Caminando por los márgenes del tiempo
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2014
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Abstract
Después de estar varios años experimentando y reflexionando en el taller sobre un trabajo que se iba materializando en unas obras de dimensiones importantes, en el año 2014, toda esa investigación, se expuso casi paralelamente en dos exposiciones individuales en espacios diferentes. El 12 de septiembre la galería de Alemania Adriana Schmidt (Stuttgart), dedicada durante muchos años a la promoción del arte español, inauguraba la exposición "Gorgias le susurra al oído a Marcel Duchamp". Un mes después con un contenido ampliado se habría al público CAMINANDO POR LOS MÁRGENES DEL TIEMPO. En la referenciación de las esculturas expuestas en Alcalá que hago a continuación, se puede observar que el 90% de ellas estaban realizadas en madera (fundamentalmente de iroko y de roble): Judas. Madera de iroko y sapeli. 220 x 20 X 20 cm. Gorgias. Madera de iroko 310 x 25 x 25 cm. Salomé. Madera de iroko. 350 x 25 x 25 cm. Salomé. Madera de doussie y pino pintado. 330 x 35 x 20 cm. Sacrificio (Abraham). Madera de roble. 300 x 30 x 30 cm. Diógenes. Madera de roble. 150 x 27 x 27 cm. Un beso en el olivar (Judas). Madera de iroko. 315 x 25 x 25 cm. Gorgias susurra al oído a Marcel Duchamp (VI). Madera de doussie y acero soldado. 230 x 40 x 18 cm. Gorgias susurra al oído a Marcel Duchamp (VII). Madera de caoba africana y acero soldado. 255 x 22 x 18 cm. Alonso Cano. Madera de roble. 150 x 27 x 27 cm. Marcial. Madera de roble. 315 x 30 x 30 cm. Todas estas piezas estaban ubicadas en una sala de 200 m2 acompañadas de dos series de acuarelas, que aportaban información visual sobre la concepción y el desarrollo de la muestra. Además de la experiencia adquirida en el trabajo de la madera, se valoró este material por poseer unas cualidades que le hacían idóneo para la idea que se quería desarrollar. Al no tener un peso excesivo podía enfrentarme a formatos considerables sin necesidad de tener mucha infraestructura. Todas estas piezas combinan los procesos constructivos de adición (construcción) y sustracción de material (talla), pero siempre partiendo de un bloque principal dispuesto verticalmente, al que se añadían otras comedidas piezas de maderas diferentes con el objeto de crear contrastes y rupturas. El proceso constructivo de estas obras, a diferencia de cuando empleo el duraluminio, está realizado totalmente por mí. En ninguna de ellas he requerido de aportaciones exteriores a mi taller. En una sala secundaria coloqué piezas de aluminio de menor formato: Esa llama ilumina el Campo dei Fiori (Bruno). Duraluminio mecanizado. 200 x 28 x 28 cm. Nicholas Ray piensa la próxima jugada mientras pasea por María de Molina. Duraluminio mecanizado. 32 x 5 x 5 cm. Gorgias (VIII). Duraluminio mecanizado y madera de pino pintada. 150 x 27 x 27 cm. Sueño de John Ford. Duraluminio mecanizado. 18 x 18 x 5 cm. Desde el horizonte del estilita (Simón). Duraluminio mecanizado. 32 x 5 x 5 cm.
Description
La intención fue interrumpir el vacío homogéneo y prismático que configuran los muros de la sala, utilizando recursos propios de lo escultórico. Las piezas disponían un espacio fenoménico en el que el espectador podía decidir las opciones de tránsito y experimentación. La presunta impresión antropomórfica que empezaba a estudiar en estas piezas permitió homenajear a unos nombres reconocidos en la historia, por situarse en la vida en lugares a veces sorprendentes, por utilizar la impostura, la exención o el acto singular como posicionamiento vital en el contexto que les tocó vivir. Paralelamente a este trabajo escultórico, se realizó una investigación poético-gráfica sobre esta temática con el periodista y poeta fallecido Pedro Atienza. El interés antropomórfico suscitado, nunca pretendió un reconocimiento anatómico ni una fidelidad morfológica evidente. Se intentaba proyectar en la materia con un lenguaje abstracto y geométrico los ritmos, los movimientos, las proporciones que se pueden observar en el ser humano. Las triangulaciones aplicadas, la utilización de planos oblicuos, quiebran la ortogonalidad y el carácter arquitectónico de trabajos anteriores, para asumir un mayor carácter cinético. Se propuso crear un espacio coherente, modulando la singularidad escultórica con la articulación del ámbito, favoreciendo así la combinación de la percepción visual y esa otra forma que permite observar la escultura, sobre todo cuando las escalas crecen, de forma más física. El dibujo ocupó en este proyecto un estatus imprescindible. Nunca desligado de los conceptos de materia, espacio y tiempo, se utilizó de forma continuada para resolver la exposición. Por eso, en una de las amplias paredes de la sala donde se instalaron las esculturas de madera, se presentaron los resultados conseguidos en la experiencia vinculada a la poesía, mientras que en otro paño expuse unas grisallas realizadas en acuarela de 100 x 80 cm. Estos últimos dibujos intentaban conjeturar el destino de las esculturas una vez que abandonan el espacio donde fueron creadas.









