Rituales textuales de belleza: lo académico no quita lo coqueto
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2024
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¿Por qué la escritura académica debe ir peinada con raya al lado, el pelo pegado con una gomina del tres al cuarto y, si acaso, unos ricillos en la nuca? No, queridas, el gusto de escribir debe dejarnos la melena palabresca al viento, con todo su brillo al sol, porque nosotras lo valemos.
Como seres pensantes y escribientes que somos, universitarias, sí, pero muy bien arregladas, desconfiamos de la falta de coquetería de la que alardean los papers, las comunicaciones en congresos y los libros y partes de libros que suelen circular por oficinas de la ANECA y consejos de redacción de revistas científicas.
La escritura académica abusa de la incitación al sopor y hace que aparezcan las primeras líneas finas de desesperación que, con el paso del tiempo, darán lugar a arrugas y pérdida de volumen y densidad en la piel de nuestros escritos y en el espíritu de quienes los leen. Para retrasar estos signos, es indispensable llevar a cabo una rutina de belleza articulesca que queremos compartir con vosotras.
Esto es un asunto científico. Muy de ensayo práctico y de laboratorio. Delante de ustedes, sin trampa ninguna, vamos a extraer esos secretos de belleza, y a divulgarlos, a partir de la lectura de un texto que nos parece lindo, a la par que grácil y juvenil. Al final de esta comunicación todas ustedes, queridas académicas modernas, podrán aplicar en su escritura unas rutinas de belleza de las que ya nunca van a querer prescindir.