Cecilia la enviaron a Ventas, pasando a estar incomunicada durante más de un mes y luego en una de las galerías de penadas, esperando el juicio que se celebró en diciembre de 1947. Cuando Cecilia fue detenida, Asturias se fue de nuevo a Consuegra con su abuelo. La Guardia Civil fue la encargada de comunicar la muerte de “Torres” a Pelayo Sánchez Biedma y a la propia Asturias. Pelayo dijo que su hijo estaba en Francia y que no podía estar muerto, menos aún por un suicidio, ya que su hijo no hubiera hecho tal cosa. Uno de los guardias civiles cogió a Asturias entre sus rodillas de manera cariñosa. Este acto fue para intentarle sonsacar alguna información. Al ver que no obtenía nada de ella y que el abuelo se negó, el guardia civil enfadado, dejó caer a Asturias al suelo. Pelayo no estuvo conforme con lo que le dijo la Guardia Civil y se fue a Madrid para intentar investigar qué pasó con su hijo. Sin temor alguno por las posibles represalias que podía sufrir al mover hilos que le dieran las respuestas a sus preguntas, se presentó en la Dirección General de Seguridad. Aquí no le dijeron nada y se fue hasta la estación de metro de Atocha, donde la Guardia Civil le dijo que su hijo había suicidado. En esta estación fue directamente a hablar con el jefe de la misma, preguntándole si sabía algo de un individuo que se había tirado al metro. El jefe de la estación se vio sorprendido por la pregunta. Se le notaba la turbación y la incomodidad de la pregunta que le hizo y 1136 AHCCPCE, Informe sobre Camaradas, Informe de Santiago García sobre la Región Centro, Junio, 1947. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 944 respondió de manera concisa, que el hombre que había muerto era un gitano, que hiciera el favor de no preguntar nada más y le dejara tranquilo. Pelayo ya no quiso investigar más sobre el asunto y regresó a Consuegra, al cuidado de su nieta.1137 Años más tarde, cuando Cecilia salió de la cárcel, intentó averiguar cómo fue la muerte de su marido. Fue al metro de Atocha buscando información pero la gente que allí estaba trabajando, le dijeron, que con el paso de los años, nadie sabía nada. Luego fue al juzgado a preguntar si en el depósito judicial, mirando los registros, aparecía algo más. Sin embargo, no encontraron el nombre de Eduardo Sánchez Biedma como alguien que se hubiera suicidado en el metro. Cecilia se enamoró de otro hombre y quiso casarse con él. Le pidieron como requisito una partida de defunción de Eduardo Sánchez Biedma para poder casarse de nuevo. De mala manera, la policía le contestó que sí iba a remover la mierda y le hicieron un documento como comprobante de que su marido estaba muerto. La familia tampoco pudo saber dónde llevaron el cadáver del comunista toledano, suponiendo que fue enterrado en alguna fosa común del cementerio de la Almudena. Las primeras noticias que llegaron a los militantes comunistas que no fueron detenidos, sobre los motivos de la caída del grupo de Zoroa, salieron de la cárcel de Ventas, en un informe firmado por Pilar Claudín. Las mujeres dijeron que el traidor y chivato fue Antonio Rey Maroño, “Gerardo”. Éste entregó primero todo lo relacionado con la propaganda, al ser secretario de esta secretaría en el Comité de Madrid. Debido a esto, los militantes encargados de la confección de “Mundo Obrero” fueron los primeros en ser detenidos. “Gerardo” también entregó las estafetas de seguridad, las casas donde estaban instaladas las imprentas y la emisora receptora. Incluso hubo algún militante, que vio a Antonio Rey con la policía en un taxi, entregando todo lo que sabía. El chivato e infiltrado cumplió para la policía y sólo se le abrió un proceso individual sobre un ejemplar de “Mundo Obrero” que le incautó la policía en la estación del Mediodía. La justicia franquista le abrió un sumario e ingresó en la cárcel de Ocaña en octubre, aunque por el pago de sus servicios de delación fue puesto en libertad en diciembre. Antonio Rey aún tuvo tiempo de entregar al equipo dirigente del Comité Regional de Levante.1138 En otra nota enviada clandestinamente a la organización decía que un individuo conocido por Sacha, que trabajaba en la dirección de Transportes de la estructura comunista clandestina y que no había sido detenido, era otro espía al servicio de la policía. El aparato guerrillero de la guerrilla urbana de Madrid liderada por Pedro Sanz Prades, “Paco el Catalán”, recibió la orden de su eliminación por la traición cometida, pero no llegó a realizarse. A primera hora de la mañana del 25 de octubre de 1946, la policía detenía en la calle Francisco Silvela, 19, 2º exterior centro a Pilar Claudín y a José Menéndez López. En la casa ocuparon la imprenta y parte de la documentación de la secretaría de agitación y propaganda de la Delegación del PCE compuesto por: un libro de entrada y salida de lo que recibían y enviaban a Francia, unos sellos para falsificar oficios de los juzgados de la Masonería y el Comunismo y otros oficios del juzgado especial del Fuero de los Españoles con sello y firma falsificada. Había unos boletos de una rifa para la ayuda de los presos, un discurso de Santiago Carrillo para ser difundida y una carta 1137 Entrevista a María del Carmen “Asturias” Sánchez Biedma Cerdeño, 18 de enero de 2007. 1138 En las declaraciones prestadas ante la policía estuvo en varios frentes, siendo comisario político de la 37 Brigada Mixta y tras terminar la misma pasó a Francia en Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 138.867. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 945 de la dirección del Comité Provincial de Madrid dirigida a la propia Pilar. Estaba la distribución de octubre de 1946 del periódico “Mundo Obrero” repartidos entre la delegación 150 ejemplares, para las embajadas 40, al archivo 30, regiones 130, al sector uno 1.200, al Sector dos 850, en el Sector tres 950 ejemplares, para el Sector cuarto 500, al Sector quinto 550, a los guerrilleros 100, a las comarcas 50, a las provincias 315 y para los militares 135, un total de 5.000 ejemplares. También ocuparon la propaganda de la organización de mujeres con un total de 3.010 ejemplares, una tirada especial por el 7 de noviembre, otros 2.000 boletines semanales y más de 10.000 manifiestos de José Giral tirados en la imprenta. Pilar nos relataba cómo fue su detención: “Una persona que fue descubierta por el régimen se hizo confidente de la policía y nos denunció. A mí me acusó de ser la responsable del aparato de propaganda, cosa absurda, ya que además yo tenía solo 21 años. El caso fue que un día llegaron a la casa y nos detuvieron, en el momento en que llegaron teníamos al tipógrafo en casa, a quien nunca jamás volví a ver, haciendo el Mundo Obrero que debíamos tener listo para el 7 de noviembre, ya que era el aniversario de la Unión Soviética. Mi casa estaba totalmente empapelada de ejemplares de periódico, ya que los dejaba regados en el piso mientras se secaban, así que cuando llegó la policía, imagínate la situación”. 1139 La Brigada Político Social estaba tras la pista del supuesto matrimonio desde hacía días, por los soplos y chivatazos de su infiltrado en la organización clandestina. Sabían que iban a tener una cita para el día 29 de octubre, a las 9.30 horas de la mañana, en la calle Alcalá, frente al Retiro. Agustín tenía que verse con Francisco León y después había quedado con Faustina un poco más adelante. La policía había montado un dispositivo con los policías: Alejo Plaza Martínez, Antonio Menéndez Conde, Roberto Conesa Escudero, Paulino Muñoz Sánchez, Casimiro Conrado Arribas, Antonio Ruiz Fernández y Rafael Benito Asensio, bajo el mando del inspector Francisco Laguardia Gilabert y Francisco Hernández Navarro, como secretario habilitado en las diligencias. La policía vio como Zoroa había quedado con Francisco León, en una cita en la estatua del caballo del Espartero. Antes había acudido a otra cita que tenía en la estafeta de la que decían que era hermanastra o familiar de Santiago Carrillo, Aurora Sánchez Tudela, en la calle Santa Brígida, 6, pero tras observar alguna cosa extraña se fue. Una vez que se vio con Francisco León, se despidieron y Zoroa fue en dirección a Cibeles, por las verjas del Retiro y el otro se separó hacia la calle O´Donnell. La siguiente cita la iba a tener frente a la puerta del Retiro, cerca de la calle Lagasca, con Faustina, que subía desde Cibeles. Nada más llegar la arropó debajo de sus brazos y le dijo: ¡Ven aquí, crío!, que era el apelativo cariñoso como le llamaba Zoroa. En ese momento empezaron a llegar policías y les dijeron que estaban detenidos. La policía los llevó hasta un portal que había enfrente de la puerta del Retiro. Zoroa llevaba metido entre un ejemplar del periódico “ABC” , unas notas y se lo dijo a Faustina, que ya habían procedido a quitarle el bolso. Rápidamente llegó el coche celular y recorrieron el corto camino del Retiro hasta la puerta del Sol. La sensación para Faustina fue de pesadumbre y un sentimiento como si se viniera abajo, más aún cuando Zoroa le dijo que todo se había acabado. Zoroa asimiló lo que iba a pasar a partir de ese momento. La lucha 1139 G. TEJEDA, Armando: “Pilar Claudín, una vida contra la injusticia” en “La Jornada Virtual”, México DF, Lunes, 22 de abril de 2002. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 946 clandestina durante esos años, iba a dar paso a una asimilación de acatamiento de la situación que estaba viviendo, su detención. Una vez estuvieron en la Dirección General de Seguridad, no les llevaron a los calabozos, sino al departamento de extranjeros. En un momento dado, Zoroa le dio el periódico a Faustina para que intentara hacer desaparecer las notas que había dentro. Ella fingió estar mal del estómago, momento que aprovechó para comerse las notas que había en su interior y dar el periódico al policía que se lo había pedido. También detuvieron a Francisco León cuando se había separado de la entrevista con Agustín Zoroa. A éste le ocuparon un carné de Falange con fotografía vestido de camisa azul y correaje de Falange, una tarjeta de abastecimientos, un carné de identidad del Ministerio de Educación Nacional, otro carné de Juventud de Acción Católica, una cédula personal y un certificado de trabajo de la sección administrativa de Enseñanza Primaria de Ciudad Real, todo a nombre de Vicente de la Fuente Domenchina, que en un primer momento y a las preguntas de los policías de cómo se llamaba, dijo el que venía en los documentos. También se le ocupó una agenda donde tenía anotadas señas y horas referentes a citas. En un primer momento se negaron a decir nada, solo que eran novios y que Vicente le había pedido matrimonio y por eso vivían juntos. Faustina no recibió las palizas que sufrieron otros camaradas. Sí recibió algunas bofetadas, empujones y muchos insultos. El supuesto matrimonio estuvo dos días sin decir ninguna dirección porque querían ganar tiempo para que hicieran desaparecer la documentación que tenían en la casa de Roque Collado y Eulalia Muriel. Ésta al ver que no llegaron a la casa durante dos días, fue a ver a la hermanastra de madre de Agustín, Ausencia Izquierdo Sánchez, diciéndole lo que había pasado y que en su casa había una maleta grande y una máquina de escribir. Cuando estaban haciendo la maleta, vieron que había unos papeles y documentos, algunos en el ropero del armario y otros en una mesa del dormitorio. Los tres decidieron quemar todo para no comprometer a nadie más, en el hornillo del hogar de la cocina. Entre la propaganda y documentación del PCE había un informe de guerrilleros de Extremadura firmado por “Fabián”, que era Julio Navas, algunas hojas de reuniones celebradas por los embajadores de EE.UU e Inglaterra, un código de claves para hacer llegar informes a Francia, varios libros con la historia del PCUS y algo de documentación personal. Ausencia se llevó la máquina de escribir y algo de ropa a su casa de la calle Ferrer del Río, 14.1140 Al tercer día de estar en la Dirección General de Seguridad, la policía los bajó a declarar y fue cuando Agustín dijo en un primer momento, que habían estado en una casa de la calle Valencia, pero al preguntarle que donde exactamente y el lugar donde guardaban la documentación, la policía le vio dudoso y dijo que no le creía. Luego dio el domicilio de su madre, Victoria Sánchez, en la calle Granada, donde dijo que habían estado instalados. Faustina no había estado nunca en la casa de la calle Granada. Sí había visto a la madre de Zoroa una vez, cuando fue a comprar al mercado de Diego de León, junto a Ausencia, pero a su casa no había ido. La policía se llevó a Faustina de noche, a un lugar donde nunca había estado. Al llegar al portal de la calle de Granada, Faustina dudaba en su comportamiento, porque 1140 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 138.610. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 947 dijo ante la policía que sí lo conocía, cuando realmente no era así. Lo comprobaron cuando le dijeron que subiera por la escalera y no sabía escoger de las dos que había. Ella indicaba que si había estado pero que no se acordaba bien. Roberto Conesa le dijo que era mentira que hubiera estado allí y cada vez estaba más enfadado. Al llegar a la puerta y llamar, salió Victoria Sánchez, que al ver a los policías sospechó de lo que se trataba. Cuando Faustina dijo: ¿Qué tal abuela?, Victoria se sorprendió. Nuestra protagonista le preguntó si ellos habían estado viviendo allí, a lo que ella contestó afirmativamente. Pero la policía comprobó que esto no era cierto, porque no vieron ningún indicio de que hubieran vivido allí. Cuando regresaron a la Dirección General de Seguridad, Conesa estaba muy disgustado, debido a que le habían hecho perder el tiempo, dándole noticias falsas. Nada más entrar en las dependencias policiales, le dio unas cuantas bofetadas a Faustina por haberle mentido. Aquella misma noche, como otras tantas, en los casi tres meses que estuvieron en Gobernación, carearon a Faustina con Agustín, para que les dijera la dirección donde habían estado escondidos y al final Zoroa lo confesó. Es como sí el hecho de ser detenido y conocedor de que su destino podría ser la pena capital, le hubiese postrado a un estado de rendición y desfallecimiento ante sus opresores y verdugos, que le hicieron dar un testimonio muy amplio de su participación política clandestina en el tiempo que estuvo luchando en el país. Como también no ocultó los verdaderos nombres de sus compañeros y camaradas y las actividades que habían realizado. La policía también paseó durante varias semanas a Agustín Zoroa y a Faustina Romeral por las calles de Madrid, para ver si así podrían detener a algún militantes más del PCE. A los casi tres meses de estar en la Dirección General de Seguridad, Faustina fue trasladada a la cárcel de Ventas y Agustín Zoroa, junto con sus compañeros de expediente, a la cárcel de Ocaña. La primera presa que recibió a Faustina en la cárcel fue Isabel López de Andrés, porque había coincidido con su padre en la Subsecretaría de Armamento, ya que ella fue durante la guerra, una de las secretarías de dicha Secretaría. Isabel participó con la guerrilla de Cristino García. Cuando la fueron a detener en una casa de la calle Canarias, la policía fue directamente a un cepillo donde ella tenía una nota con citas y nombres. Le dio tiempo a quitársela de la mano al policía y comérsela. Este intentó asfixiarla para que se la diera, pero no lo consiguieron. La dejaron medio muerta y así la tiraron en un coche que se dirigió a la Dirección General de Seguridad. Las palizas que sufrió fueron brutales, a punto de destrozarla el dedo pequeño de un pie de los pisotones que le daban. Faustina Romeral no estuvo incomunicada en ninguna celda y pasó directamente a la Quinta Galería. Aunque estuvo acudiendo a la enfermería porque llegó con ictericia y pulmonía, debido a los tres meses que había estado en las celdas de Gobernación. En la misma celda de Ventas, Faustina estuvo con cuatro o cinco compañeras que se portaron muy bien, cuidándola y vistiéndola porque llegó semidesnuda.1141 Pilar Claudín fue trasladada a la Dirección General de Seguridad. Aquí la policía le hizo una descripción, que luego aparecerá en los interrogatorios. Mujer de 1.60 centímetros de altura, pelo rubio, cejas al pelo, ojos azules, coba pequeña y color sano. 1141 Entrevista a Faustina Romeral, 28 de abril de 2005. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 948 El contexto y el trato al que fue sometido Pilar Claudín, lo conoceremos mejor a través de sus propios recuerdos: “Me dijeron que todo aquello había que entregarlo y que la responsable de hacerlo era yo, así que me pidieron los nombres de los enlaces, pues querían derrumbar todo el aparato de propaganda. Pero desde luego por mí no cayó nadie. La tortura no fue sanguinaria, pero recuerdo que sentí que todos los días me iban a violar, porque esa era la amenaza. Eso me afectó mucho hasta que me hice un lavado de cerebro y pensé: bueno, a lo mejor me violan y me quedo embarazada, pero ese hijo será hijo de la lucha, por lo que será el mayor orgullo que podría tener. Sería un hijo fruto de una violación, pero también de mi valentía de no querer hablar. (…) Todas las noches sabíamos que nos iban a subir al interrogatorio, donde unas veces nos maltrataban y otras no, pero lo más violento para mí eran las frecuentes amenazas de que me iban a violar, pues tenía 21 años y era virgen. Hubo días que fue tal la paliza, que recuerdo que subía con la nariz ensangrentada y los ojos amoratados. (…) Cada vez que me torturaban regresaba llena de alegría, porque esa era la prueba de que conmigo no podían; yo no era una chivata”. “Esas vivencias están incrustadas en el presente, en cada cosa que hacemos, adonde vamos, somos la construcción de todo nuestro atrevimiento, no hay una fecha que destaque sobre otra ni un diciembre que nos marque más que otros; solo hay miradas en los días, ojos que se nos clavan como espadas, manos que nos aprietan y puertas que se cierran en el oído de la historia como el cerrojo de la celda en la Dirección General de Seguridad, cuando me llevaron presa. Ese golpe de fierro contra fierro que me devuelve la memoria y me despierta muchas madrugadas en esta casa”.1142 Las palabras y notas escritas en las paredes le anunciaban a Pilar Claudín que por allí habían pasado muchos presos. Algo le llamó mucho la atención, Siberia. Así era como habían calificado a la zona de celdas de la Dirección General de Seguridad, por el frío existente, por lo imperturbable e inaccesibilidad del lugar y debido al padecimiento y amargura que producían en los presos, el hecho de saber que iban a ser llevados a las salas de interrogatorios, para que hablaran y contaran todo lo que sabían, con las consabidas palizas para conseguir el objetivo. Pilar Claudín fue trasladada a la cárcel de Ventas: “En la cárcel lo pasé muy mal porque tenía compañeras condenadas a muerte que las sacaban a fusilar al patio de la prisión y nos íbamos quedando poco a poco sin ellas. Hubo un momento en el que estuve en la Dirección General de Seguridad, donde me habían torturado un mes, y de ahí me llevaron a la cárcel. Yo tenía totalmente bloqueado en mi memoria cómo fue mi entrada en la cárcel, no me acordaba absolutamente de nada, pero después de estar tres o cuatro días dándole vueltas en la cabeza con la obsesión de recordar cómo había sido ese día resultó que había entrado en un lugar que se llamaba Ingresos, donde había sobre todo presas comunes, porque a las presas políticas las tenían separadas; la mayoría de las presas comunes eran lesbianas y estaban todas acostadas en el suelo, en unas colchonetas. Cuando entré a la habitación resultó que no tenía ningún espacio ni nadie me lo hizo”.1143 1142 COMESAÑA, Mari Ángeles: “Pilar Claudín: lámpara de luz” en “La Jornada Virtual”, México DF, Lunes, 22 de julio de 2002. 1143 G. TEJEDA, Armando: “Pilar Claudín, una vida contra la injusticia” en “La Jornada Virtual”, México DF, Lunes, 22 de abril de 2002. