Portadores de incertidumbre: una conversación con Alfredo Payá
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Full text at PDC
Publication date
2017
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Publisher
El Croquis
Citation
Maluenda I. E., Encabo E. Portadores de incertidumbre: una conversación con Alfredo Payá = Bearers of Uncertainty: a conversation with Alfredo Payá. El Croquis, 100-107. 2017
Abstract
La mayor parte de su trabajo se sitúa en un ámbito concreto, el Levante español, también su lugar de residencia. ¿En qué medida ha configurado esta geografía su forma de hacer?
Aquí es donde siempre me han surgido las oportunidades. Me siento cómodo trabajando en esta zona, que conozco muy bien. A pesar de que la idea de conectar la arquitectura con el lugar haya sido tan denostada en otros momentos, en mis proyectos, el contexto, el clima o el medio son especialmente relevantes.
Considero fundamental extender los límites de la arquitectura fuera de su perímetro estricto de actuación, lograr que se despliegue hacia otros ámbitos. Entiendo ese disolver los límites como un intento por borrar la frontera entre lo público y lo privado, entre lo interior y lo exterior, entre lo contemplativo y lo más directamente funcional. Esta experiencia tan directa de la arquitectura creo que la he vivido con especial intensidad en esta geografía mediterránea en la que trabajo.
Al revisar su trayectoria llama la atención su aparente heterogeneidad formal; parece existir una línea diferenciada entre los proyectos más experimentales, como los concursos para el Museo Edvard Munch, en Oslo, o el Auditorio de Águilas, y otros geométricamente más ortodoxos, como las 32 Viviendas sociales en San Vicente del Raspeig. ¿Le preocupa esa divergencia, el proyectar un estilo?
No se trata de una postura premeditada. Lo que me importa es contar una historia con la excusa de hacer arquitectura, un relato complejo que incorpore todos los ingredientes o todas las condiciones, el cómo pones de acuerdo todos los asuntos a los que la arquitectura tiene que dar respuesta. Creo que existe una oportunidad en cada proyecto, por lo que condenarlo a un determinado lenguaje sería un error. Trabajo mucho desde los conceptos, desde pensamientos o ideas que se plantean de forma embrionaria. Mis proyectos suelen ser un reflejo de ese algo que me interesa, que no tiene forma ni estilo ni lenguaje previos. Deben, sobre todo, ser fieles a las ideas. De ahí que sea necesaria una manera diferente para expresar cada situación y contexto, para cada programa, con cada cliente.
¿Esa manera puede interpretarse como una aproximación que pretende ser personal pero no literal?
Exacto. El Museo para la Universidad de Alicante, por ejemplo, iba a ser en principio de hormigón y de acero; pero dejó de serlo por- que no quería que fuese un hangar, sino un espacio amable. Finalmente, el hormigón acabó siendo travertino, y el chapón metálico, madera. Esta condición, también relacionada con lograr que los edificios sean confortables para que uno se sienta a gusto, se encuentra muy vinculada a la elección de los materiales.