La convocation du Quatrième Concile du Latran et la Croisade contre les Albigeois
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Official URL
Full text at PDC
Publication date
2018
Authors
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Editors
Journal Title
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Volume Title
Publisher
Brepols
Citation
“La convocation du Quatrième Concile du Latran et la Croisade contre les Albigeois”, en Crusade and Council: The Impact of Fourth Lateran (1215) on Latin Christendom and the East, ed. Damian J. Smith y Jessalynn Bird, Turnhout, Brepols, 2018, pp. 77-91 (Outremer. Studies in the Crusades and the Latin East, 7).
Abstract
Esta contribución se integra en una de las publicaciones aparecidas en el contexto de la conmemoración del octavo centenario del Cuarto Concilio de Letrán (1215), en concreto, las derivadas de un congreso internacional celebrado en Roma en 2015 (Concilium Lateranense IV. Commemorating the Octocentenary of the Fourth Lateran Council of 1215). En este capítulo se estudian las conexiones entre la situación político-militar del sur de Francia, antes y durante la guerra antiherética conocida como Cruzada Albigense (1208-1229), y la iniciativa del papa Inocencio III de convocar un concilio general en la primavera de 1213. En los primeros años (1208-1212) no parece detectarse una influencia importante. El análisis de las fuentes documentales pontificias y de las fuentes narrativas sugiere que la gran victoria cristiana en la batalla de Las Navas de Tolosa (16 de julio de 1212) sí fue clave en la decisión papal de predicar una nueva cruzada para la recuperación de Tierra Santa (bula Quia major, abril 1213) y, por extensión, de convocar un concilio general.
La evolución de la guerra albigense entre mediados de 1212 y mediados de 1213, sin embargo, no parece haber influido en las iniciativas papales. Se trata de algo llamativo, pues fue en estos meses cuando tuvo lugar la intervención directa del rey de Aragón Pedro el Católico (1196-1213), protagonista de la victoria de Las Navas de Tolosa, en el conflicto albigense en ayuda de sus parientes, aliados y vasallos de la nobleza occitana. Inocencio III, interesado en relanzar la cruzada de Oriente, vio con buenos ojos su propuesta de un “plan de paz” consistente en la paralización de la Cruzada antiherética y la subordinación de los barones occitanos sospechosos de herejía a la autoridad directa del rey de Aragón (finales de 1212-27 de enero de 1213). Esta nueva realidad geopolítica no parece haber alterado inicialmente los planes pontificios, no afectando siquiera a la predicación en abril de 1213 de la Quinta Cruzada, pues el reclutamiento para la cruzada antiherética quedó limitada al ámbito regional a fin de no interferir en el destinado a la recuperación de Tierra Santa. La impresión es que el papa creía ver el conflicto albigense prácticamente resuelto y que creía que podría rematarse finalmente mediante las resoluciones que adoptara el concilio general que convocó en esas mismas fechas (bula Vineam Domini Sabaoth) Inocencio III solamente cambió de posición respecto del rey de Aragón a finales de mayo, prohibiéndole intervenir en el conflicto en el sur de Francia. Sin embargo, la actitud pasiva del pontífice en relación con la evolución de la guerra albigense entre mayo y septiembre de 1213 sugiere una actitud expectante por su parte, bien por voluntarismo, bien por falta de información actualizada sobre lo que estaba pasando sobre el terreno, bien porque tenía su mente puesta en favorecer la cruzada de Oriente. La muerte del rey Pedro el Católico en la batalla de Muret (12 de septiembre de 1213) acabaría favoreciendo la voluntad pontificia de separar la Corona de Aragón de la guerra antiherética del sur de Francia y de finiquitar el conflicto albigense durante las sesiones del gran concilio general.