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 949 La dirección del PCE en la cárcel de Ventas estaba organizada y se comunicaban con otras prisiones de hombres por medio de notas y escritos que sacaban familiares y amigos en las visitas que realizaban a las presas. Chelín Claudín fue una de ellas, aprovechando que había sido madre, cuando llevaba a su bebé a la cárcel, introducían las notas y cartas en la faja y en los pañales del niño, para sacarlos al exterior. Chelín siguió colaborando en la organización con la ayuda a los presos y siendo estafeta del PCE clandestino. La Delegación del PCE preparó una campaña internacional para la defensa de Agustín Zoroa y sus camaradas. A través de diferentes agencias de prensa extranjera iban informando de lo que iba pasando con los detenidos. Agustín Zoroa fue llevado a la prisión de Ocaña (Toledo), estando casi todo el tiempo incomunicado en una celda, dejándole salir de vez en cuando al patio, pero muy vigilado. Los compañeros le vieron muy afectado por la caída de la organización y medio depresivo, sabiendo cuál sería su destino por ser el máximo responsable de la Delegación del PCE en España. Entre los detenidos se comentó que Zoroa fue sacado dos veces por Enrique Eymar para conversar y ofrecerle la posibilidad de darle un pasaporte para irse a Francia y ser un infiltrado de las autoridades franquistas para obtener información, negándose Zoroa a tal ofrecimiento.1144 El juez Eymar tenía un hermano que era íntimo amigo de Pelayo Sánchez Biedma. Incluso el juez y Pelayo fueron de cacería juntos. La dirección del PCE en la prisión de Ocaña hizo una comisión jurídica para orientarles en su defensa. Fueron José Luis Fernández Albert y Lucas Nuño los que iban a llevar la voz cantante de la defensa de los compañeros en el juicio, por el aislamiento al que estaba sometido Agustín Zoroa. El consejo de guerra se iba a celebrar en Ocaña el 19 de diciembre de 1947. Antes de esta celebración, el fiscal jurídico militar, Manuel Fernández Martín presentó la petición de penas a los procesados y un escrito de acusación, que no tiene desperdicio por el contenido del mismo. Lo más destacable del escrito decía: “(…) Los dirigentes del Partido Comunista, trataron a poco de hacer perdurar en España su organización, para con ella y a través de sus métodos, ya harto conocidos, procurar un día el triunfo perdido en la Cruzada Nacional. Obedeciendo a consignas internacionales, fueron llegando a España destacados elementos encargados de esa tarea, quienes aprovechando la política penal de generosidad del Estado Español, síntoma de su fortaleza, procuraron actuar sobre los elementos de las desechas agrupaciones y ejércitos marxistas, para tener en ellos futuros e incondicionales colaboradores que supieran en todo momento anteponer a cualquier otro sentimiento, los intereses del KOMINTERN, superiores desde su punto de vista revolucionario, a procurar el pan para los proletarios, la paz en hogares y la tranquilidad y amor en todos los españoles que decían defender...”.1145 Los inculpados en el proceso judicial número 138.610 no reconocieron al defensor que les impusieron, el capitán de artillería, Luis Villalba y Hurtado de Mendoza, ni firmaron el escrito de defensa. El juicio se celebró en el Ayuntamiento de Ocaña tomando las autoridades locales y las fuerzas del orden unas medidas de seguridad algo extraordinarias por la importancia que le dieron al juicio y por la presión internacional 1144 AHCCPCE, Informe de la Familia Collado sobre la caída de Zoroa. 1145 Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid, proceso nº 138.610. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 950 que se hizo en defensa de los detenidos. El Ayuntamiento fue rodeado de policías, guardias civiles y falangistas locales para no dejar entrar a nadie a la plaza. En el juicio estuvieron presentes algunos familiares de los procesados. Tampoco dejaron estar presentes a miembros de la prensa internacional y a la Asociación de Juristas Democráticos. El tribunal del consejo de guerra que les enjuició estaba compuesto por el teniente coronel Julio García Fernández, del cuartel General de la Brigada Mecanizada de la División de Caballería, capitanes de regimiento de Caballería Dragones de Pavía, 4, Ricardo Oñate de Pedro y Ramón Carpena Mancebo, capitán del regimiento de caballería Dragones de Almansa cinco Rufino Delgado Olivares como vocales y el vocal ponente Ricardo Ruiz Larrea. El coronel Enrique Eymar Fernández fue el encargado de leer los autos de procesamiento. Luego el fiscal Manuel Fernández Martín leyó las acusaciones de los detenidos y con posterioridad empezaron los interrogatorios. Al primero que preguntaron fue a Agustín Zoroa que habló de la ilegalidad del proceso y criticaba la no autorización de poder tener un abogado civil. Su lucha era la defensa del PCE, cuyas armas fueron la organización del partido y la movilidad de la masa obrera. Dijo también que no había cometido delitos de rebelión ni de sangre. Había llegado de Francia a España para liberar a las masas del terror y la miseria franquista. Tenía que luchar por la democracia y estaba orgulloso de haber prestado sus servicios a la causa comunista por el bien de la República. Fue amonestado varias veces por el tribunal. Luego intervino el abogado en su defensa. Momento que fue aprovechado por Zoroa para interrumpirle hablando de la ilegalidad del consejo y de los malos tratos recibidos todos los compañeros. Dijo que el PCE era una organización autónoma de las demás agrupaciones antifranquistas y que no iba a pedir clemencia por sus actos, ya que solo rendiría cuentas ante su partido y al Gobierno Legítimo de la República, manteniéndose a la altura de los mandatos dictados por el PCE. Al final fue expulsado de la sala y conducido a otra por la Guardia Civil. El siguiente en intervenir fue Lucas Nuño criticando las acusaciones vertidas sobre su persona ya que no era el responsable de la organización de mujeres ni el responsable político de los guerrilleros. Lucas siguió diciendo que ojalá hubiera sido eso, porque esos guerrilleros luchaban heroicamente por la libertad y la reconquista de España. Nuevamente el tribunal amonestó a Lucas, el cual no dejó de hablar diciendo que el dinero que les había llegado del partido no era de golpes económicos ni del oro de Moscú, sino de ayudas y aportaciones de militantes, obreros y campesinos. Quiso recalcar los malos y vejatorios tratos recibidos en la Dirección General de Seguridad intentando enseñarles los dedos de los pies sin las uñas, que se las habían arrancado a la fuerza. Sin embargo, la Guardia Civil se lo impidió y dijo el presidente del tribunal que aquello no era un lugar para realizar un mitin. Lo que estaban haciendo era enjuiciarles de hechos y actos injustificados y que conllevarían la pena de muerte tanto a Zoroa como a Lucas Nuño. Pilar intervino en el juicio cuando la acusaron de ser una de las responsables del aparato de propaganda de la Delegación del PCE en España y de repartir la propaganda a nivel nacional. Ella se defendió diciendo que el responsable del aparato no era ella y que tampoco lo veía detenido. En cuanto al reparto de propaganda, desmintió la acusación, para intentar quitarse algo de pena, porque dijo que cada uno de los Comités Regionales y divisiones en la organización tenía su propia propaganda. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 951 José Luis Fernández Albert dijo que no era un desertor de la Armada Española sino que se fue a Francia con el Gobierno legítimo de la República, regresando a España para agrupar y organizar a todos los militares represaliados y verdaderos patriotas, defendiendo a la clase obrera. Eladio Amador dijo que nada probaba que él fuera el secretario de organización, solo por unos papeles que intervinieron a Cecilia Cerdeño, esposa del camarada Eduardo Sánchez Biedma, al cual no veía por allí. Este momento fue aprovechado por Cecilia para gritar en alto que a su marido lo habían matado en Gobernación a palos y que no había sido un suicidio. Faustina Romeral replicó que ella estaba allí no por lo de su padre, sino porque ellos la habían detenido y estaba allí por ellos. También Teodoro Carrascal gritó que él no era un asesino y que los asesinos habían sido ellos por matar a Eduardo. La Guardia Civil le dijo que se callara y no hizo caso, diciendo que su compañero de la noche a la mañana había desaparecido y no se le había vuelto a ver más. Los demás detenidos intervinieron poco, sólo para rechazar las acusaciones e imputaciones que les acusaban. El tribunal indicó que el “juicio” estaba visto para sentencia, basándose sobre todo en los atestados de la policía para dictar las penas. Los detenidos fueron conducidos de nuevo a la cárcel y a los pocos días se presentó el secretario del juez Enrique Eymar, el capitán Manuel Drake de la Cerda y Redondo para que firmaran la sentencia provisional, algo a lo que los detenidos se negaron. Las penas dictadas en el proceso 138.610 fueron las siguientes: Penas de muerte a Agustín Zoroa, Lucas Nuño, Eladio Amador, José Luis Fernández y Manuel Hernández, treinta años a Casimiro Gómez, Teodoro Carrascal, José Menéndez y Juan Molina, veinticinco años a Antonio Menéndez, veinte años a Cecilia Cerdeño, Francisco León, Pilar Claudín y Eduardo Huertas Bravo, dieciséis años a Faustina Romeral y Juan José Bernues, diez años a Francisco Huercano, Aurora Sánchez Tudela y Fernando Cassi, ocho años a Leandra Corrales, tres años a Eulalia Muriel y Roque Collado y dos años a Ausencia Izquierdo. Al final conmutaron tres penas de muerte y dejaron solo con pena de muerte a Agustín Zoroa y a Lucas Nuño, que fueron ejecutados el día 29 de diciembre de 1947, en las cercanías del cementerio de Ocaña, en un basurero conocido como “El Hoyo de la Gallina”. Tras ser fusilados y rematados fueron arrastrados unos ciento cincuenta metros y arrojados a un hoyo con cal viva.1146 Las presas fueron conducidas de Ventas a la cárcel de Segovia y los hombres fueron distribuidos por varios centros. La gran mayoría fue a Burgos y otros al penal del Dueso. En la prisión de Burgos, la dirección del PCE en el recinto penitenciario, con una comisión de investigación interna, determinó expulsar a Eladio Amador, tras estudiar su caso y sus acusaciones. Para volver a ingresar en el partido se le envió a un grupo de individuos que habían sido separados y expulsados. La cuestión era ver su actitud y comportamiento. Si era positiva y se rehabilitaban podrían volver a ingresar en la organización comunista. Tras el desalojo, las depuraciones, eliminaciones y la exclusión de todo lo que conllevara la marca monzonista ya fuera militantes, política y propaganda, el ascenso de Santiago Carrillo en el PCE se produjo de manera vertiginosa. Todo empezaba a estar controlado por él, nada se hacía sin su consentimiento y su visto bueno, asumiendo su 1146 AHCCPCE, Jacques 210. Sobre el proceso de Lucas Nuño y Agustín Zoroa (19 de diciembre de 1947, Ocaña). Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 952 papel de máximo responsable del Comité Central tanto en Francia como en España. Volvió el lenguaje más revolucionario con las dosis de estalinismo, tan habitual y extendido en la época. Se reestructuraron las bases del partido en cuanto a su organización de una manera más jerárquica y férrea que las que había desarrollado Monzón en su etapa como máximo dirigente. Carrillo se rodeó de unos cuadros dirigentes de su máxima confianza que habían estado en América con él y que aunque no habían desempeñado cargos directivos, si los colocó a su llegada a Francia. Hombres que en su mayoría no tuvieron mucho protagonismo en la resistencia francesa, pero que gracias a esta reestructuración, les colocaba en primera línea de la actividad política del PCE en Francia. Como expresaba Estruch Tobella: "…la dirección prefería a estos militantes, que ahora podían justificar su inhibición en los momentos de peligro alegando disconformidad con el "monzonismo”. La dirección central estaba, al fin y al cabo, en una situación no menos embarazosa que la suya, pues también había abandonado el partido a su suerte en los momentos más duros de su historia. Se estableció, pues, una especie de alianza entre dirigentes emigrados y cuadros poco proclives a tomar las armas contra los nazis. Los primeros necesitaban una serie de cuadros intermedios que aplicaran su política fielmente. Los segundos necesitaban borrar su pasado poco heroico a base de fidelidad ciega a la nueva dirección. Así, los "sospechosos” fueron los que se habían jugado la vida en la clandestinidad, y los "seguros” los que habían permanecido al margen de ella en espera de mejores tiempo”.1147 Se produjo un cambio de método de trabajo y de táctica, donde el culto al líder era uno de los principales postulados en la militancia comunistas, con un apoyo incondicional a la URSS y un cierre de filas en torno a su máxima figura, Stalin. Con un dogma férreo y un lenguaje más inflexible hacia el enemigo dentro del período estalinista que se estaba viviendo, dentro de los partidos políticos comunistas (la constitución del Buró de Información o “Kominform” en septiembre de 1947). Un Santiago Carrillo, rodeado de su corte de funcionarios y burócratas, fieles admiradores a su persona y de su causa, curtidos muchos de ellos en la lucha clandestina y armada y con un apoyo incondicional en su política de acusaciones, purgas y eliminaciones contra el enemigo común o contra aquellos que pudieran hacerle sombra en su ascenso al poder, algo que le catapultaría en un futuro al puesto más deseado por muchos dirigentes, secretario general del PCE. Santiago Carrillo realizó varios informes, a principios de la década de los años cincuenta del pasado siglo (1952), sobre la actuación y actividad del partido en el interior de España. Carrillo analizaba la marcha del partido desde el final de la guerra hasta la caída de Monzón y Trilla: “El fallo de los camaradas que se quedaron en Francia en 1940, estaban llamados a jugar un papel importante, a ser el centro práctico de dirección más importante, tras la experiencia vimos que no dejamos a los camaradas adecuados para la misión, pecamos de improvisación, el traidor Monzón se aprovechó de la situación, teniendo en Francia el centro de lucha contra el partido. En América estábamos muy alejados del país y no hemos podido conocer más que fragmentaria, aislada y terciadamente la situación del partido y del país, nos falló el centro de Francia y el intento de crear un 1147 ESTRUCH TOBELLA, Joan: “El PCE en la clandestinidad 1939-1956”, Siglo XXI, Madrid, 1982, p.105. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 953 centro en Portugal, al ser detenido los camaradas Diéguez y Larrañaga, recibimos las informaciones exageradas y deformadas de Monzón, llegando a considerar la situación en España de la organización del partido de unidad y de lucha de masas mucho más avanzada de lo que estaba, influyó en nuestros planteamientos hechos desde América en 1943 y 1944, estaban encuadrados en nuestra línea política justa, avanzando ciertas consignas y cuestiones de táctica. Enorme papel jugado por los camaradas que la dirección del partido envió desde allí al interior, tanto en la liquidación de Monzón como en la actividad clandestina del partido en España. Dificultades enormes desde el exilio por la emigración, ocupación de Francia por el fascismo, existencia de una dictadura fascista en Portugal, escasas comunicaciones entre Europa y América y dificultades casi insuperables para que los máximos dirigentes del partido, Dolores y Pepe, y luego la primera sola para intervenir directamente en la dirección del partido. La fase final de la guerra coincide con que el partido empieza a trabajar de nuevo en Francia, la segura e inminente derrota del nazismo, auge y expansión de las fuerzas democráticas, derrumbamiento en España de los hasta entonces lacayos de Hitler, pero empiezan a moverse los círculos imperíalistas anglosajones para impedir una solución democrática al problema español, los elementos socialistas, anarquistas, republicanos y nacionalistas que en algunos casos habían colaborado con el enemigo, empiezan a actuar, comienza a dar vida en el interior Alianza Democrática, un oposición a la Junta Suprema de Unión Nacional, en el exilio se reorganiza el Gobierno y se recomponen las instituciones republicanas. En el interior estaban los traidores Monzón y Trilla, Roza ha sido desplazado por estos bandidos y otros camaradas llegados de América ocupan puestos secundarios y están en cierta manera influenciados por Monzón, luego tras desalojarle jugaron un papel decisivo, en vez de organizaciones de partido, vamos descubriendo luego que había grupos de U.N., las tendencias liquidacionistas estaban en pleno florecimiento, no existía la preocupación de unir y organizar la clase obrera, para prepararla en acciones más elevadas, a pesar del programa de U.N. propuesta por el partido cuenta con grandes simpatías en círculos muy amplios, la JSUN no es en ese momento más que Monzón, el partido muy aislado de socialistas, cenetistas y republicanos, Monzón y Trilla contribuyeron a desarrollar la pasividad, a extender que la liberación vendrá sin necesidad de esfuerzos y lucha por parte del pueblo español, como consecuencia de la victoria aliada, sus frases grandilocuentes y demagógicas sobre la insurrección nacional no se apoyan en ninguna actividad concreta para prepararla, Monzón ordena la provocativa invasión del valle de Arán. Las primeras medidas tomadas por nosotros es quitar de en medio a los dos obstáculos principales: Monzón y Trilla, a la vez la Carta abierta firmada por la delegación del Comité Central de primeros de año de 1945, abre la lucha contra la línea desarrollada por Monzón, organizar y unir a la clase obrera, desarrollar luchas parciales, se plantea la necesidad de ganar a las fuerzas republicanas para el movimiento de Unión Nacional y de que este se desarrolle por abajo, entre las masas y no sólo por arriba, se critican las tendencias oportunistas a poner a la clase obrera y el partido a la zaga de las fuerzas conservadoras y burguesas, así como las corrientes de pasividad, esperar todo a una intervención exterior, advierte sobre el carácter y los fines de las maniobras imperialistas contra el movimiento democrático español, se critica la verborrea de la insurrección nacional, se llama la atención que la lucha guerrillera sea aislada de la lucha de las masas y aplastada. La carta abierta fue una ayuda para los camaradas del interior, pero no se llegan a abordar en este documento Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 954 todos los problemas en profundidad, se mantienen en ella las consignas de la creación de un partido único y de la Central Sindical Única, habían sido elaboradas según las consignas de los informes de Monzón, que deformaban la situación. A finales de 1945 tuvimos la posibilidad de abordar más a fondo la situación de la organización del partido en el interior, haciendo venir a Roza y Clemente, algunas correcciones debían de ser hechas, el partido comenzaba a tomar forma de tal, particularmente en Madrid y Andalucía, pero en la discusión con Roza y Clemente vimos que quedaban restos de monzonismo, incluso en Madrid y Andalucía el partido no estaba aún ligado sólidamente con la clase obrera, más acusado en Cataluña y Vizcaya, en Asturias el traidor Ladreda siguió impidiendo el desarrollo del partido e intentando levantar bandera contra el C.C., en Galicia y Levante donde los guerrilleros se mostraban más activos, el trabajo del partido era casi inexistente. Tomamos la iniciativa bajo la dirección de la camarada Dolores, trazamos un plan muy amplio del partido, objetivos políticos y de combate, establecidos en el informe de Dolores al pleno del partido de diciembre de 1945: “Para acelerar la caída del franquismo, una ola de protestas, de huelgas, de manifestaciones, debe inundar a España de punta a punta. Los guerrilleros del campo y la ciudad, las organizaciones militares antifranquistas, coordinando sus acciones, aceleraran la asfixia del fascismo desde el interior y harán posible la ayuda y colaboración más decisiva desde el exterior”. Tomar en manos del C.C. la dirección de las organizaciones del partido en el interior, suprimiendo la delegación que suponía un peligro porque centralizaba el control de todas las organizaciones del país”. Santiago Carrillo aseguraba que no habían hecho una rotación adecuada en el cambio de los dirigentes que habían sido detenidos, para impedir que se quemasen y haberse detenido a corregir errores para que no se hubieran producido esos hechos. De esa manera hubieran formado cuadros dirigentes más efectivos y completos para el trabajo clandestino del partido. Criticaba la cantidad de años que algunos dirigentes habían trabajado clandestinamente en España (Gayoso cinco años, Seoane seis años, Serradell y Margarita Abril cuatro años, Clemente Ruiz, Agustín Zoroa y Casto García Roza tres años). Tanta duración en el trabajo clandestino y a pesar de demostrar que eran de los mejores cuadros comunistas que podían haber estado, indicaban síntomas de fatiga, debiendo de haber sacado del país a alguno de ellos para no debilitar el trabajo del partido. Carrillo a pesar de hacer esa crítica generalizada al partido, no individualizando en su persona, se le olvidaba que él era el máximo responsable del PCE, tanto en España como en Francia y que a pesar de algunas declaraciones de esos cuadros indicando su cansancio por el trabajo realizado, sería el propio Carrillo quien mandaría y obligaría a sus lugartenientes a seguir con el trabajo clandestino en primera línea de actuación (Zoroa pasó dos veces a Francia y regresó a pesar de estar muy quemado en su puesto). Carrillo manifestaba que sí aquellos camaradas que fueron detenidos, hubieran seguido las normas más elementales del trabajo clandestino, que ellos desde la dirección les habían aconsejado, no hubiera habido tantas detenciones. Carrillo no parecía valorar el trabajo realizado, los resultados era lo que importaba y el hecho de ser detenido, no se podía tener en cuenta, sólo valía lo que se consiguiera, a pesar de que él y sus camaradas desde Francia, ya lo habían advertido. