%0 Book Section %T ¿La muerte de qué autor? La cuestión de la “autoría” desde la teoría del valor marxiana publisher Teseo %D 2018 %U 9789877231830 %@ https://hdl.handle.net/20.500.14352/99433 %X A lo largo de los últimos cuarenta años, el significado del concepto “autor” ha sido objeto de intenso examen. La senda abierta en 1946 por el ensayo de Wimsatt y Beardsley, La falacia intencional, allí donde se afirmaba que “el plan [design] o la intención [intention] del autor no es posible ni deseable como estándar para juzgar el éxito de una obra de arte literario” (468), consumaba de cierta manera una revolución abierta por Friedrich A. Wolf en sus Prolegomena ad Homerum de 1795 cuando el filólogo alemán fundaba el criticismo filológico poniendo en cuestión la unidad de los poemas homéricos desde la afirmación de que son creaciones compuestas por distintos aedos a lo largo de épocas muy distintas y transmitidas de forma oral, refundidas en una redacción escrita solo a partir del s. VI a. C. cuando Pisístrato decidió establecer un texto único y definido. Esta idea, continuada luego por Nietzsche tanto para la filología como para la filosofía (Carrión Arias), fue en último término explorada por Barthes y Foucault en sus célebres ensayos sobre la muerte del autor. Como se sabe, sendos autores rompían de forma definitiva con los principios de la unidad del discurso, inaugurando una nueva era en la crítica literaria basada más en la recepción y la interpretación que en la intencionalidad originaria: para Barthes, el autor se declara muerto desde el momento en que el lector lo asume como suyo y lo emancipa de él; para Foucault, el autor es una especificidad de la categoría de “sujeto” en la modernidad, categoría que solo puede ser examinada desde su naturaleza “fluida” (Nietzsche, Genealogie 314-315; Foucault, Nietzsche). A día de hoy, la emergencia de nuevos medios de autoría compartida (el diseño gráfico, el cine y la televisión, los comic-books, las redes sociales en su interactividad y anonimato, etcétera) y el seísmo todavía por asimilar de la revolución digital (el texto electrónico, el fenómeno de la piratería, etcétera) no han hecho sino confirmar la actualidad de este desafío, poniendo en entredicho la certeza de la autoría mientras las instituciones oficiales se levantan decididas en su defensa. %~