<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><?xml-stylesheet type="text/xsl" href="static/style.xsl"?><OAI-PMH xmlns="http://www.openarchives.org/OAI/2.0/" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://www.openarchives.org/OAI/2.0/ http://www.openarchives.org/OAI/2.0/OAI-PMH.xsd"><responseDate>2026-08-22T00:39:56Z</responseDate><request verb="GetRecord" identifier="oai:docta.ucm.es:20.500.14352/100591" metadataPrefix="oai_dc">https://docta.ucm.es/rest/oai/request</request><GetRecord><record><header><identifier>oai:docta.ucm.es:20.500.14352/100591</identifier><datestamp>2025-09-04T15:08:32Z</datestamp><setSpec>com_20.500.14352_14</setSpec><setSpec>col_20.500.14352_15</setSpec></header><metadata><oai_dc:dc xmlns:oai_dc="http://www.openarchives.org/OAI/2.0/oai_dc/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xmlns:doc="http://www.lyncode.com/xoai" xsi:schemaLocation="http://www.openarchives.org/OAI/2.0/oai_dc/ http://www.openarchives.org/OAI/2.0/oai_dc.xsd">
   <dc:title>Entre la política y el arte. Los embajadores de Felipe el Hermoso</dc:title>
   <dc:creator>Vázquez Dueñas, Elena</dc:creator>
   <dc:subject>7.011.3</dc:subject>
   <dc:subject>341.7</dc:subject>
   <dc:subject>Política y arte</dc:subject>
   <dc:subject>Felipe El Hermoso</dc:subject>
   <dc:subject>Diplomacia</dc:subject>
   <dc:subject>Humanidades</dc:subject>
   <dc:subject>62 Ciencias de las Artes y las Letras</dc:subject>
   <dc:description>Diplomacia y arte son dos ámbitos interrelacionados en la época en que nos movemos. Cuatro protagonistas: un rey, Felipe el Hermoso, y tres de sus embajadores: Diego de Guevara (¿?-1520), Juan Manuel (¿?-1535) y Enrique III de Nassau (1483-1538). Los embajadores comparten misiones diplomáticas, pero también un mismo gusto por el arte ejerciendo de grandes mecenas. Un pintor parece llamar su atención por encima de todos: Jheronimus Bosch (c.1450-1516). Los embajadores ejercían funciones que iban más allá de las del simple cortesano. Tenían la responsabilidad adicional de representar en el exterior a sus soberanos. Un buen embajador debía estar dotado de ingenio, coraje y elocuencia. Debía tener buena apariencia, aspecto saludable, y pertenecer a las clases altas de la sociedad, debía estar bien instruido y, en definitiva, ser poseedor de una amplia cultura. Para que las negociaciones llegaran a buen fin resultaba imprescindible todo conocimiento en historia, derecho, así como en arte. Y es que a menudo los embajadores ejercían de intermediarios en la compra de cuadros y libros. Por otra parte, una buena negociación podía comenzarse o cerrarse también con un valioso obsequio artístico, aunque debían mantenerse firmes ante cualquier posible soborno. Pero ante todo debían ser fieles servidores a los que poder confiar los asuntos y misiones de mayor envergadura. Sus habilidades negociadoras desempeñaban un importante papel ya que, como ha señalado Raymond Fagel “las alianzas se modificaban a gran velocidad, y los enemigos declarados se convertían de repente en esporádicos aliados, aunque lo cierto es que nunca se confiaba plenamente en nadie".</dc:description>
   <dc:description>Depto. de Historia del Arte</dc:description>
   <dc:description>Fac. de Geografía e Historia</dc:description>
   <dc:description>TRUE</dc:description>
   <dc:description>pub</dc:description>
   <dc:date>2024-02-08T17:47:59Z</dc:date>
   <dc:date>2024-02-08T17:47:59Z</dc:date>
   <dc:date>2010</dc:date>
   <dc:type>book part</dc:type>
   <dc:type>VoR</dc:type>
   <dc:identifier>https://hdl.handle.net/20.500.14352/100591</dc:identifier>
   <dc:identifier>XXXX-XXXX</dc:identifier>
   <dc:language>spa</dc:language>
   <dc:relation>ZALAMA, M. Á. (dir.), Juana I en Tordesillas: su mundo, su entorno, Valladolid, 2010.</dc:relation>
   <dc:rights>open access</dc:rights>
   <dc:format>application/pdf</dc:format>
</oai_dc:dc></metadata></record></GetRecord></OAI-PMH>