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 955 El dirigente comunista se hacía una pregunta: ¿Qué críticas generales pueden sacarse de este período de nuestro trabajo en el interior del país?. El Comité Central y la organización entera, afirmaba, habían hecho un esfuerzo grande para que tuvieran un papel dirigente en la unión del pueblo y en la lucha para acabar con el régimen franquista. Esa política tuvo la propagación gracias a la prensa clandestina y a las actividades desarrolladas entre las masas y la clase obrera. El crecimiento del partido fue tan grande que incluso las demás fuerzas republicanas tuvieron que establecer un acuerdo de unidad en la Alianza de Fuerzas Democráticas (ingresaron en dicha organización más bien de manera teórica que práctica y no verse descolgados ni enclaustrados en el contexto político internacional y en el seno de las fuerzas antifranquistas). La labor de la lucha armadas con los guerrilleros fue buena por su agitación y acciones contra los asesinos falangistas que eran odiados por el pueblo español. No tuvo el resultado obtenido por la política de preparación a la guerra de las potencias imperialistas, que rompieron al frente de las Naciones Unidas y dieron su apoyo al fascismo. Para el comunista asturiano, los errores fueron: • no apreciar a tiempo el cambio producido como consecuencia de la política de preparación a la guerra seguida por el campo imperialista, con los EE.UU a la cabeza, no apreciamos a tiempo el descenso momentáneo que se producía en el movimiento de masas como consecuencia de ese cambio y no tomamos medidas de repliegue obligadas, aislándonos de las masas. • No hicimos los esfuerzos necesarios para utilizar cuadros y militantes que habían permanecido en el interior, no utilizamos su experiencia en conocimientos del país, su ligazón con los obreros, no sabiendo superar las consecuencias políticas y morales de la derrota y de varios años de fascismo, nos apoyamos en los cuadros y militantes exclusivamente de la emigración, que desconocían las condiciones de vida y de trabajo bajo el fascismo. • No calamos a fondo en los efectos perniciosos de la política de Monzón en Francia durante la ocupación, no viendo las profundas deformaciones introducidas entre nuestros militantes y cuadros y realizamos un esfuerzo insuficiente para desarraigarlas, los militantes enviados al país, al lado de la combatividad y entusiasmo, revelaron una débil formación política e ideológica y falta de sensibilidad para captar los problemas vitales de la clase obrera y las masas, también deformaciones serias sobre los principios y la organización del partido. • No comprender la necesidad del trabajo en las organizaciones legales de masa, atrincherarse sólidamente en la clase obrera, unirla y llevarla a la acción y elevar su conciencia revolucionaria. • Sobreestimamos la importancia de la lucha guerrillera, no acertando a retirar a tiempo por lo menos parte de nuestras fuerzas en ese sector de la lucha, aislamiento creciente de las masas campesinas. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 956 • Selección de cuadros por su carácter masivo, por no tener un conocimiento profundo y directo de todos ellos, no establecer un sistema correcto de rotación, retirarlas a tiempo del trabajo, control y una discusión más frecuente de sus propias experiencias. • Los camaradas del interior incurrieron en serias faltas de vigilancia violando las reglas de la conspiración y las instrucciones recibidas, mostrando indecisión y falta de destreza para hacer frente a la policía franquista”. Los nuevos métodos trabajos y la línea a seguir era la que desde hacía tiempo venía manifestando el gran líder del comunismo mundial, Stalin, agradeciendo la ayuda prestada, basada en una serie de actuaciones: • La utilización de las posibilidades legales por mínima que sean de trabajos en masas y en su combinación con el trabajo clandestino del partido, reivindicación más definida hacia las defensas de las reivindicaciones de la clase obrera y de las masas, mayor atención de la organización del partido en las fábricas y lugares de trabajo. • Mayor importancia a la difusión del órgano central del partido para España, por ejemplo en Cataluña “Treball”. • Más a los cuadros y militantes del interior que tienen una situación legal y están trabajando y viviendo normalmente entre la clase obrera y el pueblo, se ha traído, preparado y vuelto a enviar a algunos camaradas. • Hemos conocido más concretamente la situación en diversos puntos del país, mediante misiones de información y la organización mejor, pero aún muy insuficiente de la información por correo, muchas noticias gracias a los camaradas de las cárceles sobre todo de Burgos. • Métodos más flexibles en la organización de nuestro trabajo, rehuyendo la excesiva centralización orgánica en el interior, buscando las formas más flexibles para asegurar el contacto y la orientación manteniendo estos en las manos del Comité Central. • Sistema de rotación de cuadros y del envío de instructores con tareas limitadas, así como de incrustación de militantes enviados con un carácter más permanente”. En Madrid llevaron a la práctica esos nuevos métodos de trabajo indicados, enviando a cuadros para instalarse en la vida corriente y diaria del franquismo, metiéndose en su organigrama de manera legal. Estos militantes crearían bases de organización independientes y en distintas zonas, reforzándolos con instructores enviados desde Francia, para llevar a cabo una gran labor en la reconstrucción del PCE. Jugó también un papel fundamental el aparato de propaganda y agitación del partido dentro de las masas de trabajadores, en los comités de empresa. Una mejor y más amplia distribución de “Mundo Obrero” y de “Nuestra Bandera” con un aparato Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 957 dedicado a su reedición en el interior del país, enviando clichés desde Francia y montar un aparato de propaganda independiente, ligado directamente con la Delegación del PCE en el país vecino. Para evitar errores como los del pasado, había que elevar el espíritu de vigilancia revolucionaria, formando a los nuevos militantes en las diferentes experiencias para enseñarles a luchar con más destreza contra las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, elevando el sentimiento de responsabilidad de los cuadros con el partido y sus acciones y unificando a los militantes con una dirección política adecuada. De esa manera, según Carrillo, descubrirían a los infiltrados y provocadores, que tanto daño habían hecho a la organización comunista. Criticaba el método de dirección unipersonal que se había llevado a cabo hasta ese momento (utilizado por el propio Carrillo) y que era un obstáculo para el desarrollo de los cuadros y militantes, para la extensión de la organización y para el reclutamiento de nuevos militantes entre las masas populares. La organización comunista debía desarrollar un mayor esfuerzo en el trabajo de las mujeres y en sus organizaciones antifranquistas y en el papel de la Juventud, creando grupos de la JSU que penetraran en las organizaciones legales de jóvenes del régimen franquista. La selección y formación de los cuadros requería una mayor dedicación del partido, siendo conscientes de su importancia y de su misión revolucionaria. Deberían ligarse a las masas, conocerlas, identificar su línea política y siendo ayudados con cuidad por militantes que salían de las cárceles como instructores y también cuadros del exterior. Había que evitar dar informaciones erróneas a los cuadros dirigentes, que desvirtuaran su trabajo clandestino. Los dirigentes deberían ir con una misión específica, que no durara mucho tiempo y que consolidaran las organizaciones ya existentes o crear alguna nueva, para ayudar y orientar a los camaradas que llegasen y aplicaran las normas y directivas del Comité Central. Desenmascarar y descubrir los métodos de la policía y sus agentes y tener unas reglas contra la conspiración para esquivar sus golpes. En palabras del propio Carrillo: “Caer en manos del enemigo no es poner fin al combate sino continuar con otros medios y otra situación.” Tras el extenso informe escrito por Santiago Carrillo (más de cincuenta páginas), declaraba al final del mismo, el que sería máximo dirigente del PCE durante muchos años, un pequeño párrafo para indicar las deficiencias y fallos del partido, en el que afirmaba en una sola frase “tengo la mayor responsabilidad”. No obstante, Carrillo seguía generalizando las culpas de la organización y haciendo pocas autocríticas a su persona. El fin justificaba los medios y Carrillo seguía sin atribuirse errores ni faltas graves faltas, que fueron muchas, dentro de la actuación del PCE. Carrillo las ocultaba en la disciplina de partido y en unas tácticas hábiles para aparecer como el hombre que salvó de la tempestad al partido y supo maquear su figura de cara a la opinión, no sólo de sus camaradas, sino de personalidades de otras organizaciones políticas, con el paso de los años. Incluso con importantes giros políticos y estratégicos, según se diera el momento histórico y las circunstancias políticas del momento. El párrafo es el siguiente: “Desde 1942 empecé a trabajar con Checa y Uribe en el centro que para el trabajo interior formamos en Cuba. Pero por la Segunda Guerra mundial no se pudo hacer mucho. A principios de 1943 fui hacerme cargo del centro Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 958 del trabajo para la Argentina con Claudín y en la primavera de 1944 a África, luego pasé a Francia, trabajando este frente. Si bien he tenido buenos colaboradores para el trabajo técnico y he dado participación como el caso de Marino y Julián en la preparación y elaboración de algunas medidas, las medidas a proponer en unos casos al secretariado o al Buró Político, otros a la comisión de tres camaradas que se ocuparan del trabajo del interior, recayó sobre mí, es lo que más tiempo dediqué, ha influido en la calidad de mi trabajo. Sí hubiera tenido una comisión como la que se organiza ahora, ayuda de camaradas en la elaboración de cosas importantes, mi contribución al Buró Político en las cuestiones del país hubiera sido mucho mejor. Mi labor ha estado marcada por el practicismo, acumulación exagerada de tareas prácticas a resolver, que en la práctica me impedían ver una amplia visión de lo que tenía que tener un miembro de la dirección del partido. Durante mucho tiempo me consideré más como un responsable de la organización del partido en el país que como un responsable de aparato, influyó en mi concepción del trabajo, estoy a disposición de la camarada Dolores y de los miembros del Buró Político para aclarar y completar cuantos aspectos del trabajo y de mi labor personal no estén por omisión involuntaria en este informe.”1148 Con todo lo visto y leído, Carrillo sólo reconocía como críticas propias que había caído en el practicismo, una acumulación de trabajo y tareas y debido a ello no pudo tener una visión más amplia del comportamiento de un dirigente del PCE como él lo era, poniéndose a disposición del Buró Político de la organización comunista española, con Dolores Ibárruri a la cabeza, para discutir cualquier cosa sobre su trabajo y labor personal. Fueron unas críticas a su persona sin importancia, teniendo en cuenta sus actuaciones y responsabilidad en el PCE desde su llegada a Francia. A finales de la década de los años cuarenta del siglo XX se vio que la lucha guerrillera no iba a provocar esa insurrección popular tan deseada y que habría que llevar a cabo un cambio de táctica. Haciendo un balance de la situación con los sacrificios que la lucha guerrillera supuso para el PCE y tras la famosa reunión con Stalin, se concluyó que era necesario modificar las formas de lucha y de organización con respecto al trabajo de masas. Fue a principios de la década de los cincuenta cuando el PCE decidió entrar en el seno de los Sindicatos Verticales franquistas, siendo su principal objetivo la oposición sindical y obrera dentro de Comisiones Obreras para dar paso a un nuevo movimiento obrero. 1148 AHCCPCE, Informe de Santiago sobre la situación y actividad del partido en el interior de 1952. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 959 CONCLUSIONES Dentro del conglomerado de todas las fuerzas, partidos y movimientos de oposición al régimen franquista, el PCE fue la fuerza política que mayor protagonismo tuvo en la lucha por acabar con la dictadura franquista. También había profundas diferencias que perjudicaban su posible resistencia ante los golpistas. Ello se pudo comprobar con un hecho producido en Madrid, en las últimas semanas antes de acabar la guerra, lo que se ha venido en llamar una guerra civil dentro del propio conflicto bélico, el Gobierno Republicano presidido por Juan Negrín sufrió un golpe de Estado producido por el jefe del Ejército del Centro republicano, Segismundo Casado, del 5 al 6 de marzo de 1939. Lo primero que se pudo ver del bando vencedor fue una represión contra los vencidos, con cárceles, campos de concentración y fusilamientos. Una represión no sólo física, sino también económica, ideológica, religiosa, etc, con depuraciones en los trabajos, rechazos sociales, que se extendieron a las familias de los republicanos. La desorganización existente entre los primeros grupos de comunistas de los inicios de posguerra complicó la reorganización del PCE en la clandestinidad. Cientos de comunistas empezaron a organizarse, buscando a los camaradas que pudieran estar libres y formando a nuevos elementos para formar parte de su organización. Dentro de las cárceles se empezaron a crear las primeras células para organizar y unificar a militantes comunistas, con el apoyo de comités de ayuda, de las diferentes prisiones madrileñas. El hecho de conseguir integrar a más militantes, cotizantes y simpatizantes fue uno de los principales objetivos de los primeros meses de posguerra. Con la derrota republicana, miles de españoles que intentaron salir por el Levante para embarcarse hacia el exilio sin conseguirlo, fueron detenidos y encarcelados en campos de concentración como el de los Almendros y el de Albatera, en Alicante. Una de las primeras reestructuraciones de la organización clandestina se hizo en el campo de Albatera, donde se encontraban algunos de los dirigentes que habían formado parte del Comité Central como Jesús Larrañaga, Enrique Sánchez García, Ramón Ormazábal, Manuel Asarta, etc. Junto con otros cuadros y militantes organizaron la primera dirección del PCE, cuya primera misión fue preparar las condiciones de clandestinidad del partido en el exterior del campo, con la ayuda de un Comité Provincial que se había formado en Valencia y Alicante con militantes que no habían sido detenidos. En Madrid, los contactos entre camaradas que no habían sido detenidos se realizaron de manera espontánea y heterogénea, que hizo que hubiera varios comités y sectores trabajando clandestinamente a la vez. Antes de la salida de los principales dirigentes de la organización comunista española, decidieron que fuera la antigua secretaria provincial del Socorro Rojo Internacional, Matilde Landa Vaz, la que se encargara con la ayuda de otros compañeros de la formación de un Comité Provincial del PCE en Madrid. Una de sus principales misiones fue la de intentar sacar de la cárcel a los dirigentes Guillermo Ascanio, Domingo Girón y Eugenio Mesón. Pero fue rápidamente fue detenida. El siguiente intento de reestructuración por parte de cuadros cómo Enrique Sánchez García, José Cazorla Maure, Amable Donoso García y Ramón Torrecilla Guijarro también fracaso con las continuas detenciones de muchos de los miembros de la organización. