%0 Book Section %T e-Learning y artes plásticas: Espacios de aprendizaje y tradición publisher Editorial Complutense %D 2007 %U 978-84-7491-811-3 %@ https://hdl.handle.net/20.500.14352/53734 %X La Facultad de Bellas Artes de Madrid, heredera de una tradición que se remonta varios siglos atrás en el tiempo, tiene como referencia principal la creación artística y como mayor objeto formativo en las materias que configuran su plan de estudios los que emanan de las tres aéreas de conocimiento que sustentan su estructura histórica –Escultura y Pintura, y más recientemente Dibujo–, constituyendo el núcleo que mayor número de horas lectivas aporta a la organización de su licenciatura.Con casi tres décadas de vida como facultad universitaria, la incorporación de medios tecnológicos a los usos docentes habituales de modo institucional en aulas y despachos (con cargo a presupuestos de los departamentos) ha sido lenta y, en gran parte debida a iniciativas personales de profesores con el respaldo de la lógica que imponía la metodología docente –y sus aplicaciones profesionales relacionadas con la industria y la producción– de las materias que impartían, en especial Informática, Diseño Gráfico y Objetual, Imagen Digital, Fotografía, etc., pero también a los proyectos desarrollados por Restauración de Pintura y de Escultura; y en años recientes, el Aula de Investigación del Departamento de Dibujo I y los «Media Lab» de Pintura y Fotografía se suman –ampliándolas– a las posibilidades de uso de esos medios.Sin embargo, se cree que, aún hoy, la disponibilidad y la implantación generalizada de estos elementos tecnológicos sigue dependiendo del voluntarismo de algunos profesores, cuando no de la propia necesidad, ya que algunas asignaturas tienen como contenidos el conocimiento y empleo de esos recursos, pero sin una concepción o previsión organizada general que los haga accesibles a todos. La gestión de los medios parece obedecer a una improvisación que los incorpora de un modo que justifica su presencia inventariable sin una optimizada puesta a punto planificada que facilite la implantación de los mismos en las aulas y los despachos con fines docentes. Como coordinador de un proyecto de innovación educativa de centro se conoce de modo directo la dificultad de organizar y estructurar cursos de formación entre el profesorado que vive las circunstancias a las que en parte me remito. En someros análisis de las experiencias vividas hasta el momento se proponen como consecuencia intervenciones que se cree contribuirían a mejorarlas de cara a una mayor expansión práctica entre profesores y alumnos de los usos, modos y maneras que la convergencia conlleva. Tampoco es desdeñable pensar que en momentos en que muchos profesores deben pensar en reconocimientos de tramos de investigación y en acreditaciones, los incentivos que ofrece el participar activamente en el Campus Virtual se antojan como bastante insuficientes, y el no menor problema de ponerse a aprender «humildemente » el uso de un nuevo recurso y afrontar «en solitario» su utilización en el aula y en las tutorías. %~