¿Qué hace una escuela como tú en un siglo como este?
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Publication date
2020
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Publisher
La Catarata
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Abstract
El objetivo de este libro es el de sugerir qué cambios debería acometer la escuela -y, en particular, el sistema educativo español- para alcanzar una educación de calidad para todos. En un mundo como el actual, y no digamos el que se atisba a corto plazo, no basta con haber obtenido tal o cual título educativo -pese a su enorme importancia-, sino que la clave es qué se es capaz de hacer en el presente y en el futuro con las competencias y conocimientos que hay detrás de cada titulación. La mayor parte de los empleos empiezan a demandar un tipo de trabajador o profesional con capacidad de aprender a lo largo de toda la vida, de resolver imprevistos, de trabajar en equipo, de ser capaz de exponer un argumento -y si además es en inglés, mejor aún-. En definitiva, se precisa una persona que salga de la escuela con una insaciable sed por aprender.
Si la dimensión profesional de la educación es fundamental, no lo es menos la de la formación como ciudadano y como persona. Si realmente queremos una democracia consolidada, es necesario construir una ciudadanía informada y cultivada, capaz de desmontar con relativa facilidad el torbellino de falsas noticias provenientes de los más diversos medios -muy especialmente, de Twitter o de Facebook-. Igualmente, deseamos formar personas sensatas, equilibradas, tolerantes, capaces de cuidar de sí mismos y de los demás.
Parece claro que es prácticamente imposible que España prospere si seguimos con un alto porcentaje de alumnos que no obtienen ni siquiera el título de la ESO, pese a que la titulación mínima para desenvolverse con garantías, tanto como trabajador como ciudadano, es una credencial de educación secundaria superior (en nuestro caso, Bachillerato o CFGM). Superar este problema implicaría acometer cambios sustanciales en aspectos tales como nuestro excesivo y desfasado currículo escolar (recogido en el BOE y habitualmente materializado en libros de texto) o la manera de enseñar (lo que implicaría cambios radicales en la formación del profesorado, especialmente la inicial, y huir del tipo de “reválidas” que propone la LOMCE del Partido Popular). A estos dos aspectos (el conocimiento escolar y la forma de enseñar) se dedican sendos capítulos en este libro. En el dedicado al conocimiento escolar se añade un pequeño apéndice sobre los idiomas con los que enseñarlo. En concreto, se refieren a las cuestiones de la enseñanza bilingüe en inglés y la inmersión lingüística en Cataluña.
La escuela que tenemos, basada fundamentalmente en la memorización de contenidos y la realización mecánica de infinitos ejercicios, sirve de muy poco en el mundo actual. Un buen estudiante puede hacer excelentes análisis sintácticos, pero ser incapaz de escribir un texto con un mínimo de coherencia. El primer capítulo de esta obra se refiere a los cambios que la sociedad del conocimiento demanda de la escuela.
Íntimamente conectado, tanto con el conocimiento que vehicula la escuela como con el modo de enseñar, está la cuestión de los deberes que ha de realizar el alumnado. Este ha sido y continua siendo un tema candente en la sociedad española, y del que se hablará más adelante.
Formalmente, la escuela es igual para todo el alumnado. Sin embargo, es habitual que antes de la finalización de la educación obligatoria -normalmente a los 16 años- se produzca una separación de los “buenos” alumnos de los “malos” o, si se prefiere, de los que son orientados hacia la formación académica -que conduciría a la universidad- o hacia la formación profesional. En algunos países, como Alemania, tal división se produce a los diez años. Incluso sistemas comprensivos como el español recurren a muy diferentes mecanismos para acometer esta segregación como puedan ser la Formación Profesional Básica, la repetición de curso o la agrupación por niveles desde la ESO.
La LOMCE propuso que para obtener el título de la ESO o de Bachillerato sería preciso aprobar unos exámenes estandarizados propuestos por la administración educativa. Esta medida contó con tal oposición que el mismo promotor de esta ley, el Partido Popular, decidió no ponerlos en marcha.
Los siguientes temas que aborda este libro -en sendos capítulos- son los relativos al profesorado y a las familias. En lo que se refiere a los docentes, se analizan cuestiones como la selección del alumnado que estudiaría en la universidad los grados y másteres que conducen a la profesión docente, la formación inicial y permanente, los mecanismos de promoción, etc. En lo que concierne a las familias, esta obra se centra en dos grandes temas que siguen coleando desde el mismo comienzo de la Transición: la participación de la comunidad educativa y la elección de centro. La participación democrática de la comunidad educativa en el control y gestión de los centros, considerada por la izquierda como una de las claves de una educación de calidad, no ha pasado de ser una declaración de buenas intenciones. En lo que se refiere a la elección de centro, los privados -sean concertados o no- se han convertido en el refugio de los grupos sociales con mayor capital cultural, seguramente porque detectan que en la escuela pública se concentra la mayor parte del fracaso escolar. Si a esto se añaden los peculiares horarios de la escuela pública -casi todos los centros tienen jornada matinal y los comedores escolares son prácticamente inexistentes en la secundaria-, tenemos algunos elementos para comprender este comportamiento de ciertos grupos sociales.
Sin duda, la cuestión que más ha movilizado a las comunidades educativas de los centros de educación primaria -y, en algunos casos, de secundaria- ha sido la de si la jornada escolar debería ser partida o continuada. Ahondando en el tema de los tiempos escolares, también se aborda la cuestión de los cambios en la distribución del calendario escolar acometida por la Comunidad Autónoma de Cantabria.
Pese a este panorama, contamos con ciertos centros -tanto públicos como privados- que son capaces de hacer las cosas de otra manera. Se trata de centros que trabajan por proyectos que globalizan el currículo, que promueven la implicación de los alumnos en el conocimiento escolar, que buscan la participación democrática de su comunidad educativa. En definitiva, se trata de centros dotados de sólidos proyectos educativos capaces de garantizar el éxito escolar para todos.