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 960 La reestructuración de la JSU sufrió las mismas dificultades que la del PCE, por la salida del país de sus principales dirigentes y el encarcelamiento de muchos de sus militantes. Los que no fueron detenidos dieron un gran impulso a las actividades clandestinas, la detención de la mayoría del Comité Provincial de la JSU y de diferentes sectores en Madrid desembocó en la ejecución de cincuenta y seis militantes de la organización comunista juvenil, entre ellos las conocidas como “Trece Rosas”, acusados injustamente del asesinato de un comandante de la Guardia Civil, Isaac Gabaldón, su hija y el chofer en Talavera de la Reina, en julio de 1939 y de un posible atentado contra el Jefe del Estado. Las diferentes reorganizaciones tuvieron una existencia breve, con la detención de la mayor parte de sus miembros, con una inexistente comunicación con los aparatos directivos del PCE en el exilio y unos resultados discretos en cuanto a acciones y políticas desarrolladas. A pesar de ello, los militantes no dejaron de trabajar en su intento de reorganizar el partido e impulsar la lucha antifranquista. Jesús Larrañaga, desde el campo de Albatera, antes de salir a Francia, encargó a varios dirigentes como Calixto Pérez Doñoro y Luis Espinosa que contactaran con la organización clandestina de Madrid y desarrollaran una estructura más desarrollada. Calixto Pérez llegó a Madrid, donde, con la ayuda de otra serie de camaradas, inició un proceso de unificación de todos los grupos y células dispersos, para crear un comité unitario. Entre los militantes que le ayudaron destacaba el polaco José Wajsblum Hermán (miembro de la Internacional Comunista) que fue enviado desde la URSS durante la guerra civil para apoyar a la causa republicana. Debido a una serie de reuniones y encuentros llamados conferencias de unión de grupos, crearon un organismo conocido como “Comisión Central Reorganizadora”. Los miembros de este organismo decidieron que hacía falta un dirigente con una mayor preparación política, saliendo a colación el nombre de Heriberto Quiñones González, un comunista que usaba ese nombre falso y cuya verdadera identidad era la de ser otro agente de la Comitern. Al final de la guerra civil, Quiñones fue ingresado en el campo de Albatera y luego en la prisión de Valencia. Llegó a Madrid en abril de 1941 y tras estudiar la situación de la Comisión Central Reorganizadora, decidió reorganizar el partido como sí de un verdadero Buró Político se tratara, no como las anteriores reestructuraciones, que más bien habían sido ensayos, rápidamente desarticulados por la policía. La validez del nuevo organigrama tuvo lugar en la celebración de una conferencia entre los miembros de los distintos Comités Regionales y Provinciales del PCE y los dirigentes nuevo organismo creado por Quiñones. Éste desarrolló un importante aparato de agitación y propaganda dedicando grandes esfuerzos a la difusión de “Mundo Obrero” y de otros boletines y propaganda para que llegaran a otras direcciones provinciales y fueran reproducidos y repartidos entre sus militantes. También estableció unas estrictas normas de seguridad para evitar que hubiera detenciones, aunque sin conseguir dichos propósitos. La propuesta política de Heriberto Quiñones la plasmó con la ayuda de otro dirigente, Luis Sendín López, en el llamado "Anticipo de orientación política (Hasta que se redacte el Ante-proyecto de tesis)”. Aquí dejó claro cuál iba a ser su línea de actuación con creación de una Unión Nacional de todos las personas antifranquistas para acabar con la dictadura, dejando a un lado el restablecimiento del Frente Popular y el establecimiento de una República Popular con la constitución de 1931 y la formación de un Gobierno en el exilio con Juan Negrín como presidente. Para desarrollar estos Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 961 postulados, Quiñones amplió la organización contactando con un grupo de comunistas en Bilbao y San Sebastián, que tenían a su vez conexión con algunos dirigentes del PCE en América. Por medio de militantes como Calixto Pérez Doñoro, la nueva dirección contactó con núcleos de militantes en Andalucía, Levante, Galicia, Asturias, Cantabria y otras zonas del país, para crear Comités Provinciales en aquellos lugares, impulsar su crecimiento organizativo y extender las directrices políticas dictadas por Quiñones a aquellos territorios. Las comunicaciones entre los dirigentes del PCE en el exilio, que estaban divididos entre la URSS, México y la Delegación en Francia, y el interior de España eran inexistentes. Uno de los primeros intentos de contacto se dio con la dirección del PCE en Euskadi a través de los barcos americanos que amarraban en los puertos vascos. En América, la dirección del PCE (constituida entre otros por Vicente Uribe, Antonio Mije, Santiago Carrillo, Santiago Álvarez, Luis Cabo Giorla, Isidoro Diéguez, etc) no conocía realmente la situación de lo que estaba sucediendo en España ni el escenario en el que se estaba desarrollando la política de la organización en el interior del país. Cuando empezaron a llegarles las primeras noticias de la dirección de Quiñones y la política desarrollada, no estuvieron de acuerdo con la actuación del agente internacionalista (Quiñones criticó la salida del país tras la guerra de los principales miembros del Buró Político y del Comité Central) y decidieron hacer lo posible para recuperar el poder de la organización en España y desarrollar una política distinta a la llevaba a cabo hasta ese momento. Desde América enviaron a cuadros dirigentes españoles a Portugal, que junto con la ayuda de otros camaradas en España, tendrían que recobrar el control del PCE y relegar de su puesto a Quiñones. El conjunto de cuadros llegados a territorio portugués se denominó el “Grupo de Lisboa”, liderado por Isidoro Diéguez, Jesús Larrañaga y Manuel Asarta. Estos fueron ayudados por camaradas portugueses, por otros militantes llegados de América y por algunos comunistas gallegos. Coincidiendo con la llegada del grupo de Lisboa, también llegaron a España dos jóvenes comunistas, Eleuterio Lobo y Perpetua Rejas (se hacía llamar María del Carmen García Company) enviados por la dirección comunista desde América para preparar la llegada de sus camaradas desde Lisboa y hacerse cargo de la reorganización de la JSU. Sin embargo, los dos fueron detenidos y Eleuterio Lobo facilitó a la policía toda la información que disponía siendo acusado con posterioridad por sus compañeros como delator y confidente policial, lo que provocó la detención de muchos militantes de la organización clandestina del PCE, entre ellos la dirección gallega. La detención por la policía salazarista de todos los componentes del grupo de Lisboa, acabó con su entrega a España donde fueron fusilados. Estas caídas provocaron que se aumentaran las ya de por sí malas relaciones entre Quiñones y la dirección exiliada comunista. Debido a que el máximo dirigente del PCE en España hizo unas graves acusaciones a los dirigentes americanos: intento de desarticulación de su Buró Político, salida prematura de los principales dirigentes del país, necesidad de realizar una reestructuración del partido sin la ayuda de nadie, y el envío de militantes con tan mala preparación política cómo Rejas y Lobo. Por su parte, desde América acusaron a Quiñones de su actitud, comportamiento y de sabotear la línea política del partido. El resultado fue la prohibición de Quiñones a toda su cúpula dirigente y colaboradores de cualquier contacto con la dirección del exterior sin su consentimiento y al estudio de la propaganda enviada desde América a través del Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 962 Comité Provincial de Euskadi, en contacto con Calixto Pérez Doñoro. Lo que no supo Quiñones, es que Vicente Uribe había utilizado al mismo Pérez Doñoro para ponerse en contacto con militantes en España, a través de la Delegación del PCE en Francia. En Francia se constituyó un centro directivo alrededor de Francisco Antón y Antonio Mije que se encargaría del proceso reorganizador del PCE en tierras francesas. Antón, tras salir de un campo de concentración y antes de su salida hacia la URSS, encargó a la que había sido secretaria del Comité Provincial de Madrid y asistente del Comité Central, Carmen de Pedro, la misión de reorganizar el partido. En la práctica fue el dirigente navarro Jesús Monzón Reparaz quien asumió el control del partido en Francia, rodeado de un eficiente grupo de colaboradores como Gabriel León Trilla, Manuel Jimeno y Manuel Azcárate, entre otros. Todos ellos crearon la Delegación del PCE en Francia y editaron el periódico “Reconquista de España”. Tras la celebración del conocido como congreso de Grenoble, celebrado a las afueras de la localidad francesa de Montauban, en el verano de 1942, dio lugar a la constitución formal de la Unión Nacional de España. La consecuencia de la comunicación entre Carmen de Pedro y Calixto Pérez fue el envío de Jesús Carrera Olascoaga para conocer de primera mano la verdadera situación del partido en España y entrevistarse con su máximo responsable. Ésta tuvo lugar a finales de 1941, en la que Quiñones explicó a Carrera todo su organigrama, el desarrollo de su política de Unión Nacional y las diferencias políticas con la dirección en México. Carrera le entregó una carta de Vicente Uribe donde indicaba que la única dirección real del partido era el Buró Político en México y en la URSS y varios ejemplares de “Reconquista de España” editados en Francia. Quiñones no aceptó facilitar a Carrera los nombres de sus colaboradores para un informe que tenía que realizar, por motivos de seguridad. Antes de pasar a Francia, Carrera fue a Euskadi para entrevistarse con camaradas conocidos y contrastar lo que le había dicho Quiñones. Los camaradas ratificaron la línea política quiñonista y las profundas divergencias entre Quiñones y México. Heriberto Quiñones fue detenido el 30 de diciembre de 1941 y fusilado un mes después. Por parte de la dirección del PCE en México quisieron intervenir en la política de la organización en España, iniciando una campaña antiquiñonista con acusaciones de traidor, delator y sectario. Muchos de los colaboradores de Quiñones fueron detenidos. La nueva organización clandestina censuró todo lo que tuviera que ver con la anterior dirección quiñonista. Entre los cuadros que lograron evitar las detenciones estaban Jesús Bayón, Calixto Pérez, Ramón Guerreiro, María Asunción Rodríguez, Juan Fuentes Muñoz, Enrique García Díaz, Agapito del Olmo, etc. Estos militantes con la ayuda de otros camaradas salidos de la cárcel y militantes del anterior Comité Provincial de Madrid, organizaron en enero de 1942 un Comité Central Provisional, cuyo secretario general fue Jesús Bayón, Ramón Guerreiro como secretario de organización y Agapito del Olmo, el secretario de agitación y propaganda. Este Comité se reafirmó en los dictados del Buró Político de México y estableció unas normas de comportamiento y trabajos a seguir en cada uno de los comités provinciales. En abril de 1942 llegó a Madrid enviado por la Delegación del PCE en Francia, Jesús Carrera. Éste se enteró de la detención de Quiñones y en una reunión con los miembros del Comité Central Provisional, Carrera pasó a formar parte del mismo como instructor político. Se reafirmó la política de México y elaboraron un informe para Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 963 manifestar lo acordado y la nueva situación del partido y fue enviado a Francia y a México. Con la caída de la anterior dirección, se perdieron los contactos que tenían con los Comités Provinciales, volviendo a utilizar a Calixto Pérez para reactivar la comunicación con las direcciones de Andalucía, Galicia, Euskadi por medio de otros enlaces con Cataluña y Valencia. El Comité Central quiso activar el aparato de agitación y propaganda con Agapito del Olmo y sus compañeros, quienes lanzaron una edición de “Mundo Obrero” y boletines y folletos propagandísticos, a la que vez que Y desarrollaron la reestructuración de cada uno de los sectores del Comité Provincial de Madrid. A lo largo de 1942 se produjeron varias detenciones de grupos de comunistas que afectaron al Comité Provincial de Madrid y más tarde al Comité Central Provisional (entre las que destacan las de Jesús Bayón, Ramón Guerreiro, Agapito del Olmo y Juan Fuentes). A pesar de que se había intentado evitar las detenciones con un pequeño grupo directivo más aislado y sin tanto contacto directo con otros comités y sectores, no pudieron salvaguardar la integridad de los dirigentes, siendo detenidos Bayón, Guerreiro y Agapito del Olmo. Carrera tuvo que reorganizar de nuevo un comité directivo siendo él, secretario general, Luis Sendín como secretario de organización y Calixto Pérez Doñoro el secretario de agitación y propaganda. Era una organización provisional hasta que pudieran enviar dirigentes desde Francia, capaces de asumir puestos de responsabilidad y ayudarle en la tarea de la reorganización del partido en España. A pesar de ello, la organización aumentó en número y se desarrollaron nuevos Comités Provinciales. El contacto con las demás direcciones comarcales se dividió entre Jesús Carrera (zona norte de España), Calixto Pérez (zona de Andalucía) y otro dirigente, Luis Espinosa (zona de Levante), teniendo contacto también con Cataluña y Galicia a través de enlaces y correspondencia. El desarrollo del trabajo clandestino de Carrera se plasmó en el aumento del trabajo de solidaridad con los presos y sus familias, gracias a la creación de un Frente Nacional de Ayuda, en sustitución del antiguo Socorro Rojo Internacional. El dinero recaudado por las cotizaciones de los militantes aumentó considerablemente. También intentaron desarrollar el trabajo sindical con la creación de una secretaría sindical con Trinidad García Vidales como máximo exponente, sin conseguir logros efectivos debido al control y represión existente. La labor propagandística se incrementó con más propaganda, sellos de cotización y publicaciones clandestinas, ayudando en ello la adquisición de una máquina multicopista y otra de imprimir tipo Minerva por parte del Comité Provincial de Madrid. A principios de 1943, llegó a Madrid procedente de Francia, Manuel Gimeno Matarredona, enviado por la Delegación del PCE en Francia. Su misión consistía en saber cómo estaba la situación del partido en España, para organizar lo que se denominó Conferencia Nacional del partido y para entregar a Carrera un informe de Jesús Monzón en el que indicaba la política llevaba a cabo en Francia de Unión Nacional y el aviso de la llegada de camaradas para ayudarle en la reestructuración del partido. Gimeno se llevó a Francia un informe de Carrera resumiendo su trabajo político desde que llegó a España. El 15 de marzo de 1943, Carrera fue detenido y junto a él gran cantidad de militantes, ocupándole a Carrera uno de los mayores archivos con documentos de las diferentes reorganizaciones clandestinas del PCE durante el primer franquismo. Coincidiendo con estas detenciones, Manuel Jimeno había regresado a España para ir preparando la llegada de Jesús Monzón y desarrollar su política de Unión Nacional en el país. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 964 Manuel Jimeno tuvo que hacerse cargo del control de la organización comunista clandestina. Tuvo una serie de colaboradores como Dionisio Tellado, Juan Ros Soler, Antonio García Buendía y Félix Navarro, más los militantes del Comité Provincial de Madrid que no habían sido detenidos. Jimeno organizó un Comité Regional de Castilla como organismo intermedio entre él y los demás comités. Le dieron importancia de nuevo a la secretaría de propaganda para difundir la política de Unión Nacional, no sólo en Madrid, sino en diferentes provincias. Buscaron conseguir máquinas de impresión para imprimir “Reconquista de España”. Entre julio y agosto de 1943 se produjeron las detenciones de los miembros del Comité Provincial de Madrid, dirigentes como Dionisio Tellado, Juan Ros, Trinidad García y María Asunción Rodríguez, cayeron en manos de la policía franquista. Jimeno preparó la llegada de Monzón a Madrid facilitándole una documentación falsificada de un carné del Colegio de Médicos y la adquisición de un piso. Monzón llegó a Madrid entre finales de agosto y primeros de septiembre de 1943. Su actividad política se resumía en un primer momento en celebrar algunas entrevistas en la casa donde vivía con otra camarada que había llegado de Valencia y que se hacía pasar por su mujer, Pilar Soler, en un chalé de Ciudad Lineal, junto a la madre de Pilar y otro matrimonio de comunistas, por razones de seguridad, para pasar más desapercibidos. Monzón se rodeó de una serie de colaboradores que habían estado trabajando con él en Francia como Gabriel León Trilla, Asensio Arriolabengoa, Sixto Agudo, Apolinario Poveda y otros del aparato clandestino del interior. Estos colaboradores llevaron a cabo la labor de reorganización del partido, siendo Gimeno y Gabriel León Trilla quienes prepararon una reunión con miembros de otros partidos políticos de izquierdas (socialistas, republicanos, anarquistas) para que Monzón explicara cuál era su línea política. Dicha reunión tuvo luchar en una taberna madrileña en septiembre de 1943, en la que se constituyó la llamada “Junta Suprema de Unión Nacional”, siendo su presidente Jesús Monzón. Al poco tiempo Manuel Jimeno regresó a Francia para hacerse cargo de la Delegación del PCE en Francia, con la salida a Suiza de Carmen de Pedro y Manuel Azcárate. La política de Unión Nacional de España que defendía Monzón se basaba en un intento de unificar a todos los partidos y personalidades de izquierdas, derechistas, católicos y monárquicos que estuvieran en contra de la dictadura franquista. Esa política estuvo representada en el interior de España por la Junta Suprema y por su órgano de propaganda “Reconquista de España”. Monzón y Gabriel León Trilla elaboraron un manifiesto con los principales puntos y postulados políticos de Unión Nacional. Para dar una mayor garantía a la organización de la Junta Suprema, Monzón se entrevistó en Sevilla con el dirigente del Partido Popular Católico, Manuel Jiménez Fernández. Éste le indicó que se pensaría el ofrecimiento de ingresar en el organismo creado por Monzón y enviaría un emisario a Portugal para hacer el mismo ofrecimiento al presidente de la CEDA, José María Gil Robles. Las acciones desarrolladas, según Monzón y sus colaboradores, por la Junta Suprema fueron notables. Noticias de concentraciones multitudinarias en la Ciudad Universitaria o delante de las embajadas aliadas para conmemorar alguna fecha concreta, fueron divulgadas y propagadas en grandes titulares por la prensa clandestina comunista. Estos hechos sólo pueden entenderse en el contexto histórico del momento, en plena guerra mundial, para llamar la atención a las potencias aliadas y ante una posible ayuda para acabar con la dictadura de Franco. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 965 Entre finales de 1943 y el verano de 1944 llegaron a España diferentes cuadros dirigentes enviados desde América, sobre todo desde Argentina, cuya dirección estaba liderada por Santiago Carrillo. La llegada de esos cuadros tenía como misión el hecho de conocer la situación del PCE en España, reforzar la organización del interior y si era necesario desplazar del poder a Monzón y sus colaboradores. Entre los cuadros llegados a España desde América con documentación falsa se encontraban Casto García Roza, Antonio Seoane Ramos, José Gómez Gayoso, Pere Canals, Celestino Uriarte Bedia, Clemente Ruiz, Francisco Caridad Mateo, Josep Serradell, Margarita Abril, Agustín Zoroa Sánchez, etc. Casto García Roza llegó con la orden de la dirección del PCE en América de hacerse cargo de las riendas del partido. En una reunión celebrada en mayo de 1944 entre Roza, Monzón y Pilar Soler, el enviado de América les indicó que ocuparía el puesto de máximo dirigente del PCE. Monzón en un primer momento parece ser que acató la orden como buen militante de su partido y pasó a ocupar el puesto de presidente de la Junta Suprema de Unión Nacional. La dirección de Monzón estaba formada por Arriolabengoa como secretario de organización y Trilla como secretario de agitación y propaganda. Roza formó una especie de Comité Central, denominado Comisión de Organización formada por él mismo como máximo mandatario, Pere Canals como secretario de organización y Seoane en la secretaría de agitación y propaganda. Monzón ayudaría en puestos de asesoramiento junto a Gayoso. Desde ese momento se inició un juego por el poder entre Monzón y sus colaboradores contra los cuadros enviados de América. Monzón, a pesar de la aparente disciplina dispensada a Roza, hacía un doble juego para intentar que algunos dirigentes estuvieran de su lado y observaran cosas extrañas en la personalidad de Roza. Éste por su parte, intentaba obtener el apoyo de los cuadros americanos y relegar de sus puestos a los colaboradores de Monzón. En junio de 1944, llegó a Madrid Agustín Zoroa, enviado por Carrillo. Llevaba la noticia de que Carrillo había llegado a Lisboa y pedía el envío de algún cuadro desde Madrid para informarle de la situación del partido. También llevaba un informe de la dirección del PCE en América valorando positivamente la política de la Junta Suprema y dando una serie de instrucciones relativas a la organización. Las circunstancias dieron un vuelco a la situación del partido, porque en agosto de 1944, Casto García Roza sufrió unos problemas de nervios y estrés que le llevaron a someterse a un tratamiento médico y reducir su trabajo. Esto fue aprovechado por Monzón para que con la ayuda de Pere Canals, indicara a Roza que no podía seguir al frente del partido, siendo relevado de su puesto y enviado a Francia. Jesús Monzón también tuvo problemas con otros Comités Provinciales, como los de Cataluña y Valencia. En Cataluña hubo una serie de luchas internas por el control del PSUC, entre los enviados de Monzón (Arriolabengoa y Pérez Martí), los de México (Josep Serradell y Margarita Abril) y los propios dirigentes de la dirección catalana en Francia y en Barcelona. En el caso del Comité Regional de Valencia, el problema surgió con el dirigente Demetrio Rodríguez “Centenera”, acusado por Monzón de agente provocador, dando la orden de su eliminación física a Arriolabengoa sí hacía falta para erradicar la disidencia El momento de entusiasmo que vivían los republicanos españoles en Francia por el triunfo de la resistencia contra los nazis y el protagonismo adquirido por los guerrilleros españoles, alentó la idea de que había que reconquistar España. Aprovechando la organización de un Ejército Guerrillero organizado como era la Agrupación de Guerrilleros Españoles dentro de las Fuerzas Francesas del Interior, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 966 Monzón y algunos de sus colaboradores pensaron que era el momento apropiado para entrar en España e iniciar una lucha armada, que a su vez produjera un levantamiento popular en España que presionara a las potencias aliadas para derrocar a Franco e implantar un sistema democrático. El impulso para realizar la operación “Reconquista