Gutiérrez García, Elisa2024-02-012024-02-0120211889-724Xhttps://hdl.handle.net/20.500.14352/97727La propiedad intelectual, como cualquier otra materia con trascendencia jurídica, ha evolucionado mucho desde el comienzo de su regulación. Grosso modo, podemos identificar la propiedad intelectual con un tipo de propiedad especial, de carácter inmaterial, que se ostenta sobre las creaciones del espíritu, siguiendo la terminología franca, y otorga a su creador una suerte de «monopolio» sobre el fruto de su ingenio durante un plazo suficiente como para que le sirva de incentivo a la creación. El desencadenante de su positivación lo encontramos en la invención de la imprenta de tipos móviles, allá por el año 1440, por Johannes GUTENBERG. Si bien hasta entonces la generación de copias se llevaba a cabo manualmente, el invento del alemán permitiría agilizar este proceso a un módico precio, satisfaciendo la creciente demanda provocada por la alfabetización. Tal hito acabaría por marcar el camino hacia el desarrollo de la disciplina que nos ocupa, ante los excesos cometidos por los libreros e impresores derivados de los privilegios monopolísticos de los que gozaban. Este camino culmina jurídicamente, como bien es sabido, con el Estatuto de la Reina Ana, aprobado entre 1709 y 1710.spaOrigen y estructura económica de la propiedad intelectual: los productores audiovisualesjournal article2695-7299https://www.editorialreus.es/anuarios/anuario-de-propiedad-intelectual/216/restricted access347.788.1Derecho constitucionalDerecho comparadoDerecho comunitario (Derecho)Propiedad intelectualDerecho civilDerechos de autor5605.04 Derecho Constitucional5605.07 Derecho Público5605.02 Derecho Civil5605.08 Derecho Privado5602.02 Derecho Comparado5602.01 Derecho Anglosajón