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2019
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El Museo Francisco Sobrino comenzó la temporada otoñal del curso 19-20 con una exposición del escultor Jorge Varas. La muestra se pudo visitar desde el 27 de septiembre al 24 de noviembre.
Nueve esculturas de maderas tropicales de entre 250 y 350 centímetros de altura apoyadas sobre el piso, junto a dos series de dibujos desplegados sobre una de las paredes de la sala de exposiciones del museo.
Estas esculturas distribuidas en el espacio expositivo buscan una estimulación de los sentidos del espectador. Su cuerpo vertical incita el contacto corporal y, la coronación, ramaje estructural o celdas paradójicas situadas sobre estos menhires de madera, invitan a analizar y a observar los espacios que configuran las tablas atornilladas y pegadas con adhesivos. La persona que se sitúe ante ellas se detendrá debajo de las copas de estos árboles estéticamente mecanizados y, alzando la mirada los recorrerá, internándose en sus huecos, modificando incluso su propia escala como Gulliver para investigar la referencia espacial que se propone en cada una de ellas. La escultura y el dibujo, como en otras ocasiones, serán los procedimientos que utilice para ocupar la sala de 125 m ² del Museo Francisco Sobrino. Nueve esculturas de maderas tropicales de entre 250 y 350 centímetros de altura apoyadas sobre el piso, junto a dos series de dibujos desplegados sobre una de las paredes de la sala, configurarán un lugar específico en este espacio.
"Mi intención es ocupar el espacio expositivo, -teniendo en cuenta la construcción escultórica de Sobrino situada en la sala, con la que no queda más remedio que dialogar, presentando una obra nunca expuesta anteriormente. La condición inamovible de esta escultura no me inquieta demasiado, al fin y al cabo, siempre he concebido el devenir de mi trabajo escultórico como un diálogo imprevisible con el contexto espacial en el que se tengan que ubicar las piezas después de ser realizadas. En este caso, la geometría impuesta por esta pieza es un buen referente. Voy a optar por dialogar con su verticalidad y con su altura, pero mientras que esta escultura blanca de dos cuerpos se adelgaza hacia arriba, las mías, por el contrario, expanden su extensión en volúmenes más o menos abiertos según asumen más cota. Podríamos describir su despliegue formal como árboles, con su tallo y su frondosidad en la copa".