de España” lo proporcionó Monzón con una carta enviada a finales de agosto de 1944 a la Delegación del PCE en Francia, indicando que entrara un ejército guerrillero por los Pirineos y se concentraran un punto determinado de la frontera, siguiendo con una series de acciones bélicas, a la espera de la ayuda aliada y la formación de un gobierno democrático. La decisión de Monzón no fue bien vista por todos los dirigentes ni militares comunistas, porque no creían que se produjera un levantamiento popular y frente a un ejército franquista más numeroso. De todas formas, la decisión estaba tomada y en octubre de 1944 se inició la invasión con la idea de ocupar una pequeña franja de territorio y establecer un gobierno provisional, presidido por un político republicano influyente. Era una cabeza de puente para una posterior insurrección nacional, cuyo objetivo era la reconquista de España. En septiembre de ese mismo año habían ido entrando pequeñas partidas de guerrilleros para saber cuál era la verdadera situación del interior del país, por los valles de Roncal y Roncesvalles, regresando los guerrilleros desconcertados porque la población del lugar no sabía nada de la Junta Suprema de Unión Nacional ni de una posible insurrección nacional. La invasión tuvo lugar el 16 de octubre de 1944 con la entrada por los Pirineos de unos 5.000 o 6.000 guerrilleros, veteranos en la guerra civil y en el combate contra los nazis, bien armados y formados en Escuelas de capacitación guerrillera y política creada por el PCE en el sur de Francia. A pesar de tomar Viella y varios pueblos colindantes, los guerrilleros fueron derrotados rápidamente por el Ejército franquista con más de 40.000 soldados, coincidió con la llegada de Santiago Carrillo al sur de Francia el 27 de octubre. El dirigente comunista había salido de Portugal a Argelia donde reorganizó toda la dirección del PCE del lugar. Carrillo llegó a Toulouse donde se entrevistó con dirigentes comunistas franceses y con militares y camaradas españoles. Carrillo les hizo ver que la invasión guerrillera era un error que supondría la muerte de muchos de los guerrilleros. Entró con los jefes militares para que se iniciara la retirada hacia el interior de Francia. Hubo una polémica por ver quien había sido el que dio la orden de retirada, Carrillo o el jefe militar de las operaciones, Vicente López Tovar. Independientemente de polémicas, la presencia de Santiago Carrillo fue muy valorada por sus camaradas. La situación en el seno del PCE cambió tras el fracaso de la invasión del valle de Arán y la llegada de Carrillo como máximo responsable del partido en Francia y con la idea de serlo también en España desde la distancia. Carrillo empezó a diseñar una campaña y estrategias para acusar a Monzón de diversos delitos, se repetía la situación vivida con Heriberto Quiñones dos años antes. Entre las denuncias realizadas por Carrillo a Monzón estaban las de ser el culpable del fracaso de la operación “Reconquista de España”, porque hizo llamamientos irrealizables y por el mal funcionamiento de la Delegación del PCE. Carrillo quiso sustituir a Monzón y sus colaboradores y terminar con la Junta Suprema de Unión Nacional. Aprovechando un viaje de Zoroa a Francia, a su regreso en marzo de 1945, entregó a Monzón una serie informes, entre ellos la “Carta Abierta de la Delegación del Comité Central del Interior” escrito por Carrillo en el que se denunciaba a la organización monzonista y se denunciaba la falta de confianza de las masas obreras en la política de Unión Nacional. Zoroa le comunicó a Monzón que debía ir a Francia con Pilar Soler para dar explicaciones de su labor. En un primer momento se negó porque temía por su vida, Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 967 pero al final decidió ir por sus propios medios acompañado de Pilar Soler hasta Barcelona (Trilla también le habían dicho de que fuera pero se negó a pasar la frontera por miedo a ser ejecutado). Monzón intentó cruzar la frontera varias veces pero no pudo por estar enfermo. Carrillo estaba desesperado porque Monzón no llegaba y así se lo hacía saber a Pere Canals, uno de los dirigentes con mayor poder en la organización. Al final, Monzón fue detenido en casa de unos camaradas del PSUC y de las Juventudes Socialistas Unificadas catalanas, pudiendo escapar Pilar Soler. Ésta pudo pasar y fue recluida en un chalé de Toulouse durante varios meses, siendo interrogada por Carrillo, Fernando Claudín y Ramón Ormazábal. Estos no estaban conformes con el informe que Pilar redactó sobre su trabajo clandestino en Madrid y al final le hicieron firmar un informe que ellos mismos redactaron en el que se acusaba a Monzón de traidor y hereje. Éste fue juzgado y gracias a sus antiguos amigos de la infancia, con cargos importantes alguno de ellos en el organigrama del régimen franquista, pudo salvar la vida y sólo fue condenado a treinta años. Tras la detención de Monzón se inició una cruzada contra su persona con denuncias de traidor, espía, colaboracionista, aventurero, siendo expulsado del partido mientras estaba en la cárcel. La misión de Carrillo era terminar con todo lo que hubiera de monzonismo, relevando en los puestos de dirección a los dirigentes que habían trabajado con Monzón. En el seno del PCE se daba paso a un período dominado por el estalinismo, con denuncias, acusaciones, purgas y eliminaciones físicas contra los enemigos del comunismo. Todos eran sospechosos de chivatos y traidores ante la policía. Carrillo se rodeó de los camaradas más allegados para reorganizar el PCE con Agustín Zoroa, Eduardo Sánchez Biedma, Clemente Ruiz, Celestino Uriarte, etc. Desde la secretaría de propaganda impulsaron “Mundo Obrero”, y dejaron de editar “Reconquista de España”, cambiaron el lenguaje, las editoriales y la línea política del partido. Con el fracaso de la invasión del valle de Arán, Carrillo decidió la introducción de pequeñas partidas guerrilleras para enlazar con los diferentes grupos de guerrilleros huidos al monte y organizar unas verdaderas Agrupaciones Guerrilleras que protagonizaran la lucha armada antifranquista. En el caso de la Agrupación Guerrillera del Centro, dio lugar a la formación de una guerrilla urbana en Madrid. A finales de octubre de 1944, Agustín Zoroa “Darío” fue el responsable de la formación de una Comisión Militar de la Delegación del PCE en España. Zoroa designó a Celestino Uriarte “Víctor” secretario político miliar de la Comisión Militar de la Delegación del PCE, a José Carretero Sanz “Chamorro” responsable de la organización político militar en el Comité Provincial de Madrid y a José Isasa Olaizola “Fermín” jefe militar del Ejército Guerrillero del Centro. También destacaron Eulogio de la Torre Salazar, Luis Ortíz de la Torre, Pedro Rodríguez González y José Antonio Llerandi Segura. En enero de 1945 José Vitini destacado miembro de la resistencia antinazi en Francia llegaba a Madrid y organizó seis grupos de la guerrilla urbana en Madrid, cuya primera acción tuvo lugar el 1 de febrero de 1945 con el estallido de un artefacto en la Agencia de Ferrocarriles Alemanes, sita en la calle Alcalá, quince días después otra explosión tuvo lugar ante la Delegación de Prensa, en la calle Montesquinza, y el 25 de febrero asaltaron la sede de Falange en Cuatro Caminos, donde mataron a dos falangistas, fue un atentado que conmocionó a la dictadura. El 13 de marzo hicieron estallar una bomba en el germanófilo diario Informaciones. Finalmente, la policía detuvo a los responsables de la guerrilla entre marzo y abril de 1945, cuatro de los seis Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 968 grupos quedaron desarticulados. El 23 de abril el Consejo de guerra condenó a muerte a Vitini y otros encausados, fueron fusilados el 28 de abril. Con el fin de impulsar la guerrilla, el PCE envió a Madrid a Cristino García Granda, coronel de las FFI, en contacto con José Isasa, reorganizó la guerrilla que desarrolló una intensa actividad entre septiembre y octubre de 1945, destacando el asalto a la subdelegación de Falange en Buenavista, hasta que a finales de ese mes eran detenidos buena parte de sus integrantes, fueron condenados a muerte el 22 de enero de 1946, la campaña de solidaridad desatada en Francia por Cristino García Granda por ser un héroe de la resistencia antinazi no impidió que el 21 de febrero de 1946 fueran fusilados. José Isasa logró reorganizar de nuevo la guerrilla y reiniciaron sus acciones bajo la dirección de Pedro Sanz Prades, que quería dar un nuevo impulso a la actividad de la guerrilla urbana madrileña y a la lucha armada antifranquista, desencadenando la fase más activa de la guerrilla en Madrid desde mediados del año 46 hasta la primavera del año 47. Se fueron formando distintos grupos guerrilleros, siendo uno de los primeros el organizado por Jerónimo Marchena con jóvenes de la JSU que realizaron actos de agitación como reparto de propaganda y colocación de explosivos en tiendas de alimentación y centros oficiales franquistas. Paco el Catalán contaba con cuatro grupos de guerrilleros capitaneados por Juan Sanz Pascual “Félix” llamada su agrupación Eugenio Mesón por tener jóvenes miembros de la JSU, el cuñado del anterior Luis Arnau Castañares “Guiti” , Andrés Núñez Pablo “Campos” y Luis Rodríguez Martínez “Norte o Piloto” (casi todos los guerrilleros acabarían siendo fusilados). Durante los casi tres años de la existencia de la guerrilla urbana madrileña, no se consiguieron muchos de los objetivos programados, pero fueron un foco de desestabilización y perturbación contra el franquismo, con las continuas reorganizaciones realizadas en el seno de la guerrilla. El aparato de propaganda también tuvo mucha importancia para las distintas Delegaciones del PCE en España. Una de las secretarías que mayor alcance logró fue desde primeros de 1944 debido a que un militante del Comité Provincial del PCE de Madrid, José Manzanares López utilizó las cuatro multicopistas eléctricas que tenía en su lugar de trabajo, la Casa de América, para confeccionar la tirada de propaganda comunista durante bastante tiempo. Gabriel León Trilla, secretario de agitación y propaganda de la Delegación contactó con Manzanares para realizar y confeccionar la tirada de “Reconquista de España”. “Mundo Obrero”, boletines, folletos y otro tipo de propaganda. También utilizaron la casa de otro militante para instalar otra máquina y tirar más ejemplares de “Mundo Obrero” y de “Nuestra Bandera”. Con posterioridad se instaló en una sala subterránea en casa de un comunista guarda urbano, Juan Casín, situada en la calle Cervantes de Carabanchel Bajo (Madrid), una imprenta comercial, que sería la imprenta oficial de la Delegación del Comité Central. El montaje corrió a cargo de varios guerrilleros, Manzanares y amigos de éste, alguno que trabajaba con él en la embajada norteamericana. Al final, la policía descubrió la imprenta y los militantes encargados de ella detenidos, entre ellos varios guerrilleros y Casín. En 1946, Agustín Zoroa fue el encargado de una nueva reorganización de la Delegación del PCE en España, llamada Comité Central o Comité de Madrid. Zoroa como secretario general, Eduardo Sánchez Biedma como secretario de organización y Antonio Rey Maroño, como secretario de agitación y propaganda. También crearon un comité sindical con Eladio Amador García, una secretaría militar liderada por José Isasa luego sustituido por Pedro Sanz Prades, cuyo jefe político era Lucas Nuño Baos. El representante del PCE en la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas fue Casimiro Gómez de Miguel, José Luis Fernández Albert como secretario general del Comité Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 969 Provincial de Madrid. En el puesto de enlaces estaban Faustina Romeral, Cecilia Cerdeño, Leandra Corrales, etc. Como las anteriores reorganizaciones del partido en España fue desarticulada y sus miembros detenidos. Zoroa acabaría siendo fusilado junto a Lucas Nuño en Ocaña (Toledo) el 29 de diciembre de 1947. Se imponía un cambio de estrategia en la lucha contra la dictadura, la lógica del enfrentamiento directo continuado desde el fin de la guerra sólo reforzaba al franquismo, cuya propaganda identificó con éxito a los guerrilleros como delincuentes. Los miles de militantes de base desconocidos y anónimos para la mayor parte de sus propios dirigentes que lucharon y combatieron a la dictadura desde la organización clandestina del PCE, acabaron en la cárcel, en los montes escondidos, exiliados, en los cementerios de las ciudades y pueblos de España, hundidos moral y psicológicamente en muchos casos. Esta situación hizo que se perdiera casi una generación de veteranos y jóvenes combatientes, que dieran todo por sus ideales y amor a su partido y un daño a éste que tardó mucho en recuperarse. El momento crítico para el franquismo había pasado tras la derrota de la Alemania nazi, el final de la Segunda Guerra Mundial y el fin del aislamiento internacional en los años cincuenta. Una nueva era de la oposición al franquismo terminó por abrirse en el decenio de los años cincuenta, la lucha de masas y la introducción en los Sindicatos Verticales franquistas. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 970 FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA FUENTES ORALES Entrevistas y conversaciones realizadas a: Concha Carretero Sanz, 07/05/02, 07/05/05 y 10/01/07. Juana Doña Jiménez, 01/12/2000 y 15/12/2001. Faustina Romeral Cervantes, 28/04/05 y 25/05/07. Isabel Alvarado Sánchez, 16/06/05. Isabel Sanz Toledano, 25/01/01, 25/05/05 y 12/01/07. Santiago Carrillo Solares, 24/03/01. Asturias Sánchez Biedma Cerdeño, 18/01/07. Josefina Amalia Villa López Trellas, 11/01, 06/02. Antonio Gil Alvarado, 31/01/07. Javier Gil, 06/02/07. Francisco González Adámez, entrevista telefónica. Pilar Soler Miguel, entrevista telefónica. Lucía Moreno Berzal, 04/02/05, 16/01/07, 22/04/07. Timoteo Ruiz Sánchez, 28/09/06. Fernando Pérez Claudín, 29/06/07. Sabrina Gutiérrez González, 29/06/07. Gabriel Aguilera Gómez, 16/01/01. Concepción Feria Pozo, entrevista telefónica, 21/07/07. Luz Agulló de Guillerna, 30/06/07. Luis Berlinches Raso. 22/01/2001. Francisco Corrais Muñoz. 05/10/04. Joaquina Sánchez Martín. 19/05/05. Salvador Lledó Más. 20/06/05. José Perón Rodríguez. 03/08/05. Fernando Nacarino Moreno. 08/09/05. Segundo Martín Arroyo. 23/09/05. Ignacio López Maroto. 20/07/06. Timoteo Ruiz Sánchez. 28/09/06. Gervasio Puerta García. Luis Pérez Lara (hijo de Calixto Pérez Doñoro). Calixto Pérez Doñoro. Cedida por su familia. 24/12/96. Zonia Celina Espi Villegas (hija de Roberto Espi Carbonell, comunicación por correo electrónico y entrevista telefónica). Carmen Novo García. Ana Verdaguer, entrevista telefónica (esposa de Francisco Mera Bermejo). Carlos Mera, entrevista telefónica (hijo de Francisco Mera Bermejo). Luis López Cienfuegos, entrevista telefónica. Fernando Cao Toledo, entrevista telefónica. Luis Duchen Arango, entrevista telefónica. Jesús Gallardo Martín Sanz, entrevista telefónica. Alexis Mesón Doña (hijo de Juana Doña). Octavio Domenech Sebastián, entrevista telefónica. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 971 José Manuel García Peruyera, 10/2008 (sobrino de Cristino García Granda). Luis Pérez Lara (hijo de Calixto Pérez Doñoro). Orto Sánchez Tejedo y Aitor Sánchez Tejedo (hijos de José Sánchez) Juana Villarrubia Orozco, entrevista telefónica. Emilio Robledo Estaban, entrevista telefónica. Andrés Navarro Ballesteros, 26/09/14. Primitiva Martín Martín, entrevista telefónica. Faustino Villalobos Villamuelas, entrevista telefónica. Luciano Valero Vázquez, entrevista telefónica. Félix de la Rocha Corral, entrevista telefónica. Manuel Baquedano Rivera y Ramón Ángel Baquedano (hijo y nieto respectivamente de Ángel Baquedano Mañanes). Eva Bernalte Sánchez (nieta de Felipe Sánchez Sierra). Teresa Cabada Guisado, entrevista telefónica (hermana de Sinesio Cabada Guisado). Lidia Kúper, 18/01/06 (mujer de Gabriel León Trilla). Alberto Elvira, 07/09 (nieto de Antonio Benigno Elvira Segovia). Pilar Arribas Cerrada, entrevista telefónica, 11/09/07. Susana Yagüe (nieta de Pablo Yagüe Estebaranz). Carmen Porras Caballero, entrevista telefónica, 23/08/07 (hermana de Antonio Porras Caballero). Marisa Castañeda (sobrina nieta de Julián Rodríguez Gálvez). Pilar Parra Peña, 12/09/07. Anacleto, Manuel y Aurora Valle Linera, entrevista telefónica, 10 y 11/09/07 (hermanos de Evaristo Valle Linera). Vicenta Camacho Abad, 28/10/13. Gloria Razabal González, intercambio de comunicación a través de correo electrónico y entrevista telefónica (hija de Julián Razabal Medrano). Chely Tuero (hija de José Américo Tuero Pareja). Juan Sanz Arnau (hijo de Juan Sanz Pascual). José Antonio Gabaldón Velasco, entrevista telefónica (hijo de Isaac Gabaldón Irurzún). Faustina Casín Murillas, entrevista telefónica (hija de Juan Casín). Manuel Touriño, entrevista telefónica. Víctor Carmona Valdeolivas, entrevista telefónica (hermano de José Carmona). Juana Puente Guisado, entrevista telefónica (hermana de Eduardo Puente). Miguel Ángel Bonilla (sobrino de Miguel Bonilla e hijo de Eduardo Bonilla). Trinidad Rodríguez Elena, entrevista telefónica. Julia Claudio Gómez, entrevista telefónica (hija de Benito Claudio Hernández). Martín Virgil Hernán Gil, entrevista telefónica. Luis Postigo Cepeda, entrevista telefónica. Luis Mayo, entrevista telefónica (sobrino de Marcial Mayo Fernández). Francisco García Manzanedo, entrevista telefónica. José Perón Rodríguez, entrevista telefónica. Justo Heredero del Castillo, entrevista telefónica. Manuel Carralero Muñoz, entrevista telefónica (hermano de Francisco Carralero Muñoz). Ernesto Correal Delgado, entrevista telefónica. Luis Villagarcía Higueras, entrevista telefónica. Berta Saiz Cáceres, entrevista telefónica. Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 972 Carlos Mera Verdaguer, entrevista telefónica (hijo de Francisco Mera). Juan Yebra Hernández, entrevista telefónica. Deogracias de la Torre, entrevista telefónica. Luciano Calero Vázquez, entrevista telefónica (hermano de Benito Calero). Eusebio Salamanca Barranco, entrevista telefónica (hermano de Conrado Salamanca). Miguel Vilela Rubio, entrevista telefónica (hermano de Ángel Vilela). Avelino García Barranco, entrevista telefónica. Félix de la Vara Horcajo, entrevista telefónica (hermano de Balbino de la Vara). Saturnino Saz Ruiz, entrevista telefónica (hermano de Ricardo Saz Ruiz). Andrés Saz Ruiz, entrevista telefónica (hermano de Ricardo Saz Ruiz). Rosario Olmedo Perete, entrevista telefónica (hermana de Lucía Olmedo). Manuela Loeches Doncel, entrevista telefónica (hermana de Catalina Loeches). Fernando Arizmendi Ortega, entrevista telefónica (hermano de Mariano Arizmendi). Mariano González Gordo, entrevista telefónica. Dolores Zapata Artal, entrevista telefónica (hermana de Julio Zapata). Santos Yebra Hernández (hermano de Juan Yebra). Antonio Ibias Pereira (hermano de Alfredo Ibias). 