Elecciones presidenciales en Estados Unidos, ¿cambio o continuidad?
Loading...
Full text at PDC
Publication date
2009
Advisors (or tutors)
Editors
Journal Title
Journal ISSN
Volume Title
Publisher
Fundación Iberoamérica-Europa
Citation
Abstract
El pasado martes 3 de junio, el senador por Illinois, Barack 0bama, conseguía, contra todo pronóstico, la nominación como candidato demócrata a la Casa Blanca, tras una pugna electoral sin precedentes frente a la senadora Hillary Clinton, quien partía como favorita en la contienda. Cinco meses de primarias, centenares de discursos pronunciados, miles de kilómetros recorridos, millones de dólares gastados han sido precisos para que, el relativamente desconocido senador Obama, obtuviera los 2.158 delegados necesarios que, previsiblemente, le otorgarán la designación oficial del Partido Demócrata como candidato a la Presidencia de Estados Unidos en la Convención que se celebrará entre el 25 y el 28 de agosto en Denver.
Pero, ¿ qué ha sucedido para que el afroamericano Barack Obama, un político joven, poco conocido y con escasa experiencia lograra vencer en las primarias demócratas a la experimentada y popular ex-primera dama, la senadora Clinton? Para entender la singularidad de este momento histórico en el que, por primera vez, un afroamericano logra la candidatura demócrata para concurrir a las elecciones presidenciales, debemos atender a dos tipos de explicaciones, unas, de naturaleza objetiva y, otras, las más interesantes, de naturaleza subjetiva, en la medida que el voto emitido es personal, íntimo y secreto, situado en el ámbito psicológico y emocional, en el marco de los valores y las creencias.
Tras analizar la interesante nominación demócrata, la elección de McCain como candidato republicano centrará el interés de este análisis, en el que trataremos de definir las causas que, en esta ocasión, le han permitido hacerse con la nominación de su partido. Posteriormente, abordaremos las estrategias electorales que ya han emprendido ambos candidatos en su camino hacia la Casa Blanca para pasar a analizar sus respectivos compromisos electorales respecto de la crisis económica que vive Estados Unidos, que, sin lugar a dudas, representa la principal preocupación de los ciudadanos norteamericanos, seguida del problema de la inmigración y las cuestiones de política exterior.











