%0 Book Section %T Populismo publisher Real Academia de Ciencias Morales y Políticas Boletín Oficial del Estado %D 2020 %U 978-84-340-2667-4 %@ https://hdl.handle.net/20.500.14352/129532 %X Los tiempos populistas han vuelto para vengarse, si es que alguna vez se fueron. En su enaltecimiento nacional, fascismo y populismo convergen, pero no los confundamos: el primero, elitista, renegaba de la democracia y ensalzaba la violencia; el populismo actual, en cambio, se identifica con un pueblo sacralizado, comulga con una «democracia» electoralista y, en principio, no abusa de la violencia. La totalización teológica del poder y su ejercicio mesiánico-representativo serán la «buena nueva» populista: asalto institucional y contra-hegemonía rupturista. Los populistas del siglo XXI, en su (re) construcción (anti)democrática del pueblo y como teología legitimadora del antagonismo social, bendicen «su pueblo» y condenan, demonizando, como «antipueblo», a todo integrante esquivo o diversidad humana que se les oponga. Recelemos, por tanto, de la propuesta definitoria más repetida. El populismo no es ninguna «thin-centered ideology» (Mudde/Rovira), a izquierda (abajo-arriba/vertical: más anti-establishment contra élites corruptas) o derecha (dentro-fuera/horizontal: más nativista contra minorías, foráneos, etc.). El populismo, con la resurrección del Schmitt más totalizador, se manifiesta como nueva teología política de la era virtual: pulsiones polarizadoras a través de redes sociales. Pero, con la contención de la lucha de clases, la identificación posmarxista de lo político en la «razón populista» (Laclau, 2005) o el «left populism» (Mouffe, 2018) no ayuda a resignificar un concepto tan plagado de polos opuestos como de discursos redentores y fronteras definitorias.Si ojeamos a nivel mundial, ante las nuevas apropiaciones y distribuciones de nomoi planetarios, todo son turbulencias que asfaltan caminos y respuestas populistas: 1) Desequilibrios sociales, corrupción y concentración de riquezas; 2) Frustración ante gobernanzas sistémicas/ uniformes, rabia anti-globalización, antiinmigración, regresiones localistas/nacionalistas y fundamentalismos religiosos; 3) «Empoderamiento» digital, «posverdad», algoritmos manipuladores y exaltación binaria y/o plebiscitaria; 4) Desafección ciudadana, volatilidad electoral e inseguridad, también, institucional. En definitiva, guerra partisana total y asedio no ya al viejo Estado de partidos (consensual y pluralista), sino a la propia democracia constitucional. Ante esta convulsión espacio-temporal, de valores y conceptos, desde España el populismo nos interpela singularmente: 15-M, Podemos, «procés» independentista, Vox, etc. (…).Los tres pecados del populismo –original de la paradoja constituyente; capital, con paroxismo populista como teocracia popular; y hermenéuticas letales en su indefensión de la democracia constitucional– abanderan toda la política actual. Contra la irracionalidad de las pasiones políticas es imprescindible hacer pedagogía constitucional y democrática. Nada fácil en tiempos de repliegues fundamentalistas y odios identitariosEsta Enciclopedia de las Ciencias Morales y Políticas para el siglo XXI es un proyecto colectivo puesto en marcha gracias a la participación de muchos académicos y colaboradores externos de alto nivel. No es ni pretende ser un "Diccionario" de carácter exhaustivo y puramente técnico, ya que su objetivo es muy diferente: se trata de hacer balance y plantear perspectivas de futuro. (...). Las más de trescientas voces de que consta este tomo están dedicadas a las Ciencias Políticas y Jurídicas, Sección Segunda de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. La obra es el resultado de la participación de miembros de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, de otras Reales Academias del Instituto de España, catedráticos y otros profesores de universidad, altos funcionarios de los cuerpos más prestigiosos del Estado y profesionales reconocidos en su ámbito correspondiente. %~