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La cuantificación y descubrimiento de estos militantes y cuadros comunistas en un período de clandestinidad, donde el secretismo fue tan grande para salvaguardar su identidad y la represión tan importante para intentar detenerlos, ha hecho que su identificación haya sido especialmente complicada. Incluso habrá otros muchos compañeros suyos que no saldrán nunca a la luz y otros irán surgiendo con el paso del tiempo. - FRANCISCO ABAD NIETO - RAFAEL ABAD SAN FRANCISCO - SEBASTIAN ABARCA PEREZ - ALFREDO ABECIA IPIÑA - FELIX ABIZNADA BURGORRI - GERVASIO ABORRUZA AGUIRREGOICOA - JOSE ABREIRA PEREZ - MARGARITA ABRIL GONZALEZ - JOSE ANDRES ACUÑA ACUÑA - DOLORES ADAME ORTIZ - TELESFORO ADAN MOZO - JOSE ANTONIO ADAN QUINTANILLA - PEDRO ADIN IRIBARREN - JOSE ADRIAN CAÑIZARES - ALFONSO ADROVER DALMAU - LUIS ADSUAR MARTIN - ESPERANZA AGUADO AGUADO - MARIO AGUADO ALLU - FRANCISCO AGUADO ASPIAZU - ADELO AGUADO HIDALGO - ALEJO AGUADO SERRANO - FELIX AGUDO CATALAN - SANTIAGO AGUDO CRISTOBAL - MIGUEL AGUADO MARTINEZ - SIXTO AGUDO GONZALEZ - HIGINA AGUILAR BERRIO - PLACIDA AGUILAR FONSECA - PEDRO AGUILAR GARCIA - GABRIEL AGUILERA GOMEZ Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1001 - FELIPE AGUIRRE ARASTOA - ANGELES AGULLO GUILLERNA - JUAN AGULLO MARIN - ANGEL ENRIQUE AGRAZ VERA - EDUARDO AHUIR SALCEDO - PABLO ALARCON TORRIJOS - ELVIRA ALBELDA CONEJERO - FRANCISCO JAVIER ALBERDI GARCIA - JOSE ALBERT RICO - LUISA ALBO MARTIN - RAFAEL ALCALA BALAGUER - MARIANO ALCALDE LAZARO - SIMON ALCALDE PUENTE - VICTORIANO ALCARAZ MOLINA - JOSE ALCAZAR ESPARTOSA - LUIS ALCAZAR LECANDA - MAXIMO ALCUBILLA GARCIA - EMILIO ALDANA CUENCA - ENRIQUE ALEGRE IGARZA - RAFAEL ALEMANY MUÑOZ - ABDON ALEIXANDRE RAMON - MARIANO LUZGARDO ALFARO FERNANDEZ - JOSE ALFONSO SUAREZ - FRANCISCO ALMANSA LOPEZ - BONIFACIO ALMARZA CARLAVILLA - JOAQUIN ALMAZAN ALONSO - FRANCISCO ALMOROX SALMERON - FLORINDA ALONSO - GLORIA ALONSO - ESTEBAN ALONSO BULLIDO - MICAELA ALONSO DE CORRALES ROJO - GERMAN ALONSO GALAN - ANGEL ALONSO GASTAÑAGA - CONSUELO ALONSO GUINDAL - ENRIQUE ALONSO MARTIN - PEDRO JOSE ALONSO MARTINEZ - EMILIO ALONSO MORENO - GERMAN ALONSO PEREZ - CONSUELO ALONSO GUINDAL - CELESTINO ALONSO RODRIGUEZ - GREGORIO ALONSO RODRIGUEZ - JUAN JOSE ALONSO RODRIGUEZ - JOAQUINA ALONSO VICENTE - FERMIN ALONSO VILLAR - JOSEP ALTADILL - AGUSTINA ALVARADO - ISABEL ALVARADO SANCHEZ - JOSE RAMON ALVAREZ - BENIGNO ALVAREZ ALBA - JOAQUIN ALVAREZ ALCALA Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1002 - ALBINO ALVAREZ ALVAREZ - DAVID MARCELINO ALVAREZ ALVAREZ - JOSE ALVAREZ ALVAREZ - SILVERIO ALVAREZ ALVAREZ - JUAN ALVAREZ BARROSO - AGIO ALVAREZ CANTORA - JUAN ALVAREZ DE LA CRUZ - MANUEL ALVAREZ FERNANDEZ - SANTIAGO ALVAREZ GOMEZ - FELIX FERNANDO ALVAREZ JUANILLO - JUAN ALVAREZ LARRAYOZ - BLANCA ALVAREZ LEBRERO - CRISTINA ALVAREZ MAZAGATOS - JOAQUIN ALVAREZ MENA - ALICIA ALVAREZ MENENDEZ - GREGORIO ALVAREZ MUÑOZ - ANTONIO ALVAREZ NUÑEZ - JOSE ALVAREZ PALOMO - MAXIMINO ALVAREZ PELAEZ - FELIX ALVAREZ PEREZ - JOSEFA ALVAREZ RODRIGUEZ - CLEMENTE ALVAREZ SANCHEZ - MARIANO ALVAREZ SANCHEZ - DOLORES ALVAREZ SANDIN - JOSE ALVAREZ SEVILLA - JOSE ALVAREZ TAMARGO - FLORENTINO ALVAREZ VALLE - GREGORIO ALVAREZ VARA - JOAQUIN ALVARO BLANCO - EMILIANO ALVARO CARBALLO - MANUEL ALVARO GARBAJOSA - WENCESLAO AMADOR AMADOR - ELADIO AMADOR GARCIA - JOSE ANTONIO AMADOR MARTIN - NICOLAS AMADOR MARTIN - ISIDRO AMAT LLOPIS - RAMON AMILIBIA MACHIMBARRENA - EUSTASIO AMILIBIA - JAIME ANDA RUIZ - VICENTE ANDRADA MARTIN - VICENTE ANDRES CABEDO - DOLORES ANDRES ROMERO - MARIA ANDRES ROMERO - JUAN ANDREU COSTA - ADORACION ANDUEZA CAÑO - CARLOS ANDUEZA CAÑO - CONCEPCION ANDUEZA CAÑO - ELVIRA ANDUEZA CAÑO - LEOPOLDO ANDUEZ CAÑO - RAMON ANDURA FRADEJA Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1003 - ESTEFANIA ANGEL RODRIGUEZ - EUGENIA ANGEL RODRIGUEZ - EULALIA ANGEL RODRIGUEZ - GREGORIO ANGEL RODRIGUEZ - ROSARIO ANGLADA - MANUEL ANSOTEGUI CALVO - JULIAN ANTEQUERA FERNANDEZ - GREGORIO ANTEQUERA GARCIA - PEDRO ANTON ANDRES - FRANCISCO ANTON LLORENTE - MARIA LUISA ANTON MAESA - JUAN ANTON TABANERA - TOMAS ANTON TRAPERO - PEDRO ANTONIO FERNANDEZ - SOTERO ANTONIO GARCIA - GENOVEVA APARICIO ALPUENTE - SANTOS APARICIO ESTEBARANZ - ANGEL APARICIO GONZALEZ - LUCIANO APARICIO LUENGO - JOSE MARIA APARICIO VELAZQUEZ - 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JESUS ATIENZA MARTINEZ - FRANCISCO AVEZUELA SERRANO - DIEGO AVILA BERNABE Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1005 - CIPRIANO AVILA COLLADO - FRANCISCO AVILA COLLADO - PABLO AVILA MENOYO - EUGENIO AYBAR BLAS - PEDRO AYMERICH CINCA - ANTONIO AYORA CATALAN - JULIAN AYUSO MARTIN - NATALIO AZANZA UGARTE - WENCESLAO AZAÑEDO HERNAN - MANUEL AZCARATE DIAZ - JUAN AZNAR GARCIA - MANUEL AZNAR MIRA - MAGDALENA AZZATI CUTANDA - PAZ AZZATI CUTANDA - DELFIN AZUAGA YONTE - VICENTE BADIA MARIN - ELVIRA BAGUILLO PRESUMIDO - MARIANO BAHAMONDE MARTIN - POLICARPO BAJO MARTIN - CONCEPCION BALBUENA LUNA - MAXIMO BAILE HERNANDEZ - PABLO BALASSA GYORI - ALFONSO BALBOA ALARCON - FRANCISCO BALERIOLA ARROYO - MIGUEL BALLESTER TORREJON - ALFONSO BALLESTEROS CRIADO - LUIS BALLESTEROS JIMENEZ - MANUEL BALLESTEROS RUEDA - JOSE BALSA GUTIERREZ - FAUSTINO BAÑOS ALBADALEJO - ANGEL BAQUEDANO MAÑANES - FERNANDO BARAHONA - ANTONIO BARAHONA IGLESIAS - ANTONIO BARAHONA RINCON - ERNESTO BARAJAS LORENZO - HORTENSIO BARAJAS LORENZO - RAMON BARAJAS LORENZO - ANGEL BARANDIARAN ECHEVARRIA - PEDRO BARANDIARAN GUILLEN - FRANCISCO BARBA FERNANDEZ - MARIANO BARBOSA MARTINEZ - JESUS BARCI CONSTANTE - MANUEL BARCI MOLINA - JOSE BARCINA BARRON - LUCIO BARDERA CAPITAN - SEBASTIAN BARDERA FERNANDEZ - LUCIA BARON HERRAIZ - FERMIN BARQUERO CARRANZA - TERESA BARRACHINA MORRO - TOMAS BARRAQUER CERERO Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1006 - MANUEL BARREDA DEL BOSQUE - JOSE BARRENA AMILIBIA - JUSTO BARRENA ASIN - FRANCISCO BARREIRO BARCIELA - ANDREA BARRERA OCAÑA - EMILIO BARRERA PRIETO - BENITO BARRERO SAN MIGUEL - CARMEN BARRERO AGUADO - PALMIRO BARRERO AGUADO - PROGRESO BARRERO AGUADO - VALERIANA BARRIOCANAL GARCIA - FELIPE BARRIOPEDRO OBEJON - EUGENIO BARRIOPEDRO SANTANDER - VICENTE BARRIOPEDRO SANTANDER - SANTIAGO BARRIOS DE LAS HERAS - GABRIEL BARRIOS DOMINGUEZ - LUCIO BARRIOS CID - RAFAEL BARRIOS VAQUERO - TERESA BARRIS - FRANCISCO BARROS SANTOS - EMILIO BARROSO CALVO - EMILIO BARROSO JIMENEZ - MARTINA BARROSO GARCIA - JESUS BARROSO SACRISTAN - TOMAS BARTOMEU LINARES - ANTONIO BAS BROTONS - FEDERICO BASCUÑANA SANCHEZ - RICARDO BASTID PERIS - JESUS BAYON GONZALEZ - JOSE BAYONA PEREZ - VALENTIN BEA MARTIN - AURELIANO BEAMUD SEMPER - FUENSANTA BECERRO JIMENEZ - ANGEL BECIA PARDO - DAVID BEDMAR ARCAS - JOSE MIGUEL BEGUIRISTAIN URDANGARIN - TOMAS BEJAR DURANTE - ANTONIO BELCHI CAVA - CLAUDIO BELLIDO SANCHEZ - PEDRO BELLIDO SANCHEZ - JESUS BELLO ROJO - GENARO BELTRAN GARCIA - JUAN BELTRAN GUIJARRO - ANTONIO BELTRAN MARIN - JUAN BELTRAN MIRALLES - MARIANO BENAVENTE SANCHEZ - FRANCISCO BENAVIDES CUADRADO - LUIS BENAVIDES PIÑERO - TOMAS BENEROSO CHACON - LEONOR BENEYTO SUAREZ Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1007 - ASENSIO BENGOA IBABE - JESUSA BENGOECHEA ISASI - JULIA BENGOECHEA ISASI - MANUEL BENITEZ FERNANDEZ - MANUEL BENITEZ RUFO - TERESA BENITO DE LA FUENTE - ANTONIA BENITO DIAZ - JUSTO BENITO LOPEZ - MERCEDES BENITO LOPEZ - RICARDO BENITO MARTIN - ALFREDO BENITO MONTALBAN - EMILIANO BENITO MONTERO - JESUS BENITO MONTERO - JOSE BENITO MORONTA - PORFIRIO BENITO PALACIOS - JOAQUIN BENITO PEDROSA - EDUARDO BENS GALDO - MARTINA BEODIA ARCOS - ANGEL BERGES MORENO - LUIS BERLINCHES RASO - VICENTE BERMEJO COLMENAR - MERCEDES BERMEJO SAN JOSE - RAFAEL BERNABE CORZO - JOSE BERNAL CARTAGENA - EMILIO BERNAL LAIN - JOSE BERNABEU PAYA - FEDERICO BERNAlDO DE QUIROS - JUAN JOSE BERNUES CRESPO - TOMAS BERRAONDO GALIANO - JULIO BERRIATUA DE LA CRUZ - GREGORIO BERROTARAN SORONDO - FERNANDO BERZAL GARCIA - EMILIO BIELSA TARRAGO - FRANCISCA BIENCINTO ALVAREZ - VEREMUNDO BLANCO FLORES - CARLOS BLANCO IRIBARREN - MARCIANO BLANCO MARTIN - EUSEBIO BLANCO MUÑOZ - DEMETRIO BLANCO PARGA - MIGUEL BLANCO RODRIGUEZ - VICENTE BLASCO BLASCO - RAIMUNDO BLASCO MARIN - JUAN BLAZQUEZ ARROYO - ANGEL BLAZQUEZ BLAZQUEZ - VALERIANO BLAZQUEZ GARCIA - VICENTE BLAZQUEZ GARCIA - RAMON BLAZQUEZ GIL - ANTONIO BLAZQUEZ HERNANDEZ - LUIS BLAZQUEZ IGLESIAS - JAIME BLAZQUEZ PEREZ Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1008 - CARLOS BLAZQUEZ ROGELIO - LUCIO BLAZQUEZ SANCHEZ - MAXIMO BLAZQUEZ VICARIO - EUSTAQUIA BLOCONA CAMACHO - PETRA BOADA ARROYO - MIGUEL BOIX MUÑOZ - MANUEL BOLARIN INGLES - ANGELA BOMBIN ROMERO - MAGDALENA BONAFE BOUGUINON - AZUCENA BONILLO BENACHES - AZUCENA BONILLA - CRISTOBAL BONILLA SANCHEZ - EDUARDO BONILLA SANCHEZ - FELIX BONILLA SANCHEZ - MIGUEL BONILLA SANCHEZ - MIGUEL BORDAS PIEDRA - JOAQUIN BOTELLA RUSO - MANUEL BOULLOSA VENTIN - ELVIRA BOX LIZON - JOSE BOYANO CARNERO - MANUEL BRAGADO DE LA IGLESIA - NEMESIO BRAVO BRAVO - JUAN BRINES LOPEZ - BLANCA BRISAC VAZQUEZ - VICENTE BRU LOPEZ - MARCIANO BRUNO GONZALEZ - PEDRO BRUNO HERNANDEZ - PILAR BUENO IBAÑEZ - JOSE BUENO ORTUÑO - FERNANDO BUENO SABARO - MANUEL BUENO SABARO - ANTONIO BUERO VALLEJO - MANUEL BUFFET ROYO - FRANCISCO BURGOS LECEA - LUIS BURGOS MARTIN - FELIX BURGUETE GARCIA - JOSEFINA BURGUILLO RODRIGUEZ - CARIDAD BURILLO GARCIA - FELIX BURZACO VAZQUEZ - ANA MARIA BUSTAMANTE CUEVAS - ENRIQUE BUSTAMANTE SANCHEZ - FERNANDO BUSTAMANTE SANCHEZ - JOSE BUSTILLO HERNANDEZ - JOSE MANUEL BUSTILLO NORIEGA - TERESA BUSTILLO NORIEGA - FRANCISCO BUSTOS SOMOZA - CARMEN CAAMAÑO DIAZ - EUSEBIO CABANILLAS ALFARO - SANTIAGO CABALLERO GARCIA - JULIO CABALLERO GOMIS Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1009 - ANTONIO CABALLERO MENDEZ - AGUSTIN CABALLERO ROBRERO - MARIA NIEVES CABEZA GUILLEN - LORENZO CABREJA SAN JUAN - ANGEL CABRERA ALONSO - VICTORIANO CABRERA MARTIN - TERESA CABRERO - CELEDONIO CABRERO MADARIA - JUAN CABRERO RECIO - MANUEL CABRERO RECIO - CASIMIRA CACHARRO BARRIOS - ALBERTO CACHON ALVAREZ - JULIAN CADENAS ALCAIDE - DOMINGO CAJAL MORA - FERNANDO CALAHORRO MORENO - TOMAS CALDERON FLORES - BENITO CALERO VAZQUEZ - LEONOR CALERO ZAMORA - LORENZO CALERO ZAMORA - UBALDO CALLEJA VILLAMAÑAN - MARIA CALLEJON MOYA - FERMIN CALLES RAMOS - HONORIO CALVILLO RODAS - ISIDORO CALVO ABAD - JUAN CALVO MARTIN - FAUSTINO CALVO SAGASTI - AQUILINO CALVO SANCHEZ - PILAR CALZADO ANDRADE - EULOGIO MARCELINO CAMACHO ABAD - VICENTA CAMACHO ABAD - JOSE CAMACHO DIAZ - PEDRO ANTONIO CAMACHO GARCIA - ALEJANDRO CAMARENA ESTEBAN - FELIPE CAMARERO RUANOVA - JUAN LUIS CAMBERO HERNANDEZ - EMILIO CAMPAÑA ALVARADO - EUSTIQUIANO CAMPAYA MAZARRACIN - CONCEPCION CAMPOAMOR RODRIGUEZ - ANTONIO CAMPOS BUSTAMANTE - PEDRO CAMPOS CASARRUBIOS - BRAULIO CAMPOS GONZALEZ - AGAPITO CAMPOS MARTIN - EUSEBIO CAMPOS MARTINEZ - RAIMUNDO CAMPOS NAVARRO - JOSE CAMPUZANO PRIETO - ISABEL CANAL SANCHEZ - MANUEL CANALES CARVAJAL - FELICIANO CANALES CUBRIA - JUANA CANALES PEREZ - ALEJANDRO CANALS CAMPOS Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1010 - ANGEL CANALS CAMPOS - PERE CANALS CAMPOS - JOSE CANCA LOPEZ - FELIX CANDELA LICERA - ENRIQUE CANDELAS AJENJO - JOAQUIN CANDELAS GOMEZ - JUAN CANEPA QUINTO - ASCENSION CANO AGRAZ - MATEO CANO MARTIN - JUAN CANO MORENO - JUAN CANO VEGA - JESUS CANTELAR CANALES - RAFAEL CANTILLO GONZALEZ - RAMON CANTILLO GONZALEZ - FLORENCIO CANTO SANZ - JUAN CANTOS SERER - RODRIGO CAÑERO GARCIA - VICTOR CAÑETE CAÑETE - ANDRES CAÑIZARES DE LA TORRE - LEONARDO CAÑIZARES RECUERO - BALBINA CAÑO CAÑO - FERNANDO CAO TOLEDO - ANTONIO CARABALLO BARRIOS - ANTONIO CARBALLO - ALONSO CARBONELL AMOROS - JACINTA CARBONERO VALLE - NICETO CARCAMO GONZALEZ - ANGEL FERMIN CARDIN MARTIN - FRANCISCO CARIDAD MATEO - JOSE CARLES MENGOT - QUINTIN CARLOS LOPEZ - JUAN BAUTISTA CARMONA DELGADO - JOSE CARMONA VALDEOLIVAS - MONTSERRAT CAROL SANTASUSANA - FELIX CARPINTERO MOLLEJO - PRIMITIVO CARPINTERO MOLLEJO - JULIO ANTONIO CARRALERO VICENTE - FRANCISCO ESTEBAN CARRANQUE SANCHEZ - TEODORO CARRASCAL ANAYA - BLAS CARRASCO FERNANDEZ - JULIAN CARRASCO HERNANDEZ - ANTONIO CARRASCO TORRES - ANTONIO CARRATALA NOMDEDEU - JOSE CARREÑO ESPAÑA - ALFONSO CARREÑO MARTINEZ - CANDIDO CARRERA VEGA - FRANCISCO CARRERAS FALCO - JESUS CARRERA OLASCOAGA - EMILIO CARRERO SERRANO - CELESTINO CARRETE Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1011 - RODOLFO CARRETERO IRANZO - CONCHA CARRETERO SANZ - JOSE CARRETERO SANZ - LUIS CARRETERO SANZ - JOSE CARRILLO MARTIN - ANGEL CARRILLO REDONDO - MARIA CARRION LOPEZ - RICARDO CARRO GARCIA - PEDRO CARRO LARRABE - JUAN ALFREDO CARTAGENA MARTINEZ - ANDRES CARVAJAL DE ANDRES - ALEJANDRO CARVAJAL FRAILE - ANTONIO CASADEMONT - TEODOMIRO CASADO CORRAL - FRANCISCO CASADO GARCIA - BENITO CASADO RANZ - FELIPE CASADO RUIZ - LEOPOLDO CASAJUS IRUELA - CANDIDO CASANUEVA GORJON - JOSE CASAS BRUNET - PEDRO CASAS GUZMAN - JOSE CASAS TAVIRA - RAFAEL CASAS TORRESANO - JOSE CASCALES CONTRERAS - ALFONSO CASCALES VIÑOLAS - ALEJANDRO CASERO MARTINEZ - DANIEL CASILLAS SANCHIDRIAN - JESUS CASILLAS SANCHIDRIAN - LORENZO CASILLAS SANCHIDRIAN - ISAAC CASILLAS VALLIN - JUAN CASIN ALONSO - HILARIO CASIN ALONSO - VICTOR CASQUETE CEREZO - MELIANO CASQUERO GARCIA - FERNANDO CASSI SANCHEZ - ANTONIO CASTAÑO BLASCO - CRESCENCIO CASTAÑO CARRASCO - ANTONIO CASTELL DE LA LASTRA - CELESTINO CASTELLANO DIAZ - JULIAN CASTELLANO DIAZ - GONZALO CASTELLO GOMEZ TREVIJANO - FILOMENA CASTELLVI - ELVIRA CASTILLEJOS EXPOSITO - RAFAEL CASTILLEJOS EXPOSITO - ANDRES CASTILLEJOS ORTIZ - GUMERSINDO CASTILLO CLEMENTE - LUIS CASTILLO MORENO - MANUEL CASTRO CAMPOS - EDUARDO CASTRO DELGADO - ANGEL CASTRO GUERRA Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1012 - JUAN CASTRO RODRIGUEZ - MANUEL CASTRO RODRIGUEZ - ALBERTO CATALA MATEU - SIGFRIDO CATALA TINEO - JOSE MARIA CAVA SERRANO - SINESIO CAVADA GUISADO - MODESTO CAYUELA CUBILLO - PEDRO CAZ LOPEZ - JOSE CAZORLA MAURE - ANASTASIO CEARRA - CASIMIRO CEBALLOS CLADERON - ANACLETO CELADA GARCIA - SANDALIO CELEMIN CANDELA - LORENZO CELSO GONZALEZ - MANUEL CENICECUE CASAS - JOSE MARIA CERDA PERALES - CECILIA CERDEÑO CIFUENTES - ESTEBAN CEREZO ESTRADA - FRANCISCO CEREZO GARCIA - FERNANDO CEREZO LOPEZ - SANTIAGO CEREZO MARTINEZ - JOSE CERNADAS PEREZ - VICENTE CERRILLO DE PAZ - BERNARDINO CERRO - ANTONIO CERVANTES CERRILLO - PEDRO CERVANTES CERRILLO - CARMEN CERVIÑO PASTORIZA - MIGUEL CESPEDES ALONSO - ANGUSTIAS CHAMON TORRES - PABLO CHARNECO SANCHA - TOMAS CHAVEZ BERMUDEZ - JOSE CHECA CHECA - MANUEL CHERCOLES HERNANDO - MANUEL CHICHARRO HIDALGO - EVENCIO CHOCANO HERNANDEZ - JULIAN CHORDA SALA - FELIPE CHOZAS RODRIGUEZ - JOSE CHUMILLA SAEZ - VICENTE CISNEROS MARCOS - RICARDO CLAR MARGARIT - VICTORIANO CLAUDIN MONTES - PILAR CLAUDIN PONTE - BENITO CLAUDIO HERNANDEZ - JUAN CLEMARES REY - JOSE CLOTET PUIG - JUAN CLOTET VILLADRICH - JOSE COBOS FERNANDEZ - ALFONSO COCO - ANGEL COCHO FERRERO - LUIS CODINA CABALLERO Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1013 - TEOGENES COLAS VAZQUEZ - LUIS COLINA QUIROS - MANUEL COLLADO GOMEZ - JUAN COLLADO HERNANDEZ - ROQUE COLLADO SANTOS - ANTONIO COLLAR VAZQUEZ - SEGUNDO COLOMA MARTIN - TOMASA COLOMA SATURIO - JAIME COLOMER - TERESA COLOMER - JOSE COLORADO LASO - JOAN COMORERA I SOLER - ANTONIO CONCA MAUPOEY - FERNANDO CONDE GALLEGO - ISIDORO CONEJO ALVAREZ - CARLOS CONEJO GONZALEZ - LUIS CONEJO GONZALEZ - IRENE CONESA ANDREU - JULIA CONESA CONESA - CARLOS ANDRES CONSUEGRA RODRIGUEZ - FRUTOS CONTRERAS BENITO - JOSE CONTRERAS CABRA - LAURA CONTRERAS FERNANDEZ - JOSE MARIA CONTRERAS MANSO - RICARDO COPEAU LECANDA - MIGUEL CORBERAN CORTES - LUIS CORCOLES CEREZUELA - BLAS CORDERO BAZAGA - JOSE CORDOBA HERNANDEZ - ENRIQUE CORDOBA VILLEGAS - ANTONIO CORNEJO GOMEZ - DIEGO CORONADO MORA - GREGORIO CORPA VAZQUEZ - FRANCISCO CORRAIS MUÑOZ - EMILIO CORRAL CARRASCO - VICENTE CORRAL CLEMENTE - FEDERICO CORRAL Y FELIU - LEANDRA CORRALES SIMON - MARIANO CORREA MARIN - ERNESTO CORREAL DELGADO - ENRIQUE CORREDERA MARTINEZ - ROSARIO CORRIN GARCIA DE SALAZAR - TIMOTEO CORROTO GOMEZ - GUILLERMINA CORSINO SANCHEZ - JUAN CORTA TUESTA - SANTIAGO CORTAZAR CHOZAS - JOAQUIN CORTES CARRASCO - ANDRES CORTES CAZALLA - CARMEN CORTES FERNANDEZ CASTILLO - FORTUNATO CORTES NOTARIO Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1014 - MAXIMO CORTEZON DE LA IGLESIA - ENRIQUE CORTON PEREZ - JUANA CORZO SAN MIGUEL - JUAN COSTA JIMENEZ - MIGUEL COSTA RODRIGUEZ - ELEUTERIO COTO HERNANDEZ - JESUS COY PEREZ - PEDRO COYA MARTIN - ROSA CREMON PARRA - JOSE MARIA CRESPO DE LA PEÑA - HONORIO CRESPO SAEZ - ANTONIO CRIADO CANO - DEMETRIO CRIADO PASCUAL - VICENTE CRIADO PEREZ - DANIEL CRISTOBAL CUESTA - MIGUEL CRISTOBAL GARCIA - JOSE CRUZ CESAR - ANGELES CRUZ DE LA HOZ - TOMAS CRUZ DIAZ - RICARDO CRUZ GARCIA - JESUS CUADRADO MARTINEZ - GREGORIO CUARTERO GAMERO - JUAN CUELLAR GUERRERO - FERNANDO CUENCA LOPEZ - RESTITUTO CUENCA SANCHEZ - SANTIAGO CUESTA DELGADO - MARIANO CUESTA EXPOSITO - MANUEL CUESTA GARCIA - MARIA DEL CARMEN CUESTA RODRIGUEZ - GLORIA CUETO SANTIESTEBAN - CONRADO CUEVAS LOPEZ - PETRA CUEVAS RODRIGUEZ - ESPERANZA CUTANDA SALCEDO - JULIO DA MOTTA HERRERO - FRANCISCO DARRIBA PEREZ - EDUARDO DASI ASENSIO - GLORIA DE AGUILAR DOMINGO - ENRIQUE DE AGUSTIN Y MARQUEZ - FRANCISCO DE ANCO HAROS - HILARIO DE ANCOS BOTICA - ESTANISLAO DE ARANZADI RODRIGUEZ - ANTONIO DE BEN PEREZ - OCTAVIO DE BENITO CADAVAL - DONATO DE BLAS MONTALBAN - MARIA DEL CARMEN CUESTA RODRIGUEZ - ENRIQUE DE CASTRO - CARMEN DE CASTRO FERNANDEZ - JUAN DE CASTRO GUERRA - MARGARITA DE CASTRO FERNANDEZ - MAXIMO DE DIEGO DE DIEGO Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1015 - ISABELINO DE DIEGO DEL BARRIO - FELIPE DE DIEGO DEL BUENCONSEJO - PEDRO DE DIEGO MONJE - MANUEL DE DIEGO VAZQUEZ - ROMAN DE EUSEBIO VARELA - DEMETRIO DE FRANCISCO BENITO - PABLO DE FRUTOS HERRERO - FEDERICO DE FRUTOS SAN ANTONIO - PÈDRO DE GRACIA JULIO - HERMAN DE JONGH - FRANCISCO DE LA CAL - ALFONSO DE LA CALLE MARIN - ARTURO DE LA CALLE MARIN - JUSTINIANO DE LA CONCEPCIÓN GARCIA - PEDRO DE LA CRUZ MOLERO - HONORIO DE LA CRUZ PEREZ - MANUEL DE LA ESCALERA NAREZO - PEDRO DE LA FUENTE DIAZ - SOLEDAD DE LA FUENTE DOMENECH - GABINO DE LA FUENTE ELVIRA - EUSEBIO DE LA FUENTE GARCIA - MIGUEL DE LA FUENTE MARTIN - MARIANO DE LA FUENTE PELAEZ - ANTONIO DE LA GARMA TORRES - BENIGNA DE LA RIESTRA MOURE - DEOGRACIAS DE LA TORRE CANO - CONSUELO DE LAS CUEVAS GARCIA - MANUEL DE ISIDORO CRESPO - ALICIA DE JUAN GARCIA - CELIA DE JUAN GARCIA - ENRIQUE DE JUAN GARCIA - ISABEL DE JUAN GARCIA - EUSEBIO DE JUANA DEL CAMPO - GERARDO DE JUANA MARTIN - JESUS DE LA CALLE OCIO - JOSE DE LA CRUZ PEINADO - SEGUNDO DE LA CUERDA GALVEZ - ENRIQUE DE LA FLOR GARCIA - MIGUEL DE LA FUENTE MARTIN - ANTONIO DE LA OSA CARRASCO - JULIAN DE LA ROCHA CORRAL - BERNARDO DE LA TORRE ORTIZ - LUIS DE LA TORRE RUIZ - PILAR DE LA TORRE RUIZ - EULOGIO DE LA TORRE SALAZAR - BALBINO DE LA VARA HORCAJO - EMILIANO DE LA VEGA ISABEL - JOSEFA DE LA VEGA ISABEL - JUAN DE LA VEGA ISABEL - LEOCADIO DE LA VEGA ISABEL Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1016 - MANUEL DE LA VEGA ISABEL - PABLO DE LA VEGA ISABEL - LONGINOS DE LA VEGA ROMERO - MANUEL DE LAS HERAS DIAZ - TEODORO DE LAS HERAS DIAZ - VICENTE DE LEON SANCHEZ - MODESTO DE LUCAS SANZ - ROMAN DE LUCAS SANZ - JUAN DE LUIS OSES - AURORA DE MIGUEL MAORTUA - LUISA DE PABLO CUEVAS - PEDRO DE PABLO CUEVAS - ROSA DE PABLO CUEVAS - CARMEN DE PEDRO - VALERIANO DE PEDRO MARTIN - MARIA DE PEDRO SOPEÑA - RAMON DE TORO MARTINEZ - LORENZO DE VERA CORROCHANO - JUAN DEL AGUA CABALLO - JUAN DEL ALAMO BALLESTEROS - LUIS DEL ALAMO GARCIA - DAVID DEL AMA MARTIN - MANOLITA DEL ARCO PALACIOS - VICTORIANO DEL CAMPO MARUGAN - SIMON DEL CASTILLO JIMENEZ - CARMEN DEL CERRO CAZORLA - BERNARDINO DEL CERRO GONZALEZ - JULIANA DEL CURA SANZ - AGAPITO DEL OLMO COLLADOS - JOSE LUIS DEL PINO TOMAS - JULIO DEL RIO ALVAREZ - VICENTE DEL RIO HERNANDEZ - MARCOS DEL RIO REDONDO - FELIX DEL RIO VILLA - RAMON DEL TORO MARTINEZ - JOSE DEL VADO ALVAREZ - LEOCADIO DEL RIO ROBLES - LUIS DELAGE GARCIA - HONORIO DELGADO BLANCO - EUSEBIO DELGADO BURGOS - EUSEBIO DELGADO DIAZ - ANDRES DELGADO OCHOA - EULALIA DELGADO VERDEJO - ANTONIO DEVORA GARCIA - ESTEBAN DIAZ - LUCIANO DIAZ ALONSO - ANA DIAZ ALVAREZ - IGNACIO DIAZ CALVO - LUISA DIAZ CANELLADA - JOAQUIN DIAZ CORRALEJO BECERRA Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1017 - CELESTINO DIAZ DIAZ - ANDRES DIAZ FERNANDEZ - JUSTO DIAZ FERNANDEZ - MARIA VICENTEA DIAZ FERNANDEZ - NARCISO DIAZ GALLEGO - CARMEN DIAZ GARCIA - MARTIN DIAZ GUTIERREZ - RAMON DIAZ HERVAS - ALEJANDRO DIAZ IBAÑEZ - ANGEL DIAZ JIMENEZ - AQUILINO DIAZ LOPEZ - SEVERIANO DIAZ MAROTO DIAZ MAROTO - EPIFANIO DIAZ MAROTO MAQUEDA - JUAN DIAZ MAROTO MAQUEDA - BONIFACIO DIAZ MARTIN - RAFAELA DIAZ MARTIN - TERESA DIAZ MARTIN - RAFAEL DIAZ MESONERO - ENRIQUE DIAZ PEREZ - AUGUSTO DIAZ REBOLLEDO - MARIA DE LOS ANGELES DIAZ RIBAGORDA - GREGORIA DIAZ ROBLEDO - RAIMUNDA DIAZ ROBLEDO - CARLOS DIAZ RODRIGUEZ - ENRIQUE DIAZ RUIZ - VICENTE DIAZ RUIZ - FAUSTO DIAZ SANCHEZ - SOLEDAD DIAZ SANCHEZ - JUANA DIAZ SEVILLA - JOSE DIAZ TERESA - JULIA DIAZ TORRES - CELESTION DIEGUEZ BLANCO - ISIDORO DIEGUEZ DUEÑAS - FLORENTINO DIEZ CAMARA - ALEJANDRO DIEZ CALVO - VICENTE DIEZ CANO - BASILIO DIEZ FERNANDEZ - ANTONIO DIEZ MARIÑAS - MARIA DIEZ SAN MIGUEL - ANTONIO DOBLADO PERSIVA - ATILANO DOCAL DURAN - ESTEBAN DODIGNON GOMEZ - CARLOS DOLZ PUCHOL - SEGUNDO DOMINGO GRIÑON - INES DOMINGO VILLAMERIEL - FRANCISCO DOMINGUEZ ARANA - ANTONIO DOMINGUEZ BLANCO - CARMEN DOMINGUEZ BLANCO - JESUS DOMINGUEZ FERNANDEZ - VICENTE DOMINGUEZ GARIJO Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1018 - AVELINO DOMINGUEZ HERAS - ADOLFO DOMINGUEZ PALAZUELOS - EUSTAQUIO DOMINGUEZ RODRIGUEZ - EMILIA DOMENECH - JOAQUIN DONES HUERTE HUERTAS - AMABLE DONOSO GARCIA - JOSEFA DOÑA JIMENEZ - JUANA DOÑA JIMENEZ - PEPITA DOÑA JIMENEZ - MANUEL DOPAZO DOPAZO - DOLORES DOÑORO ABAJO - ALEJANDRO DORADO GARCIA - DEMETRIO DORADO MARTINEZ - LUIS DUCHEN ARANGO - ATANASIO DUEÑAS SANZ - DIEGO DUQUE MOLINA - INOCENTE DURANTE MATEO - AGUSTIN ECHAURI ESPARZA - EDUARDO ECHEGOYEN TOLOSA - FERMIN ECHEVARRIA ELIZONDO - RUFINO EGUREN SORONDEGUI - FRANCISCA EGURRALDE - MARCELINO EIRIN MAYO - MARTA EIRIN MAYO - ARTURO EIROA PUERTOLLANO - DANIEL ELOLA GOMEZ - CARLOS ELVIRA GONZALEZ - ANTONIO BENIGNO ELVIRA SEGOVIA - ROBERT EMILIO BAYOT - CIPRIANO ENCINAS BARAHONA - ADOLFO ENCINAS SANZ - MANUEL ENDEIZA BILBAO - ISABEL ENGASA ALONSO - ENRIQUE ERB CAZALLUS - FELIPE ESCALADA HERNANDEZ - CONSTANCIO ESCALONILLA CORRAL - CLAUDIO ESCARP - RAMON ESCOBAR ANDRES - JUAN ESCOBAR AROCA - LUIS ESCOBAR MITJAVILA - FERNANDO ESCRIBANO CHECA - JORGE ESCRIBANO RILOVA - CONSTANCIO ESCRIBANO ROLDAN - EUGENIO ESCRIBANO SANCHEZ - GREGORIO ESCRIBANO VAZQUEZ - MIGUEL ESCRIVA ESCRIVA - JOSE ESCRIVA TOMAS - ANTONIO ESCUIN MENDEZ - AGUSTIN ESPARCIA CANTERO - CARMEN ESPASANDIN SAMINO Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1019 - MIGUEL ESPASANDIN SAMINO - ROBERTO ESPI CARBONELL - JOSE MARIA ESPIN TAMARIT - JUAN ESPINACO MARTIN - ESTEBAN ESPINOSA CARRETERO - LUIS ESPINOSA CASADO - JUAN ESPINOSA SABALETE - ASCENSION ESPINOSA VALLEJO - EULALIA ESTANISLAO GARCIA - MATIAS ESTEBAN FRANCO - DALMACIO ESTEBAN GONZALEZ - EMILIO ESTEBAN MENESES - RAMON ESTEBAN MIRANDA - CANDIDA ESTEBAN MORENO - CASIMIRO ESTEBAN ORDOÑEZ - FELICISIMO ESTEBAN RECIO - JENARO ESTEBAN RODRIGUEZ - OTTON ODON ESTEIRE PARDO - JULIAN ESTEVEZ LAZARO - RODOLFO ESTEVEZ MALDONADO - JOAQUIN ESTRADA ALDA - DOLORES ESTRADA HIDALGO - FRANCISCO ESTRELLA MARIMON - FRANCISCO ESTREMERA GONZALEZ - MANUEL EXPOSITO CACERES - BERNARDINO EXPOSITO CIUDAD - WENCESLAO FABIAN ALVAREZ - FELIX FALCON - SALUSTIANO VICENTE FAMILIAR GONZALEZ - MANUEL FARIÑAS CASTRO - ANA FAYA GONZALEZ - ANTONIO FELIPE VALEJO - FRANCISCO FELIPE VIDAL - MANUEL FELIPES ECHEVARRIA - JUAN JOSE FELIZ RUIZ - JOAQUIN FERIA CHAPELA - CONCEPCION FERIA DEL POZO - EVARISTO LUIS FERNANDEZ - BALBINO FERNANDEZ ACEBEDO - JOSE LUIS FERNANDEZ ALBERT - JULIO FERNANDEZ ALFONSO - AGUSTINA FERNANDEZ ALONSO - CONSUELO FERNANDEZ ALONSO - JOSE FERNANDEZ ALVARO - SALUSTIANO FERNANDEZ AMARO ALMEIDA - PABLO FERNANDEZ AMIGO - VICTORIANO FERNANDEZ ANTUNEZ - FELIPE FERNANDEZ ARIAS - JOSE FERNANDEZ BELARDI - CRISTINO FERNANDEZ BARRIGA Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1020 - FERNANDO FERNANDEZ BARRIGUETE - FRANCISCO FERNANDEZ BARRIO - CARLOS FERNANDEZ BERNAL - GABINO FERNANDEZ BLANCO - PANTALEON FERNANDO FERNANDEZ BORDAS - JUAN FERNANDEZ CARMONA - MARIANO FERNANDEZ CRUZ - AMADEO FERNANDEZ DE ALBA Y ANTON - 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BALDOMERO FERNANDEZ MARTINEZ - FLORENCIO FERNANDEZ MARTINEZ - GABRIEL FERNANDEZ MATAMALA - QUINTIN FERNANDEZ MATAMALA - FRANCISCO FERNANDEZ MENDEZ Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1021 - CECILIO FERNANDEZ MERINO - JOSE FERNANDEZ MONCHOLI - JULIAN FERNANDEZ MORENO - ANA FERNANDEZ MUÑOZ - JOSEFA FERNANDEZ MUÑOZ - ANTONIO FERNANDEZ MARTINEZ - ANGEL FERNANDEZ ONCEJA - RICARDO FERNANDEZ PALOMERO - JUAN FERNANDEZ PELLIN - RAMON FERNANDEZ PEÑA DE SECADE - ROMAN FERNANDEZ PEREZ - SATURNINO FERNANDEZ REGUEIRO - ANGEL FERNANDEZ RIVERA - JOSE FERNANDEZ SAN GIL - JOSE FERNANDEZ SANGUINO - CIPRIANA FERNANDEZ SEVILLA - BONIFACIO FERNANDEZ SUAREZ - FLORENCIO FERNANDEZ TABASCO - MARTIN FERNANDEZ YUSTE - JOSE FERNANDINO PEREZ - JOSE FERNANDO DE MIGUEL - FERNANDO FERRAZ FAYOS O FERNANDO DE SANDOVAL NUÑEZ - ENRIQUE FERREIRO LAURET - MARCOS FERREIRO SEBASTIAN - MARIA FERRER - CARMELO FERRER BARBERA - MARINA FERRER REY - ADOLFO FERRERA IGLESIAS - ANTONIO FERRERA MANZANERO - AGUSTIN FERRI ALBERT - JOSE FIDALGO JIMENEZ - JULIO FIGUEREDO - JULIAN FIGUEROA VALENCIA - HORACIO FIZ HERNANDEZ - JUAN FLOR SIERRA - ANGELES FLORES GIL - ANTONIO FLORES GIL - DEMETRIO FLORES GIL - JOSE FLORES MARTIN ARAGON - JOSE FOLGUEIRA VEIGA - MANUEL FOLGUERAS DOMINGUEZ - JUAN FONSECA SERRANO - MARGARITA FORT MOLLAR - DANIEL FORTEA GUIMERA - LUIS FRADEJAS SANCHEZ - JOSE FRAGA IGLESIAS - MIGUEL FRAILE CASTILLO - ENRIQUE FRAILE GARRIDO - DIONISIO FRAILE HERNANDEZ - JOSE FRANCO PALACIOS Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1022 - DOLORES FREIXA VALLE - GUILLERMO FRIAS ARIZALETA - ISABEL FRONCE RAMIREZ - JOSE BENITO FROUFE CARLOS - PABLO FUENTES ALVARADO - JOSE FUENTES AYLLON - JOSE FUENTES CHERCOLES - RANULFO FUENTES DE LA HOZ - ALFONSO FUENTES DEL CASTILLO - SANTOS FUENTES DIAZ - ASCENSION FUENTES JUAN GARCIA - JUAN FUENTES MUÑOZ - RAMIRO FUENTES OCHOA - JUAN FUENTES PAYO - FELIX FUENTES SANCHEZ - PEDRO FUENTES SANCHEZ - ANTONIO FUERTES MARTIN - ANTONIO FUERTES MORENO PEÑUELAS - MARIA DE LAS MERCEDES FUERTES PUNTER - AMADEO FUSTER GARCIA - LORENZO FUYOLA MIRET - JUAN GABRIEL CAMARENA - JESUS GAGO CORREAS - JULIAN GAITAN GOMEZ - ELEUTERIO GAITAN VIZCAINO - JESUS GALAN GOMEZ - TIMOTEO GALAN JARA - GERVASIO GALAN PUERTO - MARIANO GALAN RODRIGUEZ - IGNACIO GALARZA GARAYOA - VICENTE GALARZA SANTANA - JOSE MARTIN GALDOS TABERNA - JUAN GALERA MACIAS - PEDRO GALIANO MARINA - JOSE LUIS GALLARDO MARCOS - JESUS GALLARDO MARTIN SANZ - AGUSTINA GALLASTEGUI RAMIREZ - IGNACIO GALLEGO BEZARES - BENIGNO GALLEGO CASARRUBIAS - RICARDO GALLEGO CERRA - CLAUDIO GALLEGO DE MORA - JUAN GALLEGO DEL PINO - JOSE LUIS GALLEGO FERNANDEZ - ANGEL GALLEGO OLMEDILLA - JOSE GALLEGO PATO - JUAN GALLEGO VELA - FRANCISCO GALLO SEÑAS - UNION GALVAN GONZALEZ - FRANCISCO GALVEZ ASENJO - MERCEDES GALVEZ ASENJO Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1023 - LUIS GAMBOA CORRALES - ANTONIO GAMERO AGUILAR - LUIS GAMERO ASENSIO - EDUARDO GANGA ZAFRA - JOSE GANZO REGIDOR - AUREA GAÑAN ARREGUI - FRANCISCO GARAITA ARRAS - IGNACIA GARATE ERAÑA - MARCELO GARAY GARCIA - PRACEDES GARCES DE MINGO - DOLORES GARCIA - JOSE LUIS GARCIA - RAFAEL GARCIA ABAD - JOSE GARCIA ACEVEDO - GINEZ GARCIA ALBARAN - ANTONIA GARCIA ALONSO - MARIANO GARCIA ALONSO - DOMINGO GARCIA ALVAREZ - AGUSTIN GARCIA ALVARO - DOLORES GARCIA ARCAS - JOSE ANTONIO GARCIA ARQUERO - LUIS GARCIA ARROYO - PEDRO GARCIA ARROYO - EMILIO GARCIA ARTEAGA - ANTONIO GARCIA AYUSO - ESTEBAN GARCIA ASENJO - VALERIANO GARCIA BARCINA - FIDEL GARCIA BARONA - AVELINO GARCIA BARRANCO - GUILLERMO GARCIA BLANCO - GERVASIO GARCIA BLASCO - ANTONIO GARCIA BUENDIA - FRANCISCO GARCIA BUENDIA - LUIS GARCIA CADENAS - JOSE GARCIA CANO - CANDIDO GARCIA CANO BOIX - ANTONIO GARCIA CANTELAR - ISIDRO GARCIA CASANOVA - JOSE GARCIA CASTELLANOS - ARACELI GARCIA DE DIONISIO SANCHEZ DE LA BLANCA - JOSE ANTONIO GARCIA CASSOLA - ADELINA GARCIA CASILLAS - CARMEN GARCIA CEBRIAN - ESTEBAN GARCIA CIMIANO - CLAUDIO GARCIA COGOLLUDO - GUILLERMO GARCIA COLAO - JUAN GARCIA COLLADO - EMILIO GARCIA CRIADO - ROGELIO GARCIA DEL BARRIO - ANTONIO GARCIA DEL POZO Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1024 - JULIO GARCIA DE LA PUEBLA - NICOLAS GARCIA DE LA TORRE - ENCARNACION GARCIA DE LAS HERAS - FRANCISCA GARCIA DE LAS HERAS - JOSE GARCIA DE LAS HERAS - MARIA LUISA GARCIA DE LAS HERAS - CARLOS GARCIA DOMINGUEZ - DOLORES GARCIA ECHEVARRIA - RUFINO GARCIA ESTELLER BAÑON - ANTONIO GARCIA ESTEVA - ALBERTO GARCIA ESTEVE - TOMAS GARCIA FABRE - CANDIDO GARCIA FERNANDEZ - LUIS GARCIA FERNANDEZ - VICTORIANO GARCIA FERNANDEZ - PEDRO GARCIA FERREÑO - ISABEL GARCIA FERRERO - JOSE GARCIA FRANCO - ANTONIO GARCIA GALLEGO - ALFONSO GARCIA GARCIA - ANTONIO GARCIA GARCIA - CONSUELO GARCIA GARCIA - ENRIQUE GARCIA GARCIA - HIGINIO GARCIA GARCIA - HILARIO GARCIA GARCIA - PEDRO GARCIA GARCIA - TICIANO GARCIA GARCIA - CONSTANTINO GARCIA GARRIDO - JUAN GARCIA GARVIN - JESUS GARCIA GOMEZ - ALEJO GARCIA GONZALEZ - CAYO GARCIA GONZALEZ - FRANCISCO GARCIA GONZALEZ - MANUEL GARCIA GONZALEZ - CRISTINO GARCIA GRANDA - MARGARITA GARCIA GUARDIA - MARIA GARCIA GUZMAN - DOLORES GARCIA HERNANDEZ - VICENTE GARCIA HERNANDEZ - JUAN GARCIA HIRUELAS - PASCUAL GARCIA JIMENEZ - MERCEDES GARCIA LEMA - FEDERICO GARCIA LEZETA - JULIA GARCIA LOBO - EMILIANO GARCIA LOPEZ - EMILIO GARCIA LOPEZ - JUAN GARCIA LOPEZ - JULIAN GARCIA LOPEZ - PAULINO GARCIA LOPEZ - PABLO GARCIA LUACES Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1025 - FRANCISCO GARCIA MANZANEDO - TEODORO GARCIA MANZANO - ANGEL GARCIA MARCOS - RAMON GARCIA MARIN - FELIX GARCIA MARTIN - JUANA GARCIA MARTIN - RAFAEL GARCIA MARTIN - DIEGO GARCIA MARTINEZ - MISERICORDIA GARCIA MARTINEZ - CRISTINA GARCIA MATA - FRUCTUOSO GARCIA MATEACHE - CAROLINA GARCIA MATEO - JOSE GARCIA MAYOR - DAMIAN GARCIA MAYORAL - ENRIQUE GARCIA MAZAS - LUIS GARCIA MEDINA - LUIS GARCIA MENENDEZ - CECILIO GARCIA MIGUEL - MARIA GARCIA MONTES - RAFAEL GARCIA MORA - ALFONSO GARCIA MORCILLO - ANTONIO GARCIA MORENO - CLEMENTE GARCIA MORENO - RAMON GARCIA MORENO - PAULINO GARCIA MOYA - ASCENSION GARCIA MUÑOZ - PASCUAL GARCIA MUÑOZ - DOLORES GARCIA MURILLO - MANUEL GARCIA NAVARRO - FRANCISCO GARCIA NIETO - CELESTINO GARCIA NOVOA - MARTIN GARCIA NOVOA - JOSE GARCIA ORTEGA - MARCELO GARCIA PEREZ - MARIANO GARCIA PEREZ - ANGEL GARCIA PRADILLO - ADOLFO GARCIA PRIETO - JUAN GARCIA PUENTE MORENO - SANTOS GARCIA PACHO - RICARDO GARCIA PEÑA - MERCEDES GARCIA RAMIREZ - ZOSIMO GARCIA RIVERO - GASPAR GARCIA ROCHA - ANDRES GARCIA RODRIGUEZ - BASILIO GARCIA RODRIGUEZ - CARLOTA GARCIA RODRIGUEZ - DONATO GARCIA RODRIGUEZ - JOSE GARCIA RODRIGUEZ - SATURNINO GARCIA RODRIGUEZ - CLARO GARCIA ROMA Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1026 - HIPOLITO ENRIQUE GARCIA ROMERO - CASTO GARCIA ROZA - ALFONSO GARCIA RUIZ - ANGEL GARCIA RUIZ - EMILIANO GARCIA RUIZ - MARIA JOSEFA GARCIA RUIZ - MARIA MAGDALENA GARCIA SAEZ - JOAQUIN GARCIA SANCHEZ - FRANCISCO GARCIA SANTOJA - JUAN GARCIA SERRANO - CONSTANCIA GARCIA TOLEDO - JUAN GARCIA VALLEJO - ANTONIA GARCIA VAQUERO - TRINIDAD GARCIA VIDALES - PABLO GARCIA YAÑEZ - 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JOSE GOL LLADOS - BENITO GOMEZ BARROSO - ANGEL GOMEZ BERNALDEZ - JOAQUIN GOMEZ BOSCH - PEDRO GOMEZ COLLADO - TOMAS GOMEZ DE LAS CASAS - CASIMIRO GOMEZ DE MIGUEL - MATIAS GOMEZ DEL CASTILLO - BENITO GOMEZ DIAZ - BUENAVENTURA GOMEZ DIAZ - CARMEN GOMEZ DIAZ - HONORIO GOMEZ DIAZ - JUAN GOMEZ EGIDO - TOMAS GOMEZ GARCIA - JOSE GOMEZ GOMEZ - MANUEL GOMEZ GUTIERREZ - ADOLFO GOMEZ HORCAJUELO - MAGDALENA GOMEZ HUEROS - ANGEL GOMEZ JIMENEZ - ANTONIO GOMEZ JIMENEZ - FLORENTINO GOMEZ LOPEZ - MANUEL GOMEZ LUZARRAGA - SEVERINO GOMEZ MARIN - CARMEN GOMEZ MARTIN - CELEDONIA GOMEZ MARTIN - ESTEBAN GOMEZ MARTIN - EUGENIO GOMEZ MARTIN - JOSE GOMEZ MARTIN - ALBERTO GOMEZ MARTINEZ - JOSE GOMEZ MARTINEZ - PASCUAL GOMEZ MOÑIBAS - PEDRO GOMEZ MORA - FRANCISCO GOMEZ NAVARRO - MERCEDES GOMEZ OTERO - SOCRATES GOMEZ PEREZ - JOSE GOMEZ RAMOS - SILVERIO GOMEZ RAMOS - MARIANO GOMEZ REY LOPEZ - EMILIO GOMEZ ROBLEDO - MARCIAL GOMEZ RONCO - FLORENCIO GOMEZ SANCHEZ - MARIANO GOMEZ SANCHEZ - SILVESTRE GOMEZ SANCHEZ - ESTANISLADA GOMEZ SANZ - PETRA GOMEZ SANZ Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1028 - MARIA GOMEZ SEDEÑO - JOSE SANTIAGO GOMEZ TOCA - ALFONSO GOMEZ UREÑA - FERNANDO GOMEZ URRUTIA - AMBROSIO GOMEZ VALCARCEL - MARCELINO GOMEZ VAZQUEZ - RAMIRO GOMEZ ZURRO - FERNANDO GONZALEZ ABELLEIRA - FRANCISCO GONZALEZ ADAMEZ - JUAN GONZALEZ ALONSO - GUILLERMO GONZALEZ ALVAREZ - INOCENCIA GONZALEZ ALVAREZ - LUIS GONZALEZ ALVAREZ - VIDAL GONZALEZ AMIGO - ESTEBAN GONZALEZ ANDRES - FERNANDO GONZALEZ AVELLEIRA - ADOLFO GONZALEZ BARAHONA - ANGEL GONZALEZ BARAHONA - ANTONIO GONZALEZ BARAHONA - LUISA GONZALEZ BARAHONA - MARCELINO GONZALEZ BERNARDO - PEDRO GONZALEZ CALLEJO - ROSENDO GONZALEZ CAMPOS - SATURNINA GONZALEZ CANTOS - MANUEL GONZALEZ CASTELLANOS - ANGEL GONZALEZ COSME - PAZ GONZALEZ CUBILLO - PEDRO GONZALEZ DE LA CRUZ - MANUEL GONZALEZ DE LA RUBIA SANCHO - PABLO GONZALEZ DEL AMO - PILAR GONZALEZ DEL AMO - MARIA GONZALEZ DEL AMO - MARIA GONZALEZ ESCANDON - DIONISIO GONZALEZ FERNANDEZ - HIGINIO GONZALEZ FERNANDEZ - VICTOR GONZALEZ FERNANDEZ - CASTO GONZALEZ GARCIA - BENITO GONZALEZ GARCIA - VIRTUDES GONZALEZ GARCIA - GREGORIO GONZALEZ GIL - ANTONIO GONZALEZ GONZALEZ - EMILIO GONZALEZ GONZALEZ - GONZALO GONZALEZ GONZALEZ - JESUS GONZALEZ GONZALEZ - JOAQUIN GONZALEZ GONZALEZ - JOSE GONZALEZ GONZALEZ - MARIA GONZALEZ GONZALEZ - MARIANO GONZALEZ GORDO - VICENTE GONZALEZ GUNDO - MANUEL GONZALEZ GUTIERREZ Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1029 - IGNACIO GONZALEZ HERNANDEZ - MAURICIO GONZALEZ HERNANDEZ - JOSE GONZALEZ HERNANDO - MANUEL GONZALEZ HERRERO - ANTONIO GONZALEZ IZQUIERDO - ANTONIO GONZALEZ LANZA - JOSE GONZALEZ LLOREDA - JULIO GONZALEZ LOPEZ - PURIFICACION GONZALEZ MAYORAL - CONCEPCION GONZALEZ MADERA - ANTONIO GONZALEZ MAESO - ANTONIO GONZALEZ MANTECON - HILARIO GONZALEZ MANZANO - TRINIDAD SALVADOR GONZALEZ MARCO - MARIANO GONZALEZ MEDINA - MARINA GONZALEZ MEDINA - NIEVES GONZALEZ MONTES - FRANCISCO GONZALEZ MONTOLIU - IRENE GONZALEZ MONTORO - JOSE GONZALEZ MORENO - MARIA CIRIACA GONZALEZ ORGANISTA - 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VICENTE FELIPE MARTIN CARRILLO - MOISES MARTIN CENIZO - AMALIA MARTIN CRESPO - DANIEL MARTIN CRESPO - JUAN MARTIN CRESPO - DIONISIO MARTIN CUERVO - EUSEBIO MARTIN CUERVO - HILARIO MARTIN DE FRUTOS - JOSE MARTIN FERNANDEZ - FACUNDO MARTIN GARCIA - MARCELINO MARTIN GARCIA - MAURICIO MARTIN GARCIA - JULIAN MARTIN GIL - LIBRADO MARTIN GOMEZ - AUREA MARTIN GONZALEZ - LEONARDO MARTIN GONZALEZ - SOCORRO MARTIN HEREDIA - GEORGINA MARTIN HERNANDEZ - RAIMUNDO MARTIN HERNANDEZ - GINES MANUEL MARTIN IGLESIAS - ANA MARTIN LOPEZ - MARIO MARTIN LOPEZ - ANTONIO MARTIN MARTIN - BASILIO MARTIN MARTIN - CLEMENTE MARTIN MARTIN - ELADIO MARTIN MARTIN - EZEQUIEL SEGUNDO MARTIN MARTIN Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1040 - FELISA MARTIN MARTIN - FRANCISCO MARTIN MARTIN - MARIANO MARTIN MARTIN - PRIMITIVA MARTIN MARTIN - CARMEN MARTIN MARTINEZ - MARIA MARTIN MARTINEZ - FRANCISCA MARTIN MARINAS - JULIAN MARTIN MON - MANUEL MARTIN MON - LUIS MARTIN MORA - RAMON MARTIN MUÑOZ - LUIS MARTIN NIETO - 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JOSE NICOLAS MARTINEZ GALLEGO - RUFINO ANGEL MARTINEZ GARCIA - CONCEPCION MARTINEZ GARRALON - CARLOS MARTINEZ GONZALEZ - DAVID MARTINEZ GONZALEZ - RAFAEL MARTINEZ GONZALEZ - JOSEFA MARTINEZ GUILLEN - JOSE MARTINEZ GUTIERREZ - MARIANO MARTINEZ GUTIERREZ - EDUARDO MARTINEZ LATORRE - EULOGIO MARTINEZ LOPEZ - MANUEL MARTINEZ LOPEZ - NICOLAS MARTINEZ LOPEZ - ALICIA MARTINEZ LOPEZ OCAÑA - PEDRO MARTINEZ MAGRO - DOMINGO MARTINEZ MALMIERCA - ANGEL MARTINEZ MARTINEZ - ANGEL MARTINEZ MARTINEZ - DANIEL MARTINEZ MARTINEZ - JULIA MARTINEZ MORENO - LUIS MARTINEZ MORENO - JOSE MARTINEZ NADELAS - BLANCANIEVES MARTINEZ PEÑA - DIEGO MARTINEZ MOLINA - JULIO MARTINEZ PEREZ - MARIANO MARTINEZ RINCON - ROGELIO MARTINEZ RIVERA - JUAN MARTINEZ RUIZ - FERNANDO MARTINEZ SANZ - DAMASO MARTINEZ SANCHEZ - REGULO MARTINEZ SANCHEZ - FRANCISCA MARTINEZ TADEO - ALFONSO MARTINEZ TRIGO - MARIA DEL CARMEN MARTINEZ TUERO - DANIEL MARTINEZ VALERO - ANGUSTIAS MARTINEZ VICENTE - CARLOS CALIXTO MARTINEZ VICENTE - FRANCISCO MARTINEZ VILLAVERDE - JULIAN MARTINEZ YEBRA - SERAFIN MARTINS MARTINS - JOSE MARZOA ZAPARDIEL - ENRIQUETA MAS ESTRANY - ISABEL MAS GALIANO - JOSE MASTA ENHEBRA - FRANCISCO MATAIX MOLINA - LUCAS MATAS SANCHEZ - JESUSA MATEO GONZALEZ - TEOFILA MATEO MORENO - FRANCISCO MATEO SANCHEZ - ADOLFO MATEO VELASCO Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1042 - ANTONIO MATEOS GARCIA - FLORENCIO MATEOS PEREZ - FRANCISCO MATEOS MONTEJANO - JUSTO MATEOS RODRIGUEZ - MATILDE MATESANZ FERNANDEZ - FEDERICO MATEU GARCIA - FELICIDAD MATEU GARCIA - FRANCISCO MATEU JOSE - NARCISO MATEY SALINAS - EMILIO MATINOTE SAN ANDRES - MANUEL MAURE DE PEDRO - RAFAEL MAURE HERVAS - MANUEL MAYO FERNANDEZ - JOSE MAYOL ITURBE - JUAN MAYORA IPARAGUIRRE - LUISA MAYORAL DIAZ - FLORENCIO MAZARIO BENITO - JESUS MAZAS DE LINAZA LOPEZ - JESUS MAZAS DE LINAZA SACRISTAN - ISIDORO MEDIAVILLA GARCIA - ANTONIO MEDINA CASTILLO - MARINA MEDINA DE LA CRUZ - ANTONIO MEDINA IBAÑEZ - ANTONIO MEDINA VEGA - PILAR MEDRANO LLURBA - RICARDO MELCON GONZALEZ - GORGONIO MELGAR PEREZ - SANTIAGO MELGOSA GOMEZ - RAFAEL MELLADO CABELLO - MANUEL MELLADO PALOMO - JERONIMO MENA MENA - JOSE MENA RODRIGUEZ - ASCENSION MENCHERO VILLARRUBIA - VICTORIO MENDEZ ALONSO - MARIANO MENDEZ GARCIA - VICENTE MENDEZ LOPEZ - JOSE MARIA MENDEZ MAZZONI - MARIA MENDEZ MURIAS - CARMELO MENDIETA OTERO - EMILIANO MENDIONDO GUTIERREZ - JUAN MENDOZA FRANCO - EVARISTO MENDOZA GIL - SERGIO MENDOZA MANZANEDO - MANUEL MENDOZA ORTIZ - PRIMITIVO MENENDEZ ALVAREZ - JOAQUIN MENENDEZ FOLGUERAS - JOSE MENENDEZ LOPEZ - EMILIO MENENDEZ MANGANA - PEDRO MENENDEZ MANGANA - ANTONIO MENENDEZ MENENDEZ Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1043 - EMILIO MENENDEZ RODRIGUEZ - BERNARIDNO MENENDEZ SAIZ - FRANCISCO MERA BERMEJO - RAFAEL MERCE DOS - FELIPE MERCHAN BAUTISTA - ABIDIANO MERCHAN CASTAÑO - TEODOSIO MERIDA GALAN - LIBERATO MERIN LEON - JULIAN MERINO DE LA FUENTE - JULIO MERINO ESTEBAN - LUIS MERINO GAO - RAMON MERINO HERNANDO - TARSICIO MERINO RODRIGUEZ - JUAN JOSE MERLO PISA - ALFONSO MESA SERRANO - ELENA MESON GOMEZ - EUGENIO MESON GOMEZ - RICARDO MESONERO MARTIN - MODESTO MESTANZA SORIANO - RAFAEL MEURE HERVAS - JULIAN MIGUEL LEMA - JORGE MIGUEL MONTORO - PEDRO MIGUEL SAUZA - ANASTASIO MINGUEZ DIAZ - ELIAS MINGUEZ MAGAN - ROQUE MILLAN BACHILLER - ENRIQUE MILLAN FERNANDEZ - LUIS MINUTO - FELIX MIÑON MERINO - ANGEL MIRANDA AREJUDA - JUAN MIRANDA MERCADO - PRUDENCIO MIRAT CRESPO - JUAN MISIS CALAZA - CRUZ MOGARRA SANCHEZ - JUAN MOLINA DIAZ - FRANCISCA MOLINA GARCIA - RICARDO MOLINA DE LA MATA - CARLOS MOLINA LOZANO - DOLORES MOLINA MARTIN - JOSE FERNANDO MOLINA RODRIGUEZ - CALIXTO MOLINA SERRANO - JOSE MOLINA SERRANO - JOSE MANUEL MOLINER MELIA - BARTOLOME MOLLA AMOROS - JUAN MOLLAR ARTEAGA - SANTIAGO MOLLEJO CARPINTERO - RICARDO MOLTO BROTONS - MANUEL MOMPEL FOLCH - JUAN LUIS MONAGO MONAGO - FELIX MONCADA NIETO Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1044 - JUAN MONCLUS SEUMA - BASILISA MONEDERO ARRIBAS - ANTONIO MONJE FERNANDEZ - ANTONIO JOSE MONJE TRILLO - CONCEPCION MONLEON BURGOS - ESTEBAN MONREAL CUESTA - RAFAEL MONTERO FLORES - ANTONIO MONTERO GARCIA - FLORENCIO MONTERO PALENCIA - SINESIO MONTERO PALENCIA - MARCELINO MONTERO SANCHEZ - GREGORIO MONTERO TORREJON - FELIPE MONTES GONZALEZ - JOSE MONTES GRANADOS - FRANCISCO MONTES RODRIGUEZ - PEDRO MONTES TELLEZ - MANUEL MONTESINOS ESPARCIA - FRANCISCO MONTILLA TORRES - JESUS MONZON REPARAZ - MANUEL MORA MENA - ANASTASIO MORALEJA PLAZA - ANTONIO MORALES FERNANDEZ - CARMEN MORALES GOMEZ - ANTONIO MORALES SALGADO - SEVERIANO MORAN ARIAS - SOFIA MORAN ARIAS - IGNACIA MORAN ESCAPA - TERESA MORAN TUDOR - ANGEL MORATA LOPEZ - JOSE MORATA MORENO - EMILIO MORATA PEDROVIEJO - JUSTO MORENA SANCHEZ GARRIDO - LUIS MORENA SANCHEZ GARRIDO - CARMEN MORENCOS BUENO - PABLO MORENILLA RODENAS - VICTORIANO MORENO - CARMEN MORENO BERZAL - LUCIA MORENO BERZAL - RAFAEL MORENO BERZAL - MANUEL MORENO BLANCO - MARTIN MORENO CHECA - JOSE MORENO DEL PRADO - VICENTE FRANCISCO MORENO GALLARDO - ANTONIO MORENO GIL - ALEJANDRO MORENO GOMEZ - DOLORES MORENO MARTINEZ - FERNANDO MORENO MARTINEZ - ALEJANDRO MORENO MIÑANA - JOAQUIN MORENO RINCON - VICTORIA MORENO ROMERO Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1045 - ROMAN MORENO VILLORIA - JUANA MORENO ZAPATA - CRISTOBAL MORENS DOMENECH - ERNESTO MORILLAS OCHOA - JULIAN MORENTE GUERRERO - MANUEL MORILLO CARRETERO - LUIS MORON DE LA OLIVA - HONORATO MORRAS ALONSO - MARIA MOTA ARGELINA - GABRIELA MOTA MAROTO - JOSE MOTA MONTOYA - LUIS MOTTA RUIZ CASTILLO - JUAN MOUCHET CASTEJON - BALBINO MOYA GARCIA - CONCEPCION MOYA MATA - RAFAEL MOYA MATA - EUGENIO MOYA MAYOR - TOMAS MOYA MAYOR - EXPEDITO MOYA RIAÑO - RAMON MOYA SANCHEZ - HEREMIAS MOZOS VALIENTE - SEBASTIAN MUELA REDONDO - CARMEN MUÑOZ - RUBEN MUÑOZ ARCONADA - SARA MUÑOZ ARCONADA - JOSE MUÑOZ ARIAS - JUSTO MUÑOZ ARRIBAS - JESUS MUÑOZ BRIHUEGA - JUAN MUÑOZ CLEMENTE - BONIFACIO MUÑOZ CONCEJO - RAFAEL MUÑOZ COUTADO - MAURICIO MUÑOZ DE LA FUENTE - ALFONSO MUÑOZ DEL CAMPO - ANACLETO MUÑOZ DIAZ - JULIA MUÑOZ ESTEBAN - LEANDRO MUÑOZ GARCIA - LICINIO MUÑOZ GARCIA - VICTORIA MUÑOZ GARCIA - ANGEL MUÑOZ IGLESIAS - MOISES MUÑOZ ISABEL - ANTONIO MUÑOZ NUÑEZ - SALVADOR MUÑOZ OLMEDO - ANTONIO MUÑOZ PRADA - ANTONIO MUÑOZ ROJO - CARLOS MUÑOZ RUIZ - MIGUEL MUÑOZ RUIZ - RICARDO MUÑOZ SUAY - JUSTINIANO MUÑOZ TALAVERA - JULIAN MUÑOZ TARRAGA - EULALIA MURIEL SANCHEZ Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1046 - RUFINA MURILLAS DEL PUEYO - ANTONIO MURILLO BLANCO - VICENTE MUZAS CAMA - FERNANDO NACARINO MORENO - ANTONIO NARANJO GONZALEZ - DOMINGO NAVARRETE MAESTRE - BUENAVENTURA NAVARRETE SANCHEZ - FELIX NAVARRO ADEVA - FERNANDO NAVARRO ALVAREZ - QUINTIN NAVARRO APARICIO - ANTONIO NAVARRO BALLESTEROS - ANDRES NAVARRO BALLESTEROS - CONSUELO NAVARRO BALLESTEROS - DOMINGA NAVARRO BALLESTEROS - LUIS NAVARRO DE LA HOZ - EUGENIO NAVARRO EUSTAQUIO - MANUEL NAVARRO FRAILE - LUIS NAVARRO LANZA - FEDERICO NAVARRO RODRIGUEZ - FRANCISCO NAVARRO RUBIO - ANTONIO NAVARRO SANCHEZ - JOSE NAVARRO VELAZQUEZ - JULIO NAVAS ALONSO - ANTONIO NAVAS AMAT - ISIDRO NAVAS HORMIGOS - POLICARPO NICOLAS GARCIA - SALVADOR LUCAS NICOLAS MARTIN - LUIS NIETO ARROYO - JERONIMO NIETO BLAZQUEZ - CARMEN NIETO DE LA CRUZ - LUIS NIETO DE LA FUENTE - RAMON NIETO LOBATO - MARTIN NIETO MORCUENDE - DIONISIO NIETO SANTOS - VICENTE NIETO SANTOS - FRANCISCO NIETO VAQUERIZO - GIL NOGUEIRA MARTIN - JACINTO NOGUEIRA NOGUEIRA - AMBROSIO NOGUEROL MARTINEZ - FRANCISCO NOHEDA ABAD - WENCESLAO SERAFIN NOTARIO GARCIA - CARMEN NOVO GARCIA - EUGENIO NOVOA BLANCO - ANTONIO NUÑEZ BALSERA - CARMEN NUÑEZ DE LA FUENTE - FERNANDO NUÑEZ DELGADO - ANGEL NUÑEZ ESCURZA - MARIANO NUÑEZ GONZALEZ - SOFIA NUÑEZ MAYORAL - ANDRES NUÑEZ PABLOS Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1047 - GERARDO NUÑEZ RODRIGUEZ - MERCEDES NUÑEZ TARGA - LUCAS NUÑO BAOS - JUAN NUÑO SANCHEZ - FELICISIMO OCHOA LUDEÑA - JOAQUIN OLASO - VALENTIN OLLERO PAREDES - VICENTE OLIVA IGLESIAS - RUFINO OLIVARES COLMENAR - FRANCISCO OLMEDA ESTEBAN - JOSE OLMEDO GONZALEZ - MANUEL OLMEDO ROMAN - FRANCISCA ORCHANDO TERRAZA - ANTONIO ORCOYEN RECIO - FRANCISCO ORDOÑEZ ORGAZ - ROSENDO ORGANERO RABOSO - EUSEBIA ORGANERO ZARZA - FRANCISCO ORGAZ PORTILLO - ANASTASIO ORGAZ LORENZO - FLORENTINO ORGAZ LORENZO - RAMON ORMAZABAL TIFE - CARMEN OROZCO MUÑOZ - ELISEO OROZCO PALACIN - MIGUEL OROZCO POMPOSO - FRANCISCO ORTEGA BARRES - EMILIO ORTEGA CORTES - MARIANO ORTEGA DELGADO - PILAR ORTEGA ESCUDERO - ANTONIO ORTEGA GARCIA - FRANCISCO ORTEGA MONJE - MIGUEL ORTEGA RUBIO - JOAQUIN ORTELLS JUAN - JULIAN ORTIZ BONALES - AMPARO ORTIZ CAMPOS - PEDRO ORTIZ GARCIA - SERGIO ORTIZ GONZALEZ - FIDEL ORTIZ PEREZ - GREGORIO ORTIZ RICOLL - MARIA ORTIZ RODRIGUEZ - ACISCLO ORTIZ RUACO - MANUEL ORTIZ VALIENTE - RICARDO ORTIZ VAZQUEZ - JUAN ORTOLA PEREZ - MANUEL ORTUÑO MORA - ENRIQUE ORVIZA FERNANDEZ - RAFAEL OTERO - VICENTE OTERO LASO - FULGENCIO OTON MATEO - JOHANES OTTO MAASEN - NICOLAS PACHA SANCHEZ Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1048 - JUAN JOSE PACHECO FLORES - JULIAN PACIOS GARCIA - MIGUEL PADILLA CAMELLO - EMILIA PAGNON CHAZAL - VICTOR PAJARES - ALEJANDRO PALACIOS SERRANO - JOSE PALAU GABARRA - FRANCISCO PALAZON LOPEZ - SATURNINO PALERO DE LAS HERAS - AURELIO PALLARES RABOSO - ANGEL PALOMARES SANCHEZ - JULIAN PALOMERO PALOMERO - TEODORO PALOMINO ALVAREZ - AGAPITO JESUS PALOMO MONTERO - JUSTO PAMO GARCIA - PRIMITIVA PANIAGUA ALONSO - JULIAN PANTOJA PEREZ GRUESO - SOLEDAD PARA NAVARES - ANTONIO PARDINILLA PEREZ - FRANCISCO PARDO - JUAN ANGEL PARDO BLANCO - ENRIQUETA PARDO IRANZO - DOMINGO PARDO LEIRADO - ANDRES PAREDES VIDAL - MARIANO PARIS LOZANO - PEDRO PARIS SALVADORES - MARIANO PARRA MEDIALDEA - VICENTE PARRA PARRA - MIGUEL PARRA PELLERO - ZACARIAS PARRA PEÑA - EUGENIO PARRA RUBIO - JOSE PARRA SAAVEDRA - ENRIQUE PARREÑO CHERP - MARTIN PASCUAL LOBO - VICTORIANO PASCUAL MORAL - MANUEL PASCUAL PARDO - ANDRES PASCUAL PULIDO - MAXIMINO PASCUAL SOLER - JESUS PASTOR CRESPO - FELIPE PASTOR GARCIA OLAYA - INOCENTE PASTOR MARTIN - PEDRO PASTOR NAVAJAS - JOSE PASTOR PASTOR - JUAN PASTOR PELLICER - ALBERTO PASTOR RANSANZ - CASTRO PATIÑO SANCHEZ - RAMON PAULINO MARTIN - JOSEF PAVEL CROCHEL - EVARISTO PAYA PRIETO - DOLORES PAZ PEREZ Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1049 - FELIX PEDROSA LOPEZ DE LOS MOZOS - CARMEN PEINADO GARCIA - LUIS PEIRO DOÑATE - MIGUEL PEIROO LOPEZ - ANTONIA PELAEZ CASTRO - ANTONIO PELAEZ SANJUAN - RAQUEL PELAYO - ANDRES PELECHANO DE LA TORRE - JUAN PELEGRI DELAS - JOSE PELLISO MARTIN - FELIPE PENA BREA - JOSE PENA BREA - LUIS PENA BREA - PRIMITIVO PENIN ASTORGA - JOAQUIN PEÑA - ANGEL PEÑA ARTECHE - MARIANO PEÑA HERNANDO - FRANCISCO PEÑA MARIN - POLICARPO PEÑALBA MARIN - LORENZO PEÑALBA MOLLEJO - VICENTE PEÑARROYA - CONSUELO PEON FERNANDEZ - FRANCISCO PERAGON HERRANZ - TERESA PERAGON HERRANZ - VICENTE PERAGON HERRANZ - JOSE PERAL EGUIRRE - HIPOLITO PERALTA - JUAN PERAMIQUEL SEVILLA - JOSE PERARNAU BACARDIT - JULIO PERDIGON SANCHEZ - ANTONIO PEREA ARBELOA - NICOLAS PEREA MUÑOZ - ROSAURO PEREDA SANZ - JOSE PEREDA SEGUNZA - MERCEDES PEREZ - FRANCISCO PEREZ BALDO - GREGORIA PEREZ BARBERO - ENRIQUE PEREZ BARRA - TEODORO PEREZ BATANERO - EDUARDO PEREZ BRAVO - ISIDRO PEREZ BUIL - JUAN JERONIMO FRANCISCO PEREZ CALDERON - EMILIO PEREZ CAMARASA - MANUEL PEREZ CAPITAN - ALEJANDRO PEREZ CRUZ - CLEMENTE PEREZ CRUZ - ENRIQUE PEREZ DE VILLARREAL ARIZ - LUCIANO PEREZ DIAZ GUERRA - AMABLE PEREZ DOMINGUEZ - CALIXTO PEREZ DOÑORO Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1050 - JOSE PEREZ ESCARCHA - JOSE PEREZ FERNANDEZ - JUSTO PEREZ FERNANDEZ - ANASTASIO PEREZ GARCIA - ANTONIO PEREZ GARCIA - CATALINA PEREZ GARCIA - PEDRO PEREZ GARCIA - FRANCISCO PEREZ GAYO - FELICIANO PEREZ IBAÑEZ - HONORIO PEREZ JALON - VICENTE PEREZ JUANA LAVARA - JOSE PEREZ LAFUENTE - ANA PEREZ LOPEZ - ARTURO PEREZ LOPEZ - VICTORIANO PEREZ MAESTRE - EDUARDO PEREZ MARI - JESUS ESTEBAN PEREZ MARIN - JOSE PEREZ MARCO - ERNESTO PEREZ MARTIN - JOSE PEREZ MARTIN - PEDRO PEREZ MARTIN - JOSE PEREZ NANCLARES - PEDRO PEREZ NAVACERRADA - JUAN JOSE PEREZ PEREZ - 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MARIA POSTIGO SANTOS - VICTORIANO POVEDA CARRION - FRANCISCO POVEDA IBAÑEZ - APOLINARIO POVEDA MERINO - LUCIA POVEDANO SANTIAGO - ANGEL POYATOS GARCIA - JESUS POZUELO MONTOYA - JOSE AGUSTIN POZUELO SANCHEZ - ADOLFO PRADA VAQUERO - FRANCISCO PRADAL GONZALEZ - MANUEL PRADES BLANCO - ELADIO PRADILLO BALLESTEROS - JUAN PRADILLO CRUZADO - FERNANDO PRADILLO GARRIDO - MANUEL PRADOS LOPEZ - FLORENCIO PRADOS SAEZ - ERNESTO PRATS HARO - MARIA JESUS PRIETO ASENJO - EMILIA PRIETO COLLADO - PEDRO PRIETO COLLADO - MIGUEL PRIETO GARCIA - ROMAN PRIETO MARTIN - JOSE PRIETO OLEAS - BERNARDINO PUENTE - ALBERTO PUENTE GARCIA - EDUARDO PUENTE GUISADO - AUGUSTO PUENTE LOPETEGUI - ANGEL PUERTAS DIAZ - MIGUEL PUERTOLAS RODRIGUEZ - ANTONIO PUGA ALMESTRE - FLORINDA PUNTOS URGOITI - GERVASIO PUERTA GARCIA - ANDRES PUERTAS RUS - AMPARO PUERTO - CLARA PUEYO JORNET - JOAQUIN PUIG PIDEMUNT - MIGUEL PULIDO RIOJO Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1052 - JUAN QUESADA CAMACHO - LUIS ALBERTO QUESADA CERBAN - CIPRIANO QUESADA JIMENEZ - LEANDRO QUEVEDO RODRIGUEZ - FRANCISCO QUINTAS ALVAREZ - MANUEL QUINZANOS MARZO - JUAN QUINZANOS RABAL - HERIBERTO QUIÑONES GONZALEZ - JOSE QUIROS - ANTONIO QUIROS EXPOSITO - MANUEL RAMIREZ BUSTOS - EMILIO RAMIREZ CARRETERO - TOMAS RAMIREZ CARRETERO - ANTONIO RAMIREZ GARCIA - LORENZO RAMIREZ MONTERO - MANUEL RAMIREZ MORENO - SALVADORA RAMIREZ MORENO. - JOSE RAMIREZ ROMERO - ANTONIO RAMIRO PASTOR - GABRIEL RAMOS APARICIO - MODESTO RAMOS ARRIBAS - PABLO RAMOS CARRASCOSA - CONSTANTINO RAMOS FERNANDEZ - MARIANO RAMOS FRAILE - MANUEL RAMOS HUERTAS - ENRIQUE RAMOS LOZANO - PEDRO RAMOS MARQUES - JOSE RAMOS MATA - TEODORA RAMOS NIETO - TOMAS RAMOS PASCUAL - AURELIA RAMOS PERODIA - JOSE RAMOS SANCHEZ - PEDRO RAMOS SANCHEZ - SERVANDO RASO DELGADO - TOMAS RAY ROMERO - FRANCISCO REBATO SANCHEZ - RAMON REBOLLO ASENJO - MARIA LUISA RECIO BUTRAGUEÑO - JERONIMO RECIO GONZALEZ - JULIO RECIO GONZALEZ - EUTIQUIANO RECIO HURTADO - APOLONIO RECUERO NOVILLO - MARIANO REDONDO CARRASCO - MONICA REDONDO GARCIA - VICTORIA REGUELA BUCETA - JULIO REGUERA CAÑIZARES - GREGORIO REGUERO MOLINA - ELISEO REGUERO VILLAFAÑE - EULOGIO REGUILLOS ANGELINA - ADOLFO LUCAS REGUILON GARCIA Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1053 - ESTEBAN REGUILON GARCIA - ANGELES REGUILON GARCIA - LUIS REGUILON MARTINEZ - JUAN REINA TAPIA - VICENTE REINADO BAUTISTA - JENARO REINOSO NUÑEZ - PERPETUA REJAS - JOSE RELAÑOS DEL OLMO - ANTONIO REMOJARO SANCHEZ - DOLORES RENAU BERENGUER - MATILDE RENAU BERENGUER - VICENTE RENTERIA MARTINEZ - VALENTIN REQUES SANFAUSTO - ISIDRO REVENGA VELASCO - DANIEL REVILLA MATEO - JOSE LUIS REVILLA VERA - FRANCISCO REVILLAS - FERNANDO REVUELTA MARTINEZ - VICENTE REY CIAURRITZ - VICENTE REY GARCIA - ANTONIO REY MAROÑO - MARIANO REYES DIAZ - ANTONIO REYES PUCHOL - FRANCISCO RIBADES COSIALS - MARGARITA RIBALTA GARCIA - MARTIN RICO GOMEZ REY - JULIAN RICO MUÑOZ - MAXIMO RICO RUBIO - JOAQUIN RICO SANTOS - CONCEPCION RIERA ALVAREZ - CARMEN RIERA MARTINEZ - ELIAS RIESGO ORTIZ - JULIO RIESGO VICENTE - MANUEL RINCON FERNANDEZ - EDUARDO RINCON GARCIA - LORENZO RINCON VALERO - AMERICA RINCON TECLES - JESUS RIOS GARCIA - JUAN RIOS GIL - PILAR RIPOLL AGUILERA - JOSEFINA RIPOLL PEREZ - FRANCISCO RISOTO GUERRERO - ANTONIO RIVAS SANCHEZ - ANTONIO RIVERA MATA - RAFAEL RIVERA NADALES - MAURICIO ROBLEDO AVILA - EMILIO ROBLEDO ESTEBAN - JUSTO ROBLEDO MEDINA - VICTORIANO ROBLEDO ZABALLOS - ROSARIO ROBLES APARICIO Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1054 - PABLO ROBLES DIAZ - RAMON ROBLES SEBES - CARLOS ROBLES SOLDEVILLA - JULIA ROBLES VELASCO - JONAS RODELGO REDONDO - MANUEL RODRIGUEZ - ANTONIO RODRIGUEZ ALMARZA - HILARIO RODRIGUEZ ALONSO - JUAN RODRIGUEZ ALVAREZ - EULALIA RODRIGUEZ AMORES - DEMETRIO RODRIGUEZ ANSOLA - FRANCISCO RODRIGUEZ ARROYO - FELIX RODRIGUEZ BELLO - APOLONIA RODRIGUEZ CABRERO - JOSE ENRIQUE RODRIGUEZ CACHARRO - CARMEN RODRIGUEZ CAMPOAMOR - JOSE RODRIGUEZ CANAL - ALFONSO RODRIGUEZ CANO - JENARO RODRIGUEZ CANOVAS - AGUSTINA RODRIGUEZ CASAS - 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ENRIQUE RODRIGUEZ JARRIN - CESAR RODRIGUEZ JIMENEZ - CASIMIRO RODRIGUEZ LOPEZ - JOAQUIN RODRIGUEZ LOPEZ - ROGELIO RODRIGUEZ LOPEZ - ROBERTO RODRIGUEZ MALO DE MOLINA - FRANCISCO RODRIGUEZ MANZANO - FERNANDO RODRIGUEZ MARTIN - LUIS RODRIGUEZ MARTINEZ - FERNANDO RODRIGUEZ MORILLAS - LEANDRO RODRIGUEZ MOTA - JOSE RODRIGUEZ NOGUES - RAMON RODRIGUEZ NORZAGARAY - LUIS RODRIGUEZ PANADERO - ISIDRO RODRIGUEZ PEREZ - MANUEL RODRIGUEZ PEREZ - RICARDO RODRIGUEZ PEREZ - MARGARITA RODRIGUEZ PORTO - SEVERINO RODRIGUEZ PRECIADO - PRIMITIVO RODRIGUEZ RODRIGUEZ - ENRIQUE RODRIGUEZ ROMERO - ROMUALDO RODRIGUEZ RUIZ - JUAN JOSE RODRIGUEZ SANCHEZ - MARIANO RODRIGUEZ SANCHO - ANGEL RODRIGUEZ SOCASTRO - BLAS RODRIGUEZ SOCASTRO - VALENTIN RODRIGUEZ TABAREZ - JOSE RODRIGUEZ TERCERO - DOLORES RODRIGUEZ YEBRA - ANGEL RODRIGUEZ VELASCO - MARIA ROIG CAUSARES - EMILIANO ROJAS ZAPARDIEL - FAUSTINO ROJO CONEJO - ALEJO ROJO GARCIA - JAVIER ROJO JIMENEZ - NICOLAS ROJO LOPEZ - DIONISIO ROJO MERINO - DAMIANA ROLDAN BAYON - 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LEONARDO SANCHEZ JORDAN - BONIFACIO SANCHEZ LOPEZ - CLEMENTE SANCHEZ LOPEZ - MARIANO SANCHEZ LOPEZ - PIO JOSE SANCHEZ LOPEZ - SATURNINO SANCHEZ LOPEZ - ENRIQUE SANCHEZ MARTIN - PEDRO SANCHEZ MAZO - MANUEL SANCHEZ MEDINA - FELIPEZ SANCHEZ MENDIETA - SIMON SANCHEZ MONTERO - JULIAN RICARDO SANCHEZ MONTES - RAFAEL SANCHEZ MORA - ANTONIA SANCHEZ MORENO - MARTIN SANCHEZ MUÑOZ - EUGENIO SANCHEZ ORGAZ - CRESCENCIO SANCHEZ ORO APARICIO - PEDRO SANCHEZ ORO COMENDADOR - RAIMUNDO SANCHEZ PALOMAR - CASIMIRO SANCHEZ PAULO - ENRIQUE SANCHEZ PEREZ - FRANCISCO SANCHEZ PEREZ - ANTONIO SANCHEZ REAL - SEBASTIAN SANCHEZ REVIEJO - FRANCISCO SANCHEZ RODRIGUEZ - CIRILO SANCHEZ RUIZ - FRANCISCO SANCHEZ SANCHEZ - FRANCISCO SANCHEZ SANCHEZ - EUGENIO AMADEO SANCHEZ ROME - AGUSTINA SANCHEZ SARIÑENA - CANDIDO SANCHEZ SERRANO - FELIPE SANCHEZ SIERRA - SERVANDO MEJIAS SANCHEZ SIERRA - ANGEL SANCHEZ TORCAL - AURORA SANCHEZ TUDELA - PEDRO SANCHEZ URRECHA - FLORENCIO SANCHEZ YAGUE - LORENZO SANCHIS NADAL - CRISPIN SANCHO - JOSE MARIA SANCHO CAMI - GREGORIO SANDOVAL GARCIA - GERTRUDIS SANGUIAO GONZALEZ - CONCEPCION SANTALLA NISTAL - EVANGELINA SANTAMARIA ALVAREZ - SATURNINO SANTAMARIA LINACERO - ANGEL SANTAMARIA MARTIN - ANGELES SANTAMARIA ROBLES - FRANCISCO SANTAMARIA RUIZ - MARIA SANTAOLARIA SABATER - MAURICIO SANTE PATON Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1060 - EMILIO SANTIAGO MUÑOZ - JOSE SANTIAGO SIO - TOMAS SANTIS GONZALEZ - FRANCISCA SANTOS GARCIA - ANGEL SANTOS GONZALEZ - CONSTANTINO SANTOS MORAN - FRANCISCO SANTOS PINEL - RAIMUNDO SANTOS TROYA - BENJAMINA SANZ ANTON - SANDALIO SANZ BRAVO - TOMAS SANZ CADENAS - ASCENSION SANZ DE ARELLANO GORRIA - DOLORES SANZ DE ARELLANO GORRIA - MIGUEL SANZ DIAZ - DONATO SANZ ESTEBAN - EPIFANIO SANZ ESTEBAN - EULOGIO SANZ ESTEBAN - GERMAN SANZ ESTEBAN - PEDRO SANZ ESTEBAN - BERNARDINO FRANCISCO SANZ GARCIA - FRANCISCO SANZ GONZALEZ - DOLORES SANZ HERREROS - MARCOS SANZ HERREROS - NICOLAS SANZ MANZANARES - DEMETRIO SANZ MARTIN - ULISES SANZ MOLPARES - MARIANO SANZ MUÑOZ - JUAN SANZ PASCUAL - PEDRO SANZ PRADES - ANGEL SANZ SANCHEZ MIRANDA PEREZ - MARIA ISABEL SANZ TOLEDANO - ANDRES SANZ VILAPLANA - LUIS SANZANO - GINES SARABIA ALCAZ - ANTONIO SARABIA MARTIN - ANTONIO SASTRE LOPEZ - LUIS SASTRE PUMAR - JOSE SATUE MALO - EMILIO SCHUBERT KINSKY - ADOLFO SEBASTIAN GARCIA - ANTONIO SEBASTIAN LOPEZ - PABLO SEGOVIA FERNANDEZ - FELIX SEGOVIA JIMENEZ - JUAN SELAS CID - ENDRADE SELAS NOVA - CONSUELO SEMPERE AZZATI - LUIS SENDIN LOPEZ - ANTONIO SENSERRICH LLAVINA - ANTONIO SEOANE SANCHEZ - ANTONIO SEPULVEDA DIEZ Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1061 - JOSE SEPULVEDA HERMOSA - RAMON SEPULVEDA VILLAREJO - FELICITA SERNA GARCIA - JOSEP SERRADELL I PEREZ - REMIGIO SERRANO DE LA FUENTE - FULGENCIO SERRANO GONZALEZ - JULIO SERRANO HERNANDEZ - MIGUEL SERRANO HERRERA - JOAQUIN SERRANO LOPEZ - JOSE FELIX SERRANO LOPEZ - LUIS SERRANO LOPEZ - MANUEL SERRANO LOPEZ - VICTOR SERRANO MARTINEZ - LUIS SERRANO MUÑOZ - PEDRO SERRANO MUÑOZ - VALENTIN SERRANO PEREZ - RAMON SERRANO SAN ANTONIO - JOSE SERRANO SANCHEZ - ESPERANZA SERRANO SERRANO - TEODORA SERRANO SERRANO - PURIFICACION SERRANO TORRALBA - DOLORES SETUAIN ALESON - JAIME SIERRA - BALTASAR SIERRA DIAZ - MARIA DEL CARMEN SIERRA DOMINGUEZ - GREGORIO SIERRA FERNANDEZ - CANDIDO SIERRA SIERRA - ANGELES SIERRA TABERNERO - ENRIQUE SIGUENZA VALES - LUCIO SIGUERO ASENJO - INOCENTE SIGUERO GOMEZ - SEVERINO SINAL IGLESIAS - ALFONSO SIRVENT EGUILUZ - ANGEL SOLA LEAL - ANTONIO SOLANS BERENGUER - FORTUNATO SOLDADO SANCHEZ - EMILIA SOLER AYMERICH - PILAR SOLER MIGUEL - JUAN SOLER MUÑOZ - EUSEBIO SOLERA NOTARIO - VALENTINA SOLLER SANCHEZ - LUIS SOLSONA ALVAREZ - CESAR SOMARRIBA LEDESA - FRANCISCO SOTELO LUNA - JAVIER SORIA FERNANDEZ - RAMON SORIANO - PURA SORIANO BLASCO - ENRIQUE SORNI HERRERO - FRANCISCO SORNI HERRERO - JOSE SORNI MIRA Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1062 - ALFREDO SORO PEREZ - FRANCISCO SOSA OLMOS - FRANCISCO SOTELO LUNA - JOSE ANTONIO SOTO PUERTAS - 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CELESTINO URIARTE - CRESCENCIA URIBE GALDEANO - JOSE URIGOITIA IPARRAGUIRRE - PEDRO URRIZALQUI SARASATE - SERAFIN URIZ TURRILLAS - ATANASIO UZQUIANO DURAN - JESUS VACAS CADARSO - CATALINA VALCARCEL SANCHEZ - MARIA VALDEOLIVAS BENAVIDES - LUIS VALDERAS MUÑOZ - FRANCISCO VALDERRAMA RODRIGUEZ - FELICIANO VALENTIN GARCIA - RAFAEL VALENZUELA DURAN - RICARDO VALENZUELA VALENZUELA - JESUS VALERO MARTINEZ - MARIA VALES SANTOS - EMILIA VALLADOLID GARCIA - EVARISTO VALLE LINERA Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1064 - JOSE ANTONIO VALLEDOR - MAXIMILIANO VALLEJO CASADO - ANGEL VALLEJO LOECHES - HERMINIA VALLINA ISASI - ERNESTO VALLS SOBRON - FELISA VALOIX BONILLA - JUAN VALOR LOPEZ - FELIPE VALVERDE ARANA - LUCIO VALVERDE BARRAGAN - PEDRO VALVERDE FUENTES - MACARIO VALDERDE GARCIA - FRANCISCO VALVERDE LOPEZ - JOSE MARIA VALVERDE NAVARRO - REMIGIO VALVERDE SANCHEZ - DOMICIANA VALERA ALBIAR - ANGEL VAQUEDANO MAÑANES - BENITO VAQUERIN MARTIN - AGUSTIN VAQUERIZO GARCIA - BONIFACIO VAQUERIZO GARCIA - ANTONIO VAQUERIZO MARTIN - ANTONIO VAQUERIZO SANCHEZ - MARIANO VAQUERO GONZALEZ - JOSE VAQUERO HUERTAS - EDUARDO VAQUERO MAYOR - PERFECTA VAQUERO TOLDOS - FAUSTINO VARA VILLALBA - JAIME VARELA FERNANDEZ - FERMIN VARELA ILLANA - JOSE VARELA JIMENEZ - ANTONIO VARELA SALVA - MANUEL VARGAS MONTES - MACARIO VARJAS LOPEZ - HILARIO VAZQUEZ DORREGO - ANGELES VAZQUEZ FERNANDEZ - DESIDERIA VAZQUEZ GALAN - CARLOS VAZQUEZ DE LAMA - CARLOS VAZQUEZ DOMINGUEZ - DOLORES VAZQUEZ MARQUEZ - PEDRO VAZQUEZ MARTIN - FLORENTINO IDULIO VAZQUEZ NANDE - JULIAN VAZQUEZ RUIZ - JOSE MARIA VAZQUEZ SARASOLA - PABLO VAZQUEZ VALLEDOR - JOSE VAZQUEZ VAZQUEZ - MERCEDES VAZQUEZ VAZQUEZ - CARMEN VEGA IGLESIAS - MARIA VEGA MERALLO - PABLO VEGA SANCHEZ - RAMON VEIGA DIAZ - PABLO VELA ARAGON Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1065 - ANTONIO VELA MONZON - GREGORIO VELA MONZON - ALEJANDRO VELASCO BRAVO - LUIS VELASCO MARCOS - JUAN VELASCO MARTIN - CONCEPCION VELASCO MORENO - MARIANO VELASCO SORIA - FERNANDO VELASCO URBANO - 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BONIFACIO VILLARRUBIA NUÑEZ - NICANOR VILLARRUBIA OROZCO Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1066 - ANTONIO VILLASEÑOR GALLEGO - JOSE VILLEGAS GONZALEZ - EUGENIO VILLEGAS VILLALBA - EUSEBIO VINAGRE BLAZQUEZ - TOMAS VINDEL YUNTAS - ANA VINUESA CORTAZAR - DOMINGO VIÑAS PEREZ SERRANO - JOSE VIÑAS TABERNA - ANGEL VIRGALA SARA - JOSE VITINI FLOREZ - LUIS VITINI FLOREZ - ANTONIO VIVAR GONZALEZ - MANUEL VIVES RIPOLL - MARIA DEL CARMEN VIVES SAMANIEGO - FERMIN VIVO TEIXEIRA - JOSEFINA VIVO TEIXEIRA - JOSE VIVO VALERO - MANUEL VIZCAINO SIMON - JOSE WAJSBLUM HERMAN - MERCEDES WALDEMER SANTIESTEBAN - DOLORES WILT BRAVO - PABLO YAGUE ESTEBARAN - FRANCISCO YAGUE LOPEZ - EVARISTO YAGUE HERRANZ - JULIAN YAÑEZ GARCIA - PEDRO YAÑEZ JIMENEZ - FRANCISCA YAÑEZ RODRIGUEZ - ISABEL YAÑEZ RODRIGUEZ - MARIA TERESA YAÑEZ RODRIGUEZ - JUAN YEBRA HERNANDEZ - JULIO YEBRA HERNANDEZ - ANTONIO YERRO MAETZU - ENRIQUE YUGLA - ANDRES YUNCAL DIAZ - ANTONIO YUNCAL DIAZ - JOSE LUIS YUSTE GARCIA - HALIMUTH ZACHARIAS HIMGHANS - MANUEL ZAMARREÑO GARCIA - MARTIN ZAMARREÑO PEREZ - ISIDRO ZAMORA - ANGELA ZAMORANO BLANCO - VICENTE ZAPATA ARTAL - SEBASTIAN ZAPIRAIN AGUINAGA - FERMIN ZARATE ZAMORANO - VICTORIA ZARATE ZURITA - MARIANO ZARZOSA ALDECOA - AGUSTIN ZOROA SANCHEZ - FRANCISCO ZOROA SANCHEZ - EMILIO ZUBIETA BARRENECHEA - AGUSTIN ZUMALABE OLAVE Carlos Fernández La reorganización y la oposición del PCE 1067 - MANUEL ZURRO SAEZ Tesis Carlos Fernández Rodríguez PORTADA INDICE AGRADECIMIENTOS RESUMEN ABSTRACT INTRODUCCIÓN 1. EL FINAL DE LA GUERRA CIVIL. EL GOLPE DE CASADO 2. REPRESIÓN Y CONSOLIDACIÓN DE LA DICTADURA FRANQUISTA 3. LOS PRIMEROS PASOS DEL PCE EN VALENCIA TRAS LA GUERRA CIVIL 4. LOS PRIMEROS PASOS EN LA CLANDESTINIDAD DEL PCE EN MADRID 5. EL INICIO DE LA LUCHA CLANDESTINA DE LAS JUVENTUDES SOCIALISTAS UNIFICADAS... 6. LA REORGANIZACIÓN DEL JSU EN 1939 7. LA ORGANIZACIÓN CLANDESTINA DEL PCE EN EL NORTE DE ESPAÑA Y SU RELACIÓN CON MADRID 8. LA CLANDESTINIDAD DEL PCE EN MADRID A FINALES DE 1939 Y PRINCIPIOS DE 1940 9. LOS PRIMEROS CONTACTOS ENTRE EL PCE DEL INTERIOR CON LA ORGANIZACIÓN EN PORTUGAL Y MÉXICO 10. HERIBERTO QUIÑONES, DIRIGENTE DEL PCE EN EL INTERIOR 11. LA LLEGADA DEL ENLACE JESÚS CARRERA OLASCOAGA Y LA SITUACIÓN DEL COMITÉ REGIONAL DE GALICIA 12. EL INICIO DEL FIN DEL QUIÑONISMO 13. LA ORGANIZACIÓN COMUNISTA TRAS LA DIRECCIÓN DE QUIÑONES 14. LA ORGANIZACIÓN COMUNISTA TRAS LA CAÍDA DE JESÚS BAYÓN 15. ÚLTIMAS ACCIONES DE JESÚS CARRERA ANTES DE SU DETENCIÓN 16. JESÚS MONZÓN Y LA POLÍTICA DE UNIÓN NACIONAL 17. EL COMITÉ PROVINCIAL DE MADRID Y SU RELACIÓN CON LA DELEGACIÓN DEL PCE 18. LA LLEGADA DE CUADROS DIRIGENTES PROCEDENTES DE AMÉRICA 19. LAS INVASIONES GUERRILLERAS POR LOS PIRINEOS Y EL VALLE DE ARÁN 20. UN NUEVO COMITÉ CENTRAL. HACIA LA LUCHA ARMADA MADRILEÑA 21. LA GUERRILLA URBANA MADRILEÑA 22. EL NUEVO COMITÉ CENTRAL DEL PCE CON AGUSTÍN ZOROA Y EL ASCENSO DE SANTIAGO CARRILLO EN EL SENO DEL PCE CONCLUSIONES FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA APÉNDICE DOCUMENTAL